AGLI Recortes de Prensa    Miércoles 26 Diciembre 2012

Claves para 2013: perspicacia, pasión y agallas
Antonio España El Confidencial  26  Diciembre 2012

Seguramente conocen ustedes la historia de El mago de Oz, publicada en 1900 por L. Frank Baum y llevada al cine en 1939. La trama versa sobre una niña de Kansas llamada Dorothy y su perro Totó que, tras ser arrastrados por un tornado a una tierra de fantasía poblada por los más extraños seres, ha de viajar por un camino pavimentado con baldosas amarillas hasta llegar a la Ciudad Esmeralda, donde podrá pedir ayuda al mago de Oz -que termina siendo un farsante- para regresar a su Kansas natal. Durante su marcha incorpora a tres compañeros de viaje que, sin duda, les resultarán familiares: el espantapájaros sin cerebro, el hombre de hojalata sin corazón y el león sin valor.

En su periplo corren toda suerte de dificultades para, al final, descubrir que la solución la tenían en su mano desde el principio. No necesitaban a un poderoso mago que les rescatara, pues en realidad los cuatro tenían al alcance de sus manos la solución a sus problemas. Pues bien, ahora que acaba de cumplirse un año de la toma de posesión del Gobierno de Mariano Rajoy -y que en pocos días será el primer aniversario de su primera subida de impuestos-, no puedo evitar trazar el paralelismo entre el peculiar grupo del cuento y el gabinete de Gobierno del Partido Popular. Con la diferencia de que estos últimos aún no saben, o no quieren saber, que tienen la solución a su alcance.

Les dejo a su imaginación la correspondencia entre los personajes y los miembros del Ejecutivo, y me limitaré a hacer referencia a ellos como un único bloque. Al fin y al cabo, el Gobierno en pleno ha demostrado (1) carecer del valor para reformar el Estado y reducir la carga que este supone sobre los ciudadanos, (2) faltarle la dosis de inteligencia necesaria para darse cuenta de que medidas como subir los impuestos agravan la recesión y (3) no poseer corazón para empezar los recortes por los privilegios y prebendas de la estructura política antes que por los ciudadanos de a pie. Y ello a pesar del amplio margen de maniobra que les concedía la mayoría absoluta y una legislatura completa.

Estoy de acuerdo en que hay que ser positivos, sí. Pero no mirando al pasado y celebrando los logros de otras personas que no llegamos a conocer y que realizaron sus éxitos en otros contextos históricos, sino enfrentando el futuro con lo mejor que tenemos, que es nuestro trabajo, nuestro ingenio y nuestros capacidad empresarialLo único que se salva de este primer año de legislatura de Mariano ya lo pensaré mañana Rajoy es la tibia reforma laboral, unos timidísimos ajustes del gasto ministerial y haber evitado un rescate total hasta la fecha, aunque esto último no sea tanto mérito suyo como de la promesa de intervención en los mercados de deuda de Mario Draghi -el hombre detrás de las cortinas del Mago de Oz-.

Eso y casi la única estadística económica que nos da alguna alegría últimamente, que es la balanza por cuenta corriente ya que, como decía Kike Vázquez el lunes, por primera vez desde el 98, hemos tenido superávit por cuenta corriente en todo un trimestre. Aunque tampoco esto es mérito del Gobierno, sino de que, por un lado, los españoles nos hemos ajustado el cinturón reduciendo las importaciones y, por otro, no hemos tenido más remedio que salir al exterior para generar fuera el negocio que aquí se come el Estado con sus impuestos.

Y no se crean que el Gobierno pone facilidades. Por poner un ejemplo que tengo cercano y que, aunque pueda parecerles anecdótico, es sintomático de la realidad burocrática española, solamente los trámites para legalizar un título universitario español que permita a una pyme operar en el extranjero suponen ya un calvario y un coste económico adicional a los propios de la internacionalización. Y no les digo nada si a esto añadimos los diferentes trámites fruto de las diferentes legislaciones autonómicas para cualquier salida al extranjero. Todo eso antes de pisar la terminal internacional de Barajas.

En todo caso, y dado que en fechas navideñas hay que ser positivos y transmitir un mensaje de esperanza, les diré que esta crisis tiene solución si somos capaces de dejar de ver al Estado y a los políticos como los salvapatrias que van a resolver nuestros problemas y comenzamos a verlos como lo que son, un obstáculo a superar. Con el esfuerzo de ciudadanos libres y responsables, y no de siervos al servicio del Estado, como le gustaría a François Hollande o Cristóbal taxman Montoro, saldremos adelante, aunque sea a base de esfuerzo. Esto, por cierto, es lo que venimos haciendo desde que se inició la crisis, como ya he comentado en otras ocasiones.

Miren, estos días se ha hecho famoso un anuncio publicitario de una conocida marca de embutidos que, les confieso, no me gusta nada. Es muy emotivo y de preciosa factura, sí, pero mezcla emociones con mensaje político, contiene pocas alusiones al esfuerzo y a la responsabilidad individual y plantea como éxitos manifiestos fracasos, como los siete premios Nobel de los más de 600 concedidos desde su creación en 1901, o como los aeropuertos y AVE vacíos, donde están enterrados en cemento y estatuas, producto de ínfulas megalómanas, el fruto del trabajo de muchos españoles.

Estoy de acuerdo en que hay que ser positivos, sí. Pero no mirando al pasado y celebrando los logros de otras personas que no llegamos a conocer y que realizaron sus éxitos en otros contextos históricos, sino encarando el futuro con lo mejor que tenemos, que es nuestro trabajo, nuestro ingenio y nuestra capacidad empresarial. Si de verdad cambiamos de mentalidad y abandonamos la maldición aquella tan española de "qué gran vasallo si tuviera buen señor", saldremos de este lugar llamado recesión sin recurrir a ningún mago de Oz.

