AGLI Recortes de Prensa    Viernes 4 Enero 2013

Crisis
El incierto futuro de las pensiones
Emilio J. González Libertad Digital  4 Enero 2013

En 2007, el año de inicio de la actual crisis económica, en España había 2,5 trabajadores que cotizaban a la Seguridad Social por cada pensionista. Esta relación daba estabilidad al sistema público de pensiones porque había bastantes ingresos para pagar las prestaciones e, incluso, se producía un excedente que, en buena parte, se destinaba a incrementar el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, esto es, la hucha de las pensiones. La crisis, sin embargo, ha deteriorado de tal forma la relación cotizantes/pensionistas que en 2012 se situó en 1,9 trabajadores por cada receptor de prestaciones por jubilación, un nivel claramente insuficiente para financiar las pensiones que ha llevado a la Seguridad Social a registrar importantes números rojos en sus cuentas. Y lo malo es que esta situación se va a agravar todavía más.

El problema fundamental de nuestro país es que se encamina hacia los seis millones de parados, cifra que, con toda probabilidad, superaremos a lo largo de 2013, y nuestros dirigentes políticos, afortunadamente, no pueden acudir a la devaluación para resolver nuestros problemas económicos, trasladando buena parte de la carga del ajuste a quien sí ha hecho sus deberes, porque somos miembros de la unión monetaria europea y el abandono de la misma supondría para España un cataclismo económico y social mucho más grave del que ya estamos sufriendo. En este contexto, el ajuste de la economía se produce de tres formas: o bien mediante la salida de trabajadores hacia otros países, o bien mediante el recorte de salarios y márgenes empresariales para recuperar competitividad, o bien a través de una combinación de ambas, que es lo que, en realidad, está sucediendo. ¿Esto qué significa para el sistema de pensiones? Pues que cada persona que se marcha de España para trabajar en otra parte es un potencial cotizante a la Seguridad Social que se pierde, lo que dificulta restaurar la relación trabajadores/pensionistas hasta los niveles que permiten que el sistema sea sostenible.

Asimismo, cada vez que se reduce un salario, se minora también la base de cotización a la Seguridad Social, esto es, el sistema ingresa menos por cada trabajador que ve recortada su retribución o por cada contrato que se produce con un salario más bajo que antes de la crisis. Y, mientras tanto, y debido a las características demográficas de nuestro país, el número de personas con derecho a pensión que se jubila anualmente es cada vez mayor. En resumen, este escenario implica que el sistema de pensiones, con toda probabilidad, ha entrado en crisis permanente.

¿Qué se puede hacer, en este contexto? Lo suyo sería que el gasto público se recortase de forma drástica, con el fin de abrir margen en los presupuestos a la posibilidad de financiar en parte las pensiones con los recursos procedentes de la imposición general, lo que implicaría, entre otras cosas, acabar con las autonomías y con tanta empresa y tanto organismo público como hay en este país malgastando el dinero de todos. El problema es que la clase político-sindical no está por la labor, con lo cual, mucho me temo que lo que nos toca son nuevas dosis de recorte de las pensiones. El hecho de que ya se haya empezado a hablar nuevamente del Pacto de Toledo así lo indica.

El peso de la voluntad popular: los políticos no deben ganar el pulso al pueblo
Francisco Rubiales Periodista Digital  4 Enero 2013

Uno de los rasgos más indecentes de la clase política española y del bastardo sistema que ellos han creado, al que llaman "democracia", sin serlo, es que la voluntad popular no tiene peso alguno y que la voluntad de los políticos siempre se impone a los deseos de los ciudadanos, incluso cuando existe una práctica unanimidad en la opinión pública.

Es lo que está ocurriendo con dos protestas que han logrado aglutinar a la inmensa mayoría de las profesiones y sectores implicados: la de los médicos en Madrid, que se oponen a la gestión privada de hospitales que eran públicos, por miedo a perder la esencia de la sanidad pública, y la del personal de Justicia, que se opone a la ley que ha impulsado el ministro Gallardón y que ha aprobado el gobierno de Rajoy, que acaba con la Justicia gratuita y la convierte en un servicio elitista, que sólo es eficaz para los que pueden pagar.

A pesar de la rara unanimidad que existe en esas protestas, los políticos, en contra de los principios democráticos y de la decencia de la política, parece que resisten la presión popular y están en vías de doblegar, una vez más, la voluntad popular.

Si los políticos ganan esas dos batallas, será un desastre para España y, sobre todo, para el futuro político de una nación que habrá demostrado así que es rehén de sus gobernantes y que el gobierno que padecemos es una dictadura de partidos y de políticos profesionales disfrazada de democracia.

Esas batallas deben ganarla los médicos, los enfermeros, los jueces, los magistrados y los abogados porque si no la ganan, los escasos restos de democracia que subsisten en España tenderán a volatilizarse y la clase política, despreciable y culpable de haber conducido al país hasta el desastre y la corrupción, se convencerá más de que es impune e inmune y que no debe temer nada de la Justicia y del pueblo, un sentimiento terrible que hará crecer la tiranía.

En una democracia real, cuando los gobernantes y el pueblo, que es soberano y protagonista del sistema, entran en conflicto, las diferencias deben dirimirse en un referendum, gracias al cual se produciría un saludable y enriquecedor debate en la sociedad que pondrá sobre la mesa todas las ventajas, efectos y perjuicios de la decisión.

Pero el referendum, que es la salida lógica en democracia cuando los gobernantes y la opinión pública mayoritaria entran en colisión, es una vía muerta en España porque a los políticos, auténticos sátrapas despiadados y habituados a imponer su voluntad, no les interesa confrontar sus criterios con los del marginado y despreciado ciudadano.

