AGLI Recortes de Prensa    Viernes 16  Noviembre 2012

El TC, ¿poder constituyente?
EDITORIAL www.gaceta.es 16 Noviembre 2012

Una vez dada a conocer la sentencia del TC favorable al matrimonio homosexual, se confirman los peores presagios: no sólo queda dañado el matrimonio, sino que queda dañada la propia Constitución, convertida en objeto de las “interpretaciones evolutivas” de un Tribunal Constitucional dotado, de hecho, de un ilegítimo poder constituyente. El redactor sostiene que “desde una estricta interpretación literal”, la Constitución “sólo identifica los titulares del derecho a contraer matrimonio, y no con quién debe contraerse”.

Esta grotesca manera de leer un texto constitucional (“El hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica”) obliga a la sentencia a reconocer que el constituyente en 1978 no tuvo “la voluntad de extender el ejercicio del derecho a las uniones homosexuales”, pero era indispensable correr el riesgo del ridículo para poder dar paso a la que llama la “interpretación evolutiva”.

Según esta concepción, los legisladores actualizan la aplicación de los grandes principios a realidades sociales cambiantes que el constituyente ni siquiera imaginó, y “el Tribunal Constitucional, cuando controla el ajuste constitucional de esas actualizaciones, dota a las normas de un contenido que permita leer el texto constitucional a la luz de los problemas contemporáneos”.
Traducido al román paladino, no son las leyes y las conductas las que deban adaptarse a la Constitución, sino al revés. Eso, que en determinados casos podría hasta defenderse, requeriría forzosamente las correspondientes reformas de la Carta Magna. Pero eso es lo que el redactor de la sentencia ha querido evitar a todo trance, y ha convertido al TC en un súper-constituyente por sí y ante sí, capaz de hacer decir a la Constitución lo que no dice, gracias a la “interpretación evolutiva”.

El triunfo de los mediocres y de los partidos políticos
Francisco Rubiales Periodista Digital 16 Noviembre 2012

La mediocridad es la gran herejía de nuestra época. Los mediocres se han apoderado del mundo y lo han cambiado todo, desde la política a la religión, sin olvidar los valores, las costumbres y las leyes. Todo está dominado por esa plaga, la peor y mas dañina de todos los tiempos. Los partidos políticos son la gran expresión del triunfo de la mediocridad en el mundo actual.

Desde Aristóteles hasta Darwin y Spencer, ningún pensador político, filósofo o estudioso había imaginado que una sociedad pudiera ser liderada por mediocres. La historia de la Humanidad, claramente explicada por Darwin, refleja el triunfo de los más fuertes y mejores sobre los peores y los mas débiles. Desde los tiempos antiguos, los mas fuertes alcanzaban el poder y ejercían un liderazgo sustentado por la fuerza o la inteligencia superior. Sin embargo, todo cambió cuando se fundaron los partidos políticos y los mediocres descubrieron que, unidos y organizados, podían imponerse a los más fuertes e inteligentes, casi siempre divididos y desorganizados. A partir de entonces, el mundo, dominado por una panda de mediocres organizados en partidos políticos, está revuelto, es más inepto, injusto y depravado y muchas veces involuciona en lugar de evolucionar. Es la consecuencia directa del triunfo de la mediocridad, que ha tomado el poder y creado un imperio político donde los mediocres controlan la historia con la ayuda de torpes, imbéciles y malvados.

La mediocridad es la gran herejía de nuestra época. Los mediocres se han apoderado del mundo y lo han cambiado todo, desde la política a la religión, sin olvidar los valores, las costumbres y las leyes. Todo está dominado por esa plaga, la peor y mas dañina de todos los tiempos.

La sociedad, al igual que la naturaleza, se regía por la selección de las especies y los mejores se imponían a los peores. De ese modo, el mundo avanzaba y casi siempre mejoraba. Pero la irrupción de los partidos políticos en la escena lo cambió todo y los mediocres tomaron el poder, imponiendo a la Historia un devenir alocado, sin lógica, irracional y muchas veces dominado por el mal y sus secuelas de abuso, corrupción, violencia, desigualdad y opresión.

Un vistazo desinteresado a la Historia demuestra que los líderes antiguos eran los mejores y que el pueblo les exigía mucho, sobre todo que se asemejaran a los dioses. Se sentian orgullosos de sus dirigentes y los adornaban con privilegios para, a cambio, recibir de ellos protección y un liderazgo sabio y prudente. En la antigua Sumeria existían alimentos especiales elaborados para deificar a los reyes, que eran los únicos con derecho a consumirlos. A cambio, las exigencias a los poderosos eran enormes y el fracaso de los líderes se pagaba caro, incluso con la vida. Hoy todo se ha mediocrizado. A los políticos no se les exige nada, ni siquiera que sepan idiomas, y el fracaso ni siquiera provoca la dimisión. Desde que los partidos irrumpieron en la Historia, el liderazgo en la Tierra se transformó en una cloaca.

En el mundo de los líderes no tenían cabida ni la cobardía ni la mentira ni la corrupción, los tres pecados capitales del liderazgo actual. Cuando algún rey caía en esos vicios, la sociedad entera conspiraba para deponerlo porque se sentía indignada de tener a un canalla en el poder.

Los partidos políticos, ideados como estructuras superiores capaces de llevar la voz del pueblo hasta el corazón del Estado, han frustrado todas las esperanzas y traicionado las espectativas del pueblo. Se han convertido en maquinarias que únicamente se mueven por el poder y para el poder, tras haber abandonado al pueblo y adquirido el vicio rastrero de anteponer sus privilegios e intereses al bien común.

La vida interna de los partidos es un desastre antidemocrático y vertical que parece ideado para fabricar mediocres pervertidos y antidemócratas. Dentro de los partidos, para prosperar, hay que someterse al líder y renunciar a la crítica. No existe el debate ni el discernimiento, que son la esencia de la sabiduría y de la formación humana, sino pura sumisión esclava. Para prosperar dentro de un partido no hay que ser inteligente o virtuoso, sino someterse, decir siempre "sí" al líder, no pensar demasiado y acumular rencor y mala leche para cuando el poder se ponga a tiro. La verdad tiene allí menos importancia que la conveniencia y los análisis y conclusiones suelen ser fallidos, arbitrarios y parciales. Cuando después de años sometidos a esa disciplina de sumisión y represión de la creatividad, la imaginación y la chispa, un militante escala puestos y, tras ganar su partido las elecciones, accede a un ministerio o a la presidencia del gobierno, nos encontramos frente a un gran mediocre, cocido en el horno de la mediocridad y cargado de cobardía, hipocresía, falsedad y resentimiento. Cualquier cosa menos un demócrata, pero llevado en volandas por los mediocres hasta el liderazgo y la responsabilidad de gobernar una nación.

