AGLI Recortes de Prensa  Sábado 10  Noviembre 2012

Un sistema corrupto no se puede autoregenerar
Francisco Rubiales Periodista Digital 10 Noviembre 2012

El PP anuncia que reducirá la administración y el numero de coches oficiales y el PSOE y el PP se ponen de acuerdo para eliminar los casos mas sangrantes e injustos de desahucio. Algunos incautos ven en esas medidas signos de regeneración, pero se trata solo de parches para quedar bien ante la galería. Los dos partidos están aterrorizados porque los ciudadanos les dan cada día mas la espalda y crecen como la espuma los abstencionistas, los que votan en blanco y los que se apuntan a la crítica, resisten y llenan la atmósfera de argumentos y denuncias sobre la naturaleza malvada y delictiva de los grandes partidos políticos españoles y de todo el sistema, ajeno por completo a la verdadera democracia. Ante el miedo a que desaparezca la falsa democracia que a ellos les permite vivir como reyes, ceden y hacen concesiones con actitud hipócrita. Pero la verdad es evidente: un sistema corrupto nunca podrá autoregenerarse, ni siquiera cuando lo pretende.

Han tenido que morir aplastadas cuatro niñas en el Madrid Arena para que el ayuntamiento de la capital de España, asustado ante la reacción popular, deje de alquilar espacios públicos que incumplen las leyes y normas, demostrando así su ineptitud, frivolidad y nula preparación para gobernar. Van a suprimir ahora muchos coches oficiales y a reducir puestos de trabajo en la Administración, pero no lo hacen por principios democráticos sino por miedo a la furia del pueblo, que reclama el fin de esos privilegios y abusos. Parece regeneración, pero es solo una postura forzada por el miedo al pueblo indignado. Si hubiera sido una cuestión de principios,lo habrían hecho antes. Llevan décadas mandando y solo los suprimen ahora, cuando el grito de la sociedad se torna amenazador. Con los desahucios ocurre lo mismo: PSOE y PP se ponen de acuerdo para cambiar la ley sólo después de que Europa los considere ilegales y de que millones de españoles hayan protestado por esa injusticia lacerante. Todavía no han cerrado ni una televisión pública, a pesar de que reducen derechos y conquistas sociales cada día y esquilman a los ciudadanos con una catarata de impuestos y tasas insoportables. Nuestros partidos políticos carecen de sentido de la justicia y únicamente responden a una sucia dinámica de poder y de dominio.

El caso del PSOE es especialmente lamentable y despreciable. Estuvo durante años gobernando y no hizo nada por evitar los desahucios, a pesar de que durante el mandato de Zapatero se produjeron más de 300.000. Ahora sí están dispuestos a cambiar la ley, pero sólo porque necesitan votos. No hay ni chispa de valor o principios en su posicionamiento presente, como lo demuestra su inexplicable oposición a la supresión de coches oficiales planteada por el PP, que a los socialistas les parece "poco relevante".

Pero nadie demuestra mejor que los partidos nacionalistas que el sistema está podrido y es incapaz de regenerarse. El independentismo catalán es un edificio de barro forjado sobre la mentira, la tergiversación y un cúmulo de información falsa y mentiras dirigidas a manipular al ciudadano, provocandole odio a España y sueños imposibles. Es un mundo de cartón piedra levantado por las tribus nacionalistas para poder robar más y sin testigos, aunque también como reacción indignada ante la incapacidad de los gobiernos españoles, pero, sobre todo, para tapar las miserias y carencias de los gobiernos catalanes, mas despilfarradores, ineptos y corruptos que los de la misma nación.

Los partidos políticos son el problema y del problema nunca puede surgir la solución. Todos los grandes dramas presentes son obra de los dos principales partidos políticos, desde el auge del independentismo, estimulado por Zapatero al apoyar un nuevo Estatuto Catalán que es insolidario, desigual, injusto y producto del odio a España, hasta la pésima distribución de la riqueza, sin olvidar la pérdida de la prosperidad, de los valores y de la decencia, además de haber construido un país que ejerce liderazgo mundial en casi todo lo deleznable: trata de blancas, blanqueo de dinero, tráfico y consumo de drogas, baja calidad de la enseñanza, deterioro de la democracia, corrupción y un larguísimo etcétera.

Nadie ha visto a los políticos del PSOE o del PP pedir perdón por haber convertido España en un basurero. Siguen mandando, cargados de arrogancia y disfrutando de privilegios que no merecen, tras haberse apropiado del Estado, del que han expulsado al ciudadano.

Luchan entre ellos por alcanzar el liderazgo, como si fueran machos alfa dominando la manada, pero no son más que mediocres que han alcanzado fuerza asociándose con otros mediocres en sus respectivos partidos. Solos, uno por uno, son pobres diablos impotentes, que en una vida igualitaria y competitiva nunca triunfarían. Griñán quiere suceder a Rubalcaba y algunos empujan a Esperanza Aguirre para que suplante al frente del PP al lánguido y acobardado Rajoy, pero todos ignoran que los ciudadanos ya no los quieren, que ellos, impregnados de fracaso e implicados en el actual drama de España, no tienen nada que ofrecer a la ciudadanía, necesitada de gente nueva y decente, que crea en la democracia y sea ejemplar, gente que posea una escala de valores digna y que anteponga el bien común al interés propio, justo lo contrario de lo que han venido haciendo los gobiernos y partidos desde la muerte del dictador.

En España hay mucha gente preparada y decente capaz de ejercer un liderazgo democrático y eficaz, pero la conjura de los mediocres, encabezada por los grandes partidos políticos, les cierran el paso. Los ciudadanos tienen la palabra, pues son los únicos que pueden limpiar la pocilga y desterrar a los cerdos dominantes.

Voto en Blanco

Un libro de referencia
'Un modelo realmente liberal'
Juan Manuel López-Zafra Libertad Digital 10 Noviembre 2012

Juan Ramón Rallo coordina este libro de la editorial LID en el que él mismo y una veintena de autores más plantean un conjunto de medidas "para lograr una España más libre y próspera", según reza la portada. El libro, con un interesante prólogo del Dr. Rodríguez Braun, se divide en cuatro partes, a saber: "Estado de Derecho", "Estado del Bienestar", "Sistema Económico" y "Libertades Civiles".

Más allá del trasfondo ideológico, aclarado desde el propio título y que ya por ello será objeto de crítica por parte de la corriente de pensamiento dominante, el libro plantea con claridad un conjunto de cuestiones muy variadas desde una perspectiva liberal-libertaria. Su objetivo es aclarar que el liberalismo no es simplemente, como suele achacársele, una forma de entender la vida en la que el egoísmo es el motor, y que de su persecución se derivan todos los bienes que los individuos pueden alcanzar, idea esa muy randiana y que ha provocado tanto la incomprensión como el rechazo. Hemos de tener en cuenta que, mientras que la socialdemocracia ha conseguido plantear un modelo de sociedad muy homogéneo, con mayores o menores grados de intervención del Estado en la vida del individuo, el libertarismo abarca desde posiciones que defienden que el tamaño del Estado sea mínimo hasta las que abogan por el rechazo casi absoluto de cualquier forma de organización política del mismo, como plantean los anarcocapitalistas. No es en absoluto esta última la posición adoptada por los autores, cada uno centrado en la ilustración de cómo sería su parcela de narración en un Estado si se aplicase el pensamiento liberal-libertario.

La gran ventaja del libro radica en la posibilidad de estudiarlo según se desee, sin necesidad de seguir un camino lineal de principio a fin. Cada capítulo se preocupa de un aspecto concreto, algunos tan específicos como la libertad de armas o la cultura y la lengua, mientras que otros son mucho más generales, como la organización territorial, el cambio climático o el mercado laboral. De esta forma, el lector puede avanzar según su inquietud de espíritu le guíe, con la confianza de que, sea cual sea el tema en el que se adentre, encontrará una perspectiva liberal-libertaria.

Porque ese es el principal atractivo con el que cuenta la obra. En un país dominado por el análisis marxista de la historia, donde encontrar referencias a pensadores como Von Mises o Rand es prácticamente imposible en las facultades de Filosofía, por no hablar de la omisión sistemática de las aproximaciones y aportaciones de Juan de Mariana, Bastiat, Hayek o Rothbard en las facultades de Economía, encontrar un libro reciente que aborde tantas cuestiones de forma inteligible por cualquier persona es altamente gratificante. No son necesarios conocimientos previos de ningún orden para acercarse al libro, que es ameno, instructivo y fácil de leer. Sí son, empero, imprescindibles los deseos del lector de adentrarse en algo que posiblemente nunca antes nadie le haya contado. Que espere aquí hallar alternativas al crecimiento sistemático de los impuestos, a la planificación centralizada de las ciudades, al sistema de promociones inmobiliarias (en un capítulo muy recomendable debido a J. L. Ruiz Bartolomé), al monopolio de la emisión de moneda por los bancos centrales (algo inconcebible para un alumno de un grado en Economía o en Administración de Empresas) o al rescate por el contribuyente de los bancos potencialmente quebrados (cuestiones abordadas por el coordinador de forma magistral), al modelo de organización territorial (en un capítulo excelente escrito por Manuel Llamas) o al sistema de reparto de las pensiones (en un buen trabajo de Juan Pina).

Que esté dispuesto a abrir su mente ante tabúes como la legalización de las drogas, el reconocimiento del trabajo sexual libre como derecho de la persona, el aborto, el suicidio o la eutanasia (dos capítulos abordados con respeto y cuidado por Albert Esplugas). Que considere, desde una posición crítica, que tanto el cambio climático (escrito y descrito estupendamente por Luis I. Gómez Fernández) como la protección del medio ambiente (bien documentada por Antonio Mascaró) o la ayuda al desarrollo (en un muy buen capítulo de Ángel Martín Oro) admiten posiciones tanto científicas como personales distintas a las habituales; que la crisis de abastecimiento energético de la que España adolece es consecuencia de decisiones políticas (como señalan de forma acertada Manuel Fernández Ordoñez y Daniel Lacalle en dos interesantes capítulos); que el derecho universal a la educación no presupone su financiación mediante exacciones impositivas cada vez mayores (como denotan los capítulos de Domingo Soriano, dedicado al cheque escolar, o de Laura Mascaró, sobre la educación en casa); o que las políticas de discriminación positiva pueden degenerar en incentivos perversos (como en un magnífico capítulo señala María Blanco).

También son objeto del libro internet y las nuevas tecnologías, el mercado de telecomunicaciones y los medios de comunicación, el orden jurídico, la reforma fiscal, la política de I+D+i, el sistema sanitario, la política exterior... así hasta un total de 33 cuestiones que el lector ávido de propuestas distintas a las que nuestros políticos suelen propugnar agradecerá sin duda y debe conocer por sí mismo.

No busque el lector un libro academicista. Lo que para algunos será su principal defecto (una estructura globalmente correcta pero anárquica en cuanto a la disposición interna de los capítulos, donde un mayor trabajo de homogeneización hubiera sido sin duda deseable), para el lector ajeno al mundo académico resultará su principal virtud. La documentación que los autores efectúan de cada uno de los capítulos es magnífica, y la disposición de toda la bibliografía al final del volumen, dividida por capítulos, garantiza tanto la agilidad de la lectura como la posibilidad de enriquecer cada tema con algunas de las fuentes de las que los autores son deudos.

Tampoco pretenda el lector un acuerdo unánime con cada una de las posiciones expresadas, algo que, como recuerda el coordinador en el prólogo, no es pretendido ni, menos mal, conseguido. Lo que sí encontrará, aunque no lo busque, es un conjunto de propuestas que le abrirán la mente, le mostrarán alternativas, le sumergirán en el mar de los Sargazos del pensamiento libertario. Esa es, y no otra, la principal virtud de este libro, y la gran victoria de los autores: permite dudar. Algo que, hoy en día, es tan gratificante como difícil.

Juan Ramón Rallo (coord.): Un modelo realmente liberal. LID (Madrid), 2012, 358 páginas.

Juan Manuel López-Zafra, economista, profesor en CUNEF.

La derecha sin remedio
Obamafilia. Tendencias suicidas
GEES Libertad Digital 10 Noviembre 2012

Seguro que ustedes –más liberales que conservadores, o más conservadores que liberales– asisten asombrados al brote agudo de Obamafilia desatado en los últimos días entre las élites dirigentes europeas y españolas. La agresiva vacuna de la realidad de los últimos cuatro años –incumplimiento de promesas, deuda pública, apaciguamiento para con el islamismo, abortismo, anticristianismo, subida de impuestos– no hizo lógicamente efecto en el socialismo europeo y español, tan dado a confundir la realidad con sus buenos deseos. Pero tampoco en la derecha, que aplaude a un líder que ahora nos reconocen es de los suyos, pese a que desde hace cuatro años no ha hecho más que dar muestras de justo lo contrario.

