AGLI Recortes de Prensa    Sábado 15 Diciembre 2012

Analfabetos en tres idiomas
José Antonio Álvarez Gundín La Razón
  15  Diciembre 2012

Los niños españoles de 9 años no son tontos, sobre todo para sus mamás, pero al lado de los finlandeses de su misma edad parecen analfabetos o limítrofes. Así lo pone de manifiesto la evaluación internacional realizada el año pasado y cuyos resultados se acaban de conocer en plena bronca educativa contra la reforma del ministro Wert. El resultado del examen es desolador: nuestros escolares de Primaria ocupan el furgón de cola en Matemáticas, Ciencias y Lectura, es decir, en lo más básico. Eso sí, estamos por delante de Botsuana y Yemen. Pero todo se andará, porque la clasificación es todavía peor que las de años anteriores, lo que demuestra la enorme eficacia del sistema educativo español ideado por el PSOE para conservar vírgenes los cerebros de los niños. De persistir en el empeño, cuando estos escolares cumplan los 15 años y dominen el inglés, podrán presumir de un analfabetismo perfecto en dos idiomas; en tres si son catalanes.

Porque en España, tratándose de la escuela, lo que importa no es que los alumnos reciban una formación completa y competitiva, exigente y de calidad, rica en valores humanos y principios éticos, sino que cada partido político cuele sus pretensiones ideológicas o sus mistificaciones identitarias. Así, a los nacionalistas catalanes les importa una higa el deterioro académico siempre y cuando sea un deterioro estrictamente en catalán. A los socialistas, sin embargo, les preocupan cuestiones de más honda trascendencia, como suprimir la asignatura de Religión, que es la única aportación de Rubalcaba al debate. Es bien sabido que cursar cultura religiosa incapacita a los niños para ganar en el futuro el Premio Nobel de Física, de Química o de Medicina. De hecho, si Wert la suprimiera, es casi seguro que España se alejaría velozmente de Botsuana.

Es una desgracia que la oposición socialista permanezca anclada en un sectarismo cateto cuyas consecuencias desastrosas nos las recuerdan periódicamente los informes PISA, los de la OCDE o los de la AIEE. Además, su inexistente sentido de Estado ha quedado bien patente estos días al alinearse de manera vergonzante con los separatistas de ERC, cuyo código de conducta política se resume en dos palabras: desacato e insumisión. España no aprobará esta asignatura mientras los políticos antepongan sus prejuicios ideológicos en la formación de las nuevas generaciones, que sólo conducen a crear analfabetos funcionales en vez de profesionales cuya competencia profesional y excelente formación intelectual harán que nuestra sociedad prospere.

Pacto contra la convivencia
Editorial La Razón
  15  Diciembre 2012

Artur Mas y Oriol Junqueras se reunieron ayer para certificar el acuerdo de gobernabilidad en Cataluña después de los compromisos alcanzados por las comisiones negociadoras de ambas formaciones. Paradójicamente, hay muchas posibilidades de que la estabilidad parlamentaria que se pretende con el pacto se traduzca en todo lo contrario: en un tiempo de zozobra e incertidumbre. Esta alianza lo apuesta todo a la consulta rupturista, como si fuera el principal problema o la mayor preocupación de los catalanes.

Que la agenda de la acción de gobierno esté marcada por la política separatista hasta el extremo de condicionar la económica y la social da una idea de que los intereses particulares se han impuesto al bien común. En este punto hay que recordar que esta misma semana una encuesta reflejaba que nueve de cada diez catalanes (92,8%) piensan que la corrupción es un problema muy o bastante grave y ocho de cada diez (79,5%) consideran que existe mucha corrupción en Cataluña. Son igualmente abrumadoras las inquietudes económicas de los ciudadanos en una comunidad con 840.400 desempleados y una tasa de paro del 22,56%, según la última Encuesta de Población Activa. Por no hablar de los recortes drásticos en materia sanitaria y educativa y los que llegarán muy probablemente como consecuencia de la necesidad de reducir 4.000 millones de euros en el presupuesto del próximo año para alcanzar el objetivo de estabilidad presupuestaria, condicionados también por el enorme endeudamiento de Cataluña que, con el 23% del PIB, es el mayor de España.

Pero la corrupción, el paro, el déficit, la deuda, la recuperación económica y los servicios sociales son obviados por convergentes y republicanos y sepultados por la avalancha independentista.

La prioridad es hoy que los niños de 0 a 3 años usen el catalán como «lengua de comunicación y aprendizaje» y que las universidades creen una prueba en catalán para acceder a los centros, además de la prevista por el Estado. O que, como ha exigido ERC, se plantee una transición hacia el Estado soberano con un Banco de Cataluña, una agencia tributaria, poderes plenos en Justicia o una ley de consultas. El Gobierno avisó ayer de que todos esos planteamientos están fuera de la Constitución y de que se actuará en consecuencia. Desde Bruselas, el presidente Rajoy recordó también los principios básicos de todo gobernante, que los secesionistas catalanes han ninguneado dramáticamente: «La prioridad es atender a la gente que lo está pasando mal e introducir factores de inestabilidad no ayuda a nada». Tiene razón, pero nos da la impresión de que hace tiempo que los ciudadanos no ocupan un lugar destacado en las preocupaciones de Artur Mas y Oriol Junqueras.

¿Que es la democracia? Justo lo contrario a lo que hace el ministro Gallardón
Francisco Rubiales Periodista Digital
  15  Diciembre 2012

Gallardón restringe con su reforma derechos fundamentales y quiere convertir la Justicia española en un privilegio para ricos, lo que constituye un atentado inaceptable contra la democracia y la decencia. La unanimidad contra la arrogancia del ministro Gallardón y su ley que elimina la Justicia gratuita, es casi absoluta. Nunca antes se vio una reacción semejante contra un abuso de poder. El sector de la Justicia en pleno se dirige hacia una huelga como la de 2009. Pero el ministro sigue empeñado en sacar adelante su reforma, incluso en contra de la voluntad popular, lo que refleja su condición de tirano ajeno por completo a la democracia. En cualquier otra democracia decente del planeta, una contestación de tanto calibre se saldaría con la dimisión inmediata del ministro que ha sabido colocar a la sociedad y a la opinión pública en su contra. Pero España, además de ser diferente, no es una democracia, sino una dictadura de partidos, donde ahora impera el PP.

Es probable que Gallardón haya batido un record porque nunca antes, desde la muerte de Franco, nadie supo unir a tantos jueces, magistrados, fiscales, procuradores y abogados en su contra. El ministro de Justicia, Alberto Ruíz Gallardón está demostrando ser tan demócrata como un tanque de la Wermach desfilando por el París ocupado, en la II Guerra Mundial. El comportamiento de Gallardón es justo lo contrario a lo que dicta la democracia. El ministro se comporta como un vulgar tirano porque no dimite, a pesar de tener en contra a la inmensa mayoría de la ciudadanía española, porque ha perdido la confianza de sus administrados, lo que también le arrebata la legitimidad en democracia, y porque es incapaz de respetar la voluntad popular, que es decisiva y preceptiva en el sistema democrático. Para Rajoy, su jefe, que ha defendido su comportamiento, el "affaire" Gallardón debería hacerle reflexionar porque es la prueba palpable de que el actual gobierno del PP es vulgar, antidemocrático y despótico.

Afirma el ministro que gobernar, a veces "es repartir dolor", pero el problema es que todo el dolor se lo llevan los demás, sobre todo los pobres, sin que se vean por ninguna parte los sacrificios y privaciones de los políticos y de las clases poderosos. Además de incumplir las reglas de juego de la democracia y de comportarse como un auténtico sátrapa totalitario, el ministro ha tenido un inaceptable gesto de bajeza afirmando que los jueces, fiscales, abogados, procuradores y el resto de los servidores de la Justicia en España se manifiestan no tanto contra su ley de tasas que elimina la Justicia gratuita, sino porque no cobrarán la paga de Navidad.

Con esa afirmación, unida al desprecio que manifiesta por la opinión pública en un sistema democrático en el que la opinión del ciudadano es una pieza clave del sistema, el ministro ha desvelado con total nitidez su naturaleza predadora, manipuladora y antidemocrática.

