AGLI Recortes de Prensa    Viernes 7  Diciembre 2012

España: a pesar del drama político, hay espacio para el optimismo
Francisco Rubiales Periodista Digital  7  Diciembre 2012

Aunque la realidad española refleje un panorama siniestro y decepcionante, pleno de pesimismo, también existe espacio en España para un optimismo político creciente y cargado de esperanza. Hace diez años, los políticos robaban y delinquían sin trabas y sin que los ciudadanos se dieran cuenta. La cobertura mediática y la ignorancia convertían en opacos e invisibles los errores, traiciones y carencias de la clase política, pero hoy han cambiado las cosas, los medios de comunicación sometidos al poder ya no son tan creíbles, el ciudadano ha aprendido a ser crítico y los políticos, como debe ocurrir en democracia, temen al ciudadano y sienten respeto a la fuerza de la opinión pública.

Zapatero fue obligado a salir de la política por una rebelión popular de rechazo y desprecio que amenazó de muerte al PSOE. Ese partido, en otro tiempo hegemónico, sigue cayendo en picado y perdiendo apoyo popular, todo por culpa de sus corrupciones, abusos de poder, arbitrariedades y por haber sostenido en la Moncloa a un insensato Zapatero que cavó como nadie la sepultura de España. Una década antes, políticos sin valores que cultivaron la corrupción, la arrogancia y la lejanía de la democracia, como Felipe González y José María Aznar, pasaron por el poder entre aplausos, sin que el pueblo se diera cuenta que eran unos gobernantes mediocres, sin altura, sin grandeza y merecedores de repudio.

España, a pesar de sus sufrimientos y de soportar todavía la bota de una casta política que ha sustituido el servicio al ciudadano, la sensatez, la democracia y la decencia por el egoísmo, la avaricia, la opresión y la corrupción, está avanzando notablemente y está creando las bases para que en el futuro no puedan existir en la cúspide del poder mediocres e ineptos sin entrañas como González, Aznar, Zapatero y Rajoy.

Hasta José María Aznar lo admite: "Los políticos son ahora un problema grave para España".
Los políticos se sienten acosados, contratan a mas policías y empiezan a sentir un saludable miedo a una ciudadanía que ya no está dispuesta a soportar tiranías y abusos. Los políticos ya no pasean por las calles, ni van de compras. No se atreven porque le temen a los pitidos y abucheos de un pueblo que no les quiere. Si eso es democracia, que venga Dios y lo vea. Eso es una tiranía vulgar, camuflada y travestida con ropajes democráticos falsos e hipócritas.

Un lector habitual de Voto en Blanco me preguntaba en la calle, hace unos pocos días, si podía escribir algo optimista y prometí complacerle. Con este artículo pago mi deuda y aseguro a mis lectores que, aunque el compromiso de este blog es ser crítico, denunciar los desmanes y reflejar con verdad una realidad que, por su naturaleza, es pesimista, también debe recoger las gotas de optimismo que empiezan a caer sobre nuestras vidas: los ciudadanos aprenden; ya saben que no hay partidos buenos y malos, sino que casi todos son mas o menos iguales y que el problema mayor de España son sus partidos, profundamente antidemocráticos, y sus políticos, en su mayoría ineptos, corruptos, avarientos y nada demócratas. La gente sabe que lo que falla es el sistema y sabe también que la solución no es castigar a un partido votando a su oposición. También está aprendiendo a desconfiar de los medios de comunicación, a los que ya identifica con el sometimiento al poder y la traición a la verdad y a la ciudadanía.

El crecimiento de la abstención, del voto en blanco, de la crítica en las redes y del rechazo a los abusos y arbitrariedades de la "casta" son claros síntomas de avance que destilan optimismo. La gente exige a los políticos que dimitan, que devuelvan lo robado y que paguen con cárcel sus abusos y canalladas. Hace poco más de una década, los mismos que hoy se sienten señalados y despreciados, robaban con impunidad absoluta y entre aplausos de un público idiotizado e ignorante.

La presión popular está empezando a notarse y a tener peso, a pesar de que el festival del pueblo que reclama y exige apenas ha empezado. La conciencia crece entre los ciudadanos y se hace fuerte en sectores decisivos e influyentes, como la justicia, el derecho, el empresariado, las fuerzas armadas y algunos grupos, todavía minoritarios, del periodismo, el funcionariado, la sanidad y otros. Pronto, las canalladas tendrán en España un alto precio y los sinvergüenzas empezarán a sentirse incómodos en la politica. Mas pronto que tarde, los partidos políticos tendrán que reformarse o morir, aplastados por el desprecio de una sociedad que ya no tolera abusos de poder, torpezas y corrupciones.

Miles de jueces y abogados se han echado a la calle para protestar por la inicua ley de Gallardón que elimina la justicia gratuita en España, obligando al ministro a retroceder y a esgrimir excepciones y excusas. La oposición de los vecinos a los desahucios ha creado un estado de opinión que ha obligado al insensible gobierno de Rajoy a decretar una moratoria para que los más desposeidos puedan conservar sus viviendas dos años más. El catalán Artur Mas ha sido castigado en las urnas no sólo por su imagen de político corrupto, sino por haber conducido a los catalanes, con frivolidad y temeridad, hacia el borde de un conflicto que podría haber generado violencia y dramas incalculables. El movimiento 15 M, cuando nació, antes de que fuera prostituido por los partidos políticos infiltrados, hizo temblar al sistema con su fuerza de protesta ciudadana. Son símbolos de que en la España impune e injusta que han creado los políticos como coto privado de caza, las víctimas se rebelan y plantan cara a los predadores.

La palabra mágica en la actual política española es la "regeneración", un concepto brillante y una bandera ilusionante y ganadora que está esperando a que alguien se atreva a enarbolarla para dar comienzo así a la mas esperanzadora revolución ciudadana imaginable, todo un acontecimiento que enfrentará a ciudadanos y a políticos sin decencia ni ética, una lucha hermosa que se convertirá en el eje del presente siglo y en el punto de partida para crear un mundo mejor, realmente democrático y libre de comisionistas, corruptos, canallas y delincuentes impunes y con poder.

Voto en Blanco

Hacer cumplir la Constitución, el mejor homenaje
EDITORIAL Libertad Digital  7  Diciembre 2012

El Día de la Constitución ha sido un fiel reflejo del estado de la Nación: un desangelado homenaje oficial en la Cámara Alta, con la notoria ausencia de la mayoría de las autoridades políticas; las fuerzas nacionalistas, a lo suyo: el desprecio abierto de nuestra Carta Magna; el presidente del Gobierno rindiendo pleitesía a los disgregadores desde el principal órgano del separatismo... Y, frente a todos ellos, miles de ciudadanos manifestándose en favor de la unidad nacional como valor supremo de nuestro orden político.

La concentración promovida por Denaes en el centro de Madrid fue el punto de encuentro de miles de españoles conscientes de la gravedad del momento que vivimos, españoles a los que nuestra clase política se empeñó en dar la razón de nuevo con su comportamiento bochornoso. Si ya resulta doloroso que tenga que existir una asociación civil para la defensa de la unidad y pervivencia de la Nación, mucho más lo es que esa defensa haya de organizarse justamente frente a una clase política que, en su gran mayoría, oscila entre el odio a España y la indiferencia cómplice hacia su destino por mero cálculo electoral.

Pero mal se puede exigir ejemplaridad a los representantes políticos cuando el principal de ellos elige precisamente el Día de la Constitución para hacer público un artículo preñado de argumentos que, siendo generosos, sólo podemos calificar de dudosamente constitucionales. Que el presidente del Gobierno eligiera para su publicación un periódico que se ha distinguido últimamente por sus ataques a la unidad de España y a los españoles en su conjunto, no hace sino dejar aún más de manifiesto la intolerable actitud genuflexa de Rajoy ante el separatismo, a costa de la nación cuya Carta Magna juró cumplir y hacer cumplir.

En contra de lo que afirma Rajoy en esa pieza lamentable, en la Constitución no cabe todo. No cabe el desprecio a sus mandatos y símbolos por parte de organismos o representantes del Estado, como hacen con frecuencia la Generalidad y los componentes de ese Gobierno autonómico. Tampoco cabe el incumplimiento contumaz de las sentencias emanadas de los tribunales, como se ufana de hacer la Generalidad. No cabe la insolidaridad para apropiarse de una mayor tajada de los fondos comunes. No cabe la negación de derechos básicos como el uso de la lengua oficial de España y, por supuesto, no cabe la renuncia culpable del Gobierno central a poner en marcha los mecanismos constitucionales previstos para solucionar situaciones de abierta rebeldía.

Dice Rajoy en ese artículo de La Vanguardia que desea una larga vida a la Constitución, sentimiento que es ampliamente compartido, como se pudo ver en la Plaza de Colón de Madrid. Pues lo tiene muy fácil; sólo tiene que hacerla cumplir a partir de hoy mismo en aquellos territorios en los que virtualmente ha dejado de tener vigencia. La supresión inmediata de la inconstitucional inmersión lingüística de Cataluña sería un excelente comienzo para que los españoles creamos que su juramento en la toma de posesión no fue en balde.

La causa del castellano, mejor que su ministro
Roberto L. Blanco Valdés La Voz  7  Diciembre 2012

«Es obligatorio el estudio de la lengua castellana, y esta se usará también como instrumento de enseñanza en todos los centros de instrucción primaria y secundaria de las regiones autónomas». El texto no pertenece a ningún manifiesto españolista radical de esos que tanto irritan a los únicos radicales que en materia lingüística existen en España: los nacionalismos periféricos. No, el texto está tomado del artículo 50 de la Constitución de la Segunda República, que, con buen sentido, garantizó lo que la de 1978 consideró innecesario proclamar.

Nuestra Constitución dispone que el castellano es la lengua española oficial del Estado y que las demás lenguas españolas serán también oficiales en sus respectivas comunidades. De tal previsión debería haberse derivado un sistema de cooficialidad lingüística que, origen, sin duda, de gastos e incomodidades como consecuencia del uso oficial de dos lenguas (en señalización, documentación o atención al público) hubiera resultado el único respetuoso con lo que establece nuestra ley fundamental.

En lugar de eso, la presión nacionalista y la incapacidad para hacerle frente del PSOE e, incluso en ocasiones, del PP, fue asentando en algunas Comunidades donde existe otra lengua además de la común -sobre todo en Cataluña-, un modelo de oficialidad única de las lenguas vernáculas que, excluyente del castellano, se justificó en la necesidad de recuperar a aquellas de los efectos de su persecución en el franquismo, pero que no tiene ya otra razón de ser que el sectarismo político de los nacionalismos y la complicidad de quienes ante él bajan la cabeza por pura cobardía.

Ha sido esa deriva demencial la que explica, entre otras cosas increíbles, que una lengua que la Constitución proclama como «española oficial del Estado» tenga hoy en la enseñanza catalana menor presencia que el inglés. Y también la que justifica que las Cortes traten al fin de cambiar ese modelo lingüístico, que viola flagrantemente la Constitución y se pasa por el arco del triunfo la doctrina sentada en 2010 por el Tribunal Constitucional en la sentencia sobre el Estatuto catalán.

Pero, ¡ay!, la justicia de una causa, que es la de acabar con la discriminación que sufren millones de castellano hablantes en España, no garantiza el acierto en su defensa. Nadie peor que el ministro Wert -un político bravucón desprovisto de todas las cualidades que necesita quien en lugar de crear problemas pretende resolverlos- para impulsar un cambio que exige sentido común, capacidad de consenso y mano izquierda. Aunque Wert carece de todo ello, eso no significa que la de la cooficialidad lingüística real no sea una causa que lleva pidiendo a gritos un valedor, tras tantos años de abusos e injusticias. Lástima que el que le ha tocado en suerte sea tan inadecuado.

Inmersión a pulmón: al ministro de moda se le acumulan los problemas
Miguel Ángel Rodríguez Caveda www.elsemanaldigital.com   7  Diciembre 2012

Al ministro Wert se le acumulan los problemas relacionados con Cataluña. Hace poco más de un mes sufrió un intento de reprobación del Grupo Socialista en el Congreso después de afirmar que el Ejecutivo quería "españolizar a los alumnos catalanes". Esta vez, la misma iniciativa será presentada en la Cámara Baja por la Izquierda Plural.

El nuevo asalto Wert-Cataluña surge de la presentación del borrador de la Ley de Mejora de Calidad Educativa (LOMCE). Según el documento, el Estado exigirá a las autonomías el pago de una plaza en un centro privado a aquellos padres que soliciten la educación en castellano y esta comunidad no pueda ofrecérsela en un centro público o concertado. Básicamente, garantiza la libertad para elegir en qué idioma de los oficiales se quiere estudiar. Pero eso, al parecer, es malo.