Después pasa lo que pasa. Basta contemplar a personajes como Felipe González, José María Aznar, Zapatero y Rajoy para descubrir la fuerza de la mediocridad y la pasta mediocre que inunda e infecta todo el edificio de la política, en España y en otros países, aunque España, probablemente, ejerce un liderazgo mundial en mediocridad difícil de desbancar.

Si alguien no cree en este análisis y en el duro diagnóstico de que el mundo, dominado por la mediocridad de los partidos, retrocede en lugar de avanzar, que mire y analice el balance de lo que han logrado los partidos políticos en los dos siglos que llevan dominando el mundo: No han logrado un mundo mejor sino todo lo contrario. El siglo XX, que fue el siglo del Estado y de los partidos políticos, fue también el de los asesinatos y la violencia. Sin contar con los muertos en campos de batalla, más de cien millones de civiles fueron asesinados por el poder político en limpiezas étnicas, guerras clandestinas, aniquilaciones culturales, odios nacionalistas y exterminios basados en la seguridad nacional. El resultado de la dictadura antidemocrática y anticiudadana de los partidos es aterrador: hambre, violencia, guerras, asesinatos, desigualdad, miedo, distancia creciente entre ricos y pobres, desprestigio de la política, corrupción, injusticia, mentiras, engaños y un largo y estremecedor etcétera, logrado por los mediocres organizados en sus lamentables y dañinos partidos políticos.

Voto en Blanco

Zapatero, el primero
Pedro de Hoyos Periodista Digital 16 Noviembre 2012

Ciertamente razones para ir a la huelga había muchas. Y culpables también. El primero, Zapatero. Le tocó ser presidente en el peor de los momentos económicos y fue incapaz de reconocer su incapacidad, permítanme la intencionada repetición, por no haber aprendido Economía ni en ese par de tardes que le prometió Jordi Sevilla. ¿O somos todos flacos de memoria y se nos olvida cómo y cuándo empezó todo esto?

Recordemos también cómo el fango en que anda España metida empezó con la avaricia de los bancos, cómo nos engañaron para gastar más de lo que teníamos al ofrecernos hipotecas-trampa que dieron origen a esta bola de nieve deudora que aplasta la sociedad y los derechos de los trabajadores.
Tengamos en cuenta, igualmente, que Rajoy está contradiciendo el contrato programa por el que fue votado por varios millones de ciudadanos, a los que falta al respeto cada vez que firma el BOE. Que la ciudadanía tenga en cuenta también cómo en vez de remangarse y reformar un Estado que no funciona, cercenando cargos y amputando instituciones obsoletas, Rajoy apoya las concesiones-jeta de los políticos que se duermen en sus escaños a la espera de que “caiga” el sueldo mensual o las jubilaciones de oro como la que el lehendakari López se ha auto otorgado.

En vez de aportar soluciones el gobierno observa en silencio las indemnizaciones de banqueros corruptos que pagamos todos, especialmente aquellos desahuciados por no devolver una hipoteca que proporcione dinero necesario para dichas indemnizaciones.

Razones había para la huelga. Los derechos en retroceso de trabajadores y jubilados, por ejemplo. Y culpables también. Los sindicatos incluidos. Sindicatos de la silicona y del petardo, cínicos sindicatos de piquetes “informativos”, sindicatos del miedo y de la coacción, sindicatos de dirigentes millonarios, sindicatos de subvenciones pagadas con los impuestos de los trabajadores, sindicatos que apoyaron sin preocuparse aquel despiporre económico de Zapatero -volvemos a Zapatero- en contra de las indicaciones serenas y con perspectiva de otros socialistas como Almunia y Fernández Ordoñez a los que despreciaron y ningunearon. Y no se olvide que nuestros nietos habrán de pagar dicho despiporre sindico-zapateril con recortes de sueldo, derechos y jubilaciones por siempre. No, no nos representan, estos sindicatos tampoco.

Sí, razones y culpables había, por eso hice huelga.

CATALUÑA
El mal ya está hecho
Antonio Robles Libertad Digital 16 Noviembre 2012

Gane o pierda Artur Mas en las elecciones del día 25, el mal ya está hecho. Aunque el sentido común de la mayoría neutralice el proceso a la independencia, el envite habrá sembrado miedo, aumentado la división familiar, cultural, lingüística y nacional, roto los lazos afectivos entre partidarios y detractores de España y alimentado una frustración en dos generaciones de jóvenes educados en el odio a España imposible de disolver.

Ese será el primer triunfo del independentismo, haber creado las condiciones emocionales para hacer irreversible el desentendimiento entre españoles. Quienes han inducido a aquéllos a creer que el sueño de la independencia depende de su sola voluntad, sin riesgos ni esfuerzos, sin trabas constitucionales ni oposición internacional, olvidaron recordarles que en democracia el respeto a la legalidad lo es todo. Se les olvidó recordarles que en un Estado democrático de Derecho no hay atajos, ni sus fundamentos jurídicos se cuestionan con manifestaciones masivas ni elecciones ordinarias, por mucho que se crean que sus sueños son la democracia misma y España el mal contra el cual vale todo. Ya no es posible metabolizar esa frustración alimentada de emociones, y más pronto que tarde el niño consentido se hará insoportable. Incluso para su padre Arturo.

Me ha sorprendido que los argumentos de los secesionistas se hayan centrado únicamente en los beneficios económicos de la ruptura con España. Si así fuera, ¿acaso alguien podría alegarlos para quedarse con la mejor parte del botín sin estafar los legítimos derechos del resto de los ciudadanos españoles? La viabilidad económica no demostraría nada, sólo el egoísmo más reaccionario de los que más tienen.

Lo paradójico es que ni siquiera los argumentos económicos le son favorables. Todo indica que, al menos en una generación (15 años según Ortega y Gasset), viviríamos mucho peor. Para los que ya tenemos una edad, el resto de la vida. Pero lo que me sorprende aún más es que sus detractores se hayan dejado llevar a ese terreno de discusión, como si la cuestión se redujera a la viabilidad económica y no al respeto al Estado de Derecho y a la soberanía compartida, que en último extremo es una racionalización jurídica de millones de sentimientos culturales, familiares, lingüísticos e históricos, cuya destrucción provocaría inevitablemente desgarros.

Es duro haber asistido a lo largo de los últimos treinta años a la invención de este enfrentamiento, sin que los responsables de evitarlo hicieran nada. El camino inverso que, en Sudáfrica, llevó a Nelson Mandela a renunciar a la venganza contra los responsables del apartheid, para construir una nación de ciudadanos libres e iguales sin importar el color de la piel, el idioma o los abusos del pasado. Él tenía todas las razones para levantar trincheras y exigir responsabilidades, y no lo hizo; él utilizó los sentimientos deportivos para unir corazones, llenó estadios para diluir rivalidades, excitó emociones para disolver viejos rencores; al contrario que el nacionalismo catalán, dispuesto siempre a utilizar el Camp Nou para inventar diferencias y excitar odios. Es la diferencia entre quienes creen en la humanidad y quienes la utilizan para levantar muros y parcelarla en tribus.

