AGLI Recortes de Prensa    Domingo 9  Diciembre 2012

Trabalenguas
JON JUARISTI ABC  9  Diciembre 2012

SOBRE las lenguas, sólo se debería legislar lo imprescindible para proteger el derecho del individuo a expresarse en la que le venga en gana y decidir en cuál educar a sus hijos. El resto no sólo sobra: crea problemas y no resuelve ninguno. La mentalidad nacionalista parte del supuesto de que la unidad de lengua es imprescindible para la existencia de la nación, lo que es erróneo. La nación requiere una voluntad de convivencia cordial y solidaria. Sin ella, como lo demuestra el caso de la ex Yugoslavia, la unidad lingüística resulta insuficiente para establecer o mantener lazos nacionales.

El nacionalismo lingüístico moderno tiene dos fuentes: la Revolución Francesa y el romanticismo alemán. La primera proclamó el carácter revolucionario de la lengua francesa («La revolución habla francés; la reacción, bretón, provenzal y vasco»). El segundo identificó la lengua con el espíritu del pueblo. Para los primeros nacionalistas alemanes, los franceses eran un pueblo germánico degenerado, un rebaño de zombies que habían perdido su espíritu al olvidar su lengua originaria y adoptar el latín. Ambos supuestos resultan absurdos: los chuanes fueron movilizados contra la revolución por jefes monárquicos que hablaban un francés académico y entre los nobles emigrados se contaban algunos de los mejores representantes de las letras francesas (el número de escritores contrarrevolucionarios se incrementaría exponencialmente en épocas posteriores con efectivos de extracción burguesa e incluso proletaria). En Alemania, grandes poetas y filósofos de la modernidad, como Heine y Benjamin, escribieron buena parte de su obra en francés, dando continuidad así a una práctica muy extendida entre los literatos y pensadores alemanes del Antiguo Régimen. Y es que las lenguas no determinan la ideología ni la visión del mundo de sus hablantes.

Los nacionalistas creen que las razones para expresarse en una u otra lengua son de orden afectivo, pero ellos mismos acaban plegándose a criterios utilitarios. La lealtad lingüística de muchos de los hablantes de lenguas minoritarias depende de las posibilidades de captación privada de recursos públicos. Si se dejase de subvencionar a las lenguas, aunque nunca se subvenciona lengua alguna sino a sus cultivadores, la lealtad de éstos se relajaría hasta desaparecer en la buena parte de los casos. En las sociedades verdaderamente liberales, sin Estados subvencionadores que brinden oportunidades a los predadores de renta, la coexistencia de lenguas diferentes aparece desprovista de ribetes conflictivos. Los individuos recurren a la lengua de la mayoría por motivos pragmáticos y asumen, en su caso, el cultivo y transmisión intergeneracional de las lenguas minoritarias a sus propias expensas, como lo siguen haciendo, por ejemplo, los hablantes de yiddish en las comunidades judías ortodoxas de los Estados Unidos (no es el caso de las comunidades hispanas, que reclaman de la administración bastante más que la mera posibilidad de enseñanza en español).

Despolitizar la cuestión de las lenguas en España exigiría privar a todas ellas de subvención oficial y subordinar la oferta educativa pública en una u otra a la demanda real de las familias. Ésta, sin la ansiedad inducida por la «normalización lingüística» planificada desde las administraciones, terminaría ajustándose a pautas más racionales y, sin duda, más democráticas, una vez devuelta a la sociedad civil la responsabilidad de comunicarse y entenderse en la lengua o las lenguas libremente elegidas, y descargándola así de la obligación de reparar supuestas injusticias históricas definidas por sus principales beneficiarios.

Administración local: 8.116; Juan Pueblo: 0
Roberto L. Blanco Valdés La Voz  9  Diciembre 2012

«Q uien puede lo más puede lo menos»: buen conocedor del mundo del derecho, Rajoy no puede desconocer un aforismo cuyo significado es evidente: que quien está dispuesto o es capaz de hacer lo que exige gran sacrificio, gran riesgo o gran esfuerzo estará dispuesto o será capaz de hacer cosas en las que el sacrificio, el riesgo o el esfuerzo sean menores.

No soy de los que creen que la mayoría de las medidas de ajuste que ha adoptado el Gobierno de Rajoy sean consecuencia de sus postulados ideológicos, sino sobre todo de la necesidad de hacer frente a la situación de auténtica emergencia nacional. Y no lo creo por dos razones: primero, porque el Gobierno de Zapatero, de ideología supuestamente diferente, hizo lo mismo (ajustar y recortar) cuando reconoció, con tres años de retraso, las existencia de la crisis; y segundo, porque nuestras administraciones e instituciones (ayuntamientos, diputaciones, autonomías, universidades, sindicatos o partidos) están ajustando y recortando sea cual sea su signo ideológico o el que tenga quien en cada caso las controle.

Admitido, pues, que Rajoy -como, al igual que él, otros gobiernos de derechas y de izquierdas- aplican idéntica receta para hacer frente a una crisis en la que la reducción del gasto viene impuesta por la caída en picado de los ingresos tributarios y la dificultad para endeudarse dada la deuda ya existente y el precio del dinero, hay algo que resulta increíble: que un Gobierno dispuesto a abaratar el despido, reducir los salarios públicos, decidir un crecimiento de las pensiones mínimas por debajo del IPC o presentar uno de los presupuestos más restrictivos de la democracia, se arrugue ante las presiones de los suyos: es decir, de los políticos locales del PSOE y del PP.

El presidente presume de valiente para hacer, pese a quien pese, lo que considera necesario, pero no ha sido capaz de mantener su plan de reducir el 30 % de los concejales de los ayuntamientos y bajar sus remuneraciones, medidas ambas que ha decidido aparcar ante el desacuerdo de los destinatarios de tales restricciones, incomparablemente menores de las que serían necesarias en un país que debería acabar de forma urgente con el disparate de tener 8.116 ayuntamientos.

Ese reino de taifas local supone una locura económica y administrativa, pues con 6.821 municipios (el 84 %) que no llegan a los 5.000 habitantes no hay eficiencia posible de gestión ni forma de hacer economías. Lo sabe el PP, como el PSOE, pero, ambos, que han estado dispuestos a hacer lo más, no quieren ni oír hablar de hacer lo menos si han de pagar el precio de un conflicto interno con los suyos. Curiosa valentía esa que se ceba con quien no puede hacer otra cosa que aguantarse y respeta los intereses creados de la clase política a la que uno pertenece.