Rajoy debería intervenir de inmediato y cesar a su ministro, pero ese no es el estilo del presidente gallego, cuyo sentido de la democracia es lamentable. Un tipo que considera lícito legislar y gobernar en contra de la mayoría, sin ni siquiera someter sus contestadas decisiones a referendum, no es demócrata sino un tirano camuflado y disfrazado.

Voto en Blanco

¿Pasará Rajoy de preocuparse a ocuparse?
EDITORIAL Libertad Digital
  15  Diciembre 2012

El Gobierno ha admitido, por primera vez, que el proceso en el que está inmersa Cataluña es un reto importante. Aunque se han limitado a señalar su "preocupación", tanto el presidente como la vicepresidenta han comentado el asunto este mismo viernes en sendas ruedas de prensa, separadas por unos pocos minutos.

Es una señal inequívoca y un cambio sustancial con lo que se transmitía durante la campaña catalana o incluso después, cuando los mensajes parecían ir más en la línea de quitar gravedad a una situación que sólo se analizaba en clave electoral y que se pretendía fácilmente reversible.

Lo cierto es que no es ese el caso y que por fin Rajoy y los suyos parecen darse cuenta de que el independentismo de CiU no es una mera estrategia para los comicios, de que ese nacionalismo moderado con el que confiaban en pactar ya no existe, si es que ha existido alguna vez.

Dicha constatación supone el golpe definitivo a la estrategia de los populares en los últimos tiempos, que pasó por un acercamiento a los convergentes en la esperanza, vana, de que éstos apoyasen al Gobierno; y desautoriza también buena parte del trabajo de Alicia Sánchez-Camacho, que apoyó los últimos presupuestos de Mas y que todavía hoy se ve obligada a decir necedades, como esa de que se pueda estudiar catalán en el resto de España.

Ahora lo que es necesario es que Rajoy y su Gobierno pasen de estar preocupados por Cataluña a ocuparse de lo que está ocurriendo allí.

El presidente debe ser consciente de que su método habitual de alejarse de los problemas hasta que éstos se diluyan por sí mismos no va a servir en este caso, y tiene que asumir un liderazgo que hasta ahora no ha ejercido en casi ningún ámbito, pese a la clara mayoría que le otorgaron los españoles en las urnas y la debilidad y el desconcierto por que atraviesa la oposición.

A Rajoy no debe temblarle la mano y, tal y como ha anunciado este mismo viernes respecto al euro por receta, y con mucha más razón en otros campos, debe utilizar todos los recursos a su alcance para impedir que el pacto entre CiU y ERC se deslice por una peligrosísima espiral de hechos consumados e ilegalidades.

La firmeza a la hora de impedir ilegalidades y de hacer cumplir leyes que ya han sido ratificadas por la máximas instancias judiciales –por ejemplo, en lo referente a la educación en español para aquellos que la pidan– será la mejor barrera frente a un independentismo habituado a aprovecharse de los complejos y la pusilanimidad de los distintos Gobiernos centrales.

El Gobierno debe transmitir a la opinión pública y a los partidos políticos que está dispuesto a usar todos los instrumentos a su alcance, desde la Guardia Civil al famoso artículo 155 de la Constitución, para cumplir con dos de sus más importantes deberes: preservar la unidad nacional y hacer que se cumplan las leyes y las sentencias. Y debe hacerlo con contundencia pero con naturalidad, porque si esos instrumentos están en la Constitución es en previsión de que un día, tal vez cercano, tengan que ser usados. Como cualquier otro elemento de la Carta Magna o del ordenamiento jurídico que los españoles hemos decidido otorgarnos.

Así lo veo 2012-12-14
Wert, o de la Educación
Santiago Navajas Libertad Digital
  15  Diciembre 2012

Les voy a confesar algo: soy profesor de enseñanza secundaria. Concretamente, de Filosofía. Tengo a mi cargo alumnos desde 3º de la ESO hasta 2º de Bachillerato. He trabajado en pueblos y ciudades, con alumnos de diferentes procedencias sociales. Llevo más de una década enseñando la ética de Kant, la política de Locke, la lógica de Russell, la epistemología de Hume, la sociología de Weber a chicos y chicas de entre 13 y 18 años, tratando de combinar el rigor conceptual de las soluciones teóricas planteadas por pensadores muy abstractos con la aplicación cotidiana de los problemas a los que se enfrentan adolescentes muy concretos.

Ni estoy quemado ni engaño a mi madre diciéndole que trabajo de pianista en un burdel. Estoy no sólo satisfecho con mi profesión, sino orgulloso. Y no tanto por aquellos de mis alumnos que han conseguido obtener el Premio Extraordinario de Bachillerato (se bastan y se sobran ellos mismos para ser brillantes) como por los que han empezado sacando apenas un 2 en la primera evaluación y, con esfuerzo por su parte y dedicación por la mía, han terminado consiguiendo un aprobado.

Les mentiría si les dijese que lo mío es vocacional. La vocación es cosa de curas y de periodistas, quizá también de prostitutas. De hecho, si me pagaran más incluso trabajaría de pianista en un burdel (no tengo ni idea de tocar un piano, pero no creo que mi público fuese a ser muy exigente). Mi ética es la de un profesional. Y, en consecuencia, animo a mis alumnos a que me exploten preguntándome, acosándome con preguntas por tierra, mar o email, que para eso me pagan. Creo que tienen derecho a decirme lo que les parece bien y mal en la forma que tengo de enseñar, por lo que me someto a una evaluación anónima cada trimestre. Al profesor lo que es del profesor y al alumno, lo que es del alumno.

Ahora llega de la mano del liberal ministro José Ignacio Wert una nueva ley educativa. Creo que en líneas generales es positiva, en cuanto que combina los valores de la pedagogía de derechas –el esfuerzo, la excelencia y la libertad– con los de la de izquierdas –la inclusión, la equidad y la innovación–. Se trata de conseguir un sistema competitivo que no deje a nadie atrás, un planteamiento en el que quepan todos sin caer en la mediocridad. Desde un punto de vista liberal, lo único que me chirría en la propuesta de Wert es que se siga manteniendo la catequesis religiosa dentro del currículo escolar en el ámbito público, lo que en países tan distintos como Estados Unidos o Francia sería impensable. Pero también es cierto que es coherente con la propuesta de un partido conservador como el PP, que se nutre de un electorado mayoritariamente católico. Y si el PSOE ha mantenido la asignatura de religión durante todos sus años de gobierno, no va ser Wert ahora más laicista que los autoproclamados laicos.

Sin embargo, no creo que el proyecto finalmente cuaje. Porque no tiene sentido una ley a menos que esté enraizada en un trasfondo cultural de calado. Y ninguno de los sectores implicados en la educación –de los padres a los profesores pasando por los alumnos– quieren cambiar un statu quo en el que, a cambio de muy poco, se les da tanto. Aunque en realidad lo barato educativo finalmente termine saliendo tan caro cultural y económicamente. No hay ni ambición intelectual ni hambre de gloria en un país en el que el término elitismo, como denunció Ortega y Gasset, es sinónimo de insulto. Como ejemplo de este pobrismo político-pedagógico, un artículo de Josep Ramoneda en El País.

España no es país para Ayn Rand, prefiere vivir instalada en una aurea mediocritas que cada vez es menos aurea y más mediocritas. Y el PP no tiene el liderazgo visionario ni la voluntad de poder necesaria para conseguir que a este país no lo reconozca culturalmente ni el que lo parió (que debió de ser Fernando VII). Por todo ello, la reforma Wert no terminará siendo ni platónica ni roussoniana, sino inspirada por el príncipe de Salina: todo cambiará para que todo siga igual. Mientras, mis alumnos y yo, ajenos al ruido y la furia de la controversia, seguiremos tratando de descifrar las claves platónicas de algún poema del último premio Cervantes.

cineypolitica.blogspot.com.es

Lenguas de fuego
Paco Sánchez La Voz
  15  Diciembre 2012

Me arriesgaré aun sabiendo que no dispongo de espacio suficiente para el matiz. Debería estar prohibido legislar sobre lenguas, porque son cosa muy íntima, pero pueden darse conflictos de intereses. Mi primera afirmación es, precisamente, que tales conflictos no existen. Crecí en gallego, fui a la escuela en castellano y las principales consecuencias se pueden resumir en que aprendí castellano casi sin darme cuenta; sacaba diez en todos los ejercicios que consistían en pasar una palabra del latín al castellano, porque siempre sabía, al menos, una palabra intermedia; entendí portugués desde el primer día, sin estudiarlo, al igual que me ocurrió con el catalán, el italiano y, en menor medida, con el francés; y... eso que Dios me dotó de un oído mejorable. Si hubiera ocurrido al revés, si hubiera nacido en castellano y me hubieran escolarizado en gallego, probablemente, los resultados variarían poco y a mejor.

