AGLI Recortes de Prensa  Viernes 2 Noviembre 2012

De qué se ríe Rajoy
Pablo Sebastián www.republica.com 2 Noviembre 2012

No está España para muchas risas y menos del Gobierno. La ministra Báñez de Trabajo ha dicho que esto empieza a mejorar cuando acaba de superar el 25 por 100 del paro, y los ministros Montoro y De Guindos esbozan amplias sonrisas porque creen estar cerca del objetivo de déficit publico para 2012, y eso le permite a Rajoy ponerse flamenco en el Congreso de los Diputados y mantener su juego de rescate si, o rescate no, ya veremos tratando al Parlamento, a los medios de comunicación y a los españoles con un desprecio inaudito e impropio de un jefe de Gobierno que, un año después de su llegada al poder ha empeorado todas las constantes y cifras económicas y sumergido el país en la mayor desolación.

Entonces, ¿de qué se ríe Rajoy? ¿de España? Eso parece y a lo mejor se cree muy listo porque no se somete a ningún control democrático y porque está hundido el PSOE y eso le produce una enorme satisfacción. Pero las cifras del paro son enormes, la recesión no cesa, el hundimiento de empresas continúa, la imagen de España en el mundo empeora, la de la clase política está por los suelos, las instituciones (Gobierno, Corona, Justicia y Autonomías) tocadas, la banca medio arruinada, ya ha pedido un rescate y bromea sobre el segundo y Cataluña quiere romper con España y su enloquecido líder, Mas, chantajea al propio Rajoy en su despacho oficial. Es decir que el enfermo español esta escuálido y comatoso y todavía, aprovechando la fiesta de los difuntos, el presidente del Gobierno se permite unas bromitas porque cree que cumplirá los objetivo de déficit que le impuso la señora Merkel y que a partir de ahí, miel sobre hojuelas.

Menuda cuenta de resultados e irresponsabilidad. Rajoy se cree que porque está solo sin oposición, ni adversarios en el PP, sin prensa crítica, ni Parlamento, es el rey del mambo o el mismísimo Hércules. Pues no, todo lo suyo es francamente mejorable, y su actitud no es la de un valiente o la de un líder audaz. Tapa a los poderosos y recorta y sube todos los impuestos a los mas débiles, y le envía a Merkel una foto calamitosa de España para que la teutona vea que éste es “un país serio” es decir humillado, postrado, intervenido por Alemania y la UE, y arruinado por muchos años. Y todo eso le hace mucha gracia a Rajoy y en la Moncloa, el Gobierno y el PP se parten de risa. Pues muy bien allá ellos con su particular Halloween, pero que sepan que la gran mayoría de ciudadanos, los que salen a la calle y los que no saben muy bien porque sufren lo que ocurre en España, y ellos no están para bromas sino al borde de un estallido social de incalculables dimensiones que esta clase política tarde o temprano pagará.

Draghi, año dos
Primo González www.republica.com 2 Noviembre 2012

Mario Draghi ha cumplido el miércoles 31 de octubre un año al frente del Banco Central Europeo (BCE). Esa fue la fecha de nombramiento, aunque la ocupación efectiva del cargo se demoró unos días. No se han escrito apenas valoraciones sobre su trabajo durante este año, aunque no ha faltado una nota ácida de Financial Times, que viene a decir que a Draghi le queda mucho por hacer al frente de la institución reguladora y emisora europea. Está en el comienzo justo de su segundo año como presidente y efectivamente se puede afirmar que tiene un curriculum plenamente abierto en el que cabe valorar su actividad como un fracaso a medias o como un éxito con pocos resultados. La defensa del euro, que ha sido el principal argumento reivindicativo de su gestión, no ofrece seguridades suficientes, ya que la moneda única, diseñada hace doce años, sigue estando más cerca del laboratorio que de la realidad.

La supervivencia del euro se suele identificar en los últimos meses como la capacidad de la Eurozona para superar la crisis de la deuda soberana, en la que España desempeña, junto con Italia, un papel central. Si España no logra superar la desconfianza de los mercados y si nuestra Deuda Pública se convierte en un activo que es rechazado de forma sistemática a no ser que ofrezca tipos de interés muy elevados, la tarea del BCE estará en entredicho. Con Draghi, el diferencial de tipos de interés entre España y Alemania ha llegado a sus máximos históricos, lo que es una muestra del escaso éxito de la gestión del banquero italiano. Los mercados financieros en la Europa de la zona euro están completamente rotos y sumidos en una desconfianza recíproca considerable, lo que está dificultando seriamente la financiación de la economía, ya que ni bancos ni empresas pueden desarrollar su actividad crediticia con normalidad.

La tarea que tiene por delante el banquero italiano es, por lo tanto, prolija y delicada, ya que la Eurozona sigue estando bastante lejos de ser un mercado cohesionado y próspero. Draghi ha hecho tres cosas principales durante su mandato del primer año: insuflar liquidez de forma masiva a finales del pasado año y principios de este mediante subastas de dinero a 3 años, que han tenido un éxito dudoso, ya que el dinero apenas ha servido para financiar a la economía. Otra cosa que ha hecho ha sido bajas los tipos de interés hasta mínimos históricos, aunque nada indica que este descenso de los tipos haya comportado reacciones positivas en la economía real. Por último, y en tercer nivel, Draghi ha anunciado la disposición de la entidad a comprar deuda de forma masiva en los mercados secundarios, se supone que de los países periféricos como España e Italia, con el confesado propósito de enfriar los tipos de interés a largo plazo en estos países, recortando sus primas de riesgo y tratando de facilitar su financiación. Esta medida, la compra de deuda, aparece atascada y sin fecha concreta o previsible de ejecución, ya que el BCE la ha vinculado a la petición expresa de ayuda y a una elevada condicionalidad de los países a los que va destinada.

Los críticos de Draghi, entre ellos, a la cabeza, el ortodoxo Bundesbank, señalan que el BCE está bordeando continuadamente los límites de la ortodoxia o cuando menos las prescripciones del Tratado de la UE, que no prevé la financiación directa de los Estados por el banco central de la Eurozona. Las inyecciones masivas de liquidez han provocado más de un gesto de preocupación en algunos medios económicos porque se teme que una política monetaria tan agresiva acabe por disparar las tensiones inflacionistas, cuyo control es el principal mandato que ha de ejecutar el banquero más importante de la zona euro.

El segundo año de estancia de Draghi (quien acaba de cumplir hace un mes los 65 años de edad) al frente del BCE se presenta, por lo tanto, cargado de incógnitas. El viacrucis que tendrá que recorrer la institución que Draghi regenta tiene estaciones complicadas de cara a los próximos meses: aproximar los tipos de interés entre los países miembros de la Eurozona, establecer la normalidad financiera para que la economía europea coja aire y pueda encaminarse por la vía del crecimiento, mantener bajo control estricto la tasa de inflación (ahora muy baja porque la economía está en recesión, pero quizás a punto de convertirse en factor de riesgo cuando se recupera la actividad) y ganar una mayor respetabilidad internacional para el euro. Adicionalmente, el BCE tiene otro desafío considerable en estos próximos meses, el de poner a punto cuanto antes la anhelada unión bancaria, de forma que el BCE se convierta de verdad en el banquero de los bancos europeos, con amplias potestades de supervisión. Un menú, en suma, bastante exigente y difícil.

La gallina ciega
Toda la estrategia del líder de CiU constituye un ataque frontal a la democracia y la Constitución
Antonio Elorza El País  2 Noviembre 2012

En Los emblemas de la razón, Jean Starobinski pone de relieve cómo las obras maestras de Goya y de Fragonard reflejan el sentimiento de inseguridad que precedió a la crisis de 1789. En El columpio del pintor francés, como en la escena de la romería de San Isidro de Goya, el juego y la fiesta dejan paso a una sensación de desequilibrio y de desorden. Pero es sobre todo en La gallina ciega donde las imágenes de lo que parece ser un simple juego se transforman en símbolo casi doloroso de una sucesión de intentos sin resultado alguno.