La reforma de la educación
Francisco Marhuenda La Razón  9  Diciembre 2012

La educación ha sido históricamente uno de los problemas que explican el retraso que sufrió España en siglos pasados. Desde el reformismo borbónico, impulsado por los excelentes ministros que tuvieron Felipe V, Fernando VI y Carlos III, hasta nuestros días ha sido un tema de permanente preocupación para los que veían las graves carencias y las causas de la lenta decadencia que sufría la monarquía española. Con los Borbones llegó el espíritu de la Ilustración y la preocupación por la modernización de una España que se había quedado alejada de la centralidad del poder así como del desarrollo cultural y científico. Han pasado tres siglos y la educación sigue siendo un grave problema que lastra el crecimiento social y económico de nuestro país.

Durante mucho tiempo ha sido el terreno habitual de confrontación entre concepciones ideológicas contrapuestas y doctrinas educativas, que han ido desde posiciones dogmáticas hasta el equivocado progresismo de la izquierda, influida por las experiencias anglosajonas. En este sentido, se consagró un modelo que no estaba basado en el esfuerzo y en el que se deterioró la autoridad del profesor. Las consecuencias de esa polémica concepción las sufrimos desde hace años.

A esto hay que añadir uno de los mayores errores que se cometió en la Transición y que no será fácil corregir. La cesión de las competencias en materia educativa se realizó sin establecer un marco adecuado y unos mecanismos de control eficaces para garantizar la igualdad y la calidad, así como impedir el adoctrinamiento nacionalista en las aulas. Fue una equivocación enorme porque entre el centralismo anterior y el despropósito actual existía un término medio que hubiera permitido que las comunidades ejercieran la competencia sin llegar a determinados despropósitos. La Constitución consagró el derecho a la educación en el artículo 27, permitiendo un amplio desarrollo.

La educación siempre ha tenido, desgraciadamente, un fuerte componente político. La realidad es que todas las leyes educativas han sido de los gobiernos socialistas, sin que existiera la voluntad de buscar el apoyo del centro-derecha. La izquierda tiene una concepción patrimonialista de la educación que en algunos aspectos se traduce, incluso, en planteamientos sectaristas. Rajoy es un buen conocedor de la materia, ya que fue ministro de Educación y en su agenda reformista se encontraba, precisamente, la reforma de la educación para alejarla del partidismo, el dogmatismo y el sectarismo.

España necesita una educación de calidad basada en el esfuerzo con los mecanismos correctores que sean necesarios para que todos, tal como establece la Constitución, puedan acceder a ese derecho en igualdad de condiciones. Es uno de los aspectos en los que el Estado tiene que ser muy intervencionista, garantizando becas, préstamos y sueldos para que no perdamos el futuro. No me gustan los tópicos que se han instalado contra la Universidad pública, que está llena de magníficos profesores con una gran vocación. Lo mismo sucede con los alumnos. Las generalizaciones son fruto del desconocimiento. Al igual que hay buenos y malos políticos, también hay buenos y malos alumnos y profesores en todos los niveles educativos. Lo importante es que los buenos son la inmensa mayoría.

Garantizar la igualdad
Nota del Editor  9  Diciembre 2012

Garantizar la igualdad de los alumnos, está claro que debe ser de igualdad de oportunidades, y por tanto implica que los currículums sea comunes en toda España, y que no haya alumnos que son despojados por la malévola inmersión lingüística de su lengua materna española. Por ello es imprescindible derogar todas las leyes sobre lenguas regionales y en caso de que los padres quieran que sus hijos adquieran destrezas de lenguaje regional en la escuela, teniendo en cuenta que todos tenemos el deber de conocer el español, se podrá articular un currículum para los primeros años en los que aquéllos niños que en sus familias utilicen la lengua regional y sus padres lo deseen, podran aprenderla y deberan aprender también la lengua española, alargando la enseñanza según sea necesario hasta que adquieran la destreza necesaria para incorporarse al ciclo correspondiente y general en toda España de enseñanza en español.

Esta opción no se ofrecerá con cargo al estado a los padres de lenguas extranjeras, si bien los padres podran solicitar de los centros educativos clases especiales para ayudarles en caso de haber un número de alumnos suficientes, con objeto de no retrasar la marcha normal de los demas alumnos sin problemas de comprensión de la lengua española.

Por ello es importante implantar condiciones de acceso a todos los cursos para que todos los alumnos tengan unas destrezas suficientes para que no retrasen a los demás.

Los «antierasmus autonómicos»
Estudiantes aferrados a Cataluña
Los universitarios catalanes, de los que más se resisten a estudiar en otras comunidades. Un 86% de los estudiantes españoles permanece en su comunidad de origen
J. V. Echagüe - Madrid La Razón  9  Diciembre 2012

España es el país que mayor número de alumnos envía al resto de Europa dentro del programa Erasmus: ni más ni menos que 37.432 alumnos este año, superando en casi 10.000 estudiantes a Francia (27.721) y en 13.000 a Alemania (24.734). «Algo habitual», como dijo Androulla Vassiliou, comisaria europea de Educación y Juventud, cuando dio a conocer los datos. Ahora bien, ¿qué ocurre con los que se quedan? ¿Existen los «erasmus autonómicos»? Los últimos datos que maneja el Ministerio de Educación son reveladores. Al año 2010, y haciendo la media entre las comunidades autónomas, un 86% del alumnado opta por su región a la hora de estudiar una carrera. Los expertos lo tienen claro: una mayor movilidad nacional de los estudiantes no sólo les favorece a ellos; también a las propias universidades.

«Cuanto más se muevan, mejor», opina Antonio Cabrales, catedrático de Economía de la Universidad Carlos III de Madrid. «De esta forma, los estudiantes conocen mercados laborales distintos al de su comunidad, otras bolsas de trabajo, otras empresas... Sobre todo teniendo en cuenta que las diferencias de las tasas de desempleo entre una región y otra son gigantescas», añade. ¿Y los centros? «Las universidades competirían mejor entre ellas. Con vistas a tener a los mejores estudiantes, nos obligaría a cada centro a ofrecer una mejor educación y a contar con los mejores profesores», responde. Con todo, los jóvenes «no cuentan con información a la hora de moverse: saben que aprender una lengua es útil, pero no saben, por ejemplo, qué centro es mejor, si la Universidad Autónoma de Madrid o la de Barcelona».

Por su percepción, la movilidad nacional es «escasa». ¿Los motivos? Cierto es que hay becas disponibles, como el programa de intercambio Sicue-Séneca. Sin embargo, «en Reino Unido se lo ponen más fácil a los estudiantes para obtener la movilidad, con préstamos garantizados, por ejemplo».