El idioma que está en riesgo -y con un idioma se pierden muchas vidas- no es el castellano. Me parece absurda, por tanto, la discusión. Los niños siempre aprenderán castellano. Se lo encuentran por todas partes y, además, sus padres querrán que lo aprendan lo mejor posible.

Harían bien, sin embargo, los defensores del catalán y del gallego en subrayar todo eso en vez de insistir en normas toscas como la de los rótulos comerciales. La imposición arbitraria genera antipatía, no ayuda. Y menos en lugares como Barcelona: el emporio mundial de la edición en castellano y, probablemente, la ciudad más atractiva para ese nuevo y creciente turismo que viene a aprender o mejorar su español.

www.vagonbar.com

Los matadores
Nota del Editor
  15  Diciembre 2012

A partir de ahora, como la inversión inmobiliaria está en decadencia, la pirámide poblacional tambien, y los idiomas mueren como moscas, no recuerdo cuantos cientos al año, y como " con un idioma se pierden muchas vidas"  habrá que invertir en camposantos.

La superficialidad con la que algunos tipos tratan los asuntos más complejos, indica el nivel de despiste que quieren propagar para seguir viviendo del cuento.

Y que un tipo superdotado para los idiomas,  se dedique a escribir estas cosas, le debe resultas muy deprimente.

Kafkiano
miquel porta perales ABC Cataluña
  15  Diciembre 2012

Díganme exagerado, pero el caso es que la polémica generada por la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (Lomce) me resulta kafkiana

La literatura de Franz Kafka -llena de historias alucinantes protagonizadas por oscuros e invencibles poderes que se ceban con personajes que habitan en una realidad distinta a la existente- nos ha dejado el término «kafkiano». Según el DRAE, el término remite a una «situación absurda y angustiosa». En el mismo sentido, existen otras definiciones: «se aplica a las situaciones absurdas y complicadas, por referencia al universo angustioso y opresivo descrito por este autor» o «cosa o situación absurdamente complicada, extraña como la que describió Kafka».

«La metamorfosis», por ejemplo. La historia de un hombre que, al despertarse, se ha transformado en una escarabajo que padece las consecuencias -penosas- de su nueva existencia. Dicen los expertos en la obra del autor, que la literatura kafkiana sería la expresión de la culpa y la condena que perseguiría al ser humano. En concreto, el ser humano sufriría el juicio -¡culpable!- de unos poderes que le excluyen de una existencia libre y tranquila.

Díganme exagerado, pero el caso es que la polémica generada por la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (Lomce) me resulta kafkiana. Carente de sentido. Fuera del orden común de las cosas. Al grano. ¿Cómo se puede decir que la Ley convierte la Lengua Catalana en materia optativa cuando en los artículos 18.4, 24.5 y 34 bis.7 -Primaria, Secundaria y Bachillerato- se lee que «Todos los alumnos deben cursar la Lengua Cooficial y Literatura en las Comunidades Autónomas que posean dicha lengua cooficial»? Sigamos. ¿Cómo se puede decir que impartir un par o tres de materias en lengua vehicular castellana -por lo demás, un derecho- puede romper la convivencia? Si fuera cierto, ¿qué sería de Galicia, Comunidad Valenciana, Baleares, País Vasco, Navarra, Andorra, Finlandia o Eslovaquia?

De todo este asunto, preocupa la falsificación de una Ley que es víctima de lecturas interesadas. Y preocupa, también, la vocación manipuladora y excluyente que se esconde detrás de todo ello.

Cooficial obligatorio
Nota del Editor
  15  Diciembre 2012

Españoles que teneis la suerte de no ver a vuestros hijos sumergidos en las procelosas aguas de las lenguas regionales, despertad y defender vuestros derechos por si vienen tiempos en los que se hayan terminado las barbas del vecino y os toque el turno. Los idioma oficiales no deben ser obligatorios si quereis poder trabajar en las regiones donde lo imponen, lo inyectan a los hijos de los demás (a los suyos los educan en los centros internacionales).

El PP aprobó la "normalización" lingüística de los "anormales" español hablantes y no hiciste nada; el ministro Wert oficializa el deber de conocer las lenguas regionales y no haces nada.

El tribunal constitucional destroza la constitución y no haces nada. Pues lo tienes claro, vas a tener que ir a Alemania a ver si allí tienes menos problemas.

Qué queda de ser liberal
Fernando Primo de Rivera El Confidencial
  15  Diciembre 2012

Cuando venga un anglosajón a moralizarles con esto de la crisis -algo que está muy de moda- no dejen, por lo menos, de esbozar una leve sonrisa. No sólo es que mientras aquí el ajuste se hace a base de sangre y hierro -austeridad pura y dura- allí van de inyecciones masivas de liquidez buscando deflactar la deuda. Ni siquiera el grado en que se hace, en connivencia con las instancias reguladoras-(recuerden aquello de QE5, AAA...) No; el tema tiene mucho más calado. Sencillamente, para hacer el sistema sostenible, se han puesto en pie los dos mayores esquemas de socialización de pérdidas de la Historia. Por un lado, en la crisis de deuda, la nueva ortodoxia de política monetaria y el colofón de unos desequilibrios de balance muy particulares. Por otro, la crisis medioambiental -que también responde a los designios de esa versión tan anárquica del liberalismo- desplegada por nuestros queridísimos anglosajones.

Aquí el noble principio de responsabilidad individual por el que se estructuran las democracias liberales -el cada palo que aguante su vela- se ha subvertido de raíz, sistemáticamente...Ahora es la sociedad en su conjunto -el contribuyente, todos- y las generaciones futuras, las que vienen a socorrer los despojos de un sistema ahogado en los excesos de sus propias dinámicas. “So long for legitimacy...”

El sistema financiero: dónde está el dinero?
En la crisis de deuda, el modelito de rescate ya lo conocemos por repetitivo. Dinero del contribuyente capitaliza la banca, compra activos tóxicos o da garantías de sus pasivos. La dimensión ha sido global. Y cuando se satura la capacidad de asistencia de los Estados, del contribuyente actual, se recurre a los bancos centrales y su ilimitada capacidad de impresión, el contribuyente futuro. Es decir, tiramos de la integridad monetaria a la que debieran tener derecho las generaciones futuras. A los niveles actuales donde el balance de estos bancos ha crecido casi hasta en un 40% del PIB (o multiplicado por 2 o 3 su tamaño original), el experimento no tiene precedentes históricos.

¿Qué tienen en común recientemente Apple, Starbucks y JPMorgan? No paga impuestos ni el tato... Cuando se observan los balances agregados de los principales agentes económicos: hogares, empresas y sector público, la gran multinacional y las grandes rentas individuales salen muy bien parados. En general, hogares y gobiernos están en muchos casos por encima del 100% en deuda/PIB, niveles tóxicos. La gran multinacional, por su parte, campea a sus anchas por el globo, capitalizando marcos legales cada vez más laxos.

A nadie sorprenderá pues que los márgenes operativos del S&P o el Eurostoxx estén en máximos históricos. Pero, es que, también las tasas impositivas reales están en mínimos históricos. La capacidad para sortear al regulador y la maraña legal de base nacional se convierte en auténtico arte. ¿Y todavía nos preguntamos por qué la inversión corporativa es baja y la demanda final está ausente?

Los pringados del 50%. En el lado de la tributación personal, no ya el 1%, sino quizá un 10% de este 1%, goza de tipos reales impositivos sustancialmente más bajos. Sortean legalmente mejor que nadie y los rendimientos de capital pagan muy poco. A nadie debe extrañar pues que una de las mayores fortunas mundiales, el mismísimo Warren Buffet, el inversor por excelencia, abogue, por la sostenibilidad del sistema, por mayores impuestos a los más pudientes como correlato a toda la poda necesaria del Estado de bienestar. Véase este editorial en el NYT.

