AGLI Recortes de Prensa    Lunes 21  Enero 2013

Crisis institucional irreversible
Roberto Centeno El Confidencial  21 Enero 2013

Recordaba el lunes pasado uno de mis lectores la demoledora, pero exacta, reflexión de don Miguel de Unamuno sobre los españoles, a quienes consideraba “un pueblo enseñado a huir de la verdad, a transigir con la injusticia y a soportar la opresión”. Es la situación en la que estamos hoy. Los españoles prefieren la esperanza ilusa a la verdad y aceptan que las élites corruptas estén por encima de la ley y de los tribunales, donde solo excepcionalmente son juzgados –para ser indultados si les condenan– y vota a los opresores con una laxitud moral inaudita. Parecemos inclinados a elegir a aquellos gobiernos que más nos pueden perjudicar. Aparte de los sucesivos y lamentables mandatos de González, después del primero y del no menos lamentable segundo mandato de Aznar, la reelección de Zapatero en 2008 y la reciente victoria del Partido Popular en Galicia son una muestra clamorosa de ello.

Por ello, la pregunta del gran fondo de inversión ruso Renaissance en un reciente análisis sobre España –"¿Hasta cuándo los españoles van a poder aguantar una opresión y un grado de dolor como nunca antes se ha hecho con una sociedad?"– es absolutamente pertinente. Porque el expolio al que están sometidos los españoles hoy está muy lejos de haber terminado. Nos esperan nuevas reducciones salariales y de pensiones, nuevas elevaciones de impuestos y tasas, cierres de empresas y ERE en cadena y nuevas subidas de la electricidad, el gas o los servicios bancarios. Pero sobre todo nos espera el riesgo cierto de alcanzar el nivel inaudito de paro del 30% en no mucho tiempo.

Ante esta realidad, el primer fondo de inversión ruso se pregunta "cuándo tomará la gente las calles para exigir el cambio político". El pensamiento es cosa de uno, la acción es cosa de varios y la acción política cosa de muchos, así que lo que de verdad se están preguntando los rusos –que de esto saben algo– es a qué esperan los españoles para defender colectivamente sus libertades y sus derechos, y hacerlo patente ante el mundo. No sabemos cuándo se producirá el estallido social, pero hay una cosa clara: o la gente toma las calles para exigir el cambio político y la democracia formal con representación de los electores y separación de poderes o tardaremos cien años en recuperar nuestro nivel de vida moral y material.

La corrupción, pilar del Estado de partidos
“No cuadran las cuentas, hay que subir los impuestos”, decía Rajoy mientras defendía a muerte a su tesorero, que se llevaba los millones a Suiza como si fueran confeti y supuestamente repartía sobres cada mes a la cúpula del PP. “España nos roba”, decían Más y el clan de los Pujol mientras saqueaban Cataluña al más puro estilo siciliano. O los ERE falsos de Chaves y Griñán, el mayor caso conocido de saqueo a la clase obrera. O Rato y compañía. O el robo organizado de cajas y bancos. No queremos explicaciones porque ¿qué valor tiene ya la palabra de Rajoy? Queremos que nos devuelvan lo robado, que los encierren a todos y que tiren la llave. Eso es exactamente lo que queremos. Solo la devolución del dinero robado a ciudadanos y ahorradores que conocemos serviría para mantener las pensiones durante muchos años. Calculen lo que podría hacerse con el que no sabemos.

Unamuno consideraba a los españoles “un pueblo enseñado a huir de la verdad, a transigir con la injusticia y a soportar la opresión”Al Capone, Lucky Lucciano –el creador del crimen organizado– y Pablo Escobar –político, empresario y número uno de la droga– eran unos pardillos al lado de nuestra mafia política, que ha llevado a la miseria a la cuarta parte de la población y a más de la mitad de las familias –que teme perder el empleo y que ha perdido significativamente su nivel de vida– a la angustia permanente. Están aniquilando todas y cada una de las ventajas sociales de un país moderno, que costaron sudor y lágrimas a varias generaciones de españoles, para financiar su estructura mafiosa y clientelar. Y ni uno solo de ellos se encuentra aún en busca y captura.

Y ahora salta el escándalo de los sobres, no el único ni el más importante, pero potencialmente letal. Resulta aterrador porque ilustra cómo funciona esta mafia de conspiradores de opereta, con grado cero de pensamiento y un nivel de corrupción como jamás se había conocido. ¡Pero en manos de qué personajillos se encuentra el destino de España!

a) Rajoy entra a formar parte de la cúpula de Génova con Aznar como vicesecretario general (1990), secretario general (2003) y presidente del PP (2004). Es el único dirigente que permanece en la cúpula durante todas las etapas del partido.

b) Rajoy nombra a Cospedal secretaria general y a Bárcenas tesorero –o números dos y tres respectivamente– en 2008, en el Congreso de Valencia, un Congreso totalmente antidemocrático –“no lo acepto", diría Aguirre–. Varias de sus grandes estrellas serían imputadas poco después por corrupción.

c) Cospedal y Bárcenas chocan frontalmente. Dos ambiciones sin límite perfectamente incompatibles –Cospedal tiene desde el principio su propio equipo de prensa, distinto al de Rajoy y al del PP–. Bárcenas, ¡oh casualidad!, se ve imputado en el caso Gürtel y Cospedal ve el cielo abierto. Solo queda Rajoy. “Que cada uno aguante su vela”, afirma malévolamente la doña.

d) Aparece el asunto de los 22 millones en Suiza, y lo que se encuentre. Bárcenas, el recaudador, está indignado porque piensa, con toda razón, que el PP le ha dejado tirado. Si no investigan ni a Pujol ni a Mas ni a Lleida ni a Rato ni a los culpables del latrocinio de las cajas –entre ellos el marido de Cospedal– ni a nadie, ¿por qué a él sí? Y zas, en 48 horas aparece lo de los sobres. Que de probarse cierto –y Rajoy no lo ha negado– es su final político, entre otras razones porque será ejecutado dentro de su propio partido sin necesidad de que intervenga la espada de la justicia.

e) La cúpula del PP pone en marcha el ventilador y señala como “responsables” a Paco Cascos, el enemigo público número que salió de Génova en 1999 y al que no han vuelto a dejar entrar, y a Javier Arenas, a quien quieren liquidar desde el fiasco de Andalucía. Rajoy y Cospedal “ignoraban todo”.