Veamos. Por un lado están los legítimos vencedores del día 6, los que defienden lo que Obama significa, tanto para Estados Unidos como para el mundo. Es verdad que su regocijo y alborozo es indicativo de doble personalidad, porque al reelegido presidente le achacan al mismo tiempo no ser lo suficientemente antiamericano. Pero, al margen de la regañina, le animan a seguir subiendo los impuestos, aumentar los subsidios y profundizar en su política racial, feminista y abortista. ¿Cómo no dar la razón a Rubalcaba cuando afirma que es un triunfo de los socialdemócratas del mundo? Sí, lo es.

Por otro lado, pero también entre los vencedores, están los grupos y Gobiernos islamistas, desde Teherán a Gaza, que tan buenas perspectivas han tenido desde que Barack Hussein accedió a la Presidencia, en 2009; así como regímenes liberticidas como los de China y Cuba o el de Rusia –de reputación más que dudosa–, que tanta capacidad de maniobra han ganado desde que Obama mora en la Casa Blanca. Es verdad que no sabemos cómo será la política exterior del demócrata en su segundo mandato. Sí conocemos la del primero. Ustedes también. Y ellos.

El alborozo de este primer grupo llena de preocupación. Pero que el socialismo celebre como propia una victoria que, en efecto, lo es, no es lo peor. Tampoco que el régimen de Teherán conozca que Obama podrá continuar trabajando con él en un acuerdo para la región. Lo malo es lo ocurrido al otro lado de la barricada política ideológica, que es donde se han mostrado unas tendencias suicidas que a ustedes –más liberales que conservadores o más conservadores que liberales– deben servirles para encender todas las alarmas: la reacción de los dirigentes de la derecha europea ante lo que es una pésima noticia para ellos constituye un caso digno de estudio por parte de la psiquiatría política.

Han celebrado el triunfo obamita aquellos que, ante todo, priman su pertenencia al establishment político-mediático. Les llamaremos la derecha inmovilista. Están convencidos de que la sociedad es naturalmente de izquierdas, por lo que renuncian a la batalla de las ideas. Se refugian en la economía y la gestión y se olvidan de lo demás. A cambio encargan caros estudios que les permitan alcanzar el poder y mantenerlo. Es verdad que no creen en Obama –incluso lo desprecian–, pero les da vergüenza decirlo, por si acaso. Prefieren apuntarse a la moda porque creen que así se les puede pegar parte de su éxito. Incluso creen que la sociedad los querrá más si ellos quieren más a Obama. Así que contratan a especialistas para que les expliquen por qué a Obama le quieren y a ellos no; y se gastan un dineral en tratar de copiar su maquinaria electoral.

Este instrumentalismo constituye una tendencia suicida: tan ocupada está la derecha inmovilista en el cortoplacismo, que no se da cuenta del verdadero y nefasto significado que la reelección de Obama tiene, tanto para Estados Unidos como para el mundo. ¿Nos arrastrará su irresponsabilidad?

Pero aún hay una patología mayor Es la de aquellos con la mente más deteriorada por el posmodernismo. Son aquellos que se muestran maravillados porque Obama es negro, guapo, tiene una cuenta de Twitter y está felizmente casado con Michelle. Éstos, que llamaremos poplíticos, ven en los principios y valores liberal-conservadores algo molesto y difícil de defender con dibujos y colorines, que es lo que más les gusta. Se dicen liberales, pero están más preocupados en atizar a los liberal-conservadores de la mano de los socialistas que en buscar con aquéllos una alternativa a éstos.

En la práctica, su discurso está tan vacío de contenido como el del zapaterismo, pero son felices cuando logran el efectismo que observan en Obama. A diferencia del suicida de moqueta, el suicida postmoderno está ya tan confundido que ni siquiera es capaz de entender que Obama es y representa lo contrario a los principios liberal-conservadores, porque éstos le parecen tan carcas y despreciables como a Pajín o a Rubalcaba. ¿Nos arrastrará su degeneración ideológica?

En fin, tendencias suicidas, surgidas de lugares impensables, que sumadas al mainstream progresista dan como resultado este entorno político asfixiante y aun insano que seguro que a ustedes –más liberales que conservadores o más conservadores que liberales– les parece insoportable, simplemente porque creen en el esfuerzo, en la propiedad privada, en el libre mercado, o en los valores que sus padres heredaron de sus padres y que ustedes quieren transmitir a sus hijos.

Ustedes, como nosotros, no tienen las tendencias suicidas de aquéllos y queremos la América y el mundo que Obama amenaza con su segundo mandato. ¿Nos arrastrán los suicidas en su locura?
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

Rajoy mantiene el canon
EDITORIAL Libertad Digital 10 Noviembre 2012

Años atrás, cuando el polémico canon digital levantaba ampollas en la opinión pública, tras su extensión a todo tipo de dispositivos tecnológicos –desde móviles hasta mp3– por parte del anterior Gobierno socialista, Mariano Rajoy, entonces líder de la oposición, manifestó en diversas ocasiones su rechazo a esta tasa que favorece injustamente los intereses de los autores en detrimento de los intereses del conjunto de la ciudadanía.

La ilegitimidad y el abuso de este sistema quedaron patentes, de una vez por todas, cuando, en 2010, el Tribunal de Justicia de la UE dictaminó que el canon digital aplicado en España era manifiestamente ilegal, ya que se cobraba de forma indiscriminada, independientemente de si dichos dispositivos y soportes se usaban o no para reproducir o almacenar contenidos protegidos bajo el paraguas de la propiedad intelectual. El referido tribunal obligaba, pues, a modificar este sistema, abriendo además la puerta a que empresas, profesionales y administraciones públicas reclamaran la devolución del canon ya pagado a las entidades de gestión de derechos de autor, cuyo máximo exponente es la ya famosa SGAE.

Pero, una vez más, parece que el Ejecutivo, ahora en manos del propio Rajoy, se decantará por los intereses económicos de los artistas. Así, lejos de eliminar por completo el famoso canon, se dispone, simplemente, a sustituirlo mediante el reparto de cuantiosas y generosas subvenciones públicas entre los autores, que se incluirán en una partida específica de los Presupuestos Generales del Estado. El Ministerio de Cultura ha elaborado un borrador de real decreto que, en caso de aprobarse, cargará sobre los hombros de todos los contribuyentes el pago del odioso canon. Es decir, ya no serán los consumidores los que abonen la factura mediante la compra de dispositivos tecnológicos, CD o DVD, sino todos los españoles mediante el pago de impuestos. El Gobierno opta así por cambiar el anterior sistema, injusto y perverso, por otro aún más abusivo e indiscriminado. Muy lejos quedará, pues, ese hipócrita rechazo al canon digital expresado en su día por la cúpula del PP.

Lo más grave, si cabe, es que, además, se pretende impedir cualquier tipo de reclamación judicial para que los usuarios que pagaron el anterior canon ilegal (empresas, profesionales y administraciones públicas) soliciten la devolución de esta tasa a las entidades de gestión. Esto no sólo vulnera la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE, sino que perpetúa la injusticia cometida con decenas de miles de consumidores, obligados a abonar una tasa que no les correspondía pagar. De hecho, de los casi 800 millones de euros que recaudó el canon desde 2003, varias decenas de millones fueron abonadas indebidamente por las propias Administraciones públicas, con dinero de todos los españoles. Pues bien, el Gobierno prefiere ahora renunciar a la devolución de ese dinero con tal de no perjudicar al colectivo de artistas, lo cual evidencia la ausencia total del denominado "interés general".

El trasfondo de este asunto va más allá de la aplicación de uno (canon digital) u otro sistema de cobro (impuestos para favorecer a los autores). La clave radica en la propia legitimidad de la propiedad intelectual. La irrupción de nuevos dispositivos tecnológicos ha revolucionado por completo un negocio, el audiovisual, que está destinado a morir con el devenir de los tiempos. El canon es tan sólo un invento, una farsa legal para mantener los privilegios de una casta, en este caso la cultural, en contra de los intereses de la mayoría. El canon no debe ser sustituido; debe, simplemente, ser eliminado.

Defensa de la Audiencia Nacional
Eloy Velasco La Razón 10 Noviembre 2012

Desde que mediáticamente, allá por 1977, se le colgó a la Audiencia Nacional el «sambenito» de ser la heredera del Tribunal de Orden Público franquista, poco y mal se ha escrito realmente sobre el papel real que lleva a cabo un tribunal tan necesario como desconocido. Al margen de románticas concepciones trasnochadas que la tachan de «tribunal especial de excepción y politizado», desde la Constitución de 1978 los funcionarios, fiscales y jueces que últimamente hemos hecho frente al ingente trabajo jurisdiccional en medio de una excepcional presión, estrés, sacrificio e inseguridad personal, solemos ver y comentar las cosas desde una óptica muy distinta. Es cierto que al deber resolver entre pocos jueces los numerosos asuntos que generan 47 millones de habitantes y otros órganos judiciales extranjeros y salir constantemente en los periódicos un escaso porcentaje de ellos parece que es la parte mediática la que brilla –ocasionándonos enemigos gratuitos y un exceso de presión ideológica que no tienen otros tribunales–, cuando lo cierto es que no es terrorismo todo lo que reluce, ni necesariamente lo que más ocupa y preocupa en nuestra diaria actividad.

La Audiencia Nacional es un tribunal de jueces dedicados a materias concretas que, por eficacia y dificultad, España, como otros países de nuestro entorno, ha decidido encomendar a jueces especializados, pero con instrumentos y leyes ordinarias de aplicación general por cualquier juez en cualquier tipo de proceso (nada de excepcional tienen el Código Penal ni la vetusta Ley de Enjuiciamiento Criminal, ni la unificación de doctrina que supone que sus decisiones se sometan a la jurisprudencia del Tribunal Supremo).Y dentro de esas materias, las que más nos competen son:

1.-Las de ámbito internacional, especialmente los procesos extradicionales contra personas que delinquen en otros países y se refugian y son detenidas bajo el amable clima español –somos el país de la UE que más huidos entregamos–; los delitos realizados por españoles en el extranjero; algunos de los que se realizan fuera de España contra españoles y los delitos de persecución universal, entre los que brillan escasísimos procesos mediáticos que tanto debate han generado hasta sacar a España de una tradición iusuniversalista en la que, desde el padre Francisco de Vitoria, siempre habíamos sido referente.

2.- Materias de ámbito nacional contra supremos intereses personales y materiales estratégicos, especialmente los ataques a las altas instituciones del Estado, los delitos de falsificación de moneda y tarjetas bancarias realizados por organizaciones criminales y, últimamente, las grandes defraudaciones que repercuten gravemente en la economía nacional, ocasionando un perjuicio patrimonial generalizado a la población.

3.- Materias relacionadas con las diversas manifestaciones del crimen organizado que atacan las bases de la estabilidad del sistema democrático: el tráfico de drogas a gran escala –que es la materia que actualmente más esfuerzo nos exige, pese a que a la prensa sólo le interese cuando a un Juzgado se le pasa uno de los tantos plazos que constantemente hay que observar–, el blanqueo e inversiones de las ilícitas ganancias derivadas de la actividad anterior, y por supuesto, todas las manifestaciones del terrorismo mundial.

Fenómenos como la kale borroka; la yihad por internet; el reclutaje de muyahidines para ser enviados a conflictos bélicos pseudoreligiosos; grandes altercados contra el orden público; las bombas galleguistas, el GRAPO revisitado, la financiación de las narcoguerrillas, las ententes internacionalistas entre ellos ETA, IRA, las FARC, etc, conviven con otras muchas causas de diversa índole. Entre ellas, el tráfico con personas venidas desde muy lejos con promesas de triunfo que desembocan en la explotación sexual; piratas «by dollar» somalíes y abordajes en alta mar; «boleros» y «maleteros» que cruzan «el charco» con droga encima por cuatro duros; contenedores, barcos y avionetas que mercadean con más droga; funcionarios que se corrompen por enriquecerse de la noche a la mañana colocando en el mercado clandestino importantes cantidades de más droga; contrabandistas de más y más droga; coleccionistas de pazos; siempre droga, eterna droga; fraudes alimentarios; anonymous ciberterroristas que esparcen inseguridad por la Red; hackers reveladores de datos informáticos por dinero o «carruseles trucheados» evasores de IVA y otros impuestos. Además de todos ellos, delitos transnacionales y de ingeniería financiera cometidos interponiendo empresas extranjeras y españolas; colusiones de mercado; fraudes comunitarios; vuelos de la muerte; crímenes de Estado; magnicidas, genocidas, criminales contra la humanidad y los derechos humanos; la camorra napolitana instalándose en ciertas partes de la geografía española junto con la mafia rusa; las triadas chinas; el cártel de Medellín o el de Sinaloa; la heroína turca y, últimamente, políticos de segunda fila que saquean las arcas públicas; banqueros que desvían la riqueza financiera hacia su bolsillo o hacia la quiebra que, al final, tenemos que pagar todos.

No todos los jueces del resto del Estado dominan ni son expertos en los cientos de tratados bilaterales que en materia de cooperación penal y extradición se suman a las decenas de tratados multilaterales que España ha ratificado para hacer frente a las peores manifestaciones de la delincuencia transnacional; ni conocen los instrumentos penales comunes que lleva años dictando la Unión Europea; ni los diferentes sistemas penales del Derecho Penal comparado; ni los integrantes de las diferentes organizaciones terroristas y criminales; ni los recovecos procesales para enfrentar delitos tan complejos. Por todo ello, existe la Audiencia Nacional, y si no, habría que hacer que existiera.