En ambos capítulos, la realidad impositiva es un resultado de la capacidad del capital concentrado en plegar los designios del Estado y el regulador a sus propios intereses. Y estar ideológicamente amparado para ello. En el caso de las multinacionales, además, de fomentar un vacío jurisdiccional y regulatorio global al que los gobiernos pretenden empezar a hacer frente.

Quizá no haya que recordar que estos desequilibrios no caen ya bajo el umbral de una discusión política razonable al uso, sino que por su naturaleza constituyen riesgos sistémicos en toda regla. El capital, sencillamente, se tiene que implicar más para salvar el propio sistema capitalista. ¿Aún nos preguntamos por la burbuja en papel soberano con tipos reales negativos o las primas de riesgo en bolsa en máximos históricos? Seguro que un reequilibrio de esos balances con más impuestos en aras a la sostenibilidad redundaría en menores primas de riesgo y coste de capital para todo el sistema.

El siglo XXI todavía a base de mecherazo
Luego tenemos la crisis medioambiental en ciernes y su punta de lanza, el cambio climático. Pero el patrón subyacente es el mismo. Tras constatar la concentración en periodos recientes de los años más calurosos desde que existen registros, la frecuencia y volatilidad eventos climáticos extremos (Katrina, Sandy), y la fundición de glaciales y el ártico, ya nadie duda de la existencia del cambio climático. O casi nadie: en EEUU la mitad del personal votó por un partido siempre reticente a aceptarlo.

Lo que se consideraba un bien público ilimitado, el aire limpio, resulta que no lo es. Intentos bienintencionados de contener el problema no han faltado. Aparte de los subsidios directos a energías alternativas, los más relevantes pretenden englobar el medioambiente en las dinámicas del mercado poniendo precio a la contaminación, el CO2. Solo Europa ha suscrito un sistema (Cap and trade) que por su escasa adhesión a nivel global está llamado al fracaso. EEUU disfruta de su revolución en gas pizarra, y cree de momento que su mayor independencia energética le aísla del problema. Chinos, indios y demás no están dispuestos a costear la solución de un problema que otros crearon. Y así nos seguimos plantando con unas tendencias en la estructura de consumo energético global basado en combustibles fósiles (las tres cuartas partes) que todos sabemos insostenibles.

De nuevo, la falta de liderazgo dejando crecer este problema viene explicada por el secuestro del interés general, y más perversamente, el de las generaciones futuras, por intereses muy particulares y cortoplacistas. Beneficios privados y costes socializados: polución gratis a mansalva para todos y para los que vengan... Las dificultades en la resolución de esta problemática no lo hacen en manera alguna menor. Cuanto más se evite, mayor deviene.

Regeneración en curso: ¿Europa?
Definitivamente, un auténtico estropicio... Un desgobierno que ni hecho aposta. Los dos sectores claves de la economía global, el financiero y el energético, con pies de barro, sobre bases que subvierten los propios principios liberales de mercado e hipotecan los derechos de generaciones futuras. En un ejercicio de soberbia inquina, el interés público se crucificó: se crea continuamente mala conciencia, el falso debate de más o menos Estado, y no de mejor o peor Estado.

No supimos ver que sin ese correlato de la libertad que es la responsabilidad, la primera está viciada y es confiscatoria de una realidad socio económica sobre la que en realidad está fundada. Ciertamente si la grandeza de una civilización radica en su capacidad de pensar y garantizar el futuro, la nuestra, en el mejor de los casos debe estar pasando sus peores años de pubertad.

Lo esencial en esta incipiente regeneración, es discernir la deriva que ha tomado una aplicación ideológica determinada del credo liberal, sobrevenida –liberrismo de corte anglosajón, de los mismos valores: el individuo, la libertad, la responsabilidad, los principios de mercado como sistema libre de asignación de recursos, y el interés general, incluidos aquí los propios mercados de capital y la libre inversión institucional.

Adivinan bien... En todo este meollo, si en algún momento se consuma una unión política Europea, es seguro que se ofrecerá una mejor propuesta de gobierno global en todos estos frentes- de hecho, Europa probablemente será eso o no será nada-. ¿O no está Europa más suspicaz con ese desgobierno global y el liberrismo financiero? Alguien se pregunta por la obstinación alemana con el ECB? ¿No es Europa la vanguardia en la carbonización de la energía? ¿No es por esencia más proclive a superar el hermetismo de las soberanías nacionales?

Y desde nuestra muy legitima adscripción a ese proceso imperativo de regeneración, de corte ineludiblemente europeo, recuerden que en esto de la globalización tenemos muchísima ascendencia. Recuerden que fuimos vanguardia dando la vuelta al mundo. O que aquellos jesuitas fueron, a su manera, la primera empresa multinacional de la Historia. O que ya pensaban el mundo en base a la persona, concepto embrionario del individuo a la manera liberal... Por eso, cuando les moralicen con esto de la crisis permítanse cuando menos una buena sonrisa.

Duro y difícil
Irene Villa La Razón
 15  Diciembre 2012

Semana dura de recuerdo. 25 años se han cumplido del atentado de la Casa Cuartel de Zaragoza en el que se asesinó a cinco niñas y a las esposas de quienes han vivido (algunos toda su vida) marcados por el sello la muerte de una banda criminal, y que fuera también justificado para conseguir fines políticos. Antes sólo tenían la culpa de que el País Vasco sea parte de España los policías, los guardias civiles, algunos jueces, fiscales, periodistas, políticos... Y los niños, civiles, transeúntes... eran «simplemente» daños colaterales.

Tampoco olvidamos a las víctimas de la Casa Cuartel de Vic (también cinco menores entre los diez asesinados), ni a los 21 asesinados en un gran centro comercial en Barcelona, ni la masacre de la Plaza de la República Dominicana en Madrid... Jamás olvidaremos a esos cientos... miles de personas condenadas a vivir sin sus seres queridos, sin sus compañeros de viaje, sin sus hijos... porque tuvieron que pagar durante el resto de su existencia el odio de quienes no aceptaban, y me temo que nunca aceptarán, los designios geográficos del país en el que les tocó nacer.

Miles de personas, sin haber tenido nada que ver con decretos territoriales, viven sobrellevando la violencia y deseando que no se repita. Por ello jamás han querido tomarse la justicia por su mano, lo que les honra, pero al ver que hoy aquellos crímenes quedan rentabilizados por un hueco en nuestra democracia y que uno de los jefes terroristas que ordenaron dicho atentado de Zaragoza, «Ternera», sigue libre, poder pasar página se hace francamente difícil.

Cataluña
La Generalidad insiste en la inmersión lingüística obligatoria en las guarderías pese a que el Supremo anuló el decreto
La Consejería, que dirige en funciones Irene Rigau, da una vuelta de tuerca más en el tema lingüístico al enviar a las guarderías un currículo a seguir en el que desarrolla un decreto de 2010 donde establece que el catalán es la única lengua de los centros para los niños de 0 a 3 años. El Supremo anuló este verano una norma similar para los niños de 3 a 6 años.
Daniel Tercero www.vozbcn.com
15  Diciembre 2012

Argumento utilizado por el TSJC, el mismo que han utilizado el TC y el TS, para recordar a la Generalidad que no puede dejar fuera el español como lengua vehicular.

Pese a que hace solo unos meses el Tribunal Supremo dejó claro que la inmersión lingüística obligatoriamente en catalán en la segunda etapa de la Educación Infantil (de 3 a 6 años) no es legal, y que en la siguientes etapas de la educación obligatoria -mediante otras sentencias del mismo Supremo y el Tribunal Constitucional- el sistema que está aplicando la Generalidad no se ajusta a derecho, la Consejería de Enseñanza sigue empeñada en su campaña de imponer la inmersión a toda costa en toda la educación y ahora también la regula en la primera etapa de Educación Infantil.

El departamento autonómico que dirige en funciones Irene Rigau (CiU) ha presentado -en plena negociación con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte del anteproyecto de la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE)- el documento ‘Currículo y orientaciones de la Educación Infantil. Primer ciclo’, dirigido a todas las guarderías de Cataluña, que fija que el catalán debe ser la única lengua de uso en los centros educativos.

El documento de 85 páginas y exclusivamente en catalán, presentado este jueves por Alba Espot, directora general autonómica de Educación Infantil y Primaria, desarrolla el decreto autonómico 101/2010, de 3 de agosto, de ordenación de las enseñanzas del primer ciclo de Educación Infantil.

