AGLI Recortes de Prensa  Martes 6 Noviembre 2012

El germen del mal
Alfonso Rojo Periodista Digital 6 Noviembre 2012

Con los grandes principios ocurre como con las bellas palabras. No matan, pero pueden conducir a la muerte.

Piensen en algo tan venerado como el «derecho de autodeterminación». Ahora, con el revuelo catalán como telón de fondo, se escucha mucho de que que los «pueblos» tienen derecho a un estado.

Lo repiten los demócratas de nuevo cuño, sobre todo los que han descubierto las virtudes de lo 'identitario', con tanta vehemencia y como brillantez.

No comparto el entusiasmo colectivo hacia la España de las Autonomías. Atribuirle el progreso económico de los últimos treinta años, tiene el mismo fundamento que achacar la mejora de los tratamientos odontológicos a la organización autonómica del Estado.

No sólo hacen los dentistas mucho menos daño que antes; también Francia, Corea e Irlanda -estados unitarios y centralistas- han crecido espectacularmente.

Volviendo a lo esencial y con el telón de fondo de las reivindicaciones formuladas por respetados líderes políticos de Cataluña, País Vasco e incluso Galicia, no deberíamos olvidar que el derecho de autodeterminación no aparece en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La razón es muy simple: los derechos humanos son individuales, no colectivos.

No se si han reparado en la desconfianza que suelen manifestar hacia las alegrías nacionalistas los periodistas de mi generación, que cubrieron de cerca y en vivo el desmembramiento de la antigua Yugoslavia. No me refiero sólo a Pérez Reverte, Terscht o Serbeto.

Casi sin excepción, los reporteros españoles que fuimos testigos del matadero en que se convirtieron los Balcanes, cuando los croatas reclamaron su derecho a separarse de Serbia, los serbios que habitaban en las krajinas croatas exigieron el suyo a independizarse de Croacia, y los musulmanes, los serbobosnios y los serbocroatas demandaron sus trozos de Bosnia, sabemos donde está el germen del mal.

Aplicando la nefasta lógica de los nacionalistas, tan sagrado y letal es el derecho de los alaveses a secesionarse del País Vasco, como el de los vascos a autodeterminarse de España. La debacle está servida.

La austeridad es la consecuencia, no la causa, del empeoramiento de la economía
Antonio España El Confidencial 6 Noviembre 2012

Imaginen que, como parte de una investigación científica, se realiza una encuesta a una muestra de la población en la que se hacen las siguientes preguntas a los sujetos entrevistados: (1) ¿Se encuentra usted actualmente siguiendo algún tipo de dieta? (2) ¿Cuál es su altura y peso actual? Una vez finalizado el trabajo de campo y analizadas las respuestas, los investigadores descubren que existe una importante correlación entre el índice de masa corporal, que mide el grado de sobrepeso, de los individuos encuestados y el hecho de que estos se encontraran o no a régimen. ¿Les parecería correcto inducir de estos resultados que estar a dieta engorda? Pues bien, algo parecido ocurre con la austeridad y el agravamiento de la crisis económica.

Y es que, al contrario de lo que sostienen los partidarios de un estado fuerte y poderoso que sustituya la iniciativa y, por qué no decirlo, la voluntad de sus ciudadanos por mandatos coactivos, nuestra economía no empeora a consecuencia de la austeridad sino que es por los excesos crediticios del pasado reciente y porque no se han tomado a tiempo las medidas adecuadas -y siguen sin tomarse-, por lo que necesitamos gobiernos austeros. Austeridad que, hay que tenerlo claro, no es otra cosa que adaptar el gasto público a la capacidad real de pago del estado, cosa que el Ministro de Hacienda, Cristóbal Taxman Montoro, aún está lejos de lograr.

Ya hemos comentado desde estas líneas que el crecimiento no es la alternativa para la recuperación y que hay que preocuparse menos por el crecimiento y más por el ahorro. Aún así, los partidarios de que los políticos dirijan el comportamiento de la economía utilizando el Boletín Oficial del Estado continúan clamando en contra de los llamados recortes, aduciendo como argumento principal que tales medidas son procíclicas. Quieren decir con esto que tales medidas tienden a acentuar aún más la recesión económica.

En su razonamiento, un tanto naïve, piensan que si el gasto público, controlado por el poder político, es un componente importante de la demanda agregada, para hacer crecer la economía no hay más que tirar de déficit y todo solucionado. Lo que no nos dicen es a qué nivel de déficit hay que llegar para crear empleo, porque un 9-10% ya es una cifra bastante abultada y no parece que se hayan creado muchos puestos de trabajo. ¿A cuánto hay que llegar, al 15% o al 20%? ¿Al 50%? Si tan bueno es el déficit para el crecimiento, ¿por qué cortarnos? Pues debemos cortarnos porque el impacto es justo el contrario.

Pero es que, además de proclamar el efecto directo que tiene el gasto público en la ecuación de la demanda agregada y, por tanto, del crecimiento, los defensores del intervencionismo nos hablan del llamado efecto multiplicador. Según dicho multiplicador, un incremento en las partidas de gasto del estado afectaría positivamente al resto de variables de la demanda, especialmente al consumo y la inversión privadas. Y lo mismo en sentido contrario, un ajuste del gasto les afectaría negativamente.

Así, como ocurría con el cristalero del cuento de La ventana rota de Bastiat, si el estado gasta más, le genera negocio a sus proveedores que, gracias a la nueva facturación, podrán contratar nuevos empleados, comprar insumos a terceros, invertir en nueva maquinaria, etc. Todo este nuevo empleo y negocio, a su vez, se iría filtrando por la economía generando crecimiento y riqueza.

Pues bien, excusándose en este concepto del multiplicador, con la publicación de su último informe sobre estimaciones de crecimiento mundial el Fondo Monetario Internacional (FMI) se ha unido a la nómina de intervencionistas antiausteridad, al poner en tela de juicio el impacto de la consolidación fiscal en la salud económica de los países con dificultades.

Motivado por los errores en sus previsiones sobre el crecimiento, y armados de modelos econométricos, los economistas del FMI se propusieron reevaluar y reestimar el valor de dicho multiplicador con el sano objetivo de mejorar sus predicciones. De este modo, han llegado a la conclusión de que las medidas de austeridad son contraproducentes.

En el campo de las ciencias sociales, donde no hay laboratorios en los que realizar ensayos que permitan aislar el efecto de distintas variables, no hay nada más peligroso que tener una teoría y buscar su confirmación empíricamente. Se corre el riesgo de sufrir el sesgo del francotirador, que primero dispara su rifle contra la pared de un granero para luego dibujar las dianas alrededor de los agujeros causados por las balas. Aquí parece que el FMI ha realizado un ejercicio similar. Si no me cuadran las estimaciones, ajusto el modelo a martillazos hasta que se adapte a mi modelo teórico.

Imagínense que tienen la (falsa) teoría de que los niños los traen las cigüeñas y encargan un estudio que les indica que el número de nidos de esas aves en las diversas poblaciones está fuertemente correlacionado con el número anual de nacimientos. ¡Eureka!, se dirá para sus adentros el planificador central, y se frotará las manos pensando en lo que crecerá la población cuando coloque unos nidos de cigüeña estratégicamente ubicados.

En lo que probablemente no ha caído el burócrata, cegado por su defectuosa teoría, es que correlación no implica causalidad, ya que seguramente hay otros factores que influyen. Por ejemplo, que allí donde hay más nidos es probable que sea porque hay más tejados y, por lo tanto, más población que, a su vez, tenderá a generar más nacimientos que donde vive menos gente. Pero es que, además, hay otros muchos factores que influyen (densidad de población, edad media, nivel de renta, etc.).

Algo parecido ha ocurrido con el estudio del FMI, que ha encontrado una cierta correlación entre la supuesta consolidación fiscal y el empeoramiento de la economía y muchos se han lanzado a justificar la teoría antiausteridad y prodespilfarro, sin detenerse a pensar que la relación pueda ser otra. Por ejemplo, que los ajustes no sean suficientes, o se estén realizando a base de incrementar los impuestos, y eso sea lo que precisamente está hundiendo más la economía. Es decir, no es la dieta lo que hace que engordemos, sino que debemos ponernos a dieta porque tenemos unos kilos de más que están afectando a nuestra salud.

Hoy, día clave para la democracia española (y no por USA)
S. McCoy El Confidencial 6 Noviembre 2012

Día de elecciones en Estados Unidos, la primera potencia económica del planeta. Del resultado de las mismas dependerá el devenir futuro de muchas naciones a lo largo y ancho de la geografía mundial. Toda atención que se les presté será poca. Justificadamente. Sin embargo, una fatal coincidencia temporal hará que pase desapercibido un hecho que sí afecta directamente a la calidad de nuestra democracia: el final del plazo para que los grupos parlamentarios presenten enmiendas al Proyecto de Ley de Transparencia, Derecho de Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno anunciado a finales de julio por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Vaya, el PP cumpliendo una promesa electoral, esto sí es novedad.

Se trata de una norma clave para que ese control ciudadano de la actividad política tan reclamado desde los foros más dispares tenga aplicación práctica. De ahí su importancia. Y el mero hecho de su anuncio debería ser en sí una buena noticia. Por fin una medida que busca reconciliar a los representantes con sus representados. Oportunidad única. Pena que cada vez sean más las voces que reclamen que se trata de un brindis al sol de tintes oportunistas que a duras penas va a alterar sustancialmente el régimen actual. Una crítica que realizan desde los españoles expertos en transparencia internacional, que se quejan de haber sido ignorados en el proceso de redacción del texto, a los especialistas en derecho comparado, que censuran sus lagunas frente a otras legislaciones avanzadas.

Probablemente, el mejor análisis de las bondades y defectos del Proyecto lo ha realizado la revista El Notario del Siglo XXI, en su edición de septiembre-octubre, en la que le dedica no solo su editorial, sino un amplio comentario de la colaboradora habitual en El Confidencial desde la plataforma Hay Derecho, Elisa de la Nuez. El primero viene encabezado por un revelador ‘Un anhelo que sería temerario frustrar’. Tras recordar en su primera línea que ‘el malestar en democracia se cura con más democracia’, apunta: ‘La exigencia de más democracia, es decir, de una mayor rendición de cuentas, de más participación ciudadana y de más transparencia no puede contemplarse como una amenaza, sino como una gran oportunidad de recuperar sintonía con la ciudadanía y pacificar así la convulsa situación en la que nos encontramos’. No cabe una introducción más certera, en mi modesta opinión.

A partir de ahí, el editorialista, que entiendo colectivo, entra en el análisis específico de la propuesta preliminar. Y lo hace para afirmar con rotundidad: ‘el Gobierno ha remitido al Parlamento un proyecto de ley sobre esta materia que no satisface las expectativas. Anclado en una concepción napoleónica de la Administración de clara inspiración paternalista, reproduce planteamientos que, a estas alturas del siglo XXI y en una materia como la que nos ocupa, resultan absolutamente insuficientes para dar cauce al anhelo de participación ciudadana en los asuntos públicos y también, por supuesto, de control de nuestros representantes políticos’. Zas, la primera en la frente. De un plumazo se ha cargado la Exposición de Motivos que justificaría la aprobación de la norma.

