AGLI Recortes de Prensa   Viernes 25  Enero 2013

Mantiene la discriminación lingüística
El Gobierno suaviza la Ley de Unidad de Mercado ante la presión de las autonomías
El Gobierno asegura que la nueva norma no es "recentralizadora" y respeta absolutamente "las competencias autonómicas".
D. SORIANO Seguir a @SorianoDomingo  Libertad Digital 25 Enero 2013

La Ley de Unidad de Mercado ya está en marcha. El anteproyecto de ley de una de las normas más anunciadas por el Gobierno ha sido aprobado este viernes por el Consejo de Ministros. Ahora queda el trámite parlamentario, por lo que la aprobación definitiva se retrasará al menos hasta el verano.

El texto llega con tres meses de retraso respecto a lo previsto inicialmente. En otoño ya se hablaba de su inmediata aprobación. Pero finalmente las negociaciones con todos los implicados (autonomías y el resto de ministerios) han retrasado uno de los proyectos estrella de Luis de Guindos y Jaime García-Legaz. No sólo eso, en este tiempo, algunas de las iniciativas más atrevidas del secretario de Estado de Comercio y del ministro de Economía se han venido abajo. Al final, la ley presenta numerosas vías de escape que muchos gobiernos autonómicos intentarán aprovechar. La clave, como en muchos otros casos, llegará a la hora de la aplicación, pero viendo cómo han evolucionado otras normas en las últimas tres décadas, es previsible imaginarse qué puede llegar a ocurrir.

En todas las presentaciones de la norma, el Gobierno ha querido dejar claro que ésta era "absolutamente respetuosa con las competencias autonómicas". De hecho, han dejado claro que ésta no es una ley recentralizadora, sino que opera bajo el principio de "confianza mutua", es decir, que cada administración se fía de una empresa o producto si otra administración ha dado su visto bueno, algo que también chocará con las intenciones de los gobiernos regionales (y no sólo nacionalistas).
¿Licencia única?

Como ha explicado Soraya Sáenz de Santamaría en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, ésta ley establece el "principio de licencia única". Esto quiere decir que una empresa que obtenga el permiso de un Gobierno autonómico para operar en su territorio, podrá hacerlo también en las otras 16 regiones, sin necesidad de un trámite adicional. El problema es que la propia ley abre varias vías de escape que permitirán a los ejecutivos regionales evitar algunas de estas obligaciones.

En el campo de las mercancías, la ley sí supone un avance bastante importante respecto a lo que había hasta ahora. Un producto habilitado en una región podrá en principio, venderse en las demás sin más requisitos. Eso sí, incluso en esta cuestión habrá excepciones, especialmente en lo que hace referencias al etiquetado, que deberá cumplir con la normativa autonómica.

El caso de los servicios es distinto. En este caso, la ley aprueba la licencia o permiso de acceso único. Sin embargo, en lo que hace referencia a la prestación del servicio, se admite que los profesionales tendrán que atender a lo establecido en la "normativa de la comunidad" correspondiente. Esto quiere decir que un fontanero (por poner el mismo ejemplo del Gobierno) que se habilite en una región, no tendrá que conseguir una licencia en las otras 16. Eso sí, sólo se verá libre de este trámite; en todo lo demás, seguirá estando a expensas de la normativa autonómica.

Hay que apuntar que tanto en un caso como en otro, la ley recoge algunas excepciones. Así, las autonomías sí podrán entrar a regular si la actividad pone en peligro la seguridad, la salud pública, ocupa un espacio público, bienes de patrimonio cultural o supone un riesgo medioambiental. De nuevo, el problema es qué ésta es una rendija por la que podrían intentar colarse algunas autonomías, que usarán estas excusas para saltarse la ley si así lo estiman conveniente.

La polémica de las lenguas
Respecto a la discriminación lingüística (las leyes autonómicas que obligan al uso de la lengua regional en el etiquetado o los comercios), no habrá ningún cambio respecto a lo que estaba vigente hasta el momento. Tanto en el etiquetado como en otro tipo de obligaciones respecto de las lenguas co-oficiales, las empresas estarán obligadas a seguir las disposiciones autonómicas.

Sáenz de Santamaría ha echado balones fuera: "Esta ley no puede entrar a modificar cuestiones de leyes de naturaleza orgánica como los estatutos de autonomía". En realidad, esto quiere decir que finalmente el Gobierno ha sacado de la norma una referencia directa a la "discriminación lingüística". La vicepresidenta ha asegurado que en lo que hace referencia al etiquetado, "la normativa es de carácter europeo". En la práctica, lo que ocurrirá es que buena parte de las leyes autonómicas sobre el uso de las lenguas en las prácticas comerciales seguirán estando plenamente vigentes
Consejo de Unidad de Mercado

Otra de las novedades de la ley es la creación del Consejo Nacional de Unidad de Mercado que, según la vicepresidenta, "analizará de qué manera se puede converger en esa mejora de la regulación" y que incluirá un observatorio de nuevas prácticas regulatorias para acabar con las normas discriminatorias: "Una administración no va a exigir más requisitos que otra administración".

En este sentido, las empresas podrán realizar denuncias de las leyes regionales que quiebren la unidad de mercado. Aquellos que consideren que están siendo discriminados, podrán acudir a la nueva Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Según explica el Ministerio, "la CNMC deberá decidir en un plazo de cinco días sobre la procedencia de la solicitud. Si la admite a trámite, el organismo interpondrá recurso ante autoridad judicial que significará la suspensión automática del acto recurrido". Es decir, que sólo con la decisión de la Comisión se detiene la aplicación de la norma autonómica. En el Ministerio creen que "de esta forma se evitan los costes de tiempo y dinero que suponen a las empresas y profesionales esperar a una resolución judicial para ejercer sus actividades económicas".

Las palabras de la vicepresidenta
Sáenz de Santamaría ha asegurado que es "muy urgente", porque las "dificultades administrativas se han visto como desincentivos a la inversión, han provocado inseguridad jurídica y no han permitido aprovechar las economías de escala" de un mercado de 47 millones de habitantes.

La vicepresidenta ha explicado que el principio sobre el que se basa este plan es que "si para usted está bien, yo confío en lo que usted hace y usted confía en lo que hago yo". "Y como todos somos muy respetuosos de nuestras competencias" ha recalcado, pues todas las administraciones tendrán que admitir los permisos que otra administración haya dado.

Sáenz de Santamaría ha asegurado que ésta es una "norma que hace país" y garantiza el "mercado interior" en España. Para explicar hasta dónde llega la locura normativa de los últimos años, ha puesto varios ejemplos: "Hoy una empresa que vende productos alimentarios debe incluir especificaciones distintas sobre la composición del producto, o un fontanero tiene que obtener un certificado de certificación profesional adicional al que tenía en su comunidad autónoma". Por eso, es imprescindible en su opinión "eliminar las barreras".

Según los cálculos del Ministerio de Economía, "esta ley puede suponer en diez años un aumento del PIB del 1,52%, lo que supone 1.500 millones al año", unos beneficios que se repartirán por todo el sistema.

Mariano y sus mariachis: miserables, inútiles, traidores, incompetentes
Nota del editor  25 Enero 2013

Ya lo han demostrado en muchas ocasiones: Mariano y sus mariachis son miserables, inútiles, traidores, incompetentes. Esta vez, ya no hay que callar, hay que decirlo en voz alta: miserables por no anteponer la eficacia de los recursos públicos al mantenimiento de la casta política. Miserables porque anteponen sus interesea bastardos a la eficacia para dejar de esquilmar a la sociedad española y quitar barreras para relanzar la actividad productiva.

Inútiles porque la derogación de las lenguas regionales no tiene coste económico, al contrario, supone beneficios inmensos.

Traidores: siempre maquinando contra España y los españoles, sin principios, ni palabra, ni respeto a las leyes ni a la constitución española.

Incompetentes porque han sido incapaces de enterarse y menos de controlar las fechorías de los socialistas, largos años sentados en los bancos de la oposición como descerebrados.

El Gobierno no puede parar
EDITORIAL Libertad Digital 25 Enero 2013

Frente a los brotes de triunfalismo que empezaron a propagarse tras los datos del Servicio Público de Empleo Estatal correspondientes a diciembre, la encuesta de la EPA que se ha conocido este jueves es un aldabonazo que no debemos pasar por alto y que manda un mensaje claro al Gobierno: todavía queda muchísimo por hacer.

Cuando en noviembre de 2011 lo españoles dieron al PP una mayoría absoluta holgadísima, el mensaje era claro: Rajoy y los suyos recibían el apoyo que necesitaban para poder desarrollar las reformas que el país, y especialmente su economía, estaba demandando. En lugar de eso, y de un Gobierno que tuviese las ideas claras y un plan bien trazado, nos hemos encontrado con un Rajoy que parece no tenía nada pensado y que ha ido improvisando medidas, presupuestos y, es cierto, algunas reformas.

Pero los casi 700.000 empleos que se han destruido en los últimos doce meses son la mejor prueba de que lo hecho no ha sido suficiente y de que el plan tiene que estar mucho más claro y contundente; de que las reformas, allí donde se han hecho, se deben profundizar. El más que necesario ajuste del hipertrofiado sector público español sigue sin llegar; la caída del gasto público que permita reducir el déficit e incluso bajar los impuestos no ha llegado ni en 2012 ni en los Presupuestos de 2013; las medidas liberalizadoras y de apoyo a los empresarios siguen pendientes... Y lo que es peor: el Gobierno no parece tener mucha prisa y, en lugar de aprovechar los momentos de tregua que la prima de riesgo ha concedido en los últimos tiempos transmite la sensación de que cuando el diferencial de la deuda cae también caen los impulsos reformistas de Rajoy.

Que la prima de riesgo esté en unos niveles más bajos –de todas formas, siguen siendo muy altos– es una buena noticia, pero no es la solución a los muchos problemas de la economía española; como entregar 400 euros a los parados de larga duración es una medida humanitaria que puede aliviar algunas situaciones desesperadas, pero no va a acabar con el paro.

