AGLI Recortes de Prensa  Martes 23 Octubre 2012

Hay que adelgazar la administración
José Luis Martín Miralles Estrella Digital 23 Octubre 2012

Pasadas ya las elecciones en Galicia y en el País Vasco, el Gobierno no debiera poner más excusas para meter mano en el tamaño de las autonomías y de los gobiernos locales, que es lo que tenía que haber hecho antes de subir los impuestos.

En estos días han acudido también al Fondo de Liquidez Autonómica las Comunidades de Asturias y Baleares y ya prácticamente se ha consumido la dotación del fondo que era de 18.000 millones y no creo que sea descartable que el mismo tuviera que ser ampliado.

Además, estas cantidades vienen a sumarse a los cerca de 27.000 millones que hicieron falta para pagar las facturas guardadas en los cajones de ayuntamientos y comunidades, que ahora están volviendo a generar y que sin duda tendremos que pagar en un futuro no muy lejano.

45.000 millones más y lo único que hemos oído hasta ahora son recortes en sanidad y su nuevo repago, en educación y en algunas televisiones públicas, de las que no se ha hablado de su cierre, y poco más.

Pero de reducir el tamaño de lo público, de las empresas y fundaciones que pululan alrededor de las comunidades y ayuntamientos, en las que se aparca déficit, deuda, amigos y familia, poco oímos hablar.

Creo que es el momento que en el más puro estilo Merkel de quien paga manda, desde el poder central se imponga a las autonomías y gobiernos locales una racionalización consistente en el recorte de su tamaño, ajustándolo a la realidad de un país que no es rico y a la otra realidad de que las autonomías no son ni deben ser miniestados sino entes gestores.

Por todo ello, la noticia de que en la Comunidad de Valencia se han empezado a liquidar 46 empresas públicas y Fundaciones y que eso supondrá un ahorro en 2013 de 315 millones de Euros, tendría que ser durante un tiempo una noticia cotidiana y no llamativa como ha sido ésta y además creo que habría que pedir explicaciones del porqué este tipo de decisiones no se han tomado hace mucho tiempo en lugar de dilapidar el dinero del contribuyente.

Si no se aprovecha la coyuntura actual de aportación del Fondo de Liquidez Autonómico, si no se reforma la administración en general y se reduce su tamaño, si se les permite gastar las ayudas a su libre albedrío, los nuevos 45.000 millones no habrán servido de nada y pronto la máquina pedirá más madera pero sólo nos quedarán mondadientes para quemar.

En el límite
Seleccionar a los peores para gobernar
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 23 Octubre 2012

Tras años de escasa transparencia, decisiones erróneas (equivocadas muchas, interesadas la mayoría), corrupción generalizada, despilfarro, vergonzosa connivencia entre políticos y ciertos empresarios y, sobre todo, una constante deriva hacia el desastre, pocos ciudadanos tienen hoy un elevado concepto de nuestra clase gobernante. Algunos, sin embargo, aceptan la pésima calidad de nuestros dirigentes como un mal inevitable. Al provenir de la sociedad, sostienen, la clase política reproduciría los defectos del ciudadano medio: cualquier persona se comportaría de manera similar si tuviese que afrontar las responsabilidades públicas. Las causas últimas del pésimo gobierno se encontrarían en la peculiar idiosincrasia del pueblo español, sin que exista medida, transformación o reforma capaz de resolver el problema. Por suerte, este pesimista enfoque se asienta en una base poco sólida. La clave se encuentra en los erróneos mecanismos de selección de los dirigentes.

Dado que las personas difieren en sí en cualidades y actitudes, los procesos de selección consisten en escoger grupos de individuos con características medias distintas a las de la población. En ocasiones, son los propios sujetos quiénes se “autoseleccionan” mediante decisiones voluntarias. En cualquier caso, los criterios, pruebas e incentivos, deben ser los apropiados para que el grupo elegido resulte idóneo en la tarea encomendada. Sin embargo, los procesos de selección (y autoselección) en la política española son nefastos, permitiendo que muchos cargos de enorme responsabilidad sean ocupados por personajes incapaces, interesados, corruptos o malintencionados, bastante apartados del ciudadano medio.

Los gobernantes toman muchas decisiones que afectan a la vida y al bienestar de millones de personas. Una política incorrecta, o errónea, puede significar la ruina para muchas familias o el sacrificio de toda una generación. Al igual que las corporaciones escogen cuidadosamente los directivos que deben tomar las decisiones cruciales, una sociedad madura no debe escatimar esfuerzos a la hora de establecer unos adecuados mecanismos de selección de las élites dirigentes, garantizando que los puestos de alta responsabilidad sean ocupados por personas con aptitudes sobresalientes, especialmente en los momentos de gran dificultad e incertidumbre.

Las cualidades de un verdadero estadista
Ciertas cualidades definirían a un auténtico estadista. Formación y conocimientos para comprender el alcance y los efectos de las diversas opciones. Disciplina, tesón y pragmatismo para sobreponerse a circunstancias difíciles y superar los impulsos puramente emocionales. Sentido de la imparcialidad y conciencia de que gobierna para todos los ciudadanos, no sólo para una parte. Generosidad, honradez y voluntad de servir, sin que primen sus propios intereses sobre el bienestar de los ciudadanos. Principios sólidos, capacidad de resistir presiones interesadas y de transmitir confianza. Sinceridad, asumiendo la responsabilidad de sus actos y sus palabras. Austeridad, aceptando su condición de mero administrador del dinero de los contribuyentes. Respeto escrupuloso a las reglas del juego, consciente de que la base de la democracia no es tanto la preponderancia de la mayoría como el imperio de la ley y la separación de poderes. Y, por último, realismo y espíritu crítico, alejado de quimeras y fantasías.

Aun admitiendo que no existe sistema perfecto y que los políticos difícilmente reunirán todas esas características ideales, cualquier ciudadano racional intentaría escoger preferentemente a aquellas personas con las mejores cualidades. Desgraciadamente, los electores no pueden discriminar con su voto entre candidatos individuales; tan sólo introducir la papeleta con unas siglas. Son los partidos quienes realizan toda la selección previa, con criterios tan opacos como inadecuados, presentando al electorado unos paquetes elaborados y cerrados.

La clave se encuentra precisamente en este largo, enorme y complejo proceso de selección en el seno de los partidos, caracterizado por la falta de transparencia, la ausencia de democracia interna y el desprecio absoluto por las normas. Como los agujeros negros, los partidos atrapan cualquier rayo de luz que se acerca a sus inmediaciones, oscureciendo el sistema político y la mayor parte de las instituciones.

La perversa “selección” que realizan los partidos
Los criterios para permanecer y medrar en los partidos suelen estar muy alejados de conceptos tales como excelencia, mérito o esfuerzo. Y mucho más de la honradez o los principios sólidos. Afinidades personales o de grupo, carencia de espíritu crítico, conducta oportunista y conspiradora o flexibilidad para cambiar de criterio a una orden, son atributos muy convenientes para el “éxito”. El silencio ante al abuso, la indigna adulación o la capacidad de regate en corto, se consideran también apreciables méritos para ganarse la confianza de unos líderes que sustituyeron el debate de ideas por el reparto de favores. En las barriobajeras luchas por el poder, que se desatan en ocasiones, acaban venciendo casi siempre los más tramposos y maniobreros. Los procesos de autoselección funcionan con tanta intensidad como perversión: las personas honradas, cabales, idealistas y bien preparadas suelen experimentar un impulso irrefrenable a abandonar unos ambientes dominados por la corruptela, la pobreza intelectual y la indignidad.

Mejoraría sustancialmente nuestra clase dirigente, y el desempeño de la política, si tanto los líderes como los candidatos de cada partido fuesen escogidos mediante votación por militantes y simpatizantes. Y los diputados elegidos en distritos unipersonales, donde el candidato debe presentarse ante los electores de forma individual y a pecho descubierto. No sirve ya esconderse tras unas siglas, repetir como un papagayo las consignas del partido o soltar majaderías acerca de los rivales. Ahora cobran importancia sus actos, su trayectoria vital, personal y profesional, abiertas al escrutinio público.

Quizá en ese caso nos sentiríamos reacios a votar para representante, o gestor de recursos públicos, a alguna persona que nunca haya desempeñado una función de responsabilidad en el mundo profesional, más aún si jamás trabajó. O que no haya realizado el esfuerzo de formarse adecuadamente. O que nunca haya participado en un proyecto altruista y desinteresado. Al fin y al cabo, las cualidades de los candidatos se infieren mucho mejor de sus actos, y su pasado, que unas vacías siglas o unos aprendidos y entrenados discursos.

LA RESIGNACIÓN QUEBRADA
HERMANN TERTSCH ABC 23

Lo malo no son los enemigos de la democracia. Lo malo es cómo y cuánto los hemos incentivado en su labor destructiva

ES un espectáculo que ya no se da ni en los Balcanes. Hay que irse al Cáucaso norte hoy para encontrar a líderes de partidos victoriosos que, desde la legalidad, anuncian que liberarán a sus milicias terroristas de las cárceles del Estado de derecho. Y si no queremos viajar en el espacio, podemos hacerlo en el tiempo y nos vamos a Berlín en 1932, a la noche electoral del 6 de noviembre. Hitler había perdido votos respecto a las elecciones celebradas tan solo cinco meses antes. Entonces Hitler pronunció un discurso en el que vino a decir aquello de que somos catorce millones, pero seguiremos convenciendo a los alemanes y seremos veinte y treinta, porque somos el movimiento que articula la voluntad de la nación, su voluntad de poder, su despertar. Comparen con las palabras de la señora Mintegui y comprobarán que plagia perfectamente a Hitler sin saberlo. Con tantos biempensantes en España defendiendo a doña Laura y a Bildu porque sus 276.989 votos les dan la credencial de impecable limpieza democrática, imagínense a todos ellos cantando las alabanzas de Hitler y Göring con sus cerca de 15 millones de votos. Y los que vendrían. Con ese aval democrático todo vale. Es la quiebra moral perfecta. Si unas decenas de miles de votos legitiman la muerte de mil inocentes, con tantos millones de votos, aquí muchos le habrían dado aval democrático a Treblinka. Por cierto, dos meses más tarde estaba Hitler en el poder. Y las elecciones posteriores ya se celebraron bajo las reglas del nazismo. Y fueron las últimas. Mintegui aún no nos lo cuenta. Ni ella ni sus amos en la sombra. Pero también ellos creen que una vez que el pueblo se ha liberado de sus enemigos históricos, la existencia de partidos sólo divide y debilita la voluntad popular en esa «patria socialista» que Otegi ya anuncia en su twitter. Y el PNV, que se lleva ahora tanto voto del miedo, vivirá con miedo. Sentirá en la nuca el aliento de la bestia parda.

