AGLI Recortes de Prensa    Miércoles 28 Noviembre 2012

Corrupción nacional de Cataluña
Editorial www.gaceta.es  28 Noviembre 2012

Ayer la Justicia intervino en dependencias del Ayuntamiento de Sabadell para investigar una presunta trama de corrupción urbanística. Quedan tocados el alcalde y el secretario de Organización de los socialistas de Cataluña. Lo cual viene a demostrar que la corrupción en esa comunidad en absoluto es patrimonio de la clase política nacionalista.

Ahora la pregunta es: ¿por qué da la impresión de que hasta el momento todo el mundo ha estado mirando hacia otro lado? Y, consecutivamente: ¿por qué ahora todo el mundo mira hacia ahí? Si sólo fuera el tres o el cuatro por ciento de cada licitación en la Generalitat, casi sería soportable. Lo democráticamente insufrible es la estructura creada para que se mantenga el escenario de la corrupción, el subvencionado silencio de buena parte de la prensa catalana, dispuesta a firmar editoriales conjuntos de sumisión al poder político pero inexistente a la hora de denunciar los permanentes escándalos de partidos e instituciones, una omertá que contamina hasta el tuétano los restos del Estado de Derecho en esa comunidad.

Tampoco ahora parece que haya llegado el momento de la transparencia –al contrario– y eso es todavía más grave. Los dirigentes de CiU se conforman con plantear una querella ante las gravísimas informaciones de Eduardo Inda en El Mundo, en vez de dar una cumplida explicación sobre los gravísimos escándalos que se les atribuyen. Por supuesto, han pretendido que la causa se instruyera en Cataluña, avalando con su empeño la sospecha creciente de que también está contaminada la independencia de los tribunales catalanes. A este respecto resulta imprescindible la información publicada por LA GACETA sobre las subvenciones a una fundación cuyo patrono es el juez del caso Palau.

Sumando las investigaciones de la prensa independiente, se llega a la conclusión de que el debate soberanista es la consecuencia de un estado inasumible de corrupción. Que poco tiene que ver con sentimientos, nacionalidades o derecho a decidir, y mucho con cuentas en Suiza y porcentajes.

El problema, en fin, de Cataluña no es si su futuro pasa por un Estado federal, independiente o una autonomía intervenida, sino si alguien va a desmontar una estructura con tintes de régimen totalitario, que mantiene amordazada a la prensa, que denuncia a la que no controla y que se niega a asumir sus responsabilidades en la ruina económica de la autonomía. Ya lleve las siglas de CiU, las del PSC o las de cualquier otro partido.

El problema de este país es que Artur Mas somos todos
Ely del Valle El Semanal Digital 28 Noviembre 2012

Decíamos ayer - perdón a Fray Luis de León por el plagio y a ustedes por lo manido del plagio - que tras unas elecciones desquiciantes, de las cuentas suizas no se acuerda ya ni Don Pimpón.

Si para algo ha servido el tristísimo espectáculo electoral del pasado domingo, en el que el convocante ha salido manteado, los radicales reforzados, los populares, contentos de haber conseguido un raquítico escaño más con la que está cayendo, y los socialistas, felices por haber conseguido ganar no a los rivales sino a las encuestas, es para mostrarnos en toda su crudeza que en este país tenemos un soberbio problemón que, emulando al famoso desoxidante, es un tres en uno que nos aboca al desastre.

Para empezar, tenemos una clase política que da por hecho que la corrupción existe, que habla de ella como si fuese un motivo paisajístico, molesto pero inevitable como los mosquitos en agosto, y que protege a sus "sospechosos" con un descaro que raya el insulto.

Es intolerable que los partidos no lleguen a un acuerdo para sacar de listas, cargos, partidos y escaños a todo imputado por un delito que tenga que ver con el ejercicio de sus funciones. Habrá quien mantenga, con razón, que imputado no es sinónimo de culpable y que la presunción de inocencia es un derecho incontestable, pero también es cierto que hay políticos, la mayoría, que jamás ha sido imputados y que no se merecen estar en el mismo plano que quienes, cuando menos, han dado pie a la sospecha.

El segundo problema del problema es el de una Justicia que se amolda a los tiempos políticos. La declaración de los jueces de Barcelona diciendo que aplazaban cualquier decisión judicial que afectase a cargos públicos hasta después de las elecciones es intolerable en un Estado en el que, mal que le pese a Guerra y al anterior fiscal general del Estado, se ha establecido la separación de poderes. Hoy sabemos que el alcalde de Sabadell es sospechoso judicial de haber malversado fondos públicos y que el magistrado de turno lo ha hecho público dos días depués de la cita electoral. Lo dicho, intolerable.

El tercero en la lista, y esto es lo más doloroso, es que somos los votantes los que seguimos apostando por políticos turbios, los que nos empecinamos en ser fieles a unas siglas, a veces heredadas - la afiliación sino física, si moral, en muchos casos se pasa de padres a hijos como las deudas - sin tener la capacidad de distanciarnos y de castigar o premiar la gestión y la integridad de quienes nos gobiernan, olvidándonos que ellos, sin nuestra complicidad, no son nada. A cada uno lo suyo.

La perfidia del reyezuelo
Jose Javier Esparza www.gaceta.es 28 Noviembre 2012

Así hay quien ahora se envuelve en la bandera española después de haber sufragado durante decenios a los que quemaban esa misma bandera.

En los confusos años de los primeros reinos de taifas –ponga usted que hacia el siglo XI– hubo caciques moros que se especializaron en un doble juego muy poco sutil. Cuando les convenía, pagaban tributo al Reino de Aragón para que se peleara con el condado de Barcelona. Y cuando cambiaba el viento, pagaban a los de Barcelona para que se peleasen con los aragoneses.

En Cataluña, en los últimos años, hemos visto mucho cacique de este género. Así hay quien ahora se envuelve en la bandera española después de haber sufragado durante decenios a los que quemaban esa misma bandera. Ciertos magnates de la comunicación gritan hoy “España”, pero nada garantiza que mañana no vuelvan a cambiar de opinión. En cuanto a aquellos reyezuelos moros, cabe decir que acabaron de mala manera: llegaron los fanáticos almorávides y se los merendaron. Eran gente de poco pactar, los almorávides.

A favor de la independencia... económica

María Blanco www.vozpopuli.com


Este fin de semana de elecciones catalanas casi todos los españoles nos hemos quitado el gorro de entrenadores de fútbol y nos hemos puesto el de analistas políticos. El domingo por la tarde CiU consiguió su objetivo, perdió estrepitosamente, ganó el nacionalismo, el independentismo, la abstención, la izquierda radical… todos. Hubo aplausos hasta para el PSOE porque sigue siendo candidato a futuros pactos y “estaba difícil dada la situación tan complicada” según leí en las redes sociales.

La resaca electoral a gusto del particular
Cataluña amaneció el lunes más fragmentada (lo que para mí no es necesariamente malo) y esperando que Mas se derrumbara por completo, se inclinara hacia la derecha o que lo hiciera hacia la izquierda. A estas alturas creo que una gran parte de los ciudadanos sospechamos que lo hará hacia la PSC y ERC. ¿Derrumbarse? Un Moisés como Mas no se apea de la poltrona ni aunque se lo recete el médico. Y mucho menos cuando se puede hacer un apaño para sobrevivir. Incluso, bien pensado, tiene la posibilidad de a) seguir con el referéndum anti-constitucional y si sale, bien y si no, pues no pasa nada, ya ha ganado su particular batalla; b) puede aliarse con PSC, casi cadáver, que estará encantado de firmar lo que sea con tal de figurar y poder afirmar que sigue siendo relevante; y c) puede pactar con ERC en aquellos asuntos espinosos que requieran decisiones tan descabelladas como sea posible, y tener alguien a quien echarle la culpa. Y si, de repente, Artur Mas decide que de lo dicho nada, puede dejarse querer por Alicia Sánchez-Camacho y enseñarle a las izquierdas que no se está tan mal entre dos aguas.

Un Moisés como Mas no se apea de la poltrona ni aunque se lo recete el médico.
En mi opinión, no hay nada nuevo bajo el sol. Lo único, que ha aflorado el independentismo que ya sabíamos que existía y que estaba oculto bajo los faldones de CiU. Pero lo relevante ahora mismo, a mi entender, no es la independencia que tanto dicen ansiar, sino quién paga la factura y a cuánto asciende. Y no se sabe. Lo demás es hojarasca. De hecho, muchos ciudadanos de "Madrit", es decir, de cualquier sitio que no sea Cataluña, estaban tan cansados del mismo debate, los mismos ataques, la cansina crispación y los lloriqueos persistentes que claramente declaraban su preferencia por la independencia catalana pero con todas las de la ley. Es decir, por delante la independencia económica. Y, a pesar de las cuentas de Sala i Martín, esa no fue la opción de Mas. Tuvo que ver que su idea absurda de que sin pertenecer a Europa Cataluña podía tener un sitio en las instituciones europeas se vino abajo.

Independencia económica de verdad
El caso es que la independencia económica sería un logro histórico sin par. Yo la apoyo sin ninguna duda. La razón es clara: finalmente algo sería diferente en este país. Somos el país de los 25 años de PER andaluz, los 100 años del carbón en Asturias, 50 años de INI y la secuela, el SEPI que aún gestiona empresas tan boyantes como la corporación RTVE. Nuestra tradición económica es la de nutrirnos de los impuestos, de la riqueza generada por los demás, aunque sea insuficiente, aunque terminemos destruyendo más de lo que gastamos y nos veamos a un déficit estructural altísimo (un 5% según Jesús Fernández-Villaverde de FEDEA). Una variable es estructural cuando es permanente, cuando no depende de circunstancias temporales. Nuestra economía solita genera un exceso de gastos sobre ingresos equivalente al 5% de la riqueza que se crea, en circunstancias normales. Y cuando vienen los “malvados extranjeros” a pedir que bajemos el déficit nos lanzamos a la calle a exigir que no se pague ni un duro de deuda y que se siga gastando. Esa es nuestra mentalidad como decisores económicos.