Los que hemos vivido en Cataluña (yo lo hice de los 2 a los 12 años de edad) sabemos bien lo que es la "inmersión" a la que supuestamente ataca la LOMCE. Sabemos cómo afecta a los niños castellanohablantes, que tienen un ratio de fracaso escolar por encima del 39% mientras que los catalanohablantes promedian menos de la mitad. Sabemos que, lejos de unir a los alumnos, los separa en grupos casi enfrentados, ya desde pequeños. Sabemos que no cohesiona el interior de las aulas. No integra a los niños, sino que directamente excluye y señala a los que no hablan catalán.

Personalmente no me quejo. Era pequeño cuando llegué y aprendí el idioma con extrema facilidad. A día de hoy lo hablo, leo y escribo. Y además, me gusta. Pero compartí pupitre con muchos compañeros que hoy podrían contar una historia muy diferente.

Es llamativo que pedir la posibilidad de estudiar en el idioma oficial de un país pueda ser considerado un "ataque" para una región de esa misma nación. También lo es que esta percepción sea compartida por grupos políticos teóricamente moderados. Pero más aún debe serlo el que, mientras se discute de ello, los mayores perjudicados son los propios niños.

¿Qué problema habría en estudiar en ambos idiomas? Es decir, ¿por qué no? ¿Por qué es tan intocable, tan innegociable que los representantes catalanes son capaces de plantar a un ministro simplemente para evitar hablar de ello? ¿Acaso si se estudia en ambos idiomas se deja de ser catalán? ¿O si se habla castellano se destruye la tradición regional? La verdad, después de haber vivido en esa tierra tantos años, yo no lo entiendo. Si seguimos obligando a los niños a esta inmersión a pulmón, sabemos que corren el riesgo de seguir ahogándose. Pero eso, lamentablemente, no es nada nuevo.

www.miguelangelrodriguez.net

"La Consti", una peli de miedo para ver en zapatillas
Valentín Carrera www.elsemanaldigital.com  7  Diciembre 2012

Un tuit me dio la clave: -¿Viste La Constitución?; me gustó más el libro que la película.

A mí también me gustó más el guión; no es que esté bien escrito, la gramática y la caligrafía son algo desaliñadas y los personajes chirrían; pero tiene la soltura y el desenfado de una opera prima, escrita con más entusiasmo que talento. Luego, la adaptación de La Consti a la realidad nos ha salido floja y desvaída de color, los padres de la patria evolucionan fatal, se han ido acartonando y los diálogos son rígidos. A medida que avanza la peli, la trama pierde interés; hay secuencias, como esa de los derechos fundamentales, que son de coña, un insulto a la inteligencia del espectador. Cuando se estrenó en 1978, La Consti estaba bien, era modernita sin llegar a vanguardia, molaba ver aquellos primeros destapes, recién salidos de la dictadura; pero, esto de que la repongan todos los años es insufrible, parece la de Moisés en Semana Santa; prefiero una de Billy Wilder, que al menos es humor inteligente y no engaña.

Aprovechando este puente –gracias a la oportuna promesa electoral incumplida por Rajoy-, he decidido ver la peli en versión digital, remasterizada en catalán. Me pongo cómodo, mantita de jubilado para no gastar en calefacción, que está a un euro el litro de gasóleo, y zapatillas raídas a cuadros. Mi uniforme laboral como parado nº 4.907.818: en España, todos los días son lunes al sol para cinco millones de colegas que no salimos en la peli.

Antes de verla me wikipedio en la nueva enciclopedia universal diseñada por Borges y aprendo que La Consti fue rodada, digo ratificada en referéndum el 6 de diciembre de 1978 por el voto de 15.706.078 españoles, contando 480.000 vascos y vascas.

No recuerdo qué hacía yo en diciembre de 1978. Ni siquiera sé si vote, aunque nos dieron la mayoría de edad por los pelos, un decreto de 16 de noviembre, quince días antes del referéndum. Acababa de llegar de una expedición por Perú y, con veinte años recién cumplidos, la Constitución me preocupaba tanto como a los chavales que hoy tienen veinte años: nada. En diciembre trabajaba como corresponsal de La Región en Santiago y la crónica del día seis se tituló así: "Mañana, primer pleno post-constitucional de la Xunta de Galicia…". Leído hoy, parece que lo de "post" sobra; era, simplemente, el primer pleno constitucional, como nuestro primer polvo constitucional, ¿te acuerdas, cariño? Pero necesitábamos subrayar el nuevo status frente a la Xunta pre-autonómica y a la universidad potsfranquista. Aquel primer día constitucional, el Presidente de la Xunta de Galicia -el veterano y patriarcal Antonio Rosón-, se reunió con los presidentes de las cajas de ahorro… mal empezó la película y ya veis dónde hemos acabado.

No, el libro no está mal; me gusta mucho el capítulo ese del derecho al trabajo, artº. 35; lo de "todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada", artº. 47; el de la libertad de expresión, la igualdad ante la ley y todos los demás derechos. Sobre el papel es un capítulo apasionante, eh; pero la película nos ha salido un bodrio: cada vez que salen desnudos el Rey y su yerno, los diputados y diputadas, los jueces y registradores, es que te mueres de risa… o te mueres de miedo.

Día de la Constitución
La malquerida
Emilio Campmany Libertad Digital  7  Diciembre 2012

Nuestros políticos tratan a la Constitución como esos maltratadores que dicen amar y querer a sus mujeres y luego les propinan unas palizas de muerte. Los nacionalistas se ciscan sin tapujos en ella. Y los demás, tanto los de derechas como los de izquierdas, cantan sus bondades, pero cuando gobiernan no sólo hacen la vista gorda a los incumplimientos de aquéllos, sino que también la incumplen si les conviene. Véase cómo el Ejecutivo y el Legislativo someten inconstitucionalmente el Judicial a su autoridad desde 1985. El caso es que, según el CIS, a más de la mitad de los españoles no les gusta la Constitución. Pero habría que preguntarles si lo que no les gusta es lo que dice o cómo se aplica. Son ya muchos los que se están dando cuenta de lo que realmente ocurre. De hecho, un tercio de los encuestados cree que la Constitución se respeta poco.

Lo ocurrido con Wert es un claro ejemplo de todo esto. Al ministro le hubiera bastado hacer que en Cataluña se cumplan las sentencias de los tribunales españoles. Pero como no se siente capaz de lograrlo propone la enésima reforma educativa. La solución es absurda porque, en última instancia, tal reforma sólo estará en la práctica vigente en Cataluña si la Generalidad está dispuesta a cumplir las sentencias que sancionen sus incumplimientos. Si, como es previsible, el Gobierno catalán hace con esas futuras sentencias lo mismo que con las anteriores, la reforma será estéril. Da igual. La reforma, que no pasa de ser el reconocimiento de una incapacidad, ha nacido muerta porque hasta los socialistas consideran que obligar a la Administración a que proporcione educación en español a quienes la pidan constituye un intolerable ataque a Cataluña y a su lengua.

Puede parecer que la cosa no pasa de ser un incumplimiento más de los muchos que ya llevamos. Nada de eso. Poder educar a nuestros hijos en su lengua materna es un derecho fundamental. Para que lo sea no hace falta que ninguna Constitución lo diga, pero da la casualidad de que, con respecto al castellano, el artículo 7 de la actual establece que todos los españoles tienen el derecho a usarlo. Salvo en la enseñanza, dirían un nacionalista catalán y un socialista. Pero se da el caso de que no hay tal salvedad.

Tanta insatisfacción se ha traducido en una generalizada voluntad de reforma, aunque muy pocos dicen en qué dirección. Y cuando la expresan se adivina que hay poco consenso para emprenderla por el camino propuesto, sea el que sea. Sin embargo, ¿tiene sentido que hablemos de cambiar una Constitución por vieja cuando todavía no ha llegado a estar vigente? ¿Es razonable creer que la nueva, por el hecho de serlo, vaya a ser respetada por los políticos más que ésta? ¿Cabe esperar que, convenientemente reformada, la Constitución llegue a regir en Cataluña lo que nunca rigió la que ya tenemos? No es Constitución lo que falta, sino disposición a acatarla y voluntad de imponerla.

6-D
Reformar la Constitución o no
Cristina Losada Libertad Digital  7  Diciembre 2012

La reforma de la Constitución fue trending topic en el día de su trigésimo cuarto cumpleaños, que es una edad ya no tierna, pero tampoco provecta, y que sólo ha superado una de las Constituciones españolas promulgadas durante el movido siglo XIX. En realidad, el topic fue más el hecho de reformar que el de qué reformar. Así, el dirigente político que dijo que debía de modificarse, que fue Rubalcaba, se guardó de decir dónde habría que hacer las obras. Pero no se diga que el PSOE no se apunta a la renovación. ¿A cuál? Eso ya se verá. O no. Esto es banalizar la reforma constitucional, convertirla en comodín de estrategias coyunturales. Justo lo contrario de lo que ha de ser una Constitución, que debe sobrevivir a la coyuntura cambiante. Salvo que se quiera regresar al trepidante ritmo decimonónico y estrenar Carta Magna cada ocho o nueve años.

El descontento con la crisis económica y el funcionamiento del sistema político ha generado una corriente que sitúa en la Constitución la causa y el origen de las calamidades. El CIS acaba de detectar un 51,5 por ciento de insatisfechos con la Carta Magna, un dato tanto más notable cuanto que dos tercios de los encuestados apenas la conocen. Entre los partidarios de hacer tabla rasa y empezar, ¡otra vez!, desde cero están los que rodean el Congreso reclamando la apertura de un período constituyente. Pero no son los únicos que creen, con una creencia cuasi mágica, en el poder del texto, sea para traer el bien o para hacer el mal, que son dos caras de la misma moneda. Montesquieu pensaba que a los legisladores tenía que temblarles la mano cada vez que introducían una ley o modificaban otra. Aquí, las manos han temblado mucho más a la hora de hacer cumplir la ley que a la de promulgarla.

Varios proyectos razonables de reforma constitucional duermen el sueño de los justos. Tratan, básicamente, de refrenar esos excesos de la descentralización a los que la Constitución abrió la puerta, aunque sin obligar a traspasarla: eso lo hicieron los Gobiernos. El escollo insuperable es que ninguno de los dos grandes partidos está por la labor. Por esa labor. Las opciones de recentralizar/descentralizar deberían evaluarse únicamente en términos de eficiencia, pero entre nosotros aún llevan carga ideológica. Y justo cuando la marea de la descentralización está cambiando, como también detecta el CIS, el PSOE ha decidido meterse mar adentro, cubierto con la hoja de parra federal. Yo no sé si es de vital urgencia cambiar la Constitución, pero sí que, en tales condiciones, una reforma sensata es imposible.

El derecho de los niños
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC   7  Diciembre 2012

El actual sistema educativo catalán trata de eliminar el español no sólo de las aulas, sino de la vida en aquella Comunidad

ENTRE las falacias que propaga el nacionalismo, la más sibilina es la que dice «los niños catalanes no necesitan estudiar español porque lo aprenden en la calle, en el cine, en casa». Mentira. Pueden aprender a hablarlo, con todas las deficiencias del idioma callejero. Lo que no aprenderán es a escribirlo. Y para dominar un idioma se necesita saber escribirlo correctamente, algo que sólo se aprende en la escuela. El español de esos niños será, por tanto, incompleto, y no me vengan con estadísticas de que su español es semejante al del resto de los niños españoles, porque las estadísticas se manipulan, y los nacionalistas se han especializado en ello, empezando por la manipulación histórica.

Desde hace treinta años, está en marcha en Cataluña un plan para expulsar al español no sólo de la vida oficial, con énfasis en la enseñanza, sino también de la cotidiana, hasta el punto de impedirles hablarlo en los recreos. En ese sentido, se asemeja al del franquismo para expulsar al catalán. Falló aquél y puede que falle éste por las necesidades de la vida. En cualquier caso, los perdedores son los mismos: los niños. Un exdirector de «La Vanguardia» se lamentaba ayer de lo penoso que resultaba tener que aprender el catalán a los cuarenta años. Es posible que muchos de los niños catalanes a los que hoy se niega el aprendizaje a fondo del español tengan que hacerlo de mayores por necesidades profesionales e incluso tengo la sospecha de que los gerifaltes que envían hoy a sus hijos al Instituto Británico, Alemán o Francés, lo hacen no sólo para que aprendan esas lenguas sino porque allí aprenderán bien español. En cualquier caso, lo que se está haciendo es poner todas las dificultades posibles para que los catalanes vuelvan a ser monolingües, pero en catalán. O sea, que se empobrezcan, dentro de ese plan general de erradicar cuanto huela a España, que puede generar una corriente contraria en el resto de España de no querer nada de ellos.