Llama la atención un dato: mientras la comunidad de Madrid es una de las que cuenta con menos universitarios autóctonos –73,9%, sólo superada por Navarra, La Rioja, Ceuta y Melilla–, Cataluña es la sexta comunidad con más alumnos de su región –92,9%–. «La lectura es sencilla», explica Emilio López-Barajas, catedrático de la UNED. «Madrid es una de las ciudades más abiertas del mundo. Nos acoge a todos de forma sorprendente, porque los madrileños son gente muy culta y generosa. Cataluña debería ser abierta; lo fue en el pasado, ya que se asoma al Mediterráneo, donde todos los países que son bañados por sus aguas tienen una mentalidad universal... La inmersión lingüística en su caso fue un error para los propios catalanes». Así, los datos universitarios se pueden interpretar desde el punto de vista opuesto: mientras Madrid es elegida por un 26% de los universitarios españoles, en Cataluña el porcentaje se reduce a un 7%.

Para explicar el poco «atractivo» que encuentran los universitarios a la hora de «moverse» por España, también se da el hecho de que «el número de universidades, profesores y alumnos ha crecido demasiado rápidamente, mientras que los recursos de nuestro país han sido escasos», dice López-Barajas. Así, «el presupuesto de I+D es muy insuficiente» para las más de 50 universidades que existen en España. Y repartir ese presupuesto provoca que los medios que llegan a los grupos de investigación sean, igualmente, «escasos». Por ello, considera que «las universidades en España deberían ser tantas en cuanto los recursos de este país lo permitan: ni una más, ni una menos».

El catedrático apunta a que «los estudios que los alumnos universitarios puedan realizar fuera de su comunidad siempre serán muy enriquecedores», sobre todo si se desplazan a «universidades de gran tradición, como la de Granada o la de Salamanca». Sin embargo, el atractivo de aprender otro idioma es demasiado tentador. «Los jóvenes tienen una concepción muy nítida de la importancia de la globalización», asegura.

Sigmoides
http://alfonsodelavega.com   9  Diciembre 2012

Las curvas o funciones sigmoides se dan en la Naturaleza en vez de las curvas exponenciales indefinidas, propias del pensamiento o de los modelos teóricos.

Hay funciones sigmoides en el aprendizaje o en los rendimientos de un proceso. Al principio de la función el crecimiento es muy notable hasta que llega un punto de inflexión en que se ralentiza y convierte en “meseta”.

Las poblaciones también se comportan como funciones sigmoides. En un momento dado, el crecimiento se ralentiza, para hacerse nulo. Las causas pueden ser varias: Enfermedades y pandemias; restricciones energéticas o de recursos en general; aparición de depredadores que diezman las poblaciones. En ecología este sistema de regulación se conoce con el nombre de “homeostasis”.

De ese modo los ecosistemas naturales se regulan. Pero no se puede olvidar tampoco el factor antrópico o humano. Aún con peculiaridades muy notables, por lo singular de su especie, el hombre no puede escapar a estas leyes de la Naturaleza. Esto se suele olvidar, sobre todo cuando se piensa y se actúa como si el hombre fuese únicamente un fenómeno cultural sin tener en cuenta también su condición de criatura sujeta a las leyes de la Naturaleza. Y muy especialmente cuando los sistemas políticos están dominados casi exclusivamente por abogados y economistas que desconocen ú obvian las restricciones que la Naturaleza impone a las civilizaciones.

Un ejemplo notable es el de la caza o la pesca.
La caza se está deteriorando. Las causas son variadas y admiten análisis diferenciados por especies y ecosistemas concretos. Pero existen cuestiones comunes. Una es el cambio en las cadenas tróficas y los recursos ambientales de supervivencia producidos por el deterioro de los sistemas agrarios modernos. Con los avances de la agricultura química y la tiranía burocrática de la PAC, cada vez el medio es más hostil para la mayoría de nuestras especies emblemáticas de caza menor.

Los sistemas se simplifican, apenas hay ya agricultura y la que hay crecientemente está saturada de productos tóxicos. Muchos campos se abandonan, con ellos los setos, y las especies invasoras van ocupando el terreno donde antes la perdiz o la liebre encontraban su protección y alimento.

Pero hay otro aspecto energético. En los ecosistemas naturales existen equilibrios en la cadena trófica o alimentaria entre las diferentes especies en juego. Sobre la productividad primaria vegetal actúan los herbívoros, los depredadores controlan el número de individuos de una especie en el ecosistema. Abundan si hay muchas presas depredables, escasean si éstas faltan. Su población no aumenta cuando la energía que emplean para capturar una presa es mayor que la que la presa le proporciona como dieta. Las armas de fuego supusieron ya una alteración en estas reglas de juego de la naturaleza. Pero ahora además hay que contabilizar el coste energético de los desplazamientos en lujosos “todoterrenos”. Así, el valor energético de una perdiz o de una liebre no compensa de ningún modo el coste energético empleado en su captura.

Roto el equilibrio de regulación natural cuando las piezas resultan más raras aún aumenta más el presupuesto energético de captura. Hasta que no quede nada.

Y algo similar ocurre en la pesca industrial con el esfuerzo pesquero que afecta a la dinámica de poblaciones de peces.

Pero hablando de caza y pesca no podemos olvidar una importante población depredadora de alta ferocidad: los políticos, oligarcas y financieros de la pertinaz Monarquía española.

Hasta ahora las poblaciones de depredadores del Régimen han venido creciendo y arrasando con todo lo que pillaban. Las llamadas autonomías representan una fragmentación del territorio por biotopos más controlables por las especies depredadoras o parasitarias que facilita la devastación hasta extremos insoportables para la estabilidad del ecosistema. La clase media, importante población de herbívoros o convertidores primarios de la cadena trófica está siendo diezmada y depauperada. Nada escapa a los ojos avizores de la bien cebada águila real, que sobrevuela impasible sobre su esquilmado reino cada vez más yermo y entregado al monte invasor y entrópico. Ni de los linces, lobos, zorros, visones, ginetas, meloncillos, garduñas y demás feroces especies del Régimen.

Impuestos y corrupción se retroalimentan hasta que aparece el punto de inflexión en las sigmoides. Las poblaciones de depredados, sostén de los políticos españoles y sus cómplices ya no da más de sí y comienza a disminuir. Hambrunas, enfermedades, emigraciones en busca de biótopos menos hostiles, el exceso de parásitos y depredadores ponen su población en riesgo de extinción y con ella la del tinglado segundo y tercer escalones de la cadena trófica española.

Los presupuestos se achican y ya no dan para engordar a tanto político de la Monarquía. A falta de herbívoros y sintetizadores primarios, los depredadores se inquietan y caído el tabú atávico de no depredarse entre ellos, empezarán a comerse unos a otros utilizando todas sus armas e instrumentos, garras, fauces, escribanos, alguaciles, corchetes y golillas de facción.

El viaje sobre la curva sigmoide, tobogán sangriento, aún no ha acabado en el infeliz Reino de España.