La independencia económica de Cataluña, o de la autonomía que sea, implicaría que el Estado tiene una cosa menos que gestionar, un presupuesto menos que vigilar, un montón de gastos menos que asumir y, efectivamente, también menos ingresos que recaudar. Pero la actitud de “puedo vivir sin la ayuda de mis papás” sería un ejemplo para las demás autonomías, para los bancos que dependen del poder político, para las empresas que no quieren competir sin subvención (traducción: no saben competir) y también para los ciudadanos que cumplen el perfil de llamar a mamá cada vez que se les rompe una uña.

Las razones que se aducen para no permitirlo, además de los motivos de unidad nacional, que dejo a un lado en mi argumento, es la solidaridad entre autonomías, que todos los españoles tienen derecho a lo mismo, en las mismas condiciones. Pero esa falacia cada vez cuela menos, porque lo que sabemos es que unas comunidades autónomas viven creando y otras gastando. Los ciudadanos, a medida que nuestro bolsillo se ve afectado por la crisis, se plantean si quieren financiar con impuestos los gastos de las comunidades más manirrotas. Y como nadie pone orden presupuestario, creo que una solución sería independizar económicamente a las comunidades y que cada cual se las apañe. Y luego ya el territorio, la nación, la bandera y el himno, que se organicen, como siempre, en función de quién nos defiende de los enemigos. ¿El Ejército español? Pues españoles.

El "tasazo" de Gallardón, el peor y mas brutal atropello del PP
Francisco Rubiales Periodista Digital 28 Noviembre 2012

Alberto Ruiz Gallardón ha conseguido el más difícil todavía como ministro de Justicia al poner de acuerdo, en su contra, a todas las asociaciones de jueces, fiscales y abogados con una ley de tasas judiciales que, en palabras pronunciadas por el propio presidente del CGPJ y del Tribunal Supremo, Gonzalo Moliner, es «difícilmente explicable». Esa ley traerá grandes quebraderos de cabeza al gobierno de Rajoy porque es altamente sospechosa de inconstitucionalidad, ya que rompe el principio de igualdad, además de ser clasista, elitista e injusta.

De todos las atropellos, arbitrariedades y abusos perpetrados por el PP durante el año que lleva gobernando, ninguno ha sido tan feroz, antidemocrático y desvergonzado como el que ha promovido Gallardón con su "tasazo", una medida que elimina la Justicia gratuita y l convierte en un privilegio para ricos y en una trampa mortal para pobres y desvalidos.

Si se analiza con detalle y objetividad, la perversión que encierra ese asesinato de la justicia gratuita es todavía más indecente que los desahucios, mas injusto que los impuestos abusivos al ciudadano español, más intolerable que los privilegios inmerecidos que disfruta la "casta" política de España y casi tan repulsivo como el desempleo masivo y la pobreza obligada que tienen que soportar millones de españoles.

Hay quien dice que el gobierno no esperaba tanta resistencia ni rechazo de esa medida, claramente inconstitucional, porque el principal objetivo era recaudar mas dinero para el gobierno insaciable, pero nadie se cree a estas alturas que la avaricia sea la única causa de que los ciudadanos españoles estén siendo desposeidos, sistemáticamente, de sus derechos y conquistas históricas. Tiene que haber mas maldad en esos movimientos, todos ellos cargados de desigualdad, opresión e injusticia. Hay que ser muy malvado o por lo menos estar profundamente alienado y ajeno a la realidad para introducir ese cambio en la política de Justicia, que, al perder su gratuidad, se convierte en una trituradora que beneficia a los que pueden costear recursos, apelaciones y litigios largos, mientras que los pobres, al no poder pagar las tasas, son aplastados y se verán obligados a someterse más y a soportar con rabia e impotencia los abusos e injusticias de los poderosos.

La Administración, que es la que más recurre cada vez que el ciudadano protesta o reclama, no tendrá que pagar esas tasas, otra injusticia inmoral y rastrera que devalúa al ciudadano y desequilibra el sistema judicial en favor del poder.

Hasta para recurrir una multa habrá que pagar, lo que va a ahorrarle muchos miles de millones de euros al Estado. Los pobres y desposeidos tendrán que aceptar las migajas que les ofrezcan las administraciones, las aseguradoras y las grandes empresas como compensación por daños y perjuicios, si no quieren adentrarse en un costoso, largo e interminable laberinto de recursos judiciales y apelaciones que sólo estará al alcance de los ricos.

Una rara unanimidad en la protesta, el rechazo y la indignación ha despertado el "tasazo" de Gallardón, un ministro millonario por tradición y familia que debe desconocer por completo lo que el pueblo sufre y padece. Lo han rechazado los jueces, los fiscales, los abogados, los procuradores, las asociaciones judiciales, los trabajadores del sector, los expertos y el pueblo en general.

A pesar de todo, la arrogancia del PP podría mantener su injusticia e imponerla al pueblo impotente y desamparado por esta falsa y depravada democracia, hecha a medida de los fuertes e implacable para los débiles.

Voto en Blanco

Corrupción social
Roberto Augusto www.vozbcn.bom 28 Noviembre 2012

Estamos muy acostumbrados a oír hablar de corrupción política. Pero eso es solo la punta del iceberg de un problema social mucho más profundo e importante. Es cierto que los que se dedican a la gestión de lo público, sobre todo en los cargos más importantes, son una especie de casta que se reproduce a sí misma, un círculo privilegiado al que es muy difícil acceder.

Sin embargo, no debemos pensar que pertenecen a un mundo aparte. En realidad son un espejo de la sociedad que los ha creado. Una sociedad avariciosa, violenta y mezquina tendrá líderes que reflejen esas cualidades. Gran parte de los males que vemos en ellos también están en nosotros.

Esa corrupción moral de la que hablo se refleja en todos y cada uno de los actos y pensamientos de una persona. Nada escapa a ella. El problema es que estamos tan acostumbrados a verla que se ha convertido en algo normal en nuestras vidas.

Uno de los lugares donde se percibe mejor esta degradación es en nuestro orden de prioridades como sociedad. Si queremos conocer los valores que tiene un grupo solamente hay que fijarse en los que son admirados y respetados en esa comunidad. Y lo que vemos es que personas que se dedican a ayudar a los otros sufren el desprecio de muchos. No obstante, gente avariciosa o cruel son idolatrados. Seguro que pocos lectores conocen el nombre del inventor de la vacuna contra la polio, pero todos saben quienes eran Julio César o Napoleón, dos tiranos que se dedicaron a asesinar a otros para satisfacer sus ansias infinitas de poder y gloria.

Una sociedad que desprecia a los que más contribuyen al bien común es profundamente corrupta. Los políticos usan algunas veces su posición para enriquecerse porque veneramos al dinero y a quienes lo poseen. Ese es el único poder que parece controlar nuestro destino. La política se ha arrodillado frente a esa fuerza oscura y difusa que lo domina casi todo y a la que llamamos “los mercados”, una especie de ente sin rostro que convierte a los gobiernos en marionetas de sus intereses.

El día que comprendamos que lo más importante no es tener, sino ser, que las personas relevantes no siempre son las que más dinero o poder poseen, entonces avanzaremos en la dirección correcta. El camino que hay que seguir debe llevarnos a superar nuestro egoísmo y a construir sociedades más justas y sanas. Eso es algo que solo podrá lograr el poder de la inteligencia unida con la empatía hacia los que más sufren.

Roberto Augusto es doctor en Filosofía

Algunos socialistas piden perdón
La sonrisa de la avispa Estrella Digital 28 Noviembre 2012

Un grupo de militantes del PSOE ha pedido perdón por las decisiones del último gobierno socialista. ¿Cómo? Repito. Un grupo de militantes del PSOE ha pedido perdón por las decisiones del último gobierno socialista. El del Gobierno del Olvidable ZP, por si alguien no ha caído aún en quien era el Presidente.

Al parecer, este grupo de socialistas está avergonzado de los errores que se cometieron ante todos los retos que planteó la crisis económica y que, a su juicio, han provocado la fractura entre el partido y los ciudadanos. Para ello, enumeran los errores y se disculpan expresamente por cada uno diciendo: "Te pido perdón".

No sé si echarme a reír o ponerme a llorar
Y la verdad es que no sé si echarme a reír o ponerme a llorar porque no me parece creíble sino todo lo contrario. Además, me da que es una tomadura de pelo más del post-zapaterismo aunque Carme Chacón se haya apuntado ella a toda prisa. Desconozco si la lideresa lo ha hecho dándose golpes de pecho o no, porque ella fue una de las culpables del desastre. Eso sí, diciendo que "Hay cosas que hicimos bien y cosas que hicimos mal. Yo creo que la gente no volverá a confiar en nosotros si no somos capaces de decirle que hay cosas en las que nos hemos equivocado". (Lo siento, Carme, pero tienes que recordarme las cosas que hicisteis bien porque yo, al menos, no me acuerdo).

En el vídeo, que dura tres minutos y medio, los protagonistas concluyen con un 'ripaldiano' "te pido perdón porque te he fallado" y "porque las ideas socialistas son más importantes que las personas que dirigen el partido", en plan catecismo antiguo.

Y ya el acabose es cuando largan la moralina: los autores reconocen que las disculpas no ayudarán a "encontrar un trabajo, pagar el alquiler o recuperar esos derechos que te quité" pero confían en que "sirva para que poco a poco, puedas volver a confiar" en el PSOE. No se puede amarillear más.

Los autores reconocen que las disculpas no ayudarán a "encontrar un trabajo
Pero vamos a ver, señores del vídeo, el problema del PSOE es que el Olvidable lo dejó sin ideología. Este personaje, que pasará a la historia como el peor jefe de Gobierno español desde Manuel Godoy, sólo se preocupó por sus obsesiones enfermizas, que representaban, como mucho, a un 5% de la población. Y de aquellas crecidas de traumas infantiles vienen estos lodos. De hecho, lo que hizo al final de su mandato (que es de lo que os quejáis) fue lo único respetable y sensato. Es más, si lo hubiera hecho antes y, después, hubiera dimitido, otro gallo nos cantaría ahora.