La alternativa liberal de Juan Ramón Rallo (Entrevista, Parte I)
Diego Sánchez de la Cruz. Libertad Digital  10 Noviembre 2012

Publicado por la editorial Deusto, el último libro de Juan Ramón Rallo, “Una alternativa liberal”, ha conseguido un notable éxito editorial. En esta publicación, Rallo plantea una agenda de reformas alejada de la tibieza y la cosmética, y centrada en atajar de una vez por todas los problemas económicos que atraviesa España desde mediados de 2007.

LM: En su libro habla Vd. de no una, sino de tres burbujas económicas. ¿Podría explicarnos la relación existente entre dichas burbujas?
JRR: La economía española padece tres burbujas: financiera, productiva y estatal. Una ha tendido ha generar a la otra, no están separadas. La primera, la financiera, es probablemente la más importante, pues quizá si no se hubiese producido nunca se habrían dado las otras dos. En la década anterior, esta burbuja se alimentó de una expansión crediticia brutal por parte de las rebajas de los tipos de interés aplicadas por el Banco Central Europeo.

La sobredimensión del crédito barato disponible en España dio lugar a la segunda burbuja, la productiva. Fue un espejismo de falsa prosperidad, como se vio principalmente en la “burbuja inmobiliaria”. En cualquier caso, toda la economía nacional dependió durante estos años de comprar a crédito barato.

Por último, esa actividad artificial que permitió incrementar de manera muy notable el PIB y generar miles de puestos de trabajo generó también la burbuja estatal. Al incrementarse en 175.000 millones de euros los ingresos de las arcas públicas entre 2001 y 2007, las Administraciones comenzaron a consolidar un nivel de gastos absolutamente insostenible, cuya financiación desaparece cuando colapsa la burbuja. Obviamente, el colapso de la primera de estas tres burbujas ha desencadenado el de las otras dos.

LM: El pensamiento dominante le dirá que, para combatir el colapso de esas tres burbujas, serán necesarios nuevos “planes de crecimiento”. Esta es la visión de economistas como Paul Krugman, cuya influencia internacional es notable.
JRR: Esta es una tesis que yo entiendo en personas que observan la situación de forma poco profunda y muy intuitiva. En el fondo, la economía española dependía del endeudamiento, y si colapsa ese endeudamiento, colapsa todo. La lógica de Krugman es que, si el sector privado ya no puede seguir endeudándose más, debe aparecer el Estado y arrastrar la economía con “planes de estímulo” y demás.

La premisa de la que parte este razonamiento es que los patrones de producción y de especialización de los años de las tres burbujas deben ser mantenidos. El problema es que sabemos que entonces se estaban dando distorsiones muy grandes en el ámbito de la producción, pero también en lo tocante a la financiación de esa producción, canalizada vía crédito barato y en ausencia de ahorro.

Con las “políticas de estímulo” se retrasa la caída pero se consigue que esta caída sea más devastadora aún. En 2008 podríamos haber tenido una caída dura, pero a lo que nos enfrentamos en 2012 es mucho peor, es el riesgo de un default soberano que puede arrastrar incluso a situaciones imprevisibles, como la ruptura del euro.

LM: Algunos de tus críticos te dirán que, en vez de aplicar con urgencia las medidas que propones en el libro, lo que debe hacer España es acudir al Banco Central Europeo y conseguir así una salida más amable de los problemas actuales. Sin embargo, en tu libro demuestras que, lejos de haber estado de brazos cruzados, el BCE ya ha inyectado la friolera de más de 400.000 millones de euros…
JRR: El BCE ya está siendo demasiado. Ahora mismo, las inyecciones que ha hecho en nuestro país alcanzan, como dices, más de 400.000 millones de euros. Hablamos, por lo tanto, de una asistencia que supera el 40% del PIB español. La idea de que necesitamos al BCE para salir de esta es especialmente peligrosa porque ni siquiera se entiende que deba hacer alguna actuación puntual, sino que se pretende que esté ahí de forma continua y permanente para asegurar la recuperación.

Estas premisas parten de que los actores económicos son tontos. Nuestros prestamistas perciben que este tipo de medidas esconde la ausencia de medidas y reformas. Si actuamos, no necesitamos al Banco Central Europeo, pero si no actuamos, ese apoyo simplemente nos llevará a crear más deuda.

LM: En el libro tumbas el mito de que la deuda privada sea el principal problema y demuestras que, para colmo, los obstáculos que pone el Estado a las familias y empresas son la principal razón de que esa deuda no se haya reducido más aún.
JRR: La separación que algunos hacen entre deuda pública y privada es, en parte, ideológica. Desde la izquierda se apunta a la deuda privada con ánimo de estigmatizar lo “privado”. En realidad, desde 2007 vemos que, por los incentivos del mercado, la deuda privada acumula años de continua reducción, y si no cae más rápidamente es por lo que comentas, por los obstáculos que interpone el Estado vía subidas de impuestos y demás intervenciones.

La deuda privada se ha reducido en alrededor de 150.000 millones de euros desde el comienzo de la crisis, lo que contrasta con el aumento de la deuda pública en hasta 300.000 millones de euros. Por tanto, el endeudamiento total del país no se ha reducido y, además, el sector público ha sido el responsable de esa situación.

Hay que tener en cuenta, además, dos aspectos que se suelen pasar por alto. En primer lugar, que la deuda privada creció enormemente bajo el aliento del sector público, que mediante los tipos de interés artificialmente bajos del Banco Central Europeo generó esos desajustes. En segundo lugar, que la deuda privada alimentó los aumentos del gasto público que hoy se pretenden mantener en pie.

Pueden comprar “Una alternativa liberal” haciendo click aquí. Igualmente, les recomiendo las siguientes líneas firmadas por Carlos Rodríguez Braun sobre el último libro de Juan Ramón Rallo. La segunda parte de la entrevista será publicada mañana.
http://diego-sanchez-de-la-cruz.libremercado.com/2012/06/26/gestpol/
http://www.libremercado.com/2012-10-24/carlos-rodriguez-braun-la-alternativa-liberal-66107/
http://www.libertaddigital.com/opinion/manuel-llamas/el-origen-de-las-subprime-47946/

Más mercado y menos Estado
La alternativa liberal
Carlos Rodríguez Braun Libre Mercado 10 Noviembre 2012

Igual usted cree que hemos sufrido una burbuja. Pues no, han sido tres. Y de eso va este libro notable. El profesor e investigador Juan Ramón Rallo ha tenido el acierto de detectar y analizar esas tres burbujas, distintas pero interrelacionadas: la financiera, la inmobiliaria y la de la Hacienda Pública.

Desde el principio despeja el autor la ficción políticamente correcta según la cual estamos muy mal por culpa del liberalismo, del mercado, del capitalismo y de la ausencia de intervención. Este fabuloso camelo es esgrimido por los socialistas de todos los partidos, tanto en la política como en la academia, la cultura y los medios de comunicación. Sin embargo, los datos de la realidad apuntan justo en la dirección contraria. Las tres burbujas fueron infladas por la acción del poder político y legislativo. No hubo liberalismo, ni "neoliberalismo", ni "ultraliberalismo", ni "fundamentalismo del mercado", ni ningún otro bulo progresista. Hubo intervencionismo, amplio, profundo y persistente. Y ese intervencionismo explica las burbujas y también sus avatares ulteriores, como por ejemplo la lentitud en la caída de los precios de los inmuebles.

Grande, perdurable y patéticamente incorrecta fue también la intervención de las autoridades durante décadas en el mercado más importante, el de trabajo, intervención cuyo resultado ha sido el paro, producto del aumento forzado de los costes laborales y la regulación de la negociación salarial, entre otros muchos aspectos, que llevó a la desvinculación entre salarios y productividad y a unos costes laborales, salariales y no salariales, que resultaron en ocasiones tan artificialmente inflados por el poder como los beneficios empresariales. Las reformas del mercado de trabajo no sólo han sido ineficaces sino además injustas, como hemos visto en esta crisis, porque el ajuste de plantillas no se ha orientado conforme a criterios de rendimiento y productividad sino que se ha descargado mayoritariamente sobre los trabajadores temporales.

Otro relevante mercado, o más bien, supuesto mercado, en el que los gobiernos se han lucido con su constante y absurdo intervencionismo ha sido el eléctrico, donde han logrado un aumento considerable de los costes, la subida del precio de la luz, el oneroso delirio de las energías renovables y el explosivo déficit de tarifa: todo ello debido a la acción política y legislativa.

Y así, mercado tras mercado, desde la banca hasta el suelo, se observa que el discurso predominante sobre el liberalismo arrasador es un puro invento. Si el liberalismo quiere decir algo, quiere decir contención del poder político. Lo que sucedió fue lo contrario: la política se expandió como nunca, con un crecimiento espectacular del gasto público en nuestro país, mientras las autoridades alegaban que no pasaba nada, porque había superávit fiscal, como si los ingresos generados por la burbuja inmobiliaria hubiesen sido algo obviamente permanente.

La ineficiencia de ese gasto es patente, como deducimos al constatar que España fue el país de la eurozona donde más aumentó el gasto por estudiante entre 2001 y 2007. Se aduce que los malos efectos de esa política se deben a que ese gasto es aún insuficiente. Falso. El doctor Rallo explica que el gasto por alumno relacionado con la renta per cápita es el más elevado de toda la Unión Europea.

En medio de cánticos sobre la supuesta inferioridad del mercado frente al sector público, se saluda con alborozo la mejoría en los servicios de salud, sin añadir que el crecimiento del gasto en ese capítulo es explosivo e insostenible. Otro tanto vale para las pensiones, aunque en este caso el intervencionismo público ha llevado a unas pensiones modestas, y también distorsionadas en contra de las personas que más trabajan y cotizan, no solo porque el sistema desde hace décadas en España y en casi todo el mundo arrebata a los trabajadores la capacidad de ahorrar libremente, sino porque la subida de las pensiones mínimas, demagógicamente zarandeada por los políticos, ha corrido pareja con la reducción de las máximas, con lo que el sistema ha ido recortando su componente de capitalización y aumentando el asistencial.

No sabemos cuándo se va a recuperar la economía, pero sí sabemos que cuando lo haga, que lo hará, no será gracias al Gobierno sino a su pesar. La falta de contención del gasto y de liberalizaciones de los mercados, desde las trabas legislativas a las empresas hasta los costes artificialmente elevados de la energía, todo eso llevó a que con la crisis cerraran más empresas más rápidamente de lo que se creaban otras nuevas, disparando el desempleo y retrasando la recuperación.

Los políticos hicieron lo contrario de lo que había que hacer: no solo gastaron sin freno en los años de la burbuja (y ahora le echan la culpa al ciudadano privado, supuesto modelo de irresponsabilidad), sino que cuando, en 2010, sus medidas se revelaron explosivas y debieron corregirlas no frenaron ni redujeron el gasto como deberían haberlo hecho. En contra de lo que proclamaron una y otra vez, no hubo austeridad, de tal modo que, como señala el profesor Rallo, a finales de 2011 el gasto público real por habitante era superior al de 2007. Para colmo, tanto las autoridades del PSOE como las del PP aumentaron la deuda pública e hicieron lo peor que se puede hacer en una crisis: subir los impuestos. No por casualidad, pues, la economía española, que se recuperó débilmente entre 2009 y 2011, se detuvo a mediados de este último año, y volvió a caer: el ajuste había recaído exclusivamente sobre el sector privado, un doloroso ajuste en términos de paro y de empresas cerradas. El sector público no se ajustó, y cuando empezó a moderar su crecimiento, a partir de 2010, lo hizo castigando todavía más al sector privado.

Si el liberalismo no tiene nada que ver con nuestros padeceres, sí tiene que ver, subraya Juan Ramón Rallo, con su superación. La alternativa liberal no es un mágico Bálsamo de Fierabrás, pero tampoco es el veneno que recomienda el pensamiento único: gastar y gastar, como si no hubiéramos tenido un gasto excesivo y equivocado en la raíz de las burbujas y la crisis. Esa alternativa liberal pasa por abordar las dos distorsiones que han generado las burbujas: la del aparato productivo y la del exceso de deuda. Al revés de lo que se le acusa, el liberalismo no defiende la socialización de las pérdidas, y por eso Rallo no aboga por el rescate a cargo del contribuyente o bail out sino por el bail in, merced al cual los propietarios y acreedores de los bancos no asumen parte sino todas las pérdidas de la banca.

Refuta asimismo las consignas predominantes sobre la fiscalidad, como que es imposible bajar los impuestos, o que todo se arregla acabando con el fraude fiscal, o concentrando el castigo tributario en los indeseables ricos. Y desmonta la patraña que a izquierda y derecha insiste en que no hay manera de reducir el gasto público. Por cierto, hablando de derechas e izquierdas, aparentemente tan distintas y realmente tan parecidas, el apócrifo liberalismo del PP queda resumido y demolido en el capítulo 7.

