AGLI Recortes de Prensa    Domingo 18  Noviembre 2012

15 años para España
Alfonso Ussía La Razón 18 Noviembre 2012

España necesita urgentemente una regeneración política y una reacción contra la corrupción

Empiezo a ser como esos pelmazos que no paran de repetir el lamento del hombre atardecido: ¡Cómo pasa el tiempo! Hace quince años que apareció el primer número de LA RAZÓN. Muy pocas personas creyeron en su supervivencia. Yo estaba entre los incrédulos. Pero lo leí desde el principio, y Antonio Mingote –éramos de ABC–, me confesó que en LA RAZÓN encontraba muchas mañanas el motivo para sus dibujos. De esos quince años, nueve llevo en sus páginas, muy feliz, muy cómodo, muy bien instalado. Sólo me falta la chimenea, el perro y la copa para que la instalación sea plenamente confortable. Molestamos a muchos, y ello garantiza que lo estamos haciendo muy bien. Molestamos, preferentemente, a los que consideran que España es un recortable que se puede trocear.

Transcurrimos por una angustiosa crisis económica, agudizada por la irresponsabilidad previa de unos administradores del dinero público insensatos. Los que ahora lo administran se han visto obligados a adoptar medidas nada agradables para la ciudadanía. Y no son simpáticos. Las tormentas pasan. Transcurrimos por un período convulso de necios proyectos secesionistas de regiones que se han inventado su pasado de naciones. Creo también que esas tormentas pasarán, entre otras razones, porque España ha cedido, como todos los países de Europa, una parte de su soberanía. Si existiera en verdad un proyecto de futuro en España, éste sería el de unirse a Portugal, en igualdad de condiciones, formando una federación ibérica fraternal y potente. Nunca desprendiéndose de quienes siempre han estado unidos a su paso diario por la vida durante más de quinientos años.

Pero España necesita urgentemente una regeneración política y una reacción contra la corrupción y el abuso de los poderosos. España necesita recuperar la seriedad que le ha arrebatado, a los ojos del mundo, el majadero y carísimo fantasma de las autonomías. España necesita de una derecha moderna y sin complejos, y de una izquierda también moderna y sin rencores, definitivamente despedida de su fracaso histórico. A España no le sobra la Monarquía, contra lo que muchos piensan. La Corona es la garantía de la unidad, y también, en sociedad tan encendida y enfrentada en ocasiones, el árbitro necesario para apagar los incendios y aliviar los enfrentamientos.

España necesita una escrupulosa administración del dinero de todos, y una valiente decisión de terminar con las subvenciones a los partidos políticos, los sindicatos, las asociaciones patronales y las iniciativas privadas. No tenemos para dar nada a quienes nada lo merecen. La Historia, la Literatura, el Arte, la Poesía y la vida cotidiana de España han estado, durante siglos, evolucionando su inteligencia y cultura de la mano del humanismo cristiano, como el resto de los países de Occidente. España llevó la modernidad y la fe a todas sus américas. Y la palabra. Bueno es que la libertad religiosa impere hoy en nuestra sociedad, sin olvidar lo mucho benéfico que el humanismo cristiano nos ha aportado.

España es mestiza, y por ello, contraria a todo nacionalismo supeditado a la raza y a la identidad localista. España habla el español –el castellano, Cela decía, es el precioso español que se habla en Castilla–, y habla el catalán, y el vascuence –hoy modernizado en el batúa que ha reunido sus siete dialectos modernizándolo con el idioma de todos–, y el gallego, y el valenciano, y el mallorquín, y el bable y hasta el aragonés, con su fabla. España es celta, visigoda, romana, árabe, judía y fenicia. España –qué poco espacio–, lo es todo para quienes nos sentimos profundamente identificados con lo bueno y hasta con lo malo de nuestro pasado. España es nuestra emoción. Y su futuro, el mástil principal de este barco de LA RAZÓN, que ha cumplido quince años de vida. España, España, España.

Sin razón
Nota del Editor 18 Noviembre 2012

La monarquía es como el tabaco, una atadura para el que lo fuma y un peligro para el que lo sufre. La corona no es garantía de nada bueno ni racional, por el contrario es un contrasentido total, y que está bien plasmado en la constitucion española que carece de lógica y constituye un ejemplo de la estupidez de los que la impusieron. Y no siendo suficiente, tenemos la desgracia de estar sometidos a otra estupidez e ignominia mayor con las inadmisibles sentencias del tribunal constitucional, carentes de todo sentido racional o constitucional.

Puestos a hablar, (en) España habla(n) cientos de lenguas y hablar del vascuence modernizado como un ejemplo de integración del los idiomas de todos los valles es un disparate que se podían haber ahorrado saltando directamente al esperanto. El gallego modernizado es el mismo ejemplo malévolo de integración de los idiomas de todas las zonas, despojándoles a todos de su lengua materna con el cambio a una neolengua que busca las palabras que menos se parezcan al español para aumentar su ridículo vocabulario.

La corrupción no tiene castigo electoral en Cataluña
EDITORIAL Libertad Digital 18 Noviembre 2012

El escándalo de corrupción al por mayor destapado esta semana por el periódico El Mundo, con Jordi Pujol y Artur Mas como principales beneficiarios de una vasta trama de comisiones ilegales, habría provocado una escalada de dimisiones en cualquier otro partido que no fuera el nacionalista CDC, además de un enorme terremoto electoral ante la proximidad de las elecciones autonómicas.

El informe de la unidad especial de la policía para este tipo de delincuencia resulta devastador para los dos implicados y, en el caso de Pujol, también para su esposa e hijos, así mismo involucrados en las actividades presuntamente delictivas del patriarca del nacionalismo catalán. Hasta el momento, la unidad especial de la policía ha detectado no menos de 137 millones de euros depositados en cuentas suizas a nombre de los Pujol, cuyo origen no puede explicarse si no es a través de la captación masiva de capitales de origen delictivo. Días antes, Libertad Digital ya había abierto esa prometedora línea de investigación con un reportaje en el que se daba a conocer el entramado de sociedades radicadas en Centroamérica que, según la policía, habría servido al clan de los Pujol para blanquear las enormes sumas depositadas en cuentas opacas de Suiza y Liechtenstein.

La respuesta de los dos afectados ha sido anunciar públicamente la presentación de sendas querellas contra uno de los medios de comunicación que ha sacado a la luz esta trama, si bien hasta este momento, tres días después de la publicación de las primeras informaciones, todavía no se han sustanciado en sede judicial. Con esta somera mención a una futura iniciativa jurídica que todavía está por concretarse, Mas y Pujol han saldado el expediente del que probablemente se va a convertir en el caso de corrupción más grave de toda nuestra democracia.

Las evidencias de una gigantesca trama de corrupción como la destapada en Convergencia Democrática de Cataluña se habría llevado por delante a los responsables si hubiera ocurrido en cualquier otra parte de España, no digamos ya en otro país con mayor trayectoria democrática. Sin embargo en Cataluña, región que su clase política suele presentar como el epítome de los valores cívicos y democráticos en contraposición a la atrasada España, el saqueo masivo de las arcas públicas no parece que vaya a recibir el menor escarmiento electoral.