Lo que necesita el PSOE no es pedir perdón. No ha matado ni ha robado. Entre otras cosas porque sólo matan y roban las personas no las instituciones. Lo que necesita el partido socialista es un congreso extraordinario con el que volver a tener alguna ideología que deje en el camino los girones que aún le cuelgan del Pensamiento Alicia, con el que perdió, por ejemplo, el auténtico concepto de España que siempre tuvo y, de paso, que recupere la seriedad que perdió en manos del sectarismo.

Y si estos chicos tienen que pedir perdón a alguien, que lo hagan a los padres del socialismo por haber pecado contra ellos. Y, además, en silencio. Porque yo, al menos, ni olvido ni perdono.

¿Por qué cambiar algo que funciona?
El Estado autonómico es el mejor modelo para España y ya tiene más descentralización que la mayoría de Estados federales. Pero seguramente es preciso emprender reformas de calado constitucional y no solo legal
Fernando Rey Martínez El País  28 Noviembre 2012

Para cada problema complejo hay una solución sencilla y equivocada; yo propondré la mía. La tesis que sostengo es minoritaria y provocadora: el Estado autonómico es el mejor modelo posible para España. Si no se ha enfadado y ha decidido seguir leyendo, explicaré por qué. En este momento, se está produciendo un choque frontal de trenes entre la tesis que invita, para ahorrar costes, corrupciones y abusos, a abolir o fragilizar el Estado autonómico para regresar a un hipotético modelo unitario, y la idea radicalmente contraria, que reclama huidas hacia adelante del modelo, hasta la eventual independencia de Cataluña (o del País Vasco, o de otros). La derrota electoral de CiU ha pospuesto, pero no resuelto el problema. Este debate político trae causa de una devastadora crisis económica: algunos defienden más Estado central para ahorrar o gastar mejor (convirtiendo a las autonomías en culpables de la crisis); otros la ruptura del Estado porque consideran que son víctimas de un expolio fiscal: el conejo de la independencia ha salido de la chistera de la petición de concierto fiscal, es decir, de la aspiración catalana al privilegiado régimen fiscal vasco y navarro. Frente a estas dos tesis, se intenta abrir paso una tercera vía conciliadora: la federal. El desconcierto y la desorientación son mayúsculos.

La mayor dificultad proviene del hecho de que todas las tesis en litigio contienen algo de verdad, pero no toda la verdad: para gastar mejor, hace falta re-centralizar ciertas competencias (más Estado central); hace falta adaptar de verdad la organización estatal al modelo autonómico (menos Estado central y, sobre todo, mejor colocación de las entidades locales en el puzzle estatal y autonómico); hace falta reconocer mejor las diferencias de algunos territorios (más asimetría); hace falta asegurar los mecanismos de colaboración entre territorios y la solidaridad en tiempos de crisis (más simetría); hace falta gastar mejor el dinero público, redimensionando todas las instituciones públicas. La cuestión es: ¿cómo alcanzar un equilibrio razonable entre tantos objetivos contrapuestos?

En primer lugar, ¿es el federalismo la solución? Yo no lo creo. Hay que comenzar advirtiendo una confusión conceptual: cuando en España se habla de “Estado federal” casi todo el mundo cree que estamos hablando de más autonomía y menos Estado central, casi como una suerte de último grado de descentralización antes de la independencia. Pero esto no es verdad. España ya tiene más descentralización que la mayoría de Estados federales. Por otro lado, el corazón del federalismo es la unidad entre territorios diferentes (no la separación) y la igualdad (al menos formal) entre ellos. Y aquí lo que se discute en Cataluña es más autogobierno y más diferencia con el resto del país, justo lo contrario de lo que supone el federalismo. El carácter nugatorio del extraño “concepto español de federalismo” se muestra en que da igual cómo nos llamemos (estado federal o autonómico) porque la cuestión crítica pendiente en ambos casos es cómo nos repartamos el dinero entre los territorios. That’s the point.

Da igual cómo nos llamemos: la cuestión crítica pendiente es cómo nos repartamos el dinero entre los territorios

El tránsito de un Estado autonómico a un Estado federal sería técnicamente complejo; habría que repensar todo el marco competencial, que tan trabajosamente hemos ido cincelando. Además, crear un nivel estatal de administración de justicia propio para cada nuevo Estado, coexistente con el federal, no parece una buena idea.

En un hipotético Estado federal español, Cataluña y País Vasco serían Estados, con una Constitución propia (y no ya un Estatuto de Autonomía). Esto tendría un enorme potencial simbólico y acaso podría servir para embridar la apetencia de singularización. Pero el dibujo autonómico del país no está preparado para un modelo federal; probablemente habría que reducir comunidades, agrupando territorios (lo cual se me antoja imposible). Y, sobre todo, si las actuales comunidades pasaran a ser Estados federados, solo un ingenuo podría pensar que las reivindicaciones nacionalistas catalanas, vascas, gallegas, etcétera, cesarían. La asimetría es un problema sin solución. En cierto sentido, el nacionalismo político es la expresión contable del sentimiento de diferencia. La palabra “federal” procede de la latina foedus, que significa “alianza” o “pacto” entre varias personas pero de un modo distinto a un “contrato”: una relación “federal” es la creada por un grupo de personas que se ponen de acuerdo para formar un nuevo cuerpo, fundado en la buena fe de sus integrantes y sin perder sus respectivas identidades, la “libertad federal” (Lincoln comparaba el Estado federal a un matrimonio —tenía, ciertamente, una visión optimista del matrimonio—), mientras que un contrato se caracteriza por el cumplimiento estricto por las partes de sus respectivas obligaciones. Podríamos crear un Estado federal, pero es evidente que en España ni tenemos ni cabe esperar cualquier atisbo de “espíritu o lealtad federal”.

El modelo ha servido para mejorar los servicios públicos y para redistribuir la renta entre regiones ricas y pobres
Yo reivindico el modelo autonómico, que, con excesos y errores, ha sido, en lo sustancial, exitoso en el pasado: ha servido para mejorar los servicios públicos y para redistribuir la renta entre regiones ricas y pobres. Ahora bien, hay que distinguir el Estado autonómico como procedimiento y como resultado. Yo suscribo el modelo autonómico como procedimiento, no en su resultado actual. Me explicaré. El Estado autonómico como procedimiento es un método, abierto en el tiempo, para adoptar acuerdos entre actores políticos y territorios. Se trata de un modelo original (es una aportación genuinamente española), tremendamente elástico porque lo permite casi todo: tanto la devolución de competencias al Estado central como profundizar en el autogobierno autonómico; avanzar en la homogeneización territorial y también favorecer la asimetría de algunos territorios. Es un modelo que, frente a la rigidez del Estado federal una vez establecido, permite alcanzar con flexibilidad los acuerdos razonables entre principios contradictorios de los que antes hablaba. El Estado autonómico como procedimiento no coagula en ningún momento la política territorial, sino que permite encauzarla.

Evidentemente, ese procedimiento de adopción de acuerdos permite concluir diversos resultados. Hemos tenido Estado autonómico más de 30 años pero con diferentes rostros. El actual está en cuestión y debe revisarse en profundidad. Primero, porque la organización territorial estatal y local no está bien ajustada al modelo autonómico. Tras los sucesivos cambios, hemos ido amontonando instituciones sin ordenar el proceso (por ejemplo, la superposición entre la Administración autonómica periférica y las diputaciones provinciales o la sobredimensionada estructura del Gobierno central). Segunda, porque la tramitación del Estatut por parte de las instituciones centrales ha atendido torpemente la singularidad catalana en sus aspectos simbólicos. Tercero, porque la crisis económica ha mostrado la necesidad de racionalizar las instituciones centrales y las autonómicas, empezando por los Parlamentos, con una actividad legislativa cada vez menor, y siguiendo por las demás. Cuarto, porque urge encontrar mejores soluciones a la colaboración entre autonomías; en ese contexto se enmarca la siempre pendiente reforma del Senado.

Los responsables políticos están paralizados, Sin embargo, defender las instituciones es defender la democracia
Pero la clave de la crisis institucional no está en el modelo, que es aceptable (más aún: seguramente, el único que podríamos tener en España), sino en la incapacidad de los actores políticos de alcanzar resultados razonables en el momento actual. Alguien podrá objetarme: bueno, dado que hay que hacer una profunda reforma de la actual situación, ¿qué diferencia aporta de verdad este planteamiento? Primero, creo que es importante valorar el modelo que tenemos porque su crítica se funda en percepciones erróneas que solo sirven para deslegitimar las instituciones en un momento de profundo desprestigio de la Constitución y de vómito ciudadano de la política “oficial”. Los responsables políticos están desorientados y paralizados. Sin embargo, defender las instituciones es defender la democracia. Segundo, hay que reconocer que la criticada apertura de nuestro modelo territorial es, precisamente, su mayor fortaleza. Somos como somos. El Estado autonómico irá siendo como lo decidan los actores políticos del momento. Y la asimetría es, junto con su contrario, el dinamismo homogeneizador, un factor estructural del modelo, que nadie se engañe. De todos modos, las tensiones territoriales se dan en todo el mundo, no solo aquí. Tercero, ciertamente, es preciso emprender una profunda reforma de todas las instituciones, de calado constitucional y no solo legal. Y esta reforma requiere el mayor consenso posible. Vivimos un momento constituyente, lo asuman o no nuestros representantes políticos. Pero de entre todas las cosas pendientes de cambio, quizá sea el modelo autonómico como procedimiento lo único que no haya que cambiar.

Fernando Rey Martínez es catedrático de Derecho Constitucional. Universidad de Valladolid.

El cáncer tambien funciona
Nota del Editor 28 Noviembre 2012

Lo mismo que las autonomías, el cáncer tambien funciona. Las autonomías tienen por objetivo perpetuar la casta de profesoinales de la política y adláteres, y destruir España para poder reinar cómodamente en sus taifas. El cáncer tiene por objetivo destrozar el cuerpo en el que se aloja, sin importarle el final, lo mismo que los profesoinales de la política y sus autonomías y demás tinglados para esquilmar el bolsillo y la vida de los españoles.