Y aterriza enseguida en dos de las críticas fundamentales que, desde el punto de vista práctico, se le pueden hacer: ‘En primer lugar, el Proyecto mantiene el tradicional esquema “pedir – dar” en un momento en el que las plataformas tecnológicas abiertas permiten poner a disposición de los ciudadanos un volumen de información hasta hace poco inimaginable, como la experiencia estadounidense lleva demostrando desde hace años. En segundo lugar, ni siquiera ese esquema queda garantizado de manera efectiva a través de un buen sistema de sanciones o de tutela rápida e imparcial de las solicitudes de información en caso de una injustificada negativa a proporcionarlas’. Deja, por tanto, la iniciativa a un ciudadano hastiado de la falta de respuesta pública, sin establecer mecanismos automáticos de transparencia, y mantiene la impunidad de la opacidad. Unas cuestiones sobre las que se extiende Elisa de la Nuez en su post, de inaplazable lectura.

No me resisto a compartir con ustedes la conclusión de Notario: ‘Si realmente existe intención de atender las demandas de una mayor participación ciudadana en los asuntos públicos, y no meramente de desactivar esas inquietudes por medio de una ley que formalmente las satisfaga, pero que luego deje todo como está, será necesario entonces aprovechar el trámite parlamentario para reorientar el Proyecto en la buena dirección. Las invocaciones a la Transparencia y al Gobierno Abierto que se quedan meramente en eso y no van seguidas de hechos, no pueden hacer otra cosa que incrementar el nivel de frustración general, que en España, desgraciadamente, ya es demasiado elevado’. ¿Ustedes ven al Gobierno reorientando algo? Yo tampoco. Que si es por prometer…

Pues bien, ese es precisamente el punto en el que nos encontramos a día de hoy, coincidiendo con la parafernalia de las elecciones norteamericanas. Una vez más lo mediáticamente urgente deja en un segundo plano lo verdaderamente importante a los efectos de lo que al ciudadano medio español ocupa. Oportunidad perdida desde el momento en que, como nos recuerda la editora de Hay Derecho, la ley parte de ‘principios éticos y de actuación tomados de códigos de conducta o autorregulaciones ya existentes que han sido sistemáticamente incumplidos, en particular por los partidos políticos’. ¿Van comprendiendo? Por no hablar de su debilidad técnica, censurada hasta por el Consejo de Estado. ¿Ven a qué me refiero? No es de extrañar que subraye que estamos ante una ley ‘gatopardesca’: busca cambiar todo para que nada cambie, con nuestra complicidad, eso sí. De nuevo el silencio de los corderos, es decir: de usted y mío, encandilados como estamos por la batalla Romney-Obama… Luego vendrá el llanto y el rechinar de dientes. Al tiempo.

Engaño Masivo
Alfredo Casquero www.elsemanaldigital.com 6 Noviembre 2012

A Mas se le frena con la ley. A los nacionalistas con el dinero.

En ese lenguaje pasteloso, embaucador y astutamente mentiroso del hasta hace bien poco llamado Arturo Mas y, en general, de cualquier nacionalista orgulloso de sí mismo, se deslizan algunas cuestiones de peligrosa incoherencia. Plantear un proceso, como lo plantea el ex Honorable, en términos democráticos y pacíficos, pero invitando a saltarse el marco legal actualmente existente puede tratarse desde la óptica estrictamente jurídico-política, o desde la psquiátrica.

En ambos casos el sujeto en cuestión podría acabar encerrado bien en una institución del Estado, llamada cárcel, bien en cualquier institución, no tan lujosa seguramente como el hotel ruso, pues habría de ser pagada por él, y no por el dinero público, pero institución en todo caso cuya principal tarea fuera la de recuperar mentes tocadas y perdidas por el delirio. Toda esta suerte de escalada verbal de los nacionalistas, trufadas de auténticas proclamas victimistas y terriblemente aburridas por lo inconsistentes, patéticas y repetidas, son el único y auténtico reclamo electoral de manera que si finalmente CIU se acerca a la mayoría absoluta, habrá que convenir en que España no tiene remedio. No lo tiene ya Cataluña, salvo un giro de "colosales proporciones" del cual huyen PP y PSOE.

Un giro cuyo eje se hundiera en la Historia y su base en la Constitución. Sin aceptar por válida ni un segundo más la argumentación mentirosa de CIU y compañía. Giro radical para desmontar la red clientelar argamasada por millones de euros y muchos "tresporcientos" convergentes. Desactivar el falaz y último discurso de Mas acerca de un proceso supuestamente pacífico y democrático. No hay nada más español que saltarse la ley, y esa españolización de Cataluña es la preferida por Mas, quien, sin darse cuenta, hace más por España que ninguno de nosotros. Mas es la guerra disfrazada de paz, la dictadura travestida de orden, es la nada intelectual ataviada de Espasa Calpe, un político bobo más, encantado de haberse conocido y de viajar a tutiplén con el dinero del payés.

No es posible la democracia sin ley. Y Mas ha decidido saltarse la ley para lograr la mayoría absoluta, auténtico objetivo de su deriva totalitaria, y llevar a Cataluña a un irresoluble conflicto entre el sentimiento y la ley, entre la falacia y la verdad histórica. Mas roba a Cataluña muchos años de "seny". Les roba su futuro. Les roba la verdad, al llevar a los catalanes a un proceso engañoso de imposible realización. El insulto constante de los nacionalistas catalanes a España, a los españoles, roza ya la ofuscación.

España no roba a Cataluña, porque nadie es tan tonto como para robarse así mismo. Cataluña jamás tendrá Estado propio, porque jamás lo ha tenido. Cataluña no puede decidir sobre un parte del conjunto del Estado, porque sencillamente, no lo permite la ley. Estas verdades deberían ser repetidas a Mas todos los días hasta la celebración de las elecciones. Mas ha elegido un camino sin retorno, aprovechando tantos años de desidia por parte de los Gobiernos nacionales y tanta cobardía política e interés partidista. A Mas se le frena con la ley. A los nacionalistas con el dinero. La inteligente combinación de ambas, y un plan a largo plazo para desmontar el adoctrinamiento antiespañol en las aulas catalanas, son la única solución para la guerra buscada por los nacionalistas. Hablan de proceso pacífico, pero sus derroteros conducen por sendas de conflicto. Y en este engaño Masivo buscado por Convergencia y los de Unió, sólo la aplicación de ley, y en su defecto la pena por su incumplimiento, pueden evitar que Cataluña sea lo que nunca fue: nación.

Joaquín Sabina en campaña electoral
Marcello www.republica.com  6 Noviembre 2012

La pasividad de Rajoy y Rubalcaba -todavía no se han sentado para abordar el problema- ante el desafío independentistas de los nacionalistas catalanes está siendo suplida por movimientos de los ciudadanos y los medios de comunicación, en pos de clarificar la verdad que se esconde bajo el tumulto de mentiras nacionalistas y el pretendido victimismo de los promotores de la secesión. Con Jordi Pujol a la cabeza y Artur Mas como mascarón de este viaje hacia ninguna parte, ligero de equipaje y sin haber medido ni el alcance ni las consecuencias para Cataluña y los catalanes de su simplista despedida, no hacia la tierra prometida de leche y miel a través del desierto del Sinaí, sino más bien hacia el Sáhara donde no hay nada de nada salvo el yunque del sol.

En medio de este desbarajuste político el partido Ciudadanos que lidera Albert Rivera ha pedido al cantautor Joaquín Sabina que le ceda los versos que hace años (en 2007) esbozó como una posible letra para el himno de España, la Marcha Real, o “el lolo” que es como le llaman en los estadios donde el público “lolea” la música como si fuera una letra absurda y reiterativa. Y Sabina le ha dicho que sí a Ciudadanos que ayer presentó su iniciativa adornada por un corazón que incluye las tres banderas de España, Cataluña y de Europa.

La iniciativa de Ciudadanos -apoyada por intelectuales buenos y no por los “federales” felipistas y del PSC-PSOE- es imaginativa y a la vez acertada y debería hacer reflexionar a algunos como a la propia Rosa Díez de UPyD que, por extraños motivos -de orden más bien personal- nunca ha querido pactar con Ciudadanos que están muy cerca de su ideario y con los que, políticamente, puede que les unan más cosas de las que los separan. Empezando porque UPyD nunca consiguió representación en Cataluña y tampoco lo va a conseguir en estas elecciones según la mayoría de encuestas.

El gesto y el apoyo de Sabina es encomiable porque nace de todo un ciudadano, progresista y español, muy querido en Cataluña y en toda España. Es posiblemente el mejor poeta español de este tiempo (debería de estar en la Real Academia), y el que mejor ha retratado en sus versos y canciones la vida popular de este país. Y además porque Sabina ha entendido muy bien que todo esto del nacionalismo tiene más que ver con el sectarismo que con la vida democrática y la libertad, frente a los pretendidos sentimientos patriotas, como lo pretende la dirección burguesa y adinerada de CiU.

Hubiera estado muy bien que junto con Sabina se hubiera mojado en todo esto su compañero de su gira de conciertos (“La orquesta del Titanic”, el último disco de ambos cantautores) Joan Manuel Serrat. Pero Serrat, puede que más próximo al PSC o puede que incluso más nacionalista, de momento se ha quitado de en medio, que fue lo mismo que hizo durante el referéndum de la OTAN en 1986 (se fue a Chile) para no molestar a Felipe González mientras otros como Antonio Gala o Joaquín Sabina sí que dieron la cara a favor del “no”.

Esta vez el Titanic que se hunde, mientras suena la orquesta no es otro que España, víctima del iceberg de la crisis y también de la mala gestión del naufragio que están llevando a cabo los políticos que nos gobiernan (del PP) y los que nos gobernaron (de ZP). Y para colmo y aumentando el drama los de CiU se quieren fugar en los botes salvavidas los primeros como si fueran del pasaje de la primera clase, culpando a España del naufragio y con un “ahí os quedáis” al resto de los pasajeros y a la sufrida tripulación.

Eso sí, mientras el barco de España se va a pique y “Satanás, como un capo, sigue el compás”, se escucha cantar a Sabina los versos de su incipiente himno nacional, su sabia canción:

“Ciudadanos, ni súbditos, ni amos,
ni resignación, ni carne de cañón.

Pan amasado con fe y dignidad
no hay nada más sagrado que la libertad”

Cataluña
Artur Mas, leninista
Santiago Navajas Libertad Digital 6 Noviembre 2012

He escuchado en la televisión a un líder político decir que a la democracia no la pararán constituciones ni tribunales. Durante un segundo, antes de que mi vista alcanzara la pantalla, me ha venido a la cabeza la figura carismática, tan luminosa como ominosa, de Lenin, siempre rodeado de un aura brillante y oscuro en plan Darth Vader. Pero no, era Artur Mas.

Porque Lenin tenía un problema en 1917. Al régimen zarista lo habían derrocado durante la revolución de marzo. Una revolución democrática, es decir, liberal y burguesa. Y para la camarilla comunista de Lenin sólo había algo peor que un régimen dictatorial aristocrático: era un régimen democrático burgués. Así que había que hacer una revolución a la revolución para implantar un régimen anarquista proletario, pasando por el período, transitorio se supone, de una dictadura del proletariado. Como diría luego Milton Friedman en otro contexto, nada más permanente que un programa temporal de gobierno...