Ese es sólo un capítulo de la tragedia. Estamos en el penúltimo momento antes de la misma. En el País Vasco, en Cataluña y en el resto de España. La resignación, el silencio, el consentimiento y la cobardía ya no nos evitan la catástrofe. Lo malo no son los enemigos de la democracia. Son pocos. Y habrían sido fácilmente derrotados por un Estado y una nación que se respetara. Lo malo es cómo y cuánto los hemos incentivado en su labor destructiva. A los enemigos. Pero también las peores actitudes en la sociedad. Porque de lo peor son los vagos mentales, los dóciles correctos, los indiferentes, los tibios, los frívolos, los cobardes. Y esos no son pocos. Son inmensa legión. Son mayoría. Son todos los intimidados durante décadas por los nacionalistas, pero también por esa izquierda que toda defensa de España y preocupación por su integridad la convertían en expresión franquista. En objeto de mofa. Que ridiculizaba a todos con el rodillo de su corrección. Y así se extendió por todo el reino la resignación para la supervivencia. Nadie quería problemas añadidos. Quienes no tenían miedo han sido campeones y triunfantes en esta triste democracia. Los terroristas los primeros, los nacionalistas después y los agitadores y matones del «establishment» izquierdista, tantas veces aliados de unos y otros, siempre. Y la España honesta y débil, huidiza, cobarde, siempre en el lado perdedor, en la resignación. Hasta ahora. Ya estamos al borde del abismo. Y no hay donde ceder. Momento para recapitular. Dar por quebrada, por fracasada la resignación como acomodo de la nación española. Por inviable. Por inútil. Por indigna.

Vamos a contar mentiras, tralará
Londres tiene claro que el referéndum es factible si hay voluntad de hacerlo. ¿Pueden Rajoy y Rubalcaba aceptar algo así?
Joan Ridao Martin. El País Cataluña 23 Octubre 2012

La precampaña electoral catalana evoca por momentos la drôle de guerre. Ya saben, aquel periodo de calma chicha durante la II Guerra Mundial que comenzó con una simple declaración de guerra de Francia y el Reino Unido contra Alemania y acabó con la invasión teutona de media Europa. Salvando las distancias, del aturdimiento inicial hemos pasado a las abiertas hostilidades entre el Madrid político y Cataluña, y la antología del disparate acumula páginas con todo tipo de exabruptos y mentiras que ofenden la inteligencia.

Las sandeces doctrinarias del ministro Wert; las amenazas de Gallardón y Aznar con el Código Penal en la mano; las delirantes fronteras de Sánchez-Camacho en Alcanar; el conato de amedrentamiento a los abuelos con sus exiguas pensiones; los títulos académicos que se van a ir al limbo; Artur Mas caricaturizado como el trasunto catalán de Hitler; el recuento de efectivos del ejército ante la eventual invasión del principado y la apelación a la lealtad de los Mossos… ¡Qué nivel! Para más inri, todo ello ha acontecido la misma semana que la UE ha anunciado su deseo de comenzar a negociar la preadhesión de Kosovo como miembro; en que el Gobierno colombiano y las FARC han empezado a zanjar un conflicto armado enquistado durante 30 años; en que Cameron y Salmond han rubricado un acuerdo sobre los términos del referéndum escocés de 2014.

No crean que es ingenuidad seráfica por mi parte. Soy consciente de que estas patrañas están al orden del día en este tipo de procesos. Sin ir más lejos, las políticas canadienses de inmigración, multiculturalismo y bilingüismo oficial han cumplido objetivos de política interior: eliminar los dolores de cabeza provocados por el soberanismo quebequés.

Los supuestos perjuicios que la soberanía irrogaría a inmigrantes y anglosajones fueron moneda común durante las campañas de los referendos de 1980 y 1995. La diferencia está en que los Gobiernos canadienses no solo permitieron, aun a regañadientes, sendas consultas, sino que al participar en ellas, ni que estuvieran convencidos de lograr la victoria, admitieron la legitimidad de las mismas.

Otro informe advertía de que el proceso de “re-unión” de Escocia con la UE podría durar hasta tres años

No cabe duda de que en el Reino Unido, conservadores y laboristas van a intentar torpedear políticamente el proceso. El premier Cameron, con su plácet al referéndum escocés, ha querido aprovechar la ventaja competitiva que el unionismo muestra en las encuestas. La campaña de los partidarios del no protagonizada por Alistair Darling, ministro del Tesoro de Gordon Brown, empezó ya hace algún tiempo con un informe del Gobierno laborista que insinuaba que, llegado el caso, habría que construir un muro como el del emperador Adriano en la frontera con Inglaterra “para detener la avalancha de inmigrantes ilegales...”.

Más recientemente, en un ataque de repentino europeísmo de las autoridades británicas, otro informe advertía de que el proceso de “re-unión” de Escocia con la UE podría durar hasta tres años, lo cual privaría al país caledónico de vitales ayudas de Bruselas. Pero Londres tiene claro que el referéndum es factible si hay voluntad de hacerlo, porque la democracia no se basa en limitar el desarrollo de las naciones, sino en promoverlo. Esta es la práctica habitual de la secular democracia británica, como demuestra su siempre cordial relación con las excolonias de la Commonwealth.

Cuando una de las partes opta por la independencia, es lo mismo que cuando uno de los cónyuges decide salir por la puerta de casa: se negocia el reparto de los bienes. Por regla general, los procesos de divorcio son largos y a cara de perro. Pero se negocia o se busca el arbitrio judicial. No se prohíbe por ley el divorcio. La cuestión es, ¿pueden Rajoy y Rubalcaba aceptarlo? Pueden indisponerse con tres de cada cuatro catalanes que, según la encuesta del CEO, desean una consulta? ¿Pueden abrirse paso, de una vez, la política y el diálogo en un escenario complejo que no admite ni banalizaciones ni amenazas?

Joan Ridao es profesor de Derecho Constitucional y Ciencia Política (UB y ESADE-URL).

Superioridad moral
hughes www.gaceta.es 23 Octubre 2012

El nacionalismo era un enorme tren que tenía por locomotora a ETA.

Hace unos días, con motivo de sus declaraciones sobre la necesaria españolización del niño, un tertuliano reprochaba a Wert desconocer el mapa catalán. Cataluña y el País Vasco siempre se han descrito como topografías neblinosas y hasta para opinar había que tener un conocimiento de explorador y haberse caminado la región como un Labordeta. Ayer quedó claro que el País Vasco, además, es una topografía moral.

Horas antes de la jornada electoral Aurelio Arteta señalaba la falta de conciencia moral de una sociedad que premia el terrorismo y al recordarlo cabe preguntarse si resulta razonable hablar de la sociedad como un sujeto y de algo como la moral en ente tan genérico. Sí que resulta posible aventurar que, tras las elecciones de ayer, se conoce con cierta aproximación el porcentaje de vascos que tienen una relación distinta con ETA y con la violencia instrumental.

En cierto modo, el encaje democrático de esta gente es lo más parecido a un conflicto religioso que pueda tener España, pero el Constitucional, ya lo sabemos, ha entendido que la constitución lo aguanta todo.

No ha habido una conveniente reparación de las víctimas, ni un fin fehaciente de ETA y se tiene la sensación de que matar ha acercado objetivos políticos y de que el nacionalismo era un enorme tren que tenía por locomotora a ETA. Y con todo, ahora viene el esfuerzo mayor: la tolerancia de lo indigno.

El primer obstáculo que tiene esa tolerancia es la debilidad del sistema. La tolerancia, el liberalismo temperamental, es posible en marcos estables, en sistemas fuertes. El Estado debe garantizar la solidez institucional para que el vasco constitucionalista ejerza la tolerancia que le nace, su liberalismo natural.

Otro obstáculo es desembarazarse de la superioridad moral. No puede establecerse una convivencia democrática sobre la superioridad moral de nadie.

El PSOE se ha diluido en su propia fraseología gaseosa y el PP, arrinconado, ha ido aligerando su potencia argumental y simbólica. Basagoiti, por bueno que sea, no será nunca María San Gil. En ese desdibujarse de ambos, han ido perdiendo peso. Se da la paradoja de que no queriendo entrar de lleno en la gran batalla de la dignidad y del cierre del proceso, el electorado les arrincona como opción decisiva. No van a pintar nada. Y ese arrinconamiento parece condenarles a su gran deber político: el pasado. La memoria exacta de lo sucedido.

Lo que sí cabe, como convicción personal y como fundamental opción política desde el igualitarismo democrático, es mantener vivo el pasado. En una sociedad con víctimas, la política se abre al pasado inevitablemente. Cuanto mayor sea el interés por cerrar la cuestión, mayor peso y hondura tendrá el silencio. Más significativo, denso y cargado de mensajes. Al constitucionalismo le queda como única posibilidad política el recuerdo del dolor. Porque por encima de un País Vasco o español, está el mantenimiento de un mundo verdadero contra un mundo falso. Es decir, nuestra cordura y nuestra realidad.

Elecciones gallegas 2012 Las autonómicas más antisistema
La voluntad que los gallegos expresaron en las urnas dejó al descubierto una vía de agua inédita hasta ahora entre las tres formaciones de presencia tradicional en el Parlamento
Serafín Lorenzo santiago / la voz 23 de octubre de 2012 05:00

Los comicios del domingo fueron los de la segunda mayoría de Feijoo, del desplome del PSOE y del zapatazo de Beiras para relegar al BNG a la condición de cuarta fuerza en O Hórreo. Pero la voluntad que los gallegos expresaron en las urnas también dejó al descubierto una vía de agua inédita hasta ahora entre las tres formaciones de presencia tradicional en el Parlamento. PP, PSOE y BNG han perdido en estas autonómicas 491.633 votos respecto a los que obtuvieron en las elecciones del 2009. Este desplome es general en las tres formaciones, pero ha permitido al PP reforzar de forma notoria su mayoría gracias a la fuerte caída de la participación y a la irrupción de la Alternativa de Beiras, con lo que el voto progresista que en los últimos 19 años se concentraba en dos siglas ahora se divide en tres.

En las autonómicas que pueden considerarse más antisistema, el descontento del electorado sale a relucir en los 135.493 votos que el PP vio volar en las cuatro provincias sobre los 789.427 que permitieron a Feijoo cerrar el ciclo del bipartito en el 2009. Esa caída del 17,16 % alcanza sus mayores cotas en las provincias del sur. Los populares bajan un 19,59 % en Ourense y un 21,83 % en Pontevedra.

El revés del PSOE le costó el 44 % de los sufragios que Touriño obtuvo en los comicios de marzo del 2009 (524.488). La candidatura de Pachi Vázquez tuvo 230.817 apoyos menos. Su mayor tropiezo se produce en la provincia de A Coruña, donde pierde 97.398 votos, el 47,56 % de los que recibió en los comicios del 2009. Incluso en Ourense, que es la circunscripción en la que menos cae, el PSOE cede el 40,87 % de los sufragios.

El BNG es la fuerza que pierde menos votos en términos absolutos (125.323), pero es la que sufre el mayor desplome proporcional (46,29 %). Los nacionalistas se quedan sin el 57,5 % de los apoyos que tenían en Ourense y sin el 50,5 % en Lugo.