Denuncia con acierto a los que, contumaces, siguen vendiendo la moneda falsa de que la austeridad es hostil al crecimiento, y a tantos gobernantes de todas las tendencias que se presentan para solucionar con su acción los problemas que esa misma acción ha creado o agravado. Hablando de monedas falsas, despliega asimismo la prudencia de no esgrimir fáciles alquimias, como la que sostiene que para desfacer nuestros entuertos basta con abandonar el euro y retornar a una peseta devaluada.

Tengo solo una objeción a los planteamientos de Juan Ramón Rallo. Él confía en que tras la lectura de este libro resten pocas dudas sobre que el intervencionismo es lo último que España necesita. Dado el peso abrumador del pensamiento antiliberal, creo que eso es mucho confiar.

NOTA: Este texto es el prólogo de C. R. Braun al más reciente libro de Juan Ramón Rallo, UNA ALTERNATIVA LIBERAL PARA SALIR DE LA CRISIS (Deusto), cuya presentación tendrá lugar en la sede de la Fundación Rafael del Pino (Madrid) a las 19 horas.

"Educación para la ciudadanía" y totalitarismo"
Pío Moa www.gaceta.es 10 Noviembre 2012

Los enemigos de la democracia han diseñado la "educación" / La novela Sonaron gritos y golpes a la puerta podría ser la peor en muchos años.
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De ningún modo puede ser pasado por alto el hecho de que la llamada Educación para la ciudadanía sea promovida por un partido de muy documentado historial mafioso, causante principal de la guerra civil, enemigo de Montesquieu y marxista, es decir, totalitario, hasta hace bien poco, sin que haya cambiado su marxismo por ninguna otra cosa. Y "orgulloso de su historia".

Este hecho crucial lo olvidan, sin embargo, bastantes intelectuales. No les importa, según parece, ponerse al servicio de un poder corrompido hasta el tuétano. En cuanto reciben la oferta de la mafia gobernante hacen agua sus pretensiones éticas. ¿Qué importa quien pague, si paga? Debe reconocerse que la tentación no es fácil de resistir. Y no me refiero solo al dinero, pues el pago incluye también, y aún más, vanidad satisfecha, influencia social, sensación de poder o la impresión de estar modelando a su gusto a las nuevas generaciones. Tiene mil formas.

La disposición de muchos intelectuales a servir a poderes totalitarios tiene tradición larguísima, desde que Platón diseñó la monstruosidad de La República, antecedente teórico de los totalitarismos del siglo XX, todos ellos bien surtidos de intelectuales afectos. Lógico: su idea clave es que existe una ciencia del comportamiento humano, que deben aplicar los doctos en ella. La ciencia del bien y del mal, por fin alcanzada.

Savater lo explica así: "Los padres tienen derecho a formar religiosa y moralmente a sus hijos, pero el Estado tiene la obligación de garantizar una educación que desarrolle la personalidad y enseñe a respetar los principios de la convivencia democrática, etc. ¿Acaso esta tarea puede llevarse a cabo sin transmitir una reflexión ética, válida para todos sean cuales fueren las creencias morales de la familia?"

Naturalmente, la "reflexión ética válida para todos" es la de Savater, Marina y otros servidores del poder. Reflexión, por lo demás, directamente enfrentada –no lo disimulan– a la educación moral y religiosa a la que tendrían derecho los padres. ¿Cuál debe prevalecer? Por supuesto, ha de prevalecer la "reflexión" de esos intelectuales, respaldados por el poder del Estado. Pero eso del Estado resulta algo vago, así que seamos más concretos: respaldados por el poder del Gobierno de turno. Más concretos aún: del Gobierno mafioso en el poder.

¿Están seguros Savater, Marina, etc. de que sus "reflexiones éticas" tienen el enorme valor que ellos les atribuyen? ¿Están seguros de que son realmente democráticas, teniendo en cuenta la amplísima experiencia histórica de atrocidades cometidas en nombre, cómo no, de la libertad, la ciencia y el progreso? Ningún intelectual, ninguna persona sensata, puede estar seguro de ese valor, y la soberbia de Savater y de Marina a este respecto llama realmente la atención. Un valor, además, negado desde el momento en que ellos mismos, con toda su supuesta lucidez, "olvidan" el carácter del Gobierno al que sirven. Pero la posibilidad de ejercer poder les nubla la vista ante los hechos más crudos.

Tocqueville previó esta tendencia a crear un "poder tutelar que se asemejaría a la autoridad paterna si, como ella, tuviera por objeto preparar a los hombres para la edad viril; pero, por el contrario, no persigue otra cosa que fijarlos irrevocablemente en la infancia". Una infancia permanente, tutelada por los que "saben".

Cabe preguntarse si un poder acreditadamente democrático y virtuoso no podría imponer una auténtica educación para la ciudadanía. En el momento en que se propusiera tal cosa, sospecho, dejaría de ser democrático y virtuoso. (LD, 5-VII-07)

Paracuellos'36
Aniversario de las matanzas de Paracuellos, "catedral" de los mártires.
Santiago Mata www.gaceta.es 10 Noviembre 2012

Ezpeleta: "Lo más terrible es que a la propia Iglesia española le dé vergüenza recordar la persecución religiosa".

Adjunto el texto publicado ayer 6 de noviembre en La Gaceta (p. 32), que incluía parte de lo hablado con Ezpeleta, y el resto de la entrevista.

El mayor cementerio de mártires del mundo conmemora las matanzas de 1936
Como cada año, el 7 de noviembre se celebra una misa por las víctimas de Paracuellos ? El obispo de Alcalá oficiará la Eucarístía el domingo 18
El obispo Reig Pla llama al cementerio de Paracuellos “la catedral de los mártires”.

Como cada año, mañana a las 12.00 horas se celebrará una misa por las víctimas de las matanzas de Paracuellos en la capilla del cementerio de esa localidad madrileña. A este paraje lo ha llamado “la catedral de los mártires” el obispo de Alcalá, que el domingo 18, a la misma hora, celebrará también allí la Eucaristía.

José Manuel Ezpeleta, portavoz de la Asociación de Familiares de Mártires de Paracuellos, precisa al hablar para LA GACETA de los fusilamientos cometidos en esa localidad del 7 de noviembre al 4 de diciembre de 1936, que no se trata de caídos en la guerra: “Son mártires de la persecución religiosa o víctimas de la represión republicana”.

La remodelación del Gobierno el 4 de noviembre, con la entrada de anarquistas, y la huida del Gobierno el día 6, da lugar a una mayor organización de sacas de Ventas y Porlier (asesinados en Aravaca), más 200 militares asesinados en Rivas-Vaciamadrid los días 5 y 6. A partir de ese día, el PCE y los asesores soviéticos dirigen las sacas hacia Paracuellos, siendo consejero de Orden Público Santiago Carrillo.

El grupo de víctimas más numeroso, en el que se han identificado unas 4.500, procede de las sacas de cuatro cárceles madrileñas: la Modelo, San Antón, Porlier y Ventas. El otro grupo es el de unas 150 personas de pueblos cercanos, a las que se asesinó allí. En la Posguerra, además, se inhumó en este cementerio a 800 víctimas de la represión traídas de otros enterramientos.

Beatificados
Para probar la afirmación de que Paracuellos es “el mayor cementerio de mártires del mundo”, Ezpeleta recuerda que de los 180 sacerdotes, religiosos y seminaristas asesinados y sepultados en el municipio de Paracuellos, 104 de ellos fueron beatificados por Juan Pablo II o Benedicto XVI, a los que hay que sumar 15 de los 22 oblatos beatificados en Madrid el pasado 17 de diciembre.
Este año será la primera vez que se conmemore a las víctimas de Paracuellos tras la muerte de Santiago Carrillo. Si se rezará por el principal instigador de las matanzas es algo que depende de cada persona y que, asegura Ezpeleta, “está íntimamente relacionado con el perdón cristiano”. En Paracuellos culmina la persecución religiosa y la represión republicana, que según Ezpeleta mató a más de 26.000 personas en Madrid.   -----------------(Hasta aquí el artículo publicado.)------------------

-¿Cómo se desencadenan estas matanzas?
-Vienen precedidas de fusilamientos sistemáticos, no incontrolados, desde que empieza la guerra: lo que denominan paseos incontrolados en Madrid y el resto de la zona republicana, hasta los días 20-21-22 de agosto. A partir de ahí empieza a ser sistemático, con conocimiento de Giral y Largo Caballero, y por supuesto de Azaña. En Madrid, a partir de primeros de septiembre, esos fusilamientos sitemáticos se hacen cada vez de forma más continua y controlada, si se puede decir, ya que no son los comités de los partidos y sindicatos (quienes las controlan), sino organismos creados por el propio gobierno de la República.

A partir de septiembre hay un goteo de pequeños grupos de entre 5 y 10 personas, sacados de la prisión de Ventas, que pasan por la checa de Fomento y se van asesinando en El Pardo, Aravaca, Canillas, Canillejas... Esto va a culminar a primeros de noviembre, a partir de la remodelación del Gobierno del día 4, cuando entran los ministros anarquistas, entre ellos Juan García Oliver. A partir de ahí se va a hacer la extracción en más cantidad, en mayor número y de forma ordenada: de Ventas y Porlier, asesinándolos en Aravaca, excepto 200 miltares asesinados los días 5 y 6 en Rivas-Vaciamadrid.

Cuando el gobierno huye de Madrid, se crea la Junta de Defensa presidida por Miaja, y hay 48 horas de vacío de poder. (En ese momento entran en acción) los asesores y personas soviéticas que había en Madrid, que dependían de la Komintern. Actuban de forma paralela y unida al PCE, con José Díaz. Toman decisiones con respecto a los presos, pero los ejecutores, la logística, se va a llevar a cabo bajo mandato de Miaja, Carrillo y por supuesto su camarilla: Serrano Poncela, Álvaro Marasa Barasa, y el Comité de Investigación Pública.

No es verdad que los anarquistas fueran los únicos autores de estas matanzas (de Paracuellos), que duran hasta el 4 de diciembre. En un principio las pautas las marca la Komintern, en una reunión en la sede del PCE en la calle Serrano. De la ejecución y logística se encarga el cuerpo de orden público de la Junta de Defensa de Madrid, eso está documentado.

-Manuel Muñoz, director general de Seguridad, declaró que fue Margarita Nelken quien se hizo cargo de las sacas, y menciona la cárcel Modelo.
-La trampa no estudiada por todos lo historiadores, y que puedo demostrar, es que en el momento en que huye el gobierno, en la DGS quedan los oficios firmados en blanco por Manuel Muñoz para extracciones de Ventas a través de la checa de Fomento. A esa reunión del PCE asistieron Carrillo, los soviéticos, incluidos asesores encubiertos como Mijail Kostov, periodista de Pravda, pero también Margarita Nelken, ella es quien lleva a cabo las extracciones los días 6 y 7 con oficios de la DGS.

-¿Por qué la izquierda española no pide perdón?
-Porque sigue anclada en una ideología trasnochada. No conozco ningún partido de izquierdas de ningún país occidental que haya pedido perdón por cosas de estas. Lo único que se le aproxima es Rusia, que admitió la autoría de Katyn, pero eso no es pedir perdón. La izquierda no pide perdón por nada. Jamás han hecho examen de conciencia, ni catarsis, ahí está la ruina de ellos.

-¿En qué sentido ruina?
-Porque siguen manteniendo una ideología sin base, siguen en sus trece porque los españoles somos borregos e incultos, encima tenemos el defecto de olvidar la historia a los 10 años de sucedida.

-¿No hay que olvidar?
-Hay cosas que no se pueden olvidar, pero aquí se olvida todo, y la historia la destruimos; no solo los monumentos. Los españoles somos destructores porque lo llevamos en los genes, es triste. Una cosa es pasar página, que es lo que hizo Franco nada más terminar la guerra: borrón y cuenta nueva, y establecer un régimen cuartelero, castrense, para mirar hacia delante. Ahora no, somos un pueblo centrífugo, que olvidamos la historia.

-¿Nos da vergüenza reconocer una serie de cosas, tenemos complejos, por qué olvidar en particular la persecución religiosa?
-Lo más terrible es que a la misma Iglesia española le dé vergüenza. No es que sea débil, es que es pusilánime. Si la jerarquía es así, cómo van a ser los fieles. Paracuellos es el sitio del mundo donde más mártires beatificados hay, y siguen ahí porque nunca hubo exhumaciones. Ni siquiera pueden comparársele las catacumbas romanas, porque los restos ya no están ahí, ya que los vándalos lo destrozaron todo. Por eso el obispo de Alcalá, monseñor Reig Pla, repite que Paracuellos es la catedral de los mártires.

