AGLI Recortes de Prensa    Lunes  26  Noviembre 2012

Un año de Rajoy: de las mentiras a la infamia
Roberto Centeno El Confidencial 26 Noviembre 2012

La noche del 20-N de 2011 me encontraba invitado por Carlos Cuesta en su tertulia La vuelta al mundo. Mariano Rajoy Brey, como no podía ser de otra manera después del desastre Zapatero, había ganado las elecciones. Hasta el Pato Donald lo habría logrado. Ello, unido a la conquista de la casi totalidad del poder municipal y autonómico seis meses antes, le confería un poder que ningún otro jefe de gobierno había detentado desde la infausta Transición. Una ocasión histórica para cambiar el rumbo de una España económica, social y políticamente desmantelada por un necio felón. Pero Rajoy no daría la talla ni de lejos.

Como si de una maldición bíblica se tratase, esta nación, en sus horas de mayor tribulación, casi siempre ha acabado en manos de ineptos, cobardes o traidores que nos llevan a la catástrofe. Desde Bermudo II de León a Enrique IV de Trastámara, pasando por Carlos II, Fernando VII, la Segunda República o el gigantesco fraude de la Transición, por solo mencionar los ejemplos más obvios. En el caso de Rajoy, los precedentes eran inequívocos: su incapacidad y su cobardía estaban demostradas más allá de toda duda razonable. Si no había sido capaz de poner orden en su partido, cuyas CC.AA. y ayuntamientos se encontraban a la cabeza del despilfarro y la corrupción, ¿cómo iba a ser capaz de poner orden en España?

El discurso que siguió a la victoria fue desolador, una colección de incongruencias, vaguedades y lugares comunes. Después de ocho años en la oposición, carecía de proyecto económico alguno y, lo que era peor, de proyecto de país. Así lo manifesté en su día. El resto de contertulios, salvo honrosas excepciones como la del propio Carlos, sectarios de una u otra cuerda o mercenarios del optimismo a sueldo del poder, habituales en todas las tertulias, me pusieron de catastrofista para arriba. “No le das ni un segundo de credibilidad”, me dijo una conocida periodista. Estos autodenominados “analistas”, que lo mismo opinan del PIB que de la Pantoja, no han hecho jamás una predicción acertada ni un análisis que se tenga en pie.

Un rosario de mentiras e infamias
“Lo que no llevo en el programa no lo hago”; “subir impuestos significa más paro y mas recesión”; “nunca se ha salido de una crisis subiendo impuestos”; “subir impuestos es darle una puñalada por la espalda a la clase media”; “no daremos un euro a la banca y jamás crearemos un banco malo”; “meteré la tijera en todo menos en las pensiones, la educación y la sanidad”; “ yo no voy a hacer el copago”; “nunca abarataré el despido”; “cerraré la mitad de las empresas públicas”; “ilegalizaremos Bildu”… y así hasta la saciedad. Ha hecho todo lo contrario a lo que prometió, lo que hace su mandato ilegítimo aunque sea legal.

Tras su primera decisión, el Gobierno que iba “a sacarnos de la crisis” fue un completo fiasco. Personas ayunas de saberes y experiencia, y lo más inaudito, dos responsables de Economía en lugar de uno que, además, se odian profundamente. ¿Pero dónde se ha visto tal despropósito? Luego, improvisando sobre la marcha, lo que será la regla en el futuro, decidió subir el IRPF al nivel más alto de Europa para recaudar 6.000 millones. “No había otra opción” nos dijo. ¿Cómo que no había otra opción? ¿En un Presupuesto de gasto de 470.000 millones no había opción alguna de donde restar 6.000 millones? Con esas palabras, pasó de la mentira a la infamia: el comienzo de la mayor sucesión de subidas de impuestos, de tasas y de recortes sociales de nuestra historia para mantener intactos los privilegios de las oligarquías.

El paro real es del 26,7%, cuatro veces el de 1959 (contando 711.000 emigrantes más 181.000 parados). Peor aún, la remuneración de los asalariados como parte del PIB ha caído al 46%, la más baja de Europa, y sigue descendiendo rápidamente, frente al 63% en el 59

Después, y con un cinismo total, se rasgaron las vestiduras al “darse cuenta” de que el déficit público no era del 6%. Cinismo, porque sabían desde julio que el déficit superaría el 9%, y Montoro así me lo confirmó en septiembre, ya que la mayoría de CC.AA. y Ayuntamientos eran del PP y conocían su estado de ruina. Después de tres meses de “exhaustivos trabajos”, estos farsantes concluyeron que el déficit era del 8,5% y así se lo comunicaron a Bruselas. Solo una semana después se supo que el déficit de Madrid, como el de otros, estaba infravalorado y el total subía al 9%. Tres meses más y el PIB se había sobrevalorado: el déficit subía al 9,4 %. Y lo inaceptable: 11.000 millones de pérdidas del robo del FROB no estaban contabilizadas, total: 10,4%. ¿Cómo puede alguien confiar en estos trileros?

Después, el rosario de mentiras y de infamias crecería sin pausa, ni una sola medida a derechas, siempre lo contrario de lo que España necesita. Sus intereses electorales se situarían por encima de los intereses de España, algo que será una constante en Rajoy, y paralizarían durante tres meses cualquier medida, incluidos los imprescindibles Presupuestos para ayudar a un señorito andaluz inepto y holgazán a ganar unas elecciones. Luego realizó una reforma laboral en la que, con la mentira de que así se dejaría de destruir empleo, se rebajaron los despidos y se precarizó el trabajo. Como no podía ser de otra manera, el paro no ha cesado de crecer.

Para entonces, CC.AA. y Ayuntamientos estaban al borde de la suspensión de pagos, una ocasión de oro para haberlas puesto firmes. Increíblemente, Rajoy hizo lo contrario: aseguró que no dejaría caer a ninguna y, no solo eso, que “garantizaba la total independencia económica y decisoria de las CC.AA.”. Por primera vez en la historia del mundo civilizado, un Gobierno de irresponsables renunciaba a decidir sobre la correcta asignación de los dos tercios del gasto de la nación. Les soltó 15.000 millones de euros y luego otros 28.000 para pagar a proveedores con nuestro dinero. Como era de esperar, esta tribu de despilfarradores abandonó todos los planes de ajuste. Eso fue otra infamia.

Simultáneamente, estos insensatos decidieron el salvamento indiscriminado del sector bancario, en lugar de meter en la cárcel a los responsables del desastre. Otra gigantesca infamia. Tres rescates consecutivos, en los que cada uno era “el definitivo”, según De Guindos. Para financiar estos dislates, Rajoy subiría impuestos y tasas, recortando en Sanidad y Educación, lo que sin duda había que hacer, pero no sin criterio ni análisis alguno. “Como sea”, fue su instrucción (tenemos el mayor gasto en medicamentos de Europa, hemos pasado de un 18 % del gasto sanitario total al 31%), y ha endeudado brutalmente a la nación. Después de los rescates multimillonarios, el crédito sigue hundiéndose y, como afirmaba el viernes S&P, la situación del sector ha empeorado. ¿Pero en manos de quién estamos?

Y luego la corrupción generalizada en todas las instituciones y a todos los niveles. Un ejemplo reciente: Madrid Arena. ¿Cómo concede las licencias el lobby del Ayuntamiento que controla los espectáculos? ¿Dónde y cuándo se han hecho concursos públicos limpios y transparentes, o es una mafia? Y después, ¿cómo es que Botella, que dispone de una plantilla de 72 letrados, diez veces más que cualquier ayuntamiento de Europa, contrata a un carísimo bufete privado? ¿Va a pagar esta inepta despilfarradora la enorme factura? Esto ya no es un país, es un piélago de corrupción con total impunidad, donde la casta política es motor y gran beneficiaria, un sistema de enriquecimiento ilícito como jamás se había conocido.

Están empobreciendo a millones
La política de Rajoy es la misma que la de los curanderos medievales. Para tratar a un moribundo su único remedio era sangrarle o aplicarle sanguijuelas, lo que aceleraba su muerte. Es la terapia de Rajoy para una España moribunda: comenzó sangrándola y mantiene la sangría con cientos de miles de sanguijuelas. ¿Cómo nadie en su sano juicio puede concebir que este dislate pueda conducir a algo distinto al desastre?

Rajoy ha bloqueado deliberadamente la reforma de un modelo de Estado insostenible, ha decidido rescatar al sistema financiero a costa de los contribuyentes en lugar de hacerlo a costa de sus acreedores y, para ello, está dispuesto a expoliarnos y a endeudarnos para varias generaciones. El deterioro económico y social de nuestro país es brutal, están empobreciendo a millones, y la política de Rajoy solo intensifica la recesión económica.

Han destruido 820.000 empleos, aniquilado la quinta parte de la riqueza de las familias, llevado a la pobreza a uno de cada cuatro niños, a que el 60% de los ocupados tenga salarios de supervivencia  (1), a que más de la mitad de los jubilados, aplastados a impuestos y a tarifas de monopolio, malviva con pensiones de caridad, mientras el ahorro huye en desbandada. Además, han elevado el déficit del Estado a un nivel insostenible (los intereses de la deuda en 2013 se comerán el 13% de la recaudación), no han cerrado una sola empresa pública, una sola televisión, una sola embajada, diputaciones o Senado, que no sirven para nada, ni prescindido de un solo coche oficial, ni de uno solo de los miles de asesores a 50.000 euros la unidad. En conjunto, ¡han subido el gasto corriente en un 9%!

Rajoy nos devuelve a los años 50, pero sin esperanza. En los años 50 (explico para los que no los vivieron y tienen una visión completamente errónea de lo que fue aquella época) teníamos menos de todo, pero teníamos algo impagable: mejorábamos día a día. Cada año vivíamos mejor que el anterior, los hijos vivían mejor que sus padres; los hijos de la familias más pobres, gracias a uno de los sistemas de enseñanza pública mejores de Europa, disponían de un excelente ascensor social hoy desaparecido. Una familia podía mantenerse con el trabajo del padre, pero hoy tienen que trabajar los dos y no llegan; estaba emergiendo una poderosa clase media, la misma que hoy esta siendo destruida.

Hoy, la situación es justo la contraria. Recorremos al revés el camino ascendente que iniciamos en los años 50. En el último año, los salarios del 10% más rico han subido un 36%. Un 80% de las familias ha perdido renta real; el total de riqueza acumulada en los últimos 20 años ha desaparecido; un 51 % de las familias, según una reciente encuesta de la SER, ha perdido nivel social, una clase media-alta que ha pasado a media a secas, y la mayoría, clase media que ha dejado de serlo. Como consecuencia de la filosofía de saqueo y prevaricación nacida en la Transición, España se ha convertido en el país de Europa con mayores diferencias entre ricos y pobres. Concretamente, la renta media del 10% más rico respecto al 10% más pobre es hoy 12 veces mayor frente a 5 veces en los años 50. Nos han convertido en un desierto industrial y vamos hacia el tercermundismo y a la saturación de deuda. “Varias generaciones pérdidas, trabajo escaso y mal pagado, y unos jubilados que solo podrán aspirar a pensiones mínimas de caridad” (2).

En 1975, el PIB de España relativo a los nueve países que entonces formaban la CEE, después de “la gran era del desarrollo económico español” (3) de los 60, era del 81,4%. Hoy, 37 años después, el PIB relativo a esos mismos países es del 76%, utilizando el PIB oficial (utilizando el PIB real, que es un 11% inferior al oficial, es del 68%, cifra igual a la de 1964). El paro real es del 26,7%, cuatro veces el del 59 (contando 711.000 emigrantes más 181.000 parados). Peor aún, además de la destrucción de empleo, la remuneración de los asalariados como parte del PIB ha caído al 46%, la más baja de Europa, y sigue descendiendo rápidamente, frente al 63% en 1959. La burocracia, el enchufismo (el tamaño del Estado es el doble que entonces) la especulación y los monopolios son los ganadores, frente al esfuerzo y el trabajo bien hecho en los años 50. Parafraseando a Juan Roig, presidente de Mercadona, lo único bueno del primer año de Rajoy es que será mejor que el segundo.

(1) Datos de la Agencia Tributaria, no el camelo del INE.
(2) España, destino tercer mundo, Deusto, Ramón Muñoz.
(3) Enrique Fuentes Quintana.

La Europa sin presupuesto se rompe por el oeste
S. McCoy El Confidencial 26 Noviembre 2012

Se acabó. Reino Unido ha dicho basta. Que Europa se vaya preparando para una despedida que parece más inevitable que nunca. David Cameron, al negarse a hacer concesiones en la negociación presupuestaria del pasado viernes, no ha hecho sino recoger el sentimiento de un pueblo, el suyo, para el que Europa queda muy lejos y del que apenas obtiene beneficios para los sacrificios que le comporta. Los habitantes de las Islas siempre han sido muy suyos. Como afirma Münchau en su columna de hoy: 'están en la Unión como Noruega está fuera de ella' (FT, Britain bluster serves the eurozone well, 25-11-2012). Demasiado han tardado, de hecho, en plantarse. Sin una moneda única a la que aferrarse ni una autoridad monetaria en la que resguardarse, los excesos de la eurozona son escándalo para sus contribuyentes. El goodbye, my friends, está más cerca que nunca.

El sentimiento antieuropeísta ha ido creciendo con el tiempo. A él han contribuido dos fenómenos paralelos. Por una parte, el descrédito de las propias instituciones comunitarias, incapaces como han sido de dotar de contenido efectivo a buena parte de sus estructuras y de gestionar de un modo eficaz el proceso de desintegración financiera de la región. Existe la percepción generalizada en las Islas de que Europa se ha convertido en una fuente adicional de gasto cuya eficacia dista mucho de ser la óptima y que, ante la paralización del proceso de integración política, resulta absurdamente redundante y limitativa en buena parte de sus propias actividades, caso de la pesca por poner solo un ejemplo, competencia que sus autoridades pretenden rescatar de las fauces de Estrasburgo y Bruselas (Financial Times, UK and Germany: Exaperated Allies, 06-11-2012). Todo lo que no da quita, todo lo que no aporta, resta. Y para quien está históricamente acostumbrado a otras uniones transnacionales en las que ha marcado la pauta, esta situación chirría.

A ello se une la delicada situación de la economía local que, de carecer de la autonomía monetaria y cambiaria de la que actualmente disfruta, así como de la consideración internacional de centro financiero, no tendría que nada que envidiar -en términos de crecimiento, inflación, crisis bancaria o deterioro de las cuentas públicas- a las naciones que forman parte del furgón del cola del Eurogrupo. El deterioro desde la anterior negociación presupuestaria ha sido palmario. No hay que olvidar que su banco central es el que más ha hecho crecer su balance desde el inicio de la crisis, provocando una devaluación encubierta de la libra esterlina, y que ni aun así sus variables macro han conseguido levantar el vuelo. Ahora que las balas se han agotado, ¿qué? (Financial Times, British economic policy echoes Habsburg decline, 23-11-2012). Solo la City parece dar algo de vida a la ciudad de Londres y sus alrededores, siendo un espejismo de la realidad industrial y de servicios del resto del territorio. No es de extrañar la oposición a cualquier unión bancaria que varíe un ápice el statu quo actual, el cual se ha convertido en otro punto de fricción.

Ambos factores han alentado el elemento sentimental con en paso del tiempo. Consiste en la creciente oposición de su ciudadanía a seguir pagando la fiesta de aquellos estados que son perceptores netos de fondos y en los que la presente coyuntura está revelando un modo de gestionar que cuestiona, y de qué manera, la idoneidad de continuar con tales contribuciones. Para una nación como la británica, aportante de dinero neto al saco común, es como echar sal a la herida de la escasez de liquidez en sus propias arcas. Un discurso fácil de argumentar que, en manos de unos agitadores con algo de predicamento, pueden fácilmente encender la hoguera de la oposición a la pertenencia comunitaria (WSJ, The Other Budget Fight, 22-12-2012). De hecho, el mensaje prendió con facilidad entre los votantes del laborismo y está cada vez más extendido en las filas conservadoras, 50 de cuyos parlamentarios ya enseñaron los dientes a finales de octubre al exigir al Premier un recorte en las cuentas europeas.

Se ha abierto este viernes una brecha que veremos si es o no irreparable. Lo cierto es que la capacidad de cesión de Cameron es mínima, dada la presión del electorado local, y solo podría dar su brazo a torcer si consigue una victoria por goleada, lo que implicaría, más allá de la congelación inicialmente solicitada, un margen de recorte del presupuesto de la eurozona –previsto en un billón de euros, esto es: una España, para el periodo 2014-2020- de tal calibre que sería imposible que el resto de los socios, especialmente los más débiles, no se vieran extraordinariamente perjudicados al dejar de percibir subsidios y fondos, tanto estructurales como de cohesión (Financial Times, Euro Budget: the trillion euro-split, 21-12-2012). Leña al fuego del desastre contra el que solo Nick Clegg pelea internamente de manera infructuosa. El referéndum para decidir la continuidad de Reino Unido se encuentra más cerca que nunca. Dependerá de si hay acuerdo o no antes de febrero. En caso contrario, la prórroga automática de las cuentas de 2013 ajustadas por la inflación lo haría casi inevitable.

Resulta curioso. Llevamos mucho tiempo hablando de la brecha norte-sur y al final, la Europa que busca crecer por el este, se va a escindir por el oeste. Me temo que, si nos atenemos a la historia, era lo previsible, por más que a algunos les sorprenda.

Buena semana a todos.

Elecciones en Cataluña
Triunfa el cainismo
José Bastida Libertad Digital 26 Noviembre 2012

No hay nada nuevo bajo el sol de Cataluña. El separatismo, que no independentismo porque no es ningún territorio colonizado, se ha consolidado en las elecciones. Aunque el mascarón de proa de ese movimiento irreflexivo y caprichoso pero interesado llamado puyolismo haya bajado en votos, los compañeros de viaje por la ultraizquierda nacionalista redondean la mayoría para que dentro de poco el condado de Cataluña, después de que sus castas políticas hayan completado su demagógico plan, convoquen juntos y revueltos un referendo separatista, como si se tratase de un proceso de desconolización, cuando se trata simplemente de un arrebato cainita de los nietos y bisnietos de aquella burguesía catalana que se enriqueció gracias a las plusvalías que obtuvieron con el duro trabajo de cientos de miles de obreros llegados de todos los rincones de España. Ahora aquellos son pijos, envidiosos de la prosperidad común, y lo que quieren es tener un Estado propio, como si ello fuese un juego para una consola PS2, con la intención de imponer sus normas y consignas identitarias a una sociedad tutelada por unos medios de comunicación y una casta educativa acorde con este macabro ensayo de ingeniería social.