 ¿Gerona o Girona, London o Londres?
Joaquín Vila, director de El Imparcial  9  Diciembre 2012

El nacionalismo tontorrón, el secesionismo, en fin, quiere incluso cambiar la lengua de Cervantes. Cuando uno habla en catalán hay que referirse a Girona, la bella provincia montañosa y llena de fábricas de deliciosos embutidos, de valles y de praderas verdes y jugosas. Es uno de los lugares más hermosos de España. Y la Costa Brava es un paraíso con recoletas o anchas playas y sobrecogedores acantilados sobre el Mediterráneo. Y para los comilones, hay pocos sitios comparables.

Pero cuando se habla en español (perdón, en castellano) la provincia catalana se llama Gerona. Y lo demás, es una paletada de las muchas heredadas del nacionalismo y del progresismo retrógrado que nos invade. ¿O acaso nos referimos a London o a New York, cuando hablamos de Londres o de Nueva York? Porque si alguien lo hace, nos partiríamos de la risa por cursi y memo.

Pero aquí, hasta en TVE o RNE o cualquier otro medio, escrito, radiofónico o televisivo, se escribe y se habla de Girona, de Gasteiz, de Donostia cuando nos referimos a palabras y ciudades tan españolas como Gerona, Vitoria y San Sebastián. Aunque parece ser que es políticamente incorrecto.

Hay que reaccionar. Desde luego, hay que parar los pies a los Artur Mas a los Urkullu y compañía para hacerles ver que sus pretensiones secesionistas son una calle sin salida. Ése es en realidad el problema de fondo.

Pero también tenemos que eludir y superar la moda retroprogre de emplear palabras en gallego, catalán o vascuence cuando hablamos en español (perdón, en castellano) A la salida de Madrid, sin ir más lejos, los carteles que indican el camino de la autopista de La Coruña, llamada así desde siempre, están escritos en gallego y ponen A Coruña. Al principio, algunos pensaban que se trataba de un error y quería decir “A La Coruña”. Pues no es un error. El Ministerio de Fomento de Cascos rotuló tal cual. Y eso que el simpático ministro era, y es, más de derechas que Pedro I el Cruel.

Los paletos de los nacionalistas nos terminarán volviendo paletos a todos si seguimos su juego. Hay que recuperar el bello idioma español y no caer en las trampas absurdas y bobaliconas de los chiflados de los independentistas. España tiene una lengua que hablan más de 500 millones de personas, con la más amplia difusión geográfica del mundo, desde México hasta Tierra del Fuego y en buena parte de Estados Unidos. En Nueva York, y no digamos en Miami, casi se escucha por las calles más el español que el inglés. Pues esa lengua, que se extiende como la pólvora y que es la segunda más estudiada del mundo, estamos prostituyéndola con vocablos que vamos a dejar de entender los propios españoles. Porque con el catalán o el vascuence más vale que no salgamos muy lejos.

La Real Academia Española tiene en sus manos evitar que el idioma español se convierta en un galimatías que no entienda nadie. Y, además, por ejemplo, podemos perdernos por la carretera cuando vayamos a San Sebastián y sólo podamos leer carteles que ponen Donostia. Y no digamos lo de Gasteiz, en lugar de Vitoria. A muchos extranjeros y hasta a españoles, les ocurre, pues en los mapas de carretera aparece el nombre de las ciudades en español. Como debe ser.

Las Comunidades Autónomas imponen sus criterios, siempre con el chantaje como herramienta de persuasión, para imponer meros caprichos, la mayoría costosísimos, y hasta su lengua, con la aquiescencia y el aplauso de buena parte de la clase política. Puede parecer una anécdota menor, pero es un ataque sin motivo y absurdo a un idioma milenario, hermoso y con millones de hispanohablantes. Y sólo porque a los nacionalistas de turno les repele. Pues los de la RAE, a currar y a frenar las chorraditas que nos llegan de las llamadas Comunidades Autónomas.

¿Y qué tal si nos vamos a London de weekend? ¡Paletos y cursis! Eso ya no lo dicen ni los pijos de Serrano. Ahora, van a Donostia.

http://www.elimparcial.es/contenido/115430.html

De la primavera árabe al invierno islamista
EDITORIAL Libertad Digital  9  Diciembre 2012

Los sucesos que se están desarrollando actualmente en Egipto, con protestas ciudadanas cada vez más numerosas reprimidas por el poder totalitario de los "hermanos musulmanes", debería interpelar seriamente a las democracias occidentales acerca del papel que jugaron en lo que dio en llamarse la "Primavera Árabe". Interpretada en clave democrática con gran voluntarismo, la oleada de protestas que acabó con algunos sistemas despóticos del mundo árabe como el de Mubarak en Egipto no ha servido para establecer unos regímenes homologables con las democracias occidentales, sino más bien para entregar esos países al islamismo radical.

Egipto, sin duda el espacio geopolítico más sensible por su relevancia política en la zona y su influencia en el mundo árabe, está hoy sojuzgado por el régimen despótico de los Hermanos Musulmanes, organización situada tan sólo un escalón por debajo del radicalismo furibundo de los más conocidos yihadistas o talibanes. Las cancillerías occidentales celebraron la caída de Mubarak sin calibrar adecuadamente cuál iba a ser el resultado de la nueva reorganización política del país, con el resultado de que una dictadura aliada de occidente ha sido sustituida por otro régimen, igualmente totalitario, pero enemigo declarado de lo que occidente representa en términos de democracia y libertad.

Con las protestas ciudadanas multiplicándose en Egipto y el gobierno de Morsi aumentando la represión mucho más de lo que Mubarak llegó a plantearse siquiera, es difícil aventurar cuál va a ser el resultado final, sobre todo ante la inacción de las democracias europeas, todavía encandiladas por las gestiones del presidente egipcio en el reciente conflicto entre Israel y Hamás.

Sin embargo el tiempo juega en contra principalmente de Estados Unidos y la Unión Europea, porque la consolidación en el poder de una organización radical como la que sostiene al presidente Morsi sería una tragedia con graves implicaciones estratégicas de todo tipo a escala mundial. Si las grandes potencias siguen mirando para otro lado como hasta ahora, aumentarán las posibilidades de que el islamismo radical asentado en Egipto acabe dinamitando toda la zona, justo lo contrario de lo que se pretendía con las revueltas de la llamada Primavera Árabe. Occidente está todavía a tiempo de evitarlo.

eXTREMA VIOLENCIA
La persecución a los cristianos continúa sin tregua por todo el mundo
VÍCTOR DOMINGO www.gaceta.es  9  Diciembre 2012

El fundamentalismo islámico tiñe de sangre las iglesias. Ya son 3.000 las personas asesinadas en Nigeria desde el año 2010.