En los trece meses que llevan en el poder, Rajoy y su equipo han demostrado que saben gastar y subvencionar como cualquier partido socialdemócrata; es hora de que demuestren que también saben tomar medidas liberalizadoras y de ahorro y, en suma, impulsar las reformas necesarias para que España empiece a salir adelante de una vez.

Las subvenciones de Wert.
Juan Vicente Santacreu Estrella Digital 25 Enero 2013

Fíjate si ha llovido desde que Plutarco dijo que el verdadero destructor de las libertades del pueblo es aquel que reparte botines, donaciones y regalos. Lo que hoy en día se conoce como subvenciones.

Nada más comenzar el año 2013, el ministro José Ignacio Wert ha repartido subvenciones millonarias a más de 100 revistas y 200 editoriales. Esto es sólo la punta del iceberg, pues no olvides la cantidad de favores, prebendas y concesiones publicitarias que se reparten continuamente a otros medios de comunicación.

Entonces, y ante este panorama nacional, ¿qué clase de libertad de prensa esperas encontrar en estas revistas subvencionadas? Ninguna, porque nadie se atreve a morder la mano que le da de comer.

La libertad de un país es inversamente proporcional a las subvenciones que recibe

La libertad de un país es inversamente proporcional a las subvenciones que recibe. Pero no sólo esto, al desarrollo económico y la riqueza de un país o región le ocurre exactamente igual. Véase en el caso de España, ¿cuál es la región más subvencionada y más mísera? Sin lugar a duda, Andalucía. Y esto no quiere decir que todos los andaluces sean vagos, no, por supuesto que hay andaluces que son muy trabajadores y de ello doy fe, pero hasta ellos están de acuerdo conmigo que la mayoría de sus conciudadanos sólo aspiran a recibir los 400 euros al mes o la peonada de turno para pasarse el día en el bar. Por cierto la única verdad que ha dicho Durán y Lérida del resto de España.

Evidentemente la falta de libertad en España es consecuencia de los medios de comunicación que se han vendido a su amo y señor, porque si hubiera libertad e independencia, los medios dirían lo que piensan.

Si a todo esto añadimos que muchos periodistas pierden su dignidad cambiando su profesión por voceros de Partido esperando que un día el político de turno les nombre director de RTVE o cualquier puesto en la administración, tenemos como resultado un país sin opinión. Lo triste es que la mayoría de periodistas pierden su dignidad sin ser conscientes que jamás recibirán ningún puesto en la administración.

La información es un problema para la libertad de los ciudadanos y la ignorancia del pueblo es un beneficio para los políticos.

Así lo pienso y así lo digo porque soy libre y sin subvención.

Juan Vte. Santacreu – en Twitter @JVSantacreu – Estrella Digital

Rajoy bosteza en Perú
Pablo Sebastián www.republica.com 25 Enero 2013

“Eso no sirve para nada”, ha dicho como todo comentario el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ante la declaración aprobada por el Parlamento catalán en la que se proclaman “soberanos” y anuncian un referéndum ilegal. Se suele decir que el mejor desprecio es no hacer aprecio, pero mucho nos tememos que lo ocurrido en Cataluña a los españoles (y los europeos) si que nos importa y por lo tanto nos sorprende la displicencia y falta de firmeza y de autoridad de Mariano Rajoy, entre otras cosas porque el Estado español está financiando a un Gobierno en rebeldía inconstitucional como el catalán.

De Rajoy ya sabemos cómo es y su pasión escapista frente a todo problema de envergadura, pero conocer sus temores y su escaso valor no nos tranquiliza ni nos permite acostumbrarnos a ello. Por ejemplo imaginar a Rajoy en el gran debate europeo de Davos es impensable, porque o no lo han invitado o no ha querido ir, por lo que España está ausente y luego se lamenta de su marginación en el seno de la UE. Y todo ello a pesar de que en la actual crisis económica e institucional esperábamos y seguimos esperando un poco de liderazgo y de autoridad. A ser posible política y moral, lo que hoy resulta difícil de encontrar en el PP y su Gobierno, o incluso en el PSOE o en cualquier otro lugar de la vida pública.

En fin, el presidente se ha ido de gira internacional y solo irá al Parlamento para una breve sesión de control sobre el caso de su ex tesorero Bárcenas dentro de una semana y con el modelo de pregunta-respuesta a tiempo reducido, con lo que nada se podrá saber ni casi preguntar o contrapreguntar. Da igual, el PP ya da por enterrado el escándalo, una vez que Bárcenas parece haber dado marcha atrás en sus veladas denuncias, al parecer a cambio de que no le toquen la regularización de sus 10 millones de euros, que el ministro Montoro se ha negado a confirmar. Pero digan lo que digan la sospecha y el olor a podrido del caso Bárcenas está y no será fácil de eliminar del entorno del PP.

La parte positiva de la jornada peruana de Rajoy fue el anuncio de que se renovarán las ayudas de 400 euros a los parados sin ningún recurso, lo que era de esperar. Lo que se suma a las ayudas a las familias más desfavorecidas en los desahucios de las viviendas con la oferta de 6.000 casas para los peores situados. Es lo menos que puede hacer el Gobierno ante las terribles cifras del paro, con más de seis millones de desempleados, y del número de familias que ya no tienen ningún ingreso, lo que nos augura un año 2013 pésimo y en recesión (con un -1,5 % del PIB) y con nuevas expectativas de mas pérdidas de empleo, lo que nos puede llevar por encima de los seis millones y medio de parados en el próximo otoño.

Lo grave de todo esto es que, como en el caso catalán, el Gobierno no hace nada especial ni anuncia un plan de choque imaginativo y decisivo para reactivar el empleo. Sino que parece que estamos a verlas venir en todo. A ver si los nacionalistas catalanes convocan el referéndum ilegal y entonces actuará el ministerio de Interior, tal y como lo anunció ayer su titular Fernández Díaz, y a ver si mejora algo y por su cuenta la situación económica y social.

Es decir, la nave española navega con el piloto automático y con un rumbo económico/financiero impuesto por la UE, pero a la deriva en lo que a las políticas institucionales y sociales se refiere. Es el modelo distinto y distante de Rajoy. Además es lo que hay y además no se puede cambiar. Otra cosa será lo que los ciudadanos hagan en la próxima cita electoral, o de aquí a esa cita si las cosas siguen como van.

ESPAÑA EN CAÍDA LIBRE
Veinte indicadores que enfrían el optimismo del Gobierno
FERNANDO DÍAZ VILLANUEVA www.gaceta.es 25 Enero 2013

Nada funciona en España. Los principales indicadores económicos están en caída libre. A lo largo de 2012 empeoraron todos.

El desempleo es la primera preocupación de los españoles, y no es para menos. En 2012 España "fabricó" 691.700 nuevos parados o, lo que es lo mismo, 1.895 parados al día que se han ido sumando a los 5.273.700 con los que se cerró el año 2011. La incapacidad de la economía española para crear empleo es ya crónica. Destruye puestos de trabajo desde hace cinco años, y no hay perspectivas de que la tendencia se revierta en el corto plazo.

Las razones de la pesadilla laboral que azota a España son variadas. La principal es el marco de relaciones laborales, que, a pesar de la reforma laboral del año pasado, sigue siendo muy rígido. También influye la sequía crediticia de los bancos, que imposibilita la creación de nuevas empresas, especialmente pymes, y la recrecida carga fiscal de la era Rajoy. Todo se combina para hacer de España el campeón mundial del paro.

El empleo, o la falta del mismo, es el origen de casi todos los males económicos que afligen al país. Sin gente trabajando es difícil que se cree riqueza y, naturalmente, las recaudaciones fiscales caen en picado. Esto último ha ocasionado que el sector público se vea obligado a acometer un titánico ajuste. En España la crisis ha hecho crecer la nómina de empleados públicos hasta cotas nunca vistas antes. Una sobrecarga sobre un sector privado que no levanta cabeza desde 2008.

A estas alturas de la crisis, ya metidos de lleno en el año 2013, no existe indicador que resista el más mínimo escrutinio. A excepción del repunte de las exportaciones, al que se ha agarrado el Gobierno en las últimas fechas, todo en España mal, muy mal o directamente es un desastre sin paliativos.

La industria y el transporte en mínimos históricos
A lo largo de 2012 el consumo eléctrico cayó un 1,7%, lo que se suma al 4,3% que ya descendió en 2011. Por trimestres el que registró una caída más acusada fue el cuarto, durante el cual los españoles consumimos un 2,1% menos electricidad que el último trimestre del 2011. Un país que no funciona no consume electricidad. La ecuación es simple.

El consumo de electricidad es la otra cara del derrumbe en la producción industrial, que en 2012 se marcó una caída del 3,75%. Y eso a pesar de que las exportaciones de bienes manufacturados como los automóviles se comportaron francamente bien. El Índice de Producción Industrial (IPI) cayó a plomo durante los tres primeros trimestres para recuperarse en el último, aunque no lo suficiente para poner el índice en números negros.

Con todo, los malos datos del IPI serían una bendición en ciertas industrias como la de la fabricación de cemento, que en 2012 se desplomó un 33,4% con respecto al año anterior, que ya fue malo. El cemento se emplea en obras públicas y viviendas. Las primeras mantuvieron la demanda durante un tiempo, pero las restricciones presupuestarias han acabado con el maná. La obra pública marca hoy por hoy mínimos históricos mientras abundan por todo el país las obras a medio terminar en espera de nueva financiación. La vivienda, por su parte, sigue cayendo sin remedio. En 2012 los visados de obra nueva cayeron un 44,2%, es decir, se ha situado a niveles de 2009, cuando los visados cayeron un 58,1% con respecto a 2008. Luego la tendencia se moderó. En 2010 cayeron un 17,3% y en 2011 un 14,6%.

En el último año en España se han fabricado un 10,8% menos de bienes de equipo, que son los empleados por la industria en las primeras fases de la cadena de producción. Si la industria de bienes de equipo no tira la de bienes de consumo tampoco. En 2012 la fabricación de los mismos cayó un 3,9%, una caída más a sumar a las de los años anteriores que se cifraron en un descenso promedio del 4%. La cadena entre las dos industrias, la de equipo y la de consumo, que no es otra que el transporte de mercancías por carretera cayó un 2,8% más sobre las caídas de años anteriores.