Por desgracia, sobran comentarios y sesudos análisis políticos porque a los nacionalismos vasco y catalán no hay quien los pare: el Estado borbónico, con sus dos partidos de cabecera, PP y PSOE, los ha sobrealimentado tanto que muy pronto darán el zarpazo definitivo. La regresión histórica es un hecho porque estos movimientos son reaccionarios y totalitarios en esencia y presencia: someterán a sus ciudadanos a la condición de súbditos de la inefable patria, como ya lo hacen ahora, pero después lo harán sin que la Constitución española les incordie.

Fracaso cantado
La sonrisa de la avispa Estrella Digital 26 Noviembre 2012

Sin ánimo de ponerme medallas y pidiendo perdón por auto-citarme, que es muy feo, he de decir que un servidor predijo el resultado de las elecciones catalanas hace dos meses, en un artículo que titulé "Mas como Ibarretxe". Concretamente, el 25 de septiembre del año en curso.

En aquel momento, Artur Mas había ido a Madrid en busca de su Pacto Fiscal y yo dije que, en realidad, lo que llevaba escrito en la frente era su fecha de caducidad. Como cuando llegó Juan José Ibarrexte con su Plan en tiempos del Olvidable ZP. El catalán no podía ganar como no ganó el vasco. Es más, en ambos casos, negociar en Madrid la independencia de Cataluña o del País Vasco era un suicidio, consecuencia de dos jugadas maestras del separatismo más radical de ambas comunidades. Una trampa saducea. En ambos casos, los dos presidentes autonómicos querían salvar su gestión económica y se echaron, irresponsablemente, en brazos de separatistas que les prometieron el paraíso. Mentira. De hecho, tras aquellos días, de Ibarretxe nunca más se supo. Y me temo que la caída de Mas, desgraciadamente, era cuestión de tiempo. De poco tiempo.

La corrupción en CDC era ya una metástasis que se extendía por todos sus órganos directivos y sólo desde la mayoría absoluta se podría mantener tapada

Dije también, en aquel artículo, que Artur Mas concitó demasiadas esperanzas en conseguir la independencia para Cataluña con una brutal campaña de marketing que sólo favorecía a los separatistas y que, cuando se enfriase el calentón, le sacrificarían con toda la displicencia del mundo. Incluso, le acusarían de incompetente. Era el tonto útil, una figura prescindible en un juego político cruel.

Y no voy a copiar más de aquel artículo porque lo tienen en el archivo. Pero es que a la Cataluña poderosa, económicamente, que sostiene a Convergencia no le gustan estas cosas y trataría de provocar su rápida caída, por si se le volvía a ocurrir jugar con fuego. Como le ocurrió a Ibarretxe con los ricos de Neguri.
Pero siguiendo con las medallas que podría ponerme porque, desgraciadamente, no tengo abuela. Este fracaso de Mas también lo vaticiné el viernes 9 de noviembre, recién empezada la campaña electoral en un artículo que titulé "Campaña electoral del miedo".

En este artículo defendí la teoría de que el miedo lo iba a condicionar todo. El miedo a que CiU consiguiese mayoría absoluta y siguiese con su dislate separatista y el miedo de la propia CiU a no conseguirla. Especialmente, en este último supuesto. Porque la coalición nacionalista intentaría poner una cortina de humo independentista para cubrir las acusaciones de corrupción que amenazaban con complicar la vida del partido y de sus dirigentes.

El fracaso de Mas y de CiU ha sido portentoso
Y es que la corrupción en CDC era ya una metástasis que se extendía por todos sus órganos directivos y sólo, desde la mayoría absoluta, se podría mantener tapada. Y, ante esa necesidad de seguir mandando, temían que la campaña fuese sucia y aparecieran en ella los nombres de Alavedra, Prenafeta, Millet, Montull, Torrent, Padrol, Gordo, Osácar, Pujol I, II e, incluso, III... Pero, al final, no pudo ser. Y el escándalo Palau lo envolvió todo.

El fracaso de Mas y de CiU ha sido portentoso. Tan tremendo que, en esta noche electoral, no me arriesgo a vaticinar nada porque puede pasar de todo. Incluso, que Artur Mas dimita. Había convertido las elecciones en un plebiscito y ha perdido.

En cualquier caso, CiU me empieza a recordar al PSOE tras el Olvidable

El lodazal catalán: diez verdades incómodas
Alfonso Merlos El Semanal Digital 26 Noviembre 2012

Los nacionalistas han pasado del delirio a la locura. Sus propuestas sólo se entienden desde la charlatanería cínica, suicida, embustera y despótica.

1. Una Cataluña independiente podría elevar su tasa de paro desde el 22% hasta el 35%.

2. Una Cataluña independiente vería arruinada la facturación media de sus empresas en un 50%.

3. Una Cataluña independiente debería asumir más de 180.000 millones de euros de deuda, más del 90% de su PIB.

4. Una Cataluña independiente carecería de solvencia para acudir a los mercados internacionales en busca de financiación.

5. Una Cataluña independiente tendría cerrada la puerta de acceso a la Unión Europea, por las circunstancias de su separación unilateral y en cualquiera de los casos por el veto de España.

6. Una Cataluña independiente no podría ingresar en la OTAN, entre otras razones, por la ausencia de un Ejército propio y en cualquiera de los casos por el veto de España.

7. Una Cataluña independiente no podría mantener a sus clubes disputando competiciones deportivas españolas, por la razón de que sólo las entidades inscritas en las distintas federaciones españolas pueden participar en las competiciones oficiales.

8. Una Cataluña independiente no podría presentarse ante la comunidad internacional como un Estado democrático por la segregación, emuladora del apartheid, de ciudadanos de primera y de segunda.

9. Una Cataluña independiente conduciría a la quiebra de forma automática su actual sistema de pensiones, y en cualquiera de los casos sumiría a sus pensionistas en una atmósfera asfixiante de empobrecimiento.

10. La emergencia, de acuerdo a métodos ilegales y antidemocráticos, de un Estado Catalán Independiente causaría un perjuicio extraordinariamente mayor a esa hermosa región de España del ocasionado al resto del actual territorio nacional.

Y Mas pagó la factura
Ignacio del Río www.republica.com 26 Noviembre 2012

Artur Mas ha cometido un tremendo error de cálculo al convocar elecciones en Cataluña bajo el planteamiento de una consulta plebiscitaria en torno a su persona y su partido como “conductores” hacia la independencia. Ni sus apelaciones a los agravios de Madrid, ni su ofrecimiento personal como víctima propiciatoria en el camino de la independencia ni la información de las supuestas cuentas suizas han servido para aglutinar una mayoría que le diera poderes “excepcionales”. Todo se ha desarrollado con la cadencia normal de las elecciones en las diferentes citas electorales en España y los ciudadanos practican una racionalidad superior a la de sus representantes.

Los temas centrales de las elecciones los proponen los estrategas de los partidos políticos, pero el guión definitivo lo escriben los electores. El resultado no supone un cambio radical con la distribución preexistente y los desplazamientos son laterales, es decir, que actúan con la conectividad de los vasos comunicantes.

Planteado el debate electoral en clave soberanista, CiU sufre un tremendo desgaste-menos 12 diputados- a favor de ERC que se beneficia de una manera rotunda, doblando su representación electoral. Si la cuestión es independencia o no, con ello se ha estimulado el voto independentista, aderezado además por el desgaste gubernamental de CiU que ha tenido que gestionar la herencia del tripartito. La acreditación de quien es más auténticamente independentista, favorece, sin duda, a ERC.

Al otro lado del abanico electoral ha sucedido lo mismo. El PP que debería recoge todo el voto constitucionalista, drena electores hacia Ciudadanos, el partido de Albert Rivera. Si se juega a comprobar quién defiende mejor a los que están mal tratados por los nacionalistas, los electores se decantan por esta minoría que ofrece una oposición nítida.

En todo caso, el PP conserva posiciones e incluso con un ligero crecimiento, un resultado que fortalece a Rajoy y a Alicia Sánchez Camacho. Gobernando en Madrid, habiendo apoyado los recortes de Mas y planteado el debate electoral en los términos en que se ha hecho, Rajoy se apunta un nuevo tanto en su casillero, después de las elecciones gallegas.

Su directo rival como partido nacional, el PSOE, va a sufrir su tercera derrota en elecciones autonómicas después de las elecciones generales del 20-N del 2011- pierde 8 escaños-lo que demuestra que ni su oposición funciona en Madrid ni en las autonomías y que Ferraz es un barco que hace aguas. El PSOE no se ha recompuesto después de las elecciones generales y Rubalcaba agota su crédito al frente del partido y no consigue conectar ni con el que fue su electorado ni con los que están sufriendo más duramente la crisis económica.

En la suma derecha-izquierda, CiU más PP y Ciudadanos suman una amplia mayoría absoluta de 78 diputados lo que confirma la estrategia de consolidación fiscal –la tesis de la UE – frente a la crisis económica. Y si se añade a esta suma los 20 escaños del PSC, los partidos moderados ganan, sin lugar a dudas, frente a los radicales.

Si la reflexión se hace desde la óptica de partidos nacionalistas- 74 escaños resultado de la suma de CiU, ERC y CUP-, frente a los constitucionalistas – 61 escaños-, se constata que no hay una mayoría tan excepcional que permita poner en marcha una aventura soberanista con garantías de éxito. La sociedad catalana está, cuando menos dividida y con una profundas simas ideológicas entre los nacionalistas que dificulta la hoja de ruta hacia el independentismo…

Un buen resultado para los moderados, los constitucionalistas, los europeístas y para las políticas de consolidación fiscal.

Artur Mas tendrá que recomponer su Gobierno y estará más incómodo en esta legislatura. Se lo ha ganado a pulso. Rajoy debe apoyarle para restañar las heridas que ha sufrido y facilitar su retorno al modelo de la transición, pues en estos tiempos difíciles lo que se necesita es sentido común y amplios acuerdos para resolver la importante crisis económica e institucional.

Y en política se puede hablar de todo, incluso del esfuerzo fiscal de las CCCA más ricas a favor de las más pobres. Y también del que hacen los ciudadanos.

SE IMPONE EL SENTIDO COMÚN
Cataluña desenmascara al falso mesías y le deja herido de muerte
Antoni Martín Beaumont El Semanal Digital 26 Noviembre 2012

El sueño artúrico se ha quedado solamente en unos cuantos ronquidos altisonantes. ¿Dimitirá tras este fracaso?

Gracias a Dios: los votos. Ya sabemos lo que opinan los catalanes de una campaña electoral que debería sonrojar durante mucho tiempo. Ya era hora de poner el cartel de "Fin". Porque el pescado podrido, envuelto en papel de periódico, ha estado demasiado tiempo encima de la mesa. ¡Cómo apesta!

Han votado los catalanes, eso sí, con toda España expectante delante del televisor. Lo primero que hay que decir es que esa "mayoría excepcional" solicitada por Artur Mas para sacar a Cataluña del pedregal español se ha quedado en agua de borrajas. CiU ni siquiera ha logrado los diputados de hace dos años. Ha obtenido el peor resultado de su historia. Es el partido que más ha caído en Cataluña: 12 escaños. Un batacazo descomunal.

La mayoría absoluta que buscaba el nacionalismo envuelto en la bandera separatista se ha deshilachado antes de ser izada por el mástil.

Una vez más se ha demostrado que el pueblo español es moderado por naturaleza. Y que aquellos políticos que buscan romper la baraja lo que reciben es el "castigo excepcional" de las urnas. Le pasó al vasco Juan José Ibarretxe con su propuesta soberanista, que llevó a su nacionalismo a la primera derrota electoral desde que se constituyó la autonomía. Y ahora se repite la historia con el independentismo catalán de Mas, que recibe la amonestación de sus votantes perdiendo parte de sus apoyos habituales.

Por supuesto que los de Mas han ganado. De forma holgada, además. Sobre eso, ni había ni hay ninguna duda. Queda también con esa victoria resaltada la pluralidad de España que consagra nuestra Constitución. Y afianzado el mensaje de que Cataluña defiende su autonomía y está incómoda en un modelo que considera perjudicial para sus intereses. Lo mismo ocurre en Madrid, Comunidad Valenciana, Andalucía…

Ahora bien, para pasar de ese malestar al salto al vacío que proponía el nacionalismo catalán de romper la historia común de España, en un momento en que juntos estamos construyendo Europa, hay un camino que, como se ha demostrado, pocos desean recorrer.

Se verá: tras este resultado, los convergentes volverán a escuchar voces sosteniendo que mejor les ha ido, en Cataluña y en el resto de España, cuando se les ha percibido como "nacionalistas moderados".

Aplicando el sentido común, CiU debería cuanto antes borrar de sus actos la estelada, más propia del régimen cubano, y volver a abrazarse a la senyera tradicional. Y poco a poco, con su seny repuesto después de una campaña electoral tan visceral, percibir que si alguien ha perdido aquí es, sobre todo, Artur Mas: un president con un ego tan sobrado que no dudó en meterles en el gasto de 30 millones de euros de unas elecciones anticipadísimas, tras un superficial "Espanya ens roba" que debía guiarles a un delirante estado propio.

El espejo al que Mas preguntaba cada mañana si era el más bello se ha hecho añicos. El sueño artúrico se ha quedado solamente en unos cuantos ronquidos altisonantes. Los catalanes han hablado y le han dado todo un corte de mangas a quien se creyó su mesías: Artur Mas. ¿Dimitirá tras este fracaso? Todo puede ocurrir. A CiU mejor le iría.

Gracias, Artur
Luis del Pino Libertad Digital 26 Noviembre 2012

Para calibrar la magnitud del esperpéntico patinazo de Artur Mas, basta fijarse en el dato siguiente:

Ayer, el PSC cosechó el peor resultado de toda su historia. Ese partido que hace solo 9 años superaba el 30% de los votos y los 40 escaños, ha quedado reducido a la mitad. De ser el partido más votado de Cataluña, ha pasado a competir con ERC y PP por la segunda plaza. Se trata de un fracaso clamoroso, sin paliativos.

Y, sin embargo, el ridículo protagonizado por Artur Mas es de tal envergadura, que ese batacazo histórico del PSC ha quedado completamente eclipsado. Artur Mas ha conseguido la proeza de arrebatar a Rubalcaba el título de gran perdedor de la jornada. Y mira que estaba complicado conseguirlo.

Artur Mas ha embarcado a CIU en estas elecciones con el fin de utilizar el soberanismo para tapar su fracaso de gestión, los recortes a los ciudadanos y la quiebra de las cuentas públicas. Y la jugada ha sido catastrófica: CIU pierde 1 de cada 5 escaños que tenía y obtiene el menor porcentaje de votos desde 1980. Segundo peor resultado de toda su historia.

Artur Mas ha intentado engañar a todos y no ha conseguido engañar a nadie. Lanzó un órdago a la grande teniendo cuatro pitos y el pueblo catalán ha dicho: "Veo".

No solo ha arrastrado a CIU al abismo: también ha conseguido desactivar el soberanismo para una temporada. Los partidos independentistas (CIU, ERC, SI, CUP) no solo no suben, sino que bajan 2 diputados, lo que deja en evidencia que no existía en Cataluña ninguna marea separatista, que todo el ruido y la furia desatados a raíz de la Diada no eran otra cosa que espejismo, mera propaganda. Una propaganda que muchos medios de Madrid siempre están dispuestos a comprar y amplificar, pero que no es otra cosa que una ficción.

Y no solo eso, sino que los partidos abiertamente no nacionalistas, PP y Ciudadanos, han obtenido el mejor resultado de toda su historia: 28 diputados entre los dos. La formación de Albert Rivera, el partido con un mensaje más claro de oposición al nacionalismo, triplica su número de escaños.

¿Qué puede pasar ahora? Pues lo de siempre: que comenzará el pasteleo. Por encima de todo, CIU necesita el poder, porque le da la posibilidad de manejar el presupuesto. Gobernará en solitario, amenazando siempre con apoyarse en ERC para convocar un referéndum, pero con el único objeto de negociar con el PP un pacto fiscal. Y el PP jugará a apoyar a CIU puntualmente, con el argumento de la responsabilidad, y dará al gobierno catalán un trato fiscal favorable, sin llegar nunca al concierto económico.

Estamos igual que estábamos antes de la convocatoria electoral, aunque con dos diferencias importantes. Por un lado, el espectacular ascenso de Ciudadanos, que ahora contará con grupo propio, limita la capacidad de maniobra del Partido Popular; Alicia Sánchez Camacho corre el riesgo, si pastelea demasiado, de ver su electorado evaporarse.

La segunda diferencia tiene más importancia a corto plazo. La irrupción de las CUP en el parlamento autonómico no puede analizarse en clave exclusivamente nacionalista. Además de soberanistas, son antisistema. Son los Sánchez Gordillo del panorama catalán. Mientras que para CIU y ERC la independencia es más un negocio que un objetivo, las CUP están por acabar con ese negocio, entre otras cosas porque lo ven como un obstáculo para la independencia. No van a entrar, por tanto, en componendas, y tratarán de hacer aflorar las contradicciones de CIU y ERC. Y, sobre todo, no van a apoyar, de ninguna manera, la política de recortes a los ciudadanos. Y todo eso va a empujar a ERC hacia la radicalidad, porque no se puede permitir el lujo de que las CUP le arrebaten el discurso y los electores.

En resumen: que los pasteleros de siempre, a derecha e izquierda, intentarán continuar con su labor repostera, pero ahora tendrán una mano atada a la espalda. Necesitarán hacer auténticas virguerías si quieren mantener en pie el edificio.

Lo que quiere decir que, o la situación económica mejora pronto, y el dinero empieza a fluir, o Cataluña puede volverse internamente ingobernable. Especialmente si se pretende mantener las prebendas de la clase política a base de recortar todavía más a los ciudadanos catalanes

Bonos patrióticos
César Vidal La Razón 26 Noviembre 2012

Lo recuerdo como si fuera ayer. Era el año 2010 y Cataluña estaba regida por una coalición nacional-socialista presidida por el bachiller Montilla. Que aquellos amiguetes estaban gobernando rematadamente mal saltaba a la vista, pero que se les iba el dinero público como si tuvieran un agujero en la mano a muchos no les pareció tan evidente hasta que anunciaron la primera emisión de los «bonos patrióticos». La razón para la creación de aquel excremento financiero en forma de bono fue que Cataluña se despeñaba hacia la insolvencia y que bancos y grandes inversores institucionales, en una muestra de sensatez, estaban dejando de prestarle dinero.