Ni un minuto de lengua española
En este decreto, aprobado en 2010 (como otro previo para el segundo ciclo aprobado en 2008) por la entonces Consejería de Educación, en manos de Ernest Maragall (PSC), bajo el gobierno de José Montilla (PSC), establece en su artículo 1.3 que:

‘El catalán, como lengua propia de Cataluña, se debe utilizar normalmente como lengua vehicular y de aprendizaje. Las actividades internas y externas de la comunidad educativa, tanto las orales como las escritas y las comunicaciones con las familias, deben ser normalmente en catalán.

Los niños y las niñas tienen el derecho a recibir la enseñanza en catalán y a no ser separados en centros ni en grupos clase distintos por razón de su lengua habitual. En cualquier caso se respetarán los derechos lingüísticos individuales del alumno o alumna, de acuerdo con la legislación vigente.

Todas las referencias que hace este Decreto al catalán como lengua propia de la enseñanza en Cataluña se extienden al occitano para los centros educativos de Arán’.

Este artículo -que no ha sido llevado ante los tribunales- y la Ley de Educación de Cataluña (LEC) son las normas a las que recurre la Consejería para exponer en el documento curricular, que es la guía a la que deben acudir los centros de Cataluña que educan a los niños más pequeños, que el catalán es la única lengua de aprendizaje de los 0 a los 3 años.

Portada del documento presentado por la Consejería que debe ser utilizado como referencia por las guarderías para niños de 0 a 3 años.

En el currículo se explica que ‘la lengua oral es la base y el medio’ del aprendizaje de los niños, por lo que hay que ‘poner palabras en todos los patios’ y ‘potenciar la lengua oral’ estableciendo con los niños un ‘diálogo alrededor de los acontecimientos del día a día’. Para esto, el catalán es fundamental:

‘La lengua catalana ha de ser la lengua de comunicación y aprendizaje. Hay que encontrar momentos para la buena práctica con todo el grupo y también con grupos reducidos. Las estrategias organizativas que permitan la flexibilidad de los argumentos son fundamentales’.

Y, por si hubiera dudas de la importancia de esta etapa educativa, la Generalidad lo expone por escrito: ‘La adquisición y el perfeccionamiento progresivo del lenguaje oral es el acontecimiento principal del desarrollo de los infantes de este ciclo’. Una práctica que hará que los niños estén hasta los 3 años sin oír ni una sola palabra en español, ya que al no ser una etapa educativa con asignaturas como luego ocurre en la educación obligatoria, ni tan siquiera existe la materia de lengua castellana.

Un decreto condenado a su anulación por el Supremo
Esta nueva vuelta de tuerca de la Generalidad en aspectos tan sensibles como el de la lengua en los niños y los derechos civiles, se produce solo unos meses después de que el Tribunal Supremo anulara varios artículos (el 4.1, el 4.3, la primera parte del 4.4, el 4.5, el 10.1 y el 14.3) del antes citado Decreto 181/2008, de 9 de septiembre, que establecían, como el decreto de 2010, que el catalán debía ser la única lengua vehicular en el segundo ciclo de la Educación Infantil (la etapa conocida con P3, P4 y P5).

El Supremo estimó en junio de este año el recurso presentado por el padre de una alumna contra una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) de julio de 2011 que, si bien ordenaba que esos artículos solo eran legales si se interpretaban en el sentido de que el castellano también era lengua vehicular junto al catalán, no los anuló.

A lo largo de las 45 páginas de la sentencia del Alto Tribunal -que la Consejería no recurrió ante el Tribunal Constitucional-, este deja sin ninguna duda que la práctica de la Generalidad no se ajusta a la legalidad:

‘Es preciso que esa norma reglamentaria de desarrollo [el decreto parcialmente anulado] expresamente reconozca al castellano como lengua vehicular y docente en Cataluña para que pueda entenderse conforme a derecho, puesto que así lo impone la doctrina constitucional ya conocida, y que es de aplicación obligada en la norma’.

El Supremo apela a la doctrina establecida por el Tribunal Constitucional, e insiste:
‘De ahí que la norma reglamentaria interpretada conforme a esa doctrina para ser constitucional, deba expresar que el castellano es lengua vehicular y docente junto con el catalán, y que la utilización de esa lengua como vehicular y docente constituye en el sistema educativo catalán un derecho constitucionalmente reconocido, que no puede quedar sometido en su ejercicio a la condición de que se solicite por quien lo posea a título individual. O lo que es lo mismo, la norma reglamentaria, último producto normativo, debe explícitamente asumir esa doctrina constitucional, y declarar el carácter docente y vehicular del castellano, junto con el catalán, de modo que si esa es la lengua habitual del alumno ese derecho se le ha de reconocer sin necesidad de que se inste’.

En la misma sentencia, el Alto Tribunal advierte a la Generalidad de forma expresa de que la LEC -en contra de lo defendido por la Administración autonómica- está sometida a la doctrina del TC en lo relativo al modelo lingüístico escolar.

¿Por qué Japón no tiene problemas con el islam?
Via http://espanaisrael.blogspot.com.es
15  Diciembre 2012

De acuerdo con el Sr. Komico Yagi (Jefe Departamental de la Universidad de Tokio), "Existe una percepción en los Japoneses de que el Islam es una religión para mentes muy estrechas, y que se debe permanecer lejos de ella".

¿Alguna vez te has enterado por los medios que un político, un líder o un primer ministro de una nación islámica hayan visitado Japón? ¿Has visto en las noticias que algún dignatario de Irán o un príncipe de Arabia Saudita hayan visitado Japón?

Japón es un país que ha mantenido el Islam a raya. Japón ha puesto restricciones estrictas sobre el Islam y a TODOS los musulmanes.

a) Japón es la única nación que no da ciudadanía a los musulmanes.
b) En Japón no se da la residencia permanente a los musulmanes.

c) Hay una prohibición fuerte sobre la propagación del Islam en Japón.
d) En las Universidades de Japón, no se enseña el idioma árabe o la religión Islámica.

e) No se puede importar 'El Corán' publicado en idioma árabe.

f) De acuerdo con datos publicados por el Gobierno japonés, se ha dado residencia temporal a sólo doscientos mil musulmanes, los cuales deben seguir la ley japonesa de la tierra. Estos musulmanes deben hablar japonés y llevar a cabo sus rituales religiosos sólo en sus hogares.

g) Japón es el único país del mundo que tiene un número mínimo de embajadas de países islámicos.
h) Los japoneses no son atraídos por el Islam.

i) Los musulmanes residentes en Japón son sólo los empleados de empresas extranjeras.
j) Aún hoy, no se conceden visados a los médicos, ingenieros o administradores musulmanes enviados por empresas extranjeras.

k) En la mayoría de las empresas, incluyen en sus políticas que solamente los no musulmanes pueden solicitar un empleo.
l) El Gobierno japonés es de la opinión que Los musulmanes son fundamentalistas, y que incluso en la era actual de la globalización, no están dispuestos a cambiar sus leyes musulmanas.

m) Los musulmanes no pueden ni siquiera pensar en alquilar una casa en Japón.
n) Si alguien llega a saber que su vecino es Musulmán, informa a todo el barrio para estar alerta.

o) Nadie puede iniciar una célula islámica o árabe en Japón.
p) No hay ninguna ley (Sharía) personal en Japón.

q) Si una mujer japonesa se casa con un musulmán, será considerada un paria para siempre.

r) De acuerdo con el Sr. Komico Yagi (Jefe Departamental de la Universidad de Tokio) "Existe una percepción en los Japoneses de que el Islam es una religión para mentes muy estrechas, y que se debe permanecer lejos de ella".

s) El periodista Mohammed Juber recorrió muchos Países islámicos después del ataque del 11S, incluyendo Japón. Encontró que los japoneses estaban seguros que los extremistas no podrían hacer ningún daño en Japón.

¿Podremos seguir aprendiendo algo de Japón?

http://www.alertadigital.com/2012/11/30/por-que-japon-no-tiene-problemas-con-el-islam/

La solución de España o el abismo

Daniel Lacalle El Confidencial
  15  Diciembre 2012

"Protectionism teaches us to do to ourselves in time of peace what enemies seek to do to us in time of war." Henry George 

Ya se acerca el fin de año y creo que es bueno, tras doce meses de alertar sobre los peligros de la patada hacia delante, de monetizar deuda y relajar las medidas de ajuste, cerrar con las soluciones que creo que son urgentes para restaurar la credibilidad y el flujo inversor.

