AGLI Recortes de Prensa    Sábado 8  Diciembre 2012

El desmadre lingüístico
FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS La Razón  8  Diciembre 2012

No voy a entrar en la nueva normativa sobre el español y el catalán en la enseñanza, pero sí quiero decir que inicia una nueva vía para encauzar un desmadre que viene creciendo cada vez más desde el mismo momento en que estrenamos Constitución. Y que esto es encomiable. Para empezar, hay que hacer un reproche a la propia Constitución cuando en su artículo 3.1 dice que «el castellano es la lengua española oficial del Estado», debería decir «el español». Porque lo que fue castellano en el origen hoy es «español», que es un castellano evolucionado y ampliado, no el del poema del Cid. Español se llama en todas partes, pregunten en América, por ejemplo. Y nuestra Academia es española, no castellana. Aquí los padres de la Constitución metieron la pata por las presiones políticas. Don Dámaso Alonso, que presidía nuestra Academia por entonces, bien que lo sintió, bien que insistió ante los padres de la Constitución. Pero nada. Yo mismo aclaré el tema en un artículo «Español y castellano», en EL PAÍS (7-VII-1978). Pero nada.

En fin, no es esto lo más esencial, es como lo de los galgos o podencos. Lo esencial es que la Constitución ha sido mil veces vulnerada. Cuando escribo esto, leo en la portada de LA RAZÓN del día 6: «La mayoría de los españoles creen que la Carta Magna no se respeta, según el CIS». Según el CIS y según la verdad más elemental. El artículo que cité, la lengua que allí llaman castellano, «todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla». Y eso se incumple agresivamente. Llevo escribiendo sobre ello en todos los periódicos, también en los libros. Hasta hoy, cuando por primera vez el Gobierno se atreve a dar un paso adelante en defensa de la Constitución y del español. No voy a entrar en el detalle, pero es claro que, esencialmente, ese paso adelante yo lo apruebo.

He discrepado abiertamente del ministro en otras cosas, el tema de las lenguas clásica maltratadas en el primer anteproyecto de la nueva ley. Doy mi apoyo a él y al Gobierno y al sentir general de los españoles en este otro tema: por primera vez se comienza a sanar ese desmadre.

No se puede cumplir la Constitución si se obliga a los niños a inmergirse en otras lenguas y es casi heroico aprender español en Cataluña. Además no aparece en parte oficial alguna, ¡hasta te ponen una multa por un anuncio en español! Hoy todos los catalanes saben español por una herencia centenaria, pero si esto no se cambia, la próxima generación lo ignorará. Ellos y nosotros no podremos ya relacionarnos personal ni culturalmente ni en nada si Cataluña se convierte en una isla lingüística. Una especie de Albania. Mejor que tomen el modelo de Irlanda y Escocia: hablan normalmente en inglés.

Es un daño el que están causando a Cataluña. Porque es normal que hablen su lengua quienes la heredaron desde niños y que en catalán se escriban poesía, publicaciones todas. No lo es que se imponga por disposiciones sectarias y presiones económicas, como ahora. Las lenguas no se imponen por la violencia, en realidad no pueden imponerse así, será un fracaso. No es verdad que el español se haya impuesto en el País Vasco por la espada, como decía aquél.

Las lenguas se imponen por propia conveniencia humana cuando hay participación en una cultura común. Así entró el español en Cataluña, en el País Vasco, en América, en toda España. América fue en esto modélica: mantuvo el español tras la independencia. Esa misma independencia fue aquí el modelo, a partir de 1900, para los intentos de secesión.

Un mal modelo, dañino para todos. Irracional. Pero no es sólo Cataluña, el mal es más profundo. Eso de que se exijan las lenguas locales para miles de actividades culturales y profesionales, cuando existe, sigue existiendo, una lengua común. Para aspirar a una plaza de Música en Galicia hay que saber gallego, cuando todos hablan español. Y en universidades como las de Santiago o Alicante, todos los letreros y toda la literatura oficial está en las lenguas locales.

Directamente o mediante diversos trucos intentan que en las clases sólo se hablen las lenguas locales, quieren convertir a ellas al profesorado y al alumnado. Me dicen, por ejemplo, que en Valencia, autonomía del PP, tienen en la Universidad modelos que aplican al profesorado: reconocen mayor valor científico o profesional a los que dan la clase en valenciano. Reciben una gratificación especial. No insisto, la lección es ésta: casi nadie se atrevía a criticar estas extravagancias. Si se le contaban a un ministro o a una Academia, te daban la razón en privado, pero en público no se atrevían. Incluso para condenar el lenguaje que intentan imponer las feministas –y que es un puro error, no otra cosa– ha sido complicado lograr que hablara la Academia Española. Lo hizo, por fin.

Termino. Es alentador que se empiece a reaccionar. Porque estamos ante un movimiento que en el fondo niega la existencia de una nación española. Es un torpedo contra ella. Esto no va contra nadie, es a favor de la convivencia, la colaboración entre todos.

Sentido común
JUAN MANUEL DE PRADA ABC  8  Diciembre 2012

SOSPECHO que si hubiesen encargado a Salomón un juicio sobre la enseñanza en Cataluña no se habría distinguido demasiado del que propone el borrador de la ley educativa presentado por el ministro Wert: «Las administraciones educativas garantizarán en todas las etapas educativas obligatorias que las lenguas cooficiales sean ofrecidas en las distintas asignaturas en proporciones equilibradas en el número de horas lectivas, de manera que se procure el dominio de ambas lenguas oficiales por los alumnos». Creo que es un juicio guiado por el sentido común que, allá donde coexisten dos lenguas, la ley exija que ambas sean estudiadas en igualdad de condiciones; pero es que, además, el borrador presentado por Wert admite que se dé «un trato diferenciado a la lengua cooficial respecto del castellano en una proporción razonable, sin que en ningún caso pueda suponer de hecho la exclusión del castellano». Sólo en caso de que tal «proporción razonable» no se respete, se impone a la comunidad autónoma la obligación de pagar la educación privada del menor en la lengua que los padres elijan.

Quizás en esta salvedad última se halle el único error de la reforma propuesta por el ministro Wert. En primer lugar, porque a una comunidad autónoma que no garantice una «proporción razonable» o «equilibrada» en la enseñanza de lenguas cooficiales debe obligársele a hacerlo por imperativo legal, y no permitírsele que no lo haga, a cambio de que apoquine. En segundo lugar, porque tampoco es justo que los padres puedan elegir que a sus hijos se les eduque en una sola lengua, sea ésta castellano o catalán, allá donde coexisten dos lenguas; pues se presupone que los padres deben desear lo mejor para sus hijos, y lo mejor para sus hijos es que conozcan bien ambas lenguas. Ni siquiera juzgo propio de una sociedad sana que, allá donde dos lenguas coexisten, existan colegios privados que enseñen únicamente en una de las dos lenguas; pues tal educación será siempre demediada e insuficiente.

En el fondo de toda esta discusión subyace el contradiós generado por las «materias troncales», las «lenguas vehiculares» y demás paparruchas generadas por una pedagogía funesta que ha sido aprovechada en ciertas comunidades autónomas para relegar el estudio del castellano a un arrabal de incuria. Si castellano y catalán son lenguas vivas y reconocidas como oficiales deben recibir ambas el mismo tratamiento: su gramática y sintaxis enseñadas como ambas merecen, al igual que sus respectivas tradiciones literarias; y utilizadas en «proporción razonable» en las demás asignaturas. El «trato diferenciado» que el borrador del ministro Wert admite para la lengua cooficial respecto del castellano no deja de ser una concesión medrosa o políticamente correcta (que, además, abre la puerta a la reclamación de quienes prefieran un «trato diferenciado» para el castellano); pero revela que Wert no pretende, en modo alguno, «menospreciar» el catalán, como sus detractores pretenden, o quererlo convertir en una asignatura «prácticamente optativa». Tampoco vemos que el borrador de Wert permita que un joven «pueda obtener el título de bachillerato sin examinarse nunca de catalán»: se supone que habrá de examinarse obligatoriamente en catalán de lengua y literatura catalanas, como habrá de examinarse obligatoriamente en castellano de lengua y literatura españolas; y que del resto de asignaturas podrá examinarse en la lengua que prefiera. Esto es lo que aconseja el sentido común y lo que el borrador de Wert, a grandes rasgos, propone. Pero en un mundo que ha perdido la cordura el sentido común puede llegar a parecer locura.

Sentido pésame
Nota del Editor 8  Diciembre 2012

Obligar a los niños español hablantes a aprender la y en la lengua regional constituye una clara conculcación de los derechos humanos y constitucionales.  La imposición del aprendizaje de cualquier lengua regional es además un disparate económico y social, es una xenofobia clara que pretende aislar la región para aquellos que conocen la lengua regional y es una dejación del deber constitucional de conocer el idioma español. Si todos los españoles tenemos el deber de conocer el español, cualquier imposición de cualquier lengua regional va en contra de la transparencia, de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, del derecho a la libre circulación y establecimiento, y los padres que quieran que sus hijos, no los hijos de los demás, aprendan la lengua regional, allá ellos, pero no tienen ningún derecho a exigir que los hijos de los demás la aprendan, y peor aún a costa de su lengua materna, el español.

La propagación las mentiras nacionalistas indica una absolouta falta de sentido común y de respeto de los derechos humanos y constitucionales.

El enigma Rousseau
El filósofo es uno de los autores más contradictorios. La lectura dominante lo presenta como icono de la democracia moderna pero su obra marca el despertar de las ideologías irracionalistas y del nacionalismo
María José Villaverde El País  8  Diciembre 2012

Hace trescientos años nació uno de los pensadores más influyentes de la historia del pensamiento político, un hombre que cautivó con Emilio, hizo llorar con las Confesiones y alentó revoluciones con El contrato social. Rousseau es uno de los autores más contradictorios e inclasificables del siglo XVIII. Ya en 1750, tras la publicación del Discurso sobre las Ciencias y las Artes, las elites europeas, con el rey Estanislao de Polonia a la cabeza, le recriminaron sus incoherencias –escritor que ataca la literatura, amante de los espectáculos que arremete contra el teatro, crítico de las ciencias y las artes que se presenta a un premio de la academia-. Rousseau responderá a sus críticos con un gesto impactante: se retirará del mundo y sus pompas –es un decir-, renunciando al reloj, la espada, los encajes y las medias blancas, símbolos mundanos por excelencia, y adoptará la túnica armenia. La imagen de excentricidad y rebeldía que encarna, con el pelo semi-largo y la barba mal afeitada, acabará, más tarde, por convertirse en seña de identidad de los románticos europeos.

