AGLI Recortes de Prensa    Viernes 21 Diciembre 2012

"Un caso extremo"
EDITORIAL  Libertad Digital21  Diciembre 2012

En una de las principales regiones de España se ha constituido un Gobierno abiertamente secesionista. Un Gobierno que proclama a los cuatro vientos que incumplirá las leyes que no quiera respetar, y que acometerá empresas de hondo calado a sabiendas de que la legislación le impide hacerlo. Por si no bastara, ese mismo Gobierno ha anunciado que no va a ser fiel a sus compromisos económicos, lo que pondrá en grave riesgo la economía de todo el país.

Se mire por donde se mire, la situación a que nos aboca el Gobierno secesionista de Cataluña es de extrema gravedad.

Sin embargo, Mariano Rajoy y sus ministros se limitan a responder a las amenazas de CiU y ERC con advertencias de perfil bajo y propuestas de colaboración y diálogo que, para mayor escarnio, no reciben otra respuesta que el desprecio.

Este mismo jueves ha sido el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, el que ha advertido con tono campanudo a los nacionalistas catalanes de que, si finalmente lo convocan, llevará el referéndum independista al Tribunal Constitucional, algo que evidentemente no debe de preocupar demasiado a quienes se jactan de no cumplir sentencias como la del Estatuto y que incluso organizan manifestaciones contra el Alto Tribunal.

Desde Moncloa se lanzan mensajes que quieren ser tranquilizadores pero que, dado el cariz que está adquiriendo la amenaza independentista, resultan más bien inquietantes: se habla de diálogo, se filtra la posibilidad de pergeñar algún tipo de apaño con la financiación autonómica y se remite ad calendas grecas la adopción de medidas contundentes, que sólo serían de recibo ante un "un caso extremo".

¿No le parece suficientemente "extremo" a Rajoy lo que está ocurriendo en Cataluña? ¿No escucha o lee el presidente los discursos de los líderes de los dos partidos que acaban de constituir una coalición que no tiene otro programa de gobierno que la independencia del Principado?

Probablemente no podría ser de otra forma, dado el carácter del hombre que lo preside y la forma en la que siempre ha afrontado los problemas, pero en esta gravísima cuestión el Gobierno parece querer limitarse a esperar a que las aguas vuelvan por sí mismas a su cauce, de ahí que cubra el expediente con manifestaciones que, en el fondo, nada significan.

Lamentablemente, no será así. La historia está llena de ejemplos en los que se hizo oídos sordos a amenazas que parecían imposibles de materializarse y que finalmente se materializaron. La política del avestruz no suele dar buenos resultados ante los que, impulsados por un carácter o una ideología totalitarios, están dispuestos a todo.

Balance 2012 y alta política
Pablo Sebastián www.republica.com 21  Diciembre 2012

Hoy se cumple el primer año del Gobierno de Rajoy, en plena tensión social con cerca de seis millones de parados y más de medio millón de familias sin ningún tipo de ingresos. En mismo día en que Artur Mas, con apoyo de ERC, escenifica durante su investidura el desafío de su gobierno en pos de la independencia de Cataluña, y en el que el Congreso de los Diputados, rodeado por ciudadanos vestidos de negro, aprobó los Presupuestos de 2013. Mientras tanto, Rodrigo Rato declaraba como imputado en el caso de Bankia ante la Audiencia Nacional, entre protestas e insultos, similares a los que han adornado otras protestas de muy destacados grupos sociales -médicos, jueces, investigadores, estudiantes y profesores- que mantienen su nivel de quejas contra los ajustes del Gobierno en Sanidad, Justicia y Educación.

La situación económica, social, política e institucional de España es mala. Peor, sin duda, de la que existía hace un año cuando el PP llego al poder. Pero Rajoy insiste en que se han sentado las bases de la recuperación, arreglado muchos problemas por causa de la herencia recibida del PSOE, y garantizado la financiación de la deuda española a mejores tipos de interés, al tiempo que se ha mejorado la situación del déficit público y de las exportaciones del país, ahora más competitivo, aunque el crédito, la inflación y el consumo están de capa caída. Lo que impide garantizar que en el año 2013 España evite la recesión y comience a crecer por lo menos a finales de año como lo anuncia el Gobierno.

Las cosas de España están mal y pueden ir a peor, pero desde la Moncloa se argumenta que de no haberse hecho los ajustes y las reformas de este año que termina la situación española habría sido catastrófica y cercana a la quiebra del Estado. O sea que estamos, según el Ejecutivo, ante un mal menor pero sentando los pilares de una etapa de recuperación que estar por venir e incluso por dar señales de mejora que se esperan para mediados de 2013.

La economía, pues, parece encarrilada y además, desde el interior de la Unión Europea, no cabían muchas alternativas posibles a lo hecho por el Gobierno aunque puede que sí otras prioridades y ajustes en algunas partidas institucionales y sociales. No obstante lo que no acaba de funcionar es la política. No hay liderazgo ni en el Gobierno ni en la Oposición y, además de los problemas de índole económico y social, los más acuciantes, el gobierno acaba de abrir otras zonas de conflicto social en ámbitos de la Justica, la Sanidad y la Educación, con lo que la conflictividad aumentó y afecta a colectivos muy significativos de la sociedad.

Además están los problemas institucionales como los que en los pasados meses han afectado a la Corona y la familia real, o a la unidad de España, especialmente con el desafío del nacionalismo catalán, y muchas instituciones y entidades tocadas por los casos inagotables de corrupción. Los propios partidos políticos sufren altas cotas de desprestigio entre los ciudadanos, como lo revelan los distintos sondeos de opinión.

Desde el Gobierno ante este fracaso de la política, que tiene su origen en el continuo escapismo de Rajoy y la debilidad de varios de sus ministros, se justifica el deterioro diciendo que ha fallado la comunicación. Cuando en realidad lo que falla es la política y la ausencia de una estrategia, de un análisis realista de lo que pasa en España y el no reconocimiento de que el sistema político que emana de la Constitución de 1978 no funciona y está agotado y pendiente de una profunda reforma democrática, empezando por la ley electoral. Pero tanto el PP como el PSOE se resisen a esta reforma democrática en la que los profesionales de la política no mantendrían sus actuales privilegios, con lo que los problemas de la política permanecerán donde están y a expensas de que mejore la economía y la situación social. Y si no mejoran entonces todo irá a peor y en medio de una continua y creciente tensión social. De ahí la importancia de la alta política que no acaba de aparecer ni de funcionar.

Francia
De servicios y servidumbres
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 21  Diciembre 2012

Decía Lysander Spooner que el Estado era peor que un asaltador de caminos porque éste, al menos, no intentaba sermonearte y convencerte de que te estaba robando "por tu bien": el ladrón te arrebata la cartera, se va y te deja en paz, mientras que el Estado se instala a tu lado para convertirte no sólo en su esclavo económico sino, sobre todo, en su esclavo moral.

El Estado francés no sólo es una institución que año tras año se queda con más de la mitad de todos los ingresos de sus ciudadanos, sino que además trata de persuadirles de que todavía pagan demasiado poco y de que redunda en su interés el terminar de rendir sus haciendas particulares a la Hacienda de la República. Tampoco es que posea alternativa: cualquier banda organizada que ose sisar cantidades tan astronómicas a un grupo de personas necesariamente vivirá sometido a un riesgo potencial de rebelión que únicamente podrá aplacarse y controlarse con un continuado adoctrinamiento y una bombardeante propaganda.

A tal fin se dirigió el célebre Hollandazo fiscal por el que las rentas de más de un millón de euros pasaban a estar sometidas a un tipo marginal del 75%. Su propósito, a diferencia de lo que algunos quisieron creer, no era el de incrementar los ingresos del Estado francés, pues la recaudación de la medida se preveía absolutamente exigua, sino templar los ánimos de unas clases medias que se ven sometidos a un sistema fiscal igualmente invasivo y ahogante. En otras palabras, el objetivo del Hollandazo era hacerles más digerible la rapiña fiscal a la mayoría de franceses de ingresos moderados –que son el auténtico granero del que se nutre el erario– ofreciéndoles a modo de sacrificio y carnaza el despellejamiento de cuatro odiosos ricachones. En el fondo no era un impuesto contra los ricos, sino una campaña de marketing para consolidar la exacción fiscal de las clases medias y bajas.

De ahí que la reacción de Gerard Depardieu sea tan bienvenida. No porque Obelix esté combatiendo al César François por el bien de la irreductible aldea gala, sino porque, al tratar de salvaguardar su propiedad en su propio interés, no sólo recuerda a todos los franceses quiénes son siempre los auténticos sojuzgados en materia fiscal (todos aquellos que no pueden evitarlo, esto es, la mayor parte de las clases medias que no cuentan ni con recursos ni con asesores para protegerse de las mordidas gubernamentales) sino que, sobre todo, pone de relieve el auténtico fondo de la cuestión: la tributación confiscatoria de la Grandeur.