El consumo, hundido
La producción de bienes de consumo va pareja a las ventas del comercio minorista, cuya crisis no remite. Las ventas en las tiendas caen a un promedio de un 4,6% desde 2009. El año pasado ese promedio se superó con creces marcando un récord con un acusado descenso del 6,6%. Muy relacionados con este indicador están los ingresos del turismo, que en 2011 subieron un 8,6%. El año pasado descendieron de nuevo, un 0,4% lastrados por el pésimo comportamiento de la temporada otoñal.

Una buena parte de esos turistas llegan a España en avión. El tráfico aéreo de pasajeros lleva varios años bajando y 2012 no fue una excepción. Un 4,8% menos de tráfico con respecto a 2011, un año en el que este indicador ya había descendido un 6% con respecto a 2010. España no sólo está llena de aeropuertos, sino que estos aeropuertos cada vez tienen un tráfico menor de aeronaves.

La crisis ha venido acompañada de altos precios en el petróleo, cosa que no sucedió durante la recesión de los noventa. El barril de crudo, la voracidad fiscal del Estado y la parálisis de la producción y la demanda ha ocasionado que el consumo de gasóleo persevere en su caída. En 2012 esta caída fue del 5,3% frente al 3,7% de 2011 y el 1,2 de 2010. Los combustibles fueron un 8% más caros en 2012 que en 2011. En el caso de la gasolina la bajada de consumo ha alcanzado niveles inauditos con una caída del 7%.

Gasolina cara para cada vez menos automóviles. La matriculación de vehículos se ha dejado un 13,6% en el último año, y eso gracias a que en el primer trimestre el descenso fue menor, de sólo un 1,9%. En el último, ya incorporando todos los nuevos impuestos, la caída de matriculaciones fue de un espectacular 21,2%.

El del automóvil es uno de los sectores que, tradicionalmente, más han invertido en publicidad, otro indicador que marca mínimos históricos. En 2012 la inversión publicitaria se desplomó un 18%, lo que ha agravado la crisis profunda que atraviesan los medios de comunicación que están recurriendo masivamente a expedientes de regulación de empleo para sobrevivir.

Esos expedientes, los temidos ERE, proliferaron durante el año que acabamos de dejar atrás. La afiliación a la Seguridad Social cayó un 4%, pésimo dato que hay que sumar al incremento de un 11,6% en las cifras de desempleo y la reducción del número de autónomos en un 1,5%. En una economía así, devastada y que se descapitaliza a pasos agigantados, lo lógico y esperable es que el mercado de valores se resienta. Y así ha sucedido. El IBEX 35 valía a 31 de diciembre un 6,3% menos que un año antes. Un año negro digno de ser olvidado en el que lo único que ha subido es el paro y los impuestos.

Insignificante
José María Marco La Razón 25 Enero 2013

La declaración de «soberanía» aprobada por el Parlamento de Cataluña no es nueva en casi ninguno de sus términos, como demostró ayer LA RAZÓN. En cambio, está teniendo efectos destructivos inmediatos, y no en el ámbito nacional sino entre las fuerzas políticas catalanas que deberían estar enraizadas en el centro del espectro político y se han dejado arrastrar por el radicalismo de ERC. Los republicanos son la única formación que consigue sacar adelante su línea: la misma que ha llevado a la ruina a Cataluña.

Además, la declaración carece de efectos jurídicos, como hace bien en subrayar el Gobierno central (en Estados Unidos lo llaman federal). Y sobre todo, es una declaración incomprensible en sus motivos y en su significado. Ésa es la gran novedad. El nacionalismo apareció en España, como en muchas otras zonas de Europa, a raíz de una crisis general, política y existencial, ocurrida a finales del siglo XIX y principios del XX. Desde mucho tiempo atrás existían aquí grupos con conciencia de su propia identidad lingüística, cultural, social e incluso política, pero hasta entonces esa conciencia no se había traducido en un proyecto nacionalista. Terminado aquello –dos guerras mundiales después–, los nacionalismos se perpetuaron en España porque aquella gran crisis había puesto en cuestión la idea nacional y todo el siglo XX, en nuestro país, ha tenido como hilo conductor esa puesta en cuestión de la idea misma de España.

Hoy en día, padecemos una crisis económica y política de fondo, pero hemos empezado a dejar atrás la crisis nacional, al menos en la forma en que dio pie a los nacionalismos. Nadie ve en España un proyecto metafísicamente imposible. Nadie ve España como un país subdesarrollado y atrasado, ajeno al tronco común de la cultura europea. Nadie ve en España una sociedad parasitaria y brutal, dedicada a vivir de Cataluña y a explotar a los laboriosos catalanes. Nadie ve en España un país sin civilizar, en el que Cataluña (la Cataluña de los nacionalistas) nos iba a enseñar a comportarnos de forma educada.

Sólo fuera, entre quienes todavía siguen imaginando España como el país romántico que nunca fue, sobreviven algunos retales de esas fantasías. Así que lo que tuvo alguna verosimilitud hace muchos años, y lo que se mantuvo vigente durante bastante más tiempo, está perdiendo cualquier actualidad. Casi nadie entiende ya el significado del nacionalismo, que aparece cada vez más como un repertorio de gestos excesivos, desorbitados, ajenos a la realidad común que vivimos los españoles, incluidos los catalanes.

¡A por ellos!
Alfonso Merlos La Razón 25 Enero 2013

Increíble pero cierto. O previsible pero patético. Según se mire. Ya sabemos de qué van los nacionalistas catalanes. Se les ve el plumero. Y no lo han disimulado a lo largo de la historia. Ahora hay que tocar arrebato por el voto inmigrante. Y es lo normal. Visto lo visto. Perpetrado lo perpetrado. Y teniendo en cuenta que a los latinoamericanos se les ha tratado por parte de las elites separatistas poco menos que como apestados y que a los magrebíes o pakistaníes o hindúes se les ha mimado porque se les podía instruir y educar bien en la cosa del catalán. Desde cero. Y con todo por ganar.

Es penoso para el conjunto de los españoles el ir y venir, el vértigo y la sinrazón, los volantazos de los promotores de un proyecto separatista condenado a morir desde el minuto cero. Sólo desde el delirio se puede entender que en un momento en el que se trata de sumar, de colaborar, de cooperar y de hacer un camino juntos para salir de la crisis y triunfar en el levantamiento de un proyecto común, a algunos se les ocurra romper, aislar, dividir, emponzoñar, envenenar y salir más allá de nuestras fronteras a debilitar la patria común.

No podemos decir que quienes están dando bruscas zancadas en este endemoniado camino generan vergüenza ajena porque, lo quieran o no, son nuestros compatriotas. Los que buscan desesperadamente el respaldo del extranjero son sangre de nuestra sangre, carne de nuestra carne, huesos de nuestros huesos. No se trata de que tengamos el conjunto de los españoles que buscar la complicidad en sus sentimientos, en los afectos, en las emociones. Eso sería lo natural. Si no les convence ese camino recto habrá que enseñarles el de la ley, que es el que toca. Ahora, ayer y siempre.

Un país presunto
Irene Lozano El Confidencial 25 Enero 2013

El problema de España es de sintaxis: se ha puesto imposible construir una frase sin la palabra “presunto”. Y lo mismo ocurre al leer los periódicos. Si las noticias aluden a la Monarquía, el “presunto” es el yerno -a veces el Rey- mientras “amiga” ha recuperado aquel significado hipócrita de los años 60: el retroceso semántico como síntoma del deterioro general.

Si se trata de política nacional, el adverbio “presuntamente” antecede a “cobró”, a “financiación ilegal”, a “sobres”, y últimamente también a escritoras, rematando la estafa dineraria con la intelectual. Por no hablar de la política autonómica, donde parece que los presuntos reyezuelos se especializan en apoderarse del dinero relacionado con los parados. La degeneración política sobrepasa con mucho el asunto de la corrupción: los presuntos partidos políticos -instrumentos de participación ciudadana- se han convertido en barcas a la deriva cuya tripulación sólo piensa en sobrevivir para seguir instalados cuando pase el temporal. Presuntamente el duopolio PP-PSOE hace política, pero ya se sabe que cuando la historia se pone en marcha, quienes tienen la hegemonía dedican sus esfuerzos a cambiar las reglas de modo que les permitan conservarla.

Y a todo esto, ¿qué dice el presidente del Gobierno? ¿Qué explica a los ciudadanos respecto a las irregularidades en el PP? ¿Cómo va a enfrentarse al soberanismo catalán? ¿Es Rajoy sólo un presunto presidente del Gobierno?Como ocurre en todo fin de régimen que se precie, ningún estamento queda fuera de la espiral de decadencia: presuntamente el sector financiero da créditos, aunque ahora les hemos empezado a pagar uno muy abultado entre todos los contribuyentes. Presuntamente, los medios dan noticias, aunque su labor se concentra en seguir forrando el riñón de sus directivos mientras despiden en masa a los periodistas encargados de conseguir las noticias. El hasta hace poco jefe de la patronal, por cierto, es también presunto, a la espera de destino. Otro presunto, Rodrigo Rato, ha sido más rápido en tomar posesión de su plaza en Telefónica, lo cual sólo demuestra que sigue teniendo muchos amigos. Y así podríamos seguir con la enumeración hasta el infinito: discúlpenme aquellos a quienes me olvido de citar.

Esa palabra, 'presunto', que puebla nuestras conversaciones, da la medida del estado en que vivimos, pues se presume lo que no se sabe con certeza. No es ya desconfianza, sino una sospecha generalizada hacia el poder la que tiñe la vida pública. El Gobierno hace una reforma laboral que presuntamente va a crear empleo, pero lo destruye. El Parlamento de Cataluña proclama su presunta soberanía, aunque todo el mundo sabe que carece de ella. Los presuntos defraudadores acaban de ser admitidos en el reino de los probos ciudadanos a un módico precio. Y por si faltara alguna impostura, un presunto miembro de ETA se hace senador del Reino de España.

