AGLI Recortes de Prensa    Lunes 24 Diciembre 2012

Felices Fiestas Navideñas
Que las malas lenguas no nos separen

Celebrando los seis millones de parados
Roberto Centeno El Confidencial 24  Diciembre 2012

La verdad es que me había despedido de ustedes el lunes pasado, pero el banquete de vanidades que reunió en Toledo a la pandilla de tramposos cortoplacistas que lleva la gobernación de España y a su corte de aplaudidores (querían celebrar los seis millones de parados en su primer año en el poder) es algo que no puede ignorarse. Allí, Mariano Rajoy se felicitó por sus grandes logros, como, por ejemplo, que el ritmo de destrucción de empleo se haya acelerado o que la deuda haya aumentado. También que haya crecido el déficit y que las comunidades autónomas sigan fuera de control, en contra de la opinión recogida por The Economist, que asegura que el déficit ha bajado dos puntos y que las CCAA se han "domesticado". ¿De dónde lo sacan? El semanario británico cada vez contrasta menos sus fuentes.

Como diría la señora De Cospedal, “cueste lo que cueste y sea lo duro que sea, seguiremos adelante con las reformas”. Y tiene razón, porque ya solo tiene dos sueldos de lujo, 47 asesores, dos coches oficiales y un agujero presupuestario del 13,4% para 2013, casi 1.000 millones. Vamos, que la pobre lo está pasando fatal. Igual que el resto de aplaudidores, los políticos más caros -en sueldos y privilegios- de Europa... Para ellos, y para los cientos de miles de familiares y amigos que han enchufado, la crisis no existe. Lo más grave, no obstante, es su afirmación de que “2013 será el año de la recuperación”, un engaño que puede inducir a la gente a tomar decisiones de compra o inversión que acabarán en desastre, como hicieron MAFO y Solbes en 2007 cuando incitaron a la gente a endeudarse para comprar viviendas porque “nunca pueden bajar”.

Primer cimiento: el rescate, pero de las cajas alemanas
El año de la recuperación iba a ser 2012, pero ahora lo han cambiado por “el año en el que hemos puesto los cimientos”. Antes de entrar en materia hay algo que deben tener muy claro: España es un país con un potencial de crecimiento extraordinario, aplastado por unas oligarquías políticas, financieras y monopolistas como jamás en el pasado. Si acabásemos con un modelo de Estado inasumible, un rescate bancario innecesario y ruinoso y unos monopolios que nos imponen los precios de los servicios esenciales más elevados de Europa, España crecería como la espuma. Pero nada más lejos. Al contrario que los Gobiernos que ponen los intereses de su país por encima de todo, la actitud del nuestro es un compendio de improvisación, incompetencia y corrupción. Una auténtica arma de destrucción masiva.

Cospedal afirma que “2013 será el año de la recuperación”, un engaño que puede inducir a la gente a tomar decisiones de compra o inversión que acabarán en desastreY este es el primer cimiento. Han endeudado a varias generaciones de españoles para rescatar no al sistema financiero, que al final se cerrará en un 60% en la parte problemática, ni para que se restablezca el crédito a la economía productiva, que no cesa de bajar, sino para devolver a los bancos europeos en general y a las cajas alemanas en particular -un hatajo de instituciones insensatas que prestaron un río de dinero sin comprobar nada y sin garantías reales–, hasta el último euro, mientras los pequeños ahorradores españoles (bonistas, compradores de preferentes y accionistas) han perdido hasta la camisa. En todos los demás países, los bancos insensatos han perdido todos sus préstamos insensatos. Solo en la España de Rajoy son contribuyentes y pequeños ahorradores los que han pagado la factura.

Como, además, una vez exprimidas las clases medias y trabajadoras, y congeladas las pensiones era imposible obtener la enorme cantidad de recursos restantes del mercado, Merkel y la Unión Europea incitaron al irresponsable de Rajoy a pedir un rescate para salvar a los bancos, pero vean en qué condiciones. El dinero será avalado íntegramente por el Estado, los bancos tendrán que reducir su tamaño en un 60% y debería crearse un banco malo para absorber todos los activos tóxicos. No se salva el sector, ya que se cierra en un 60%, ni se garantiza la viabilidad de lo que queda. Hoy debe tres veces más al Banco Central Europeo que hace un año y la morosidad cerrará 2012 en casi 200.000 millones de euros, un 77% de empresas. Solo se salvan los intereses de los bancos europeos que financiaron la burbuja.

Cualquier presidente del Gobierno digno de tal cargo habría dicho: "¡Métanse el dinero por donde les quepa!". Cerrados el 60% de los bancos, liquidados sus activos y pagados con ello -que había de sobra– los depósitos hasta 100.000 euros, el resto se repartiría entre pequeños deudores y los institucionales. Y ni un euro de dinero público. Que las cajas alemanas y compañía vayan contra los insensatos y corruptos que firmaron los préstamos, que los procesen, que les embarguen o que los fusilen al amanecer, porque ellos deberían asumir el riesgo por prestar su dinero sin comprobar nada. Lo que no pueden hacer De Guindos y Rajoy es hacérnoslo pagar a nosotros, que es lo que han hecho. Solo en Bankia, entre inyecciones de capital, cobertura de pérdidas y compra de activos tóxicos, estos insensatos han despilfarrado 50.000 millones de un pueblo empobrecido con un 24% de niños por debajo del umbral de la pobreza. Son ellos quienes deberían ser procesados.