O la gente toma las calles para exigir el cambio político o tardaremos cien años en recuperar nuestro nivel de vida moral y material

Un auténtico insulto a la inteligencia. En una organización política presidencial –en el PSOE es secretarial– fuertemente jerarquizada y en un edificio relativamente pequeño es metafísicamente imposible repartir sobres o chocolatinas sin que Rajoy, que casi nació allí, conozca todos los detalles. Pero lo que ya bate todos los records de la mendacidad y del esperpento han sido sus explicaciones: “Ayer tres secretarios generales que son personas honorables han dicho claramente que las cuentas del partido se ajustan a la legalidad y todos ellos cuentan con una trayectoria de honradez y ejemplaridad para todos nosotros”. Es decir, se ampara en la supuesta autoridad moral de otros, pero no en la propia. Es la actitud propia de un niño cogido en falta y que, asustado, se ampara en las faldas de su madre.

¡Dé la cara ya y haga frente a la realidad, señor Rajoy!
¿Acaso no fue también secretario general? ¿Por qué no tiene nada que decir como los otros secretarios generales? ¿Por qué no ha dicho nada en primera persona cuando es el que mejor conoce lo sucedido? ¿Desde cuándo el dinero negro aparece en la contabilidad oficial? Y el colmo de los colmos: desde Fraga, el tesorero ¡depende directamente del presidente, no del secretario general! Entonces ¿qué nos está contando Rajoy? Si en el PP alguien conoce la conducta y dirige las actuaciones del tesorero es él, antes y con mucho mayor detalle que el secretario general. ¿Por qué Cospedal hace afirmaciones de hechos que desconoce, ya que la función de tesorero no está bajo su control?

Rajoy está en plena huida. Ha perdido el norte, el sur, el este y el oeste. Pero es que además es un perfecto cobarde. Se escuda en los secretarios generales, cuando es –por su intimidad con Bárcenas y porque era su jefe– el que mejor sabe la verdad. Y no me refiero solo a los sobres, sino a de dónde salía el dinero, todo el dinero, el de los chorizos, el de Suiza y el que no sepamos. Y pone a Álvarez Cascos, al que hace 14 años que no dejan entrar en Génova, en el punto de mira. Señor Rajoy, ¿a que no tiene usted el coraje de dejarse de insinuaciones y acusar formalmente a Cascos? ¿No dice que no le temblará la mano? Pues a ver si es verdad y tiene la decencia de ir a por Cascos de frente y por derecho, como hacen los hombres, y no insinuando escondido detrás de las faldas de la señora Cospedal, que no parece que esté llorando de pena. En todo caso, esto abre una crisis institucional irreversible.

En cualquier otro país de Europa se habría producido la inmediata dimisión del Gobierno. Por ello, exigimos la inmediata apertura de un periodo de revisión y libertad para reformar la ley electoral, derogando el artículo de la Constitución que impone el criterio proporcional para permitir a los ciudadanos elegir a sus diputados sin que los partidos hagan lista alguna de candidatos. Sean listas cerradas o abiertas, eso es indiferente. Es vital que los diputados sean elegidos uninominalmente por mayoría en cada distrito electoral no superior a 100.000 habitantes. Esta primera medida por sí sola producirá el fin de la partitocracia y la eliminación del 50 % de las causas de la corrupción.

Es vital que los diputados sean elegidos uninominalmente por mayoría en cada distrito electoral no superior a 100.000 habitantes. El otro 50 % desaparecerá o se disolverá cuando una nueva Constitución separe el poder de gobernar respecto del poder de legislar. Es decir, cuando sean distintas las elecciones populares para ser miembros de la cámara legislativa o para ser jefe de Estado o presidente del Gobierno. Una vez separados los poderes políticos principales, el ejecutivo y el legislativo, quedará reducido a su verdadera dimensión –mucho menos importante– el llamado poder judicial, que paradójicamente aumentará su poder, como es el caso hoy, en la misma medida en que degenerarán los otros dos poderes del Estado. Su principal misión será la de garantizar la independencia de los tribunales.

Pero mientras no consigamos la libertad y la democracia expulsando de la vida pública a los que nunca tendrían que haber entrado en ella, les aconsejo que desde ya –y siempre que se encuentren con un político responsable– actúen como decía el insigne don Miguel de Unamuno (1): “¿Tropezáis con uno que miente? Gritadle a la cara: ¡Mentiroso! Tropezáis con uno que roba? Gritadle a la cara: ¡Ladrón! ¿Tropezáis con uno que dice tonterías a quien oye la gente con la boca abierta? Gritadles a la cara: ¡Estúpidos!”. Si seguimos permitiendo este expolio, si seguimos permitiendo que nos gobiernen en todas las instituciones y administraciones unos mediocres y unos corruptos, los españoles no llegaremos nunca a tener el derecho a llamarnos ciudadanos.

Nota: Estas reflexiones para contribuir a la instauración y asentamiento de la democracia política en España han sido fruto de mi aprendizaje de la ciencia política en mis impagables conversaciones con mi maestro y amigo Antonio García Trevijano en Somosaguas.

(1) “Vida de Don Quijote y Sancho”.

Crisis nacional
España, la catarsis que viene y el PP
Pedro de Tena Libertad Digital  21 Enero 2013

La diabólica combinación de los problemas históricos sin resolver, desde la agresividad creciente de los nacionalismos separatistas al descrédito de las instituciones –incluidas la Corona, la Justicia y las Administraciones Públicas–, pasando por la corrupción generalizada, no sólo de la política, y la ruina de la educación –por destacar sólo algunos– nos va conduciendo lentamente a la catarsis colectiva. No es la consecuencia de la tragedia, sino la liberación de ella. Aristóteles la consideraba, como todos los psicólogos posteriores, una purificación necesaria tras haberse hecho uno consciente de sus "bajas pasiones" al convertirlas en espectáculo. En el gran teatro español, los actores, representantes de los diferentes poderes reales, nos han dado una sobredosis sistemática y persistente de comportamientos hostiles a la moral de todo régimen democrático decente. Y el público, los ciudadanos, conoce perfectamente que la conducta desviada de sus elites refleja asimismo la suya propia. España se ha convertido en una farsa democrática y los españoles señalan con sus dedos a los políticos y demás gerifaltes, cuando todos sabemos que de tener diez mandamientos –nos gusten o no– hemos pasado a no tener ninguno, ni por arriba ni por abajo. Que así se acaba con el Estado y se alienta a las mafias de índole varia lo sabemos todos.