Así las cosas, a Hollande no le ha quedado otro remedio que salir a la palestra para tratar de redirigir la indignación social contra los exiliados fiscales como Depardieu en lugar de contra lel auténtico culpable: la voraz Hacienda gala. Peticiona Hollande que los contribuyentes tienen el deber de servir a Francia, es decir, al Estado francés, es decir, al propio Hollande. Otro con complejo de Rey Sol. En realidad, el mayor servicio que los contribuyentes franceses pueden prestar a su país y a sus connacionales no es agachar la cabeza e hincar la rodilla ante el publicano de turno, sino, entre otras contestaciones, ejercer en masa el muy democrático voto con los pies cruzando la frontera y acelerando la descomposición de su reaccionario, opresivo y pauperizador régimen tributario. Lo que reivindica Hollande no es un servicio a la ciudadanía, sino una servidumbre al Estado; mas sólo revistiendo lo segundo de lo primero tendrá oportunidad de canalizar el odio social contra el traicionero exiliado fiscal, minimizar futuros casos análogos, argamasar a quienes creen que pagan muchos impuestos porque los ricos no contribuyen y, en última instancia, lograr mantener en pie la descarada institucionalización del expolio en beneficio de políticos, burócratas, grupos de presión y buscadores de rentas. A nada más que esto se reduce toda la pomposa retórica de nuestros estatistas gobernantes.

Obelix contra Junqueras
Pedro Narváez La Razón 21  Diciembre 2012

Cataluña reducida a aldea gala. Los impuestos revolucionarios del señor Junqueras harán que los Depardieu catalanes se piensen cómo huir del hombre del saco. Ni Perpignan les vale ya para escapar de la caspa social que se avecina. Los empresarios veían hasta ahora la patita del lobo pero la bestia ha enseñado los dientes con ganas de morder y dejar huella en la carne.

No hará falta que se acabe el mundo. Con ideas como éstas ya se suicida él solo en una serie de catastróficas desdichas. En Francia Obelix ha tomado la pócima mágica y ha eructado en la cara de Hollande todo un manifiesto político. Pero allí la idea de Francia no está –como siempre– en peligro mientras que en Cataluña todo vale para enarbolar banderas y hurgar en la pus de los ancestros.

A quien se le ocurra discrepar lo tacharán de ruin antipatriota aunque toque los cimientos de la propia Cataluña y del ser de CiU que es su ilustrada burguesía. Junqueras tiene corpulencia para enfrentarse a Obelix, de hecho con unas trencitas y un casco con cuernos pasaría el casting de «Tu cara me suena», pero no estoy seguro de la buena salud del riego cerebral de su partido incluso en estos tiempos en los que los impuestos a los ricos gozan del privilegio de lo políticamente correcto, como si ésa fuera la pócima mágica que los alejará del rescate y la vergüenza.

Su carta a los Reyes Magos nos deja carbón para los ricos y nada para los pobres, mas que ese falso sentimiento de solidaridad que si me apuran cada vez se parece más al que lucían las antiguas damas de la caridad como Evita Perón. La nación catalana no habrá concluido hasta que las señoras de ERC lleven estolas de visón.

Frases míticas acerca del nacionalismo
http://juanjulioalfaya.blogspot.com.es 21  Diciembre 2012

Manuel Azaña: Este concepto (nación), que en tiempos pasado tenía un valor revolucionario equivalente a libertad, se ha cubierto de adherencias desagradables, evoca propósitos y políticas que no nos pueden gustar y suelen ser en el ámbito del mundo una bandera de agresión.

Mario Onaindía: La patria no es el lugar donde se nace, sino donde se es libre.
Bernard Henri-Lévy: El nacionalismo es siempre una tontería, y el nacionalismo étnico, una tontería asesina.

Lord Acton: La nacionalidad no aspira ni a la libertad ni a la prosperidad, sino que, si le es necesario, no duda en sacrificar ambas a las necesidades imperativas de la construcción nacional.
Javier Pradera: La deriva del nacionalismo emancipador decimonónico hacia la intolerancia y la opresión estaba seguramente inscrita desde el comienzo en la ambigüedad política de su proyecto.

Robert Lansing: La autodeterminación es un principio cargado de dinamita, porque levantará esperanzas que nunca podrán ser satisfechas. Costará, me temo, miles de vidas.
Ambrose Bierce: El patriotismo es el primer refugio de los bribones.

José Ortega y Gasset: El Estado es superación de toda sociedad natural, es mestizo y plurilingüe.
M. Vargas Llosa: La violencia persigue como su sombra a las teorías nacionalistas.

Demócrito: Toda la Tierra está al alcance del sabio, ya que la patria de un alma elevada es el universo.
Guy de Maupassant: El patriotismo es el huevo de donde nacen las guerras.

Albert Einstein: El nacionalismo es una enfermedad infantil; es el sarampión de la humanidad.
J.W. Goethe: El orgullo más barato es el orgullo nacional, que delata en quien lo siente la ausencia de cualidades individuales.

George Steiner: Los vegetales tienen raíces; los hombres y las mujeres tienen pies.
Antonio Machado: Siempre ha sido igual. En los trances duros, los señoritos invocan la patria y la venden. El pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre.

Jorge Luis Borges: El patriotismo es la menos perspicaz de las pasiones.
Ryszard Kapuscinski: La ideología del siglo XXI debe ser el humanismo global, pero tiene dos peligrosos enemigos: el nacionalismo y el fundamentalismo religioso.

Santiago Ramón y Cajal: Los hombres guerrean para adquirir un pedazo de tierra donde ser prematuramente enterrados.
Albert Boadella: El nacionalismo es como una ventosidad; algo placentero para quien lo emite, pero desagradable para quien lo siente.

Haddon y Huxley: Una nación es un grupo de gente basada en la creencia errónea en un común origen y en una común aversión a sus vecinos.
Oscar Wilde: El patriotismo es la virtud de los depravados.

Albert Camus: Amo demasiado a mi país para ser nacionalista.
Arthur Schopenhauer: Cuantas menos razones tiene un hombre para enorgullecerse de sí mismo, más suele enorgullecerse de pertenecer a una nación.

Cioran: No se mata más que en nombre de un dios o de sus sucedáneos: los excesos suscitados por la diosa Razón, por la idea de nación, de clase o de raza son parientes de los de la inquisición o la Reforma.
John Stuart Mill: El valor de una nación no es otra cosa que el valor de los individuos que la componen.

Henry W. Longfellow: Lo bueno en los grandes poetas de todos los países no es lo que tienen de nacional, sino de universal.
Herbert G. Wells: Nuestra verdadera nacionalidad es la del género humano.

http://daleduro.lacoctelera.net/post/2007/01/22/nacionalismo

España necesita suprimir con urgencia ayuntamientos de menos de 5.000 habitantes
Francisco Rubiales Periodista Digital 21  Diciembre 2012

Lo han hecho en ,muchos países de Europa, pero en España no se hace porque lo impiden los partidos, que tienen colocados en las administraciones municipales a miles de los suyos. Una vez más, los partidos son el obstáculo para el progreso y la solución de España. Esos pequeños municipios no tienen dinero para servicios públicos y el poco que hay lo gastan en sueldos para los políticos, desproporcionados e inútiles. Hay concejales a los que todavía les queda un poco de vergüenza, que intentan bajarse el sueldo, pero se lo impiden sus compañeros de partido porque "eso representaría un peligroso precedente". España está bajo una ignominiosa dictadura de partidos que debe ser suprimida y transformada en una democracia. La indecencia, la inmoralidad, la corrupción y la desvergüenza que florecen en los partidos políticos están aniquilando el país.

Los grandes partidos con representación parlamentaria están impidiendo que se haga en España la reforma local que en Europa ha ahorrado miles de millones de euros tras suprimir miles de municipios con menos de 5.000 habitantes, la inmensa mayoría de los cuales sin ninguna competencia para el manejo del dinero. En el Reino Unido se procedió a eliminar ayuntamientos con menos de 5.000 habitantes y así en muchos países de Europa, siempre con un éxito importante y con un ahorro sustancioso. Esos municipios pueden funcionar perfectamente sin políticos, sólo con pocos funcionarios y técnicos.

El gran drama español está en los partidos políticos, que se han convertido en el gran obstáculo que impide la regeneración, la democracia y el avance del país. Por culpa de los partidos padecemos una crisis muchos peor que cualquier otro país europeo. Los partidos tienen la culpa de que no funcione la Justicia, de que los procesos electorales no sean verdaderamente libres, de que la información veraz no llegue al ciudadano y que las libertades y servicios vitales estén siendo suprimidas. Acabar con los actuales partidos políticos, sin control, impunes, ajenos a la democracia y con poderes casi absolutos, es una cuestión de vida o muerte para la sociedad española, que está siendo arruinada y destrozada por esas organizaciones voraces, egoístas, insaciables, ineptas y antidemocráticas.