Segundo cimiento: 'banco malo', un desastre mayor que Bankia
Y luego el banco malo, que en opinión de los expertos será “un desastre muy superior al de Bankia”. La improvisación y la incompetencia más absolutas han sido la norma. La orden de De Guindos -al que, con toda razón, el Financial Times califica como el “peor ministro de Economía de Europa”- fue “hacerlo ya y como sea” para recibir los primeros 40.000 millones del rescate y poder pagar la deuda subordinada a los bancos alemanes. Implementado por un conjunto de ineptos del FROB que no sabe ni dónde tiene la mano derecha -pero sí cómo tirar por el fregadero el dinero de los españoles-. Para empezar, ¿cómo se compatibiliza la estrategia mayorista para la venta -en grandes volúmenes- y sin las rebajas a la mitad del precio al que se le han transferido los activos tóxicos (que es lo que exigen los posibles compradores y que supondría pérdidas de decenas de miles de millones)?

El nivel de apalancamiento habitual en el ladrillo está entre el 80% y el 90%. Hay 60.000 millones de activos para empezar y necesitan 50.000 millones de préstamos. ¿Quién narices pone el dinero? La banca nacionalizada no puede por el MOU, y la banca sana, que tiene miles de millones de activos para vender y financiar, obviamente tampoco. Entonces ¿quién, cómo y a qué precio se financiarán estas eventuales operaciones de venta? ¿Se puede creer que estos inútiles no tienen ni idea, a día de hoy, de dónde van a sacar el dinero? Peor aún. Los bancos sanos se han metido en el banco malo poniendo cuatro perras para controlarlo, para que no les toquen las narices vendiendo activos tóxicos por debajo de su precio. O sea, para que no vendan.

El coste anual recurrente, teniendo en cuenta el 15% ROE garantizado a los inversores privados y la retribución de la deuda subordinada, se puede estimar en un mínimo de 500 millones de euros. ¿De dónde piensan sacarlos? Para aquellos “préstamos promotor” vivos sin estar agotado el límite de disposición, ¿asume el banco malo la financiación de la parte no dispuesta? Los productos derivados asociados a los préstamos traspasados, ¿también se traspasan al banco malo? Un esquema de locos que pagarán todos los españoles, porque los privados tienen garantizado por el Estado la recuperación de su capital y un retorno del 15%.

Tercer cimiento: gasto, endeudamiento y déficit fuera de control.
Luego, Montoro, incapaz de controlar el gasto (a noviembre los gastos no financieros del Estado habían subido un 0,1%, y ello a base de recortar las inversiones el 11,3%), el endeudamiento (380 millones de euros al día para financiar el despilfarro, la corrupción y los rescates) y el déficit (la estimación de déficit de 2012 (1) es del 10,3% sin ayudas bancarias, que compara con el 8,9% en 2011, y el 11,4% con ayudas que compara con 9,4%), batiendo récords de subida de impuestos en el mundo desarrollado a la clase media y a la clase trabajadora, porque los ricos siguen exentos vía sicavs.

Cuarto cimiento: el tasazo eléctrico; la luz subirá un 35%
En todos los demás países, los bancos insensatos han perdido todos sus préstamos insensatos. Solo en la España de Rajoy son contribuyentes y pequeños ahorradores quienes han pagada la factura

Para, más tarde, favorecer a sus amigos de las renovables. ¿Saben lo que han hecho estos insensatos con el tasazo eléctrico? Algo simplemente de cárcel: han puesto a las energías más baratas un impuesto que las convierte en las más caras, tanto que tienen que cerrar. De momento se cerrará Garoña, una central que produce anualmente 3,8 millones de Mwh (a 15 euros/Mwh, es decir, 57 millones de euros). Esa energía será sustituida por renovables de los amigos del poder a un coste medio (80% eólica y 20% solar) de 165 euros/Mwh (627 millones de euros). A ver si han entendido bien el saqueo que estos truhanes que nos gobiernan acaban de perpetrar al pueblo español. Obligan a dejar de producir 3,8 millones de Mwh por 57 millones para que los produzcan sus amigos por ¡627 millones!

El tema no acaba aquí. En pocos años, los 60.000 millones de Mwh que producen las ocho centrales nucleares en operación desaparecerán, porque el nuevo impuesto está diseñado para eso, para obligarlas a cerrar. Una electricidad generada por 900 millones de euros pasará a costar 9.900. Es decir, en pocos años, por una decisión política del Gobierno de Rajoy para favorecer a sus amigos, supondrá un incremento del ¡35% en el recibo de la luz! Este es otro de los cimientos puestos por el Partido Popular en 2012, que “garantizan la salida de la crisis”. Y seguirán así hasta que la desesperación colectiva se convierta en violencia.