En Jean-Jacques la persona y la obra se entrecruzan, se mezclan, se superponen. Cautiva porque apela al corazón del lector, buscando su comprensión, su simpatía, su complicidad. En eso radica su modernidad –que no en sus ideas políticas-. ¿Cómo no sentirnos conmovidos por su proximidad y no apiadarnos por la profunda insatisfacción de ese ser lleno de amargura y de resentimiento social, sin familia y sin patria, que anhela ser querido y aceptado? Un hombre en guerra con el mundo, siempre por delante o por detrás de su época, inadaptado e incómodo entre la élite ilustrada, hedonista, materialista y descreída. "Un perro me resulta mucho más cercano que un hombre de esta generación" escribe en los Esbozos de las Meditaciones. Y los Diálogos aparecen encabezados con este verso de Ovidio: “Aquí soy un bárbaro porque estas gentes no me entienden”.

Es un individualista que anhela desprenderse de su individualismo y perderse en lo colectivo

A Jean-Jacques se le han puesto todo tipo de etiquetas: individualista y colectivista, defensor de la propiedad privada e igualitario, predecesor de Marx y teórico liberal, pensador anclado en el pasado y predecesor del Romanticismo, padre del Jacobinismo y padre de la Democracia moderna, padre del Totalitarismo, antecesor del Psicoanálisis, precursor del nacionalismo moderno, etc.

Entre tanta paternidad ¿qué etiqueta elegir? Si para abrirnos paso entre esta maraña de interpretaciones recurrimos a sus contemporáneos, quedaremos defraudados al constatar que tanto los revolucionarios como los contrarrevolucionarios de 1789 utilizaron El contrato social como arma arrojadiza. En nombre de los ideales allí expuestos unos iban a prisión y otros los condenaban, unos subían a la guillotina y otros los guillotinaban. Los defensores del Antiguo Régimen editaban panfletos para demostrar que el “verdadero” Rousseau se oponía a los cambios revolucionarios. Y así es. Todos aquéllos que han visto afinidades entre su pensamiento y el comunismo o el anarquismo deberían leer sus Escritos sobre el Abbé de Saint-Pierre en los que se opone rotundamente a la utilización de medios violentos. Aún así, El contrato social se convirtió en libro de cabecera de Fidel Castro y en legado de Simón Bolívar a la universidad de Caracas, a pesar de que Proudhon lo había catalogado de “breviario de la tiranía”.

Otra lectura lo presenta como uno de los máximos representantes del siglo de las Luces. Pero, cuidado, no olvidemos que ya Diderot, en el Ensayo sobre los reinos de Claudio y de Nerón, le encuadró dentro de las Anti-Luces. No es que Rousseau viviera ajeno a los descubrimientos vanguardistas ni a las reflexiones más radicales de los ilustrados. Ni mucho menos. Se codeaba con ellos y tenía información de primera mano, incluso cenaba con Diderot y Condillac una vez a la semana en “Le panier fleuri”. Diderot le leía su Carta para los ciegos para uso de los que ven, un texto fundamental para entender su evolución hacia el spinozismo, el materialismo, el pre-darwinismo y el ateísmo. Jean-Jacques escucha, calla y acumula angustia y desazón hasta que, en 1756, rompe con sus antiguos amigos y se presenta públicamente como el defensor de la Providencia, escorando así hacia las Anti-Luces.

En la comunidad de hombres libres e iguales no tienen cabida quienes no sean propietarios

Rousseau es un individualista que anhela desprenderse de su individualismo y perderse en lo colectivo. Su ideal político remite a las repúblicas grecorromanas. Lo ratifican sus constantes elogios a Esparta y Roma en El contrato social así como el lamento de las Confesiones: “¡Por qué no habré nacido ciudadano romano!”. Y lo corroboran sus dos proyectos de constitución para Córcega y Polonia.

Su reivindicación de una comunidad todopoderosa y absoluta, presidida por la voluntad general, a la que el individuo se entrega con todos sus derechos y por la que está dispuesto a morir, no puede ser más ajena a la mentalidad ilustrado-liberal. Ni su negación de los derechos individuales, teorizados por Locke y recogidos en las declaraciones de derechos y en las constituciones del siglo XVIII. Basta recordar que en El contrato social restringe la libertad de expresión, de reunión y de asociación y que rechaza la división de poderes, el freno que Locke y Montesquieu blandían contra el poder absoluto.

Rousseau va a liquidar otro de los grandes logros ilustrados, el cosmopolitismo. El ideal de tolerancia y apertura al mundo, encarnado por la República de las Letras, será sofocado por el nuevo valor en alza, el patriotismo de raíces grecorromanas que Voltaire, en su artículo “patria” del Diccionario filosófico, califica de fanático y que en Rousseau raya en la xenofobia. “El patriotismo exige la exclusión” escribe en 1763, en carta a Leonard Vsteri. Y en Emilio ratifica: “Todo patriota es duro con los extranjeros (…) que no son nada”. Reforzar la identidad nacional se convierte en el gran objetivo de sus proyectos de constitución para Córcega y Polonia donde la educación es el arma utilizada para crear patriotas: “desde que nace, un niño no debe ver más que la patria”.

Jean-Jacques fue un misógino pertinaz idolatrado por las damas, que derramaron ríos de lágrimas con sus obras

Descartada la etiqueta de liberal, aún nos queda lidiar con la de igualitario. Es verdad que Rousseau habla mucho de igualdad y de libertad pero no nos engañemos. La imagen mítica que presenta en El Contrato social de una sociedad de hombres libres e iguales que resuelven sus asuntos reunidos en asamblea bajo un árbol, es una imagen falsa. Porque en realidad se trata de una comunidad de propietarios donde no tienen cabida los asalariados ni los sirvientes. Y es que, en el fondo, Rousseau siente un profundo desprecio por los no propietarios, como lo prueban la dedicatoria al Segundo Discurso, algunos párrafos de El Contrato social y las Cartas escritas desde la Montaña, donde abundan calificativos como populacho embrutecido e indigno, mercenarios, viles, canallas, etc.

Jean-Jacques fue, además, un misógino pertinaz idolatrado por las damas que derramaron ríos de lágrimas con Emilio y La Nueva Eloisa. Fugaz secretario de una proto-feminista, Mme. Dupin, fue inmune a sus argumentos. Es clamoroso el silencio de El contrato social en lo que se refiere a los derechos políticos de las mujeres; simplemente las ignora. Y en Emilio no vacila en recluirlas en el hogar, alejarlas de toda actividad pública y someterlas al varón, incluso en el terreno religioso.

Con Rousseau se inicia una nueva andadura en el pensamiento europeo, marcada por el surgimiento del romanticismo pero también del resurgir del antifeminismo y el despuntar de las ideologías irracionalistas y del nacionalismo. Aunque sus ideas han sido manipuladas y malinterpretadas, y la lectura dominante se ha empecinado en convertirlo en icono de la democracia moderna o en símbolo revolucionario, Jean-Jacques ha logrado su objetivo: ser recordado por la posteridad.

María José Villaverde es catedrática de Ciencia Política de la UCM

El Gobierno mantendrá la reforma que blinda el castellano
Incide en que está basada en el Constitucional y el Supremo
Carmen Morodo La Razón  8  Diciembre 2012

Madrid- El Gobierno remite a CiU a la negociación en las conferencias sectoriales y, sobre todo, al trámite parlamentario para que presente las enmiendas que considere oportunas al proyecto de ley de reforma educativa que blinda el castellano «para garantizar la libertad de enseñanza y el derecho a la educación». Ahora bien, el núcleo de esa reforma se mantendrá, y dentro de este núcleo están los cambios para asegurar la proporcionalidad de la educación de castellano y catalán en Cataluña. Moncloa sostiene que la reforma presentada por el ministro Wert se ajusta a los términos fijados por el Tribunal Constitucional y el Supremo.

«Ningún poder público puede considerarse ajeno a la doctrina de los tribunales», solemnizó ayer la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, tras el Consejo de Ministros. La vicepresidenta también negó algunos de los eslóganes en los que se han envuelto los líderes de CiU para cuestionar la propuesta del Gobierno. Así, explicó que el catalán no se puede considera, asignatura troncal, como tampoco ninguna otra lengua cooficial, porque eso implicaría evaluar sobre su conocimiento al conjunto de los estudiantes españoles; negó, además, que quieran recortar la carga de horas en catalán; y subrayó que el Gobierno se mira en el modelo del bilingüismo integrador, que existe en Galicia o incluso en el País Vasco.

El Ejecutivo también tuvo que pronunciarse ayer sobre las excepcionales manifestaciones por la España constitucional, que se celebraron en Madrid y Barcelona en el Día de la Constitución. La dirección nacional del PP no envió a ningún representante de lo que hoy se entiende como equipo del jefe del Ejecutivo. Y ayer, midiendo muy bien las palabras, la vicepresidenta explicó que el Gobierno respeta el derecho de los ciudadanos a expresarse y manifestarse libremente. Y está muy atento a las peticiones de «todos los ciudadanos, cualquiera que sea el signo de la protesta». «Y cumple y hace cumplir la Constitución y las resoluciones de los tribunales», añadió. Sobre las propuestas de reforma de la Carta Magna, la posición está ya fijada: no se dan las condiciones para introducir ninguna modificación.

Porque no hay consenso y porque ni siquiera hay acuerdo sobre qué se quiere cambiar y para qué. Moncloa alega, asimismo, que algunas de las propuestas que escucha –el PSOE plantea avanzar hacia el federalismo, por ejemplo– exigen una reforma agravada de la ley fundamental, que implica la disolución de las Cortes y nuevas elecciones, con el coste que esto supondría en un momento en el que las arcas públicas no están para gastos extraordinarios. «España afronta una difícil crisis económica y esto exige tener bien claro cuáles son las prioridades y qué es lo fundamental», precisó la vicepresidenta. También recordó al PSOE que hay problemas que no se arreglan con modificaciones constitucionales, sino con una adecuada gestión de la realidad, y citó como ejemplo la reforma de las administraciones públicas.

Blindajes y escamas
Nota del Editor  8  Diciembre 2012

Hablar del blindaje del castellano y al mismo tiempo admitir el hecho de que a los alumnos españolhablantes se les obligue a estudiar la lengua regional y su literatura es como decir que en las justas los caballeros se blindaban con escamas de merluza.

Mas y Rigau deben cumplir la Constitución
Convivencia Civica Catalana   8  Diciembre 2012

Estimados amigos,

Como sabéis, en Convivencia Cívica Catalana defendemos que a una sociedad bilingüe le corresponde por lógica, por sentido común y por respeto a todos, una escuela también bilingüe.

Por ello hemos luchado y vamos a seguir haciéndolo. En consecuencia, siempre son bienvenidas las propuestas que aboguen porque nuestras dos lenguas oficiales reciban un trato equitativo y respetuoso en la educación, no siendo admisible en absoluto un sistema monolingüe sólo en catalán como el vigente en la actualidad.

Lamentablemente, el gobierno catalán vuelve con su cantinela habitual tras cada norma del gobierno central o sentencia contraria a sus intereses en el sentido de no acatarla y de mantener la situación actual.

Estas manifestaciones de “insumisión”, proferidas, una vez más, por el señor Mas y la señora Rigau, no pueden ser calificadas sino como lamentables declaraciones, impropias de gobernantes serios y responsables.

