AGLI Recortes de Prensa    Miércoles 21  Noviembre 2012

Todo por hacer
EDITORIAL Libertad Digital 21 Noviembre 2012

A mediados del pasado mes de abril, Mariano Rajoy declaró, en un encuentro organizado por el Instituto de la Empresa Familiar: "Estamos sólo en el kilómetro cero de la senda reformista que se va a prolongar hasta el último día de la legislatura". Aquella autocomplaciente afirmación ya resultó alarmante para todos aquellos que abogaron por unas elecciones anticipadas y un traspaso de poderes lo más rápido posible, que permitiera al nuevo Gobierno emprender cuanto antes las múltiples y profundas reformas que exigía la dramática situación económica e institucional en la que nos había dejado el Ejecutivo de Zapatero. Lo más grave es que, un año después, podríamos afirmar que seguimos en ese mismo kilómetro cero, y que el reformismo corre el riesgo de devenir continuismo.

Con la excepción de la del mercado laboral –muy modesta, aunque encomiable si la comparamos con los cosméticos ajustes que supusieron las anteriores–, todas las grandes reformas siguen pendientes de ejecución.

En lugar de abordar el déficit oculto dejado por Zapatero con un mayor recorte del gasto público que el que tenía previsto ejecutar, Rajoy, incumpliendo sus compromisos electorales, decidió llevar a cabo una subida generalizada de impuestos que, además de mermar gravemente nuestras posibilidades de recuperación, no está consiguiendo reducir –todo lo contrario– los altísimos niveles de déficit y endeudamiento públicos. Lejos de emprender urgentes y profundas reformas destinadas a reducir drásticamente nuestro burbujístico sector público, Rajoy ha tratado de apuntalarlo con una esterilizante subida de impuestos y, en menor medida, con sistemas de copago que, aunque supongan una racionalización de la demanda de bienes y servicios aparentemente gratuitos, no dejan de ser meros parches.

Una vez en el Gobierno, Rajoy llegó incluso a afirmar que ni se planteaba la reforma de nuestro insostenible modelo autonómico; finalmente, no hará sino crear una comisión de expertos destinada al estudio de la supresión de duplicidades, tal y como nos anunció hace escasos día la vicepresidenta del Gobierno. Han sido nuestros acreedores los que han limitado en alguna medida el derroche de nuestras comunidades y ayuntamientos, no legislación nacional alguna destinada a limitar déficits y endeudamientos; aquí, ese tipo de normas se cumplen menos que la Ley de Partidos.

Aun dando por buena la discutible decisión de recurrir al dinero del contribuyente para socorrer al sistema bancario, aun está por ver que los más de 50.000 millones de euros destinados a tal efecto vayan a servir de algo, tal y como algunas voces vienen tiempo advirtiendo.

Por otro lado, la actitud del Gobierno ante los manejos de los testaferros de Batasuna da la razón a los que denuncian una terrible inercia en este punto, cuando Rajoy, estando en la oposición, no dejó de clamar contra los acuerdos alcanzados por Zapatero y ETA. La política penitenciara está presidida por la continuidad, así que, lejos de orientarse hacia el cumplimiento íntegro de las penas por parte de los terroristas, persiste en la apaciguadora línea del acercamiento de presos y los beneficios penitenciarios, como ilustra el bochornoso caso Bolinaga.

No tuvimos reparo alguno en dedicar dos editoriales consecutivos a elogiar a Gallardón por las prometedoras y amplias reformas que anunció en Justicia. Pero lo cierto es que, a día de hoy, seguimos esperando que las lleve a cabo, especialmente las destinadas a impulsar la separación de poderes mediante la modificación del sistema de elección de los vocales del CGPJ.

El Ejecutivo del PP no sólo no ha hecho nada por hacer que se cumplan las sentencias de nuestros más altos tribunales respecto, por ejemplo, del estatuto catalán o de la ilegal inmersión lingüística. Es que tampoco ha hecho nada por frenar, ni política ni jurídicamente, la deriva separatista de unos nacionalistas que ahora amenazan abiertamente con celebrar referendos ilegales en pro de la secesión. Por no hacer, el Gobierno ni se ha atrevido a denunciar la corrupción económica de los nacionalistas.

También en esta crucial tarea de recuperar España como nación de individuos libres e iguales ante la ley seguimos, desgraciadamente, en el kilometro cero.

Aniversario del 20-N, España sin liderazgo
Pablo Sebastián www.republica.com 21 Noviembre 2012

En medio del desastre generalizado español, en el Gobierno de Rajoy y en la cúpula del PP se detecta una cierta complacencia cuando se cumple un año de su victoria electoral del 20-N de 2011. Y ello a pesar que las cosas de España van a peor –en todo- sin que nadie ni el propio Rajoy ejerza un verdadero liderazgo nacional, sin un Gobierno de primer nivel ni un proyecto y plan de acción integral, salvo el que la UE nos impone desde Bruselas con el único discurso del control del déficit y la austeridad que nos han sumergido en el inmenso pantano de la recesión.

Nadie desde el inicio de la transición ha tenido más poder en España que Rajoy: mayoría absoluta del Congreso y del Senado; los gobiernos de 13 Comunidades Autónomas; gran cantidad de ayuntamientos y diputaciones; el Consejo del Poder Judicial; el Tribunal de Cuentas; el Banco de España; la CNMV; la RTVE y todas las grandes cadenas privadas de radio y televisión y mayoría de los diarios nacionales, todos ello bajo el control de los editores conservadores; gran influencia sobre la Banca y Cajas; así como sobra las grandes empresas privadas sometidas a regulación. Por tener Rajoy tiene incluso a su favor la profunda crisis del PSOE, el primer partido de la oposición.

Pero Rajoy no tiene liderazgo ni un buen y brillante Gobierno y no sabe a dónde va por más que dice estar en el “buen camino”, que es el camino que le han impuesto los líderes de la UE. Así el PP dominador cuenta con un enorme “rebaño” de dirigentes y de gobernantes, pero no tiene “un pastor que los guíe ni tampoco los perros guardianes que conduzcan su manada de poder”. Porque el liderazgo blando y soberbio de Rajoy carece de ideas y hasta del mas que obligado “estado mayor”, ofreciendo en cascada medidas y decretos ocurrentes en vez de consecuentes e integrados en un gran y poderoso plan de acción. Un día es un parche para evitar el drama de la hipotecas, otro la venta de permisos de residencia, el euro por receta sí o no, otro el prohibir pagos de más de 2.500 euros, otro suprimir unos cuantos coches oficiales, o acordar rectificaciones continuas sobre la famosa amnistía fiscal, etc.

El drama de esta situación está en que Rajoy es el único que hoy día puede ejercer el poder al frente de la nación. Pero consciente de sus carencias podría reforzar su Gobierno, sin embargo eso no lo quiere hacer como tampoco renunciar a su fuga permanente ni a maneras autocráticas y displicentes de llevar el poder. Tirando por la ventana un tiempo precioso del que él dice tener el control y anteponiendo a la vez su auto protección por encima del interés general. Convencido Rajoy, además, que la paciencia y capacidad de sufrimiento de los españoles es infinita, y que él no tiene que dar la cara ni comparecer ante nada ni ante nadie porque se cree dotado de un mandato providencial.

Pero el tiempo pasa muy deprisa y las cosas en España van a más y a peor. Y la tensión social sube, y las finanzas están pilladas con alfileres, y las empresas cierran y el paro crece, y el horizonte de 2014 que pregona Rajoy para ver la salida del túnel todavía está demasiado lejos para quienes necesitan soluciones inmediatas, y ya no tienen salida ni tiempo para esperar. ¿Puede cambiar Rajoy su manera de ejercer el poder y reformar y reforzar su Gobierno? Desde luego que puede, pero no es su estilo y ese estilo es el que se ha convertido en parte del problema nacional.

Rajoy, primer aniversario
Un año de desgaste... para el contribuyente
Pablo Molina Libertad Digital 21 Noviembre 2012

Un año después de la victoria del PP por mayoría absoluta en las últimas elecciones generales, lo único bueno que se puede decir es que con el PSOE estaríamos todavía peor, magro consuelo para los que confiaron en que Rajoy decía la verdad durante la campaña, cuando prometió no subir impuestos y cercenar el despilfarro autonómico. Esos eran los ejes principales de su vasto programa de reformas.

Durante estos primeros once meses de gestión, Rajoy ha hecho exactamente lo contrario de lo que aseguró que iba a hacer durante la campaña. El tío tiene agallas, porque una cosa es borrar de la agenda política parte de las promesas hechas –algo que el votante da por descontado– y otra muy distinta hacer lo contrario de lo que figuraba en el programa electoral.

A esquilmar a la sociedad para salvar a la casta política, sobre todo a la autonómica, es a lo que el Gobierno de Rajoy se ha aplicado con denuedo. Para eso no hacía falta ninguna mayoría absoluta, porque el despilfarro estructural de las Administraciones Públicas es objeto del más amplio acuerdo en las Cortes. De hecho, la mayor oposición que encuentra el Gobierno en el Parlamento se produce cuando anuncia algún tímido recorte presupuestario, porque la mayoría de los diputados, en posesión de una vastísima incultura, cree que lo contrario de austeridad es crecimiento, cuando en realidad el antónimo del primero de esos términos es despilfarro.

Con un Gobierno decidido a mantener un Estado insostenible y una oposición que sale a la calle en contra del menor recorte es normal que la aceptación popular de unos y otros se mantenga en niveles paupérrimos, según rezan todas las encuestas. Aquí el único que se desgasta es el contribuyente, que ve cómo todos los partidos han decidido seguir vaciándole el bolsillo para mantener el chiringuito estatal y autonómico tal y como lo conocemos.

El PP dice que ya lo siente pero que no tiene más remedio que empobrecernos a todos; el PSOE se limita a su habitual demagogia naif y dice chorradas sobre los ricos y los bancos; los comunistas quieren implantar el modelo norcoreano y los nacionalistas, mientras sigan abiertos los canales adicionales de financiación para sus tropelías, dan la razón a todo el mundo.

Ha sido un primer año de Gobierno Rajoy muy duro, pero sólo para los contribuyentes. Lo peor es que no es previsible que en algún momento de esta legislatura le toque también apretarse el cinturón a la clase política, y menos ahora, que ya hay quien habla en el Gobierno de claros síntomas de recuperación. Al final los españoles saldremos de la crisis gravemente empobrecidos y los políticos tan sólo tendrán que lamentar el abandono transitorio de algún coche oficial. Así da gusto trabajar por el pueblo.

Entre la decepción y la esperanza: un año de Gobierno Rajoy
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 21 Noviembre 2012

Botella medio llena o medio vacía. El tópico al uso se hace más presente que nunca a la hora de pasar revista, siquiera apresurada, al primer año de Gobierno de Mariano Rajoy. Se ha dicho en repetidas ocasiones y es hora de reiterarlo en el momento de hacer balance: para montones de españoles sigue siendo un misterio en qué empleó su tiempo –en qué perdió el tiempo, cabría mejor decir- Rajoy y el Partido Popular en el año y medio largo que va desde el 10 de mayo de 2010 –la noche triste de Rodríguez Zapatero- hasta el 20 de noviembre de 2011, sabiendo como sabía todo el mundo que a la derecha y a su líder les iba a tocar asumir la tarea de gobernar y recomponer el jarrón roto por la inepcia de Zapatero. Misterio. Contra toda lógica, Rajoy entró en Moncloa sin plan concreto alguno, sin equipo de Gobierno, aparentemente sin informes, sin decretos ya listos para asomarse al BOE, es decir, en pelota picada. Esta fantasmal improvisación ha marcado su primer año de Gobierno porque, en apariencia, al Ejecutivo todo parece haberle cogido por sorpresa: desde la cifra de déficit heredada de Elena Salgado hasta el más nimio de los asuntos. Atroz improvisación.

