AGLI Recortes de Prensa    Miércoles 23  Enero 2013

El escarabajo pelotero
José Luis Manzanares www.republica.com  23 Enero 2013

La corrupción ambiental de España a principios del siglo XXI es de tal calibre que bien podría figurar como blasón en su escudo de armas. Se acabaron los leones rampantes, las águilas imperiales de dos cabezas o el águila de Patmos. Nuestro animal emblemático sería hoy el escarabajo pelotero (scarabaeus laticollis) empujando una bola de excrementos mayor que el propio animalito. Le ha costado al bicho, pero lo ha conseguido. También a nosotros, con nuestro egoísmo, nuestra hipocresía y nuestra negación de la evidencia. Una cosa es la corrupción de pocos o muchos individuos y otra muy distinta la institucionalizada cuidadosamente durante años. El escarabajo pelotero es obra de todos, aunque el mayor mérito corresponda a los dirigentes de determinados colectivos con siglas bien conocidas.

Hemos llegado al extremo de que el corrupto goza de un cierto prestigio y hasta puede servir de ejemplo para la juventud en este valle de lágrimas. Hay un momento en el que la corrupción se pone socialmente de largo. Al corrupto ilustre se le abren las puertas palaciegas, se le rinden honores y se le blinda con la sacrosanta presunción de inocencia. No importa que ese derecho se circunscriba a la imposición de una pena, porque para desorientar al personal están los servicios de prensa y propaganda. La verdad es, sin embargo, que los jueces de la corrupción son los propios ciudadanos. Aquí ni se anulan las pruebas por motivos formales ni se da largas al asunto hasta que dentro de diez o veinte años haya sentencia firme. No toda corrupción es, de otra parte, constitutiva de delito. Basta y sobra con el enriquecimiento a la sombra de la política o de los poderes públicos.

Mal puede funcionar una democracia con listas cerradas a favor de quienes representan al partido y no a sus electores. Y no funcionará en absoluto si, además, quien las hace nunca se entera de los tejemanejes de sus hombres de confianza hasta que lee los periódicos (como afirmó Felipe González a propósito de los GAL) o la podredumbre se descubre por razones ajenas a su voluntad. Ningún partido político debería rasgarse las vestiduras, después de tanta mentira programada y de tantos silencios cómplices, si los ciudadanos sospechan que hay fuego bajo las humaredas que oscurecen el monte.

El asunto Bárcenas ocupa los titulares de actualidad y coloca al PP en el punto de mira de una sociedad indignada, pero la corrupción es transversal y viene de antiguo. Quizá algunos lectores recuerden cómo, hace ya mucho tiempo, hubo un socialista, Alonso Puerta, teniente alcalde del Ayuntamiento de Madrid en 1981, que denunció los chanchullos de su partido con la retirada de basuras y sólo consiguió ser expulsado del PSOE por traidor. La ropa sucia se lava en casa. O, si el jefe quiere, no se lava en ninguna parte. Parece que el escarabajo pelotero se ha detenido a meditar un poco sobre los inconvenientes que tiene su debilidad por los excrementos. Crucemos los dedos para que su reflexión no llegue demasiado tarde. Están a punto de dar las doce, si es que no han sonado ya.

El hundimiento del PP
Francisco Rubiales Periodista Digital  23 Enero 2013

El reparto de sobresueldos de dinero negro entre altos cargos del Partido Popular ha hundido al partido de la derecha española, que ya no puede presentarse ante la opinión pública como una organización mas limpia y decente que el PSOE. El caso Bárcenas los ha igualado ante los ojos de la sociedad y será una golpe demoledor al bipartidismo.

Pero, en medio de su particular tragedia, el PP tiene todavía una opción de salvarse y renace si opta por denunciar la corrupción interna, asumiendo las terribles consecuencias que traería consigo reconocer que un buen número de sus actuales altos cargos está "pringada" en prácticas corruptas que les inhabilitan como gobernantes de una democracia. Pero todo parece indicar que el PP defraudará de nuevo a la decencia, a la ciudadanía y a sus seguidores optando por esconder su terrible pecado con la esperanza de que el tiempo traerá consigo el olvido y el perdón.