Quinto cimiento: exportaciones, poco valor añadido y menos empleo
“Las exportaciones, el superávit comercial con la Unión Europea es lo que nos va a sacar de la crisis”. Otro camelo porque, si bien es cierto que las exportaciones son esenciales, su aportación neta a la economía es, en nuestro caso, reducida, y en la creación de empleo representan aún menos. La razón es el poco valor añadido debido a que incorporan muchos bienes y servicios importados. Un tema clave que les detallaré después de Reyes.

A las exportaciones añaden las mentiras habituales, como el incremento de la competencia, lo que demuestra su ignorancia. Es imposible incrementar la competencia, porque la estructura monopolista está firmemente asentada y se tardarían años en cambiarla. Lo único que funcionaría es implantar un sistema de precios máximos iguales a la media de Francia, Alemania y Reino Unido. A este respecto, si no implantan los precios máximos, deberían tener la dignidad de callarse. Finalmente, reducirán el tamaño de la Administración, ¡9.000 millones entre 2013 y 2014 de un gasto total de 470.000 millones! El Gobierno está integrado por tramposos.

Afirman, y es cierto, que hay un gran interés de los inversores extranjeros por España, pero no se equivoquen. Hay un gran interés por comprar activos y empresas a precios de derribo. Se acaban de comprar joyas inmobiliarias en Madrid y Barcelona con descuentos del 70%, y no las quieren para quedárselas, sino para especular. Igual que British con Iberia, pero peor.

(1) La Fundación de Cajas de Ahorro estima el déficit 2012 en el 8,4% del PIB, 7,3% sin rescate bancario. A esto hay que sumarle 0,3 puntos adicionales de déficit de la Seguridad Social, que experimentará un desvío sin precedentes 15 veces mayor que el de 2011 y superior al previsto hasta ahora; facturas en los cajones, 0,7 puntos; el déficit autonómico fue en 2011 dos puntos mayor del estimado a fin de año, y no hay razón alguna para suponer que estos tramposos hayan mentido menos que en 2012. Dar por buenas sus cifras es como creer en los Reyes Magos.

El desafío de Mas coloca al Gobierno Rajoy ante el reto de gestionar el final de la Transición
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 24  Diciembre 2012

Solo un ciego o un tonto podría ignorar el salto cualitativo que la situación que se vive en Cataluña ha dado esta semana, tras el pacto alcanzado entre CiU y ERC, primero, y el discurso de investidura de Artur Mas, después. Un estado de cosas que ahora cabe calificar no ya de insumisión, sino de verdadera rebelión contra la legalidad consagrada en la Constitución de 1978. El programa de Gobierno desgranado por el nuevo President este jueves no deja lugar a dudas: se trata de construir “estructuras de Estado propio” para que estén a punto en el momento en que se convoque el referéndum. La guinda del proceso, asunto casi insignificante al final del camino, sería esa consulta. Y bien, hasta aquí hemos llegado. Hasta aquí ha llegado la crisis política española, crisis de agotamiento del modelo salido de la Transición, que ha venido a desembocar en el proceloso mar del riesgo de desmembramiento de España, en uno de esos episodios, una de esas crisis de identidad recurrentes en nuestra historia, que tanto recuerda lo ocurrido en los años 30 del pasado siglo.

La Segunda República fue entonces generosa con Cataluña: las cortes constituyentes aprobaron en septiembre de 1932 su primer Estatuto de Autonomía, que pretendía dar satisfacción a las aspiraciones catalanas sin poner en riesgo la unidad española. El objetivo no se consiguió: la deslealtad del nacionalismo catalán para con la República es juicio admitido y compartido por una mayoría de historiadores, reflejo, además, de una cortedad de miras que, en el contexto social y político de la época, puso al régimen republicano contra las cuerdas bastante antes del golpe de julio del 36. Tras renacer de sus cenizas –el talento y la laboriosidad no son fáciles de eliminar- con la liberalización económica de los 60, y convertirse en tierra de promisión de cientos de miles de españoles de otras regiones, Cataluña volvió 46 años después a contar con un segundo Estatuto de Autonomía, también amplísimo de facultades, al amparo de la Constitución de 1978.

El nacionalismo catalán ha vuelto a vulnerar el espíritu y la letra de una Constitución
Casi 35 años después de este renovado intento de dar satisfacción a sus demandas, se puede afirmar sin ambages que otra vez el nacionalismo catalán ha vuelto a vulnerar el espíritu y la letra de una Constitución, ha traicionado los afanes de concordia de sus redactores y de amplia mayoría del pueblo español –catalanes incluidos- que la ratificaron en referéndum, y ello a pesar de haber alcanzado un grado de autogobierno superior al de muchos Estados federales. La bancarrota financiera de la Generalitat y la corrupción galopante que amenaza ahogar a su elite dirigente –con la fiscalía pisándole los talones-, ha terminado actuando de espoleta en la escalada de reclamaciones de un nacionalismo que, al socaire de su tradicional lista de agravios, anuncia con descaro la creación de Estado propio capaz de actuar como bálsamo de fierabrás contra los males que le aquejan.