Convivencia Cívica Catalana considera que el gobierno catalán debe abandonar esta actitud antidemocrática y antisistema y, en consecuencia, acatar las sentencias de los Tribunales y modificar el actual régimen lingüístico escolar, esto es, el sistema de inmersión lingüística, sustituyéndolo por un modelo de conjunción lingüística, en el que ambas lenguas oficiales sean utilizadas como lenguas vehiculares y de docencia de forma conjunta.

En Convivencia Cívica Catalana pensamos que no es admisible en un Estado de Derecho el incumplimiento reiterado desde hace años de leyes y sentencias, como es el caso del gobierno catalán. Se trata de una falta de respeto a los padres que han ganado los pleitos y, digámoslo claro, de una auténtica tomadura de pelo a nuestro sistema jurídico.

Aprovechando la celebración del Día de la Constitución, Convivencia Cívica Catalana apela una vez más al cumplimiento de nuestra Carta Magna por parte de los responsables políticos catalanes.

Sin duda, existen muchos motivos para asistir mañana a la manifestación convocada a las 12:00 horas en la Plaza Urquinaona de Barcelona y no es uno menor el de exigir al gobierno catalán el cumplimiento de las sentencias en el ámbito de la educación.

En Convivencia Cívica Catalana creemos que las leyes y las sentencias se redactan para ser cumplidas y no para ser guardadas en un cajón ni para reírse de ellas, incumpliéndolas abiertamente. Y quienes así actúan deben saber que su lamentable actitud no les puede salir gratis.

Atentamente,
CONVIVENCIA CIVICA CATALANA
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Lengua y Libertad: Normas jurídicas que habrán de derogarse en Galicia
Habrán de derogarse o modificarse al menos las siguientes normas: Ley de Normalización Lingüística, Ley de Subvenciones de Galicia, Ley de la Juventud de Galicia, Ley del Comercio Interior de Galicia, Ley de la Administración Local de Galicia. Puede bastar una disposición derogatoria de una nueva “Ley de Política Lingüística”.
SCD 7 Diciembre 2012

Quiero agradecer a cada una de las 16.000 personas que han depositado su confianza en SCD en las Elecciones al Parlamento de Galicia. El pasado sábado 17 de noviembre en Santiago de Compostela he adquirido el compromiso de trabajar para garantizar que en Galicia, al igual que en todas las Comunidades con dos lenguas oficiales, se asegure la igualdad real de derechos lingüísticos en el trato con la Administración, en la Educación obligatoria y en todos los servicios públicos pues es obvio que los sujetos de los derechos lingüísticos somos las personas y no las lenguas. Desde la tolerancia, libertad y respeto a los principios democráticos os enumero a continuación las siguientes propuestas básicas para la consecución efectiva de la libertad lingüística en Galicia, y el respeto a los más elementales derechos civiles:

1) Los ciudadanos podrán relacionarse con la Administración y recibir los servicios públicos y las comunicaciones de todo tipo en la lengua oficial de su elección.

2) En especial, los padres tendrán derecho a elegir la lengua oficial en la que sus hijos reciben la enseñanza, sin perjuicio de que tengan que estudiar como materia la otra lengua oficial y su Literatura. Sabemos que esto es factible en Galicia.

3) La rotulación y la señalización dependiente de los poderes públicos ha de estar en las dos lenguas oficiales. Los topónimos serán oficiales en cualquiera de las lenguas oficiales.

4) En el ámbito privado nadie puede ser obligado a utilizar ninguna lengua en concreto en la relación entre particulares.

5) No es necesario que todos los empleados públicos conozcan de manera suficiente las dos lenguas oficiales, sino que basta con que se garanticen los derechos anteriormente enunciados a los ciudadanos que deseen ser atendidos en gallego por parte de los poderes públicos, como se viene haciendo en los países con más de una lengua oficial.

6) Las subvenciones destinadas a empresas, cursos de formación, investigación, tejido asociativo, etc., y aquellas destinadas a potenciar la creación cultural, no deben ser discriminatorias por motivos de la lengua utilizada.

7) En resumen, términos ambiguos como “protección”, “fomento”, “potenciación”, etc., de una lengua, que aparecen en legislaciones nacionales de otros países y en tratados internacionales, han de ser entendidos en el sentido de que los poderes públicos garantizarán que nadie se vea impedido o disuadido de emplear la lengua en cuestión a la hora de relacionarse con la Administración, recibir los servicios públicos o en sus actividades privadas; pero sin restringir ese mismo derecho a los ciudadanos que prefieran utilizar otra lengua oficial, o incluso no oficial en el ámbito puramente privado.

8) Aunque esto ya trasciende del ámbito puramente lingüístico, ha de velarse para que cese cualquier tipo de adoctrinamiento político o ideológico, sobre todo de carácter nacionalista. En general se velará porque las actividades complementarias y extraescolares respeten el principio de neutralidad política o ideológica y en ellas no se ataquen valores constitucionales y mucho menos se incite al desprecio y a la injuria por razón de raza, lengua, cultura, etc., así como al uso de la violencia.

Normas jurídicas que habrán de derogarse en Galicia para que se respeten los principios anteriormente enunciados:

Habrán de derogarse o modificarse al menos las siguientes normas: Ley de Normalización Lingüística, Ley de Subvenciones de Galicia, Ley de la Juventud de Galicia, Ley del Comercio Interior de Galicia, Ley de la Administración Local de Galicia. Puede bastar una disposición derogatoria de una nueva “Ley de Política Lingüística”.

Sol Santos Núñez
Vocal Responsable de Derechos Civiles
Coordinación Regional de Galicia
http://www.scd.es/lengua-y-libertad/

SCD Sentido Común Desaparecido
Nota del Editor  8  Diciembre 2012

1º No puede haber igualdad legislativa entre el español y la lengua regional. Hay deber de conocer el español y no hay deber de conocer lengua regional alguna.

1.1º Si los ciudadanos tiene el deber de conocer el español, no se puede incurrir en el contrasentido de aceptar que no lo conoce y por tanto la administración debe utilizar exclusivamente el español, lengua común que ademas permite que todos los españoles puedan controlar todos sus procesos.

2º Si los padres quieren que sus hijos sean escolarizados en la lengua regional, en los centros de enseñanza donde haya alumnos suficientes para justificar la enseñanza en lengua regional, se establecerán circuitos especiales exclusivamente en los primeros años de adquisición del lenguaje,  para la enseñanza de la lengua regional y también la española, momento en el que pasarán al circuito general en lengua española.

3º La señalización y rotulación será exclusivamente en español, en razón de economía, seguridad vial y del punto 1º.

4º Este punto justifica aun mas que SCD = Sentido Común Desaparecido.

5º A los empleados públicos, en virtud del punto 1º no debe exigírseles conocimiento alguno de lenguas regionales, ni debe suponer valor discriminatorio alguno.

6º Las subvenciones deben desaparecer. Cada persona sabe mejor que el estado donde mejor aplicar su dinero.

7º Toda la legislación sobre lenguas regionales debe derogarse.

8º Todos los currículum educativos deben tener carácter nacional para potenciar el libre establecimiento de empresas y personas en toda España.

La izquierda inmaculada
xavier pericay ABC Cataluña  8  Diciembre 2012

Mi compañero de fatigas Ramoneda aseguraba el pasado jueves en «El País» que «sin duda el Gobierno de Aznar fue el más ideológico de la historia de la democracia española». La afirmación es de todo punto extraordinaria. Por lo categórico y, en especial, porque no se sostiene en prueba alguna. Mejor dicho, sí se sostiene en algo: en que el Gobierno de Rajoy, a juzgar por lo expresado en el mismo artículo, no lo está siendo tanto. Todo indica, pues, que para ciertos pensadores de izquierda, navarros o no, la ideología es mala cosa. Tan mala, que no merece asociarse más que con la derecha.

En eso buena parte de la izquierda se comporta exactamente igual que el nacionalismo. Rechaza que su visión del mundo pueda ser tildada de ideológica y, en consecuencia, ponderada, refutada y, ¡ay!, combatida. Tanto esa izquierda como el nacionalismo -y mucho me temo que en el caso del compañero Ramoneda ambos parámetros se confundan ya sin remedio- ven sus propias creencias y valores como algo inmaculado, esencial, como algo no sujeto a discusión y ajeno, pues, al debate público.

Sólo así se explica que en el artículo de marras ese preámbulo dé paso a una verdadera diatriba contra el borrador del anteproyecto de nueva ley educativa que acaba de presentar el ministro Wert -al que Ramoneda atribuye, por cierto, «un narcisismo incontenible», como si tal atributo tuviera que ser por fuerza privativo de la farándula y de algunos profesionales de la comunicación-.

Y sólo así puede entenderse que en él se afirme, entre otras muchas perlas irreproducibles por falta de espacio, que «el fracaso escolar importa poco» a este Gobierno, que lo único que en verdad le interesa es «la jerarquización social ya desde la escuela». Como si el páramo educativo actual fuese obra de un dios laico y no de un cúmulo de gobiernos y leyes socialistas. Como si el sueño de la razón, en definitiva, no pudiera producir, aparte de monstruos, montones de analfabetos.

Messi ha hablado
juan carlos girauta ABC Cataluña  8  Diciembre 2012

asta él tiene que pagar en Cataluña el peaje de la consigna mentirosa para no tener más problemas que los propios del fútbol. Es sabido que el mejor jugador del mundo ha llegado a serlo porque a sus dotes sobrenaturales se une una exclusiva atención al balón. Jugar todo lo posible, jugar hasta caer rendido, jugar contra quien sea, compulsivamente, sin tregua, con la ilusión del niño a la hora del patio. Nada más le importa, para su suerte. Pero alguien ha considerado que era una buena idea hacerle simular preocupación por el eventual fin de la inmersión lingüística. No cuela.

Esta trola tiene las patas tan cortas que, contrariamente al Messi de verdad, al futbolista del baile imposible, no consigue dar ni un paso. Si, como gustan de repetir los nacionalistas, «el modelo de inmersión es una historia de éxito», ¿por qué el argentino no suelta una frase entera en catalán, una frase completita, con su subordinada? Al fin y al cabo, dice haber crecido, aprendido y estudiado «con el catalán» (interesante preposición).

«Nunca tuve ningún problema. Todo lo contrario». Nunca tuvo ningún problema porque Dios ha sido certero y no lo ha destinado a nada que requiera hablar o escribir, sino a la actividad más rentable del mundo para un joven que, encima, es el número uno en lo suyo. No nos cuenta Messi, tramposín, que su hermana sí tuvo problemas con la inmersión. De hecho, tuvo que regresar a Argentina por ello. Hace tres años, Messi lo soltó: «Mi hermanita volvió a Argentina porque no entendía el catalán y lloraba». Uf.

