AGLI Recortes de Prensa   Lunes 28  Enero 2013

España sin alternativas
Pablo Sebastián www.republica.com 28 Enero 2013

Ahora va a resultar que la culpa de todos nuestros males la tiene Alemania y por todo ello Rajoy le reprocha a Merkel su contención del gasto y su política no expansiva, a sabiendas el español que la canciller estará hasta el otoño en permanente campaña electoral. Merkel sacrifica Europa por su reelección en la cancillería de Berlín que es lo mismo que hace Cameron al anunciar el referéndum inglés sobre la permanencia inglesa en la UE, usando Europa como moneda de cambio para su pretendida victoria electoral. La UE es el comodín nacional de los dirigentes europeos, el italiano Mario Monti ahí incluido -otro en campaña electoral- e incluso sirve añagaza o de falsa promesa para personajes de poca monta como Artur Mas, que promete a los catalanes, sin ser cierto, un Estado catalán en el seno de la UE.

Sin embargo, para España Europa es el problema y la solución, la palabra mágica en boca de todos. El argumento que justifica el recorte del gasto público y reformas sociales y estructurales y El dorado que alcanzaremos en 2014, puede incluso que en el cuarto trimestre de 2013 si todo fuera mejor de lo previsto.

No obstante, lo único cierto de todo esto es que nadie sabe lo que va a ocurrir, aunque escuchando a los sabios de Davos y a los grandes controladores del dinero, Draghi y Lagarde, el BCE y FMI, da la impresión que en una fecha no muy lejana el país saldrá de su postración, si es que antes no se lo lleva por delante el huracán del paro y de la revuelta social. O la crisis de la corrupción ambiental del Estado, o cualquier terremoto de escala internacional -veremos que pasa en marzo en USA con el techo presupuestario-, lo que prueba que seguimos a la intemperie y que la confianza y la estabilidad son tan volátiles como el propio mercado español e internacional.

Es decir, Monti, Cameron y Merkel en campaña electoral. Hollande en guerra con Mali, Obama a la espera del nuevo techo presupuestario y Rajoy como desaparecido o ausente, ni está para nadie ni se espera de el la menor novedad. Ni para hablar del caso Bárcenas -algo deberá decir esta semana en la urgente comisión de control del Congreso-, ni para decir cual es el ritmo y el alcance de su proyecto político y económico, que por lo que se ve va a remolque y depende de los demás.

El drama español reside en la ausencia de liderazgo y de un rumbo claro y un discurso ético, épico y de cohesión nacional. Y ante estas carencias lo raro no es que los independentistas de Cataluña, ante la debilidad del poder central, se quieran escapar o romper con España. Lo extraño es que hasta ahora sean solo los catalanes los que quieren abandonar el país, además de los miles de jóvenes emigrantes que no cesan de salir.

Quizás lo peor de todo es que no hay horizonte ni alternativa posible a nuestra situación política y social, ni de liderazgo, ni de partido, ni social ni institucional. Aquí estamos presos o secuestrados por nuestra propia situación y nada o casi nada se puede hacer para provocar un cambio urgente y radical.

Ayer sale Rubalcaba y propone el enésimo pacto nacional en contra del paro, cuando lo que esperamos del líder del PSOE es que ponga orden en el PSC o lo sustituya por el PSOE en el territorio catalán. Estamos pues rodeados porque no tenemos salida ni alternativa al Gobierno y a la Oposición, y para colmo a expensas de lo que pase en la UE y en la escena y el mercado internacional. Solo nos queda esperar y meditar, y ver si las buenas esperanzas para fin de año se cumplen o no se cumplen, y mientras tanto buscar un horizonte nuevo o alguien de valía, de gran firmeza democrática y reformista. porque alguien habrá en España, aunque por ahora no lo conozcamos o no lo podamos imaginar.

Autonomías
Unidad de mercado, ¿para qué?
Emilio Campmany Libertad Digital 28 Enero 2013

El anteproyecto de Ley de Garantía de Unidad de Mercado que ha analizado este viernes el Consejo de Ministros constituye un paradigma de la esquizofrenia en la que vivimos. La nueva norma hace frente a un problema patente. La existencia de diecisiete legislaciones diferentes entorpece el tráfico económico. Cualquiera daría enseguida con la solución al mismo, restituir a la administración central cuantas competencias sean necesarias para que haya una legislación única aplicable en todo el territorio nacional. Pero eso no se puede hacer porque, como diría el torero, no se puede y además es imposible. No se puede porque según el catecismo de nuestra democracia las autonomías son democráticas y el centralismo es franquista. Y es imposible porque para imponer la unidad de mercado desde el centro habría que recuperar competencias que los estatutos de autonomía atribuyen a sus respectivas comunidades. Y nuestros políticos no están dispuestos a hacerlo por ninguno de los dos caminos posibles, la reforma de los estatutos o la de la Constitución.