En España hay 8.116 ayuntamientos, todos con poder para manejar presupuesto, incluso los de 200 habitantes. Ese inflación de gobiernos y de políticos generalmente desprovistas de ética y preparación, todos ellos respaldados por sus partidos políticos, ha hecho posible que en España sea más fácil, impune y rentable asaltar a los ciudadanos desde los ayuntamientos que a una sucursal bancaria.

Hay pueblos de apenas 200 habitantes con deudas espeluznantes, técnicamente en bancarrota, pero mantenidos artificialmente por los partidos políticos para no alterar sus redes clientelares, que son las que les otorgan el poder mafioso.

La estructura de los partidos políticos y la naturaleza interna de esas organizaciones, profundamente antidemocráticas, son el mayor problema del país, no el tercero, como aparece en las poco fiables encuestas oficiales.

Muchos creemos que la verdadera causa de que Rajoy y Rubalcaba no quieran pedir a Europa un rescate oficial es para evitar que desde Bruselas se exija la eliminación de las estructuras superfluas del Estado, sobre todo los pequeños municipios y las instituciones y empresas publicas inútiles, toda una red costosa e insostenible creada por el peor monstruo depredador parido por España desde la Edad Media: la partitocracia antidemocrática que se ha adueñado del Estado.

Voto en Blanco

Impuestos
La deslocalización como defensa
José T. Raga Libertad Digital 21  Diciembre 2012

La tendencia al abuso de los ciudadanos por los poderes públicos parece ser un itinerario natural, que se desvela de forma especial en momentos de dificultades políticas, económicas o sociales. Así ha ocurrido en los momentos históricos en que el absolutismo del poder, disfrazado en ocasiones de estructuras democráticas, ha sojuzgado a la población, poniendo en peligro el propio Estado de Derecho.

Ese abuso, frecuentemente, se ha guarecido en lo que ha venido en llamarse poder de imperio del Estado. Ese poder de imperio concede al sector público la presunción de verdad, rectitud, moralidad, cuando todas las presunciones mencionadas, y las que no lo han sido, quiebran ante las pruebas en contrario.

Lo que es cierto es que, ante las manifestaciones del poder de imperio, el primer sentimiento del ciudadano honesto es la impotencia. Si se trata de defenderse por vía procesal, el procedimiento puede eternizarse, para desesperación del interesado. La contestación frente a una medida acarrea costes adicionales en los procesos de ejecución, por lo que la única defensa que cabe, cuando hay posibilidad, es la elusión mediante la deslocalización, aun a costa de ser presentado como poco patriota.

¿Qué otra solución cabe ante unos impuestos abusivos? Es cierto que los impuestos hay que pagarlos, está escrito en la tradición: en los Evangelios se manda dar "al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios"; santo Tomás de Aquino es concluyente sobre la obligación de pagar impuestos; consideraciones ambas al margen del interés de las leyes positivas. Pero no es menos cierto que los impuestos están llamados a financiar la acción de los poderes públicos en la consecución del bien común: el bien de todos y cada uno de los ciudadanos. ¿Estamos seguros de que esta es la función a la que se dedican nuestros impuestos?

Por otro lado, ¿es válida esta afirmación para cualquier cuantía impositiva? En la Francia de Hollande se está debatiendo la actitud de algún personaje notorio que ha decidido expatriarse ante un impuesto, a decir de él, que absorbe el 85% de su renta. Entre nosotros, ¿qué solución tendrá el titular de depósitos en Cataluña ante el nuevo impuesto anunciado por el presidente de la Generalidad? ¿Podemos considerar poco o mal catalán a quien, ante este gravamen, decide transferir sus depósitos a nuevas cuentas bancarias en las comunidades vecinas, por ejemplo?

A nadie le gusta, en principio, dejar su residencia de origen para fijarla en un país extranjero, como a nadie le gusta despedirse de la sucursal bancaria que ha atendido durante años sus intereses para domiciliarse en otra en la que será un desconocido, pero hay situaciones en las que el coste de permanencia supera con mucho el coste afectivo de romper con quienes estuviste unido.

¿Si hay deslocalización de empresas, por qué no de personas? En ambos casos se trata de la única defensa ante el abuso.

La Constitución, el CIS y los españoles
Pedro González-Trevijano La Voz 21  Diciembre 2012

La última encuesta del CIS, conocida al tiempo que conmemorábamos el trigésimo cuarto aniversario de la Constitución de 1978, no dejaba en buen lugar a nuestra ley de leyes: más del cincuenta por ciento de los españoles se manifestaban insatisfechos con su Carta Magna. Mala tempora currunt, malos tiempos parecerían correr también para el texto constitucional. Pero la encuesta requiere de una necesaria precisión, que no he escuchado mucho entre bastidores políticos y periodísticos.

Las constituciones, y la nuestra no es una excepción, no despiertan pasiones, salvo en puntuales momentos constituyentes, en especial tras procesos revolucionarios y de independencia o, como fue nuestro caso, de tránsito de un sistema autoritario a un régimen constitucional. La ciudadanía asume hoy sosegada y reposadamente su estatus constitucional. Bendita sea la monotonía de los Estados que disfrutan de una distendida vida política. Lejos de ser vista como una perniciosa constatación de desapego, la tranquila coexistencia de la Constitución de 1978 debe ser enjuiciada positivamente.

En segundo término, hemos de interpretar adecuadamente las encuestas, y no dejarnos llevar por su más inmediata y fácil lectura. Lo que esta reseña, lo que verdaderamente suspenden los españoles, es a su clase política y, por ende, a la política. Una clase política apegada de forma enfermiza a intereses de bandería y de facción, alejada de la satisfacción de los intereses generales y siempre ácida con los de enfrente y vergonzosamente complaciente con los suyos. Una realidad agravada por una imparable partitocracia que ha asaltado la práctica totalidad de nuestras instituciones.

Finalmente, la Constitución, si somos justos, ha supuesto un salto cualitativo en la mejor historia moderna de España. Una Constitución, por primera vez en nuestra sobresaltada historia constitucional, de todos y para todos los españoles. Y una Constitución que ha dado solución a tres de las cuatro insatisfacciones que habían presidido nuestro pasado. Ha resuelto, en primer lugar, la problemática de la forma de Estado, hoy asentada en una valorada monarquía parlamentaria. Ha logrado poner término, en segundo lugar, a las tensiones entre el ejercicio del derecho a la educación, competencia del Estado, y la libertad de enseñanza de los padres para escoger la formación para sus hijos. Y, por último, ha cerrado las controversias en materia religiosa, con un Estado aconfesional, lejos de formulas militantemente laicistas y de posturas reaccionariamente confesionales. Lo que no ha solventado es el modelo de distribución territorial del poder. El Estado de las autonomías no ha alcanzado la incardinación de las comunidades históricas: ahora bien, ¿es la Constitución la principal responsable? Creo que no: más bien ha sido la ausencia de lealtad institucional o Bundestrue de un nacionalismo existencialmente insatisfecho y reivindicativo de confusos procesos de independencia.

Dicho lo cual, hemos de reconocer no haber sido capaces de asentar el debido sentimiento constitucional. Un sentimiento de afecto, cariño, y hasta mimo, que los hombres depositan en sus grandes obras colectivas. Y aquí, sí, la Constitución española de 1812 nos sigue dando una lección. «Todo español está obligado -prescribía su artículo siete- a ser fiel a la Constitución». A ver si cunde el ejemplo.

Mentiras constitucionales, demasiadas
Nota del Editor 21  Diciembre 2012

Tránsito de un sistema autoritario a un régimen constitucional: falso, la ciudadanía pudo internvenir ni en su redacción, la votación fue un fiasco porque solo hubo propaganda oficialista a favor, las voces criticas fueron silenciadas. Régimen constitucional: falso porque la constitución ni se cumple, ni se mantiene, en tribnal constitucional la cambia a la orden de los profesionales de la política que los pastorean con dinero y poder.

La ciudadanía asume hoy sosegada y reposadamente su estatus constitucional: falso, la ciudadanía es silenciada y machacada, carece de derechos constitucionales, porque depositar un papelito una vez cada cuatro años no es derecho constitucional, es un insulto.

Distendida vida política: falso, este señor no debe vivir en España, salvo que se refiera a distendida vida de los profesionales de la política, en cuyo caso es verdad.

Imparable partitocracia que ha asaltado la práctica totalidad de nuestras instituciones: cierto, y entonces ¿ a qué vienen las frases anteriores ?.

Salto cualitativo en la mejor historia moderna de España: la constitutución noha tenido nada que ver, ha sido el entorno sociopolítico y económico. Nuestra mayor industria, el turismo, ya funcionaba sin constitución. Lo peor es que con este cuento constitucional, las lenguas regionales y las autonomías hemos perdido la ola del entorno sociopolítico y económico que nos tocó y que ya pasada no vuelve atrás, ahora ya está en lejanos países.