Lenin tenía un problema teórico, y es que para saber en un régimen democrático si había que acabar con el susodicho régimen democrático había que hacer, lógicamente, un referéndum democrático. Demasiado redundante para el líder bolchevique. Así que, del mismo modo que Alejandro Magno fue expeditivo a la hora de resolver el nudo gordiano, Lenin se pasó por el forro de la dialéctica la lógica democrática.

Como Alejandro Magno o Lenin, ahora Artur Mas ha asumido que tiene que asumir la responsabilidad de salirse del camino establecido y marchar campo a través. Independentista, se ha dicho machadianamente, se hace la independencia al declararla. Y al volver la vista atrás se verá la España que nunca se ha de volver a pisar.

El desprecio de Lenin por el imperio de la ley y la separación de poderes, encarnado paradigmáticamente en las constituciones y los tribunales, tiene su fiel reflejo en la actitud de Artus Mas, porque del mismo modo que la democracia liberal sostiene lo que más detestaba Lenin, el capitalismo, también es la base de lo que más odia Artur Mas: una España fundamentada en una noción constitucional y los valores liberales de libertad, igualdad y pluralismo político. Todo lo que el nacionalismo etnicista de Artur Mas, fiel heredero de aquel Jordi Pujol que calificaba a los andaluces de "hombres incoherentes, destruidos, poco hechos...", quisiera erradicar en una Cataluña sin rastro de esa España constitucional en la que ni Alfonso Guerra consiguió enterrar a Montesquieu.

Del mismo modo que Marx aseguraba que el socialismo no sería posible sin una revolución, Artur Mas sabe que la independencia de Cataluña no será posible sin subvertir el orden legal establecido. En ambos casos el enemigo es el mismo: el liberalismo constitucional.

Rajoy premia a las autonomías con más barra libre
EDITORIAL Libertad Digital 6 Noviembre 2012

Tal y como se preveía, el Gobierno ha decidido extender a 2013 la vigencia del Fondo de Liquidez Autonómico, para que las comunidades puedan seguir gastando al ritmo acostumbrado.

Por si los 18.000 millones que se han dilapidado en 2012 no resultaran suficiente carga para el exhausto contribuyente, Rajoy ha decidido aumentar hasta los 30.000 millones la dotación del FLA, de forma que casi el 3 por ciento de toda la riqueza que los españoles crearemos con nuestro esfuerzo en 2013 tendrá como destino las arcas de unas Administraciones manirrotas y tremendamente irresponsables.

Mientras empresas y familias intentan sobrevivir a los rigores de una recesión sin precedentes, agudizada por el castigo fiscal impuesto por el Gobierno, las diecisiete autonomías tendrán garantizada el año próximo la financiación de sus dispendios, a costa de agravar todavía más la situación del país entero, cuyas dificultades para encontrar auxilio económico en el exterior se traducen en el pago de unos intereses prohibitivos que tendrán que asumir varias generaciones de españoles.

Hablamos de diecisiete corporaciones públicas que ejercen, simplemente, competencias delegadas, cuya nutridísima clase política ha encarecido copiosamente con sus inversiones disparatadas su propensión al nepotismo y una notable facilidad para la corrupción. Hablamos de diecisiete instituciones que, a pesar de la ruina que vive España, mantienen todavía treinta y cinco canales autonómicos de televisión, más de setecientas estaciones públicas de radio, ciento sesenta embajadas en el exterior y 2.300 chiringuitos locales, de los que 600 han sido creados a en plena crisis económica.

Una vez constatado que el Gobierno ha decidido seguir esquilmándonos para mantener a la casta autonómica, sólo cabe exigirle que actúe respecto a las autonomías con la misma contundencia supervisora y sancionadora que las autoridades europeas van a imponer a España en cuanto se sustancie el rescate soberano, al que, con decisiones como esta, estamos abocados. Los dirigentes autonómicos que quieran seguir manteniendo disparatados entramados mediáticos, legiones de embajadas y centenares de chiringuitos para colocar a incontables enchufados deberían asumir las consecuencias, pedir ellos mismos esos 30.000 millones al exterior y después rendir cuentas a los que les votaran. Sería inadmisible que el rigor de las condiciones que la UE impone al país entero se desvanezca en este rescate autonómico que el Gobierno ha decretado, tal y como parece adivinarse en las sucesivas declaraciones de los ministros responsables del área económica respecto a Cataluña, la comunidad autónoma más ruinosa y, por tanto, premiada con mayor profusión por el Ejecutivo de Mariano Rajoy Brey.

Mas y los manifiestos
HERMANN TERTSCH ABC  6 Noviembre 2012

El manifiesto de la izquierda no es sino una forma alambicada de darle al nacionalismo catalán todo lo que quiere

EN defensa de los ahora sorprendidos por el delirio desatado en Cataluña hay que decir que todo el disparate supera con mucho lo que preveíamos los más pesimistas. Porque la fuga hacia el desafío soberanista de un Artur Mas incapaz de lidiar con la crisis era previsible. En los cenáculos se contaba con ello para el año próximo. Que para entonces diera el nacionalismo toda la lata posible de cara al año redondo y sentimental del tricentenario de su Gran Mentira. Pero es evidente que todos sobreestimaron la capacidad de aguante del presidente de la Generalidad. Y su criterio. Y su carácter. Y su decencia. Y su inteligencia. Don Artur ha demostrado que es mucho menos y mucho peor de lo que sus mejores enemigos pensaban, los que ahora le alimentan el «ego providencial». Ha demostrado ser un cobarde incapaz de afrontar los retos para la modernización que ha de acometer Cataluña para no quedarse para siempre donde lentamente se ha ido instalando. Es decir, en la parálisis ruinosa de una economía en declive, una sociedad dependiente y una administración corrupta. El señor Mas va camino de crear un Estado fallido sin siquiera haber tenido Estado. Y por eso, en el ataque de pánico que siguió a la Diada, el señor presidente decidió tirarse por el precipicio. Gritando mucho, para que le salven desde Madrid, antes de partirse la crisma. Pero como todo lo que le sucede le viene grande, muy grande, ya ha tropezado mil veces. Y se salta por ello, una tras otra, todas las líneas rojas, todos los límites, rompe todas las redes que lo habrían mantenido con vida antes de llegar al fondo. Y Artur cae y grita.

Ya se pavonea de sus próximos delitos y presume de traidor y de perjuro. Cuando se recurre a tantas bajezas no hay discurso épico creíble. Todo resulta más falso que las expectativas creadas, más mentiroso que todas las promesas de independencia indolora. Porque las realidades son tercas y las proclamas que intentan ocultarlas son cada vez más enajenadas, cada vez más solipsistas, cada vez más paletas. Y sigue cayendo Mas y grita mucho a la espera de la mano salvadora que lo salve del aplastamiento contra la realidad con toda la terrible fuerza de las leyes físicas que niega. Y ayer hacía un guiño en la caída a este manifiesto que gentes de la izquierda española han improvisado para salvarle. Ahí llega al rescate la izquierda española, tan poco española ella, siempre temerosa de que pueda reactivarse, como reacción lógica de una sociedad harta, una idea de la España unida. Preocupada de que la unidad de España genere atracción y despierte el interés y la emoción de los españoles ante tanto espectáculo grotesco, tanto provincianismo chulesco, tanto egoísmo, tanta mezquindad, tanto dolor y tantísimo daño que nacionalismo e izquierda han hecho juntos en los pasados años. El manifiesto de la izquierda, pergeñado por amigos de Rubalcaba y, eso sí, firmado también por gente decente, no es sino una forma alambicada de darle al nacionalismo catalán todo lo que quiere. De llevar a toda España a ceder de nuevo al chantaje de Artur Mas. Siempre en contra de la soberanía española. Pero se equivocan quienes creen que con un apaño aquí todos otra vez dispuestos a hacer concesiones al proyecto nacionalista que ya ha mostrado todo su carácter totalitario. Por eso hay otro manifiesto. Y no firmado por cómplices de este delirio antiespañol, sino por españoles de toda condición que dicen basta ya a tanto chantaje y alzan su voz en defensa de la Constitución y la Unidad de España. Estoy con ellos.

Alumnos en fuego cruzado
El objetivo prioritario de las escuelas debería ser el de reflejar la realidad bilingüe de Cataluña
Mercè Vilarrubias El País  6 Noviembre 2012

El ministro de Educación, José Ignacio Wert, ha dicho recientemente en el Congreso que quiere españolizar a los alumnos catalanes. Por su parte, la consellerade Educación, Irene Rigau, dijo en un acto público en Barcelona en julio de 2011 que en Cataluña deberíamos estar todos orgullosos de haber catalanizado el sistema educativo. ¿No responden ambas posturas a posiciones político-partidistas ajenas a la educación?

Desde luego, estas posiciones no son nuevas en España, donde la educación ha estado tradicionalmente dirigida por políticos y ha servido más a los intereses partidistas que a los intereses de los alumnos. Lo más desesperante de todo ello es que ni unos ni otros parecen tener como prioridad el proporcionar a los alumnos una educación moderna, abierta, conocedora de lo propio, pero a la vez cosmopolita, exigente, reflexiva y crítica. Parece ser más importante españolizar o catalanizar, y a ello se dedica tiempo, esfuerzo y también muchos insultos y agresividad, como constatamos cada día.

El sistema educativo catalán es, desde hace tiempo, criticado encendidamente por unos y defendido a ultranza por los otros porque en él se usa una sola lengua vehicular, el catalán. Como es bien sabido, esta es la lengua en la que se desarrolla toda la actividad escolar y el español es enseñado como asignatura durante tres horas a la semana. Recientemente, a partir de las declaraciones del ministro Wert en favor de españolizar a los alumnos catalanes, un nuevo aspecto del sistema educativo catalán está siendo objeto de enfrentamiento entre los dos bandos: los contenidos de las asignaturas de Historia y Geografía. La cuestión de la lengua vehicular, no obstante, sigue siendo motivo de disputa y posiblemente lo seguirá siendo durante tiempo. En este artículo hablaré de esta cuestión.

La situación en la que nos encontramos parece ser, brevemente, la siguiente. Para Rigau y sus defensores, el catalán debe continuar siendo la única lengua vehicular en las escuelas de Cataluña. El llamado sistema de inmersión es considerado por la Generalitat el sistema-único-posible para todos los alumnos catalanes. Hace ya tiempo que fue definido como una “línea roja” infranqueable y cualquier objeción a este modelo, sea del tipo que sea, es inmediatamente rechazada como un ataque al catalán. Se nos dice que el sistema actual es fruto de un amplio consenso ciudadano en Cataluña, a pesar de que no disponemos de ninguna encuesta o estudio de opinión por parte de una institución independiente que avale esta afirmación.

Nadie quiere explicar por qué en Cataluña se ha optado por un modelo monolingüe obligatorio, inédito en el resto de Europa

Por su parte, para Wert y sus defensores la única preocupación está del lado del español y raras veces expresan interés en que todos los alumnos también reciban un buen aprendizaje del catalán. A ello se añade el que este bando parece percibir la ausencia del español en las aulas catalanas como una ofensa a ellos y a España, hacia la que reaccionan de forma extremadamente beligerante. Es posiblemente esta sensación de ofensa lo que les atenaza y les impide concretar qué modelo alternativo quieren. A veces dicen que optan por una escuela bilingüe catalán-español para todos los alumnos, y otras veces, por una doble red, con unas escuelas en español y otras en catalán, y la consiguiente elección de una red u otra por parte de las familias. La última idea ha sido, no obstante, otra: querer subvencionar escuelas privadas en Cataluña para que impartan la educación únicamente en español.