Afortunadamente, el independentismo de Artur Mas no logrará la mayoría absoluta; suerte tendrá si consigue consolidar los 62 diputados que actualmente tiene. Pero, desgraciadamente, la estrategia tramposa de la Cataluña eternamente ofendida bastará para asegurar el poder a las 400 familias burguesas que, según el corrupto Félix Millet, dominan Cataluña.

HUELGA POLÍTICA
El Gobierno consuela a los sindicatos
Guillermo Dupuy Libertad Digital 16 Noviembre 2012

Hay quien dice, con mucha lógica, que el triunfo o el fracaso de las huelgas no se determina en función del grado de participación en ellas, sino en la medida en la que las reclamaciones de sus convocantes sean atendidas después. No estoy seguro, pero creo que con Sarkozy Francia vivió algunas de las huelgas y manifestaciones más secundadas de su historia; huelgas y manifestaciones que sin embargo se saldaron rotundos fracasos porque los organizadores no obtuvieron una sola concesión del Gobierno. En sentido contrario, recuerdo la baja participación que tuvo la huelga celebrada contra la segunda reforma laboral que Aznar pretendió sacar adelante en las postrimerías de su segunda legislatura. Al final, sin embargo, se tradujo en un incontestable triunfo sindical, gracias a los complejos de un Gobierno que decidió abortar esa misma reforma que antes consideraba imprescindible.

A raíz de la huelga general que hemos padecido este miércoles –de las menos secundadas de nuestra historia–, no creo que el Gobierno de Rajoy vaya a variar su política por las reclamaciones de sus convocantes. Fundamentalmente, porque gracias al euro no tiene en su mano la posibilidad de fabricar billetes. Ahora bien, este fracaso sindical puede resultar muy relativo si el Ejecutivo mantiene una serie de políticas a las que los sindicatos no plantean objeción alguna, entre otras razones porque en muchos casos son directos beneficiarios de ellas. Tal es el caso de la elevada y empobrecedora subida de todos los tipos impositivos; o el mantenimiento de empresas, fundaciones y demás chiringuitos públicos, que no hacen más que dilapidar recursos; por no hablar de las multimillonarias subvenciones directas que este Gabinete sigue otorgando a los huelguistas.

Los sindicatos dicen que hay que "preguntar en referéndum" a la gente, pero se cuidan muy mucho de que los ciudadanos puedan dar su opinión sobre si les parecen bien políticas del PP como las que se traducen en el mantenimiento de las multimillonarias subvenciones a los sindicatos, la subida del IRPF y el IVA o el sostenimiento de las cadenas de televisión públicas, que suponen bastante más dinero que muchos de esos tímidos recortes del gasto público que el Gobierno ha llevado a cabo. Tampoco he oído pedir a los sindicatos que se pregunte a los ciudadanos respecto a si consideran conveniente o no que el Gobierno se siga negando a una reforma del modelo autonómico destinada a erradicar duplicidades.

Que este Gobierno se empeñe en preservar la mayor parte de nuestro sobredimensionado sector público, aun a costa de entorpecer, mediante subidas de impuestos, nuestras posibilidades de recuperación es un éxito de los sindicatos que va mucho más allá al hecho –ya de por sí relevante– de conseguir que Rajoy les siga subvencionando o negándose a promulgar una ley de huelga.

La misma forma de valorar por parte del Gobierno del PP la incidencia de la huelga podríamos decir que constituye un premio de consolación para sus fracasados convocantes. Y es que, lejos de subrayar el histórico fracaso de convocatoria, o de denunciarlos como principalísimos corresponsables de la crisis que padecemos, la buena de Soraya Saenz de Santamaría se ha limitado a comprender el "malestar ciudadano" pero defendiendo la necesidad de mantener la política que el Gobierno está llevando a cabo. Vamos que, lejos de subrayar el fracaso de los sindicatos a la hora de representar y encauzar el innegable malestar ciudadano, el Gobierno se ha limitado a la engañosa cantinela de la "medicina amarga".

Para colmo, nos hemos enterado de que Montoro ha decidido rebajar la ya de por sí insuficiente poda de liberados sindicales que había anunciado en junio. Y el Gobierno lo ha publicado el mismo día de esa huelga a todas luces políticas.

Lo dicho: los sindicatos habrán obtenido un gran fracaso, pero hay que ver cómo trata de subsanarlo este Gobierno acomplejado.

La izquierda está destrozada
PABLO SEBASTIÁN www.republica.com 16 Noviembre 2012

La crisis de la izquierda en España es tan grande y del tal calado que ni siquiera el “campanudo” y cínico argumento de que “en España hace falta un gran partido progresista”, como solía decirse desde los salones políticos y financieros de la derecha ya no suena ni se repite porque nadie cree que este PSOE pueda abandonar su actual postración. La que aumentará tras las elecciones catalanas hasta límites insospechados, mientras se hunde su liderazgo y su estructura federal y carecen de programa y alternativa nacional.

El medio fracaso de la huelga del 14-N, que no ha funcionado como se esperaba, ha aumentado esta crisis a pesar que dicha cita y convocatoria no ha sido un gran fracaso como dice la prensa de la derecha, ni algo positivo como pregonan los sindicatos porque su seguimiento fue muy mediano y porque sus consecuencias son igual a cero: ni el Gobierno va a cambiar de política económica y social, ni habrá un referéndum sobre las políticas del Ejecutivo. Lo que los sindicatos sabían de antemano y se ha convertido en la prueba de su frustración.

La pregunta es la de ¿para qué han hecho la huelga, además de para homologarnos con Grecia y Portugal? Y la sub pregunta es ¿para qué se ha metido el PSOE de bruces en este berenjenal que no conduce a ninguna parte?

No estamos diciendo que la izquierda política y sindical no tengan razones objetivas (y subjetivas desde su óptica progresista) para pedir un cambio de políticas económica y social en España y en la UE (la “zona euro” acaba de entrar toda ella en recesión). Pero lo que el PSOE, sindicatos y la izquierda en general hoy no tienen en España es una alternativa a esas políticas, empezando por unos Presupuestos para 2013 y siguiendo por nuevas soluciones para los desamparados de la crisis. Solo tienen palabras y banderas de color rojo, y por supuesto carecen de un discurso democrático. El que no interesa al PSOE ni a los sindicatos, porque ambos viven de subvenciones del Estado en el vigente régimen partitocrático- y de las ayudas de la banca, grandes empresas e instituciones de toda índole, aquí incluidas las que emanan de las hoy arruinadas autonomías.