Puede discutirse si el intento del Wert de restaurar el equilibrio lingüístico ha sido oportuno, al haber permitido a los nacionalistas liberarse del varapalo sufrido en las últimas elecciones. Pero hay algo más importante que esos cálculos políticos y es restablecer la normalidad constitucional. Porque en Cataluña se estaba violando repetida e impunemente la Constitución y las sentencias del Tribunal Supremo de su Tribunal Superior. No habiendo nada más nocivo para un país y para un pueblo que el que no se cumplan las leyes.

A la vuelta de una escapada a Madrid, me tocó al lado el representante de una firma norteamericana. Nos pasamos el vuelo charlando de la situación en ambos países y ya a punto de desembarcar, me pidió el ABC que llevaba «porque mi hijo estudia español en la escuela y le hará ilusión». Se lo di, naturalmente, aunque, por vergüenza, no le dije que había escuelas en España donde no se estudiaba español.

Equilibrio lingüístico: significa despojo de derechos humanos y constitucionales de los español hablantes
Nota del Editor  7  Diciembre 2012

Para que unos cuantos puedan seguir disfrutando del poder, de los empleos públicos, de una base social mal educada e indoctrinada con los mitos nacionalistas, andan los políticamente correctos dispersando la mentira del equilibrio lingüístico. El equilibrio lingüístico, falacia típica de estos defensores vaya Vd. a sabe a cambio de qué, significa el significa despojo de los derechos humanos y constitucionales de los español hablantes. Significa que los español hablantes tienen que perder su precioso tiempo que deberían dedicar a aprender profundamente su lengua materna, a ser sujetos de segunda clase aprendiendo una lengua regional que no les lleva a parte alguna, salvo a servir de sujetos receptores de consignas de los nacionalistas, y fracturar España con estúpidas (pero muy rentables para algunos) barreras.

El español de Franco y el catalán de Mas
DELFÍN RODRÍGUEZ La opinión de Zamora   7  Diciembre 2012

Me parece estupendo que algunos catalanes no quieran ser españoles, ni europeos. Comprendo que crean que Napoleón era del Ampurdán y Colón de Sabadell. Genial, que piensen que el Castellblanc es mejor que el don Perignon. Pero, coño, que quieran que sus idiomas sean todos menos el español, es como para hacérselo mirar.

Hay países, como México lindo y querido que tiene, entre lenguas y dialectos, casi trescientas formas de expresarse. ¿Y saben cuál es su lengua oficial? ¡El español! Y no se les han caído los anillos aztecas. Sencillamente, son un poco menos melifluos y un poco más coherentes.

En un mundo globalizado, en el que los padres luchamos porque nuestros hijos sepan pedir pan en varios idiomas, que unos paletos se enfrenten con el Estado para que la segunda lengua del mundo sea poco menos que excluida, me da pavor. Y cuando hablo de paletos, hablo de políticos paletos, no de ciudadanos libres.

Acabamos de ver en las elecciones que en Cataluña no hay más independentistas que partidarios de la conciliación de la vida entre iguales, pero aquellos son beligerantes y estos no. No se debe colegir de eso que hay que arrasar con lo español, comenzando por el idioma. Porque nos llevaría a pensar que el fin último de la inmersión lingüística es el secesionismo.

Ocurre que el Estado, con los independentistas, se comporta como una autoridad pusilánime y meapilas. Vemos cómo esta especie de retrógrados, que prefieren vivir con el campo vallado a vivir sin barreras, excluyen y pisotean los derechos del prójimo, orinándose en las sentencias de los Tribunales que les condenan a algo tan delictivo y opresor como facilitar que el personal se entienda en las lenguas que Dios les dio.

El poder Legislativo debe decir: basta ya. Las sentencias del Tribunal Supremo en las que se ordena a los mandamases catalanes que den al castellano el mismo trato de lengua vehicular, se las pasan por el forro. Ni una sanción hay del Estado de derecho para estos delitos.

Ahora tenemos que asistir atónitos a cómo el Estado de las autonomías que nos hemos dado y rubricado en Carta Magna, salta por los aires porque catalanes y vascos quieren hacer la guerra por su cuenta. Eso sí, en el caso de los catalanes, no haciéndole ascos a los cientos de miles de millones que acaban de recibir de la paupérrima y opresora España. Vamos, que poner el cazo, sí, pero compartir la sopa boba, no.

Para colmo de males, vemos cómo un equipo de fútbol se pone al servicio del independentismo, y utiliza el deporte para hacer política. Estos son los extremismos que llevan a las grandes catástrofes económicas y sociales de los pueblos.

Supongo que los padres catalanes con dos dedos de frente, que son la mayoría, no pueden hacer ascos a que sus hijos sepan un idioma como el español sin el cual las posibilidades de trabajo se verán reducidas a la mínima expresión.

La enseñanza monolingüe, en Cataluña y en toda tierra de castañas, es una imposición sectaria y perjudicial, además de inconstitucional. Es asombroso que los socialistas, en busca de un puñado de votos, avalen que los independentistas se quejen en el Parlamento europeo de que el pérfido Gobierno español quiera hacer aprender español a los españoles.

El «delito» que el ministro Wert ha cometido es decir que garantizará el derecho a estudiar español en Cataluña. Ya ve usted qué crimen. Impedirlo es un auténtico holocausto de la lengua. Un genocidio cultural. La política oficial catalana, persiguiendo fines partidarios, se equivoca. Discriminar en la escuela pública al español, es hacer lo mismo que Franco hizo con el catalán. Y el catalán, mientras dure la opresión de los nacionalistas, será una lengua tan opresora como el español de Franco.

delfin_rod@hotmail.com

Cuánta estupidez
CARLOS HERRERA ABC   7  Diciembre 2012

Creer que un simple proyecto educativo es un «ataque a Cataluña», es demostrar que el disparate no es sólo cosa de un club de fútbol

EL disparate en Cataluña alcanza registros difícilmente inalcanzables. Es sabido que siempre se puede pulverizar cualquier nota de ridículo y que todo actor de la «performance» catalana puede introducir algún elemento dialéctico o posicional que revolucione la escena en cuestión de segundos, pero los récords de estulticia a los que se ha llegado ya parecen insuperables.

Después de la propuesta de ley que el ministro Wert puso sobre la mesa al objeto de mejorar la -de por sí- muy mejorable educación escolar en España, el vapuleado independentismo victimista catalán encontró una vía de aire con la que superar el tropezón del pasado día 25: Moisés y toda la pandilla de cuentistas que le acompañaba en la hazaña de cruzar el Mar Rojo de la independencia andaban renqueando tras el traspiés electoral y necesitaban un hierro al que agarrarse ante tanta zozobra.

Lo encontraron en un texto en el que se dice que no se debe descuidar la enseñanza en castellano en las comunidades con dos lenguas oficiales y que es preceptivo velar por aquellas personas que opten por la lengua común como elemento vehicular de la enseñanza. Para qué queremos más. Poco menos que un ejército de indeseables españolistas pretendiendo dividir a la sociedad catalana y acosar de forma cuasi militar el bello idioma catalán. La sociedad, en pie de guerra, en defensa de su derecho laminado: es como si, de pronto, el perverso e hirsuto Gobierno de España hubiese tratado de prohibir el uso cotidiano del catalán y procurase un catálogo de sanciones a quienes se atreviesen a musitar alguna frase en dicha lengua.

Tanto es así que hasta un instrumento de la sociedad civil como el Fútbol Club Barcelona ha dado un paso al frente y se ha puesto al servicio de la sociedad para aquello en lo que pueda ser útil, desde un gol hasta un arrebato, se supone. Cualquiera que lea a medias la actualidad puede creer que, efectivamente, un ejército ocupante se apelotona en las fronteras regionales de Cataluña al efecto de invadirla y disolver en ácido cualquier muestra cultural de su pasado histórico; tanto así que hasta un equipo de fútbol se ha dispuesto a tomar su fusil para sumarse a las barricadas y formar parte de las leyendas futuras, que ya no serán sólo futbolisticas, sino también guerreras, bélicas, combativas.

A ese observador recién llegado habría que explicarle que tan sólo se trata de adecuar la educación a las exigencias elementales de equidad y sensatez con la que se aborda el equilibrio lingüístico en todas aquellas comunidades mundiales en las que se manejan -mal que le pese a algunos- más de un idioma, pero de poco serviría si uno sólo atendiese a las barbaridades que dice la mayoría de actores de esta comedia bufa, desde un gobierno poco fino u oportuno hasta unas autoridades locales más cercanas a la paranoia que a otra cosa.

Que un esbozo de ley se plantee como un ataque a Cataluña, a su sociedad civil a la que se pretendería dividir, a sus derechos fundamentales como pueblo, es una demasía a la que irresponsablemente se apunta el principal partido de la oposición, el cual, no sabiendo a qué agarrarse, comete un nuevo error de precipitación e irresponsabilidad. Este desastroso PSOE, esta lamentable izquierda oportunista, esta mediocre colección de miopes cortoplacistas, este conjunto de ignorantes a la búsqueda de un resquicio por el que colarse, este paquete de inútiles sin un atisbo de visión nacional de los problemas, acaba de dar una muestra más de la tontuna que le asola y que le condena a las arenas movedizas en las que se ahogan los simples. Creer que un simple proyecto educativo, con sus errores y sus aciertos, es un «ataque a Cataluña», es demostrar que el disparate no es sólo cosa de un club de fútbol que se cree avanzadilla militar de un pueblo acosado. Cuánta estupidez.

Cataluña
Recortar de lo 'básico'
José T. Raga Libertad Digital  7  Diciembre 2012

Se lo hemos oído esta semana a un presidente de comunidad autónoma y, si quieren que les sea sincero, a mí no me parece mal. Es más, si a sus votantes les parece bien, yo no tengo nada que decir. Conociendo las argucias del personaje –argucias debe de dar la tierra, pues no es el primero que las maneja–, sí que tengo que decir que, transferencias de recursos, las que legítimamente les correspondan y ni un céntimo más. No vaya a ser que, porque no hay dinero para lo básico, protejamos el despilfarro en lo superfluo; una táctica, la del hecho diferencial, que les ha sido muy rentable desde sus orígenes. La diferencia debe financiarla el diferente.

Lo de Cataluña, pues el señor Mas identifica Cataluña consigo mismo, está llegando a unos límites difícilmente tolerables. Ante escasez de recursos –aunque él no crea en ello–, no ve peligrar las múltiples televisiones públicas catalanas, de las que es titular la Generalidad, ni los gastos extraordinarios de su sistema educativo, para un resultado lamentable en los educandos, ni la representación política catalana –embajadas– en el exterior, aunque tal representación no la reconozca nadie. El peligro que está viendo el señor presidente de la Generalidad es el de los servicios básicos, aquellos que se consideran esenciales para la vida de los ciudadanos, también de los catalanes y de los que allí residen.

Para el señor presidente es prioritario el culto a su personalidad, que pueda garantizarse desde los medios públicos de comunicación catalanes, antes que la atención sanitaria a la que tiene derecho todo residente en Cataluña, por mandato constitucional. Bien es verdad que, a él, lo de la Constitución hace mucho tiempo que no le afecta.

Para el señor presidente es preferente el gozo de ver ondear en París la bandera catalana –no he podido constatar si con estrella o sin ella– que hacer frente a sus deudas con los proveedores, que están llevando al cierre de multitud de empresas, lo que hace que el desempleo suba más y más.

Para el señor Mas, prioritario es hacer frente al coste extraordinario de la inmersión lingüística, quedando muy en último lugar la atención de ancianos y discapacitados o el socorro a los que carecen de casi todo, incluso del honor de ser catalanes. Él es Cataluña y sólo a través de él se definirán el propio sentido de lo catalán y los objetivos de una comunidad, tan varia en sus gentes como cualquier otra del territorio español.

Comprendo que la quiebra de sus aspiraciones personales (30,68% de los votos en las últimas elecciones), suficiente para hacer dimitir a cualquier político con sentido de la autoestima, le haga sentirse acorralado por los hechos. Ello, sin embargo, no autoriza al desacato y a inferir sufrimientos al pueblo al que dice servir, así como al resto de la población española. No estamos ante un problema catalán sino español, que tiene que resolver el Gobierno de España.

Desafio secesionista
Con Rajoy, Mas no tiene que renunciar a nada
Guillermo Dupuy Libertad Digital  7  Diciembre 2012

"Los salvajes que cometen esas fechorías son horribles, y los civilizados que les dejan cometerlas, espantosos" (Víctor Hugo).

Ya he explicado en un artículo anterior por qué ni los resultados de las últimas elecciones catalanas ni la legislación (catalana y española) forzarán a Artur Mas a "meter en el congelador" su reiterado compromiso de llevar a cabo en esta legislatura una consulta soberanista ilegal. Ahora toca señalar los auténticos obstáculos que los separatistas se van a encontrar, y hasta qué punto son o no insalvables. El primero, y más importante, es el temor a que el resultado les sea adverso. El segundo son las dificultades que encontrarán para llevar acometer al mismo tiempo los duros ajustes que exige la reducción del déficit público, objetivo al que, si tuvieran que tomar en serio a Rajoy y a Montoro, está condicionada cualquier ayuda del Fondo de Liquidez Autonómica.