Así son las posturas y así son los intereses partidistas de cada bando. Sin embargo, ¿cuáles son los intereses de los alumnos? ¿Cuáles son sus necesidades lingüísticas? ¿Qué es más útil para ellos? ¿Qué es más enriquecedor? ¿Cuál es el deseo de la mayoría de alumnos, el conocer y saber usar bien una lengua o las dos? Tal vez ha llegado la hora de pensar en los alumnos y en lo que es mejor para ellos.

Si analizamos la cuestión objetivamente, parece claro que las necesidades lingüísticas de los alumnos catalanes pasan por el aprendizaje sólido y en profundidad de ambas lenguas, el catalán y el español, además de un aprendizaje adecuado del inglés, cuestión esta de gran calado, pero que no discutiré ahora. Para poder realizar un aprendizaje de ambas lenguas oficiales en condiciones y de manera equitativa para todos los alumnos, estos deberían poder aprender ambas lenguas en la escuela (y no una en la escuela y la otra en la calle), recibiendo asignaturas en ambas, familiarizándose con la terminología académica de ambas y disponiendo del espacio para realizar trabajos escritos y presentaciones orales en ambas. El objetivo prioritario de las escuelas debería ser el de reflejar la realidad bilingüe de Cataluña y equipar a los alumnos para desenvolverse adecuadamente en ella. Aquí debería terminar su función en el campo lingüístico.

El sistema de inmersión que se practica en Cataluña es único en Europa. Ninguna otra comunidad bilingüe de Europa lo ha implementado. Todas ellas han optado por uno de estos dos modelos: una doble red de escuelas, como, por ejemplo, Gales, con una red de escuelas en galés y otra en inglés, o el modelo de escuela bilingüe o trilingüe, como Luxemburgo, donde todas las escuelas imparten la educación en las tres lenguas del país. Nadie nos quiere explicar por qué en Cataluña se ha optado por un modelo monolingüe obligatorio para todos los alumnos, inédito en el resto de Europa. ¿Qué razón pedagógica hay? Nos tememos que ninguna, que el motivo es de otro orden, el de siempre, político.

Los programas escolares deberían guiarse solamente por criterios pedagógicos

No es la escuela monolingüe sino la escuela bilingüe la más acorde con los estudios académicos internacionales sobre aprendizaje escolar de lenguas, estudios que ni un bando ni otro citan nunca. Expertos como Jim Cummins, Colin Baker o James Tollefson han demostrado en sus investigaciones que en las comunidades bilingües, la escuela bilingüe, a diferencia de la escuela en una sola lengua, es un modelo más integrador, más efectivo cognitivamente, más adecuado desde un punto de vista afectivo y posiblemente la única manera de proporcionar una alta competencia en ambas lenguas a la mayoría de alumnos.

Sin embargo, lo que sucede en Cataluña es lo contrario de lo que es deseable desde un punto de vista educativo: los alumnos se encuentran actualmente en fuego cruzado, supeditados a unos que les quieren catalanizar y a otros que les quieren españolizar. Los alumnos catalanes son claramente los grandes perjudicados por esta suplantación de su educación lingüística por ideología partidista. Por esta razón es necesario seguir insistiendo en que, tanto en Cataluña como en el resto de España, la educación debería estar únicamente al servicio de los alumnos y los programas escolares deberían guiarse solamente por criterios pedagógicos. En el caso que nos ocupa, sería una educación bilingüe catalán-español la que cumpliría con estos requisitos.

Mercè Vilarrubias es catedrática de lengua inglesa en una de las Escuelas Oficiales de Idiomas de Barcelona y autora del libro Sumar y no Restar. Razones para introducir una educación bilingüe en Cataluña (editorial Montesinos).

Copiando realidades
Nota del Editor 6 Noviembre 2012

Eso de reflejar la realidad bilingüe de Cataluña suena muy bien pero es una patraña, primero por serlo el bilingüismo y segundo por Cataluña. Los niños no nacen hablando catalán, los niños de los que quieren hablar catalán con sus hijos pueden hacerlo con toda irresponsabilidad, pero lo que es inadmisible que pretendan hacerlo con los niños de los demás.

Es inadmisible que para tratar de reflejar una imagen que no existe ni en un espejo virtual, se conculquen los derechos humanos y constitucionales de los español hablantes.

Es inadmisible que para tratar de mantenerse en la ficción del bilingüismo catalán, sigan tratando de inocular la lengua regional a los hijos de los demás y a todos los que tengan la mala fortuna de tener que ir por allí.

Profesores ciegos, familias permisivas, jóvenes consentidos...
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 6 Noviembre 2012

Los españoles jóvenes del siglo XXI son más inteligentes de lo que suponen sus educadores y sus mismas familias. Entienden por ejemplo ese arte eterno que se les dice que es "inútil".

No será tan cerrado el ministro Wert si los consejeros autonómicos de educación se reúnen una y otra vez para coordinarse… y para añadir sugerencias al anteproyecto de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). Por enemigo que uno sea personal o políticamente del ministro, no puede negarse que el sistema educativo funciona mal (y algo tendrá que ver con toda la normativa que se aplica a su funcionamiento) y que se han puesto sobre la mesa cuestiones realmente graves que necesitan una respuesta.

En la última reunión no se ha tratado la cosa, por ejemplo, pero la sucesión de huelgas de alumnos en el último mes y medio, y la puntilla de hace diez días con una huelga convocada por una asociación de padres, deja claro que el derecho y deber de asistencia a clase necesita una regulación mejor pensada (o simplemente pensada). Podemos optar por una norma meramente demagógica, que otorgue un supuesto derecho a huelga a unos menores de edad que no son trabajadores, o que permita utilizarlos como rehenes por grupos radicales de docentes o de familias. La consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, Lucía Figar, matizó muy oportunamente que "la huelga es un derecho de los trabajadores, de quienes trabajan en el ámbito de la enseñanza", y no de los menores que buscan el "derecho a hacer novillos" y "faltar a clase sin sanción". La consejera valenciana, María José Català, estaría "de acuerdo" con negar directamente a los estudiantes menores de edad un incoherente y manipulado derecho a la huelga. Y es que últimamente las cosas han pasado de castaño oscuro, y se han visto y escuchado cosas que van mucho más allá de lo que sería una discutible opinión política.

¿Qué padre o madre quiere, estimula o simplemente tolera que su hijo de 14 años haga "huelga"? Las familias, si han recibido a su vez una mínima educación, saben muy bien que la huelga es un instrumento extremo de lucha social nacido para la defensa de los intereses de los trabajadores, y además en un contexto que no es exactamente el de hoy. Sólo cegados por la manipulación ideológica, o por un permisivismo progre y políticamente correcto, podrían los padres españoles pensar que la educación de sus hijos se defiende adjudicándoles un derecho a la huelga (para defender las leyes socialistas) o incluso convocando tal huelga las mismas familias. En el fondo, una posición así demostraría escasa confianza en el criterio de los mismos jóvenes, y una voluntad de recortar, limitar, controlar y dirigir su formación y su capacidad creativa, en las que, en suma, se confiaría poco o nada.

Y esa misma escasa confianza en la inteligencia de los alumnos la demuestran los profesores que los adulan, que los reverencian, que los tratan como lo que no son y les permiten lo que no deben, justamente porque no confían en su capacidad de ser lo que realmente son. Qué triste situación la de los docentes que creen tener alumnos naturalmente incapaces, que no los creen en condiciones de llegar a niveles superiores de conocimiento, que creen ayudarles rebajando la exigencia, aumentando la tolerancia, multiplicando el amiguismo… lejos de ser formas de ayudar al alumno o de mostrarle aprecio son formas modernas de despreciarlo, de menospreciarlo, de marcarlo como inferior en capacidad a sus padres y abuelos, a cuyo nivel no se le considera capaz de llegar.

Jóvenes, pues, consentidos, pero no por eso más queridos ni más entendidos: el exceso patológico de consentimiento, rayano en el permisivismo y la adulación, no ayuda en nada al alumno español del siglo XXI. Al revés, lo castra, lo mutila, lo limita. El joven español de 2012 no es más tonto, ni menos capaz de saber, de entender o de crear; dar por buena o por excelente una formación, una instrucción, una conducta o una creación menor o peor en nada le ayudarán, y por el contrario ocultará sus verdaderas cualidades, que ahí están a la espera de formarse. ¿Animar al alumno a la huelga lo hace mejor alumno o lo forma mejor en algún sentido? Por supuesto que no, lo hace más limitado y más débil. Es bueno sólo para fomentar una formación peor y para extender ideas muy concretas.

Y sin embargo muchos jóvenes de 2012 no son para nada tontos, conservan la capacidad de aprender y de crear que han heredado de sus mayores (los que las tengan, claro es) y que están ahí a la espera de ser verdaderamente desarrolladas. ¿Les ayudamos llamando saber a la ignorando o creación a la ignorancia del arte? Ciertamente no, y lo que deberíamos hacer es en cambio animar y ayudar a los que sí se forman, sí aprenden y sí crean, a los que lo hacen de verdad sin que se conformen con la gratuita adulación fácil. Hay que tener la cabeza y el atrevimiento de Jon Ander Tomás Mencía al hablar de ´El Renacimiento en el Cine Contemporáneo´ para lanzar tres comparaciones de grueso calibre entre las Artes del Renacimiento de Leonardo, Miguel Ángel y Rafael y, por ejemplo, el cine de Terrence Malick, Michael Haneke y Abbas Kiarostami. Un joven capaz necesita formación y, cuando avanza, ayuda y reconocimiento. Es profundamente injusto dar ese reconocimiento a quien no lo merece, como lo es dar libertades civiles a quienes no están en condiciones ni de entender su sentido y deberían, en cambio, dedicarse a buscar la excelencia. Pero claro, el problema no está en los jóvenes, sino en una generación o dos de formadores que no sólo están muy lejos de la excelencia sino que huyen de ella. Y predican la mediocridad.

CONGRESO | Enmienda de UPyD
El PP rechaza suprimir el presupuesto para traducción simultánea en el Senado
Europa Press | Madrid El Mundo  6 Noviembre 2012

El PP ha rechazado en la Comisión de Presupuestos del Congreso una enmienda del grupo parlamentario de Unión, Progreso y Democracia (UPyD) que pedía la supresión de la partida de los Presupuestos Generales de 2013 destinada a la traducción simultánea de las lenguas cooficiales del Senado.

En concreto, el partido que encabeza Rosa Díez pedía en su texto eliminar los 330.000 euros que supone este servicio de traducción, una iniciativa que la formación magenta ha venido planteando estos últimos años a las cuentas públicas.

Sin embargo, de nuevo esta iniciativa ha vuelto a cosechar el rechazo del partido mayoritario que, por boca de su diputado Juan Manuel Albendea, ha justificado su negativa subrayando que la supresión de la traducción simultánea de lenguas autonómicas requeriría una reforma del Reglamento del Senado, algo que no se puede hacer vía enmienda a los Presupuestos.