Si añadimos que además la izquierda carece de liderazgo -y está claro que Rajoy no es ni Churchill ni el Gran Capitán- veremos que el panorama político de la izquierda española es muy malo y para colmo adolece de medios de comunicación. Las televisiones están todas ellas en manos de la derecha -salvo algún programa de La Sexta humorístico y testimonial-, porque la caída de CNN Plus, La Cuatro y La Sexta en manos de Telecinco (Berlusconi) y Antena 3 TV (Lara) es un vuelco a la derecha. Como la caída de RTVE y de la mayoría de las autonómicas en manos del PP. Y porque la crisis de su “cocina” ideológica el diario El País -que ha liquidado al núcleo fundador de la Redacción y se ha pasado a la banca (sus nuevos propietarios) y al Gobierno del PP en sus editoriales y política económica, es letal para la izquierda por más que dejen libres, o bajo vigilancia, ciertas secciones como las de nacional y cultural para desahogo de su público habitual.

Cayo Lara y su Izquierda Unida (desarbolada en las autonomías nacionalistas) recogen parte del naufragio del PSOE pero no son alternativa de poder. Y UPyD crece por el centro izquierda pero cuida, de manera contradictoria, un discurso patriótico y bastante conservador. Y aunque Rajoy y su gobierno cotizan a la baja por la crisis y su ausencia parlamentaría y publica y por el desencanto de no pocos de los que le votaron, el PP sigue siendo una realidad y es lo único que queda al frente de la nación. Mientras el PSOE esta desarbolado, desconcertado y se hunde sin remedio y sin una alternativa ideológica, programática nacional y de liderazgo.

El PSOE podría levantar otras banderas como la reforma de la vida democrática e incluso de la Constitución, pero quienes han estado durante tantos años en el gobierno -con González y con Zapatero-, disfrutando de todas las ventajas de la partitocracia a la española, carecen de credibilidad para liderar y diseñar el vuelco democrático y constitucional. Entonces ¿qué hacer? Primero han de tocar fondo en Cataluña y después y, tras su fallido intento de reforma federalizante del Estado, pararse a reflexionar, abrir un gran debate, renovar a fondo su liderazgo -la zapaterista Chacón es la peor solución- y empezar a reconstruir su partido y proyecto político en pos de una nueva alternativa, que debe ser nacional, y que incluya la reforma democrática de la Constitución. Y si no lo hacen corren el riesgo cierto de desaparecer -como ocurrió con el PSI en Italia- en favor de otros proyectos o de una izquierda más moderna y democrática, como lo exige la situación actual.

Sobre todo una vez que por muy valiosas, históricas y románticas que les parezcan sus siglas el PSOE, para la una izquierda mucho más joven, moderna, tecnológica y globalizada, en España, ni es socialista, ni es obrera, ni es federal, como lo prueba y demuestra los ocurrido en Galicia y País Vasco y lo que va a ocurrir con el PSC en pocos días cuando terminen las elecciones en el territorio catalán.

La izquierda española, empezando por el PSOE -y siguiendo por los sindicatos- necesita sobre todo una refundación. Tienen siete años por delante para culminar su nuevo modelo porque parece claro que en 2015 -salvo hecatombe mayor, en España y el PP- no volverá a gobernar. Pero esa refundación deben iniciarla ya.

TV3
Firmones
José María Albert de Paco Libertad Digital 16 Noviembre 2012

Les recordamos que en los espacios informativos de TV3 la cobertura de la campaña no responde a criterios estrictamente periodísticos, sino al orden de aparición de los partidos y la duración de las informaciones que fija el Consejo de Gobierno de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales, en aplicación de la Ley Electoral. Los profesionales creemos que esto condiciona el derecho a la información de la ciudadanía, y por esta razón durante la campaña no firmamos ninguna información.

En Cataluña, este rosario con sus cuentas es a las campañas electorales lo que el caganer a la Navidad o la mona de Pascua a la Semana Santa. Convocatoria tras convocatoria, los periodistas de TV3 recitan su oda a la independencia... profesional, no sólo convencidos de que dicho atributo gobierna su agenda, sino también de que son periodistas.

"Estrictamente", repiquetean, quién sabe si henchidos del mismo virtuosismo del que hizo gala Thomas de Quincey al censurar el asesinato porque

quien comete uno, al poco deja de darle importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente.

Ciertamente, uno empieza convirtiendo el medio en un altavoz independentista y termina por ruborizarse ante la imposición del orden en que debe aparecer el PSC. "Los profesionales creemos", salivan, como si no fueran ellos los que han informado hasta la náusea del estreno de la película Fénix 11.23, que pretende glorificar a un individuo que, de crío, extorsionó a varios empresarios en nombre de la normalización lingüística (antes de que la extorsión, entiéndase, se institucionalizara). "El derecho a la información", se relamen, como si la cobertura del 11 de septiembre por tierra, mar y twitter, a la que, por cierto, acudieron varios periodistas de la casa, fuera un servicio público. "No firmamos ninguna información", declaman, después de haber emitido un programa en que se escenificaban atentados terroristas contra el Rey, Millet, Sostres...

"La ciudadanía." Como si alguno de los reportajes proindependentistas con que suelen ilustrar su memorial de agravios no estuviera destinado a súbditos.

albertdepaco.tumblr.com

Antonio Papell: "Es imposible que un progresista sea nacionalista"
¿Qué fue del consenso sobre el que se construyó el Estado del bienestar? ¿ Cuáles son los desaciertos del actual discurso conservador frente a una izquierda que debe afrontar la tarea urgente de replantearse en el concierto europeo? Son esas algunas de las preguntas que plantea el periodista en su libro El futuro de la socialdemocracia (Foca ediciones, 2012).
Karina Sainz Borgo www.vozpopuli.com 16 Noviembre 2012

La irrupción de la crisis subprime, el colapso del sistema financiero, la puesta en marcha de un programa de reformas y recortes y el contagio de una agresiva ola de pesimismo y descrédito hacia los líderes políticos entre los ciudadanos llevan hoy a preguntarse por la vigencia de instituciones como el Estado y la política como práctica. ¿Qué ha sido hoy del consenso sobre el cual se construyó el Estado de Bienestar? ¿Queda todavía algo del piso común sobre el que se levantaron las principales conquistas de la socialdemocracia? ¿Qué es? ¿Cuál es su legado y cómo debe ser repensada?

Son ésas las principales preguntas que el periodista y escritor Antonio Papell se hace en su libro El futuro de la socialdemocracia, presentado ayer en Madrid y en el que el autor somete a revisión, a través de una especie de decálogo, cuáles son las reivindicaciones sobre las que se estructuró no sólo el Estado de bienestar tras la reconstrucción europea posterior a la segunda guerra mundial sino también cuáles son, a su juicio, los desaciertos del actual discurso conservador frente a una izquierda que debe afrontar la tarea urgente de replantearse en el concierto europeo.