La estupidez declarada por Rajoy y Cospedal, en el sentido de que "revisarán las cuentas del partido tanta veces como sea necesario", indica que han optado ya por silenciar la podredumbre que infecta sus filas y que afecta nada menos que a los que gobiernan la nación. Afirmar que ·revisarán las cuentas" es lo mismo que no decir nada ya que las operaciones en dinero negro nunca aparecen en la contabilidad oficial de los partidos. Todo indica que el dinero que repartía Bárcenas durante décadas era dinero sucio procedente de comisiones ilegales y de donaciones clandestinas al partido, cobradas a cambio de favores, concursos, subvencione y otro tipo de favores inconfesables, operaciones opacas y muchas veces delictivas que nunca quedan registradas en las cuentas públicas o que sólo figuran en una contabilidad paralela, bien escondida y al alcance solo de muy pocas personas.

Algunos medios de prensa, incluso algunos cercanos al PP, como el ABC, piden ya abiertamente una "regeneración" de la vida política española, asustados ante el inmenso tamaño de la corrupción, que afecta ya por igual a la derecha, a la izquierda y al nacionalismo. Otros medios certifican que la ventaja estratégica que representaba para el PP presentarse ante la opinión pública como un partido mas limpio y menos manchado por la corrupción que el socialista ya ha desaparecido y que la opinión pública, después del asunto Bárcenas, los equipara con toda razón.

Pero la mayoría de los observadores y analistas políticos revelan que el Partido Popular está todavía envuelto en la confusión y profundamente dividido en dos bandos, entre los que quieren investigar a fondo la corrupción interna y los que quieren taparla, como ha hecho el partido hasta ahora, y seguir adelante, sin que nadie dimita ni reconozca error alguno.

Los populares están en la agonía, pero al menos tienen la opción de acudir a la cirugía e iniciar así el camino de la regeneración, el único capaz de sacar a España de la profunda depresión económica, política, social y moral que padece por culpa de una clase dirigente enferma, antidemocrática y degradada como pocas en el mundo.

Voto en Blanco

Brindis al sol
bernardo fernández ABC Cataluña  23 Enero 2013

El problema es que a Artur Mas y a los suyos no les queda otra que ir de farol en farol

El presidente Tarradellas decía que lo único que los catalanes no pueden permitirse en política es hacer el ridículo. Pues bien, a pesar de que lo explicaron en el colegio, parece que ese día los dirigentes nacionalistas e independentistas no fueron a clase. Llamar «Declaración de soberanía» a una propuesta parlamentaria que no es una declaración de soberanía efectiva es un brindis al sol, además de una perdida de tiempo, de prestigio y de energías. Tan ful es la jugada que ni el Gobierno central se ha tomado en serio el envite.

Desde que Convergencia Democrática decidió disputar la hegemonía del catalanismo a Esquerra Republicana en el ámbito del independentismo, en Cataluña estamos viviendo en un terremoto político. El problema es que a Artur Mas y a los suyos no les queda otra que ir de farol en farol.

Hace poco más de dos años, Mas lanzó la apuesta del concierto económico. Después, ante el más que seguro fracaso de la iniciativa, la transformó en una propuesta de pacto fiscal entre el Estado y la Generalitat, que el mes de septiembre pasado fue rechazada de plano por el presidente del gobierno de España.

Y luego, forzado por su pobre gestión gubernamental y dejándose llevar por la euforia generada el 11 S, hemos llegado a este punto en el que el partido nacionalista y sus aliados utilizan con extrema frivolidad palabras como soberanía, independencia y autodeterminación en un contexto en el que no hay ninguna posibilidad de convertirlas en realidad.