Los votantes catalanes de CiU, la mayoría del censo, han permitido el régimen de impunidad con que el nacionalismo ha venido operando desde hace más de tres décadas, convirtiendo a sus dirigentes más contaminados en figuras intocables. Con unos medios de comunicación apesebrados a golpe de subvención, los resortes de la sociedad civil para castigar la corrupción de sus políticos han sido estrangulados a mayor gloria de su casta dirigente, con seguridad la más putrefacta de cualquier país con gran diferencia.

A los ciudadanos catalanes con sentido de la decencia democrática sólo les queda confiar en que la acción de la Justicia sancione debidamente a los culpables llegado su momento. El merecido castigo político que un partido como CiU debería recibir en las urnas, desde luego no es algo que resulte previsible en un lugar tan acostumbrado a la corrupción de su clase dirigente como Cataluña.

Unionistas o secesionistas
Carmen Leal www.vozbcn.com 18 Noviembre 2012

Las elecciones autonómicas de Cataluña del día 25 de noviembre añaden al eje tradicional izquierda/derecha de los partidos otro más importante y trascendente para todos los españoles: el de los partidarios de la independencia de Cataluña, los secesionistas, y los que quieren seguir en la Cataluña de España, los unionistas. ¿Qué razones ha tenido esta clase política para plantear a los votantes catalanes esta última disyuntiva? Nada más y nada menos que la economía.

Viéndose CiU con el agua al cuello, al borde de la quiebra, con su sede embargada y sin poder pagar nóminas y mantener sus múltiples fundaciones, asociaciones, paniaguados varios, publicaciones, subvenciones y aledaños, porque no hay dinero, dada la mala gestión, el despilfarro y la obsesión identitaria amén del latrocinio encubierto, se ha dado un salto cualitativo hacia no se sabe dónde. Cada día nos enteramos de un nuevo caso de corrupción: las cuentas en Suiza de la saga Pujol, Mas y sus cuentas en Liechtenstein de dudosa procedencia.

Todo esto ha conducido a una bancarrota sin precedentes y el señor Mas ha pedido más dinero al Gobierno de España: ‘pacto fiscal’, lo llama. Contestación de Rajoy: ni hay dinero, ni aunque lo hubiese lo permite la Constitución. Solución de CiU con el señor Mas a la cabeza: compartir la bandera independentista con ERC y envolverse en ella a partir de la Diada de septiembre pasado. Con los votos de CiU y los votos que “me presta” ERC se alcanza una mayoría y a seguir mandando y mangoneando.

Se abre la vía de la independencia mediante referendo (¡sea legal o ilegal¡). Hay tiempo hasta 2014, fecha señalada por la Historia, y mientras tanto ¡a ver que pasa¡, si salimos o no de esta y, ante la coyuntura de una España inmersa en una crisis económica e institucional sin precedentes, se aprovecha la ocasión. Estrategia irresponsable . Así que los ciudadanos catalanes nos encontramos con las siguientes opciones:

Independentistas: ERC, que siempre ha sido independentista declarada; CiU, independentista sobrevenido y ahora abanderado mesiánico del independentismo, y un PSC (ausente el PSOE) dividido en al menos tres grupos. A saber: los independentistas declarados, los secesionistas de Maragall y los federalistas minoritarios que no saben a qué federación miran. Estos grupos nos llevan irremediable e irresponsablemente hacia una declaración unilateral de independencia mediante un referendo a todas luces ilegal. Un pasaje a no se sabe dónde y sin vuelta atrás.

En el otro extremo de la línea de votación tenemos los partidos unionistas: PP, Ciudadanos y UPyD (¿e Izquierda Unida?). El PP, siempre partidario de la permanencia de Cataluña en España, tiene que hacerse perdonar las innumerables veleidades en torno a los derechos de los hispanohablantes y las amistades peligrosas con CiU, apoyando presupuestos o absteniéndose en ocasiones y poniéndose de perfil en otras por mor de la gobernabilidad. Ciudadanos, siempre constitucionalista, y defendiendo los derechos de todos los catalanes, sean de la lengua que sean, en el Parlamento autonómico con eficacia y valor. UPyD, partido de ámbito nacional, sin hipotecas ni pactos previos, con Rosa Díez a la cabeza, que tiene una línea de actuación clara, coherente e igual en todas las CCAA. ¡Fuera privilegios¡ Ni de clase ni territoriales. Su lema de esta campaña, ‘contra la independencia’, no puede ser más claro y contundente.

Así que la ciudadanía optará con su voto en las urnas del día 25 de noviembre por la permanencia de Cataluña en España o por la secesión. Unionistas o secesionistas. Lo curioso es que los secesionistas no explican las consecuencias de su proposición. Solo indican las imaginarias e innumerables ventajas económicas y hasta físicas, porque viviremos más, no tendremos cáncer, mejorarán las pensiones y ataremos los perros con longanizas. Se niegan a aceptar las declaraciones de las distintas autoridades europeas, que repiten una y otra vez la salida inmediata de la UE de la utópica Cataluña independiente, de la pérdida del mercado español, de la huida de empresas y empresarios, de la imposibilidad de jugar en la Liga española de fútbol, etc.

Pero los ciudadanos catalanes sabemos que quienes votan secesionismo son aquellos que esperan, si no medrar fraudulentamente, que hay de todo, al menos mantener ‘el puesto de trabajo autonómico’ tan bien remunerado y/o seguir con los trapicheos de siempre (Banca Catalana, caso Millet, el 3%…) porque son ‘de los nuestros’, de las familias ‘de toda la vida’.

Los otros, los unionistas, los que quieren la permanencia de Cataluña en España por historia, afecto y cultura, que los nacionalistas llaman ‘fascistas’, ‘españolistas de mierda’, ‘enemigos de Cataluña’, hispanohablantes y asimilados, estos no pueden votar la opción independentista. Sospechan que si hay una mayoría parlamentaria secesionista, se iniciará una fase de exaltación patriótica independentista que llevará aparejada la inseguridad jurídica y personal para los unionistas. ¿Les negarán sus derechos, y no solo los lingüísticos? ¿Les colocarán una estrella amarilla en la espalda? ¿Sus bienes serán respetados? ¿Asistiremos a la reacción ‘espontánea y jubilosa’ de las juventudes independentistas en una segunda ‘noche de cristales rotos’ en el cinturón industrial de Barcelona? ¿Se extenderá la sospecha y el recelo entre los ciudadanos? Este panorama puede parecer exagerado para el día después. Los nacionalismos exacerbados son capaces de estas y otras desmesuras, la Historia de Europa lo demuestra. Lo cierto es que se agudizará la separación, el desencuentro entre la población catalana: unionistas contra secesionistas.