-Social democracia y futuro son dos palabras que, juntas, invitan a la ironía e incluso a la sospecha, la recriminación. ¿Qué va a encontrarse el lector en este libro?

-El lector se va a encontrar la declaración bastante obvia de que la crisis actual es responsabilidad del modelo vigente del neoliberalismo, producto de la regulación económica y financiera. Parece lógico entonces mirar soluciones que habían sido descartadas desde los 70 por una serie de tópicos planteados por la Escuela de Chicago y London School of Economics, es decir, Tatcher y Reagan, quienes elaboran su gran mentira: lo público es malo, por ejemplo. Ha llegado un momento en que la avaricia de las partes y la avaricia de los actores nos ha traído las hipotecas basura y la recesión global.

-Planteado así, esto parece un debate en blanco y negro, buenos versus malos… Y las responsabilidades dentro de la socialdemocracia obedecen más bien al terreno de los matices.
-Existe una demanda democrática de reconstruir el debate ideológico. La izquierda ha perdido su discurso y hay que reconstruirlo. Primero desmontando los grandes tópicos de que el Estado es una amenaza para las libertades. Eso no es así. El Estado garantiza las libertades de los que menos tienen para hacerse escuchar. Por eso, la reconstrucción del Estado es básica, la gente tiene anhelo de igualdad, seguridad y libertad en forma de servicios públicos, en forma de seguridad, salud, educación: desde el seguro de desempleo hasta salud, o la seguridad de tener tu piso sin que se lo vayan a quitar. Estoy convencido de que cuando termine esa crisis habrá demanda de soluciones socialdemócratas. Lo que ocurre, es que los liberales aprovechan la crisis para destruir el Estado de Bienestar.

-¿Y dónde quedan las responsabilidades previas en la gestión de ese Estado de bienestar en el momento en que la izquierda gobernó, por ejemplo?

-Soy escéptico sobre pedir responsabilidades retrospectivamente. Tenemos la experiencia de haber superado el franquismo sin pedir responsabilidades, mirar atrás nos llevaría a terrenos muy pantanosos. Quienes calentaron la burbuja inmobiliaria tienen las responsabilidades y eso empezó, en realidad, a mediados de los noventa. Eso implica hablar de Solbes, de Rodrigo Rato y luego, claro de la legislatura Zapatero, de una serie de políticos ineptos que hicieron una pésima gestión. Yo no sé entonces si eso de pedir responsabilidades es muy útil. Después de lo ocurrido hay que reconstruir lo que vale la pena. Hay que recuperar los viejos elementos positivos del Estado de Bienestar, por ejemplo, lo público.

-¿Cómo? Dé ejemplos…
-La sanidad y la educación pública son los pilares de la equidad y prueba de eso es que países tan potentes como los EEUU no dejan de intentarlo, ese afán de seguridad la gente lo quiere. No tengo nada contra la empresa privada, nos trata de combatir el capitalismo, sino de construir elementos colectivos, comunes, conceptos como el impuesto negativo, en el que, el que menos tiene debe incluso, recibir algo. Tenemos que avanzar por ahí. Lo que no tiene motivo es lo que dice Botín, que no hay otra vía y que sólo hay un solo camino. Todas las democracias tienen varios caminos.

"Una de las condiciones para que prospere la social democracia es la internacionalización"
-Usted dice futuro. Hablemos de futuro entonces. ¿Cómo se puede replantear la socialdemocracia de una manera concreta, real? ¿Cómo se puede decir futuro sin que suene … negro?
-El futuro no es negro si se hace bien. Si no se internacionalizan las naciones, no habrá futuro político. El terreno de juego es la eurozona, lo que debe de hacerse es. Si existe un gran partido popular europeo, debe construirse un gran partido social demócrata a escala europeo. No se puede hablar de socialismo en España si no se hace en el resto de los países europeos, y una vez que se consiga eso, sí se pueden plantear opciones alternativas. Si se coordinan España, Italia y Francia, son más del doble que Alemania en PIB y sí pueden plantar cara. Una de las condiciones para que prospere la social democracia es la internacionalización.

-¿Cómo se puede plantear una internacionalización cuando existen debates domésticos en los que no hay posibilidad de consenso, por ejemplo, España?
-Hay un decálogo en el libro sobre qué sería necesario para el resurgir de la socialdemocracia y una de las cosas que habría que contemplar es la incompatibilidad entre la izquierda y el nacionalismo, y eso en España hay que aclararlo. Es imposible que un progresista sea nacionalista, es parte de la dignidad del individuo. El progresista no puede pensar que existen colectividades superiores a las demás que es lo que dice los nacionalistas; deberíamos terminar con esas ambigüedades.

-Para ambigüedades podríamos comenzar, por ejemplo, por las que afronta este momento la izquierda española, sin ir muy lejos el PSOE…
-El partido socialista tiene un problema de prestigio, de credibilidad, porque se equivocó en la legislatura anterior. Lo que me parece evidente es que quienes cometieron esos errores no son acertados como representantes. El PSOE no tiene un problema de ideas, sino de legitimidad lo que pasa es lo que pasó entre el 96 y el 2000 cuando González perdió frente a Aznar y el viejo aparato pretendió mantener el control, cuando Borrell presentó su candidatura. Eso se zanjó con un congreso abierto y se presentó la generación siguiente. Aquí tiene que pasar lo mismo. Los protagonistas del desastre anterior nos serán los que saquen al partido de su situación actual.

-Ha hablado usted de socialdemocracia, de internacionalización, pero… está consiente de que una parte de la ciudadanía, representada en movimientos como el 15M, por ejemplo, no quiere oír hablar de política.
-Yo creo que se está siendo injusto en la crítica, es evidente que hay una mala calidad de la política, pero sin políticos no hay democracias. En nuestras democracias delegamos en intermediarios que conocen los entresijos de la política y detentan en nuestro nombre la soberanía. Lo que debemos hacer es incluir la regeneración democrática.