Por supuesto, aquellos «bonos patrióticos» fueron calificados de muy alto riesgo por el mercado y los políticos catalanes – incluidos nacionalistas como Duran Lleida– no los compraron. Como tantas otras desgracias sufridas por Cataluña, la de los bonos basura denominados patrióticos no mejoró con la llegada al poder de Artur Mas. A decir verdad, la práctica fue ampliada, recurriendo además el gobierno nacionalista catalán a proporcionar elevadas comisiones a las entidades financieras encargadas de comercializarlos.

Hace unas horas, el gobierno catalán tenía que devolver los 2.639 millones de euros de bonos patrióticos colocados hace un año, junto a sus correspondientes intereses de 208 millones. Por supuesto, no podía, y ciento treinta mil inversores estaban a punto de perder un dinero invertido con escaso juicio. No ha sido así porque el Gobierno de Rajoy ha acudido al rescate del gobierno nacionalista con el dinero de todos los españoles. Cataluña ha recibido 2.847,8 millones de euros del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), un dinero que se destinará casi por completo al pago de los «bonos patrióticos» de Montilla y Mas. Por añadidura, a lo largo de noviembre, el gobierno catalán recibirá en total 3.288,9 millones del citado fondo de rescate.

Estoy totalmente en desacuerdo con la decisión de Rajoy. Los españoles no estamos en absoluto obligados a pagar los dispendios injustificados del nacionalismo catalán –incluidas televisiones autonómicas quebradas y embajadas en el extranjero– y más cuando se nutren de nuevas subidas de impuestos que impiden la recuperación económica. Cataluña tendría que haberse declarado en bancarrota –lo ha hecho California y no ha pasado nada– y habría quedado de manifiesto la realidad de su nacionalismo y de su relación con el resto de España. Sin embargo, hemos vuelto a pagar los de siempre y durante los próximos meses seremos otra vez insultados con el «Espanya ens roba». Desde luego, los hay que no aprenden nunca.

Cataluña no es nación
josé garcía domínguez ABC Cataluña  26 Noviembre 2012

Si bien se mira, el rasgo más singular de las naciones es que no existen

Como bien acaba de decir Michael Ignatieff a su paso por España, la genuina razón para repudiar a los separatismos no es de orden económico, político o filosófico, sino moral. El independentismo se antoja éticamente rechazable no por el modo en que pudiera alterar la balanza comercial o por cómo modificaría las principales magnitudes del PIB. Si hay que combatirlo no es por eso, sino porque pretende obligar a muchos seres humanos a adoptar decisiones que bajo ningún concepto desearían tomar. El secesionismo resulta perverso porque ansía forzarnos a elegir entre identidades que forman parte de nosotros mismos. No solo aspira a romper el marco legal, también quiere desgarrar a las personas. Para un nacionalista el mundo se divide en naciones; las naciones, a su vez, deben ejercer el derecho a la autodeterminación; y la autodeterminación exige acceder a la condición de estado. Pero, si bien se mira, el rasgo más singular de las naciones es que no existen.

En el reino de la naturaleza abundan las piedras, las hormigas, las montañas, las sardinas, los calamares, las nubes, los ríos, las gentes con sus infinitas lenguas, costumbres y tradiciones más o menos ancestrales. En el universo tangible hay de todo; de todo menos naciones. De ahí que, antes de que hiciera su aparición el primer nacionalista sobre la faz de la Tierra, acontecimiento que se produjo hacia finales del siglo XVIII, no constase noticia escrita de que hubiera ni una sola. Siempre, claro está, que no pretendamos tomar por verdaderas naciones a las diversas cofradías de estudiantes y profesores de las universidades medievales, que tal era el significado primigenio de la voz «nación». Y es que las naciones, todas, han sido creación del nacionalismo, no viceversa. Y para engendrarlas necesitó un instrumento llamado estado. Nada más peregrino, entonces, que sostener la imaginaria existencia de naciones sin estado. Nunca ha habido tal cosa. Por eso, cuando Mas posea su estadito, el siguiente objetivo será inventar la nación catalana.

Cataluña castiga la corrupción y el aventurerismo
EDITORIAL El Mundo  26 Noviembre 2012

dESDE que anunció la disolución del Parlament y la convocatoria de elecciones en septiembre tras la masiva manifestación de la Diada, tanto por parte de CiU y Artur Mas como por los medios de comunicación adictos se había insistido en el mensaje de que estas elecciones eran «históricas» por cuanto iban a marcar un paso decisivo e irreversible hacia la independencia de Cataluña.

En el mitin de cierre del último día de la campaña, Artur Mas -que volvió a apelar a «una mayoría excepcional»- se había proclamado en un tono épico y triunfalista «constructor de la libertad de Cataluña» y heredero de «los héroes» de 1714 que habían combatido contra España, según su sectaria visión de la historia.

Pues bien, Artur Mas tenía razón en una cosa: estas elecciones han sido históricas y el pueblo catalán se ha movilizado como él pedía, con una participación que supera en diez puntos a las anteriores autonómicas. Pero los electores han acudido masivamente a las urnas no para darle un mandato hacia la independencia, como él solicitaba, sino para dejarle en rídiculo al infligirle un durísimo castigo electoral que le retratará para la posteridad como un personaje de opereta.

CiU ha perdido 12 escaños y ha descendido en porcentaje de voto desde el 38,4% que logró hace dos años a solamente el 30,5% que ha conseguido en estas elecciones. Un enorme varapalo de las urnas que han echado abajo su planteamiento independentista.

NO colabores con los secesionistas de Cataluña llenándoles los bolsillos con tu dinero e impuestos. NO compres sus productos ni contrates sus serviciosRodeado por sus cómplices políticos y visiblemente afectado, Artur Mas reconoció anoche que los resultados no eran los esperados, pero afirmó que él va a seguir al frente de la Generalitat en los próximos cuatro años. «CiU debe liderar este Gobierno, pero no podemos ser los únicos en asumir la responsabilidad del país», manifestó. Lo que no aclaró es si va a pactar con ERC, la formación con un mayor ascenso electoral, con el PSC o con el PP, pues con cualquiera de los tres sumaría mayoría. Artur Mas hizo una referencia a su consulta soberanista en su comparecencia ante los medios, señalando con la boca pequeña que «sigue en pie aunque no será fácil». Pero un dirigente que cosecha estos resultados debería dimitir por dignidad, máxime después de la pérdida de tiempo y de dinero que ha causado, de la crispación que ha generado en la sociedad catalana y de la falta de apoyo de las urnas a su proyecto maximalista.

Resulta muy evidente que una parte importante del electorado de CiU, el sector más moderado, no ha secundado el viaje independentista de Artur Mas, que se ha ido radicalizando a medida que avanzaba la campaña hasta asimilar su discurso al de ERC. No cabe la menor duda de que esa franja moderada de CiU, especialmente los que se identifican con Unió, estarían espantados de que su formación pactara con ERC, un partido de izquierda radical que está en contra de los recortes, defiende la intervención del Estado en la economía y el aumento del gasto público.

Los resultados demuestran que Catalaluña es mucho más plural de lo que creía Artur Mas, ya que los tres partidos -PSC, PP y Ciutadans- que propugnaban la permanencia de una Cataluña integrada en España han sumado casi los mismos escaños que hace dos años, resistiendo a la ofensiva nacionalista.

Ello debería hacer reflexionar a los medios que han apoyado el proyecto independentista de Artur Mas, entre los que destacan La Vanguardia y TV3, que han jaleado sus agresivas declaraciones y su consulta para romper con España. Hay que resaltar la responsabilidad en lo sucedido del propietario de La Vanguardia, que ha intentado encubrir la corrupción denunciada por nuestro periódico, poniendo al suyo al servicio de un proyecto aventurero, que situaba a Cataluña fuera de la UE.

Hay dos factores que, a nuestro juicio, han contribuido de forma muy importante a los pésimos resultados de Artur Mas. El primero ha sido la mala gestión de su Gobierno, que ha realizado unos recortes que han indignado a la población. Mas ha cerrado hospitales, ha implantado el euro por receta, ha disminuido el gasto en educación, pero, eso sí, no ha tocado su red de embajadas ni sus subvenciones a periódicos y plataformas radicales para el proyecto soberanista.

El segundo factor que le ha restado credibilidad es la corrupción que anida dentro de CiU, ese 4% de comisión que exigían sus dirigentes sobre los contratos de la Generalitat. No tenemos la menor duda de que las revelaciones del informe de la UDEF, publicado por EL MUNDO, han hecho un enorme daño a sus ambiciones. De hecho, son el único elemento nuevo desde que hace una semana las encuestas le daban un resultado sensiblemente mejor que el obtenido. Pero Mas también ha contribuido a su descrédito al envolverse en la bandera catalana y negarse a dar explicaciones convincentes sobre la cuenta de su familia en Suiza. Este periódico se siente orgulloso de haber logrado introducir el tema de la corrupción en la campaña, que Mas y Pujol querían evitar a toda costa. Ni se han librado de tener que rendir cuentas de su conducta ni han logrado avanzar hacia una independencia que, hoy bastante más que ayer, sigue siendo una quimera.

Cataluña: camino a la perdición
CARLOS CUESTA El Mundo  26 Noviembre 2012

LOS CATALANES lo han elegido. Ha dado lo mismo la lluvia de datos que demuestra que el independentismo se ha convertido en el mayor freno a la actividad en un territorio que llegó a ser locomotora del crecimiento español y que hoy es incapaz, no sólo de atraer inversores internacionales, sino, de mantener las empresas ya ubicadas.

Sus habitantes han votado. Y lo han hecho para respaldar una opción independentista que les llevará a profundizar en el empobrecimiento. Un camino que ha provocado que desde 1995 su deuda pública se haya multiplicado por 6,3 convirtiendo a Cataluña en la región española más endeudada de la historia.

Ellos han optado por votar a unos líderes salpicados por las investigaciones policiales que apuntan a un destino a cuentas privadas de dinero procedente de comisiones ilegales. Y han elegido apoyar a CiU, sobre el que pesa la sombra de haber saqueado a su pueblo arrebatándole a lo largo de dos décadas un 4% de buena parte de las inversiones autonómicas -inversiones que han superado los mil millones por año-.

Ésa ha sido la opción del conjunto de los catalanes. Igual que lo fue la del conjunto de los españoles la nefasta elección de Zapatero -independientemente de lo que cada uno votásemos-. Pero la democracia es un juego de mayorías. Y la pregunta ahora es evidente: ¿Debemos el resto de españoles salir al rescate permanentemente de los territorios donde sus votantes, adultos y conscientes, deciden lanzar su futuro por la borda? ¿Debemos volver a acudir el próximo año al socorro -porque lo volverán a necesitar- de una autonomía que continuará espantando empresas con su apuesta independentista, su voladura de la seguridad jurídica y su disparatado sistema fiscal -el tercero más caro de todo el mundo-, diseñado para costear la creación de un estado?

Porque una cosa es, como exige la Constitución, velar por «un equilibrio económico» en las diversas partes de España, cuya consecuencia es costear los servicios de los catalanes. Y otra muy distinta financiar el aparato político de quienes se atrincheran en las instituciones a costa del interés general de todos los españoles.

Crisis del Estado
Pablo Mosquera La Voz 26 Noviembre 2012

Hace un año, los ciudadanos acudieron a las urnas pidiendo el cambio de Gobierno, y el partido al que dieron mayoría absoluta en el Parlamento llevaba tiempo ofreciendo la alternancia como solución a los problemas de España. Si entonces el problema lo protagonizaba el Ejecutivo, hoy son los tres poderes de la democracia que velan por el Estado de derecho los que muestran una grave crisis, con resultados de emergencia nacional.

Repaso el Quijote, y los ensayos que sobre la obra de Cervantes inspiraron el análisis de aquella España en decadencia, entre el XIX y primer tercio del siglo XX. Nacionalismos y separatismos. El enigma nacional. El ser y el sentido de nuestra realidad nacional. El estado de la libertad, la justicia y la propia democracia. La ética en relación a la política. Son reflexiones que se hacían, a través del Quijote, Unamuno, Ortega, Maeztu, Madariaga, Valera, Menéndez Pelayo, Azorín, Américo de Castro, Francisco de Ayala. Dos hechos resumen el estado de ánimo de la nación. La decadencia del país. La grave crisis del Estado. Hoy se repiten los diagnósticos sobre España. Me sigue impactando la frase de Ortega. «Dios mío, ¿qué es España?». Hoy la traslado a ¿en qué hemos convertido a España? Una nación de parados, pobres, donde la separación entre clases comienza a ser insoportable, donde la ruptura entre el tejido social y los dirigentes políticos es absoluta, donde hasta la Justicia está dividida entre adictos al poder y jueces que no quieren ser instrumentos contra el pueblo más débil, mientras a los «facinerosos» se les facilita el perdón. Y no se vislumbra salida, quizá por estar el sistema en manos ineptas y la cobardía de otros, que solo se atreven con indignados en la calle, volviendo a tentaciones cuyo resultado puede ser la espiral de la violencia.

Esa conducta dura e inflexible en nombre de ciertos compromisos que no representan al pueblo que los eligió, debería ser dignidad ante una UE cuyas instituciones sirven de respaldo a los mercaderes, o puede que también formen parte de la revancha de aquella parte de Europa que perdió dos guerras.

Si esto no cambia, ¡paren, que me bajo!

Oriente Próximo
Gaza y la 'primavera islamista'
GEES Libertad Digital 26 Noviembre 2012

La operación Baluarte de la Defensa (mejor que el más literal Pilar de la Defensa) ha terminado y todos contentos, menos la mitad de la opinión israelí que echa de menos la invasión terrestre, plenamente consciente de que hubiese supuesto más bajas propias y ajenas y una clamorosa demonización universal de Israel, el precio de lograr una mucho más amplia seguridad en su frontera meridional. La justificación estratégica para asumir tan alto coste viene dada por el incremento del peligro que para el Estado judío suponen la primavera árabe transmutada en islamista –con un probable desenlace en este sentido del conflicto sirio– y el abandono por parte de la Hermandad Musulmana egipcia –matriz de Hamás– de las actitudes moderadas que se ha visto obligada a tomar en las presentes circunstancias, forzada por la necesidad, pero muy en contra de sus instintos y deseos.

La otra mitad acepta la versión del Gobierno, que dice haber alcanzado sus objetivos de degradar las capacidades misilísticas y militares y hasta políticas de sus enemigos y restaurado la disuasión. Lo primero es indudable, como lo es que con botas sobre el terreno hubieran conseguido mucho más a un muy superior precio. Lo segundo, la disuasión, no va más allá de lo que lograron con la operación Plomo Fundido, en enero del 2009: cuatro años de respiro imperfecto y amenaza creciente. Hamás estará entretenido algún tiempo reconstruyendo sus infraestructuras y rellenando sus arsenales, y, mientras no tenga más remedio, tratará de no provocar un nuevo episodio destructivo.

A pesar de que, gracias al triunfo islamista en Egipto, Hamás pudo romper su incómoda alianza con el régimen sirio, que masacra a sus correligionarios suníes, los ayatolás de Irán, máximos protectores de Bachar Asad, no pueden permitirse la revancha y se unen al coro de radicales que proclaman la gran victoria de la organización terrorista suní. No le negarán la ayuda, pero ya tienen otro preferido sobre el terreno, la Yihad Islámica palestina, y otros grupos más agresivos que Hamás, entre otras razones por no tener responsabilidades de gobierno, que han desbordado a aquélla en radicalismo antisraelí, forzándola a una actitud más beligerante para recuperar su autoridad moral entre la población. Queda, pues, la incógnita de si Teherán se atreverá a propiciar activamente un cambio en los equilibrios de poder entre los distintos matices de fervor islámico y terrorista que compiten en Gaza.

El otro factor que llevó a los líderes de Hamás a dar los pasos que ineluctablemente conducirían a una devastadora respuesta israelí fue un error de cálculo respecto al apoyo incondicional que esperaban de El Cairo. Por si acaso, no preguntaron ni avisaron. Creyeron que bastaba con ponerlos ante los hechos consumados. Pero no bastó. Morsi tiene que dar de comer a 85 millones de compatriotas. Represalias israelíes es lo último que podía desear. La ayuda occidental es indispensable. Pero si a pesar de todo la anémica economía egipcia colapsa y los salafistas, a su extrema derecha islámica, aumentan su hostigamiento, ¿recurrirán los moderados a su pesar de hoy a una maniobra de distracción antiisraelí mañana?

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

El hispanista estadounidense Stanley Payne considera que "memoria histórica" no es un término afortunado
Stanley G. Payne 26 Noviembre 2012
[Memoria histórica] no es un término afortunado. Es en sí mismo un oxímoron, una contradicción fundamental en los términos, algo que en estricta lógica no puede existir. Es un término que se impone por imposición política.
ecodiario.eleconomista.es 26 Noviembre 2012

via http://juanjulioalfaya.blogspot.com.es

El hispanista norteamericano llama "ególatra" y "exhibicionista" al juez Garzón. Además, le acusa de querer, por su cuenta y riesgo, cambiar "unilateralmente" la ley de Amnistía de 1977. El autor de "España, una historia única", pide un plan estatal para llevar a cabo las exhumaciones aprobado por el Congreso de "víctimas de los dos bandos".

Stanley G. Payne no lo duda. El proceso al franquismo "no puede responder a la decisión unilateral y arbitraria de un solo juez que proclama anulada la ley de amnistía de 1977 porque sí. Es increíble. Algo que sólo puede suceder en España con un juez ególatra y exhibicionista como Garzón. Si se decide anular esta ley, debe ser, como es lógico en todo Estado de Derecho, en el Congreso. Y después aplicarla".

El hispanista norteamericano fue tajante, claro y nítido. Payne, que publica "España, una historia única" (Temas de Hoy) -una última lectura a su visión de España: "Diríamos que aquí están las cuestiones que, desde que comencé a estudiar la Historia de España, más me han interesado"-, no se corta a la hora de juzgar la "memoria histórica", término que niega en sí mismo.