España ha dado algunos pasos, tímidos, en la corrección de sus desequilibrios, pero sigue instalada en el “a largo plazo todo sube”. La política del avestruz que tanto daño nos hizo en el pasado es el mayor riesgo, con mucha diferencia.

El experimento socialdemócrata de intentar contentar a todos aumentando impuestos de manera agresiva y reduciendo imperceptiblemente el gasto no ha funcionado. Encima no satisface a nadie. Los fans del gasto dicen que “se meta el déficit por donde le quepa” (J. A. Castro). Pues lo han conseguido, 12.000 millones más de deuda de las Comunidades Autónomas y una deuda total de las administraciones públicas que ha subido un 15,3% desde el tercer trimestre de 2011 a pesar de las medidas. Un endeudamiento adicional del Estado que superará los 85.000 millones en 2012. Austeridad.

Pero esta situación no es irrecuperable.

 

El “trade” del rescate nos ha venido bien, pero no hace nada si no se ataca el problema del gasto. Ni el “ojo que vengo” del Banco Central Europeo actual ni la compra de bonos nos van a salvar del ajuste necesario, que supera los 85.000 millones de euros.

Pensar que el posible rescate y la monetización de deuda retrasan o evitan los recortes es incorrecto.

Decir que los bancos centrales tienen recursos “ilimitados” es falso. De donde no hay no se puede sacar. Ni las compras masivas de bonos de Estados Unidos ni de Reino Unido han reducido la necesidad de recortar sus gastos de manera agresiva, como explicamos en varios artículos sobre el precipicio fiscal y la posición británica. Solo “prestan” tiempo. No lo compran, porque se paga en impuestos e inflación futura.

A la economía española no le basta con “reducir el déficit”. Necesitamos superávit por cuenta corriente importante para reducir nuestra posición de inversión internacional, que es negativa en un 92% del PIB. ¿Qué significa esto? Que necesitamos inversores como el agua. Ya.

Estas mejoras incrementales, sin nuevo capital, son cada vez más difíciles, porque un aumento de exportaciones en bienes de bajo valor añadido –alimentos, textil, química- y maquila –fabricar automóviles para otros- no nos van a sacar del agujero.

Necesitamos mejoras estructurales de productividad, y hacer más deflación interna de costes no es fácil… Hay que cortar gastos y reducir masivamente la carga impositiva –una de las más altas de la OCDE, según PwC (“Paying Taxes 2012”)-, y atraer inversión de alto valor añadido, que genera mayores ingresos.

 

Si acabamos 2012 con un déficit en el entorno del 7-8% no podemos felicitarnos. Porque otro gran problema de España es un déficit primario –el que excluye el coste de la deuda- del 3%, comparado con superávit primario en Italia, y un déficit estructural en el entorno al 2,3%. Tarde o temprano la economía española necesitará otro ajuste de unos 25.000 millones solamente para equilibrarse.

Si el objetivo de los gobiernos es hacer el menor recorte posible en educación o sanidad, necesitamos el lápiz rojo en el gasto político y, sobre todo, necesitamos capital extranjero.

Estoy convencido que nuestros gobernantes quieren ser reelegidos. Pero eso no se consigue manteniendo una política calcada de otros gobiernos, cometiendo los mismos errores. Se consigue siendo contundente y firme. Thatcher llevó a cabo una revolución aquí, en Inglaterra, que ha hecho que hoy ni un solo partido se atreva a promover las veleidades intervencionistas que oímos en España, porque los votantes saben que no funcionan.

Sobre los recortes de gasto político ya comenté en detalle en mi artículo “El lápiz rojo, ya”, y para ampliar les recomiendo el libro de Juan Ramon Rallo “Una Alternativa Liberal para Salir de la Crisis” (Deusto, 2012).

Me dicen que las políticas actuales vienen dictadas por la Unión Europea y no se puede hacer otra cosa. No lo creo. Por lo que yo escucho, España tendría todo el apoyo de Alemania, Finlandia y Reino Unido si hubiera hecho un “plan Schroder” de recorte de gastos, ya que todos saben que funciona.

La política de “sostener el PIB” con deuda sólo agranda el agujero. Y si no se hace, vamos a pasar del lápiz rojo que propongo, al “brochazo” impuesto. Y eso significa muerte política. La gente sabe que hay que tomar medidas duras, lo que pide es que esas medidas sean para toda la “grasa” del Estado también. Y sabemos que tenemos un Estado “obeso”.

Sin embargo en el mercado se intuye que el gobierno ha preferido tirar por la “vía Francia”, que creo es el mayor error de nuestra historia, por la deuda que soporta nuestro país –pública y privada-. Hundiríamos la financiación de nuestras empresas y la entrada de capital extranjero con ese camino.

La impresión que me llega de todo lo que oigo en Europa es que la imposición nacional de políticas impositivas agresivas, desafortunadamente, viene de no querer romper estructuras administrativas.

Pero además de recortar gastos ya, y reducir impuestos inmediatamente, absolutamente esencial, el tercer objetivo, en el que me centraré, es atraer al menos medio billón de euros de inversión en cinco años, que mejoraría la capitalización de las empresas, nuestra imagen internacional, el entorno financiero, los ingresos fiscales y con ello la deuda pública.

Credibilidad

Se lo ruego, si las cifras reales de déficit son de un 8%, como me temo, no lo escondan. Hasta el último inversor de Nueva York sabe ya que muchas comunidades autónomas no aceptan facturas desde octubre y que se corre el riesgo de hacer trampas al solitario pasando a 2013 los costes del fondo de liquidez autonómica. Más vale ser agresivo, claro y transparente a tener revisiones constantes de la deuda y el déficit durante meses –en 2012 vimos seis incrementos de la cifra de 2011-.

 

Inversión y capitalización.
Los bancos no pueden aumentar el crédito. No pueden sorber y soplar a la vez cuando tienen que reducir su deuda y aumentar su capitalización agresivamente. Hace falta incentivar al sector de crédito privado, que en España supone menos del 0,2% del PIB según la CNMV.

Desbancarizar el crédito y atraer inversores privados solo se consigue aligerando las estructuras regulatorias, que hay decenas por las regiones, cercenando la burocracia -uno de los países donde más se tarda en abrir un negocio y donde más cuesta-,  eliminando las barreras proteccionistas e intervencionistas, límites de voto, prohibiciones de cortos, “píldoras envenenadas” en los estatutos de cientos de empresas.

En definitiva, dejar de defender la “españolidad” haciendo a las empresas más obesas y dinosáuricas. Perdiéndole el miedo al extranjero, que viene a invertir. España podría pasar a un 5% de PIB de financiación privada en pocos meses, y, como hizo EEUU en la crisis 2008, sustituir financiación bancaria por privada a medio plazo.  ¿Se “desamericanizaron” las empresas por ello? No. ¿Se hundió el país? Tampoco.

Que no nos vuelva a pasar lo que me dijo en un avión de vuelta de Madrid el jefe de un fondo de private equity:  “En España, he pasado de decir gracias a decir váyanse al carajo”.

Apertura financiera
Van a imponer Tasa Tontín –perdón, Tobin-, que siempre busca recaudar miles de millones y luego no recauda nada y destruye la liquidez, pero en un país con cientos de miles de excelentes profesionales financieros, buenos bancos –se lo juro- e infraestructuras modernas, ganarían mucho más en ingresos fiscales si atrajesen fondos de inversión –que además compran casas, coches, pagan colegios- y convirtiesen a España en un centro financiero como Singapur, o si les parece raro… como Milán. Con dejar de imposibilitar y torpedear la entrada de fondos de inversión extranjeros valdría.

Acceso a propiedad real
Las empresas españolas no van a invertir de manera agresiva porque tienen que reducir su endeudamiento. No solo hay que colocar los paquetes de cajas y accionistas con problemas, muchas compañías lo que necesitan no es solo cambiar cromos, sino capital nuevo.

Ampliar capital es la única manera de salir del agujero de deuda, como están haciendo algunas tímidamente. Pero tiene que hacerse de manera agresiva, y eso solo se consigue atrayendo inversores. Esto ayudaría a muchas empresas medianas a traspasar su barrera y crecer, no enquistarse. No es raro que el 80% del valor añadido lo creen las PyME… pero no se les permite pasar a ser grandes por un crédito bancarizado y zombi, y un acceso a capital restringido al inversor local.