Así que, como la unidad de mercado no se puede alcanzar de forma natural, esto es, desde el centro, el Gobierno ha dado con la fórmula magistral de lograrlo sin tocar nuestro abigarrado edificio constitucional. Ha establecido el principio de que todo producto o servicio fabricado o prestado de acuerdo con la normativa de la comunidad autónoma de origen es legal para comercializarse en toda España aunque no cumpla los requisitos establecidos por las legislaciones de las demás. O sea, que en Cataluña tendrán que dejar que se comercialicen productos fabricados en Murcia conforme a la legislación murciana por mucho que las leyes catalanas exijan el cumplimiento de unos requisitos que no se exigen en la ribera del Segura. Cuando lo vea, lo creeré.

Como esto va a ser un semillero de conflictos, que debe de ser que la conflictividad es algo conveniente a la unidad de mercado, la nueva ley crea el Consejo para la Unidad del Mercado, presidido por el ministro de Hacienda e integrado por los consejeros económicos de las Autonomías, a fin de limar asperezas. Y luego permite a los ciudadanos, cuando los multen por incumplir las normativas de otras comunidades a pesar de respetar las de la suya, acudir a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. ¿Para qué? ¿Para imponer un criterio objetivo? Quia. Para que la Comisión acuda a los tribunales, que debe de pensar el Gobierno que, como tienen poco trabajo, están ansiosos de poder resolver los muchos conflictos que la ley provocará entre los ciudadanos y las comunidades autónomas.

Francamente, si el Gobierno no tiene valor para hacer lo que hay que hacer, que es quitar competencias a las comunidades autónomas, más le valdría no hacer nada, en vez de añadir una inútil ley más al elefantiásico magma por el que se rige nuestro Estado autonómico.

Unidad de Mercado
Manuel Molares do Val Periodista Digital 28 Enero 2013

Muchos diputados de las 17 Comunidades Autónomas deberían pensar en cambiar de oficio antes de que les obligue la “Ley de Unidad de Mercado” del gobierno Rajoy, que va a restarle a sus parlamentos gran parte del trabajo legislador.

Los 100.000 reglamentos y leyes elaborados en un millón de folios desde 1978 hasta hoy por las CC.AA. se redactaron básicamente por tres motivos:

1.- Para que cada región tuviera sus rasgos diferenciales con la vecina en caza, pesca, conservación de la naturaleza, abrir una tienda, cobrar impuestos o cómo transportar las aves canoras, o a los niños en autobús.

2.- Darle ocupación a los “apparatchiks” de los partidos, a costa de los contribuyentes.

3.- Donde existe otra lengua distinta del castellano, para impedir legalmente la llegada de trabajadores y funcionarios competidores de los nativos, usando como arma no la eficacia, sino el idioma propio.

Con llamamientos patriótico-locales a luchar contra el centralismo franquista, incluso a recuperar prebendas de los reinos medievales, se creó un espíritu diferenciador que llevo por ejemplo en provincias solamente castellanohablantes a querer imponer en la educación obligatoria dialectos pueblerinos, y a crear tópicos neofolclorismos.

En todas las provincias aparecieron miles de filólogos, poetas y etnólogos, misioneros nacionalistas o regionalistas que en tiempos más religiosos hubieran sido curas, que viven del piadoso erario público retroalimentados por los diputados autonómicos.

Obligado por Bruselas, que no soltará euros si no se cambia este sistema de cacicazgos autonómicos, Mariano Rajoy ha tenido que elaborar esa ley que unifica el mercado, es decir, la economía, que lo es todo como decía Marx en uno de sus raros aciertos.

Algún día el Parlamento estatal también perderá diputados y ya nadie podrá acusarlo de centralismo españolista: las leyes llegarán, redactadas sólo en inglés, francés y alemán, desde el Sacro Imperio Romano Germánico, con capitales ahora en Bruselas y Estrasburgo.