La última escandalera, bien dolorosa por cierto, se refiere al Partido Popular, a su extesorero y a algunas afirmaciones, convertidas ya en armas de descalificación masiva por la izquierda más corrupta de Europa, sobre dineros negros y sobres sucios. Especialmente doloroso es este asunto en Andalucía, donde desde hace muchos años, y aún hoy, el Partido Popular es la única esperanza de un cambio que reconduzca y reforme un régimen socialista hipercorrupto e ineficaz y lleve hacia una sociedad próspera, democrática y con preponderancia de lo civil sobre lo político y lo partidista. Los partidarios del cambio en Andalucía, que no tenemos otra opción más que el Partido Popular como instrumento político de tal cambio y que hemos batallado duramente por ello desde hace muchos años, nos hemos quedado anonadados, aturdidos, y sabemos la tormenta propagandística que nos aguarda por parte de una izquierda catedrática en inmoralidades diversas, desde el caso Guerra al latrocinio de los ERE pasando por Chaves y familia. A partir de ahora, el PP, hasta ahora apenas afectado por la corrupción en Andalucía, será arrollado por el tsunami Bárcenas y los media afines, desde Canal Sur a la prensa local controlada, achinchetarán las conciencias individuales con el meme PP = sinvergüenzas (además de franquistas), que ya se escucha en las majadas hacia los oteros.

Ante el progresivo acercamiento de una catarsis nacional cuya dirección es incierta, el Partido Popular tiene que convertirse en motor y catalizador del impulso catártico. Dado el lamentable aspecto de la oposición y su tentación totalitaria, así como la debilidad de otros actores alternativos, ello no será posible más que dando un ejemplo histórico que inicie el camino de una reforma democrática en profundidad. Caiga quien caiga y caiga lo que caiga. El Partido Popular puede encabezar la catarsis general que ya se anuncia como inevitable o ser arrollado por ella si su reforma es obstruida por políticos pusilánimes incapaces de detectar el deber y la grandeza. Es España, la nación y su Estado democrático, lo que estará en juego.

(¿Y Andalucía? Si no se hace lo que hay que hacer, seguiremos en este infierno de paro y régimen, pero con la esperanza perdida durante generaciones).

Corrupción: que hablen los tribunales
EDITORIAL www.gaceta.es  21 Enero 2013

Es absolutamente imprescindible limpiar el paisaje desde la propia ley, desde el propio sistema, y hacerlo pese a quien pese.

En febrero de 1992, el fiscal italiano Antonio di Pietro empezó a investigar a un líder socialista de Milán. Fue tirando del hilo y, poco a poco, empezó a aparecer ante sus ojos un inmenso entramado de corrupción que afectaba a todos los partidos políticos del país y a un numeroso grupo de empresarios. El fiscal no cedió ante la enormidad de su hallazgo y siguió investigando, tarea en la que recibió el apoyo de otros magistrados. El proceso se conoció como Mani Pulite (“Manos limpias”).

El paisaje de corrupción generalizada que emergió a la luz recibió el nombre de Tangentopoli, porque soborno, en italiano, se dice tangente. El sistema político heredado de la posguerra se hundió sobre sí mismo.

Las revelaciones sobre casos de corrupción que en los últimos meses han conmocionado a la opinión pública española configuran también una Tangentopoli que no puede permanecer por más tiempo sumergida, saliendo sólo a la superficie en forma de titulares de prensa rápidamente olvidados -y sustituidos por otros del mismo jaez.

El proceso contra la corrupción en Italia no cambió sustancialmente la mecánica del poder –que, de hecho, acabó en manos de Berlusconi–, pero al menos sirvió para señalar culpables, aplicar la ley y limpiar el paisaje, que no es poca cosa. Todo eso habría sido imposible sin el concurso de unos jueces que decidieron meter el bisturí a fondo sin temor a las consecuencias políticas. Del mismo modo, en España va haciendo falta que los jueces cojan este toro por los cuernos, dado que en los políticos ya no es posible confiar.

Los magistrados han de ser conscientes de que, en estos momentos, en sus manos está salvar la confianza de los ciudadanos en el sistema democrático. Nada menos. Desde los partidos hasta la Banca y desde los indultos hasta las ayudas al desempleo, pasando por la propia Casa del Rey y, sí, incluso los tribunales. En este momento no hay institución ni servicio del Estado que esté libre de sospecha. Las denuncias que hace la prensa o que formulan personas privadas –hoy mismo LA GACETA cuenta una de ellas– cumplen una función importante, pero quedarán en nada si la Justicia no actúa a fondo y, sobre todo, con celeridad.

Es absolutamente imprescindible limpiar el paisaje desde la propia ley, desde el propio sistema, y hacerlo pese a quien pese. Italia pudo. Y aunque la independencia de nuestros tribunales esté puesta en cuestión, España también puede hacerlo. Es urgente.

Gobierno, partido, y dirigentes paralizados
José Oneto www.republica.com  21 Enero 2013

La confusión, el estupor, e incluso, el miedo, parecen tener paralizado al Partido Popular después de los dos último escándalos que han estallado como dos bombas de relojería y que han asombrado e indignado a la opinión pública: el descubrimiento por parte de la Audiencia Nacional de que el ex tesorero del partido, Luis Bárcenas, procesado por el “caso Gürtel”, tenía una cuenta en un banco de Ginebra (Suiza), por un total de 22 millones de euros y, la revelación horas más tarde, de que desde el mandato del expresidente José María Aznar se vienen pagando en el Partido Popular, sobresueldos, de entre 5.000 y 15.000 euros, a secretarios ejecutivos, cargos públicos y otros miembros del aparato. Ese dinero B, dinero negro, procede de constructoras, empresas de seguridad y donaciones, y con él se recompensaban a los más leales a la dirección y, se utilizaba, también para pagar a los escoltas de los amenazados por ETA.

Un escándalo detrás de otro, como si fuese causa-efecto, producía en el Palacio de la Moncloa una conmoción, mezclada con la sensación de que se podía estar en una nueva operación política contra Rajoy, igual que la que hubo poco antes del Congreso de Valencia donde fue reelegido presidente del Partido. Las vicepresidente Soraya Sáenz de Santamaría era la única que daba la cara con un mínimo de coherencia: Ella no había recibido nunca ningún sobre, lo hubiera rechazado y además, lo hubiera denunciado. El resto se convertía en un caos con posturas contradictorias hasta llegar a decir que ya Bárcenas “no era de los nuestros” cuando esa misma semana había estado en Génova, había utilizado su despacho, había usado su coche y a su escolta pagado por el partido, y había estado repasando papeles. Y como siempre, Rajoy callado, desaparecido

Cuando reaparece es el sábado, en Almería para clausurar la intermunicipal del PP, donde se niega a dar ningún tipo de explicación y una afirmación.”No me temblará la mano si tengo conocimiento de irregularidades”. Ni comisión de investigación como quieren los barones, ni ningún tipo de desmentido de la veracidad de la información, ni una sola sobre Bárcenas y los sobresueldos. Eso sí, todo el mundo es bueno, y el compromiso de volver mirar las cuentas, otra vez, una a una.