-Dice usted que "en España hay mayor controversia acerca de la Historia que en ningún otro país civilizado del mundo". ¿Por qué?
-Es evidente que España vive un proceso de "deconstrucción" de la Historia, azuzado por los nacionalismos, lo que ha originado una mayor conflictividad alrededor de la historia que en otros países. Cada nacionalismo, en cualquier país, mitifica su historia. Y lo que hacen a cambio de fragmentar la historia común. Y se ve perfectamente en lo que está sucediendo en España.

-Pero de ahí a no estar a favor de la "memoria histórica".
-No es un término afortunado. Es en sí mismo un oxímoron, una contradicción fundamental en los términos, algo que en estricta lógica no puede existir. Es un término que se impone por imposición política.

-¿Está usted en contra de las exhumaciones?
-Vayamos por parte. Rescatar los restos de aquellos que fueron enterrados de modo adecuado es casi una responsabilidad del Estado, pero hay que hacerlo de modo profesional y científico, abordando todas las fosas de modo sistemático, sin primar uno sobre otros, y de ambos bandos. Es una responsabilidad cívica. Lo que ocurre es que los criterios que se están manejando son más políticos que profesionales o históricos, son criterios sectarios que excluyen, y que se origina en la mal denominada "Ley de memoria histórica".

-¿Ni tampoco el de Lorca?
-Vuelvo a lo dicho. La opinión de su familia es que siga enterrado en paz. Y a mí me parece loable, muy respetable. Si se hace, se debe hacer como parte, repito, de una campaña de excavaciones sistemática, con un proyecto serio aprobado y presupuestado por el propio Gobierno y aprobada en el Congreso.

-¿Entonces?
-Yo distingo entre los que defienden las exhumaciones. No todos son iguales. El sector más serio era el representado por Emilio Silva y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que comenzó a excavar su primera fosa común en 2000. Fue una importante y loable iniciativa, que debería contar con apoyo público. Pero no todos son iguales. Hay quien sólo manipula políticamente.

-¿Hay que ponerle punto final al "pacto del olvido"?
-¿Pacto del olvido? Eso no es más que un lema propagandístico. No existió tal cosa. La Transición se caracterizó justamente por lo contrario, puesto que se basó en una profunda conciencia de los fracasos del pasado y en la decisión de evitarlos. De hecho, en realidad es imposible encontrar ningún otro caso en el que esa conciencia fuera mayor. No se acordó imponer el silencio, sino que los conflictos históricos quedarían en manos de historiadores y periodistas, y que los políticos no los utilizarían en la pugna partidista, que se centraría en los problemas presentes y futuros.

-Bicentenario. Concepto de nación...
-En España, a pesar de todo, hay mucha gente que sigue creyendo en un destino común de España. Y creo que, por eso, precisamente, se pone tanto énfasis en la celebración de acontecimientos históricos, como se ha hecho con el bicentenario de la Guerra de la Independencia.

http://ecodiario.eleconomista.es/interstitial/volver/acierto/cultura/noticias/854856/11/08/Payne-ataca-a-Garzon-Es-egolatra-y-exhibicionista.html


******************* Sección "bilingüe" ***********************
Muchos fracasos y sólo una victoria
EDITORIAL Libertad Digital 26 Noviembre 2012

Aunque el mal resultado de una CiU desquiciada pueda ser motivo para la esperanza, un análisis más sosegado de lo ocurrido en las elecciones catalanas de este domingo resultará bastante menos tranquilizador.

En primer lugar porque, pese a que hayan estado muy por debajo de lo que las encuestas y ellos mismos esperaban, Mas y los convergentes son con mucho la fuerza más votada, y estamos hablando de un partido cuyos líderes más destacados se enfrentan a gravísimas acusaciones de corrupción, que tiene su sede embargada en un proceso judicial y, por si no fuese suficiente, que se ha embarcado en los últimos meses en un proceso demencial de insurrección... del que se ha beneficiado su gran rival por el voto nacionalista, ERC, que ha obtenido unos resultados tremendos.

La victoria de CiU no es, por tanto, sino un fracaso colectivo de una sociedad que debería revisar más pronto que tarde su sistema de valores. Especialmente si se tienen en cuenta los buenos resultados de ERC, segunda fuerza parlamentaria, y CUP, formaciones muy radicales, con discursos que no dudan en coquetear con la violencia y que se aprovechan de la más básica retórica del odio.

Resulta muy preocupante, sí, que incluso con el descalabro convergente el voto independentista siga siendo mayoritario: la suma de CiU, ERC, ICV y CUP llega al 57,5%; mayoría que es aun superior si lo que se analiza son los escaños: estas fuerzas acaparan 87 de los 135 con que cuenta el Parlamento autonómico catalán, es decir, con el 64%.

La mayoría de los partidos ha cosechado resultados decepcionantes o sonoros batacazos. Entre los primeros debería estar el PP, que pese a subir un poco y obtener unos resultados razonables no ha sido capaz de sacar provecho de la radicalización de CiU y ha visto, en cambio, cómo Ciutadans conseguido más de 270.000 votos, muchos de los cuales habrían sido populares si los de Alicia Sánchez Camacho hubiesen defendido de verdad aquello que dicen defender. Entre los segundos, los que han fracasado sin paliativos, está por supuesto CiU, que con una participación mucho más alta ha perdido casi 100.000 votos y prácticamente un 8%. Tras una apuesta tan clara, arriesgada y personalista como la que emprendió Mas, esos son los números de una derrota monumental, por mucho que siga siendo la formación más votada. Una derrota que, desde luego, debería llevar a Mas a asumir sus responsabilidades y dimitir.

También ha sufrido un rotundo fracaso el PSC, que no ha caído tanto como auguraban las encuestas más pesimistas pero que deja de ser la segunda fuerza en el Parlamento autonómico y desciende a unos niveles a los que jamás imaginaba descender. Así, los socialistas pierden cuatro puntos y 50.000 votos sobre los resultados de 2010; si la comparación se hace respecto de las elecciones de 2006, las cifras son escalofriantes: casi 300.000 votos y 12 puntos menos.

En este panorama, los grandes triunfadores son sin duda Albert Rivera y Ciutadans, que han multiplicado sus votos por 2,5 y pasan de tres a nueve escaños. Su resultado es el premio a una dirección brillante y una estrategia clara de confrontación radical, valiente y de fondo con el independentismo. Porque, por mucho que los populares llamasen al voto útil en la recta final de la campaña, un porcentaje muy importante de los votantes ha estimado que para defenderse del nacionalismo y del desafío de Mas el voto más útil era el entregado a Rivera y los suyos, no al partido que permitió a CiU aprobar dos presupuestos autonómicos. El PP debería pensar en ello

Cataluña frena el separatismo de Mas
EDITORIAL www.gaceta.es 26 Noviembre 2012

Las elecciones de ayer superan el estricto ámbito catalán y deben movernos a reflexionar en profundidad sobre el futuro inmediato de la democracia española. Con un aumento sustancial de la participación –hasta rozar el 70%–, el voto popular parece haber querido frenar el proyecto separatista de Artur Mas. El Parlamento catalán sigue ofreciendo una mayoría independentista, pero en grado mucho menor al esperado.

Estas elecciones han sido sobre todo una derrota para Artur Mas, que aspiraba a ser el Moisés que condujera al pueblo a la tierra prometida y se ha encontrado con un batacazo notable. Su fracaso ha sido estrepitoso porque él mismo convocó estas elecciones como una suerte de refrendo personal. No cabe descartar que desde hoy mismo comiencen los movimientos en CiU para ahogar su liderazgo. Pero si Mas ha fracasado, no lo ha hecho la dinámica separatista que él mismo despertó, al revés: Esquerra Republicana duplica sus cifras respecto a 2010 y entra en el Parlamento la formación radical (aún más) CUP. A don Artur Mas, como al aprendiz de brujo, el invento se le ha ido de las manos. Convergencia ha elevado a Esquerra, que ha recogido los frutos del esfuerzo ajeno.

En el campo de las opciones opuestas a la independencia, el escrutinio también es malo para los socialistas del PSC-PSOE, que sufren un claro retroceso, aunque menor de lo que algunos auguraban; en todo caso, este partido sigue teniendo un serio problema de identidad que es urgente resolver. Por el contrario los datos son favorables para el Partido Popular, que conoce un leve ascenso. Y el incremento es espectacular en el caso de Ciutadans, que ha conseguido movilizar a una buena porción de voto progresista y españolista desencantado con los dos grandes partidos nacionales. En cuanto a la izquierda comunista, también sube levemente: su electorado es fiel y en esta ocasión se ha movilizado más que en anteriores convocatorias.

Estas son las cifras. Lo que vaya a pasar ahora es una incógnita. Convergencia puede buscar apoyo en los socialistas para salvar la cara –y los presupuestos–, o puede entregarse en brazos de Esquerra para avanzar en el delirio separatista. Pero pase lo que pase, el hecho es que la mecha prendida por Artur Mas en esta campaña no va a apagarse. Al contrario, puede augurarse que seguirá presente y que volverá a inflamar la calle cada vez que la oligarquía nacionalista se sienta amenazada. Y aunque es patente que a Artur Mas se le ha ido su proyecto de las manos, el conflicto parece inevitable.

Los separatistas pueden tomar pie en estos resultados para subrayar que, después de todo, siguen siendo mayoría. Ahora bien, eso sería hacerse trampas al solitario. El hecho cierto es que Convergencia sufre un duro golpe y, por otro lado, es bien sabido que buena parte de su electorado ve con aprensión las posiciones demasiado maximalistas. Si algo demuestran estas elecciones es que los catalanes, en general, no secundan a Mas en su delirio.

En un plano más amplio, tal vez sea hora de replantearse radicalmente –es decir, de raíz– la descabellada política territorial del sistema vigente desde 1978, que en la práctica ha consistido en otorgar a los nacionalistas catalanes y vascos, durante tres decenios, la cualidad de interlocutores privilegiados en sus respectivas regiones, como si en esas comunidades no hubiera otras sensibilidades igualmente legítimas.

Es el momento de recordar las innumerables ocasiones en que los grandes partidos nacionales, PSOE y PP, han cedido ante las presiones de los nacionalistas incluso entregándoles un poder que no habían conquistado en las urnas. O avalando sus presupuestos en nombre de la “gobernabilidad”. Es también el momento de recordar la pasividad del Estado ante las políticas desleales que los nacionalistas han sembrado en materia de educación y cultura en sus respectivos feudos. Y es el momento de hacerlo porque las posibilidades de rectificación ya se van agotando.

Este último asunto, el de la educación y la cultura, merece comentario aparte, porque en él reside buena parte del problema. La actual hegemonía nacionalista en Cataluña y el País Vasco es fruto directo de una concienzuda política de creación de opinión, de construcción de un auténtico “espíritu nacional” en esas comunidades. Toda conquista del poder político, si quiere ser duradera, exige como paso previo la conquista del poder cultural, es decir, la hegemonía en el terreno de las ideas.

Los nacionalismos llevan treinta y cinco años sembrando en esas huertas. Se les ha dejado hacer con total libertad de movimientos sin oponer nada alternativo. Así se ha construido una opinión pública favorable a la separación de España donde antes no la había. Y lo alarmante no es que las fuerzas centrífugas hayan tirado hacia afuera –esa es su naturaleza–, sino que nadie haya sido capaz de oponer una fuerza centrípeta que salvaguarde la unidad del conjunto. España necesita urgentemente un discurso nacional capaz de transmitir a los ciudadanos que juntos estamos mejor que separados.

Es posible que el chasco de sus resultados y la agónica situación de Cataluña lleven ahora a Mas a templar sus bravatas. Eso calmará las aguas durante un par de años, tal vez, pero que nadie dude de que el desafío separatista va a seguir vivo. Es urgente rectificar España.

Mas se inmola en favor de España y ERC
Pablo Sebastián www.republica.com 26 Noviembre 2012

A Artur Mas, a quien creíamos mas inteligente y mas razonable, le cegó el espejismo de la Diada del 11 de septiembre -que él mismo había fabricado- y se lanzó a la piscina independentista de Cataluña desde el más alto trampolín, sin comprobar si estaba llena de agua. Y despreciando los sentimientos del pueblo catalán y la fuerza de la nación española (y del aparato del Estado, con sus cloacas incluídas). Y, por supuesto, sin saber Mas lo que es la Unión Europea, ni decir la verdad sobre la Historia de Cataluña y la relación económica de los catalanes con el resto de España. Y ahora, fracasado en sus objetivos y perplejo, descubre que ha llevado a CiU a un callejón sin salida y a Cataluña a una situación casi imposible de gobernar, mucho peor de la que tenía antes del adelanto electoral. Y todo ello a pesar de que ahora sí tiene un mandato para avanzar hacia la independencia catalana, y que los partidos nacionalistas con representación parlamentaria, CiU, ERC, ICV y CUP, tienen un escaño más (87) que en 2010, y los partidos españolistas (PSC, PP y Ciudadanos) uno menos (48) que en la anterior legislatura. Y que a pesar del aumento de votantes que parecía favorecer a las formaciones pro españolas entre los nacionalistas y los españolistas, se mantiene una ventaja de casi 800.000 votos a favor de los nacionalistas. Pero esta vez de lo que se trataba era de ver si Mas lograba la mayoría absoluta y CiU lideraba el proceso hacia la independencia y en eso han fracasado ambos de manera estrepitosa porque los catalanes no solo no le han dado la mayoría absoluta sino que además le han quitado a CiU 100.000 votos (a pesar del aumento de la participación electoral) y 12 escaños, con respecto a 2010.

Por todo ello y por mucho que aparente que no dará un paso atrás en su deriva hacia el independentismo Artur Mas es un cadáver político -por “suicidio”- y se ha gastado la “bala de plata” independentista que nadie en Cataluña podrá volver a disparar en los próximos 20 años. Con lo que flaco servicio le ha hecho al nacionalismo de Cataluña y gran favor al nacionalismo español, que resultó ser el triunfador de la jornada electoral, aunque CiU y ERC encabecen la lista de los partidos ganadores de las elecciones.

España ha ganado el desafío independentista de Artur Mas. Y lo ha hecho en unos comicios catalanes con una alta participación electoral del 70% y ante la mirada estupefacta del nacionalismo catalán y la máxima expectación europea e internacional donde se pensó que nuestro país entraba en proceso de descomposición de la unidad nacional. Los que ahora han entendido que España sí es una nación y que el independentismo catalán, por más que tenga la llave del gobierno catalán, carece de la fuerza necesaria para avanzar hacia la secesión. Salvo que Mas y CiU, decepcionados por el fracaso de su intentona decidan pactar con ERC para forzar el referéndum de autodeterminación, al que Artur Mas no piensa renunciar como lo anunció en la noche electoral, tras decir que no dimite y seguirá al frente de CiU y de la Generalitat, tras abrir un proceso de reflexión en busca de un pacto de gobierno con otras fuerzas políticas que incluya dos objetivos que son imposibles de compaginar: el gobierno de la crisis económica, donde CiU había impuesto hasta ahora una política conservadora; y el proceso de la independencia que solo puede contar con apoyos de ERC.

Aunque se resiste a dimitir Artur Mas se ha inmolado a favor de ERC y también de España, al invocar el lobo del independentismo y tarde o temprano tendrá que abandonar el liderazgo de CiU y la jefatura de la Generalitat porque ha llevado a Cataluña y a CiU a una pésima situación. Mucho peor de la que tenían antes de este adelanto electoral con el que prometió una mayoría absoluta que ha concluido en fracaso a pesar de ser la fuerza mas votada con 50 escaños, porque ha perdido el 20% de sus diputados. Lo que les obligará para gobernar, en medio de la crisis, con la izquierda porque las puentes con el PP están completamente destruidos, tras las acusaciones de corrupción de Mas y de Pujol apoyadas por el gobierno de Rajoy.

De seguir Mas y CiU empeñados en el desafío independentista lo mas lógico sería un pacto con ERC, partido que ha sido el gran beneficiario del discurso independentista de Mas -porque ellos sí lo son sin ambages ni cálculos económicos-, hasta convertirse en la segunda fuerza más votada del Parlamento catalán con 21 de los 135 escaños, el doble de lo que lograron en 2010, tras romper su alianza con el PSC de Montilla. Pero ERC no acepta la política de ajuste y de austeridad de CiU por lo que la gobernabilidad de Cataluña y la lucha contra la crisis queda en entredicho.

Queda la posibilidad de un pacto de gobierno de CiU con el PSC pero sin la presencia de Mas en la Generalitat y con el abandono o el aplazamiento del referéndum de autodeterminación, así como de una parte de sus políticas de ajuste económico y social. Lo que tampoco será fácil de articular. Y ello a sabiendas que el PSC ha perdido 8 de sus escaños y pasa a ser tercera fuerza catalana, con lo que ha conseguido amortiguar el batacazo que le anunciaban las encuestas. Eso sí, el PSC y su nuevo líder Pere Navarro se han librado de su flanco nacionalista que lideraban los seguidores de Maragall y Nadal, hoy fuera del partido. No obstante y desde la óptica del PSOE y su líder Rubalcaba el “dulce” fracaso del PSC se añade a la derrota nacional del PSOE en toda España del 20-N de 2011, y a la pérdida de votos y escaños en Andalucía, Galicia y País Vasco, lo que puede abrir las heridas y luchas de poder en el seno de la formación socialista, donde Carmen Chacón espera su oportunidad.

Para el PP el resultado catalán es bueno, por más que se quede como la cuarta fuerza política de Cataluña, detrás de CiU, ERC y PSC. Sobre todo porque el PP catalán ha subido un escaño y de especial manera porque Mariano Rajoy y su gobierno se libran del fantasma de la ruptura de España, tanto aquí como frente a la UE. Y a partir de ahora se dedicarán al gobierno nacional y a la crisis de la economía que es la prioridad del Ejecutivo de Rajoy, quien se ha vuelto a “escapar” de otra de las grandes trampas que tenía en su camino, derrotando a Mas. Quien hace pocos meses le había amenazado en su despacho de la Moncloa diciéndole a Rajoy, de muy mala manera, que se atuviera a las consecuencias por negarle el “pacto fiscal”.