Los comportamientos de una serie de personajes políticos durante las últimas semanas, desde distintos lugares del espectro ideológico, responden a esa pretensión fallida de dar con el medio adecuado para alcanzar los objetivos propuestos. Es como si un jugador pretendiera ganar la partida sin conocer las cartas que tiene a su disposición o, en su defecto, sabedor de las dificultades en que se ha metido con su apuesta, optara por ganar de todos modos a base de trampas. Por una u otra vía, el resultado inevitable consiste en la puesta en peligro del propio juego, aquí y ahora, de la democracia.

A veces el ensayo tiene lugar rozando lo grotesco. En el caso del ministro Wert, hubiera cabido esperar que su aspiración consistiese en mejorar el sistema educativo, y por lo que concierne a Catalunya, en garantizar el equilibrio entre la formación en catalán y en castellano. Solo que en contra de lo que él mismo piensa, la intención de “españolizar” nada tiene que ver con eso, y ya de entrada resulta triste comprobar como un ministro de Educación vive feliz en la ignorancia de lo que son, en lingüística elemental, denotación y connotación. Al margen del sesgo de nacionalismo trasnochado que introducen las palabras “españolización” y “orgullo”. Wert debiera saber que un enunciado, al incluir términos como los citados, remite a la concepción que justamente estaban esperando los nacionalistas catalanes para denunciar la opresión –y para la ocasión, la ceguera- del gobierno español. En la misma línea, su inasistencia a la sesión reprobadora del Congreso, sugiere un desprecio a las instituciones representativas y la prepotencia, entre otras prepotencias, frente al Consejo Escolar, autoritarismo puro y duro. Lo suyo es un recital. Justo lo que le hace falta hoy a su gobierno y a la vida democrática.

En la vertiente opuesta, a Artur Mas le sobra conocimiento de lo que es la connotación. Vive en ella, de manera que nada de lo que dice para su destinatario, ese “pueblo catalán” empujado por él a la libertad nacional, tenga que ser entendido así por los adversarios, en tanto que lo que anuncia a los electores, en cambio, sin hablar de independencia, debe ser entendido como tal por ellos, a pesar de que su propuesta suponga un callejón sin salida: Cataluña, un Estado propio en Europa, logrado frente a una Constitución democrática, pero para quedar fuera de Europa. El artilugio recuerda la explicación de la Trinidad por un jesuita, en palabras de Voltaire, y también la habilidad en el manejo de los cubiletes por un trilero para que nadie pueda decir donde está la moneda. Y de propina, la maniobra en Bruselas, como si el Conde-duque de Olivares estuviera de nuevo a punto de atacar Barcelona. Surrealista, pero así ganaron los totalitarismos, y así pueden repetirse las tragedias.

Claro que si la demagogia avanza, es porque nada se opone a ella, fuera del españolismo clásico del PP. Cierto que la situación no es fácil, pero ello no borra la exigencia de que el PSOE y el PSC se dieran cuenta de que el tema no consiste en si el referéndum de Mas tropieza con obstáculos legales, sino que toda la estrategia del líder de CiU –como el episodio del vídeo institucional- constituye un ataque frontal a la democracia, y a la Constitución, por encima de aceptar o no la independencia. Y que, por consiguiente, un “derecho a decidir” democrático para la sociedad catalana tiene muy poco que ver con la autodeterminación forzosa del “Pueblo Catalán”. Solo faltaba que Almunia, suponemos que todavía socialista, después de alguna promoción cultural cuestionable en Bruselas, se lanzara a proponer como “modelo democrático” el acuerdo para la devolución de la soberanía a Escocia y declarase “no honesta” la puesta al margen de Cataluña de la UE. Y entretanto, Rubalcaba y Herrera lanzan el señuelo de una Federación, necesaria, pero aun por definir. En suma, nada.

Siete millones de rehenes catalanes para la banda de Mas
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 2 Noviembre 2012

Nadie considera ya aceptable ningún acto de terrorismo. Nadie secuestraría a un grupo de niños para defender una idea. Pero el nacionalismo catalán, imitando al vasco, está en ello.

Se acaba de estrenar Argo, el largometraje estadounidense que narra la ocupación de la embajada americana en Teherán, en el año 1979. Los supuestos "estudiantes" tomaron como rehenes a quienes prestaban servicio en la sede diplomática, y se desencadenó una larga crisis en el país y una no menos larga batalla internacional. El rescate, para el grueso de los rehenes, no llegó; y aunque los terroristas no consiguieron (o sí) sus objetivos, los rehenes, sus familias y en general todo el país sufrieron sin necesidad como resultado de una reivindicación extremista en lo ideológico e inoportuna en el momento. Parecía, al ver la película, que estas cosas sólo pasaban en aquel bárbaro siglo XX...

Ahora, en el siglo XXI, ya no necesitamos grupos terroristas para realizar actos de terrorismo. Ahora, en el muy progresista siglo XXI, somos perfectamente capaces de dejar que las instituciones de nuestros muy democráticos y constitucionales Estados sean las que justifiquen a los asesinos (como el Gobierno regional vasco) y que directamente sean esas mismas instituciones las que tomen como rehenes a sus propios ciudadanos, nuestros compatriotas. Y es lo que está haciendo Artur Mas con los catalanes.

Hay en Cataluña más personas que no han votado a Artur Mas que personas que sí lo han hecho. Y esta situación no va a cambiar previsiblemente con las elecciones que vienen. La coalición sacristana de CiU está usando una cantidad anormalmente grande de sofismas como armas de destrucción masiva para retener a punta de urna el nombre y la identidad de Cataluña, de una región de España que –salvo por la ley electoral- no vota lo que el president dice querer.

CiU y Mas están usando ante Mariano Rajoy a todos los habitantes de Cataluña como instrumentos de su política. Tengamos siempre presente que la mayoría de esos habitantes no votan a Mas, y que muy probablemente incluso muchos de los que sí lo hacen no querrán en el fondo las políticas más radicales que el president maneja en público. Aunque sí las quisiesen, nunca hay que olvidar que se van a celebrar elecciones para elegir un parlamento regional, no para tomar ninguna decisión de futuro para el conjunto de España, y ni siquiera para aquella región. Usar esta convocatoria y sus resultados para lo que no son y no pueden ser constituye un acto de piratería política, en la que los nacionalistas catalanes secuestran a todo el pueblo de Cataluña, presente pasado y futuro, nacionalista o no, y pretenden obtener por él un rescate del Gobierno de Madrid.

Es un secuestro, un engaño y un delito el uso de los catalanes por parte de algunos de los que dicen ser sus gobernantes. En muchos países del mundo, por un abuso mucho menos escandaloso de la autonomía contra el Estado se habría suspendido el Estatuto. Y es que difícilmente puede hablarse de un presente mejor que el pasado cuando siete millones de españoles directamente y el resto indirectamente tenemos nuestro futuro en manos de una oligarquía privilegiada, atrincherada en las instituciones y no dispuesta a renunciar a sus prebendas aunque para salvarlas en estos tiempos de crisis hayan de dinamitar la nación. Espero que el secuestro sea un fracaso, que hasta los secuestrados se rebelen y que, en cualquier caso, deje de ser posible en España un espectáculo tan ridículo como el que estamos viviendo, y no sólo en Cataluña.

El modelo territorial no tiene solución
Jaime Miquel La Voz 2 Noviembre 2012

Analista electoral

La demanda soberanista del Gobierno de Cataluña ha quebrado el consenso autonómico en España. Antes querían un Estado de las autonomías, como el que hay, 7 de cada 10 electores; tres de estos prefieren ahora un Estado central, y aumentan los federalistas, independentistas y confederados. Los que prefieren un Estado central sin autonomías son ahora el 26 % de los españoles de 18 y más años, dato que incluye a los nacionalistas vascos, catalanes, gallegos y otros. Si los excluyéramos, serían casi 4 de cada 10 los ciudadanos españoles que prefieren suprimir el modelo autonómico, lo que es consecuencia de la pérdida de confianza en esta Administración del Estado. La percepción ciudadana es que la deuda se ha generado sobre todo en las comunidades, donde se han instalado a vivir del presupuesto hordas de privilegiados, y este es un factor de ruptura que no tiene nada que ver con una reacción centrípeta ante la demanda soberanista del Gobierno catalán, aunque esto último también interviene.