Cuentan que a Jordi Pujol le preguntaron hasta cuándo iba a seguir la ‘normalización lingüística’ y la presión por el uso del idioma catalán a la población castellanohablante. La contestación fue la siguiente. “Mientras la cohesión social se mantenga”. Pues mire usted por dónde, la cohesión social ya se ha roto. Los unionistas, esos fascistas, enemigos de Cataluña, que hablan español, cantan jotas y bailan sevillanas, muñeiras o sardanas, no van a huir de Cataluña carretera adelante hacia Valencia o Aragón con el hatillo de las pertenencias sobre la cabeza. Nos quedamos en nuestra tierra, porque Cataluña también es nuestra y de todos los españoles, y vamos a luchar por nuestros derechos con todas las armas legales que tenemos. Y si estas no bastan pasaremos a mayores. No es una amenaza, es una realidad histórica.

No nos van a hacer elegir entre pasaporte español o catalán, vamos a hablar en una u otra lengua oficial cuando queramos y con quien queramos. Ondeará la bandera rojigualda en las fiestas de la nación española y se cantará el himno de España en cualquier evento que los ciudadanos deseen y hasta con letra ¡que ya circula por la redes sociales¡ Porque si ustedes, los secesionistas, van a emprender el camino de la independencia vulnerando las actuales leyes, no esperen que los unionistas acaten las suyas. Ciudadanos de Cataluña, mediten bien su voto. Nada está decidido. Hoy, ahora, las cartas están sobre el tablero. ¡Hagan juego, señores!

Carmen Leal es profesora de Lengua y Literatura españolas

El segundo pensamiento Alicia (Sánchez Camacho)
Javier Orrico Periodista Digital 18 Noviembre 2012

Fue Gustavo Bueno quien interrumpió la dedicación plena a su sistema filosófico, el cierre categorial, para bajar al mundo y repartir unas cuantas obleas entre la emergente clase tontucia que se adueñó de España durante el zapaterismo. No podía entender don Gustavo que la España que había sido capaz de crear una de las grandes civilizaciones del mundo, fuera la misma que había alumbrado la Alianza de Civilizaciones y, sobre todo, a su promotor, esa cima necia cortejada de tontos mayores y sinvergüenzas peores que fue Rodríguez. A ese no-pensamiento lo llamó el pensamiento Alicia -una suerte de reencarnación mítica del Pangloss volteriano-, la convicción de vivir siempre en el mejor de los mundos posibles que define a lo que en español solemos llamar tonto de capirote. Y que en la tradición literaria se conoce como “El país de las maravillas”, al que condujo a la joven Alicia su perverso creador, el gran Lewis Carroll.

Lo relevante, y lo que da valor al libro de Bueno como descriptor de un fenómeno generalizado, es que el pensamiento Alicia se ha extendido ya al PP, encontrando en Alicia (Sánchez Camacho) a su predestinada reaparición. No es la única (hasta Felipe González se le acaba de unir), pero sí la que está más en el ‘candelabro’. Leerle que la solución al separatismo no es frenarlos o echarlos, al gusto, sino seguirles dando más pasta y más privilegios (una nueva financiación y aún más asimetría, a las que ha rebautizado como “autonomismo diferencial”), o sea, lo que se les ha venido dando hasta el hartazgo con los resultados conocidos (son hoy la cuarta autonomía con mejor financiación tras, claro, sus primos vasconavarros) y lo que constituye el pensamiento central de sus adversarios nacionalistas y socialistas, supone una cumbre del alicianismo: si quieres acabar con tus enemigos, súmate a ellos. Zapatero, no estás solo. Y eso es todo lo que nos pasa, que al despertarnos el dinoZaurio todavía estaba ahí.

La valiente Alicia y la izquierda fracasada
Alejandro Vara www.vozpopuli.com 18 Noviembre 2012

Veinticuatro horas después, sólo la imagen de Alicia sobrevivía en los medios al gran fracaso de la huelga general. La valentía de esta joven empresaria de Ponferrada, soportando durante siete minutos las invectivas de una gavilla de vandálicos piqueteros, parapetada tras una inmóvil muralla de miembros de la Policía Nacional y defendiendo el acceso a su establecimiento en la Gran Vía, era el símbolo de la hecatombe de una izquierda derrotada frente al valor cívico y democrático.

Esta semana, un PSOE demediado y sin cabeza ha incurrido en sendos sonoros patinazos que se suman a la cadena de despropósitos que arrancó con la elección de Rodríguez Zapatero como secretario general del partido. Esta semana, lo que queda del PSOE perpetró un par de pifias memorables. Secundar con jolgorio de adolescente la segunda huelga general de unos sindicatos oxidados contra el Gobierno de Mariano Rajoy y apearse en marcha de la operación promovida por el PP contra los desahucios.

De espaldas a la sociedad
Los diputados socialistas enarbolando cartelitos en el Congreso, en expreso incumplimiento de las normas de la sede de la soberanía nacional y marchando codo con codo junto a los líderes gremiales más desprestigiados de nuestra reciente historia, redondearon algo más que un error de estrategia. Fué una columpiada colosal. Rubalcaba se asemeja ya a la figura del pato patagónico, cada paso una cagada. La sociedad española dió la espalda a las organizaciones sindicales y, salvo en el sector industrial o bajo el terror de los salvajes "piquetes informativos", acudió a trabajar en forma casi unánime y le hizo una sonora higa a las pretensiones delirantes de la izquierda.

Horas después, un PSOE muy dividido, rechazó sumarse al consenso de una tibia iniciativa gubernamental para atajar el problema de los desahucios y su dramática secuela de suicidios. Nada hizo el Gobierno socialista en sus ocho años de permanencia en el poder. El único rapto de sensibilidad hacia los desahuciados fue tirar a la basura una sensata inciativa del defensor del Pueblo en 2010. Su mala conciencia le ha llevado ahora a erigirse en defensor de los que sufren, en parapeto de los damnificados por una ley hipotecaria obsoleta con algunos ribetes que rozan la indecencia.

El periodista Antonio Papell decía en este periódico a raiz de la publicación de su interesante obra "El futuro de la socialdemocracia", que "El PSOE no tiene un problema de ideas, sino de legitimidad". Algo de eso hay. Pero tambien tiene un problema de liderazgo, de nombres, de proyecto, de presencia. Está a punto de dejar de ser un partido de alternativa de Gobierno. Carece de ideas, sólo enarbola consignas. Sin un planteamiento sólido que presentar a la actual gestión de Gobierno, se abraza al eslógan y al disparate. Ignoran los socialistas si son federales, jacobinos, autonomistas o pretenden reinventar el falansterio. En suma, mientras Rubalcaba se desploma al subsótano de la apreciación de los españoles, aferrado al sillón de la secretaría general como el naúfrago al madero, su partido y, por ende, la izquierda de nuestro país, naufraga vertiginosamente hacia una sima donde yacen los restos del Pasok y el PSI. Cayo Lara, que algo pesca en ese río revuelto, no pasa de ser un agitador totalitario, sin más perspectivas que arañar algún escaño más donde sentar a sus compañeros de totalitaria camada.