El PP, que en la oposición criticó la implantación de la traducción simultánea en las sesiones plenarias del Senado bajo mandato del PSOE, ha mantenido el sistema desde su mayoría absoluta al considerar que no es un asunto que genere conflicto.
Web del Senado

También por cortesía parlamentaria a la Cámara Alta, los 'populares' se han opuesto a otra enmienda de UPyD a los Presupuestos que perseguía rebajar en 300.000 euros los casi 438.000 euros que se han calculado para la nueva web del Senado.

Precisamente este martes el Senado ha presentado oficialmente su nueva página de Internet, que entrará en funcionamiento el próximo 12 de noviembre y que todos los grupos parlamentarios han ensalzado por ser un "instrumento de transparencia e información", al tiempo que han defendido el coste que ha tenido para las arcas de la Cámara Alta, más de 437.000 euros, por suponer una "inversión en democracia".

EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL AVALA LA DECISIÓN DE UN JUZGADO DE VIC (BARCELONA)
Un juez catalán obliga a un castellanoparlante a pagar la traducción de una demanda
José L. Lobo. El Confidencial 6 Noviembre 2012

El Tribunal Constitucional ha rechazado el recurso presentado por un abogado castellanoparlante al que un juez de Vic (Barcelona) denegó su solicitud de traducir gratuitamente a ese idioma toda la documentación procesal de una demanda redactada exclusivamente en catalán. El alto tribunal, en una providencia dictada el pasado 18 de octubre, basa su decisión, a la que ha tenido acceso El Confidencial, en la "manifiesta inexistencia de violación de un derecho fundamental".

El abogado José Luis Mazón, de origen murciano, recurrió en amparo al Tribunal Constitucional por considerar que el juez de Vic había vulnerado el artículo 14 de la Carta Magna, que consagra, en el capítulo de derechos y libertades, la igualdad de los españoles ante la ley. El letrado entendía que era víctima de una "evidente discriminación" frente al abogado de la parte contraria en la demanda, "que sí entiende tanto el catalán como el castellano".

El titular del Juzgado de Primera Instancia número 4 de Vic, en un auto fechado el 16 de noviembre de 2009, admitía que el desconocimiento del idioma catalán esgrimido por el abogado "puede suponer indefensión" de su cliente, Francisco Arquerons, un residente de aquella localidad barcelonesa que demandó a un vecino por la disputa de unas tierras. El juez, por esa razón, no se opuso a que el escrito de contestación a la demanda y toda la documentación anexa, redactadas en catalán, se tradujeran al castellano, pero advertía que la traducción "ha de ser costeada por la parte proponente".

?El juez justificó su decisión de que el demandante pagase la traducción de su bolsillo con un argumento, cuando menos, llamativo: de la misma forma que todas las partes en un litigio han de hacer una provisión de fondos si solicitan -y el juez lo autoriza- el informe de un perito, también en este caso debía costearse la traducción del catalán al castellano pedida por el abogado de Arquerons. Éste, que llevaba más de 12 años pleiteando contra Joan Panicot, un vecino al que acusaba de haberle usurpado unas tierras, se quitó la vida un mes más tarde con un arma de fuego.

Diez días para pedir presupuesto
?Según el juez de Vic, la traducción debía ser costeada por el demandante "dado que las actuaciones se siguen en un partido judicial perteneciente a la comunidad autónoma de Cataluña", según consta en el auto dictado por el Juzgado de Primera Instancia número 4, al que también ha tenido acceso este diario. El magistrado, incluso, recomendaba al abogado que solicitase un presupuesto a una empresa de traducciones juradas, y le daba un plazo de 10 días para realizar ese trámite.

?Tras el suicidio de su cliente, Mazón presentó un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional en el que denunciaba la "discriminación lingüística" supuestamente cometida por el juez de Vic "al no permitir la traducción gratuita de la documentación redactada en catalán", lo que, a su juicio, vulneraba la Ley Orgánica del Poder Judicial. "Es evidente que me veo directísimamente afectado en mis derechos e intereses legítimos", señalaba el abogado, "al no poder ejercer mi labor en territorio español si no incremento mi factura de gastos con los de la traducción de documentos que, por ley, deben entregárseme traducidos al español y de forma gratuita".

?El letrado afirmaba que "Cataluña es parte del territorio español y sus tribunales están sometidos a la Constitución española, así como a las prescripciones de la Ley Orgánica del Poder Judicial y de la Ley de Enjuiciamiento Civil", por lo que solicitaba amparo al Tribunal Constitucional frente a ese "atropello". Pero el alto tribunal, en una providencia dictada ahora por la Sección Segunda de su Sala Primera, rechaza todos los argumentos de Mazón. "La Sección ha examinado el recurso presentado y ha acordado no admitirlo a trámite dada la manifiesta inexistencia de violación de un derecho fundamental tutelable en amparo", por lo que decreta el archivo de las actuaciones.

Cataluña
Rigau halaga la primera promoción del bachillerato mixto en catalán y francés mientras mantiene el veto al español
Aumenta la red de centros de la Generalidad que ofrecen el bachillerato bilingüe en francés y catalán. A la vez, esta se niega a cumplir las sentencias que ordenan restablecer el bilingüismo escolar en catalán y español.
Redacción www.vozbcn.com 6 Noviembre 2012

La consejera de Enseñanza de la Generalidad, Irene Rigau, junto a la cónsul general de Francia en Barcelona, Anne Grillo, y a los alumnos de la primera promoción del programa de bachillerato mixto en francés y en catalán (foto: gencat.cat).

Nunca separaremos los alumnos por razón de lengua. Este ha sido el leitmotiv de las respuestas que la consejera de Enseñanza de la Generalidad, Irene Rigau, ha esgrimido en los últimos años para justificar el incumplimiento de las múltiples sentencias del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo que ordenan el restablecimiento del bilingüismo en las escuelas públicas de Cataluña.

En realidad, los tribunales no establecen la posibilidad de elegir la lengua vehicular de los alumnos por parte de los padres, sino que exigen que el castellano también sea lengua vehicular junto al catalán de forma ‘proporcional y equitativa’ en todos los cursos de la enseñanza obligatoria, por lo que la aplicación de las sentencias no supondrían ninguna separación de los estudiantes.

Sin embargo, lo más sorprendente de la posición de la Consejería de Enseñanza es la flagrante contradicción entre sus prédicas y sus obras.

Quince centros donde estudiar el bachillerato en francés y en catalán
Desde hace tres cursos, la Generalidad ofrece a los alumnos de bachillerato que lo deseen la posibilidad de estudiar en Cataluña, al menos, un 30% de las asignaturas en francés y el resto en catalán, permitiendo obtener a los que se acogen a dicho programa -conocido como Batxibac- la doble titulación de bachillerato español y francés (baccalauréat).

La oferta de institutos públicos y concertados que presentan esta opción asciende este curso a quince centros, cuatro más que el año pasado, y el programa cuenta con 179 alumnos inscritos. Y no se trata únicamente de institutos cercanos a la frontera francesa, como podría entenderse en un principio, sino que están distribuidos por toda la geografía catalana (Barcelona, Gerona, Lérida, Tarragona, Gavá, Villafranca del Penedés, Villanueva y la Geltrú, Playa de Aro, Llansá, Mollet, El Vendrell, y Reus).

Francés, sí; español, no
Cuando, hace poco más de un mes, se conoció que el Gobierno está estudiando la posibilidad de subvencionar a colegios privados de Cataluña para que los padres que lo deseen puedan escolarizar a sus hijos también en español, tal y como establecen las sentencias que desacata la Generalidad, la respuesta de Rigau fue de rechazo absoluto y rotundo a la propuesta.

Este lunes, en cambio, la consejera ha presidido el acto de entrega de las titulaciones a los 22 alumnos que han completado la primera promoción del programa mixto de bachillerato en catalán y francés, un acto en el que también estaba presente la cónsul general de Francia en Barcelona, Anne Grillo. En esta ocasión, Rigau no ha ahorrado halagos hacia este programa que utiliza el francés como lengua vehicular de un tercio de las asignaturas.

“Habéis dado un paso más que el resto de compañeros. Por tanto, vuestro currículo nace más rico que el de la media. Vosotros tendréis dos tipos de bachillerato, y solo viendo eso, una persona, en el momento de pedir una ayuda de investigación, el día de mañana para ir a buscar una profesión, ya se ve cómo es una persona que de joven ya hizo un doble esfuerzo, que ya tuvo una visión más allá de la ordinaria”, ha señalado la dirigente nacionalista a los titulados allí presentes.

Barcelona
El AMB aprueba excluir el uso de la lengua española de su reglamento
Establece que solo el catalán es ‘la lengua propia’ de la institución. Alberto Fernández Díaz (PP) recuerda a Trias (CiU) que el TSJC tumbó el reglamento lingüístico de Barcelona.
Redacción www.vozbcn.com 6 Noviembre 2012

El pleno del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha aprobado este martes el Reglamento Orgánico Metropolitano que incluye, entre otras cosas, que la lengua catalana es la única ‘lengua propia’ de la institución supramunicipal y, como tal, la única lengua de ‘uso normal y general en las manifestaciones orales y/o escritas’ de la institución.

Este reglamento, al que ha tenido acceso LA VOZ DE BARCELONA y cuyo artículo 2 es el referido a la lengua, pone de manifiesto que la relación entre la administración y el ciudadano se realizará única y exclusivamente en catalán, y solo se dirigirán en español a aquellas personas que lo pidan expresamente, pese a que las dos lenguas son oficiales en Cataluña.

Además, este artículo choca de lleno con la legalidad después de que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) tumbara los artículos más polémicos del Reglamento de Uso de la Lengua Catalana del Ayuntamiento de Barcelona, que recogía lo que ahora ha sido aprobado por el AMB en materia lingüística.

Aprobado por CiU, PSC, ERC e ICV-EUiA
El reglamento, según queda establecido en su articulado, ‘constituye la fuente normativa reglamentaria básica a nivel organizativo del AMB’ y ‘conforma la regulación de la organización metropolitana’, junto a la ley nacional que regula el régimen local y la ley autonómica municipal.

La normativa aprobada establece las funciones de los órganos que forman parte del AMB, así como el régimen de sesiones de la institución y los derechos y obligaciones de los miembros del órgano supramunicipal.

El pleno de la institución ha aprobado esta normativa con el voto a favor de todos los grupos (CiU, PSC, ERC e ICV-EUiA) menos el PP, que ha votado en contra. El gobierno del AMB está formado por los mismos grupos que han aprobado el texto reglamentario, su presidente es Xavier Trias (CiU), alcalde de Barcelona, y su vicepresidente es Antonio Balmón (PSC), alcalde de Cornellá.

Si el catalán es la única propia, el español es “lengua impropia”
Alberto Fernández Díaz, líder popular en Barcelona y miembro del Consejo Metropolitano, en el que están todos los representantes de los municipios que forman parte del AMB, ha señalado que el Reglamento Orgánico deja al castellano “como una lengua impropia”, al establecer que la única propia es la lengua catalana. Para el dirigente popular, un reglamento “no debe representar un uso excluyente”.