De nuevo una noticia esta semana que ya se hace habitual en los medios de comunicación: “Los islamistas degüellan a diez cristianos en Nigeria”. Ya son sólo en este país 3.000 asesinados desde 2010. Esas diez personas además fueron asesinadas concretamente en el barrio cristiano de la localidad nigeriana de Chibok (al norte del país). “Los asaltantes llegaron al caer la noche gritando Alahu Akbar (Alá es grande). Fueron pasando de casa en casa, que habían identificado previamente, en un barrio de mayoría cristiana, y asesinaron a diez personas como si se tratara de carneros”, declaró a la agencia France Presse una autoridad local.

Previamente, un grupo islamista –presuntamente Boko Haram– realizó otro ataque en la localidad fronteriza de Gamboru Ngala y asesinó a dos policías de fronteras después de quemar tres iglesias. La estrategia de terror del grupo armado islamista va dirigida a expulsar a la minoría cristiana que vive en el norte de Nigeria. Boko Haram quiere construir un Estado islámico en el norte del país. Human Rights Watch ha dicho que alrededor de 3.000 personas han muerto en el conflicto desde que se intensificaron los ataques en 2010. Estados Unidos ha designado a tres de los jefes de Boko Haram como terroristas peligrosos. Abubakar Shekau, líder del grupo, elogió los movimientos yihadistas en todo el mundo en un nuevo vídeo, y señaló a los Estados Unidos, Gran Bretaña, Israel y Nigeria como enemigos.

Machetes y metralletas
Esto no es nada si miramos a la reciente historia de masacres en ese país. El 7 de marzo de 2010 los cristianos asesinados a machetazos en Nigeria fueron más de 500. Pastores musulmanes de la etnia fulani, armados con revólveres, fusiles, metralletas y machetes, asaltaron las viviendas de las localidades de Dogo Na Hauwa, Ratsat y Jeji matando a todos, principalmente mujeres y niños. Los periodistas que en su momento visitaron la zona afirmaron haber visto cientos de cadáveres en las calles atacadas por los fulani, en su mayoría de mujeres y niños, algunos de estos de menos de dos años, según informaba en su momento EFE.

Pero si nos movemos un poco más por África, ya el año pasado vemos que en Costa de Marfil al menos 1.000 cristianos fueron asesinados por las tropas musulmanas leales a Alassane Ouattara, tras conquistar la ciudad de Duékoué. Días después, organizaciones humanitarias descubrieron fosas comunes y numerosos cadáveres en las calles. Cáritas afirmó abiertamente que se trataba de una “masacre” con 1.000 muertos. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) habló de un “escenario del terror”.

Waiz, Sunil, Rimsha...
Un tanto de lo mismo podríamos hablar de Pakistán, según podíamos leer en News.va, en agosto de este año 2012, la Agencia Fides informaban de una “larga hilera de niños cristianos violados o asesinados”. el joven cristiano de 14 años Waiz Masih fue asesinado por algunos jóvenes musulmanes, después de una “discusión sobre la religión”. El chico fue salvajemente golpeado y luego arrojado, mientras estaba inconsciente, en un canal.

Junto a este caso, están las historias que emergen de la prensa internacional: el caso de Sunil Yaqoob Masih, un chico católico huérfano con 14 años de Faisalabad, cuyo cuerpo fue encontrado mutilado y sin ningún órgano interno, y el de Rimsha Masih, un chica de 11 años cristiana arrestada por falsas acusaciones de blasfemia. Se trata de una larga hilera de niños cristianos asesinados por diferentes razones: el odio hacia las minorías, los intentos de convertirlos al islam (más de 700 niñas al año. Todos los delitos tienen un denominador común: los niños cristianos son considerados como “mercancías” y privados de su dignidad.


******************* Sección "bilingüe" ***********************
Una reforma inaplazable
El Editorial La Razón  9  Diciembre 2012

El problema al que se enfrenta el sistema educativo español es mucho más complejo y preocupante que la simple elección de la lengua vehicular en las comunidades bilingües. Por mucho que los nacionalistas catalanes y vascos pretendan desdibujar el debate, con una sobreactuación que en ocasiones roza la comicidad, la cuestión lingüística se limita al cumplimiento por parte de las autoridades educativas de las sentencias dictadas por los distintos tribunales que, como no podía ser de otra forma, avalan el derecho de los padres que lo deseen a elegir la lengua común de todos los españoles como prioritaria en el sistema de enseñanza.

Ni se atenta contra el catalán o el euskera ni se pretende separar por origen a los alumnos. De hecho, en la enseñanza privada coexisten los dos sistemas con absoluta normalidad. Y, precisamente, de lo que se trata es de que el nivel de renta no influya en la libertad de elección. De cómo se garantiza en Cataluña esa libertad recobrada, es decir, las reglas de su aplicación, es algo que deben negociar lealmente el Ejecutivo central y el autonómico, supeditando los memoriales de agravios y los juicios de intenciones al bien superior, que no es otro que la defensa de los derechos de los ciudadanos.

Sin embargo, el verdadero nudo gordiano al que se enfrenta la sociedad española, que corre el riesgo de quedar opacado por polémicas estériles, es el de la imprescindible reforma de un sistema educativo que presenta graves deficiencias. Pese al incremento constante de las inversiones a lo largo de los últimos treinta años, pese a que casi se ha triplicado el número de profesores y pese a que se han introducido las nuevas tecnologías en las aulas, lo cierto es que España presenta uno de los índices más altos de fracaso escolar entre los países de su entorno; que los informes comparativos, como el PISA, dejan a nuestros alumnos en muy mal lugar en cuanto a comprensión lectora y manejo de las Matemáticas y que, en consecuencia, los jóvenes españoles presentan una insoportable tasa de desempleo del 50 por ciento.

La gravedad del problema, que presenta variables de todo tipo, desde la formación del profesorado hasta el calendario lectivo, exigiría un acuerdo de Estado entre todas las fuerzas políticas. Pero no queremos pecar de ingenuos. Si el PSOE, a quien debemos todas las leyes de educación que han estado en vigor desde el franquismo y que nos han llevado a esta situación, no quiere colaborar; si los partidos nacionalistas se empeñan más en el adoctrinamiento particularista que en la búsqueda de la excelencia, toca al Gobierno, sin complejos, abordar la tarea. De todas formas, hay tiempo para negociar y llegar a acuerdos en la larga tramitación del texto. Tiempo para que la sensatez se imponga sobre las pasiones.

Carta abierta al Fiscal General del Estado
Luis del Pino Libertad Digital  9  Diciembre 2012

Editorial del programa Sin Complejos del domingo 9/12/2012

Estimado D. Eduardo Torres Dulce,

Permítame decirle que he leído con preocupación, y con extraordinaria tristeza, sus declaraciones de esta semana en el Congreso acerca del atentado del 11-M, del que ha dicho que para usted se trata de "un caso cerrado".