España esperando un Gobierno honrado
Manuel Muela www.vozpopuli.com 28 Enero 2013

Así me parece nuestra situación cuando se enfila el bienio del gobierno surgido de las elecciones de noviembre de 2011 sin que se atisbe mejora alguna más allá de fuegos fatuos de carácter financiero: la desconfianza se acrecienta, la economía sin pulso y la política fagocitada por la corrupción. Los problemas eran muchos y variados y lo que los ha agravado, en mi opinión, ha sido la improvisación negligente de quienes se ofrecieron al país para ordenarlos, sin haberse tomado la molestia de elaborar un proyecto para ello. Pocos esperan la rectificación, al contrario los interrogantes suelen ser ¿cuánto durará? o ¿quién o quienes vendrán a sacarnos de la postración? Son las preguntas del millón de las gentes acostumbradas a la tutela del poder y educadas en la falta de exigencia cívica y democrática. Un sentimiento lógico de orfandad al que las minorías dirigentes que lo han provocado se muestran incapaces de ofrecer respuesta. Por eso, hablo de esperar y no de buscar, expresión pasiva de incertidumbre que es urgente cambiar a la activa de búsqueda por parte de aquellos que sientan la necesidad de convocar a los españoles a la sustitución de un sistema cadavérico.

La desaparición de las creencias y la parálisis de la orfandad
La evolución de los acontecimientos y el desmoronamiento institucional han provocado que la base de las creencias de la gran mayoría de los españoles, crédulos y confiados con el poder, sienta el vacío y el vértigo a lo desconocido. Se ha producido el fenómeno al que se refería nuestro filósofo Ortega y Gasset cuando hablaba de las ideas y creencias. Estas han desaparecido, las pocas que quedaban, y no parece que los dirigentes se afanen por sustituirlas. Ellos mismos, en su nadería intelectual y política, están flotando en la inercia y en la mansedumbre de la sociedad, arramplando con lo que se pueda mientras dure. No creo que sea necesario poner ejemplos concretos de lo que afirmo, basta asomarse a las páginas de los periódicos o a los noticiarios de radios y televisiones. El que piense que la catarata de desafueros que llueve cada día sobre los españoles es una estrategia de distracción o un episodio de la disputa partidaria, se equivoca: es la demostración del vacío, que espera ser rellenado cuando se supere la parálisis de la orfandad. Cualquier incidente puede encender la mecha de la reacción.

La temperatura económica, fría, es acorde con la falta de dirección del país. Como vengo sosteniendo, sin el cambio político resulta aventurado pronosticar la mejora de la economía nacional, porque la desconfianza y el temor han hecho presa de la sociedad y, especialmente, de aquellos que se propongan arriesgar sus dineros para regenerar el tejido productivo español. Un tejido productivo, conviene recordarlo, del que ha desaparecido abruptamente un sector, el de la construcción, que representaba alrededor del 20 por 100 del PIB. Eso no volverá, y rellenar su inmenso hueco y las secuelas de daños producidas, entre ellos el colapso del sistema crediticio, no es un grano de anís. De ahí, la necesidad de planificar cómo salir, sin terminar ahogando lo que resta de la parte viva de la economía. Seguir infligiendo daños, con recortes y sin proyectos de salida, conduce a lo que padecemos, paro rampante y desmoralización. Los mensajes oficiales producen sonrojo, ya sean la ministra de empleo o el ministro de economía: recuerdan a Pepe Isbert, el inolvidable alcalde de Bienvenido Míster Marshall, cuando decía “una explicación os debo y una explicación os voy a dar…” En contraposición a los camelos, las previsiones son de caída del crédito, alrededor de un 7 por 100, y de continuidad de la depresión, un benévolo -1,5 del PIB. La última EPA nos dice además que son las familias, echando mano de sus ahorros, las que están evitando la catástrofe. ¿Qué recorrido tiene todo esto?

De la espera a la exigencia del cambio
Para aumentar el desconcierto, ha estallado la crisis de la corrupción en el PP, a la que se suman otros episodios provenientes del baqueteado PSOE. Todos hacen oídos sordos y no asumen sus responsabilidades: la dimisión o la renuncia no se llevan en ésta democracia sui generis en la que se mantiene el armazón franquista de la unidad de poder y separación de funciones. Los escándalos van formando un culebrón interminable, que sepulta cualquier intento de poner un poco de razón y de crédito en la gobernación del país. Los que dentro del Estado y del servicio público se afanan con lo mejor de sí mismos para servir a la nación, ven esterilizados sus esfuerzos por el descrédito de sus dirigentes. Creo que nunca fue más certero afirmar que están pagando justos por pecadores. La verdad es que no quedan palabras y la capacidad de asombro se agota; pero España tiene derecho a sacudirse los lastres que la van hundiendo, acabando con esos tigres de papel de un papirotazo. De la actitud de espera es necesario pasar a la de exigencia firme y democrática para evitar el descontrol y la anarquía, que serían los aliados más firmes de los opositores al cambio.