¿Ustedes se imaginan yendo a la frutería a comprar y que los carteles anunciaran: “presuntas mandarinas”? Resultaría inaudito vivir con ese grado de incertidumbre, ¿verdad? Pues así es la mercancía que vende hoy el establishment: putrefacta, corrupta, hedionda, pero por encima de todo, falsa. Nos la coloca sin dejar de sonreír, como el buen comerciante, mientras al público se le acaba la paciencia.

Y a todo esto, ¿qué dice el presidente del Gobierno? ¿Qué explica a los ciudadanos -no a sus alcaldes- respecto a las irregularidades en su partido? ¿Qué opina del paro? ¿Se conforma con no haber alcanzado los seis millones? ¿Qué piensa hacer? ¿Qué rumbo quiere dar al país? ¿Cómo va a enfrentarse al soberanismo catalán? ¿Cómo mirará al senador Goioaga cuando comparezca en el Senado? ¿Está satisfecho de su amnistía fiscal? ¿Es usted mismo también, señor Rajoy, sólo un presunto presidente del Gobierno?

Declaración de soberanía
Al menos, que recurran al Constitucional
Emilio Campmany Libertad Digital 25 Enero 2013

A veces, cuando los nacionalistas atribuyen a los catalanes el derecho a decidir si quieren seguir formando parte de España, se les pregunta si no tienen ese mismo derecho los ilerdenses respecto de Cataluña o los figuerenses en cuanto a Gerona y no saben bien qué contestar. Tan sólo aciertan a decir que no es lo mismo. La cuestión es que sí es lo mismo. Los catalanes no pueden decidir si quieren ser españoles como los ilerdenses y figuerenses no pueden decidir si quieren ser catalanes o gerundenses porque no son soberanos. Ése precisamente es el problema que quiere resolver la declaración de soberanía del Parlamento catalán del martes pasado. Una vez que el pueblo catalán por medio de sus representantes se reconoce soberano, ya puede decidir cosas que ilerdenses y figuerenses no pueden decidir.

Hay sin embargo un obstáculo que muy bien recordó Albert Rivera durante la sesión. La Constitución Española tan sólo reconoce un sujeto soberano, el pueblo español. Por lo tanto, esa declaración de soberanía, necesariamente previa a toda decisión soberana, es inconstitucional. Cabría preguntarse si también es sediciosa. Nuestro Código Penal tipifica la sedición de una manera muy graciosa. Dice el artículo 544:

Son reos de sedición los que, sin estar comprendidos en el delito de rebelión, se alcen pública y tumultuariamente para impedir, por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de las leyes...

Como ven, sólo cometen sedición quienes se alzan "tumultuariamente", de forma y manera que, si uno se alzara ordenadamente, la conducta sería penalmente irreprochable. Al margen del orden con el que se hayan podido comportar los nacionalistas catalanes, es posible que para poder calificar su conducta de sediciosa tengan que ir algún paso más allá. O quizá baste lo que ya han hecho. No lo sé.

Lo que sí sé es que la declaración, cuando dice:
El pueblo de Cataluña tiene, por razones de legitimidad democrática, carácter de sujeto político y jurídico soberano,

es abierta y groseramente inconstitucional. El Gobierno, para defender su no hacer nada, y muy concretamente el no recurrirla ante el Tribunal Constitucional, alega que se trata de una declaración y no de una norma jurídica. Sin embargo, se equivoca. Esa declaración es mucho más que una norma jurídica. Es el presupuesto indispensable para que el pueblo de Cataluña, por medio de sus representantes, pueda actuar jurídicamente con plena soberanía, es decir, al margen de la Constitución Española.

Por lo tanto, si el Gobierno no quiere detener a los parlamentarios catalanes que votaron la declaración acusándoles de sedición porque cree que todavía no han cometido ese delito, pase. Pero lo que no puede soslayar es pedir al Tribunal Constitucional que declare inconstitucional dicha declaración, para que el Gobierno y los tribunales puedan considerar ilegal, y en su caso sedicioso, todo comportamiento, acto o norma que en el futuro se funde en dicha declaración. No sé a qué están esperando.

Cataluña
El comité de sedición
Carina Mejías Libertad Digital 25 Enero 2013

Hasta ocho veces se ha pronunciado ya el Parlamento de Cataluña sobre el derecho a la autodeterminación. Ayer lo volvió a hacer, pero esta vez con diferencias reseñables.

El texto aprobado, como guión de ciencia ficción es malo, en términos jurídicos es ilegal y políticamente un teatro.

Los partidos separatistas han utilizado el Parlamento de Cataluña una vez más como caja de resonancia de sus grandilocuentes declaraciones políticas, que la realidad o la legalidad se encarga de enmudecer.

Solemnidad, palco y aplausos a un acto cuya pretensión era la sedición. En palabras de la compañía de coristas callejeros, la Asamblea Nacional de Cataluña, "un acto solemne para provocar una fractura constitucional radical".

Lo cierto es que con la lectura del artículo de la Constitución que afirma que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado, el debate se debería dar por zanjado.

Pero el separatismo es victimista, insaciable, perseverante, y no pierde ocasión para crear situaciones de conflicto y enfrentamiento sin atender a legalidades y constituciones, ni importarle cuáles sean las consecuencias de su comité de sedición, que en esta ocasión no han sido menores.

El objetivo era hacer visible un "sujeto de soberanía catalán" contrapuesto a España, dotarlo de legitimidad democrática con el voto de una amplia mayoría –que finalmente se ha quedado en sólo 85 diputados– y usarlo para enfrentarlo a España y justificar que los políticos separatistas repartidos en embajadas y organismos busquen complicidades internacionales con las que seguir erosionando y debilitando la imagen de España, en unos términos de deslealtad tan indignos como reprobables, y que el Gobierno español debería evitar, en lugar de mirar hacia otro lado.

Ha habido consecuencias no sólo en términos políticos, también en el ámbito interno.

En los días previos al debate, la coalición nacionalista conformada por Convergència Democràtica y Unió Democràtica ha protagonizado públicamente una trifulca que les ha llevado al borde de la ruptura, hasta el punto de que Duran i Lleida se ha apresurado a recomponer las relaciones para evitar perder las prebendas que le permiten seguir viviendo de las instituciones del Estado del que su partido se pretende independizar; así seguir alojado en el Palace durante los días hábiles de la semana y viajar con pasaporte diplomático los inhábiles.

Y no ha sido menos grave la fractura del PSC: para una vez que se suma a la defensa de la legalidad, se le subleva una cuarta parte de sus diputados, que, rompiendo la disciplina de voto, lo han colocado en una situación de debilidad y ridículo de la que difícilmente se va a recuperar. Para remate tenemos la posición de los amigos de Otegui, los diputados de la CUP, que han manifestado su voto favorable, pero crítico a la vez que abstencionista (¿!). Pura esquizofrenia política.

La conclusión es que la manoseada declaración de soberanía que pretendía demostrar la gran cohesión social y territorial del pueblo de Cataluña en torno a la idea de la independencia ha provocado un tsunami interno en los partidos catalanes y un triunfo para Oriol Junqueras, que se proclama líder de la oposición a la vez que socio del Gobierno y que va indicándole a Mas la puerta de salida.

En realidad, la teatral puesta en escena, el uso del Parlamento, del aparato mediático y de la calle, solo ha servido para crear una densa cortina de humo con la que tapar la vergüenza de las luchas internas de poder en los partidos que, carcomidos por la corrupción e incapaces de ofrecer soluciones ante la gran crisis institucional, económica y social que sufre Cataluña, prefieren ahondar en el enfrentamiento y en la fractura social.

Haría bien el Gobierno español en dejar de silbar y mirar para otro lado y exigir el cumplimiento de la legalidad; e interponer el oportuno recurso de inconstitucionalidad que ponga fin a tanta actitud sediciosa.

Acabada la función, y aprobada la declaración de soberanía, la gente en la cola del paro seguro que explotó de satisfacción, pero hoy sigue preguntando: "¿Qué hay de lo mío?".

Cuando quieran empezar en serio la legislatura, que nos avisen.

Carina Mejías, diputada de Ciudadanos en el Parlamento de Cataluña.

Historia ficción
La heroica resistencia antifranquista de Cataluña
Cristina Losada Libertad Digital 25 Enero 2013

El narcisismo nacionalista ha colocado en la declaración soberanista del Parlamento catalán varias perlas de ficción histórica, pero hay una que sobresale por su audacia. Pues no se refiere a épocas remotas, sino a hechos que sucedieron en tiempos de los padres, abuelos o bisabuelos de quienes aprobaron el texto. "La dictadura [de Franco] contó con una resistencia activa del pueblo y del Gobierno de Cataluña", proclama el escrito con orgullo y contra toda evidencia. Porque la evidencia muestra que en Cataluña hubo tanta resistencia a la dictadura franquista como en el resto de España: una resistencia limitada a unos pocos, comunistas en su mayoría, mientras el grueso de la población se repartía entre la adhesión activa y la adhesión pasiva, aquella de la popular doctrina de "no meterse en políticas", que era, además, la que decía seguir el propio Franco.

Ya puestos, bien podemos decir que la heroica resistencia antifranquista en Cataluña se inició el 26 de enero de 1939, cuando las tropas de Yagüe y Solchaga tomaron Barcelona sin encontrarla –la resistencia– y fueron recibidas con alborozo por una población encantada de librarse de los frentepopulistas. Por supuesto, los catalanistas de la Lliga habían dado su respaldo y lo que fuera menester al golpe de Franco. Pero nótese que Madrid resistió durante tres años los embates del ejército sublevado y Barcelona no aguantó tres minutos; que los franquistas pasaron la guerra intentando tomar la capital española y Cataluña cayó en unas seis semanas. Esta diferencia a la hora de resistir es digna de destacarse sólo por el motivo de que el cliché nacionalista presenta a Madrit como la ciudad facha por antonomasia, en contraste con una Cataluña, ya se sabe, siempre antifascista y democrática.