Es evidente que el adoctrinamiento nacionalista, tanto en los medios de comunicación como en las escuelas, ha conseguido que los partidarios de la secesión hayan pasado en unos pocos años de una exigua minoría a posiciones que ya rondan la mitad de la población. Se trata, sin duda, de uno de los procesos de ingeniería social más exitosos y lamentables que se hayan dado en Europa. Pero aun así no tienen garantizado, ya digo, un triunfo claro, ni siquiera ajustado, de la ruptura. Y esto es así no sólo por lo que queda de España en Cataluña, sino porque muchos catalanes son conscientes de que, a día de hoy, la secesión conllevaría la expulsión de la UE. No obstante, los nacionalistas bien podrían tratar de sortear este obstáculo con una pequeña modificación en la formulación de la pregunta, para que, por ejemplo, quedara así: "¿Desearía que Cataluña dispusiera de un Estado propio si la UE le garantizase su permanencia en ella?". No faltarán quienes digan que esto sería tanto como seguir mintiendo a los catalanes, jugar a la ciencia ficción o hacerse trampas al solitario. Pero de eso precisamente ha ido siempre el juego de los nacionalistas, y no por ello resulta menos desestabilizador y peligroso.

Los nacionalistas saben, a diferencia de muchos de sus oponentes, del enorme valor político que tiene ese referéndum, por mucho que sus resultados no sean vinculantes jurídicamente para la UE ni para España. Y no olvidemos –valga la metáfora– que apenas hay nada en la reputada ciencia actual que no haya tenido sus comienzos en la denigrada ciencia ficción.

Aun menos insalvable me parece el obstáculo que Mas va a encontrar para conciliar su consulta soberanista con los duros ajustes que le exige los objetivos de reducción del déficit. Y esto por varias razones. Primero, porque las formaciones nacionalistas de izquierdas no van a dejar de apoyar esa delictiva consulta secesionista, por mucho que el Gobierno de Mas cumpla con los recortes. Y, segundo, porque no creo que el PP catalán deje de apoyar a CiU en sus futuras políticas de ajuste por mucho que el Gobierno de Mas siguiera adelante con su ilegal consulta. Es más, creo que este catastrófico PP de Rajoy es capaz de financiar al Gobierno de Mas aun cuando se saltase a la torera tanto su obligación de reducir el déficit como la de acatar la Constitución en lo que a consultas soberanistas se refiere.

De hecho Rajoy no está haciendo otra cosa con el desobediente continuador de la ilegal inmersión lingüística. Recordemos que, en un principio, a lo que abocaba directamente el incumplimiento autonómico de los objetivos de reducción del déficit era a la intervención por parte del Gobierno central. Sin embargo, como las advertencias de Montoro causan más miedo a Rajoy que a Mas, el ministro de Hacienda se ha visto obligado a advertir no con la intervención, sino con el corte del grifo del Fondo de Liquidez Autonómica. No hay que olvidar, sin embargo, que el Gobierno ya ha abierto a tope ese grifo a favor de la Generalidad de Cataluña, por mucho que sea un secreto a voces –¿verdad, Soraya?– que Montoro miente cuando dice que todas las comunidades autonómicas –incluidas Calatuña y Valencia– están cumpliendo sus objetivos de reducción de déficit.

Desengañémonos. Por evitar a Rajoy su obligación de hacer cumplir a los nacionalistas, Montoro no sólo está consintiendo que numerosas comunidades maquillen sus datos de déficit, sino que es bien capaz de endosar parte de este desfase, no ya a los pensionistas, cosa que también ha hecho, sino al déficit de la Administración central. Y es que, si las autonomías están cumpliendo tan bien como la Administración central, ¿cómo es posible que el desfase del conjunto de las Administraciones Públicas en 2012 esté dos puntos por encima del 6,3 por ciento, último tope fijado por el Gobierno del PP, que, a su vez, es dos puntos superior al fijado por Rajoy en un primer momento? ¿Lo vamos a explicar con la cantinela, plagada de medias verdades, del despilfarro de ayuntamientos y diputaciones?

Decía Woody Allen que cada vez que oía a Wagner le entraban ganas de invadir Polonia. Pues bien, con Rajoy al frente, no nos extrañe que Mas no pierda las ganas de secesionar Cataluña.

Vigencia de la Constitución de 1978
Francisco Marhuenda La Razón  7  Diciembre 2012

La posible reforma de la Constitución es un tema recurrente en la política española. Desde su aprobación en 1978 ha tenido dos reformas que concitaron un amplio consenso, aunque la segunda sobre la constitucionalización del control del déficit público no estuvo exenta de polémica. En primer lugar es la mejor Constitución de nuestra historia incluso si el análisis lo hacemos mediante una contextualización histórica de cada uno de ellos. Lo es en todos los terrenos. Desde la técnica jurídico-constitucional hasta su modernidad, pasando por las positivas consecuencias que ha tenido.

Me resulta difícil encontrar aspectos negativos sustanciales, salvo la necesidad de reformar el Senado o el anacronismo inaceptable de la prevalencia del hombre sobre la mujer en la sucesión a la Corona. Otra cuestión distinta es que se pretendan incorporar a nuestra Carta Magna cuestiones que no concitarían un consenso suficiente o forman parte de situaciones políticas coyunturales sin relevancia constitucional. Un ejemplo de esto último es la propuesta que realizó ayer Rubalcaba sobre la Sanidad. Con estas salvedades, la realidad es que la Constitución de 1978 tiene plena vigencia y fue una obra extraordinaria, además, en el contexto histórico en que se elaboró. Con ella se cerraron las heridas de la Guerra Civil, se transformaron unas instituciones caducas, se resolvió claramente la problemática sobre la forma de Estado, se consagró una relación de derechos y deberes fundamentales y se realizó una distribución del poder eficaz aunque en el ámbito territorial los errores cometidos son responsabilidad de los políticos.

Este aniversario de la Constitución coincide con la mayor crisis económica desde la posguerra, pero también con esa necesidad que tenemos los españoles de cuestionarnos permanentemente las cosas. No se necesita una reforma constitucional para conseguir un mayor equilibrio entre los poderes del Estado y romper la abrumadora hegemonía del ejecutivo sobre el Legislativo, que existe desde los primeros años de la Transición. Lo mismo se puede decir con respecto al modelo excesivamente partitocrático de nuestro sistema político o de la imprescindible reforma del Estado de las Autonomías, no para caminar hacia un ineficaz centralismo sino para lograr un mejor reparto de funciones y una auténtica lealtad constitucional. Las instituciones del Estado, incluso el Senado, se pueden revitalizar con voluntad reformista sin necesidad de modificar la Constitución.

¿ Ineficaz centralismo ?
Nota del Editor  7  Diciembre 2012

Estos de La Razón, de cuando en cuando sueltan cada pufo que hacen temblar el sistema racional, hasta el mismísimo sistema decimal (o heptadecimal por eso de las 17 autonosuyas). Que para defender el tinglado autonómico, especialmente el catalán, que está claramente demostrado que es un latrocinio, suelten "ineficaz centralismo" sería estupendo si fuese verdad, pues por ese principio yo podría independizarme ya, pues a ver donde se pone el límite a la descentralización.

Si el centralimos es ineficaz (realmente es ineficaz desde el punto del abuso de los profesionales de la política), tendrán que definir que nivel de descentralización es más eficaz y porque razones.

Eso de acercar la administración a los contribuyentes ya hemos visto lo que ha dado de sí, los profesionales de la política están encantados, muchos forrados, todos viviendo a nuestra costa y España hundida en el fango de la corrupción, la ineficacia, la irracionalidad.

El funeral constitucional y el cañón español
Pablo Sebastián www.republica.com  7  Diciembre 2012

Con aires de funeral y caras de preocupación los gobernantes y la cúpula de la clase política española -con la habitual ausencia de los partidos nacionalistas- celebraron en el Senado la fiesta de la Constitución Española. Un acto fallido y otra oportunidad perdida -como la del 200 aniversario de la Constitución de Cádiz- para anunciar un periodo constituyente -que la Constitución de 1978 nunca tuvo- para la reforma imprescindible y urgente de nuestra Carta Magna.

Una reforma en pos de una Democracia plena donde los ciudadanos elijan de manera directa a sus gobernantes y representantes y en la que la soberanía nacional -secuestrada por los aparatos de los partidos políticos- regrese a manos de los españoles, a fin de que exista una verdadera separación de los poderes del Estado y los correspondientes controles de los gobernantes que deben estar sometidos a la Ley para impedir los abusos de poder, el despilfarro y la corrupción. Y también una reforma que ordene el caótico y ruinoso aparato del Estado, empezando por el sistema autonómico que se ha convertido en el trampolín de la corrupción, la ruina y la centrifugación de la unidad de España.

De todo esto y de la exigencia al Gobierno de Rajoy de: políticas que no solo hablen de austeridad sino también el crecimiento; de reformas que no dividan los españoles mas de lo que están, como ocurre con la Educación, Sanidad y Justicia; y de un liderazgo firme y valiente que de la cara a los desafíos de España. De todo esto, y máxime en tan graves circunstancias españolas, debieron hablar los presidentes del Senado y el Congreso de los Diputados, Pío García Escudero y Jesús Posada. Pero fieles a su condición de sumisos representantes del Poder Legislativo, postrados ante el Ejecutivo, los presidentes de ambas Cámaras, convirtieron sus responsos en el funeral de la Constitución -que está en marcha por mas que lo nieguen- en reiteradas letanías plagadas de tópicos y cánticos a la unidad, el consenso y vigencia de la Constitución, siguiendo el dictado de su presidente Rajoy. Un gobernante taciturno, sin liderazgo ni agallas, que nos habla de la vigencia constitucional- lo que es solo un hecho circunstancial- como quien cita un talismán que ha perdido su magia, con el falso argumento de que en los tiempos de crisis económica -como esta que durará muchos años-no se pueden abrir otros debates. Cuando precisamente es la gran reforma constitucional lo que ha de permitir a España salir de la crisis, que no solo es económica sino además moral, democrática e institucional. Una situación en la que nos han metido esta misma clase política -y muchos de los que la precedieron- y que se muestra incapaz de sacarnos de ella, desde el fallido régimen partitocrático de poder en el que estamos y que ya no da mas de sí.

Eso sí, esta clase política española reunida en un patético retablo en el Senado -¿dónde estaban los líderes nacionales, los grandes tribunos y oradores de España, los pensadores y creadores y los profesionales de prestigio?- se agasajó así misma sin entender lo que ocurre en España y lo que va a pasar. Porque por la boca del cañón español se está cargando una mezcla explosiva que va desde: los millones de parados a los millones de ayudas a la banca; de los indultos a los corruptos y torturadores a la ruina familiar; de los privilegios políticos a los escándalos de la corrupción; del desafío a la unidad de España a la fuga cobarde del Gobierno; de las reformas ideológicas para favorecer a la clase dominante a los desahucios y desprecios a los mas desfavorecidos de la sociedad; etc. Y esa carga y mezcla explosiva es muy peligrosa y lo será mas si, como se vio en este funeral constitucional, alguien pretende tapar con el discurso de “la vigencia constitucional” la boca del cañón, mientras el grueso de la Sociedad se aleja de la clase política y explora otros derroteros. Y si esto sigue así ni la reforma constitucional será la solución, sino el fin del Régimen y del modelo del Estado, en pos de un cambio total y no solo parcial de la situación. No en vano, la mecha está encendida y el cañón acabará por tronar.

Peligro: la calle al margen de la Constitución
José Oneto www.republica.com  7  Diciembre 2012

El 34 aniversario de la Constitución española ha coincidido con el peor momento de la reciente historia del país y, además, con la mayor crisis desde la muerte del general Franco en 1975. Una crisis que no solamente es una crisis económica, una crisis bancaria y una crisis de deuda soberana, sino también una crisis institucional, una crisis de valores y una crisis política en la que la clase dirigente, los partidos políticos y los sindicatos, constituyen, según todas las encuestas, el tercer problema del país, una crisis constitucional y de modelo de Estado, en el que una de sus partes, una de las Autonomías, Cataluña, está metida en un plan soberanista cuyo primer paso es la convocatoria de un referéndum para la independencia, su escisión de España y su ilusión de ingreso como un Estado más dentro de la Unión Europea, y una crisis de falta de confianza de ciudadanía en el propio sistema.