Total, nada. Nada ante la indignación popular que no puede entender que, en medio de tantos recortes, de tantos sacrificios, de tanta pobreza, de tanto sufrimiento, de tanta tristeza, de tanta injusticia, un grupo de privilegiados, cuya misión es precisamente sacar al país de esa situación límite y desesperada en la que se encuentra, estén cobrando un sobresueldo en dinero negro que, probablemente, ni siquiera han declarado a la Hacienda Pública o, que un simple gestor de un partido pueda ocultar una fortuna de 22 millones de euros en un paraíso fiscal. Una cantidad desproporcionad para una persona como Bárcenas, a menos que sea el intermediario de otros, y además esté lavando y blanqueando capitales.

A estas alturas, con medio país sublevado por lo que está pasando, ni el Gobierno sabe qué hacer, ni hay un plan B, ni el partido sabe cómo enfrentarse a estos dos graves casos, ni los dirigentes, desconcertados, son capaces de explicarle a los honrados militantes cuál es la verdadera situación. Todos, Gobierno, partido, dirigentes y militantes están a la espera de lo que va a salir y de comprobar, como dicen en fuentes cercanas al Gobierno, si hay o no, una nueva campaña interna para socavar a Rajoy y una verdadera lucha de poder… Aunque esto al ciudadano le importa bien poco.

¿Más eres tú?
Martín Prieto La Razón  21 Enero 2013

Con Tierno Galván de alcalde de Madrid, Alonso Puerta era concejal socialista y comprobó que su partido cobraba comisiones a las contratas de basura de la ciudad. Le echaron del PSOE tras ponerle como no digan dueñas y el Viejo Profesor le obsequió con un libro con una dedicatoria sardónica: «Al que asó la manteca».

Con la bonhomía que se merecía don Alfonso Escámez, que de botones llegó a la presidencia del Banco Central, comenté que estaba dando clases magistrales de receptación a la tesorería socialista que entonces campeaba por Filesa y otras sociedades instrumentales un poco al estilo del Instituto Nóos. Me citó alarmado: «Yo, encantado de ayudar a los partidos, pero no tengo cauces y necesito informes, papeles, servicios que presentar a los consejeros para darles salida contable».

Aquellas cosas se judicializaron; hasta el descaro del presidente navarro, Urralburu, y su esposa, por no remover la corrupción de los fondos reservados y la sangre bajo cal viva.

Cuando la Constitución estaba en el telar, periodistas y diputados nos embromábamos con cinismo: «¿Y qué corrupción nos vamos a dar: a la italiana o a la mexicana?». Parece que sucumbimos a las trapacerías de Craxi, Andreotti y Berlusconi.

Rubalcaba acaba de decir algo inteligente: «No nos dediquemos ahora al más eres tú». Elena Valenciano y sus pulgarcitos debían estar en el tocador porque no han captado el guiño. Que una ministra de Cultura socialista creyera que el dinero público no era de nadie no supone que se dedicara a quedarse con las carteras que encontrara en el suelo, sino que una moral descafeinada la inducía a suponer que el dinero lo hicieron redondo para que rodara o de papel para que volara.

Falta una ley de huelga, otra electoral, bastantes armazones, pero en especial una nueva financiación de partidos políticos. Aún más: estructuras representativas acordes con nuestra mísera afiliación, desburocratizadas, sin deudas que luego condonan los bancos y sin gastos electorales elefantiásicos. Con mucho menos se elige a un presidente estadounidense.

Inmadurez democrática
La sonrisa de la avispa Estrella Digital  21 Enero 2013

La progresía española no tiene memoria o es antidemócrata. Y empiezo por el PSOE. Porque este partido, que es el más corrupto de la democracia, incluso con terrorismo de Estado a sus espaldas, se permite el lujo de andar ahora por ahí escandalizándose porque en el PP haya un sinvergüenza, que todo el mundo sabía que era un sinvergüenza. Es más, con su fariseísmo, los socialistas están propiciando un estado de alarma que no tiene sentido y que puede llegar a tener imprevisibles consecuencias. Claro que, a este partido, le va el río revuelto. Y si lo de la señora Valenciano es patético por su memoria de pez y, por supuesto, su credibilidad de pez, ahora viene Rubalcaba y dice que pondrá en marcha una serie de medidas que podrían denominarse de la obviedad. El líder socialista dice que va a pedir al juez que investiga las cuentas de Bárcenas que las investigue. Conmovedor.

La base de esa democracia es la presunción de inocencia

Y si la memoria del PSOE está en los tres segundos, la postura de esos que viven con el sueño permanente de asaltar algún día su Palacio de Invierno, acosando a las sedes del PP, es antidemocrática. Lógico. No saben qué, en democracia, los Gobiernos se cambian con mayorías tras unas elecciones libres y que la base de esa democracia es la presunción de inocencia. Parece que a esta gente le encanta que alguien llame a su puerta a las cuatro de la mañana y el que llame no sea el lechero, parafraseando a Winston Churchill.

A mí lo que me escandaliza, realmente, es la poca madurez democrática que están mostrando esta minoría progresista. Pienso que algunos de los que hablan de falta de calidad democrática se equivocan. Lo que nos falta no es calidad sino madurez. En todos los países del mundo hay corruptos como los de España porque ello forma parte de la condición humana. Pero en ninguno de esos países se monta un pollo como en el nuestro porque, en todos, lo primero que se hace es dejar que se cumpla la ley. El que la hace, la paga…Y en España debería pasar igual porque hay leyes que castigan la corrupción. Otra cosa es el garantismo de nuestra legislación que proporciona lentitud.

Este lío de Bárcenas no es más que una catarsis dentro del propio PP para empezar a hacer limpieza

En cualquier caso, estoy por asegurar que todo este lío de Bárcenas no es más que una catarsis dentro del propio PP, precisamente, para empezar a hacer limpieza. Son tantas las curiosidades que se concitan en el caso que todo parece preparado…

Y es que me resulta raro que todo se destape en un periódico de derechas. No es creíble que le llegue una información tan contundente sin que esté el propio partido detrás. Resulta curioso que esto obligue a Bárcenas a abandonar la sede del PP, cosa que antes era imposible, y que el PP vaya a hacer una auditoría interna como consecuencia de ello. Es extraño que el PP, incluso, se ponga al frente de los ataques a Bárcenas, cuando lo normal que es que fuese al revés. Y es lógico que todo se haga ahora, precisamente, cuando faltan tres años para las próximas elecciones y no dejen que el escándalo salte dentro de dos años a meses de una campaña electoral…

Que Bárcenas se defienda atacando es normal… Ya se verá lo lejos que llegan sus acusaciones… Porque lo de los sobres tendrá que probarlo.