Del antifascismo y la resistencia contra la dictadura en Cataluña dan testimonio, por ejemplo, los multitudinarios recibimientos tributados al Caudillo en sus visitas allí. La evidencia está hoy al alcance de un clic en las hemerotecas y en los reportajes gráficos. Y no, no es fácil deducir del entusiasmo de la gente ante la presencia del dictador, que a duras penas contenían los grises, que hubiera en Cataluña una masiva resistencia a aquel régimen. La última visita de Franco a Barcelona tuvo lugar en fecha tan tardofranquista como 1970. Fue cinco años antes de su muerte. Podemos datar, así, la resistencia activa del pueblo de Cataluña a la dictadura. Con las minoritarias excepciones dichas, puede decirse que, entre el 26 de enero de 1939 y el 20 de noviembre de 1975, no existió. Como en el resto de España.

INVESTIGACIÓN INNOVADORA
"El fracaso de la Monarquía" y el agotamiento del "juancarlismo"
El Semanal Digital 25 Enero 2013

Planeta presentó en el Centro Riojano de Madrid una obra atrevida del abogado y periodista Javier Castro-Villacañas, que viene a abundar en una tesis cada vez más aceptada.

24 de enero de 2013 Imprimir este artículo Enviar a un amigo Aumentar texto Reducir texto Compartir: Acceder al RSS Comparte esta noticia en Facebook Comparte esta noticia en Twitter Añadir a del.icio.us Buscar en Technorati Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé Enviar a Digg Enviar a MySpace


"El fracaso de la Monarquía" repasa la historia reciente de España con el desasosiego de que el último capítulo de la misma está aún por escribir.
El autor estuvo acompañado en el concurrido acto de presentación por Rafael Borrás, director de la Colección España Escrita de Editorial Planeta, la filósofa Atilana Guerrero, el coronel Diego Camacho y por Javier Gómez de Liaño, magistrado en excedencia.

El trabajo repasa la historia reciente de España con el desasosiego de que el último capítulo de la misma está aún por escribir, y basa todo el desarrollo para delinear un futurible inquietante: si el régimen actual, nuestra monarquía parlamentaria, no será más bien un sistema agotado que nace de la decisión personal de Francisco Franco de dejar como sucesor de su régimen "a título de rey" a Don Juan Carlos. Solo mediante el compromiso surgido durante la Transición de consensuar y legalizar todas las formas políticas posibles se llega a la conclusión de que el ánimo no era simplemente gobernar España, sino perpetuar un sistema y una serie de privilegios que nos han llevado hasta la situación actual.

El trabajo de Javier Castro-Villacañas es una obra esencial para conocer los errores y el agotamiento político del régimen del 78 que todo e mundo conoce como "juancarlismo". Su autor ha investigado las claves políticas que han permitido la consolidación y el mantenimiento del reinado de Juan Carlos I: el origen del mito personal que ha ocultado con éxito el pacto de poder que se instauró en España tras su llegada al trono; los antecedentes históricos y doctrinales que abogaron en su momento e influyeron después en su actuación personal para la instauración de una Monarquía de izquierdas como fórmula de salvamento de la Corona; la querencia e intereses de la Monarquía a favor de la izquierda política y del nacionalismo para lavar su pasado franquista; la consolidación de su régimen como una Monarquía de partidos que ha lastrado la libertad política y la democracia, así como las posibilidades de continuidad de su régimen en la persona de su hijo y sucesor, Don Felipe de Borbón, que reinará bajo el título de Felipe VI.

Son numerosos los ensayos y biografías publicados sobre la figura y la acción política del Rey Juan Carlos I. Casi todos ellos se han centrado en su vida —con exagerados comentarios apologéticos—, sobre todo en la época que va desde su nacimiento en 1938 hasta su designación como jefe del Estado en 1975. Javier Castro-Villacañas realiza una investigación absolutamente innovadora, una visión crítica del personaje y de su obra política. Se trata del análisis político del régimen de la Monarquía juancarlista a través de la actuación de su fundador y de las razones que han hecho derivar su régimen hasta la situación actual, caracterizada, según Castro-Villacañas, por una crisis institucional más que evidente, coronada por la falta de libertad política y de democracia auténtica y la pérdida de la conciencia nacional.

Cataluña / BARCELONA AL DÍA
El disfraz de Fantomas
OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE ABC Cataluña 25 Enero 2013

El paisaje que está dejando este FantoMas no lo hubiera mejorado el señor Bono ni lo arregla ya Louis de Funès, con unos dándose banderazos contra otros en la calle

Tal vez alguien recuerde aún aquel personaje llamado Fantomas, un supervillano contra el que luchaba en las peliculas aquel gendarme gruñón que interpretaba Louis de Funès. Entre las habilidades de Fantomas, la más sorprendente era lo bien que se disfrazaba: cualquier personaje, incluido el propio Funès, podía ser sólo una máscara del villano, quien, ante el estupor de la audiencia, se desollaba la falsa cara tirando de ella desde el cuello hacía arriba y aparecía esa jeta verdosa de látex que escondía la auténtica identidad de Fantomas: una máscara tapaba otra máscara.

Un tipo capaz de llevar varias máscaras a un tiempo no tendría hoy la menor importancia, pues ya se sabe que vivimos en un mundo en el que se aprovecha el Carnaval para quitarse la careta. Y viene todo esto de Fantomas como el gran momento broma del pleno de ayer, de trascendencia nacional e interplanetaria, en el que uno se podía imaginar al señor Artur Mas quitándose ante todos su falsa cara de Artur Mas y que apareciera ante el estupor general ¡José Bono!..., y digo José Bono por su conocido alipori a todo aquello que atente a su Ejpaña. El paisaje que está dejando este FantoMas no lo hubiera mejorado el señor Bono ni lo arregla ya Louis de Funès, con unos dándose banderazos contra otros en la calle, con Convergencia a gorrazos contra Unió, y viceversa, con el PSC con la misma grieta que divide a un pueblo de Tarragona, con la vieja idea de una Cataluña próspera absolutamente devastada por la ruina y la indiferencia de sus políticos y con el señor Oriol Junqueras zampándose en plena bulimia nocturna todos los restos de la cena en lo que se prevé una segura indigestión y una inminente vomitona.

En fin, que vivimos en un intrigante ambiente de película, con Duran i Lleida «missing» como Jack Lemmon en Chile, con Javier De la Rosa con cara de haberse encontrado la cabeza de un caballo entre las sábanas y con los cuatro hijos de Pujol como los de Katie Elder, a caballo por el pueblo. Y el broche Billy Wilder en la poética frase de David Fernández, el del CUP, de que «se han hecho las cosas con el culo»... Será, más bien, con la careta de FantoMas.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Sobre el terreno
Joaquín Marco La Razón 25 Enero 2013

Este país se ha mostrado, si se ha prestado atención a los medios, escandalizado tras las revelaciones que han implicado al extesorero del PP Luis Bárcenas y, en consecuencia, la mancha de aceite se ha extendido, imparable, sobre el partido del Gobierno, que ha corrido a taponar el escape. Con seguridad no habrán sido días fáciles para Mariano Rajoy, pese a que, como apuntaba el «Financial Times», sea un político que gobierna en prosa. Siempre es preferible en estos casos no dejarse llevar por arrebatos líricos. Tampoco son tiempos para tragedias en verso, ni siquiera para comedias. El problema es que esta presunta corrupción viene a añadirse a otras muchas de diverso orden y entidad que se pregonan en otros partidos. Y es que el mundo de la política tiene excrecencias aquí y en todas partes. Política equivale a poder y éste no deja incólume a cuantos lo detentan. Tampoco debe entenderse este fenómeno como original. Se da, con matizaciones importantes, en otros muchos países. El escenario global, pese a su número –no escaso– provoca un efecto multiplicador, porque se sitúa en lo alto de las olas de una crisis que parece aquietarse algo, pero tan sólo en su superestructura. Los ciudadanos, sin embargo, se ven obligados a contemplar cómo, sin desmayo, van reduciéndose los puestos de trabajo y cerrando las pequeñas empresas y comercios, muy visibles, que suponen el 99,88% del total y un 64% del empleo. A vista de pájaro el terreno se contempla desolador, como después de una batalla. Y la guerra no ha finalizado todavía. Lo más fácil es culpar a los políticos de todos los males, que son muchos y graves. Cataluña, por ejemplo, ha superado en un 0,8% su déficit. Y no será la única autonomía que, pese a los esfuerzos, se haya desbordado.

Pero la primera preocupación de la ciudadanía no deberían ser los políticos, sino una crisis que está destruyendo la clase media, aquella en la que Obama desearía asentar el bienestar de los EE.UU. y que en España se había fortalecido en los últimos decenios. El culpar a la construcción de todos los males no remedió nada. Disponemos ya de una banca solvente. Han desaparecido como por ensalmo casi todas las cajas. Hemos creado un banco malo que, sin duda, llegará a ser bueno para unos pocos. Y vamos en dirección contraria socialmente al proyecto ideal europeo del norte. Las diferencias entre los más ricos y la clase media baja es cada vez mayor. Más duras resultan las condiciones de vida de una sociedad que vive aterrada por el presente y sin esperanzas de un futuro cercano y positivo. Cualquier problema de corrupción, si además se comentan cuentas millonarias en Suiza o en otros paraísos, ha de provocar naturalmente la mayor irritación ciudadana. Las cuentas son de ayer, pero la desconfianza y las consecuencias que observamos son de hoy. El desencanto político tiene sus raíces en lo económico. El 55,2% de las empresas son microempresas y las grandes, con 250 empleados o más, son tan sólo 3.801, un 0,1%. Nuestro tejido empresarial es exageradamente pobre. Desde que estalló la crisis de las «subprime» en los EE.UU. han desaparecido oficialmente 85.901 pequeñas y medianas empresas hasta finales de 2010. Algunas sobreviven nominalmente y otras simplemente vegetan. Las hay, sin embargo, una minoría, que han logrado sobrevivir e incluso crecer. El problema esencial es la falta de financiación. Nunca llegamos a ser un país rico, ni a jugar en primera división como se nos dijo. La pequeña empresa presenta dificultades para internacionalizarse y las grandes ya no alimentan, como antes, el tejido industrial dependiente.