Cabe decir, sin embargo, que la crisis ha sido apenas la espoleta de un fenómeno viejo que, como en el caso vasco, no ha nacido por generación espontánea. Como aseguraba Manuel Muela, columnista de este diario, en una reciente intervención en el Ateneo madrileño, ambos desafíos son “hijos aventajados de la Constitución de 1978 y de la dejación de responsabilidades de los sucesivos gobiernos constitucionales en beneficio de todo aquello, nacionalismos incluidos, que ha despojado al Estado de sus facultades y atributos, esenciales para velar por la solidaridad, la justicia y la libertad de los españoles”. Consecuencia de esa lenidad, en las últimas décadas ha tomado cuerpo un fortalecimiento social y político de las minorías nacionalistas que gobiernan en Cataluña y en el País Vasco, en paralelo con un desapego de los valores del Estado como factor de unidad nacional e igualdad social, olvidando las sabias palabras de Manuel Azaña según las cuales, “Votadas las autonomías, el organismo de gobierno de la región es una parte del Estado español, no es un organismo rival, ni defensivo ni agresivo, sino una parte integrante del Estado de la República Española. Y mientras esto no se comprenda así no entenderá nadie lo que es la autonomía”. A ese fortalecimiento han contribuido decisivamente unos Gobiernos centrales, tanto del PSOE como del PP que, por culpa de una Ley electoral torticera, han necesitado a CiU y a PNV para gobernar.

El nacionalismo como única expresión ideológica legítima
La dejación de competencias, especialmente grave en materia de Educación, ha contribuido, en efecto, a consolidar al nacionalismo como la única expresión ideológica legítima en ambos territorios, sacrificando en el altar nacionalista la pluralidad y la tolerancia propias de cualquier sistema democrático. El fenómeno es particularmente grave en Cataluña donde todos los partidos –y los medios de comunicación- son nacionalistas, con excepción del PPC, nacionalismo que ha dispuesto de generosos presupuestos para procurar el bienestar de sus ciudadanos. Su fracaso como gestor ha sido estrepitoso: en Cataluña no hay prosperidad y tampoco libertad, los dos ingredientes básicos que marcan el sentido de pertenencia –no las ensoñaciones de orden étnico o lingüístico- de los ciudadanos en una sociedad abierta. Hay, sí, corrupción a raudales y una pésima calidad de vida democrática, en medio de un paisaje agobiante y sin aire para todo aquel que no profese la fe identitaria. Como no podía ser de otra forma en tal ambiente opresivo, durante estos años se ha tejido en Cataluña una gigantesca tela de araña de intereses clientelares, fundamentalmente políticos y económicos, que hace muy difícil, si no imposible, cualquier tipo de negocio o actividad liberal al margen del patronazgo de CiU, lo que ha devenido en una corrupción galopante que todo el mundo conoce y que nadie denuncia dentro de la marca catalana.

Los Gobiernos centrales tienen buena parte de culpa en lo ocurrido, aunque nadie debe llamarse a engaño: la verdadera responsabilidad incumbe a los políticos nacionalistas
Particularmente nefasto fue el pirómano Zapatero(“Apoyaré la reforma del Estatuto que salga del Parlamento de Cataluña”),una iniciativa más que osada irresponsable, por cuanto nadie reclamaba su necesidad –apenas uno de cada tres votantes catalanes lo refrendó-, que hirió de muerte al orden constitucional y marcó el principio de una carrera que ha terminado con la quiebra financiera de Cataluña. Naturalmente que los Gobiernos centrales tienen buena parte de culpa en lo ocurrido, aunque nadie debe llamarse a engaño: la verdadera responsabilidad incumbe a los políticos nacionalistas que, además de haber traicionado el espíritu de la Transición, han sido capaces de embarcarse en el viaje a ninguna parte de la independencia, un señuelo destinado a esconder su condición de pésimos gestores y su afición al enriquecimiento espurio.

Dos de las cinco patas sobre las que se asentó el edificio Constitucional en 1978, el nacionalismo de derechas catalán y vasco –con la Corona, el PP y el PSOE-, han decidido ahora romper la baraja y reclamar la independencia. Lo hacen en uno de los momentos más críticos de España (Oh mia patria si bella e perduta!, que canta el coro de Va pensiero, en el Nabucco deVerdi), con el Estado exhausto y secuestrado por sus acreedores. Apostando a esa estrategia tan leninista del cuando peor mejor, el cogollo del poder convergente que rodea a Mas (“Nacionalismo es hambre de poder atemperada por el autoengaño” que dijo George Orwell), ha decidido que es ahora o nunca, porque el pulso de esta España enferma es tan débil que creen existe una alta probabilidad de que no sea capaz de reaccionar al reto.

Un atentado a la libertad y la prosperidad de los catalanes
Se trata de un desafío a España, naturalmente, pero sobre todo se trata de un atentado al derecho a la paz y la felicidad, una seria amenaza a la libertad y la prosperidad de millones de ciudadanos catalanes no alienados por la ensoñación nacionalista de una minoría en el poder. “Vosotros lo veis como un problema para España, sin daros cuenta de que quienes vamos a pagar el pato somos los catalanes que no estamos por el independentismo y que seguimos siendo mayoría. Al final, la guerra de Kosovo no fue jodida para los serbios, sino para los kosovares”, cuenta un periodista barcelonés. La declaración de guerra que el jueves supuso el discurso de investidura de Mas marca un punto de inflexión en la Historia reciente de España, un punto de no retorno, un antes y un después. Es también, por desgracia, la constatación del fracaso de esa tercera España que no pudo ser y que, tras la guerra civil y la dictadura, pareció emerger en 1978 del brazo de la monarquía parlamentaria.