Los médicos deberían radicalizar su huelga y los jueces, fiscales y abogados, también, hasta lograr la victoria, incluso con independencia de que tengan o no razón, únicamente por el saludable objetivo de imponer la voluntad popular al capricho de los políticos, quizás para que persista algo de democracia en este país aplastado bajo la garra de una de las peores y mas ineptas y corruptas clases políticas del planeta, que, erróneamente, se cree autorizada por las urnas para ejercer una dictadura sin límites durante el tiempo que dure la legislatura, toda una aberración intolerable que dinamita la democracia y consagra la peor de las opresiones..

Voto en Blanco

Las reformas del Gobierno: arriba y abajo
Roberto L. Blanco Valdés La Voz  4 Enero 2013

Por más que se empeñen los economistas, la reacción de eso que llamamos «los mercados» suele ser un arcano indescifrable. Pese a ello, cabría interpretar que lo bien que ha empezado el año para nuestra prima de riesgo y nuestra bolsa quizá tenga que ver no solo con la solución (relativa) del problema del precipicio fiscal en Norteamérica, sino también con que esos mismos mercados saben que en España queda ya muy poco margen para el ajuste de prestaciones públicas, derechos sociales y salarios.

Y es que ese ajuste ha sido en España tan acelerado desde la victoria de Rajoy y tan duro desde la transfiguración de Zapatero que, salvo quizá los neoliberales que querrían volver al capitalismo salvaje del siglo XIX, nadie en su sano juicio en el Gobierno puede creer que el mantenimiento de la paz social sea ya compatible con seguir apretando el corsé de copagos, rebajas salariales y reducción de prestaciones.

Por eso, culminado en lo esencial el recorte que ha afectado a la sociedad, debe ahora afrontarse el de la política, donde se han adoptado ya medidas relevantes (una rebaja muy severa de la financiación de los partidos, por ejemplo), pero donde queda por acometer la cuestión fundamental de la reforma del Estado.

El Gobierno ha anunciado que si no hay pacto para la reforma local procederá a aprobarla por decreto ley, posiblemente la única forma de romper las duras resistencias que proceden no solo del PSOE, sino también del Partido Popular.

Ahora bien, la verdad es que haríamos un pan como unas tortas si con tal reforma nos limitásemos a regular por ley los sueldos de alcaldes y concejales (algo, sin duda, indispensable), a reordenar el número de miembros de los ayuntamientos o a reformar el papel que juegan las diputaciones provinciales.

No hay más que mirar a nuestro alrededor (a Alemania o al Reino Unido, por ejemplo) para saber que la reforma local que necesitamos pasa por una drástica reducción del número disparatado de municipios que existen en España y por la supresión de unas diputaciones que solo sirven para repartir fondos públicos de forma clientelar. De hecho, si las reformas, casi meramente cosméticas, que el Gobierno se propone podrían suponer, según sus cálculos, un ahorro de 3.500 millones de euros, es fácil imaginar que esa cifra se multiplicaría varias veces si la reforma fuera todo lo profunda que resulta necesaria para una buena política y una buena economía.

Por eso, un Gobierno que ha demostrado estar dispuesto a repartir dolor entre los ciudadanos (Gallardón dixit) sin que le tiemble el pulso, no puede ahora acobardarse cuando se trata de acometer reformas que afectan no a quienes viven y trabajan en los sótanos sino a quienes disfrutan confortablemente de las comodidades de la planta principal.

Cataluña
Mas, líder bolivariano
Emilio Campmany Libertad Digital  4 Enero 2013

Hay una cosa en la que Franco tenía razón, que no hay mal que por bien no venga. La frase tiene mérito porque la dijo con el almirante Carrero recién enterrado. Con la al parecer inminente muerte de Hugo Chávez podría suceder algo parecido para el bolivarianismo, que justo ahora que está a punto de perder a su fundador, surge una estrella del movimiento en un rincón del Mediterráneo occidental. Los secesionistas catalanes sueñan con una nación independiente que sería la Suiza del Sur. Sin embargo, ahora se ve que esa Cataluña separada tendría mucho más de Sur que de Suiza. No sólo, sino del Sur de América, no de Europa. Porque sepan que la verdadera vocación de Artur Mas es bolivarianizar Cataluña.

Los hechos son inequívocos. Como no tiene un euro porque despilfarra lo mucho que recauda, algo común a todo bolivarianismo, la Generalidad va y privatiza el suministro de agua. Se hace el correspondiente concurso público y se concede la gestión del servicio a quien más ofrece, un panoli de Madrid llamado Acciona. Éste se queda con el momio para los próximos cincuenta años por mil millones de euros y, en vez de pagar veinte al año hasta completar los mil comprometidos, paga de golpe y porrazo, nada más saberse adjudicatario, casi trescientos. Aflojada la mosca, la Generalidad se apresura a pagar con ella alguna de las apremiantes púas que la agobian. Luego va y, a través de un organismo con un nombre muy bolivariano que se llama Órgano Administrativo de Recursos Contractuales de Cataluña, dice que la adjudicación está mal hecha y la revoca para darle el chollo a otra entidad, naturalmente catalana, que se llama Aguas de Barcelona, que ofrecía menos dinero. De esa forma, la plata del incauto madrileño se queda en Cataluña y ya veremos cómo se devuelve y cuándo, y la que queda como adjudicataria del concurso es quien tiene que ser. Como ven, se trata de un ejemplo de bolivarianismo quintaesenciado. Es una lástima que Hugo Chávez no esté en condiciones de apreciar con cuánto provecho ha asimilado sus enseñanzas Artur Mas.

La cosa tiene toda la lógica del mundo. Al fin y al cabo, el bolivarianismo toma el nombre de la figura de Simón Bolívar, el héroe de la independencia de Sudamérica y, por tanto, el primer independentista. Y Artur Mas no pretende otra cosa que seguir su ejemplo doscientos años después. Qué cosa más natural, pues, que mire al otro lado del charco en busca de inspiración. Y lo que aprenda sea esa elegante manera de hacer caja que tiene el bolivarianismo y que consiste en atraer a un primo español prometiéndole el oro y el moro con no se qué concesión y luego, una vez que el inocente ha soltado la guita, se le incauta y a otra cosa, mariposa. Sólo hay un pequeño inconveniente, que Cataluña ya no será la Suiza del Sur, sino la Bolivia del Mediterráneo, pero ¿qué importa eso si será al fin independiente?