Constitución de todos y para todos los españoles: falso, los ciudadanos español hablantes en las regiones donde el idioma español es lengua "impropia", somo ciudadanos de cuarta clase. Elmero hecho de que el español sea designado como lengua impropia ya demuestra la falsedad de todos los planteamientos de defensa de la constitución.

Ha resuelto la probelmática de la forma del estado y la  libertad de enseñanza de los padres para escoger la formación para sus hijos: no puede ser mas falso. El estado es un tinglado ingestionable, corrupto, destructor de riqueza, hecho a espejo de los intereses de los profesionales de la política, ineficiente, antidemocrático. Hablar de libertad de enseñanza es un insulto, tanto en es aspecto de la lengua española como de los principios éticos.

Felicitacion Navidad 2012
http://www.pormi.net/navidad/felicitacion-navidad.html 21  Diciembre 2012

Llega la Navidad y todos nos preparamos para recibirla un año más.

Bueno, casi todos, los moros no quieren oír hablar del tema y eso que nuestra tolerancia es tan grande que hasta nombramos Rey al porteador de bultos, al Moro Baltasar.

Pero los moros son insaciables, son como los nacionalistas, siempre quieren más y más. Ahora que el moro Baltasar ya es Rey, también querrán que lo pongamos el primero en la caravana de los Reyes Magos y supongo que luego querrán que lleguen a España por Ramadán en lugar de Navidad.

Pero bueno, de momento la Navidad se celebra a finales de año aunque en esta ocasión las fiestas van a ser más frías de lo normal. Y no me refiero por el cambio climático, lo digo por la factura del gas, de la electricidad, calefacción, gasolina, comida y turrón.

Hay que adaptarse a los nuevos tiempos y de eso el pueblo español sabe mucho, en España se vuelve sumiso hasta el más campeón, cuanto más aprietan los reyes feudales más vasallos se vuelven los lacayos tribales.

Pero aunque las familias no llegan a mitad de mes y poder pagar la luz y el agua se está convirtiendo en un lujo social, tenemos que sacar lo mejor de nosotros mismos e intentar ser felices por Navidad y pensar por una vez en los demás.

Efectivamente, la Navidad es un buen momento para recordar, ayudar y apoyar a todos esos españoles que apenas piden nada y además no tienen voz ni voto, sólo un gran corazón. A bote pronto me vienen a la mente Kike, el hijo de Bertín Osborne, Pepe, el hijo de Pilar García de la Granja, Elena, la hija de José y María, o Luisito hijo de Antonio y Maria Amparo, etc. Estos últimos aunque son padres anónimos los conozco yo, y como ellos hay miles de casos en toda España. Son los españoles invisibles que sólo sirven –como mucho- para hacerse la foto los políticos porque no son rentables para nada más, son minoría, sus votos no cuentan y tampoco son rentables para los laboratorios médicos.

En España no hay dinero para los niños invisibles, en cambio hay dinero para normalizar unas lenguas que no son normales y además están destrozando la unidad de España, ¡¡2.500 millones de euros al año!!. También hay dinero para rescatar a una tortuga varada en Denia, hay dinero para las comunidades de moros, para los sindicatos, para la defensa de los travestís sexuales y los trasvestidos políticos, para pagar traductores en el Senado, para el estudio del canto de cisne o para que los progres hagan películas que no las ve ni su puñetera madre. Dinero para todo, hasta para el estudio de las dunas de El Saler de Valencia... ¿dunas?, una mierda de cúmulos de arena playera.

Pienso que lo único rentable sería hacer un estudio de la imbecilidad para saber de donde sale tanto “hijo puta” nacional. Y lo digo con todo el respeto del mundo.

Prometo que en mi carta a los Reyes Magos voy a pedir que los laboratorios, políticos y médicos se acuerden de vosotros, que aunque sois minoría silenciosa y no sois rentables, sois más importantes que una duna, una tortuga o el canto del cisne.

Visto lo visto y como además los políticos nos han metido en una crisis irracional, voy a economizar y sólo voy a felicitar a todos esos niños invisibles de gran corazón, a sus padres y tutores por luchar diariamente con dignidad y a todos los españoles que aún creen que el “trasto” de España aún puede volver a funcionar.

Felicidades y un beso a todos esos niños.

Así lo pienso y así felicito.
Juan Vte. Santacreu -en Twitter @JVSantacreu - para Estrella Digital

Cataluña
¿Quiere que le toque el Gordo?
Antonio Robles Libertad Digital 21  Diciembre 2012

La transición nacional basada en el derecho a decidir del discurso de investidura de Artur Mas nos ha demostrado que el modelo territorial del Estado de las Autonomías ha servido para lo contrario de para lo que fue diseñado. En lugar de diluir los conflictos derivados de las reivindicaciones regionales, los ha atizado y alimentado. A estas alturas, seguir sosteniendo que ha sido un acierto es confundir el ideal descentralizador que lo concibió con la fuerza de los hechos disgregadores. Considerar la deriva independentista de Artur Mas una excepción al sistema son ganas de enrocarse en el ideal. Acuérdense del Plan Ibarreche y de los innumerables conflictos territoriales de cada día.

El pacto ERC-CiU marca con toda crudeza el camino irreversible hacia el enfrentamiento. Si se quería evitar, los hechos demuestran que lo ha avivado. Y fíjense que digo "camino irreversible al enfrentamiento", no hacia el Estado propio, el derecho a decidir o el referéndum por la independencia. Ese fin puede que nunca lo alcancen, pero lo seguro e inevitable es el conflicto permanente y el enfrentamiento con el Estado, que está condenado a garantizar el imperio de la ley. No hay salida, los delirios de unos y la legalidad del Estado son incompatibles, y por ende el enfrentamiento es inevitable. E impredecible. Ese es el drama.

Ya ha empezado. Los titulares de la prensa han subrayado la voluntad del Gobierno español de utilizar todos los mecanismos legales para frenar el pacto por la ruptura. Entre ellos se cuentan la inhabilitación de los responsables de la prevaricación, la aplicación de los artículos 104 y 410 del Código Penal o incluso el artículo 151 de la Constitución, capaz de suspender la autonomía. El nacionalismo saliva.

Deben de estar muy excitados. La sola mención de inhabilitar a Mas o suspender la autonomía de Cataluña les debe de haber provocado un subidón de victimismo sin precedentes. Más de uno habrá abierto cava del caro. Sentirse perseguidos les pone. Mejor dicho, viven de ello. Y con ello avivan el rencor contra el "imperialismo" de España. Todo muy infantil, irresponsable y previsible. En la línea de la pregunta prevista para la consulta ilegal: "¿Desea que Cataluña sea un nuevo Estado de la UE?". Ayer mismo se me acercó un vendedor de lotería y me preguntó: "¿Quiere que le toque el gordo de Navidad?".

PD1. Por primera vez, el Gobierno del PP parece decidido a cortar el mal de raíz. Curiosamente, lo hace cuando CiU pacta con ERC. Desgraciadamente, no serán los intereses nacionales de España los causantes, sino el pacto económico con ERC, que cuestiona sus intereses económicos de clase. Unos verdaderos patriotas. Si CiU se hubiera avenido a pactar con el PP, seguiríamos subvencionándole la independencia y el adoctrinamiento lingüístico y cultural. Al final, ERC nos hará un favor. Abróchense los cinturones.

PD2. Los nuevos impuestos y recortes anunciados por Artur Mas en su discurso de investidura acabarán por espantar de Cataluña a los emprendedores. La Cataluña productiva nacida de la revolución industrial llega a su fin. De tanto amar a Cataluña, la están destrozando. Y de paso, le están regalando oxígeno empresarial a su odiada y liberal Madrid. Se empieza por el intervencionismo cultural y se acaba por maniatar a quienes podrían generar riqueza. No hay nada menos catalán que esto.

Cataluña ya en el laberinto.
Charo Zarzalejos Periodista Digital 21  Diciembre 2012

MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Desde ayer por la tarde se puede afirmar que Cataluña ha entrado en su particular y arriesgado laberinto. Artur Mas, sin que Durán haya dado una voz más alta que otra, ya se ha introducido en la senda marcada por ERC hasta el punto de que puestos a gravar van a gravar hasta las bebidas con exceso de azúcar* Pero lo que allí ocurre es más serio que esto.

Ocurre que CiU, con toda seguridad, se ha convertido o lleva camino de ello, en un partido irreconocible para muchos catalanes que le votaron, que no quisieron los planes de ERC que ahora Mas hace suyos. Ocurre que la propuesta del desacato, del no cumplimiento previsto legalmente autoriza a que colectivos empresariales, ciudadanos, comerciantes, clubs deportivos hagan suyo ese principio y tampoco cumplan. ¿Por qué tienen que aceptar una legislación fiscal si su Gobierno no acepta la legislación que le impide planes secesionistas?.