Todo es cuestión de perspicacia, pasión por lo que se hace y agallas para ponerse en marcha. Y a diferencia de los personajes del cuento, cualquier persona tenemos de las tres. Hasta Rajoy y sus ministros si me apuran.

Y no quiero despedir este 2012 sin agradecerles la atención prestada y desearles de corazón que pasen unas Felices Fiestas en compañía de sus familias y seres queridos y que el 2013 les sea próspero.

Rajoy o el mágico triunfo de la nada
Marcello www.republica.com   26  Diciembre 2012

El diario El Mundo ha nombrado a Mariano Rajoy personaje del año en España y con razón porque sin ser nada de otro mundo es lo único que hay, una vez que todos, o todo, se han hundido a su alrededor. Lo que no sabemos bien es si todos se hunden por sus propios deméritos, o si por causa de la maldición de los Mayas que parece ser algo de lo que está impregnado el propio Rajoy a título de coraza indestructible pero que contagia y elimina a los que compiten con él o se le aproximan hasta dejarlos postrados y en la peor situación.

El Rey es sin duda otra víctima de los efluvios de Rajoy en este año “horribilis” 2012 que se acaba, y buena prueba de ello está en la errónea decisión de traducir su discurso al catalán, al vasco y al gallego, para hacerse el simpático ante los nacionalistas y enfadar a los españoles en general. Los que han visto en dicha “astucia” un desprecio al castellano y lo español. Este curso que se acaba no ha sido el mejor del monarca, ni en sus andanzas cinegéticas, ni sociales, familiares o incluso en las políticas, y tampoco en lo que afecta su quebradiza salud. Y puede que algo haya tenido que ver el mágico efecto Maya que emana de Rajoy.

Desde luego el que está hecho polvo por causa del presidente gallego y por sus propias andanzas es Rubalcaba, que no levanta cabeza desde su derrota electoral del 20-N de 2011, y al que Pere Navarro le acaba de romper el PSC, como los amigos de Odón Elorza el PSE, con lo que el PSOE se ha quedado sin Cataluña y sin el País Vasco. Lo que obligará a los socialistas concurrir en esas latitudes con sus propias siglas en próximas citas electorales si quieren seguir siendo un partido nacional y español. Pero para esas fechas lo normal sería que Rubalcaba ya no esté al frente de este partido.

Como puede que, para entonces, en el PP se haya apagado para siempre la estrella de Gallardón –mas bien un meteorito loco de los Mayas- como se apagaron hace poco Aguirre, Rato, Cascos y el mismísimo Aznar, que anda dando alaridos patrios por FAES y las tribunas de la extrema derecha, como si fuera el mismísimo don Pelayo en pos de la reconquista de la unidad nacional. Aznar está perdiendo la cabeza y no ha entendido dos cosas: en primer lugar, que Artur Mas está construyendo su propia tumba como un faraón y con la ayuda de Junqueras de ERC su maestro de obras; y además tampoco se ha percatado Aznar de la magia destructiva de Rajoy que fulmina a todo el que se le acerca con aviesas o simplemente dudosas intenciones o intenta controlar o contaminar su sacrosanta “independencia”.

Fíjense en el pobre Mario Monti, desde que empezó a reunirse con Rajoy ha comenzado a desvanecerse en la escena europea e italiana. Y ahora, el que era el ojito derecho de Ángela Merkel, no sabe donde está, ni donde estará cuando se acaben las próximas elecciones italianas a las que no se quiere presentar. A Monti lo ha fulminado Rajoy a base de reunirse con el y de ofrecer ambos ruedas de prensa conjuntas en las que el italiano ha aprendido a no decir nada de nada por mas que le pregunten, que es lo que hace con gran soltura el presidente español.

Basta ver la entrevista que le ha concedido Rajoy a El Mundo, mala de solemnidad en las preguntas –”¿de que color es el caballo blanco de Santiago”?- y en las respuesta –”depende”-, en la que nuestro presidente no da una sola noticia y además tiene el morro de decir que el Gobierno y el PSOE tienen que pactar sobre el problema catalán. Cuando todo el mundo sabe y Rubalcaba así lo cuenta sin parar que Rajoy se ha negado a hablar con el jefe de la Oposición sobre el caso catalán.

Lo de Rajoy es muy sencillo, ha llegado a la conclusión de que como está solo ante el peligro –porque no tiene alternativa ni adversarios de ningún tipo- todo será para él. Si salen bien sus reformas y ajustes y en 2013 mejora algo la situación, él solo habrá ganado la batalla de la crisis; y si sale mal también será él mismo el culpable, por lo que no quiere pactar ni con el diablo. Y en lo de Cataluña lo mismo, ni sufre ni padece, y cree que Mas ya es víctima de sus mágicos efluvios y se desmoronará. De hecho ya se dio un sonoro porrazo en las pasadas elecciones y ahora solo le falta el golpe de gracia final, que tarde o temprano le llegará.

Además, Rajoy nunca dice nada no solo porque no quiere sino también porque no se le ocurre nada ni tiene nada que decir. Él ha puesto el piloto automático para hacer lo que le ordenan desde Bruselas, y ahí nos las den todas en el ámbito económico y social. Y en la política les ha dado barra libre a sus ministros y que hagan lo que quieran, pero cuando antes, para que todas las quejas se quemen lo antes posible. Y él, don Mariano, a esperar, a ver los barcos venir y a ver los barcos marchar. Sin inmutarse y viendo con sorpresa y con desdén el camposanto donde yacen todos sus adversarios y los que están por caer. Y además duerme como un angelito y sin medicación, lo que hace sospechar que no sabe bien lo que está ocurriendo en España. Pero eso le da igual porque lo que si tiene es la certeza del “predestinado”, y sabe que todo lo que haya de ocurrir pasará, y que nada ni nadie lo puede evitar.

