AGLI Recortes de Prensa    Domingo 30 Diciembre 2012

Rajoy, deje ya de engañarnos
Juan Laborda www.vozpopuli.com 30  Diciembre 2012

Señor Rajoy, usted cada día se supera. Mire que había fechas para presentar el triste balance de su año al frente del Gobierno y no se le ocurre otra cosa que hacerlo el día de los Santos Inocentes. Me imagino que ese era su objetivo, que no le tomáramos en serio. Pero no estamos para risas, sus decisiones generan miseria, pobreza, ruindad. Y qué decir de sus justificaciones y argumentaciones, muy acorde con el contenido de su discurso, vacío.

La verborrea, la improvisación y, sobre todo, la ignorancia supina sobre los males económicos que afligen a nuestro país, son las señas de identidad de su ejecutivo. Y ya ni hablemos de principios, donde dije digo, digo Diego, y no se preocupen, si no les gustan tengo otros. Nos trata como necios, nos miente, cuando la inmensa mayoría de la ciudadanía sabe perfectamente lo que está pasando.

A ustedes no les preocupa el bienestar de sus conciudadanos porque si fuera así no harían lo que están haciendo. Con sus medidas económicas protegen a unas élites extractivas económicas y financieras insolventes, se arrodillan ante nuestros acreedores, se pliegan por ideología a toda una batería de recortes y políticas económicas impuestas desde la troika. Nos están empobreciendo a una velocidad récord. Quiero pensar que no se enteran de las consecuencias de sus actos, porque en caso contrario serían miserables.

Analizando los datos, no las palabras
Casi doce meses después de la investidura de Rajoy, todos los indicadores económicos, financieros y sociales han acelerado su deterioro. El crecimiento interanual se sitúa en -1,6% frente al 0,0% de finales del año 2011; el empleo desciende a un ritmo interanual del 4,6% en comparación con caídas del 2,9% a finales del año pasado; la remuneración de los asalariados disminuye respecto al año anterior a tasas del 5,5% frente a descensos del 1,3% al cierre de 2011; la prima de riesgo ha pasado de niveles alrededor de 300 puntos básicos a los 400 actuales. En la Francia de Hollande, por poner un ejemplo, se ha reducido de 180 puntos básicos a los 60 actuales, financiándose a mínimos históricos.

Pero lo más humillante es que después de sus políticas de austeridad y recortes, la Deuda Pública de nuestra querida España se incrementará a cierre de 2012 en más de 10 puntos porcentuales. Al no haber crecimiento económico, como consecuencia de sus políticas de austericidio fiscal y de rentas, los ingresos impositivos se han hundido, situándose alrededor del 35% de nuestro PIB. Además, el rescate del sistema bancario español se ha hecho a costa del erario público, computando como deuda y déficit público.

El fracaso estrepitoso de su reforma laboral
Llama la atención el profundo desconocimiento de los datos por parte de su ministro de economía, Luís de Guindos, que hace unas semanas afirmó sin despeinarse que España mejora su competitividad por recortes salariales, no por destrucción de empleo. Obviamente esta afirmación es categóricamente falsa. La productividad está creciendo alrededor del 3% interanual por una destrucción de empleo superior al 4%, y esa es la razón básica de la mejora de nuestros costes unitarios laborales. La remuneración de los asalariados cae un 5,5% interanual, no tanto por el descenso de la retribución por asalariado sino por la masiva destrucción de empleo.

La piedra angular de la política económica del gobierno, la reforma laboral, es un absoluto fracaso. Se diseño con la intención de abaratar los salarios para crear empleo. Pero se olvidaron de dos cosas. Primero, de la demanda efectiva. Sin demanda no hay nada, sin crecimiento económico todo es mentira. Las empresas viendo el percal que les esperaba aprovecharon la reforma laboral para despedir, y punto. Segundo, en aquellos países que funcionan ocurre lo contrario, es decir, los salarios suben y mejoran la productividad vía capital, aquella que en nuestro país literalmente se ha hundido por procesos de sobreinversión en sectores improductivos.

Las élites vivieron por encima de sus posibilidades
Pero lo peor ya no es solo el absoluto desconocimiento de lo que mueve la economía. Desde el gobierno y sus satélites han tratado de engañar a la ciudadanía introduciendo dos ideas completamente falsas. En primer lugar, no hay alternativa a sus medidas económicas. Basta con echar una ojeada a los mercados financieros para comprobar la falacia de dicha afirmación. Sólo desde sus mentiras, su ineficacia, y una incapacidad sin límites para entender mínimamente lo que está pasando se puede plantear semejante aseveración. En segundo lugar han cacareado hasta la extenuación que los españoles han vivido muy por encima de sus posibilidades y ahora toca sangre, sudor, y lágrimas. De nuevo desconocen quienes han llevado a este país a un endeudamiento neto externo récord: el sistema financiero y las grandes empresas no financieras.

La deuda total de la economía española, la suma de valores distintos de acciones y el saldo vivo de préstamos, ascendía a finales del primer trimestre de 2012 a 4,3 billones €, o lo que es lo mismo, un 405% de nuestro PIB. Mientras que la deuda de las familias representaba a cierre de ese año el 81% del PIB, los empréstitos de las sociedades no financieras y de las entidades financieras alcanzaban, respectivamente, el 134%, y el 110% del PIB. El resto, alrededor del 80,3% del PIB, correspondía a las administraciones públicas.