El problema es muy grave, porque el eje identitario (nación única o Estado plurinacional), cruzado sobre el espacio ciudadano de ruptura (electores sumisos a la UE o no), define un cuadrante para la ultraderecha española del siglo XXI. Define el espacio del ultranacionalismo español, castellano, xenófobo, violento y antieuropeísta, con posibilidades de éxito electoral en ciudades como Madrid o Valencia, a partir de votantes englobados ahora en el PP, o ya en la abstención. Y el problema no tiene solución desde donde estamos, porque el Estado de las autonomías ha profundizado en una cultura de lo mío, esencialmente reivindicativa frente a la parte central, una cultura competitiva e insolidaria entre los territorios; su esencia se resume en la cláusula Camps: lo que le des al catalán yo también lo quiero, justo lo contrario que caracteriza la cultura federal, que persigue objetivos nacionales desde los Estados. Porque, siguiendo esta lógica, si Cataluña consigue formularse como Estado independiente de España ante la UE, la Comunidad Valenciana también lo hará. La España federal que nos sugiere el PSOE no es viable desde el actual Estado de las autonomías, por esto no sabe explicarla. Muchas de estas comunidades autónomas son de nueva planta y en consecuencia simples decisiones administrativas: lo que no es, difícilmente puede ser, y en la Unión Europea del siglo XXI no tiene sentido el Estado de La Rioja, por poner un ejemplo. Tampoco tendría aceptación social proponer ahora más poder para los políticos autonómicos. Por lo tanto, esta España federal del PSOE y de la vieja izquierda española solo tendría sentido con tres Estados, el catalán, el vasco y el resto; un resto de identidad mayoritaria no española, sino castellana. En ese caso, lo gallego o lo valenciano plantearían los mismos o más problemas de integración que lo catalán o lo vasco en la actualidad. Con lo que hay, el modelo territorial de España no tiene solución.

Consenso autonómico y ultranacionalismo castellano xenófobo
Nota de Editor 2 Noviembre 2012

Dos mentiras repetidas millones de veces, siguen siendo dos mentiras. Hablar de consenso autonómico es como hablar del sexo de los ángeles. ¿ Quien está de acuerdo con el tinglado autonómico ?
¿Quiénes se se han beneficiado y benefician del invento ?, ¿Quienes han perdido con el invento ?.

Llevamos sufriendo el tinglado autonómico demasiados años como para que alguien venga hablando de consenso. Se puede hablar de merienda de negros, con perdón, merienda de nazionalistas y profesionales de la política, pero en caso alguno de consenso. El tira y afloja permanente nos ha llevado a una situación insostenible.

España ha perdido y los españoles de razón (no voy a utilizar de buena fé, por que no creemos en casi nada) también.

Y encima suelta la bazofia del ultranacionalilsmo castellano xenófobo: debe ser que los españoles, los que hablamos el español, vamos por ahí inyectando banderas españolas en la dermis de los transeúntes, y a los que se niegan a tatuarse, los expulsamos de España (tarea casi imposible, expulsar a alguien de España).

Tenemos un idioma importante, tenemos la obligación de conocerlo, nos permite comunicarnos con muchos millones de personas en todo el mundo, y por sentido común, debe ser el idioma de la educación, de la administración del estado de los negocios en España.

Ultranacionalistas son los que inoculan su lengua regional a los hijos de los demás, niños que tienen como idioma materno el español.
Ultranacionalistas son los que expulsan de sus regiones a aquellos que no ceden ante su lengua regional.
Xenófobos son los que impiden el desarrollo normal de la vida utilizando el español y exigen conocer las lengua regionales.
Xenófobos son los que utilizan la lengua regional delante de español hablantes.
Xenófobos son los que no permiten la actividad ciudadana sin el conocimiento de la lengua regional (con algunas excepciones en sus propias filas especialmente en las vascongadas).

La solución del problema territorial pasa por la inexistencia del problema territorial, lengua común española en toda España en las actividades públicas, derogación de todas las leyes autonómicas y desmantelamiento del tinglado autonómico.

Esa es la solución y cualquier otro camino va hacia más desastres (si, el siguiente desastre es la desaparición del Euro y el siguiente la UE).

Mas miente y lo sabe
Juan Fco. Martín Seco www.republica.com  2 Noviembre 2012

Mas miente cuando hace creer a los catalanes (agobiados, al igual que el resto de los españoles y muchos europeos, por la política regresiva y de ajustes) que la independencia, como el bálsamo de Fierabrás, solucionará todos sus males. Miente porque sabe que la ruptura de una unión económica como la española -cuando la unión europea está aún por construir y no funciona- solo puede tener un efecto: empeorar la situación económica tanto de Cataluña como de toda España.

Miente cuando dibuja una Cataluña independiente como la tierra prometida que mana leche y miel y asegura un crecimiento económico mayor que el de la media comunitaria, menores tasas de desempleo y situar la economía catalana entre las veinte más competitivas del mundo. Promesas que tienen el mismo valor que las realizadas en la campaña electoral de 2010 cuando anunció que reduciría a la mitad la tasa de paro; pero lo cierto es que desde entonces 170.000 catalanes más han pasado a engrosar las filas del desempleo.

Mas miente y lo sabe cuando afirma que su Administración será más eficaz contra el fraude fiscal, porque una de las características de la trayectoria de CiU en las Cortes ha consistido en apoyar o propiciar todas las peticiones de los distintos grupos de presión para conseguir mecanismos de elusión fiscal o para hacer más laxa la actuación de la Administración tributaria. ¿Acaso no fue CiU el grupo que planteó en el Congreso la enmienda por la que se retiraba a la Agencia Tributaria la competencia sobre las SICAV para atribuírsela a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, permitiendo así que las grandes fortunas de este país continuasen utilizando, con fraude de ley, este instrumento de inversión colectiva privilegiado fiscalmente? ¿Y acaso no fue CiU la que pretendió y consiguió que tal medida se aprobase con carácter retroactivo para dejar sin valor las actas de inspección que se habían levantado a las falsas SICAV?

Artur Mas sabe que miente cuando anuncia que bajará los impuestos porque es seguro que sí, que se los bajará a los empresarios, a las rentas de capital y a las rentas altas, pero a condición de subir los tributos indirectos o los gravámenes sobre las nóminas. Por sus frutos los conoceréis y. en materia de política económica y, desde luego fiscal, CiU se ha manifestado siempre como la formación política más reaccionaria del Estado español, sin que le pueda servir de coartada haber estado en contra del franquismo.

Mas miente cuando identifica exclusivamente el autogobierno con el gobierno de la Generalitat, porque todo gobierno, bien sea municipal, autonómico, central o europeo, será autogobierno si es democrático y será tanto más autogobierno cuanto más democrático sea, sin importar demasiado su cobertura geográfica.

Mas falta a la verdad cuando asegura que Cataluña en su comercio exterior no necesita ya de España y le basta con Europa, porque si bien es cierto que las exportaciones de las empresas catalanas se han multiplicado por tres entre 1995 y 2008, las importaciones también lo han hecho en una proporción similar (de 25.703 millones de euros a 77.233), con lo que el déficit comercial con el extranjero ha pasado de 7.992 millones en 1995 a 26.718 millones en 2008. Solo el superávit con el resto de España, que se ha incrementado de 13.725 millones de euros en 1995, hasta los 19.293 millones en 2008, compensa parcialmente este déficit exterior. Artur Mas sabe que Cataluña, sin las compras de España, no se encontraría del lado de Alemania con superávit en la balanza de pagos, sino entre el grupo de los países que, como España. Portugal y Grecia, presentan un fuerte déficit, origen en buena medida de sus problemas.