-Al presentarse por ejemplo el libro de los 12 (+1) obispos mártires, se ponía énfasis en que el recuerdo de los mártires es conveniente en un momento de dificultades para los cristianos. Pero los mártires tienen un mérito que debe reconocerse en sí, al margen de conveniencias...
-Conozco a Martínez Camino y a Encarnación González, autora del libro. Bajo mi punto de vista las afirmaciones que se han hecho estos años no han sido muy acertadas, porque la Iglesia no puede olvidar y luego poner de moda... No son moneda de cambio. Otra cosa es que dentro de la oficina de la Causa de los Santos en Roma estén desde hace muchos años impulsando procesos, se saquen libros... El impulso se debe a Juan Pablo II y lo continúa Benedicto XVI. Las órdenes a las diócesis españolas son muy concretas: hay obispos a quienes les gustan y otros a los que les da pavor. En toda la Iglesia ha habido sacerdotes y obispos buenos y malos. En resumidas cuentas, Martínez Camino dice la verdad, pero hay prelados que rezuman cierta debilidad.

-¿Hubo un frenazo a las causas de beatificación en los años 60?
-Es cierto, pero hay que explicar el cómo y por qué. Según el derecho canónico, hasta Juan Pablo II, para introducir una causa debían pasar 50 años y saberse dónde estaban los restos. Las causas se llevaron a Roma y se quedaron hasta que pasaran 50 años. Cuando se presionaba, en época de Pablo VI, se contestaba que no se acomodaban a la normativa canónica, porque no habían pasado 50 años. Cuando llega Juan Pablo II, que había vivido una represión semejante en Polonia, rebajó de 50 a 5 los años y quitó la condición de saber dónde estaban los restos. En ese momento se empiezan a poner en marcha 1.500 causas y se producen beatificaciones en masa. Benedicto XVI mantiene las condiciones, y vuelve a delegar las ceremonias de beatificación en las diócesis, excepto la de los 498 de 2007, que por ser tantos fue en Roma.

-Sin embargo, se dice que los benedictinos de Montserrat escribieron a Pablo VI para poner pegas a las causas.
-No sé si eso influyó. Lo cierto es que no se hizo ninguna por la cláusula del tiempo.

-¿Mezclar caídos en la guerra con mártires (en las lápidas con listas encabezadas por José Antonio Primo de Rivera) ha perjudicado la memoria de estos?
-Hay que ponerse en la situación sociopolítica del momento, entender cómo era la España de los años 40 y 50. En los primeros 40 se ensalzó como protomártires a Calvo Sotelo y José Antonio, y detrás de ellos se ponía los nombres de los que se sabía que eran del pueblo. Se mezcla el término caído, que hoy se usa exclusivamente para los muertos en acción de guerra y se aplica a víctimas de represión y mártires, asesinados en la retaguardia. Por eso hago distinción entre caídos y víctimas.

El Valle de los Caídos tiene un nombre en parte correcto y en parte erróneo. Hay gente asesinada, que no son caídos, pero también hay gente que combatió, incluso en el bando republicano, que sí son caídos. El término entonces se aplicaba a todo. Por eso hay que referirse a mártires de la persecución religiosa, no de la Guerra Civil. Hay que poner las cosas en su sitio y no andarse con eufemismos.

Obama gana, Europa pierde. No debemos imitar el precipicio fiscal
Daniel Lacalle
El Confidencial
 10 Noviembre 2012

"Tonight, you voted for action, not politics as usual." Barack Obama

“The American people responded by renewing our House Republican majority… There's no mandate for raising tax rates”. John Boehner 

Hace meses que hablamos en esta columna del precipicio fiscal americano y también alertábamos sobre el peligro hace casi un año en el Roundtable de Cotizalia y esta semana McCoy analizaba los números de Estados Unidos tras las elecciones.

El miércoles comentaba en Twitter que “para los que piensan que Obama es bueno para Europa y las empresas españolas, hoy termina el espejismo”. Estados Unidos se enfrenta a un problema económico de unos 650.000-750.000 millones de dólares el 31 de diciembre. El “precipicio fiscal” (fiscal Cliff) no ayuda a Europa en nada.

Se llama “precipicio fiscal” al enorme grupo de aumentos de impuestos, recortes de gasto y cancelación de deducciones que se implementarían el 1 de enero de 2013 en EEUU si el Congreso no interviene y que supondría un impacto negativo sobre la economía de unos 750.000 millones de dólares, el 5% del PIB de EEUU -según Deutsche Bank, Barclays y Goldman Sachs-.

 

Si EEUU no llega a un acuerdo fiscal entre republicanos –que controlan el Congreso- y demócratas, el 2 de enero de 2013 el Presupuesto norteamericano estará secuestrado, es decir, se pondrán en marcha esos aumentos de impuestos y recortes por ley. ¿De verdad creemos que van a pegarse un tiro en el pie y “no negociar” –let’s not make a deal- como exige Krugman?

“Americans, welcome to Europe” (Keith McCullough)

El mayor error que puede cometer la nueva administración es "europeizarse" y dedicarse a cubrir un gasto público insostenible con impuestos. ¿Lo hará? No. No tiene más que ver el “exitazo” de nuestros países. La bola de deuda –la factura que pasamos a nuestros hijos y nietos para justificar nuestro egoísmo- se puede reconducir cercenando gastos.

Todos los analistas asumen que en febrero de 2013 se corre el riesgo de sobrepasar de nuevo el “límite de deuda” de Estados Unidos. Ese límite no se va a cubrir solo con aumentos de impuestos, como pretenden algunos, ya que hundirían la economía –un 7% según Morgan Stanley-.

El problema en EEUU no es de ingresos –que se soluciona con el vencimiento de parte de las deducciones fiscales- sino de gasto excesivo. Un gasto público, que –ajustado por inflación- ha sido el más alto desde 1951 durante el primer mandato del presidente Obama (datos Office of Management and Budget).

El 82% del aumento de deuda de EEUU desde 2008 se explica por el aumento de gastos, según George Mason University.

 

Si es usted optimista y piensa que otra ronda de expansión monetaria lo “soluciona” todo, váyase de vacaciones hasta febrero, porque vienen curvas y muchas negociaciones.

Todos los parches para mitigar el impacto del precipicio fiscal americano –tirar de imprenta y aumentar a la vez la deuda de EEUU- tienen como consecuencia depreciar el dólar, fortalecer a la industria americana y acaparar el mercado de deuda para dar la patada hacia delante. El parche del problema de Estados Unidos se pega con peores perspectivas para Europa. Menos exportaciones, un euro al alza y menos capital disponible para financiar nuestro también enorme problema de deuda, 3 billones de deuda adicional europea acumulados en ocho años.

 

"The race to force defaults on fellow countries is on" (la carrera a forzar impagos en otros países ha empezado)

Obama no está loco ni va a convertir a los Estados Unidos en un equivalente a Francia, donde el Estado acapara más de un 54% de la economía. Ni quiere, ni puede. Su gestión en los últimos cuatro años le ha llevado a recapacitar sobre sus aspiraciones “verdes” y gracias a ello hoy Estados Unidos está cada vez más cerca de la independencia energética, pagando unos precios de gas y petróleo que son un 60% y un 20% menores respectivamente a los que pagamos los listos de la subvención en Europa.

Pero, sobre todo, Obama no es Papa Noel para Europa. EEUU sabe que más deuda solo puede venir siendo más atractivo para el inversor. Y cuando hablamos de tanta deuda, es como cuando salíamos a ligar de jóvenes. Hay mucha oferta y no solo hay que parecer más guapo, sino mostrar que los demás son más feos. Y el problema aquí es que no hace falta ni mostrarlo. Permítanme presentarles al feo. Le presento al monstruo europeo, que se hace “feo” a los inversores solito porque decidió hacerse “gordo” –con deuda y más Estado- en vez de fuerte, delgado y resultón. Somos el que pone los discos en la fiesta.

No es de extrañar que el mercado se lance a comprar bonos americanos y británicos y suban las primas de riesgo en Europa al día siguiente de las elecciones. La crisis de deuda es un pulso económico que, como la guerra fría, es a ver “quien pierde antes”, no quien gana.

Yo estoy convencido. El acaparamiento “crowd-out” de EEUU sobre el mercado de deuda ampliará la crisis europea. Porque al contrario de lo que piensan todos los defensores del gasto, el capital disponible se reduce,  no “a pesar de las impresiones de moneda” sino precisamente por ellas. Los bancos centrales buscan empujar a los inversores a los activos de riesgo, pero ellos responden reduciendo volúmenes y activos. Un 20% en 2012, un 7% más desde septiembre. Toman riesgo, si, pero bajan las fichas de la apuesta. 

La desconfianza es tal que el “refugio” es el menos malo. Y a “menos malo”, con perdón, nos ganan los países anglosajones tanto en credibilidad institucional y seguridad jurídica, como en comercio. Nos damos palmaditas mientras nos cargamos de deuda y perdemos la oportunidad de competir en margen, no en volumen. Preferimos ser gordos a ser fuertes.

Obama, Bernanke, Romney o Ryan lo saben. La credibilidad institucional lo es todo en el mercado de deuda. Y por mucho que se imprima dinero, sin apoyo financiero institucional privado, la pirámide se cae. El error de Europa ha sido pensar que entre nosotros nos bastábamos y sobrábamos. El acierto de EEUU en esta carrera –que todos ustedes saben que no apoyo- es recibir el dinero extranjero, inversor, con brazos abiertos. No repelerlo. A pesar de todo lo que queramos criticar a demócratas o republicanos, la diferencia con Europa es abismal: comercio contra proteccionismo.

Sabemos que Estados Unidos puede llevar a cabo otra patada hacia delante porque el 80% de las transacciones mundiales se hacen en dólares. El euro es un juguete. Cuando escucho que “dentro de poco las transacciones de petróleo se harán en euros” me parto. Llevo oyéndolo desde 1999.

“Reagan did it with missiles, Obama does it with a smile” (Reagan lo hizo con misiles, Obama con una sonrisa)  

En Estados Unidos saben que detrás de la impresión de moneda y de la deuda se necesita un sector privado financiero fuerte que la tiene que apoyar. La Fed no es nada sin el apoyo privado. Aquí, en la Unión Europea, estamos cometiendo el mismo error que cometió la URSS con Reagan. Pensar que solos nos las apañamos, que podemos aceptar órdago tras órdago y que nos tienen envidia. Y lo siento, pero en EEUU tienen la partida ganada. Sobre todo si los países europeos, al calor de la más que probable patada hacia delante americana, decidan emularla. Es el anzuelo que nos lleva a morir y a la cesta. Es el mismo error que llevó a la URSS al colapso, solo que ahora sin misiles, con una sonrisa y cantando “signed, sealed, delivered”. Alemania, aunque moleste, tiene razón, porque sabe que Europa importa inflación, EEUU la exporta. Más deuda nos hará más débiles.

No copiemos. Siempre lo digo. Que yo tenga menos deuda que Donald Trump no significa ni que pueda, ni que deba endeudarme como él.  Europa y España solo van a fortalecerse saliendo de la espiral de deuda, no emulando otras conductas en las que no ganaremos ni por comercio, ni seguridad jurídica ni acceso a capital financiero.

Austeridad –verdadera austeridad, no recortes para mantener gasto político- es la única manera de fortalecernos. Ya les mostré en mi artículo sobre el “default interno” el estudio de Ken Rogoff que prueba que los países con menos endeudamiento y menos gasto público crecen más.

“In Spain there is no fiscal cliff, just cliff” (En España no hay precipicio fiscal, solo precipicio)

Y en casa… La Comisión Europea estima que España tendrá un déficit de 8% en 2012, 6% en 2013 y 5,8% en 2014. Cuando lean “déficit” lean “perdidas”, deuda. Total, casi 220.000 millones más de deuda. Casi un tercio del “precipicio fiscal” de todo Estados Unidos para nosotros en deuda adicional al billón ya existente. O cercenamos la deuda o perderemos la carrera a ver quién “hace impago primero”.

No somos Estados Unidos. No copiemos lo malo, el endeudamiento y gasto público. Copiemos lo bueno, el dinamismo, la cultura financiera y comercial, la credibilidad institucional y la seguridad jurídica. Ya sé que es predicar en el desierto, pero…

Nota: los entrecomillados pertenecen a comentarios leídos de gestores en Londres y EEUU el miércoles tras las elecciones


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Morir por el ajuste: cuando las tonterías pueden parecer soluciones
Eduardo Arroyo www.elsemanaldigital.com 10 Noviembre 2012

En el caos florecen los cretinos, que dejan de parecerlo porque la gente desesperada busca soluciones y éstas resultan más verosímiles cuando la debacle oculta la cretinez de sus proponentes

¿Qué piensa hacer el gobierno cuando tenga un déficit perfectamente equilibrado y un país económicamente arrasado? Porque eso es lo que empieza a suceder. La lógica de los acontecimientos no puede ser más diabólica: para financiar nuestra economía necesitamos inversores. No hay otra opción y el BCE se niega a hacerlo. Luego se recortan gastos de donde sea para garantizar los pagos a nuestros acreedores, ya que a éstos les gusta obtener sus beneficios y estar seguros de que no vamos a gastarnos lo que no tenemos; de ahí que quieran "equilibrar las cuentas" -las nuestras, claro- y asegurarse el pago de los intereses. Con el pago creciente de intereses y con los recortes, la actividad económica se retrae. Esto lleva a un PIB en contracción paulatina que aterroriza a los inversores que, a su vez, escapan con su dinero a toda prisa de una economía que se desmorona. La espiral así concebida tiene que ser forzosamente hacia abajo.