El sector privado español presenta una recesión de balances, al estar endeudado alrededor de un colateral que no para de caer, y el sector financiero, quien fue quien concedió dicha deuda es insolvente.

Diagnóstico y propuestas erróneas
El gobierno aún no ha entendido lo que es una crisis de deuda privada. Si el problema de la economía española, como venimos advirtiendo en este blog, es la deuda privada, y como corolario la insolvencia bancaria, por qué narices se opta por restricciones fiscales o ajustes salariales. Por cuestiones dogmáticas, ya que el reconocimiento de que el problema actual de la economía es la deuda privada y la insolvencia bancaria supondría poner de manifiesto el vacío intelectual y el escaso soporte empírico de la mayoría de las teorías macroeconómicas y microeconómicas bajo las que las élites políticas y económicas actuales se educaron. Pura cuestión de supervivencia. Sin embargo, tendrán que reciclarse. Por ello, me ofrezco a darles unas clases teóricas.

En esas hipotéticas clases, les explicaría como en la actual crisis económica, la flexibilidad de precios y salarios que tanto jadean en el entorno de Rajoy es desestabilizadora. En vez de ayudar a enderezar la economía hacia el pleno empleo, en realidad reduce la demanda efectiva (paradoja de costes). La economía es dirigida por la demanda y no por las restricciones que dependen de la oferta.

También les argumentaría que es totalmente falso que un aumento del ahorro público y privado genere un aumento de la inversión y actividad económica, y baje los tipos de interés. Al revés hunden la actividad económica, disminuyen los ingresos fiscales y las rentas de empresas y familias. Como corolario surgen dudas sobre la solvencia final de nuestra economía (paradoja del ahorro).

Señor Rajoy, sólo hay dos procedimientos para restaurar la solvencia de nuestra deuda: o la austeridad, o una reestructuración ordenada de las mismas. Como advierte Willem Buiter, economista jefe de Citi, y tal como ya he reflejado en algún que otro blog “no tenemos mucha experiencia sobre la voluntad de los electores en tiempos de paz de soportar años de austeridad, crecimientos económicos negativos, y aumento del desempleo, pero eso es lo que se conseguirá, salvo que se opte por una reestructuración de la deuda, pública y privada”.

Señor Rajoy usted corre el grave riesgo de terminar el mandato que obtuvo de las urnas transformando una crisis de deuda privada en una quiebra de deuda soberana. En ese caso ya sabe que papel le tocara ocupar en nuestra historia. Si le sirve de consuelo, con la más absoluta sinceridad, por el bienestar de nuestros hijos, deseo y espero que mis malos augurios no se cumplan y que el 2013 sea mejor que el año que estamos a punto de acabar.

18 Gobiernos+deslealtad=desastre nacional
Roberto L. Blanco Valdés La Voz 30  Diciembre 2012

A perro flaco, dice el refrán, todo son pulgas. Y a Estado descentralizado, ¿todo son deslealtades? No necesariamente, aunque no puede negarse que cuanto más compleja resulta la estructura de un sistema más necesaria es en él la lealtad de las partes que lo integran.

Un régimen centralizado no marcha si no hay rectitud institucional entre legislativo, ejecutivo y judicial. Cuando, rompiéndola, esos poderes se dedican a hacerse la puñeta, lo más probable -como prueba de forma trágica la experiencia de algunos países latinoamericanos- es que la gobernabilidad desaparezca.

Los regímenes descentralizados, por su propia naturaleza, son más problemáticos, dado el aumento del número de voluntades que deben ponerse de acuerdo para la consecución de los objetivos comunes del Estado. Por eso es hoy generalmente aceptado que los Estados federalizados no pueden funcionar sin lo que los alemanes llaman lealtad federal con toda la razón.

En España hay, además de las Cortes y el Gobierno, 17 Ejecutivos y otros tantos Parlamentos regionales, cuyos intereses objetivos resultan con frecuencia divergentes y, aun en ocasiones, contradictorios entre sí. Además, está el hecho de que los partidos que controlan las instituciones de las comunidades son al menos cuatro (PP, PSOE, CiU y PNV), lo que complica el funcionamiento de nuestro Estado, que, sin lealtad federal, puede llegar a ser un auténtico desastre. No hay más que mirar alrededor.

Y no estoy pensando solo en los casos extremos -como el que planteará el Gobierno catalán si mantiene su delirante proyecto de convocar una consulta para la que carece de toda competencia-, sino en el funcionamiento cotidiano del Estado, plagado de ejemplos que muestran la falta de esa lealtad indispensable: es raro el día que no se publica una noticia que, de un modo u otro, no ponga de relieve la deslealtad institucional, bien por parte del Gobierno, bien, sobre todo, por parte de las comunidades, empeñadas en ir por libre, incumpliendo normas que las autonomías no impugnan legalmente pero que deciden, como si tal cosa, saltarse a la torera. Esa lealtad entre el Estado y las regiones, más necesaria que nunca en la situación de gravísima crisis económica, y deterioro social, que atravesamos, tiene su equivalente, dentro de la esfera de las relaciones privadas, en lo que denominamos buena fe contractual, ¿Quién compraría cualquier cosa si no existiera confianza en que el vendedor entrega lo que promete y el comprador pagará el precio convenido?