El segundo error, garrafal también, vino después, cuando, en los primeros compases del año, decidió retrasar la adopción de las medidas de ajuste que le reclamaban desde los mercados hasta el lucero del alba para no perjudicar las opciones electorales en Andalucía del camarada Arenas, eterno aspirante al trono de San Telmo para el ala socialcristina, más que socialdemócrata, del PP. Rajoy cometió de nuevo ese pecado tan español de procrastinar las decisiones, un barco que nunca ha llevado a nadie a buen puerto. El resultado es que se perdieron unas semanas, meses, preciosos. Un error tanto más grave si se tiene en cuenta que destacados economistas liberales –que sí, que aún queda alguno- venían recomendándole, desde antes incluso del 20-N, la adopción de una batería de medidas de ajuste rápida y contundente, porque hubiera sido preferible, por doloroso que resultara el trance, acometer el ajuste de una sola vez, cortar la cabeza de la serpiente de un tajo, un corte profundo al gasto de 70.000 millones, en lugar de tratar de hacerlo por etapas.Hubiera sido preferible, por doloroso que resultara el trance, acometer el ajuste de una sola vez en lugar de tratar de hacerlo por etapas

Ello hubiera supuesto someter al país a una ducha de agua helada en pleno invierno. Doloroso, cierto, pero preferible al castigo continuado de ese ajuste por etapas, o no hay viernes sin dolor, en que se embarcó el Ejecutivo, cargando semanalmente con nuevos recortes a un cuerpo social muy castigado ya tras cinco años de crisis, con una escandalosa cifra de parados, y con las reservas –desde el humor colectivo hasta la capacidad de resistencia- bajo mínimos. El resultado de la opción gradualista es que, a pesar de los esfuerzos realizados este año –con el consiguiente desgaste en términos de intención de voto para el Ejecutivo- el Gobierno no le ha hincado el diente de verdad a los problemas de fondo, no ha entrado en harina porque, admitiendo que no hay margen para el aumento de los ingresos fiscales por vía de impuestos, no queda más remedio, si queremos evitar la deriva griega, que meterle mano a los cuatro pilares de nuestro Estado del Bienestar, responsables de más del 90% del gasto autonómico: Educación (derrochona y de muy baja calidad); Sanidad (de primer nivel, pero que no podemos pagar); Pensiones (el aumento del gasto, del 5% anual, hace insostenible el sistema y reclama medidas de urgencia), y subsidio de Paro (porque, fraudes al margen, tampoco se puede financiar). Lo dijo Frédéric Bastiat: “La gente ya está empezando a darse cuenta de que el Estado es demasiado costoso. Lo que aún no terminan de comprender es que el peso de ese coste recae sobre ellos”.

Al Gobierno no le queda más remedio que meterle mano a los cuatro pilares de nuestro Estado del Bienestar: Educación, Sanidad, Pensiones y subsidio de Paro

Esta es la situación, en espera de ver qué ocurre con el cumplimiento de déficit a fin de año, el verdadero gordo, por pesado, de Navidad que nos espera a los españoles. Y ya puede decir la izquierda estatista lo que quiera; ya pueden las huestes sindicales echarse al monte y convocar huelgas generales. “Tendremos el Estado del Bienestar que podamos permitirnos”, que dijo Rajoy en junio de 2011. Un año después del 20-N, seguimos en situación de emergencia nacional. Bajar de un déficit heredado del 9,4% a otro del 3% en dos o tres ejercicios exige un cambio radical de mentalidad a Gobierno y gobernados, porque no es posible acometer tamaño ajuste cerrando televisiones autonómicas, aparcando coches oficiales y ahorrando en bolígrafos. Los españoles nos hemos dado un Estado del Bienestar que no se puede financiar más que en situación excepcional de boom fiscal como el que conocimos con el ladrillo, que no se puede mantener con los ingresos que nuestra economía es capaz de generar en condiciones normales de funcionamiento, lo que nos lleva, de pretender seguir viviendo a lo grande como exigen “las izquierdas”, a tener que depender del ahorro ajeno, conducta irresponsable que genera déficits anuales que a su vez se transforman en deuda, deuda cuyo solo servicio se come ya una parte importante de nuestros Presupuestos.

La tarea del Ejecutivo, a medio hacer
Cumplido un año de Gobierno, la tarea del Ejecutivo, para la que conscientemente fue elegido por una mayoría de españoles, se encuentra a medio hacer, por ser benévolos con el calificativo. La reforma del sistema financiero se ha convertido en un serial por entregas ininteligible, inacabable y descorazonador, en tanto en cuanto el crédito está muy lejos todavía de poder empezar a fluir con certeza. Ni un euro de los 100.000 millones prometidos por la eurozona ha llegado aún a España, y el cabreo de los banqueros con el ministro De Guindos, en particular de Francisco González, presidente del BBVA -el único apoyo sincero con que contó Rajoy en la oposición-, es total o casi.

En lo que a la estabilización de nuestra deuda exterior se refiere, el país vive una situación más que paradójica. El Ejecutivo parece haber parado el golpe de una intervención a la griega que durante meses, en especial en torno al verano, se cernió sobre España, mérito achacable -tampoco seamos cicateros- al mismo, pero sigue sin estar resuelto ese problema fundamental que es la financiación de nuestra Economía. Rajoy no pide el rescate porque Alemania no quiere que lo pida ni “patrás”, y la idea de una línea de crédito que por importe de 100.000 millones aportaría el FMI, con el beneplácito del BCE –que de este modo podría empezar a comprar deuda española en caso necesario-, es decir, de Alemania, parece haberse estancado sin que se sepan bien los motivos. “Ahora mismo somos un bote que navega a la deriva con el timón averiado y con la suerte de que la mar está en calma chicha”, aseguraba ayer un conocido economista liberal, “pero el riesgo es altísimo, porque como se desate un temporal, como los mercados se fijen en nosotros y decidan de nuevo ir contra España, estamos muertos…”

Mariano Rajoy no pide el rescate porque Alemania no quiere que lo pida ni “patrás”
En tal caso a Rajoy y a su Gobierno no le quedaría otra que acometer a uña de caballo un ajuste brutal, el de verdad, un ajuste suficiente como para convencer a los dichosos mercados de que vamos a ser capaces de pagar nuestras deudas. Ajuste a fondo y reformas en profundidad. Es precisamente en el capitulo de las reformas donde la labor del Gobierno Rajoy más insatisfacción está produciendo entre sus votantes. Si de muestra vale un botón, el amago de reforma energética anunciado ha resultado un completo fiasco. A las primeras de cambio, el Ejecutivo se ha rendido a los lobbys y grupos de presión de eléctricas y renovables. A las primeras de cambio se la ha envainado. ¿Resultado? Seguiremos pagando una de las energías más caras de Europa.

Es cierto, este es un Gobierno mediocre, lastrado, además, por la inexistencia de un potente vicepresidente económico con capacidad para articular ese guion, ese relato de su acción ejecutiva que tanto se hecha en falta. El propio presidente es un hombre honesto, un conservador español sin más ideología que la de “mantener sin daño”, que no engrandecer, la herencia recibida. Un patriota sensato –ejemplar, de momento, su manejo del desafío independentista de Mas-, alejado de las locuras de un mentecato como Zapatero que han llevado a España al borde del abismo, pero, para qué negarlo, no es ni de lejos el tipo de líder carismático que la nación necesita en momentos como el presente, uno de los más dramáticos de la ya larga historia de España. No pidamos peras al olmo.

Un Gobierno sano y frugal
Rajoy sería un presidente del Gobierno idóneo para una situación de normalidad presidida por el crecimiento económico y la creación de empleo. El Presidente de “un Gobierno sano y frugal, que asegure la convivencia en paz entre los hombres y los deje libres para hacer realidad sus ambiciones, para crecer y progresar, y que no quite de la mano de nadie el pan ganado a fuerza de trabajo”, que dijo Thomas Jefferson en 1801, con motivo de su primer discurso como presidente. Una situación de país en marcha con una democracia que funciona. Pero España necesita ahora una auténtica revolución democrática, en realidad reclama la apertura de un proceso constituyente capaz de asegurar la convivencia para los próximos 30 ó 40 años sobre la base de una profunda regeneración democrática que ponga fin a ese sistema agotado, exangüe, salido de la transición. Y está claro que esa revolución pacífica no la va a propiciar ningún Gobierno salido de la vieja, eterna alianza. entre la clase política y las oligarquías económico-financieras, con la Monarquía como guinda que corona el pastel.España necesita ahora una auténtica revolución democrática que ponga fin a ese sistema agotado salido de la transición.

Tendrán que ser los propios ciudadanos españoles quienes conquisten su futuro. El crecimiento económico se recuperará tarde o temprano, porque nada ni nadie es eterno, pero la asignatura del gran cambio político que España pide a gritos habrá de ser conquistada con sacrificio y esfuerzo. Con movilización. Seamos optimistas. Este es un gran país, con una sociedad civil potente y con grandes profesionales en todas las ramas del saber, de las profesiones liberales y de los oficios. Soñemos por un día con la España que todos ellos se merecen, recordando una frase no de un teórico salido de las sentinas de una Universidad, sino de un hombre de acción, un patriota norteamericano, un tal Ronald Wilson Reagan, dicha ante la Convención Republicana en 1992: “Lo he dicho antes y lo diré nuevamente: los mejores días de los Estados Unidos están por venir. Nuestros momentos de mayor orgullo, nuestros logros más gloriosos, aún están por llegar. Estados Unidos es aún lo que Emerson dijo que era hace 150 años, el país del mañana. Qué descripción tan maravillosa y acertada…”

Réquiem por un aniversario
José Oneto www.republica.com  21 Noviembre 2012

Decía recientemente el periodista Rubén Amón, uno de los más brillantes de su generación, que el Partido Popular iba a celebrar su primer año de la victoria en las elecciones generales, que se conmemora este martes, con un Réquiem.

Amón, incisivo, con un peculiar e imaginativo sentido del humor, debe creer que, dada la situación del país, se ha substituido la posibilidad del Tedeum, un signo siempre de Acción de Gracias, por el Réquiem, más en consonancia con la cura de austeridad a la que se ha sometido el país en los últimos doce meses.

Una cura que ha afectado, casi exclusivamente, al ciudadano porque, a pesar de todos los esfuerzos, a pesar de todos los sufrimientos, no se cumplirán los objetivos de déficit, ya corregidos y marcado por Bruselas. Y terminaremos el año con casi punto y medio por encima de ese 6,3 por ciento comprometido.

Pero es que, además, todas las grandes magnitudes han empeorado en el último año, un año que iba a suponer, según el discurso popular, la recuperación de la confianza, condición indispensable para el crecimiento económico, y la creación de empleo.