Uno imagina perfectamente lo que le dirían en el Barça al buen Leo tras aquellas declaraciones. Con respeto, claro, que para eso es el rey: hay temas que aquí es mejor no tocar, la próxima vez no caigas en la trampa, y tal. Esta era la ocasión de oro para borrar la mancha. Memoriza esto, corre: «Espero no volver treinta años atrás». Bien. Como si al hombre balón le importara un ardite la historia sociolingüística. Zapatero a tus zapatos.

Soraya sobre la imposición monolingüe en Cataluña: 'Ningún poder público es ajeno a los tribunales'
"Al final hay una cosa que es la libertad de enseñanza y el derecho a la educación y también, por tanto, el derecho de los padres a elegir la educación que reciben sus hijos"
 www.lavozlibre.com  8  Diciembre 2012

Madrid.- La vicepresidenta primera del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha recalcado, en relación a la reforma educativa, que, con independencia de los modelos de las administraciones públicas, hay unos derechos de los ciudadanos reconocidos por la Constitución y por las sentencias del Tribunal Supremo y el Constitucional y que "ningún poder público en España puede considerarse ajeno a la doctrina que citan los tribunales".

"Al final hay una cosa que es la libertad de enseñanza y el derecho a la educación y también, por tanto, el derecho de los padres a elegir la educación que reciben sus hijos", ha dicho en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Además, ha pedido a todos los grupos políticos que se centren lo importante de esta reforma. "Si nos centramos todos en que lo importante es la persona y no lo que diga tal parlamento y tal partido político, a lo mejor podremos sacar adelante uno de los temas clave de este país y es que no podemos estar con más del 50 por ciento de desempleo juvenil", ha remarcado. "Está claro que así no podemos seguir", ha concluido.

En este sentido, ha insistido en que la educación es un derecho de las personas que tienen que suministrar los poderes públicos a los ciudadanos en el ejercicio de su libertad.

En relación a la petición de dimisión del ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, por parte del líder de CiU en el Congreso, Josep Antoni Durán Lleida, por considerar que la reforma es el mayor ataque al catalán desde que murió Franco, ha recalcado que le compete al ministro, como miembro del Gobierno, la iniciativa legislativa en proyectos de Ley y que cada grupo parlamentario podrá hacer sus alegaciones en el trámite correspondiente.

"Ya que estamos el día siguiente de la Constitución, tendríamos que valorar mucho más la democracia y no sacar constantemente a relucir años de dictadura que muchos españoles lucharon por superar", ha añadido.

Asimismo, ha subrayado que el sistema educativo no puede mantenerse como está. "Yo les pido a todos los grupos políticos que nos fijemos en un objetivo básico, que son los ciudadanos. Algunos pueden ver las leyes educativas como determinados mecanismos para ciertas actuaciones políticas, pero al final la ley de educación es una ley para los alumnos y para los padres, que son los que se preocupan, amen de la comunidad educativo, los profesores", ha señalado.

PARA ACABAR CON LOS 'NI-NI'
Igualmente, ha advertido de que gran parte de la sociedad "se lleva las manos a la cabeza" cuando se habla del fenómeno de los 'ni-ni' y que precisamente parte de ellos lo son porque no han acabado su formación. "Centrémonos en eso", ha insistido.

En todo caso, ha precisado que la reforma no minusvalora ninguna lengua cooficial al tiempo que ha explicado que éstas no se pueden considerar como asignaturas troncales. "Por eso no es troncal, porque no podemos examinar de las cinco lenguas (cooficiales) a todos los niños españoles. Creo que, salvo casos excepcionales, no aprobaría ninguno", ha dicho, al tiempo en que ha insistido en que tampoco se reduce la carga horaria de éstas.

Asimismo, ha señalado que en el caso del modelo de inmersión lingüística, se respetan los términos que ha señalado el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional porque "el legislador, y en este caso el nacional, está obligado a respetar, la doctrina de los tribunales de justicia".

"Para ello lo que se utiliza es el criterio de proporción razonable, es decir, que haya un tratamiento diferente de manera razonable, sin que en ningún caso pueda suponer la exclusión de ninguna de las lenguas", ha añadido para concluir que hay margen para incorporar aportaciones tanto en Conferencia Sectorial como en el trámite parlamentario.

Salir de la crisis: si queremos, podemos
Manuel Llamas Libertad Digital  8  Diciembre 2012

La crisis que sufre España es culpa del intervencionismo gubernamental, no del capitalismo; la solución, por tanto, no estriba en más Estado sino en más mercado. En caso de no adoptar la receta adecuada, España se enfrenta, irremediablemente, a la suspensión de pagos y a su posible salida del euro. Estos son los tres mensajes básicos del último libro de Juan Ramón Rallo, Una alternativa liberal para salir de la crisis, donde el lector, sin necesidad de tener conocimientos económicos, encontrará respuestas sencillas, esclarecedoras y no menos sorprendentes a los grandes interrogantes del momento: ¿cuál es el origen de nuestros males?, ¿cómo podemos solucionarlos?, ¿cuándo y cómo terminará todo esto?

Si me permiten, les adelantaré una de las conclusiones de Rallo: vivimos un punto de inflexión histórico que, en gran medida, determinará el devenir de las próximas décadas. El país se halla "al borde de la bancarrota" y sólo hay dos posibles salidas: la vía suiza o la argentina. Todo dependerá de si abrazamos el liberalismo o el socialismo.

Esta obra ágil y de fácil lectura está prologada por Carlos Rodríguez Braun, y se estructura en dos partes y un epílogo. En el primer bloque se explican las causas de las tres burbujas que asolaron España durante la pasada década: la financiera, la productiva (inmobiliaria) y la estatal; en el segundo se desarrollan las medidas que el Gobierno debería adoptar de inmediato para evitar o, al menos, atenuar el temible "colapso"; la parte final, ya digo, recoge las conclusiones a que ha llegado el profesor Rallo.
Las causas

Al contrario de lo que se suele argumentar, la crisis no tiene su origen en la desregularización administrativa, ni en la liberalización de los mercados ni en el denominado capitalismo salvaje. Eso son meras falacias que, por desgracia, sirven para confundir y ocultar la realidad a la opinión pública: que el intervencionismo financiero y monetario son los únicos responsables del insostenible auge crediticio de los felices años de burbuja, que la rígida regulación económica es culpable de la elevada tasa de desempleo y la prolongación de la crisis y que el exceso de gasto público pone en duda la solvencia del país.

La banca es uno de los sectores más regulados y controlados por el Estado. Para empezar, toda entidad financiera disfruta de una serie de privilegios gubernamentales que no están al alcance de las demás empresa. Así, por ejemplo, puede endeudarse de forma masiva a muy corto plazo para invertir dichos fondos en la concesión de préstamos a muy largo plazo –por ejemplo, hipotecas a 30 años–. Y ello gracias, única y exclusivamente, a que pueden contar con un prestamista de última instancia, llamado banco central, que ejerce el monopolio de la emisión de dinero. Este particular esquema, característico del sistema financiero contemporáneo, permite a las entidades expandir artificialmente el crédito, muy por encima del ahorro real de la sociedad, con lo que desvirtúan los tipos de interés –el precio del dinero–, uno de los indicadores más importantes de la economía. Todo ello, repito, por obra y gracia del paraguas que ejercen los bancos centrales, último órgano de planificación cuasicomunista existente hoy día. Si de algo carece el sistema financiero actual es, precisamente, de libre mercado.

La fijación de un tipo de interés excesivamente laxo por parte del Banco Central Europeo (BCE) –y de la Reserva Federal en EEUU– a partir de 2001 facilitó a los bancos españoles una abundante y barata financiación a muy corto plazo, que, dada la creciente demanda de préstamos por parte de familias y empresas, fue empleada en la concesión de créditos a largo plazo de forma muy sustancial y sin necesidad de ningún ahorro previo. Así nació la burbuja financiera: en apenas siete años el crédito privado pasó de 560.000 millones a 1,7 billones de euros. La mayoría de ese dinero se concentró en el sector inmobiliario, hasta el punto de que en 2007 el 60% del balance del sistema financiero –el 70% en el caso de las cajas– estaba vinculado al ladrillo. La solvencia de la banca pasó a depender en exclusiva de la evolución de ese sector, así como del valor de sus activos –vivienda y suelo–, empleados a modo de garantía en los préstamos.

La burbuja financiera se materializó en una burbuja productiva asentada principalmente en el sector inmobiliario y basada en un enorme endeudamiento del sector privado. El dinero fácil permitió acometer un inmenso volumen de malas inversiones, como la construcción de cientos de miles de inmuebles a precios hinchados y de grandes infraestructuras del todo innecesarias. Pero estos excesos no sólo afectaron al ladrillo. La borrachera crediticia permitió ocultar, temporalmente, las graves deficiencias que padecía la economía española, ya que durante esos felices años fue perdiendo competitividad a pasos agigantados, debido al rígido mercado laboral, el deficiente sistema educativo –de titularidad pública–, el costoso e insostenible sistema eléctrico –debido al demencial fomento de las renovables– y un marco regulador poco o nada atractivo para la creación de empresas. El país acabó dotándose de una estructura productiva anquilosada e ineficiente, como muestra el hecho de que en 2007 el déficit por cuenta corriente llegó a representar el 10% del PIB –compramos en el extranjero 100.000 millones de euros más de lo que vendimos–. ¿Capitalismo salvaje? Nuevamente: ¿dónde?

Si la burbuja crediticia generó la productiva, ésta alimentó la estatal, que aún sigue ahí. La expansión crediticia y la elevada actividad económica llenaron las arcas públicas con unos ingresos fiscales que, pese a ser efímeros, se emplearon para aumentar el gasto estructural de las Administraciones. No por casualidad España fue el tercer país europeo donde más creció el gasto público por habitante entre 2001 y 2007, sólo por detrás de Irlanda y Grecia. Entre otros muchos ejemplos, Rallo muestra que el número de médicos y enfermeras experimentó el mayor incremento de los países desarrollados (OCDE); España fue también el país del euro que más incrementó el gasto público por estudiante, y el que destina un mayor porcentaje de su renta a la educación pública de toda la UE; el coste de las pensiones se ha disparado un 80% en la última década; el número de empleados públicos creció en casi 600.000 en el mismo período, etc.

Una alternativa liberal para salir de la crisis recoge de forma didáctica la evolución de las grandes partidas presupuestarias en la última década para demostrar, sin ningún género de dudas, que, a diferencia de lo que se suele decir, España cuenta hoy con un sector público totalmente sobredimensionado y, por tanto, insostenible. El Estado creció, y mucho, al calor de la burbuja inmobiliaria. De ahí que el déficit público se disparara hasta niveles de dos dígitos tras el estallido de la crisis, ya que los abundantes ingresos del pasado se esfumaron mientras el Estado mantenía e incluso incrementaba su nivel de gastos en plena recesión. Antes el PSOE y ahora el PP han tratado de cubrir el agujero subiendo los impuestos para recaudar más, pero Rallo demuestra claramente que el problema es el exceso de gasto.