Cuando este jueves gran parte de la clase política nacional, local y autonómica se reunía en el Palacio de la Marina Española, sede del Senado, para celebrar un aniversario más de la Carta Magna, todo el interés informativo del acto estaba centrado, por primera vez, en la necesidad de una urgente reforma constitucional, algo que flotaba en el ambiente, y que también hay que decirlo, parece imposible de conseguir, ya que en estos momentos entre todos los partidos políticos no existe ese mínimo margen de consenso que hizo posible la Constitución de l978. Una Constitución, que, treinta y cuatro años después, es puesta en duda por amplios sectores de la sociedad española.

La encuesta del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), hecha pública con ocasión del aniversario constitucional no deja lugar a dudas y debería abrir un periodo de reflexión entre los dirigentes y representantes políticos. Si el 67,5% de los españoles está “poco” o “nada” satisfecho con la forma en que funciona la democracia en nuestro país y más de la mitad, un 51,5%, tiene la misma opinión de la Constitución, no es menos preocupantes que lo españoles estén convencidos de que la Carta Magna se respeta poco o nada, frente al 21,2 por ciento que la respeta” bastante o mucho”

A pesar de tantos cambios en el sistema educativo, asombra que el grado de conocimiento de la Constitución sea tan bajo y tan superficial. Sólo un 15,8% de los ciudadanos reconocen haberla leído entera, solo un 15,8 por ciento confiesan haber leído algún artículo suelto, casi la mitad, el 48,9%, admite que no la ha ojeado nunca y solo un 36.4 por ciento conoce la fecha exacta de su aprobación, aunque la mayoría se lamenta de que a lo largo de todos estos años en los colegios no se haya enseñado el significado de la Constitución, sus valores y su divulgación, algo esencial en la cultura democrática y cívica de cualquier país.

Es ahora, cuando probablemente dentro de la población hay una mayoría de generaciones que o nacieron después de la elaboración y aprobación de la Constitución o tenían una edad en la que todavía no podían valorar su verdadero significado, cuando estamos instalados en una crisis que nos devora es ahora cuando tenemos que abrir ese periodo de reflexión que nos exige la realidad de un país que está viviendo al margen de los valores constitucionales y que, además, está convencida de que poco sirve esa Constitución si no se cumple o no se hace cumplir. Y muchas veces quienes no la cumplen ni la hacen cumplir son precisamente quienes nos representan y quienes nos gobiernan que, muchas veces, no son conscientes de lo que está pasando en la calle, al lado mismo de ellos…

La imposible reforma
Ignacio del Río www.republica.com  7  Diciembre 2012

La Constitución de 1978 ha celebrado quizás el peor de sus treinta y cuatro cumpleaños. España encara su cuarto año de una crisis que comenzó a manifestar los primeros síntomas en el año 2008.El Gobierno de Zapatero negó la realidad y el decorado hizo eclosión en mayo de 2010 en el que las advertencias de la UE y de los Institutos y Agencias internacionales le dieron un ultimátum y una ducha de agua fría a nuestro país.

Zapatero, con el apoyo de Rajoy, intentó salvar los muebles ante el tsunami que se le venía encima con la reforma constitucional que incluyó, con el mas cualificado carácter normativo, el principio de estabilidad y consolidación fiscal, como un mandato superpuesto a los principios y derechos constitucionales. A partir de las elecciones del 20-N, la sanidad, la educación, el trabajo están siendo objeto de reformas y desde la izquierda nos cuentan que están en cuestión, lo cual es un pretexto para intentar convencernos que Rajoy tenía un plan predeterminado para “eliminar” el estado del bienestar y sustituirlo por un nuevo modelo en el que se privatizan todos los servicios públicos.

Nada más lejos de la realidad y de la mentalidad del Presidente del Gobierno. Rajoy es un político conservador en la más extensa acepción del término y responde al genoma político que se ha instaurado en estos treinta y cuatro años constitucionales. La clase política, desde la derecha hasta la izquierda, pasando por el centro, quiere inauguraciones, ampliaciones y reconocimientos de derechos y, en cuanto se pueda, bajar impuestos. Y las reformas y los líos, los justos.

La Constitución de 1978 formó un sustrato común para los gobiernos de España, basado en la propia conservación y protección del sistema político de partidos, la ocupación de las Administraciones Públicas en la medida de lo posible, la creación de una estructura paralela de empresas públicas y una intervención intensa en la vida económica y empresarial, de modo que se diera el “placet” gubernamental a los primeros ejecutivos y a los acuerdos empresariales de las grandes y de las medianas, estas últimas en los territorios de las Comunidades Autónomas.

En definitiva, un “estatus quo” reconocible y asumido como acervo común por quien ganase las elecciones. Zapatero, con escaso bagaje intelectual y movido por un ímpetu de juventud irredenta, pensó que estaba destinado a redimir y rectificar la transición, por lo que se aplicó a remover los cimientos de la transición que convivían, naturalmente, con la evolución y renovación generacional de la sociedad.

Después, lo que está pasando lo estamos viviendo día a día y el Gobierno de Rajoy ha tenido que guardar en el cajón el programa electoral y aplicarse en mantener el barco a flote, con un desgaste significativo ente sus votantes y no votantes. No hay otro camino que seguir las instrucciones de la UE, FMI y el BCE, por más que desde la oposición realicen declaraciones grandilocuentes de “radicalismo anticapitalista”, que en boca de Rubalcaba, un político plenamente integrado en el sistema político de los últimos treinta y cuatro años, suenan a algo así como “esperad que ya se que estáis todos indignados, pero se me va a ocurrir algo”.

En esta situación actual, la reforma constitucional es un imposible metafísico. Subjetiva y objetivamente. La calidad de la clase política no tiene nada que ver con la que tuvimos en los primeros veinticinco años constitucionales. Los políticos con solidez y sentido de Estado han sido sustituidos por “aparatchick” que han controlado las organizaciones internas de los partidos con una “profesionalidad” inigualable. Una valoración y una descripción que se oye por todos los rincones y que se ha reflejado en el tercer problema, los políticos, que reconocen las encuestas del CIS.

Objetivamente el país tiene un nivel de tensión y crispación que impide plantear con la suficiente tranquilidad y mesura un proceso de reforma constitucional. A mayores razones, el tablero de la UE y la nueva arquitectura europea están por resolver y no se clarificarán hasta que se resuelva o al menos se modere la crisis de la deuda soberana y se estabilicen la crisis de los periféricos, entre los que nos encontramos.

Si se añade la negación a la Constitución que hacen y practican los nacionalistas cada 6 de diciembre, una actitud de deslealtad inconcebible en cualquier estado federal, afirmar que se puede iniciar en estos momentos un proceso de reformas es una auténtica temeridad. Lo que no quiere decir que fuera conveniente y necesario hacer reformas que ajusten nuestro sistema político a los nuevos tiempos y su contenido a la integración jurídica en la UE.

Sin embargo, los grandes partidos podrían plantear cuando menos una reforma de la Ley electoral que acercase el Congreso y el Senado a los ciudadanos y posibilite la reforma de los Reglamentos de las Cámaras para traer la normalidad de la calle a las instituciones, como hizo Adolfo Suárez al principio de estos treinta y cuatro años.

Un duro golpe a las Autonomías
Primo González www.republica.com  7  Diciembre 2012

Romper el cordón umbilical entre las cajas de ahorros españolas y el engranaje político e institucional de las Autonomías se ha convertido, hasta el momento, en la última fase del arreglo del sector financiero. Si esta ruptura se consuma, nada volverá a ser igual en el mundo de las cajas de ahorros, pero tampoco en el de las Autonomías. Quizás sin proponérselo, las exigencias de cambio que impone estos días Bruselas, y a las cuales parece oponer una tímida resistencia el Gobierno español, pueden acabar por provocar un auténtico vuelco en el gobierno de las Autonomías. Es difícil entender lo que se ha dado en llamar el Estado de las Autonomías sin la existencia de poderosas sucursales financieras al servicio de los dirigentes regionales. Si esto cambia, y parece que el cambio va en serio, las Autonomías ya no volverán a ser las mismas.

Salvo muy honrosas excepciones (La Caixa es posiblemente una de ellas y desde luego la más visible e importante por su volumen), las cajas de ahorros españolas han ejercido como sucursales del poder político regional. El gran error de los primeros días de la Transición, cuando el modelo que impuso Fuentes Quintana dio una posición de gran privilegio en el gobierno de las cajas de ahorros a los poderes públicos (especialmente autonómicos), fue situar a las cajas en la órbita del entramado institucional del país, haciendo de ellas en la práctica una especie de prolongación financiera de las Autonomías. Ese fue posiblemente un objetivo bien intencionado, tratando de que las cajas sirvieran prioritariamente al desarrollo económico regional.

Por desgracia, el modelo se desvirtuó pronto porque casi de inmediato empezó la ocupación de espacios de poder en los órganos de decisión de las cajas, utilizando la cuota del 40’% que han podido disfrutar los poderes públicos como si de accionistas de control de tratara, aunque en la práctica el control ha sido muy superior. La crisis del sistema financiero español de los últimos años es esencialmente la crisis de las cajas de ahorros y su motivación principal es la de haber contado con unos sistemas de selección de dirigentes totalmente politizado. En las cajas hay indudablemente buenos profesionales y en gran cantidad, pero las cúpulas directivas han sido una prolongación del clientelismo político dominante en cada Autonomía. Los cambios de color al frente de los Gobierno autonómicos se correlacionaban de forma casi inmediata con relevos al frente de las cajas en cada Autonomía, de forma que en ocasiones la alternancia política en la Comunidad se reflejaba en cambios simétricos en el gobierno de la caja o cajas de la región.

El desmontaje de este mecanismo perverso parece haberse convertido en objetivo preferente de Bruselas, bajo la atenta mirada del comisario europeo Almunia, indudablemente buen conocedor de la circunstancia española. Bruselas está financiando la corrección del desaguisado de las cajas y no quiere que permanezcan las estructuras, los usos y costumbres y la dinámica que han causado los estragos financieros de estos últimos años. Un cambio de esta naturaleza tendrá que exigir el cambio de algunas leyes importantes del país, ya que en caso contrario la preeminencia política en el gobierno de las cajas puede conducir a una crisis financiera de mayores dimensiones en el futuro.

La consecuencia de este modelo es que las cajas han estado gobernadas por adictos políticos, pero no por profesionales financieros. Una de las numerosas muestras del sinsentido con el que se ha estado manejando la reforma y recapitalización del sector financiero en estos últimos dos años es la decisiva presencia de las autoridades regionales en las grandes decisiones de tipo financiero que se están viendo obligadas a adoptar muchas cajas de arraigo básicamente regional con vistas a la consolidación del sector. El diseño de fusiones entre entidades de distintas zonas bajo el imperativo de los dictados políticos resulta inadmisible.

La exigencia del PP en sumar las dos cajas gallegas, con el hipotético pretexto de preservar la autonomía financiera de Galicia, como han argumentado, es uno de los mayores desastres financieros que en estos momentos tratan de gestionar las autoridades, con Bruselas en actitud claramente beligerante. Bruselas ha exigido que las cajas de ahorros vuelvan a sus territorios de origen y que limiten su actividad a la banca minorista, de particulares y familias. Estas limitaciones pueden ser mortales para algunas cajas pero, en todo caso, pueden convertirse en una oportunidad para que las fusiones que pueden llevar a cabo en el sector cuenten con un cariz más profesional y con mayor sentido financiero.

Wert no es el toro, sino el mal torero
Irene Lozano El Confidencial  7  Diciembre 2012

Enésimo intento de reforma educativa y enésimo debate de bajura, sobre curas y nacionalistas, como si estuviéramos en el siglo XIX y no en el XXI. Seguimos, entretanto, sin hablar de educación. En el quinto año de la crisis, resulta más que evidente la necesidad de buscar alternativas económicas, porque para los chicos de 18 años ha dejado de existir la construcción, y para las elites empresariales extractivas ha desaparecido la especulación inmobiliaria y el dinero fácil. Parece evidente que el futuro está en la economía del conocimiento, la tecnología y la innovación. Y sólo se llegará a ello con la educación, formando ciudadanos capaces de competir profesionalmente en el mundo global, con universidades punteras en investigación y cambios de mentalidad que estimulen el espíritu creativo. O potenciamos esos sectores económicos -que ya existen y son muy buenos- o nos quedaremos para siempre con sueldos bajos y trabajos de escasa cualificación.

Educar es como votar. Hacerlo en blanco puede proporcionar una enorme satisfacción a quienes enarbolan el sobre vacío como muestra de rebeldía, pero alguien gobernará y el votante en blanco habrá renunciado a ejercer su influencia

Una diría que no hay mucho que pensar, que la elección está clara. Sin embargo, el Gobierno duda. Ha tardado demasiado en presentar una reforma educativa, que como sólo rinde frutos en el medio plazo resultaba urgente. De hecho, si se hubiera puesto en marcha al inicio de la crisis no tardaríamos en empezar a ver sus resultados. Después de brutales recortes en I+D+i, es decir, de agostar el futuro de la investigación española, el ministro se descuelga ahora con el debate de sotana y campanario. ¿Quiere usted discutir sobre la enseñanza de los idiomas? ¿Quiere usted saber por qué tras 15 años de enseñanza del inglés en el colegio su hija sólo lo chapurrea, a menos que le haya usted pagado un profesor particular? ¿Está usted convencido de que la educación religiosa ya se la brinda usted, si así lo estima, y desearía escuchar argumentos sobre el conocimiento comprensivo o técnico que el Estado asegura para sus churumbeles? Pues tampoco. Oirá usted hablar mucho de la tierra, eso sí.