Por el contrario, se ha agravado la recesión económica (el tercer trimestre del año pasado, todavía, se estaba creciendo débilmente a un 0,8 por ciento, frente a este último trimestre que la economía ha decrecido un 1,8 por ciento); se ha agudizado la destrucción de empleo (800.000 parados más en un año), ha aumentado el pesimismo sobre el futuro más o menos inmediato de la economía nacional, se ha extendido una ola de pesimismo entre importantes sectores de la población española, y se ha empezado a dudar hasta de los partidos y de la clase política.

Y, no es para menos. El empobrecimiento de la población, la proliferación de casos de corrupción, el exceso de gastos de las Comunidades Autónomas, que al final, la mayoría, han tenido que ser rescatadas por el Estado central, mientras ese Estado central estudia, desde hace meses, si solicita o no el rescate europeo cuando todavía no ha llegado la primera entrega del rescate bancario; el aumento en la calle de la agitación social, la convocatoria de dos huelgas generales en el corto espacio de dos meses; el desafío independentista de Convergencias i Unió y del presidente de la Generalitat, Artur Mas, han creado un clima de crisis que no ayuda en nada a ningún tipo de recuperación económica, sobre todo con las recetas de la canciller Merkel que se están aplicando a rajatabla.

Y todo eso, con un empeoramiento de los grandes números excepto las exportaciones que han mejorado espectacularmente. Quizás lo más negativo sea el aumento del paro que, en un año ha pasado de una tasa del 21,5 por ciento al 25 por ciento, es decir, que en un año han ido al paro 800.000 personas, una cifra que no tiene parangón con ningún otro país europeo, especialmente las cifras del paro juvenil que supera el cincuenta por ciento.

A la complicada y deteriorada situación económica, heredada del Gobierno anterior, hay que sumar el incumplimiento de gran parte del programa electoral por parte del actual, ya que después de haber defendido durante toda la campaña electoral, que se bajarían los impuestos con la teoría liberal de que donde mejor está el dinero es en manos del contribuyente y no en manos del Estado, para dinamizar la economía, se ha hecho exactamente lo contrario: aumentar el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF), aumentar de nuevo los impuestos especiales, introducir nuevas tasas y, retocar al alza el IVA, algo que según el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, no se iba a tocar bajo ningún concepto.

Pero si grave es la situación económica, que va a empezar a mejorar en 2014, según el vaticinio que acaba de hacer el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no le va a la zaga la situación política que ha desembocado en la peor crisis que vive el país desde la muerte del general Franco, hace este martes, treinta y siete años. Una crisis con todos los elementos de preocupación: desprestigio de la clase política, desprestigio de los sindicatos, ofensiva independentista, reclamaciones de reforma constitucional, malestar social creciente, empobrecimiento, desahucios… Realmente alarmante.

Hollande, en la senda de Rajoy
El Editorial La Razón 21 Noviembre 2012

Los mercados han recibido sin sorprenderse la rebaja de la calificación de la deuda de Francia por parte de la agencia Moody’s. Ya a primeros de año, Standard & Poor’s había tomado idéntica decisión y todo hace suponer que la tercera gran agencia de calificación norteamericana, Fitch, hará lo mismo. Ayer, la canciller alemana, Angela Merkel, advertía al presidente francés, François Hollande, de la necesidad de tomarse en serio los avisos de los analistas financieros. Enfrentados por la manera de conjurar la crisis del euro, no parece que Francia esté en disposición de cambiarle el paso a la estricta gobernanta alemana.

En realidad, las razones que esgrimen los analistas internacionales para degradar la nota de Francia son las mismas que viene exponiendo desde hace más de un año la clase empresarial y los diversos representantes financieros galos: la economía del país se resiente por la pérdida de competitividad, el exceso de gasto público y la alta exposición de sus bancos a los sistemas financieros de Grecia e Italia. En estos momentos, la deuda exterior de Francia, aunque lejos de la italiana, supone el 82,3 por ciento del PIB (1,59 billones de euros), mientras que la española es del 61 por ciento del PIB (641.800 millones de euros).

También se acotan, por hacernos más familiar el relato, indicios inquietantes de una crisis inmobiliaria. No hay que hacer muchas salvedades para reconocer paralelismos entre las situaciones de partida de España y Francia, salvo en el drama del desempleo que, sin embargo, también crece rápidamente en el país vecino. En este escenario, François Hollande debería seguir la senda que ha marcado el Gobierno de Mariano Rajoy y aceptar que no será eficaz una política de ajustes y aumentos impositivos si no va acompañada, como en el caso español, de una profunda reforma estructural.

Cita Moody’s como ejemplo de rigidez el mercado laboral de Francia, caracterizado por un elevado nivel de segmentación, burocracia y falta de flexibilidad, lo que explica que el gran fabricante de vehículos europeos, Renault,haya tenido que optar por desarrollar su producción en España, mucho más competitiva que Francia, tras abordar el proceso de reformas. Y lo mismo reza para otros mercados, como el de servicios. Es cierto que las perspectivas negativas sobre la evolución económica de Francia debilitan las pretensiones de Hollande en el seno de la Comisión Europea, en demanda de una mayor flexibilidad que favorezca el crecimiento. De ahí la contenida satisfacción germana ante la rebaja de la deuda gala, por cuanto sirve de aviso a navegantes para otros países que, como Bélgica, adolecen de los mismos desequilibrios. Y sin embargo, París acabará por reconocer que la medidas de estímulo y gasto público sólo han servido para retrasar la inevitable: el orden fiscal.

UN RÉGIMEN CLIENTELAR
La mordida catalana de CiU y el fin de la ensoñación independentista
Javier López www.elsemanaldigital.com 21 Noviembre 2012

El disparate independentista podría, si se demuestran las graves acusaciones, terminar en un tristísimo caso de corrupción endémica que debería acabar definitivamente con la ensoñación.

Que nadie se engañe, lo que ha ocurrido en Cataluña durante los últimos treinta años no es más que la implantación de un régimen clientelar de grandes proporciones y corrupción generalizada.

La constitución del 78 quiso resolver el llamado "problema catalán" mediante la concesión de una autonomía amplia de la que no gozan ni en los Estados federales con más pedigrí en el mundo occidental. A cambio, en el otro lado de ese pacto implícito, se suponía que comenzaría a actuar un principio más intangible que la administración de tales o cuales competencias: la lealtad hacía el proyecto compartido, España como nación una e indivisible.

El pacto no fue respetado por el nacionalismo catalán, que durante treinta años se ha dedicado a socavar la conciencia nacional común mediante el control de los resortes amplios y fundamentales con los que ha contado, especialmente la educación de las nuevas generaciones. Las competencias sobre educación fueron una concesión de última hora que se podía haber evitado.

Pero como la historia tiene vericuetos inescrutables, mira por donde que ahora nos encontramos con la culminación de un proceso, también largo, que durante estos treinta años ha corrido en paralelo a la política de segregación de España promovida por las autoridades catalanas: ese proceso es un presunto sistema de corrupción generalizada y sin parangón en nuestro país, que si se demuestra judicialmente, supondría que los máximos gestores de la comunidad autónoma catalana, de Jordi Pujol (el patriarca) a Artur Mas (el culminador), han usado sus cargos públicos para enriquecerse y llenar sus cuentas en bancos suizos aprovechando el secreto bancario que rige en ese país. De demostrarse, nada más vergonzoso y grave se habría visto en España durante la actual etapa democrática.

La mordida catalana auspiciada por CiU ya fue denunciada por Pascual Maragall en un ataque de sinceridad ("ustedes tienen un problema que se llama 3 por ciento") a lo que Artur Mas le respondió con un "tengamos la fiesta en paz por bien del Estatut". Y se hizo el silencio. Efectivamente, más allá del ataque de sinceridad de Maragall nada hicieron en su partido, el PSC, por destapar el pastel de las corruptelas nacionalistas.

Las últimas encuestas no vaticinan esa mayoría absoluta extraordinaria que reclama Mas para seguir con su proceso secesionista. Si se confirman los pronósticos y le quedara un mínimo de vergüenza, debería dimitir. La gran mordida catalana concretada en comisiones de un 4 por ciento debería pasar factura a los que supuestamente han puesto el cazo sin escrúpulos bien para financiar un partido o para engordar la cuenta corriente.

Decía Camilo José Cela que "el nacionalista cree que el lugar donde nació es el mejor del mundo, y eso no es cierto". Seguramente, los ciudadanos catalanes lo deberían tener cada vez más claro después de las últimas noticias. Cela concluía diferenciando al patriota del nacionalista: "El patriota cree que el lugar donde nació se merece todo el amor del mundo, y eso sí es cierto". Quede la aseveración celiana para la historia, porque me temo que los gobernantes de Cataluña ni para nacionalistas valen por una cuestión de estricto respeto a los propios catalanes.

Hay que votar
Manuel Romero www.lavozlibre.com 21 Noviembre 2012

Periodista y director de La Voz Libre

Hay que votar este 25 de noviembre en Cataluña para expresar que la convivencia en España es un logro colectivo, en el que todos los partidos durante la Transición Democrática tuvieron voluntad de entendimiento, con un espíritu que aún hoy es posible, pero del que se autoexcluyen los que han optado por la separación, las argucias de escape, las falacias y la corrupción.

Hay que votar este domingo para impedir que sigan en el poder los que han trabajado durante tres décadas para separar y no para unir; para discriminar y no para igualar; para perseguir y no para incorporar.

Hay que votar para que Cataluña sea un ejemplo de diversidad y no un enfrentamiento de identidades, con la imposición de una de ellas; para que los niños y jóvenes tengan derecho a la educación en las dos lenguas que se hablan, para que los escritores sean reconocidos independientemente del idioma que usen, para que los funcionarios, todos los trabajadores y los inmigrantes sean contratados por su capacidad y no por el grado de adhesión al régimen político.

Hay que votar para que Cataluña no se aísle del mundo, detrás de fronteras, fuera de la Unión Europea y del sistema monetario del euro; con tasas y aranceles, con pasaportes y controles de aduana, con barreras y permisos de residencia; con cambios de numeración telefónica y de sellos para las cartas.

Hay que votar para que Cataluña disfrute de los beneficios de formar parte de un país grande como España, que ha transformado su mentalidad, descentralizando su poder como ningún otro país europeo lo ha hecho. De manera pacífica, con aciertos y faltas, pero con la capacidad democrática y de diálogo como para corregir conjuntamente los errores y construir un proyecto que elimine privilegios, desigualdades e injusticias.

Hay que votar para que Cataluña no sea un territorio donde el silencio se compre con subvenciones, los partidos se financien con comisiones de adjudicaciones pactadas al margen de los concursos públicos, los fajos de billetes vayan a Andorra o a Suiza, los políticos creen castas y sus hijos les sucedan en los cargos.

Hay que votar para que Cataluña siga siendo una referencia española en el mundo, con acontecimientos y logros deportivos, con diseño innovador, con creadores relevantes en la moda, la música, el canto, la producción televisiva, las empresas editoriales, la literatura, la pintura, la arquitectura, la restauración, la investigación, la medicina y la farmacia.

Hay que votar para que Cataluña explote lealmente la presencia de España en los núcleos de poder, en las zonas de influencia del mundo: en América, en el Magreb, en Oriente Próximo. Logrando contratos que reporten riqueza, aportando conocimiento y trabajando para alcanzar más metas.