Porque salvo la construcción no existió una diversificación de intereses, ni otra vocación que el lucro. Pienso a menudo qué escribiría Josep Pla si viviera una situación como ésta. Dudo que se inclinara por un refinado escepticismo. En su «Quadern gris», hoy reaparecido en nuestras librerías con honores de clásico, hay un fragmento en el que conversa con Joan Climent y éste le dice: «-Usted tiene demasiada tirantez, demasiada tensión.../-¿Conoce algún remedio?/ Echar un poco de agua al vino./ -¿No convendría más echar mucho vino al agua?». Lo mismo podría decirse en estos momentos a mucha gente que manifiesta señales de angustia e incluso al estamento político, incapaz de superar los desacuerdos. Pero la ironía de Pla va mucho más allá. No es fácil tomarse con distancia la apabullante saturación que nos ofrecen los medios con noticias no siempre fiables. Lo cierto es que nada permite resolver las situaciones con algo de humor y evitar los rasgos dramáticos, que sin duda nos agobian. Faltan en este país aquellos rasgos de transparencia que hubieran debido llegar desde fuera de los partidos, mediante leyes que incrementaran la visibilidad de sus actuaciones. No se hicieron antes, tal vez por razones históricas y porque los mismos políticos se defenderán como gatos panza arriba sobre cualquier tipo de fiscalizaciones. Existen los lentos tribunales de Justicia y unas leyes llenas de agujeros. Pero la solución al desmadre, a los trescientos imputados, a lo que vendrá, no puede dejarse en las manos de los políticos y, paradójicamente, deben ser ellos quienes han de autolimitar sus poderes y restringir lo que acaba conviertiéndose en desmadre.

¿Sabemos dónde nos llevan?
Leopoldo Gonzalo www.vozpopuli.com 25 Enero 2013

La política tras el biombo
Biombo: “Mampara compuesta de varios bastidores unidos por medio de goznes, que se cierra, abre y despliega”, dice el Diccionario de la RAE. Y el etimológico de Díez Mateo nos informa de que biombo es palabra derivada del japonés: byo, protección; y bu, viento. De donde los políticos que acuerdan, maquinan y consensúan lo que mejor les parece y conviene, ocultándolo al respetable –es decir, a nosotros, meros objetos de sus experimentos, sin arte ni parte-, no hacen sino protegerse tras un opaco biombo de los vientos adversos de la opinión que pudieran desbaratar sus planes. Y todavía se habla de sistema representativo, democracia directa y soberanía popular. Luego, después del cocinado, viene lo de “habla, pueblo habla”, que “nosotros te diremos lo que tienes que decir”, porque para eso están el marketing electoral y, sobre todo, los amaestrados instrumentos de la sociedad mediática en que vivimos. No digo yo que partidos y grupos de opinión no hayan de elaborar sus idearios y propuestas con la natural reserva deliberativa. ¿Cómo, si no, podrían los primeros confeccionar sus programas u ofertas electorales? Me refiero a aquellos pactos y consensos entre sectas que, hurtados celosamente al conocimiento del común, determinan los grandes cambios políticos y sociales de los pueblos.

Dos veces se me ha deslizado la palabra consenso. Palabra que adquirió un notable prestigio durante la Transición. Sin embargo, ya vemos dónde nos ha traído aquel consenso contra natura entre concepciones políticas inconciliables, como son, por ejemplo, los “nacionalismos” y la unidad nacional, el “autonomismo” y la igualdad, el totalitarismo y la libertad. Porque consenso no significa exactamente acuerdo. El primero sugiere consentimiento, es decir, tolerancia con respecto a algo diverso o contrario a las propias convicciones. Y el verbo tolerar es pariente próximo del verbo soportar, incluso suele aplicarse en relación con algo que no se tiene por lícito, por lo cual simplemente se lo tolera, más que se lo acepta sin reservas. Acordar –de cor, cordis, “corazón”-, parece que exige lealtad como presupuesto y armonía como resultado, como cuando decimos que un conjunto de instrumentos musicales suenan acordes. No ha de extrañar, pues, que los consensos suelan adolecer de provisionalidad, que sobrevivan difícilmente a la coyuntura en la cual nacen. Y esto es lo que ha sucedido con determinados contenidos del famoso consenso de la Transición. No le faltaba razón a Margaret Thatcher cuando afirmaba que “[…] el consenso es la ausencia de principios y la presencia de la conveniencia”.

La cosa viene de antiguo
Todos lo virajes de la historia de la España contemporánea han ido precedidos de algún pacto, acuerdo, trato o consenso realizado tras del biombo de la conspiración. 1866: Pacto de Ostende, los grupos de oposición a Isabel II se reúnen en aquella ciudad belga prologándo así lo que después será la Revolución de 1868, la cual planteará la alternativa Monarquía-República y propiciará el fugaz advenimiento de la Casa de Saboya y la Primera República Española. 1885: Pacto de El Pardo, conservadores y liberales acuerdan la restauración borbónica procurando garantizar la estabilidad política a través de la Regencia de María Cristina de Absburgo-Lorena, hasta la mayoria de edad de Alfonso XIII. 1930: Pacto de San Sebastián, promovido por la Alianza Republicana y otros partidos afines -a los que se suman el PSOE y UGT- con el propósito de poner fin a la monarquía alfonsina, y cuyo desenlace será la Dictadura de Primo de Rivera, luego vendrán la II República y la Guerra civil. 1962: IV Congreso del Movimiento Europeo (también conocido como “Contubernio de Munich”), celebrado en la capital bávara por todas las tendencias contrarias al régimen de Franco, a excepción del Partido Comunista, y en el que se echan las bases de la futura transformación de dicho régimen. Y detrás del mismo biombo, con carácter aún más nebuloso y enigmático, se sucede la cadena de asesinatos de presidentes del Gobierno que jalonan más de un centenar de años entre dos siglos: Prim (1870); Cánovas (1897); Canalejas (1912); Dato (1921); y Carrero (1973). Por último, ¿Qué sabemos a ciencia cierta del acontecimiento histórico más decisivo de cuantos se han producido desde la Transición? Me refiero a los salvajes atentados del 11-M de 2004, verdadero punto de arranque de la situación actual.

Si Maura levantara la cabeza
“Yo, para hacer política, no necesito más que luz y taquígrafos”, es decir, transparencia y publicidad. Así definía don Antonio Maura su forma de llevar los asuntos públicos. Nada que ver con lo de su propio tiempo ni con lo de ahora.

Hace unos días ha presentado Jaime Mayor Oreja el libro de Regina Otaola y Jorge Mendiola, El precio de la libertad. El exlider del PP vasco (todavía no ha explicado nadie la marginación de uno de los principales activos del panorama político nacional, como tampoco la de María San Gil, Iturgaiz, Abascal, Ortega Lara, Vidal Cuadras, Pizarro, la propia Otaola y tantos otros,…ni, por cierto, la de Redondo Terreros, Antonio Asunción, Alonso Puerta o Pablo Castellano, pongo por caso, en el otro lado del espectro político); Jaime Mayor, repito, ha recordado en la presentación de dicho libro la secuencia de los hechos externos que muestran el itinerario que parece conducir a la solución (¿?) de los problemas vasco y catalán. Años finales de los 70: aprobación de los Estatutos de Autonomía de ambas Comunidades (habría que insistir en su carácter preconstitucional y en el uso -más bien abuso- de la técnica del Decreto-Ley, ya habitual entre nosotros). Finales de los 80: declaraciones reivindicando el derecho de autodeterminación, tanto por el Parlamento catalán (diciembre de 1989) como por el del País Vasco (febrero de 1990). Finales de los 90 y principios de los 2000: Acuerdos de ETA con los partidos nacionalistas tradicionales e iniciación de las “treguas” de la banda terrorista (1998); Pacto de Estella (1998), precedido del asesinato “a cámara lenta” de Miguel Ángel Blanco, en 1997; sorprendente resurrección de “Galeusca” (nacida en 1923 para reivindicar la soberanía de Galicia, el País Vasco y Cataluña) como coalición para concurrir a las elecciones al Parlamento Europeo, en 2004; Acuerdo de Perpiñan (Carod Rovira-Josu Ternera, prófugo éste de la Justicia española) para desestabilizar al Gobierno de la Nación a cambio de que ETA no atentara en Cataluña; iniciación del llamado “Proceso de Paz” por el Gobierno de Zapatero mediante la negociación con una ETA legitimada con la legalización de Bildu y Sortu, partidos que accederán después a las instituciones como si aquí no hubiese pasado nada. Por último: anticipación de las elecciones vascas y catalanas con el resultado conocido y el abierto emplazamiento a la secesión por parte de la Generalidad convergente de Cataluña. Y en esto estamos. Extraño continuismo el del Gobierno del PP con ciertas políticas de su predecesor.

¿Laissez faire, laissez passer?
¿Qué ha hecho el Gobierno de Rajoy, con una mayoría absoluta -nacional, autonómica y municipal-, y una oposición desarbolada, para corregir la deriva hacia ese galimatías del federalismo asimétrico, la confederación de estados y el autonomismo diferencial -luminosa fórmula ideada por la señora Sánchez Camacho-, al que pretenden llevarnos? Nada. Absolutamente, nada. Porque no todo es economía, e incluso la misma economía está en función de todo esto. Sólo hay noticia de una resuelta e intimidante advertencia del Señor Presidente -del Tigre de Compostela-, que data de mediados de septiembre del pasado año: “Haré cumplir la Constitución si así fuera necesario”. Eso parece que juró, y eso esperamos. Pero ¿Cuándo? A muchos nos gustaría algo más: que el biombo que oculta presumibles consensos se replegara para ver qué hay detrás de él, para averiguar dónde nos llevan. Aunque más dramático sería comprobar que ni ellos ni nosotros sepamos hacia dónde nos dirigimos.