El festín siciliano

Javier Orrico Periodista Digital  21 Enero 2013

Filesa, Malesa, Time Export, Flick, el convoluto, BOE, Roldán, Urralburu, GAL y fondos reservados, Palma Arena, Matas, Urdangarín, los Albertos, Juan Guerra, Expo-92, Ibercorp, Prado y Colón de Carvajal, Naseiro, UGT-PSV, los cien mil alcaldes y concejales de Urbanismo, la SGAE, Gürtel, Mercasevilla, la Fiesta Mayor de los ERE andaluces, la familia Pujol, ITV, Pretoria, Casinos, Riopedre, juez Estevill, Durán y el caso Pallerols, la Hacienda familiar del PNV, Osakidetza, Marbella-Malaya, Millet y el caso Palau, Pepiño y el caso Campeón, los sueldazos, las pajines y aidos recolocadas, las pensiones vitalicias, las subvenciones a discreción, las oficinas para expresidentes regionales, las Hípicas sobrevenidas… y Bárcenas, que todo lo ilumina.

Una nación que asiste callada a la revelación, en uno de sus parlamentos regionales, el catalán, de los tantos por ciento de comisión (el 3% que era el 4%) vigentes en la podredumbre organizada, y que se calla, merece que la desangren. Ha dejado de ser una nación, ha dejado de ser libre, ha matado la democracia. Todo comenzó cuando expulsaron del PSOE a Alonso Puerta por denunciar la corrupción en la recogida de basuras. Las basuras que no quisimos ver y han terminado por ahogarnos. España ha sido la mesa de las familias mafiosas, aquella escena de “El Padrino”, luchando por conservar la explotación autónoma de “su territorio”. El estado del bienestar, a la púa, el que hoy debemos, fue el pienso para mantener ocupados a los cerdos antes de su San Martín. El nuestro.

El derecho a decidir e incompatibilidades
Jesús Royo www.vozbcn.com  21 Enero 2013

Parece una boutade, una salida de pata de banco, que diría el castizo, un ciri trencat, que diria el castís, pero es claro y evidente: el derecho a decidir de una parte va contra la democracia de todos. El sufijo griego arquía significa precisamente eso, el derecho a decidir. Aplicado a la oligarquía, por ejemplo, significa que unos pocos (oligoi) deciden sobre lo de todos. Los oligoi tienen el derecho a decidir, el resto no. El sufijo cracia vine a significar lo mismo: la plutocracia es que los ricos (ploutos) tienen el derecho a decidir, y el resto no. La democracia se caracteriza porque el pueblo (demos) tiene la soberanía, o sea el derecho a decidir. El pueblo en su totalidad. No una parte. Si una parte se atribuye o se reserva el derecho a decidir, en realidad se lo está quitando a la totalidad. Unos pocos se apoderan de un derecho de todos. Nada más antidemocrático.

Esto ya lo ha advertido Félix Ovejero, la mente más lúcida de la izquierda catalana, en sus últimas publicaciones Contra Cromagnon (2007) y La trama estéril (2011). Unas cuantas citas, casi al azar:

‘Si cada vez que una minoría no está de acuerdo con las decisiones políticas, pudiera decir “nosotros nos vamos”, no habría democracia. Mejor dicho, la democracia se convertiría en un juego de negociaciones. [...] Si aquellos que ven atacados sus privilegios económicos por las decisiones de la mayoría pudieran unilateralmente abandonar la comunidad política con lo suyo, las decisiones políticas quedarían al albur del poder negociador de los poderosos. [...] Eso significa que no se puede salir -no se debe poder salir- de una democracia. Y que si se puede salir, deja de ser una democracia, porque los que pueden irse acumulan un poder por encima de su número: son lo que se denomina una minoría de bloqueo’.

Continúa Ovejero: ‘Precisamente en aras de la democracia, el demos no se puede decidir democráticamente; las fronteras no se deciden: se decide dentro de las fronteras. [...] La modificación de las fronteras solo está justificada cuando no existe democracia’.

Y eso le lleva a una bonita paradoja: ‘A mayor democracia, menor posibilidad de decidir el espacio de la democracia’.

Sin embargo, la propaganda nacionalista insiste machaconamente en igualar democracia con derecho a decidir. Y es cierto, democracia es derecho a decidir. Pero se olvidan acabar la frase: derecho de todos a decidir, no de una parte. Cuando una parte tiene el derecho a decidir, es decir, a irse o a quedarse, según le convenga, entonces no importa la voluntad de la mayoría: lo que importa es el poder de coacción de las partes. Fin de la democracia.

Observen el proyecto de ‘Declaración de soberanía sobre el derecho a decidir del pueblo de Cataluña’, que se va a votar en el Parlamento autonómico -en su versión de cuando escribo este artículo, el 15 de enero-: en un texto corto (250 palabras), democracia aparece seis veces, casi tantas como Cataluña (ocho). Por cierto, España solo una, en la forma de ‘Estado español’, y Europa cuatro. Y la expresión ‘ejercicio del derecho a decidir’, también cuatro, y siempre en esa secuencia fija de seis palabras: con ello se insiste en la idea de que el derecho a decidir es preexistente, y de que lo que se vota en el Parlamento autonómico es ‘su ejercicio’.

Pero a lo que íbamos: ¿por qué tanta insistencia en empedrar la declaración con la palabra democracia? Está muy claro: dime de lo que presumes, y te diré de lo que careces.

Jesús Royo es licenciado en Lengua catalana y en Filosofía

Singularidad
César Vidal La Razón  21 Enero 2013

Si hay en España un grupo humano capaz de acuñar uno tras otro términos vacíos cuya única finalidad es ocultar y aumentar privilegios injustificados es el nacionalismo catalán. Ya antes de la Transición, se hablaba del «hecho diferencial».

A decir verdad, nadie era capaz de explicar cuál era porque, a simple vista, se percibe que un señor de Reus es igual que uno de Logroño o de Alcorcón y puestos a buscar lenguas minoritarias en España hay otras aparte de ese hermoso dialecto del provenzal codificado por Pompeu Fabra.