A pesar de la profundidad de la crisis institucional y de valores, además de económica, que nos aqueja, a este país le sobra nervio y recursos para impedir tamaño desvarío
“Se trata, de largo, del peor escenario de los posibles”, asegura un empresario barcelonés, “aunque no creo que esa alianza pueda durar más de un año. Mas se ha suicidado, que es quizá lo único que podía hacer, porque España nunca les dejará llevar a cabo lo que pretenden…” Es la hora de España, en efecto. Porque, a pesar de la profundidad de la crisis institucional y de valores, además de económica, que nos aqueja, a este país le sobra nervio y recursos para impedir tamaño desvarío. Solo víctima de un grado de pusilanimidad inimaginable por parte del Estado y sus responsables políticos podría la tropa de Mas salirse con la suya. Al Gobierno Rajoy le asiste la legalidad y, por si fuera poco, la razón, pero afrontar este desafío requerirá un consenso lo más amplio posible con el PSOE de Alfredo Pérez Rubalcaba.

Nada será igual después de este envite: asistimos al auténtico final del régimen político iniciado tras la muerte de Franco. Al Gobierno del PP le toca administrar el colapso de la Transición, y abordar el inicio de una nueva era cargada de incógnitas. Vale una cita del discurso pronunciado en las Cortes porOrtega y Gasset el 13 de mayo de 1932, con motivo de la discusión del proyecto de Estatuto Catalán: “Los nacionalismos solo pueden deprimirse cuando se envuelven en un gran movimiento ascensional de todo un país, cuando se crea un gran Estado, en el que van bien las cosas, en el que ilusiona embarcarse porque la fortuna sopla en sus velas. Un Estado en decadencia fomenta los nacionalismos: un Estado en buena ventura los desnutre y los reabsorbe”. Esa es la tarea por delante: alumbrar el nacimiento de una nueva España democrática y solidaria, capaz de cicatrizar heridas y recuperar lazos de entendimiento con quienes tanto han trabajado por romperlos. Que así sea. Feliz Navidad a todos.

Faltan reformas
Primo González www.republica.com 24  Diciembre 2012

Una de las peticiones más frecuentes que los analistas económicos así como los dirigentes de la Unión Europea y de los organismos internacionales dirigen al Gobierno español es la de que refuercen el abanico de reformas de la economía para dotarla de mayor eficacia y competitividad y para reforzar la lucha contra el despilfarro y contra la generación de desigualdades. Son muchos los frentes en los que el Gobierno de Rajoy ha metido mano en este primer año de actividad gubernamental, cuyo balance dista mucho de ser positivo.

Pero, aún así, ni las reformas abordadas han contado con apoyos suficientemente amplios ni están abordadas algunas de las que resultan manifiestamente necesarias. Además, entre las que sí han sido contempladas, como la reforma de la legislación laboral, existen algunos motivos para pensar que le queda una segunda vuelta para perfeccionar los cambios realizados. La reforma financiera, después de muchos retoques y errores de cálculo, parece bastante encarrilada, aunque el sector financiero sigue sin resolver la gran necesidad que se echa en falta en nuestra economía, la de un flujo suficiente de financiación para garantizar la actividad productiva.

Entre las que no se han tocado todavía, y que requieren un tratamiento bastante urgente, está la de las pensiones, asunto que posiblemente cabría situar como la tarea más apremiante a la que tendrán que hacer frente tanto los representantes del Gobierno como los que forman parte del Pacto de Toledo, es decir, el amplio abanico de las fuerzas políticas capaz de dotar de mayoría parlamentaria a cualquier cambio que se adopte en este terreno. La sostenibilidad del sistema de pensiones es la cuestión central de esta necesaria reforma.

La crisis ha puesto de relieve que el sistema de pensiones, tal y como está diseñado, y al margen de que permita o no actualizar las prestaciones en función de la tasa de inflación, es sumamente endeble y vulnerable a los cambios de ciclo económico. En las condiciones actuales, no es posible garantizar al sistema el flujo de ingresos necesarios para sostener las prestaciones económicas. Se verá cuando se liquidez el presupuesto de ingresos y gastos del año 2012, pero se sentirá con bastante más fuerza cuando se vaya ejecutando el presupuesto del año 2013, en el que el desequilibrio entre las aportaciones vía cotizaciones y los gastos vía prestaciones económicas a favor de los jubilados pesará como una sola sobre las cuentas públicas. Posiblemente el mayor riesgo que corren los Presupuestos del Estado de cara al futuro es el descuadre de la Seguridad Social, que puede generar un déficit permanente del 2% del PIB anual en el curso de los próximos ejercicios.

La falta de coordinación de las instituciones estatales y periféricas ha sido uno de los defectos más visibles de cuantos han salido a relucir en medio de esta crisis económica, lo que hace inaplazable la necesidad de sentar las bases de una estructura más eficaz del sector público en su amplio sentido, evitando las duplicidades que se han prodigado en los diversos estamentos del país, motivo principal en la generación de un gasto público a todas luces excesivo.