En un país donde hay un brutal problema de deuda, no lo vamos a solucionar si no se da acceso a la co-propiedad de negocios y empresas. Me lo decía un fondo soberano de un gran país “en España hay puertas abiertas para enchufar deuda y paquetes invendibles, pero eso sí, sin voz ni voto”. La defensa del interés público se cementa en reguladores solidos e independientes, no en empresas elefantiásicas y medidas proteccionistas.

Con un capital abierto, tendríamos empresas y bancos más fuertes, no más gordos, que luego hay que rescatarlos. Pero es que hoy, ya no hay otra solución porque convertir deuda excesiva en capital es la única salida, y no quedan amiguetes y cajas que puedan venir al rescate.

Impacto sobre deuda publica
La apertura de la economía y la instalación de inversores extranjeros también hacen más interesante la deuda pública, porque por un lado la balanza financiera española se convierte en positiva, se aumentan los ingresos y –si se controlan los gastos-, el riesgo de impago se reduce. Así no hace falta rescate ni echarse en manos de prestamistas –la Troika-.

Hemos comprobado que subir impuestos y esperar que escampe no funciona. Hemos comprobado que mantener el intervencionismo y el gasto político no ayuda.

No se trata de “vender el país” –no nos rasguemos vestiduras, porque es casi todo deuda-, para eso hay unos reguladores que, como en EEUU o Reino Unido, ponen blanco sobre negro las reglas el juego. Se trata de probar al mundo que esto no es un corralito de chanchulleo y clientelismo y reponer el capital que necesitamos como el agua.

Un problema financiero –deuda- solo se soluciona por vía financiera Con menos gasto y capitalización. Cualquier otro parche es temporal, y la bola sigue engordando.

Luego dirán que no nos comprenden.

Cataluña
La deuda de la Generalidad y de sus empresas asciende a 51.938 millones
En el último año, el pasivo ha aumentado un 12%, y, desde la llegada de Artur Mas al frente del Ejecutivo autonómico, a finales de 2010, el incremento ha sido del 31,9%.
Alejandro Tercero www.vozbcn.com 15  Diciembre 2012

A pesar de los recortes aplicados, la deuda de la Generalidad sigue creciendo de forma descontrolada. Según los datos publicados este viernes por el Banco de España correspondientes al tercer trimestre de este año, la deuda del Gobierno autonómico de Cataluña y de sus empresas ascendió a 51.938 millones de euros (unos 8,6 billones de pesetas).

Esto supone un 3,2% más que el trimestre anterior, que se cerró con 50.319 millones de euros, y un 9,19% más que hace un año, en que la deuda era de 47.568 millones de euros.

Ajustes contables por el rescate
Si embargo, la utilización de mecanismos excepcionales de financiación (principalmente el Fondo de Liquidez Autonómico y el Plan de Pago a Proveedores) ha llevado al Banco de España a introducir cambios en los criterios de contabilización.

Esta nueva metodología estadística hace que la deuda acumulada hasta el 30 de junio por la Generalidad ascienda a 52.340 millones de euros (en vez de los 50.319 millones inicialmente registrados), por lo que, con este criterio contable, en el tercer trimestre el Gobierno autonómico habría reducido la deuda un 0,77%.

Las consejerías tienen una deuda de 45.754 millones
En cuanto a la deuda estricta de las consejerías autonómicas (excluyendo las empresas de la Generalidad), esta se ha situado en 45.754 millones de euros, lo que supone un incremento del 4,1% respecto al trimestre anterior (según los datos ofrecidos por el Banco de España en septiembre pasado), o una reducción del 0,5% (con los ajustes introducidos posteriormente).

La deuda de la Generalidad (arriba) y de sus empresas (abajo), desde el año 2000 hasta el tercer trimestre de 2012 (cuadro: Banco de España).

En el último año, el pasivo de la Generalidad ha aumentado un 12%, y, desde la llegada de Artur Mas al frente del Ejecutivo autonómico, a finales de 2010, el incremento ha sido del 31,9%.

La Generalidad acumula el 27,3% de la deuda de todas las CCAA
Con estos datos, la Generalidad sigue siendo el Gobierno autonómico con mayor deuda en valores absolutos (los 45.754 millones citados, que suponen el 27,3% de los 167.460 millones de deuda total de las CCAA), seguida muy de lejos por la Comunidad Valenciana (25.574 millones), y Andalucía (18.495 millones), la Comunidad de Madrid (17.780 millones) y Castilla-La Mancha (9.694 millones).

En términos relativos, la deuda de la Generalidad supone el 23% del PIB de Cataluña. La Comunidad Valenciana (25% de su PIB) y Castilla-La Mancha (25,7%) presentan los peores ratios, una clasificación que hasta ahora encabezaba la Generalidad. Por detrás se sitúan Baleares (20,3%), la Región de Murcia (15,6%) y Navarra (15,6%). La media de todas las CCAA se sitúa en el 15,9% del PIB nacional.

Se aleja el objetivo del 1,5% de déficit
Esta semana también se han conocido los datos de la ejecución presupuestaria de la Generalidad hasta octubre. Según la Consejería de Economía y Conocimiento, en este período el déficit no financiero del Ejecutivo autonómico se situó en 2.343,1 millones de euros, lo que supone alrededor del 1,19% del PIB.

En los últimos dos meses esta cifra se ha más que duplicado. Habida cuenta que los últimos meses del año son los que más crece el déficit, puesto que muchas consejerías ya han agotado su presupuesto, el objetivo del 1,5% se antoja difícil de cumplir, a pesar de las privatizaciones que está llevando a cabo el Gobierno autonómico. Fuentes cercanas a la Consejería estiman que el déficit anual podría llegar al 2,5% del PIB.

En términos de Contabilidad Nacional, el déficit de la Generalidad a 30 de septiembre se situó en el 1,26% del PIB regional, según datos ofrecidos hace unos días por el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Deje de preocuparse Sr. Rajoy y ocúpese de los enemigos de España.
Vicente A. C. M Periodista Digital
  15  Diciembre 2012

¿Por qué no se ocupa en vez de preocuparse? Por su natural tendencia al escaqueo y a lo acomodaticio. Es claro que a pesar de disponer de casi 900 asesores en la Moncloa, muchos de ellos sin el título de Graduado Escolar, las ideas que ha venido aplicando desde casi hace un año, han sido todas encaminadas al empobrecimiento de la clase media, a la ruina de los pensionistas, al pánico de las clases altas y al regocijo de los gestores de la banca, con el resultado de un escandaloso aumento de la deuda pública y del desempleo. Mientras, el deforme Sistema autonómico y municipal siguen inalterados y manteniendo todas sus estructuras de enchufismo feudal y refugio de aprovechados y corruptos.

Rajoy está preocupado por la deriva secesionista, ahora que ve que el alienado de Artur Mas pacta con el resto de partidos secesionistas para llevar a la Comunidad autónoma de Cataluña al precipicio de una insumisión y declaración unilateral de independencia. Porque no olvidemos que igual que desafían la reforma de la educación, por la osadía de querer igualar al español con el catalán, también desafiarán de nuevo la Constitución y cualquier sentencia de los Tribunales españoles, ya sea el Supremo o el mismísimo Constitucional, ya que harán prevalecer su Statut avalado por el politizado TC y el Gobierno del PSOE.

Rajoy está preocupado, y razones le sobran, lo mismo que le faltan justificaciones para su apatía y su pasividad ante el que es, sin duda, el mayor ataque a la legalidad y a la Unidad de España. Aquí ya hay al menos una declaración de intenciones plasmada en un pacto de gobierno entre CiU y ERC, con el apoyo incluso de parte del PSC, para culminar así la hoja de ruta de traición que se empezó entre Zapatero y Maragall. Aún no existe una declaración institucional del Parlamento de Cataluña, ya que todavía no se ha investido a Artur Mas como Presidente. Quizás nunca la haya y solo se limiten a ir actuando de acuerdo con el pacto de secesión.