Educar es como votar. Hacerlo en blanco puede proporcionar una enorme satisfacción a quienes enarbolan el sobre vacío como muestra de rebeldía, pero alguien gobernará y el votante en blanco habrá renunciado a ejercer su influencia. Los Gobiernos no quedan vacíos del mismo modo que los niños no quedan nunca sin educar, como suele recordar Fernando Savater. Si no los educamos -y bien- en las aulas, alguien lo hará: la televisión, la pandilla, el tuenti. Y, sin embargo, uno tras otro, los Gobiernos nos vienen hurtando ese debate, con la connivencia de los medios de comunicación, poco interesados en un debate real sobre nuestro sistema educativo. Real quiere decir que no tome como puntos de referencia los centros de decisión del poder partidista, sino a los príncipes que mañana nos gobernarán, motivo suficiente para que nos preocupe su formación.

Si Wert fuera el toro bravo embestiría contra todo lo añejo del sistema educativo. Por desgracia, es el mal torero agitando el trapo al que entran gustosos los nacionalistas. Y el PSOE. Una vez más. Sencillamente, la obligación de proporcionar enseñanza en castellano en las comunidades con lengua autonómica ya existe en la ley, y ha sido refrendada por el Constitucional y el Supremo. Ahora privatiza el derecho porque este toro se amansa cuando toca hacer cumplir las sentencias: es inconveniente y no da resultados a corto plazo. Por el contrario, legislar de nuevo lo que ya existe no resulta trabajoso: el BOE es una página en blanco que no se le ha resistido a ningún Gobierno. Y proporciona a sus votantes desesperanzados la dosis de identificación ideológica necesaria para mantener su adhesión viva hasta las próximas elecciones. En cuanto a la Educación para la Ciudadanía, este mismo debate, con todo su desdén hacia la relevancia de la educación en un sistema democrático, es la prueba evidente de cuánto civismo nos queda por aprender. Por cierto, que yo la impartiría también en cursos para adultos y haría un intensivo entre periodistas y cargos públicos. Qué triste es España algunos días.

Por qué no quiero ser español
Pedro de Hoyos Periodista Digital  7  Diciembre 2012

Porque me da vergüenza ser compatriota de empresarios que esconden lingotes de oro en sus casas después de haber arruinado grandes empresas y de haber dicho a sus obreros que hay que trabajar más y ganar menos.

Porque me da vergüenza ser compatriota de sindicalistas, defensores a ultranza de los parias de la Tierra, que coleccionan relojes de pulsera de seis mil euros cada pieza. Porque me da vergüenza ser compatriota de sindicalistas que después de criticar las leyes laborales las usan para despedir a los suyos.

Porque me da vergüenza ser compatriota de dirigentes políticos que han arruinado nuestro país sin que nadie les exija una petición pública de perdón. Porque no quiero ser compatriota de tanto incompetente que basa la recuperación en facilitar el despido, en reducir los ingresos de ancianos o en dificultar el acceso al trabajo de los jóvenes.

Porque estoy avergonzado de ser compatriota de tanto alcaldillo que ilegalmente, mediante facturas falsas, o legalmente, mediante unos sueldos hinchados, ganan más que el presidente del Gobierno.

Porque me avergüenza ser compatriota de los diversos ministros de Educación que cada cuatro años imponen por la fuerza de los votos una ley educativa sin acordarla al menos con el otro gran partido que necesariamente les ha de suceder.

Porque no quiero ser compatriota de miles de repugnantes espectadores de televisión. Tampoco quiero ser compatriota de aquellos adultos que se encogen de hombros para no ver cómo algunos de estos programas están educando a las nuevas generaciones; me da vergüenza ser compatriota de aquellos empresarios de los medios que basan su éxito empresarial en arrojar estos productos a las fauces ávidas de un público neandertal.

Porque no quiero ser compatriota de Belén Esteban, Kiko Rivera, Jorge Javier Vázquez o (Eva)Risto Mejide, Aida Nízar o María Teresa Campos
Porque no quiero ser compatriota de aquellos que cuando gobiernan apoyan a los nacionalistas excluyentes prometiendo aceptar el Estatut que decida el Parlamento catalán o mintiendo infantilmente que hablan catalán en la intimidad. Siempre a cambio de un adecuado puñado de votos, claro.

Porque no quiero ser compatriota de los políticos que están vaciando a Castilla de ciudadanos, empresas y futuro mientras apoyan a partidos que defienden empeños particulares que no obstante terminarán tarde o temprano en la secesión.

Porque no quiero ser compatriota de políticos que desde su puesto autonómico desafían leyes estatales, oponiéndose en su territorio a la legislación general, sea económica, cultural o política.

Para no estudiar en catalán
Messi 'olvida' que su hermana se marchó por la inmersión

Las sorprendentes declaraciones de Messi defendiendo la inmersión contrastan con los problemas que sufrió su propia familia y que él mismo reveló.
LIBERTAD DIGITAL 7  Diciembre 2012

El delantero del Fútbol Club Barcelona Lionel Messi dio este jueves su opinión sobre la reforma educativa para criticarla. Asumiendo las tesis de los nacionalistas, tachó de inadmisible el tratamiento que recibiría el catalán y ensalzó el sistema educativo en Cataluña poniéndose a sí mismo como ejemplo.

"Lo último que escuché fue lo de la educación, de querer sacar el catalán. Lo único que puedo decir es que desde que llegue aquí crecí, estudié y aprendí con el catalán y nunca tuve ningún problema, todo lo contrario", sostuvo el futbolista.

Sus declaraciones sorprenden porque hace varios años, Messi confesó que su entorno, en concreto su hermana, fue víctima de esa inmersión lingüística que ahora tanto defiende. En una entrevista a la revista de Aerolíneas Argentinas, contó que vivía en ese momento sólo con su padre porque su hermana Marisol no podía estudiar en castellano. Así lo contó: "Cuando mi hermanita iba a la escuela hablaba en catalán, lloraba y no le gustaba. Entonces mi vieja decidió volver a Rosario con ella y mis hermanos".

Pocos medios se hicieron en su día eco de esa entrevista, que recuerda hoy Arcadi Espada y que dejaba en evidencia los problemas que sufren los castellanohablantes que por un motivo o por otro se marchan a vivir en Cataluña y se ven obligados a estudiar en catalán. Hasta el propio protagonista de la polémica, Messi, parece haberlo olvidado.

Se pagará vía impuestos
El Gobierno aprueba el nuevo canon digital
 www.gaceta.es 7  Diciembre 2012

La cuantía se fijará cada año en los Presupuestos Generales del Estado. La pagaremos entre todos. Con el antiguo, pagaba el que compraba dispositivos para copiar o almacenar archivos copiados.

El Consejo de Ministros ha aprobado este viernes el real decreto que regula el procedimiento de compensación equitativa por copia privada a autores y creadores y que está reconocido en la ley de Propiedad Intelectual.

Aunque el denominado canon digital se suprimió el pasado 31 de diciembre, continúa vigente la compensación equitativa por copia privada al ser un derecho reconocido a los autores y creadores en la Ley de Propiedad Intelectual de 1987.

En el real decreto se prevé el procedimiento de cálculo y de pago con cargo a los Presupuestos Generales del Estado para la compensación por el daño que los autores y creadores sufren por la copia privada. El importe previsto para la compensación es de cinco millones de euros para 2012 y otros tantos para 2013, tal y como figura en el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
En el día de la Constitución

Luis de Velasco www.republica.com  7  Diciembre 2012

Vale la pena echar hoy un vistazo a la Constitución, ese texto tan invocado y tan escasas veces leído. Vamos allá.

Artículo1º.2. “La soberanía nacional reside en el pueblo español…” Clarísimo. Aquí no se habla por ejemplo del “pueblo catalán”, ese tan invocado por Mas y resto de nacionalistas para pedir “el derecho a decidir”. Si hay derecho a decidir, decidamos todos los españoles porque es ahí donde reside, indivisible, la soberanía nacional.

Articulo 3º.1.”El castellano es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tiene el deber de conocerla y el derecho a usarla”. ¿Existe ese derecho en Cataluña cuando se niega una y otra vez el derecho a la enseñanza en esa lengua “oficial”, se multa a quienes rotulan negocios en castellano y se desconocen por el propio gobierno de la Generalitat (esto incluye por ejemplo al PSC en el tripartito) las sentencias del Tribunal Supremo y del Constitucional? Allí se han inventado eso de la lengua “propia” con la que se pretende justificar todo. Todo ello mientras el gobierno de Madrid mira, desde hace treinta años, para otro lado. Ahora ya es demasiado tarde.

Articulo4º.2. “(Las banderas de las Comunidades Autónomas)… se utilizarán junto a la bandera de España en sus edificios públicos y en sus actos oficiales”. Sin comentarios.

Artículo 6º. “Los partidos políticos…su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos”. ¿De verdad?

Artículo 14. “Los españoles son iguales ante la ley…” ¿Alguien se lo cree?

Artículo 16.3. “Ninguna confesión tendrá carácter estatal.”Pero los grandes privilegios de la Iglesia Católica persisten y nadie se atreve a enfrentarlos.

Artículo 31. “Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica…”Cada vez más pisoteado en un país cada vez más desigual e injusto donde el expolio de unos pocos que aumentan sus riquezas y no pagan impuestos ni de lejos según su capacidad económica coexiste con la marginación y el empobrecimiento de capas crecientes de la población.

Artículo 35.1. “Todos los españoles tiene el deber de trabajar y el derecho al trabajo…”. Que se lo pregunten a cerca de seis millones de personas.

Artículo 56.3. “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad.” Que cada uno saque la conclusión que quiera. ¿Es coherente en una democracia?

Articulo 138.2. “Las diferencias entre los Estatutos de las distintas CCAA no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales”. Entonces ¿qué hacemos con el País Vasco y Navarra?

Artículo 155.1.”Si una Comunidad Autónoma no cumpliese las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno…podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquella al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general”. ¿La última bala en la recámara? ¿Se atreverá algún gobierno de la nación a utilizarla?

Lo dicho y son sólo algunos artículos. La lectura de la Constitución da para mucho. A pesar de la necesidad de reforma del texto. Pero ese es otro asunto. Lo primero es cumplirla.

Un Estado social, atemorizado, democrático y manoseado, de Derecho
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com  7  Diciembre 2012

Los constituyentes de 1978 recibieron la legitimidad del ordenamiento legal entonces vigente. Negársela es un mal servicio a la democracia y a la Corona, y una alegría para ETA y sus amigos

Conmemoramos un aniversario más de la Constitución que da forma legal a nuestra actual organización económica, política, social, y hasta intelectual. En medio de una espantosa crisis que es intelectual, social, política (y a veces hasta económica), aquí y allá se alzan voces a favor y en contra de reformar el ordenamiento vigente, en una u otra dirección. En todo caso, el mismo sistema lo permite y lo prevé, aunque la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, cree que no hay que "manosear" la Carta Magna. Así sea, puesto que tantas venturas nos ha deparado (o así al menos lo ha dicho, muy orgullosa de su intervención, la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril). Lo que no puede hacerse es ignorar qué es este Estado y qué no es, y cuál es su fundamento y dónde no se halla éste, por mucho que moleste; y es que ignorar esos extremos sólo sirve de alegría a los enemigos que comparten la Nación, el Estado y la Constitución (que son, siempre han sido y por definición siempre serán tres cosas radicalmente diferentes) .

Pretende ilustrarnos la supuesta propagandista batasuna Maite Soroa ("Lo que entienden por Estado de Derecho", en Gara del 29 de noviembre) sobre qué es y no es un Estado de Derecho. Será que en estos años se ha dedicado al estudio y ha superado a todos, desde Juan J. Linz a Luis Sánchez Agesta, y sobre todo será que en la prensa chequista van ahora a darnos lecciones de Teoría del Estado. ¿Creó el compañero Pol Pot un Estado de Derecho? ¿Lo habría creado el compañero Krutwig en el imperio vasco de sus sueños, desde el Arlanza al Garona? ¿Esperaban los etarras de finales de 1978 que lo crease para ellos y con ellos el compañero Leónidas Breznev, tras una brillante ofensiva acorazada, terrorista o atómica que el pacato James Carter no detuviese?