La imagen de un país temeroso y vencido por la adversidad y el mal gobierno hay que cambiarla con urgencia. Cuanto más se tarde en hacerlo, mayores serán los abusos y los estragos para todos. Ante el inmovilismo del régimen, y aunque sólo sea por instinto de conservación, los componentes de la inteligencia nacional y todos aquellos, dirigentes o no, que en instituciones o empresas comprendan la necesidad de los cambios deberían convertirse, como en épocas pasadas, en la referencia de los mismos para millones de españoles que aguardan ser convocados a la tarea de la reconstrucción del Estado y de la economía nacional con un gobierno honrado que conduzca el proceso constituyente.

DEMASIADOS ALÍ BABÁS
El saqueo de España, corrompida, amenaza con acabar en tragedia
Alfonso Merlos www.elsemanaldigital.com  28 Enero 2013

O la sociedad, los medios, la justicia y los políticos acabamos con el choriceo al por mayor o en este país pueden pasar, en poco tiempo, cosas graves que todos podríamos lamentar.

No se trata de alentar o dar forma a un grito de guerra. Mucho menos de llamar al pueblo a que se tome la justicia por su mano. Porque la democracia nada tiene que ver con los tiempos pretéritos en los que el Comendador abusaba de su poder y se ganaba el levantamiento del pueblo y la venganza, en un acto redentor. Esto es otra cosa.

Pero estamos en un momento crítico. Por la acumulación de escándalos y por la envergadura de los mismos. Son demasiados los que presuntamente nos han metido la mano en el bolsillo. Son demasiado gordos en sus puestos de responsabilidad. Y son demasiados euros los que nos han choriceado.

El español es un pueblo desmemoriado y que entiende de una forma bastante particular el perdón a los politicuchos que meten la pata hasta el corvejón o a los politicastros que se valen de sucias artes para forrarse a costa de los más débiles. Pero hoy el estado de opinión y el estado de ánimo que se ha instalado en las más vastas capas de la población está plenamente justificado. Sobradamente.

Los españoles estamos hasta la mismísima coronilla de la corrupción. Los españoles entendemos que este drama y este atraco debe tener una solución inmediata, incondicional e irrestricta: total. Los españoles pensamos que la responsabilidad fundamental de este clima insoportable de hedor está en los mangoneos de los partidos. Y los españoles -aquí quizá en un acto de ingenuidad o bonhomía- tenemos la confianza en que un pacto entre todos acabe con los asaltos que todos, en mayor o menor medida, terminan perpetrando.

Asuntos terribles por su envergadura como el de Bárcenas o chuscos de cabo a rabo como el de la señorita Amy Martin ponen en el disparadero a muchos y por muchas razones. El debate de la corrupción no puede ser un Guadiana que viene y va, que aflora y se entierra, que se pone de moda y se pasa en un tiempo. Ese debate hay que rematarlo, hay que concluirlo. Con palabras y con hechos. Con unos dirigentes políticos a los que no les tiemble la mano para aplicarla contra sus Alí Babás. Y con unos jueces que sean más proactivos, más diligentes y más jueces que nunca. Con una Fiscalía temible.

Señores políticos, se han terminado las medias tintas y se acabó lo de ponerse de perfil. Queremos saber todo de sus cuentas, sus movimientos y sus acciones. Todo sobre su tesorería. Háganlo ahora. Háganlo de una maldita vez y para siempre. No pierdan más tiempo porque cada día que pasa están ustedes poniendo una carga explosiva en las vigas maestras del delicadísimo edificio de la confianza ciudadana.

Este país está abrasado, está nervioso y tiene prisa porque quiere que las cosas se hagan de una puñetera vez bien. Eso significa mejores leyes, más aciertos en la gestión y más transparencia. Nadie sabe lo que pasa en una habitación oscura a menos que encienda la luz. Y ustedes están obligados a encenderla para que sean expulsados de la vida pública los que se mueven en ella manchados por el tráfico de influencias y el soborno y la malversación y la prevaricación y el fraude y el nepotismo.

Sólo nos vamos a creer de verdad que España está al límite cuando tengamos que lamentar y llorar alguna desgracia. Actuemos. Evitémosla. Porque ya es demasiado acentuado el sufrimiento que llevamos sobre nuestras espaldas y demasiado pesado el esfuerzo que estamos haciendo para conseguir lo mejor para nosotros mismos, para nuestras familias y para nuestra nación. Somos de carne y hueso y en cualquier momento podemos estallar.

Las palabras de papel de Rajoy
María Blanco www.vozpopuli.com 28 Enero 2013

Con toda la desfachatez del mundo, el presidente Rajoy ha afirmado ante una representación de empresarios latinoamericanos que España puede desempeñar un papel muy relevante como puerta natural de entrada para las empresas latinoamericanas al mercado europeo, a las que ha animado a invertir en nuestro país.