Los que gobiernan Cataluña están jugando con fuego, obviando que no cuentan ni con la mayoría social suficiente, ni con los aliados necesarios ni fuera ni dentro de España. Pero también olvidan que para lanzar un órdago de la envergadura de un proceso de secesión, se necesita mucho más que una ilusión. Por tanto, suya será la responsabilidad del fracaso. El problema es que las consecuencias las pagaremos todos.

El día de la vergüenza
Editorial Estrella  23 Enero 2013

CiU y ERC siguen consumando pasos en esta especial huida hacia adelante que comenzó con la incomprensible convocatoria electoral y la radicalización irracional del discurso nacionalista transformado en soberanismo al más puro estilo batasuno. Y esto no es una exageración.

El despropósito se asienta sobre valores emocionales no sobre principios racionales

No tiene ni pies ni cabeza que en plena crisis económica y con plena conciencia de los problemas particulares y colectivos que tienen Cataluña y España y Cataluña en España, Mas y Junqueras hayan consumado el esperpento del soberanismo que pretende no poder decidir sino decidir salirse del tablero de juego, abandonar España, marcharse de la Unión Europea. El despropósito se asienta sobre valores emocionales no sobre principios racionales que expliquen una necesidad basada en la colonización ni en el espolio ni en el sufrimiento nacional.

En España, y ese es uno de los graves problemas que padecemos, las autonomías gozan de un autogobierno que ya quisieran para sí muchos estados federados en los países federales. Izquierda y derecha se retratan en esta votación, abandonan, por un momento, sus diferencias ideológicas y deciden transitar juntos por el camino de la exaltación patriótica que saben que no conduce a nada más que al resentimiento, la división nacional, el daño nacional.

No van a ningún sitio pero deciden ignorar el valor que tienen decisiones económicas. Para CiU, contribuir al fortalecimiento de nuestra economía mediante las sinergias de ambas partes – Cataluña y España – y para ERC, la dureza de los recortes paliada con la decisión, esa sí, de condicionar el libre albedrío de un gobierno que se ha ido de rositas con toda su política ‘antisocial’ según el lenguaje de la izquierda.

El PSC pierde por el camino el 20% de sus diputados y se queda tiritando en medio de la nada

El PSC, dando el habitual espectáculo de la indefinición, pierde por el camino el veinte por ciento de sus diputados y se queda tiritando en medio de la nada. El PP, a pesar de Camacho, tiene que materializar el conflicto con CiU, y Ciudadans que se convierte en el referente moral de los españoles que están hartos de las travesuras intencionadas y perniciosas de esta gente.

Mas ha empezado el viaje. Junqueras va con él. No llegarán a ningún sitio, pero por el camino harán que se pierda mucho, y que se pierdan muchos. Bochornoso. Este espectáculo se recordará como el día de la vergüenza: por el histrión, la solemnidad de la estupidez y el insulto a la inteligencia que se encierra en él.

El PSOE, ¿martillo de corruptos?
EDITORIAL Libertad Digital  23 Enero 2013

Por ridículas que fuesen las declaraciones iniciales de algunos dirigentes del PP, que parecían no querer saber quién era y es Luis Bárcenas, más patéticas resultan las de Alfredo Pérez Rubalcaba utilizando este asunto para presentar al PSOE poco menos que como el partido adalid de la ética pública, ajeno a cualquier caso de corrupción. "No todos los partidos somos iguales", se ha atrevido a decir. "En el PSOE no hay un solo euro negro, ni cuentas en B, ni comisiones ilegales". "Hace muchos, muchos años, que el Partido Socialista aprendió la lección y no la olvidamos".

No hace falta remontarse a los tiempos de Filesa. Todos somos conscientes de los muchos casos de corrupción en que sigue inmerso el PSOE, sin que ninguno de sus máximos responsables haya decidido dimitir. Ahí está el escándalo de los ERE en Andalucía, corrupción mucho más grave que la que destila el caso Bárcenas, en el que se malversaron cientos de millones de euros de fondos públicos, no hace tanto tiempo. Ahí está también el caso, menos grave pero mucho más reciente, de la concesión de contratos a dedo a familiares y allegados de dirigentes del PSOE por parte de la Fundación Ideas, receptora en los dos últimos años de 3,5 millones de euros en subvenciones.