Despojo sin alma
Esta izquierda decrépita que representa el PSOE está evidenciando que, desalojada del poder por las urnas, no es más que una excrecencia, un mero despojo sin alma. Zapatero, el presidente más incapaz de la democracia española, dejó su partido tan arrasado como dejó a la propia España. Y si incurrimos en el tópico de que nuestro país necesita de dos partidos fuertes para consolidar el edificio de la democracia, está claro que, por ahora, tal empeño no es más que una añoranza.

Tras los batacazos de Galicia y el País Vasco, toca ahora el revolcón de Cataluña y así... hasta que alguien decida poner orden en esas filas y llevar a cabo el proceso de refundación pendiente desde el frustrado congreso de Sevilla. Hollande, ese Montilla transpirenaico, no es precisamente el ejemplo a seguir, pese a los anhelos de algunos dirigentes del PSOE. Otro desastre en ciernes se está incubando en el vecino país. Ni tampoco Carme Chacón, zapaterista de ideología lábil y evanescente.

El PSOE no ha sido capaz de condenar los actos vandálicos y matoniles de esa huelga general escuálida que finalmente se volvió en contra de quienes la convocaron. Sin una fortaleza moral, sin una firme convicción democrática, sin una clara concepción del Estado que le ha llevado a estériles devaneos con los nacionalistas y hasta con los terroristas de ETA, el PSOE seguirá siendo una entelequia agonizante. Debe desterrar esa ética trasnochada de que a cada cual se le dará no según sus méritos sino según sus necesidades. Debe apostar por una modernización de conceptos, de planteamientos, de forma de funcionar en un mundo tecnológico y global.

Cuando Pablo Iglesias fundó el PSOE en 1879 en una taberna de Tetután, exigía que sus militantes fueran hombres serios, que no aceptaran cohechos, ni se dieran a la bebida ni frecuentaran los prostículos. Hasta las corridas de toros eran de su desagrado. Otros tiempos. Pero este PSOE actual ya no puede seguir viviendo del romántico recuerdo de un pasado decimonómico. O mira al futuro, o se actualiza, o perecerá de inanición coreando consignas frente a la creciente figura de gente como Alicia, la valiente empresaria de la Gran Vía que les paró los piés desde la puerta de su cervecería.

Gaza
Hamás: martires en 'prime time'
Óscar Elía Libertad Digital 18 Noviembre 2012

La guerra es hija de su tiempo. Y cada sociedad la hace de una forma determinada: lo que equivale a decir que la hace a su manera, según costumbres, ideologías e instituciones. Como el resto de democracias occidentales, Israel se rige en ella por los principios del derecho de guerra clásico, no del todo desaparecido en la actualidad: el primero, el más vigente, el de la distinción entre civiles y militares, y la limitación del uso de la fuerza a estos últimos, en su versión uniformada o en la mucho más problemática versión irregular.

Los regímenes totalitarios, de partido único e ideología mesiánica tienden a hacer la guerra total. Distinguen cada vez menos –conforme su carácter totalitario es más puro– entre civiles y militares, entre mujeres y niños. En el caso de Gaza, un régimen como el de Hamás, con su supremo y originario mandato para destruir Israel, no podía desembocar en nada distinto a una guerra total, de medios y fines, contra los vecinos judíos.

Esta radical asimetría entre la forma de hacer la guerra de las democracias y de los regímenes totalitarios aflora otra vez en el enfrentamiento actual entre Gaza e Israel. Mientras los dirigentes israelíes repiten una y otra vez que los civiles en Gaza deben quedar al margen de la violencia, los de Gaza repiten que los civiles israelíes deben sufrirla; mientras las Fuerzas Armadas israelíes gastan enormes recursos en armas quirúrgicas e inteligencia para evitar daños colaterales, las milicias palestinas gastan los suyos en preparar y ejecutar matanzas entre inocentes; mientras los unos, en fin, se avergüenzan de cada muerto civil enemigo en sus operaciones, los otros se enorgullecen de cada fallecido judío inocente, y lo celebran a lo grande.

El caso de Hamás, además, sube un paso más en el carácter demoníaco del totalitarismo. Usualmente, incluso éste considera la vida de los propios digna de ser salvaguardada en la guerra. Pero Hamás, el grupo de los niños y las mujeres suicidas en tiempo de paz con Israel, vuelve a dar la medida de sí mismo en las hostilidades actuales.

Así, la utilización de patios de escuela, sótanos de mezquitas o bajos de hospitales para ubicar lanzaderas de cohetes y depósitos de armas constituye un crimen especialmente dramático. Que sus ocupantes sean rehenes amenazados por las milicias islamistas o voluntarios entusiastas colaboradores de ellas es irrelevante: poner a mujeres y niños al alcance de las bombas enemigas constituye un crimen contra los propios, quizá más repugnante aún que el dirigido contra los civiles del enemigos, que Hamás tanto práctica. Extender el desprecio a la vida entre los propios es quizá el peor delito que un Gobierno puede cometer.

Hamás comete así dos crímenes de guerra: la búsqueda premeditada y explícita de muertes entre inocentes desarmados israelíes y la conversión de los propios gazatíes en objetivo militar, convirtiendo sus hogares, escuelas y hospitales en instalaciones militares. Esta doble brutalidad –que ni los dirigentes de Hamás se preocupan de ocultar– constituye quizás la más siniestra aportación de las milicias palestinas a la historia de la violencia política.

Sin embargo, siendo esto moral e idelológicamente fundamental, no es lo más relevante en términos estratégicos. A lo anterior no es ajeno el hecho de que la derrota histórica de Israel, su aniquilación como Estado judío, occidental y democrático, será sólo posible con la colaboración de Europa. A ella, a sus moralmente débiles sociedades y a sus debilitados dirigentes va destinado, una y otra vez, el teatro macabro de Hamás y el sacrificio en prime time de sus mujeres y niños. Porque en el fondo lo peor de los europeos no es que se desentiendan del futuro de la pequeña democracia israelí; lo peor es que constituyen la punta de lanza moral contra ella desde el momento en que aceptan la siniestra racionalidad de Hamás.

Aceptando lo inaceptable, y premiando la violencia sin límite que, incluso entre sus ciudadanos, fomenta Hamás, Europa se convierte en aliado, ingenuo o malintencionado, del siniestro grupo. Y su comportamiento en una garantía para todos aquellos que esperan su turno para atacar a la pequeña democracia israelí.



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Rajoy sobrevive y Mas se desespera

Pablo Sebastián www.republica.com 18 Noviembre 2012

Zapatero debería tener mucho cuidado con lo que dice y con lo que escribe, sobre todo a propósito de Cataluña, porque él tiene una gran responsabilidad en lo ocurrido al comprometerse, como hizo, a “apoyar en Madrid lo que decidiera el Parlament catalán”, lo que suponía su particular “programa máximo” y la renuncia de la soberanía nacional española. Y si añadimos su demencial pacto con ERC en la Generalitat y aquel otro del Tinell contra el PP, veremos que este ya fallido presidente de España es tan culpable o más que Artur Mas -a quien por cierto engañó- de la crisis de unidad de España y de las amenazas de rupturas de CiU.