Pero la cosa resulta mucho más grave si, como ocurre en la esfera pública, las partes que regatean -tratando de engañarse- lo hacen con un dinero que no es suyo. Es decir, con un dinero que sale del bolsillo de quienes, después de votar, perdemos todo poder de negociar.

Balance de un año de mentiras
Luis del Pino Libertad Digital 30  Diciembre 2012

Editorial del programa Sin Complejos del domingo 30/12/2012

Anteayer, día de los Santos Inocentes, Mariano Rajoy hacía balance de su primer año de gobierno. Así que permítanme que dedique este editorial a hacer yo también balance de lo que han sido, pero sobre todo de lo que no han sido, estos doce meses de mayoría absoluta del PP.

A lo largo de este año, Mariano Rajoy se ha concentrado en aplicar una serie de medidas económicas completamente contrarias a la ideología política del Partido Popular y a las promesas que su programa electoral contenía, con el argumento de que la herencia recibida era tan terrible que no le quedaba más remedio que adoptarlas.

Aceptemos la premisa de que la herencia recibida era desastrosa. Pero lo que no es cierto es que Rajoy no tuviera más opción en el terreno económico que incumplir su programa. Al contrario, la herencia recibida era razón de más para efectuar las verdaderas reformas en profundidad que cabía esperar de la ideología y del programa del Partido Popular.

- En lugar de subir el IRPF y el IVA, podía haber ordenado recuperar y racionalizar competencias de las comunidades autónomas, que no sirven para otra cosa que para multiplicar por diecisiete numerosas partidas de gasto y que nos cuestan cada año decenas de miles de M€.

- En lugar de bajar las prestaciones por desempleo, podía haber ordenado la inmediata liquidación de los miles de entes, consejos, observatorios, agencias y fundaciones en las que los políticos empotran a decenas de miles de paniaguados.

- En lugar de meter un hachazo a los pensionistas, podía haber legislado para eliminar todo tipo de subvenciones a partidos, sindicatos y asociaciones empresariales.

- En lugar de subirnos la luz, el gas, el tabaco y la gasolina, podía haber ordenado la inmediata fusión de los más de dos mil ayuntamientos de menos de quinientos habitantes que hay en nuestro país.

- En lugar de endeudarse en nuestro nombre para rescatar a las cajas quebradas por políticos y sindicalistas, podía haber rescatado a los ahorradores a los que esas cajas estafaron con el timo de las participaciones preferentes.

- En lugar de introducir copagos farmacéuticos, podía haber ordenado el cierre de las televisiones públicas que nos cuestan 2000 M€ al año.

- En lugar de recortar en Sanidad o Educación, el gobierno podía haber eliminado el agujero negro de los cursos de formación y el de los insultantes programas de supuesta cooperación internacional.

En definitiva, Mariano Rajoy tenía dos opciones para equilibrar las cuentas: o esquilmar todavía más al sufrido ciudadano para tratar de aumentar los ingresos, o eliminar el despilfarro y la corrupción para tratar de reducir los gastos. Y ha elegido voluntariamente esquilmar aún más al ciudadano, en contra de lo que cabría esperar de la ideología y el programa del Partido Popular. Y encima, esas medidas erróneas están consiguiendo paralizar aún más nuestra economía, aumentar el paro y alejar las perspectivas de recuperación. Si nos mantenemos en pie es simplemente por la respiración asistida que nos presta el Banco Central Europeo.

Pero es que, aun admitiendo que Rajoy no tuviera más opciones en el terreno económico, lo que no es de recibo es que el PP no haya hecho nada con su mayoría absoluta en todo lo que no es directamente Economía. El que la economía esté mejor o peor no impedía que en el resto de los campos el PP tratara de gobernar como su electorado esperaba; sin embargo, el gobierno de Rajoy no ha adoptado ni una sola medida de calado ideológico destinada a desmontar la herencia legislativa que Zapatero dejó.

- Podía haber derogado la Ley del Aborto, o al menos los aspectos más polémicos de la misma, como es el derecho de las menores a abortar sin conocimiento de los padres. No lo ha hecho.

- Podía haber derogado la asignatura de Educación para la Ciudadanía, que se ha convertido en un instrumento de adoctrinamiento en las escuelas y obligó a la objeción de conciencia a miles de padres. No lo ha hecho, y seguimos sin saber qué es exactamente lo que sustituirá a esa piedra angular de la ideología progre.

- Podía haber derogado las leyes de Memoria Histórica, que no solo falsifican la Historia, sino que usan el dinero de nuestros impuestos para financiar a asociaciones y grupos de una muy concreta ideología. No lo ha hecho.

- Podía haber derogado las normas que impiden el saqueo del Archivo de Salamanca por parte del gobierno nacionalista catalán. Pero no lo ha hecho, y los enviados de la Generalidad continúan elaborando listas de documentos que pretenden sacar del archivo, como denunciaba en Sin Complejos un experto hace escasos días.

- Podía haber derogado las infames leyes de género que no solo han introducido en nuestro ordenamiento jurídico una diferencia entre sexos, sino que se han convertido en una fuente de todo tipo de estafas, como denunciaba el ex-juez Serrano en nuestro programa hace algunas semanas. Tampoco las ha derogado.

- Podía haber obligado al gobierno nacionalista catalán a cumplir la Constitución y las sentencias judiciales, y permitir a los padres elegir la lengua de enseñanza de sus hijos. Pero no lo ha hecho.