Para la portavoz del PSOE, Soraya Rodriguez, es absolutamente "normal" que los partidos trabajen con personas "afines a su ideología", por lo que ha considerado que esos contratos "no son sólo legales, sino también morales".

Pues bien. Con total independencia de que las facturas que se han descubierto –absolutamente disparatadas– pudiesen no obedecer a desembolsos ficticios con los que pagar sobresueldos a algunos o financiar al partido, la Ley General de Subvenciones es tajante al prohibir expresamente, en su artículo 29.7.d, subcontratar con "personas o entidades vinculadas con el beneficiario" trabajos o encargos que hayan sido objeto de subvención pública. Y aun en el caso de no estar tampoco en este caso delictivo, es evidente que el hecho de que un organismo que recibe dinero del contribuyente malgaste sus propios recursos contratando a personas por el mero hecho de ser parientes de sus altos cargos supone cualquier cosa menos un ejemplo de moralidad pública.

Nada más lejos de nuestra intención que pretender tapar la corrupción de unos con la de los otros, ni hacer creer que todos los políticos son iguales. Lo que pretendemos denunciar, por el contrario, es que la corrupción es un problema tan grave como extendido, que perjudica a toda la sociedad, incluidos los muchos políticos honrados que hay en todos los partidos. Junto a la falta de honradez y de resortes morales de los individuos que se corrompen, hay en España todo un marco estructural que multiplica las tentaciones de corromperse. Así, la falta de fiscalidad, de transparencia y de control del gasto público y de la financiación de los partidos, la excesiva discrecionalidad otorgada a un poder político cada vez más intervencionista y, sobre todo, la falta de división de poderes, por la que los políticos designan a los miembros del poder judicial que ha de juzgarlos, son factores que abonan el terreno en provecho de los corruptos.

Y esto no parecen querer cambiarlo ni el PSOE, que proclamó la muerte de Montesquieu, ni el PP, que no ha hecho otra cosa que lanzar tierra sobre su cadáver.

Cataluña
El principio del fin... de Artur Mas
José García Domínguez Libertad Digital  23 Enero 2013

Apenas un voto –85 frente a 84– separa el brindis al sol soberanista de ayer del celebrado el septiembre pasado, justo antes del adelanto electoral. Un mísero voto que, sin embargo, habrá de marcar un punto de inflexión en la política local, un cambio radical de coordenadas que se empieza a intuir histórico. El ciclo de la larga hegemonía sociovergente, que tantos presumían pétrea, da hoy los últimos, agónicos suspiros. Ese engolado cadáver político, Artur Mas, está llamado a ser el renegado Kautsky del drama catalán. La revolución, es sabido, devora a sus hijos. Y ni CiU ni PSC van a poder seguir galopando a lomos del tigre independentista.

Una vez abierta la caja de Pandora, un mérito que corresponde en exclusiva al president, ya no hay marcha atrás. En Cataluña ha sonado, al fin, la hora de los locos. Tan impostado, tan teatral, el irredentismo de Mas conoce un límite que nunca jamás osará sobrepasar: el que marca el Código Penal. Habrá, pues, ruido, y mucho, que no otra es la gran especialidad de la casa, pero no habrá referéndum. Ni en 2013 ni en 2014. Y el legatario único de esa nueva frustración colectiva del universo micronacionalista será la Esquerra. El sorpasso está a la vuelta de la esquina, en cuanto Mas se vea forzado a disolver de nuevo la Cámara tras incumplir su promesa. Instante procesal en el que el eje de la política catalana pasará a girar en torno a una ERC dueña del espacio identitario.