Estoy convencido de que usted sabe - como lo saben tantos miembros de la judicatura, de la fiscalía y de las fuerzas y cuerpos de seguridad - que las investigaciones policiales y judiciales sobre el atentado del 11-M han sido una estafa de principio a fin.

Estoy convencido de que usted sabe - como lo saben tantos millones de españoles - que el 11 de marzo de 2004 no hubo en España ningún atentado islamista. Tampoco etarra.

Estoy convencido de que usted sabe - como lo saben muchas víctimas directas de la masacre - que el 11-M fue, en realidad, un golpe de estado ideado, organizado y ejecutado desde lo más siniestro de las cloacas del estado.

Estoy convencido de que usted sabe - como lo saben tantos políticos de uno y otro signo - que el 11-M no buscaba otra cosa que poner en marcha la dinámica de "paz por territorios" que debía conducir a un modelo confederal del estado y que a lo que ha terminado conduciendo, en su lugar, es a la quiebra completa del país.

Estoy convencido de que usted sabe - como lo sabe la sociedad - que la versión oficial del 11-M no es otra cosa que un cúmulo de mentiras con las que se trató de encubrir la verdadera autoría y los auténticos objetivos de aquella masacre que cambió, para mal, la Historia de España.

Estoy convencido de que usted sabe todo eso.

Pero he de confesar que no me consta que lo sepa, así que, para ser justos, voy a concederle a usted el beneficio de la duda. Voy a suponer que no sabe usted nada de todas esas cosas, aunque tiempo ha tenido, antes y después de acceder al cargo de Fiscal General del Estado, de enterarse de aquello que no supiera.

Voy a suponer que usted cree realmente que la versión oficial del 11-M es cierta. Voy a suponer que usted piensa que el 11-M fue verdaderamente un atentado islamista. Voy a suponer que usted está convencido de que lo que el juez instructor y el tribunal sentenciador del 11-M nos contaron, es cierto en líneas generales, aunque pueda estar trufado de chapuzas o de errores de importancia secundaria.

Aún así, es imposible que usted desconozca que la verdad judicial que han intentado vender a los españoles es, ante todo, incompleta:

- Es imposible que usted desconozca que, tras las sentencias de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo, sólo tenemos el nombre de uno de los trece colocadores de bombas en los trenes: Jamal Zougham.

- Es imposible que usted desconozca que ni la Audiencia Nacional ni el Tribunal Supremo han sido capaces de encontrar la más mínima conexión entre ese único condenado por la colocación de una bomba en los trenes y el resto de personas encausadas.

- Es imposible que usted desconozca que la propia sentencia de la Audiencia Nacional se muestra incapaz de efectuar un relato de los hechos, por lo que no sabemos el modo que los terroristas usaron para cometer el atentado: no sabemos las estaciones en las que se subieron a los trenes, no sabemos los vehículos que emplearon para desplazarse hasta ellas, no sabemos cómo huyeron del lugar del crimen tras depositar los artefactos, ...

- Es imposible que usted desconozca que la propia Audiencia Nacional reconoce que no puede determinar a ciencia cierta la marca de la dinamita utilizada.

Es imposible que usted desconozca todo eso. Es imposible que no sepa que, aunque nos creamos la versión oficial de la masacre, seguimos sin saber casi nada sobre la autoría, la organización y la ejecución del atentado.

Entonces, ¿cómo puede decir que para usted el 11-M está cerrado? ¿No tiene usted obligación, como Fiscal General del Estado, de determinar quiénes fueron los otros doce colocadores de bombas del 11-M que aún no han sido identificados? ¿No le asalta a usted, como español, la curiosidad por saber qué explosivo se utilizó para asesinar a 192 españoles? ¿No siente usted, como simple ser humano, el impulso de ofrecer un relato detallado de los hechos a las víctimas de la masacre que están reclamando justicia?

Pero, además, me consta que no vive usted aislado del mundo. Y que es consciente de lo que los medios de comunicación publican.

Por tanto, es imposible que usted no sepa que la investigación oficial del 11-M está plagada de gravísimas irregularidades, manipulaciones, ocultaciones y mentiras:

- Es imposible que usted no sepa que la condena del único acusado de colocar bombas en los trenes se basó exclusivamente en dos testimonios oculares enormemente inconsistentes.

- Es imposible que usted no sepa que existen gravísimas sospechas de que esos dos testimonios podrían haber sido comprados, hasta tal punto que un juzgado ha admitido a trámite, recientemente, la querella por falso testimonio contra esos testigos de cargo.

- Es imposible que usted no sepa que todas las pruebas directas de la masacre fueron escamoteadas, junto con los propios vagones que fueron escenario del crimen.

- Es imposible que usted no sepa que han desaparecido todos los informes sobre las pruebas recogidas en los vagones antes de su desaparición.

- Es imposible que usted no sepa que, una vez escamoteadas las pruebas directas, todo el caso del 11-M descansa sobre una mochila-bomba que apareció 18 horas después del atentado en una comisaría de Policía, en unas circunstancias que ponen sobre la mesa la sospecha de que se trató de una prueba colocada, puesto que nadie vio ese artefacto, ni en los trenes, ni en las estaciones, ni el propio trayecto hasta la comisaría.

- Es imposible que no sepa - porque de hecho ha tenido usted una intervención en el caso - que parte de los restos de los trenes se ocultaron durante más de ocho años en un cobertizo de Villaverde, sin que su existencia quedara recogida en el sumario.

- Es imposible que usted no sepa que no ha prosperado ninguna de las querellas con las que nos han intentado acallar y amedrentar a los periodistas y medios que investigamos la masacre, habiendo quedado acreditadas en sede judicial muchas de las irregularidades que hemos denunciado.

- Es imposible que usted no sepa que tres de las cuatro asociaciones que agrupan a las víctimas de la masacre están denunciando desde hace años esas irregularidades y que hasta el momento solo han conseguido que se les cierre en las narices cada puerta judicial que se entreabre.

Es imposible que desconozca usted todo eso.

Por eso me decepcionan más y me entristecen más sus declaraciones. Porque lo que me indican es que, a pesar de saber que no se ha hecho Justicia en el caso del 11-M, no tiene usted la menor intención de hacerla.

Con esas declaraciones, desprestigia usted (¡aún más!) a la Justicia y desprestigia usted el cargo que ocupa.

Pero lo peor de todo no es eso. Lo peor es que se está usted desprestigiando a si mismo desde el punto de vista humano, dilapidando el capital de confianza que en usted habían depositado muchos que creyeron de buena fe - que creímos de buena fe - que usted era, de verdad, un hombre justo e independiente. Y que ahora descubren que solo es usted otro figurante más de ese teatro en que se ha convertido la Justicia española.