Cofradías orientales
http://alfonsodelavega.com 28 Noviembre 2012

La monja alférez, para otros, monja de las llagas, Sor Patrocinio, siempre tan milagrera, se ufana de haber superado los hitos o mojones del odiado enemigo de su beata cofradía que cantaban los ciegos o aún se pueden leer en añosos pliegos de cordel, por esos mismos caminos de Dios donde el sin par caballero Don Quijote explicaba al sufrido Sancho que están llenos de bandoleros de donde se sigue que debemos estar cerca de Barcelona…

La monja milagrera abre sus hábitos para tentar con las delicias de sus encantos adobados con un pacto fiscal en las capitulaciones secretas de su ofrecido himeneo al no menos virtuoso lugarteniente aunque impropiamente considerado jayán de popa de la cofradía. Que ha pedido tregua para juntarse con ciertos jaques de otra banda o no tan adelantados en el escalafón o con menos suerte. Pero no un bajamanero cualquiera, que ya decía el Guzmán de Alfarache: “quien se precie de ladrón procure serlo con honra, no bajamanero, hurtando de la tienda una cebolla y trompos a los muchachos”. Ni fragute ni menos santiguador de bolsillos, cachuchero, gomarra, alcatifero, desmotador, murcigallero, mulciglero o murcio.

¿Piedad por el descarriado?, ¿solidaridad entre compadres?

No hay que descartar que todo un excelentísimo señor devenga en aguilucho, pero el desocupado lector tendrá su propia opinión y no es cosa de cambiarla a estas alturas.

Sin embargo, sabido el ventor, quedan cosas aún por averiguar: ¿quién fuera el aliviador, azorero, caleta, palanquín?

Pero se abre un abismo para el virtuoso joven ezquerro de talante virginal, espíritu puro y pensamientos elevados. Ante él, como visión de diabólico tentador, se despliega la carrera completa dentro de la cofradía: de jorgolino a trainel, luego a mandil o mandilandín si porta espada. Aquí, el ameno y florido jardín se bifurca: la honesta aspiración a rufezno por un lado. La carrera de ciertas armas de otro. De ahí a espadachín. Luego, previa oportuna iniciación, a jaque. La naturaleza de esa iniciación varía. Se debe probar coraje y desenvoltura para la causa: ¿pelearse con otros matones?, ¿liquidar a un corchete o justicia? Y ya demostrada la valía el jaque puede devenir en jaquetón. O jayán: el que, según Quevedo, es respetado por todos los demás. Tal como cierto descuidero, comendador de bola según otros, que le escolta.

Mas no hay nada que no se pueda resolver con el conveniente desparpajo o santa desvergüenza.

Y al final, o entre medias, el verdadero paraíso patriótico: Suiza.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Ganar y perder
IGNACIO CAMACHO ABC  28 Noviembre 2012

El fracaso de la destemplada rauxa soberanista abre una oportunidad de reparar sin chantajes el modelo de convivencia

FRENTE al sesgado recelo pesimista que en cierta opinión madrileña interpreta las elecciones catalanas como un triunfo conjunto del soberanismo, los nacionalistas saben que el domingo embarrancó su proyecto de demarrage hacia la secesión y quedó apuntalado el statu quo que Mas quería transformar con su salto al vacío. Contados los votos el independentismo sigue más o menos donde estaba, aunque en su seno se haya producido un corrimiento de tierras debido al majestuoso error de cálculo del iluminado líder de CiU. La marea de la Diada no ha inundado las urnas y los dirigentes pospujolistas están bastante sonados por el varapalo recibido; los más conspirativos se miran entre sí con cara de ajuste de cuentas y los más reflexivos se lamentan de haber abrazado con frívolo entusiasmo un proyecto que a fin de cuentas no era el suyo. La retórica poselectoral siempre es refractaria a la autocrítica pero la realidad es que, más allá de las palabras, el referéndum que pretendían forzar lo ven ahora muy lejos y su prioridad consiste en encontrar el modo de urdir una alianza de gobierno o de investidura con Esquerra sin alimentar al que ya consideran como su principal adversario. Ahora sí entienden, demasiado tarde, que lo único que han logrado con este frustrado proceso de ruptura es engordar al tigre que aspira a merendárselos.

Tan importante resulta, empero, saber digerir una derrota como administrar un éxito. En este sentido los partidos constitucionalistas no deberían limitarse al lógico regodeo ante el descalabro que Mas se ha infligido a sí mismo. Es muy divertido, tentador después de tanta altisonante suficiencia, pero poco útil. La política está para encontrar caminos, y abrirlos si no los hay. Bien explotado, con estrategia y tacto, el resultado de las elecciones representa una oportunidad para explorar las vías que había tapado la intransigencia nacionalista.

Porque el problema catalán está ahí desde hace décadas, tal vez siglos, y no lo cierra este fracaso del aventurerismo oportunista y su destemplada rauxa de exaltación identitaria. En cambio sí abre un resquicio para abordar sin prisas, sin rarezas y sin chantajes algunas reparaciones imprescindibles en el modelo de mutua convivencia. Y también en el marco autonómico global del Estado, cuyas costuras crujen por efecto del desgaste y de la inviabilidad financiera que es el origen de todo este alboroto. Ahora hay tiempo, hay condiciones y hay pausa. Se puede aplazar, claro, pero no tanto como para que el soberanismo se reorganice y plantee un nuevo desafío.

Entre los nacionalistas más radicales cunde estos días una expresión que define su desencanto: «Ha ganado España». Lo dicen con un desaliento despectivo y sufriente, pero en sentido integrador, inclusivo, la frase puede contener un diagnóstico de esperanza. Un liderazgo español de luces largas haría lo posible para que fuese cierto.


El problema del 3%
El Editorial La Razón 28 Noviembre 2012

Cataluña vive horas críticas, se le acumulan los problemas pendientes de solución, sus arcas están vacías, el tufo de la corrupción invade sus instituciones y las perspectivas económicas empeoran por momentos. Si algo no necesitan los catalanes son señuelos separatistas ni vanas promesas de falsos paraísos. Para empezar, hay que tomar buena nota de dos advertencias registradas ayer: una, de la agencia de calificación Fitch augurando que la Generalitat se enfrenta a graves problemas de liquidez, muy superiores a los admitidos públicamente por Artur Mas; y la otra, del propio portavoz de la Generalitat en el sentido de que en 2013 el ajuste del gasto público será doblemente doloroso porque deberá hacer recortes que por motivos electorales no se han hecho en este 2012. Si a ello le sumamos que las facturas pendientes de abonar a los proveedores rondan los mil quinientos millones de euros, se llega a la conclusión de que lo último que necesita Cataluña es un referéndum.

Sin embargo, no parece que CiU y su máximo dirigente se den por aludidos, demasiado ocupados en ganarse el apoyo de los independentistas republicanos. Si se tiene en cuenta que ERC exige una fuerte subida de impuestos, poner fin al recorte del gasto público y eliminar el copago farmacéutico, no es extraño que en la sociedad catalana cunda la perplejidad. Sobre todo porque sea elegida por CiU como aliada estratégica para los próximos cuatro años una formación radical que ha sido causante, como miembro de aquel infausto Gobierno tripartido, de la ruina que arrastra la Generalitat.

Pero no es el único motivo de asombro y escándalo para el ciudadano. La sociedad catalana asiste desde hace muchos meses a varios escándalos de corrupción que afectan a la médula de la clase gobernante, ya sea autonómica o municipal. A los conocidos casos del Palau y Pretoria, se suma otro destapado ayer no menos alarmante: la «Operación Mercurio» contra la corrupción urbanística, con la imputación de 26 personas, entre ellas destacados dirigentes socialistas como los alcaldes de Sabadell y Montcada y el secretario de Organización del PSC.

Naturalmente, todas ellas gozan de la presunción de inocencia y sobra cualquier prejuicio. No obstante, sí parece confirmarse que el cáncer de las administraciones catalanas es «el 3%», expresión acuñada por Pascual Maragall para definir la «mordida» de los contratos públicos. Una enfermedad que afecta con la misma virulencia a socialistas y nacionalistas, es decir, a los partidos que gestionan la gran mayoría de las instituciones. La situación es sumamente grave y requiere la enérgica actuación de la Justicia, empezando por desatascar el «caso Palau» y por investigar si Artur Mas y otros dirigentes de CiU poseen cuentas ocultas en paraísos extranjeros.

Cataluña
Las cuentas catalanas
Emilio J. González Libertad Digital 28 Noviembre 2012

Los resultados de las elecciones catalanas han abierto un importante periodo de grandes incertidumbres, no solo políticas, también económicas.

Como todo el mundo recuerda, Artur Mas lanzó el órdago soberanista para tratar de conseguir ese pacto fiscal con el que eludir los ajustes presupuestarios que, inevitablemente, tiene que acometer la Generalitat, porque en las circunstancias actuales resulta imposible seguir financiado los servicios y políticas públicas a cargo de la autonomía, conjuntamente con los inmensos gastos destinados a financiar la promoción y extensión del nacionalismo y con la corrupción galopante que caracteriza a las instituciones públicas catalanas. Mas no ha encontrado en el votante catalán el apoyo masivo que requería para seguir adelante con el pulso al Gobierno de la Nación, sino todo lo contrario. De hecho, después de los malos resultados que cosechó el pasado domingo lo suyo hubiera sido que dimitiese. Por desgracia, lejos de ello, quiere seguir en el poder, lo que implica mantener el desafío en materia fiscal y presupuestaria.

Para complicar más las cosas, Mas, o CiU, busca en ERC el apoyo que necesita para seguir al frente de la Generalitat, y ERC está poniendo precio a sus votos advirtiendo que no apoyará las políticas de recorte del gasto público. El PSC, que podría ser una segunda opción, insiste en lo mismo. En consecuencia, lo que cabe esperar a partir de ahora es la contestación permanente de Cataluña a la necesaria política de saneamiento presupuestario, suponiendo que las cosas no lleguen, incluso, a la rebelión fiscal.