De ese botín de casi medio millón de votos que el domingo se les esfumaron de las urnas a los que tres partidos que tradicionalmente han tenido más representación en Galicia, la Alternativa de Beiras captó 200.101. ¿Y los casi 300.000 restantes? La mayoría se quedaron en casa, ya que en estas elecciones ejercieron su derecho 238.541 personas menos que en las anteriores. El resto también puede considerarse voto antisistema. Como los 93.268 gallegos que emitieron sufragios nulos, en blanco o que respaldaron a la opción Escaños en Blanco (EB). Esta bolsa de descontentos suma 49.974 más que los votos nulos y en blanco del 2009.

Y a 50 productoras en nómina
RTVE mantiene a 2.000 empleados parados
C. R. y H. M. www.gaceta.es 23 Octubre 2012

Aunque se ha bajado el sueldo a las estrellas de la televisión y se ha reducido el sueldo a los directivos, lo cierto es que tampoco se puede hablar de austeridad en RTVE.

La sobreanunciada austeridad prometida por el Gobierno del PP y el nuevo presidente de RTVE, Leopoldo González-Echenique, se está quedando en papel mojado. Según denuncian los sindicatos de la Corporación pública, la llegada del nuevo responsable no se está traduciendo en un aumento de la producción propia para optimizar los recursos de la cadena y reducir el gasto en productoras externas.

Desde UGT se asegura que las más de 2.000 personas que forman el área de producción de la cadena están de brazos cruzados mientras productoras externas realizan series de televisión, programas de entretenimiento o retransmisiones deportivas para Teledeporte. “Evidentemente no están todos parados a la vez, pero esas personas están infrautilizadas mientras más de 50 productoras siguen en nómina de la Corporación”, explican desde este sindicato.

“La situación es especialmente grave en cuanto a las retransmisiones deportivas. TVE funciona casi como una simple portadora de la señal porque los partidos de balonmano o baloncesto de Teledeporte los hacen productoras ajenas”, alertan desde el sindicato USO. “Y llevamos diciendo desde hace mucho tiempo que las series de televisión también las podemos hacer con personal nuestro, pero siguen dando trabajo a productoras externas como Overon, de Mediapro, o a Telefónica”, insisten.

Para los sindicatos de RTVE nada ha cambiado con la llegada del PP y Echenique. En mayo de 2010, varios trabajadores de la cadena protestaron a las puertas de las sedes del PSOE y del PP contra la “insostenible” situación en la que estaban los trabajadores de la casa frente a las productoras. Entre 2007 y 2009, según datos aportados por el sindicato Alternativa-APLI, las productoras ligadas a La Sexta, Mediapro y Globomedia, habían facturado 219 millones de euros. “Y, mientras, los empleados de brazos cruzados”, señalaban desde APLI.

“La situación con Echenique no ha cambiado. Es cierto que los contratos con productoras han bajado, pero no porque haya cambiado la política, sino porque el dinero que nos dan desde el Estado se ha reducido en más de 200 millones de euros”, explican desde USO.

¿Limpia del PP?
Aunque se ha bajado el sueldo a las estrellas de la televisión y se ha reducido el sueldo a los directivos, lo cierto es que tampoco se puede hablar de austeridad en RTVE cuando Echenique acaba de confirmar en sus puestos a los directivos medios de la cadena.

Mucho se habla de la “limpia” que ha hecho el PP, pero la realidad es distinta.

Se trata de 50 directivos externos a la casa que contrató el anterior presidente de la Corporación, Luis Fernández, nombrado por el PSOE. Entre ellos siguen en su puesto Eva Cebrián, hija de Juan Luis Cebrián (consejero delegado de Prisa), o Montse Abad, mujer de Ignacio Escolar (ex director del diario Público, de Jaume Roures).

“Es increíble que se mantenga el mismo número de directivos externos y que mantengan a los de la etapa del PSOE. ¿No hay nadie en la casa que pueda llevar el departamento de Cine que lo tiene que hacer la hija de Cebrián?”, se preguntan desde un sindicato. “Cuando llegó el PSOE en 2004 la limpia que hicieron con todo lo que olía a derechas fue espectacular”, insisten estas fuentes.

Además de no reducir el número de directivos externos, Echenique sigue haciendo fichajes de fuera de la casa. El último, el de Alejandro Flórez, procedente de la Universal, como adjunto al director de TVE, Ignacio Corrales. Flórez trabajó en La Sexta como encargado de la compra de cine y series extranjeras. “¿No hay nadie mejor entre los trabajadores de la casa?”, se preguntan los sindicatos.

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ETA en el poder. ¡Enhorabuena Zapatero y Rajoy!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 23 Octubre 2012

Ya era hora de que los ciudadanos pusieran en su sitio a los dos principales partidos políticos PSOE y PP. Porque que nadie se engañe, lo de Galicia no ha sido un plebiscito a las políticas de Rajoy, sino una apuesta por la excelente gestión de Feijoo cuya filosofía es claramente diferente de la que se lleva desde Moncloa. Porque lo que ha hecho Feijoo, como hiciera antes Esperanza Aguirre en Madrid, ha sido adelantarse en la austeridad y en el fomento de las iniciativas privadas. Una política liberal basada en la optimización de los recursos y en el adelgazamiento de la Administración. Todo lo contrario que lleva haciendo Rajoy desde que asumió la Presidencia del Gobierno.

Pero quizás lo que es más relevante es el batacazo electoral en El País Vasco. El triunfo del independentismo y de la indignidad de ver a ETA sentada en el Parlamento, ha tenido la consecuencia del rechazo de los ciudadanos y de que se asuma como inevitable la victoria del terrorismo y de la coacción a la libertad, aprobada por un Tribunal Constitucional politizado y siervo de los más bajos intereses partidistas. Un rechazo que certifica la propia indignidad de un partido que repudió a personajes como Mayor Oreja o María San Gil. Una vergüenza que ha desanimado a quienes han sentido el dolor de la pérdida de seres queridos a manos de ETA y que ahora se ven impotentes al verles en puestos de responsabilidad política y de poder como en el Ayuntamiento de Donostia, y ahora en el Parlamento de su autonomía.

La desgracia es que España es la que pierde y ETA gana. Pero aún tenemos que asistir al final de esta tragedia a la que nos quieren llevar estos traidores por su cobardía, pusilanimidad y desprecio por la Ley. Estamos a un mes de que este espectáculo se repita en la comunidad de Cataluña, donde unos exaltados separatistas quieren imponerse sobre una mayoría de ciudadanos que o no se atreven a oponerse o han renunciado a seguir formando parte de una nación que no ha sabido defenderles de la dictadura nacionalista. Porque la Constitución y las sentencias del Tribunal Supremo de España han sido burladas y consideradas como papel mojado sin valor.

Hoy es un día muy triste para la democracia, si es que esta ha existido alguna vez en España. Hoy es un día en que hemos deshonrado la memoria de los asesinados y víctimas de ETA. Hoy es un día en el que los españoles deberíamos alzarnos contra todo este sistema corrupto e inmoral que nos gobierna. Porque no basta con decir que Zapatero con sus compinches hizo un gran daño a España, hay otros responsables por omisión de su deber al acceder al poder y no poner remedio a las fechorías que se cometieron durante el anterior gobierno del PSOE. ETA y el separatismo han salido victoriosos y nunca debimos consentirlo.

España no se merece este final a manos de estos traidores. Los españoles no mereceremos llamarnos así si no nos sentimos avergonzados y emprendemos acciones contra estos acontecimientos. Porque que nadie se engañe, el que BILDU esté ahora en el poder, no es democracia, sino cesión ante el chantaje terrorista y rendición. Y desde luego que hace años que llevo diciendo que ¡NO EN MI NOMBRE! Si de verdad te sientes español, demuéstralo.

El desmantelamiento del PSOE
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 23 Octubre 2012

Parecía estar escrito en bronce, y para siempre desde el advenimiento de la nueva democracia española, que el PSOE era, arrumbado el icono de la clandestinidad, el PCE, en las elecciones del 77 el PCE, el partido hegemónico y el referente esencial de la izquierda española. Pues a cada día que pasa y a cada urna que se abre ese axioma corre camino hacia el papel mojado. Y el que va a pasar a la historia es que su inefable Zapatero consiguió dos objetivos: arruinar y desguazar al mismo tiempo a España y a su propio partido.

La situación ya era penosa hasta el pasado domingo, pero desde las elecciones en Galicia y el País Vasco es directamente insostenible. La prueba más evidente fue la huida de las cámaras ya no solo de Rubalcaba sino de Elena Valenciano. Salio Oscar López y hasta ya puestos podían haber sacado al telefonista de la sede. Y por supuesto no dimitió nadie y los Pachis arrasados los que menos.

Pero ya no aguanta. En realidad no se aguantaba tampoco después de la perdida de la casi totalidad del poder territorial y local, después de quedar por debajo de la peor de sus marcas electorales en las últimas generales. Ya entonces no hubiera quedado otra que proceder a esa catarsis a esa refundación donde difícilmente pueden salir como catalizadores gentes como el propio Rubalcaba, el clavo ardiendo que ha sido parte de todas las maderas desde el primer gobierno, o los zapateristas como Chacón responsables de la hecatombe, la disolución en humo de las bases y esencias socialistas y en su caso, con su militancia y fuerza en el PSC, el descosido del partido como gran partido nacional y que vertebraba a España desde la izquierda. No podían y menos pueden ahora ser ellos o nada que se les parezca.

El espejismo andaluz que convirtió una nueva perdida electoral en victoria al conservar el poder en aquella comunidad unido al alivio asturiano más que ayudar lo que hizo fue distorsionar la percepción de lo que sucedía. El PSOE seguía en caída y el mordisco por su izquierda era cada vez más fuerte. Izquierda Unida en ambos sitios era en realidad la que avanzaba mientras ellos retrocedían. El PP agotaba impulsos y de ello se congratulaban sin entender que eso no significaba en absoluto que ellos los recuperaban.

En esa se ha seguido. Un PSOE desnortado en la oposición, preso de su pasado, una “santa compaña” de derrotados por los escaños de las Cortes, apuntándose a todas las pancartas sindicales, indignadas y hasta antisistema que hasta quieren “ocupar” el Congreso de los Diputados. Lugares que en muchas ocasiones no son los suyos sino donde se les desprecia mientras abandonan el sentir de buena parte de los que fueron sus votantes. Que eran mayoría en tiempos y no estas algaradas. Y de remate la tentación recurrente de los encames con nacionalistas y separatistas de cualquier pelaje con tal de tocar pelo de poder y moqueta de cargos. Eso es lo que ofrecían en Galicia al electorado. Y a golpear allí a Rajoy se jugaba todo Rubalcaba. Quiso convertir las elecciones gallegas, sabedor de que en Eukadi la infamia del Constitucional zapateril convertía derrotas policiales en victoria políticas de los filoetarras, en un test nacional y ahora ha perdido las dos cosas y dado aire al Presidente.

La hecatombe del domingo ha sido estremecedora. Un total de 16 escaños entre ambos sitios, casi la mitad de los votos en Galicia, un tercio de ellos en el Pais Vasco. Y lo que se avecina en Cataluña, donde ya se está en mínimos históricos tras los pinganillos y “menages a trois” de Montilla no pinta mejor ni mucho menos.