Mas sabe que engaña a los catalanes cuando les oculta que la ruptura con España implicaría automáticamente la salida de la Unión Europea, cuando habla y no habla de independencia y cuando presenta a España como el problema y a Europa como la solución, porque lo cierto es que es la Unión Europea, y más concretamente la Unión Monetaria, el origen del problema. (Es) Esa Unión Europea de los mercaderes y de los financieros, la Unión europea del capital, es la causante de las graves dificultades que acucian en los momentos presentes a los catalanes, al resto de los ciudadanos españoles y a otros muchos europeos. Es esa Unión Europea neoliberal la que destruye la democracia y desbarata el Estado social.

Mas miente y lo sabe, pero, con todo, lo más grave no es eso. Lo peor es que muchos catalanes le dan crédito y se están dejando engañar por su estratagema de esconder su política reaccionaria bajo la bandera de la independencia. ¿Dónde están las izquierdas de Cataluña tan activas en otras ocasiones y con una historia tan brillante? ¿Cómo es posible que, en un momento como el actual, los problemas económicos y sociales hayan desaparecido para que solo importen los planteamientos identitarios? ¿Acaso es lógico que la misma sociedad que se manifestaba meses atrás con extrema virulencia en contra de un gobierno pionero en los ajustes, y en la destrucción del estados social, esté dispuesta a olvidarse de todo y a votarle mayoritariamente únicamente porque agita el fetiche de la independencia?

www.telefonica.net/web2/martin-seco

UPyD
La leal oposición
Emilio Campmany Libertad Digital 2 Noviembre 2012

El PSOE está en crisis. No lo digo yo, lo demuestran los hechos. No es normal que el partido que aspira a gobernar España, después de haber permitido que el malhadado Zapatero lo destrozara se entregara a su cómplice en la vicepresidencia. Y tenga ahora como único recambio a Carme Chacón, muestra quintaesenciada del zapaterismo, un páramo intelectual. La Chacón dice hoy que es federalista como podría afirmarse orgullosa partidaria de la tabla de los números primos. No tiene ni idea de lo que habla. Es verdad que Cebrián, que es quien propuso la idea, tampoco. Pero éste al menos se conforma con cargarse a Prisa y no parece tener la intención de demoler todo el país. También es verdad que Juan Carlos Rodríguez Ibarra se queja de no entender qué quiere ahora su partido con eso del federalismo, pero me gustaría saber dónde estaba cuando los socialistas jaleaban a Zapatero mientras éste se divertía destruyendo la nación que gobernaba. Total, que el PSOE viaja en tren bala, ocupando asiento de primera, hacia la irrelevancia por patente falta de seriedad.

Eso explica que quien saque de sus casillas a Rajoy en el Congreso de los Diputados, que es donde se ejerce la oposición, no sea nadie del PSOE, sino Rosa Díez. Es así porque los líderes de los dos partidos tradicionales de la izquierda nacional se dedican, uno a promover la comisión de delitos y el otro a tratar de sacar los colores al PP por no bajarse suficientemente los pantalones con los nacionalistas. De forma que han dejado que la menuda vasca se quede sola en el redondel haciendo oposición nacional al Gobierno. No se trata de discutir lo buenas o malas que puedan ser las ideas de Rosa Díez y de su partido, sino de constatar el hecho, al parecer muy irritante en las otras formaciones políticas, de que las tiene.

Cuando en el PP se quejan de que su labor exige tener enfrente un partido moderado de izquierdas que ejerza la oposición y que ahora no lo hay debido a la crisis del PSOE, lo hacen sin querer reconocer que ese papel lo interpreta hoy Rosa Díez. Y les fastidia porque ésta exige que el debate se realice donde siempre debiera hacerse, en el terreno de las ideas. El que UPyD tenga sólo cinco diputados no es suficiente para negar esa función a la diputada magenta, sobre todo cuando los otros, con más escaños, han dimitido de ejercerla. Es pronto para saber si UPyD será en el futuro el gran partido de izquierdas que suceda al PSOE tras su disolución en la irrelevancia, si es que finalmente se produce. Pero una cosa sí puede afirmarse: si es Carme Chacón la que ha de impedirlo, ya pueden los que todavía disfrutan de algún cargo por mor de su militancia en el PSOE hacer cola en la ventanilla y pedir el ingreso en UPyD. Espero que no los admitan.

Cataluña
Espejismo Chacón
Antonio Robles Libertad Digital 2 Noviembre 2012

¡Con qué facilidad se ha metido Chacón en el bolsillo al personal! Su rotundo no a la independencia ha logrado hipnotizar a todo el mundo.

Sí, efectivamente, ha dicho verdades como puños, importantes y necesarias. Pero obvias, tan normales que el que aparezcan como extraordinarias nos advierte de la dejación en que han incurrido ella y su partido durante años.

Hay que recordar a Carme Chacón sus propias fábulas: ¿y la fábula de la cohesión social del PSC que ha amordazado a sus propios votantes ante el nacionalismo excluyente? ¿Y la fábula de la normalización lingüística y la inmersión escolar, que su partido ha sostenido mano a mano con el nacionalismo y contra los derechos culturales, lingüísticos y nacionales de sus votantes? ¿Y la fábula de la desaparición del catalán para impedir el derecho de los padres a decidir la lengua de estudio de sus hijos, así como para multar con impunidad a comerciantes que rotulan en castellano? ¿Y la fábula de la ultraderecha contra C’s, PP y muchos de sus militantes de Ágora Socialista, Izquierda Socialista y Socialistas en Positivo, para criminalizar cualquier idea que cuestionara su deriva nacionalista? ¿Dónde colocar la vergüenza, el complejo o el desprecio abierto ante la bandera española, que tanto ha contribuido a extender su PSC institucional?

Bien, dirán ustedes, todo el mundo tiene derecho a rectificar. De acuerdo. También Carmen de España. Si es así, ¿por qué no ha dicho ni pío en la famosa entrevista de El Mundo contra muchas de las propuestas del programa del PSC para estas elecciones autonómicas, que desmienten cada unas de sus palabras? Veamos:

Cambio constitucional que reconozca la singularidad y la particularidad de Cataluña para que ésta tenga un trato diferente del resto de CCAA, en un marco de soberanías compartidas. Al cuerno con una nación de ciudadanos libres e iguales.

Hacienda propia, y reducción progresiva de la solidaridad con el resto de España. La progresividad fiscal, para los ciudadanos, no para los territorios.

Derecho a decidir un Estado propio en referéndum sólo en Cataluña. Tiro de gracia a la soberanía nacional.

Reconocimiento institucional de la singularidad e identidad de la nación catalana dentro de un Estado plurinacional, plurilingüístico y pluricultural, en el que la catalana será la única lengua propia, la inmersión será incuestionable y el Gobierno de España no podrá interferir en los ámbitos educativo, sanitario y cultural. Ciudadanos de primera y de segunda.

Competencias en política internacional de la Generalitat, para que pueda operar al margen del Gobierno de España. Más leña para la construcción del Estado propio.

Las decisiones del Parlamento de Cataluña deberán prevalecer sobre las del Congreso de los Diputados. La Constitución, por debajo del Estatuto.

Traspaso de las competencias del Consejo del Poder Judicial al Consejo de Justicia de Cataluña, previa anulación de la sentencia del TC sobre el Estatuto que lo consideró inconstitucional. Los Millet y los (Oriol) Pujol ya pueden dormir tranquilos.

Senado, Cámara territorial. O sea, anteponer los intereses territoriales a los de los individuos libres e iguales.

Y para justificar todas esas demandas nos recuerdan la manifestación independentista del 11 de septiembre y la insoportable sentencia del TC contra el Estatuto, que pretenden dejar sin efecto. Unos agitan el árbol y otros recogen las nueces. En versión buen rollito.

Este resumen mínimo de las 144 páginas del programa del PSC es más radical que el programa de máximos de CiU, antes de que éste se tirara al monte. ¿Y que ha dicho Carme Chacón? Ni pío. ¿En esto consiste su reforma federal?

Si de verdad quiere desenmascarar a CiU, que empiece por desenmascarar a su propio partido. Así quizá nos creamos que va en serio, y no a buscar los votos del resto de España en su pulso por la Secretaría General del PSOE.

Con la Cataluña de Chacón y su PSC, ¿para qué quieren la independencia, si con esas competencias legitiman las exclusiones actuales, las extienden a una nación jurídica más excluyente aún y se libran del peaje suicida de la fábula de Artur Mas?