La otra novedad destacable de la noche electoral catalana lo fue el ascenso importante de Ciudadanos donde Albert Rivera consiguió triplicar sus escaños de 3 a 9, lo que debería hacer reflexionar a Rosa Díez y a UPyD tras su fracaso total en el territorio catalán, donde también progresa ICV y aparecen los independentistas mas radicales del CUP. Pero sobre todo donde se han hundido CiU y Artur Mas y con ellos un sector muy importante del empresariado catalán y sus medios de comunicación, empezando por diario La Vanguardia que apostó descaradamente por Mas. Un político que pensó que pasaría a la Historia de Cataluña y que se puede quedar en una anécdota, como ya le ocurrió a Ibarretxe no hace mucho en el País Vasco. Precedente que ni Mas ni CiU supieron valorar.

Fin del la ensoñación mesiánica: Mas debe dimitir por decencia
Javier López El Semanal Digital 26 Noviembre 2012

Más le hubiese valido a Artur Mas haberse ahorrado la convocatoria de las elecciones catalanes. Quería convertirse en el impulsor de una entelequia catalana y ha hecho el ridículo

Los resultados electorales de las elecciones celebradas en Cataluña nos dejan un panorama lleno de claroscuros pero con una serie de certezas irrevocables. La primera afecta a la persona que ha puesto en grave riesgo, es más, la que con sus dislates soberanistas ha hecho un daño difícil de reparar a la convivencia de Cataluña con el resto de España. Resumiendo:

1.Artur Mas debe dimitir de manera inmediata.
Aunque ha ganado las elecciones no es suficiente. Con un resultado de cincuenta diputados, muy lejos de la mayoría absoluta extraordinaria reclamada por Mas (es decir más de 68 diputados), Artur Mas tiene la obligación moral de desaparecer de la escena catalana. Decidió convocar unas elecciones cuando ni siquiera había pasado el ecuador de la actual legislatura para legitimar mediante los votos un proceso de ruptura con España. Pidió sin ningún tipo de rubor una mayoría aplastante, practicamente totalitaria. La ensoñación ha terminado. ¿Con qué cara puede seguir Mas al frente de la Generalitat?. Sin duda, los ciudadanos catalanes, más allá de manifestaciones multitudinarias y campos de fútbol llenos de banderas independentistas, han decidido castigar a un partido extremadamente turbio en sus ultimas apuestas además de supuestamente abanderado, no de las mejores "esencias catalanas", sino del edificio de corrupción más alarmante en la historia reciente de España. De eso seguiremos hablando en las próximas semanas y meses.

2. ERC sube y podría provocar una situación de máxima convulsión si obtiene cancha.
Los catalanes independentistas han decidido optar por la marca original, por el partido que siempre ha defendido sin ningún tipo de ambigüedad la independencia. Si CiU llega a un pacto de gobierno con ERC la tensión con España será máxima, pero al mismo tiempo ese pacto sería muy mal visto por los sectores más moderados de la coalición CiU (es decir, UDC) a los que les hace falta algo más que un calzador para llevarles al altar con los independentistas de ERC. Parece más probable que CIU acabe negociando acuerdos concretos con los republicanos sin llegar a un pacto integral de gobierno. Aunque la mayoría nacionalista sigue siendo indiscutible en el parlamento catalán (CiU + ERC), ha bajado con respecto a las anteriores elecciones.

3. Los socialistas salvan algo la cara pero siguen en caída libre.
A tenor de los resultados, la cara amable de Pere Navarro ha conseguido salvar la cara de los socialistas catalanes con un descenso moderado. Carmen Chacón, que es PSC en estado puro, también la salva al tiempo que Alfredo Pérez Rubalcaba consigue un balón de oxigeno inesperado: esta es la gran paradoja de las elecciones catalanas. Los socialistas siguen perdiendo, pero menos de lo esperado en Cataluña. Últimamente no ganan nada y por tanto siguen teniendo pendiente la refundación. Después de estos resultados, parece poco posible que los socialistas catalanes vuelvan a coquetear con ideas tripartitas (en unión con ERC e ICV) y optarán por centrar su mensaje mitad catalanista mitad españolista.

4. Sube el voto netamente español.
La subida muy moderada del PP capitaneado por Alicia Sánchez Camacho y sobre todo el espectacular ascenso de Ciutadans refuerza las posiciones de los catalanes que se sienten cómodos, o mejor dicho, disfrutan sin ningún tipo de "peros" de su condición de catalanes y por tanto también españoles. Albert Ribera se ha apuntado un gran tanto y se perfila como uno de los grandes lideres de la Cataluña de los próximos años. El PP debe jugar un papel en el que la reclamación de una mejor financiación para Cataluña no se convierta en un pasteleo con CiU que sus votantes toleran bastante mal.

El gran ridículo de Artur Mas

José Oneto www.republica.com 26 Noviembre 2012

Hace unos días, este cronista, a la vista de todas las encuestas sobre las autonómicas catalanas, escribía que el gran problema para Convergencia i Unió y para Cataluña no era que quienes habían disuelto el Parlamento, en medio de la más grave crisis económica de la historia de España, desde el final de la Guerra Civil, estuviesen al borde de la mayoría absoluta, sino que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, el hombre que no había querido enfrentarse con esa dramática realidad económica y disolvió el Parlamento dos años antes de lo previsto, estuviese al borde del ridículo.

Este domingo podemos aclarar que el señor Mas no está al borde del ridículo. Está en el ridículo más completo y que, en todo caso, si ya no hubiese desaparecido, sería merecedor de aquel Premio Periodístico de “Tonto contemporáneo” de un grupo de periodistas malvados que concedían todos los años después de elaborar una amplia listas de finalistas, aunque, en este caso, muchos hubiesen protestado su candidatura no porque tuviese méritos para ser tonto, sino por no ser contemporáneo, según ha venido demostrando a lo largo de la campaña electoral .

Disolver anticipadamente el Parlamento, entrar en éxtasis por la manifestación multitudinaria del pasado 11 de septiembre, creyendo que, por fin, había llegado la hora de la independencia (“Catalunya is not Spain”), tensar las relaciones con el resto del país hasta unos extremos intolerables, chantajear al presidente del Gobierno de España con el Pacto Fiscal, construir todo un prontuario independentista prometiendo ser un nuevo Estado en Europa que iba a superar en renta y en bienestar incluso a los países nórdicos, montar una campaña electoral que ha costado más de 30 millones de euros cuando el paro afecta a casi 200.000 personas, la inflación se ha situado en la tasa más alta de los últimos cuatro años y la autonomía ha tenido que ser rescatada por el Estado del que se ha querido escindir.

Al final, el electorado se ha dado cuenta de que las bases en las que se apoyaba el proyecto independentista (independencia dentro de Europa, España nos roba, nos discrimina) eran unas bases falsas. Y en todo caso, si hay que pedir la independencia (el jamón, jamón) se pide directamente y no se piden sucedáneos. Para independencia, Esquerra Republicana, que pasa de 10 a 21 diputados, y no Convergencia, que pierde 12 diputados, de 62 a 50. Pasa igual con el Partido Popular, que solo gana un diputado frente al fenómeno de Ciutadans, que triplica el número de escaños, de tres a nueve.

Especialmente significativos son los resultados del PSC (Partido Socialista de Cataluña), que de 28 diputados, segunda fuerza política de Cataluña, se queda con 20 y en el puesto tercero, desplazado por Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) el partido más beneficiado por la campaña independentista de Mas. Hasta las últimas elecciones generales, el PSC, junto con los socialistas andaluces, ha sido el principal granero electoral del PSOE. Amplió sensiblemente las mayorías absolutas de Felipe González y de Rodríguez Zapatero (años 1982-86/2000-2004), fracasó en las últimas municipales y autonómicas catalanas, como el partido a nivel nacional, ha entrado en barrena, defendiendo una estructura federal del Estado, y un referéndum con reforma de la Constitución, que no ha calado en un electorado muy polarizado entre independencia sí o independencia no, es decir, Convergencia i Unió y Esquerra no y Partido Popular y Ciutadans, sí. Y que no ha sabido o no ha podido, además, desprenderse de esa sensación generalizada de derrota que existe entre sus dirigentes y militantes.

Esta nueva derrota, que ha sido menor que lo que vaticinaban las encuestas, puede volver a replantear el futuro de la actual dirección del PSOE, y el de su secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba. Lograron sortear la derrota de las generales del pasado año culpando a Zapatero, volvieron a culpar al expresidente del Gobierno por las derrotas en las autonómicas gallegas y vascas, y, ahora, que ya no está Zapatero, tendrán que hacer una profunda reflexión y un gran debate sobre el futuro de un socialismo que va de derrota en derrota, que no satisface al electorado con el tipo de oposición que está haciendo, que no tiene resuelto sus graves problemas internos de reparto del poder (veremos la reacción de Carme Chacón que, hasta ahora, ha actuado con mucha prudencia, la del presidente andaluz, José Antonio Griñán, y la de los expresidentes autonómicos José María Barreda y Guillermo Fernández Vara) y que tiene congelada todas sus decisiones hasta unas primarias para elegir candidato(a) a la Presidencia del Gobierno sobre las que, todavía, no hay fechas concretas.

Pero será difícil que no pase nada después de los últimos y sonoros fracasos electorales. Sin tener en cuenta los resultados de las últimas generales y de las anteriores municipales y autonómicas de mayo de 2011, en los que los socialistas perdieron casi todo el poder local y autonómico, y que fueron ambas una catástrofe debido sobre todo al “efecto Zapatero”, en las autonómicas andaluzas el PSOE perdió casi once puntos (654.831) y nueve diputados, en las autonómicas gallegas 10,49 puntos (230.817 votos) y siete diputados y en las autonómicas vascas 11,57 puntos (106.172 votos) y nueve diputados. Este domingo en Cataluña, donde han ganado todas las elecciones cuando se trataban de elecciones generales y, en esta ocasión, había elementos como para considerar los comicios catalanes como unos de interés nacional, han perdido más de sesenta mil votos y ocho diputados.

Mas era menos
ignacio camacho ABC 26 Noviembre 2012

El autoproclamado Moisés ha bajado del Sinaí electoral con las tablas rotas. Nunca un catalán hizo tan mal negocio
EN el autoasignado papel de Moisés del pueblo cautivo, Artur Mas ha resultado un protagonista muy deficiente que ha bajado del Sinaí electoral con las tablas rotas en pedazos. Su empeño de ungirse como líder del presunto destino manifiesto de Cataluña y conducator de un proceso de transición nacional ha terminado en un descalabro notable, en un ridículo histórico. El alocado llamamiento a la independencia sólo ha servido para movilizar a los adversarios de la secesión y potenciar a los independentistas de pata negra; puestos a elegir, los partidarios de la ruptura han preferido el original a la copia sobrevenida. Como punto de inflexión constituyente de una soberanía propia las elecciones de ayer arrojan un balance escaso, insuficiente y dividido. Y como plebiscito personalista suponen un rotundo fracaso. Rara vez un catalán hizo tan mal negocio.

Como en política nadie reconoce los fiascos ni los desengaños, el presidente de la Generalitat puede sentir la tentación de camuflar el suyo con una lectura ventajista de los resultados que apuntale su designio en un bloque soberanista mayoritario. Para ello tendrá que echarse en brazos del independentismo radical al que él mismo ha alimentado y dado alas con tanta insensatez como grave error de cálculo. Por ese camino, empero, sólo puede prolongar una huida hacia al abismo: ERC lo utilizará como ariete para incrementar la tensión entre Cataluña y el resto de España y luego lo abandonará en el primer recodo con la complicidad de los talibanes de CiU, ese intrigante círculo pretoriano que desde hoy empezará la conspiración contra un liderazgo demediado por su ambición irresponsable.

Revocado como guía del proyecto de secesión, a Mas sólo le queda la salida razonable de templar las gaitas de su aventurerismo anclándose en alianzas con fuerzas constitucionales para volver al trabajo del que nunca debió tratar de evadirse: el de sacar a Cataluña de la crisis y estabilizar su maltrecha estructura social y económica. Para ello necesita, le guste poco o mucho, a la España que enjuga sus deudas, paga sus pensiones y avala sus abrasados bonos. En ese marco de convivencia leal tiene derecho a reclamar mejoras y negociarlas dentro de las reglas del juego. Si insiste en la ruptura está condenado: se alejará de sus bases mesocráticas y llevará a la sociedad catalana al desgarro de un conflicto interior irreversible.

En este memorable batacazo de la rauxa separatista merece una mención la resistencia del constitucionalismo. Pese al arranque tardío de su respuesta, la Cataluña integradora ha aguantado el tipo; en parte gracias al vigoroso braceo de esos Ciudadanos que han contrapesado las pérdidas del PSC. La posición de los socialistas se ha vuelto estratégica pese a su retroceso. Pueden tener en sus manos la reconstrucción de la izquierda española o su disipación definitiva en la diáspora identitaria.

Las manifestaciones no son votos
LUIS VENTOSO ABC 26 Noviembre 2012

Cataluña vive una situación mediática anómala e insalubre. Engrasados por las nutritivas subvenciones de la Generalitat, todos los medios locales son simpatizantes del poder, incluso cuando el gobernante incurre en un desbarre antisistema como el de Artur Mas. El pasado 11 de septiembre, Barcelona vivió una enorme manifestación independentista, con Convergencia sujetando la pancarta. La policía de la Generalitat calculó que allí había 1,5 millones de personas, cifra que el botafumeiro mediático dio presto por buena. Unos cálculos delirantes. La verdad es que pudo haber medio millón, dato ya muy relevante.

Engreído por la coba mediática y abducido por su propia propaganda, Mas dio por buenas las cifras de independentistas desfilando y extrajo sus conclusiones. Ante tal clamor soberanista, Convergencia podía al fin quitarse la careta y pelear por la que siempre ha sido su meta: la independencia (algún día lo aprenderemos: se llaman nacionalistas porque quieren construir su nación y romper la nuestra). Solo habían discurrido dos años del Gobierno de CiU y su hoja de servicios era calamitosa: rescatados de la quiebra por la Moncloa y con una subida del paro del 18% al 22%. Adelantar los comicios parecía un golpe maestro. Al plantear las elecciones como un plebiscito sobre la independencia se mataban tres pájaros de un tiro: se camuflaba el batacazo económico, se podía lograr la mayoría absoluta y se daría el banderazo para irse de España.

Artur Mas se embriagó con el ruido que él mismo había generado. Midió mal. Subestimó una de las mayores virtudes de los catalanes, su sentido común, su implacable poso práctico. Una cosa es barbullar contra España, comprar el bulo de que lastra el desarrollo catalán; pero otra muy diferente es querer vivir en la nueva Albania mediterránea. A eso conducía la aventura de Mas: expulsión inmediata de la UE, caídas del PIB del 15% y una terrible fractura sentimental (Cataluña siempre ha sido España y más de la mitad de la población se siente española).

Anoche, los que creemos que España es un proyecto solidario y moderno, más sano que el ombliguismo sectario y algo xenófobo de CiU y ERC, festejamos un hecho incontestable: Mas propuso un plebiscito sobre la independencia y ha perdido por goleada. Lo disfrazará. Se amparará en la inquietante subida de ERC y en una alianza soberanista con los republicanos. Pero los datos son demoledores: está lejísimos de la «mayoría excepcional» que reclamó. Ha sido severamente desautorizado por su pueblo y, si fuese un demócrata escrupuloso, y con fair play, que no lo es, debería haberse marchado anoche.

La suma de CiU y ERC ha bajado. Se ha salvado una bola de partido. Pero España tiene un problema hondísimo en Cataluña. El desafecto cala. El nacionalismo predica a tiempo completo, pero falta el andamiaje intelectual y mediático que le dé contestación. La presión es tal que algo tan elemental como decir «me siento catalán y español» resulta vergonzante. Paradójicamente, ocurre en la comunidad que dio mayor respaldo a la Constitución del 78.

Es hora de sacudirse los complejos. Si creemos que España es lo mejor para los catalanes, defendámoslo. Debe aumentarse la presencia en Cataluña del Estado, el Gobierno y la Corona. Urge facilitar un marco de juego igual para todos los medios de comunicación, frente a uno viciado por el maná de la Generalitat. Toca recurrir, mañana mismo, la insólita ley que prohíbe rotular en español, cuándo es la lengua más hablada allí y una de las dos oficiales. Hay que fomentar lobbys que hagan querida la idea de España y llevar a Cataluña eventos proscritos (partidos de la selección, la Vuelta...). Se debe airear desde el Gobierno la verdad contable de Cataluña (según recordó ABC en portada, en plena campaña recibió 1.800 millones de oxígeno del Estado, pues está en bancarrota por méritos propios). Es imprescindible hacer cumplir la ley ¿Cómo puede ser que la Generalitat se fume sentencias del Supremo sin que ocurra nada? ¿Por qué tolera el Gobierno tal insumisión, que hace trizas el Estado de Derecho? Por último, era verdad: hay que españolizar la escuela, vivero de rencor antiespañol.

(Por cierto: el sondeo de la Generalitat otorgó a Mas una holgada mayoría absoluta cuando el trabajo de campo no la sustentaba. Anecdotilla reveladora de la integridad moral del dirigente de la única formación de la UE con su sede embargada por corrupción).

En manos de ERC: ahora sí, señor Fainé, le toca mover ficha
Nacho Cardero El Confidencial 26 Noviembre 2012

The game is over. Un depauperado Artur Mas tendrá que echarse en los brazos de ERC para gobernar en Cataluña. Falta por ver si optará por limar asperezas, primar la legalidad y el sentido común, y recuperar el descrédito evidenciado con los resultados electorales, o si se deja llevar por el leviatán independentista y, como sugieren desde el pinyol (esa especie de shadow cabinet que rodea a Artur Mas), pone en marcha un plan tabulado para romper con España de aquí a dos años, arrancar a la Unión Europea un estatus parecido al que goza el Reino Unido, e imprimir una moneda propia que, en lugar de libras esterlinas, bien podría denominarse en ‘orioles’ o ‘pujoles’, los cuales equivaldrían a un euro más un tanto por ciento.

Los electores han vapuleado a Mas (50 escaños) tanto por su impostado independentismo (el sector convergente más radical) como por echarse al monte sin calcular las consecuencias (la burguesía del dinero), lo que ha hecho que se quede a años luz de la mayoría absoluta. La euforia de la Diada ha pasado a mejor vida y el sentimiento que se respira desde ayer es el de un partido hecho trizas que, en caso de continuar con la deriva independentista, quedará fagocitado por los radicales.