- Podía al menos haber obligado a dar libertad de elección de lengua a los padres en las comunidades donde el PP gobierna con mayoría absoluta. Pero en Galicia, Valencia o Baleares se sigue incumpliendo la Constitución y las sentencias del Supremo en materia de libertad lingüística.

- Podía haber legislado para declarar ilegales las multas lingüísticas, pero no lo ha hecho.

- Podía haber condicionado el rescate de Cataluña al cierre de la televisión nacionalista, de las embajadas y de la red de centros de normalización. Pero sigue dando el dinero de nuestros impuestos a los nacionalistas sin condición alguna.

- Podía haber ordenado a la Fiscalía General del Estado una investigación a fondo sobre el 11-M, para aclararnos a los españoles quién ordenó asesinar a 192 personas a tres días de unas elecciones generales. Pero no solo no lo ha hecho, sino que continúa entorpeciendo cuanto puede las investigaciones.

- Podía haber ordenado una investigación a fondo sobre el caso Faisán, ese chivatazo a la ETA por el que tanto preguntara el PP estando en la oposición. Pero ha decidido correr sobre él un tupido velo.

- Podía haber instado la ilegalización de los distintos brazos políticos de ETA que Zapatero devolvió a las instituciones. Pero no ha hecho, y los terroristas siguen ocupando instituciones y financiándose a través de ellas.

- Podía haber sacado a la luz toda la información sobre el pacto de Zapatero con ETA, ahora que el PP controla los servicios de información, pero no solo no lo ha hecho, sino que ha continuado con la política de acercamientos y liberaciones de criminales, que ha tenido su exponente más escandaloso en la fraudulenta liberación del asesino Bolinaga.

- Podía haber legislado para garantizar la independencia de la Justicia. Pero no solo no lo ha hecho, sino que pretende perpetuar el control político del Consejo General de Poder Judicial.

En definitiva, si Mariano Rajoy tenía que incumplir su programa en el terreno económico debido a la herencia recibida, podía al menos haber tratado de dar satisfacción a sus electores en el campo ideológico. Pero les ha engañado como a chinos, dando por buenas todas las transformaciones morales, sociales e ideológicas que Zapatero llevó a cabo. Rajoy no ha desmontado absolutamente nada de la obra de Zapatero.

Malo es que Zapatero se dedicara durante ocho largos años a hacer sectarismo ideológico al amparo del Boletín Oficial del Estado. Pero peor todavía es utilizar los votos de los electores del PP para dar por bueno todo lo que Zapatero hizo.

Eso se llama, don Mariano, engañar a los votantes, que hoy tienen todo el derecho a sentir que usted les pidió con malas artes el voto, para luego maltratarles.

Aunque las mentiras, mientras existan redes sociales y medios de comunicación libres, tienen afortunadamente las patas muy cortas.

Amnesia, vileza y amnistía
EDITORIAL www.gaceta.es 30  Diciembre 2012

hay una parte de los dirigentes españoles que quisiera acallar para siempre el grito de “Memoria, dignidad y justicia”.

Tan aficionados al crimen como a la propaganda en estas fechas, ETA perpetraba su peculiar y cruel campaña de Navidad. Por eso estos días a muchas familias se les agudiza el dolor de la ausencia por el padre, el hijo o el hermano al que arrancaron de su lado por el único delito de ser español. Algunos creerán que lo peor de esa tragedia repetida ya ha pasado. Los que lo piensan de buena fe desconocen la naturaleza etarra, y no entienden que el cambio de estilo de su propaganda nada tiene que ver con la extinción de su instinto criminal, sino con un paso táctico destinado a la consecución de sus fines. Pero también hay quien está tratando de convertir la tregua terrorista en una miserable victoria política con la que aumentar su rédito electoral.

A unos y a otros las víctimas les molestan. Igual que los vecinos cobardes de la mujer maltratada evitan mirarle los moratones cuando se cruzan con ella en la escalera, hay una parte de los dirigentes españoles que quisiera acallar para siempre el grito de “Memoria, dignidad y justicia”, porque les impide continuar con el negocio político de la paz. Aunque no se atrevan a decirlo, para ellos la solución al conflicto pasa por una amnesia colectiva que borre de las mentes el horror sufrido; una vil componenda de pactos secretos en los que se siga cediendo ante los terroristas y, por último, una amnistía de hecho o de derecho, sin importarles un ardite que el millar de víctimas de ETA nunca pueda regresar a su casa.

Este año la campaña de Navidad etarra se ha centrado en la propaganda penitenciaria. Con el beneplácito de la Audiencia Nacional, veteranos de los clubes de fútbol vascos han disputado un partido de apoyo a los criminales que continúan entre rejas. Estos, por su parte, han emitido un comunicado en el que advierten de la posibilidad de revertir “el proceso” si no se atienden con más celeridad sus demandas, otra clamorosa prueba de que no existe derrota sino una negociación indigna que los mafiosos. Ni el Gobierno ni la sociedad pueden seguir cediendo ante el chantaje. No sólo se lo debemos al recuerdo de las víctimas, sino a nuestra propia capacidad para construir un futuro en verdadera paz. Postrarse ante la violencia es el mejor método para perpetuarla, aunque el espejismo de treguas pueda entusiasmar a los más necios. Rajoy, tan británico en muchos aspectos, seguro que recuerda la frase que Churchill dedicó a los que pretendieron calmar al monstruo nazi con cesiones: “Os han dado a elegir entre la indignidad y la guerra; habéis elegido la indignidad, pero también tendréis la guerra”.