-Pero hay un descrédito. ¿Qué se hace con eso, ciudadanamente hablando?
-El descrédito político se debe a causas objetivas. La ley electoral que fue útil en el 75, que dio cabida a ciertas minorías y evitó otras, tiene defectos. Las listas cerradas y bloqueadas, en lugar de promocionar a los mejores, lo que hace es castrarlos y ha impedido la relación directa entre el elector y el elegido. Eso que se da entre sistemas como los británicos, aquí es imposible hay que cambiar el sistema con moderación y dentro de una reforma constitucional que me parece necesaria. Yo creo que hay que defender con uñas y dientes a la clase política que trabaja con dedicación y que no se merece el descredito actual, hay que reformar y hacer pedagogía que no todos los políticos son iguales, y que hay una mayoría que es gente muy sana que trabaja por el bien común


ESCRITO DE SANTIAGO RAMON Y CAJAL DE 1934, DE CLAMOROSA ACTUALIDAD.
DON SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL: LA INGRATITUD DE LOS SEPARATISTAS VASCOS Y CATALANES.
(“El Mundo a los Ochenta Años. Parte II». Madrid 1934)
Internet  16 Noviembre 2012

Don Santiago Ramón y Cajal, gloria de la ciencia española y Premio Nobel de Medicina en 1906:

«Deprime y entristece el ánimo, el considerar la ingratitud de los vascos, cuya gran mayoría desea separarse de la Patria común. Hasta en la noble Navarra existe un partido separatista o nacionalista, robusto y bien organizado, junto con el Tradicionalista que enarbola todavía la vieja bandera de Dios, Patria y Rey.

En la Facultad de Medicina de Barcelona, todos los profesores, menos dos, son catalanes nacionalistas; por donde se explica la emigración de catedráticos y de estudiantes, que no llega hoy, según mis informes, al tercio de los matriculados en años anteriores. Casi todos los maestros dan la enseñanza en catalán con acuerdo y consejo tácitos del consabido Patronato, empeñado en catalanizar a todo trance una institución costeada por el Estado.

A guisa de explicaciones del desvío actual de las regiones periféricas, se han imaginado varias hipótesis, algunas con ínfulas filosóficas. No nos hagamos ilusiones. La causa real carece de idealidad y es puramente económica. El movimiento desintegrador surgió en 1900, y tuvo por causa principal, aunque no exclusiva, con relación a Cataluña, la pérdida irreparable del espléndido mercado colonial. En cuanto a los vascos, proceden por imitación gregaria. Resignémonos los idealistas impenitentes a soslayar raíces raciales o incompatibilidades ideológicas profundas, para contraernos a motivos prosaicos y circunstanciales.

¡Pobre Madrid, la supuesta aborrecida sede del imperialismo castellano! ¡Y pobre Castilla, la eterna abandonada por reyes y gobiernos! Ella, despojada primeramente de sus libertades, bajo el odioso despotismo de Carlos V, ayudado por los vascos, sufre ahora la amargura de ver cómo las provincias más vivas, mimadas y privilegiadas por el Estado, le echan en cara su centralismo avasallador.

No me explico este desafecto a España de Cataluña y Vasconia. Si recordaran la Historia y juzgaran imparcialmente a los castellanos, caerían en la cuenta de que su despego carece de fundamento moral, ni cabe explicarlo por móviles utilitarios. A este respecto, la amnesia de los vizcaitarras es algo incomprensible. Los cacareados Fueros, cuyo fundamento histórico es harto problemático, fueron ratificados por Carlos V en pago de la ayuda que le habían prestado los vizcaínos en Villalar, ¡estrangulando las libertades castellanas! ¡Cuánta ingratitud tendenciosa alberga el alma primitiva y sugestionable de los secuaces del vacuo y jactancioso Sabino Arana y del descomedido hermano que lo representa!.

La lista interminable de subvenciones generosamente otorgadas a las provincias vascas constituye algo indignante. Las cifras globales son aterradoras. Y todo para congraciarse con una raza(sic) que corresponde a la magnanimidad castellana (los despreciables «maketos») con la más negra ingratitud.

A pesar de todo lo dicho, esperamos que en las regiones favorecidas por los Estatutos, prevalezca el buen sentido, sin llegar a situaciones de violencia y desmembraciones fatales para todos. Estamos convencidos de la sensatez catalana, aunque no se nos oculte que en los pueblos envenenados sistemáticamente durante más de tres decenios por la pasión o prejuicios seculares, son difíciles las actitudes ecuánimes y serenas.

No soy adversario, en principio, de la concesión de privilegios regionales, pero a condición de que no rocen en lo más mínimo el sagrado principio de la Unidad Nacional. Sean autónomas las regiones, mas sin comprometer la Hacienda del Estado. Sufráguese el costo de los servicios cedidos, sin menoscabo de un excedente razonable para los inexcusables gastos de soberanía.

La sinceridad me obliga a confesar que este movimiento centrífugo es peligroso, más que en sí mismo, en relación con la especial psicología de los pueblos hispanos. Preciso es recordar –así lo proclama toda nuestra Historia– que somos incoherentes, indisciplinados, apasionadamente localistas, amén de tornadizos e imprevisores. El todo o nada es nuestra divisa. Nos falta el culto de la Patria Grande. Si España estuviera poblada de franceses e italianos, alemanes o británicos, mis alarmas por el futuro de España se disiparían. Porque estos pueblos sensatos saben sacrificar sus pequeñas querellas de campanario en aras de la concordia y del provecho común.

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Isabel y el 129 presidente de la nación catalana
JUAN FCO. MARTÍN SECO www.republica.com 16 Noviembre 2012

Entre las muchas cosas que la crisis se está llevando por delante se encuentran las series de calidad bastante aceptable que venía produciendo TVE. Esa idea gloriosa de Zapatero de entregar todo el bocado publicitario a las televisiones privadas, junto con los recurrentes recortes presupuestarios, ha dejado a la televisión pública en la bancarrota. La serie Isabel que en estos días se emite es uno de los restos del naufragio, proveniente de una etapa anterior de mayor abundancia. Reconozco que me gustan las series históricas; aunque, lógicamente, están noveladas, constituyen una buena ocasión para profundizar en las realidades pasadas y sacar consecuencias para las presentes y las futuras.

La serie aludida tiene la ventaja de tratar la parte menos conocida de la vida de Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, aquella a la que apenas prestó atención esa historia de la España una, grande y libre, que soñaba José Antonio y que, según Artur Mas, se enseñaba en el franquismo, pero que puede servir muy bien para desmitificar y dejar al descubierto las quimeras de esa otra historia que podíamos llamar de “Alicia en el país de las maravillas”, con la que adoctrinan en la actualidad los nacionalistas y que hace proclamar solemnemente a Mas en Bruselas que es el presidente 129 de una nación europea con más de mil años de historia.