Junto a la reforma de la Administración en su amplio sentido, el sistema fiscal español sale severamente tocado del actual momento crítico de la economía española y debería ser, por ello, uno de los asuntos que requiere una atención prioritaria. Y, sin agotar el capítulo de reformas necesarias, la búsqueda de un cierto blindaje para que España sea realmente un mercado único coherente con las disposiciones que rigen la actividad comercial en Europa es otra de las necesidades que se han puesto de relieve. El que cada Autonomía pueda legislar de espaldas a lo que prevalece como regulación estatal principal e incluso como legislación más común en la UE, es un defecto que la crisis ha puesto de relieve y que está provocando importantes diferencias entre zonas geográficas del país.

Izquierda 'indignada'
La Syriza andaluza
Pedro de Tena Libertad Digital  23  Diciembre 2012

El PSOE no avanza, el PP retrocede, UPyD va pero no y Ciudadanos no existe. Lo único que parece que avanza en Andalucía es la Syriza, que es como llaman los comunistas de toda la vida a su nueva estrategia para revolver la Transición y devolver al comunismo patrio lo que perdió entonces por el milagro de los marcos y los dólares con que el PSOE corrompió a algunos dirigentes, leáse Carrillo y un puñado más. Se trata de la Syriza griega, una coalición de izquierda radical con base en Grecia, que ha enamorado a Cayo Lara y a sus compañeros mártires. Pero lo más gracioso es que esta Syriza griega confesó haberse inspirado en la Izquierda Unida española, o eso creía el apóstol Lara. Uno de los motores de la literatura, recogido en todos los textos sobre la creación literaria, es preguntarse: "¿Qué pasaría si...?", y ahí lo continuamos con el contenido que nos satisfaga en cada momento. Por ejemplo, ¿qué pasaría si un día los habitantes de Sevilla se despertasen y vieran que se había secado el río Guadalquivir?

Bien, hagamos el ejercicio, ¿qué pasaría si un día los habitantes de Andalucía encontraran que el viejo PSOE había quedado reducido a la mínima expresión política y que la nueva Sirisa, que así es más fácil de decir en andaluz, obtenía una mayoría suficiente para gobernar? Muchos dirán que eso no es posible porque las locuras colectivas no se producen, que los locos son entes individuales e intransferibles a la colectividad. Otros pueden alegar que es una hipótesis sin fundamento teórico alguno porque el viejo comunismo no puede dar más de sí tras el hundimiento de la URSS y el descubrimiento de sus delitos contra la humanidad. Incluso puede haber quienes, haciendo uso de la mala voluntad característica de quienes nunca entendieron el mensaje de la buena voluntad, arguyan que tal caso es improducible por cuanto la degeneración del PSOE deriva en capitalismo latrocínico y vulgar antes que en una nueva edicion corregida y aumentada de El Capital aplicada a los descontentos de todos los países.

Entonces, ¿cabe o no cabe la posibilidad de que un día la más que decrépita Izquierda Unida, el invento de Anguita y Rejón, resurja de sus bajos porcentajes de apoyo para lograr mayorías aplastantes? Pues podría ser. Y podría ser por tres razones de peso:

Nadie en Andalucía –y muy pocos fuera de ella– ha dedicado tiempo y libros a desmontar el supuesto mérito histórico del PCE en la lucha antifranquista. El PCE siempre se ampara en su lucha por la democracia, cuando todo el que tiene uso de razón sobre el tema sabe que en la estrategia comunista la democracia es un medio para existir políticamente; una vez situados en ella, se trata de eliminar a todos los adversarios para convertirse en poder principal y único, reduciendo a la oposición vía paredones, vía psiquiátricos o vía Siberia.

Nadie en Andalucía hace esfuerzo de reflexión alguno sobre quiénes son los personajes de este supuesto milagro político que podría llegar a ser la Syriza andaluza. No hay estudios detallados sobre quién es el señor Diego Valderas, su coordinador general; sobre sus hombres y mujeres de apoyo; sobre lo que han hecho cuando han tenido una pizquita de poder en municipios o formado parte de gobiernos. De haber claridad en este tema, se preguntarían cómo es que ha podido ocurrir lo que ha ocurrido en la Comisión de Investigación de los ERE, por poner un ejemplo.

Nadie en Andalucía conoce cuál es la doctrina política de estos syrizos que pretenden unir a todos los cabreados de Andalucía, que son muchos y variados, para conducirlos al nuevo paraíso comunista, que nadie sabe cómo es. Si es el viejo, apaga y vámonos. Si es uno nuevo, combinado con un capitalismo amaestrado y controlado, o sin capitalismo alguno, pecado mortal histórico, esperemos que Valderas, en un primer libro documentado como el del Marx de la Biblioteca del Museo Británico, nos ilustre de sus bondades irresistibles.