Los paraguas
Alfonso Ussía La Razón 30  Diciembre 2012

En España se han perdido los matices. Y se han perdido porque los que intentan matizar no han conocido aquella España en la que los matices eran tan importantes. En la actualidad, los izquierdistas furibundos –y por lo normal, bastante analfabetos–, han simplificado hasta la extenuación de la inteligencia las diferencias. Todos aquellos que no piensan como ellos son fascistas o fachas cavernícolas, nostálgicos del franquismo. Los que me conocen saben que nunca fui franquista. Mis ideales estaban en el exilio. No así los de Juan Luis Cebrián, por ejemplo, hijo de falangista convencido, y director de los servicios informativos de TVE, la única, en la agonía del régimen anterior. Su jefe supremo se llamaba Carlos Arias Navarro. La izquierda española está repleta y rebosada de franquistas arrepentidos, de camisas azules vueltas del revés, de yugos y flechas camuflados entre rosas y martillos. El cambio es sencillo. El brazo alzado con la mano abierta, el saludo romano del fascismo, se convierte en el símbolo gestual de socialistas y comunistas con la sencilla operación de cerrar la mano y convertir en puño lo que era palma.

Franco no supo ganar. No fue generoso ni misericordioso. Con toda probabilidad, algo más de lo que hubieran sido los del Frente Popular en el caso de vencer en aquella Guerra Civil que aún nos pesa. Las extralimitaciones contra los derechos humanos compiten en inflexibilidad y crudeza en uno y otro bando. Lo que nadie puede negar, superando la irritabilidad lógica y comprensible que aún sostiene el odio de muchos españoles, es que al cabo de tres décadas, el franquismo había creado en España un tejido social basado en la clase media, aquella que España tanto echó en falta en el siglo XIX y los primeros decenios del XX. España era gobernada por un régimen autoritario, pero infinitamente más benévolo que las dictaduras comunistas. Y aquella clase media fue la clave de la creación de la Seguridad Social, que fue un logro del franquismo, aunque muchos no quieran entenderlo, ni asumirlo, ni aceptarlo. Franco murió en la cama de uno de sus hospitales.

Los impuestos apenas repercutían en la economía de los trabajadores. El Ministerio de Hacienda era un recaudador lánguido y en ocasiones, ocioso. Esa obsesión impositiva y depredadora que sufre hoy el español que trabaja –por desgracia hay más de cinco millones que no la padecen–, sería en aquellos tiempos pasados, intolerable. Se estableció un sistema de protección al trabajador que sobrevolaba a la justicia más elemental. En cualquier pleito laboral, el trabajador tenía la razón y era culpable el empresario. El franquismo temía más que a un nublado los conflictos laborales, especialmente los provenientes de la minería. Y en las minas de La Camocha, inmediatas a Gijón, se fundaron las Comisiones Obreras, con el simulado beneplácito de las autoridades, que tiraban y aflojaban según venían los vientos sociales.

Y durante el franquismo, se construyeron decenas de pantanos y las principales autopistas. La agricultura fue objeto de todas las generosidades oficiales. Todo ello, con unos presupuestos acordes con la presión impositiva, que era muy débil. Se hicieron numerosas y grandes obras en España. La autopista que une Bilbao con San Sebastián y la frontera francesa es, y lamento molestar a muchos, una autopista franquista, como las primeras catalanas. Madrid no gozó jamás de las ventajas fiscales y económicas que disfrutaron las provincias vascas y catalanas, por poner un ejemplo irrebatible. Y yo me pregunto cómo se consiguió crear una clase media tan poderosa y realizar proyectos tan costosos en una nación que se recuperaba de una Guerra Civil y había sido apartada de las ayudas que el Plan Marshall estableció en los años siguientes a la Segunda Guerra Mundial.

En el franquismo se cometieron injusticias y tropelías. No existía la libertad de expresión y de opinión. Franco no supo retirarse, y como dijo Foxá, le dieron desde el exterior una gran patada en nuestro culo. Pero tuvimos la fortuna de no sufrir un régimen comunista y brutal que ya se anunció en los tristes finales de la Segunda República. Ningún deseo me anima a defender aquel régimen autoritario y tan lejano a la democracia. Pero mantengo mi pregunta. ¿Cómo lo hicieron en aquellas condiciones y con unos presupuestos rescatados de la ruina?

El franquismo, tan vituperable en muchos aspectos, tuvo una virtud que hoy se añora. Existía un control en la administración del dinero público. Nadie metía mano en la caja. Tan fácil como eso. Ahora, por decir que no se robaba en el régimen anterior –hubo sus excepciones–, me lloverán insultos y descalificaciones. Pues que me lluevan. A mi edad, manejo divinamente los paraguas.