Así que cuando el PSOE, ante los envites secesionistas, ante la angustiosa crisis económica, ante la falta de esperanzas y alternativas, sería más necesario que nunca es cuando esta en la peor situación posible. Sin proyecto, resquebrajado, desparecido en ocasiones, con sus referentes del pasado en el ostracismo y con aquellos que iban a ser su presente y futuro destapados como insensatos aprendices de brujo. Y un equipo dirigente donde en verdad da igual, por peso y prestigio, quien salga a dar la cara porque ninguno tienen imagen mínima ante su propia militancia. Valenciano, Lopez y Soraya Rodríguez , siendo generosos, pudieran tal vez tener algun papel en la junta directiva del “Aquí no hay quien viva” pero no en un partido que aspira a liderar España.

Otra cosa es Rubalcaba, el eterno y muñidor segundo, ahora una especie de sufridor sin esperanza, de victima propiciatoria, al que le cuentan los afeitados. Puede, ¡que cosas! hasta llegar a dar cierta lastima. Y hasta preocupar. Porque quien va a hacerse con esa hegemonia de la socialdemocracia en la izquierda. Pues ya ven lo que viene. Izquierda Unida, nacionalistas teñidos de rojo por Galicia y magmas incandescentes por las calles que no se sabe donde van a hacer colada. El PSOE se está deshaciendo y la pregunta es por donde va a solidificar su diáspora. Candidatos hay muchos, hasta se postula Rosa Diez siempre postulada. Pero a uno le da que el agua futura está muy, muy lejana

Elecciones
Rajoy o la imposible regeneración del PP vasco
Guillermo Dupuy Libertad Digital 23 Octubre 2012

No hay que extrañarse de que el partido de Rajoy aproveche la indiscutible victoria de Feijóo para tapar el histórico fracaso del PP en el País Vasco. Lo mismo ocurrió en las elecciones municipales de mayo del pasado año, cuando la victoria del PP –anticipo de la que obtendría en las generales– sirvió para ocultar el gravísimo desafío que, para la democracia española, constituían los magníficos resultados obtenidos por el recién legalizado brazo político de ETA. Fue con ocasión de esos espléndidos resultados de Bildu cuando los encapuchados de la banda terrorista pudieron, muy poco tiempo después, jactarse públicamente de haber "ganado" la "batalla de la ilegalización". Por insaciables que sean, los pistoleros valorarán los resultados del domingo muy positivamente y confirmarán que el "proceso" va "en la buena dirección", que diría el excarcelado secuestrador de Ortega Lara, Josu Bolinaga, no por meras y obvias razones personales.

Algunos dirán que en esta ocasión, sin embargo, a los buenos resultados electorales de ETA se suma un desastroso e histórico fracaso de Basagoiti y su equipo, por lo que es exigible una asunción de responsabilidades en el PP vasco, antesala de una regeneración que lo vuelva a convertir en la mejor seña de identidad del PP nacional. El problema, sin embargo, de plantear una regeneración circunscrita al PP del País Vasco –tal y como plantean Santiago Abascal y, en menor medida, Cayetano González– es que el devaluado perfil del partido en esa comunidad autónoma no nace, como ellos bien saben, en el País Vasco, sino que es impuesto desde Madrid. No son las bases del PP vasco las que, supuestamente hartas de su intransigente adhesión a los principios, obligan a una María San Gil a marcharse a su casa. No. La defenestración –técnicas de luz de gas incluidas– de San Gil no se pone en marcha en Vitoria, sino en Madrid. Lo mismo podríamos decir de la defenestración de Redondo Terreros en el PSE o de la de Vidal-Quadras en el PP catalán.

Desengañémonos. El irreconocible PP vasco de ahora no es sino, desgraciadamente, el mejor reflejo del PP que preside Mariano Rajoy. Un PP vasco que recuperase sus tradicionales y encomiables señas de identidad estaría abocado a chocar con el Gobierno que preside Rajoy. ¿Cómo iba el futuro PP vasco a lamentar y denunciar los éxitos de una ETA a la que el Gobierno de la nación da por derrotada? ¿Cómo iba a denunciar los pasos dados en la hoja de ruta negociada entre ETA y Zapatero, si es Rajoy quien –previo acuerdo con Rubalcaba– la está manteniendo? ¿Cómo iba a denunciar los capítulos de la paz sucia en los que intervino Rubalcaba, si es un ministro del PP, Fernández Diaz, el que ha calificado de "ejemplar" y "acorde a un Estado de Derecho que no se pone en suspenso" la labor de su antecesor al frente de Interior? ¿Cómo iba el PP vasco a denunciar la burla a la Ley de Partidos que constituye la existencia de Bildu, si es el Gobierno de Rajoy el que se muestra condescendiente ante ella? ¿Cómo iba el nuevo PP vasco a denunciar el acercamiento de presos, los terceros grados o las ofertas de impunidad a los etarras prófugos en el exilio, si es el Gobierno de Rajoy el que está llevando a cabo todo eso?

No, no se puede, en materia antiterrorista, culpar a la herencia de Zapatero si el que la recibe la califica de "buena noticia". Hasta que no seamos conscientes de la fatal trascendencia histórica que tiene la figura de Mariano Rajoy Brey, de poco servirá cambiar sus correas de transmisión.

En Euskadi nada es lo que parece
Joseba Arregi en El Mundo 23 Octubre 2012

El autor cree que el voto al PNV ha sido a condición de que modere sus planteamientos. Considera que la sociedad vasca vive en una esquizofrenia que puede ser peligrosa.

La mayoría de los medios de comunicación han comentado los resultados electorales de Euskadi como una victoria abrumadora del soberanismo: dos tercios de la nueva cámara vasca serán nacionalistas, más del 60% de los votos han ido a formaciones nacionalistas, el soberanismo -sea lo que sea el soberanismo- estará en la agenda política de los próximos cuatro años. Y es probable que esta interpretación del resultado electoral sea el más correcto y adecuado.

Pero formulemos algunas preguntas: ¿qué ha votado la sociedad vasca el pasado domingo? En primer lugar, algo más del 34% se ha abstenido de votar. Haciéndolo, permiten que los que votan decidan lo que les parezca. Pero no renuncian, porque no pueden, a sus derechos ciudadanos. ¿Qué quieren esos ciudadanos? Difícil saberlo, pero deben ser tenidos en cuenta.

¿A quién han premiado los votantes vascos? En primer lugar a Bildu, colaborador y legitimador necesario de la historia de terror de ETA. En segundo lugar al PNV, siempre crítico con las medidas efectivas del Estado de derecho que han hecho posible la derrota de ETA. Parece que la sociedad vasca castiga a los que más han contribuido a la derrota de ETA, y premia a los que nunca han creído en esta derrota.

Pero ¿en qué condiciones se ha producido ese premio? Bajo la obligación de, al menos, aparentar moderación. Hace algunos años se decía que Batasuna debía bajar a ETA del monte -lenguaje proveniente de las partidas carlistas-, el PNV debía bajar del monte a Batasuna, el PSE debía bajar del monte al PNV etc. El resultado fue que ETA siguió en el monte, y siempre alguno de los que subían a él para intentar bajarlo quedaban seducidos por las bellas perspectivas que se podían divisar desde la cima.

Ahora no se trata de bajar a nadie del monte: se trata de que, ya que algunos -el Estado de derecho y sus defensores- han conseguido que ETA haya sido bajada a la fuerza del monte, todo el mundo, incluida ETA, se quede en el valle. Para eso, los votantes vascos dan el voto a Bildu y PNV, pero a condición de que se muestren moderados. Bildu se pone cara de mujer para aparentar credibilidad en sus mensajes llenos de palabras como acuerdo, respeto, diálogo, construir país entre todos…Y el PNV promete tener los pies en el suelo, buscar acuerdos amplios -lo que significa transversales, no sólo entre nacionalistas-, amabilidad, acuerdos institucionales…

Ambos, PNV y Bildu tienen los votos, pero con la condición de que sigan en el valle, no se echen al monte, se dejen de aventuras, hagan desaparecer a ETA, eso sí, sin obligar a la sociedad vasca a mirarse en el espejo y preguntarse dónde ha estado y qué ha hecho mientras que ETA ha mantenido su vigencia, su terror, y su legitimidad social. Al igual que ETA tuvo que renunciar a sus credenciales revolucionarias para aumentar y consolidar su legitimidad nacionalista, del mismo modo Bildu se tiene que retorcer para aparentar moderación y no asustar demasiado, y el PNV tiene que seguir con su equilibrio de ambigüedad, moviéndose entre la reclamación de un nuevo marco confederal, el subrayado de que lo que importa es salir de la crisis, y la promesa de que lo que se haga se hará en el horizonte de un amplio acuerdo parlamentario entre los partidos.

Diríase que la sociedad vasca juega a la perfección un juego maquiavélico en el que consigue conjugar la apariencia de una amplia mayoría nacionalista con la exigencia de que a nadie se le suban los votos a la cabeza. El PNV no se abraza a la moderación -las primeras palabras de Urkullu fueron para volver a deslegitimar el gobierno del lehendakari López y el Acuerdo de Bases firmado con el PP que sustentaba su gobierno- por una repentina conversión democrática, sino porque sabe que más o menos la mitad de sus votantes no le seguirían en ninguna aventura radical.

Si el voto a Bildu es para que ETA no vuelva a las andadas, si el voto al PNV es a condición de moderar sus planteamientos, ¿qué ha votado la sociedad vasca? Las sumas de parlamentarios electos bajo las distintas siglas es fácil: 27 más 21, 48 parlamentarios de 75 son nacionalistas, lo que le permite a la candidata de Bildu afirmar que ello muestra que en Euskadi hay un pueblo, y al candidato del PNV afirmar que empieza un nuevo tiempo. Pero se podría hacer otra suma: 16 del PSE, más 10 del PP, más 1 de UPyD -dejando ahora de lado entre el 6 y el 7% del voto a formaciones de izquierda no nacionalistas- más la mitad de los parlamentarios del PNV, lo que sumaría 40, algo más que la mayoría absoluta.

Pero en Euskadi nunca es nada lo que parece: hay quien ha votado a Bildu comprando la imagen de moderación de su candidata y creyendo que con ello ayuda a la desaparición de ETA; hay quien ha votado al PNV para que haga de muralla ante Bildu, pero no para que empiece a radicalizarse de nuevo. Nadie, muy pocos en realidad, creían que se podía derrotar a ETA. Ahora todo el mundo se cree actor de esa derrota. La vida diaria transcurre en perfecta y asumida esquizofrenia, conviviendo perfectamente en español y algo en euskera, asumiendo con total normalidad lo que se llama el Estado para no tener que decir España pero sabiendo que se trata de eso, de España, pero haciéndose perdonar esa normalidad manifestando la debida, correcta y exigida distancia respecto al PP.

En Euskadi se puede pasar de creer que ETA es imbatible a reclamar para la sociedad vasca la derrota de ETA; se puede pasar de afirmar que la violencia de ETA es debida a su marxismo y a su espíritu revolucionario a decir que la misma violencia es fruto del conflicto político con España; se puede hablar de memoria y del necesario reconocimiento de las víctimas, pero, a pesar de la estrecha relación que ve el nacionalismo entre violencia y conflicto político, negar cualquier significado político a las víctimas asesinadas; se puede vivir con normalidad la realidad España y al mismo tiempo eludir su representación política.