Las soluciones
Si el problema ha sido el Estado y no el mercado, la solución a la crisis no puede pasar por más intervencionismo, más impuestos y más gasto público, tal y como propugnan los socialistas de todos los partidos. Los remedios que aporta Rallo son, sin duda, la parte más valiosa, original y atractiva de la obra. Desapalancar y reestructurar son los dos conceptos clave para el saneamiento de la economía nacional; y ha de ser el mercado el proveedor de las herramientas necesarias para acometerlo.

Frente al rescate público de la banca, Rallo propone una alternativa liberal que evite el temido colapso financiero. Partiendo de que el sistema tiene unas necesidades de capital de entre 150.000 y 200.000 millones de euros, el autor apuesta por el bail-in, es decir, por que los accionistas y acreedores de las entidades en problemas asuman todas las pérdidas de las mismas mediante la conversión de su deuda en acciones (fondos propios). De este modo los antiguos accionistas perderían su capital y los acreedores pasarían a ser los nuevos propietarios. ¿Ventajas? Todas: las pérdidas se imputan a quienes han contribuido a gestarlas, las entidades se mantienen en manos privadas, el contribuyente no pone un euro y los acreedores tienen la posibilidad de recuperar todo o gran parte de su dinero a medio o largo plazo. Además, sería un proceso "razonablemente sencillo de acometer", tal y como se muestra aquí.

En cuanto al necesario pinchazo de la burbuja estatal, Rallo tiene una muy interesante propuesta de austeridad para eliminar por completo el déficit público sin necesidad de subir un solo impuesto; una propuesta, por tanto, radicalmente contraria a la brutal estrategia de expolio fiscal seguida por PSOE y PP. En estas páginas, Rallo detalla cómo recortar 135.000 millones de euros al año de un presupuesto total de 470.000 millones, lo que serviría para reducir el peso del Estado hasta el 32% del PIB, cifra análoga a la suiza. La consecución de tal objetivo, junto el rescate privado de la banca, esfumaría por completo la profunda desconfianza internacional sobre la solvencia de España, lo que frenaría en seco la intensa fuga de capitales que dificulta tanto la recuperación económica como la creación de empleo. Además, dicha austeridad permitiría destinar el futuro superávit fiscal a amortizar deuda –hasta su total liquidación– y a rebajar impuestos para atraer un mayor volumen de inversión y empresas.

Este libro incluye en su parte final toda una serie de reformas estructurales tendentes a liberalizar y flexibilizar la economía para así sanear la anquilosada estructura productiva del país, desde la eliminación de trabas administrativas hasta la configuración de un mercado laboral totalmente libre y de unos mercados energéticos e inmobiliarios eficientes. En definitiva: la alternativa para salir de la crisis pasa por la austeridad del sector público, la liberalización económica y la no socialización de las pérdidas.

Una alternativa liberal para salir de la crisis es una obra excepcional no solo para entender el porqué de la crisis sino, sobre todo, para saber cómo salir de ella. Un libro original, revelador y brillante.
JUAN RAMÓN RALLO: UNA ALTERNATIVA LIBERAL PARA SALIR DE LA CRISIS. Deusto (Barcelona), 2012, 280 páginas.

Cataluña
Excluidas de las subvenciones para programas de fomento de empleo local las entidades que no rotulen en catalán
Mientras, por un lado, la Generalidad califica de “ofensiva contra el catalán” la propuesta del Gobierno para restablecer el bilingüismo escolar, tal y como ordenan los tribunales, por otra parte, mantiene el veto a las subvenciones a aquellas entidades que no utilicen el catalán en todas sus comunicaciones internas y externas.
Andreu Caballero www.vozbcn.com  8  Diciembre 2012

El borrador del anteproyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) que se ha conocido esta semana ha generado un considerable revuelo en el ámbito nacionalista.

El motivo es sorprendente: el Gobierno pretende que, en cumplimiento de múltiples sentencias del Tribunal Constitucional (TC) y del Tribunal Supremo (TS), algunas asignaturas -ni siquiera la mitad- se impartan en español en los colegios de las CCAA con más de una lengua oficial. Según la consejera de Enseñanza de la Generalidad, esta propuesta es la mayor “ofensiva contra el catalán” desde la dictadura franquista.

Sin embargo, la realidad es otra. La verdadera “ofensiva” la viene realizado la Generalidad contra aquellos que deciden usar el castellano. Tan solo en los últimos meses, el Gobierno autonómico de Cataluña ha vetado el acceso a las ayudas públicas a todo tipo de empresas y entidades que no utilicen, al menos, el catalán en sus comunicaciones internas y externas, lo que incluye las consultorías para empresas culturales y para la gestión ambiental; los proyectos de cooperación al desarrollo y los festivales musicales; los profesionales del mundo creativo y artístico; la integración laboral de personas con discapacidad; la lucha contra la pobreza; las empresas de los sectores del comercio, los servicios, la artesanía y la moda, las casas regionales; la promoción del periodismo; las productoras de dibujos animados y las asociaciones de vecinos; las entidades para la prevención de la drogodependencia; las productoras de largometrajes de ficción para televisión; las empresas de promoción musical; las empresas que realicen cursos para el fomento del empleo; y las ONG que trabajen para la reinserción laboral, entre otras actividades.

Ayudas para programas sociales con personas desempleadas
Este martes el Diario Oficial de la Generalidad de Cataluña (DOGC) ha publicado las bases reguladoras para la concesión de subvenciones con el objetivo de realizar ‘actuaciones de fomento del empleo’ mediante programas de colaboración social en entidades locales, ya sean dependientes o vinculadas a estas, con personas desempleadas (ORDEN EMO/396/2012). Las ayudas podrán ascender hasta 400 euros mensuales por persona durante un máximo de seis meses.

Como es habitual, para poder optar a las subvenciones, las entidades interesadas deberán ‘cumplir los requisitos’ que establecen los artículos 32.1, 32.3 y 36.4 de la Ley de Política Lingüística, que les obliga a que ‘la señalización y los carteles de información general de carácter fijo y los documentos de oferta de servicios para las personas usuarias y consumidoras de los establecimientos abiertos al público deben estar redactados, al menos, en catalán’.

La normativa también ordena que ‘los rótulos e informaciones de carácter fijo y que contengan texto que han de constar en el interior de los centros laborales dirigidos a las personas que trabajen en los mismos deben figurar, al menos, en catalán’.

Una discriminación contraria a lo establecido por el Constitucional
Esto significa que aquellas entidades que utilicen únicamente el catalán en sus comunicaciones internas y externas podrán solicitar las subvenciones, pero las que hayan decidido utilizar únicamente el español, no.

De esta forma, y al igual que ocurre en el ámbito de la educación, la Generalidad continúa haciendo caso omiso a los tribunales, puesto que la sentencia 31/2010 del TC, sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña estableció que ‘la definición del catalán como lengua propia de Cataluña no puede justificar la imposición estatutaria del uso preferente de aquella lengua, en detrimento del castellano, también lengua oficial en la Comunidad Autónoma, por las Administraciones Públicas y los medios de comunicación públicos de Cataluña’.

Y dejó muy claro lo siguiente:
‘El deber de disponibilidad lingüística de las entidades privadas, empresas o establecimientos abiertos al público no puede significar la imposición a éstas, a su titular o a su personal de obligaciones individuales de uso de cualquiera de las dos lenguas oficiales de modo general, inmediato y directo en las relaciones privadas, toda vez que el derecho a ser atendido en cualquiera de dichas lenguas sólo puede ser exigible en las relaciones entre los poderes públicos y los ciudadanos’.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El graznido de los gansos.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  8  Diciembre 2012

Dice Rajoy que no hay nada que cambiar de la Constitución que está bien tal cual y que es "plenamente vigente". Yo creo que para hacer estas declaraciones caben solo dos posibilidades, la primera es que se haya apoderado de él el virus monclovita que afecta a todos los Presidentes del Gobierno y que les lleva a confundir la realidad. La segunda, es que sea un perverso cínico capaz de mentir con la misma facilidad que respira. Personalmente creo que puede ser una mezcla de las dos posibilidades, auqnue concedo a la segunda una mayor relevancia.

Sea lo que fuere, es evidente que este Gobierno capitaneado por Rajoy está a años luz del sentimiento de los ciudadanos. Es decir, ya no les representa. Y lo peor es que siendo plenamente conscientes de esa realidad, su alienado mesianismo les lleva a hacer prevalecer su mantra de considerarse los poseedores de la verdad y de tener la solución para sacar a España de la crisis. En menos de un año, su única aportación ha sido elevar el número de parados hasta llegar a los casi seis millones (6.000.000), empobrecer a los pensionistas y aumentar 27 impuestos directos e indirectos. Todo un récord difícil de batir incluso por el inepto y sectario ZP.

Otro de los logros de esta gestión ha sido facilitar la permanencia de ETA en las Instituciones y liberar a presos etarras, bajo razones "humanitarias", mientras las víctimas deben ver asqueadas como los asesinos andan libres y de "txikitos" por las mismas calles donde acabaron con sus familiares. Un ejemplo del cinismo imperante en un PP desnortado, acobardado y recluido en su alcantarilla infecta, nido de ratas corruptas que siguen disfrutando del poder y de la representación en altos cargos de las Administraciones y empresas intervenidas.

Es posible que modificar o reescribir totalmente la Constitución no sea la primera prioridad. Es muy posible que esa prioridad sea la de acabar con este parasitismo y dictadura de unos partidos políticos blindados por las leyes y que se perpetúan en el poder, intentando convencernos de que eso es "democracia". Es seguro que la prioridad de los españoles está en recuperar el camino del crecimiento y acabar con este paro inasumible y que este no se va a conseguir con una austeridad infinita y una asfixia impositiva de los pocos que aún mueven algo la economía de España. Es seguro que la paciencia de los españoles tiene un límite y que este ya se ha sobrepasado.

No basta con salir un día como anteayer, el impostado "día de la Constitución", concentrarse en una célebre plaza de Madrid, más famosa por la gigantesca bandera nacional que por el no menos célebre descubridor de América, y salir convencidos tras unos minutos de algarabía, de haber cumplido con el deber patriótico de rechazo a la política del Gobierno y la deriva secesionista. No, no basta, porque este Gobierno desprecia lo que llaman el"clamor popular" y va a seguir con su hoja de ruta cuyos resultados desastrosos estamos viendo. Porque la realidad es que España debe ser intervenida y acabar con toda esta parafernalia de falsos rescates a bancas ineficaces, a autonomías insumisas y a administraciones sobredimensionadas.

¿De qué sirve mantener artificialmente la ilusión de una milagrosa recuperación que solo puede venir de una intervención directa y la aplicación de verdaderas políticas de ajuste? Solo el empecinamiento en salvaguardar los privilegios de la casta política, está siendo la rémora del comienzo de la recuperación. Los españoles debemos exigir esas políticas y no limitarnos a ser una coral de gansos que solo graznan pero son incapaces de defender su territorio.