Cataluña
Ítaca, los mayas y CiU
Antonio Robles Libertad Digital  4 Enero 2013

"No hay proyecto nacional sin proyecto social y no hay proyecto social sin proyecto nacional. Bienestar y justicia al lado de las libertades nacionales". Discurso de Nochevieja del presidente de la Generalidad, Artur Mas.

Este hombre ha confundido la política con la literatura. Estamos de viajecitos a Ítaca, planes de navegación y frasecitas decorativas hasta el gorro.

Los números cantan. El mismo responsable político que habla de proyecto social, en 2012 ha recortado los gastos en salud un 7,2%, y sólo un 0,66% en la partida destinada a lengua catalana. No dudo de que patrocinar la lengua en deportes minoritarios o subvencionar tríos lingüísticos sea vital para la supervivencia de la nación, pero a quien tiene un cáncer y la lista de espera se alarga, le tranquilizaría más una operación inmediata que un viajecito a Ítaca.

Aquí cuela todo. Hasta la evidencia de las matemáticas. ¡Cuánto gasto prescindible se podría haber evitado o al menos reducido drásticamente durante todos estos años! Sólo en 2010, se dilapidaron 159.034.423,14 euros (del 2011 y 2012 no han publicado el monto total) o sea, más de 26.000.000.0000 millones de las antiguas pesetas en política lingüística. Y después claro, no se pueden atener a la reducción de deuda que le impone el Estado. Como en los actuales presupuestos.

Aún así, a pesar de los esfuerzos de Artur Mas por contentar a sus socios de ERC, los votantes prefieren cambiar de aires si se trata de crear estructuras de Estado necesarias para llegar al referéndum del 2014 con la intendencia preparada. En el primer sondeo publicado por La Razón después de la investidura de Artur Más, CiU baja otros 2 escaños. Recordemos que ya perdió 12 en las elecciones autonómicas donde había pedido encarecidamente al pueblo de Cataluña que le concediera una mayoría excepcional para llevarlos a Ítaca. ¡Con lo lejos que está de España y lo cerca que está de Grecia!, debieron pensar muchos. Y le dieron la espalda.

Empecinado ahora, quiere simular su descalabro para seguir en el comedero político, pero los números cantan y pierde dos escaños más a favor de ERC. En Convergencia no han reparado en algo elemental. Cada vez que se apuesta por el radicalismo, quienes pierden son los moderados que pretenden disfrazarse de radicales. El original siempre es mejor que la copia, y la gente lo sabe. Es la tragedia que está culminando la ruina del PSC. Durante los últimos 32 años ha ido a remolque del nacionalismo de CiU, y ahora, después de dejar sin espacio electoral a su propia clientela por hacerle la pelota al nacionalismo, se disuelve en el derecho a decidir. Puestos a escoger, el electorado macerado por años de propaganda, se acomoda al original. Y el original está en el espacio nacionalista. Es sencillo.

En el caso de CiU, el error le vino de una generación de adolescentes acostumbrados a vivir a cobijo del poder. Se dejaron deslumbrar por los fabricantes de esteladas, y el niño Oriol Pujol creyó que podía seguir jugando a meter la estelada en el maletero de papá Pujol y acceder al estadio olímpico de Montjuic para pedir Freedom for Catalonia al mundo.

Las olimpíadas del 92 quedan lejos, y la deuda pública, el paro, y el cierre de empresas muy cerca. Convergencia no está para caprichos del niño de Pujol y del literato que eligió su padre para navegar al sueño que la edad no le permitía.

Feliz año 2013. Si nos dejan nuestros mayas de Cataluña.

Patriotas a la fuerza
Manuel L. Torrents www.vozpopuli.com  4 Enero 2013

La palabra ‘patria’ sólo puede ser utilizada ahora por las minorías nacionalistas, tal vez por el superlativo y a la vez manido uso que se le dio durante el franquismo, que provoca que ahora no pueda ser empleada en términos estatales sin que se sienta mal todo ese regionalismo periférico y un buen sector de la izquierda. Probablemente, España es el único caso mundial en el que ocurre esto. Lo cuentas en Francia o Chile y alucinan.

No pasa nada, seguramente toca buscar en el Siglo XXI otro concepto para el “lugar, ciudad o país en que se ha nacido”, según define la Real Academia Española de la Lengua el concepto ‘patria’. Es innegable que el lenguaje evoluciona con la sociedad, aunque la definición de la RAE parece bastante inofensiva.

Lo malo es que quien suele invocar más veces al patriotismo siempre es alguien que va de salvapatrias; una especie de Mesías que se ríe de su gente envolviéndola en la bandera. Así se ha escrito la historia y se sigue escribiendo, porque el ser humano tropieza continuamente en las mismas piedras.

Pero toca especialmente las narices que esto, además, lo hagan exprimiéndote el bolsillo. Es lo que ha ocurrido con los llamados ‘bonos patrióticos’, emitidos por varias comunidades autónomas haciendo un llamamiento a sus ciudadanos a que pongan dinero porque Madrid se lo roba. Ni una mención, claro, a la mala gestión de lo público en origen y menos todavía a los casos de corrupción.

Después de emitir estos activos con tanta sensibilidad nacional, las autonomìas se han visto obligadas a pedir un rescate al estado, a través del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), capitalizado por el Tesoro con deuda pública que recae sobre los hombros de toda la sociedad.

Los más penosos
Entre las que han pedido un SOS a Madrid están Cataluña, Andalucía y Valencia. Merece la pena detenerse en estas tres regiones porque sus circunstancias son las más penosas de toda la piel de toro. La primera, solicitó dinero al FLA a la vez que hacía oficial su propuesta independentista. Sus gobernantes hicieron un llamamiento que pretendió ser histórico, metiendo a la región en un proceso rupturista híper convulso del que se ha salido con un govern todavía más inestable, que amenaza con una crisis institucional en toda regla. Una jugada para los anales. Seguramente, el mayor ridículo de la historia de la democracia.