Hay que votar en Cataluña para poner fin a rivalidades internas más allá de la comunidad autónoma, para que no se use TV3 como elemento de ingerencia en otras regiones, para que no se financie a grupos que socaven la política de los vecinos, para que después de la separación no venga el proyecto de la ‘unificación de la patria’ bajo el nombre de ‘Països Catalans’ o de cualquier otro.

Hay que votar en Cataluña para que accedan al poder fuerzas políticas que acepten la realidad de su sociedad: bilingüe, pacífica, deseosa de resolver sus problemas cotidianos: las hipotecas, la sanidad, la calidad de la educación, el paro, las pensiones, el exceso de burocracia y gastos superfluos, el amiguismo y el clientelismo… Y para que no se perpetúen en el poder aquellos cuyos sueños trasnochados nacen de epopeyas medievales, años de derrotas históricas, figuras públicas mitificadas y agravios fomentados con leyendas.

Hay que votar en Cataluña para impedir la aventura organizada e instrumentalizada hábilmente desde el poder: la construcción de un Estado independiente-interindependiente; mitad república, mitad sistema sucesorio familiar; proteccionista para frenar a los de fuera, librecambista para vender en el exterior, tramposo en sus conceptos, opaco en sus fines.

Hay que votar en Cataluña por la realidad y no por el espejismo; por la concordia y no por el enfrentamiento, por las soluciones y no por las banderas, por las razones y no por los gritos. Hay que votar para que no sólo apellidos de origen catalán accedan al poder. Para que con los ‘pujoles’ haya ‘sánchez’, con los ‘jonqueras’ haya ‘riveras’ y con los ‘mases’ haya ‘navarros’.

Hay que votar.

Se inicia la legislatura vasca
Editorial Estrella 21 Noviembre 2012

Barkartxo Tejería es la nueva presidenta del Parlamento Vasco. Es la tercera mujer que ocupa esta responsabilidad tras Arantza Quiroga e Izaskun Bilbao. Tejería pertenece al PNV, partido que ganó las elecciones del pasado 25 de octubre junto a ella, todas las fuerzas de la cámara autonómica cuentan con representación en la Mesa, salvo UPyD, cuya representación se limita a un diputado. El PNV ocupa la Secretaría Segunda, con Iñigo Iturrate, el diputado de EH Bildu Juanjo Agirezabala la Vicepresidencia Primera; la socialista Blanca Roncal, la Segunda, y AnttonDanborenea, del PP, la Secretaría Primera.

En esta legislatura ETA ya no estará en las calles, pero no es menos cierto que están representados en la cámara
Esta composición pluripartidista recoge ampliamente la voluntad expresada por los vascos, pero tiene un claro componente nacionalista que refleja una idea transversal con la que tendremos que convivir y que no distingue, en realidad, entre partidos porque entre ellos comparten objetivos comunes. Es cierto que en esta legislatura ETA ya no estará en las calles amenazando a ciudadanos y políticos, pero no es menos cierto que están representados en la cámara, con la legitimidad de los votos, pero con la inmoral trayectoria de su estrategia criminal.

Será muy desagradable, ya lo es en Guipúzcoa desde las elecciones municipales, convivir con la herencia del crimen, cuando no con algunos protagonistas indirectos del mismo. Y peor será tener que escuchar algunos lamentos selectivos como el que hoy ha manifestado Pernando Barrena por el asesinato del socialista Lluch. Son francamente indeseables las distinciones que estos señores se permiten hacer con la impunidad y la protección de un régimen de libertades que ellos mismos persiguieron. Efectivamente, nunca debió producirse el asesinato de Lluch pero tampoco el de ningún ciudadano o ciudadana de los que murieron bajo las balas y las bombas de una banda repugnantemente criminal.

Si es lamentable la equidistancia que a veces nos quieren imponer entre “víctimas de la violencia política”, no menos despreciable es esta actitud que pretende distinguir entre víctimas adecuadas y víctimas inoportunas; siendo todas sus muertes aplaudidas en su momento públicamente por la banda y sus secuaces pretendidamente políticos.

El PNV debe gestionar la crisis económica y el proceso de paz
Hoy comienza la legislatura, el PNV tiene por delante nuevos desafíos: debe gestionar, sobre todo, la crisis económica y el proceso de paz. Pero cometería un inmenso error si no fuera consciente desde hoy mismo que aquellos que pronto les facilitaran sus votos para asegurar la estabilidad de su gobierno, hasta hace bien poco no llevaban precisamente papeletas en las manos y se mostraban en la tribuna parlamentaria con el sutil don de la palabra: se movían sinuosos en la oscuridad, mataban o aplaudían los crímenes o guardaban un silencio cómplice, que es lo mismo.

El PNV deberá, le guste o no, gestionar con limpieza y honradez el dolor de las verdaderas víctimas de esta tragedia de tantos años.

Chivos expiatorios
Rogelio Alonso ABC 21 Noviembre 2012

A veces el político usa «chivos expiatorios» para eludir la responsabilidad por sus errores y la rendición de cuentas necesaria en democracia. Se beneficia para ello de un tipo de opinador que ejerce de altavoz del Gobierno y que Blumler y Gurevitch, expertos en comunicación política definen como «servil». Frente a formadores de opinión «vigilantes», analíticos e interesados en la crítica constructiva, el «servil» actúa como «abogado» del político transfiriendo a otros la culpa que corresponde al «defendido». Este comportamiento ofrece una excelente fórmula para perseverar en el error, al neutralizar la autocrítica imprescindible para modificar estrategias fallidas. Algo similar puede estar ocurriendo tras el retroceso del Partido Popular en Euskadi.

Hay quien atribuye ese castigo a los recortes, el voto útil al PNV e incluso una imaginaria conspiración de medios y políticos presuntamente agraviados que, según dicha versión, desearían minar el liderazgo del presidente del Gobierno. La difusión de responsabilidad que se pretende endosando a factores exógenos las causas de un significativo descenso del voto desvía la atención sobre evidencias que deberían preocupar al PP Sus pobres resultados en Euskadi tienen explicaciones más convincentes que se difuminan al ignorarse factores causales directamente relacionados con una determinada estrategia política.

Algunos elogian un supuesto «reformismo» de un PP vasco que, señalan, «ha salido de la trinchera». Javier Maroto, alcalde de Vitoria y diputado autonómico, personifica esa transformación que también le ha restado votos en Álava, territorio de gran relevancia para el PP que hoy ya es nacionalista. El político popular asume una retórica nacionalista con enemigo exterior incluido, ese genérico «Madrid» que, aduce, no entiende a los vascos. Al igual que los nacionalistas, Maroto se queja de un discurso «antivasco» desde el resto de España, inventando agravios e identidades antagónicas (El Correo, 9/9/12). Como ha sintetizado el riguroso analista Santiago González, populares y socialistas vascos acaban ofreciendo «los mismos platos identitarios que los nacionalistas, aunque en raciones de menú infantil». Lo ratifica la incapacidad de PSE y PP para reforzar una identidad política no nacionalista sin el PNV en el gobierno. Este problema ya era evidente en 2011, cuando un periodista minimizaba los decepcionantes resultados del PP vasco en las generales asegurando que este redoblaría «su apuesta por el acercamiento al PNV para intentar abrir su mensaje y crecer en las urnas». La realidad muestra que el electorado popular desconfía de un giro que no comparte. El discurso de este PP vasco carece de coherencia impidiéndole conquistar un nuevo público objetivo y decepcionando también a los suyos. Su tema de campaña ha sido prácticamente uno –ciertamente, es recomendable evitar dispersión–, pero el elegido –criticar a un Urkullu presentado como un radical independentista–, exponía las incoherencias de un partido que ha venido aceptando planteamientos de ese mismo nacionalismo al que en otros momentos ataca duramente. Recuérdese, por ejemplo, la participación del PP en la ponencia de paz del Parlamento vasco asumiendo fórmulas previamente criticadas por su ambivalencia con el terrorismo. En ella se planteaba la paz en la perspectiva de una modificación del marco jurídico-político, demostrando el PP contradicciones que en la nueva legislatura pueden volverse en su contra.

La sociología electoral vasca, con una cultura política nacionalista dominante, es singular. Basagoiti sostiene que «a veces es más difícil aguantar la exclusión social nacionalista que los asesinatos» (El Mundo, 20/10/12). Sin embargo, la estrategia del PP para superar el aislamiento que los terroristas han intentado imponer, complementado con una fuerte presión social y política, ha ignorado la sensibilidad de una parte importante de sus votantes. Aunque Basagoiti declaraba que «si ETA no desaparece, reconoce el daño causado y asume los marcos de convivencia no habrá una relación normal» con Bildu y Amaiur (ABC, 26/2/12), su partido ha normalizado su relación con quienes son, en palabras del presidente del PP vasco, «legales, pero no demócratas». Sirva de ilustrativo ejemplo la entrega de los premios Joxe Mari Korta a la que este año asistió Martín Garitano. Sonrientes dirigentes del PP departían amigablemente con el proetarra, brindándole las credenciales de demócrata de las que carece quien no tiene la decencia de condenar el asesinato del empresario vasco, ni de los compañeros de partido de aquellos ni del resto de las víctimas de ETA. Se escenificaba un injusto empate moral que los electores avalan: ha dado lo mismo asesinar que haber sido asesinado. Simbólicos gestos como ese invalidan el discurso de firmeza del PP cuando promete un final del terrorismo sin olvido, pues actúa como si ETA fuera invisible, facilitando la impunidad de la banda.

Los resultados sugieren que el votante tampoco aprueba una política antiterrorista que evidencia engaños como la excarcelación de Bolinaga. Ante las críticas es revelador que Arantza Quiroga cuestione ahora la idoneidad de haberse manifestado en la calle con las víctimas contra la negociación entre el Gobierno socialista y ETA (El País, 16/9/2012). Tampoco parece aceptar el votante que la justificación del nuevo PP vasco se haga a costa de restar valor u honradez a compañeros de partido que también han sufrido el terrorismo y que están absolutamente legitimados para opinar de un cambio de política que no ha obtenido éxitos electorales.

El miedo del PP a la exclusión y a la incomodidad en la sociedad vasca le ha llevado a adoptar un discurso amable hacia el nacionalismo para aproximarse a quienes le han estigmatizado. Con ese giro, quienes demonizaron a los populares tachándolos de inmovilistas se ven reforzados al afirmar que el PP era el problema y no la solución. Esa implícita admisión de fracaso debilita su posición ante electores potenciales, pero también con su base tradicional, de la que se distancia para luego intentar movilizarla, sin éxito. Líderes que antes de la campaña admitían conformarse con un número de escaños suficiente para que el PNV gobernara con su apoyo se centraron después en presentar a los nacionalistas como peligrosos independentistas. Curiosamente, Basagoiti entiende que ese tono de campaña «con mensajes del miedo» no ha perjudicado al PP: «Es que, si nosotros no llegamos a hacer la campaña que hemos hecho, no teníamos ni los nueve escaños que nos daban algunas encuestas» (El Correo, 23/10/12).