Los políticos han envilecido la Unión Europea y la conducen hacia el fracaso
Francisco Rubiales Periodista Digital  26  Diciembre 2012

El fraude de Europa es monumental. Lo que pudo haber sido el germen de un mundo integrado y mejor, sin nacionalismos excluyentes ni violencia institucional, y el punto de partida para un gobierno mundial justo y fiel a los derechos ciudadanos y a la democracia, se ha convertido en un proceso bastardo, envilecido por los políticos, desigual, sin derechos garantizados, sin justicia, sin ciudadanos y sin atisbo alguno de democracia real. España es el mejor ejemplo de la vileza y la traición al ciudadano en la Unión Europea del presente.

La Unión Europea es un proyecto que ha sido conducido hacia el fracaso por una clase política europea mediocre, escasamente democrática y muy distante de sus ciudadanos, acostumbrada a anteponer sus propios intereses partidistas al interés general. La Europa de los Pueblos ha dejado de existir y la Europa de los Estados ha ocupado todo el lugar, lo que significa que el pueblo ha sido desplazado y sometido por una clase política profesional afincada en los gobiernos, que se ha apoderado del Estado.

La Unión Europea nació para ser un antídoto contra la guerra y una garantía de paz, pero los fundadores sabían que no puede haber paz sin justicia y quisieron garantizarla apostando por la democracia y por el protagonismo del ciudadano. Pero los dirigentes actuales han abandonado aquel camino y han configurado la nueva Unión como un gran hotel de lujo para políticos y poderosos, con el pueblo condenado a pagar impuestos y a ser simple observador. Van Rompuy, Durao Barroso, la Comisión y hasta el Parlamento no son otra cosa que apéndices de ese poder estatal que se ha apoderado de Europa, eliminando del proceso de integración todo vestigio de democracia, justicia y ciudadanía. El poder está en manos de los políticos y de los mercados, sin participación ciudadana, sin un gramo de grandeza, nadando en la desigualdad y la injusticia, avanzando por rutas ajenas a la democracia real.

El panorama europeo está plagado de ejemplos que demuestran la ruina de la grandeza y la democracia en Europa, pero ninguno es tan elocuente como el caso de España, un país que no respeta ni una sola de las reglas de la democracia auténtica, sin separación de poderes, sin controles al poder de los partidos, sin ciudadanos y sin una ley igual para todos, con un poder desequilibrado que exilia al ciudadano de la política y convierte el Estado en un coto de políticos y de partidos. Europa entera conoce el drama de esa España traicionada y sojuzgada por su clase política y sabe también que Rajoy ha incumplido todas sus promesas electorales, lo que le convierte en dirigente ilegítimo, pero no hace nada por evitarlo y ni siquiera se atreve a presionar para que la corrupción y el abuso de poder sean erradicados de la vida española.

Saben también que Rajoy no pide el rescate, a pesar de que la economía española está en quiebra real, por miedo a que los hombres de negro realicen la única gran reforma que el país necesita para empezar su recuperación, que no es otra que el adelgazamiento drástico de un Estado hipertrofiado y tan saturado de políticos, enchufados, amigos y familiares del poder que no hay país del mundo, por muy rico que sea, que sea capaz de financiarlo. A pesar de que la realidad española es una injusticia sangrante, visible en todo el mundo, los políticos que hoy dirigen los destinos de Europa, mediocres, egoístas, ajenos a la democracia y muy inferiores en solvencia ética y democrática a los que fundaron la Unión hace poco más de medio siglo, no mueven un dedo para ayudar a una sociedad española sacrificada injustamente por su clase política con impuestos abusivos, servicios de baja calidad y pérdidas diarias de prosperidad, derechos y felicidad.

La pasividad de Europa ante el sangrante caso de España es la mejor prueba existente de que Europa es un proceso bastardo, que ha tomado la ruta de la traición a los ciudadanos para entregar todo el poder y la hegemonía a las clases políticas profesionales, aliadas secretamente con grupos de presión muy fuertes en las finanzas y los mercados.

La Europa de los pueblos ha sido suplantada por la Europa bastarda de los políticos, toda una tragedia. Lo que pudo haber sido un atractivo experimento de gobierno mundial justo y el principio de un proceso integrador irresistible, destinado a erradicar los nacionalismos violentos, está sirviendo para resucitar, precisamente, a esos nacionalismos del pasado, cargados de revancha, a los que cada día más ciudadanos europeos frustrados esperan para otorgarles su apoyo.

La voluntad de los fundadores de la Europa Unida ha sido tan traicionada como el mismo pueblo europeo, cuyo peso en las decisiones es prácticamente nulo. En la Europa de los Rompuy y Barroso, no hay mas poder que el de los estados, sobre todo de los fuertes, como Alemania, que imponen sus criterios a los demás, basados no en la razón, sino en el poder que les otorga ser mas ricos. Todo un ejemplo de bajeza miserable que no es otra cosa que el reflejo de una clase política europea que ha abandonado a la ciudadanía y traicionado los grandes principios y valores para atrincherarse en el poder, en las subvenciones, en la vida de lujo y en la violación continua de la democracia.