Artur Mas tiene ganas de romper con España. Eso jura y perjura, entre otras cosas porque es la única vía que tiene para evitar que el partido le fulmine, cosa que inevitablemente deberá pasar más pronto que tarde. Mientras, ha anunciado el inicio de un proceso híper complicado desde todos los puntos de vista: pone en jaque el derecho constitucional, también el internacional (cada uno tiene su teoría personal sobre cómo quedará el marco europeo), por no hablar del mercado único y, sobre todo y más importante, afecta a las personas, que son lo importante. En Cataluña se ha elevado el grado de tensión hasta ponerse los odios a flor de piel entre familiares, amigos, vecinos… compatriotas (con perdón) ¿Era necesario? ¿Merece la pena? ¿Es técnicamente posible la separación de dos territorios tan absolutamente entrelazados el uno con el otro? Una vez mezcladas dos arenas distintas ¿se pueden volver a separar?

Patriotismo al 5,25%... para todos
El caso es que mientras ese debate político hierve en la sociedad, toda España se tiene que hacer cargo de esos bonos patrióticos emitidos a 24 meses y con tipos de interés del 5,25% que han colocado Cataluña y otras más.

Lo mismo vale para Andalucía, que se vio obligada a sacar bandera blanca al FLA por 600 millones que vencían en octubre; al 4,25%, pero en marzo ya tiene otros 369 millones al 5% y también a 12 meses. Casi 1.000 millones, también con unos enormes extratipos, pues conviene recordar que un 5% se abona en España por un bono del Tesoro a 10 años y en este caso se ha ofrecido a sólo 12 meses.

Pura pólvora del rey, que no era otra cosa más que un alarde de orgullo (por calificar esa emisión de la manera más amable posible) y que recae ahora sobre los hombros de los españoles, que a su vez continúan sin grandes novedades sobre el escándalo de los Ere de la Junta, de Invercaria, del tres per cent, de la Gurtel, de...

De Valencia, región fantasma, casi mejor no hablamos. De la Fórmula 1 y la Copa de América, a cómo quedarse sin bancos ni cajas de ahorros, ni proyectos empresariales, ni ladrilleros ilustres, ni... También pasó por caja.

Presión asfixiante
De lo que sí hay que hablar y además, conviene insistir a diario, es que a los españoles les ha comenzado el año 2013 con subidas sobre la fiscalidad de las plusvalías, anulación de la deducción por cuenta vivienda o compra de vivienda habitual, endurecimiento fiscal a las indemnizaciones, así como a las aportaciones a los planes de pensiones de empleo; anulación de los incentivos al alquiler de vivienda como pago en especie, impuestos a los premios por loterías, gravamen especial sobre bienes inmuebles y recuperación del impuesto de sociedades en casi todas las regiones.

A esto, súmese subidas en la tarifa de la luz que nos van a llegar ya y otras ideas que están sobre la mesa y pueden irrumpir por sorpresa en cualquier 'viernes de consejo' como los peajes en autovías, los impuestos a los depósitos bancarios o las tasas a las transferencias financieras.

Y ya hemos sufrido subidas en el irpf, en el iva, el alargamiento de la edad de jubilación, así como el copago sanitario, la imposición de tasas judiciales y una reforma laboral que nos pone en la calle con dos de pipas. Y los intentos del Gobierno por que bajara el precio de la gasolina no sé en qué habrán quedado, pero llenar del depósito sigue poniendo los pelos de punta, por no hablar de los costes energéticos para la industria.

Todavía más
Pese a esa insoportable presión fiscal, en Cataluña, las primeras palabras del nuevo govern fueron toda una declaración de intenciones: quieren 5.000 millones más, aplicando impuestos hasta a las bebidas con azúcar. Yo no sé qué genio tienen ahí pensando en nuevos tributos, pero el que día que se sepa quién es no podrá salir a la calle porque cuestiones como la mayor fiscalidad según el grado de dulzura del refresco ya no es que indignen, es que dejan estupefacto.

Sinceramente, alucino con que estos políticos autonómicos sigan instalados en la total impunidad, echando las culpas al estado, cuando harán recaer su mala gestión sobre los hombros de todos. Mutualización total del patrioterismo, con exaltación nacional y paso de factura a la vez. Patriotas a la fuerza. Sería un buen título para una película ochentera de Tom Cruise, pero por desgracia, es lo que nos toca sufrir, queramos o no. ¿No hay ninguna responsabilidad que exigir en estos casos? El caso de Díaz Ferrán no debería quedar en un hecho aislado.

Partitocracia: el poder de los partidos en España
Roberto Augusto www.lavozlibre.com  4 Enero 2013

Licenciado y doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona

Los partidos políticos tienen tanto poder en España que muchos, con razón, afirman que nuestra democracia se ha convertido en una partitocracia. Es el partido quien hace las listas cerradas que los electores deben votar, normalmente sin contar con la opinión de los militantes. La mayoría de los políticos sienten que no deben su puesto a los ciudadanos, sino a las personas que los han colocado en las listas en una posición que les permite obtener un escaño parlamentario. Lo que prima dentro de esas organizaciones no suele ser la excelencia, sino la lealtad incondicional al líder que nos da de comer.

Una democracia fuerte no puede permitirse que uno de los instrumentos fundamentales a través de los cuales se vehicula la acción política no tenga un funcionamiento interno democrático, algo que, por cierto, es un mandato constitucional. Muchos ejemplos podríamos poner de ello. Quizás el más destacado sea el relevo en el liderazgo de los grandes partidos a través del método del dedazo. Recordemos la sucesión de Aznar por Rajoy, la de Felipe González por Almunia o la de Jordi Pujol por Artur Mas. Todo esto debería avergonzar a cualquiera que sea un demócrata de verdad.