Resumiendo. Cuando uno no tiene ni idea de lo que se habla, no conoce el pasado de quienes hablan y no tiene en cuenta las experiencias históricas incuestionables, es posible que tropiece dos y más veces en la misma piedra. Eso es condición sine qua non para que triunfe la Syriza en Andalucía. Y en España.

entrevista con motivo de la misa de la familia
Rouco afirma que «los padres tienen derecho» a que sus hijos sean educados en castellano
Laura daniele@laurasdaniele / madrid ABC 24  Diciembre 2012

A una semana de la Misa de la Familia, en la Plaza de Colón, el cardenal Rouco Varela recuerda que los gobiernos no pueden «negar derechos fundamentales a la familia»

El cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio María Rouco Varela, ha recibido a ABC en su casa unos días antes de la celebración de la Misa de las Familias Cristianas, que tendrá lugar en la Plaza de Colón el domingo 30 de diciembre. Por sexto año consecutivo el cardenal ha convocado esta Eucaristía convencido de que en la familia se juega el futuro de la sociedad.

Durante la entrevista, el presidente del Episcopado señaló que el anteproyecto de la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (Lomce), que ha presentado el Gobierno reconoce "el derecho de los padres a elegir la educación religiosa para su hijos de una forma que se acomoda a lo que establece la Constitución española en su artículo 27". "Se recupera así la actualidad de unos criterios legislativos que estuvieron vigentes desde 1978 a 1991", apuntó el cardenal, quien, sin embargo, puntualizó que el borrador "no contiene novedades" sobre el derecho de las familias a la elección de centros.

"Hay que hacer posible desde el punto de vista jurídico y económico la elección de centros. Es una exigencia de la Constitución y del derecho fundamental de las familias. Cuando se tiene una concepción del Estado y de la comunidad política no totalizante entonces se entiende el gran papel y el imprescindible derecho de los padres en la educación de los hijos", indicó.

Sobre la propuesta del ministro de Educación, José Ignacio Wert, de hacer cumplir en la Lomce la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y Supremo sobre la escolarización de los alumnos en castellano, Rouco Varela, recordó que "los padres tienen derecho a que los hijos se eduquen en la lengua que los padres determinen". "Es un derecho fundamental de la familia, que no puede ser suplido ni negado por la autoridad. El derecho de los padres es primario y primero y el derecho del Estado es subsidiario", remachó.

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Cataluña
Jugaron con fuego
Eduardo Goligorsky Libertad Digital  23 Diciembre 2012

Y se achicharraron. No me refiero a los dos firmantes del bautizado como Pacte per la Llibertat, ni a su séquito de validos, ni a la legión de parásitos que ambicionan succionar los fondos públicos desde las nuevas embajadas, la nueva Hacienda, el nuevo banco y las nuevas infraestructuras burocráticas que promete crear dicho pacto. Me refiero a quienes, sin ser parte del clan, allanaron el camino a los aprendices de brujo adulándolos, o riéndoles las gracias, o colaborando con ellos, o manteniéndose discretamente a la expectativa.

Son estos cómplices por activa o por pasiva quienes van a pagar el pato de los desafueros que perpetrarán los falsos profetas y sus seguidores durante los dos años que se han fijado como plazo para consolidar su poder. Un periodo demasiado largo para que la clase media, los empresarios y todos quienes dependen de su iniciativa y su trabajo puedan sobrevivir en un clima de creciente crispación, empobrecimiento, fuga de capitales y ruptura con el resto de España y de Europa. Sólo el 34% del censo electoral avaló este desquicie. La realidad apremiante hará que la parte no parasitaria de ese 34%, sumada al grueso de los ciudadanos productivos de Cataluña y España, nos pongamos de acuerdo para frenar tamaño despropósito.
Argumentos irrefutables

Nadie podrá alegar, en su descargo, que no hubo voces que denunciaron lo que se avecinaba. Nos acusaron de propalar el discurso del miedo. Nuestros argumentos eran irrefutables y hoy los confirma la realidad. Los sintetizó nada menos que Jordi Pujol (LV, 4/9/2011) al describir el estado de ánimo pesimista de un amigo suyo, al que intentaba consolar con falacias que hoy no se tienen en pie:

Le asusta más el hecho de que, según me dice, encuentra a más gente que antes que se declara independentista. Y le preocupan, sobre todo, las consecuencias que eso podría tener para su empresa, que si bien exporta, y cada vez más, sigue teniendo a España como su mercado principal. Teme (...) por la pérdida de todo o de buena parte del mercado español si Catalunya se convirtiera en país independiente.

Francesc-Marc Álvaro también enumeró, para rebatirlos con una dosis de ilusión, los miedos que corroían a las personas sensatas y realistas como ese amigo de Jordi Pujol (LV, 27/9):

Miedo al aislamiento internacional, miedo a la fractura social, miedo a la decadencia económica, miedo a la deslocalización empresarial, miedo a la exclusión cultural, miedo a repetir la tragedia balcánica, miedo al caos y al precipicio.

¿Acaso alguien que no tenga asegurado su futuro en el aparato político y mediático del pacto secesionista puede sentirse vacunado contra esos miedos? Artur Mas intentó exorcizarlos en el discurso que pronunció para convocar a las elecciones que lo convertirían en subordinado del atrabiliario Oriol Junqueras (LV, 2/10):

No se puede hacer callar la voz de un pueblo y de una nación a base de introducir el miedo, porque quien lo haga se está retratando en el ámbito interno e internacional.