Enfrente, un bloque integrado por PP, Ciudadanos y acaso el sector de Unió más proclive a los lobbies patronales. Un escenario de fractura civil y confrontación abierta donde CiU y PSC ocupen un segundo plano. El resultado, al cabo, de la confluencia de dos debilidades crónicas. Por un lado, la del nacionalismo español, impotente al objeto de consumar su labor uniformizadora durante el siglo XIX. Por el otro, la del catalanismo político, igual de incapaz en su afán por construir una comunidad imaginada a partir del último tercio del XX. El PSC, su esquizoide ambigüedad, no deja de constituir la prueba del nueve de ese su fracaso. Y una lección final, triste, pero lección: el nacionalismo, desengañémonos, solo se combate con el nacionalismo.

PSOE
Un chanchullo inmoral y, por supuesto, ilegal
Pablo Molina Libertad Digital  23 Enero 2013

Tras conocerse las excelentes relaciones comerciales entre la Fundación Ideas para el Progreso(sic) y varias empresas de amigos y familiares de altos cargos del PSOE, la portavoz socialista en el Congreso ha confirmado públicamente su carácter legal y además "moral". La moralidad es un atributo particular que bajo el canon socialista adopta las dimensiones más extrañas. Ahora bien, que el reparto de dinero público entre familiares de los políticos es ilegal resulta incuestionable incluso en España, cuya Ley General de Subvenciones prohíbe expresamente el trinque de los allegados.

Esto de que los familiares y amigos del poderoso abreven en el presupuesto público es tradición inveterada en la partitocracia española, donde los enjuagues se producen a diario con total normalidad. De hecho, Soraya Rodríguez no sufrió las dificultades expresivas de otras veces para refutar en el acto las veladas acusaciones de los periodistas, tras conocerse el caso de la muy industriosa hermana de su colega Valenciano. Y es que, en realidad, lo que se hubiera considerado inmoral es que, habiendo trinque al alcance de familiares y amigachos, se hubiera dado entrada a otras empresas por una mera cuestión de eficiencia presupuestaria. Si el dinero público no es de nadie, ¿a qué tantos escrúpulos en su manejo?

Los chiringuitos de los partidos políticos invitan además al trinque desaforado como si no fuera a haber un mañana. En último término son instituciones privadas que, a pesar de financiarse casi en su totalidad con dinero del contribuyente, actúan con mucha mayor discrecionalidad que los propios partidos, que tampoco es que se distingan por sus miramientos a la hora de gestionar un presupuesto que en esencia no les pertenece.

Y si la reacción intuitiva de Soraya B ya revela una ética muy particular en el ámbito de lo público, más chocante resulta la justificación de la empresa de la hermana de la vicesecretaria general del PSOE, al afirmar que lo que recibe anualmente de la Fundación Ideas para el Progreso (sic) es apenas un pequeño porcentaje de su volumen total de negocio. Tratándose de las finanzas del PSOE, nos quedamos con la duda de si es una simple excusa o una reclamación formal para aumentar la facturación en años venideros.

El federalismo como poción mágica
Francesc de Carreras La Vanguardia  23 Enero 2013

En el inacabable y fatigoso debate territorial del que no logramos salir y tanto desgaste provoca, el PSOE ha presentado como gran novedad algo que, sin embargo, venía proponiendo desde hace tiempo y no supo llevar a la práctica en los ocho años de gobierno de Zapatero. Se trata de un término que suele invocarse como hacía Astérix con su poción mágica, un curalotodo similar al agua milagrosa que los masajistas emplean tras los choques inocuos entre futbolistas. Me refiero al término federalismo.

¿Mediante la invocación del federalismo se solucionarán todos los problemas que tiene planteados el Estado de las autonomías? Me temo que no, especialmente por una razón: el Estado de las autonomías ya es un Estado federal y así está considerado por los estudiosos de esta materia. Lo prueban la obra de prestigiosos autores extranjeros, como los profesores Watts y Anderson, con libros recientes publicados en España por la editorial Marcial Pons (el último ha sido traducido también al catalán y editado por el Institut d'Estudis Autonòmics de la Generalitat de Catalunya), ambos de la más reconocida escuela sobre esta materia fundada por el profesor Wheare, un autor clásico de los estudios federales.