Las cúpulas de los partidos acumulan demasiado poder. El sistema de primarias no debería ser una opción, sino una obligación legal. No creo que el debate interno debilite, sino que te hace más fuerte. Aunque en España estamos demasiado acostumbrados al sectarismo ideológico y al seguimiento acrítico del líder. Esas primarias deberían dar la opción de elegir a los militantes.

Además, tendría que imponerse el sistema de listas abiertas, que, por cierto, ya existe en la elección de los senadores. Así podríamos optar por unos o por otros dentro de una misma lista sin respetar el orden impuesto por el partido. Esta medida tendría un impacto moderado porque mucha gente vota simplemente a unas siglas, pero daría más poder de decisión al ciudadano.

Hay otro asunto más oscuro que afecta a la calidad democrática de los partidos y del que casi nadie parece querer hablar. Me refiero a su financiación. Es deplorable que los bancos condonen deudas millonarias a partidos que, después, legislan a favor de sus intereses o indultan a banqueros condenados por la justicia. Deberían financiarse exclusivamente con dinero público o autofinanciarse con las cuotas de sus afiliados. Si una empresa da dinero a un grupo político no es por amor al arte, sino que espera obtener algo en el futuro. En ese mundo del poder nadie regala nada. Las cuentas de los partidos deberían estar más controladas de lo que están ahora. Así tendríamos una democracia mejor que la actual.


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Este PSOE es inservible
Editorial www.gaceta.es  4 Enero 2013

El secretario general de los socialistas alaveses, Juan Carlos Txarli Prieto, declara que es preferible pactar con Bildu a hacer “pactos indebidos con la derecha”. A continuación, la secretaria de Organización del PSOE, Elena Valenciano, preguntada por esta declaración, responde que el partido “no tiene una posición de principio en contra de los pactos con nadie”. En vista de lo cual, el senador socialista y ex presidente del Senado, Javier Rojo, comparece y dice estar “radicalmente en contra” de lo dicho por Prieto, porque “hay líneas rojas que un partido no debe pasar”, porque “no valen unos cuantos telediarios para adquirir la condición de demócratas” y porque “hay que tener coherencia y memoria”.

Hagamos, pues, memoria, y resulta que el presidente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren, confesaba su amistad con el terrorista Josu Ternera y negociaba con Arnaldo Otegui. Pero es que en Galicia la cosa no es mucho más alentadora: el PSG, antes federación gallega del PSOE, no vaciló en aliarse con el Bloque Nacionalista Galego, minúsculo partido marxista-leninista y separatista que ni soñaba con llegar al Gobierno autonómico, pero al que tuvo acceso gracias a unos socialistas que, por un escaño, lograron una coalición de perdedores para desbancar al Partido Popular.

Y en las Baleares, otro tanto de lo mismo. Y ahora, en Andalucía, el PSOE regional es rehén de los comunistas.

El panorama del socialismo español es lamentable, porque se revela, una vez perdido casi todo el poder (que equivale a decir casi todo el acceso al dinero público y la influencia regional y local), carente de algo siquiera remotamente parecido a un ideario, huérfano del más mínimo sentido nacional de la política, y atento sólo a aprovechar cualquier rendija que le permita seguir viviendo de la política y prosperando gracias a la administración de los caudales públicos.

Sin embargo, es bien sabido que el sistema español está concebido de modo que dos grandes partidos nacionales, uno de centro-derecha y el otro de centro-izquierda, actúen en la vida política a modo de columna vertebral en uno de los países más descentralizados del mundo. Es hora, pues, de preguntarse si el PSOE necesita una verdadera refundación o si, por el contrario, hay que dar por perdida esta opción y esperar a la constitución de un verdadero y coherente partido nuevo que venga a llenar el vacío dejado por este PSOE desnortado. España necesita dos grandes partidos nacionales, sí; pero no necesariamente estos.

El problema son los partidos
Nota del Editor  4 Enero 2013

La historia demuestra la obligación de hacer desaparecer el PSOE (previa declaración de culpas y devolución de bienes). Pero buscar la solución con otros partidos es más que ingenua: ellos son el verdadero  problema.

Mientras los profesionales de la política detenten el poder, no hay solución. Es imprescindible deshacerse de los profesionales de la política, y ni hablar de los políticos profesionales.

El servicio a la sociedad debe ser una carga y no un beneficio. Estamos rodeados de ejemplos por todas partes: los bancos de alimentos los gestionan voluntarios, Cáritas, los comedores sociales, las urgencias de Cruz Roja, Samur, Protección Civil cuentan con miles de voluntarios, lo mismo que las asociaciones en defensa de los derchos civiles (como Agli, aunque en este caso no seamos tantoa), los presidentes de las comunidades de vecino, sean voluntarios o forzados, tampoco se benefician: todos trabajan para el bien común y su interés no es perpetuarse para vivir del cuento, sino trabajar en otros sitios y dedicar parte de su energía, tiempo y dinero para servir a la sociedad.

Cataluña
Mentalidad de talibanes
Eduardo Goligorsky Libertad Digital  4 Enero 2013

El 31 de diciembre, un lector de La Vanguardia opinó que Alicia Sánchez-Camacho había incurrido en una falta de respeto al calificar de talibanes a los consejeros del nuevo Gobierno catalán, "equiparando a los miembros de un gobierno elegido mediante sufragio con un movimiento militar que, entre otras aberraciones, somete a las mujeres a continuas vejaciones".

También ese día, el columnista Magí Camps recordó en el mismo diario que el régimen de rigidez teocrática que los talibanes imponen en Afganistán:

Se traduce "en una persecución sin concesiones de cualquier forma de disidencia, la relegación de la mujer a una condición de subordinación total, la reglamentación estricta de la vida cotidiana y la eliminación de cualquier referencia no islámica". (...) De hecho, algunos catalanes han sido calificados de talibanes. ¿Su manera de hacer se corresponde con la definición citada? ¿O es que quien descalifica así no ve la viga en su ojo? Francamente, según qué insultos no se deberían emplear tan a la ligera y, aun menos, por parte de personas públicas.