España, la puerta empresarial que destruye empresas
La idea de que podamos representar una puerta de entrada recomendable al universo maravilloso del mercado europeo es inquietante. Entiendo que era una reunión oficial, que esas son cosas que, siendo presidente, hay que decir, que nadie cree nada de lo que allí se expresa frente a un micrófono, que todo es muy “comme il faut”. Pero me parece indecoroso ponerse de puerta de entrada de nada, cuando nuestros propios inversores han sido expulsados por obra y gracia de las medidas del anterior presidente y del actual, el mismo que ahora reclama focos sobre su persona y con un “¡Inviertan en nosotros!” se erige en impulsor de la entrada de capitales. ¿Podría haber empezado por retener los capitales patrios? Porque eso no se logra machacando el ahorro y primando el endeudamiento, que es lo ha hecho.

En agosto del 2012, la destrucción de tejido empresarial (interanual) era del 16%, los concursos de acreedores, solo en el mes de agosto, crecieron un 12%. Y, por supuesto, la peor parte se la llevan las PYMES, que representan más del 95% del total de empresas en España, y son la base de la creación de empleo. El histórico 26% de paro no es una casualidad. Las empresas están endeudadas, los bancos no conceden créditos, los ahorradores-inversores, los “malvados” capitalistas, se ven penalizados por impuestos.

Y Rajoy llama a los inversores extranjeros para que vengan e inviertan. ¿Lo haría usted? ¿Confiaría en la palabra de Mariano Rajoy? Yo no.

El papel mojado de las cajas
Yo no pondría mi dinero en un negocio aconsejado por alguien que firma papeles con tinta falsa, que se borra o se desdibuja después. Y Rajoy es de los que donde dije digo, digo Diego, y no pasa nada. Tampoco es muy diferente del modo de proceder de parte de la sociedad española. Reconozcámoslo, por más que nos escueza, ese grupo de desaprensivos, y quienes les consienten, tienen mucho que ver con la pobre imagen que España da en el extranjero.

Un ejemplo de lo que hablo es la solución al problema de la cajas de ahorro. Como explicaba la semana pasada Miquel Roig, uno de los requisitos del Memorando de Entendimiento firmado en julio del 2012 entre este gobierno y las autoridades europeas, en concreto el punto 20, establece mecanismos que permitan eventualmente la resolución bancaria de las entidades quebradas, las cajas. Por supuesto, considera la idea de los bancos puente (como el banco malo) como medida instrumental. Lo que ha hecho el gobierno es rebautizar las antiguas cajas como fundaciones que, eventualmente, podrían recuperar el control de esas mismas entidades de manera permanente, porque no hay fecha para que se extinga esa situación.

La importancia de este “detalle” es que el MoU se diseñó para acabar con un sistema que se corrompió por vincular la gestión bancaria a la política. Los pasos que se han dado, con la bendición de las autoridades europeas, van en sentido contrario. La responsabilidad de los abusos, de nuevo, está en manos del Banco de España, ese que no dio la talla cuando hizo falta.

La palabra del presidente
Visto lo visto, no es racional esperar que el gobierno fomente la empresarialidad, ayude a los empresarios, simplemente quitándoles piedras en el camino. Más bien, habría que tomarse las palabras del presidente como un “pasen y vean, y pongas imperdibles en los rotos que nosotros no vamos a arreglar”. Invertir en España no es comprar negocios devaluados y agonizantes por cuatro duros y llevarse el dinero. Invertir en España es crear riqueza, y para eso, es necesario que esa inversión sea atractiva, que se den las condiciones necesarias, que haya rentabilidad, que haya beneficio privado más allá de la compra venta de negocios. Porque ese beneficio privado implica la creación de empleo, el aumento de la actividad. Y si se dieran esas condiciones los inversores españoles no se habrían ido, las empresas no se estarían cerrando, las ideas, que las hay, prenderían en actividades empresariales. Habría futuro.

Nosotros no somos la puerta esperanzadora de los empresarios latinoamericanos de cara a Europa. Somos los saldos de las rebajas de enero.

La simple observación de la gestión gubernamental del no-rescate es un buen indicador para los inversores extranjeros de lo que pueden esperar de nuestro país. Y debería serlo también para que los ciudadanos supieran a qué atenerse.