En 2013 o se recupera la economía o estallará la tensión social
2012 termina con duros ajustes más paro e impuestos, tensión social, debilidad de la Corona y desafío catalán
La crisis institucional incluye el desafío catalán, la crisis de la Corona y los problemas del PSOE y de la Justicia
2012 termina con duros ajustes más paro e impuestos, tensión social, debilidad de la Corona y desafío catalán
REPUBLICA / RAFAEL HALCÓN | MADRID www.republica.com 30  Diciembre 2012

El año que termina ha sido un mal año para España y para los españoles, porque el aumento del paro, el recorte del gasto social, la subida de los impuestos y el alto coste de la reforma del sistema financiero (con rescate bancario de la UE incluido) provocaron un grave deterioro económico y social del país. Y también democrático, una vez que todo ello no se ha visto acompañado por un liderazgo político y dialogante por parte del Gobierno de Mariano Rajoy, a quien le ha estallado en las manos el desafío catalán, el deterioro de la Corona y otras instituciones.

Un Ejecutivo que ha aprovechado la crisis para abrir otros frentes de desencuentro con reformas de marcado carácter ideológico (aborto, código penal, tasas judiciales, religión, enseñanza y privatización de la sanidad) que han dividido más si cabe a la Sociedad. Y aumentado el desapego ciudadano de la clase política y de las Instituciones, incluida la Corona, y las Autonomías, donde ha estallado el desafío independentista catalán de CiU y Artur Mas con aires de rebeldía, poniendo en entredicho la cohesión nacional y dañando la imagen de España en la UE y en el mundo. Crisis institucional que alcanzó a la Justicia y al primer partido de la oposición, el PSOE, con problemas de unidad en Cataluña y el País Vasco y con un liderazgo permanentemente discutido por varios dirigentes de su organización.

Lo que contrasta con el inmenso poder del PP (en el gobierno nacional, autonomías, ayuntamientos y en los grandes medios de comunicación, banca y empresas) y de Rajoy, quien practica maneras autocráticas de gobernar generalmente por decreto, con la total ausencia de diálogo y de pacto con el resto de fuerzas políticas y un permanente escapismo de los problemas, y del Parlamento y los medios de comunicación.

El lado aparentemente positivo de las reformas y de los ajustes del Gobierno es el que, según el propio Rajoy y parte de sus ministros, supone haber sentado las bases o los pilares de la recuperación económica y del empleo del país, a finales del año 2013 y a la espera del crecimiento del PIB en 2014, lo que aún está por ver. Señalan los optimistas: que han mejorado las exportaciones y el turismo; bajado la prima de riesgo (que sigue alta y con elevados tipos de interés) y por lo tanto se aleja el segundo rescate del Tesoro; que el país tiene colchón financiero y acceso a los mercados; que la banca está más saneada -¡a menudo coste!-; y que la reforma facilitará el empleo una vez que regrese el crédito, la inversión y el crecimiento, lo que Rajoy calcula para finales de 2013.

También se anuncia para enero la recuperación del mercado único interior sin trabas de corte autonómico y reformas institucionales en debate sobre ayuntamientos aunque el grueso del gasto político del país permanece intacto y sigue siendo piedra de escándalo: televisiones y radio autonómicas, cientos de asesores, un exceso diputados regionales y alcaldes y concejales, así como de ruinosas empresas públicas, etcétera. Como escandalosas han sido medidas de gracia e indultos a los defraudadores, torturadores y políticos corruptos por parte del gobierno del PP.

En todo este año los ministros pmas rotagonistas han sido De Guindos, por el rescate bancario y reforma del sistema financiero, y Montoro por todos los ajustes sociales y subidas de impuestos de todo orden. Y los ministros más eficaces han sido la titular de Fomento, Ana Pastor, y el de Agricultura, Miguel Arias Cañete. Mientras que Wert, Gallardón y Fernandez Díaz, ocuparon el protagonismo de la mala política con sus decisiones y modales, mientras han perdido fuelle y credibilidad la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, y las ministras Bánez y Mato y Soria, al tiempo que permanecen en terreno neutro los titulares de Exteriores y Defensa, Margallo y Morenés. Y todo ello marcado por una pésima gestión de la comunicación y la manipulación de medios públicos y privados (afines al PP) de comunicación. En cuanto a Rajoy, el presidente fiel a su estilo escurridizo y huidizo frente a los que han sido los grandes problemas –su fuga por el garaje del Senado fue algo ejemplar- nacionales y europeos, convencido de que no tiene oposición y controla la información.

En la oposición, la crisis del PSOE es cada vez más preocupante porque tras la derrota del 11-M han acumulado mas derrotas en Andalucía, el País Vasco y Cataluña, sufriendo los socialistas serios problemas de unidad en estas dos últimas comunidades autónomas, lo que pone en entredicho su marca como partido de alcance nacional, y lo que le ha costado la pérdida de gran parte de su electorado. Unos huidos a IU donde Cayo Lara logró una estable unidad interna, y otros a UPyD que, salvo en Cataluña, parece lograr nuevos apoyos gracias a su firme oposición y al liderazgo de Rosa Díez. Mientras que en el ámbito autonómico hay que destacar sobre todo el giro independentista de CiU –ahora aliada con ERC- y la victoria clara del PNV en Euskadi pero con un gobierno en minoría como el catalán. El que, tras su fallido adelanto electoral, lidera Artur Mas con un flagrante y a la vez descarado desafío a España, a la Constitución y la legalidad, llegando incluso a perder las formas con desprecio público al Jefe del Estado, tal y como ocurrió en su toma de posesión de la presidencia de la Generalitat y negándose a leer o escuchar el discurso navideño del Rey, al tiempo que anunciaba un rumbo de “colisión” entre Cataluña y el Estado.