Motivos para asustarse
Y llegó el 19-D, cuando Artur Mas y Oriol Junqueras firmaron el Pacte de la Llibertat. No olvidemos que Mas se había hecho fotografiar disfrazado de Sant Jordi porque éste era quien mejor reflejaba su personalidad (LV, suplemento "Vivir", 25/2/2001), y que Junqueras confesó a Lluís Amiguet que se hizo independentista a los ocho años y que a esa edad ya tenía muy claro que estaba contra la Constitución española (LV, 12/11). Un iluminado y un adulto cuyo proceso de maduración se ha detenido en una acuciante obsesión infantil. ¡Vaya si había y hay motivos para asustarse! Muchos de quienes nos acusaban de utilizar el miedo como arma electoral, y hasta algunos que planeaban medrar con el negocio de la soberanía, ya exhiben su pánico sin disimulo.

El mismo 19/12, José Antich, director del somatén mediático, firmó un destacado en el que decía:
Es cierto que la fuerza mayoritaria, Convergència i Unió, que tuvo un importante retroceso, llevaba en su programa la celebración de una consulta legal durante los próximos cuatro años, pero concretarla en el 2014 es añadir incertidumbre sobre una legislatura ya de por sí precaria, no infunde confianza en la capacidad de CiU para alejar a ERC de posiciones minoritarias y maximalistas y tampoco refuerza el liderazgo del president Mas en un momento tan delicado como el actual. Al contrario emerge Oriol Junqueras como quien más ha ganado con el acuerdo y no es extraño por ello que el escepticismo en sectores centrales de la sociedad sea alto.

El editorial de ese mismo día era igualmente explícito, aunque su inexperto redactor no habría superado las pruebas de PISA:
El pacto, que se dará a conocer solemnemente hoy, incluye una serie de medidas para hacer frente a la crisis económica sobre las que se han expresado últimamente razonables dudas en cuanto a su practicidad, su eficacia y, especialmente, sobre algunos efectos que pueden resultar nocivos para la economía catalana. Así lo expresaron las patronales Foment y Fepime y la Cambra de Comerç.

Y el 20/12 Jordi Barbeta escribía, allí mismo, al narrar la firma del pacto:
Más allá de la solemnidad protocolaria se palpaba en el ambiente una sensación de incertidumbre que proviene de la actitud escéptica respecto del acuerdo expresada por el establishment empresarial barcelonés, de la evidencia de que la situación financiera de la Generalitat es prácticamente de quiebra y de absoluta dependencia del Gobierno español.

A renglón seguido, el gurú Enric Juliana, que parece haber perdido el respeto a estos enredadores antaño todopoderosos, se burla:

El principal foco de tensión interior se traslada definitivamente del País Vasco a Catalunya y permite imaginar un año 2014 sin la isla de Ítaca, sin naves catalanas zarpando rumbo al Mediterráneo oriental, sin las ambigüedades del Pacte per la Llibertat y sin las sentimentalidades de un catalanismo que apenas ha ensanchado su base sociológica –esa es una de las lecciones importantes del 25 de noviembre–, pero sí ha aumentado unos grados su temperatura.

Trance catártico
La prueba de que los juegos con fuego han chamuscado, por lo menos, a algunos de los más intemperantes paladines del secesionismo la encontramos en las amargas reflexiones que nos trasmiten Francesc-Marc Álvaro y su cofrade Pilar Rahola, ambos en la misma página de La Vanguardia (20/12). Escribe Álvaro:

La prisa aparece como un factor irracional que –hay que decirlo claramente– contamina, distorsiona y pone en peligro una empresa que exige mucho trabajo silente y una cierta perspectiva. (...) Y, sobre todo, sería bueno tener en cuenta unas lúcidas palabras de Gaziel escritas en 1944: [traduzco del catalán, E. G.] "Cataluña, como Polonia, como Irlanda, como todas las naciones secularmente desdichadas, son pueblos en cuya historia las carencias, las catástrofes colectivas debidas a la intervención nefasta de los mismos nativos, superan los infortunios o catástrofes de tipo fatídico".

Y se pregunta, en un rapto de clarividencia, la panfletista Rahola:
¿Realmente han encontrado una solución los dos partidos del pacto? Pues que nos lo expliquen pronto, porque el sueño de Ítaca nos ilusiona, pero sería bueno saber si podremos sobrevivir a la travesía.

Vuelvo, para contrarrestar la chamusquina provocada por tantos juegos con fuego, al plano de la racionalidad. En La Vanguardia del 20/12, aparentemente sumida, tras el shock del pacto, en un trance catártico, Lluís Foix aporta un dato muy valioso:

El referéndum va en contra de la Constitución española. Pero también va en contra del Estatut de Catalunya vigente. Es una ruptura con la ley española y con la ley catalana. No hay mayoría suficiente de dos tercios para reformar el Estatut del 2006. Entiendo que estamos ante una ruptura con España. Pero también ante la ruptura de las normas democráticas catalanas votadas en referéndum.

Un torpedo contra la línea de flotación de la nave que iba a zarpar rumbo a Ítaca. Fin de la farsa.

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