En esa línea, aunque de forma jurídicamente mejor argumentada, se ha publicado el libro del conocido catedrático de Santiago de Compostela Roberto Blanco Valdés, Los rostros del federalismo (Alianza, Madrid, 2012), que también incluye el modelo español dentro del ámbito de los estados federales. Ello no supone novedad alguna pues la gran mayoría de estudiosos españoles también sostienen esta posición. Pero el mérito de Blanco consiste en que lo demuestra con un método de indiscutible solidez cuya premisa es considerar que los conceptos jurídico-políticos no se forman a partir de modelos teóricos sino que se deducen de las realidades jurídicas e institucionales existentes. En efecto, así sucede en muchas ocasiones.

Pongamos el caso de un concepto distinto al de Estado federal: la forma de gobierno parlamentaria. Los elementos que sirven para dar contenido a este concepto no son previos al análisis del mismo sino el resultado de un estudio comparado entre sistemas políticos. Así, del estudio de los casos británico, alemán, italiano o español (y los que queramos añadir), podemos deducir que en todos ellos el presidente del Gobierno debe gozar del soporte de una mayoría del Parlamento o, en todo caso, no se puede formar una mayoría contraria que le haga perder una moción de censura o una cuestión de confianza.

De ello se deduce que el núcleo básico de una forma de gobierno parlamentaria es la relación de confianza entre Parlamento y Gobierno. Después encontraremos en todos los supuestos analizados muchas diferencias. Por ejemplo, en España el jefe del Ejecutivo se denomina presidente del Gobierno mientras que en Gran Bretaña de denomina primer ministro, en Alemania canciller y en Italia presidente del Consejo. Otro ejemplo, los procedimientos que regulan la moción de censura y la cuestión de confianza son distintos, incluso muy distintos. Y añadiríamos otros ejemplos. Pues bien, estas formas distintas son secundarias, el aspecto central es la relación de confianza entre Parlamento y Gobierno. Si esta existe, la forma de gobierno es parlamentaria. Si el presidente del Gobierno es elegido directamente por los ciudadanos -y no por el Parlamento- estamos ante un régimen presidencial, cuyo ejemplo más clásico es Estados Unidos.

Pues bien, así procede Roberto Blanco para encontrar un concepto de Estado federal. No parte de una definición a la que deben adecuarse los estados para ser considerados como federales sino que compara detenidamente las instituciones de doce países (EE.UU., Suiza, Australia, Canadá, Argentina, México, Brasil, Rusia, Alemania, Austria, Bélgica y España) y saca consecuencias: aquellos elementos comunes que sean estructurales, es decir, sin la existencia de los cuales estaríamos hablando de una estructura distinta, son los que determinarán si un Estado puede ser considerado como federal.

Del excelente trabajo de Blanco - premiado por el diario El Mundo como el mejor libro de ensayo de 2012- se extraen, además de mucha información puntual, múltiples conclusiones generales que no tenemos espacio para detallar. Pero quizás la conclusión general más destacable sería la siguiente: el federalismo tiene un núcleo básico que es común -dos niveles de gobierno, independientes entre sí, sin relación jerárquica entre ellos y colaborando mutuamente-, aunque después tiene muchas diferencias, muchos rostros, de ahí el título del libro.

Así pues, el núcleo básico de nuestro Estado es indiscutiblemente federal. Ahora hay que proceder a perfilar su rostro, sus características diferenciales. Por eso proponer un modelo federal es hablar por hablar. El paso que debe darse ahora es concretar las modificaciones que deben introducirse para que el Estado funcione mejor. Dejemos de lado las grandes palabras, simples pócimas mágicas, y pasemos a precisar.