Ocurre que los catalanes se ven forzados al desgarro consigo mismo y con el resto de España aun cuando no se sientan, muchos de ellos, españoles.

Ocurre que Mas exagera una épica basada en supuestos enemigos, si enemigos -no adversarios- poderosos, perversos ante los que el pueblo catalán debe dar una respuesta; es decir, debe pelear con fantasmas que sirven para, falsamente, mantener alta la moral.

Ocurre que siendo un pacto legítimo es un pacto suicida para CiU que bien puede convertirse en la tumba política de Mas. Ocurre que el silencio se ha impuesto y aunque en privado empresarios, banqueros, autónomos, burgueses y menos burgueses se llevan las manos a la cabeza, nadie dice nada; nadie alerta de nada.

Ocurre que pese a la fortaleza parlamentaria de los firmantes del pacto, en el fondo, los que ven la realidad desde fuera; es decir, los demás partidos políticos tienen preocupación, pero la justa, porque si algo ha tomado cuerpo es la percepción, por no decir la certeza, de que el nuevo Gobierno será un Gobierno efímero y que además no habrá consulta.

Ocurre que hay políticos que en un momento determinado de su carrera optan por trastocar su propio recorrido, enrevesar su biografía y adentrarse en el laberinto que se pretenderá endosar a los demás la puerta de salida. Pero no. En el laberinto se han metido solos y solos deberán salir de él.

Ocurre que aquellos que no están por la secesión, que no les gusta el pacto, que ven en los acontecimientos algo así como una broma histórica no se pongan nerviosos. Ocurre que al final va a haber más ruido que nueces aunque, de entrada, los catalanes tendrán que pagar más por las bebidas con exceso de azúcar al mismo tiempo que pensaran como poner a buen recaudo sus bienes, aquellos que los tengan. CiU ¡quién te ha visto y quién te ve... en semejante laberinto!.

El discurso de Navidad del Rey se traducirá por vez primera a las lenguas cooficiales
Las diferentes versiones podrán consultarse en la página web de la Casa Real es en el mismo momento en que el discurso se esté emitiendo
Europa Press www.lavozlibre.com 21  Diciembre 2012

Madird. -El discurso de Navidad del Rey se traducirá por vez primera este año en las cuatro lenguas cooficiales y podrá consultarse en la página web de la Casa Real en el mismo momento de la emisión del mensaje por televisión e Internet la noche del día 24, ha informado el Palacio de la Zarzuela.

Esta novedad responde a los cambios que el equipo de Zarzuela ha introducido en el sitio web de la institución desde septiembre pasado, explica un portavoz de Zarzuela.

Desde septiembre los contenidos permanentes de la web están traducidos al inglés, catalán, vasco, gallego y valenciano. No se traducen también las noticias por falta de presupuesto, aseguran desde la Casa del Rey.

De ahí que este año la institución haya tomado la decisión de ofrecer el Mensaje de Navidad del Rey traducido en las lenguas cooficiales. Las diferentes versiones podrán consultarse en www.casareal.es en el mismo momento en que el discurso se esté emitiendo.

Además de por TVE y los canales autonómicos, este año, también por primera vez, el discurso podrá seguirse en tiempo real en el canal de YouTube que la Casa del Rey estrenó ayer(http://www.youtube.com/user/casarealtv).

En este canal se han colgado todos los discursos de Navidad del monarca desde el primero en 1975 hasta nuestros días. En él también se pueden visualizar diversos vídeos de actos oficiales, viajes y audiencias recientes de los Reyes, los Príncipes y la Infanta Elena.

Todos ellos corresponden a actividades realizadas desde septiembre pasado, cuando se renovó la página web, por lo que en ellos no hay ningún vídeo donde aparezcan los duques de Palma, que permanecen apartados de la agenda oficial de la Familia Real desde octubre de 2011, poco antes de que estallara el escándalo por la investigación judicial en torno a los negocios de Iñaki Urdangarin.

Gilipolleces y multilingües
Nota del Editor 21  Diciembre 2012

Sobran los comentarios.

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Cataluña: urge una respuesta nacional
EDITORIAL www.gaceta.es  21  Diciembre 2012

El discurso de investidura de Artur Mas como presidente de la Generalidad de Cataluña ha sido una fiel traducción del acuerdo político alcanzado en fechas anteriores con Esquerra Republicana de Catalunya, que le aseguró la investidura en la primera votación. Era lo esperado, y en este aspecto no ha habido sorpresa ninguna.

Pero por eso mismo, el discurso estuvo lastrado por las contradicciones del acuerdo político, que en una primera aproximación pueden reducirse a tres principales: primera, la formulación de una falsedad como sustento de todo lo demás, que es el considerar que España es un Estado centralista; segunda, el planteamiento de una política económica cuyos efectos previsibles habrán de entorpecer la salida de la crisis en lugar de favorecerla; y tercera, la supeditación de todo al objetivo de lograr un referéndum independentista cuya legalidad escapa por completo a las capacidades de las instituciones autonómicas.

Mas, como todos los separatistas, necesita arrancar de un dogma: España es centralista y Cataluña no puede integrarse en semejante Estado. Pero eso es una pura invención: España es hoy uno de los Estados más descentralizados del mundo, y lo que los nacionalistas entienden por descentralización es simplemente el desistimiento de salvaguardar la pervivencia de España como Estado. En estas condiciones, es evidente que no hay acuerdo posible entre los separatistas y el Estado.

Y como ni Mas ni ERC tienen la menor intención de reducir los gastos relativos a mantener organismos que reflejen una voluntad soberana, y además aspiran a crear otros nuevos, la lucha contra el déficit público en tiempo de crisis y recesión sólo se puede plantear en términos de aumento de ingresos. Ahora bien, ni todas las iniciativas de nuevos tributos están en la mano de Mas, ni, aunque lo estuvieran, ayudarían a la economía, sino que empobrecerían más aún a los ciudadanos y sus familias y ahuyentarían nuevas inversiones. El futuro que presagia el discurso de Artur Mas es negro, y lo único que puede consolar a empresarios y contribuyentes es que resulta sencillamente irrealizable.

Todo eso lo ha envuelto Mas en el propósito de crear “estructuras de Estado”. Ya hemos visto todos que está dispuesto a llevar el desafío hasta el final y que no cabe esperar reacción por parte de un emasculado nacionalismo moderado. Por consiguiente, ahora quien tiene que hablar es España: como subrayábamos en nuestro editorial de ayer, urge una respuesta nacional que ponga las cosas que nos unen por encima de las que nos separan.

Cataluña
En 2014, la libertad
Emilio Campmany Libertad Digital 21  Diciembre 2012

La Esquerra y CiU han firmado un acuerdo de legislatura, confirmado por Mas en su discurso de investidura, por el que se comprometen a celebrar un referéndum de independencia a lo largo de 2014. Naturalmente, ese referéndum se hará para separar a Cataluña de España. Si eso finalmente ocurre, el resto de españoles tendremos una oportunidad de oro para levantar un país verdaderamente libre. Nos dimos un Estado de las Autonomías por lograr que Cataluña se encontrara cómoda siendo España. Ese Estado ha resultado ser caro, ineficaz y, especialmente en Cataluña, corrupto. No sólo eso, sino que es precisamente esa manera de organizarnos lo que amenaza con acabar con España misma, si es que la independencia de Cataluña, por sí sola, no es ya una manera de hacerlo.

Pero como no hay mal que por bien no venga, los nacionalistas catalanes, tras recibir el primer no a la última de sus peticiones, nos están haciendo la bendita caridad de decir que se marchan. Ya veremos si cumplen su palabra, pues no son gente que esté acostumbrada a honrarla, pero parece que esta vez hablan en serio. Entonces, ese maldito Estado de las Autonomías podrá ser finalmente enterrado y los españoles que queramos seguir siéndolo podremos dedicarnos a reconstruir España. Ya sé que no será fácil, porque muchos de nosotros ya nos hemos acostumbrado a tener en el terruño nuestros ministros, parlamentos, banderas e himnos, y los habrá que no quieran ahora renunciar a ello. Sin embargo, como a la fuerza ahorcan y se ha demostrado que no nos lo podemos permitir, quizá nos convenzamos de que somos demasiado pocos, demasiado pequeños y demasiado pobres para dar de comer tanta voraz autonomía como hemos creado.

Los habrá que crean que la independencia de Cataluña es un triste acontecimiento que el resto de los españoles no deberíamos tolerar en ningún caso. Eso sería admisible si no sucediera que, en realidad, hace tiempo que lo hicimos. Empezamos a hacerlo el día en que permitimos que en Cataluña no se dejara a los españoles educar a sus hijos en español. Todos lo consentimos, puesto que fueron los Gobiernos que libremente elegimos los que lo permitieron. No obstante, podría ocurrir que el Gobierno de España nos sorprendiera a todos y, para asombro de propios y extraños, se decidiera de aquí a 2014 a lo que todos sus antecesores, de derechas o de izquierdas, se negaron, esto es, a hacer que la ley se cumpla en Cataluña. Naturalmente, para eso habría que vencer la resistencia que opongan los nacionalistas, que puede ser mucha, dado que en esa región hemos permitido que lleguen a controlar todos los resortes del poder. Pero eso también serviría para hacer patente lo absurdo que es insistir en ser un Estado de las Autonomías ineficaz, caro y corrupto que ha perdido la única ventaja que tenía, que era la de satisfacer a unos nacionalistas para quienes ya se ve que no es bastante.