La fractura catalana
G.GARCÍA-ALCALDE La Opoinion 28 Enero 2013

El parlamento catalán teatralizó su fractura cuando mayor era la presión por solemnizar un acuerdo pseudohistórico. Los votos a favor de la declaración soberanista de CiU y ERC, apoyada por ICV, distan de la mayoría cualificada de dos tercios y son ineficaces para apoyar, siquiera moralmente, una transición fuera de la legalidad constitucional. De los grupos en contra, se rompió el socialista entre el voto negativo y la abstención, mientras el PP se ausentaba en bloque una vez proclamado el escrutinio y Ciutadans ni siquiera consideró pertinente justificar el "no". Durán y Lleida estuvo ausente por dar prioridad en Chile a su condición de parlamentario español, y bastó esto para señalar su valoración de la histórica solemnidad. Tras refutar que el documento votado sienta el principio de soberanía antes que el derecho a decidirla, sus compañeros de Unió Democrática fueron fieles a la disciplina CiU. Ya se verá por cuánto tiempo, si esa declaración no va incorporando precisiones sustanciales. Si quieren, los 13 diputados democristianos pueden poner fecha de caducidad a esta nueva legislatura autonómica, por lo que el enésimo "Viva Cartagena" del catalanismo militante no fue más allá de lo esperado: satisfacer la exigencia de ERC para apoyar a Mas con la suma de una mayoría absoluta destinada a lucir todas las caras del prisma de la inestabilidad.

Es bastante asombroso que dos partidos de izquierda como ERC e ICV apoyen una segunda legislatura del gobierno que ha desviado en casi un punto el objetivo de déficit de las autonomías en 2012 y, consecuentemente, se ve obligado a seguir apretando en 2013 muy por encima de las cumplidoras, pese a que la poda infligida a los catalanes en lo que va de crisis ya la sitúa en cabeza de los porcentajes de rebaja salarial, tripago sanitario, desahucios y otros ratios que han obligado a Esquerra y ICV a tapar la nariz. Y eso que Cataluña es una de las pocas que pidieron rescate al estado español, y la más alta en miles de millones solicitados. Los votantes del documento hablan ahora de que España les ahoga económicamente, como si el "ahogo" no fuese parecido en Andalucía, Extremadura, Canarias, Balerares, País Valenciano, Asturias, etc., etc. Mala imagen, pues, ante Europa, y peor aun si quieren solapar en la promesa de secesión una gestión manifiestamente mala que los reguladores internacionales analizarán en cualquier caso con la intransigencia de costumbre.

Apenas un gesto gratuito ha sido la declaración parlamentaria que dará a los catalanes más problemas que satisfacciones. Durán lo sabe bien, y tonto habría de ser Mas para ignorarlo. Ambos, junto a los Pujol, se defienden ahora de hipótesis de corrupción que pueden aconsejarles más tranquilidad que excitación. Pero queda mucho por ver, oír y sentir. A riesgo de pesadez, hay que insistir en que Rajoy nunca ha tenido, ni probablemente vuelva a tener, una ocasión tan propicia como esta al diálogo inteligente. Salvo radicales, todos lo necesitan.

Los corruptores
Manuel Martín Ferrand www.republica.com 28 Enero 2013

Hace más de veinte años, Pablo Sebastián, director de esta republica.com y veterano practicante del periodismo independiente, bautizó como “enano corruptor” a un correveidile que ha creado estilo en Madrid. Un señor bajito, discreto, inteligente y procaz, siempre dispuesto a conectar intereses, facilitar la tarea y engrandecer la fama de sus “clientes”. A él se deben docenas de prestigios sin fundamento y negocios prósperos que, con su intervención, aliviaron los indignantes trámites administrativos que, entonces y ahora, impiden el desarrollo de nuevas actividades. No viene al caso el nombre del “enano corruptor”. En Madrid, desde hace un par de siglos, han sido muchos los de su actividad y, posiblemente, no se entiende el madrileñismo sin ese tipo de golfetes, no escasos de gracia y talento, que, sin mucho respeto a la ética, han hecho que las cosas funcionen con más dinamismo.

Evoco la figura del “enano corruptor” porque, ahora que España se ha instalado en la Gran Corrupción, posiblemente el renglón principal del PIB, hemos dejado de hablar de los corruptores. Parece que solo nos inquietan e interesan los corruptos.

La configuración enfermiza de nuestra democracia, en la que la fuerza de los grandes partidos arrolla cualquier iniciativa pública que no parta de ellos, empuja a la corrupción. Incluso la iniciativa privada, siempre sujeta, en lo nacional, autonómico y local, a licencias, cédulas y permisos necesita, en numerosas ocasiones, “engrasar” el mecanismo público para no paralizar su actividad que, además de legal, genera los impuestos que permiten la vida del Estado.