Las urnas también han castigado al PSC de Pere Navarro (20) por pecar de travestismo ideológico, mientras que Alicia Sánchez Camacho (19) puede vender como éxito haber subido un escaño y lograr 75.000 nuevos votos, aunque continúa como cuarta fuerza del Parlament.

Los resultados, sin embargo, ponen negro sobre blanco que los catalanes prefieren a los partidos claramente definidos, como ERC (21 escaños), de sesgo independentista; o Ciudadanos, de bandera española (triplica hasta los nueve), o incluso CUP, la Batasuna catalana (tres escaños), que irrumpe en el Parlament sin apenas haber hecho campaña. Formaciones que, aun en las antípodas unas de otras, se muestran sin las medias tintas de los denominados ‘partidos clásicos’.

El varapalo para CiU supone una seria advertencia para el mundo del dinero. Si por algo se han caracterizado los empresarios catalanes durante esta crisis secesionista, es por su ambigüedad e inacción, a sabiendas de que un pronunciamiento en uno u otro sentido les acarrearía graves perjuicios económicos. Baste el caso de José Manuel Lara, presidente de Planeta, que al poco de decir en ABC Radio aquello de que su grupo tendría que cambiar su sede de Barcelona "a Zaragoza, a Madrid o Cuenca si Cataluña se independizara”, llamó a los medios de su propiedad para restar importancia a sus palabras y rogarles que no se hicieran mucho eco de las mismas.

En Cataluña hay miedo al presente, pero sobre todo a lo que está por llegar: referéndum independentista y un gobierno convergente ‘secuestrado’ por ERC. A estas alturas del proceso, nadie ha escuchado de labios de Isidre Fainé, presidente de La Caixa, primera entidad financiera catalana y tercera del país, su parecer sobre este proceso secesionista. Tampoco de Josep Oliú, presidente de Banco Sabadell.

A pesar de la gravedad del momento, no terminan de pronunciarse. Sí lo hizo la pasada semana el empresario Víctor Grifols en el Círculo Ecuestre, cuyo pensamiento no debería diferir en lo sustancial del de los banqueros: “Independencia significa tener un país, con nuestro Ejército, nuestro servicio diplomático. Y por eso votaría que no (…) Si esto sigue así nos iremos yendo lentamente. Y no me iré a Madrid. Antes me voy a Gibraltar. Pero hay sitios mejores”.

En esas debe andar Fainé en estos momentos, tentándose la ropa ante la posibilidad de un gobierno en manos del binomio CiU-ERC y de una entidad financiera, la suya, aislada del resto de España y fuera del euro. Al igual que Grifols, no hay empresario en Cataluña que no tenga sobre la mesa de su despacho un plan de contingencia para trasladar su sede fuera de Barcelona, a una ciudad que tampoco será Madrid, sino cualquier capital de esos pequeños países vecinos que tienen el euro como moneda y no preguntan sobre nacionalidades. Una decisión que sería mala para España y para Cataluña, pero sobre todo sería mala para estas compañías.

A la mayoría de empresarios catalanes no les hace gracia la independencia, pero siguen sin mostrar su disconformidad en público. Temen represalias y se decantan por el wait and see, una estrategia que se ha mostrado tan prudente como absolutamente ineficaz. El tiempo se ha acabado y tanto el independentismo como la posibilidad de un pacto fiscal son soluciones que se muestran remotas. Faltan apoyos y dinero tanto para lo uno como para lo otro. Ahora, además, estos empresarios tienen un motivo adicional para la preocupación. Tal y como se ha comprobado en las elecciones, la ciudadanía castiga la ambigüedad y el tactismo. Tomen nota.

Un 'caganer' llamado Artur
Emilio Campmany Libertad Digital 26 Noviembre 2012

Ya sabíamos que estas elecciones pasarían a la historia. Sin embargo, las encuestas no nos revelaron por qué. Lo que finalmente ha ocurrido es que el Moisés que iba a conducir a Cataluña hasta la Tierra Prometida se ha dado un batacazo de proporciones homéricas. Ha hecho historia el tío con una de las mayores cantadas que recuerda la democracia española. Se daba por hecho que, aunque no lograra otra cosa que repetir los resultados de 2010, a CiU siempre le cabría aliarse con la Esquerra y encaminarse alegremente hacia la independencia. Pueden todavía hacerlo, pero ya no serán ellos quienes controlen el proceso, sino que estarán obligados a aceptar las condiciones que les ponga el otro Oriol, Junqueras. Y eso, siempre que se avenga a embarcarse en ese Titanic que zozobra en el que se ha convertido CiU.

Tampoco está claro que quien vaya a heredar los escombros que deja don Artur sea el otro Oriol, Pujol. Éste es tan responsable o más que Mas, valga la redundancia, de haber conducido a la coalición hasta el precipicio y haber dejado que se despeñara por él. Parece imposible que pueda sobrevivir a semejante castañazo como no sea decretando el nacimiento de la nueva doble monarquía catalana, con dos reyes, como en Esparta, Oriol I y Oriol II. Pero, ya digo, eso será con las condiciones que imponga Junqueras. Tampoco está claro qué va a hacer la Unió del bizcochable Duran i Lleida, embarcado de mala gana en la chalupa secesionista y que ahora, quizá, ansíe ser desembarcado en el primer puerto en el que la embarcación atraque para ser reparada.

Entonces, ¿qué pueden hacer? La Esquerra no va a querer aplicar el boca a boca al moribundo sin estar segura de que se va a la independencia que quiere, con Europa o sin ella. Amén de que a CiU una alianza de esta naturaleza, con su actual estado de debilidad, le supone asumir el riesgo de ser en buena parte fagocitada. La otra posibilidad que tienen es unirse al PP y hacer como que lo de la independencia no pasó de ser una broma sin mala intención. Y para eso no valen ni Mas ni Pujol. No hay mucho más donde elegir. Pueden tratar de formar gobierno con el PSC, pero, dado que los socialistas se han manifestado en contra de la independencia, se verían obligados a olvidarse de ella, y encima no podrían hacer los recortes sociales que necesitan para poder mantener las políticas nacionalistas. De forma que, desde ese independentismo cursi y mojigato que representan, tienen ahora que elegir entre el abismo de la independencia en serio y la vergüenza de aceptar los votos del odiado constitucionalismo. Se trata de escoger entre el salto al vacío y el oprobio. Y, tanto si se decantan por una cosa como si lo hacen por la otra, arriesgan una escisión. ¡Qué cantada la de Artur Mas!

Elecciones en Cataluña
O nuevo adelanto electoral o el 155
José García Domínguez Libertad Digital 26 Noviembre 2012

No existe en el mundo estelada, música celestial o literatura de cordel que pueda tapar el fracaso descomunal del Moisés de la Plaza de San Jaime. Era sabido que la revolución devora a sus hijos. Y, desde esta noche, procede añadir que también a los insensatos que lanzan brindis chulescos al sol. "Hay muchas ovejas en este pueblo [el catalán] que busca pastor y ese pastor lo tenemos nosotros: Artur Mas". Así habló no Zaratustra, sino una tal Elena Ribera, número dos de la lista convergente por Gerona, en el último mitin de la campaña. Y aunque no andara la buena mujer muy lejos de la verdad, a la postre los borregos que pueblan la plaza no han resultado suficientes. O suficientemente dóciles, lo que viene siendo lo mismo. Por una vez, pues, habrá que darle la razón al viejo Marx. La Historia, al menos en Cataluña, se repite bajo el manto grotesco de la farsa, tal como él sentenció. En el 84, un Pujol embutido en la senyera logró convertir la quiebra dolosa de un chiringuito financiero en siniestra conjura judeo-masónica contra la pàtria de Wifredo el Velloso. El resultado, la mayor victoria jamás alcanzada por CiU.

Entonces, decenas de miles de contribuyentes locales, los mismos que habrían de pagar a escote el fiasco de Catalana, desfilaron por las calles en homenaje a aquel banquero incompetente. Era la magia (negra) del nacionalismo. Sin embargo, esta vez, y pese al concurso entusiasta del Gara de Godó, la convocatoria de apoyo a Mas en plena jornada de reflexión bordeó lo esperpéntico: apenas unas docenas de incondicionales ante la sede de la Presidencia de la Generalitat. Todo un indicio. Los independentistas hacen mucho ruido, la especialidad de la casa, pero no crecen desde hace una década. Son como la materia: ni se crean ni se destruyen, solo cambian de siglas. Si Esquerra sube, CiU baja, y viceversa. He ahí la nueva Esquerra, un partido de profesores de instituto que ha logrado limar las aristas más atrabiliarias y antisistema de la época de Carod y Puigcercós. Profilaxis ineludible a fin de recuperar el tradicional estatus de rémora convergente que siempre constituyó la vocación primera de ERC.

En cuanto al Partido Popular y sus euforias pírricas, dispone de un espejo llamado Ciudadanos que le muestra el precio de la inconsistencia en la defensa de los principios. Los nueve diputados de Rivera, el genuino vencedor moral de las elecciones, podrían haber sido suyos. Tendrían que haber sido suyos. Deberían haber sido suyos. Pero no lo serán nunca. Ya no. Y qué decir del PSC del pobre Navarro. Unas siglas que se desangran por cada una de sus letras. Los que ansían una s más grande desfilan hacia Iniciativa. Los que preferirían ver crecer la c huyen hacia la Esquerra. Y cuantos aún asociaban la p a la e del PSOE han marchado a Ciudadanos. A su vez, ICV, que fantasea con transmutarse en la Syriza del Mediterráneo Occidental, ha visto cómo le crecían los enanos de la CUP, esa Batasuna catalana. Prueba, otra más, de que Pla llevaba razón al sentenciar que, en Cataluña, la mejor vía para llevar una vida tranquila y regalada consiste en afiliarse al extremismo. En resumidas cuentas, un viaje a ninguna parte, el del 25-N, que nos aboca a otro adelanto electoral. Si a Mas le resta un átomo de cordura, no tendrá vía distinta para salvar la cara y el expediente. O eso, o el artículo 155 y la suspensión de la autonomía.

Entre la necesidad y el deseo: Mas tendrá que pactar con Madrid una salida al embrollo
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 26 Noviembre 2012

Es hora de que hablen las urnas. Cataluña acaba de vivir el paso del huracán independentista, un ciclón tropical cargado de emociones que ha emponzoñado barrios, separado familias y hecho añico viejas amistades levantadas sobre años de fidelidad compartida. Los daños han sido grandes y habrá que ver si la tormenta llega para quedarse en las verdes praderas donde antaño reinaba el seny o pasa de largo, barrida por la fuerza de la razón, el diálogo y el espíritu de concordia.

Sobre ese pasional teatro de sueños en que estas semanas se ha convertido Cataluña, algunos caracteres han quedado refrendados y no pocas mixtificaciones descartadas. Para empezar, resulta que Cataluña también es plural, una afirmación que podría parecer sorprendente a tenor del extraordinario despliegue gestual de ese Artur Mas i Gavarró, 57, travestido en nuevo Moisés, brazos al viento, mirada al futuro de la tierra prometida, dispuesto a llevar al pueblo elegido a través del Mar Rojo de la incomprensión de Madrit. Quienes pretendían convertir la campaña en un plebiscito, una pura ovación a las tesis secesionistas, pueden sentirse hasta cierto punto defraudados, porque se ha hablado de otras muchas cosas, de los ajustes presupuestarios del Govern, de los recortes en la sanidad, del paro, de la falta de expectativas… En un entorno mediático dominado por el control que los dineros de la Generalitat ejercen sobre todos los medios de comunicación, con excepción de la gente que en internet sobrevive como buenamente puede, esa Cataluña plural de izquierdas y derechas, de nacionalistas y españolistas, de pobres y de ricos, ha terminado por sacar la cabeza entre la marea independentista que todo lo anega.

No se ha hablado, empero, casi nada de corrupción, que es el gran issue catalán y, por extensión, español. Siempre he dicho que los catalanes son los más españoles de entre los españoles, para lo bueno y para lo malo. Y también he dicho, yo y otras voces más autorizadas que la mía, que el problema de Cataluña y, por extensión, de España, no es la necesidad de más autonomía, incluso de independencia si así lo prefieren, sino de más democracia, de más calidad democrática, de ese confort que posibilitan las sociedades abiertas sobre la base de la igualdad de oportunidades, la efectiva división de poderes –que no división de funciones- y la existencia de una justicia igual para todos, no sometida al poder político de turno. Sorprende, por eso, que los candidatos hayan pasado de puntillas sobre el primer problema catalán, que no es otro que la corrupción de sus clases dirigentes.

Con las denuncias sobre la mesa de las supuestas cuentas suizas de la dinastía Pujol Ferrusola y del propio Mas, ni Pere Navarro, ni Alicia Sánchez-Camacho sacaron a colación el tema en el último debate a tres mantenido la noche del miércoles en 8TV. Ni el candidato del PSC ni la del PPC, que en los mítines se habían hartado de preguntar sobre esas cuentas y sobre el “caso Palau”, se atrevieron a incomodar a don Arturo con preguntas incómodas. Y ello a pesar de haber quedado acreditado que el atildado catalán fue beneficiario, junto a sus hermanos, de una cuenta en Suiza a nombre de su padre que contaba con 335 millones de pesetas (en el entorno de CiU aseguran que cuando Artur se enteró, conminó a sus hermanos a regularizar fiscalmente la situación), algo que, en opinión del socialista José Borrell, “descalifica absolutamente” a Mas para ser candidato no ya a presidir la Generalitat, sino su propia comunidad de vecinos. A pesar de ello, digo, ahí sigue el buen hombre vivito y coleando, convertido en líder carismático y, a partir de esta noche, en nuevo presidente catalán en el momento más difícil de Cataluña.

Informes policiales y cuentos de espías
Líder carismático y mártir de la causa por obra y gracia de la torpe embestida del diario El Mundo, que esta semana nos ha obsequiado con las revelaciones de un supuesto informe policial que, sin firma, sin sello y sin destinatario, más parece obra de un aficionado a los cuentos de espías que de un cuerpo policial serio. El jefe de la UPDE, Manuel Vázquez, que supuestamente elaboró el informe, ha desmentido que sus subordinados hayan elaborado informe o borrador alguno al respecto. Por encima de otras consideraciones, es el tufo a improvisación y amateurismo que desprende la lectura del supuesto borrador –sobre todo su parte final- lo que descalifica a quienes han intentado poner en apuros a Mas con tan endeble mercancía. ¿Que la cuenta de Artur Mas senior era cierta? ¿Que otrosí ocurre con la de Jordi Pujol Ferrusola en Lombard Odier, Rue de la Corraterie 11, Ginebra? ¿Que hay corrupción en Cataluña? No doubt, que dicen los británicos. ¿Qué las empresas –sobre todo constructoras- pagan por la adjudicación de contratos y obras varias? Tan cierto como que hemos de morir, y ahí está el testimonio sonoro de Pascual Maragall, “vostès tenen un problema i aquest problema es diu tres per cent…”, entonces presidente de la Generalitat, para despejar cualquier duda.

Sorprende, por eso, que tipo tan avezado como Pedro J. Ramírez se haya tirado a esa piscina sin agua. Porque a esa pieza hay que dispararle con munición real, no de fogueo. Las sospechas de operación política están servidas. A ello ha contribuido la torpe implicación del ministro del Interior, Díaz Fernández, un tipo más corto que las mangas de un chaleco, y del director general de la Policía, Ignacio Cosidó, que, con sus insinuaciones y medias verdades, han dado pábulo a la existencia de ese borrador y de “otros informes judicializados” que afectarían a varios casos más. A última hora, a ese tren se ha subido también la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, asunto sorprendente por cuanto si el Gobierno está convencido de la existencia de esas cuentas, debería, vía judicial mediante, ir hasta el fondo del asunto. Como no podía ser de otro modo, Mas ha aprovechado el episodio para hablar de operación política de la que estaría al tanto el propio Mariano Rajoy. El círculo se cierra: ya tenemos a nuestro Moisés convertido en san Arturo, protomártir de la causa del independentismo catalán por obra y gracia de las cloacas del Estado manejadas por Madrit.

Está por ver la influencia que esta operación pueda tener en el voto. Aunque se da por descontado que un 70% del nuevo parlamento autonómico será soberanista, las últimas encuestas, como ayer contaba Federico Castaño en este diario, anuncian unos resultados bastante alejados de las grandes expectativas de CiU, al punto de que los convergentes podrían, con ligeras variantes, repetir el resultado alcanzado en noviembre de 2010, lo cual vendría a significar un sonoro fracaso de este héroe posmoderno vestido de Corte Inglés, porque para ese viaje no se necesitaban alforjas. ¿Se da cuenta vostè del estropicio causado para terminar encallado en la playa del poder del que ya disponía? La sensación existente en círculos empresariales es que Cataluña no se parecerá mañana a Noruega, ni será un calco de Suiza, ni estará en la zona euro, ni siquiera en la UE… La usencia de esa mayoría absoluta apunta a la necesidad de alcanzar un pacto de Gobierno con ERC, “algo que está muy mal visto aquí y que asusta a las grandes familias, porque esos son unos iluminados, de modo que cuando comprendan que la aventura independentista no solo no va a llenar sus bolsillos, sino que puede poner en peligro su pasta, mis amigos ricos impondrán el pacto fiscal con Madrid y entregarán la cabeza de Mas en bandeja de plata. Así son las cosas”, asegura una figura de la burguesía barcelonesa.

El suflé tiene que bajar
La gente con seny y mando en plaza entiende que no quedará más remedio que pactar con Madrit una salida al embrollo, que normalmente debería discurrir por la negociación de ese pacto fiscal que está en el origen de la querella. En este sentido, el lío provocado por El Mundo podría suponer un obstáculo añadido, hasta el punto de que gente hay en Barcelona que se pregunta si el episodio no habrá sido un intento preconcebido de torpedear ese posible acuerdo. Cualquier acercamiento, con todo, tendrá que venir precedido por una bajada radical de la temperatura emocional que ha presidido estos últimos meses. El suflé tiene que bajar, las aguas necesitan volver a su cauce, y será obligado que sobre la tarima aparezcan las figuras, a uno y otro lado, con capacidad para tender esos puentes que desde este diario venimos humildemente preconizando. Es el momento del diálogo; es hora de la templanza de los mejores, dispuestos a volver a empezar acercando posturas y restañando heridas, con el objetivo puesto en un gran acuerdo a largo plazo entre PP y CiU, entre Rajoy y Mas, capaz de sentar las bases de una convivencia alejada de sobresaltos y reivindicaciones permanentes.