Con todo, el término sirvió para tejer un sistema que llevaba en su seno una verdadera bomba de relojería. Con el paso del tiempo, el «hecho diferencial» se gastó porque – la verdad sea dicha– era una memez absoluta y Maragall comenzó a lanzar un nuevo mantra nacionalista que era el del «federalismo asimétrico».

Encarnado en el actual –e inconstitucional– Estatuto de Cataluña, el denominado «federalismo asimétrico» no era sino el taparrabos de un intento despiadado por saquear España en beneficio de las oligarquías nacionalistas. Pero como la bestia nacionalista es insaciable, también el término se quedó obsoleto.

Ahora ha llegado la época del «régimen singular». Confieso que esta nueva necedad verbal me causa una irritación especial. En primer lugar, porque quien ha lanzado al aire el despropósito milita en el PP y no en una formación nacionalista y, en segundo, porque implica, fundamentalmente, la pretensión de que Cataluña quede totalmente en manos de la oligarquía nacionalista; que ésta pueda seguir gastando sin ton ni son – Cataluña ya representa más del treinta por ciento de la deuda total de las CCAA– y que contribuya todavía menos a unos gastos generales que la benefician descaradamente y que, por último, cada vez que entre en quiebra, como en la actualidad, el resto de España pague las facturas sin rechistar. A pesar de todo, debo reconocer que todos y cada uno de los términos tienen su punto de verdad.

Es ciertamente «diferencial» que España sea la única nación del mundo donde dos regiones como las Vascongadas o Cataluña disponen de patente de corso para desobedecer la Ley y vaciarnos las arcas a todos. Es «asimétrico» que una región disfrute de privilegios frente a las otras. Es «singular» que semejantes atropellos, propios de una monarquía anterior a la Revolución francesa, se alienten y, sobre todo, se consientan. Cuestión aparte es que, por añadidura, resulte vergonzoso, bochornoso e intolerable en una sociedad que, por definición, debería estar formada por ciudadanos libres e iguales.

La Unión Europea se la juega en España
Jaime Miquel La Voz  21 Enero 2013

H an pasado ya casi 36 años desde las elecciones constituyentes de 1977 y solo en el año 2002 y en este 2013 habrán dejado de celebrarse elecciones en algún lugar de España; el año pasado, por ejemplo, se eligieron cinco Parlamentos autonómicos. No es el mejor momento para quedarse sin referencias, porque los porcentajes sobre censo que obtienen los partidos en cualquier ámbito sirven para estimar valores razonables en otros con los que guardan constantes conocidas. Cualquier consulta electoral permite visualizar la situación, pero si no hay elecciones la única información de que dispondremos será la de las encuestas, y de estas, las únicas certidumbres estarán en las transferencias de voto entre partidos que nos proporcione el CIS cada tres meses, unos datos que solo saben interpretar los especialistas. Todo lo demás serán estimaciones.

Ahora mismo ganaría las elecciones generales el PP, pero muy alejado de la mayoría absoluta. El PP está situado en España en el 35 % de los votos válidos, ha perdido casi 10 puntos y 2,7 millones de votos desde el año 2011; el PSOE defiende el 29 % que son 6,5 millones de votos para una participación estimada del 65 %; IU/ICV sumarían 2,3 millones de votos con algo más del 10 % y UPyD obtendría 1,8 millones de votos concentrados en determinadas comunidades autónomas, el 8 %. El resto de las candidaturas y los votos blancos sumarían medio millón de votos más que en el año 2011 y la abstención aumentaría considerablemente.

La situación se resume en la idea de que las encuestas nos devuelven convicciones sociales muy arraigadas en lugar de opiniones diversas, y estas convicciones son dramáticas: la crisis no la pagan los bancos ni los ricos, no hay confianza en los líderes, ni en los partidos, ni en Gobiernos, Parlamentos o sindicatos, ni en otras instituciones mucho más cercanas como los ayuntamientos. Tampoco existe un modelo territorial de referencia: el PP tiene que defender el Estado de las autonomías cuando el 60 % de sus electores las suprimirían, mientras que el PSOE plantea el Estado federal, cuando en esa posición se sitúan el 20 % de sus votantes. Estamos ante el caos, porque sin referencias institucionales prestigiadas la sociedad se disgrega. Se trata sin duda de un año definitivo para el PP, porque su futuro electoral depende exclusivamente de los Presupuestos 2014 que sea capaz de presentar, pero también lo es para la Unión Europea, porque se juega en España la continuidad o la quiebra del doble marco referencial que establece su poder sobre las sociedades endeudadas del sur de Europa. Todo se resume en que la deuda es un producto colectivo que tenemos que devolver entre todos, y que un Estado miembro del euro no es viable fuera de él. La Unión Europea no se puede permitir que la mayoría de los electores españoles cuestionen ambos dogmas, porque esto significaría la formulación de esa mayoría insumisa en modo electoral, algo parecido a lo que ha sucedido en Grecia, con similares convicciones sociales, sistema electoral, condiciones actuales y elaboración civil de la sociedad.

Instalados en el preámbulo
maría jesús cañizares ABC Cataluña  21 Enero 2013

Ese preámbulo, he aquí la novedad, avala que Cataluña decida unilateralmente su futuro. Sin diálogos con España que valgan.

Hace tiempo que en Cataluña vivimos instalados en el preámbulo soberanista. El del Estatuto de 2006 permitió introducir el término «nación» fuera del articulado para que no tuviera efectos jurídicos. Después fue Artur Mas quien, a modo de prólogo, habló de una transición nacional en su discurso de investidura de 2010 que nunca se concretó.

En la actualidad, asistimos a la introducción de unas páginas todavía no escritas de un proceso independentista con el que se pretende hacer historia. Dicho de otra manera, las expectativas que se han levantado hasta ahora sobre el futuro catalán son enormes, pero estamos todavía lejos del nudo y, sobre todo, del desenlace.

Los autores de la Declaración de Soberanía no se ponen de acuerdo sobre esos prolegómenos parlamentarios que deberían desembocar en un referéndum en 2014 porque, al parecer, en lo único en que coinciden CiU, ERC, PSC, ICV y CUP es en el derecho a decidir. Para ser más exactos, sólo en el derecho, porque el problema reside en determinar qué es exactamente lo que se decide. Aparentemente, la Declaración que se votará el próximo día 23 de la Cámara catalana no diferira excesivamente de esas otras resoluciones que, sobre el derecho a la autodeterminación, se han aprobado desde 1989 sin efectos jurídicos. Pero es que en esta ocasión, también existe un preámbulo en la propuesta de CiU y ERC, que dada la aritmética parlamentaria, es la que saldrá aprobada si no hay consenso.