Cuando leí semejante aseveración pensé que era una broma o una ocurrencia del periodista, pero he aquí que no, porque cuando se entra en la página web de la Generalitat uno descubre con asombro que se intenta con toda seriedad trazar una línea de continuidad entre lo que fue una simple comisión de las cortes catalanas -cuya exclusiva finalidad era recaudar un tributo para el rey de Aragón- y la actual Generalitat, sistema institucional mediante el que se organiza políticamente la autonomía concedida por la actual Constitución a la Comunidad de Cataluña. Excepto el nombre, no parece que exista semejanza alguna, y mucho menos que en uno y en otro caso se pueda hablar de presidentes de una nación. Ni a Berenguer de Cruïlles, obispo de Gerona y al que citan como primer presidente de la Generalitat, ni a su sucesor al frente de la Generalitat, Romeu Sescomes, obispo de Lérida, se les habría pasado nunca por la imaginación declararse presidentes de una nación, concepto bastante extraño, por otra parte, en aquellas fechas. Tampoco don Arturo, sea o no sea Cataluña una nación (no cometeré el error de entrar en esa disputa), puede proclamarse presidente de ella. Solo es el presidente de un gobierno autonómico y, además, lo es únicamente en función de esa Constitución de la que ahora reniega.

Fue en las Cortes de Monzón cuando se creó una comisión temporal (Diputación del general) para recaudar el tributo que se debía pagar al rey de Aragón. Este impuesto se conoció vulgarmente con el nombre de generalitat. De ahí que los distritos fiscales en Francia tomasen también el nombre de generalités. Con el tiempo, el nombre oficial de Diputación General dejó paso al nombre oficioso de Generalitat. Quizá provenga de aquí el interés de Artur Mas por recaudar tributos, aunque en este caso no para la monarquía sino para la aristocracia.

Pero retornemos a la serie. Fijémonos en Juan II de Aragón, el de las cataratas y padre de Fernando, cuyo reinado transcurrió en continuos enfrentamientos con Cataluña; aunque sería mejor decir con la nobleza catalana, porque junto al rey y a su segunda mujer, Juana Enríquez, se situaron gran parte de los catalanes, la Busca (partido de menestrales y mercaderes) y los payeses de la remensa sometidos por la nobleza a condiciones cuasi de esclavitud y malos usos, los cuales habían ya desaparecido o nunca habían existido en el resto de los territorios de la península ibérica.

Considerar esta contienda como una guerra de independencia o la sublevación de Cataluña frente a un rey castellano (Juan II era hijo de Fernando de Antequera, primer Trastamara designado como rey de Aragón en el compromiso de Caspe) es mera fantasía o ganas de trastocar la historia. Malamente puede ser esta la interpretación cuando la nobleza catalana erige como estandarte los derechos del primer hijo de Juan II, Carlos, príncipe de Viana, al que pretenden nombrar rey, lo que impidió su muerte temprana, aunque lo que esta no impidió fue que se le tuviese por santo en Barcelona y que, según narran las crónicas, realizase numerosos milagros.

La independencia y la constitución de una señoría al estilo de las ciudades italianas nunca estuvo entre los objetivos de la nobleza catalana, sino tan solo el de cambiar a un rey que les resultaba molesto puesto que atentaba contra sus privilegios y contra unas condiciones sociales y económicas que, aunque injustas, les favorecían y que el monarca pretendía modificar. La prueba más palpable es que, al igual que los personajes de Pirandello buscaban autor, los nobles catalanes emprenden una búsqueda frenética de un rey para Aragón y Cataluña que sustituya a Juan II. El primer candidato es precisamente Enrique IV de Castilla, hermanastro de Isabel, y al que el embajador barcelonés, el arcediano de Gerona, ofrece en nombre de la Diputación reinar en Aragón con las siguientes palabras: “Porque de derecho humano y divino el reino pertenece a la corona de Castilla”. No parece que la Generalitat catalana tuviese demasiado inconveniente en unirse a los castellanos.

La negativa de Enrique el impotente les lleva a buscar un segundo candidato, en este caso el condestable Pedro de Portugal, descendiente del Conde de Urgel, excluido en Caspe, que tampoco les dura mucho ya que fallecía dos años después y obligaba a los diputados catalanes a inventar un nuevo rey en la persona de Renato de Anjou, descendiente también de Pedro IV. Al final, las tropas de Juan II sitian Barcelona y fuerzan la rendición de la ciudad; y la guerra terminaba por la capitulación de Pedralbes con un amplio perdón del rey para todo lo pasado, lo que no impidió que, tras diez años de guerra civil, el principado y la muy rica ciudad de Barcelona se hubieran desangrado, perdiendo así la opulencia de otras épocas, y que los cronistas relatasen la tozudez y la soberbia de una oligarquía que pretendió torcer a su antojo la historia del reino aragonés, precipitando a Cataluña a la miseria.

Alonso de Palencia (cronista que aparece también como personaje en la serie) escribe que los barceloneses (entiéndase la oligarquía), viendo al rey Juan rodeado de grandes dificultades, “alardearon de aquella arrogancia que les hacía creerse dotados de mejor juicio que los más prudentes varones del mundo… proclamando que, si Dios necesitase consejo, solo en Barcelona podía hallarlo”. Pero quizás más significativo es el saludo que un poeta catalán dedica al príncipe Fernando, cuando desde Castilla llega a Pedralbes para ayudar a su padre, llamándole rey que va a ser de toda Castilla y que se espera que sea monarca del mundo, y la exhortación que hace a Barcelona para que vuelva en sí ya que nada consiguió entregándose a amores adúlteros en Castilla, Portugal o Francia, y para que “retorne a su amor legítimo y si no se contenta del rey viejo, mire al joven”.

¿No habrá hoy en Cataluña algún poeta que dedique un ruego parecido a Artur Mas cuando se desparrama por Rusia y por Europa buscando quien quiera acogerle?

www.telefonica.net/web2/martin-seco

CASO PALAU
Un informe de la Policía: 'Pujol y Mas cobraban comisiones en Suiza'
ÁLVARO J. MEDINA www.gaceta.es 16 Noviembre 2012

El borrador de un informe de la Policía revela que parte de las comisiones que las empresas pagaban a CDC, el 4% de cada adjudicación, iban directamente a cuentas del candidato de CiU y presidente de la Generalitat y a la familia de Jordi Pujol.

El presidente de la Generalitat y candidato de CiU a la presidencia el próximo 25 de noviembre, Artur Mas, junto con la familia del ex presidente de la CCAA Jordi Pujol, y el hijo mayor de este, Jordi, cobraban en comisiones que pagaban empresas, el 4% del monto total de las adjudicaciones y llevaban el dinero a depósitos bancarios en Suiza.

En el documento, que es un borrador, de la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) se denuncia la existencia de cuentas en Suiza y Liechtenstein controladas por Artur Mas padre e hijo, así como por Jordi Pujol; su mujer, Marta Ferrusola, y su primogénito Jordi, según publica El Mundo.

Los agentes explican que la familia Pujol disponía de "tres cuentas numeradas y dos cajas de seguridad con número correlativo a la que el propio Félix Millet -responsable del expolio del Palau de la Música-", tiene en Lausana. Además, revelan la existencia de conexiones con cuentas del fiduciario Arturo Fasana, cuyos beneficiarios son también los Pujol.