Es verdad que la sociedad vasca puede estar jugando con fuego. Es verdad que la jugada le puede salir mal algún día por no querer poner las cartas sobre la mesa, por no querer llamar al pan, pan, y al vino, vino, por querer seguir viviendo la vida tranquila sin que se sepa lo que realmente piensa y vive, cómodamente instalada en su propia esquizofrenia.

Pero el juego de la sociedad vasca también entraña peligros para los partidos políticos: porque a unos nunca termina de considerarlos propios -de la misma manera que el Estatuto de Guernica considera al euskera la lengua propia, aunque el castellano sea también cooficial y mayoritaria en el uso-, y a los otros les hace creer y soñar con lo que nunca estará dispuesta a aceptar.

El problema es que no conseguimos que el debate sea en torno a la democracia y al Estado de Derecho.

Joseba Arregi fue consejero del Gobierno vasco y es ensayista y presidente de Aldaketa.

Los damnificados del 21-O
Luis del Pino Libertad Digital 23 Octubre 2012

El primero de los damnificados por estas elecciones es, por supuesto, España, que a partir de ahora va a tener que luchar en dos frentes contra el desafío secesionista. A menos que las elecciones catalanas propinaran un varapalo a los nacionalistas, nos espera un año convulso, en el que el Estado se va a enfrentar a los más graves problemas económicos en una situación de completa postración política.

Pero entrando en el análisis de los protagonistas individuales, no hay nadie, fuera de Bildu y de Anova, que haya conseguido salir indemne de la refriega.

El más dañado ha sido, sin lugar a dudas, el PSOE. Zapatero lo dejó en coma y Rubalcaba lo está terminando de rematar, con el inestimable concurso de las respectivas organizaciones territoriales. En el País Vasco pierde el 33% de los votos y 9 de sus 25 escaños. En Galicia se deja el 40% de votos y 7 de los 25 escaños. En el País Vasco, el PSOE obtiene el menor número de votos desde 1994. En Galicia, el menor número de votos desde 1981, es decir, el segundo peor resultado de su historia.

El PSOE se ha quedado sin discurso y sin espacio electoral. Lleva una década jugando a ser a la vez antinacional y nacional, oficialista y antisistema. Y, sobre todo, tiene sobre sus hombros la responsabilidad principal de haber llevado a España a la ruina económica y al colapso institucional. Y los electores se lo están pagando relegándolo al baúl de los malos recuerdos. Lo único que le queda de cara al futuro es languidecer o atomizarse.

El PP ha resultado algo menos damnificado que el PSOE, pero estas elecciones, tanto en el País Vasco como en Galicia, han sido también un desastre para el partido de Mariano Rajoy, por mucho que se quiera rentabilizar la conservación del gobierno gallego. En el País Vasco, el PP pierde 3 de sus 13 diputados, queda reducido a cuarta fuerza política, es completamente irrelevante de cara a la formación de mayorías parlamentarias y retrocede veinte años en términos de sufragios, obteniendo el menor número de votos desde 1990. El "PP pop" se ha encontrado un stop. Ha perdido ya el 60% de los votos que Mayor Oreja consiguiera en 2001.

Pero es que en Galicia la situación no es mejor para el PP. Conservará el gobierno autonómico, pero solo porque el hundimiento del PSOE y, en menor medida, la división de los nacionalistas han propiciado el espejismo de una subida de 3 escaños. La cruda realidad es que el PP pierde 105.000 votos, el 14% de los que obtuvo en 2009. Rajoy y Feijóo intentarán ahora sacar pecho y decir que los resultados confirman sus respectivas políticas, pero el PP ha cosechado en Galicia el menor número de votos en unas elecciones autonómicas... ¡desde 1989! Otro retroceso de 20 años.

En conjunto, los dos partidos mayoritarios tradicionales en Galicia han perdido 300.000 votos en estas elecciones, más de la mitad de los cuales se los lleva la abstención. Lo cual indica, por cierto, que la gente no ha percibido la existencia de alternativas reales a lo que ya existe. Ni UPyD ni el partido de Mario Conde han pasado de tener un resultado meramente testimonial y el único corrimiento significativo de voto es la irrupción de ANOVA, que entra con fuerza en el parlamento gallego, creciendo a costa del BNG, pero también del PSOE.

Lo cual nos lleva al último damnificado: UPyD. Teniéndolo todo a su favor, no termina de encontrar el discurso, ni de atraer a los descontentos, ni en Galicia, ni en el País Vasco. Hay que decir, en su descargo, que no deja de tener su mérito haber sido capaz de repetir los resultados de las elecciones anteriores a pesar de la campaña de invisibilización mediática a que se ha visto sometida, pero se trata de un pobre consuelo. Galicia, País Vasco, Cataluña y Andalucía siguen siendo los grandes agujeros negros de la estrategia de Rosa Díez, que no termina de recoger a los náufragos del hundimiento socialista.

En resumen, una doble cita electoral en la que los partidos nacionales se han hundido y en la que no se ha logrado que ninguna alternativa nacional comience a tomar el relevo. Por lo que a lo único que nos aboca este resultado es a una situación de más descomposición. Especialmente porque el espejismo gallego evitará que Rajoy rectifique y que el PP se libre, con ello, de seguir la senda del declive por la que el PSOE transita ya de manera irreversible.

El veredicto final, el próximo 25 de noviembre en Cataluña.

Ante el desafío secesionista
Recuperemos España
Juan de Dios Dávila Libertad Digital 23 Octubre 2012

El desafío secesionista planteado por el nacionalismo catalán, y el que en breve parece que lanzará coordinadamente el nacionalismo vasco, puede llevar a muchos españoles al pesimismo, o al derrotismo, por el aparente triunfo del movimiento secesionista.

Cierto es que en la Comunidad Autónoma Vasca ha crecido de forma muy significativa el apoyo a EH-Bildu, partido apoyado públicamente por ETA, pero también es cierto que esto no deja de ser el fruto de casi 35 años de impunidad en la limpieza étnica y la inmersión nacionalista en las escuelas y los medios de comunicación, incluso de impunidad en los crímenes y para los criminales que han sido indultados.

Sistemáticamente, desde hace 35 años, tanto los sucesivos gobiernos de España como los principales medios de comunicación han fomentado esta impunidad e incluso concedido un aval de moralidad a todos los partidos nacionalistas, aunque su trabajo fuese contra el bien común de todos los españoles, ya que buscaban el enfrentamiento y la ruptura definitiva de España.

La situación es inexplicable. Resulta que a unos partidos que en sus ponencias políticas afirman que trabajan por la ruptura de España, lo cual significa el enfrentamiento entre españoles y que tanto vascos como catalanes renuncien a su identidad, se les ha venido concediendo poder, soberanía, legitimidad en sus objetivos y financiación para que acaben con España.

La victoria de las tesis secesionistas no se está produciendo porque tengan los mejores argumentos; al contrario: por carecer de ellos, por ser incapaces de demostrar que su propuesta secesionista es mejor para todos los españoles, ni tan siquiera para vascos o catalanes, han hecho de la limpieza étnica el eje de su política, con total impunidad. Han tenido que silenciar las propuestas que suponían más España y por tanto más libertad.

Esa limpieza étnica ha consistido en una inmersión lingüística en las escuelas que no refleja en absoluto la lengua empleada en el hogar; ha consistido en unos medios de comunicación controlados por los gobiernos nacionalistas y entregados a la construcción nacional; ha consistido, en Cataluña, en el famoso "3%" del que habló Maragall, con la consiguiente mezcla entre intereses empresariales y políticos; ha consistido en anular la división de poderes y en permitir el sistemático incumplimiento de la ley por parte de los partidos nacionalistas, especialmente; ha consistido en que culturalmente se acepte que un buen vasco o un buen catalán sólo puede ser nacionalista, y si no lo es, es que no es vasco o catalán sino un traidor.

Frente a esta situación, debemos darnos cuenta de que nuestra mayor fortaleza es, justamente, España. Porque la unidad siempre será mejor que la división; porque España es capaz de generar mucha más riqueza unida que separada; porque España tiene una tradición, fundada en una historia real y no inventada, capaz de generar futuro; porque España es garantía de libertad y solidaridad para las personas, frente a unos nacionalismos que identifican su identidad nacional con su militancia política; porque España es garantía de fraternidad entre todos los españoles, y de igualdad ante la justicia.

Es hora de recuperar España, de darnos cuenta de que esta gran nación merece la pena ya no sólo por el bien material que es capaz de generar, sino porque sólo desde nuestra irrenunciable identidad seremos capaces de labrar un futuro prometedor, justo y en paz.

Pero este movimiento no surgirá de los partidos políticos tradicionales, que hasta ahora han consentido que los partidos nacionalistas marquen el rumbo de los distintos gobiernos españoles; surgirá de un pueblo que ya sólo quiere la unidad entorno a la verdad, que ya está cansado de tener que renunciar a su ser, que ya está harto de legitimar y financiar a aquellos que buscan su ruina.

Estoy convencido de que, si hacemos frente al nacionalismo, nuestra realidad, nuestros argumentos son imbatibles; pero hace falta para ello romper el tabú de que el nacionalismo es legítimo. Todo aquello que busca nuestra ruina, que se basa en la mentira histórica y que del enfrentamiento y el odio hace herramienta política no sólo es ilegítimo, sino que además hay que presentarle batalla por el bien común de todos los españoles.

Juan de Dios Dávila Garijo, hermano del teniente coronel Fidel Dávila, asesinado por ETA, exconcejal de Hernani por el PP y presidente de la Fundación Unidad + Diversidad.

Tostón de análisis
Alfonso Ussía La Razón 23 Octubre 2012

Día de análisis. Aquí, el que escribe y no analiza los resultados de unas elecciones, no existe. Lo del País Vasco no precisa de análisis alguno. Como si un monstruo de dos cabezas ingresa en la consulta del médico, y éste, imperativo, se dirige a la enfermera: «Que le hagan un análisis de sangre y otro de orina». Y el bicéfalo, que humildemente, le recuerda. «Doctor, mi problema no está en la sangre ni en la orina. Está en que tengo dos cabezas y no una como usted». Eso, el golpe de vista. Pues el golpe de vista de los resultados en el País Vasco no admite dudas. Un desastre para España. Triunfo del PNV. Victoria de los etarras y de seis miembros del Tribunal Constitucional. Descalabro del primer «Pachi», que en este caso se escribe «Patxi». Y muy mal resultado del PP de Basagoiti, que ha perdido votantes a favor del PNV. Castigo por arrinconar a quienes en los tiempos peores se jugaron la vida.