Recordando la Constitución de 1978, es inevitable recordar dos cosas: que en ella los constituyentes definen el Estado reformado como un "Estado social y democrático de Derecho" (un solo Estado con una sola Nación, por cierto… pero ése es otro asunto); y que la mera posibilidad de que en España en 1978 hubiese un Estado, unas Cortes, un marco jurídico y unas instituciones (incluyendo la misma Jefatura) implica la necesaria preexistencia de un Estado de Derecho que sustentase la legitimidad y la consistencia de todo aquello. Todo, sí, incluyendo las leyes que permitieron la existencia electoral y política de Herri Batasuna, las que crearon la autonomía de las provincias vascas y las que permitieron una libertad de prensa tan, tan laxa como para permitir que Egin primero y Gara después se hayan publicado.

Cuando los constituyentes redactaron y aprobaron, el pueblo español refrendó y Juan Carlos I rubricó la Constitución del 6 de diciembre de 1978, España no creó un Estado sino que modificó el existente. No se trata de un nuevo Estado, sino de una reforma en profundidad del Estado español, algunos de cuyos elementos sustanciales se mantuvieron, y así se dijo reiteradamente a los españoles cuando se pidió su aprobación (y aunque no había internet sí hay archivos y hemerotecas, y nadie ignora que el Rey y sus entonces leales servidores así lo dijeron sin sombra de duda). Estado de Derecho quiere decir, sencillamente, una organización política permanente que cumple sus propias normas, normas permanentes que incluyen en su vigencia la posibilidad legal de su propia reforma (trasunto moderno de la pax publica de Augusto, citada por el Papa en su último libro). El Estado español gobernado por Franco no era, obviamente, democrático, ni era social en el sentido socialista, socialdemócrata o marxista (aunque las normas e instituciones sociales ahora recortadas en medio de tanta "indignación" son hijas del franquismo, por molesto que resulte), pero si era de Derecho, y su reforma, no su ruptura, trajo nuestras actuales instituciones.

Por eso, por supuesto, los enemigos atávicos del Estado lo eran por igual antes y después de 1978, y si la Ley franquista preveía y aun exigía la condena a muerte de los asesinos etarras Ángel Otaegui y Juan Paredes Manot, Txiki, y la Ley actual obviamente obligaría a su condena a larga reclusión por los mismos delitos, es una cuestión de cambio en las leyes, no en su raíz. Los etarras a los que su gente adora y el presidente regional Patxi López reconoce como víctimas eran autores de delitos de sangre. Y no en legítima defensa, ni suya ni del Estado ni de la sociedad, sino buscando mediante el terror la implantación de un nuevo Estado socialista de estilo soviético en una parte de España. Algo enteramente rechazable, en su meta y en sus medios, tanto antes como después de 1978.

Es un error de una parte del PSOE y de algunos acomplejados bastante iletrados por un lado y por otro creer que su origen y su legitimidad política están más cerca de los etarras de 1978 que de los creadores de la legitimidad vigente en 1978, formal y funcionalmente madre de cualquier legitimidad de hoy y (salvo revolución) de mañana. Es curioso que los mismos que se distinguieron por no querer una ruptura en 1978 la quieran en 2012, póstuma y simbólica. El Estado, cuyo Jefe y cuyos símbolos eran antes de la Constitución los mismos que después, era y es (por ahora) social, es (o quiere ser) democrático, y desde luego no hay que manosearlo mucho. Pero ni entonces ni ahora puede uno atemorizarse ante los crímenes de unos y la ignorancia de otros, ni puede olvidar que era, y es, un Estado de Derecho. Es lo que hay. Quizá hubiese sido mejor entonces la ruptura, o el intento de tal, pero eso nunca lo sabremos. Es sorprendente ver cómo gana posiciones en la progresía el rupturismo terrorista entonces marginal aunque no por ello menos asesino ni menos totalitario.

Morderse la lengua
IGNACIO CAMACHO ABC  7  Diciembre 2012

No existe en Cataluña un conflicto lingüístico real sino una antipatía oficial y administrativa hacia el castellano

EN Cataluña no hay un conflicto lingüístico real sino una sociedad de fluido y saludable bilingüismo; lo que sí existe es una antipatía administrativa al castellano fruto de un proyecto nacionalista de ingeniería social. Las instituciones autonómicas han desterrado el idioma común bajo un designio hostil de carácter identitario, obligando a los ciudadanos a relacionarse en catalán en la escuela, en el comercio y en los trámites oficiales. La naturaleza imperativa y ordenancista de este plan se refleja en la arbitraria legislación, de extremos caricaturescos, sobre rótulos y etiquetados, así como en la resistencia de las autoridades a obedecer las reiteradas sentencias judiciales respecto a la necesidad de preservar, al menos a instancia de parte, la cooficialidad del español. La condición vehicular del catalán, reconocida por el Tribunal Constitucional, nunca ha sido cuestionada por nadie; lo discutible es la intención segregacionista de imponer una lengua sobre la otra en una especie de monolingüismo inverso, lesivo para los derechos individuales.

El modelo de inmersión educativa parte de la idea de que el castellano se aprende por ósmosis social debido a su condición histórica dominante, y otorga al catalán la primacía de una discriminación positiva que blinde y favorezca su aprendizaje. Propósito inobjetable mientras no se trate de una imposición autoritaria para laminar el derecho de quien lo desee a ser educado en la otra lengua oficial. Eso es lo que protegen las sentencias del TC y del Supremo y lo que pretende tutelar la contestada ley del ministro Wert, torito bravo, sobre la que el nacionalismo ha montado una ruidosa y quejica sobreactuación destinada a compensar su reciente fracaso electoral. Cuando la propia Generalitat admite la escasa demanda de educación en español está reconociendo la inexistencia del presunto conflicto; para disipar dudas le bastaría con cumplir su obligación legal de atender esas peticiones minoritarias.

La cerrazón de los nacionalistas se puede comprender, aunque no aceptar, en su lógica fundamentalista de construcción identitaria. Lo chocante es el apoyo de los socialistas a un marco de flagrante desigualdad con rasgos excluyentes. La proclividad al soberanismo ha ocasionado serios problemas al PSC, que ha enterrado su tradición de catalanismo integrador, y al propio PSOE, deteriorado por sus coqueteos con partidos rupturistas. Hay en la socialdemocracia española un tic político que la aleja del proyecto nacional y la enreda en aventuras centrifugadoras. La cuestión idiomática -razonablemente solventada en otras comunidades bilingües como Galicia y el País Vasco- no es más que un aspecto colateral de esa confusión sobre la España plural que dificulta la capacidad de cierta izquierda para asociarse sin morderse la lengua al concepto verdaderamente progresista de nación de ciudadanos.

Insalubre bilingüismo
Nota del Editor  7  Diciembre 2012

El pretendido bilingüismo en las regiones donde hay lenguas regionales es una enfermedad social. Lo que pretenden es que los detentores de la lengua regional sean tambien los detentores del poder y del dinero, despojar a los español hablantes y sus hijos de alcanzar su potencial con el dominio del español y deformarlos para conseguir votantes indoctrinados con las consignas antiespañolas.



Cataluña: ¿quién nos roba?
Editorial www.gaceta.es  7  Diciembre 2012

“Espanya ens roba” no sólo es un eslogan electoral, de probada ineficacia como se acaba de ver en los comicios catalanes, sino también el enésimo ropaje que adopta el victimismo de CiU para que ellos y su oligárquica claque vivan del cuento. Si cuento es el relato identitario (incluida la especie, difundida en textos escolares, de que Fernando el Católico era ¡catalán!), cuento –y más sangrante– es el expolio que esgrimen los nacionalistas, presentando al Estado central como predador y al ciudadano catalán como víctima.


A la vista de los datos que publica hoy en exclusiva LA GACETA sobre los 37 millones de euros que derrocha la Generalitat en baile deportivo o petanca, entre otras disciplinas, cabe preguntarse quién expolia a quién. Porque CiU mendiga ayuda al Estado central mientras miente sin pestañear ocultando que tuvo un superávit fiscal de 4.000 millones de euros; y concede millonarias y superfluas subvenciones al deporte mientras los catalanes se las ven y se las desean para llegar a fin de mes. Esa es la escandalosa farsa de la economía catalana: no hay dinero para cumplir el objetivo de déficit y entonces es preciso sablear al Estado central, arrancándole 5.000 millones, pero sí hay dinero para subvencionar al aranés (que hablan unas 2.700 personas), para untar a la prensa adicta –la de los editoriales únicos– o para sembrar a campos de futbol con césped natural o incentivar las palomas mensajeras. ¿Por qué en lugar de empeñarse en plantear una consulta soberanista absolutamente ociosa, no hace Artur Mas un referéndum sobre lo que opinan los propios catalanes acerca del dinero que derrocha la Generalitat en adecentar polideportivos? ¿Es esa la necesidad número uno de Cataluña, con una tasa de paro del 22,5?

Pero si escandaloso es el destino de las subvenciones, más aún lo son las cantidades de dinero. Un total de 37 millones de euros sólo en un trimestre. Si el Govern ha dilapidado esa cifra sólo en los primeros tres meses de 2012, es de suponer que la suma final del resto del ejercicio puede superar los 150 millones de euros.

Siguiendo el Díaz Ferrán style, que fingía insolvencia mientras acumulaba lingotes de oro y fortunas ocultas, la Generalitat exhibe victimismo, mientras tira el dinero de sus contribuyentes en softball y piragüismo, o familiares de Mas y Pujol buscan privilegios helvéticos para sus patrimonios. Eso es lo que Cataluña debe saber; y esto lo que los catalanes deberían preguntarse: ¿quién les roba?

Wert les sabe mal
El Trasgo www.gaceta.es  7  Diciembre 2012

Rajoy lo clava: “La Constitución es una realidad viva y no un logro sepultado por los nuevos tiempos”

“Muchos éramos del PP”. Lo leo en una pancarta de la enésima protesta por los recortes ante la Asamblea de Madrid que El País saca a primera, y me parece que él o la manifestante autor o autora del crudísimo y sucinto mensaje ha dicho muchísimo más de lo que quizá querría.

Ha puesto, por ejemplo, el dedo en la llaga de lo que nadie parece querer ver. En realidad, de dos aspectos sobre los que no se escribe en la prensa convencional.

El primero es que los partidos no son asociaciones ideológicas sino máquinas de poder que, con sólo cuatro años de legislatura, no tienen incentivo alguno para pensar en el largo plazo y sí muchos para ignorarlo. “El que venga detrás, que arree” es un lema que debería grabarse bien visible en el frontispicio de las Cortes. “Muchos éramos del PP” significa: “Si nos impones sacrificios, quizá la cosa mejore en ocho o diez años, pero en las próximas elecciones te va a votar Rita la Cantaora”.

El segundo es que quienes, desde la izquierda, imaginan a un Gobierno pepero frotándose las manos ante la oportunidad que le ofrece la crisis para desmantelar el Estado del Bienestar no pueden estar más equivocados. El gobernante quiere poder, cuanto más, mejor. Y el Estado del Bienestar le da ese poder. ¿Por qué iban a querer desmantelarlo? ¿Qué político elegiría voluntariamente renunciar a parcelas de control? Lo expresaba a la perfección creo que Soraya Sáenz de Santamaría cuando dijo (lo leí en Twitter, no sé si de su cuenta): “¡Qué bonito debe de ser gobernar con dinero!”.

A medida que se acabe el dinero el navajeo por los fondos que queden va a ser a muerte. Quizá se siga hablando de “solidaridad” para salvar la cara, pero aquí cada grupo está a salvar lo suyo, su cortijito y su bicoca.

Desarrollo y libertad
“Wert quiere decidir el 100% del contenido de Historia”. El titular que abría ayer La Vanguardia es de leerlo dos veces. La izquierda lleva desde siempre insistiendo en que el sistema de enseñanza es el único que puede garantizar el futuro desarrollo y la libertad ilustrada de los españoles, y yo mucho menos tiempo sosteniendo que es el medio más caro, absurdo e ineficaz de lograr conocimientos y que existe sólo como un instrumento más de control.

Pero no esperaba verme respaldado tan a las claras y por el decano de la prensa española, ni más ni menos. Porque decir que Wert quiere “decidir el 100% de Historia” es admitir que a) la Historia es flexible como la plastilina, no un conocimiento, sino una forma de propaganda con contenidos perfectamente adaptables a las necesidades ideológicas del financiador y b) que la Generalitat quiere colar su propio mensaje disfrazado de saber histórico, al menos en algún porcentaje. Me los imagino repartiéndose el pasado: “Venga, tú te quedas con el rollo ese de la Marca Hispánica y nosotros contamos a nuestra manera el Corpus de Sang, ¿hace?”. “¿Y permitir que Colón no figure como catalán? Em sap greu...”.