De una mentira a la otra, de la bandera a la lengua
Antonio Pérez Henares Periodista Digital  8  Diciembre 2012

Niño emigrante en Durango (Vizcaya), nadie me lo ha contado, asistí a la represión del idioma vasco. Yo no tenía “el problema” pero si lo sufrían mis compañeros y era bien palpable en el devenir cotidiano de la vida en Euskadi allá por los años 60. El franquismo, el ultranacionalismo español, utilizaba la lengua como ariete. La democracia y la Constitución, la que ahora esos nacionalistas insultan y rechazan, permitió su renacer y trajo el autogobierno. El separatismo excluyente, ahora con CiU entre sus tropas, en un terrible pendulazo han asumido ese mismo esquema de utilización e imposición de una lengua para afirmar un nacionalismo de confrontación y eliminación de lo “común”.
El caso catalán es el más clamoroso. So pretexto de defensa y expansión de su lengua, lo que es digno de todo apoyo, lo que se ha pretendido es el arrinconamiento de la otra.. La lengua y la educación, conjugadas,, han sido el objetivo prioritario y la piedra angular del adoctrinamiento.

Han sido muchos años de afirmar que no había conflicto y que todo era normal, mientras la absoluta anormalidad es que en una parte del territorio español no pudiera emplearse la lengua común de todos los españoles y hasta que fueras multado por hacerlo, que fuera imposible estudiar en ella y que lo “normal” era ir reduciéndola a la marginalidad, al menos en la esfera publica, política, administrativa y educacional. Ello en buena parte frustrado en lo cotidiano dado lo delirante de intentar arrinconar un idioma de potencia universal, el segundo más hablado del mundo. Y lengua materna de no pocos habitantes de la actual comunidad catalana.

Pues bien el planteamiento, tan obvio como racional, tan constitucional como en verdad progresista y universalista, de que al menos ha de asegurarse que los estudiantes catalanes puedan estudiar equilibradamente en las dos lenguas ha levantado de inmediato una reacción ultramontana donde de entrada, y con tan solo el borrador, se llamar a la sublevación, a la insumisión y se apela al Constitucional cuando son las propias sentencias al respecto de ese Tribunal las que una y otra vez se conculcan y se violan. Pretender igualdad, libertad y paridad de las lenguas supone ser tachado de retrógrado y franquista precisamente por quienes en realidad han asimilado sus mismos métodos de imposición y adoctrinamiento.

Tras haberse envuelto en la bandera y los supuestos ataques y latrocinios “España nos roba”ahora la mendacidad nacionalista, siempre en el victímismo y en la mentira, claman por el presunto ataque al catalán. Falsedad absoluta. Solo se pretende la igualdad, la normalidad de que en un estado se pueda estudiar también en la lengua común y oficial de ese estado, en equilibrio con la que también es oficial en esa comunidad autónoma.

Es comprensible, aunque desde luego rebatible y combatible con toda la energía, que quienes pretenden separarse de ese Estado, quienes abjuran de el y quieren romper con sus leyes y su Constitución, entienda en efecto que el catalán ha de ser la lengua, sino única si predominante y primera, y el castellano subordinada y con trato de extranjería. Pero una vez más y en la traición sistemática a principios doctrinales, patria común y Nación, en la terrible diarrea mental de sumisión al nacionalismo que acompaña a la izquierda desde hace décadas tanto el PSOE-PSC como los herederos del PCE (IU) -PSUC (IC) y jaleados por el ínclito Rubalcaba se postran y flanquean con entusiasmo esa hoja de ruta nacionalista. Una vez más hiriendo el sentimiento de sus propias bases ya no solo en el conjunto de España sino también en la propia Cataluña donde los socialistas no dejan de caer hacia el abismo y en la ultima confrontación electoral perdían otros ochos escaños, muchos de los cuales iban a Ciudadanos. Y en ello tenía mucho que ver esa genuflexión al nacionalismo, ese papel más o menos consciente, de Maragall a Montilla, de “tontos útiles”.

La batalla lingüística ha solapado, y es una pena, la verdadera importancia y trascendencia de una ley de reforma educativa absolutamente trascendental para una situación crónica de fracaso escolar y una vez más Rubalcaba tiene todo que callar pues fue él en sus tiempos de ministro felipista quien alumbro la LOGSE y aquel inmenso error de dejar a un lado los valores de esfuerzo, disciplina y autoridad de profesor. Aquel sin sentido perverso de que daba igual aprobar o suspender que de todas formas “pasabas”, o sea que aunque te saltaras dos stop te daban el carné de conducir.

Wert y la provincia
Salvador Sostres, EL MUNDO  8  Diciembre 2012

El ministro Wert está haciendo con el español lo que cualquier ministro de Cultura tendría que haber hecho desde la recuperación de la democracia.

El catalán es mi lengua y soy fruto de la inmersión lingüística. Es mentira que la inmersión lingüística no asegure un nivel de español comparable al de catalán y es mentira que estudiar en español o en catalán sea en Cataluña una cuestión de libertad o de la ausencia de ella, en tanto que en ningún país del mundo los padres eligen el idioma en que son educados sus hijos en el sistema público.

Poder estudiar en español en cualquier rincón de España es un asunto de Estado, naturalmente político. El ministro Wert hace lo que tiene que hacer y los que dicen que su proyecto de ley es el peor ataque que ha sufrido Cataluña desde el franquismo no sólo se equivocan, sino que son unos cínicos.

El peor ataque que mi país y mi lengua han sufrido desde el franquismo ha sido una clase política mediocre y perdedora, anti intelectual y corrupta, que ha hecho del catalanismo su negocio mucho más que su causa. El peor ataque el catalán ha sufrido desde 1975 es que el catalanismo político no ha tenido en ningún momento una articulación política presentable, y ha jugado siempre al regate corto para poder continuar manteniendo su estatus provinciano en lugar de proyectar con claridad los sueños y las esperanzas de una nación que quiere ser libre.

Que hoy, 37 años y medio después de la muerte de Franco, todavía nos estemos quejando y todavía resulten vigentes Al vent y L’Estaca, dice muy poco de lo que los catalanes hemos sido capaces de hacer y de conseguir. Dice muy poco de nosotros que todavía nos estemos quejando. Sentimiento y destino son una sola cosa, y lo que no alcanzas es porque no lo has deseado con suficiente fuerza ni con suficiente inteligencia.

El ministro Wert hace lo que un ministro español tiene no sólo el derecho, sino la obligación de hacer, y si Cataluña tiene algún problema al respecto, y tan amenazada siente su identidad y su supervivencia, podría clarísimamente optar por la independencia. No sirve de nada repetir como cotorras que el Parlament tiene una aplastante mayoría de diputados independentistas si no usas su voto para asumir las riendas de tu destino.

El ministro Wert, con su iniciativa, no sólo cumple con el más obvio de sus deberes morales, sino que deja en evidencia la estrategia babosa de este catalanismo que prefiere la queja al logro, la reclamación al mérito, la querella al esfuerzo, para poder continuar viviendo de él del modo más escandaloso y fraudulento.

No podemos quejarnos de la integridad y de la valentía de los demás para justificar nuestros amagos y nuestras renuncias, nuestra falta de grandeza y este vivir barato negociándolo todo al por menor y a escondidas. No podemos sentirnos atacados si no estamos dispuestos a pagar el precio.

Somos el amor que ponemos en lo que defendemos. Preguntas fríamente cómo amo la vida cuando no quieres escuchar lo que diría un grito. El ministro Wert es el espejo preciso que refleja todo lo que los catalanes no tenemos el valor de ser. No le podemos acusar de nuestra flaqueza, ni de nuestra miseria, ni de haber preferido la estéril retórica de la reclamación y la excusa al vigor de la gesta.

La provincia es un estado del espíritu.

¿Construir Cataluña? Construir catalanes
TOMÁS CUESTA ABC  8  Diciembre 2012

LA tremolina que ha montado el señor Wert sacándoles la lengua a los nacionalistas ululantes servirá, como mucho, para que el zambombazo emocional ahuyente la modorra y anime el belén mediático. Después -si hechas las pascuas aún no han hecho las paces- llegarán las rebajas, los remates, los saldos. Y entonces será de ver si el ministro encastado se agiganta o se achanta. Si todavía embiste o se refugia en tablas. Entretanto los mercachifles del rencor, los rentistas del odio, los usureros del agravio, se relamen la pupa y se atrincheran en la llaga.

Pero que nadie se engañe: el catalán no lo habrán destruido ni España ni los españoles. La destrucción del catalán vivo es obra de quienes apostaron a trocar lengua viva por batúa. Y ahí sí, no les falta razón a aquellos que proclaman que, hoy por hoy, «a hores d?ara», el catalán anda pachucho, tirando a agonizante. El «vaso de agua clara» (Pemán «dixit») del que bebieron Riba y Pla, el inmenso Carner y el mundano Sagarra, se ha convertido en una jerigonza turbia que infaman al unísono los medios de comunicación de mesas (no de masas, puesto que se sustentan, pitas, pitas, a costa de las dádivas) y la reala intonsa de los politicastros. Por no mentar a los supuestos portavoces de una «sociedad civil» de pega que es, en realidad, de paga. O a los pigmeos que emborronan la estafilla literaria. El catalán -que siguió siendo una lengua de cultura a contrapelo del régimen de Franco- ahora es un aval de adhesión inquebrantable ante los que gestionan el cupo de poltronas y la plantilla de fieles funcionarios. Cualquiera puede llegar a «president» sin saber si la utilización del partitivo es una herencia del bantú o del occitano. Por contra, los que aspiran a una plaza de ordenanza, tienen que ser capaces de dar cuenta del cómo, el cuándo y el por qué las vocales son abiertas o «tancadas».

El objetivo de la funesta Ley socialista de Educación, que violaba a conciencia (de hoz y coz, «pel devant i pel darrera», por detrás y por delante) los derechos ciudadanos, no era remediar la decadencia del idioma vernáculo a costa de arruinar el castellano. Lo que perseguía era transformar en zombis a las generaciones venideras. Formatear la respuesta emocional de los votantes futuros. De ahí, que con independencia del pedigrí de cada cual y de que haya venido al mundo en Mollerusa o en Córdoba la llana, todos quienes atracaron -¡y vaya que si atracaron!- en el embarcadero de la Plaza de Sant Jaume pretendieran liquidar la libertad administrando ideología en vena y filología en cápsulas. Y se hizo «per collons» y por las bravas. Lo esencial es que la identidad se viera reforzada y no contaminar la estupidez de «casa nostra» con inopias foráneas. «Els joves catalans», dentro de pocos años, tendrán el privilegio de ser analfabetos redoblados. Ni podrán descifrar un soneto de Foix («Sol, i de dol, i amb vetusta gonella...»), ni sabrán qué demontre significa diantre.