Gregorio, la voz silenciosa
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 25 Enero 2013

El hecho de que su máximo responsable en Guipúzcoa haya afirmado que Bildu no es ETA explica la profunda decepción expresada por Consuelo Ordóñez.

Hace dieciocho años que ETA asesinó alevosamente en San Sebastián a Gregorio Ordóñez, hombre entero, inteligente y valeroso, cuya desaparición prematura y trágica cambió sin duda la historia del País Vasco y, muy probablemente, la de España en su conjunto. Su hermana Consuelo, recordando aquellos sucesos desgarradores, afirmaba recientemente que no se sentía representada por el actual Partido Popular, ni por el vasco ni por el nacional, y que el PP de hoy no era el de su extinto hermano.

El hecho de que su máximo responsable en Guipúzcoa haya afirmado que Bildu no es ETA y que estamos obligados a construir el futuro contando con los terroristas, ya lo dice todo y explica la profunda decepción expresada por Consuelo Ordóñez casi dos décadas después del martirio de Gregorio. Una desilusión similar fue la de José Antonio Ortega Lara, otro héroe de la libertad, que se dio de baja del PP cuando su dirección decidió prescindir de María San Gil, en cuyos brazos, por cierto, expiró Gregorio.

Aunque estas reacciones de dignidad herida y de rechazo al oportunismo y al abandono de principios que debieran ser sagrados, son perfectamente entendibles, conviene establecer una precisión sin la cual personas admirables e impecablemente coherentes podrían errar el camino. El Partido Popular no es su cúpula dirigente, que va cambiando en el tiempo y que los militantes pueden, al menos teóricamente, sustituir por otra. El Partido Popular son sus ochocientos mil afiliados, sus sentimientos, sus convicciones, sus valores y su concepción de la sociedad y de la política. Los que en un determinado momento ocupan la Presidencia, la Secretaría General y los cargos orgánicos más relevantes, no son el Partido ni lo representan necesariamente.

Es más, dependiendo de lo que hagan en el ejercicio de sus responsabilidades pueden entrar en contradicción flagrante con la auténtica naturaleza de la organización que supuestamente encarnan. Un incremento confiscatorio de los impuestos, un pacto con el PSOE para repartirse por cuotas los vocales del Consejo General del Poder Judicial, la excarcelación de un asesino etarra por falsas razones humanitarias, el mantenimiento de una estructura del Estado inviable, ineficiente e insostenible con el único fin de beneficiar a los partidos que viven de ella, una amnistía fiscal inmoral y discriminatoria y una permanente debilidad ante la ofensiva separatista, no son rasgos característicos del Partido Popular, sino que configuran una entidad política distinta y opuesta a lo que la gran formación española de centro-derecha está llamada a defender y articular.

Cuando este tipo de contradicciones aparecen, la defección o la salida no son la solución porque constituye un absurdo monumental que los auténticos se marchen para dejar el campo libre a los falseadores. El camino a seguir es la regeneración mediante el debate interno y la lucha democrática y limpia en el seno del partido hasta que exista congruencia entre los que dirigen y las bases conceptuales, doctrinales y éticas del conjunto de sus miembros. Este es el mensaje que la voz ahora silenciada de Gregorio nos envía desde el paraíso de los elegidos. Hemos de escucharlo y actuar en consecuencia si no queremos que su supremo sacrificio haya sido en vano.

Una ofensa más
Cayetano González Estrella Digital 25 Enero 2013

El Parlamento Vasco acaba de elegir senador por designación autonómica al miembro de EH-Bildu Iñaki Goioaga, quien fue calificado recientemente como "comisario político de ETA" por el etarra "arrepentido", José Miguel Latasa. Goioaga, que está siendo investigado por la Audiencia Nacional, al parecer ejerció durante un periodo de tiempo, y aprovechándose de su condición de abogado, como correo entre la dirección de la banda terrorista y los presos de ETA para trasmitir a estos las consignas de aquella. Como acertadamente han puesto de manifiesto los portavoces del PP y de UPyD en sus intervenciones, la elección de este individuo es una clara ofensa a las víctimas del terrorismo. Una más habría que decir, pues no es la primera y, desgraciadamente, no será la última. Otra muy reciente fue la puesta en libertad de Josu Uribetxeberría Bolinaga, el torturador/secuestrador del funcionario de prisiones, José Antonio Ortega Lara, al que el Gobierno del PP le concedió -escudándose en que padecía un cáncer terminal-, el tercer grado penitenciario, condición imprescindible para que posteriormente el juez decretara su libertad. En la actualidad, Bolinaga vive plácidamente en Mondragón, donde tuvo secuestrado 532 días a Ortega Lara, tomando vinos y manifestando a todo el que le quiera oír que no se arrepiente de lo que ha hecho en su macabra vida.

Esto supone una grave ofensa a la Memoria, a la Dignidad y a la Justicia debidas a todas las víctimas del terrorismo

La elección de Goioaga como senador autonómico por EH-Bildu ha coincidido en el tiempo con el décimo octavo aniversario del asesinato en San Sebastián del que entonces era un joven dirigente del PP vasco y guipuzcoano, Gregorio Ordóñez. Su viuda, Ana Iribar, ha manifestado, recordando la memoria de su marido, que si Ordóñez levantara la cabeza, se moriría de vergüenza al ver que su ciudad está actualmente gobernada por Bildu. Y ha dicho más: que ETA puede estar derrotada desde un punto de vista policial, pero que ni mucho menos se puede afirmar que lo esté desde una perspectiva social o política.

Esta última apreciación de la viuda de Ordóñez cobra toda su fuerza no solo con este último episodio que va a permitir que un "comisario político de ETA" se siente en un escaño del Senado español y vaya a cobrar un sueldo y dietas pagadas por todos los ciudadanos. Sobre todo, se entiende a la luz de que las Instituciones de nuestro Estado de Derecho -el Tribunal Constitucional principalmente- permitieran en su momento la vuelta de ETA a las Instituciones. En la actualidad, la marca política de ETA es la segunda fuerza en el País Vasco y gobierna en muchos Ayuntamientos vascos y navarros. Efectivamente, esto supone una grave ofensa a la Memoria, a la Dignidad y a la Justicia debidas a todas las víctimas del terrorismo.

Nueva humillación a la víctimas de ETA
La sonrisa de la avispa Estrella Digital 25 Enero 2013

El abogado de presos etarras Iñaki Goioaga ha sido elegido senador autonómico por el Parlamento Vasco a propuesta de Batasuna-ETA-EH Bildu (diré presuntamente, porque lo mismo me denuncian y cualquiera sabe lo que puede hacer el TC) en una votación en la que se han ausentado PP y UPyD al considerarlo un insulto a la democracia y uno de los hechos más bochornosos de los últimos tiempo. Algo parecido a un borrón y cuenta nueva. Como un nuevo paso más hacia la amnesia colectiva. Una traición para muchos españoles y una humillación más para los que sufrieron en sus carnes la tragedia de los asesinos de ETA. Será legal pero es indecente.

Goioaga era la persona que "movía los hilos entre los presos y ETA" y la que llevaba a las cárceles las órdenes de la banda

Y es que el nuevo miembro del respetable Senado de España, en palabras de José Miguel Latasa Getaria, ex miembro de los 'comandos Goierri' y 'Donosti' y, posteriormente, reinsertado por haber renunciado a la violencia y expulsado de ETA, Goioaga era la persona que "movía los hilos entre los presos y ETA" y la que llevaba a las cárceles las órdenes de la banda. Y escrito lo ha dejado en un artículo titulado 'De comisario político de ETA a senador de España' que publica en el blog 'Arabatik' por si alguien lo quiere leer y que se le caiga la cara de vergüenza. En ese artículo, Latasa Getaria señala que cuando ingresó en prisión -en el año 1988- le indicaron que Goioaga era "el abogado de Gestoras que mandaba en el colectivo".

"Después, con el tiempo -asegura Latasa- ya fui viéndolo con mis ojos que este elemento era quien movía los hilos entre los presos y ETA. El venía con las órdenes concretas (sobre) cuando había que hacer huelga de hambre, plante o las dos cosas".

Es cierto que, a instancias de UPyD, la Fiscalía de la Audiencia Nacional ha pedido al juez Javier Gómez Bermúdez (ay, madre) que tome declaración, como imputado, al ya senador por considerar que debe ser investigado por un delito de integración en la organización terrorista ETA, basándose en lo publicado por el ex miembro de ETA Latasa Getaria en su blog 'Arabatik' y en donde se asegura, insisto, que tiene "un papel esencial en la transmisión de instrucciones entre ETA y sus presos desde 1994 hasta el momento actual".

Y que también, según la Guardia Civil, parece que Goioaga habría recibido del ex jefe de ETA Javier López Peña, alias 'Thierry', un documento con instrucciones llamado 'Dionixio 805' que le habría hecho llegar el también abogado Jon Enparanza Aguirre, alias 'Mik Mik". Documento que se descubrió cuando se desarticuló el entramado de abogados de ETA (H-Alboka) en abril de 2010 con la detención del jefe etarra David Pla y la abogada Arantza Zulueta, entre otros.

El problema es ¿qué hará Bermúdez con estos datos? Creo que hay suficiente material para empapelarlo... Pero...

¿Qué pasa en España? ¿Por qué se ha abandonado la lucha contra ETA? ¿Por qué se quiere acabar con la Memoria, la Dignidad y la Justicia?

Y lo pregunto porque, el día que perdamos el significado de esas tres palabras, habremos perdido la decencia y habrá sido inútil la muerte de casi 1.000 españoles.

Melancolía catalana
Martín Prieto La Razón 25 Enero 2013

Que cuando España pisa el guarismo tabú de los seis millones de desempleados la votación virtual del Parlament sobre su soberanismo unilateral no provoca indignación sino mueve a la melancolía por los millones de catalanes, y hasta de catalanistas, que no padecen ninguna esquizofrenia instalados en una de las naciones más viejas de Europa (y antaño de las más poderosas que significaron la Historia) sin necesidad de recurrir al mito estevensoniano del doctor Jeckyll y Mr. Hyde. El simplicísimo religioso de Ormuz y Ariman; el pelagatos intelectual del bien y el mal como términos absolutos.