En la política exterior España ha sufrido problemas con Gibraltar y con Argentina (por la expropiación de YPF) pero ha mantenido la posición en la UE y celebró la cumbre iberoamericana de Cádiz y del 200 aniversario de la Constitución de 1812, un festejo que nuestro país organizó cuando su crisis interna y su imagen en el mundo y en América Latina no era nada buena. Si apoyo España e hizo bien la entrada de Palestina como país observador en la ONU. Sin embargo en el ámbito de la Defensa continua nuestra absurda y costosa presencia de tropas hispanas en Afganistán, mientras crecen los recortes del casto militar y se reduce la operatividad de la Armada y del Ejército nacional.

En el ámbito democrático se ha abierto pro primera vez el debate en algunos partidos políticos y en la calle de la reforma de la Constitución a la que se opone el presidente Rajoy –exigiendo previamente un consenso que bloquea el PP, uno objetivo claro y una oportunidad, que nunca existirá-, y que reclaman los partidos nacionalistas para favorecer su independencia, el PSOE para una reforma autonómica hacia el modelo federal, y en los medios y la calle para forzar una nueva ley electoral, separación de poderes el Estado, controles democráticos, etc.

Tanto la difícil situación política como la económica y la social e institucional van a evolucionar y van a depender de lo que ocurra a lo largo de 2013. Si el gobierno acierta y se abre un horizonte de recuperación y crecimiento todo mejorará, pero si el próximo año no se atisban mejoras la tensión social alcanzará cotas que la mayoría absoluta del PP no soportará.

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España / DESAFÍO SECESIONISTA
El clan de los 400: retrato de la corrupción en Cataluña
JANOT GUIL / BARCELONA ABC  30  Diciembre 2012

Generaciones de políticos, clanes familiares y clubes de amigos se han repartido durante los últimos treinta años el dudoso negocio de la estafa desde la más altas esferas
El clan de los 400: retrato de la corrupción en Cataluña

«Hay unas 400 personas que nos encontramos en todas partes. Nos vemos coincidiendo en muchas cosas, tanto si somos parientes o no», dijo en 2001, mucho antes de que estallara el «caso Palau», el entonces respetado Félix Millet. Un diagnóstico que se confirma en los últimos treinta años de historia de Cataluña, plagada de casos de corrupción que implican a muchos sospechosos habituales, con CiU, al frente de la Generalitat durante casi toda esta etapa, de gran protagonista. Millet respondió así, sin ambages, en una reveladora entrevista a dos periodistas –Pere Cullell y Andreu Farràs– que escribieron el libro «El oasis catalán». Tras enumerar todas las entidades y empresas donde tenía cargos –Agrupació Mútua, Bankpyme, el Barça...–a Millet se le inquirió sobre la recurrencia de los mismos apellidos, de políticos, empresarios e ilustres de la sociedad civil, en el «who is who» de la historia reciente de Cataluña, el «leitmotiv» del libro.

ITV, la «nueva generación»
Desde el «caso Banca Catalana», que salpicó en 1984 al entonces presidente de la Generalitat y cofundador de Convergència, Jordi Pujol, se ha registrado hasta una veintena de casos de corrupción en los que se ha involucrado a CiU. Y el relevo generacional, tanto de cargos políticos dispuestos a servirse de la Administración para sus negocios y los de su partido, como de empresarios dispuestos al cohecho, parece asegurado. En el «caso ITV» que aún se investiga, uno de los hijos de Jordi Pujol, Oriol, secretario general de CDC y diputado en el Parlament, está implicado y podría ser imputado. Por intentar amañar concursos de adjudicación de estaciones de inspección técnica de vehículos, entre otros negocios. Entre sus socios –sí imputados– se cuentan los empresarios Sergi Alsina (dueño de la consultora Alta Partners, donde trabaja la esposa de Oriol), y Sergi Pastor. Los «Sergis» y Oriol son amigos, compañeros de estudios, y comparten localidad de segunda residencia: Urús, en la Cerdaña.

El clan Pujol
Oriol es el único Pujol «júnior» activo en política, pero forma parte de un clan —padre, madre y siete hijos— con un currículum bajo sospecha. Oriol y sus hermanos son miembros de al menos 73 empresas y en sus trayectorias figuran escándalos. Josep, por ejemplo, fundó la consultora Europraxis, y su hermano Oriol le encargó informes de dudosa utilidad cuando éste era secretario de Industria de la Generalitat. Otro Pujol hijo, Jordi, con negocios, hoteles y propiedades en Latinomérica, ha sido acusado por su ex pareja de llevar dinero a Andorra para ingresarlo en cuentas de la familia.

De la Rosa se rebela
El patrimonio de los Pujol y la denuncia de que tienen a buen recaudo su dinero en paraísos fiscales, como Suiza o Liechtenstein, ha vuelto a la actualidad tras trascender en plena campaña electoral catalana el apócrifo borrador atribuido a la Unidad de Delincuencia y Económica y Fiscal de la Policía Nacional (UDEF). Un documento que señala dichas cuentas, como otras cuyo titular era el padre de Artur Mas, como destino de comisiones por obras públicas. Y a estas acusaciones se ha sumado Javier de la Rosa, a quien en su día Jordi Pujol tildó de «empresario ejemplar», y que ha denunciado haber sido amenazado por querer desvelar las cuentas de los Pujol en el extranjero. De la Rosa sostiene que los empresarios Carles Vilarrubí —actual vicepresidente del FC Barcelona, amigo de Pujol y que ostentó varios cargos durante sus mandatos—, y Carles Sumarroca –con vínculos empresariales con los Pujol y mencionado en las escuchas del «caso ITV»–, sabían de estas cuentas. En su día, De la Rosa se jactaba de haber entregado mucho dinero a Convergència (CDC).