En este sentido, ya existe el precedente establecido por el TSJC cuando declaró ilegal el uso de preferente de una de las dos lenguas oficiales, el catalán, como uso de una administración pública, relevando el uso del español a una lengua al margen de la institución. Entonces, en 2010, el PP recurrió la norma que había sido aprobada en enero de ese año.

En junio de 2012, finalmente, el TSJC declaró nulos los artículos que establecían el uso del catalán como preferente y el consistorio, ya en manos de Trias, decidió no acudir al Tribunal Supremo debido a que las posibilidades de ganar el contencioso era nulas.

La carga no puede recaer en el ciudadano
El Reglamento de Uso de la Lengua Catalana fue aprobado por el Ayuntamiento de Barcelona con el voto favorable de todos los grupos municipales menos el PP. Esta normativa, similar a la que posteriormente aprobaron las diputaciones de Lérida y Gerona, relegaba el español a un uso meramente residual y establecía que, si un ciudadano quería que el consistorio se le dirigiese en español, debía solicitarlo de forma explícita.

Sin embargo, el TSJC ordenó que ‘el derecho de preferencia lingüística la ejerce el ciudadano y es la Administración la que debe adaptarse a esta elección’, una opción que ‘no puede quedar sometida a una carga específica’, sino que ‘hay que entender que la exteriorización de la opción lingüística forma parte de la elección misma’. Exactamente lo mismo que ocurre con la aprobación del reglamento del AMB.

Fernández Díaz ha indicado que Trias quiere hacer “la misma jugada” que en el Ayuntamiento, es decir, “relegar al castellano a un segundo plano”. Fuentes populares han señalado a LA VOZ DE BARCELONA que están valorando la posibilidad de acudir a los tribunales para que, en base a la jurisdicción, en aplicación de la ley y en defensa de “un modelo lingüístico bilingüe”, se anule el artículo 2 del reglamento del AMB.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

El expolio imaginario
El Editorial La Razón 6 Noviembre 2012

Los partidos soberanistas de Cataluña han acuñado como grito de guerra la frase «España nos roba» para espolear el sentimiento antiespañol y justificar sus reclamaciones. Con ella pretenden imbuir en los catalanes la creencia de que pagan mucho más que el resto de los españoles y que sus impuestos salen de Cataluña para beneficiar a otras comunidades. No es nada nuevo que los separatistas se dediquen a azuzar supuestos agravios o imaginarios expolios fiscales, pero es en época de crisis y de penuria cuando encuentran mayor eco en la población.

Precisamente en una situación así se gestó en la Alemania de entreguerras un nacionalismo populista cuyo resultado final, con Hitler a la cabeza, es de todos conocido. A juicio de Artur Mas y de sus técnicos de cámara, la balanza fiscal catalana arroja de forma permanente un déficit para las arcas autonómicas, por lo que exigen sustituir el actual sistema de financiación por un convenio que ortorgue a la Generalitat plena soberanía fiscal.

No debería de ser muy difícil comprobar, dato a dato, si lo que afirman es cierto o es simplemente producto de su victimismo congénito. Y a eso es a lo que se han empleado varios expertos de FAES, que ayer presentaron en Barcelona el resultado de un extenso estudio que desmonta la falacia del expolio fiscal. Y lo hace desde diferentes perspectivas. En primer lugar, denunciando que el método empleado por la Generalitat, el de flujo monetario, es muy discutible y difícil de aceptar «porque lleva a conclusiones claramente irreales y erróneas». En opinión de los analistas, el trato fiscal en Cataluña es muy similar al de otras regiones ricas en los países de nuestro entorno, incluso en EE UU, de modo que sería falso hablar de discriminación o de un maltrato que sólo existe en el imaginario nacionalista.

En suma, ni los datos objetivos ni el análisis comparado avalan ese «España nos roba» que con tanto ahínco propagan los separatistas, incluso en las escuelas. En realidad, lo que está en juego con esa falsificación de la realidad es el principio mismo de igualdad y solidaridad interterritorial consagrado en la Constitución, que quieren moldear a su interés y medida. El llamado «pacto fiscal» de Mas no era más que un intento de romper la soberanía fiscal originaria, que reside en el conjunto de los contribuyentes y no es troceable. Así se estableció y se pactó en la Constitución de 1978, que los nacionalistas catalanes apoyaron decididamente, no sin antes rechazar una especie de concierto a la vasca, porque entonces no les beneficiaba, como el que ahora reclaman a gritos.

A los ciudadanos catalanes no se les puede engolosinar con falsas promesas tributarias porque el núcleo de la justicia fiscal reside en que la carga tributaria no radica en el lugar de residencia, sino en la capacidad de pago. Es decir, no pagan las autonomías, pagan los contribuyentes.

¿Por qué Rajoy no enseña las cuentas de Cataluña?
Pablo Sebastián www.republica.com 6 Noviembre 2012

La actitud huidiza y silenciosa de Rajoy ante la crisis de Cataluña es asombrosa, por más que en la Moncloa se afanan en asegurar que el “bajo perfil” y el evitar un enfrentamiento directo con Mas y CiU forman parte de la estrategia del Gobierno, a la que parecen no ser ajenos los grandes empresarios y financieros catalanes que se dedican a adormecer a Rajoy y jalear a Mas porque todos ellos, como poco, juegan con dos barajas y tienen su cartera en España y su corazón en la independencia “sentimental”.

Sin embargo esta versión de la prudencia de Rajoy y del “bajo perfil” no se estrena en Cataluña y simplemente constituye la excusa del entorno del presidente para tapar su enfermizo temor e indecisión a la hora de enfrentarse a los problemas, llámense la independencia de Cataluña, los rescates de la UE (el bancario y el del Tesoro), los problemas internos del PP -porque sus barones no paran de inventar problemas-, la anunciada huelga general o lo que se tercie. La estrategia habitual de Rajoy es la de huir y por ello se niega a dar la cara en el caso catalán. Durante la que fue su última intervención sobre el tema habló de Cataluña sin citar a CiU o a Artur Mas, lo que da idea de su temple, y ha sido con más de un mes de retraso cuando desveló -en el Senado- que Mas lo había amenazado y chantajeado en su despacho oficial y que el no respondió y no hizo nada más que escuchar.

Sin embargo, si Mas consiguiera un buen resultado el próximo 25 de noviembre, en las elecciones catalanas, entonces la culpa sería directamente de Rajoy y de su permanente absentismo político. El que debería de rectificar presentando ante la opinión pública las verdaderas cuentas globales de la relación económica de Cataluña con el resto de España y con el Estado. Es decir cuantificando lo que aporta el Estado a Cataluña, en servicios públicos generales, en funcionarios, en mantenimiento de los activos estatales y de los organismos que allí regenta, ayudas, subvenciones, etcétera. Y añadiendo a todo ello una revisión de la famosa “balanza fiscal”, con la supresión de esas cuentas de Mas de la aportación fiscal que recibe Cataluña y emana del resto de España por causa de los negocios de sus empresas y sus entidades financieras en dicho territorio (como por ejemplo el IVA, y otros impuestos, ventajas y beneficios). Añadiendo a todo ello la “balanza comercial” de Cataluña con el resto de España que es ampliamente beneficiosa para los catalanes, como bien saben los banqueros y vendedores de cava, entre otros. O la balanza del turismo (invierno y verano), de los servicios, energía, transportes, peajes, y demás actividades.

El Gobierno de Rajoy tiene esas cuentas o debería tenerlas y debe de hacerlas públicas cuando antes porque todo el espectáculo del independentismo catalán está basado en la afirmación falsa de que España roba, asfixia o ahoga a Cataluña. Pues queremos saber que hay de cierto en todo ello y queremos las cuentas globales del total de la relación económica de Cataluña con el Estado y con el resto de las autonomías españolas porque estamos seguros que Mas no dice la verdad. Y que es, precisamente al revés: que es Cataluña la que se beneficia y muy mucho de su presencia en España. Lo que parece bastante lógico en un país donde los catalanes están en el núcleo industrial y del comercio y tienen a su disposición un mercado de 47 millones de habitantes, con los que mantienen una larguísima y muy estrecha relación comercial (Y algo parecido ocurre con el País Vasco).

Y si esto es así ¿por qué Rajoy no hace públicas esas cuentas? ¿Acaso por vagancia, miedo al debate, temor a que sea cierto lo que dice Mas, o simplemente para no tensar el debate como lo dicen en la Moncloa para tapar la permanente indecisión de su jefe, Rajoy? Desde luego no van a ser la Generalitat o el total de los empresarios y banqueros catalanes los que hablen por estar implicados en el enredo del independentismo, del que ayer habló Jordi Pujol sin tapujo y diciendo que él votaría a favor. Lo que casi no sabemos, al día de hoy, es lo que votaría Rajoy visto su alarmante silencio y discurso críptico y sin compromiso alguno que, entre otras cosas, está causando alarma y desasosiego entre los españoles no independentistas de Cataluña que se sienten un tanto desamparados por el Gobierno de la nación.

Desde luego, si el Gobierno no quiere aparecer a lo mejor debería ser el PP catalán -e incluso el PSC- quienes hicieran públicas esas cuentas que nadie quiere poner sobre la mesa del debate electoral. Pero eso sería mucho pedir a Alicia Sánchez Camacho, otra que no parece estar a la altura de las circunstancias. Desde luego, y eso sí es para sospechar, quien no va a presentar esas cuentas totales es Artur Mas porque si fueran buenas para él ya las había lanzando a la opinión pública como hizo con su manipulada balanza fiscal.

Ahora acaba de decir en su viaje a Moscú que Cataluña exporta fuera de España más de lo que vende en el resto de España, pero no dice -como lo ha desvelado en este diario Juan Francisco Martín Seco- que la balanza exterior de Cataluña es altamente deficitaria para los catalanes, mientras que la comercial con el resto de España le es muy beneficiosa. O sea otra gran mentira de Artur Mas que empeoraría si Cataluña se fuera de la UE como lo declaró ayer el comisario, Joaquín Almunia, confirmando que si rompe con España saldrá de la Unión y entonces a todas esas cifras comerciales los catalanes deberán añadir el arancel de la UE lo que empeoraría, más si cabe, su situación.

Pero ahora estamos en una cuestión previa. No sobre qué pasaría si Cataluña se independiza de España, sino sobre cuál es la verdad de la relación económica total de Cataluña con el Estado español y el resto de las Comunidades Autónomas. Naturalmente a esas cuentas que, no sabemos por qué oculta Rajoy, se podría añadir o restar, según se mire, las aportaciones fiscales de los catalanes españolistas y de los que en la izquierda están por la solidaridad interregional española para dejar a palo seco las cuentas no solo de Cataluña sino de los nacionalistas, en cuyo caso el cuadro final sería tremendo para CiU, Mas, Pujol y el conjunto del nacionalismo catalán. ¿A qué espera Rajoy? No se sabe, una vez más.

Cataluña
Faltan las 40 vírgenes
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 6 Noviembre 2012

Los talibanes prometen a sus guerreros muertos en combate un Paraíso celestial donde disfrutarán de los favores de 40 vírgenes. El programa electoral de CiU promete a los catalanes independizados un Paraíso terrenal pródigo en todas las riquezas materiales y espirituales que es capaz de imaginar la mente fecunda de un político experto en demagogias. Se burla, a pesar de su afán conciliador, Fernando Ónega (LV, 1/11):

El programa 2020 de CiU no ofrece un país real. Ni siquiera posible, a mi juicio. Ofrece un paraíso donde, por mejorar, mejorarán la curación del cáncer y los accidentes de tráfico.