Y ese preámbulo, he aquí la novedad, avala que Cataluña decida unilateralmente su futuro. Sin diálogos con España que valgan. Es cierto que ya no se habla de estado propio en el «articulado» de la resolución, pero el prólogo sí que supone toda una declaración de intenciones sobre la necesidad de seguir adelante con una consulta caiga quien caiga.

Por eso, aunque el PSC se comprometa a retirar de su propuesta las referencias a un modelo federal para allanar las negociaciones, sabe que es muy difícil que nacionalistas y republicanos renuncien a ese llamamiento implícito a la insumisión. O a lo que la CUP, más aficionada al realismo sucio, califica de «desobediencia civil», mientras que el estilo nacionalista tiene mucho más de realismo mágico. Y a Ítaca me remito.

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A Rajoy le tiemblan las piernas
Pablo Sebastián www.republica.com  21 Enero 2013

El espectáculo de la corrupción no puede llegar más alto. Ahora ha sido el turno del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en su condición de presidente del PP, el que se ha visto envuelto en el caso de Luís Bárcenas, “su tesorero” multimillonario, y en el escándalo de los sobres con dinero negro para pagar a altos cargos del PP -lo que no ha desmentido Rajoy-, al menos durante su mandato de 2004 a 2008, cosa que ha insinuado Cospedal con lo de que “cada palo aguante su vela”, para salvarse ella y dejar a la intemperie a los demás, incluido Rajoy. ¿De donde salía todo ese río de dinero negro que ha enriquecido a Luis Bárcenas -y a otros dirigentes del PP- el que tiene a su predecesor en la tesorería del PP, a Álvaro Lapuerta en el punto de mira de la investigación?

Dice Rajoy, disimulando y sin convicción que “no le temblará la mano” a la hora de castigar a los corruptos. Sería la primera vez, visto lo ocurrido con Matas, Camps, Bárcenas (al que tardó en pedirle que dejara el PP), Baltar, I. González y con su ático y sus espionajes escandalosos con dinero público, etc). A Rajoy no le tiembla la mano porque no la piensa usar, nunca se atrevió contra nadie ni en la corrupción ni en política. Y menos aún la levantará en contra de Bárcenas que tiene en su poder la “bomba atómica” de la financiación ilegal del PP y de los sobresueldos en negro, en el tiempo de Aznar (que ahora estará en un ¡ay!) y en el tiempo de Rajoy, cuando ejercía de secretario general y luego de presidente del partido o controlaba la campaña electoral, con Gürtel activo.

A Rajoy, pues, no le tiembla la mano pero le tiemblan las piernas y está en manos de Bárcenas y otras posibles denuncias internas. Y a o perder de vista a Esperanza Aguirre que está aprovechando el ataque demoledor en contra de Rajoy, que ha lanzado El Mundo, y que ha dejado a los pies de los caballos de la corrupción a Rajoy, y con él a la presidencia del Gobierno de España (lo que ya está inundando la prensa internacional). Un Rajoy en las manos de Bárcenas, como el palacio de la Zarzuela y el monarca lo están en las manos de Urdangarín, Torres y Corinna entre otros. Y así tenemos la presidencia del Gobierno y también la jefatura del Estado tocadas, directa o indirectamente, por casos de corrupción, cuando este país. España, sufre el drama social del paro, los desahucios, la desesperación de miles de familias y la indignación por los indultos infames, la amnistía fiscal y recortes sociales y reformas ideológicas en Justicia, Sanidad y Educación.

O sea, un polvorín en medio del gran espectáculo de la corrupción ambiental del Estado que ya afecta a los dos primeros palacios del país. Y a la Generalitat de Cataluña con los Pujol, y Baleares con Mata, y Valencia con Camps, y Galicia con Baltar, y a Andalucía con los ERES y a Madrid con López Viejo, el ático y el espionaje. Y a la espera estamos de que el Tribunal Supremo se pronuncie sobre el ex ministro José Blanco del PSOE, para completar así los primeros niveles de la gran corrupción nacional.

Lo peor de la “implicación” de Rajoy -por acción u omisión- está en que ostenta la presidencia del Gobierno en un momento crucial de la crisis económica y financiera nacional, y ello afecta y daña a la estabilidad del Gobierno y a la confianza en nuestro país. Pero ¿quienes son los culpables de todo este escándalo de Bárcenas, que ni Cospedal ni el PP van a investigar? Los culpables del caso Bárcenas, y de todos los demás casos de la corrupción son los que son, por acción u omisión, y no tienen, política y moralmente la menor escusa o posibilidad de salvación. Algunas escaparán de la Justicia, pero el daño a España y a la imagen de la clase política ya está hecho y estos mismos, que están señalados con el dedo, no son los que pueden enmendar semejante situación. Y que nadie hable más de “regeneración” palabra manida que huele que apesta a tapar la corrupción. Hay que hablar de reforma penal, y judicial, de separación de poderes del Estado y de una nueva ley electoral. Hay que acabar con la partitocracia y su halo de impunidad.

¿Independencia?: entre el embaucamiento y la insolidaridad
Carlos Jiménez Villarejo El Periódico  21 Enero 2013

Exfiscal anticorrupción

El Govern de CiU, con el apoyo de Esquerra Republicana, han formulado una 'Declaración de soberanía del pueblo catalán' que pretende ser el inicio del proceso conducente a consultar al pueblo de Catalunya, como nación que es, sobre el modo de su futura integración en España o la secesión de ella y en las instituciones del Estado español. Sorprende que un Gobierno, representante de una evidente minoría social, que impulsa un proceso con ese objetivo, lejos de mantener una exigible neutralidad política, plantee ya los términos de la consulta y la respuesta por la que opta, con una notoria falta de equidad y de respeto a la ciudadanía que, en su caso, sería llamada a esa consulta.

Así, atribuye al Parlament de Catalunya, en caso de que la declaración fuese aprobada, "declarar la soberanía democrática del pueblo de Catalunya como sujeto político y jurídico" y "hacer efectiva la voluntad de constituir Catalunya en un nuevo Estado...". Resulta imposible aceptar, porque son posiciones incompatibles, que desde este punto de partida pueda afirmarse a continuación que dicho proceso "será escrupulosamente democrático". Es falso, y es una de las más graves perversiones de esta declaración.
Ninguna referencia a España

Como es, igualmente irritante e injusto, que si bien el apartado 5 de la declaración se refiere a "Europa" --luego a la Unión Europea-- se omita toda referencia a España --a la que Catalunya ha estado vinculada hace centenares de años-- y, en su lugar, se haga referencia al "Estado español" como sujeto de negociaciones, al mismo nivel que las instituciones europeas o la comunidad internacional, cuando la continuidad o no de los lazos de Catalunya con España es, en definitiva, el núcleo del debate y el objetivo fundamental de la supuesta consulta. Al menos, así lo entendemos los denominados en el Estatut "ciutadans espanyols" y, sobre todo, los ciudadanos de esa España que, indignamente, se oculta.