Lo que corre peligro en Cataluña no es el español, que se defiende solo, sino la propia España. Fomentar el rencor, falsificar la historia, atizar el desdén, minar la tolerancia... O sea, aprender de cabo a rabo a desaprender España. Asignatura obligatoria -obligadísima-, pese a que no aparezca en los temarios. Al cabo, es lo que el «risorgimentista» Massimo d?Azeglio auguraba para la Italia de la segunda mitad del siglo XIX: «Fatta l?Italia adesso bisogna fare gli italiani». Construir la nación y construir las almas. Aunque haya que amputar alguna que otra.

Wert, el nuevo enemigo
Los nacionalistas siempre dicen que eres español o catalán, nunca un simple ser humano, sin adjetivos
Francesc de Carreras La Vanguardia 8  Diciembre 2012

Catedrático de Derecho Constitucional de la UAB

Ahora le ha tocado a Wert. Es uno más en la larga lista de enemigos de Catalunya. Hace poco más de un año le tocó al pobre Gregorio Peces Barba, desgraciadamente fallecido unos meses después. Ahora Wert, quizás así no hablamos de otras cosas. Ya todo apuntó al ministro como gran enemigo cuando hace poco se le escapó aquella desgraciada frase de que "hay que españolizar" la escuela o no recuerdo muy bien qué. Desgraciada frase, ciertamente, pero tan desgraciada como la pronunciada por la consellera Irene Rigau que poco antes había dicho que había que "catalanizar", la escuela o no sé muy bien qué, y nadie se escandalizó, todos callaron. ¡Qué estupendo sería vivir en un país en que nadie quisiera ni españolizar ni catalanizar sino, simplemente, dejar que cada uno viviera a su manera mientras no perjudicara a nadie! Pero no es así, los nacionalistas siempre dicen que o eres español o catalán, decídete por unos u otros: nunca puedes ser, por lo visto, un simple ser humano, sin adjetivos.

Pero volvamos a lo de Wert, al borrador de un anteproyecto de ley, no olvidemos eso, porque según ciertos tertulianos parece que se trata de una ley ya aprobada por España que, desde Felipe V, no deja que Catalunya sea la que es. En fin, si no lo entienden no se preocupen: quiere decir que son personas normales. Prosigamos. Decíamos que el texto en cuestión es tan sólo el borrador de un anteproyecto, es decir, ni siquiera un anteproyecto, menos que un proyecto, para nada una ley. O sea, que estamos en los prolegómenos. En los detalles, los preceptos sometidos a debate parecen algo complejos, y también cambiantes según pasan los días, aunque en lo fundamental el asunto de fondo es claro: se trata de que en la escuela tenga el castellano una mayor presencia que en la actualidad, limitado legalmente a la clase de lengua castellana, dos horas a la semana. Dicho con palabras más técnicas: se trata de que el castellano sea, junto al catalán, también lengua vehicular en la escuela, es decir, también lengua de uso normal para la tarea docente.

Si la sociedad catalana es bilingüe, como indudablemente lo es y, además, ese es un enorme valor y un privilegio, el hecho de que en la escuela convivan ambas lenguas con la misma naturalidad que lo hacen en la calle debería ser lo más normal del mundo. Los niños, en edad temprana, hasta los ocho o diez años, aprenden perfectamente sin esfuerzo dos o tres lenguas: lo dicen los expertos y lo saben las familias en las que los padres hablan lenguas diversas y viven en países donde no se enseña ninguna de ellas. El debate, por tanto, debería centrarse en la enseñanza del inglés, dando por supuesto que catalán y castellano son lenguas de uso habitual.

Pero se trata de buscar un enemigo: ahora toca Wert. Y es que, con un apellido tan español y castizo, ¿cómo puede entender a los catalanes?

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Represión del idioma vasco en tiempos de Franco. Represión del idioma árabe, rumano, ruso, chino, etc. etc. en la actualidad
Nota del Editor  8  Diciembre 2012

En mi paseo matutino, a la ida, veo dos colegios, en uno de ellos, se ven grupos de niños, los más pequeños en fila india, siguiendo las instrucciones de la maestra, en español; otros mayores juegan un partido de algo, y la profesora tambien les habla en español.

A la vuelta, hora de salida de algunos grupos, veo niños hablando español entre ellos o con sus padres (español de aquí y de allá), niños hablando lenguas que no consigo identificar, aunque por su aspecto, parece árabe, chino y así.

Lo curioso es que a nadie se le ocurre hablar de represión del idioma árabe, chino o de cualquier otro idioma de amplia difusión y valor.

Por eso, cuando hablan de la represión de las lenguas regionales en tiempos de Franco, además de la realidad que veo cada día, me acuerdo de mi juventud en una zona con lengua regional, que no se utilizaba en el colegio, ni falta que hacía a pesar de haber alumnos del más variado origen y condición y que la gente utilizaba libremente en la calle si su interlocutor la entendía.

Lo de Messi
Alfonso Ussía La Razón  8  Diciembre 2012

Me preocupa honda y lacerantemente lo de Messi. No la lesión, que parece no tiene la importancia que en un primer momento representó. Pánico silencioso en el «Camp Nou», que cuando fue inaugurado se llamaba «Nou Camp», que tanto monta monta tanto. Propongo a Florentino Pérez que el Bernabéu se llame desde enero a mayo Bernabéu y de mayo a diciembre Beuberna. Una sutil manera de ampliar el círculo de amistades mediante el despiste.

Pero no es eso lo que me preocupa. Lo que me tiene alarmado es la inadaptación lingüística de Messi a la realidad catalana. Lleva once años viviendo en Barcelona y no sabe hablar el catalán. Es más, su madre y su hermana Rosarito no aguantaron mucho tiempo en Barcelona y volvieron a la Argentina. El propio Messi ha confesado que a Rosarito le obligaban a hablar en catalán en el colegio, y la niña no paraba de llorar. Lo de Rosarito tiene justificación. Lo de Messi, no tanta. En once años, cualquier ser humano –incluso un inglés– es capaz de aprender una lengua. Tampoco lo habla Iniesta, según parece. Ni Villa.

A pesar del apoyo del «Barça» a la inmersión lingüística, sus mejores jugadores se entienden en español. Y ahí Wert, se lo aseguro, no tiene culpa alguna. No pretendo dotar a Messi de la facilidad de los germanos y balcánicos para aprender los idiomas de los países donde viven. En tres meses chapurrean el idioma y en menos de un año lo hablan muchísimo mejor que los naturales de la zona. Es cuestión de interés, de fijarse y de estudiar un poquito. El sonido ayuda mucho. En catalán, pelota se dice «pilota». No es tanta la diferencia. Estadio es «estadi», el verde es «vert», azulgrana «blaugrana», el balón «baló», la pelota «pilota», y un amigo, un «amic». Se le puede trabar lo de calle que es «carrer» y el chaparrón, que se dice «chafat». Pero poco más.

En un largo periplo que hice junto a Baltasar Porcel, le pedí que me hablara siempre en catalán. Y a los seis días no sólo lo entendía sino que me atrevía a soltarme un poco. Gracias a ese viaje, me leí en catalán a Espriú, grandísimo poeta. No se le exige a Messi que lea a Espriú en catalán, entre otras razones porque si alguien le habla a Messi de Espriú, con toda probabilidad pensará que se trata de un defensa de la cantera. Pero once años en Barcelona obligan a determinados detalles de cortesía, y entre ellos destaca el dominio del idioma que su club defiende institucionalmente.

Tengo para mí que Messi no le perdona al catalán por los llantos de Rosarito, que ha tenido que volar doce mil kilómetros para ser formada y enseñada en español, lo cual le habían prohibido en una ciudad de España.

Y me temo que las decepciones de los aficionados culés no van a suavizarse superando este concreto y penoso episodio. Los futbolistas extranjeros que sean contratados en el futuro por el FC Barcelona tendrán que añadir a su cuidado por el buen estado físico una cartera que contenga la Gramática catalana, y alguno se puede echar para atrás.

Como si a un ingeniero español contratado por una empresa vienesa le obligan a tocar con un violín los valses de los Strauss, que eran muchos los Strauss, casi como los Pujol, pero más valiosos los primeros. El señor Rosell tiene la obligación de imponerse.

Si lo más importante para un nacionalista catalán es el idioma, y lo es para muchos, el daño que está haciendo Messi a la causa es inconmensurable. Messi es el ídolo de casi todos los niños de Cataluña. Messi es el que mantiene –junto a Iniesta y Xavi– el altísimo nivel deportivo del «Barça». Y el único de los tres que habla en catalán es Xavi Hernández, aunque el Hernández chirríe un poco. O aprenden catalán, que ya va siendo hora, o a la calle. A la puta calle, o la «puta carrer», porque esto no puede ser consentido.

Wert ataca, Messi defiende
Jorge Bustos www.gaceta.es  8  Diciembre 2012

No parece Messi a primera vista el letrado idóneo para hacer la apología siquiera del castellano, que maneja con frugalidad escolar y fluidez más bien sahariana, cuánto menos del catalán

Para una vez que baja Messi a defender, ha tenido que defender el catalán. Las veces que uno ha estado en Barcelona o en la Costa Brava no ha visto al catalán necesitado de defensa, al menos si hemos de guiarnos por el mismo criterio conservacionista que aconseja la preservación de la foca monje o el urogallo cantábrico habida cuenta de su escasez. En todo caso, si yo fuera el desahuciado idioma catalán y me tuviera en alguna estima –orgulloso por ejemplo de haber propiciado El quadern gris–, sería Lionel Messi el último abogado que contrataría para promocionarme, siguiendo el viejo proverbio árabe: “¿Por qué me humillas con tu generosidad?”.

En efecto, puedo estar equivocado pero no parece Messi a primera vista el letrado idóneo para hacer la apología siquiera del castellano, que maneja con frugalidad escolar y fluidez más bien sahariana, cuánto menos del catalán, que no es su lengua materna y que tanto hizo llorar en la escuela sumergida a su hermanita María Sol, en lejana confesión del propio futbolista recién devenido filólogo románico.

—Desde que llegué acá, he estudiado y crecido en catalán y no he tenido ningún problema, todo lo contrario. Hay que sumar y no restar, y cuantos más idiomas se sepan, mejor.

Pero si eso lo suscribimos todos, Leo; incluido José Ignacio Wert. Y no queremos hacer el chiste fácil sobre lo de estudiar, y más fácil aún sobre lo de crecer.

El otro paladín del catalán que ha corrido a defenderlo tampoco es catalán sino nacido en Huesca, aunque radicado en una madrileña suite del Palace que viene a cubrir en términos geográficos la demarcación dialectal del aranés. Nos referimos a Josep Antoni Duran i Lleida, quien acaba de exigir la dimisión del ministro Wert bajo el argumento goebbelsiano –el de la trola reiterada hasta volverla verosímil– de que no se ha visto desde Franco ataque semejante a la lengua catalana. A mí me parece que el concepto de bilingüismo se inventó exactamente para eso, para atestiguar la convivencia de dos lenguas en una comunidad dada sin que a los hablantes de una asistan menos derechos que a los de la otra. Claro que igual estoy diciendo un disparate.