Atentamente, Luis del Pino

En la zona cero de la inmersión lingúistica: Clases en catalán, recreo en castellano
J. V. Echagüe La Razón  9  Diciembre 2012

MADRID- No fue CiU. Ni siquiera ERC. El origen de la inmersión lingüística se sitúa más a la izquierda. Y casi una década antes de que se aprobara aquel decreto 75/1992 que acabó por imponer de manera oficial la enseñanza en catalán en las escuelas. Fue el ya extinto Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC), de ideología comunista, quien dio el primer paso. ¿El centro elegido? El Instituto Rosselló-Pòrcel. ¿Su ubicación? Una zona de claro dominio castellanoparlante: la localidad barcelonesa de Santa Coloma de Gramanet.

«Deberíais venir y verlo», comenta al otro lado del teléfono su directora, Amparo Puntos, responsable de este centro de Infantil y Primaria desde 1988, y que acoge a niños de 3 a 12 años. «La inmersión ha funcionado muy bien. Y con los padres que hablan castellano, se les habla en castellano», afirma. Puntos describe el funcionamiento de las clases. «Todas son en catalán, a excepción de una asignatura de Plástica de ciclo superior que se da en inglés», comenta. Eso sí, reconoce «que en el patio de recreo, los niños juegan en su mayoría en castellano». No en vano, «es un idioma que viven constantemente», dice Puntos, que, además, es profesora de Lengua castellana.

Hace años 30 años, en 1982, un grupo de padres y profesores de Santa Coloma se unieron con un objetivo: gozar de una enseñanza pública en catalán. El Consistorio, gobernado entonces por Lluís Hernández, sacerdote de ideología comunista, aceptó el reto. En el curso 1985-1986 comenzaron las clases en una antigua fábrica textil reconvertida en colegio. La iniciativa no pasó desapercibida al presidente de la Generalitat por aquel entonces, Jordi Pujol. «En aquella época se hablaba de “normalización”, no de “inmersión”», recuerda Antonio Robles, profesor de filosofía del Instituto Front Marítim de Barcelona y testigo de aquella transformación. «El concepto era un eufemismo. Lo de “normalización” quedaba bien, cuando en realidad se trataba de una sustitución linguística: imponer el catalán como único idioma en las escuelas», explica. Y es que, para Robles había «algo detrás: incorporar a los hijos de los castellanohablantes al catalán, que lo acabarían adquiriendo como lengua propia».

Hoy, el objetivo ya no es que los emigrantes españoles aprendan catalán. Santa Coloma ha pasado a ser una «ciudad dormitorio» de unos 120.000 habitantes. Y sólo en el barrio del Fondo, donde se ubica el CEIP Roselló-Pòrcel, la tasa de inmigrantes llega al 40%, con fuerte presencia del colectivo magrebí y asiático. «En nuestro centro funciona muy bien el “aula de acollida”», explica Amparo Puntos, una clase para aquellos niños que «no saben ni catalán ni castellano y en la que están los dos primeros años». Y aunque es un alumnado que presenta más problemas, «su integración ha sido correcta».

¿Qué resultados educativos ha dado el centro? La directora afirma que «la nota media ha ido variando y depende del entorno», que ha ido variando. Por entorno se entiende el alumnado inmigrante que, coincidiendo con el porcentaje del barrio, ha alcanzado el 40%. «Y no es de los que más inmigración tiene en la zona», añade Puntos. Con todo, reconoce «que la nota media no es muy alta». ¿Menos de 7? «Sí», responde. Sin embargo, no quiere dar más detalles. Tampoco la Generalitat catalana, que no quiere hacer públicos los resultados académicos de sus centros para no dañar la imagen pública de aquellos colegios en los que la media es más baja.

LAS CLAVES DE WERT
El catalán, una especialidad para reforzar las troncales
J. V. E. La Razón  9  Diciembre 2012

MADRID- Es sin duda el punto «estrella» dentro del borrador de la Ley de Mejora de Calidad Educativa (Lomce). El catalán pasará a ser una asignatura de especialidad en lugar de troncal, como ha sido hasta la fecha. De hecho, pasará a ser una asignatura de refuerzo de las troncales –Matemáticas, Lengua castellana y Literatura, Ciencias Naturales, Ciencias Sociales e Inglés–, que pasarán a ocupar el 50% del horario escolar. Es más: la Generalitat deberá pagar la factura de la escolarización en centros privados cuando los alumnos no encuentren una oferta docente pública o concertada que les permita estudiar en castellano.

Las reacciones de CiU han sido expeditivas. Su secretario general, Josep Antoni Duran Lleida, ha pedido la dimisión de Wert ante lo que considera «el peor ataque al catalán desde la muerte de Franco». Estas medidas tampoco han pasado desapercibidas en el País Vasco. La dirigente del PNV María Eugenia Arrizabalaga afirmó ayer que la reforma educativa «atenta directamente» contra el «tratamiento del euskera».

Puentes sobre aguas turbulentas
Siempre ha habido un diálogo entre escritores, poetas e intelectuales, aunque la creación de un sistema cultural aparte en Cataluña los ha distanciado del resto de España. ¿Se pueden reconstruir los vínculos?
Manuel Calderón - Madrid La Razón  9  Diciembre 2012

Un ex ministro de Cultura se quejaba de que ese Ministerio siempre había sido considerado una «maría», una asignatura sin contenido político. Un puro adorno que sólo sirve para compensar –y recompensar– los equilibrios de los partidos o darse brillo a través de alguna personalidad independiente «culta». Sin embargo, la Generalitat de Cataluña siempre consideró prioritario este departamento en su estructura de poder por su alto valor simbólico, pero también político: es una herramienta de primer orden para construir su ideario nacional, como así ha sucedido. Salvando la presencia del Estado en algunos patronatos de instituciones públicas y su aportación económica, no hay más vínculo entre Cataluña y el resto de España, culturalmente hablando. Ni existe –como suele decirse ahora– un relato común.

Hace unos días, la Prensa de Barcelona valoraba –y sospechaba– que algunos de los premios nacionales de este año han recaído en autores catalanes para suavizar el desencuentro: el Nacional de Ensayo (Victoria Camps), Artes Plásticas (Jaume Plensa) y Fotografía (Eugenio Forcano). Sin embargo, este año figuraba como candidato al Cervantes Martín de Riquer (a propuesta de Mario Vargas Llosa en la Real Academia Española, que fue aceptada), pero no prosperó y el jurado acabó votando a Caballero Bonald. Hubiera sido una buena ocasión para celebrar al gran estudioso de la obra de Cervantes y de Ramon Llull, un modelo de catalán que ha sabido construir puentes entre uno y otro lado del Ebro (y pelear en ese río con las tropas nacionales) y él mismo una manera heterodoxa de ser catalán: vencedor con Franco y luego actor de la reconstrucción cultural del catalanismo. Sus puentes se levantan sobre una geografía moral.