Voto en Blanco

Por qué fracasa Europa
El síndrome Depardieu o la estupidez
Mauricio Rojas Libertad Digital  26  Diciembre 2012

Europa está dando al mundo una lección insuperable de estupidez: está persiguiendo a sus talentos, combatiendo a quienes tienen éxito, condenando a los que sobresalen y se enriquecen con su creatividad y esfuerzo. Gérard Depardieu ha puesto rostro a esta estupidez, pero este síndrome autodestructivo viene ya de lejos. Es por eso que estamos donde estamos, porque nos lo hemos buscado, no porque otros nos lo hayan impuesto.

Para entender lo ocurrido recientemente en Europa Occidental hay que recorrer unas cuantas décadas. Tal vez el lector recuerde que ya a fines de los años 70 se acuñó el concepto de euroesclerosis, que apuntaba a las dificultades de los países europeos más avanzados para adaptarse a un nuevo entorno global en rápida transformación. Europa reaccionaba lenta y defensivamente ante los cambios, tratando de defender lo que ya tenía más que de buscar lo que podía llegar a tener. Sus grupos de poder –entre los cuales los sindicatos, así como las asociaciones profesionales y empresariales, desempeñan un papel destacado– optaron por la protección de sus intereses y sus así llamados derechos, incluso al precio de unas altas tasas permanentes de desempleo y un crecimiento comparativamente lento.

Esta actitud se plasmó en una extensa maraña regulatoria y en el desarrollo acelerado de grandes Estados intervencionistas, cuya función fundamental era garantizar el statu quo y una serie de derechos que la población europea supuestamente ya había adquirido de una vez y para siempre. El denominado Estado de Bienestar creció desmesuradamente desde la década del 70, hasta transformarse en el corazón de lo que se conoció como Modelo Social Europeo.

El gran Estado se distinguió por los altísimos impuestos que imponía a fin de ampliar su poder sobre la sociedad y garantizar derechos y privilegios. De hecho, la carga tributaria en la UE-15 subió de un promedio de 25,8% del PIB en 1965 a un 39,2% en 1990. En 1965, el peso total de los impuestos iba de un modesto 14,7% del PIB en España a un máximo de 35% en Suecia, país líder en lo que respecta a la expansión del Estado benefactor. En 1990, el peso de la tributación se había más que doblado en España, alcanzando el 33,2%, mientras que en Suecia llegaba al 53,6%. En resumidas cuentas: el Estado había pasado a ser el eje de los procesos económicos y sociales de Europa Occidental.

Todo ello llevó a una serie de problemas, como la pérdida de incentivos para trabajar o invertir en educación que se genera cuando los impuestos castigan fuertemente y de manera progresiva los réditos del trabajo. Pero aun más decisivo en el largo plazo es que las regulaciones defensivas, en particular las relativas al mercado laboral, así como los altos impuestos dificultaban y penalizaban severamente el esfuerzo emprendedor de la población europea, su voluntad de crear cosas nuevas, particularmente en el terreno de la economía del conocimiento y la información.

Así, la política económica europea se orientó más a defender y distribuir la ya creada que a fomentar la creación de nueva riqueza. Se hizo por ello conservadora y plasmó una fuerte aversión al riego. Esta forma de actuar terminó transformándose en una verdadera cultura de seguridad ante todo y de derechos adquiridos, derechos universales sin relación directa con el deber o el esfuerzo, lo que hace que se pierda el vínculo entre lo que se hace y lo que se logra, entre la responsabilidad individual y lo que se puede obtener de la vida. Todas esas relaciones fundamentales, y los valores sobre los que se fundan, se fueron perdiendo en Europa.

Las nuevas generaciones crecieron dentro de la cultura de los derechos y fueron a una escuela que les enseñó que la vida era un juego y que no tenían que preocuparse mucho por el futuro, porque existía alguien, el Estado del Bienestar, que se responsabilizaba de su prosperidad. Estos son los indignados, esos niñatos destetados que hoy vemos en las plazas de Europa Occidental, pidiendo derechos que ya nadie puede darles. Son las grandes víctimas de las promesas vanas del Estado del Bienestar y su desilusión es manifiesta, así como también lo es su creciente frustración. Nacieron bajo el síndrome del almuerzo gratis y el progreso asegurado (por otros), y su embotamiento mental les impide comprender cosas tan evidentes como que todo derecho tiene un costo, y que ese costo se llama deber, esfuerzo duro y cotidiano, responsabilidad personal y voluntad innovadora.

Para ilustrar concretamente lo que este desarrollo europeo ha significado en pérdida de capacidad generadora de riqueza bastan dos cifras: 26 son las empresas que se han creado en California desde el año 1975 y que están hoy dentro de las 500 mayores del mundo. Europa, con sus más de 300 millones de habitantes, sólo puede aportar una compañía a la misma lista. He aquí el resultado condensado de unas estructuras y una cultura que no premian el esfuerzo, el emprendimiento, que no aplauden el enriquecimiento legítimo y hacen de la defensa del statu quo y la redistribución igualitarista su principal afán.

Hay muchos ejemplos similares, como el medio millón de científicos, técnicos y emprendedores europeos de primera línea que han buscado en los Estados Unidos el lugar donde realizar sus sueños. Un reciente artículo de The Economist se hace referencia a los 50.000 alemanes que residen en Silicon Valley, así como a las 500 nuevas iniciativas empresariales llevadas a cabo por franceses en la bahía de San Francisco. Este exilio empresarial y creativo de muchos de sus mejores talentos no solo le cuesta a Europa una pérdida significativa de prosperidad sino que en gran medida explica su cada vez mayor distanciamiento del liderazgo mundial. Este es el precio que Europa se impone por seguir con su estúpida creencia de que puede mantener su bienestar castigando al trabajo, la creatividad, el emprendimiento y el éxito. El caso de Gérard Depardieu no es sino el último testimonio de esta lamentable estupidez.