Por una vez, estos nacionalsocialistas son más vivos que los padres de la cosa.

Sigue sobrando personal
España cuenta con 60.000 empleados públicos más que en plena burbuja

El sector público sigue contando con 59.800 empleados más que en 2007 tras fichar a 350.000 personas durante la crisis.
M. Llamas Libertad Digital 2 Noviembre 2012La Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre confirmó la tendencia que se viene registrando en los últimos meses en cuanto a destrucción de empleo en el sector público. En concreto, el número de ocupados bajó en 96.000 personas con respecto al segundo trimestre, hasta situarse en un total de 17,32 millones, el nivel más bajo desde 2003.

Sin embargo, lo relevante es que casi la mitad de la destrucción laboral se concentró en el sector público: 49.400 empleos, de los que 19.600 eran trabajadores temporales y 29.800 indefinidos. Además, el recorte se centró en la administración autonómica, con una reducción de 44.300 trabajadores en el tercer trimestre

El número de empleados públicos se situaba en septiembre en un total de 2,99 millones, bajando así del umbral de los 3 millones por primera vez desde el tercer trimestre de 2008. Pese a ello, el sector público español sigue contando a día de hoy con 59.800 empleados más que al comienzo de la crisis, ya que en el tercer trimestre de 2007 su número ascendía a 2.931.900 trabajadores.

La razón estriba en el sustancial incremento de contrataciones que efectuaron las administraciones públicas durante la crisis. Así, a pesar de la debacle financiera, la posterior recesión económica y el creciente aumento del déficit, los políticos, lejos de aplicar la necesaria austeridad, dispararon sus plantillas a lo largo de estos últimos años. Mientras que a finales de 2007 España contaba con cerca de 2,9 millones de empleados públicos, en el tercer trimestre de 2011 su volumen ascendía a 3,22 millones, todo un récord histórico. Es decir, los trabajadores del sector público aumentaron en 350.00 en plena crisis: unos 45.000 en la Administración Central, otros 45.000 en la Local y casi 250.000 en las CCAA.

Estos excesos tan sólo comenzaron a corregirse a finales del pasado año. Desde el tercer trimestre de 2011 al tercero de 2012, el sector público ha adelgazado su plantilla en casi 230.000 personas, aunque sigue superando la cifra registrada al inicio de la crisis -en el pico de la burbuja-. Y, de hecho, este ajuste se ha acelerado en los últimos meses: la economía española ha destruido 836.000 empleos en el último año, de los que casi un tercio se han concentrado en el sector público; sin embargo, en los últimos tres meses, la mitad de la destrucción laboral procede ya de las administraciones.

Evolución laboral durante la crisis

La evolución experimentada por las plantillas públicas durante la crisis contrasta de forma frontal con el desplome laboral registrado en el sector privado. Acaban de cumplirse justo cinco años -un lustro- desde que España registró su máximo histórico de empleo con más de 20,5 millones de ocupados en el tercer trimestre de 2007. Hoy, sin embargo, esta cuantía se sitúa en apenas 17,3 millones (un 15,6% menos), el nivel más bajo desde 2003. Es decir, la crisis se ha llevado por delante 3,2 millones de puestos de trabajo, pero el sector público cuenta con un 2% de empleos más que a finales de 2007. En total, los empleados públicos sumaban al finalizar septiembre 2.991.800, mientras que los del sector privado ascendía a algo más 14,3 millones.

Sin embargo, en los últimos meses los datos muestran un punto de inflexión entre ambas variables. Así, en el último año, el empleo asalariado del sector privado ha caído un 6%, mientras que en el sector público asciende al 7,1%; y en los dos últimos trimestres la pérdida de ocupados en el sector privado apenas asciende a 500 personas (una caída interanual del 0,6%), mientras que el sector público ha sufrido un recorte de 113.000 empleados (3,6%).

El mayor ajuste, en las CCAA y en los temporales

Desde los máximos alcanzados en el tercer trimestre de 2011, los empleados de la Administración Central apenas se han reducido en casi 13.000 efectivos, concentrándose así el ajuste en las CCAA, con un recorte de 128.000 empleados, y en los ayuntamientos (86.000 menos). Asimismo, el número de asalariados indefinidos cae en algo más de 55.000 durante este período, mientras que el de temporales lo hace en más de 173.000. Esto indica que el ajuste efectuado hasta el momento se debe a la exigua tasa de reposición y, sobre todo, a la no renovación de contratos temporales.

Sin embargo, el Gobierno acaba de aprobar una nueva herramienta para aprobar despidos colectivos en las empresas públicas y el conjunto de las administraciones en caso de registrar déficit y recortes presupuestarios que, en caso de aplicarse, acelerará en gran medida el necesario ajuste de plantillas. Según la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI-F), los EREs en el sector público pueden afectar, potencialmente, a un total de 700.000 trabajadores públicos (no funcionarios).

¿Cómo evolucionará en los próximos años?

Según la experiencia de la última recesión de principios de los años 90, el empleo público tardará tiempo en recuperarse. Entonces, el empleo privado cayó hasta un 11% y el público un 5%, pero no volvió a crecer hasta casi una década más tarde (1999).


******************* Sección "bilingüe" ***********************

La traición nacionalista

Antonio Pérez Henares Periodista Digital 2 Noviembre 2012

El grito “Libertad y Amnistía” de aquellos años donde la democracia era el objetivo común contra la dictadura, llevaba aparejado, y no solo en Cataluña, País Vasco o Galicia, sino hasta en el Madrid estudiantil obrero o cultural que se manifestaba jugándose cárcel y palos, el de “Y Estatuto de Autonomia” como muestra de apoyo a las aspiraciones de ciertos territorios cuyas lenguas, hábitos y señas de identidad había intentado aplastar el franquismo. Porque, y eso es tan evidente como vivido en propias carnes de mi niñez en Euskadi, el franquismo si pretendió yugular esas expresiones.

Un día, España y los españoles, logramos lo que nos pareció tan imposible durante tanto tiempo. Conseguimos la libertad, nos dimos la democracia y fruto de ello se alumbró la Constitución, de donde con sus fallos, que los tiene y muchos en este tema territorial, nacieron las Autonomías y sus Estatutos. Y esa Constitución, de la que derivan las Autonomías , y por supuesto la catalana, fue parida, escrita y firmada entre otros por los nacionalistas catalanes de CiU, que tuvieron un papel relevante en ella a través de Miquel Roca. En Cataluña, el referéndum que la aprobó obtuvo un resultado apabullante: más del 90% de catalanes votaron si.

Desde entonces y durante mas de 30 años Cataluña ha ido avanzando en el camino del autogobierno y de sus señas identitarias hasta llegar a alcanzar cotas como jamás en la historia había logrado. Nunca, ni siquiera en su tiempo como parte de la corona de Aragón, ya no digamos como condado de la Marca Hispanica de Carlomagno, hubo y mucho menos durante la edad moderna, los Austrias, los Borbones , ni en la contemporánea ni en las efímeras repúblicas tal grado de autonomía y de decisión como el ahora existente y debido a esa Constitución Española, que firmaron, ratificaron, votaron y de la que extrajeron todos los frutos y que ahora de manera procaz traicionan. Porque a la luz de los hechos, lo que ahora pretenden Mas, Duran, CiU y por supuesto los separatistas de ERC es una traición simple, pura y dura, a la Ley de Leyes, a la Constitución, a ese acuerdo alcanzado y sellado entre todos los ciudadanos españoles, a ese pacto de honor y respeto refrendado por todos. Porque nos traicionan a todos. Y traicionan su palabra, su firma y su voto.

Traicionan aquello que precisamente les ha permitido, como ellos mismos reconocen, haber llegado a estos grados de autogobierno todavía acrecentados con el ultimo e impostado Estatuto cuyas aristas ya más flagrantemente anticonstitucionales y rupturistas hubieron de ser eliminadas por el Tribunal Constitucional. Por cierto votado en Cataluña por tan solo un exiguo 33% de su censo.