Sólo faltan las 40 vírgenes para los ciudadanos y la Fuente de Juvencia para las ciudadanas. Todavía están a tiempo de incluirlas en su plataforma de quimeras irrealizables.

A quienes utilizan estos señuelos, y a quienes tragan el anzuelo, se les podría endilgar una variante de aquel célebre "¡Es la economía, estúpido!": "¡Es la realidad, estúpido!". Porque es la realidad la que pincha la burbuja del Paraíso apócrifo y deja al descubierto sus gangrenas latentes. Ni siquiera La Vanguardia, somatén panfletario que la Generalitat secesionista subvenciona con el único propósito de forzar el ocultamiento de esa realidad, puede disimular el hecho irrebatible de que la premisa mayor del programa edénico de CiU es una patraña: la Tierra Prometida no protagonizará el milagro de ingresar en la Unión Europea gracias a los poderes taumatúrgicos de una casta de iluminados oscurantistas anclados en el año 1713. Quien garantice ese ingreso, para conquistar votos, podría reforzar su envite con las 40 vírgenes y la Fuente de Juvencia, igualmente inalcanzables.
La UE se mojó

Después de que el Defensor del Lector del somatén intentara engañar a los quejosos explicándoles que en sus páginas se separaba escrupulosamente la información de la opinión, la edición del 31/10 nos asestó un titular que tergiversaba impúdicamente la noticia: "La UE resiste la presión y no se moja" (sic). La noticia era esta:

El portavoz comunitario [Olivier Bailly] añadió que "hay reglas muy precisas en los tratados sobre la adhesión de un nuevo Estado". El argumento de que los ciudadanos del Estado secesionista conservarían la "ciudadanía europea", añadió, no se sostiene porque "tal y como está definida en el tratado, debe estar vinculada a la ciudadanía de uno de los Estados miembros".

La UE también se mojó, en la misma información, contrariamente a lo que afirmaba el titular, a través de una declaración de la vicepresidenta de la Comisión Europea, Viviane Reding. Esta ratificó

la posición oficial que hasta ahora se recitaba ante cualquier pregunta sobre la hipotética independencia de una región europea: la nueva entidad pasaría a ser un país tercero respecto a la UE, y como tal, debería solicitar su ingreso y lograr el apoyo unánime de todos sus socios para conseguirlo.

Visto lo cual, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, aclaró:

No se trata de si España votaría sí o no, porque hay cinco Estados, los que no reconocen a Kosovo, que opinan que una implosión de territorios en la UE no es una buena noticia, más bien un movimiento hacia atrás.

Lo dicho: estos iluminados oscurantistas están anclados en el año 1713, o aun antes, en la Europa carolingia.

El fingido europeísmo
La realidad castiga, inclemente, a los secesionistas, despojándolos de su baza principal: el fingido europeísmo. Pero ahí están los agradecidos usufructuarios de las subvenciones para desfigurar tramposamente la realidad como si de una arcilla maleable se tratara. La Vanguardia se pliega dócilmente a los deseos de Artur Mas, y los destaca en titulares más propios de un afiche partidario que de un diario fiel a la función informativa:

"El mundo económico debe adaptarse al cambio de mentalidad del país" (12/10).

Mas llama al mundo económico a hacer piña con el proceso soberanista. "No hace falta significarse demasiado, basta con no ir en contra", pide el president (23/10).

Para complacer al president se manipulan desvergonzadamente dos noticias con una mala fe que se ve a la legua. Un titular intenta hacernos creer que el 53% de los empresarios consultados por la patronal Cecot "quiere un Estado catalán" y "sólo un 2% de los encuestados quiere seguir como ahora" (12/10). Claro que la letra pequeña disipa falsas impresiones: el sondeo se realizó entre más de 7.000 empresas asociadas a Cecot, pero sólo contestaron 798. El otro titular se jacta de que el 67% de los empresarios de Pimec, patronal catalana de la pequeña y mediana empresa, se manifestó a favor de un Estado propio. Una vez más, la letra pequeña pone las cosas en su lugar: sólo 2.224 empresas respondieron al sondeo, o sea aproximadamente un 12% del total de asociados. Así es como vive del cuento la prensa que disfraza la opinión de información.

El cúmulo de mentiras se ramifica a partir de la consigna espuria del ingreso en la UE, ingreso que hasta el secesionista simpático Josep Antoni Duran Lleida acaba de declarar imposible (El País, 31/10). Lo cual despoja de toda perspectiva de futuro y de toda credibilidad a las elecciones del 25-N, convocadas precisamente, según Artur Mas, para convertir Cataluña en un nuevo Estado de la Unión Europea. Así se explica el temor a la manipulación que podrán hacer de los resultados quienes las convocaron a sabiendas de que conducirían a un callejón sin salida. Al fin y al cabo, son los mismos embusteros compulsivos que canonizaron como mayoritario el Estatuto que sólo votó el 36,5% de los inscriptos en el censo, y que adjudicaron un millón y medio de asistentes a una manifestación que no reunió más de 600.000 personas (según el gurú Enric Juliana).

Los pronósticos sobre una posible mayoría secesionista en el Parlamento de Cataluña chocan con la realidad. "¡Es la realidad, estúpido!", escribí al principio, y la realidad es que los aprendices de brujo han provocado una fractura artificial y perversa en la sociedad catalana. Todo indica que, dada la abstención y los votos negativos, esa hipotética mayoría de parlamentarios secesionistas no representarán la voluntad de la mayoría clara que exige Canadá, digamos el 60%, de los ciudadanos inscriptos en el censo electoral. Ni siquiera representarán a la mitad más uno de los 5.400.000 inscriptos.
La peor alternativa

Emprender una aventura diseñada por un clan de ideólogos, impregnada de rencores seculares, nefasta para la convivencia y desprovista de perspectivas viables para el progreso dentro de la Unión Europea, pero maquillada para intoxicar a una sociedad sensata y pacífica, y para distraerla de sus angustias económicas, será la peor alternativa que se le pueda ofrecer a Cataluña. Sus efectos deletéreos ya son visibles y se manifiestan en la aparición de una intolerancia lingüística y cuasi xenófoba incompatible con el tradicional talante acogedor y cosmopolita de la sociedad catalana. He citado en un artículo anterior el exabrupto discriminatorio y despectivo de Antoni Puigvert (La Vanguardia, 10/9), pero creo oportuno repetirlo en el contexto del clima de crispación fóbica contra los metecos que está generando la ofensiva balcanizadora:

Una gran masa anónima catalana no participa del ambiente rupturista. Una enorme bolsa interna catalana, formada en su mayoría por castellanohablantes (entre los que abundan los parados y los que han abandonado los estudios), parece tener su propio código de señales: entusiasmo por la roja, cultura Telecinco, fricciones con la nueva inmigración. ¿Cómo se comportará este segmento de la sociedad catalana que no participa de los valores y emociones catalanistas? ¿Quién lo articulará políticamente?

Puigvert cabalga sobre la leyenda negra de "la ola anticatalana" que impugnó el Estatuto minoritario y anticonstitucional, y del "odio [que] corría a raudales por radios y periódicos españoles" (LV, 17/9), para lapidar a Alicia Sánchez-Camacho y para desnudar, involuntariamente, la matriz atrabiliaria de su propio discurso:

¿Olvidaron que una de las constantes de la historia de España es la persecución del marrano, del distinto, del que habla como un perro?

Ni más ni menos: esta constante es la que sobrevive en el discurso de Puigvert y de sus cofrades secesionistas contra la "enorme bolsa interna catalana, formada en su mayoría por castellanohablantes", gente inculta, de gustos bastos, políticamente vulnerable, "que no participa de los valores y emociones catalanistas" tal vez porque se ha dejado contaminar por los de la Ilustración y los de Europa y Occidente. Mientras C´s, "igual que los intelectuales que lo fundaron, se opone radicalmente a los ideales del ágora catalán" (LV, 24/9). Distintos, obviamente, de los de la Ilustración y los de Europa y Occidente.

Si la sección de información de La Vanguardia es, contrariamente a lo que piensa el Defensor del Lector, muy poco fiable, la de opinión desprende, con muy escasas y honrosas excepciones, un irrespirable tufillo maniqueísta y medieval.

Sigamos hablando de historia

Enrique Morera Guajardo La Razón 6 Noviembre 2012

Convergencia ha logrado descolocar hasta a sus socios de Unió. No me creo que sólo sea una añagaza electoralista. Los malabarismos de Duran deben tener un límite. Por favor, que rompa cuanto antes. Cataluña y España necesitan otra opción y ha llegado el momento de que Unió adopte una posición clara, contundente e irreversible. Unió no puede seguir con este compañero de viaje. Ya que la ruptura se vislumbra, atención al momento que se elija. Podría ser demasiado tarde. El tsunami secesionista, del que Unió es también responsable, puede ahogarles, o con la ola, o con su resaca.

Ahora, cuando se ponen de manifiesto las contradicciones, el «soufflé» se va deshinchando y Madrid no ha caído en la provocación, se llega a la barbaridad de solicitar votos prestados a fin de obtener una presunta legitimidad ¡para despreciar a la Constitución y a los tribunales! Esto sólo se puede frenar desde el propio epicentro del tsunami. La responsabilidad de Duran Lleida es máxima. Esperemos por el bien de todos que su casta política se ponga de manifiesto más pronto que tarde. Las elecciones del próximo 25, tal como se pretendía, y pase lo que pase, ya han dividido a los catalanes y nos alejan más de España. Son un primer plebiscito encubierto.

Hace escasos días el aprendiz de profeta, que además amenaza con romper las Tablas de la Ley, osaba decir que se jugaba el tipo con las elecciones, cuando sabe que o la liaba de esta manera, o debía sacrificar su futuro político (ver artículo del 11 de octubre). Excesivo para él. La verdad fuera de España, aquí ya cuesta, nadie se creerá que se pueda jugar así con el destino de millones de personas. ¡Pero es verdad! La reacción de Madrid está siendo mesurada, pero hay que pensar en el día después. Costará, y mucho, eliminar la ponzoña deliberadamente inyectada. Toda la clase política está siguiendo el juego al aprendiz de Moisés. ¡Cuidado, mucho cuidado! La mejora del sistema de financiación autonómico ha de ser general y no puede venir determinada, ni en cuanto al momento ni en cuanto a su alcance, por el chantaje. Si así fuera, volveríamos a la temporalidad de la solución. En cuanto no conviniese a los «señores» del Principado, se produciría otro órdago. El contagio estaría garantizado a otros territorios.

Ningún momento ni justificación mejor que la propia crisis para la revisión del sistema, pero hay que evitar que ello sea un éxito de la extorsión. En democracia el modo y la forma resultan básicos; el fin no justifica los medios. Un Estado no puede legitimar una forma de hacer que (i) desconoce, un día sí y otro no, la legalidad, y, lo que es más importante, (ii) que ha dejado al margen los intereses generales de España y el de los propios catalanes por simple conveniencia electoral envuelta en ancestrales agravios y en presuntos derechos históricos. ¡Qué espectáculo estamos dando al mundo en el peor momento de nuestra historia reciente! ¡Qué bochorno!