Los chicos del gobierno alegan que no hay otra manera de hacer las cosas porque no hay otro lugar que de donde salga el dinero con el que financiar el crecimiento: tenemos pues que ser "creíbles" ante los mercados. Con cada subasta de deuda soberana que el gobierno coloca "sin problemas" en los mercados -tal y como explica la prensa reaccionaria-, nos comprometemos a pagar más y más dinero en concepto de intereses. ¿Hasta cuando puede sostenerse una situación así?

Mientras tanto, los partidos de izquierda montan huelgas por los recortes que califican de antisociales: recortan de educación y de sanidad y no de las grandes fortunas o a "la banca", nos dicen. Este argumento no es esencialmente diferente al del gobierno: solo difiere en donde hay que recortar. En realidad lo que se dirime aquí es una pregunta bien concreta: ¿a quién corresponde financiar la actividad económica? Pero nadie señala al BCE.

Perdidos en un falso debate, izquierdas y derechas se enzarzan en una disputa sin fin. Mientras tanto, la falta de dinero que ocasiona una economía en contracción genera un mercado a la baja que es lo más parecido a la ley de la jungla. En el caos florecen los cretinos, los cuales dejan de parecerlo porque la gente desesperada busca soluciones y las soluciones o el atisbo de ella resultan más verosímiles cuando la debacle oculta la cretinez de sus proponentes.

Indocumentados a lo Artur Mas o Laura Mintegui azuzan la "independencia" como solución a los problemas de sus "naciones" inventadas. Si España creciera al 10% y existiera un mero paro friccional del 2 o el 3% en una economía al alza sus soflamas gozarían de mucho menos predicamento. En las próximas elecciones del 25-N, las encuestas del CIS y la del CEO de la Generalitat, además de poner de manifiesto que sus conclusiones sirven para dirigir a la opinión pública (véase si no el silencio que pesa en esas mismas encuestas sobre Plataforma por Cataluña y lo que se jalea a grupos marginales como la Candidatura de Unidad Popular o la Solidaridad por la Independencia), demuestran que lo que más preocupa a los catalanes es el fantasma terrorífico del paro y de la crisis económica.

Esta es una baza que Artur Mas juega a fondo: como hemos dicho, en la desesperación, las tonterías pueden parecer soluciones. Que las soluciones sean tales es ya otra historia. ¿De verdad cree Mas que por salirse de España su situación va a mejorar? ¿Cree que puede saltarse los trámites de la asfixiante burocracia europea a la hora de pedir el ingreso de su flamante "Estado"? ¿Piensa que más allá de los Pirineos existe otra manera de concebir la economía que no sea el ajuste puro y duro, como aquí? ¿Cree que le va a servir, como le ocurre ahora, eso de que "Madrid nos roba" cuando parte de su PIB sea transferido a las regiones deprimidas de la UE? ¿Va a decir entonces que Rumanía nos roba y va pedir la "independencia"? Hace falta ser necio... o ambicioso.

Toda una casta política anidada en los fabulosos recovecos de la mastodóntica Generalitat tiembla ante la posibilidad de que los ajustadores profesionales del FMI y de la UE contemplen las fechorías perpetradas por los gestores del Palacio de San Jaime con el dinero de todos. Solo les queda la huida hacia adelante para tratar de ocultar que no roba "Madrid" sino que roba la casta política y que los problemas del extremeño y del murciano son los mismos que en Lérida. Y para que unos y otros no sumen dos y dos existe la fastuosa retórica nacionalista según la cual "España" nos maltrata.

Lo más penoso de todo esto es que aquellos españoles que han caído en las redes de semejante sofisma son incapaces de percatarse de que no ven más allá de sus narices. Su decepción sería algo así como la de la mujer de Baracaldo que ha saltado por el balcón. Ahora todo el mundo pone el grito en el cielo pero en la situación a la que nos está llevando De Guindos y sus muchachos ese tipo de cosas va a generalizarse. Ya pasó en 1929 y no veo por qué no va a pasar ahora pero tras eso hay la más amarga de las desesperaciones. Por todo ello, en este contexto hay que plantear las cosas desde el principio. Hay que romper con unos y con otros y generar, primero que nada, una poderosa ola de solidaridad nacional. Es necesario saber que la casta política, desde Bildu hasta el PP aunque con circunstancias distintas, SON LO MISMO en el sentido de que ninguno aporta soluciones. Todos ellos participan de distintas modulaciones de un discurso único frente al que se impone un pensamiento de ruptura que hoy no se ve por ningún lado.

Luego, es imprescindible restablecer la idea incuestionable de que la comunidad nacional es el núcleo prioritario que debe condicionar la acción política: la constitución, las leyes, etc, sirven a la comunidad de la nación Española pero no al revés, por la sencilla razón de que las vidas de la gente no pueden sacrificarse en el altar de dogmas ideológicos.

Solo teniendo esto claro puede decirse en Europa que los pueblos valen más que burocracias a las que nadie votó, como por ejemplo el BCE, el verdadero responsable de financiar el crecimiento de la eurozona. Si para estar en Europa hemos de retornar a la miseria decimonónica, está claro que Europa debe plantearse sin nosotros. Si alegan que fuera de Europa no hay futuro debe responderse que al paso que vamos tampoco hay futuro dentro, con la diferencia de que la falta de futuro fuera está por ver y dentro, en cambio, la cosa pinta cada vez más negra. Sinceramente, los eurócratas no tienen los arrestos de concebir a una de las principales economías de la UE dando un portazo y largándose ante el estupor del mundo: hay que recordar que no somos los únicos descontentos con lo que está pasando y que si no tenemos más poder real en Europa es por la sumisión de nuestra clase política a los intereses del capitalismo global.

En la formidable crisis espiritual, política y antropológica que padecemos, de cuyos síntomas quizás sea la economía el más visible, es el momento de las grandes ideas y de las grandes audacias. No es el momento de ridículas arcadias "independientes" que no hacen si no perpeturar un poder que nos oprime más y más, aunque eso sí: con un déficit público perfectamente equilibrado.

Cataluña
Espanya ens 'tragiversa'
Pablo Molina Libertad Digital 10 Noviembre 2012

El director y principal comunicador de una radio catalana independiente (en todos los sentidos) ha acusado a algunos periodistas de Madrit de tragiversar sus palabras de forma interesada en el debate sobre la otra independencia, la de la nación catalana. El error es disculpable, porque después de tres décadas de inmersión lingüística sólo faltaba que los comunicadores de referencia en Cataluña tuvieran que respetar las reglas gramaticales de un idioma extranjero. Además, todo el mundo sabe que se dice y escribe transjibersar, así que el debate abierto sobre la forma correcta de ese verbo es sólo una disquisición absurda de gramáticos ociosos.

Pero las declaraciones del ilustre gerente de esa emisora, aun sin pretenderlo el susodicho, se antojan muy en sazón respecto a la verdadera naturaleza del contencioso que se va a dirimir en las elecciones regionales catalanas del próximo día 25. Porque toda esta pendencia sobre la independencia tiene que ver con que se mantenga la dependencia. La de las finanzas de la Generalidad respecto de las arcas del Estado, me refiero. La soberanía está bien y los proyectos secesionistas resultan muy atractivos para una masa de votantes educada en el martirologio colectivo a manos de una potencia opresora. En términos electorales, el rédito de los partidos defensores de un proyecto tan ilusionante es muy abultado, como apuntan ya la mayoría de sondeos.

Sin embargo, no conviene tragiversar las palabras de Artur Mas, cuando sugiere que hará realidad las aspiraciones soberanistas del cuerpo místico electoral de Cataluña pasando por encima de las leyes y de todos los tratados internacionales. Antes hay que hacer cuentas, y además hay que hacerlas bien, no sea que el resultado final no dé ni para mantener el trinque acostumbrado del tres por ciento en concepto de beneficio industrial.

Al final, constatada la inevitabilidad de mantenerse en España como única posibilidad para la supervivencia financiera, los dirigentes catalanes, en caso de que la tropa se empeñe, harán una consulta popular sobre la independencia, condicionada a que el resto de españoles les sigamos pagando religiosamente como hemos venido haciendo hasta ahora. Una vuelta de tuerca más en la sempiterna estrategia de amenazar con independizarse, que tanto pavor despierta en los políticos del estadospañol.

Sólo falta por comprobar si los partidarios de la independencia, casi la mitad de la población catalana, van a estar dispuestos a dejarse tragiversar con tanta desvergüenza cuando llegue el momento de la verdad. Sinceramente, espero que mantengan sus actuales convicciones con firmeza y, con Mas o sin Mas, alcancen sus últimos objetivos democráticos. Después de haberles estado robando durante tres siglos, como sostienen sus partidos más votados y sus periódicos más leídos, lo único que queremos muchos españoles es, encima, tragiversarlos. Somos crueles, pero no tanto.

Es Cataluña la que se rompe
J. A. Gundín La Razón 10 Noviembre 2012

Con su mesianismo de aldea y butifarra, Artur Mar no romperá España, pero sí cuarteará Cataluña. Ya hay síntomas alarmantes. La embestida separatista, alimentada sin sentido del ridículo con viajes de cabotaje alrededor de sí mismo y una retórica adolescente, ha reventado las costuras de una sociedad diversa, multicultural y atomizada, apenas hilvanada por unas pocas hebras de consenso. Nada ni nadie se salva de ese arrebato nacionalista que ventea la tierra prometida a la vuelta de la esquina: ni los cuatro millones de catalanes que proceden de otras regiones españolas, ni el millón de inmigrantes extranjeros que asisten estupefactos a otra guerra tribal y a las cabriolas epilépticas del hechicero Mas. Se rompe la cohesión de los suburbios, aquellos cinturones escarlata donde antes hacía guardia la fe proletaria y hoy reza a Alá. Se desangra entre navajazos intestinos el partido socialista, atacado de esquizofrenia y con complejo de inferioridad. Se derrumba la fe de los inversores y la credibilidad pacientemente cosechada, degradada a bono basura. Y lo peor: en muchas familias se ha inoculado el veneno que obliga a elegir entre el padre y la madre, con España o sin España. Disyuntiva fatal que suele resolverse, en aras de la paz familiar, con un «Prohibido hablar de política» en la mesa.

Tampoco en los consejos de administración se menta la bicha, si acaso unos breves susurros certifican la alarma, pero que no conste en acta. Hasta el Barça ha sido alineado para un partido condenado a perder. Hay miedo, ese temor difuso que imponen los desfiles unánimes y de filas prietas, que se instila como ponzoña en una comunidad dividida entre los que tienen trabajo y los que no tienen ni esperanza (un millón), angustiada por la quiebra financiera, la deslocalización de empresas y con la sanidad en coma. Pero también hay temor a perder la subvención oficial y a que el poder vengativo del Palacio de San Jaime castigue la tibieza y la desafección. Falta oxígeno en esta Cataluña jibarizada por el soberanismo, reducida toda su alma y su tesoro intelectual a un catálogo de consignas y a un flamear de banderas. En vez de puentes y autopistas, construyen muros y peajes, empalizadas de odio creyendo que la peste viene de fuera, pero está dentro. Pobre ciudad de los prodigios, triste patria de las vanguardias, que siendo un vivero de inteligencia práctica está gobernada por plañideras y mediocres insatisfechos. De Tarradellas aquí, qué manera de degenerar. Bulle la «carn d’olla» con un chop chop profundo, a punto de rebosar, pero los separatistas la vuelcan sobre el fuego, dejando en ayunas a una sociedad insomne y frustrada. La campaña electoral nos regalará esperpentos irrepetibles. Lástima de Berlanga, qué escopeta nacional se ha perdido.

Plebiscito para la impunidad (1)
Gregorio Morán en La Vanguardia  10 Noviembre 2012

(via http://elcomentario.tv/reggio)

Siempre que aparece el nacionalismo en su forma institucional sé que están tratando de engañarme. Lo aprendí en una escuela que duró muchos años y que se llamó franquismo; entonces éramos autodidactas y nos dieron unas lecciones tan intensas que nos convirtieron en licenciados. Lo que está sucediendo en Catalunya en los últimos años apenas tiene nada que ver con aquello, pero al menos algunos guardamos la lección aprendida: allí donde hay un patriota, un abertzale, la libertad vale menos que sus convicciones. Estos caballeros supuestamente pacifistas, con mucha cita histórica y embelecos sobre lo líquido y lo gaseoso, nada violentos –de momento–, están dispuestos amanipular a la opinión con bombarderos que intimidan, cañoneras que asaltan las barcas de Roses y milagros portentosos de hijos de futbolistas, asunto nada baladí teniendo en cuenta que Lourdes por primera vez está al borde de la quiebra. Los fanáticos de ahora no van a las basílicas sino a los campos de fútbol.

¿Cuántas dosis de realidad es capaz de soportar una sociedad sin que te linchen? Un veterano, con el que no comparto nada y con el que no he hablado nunca, como es Duran Lleida, dice que si contara la verdad ahora, acabaría condenado a la hoguera pública”. Lo entiendo, aunque no debería, porque creo que los riesgos del oficio de ser líder están incluidos en el sueldo.