Los resultados no respaldan la actual línea del PP vasco, aunque algunos se empeñen en defenderla intentando desacreditar a quienes la cuestionan acusándoles injustamente de un extremismo inexistente. Únicamente exigen coherencia para defender una identidad vasca y española sin renegar de ninguna de ellas, como han hecho algunos dirigentes populares que en determinados momentos llegaron incluso a censurar la presencia de banderas nacionales en sus mítines en Euskadi. Algunos justifican la renuncia a ese simbolismo como puro tactismo, pero revela complejos que impiden desarrollar una personalidad política propia necesaria para ocupar un espacio y cuidar de su suelo electoral, requisitos imprescindibles para afianzar su implantación social y construir mayorías.

Las descalificaciones hacia los críticos de esa estrategia fallida recuerdan las palabras de Fernando Savater cuando en 2007 evocaba el dicterio «criaturas ministeriales» con el que Schopenhauer denigraba a opinadores dedicados a justificar al Gobierno antes que a practicar la honradez intelectual. Hoy podría utilizarse ese término para referirse a quienes, como escribió Savater, están «entregados a desenmascarar supuestamente a los críticos de la política antiterrorista del Gobierno, revelando con estrépito las máscaras carnavalescas de extrema derecha reaccionarios y saboteadores de la paz que ellos mismos les han confeccionado» (El País, 2/4/07).
Rogelio Alonso. Profesor de Ciencia Política, Universidad Rey Juan Carlos

Artur Mas, el ‘Dependentista’
Patricia Vico Estrella Digital 21 Noviembre 2012

Quién se lo iba a imaginar o quién se lo iba a decir a Artur Mas. Pero la realidad supera a la ficción en la mayoría de las ocasiones y se convierte, a veces, en una mera parodia. Al candidato de CiU se le da la vuelta la tortilla (no sabemos si española o tal vez francesa) y sus pretensiones independentistas serán más 'dependentistas' que nunca. Los últimos sondeos realizados revelan que Artur Mas dependerá de los demás partidos al no conseguir, como él dice, la "mayoría excepcional". Tiene gracia el asunto.

Mas se tendría que aliar con ERC, PSC o PP para que su hoja de ruta pueda ver la luz
Sumido en el 'caso Palau' y las supuestas cuentas en el extranjero y las respectivas querellas que tanto él como Jordi Pujol han interpuesto, los últimos sondeos no otorgan al líder de CiU la mayoría absoluta en los comicios catalanes. Aunque él insiste: A partir de enero empezará a promover el referéndum, a pesar de todas las inconstitucionalidades que esto conlleva.

Con los resultados de los sondeos en la mano, el candidato de CiU, lejos de conseguir los 68 escaños que le darían libertad (inconstitucional) absoluta o absolutista para sus pretensiones soberanistas, se tendría que aliar con ERC, PSC (al que se le augura un gran escalabro electoral) o PP (como ya ha hecho otras veces), para que su hoja de ruta pueda ver la luz. El líder de CiU pasará a los anales de la historia como Artur Mas, el 'Dependentista'. Porque dependerá de pactos y negociaciones, no sólo para el referéndum, sino para cualquier otra iniciativa que quiera llevar a cabo.

Está visto que la sociedad catalana no confía en él. Al 'Dependentista' le achacan sus nuevos aires en un puro oportunismo en búsqueda de votos y en una cortina de humo para tapar la situación económica de la comunidad autónoma catalana. Y sin olvidarse de la posible malversación de fondos públicos en el 'caso Palau'.

Con estos frentes abiertos, la sociedad se pregunta si el referéndum se podrá realizar. Que es inconstitucional ya se sabe, pero en la práctica ¿se podrá llevar a cabo aún así? Las incoherencias se apoderan de un líder, cada vez menos líder desde el mismo momento que pierde votantes. Un líder en decadencia que adelanta los comicios para, en vez de reforzarse, quedarse más debilitado. Pionero en el euro por receta, además de ser el 'Dependentista' se convertirá en el presidente de una Cataluña tocada que no confía plenamente en él, según los resultados que se le auguran. ¿Cuánto cuesta un referéndum señor Mas? ¿Con qué dinero? Y lo peor de todo, pese a perder votantes y tener menos apoyo, está dispuesto a seguir adelante.

España se cansa de Cataluña, de sus pretensiones y de sus reproches
Mientras, el resto de España se cansa de Cataluña, de sus pretensiones y de sus reproches. Nace la plataforma Marca España, dispuesta a boicotear a todas aquellas empresas catalanas que no estén identificados con la palabra 'Producto de España' o 'Elaborado en España'. Intentando defender al empresario catalán que sí que lo haga. Y sin olvidar que en Cataluña se hace lo mismo, pero al revés, se prodiga la Marca Cataluña. El sábado pasado un buen amigo catalán me lo explicaba. En su casa no entra ni un solo producto de una conocida marca láctea de Burgos. ¿Por qué? Porque no etiqueta en catalán y sus anuncios en TV3 no son traducidos y se emiten en castellano.

Ahora, queda esperar a los comicios catalanes y sus resultados. Y a hacer una nueva lectura política de lo que los ciudadanos votan, y con ello, lo que piden y quieren.

Patricia Vico - en Twitter @pativico– Estrella Digital

Israel y el tridente
Nasama Alí Ahmed - El Faro Digital 21 Noviembre 2012

(vía http://espanaisrael.blogspot.com.es)

Los objetivos de Hamás parecen ser, a mi criterio, ganar la guerra psicológica y la de la propaganda, que los presenta como el pequeño David frente al poderoso Goliat, invirtiendo los papeles, pues la organización terrorista no deja de ser uno de tantos tentáculos con que han intentado los países árabes deteriorar y destruir a Israel como Estado moderno.

La espinosa ‘primavera’ egipcia con la subida al poder de los Hermanos Musulmanes y los conflictos que actualmente se desarrollan en Oriente Medio, sobre todo la guerra civil en Siria, deterioran el statu quo existente y suponen un factor de desestabilización para la zona, que afecta sensiblemente a la posición geoestratégica de Israel. Éstos, sin embargo, no son los únicos factores que aparecen sobre el terreno de forma abrupta, hay otros que inciden de forma soterrada, como la penetración de Irán en la franja de Gaza y la situación de la península del Sinaí, donde bandas armadas yihadistas intentan imponer su control. Un trinomio complejo al que Israel está dedicando un especial análisis, una atención detenida y una vigilancia estricta: el yihadismo en Sinaí, la influencia de Irán en Gaza y Hamás a la luz de estos nuevos actores en la zona.

El régimen iraní, impulsado por su verborragia, contaminado de su propia propaganda, y dada su actual incapacidad para atacarlo directamente, promueve planes que socaven la posición de Israel y para ello intenta llegar a acuerdos duraderos con la organización terrorista Hamás, proveyéndola de tecnología con el objetivo de aproximar centros vitales del país como Tel Aviv y Jerusalén a los cohetes lanzados desde Gaza. Esto supone un salto cualitativo en la capacidad de Hamás para aterrorizar a la población israelí e inducir un estado de desánimo que deteriore la defensa de los intereses del Estado. Los objetivos de Hamás parecen ser, a mi criterio, ganar la guerra psicológica y la de la propaganda, que los presenta como el pequeño David frente al poderoso Goliat, invirtiendo los papeles, pues la organización terrorista no deja de ser uno de tantos tentáculos con que han intentado los países árabes deteriorar y destruir a Israel como Estado moderno.

En este contexto vuelve a alcanzar una fase crítica la guerra latente contra Israel, siendo presentado además como máximo responsable del actual estado del conflicto al haber dado muerte al responsable militar de Hamás, Ahmed al Jaabari. No deja de ser una inaceptable falacia, pues, en conjunto, los cohetes y otro tipo de proyectiles disparados desde Gaza con el objetivo de golpear a la población civil israelí, han ido creciendo en número desde el 2010, año en el que fueron unos 160, para pasar a 600 en el 2011 y llegar a los aproximadamente 1.000 (si no más) de estos momentos. El tema de fondo es, como siempre, poner en cuestión el derecho de Israel a la defensa de su territorio, de sus estructuras civiles y militares y de sus ciudadanos. Lo curioso es que no hace muchos días, los responsables de la ANP (con el respaldo de Al Fatah y de Hamás) demandaban ante la ONU el cambio de status para ser aceptada como miembro observador. Para ello cuentan con el aplauso de regímenes de más que dudosa calidad democrática y de cuanto déspota desangra al país de turno mediante intolerancia religiosa, corrupción y violencia. Ésos son los avales de la ANP, los méritos de Israel no hacen falta ni enumerarlos, baste con tomar conciencia de una vez por todas de que se trata de la única democracia en Oriente Medio que, de nuevo, vuelve a estar en la vanguardia de la lucha contra esa violenta amalgama de oscurantismo, corrupción y fundamentalismo que impide el progreso de los países árabes y que niega el derecho a su existencia, a vivir en paz en su ancestral tierra, al pueblo judío.

http://www.elfarodigital.es/blogs/nasama-ali-ahmed/111138-israel-y-el-tridente.html

Oriente Próximo
Israel, los palestinos y la aceptación
Leandro Fleischer Libertad Digital 21 Noviembre 2012

Tras residir casi siete años en Israel, regresé a mi país natal, Argentina, hace tres meses. Debido a que ya me encontraba lejos del Estado judío y a que la situación en Argentina amerita prestarle especial atención, debo reconocer que he dejado de lado en parte la situación en Israel y en Oriente Medio, por lo que ya hacía tiempo que no escribía sobre el tema. Sin embargo, esta nueva escalada de violencia me llevó a retomar aquella senda que había abandonado momentáneamente. De más está decir que ojalá no hubiera tenido que hacerlo.

Muchos de mis conocidos debaten por las redes sociales debido a las duras críticas que recibe Israel y muestran su indignación con muchos medios de comunicación y algunos periodistas en particular, del mismo modo que yo lo he hecho en el pasado. Pero esta vez decidí llamarme a silencio, no por resignación sino por agotamiento. Ya estoy cansado. Tengo el enorme honor de poder escribir para Libertad Digital, que me da la posibilidad de hacer llegar mi pensamiento a muchísimas personas. Aprovechando esta oportunidad que me da este medio, volcaré mi opinión sobre el teclado y me desentenderé de aquellos que tanto critican y tan poco saben.

No obstante, debo aclarar que este escrito se referirá al conflicto desde un punto de vista más general y no específicamente a lo que se vive ahora, pues los combates armados en los que Israel se ve envuelto son casi idénticos, de ahí la conveniencia de este tipo de enfoque. Pero ya me estoy alargando demasiado. Vayamos al grano.

Retomo la idea del título, la de la aceptación. ¿Por qué baso mi análisis en esto? Veamos.

El Hamás no acepta la existencia de Israel ni la presencia de judíos en el área y llama a su aniquilamiento, incluso en sus escuelas y en sus educativos programas infantiles, en los que se tilda a los hebreos de hijos de "simios y cerdos". Israel, en cambio, sí acepta a los palestinos y a todos aquellos que intentaron destruirlo, como quedó claro en la partición del 47 –que dio carta de naturaleza al Hogar Judío, al tiempo que se reconocía a la otra mitad como un futuro Estado árabe–, en los tratados de paz firmados con Egipto y Jordania, en los Acuerdos de Oslo con la OLP y en la desconexión con Gaza.