«Caso Palau»
Convergencia de intereses es lo que también asoma en el «Caso Palau». Millet y su mano derecha, Montull, habrían expoliado hasta 30 millones de euros en sus últimos años al frente del Palau de la Música. Y CDC se habría beneficiado. A través del Palau, y mediante empresas interpuestas y la Fundación Trias Fargas (ahora CatDem), CDC se habría embolsado hasta 6 millones de euros. Era dinero que varias empresas constructoras abonaban a través de la institución musical para pagar comisiones por obras públicas. El juez instructor, que imputó a un ex tesorero de CDC, declaró a Convergència responsable a título lucrativo. Le exigió una fianza de 3,2 millones. CDC la cubrió, en parte, con las escrituras del edificio sede del partido, que fue embargado.

Unió, también
No está embargada la sede del socio de coalición de CDC, Unió, aunque la formación que lidera Josep Antoni Duran i Lleida, no tiene un historial sin mancha. Nueve militantes del partido fueron condenados por desviar fondos del Consorcio de Turismo de la Generalitat por el «caso Turismo». En 2009, se condenó al ex secretario general de la formación socialcristiana, Josep Maria Servitje y al empresario Víctor Manuel Acuña por malversacón de fondos públicos por unos informes inútiles y copiados, encargados por la Consejería de Trabajo cuando la encabezaba Ignasi Farreres, absuelto en este causa. A los dos condenados, el Gobierno del PP les concedió un indulto parcial que les libró de la cárcel.

A los casos de Turismo y Trabajo se les añade el «caso Pallerols», de presunto desvío de fondos de subvenciones para cursos de formación de parados. Comenzará a juzgarse el próximo 7 de enero, y en él están imputados varios ex cargos de UDC en la Consejería de Trabajo en los años noventa. Duran i Lleida está citado como testigo. El fiscal solicita que UDC sea declarada responsable civil subsidiaria y partícipe a título lucrativo y pide que indemnice a la Generalitat con 1,7 millones de euros.

Pretoria, transversal
CDC y Unió atesoran varios casos de corrupción, pero en algunos de ellos también se han visto involucrados otros partidos, lo que abona la tesis del «oasis catalán» y la ley del silencio.

Baste reseñar la derivada del «caso Palau», el «caso Hotel Palau», por el que será juzgada la antigua cúpula de Urbanismo de Barcelona, del PSC, o el «caso Pretoria», donde los convergentes Macià Alavedra o Lluís Prenafeta se mezclan con al ex alcalde de Santa Coloma de Gramenet, Bartomeu Muñoz (PSC), o el ex diputado socialista Luis García, «Luigi».

la represión lingüística en Cataluña
Los maestros represaliados por la Generalidad
Ángeles de Santiago Minuto Digital    30  Diciembre 2012

No es de ahora el acoso a la lengua española en Cataluña. Son muchas las décadas que venimos padeciéndolo. Y no solo son los alumnos los perjudicados. Nunca se ha preguntado al profesorado en qué lengua se sentían más cómodos para transmitir sus conocimientos al alumnado, únicamente han debido seguir unas normas rígidas y totalitarias, y aquel que no las cumple es apartado de la docencia. Muchos de ellos fueron expulsados de Cataluña, enviándoles un telegrama por procedimiento de urgencia en donde se les urgía a buscar un destino fuera de Cataluña en cinco días hábiles. Aquellos que por diversos motivos no pudieron o no quisieron hacerlo, fueron machacados psíquicamente en sus puestos de trabajo, e incluso humillados.

Conocí a una maestra en esta situación, en una escuela de San Adrián de Besós. Se la tenía todos los días paseando por las clases y contando las mesas y las sillas que había en cada aula, y las que no se utilizaban y estaban por el almacén. Daba pena hablar con ella. Había momentos en que se la veía perder la orientación espacio-temporal y dudaba, al hablar, porque no sabía qué palabras tenía que utilizar en cada momento. Años después, coincidí con ella en la consulta del médico. Su seguridad al hablar era algo más estable, pero todavía tenía restos de ese machaque psicológico al que había sido sometida durante algunos años, hasta que un psiquiatra certificó que no era apta para la docencia y se le obligó a jubilarse.

Otros optaron por acatar la fórmula de “baja por depresión” de manera voluntaria, y a otros, nuestros respectivos médicos optaron por darnos esa baja “de manera obligatoria”, por nuestro bien, porque creían que era lo mejor para nosotros, si queríamos mantener íntegra nuestra salud mental.

Telegramas como este fueron enviados de manera masiva entre el funcionariado de Cataluña, en especial entre el personal docente:

Telegramas como este de la Generalidad y otras medidas coactivas supusieron la expulsión  de Cataluña de más de 20.000 funcionarios entre los años 1983 y 1985

   Original: texto en catalán

 




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