En el bien entendido de que el problema catalán solo podrá abordarse en su integridad cuando España, esa España que incluye Cataluña, sea un país democrático de verdad (“¡España, España, vuelve en ti, rompe el llanto de madre!”); cuando la nuestra sea una sociedad abierta de la que haya desaparecido el miedo, la intimidación y el aullido; cuando las instituciones funcionen; cuando seamos capaces de erradicar la corrupción. En suma, cuando hayamos dado digna sepultura a estos casi cuarenta años de Transición, para, a través del oportuno proceso constituyente, proceder a enterrar el franquismo y sus secuelas sociológicas de una vez por todas, dando luz a un país moderno y una economía solvente en una sociedad abierta. Hasta que eso ocurra, diez años, veinte años, solo queda establecer acuerdos parciales con Cataluña y ganar tiempo, algo que, por cierto, siempre recomendó Ortega.

Elecciones en Cataluña
Se creyó su propia propaganda
Antonio Robles Libertad Digital 26 Noviembre 2012

Artur Más lanzó un órdago histórico en nombre de Cataluña a España y a su historia, y comprometió hacienda y paz social. Convocó al pueblo de Cataluña a que le respaldara para romper con España, y perdió.

Primera consecuencia: CiU perdió el envite; ni sacó la mayoría absoluta que Artur Mas exigió como condición previa para contraponer su "democracia popular" a la legalidad democrática, ni su pueblo le aceptó como Moisés para llevarlo a la tierra prometida.

Segunda consecuencia: su irresponsabilidad ha dejado en cueros la fuerza real del secesionismo. Hoy el independentismo ha bajado tres diputados respecto a las anteriores elecciones (en 2010 la suma de los partidos netamente independentistas, CiU, ERC y SI, agrupaba 76 escaños, y ahora CiU, ERC y CUP suman 73; o sea, 3 escaños menos). Y los más radicales y frikis han quedado fuera del Parlamento: Laporta, López Tena...

Tercera consecuencia: su órdago ha hecho un inmenso favor a la clarificación política en Cataluña, que tan bien tenía enmascarada su mentor Jordi Pujol. Un pueblo acobardado, acomplejado y esquivo, alejado de la participación política en las autonómicas, por considerarlas ajenas a sus intereses, se ha asustado y ha salido por primera vez a votar. Seguramente, a partir de ahora, además, muchos saldrán del armario y se harán visibles. Por fin, el nacionalismo dejará ser el chulo del pueblo. Habrá un antes y un después. A partir de ahora, en Cataluña habrá nacionalistas y no nacionalistas. Con palabra, voz y ganas de hacerse visibles. Se lo debemos al miedo a la independencia.

Cuarta consecuencia: Artur Mas se creyó su propia propaganda, la propaganda que han construido desde las cloacas de la Generalitat desde 1980, con los presupuestos de todos los catalanes. Medios y periodistas crearon una realidad virtual sobredimensionada. Pero la realidad se ha impuesto a la virtualidad televisada por TV3. La mentira del millón y medio, la exagerada puesta en escena de esteladas y publirreportajes, ha sido una gran aportación al NODO identitario, pero el teatro es el teatro. Y la calle son las urnas.

Artur Mas ha cometido un error de bulto, se ha llegado a creer la espuma de los más radicales, y al final sólo los ha alimentado para hacerlos más fuertes contra sus propios intereses de partido. ERC y la CUP no serán de los suyos. Algún día sabrá lo que significa eso. A partir de ahora sabrá lo que es llevar la cruz de los verdaderamente independentistas de ERC y la CUP. El PSC ya sufrió esa cruz. Al tiempo.

Una última lectura. El partido que más ha subido en porcentaje relativo ha sido el partido que se ha opuesto con más coherencia al independentismo, C’s. Representaba la unión, la Constitución española, la tolerancia, el pluralismo y el futuro sin crispaciones. Y el electorado ha triplicado su representación. Ha pasado de 106.154 votos en 2010 a 255.320 en las elecciones que querían expulsar a España de Cataluña. De 3 diputados a 9. Felicidades.

Mientras tecleo estas últimas palabras, Mas habla patético en televisión. Carece de grandeza para presentar su dimisión. Es su hora, la de los cobardes.


Catalunya vota, Mas retrocede
Editorial Estrella Digital 26 Noviembre 2012

Catalunya votó masivamente. Por encima de la participación de todas las elecciones autonómicas habidas desde 1988, hace veinticuatro años, y votó con la pluralidad que caracteriza el sentido de participación de los catalanes. Lejos de arredrase por una campaña que terminó cubierta de fango, la ciudadanía de Catalunya se expresó en las urnas dando el ejemplo de interés de la política que la política no ha tenido por los ciudadanos a la hora de explicar limpia y claramente el contenido de sus programas.

Con esta convocatoria, el President Mas ha polarizado el espectro político y no ha logrado rentabilizar para su partido la radicalización del discurso nacional. Esa es la lección más importante de este proceso. Un amplio margen de la base electoral nacionalista ha preferido entregar su voto a opciones que configuran el sentimiento soberanista como una verdadera seña de identidad de su proyecto, y no han querido creer que el líder de CiU hará el camino de la independencia sin la presión parlamentaria de las opciones más radicales.

Lo que es cierto, en cualquier caso, es que la cámara será más nacionalista. Y que para Mas este ha sido un viaje con poca rentabilidad personal y con menos aún para su partido. Y que la aritmética definirá cómo serán los pactos futuros o si CiU optará por la llamada geometría variable, aquella suerte de ingeniería parlamentaria que le funcionó bien a Zapatero.

¿Será Mas capaz de seguir su viaje soberanista después de este viaje a ninguna parte? Su estrategia ha sido errónea, ha perjudicado a los intereses de su partido, lo ha arrastrado a una dinámica como la de Ibarretxe, y lo ha dejado a los pies de fuerzas ideológicamente opuestas a su política liberal. ¿Podrá seguir con los recortes sin el apoyo del PP? ¿Se rebelarán Durán y Unió contra esta política equivocada?

¿Qué hará ERC? ¿Aceptará la estrategia soberanista como motor de un acuerdo por encima de las diferencias políticas en la gestión económica de la crisis?

Mas ha ganado perdiendo, o ha perdido ganando. Ha metido a su CiU en un callejón oscuro y complicado, y será difícil determinar cuáles serán los fundamentos de una política de estabilidad para el futuro inmediato.

Por otra parte, parece que la actuación del Ministerio del interior, la vicepresidenta Soraya o el ministro Montoro secundando las denuncias planteadas por un diario madrileño, han contribuído a reducir el peso específico de CiU, pero no han ayudado en absoluto al despegue potente del PP y han servido para afianzar la escalada de ERC, como partido "inmaculado" defensor del mismo proyecto independentista de Mas.

Veremos.

Elecciones en Cataluña: ¿Y después qué?
José Luis Martín Miralles Estrella Digital 26 Noviembre 2012

Ayer se celebraron las elecciones catalanas con el resultado que ya conocemos todos, la victoria de CiU pero con un batacazo sobre sus últimos resultados y sobre sus esperanzas, que ya sólo podrá alcanzar de la mano de ERC, que es la gran ganadora.

Este escenario era quizá el peor de los esperados por el empresariado catalán, ya que un pacto entre CiU y ERC sería aun más radical y contrario a los intereses empresariales.

Es por ello que en los últimos días y ante esas previsiones, los empresarios catalanes trataron de acercar posturas entre Artur Mas y Mariano Rajoy, que es tanto como decir entre CiU y el PP. Su pretensión es la de que Rajoy considere abrir un diálogo ante la oferta que Artur Mas le plantearía, por segunda vez, de un pacto fiscal.

Parece que vamos de nuevo camino del "pasteleo" instaurado en este país desde los tiempos de la transición

De hecho ya se oyen comentarios acerca de que el PP estaría dispuesto a dar a Cataluña un modelo de financiación especial que limitaría su aportación solidaria al conjunto de España al 4 o 5 por ciento de su PIB, que aumentaría los impuestos cedidos a esa comunidad, y que le daría a Cataluña una mayor participación en los impuestos recaudados y la máxima capacidad normativa en los impuestos cedidos.

Todo ello sería "pactado" dentro de un nuevo modelo de financiación entre el Gobierno Catalán, el Gobierno Central y las Comunidades Autónomas, en el marco de un nuevo modelo de financiación autonómica.

A mi modo de ver, después de una campaña electoral marcada por las noticias de corrupción de los políticos en el poder en Cataluña, por la ausencia de acción de la justicia ante determinadas castas, y por la falta de pronunciamientos claros de la mayoría del empresariado catalán, que ha preferido nadar y guardar la ropa, salvo honrosas excepciones, parece que vamos de nuevo camino del "pasteleo" instaurado en este país desde los tiempos de la transición.

Y creo que como siempre el asunto catalán se reducirá a un tema de "pasta". "Pasta" de la de todos los españoles, para que se distribuya entre unos golfos y pueda seguir la corrupción, las cuentas en Suiza y en paraísos fiscales. Creo que es tanto como decir, la "pasta" de la impunidad ante el delito de algunos en este país y en ese otro "país" que tratan de inventar interesadamente algunos.

Dejamos unas elecciones con una campaña electoral plagada de promesas incumplibles, de mentiras

Cabe preguntarse si el resto de españoles que no vivimos en Cataluña tendremos que convertirnos en ciudadanos "Gamma" y pagar esa fiesta, porque creo que está claro que para que unos tengan más otros tendrán que tener menos. ¿Quién elegirá a quienes tengan que sacrificarse? ¿En la crisis tendremos ciudadanos Beta y ciudadanos Gamma, dependiendo de donde vivamos?

Dejamos unas elecciones con una campaña electoral plagada de promesas incumplibles, de mentiras y de no hablar de lo importante y necesario, para adentrarnos en un proceso de "pasteleo" y "mercado persa" que no sabemos muy bien a dónde nos conducirá.

Me pregunto si no sería mejor que en lugar de "pastelear", que diera comienzo en nuestro país un proceso de cambio del modelo agotado que nos dimos en la transición, que nos tiene económicamente extenuados, para que pudiéramos dejar de vivir en una especie de periodo constituyente perpetuo.

Creo que es el momento de elegir entre una cosa u otra, no nos lamentemos luego.

¡Que el conde de Godó cierre 'La Vanguardia'!
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 26 Noviembre 2012

Hay dos derrotados en las elecciones regionales catalanas del 25-N: uno es Mad Mas y el otro el conde de Godó.

La Vanguardia ha pasado de ser el periódico más vendido en los últimos años del franquismo a ser el periódico más subvencionado por la Generalidad de CiU: 5,5 millones de euros para su edición en catalán. La familia Godó tuvo a uno de los suyos, Carlos de Godó Valls, como editor y procurador en cinco legislaturas en las Cortes franquistas. Su hijo Javier, ennoblecido como Grande de España por el rey Juan Carlos, es vicepresidente segundo de La Caixa, consejero de Vida Caixa Grupo y miembro del patronato de la Fundación La Caixa.

Éste ha puesto su periódico y el resto del grupo de comunicación al servicio de CiU, de la familia Pujol y de Mad Mas: editorial conjunto contra quienes se oponían al nuevo estatuto de autonomía; despido de los columnistas díscolos; respaldo al plan separatista de Mad Mas y los Oriol; encuestas sesgadas; y, lo más importante, encubrimiento de los casos de corrupción. A cambio, subvenciones y la esperanza de convertirse en el The New York Times de la República de Cataluña.

Al final, se ha visto que la influencia en Cataluña de La Vanguardia de Barcelona es menor que la de El Mundo editado en Madrid.

Las momias de la prensa de papel de pago siguen empeñadas en mantener un modelo de periódico y de negocio que ya no funciona. Ya ha desaparecido su monopolio de la información... ¡y cómo me alegro! El Periódico de Cataluña cumplió su función de inculturar y alienar en el catalanismo de los Maragall a los obreros del cinturón industrial y a sus hijos; una vez realizada, sólo sobrevive gracias a las subvenciones. La Vanguardia tenía la misión de usar su prestigio ganado en el franquismo y en la democracia para presentar el plan de Mad Mas al establishment europeo y persuadir a la burguesía catalanista y la no nacionalista de las ventajas del estado propio; también ha fracasado.

Si en Barcelona hubiese vergüenza, tendrían que dimitir y retirarse a gozar de sus dineros Mad Mas, los Pujol, el conde de Godó y José Antich, el director del panfleto en que ha convertido a La Vanguardia.

Os dejo una selección de citas de los principales columnistas de La Vanguardia antes Española.

José Antich:
El burdo intento de empozoñar la campaña con acusaciones carentes del más mínimo rigor informativo contra la honorabilidad del president Mas, que ha sido acusado de ingresar en una cuenta particular en Suiza comisiones de obra pública, deja unas secuelas que sólo con el tiempo podrán ser percibidas en toda su dimensión.

Pilar Rahola:
por primera vez iremos a votar con los sueños desvelados y el horizonte de la libertad cercano.

Enric Juliana:
Cataluña pudo haber sido el tercer estado peninsular –lo fue durante un corte periodo de tiempo en 1641-, pero la historia y la geografía dijeron que no. En aquel tiempo, si Cataluña no estaba vinculada a España, acababa en manos de Francia. Ese es el origen político de la región mediterránea que podía haber sido la Holanda del sur, de haber llegado antes la Paz de Westfalia (1648).

OTROS DERROTADOS
-El PSC: federalismo asimétrico, respaldo a Mad Mas ante las revelaciones de su patrimonio en Suiza, abstención en la investidura de Mad Mas en 2010, partidario del referéndum de autodeterminación, ni con la independencia ni con el centalismo (¿pero quién propone el centralismo, imbéciles?), control por las familias de señoritos nacionalistas como los Maragall y los Obiols... Evolución del porcentaje de voto del PSC: 38,2% (1999), 31,2% (2003), 26,8% (2006), 18,4% (2010), 14,6% (2012). En mi opinión todavía tienen demasiados.

-El obispo Novell, que también apostó por el separatismo mientras que el cardenal Martínez Sistach, más prudente, esta vez ha preferido no pronunciarse pese a las presiones que ha sufrido por parte de CiU.

-El PP, que en estas circunstancias sólo gana un escaño. Alicia Sánchez Camacho queda por debajo del voto (en porcentaje) del resultado obtenido por Alejo Vidal-Quadras en 1999. Y el 20-N de 2011, el PP obtuvo más de 700.000 sufragios y un 20,71% de los votos válidos. Sigue sin movilizar a su electorado en las autonómicas.

Sólo ganan Ciudadanos, ERC y la CUP. Y en el terreno de la vida pública ha ganado la inmoralidad: a 1,1 millones de catalanes les han importado un comino los procesos y las denuncias de corrupción de los dirigentes de CiU y han votado las listas de este partido. ¿Quién decía que los catalanes son mejores que el resto de los españoles?

¿Cuánto habrá hecho Mad Mas subir la prima de riesgo con sus payasadas?

Otra de las consecuencias de Mad Mas, que no dimite el tío, es que ha alentado el radicalismo, y seguramente acabe gobernando gracias al PSC o al PP. Esta frustración puede alentar el retorno de la violencia terrorista por cuenta de un puñado de alucinados.

Esperemos que ahora Mariano Rajoy se plante y no ceda ante los separatistas catalanes: ni pacto fiscal, ni fondos públicos para pagar TV3, ni senyeras en La Moncloa.

CODA: El mejor análisis que he leído sobre las elecciones es el escrito por José García Domínguez.

"Los independentistas hacen mucho ruido, la especialidad de la casa, pero no crecen desde hace una década."

"la nueva Esquerra, un partido de profesores de instituto que ha logrado limar las aristas más atrabiliarias y antisistema de la época de Carod y Puigcercós."

"Pla llevaba razón al sentenciar que, en Cataluña, la mejor vía para llevar una vida tranquila y regalada consiste en afiliarse al extremismo."

El error garrafal del 'molt honorable' fiscal
El autor del artículo descalifica la actuación del fiscal de Cataluña por su escrito contra EL MUNDO
JAVIER GÓMEZ DE LIAÑO El Mundo 26 Noviembre 2012

Llevo años insistiendo, la verdad es que con escaso éxito, en que el intrusismo de algunos fiscales en el debate político es una práctica empobrecedora del Estado de Derecho, mal que pese y duela a la mayoría de ellos. Nuestra Constitución, la española, declara en el artículo 124.2. que «el Ministerio Fiscal ejerce sus funciones (…) conforme a los principios de unidad de actuación y dependencia jerárquica y con sujección, en todo caso, a los de legalidad e imparcialidad».

Viene este comentario a cuento del acuerdo adoptado el pasado jueves por el fiscal superior de la comunidad autonóma de Cataluña (CAC) de incoar «Diligencias de Investigación» a partir de un informe del «Grupo de Penal del Gabinet Juric de la Generalitat, Departamento de la Presidencia (…) sobre las noticias publicadas en el diario EL MUNDO acerca del Molt Honorable President de la Generalitat de Catalunya». Es literal.

A mi juicio, el decreto en cuestión no responde a dos de las exigencias básicas en la actuación del Ministerio Fiscal. Una, la motivación de la propia decisión, pues más que iniciar diligencias informativas, el texto parece un escrito de acusación o, como poco, un auto de procesamiento, en el que, sin practicar una sola actuación, se relatan indicios delictivos, se apunta directamente a los responsables y hasta se califican los hechos. Otra, que ningún sentido tuvo iniciar esas pesquisas cuando el propio fiscal sabía que días antes, y por los mismos hechos, se habían presentado dos querellas en el Decanato de los juzgados de Barcelona e, incluso, estaban repartidas. Cualquiera que sea la interpretación que quiera darse al artículo 773.2. párrafo final, de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, no hay duda de que existiendo un procedimiento judicial sobre unos hechos determinados, abrir unas diligencias informativas en relación con los mismos es improcedente.

Que un fiscal acuse a un periódico por informar de algo que tiene todos los componentes de veracidad y merece ser publicado, es una muy alarmante señal de desviado celo, y estremece imaginar un Código Penal arrojado como piedra volandera contra el logotipo de EL MUNDO. Tanto como espanto produce pensar que un jurista olvide que el derecho a comunicar o recibir libremente información veraz lo es de los ciudadanos y que en ese derecho los periodistas desempeñan el papel de intermediarios. Se mire por donde se mire, la información ofrecida por EL MUNDO no admite reproche penal alguno al estar amparada por el ejercicio legítimo de su derecho que, a la vez, es deber.