A ojos de la intelligentsia nacionalista, Wert ha ingresado sin remedio en el mismo círculo especialmente llameante del infierno en el que ya penan Mourinho, Aznar, Figo o Boadella, aunque a ninguno se le ve demasiado mortificado por la condena. Tampoco al ministro de Educación, que ha declarado crecerse en el castigo como los toros. Hombre, ministro, tampoco era necesario mentarles la bicha.

La ley de educación de Wert obligará a la Generalitat a devolvérselo
Los padres que quieran educar en español a sus hijos deberán adelantar el dinero al colegio
Las familias podrán recurrir a centros privados si no les ofrece enseñanza pública en castellano
Periodista Digital   8  Diciembre 2012

Las familias que opten por llevar a sus hijos a colegios privados donde puedan estudiar en castellano deberán adelantar ellas mismas los gastos de escolarización y luego pasarle la factura a la Generalitat de Cataluña para que les reembolse el dinero.

Revela el diario 'El Mundo', citando fuentes del Ministerio de Educación, que la reforma educativa del ministro José Ignacio Wert obligará al Govern a devolver a los padres el coste de la estancia en estos centros privados si no les ofrece enseñanza pública o concertada en español tanto en su propio municipio como en la zona limítrofe correspondiente.

El ministro Wert tiene claro que el president Artur Mas pondrá todo tipo de dificultades, antes de pagar esas facturas, sobre todo después de incumplir sistemáticamente las sentencias judiciales que le obligan a que el castellano sea, junto al catalán, lengua vehicular en la enseñanza.

Pero confía en que la medida "anime a las familias que reclaman este derecho a hacer mucha más presión".

El equipo de Wert prevé que, cuando se apruebe la ley educativa, se multipliquen las solicitudes de escolarización en centros privados en castellano, lo que "supondrá un coste tal para la comunidad autónoma que la incentivará a mejorar la oferta que está dando".

A Cataluña, a sus dirigentes políticos y sibre todos a los contribuyentes catalanes les saldría más barato cumplir las sentencias judiciales y garantizar el bilingüismo que tener que ir pagando matrículas en centros privados.

El principio parece ser: "Si no respetan la ley, hay un coste; si la respetan, no lo hay".

Comunicado Con motivo de las reacciones habidas a raíz de la presentación del borrador de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE)
Asociación por la Tolerancia  8  Diciembre 2012

La Asociación por la Tolerancia denuncia la actitud del gobierno en funciones de la Generalitat que pretende, con su victimismo habitual, hacer creer que se pretende eliminar el catalán de la enseñanza, y así evitar que se cumplan las sentencias del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo en las que se anuló el actual sistema de inmersión forzoso en catalán. Dicho sistema ha excluído sistemáticamente la lengua española de las aulas y la ha relegado a sólo a un par de horas lectivas semanales.

El ministerio de educación no debe ceder al chantaje nacionalista y debe poner los medios para que se cumplan de inmediato dichas sentencias en todos los colegios de Cataluña. La reforma educativa no debe quedarse en un mero "parche", sugiriendo que aquellos padres que tengan el coraje de enfrentarse a la administración educativa catalana podrán cambiar de colegio a sus hijos y llevarlos a una escuela privada en castellano o bilingüe, que además, como muy bien sabe el ministro, de momento apenas existe en Cataluña.

Los padres no pueden verse forzados a tener que acudir permanentemente a los tribunales para mendigar un derecho básico que debería garantizar nuestro gobierno.

Junta de la Asociación por la Tolerancia
Barcelona, 5 de Diciembre de 2012

El columnista afirma que el crack del Barça es un 'tuercebotas'
Federico Jiménez Losantos: "Messi es una nulidad intelectual que balbucea el español con esfuerzo"
Describe sarcástico al crack culé como el "Aristóteles del Baix Llobregat"
Periodista Digital  8  Diciembre 2012

Ya a primera hora de este 8 de diciembre de 2012, en una breve pieza titulada "El Ministerio de Propaganda de Mas es el Barça", el periodista Federico Jiménez Losantos ya les había atizado un poco desde 'El Mundo' contra lo que ha bautizado como "La Cofradía del Agravio Inventado":

"Como podía encabezarla el demediado Artur Mas, se encargó el acto al cuadro de actores de La Masía, y el Barça, se empleó a fondo: pancartón en el Nou Camp, nota oficial del club, declaraciones del entrenador Tito Vilanova y la aparición estelar de Lionel Messi".

Suraya Jiménez Losantos que pocas veces en la política catalana de las últimas décadas -"esmaltada de falsificaciones históricas y constelada de delitos de apropiación indebida"-, se ha organizado un montaje como el de CiU a costa de la minúscula reforma educativa de Wert.

Y ya avanzando el día, desde EsRadio, que es su emisora, estuvo rematando la faena, cachondeándose de lo que han dicho estos días algunos jugadores del Barcelona, en especial Leo Messi.

El argentino, interrogado por un periodista 'afín' y perfectamente aleccionado por la directiva del Club de Fútbol Barcelona, se refirió hace un par de días a la reforma educativa del ministro Wert, que afecta a la enseñanza en catalán, afirmando que él estudió en ese idioma "y no fue un problema, al contrario".

"Messi es una nulidad intelectual que balbucea el español con esfuerzo", comienza afirmando Jiménez Losantos, antes de sentenciar:
"Habla mal el castellano y se pone a dar clase de filología en español para defender el catalán".

"¡Habla en catalán, Lionel! ¡Habla, mudito!", exhortó el comunicador al actual Balón de Oro, antes de llamarle "tuercebotas" y calificarle de "filósofo".

Lo describe sarcástico como el "Aristóteles del Baix Llobregat".

"Una cosa es hablar mal castellano y la otra no tener nociones básicas".
Como no podía ser de otra manera y ha puesto de nuevo sobre el tapete Periodista Digital, Jiménez Losantos recuerda que en su momento Messi lamentó la política lingüística catalana, cuando su hermana Marisol tuvo que volverse a Argentina por lo que sufría y lloraba, al no poder entenderse bien con la gente de su colegio durante su estancia en Barcelona.

Ha salido en defensa de la lengua, pero no la utiliza
El falso catalán de Messi
Reconoce que su familia se 'exilió' de Cataluña agobiada por el sufrimiento escolar de su hermana Marisol
Periodista Digital  8  Diciembre 2012

Durante un acto en el Camp Nou con el patrocinador Turkish Airlines, compañía aérea que le ha nombrado embajador internacional, no podía faltar el periodista 'adicto' que preguntase a Messi lo que opina sobre los cambios que el ministro Wert pretende introducir en la Ley de Educación, con el debate sobre una hipotética independencia de Cataluña como telón de fondo.

Lionel Messi, que no es muy fluido verbalmente pero no es tonto, no contestó directamente a la pregunta.

Hizo un quiebvro, no tan lucido como los que ejcuta sobre el cesped con el balón en los pies, y comentó que desde que llegó a Cataluña en la temporada 2000-2001 ha "crecido, estudiado y aprendido en catalán" y nunca ha tenido "ningún problema" con ello, ya que "cuantos más idiomas sepa un chico, mucho mejor para él".

Hizo Messi lo que el club azulgrana quería que hiciera. Lo que no tenemos muy seguro es que dijera realmente lo que piensa. Su equipo, el Fútbol Club Barcelona, emitió un comunicado para reivindicar la lengua catalana en el sistema educativo. «La lengua catalana y su enseñanza en la escuelas forma parte de nuestra identidad y es un elemento capital por la cohesión social y la convivencia de nuestro pueblo»

Sin embargo, a pesar de su apoyo rotundo a la lengua catalana, lo cierto es que, según cuenta La Razón, el delantero no controla ni bien ni mal el idioma. Durante una entrevista que concedió en 2009 a una cadena local argentina TVR le preguntaron qué tal llevaba el aprendizaje del catalán. Él reconoce que al principio le había costado aprenderlo pero que, gracias a las clases en el colegio, ahora "es fácil", insiste en un par de ocasiones.

No obstante, cuando el entrevistador le plantea que diga: «¡Buenas noches! Soy Lionel Messi», el joven futbolista se queda a medias. «Bona nit... y....».

El público se ríe porque el fenómeno no es capaz de terminar la frase. Y es que el mejor futbolista del Planeta Tierra no es el único de su familia que ha tenido problemas con el idioma.

En 2006, en declaraciones al suplemento 'Viva' del diario argentino Clarín, explicó qué su madre y su hermana decidieron volver a Argentina tras unas semanas viviendo en Cataluña.

«Cuando mi hermanita María Sol iba a la escuela le hablaban en catalán, lloraba y no le gustaba. Entonces mi vieja (en referencia a su madre) decidió volver a Rosario con ella y mis hermanos Matías y Rodrigo, para que siga la escuela allá; tenía seis años, ahora tiene once»

Dentro del vestuario, el crack del Barça tampoco practica mucho el catalán, ya que el hombre con el que comparte risas es el gaditano José Manuel Pinto del que no se separa y al que no se conoce una frase compelta en la lengua oficial del Camp Nou y TV3.

Es conocido que las instrucciones a Messi, Alves y otros puntales del equipo, no se imparten en catalán, lo que se entiende porque en el fragor del partido alguno podría salir corriendo en dirección contraria a la que que sería recomendable.

Y también que Messi no es el único jugador del Barça que no habla catalán. Como explicó Pilar Rahola, en La Vanguardia en 2011, Andrés Iniesta tampoco se desenvuelve con el catalán.

LO QUE PUBLICABA LA CAPITAL
Aparecía publicado el martes, 12 de mayo de 2009, en el diario La Capital y sigue colgado en la Web del diario rosarino, que se asombra de la noticia de la 'adversidad' no fuera nunca publicada en medios españoles y de donde sacamos un fragmento textual:

Marisol Messi, hermana del rosarino que brilla en el Barça, retornó a nuestra ciudad junto a su madre para continuar con sus estudios en el país ya que no encontraron un colegio en Barcelona que de clases en español.

"Cuando mi hermanita iba a la escuela hablaban en catalán, lloraba y no le gustaba. Entonces mi vieja decidió volver a Rosario con ella y mis hermanos", dijo Lionel.

A partir de esta decisión la familia de Messi vive separada desde entonces. Celia, madre del delantero del Barça, volvió a Rosario con Marisol, que actualmente tiene 14 años. Jorge Messi, el padre, vive junto a Lionel en la localidad de Castelldefells (Barcelona).

El motivo por el que la madre de Messi y parte de la familia se marcharon de Cataluña se debió a que Marisol, la menor de los cuatro hermanos, fue incapaz de adaptarse a la enseñanza en catalán y por inexistencia de un centro en el que estudiar en español, su lengua materna.

"Cuando mi hermanita María Sol iba a la escuela, le hablaban en catalán, lloraba y no le gustaba. Entonces mi vieja decidió volver a Rosario con ella y mis hermanos, Matías y Rodrigo, para que siguiera la escuela allá"
 




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