Mauricio Rojas, exmiembro del Parlamento sueco y profesor adjunto de Historia Económica de la Universidad de Lund (Suecia).

Mayúsculas y minúsculas
Ignacio del Río www.republica.com  26  Diciembre 2012

La historia política catalana desde el 11 de septiembre de 2012 está escrita con renglones torcidos por Artur Mas y su formación política, CiU, una federación al modo de la histórica UCD, con liberales, democristianos y socialdemócratas. Mas ha subido a su coche a Junqueras y como Thelma y Louise, eso sí, sin el atractivo de Genna Davis y Susan Sarandon, han pisado a fondo el acelerador, enfilado al barranco y, dejando atrás una polvareda, vuelan en el vacío, mientras el viento agita la senyera que han anudado a su cuello y en la radio se escucha Els segadors.

Quienes han sentido respeto por el President, por su tono moderado y reflexivo de otros tiempos, no dejan de sorprenderse por las vulgaridades que dice desde que empezó contando que Cataluña y España sentían “fatiga”, hasta el juego de los barcos que revela sus escasos conocimientos de la navegación, pues según las leyes del mar, cuando un barco por tu proa has avistado con riesgo de colisión, ambas embarcaciones deben caer a estribor que es la derecha, para evitar el abordaje.

¿Realmente Cataluña quiere subirse a un barco con el capitán Mas y el segundo Junqueras, en la sala de maquinas, marcando rumbo y derrota? ¿Alguien les ha explicado a los catalanes como se hace todo esto, cuál es la ruta, los riesgos y las tempestades? Y el puerto final. ¿Creen realmente los catalanes que Bruselas va a abrir sus muelles y enviar al práctico para permitir la arribada a la Europa que se construye desde el poder político de los Estados?¿Tan necios son ambos, Mas y Junqueras para ignorar la historia de la construcción de Europa desde que fue raptada por el minotauro de las dos guerras mundiales?

La política española, en los últimos años, no tiene un problema de mayúsculas y minúsculas, sino de verdades y mentiras, de velos y transparencias que esconden la realidad o la difuminan.

Los partidos políticos miran por el caleidoscopio y creen que la sociedad vive flotando en las lucecitas de colores que se mueven con el juego de la muñeca, mientras, de vez en cuando, algún periodista o algún investigador, valientes, nos cuenta que se mueven cuentas por paraísos fiscales, influencias por los despachos y parientes que heredan cargos, como en los antiguo oficios enajenados. Y lo siguen relatando si sobreviven al ruido y a las presiones de quienes intentan ocultar la verdad, en cumplimiento del pacto tácito del arreglo interno de cuentas, para que ningún don nadie pueda levantar toda la alfombra.

La solución al problema catalán está en la propia Cataluña, en la voluntad y el sentido regeneracionista de sus ciudadanos. En su decisisión de que no les engañen ahora más, con minúscula, con el impuesto de la Coca-cola, el de los residuos nucleares, el de los depósitos bancarios y el de los hipermercados. En su capacidad para defender su libertad, la de los ciudadanos y no dejarse engañar por quienes, al amparo del “espíritu del pueblo” les han llevado a una deuda de más de 44.000 millones de euros, superior al 20 por ciento de su PIB.

Acuerdos, respeto mutuo, lealtad, ética personal y social, confianza, palabras que ha utilizado el Rey en su discurso de Nochebuena, a un país descreído, sin memoria de su historia, de su reciente pasado, en el que la sociedad civil y los intelectuales están silentes. ¿Habrá mil empresarios, profesionales, periodistas, profesores, sindicalistas que sean capaces de alumbrar un manifiesto por estos valores? ¿Que lo hagan llegar los ciudadanos que han dado la espalda a las instituciones y a los políticos, porque no hablan su mismo lenguaje, no comparten sus anhelos y preocupaciones y , sobre todo ,no les creen ya que no dicen la verdad.?

En Italia, durante algún tiempo se acuño la frase entre los votantes de la Democracia Cristiana que acudían a votar con la nariz tapada. Después de un tiempo el sistema se desmoronó y llegó Berlusconi que hizo de la política italiana un plató de televisión y tuvo que ser rescatada por la UE que designó a Monti, con el objetivo de volver a la realidad.

Cataluña está por su historia, su relevancia en España y en Europa muy por encima de las políticas de renglones torcidos y faltas de ortografía que se están escribiendo en este final del año 2012. Mas y Junqueras, en el barco sin rumbo en el que navegan, con quien tienen que chocar es con el pueblo catalán para evitar que lleven a más pasajeros en la absurda carrera hacia el precipicio.

Mensaje de Nochebuena
El nacionalismo publicita el discurso del Rey
Cristina Losada Libertad Digital  26  Diciembre 2012

Si los nacionalistas se empeñan, conseguirán que el discurso del Rey en Nochebuena concite un interés extraordinario y no el que suele concederse a un ritual que, de tan repetido, que es lo suyo, hace de sonido de fondo mientras se trajina en la cocina y se pone la mesa. Para el nacionalismo, la aparición anual del monarca es una ocasión, y esta gente vive de las ocasiones, de manifestar su irreductible rechazo a España. Este año nos recordó que había que poner la tele a eso de las nueve una carta que el peneuvista Egibar envió a la dirección general de la EiTB conminándola a no emitir el discurso. Mientras gobernó la autonomía el PNV, que fue prácticamente siempre, la televisión vasca nunca conectó con la Zarzuela, por si acaso. Eso cambió en los años de Patxi López. Ahora, los jeltzales, de nuevo arriba, no podían dejar que la retransmisión pasara sin decir ellos ni mu. Entiéndase: cómo iban a permitir que aprovecharan la ocasión, en solitario, los testaferros de ETA que les disputan la hegemonía.