Entiendo que un lector profano no sepa distinguir el sentido literal del figurado, pero, ¿y el columnista? ¿Cree éste que alguien circula literalmente por el mundo con una viga en el ojo, o que aquellos a quienes sus correligionarios secesionistas acusan de formar parte de la Brunete mediática son periodistas montados en un carro blindado? Los trogloditas de hoy no son réplicas de los hombres de las cavernas. Tampoco nuestros inquisidores visten ropas talares ni empuñan los hierros que intimidaron a Galileo.

La reglamentación estricta de la vida cotidiana y la eliminación de cualquier referencia no catalana o, ¡vade retro!, española, la imponen nuestros talibanes cuando trazan líneas rojas para prohibir la enseñanza bilingüe o los rótulos de comercios escritos en castellano. O cuando niegan la condición de catalanes o, peor aun, tildan de anticatalanes, a quienes no comparten la ideología secesionista. Y con un raquítico 34% de votos del censo electoral, se conjuran para imponer al 100% de los ciudadanos de Cataluña el calvario de la secesión institucional, económica, social y cultural respecto del resto de España y Europa. Con mentalidad de talibanes, pretenden evitar que a la umma, la comunidad de creyentes, la contaminen los vientos heréticos.
Idealización obsesiva

¿Consejeros talibanes en el nuevo gobierno de Cataluña? Quien nos brinda una prueba de que los hay no es un portavoz de la Brunete mediática, sino el vicedirector del somatén mediático, Alfredo Abián. Éste, herido en su racionalidad, escribió con su firma, ese mismo 31 de diciembre:

El nuevo conseller de Presidència de la Generalitat debutó ayer afirmando que "Madrid ha dictado desde hace tiempo nuestra sentencia de muerte". Y nos quedamos tan tranquilos a la espera de atragantarnos con las uvas. Las escaladas verbales no sirven absolutamente para nada, salvo para hacer el ridículo.

El calificativo de "talibán" aplicado a los fundamentalistas de CiU lo leí por primera vez, quién lo creería, en La Vanguardia. Allí escribió José Martí Gómez (17/2/2000):

Talibán. Dícese de los jóvenes de clase media vinculados con familias católicas y nacionalistas. Radicales desgajados del tronco moderado de las juventudes de Convergència. (...) En el gobierno de la Generalitat los talibanes ejercen como fontaneros mayores y son el poder en la sombra. Los históricos del partido los acusan de carrerismo.

Tampoco hay que caer en el error de negar la condición de talibanes a quienes exhiben su fundamentalismo en el campo político y no en el religioso. La mentalidad de los talibanes se manifiesta en ámbitos muy diversos. Lo explica Antonio Elorza en Umma. El integrismo en el Islam (Alianza Editorial, 2002):

El fundamentalismo tiende a coincidir con el integrismo en la actitud de condena de todo cambio, sólo que referida a un texto sacralizado, sea el Corán o El Estado y la revolución de Lenin. En este sentido, ambos nacen como respuesta a los conflictos derivados de la transformación registrada en una sociedad, y tanto en el Islam como en otros sistemas de creencias actúan como contraideologías, pues su aparición responde a la demanda de grupos de creyentes para eliminar la amenaza a una situación precedente de monopolio ideológico.

Elorza pone en evidencia, sin proponérselo, una de las analogías más llamativas entre el fundamentalismo islámico y el secesionismo catalán: la idealización obsesiva de un pasado glorioso, real en el primer caso y mítico pero indispensable en el segundo:

La comunidad de los creyentes protagonizó en el siglo VII una expansión sin igual en el curso de los siglos. Tal vez esa excepcionalidad produjo un deslumbramiento que todavía hoy, al lado de la unicidad de la revelación, gravita sobre la visión del pasado en el mundo musulmán. El pensamiento islámico carece en su vertiente integrista de perspectiva histórica, precisamente porque sólo contempla los episodios decisivos en el proceso de afirmación de la creencia: la fundación y la gran yihad expansiva, la resistencia y la victoria final sobre la gran amenaza que representaron las Cruzadas, la decisiva encrucijada que se plantea desde fines del siglo XIX con la presencia de Occidente.
Se inventan próceres

A falta de una auténtica fundación y una yihad expansiva, se inventan símbolos y próceres. Leemos en La Vanguardia (12/8/1997) que la noche anterior Jordi Pujol había presidido, en el monasterio de Ripoll, el acto solemne de homenaje a Guifré el Pelós al cumplirse mil cien años de su muerte:

Al referirse a la herencia de Guifré el Pelós, Pujol destacó que su aportación fue "la tierra, con su ejemplo de cómo ocuparla, poblarla y trabajarla para transformarla; la Europa de su tiempo -él estaba ligado al imperio Carolingio- y el cristianismo, en el amplio sentido de los valores y no sólo del hecho religioso". El president se mostró convencido de que "desde su tumba, hoy Guifré el Pelós diría que éstas son unas gentes que tendrían que ir más allá y nosotros miramos de hacerlo".