Jordi Amat, filólogo estudioso de Ridruejo y Foxá, de Cernuda y Carles Riba y autor de «Las voces del diálogo» (sobre los encuentros poéticos de autores catalanes y castellanos en Segovia en la década de los 50), expresa de manera muy clara las causas de ese desencuentro cultural: «Hay un hecho dramático: el funcionamiento del sistema cultural español y catalán no tienen ningún vínculo. No hay vasos comunicantes. En Cataluña se ha construido un sistema al margen, y desde la Administración española y sus sucesivos gobiernos se ha actuado con desidia y desinterés, como si no fuera con ellos, lo que ha sido un gran error». Las dos grandes instituciones que más proyección simbólica tienen de la cultura española, la Real Academia Española y el Instituto Cervantes, creen que el vínculo todavía se mantiene. «La Real Academia está en una situación privilegiada y debe profundizar esta relación que, creo, todavía existe. Es de las pocas relaciones firmes que nos quedan, con comprensión y auténtica amistad», dice José Manuel Blecua, director de la RAE. «En este momento político de fricción, hay que cultivar la relación entre las culturas españolas, en catalán y en castellano, y también con las academias vasca y gallega». Para Blecua, hablar de una cultura en catalán y en castellano es hablar de una sola «cultura bifronte».

Víctor García de la Concha, director del Instituto Cervantes, y durante doce años al frente de la RAE, enfatiza la pregunta: «¿Puentes rotos?». Y responde: «Pero no entre los protagonistas de la escritura». Y entonces cita a la mallorquina Carme Riera, al propio Blecua (nacido en Zaragoza pero familiar y académicamente hecho en Barcelona), a Pere Gimferrer, a Francisco Rico, a Ana María Matute, a Luis Goytisolo, a Martín de Riquer, desde 1965 miembro del la RAE. Todos académicos. «En el Cervantes –añade– somos fervientemente constitucionalistas, de manera que hace unos días en nuestra sede de Burdeos se celebró el día del eusquera con total naturalidad y al mismo tiempo se enseña castellano. Es nuestro deber porque son lenguas españolas». Concluye: «Sólo cuando se trastocan las pasiones se confunden las cosas».

Al poeta y académico Pere Gimferrer hablar de puentes le suena a una vieja historia. «¿No era esto lo que hicieron Unamuno y Maragall desde 1900? ¿O tal vez lo que hizo Menéndez Pelayo cuando pronunció su discurso en perfecto catalán en los Juegos Florales de Barcelona de 1888 y habló del catalán como “una lengua española y limpia de toda mancha de bastardía?”».

A Gimferrer le suena a un debate antiguo, tanto como el discurso de Víctor Balaguer cuando ingresó en la RAE en 1883. O a los más cercanos encuentros poéticos de Segovia en 1952 con Carles Riba y Vicente Aleixandre. O más que viejo, a Gimferrer le parece un debate mal enfocado, porque «el problema de los puentes no es el de en qué lengua vernácula se estudia, sino el de la historia literaria de las lenguas hispánicas». La falta de esta historia es lo que explicaría que todavía se desconozca o no se tenga en cuenta que la primera edición de la poesía de Ausias March se edita, en su idioma original, en Valladolid en 1555. Y, argumenta que la influencia de este poeta valenciano es evidente en Villamediana, en Quevedo, en Garcilaso, «como bien enseñaron Dámaso Alonso y Martín de Riquer». O que se desconozca que fue en la Universidad de Granada desde 1960 donde se impartía catalán (no oficialmente desde 1941), antes incluso que en la de Barcelona, y que fue allí donde Riquer editó al poeta valenciano Jordi de Sant Jordi en 1955. «¿Y de quién depende esta historia literaria común?», se pregunta. «De los planes de estudio y a veces sólo del profesor o catedrático de Literatura Española que te ha tocado», contesta.

¿Y ahora? El escritor y ensayista Félix de Azúa, que ha denunciado con ironía minimalista que el nacionalismo catalán no le deja ser catalán, algo tan sencillo, dice: «No creo que sea posible tender puentes, ni culturales ni de ningún otro tipo, porque el gobierno catalán ha roto toda posibilidad de entendimiento con España y con Europa. En este momento está obligado a navegar en solitario y si en algún momento necesita ayuda quizá se replantee su autismo. Cuando algo se rompe siempre hay alguien que es el primero en romper. Ha sido la clase dirigente catalana la que ha roto los puentes con España y con Europa. Cualquier intento de reparación le corresponde a ella».

El historiador Borja de Riquer, hijo del gran estudioso de El Quijote, cree que es casi imposible volver a tender puentes: «Esto no es un problema de intelectuales, sino de políticos. Estamos en una situación diferente a la de hace treinta años». De poco sirve en estos momentos que el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, lea a poetas catalanes, o que García de la Concha reivindique el espíritu de los encuentros literarios de Verines. La paradoja, dice Jordi Amat, es que fue Vargas Llosa el único Premio Nobel que en su discurso se refirió a la literatura catalana cuando citó a Joanot Martorell, autor de «Tirant lo Blanch», y sólo se le recuerde por sus críticas al nacionalismo catalán. «Hay que desactivar muchos malos entendidos. No intentar tender puentes y construir un relato compartido es suicida. La hegemonía del independentismo es absoluta y no hay alternativa», concluye Amat.

La élite catalana, en inglés, francés y alemán
Joan Planes - Barcelona La Razón  9  Diciembre 2012

En casa del herrero, cuchillo de palo. Es un refrán que bien podría emplear Artur Mas. Pese a que no se ha movido ni en un ápice de su defensa de la inmersión lingüística, la escolarización de sus hijos es distinta. Han estudiado en el colegio Aula de Barcelona.

El presidente de la Generalitat también estudió en este centro privado, y luego pasó al Liceo Francés, ubicado en la zona alta de la capital catalana. El Aula es una escuela de élite en la que el plurilingüismo es una de las prioridades. La web de este centro, concretamente en el apartado «Ejes pedagógicos», se indica que «los alumnos consiguen una correcta capacidad de expresión oral y escrita en catalán, castellano, inglés y francés».

Otro ejemplo de esta extraña dicotomía entre la enseñanza de los hijos de la clase dirigente política catalana y su inmersión lingüística es el caso del ex presidente de la Generalitat José Montilla. Sus hijos fueron matriculados en el Colegio Alemán de Esplugues de Llobregat, al lado de Barcelona y de la población de la que Montilla fue alcalde, Cornellà de Llobregat. Se trata de un centro en el que el idioma preponderante es el alemán. La esposa del ex presidente, Ana Hernández, reconoció que sus hijos reciben únicamente una hora de enseñanza en catalán a la semana.
 



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