La carta del peneuvista Egibar por fuerza tenía que introducir algún argumento, y así ha resultado ser ella misma un argumento que confirma los problemas que tiene el nacionalismo con la democracia. Decía la misiva que emitir el mensaje del Rey no respeta el valor de la democracia porque la monarquía tiene un "significado negativo" para la mayoría social y política vasca. Cuando el nacionalismo habla de democracia, habla en realidad de plebiscitos, nunca de ese sistema complejo, de equilibrios, contrapesos y garantías, que es la democracia liberal. El nacionalismo no está cómodo con el pluralismo y los derechos individuales. Tampoco lo está con la ley que considera ajena, como la Constitución aprobada por todos los españoles, su monarquía incluida. Sin embargo, está encantado con las disposiciones constitucionales que le convienen, como la que reconoce los "Derechos Históricos" y permite el Concierto. El nacionalismo vasco no quiere al Jefe del Estado, pero quiere el pufo fiscal. Esa parte de la Constitución no la repudia ni en broma.

El discurso real en Nochebuena suscita reacciones políticas como si se tratara de un mensaje definitorio y decisivo en ese campo, cuando no puede serlo. Igual debería imitarse al detalle el neutro y familiar formato que vienen aplicando los británicos, que instituyeron la tradición del mensaje de Navidad, hoy seguida por todas las casas reales de las democracias europeas. En una monarquía constitucional o parlamentaria, el monarca ha de estar fuera de la batalla política por definición.

Los vínculos de los Pujol con ‘El País’
J.J.E www.gaceta.es  26  Diciembre 2012

El fondo al que representaba Oleguer Pujol compró a través de una de sus promotoras tres inmuebles para Prisa.

El diario El País ha sorprendido a propios y extraños con un vehemente ataque a los policías que están investigando la corrupción en Cataluña y, más específicamente, en Convergència i Unió. El ataque de El País sugiere, de manera insidiosa, que detrás de estas investigaciones no habría tanto una voluntad de perseguir el delito como una oscura maniobra política contra el clan Pujol.

Sin duda es posible intuir una maniobra política detrás de las acusaciones judiciales contra los Pujol y la órbita económico-política de Convergència, pero ello, en todo caso, no debería obstar para que las actividades de la oligarquía nacionalista catalana tengan que responder ante la Justicia. ¿Qué le molesta al diario El País en todo esto? La respuesta está probablemente en la singular situación inmobiliaria del propio periódico, situación a la que no es ajeno un miembro del clan Pujol Ferrusola.

En efecto, Oleguer Pujol Ferrusola, el séptimo hijo del Honorable, ha representado durante años los intereses del fondo de inversiones Drago. La trayectoria de Oleguer en la gran finanza no es un secreto para nadie. La propia web de Drago Capital indicaba que el menor de los Pujol acumula larga experiencia como “gestor para inversores institucionales internacionales y grandes patrimonios privados nacionales”.

Este fondo, Drago controla diversas promotoras inmobiliarias. Y una de esas promotoras, Longshore SL, compró en 2008 al menos tres inmuebles al grupo Prisa, editora de El País. Concretamente, Longshore adquirió la sede social del grupo en la Gran Vía de Madrid, la vieja redacción del periódico en la calle Miguel Yuste y las dependencias de Radio Barcelona en la calle Casp de la Ciudad Condal. El conjunto de la operación ascendió a 300 millones de euros. Y el grupo Prisa se beneficiaba de condiciones ventajosísimas, porque pudo mantenerse en estos inmuebles en régimen de alquiler. Esta operación se anunció públicamente en julio de 2008. Poco después Oleguer Pujol era nombrado presidente de Longshore. Es decir, que El País le debe una… por lo menos.

Uno de los últimos proyectos de Oleguer Pujol es la construcción en Panamá de un faraónico rascacielos de 48 plantas con hotel de lujo y oficinas: The Quartz Tower. Detrás de este proyecto está la Sociedad Desarrolladora Color (SDColor BH), con sede en Bahamas. Oleguer Pujol posee directamente un 4% de esta sociedad y controla otro 4% a través de la mercantil Baraka Trust, propiedad de un socio suyo.

Al denunciar la supuesta conspiración policial, El País pretende neutralizar los letales efectos que para la oligarquía nacionalista catalana están teniendo las revelaciones policiales y judiciales de las últimas semanas. Al final, se trata de mostrar toda esta información como un conjunto de rumores destinado a cumplir una función exclusivamente política: embarrar el proceso secesionista catalán. ¿Hay realmente una mano política detrás de todo esto?

Interés de La Moncloa
LA GACETA ha podido saber de fuentes dignas de todo crédito que, en efecto, en La Moncloa están muy interesados en que las informaciones sobre la corrupción nacionalista circulen. Pero no se trata de “dossieres” artificiales montados para la ocasión, sino de informes y pesquisas oficiales que –y esto es lo grave– hasta la fecha había dormido el sueño de los justos por la inacción de los tribunales. Puede considerarse “irregular” que la Presidencia del Gobierno haya instituido una “célula” para seguir este asunto, pero más irregular es todavía que durante años nadie haya podido investigar y juzgar todos estos escándalos. Ahora las declaraciones de ciertos testigos protegidos pueden dar un vuelco a la situación, y esto es lo que El País, los Pujol y la oligarquía nacionalista intentan impedir a toda costa.