Los partidos políticos relevantes, sin excepciones conocidas, suelen ser parte no menor en el fenómeno de la corrupción. No cito nombres y casos notables de los muchos habidos en nuestra corta historia democrática por no ofender al olvido y no avivar el fuego que, dicho sea de paso, arde en estos momentos en las sedes de las formaciones de mayor postín.

¿Existe la profesión de corruptor? Visto su número, me atrevería a decir que sí, aunque aquí no suelen pagar por sus perversiones. Nos conformamos, como ciudadanos y contribuyentes – suele estar en juego el importe de nuestros impuestos -, en hablar del fenómeno, la corrupción, y señalar a los corrompidos; pero nada de ello sería posible sin su agente principal, el corruptor.

El corruptor verdadero, el gran beneficiario de la corrupción, suele trabajar a través de personas delegadas. Agentes corruptores. Pero el fondo del problema se centra en las grandes corporaciones económicas y financieras que fletan a esos agentes. Son las grandes compañías constructoras que, sobre su capacidad, añaden la “gestión” capaz de mover la voluntad de quienes han de adjudicarles las grandes obras. Son las grandes empresas químicas y farmacéuticas que “propician”, frente a las autoridades del ramo, un mejor trato para sus productos. Son quienes suministran a las administraciones, independientemente de su rango, servicios y productos en condiciones “mejoradas” por su “simpatía” en perjuicio de las propias administraciones y de otros fabricantes y distribuidores con mejor producto y menos “garbo”.

Los corruptores son la base del problema ético y económico que nos aflige. Sin ellos no habría corrupción. Fijarse únicamente en los corrompidos, muchas veces pobres diablos que dan la cara por otros corrompidos de mayor relieve, son ganas de no abordar el problema con la debida resolución.

Algunos, viendo el paisaje, se preguntan: ¿son posibles los partidos políticos con presencia en órganos de poder sin un cierto cupo de corrupción? Creo que en su dimensión actual, agigantada innecesariamente, no lo serían; pero de eso se trata. De erradicar un mal viejo. El Estado tiene mecanismos, y en tiempos pasados los utilizó muchas veces, para aliviar esa carga que no solo debilita nuestra economía, sino que, de paso, corrompe también nuestras ideas, nuestras esperanzas y nuestras conciencias.

Acabar con los corruptores sería motivo para un gran pacto nacional. Más, incluso, que ese liviano y poco enjundioso que, por el empleo, propone Alfredo Pérez Rubalcaba. Es hora de ir acabando con los vicios nacionales que arrastramos a través de los siglos.

Andalucía
Amoralidad insoportable
Pedro de Tena Libertad Digital 28 Enero 2013

Para los que no lo sepan, el señor Pastrana, Manuel, es el secretario general de la UGT de Andalucía. Este fin de semana, este supuesto sindicalista (no es ni puede ser sindicalismo auténtico el que actúa como correa de transmisión de las consignas políticas del PSOE y de IU) ha afirmado que el Gobierno del PP está "jodiendo especialmente" a los andaluces, que la reforma laboral es una máquina perfecta de destruir empleos, que es necesario "montar una pelea que los frene" y, para no seguir, que

a la derecha se le perdona lo que sea, hasta las barbaridades, atrocidades y sinvergonzonerías que vemos cada día [caso Bárcenas].

Esto lo dice el señor Pastrana, que vive opíparamente a costa de los impuestos de los españoles y los andaluces desde hace muchos años, y cuyos compañeros de élite reciben millonarias subvenciones y dádivas anuales procedentes del dinero público sin que se consulte al público. Centenares de millones de euros, tal vez miles, han llegado a la UGT andaluza en diversas partidas y conceptos, aparte comisiones por los ERE y otros apaños con las aseguradoras y los fondos de pensiones.

Esto lo dice el señor Pastrana, que ha callado como una esfinge, por no decir otra cosa, ante el crecimiento de parados desde 2007 a 2011, más de dos millones largos, sin reforma laboral alguna.

Esto lo dice el señor Pastrana, que, según su propia sección sindical, ha falsificado las cuentas de la organización para justificar el despido de más de 200 trabajadores aplicando la reforma laboral "destructora".

Esto lo dice el señor Pastrana, que tiene a la organización pringada hasta el tuétano en el escándalo de los ERE, donde un mediador exugetista ha estado en casi todas las salsas corruptas, desde la extorsión en Mercasevilla a las comisiones irregulares de las aseguradoras, pasando por el intrusismo en los expedientes.