Estos treinta años de Constitución y Estatut han supuesto un camino continuo de ir logrando cuotas de poder y exclusividad. Se suponía que siempre dentro de los márgenes de la ley y para como reclamaban, encajar mejor Cataluña en España, que la convivencia fuera mejor, más cómoda y armónica. Eso proclamaban.

Pero era mentira. Porque no se trataba de vertebrar y encajar, sino de desenraizar y de excluir. Primero con la Educación y a través de ella adoctrinando a las generaciones en el victimismo y desapego, cuando no odio, a lo común. Luego utilizando la lengua como confrontación y dar el pendulazo opuesto pero simétrico a lo pretendido por el “nacionalcatolicismo” franquista : en vez de excluir el catalán extirpar ahora el castellano. Y así en todo, en todos los aspectos administrativos, políticos, sociales , judiciales, fiscales y económicos. De lo que se trataba era de hacer desaparecer a España, hasta cerrando plazas de toros, y a todo lo que significara Estado.

El Estado, presa de su propia ley electoral y de la incapacidad de una visión de estado entre los dos grandes partidos, gravísimo en el caso de la izquierda catalana pasada con armas y bagajes a la orilla nacionalista, donde sigue ahora como alma en pena, perdidos principios, bases y electores, ha ido cediendo una y otra vez. El proceso hasta cierto punto embridado en época de Suárez y aún de González, se aceleró con Aznar, que otorgó exclusividades en las materias más sensible y hasta retiró a la guardia Civil de muchos de sus cometidos, para alcanzar el paroxismo con Zapatero acompañado de su correligionarios Maragall, un claro nacionalista que acabó por abandonar el PSC, y Montilla, que con tal de gobernar se convirtió en el definitivo “tonto util” del separatismo pactando con ERC, haciendo romper al débil ZP su acuerdo de dejar obernar al mas votado y allanando definitivamente el camino a la actual situación de ruptura. Zapatero, el gobernante de una nación que consideraba “discutida y discutible” es sin duda el gran culpable de esta deriva y lo que ahora sucede es una terrible losa en su debe de insensatez y delirios de aprendiz de brujo. Por cierto su ultimo aporte fue esa nueva financiación, pactada bilateralmente en 2009 con el tripartito, a la medida de Cataluña e impuesta a todos los demás y de la que ahora se abjura y de la que se alardeaba entonces como gran avance y paso definitivo.

El zapaterismo tiene una inmensa responsabilidad pero la traición es, sin duda, nacionalista. Traición a la Constitución, a su firma y a su palabra. Una deslealtad sin precedentes y una manera de escenificarla tan mendaz como repulsiva. El iluminado Mas y el gran farsante Duran no dudan en reconocer que aprovechan la debilidad y la crisis para buscar el despedazamiento del cuerpo español. Se escudan, amparados en control mediático y una prensa subvencionada, sumisa y a la orden de quien les mantiene, en una falaz afirmación continuada, machaconamente repetida, gobelsianamente impresa a través de un sistemático lavado de cerebro desde la escuela al futbol, en que España les saquea, les roba y le oprime, vulnera sus raíces y aplasta su lengua. El victimismo más burdo, la más evidente mentira, que sin embargo pasa por verdad casi absoluta.

Para concluirlo todo en una propuesta de país de la leche y la miel, de tierra prometida para lo cual solo hace falta abandonar España y extender la mano, eso si, suponiendo que violar la ley, ciscarse en la Constitución nada importa y suponen que ha de serles permitido. Porque suponen ellos pueden vulnerar todas las leyes, pero España no puede imponer el cumplimiento de ninguna. De hacerlo y sin hacerlo ya se previenen con delirios de “invasión” armada y ridículas guerras más digna de un gag de Gila que de alguien mínimamante cuerdo. Pero a tal extremo pretenden llevar la confrontación y la tensión por falsa que sea la excusa para conseguir acumulando presuntos agravios y amenazas en las que envolverse junto a la bandera.

El paraíso final anunciado, en el colmo del engaño y a través de un referéndum que no pueden convocar legalmente, pues la soberanía no corresponde a su fracción de España sino al conjunto de su ciudadanía, es la promesa de un estado catalán dentro de la Unión Europea. Algo tan imposible y quimérico que ellos mismos saben que es absolutamente falso. El Tratado de la UE (art 4.2) lo descarta de manera radical y tajante, como así ha sido señalado sin ningún genero de dudas por Bruselas.

El nacionalismo catalán está, sin duda, quitándose definitivamente la careta y traicionado a España. Pero está, al mismo tiempo, y con su mendacidad y engaños, traicionando a Cataluña y a los catalanes. Ha de mentirles para lograr que le acompañen y que den un paso irreversible antes de que descubran el inmenso error cometido.

(Publicado en la Revista OSACA del Grupo Promecal)

Soberanía nacionalista o pluralidad ciudadana
Teresa González Cortés www.voz.populi.com 2 Noviembre 2012

El hecho de que “patria” y “patrimonio” deriven de la misma palabra ayuda a entender el lenguaje del PNV y de CIU cuya clase política equipara míticamente la búsqueda de una nueva patria con la posesión de fortunas, riquezas… y, ¡no se olvide!, con el cuerno de la abundancia. Metáforas y astucias aparte, hay que reparar en que a los nacionalistas les atrae la nocturnización de la vida política. Y por tres motivos en especial. En primer lugar, porque ello favorece la falta de transparencia tanto política como económica dentro de las cuestiones gubernativas, de cuya gestión gratis et amore no dan ni quieren dar cuenta, con los riesgos que ello implica (corrupción, nepotismo, mafias...). En segundo lugar, porque con sombras chinescas consiguen volver opaca la gerencia del sector público y ofrecer gato por liebre. Y, en último término, porque jugando a estrategas e imaginarios los paladines del nacionalismo consideran un gran defecto la falta de corazón de la razón política y reclaman el papel del corazón como intérprete y testigo autorizado de la VERDAD colectiva. De esto, por cierto, sabemos bastante, pues Martín Lutero, uno de los primeros nacionalistas europeos, en su afán por llevar a cabo su proyecto político llegó a afirmar que “la razón es la mayor de las putas que tiene el diablo”.

Como bien suponemos, tales dosis de irracionalismo casan mal con la apertura, racionalización y diurnización de la política contemporánea que caracteriza y define al régimen democrático, entre cuyos ideales “asépticos”, por generales y universales, se encuentra también la claridad de la gestión pública, así como el objetivo de mantener la pluralidad de intereses de la ciudadanía lejos, en fin, de las zarpas ciegas de cualquier coacción grupal. Sin embargo, “vuestro grito es el mío, vuestra voz es la mía y vuestros anhelos son los míos”, clama el Sr. Mas en un arrebato de nosotrismo, mientras en Escocia, su homólogo, el Sr. Salmond, es investigado por si hubiera incurrido demagógicamente en mentiras “jurídicas” con sus odas a la independencia del cuento de la lechera.

Lo dionisíaco
Cuando una democracia languidece ante la inobservancia de la ley por parte de sus gobernantes; cuando una democracia no logra hacer cumplir la legislación ni entre quienes está en su obligación respetarla; la tendencia hacia lo dionisíaco es una salida a corto plazo, pero una salida que no favorece en nada los mecanismos de limpieza y autocontrol democráticos, ya que sacar agua de las profundidades del subconsciente nacionalista solo puede beneficiar en la rebeldía a los miembros de una selecta clase política que, dispuesta a adueñarse del poder, ahogará, maquillará y, en suma, esconderá tras el manto sagrado de la unidad del sentimiento identitario todos y cada uno de los problemas de justicia social que ha acentuado y no solucionado con su mala gestión.

Desvelados sus malabarismos retóricos, el nacionalismo nunca se moviliza contra la explotación laboral, como tampoco blande su bandera en contra de los horarios leoninos que sufren amplios sectores de trabajadores y, menos aún, lucha por quienes mal viven con sus sueldos y a duras penas sobreviven en ausencia de cualquier salario. Así que ¿qué revolución es esta?, ¿qué heroicidad hay en apoyar a un partido que administra la caja del dinero y sabe repartir cargos públicos entre adherentes y prosélitos? ¿Qué revolución es esa que contempla pagar a sus empleados públicos muy por encima de la media española mientras carece de dinero para sufragar el coste de las pensiones, como pasa en el País Vasco? ¿Qué revolución es la que permite cerrar quirófanos y salas de hospitales mientras, al mismo tiempo, los heraldos del Volkgeist català ponen en marcha proyectos fastuosos como la apertura del Hemitage?