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La Generalitat en “rebeldía”
Pablo Sebastián www.republica.com  23 Enero 2013

El Parlamento catalán debatirá y aprobará hoy su declaración de soberanía, un hecho sin consecuencia jurídica o política pero que en todo caso está al margen de la legalidad vigente y también de la Constitución Española, donde se dice que la soberanía nacional reside en el pueblo español. Pero siendo esto así, el hecho de que esa declaración sea promovida y aprobada por CiU, el partido que gobierna y ocupa la Generalitat de Cataluña, eso es relevante por cuanto la legitimidad de ese Gobierno y su presidente emanan de la legalidad y la Constitución Española de las que ahora se burlan Artur Mas y su gobierno declarándose prácticamente en franca “rebeldía”.

Y este es un hecho que el Gobierno de Rajoy no puede ignorar, y menos aún cuando el gobierno catalán se niega a cumplir los objetivos de déficit -como se ha visto en 2012-, y por otra parte reclama grandes sumas de dinero al Estado para atender su deuda y sus impagos, mientras se gasta dinero público en fomentar la independencia de Cataluña que, por lo que se ve, pretende que sea financiada con fondos españoles, públicos y privados (porque una gran parte del dinero catalán llega desde el IVA español, del consumo de ciudadanos españoles, y del uso de servicios).

Vamos a ver qué ocurre hoy, pero todo apunta a que nada bueno ni viable, ni legal saldrá de esa votación parlamentaria catalana en la que veremos qué hace Unió, y en la que el PSC sigue jugando a la ambigüedad de “soberanía no” pero “autodeterminación sí”, lo que es un disparate que deja al PSOE sin un discurso nacional.

En realidad el montaje soberanista de Artur Mas, empeñado en su mesianismo histórico (y sin decir verdad alguna sobre la historia catalana, la relación económica de Cataluña con el resto de España, ni sobre Europa) constituye un disparate mayor y el avance de CiU dentro de un laberinto que no tiene salida, y que les puede llevar al camino de la ilegalidad plena de la mano de ERC. Y todo ello en el peor momento para Cataluña, porque se rompe la cohesión catalana y se divide a sus ciudadanos, porque el país catalán sufre el duro impacto de la crisis, además de sus propios casos de corrupción, y a no perder de vista las carencias democráticas y de libertades que emanan del nacionalismo.

Y además cuando en la burguesía catalana, y en sectores de peso e influencia como el empresarial la deriva independentista de Mas empieza a causar estragos -se van empresas de Cataluña y cae el consumo españolista-, y a provocar la indignación de empresarios y financieros, como se vio en la última declaración del presidente de Fomento, algo que a Mas, ahora mismo, le importa un bledo porque ya recibió el apoyo de estos sectores a favor de su “pacto fiscal” o “concierto fiscal”. Que es tan ilegal como el proceso de autodeterminación, y por lo tanto constituye un grave error de los empresarios y financieros catalanes que jugaron con el fuego del victimismo y callaron ante el “España nos roba” y que ahora ven que Mas ya no escucha a nadie y ha decidido lanzarse por el río bravo del soberanismo y está dispuesto al rumbo de colisión o al choque de trenes que tanto espanta al mundo empresarial catalán. Los mismos que -en compañía de los medios catalanes- le dieron cuerda al “muñeco” de Artur Mas al que ahora no pueden parar, entre otras cosas porque ha convertido el desafío catalán contra España en una cosa personal.

El Gobierno, ante el separatismo catalán
EDITORIAL www.gaceta.es  23 Enero 2013

Hoy está previsto que el Parlamento catalán vote el documento soberanista acerca de la separación de la comunidad autónoma del resto de España. Desde el primer borrador de Esquerra Republicana se han producido ya varios proyectos distintos con contenidos diversos, que son expresión de la división y el desconcierto que la iniciativa del presidente Artur Mas ha producido no sólo en la ciudadanía, sino también en los mismos partidos y coaliciones con presencia parlamentaria. Finalmente, una enmienda presentada ayer y firmada por CiU, Esquerra e Iniciativa, parece que configura el texto alternativo que logrará mayor consenso.