De ahí que el artículo de Zapatero -publicado en El Mundo bajo el título de “Nuestra Cataluña” es el colmo del cinismo por parte de quien debió aprovechar esta oportunidad para reconocer sus errores y pedir disculpas en vez de soltar simplonas reflexiones sobre la unidad de España -su “nación discutida y discutible”- y la crisis catalana, como si nadie tuviera memoria y él careciera de responsabilidad.

Además Zapatero ha entrado en la escena cuando se ha visto que el desafío de Artur Mas empezaba a flaquear en medio de la gran vorágine política e informativa en la que está inmerso este país. Y cuando las noticias sobre la corrupción de los nacionalistas han entrado de lleno en la campaña electoral catalán, lo que le ha dado pie a un Artur Mas acorralado para decir que “el Estado quiere destruirle”, mientras Rajoy le acusa de haber causado mucho daño a España.

Seguimos viajando a gran velocidad. Solo en las últimas semanas en Madrid se han celebrado más de 130 manifestaciones, incluida la de la huelga general, tormento que pasó sin gloria para nadie. Luego vino la cumbre de Iberoamérica en la que la ausencia de los líderes mas conflictivos -Castro, Kirchner, Chaves y Ortega- permitió un desenlace sin conflictos, en el que el Rey volvió a dar muestras de su precaria salud, empeorada por la agenda excesiva a la que se ha sometido el monarca en su empeño por recuperar imagen tras los últimos problemas surgidos en torno a la Corona. Quedan en el aire los problemas de los dos rescates de la UE, el misterio del Banco Malo y la crisis de las hipotecas aún a medio solucionar.

Pero sobre todo está en el alero el resultado electoral final de las elecciones catalanas del próximo domingo. Resultado incierto por causa de las últimas encuestas que le quitan a CiU su anhelada mayoría absoluta y que podrían empeorar para los nacionalistas si crecen los datos sobre los presuntos casos de corrupción en los que han salido tocadas las familias de Mas y Pujol.

Los sondeos electorales con vista a los comicios del domingo día 25 -siete- señalan que la crisis sigue siendo la gran preocupación de la ciudadanía catalana por encima incluso de los objetivos de la independencia, como lo prueba el hecho de que son los grandes partidos con capacidad de gobierno -CiU, PP, y PSC- los que han perdido apoyos, mientras las minorías de ERC, ICV y Ciudadanos son las que progresan en votos y escaños.

Pero si CiU se queda en sus 62 escaños actuales, o sube un poco y no digamos si baja de esa cifra inicial, las elecciones habrán sido un gran fracaso político para el independentismo y personal para Artur Mas porque el adelanto electora no habrá servido para nada y porque se discurso de “un pueblo en marcha” habrá resultado falso como sus mentiras sobre las cuentas fiscales con España, su pretendida integración en Europa y la búsqueda de un resquicio legal que le permitiera un referéndum de autodeterminación lo que también le ha salido bastante mal.

De manera que si CiU se queda mas o menos como está el fracaso de Mas será estrepitoso y se verá en la necesidad de dimitir o de agarrarse al espinoso salvavidas de ERC, que mas que una ayuda será una cuerda al cuello -como se ha visto en el hundimiento del PSC- y supondrá el golpe de gracia para la relación de CiU con el mundo económico y financiero catalán. El que hasta ahora había jugado con el fuego de la independencia y que, tarde y con el rabo entre las piernas, empieza a dar marcha atrás.

Y a todo ello habría que sumar la fractura social abierta en el seno de la sociedad catalana y la tensión política y comercial desatada entre las empresas catalanas y el resto del territorio español. Un asunto de la mayor gravedad para Cataluña, máxime en estos tiempos de la caída global del consumo y del ahorro nacional.

Si CiU se estrella con un mal resultado inferior a sus expectativas por mas que mantenga una victoria global, el Gobierno de Rajoy leerá este desenlace como un triunfo para sus posiciones que le da un respiro muy importante. Y que beneficia a su gobierno, como el fracaso de la huelga general, o la cumbre Iberoamericana de Cádiz e incluso el aplazamiento de los rescates europeos. Lo que le permitirá a Rajoy, tras sortear este “noviembre negro”, llegar a 2013 sin estallidos de gran envergadura, por mas que la tensión y malestar social se hará sentir con dureza en las familias españolas durante las fiesta de la Navidad. Mientras que Mas, ahora furioso por las denuncias de corrupción, corre el riesgo de perder no solo su apuesta electoral sino de caer en la tentación de ERC camino de una fuga hacia delante y radical de la que puede salir muy mal parado en compañía de CiU y del nacionalismo catalán.


La Masmordida

Cristina López Schlichting La Razón 18 Noviembre 2012

¿Qué pasaría si la fortuna de Artur Mas procediese de las mordidas pagadas por los constructores catalanes en el «caso Palau»? Nada. ¿Gobernaría Cataluña el hombre que contribuyó a desangrarla? Sí, otra vez. Sí, ya se lo digo, porque los presuntos informes de la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), que vinculan a Artur Mas y los Pujol con cuentas en Suiza y Liechtenstein, sólo es nueva en cuanto al origen del dinero: los sobornos de los empresarios a la Generalitat para obtener obras y servicios al 4 por 100 de cada adjudicación.

Lo demás ya lo sabíamos. Por ejemplo, que Artur Mas y los Pujol son ricos. O que el president Mas y sus hermanos heredaron la fortuna de su padre. Y que éste, Artur Mas Barnet, tuvo primero una empresa de ascensores –Magomo– que quebró en 1979 y fue después testaferro de los Pujol.

Cataluña tiene una tasa de fraude fiscal del 23 por 100, un diez por ciento más que la media europea, entre otras cosas gracias al padre del president, que nunca compensó a Hacienda por lo que almacenaba fuera de España y que se acogió finalmente a la prescripción de los delitos que se le imputaban, no sin reconocer públicamente que poseía dos millones de euros en el extranjero. En definitiva, el presidente de Cataluña es dueño de una fortuna que durante un cuarto de siglo su padre evadió a los bancos LGT de Liechtenstein y UBS de Suiza.

Todo lo sabemos desde que, en 2002, el Gobierno alemán y el americano comprasen a Heinrich Kieber –que había sido contratado por LGT para digitalizar sus archivos– las copias de los expedientes de 5.828 defraudadores que ocultaban su dinero en Lichtenstein. La lista levantó en Berlín el mayor escándalo de fraude de la historia de la democracia y delató a 67 españoles, siete de ellos catalanes, incluido el padre de Mas.

Kieber ya era buscado por la Justicia de Liechtenstein desde finales de los 90 por operaciones inmobiliarias fraudulentas en Barcelona por 600.000 francos suizos. Y ustedes dirán ¿y qué culpa tiene el hijo de lo que hiciese el padre (entre otras cosas porque ya se encargó Artur –Mas– hijo de suprimir el impuesto de sucesiones)? Bueno, heredar de tu padre dinero que no ha tributado es sucio. Pero heredar dinero procedente de sobornos catalanes y pretender seguir mandando a los catalanes me parece aberrante. Hay que investigar, pero, insisto, nada es del todo nuevo. Sólo la distancia que media entre lo sucio y lo aberrante.