¿Por qué puede ponerse la situación tan tensa? Pues no solo por lo exacerbado que está en estos momentos el sentimiento nacionalista, sino, sobre todo y ante todo, porque el año que viene vencen 23.000 millones de euros de deuda patriótica catalana. La Generalitat carece de los recursos necesarios para devolver ese dinero y los mercados, a partir de ahora, se van a poner muy duros con Cataluña por su negativa a ajustar sus cuentas públicas y, especialmente, por el temor a que se materialicen sus amenazas soberanistas y lleven su economía a una crisis de dimensiones similares a la que se produjo en los países excomunistas cuando cayó el Muro de Berlín.

Aquí es donde viene el problema para el Gobierno de Rajoy. Mas va a tratar de que España le financie ese dinero para después, en caso de independencia, repudiar dicha deuda, porque no sería una deuda con los mercados, sino con la odiada España. Por ello, tal y como están las cosas en estos momentos, habría que cerrar el acceso de Cataluña al fondo de rescate de las autonomías hasta que aclaren qué es lo que va a pasar y se garantice que la Generalitat, con independencia o sin ella, devolverá ese dinero. Porque igual que Pujol decía, injustamente, que Cataluña no puede seguir siendo a la vez la puta y la Ramoneta, España tampoco puede seguir siéndolo en lo referente a Cataluña.

Mas se la devuelve al PSC: ¡aquí todos somos corruptos!

Jesús Cacho www.vozpopuli.com 28 Noviembre 2012

“Vostès tenen un problema i aquest problema es diu 3%”. La frase, convertida ya en un clásico de la política catalana, y por extensión, española, fue pronunciada por Pascual Maragall el 24 de febrero de 2005 en el Parlamento de Cataluña, en el curso de una réplica a Artur Mas en la que acusó al anterior Govern de CiU de haber estado cobrando comisiones en la adjudicación de obra pública. El gallardo Mas se la envainó en tan solemne ocasión, refugiándose en su escaño no sin antes negar cualquier apoyo de su grupo al proyecto de nuevo Estatut que ya por aquel entonces estaba perpetrando, nunca mejor dicho, Maragall con la inestimable ayuda de ese patriota que ha demostrado ser José Luis Rodríguez Zapatero. Han tenido que pasar 7 años, 7 meses y 3 días para que Mas y CiU, por obra y gracia de los mossos d'Esquadra, respondan al PSC –con Maragall ya perdido en la niebla de su desmemoria- con una acusación que parece calcada de aquella, y que viene a ser una venganza en toda regla, venganza desesperada del que, en el momento más débil, decide asomarse a la ventana para gritar a los cuatro vientos que ¡aquí no se salva ni Dios: todos somos corruptos y no solo los de CiU…!

La historia, ya estarán al tanto, tiene que ver con el descubrimiento de una presunta trama de corrupción urbanística y cobro de comisiones –también del 3%, guarismo que, al parecer, es el porcentaje de curso legal en lo que a trinque se refiere en Cataluña- cuyo epicentro sería el Ayuntamiento de Sabadell (210.000 habitantes), gobernado por los socialistas, y en la que estaría involucrado nada menos que el secretario de Organización del PSC, Daniel Fernández. Semejante escándalo –además de alcalde de Sabadell, Manuel Bustos es el actual presidente de la Federación de Municipios de Catalunya (FMC)- tiene lugar apenas 36 horas después del cierre de los colegios electorales, y de unas elecciones que han supuesto un duro correctivo para los planes secesionistas de Mas y la elite política de CiU, abandonada por los votantes más sensatos, a quienes ha asustado el viaje a Ítaca (“Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado./ Así, sabio como te has vuelto, con tantas experiencias,/ habrás comprendido lo que significan las Ítacas”) de los convergentes. La relación causa efecto entre ambos episodios es más que una simple sospecha.

Lo aseguraba ayer tarde un prominente barcelonés, antaño muy cercano a la familia Pujol: “Es difícil saber el efecto que ha tenido sobre el voto la publicación por El Mundo de su famoso informe; yo particularmente creo que muy poco. Lo que sí, en cambio, consiguió, es que de repente todos nos acordáramos de algo que casi habíamos olvidado y es que estos tíos son corruptos… Con este asunto de Sabadell, han querido, enrabietados, demostrar que todo el mundo es igual”. O que, como diría un catalán de a pie, “No hi ha ni un pam de net” (no hay un palmo limpio). Alguien podrá preguntarse por qué, si ello es así, han esperado a tirar de la manta después del 25-N y no antes. La respuesta parece obvia: porque haberlo hecho así hubiera contribuido a centrar el debate electoral en lo que precisamente se trataba de tapar: la corrupción.

Naturalmente que embarrar el campo, esparcir la mierda, solo contribuye a aumentar la sensación de degradación moral que afecta a toda una clase política y a confirmar el caos en que ha devenido ahora mismo la gobernación de Cataluña. El susto que hoy embarga a cientos de miles, quizá millones de catalanes sensatos, tras el 25-N está más que justificado. La pirueta en el alambre de Mas disolviendo el Parlament, al margen de haber descartado para mucho tiempo (hay catalanistas que piensan que quizá para siempre) la aventura independentista, solo ha servido para complicar hasta lo inverosímil la gobernación de un territorio donde las cosas nunca fueron fáciles. Todas las posibles combinaciones en torno a CiU como columna vertebral de un futuro Govern parecen tapiadas por impedimentos de diversa índole. Y, paradójicamente, la a primera vista más factible, una alianza entre CiU y ERC, es la que más dificultades de fondo presenta.

La clase empresarial no quiere oír hablar de ERC en el Govern
El mundo del dinero no quiere ni oír hablar de Esquerra. De hecho ha sido la falta de apoyo, el miedo a la aventura independentista, del mundo del dinero, en general, y de la clase empresarial, en particular, lo que ha hecho naufragar la nave convergente en los arrecifes del 25-N. “Los empresarios, en general, no han ayudado a Artur Mas, lo han dejado colgado, porque la gente se ha dado cuenta de que no había una base económica ni emocional para abordar esa aventura”, asegura un empresario barcelonés, “dicho lo cual, los convergentes están hoy cabreados con medio mundo y, hables con quien hables, todo se ve negro, negro y tenso, muy tenso”.

La situación podría ser tan esperpéntica como que un Gobierno de CiU, obligado a seguir poniendo en práctica dolorosos ajustes por culpa de los destrozos causados en su día por el Tripartito, pidiera ahora ayuda para realizar esos recortes al gran responsable de tales destrozos, ERC, tanto bajo los Gobiernos de Maragall como de Montilla. Y como Esquerra sabe el rechazo que aquella alianza provocaría entre las clases medias catalanas, no digamos ya entre los empresarios, ellos mismos se encargan de aclarar que no exigirían su entrada en un Govern presidido por ese muerto viviente apellidado Mas.

El escándalo de Sabadell y su Ayuntamiento, albarda sobre albarda, parece diseñado, por lo demás, para taponar cualquier posible vía de entendimiento con el PSC. Del PPC no vamos a hablar, en buena lógica, a menos que Mas y los suyos estuvieran dispuestos a hacerse el harakiri abjurando de su obsesión independentista. “Del 25-N ha salido la peor situación de todas las posibles”, asegura otra fuente barcelonesa. “Este tío [Mas] se tiene que ir, porque lo que ha hecho no se ha visto nunca jamás en ningún sitio. ¿Para entregarle el poder a Esquerra nos metimos en este lío…? Como no van a poder aprobar los Presupuestos, preveo nuevas elecciones en el plazo de un año o antes incluso”. La sombra de Grecia como país ingobernable empieza a extenderse sobre la marca catalana. Queda por saber si el Gobierno Rajoy tiene alguna idea para intervenir en algún momento en esta incierta hora catalana. Al fin y al cabo, es el que va a tener que seguir pagando la fiesta.

Sí, pero…
José Luis Manzanares www.republica.com 28 Noviembre 2012

Sí, es cierto que el perdedor de las elecciones catalanas se llama, para muchos españoles dentro y fuera de Cataluña, Artur Mas, conocido anteriormente por Arturo. Lidera la formación política Convergencia y Unió, que ha obtenido 51 de los 135 escaños con que cuenta el Parlamento de la Comunidad Autónoma, muy lejos por lo tanto de sus rivales más inmediatos: ERC con 21, PSC/PSOE con 20 y PP con 19. Un gran triunfo que deja de serlo si se repara en que ha perdido doce de los parlamentarios que tenía antes de convocar estas prematuras elecciones. Esperaba conseguir la mayoría absoluta pero se equivocó. Le ha fallado tan estrepitosamente su olfato político que hoy no aparece siquiera como un vencedor pírrico, sino como un perdedor neto.

Artur Mas quiso jugar el papel de Moisés y salvador de la patria, encaramándose sobre el pedestal cuasi religioso de un nacionalismo de diseño, y ha terminado con la figura descompuesta, por utilizar una expresión taurina. Había que verle con su equipo en TV. El rostro compungido de todos ellos recordaba el triste final del cuento de la lechera. Ni una media sonrisa, porque se les había acabado, al menos por ahora, un sueño vendido a bombo y platillo. Una imagen de esas que valen más que mil palabras.

Sí, también es cierto que los avances de Ciutadans y el nuevo escaño del PP compensan el fuerte retroceso del PSOE/PSC entre quienes -no sin matices, por eso del Estado federal que postulan los socialistas- se oponen a la secesión de Cataluña. Puede que el señor Mas haya perdido credibilidad con sus sobreactuaciones. Puede que CiU le mande a la reserva después de agradecerle los servicios prestados. Y puede que la formación regrese a su tradicional nacionalismo, más activo y práctico que mesiánico.

Pero Esquerra Republicana de Catalunya ha ganado lo que CiU ha perdido y, tras el radical viraje del centroderecha hacia la independencia, el separatismo es hoy bastante más fuerte que antes. Pero el descalabro de los convergentes no ha sido óbice para que los enemigos de la unidad de España ocupen dos tercios de los escaños en el Parlamento Catalán. Pero la política de Mas ha abierto entre los propios catalanes y también entre Cataluña y el resto de España profundas heridas que tardarán mucho tiempo en cerrarse. Pero si el Gobierno continúa tolerando que desde las instituciones del Estado, empezando por la Generalidad, se fomente la secesión y se incumplan las leyes de España y las sentencias de sus Tribunales, más pronto que tarde volveremos a las andadas.