Galicia. Rubalcaba manifestó que los resultados gallegos habría que interpretarlos desde una dimensión nacional. En tal caso, Rubalcaba, y su equipo, la señora Valenciano, Madina, la Trini y compañía se tienen que ir. Victoria apabullante de Feijóo, que aumenta en tres escaños su mayoría absoluta. Indirectamente, apoyo y espaldarazo soberano a la política de recortes de Mariano Rajoy. El que fuera Director General de Correos en tiempos de Aznar, ha demostrado lo que se obtiene cuando una gestión es sensata, positiva y lejana a las estridencias. Lo del segundo «Pachi», de pena honda. Beirás, el orate, triunfa sobre su antiguo BNG con holgura y en unión de los comunistas, y el BNG se enfrenta, probablemente, a su última legislatura en el Parlamento de Galicia. Las causas del resultado de Mario Conde intentaré analizarlas a través de los argumentos del grupo Intereconomía, que es el que le ha empujado a este terraplén tan poco apacible.

El PSOE, vistos los resultados de Galicia y del País Vasco, está en la obligación de retirar su apoyo a los movimientos callejeros y las manifestaciones sindicales convocadas. La calle no es suya. En Galicia, le han dicho a Rubalcaba que se vaya cuanto antes. Lo comentó Foxá cuando España fue sancionada por la Organización de las Naciones Unidas: «Tremendo patadón el que han dado a Franco en nuestro culo». Pues eso. Hasta el músculo tradicional y emigrante del socialismo en el País Vasco se ha roto. Los votantes del PP en Galicia lo están pasando igual de mal que los del resto de los partidos, pero han aumentado su confianza en quien ha practicado los recortes. Además, la figura de Feijóo es calmante y decente, y eso es mucho en los tiempos que corren.

País Vasco. Para España un desastre, para el PNV un triunfo moderado y para los representantes del terror, una victoria de incalculable valor. Allí se dan muchas posibilidades para combinar el poder. Haría bien el PNV en gobernar con pragmatismo y moderación. Su enemigo no es el PSE. Menos el PP. El PNV es un partido sociológicamente inmerso en el conservadurismo. Su enemigo de verdad es Bildu. Hoy son todo sonrisas. Pero si los que, en realidad manejan Bildu –la ETA silenciosa–, se sienten decepcionados por el rumbo gobernante del PNV, los primeros en sentir la rabia de la fiera serán Urkullu y los suyos. Que Bildu haya obtenido esos veinte escaños, inobjetables desde una reflexión democrática, certifica la enfermedad grave, la metástasis que padece una considerable parte de la sociedad vasca.

Cuando escribo este tostón, todavía no ha hablado Rubalcaba. Lástima, hombre.

País Vasco
Se cosecha lo que se siembra
César Velasco Arsuaga Libertad Digital 23 Octubre 2012

Visto el resultado de las elecciones en la Comunidad Autónoma Vasca, se debe reconocer que los nacionalistas –la denominación más exacta sería separatistas– seguirán gobernando en Euskadi.

Ya sé que alguno dirá que el último Gobierno vasco, el Gobierno de Patxi López, era socialista, pero eso, aparentemente, era teórico, puesto que su línea política ha sido muy similar a la que siempre llevó el PNV; y así le ha ido, pues los vascos que querían votar en clave nacional-separatista tenían partidos muchos mejor definidos que el socialista.

Las elecciones vascas han sido, y lo serán si Dios no lo remedia, ganadas por la ideología que desde hace más de treinta años lleva machaconamente adoctrinando a los niños y jóvenes vascos. No quiero desilusionar a nadie, pero no hay partido que en los días que dura una campaña electoral pueda contra tantas décadas de manipulación.

Gran parte de los votantes de hoy son los niños que crecieron con la idea nacional-separatista que les inculcaron en las ikastolas, en las escuelas, en los institutos; que fueron instruidos y entretenidos por los medios de comunicación afines al Gobierno vasco. No hay más que ver los vídeos en los que esos jóvenes gritan desaforadamente: "¡Independencia!". Durante demasiados años se les inculcó que estaban oprimidos, que su país, al que algunos han dado en llamar Euskal Herria –el país de Nunca Jamás–, se encontraba dominado por Francia y España, y es muy difícil combatir esa manipulación, esa gran mentira, en unos días.

Hoy tenemos en España una gran crisis económica, de la que estoy seguro que tarde o temprano saldremos; pero también tenemos otra gran crisis de la que apenas se habla, y es la de los valores, la de la educación y la del amor a la Patria. Seguir como hasta ahora nos puede llevar al desastre, no hacer nada nos aboca a esta disyuntiva: o la ruptura de España o la infelicidad de miles de vascos y de catalanes, que verán frustradas sus expectativas de ver cumplido el sueño que les han inculcado desde niños: dejar de ser españoles.

Son varios los errores que se han cometido desde el inicio de la democracia, y es hora corregirlos.

España debe de ser uno de los pocos países del mundo donde se consiente que la ley que regula la utilización de los símbolos nacionales no se cumpla y no se exijan responsabilidades por ello; donde, en determinadas partes del territorio, se sanciona a los comerciantes por rotular en el único idioma oficial común y resulta muy difícil que los niños estudien en el idioma oficial común; donde no se controla el sistema educativo y por eso se puede manipular torticeramente la historia nacional; donde no se enseña a los jóvenes a amar y respetar a la Patria, y un largo etcétera que alargaría en exceso esta reflexión.

El resultado de las elecciones vascas es preocupante, pero es legal y lógico. Se recoge lo que se siembra, y eso ocurre tanto en el campo como en las urnas.

La refundación del PSOE
Marcello www.republica.com 23 Octubre 2012

La dirección nacional del PSOE nada en el desconcierto a pesar de que esperaban el fracaso electoral de Galicia y Euskadi como se esperan, y puede que con mayor intensidad, el de Cataluña. Y quizás por ello hasta que no se consuma esta tragedia en tres actos su secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, no piensa mover ficha alguna en esa fallida partida política en la que no solo han sido derrotados sino que fortalecen a sus más directos adversarios en Galicia (PP), Euskadi (PNV), Cataluña (CiU) e incluso a nivel nacional el PP de Rajoy. Poniendo en entredicho en los territorios nacionalistas y en toda España la condición de fuerza nacional del PSOE.

Y ¿cuál era la explicación o la respuesta, el plan B que el PSOE tenía preparado para el caso y el escenario de la derrota? Ninguna, solo aguantar el chaparrón y las miradas desconcertadas de sus militantes y votantes, para los que no tienen una explicación ni solución.

¿Cuáles son los motivos del gran fracaso del PSOE? En Galicia los escándalos de José Blanco y Orense entre otros, el candidato recién estrenado y el discurso destructivo contra Feijóo a pesar de su buena cuenta de resultados, que se ha querido asimilar a la de Rajoy con lo que, perdiendo en Galicia, han facilitado la lectura del triunfo de Rajoy. En el País Vasco su lehendakari López ha sufrido una derrota mayor desde la jefatura de ese gobierno y con pérdida de nueve escaños y más de 100.000 votos. López no ha sabido articular un discurso nuevo e ilusionante ante la nueva y compleja situación vasca nacida del final de los atentados de ETA y ha pretendido jugar a la vez en el campo de los españolistas y los nacionalistas, con el recién inventado discurso federal. Y con un discurso semi vergonzante de lo español que ha sido superado fácilmente por la auténtica y radical versión del PNV y Bildu. Lo de “los Patxi´s”, del PSOE el gallego y el vasco, en vez de “los Pacos”, a palo seco y español, ha pagado un alto precio en este tiempo de clarificación impuesto por el desafío independentista de Cataluña.

A todo ello hay que sumar el fracaso del discurso nacional de los socialistas que, para empezar, todavía no han asumido los errores y los disparates del tiempo de Zapatero donde participaron tanto Rubalcaba como Chacón, y especialmente el primero que añadió a esa responsabilidad compartida su gran fracaso electoral del 20-N de 2011, por el que se ha negado a asumir, como debió en esa misma noche, su responsabilidad con su retirada en lugar de usar el aparato del PSOE para parapetarse, permanecer y continuar.

A ello hay que añadir la extraña labor de oposición de Rubalcaba a caballo entre la protesta social en la calle y la denuncia política, pero sin presentar un plan o unos Presupuestos alternativos a los del PP. ¿Qué medidas para los ajustes económico y estructural ha propuesto el PSOE para alcanzar la convergencia fiscal que exige la UE? No se conocen, su único argumento es decirle a Merkel y demás países de la UE que den más tiempo a España y le pidan menos exigencias, o sea que no tienen un plan y que su horizonte está más cerca de la peseta que del euro.

Este PSOE necesita un liderazgo renovado, una estructura de otro tipo y una organización distinta, democracia interna -como lo explicó Juan José Laborda en un excelente trabajo- y una clara dimensión nacional, como aclaró en otro análisis el joven Madina. Y desde luego no regresar al ámbito de Zapatero con el desastre de Carmen Chacón y su club de intrigantes del poder (Barroso y compañía). El PSOE necesita una refundación que reconozca los errores pasados y presentes, que abra la democracia interna del partido a las bases y los votantes (como ocurrió en Francia) y que conecta con los tiempos y tendencias nuevas de la sociedad.

Y ¿cómo, cuándo y quién pone en marcha todo esto? La respuesta ha de partir de su propia organización y sin tardar no vaya a ser que, como está ocurriendo en el PSC, cuando quieran reaccionar sea demasiado tarde y otros hayan ocupado su lugar.

La estafa de la cohesión social
Antonio Robles www.vozbcn.com 23 Octubre 2012

La cohesión social, esa aspiración a la paz que cualquier sociedad civilizada desea por encima de todo, en Cataluña ha sido instrumentalizada para hacer la guerra simulando construir la paz. Dicho de otro modo, allí donde izquierdas y derechas nacionalistas la invocan, date por timado.

Para Jordi Pujol ha sido una obsesión. La convivencia a cualquier precio, incluso por encima de la inmersión o de cualquier reivindicación nacional de Cataluña. Pura retórica, en realidad, nunca renunció a nada. Algún truco debía tener tal cohesión social para que Pujol la prefiriera a la obsesión de su vida: construir una Cataluña a su imagen y semejanza. Ahora sabemos con certeza cuál ha sido el truco. La cohesión social ha sido la coartada perfecta para tener amordazados a quienes eran violados en sus derechos lingüísticos, culturales y nacionales. Para vergüenza de la izquierda, también en sus derechos ideológicos, es decir, en sus derechos de clase.

A estos últimos me voy a referir. A menudo le otorgamos al nacionalismo el mérito del triunfo de sus tesis. No es del todo cierto. El nacionalismo nunca hubiera llegado tan lejos de no haber renunciado el PSC a ejercer la oposición a la política interna de Cataluña, en lugar de sumarse a esos gobiernos catalanistas en su enfrentamiento dialéctico con España.

Esta dejación de la izquierda permitió que el pujolismo impusiera una forma de hacer política basada en el conflicto permanente con el Estado como medio de camuflar su gestión al frente del Gobierno de la Generalidad. Así lograba eliminar la lucha de intereses dentro de la sociedad catalana, transformándola en la confrontación nacional entre Cataluña y el resto de España. La coartada de la cohesión social frente al enemigo exterior nos mantenía callados en la gestión de los asuntos internos. PSC e ICV-EUiA perdían así su razón de ser como partidos de izquierdas, para disolverse en el nacionalismo.