Miquel Porta Perales demuele el mito en su bien documentado Malalts de passat (Laertes, 2000) y más sucintamente en Si un persa viatgés a Catalunya (La Esfera de los Libros, 2005), donde aclara:

Las crónicas medievales de los territorios peninsulares giran en torno de la idea de Hispania, y no existe ningún nombre que designe de manera específica los condados catalanes. Por otra parte, el término Cathalonia no aparece hasta el siglo XII. Y la supuesta nación catalana de Guifré el Pelós -el héroe nacional que, dicen, construye la independencia durante el siglo IX- es un conjunto de condados feudales independientes que no pertenecen a ningún ente nacional. Más adelante, algunos de estos condados se dividen, subrayando su independencia respecto del poderoso condado de Barcelona.
Como un imán salafista

Aunque la mentalidad de los talibanes autóctonos pone el mayor énfasis en el monolitismo político de su comunidad de creyentes, su fanatismo les impide tolerar desviaciones en el campo religioso. En mi artículo El cisma identitario exhumé un episodio típico de esta intolerancia de cuño talibán. Cuando Manuel Valls i Serra, entonces director de Catalunya Cristiana, criticó en La Vanguardia (6/1/1997) el catalanismo eclesial subordinado a una corriente política que a algunos podía parecer discutible, y pidió que la Iglesia respetara, en Cataluña, a sus fieles castellanohablantes,

Hilari Raguer, historiador y monje de Montserrat, reaccionó en el mismo diario (9/1/1997) como lo haría un imán salafista ante una caricatura de Mahoma:

La Nunciatura y la Secretaría de Estado [del Vaticano] tampoco entienden, o al menos no protegen, la realidad social y por tanto eclesial catalana. Sólo nos queda, como muro de defensa, la unanimidad moral de la opinión de los católicos catalanes al respecto, con la seguridad de que no habrá silencio de los corderos, ni de las ovejas. De ahí la gravedad del contramanifiesto que desde La Vanguardia lanzó el día de Reyes el director de Catalunya Cristiana. A esto yo lo llamo lerrouxismo eclesial (...) Entristece ver que un sacerdote catalán tacha de intromisión política una aspiración tan natural. No pretendemos una Iglesia catalana independiente de Dios ni de la Santa Sede, pero no la queremos dependiente del Gobierno español, ni de la COPE o de algún cura lerrouxista (...) El más grave problema de Cataluña, tanto en lo político como en lo eclesiástico, es la unidad de su población (...) Estoy seguro de que nuestro pueblo, el único pueblo de Dios en Cataluña, no caerá en la trampa lerrouxista que ahora se le tiende.

Esta invocación a la unanimidad, la unidad y el único pueblo de Dios, con su complemento de corderos y ovejas, trae reminiscencias no sólo de la umma, la comunidad de los creyentes, que subliman los talibanes, sino también del más rancio totalitarismo del siglo XX. Alicia Sánchez-Camacho no se equivocó al descalificar a los consejeros secesionistas del nuevo Gobierno catalán.

Diálogo
miquel porta perales ABC Cataluña  4 Enero 2013

Resulta que el Estado anuncia su disposición de negociar con la Generalitat, pero (no podía ser de otra manera) en el marco de la Constitución. Resulta que la Generalitat anuncia también su disposición de negociar con el Estado, pero advierte que «el derecho a decidir» de Cataluña es innegociable. ¿El Estado puede negociar la cesión de soberanía sabiendo que en artículo 1.2 de la Constitución se lee que «la soberanía nacional reside en el pueblo español» y que el artículo 2 habla de «la indisoluble unidad de la Nación española» y «reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran»?

Si la Generalitat exige el «derecho a decidir» como instrumento de la «transición nacional de Cataluña» -no del «derecho a la autonomía»-, ¿qué negociamos? ¿El referéndum o consulta que pretende celebrar la Generalitat para impulsar la «transición nacional» ? Pero, ¿quizá el artículo 92.1 de la Constitución no afirma que «las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos»? Recalco: «referéndum consultivo» y «todos los ciudadanos» españoles. Recuerdo: el nacionalismo catalán quiere un referéndum de autodeterminación vinculante en que solo participen los catalanes. ¿Negociar eso? Además, cabe recordar que el artículo 122 del Estatuto catalán indica que la Generalitat puede convocar «consultas populares -«encuestas, audiencias públicas, foros de participación y cualquier otro instrumento de consulta popular»- en «el ámbito de sus competencias» con «excepción de lo previsto en el artículo 149.1.32 de la Constitución» que señala que «el Estado tiene competencia exclusiva» sobre la «autorización para la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum». ¿Diálogo? Vale. Pero, ¿sobre qué? ¿Nuevo modelo de financiación? ¿Flexibilidad en la reducción del déficit? Si es eso, se dice. A ver qué responde el nacionalismo catalán. A ver qué hacemos luego.

Lo que ha desaparecido es la ley de partidos
EDITORIAL Libertad Digital  4 Enero 2013

La anunciada desaparición de Batasuna carece de la más mínima importancia, habida cuenta de que los proetarras en Francia han carecido siempre del más mínimo respaldo electoral y en España cuentan con otras siglas con las que se les consiente burlar la supuestamente vigente Ley de Partidos.

En este sentido, la disolución de Batasuna no tiene más transcendencia que la desaparición oficial de Herri Batasuna en 2001, o la que tuvo la disolución de ANV en 2008 en favor de las actuales Bildu y Amaiur, o la que tendría en el futuro la desaparición de estas últimas si decidiesen disolverse en favor de Sortu.

El recurrente y exitoso cambio de siglas del brazo político de la banda terrorista es algo conocido desde los tiempos –casi fundacionales- en los que ETA decidió reestructurarse e infiltrase en los frentes cultural y político. Aquella máxima de la V asamblea de ETA de finales de los sesenta "Cada tiempo exige unas formas organizativas y de lucha específicas" ha resonado este miércoles de forma casi literal en Bayona y en boca de la actual dirigente batasuna Maite Goyeneche cuando ha asegurado que "lo más importante es garantizar la eficacia de nuestra lucha y hacer que los instrumentos políticos que necesitamos se adapten al momento político. Es para responder a esta necesidad por lo que decidimos disolver Batasuna". Y es que, como muy bien ha explicado la dirigente proetarra "las siglas no tienen importancia, continuamos la lucha".

No hace ni tres meses el conocido miembro de la Mesa Nacional de Batasuna-ETA y miembro de del grupo constituyente de Sortu, Joseba Álvarez Forcada, también lo explicaba muy bien al jactarse de cómo los proetarras habían podido nuevamente presentarse a las elecciones municipales, regionales y nacionales y obtener magníficos resultados a través de Bildu y Amaiur.