Los enemigos de Israel tienen que asumir la cruel realidad de que el Estado judío no va a desaparecer; de lo contrario, nunca llegará la paz. Han probado la vía violenta una y mil veces, y sólo han conseguido peores condiciones de vida y más muerte en ambos lados. En cambio, cuando han aceptado que la guerra no beneficia a nadie, especialmente a ellos mismos, Israel siempre ha cedido, y la calma ha llegado. Mientras sigan el camino de la negación y la violencia habrá choques armados, que solo traerán más muerte y destrucción. ¿Es esta la situación aceptable para los islamistas radicales?

Muchos querrán que me explaye sobre la prensa tendenciosamente anti-israelí, o sobre las manifestaciones en contra de Israel en varias partes del mundo. No tiene sentido. Los odiadores de Israel silencian en el mejor de los casos y justifican en el peor las salvajadas que perpetran las tiranías que en el mundo son; sólo se indignan cuando Israel se defiende tras sufrir continuos ataques con cohetes. Puede ser que, incluso sin darse cuenta, algunos críticos, debido a las claras diferencias en materia de respeto a las libertades que existen entre Israel y sus vecinos, esperen más del Estado judío; tal vez crean que puede defenderse de otra manera, lo cual es totalmente legítimo y debatible. Pero deberían aclararlo. Las cosas, en su lugar.

¿Cuántos misiles debe aceptar Israel? ¿Por cuánto tiempo puede defenderse? ¿Acaso no puede aceptarse que el Estado judío pueda defenderse? ¿Cuál es la manera aceptable de detener los ataques? Necesitaría respuestas claras a estas preguntas; de lo contrario, no tiene sentido refutar nada.

Israel es un país imperfecto. Como todos. Yo he residido allí y, créanme, siendo como soy liberal, he criticado la injerencia del Estado en las vidas y los bolsillos de la gente. Pero, claro, haría lo mismo en cualquier país del mundo. No acepto el proteccionismo, los impuestos altos, la mera existencia del Seguro Social –que de Seguro no tiene nada–, la prohibición de las drogas, del juego, etc. No lo acepto en Israel ni en ningún otro país. Sin embargo, he de aclarar a los mal o desinformados que en Israel judíos, musulmanes y cristianos gozan de las mismas libertades y padecen las mismas prohibiciones.

En Israel, los árabes gozan de muchas más libertades que los árabes residentes en los propios países árabes. Es por ello que, a pesar de lo que puedan decir muchos, la gran mayoría de los árabes residentes en Israel acepta al Estado judío. No digo que los represente como nación, porque eso ya es una cuestión personal de cada uno, pero sí saben que en el mundo árabe no podrían tener la libertad que tienen allí. ¿Se imaginan a un palestino criticando al Hamás o una marcha del Orgullo Gay en algún país islamista? Lo dudo.

Si Israel quisiera expandirse, ya lo habría hecho. Pero constantemente ha preferido ceder territorios a cambio de paz. Si Israel quisiera destruir los territorios palestinos y exterminar a sus habitantes, tendría la fuerza militar para hacerlo en minutos; pero sólo quiere defenderse causando el menor daño posible, y es por eso que sufre bajas año tras año. Paga un precio en vidas israelíes para reducir el que pagan los civiles del enemigo, mientras que el Hamás y el resto de organizaciones terroristas palestinas no buscan sino incrementar el número de bajas civiles entre los israelíes... y también entre los propios palestinos, a los que usa como escudos humanos. El israelí no quiere morir: lucha por su vida; y si pudiera elegir no iría a la guerra, sino que se dedicaría a trabajar y a ocuparse de su familia. En cambio, el sueño del terrorista palestino es morir matando e incitar a todos los que pueda a seguir el mismo camino.

En el año 2007, el Hamás se apoderó de Gaza tras un sangriento conflicto armado con el Fatah, muchos de cuyos miembros pidieron refugio a Israel, que se lo concedió y que posibilitó su traslado a Cisjordania, donde gobierna Fatah de la mano de Mahmud Abás, quien en aquel entonces tildó al Hamas de grupo terrorista. Abás ha aceptado la existencia del Estado de Israel y es partidario de la solución de dos Estados basados en las fronteras del 67. Eso ha disminuido el terrorismo en o desde Cisjordania, por lo que decrecieron las operaciones israelíes en la zona y se experimentó un auge en el nivel de vida de los cisjordanos, nivel de vida, por cierto, infinitamente superior al de los gazatíes. O sea, que en Cisjordania se dedicaron más a construir que a destruir.

Aceptar es todo lo que hay que hacer para, al menos, empezar a hablar, cosa que hicieron ocasionalmente Abás y el premier israelí, Benjamín Netanyahu; sin mucho éxito, ciertamente, pero ese es el camino.

Aceptar es la palabra clave. Israel ha aceptado hacer concesiones a cambio de la paz, y lo seguirá haciendo; pero no aceptará su destrucción para satisfacer a los peores tiranos del mundo ni a los que cierran los ojos ante los crímenes que se perpetran en Siria, Darfur, Ruanda, Irán, etcétera, y sólo los abren cuando Israel se defiende.

Botella recorta en todo menos en altos cargos: pasan de 103 a 148 en el Ayuntamiento
www.vozpopuli.com 21 Noviembre 2012

La subida de las multas o los tajos en polideportivos, movilidad, Samur y bomberos contrastan con los directivos a dedo, a 100.000 euros por cabeza. El incremento del 44% de mandos le cuesta al madrileño 15 millones, según los presupuestos de 2013.

No dejó partida con cabeza la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, el pasado martes durante la presentación de los presupuestos de la ciudad para 2013: suben las multas de tráfico, caen a plomo las partidas dirigidas a polideportivos, movilidad, ambulancias, bomberos, limpieza, basura, vivienda protegida… También las destinadas a personal, donde se impone la congelación salarial. Pero este último recorte no implica, según puede comprobarse en el anexo de personal del Ayuntamiento incluido en los presupuestos, algunas incongruencias, como el aumento de altos cargos y directivos colocados a dedo. Los altos cargos pasarán de 103 este año a 148 en 2013, siempre según el anexo.

Se trata de un repunte del 44%. Un ejercicio de búsqueda en el citado anexo lleva a esta conclusión: los “altos cargos” son 59; los “órganos directivos”, 89. Entre los primeros, la retribución más baja supera los 90.000 euros. Entre los segundos, el sueldo más pequeño es de 85.000 euros. Unos jornales que no parecen los de la austeridad, precisamente.

Entre los altos cargos, el sueldo más bajo supera los 90.000 €, y entre los directivos, los 85.000 €.

El gasto del Ayuntamiento en cargos de responsabilidad es de casi 15 millones, según cálculos de este medio (14.952.489 euros). Si se extrapola cuánto gana de media cada uno de esos altos cargos (suponiendo que cobrasen lo mismo, lo cual no ocurre), saldrían a más de 100.000 euros por cabeza.

Los altos cargos prácticamente triplican el número de concejales que tiene el Ayuntamiento de Madrid, 57 ediles. Son puestos elegidos a dedo, aunque sus ocupantes pueden ser funcionarios de carrera. O no. En julio, mientras se producían los recortes del Gobierno de Mariano Rajoy al funcionariado (fin de la paga extra de Navidad, pérdida de moscosos), una información de Vozpópuli revelando que el Consistorio mantenía a 103 directivos causó gran revuelo en la red. Cuatro meses después, el país no va mejor, pero los ciudadanos madrileños tendrán que rascarse más el bolsillo para pagar a trabajadores sin plaza en la Función Pública.

El conflicto Árabe-Israelí no se reduce a la Franja de Gaza, es más complejo de lo que cuentan los medios, infórmate.
http://espanaisrael.blogspot.com.es  21 Noviembre 2012

 
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Los israelíes deberían de llevar muy alta la cabeza y señalar que la construcción de su país se fundamentó en el movimiento menos violento y más pacífico que ha tenido cualquier pueblo de la historia. No hubo bandas de maleantes que robaran Palestina; hubo comerciantes que compraban Israel.

Daniel Pipes
Analista político especializado en terrorismo, en el Islam y en Oriente Medio.

Los sionistas robaron suelo palestino: ése es el mantra que tanto la Autoridad Palestina como Hamás enseñan a su descendencia y propagan en sus medios de comunicación. Esta reclamación tiene enorme importancia, como explica Palestinian Media Watch: "Presentar la creación del estado [israelí] como un acto de robo y su constante existencia como una injusticia histórica constituye la base central del no-reconocimiento del derecho de Israel a existir por parte de la Autoridad Palestina". La acusación de robo también mina la posición de Israel a nivel internacional.
 
¿Pero es cierta esta acusación?
 
No, no lo es. Irónicamente, la construcción de Israel representa la inmigración y la creación de un estado más pacífica de la historia. Comprender el motivo exige ver el sionismo en contexto. Hablando en plata, la norma histórica es la conquista; los gobiernos de todas partes se crearon mediante la invasión, casi todos los estados se crearon a expensas de otros. Nadie tiene el control permanentemente, los orígenes de todos están en otra parte.

Las tribus teutonas, las hordas de Asia Central, los zares rusos y los conquistadores españoles y portugueses rehicieron el mapa. El griego moderno apenas tiene una conexión tenue con los griegos de la antigüedad. ¿Quién sabe contar el número de veces que Bélgica fue invadida? Los Estados Unidos se crearon derrotando a los nativos americanos. Los monarcas invadieron África, los arianos la India. En Japón, los yamatoparlantes eliminaron por completo a pequeñas minorías como los ainú.
 
Oriente Medio, a causa de su centralidad y su posición geográfica, ha sufrido invasiones de sobra, incluyendo a griegos, romanos, árabes, cruzados, seljuks, timúrides, mongoles y europeos modernos. En el seno de la región, los conflictos dinásticos hacían que el mismo territorio – Egipto por ejemplo – fuera conquistado una y otra vez.

El territorio que hoy es Israel no es ninguna excepción. En Jerusalén sitiada: de los antiguos cananeos al Israel moderno, Eric H. Cline escribe de Jerusalén: "Por ninguna otra ciudad se ha combatido más amargamente a lo largo de la historia". Él respalda esa afirmación, contando "por lo menos 118 conflictos diferentes dentro y por Jerusalén durante los 4.000 últimos años". Calcula que Jerusalén ha sido destruida por completo en dos ocasiones por lo menos, ha sido asediada 23, capturada 44 y atacada 52. La Autoridad Palestina fantasea con que los palestinos son descendientes de una tribu de los antiguos cananeos, los jebusitas; en realidad constituyen la descendencia mayoritaria de invasores e inmigrantes que buscaban oportunidades económicas.
 
Muchas guerras eran por Jerusalén: el emperador Tito celebró su victoria sobre los judíos en el 70 a.C. con un arco que muestra a soldados romanos sacando una menorah del Monte del Templo.
 
Frente a esta compilación de incesantes conquistas, violencia y caídas, los esfuerzos sionistas por sustentar una presencia en Tierra Santa hasta 1948 destacan por ser sorprendentemente tibios, más mercantiles que militares. Dos grandes imperios, los romanos y los británicos, gobernaron Eretz Yisrael; los sionistas en cambio carecían de fuerza militar. No podían lograr de forma plausible un estado mediante la conquista.