Artur Mas y los borregos de Panurgo
Manuel Martín Ferrand www.republica.com 18 Noviembre 2012

Si España fuese, verdaderamente, un Estado de Derecho en el que la Justicia fuera algo más que un oficio y una entelequia, a estas alturas, después de las serias acusaciones que El Mundo ha vertido sobre el enriquecimiento de Jordi Pujol, Artur Mas y sus respectivas familias, algo grave tendría que haberle pasado ya, una de dos, al director del diario madrileño o al fundador de CDC, a su hijo Oriol o al actual presidente del partido, Artur Mas y a su padre, reciente y desgraciadamente fallecido. Millones de euros escondidos en Suiza son materia suficiente para la enérgica actuación de la Fiscalía y, en consecuencia, ya tendrían que estar ante el juez o bien los autores de una información insolvente y calumniosa o bien los culpables de un importan-te delito de apropiación indebida con todos los agravantes previstos en los códigos.

Como en España nunca pasa nada las más graves acusaciones se diluyen en el aire y todo sigue igual. Las últimas encuestas sobre las próximas elecciones autonómicas en Cataluña siguen marcando, aunque sin mayoría absoluta, una notable ventaja para la opción que integran los asociados en CiU. Al parecer, Artur Mas renovará su presi-dencia al frente de la Generalitat y se verá abocado a cumplir su promesa-amenaza de un referéndum sobre la independencia de Cataluña. Un disparate visto desde la Historia, una chapuza si se contempla con ojos de economista y, en todo caso, una inmensa deslealtad a un Estado en el que se sustenta su actual estatus y del que es el máximo representante en su circunscripción.

Posiblemente, el hecho de que Mas no alcance su mayoría absoluta es la opción más favorable para él y para su causa secesionista. Se ahorra un soledad inútil para, con la mayoría en un Parlamento en el que dos tercios de los allí sentados se alinean con el independentismo – al menos teórico – tener garantizado un respaldo y una compañía.

Lo que es más difícil de entender, dado el seny que se le atribuye al pueblo catalán, es la abundancia clientelar de CiU y su líder actual. A todas luces – “la pela es la pela”, gran religión del pragmatismo catalán – la independencia sería un mal negocio para Cataluña que, además de que-darse fuera de Europa, perdería su principal comercio cautivo, el resto de España. Sus dos entidades financieras más respetables, La Caixa y el Banco de Sabadell, generan dos tercios de su negocio fuera de las cuatro provincias catalanas y, en su conjunto, más del setenta por ciento de las “exportaciones” de Cataluña atienden la demanda de las restantes cincuenta y seis provincias españolas.

Los lectores de François Rabelais – gente, sin duda, de buen humor – recordaran las aventuras de Gargantua y Pantagruel. Concretamente el suceso que, a bordo de un barco en alta mar, enfrenta a Panurgo con un comerciante de borregos. Al final, Panurgo decide optar por la paz (aparentemente) y comprarle un ejemplar al de los borregos pagando por él un precio excesivo. Panurgo lo tomó en sus brazos y en animalito se puso a balar. Panurgo, cobardón y pícaro, había tramado su venganza: arrojó por la borda el borrego recién y magnánimamente comprado. Todos los borregos del rebaño, todos balando, siguieron al primero y se ahogaron sin remedio.

Como la imaginación es libre y la voracidad de los notables de CiU es proverbial, cabe establecer paralelismos. Pujol, en su momento, arrojo al mar de su propia sucesión a Mas, personaje de más impulso que finura, y éste se pu-so a balar, es decir, a predicar en catalán un futuro lejos de España y próximo al paraíso. Un conjunto de bienes diversos sin mezcla de mal alguno. Tanto clamó Mas que, según las encuestas, el próximo domingo la mitad, más o menos, de los votantes catalanes se tirarán al mar independentista en imitación del president que cortó por la mitad una legislatura para disimular el fracaso de su gestión. Gestión, por otra parte, muy difícil a la vista de la herencia política y económica de José Montilla y su tripartito.

La democracia, para serlo plenamente, exige la presencia de ciudadanos, de izquierda o de derechas, conscientes de su propio interés y no fácilmente seducibles por un gesto o una pasión. Cuando no es así y lo emocional se antepone a la razón y cursa el engaño de los argumentos y la manipulación falsaria de la Historia puede ocurrir, y ocurre, lo de los borregos que evocaba más arriba. Y eso es lo que yo creo que pasa en Cataluña.

Las diferencias educativas empobrecen el futuro

Los cambios del Gobierno en Educación prevén eliminar la dispersión de los contenidos que se aprenden en la escuela y el adoctrinamiento de los alumnos
Limitar la educación exclusivamente a un ámbito geográfico empobrece el punto de vista de los escolares
R. Ruiz La Razón 18 Noviembre 2012

Madrid- La misma educación para todos los alumnos. Es uno los objetivos del actual Gobierno, que trata de poner orden en esa «dispersión inmanejable de contenidos», de la que ya ha alertado el titular de Educación, José Ignacio Wert, dependiendo de la comunidad autónoma de la que se trate. En marcha está la nueva reforma educativa que pone en el centro de la diana la necesidad de corregir las desigualdades en materia educativa de las que ya España ha quedado advertida en informes internacionales. Wert pretende servirse de la ley como una herramienta para que que el Estado gane un mayor control en los contenidos que estudian los alumnos, de ahí que el anteproyecto de la ley para la mejora de la calidad educativa prevea que que el Gobierno central decida el 65% de lo que estudian los alumnos en las comunidades con lengua propia y el 75% en el resto, un 10% más de lo que contempla la actual legislación.

Lo cierto es que lo que un alumno madrileño estudia en Lengua y Literatura, en Historia, Geografía y hasta en Religión poco tiene que ver con los conocimientos que se imparten a un estudiante de Cataluña o País Vasco. La falla educativa se aprecia especialmente en las comunidades con lengua propia, donde evitar el adoctrinamiento a través de la enseñanza es uno de los objetivos de la reforma que está en ciernes. ¿Para qué? Para evitar que en el País Vasco se enseñe, por ejemplo, que el acontecimiento más importante de 1978 fue el Festival de Cine de San Sebastián y no que se aprobara la Constitución Española, o que aprendan que la Península Ibérica no está «al sur de Euskal Herria».

En Cataluña, los niños estudian las comarcas, pero no las provincias ni los ríos de España, y desde 2006 son muchos los alumnos catalanes que han estudiado en Geografía que «el Ebro es un río catalán que nace en tierras lejanas y extrañas».

Mentiras y falsos mitos
«En el ámbito de la enseñanza se está adoctrinando a los niños y se evita que conozcan la realidad, algo muy negativo porque se les está negando la verdad sobre una parte de su geografía y de su historia.