Sí, podemos estar satisfechos, pero sin echar las campanas al vuelo.

Más: Un "cadáver" peligroso para Cataluña y para CiU
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 28 Noviembre 2012

Los catalanes lo dejaron K.O en las urnas. Los llamó a aclamarle y lo que hicieron fue votarle en contra. Artur Mas, “sonado”, con el mentón temblando por el golpe y las perdidas, 120. votos, ocho puntos abajo y doce escaños menos, añadió en su comparecencia un ridículo balbuceante y embarullado donde lo único en claro fue la petición desesperada de socorro a ERC para proseguir en su desvarío. Flanqueado por Duran i Lleida (Jeckill i Hide) que lo contemplaba venenosamente y meditaba movimientos cangrejiles y nuevo cambio de caparazón y por la presidenta del Parlament con cara de haber dejado de serlo, Mister Más era la viva representación del “cadáver” político que no acepta el entierro y está dispuesto al “vudú” que sea para seguir figurando en la procesión aunque sea como “expuesto”.

Es un cadáver político, pero es un cadáver muy peligroso. Para Cataluña y para su partido. A CiU la ha llevado a la debacle, la ha desquiciado, descuajado de raiz y de formas, puesto a los pies de su rival a quien ha entregado y se ha entregado atado de pies y manos. ERC, de quien Mas ha sido su mejor candidato, al reconocer su discurso, su propuesta y su estelada bandera como las “buenas”, tiene en la actual deriva la única llave. Es el único socio posible en el delirio de independencia y en ese camino los únicos que el domingo ganaron y que seguirán obteniendo beneficios. Para que Más siga, ha de convertirse en el esclavo de ERC, en su títere y será quien marque el paso.

Pero esta es la única solución, cerrados todos los otros y anteriores caminos por su salto en el vacio con PSC y PP, para Más y para los Pujol que el arropan como parte de la “familia”, incluso en Suiza, ¿pero lo es para CiU?. Sería de ciegos no percibir que por ahí van a la definitivo desastre. Hoy saben que Más y su mantenimiento les cuesta la vida y hasta la bolsa les cuesta. Es letal para ellos pero también lo es para Cataluña. Valga una simple reflexión ¿si el independentismo de Mas-Puyol expulsaba de Europa, encogía de temor a los empresarios y desterraba al famoso “seny”, que no les espantará uno dirigido por los ERC?. En ese sentido la viabilidad de la apuesta referéndum-independencia aparece como una posibilidad definitivamente traumática y extremista que muchos, y entre ellos bastantes de CiU, contemplan con creciente pavor.

No es el único problema. Hay otro esencial, grave y contradictorio en grado sumo. En esa única posibilidad del Gobierno CiU-ERC a que se ve abocado ¿como casan las medias de ajuste, los recortes, la política económica desarrolada? ¿Los acepta ERC? ¿Gira 180 grados CiU? ¿Cómo unen posiciones totalmente contrarias e irreconciliables?. Lo harán porque por poder a todo se renuncia pero ¿a que les conducirá, como van a ponerlo en practica y como van a explicarlo cada uno a los suyos?.

Más tiene a su partido, al que ha conducido a esta tesitura, en un trascendental dilema y en realidad la única y verdadera solución es su propia retirada, su dimisión inmediata. Por Cataluña no lo hará, de eso nada, pero puede que por el partido no le quedé más remedio que hacerla o a hasta le obliguen a ello.

Este es el debate y lo esencial del paisaje de poder tras el veredicto de las urnas. Para el resto de los resultados lo mejor es ir a la limpieza de las matemáticas. La perdida de CiU es casi simétricamente la ganancia de ERC. El otro gran perdedor es el PSC, el que con Maragall arrumbara principios ante el nacionalismo y con Montilla se convirtiera en su entregado tonto útil es hoy un alma en pena del cuerpo que fue hegemónico. Los socialistas catalanes caminan un paso por delante en las debacles del conjunto de España. La estrepitosa derrota de Montilla, que en realidad no ganó nunca y estos lodos son aquellos polvos con ERC, prologó la del PSOE. Ya había caído a 38 escaños con los que gobernó en 2006 y de ahí se derrumbo a 28 y un exiguo 18,3. Ahora en caída libre han bajado a menos del 15%. Y a 20 escaño. Si antes de ellos las caídas de gallegos y vascos del 30% a la cota de 20% se visualizaron como hecatombe ¿cómo se califica esto, como “digno” que dice López?. Y lo que es peor, los socialistas en plena dispara de sus votos son superados en los tres lugares por otras fuerzas de nacionalismo que se califica de radical y izquierdas. Su peligro es dejar de ser la fuerza referente en el campo de la izquierda a nivel de España entera. Y de nuevo la matemática canta. De sus votos y 8 escaños perdidos 6 han ido para Ciudadanos, el otro vencedor moral de la noche, con su discurso limpio y claro, sin atadura ninguna. El PP puede darse también por satisfecho. Con la que le cae encima por su condición de Gobierno no sólo pasa la prueba sino que sube, aunque mínimamente, y obtiene sus mejores resultados, casi pegado ya allí a los socialistas, en un territorio siempre hostil y donde antes les separaba una sima. Y en Barcelona capital y en Tarragona provincia se convierten en segunda fuerza política.

Cataluña
El 'Molt Honorable' en su laberinto
Mikel Buesa Libertad Digital  28 Noviembre 2012

Los resultados de las elecciones catalanas no han podido ser más frustrantes para el Molt Honorable President de esta comunidad autónoma. Aupado por una Diada que no convocó, pero que sí promocionó con todos los recursos de la Generalitat, se introdujo en el laberinto electoral con el entusiasmo de los neófitos, creyendo que saldría de él aupado hacia la jefatura de un Estado nuevo, del Estado de la redimida nación catalana. Lo hizo porque oía el susurro de las voces ancestrales de una patria postergada a la que prestaban su eco los peritos en encuestas, los chamanes capaces de penetrar en el sentimiento profundo de la sociedad y los voceros subvencionados de los medios de comunicación.

Todo en vano. Los catalanes de a pie esta vez sí que fueron a votar y expresaron en sus papeletas una variedad de opiniones tan extensa como el pluralismo que impregna los pueblos y ciudades en los que viven. El resultado no ha sido otro que el aumento de la fragmentación del Parlament a costa de la reducción de los escaños con los que puede contar el Molt Honorable –y, de paso, el partido socialista–, lo que le coloca en la incómoda posición de tener que depender del voto de quienes preferiría ver lejos de su casa porque le van a humillar recordándole lo limitado de su poder mientras le vacían los bolsillos y le exigen que tome las decisiones políticas que le pondrán en el borde del abismo.

Que el resultado de estas elecciones sitúa a Artur Mas ante un laberinto de inextricable salida política no se le oculta a nadie. Por una parte, sus pretensiones independentistas podrían encontrar la cooperación de ERC, aunque con un importante coste en términos de poder que le conducirá a ver constreñida su capacidad de iniciativa y sus posibilidades de manejar los tiempos. Por otra, esa misma cooperación se convertirá en una pesada losa para dar continuidad al inevitable programa de ajuste del sector público que, en este momento, es la garantía de la obtención de la liquidez necesaria para poder sostener la Administración autonómica. A este respecto, el Ministerio de Hacienda ya ha advertido de que "cualquier ayuda del Fondo de Liquidez Autonómica –sobre el que ya pende el pago de las nóminas y la devolución de la deuda– está condicionada al cumplimiento del objetivo de déficit", lo que significa que si en lo que va de este año ya se han recortado los gastos en un cinco por ciento, el que viene habrá que hacer lo mismo para dejar el déficit en la mitad del de ahora.

Mientras tanto, Oriol Junqueras, con el aval que le da el éxito electoral de la Esquerra, ya ha señalado que lo suyo no es la política de austeridad, obligando así a Mas a reconocer públicamente, en un ejercicio de funambulismo político para el que está mal preparado: "Lo que ha dicho no me parece mal". Se avecina, por tanto, una etapa de extraordinaria inestabilidad, de tiras y aflojas, en la que las diatribas catalanas se mezclarán con las exigencias del Estado, tanto en el terreno político como en el económico.

A su vez, las dificultades de Cataluña colocarán al Gobierno de Mariano Rajoy ante los límites de su propia acción política. En el terreno económico, los problemas de las Administraciones Públicas los ha fiado al cumplimiento de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, lo que en la previsible deriva catalana conducirá a la ineludible aplicación de medidas de cumplimiento forzoso y, con ellas, a la invocación del artículo 155 de la Constitución. Pero, como ha destacado Santiago Muñoz Machado en su recién publicado Informe sobre España, esa invocación puede "chocar con conflictos de poderes territoriales muy difíciles de superar". El profesor Muñoz Machado ha recordado también que el artículo 155 es un precepto copiado de la Constitución alemana de Weimar, y que su aplicación "no pudo ser más nefasta para la historia de Alemania", porque condujo, a través de Von Papen, al "control de las instituciones alemanas por el partido nazi".Y ha añadido que, en lo referente a la estabilidad presupuestaria, "probablemente no existe más que [la] alternativa [de] que el Estado no utilice [las] competencias excepcionales" que le otorga la Ley.

Y en el terreno político, la deriva secesionista catalana planteará también la necesidad de adoptar medidas excepcionales para poner freno al incumplimiento, por la vía de los hechos, de la legalidad constitucional, con lo que, sin duda, acabará planteándose una crisis de muy complicada resolución política y jurídica que podría poner en cuestión no sólo la continuidad del gobierno catalán, sino la estabilidad misma de las instituciones democráticas. Será en ese momento cuando el Molt Honorable Mas tal vez evoque los pasajes finales de El general en su laberinto, en que Gabriel García Márquez describe los últimos momentos de Simón Bolívar:

Al general (...) lo estremeció la revelación deslumbrante de que la loca carrera entre sus males y sus sueños llegaba en aquel instante a la meta final. El resto eran las tinieblas. "Carajos", suspiró. "¡Cómo voy a salir de este laberinto!".