En su lugar, comparaban el suelo. La adquisición de propiedades dunam a dunam, granja por granja, casa por casa, ocupa el corazón de la empresa sionista hasta 1948. El Fondo Nacional Judío, fundado en 1901 para comprar tierras en Palestina "para colaborar en la fundación de una nueva comunidad de judíos libres partícipes de una industria pacífica y activa" era la principal institución – y no la Haganah, la organización clandestina de defensa fundada en 1920.
 
Los sionistas también se centraron en la recuperación del que era un suelo estéril que se consideraba imposible de cultivar. No sólo hicieron florecer el desierto sino que drenaron pantanos, limpiaron canales, recuperaron vertederos, reforestaron colinas, sanearon rocas y retiraron la sal del sustrato. Las labores judías de potabilización y recuperación del suelo redujeron de forma patente la cifra de muertes causadas por infecciones.
 
Sólo cuando la potencia del mandato británico abandonó Palestina en 1948, y se produjo inmediatamente la tentativa integral de los estados árabes de aplastar y expulsar a los sionistas, los segundos recurrieron a las armas en autodefensa y pasaron a ganar suelo a través de la conquista militar. Hasta en esas circunstancias, como demuestra el historiador Efraim Karsh en Palestina traicionada, la mayoría de los árabes abandonaban la zona de forma espontánea; muy pocos se veían expulsados.
 
Esta historia contradice frontalmente la versión palestina de "bandas de maleantes sionistas que robaron Palestina y expulsaron a su población" lo que condujo una catástrofe "sin precedentes en la historia" (según reza un libro palestino de texto de 12º curso), o que los sionistas "saquearon el suelo palestino y los intereses nacionales, y crearon su estado sobre las ruinas del pueblo palestino árabe" (escribe un columnista en el diario de la Autoridad Palestina). Las organizaciones internacionales, los editoriales de prensa y las peticiones universitarias suelen reiterar estas falsedades en todo el mundo.
 
Los israelíes deberían de llevar muy alta la cabeza y señalar que la construcción de su país se fundamentó en el movimiento menos violento y más pacífico que ha tenido cualquier pueblo de la historia. No hubo bandas de maleantes que robaran Palestina; hubo comerciantes que compraban Israel.
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Daniel Pipes
Analista político especializado en terrorismo, en el Islam y en Oriente Medio. Su página web personal se encuentra entre las más visitadas en la materia en Internet y se traduce a 27 idiomas (incluido el español). Ha criticado en numerosas ocasiones a la administración Bush. Se le conoce internacionalmente a través de sus colaboraciones en periódicos como New York Sun, The Jerusalem Post, Washington Post, New York Times y Wall Street Journal, y en medios de Internet como FrontPage Magazine y, en español, en La Razón de Madrid, Diario de América, Reforma, El Tiempo y Libertad Digital. Pipes es conocido por ser uno de los dos expertos en haber vaticinado el 11 de septiembre. Es autor o co-autor de 18 libros que han sido traducidos a 19 idiomas y es invitado frecuente para debatir sobre Oriente Medio en las televisiones y en universidades y fundaciones intelectuales; ha aparecido en la BBC, Antena 3 o Al Jazeera, e imparte conferencias en 25 países. Le informamos también que ha sido acusado de islamofobia, aunque él considera dicha palabra como poco adecuada. Daniel Pipes ha alertado sobre una supuesto peligro de "islamización de Europa".

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No se puede ser juez y parte a la vez

Editorial www.gaceta.es 21 Noviembre 2012

Pongamos que un juez está investigando una trama de corrupción. Pongamos que ese juez ha sido fundador y directivo y es hoy miembro de honor de una fundación. Pongamos que esa fundación recibe una subvención multimillonaria de instituciones ahora gobernadas por las mismas personas a las que está investigando. Lo decente sería que el juez o bien renunciara a la subvención o bien renunciara a investigar el caso que tiene entre manos. Pero nada de eso ha pasado.

Esta es la historia que revela hoy LA GACETA: una fundación cuyo fundador y miembro de honor es el juez Josep Maria Pijuan Canadell, titular del Juzgado de Instrucción número 30 de Barcelona, que investiga la trama de corrupción del Palau de la Música, recibió una subvención de 677.581 euros por parte de la Generalitat de Cataluña. La fundación en cuestión es el Instituto de Reinserción Social. Y se da la circunstancia de que esta entidad apenas si había recibido ayudas públicas con anterioridad a esta fecha, que viene a coincidir, por un sin duda fatal azar, con el momento en el que el caso Palau pasó a manos del juez Pijuan.

Los datos que revela hoy nuestro periódico pueden ser interpretados de distintas formas. Nuestro diario se limita a exponer los hechos. La interpretación más escandalosa no tiene por qué ser la correcta. Pero aunque sólo fuera por una cuestión de estética, no parece aceptable que un juez se exponga de semejante manera a aparecer como parte interesada en un proceso que él mismo está instruyendo. Del que imparte justicia hay que esperar que se mantenga alejado de aquellos a quienes juzga. Es obvio que este no es el caso.

Para añadir más combustible a la caldera, resulta que a este caso Palau instruido por el juez Pijuan corresponden los borradores de informes policiales filtrados a la prensa en estos últimos días, que apuntan a una presunta evasión masiva de capitales por parte de altos mandatarios de Convergència i Unió. El juez se ha apresurado a decir que tales informes no le constan como parte del sumario, que él no ha ordenado esas investigaciones y que en todo caso los informes tendrían que haberle sido remitidos. Lo cual ha sido interpretado como un reproche judicial no al presunto delincuente, sino al chivato que revela esos secretos. Tampoco es una buena manera de sostener una imagen de imparcialidad.

El juez Pijuan, por decoro profesional y por respeto a la Justicia y a los ciudadanos que la sufragan, queda obligado a aclarar las informaciones que hoy revela LA GACETA. De lo contrario, inevitablemente parecerá juez y parte.

Más que palabras - Artur, cloacas y cambalache
Esther Esteban. Periodista Digital 21 Noviembre 2012

MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Apenas quedan cuatro días para las elecciones de Cataluña y casi nadie habla de los catalanes y de sus problemas. Se habla y mucho de corrupción, y la sombra de la sospecha planea sobre varios dirigentes de Convergencia Democrática de Cataluña. Se habla de corrupción y corruptelas de todo tipo, de financiación ilegal de los partidos, de aprovechamiento ilícito de sus cargos de varios dirigentes políticos y, en definitiva, de tráfico de influencias con el dinero de todos los ciudadanos. De hecho, de ser cierto todo lo que hemos leído estos días -las escandalosas acusaciones de enriquecimiento ilícito que figura en el informe de la UDEF- estaríamos ante uno de los casos de mayor corrupción política en España.

Es verdad que tanto Pujol como Mas han presentado una querella contra El Mundo, uno de los periódicos que está levantando estos días los escándalos. Pero también lo es que ni uno ni otro han desmentido que su partido haya cobrado, sistemáticamente, el 4% de comisión de los contratos de la Generalitat. De esto no han dicho ni una palabra, como tampoco el presidente de la Generalitat ha desvelado de donde procedía el dinero de la cuenta que su padre tenía en Suiza, con mas de dos millones de euros. Ha reconocido, eso sí, la existencia de la cuenta en el banco UBS y señalando categóricamente que jamás se ha beneficiado de ese depósito. Lo que está claro es que él es uno de los cuatro beneficiarios de la cuenta de su padre en Suiza -ya que éste falleció hace seis meses- y que no se haya beneficiado de los depósitos o que todavía no haya tocado un céntimo de ellos no significa nada. Lo que nos interesa saber y es la explicación que debía dar de forma urgente es, de donde salieron esos 2 millones de euros. Sólo así quedara aclarado si es cierto o no que su procedencia podía ser una" mordida" o lo que es lo mismo parte de las comisiones que, presuntamente, se llevaba su partido de las empresas que conseguían contratar con la Generalitat.

Pero independientemente de si este asunto figura en un informe de la UDEF que no ha solicitado ningún juez ¿es ilícito que la policía investigue un presunto delito por su cuenta? o si finalmente se tirará de este hilo para aclarar las cosas, hay hechos ciertos que no se pueden dejar al margen. Es cierto, por ejemplo, que Convergencia está involucrada en el caso Palau, por supuesta financiación ilegal, hasta el punto de que su sede central, está cautelarmente embargada y eso no es cualquier cosa.

Si hasta ahora el mensaje político del Presidente de la Generalitat era el "España nos roba" ahora la cuestión ha dado un giro y se presenta a sí mismo ante sus electores como una víctima de las "cloacas del Estado", como si todo lo relativo al caso Palau que investigan los tribunales, fuera un invento del Estado maltratrador... Buscar el enemigo exterior y hacerle objeto de todos los males es la especialidad de la casa nacionalista. Así mientras Artur Más califica de invento, manipulación y pura calumnia las informaciones que relacionan con el cobro de comisiones ilegales y las cuentas en Suiza, oculta cual ha sido su gestión en los dos últimos años en Cataluña.

No le hemos oído decir en ningún mitin, por ejemplo, que anteayer mismo Cataluña recibió 2.847 millones de euros para pagar los famosos bonos patrióticos. El dinero procede del fondo de liquidez autonómica, el mecanismo creado por el gobierno de España, ese que según Más le hostiga, para apoyar la liquidez de las comunidades autónomas. No le hemos oído decir que la Generalitat gana con el canje, que el interés que van a pagar a Montoro es muy inferior al que ellos ofrecieron a los que en su día compraron la deuda catalana. Tampoco hemos oído decir que en total está previsto que en este mes de noviembre, el mismo en el que se celebran elecciones, Cataluña va a recibir total 3.288 millones de euro en fondo en distintos pagos.

Eso no lo dice porque no interesa. No le interesa recordar a sus potenciales votantes que Cataluña ha tenido que ser rescatada por España !la gran madrastra! porque está al borde de la quiebra, una quiebra de la que él es , sin duda, en parte responsable. Ya veremos que ocurre cuando se abran las urnas, pero si Más no tiene mayoría absoluta, baja el nivel de su exigencia independentista y !por arte de magia! desaparecen estos turbios asuntos de los periódicos habrá motivos para sospechar que habido cambalache y cambio de cromos.

Cataluña
'Madrit ens roba?'
José García Domínguez Libertad Digital 21 Noviembre 2012

Algo más de cuatro mil millones de euros. Exactamente, 4.015.000.000. Ésa es la cantidad precisa de dinero que el resto de los ciudadanos españoles transfirió al solidario modo a sus compatriotas catalanes durante 2009, último ejercicio del que se dispone de datos consolidados. No lo dice Madrit, sino la propia Generalitat. Tal es la cifra que consta, eso sí, convenientemente emboscada, en el informe sobre el saldo fiscal hecho público por Mas Colell, el consejero local del ramo. Por más señas, los ingresos del Estado en las cuatro provincias ascendieron a 45.184 millones de euros. En contrapartida, los catalanes recibieron vía gasto público la suma de 49.191 millones.