La Brigada de Blanqueo de capitales señala, para empezar, que las 'mordidas' eran del 4% sobre el importe total de la adjudicación –un 2,5% revertía en los partidos políticos vinculados a la Generalidad, y el 1,5% restante se destinaba a gastos, comisiones y colaboraciones de Félix Millet y miembros de su equipo, "así como a cuentas privadas de algunos dirigentes políticos y/o de sus familiares políticos directos más allegados"-.

El archivo, que se intentó borrar sin éxito, también recoge una anotación en catalán: "Pendiente de pago el 20% de lo asignado al Palau, a JP hijo, sacar en efectivo y entregar en mano en lugar habitual, su padre ya ha sido informado como siempre". De esta forma, según el informe, Jordi Pujol Ferrusola es el testaferro de Jordi Pujol Soley, que gobernó la CCAA entre 1980 y 2003.

Asimismo, al ex presidente catalán, según la Policía, se le vincula con un patrimonio valorado en cientos de millones de euros.

Por otro lado, el informe pone de manifiesto "las dificultades de disponer tan seguido de grandes sumas de efectivo, mediante cheques al portador y el propio Millet no comprende cómo no se puede transferir como en otras ocasiones a las cuentas de los bancos ingleses y suizos, como en un principio se estaba haciendo desde su propia cuenta abierta en Suiza".

Los "testigos voluntarios" que han declarado a la Policía y a los Mossos de Esquadra han dado detalles minuciosos sobre el imperio que el primogénito de Jordi Pujol, Jordi, ha montado a nivel internacional para blanquear el dinero captado presuntamente de su padre.

Según el informe, la familia Pujol posee inversiones multimillonarias. Pujol padre compró el 30% de Puerto Madero, (Argentina), según señala el informe de la UDEF. Para desembolsar la inversión considerable se usó la entidad de banca privada Cantrade Lausanne.

Además de las cuentas suizas, la Policía ha detectado otras dos de procedecia inglesa, en el Bank of Scotland de Londres y en el Lloyd's Bank de Ginebra, usando como firma corresponsal al HSBC de la oficina de Madrid, la misma donde tuvo una grave incidencia (sic) con el tema Gescartera", según recoge el diario. No obstante, "por cuestiones de difícil explicación" no se pudo continuar la línea de investigación porque el posible delito ya habría prescrito.

Por otra parte, también se han detectado conexiones en diferentes cuentas manejadas en Rhone Gestion, "regentadas por Arturo Fasana", uno de los testaferros más conocidos por la política.
"El último beneficiario de las cuentas regentadas por Fasana desde su oficina de Canonnica y su despacho suizo son el propio Pujol, su hijo Jordi y Marta Ferrusola", indica el borrador.

Mas, con dos millones en Liechtenstein
El padre de Artur Mas, Artur Mas Banet -recientemente fallecido-, nunca justificó el origen de los dos millones de euros que reconoció haber acumulado en Liechtenstein y en Suiza tras ser descubierto por la Agencia Tributaria.

El fallecido padre de Mas no dio explicaciones y en fuentes de CiU atribuyeron el dinero a una vieja operación de venta de un negocio familiar que los compradores habían querido pagar fuera de la vista de Hacienda.

Mas Barnet no llegó a ser juzgado por este hecho porque el juez Santiago Pedraz aceptó la prescripción del delito fiscal en noviembre de 2010 y lo regularizó con Hacienda. Los bienes en el extranjero del progenitor del presidente en funciones de la Generalitat afloraron en 2008, cuando el Gobierno alemán compró el disco robado con nombres de personas con cuentas en el citado Principado.


LA PRENSA CATALANA, NI "MU"
Un informe policial revela los chanchullos de Mas y los Pujol
El Semanal Digital 16 Noviembre 2012

El documento, que vincula las cuentas de ambas familias en Suiza y Liechtenstein con las comisiones fraudulentas del caso Palau ha puesto muy nervioso a CiU en pleno ecuador de la campaña.

En pleno ecuador de la campaña catalana, El Mundo publica este viernes un informe que estrecha el cerco sobre Artur Mas y Oriol Pujol en el caso del Palau y que ha puesto muy nervioso a CiU. Tanto que, al poco de hacerse público, el portavoz de la Generalitat, Francesc Homs, anunció que emprenderán acciones legales contra el diario de Pedrojota Ramírez por injurias.

El informe, elaborado por la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), sostiene que parte de las comisiones del 4% que las empresas pagaban a CDC para conseguir adjudicaciones de forma fraudulenta acabaron en cuentas en Suiza y Liechtenstein controladas por Artur Mas padre e hijo, Jordi Puyol, su mujer, Marta Ferrusola, y su hijo mayor, Oriol, secretario general de CDC.

Los investigadores relatan que la familia Pujol disponía de "tres cuentas numeradas y dos cajas de seguridad con número correlativo a la que el propio Millet (responsable del Palau)" tiene en Lausana. De ese 4% de mordida, "un 2,5% revertía en los partidos políticos vinculados a la Generalitat y el 1,5% se destinaba a gastos, comisiones y colaboraciones de Fèlix Millet y sus colaboradores en el Palau (Jordi Montull y Gemma Montull), así como a cuentas privadas de algunos dirigentes políticos y/o de sus familiares políticos directos más allegados».

Cuenta el diario de Unidad Editorial que los Pujol poseen posee inversiones en EEUU (Miami, Houston y el paraíso fiscal de Delaware), Argentina, (donde son propietarios del 30% del Puerto Madero), y México, país en el que cuentan con un resort de lujo en Acapulco y el 20% de la sociedad Casino Royale en Monterrey.

Por su parte, respecto a las cuentas de Liechtenstein encontradas a Artur Mas Barnet, padre del presidente de la Generalitat, los agentes sostienen que el argumento de que eran fruto de los negocios familiares es radicalmente falsa. "En realidad", matizan, "pertenecen a la familia Pujol, toda vez que Artur Mas sénior "era quien llevaba las gestiones como fiduciario en dicho país".

El informe ha puesto nervioso al partido que aspira a conseguir una mayoría absoluta que, de momento, las encuestas le niegan. No hubo más que ver la reacción del portavoz de la Generalitat, Francesc Homs, en los micrófonos de Onda Cero, en los que mantuvo un agrio enfrentamiento dialéctico con Carlos Herrera y, sobre todo, con Casimiro García Abadillo, subdirector de El Mundo.

Según Homs, la información publicada "es mentira" y no existen tales cuentas numeradas en Suiza, por lo que anunció acciones legales contra el rotativo por "hacer decir a este informe lo que no dice". "Queréllese por favor, queréllese porque estamos encantados de defendernos", le replicó García Abadillo.


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