Escribir sobre la Constitución
Bueno, siempre nos quedará el presente. La Vanguardia ya da su versión, al unísono con toda la prensa catalana. Hay una manifestación a favor de Cataluña en Europa en Barcelona. ¿Cómo titula La Vanguardia? “Tensión en plaza Sant Jaume por la marcha en favor de España”. Naturalmente...

Debe de ser por este exquisito trato a la sensibilidad nacional por lo que Mariano Rajoy ha elegido La Vanguardia para escribir sobre la Constitución en su día, ‘Garantía de convivencia democrática’. No haré muchos comentarios sobre su contenido, porque estoy convencido de que la Moncloa tiene los mejores negros que puedan comprarse con dinero.

Sólo me quedaré con una frase: “La Constitución es una realidad viva y no un logro sepultado por los nuevos tiempos”. Y tan viva, don Mariano, que puede decir una cosa o su contraria según lo decida el Tribunal Constitucional.

Españolear
Fernando Ónega pone su granito de arena en la polémica de Wert con una columna en La Vanguardia de título no excesivamente original: “Españolizando”. En ella hace cuatro apuntes, a saber:

1. “El sistema educativo catalán está tan integrado en el cuerpo social, que no habrá Gobierno en España que lo pueda cambiar, y esos Gobiernos tienen que saberlo”. La misma existencia de ese sistema y de cómo ha cambiado la mentalidad de las nuevas generaciones catalanas es prueba de que el aserto es falso.

2. “Por encima de cualquier interés político está el sagrado derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos”. Sagrado o no, ese derecho no existe en España, como pueden dar fe los intrépidos padres partidarios de la educación en casa.

3. “Es cierto que a Wert le faltó sensibilidad al no informar de sus intenciones a la Generalitat; pero tampoco puedo aplaudir el abandono de la Conferencia Sectorial por la consellera Rigau, y menos la negativa a seguir hablando”. Hombre, menos mal.

4. “Wert tiene un estigma que le acompañará siempre y se llama ‘españolizar a los alumnos catalanes”. (...) haga lo que haga, con razón o sin ella, está condenado a suscitar una enorme desconfianza en Catalunya”. ¿No es patológico que en España estigmatice hablar de “españolizar” y despierte entusiasmo o indiferencia que la consellera d’ Ensenyament urja a “catalanizar”?

Desafío secesionista
Todo lo que Messi ignora sobre Cataluña
José García Domínguez Libertad Digital  7  Diciembre 2012

Si en tiempos la cultura catalana tuvo como referentes ante el resto de la Península a un Pla, un Espriu o un Foix, hoy posee abogados de oficio de la talla de Tito Vilanova y de Leo Messi. Circunstancia que por sí misma hubiera merecido un capítulo aparte en La decadencia de Occidente de Spengler. Así las cosas, parece que el pibe del Barça es el intelectual orgánico llamado a apuntalar la narración apocalíptica de la lengua perseguida. Un clásico del catalanismo que vive su enésima reedición a raíz de lo del borrador de Wert. Se trata, es sabido, de rescatar a la inmersión forzosa de las garras del Estado de Derecho y las sentencias firmes del Constitucional y el Supremo.

Todos juntos y en unión, pues, contra la libertad, en la mejor tradición del carlismo ultramontano que engendrara los secesionismos periféricos en el XIX. Sin embargo, por mucho que se trate de desfigurar la realidad histórica, el mito del genocidio cultural, núcleo duro del resentimiento que alimenta la llama eterna del imaginario nacionalista, nunca será capaz de superar la comparación con Francia. Y es que la extinción del catalán en el Rosellón y la Cerdaña, algo que puede comprobar cualquiera con apenas cruzar la frontera, demuestra lo obvio: que si un Estado se propone acabar con un idioma, simplemente, lo consigue. Los franceses lograron exterminar el catalán en su suelo porque quisieron. Tan fácil como eso.

Un día decidieron barrerlo de todas las laringes sometidas a su soberanía. Y lo barrieron. De ahí que esa entelequia llamada Catalunya Nord solo more en los libros de texto que se ven obligados a estudiar los escolares catalanes. E idéntica suerte hubiera corrido la lengua a este lado de los Pirineos si la ucronía lacrimógena de los nacional-sociolinguïstas se compadeciera en algo con la verdad. El catalán, señores, existe porque España nunca quiso que dejase de existir. Repárese, si no, en lo ocurrido con el árabe. Una lengua con muchísimos más hablantes en el territorio de la Corona que el catalán y que, por razones de orden religioso, la Monarquía deseó borrar de la memoria colectiva. Huelga decir que lo consiguió. ¿Alguna vez en su vida habrá oído hablar Messi del asunto?

Libertad de educación
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es  7  Diciembre 2012

La consejera correspondiente de la Generalitat catalana no sabe expresarse correctamente en español (...) Es suficiente para hacerse una idea de adonde hemos llegado.

El ministro Wert ha agitado las aguas del sistema educativo al proponer una nueva reforma. El modelo socialista, inclusivo, igualador por abajo, dirigista, adoctrinador, sindicalizado y público, nos ha conducido al fracaso más absoluto.

España se encuentra a la cola de la OCDE en todas las evaluaciones internacionales de calidad de la educación. Con decir que la consejera correspondiente de la Generalitat catalana no sabe expresarse correctamente en español -"ministro, me tengo que marchar porque he de visualizar mi oposición a la ley"- es suficiente para hacerse una idea de adonde hemos llegado.

Esta analfabeta aldeana se ha negado a hablar con la prensa en el espacio dispuesto al efecto en el Ministerio para no aparecer con el logotipo del Gobierno de su país como fondo. Tiene que ser muy duro para una persona preparada, ingeniosa y de vasta cultura, como José Ignacio Wert, verse obligado a tratar todos los días con semejantes pigmeos intelectuales.

El secreto del éxito en la educación no es tal y existen abundantes experiencias en el mundo que lo certifican. Competencia entre centros, libertad de elección, buena formación y reconocimiento social del profesorado, altos niveles de exigencia, despolitización, profesionalización, medios suficientes, capacidad de los padres para decidir los principios morales y los valores que desean que reciban sus hijos, elementos sencillos y positivos que definen el marco de una enseñanza digna de tal nombre.

En cuanto al Estado, su cometido es asegurar la escolarización universal, sin que eso signifique que sea el proveedor principal de este servicio esencial, establecer los contenidos y los objetivos que garanticen una base adecuada de conocimientos y destrezas, y controlar mediante pruebas de final de etapa que los alumnos han alcanzado el listón requerido para articular una sociedad competitiva y madura.

En entornos en los que se habla más de una lengua oficial, parece aconsejable que las aulas suministren un dominio suficiente de los distintos idiomas, dejando siempre a las familias la facultad de escoger la lengua vehicular central del currículo.

A partir de aquí se pueden montar espectáculos tribales varios y demagogias populistas multicolores, pero el esquema básico de un sistema educativo serio y eficiente está perfectamente identificado. Aunque le compadezco, sé que el ministro Wert no corre peligro. Le protege su envidiable sentido del humor.

El FC Barcelona y la falacia
La sonrisa de la avispa Estrella Digital 7  Diciembre 2012

La vinculación del Fútbol Club Barcelona con el independentismo catalán empieza a ser asfixiante en los últimos años y lo malo es que el club no sabe o no quiere mantenerse equidistante, como debería ser su actitud en una institución universal.

Algunos paniaguados, como el periódico La Vanguardia, aseguran que fue en los años 20 cuando se inició esa relación. Pero yo considero que, salvo excepciones, es exagerado asegurarlo porque el Barça, durante muchos años, estuvo encantado con el franquismo.

Pienso que es ahora, en democracia, cuando todo se ha desatado debido a la politización absoluta que ha hecho el nacionalismo y el separatismo de todo y con todo en Cataluña. Y es, desde entonces, cuando se ha convertido es uno de los principales símbolos del independentista catalán.

Y así están las cosas cuando al ministro de Educación del Gobierno de España se le ocurre decir que los niños que quieran estudiar en castellano y no puedan en centros públicos catalanes, deben escolarizarse en centros privados con cargo a la administración autonómica. Así de fácil y de sencillo. Si no existen centros oficiales castellanohablantes, que la Generalidad se rasque el bolsillo.

Intento de facilitar que niños españoles estudien en español en España

Bueno, pues esto que no es más que un intento de facilitar que niños españoles estudien en español en España, ha levantado todas las pasiones posibles. Pasiones, lógicamente, desatadas para seguir cubriendo el fracaso de la gestión de Artur Mas y del mal olor que desprende CDC. Y, en ese ardor guerrero, ha hablado el Barcelona, desconozco si obligado o de motu proprio, y ha dicho lo siguiente:

"El FC Barcelona quiere reivindicar de manera enérgica la lengua catalana y el modelo de inmersión lingüística vigente en Catalunya en los últimos 34 años.

La lengua, como nuestro Club, es un elemento de integración que permite identificarse con el país, al margen de procedencias y sensibilidades. La lengua catalana y su enseñanza en las escuelas forma parte de nuestra identidad y es un elemento fundamental para la cohesión social y la convivencia de nuestro pueblo. Por este motivo, el FC Barcelona se pone al servicio del país, como ha hecho a lo largo de su historia, para defender nuestra cultura y nuestra identidad'.

La lengua, como nuestro Club, es un elemento de integración que permite identificarse con el país

Lógicamente, este comunicado, como se ve, forma parte de la media verdad que es la gran mentira catalana. Me parece muy bien que el Barça considere que la lengua catalana y su enseñanza en las escuelas forma parte de la identidad catalana y que sea un elemento fundamental para la cohesión social y la convivencia en Cataluña. Incluso, que se ponga al servicio del país. Pero que reivindique el modelo de inmersión lingüística vigente en Catalunya en los últimos 34 años no es toda la verdad. Es cierto que la inmersión lingüística lleva vigente 34 años pero, todos ellos, en la ilegalidad como han sentenciado los más altos tribunales de España. Y lo peor es que algunos de sus jugadores y técnicos repitan el argumento como papagayos. Una pena.

Espero que esta mezcla de política y falacia no afecte a las simpatías que el equipo tiene en el resto de España. Porque el FC Barcelona también es de ellos y son ellos.

Wert, el blandito
juanjulioalfaya.blogspot.com.es  7  Diciembre 2012

Soy pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera,
que se diría todo de algodón, que no lleva huesos.

El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, ha afirmado este martes que no hay ningún elemento en el anteproyecto de Ley Orgánica de la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce) que minusvalore la importancia curricular del catalán y ha asegurado que la norma no supone ninguna modificación en el régimen de inmersión lingüística en Catalunya.

«POR SUPUESTO, WERT, YA SABEMOS DE ANTEMANO QUE TODO VA A SEGUIR IGUAL. NO SE PUEDE SER TAN BLANDITO. AL FINAL QUIENES LA PAGAMOS SOMOS LOS CIUDADANOS QUE OS ESTAMOS MANTENIENDO CON NUESTROS IMPUESTOS»

En referencia a las críticas que llegan desde la comunidad educativa catalana, Wert ha negado rotundamente que la ley sea un ataque a la escuela catalana y se ha amparado en la jurisprudencia que sentaron las sentencias del Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo contra la inmersión para la redacción de la disposición adicional que hace referencia al uso en la educación de las lenguas cooficiales.

Pese a negar repetidamente que se mantiene el sistema de inmersión, el ministro admite que la nueva norma trata de "disciplinar el tratamiento de las lenguas cooficiales" y "establece paridad con la lengua castellana". Wert considera que se garantiza la enseñanza prioritaria en la lengua cooficial aunque también recuerda que el anteproyecto de ley establece que la enseñanza en castellano "debe hacerse en porcentajes razonables" y ha vuelto a citar los fallos de los tribunales para amparar las modificaciones.

Una vez acabada la reunión sectorial de más de tres horas, Wert se ha referido al gesto de la consejera catalana, Irene Rigau, quien ha abandonado el encuentro en plena reunión para mostrar su rechazo. El ministro ha censurado la actitud de Rigau y ha manifestado que "buena parte de las comunidades han manifestado su malestar porque la consejera no haya escuchado los argumentos del resto". Además, ha considerado que "si una comunidad considera que se vulneran sus competencias debe interponer un recurso ante el TC pero no debe abandonar una reunión".

Wert ha anunciado la convocatoria a los consejeros autonómicos a un nuevo encuentro el próximo 19 de diciembre para perfeccionar el anteproyecto de ley. Pese al desencuentro con Catalunya, Wert ha iniciado su comparecencia celebrando el "consenso muy mayoritario en estimar que las modificaciones ha contribuido a mejorar sustancialmente este proyecto respecto a la anterior reunión sectorial". Ha subrayado que doce autonomías manifiestan una "opinión positiva" y que cuatro han manifestado discrepancias. Visto que el consenso no era total, las comunidades han pedido a Wert un breve plazo de reflexión.

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