Los testigos que han declarado son dos y sus nombres son bien conocidos: el financiero Javier de la Rosa y la señorita María Victoria López. De los testimonios de ambos, recibidos en la Audiencia Nacional, se deduce sin género de duda que nos hallamos ante una red delictiva de tráfico de influencias, comisiones ilegales y evasión fiscal. La descripción de la señorita López sobre los viajes a Andorra de Jordi Pujol junior, armado con bolsas de basura con billetes de 500 euros con destino a la Banca Mora, retratan con suficiente elocuencia el grosor del asunto.

La investigaciónEn tal tesitura, el juez Ruz ha pedido a la Fiscalía permiso para investigar todos estos extremos, vinculados al caso Palau que se sigue en el juzgado del magistrado Pijuan en Barcelona. Oriol Pujol se ha apresurado a pedir amparo a la propia Fiscalía, presuponiendo –lo cual es muy grave– que un juez de Barcelona va a resultarle más benigno que uno de la Audiencia Nacional. La Fiscalía ha denegado tal amparo y ahora todo está en el campo del fiscal general, que debe decidir si autoriza a Ruz para hacerse cargo de la investigación.

PD entrevista a uno de los autores de 'El libro del español correcto'
Florentino Paredes: "Los niños hoy leen más que nunca"
"El español no se está degradando tanto como dicen"
Periodista Digital1  26  Diciembre 2012

No hay un buen español o un mal español, si no hablantes que cuidan el lenguaje y otros que lo descuidan

El Instituto Cervantes y la editorial Espasa acaban de publicar El libro del español correcto. Claves para escribir y hablar bien en español, un volumen que enseña a emplear con rigor y eficacia el español. El objetivo final de esta publicación de 568 páginas es ayudar al lector a manejarse bien con un idioma que comparten casi 500 millones de personas en todo el mundo.

El libro del español correcto aporta todo tipo de claves para mejorar la comunicación tanto oral como escrita. Para su coordinador, Florentino Paredes, reúne cinco características: es una obra útil y fácil de consultar, clara, amena, rigurosa y actual.

Incluye múltiples ejemplos que facilitan la comprensión al lector menos especializado, sin alejarse un ápice de la norma académica dictada por la Real Academia de Española.

Además, ayuda a resolver las dudas más comunes sobre el uso culto del idioma, es un compendio actualizado de las pautas ortográficas más aconsejables y recoge recomendaciones prácticas para elaborar textos bien estructurados.

TITULARES
"Lo que hemos pretendido es ofrecer a los lectores una herramienta fácil de manejar, útil, que se leyese con facilidad, que fuera abierta a todos los que quieran acercarse a ella y les resuelva los problemas de comunicación".

"El español no se está degradando tanto como dicen, el problema es que los defectos lucen más que lo que está bien hecho".
"En un mundo en el que estamos comunicándonos tanto y tan a menudo, no puede ser que las cosas funcionen tan mal porque si no no nos comunicaríamos bien"

"En algunos medios, el chat o los sms han creado una forma peculiar de expresión que está muy bien dentro de ese modo de comunicarse pero si se saca de ese contexto se distorsiona, ese es el error"
"Si tuviera que escribir un mensaje lo enviaría con abreviaturas porque dentro de ese contexto está bien"

"Uno no habla bien por usar siempre un lenguaje exquisito o selecto, ni cuando solamente sabe utilizar el lenguaje vulgar. Uno habla bien cuando sabe adaptar su lenguaje a las circunstancias".
"Ha habido una dejadez por parte de la escuela de enseñar lo básico. Se ha intentado enseñar lo nuevo pero se ha descuidado lo básico que es manejar una lengua correcta, con una buena expresión".

"Tan importante como lo que decimos es cómo lo decimos y la postura que adoptamos para decirlo".
"Los buenos lectores son buenos escritores y mejor hablados".

"Los medios de comunicación en general cuidan bastante bien el lenguaje. No es tan constante la equivocación".
"Los medios escritos españoles se equivocan menos que los de otros países".

"No hay un buen español o un mal español, si no hablantes que cuidan el lenguaje y otros que lo descuidan".

Entrevista de Luis Balcarce

'EL LIBRO DEL ESPAÑOL CORRECTO, FLORENITNO PAREDES (COORDINADOR), ESPASA, 2012

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Mensaje de Nochebuena
Los silencios del Rey
José García Domínguez Libertad Digital  26  Diciembre 2012

Tras la alocución navideña del Rey, hay quien pudiera pensar que el PSC ya no anda tan solo en su exquisita equidistancia entre la Constitución y sus apóstatas. Y es que, más allá de alguna alusión críptica al problema catalán, la Corona ha dado en seguir a pies juntillas la doctrina acuñada por Pere Navarro. Un proceder, el de los socialistas locales, que se remonta a las enseñanzas de Poncio Pilatos. Por algo decía Juan de Mairena que siempre resulta mucho más fácil estar au dessus de la mêlée que a la altura de las circunstancias. Sin embargo, hay silencios que pueden devenir atronadores, y el del Rey a propósito de la insurrección latente de la Generalitat comienza a serlo.

No debiera olvidar el monarca lo que en su día escribió Julián Marías, aquel viejo liberal republicano, en relación a la naturaleza y obligaciones de la institución que encarna. El soberano, sostenía Marías, no es solo el jefe del Estado, tal como reza la Carta Magna, sino, y sobre todo, la cabeza de la Nación. Como Jefe del Estado, a don Juan Carlos le asiste una función simbólica y arbitral, pero como cabeza de la Nación no únicamente está sujeto a la Constitución sino que su cometido primero consiste en velar por ella. A fin de cuentas, es la Constitución y solo la Constitución quien lo afirma en el trono.