En cualquier caso, 2014 será una gran oportunidad. Intentemos no desaprovecharla.

La cortina independentista
Editorial Estrella 21  Diciembre 2012

Muchos españoles llevan ya años indignados con las autoridades, con las de este gobierno tanto como con las del anterior. Y muchos lo han manifestado no solo con opiniones entre amigos sino con huelgas y manifestaciones y, excepto a unos pocos, a casi nadie se le ha ocurrido romper las reglas de juego, y eso que sobre muchos españoles sobrevuela el empobrecimiento, el paro y el sobreprecio de servicios hasta ahora básicos.

Exigir políticas alternativas mediante el ejercicio de los derechos constitucionales está en el ADN de la democracia

La rebeldía social es un derecho que se manifiesta mediante la protesta y la reivindicación. Exigir políticas alternativas mediante el ejercicio de los derechos constitucionales está en el ADN de la democracia. Lo que no está es el abuso de la posición para modelar la realidad a conveniencia y saltarse el sistema cuando a uno le da la gana. Y eso es lo que pasa en Catalunya. El acuerdo de Mas y Junqueras, de la izquierda y la derecha, poniendo a la "nación" por delante de sus diferencias naturales y del respeto a la legalidad, no es sino una tomadura de pelo al sufrimiento y la dureza que muchos españoles padecen por las políticas públicas en esta crisis sin atravesar los límites de la legalidad.

Pero la nación está fuera de todo compromiso democrático cuando lo deciden los que más escaños tienen en un parlamento autonómico. La democracia es un bien que tiene por tablero de juego la Constitución – todo dentro de ella– y por reglas el cumplimiento de las competencias que le corresponden a cada uno dentro de la legalidad. Eso es la democracia, con más o con menos escaños.

Aburre mucho este asunto de la independencia catalana cuando el país, Catalunya incluida, se enfrenta a duros y comprometidos desafíos. Y este asunto ya no es una cortina de humo para ocultar una gestión económica antisocial, es una trampa oportunista para debilitar las posibilidades de gobierno de quién más responsabilidad tiene y sacar tajada para unos pocos en medio del drama objetivo que nos afecta a la mayoría. Es ventajismo con una nueva técnica pero con el viejo paradigma de los nacionalismos excluyentes.

Cataluña
La autonomía con más impuestos
Francisco Aranda Libertad Digital 21  Diciembre 2012

Sin generación de actividad productiva será imposible que salgamos de este profundo agujero negro. En todo caso podremos sobrevivir, pero será arrastrándonos por el barro y en una situación de deterioro cada vez más agudo. A estas alturas de la crisis ya deberíamos habernos dado cuenta todos de que ni la Administración central, ni las comunidades autónomas, ni los ayuntamientos, ni las diputaciones, ni los cabildos, ni las mancomunidades ni las empresas públicas tienen una fuente de la que manen cantidades ingentes de dinero.

Los euros con los que se paga todo eso proceden de nuestros bolsillos. Es decir, de las rentas que obtienen las personas con su trabajo y las empresas con su actividad productiva. Por lo tanto, cuantas más empresas se creen y se mantengan, más sostenibilidad podremos conferir al sistema, que, por cierto, sigue padeciendo problemas de sobredimensionamiento; en cuanto a eso que llamamos Estado del Bienestar, sigue estando inflado y mal gestionado.

Uno de los mejores incentivos a la creación de empresas es implantar una suave presión fiscal. Pues bien, Cataluña, que ha venido siendo uno de los motores económicos de España gracias al buen desempeño de su muy innovador tejido productivo, lleva ya varios años perdiendo empresas. Pero lo que me parece más grave es que va a continuar en esa senda, porque la alianza ERC-CiU ha logrado el dudoso honor de convertir al Principado en el territorio donde más se gravan la actividad productiva y las rentas del trabajo.

El nuevo Gobierno autonómico va a elevar el impuesto de patrimonio de dos formas: por un lado, va a reducir el mínimo exento y, por el otro, va a imponer un recargo a los tramos más altos. Así mismo, va a establecer un nuevo impuesto a los depósitos bancarios, lo que va a provocar inmediatamente un encarecimiento de los créditos y la desincentivación del ahorro, justo cuando más se necesita favorecer la inversión. También va a subir el impuesto sobre sucesiones y donaciones, que prácticamente ha sido eliminado en el resto de España para operaciones entre padres e hijos por la enorme injusticia que significa tener que pagar dos veces por lo mismo, y hará lo mismo con el impuesto de transmisiones patrimoniales.

Por cierto, Cataluña es la comunidad autónoma con el tipo del IRPF más alto (56%). Sólo se conocen dos territorios en todo el mundo con un tipo superior: Suecia y la isla de Aruba.

La imaginación del bipartito no tiene límites, así que ya han tenido tiempo para parir nuevos tributos. Por ejemplo, el denominado impuesto coca-cola, que penalizará fiscalmente las bebidas con exceso de azúcar. Aún se desconoce qué hará con los alimentos que contengan muchas calorías. Además, la Generalitat pretende aplicar un nuevo impuesto para gravar a los vehículos pesados que transiten por vías de titularidad pública. Por el momento no se sabe qué medidas va a tomar contra los ciudadanos que, abusando de la saludable actividad del paseo, usen las aceras en exceso.

Entre tanto, Cataluña no es capaz de llegar a fin de mes por sus propios medios. Va a incumplir el déficit y no es capaz de financiarse en los mercados porque no éstos se fían de que devuelva los créditos; por lo tanto, el Estado (todos los ciudadanos) tendrá que seguir inyectando elevadas dosis de dinero en Cataluña para hacer frente tanto a sus vencimientos financieros como a los desproporcionados gastos corrientes en que sigue incurriendo.

Pero por si todo esto fuera poco, se van a crear más organismos públicos (también esto lo pagaremos entre todos), con lo que ello supone de socavamiento de la unidad de mercado, a través del llamado Consejo Catalán para la Transición Nacional. Precisamente cuando en Europa estamos conmemorando el 20 aniversario del mercado único (aún incompleto), que ha provocado el incremento de la economía europea en 600.000 millones de euros al año y ha contribuido a crear casi tres millones de nuevos empleos en el continente.

Entre tanto, la Comunidad de Madrid luce la menor presión fiscal de España y, como consecuencia de ello, consigue hacer frente a la crisis y se mantiene como la locomotora económica de España: es el territorio donde surgen más empresas.

Francisco Aranda Manzano, presidente de Asuntos Laborales de CEIM-CEOE.

Mas, camino hacia el abismo
Editorial La Razón 21  Diciembre 2012

Mientras la Generalitat de Cataluña advertía a sus funcionarios de que sólo podrán cobrar la mensualidad de diciembre si el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas transfiere los fondos correspondientes, su presidente en funciones y candidato a la investidura, Artur Mas, planteaba un programa de gobierno en línea separatista y fugado de la realidad. Un programa que nace lastrado por la inviabilidad legal y material de la mayor parte de las propuestas, y que lleva en su seno una carga de profundidad que, no hay que dudarlo, amenaza con desestabilizar profundamente a la comunidad catalana, llevándola a una profunda crisis política, económica y social.

Porque, como hoy publica LA RAZÓN, el Gobierno que preside Mariano Rajoy, y sin que suponga amenaza alguna, sino simple constatación de hechos, no podrá mantener abiertas las líneas de apoyo financiero a una Generalitat cuya prioridad es financiar la destrucción de la convivencia en España. Es un viaje a ninguna parte el que emprende CiU, que, además, se hace en la peor compañía posible, la de la izquierda asamblearia de ERC, caracterizada por su crónica inestabilidad interna y con la que, aun antes de la investidura, ya han comenzado a evidenciarse los primeros desacuerdos.

Sólo el hecho de que sus valedores en el Parlament le hayan obligado a formar «comisiones mixtas de seguimiento» del programa, debería hacer reflexionar a Artur Mas sobre la fragilidad de su próximo Gobierno. Esas comisiones tienen todo el aspecto de convertirse en consejerías en la sombra bajo el control de ERC.

El reto que lanza Artur Mas no sólo es descabellado, sino que parte de una realidad deformada hasta el absurdo. Lo que Cataluña precisa es serenidad y el apoyo de todos para enfrentar una crisis que se está cebando en esa región con especial virulencia, como ponen de manifiesto todos los indicadores económicos.