Si a estas alturas de la película yo dijera que al honorable Tarradellas no lo trajo ni la sociedad catalana ni el pueblo catalán defensor de sus tradiciones, sino la derecha española aliada con un buen puñado de inteligentes mediadores catalanes que entendieron que la victoriade la izquierda en Catalunya, en la primeras elecciones de 1977, no auguraba nada bueno para sus intereses, ¿me costaría un disgusto patriótico? Asustados ante lo que pudieran pretender aquellos feroces izquierdistas llamados Joan Reventós, Narcís Serra y el Guti, ¡el trío de la bencina, los pobres!, convocaron a toda prisa a Tarradellas en Madrid, doce días después de ver el descalabro en los comicios del 15 de junio. El president de la Generalitat en el exilio, al que nadie hacía ni puto caso hasta entonces, demostró la diferencia que había entre un profesional con talento y aquel personal bisoño. Las grandes manifestaciones del 76 y del 77, 11 de septiembre incluido, exigían “Llibertat, amnistia i estatut d’Autonomia”. Nada más, y no era poco entonces. Me permiten recordarlo aunque seguramente no figurará en los libros canónicos. Seamos humildes al menos por una vez y abandonemos ese concepto de falsa superioridad. España no es Canadá, ni Inglaterra, en similar medida que nosotros no somos ni Escocia y menos aún Quebec. Somos como todos, pero con mayores ambiciones. Nada más.

El próximo 25 no se dirime ni la independencia, ni el derecho a decidir, ni el comienzo de una nueva etapa dirigida por los mismos que han gobernado la vieja etapa durante décadas. El próximo 25 se trata de conceder a CiU el derecho a no explicar nada de cómo facilitaron la ruina del país y cómo participaron en las operaciones más corruptas de los últimos años. A mí no me roba España, sé muy bien qué españoles me roban, pero como vivo en Catalunya, entre los que me roban hay más catalanes que castellanos, santanderinos o bilbaínos.

Un ejemplo. Carmen Chacón, o Carme –me son indiferentes estas chorradas para patriotas descerebrados–, afirmó que la sede de Convergència estaba bajo control judicial tras el desfalco del Palau. En una entrevista que le hizo Josep Cuní, Francesc Homs –yo desconfío siempre de los tipos que llevan ropa impecable y luego se ponen calcetines negros con zapatos de color– respondió que no era cierto.Me gustan las entrevistas de Cuní, aunque las frecuento poco. Tiene esa capacidad para tranquilizar al entrevistado y luego lanzarle un directo a la mandíbula mental que le deja atónito. Pero no remata; no le costaría nada, otra pregunta y el personaje quedaría KO ante la pantalla, sin embargo no lo hace y le entiendo; ni es su estilo, ni creo que esta sociedad soportara esos ejercicios que, en Europa o Estados Unidos, son frecuentes. Pero vayamos a lo importante.

¿Está embargada o no la sede de Convèrgencia a causa de la estafa del Palau? Uno de los dos miente, y si hubiera periodismo auténtico en Catalunya alguien tendría que sacarnos de la duda, y cada cual asumiría su responsabilidad. En España entera, no hay excepciones, se puedementir impunemente. Como si fuera un gaje del oficio.

Pocas decisiones políticas se pueden explicar con la facilidad que puede hacerse esta de la convocatoria de nuevas elecciones en Catalunya. Acosados por su propia corrupción, acojonados por el despilfarro en el que han quemado sus penúltimos recursos –quedan los últimos para gastos de representación y el cultivo de la parroquia–, intimidados ante la protesta por el carácter selectivo de los recortes en sanidad y educación, se agarraron a la manifestación del 11 de septiembre. La alimentaron con abundante ayuda económica, ¡qué sería la Assemblea Nacional Catalana sin un adecuado engrase financiero! No hay organización patriótica sin subvención, ese es un principio básico de todo gobierno nacionalista, sea CiU o del inefable tripartito, que cumplió a rajatabla la misión que se le había encomendado. Si a esto sumamos un bombardeo de los medios de comunicación sin precedentes, y a los voceros alimentando la ira, tendremos el panorama perfecto para la gran batalla de ñigui-ñogui.

Contemplar a Artur Mas envuelto en la estelada es una de esas frivolidades que tendrán su precio. Me atrevo a asegurar que cree menos en la independencia que yo, porque a diferencia de algunos de nosotros que sobreviviremos solos, por hábito y veteranía, él maneja un barco que por muchos boquetes que tenga es todo lo contrario de un partido independentista. Ni derecho a decidir, ni independencia. Se hará lo que ellos negocien a partir de la victoria del próximo 25. El volumen de esa victoria dictará la arrogancia de sus pretensiones, pero todo dentro de un orden, y con la impunidad de que nadie osará citar el inmediato pasado.El pueblo cándido y la inteligencia alquilada otorgarán el derecho a decidir a él, a sus socios y a sus intereses inmediatos.

Tiene gracia el dirigente de las CUP (Candidatura d’Unitat Popular), la más aparentemente radical de las opciones electorales. “La independencia no es conservadora”. Santa simplicidad. La independencia no la vas a ver, porque ellos saben, ximplet, lo que se juegan en este envite. Y tú, y tus voluntariosos seguidores, todo lo que tenéis en Catalunya son cuatro alcaldías de mierda –de pueblos muy bonitos, eso sí–, en una sociedad a la que le agrada vuestro papel de caganers. La alegría de un pessebre.

Metido el PSC en el Puente de los Olvidos, tratando de conservar al menos los empleados sin demasiado dispendio. Hasta el cuello de conchaveo y corrupción, porque la pomada se repartía y había que estar a la que salta, patrióticamente hablando, por supuesto. Despiertos demasiado tarde los chicos de la bicicleta, por buen nombre Iniciativa per Catalunya; que ya tiene mérito en una organización supuestamente radical e internacionalista. El territorio se repartirá entre la convicción convergente y su pareja de hecho, Unió Democràtica. ¿Y Esquerra Republicana? Esquerra nunca fue un partido sino un comedero desde los tiempos de Companys, el de la muerte heroica y la irresponsabilidad política. Es como una empresa de intermediación que cobra altas comisiones, pero que salva al propietario. Ocurrió con Barrera y Pujol, luego repitió experiencia con Maragall y Montilla, menos experimentados, y que pagaron un precio que les sacó de la bancada y les metió en una crisis de la que aún no han salido. ¡Manda huevos que el voto del rechazo al sistema en Catalunya sea el PP! Lo demás son cotufas en el golfo. ¿Y nuestra prestigiosa inteligencia?

SOLIDARIOS CON EL ÓRDAGO CATALÁN
Intelectuales gallegos de izquierda se suman a la teoría antiespañola
EP www.elsemanaldigital.com 10 Noviembre 2012

La guerra de manifestos del denominado mundo de la cultura a favor y en contra del independentismo en Cataluña de cara al 25-N ha superado las fronteras y ya se ha contagido a Galicia.

Más de 800 firmas procedentes del mundo de la política, sindicalismo, la cultura o la universidad gallega avalan en un manifiesto el "derecho a decidir" del pueblo catalán y se muestran "solidarias" con la iniciativa de Cataluña de someter a referendo la permanencia o no en el Estado.

Es una reacción "desde Galicia y la izquierda" frente a la publicación de un manifiesto que "llamaba a la movilización pública española contra el deseo de someter a referendo la permanencia o no de Cataluña en el Estado". Entre ellas se encuentran políticos como dirigentes del BNG (como la diputada Carme Adán o el presidente de la Fundación Galiza Sempre, Xesús Veiga), el portavoz de Anova, Xosé Manuel Beiras, o el exalcalde vigués Lois Pérez Castrillo; así como firmas venidas del mundo de la cultura como Teresa Moure, Margarita Ledo, Uxio Novoneyra Rei (hijo del poeta) o Xosé Antón Pedreira Mirás, entre otras.

En el manifiesto, que se declara "desde la izquierda y desde una nación enmarcada en el referido Estado", los firmantes se expresan "frente a los ataques y a favor del proceso soberano que el pueblo catalán tiene decidido poner en marcha", advirtiendo de que "la discrepancia con la política económica y social de Artur Mas no debe servir como disculpa por parte de ninguna persona que se considera de izquierdas para oponerse al derecho a decidir".

A este respecto, señala que "decir que se usa la crisis como subterfugio para agitar el independentismo, y no percibir la ofensiva centralizadora que se comete como la coartada de la quiebra democrática, es tan manipulador como la imputación que se le hace a CiU de emplear el soberanismo como cortina de humo para ocultar su gestión".

Los firmantes consideran que la izquierda "que no echó mano del federalismo tras la Dictadura franquista para oponerse a un sistema político y centralista", no está "legitimada para hacerlo contra los anhelos de independencia que pueda existir". "Alguna responsabilidad tendrán los que ahora se acuerdan del federalismo y entonces no lo defendieron", lamenta en relación a la redacción de la Constitución del 78.

El documento recuerda que Cataluña buscó lecturas de la Constitución que "permitiesen avances en el reconocimiento del carácter plurinacional del Estado", pero el "cepillado de las Cortes y el uso partidista del Tribunal Constitucional echaron por tierra cualquier intento de abrir el actual marco jurídico".

Aversión a Cataluña
Asimismo, el texto critica el "negacionismo respecto de la historia de las agresiones del Estado español contra Cataluña" y avisa de que "es falso que no se alimentase y alimente la aversión contra Cataluña (también, aunque de otra forma, contra Galicia y Euskadi), por mucho que se ponga la venda antes de la herida". Por ello, concluye que es "evidente el agotamiento de esta vía" y advierte de que "mientras que no se reconozca la realidad plurinacional del Estado y el derecho a decidir de los distintos pueblos que lo configuran, el sistema político español no será plenamente democrático".

Para este grupo de personas, la "campaña contra la soberanía" de Cataluña debería tener "en la izquierda difícil asiento por su tradición, justamente, democrática". "Nos parece que llamar a las ´fuerzas democráticas´ a impedir el derecho a decidir del pueblo catalán, no es compatible con decirse de izquierdas y tampoco demócratas".

"Por todo esto, desde Galicia, desde la izquierda y como demócratas, defendemos el derecho a decidir y apoyamos que Cataluña pueda someter a referendo su permanencia o no en el Estado español, tomando las determinaciones que estime oportunas en relación a su presente y futuro", finaliza el documento.

Puerto Rico quiere la dependencia

ÁNXEL VENCE La Opinión 10 Noviembre 2012

Mientras los primeros ministros de Escocia y Cataluña se desviven por la independencia de sus territorios, los portorriqueños acaban de votar a favor de que su país pase a depender de los Estados Unidos mediante la integración en esa gran potencia. Unos quieren salir y otros entrar en este bullanguero mercadillo de las patrias. Puerto Rico gozaba -o padecía- ya la condición de Estado Libre Asociado a USA; pero se conoce que nunca llegó a estar cómodo con ese estatus de país satélite. Tanto es así que los portorriqueños vienen siendo consultados cada cierto tiempo sobre sus preferencias con una variada gama de opciones que incluye la independencia, la actual asociación o la integración en Estados Unidos.

La población se había mostrado conforme hasta ahora con lo que tiene; pero al cuarto referéndum ha escogido la entrada de Puerto Rico en la Unión. Olvidadas ya las batallitas callejeras de West Side Story, los portorriqueños quieren ser el Estado número 51 de los USA, aunque la decisión sobre el asunto habrá de tomarla el Congreso norteamericano. Serán los congresistas quienes calculen si hay sitio para uno más o bien el aspirante debe quedar en lista de espera.

Los resultados son, en cualquier caso, inequívocos. Más de un 61 por ciento de los habitantes de Puerto Rico optaron por la anexión de su país a los Estados Unidos, frente a un tercio de los consultados que preferiría seguir como hasta ahora y un minúsculo porcentaje del 5,5 que votó independencia. Curiosamente, el modelo portorriqueño podría haber servido de inspiración al anterior presidente vasco Juan José Ibarretxe, quien propuso en el plan bautizado con su apellido una fórmula de "libre asociación" de Euskadi con España. No faltó, cierto es, quien interpretase entonces que Ibarretxe pensaba más bien en la Irlanda asociada al Reino Unido desde 1921 a 1949 como modelo para su transitorio Estado Libre. Como quiera que sea, el lehendakari elaboró su plan, lo presentó al Congreso y este lo desaprobó. Fuese y no hubo nada.

Siete años después, el presidente Artur Mas ha retomado en Cataluña la idea del Estado Libre Asociado que estaría en España sin estar y dejaría la UE sin abandonarla, como paso previo a la independencia del territorio. Al igual que Ibarretxe, Mas apela a la "voluntad" del pueblo -catalán, en este caso- como argumento para fundar sus reclamaciones de soberanía, aunque las leyes vigentes no permitan atender tal demanda. Dado que la noción de "pueblo" resulta algo etérea, Mas se propone cuantificarla mediante un referéndum en el que se sabría con exactitud cuántos ciudadanos están a favor de aventurarse por la vía portorriqueña y cuántos prefieren dejar las cosas como hasta ahora, no vaya a ser que empeoren.