Cataluña
Un Parlament para soñar
Pablo Molina Libertad Digital 28 Noviembre 2012

Hay quien opina, en contra de toda evidencia, que la secesión de Cataluña sería una tragedia nacional que hay que evitar por cualquier medio. Estos defensores contumaces de la permanencia de Cataluña en España han interpretado el batacazo electoral de Artur Mas como la garantía definitiva de que esto de la secesión no tiene ya mucho recorrido. En cambio, los que somos partidarios de que Cataluña salga de España, y cuanto antes mejor, vemos con gran optimismo la nueva configuración del Parlamento catalán.

Oriol Junqueras, referente intelectual de los partidarios de la independencia, lo ha explicado con suficiente claridad haciendo una cuenta muy sencilla para saber cuántos diputados autonómicos están a favor de la secesión. Al líder de ERC le salen "casi dos tercios" del nuevo Parlament, es decir, casi 90 diputados, cifra que coincide con la que Federico Jiménez Losantos defendía en solitario a las seis de la mañana de este mismo lunes, cuando afirmaba que de 135 diputados, 87 son claramente separatistas. Se trata de la suma de los escaños de CiU, ERC, ICV y la CUP, que ya han dejado clara su voluntad de iniciar el proceso para la secesión de Cataluña con la celebración de un referéndum a la mayor brevedad posible. Pero el panorama general es todavía mejor para los que no vemos la hora de que Mas y Junqueras, con Durán y Lérida en segundo plano agarrado a sus muletas, declaren desde el balcón de la Generalitat la creación del Estat Català.

El PSC, uno de los partidos que supuestamente está en contra de la independencia, apoyaría la celebración del referéndum "siempre que [fuera] legal". Dado que ninguna consulta sobre un supuesto anticonstitucional –y la secesión de un territorio lo es en grado sumo–, puede estar amparada por las leyes, la prevención impuesta por el PSC no puede ser admitida más que como una chorrada elaborada simplemente por razones electorales. O sea que, llegado el caso, los socialistas aceptarán la consulta popular y, lo que es mejor, muchos de sus todavía votantes apoyarán la independencia.

Sobre el PP catalán baste señalar que muchos pagaríamos, señores, pagaríamos por ver a Alicia Sánchez-Camacho explicar a los votantes albaceteños del PP que, a cambio de que los nacionalistas se sientan cómodos, el Gobierno va a esquilmarles todavía más el bolsillo para mejorar el actual sistema de financiación de Cataluña, ya de por sí tremendamente abusivo. Como la independencia, por lo que se ve, es para el PP local sólo una cuestión de dinero, no es previsible que haya tampoco en este sector una oposición berroqueña que pueda hacer descarrilar el proceso una vez iniciado.

La conclusión de este análisis pormenorizado es evidente: el único partido con presencia en el Parlamento catalán que se opone con coherencia a la independencia de Cataluña, porque quiere la igualdad de todos los españoles, es Ciutadans, con sus nueve diputados. O lo que es lo mismo, de 135 parlamentarios catalanes, 126 estarían a favor de cambiar de una u otra forma el régimen jurídico, político y económico actual de Cataluña. Normal que los partidarios de la independencia de España, sojuzgada por el nacionalismo catalán desde hace ya más de treinta años, estemos muy, muy esperanzados con este flamante Parlament.

El error del 12 de septiembre
Francesc de Carreras La Vanguardia  28 Noviembre 2012

Catedrático de Derecho Constitucional de la UAB

Se cuenta que un conocido periodista barcelonés recibió el 12 de septiembre pasado, el día después de la no tan histórica manifestación, dos llamadas telefónicas, una de Oriol Pujol y otra de Duran Lleida. Ambos preguntaron lo mismo: "¿Qué debemos hacer?". Ello significa que los secretarios generales de Convergència y de Unió no tenían decidido, todavía, qué camino tomar: si ponerse al frente de la manifestación o integrarla en el plan que previamente se habían trazado.

¿Cuál era ese plan? Artur Mas lo denominaba desde hacía dos años "transición nacional", es decir, el itinerario que debía recorrer Catalunya para separarse de España y constituir un Estado propio. Las fases eran las siguientes. Primera, reclamar el concierto económico sabiendo de antemano que pedían un imposible para así ir cargándose de razón, acumular fuerzas y ganar nuevos adeptos a la independencia. Esta fase debía durar cuando menos un año más, hasta fines del 2013, justo antes de entrar en el conmemorativo 2014. Sería entonces cuando se plantearía la segunda fase: unas elecciones con un programa basado en el llamado derecho a decidir que debería dar paso a la independencia. Cómo se llegaría a este punto no estaba todavía definido; había que estudiarlo con calma. Ya era un plan suicida. La noticia es que el suicidio se ha adelantado

La manifestación del 11 de septiembre era un hito más en todo el proceso. La intención era demostrar la fuerza de CiU en la primera, pero no última, negociación con Rajoy sobre el pacto fiscal. Pero se encargó la organización de la manifestación a la ANC, entidad de reciente creación, controlada por ERC y por los sectores más independentistas de CiU. El lema no fue "Por el pacto fiscal" sino "Por un Estado propio dentro de Europa". Este fue el primer error: se cambió el objetivo y, tras el enorme éxito, Artur Mas se vio empujado a pasar a la segunda fase, a la del derecho a decidir y la independencia. Todo se trastocó: el pacto fiscal ya era una antigualla; el error se había consumado.

En lugar de tomar nota de la manifestación, Mas pasó a encabezarla e, inmediatamente, la correlación de fuerzas experimentó un súbito cambio. Primero, porque no todos los que apoyaban el pacto fiscal estaban de acuerdo en recorrer el camino hacia la independencia. Segundo, porque tal desafío estimuló a muchos abstencionistas a votar en contra. Tercero, porque estando de acuerdo con la opción independentista, muchos pasaron a confiar más en ERC que en CiU, más en el original que en la copia.

Además, a partir del 11 de septiembre los errores de Mas fueron muchos, se notó que estaba improvisando, que el paso que había dado no estaba bien meditado. El principal error fue decir que seguiríamos en la UE cuando no era así. Entrar en la OTAN sin el gasto que supone mantener un ejército propio, fue la opinión de un amateur de la política. Que el ahorro fiscal que suponía separarse de España compensaba económicamente los nuevos gastos que comportaba un Estado propio, se vio enseguida que era un cálculo errado. El nacionalismo económico fundado en el famoso déficit de la balanza fiscal cada vez se fue pareciendo más al cuento de la lechera. La ilusión que pretendía sustituir a la realidad se fue desenmascarando semana tras semana. La ruptura civil interna asustaba cada vez más. Así se llegó al día de las elecciones: el movimiento nacionalista se fracturó en dos sectores, CiU y ERC, muy difícilmente asimilables. Mas se dejó arrastrar por una manifestación y no supo liderar un movimiento.

Hoy Artur Mas es un líder caído, definitivamente, aunque haya que dar tiempo al tiempo para que esto se cumpla. Pero sería injusto atribuirle a él toda la culpa del fracaso. Ibarretxe fue empujado por Arzalluz, Mas lo ha sido por Jordi Pujol. El viejo líder, que parecía moderado por pragmático pero que en realidad es un fundamentalista, ha auspiciado desde su propia fundación, en sus cartas semanales, que España era un estorbo para Catalunya y que esta debía emanciparse de su tutela. Artur Mas no ha sido un instrumento de los catalanes, como solía decir, sino un instrumento de Jordi Pujol y del núcleo duro de CiU, el llamado pinyol. Una razón más para que haya pasado a ser un líder caído, un hombre sin autoridad, sólo respaldado por quien aún la tiene, el antiguo presidente.

Artur Mas ponía la noche del domingo la misma cara que Ibarretxe cuando descendía de la tribuna del Congreso sabiendo que había fracasado su plan. CiU debería pensar en el recambio, encontrar a su Imaz o a su Urkullu, si quiere sobrevivir. La decadencia electoral del PSC empezó cuando pactó en el año 2000 con ERC. Esto lo deberían tener en cuenta los dirigentes de CiU. Quien se arrima a ERC se quema; quien la quiere imitar, también. Desde el 12 de septiembre pasado Convergència ha querido interpretar el papel de ERC y ha fracasado estrepitosamente. Si ahora se acerca a ella, se quemará.

No tengo autoridad para hacer recomendaciones a CiU. Pero si la tuviera les diría sinceramente que cambiaran de orientación y de líderes. Líderes que quisieran ser el Bismarck de España y no el Bolívar de Catalunya.

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El alcalde de Sabadell y la alcaldesa de Montcada, también entre los encausados
El virus de la corrupción se extiende al PSC
Dos días después de las elecciones y con todas las miradas puestas en las cuentas en Suiza,
los socialistas viven su propio terremoto con la imputación de dos cabezas visibles del partido.
Joan Planes La Razón 28 Noviembre 2012

BARCELONA- Dos días después de se conseguir los peores resultados de su historia en unos comicios autonómicos, un torpedo explotó en la línea de flotación del PSC. Una operación dirigida por el titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Sabadell y la Fiscalía Anticorrupción de Barcelona destapó unas supuestas irregularidades por corrupción urbanística, por la que están imputados el hasta ayer secretario de Organización y número dos del partido, Daniel Fernández, y el alcalde de este municipio y presidente de la Federación de Municipios de Cataluña (FMC), Manuel Bustos. Los Mossos d’Esquadra detuvieron ayer a doce personas e imputaron a otras 26, entre ellas la también alcaldesa socialista de Montcada i Reixac, María Elena Pérez. La Policía Autonómica registró incluso la sede del PSC en Barcelona.