En lugar de denunciar la corrupción, el derroche, y la manipulación del dinero público para la construcción nacional permitieron la destrucción de su propia base electoral apoyando los intereses nacionales de la burguesía y justificando la inmersión escolar como medio de substitución lingüística y adoctrinamiento cultural. Se amoldaron a TV3 y Catalunya Ràdio como vulgares nacionalistas y permitieron manipular la historia y el presente. Y, no contentos con servir de alfombra, satanizaron cualquier disidencia en nombre de la defensa de la cohesión social. La maldita cohesión social que sólo era una maniobra para imponer impunemente la exclusión. En lugar de romperla, la apuntalaron. No salvaban la paz, construían nación a costa de los derechos de los más débiles. Y encima los culpabilizaban. Eran sus propios votantes. Imposible comportarse con mayor cinismo.

Al tratar a Cataluña como un tótem por encima de la lucha de clases, primaron la Cataluña identitaria del nacionalismo en detrimento de la pluralidad y la lucha de intereses. Con ello, el PSC dejaba de ser un partido social, para disolverse en la hegemonía catalanista, que era el verdadero ser de la burguesía catalana. Así despejaban el camino para que el catalanismo incrementara su base electoral. O sea, dejaban que CiU se hiciera con Cataluña, ese ente supremo que todo lo justifica. De esta forma esperpéntica, había estado primando las aspiraciones de la derecha más conservadora catalana parapetada tras el catalanismo, sin reparar que ese catalanismo no era otra cosa que esa burguesía de clase y clasista a la que debía haber combatido. Tanta estupidez no ha podido ser únicamente fruto de la simplicidad típica del tonto útil, ese catalanismo clasista con ínfulas de superioridad étnica, había infectado las direcciones de todos los partidos de izquierdas desde el principio de la Asamblea de Cataluña. Tanto desvarío ideológico no podía ser por casualidad. Si alguien tiene alguna duda, que repare en el manifiesto de los 140 barones catalanistas que han tenido secuestrado el partido durante estos 30 años y ahora se declaran independentistas. Desde Ernest Maragall a los Obiolistas, Antoni Dalmau y Jordi Font, baluartes de la política cultural y lingüística del PSC.

Si hay algo que no hay que preservar hoy en la Cataluña identitaria es la cohesión social; cuanto antes la rompamos, más pronto recuperaremos derechos y dignidades. Es la revolución democrática pendiente en Cataluña. Bajo el ropaje de la cohesión social nos quieren robar el derecho a la pluralidad, a la disidencia, al combate ideológico. Todo él, material imprescindible para la defensa de los distintos intereses de una sociedad. En una democracia no se rompe la cohesión social por enfrentar diferentes ideologías o intereses, al contrario, esa es la condición previa para que se pueda dar. Al contrario que en una dictadura, en ella la cohesión social elimina las diferencias y acaba en la sumisión a la verdad del régimen. Romper, por tanto esa falsa unanimidad catalanista llamada cohesión social es el camino democrático a la liberación. Aunque parezca una paradoja, es salvar la convivencia.

Por eso, la cohesión social ha sido la estrategia más refinada y el instrumento más violento contra la convivencia, a pesar de aparentar la defensa de ésta. Porque la cohesión social catalanista es la rotura de la cohesión territorial de España, el mayor acto potencial de violencia que un Estado consolidado puede sufrir; es la sumisión cultural, nacional y sentimental de todos los ciudadanos catalanes a la imposición étnica del nacionalismo; representa la asunción de la propia inferioridad frente al acoso moral del nacionalismo y sus múltiples formas de criminalización social; en una palabra, la cohesión social catalanista es el arma más perversa contra la convivencia. La misma que esgrimió el franquismo con el término de “25 años de paz”.

La cohesión social de verdad es el respeto al otro, el reconocimiento de las diferencias y el sometimiento al imperio de la ley. Ninguno de los tres principios es respetado por el nacionalismo.

La Diada de la independencia por fin ha quitado la careta a esa falsa cohesión social. La farsa ha terminado. El PSC es el mayor responsable. Incluso por encima de esos curas laicos del nacionalismo de ICV-EUiA. No porque sean peores, sino porque eran ellos, los mayores gestores del voto obrero y castellanohablante, quienes deberían haber desenmascarado la raíz reaccionaria del nacionalismo y no lo hicieron. La impostura quedó remarcada en el debate por la secesión llevado a cabo por Xavier Sabaté, presidente del grupo parlamentario socialista, al dejar patente el discurso social de oposición al independentismo que nunca antes se habían atrevido a hacer contra el nacionalismo.

Pero no nos engañemos, el PSC de Pere Navarro ya ha asumido todas las tesis del nacionalismo cultural, lingüístico y nacional. Sin ideas ni discurso propio ha ido ocupando el espacio nacionalista que CiU iba dejando atrás en su radicalización independentista. Incluso se han atrevido a considerar que no están tan lejos de sus compañeros secesionistas del Manifiesto de los 140. Le creemos, el discurso tramposo del derecho a decidir ya lo ha asumido.

Antonio Robles es profesor y ex diputado autonómico

[Este texto es una versión extendida que el autor publicó en El Mundo el pasado 5 de octubre de 2012]

Manuel Jabois al autor de 5.000 denuncias por rotular en castellano: "hasta los tontos tenéis un límite"
El director de La Vanguardia, José Antich, única voz favorable a la continuidad de Rubalcaba
Antonio José Chinchetru Periodista Digital 23 Octubre 2012

Por la propia naturaleza del papel, hemos tenido que esperar al martes 23 de octubre de 2012 para poder leer las columnas dedicadas a analizar y comentar los resultados de las elecciones vascas y gallegas del domingo. Casi todos los artículos dedicados a esta cuestión se centran en el desastre vivido por el PSOE en estos comicios.

En su mayor parte coinciden en pedir la cabeza de Alfredo Pérez Rubalcaba, ese mismo que se encuentra en paradero desconocido. Hay un voz discordante, la del director de La Vanguardia. José Antich, que apuesta por la continuidad del secretario general de los socialistas al menos hasta después de las elecciones catalanas.

Pero eso lo trataremos más tarde. Puestos a hablar de Cataluña, arranquemos nuestro repaso diario a la prensa con la columna de Manuel Jabois en El Mundo, titulada Por su investigación. Arranca contando que se ha enterado, a través de Santiago González --La Moreneta gioconda. Endarrera aquesta gent, tan ufana i tan superba-- , de que hay quien pretende que la Gioconda está inspirada en La Moreneta y quien cree haber demostrado que la bandera de EEUU es una copia de la cuatribarra catalana.

Añade:
Estamos ya a dos gintonics de que salga uno pidiendo que se le cambie el nombre a la Tierra. Y a uno de que se descubra que la Sábana Santa la usa una viuda de Hospitalet para secarse los pies. Empiezo a pensar que la independencia es una excusa para que emerjan las mentes más clarividentes de nuestra generación, como si lo que pretendiese la Generalitat fuese identificarlas para saber de qué fuerzas disponen.

Concluye:
Que cuenten con la conciencia cívica del chaval de 32 años que vio la luz y dedica su vida a recorrer Cataluña con una libreta en la que denuncia rótulos en español. Lo contó CRÓNICA el domingo --El inquisidor de las 5.000 denuncias contra el castellano--. Es un testimonio desgarrador. No recibo ni un duro, dice. Ya recibirás, que hasta los tontos tenéis un límite.

En el mismo periódico, Arcadi Espada publica El antisistema. Tras repasar la existencia de formaciones antisistema con muchos apoyos en distintos países europeos, como la de Le Pen en Francia, dice:

Los partidos antisistema lograron buenísimos resultados y el confundido Conde cero points. Los Tsipras, Wilder, Le Pen, Bart de Wever llevan en España nombres respetables. Por eso, y en apariencia, el antisistema español no prospera. Y tampoco algunos de sus rasgos cruciales. No es que España sea un país antirracista y antixenófobo: es que los racistas y xenófobos se dedican a los españoles. ¡Otro confundido, Anglada!

Los nacionalistas catalanes, vascos y gallegos y el izquierdismo quincemesino se diferencian en algunas cuestiones obvias; pero unos y otros comparten una sentencia: el sistema ha caducado. Para unos eso querrá decir el Estado y para otros el Capitalismo; y para otros más las dos cosas; pero la coincidencia es indiscutible. El auge del nacionalismo se explica por la adición de ese voto de protesta a su cliente habitual: al votante antisistema le alegra la fractura venga de donde venga.

Para Espada, lo sorprendente no es es la cantidad de votos que obtienen estas formaciones que considera antisistema, sino la "respetabilidad":

Una cosa es que Beiras, Mas, Mintegui y Urkullu acarreen problemas y que estos deban ser resueltos. Otra es que esos problemas sean respetables. No lo son: las bases morales, intelectuales y políticas del antisistema van del anacronismo al delirio, sin omitir la corrupción. Lo peor de España es su alternativa.

Mientras, Lucía Méndez entra a analizar la situación del PSOE, y lo hace con el esclarecedor título de La sombra del Pasok. Recuerda que esta formación socialista "fue un partido hegemónico en Grecia" pero que ahora tiene una intención de voto de un 6,6%. Añade que las elecciones del domingo demuestran que el PSOE ha entrado en "una decadencia irreversible".

Y no es porque no se den cuenta, que tontos no son. Saben perfectamente que el liderazgo de Rubalcaba es un camino que conduce a la derrota.

Méndez tampoco cree admisible una de las excusas más recurrente para justificar los datos:
Seguir echándole la culpa a Zapatero, un año después, parece una broma de mal gusto.

Concluye:
La marca está muy dañada y la crisis, además, ha achicado las posibilidades de la izquierda moderada. El 15-M y sus derivaciones han sido mortales para el PSOE. Un nuevo líder tampoco tendría garantías de triunfo. Aunque podría intentarlo, cosa que Rubalcaba no está en condiciones de hacer. Sencillamente porque, para desgracia suya, pero también de un país que necesita alternativa, no hay nadie interesado en escuchar lo que Rubalcaba tenga que decir.

La gente le tiene muy visto. Puede que por eso se haya escondido desde el domingo para no dar la cara ante la derrota. La cobardía es letal para un líder político. Rubalcaba suele exigirle a Rajoy que dé la cara y no se esconda. ¿Con qué autoridad?

Si Rubalcaba, esté donde esté escondido, quiere consolarse de artículos como el anterior, tal vez pudiera leer el que le dedica el director de La Vanguardia, José Antich. Herencia y errores argumenta en una línea diametralmente opuesta a la de Lucía Méndez. Lejos de mostrar a Rubalcaba como alguien que maniobró y luchó para hacerse con el control de su partido, nos lo describe como alguien que "aceptó" ser el candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno. Poco falta para que ahora nos descubran que se sacrificó por el bien de su formación.