Tengo excelentes referencias del fiscal señor Rodríguez Sol, el jefe de los fiscales de la CAC, que no el fiscal general de Cataluña como, por error en él invencible, dijo el señor Mas. Se trata de un hombre bueno y un buen fiscal, perteneciente, además, a una estirpe de fiscales. No obstante, la impresión que se saca de su irregular decreto es que no ha querido contrariar a quienes en Cataluña mandan. De ahí que el fiscal general del Estado, o sea el de España, el señor Torres-Dulce, acertase plenamente, en prontitud y contenido, al hacer público un comunicado desautorizando la actuación de aquél.

Nadie es apolítico. Por tanto, tampoco un fiscal. Distinto es el fiscal metido a político que antepone el fin a la norma y el resultado al procedimiento. El fiscal, por definición, no puede ser de nadie, y menos el tutor de los intereses de un partido, esté o no en el poder. Un fiscal ya ido de este mundo y que siempre estuvo en contra de que el Código Civil, en el artículo 1.459, llame individuos a los miembros del Ministerio Fiscal, no se cansaba de repetir que la gente desea respetar a los fiscales, pero que, a cambio, exigía que acreditasen, de manera notoriamente visible, que son personas de ley, en el fondo y en las formas. O sea, lo de la mujer del César, aunque al revés. No basta con parecer molt honorable fiscal, sino que también hay que serlo pese a lo comprometido y espinoso que resulta. Lo digo sin merma alguna del respeto debido. El comportamiento del fiscal superior de la CAC está lejos de la idea que Platón expone en Las leyes cuando sentencia que «la acusación pública vela por los ciudadanos: ella actúa y éstos están tranquilos».

En fin. Me consta la pasión por el Derecho de cuantos hacen EL MUNDO, empezando por su director, sentimiento en el que, sin duda, los profesores Enrique Gimbernat y Jorge de Esteban tienen mucho que ver. También de lo que son capaces de dar a cambio de un puñado de páginas en las que pueda leerse la verdad, esa diosa que no hay quien la apiole, se ponga como se ponga el verdugo.

Javier Gómez de Liaño es abogado y magistrado en excedencia.

Los catalanes no compran el falso independentismo de Mas
Benjamín López El Semanal Digital 26 Noviembre 2012

El proyecto independentista de CiU ha resultado ser como las preferentes, un timo. Y Artur Mas se ha destapado como el director de sucursal con pocos escrúpulos que engañó a la viejecilla de turno haciéndole poner sus ahorros e ilusiones en un producto abocado al fracaso. Mas ha vendido un plan precioso para los que sueñan con la secesión: una Cataluña independiente, pujante, alejada de la España que le roba su dinero y le oprime como pueblo. También, como en el caso de las preferentes, ha preferido no leer al cliente la letra pequeña: no tiene armas legales para independizarse y, en el hipotético caso de lograrlo, Cataluña quedaría fuera de la Unión Europea, sin euro y aislada comercial y políticamente. Y un detalle adicional. También, como ocurrió con las preferentes, se olvidó de decirle a los votantes que el plan no tenía fecha de vencimiento, y que los secesionistas bien podrían tener que esperar al próximo milenio para llevarse los dividendos, si es que estos llegaban alguna vez.

Tan sólo hay un detalle, decisivo, en el que el timo de Mas no se ha parecido al de las preferentes. Los votantes o clientes esta vez sí han sido advertidos del engaño. Desde alguna prensa, desde el Gobierno y desde la Unión Europea se les ha dicho por activa y por pasiva que ese plan soberanista era un timo, un engañabobos y que el presidente catalán era un director de sucursal sin escrúpulos que, por si fuera poco, mientras habla de expolio al pueblo catalán es él, presuntamente, quien le roba el dinero a los catalanes. Y ahí están los resultados. Más se ha pegado el gran batacazo. No le salen las cuentas, sólo las de Suiza, y la mayoría absoluta está tan lejos como Lausana.

Ahora bien, a pesar de todo, a pesar de los avisos sobre lo inviable de la locura secesionista, muchos catalanes han caído en la trampa y han votado independentismo. No el de Mas sino el de Esquerra Republicana, el partido que más crece. Y la cosa tiene una lógica aplastante, puestos a elegir han preferido el original a la copia. Es muy parecido a lo que le ocurrió al PNV con Bildu, que de tanto coquetear con sus planteamientos acabo con los proetarras subidos a su chepa. El caso es que en Cataluña muchos han visto clara la jugada. Mas se ha vuelto un feroz independentista de la noche a la mañana, pero ha se ha visto a la legua que era tan falso como duro de madera. Su estrategia de tinta de calamar, de tapar la corrupción y los recortes a fuerza de poner delante de los ojos la estelada, le ha salido rana. Para quemar banderas de España son mejores los de siempre, los que llevan toda la vida en ese negocio, los de Esquerra, que han doblado su número de escaños.

La conclusión es obvia, Mas ha engordado el monstruo del independentismo, que ha terminado por devorarle. Flaco favor se ha hecho a sí mismo, a Cataluña y a España. A él mismo porque que ha fracasado, a una buena parte de Cataluña, porque va a vivir la frustración de no alcanzar jamás el pastel de la independencia que le han enseñado al otro lado del escaparate, y a España, porque va a tener que lidiar con la locura de esos catalanes secesionistas, que ya no se van a conformar con quemar de vez en cuando una rojigualda sino que van a tratar de romper a toda costa el cristal del escaparate, aún a sabiendas de que es un cristal blindado.

Elecciones en Cataluña
Minoría absoluta
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 26 Noviembre 2012

Mayoría absoluta, mayoría indestructible, mayoría excepcional, reclamaba el iluminado para poder navegar sin obstáculos hasta la Ítaca soñada. Sería una navegación a la inversa, que atrasaría 300 o 1.000 años el reloj de la historia para dejar a Cataluña en las tinieblas feudales o inquisitoriales donde, a su juicio, y a juicio de sus vasallos mediáticos, imperaba el régimen ideal para desarrollar el alma de un pueblo mítico.

El pueblo real, que no es pueblo sino una suma de ciudadanos pensantes, responsables, laboriosos, pacíficos y dotados de iniciativa personal, le dio una sorpresa y arrojó sus planes retrógrados al vertedero de la minoría absoluta.

Los secesionistas expertos en fraudes pretenderán hacer pasar su mayoría parlamentaria por una mayoría social. ¿Acaso no definieron como mayoritario un Estatuto inconstitucional que sólo aprobó el 36,5 % del censo electoral? ¿Acaso el somatén mediático no sigue machacándonos con el millón y medio de fantasmagóricos asistentes a la Diada del 11-S, cuando hasta su director adjunto reconoció que no pudieron ser más de 600.000? Ahora, habrían necesitado sumar más de 2.650.000 votos para poder hablar de mayorías. Ni remotamente absolutas pero mayorías al fin. Y todos juntos no llegan a los 2.000.000.

Artur Mas y sus adláteres embarcaron a Cataluña en una descabellada aventura secesionista que ha degenerado en el despilfarro de millones de euros y de miles de horas de esfuerzos y trabajos productivos, en la fractura interna de las sociedades española y catalana, en el deterioro de la imagen exterior de España y Cataluña y en el crecimiento de fuerzas políticas hostiles a la convivencia y al sistema de libertades cívicas y económicas. Fuerzas políticas que fomentarán el caos y le harán la vida imposible al Gobierno de la Generalitat si este no opta por cambiar de socios y retomar el camino de la cordura.

El referéndum ya se ha celebrado en las condiciones propias de un régimen democrático, mediante elecciones. La mayoría de los ciudadanos –y ahora sí es la mayoría absoluta– ha optado por la vía de la razón y no por la de los instintos viscerales.

La prensa de un vistazo
Gana España en 'La Vanguardia' y pierde para Federico Jiménez Losantos
La prensa le tenía ganas y se ensaña con Artur Mas y su batacazo. "Fue a por lana y salió trasquilado" es una de las frases más utilizadas.
pilar díez Seguir a @mpilardiez Libertad Digital 26 Noviembre 2012

El Mundo tira de ironía y desahoga a gusto el inmenso cabreo que tiene con Artur Mas. "Mas entra en la Historia. Protagoniza el mayor ridículo electoral en 30 años", titula su portada. Pedro J. da saltitos de alegría porque tiene un rebote de campeonato con el president. El electorado le ha dejado "en ridículo al infligirle un durísimo castigo electoral que le retratará para la posteridad como un personaje de opereta", dice y ha "echado abajo su planteamiento independentista", "debería dimitir por dignidad". No se olvida el director de El Mundo de repartir bofetadas a La Vanguardia y TV3, que "han jaleado sus agresivas declaraciones y su consulta para romper España". Y no guarda la cachiporra que todavía le queda el conde de Godó que "ha intentado encubrir la corrupción denunciada por nuestro periódico, poniendo al suyo al servicio de un proyecto aventurero". Dicho esto, Pedro J. se siente "orgulloso de haber logrado introducir el tema de la corrupción en la campaña". Bueno Pedro J., pues chin-chin. A disfrutarlo.

Pero que no lea a Federico Jiménez Losantos porque le va a amargar este momento de felicidad. "El proyecto de secesión de España ha vencido, sin duda. Los partidarios de defender el estado español actual no llegan a 30 escaños e incluso sumando a los que quieren una España en porciones y desechable no llegan a 50. Sobre 135 escaños, eso supone una mayoría aplastante del separatismo", así que no sabe a qué viene tanto jolgorio. "Y aunque sea un derrota personal de Mas, y hasta cierto punto, de Convergencia, el proceso ha recibió el respaldo popular que buscaba. Lo de menos era Mas. El separatismo sigue adelante". Aguafiestas.

La Vanguardia debe ver negro el futuro del jefe porque no se molesta en salvarle la cara a Mas. "Duro castigo a Mas. Fracaso excepcional". Su Mas, por Dios. De nada ha servido que el conde de Godó le diera una y otra vez la mayoría absoluta en sus encuestas, oye, hay que fastidiarse lo desobedientes que son los votantes. No como otros. "El president se complica el futuro", dice lavándose las manos como Pilatos y responsabilizando en exclusiva al president al que ha sobado el lomo hasta el sonrojo. El resultado "le obliga a reflexionar sobre el derecho a decidir sobre la independencia de Cataluña". Entre sus columnistas está desde Salvador Cardús, que cree que "el soberanismo no ha perdido el primer asalto, sólo ha comprobado la dureza del combate" y echa la culpa de todo a España, hasta Enric Juliana, soberanista a ultranza, que dice que "las elecciones catalanas las ha ganado España... Costará entenderlo, costará aceptarlo, costará digerirlo en amplios sectores de la sociedad catalanista" pero "las elecciones las ha ganado España. Ha ganado el orden vigente", dice como resignado. "El catalanismo es hoy una mayoría sentimental con graves dificultades de operatividad política" y "un problema manejable" para España. "La política de Estado no está hecha para los catalanes".

El País, el otro gran defensor de Artur Mas, le trata mucho mejor que sus compis de La Vanguardia y le salva la cara. El hombre no se descalabra, sino que es su "plan soberanista" el que "se hunde en las urnas". "Los catalanes castigan el plan de Mas". Y a quien "le ha salido el tiro por la culata" ha sido a CiU, nada de personalizar. "El PSC firma su peor resultado" pero "el batacazo de CiU amortigua su caída". Y al PP Josep Ramoneda le quita la sonrisa de la cara . "El PP lo ha probado todo en Cataluña, pero nunca ha roto los límites de un actor secundario".

"Órdago fracasado", titula el editorial. Un "fracaso estrepitoso", puntualiza. "El bloque político claramente soberanista sostiene su posición en Cataluña, pero no avanza". Y a los socialistas no les ve. "Su propuesta federalista no estaba madura", dice ahora. Claro, entonar ahora el "a mí que me registren" es muy fácil, pero anda que no ha dado este periódico la matraca con el federalismo.

ABC cree que "Cataluña rechaza la independencia". Y eso que los independentistas han doblado sus escaños. En fin, que ABC no lo ve así. "El desafío independentista no ha movilizado más a los electores nacionalistas que a los no nacionalistas, sino al revés, y a la pregunta de si quieren independencia, los electores no han sucumbido a los cantos de sirena", explica. "Mas pierde su plebiscito". Y aseguran los muchachos que ha sido "por los escándalos de corrupción que destapó ABC los que han pasado factura a su candidatura", qué tiernos. Y es que ya lo dice Jesús Lillo: "Puestos a reclamar la independencia, mejor el original que la copia".

La Razón le da una patada a Mas. "Adéu Mas", se despide y llega a una conclusión mucho muy discutible que no precisa de matemáticas. "A Cataluña le gusta España". Marhuenda es contundente y pide la cabeza de Mas sin rodeos. "Ha quedado inhabilitado como gobernante" y "está obligado moral y políticamente a dimitir". "Quien ha roto todos los puentes de diálogo con el gobierno de la nación no puede gobernar Cataluña" y "quien ha denigrado al resto de los españoles como ladrones es el menos indicado para luchar crisis". Eso eso, muy bien Marhuenda. "Mas puso Cataluña patas arriba, la enfrentó agriamente con el resto de España y sembró cizaña entre los propios catalanes". Así que está inhabilitado "no solo para ser presidente sino para liderar CiU".

La Gaceta también certifica que "Artur Mas cae al abismo" pero está de acuerdo con Federico. "El parlamento catalán sigue ofreciendo una mayoría independentista, pero en grado mucho menor al esperado". Mas ha fracasado, "de eso no hay duda, pero "la mecha prendida en esta campaña no va a apagarse" y "el conflicto parece inevitable (...) los separatistas siguen siendo mayoría". En su opinión el chasco que se ha llevado Mas le puede llevar a "templar sus bravatas" pero "que nadie dude de que el desafío separatista va a seguir vivo. Es urgente rectificar España".

Galicia Los padres defienden el fallo del TSXG sobre la consulta del idioma
Las AMPA privadas critican la rigidez de obligar al niño a usar una lengua
Elisa Álvarez. santiago / la voz  26 Noviembre 2012

«É un fallo absolutamente lóxico». Así de claro se expresaba el presidente de la Federación de APA de Santiago, Fernando Lacaci, sobre la sentencia del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia en relación al decreto del plurilingüismo y a la anulación de la consulta vinculante a los padres para determinar la lengua a usar en el aula en infantil. La postura de las asociaciones de padres era ya conocida de cuando se tramitó la norma del PP, totalmente en contra por parte de los representantes de colegios públicos, y esencialmente a favor en el caso de la Confederación Gallega de AMPA de Centros Concertados (Congapa).

No obstante, desde esta entidad consideran que la sentencia no supone un traspié ni creen que suponga un varapalo para la consellería, ya que, «en la práctica no se va a notar nada». Para la Congapa lo importante es la participación de las familias y que se consulte a los padres, «y me parece lógico que lo fije la Administración», explica su presidente, Jorge Villarino, pero teniendo en cuenta a las familias. El pero que pone Villarino es la rigidez de obligar al alumno a expresarse en la lengua en la que se imparta la materia, aunque desde el punto de vista pedagógico o lingüístico sea más correcto.

Helena Gómez, presidenta de la Confederación de ANPA de Centros Públicos, asegura que se ha fallado en la dirección en la que reclamaba Confapa, y recuerda que el gallego debería ser la lengua vehicular en la enseñanza y usarse con rigor académico, fundamentalmente en zonas urbanas en donde «si no es la lengua vehicular, el gallego se pierde». Sobre la libertad que la Xunta esgrime que defendía el decreto al permitir que el alumno se exprese en la lengua oficial que prefiera, Lacaci apunta que «os nenos non se sinten estraños en ningunha lingua, todo o contrario, cantas máis aprendan de pequenos mellor». Tampoco cree que haya dificultades para estudiar una materia en gallego. «É máis traumático para o neno estudar Matemáticas que facelo en galego», dice.

El gallego se pierde y los pisos siguen bajando de precio
Nota del Editor 26 Noviembre 2012

Como dicen que el gallego se pierde, anda por ahí mucha gentuza suelta tratando de que los demás lo conserven, aunque sea a costa de su (la de los demás) dignidad personal, de sus derechos humanos y constitucionales y de su porvenir. Sería más interesante para todos que trataran de evitar que los pisos bajes de precio, pero a ver quien va a atreverse a comprar un piso en una región donde el español es lengua impropia y a los que tienen la desgracia de no poder enviar a sus hijos a un alto colegio de pago, ven como sus hijos son despojados de su lengua materna española porque tienen que ser "normalizados" ya que con el español son anormales, y así pasarán a engrosar el rebaño de incultos inútiles votantes  de fácil manipulación e indoctrinación.

Fermín Bocos: "El catalán es una lengua española"
Isabel San Sebastián a un tertuliano: "Esto es Telemadrid, aquí no hables en catalán"
Periodista Digital 26 Noviembre 2012

El veterano Fermín Bocos soltó una frase en catalán en Telemadrid que casi abre la caja de los truenos en el especial sobre las elecciones catalanas de 2012 presentado por Isabel San Sebastián, a la que no pareció gustarle el alarde de bilingüísmo del cántabro.

Bocos: "A Mas le han dicho: per aquest camí, no"

San Sebastián le llamó al orden: "Esto es Telemadrid, aquí no hables en catalán".

Bocos se defiende: "El catalán es una lengua española".

San Sebastián le replica : "Pero esto es Madrid y la gente no habla catalán".

Bocos insiste: "Cada vez hay más gente en Madrid que habla catalán". Al final traduce la frase: "A Mas le han dicho: por aquí no"

Bocos no pareció molesto por el 'corte' de la presentadora. Conciliador, le dijo a San Sebastián: "Admites la discrepacia y además la fomentas, lo cual está muy bien"

El resto de los tertulianos siguieron a los suyo. Esther Esteban siguió insistiendo como hizo durante toda la noche en pedir la renuncia de Mas:

"Por vergüenza torera, un responsable que obtiene este resultado tiene que dimitir"

Bocos añadió: "Por lo menos tiene que poner su cargo a disposición de su partido".

Tertsch remató diciendo que "muy pronto en Convergencia van a salir diciendo que ellos sabían que esto era un error".




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