Pero atrapado por el fracaso de su reciente órdago electoral, Artur Mas parece dispuesto a sacrificarlo todo en la búsqueda de una salida personal, sin que valgan las leales advertencias que le llegan desde todos los sectores sociales y empresariales, estremecidos por la deriva que toma el proceso. Y es que sobre la comunidad española con mayor presión fiscal van a llover nuevos impuestos y tasas, y más barreras administrativas, que frenarán cualquier intento de recuperación.Caso aparte es el papel que está jugando Pere Navarro, quien ayer dijo estar dispuesto a «no poner palos en las ruedas» al proceso del referéndum ilegal.

Otra muestra más de la situación de desvarío e indefinición que padece el PSOE, cuyo líder, Pérez Rubalcaba, es incapaz de poner orden y de mantener un mismo discurso en toda España, aunque sólo sea para pedir respeto a la legalidad.

Artur Mas con falda escocesa blaugrana
Roberto L. Blanco Valdés La Voz 21  Diciembre 2012

El análisis de los mitos sobre los que el nacionalismo levanta sus reivindicaciones podría realizarse bajo el título con el que Vargas Llosa recopiló sus más brillantes ensayos literarios: la verdad de las mentiras.

La razón la ha apuntado Ernest Gellner en un libro indispensable para entender la lógica de quienes llevan tres décadas dándonos la tabarra con sus insaciables exigencias (más competencias, más dinero y, ahora, ¡independencia!): que «el nacionalismo es el que engendra las naciones y no a la inversa». Ciertamente, la identidad nacional se construye como se hacen las croquetas: mezclando hechos y mitos para que de la manipulación de la masa resultante acabe por surgir lo que luego se pretende una realidad inapelable. Citaré de nuevo a Gellner: «Los retales y parches culturales que utiliza el nacionalismo a menudo son invenciones históricas arbitrarias».

«¡Ahí le ha dao!», que decía Pepe Isbert en Bienvenido Mister Marshall. Un amigo acaba de enviarme un artículo de prensa del historiador Fernando Díaz Villanueva que relata el verdadero origen de uno de los símbolos más rutilantes del catalanismo, bandera de enganche de la chavalada independentista radical: el Barça es más que un club. Pues bien, el Barça fue fundado en 1889 por un suizo -Hans Max Gamper-, quien vetó a los futbolistas españoles y, por tanto, a los catalanes. Ello explica la fundación de su rival (el Español), que lejos de ser, como sostiene el mito, el equipo españolista, era el único en el que había? jugadores catalanes. Mientras los colores del Español (blanco y azul) son los de otro pretendido padre del catalanismo (Roger de Lauria), los del Barça proceden del antiguo equipo de Gamper: el Basilea. En una palabra: todo parecido entre el mito nacionalista y la realidad es pura coincidencia.

El catalanismo originario del Barça es un cuento chino equiparable al de la falda escocesa -el famoso kilt-, símbolo, con la gaita, de la supuesta identidad de Escocia. Sin embargo, y desmintiendo la magnífica Braveheart, el kilt no nació en la Edad Media ni guarda relación con la lucha entre Escocia e Inglaterra. Lejos de ello, el historiador Trevor-Roper probó hace tiempo, en un estudio no casualmente titulado La invención de la tradición, que el origen de la falda es posterior a la creación del Reino Unido (1707) y no se debe a un patriota escocés sino ¡a un inglés!

Son este tipo manipulaciones del pasado al servicio de las conveniencias del presente las que han permitido al nacionalismo catalán y al escocés ir construyendo el castillo de imposturas que ha desembocado en el delirio de una petición formal de independencia. Un delirio que podría, sin embargo, convertirse en una pesadilla si no somos capaces de denunciar con contundencia la verdad de sus mentiras.

Tírate de la moto
juan carlos girauta ABC Cataluña 21  Diciembre 2012

En el órdago de Mas no perderá el Estado, ni siquiera perderá Rajoy. Perderá el farolero de la Plaça de Sant Jaume. El problema es que nosotros, catalanes, vamos en su moto de paquete

LOS convergentes han pasado los últimos años anunciando un choque de trenes con la prepotencia del maquinista suicida que juga a la Destrucción Mutua Asegurada, aquella reducción al absurdo que sirvió en la Guerra Fría para impedir un conflicto nuclear entre las dos súper potencias. La teoría de juegos ha estudiado el caso en profundidad. Hoy sabemos que la disuasión funcionó. Lo que no habría tenido el menor sentido es que Albania, o Costa de Marfil, o Andorra, hubieran pretendido jugar ese duelo estratégico con EEUU o con la URSS. Quiero decir que los choques de trenes exigen dos. Dos trenes. Y que quienes se dirigen de frente contra un mercancías subidos a una moto de trial son simplemente locos de vida corta.

En el órdago de Mas no perderá el Estado, ni siquiera perderá Rajoy. Perderá el farolero de la Plaça de Sant Jaume. El problema es que nosotros, catalanes, vamos en su moto de paquete. Se ha instalado aquí la arrogante convicción de que el Estado no se atreverá a responder a los hechos consumados de una secesión que ya se ha puesto en marcha. Es un error imperdonable. Los Estados realizan la idea de razón.

En realidad, son la razón. No me obliguen a tirar de idealismo alemán, que no cabe. Sostengo algo bastante simple en la práctica: salvo que su pueblo y sus instituciones lo deseen, es imposible que un Estado de verdad asista impasible a su fragmentación territorial. Especialmente si se encuadra en la Unión Europea, un gran proyecto de unidad que aglutina antiquísimas y poderosísimas fuerzas morales y materiales.

En democracia, habrá mil formas de tratar el problema, sujetas además a los cambiantes estilos de los gobernantes de turno. Sólo hay una cosa que no sucederá, por muy lerdos que fueran quienes llevan las riendas de España, que no es el caso: aquietarse. Con buenas o malas palabras, se impedirá la secesión. Y bastará una chispa -una chispa inconcebible en la Europa contemporánea- para acabar en una hora con la aventura. Tírate de la moto.

‘Espanya ens paga’
Kiko Méndez-Monasterio www.gaceta.es 21  Diciembre 2012

El nacionalismo –como todas las violencias políticas– es un negocio.

En la cacharrería del Congreso, con ese aspecto de elefante de peluche, esparce Joan Tardá invectivas contra la España que le paga el sueldo, los traslados y la pensión futura que recompense tantos desvelos de iscariote. Cierto que esa corpulencia física y canosa desentona en su discurso insensato, adolescente, caprichoso –tan hispánico–, más propio de un púber malcriado que de tan hirsuta y fornida humanidad.

Mientras, somnoliento como un Cela en el Senado, procura Rajoy no dar acuse de recibo a las bravatas, en estricta observancia del manual progresista de Lakoff que aconseja no pensar en elefantes. Pero es que el cuento del separatismo catalán se parece más a Monterroso, y cuando Rajoy despierte Tardá todavía estará allí.

Iría en contra de la lógica comercial renunciar a la alta rentabilidad del amago de secesión, una actividad tan lucrativa como para llenar los maleteros de los Ferraris con papeles de a quinientos. Porque el nacionalismo –como todas las violencias políticas– se ha convertido en un negocio. Gracias a la sencillez de su maquinaria es el único pelotazo ochentero que todavía funciona: sólo se requiere un eslogan demagogo y una cuenta numerada en Andorra o en Helvecia. Cuando las cosas van bien se explica que todo es fruto de la excelente gestión de la autonomía. Cuando se tuercen, o se quiebran, los culpables son las hienas mesetarias. Es tan burdo como el timo republicano del estraperlo, pero igual de efectivo.

Ante la pancarta de que España nos roba se desvanece la realidad de que España les paga. Con el dinero de todos se han abonado los partidos y las instituciones cuyo objetivo declarado era despedazar la nación. Al principio era un intento cobardica de comprar convivencia pacífica, ahora se parece más al viaje tétrico hasta Holanda para contratar por adelantado un suicidio clínico y asegurarse una muerte indigna.

No, España no roba. España les paga. El que roba es Tardá y sus socios convergentes. Nos roban la paz con sus fanfarronadas, el dinero con su aparato de partidos, la libertad con la prensa sobornada y el futuro con la escuela convertida en fábrica de escamots y de parados.

Y, lo peor de todo, nos roba el tiempo. Tiempo que nos falta para volver a arrancar la economía, para resolver la miseria que ellos celebran, tiempo necesario para reformar un Estado insostenible que está arruinando generaciones y tiempo, también, para llorar a tantos muertos que el nacionalismo ha provocado antes de convertirse en un negocio.

La inmersión ajena, la hegemonía propia
Irene Lozano El Confidencial 21  Diciembre 2012

No se puede sumergir a los peces, porque viven bajo el agua. Los buceadores, en cambio, sí llevan a cabo una inmersión cuando pasan del medio terrestre al acuático. Es importante recordar esta obviedad dado que la discusión lingüística y los métodos pedagógicos relativos a las lenguas han consagrado la metáfora de la inmersión. Descomponer la imagen deja al descubierto la falacia impuesta por la hegemonía ideológica nacionalista.