El precedente de Puerto Rico no parece exactamente alentador para las aspiraciones de Mas que, por otra parte, son tan legítimas como cualesquiera otras que se planteen con educación y orden. Y es que, lejos de optar por la independencia, los portorriqueños han decidido que, puestos a depender de todas formas, más vale aprovecharse de las ventajas que ofrece la ciudadanía norteamericana. No es desde luego el mismo caso de Cataluña: y tal vez por eso sorprenda el afán de Mas por buscar una fórmula que tanto recuerda, en apariencia, a la de Puerto Rico. Será que ni siquiera los nacionalistas más extremos consiguen sustraerse a la fascinación que USA y sus costumbres ejercen sobre España. Quién sabe.

España, ¿triunfo de la conjura?
Ramón Ibero www.vozbcn.com 10 Noviembre 2012

A finales del siglo XVIII tienen lugar en Gran Bretaña los primeros de una larga y nutrida serie de avances técnicos de aplicación práctica que muy pronto abarcarán grandes parcelas de la actividad humana, incluida su organización sociolaboral, y, superando fronteras nacionales, se difundirán en amplios territorios de la Europa central y septentrional, hasta cristalizar por último en lo que el historiador Arnold Toynbee va a llamar Revolución industrial.

La máquina de vapor, movida por carbón, constituye sin duda la invención más decisiva de ese fenómeno histórico, ya que impulsa no sólo la industria siderúrgica y buena parte de la industria textil, junto con la minería, sino también los medios de transporte y comunicación terrestres y marítimos. Y, toda vez que tanto la industria textil como la siderurgia y la minería reclaman cantidades ingentes de mano de obra, muy pronto en torno a las ciudades se construirán grandes instalaciones fabriles y aún más grandes complejos de viviendas para los obreros y sus familias.

Ha cambiado el modelo de la estructura social. De hecho, se ha pasado de una sociedad rural y una economía agraria y artesanal, prioritariamente de subsistencia, a una sociedad esencialmente urbana y una economía basada en la mecanización y, gracias a ella, en la producción a gran escala de bienes de consumo que irán rebasando progresivamente el ámbito de las necesidades primarias del individuo y la colectividad. En términos marxistas diríamos que se ha dejado atrás el modo de producción feudal y se ha iniciado el modo de producción europeo u occidental. Es la hora de la economía de mercado o, si se prefiere, del capitalismo.

En ese escenario destacan pronto dos figuras humanas: el empresario y el obrero. Los empresarios, que contratan a los obreros en calidad de asalariados y comercializan el producto de su trabajo, forman pronto la burguesía empresarial, mientras que los obreros, integrantes del llamado proletariado industrial y urbano, no tardarán en crear organizaciones que les permitan defender sus intereses individuales y sobre todo colectivos a partir del nivel de subsistencia inicial (Trade Unions).

Burguesía y proletariado son, pues, los protagonistas de ese momento histórico que, en Gran Bretaña y la zona norte del continente europeo, se extiende desde finales del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX y, en atención a sus innovaciones técnicas y sus profundos cambios sociales, ha pasado a la historia con el nombre de Revolución industrial.

Si es cierto que muchos estudiosos extranjeros acostumbran a hablar del largo siglo XIX por entender que, como ciclo histórico coherente, se extiende desde las últimas manifestaciones de la Revolución francesa hasta el estallido mismo de la I Guerra Mundial, ya iniciado el siglo XX, personalmente considero que en el caso estricto de España habría que hablar más bien del corto y denso siglo XIX, toda vez que, de fronteras adentro, podemos afirmar que empieza en 1808 con una Guerra de Independencia que degenera en un enfrentamiento fratricida y termina en 1898 con la liquidación de las posesiones de ultramar.

Entre esas dos fechas se sitúan hechos de tanta transcedencia política y social para el presente y el futuro de nuestro país como, por ejemplo, la promulgación de la Constitución de 1812, el reinado de Fernando VII (1814-1833), las tres guerras carlistas, el proceso descolonizador de Hispanoamérica, las varias desamortizaciones, en especial la de Mendizábal (1836), la Revolución de 1868 y la instauración de la I República (1873-1874). Cuando aún no ha terminado el siglo, España presencia el fin de su epopeya americana y queda reducida nuevamente a su espacio peninsular. La situación provoca una profunda y sentida reflexión en un puñado de intelectuales que hacen suyo el estado de postración que vive el país.

En ese contexto tiene lugar nuestra modesta Revolución industrial que, aunque llega con notable retraso respecto de los modelos británico y continental y se limita prácticamente a determinadas zonas de Cataluña y el País Vasco, nos trae, con el tendido de la red ferroviaria nacional y su esquema radial centrado en Madrid como capital de la nación, una decisiva mejora de las comunicaciones y, en consecuencia, una cohesión interterritorial que, si siempre fue necesaria, a partir de ahora será imprescindible para hacer frente a futuras tensiones de carácter centrífugo. Nuestro ferrocarril inicia su andadura en 1837, en 1848 se inaugura la línea férrea Barcelona-Mataró, que cubre una distancia aproximada de 28 kilómetros, y, a principios del siglo XX, la red ferroviaria nacional supera los 15.000 kilómetros.

Las burguesías empresariales vasca y catalana aceptan de buen grado la autoridad de la Corona que, al controlar el aparato del Estado, les ofrece a cambio su decidido apoyo frente a la competencia exterior. Se trata de una política proteccionista que, de una parte, cierra el paso a la entrada de productos extranjeros que podrían competir ventajosamente con los nacionales y, de otra, les asegura la explotación en exclusiva de un mercado no precisamente rico pero sí estable y de tamaño medio en el conjunto de Europa. En 1800, España tiene una población de 11,5 millones y en 1900 llega a los 16,5 millones de personas.

En Cataluña, el proceso industrial reproduce, en líneas generales, el modelo ya implantado en Europa, bien que, como queda dicho, con cierto retraso. Inicialmente, la industria textil -tejidos de algodón y lana- se desarrolla sobre todo gracias a la aportación de capitales familiares y utiliza dos fuentes de energía: el agua y el carbón. Las fábricas que se establecen en la cuenca alta de los principales ríos de la región aprovechan como fuerza motriz los saltos de agua y reciben el nombre de colonias. En ellas, los obreros viven con sus familias bajo el control directo y permanente de sus patronos, mientras que las fábricas que se instalan en la zona litoral, siempre en el entorno de Barcelona, utilizan como fuerza motriz el vapor generado por la combustión de carbón, razón por la que se las conoce popularmente como vapores y son identificadas por sus altas chimeneas.

En el País Vasco, el proceso industrializador arranca de la extracción del hierro y la industria siderúrgica derivada de ella y por ese mismo motivo se concentra en la provincia de Vizcaya. La gran protagonista de esta nueva actividad, cuya aparición y desarrollo debemos situar en el último tercio del siglo XIX, es una burguesía de nuevo cuño vinculada a la propiedad de las minas de hierro. Como en el caso de Cataluña, esa burguesía apuesta por el mercado nacional y en consecuencia reclama del Gobierno de la nación una política que proteja sus intereses. Gracias a esa política, y concretamente a las medidas proteccionistas de 1896, la industria vasca contará en lo sucesivo con un mercado en el que podrá colocar sus productos metalúrgicos sin temor a la competencia extranjera. Dentro de esa línea, el año 1898 marca el arranque de un nuevo impulso económico derivado de la repatriación de capitales procedentes de Cuba y Filipinas, colonias recién emancipadas.

En 1902 se crean empresas tan importantes y representativas como Altos Hornos de Vizcaya y Astilleros del Nervión, mientras que el sector naval, de larga y fructífera tradición, se consolida y se diversifica. Simultáneamente, el capital vasco inicia una fase de expansión con inversiones en diferentes sectores económicos de España y la industria metalúrgica incrementa considerablemente sus exportaciones gracias a la situación de los mercados europeos generada por la I Guerra Mundial.

A modo de resumen podemos decir que en el País Vasco la Revolución industrial giró en torno a cuatro ejes fundamentales -la minería de hierro, la siderurgia, la industria naval y la inversión de capitales- y, a pesar de su evidente retraso respecto del modelo británico, arrojó un balance final muy positivo, pues generó un progreso de rango europeo gracias a la existencia de una burguesía, sumamente activa y emprendedora, que, a partir de la inversión de capitales inicial, se procuró un poder financiero, banca incluida, de ámbito nacional.

Movimientos políticos
Al hablar de la red nacional de ferrocarril nos hemos referido no sólo a su función como medio de transporte y comunicación sino también -deliberadamente- a su condición de elemento cohesionador de la nación frente a futuras tensiones centrífugas de la periferia. Esas tensiones tuvieron, pues, un claro sello burgués y en su origen estuvieron ligadas a la Revolución industrial tanto en Cataluña como en el País Vasco.

Dentro de esa línea directriz, en la segunda mitad del siglo XIX las burguesías catalana y vasca alumbrarán e impulsarán sendos movimientos políticos que, con el paso del tiempo, pondrán en jaque al Gobierno de la nación. Cada uno de estos movimientos reclamará un espacio geográfico propio y un poder político propio, no subordinado, a partir de una historia, una cultura y una lengua también propias y diferentes.

En Cataluña, los primeros indicios de la búsqueda de una identidad propia y distinta de la aceptada comúnmente como española se situán entre la tercera y la cuarta década del siglo XIX y se inscriben en lo que se conoce históricamente como Renaixença. Se trata de un movimiento cultural, sumamente minoritario, impulsado por la intelectualidad burguesa con un claro componente clerical y religioso, mientras que en 1895, en pleno auge de la industrialización, Sabino Arana, padre del nacionalismo vasco, funda el Partido Nacionalista Vasco (PNV).

El nacionalismo de Sabino Arana se asienta en una exaltada y, por eso mismo, romántica defensa de lo autóctono e incluso de lo telúrico -tierra, raza, lengua, religión, fueros- frente a lo español, encarnación de lo espurio e inferior. Con el tiempo, en el seno del PNV surgirá una corriente moderada que se opondrá a la radical en sus aspiraciones soberanistas, pero ello no impedirá que la formación intente acoger en su seno a todas las clases sociales del País Vasco para impulsar su proyecto nacional y hacer frente tanto al poder del Gobierno central como a toda forma influencia exterior. Su objetivo inmediato será crear comunidad, incluso un oasis vasco. Esto no impidió que en 1916, tras el éxito de la experiencia catalana con la Lliga Regionalista, los sucesores ideológicos de Arana aceptaran un régimen autonómico para los territorios forales.

Aunque la Renaixença se definió como manifestación cultural apolítica, es frecuente que se la cite como punto de partida del catalanismo e incluso del nacionalismo catalán. Se extingue con el siglo, pero antes, concretamente en 1892, se redactan las ‘Bases de Manresa’, declaración de principios de un proyecto político catalanista liderado, entre otros, por Enric Prat de la Riba. El nacionalismo catalán ha cobrado carta de naturaleza.

En 1901 se funda la Lliga Regionalista, que integra dos corrientes catalanistas de ideología conservadora y, dirigida por políticos tan destacados como el mencionado Prat de la Riba y Francesc Cambó, va a desempeñar un papel hegemónico en Cataluña hasta 1930, momento en el que es suplantada por Esquerra Republicana de Catalunya liderada por Francesc Macià.

En 1931, Francesc Macià proclama la República Catalana y, a pesar de que la aventura se salda con un fiasco inmediato, él es erigido en presidente de la Generalidad. Ese fiasco no es óbice para que en octubre de 1934, coincidiendo con la revolución de Asturias, Lluís Companys, nuevo presidente de la Generalidad, proclame el Estado Catalán. El Gobierno de la nación lo aborta, encarcela a Companys y decreta la suspensión del régimen autonómico concedido a Cataluña.

En la Guerra Civil (1936-1939), los nacionalistas vascos estarán a favor de la República y a su lado lucharán durante toda la contienda, pero la burguesía catalana da una vez más muestras de su seny y, tras pasarse al bando nacional (a la postre, el bando de los vencedores), recibe a Franco como su libertador, aclamándolo en la Avenida Diagonal barcelonesa (21 de enero de 1939).

A partir de ese momento, el nacionalismo vasco, controlado antes y ahora por la burguesía regional, no dará señales de vida hasta que, iniciada la década de los sesenta, ETA nos haga saber con sus criminales atentados que la guerra contra España no ha terminado, mientras que los miembros de la burguesía catalana se integrarán dócil y gustosamente en el nuevo régimen como buenos católicos y enemigos declarados del comunismo. En él medrarán hasta que, a finales de esa misma década, sabedores de que el régimen de Franco está próximo a su fin, empiecen a azuzar furtivamente ciertas acciones subversivas, a intrigar en sacristías y conventos y, sobre todo, a maquinar su gran conjura: una Cataluña soberana dentro y por encima de una España desnaturalizada, colonizada y sojuzgada.

Lo que viene después es de dominio público. Se inicia el proceso democrático, se proclama la Constitución de 1978 y se instaura el Estado de las Autonomías, que pone fecha a la voladura de la nación española. ¿Triunfo de la conjura?

Ramón Ibero es traductor y periodista


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