Limitar la educación exclusivamente al ámbito catalán empobrece el punto de vista de nuestros hijos y sus miras hacia el futuro, les estamos robando una parte de su historia y sus raíces conjuntas a base de adoctrinamiento, mentiras y falsos mitos, se les está cerrando a un mercado como es el resto de España, estamos empobreciendo su futuro», se lamenta Eduardo López Dóriga, presidente de la Asociación por la Tolerancia. Por no hablar ya del lugar que ocupa el castellano, relegado en el sistema educativo a dos horas de estudio semanales «una forma de negarles que aprendan de una forma culta una lengua tan importante como el castellano», añade López Dóriga. Cierto que «tiene que haber contenidos específicos y singularidades de cada comunidad que deban ser estudiados, pero una cosa es eso y otra negar la realidad».

La presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, ha sido la última en pronunciarse sobre las diferencias. Hace sólo unos días explicaba que el estudio de la Historia en los centros educativos de España está enfocado desde un «excesivo y ridículo localismo» y «eso ha producido que se estudie esta materia poco y mal». Así nos encontramos situaciones surrealistas como que «un catalán piense que el río nace cuando llega a Cataluña y para un madrileño puede no haber río más importante en el mundo que el Jarama».

Rendimiento y motivación
Las diferencias tampoco han ayudado a superar los grandes problemas de rendimiento y de motivación que existen entre los escolares españoles. El porcentaje de jóvenes de 18 a 24 años que no ha completado la Secundaria y no sigue ningún tipo de formación es del 26,5%, un porcentaje que duplica la tasa media de la UE y que sólo supera Malta; tenemos un 23,7% de jóvenes que ni estudia ni trabaja, un porcentaje sólo superado por Israel, y si seguimos comparándonos con Europa, pruebas internacionales, como PISA nos recuerdan los resultados tan pobres que obtienen nuestros alumnos en lectura, matemáticas y ciencias. Lo cierto es que ahora la crisis ha evidenciado que el sistema educativo en España no ha funcionado.

«Españolizar» por la unidad
Libertad para recibir una educación en castellano es otro de los objetivos que el titular de Educación se ha marcado para hacer efectivo el derecho de aquellas familas que quieran que sus hijos se escolaricen en castellano en Cataluña «porque están en España y tienen todo el derecho a hacerlo». En esa intentona por la unidad, Wert también ha aludido en los últimos meses a su deseo de «españolizar» a los niños catalanes. «Se trata de que tanto los alumnos catalanes, como alumnos españoles que son, sean capaces de vivir equilibradamente el orgullo de ser españoles con el orgullo de ser catalanes», dijo en medio de una fuerte polémica. Se trata de «manejar con equilibrio» lo que considera una «doble identidad».

INFORME DE FISCALIZACIÓN DE LA CONTRATACIÓN EN LAS 17 COMUNIDADES
El Tribunal de Cuentas destapa el germen de la corrupción en las autonomías
La auditoría halla múltiples ilegalidades en 2.500 expedientes por 10.000 millones
Las comunidades abusan del concurso en lugar de contratar mediante subasta
Francisco Mercado Madrid El País  18 Noviembre 2012

El Tribunal de Cuentas denuncia en su último informe sobre la gestión de las comunidades autónomas el grave descontrol en la contratación pública, donde se cometen múltiples ilegalidades que han dado lugar a graves casos de corrupción que investigan todavía los tribunales de justicia.

La auditoria ha analizado cerca de 2.500 contratos de todo tipo (obras, suministros, consultorías y otros) adjudicados por casi 10.000 millones de euros entre 2006 y 2007.

La radiografía del Tribunal de Cuentas sobre las anomalías que se producen en la contratación de las comunidades saca conclusiones especialmente graves sobre la utilización de dinero público por parte de los Gobiernos autónomos.

El informe del Tribunal de Cuentas, que llegó hace seis meses al Congreso de los Diputados y aún no se ha analizado y debatido, desgrana la gestión del gasto de todas las autonomías en 2006 y 2007. “No hay fecha para analizar ese informe porque llevamos retraso”, señalan fuentes parlamentarias.
Escándalos en los tribunales

‘CASO GÜRTEL’ EN LA COMUNIDAD VALENCIANA. Los tribunales investigan la adjudicación de decenas de contratos a dedo, muchas veces con el procedimiento negociado sin publicidad que denuncia el Tribunal de Cuentas, a la trama Gürtel. Además, los jueces investigan si empresas privadas que contrataban con la Comunidad Valenciana acabaron pagando los mítines del PP a través de la red Gürtel.

‘CASO OVER’ EN BALEARES. El juzgado de instrucción de Palma de Mallorca investiga la adjudicación a dedo de múltiples contratos a la empresa de publicidad Over MC que, a su vez, montaba mítines para el PP de Jaume Matas que eran financiados, en parte, con aportaciones de hoteleros, o por la propia Over MC como consecuencia del trato de favor que recibía del Gobierno balear.

‘CASO PALAU’ EN CATALUÑA. La investigación judicial sobre el expolio del Palau de la Música destapó múltiples irregularidades en la adjudicación de obra pública en Cataluña por la que, supuestamente, pagaban las constructoras comisiones ilegales que financiaban a Convergencia Democrática de Catalunya, uno los partidos del Gobierno catalán.

El informe es diáfano en su análisis. Y anota en una decena de folios de los 239 que tiene el estudio todas las irregularidades detectadas.

Ofertas injustificadas. “Falta de justificación por los servicios promotores de la necesidad de los contratos para el funcionamiento de los correspondientes servicios públicos o justificaciones carentes de un nivel de concreción razonable o insuficiente justificación de los costes de las contrataciones al haberse aportado los correspondientes datos, cálculos y cuantificaciones”.

Troceo para evitar el concurso. “Fraccionamiento indebido de la cuantía de los contratos con la finalidad de tramitarlos mediante procedimientos negociados sin publicidad o como contratos menores, según los casos, eludiéndose de este modo los procedimientos y formas de contratación establecidos para garantizar el cumplimiento de los principios de transparencia, publicidad y concurrencia”.

Falsa urgencia. "Abuso de la tramitación de urgencia de los expedientes, en muchos casos, sin justificarse adecuadamente, que implica la reducción a la mitad de los plazos establecidos lo que, en ocasiones, implica una restricción de la concurrencia”.

Abuso del concurso en lugar de la subasta. "Utilización desproporcionadamente mayoritaria del concurso en detrimento de la subasta, forma ordinaria de adjudicación de obras, que se aplicó muy escasamente a pesar de que, por el carácter absolutamente reglado del procedimiento, implicaba un menor riesgo de conculcación de los principios de transparencia y objetividad y de que, generalmente, permitía obtener las mayores bajas sin perjuicio del aseguramiento de los medios, la capacidad y la solvencia de las empresas licitadoras”.

Vía injustificada.“Falta de justificación o injustificación inadecuada de la elección del procedimiento y forma de adjudicación de los contratos, en particular, de los supuestos legales que permitían la contratación conjunta de proyectos y obras”.