El PSC puede declararse ajeno e indiferente al destino de la legalidad sobre la que se asienta nuestro Estado de Derecho; al Rey de España, en cambio, no le está dado permitirse semejantes lujos. En tanto que jefe del Estado acaso podría templar gaitas; como cabeza de la Nación única e indivisible de la que habla el artículo segundo de la C. E., no. Convendría, y con urgencia, que alguien se lo recordase. En otro orden de contrariedades, del discurso regio parece desprenderse alguna conciencia sobre la desafección creciente hacia los poderes públicos. Rasgo de lucidez al que quizás no sea ajeno el aviso de las últimas encuestas del CIS, ésas en las que la Monarquía recibe el suspenso popular por vez primera. Circunstancia que iguala a la Casa Real con partidos y políticos en el repudio de la población. Razón de más, en fin, para aprender de Marías.

España / El desafío independentista
La «batasunización» de Artur Mas
Tapa el retrato del Rey y desprecia su discurso al decir que no lo ha visto. El presidente de la Generalitat adopta en su investidura los mismos desplantes que emplea la izquierda abertzale para menospreciar al Monarca
C. S. Macías/ M. Pardeiro. MADRID/BARCELONA. La Razón  26  Diciembre 2012

Desde que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, puso rumbo al Estado propio, el líder de CiU ha medido al milímetro la escenografía de sus actos y ha comenzado a «batasunizarse». Sigue la estela marcada por la izquierda abertzale en el País Vasco, y ha adoptado los mismos desplantes que emplean los más radicales para desairar a la Corona. Ya en septiembre, Mas evitó hacerse una fotografía protocolaria al lado del Monarca y ayer, mostró de nuevo su desprecio al asegurar que no había escuchado el discurso institucional del Rey. El presidente de la Generalitat se escudó en que no lo pudo seguir en directo porque tenía «un trabajo prioritario»: pensar durante toda la tarde del lunes en la composición de su nuevo Gobierno. Aunque también lo podía haber visto en internet... Pero prefirió no hacerlo.

Mas fue especialmente cuidadoso a la hora de comparecer el lunes en su toma de posesión como president. Dio un paso más para alejarse de los símbolos españoles y, como por arte de magia, el retrato del Rey que preside el Salón Sant Jordi del Palau de la Generalitat –donde se celebró el solemne acto– despareció. Los servicios de protocolo colocaron una extensa cortina negra para tapar una buena parte de la pared donde está colgada la pintura de Don Juan Carlos, pero quisieron restar polémica y aseguraron que ya se había hecho esta misma práctica en otras ocasiones. Ayer Mas lanzaba balones fuera y aseguraba que «no había ninguna intención» de tapar el cuadro atribuyendo la responsabilidad a la organización, y a los responsables de protocolo de la Generalitat encargados de tapar la pared que el propio presidente tenía detrás. «No hay que buscar ningún tipo de lectura; se pretendía hacer un acto sobrio, austero y digno».

En su discurso, Mas, al igual que exige la izquierda abertzale en el País Vasco, se impuso como misión un cambio en el rumbo de la historia de Cataluña, aunque reconoció que no se puede hacer de golpe. Repitió la misma fórmula que hace dos años, prometiendo, pero en aquella ocasión lo hacía con el retrato de Don Juan Carlos detrás de él, y a su derecha se encontraba Manuel Chaves, ministro de Administraciones Públicas. Esta vez, para reafirmar su desprecio a todo lo que represente algún símbolo español, el retrato estaba cubierto y el ministro Cristóbal Montoro fue ubicado entre el público, además de ser recibido con abucheos.

Durante su discurso, también mostró su aproximación a los matices que emplea la izquierda radical. Tras la pregunta de la presidenta del Parlament: «¿Prometéis por vuestra conciencia y por vuestro honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo de president de la Generalitat con fidelidad al Rey, a la Constitución, al Estatut de Autonomía y a las instituciones nacionales de Cataluña?», Mas respondió: «Sí, lo prometo con plena fidelidad al pueblo catalán», reafirmando así que para él no hay norma constitucional ni más autoridad que la del pueblo catalán, al igual que hacen los batasunos, que tampoco los reconocen. Además fue muy cuidadoso a la hora de escoger las banderas que presidieron su toma de posesión: la catalana y la europea, cuando años anteriores utilizaba solamente la senyera.

Adicto a las metáforas marineras, Artur Mas recurrió a ellas en su toma de posesión para describir cómo se imagina el mandato a bordo de la embarcación de la Generalitat teniendo en cuenta que Mariano Rajoy está al timón del Gobierno. «Son dos barcos que, con el rumbo que llevan van a la colisión. Es un riesgo. Hay que intentar que quien los comanda evite la colisión porque no es buena para nadie», advirtió Mas. El líder nacionalista, esclavo de un pacto con ERC que le compromete a convocar una consulta de autodeterminación antes de que acabe 2014, se propone seguir su hoja de ruta hacia el Estado propio y reclama al Gobierno que no torpedee su recorrido porque hacerlo, dijo, sería «poner rejas a lo que es expresión de la voluntad de un pueblo». «Cataluña tiene una historia milenaria, no nace de la Constitución ni de una derivada estatutaria», sostuvo Mas, empeñado en desbordar durante esta legislatura ambos marcos legales para que los catalanes «puedan decidir su futuro».

Para hacerlo, el presidente de la Generalitat va a contar con el apoyo de ERC o al menos por el momento. Su decisiva influencia en la Generalitat provoca muchos recelos entre los grandes empresarios catalanes y también en los partidos estatales, que no desean una legislatura trabada constantemente por los desafíos soberanistas.



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