Está claro que en esta revolución reaccionaria y, a todas luces, retrógrada los nuevos Cristóbal Colón jamás tienen ni tendrán en cuenta a los desprotegidos que, de principio a fin, son quienes sufrirán económicamente las llagas de la aventura independentista. Por lo mismo, tampoco se crea que con el nacionalismo van a diluirse las viejas jaulas de la dominación social. No lo espere en absoluto, ya que el nacionalismo justifica el credo antiigualitarista de los más poderosos y, al tiempo que constituye la doctrina del éxito “patriótico”, es la herramienta darvinista con que sus defensores salvaguardan las distancias entre clases sociales.

Ítem más. Mediante la puesta en escena de las pasiones dentro de lo público y gracias a la advocación de que el Pueblo puede conferir a sus cabecillas un poder que él de facto no posee, ocurre que los privilegios de las élites suelen disfrazarse con los intereses de la colectividad acudiendo a la sublimidad del santo, sencillo y bonachón “Pueblo”. Sin embargo, en la práctica real, “el pueblo ejerce el poder hasta el punto de que tiene facultad de cambiar a sus gobernantes, pero no hasta el punto de gobernarse a sí mismo”, advierte el politólogo Giovanni Sartori en Aspectos de la democracia (1965). Con lo cual el Pueblo, como invitado de piedra en el gran convite nacionalista, si es gobernado, no es gobernante. Y en el caso remotísimo de que fuera gobernante, no necesitaría de dirigentes ni líderes, paisaje éste que no contemplan los predicadores de la identidad social.

¿Pluralidad ciudadana o soberanía nacionalista?
En medio de una atroz falsificación de la Historia por la que no pocos catalanes y vascos se vuelven repentinamente amnésicos y aligeran los recuerdos de su íntima colaboración con la dictadura de Franco, la bruma del olvido crea falsos escenarios y alimenta, como señalaba el ex etarra Mario Onaindía en sus memorias tituladas El precio de la libertad (2001), la experiencia onírica de que “volvemos a Ítaca tras nuestro periplo y habernos enfrentado contra los monstruos”. Asunto este, el de la suplantación de la verdad histórica por la literatura ideológica, que también denuncian Oriol Malló y Alfons Martí. Estos catalanes, ex militantes del grupo terrorista Terra Lliure, escribían hace algún tiempo En tierra de fariseos (2000), en donde criticaban cómo “el catalanismo inventa Cataluña y cree sus mentiras a pies juntillas”, cómo “el catalanismo ha conseguido […] convertir Cataluña en un desierto de almas”.

Dejemos para otro día el proselitismo político que, por antirracional, envenena la mente y, por antiilustrado, mata la inteligencia. Y centrémonos en esta disyuntiva: “pluralidad ciudadana o soberanía nacionalista”. La respuesta es obvia. Tan obvia que, lo subrayaba Hannah Arendt en Sobre la Revolución (1963), “si fuera verdad que la soberanía y la libertad son idénticas, entonces ciertamente ningún hombre sería libre, pues la soberanía, ideal de dominación y de intransigente autonomía, contradice la condición misma de la pluralidad”.

Apaciguar sin negociar
Fernández Díaz y la paz por presos
Guillermo Dupuy Libertad Digital 2 Noviembre 2012

"Que ETA quiere negociar con el Gobierno el futuro de sus presos y que estaría dispuesta a disolverse, a desmantelar sus estructuras y a entregar las armas a cambio de un acuerdo sobre los presos, sin duda. Lo que pasa es que el Gobierno ni ha negociado, ni negocia ni va a negociar con una organización terrorista. Lo hemos dejado muy claro desde el principio y eso es lo que hay". Esto es lo que ha dicho el ministro del Interior; pero lo que Fernández Díaz tendría que afirmar no es que no va a negociar con ETA, sino que el Gobierno del PP no va a conceder los beneficios penitenciarios que ya negoció con ETA el pasado Gobierno.

La disposición de Zapatero a "dar una salida a los presos a cambio de la paz" ya fue pública y notoria desde que en 2005 la desveló Fernando Savater tras una cena con el anterior presidente; mucho antes, por tanto, de que se iniciasen oficialmente las referidas negociaciones entre el Gobierno socialista y ETA.

Tras las mismas, la banda terrorista impulsó secretamente el llamado Acuerdo de Guernica, al que, posteriormente, en enero de 2011, dio su respaldo público. También lo elogió el PSOE, por boca del lehendakari Patxi López, tras sumarse a él los presos en septiembre de ese mismo año.

En dicho acuerdo, que firmaron Rufi Etxebarria y otros miembros de Batasuna, Aralar y EA, además de "la derogación de la Ley de Partidos" se exigía el "traslado de los presos/as a Euskal Herria finalizando la práctica de la dispersión", "la liberación de presos/as con graves enfermedades" y otros beneficios penitenciarios aun más ambiciosos, "como primer paso a la amnistía".

Lo que sucede ahora no es tanto que ETA pretenda entablar nuevas negociaciones con el Gobierno, a lo que los terroristas siempre están dispuestos, tanto cuando pegan tiros como cuando convocan treguas. A ETA, sin embargo, le bastaría tener garantías de que el Gobierno va a cumplir lo ya negociado con el anterior Ejecutivo. Por lo visto a ETA no le parece suficiente –lógico, por otra parte, tratándose de terroristas totalitarios– el grado de condescendencia del Gobierno de Rajoy respecto a la derogación de facto de la Ley de Partidos. Tampoco le parece suficiente el acercamiento de presos al País vasco, ni las concesiones de tercer grado implícitas en la vía Nanclares, ni las ofertas que ha hecho el Gobierno a los terroristas exiliados, ni la excarcelación de presos enfermos, por mucho que la de Bolinaga no sea el único caso.

Es lógico que así sea. Si de ellos dependiese, no habrían negociado nada, ni accedido a que se diesen pasos graduales hacia su amnistía. Lo que no es nada lógico es volver a ver a un Gobierno tratando de contentar a unos terroristas dando alguno de esos pasos. Y no lo es aunque el Gobierno no negocie con los terroristas ni esté dispuesto a dar los pasos que quedan en esa infame hoja de ruta hacia la impunidad.

Lo lógico sería ver a un ministro dispuesto no a que la banda se disuelva, sino a desarticularla completamente. Lo lógico sería ver a un ministro dispuesto no a que los terroristas le entreguen las armas, sino a requisárselas tras su detención y entrega a la Justicia. Lo lógico sería ver a un ministro garantizando a los terroristas que no deben esperar más que el cumplimiento cierto e integro de las penas y de la ley. Empezando por la Ley de partidos.

Sin coartada
miquel porta perales ABC Cataluña 2 Noviembre 2012

Fuera dudas. Fuera coartadas. Y el caso es que el Govern -más allá de lo que diga Viviane Reding, vicepresidenta de la Comisión y responsable de Justicia de la misma- ya sabía que los Tratados europeos señalan que la Unión Europea avala la integridad territorial de los Estados que la constituyen, que solo las personas que tengan la nacionalidad de un Estado Miembro son ciudadanos de la Unión, que cualquier nueva incorporación requiere la unanimidad de los Estados.