El documento es, como ya analizaremos, una suma de serias contradicciones con el marco constitucional democrático vigente. Lo que es de suma gravedad y lo descalifica por sí solo. Pero hoy queremos resaltar un gravísimo error histórico. La declaración pretende fundar el "derecho a decidir" del pueblo catalán en el "derecho de autodeterminación de los pueblos". Pero nada más lejos de la realidad y la verdad histórica. En efecto, en la comunidad internacional se ha reconocido el "derecho a la libre determinación de los pueblos", que no a la "autodeterminación". Pero tiene lugar en un contexto internacional, en un momento histórico y respecto de unos pueblos, completamente distinto del actual.
Dinámica anticolonialista

El reconocimiento de tal derecho tiene lugar, en plena dinámica anticolonialista, entre 1960 y 1966. Es decir, ante la necesidad de resolver la situación de los pueblos sometidos a la dominación colonial por las potencias occidentales, casi todas ellas vencedoras en la segunda guerra mundial. Es a estos pueblos a quienes se reconoce el derecho a constituir un Estado independiente de las respectivas metrópolis para superar definidamente la sumisión en la que vivían. Reconocimiento que va asociado al reconocimiento de los derechos humanos a los hasta entonces súbditos de esos pueblos y, paralelamente, al derecho al desarrollo y la recuperación de sus recursos naturales.

Todo ello da lugar a la resolución 1514 de la Asamblea General de Naciones Unidas, de 14 de diciembre de 1960, llamada 'Carta magna de la descolonización'. Por esta razón, la resolución parte del reconocimiento "del apasionado deseo de libertad que abrigan todos los pueblos dependientes y el papel decisivo de dichos pueblos en el logro de su independencia". Y el texto de la resolución es claro y contundente al respecto. Por razón de "la sujeción de pueblos a una subyugación, dominación y explotación extrajera...", se les reconoce "el derecho de libre determinación" a fin de que "los pueblos dependientes puedan ejercer pacífica y libremente su derecho a la independencia...". Ya posteriormente, en los pactos de Nueva York de 1966, en pleno desarrollo de la descolonización, vuelve a reconocerse en el artículo primero de ambos que "todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación". Pero, eso sí, partiendo del "ideal del ser humano libre, en el disfrute de las libertades civiles y políticas y liberado del temor y de la miseria...". El alcance jurídico de este principio ha sido analizado por el Tribunal Internacional de Justicia respecto al Sahara Occidental (1975) y Timor Oriental (1995).

Es evidente que solo desde la manipulación o la ignorancia, o ambas cosas a la vez, pueden invocarse aquellos precedentes --son los fundamentos del derecho a decidir-- para reivindicar la pretendida independencia de Catalunya en el siglo XXI, en un país desarrollado y moderno en el que sus miembros disfrutan de todos los derechos y libertades, civiles y económicos, reconocidos en la Constitución española y el Estatut vigente. Bueno, salvo los que han sido gravemente limitados por las políticas conservadoras de los Gobiernos, complementarios en lo sustancial, del PP y de CiU.

http://lamentable.org/

Sociedad
Alumnos chinos aprenden español en Galicia para triunfar en su país
Su objetivo es explotar el filón de las empresas latinoamericanas
Alfonso Andrade redacción / la voz   21 Enero 2013

España se está convirtiendo en un destino estratégico para los universitarios chinos, que ven en el aprendizaje del castellano una vía excelente para desarrollarse profesionalmente en su país por la enorme cantidad de empresas latinoamericanas -también españolas- que se han instalado allí. Según los datos del Ministerio de Educación, el número de alumnos chinos en nuestro país se multiplicó por once entre el 2003 y el 2011 al amparo de diversas iniciativas educativas.

Galicia no es una excepción, solo que el desarrollo del programa ha sido un poco más tardío. El epicentro del desembarco oriental es la Universidade de Santiago (USC), donde cursan sus estudios este año 119 chinos (casi todas mujeres), la inmensa mayoría en Filoloxía Hispánica. El año pasado había 16, y en el 2011, 11 alumnos.

La USC ha desarrollado el Programa de Captación de Estudiantes en China para abrir la universidad al mercado extranjero y beneficiarse del potencial actual de ese país. Los alumnos pagan su matrícula. Realizan un curso de inmersión y perfeccionamiento del castellano durante el primer cuatrimestre, para elegir asignaturas en el segundo, alternando de Filoloxía y de otras carreras. El pasado miércoles tuvieron una reunión orientativa en la que se les mostró una lista con las distintas materias para que tomasen nota de las que más les interesasen. Pero nada de copiarla a mano. Para eso están los smartphones, claro.

Durante su estancia en Compostela se alojan en pisos, compartidos generalmente con otros estudiantes, que intentan que no sean de su misma nacionalidad para obligarse a hablar todo lo posible en castellano.

Cuentos chinos
Nota del Editor  21 Enero 2013

Quien habrá sido el miserable que pretende engañar a los chinos que quieren aprender español, enrolándolos en la Universidad de Santiago, donde el español brilla por su ausencia y en Santiago de Compostela (este es el único topónimo que no ha sufrido la galleguización), donde campan los indeseables pederastas lingüísticos.

Los trabajadores del TNC protestan contra los recortes hablando en castellano
Los empleados del Teatre Nacional de Catalunya claman contra "el desmantelamiento de la cultura catalana"
www.lavozlibre.com  21 Enero 2013

Barcelona.- Los Trabajadores del Teatre Nacional de Catalunya (TNC) han anunciado que utilizarán el castellano como idioma "preferente" en protesta por los recortes que amenazan a la entidad.

Así lo han anunciado este domingo a través de un cartel que han colgado en el teatro y que avisa: "A partir de hoy día 20/01/2013, los trabajadores del Teatre Nacional de Catalunya, en protesta por el desmantelamiento de la cultura, harán uso preferente del castellano".

El anuncio ha circulado rápidamente por las redes sociales, donde varias personas han colgado imágenes del cartel, como la periodista de TVE Cristina Puig.

La medida de presión emula a la que ya realizaron los Mossos d’Esquadra hace un año, también en protesta por los recortes. En su momento, la decisión de los agentes de la policía catalana generó una amplia controversia, y acabaron renunciando a la medida.




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