Dejando a un lado la rabiosa actualidad, resulta imprescindible desautorizar cualquier conjetura de legitimidad al demagógico planteamiento secesionista que pretende apoyarse en la «viga maestra» de la historia, como antecedente necesario para sostener un presunto derecho a la autodeterminación secesionista. Ello obliga a seguir refrescando la memoria. Sigamos en el retroceso histórico que inicié semanas atrás.

El 10 de marzo de 1885 se le entrega a Alfonso XII el «Memorial de Greuges» o la «Memoria en defensa de los intereses morales y materiales de Cataluña», redactado por Valentí Almirall. En él podemos leer: «No tenemos, Señor, la pretensión de debilitar, ni mucho menos atacar la gloriosa unidad de la patria española; antes por el contrario, deseamos fortificarla y consolidarla: pero entendemos que para lograrlo no es buen camino ahogar y destruir la vida regional para substituirla por la del centro, sino que creemos que lo conveniente al par que justo, es dar expansión, desarrollo y vida espontánea y libre a las diversas provincias de España para que de todas partes de la península salga la gloria y la grandeza de la nación española».

Éste es el mejor resumen del auténtico pensamiento catalanista y no por ello independentista, que refleja, desde siempre, y como muchos, la oposición al absolutismo y al centralismo. Ni más ni menos. Qué lejos se encuentra de esta lealtad institucional nuestro aprendiz de Moisés. El ex presidente de CDC y consejero de Economía de la Generalitat, Trías Fargas (1922-1989), llegó a decir con ocasión de los trabajos constituyentes y votando en contra de una enmienda que sugería la autodeterminación: «Somos partidarios de la autonomía y de los Estatutos que este Parlamento, en su momento, votará y de nada más, absolutamente nada más (la) autodeterminación llevaba (lleva) un objetivo final separatista que, evidentemente, no es el nuestro» (Diario de Sesiones nº 116/1978). Pujol, en esa misma sesión, se refería a la Constitución como la «superación del fracaso» desde, según expresamente dijo: «la doble condición de españoles y catalanes». Siguió, mucho tiempo después, predicando un Estado unitario para España y decía que, precisamente porque amaba a Cataluña, rehusaba «todo rompimiento…» que llevase a «…la destrucción de bienes y personas…» añadiendo que, por el contrario, había que luchar «…por su conservación y mejora» (1998). Con un alambicado discurso sustentado en la decepción, en un presunto engaño y en la equivocación, ahora se ha desdicho, o el entorno le ha obligado a desdecirse. Si se equivocaron entonces también lo hicieron millones de catalanes porque les siguieron. Habrá que ir con cuidado con quienes son capaces de decir «donde dije digo, digo Diego» con tanta facilidad, porque si también se equivocan ahora el daño sí que será irreversible.

Cualquier observador objetivo convendría que se han visto colmadas las históricas aspiraciones catalanas en un corto período de tiempo. Las carencias del sistema político, la falta de eficacia y rigor de los gobernantes, la desatención a reclamaciones económicas o los agravios, presuntos o reales, no pueden servir de excusa para provocar una voluntad secesionista. Mucho más fácil hubiera sido y sería la implicación directa en los problemas. ¿Cuántas veces ha rechazado CiU participar en el Gobierno? Hoy España no es un Estado centralista (por más que arrastre pendiente una profunda reforma) y ni mucho menos dictatorial o despótico. No hay más razones, confluyan o no, que la cortedad de miras y los intereses partidistas (ver artículo de 28 octubre). La historia no puede justificar, antes al contrario, que se alimente de esta forma, el afán separatista. Sigamos yendo hacia atrás.

Cataluña llegaba a la segunda mitad del s. XIX con la memoria puesta en las guerras contra Francia. En la Guerra de la Convención (Guerra Gran: 1793-1795), en Cataluña se cantaba: «... Valerosos catalans, anems tots á la campanya á defensar nostre Deu, Lley, Patria y Rey de Espanya». En la guerra de la Independencia, la decidida lucha de los catalanes en la defensa de la Patria común adquirió tintes épicos en el Principado con el asedio de Gerona, las batallas del Bruch o el espíritu guerrero de los miquelets. Cómo se puede olvidar, entre otros muchos, a Lázaro de Dou, o a un barcelonés de pura cepa, militar, filósofo, historiador, economista y diputado de las Cortes de Cádiz representando a Cataluña como Antonio de Capmany y de Montpalau i Surís (1742-1813), que llegó a decir animando a la resistencia contra Francia: «¡Españoles ilustres, provincias que os honráis con este timbre glorioso y que juntas formáis la potencia española y que, reduciendo vuestras voluntades en una sola, haréis para siempre invencible la fuerza nacional: unión, fraternidad y constancia!» En el mismo sentido se expresaba el compositor barcelonés Fernando Sor, formado en la Escolanía de Monserrat, cuando (1812) compuso la siguiente estrofa: «…Oh Dios inmenso, que leyendo en el humano corazón ves cuáles son mis sentimientos y mis deseos cuáles son, une los votos españoles, cese la fiera disensión; vivamos todos como hermanos, que así prospera una nación…» Plena actualidad la de estas palabras, sólo cambiando la causa y el entorno. ¿Dónde hemos dejado esa España unida y solidaria?

El aprendiz de Moisés y sus acólitos no deberían renunciar a la historia de Cataluña en lo que no les interesa, ni olvidar, porque así interese también, lo que han sentido y expresado con claridad muchos ilustres catalanes rechazados simplemente por haber ejercido sin pudor su españolidad. Es bueno recordarlo, porque a pesar de que se podría considerar inútil suscitar en pleno s. XXI el debate identitario de Cataluña o del origen de España, no se puede pasar por alto, así, sin más, la historia conjunta de tantos siglos, con aciertos y fracasos, pero generando tal nivel de interdependencia que hablar hoy de secesión es equivalente a proyectar una amputación histórica, cultural, familiar, y económica. Intentar desacreditar esta realidad es un trajín abocado al fracaso.

Nadie negará que tras decenas de años de guerras de sucesión y en vísperas de la Guerra Civil del 36 Ortega tenía razón cuando aludió a que España se encontraba «invertebrada». Hoy parece ridículo tener que volver a entrar en este debate, aunque tristemente siga siendo cierto lo que también el insigne Ortega refirió respecto a que «no sólo que los demás españoles tenemos que conllevarnos con los catalanes, sino que los catalanes también tienen que conllevarse con los demás españoles». De nuevo nos llevan a este debate.

No nos engañemos, se puede hablar, aunque sea frívolamente, de autodeterminación intentando justificar que Cataluña es un pueblo distinto al resto de España y que además ha resultado oprimido. Ésa es la premisa que, afirmada dogmática y machaconamente, lleva al discurso fullero. La cultura y la lengua diferenciadas son otra constante, olvidando que se convive de forma natural con el castellano, que tanto ha coadyuvado a la expansión económica del Principado. Fenómeno muy diferente por otra parte al de Bélgica, ya que en Flandes más de un 20% apenas habla el francés y buena parte sólo lo chapurrea. Ahora bien, qué poco habría costado, tras la Constitución, no haber seguido cometiendo errores con una de las lenguas propias de muchos españoles. Sin intención, se ha facilitado la excusa del permanente agravio. Don Marcelino Menéndez Pelayo, español como pocos, lo entendió perfectamente. En 1888, en los Juegos Florales de Barcelona y dirigiéndose a S.M. la Reina, le dijo en perfecto catalán: «…Y per aixó, Senyora, sou vinguda a escoltar amorosament los accents d’aquesta llengua no forastera, ni exótica, sino espanyola y neta de tota taca de bastardía». Al igual que el genio literario (repudiado por el Komintern nacionalista) Josep Pla sentía suyo el castellano, Don Marcelino sentía como propio el catalán. A los españoles no se les ha enseñado lo mismo. Nadie, salvo la Corona, ha predicado con el ejemplo dirigiéndose en catalán a los catalanes. Qué poco costaría y cuántas bocas se hubieran cerrado.

Contando con la paciencia del lector, seguiré.

Ciutadans ironiza sobre una nueva Constitución catalana
“Tendremos que procrear en catalán”
Albert Rivera resalta que su vídeo, con el himno de España y letra de Sabina, representa "la España de ciudadanos libres e iguales que quiere C's"
Periodista Digital 6 Noviembre 2012

En el mismo acto en el que Ciutadans presentó su vídeo de campaña, en el que aparece el Himno de España con letra del cantante Joaquín Sabina, el abogado Fuster-Fabra ironizó con la posibilidad una nueva Constitución catalana y un hipotético 'Artículo 7' en el que se regularía "la procreación de los catalanes en un solo idioma, el catalán".

"Para ello se creará un cuerpo de inspectores que velará para garantizar que las dos partes hablen en este idioma y en caso contrario se deberá proceder a contratar a un traductor".

Le escuchaban, muertos de risa en esa fase, más de 150 personas reunidas en el acto celebrado por Ciutadans en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Fuster-Fabra denunciaó una falsificación de la historia en los colegios catalanes:
"A Primo de Rivera le han hecho independentista y ya os adelanto que el próximo sábado 20 paracaidistas desplegarán sobre el cielo de l'Empordà una bandera española, entre ellos él".

El actor y dramaturgo Albert Boadella inició el coloquio colocándose una bata de facultativo y mostrando su cinturón con la bandera española al mismo tiempo que aseguraba:
"La independencia es una epidemia que se halla fuera de control con riesgo de pandemia".

Confesó mostrarse pesimista ante las elecciones del 25N y "a las pocas posibilidades que hay para enfriar el independentismo ya que se trata de dos generaciones educadas en el odio a todo lo español, un adoctrinamiento difícil de erradicar".

El candidato de C's, Albert Riverra, calificó a Artur Mas como "un conductor suicida por ir contra las reglas del juego, contra la Constitución y el Estatut".
"Y por ello hay que sustituirlo democráticamente".

Para Rivera, el presidente Mas no es el único responsable del actual desaguisado:
"También Mariano Rajoy y Zapatero porqué las leyes hay que hacerlas cumplir".

El periodista Arcadi Espada se refirió a los independentistas como xenófobos:
"Hace diez años el president Mas hablaba en castellano a su mujer".

Félix Ovejero tiró de cultura y contradiciones:
"Los 20 apellidos más comunes en Cataluña son los mismos que en Madrid, lo asombroso es que la clase política no se corresponde con esto, sólo el 7% de los diputados en el Parlament son de origen castellanoparlante".

LETRA DEL HIMNO
Ciudadanos,
ni héroes ni villanos,
hijos del ayer,
hay tanto por hacer.
Ciudadanos,
tan fieramente humanos,
tan paisanos del
hermano de Babel.
Alta montaña
con puerto de mar
clave de sol España
atrévete a soñar.
Ciudadanos,
en guerra por la paz
y la diosa razón
mano en el corazón.
Ciudadanos,
ni súbditos ni amos
ni resignación
ni carne de cañón.
Pan amasado
con fe y dignidad
no hay nada más sagrado
que la libertad.




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