De hecho, el aun más conocido dirigente batasuno, Arnaldo Otegui, ya en 2005, explicaba muy bien en un libro entrevista Mañana, Euskal Herria, por qué, a pesar de las ilegalizaciones sucesivas hasta entonces (EH, ASB, Aukera Guztiak, EHAK, ANV...) los proetarras habian ido ensayando diversas fórmulas para, pese a todo, estar presente en las elecciones: "Porque nosotros no vamos a regalar nuestra base electoral a nadie. Nos ha costado mucho esfuerzo construir esa base popular. En segundo lugar, para demostrarle al enemigo lo inútil de su estrategia. Y eso ha quedado demostrado".

Si el propio brazo armado de la organización terrorista ya se ha jactado de haber ganado con Bildu "la batalla de la ilegalización", no vamos a insistir en la absoluta irrelevancia que tiene la disolución de Batasuna. Lo único que podemos añadir es la vergüenza que nos causa la desaparición de facto de la Ley de Partidos.

Dada la hipocresía de la clase política española en este asunto, lo único que podemos agradecer a Rajoy y Rubalcaba es que, al menos esta vez, hayan tenido el pudor de no comparecer ante los medios de comunicación para celebrar esta disolución de Batasuna como si de una "buena noticia" o de un "triunfo del Estado de Derecho" se tratara.

A los corrales
Alfonso Merlos LR   4 Enero 2013

Ni ETA está acabada ni la amenaza terrorista es cosa del pasado. Ni por supuesto se han saldado las cuentas pendientes con una banda de verdugos que ha aplicado infatigablemente la receta de la destrucción vil, la humana y la material, antes de penetrar en las instituciones democráticas del Estado para contaminarlas con sus grotescos pero peligrosos testaferros.

La exclusiva que hoy revela LA RAZÓN es esperanzadora, y debe avivar la llama de una justicia incansable a la hora de resarcir humana y democráticamente a quienes han caído en manos de matarifes como De Juana, o en las garras de torturadores profesionales como Bolinaga. En definitiva, estos hijos del mal, que se han entregado a los más sucios de los crímenes y a la violación de las más elementales libertades, deben pagar. Y en el caso de este asesino compulsivo, que brindaba en la cárcel por los tiros en la nuca de sus sanguinarios colegas, la persecución debe ser extrema e ininterrumpida.

Cuadra, se confirme o no la localización exacta de esta alimaña, que haya buscado refugio en Venezuela. Porque sabemos cómo se las han gastado los esbirros del temerario régimen de Hugo Chávez para proporcionar abrigo y en ocasiones sueldos y puestos en la administración a detestables sujetos con las manos manchadas de sangre. Y porque tenemos la certeza de que la cooperación policial Madrid-Caracas para acabar con la lacra etarra ha sido manifiestamente mejorable. Es así.

Hay que acabar con el terror por partes, ordenadamente y por las buenas. Ni un solo matón puede ni debe quedar impune. Deben saber nuestros aliados –incluso los que no lo son– que la Audiencia Nacional y el Gobierno de España van a trabajar sin desmayo para que la memoria y la dignidad de las víctimas no quede mancillada o pisoteada. A estas malas bestias hay que devolverlas a los corrales. Es su sitio. No merecen otro.

La serpiente sobrevive a sus criaturas
j. p. / madrid ABC  4 Enero 2013

ETA se resiste a desaparecer, pese a que por el camino han quedado los grupos que constituyeron con ella el denominado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV)
La serpiente sobrevive a sus criaturas
ap Aurore Martin, con otros dirigentes de la batasuna francesa, en una imagen de archivo

Después de cincuenta años de terrorismo, todos los grupos que conformaron el denominado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) se han disuelto por diferentes motivos... Todos, menos ETA, la «vanguardia», que se resiste a desaparecer porque su sola existencia, aunque se haya retirado a los «cuarteles de invierno», constituye un elemento de presión para que la «izquierda abertzale» logre sus reivindicaciones y, por tanto, una amenaza.

Las causas no han sido siempre las mismas. HASI, el partido dirigente de la coalición Herri Batasuna, fue liquitado a finales de la década de los ochenta porque ETA temió que pusiera en peligro su liderazgo en el MLNV. Antes fueron erradicados los marxistas de LKI, o los ácratas de Laia, porque sus dirigentes eran más «obreristas» que nacionalistas. La banda ordenó que KAS se hiciera el «harakiri» y se reencarnara en Ekin para eludir su inminente ilegalización. Con los años, «sacrificó» a un Ekin ya desmantelado por las Fuerzas de Seguridad y puso su cabeza en bandeja como «gesto» de distensión para que el Gobierno «moviera ficha». Renegó de las siglas Jarrai, hizo un apaño con Haika, para después refundar su trama juvenil en Segi. Y de nuevo, tras los sucesisvos golpes policiales, la organización terrorista vendió la disolución de un ya desarticulado Segi como nuevo «gesto». El mismo paso con las plataformas a favor de los presos etarras. Liquidó las Gestoras pro Amnistía ante su inminente ilegalización, no sin antes clonarlas en Askatasuna. Nuevo sacrificio en aras a venderlo como el enésimo «gesto de buena voluntad» para mostrar ante el Gobierno su vocación pacifista.

Con la espada contra la pared por la eficacia policial, accedió a finiquitar una Batasuna ya ilegalizada para dar paso a Bildu, Amaiur y Sortu. Ahora acepta la muda de la Batasuna francesa en una nueva formación política, con pasado blanqueado, para facilitar la alianza en el vecino país con fuerzas de la izuierda. Todo ello para presionar al Gobierno de Francois Hollande a fin de que acceda a reconocer, con rango institucional, a «Iparralde». Del genuino MLNV solo queda ETA, que se resiste a desaparecer.



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