Artur Mas y su tripulación son gafe, mofa, porque cada vez que hacen votar pierden territorio hasta la describilidad final. Cataluña no va a ser independiente porque unos voluntaristas lo digan, pero esta carrera hacia la más absoluta miseria ofrece matices agradables. CiU acabará perdiendo la i, y por primera vez en esta democracia Unió Democrática de Catalunya se presentará en solitario a unas elecciones para que comprobemos qué centroderecha representa.

El Partido Socialista catalán habrá de devolver su matriz al PSOE y abandonar esa ficción de una dirigencia independentista sobre un obrerismo españolista. Los comunistas catalanes, que no saben si son verdes o rojos, habrán de abandonar el «sí pero no» y decidir qué quieren ser en esta «suquet de peix». Es innecesario que el Gobierno recurra ante el TC este Oficio de Tinieblas porque el derecho a decidir no permite restaurar la pena de muerte o reglamentar la clitoridomía. Como sentenciaba Rafael «El Gallo»: «lo que no pué ser, no pué ser, y además es imposible». También comentaba el torero ante la identificación de Ortega y Gasset como filósofo que «hay gente pa tó».

Hay individuos como Artur Mas, autoconvencido de que está remodelando el mapa y la Historia de Europa cuando los únicos que están obteniendo créditos de su carácter visionario son los ganapanes de ERC, que no son tan cordiales como finge Oriol Junqueras. Parte de la Generalitat quiere tomar la Bastilla sin enterarse de que está en la Casa de los Canónigos.

ENTRE LA REALIDAD Y EL ESPEJISMO
JOSÉ MARÍA CARRASCAL ABC  25 Enero 2013

Cataluña ha cruzado su Rubicón. Pero lo que puede encontrarse en la otra orilla no es la separación de España, sino su división interna

NO sé, ni nadie sabe, en qué acabará la aventura soberanista que ha emprendido Cataluña. Lo que sí sé es que va a dividirla, mejor dicho, que ya la ha dividido. A un lado, los catalanes que quieren separarse de España. Al otro, los que quieren seguir unidos a ella. Los primeros parecen hoy más, muchos más, cuando hace pocos años eran muchos menos. Es el resultado de haber dejado la enseñanza y el gobierno del Principado en manos de los separatistas. La consecuencia del «España nos roba», «España nos oprime», «España nos insulta», que machacona, reiterada y mentirosamente se propaga en aquellas escuelas, foros y medios de comunicación. Con la connivencia de los políticos españoles de todos los colores que, necesitados del voto catalán para gobernar, se lo permitieron. O sea, que hay culpas para todos.

Pero de nada vale llorar sobre la leche derramada. Lo que tenemos que afrontar en el momento presente es un Parlamento catalán que aprueba una declaración independentista, un gobierno catalán dispuesto a llevarla a cabo sea o no legal, un Gobierno español atrincherado en el legalismo y una Cataluña partida, que puede ser lo único que cuenta, pues la historia nos enseña que los legalismos son legales hasta que dejan de serlo. La realidad es lo que termina por imponerse.

Que Cataluña está dividida lo refleja el voto en el Parlament, mucho más equilibrado de lo que arrojan los números, pues sólo la cobardía de Unión impidió que sus 13 diputados dejaran de apoyar una resolución que en su fuero interno rechazan. También los socialistas catalanes están divididos, como arrojan sus cinco diputados que se abstuvieron, desobedeciendo la línea del partido, y tengo la impresión de que algunos de Convergencia también lo hubieran hecho al reflejar las dudas de parte de sus votantes.

Y uno se pregunta: ¿cómo quieren Mas y Junqueras levantar un Estado-Nación con una sociedad dividida? Porque el Estado-Nación es precisamente el cúmulo de voluntades ciudadanas para alcanzar objetivos comunes. Les han encandilado con lo de «Cataluña, nuevo Estado europeo negociado con el Gobierno español». El Gobierno español ni siquiera tiene poderes para ello. Europa ya ha dicho que, de entrada, Cataluña se queda fuera. O sea, que la aventura soberanista catalana comienza con un espejismo, bajo el que hay solo desierto. Mejor dicho, hay la división de los catalanes y toda una serie de mentiras históricas, económicas y sociales. Algo que no augura un final feliz.

Pero en lo malo siempre hay algo bueno: Cataluña va a enfrentarse, después de un siglo largo de fantasías, con su escueta, desnuda realidad. Al resto de los españoles sólo nos queda la esperanza de que ésta les convenza, ya que no hemos sido capaces de convencerles nosotros.

Los escolares vascos solo hablan en euskera en clase
efe. san sebastián ABC 25 Enero 2013

La mayoría de los estudiantes de 4º de Primaria y 2º de ESO usan el castellano en el recreo y al salir del colegio

Un estudio auspiciado por el Gobierno Vasco muestra que la mayoría de los escolares de 4º de Primaria y 2º de ESO usan fundamentalmente el castellano fuera de las aulas, aunque en el caso de los primeros la tendencia se invierte cuando están en clase.

Este informe, «Evaluación diagnóstica 2011: datos sobre el uso lingüístico del alumnado», ha sido presentado hoy en San Sebastián por los viceconsejeros de Educación y Política Lingüística, Arantza Aurrekoetxea y Patxi Baztarrika, y el gerente de Soziolinguistika Klusterra, Ibon Usarralde.

Los resultados del estudio parten de una investigación, encuadrada en el proyecto Arrue, que se ha plasmado en una prueba de evaluación diagnóstica que por primera vez se ha realizado a todos los estudiantes de 4º de Primaria y 2º de ESO de los centros públicos y concertados de la Comunidad Autónoma, por lo que no hay margen de error.

El uso del euskera entre compañeros dentro del aula es del 60% en 4º de Primaria (36 % siempre en euskera y 24 % en euskera más que en castellano) y el de los que lo hacen en castellano del 25 % (un 13 % siempre y un 12 % más en castellano que en vasco), mientras que un 14 % lo hace en ambas lenguas por igual y un 1 % en otro idioma.
Recreos en castellano

Estas cifras cambian cuando estos escolares, de 9 y 10 años, están en el recreo, pues más de la mitad, el 59 %, usa mayoritariamente el castellano, mientras que los que hablan euskera baja al 29 %.

El uso del castellano en el patio del colegio entre los alumnos de 2º de ESO, chicos de 13 y 14 años, asciende al 75 %, aunque dentro del aula también es mayoritario el uso de esta lengua, que suma un 60 % frente al 28 % de los que se comunican siempre o casi siempre en euskera.

Tanto unos como otros se sirven siempre o casi siempre del euskera al dirigirse a sus profesores: el 74 % en el caso de los de 4º de Primaria y el 61 % en el de los de 2 º de ESO.

La variable que más incidencia tiene para la utilización de las lenguas entre los niños de 4º de primaria es el modelo lingüístico en el que cursan sus estudios, mientras que los de ESO están más influidos por sus actividades extraescolares.

Baztarrika ha subrayado «la complejidad» que esconden estos datos porque son múltiples los factores que influyen en el uso de las lenguas, como el idioma habitual en el entorno familiar, el del lugar de residencia o el hecho de que en el País Vasco el 20 % de los escolares tiene como primera lengua el euskera.
 

A propuesta de Bildu
Un presunto etarra será elegido senador por el Parlamento Vasco
EFE www.gaceta.es 25 Enero 2013

Bildu quiere que el PP y el resto de partidos reconozcan el dolor causado "por todas las violencias en Euskal Herria, tanto por la violencia de ETA como por la estrategia represiva y de guerra sucia del Estado español".

El Parlamento Vasco celebra hoy el primer pleno ordinario de la legislatura con la designación de los senadores autonómicos y la tramitación de sendas iniciativas sobre la creación de una ponencia de paz y el fin de ETA.

Como primer punto del orden del día está la designación de los tres senadores autonómicos. El Parlamento nombrará con toda probabilidad a Iñaki Goioaga, propuesto por EH Bildu, a Jokin Bildarratz (PNV) y Tontxu Rodríguez, del PSE-EE.

Esta designación ha estado marcada en las últimas semanas por la denuncia de la Fiscalía de la Audiencia Nacional contra Goioaga por un supuesto delito de integración en ETA.

Dicha decisión se tomó después de que José Miguel Latasa Getaria, un exmiembro de ETA en libertad que repudió públicamente el terrorismo, asegurara que Goiagoa era la persona que "movía los hilos entre los presos y ETA", en referencia a que transmitía las directrices de la organización terrorista a sus miembros encarcelados.

Goioaga y Bildarratz tienen garantizado salir con el apoyo de sus grupos, mientras que el candidato del tercer grupo mayor de la Cámara, el socialista, requiere del apoyo de algún otro partido.

Además de este punto, el pleno del Parlamento tratará una propuesta socialista para la creación de una ponencia de paz y convivencia.

Las discrepancias en torno a este asunto radican en si este foro parlamentario debe basarse en el trabajo desarrollado en la ponencia creada durante la legislatura pasada o si, como propone EH Bildu, no sea la "única base" para seguir trabajando.

Otro punto del orden del día es una iniciativa del PP en la que se plantea la condena de todas las acciones terroristas de ETA y la exigencia de su disolución definitiva e incondicional.

A esta iniciativa, EH Bildu ha presentado una enmienda a la totalidad en la que propone al Parlamento que reconozca el dolor causado "por todas las violencias en Euskal Herria, tanto por la violencia de ETA como por la estrategia represiva y de guerra sucia del Estado español".

Además de estas cuestiones, los grupos debatirán sobre el proyecto de Ley de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) a propuesta del PSE-EE y de EH Bildu.

La sesión plenaria se completará con iniciativas relativas a la revalorización de las pensiones, al cumplimiento del déficit en Euskadi y a la reforma de la Ley de Territorios Históricos.



Recortes de Prensa   Página Inicial