Inmersión lingüística es lo que hicieron miles de emigrantes españoles cuando marcharon a Alemania en los años 70. De repente, de un día para otro, se sumergían en un sistema lingüístico nuevo por entero y, a partir de ahí, con sus dificultades y sus apuros, derivados sobre todo de su condición de adultos, iban aprendiendo el idioma. El método se tiene por eficaz, particularmente en los niños, porque replica la forma natural de aprender: nacer es, de hecho, empezar a sumergirse en la lengua materna.

¿Quién ha dicho que el bilingüismo obliga a segregar? Nadie, es otra falacia del nacionalismo, pues el bilingüismo consiste justamente en mantener juntos a todos los alumnos y enseñarles indistintamente en dos lenguas, exactamente como hacen los colegios bilingües en inglés del resto de EspañaPese a la abrumadora propaganda nacionalista en sentido contrario, no es la inmersión lo que caracteriza el sistema de enseñanza en Cataluña. De hecho, en torno al 50% de la población tiene el castellano como lengua materna, frente al 30% de hablantes natos de catalán. Por tanto, ese 30% no sufre inmersión alguna: vive en un ambiente catalanoparlante en casa y lo hace igual al llegar al colegio. Son ese 50% de niños y niñas castellanohablantes los que sí ingresan en un ambiente lingüístico nuevo, si bien tampoco por entero, pues antes de hacerlo ya habrán estado expuestos a la lengua catalana a través de los medios de comunicación y en la calle. Se trata de un sistema de enseñanza que sumerge sólo a la mitad de los alumnos, porque se trata de un sistema monolingüe. Eso es lo verdaderamente característico del modelo catalán: el monolingüismo y no la inmersión.

El porqué de que nunca ningún nacionalista se refiera al modelo catalán como monolingüe es obvio: resulta una palabra demasiado transparente. La verdadera inmersión, de hecho, se conseguiría mediante el bilingüismo, pues si la mitad de las asignaturas se impartieran en castellano y la mitad en catalán, todos los alumnos serían sumergidos en una lengua distinta a la materna, y todos recibirían asimismo una parte de la enseñanza en su lengua nativa.

El marco ideológico nacionalista, no obstante, se ha encargado de desprestigiar la palabra “bilingüismo” por la vía de clamar escandalizados contra la segregación de alumnos por razón de lengua cada vez que la oyen. ¿Pero quién ha dicho que el bilingüismo obliga a segregar? Nadie, es otra falacia del nacionalismo, pues el bilingüismo consiste justamente en mantener juntos a todos los alumnos y enseñarles indistintamente en dos lenguas, exactamente como hacen los colegios bilingües en inglés del resto de España. Hacerlo así equivaldría a llevar a cabo una política lingüística de las llamadas acumulativas, mediante las cuales los gobiernos tratan de ampliar el conocimiento de lenguas de los ciudadanos, para mejorar su futuro profesional. El monolingüismo, en cambio, es la clásica política redistributiva, aquella que fomenta las lenguas particulares para cimentar una conciencia colectiva. O, dicho sin ambages, la que sirve a los fines de la elite nacionalista y no a los ciudadanos. Bon Nadal.

Los hijos de Irene
Nota del Editor 21  Diciembre 2012

Es estupendo, desde el punto de vista nazionalista, que Irene defienda que a sus hijos les larguen la mitad de las asignaturas en lengua regional y la otra mitad en español, aunque en este caso hay que tener cuidado porque en muchos colegios y muchos profesores, incluso la clase de lengua española la impareten en lengua regional.

No sé lo que pensarán sus hijos, puede que como a la hermana del futbolista argentino no les haga mucha gracia.

Lo que no está bien, es que defienda que a los hijos de los demás les larguen la mitad de las asignaturas en lengua regional, con objeto de que tal lengua no desaparezca del mapa (versión oficial), o para que los nazionalistan dispongan de una base indoctrinada en las creencias nazionalistas para seguir viviendo del cuento (interés real).

Si quiere que las lenguas regionales no desaparezcan, lo mejor es que se ponga en contacto con Microsoft y consiga que las guarden en sus cajitas, por cierto sin obligar a nadie a aprenderlas

El PSE-PSOE se humilla ante ETA
La sonrisa de la avispa Estrella Digital 21  Diciembre 2012

El Ayuntamiento de San Sebastián, gobernado por Bildu-ETA-Batasuna, le ha entregado a uno de los fundadores de la banda terrorista ETA, José Luis Álvarez Emparantza, «Txillardegi», la Medalla al Mérito Ciudadano 'por su aportación a la política y a la cultura vasca'. Inaudito.

Esta distinción ha sido posible gracias al voto favorable de los socialistas vascos. Gracias al PSE-PSOE se ha homenajeado a uno de los que crearon una banda de terroristas que asesinó a más de 100 personas, solamente, en la propia San Sebastián...

Hoy, debo imitar al maestro Santiago González

Reconozco que mi indignación es grande. Tanta, que hoy creo que no debo escribir. Hoy, debo imitar al maestro Santiago González, en su reconocido y prestigioso blog...

Y para ello, voy a recordar la carta que escribió Pilar Ruiz Albisu, madre de Joseba Pagazaurtundúa, asesinado por ETA en 2003, y que dirigió a Patxi López, que sigue siendo aún Secretario general del PSE-PSOE, en 2005.

Se llama "Carta a los nuevos ciegos". Y tiene una vigencia demoledora. Dice así:

"En el segundo aniversario del asesinato de mi hijo Joxeba te hablé en público y en privado, Patxi, porque estaba cada vez más preocupada por algunas palabras y gestos de quienes te acompañan en el partido.

Soy mayor, Patxi, tengo setenta y tres años y tú eres muy joven, como lo es el presidente del Gobierno. Por eso me atreví a decirte que pensaras en las cosas que son realmente importantes: la vida y la dignidad. La defensa de la vida y de la libertad y de la dignidad es más importante que el poder o que el interés del Partido Socialista. Sabes muy bien que mi hijo pensaba exactamente así...

Te hablé de la traición de los nacionalistas en Santoña en 1937, Patxi...

Con José Luis Rodríguez Zapatero hablé el 13 de diciembre de 2003. Ahora estamos en el año 2005 y yo todavía tengo voz, y no callaré, pero ahora hay muchos ciegos en España y creo que serán ciegos y mudos ante nosotros. Hay muchos ciegos que serán leales a lo que hagáis, aunque nos traicionéis, porque sólo ven las siglas y éste es el país de Caín y Abel, de unos contra otros, de la política que parece tantas veces un partido de unos forofos contra otros forofos. Y sí, los hinchas que escriben de vuestro lado dirán lo que vosotros no diréis en voz alta, que es lo que ya nos han dicho los nacionalistas: que estamos manipulados por el Partido Popular y por nuestro dolor, y que deberíamos estar callados cuando nos den un abrazo y un homenaje.

ETA no ha dado tregua, pero a veces creo que os ha podido o que está a punto de poderos... ETA no se ha arrepentido de matar, y puesto que no va a reconocer el mal causado, si obtiene algo de vosotros significará por fin que matar ha valido la pena. Me apena –a veces me indigna, si tengo que ser totalmente sincera– veros enredaros en las palabras con que os intenta descolocar el mundo de ETA... Y salvo que deseemos engañarnos, nos consta que Ibarretxe no se ha arrepentido de haber pactado con ETA, ni de romper por la mitad la sociedad vasca. Ibarretxe y la gran mayoría de los nacionalistas —«tengan pistola o no» son de los de a Dios rogando y con el mazo dando, y en la negociación irán de la mano con las mismas palabras...

Ay, Patxi, ya sé que no me enseñarás los lugares donde estuve refugiada. Tú me dijiste que mi vida había sido triste. Fui una refugiada de guerra miserablemente pobre, crecí como la hija de un rojo represaliado, no pude votar hasta los cuarenta y cuatro años. Y después vino el calvario de nueve años de ver sufrir a mi hijo, que veía llegar su propio asesinato. Se jugó la vida por defender la libertad, no por lo que parece que viene de vuestra mano, eso que pomposamente se anuncia como un proceso de Paz. Porque, Patxi, ahora veo que, efectivamente, has puesto en un lado de la balanza la vida y la dignidad, y en el otro el poder y el interés del partido, y que te has reunido con EHAK. Ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son. A tus pasos los llamarán valientes.

¡Qué solos se han quedado nuestros muertos!, Patxi. ¡Qué solos estamos los que no hemos cerrado los ojos!"
Firmada: Pilar Ruiz Albisu, madre de Joseba Pagazaurtundúa, asesinado por ETA.

A partir de esto, sólo diré que la democracia no puede consentir que los asesinos sean considerados ahora como personas ejemplares... Sería su gran derrota moral.
 




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