Antich exculpa a Rubalcaba de la derrota en las generales de noviembre de 2011, aunque tampoco le concede el mérito de evitar la mayoría absoluta del PP en Andalucía: "Los fallos del PP y el voto cautivo socialista dejaron claro que las elecciones andaluzas son patrimonio del PSOE". Tampoco le hace responsable de los malos resultados de PSE y PSdG, y cree que debe continuar al menos hasta después de las autonómicas catalana:

La herencia recibida es una losa mucho mayor que los errores cometidos. pero, seguramente, el momento de las grandes decisiones aún no ha llegado. Tampoco tendría sentido sin que se haya definido la carta de Catalunya, en la que deberán coincidir Carme Chacón, como dirigente del PSC, y Rubalcaba.

A este humilde lector de columnas le queda una duda. ¿Quiere ayudar Antich a Rubalcaba o más bien defiende su continuidad para garantizar que el hundimiento del PSC frente a los nacionalistas catalanes en los próximos comicios es absoluto? Cualquier cosa es posible.

También en el diario del Conde de Godó y Grande de España encontramos un interesante artículo, La causa de la nación y de las personas, firmado por Lluís Foix. Arranca hablando de impuestos:

El hecho de que Catalunya mantenga el tercer tipo de IRPF más alto del mundo, por debajo de Suecia y la isla de Aruba, merece una explicación de las autoridades económicas de los gobiernos de España y de Catalunya.

En un país preocupado por la suerte de sus ciudadanos, el responsable de Economía habría salido ya para dar los detalles y las razones de porqué Catalunya tiene el triste privilegio de encontrarse en lo más alto de la calificación de presión fiscal sobre las rentas del trabajo de las personas.

Tiene razón, aunque se le podría hacer un 'pero'. En toda España el IRPF es demasiado alto, y ha crecido con Rajoy y los suyos, pero en Cataluña es todavía aún mayor por decisión de los políticos catalanes, que han decidido que el tramo autonómico sea lo más alto posible. Justo lo contrarios, por ejemplo que en Madrid, donde la parte correspondiente al Ejecutivo regional es menor que en otras zonas de España. Pero, dejando este matiz al margen, el texto parece impecable:

Se habla más de la causa de la nación que de la causa de las personas. Se nos dice que cuando Catalunya tenga Estado propio o independiente desaparecerán las desigualdades y los abusos que son fruto del expolio al que nos somete España.

La paradoja que consiste en querer movilizar las masas democráticas únicamente en favor de la causa de la nación, excluyendo la causa de la libertad y de las personas, explica todas las contradicciones y todas las monstruosidades del siglo XX.

De vuelta a Madrid, en El País encontramos un artículo de Miguel Ángel Aguilar, Cambio de Gobierno y de oposición, que da la impresión de querer demostrar que el mayor perjudicado por los malos resultados del PSOE no son los propios socialistas, sino el Gobierno de Rajoy:

En todo caso, la crecida de los nacionalismos vascos y gallegos y el eclipse parcial del socialismo en ambas comunidades plantea problemas de interlocución al Gobierno, como enseguida se verá.

Sostiene que todo cambiaría si uno de los dos grandes partidos dejara de ser grande:

Si el PSOE caminara hacia la irrelevancia, estaríamos en un escenario distinto. Es erróneo deducir de aquí que la izquierda haya sido declarada a extinguir. Sería mucho más exacto advertir que estaría en trance de adoptar nuevas formulaciones y de acampar extramuros del sistema. Lo cual plantearía una grave cuestión, cargada de consecuencias para su legitimidad y pervivencia. El señor secretario general del Partido Socialista Obrero Español, Alfredo Pérez Rubalcaba, sabe que la prueba de anoche en las urnas del País Vasco y Galicia indica un eclipse parcial, con pérdida del favor de los electores.

Tras lamentar la ingratitud de los lectores con Patxi López, al no darle "reconocimiento alguno" por "el fin de la violencia" sostener que el PSOE está disminuido "entre la espada de la responsabilidad, de la oposición útil, y la demagogia del populismo sin coste alguno en sus dos versiones", dice:

Quienes pensaban que habría un cambio de Gobierno pueden encontrarse con la sorpresa de que haya un cambio de oposición. Bien porque Rubalcaba cambie de actitud y pase de dar ejemplo a dar leña, o bien porque alguien le madrugue el liderazgo y pase a sustituirle sin rémoras ni contemplaciones derivadas de pasados gubernamentales zapateriles.

Acto seguido pasa a reclamar cambios en el Gobierno de Mariano Rajoy, empezando por el nombramiento de un vicepresidente económico y "un cambio de actitud, una nueva dialéctica parlamentaria". Le pide, en definitiva, clemencia con Rubalcaba y los suyos:

Porque de la destrucción sistemática del adversario es imposible obtener ya ventajas adicionales, una vez que los desafíos comunes cobran dimensiones pavorosas. Se impone como tarea prioritaria la reconstrucción de las instituciones dañadas por el bloqueo suicida al que han estado sometidas.

En definitiva, Aguilar evita entrar a analizar si Rubalcaba debe seguir o no, o qué parte de responsabilidad le corresponde. Una estrategia similar es la de David Trueba en Gorrito, donde le da una de cal y otra de arena al secretario general de los socialistas:

Ahora mismo Rubalcaba necesita hacer algo similar a lo que ha hecho Fidel Castro. Asomar en una foto con gorrito de paja y gritar a los cuatro vientos: oigan, señores, que aún no me he muerto. Es posible que a Rubalcaba le quepa España en la cabeza y nadie duda de su astucia e inteligencia, pero con eso no se ganan elecciones.

Augura una nueva debacle en Cataluña: "Lo peor del hundimiento socialista es que no ha tocado fondo". Concluye:

Envidado por la antipolítica a su izquierda y por el pragmatismo a su derecha, los socialistas necesitan empezar a convertir en útiles las derrotas que aún les quedan por delante. Las de ahora solo dejan inercia y desafección. Cometería un error si se tira al monte, no tiene credibilidad para ello. Necesita formación, estudios, iniciativas, nuevos planes, y asumir las minorías como una inversión para algún día regresar a las mayorías.

CONSUELO ORDÓÑEZ CULPA TAMBIÉN A PSOE Y PP
Las víctimas cargan contra el TC por permitir el avance de Bildu y "destrozar" la Ley de Partidos
Daniel Forcada El Confidencial 23 Octubre 2012

En el día después de la resaca electoral no se puede decir que las víctimas de ETA se levantasen ayer sorprendidas con el avance de Bildu y sus 276.989 votos. De un modo u otro, se lo esperaban desde que el Tribunal Constitucional abrió la puerta a que EH Bildu pudiera concurrir a las elecciones del 21 de octubre. En su opinión, la vuelta del brazo político de ETA al parlamento vasco es un paso atrás de muchos años de atentados y de sangre en el País Vasco. La propia presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, confesaba ayer que, desde el domingo, ha recibido la llamada de numerosas víctimas que le han trasladado su pesar por lo sucedido.

“Sorpresas no me llevo”, explica, por su parte, la presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo en el País Vasco (Covite), Consuelo Ordóñez, que analiza también con crudeza los resultados del 21-O. “Nosotros ya sabemos donde vivimos. Esta es una sociedad enferma, fanatizada, cobarde que les agradece ahora los servicios prestados. Nosotros, que hemos pagado ya un precio por vivir en este pueblo, ya sabemos de quiénes estamos rodeados, de nazis”, añade. “Cuando más daño se le ha hecho a ETA es cuando ha sido ilegalizada. ¿A un partido que ha organizado el terror no le exigimos que condene el terror? Lo cierto es que aquí han fallado muchas cosas, empezando por el legislador y siguiendo por el Tribunal Constitucional”.

El auge de la izquierda abertzale ha impedido que Mari Mar Blanco, la única víctima que ostentaba el cargo de diputada autonómica por el PP, haya podido revalidar su escaño en el Parlamento de Vitoria. La expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, fue una de las primeras en cargar responsabilidades de lo ocurrido sobre el Tribunal Constitucional al señalar, en su cuenta de Twitter, que “ahora se ve con toda su crudeza el grave error del TC al legalizar a Bildu en contra del Supremo”.

Las víctimas coinciden en ese planteamiento, pero responsabilizan también al PP y al PSOE de la vuelta de Batasuna a las urnas. “Nos duele más lo que ha hecho el Gobierno vasco de Patxi López en el que habíamos puesto tantas esperanzas y que ha estado trabajando para legitimar a esta gente. El PSOE los ha legitimado y les ha puesto ahí y el PP les ha mantenido. Luego nos rasgaremos las vestiduras, pero no hay cosa que más me moleste que nos tomen el pelo. El Partido Popular cuando llegó tenía mayoría para cambiar la composición del Tribunal Constitucional y frenar a Bildu y esperaron hasta después de legalizar Bildu para hacerlo. Además, la sentencia recoge unos supuestos por los que se podría ilegalizar al partido y ya estamos teniendo unos cuantos. ¿Hacen algo al respecto? No. Pues que se los coman con patatas”.

La presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Ángeles Pedraza, también culpa a los seis magistrados del TC de haber “vuelto a romper muchas almas”. En declaraciones a Europa Press, Pedraza señaló ayer que el veredicto de las urnas es “una tragedia”. “Supongo que estarán contentos, pero que sepan que con esa decisión han destrozado muchas almas que ya estaban rotas, han vuelto a romperlas”, lamenta.

El granero tradicional de Batasuna
El expresidente del Foro de Ermua, Mikel Buesa, alejado ya de la primera línea de los colectivos de víctimas habla a título particular para destacar que los resultados de Bildu no suponen un gran avance con respecto a los de la izquierda abertzale en otros comicios. “El éxito no va más allá de la base tradicional de Batasuna en el País Vasco y, por eso, no creo que haya que maximizar ese éxito”, explica. “El resultado es un poco inferior al que obtuvo el agregado de Euskal Herritarrok y EA en 1998. Está claro que una vez que el partido de ETA ha superado la ilegalización gracias al Tribunal Constitucional, se ha restablecido la situación de finales de los años 90, que fue otra etapa en la que ETA tampoco cometía atentados”.

Buesa destaca, en positivo, que, pese a que Bildu ha cosechado 21 diputados su relevancia política será escasa “salvo que el PNV le diera entrada en el Gobierno”. “Mientras eso no ocurra, Bildu tendrá un grupo parlamentario notable pero con irrelevancia política”, añade. Para Consuelo Ordóñez, quizá sería necesario llegar hasta el final y que Bildu consiguiera gobernar para que se destapase su forma de gestionar los asuntos públicos. “Lo que no han conseguido la sangre de nuestras familias lo va a conseguir la gestión de las cloacas y de las basuras”, explica. “Ahí empezarán a darse tortas entre ellos y la gente les dejará de votar”.

Para Pedraza, la Ley de Partido ha quedado “destrozada” y los resultados electorales han supuesto “un grave fracaso del Estado de derecho”. “Una sociedad basada en el olvido, la mentira y la impunidad nunca es una sociedad sana”. Ordóñez añade, por su parte, que “los que han votado saben muy bien a quién han votado. A quienes han organizado el crimen y han matado en nombre de los vascos. Ahora están consiguiendo sin matar lo que no han podido conseguir matando”.

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