La iniciativa de Mas ha sembrado una notable confusión en Cataluña: hace un par de días, el Consejo de Barcelona de Convergència Democràtica aprobó una moción de rechazo contra Duran i Lleida, máximo dirigente de Unió Democràtica. Menos de veinticuatro horas después, el presidente de Unió de Barcelona replicó pidiendo a sus socios de CDC “respeto” hacia Unió y sus dirigentes. En el campo socialista no es menor el desconcierto: se ha pasado de rechazar el “derecho a decidir” a aceptarlo, se han producido voces pidiendo matizaciones diversas, y una relevante militante ha solicitado que se permita el voto en conciencia. La coalición Iniciativa per Catalunya, mayoritariamente comunista, ha estado dudando si sumarse o no a la iniciativa de Mas, y parece que, finalmente, no querrá verse alineada con los que se oponen. En cuanto al Partido Popular, la presidenta del partido en Cataluña ha hecho varias ofertas al Gobierno de la Generalidad, en otro gesto desconcertante de confusión entre partidos y Gobiernos.

El texto últimamente presentado se titula Declaración de soberanía y derecho a decidir del pueblo de Cataluña. En él se acuerda “iniciar el proceso para hacer efectivo el derecho a decidir” el futuro colectivo de los catalanes, bajo los principios de soberanía, legitimidad democrática, transparencia, diálogo, cohesión social, europeísmo, legalidad, papel principal del Parlamento y participación. Lo que ahora se plantea es si el Gobierno considera que la aceptación a trámite por parte de la Mesa del Parlamento autonómico es ya una “resolución” en el sentido que menciona el artículo 161.2 de la Constitución para que el Gobierno pueda impugnarla ante el Tribunal Constitucional, o si esperará a que la votación se realice. Y éste no es un debate administrativo, sino político, con consecuencias tal vez irreversibles en cualquier caso.


Cataluña
La comarca nos visita
José María Albert de Paco Libertad Digital  23 Enero 2013

Un juzgado de Gerona acaba de sentenciar que el ayuntamiento de esta localidad pretendió obtener un "beneficio claramente político" al fletar trenes para desplazar ciudadanos a Barcelona con motivo de la Diada. Tal como se desprende del enunciado, lo que el juez desaprueba no es el carácter populista (dejémoslo en populista) de la iniciativa, sino el rédito que, supuestamente, proporcionó a CiU, la coalición que gobierna la ciudad. También yo creo que costear excursiones a la capital tiene algo de PER a la catalana, pero me temo que, con ese "beneficio claramente político", el magistrado sugiere que el alcalde, Carles Puigdemont, se valió de una causa poco menos que angelical (por asexuada) para fomentar la adhesión de sus conciudadanos. No parece que el texto que sigue refute ese extremo:

Intentando apropiarse de una convocatoria política no realizada por ninguna administración pública, (...) e intentando beneficiarse de su éxito con las consecuencias políticas posteriores, ya conocidas.

"Su éxito", sí, han leído bien; la Diada, convertida en una apuesta irrenunciable. Ciertamente, debe de haber pocos gerundenses que no recibieran con agrado la posibilidad de manifestarse en el Paseo de Gracia por gentileza del ayuntamiento. Como diría un lingüista, va con el genio. No obstante, la sentencia reposa sobre un fundamento bastante más espurio que el puro cinismo. No en vano, el juez acusa a la Delegación del Gobierno en Cataluña de

con el pretexto de la legalidad, interponer un recurso [contra el decreto municipal que aprobaba la contratación de trenes] malbaratando recursos humanos y económicos de los órganos judiciales con el conocimiento de la escasa, por no decir casi nula, trascendencia jurídica de su resultado.

No se sorprendan. Al fin y al cabo, en una comunidad donde el poder desobedece sistemáticamente las sentencias sobre el bilingüismo, promueve referéndums ilegales y aun presenta como un logro el incumplimiento del límite de déficit, cómo evitar que la legalidad no acabe siendo un molesto hormigueo, un pasatiempo propio de tiquismiquis. Un pretexto, exactamente.



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