Así las cosas, el nacionalismo catalán ya no puede decir alegremente que una Cataluña independiente seguiría dentro de la Unión Europea. Lo contrario es cierto. Siendo esa la realidad, Convergència Democràtica de Catalunya ya no puede seguir con la indefinición tramposa del «¿Desea usted que Cataluña se convierta en un Estado de la Unión Europea?» Queda claro que esa pregunta carece de sentido, porque Cataluña no puede ser un Estado de la Unión Europea. Se acabó la pregunta-coartada (el argumento-coartada) que servía para no utilizar o ocultar el término «independencia» y otras palabras o expresiones como «soberanía», «interdependencia», «derecho a decidir», «transición nacional», «Cataluña nación» o «estructuras de Estado». Por cierto, ¿qué dirá la Unió Democràtica de Catalunya de un Duran Lleida que afirma sin tapujos que la legislación -nacional e internacional- no ampara la independencia de Cataluña? En definitiva, ¿cómo administrará CiU una disidencia interna que no sabemos cuándo y cómo se manifestará?

La pregunta: ¿qué puede ocurrir ahora? ¿Rectificará o no un Artur Mas que se encuentra entre la pared de la legalidad y la espada del movimiento independentista? ¿Cómo saldrá Artur Mas -si finalmente decide salir- del jardín en el que se ha instalado sin acantonarse en otro igual o peor? En un régimen democrático -en un Estado de derecho-, los conflictos se afrontan cumpliendo la ley. Y si hay que dialogar o negociar -cosa que requiere cesiones y concesiones-, se hace. Pero, en el marco de la legalidad.

Con la inmersión no habrá ‘Estat propi’
Jesús Royo www.vozbcn.com 2 Noviembre 2012

Esto de la independencia de Cataluña será una temeridad, será un disparate, será un suicidio colectivo, o será una genialidad histórica, no lo sabemos. Pero hay que concederle la virtud de haber removido las aguas del statu quo. Seguramente para enturbiarlas, de una manera embarullada, y quizá con alevosía, que a río revuelto ganancia de pescadores. Pero aun así puede que sea positivo: o como mínimo divertido. A lo mejor esta movida se lleva por delante dos de los grandes defectos de nuestra democracia: el concierto vasconavarro y la inmersión lingüística catalana.

Me explico. La pretensión de pacto fiscal directo con España, a imitación del concierto, era imposible si se pretendía hacer otro concierto, un concierto Mas, si se me permite el chiste. Por lo tanto, si, como alternativa a la independencia, al final se consigue un pacto fiscal a la manera de los conciertos de Euskadi y Navarra, será a costa de normalizarlos: es decir, hacer que no supongan ningún privilegio, tal como manda la Constitución.

Se debería fijar el principio de que el régimen foral o especial no pueda salir más ventajoso que el régimen general: lo común siempre tiene que ser más barato que lo propio. Porque, de lo contrario, la ventaja es un argumento permanente para descolgarse y salirse de la regla: que es lo que está pasando ahora. El autobús (ómnibus, origen de la palabra bus, en latín significa para todos) tiene que ser más barato que el taxi, eso está claro. Si el precio de tener un pacto fiscal los catalanes es que se normalice la excepción de los sistemas forales, pues vengan pactos fiscales. A eso los chiquillos lo llamábamos “romper la olla”: violar un secreto que constituía una ventaja. El pacto fiscal catalán puede ser el que rompa la olla del sistema de privilegio de los conciertos.

Y segundo, la inmersión escolar obligatoria y exclusiva en catalán. Ese es el punto más débil de la pretensión soberanista, porque delata al sistema como étnico y antidemocrático. Ante Europa, ahora que estamos bajo los focos, hay que insistir que el sistema catalán se basa en un nacionalismo lingüístico excluyente. En Cataluña no se permite el castellano en la escuela, pese a ser la primera lengua materna de los catalanes. Eso es contrario a la noción de ciudadanía, una característica esencial de Europa. El Estado, en una sociedad bilingüe, no es quién para preferir a una lengua sobre otra: igual que no puede preferir una religión, una música o una indumentaria. Ir a Europa con la ILO (inmersión lingüística obligatoria) sería admitir un Estado étnico, contrario a los postulados de la democracia, amparar un sistema altamente inestable y con un conflicto larvado en su interior. Un Estado de la misma (baja) categoría que la Serbia de Milosevic, que impuso en Kosovo la inmersión escolar en serbio, expulsando de las aulas al albanés.

Artur Mas sabe que nunca podrá aspirar al Estado propio en Europa sin la mayoría castellanohablante, hasta ahora más o menos resignada, latente y silente. Por eso podemos aprovechar la coyuntura para levantar la liebre: si Cataluña quiere ser un Estado nuevo en Europa, debe cumplir con el estándar democrático. Igualdad de las dos lenguas oficiales en la escuela y en la administración. La igualdad significa potenciar el catalán allí donde el mercado podría serle desfavorable, pero también significa potenciar el castellano allí donde está en desventaja: en el mundo normativo y representativo catalán. Todos los letreros oficiales deberán ser bilingües. Y toda la documentación. La Generalidad, y su presidente, deberán ser bilingües en todos los actos oficiales. Etcétera.

¿Los castellanohablantes seríamos mejor tratados en una Cataluña independiente que en la actual autonomía? No lo creo. Pero démosle, al señor Mas, el beneficio de la duda.

Jesús Royo es licenciado en Lengua catalana y en Filosofía

Libertad sin fianza para la otra detenida
Prisión para un miembro de Resistencia Galega
EFE www.gaceta.es 2 Noviembre 2012

Julio César Sayans Suárez, alias "Xulio", está presuntamente vinculación con el aparato de financiación terrorista.

El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco ha enviado hoy a prisión a un integrante de la organización terrorista Resistencia Galega, detenido el lunes en Ferrol (A Coruña), y ha dejado en libertad sin fianza a la mujer que fue arrestada junto a él, aunque la acusa de colaboración con ese grupo.

Según han informado fuentes jurídicas, Velasco ha decretado el ingreso en prisión de Julio César Sayans Suárez, alias "Xulio", nacido el 10 de agosto de 1979 en Santiago de Compostela (A Coruña), por su presunta vinculación con el aparato de financiación de Resistencia Galega, dada la información contable hallada en el ordenador de su casa.

Explosivos de gran potencia
Sayans se ha negado a declarar ante el juez, mientras que la mujer, Silvia María Casal Sabín, nacida el 20 de noviembre de 1976 en El Ferrol (A Coruña), ha rechazado tener vinculación alguna con Resistencia Galega.

El juez ha decidido dejarla en libertad, aunque le mantiene la imputación por un delito de colaboración con organización terrorista. Sayans, según informó el Ministerio del Interior, desempeñaría en la actualidad uno de los papeles principales y de dirección en el aparato de financiación de Resistencia Galega. Se le atribuyen las recaudaciones comarcales de aprovisionamiento de fondos que con posterioridad serían derivados a los máximos responsables de la organización en la clandestinidad.

Además, esos fondos servirían a su vez para la compra y abastecimiento de sustancias químicas con las que confeccionar nuevos artefactos explosivos. Para Interior, estas dos detenciones, junto con las practicadas el pasado 16 de septiembre de cinco miembros de esa organización terrorista, han supuesto un importante golpe a la estructura de Resistencia Galega.

Estos dos últimos arrestos son consecuencia de la operación llevada a cabo por la Comisaría General, en colaboración con las Brigadas de Información de la Jefatura Superior de Galicia, el 30 de noviembre de 2011, en la que fueron detenidos seis miembros de Resistencia Galega y que culminó con la incautación de cuatro artefactos explosivos de gran potencia, integrados con todos los componentes necesarios para hacer explosión, además de abundante material informático.

El pasado marzo, el juez Eloy Velasco procesó por terrorismo a esos seis presuntos miembros de Resistencia Galega por intentar conseguir la independencia de Galicia mediante la "violencia revolucionaria".

Según esa resolución de Velasco, Resistencia Galega busca la independencia de esta comunidad a través de métodos violentos, y tenía entre sus objetivos entidades bancarias, multinacionales, empresas energéticas y turísticas, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, obras públicas de impacto ambiental, medios de comunicación, inmobiliarias, partidos políticos y sindicatos.

La organización tiene su origen en el grupo terrorista extinto "Exército Guerrilleiro do Povo Galeigo Ceive" y se ramifica en una estructura ilegal, que incluye tanto el nivel operativo como ideológico y es la responsable de los actos, y otra legal, con agrupaciones que dinamizan la estrategia del aparato clandestino.
 



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