Falta de criterios “Deficiente establecimiento de los criterios de adjudicación en los pliegos de cláusulas administrativas particulares de los concursos al no expresarse con precisión o al no fijarse la metodología para su aplicación y para la asignación de las puntuaciones de los correspondientes baremos; o al establecerse como criterios aspectos que solo deben utilizarse para la admisión a las licitaciones, referentes a la valoración de los medios materiales y personales o a la experiencia de las empresas. En algunos casos, se establecieron mayores puntuaciones para los licitadores que acreditaban experiencia o medios vinculados con la respectiva comunidad autónoma, lo que resulta contrario a los principios de igualdad y no discriminación, y no siempre se establecieron con precisión límites a las variantes o alternativas que podían establecer los licitadores, lo que implica una especial dificultad para una valoración homogénea y objetiva de las ofertas”.

Sin datos técnicos. “Deficiente fundamentación de las adjudicaciones de los concursos en informes técnicos de valoración de las ofertas sin motivar o incorrectamente motivados”.

Bajas extrañas. “Insuficiente valoración de las bajas de los precios de las ofertas en los pliegos y/o informes de valoración de los concursos, sin que consten circunstancias que pudieran justificar esta actuación que no es conforme con el principio de economía en la gestión de fondos públicos. Con frecuencia, las apreciaciones de temeridad en las bajas ofertadas no se ajustaron a los requisitos legales”.

Sin publicidad. “Falta de justificación de los supuestos legales que permiten la utilización de los procedimientos negociados sin publicidad, que implican la exclusión de los contratos así asignados de publicidad y libre concurrencia, la mayor discrecionalidad en la selección de los adjudicatarios y en los que, además, no suelen obtenerse bajas apreciables, particularmente cuando se invocó la existencia de una imperiosa urgencia o de un fin único empresario capacitado para la realización de las correspondientes prestaciones”.

Modificación de contratos. “Modificaciones de contratos en ejecución, particularmente de obras, que no responden a nuevas necesidades surgidas durante su ejecución, sino a imprevisiones o deficiencia en las actuaciones preparatorias y sin que, generalmente, conste la exigencia de las correspondientes responsabilidades y/o resarcimiento de los daños y perjuicios causados a las administraciones. En ocasiones, se tramitaron indebidamente como contratos complementarios algunos que, en realidad, constituyeron modificaciones por contener actuaciones cuya ejecución era absolutamente necesaria e inseparable de las inicialmente proyectadas”.

Facturas sanitarias. Mientras ahora algunas autonomías rebuscan distintas fórmulas de privatización o copago en materia sanitaria, incluido el euro por receta, el informe de los gastos de 2006 y 2007 denunciaba la “deficiente constancia de la conformidad de la Administración con las facturas correspondientes a suministros de bienes fungibles o de material sanitario a hospitales o servicios públicos de salud”.

Consultorías a granel. “En contratos de consultoría, asistencia o servicios, falta de justificación con un grado de concreción razonable de la imposibilidad de ejecución de las prestaciones con los medios personales o materiales propios de las administraciones”.

Todas estas anomalías denunciadas por el Tribunal de Cuentas en su último informe sobre la gestión autonómica siguen produciéndose a juzgar por las causas abiertas en los tribunales de justicia de todo el país.

Cataluña
Sánchez-Camacho: “No sé si volvería a presentar un recurso contra el Estatuto”
El PP ahonda en su inconsistencia ideológica. Mientras Fernández Díaz asegura que volvería a presentar el recurso contra la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo, pese a que el Tribunal Constitucional lo haya desestimado, la líder el PP catalán no ve claro el recurso de su partido contra el Estatuto de Autonomía de Cataluña, pese a que el Alto Tribunal avaló buena parte de sus impugnaciones, adaptando el texto a la legalidad.
Maite Molina www.vozbcn.com 18 Noviembre 2012

La secretaria de organización del PP, María Dolores de Cospedal, acompaña a la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, en un acto celebrado este sábado en Barcelona (foto: PP).

El proyecto secesionista de Artur Mas y su desafío al Estado de Derecho no parece ser motivo suficiente para que el PP, principal partido nacional en la actualidad, se erija en paradigma de la defensa de la legalidad democrática vigente.

Al menos, eso es lo que se deduce de las declaraciones de la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, quien en una entrevista publicada este sábado en El País ha confesado sus dudas sobre la oportunidad del recurso presentado por su partido contra el Estatuto de Autonomía de Cataluña que provocó la sentencia del Tribunal Constitucional adaptando el texto a la legalidad.

Preguntada sobre si la presentación del recurso “políticamente fue acertado”, Sánchez-Camacho se ha limitado a contestar que “era legítimo, ¿por qué no se podía hacer?”. “¿Volvería a presentar un recurso contra el Estatuto?”, ha insistido el entrevistador. “No sé si lo volvería a presentar o no, pero las condiciones son diferentes. Un Estatuto que se presentó como se presentó lo recurrimos y lo volveríamos a recurrir en las condiciones en las que estábamos entonces”, ha indicado la líder popular.

En contra de la doctrina del Constitucional
La inconsistencia ideológica del PP se explica claramente observando las posiciones mantenidas en los últimos días por dos de sus dirigentes más destacados.

Este martes, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, aseguró que “volvería” a presentar el recurso contra la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo, pese a que el Tribunal Constitucional lo desestimó una semana antes. En cambio, Sánchez-Camacho no ve claro el recurso de su partido contra el Estatuto, pese a que el Tribunal Constitucional avaló buena parte de sus impugnaciones.

Apoyo a los presupuestos autonómicos

Las contradicciones del PP no terminan ahí, especialmente en su relación con los nacionalistas. En abril de 2010, la entonces candidata popular a la Presidencia de la Generalidad aseguró que, si eran “determinantes” en un próximo Gobierno autonómico, no permitirían “ni una sola sanción en materia lingüística” y exigirían que se pudiera elegir “la lengua vehicular [escolar] que los padres catalanes queramos para nuestros hijos”.

Posteriormente, el PP catalán fue determinante, hasta el punto de que su abstención permitió a CiU aprobar los presupuestos de la Generalidad de 2011 y 2012. Sin embargo, las sanciones lingüísticas se mantienen -incluso han aumentado- y la federación nacionalista, al frente del Gobierno autonómico, se niega a cumplir las múltiples sentencias del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo que ordenan restablecer el bilingüismo escolar.

Subvenciones a entidades nacionalistas y euro por receta
De hecho, las cuentas autonómicas aprobadas gracias a la posición del PP catalán han mantenido la entrega de subvenciones multimillonarias a todo tipo de entidades que se dedican a fomentar el nacionalismo, así como desmesuradas ayudas a los medios de comunicación afines al proyecto identitario de CiU, y los cientos de millones de euros anuales que cuestan a las arcas de la Generalidad TV3 y Catalunya Ràdio.

La última de las más flagrantes contradicciones del PP catalán ha sido la posición mantenida por Sánchez-Camacho en relación a la tasa del euro por receta, que el Consejo de Estado considera inconstitucional.

El impuesto fue aprobado gracias a la abstención del PP catalán en el Parlamento autonómico de Cataluña en marzo pasado, a pesar de que el Gobierno -también del PP- había mostrado su oposición. Ahora, el programa electoral del PP catalán propone su derogación y su presidenta asegura que no volverá a ayudar a CiU a sacar adelante los presupuestos autonómicos.


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