Sí, descreído lector soberanista, el vampírico y malhadado Estat espanyol aportó a Cataluña más de lo que recibió de ella en concepto de impuestos. Para seguir siendo precisos, una suma equivalente al 2,1% de su PIB. Son números, insisto, avalados por el sello oficial de la Plaza de San Jaime. Números, no numeritos mediáticos del ínclito Sala i Martín ni melancólicos suspiros de Lluís Llach. Ocurre que España no nos roba; España, ¡ay!, nos socorre. Al menos, en instantes de mudanzas y tribulaciones como el presente. Que a los votantes censados en la demarcación se les haya hurtado la capacidad de percibir esa evidencia es asunto bien distinto. Una consecuencia, otra más, del efecto hipnótico de la ideología, de ese dominio imperialista de las emociones sobre la razón que apuntala a diario el nacionalismo.

Y es que la pervivencia de la hegemonía nacionalista en Cataluña exige que la España de charanga y pandereta perviva eternamente instalada en el imaginario pedáneo. Para ellos, el Madrit mítico poblado por seis millones de ociosos comedores de bocadillos de calamares es una cuestión de vida o muerte política. Necesitan su caspa, sus moscas, sus toreros famélicos y sus sufridos progresistas, a los que compadecer con gesto paternal desde una atalaya de civilización y muy europea modernidad. Y así, desde la relativa grandeza de un Cambó escindido entre la ambición de quererse el Bismarck español o el Bolívar catalán, hasta la absoluta miseria de ese Artur Mas travestido de Umberto Bossi en La Moncloa y de Francesc Pujols en Las Ramblas, hemos perdido los últimos cien años.

Una nueva España que supere el fracaso de la Transición
Emilio Suñé Llinás* El Confidencial 21 Noviembre 2012

En los días en que estas líneas se escriben, el presidente de la Generalitat de Catalunya está planteando abiertamente la autodeterminación de dicha autonomía y, a fin de cuentas, su secesión del resto de España. El que suscribe, ante los perennes vaivenes de España y el claro fracaso de la Transición, ya no sabe siquiera qué decir. Por una parte, regresar a los viejos reinos medievales, aunque sea con otra forma política, no parece, ni mucho menos racional; pero, por otra, la Historia de España es la historia de un fracaso colectivo. Con el naufragio de la Transición, un decorado de democracia hasta hace poco tan admirado en todo el mundo, sólo hemos entrado en la enésima decepción. ¿Acaso no estamos diciendo muchos españoles, cansados ya de tanta frustración, que si pudiéramos nos iríamos? ¿De qué nos extrañamos, pues?

No hace mucho, en el Proemio del número 1 de la Revista Nueva Ilustración, recientemente publicado por la Escuela Libre de Derecho de México, decía el que suscribe: Hace unos meses participé en la Universidad del País Vasco (Euskal Herriko Unibersitatea) en el Tribunal examinador de la Tesis Doctoral del dominicano Julio Minaya: “Pedro Bonó y su aporte a la emancipación cultural dominicana”, dirigida por Fco. Javier Caballero Harriet. Una de las ideas-fuerza del pensamiento de Bonó que se ponían de manifiesto en la tesis era la de “emancipación cultural”; es decir, que mucho más allá de la soberanía política, lo que debían conseguir los nuevos estados independientes era un cambio cultural que les permitiera desembarazarse de nefastos atavismos hispánicos como la tendencia al despotismo, las profundas deficiencias del sistema educativo, la pereza, la falta de espíritu emprendedor, el burocratismo, la arbitrariedad, etc. Ello me hizo reflexionar sobre unos males que siguen presentes en el núcleo de las Españas, es decir, en la propia España y me pregunté en voz alta, hasta qué punto no es “España la última colonia del imperio”, necesitada como todas las demás de una emancipación cultural, y, a fin de cuentas, “si lo que realmente necesita España no será emanciparse de sí misma”.

Estos atavismos hispánicos (¡cuánta razón tenía Bonó!) son los que pesan como una losa sobre España y la hispanidad. Tengámoslo claro: el problema de fondo de España y de las Españas es cultural y contra eso poco podemos hacer que no empiece por emanciparnos de nosotros mismos. Por ello, cuando se adoptan iniciativas tan poco acordes con el seny catalán, como las del señor Mas, lo que aflora son precisamente los atavismos hispánicos de los que -como decía Bonó- habría que desprenderse. En el fondo esta forma de proceder tan racial, pone de manifiesto todo lo contrario de lo que se pretende. Con este tipo de actitudes lo que se demuestra es precisamente que Cataluña ES España.

Es ya hora de iniciar un proceso constituyente que supere la transición a la Democracia, para entrar de lleno en una Democracia que merezca este nombre, que cierre de una vez y con carácter definitivo las heridas de la vieja España, para emprender la ilusionante aventura de una Federación Ibérica que podría permitirnos, a todos juntos, ser alguien en Europa

Es muy triste ver cómo durante años, los políticos de uno y otro signo han manipulado sistemáticamente a su clientela: el PP con un nacionalismo español trasnochado ha contribuido a crear o mantener un sentimiento anticatalán en su electorado, mientras que los partidos nacionalistas han fomentado el sentimiento antiespañol y el PSOE, con su proverbial oportunismo, en la procesión y repicando. Así, a fuerza de cultivar la clientela de cada uno y el desconocimiento recíproco, han acabado profundizando en una fractura, si no creándola, que se supone el Estado de las Autonomías debiera haber contribuido a resolver. Y pudo haberlo hecho, si hubiera existido un mínimo de patriotismo por parte de todos, lealtad y hasta sentido común.

El daño ya está hecho y lo cierto es que, en las actuales circunstancias, puede suceder cualquier cosa. En el mundo de hoy, por fortuna, el empleo de la violencia para resolver problemas políticos es algo que acaba no dando resultado, ni siquiera en Libia. Es decir, que no es improbable que si Cataluña quiere irse, pueda hacerlo. El problema es que cuartear y hasta descuartizar España sigue sin ser una buena idea. El sentido común dice que hay que entenderse, vivir y trabajar juntos, desde el respeto a la diversidad, y lo que hemos hecho es justo lo contrario. No sé lo que nos deparará el destino, pero la fractura que se ha creado no va a ser fácil de resolver.

Lo grave es que habría que emprender justo el camino contrario, el de la reunificación ibérica, a través de una federación con Portugal, que ya nada tiene que temer de España y sería la forma de ser alguien en Europa, para lo que todo peso específico es poco. Si la Federación Ibérica no tendría inicialmente tamaño crítico para estar al nivel de Francia, aunque podría aspirar a ello, ¿a qué nivel estarían la Cataluña independiente o la nueva Castilla que surgirían de la fragmentación de España?, por no hablar de un minúsculo País Vasco seccionado internamente en otras taifas denominadas territorios históricos. Y eso que dejo en el tintero la posibilidad de articular no ya Hispanoamérica, sino Iberoamérica (con Portugal y Brasil), una magna obra histórica de la que sin duda surgiría una potencia mundial, afortunada e inevitablemente policéntrica, que no tendría nada que ver con el pasado colonial, e incluso podría redimirlo.

En el fondo, una cuestión decimonónica, el derecho supuestamente natural de una Nación a ser Estado, se plantea como un problema convivencial del presente en España. Y ello cuando el Estado está dejando de ser el paradigma de las formas políticas, en el presente mundo globalizado. Lo más grave es que, cuando lo era, en la época de la unificación italiana, Mancini escribió sus dos conferencias sobre El principio de las nacionalidades para unir y no para separar, con la intención que rememoraba a Dante, de que una sola Italia liberara a sus fragmentos de las manos de los bárbaros. ¿Qué habremos hecho la gente sensata para merecer, en España, tal cúmulo de despropósitos, los cuales, lo reitero, no son imputables a una sola de las partes?

Estos desatinos -insisto- no reflejan sino el profundo fracaso de la España de la denominada transición democrática, que finalmente se ha quedado en transición, a secas. Se ha ido del franquismo al postfranquismo, ya que no a una Democracia plena, que es incompatible con un sistema electoral de listas cerradas y bloqueadas, donde el diputado sabe que le debe su puesto a quien le ha puesto en la lista y no al elector, cuyo voto sólo sirve para segmentar tales listas entre los que serán diputados y los que no.

Es ya hora de iniciar un proceso constituyente que supere la transición a la democracia, para entrar de lleno en una democracia que merezca este nombre, que cierre de una vez y con carácter definitivo las heridas de la vieja España, para emprender la ilusionante aventura de una Federación Ibérica que podría permitirnos, a todos juntos, ser alguien en Europa, mientras que nuestra dimensión iberoamericana daría paso a una potencia mundial no dependiente de España, sino policéntrica, para la que se abrirían todas las puertas y se borrarían cualesquiera límites.

*Emilio Suñé Llinás es catedrático con acreditación nacional y profesor titular de Filosofía Jurídica y Política y Derecho Informático, en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid.

Los proetarras exhiben su poder en el Parlamento vasco
EH Bildu homenajea a Brouard y Muguruza en su regreso a la Cámara
M. Luisa G. Franco La Razón 21 Noviembre 2012

BILBAO- La décima Legislatura vasca inició su andadura marcada por la vuelta al Parlamento vasco de quienes defienden los intereses de ETA, que se reincorporaron ayer después del freno legal a su participación en las elecciones autonómicas de hace cuatro años. Como si la anterior legislatura hubiera sido un paréntesis, hubo otras vueltas significativas, entre ellas la de una parlamentaria del PNV a la Presidencia de la Cámara. Bakartxo Tejeria Otermin, próxima al dirigente guipuzcoano Joseba Egibar, sustituyó a la popular Arantza Quiroga.

No hubo sorpresas en la constitución de la Mesa, en la que están representadas las cuatro primeras fuerzas políticas vascas, con Juanjo Agirrezabala, de EH Bildu, en la vicepresidencia primera, y Blanca Roncal, del PSE-EE, en la segunda. El PP está representado por Antón Damborenea y el PNV se reservó un segundo miembro después de la Presidencia, Iñigo Iturrate.

La sesión inaugural dejó claro que en esta legislatura se hablará en el Parlamento vasco de ETA, a pesar de la perspectiva de ausencia de atentados terroristas. La presidenta de la Mesa de Edad, la socialista Isabel Celaá, consejera de Educación en funciones, recordó a los dos parlamentarios vascos que fueron asesinados por ETA, Fernando Buesa y Gregorio Ordóñez, lo que provocó las quejas de EH Bildu. Celaá pidió disculpas e incluyó el recuerdo del dirigente de Herri Batasuna Santiago Brouard, asesinado por los GAL. La equidistancia de víctimas que intentan imponer los proetarras se coló así en la primera sesión de la legislatura. Y también lo hicieron las camisetas reivindicativas –pro Gaza y contra desahucios–, que portaban los dos miembros más jóvenes de la Mesa de Edad, ambos de EH Bildu.

En relación al reconocimiento del Gobierno vasco como víctimas de la violencia política de Ángel Otaegi y Juan Paredes «Txiki», miembros de ETA muertos por el régimen franquista, la portavoz de EH Bildu, Laura Mintegi, aseguró a los periodistas que supone un «inicio» que tiene que ir avanzando, informa Efe.

Entre los invitados estaba el ex lendakari Juan José Ibarretxe, a pesar de que se ha retirado de la primera línea política y no juega ni siquiera un papel de influencia en su propio partido, controlado férreamente por Iñigo Urkullu, quien dejará el relevo al actual presidente del PNV de Vizcaya, Andoni Ortuzar, tras su investidura como lendakari, prevista para mediados de diciembre.

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