Los Mossos también registraron del Ayuntamiento de Sabadell, además de 41 empresas y sociedades y una quincena de domicilios particulares. La «operación Mercurio» comenzó en 2010 y explotó ayer, aunque, según ha podido saber LA RAZÓN, estaba lista antes de comenzar la campaña electoral. Fernández renunció temporalmente a sus cargos dentro del PSC, hasta que se clarifique su implicación en el caso, mientras que Bustos dejó su cargo de secretario de Política Municipal de los socialistas catalanes. No obstante, Bustos seguirá de momento como alcalde de Sabadell, mientras que Fernández continuará como diputado en el Congreso a la espera de entrar en el Parlament (era el número 6 de la lista). Según la investigación, la imputación de Fernández se basa en una llamada que hizo a la alcaldesa de Montcada solicitando trabajo para una tercera persona.

La Fiscalía investiga una «trama político–empresarial» dentro del Ayuntamiento de Sabadell, en la que estarían implicados empresarios y miembros del PSC. Según el Ministerio Público, los miembros de esta trama exigían un depósito previo mínimo de 120.000 euros para acceder con ventaja a las adjudicaciones de contratación pública, aunque la cantidad podía variar en función del presupuesto de la construcción a ofertar. Este depósito se destinaba a un fondo perdido que «finalmente se repartía entre los políticos y funcionarios involucrados en los hechos, así como en el pacto implícito y apalabrado de un 3 por ciento en dinero negro, una vez acabada la obra, sobre el total del presupuesto final». La Fiscalía investiga si este dinero negro era colocado en cuentas legales, si se repartía o se blanqueaba.

Los delitos en los que han podido incurrir los integrantes de esta trama son prevaricación, cohecho, tráfico de influencias, falsificación documental, infidelidad en la custodia de documentos, negociaciones y actividades prohibidas a funcionarios públicos y omisión del deber de impedir delitos o de promover su persecución.

La investigación golpea de lleno a la cúpula del PSC. Bustos convocó una rueda de Prensa poco después de conocerse su imputación, y pidió que «la Justicia tiene que actuar con rapidez para poder demostrar que mi actuación al frente del Consistorio ha sido honesta y transparente, en todo momento he cumplido estrictamente la ley». «Estoy muy tranquilo», insistió.
Por su parte, Fernández, que ha dirigido la campaña electoral del PSC, supeditó mantener sus cargos a que se confirmara su imputación, hecho que ocurrió pocos minutos después de esta declaración. También dijo que está «tranquilo».

Javier Godó: el monárquico y Grande de España que acabó haciendo la campaña a los republicanos secesionistas
Como dueño de ‘La Vanguardia’ ha emprendido un viaje hacia el separatismo que, lejos de beneficiar a Mas, ha acabado dando un tremendo espaldarazo a los republicanos
 www.lavozlibre.com 28 Noviembre 2012

Madrid.- Paradojas de la vida, Javier Godó (71 años), hijo de un procurador de Franco, monárquico, con el título de ‘Grande de España’ y hasta hace no mucho totalmente contrario a la secesión de Cataluña, ha terminado haciendo la mejor campaña electoral posible a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC).

Como dueño de ‘La Vanguardia’ ha emprendido un viaje hacia el separatismo, poniendo su diario al servicio de los planes de Artur Mas. Sin embargo, con sus continuas informaciones a favor de la independencia -este diario llegó a censurar una encuesta encargada por ellos mismos en la que la mayoría de los catalanes se mostraban en contra de separarse de España e incluso alentó una manifestación ilegal en apoyo a Mas en la misma jornada de reflexión- lejos de beneficiar al líder de CiU ha acabado dando un tremendo espaldarazo a ERC.

Y es que la formación que lidera Oriol Junqueras ha sido la que más se ha aprovechado del batacazo en las urnas del presidente en funciones de la Generalitat. Los independentistas han preferido el original a la copia y, mientras que CiU se ha dejado 12 escaños, ERC ha aumentado en 11 diputados su representación en el Parlamento catalán, haciéndose imprescindible para Mas si éste quiere seguir adelante con su desafío secesionista.

Precisamente este martes, el periodista y escritor Alfonso Ussia se refiere en su artículo del diario ‘La Razón’ al viaje hacia el independentismo de Javier Godó, al que ve como el candidato ideal para heredar el liderazgo de CiU tras el fracaso de Mas. “Ahora habrá que encontrar al hombre que sepa administrar el más que notable apoyo que la derecha catalanista tiene. No podrá pertenecer al clan de los Pujol, y menos aún al de Mas y compañía. Y creo que he encontrado al hombre y al nombre. Al hombre, al nombre y al título. El conde de Godó”, señala.

“Godó, que se lo ha encontrado todo hecho en la vida sin tener que dar un palo al agua, puede pasar a la Historia como el primer Grande de España que lleva a Cataluña a su ruptura con España. La labor que, a tal efecto, ha desarrollado su periódico ‘La Vanguardia’, puede calificarse de excepcional. […] Su abuelo recibió el título de Alfonso XIII. Franco trató con enorme cariño a su padre, que le devolvió lealtades y cortesías. Y el Rey, le concedió la gracia de la Grandeza de España, creyendo que la merecía. Con ese ropaje exterior de conde del reino y Grande de España, Godó ha puesto todo su poder de ‘La Vanguardia’, que en Cataluña es casi omnímodo, al servicio del independentismo”, continúa.

“Y ese sacrificio, Cataluña lo tiene que premiar. Otra cosa es que la Diputación de la Grandeza y los Títulos del Reino le recrimine públicamente su deslealtad, pero no es de esperar semejante muestra de coherencia. El único problema de Godó es su falta de atractivo cuando se expresa en público. Un primer Presidente del Estado Independiente de Cataluña está obligado, entre otras cosas, a hablar bien y hacerlo correctamente en catalán, ese idioma que despreciaban sus antepasados porque sólo lo dominaba la clase baja. Pero hay tiempo para que lo aprenda”, añade.

El profesorado de Menorca impide la libre elección de lengua
Padres de Menorca denuncian las trabas sufridas para poder elegir libremente la lengua de escolarización de sus hijos, tal como indica la ley, por parte de los equipos directivos de las escuelas, mayoritariamente nacionalistas.
A.V. http://www.dialogolibre.com  28 Noviembre 2012

La Fundación Círculo Balear (FNCB) se ha hecho eco de las quejas de padres menorquines, que han denunciado la politización en las aulas por parte del profesorado catalanista. Círculo Balear ha manifestado que "estos padres, principalmente de Mahón, aunque también de otros municipios, nos hacen llegar sus quejas respecto a todas las trabas sufridas para poder elegir libremente la lengua de escolarización de sus hijos y por el adoctrinamiento en las escuelas".

Los padres ha confirmado que "los equipos directivos de los centros educativos, mayoritariamente nacionalistas, nos impiden el libre ejercicio del derecho a elegir, coaccionándonos para que no escolaricemos a nuestros hijos en el idioma oficial del Estado, y lo hagamos en catalán."

Además, la entidad constitucionalista también ha recibido quejas de aquellos que superaron los obstáculos y eligieron el español como lengua de escolarización ya que "tampoco se les enseña en esta lengua y son ninguneados por los docentes". La FNCB considera que "mantener la imposición del catalán es la principal reivindicación en los centros educativos, que se intenta disfrazar, en algunas ocasiones, como protestas contra los recortes en el sector".

Jorge Campos, presidente del Círculo Balear, ha puesto el foco en el sindicato independentista STEI-i que "intenta convertir los colegios en centros de apología pancatalanista y en altavoces políticos contra el Gobierno Balear, manipulando y adoctrinando a alumnos menores de edad". Además, ha dicho Campos, el Gobierno conoce estos hechos, que son ilegales, "y no ha hecho, ni hace nada, por evitarlo".

Al presidente de la FNCB no le cuadran las cifras: "Los datos ofrecidos por la delegación de Educación en Menorca demuestran que el proceso de elección de lengua está adulterado por las acciones ilegales de los centros educativos mayoritariamente controlados por los catalanistas. Que tan sólo un 9% de los padres de Menorca eligieran el español como lengua vehicular para la primera enseñanza, según datos oficiales, demuestra que no tuvieron la libertad para hacerlo. Ya que, al final del curso pasado, un grupo de padres recogió, con sus propios medios, sólo en Mahón, 3.800 firmas solicitando poder elegir el español como lengua de enseñanza. Lo que supone aproximadamente más de un 28% de los alumnos de la capital menorquina".

Las casi 4.000 firmas se registraron en la Delegación Territorial de Educación en Menorca con el siguiente encabezamiento textual: "Los abajo firmantes solicitamos a la Conselleria de Educació del Govern Balear que tome las medidas oportunas para que los hijos de ciudadanos castellanohablantes (y también los hijos de quien así lo desee) puedan estudiar en castellano, siendo ésta tambien lengua oficial en nuestra comunidad autonoma, garantizando de igual forma el correcto conocimiento del catalán". Los padres no han recibido aún respuesta.

La Fundación Círculo Balear exige al Gobierno de Bauzá que cumpla su promesa electoral de libre elección de lengua en todas las etapas educativas, compromiso que facilitó su mayoría absoluta.

Frente a los aires separatistas
DENAES despliega una gran bandera española en Montjuic
 www.gaceta.es 28 Noviembre 2012

Los jóvenes de la asociación llaman a acudir a la manifestación del 6 de diciembre bajo el lema: 'España somos todos'.

Un grupo de jóvenes de la asociación DENAES en Barcelona desplegaron una gran bandera de España en la muralla del emblemático castillo de Montjuic, en Barcelona.

Con ésta réplica, los jóvenes de DENAES responden a las provocaciones separatistas y aprovechan para animar a los catalanes a acudir a la manifestación que se celebrará en Madrid el próximo día 6 de diciembre bajo el lema "ESPAÑA SOMOS TODOS".

Los jóvenes DENAES responden al diputado nacional por Esquerra Republicana de Catalunya Alfred Bosch, que desplegó una bandera "estelada" en el Congreso de los Diputados, sede de la soberanía nacional.

Este castillo barcelonés tiene un significado especial para los nacionalistas catalanes, ya que en él fue fusilado el 15 de octubre de 1940 el que fue presidente de la Generalitat Lluís Companys.


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