Es claro que la propia cobardía de este secesionismo, les hace ir siempre de espaldas o dando vueltas para conseguir sus objetivos. Conocen las leyes, la lentitud y la división entre los jueces del PSOE y PP en los Altos Tribunales, y esa será su gran baza. Por muchos recurso de inconstitucionalidad que vayan poniendo a las nuevas leyes, nada impedirá que se hagan efectivos los nuevos logros como la hacienda catalana, el control sobre el transporte, puertos, etc., de cara a esa "transición hacia un Estado soberano". La consulta o referéndum será solo la guinda de este pasteleo infecto.

Sr. Rajoy, deje de preocuparse y empiece a ocuparse de este asunto antes de que España le explosione en sus incompetentes manos. Le advierto que los españoles no le vamos a consentir que siga dando rodeos y deje de aplicar la Ley llegado el momento. Y con eso me refiero a la propia Constitución, a su artículo 155 y a considerar como un delito de alta traición cualquier intento de sedición, contemplado en varios de los artículos del código penal. En España solo existe el pueblo español y es quien tiene la soberanía nacional. Cumpla con su deber y defienda la Constitución que juró ante el Rey D. Juan Carlos I cuando tomó posesión de su cargo como Presidente del Gobierno de España

Insumisión
juan carlos girauta ABC Cataluña
  15  Diciembre 2012

Tan lejos ha llegado en Cataluña la cómoda filosofía de moqueta y pancarta, la rebeldía subvencionada, que parecen insalvables los estragos sobre el lenguaje y sobre la conciencia

A ver si nos vamos entendiendo. La insumisión comporta la asunción de consecuencias, y su naturaleza no combina bien con lo institucional, por muchas vueltas que le den. Insumisión más chófer más campaña en la TV pública más sueldo público es igual a estafa política. Uno de los rasgos más tristes de esta Cataluña que se empeña en abandonarme es la incapacidad de sus supuestos círculos críticos para distinguir el gato Leviatán de la liebre Rebelión.

Las virtudes -aunque sean simplemente sentimentales- de la desobediencia civil, del plantarse ante el poder, de anteponer los derechos -que siempre son individuales- a la norma, caiga quien caiga y con la santa disposición a ser sacrificado en el altar de los tres poderes... esas virtudes se las atribuyen nuestros guías espirituales de catalanismo ¡al dueño del altar, al hacedor de normas, al Estado! ¿O ha avanzado tanto el analfabetismo político que ya se ignora el abecé? La Generalidad es Estado. Su presidente es el primer representante del Estado en Cataluña. La Generalidad tiene poder ejecutivo y legislativo, que son poderes del Estado. Tan lejos ha llegado en Cataluña la cómoda filosofía de moqueta y pancarta, la rebeldía subvencionada, que parecen insalvables los estragos sobre el lenguaje y sobre la conciencia. Llaman insumisión a una conspiración institucional para pervertir las relaciones de jerarquía y competencia del ordenamiento jurídico. Es como si Tejero se llamara «organizador de performances». Y encima de sienten estupendos. Sin abandonar ninguna de sus prebendas, se inyectan un subidón de rebeldía.

Se creen durante unos días que no son unos tíos acabados, hijos de la renuncia, inhábiles para competir en el mercado, demasiado cobardes para pelear de verdad y demasiado gordos para salir corriendo, que diría aquel. Se creen durante unos días que todavía no se han pervertido y están a punto de asistir a las Sis Hores de Canet. ¿Insumisión? Esperad a que la Cataluña real os la organice a vosotros, y veréis lo que significa la palabra, soldaditos de plástico.

España desde una esquina (y 3)
Hoy ya no cabe el consenso y habrá que acudir al decisionismo democrático de una votación
Juan-José López Burniol La Vanguardia
 15  Diciembre 2012

Hace unos meses, al término de una intervención -en Madrid- sobre el tema sempiterno de las relaciones Catalunya-España, uno de los asistentes me interpeló en estos términos: "Usted ha venido aquí a hablarnos de conceptos viejos y periclitados: nación y soberanía; no está usted en esta época". A lo que yo respondí: "Yerra usted de raíz: yo no he venido a hablarles ni de nación ni de soberanía.

¿Nación? Simplemente he dicho que Catalunya es una comunidad humana con conciencia clara de poseer una personalidad histórica diferenciada y voluntad firme de proyectar esta personalidad hacia el futuro mediante su autogobierno. Si a esto usted quiere llamarle nación, hágalo; y si no quiere, no lo haga. Pero, en todo caso, las cosas son como son y no como se dice que son. ¿Soberanía? No he usado ni una sola vez esta palabra. Yo he venido a hablarles de poder. He venido a hablarles de cómo la Península puede articularse de dos maneras: como una pirámide con vértice en Madrid, donde un núcleo de poder político-financiero-funcionarial-mediático, 'asentado desde hace siglos -Azaña dixit- sobre el Estado', preserva en sus manos el dominio de toda España usando como señuelo el nacionalismo español más hirsuto; y como una red, con diversos núcleos de poder, coordinados entre sí en aras de un interés superior compartido, pero recíprocamente respetuosos con sus distintas identidades y convencidos de la riqueza que implica la pluralidad". Este segundo modelo es el defendido por Catalunya desde que, consolidada la Renaixença y culminado con éxito espectacular el largo proceso de su refacción nacional, ha comenzado la larga marcha en pos de su autogobierno, es decir, de la autogestión de sus intereses y autocontrol de sus recursos, bien sea en el seno de una estructura federal o -si esta no se tercia- como un país con Estado propio.

Así las cosas -y sin otro título que el de defensor de la idea de España concebida como una casa común compartida y fundada en la libertad-, me permito hacer unas observaciones a mis compatriotas españoles, por si pueden servirles para no cometer, respecto a la cuestión catalana, algunos errores que podrían ser irreparables:

1.No crean que el resultado de las últimas elecciones supone un avance para la solución del contencioso. Al contrario, el resultado supone una derrota del presidente Mas y de su formación política -CiU-, pero no erosiona al sector soberanista, ni -menos aún- desalienta a los muchos catalanes que creen que el Estado trata injustamente a Catalunya.

2.No crean que el catalanismo político es una creación artificiosa de intelectuales y políticos, servida con aplicación por periodistas y todo tipo de tropas auxiliares mercenarias. Surge y toma impulso de la catalanidad sentida con fuerza admirable y tozuda constancia por el pueblo catalán, antes, durante y después de sus derrotas.

3.No miren con desdén los casos de corrupción que azotan Catalunya: son como los que abundan en el resto de España, ya que la corrupción es una lacra que se ha extendido como una metástasis.

4.A estas alturas, no hay solución posible que no suponga, de entrada, el reconocimiento previo del derecho de los catalanes a decidir su destino, como pórtico de una reforma constitucional que culmine el desarrollo pendiente del Estado autonómico (potenciación del Senado, revisión del sistema de financiación -con implantación efectiva del principio de ordinalidad-, clarificación de la distribución de competencias y eliminación de duplicidades). Bien sé que esta afirmación provocará mohínes de desdén y descalificaciones burlonas, pasando por todo tipo de imprecaciones de alto voltaje. Pero, desengáñense, no hay otra salida. Hace unos años -por ejemplo, a finales de los noventa-, si se hubiese acometido una reforma constitucional en estos o parecidos términos, el acuerdo hubiere sido fácil. Hoy, ya no cabe el consenso y habrá que acudir al decisionismo democrático de una votación. Escasea en Catalunya el sentido de pertenencia a España. No hay un proyecto compartido. No aflora aquella affectio societatis sin la que resulta ilusorio un quehacer común.

Temo que -por frecuentes que sean reflexiones como esta y por bien fundadas que estén- sea imposible que influyan en la clase dirigente española -no sólo política-. Ella es la causante directa del caos en que estamos por su evidente colapso. Ha pasado otras veces: cuatro años antes de la independencia de Cuba, Antonio Maura presentó un proyecto de autonomía razonable, que no llegó ni a discutirse en el Congreso por la oposición de los de siempre: los que apelan a las esencias para defender su estatus. Y no creo que esto ocurra por aquel destino histórico terrible del que hablaba Ortega. La historia de España ha sido como ha sido porque una casta de españoles ha instrumentalizado el país a su servicio. Y a los que no piensan como ellos les considera la anti-España. Al final, esta casta podrá decir, viendo a España deshecha: "La maté porque era mía".

Leer más: http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20121215/54357976534/juan-jose-lopez-burniol-espana-desde-una-esquina-y-3.html#ixzz2GkCKNukc
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