Esto lo dice el señor Pastrana, hoy pilar de un régimen andaluz que arrastra un fracaso histórico evidente, incapaz de sacar a Andalucía de los últimos lugares del bienestar y el desarrollo de las comunidades españolas (a esto lo llaman impúdicamente "modelo andaluz") tras 32 años de gobierno ininterrumpido.

Esto lo dice el señor Pastrana, que desde 1989 ha visto, uno tras otro, innumerables casos de corrupción de la izquierda andaluza, desde el caso Guerra a los casos Chaves, pasando por la mariscada de Mercasevilla o los casos Ollero, Cajas de Ahorro, Expo 92, administración paralela y muchísimos más.

Pero ¿qué puede hacerse ante un individuo de este porte? ¿Cómo es que los andaluces, incluidos los sindicalistas honestos de UGT, que debe de haberlos, no se sublevan contra este ejercicio de cinismo impune? ¿Qué podemos esperar de la amoralidad insoportable de personajes mantenidos en el machito por su deleznable sumisión al poder de la Junta? ¿Qué democracia podremos construir mientras en los órganos de gobierno y en las instituciones sean éstos, los de Pastrana, el comportamiento y el estilo que se imperantes? (En Comisiones Obreras, tres cuartos de lo mismo. En su reciente congreso regional eligió una Ejecutiva que incluye a un imputado judicialmente).

Lo diré sin esperanza, pero lo diré: cada día es más necesario un movimiento español por la libertad, la democracia digna y la decencia al margen de los partidos políticos, un movimiento ético y cultural que actúe como contrapoder de la amoralidad, el más eficaz caldo de cultivo del totalitarismo.

En Andalucía, el movimiento necesitaría una legión, más que una delegación.

La sociedad catalana sí es España
Luis del Pino Libertad Digital 28 Enero 2013

Editorial del programa Sin Complejos del domingo 27/1/2013

Como ya saben ustedes, el parlamento catalán ha aprobado, con los votos a favor de CIU, ERC, ICV y CUP, una resolución en la que se afirma la soberanía del pueblo catalán, en contra de lo establecido en la Constitución española, que los propios catalanes aprobaron en su día por mayoría abrumadora.

Esa resolución no tiene ningún efecto jurídico, porque no se trata de ninguna ley. Tampoco es ninguna novedad, porque el parlamento catalán ya ha aprobado varias veces en el pasado resoluciones similares. Representa, asimismo, un clamoroso fracaso del soberanismo, puesto que la resolución ni siquiera ha conseguido los dos tercios de votos del parlamento que hacen falta, por ejemplo, para reformar el estatuto de autonomía.

Pero la resolución tiene, por supuesto, un valor simbólico de desafío al Estado y de afirmación de los planes nacionalistas de continuar sometiendo a España a una perpetua tensión centrífuga. Tensión centrífuga que nos hace perder en disputas territoriales la energía que necesitamos para salir de la crisis. Así que permítanme que me detenga a comentar el tema.

Son muchos los articulistas y opinadores que han señalado la gran cantidad de manipulaciones y disparates históricos contenidos en esa resolución. Pero dado que ese aspecto ya ha sido tratado con profusión, déjenme que me detenga en otro al que creo que no estamos dando la importancia que merece: el aspecto sociológico.

¿Saben ustedes cuáles son los veinticinco apellidos más frecuentes en Cataluña, de acuerdo con los datos suministrados por el propio gobierno de la Generalidad? Déjenme que se los lea: García, Martínez, López, Sánchez, Rodríguez, Fernández, Pérez, González, Gómez, Ruíz, Martin, Jiménez, Moreno, Hernández, Muñoz, Díaz, Romero, Navarro, Torres, Álvarez, Gutiérrez, Molina, Serrano, Ramírez y Gil. Para encontrar un apellido de neta resonancia catalana, nos tenemos que ir al puesto 26 de la lista de apellidos más frecuentes, en el que aparece el apellido Vila, portado por 2 de cada mil catalanes.

Es decir, desde el punto de vista genealógico, la población de Cataluña no se diferencia en nada de cualquier otra región española, cosa bastante natural si tenemos en cuenta que son ya muchos siglos de historia común y de migraciones interiores.

¿Y qué pasa con el aspecto lingüístico? Pues acudamos de nuevo a los datos que proporciona el gobierno de la Generalidad. De acuerdo con la encuesta de usos lingüísticos, el 55% de los catalanes se declara castellanohablante, el 31,6% catalanohablante y el 3,8% bilingüe. Es decir, los castellanohablantes casi doblan a los catalanohablantes.

Lo cual nos lleva a una interesante cuestión. Cataluña es una región donde conviven, desde el punto de vista jurídico y social, dos lenguas oficiales: el catalán y el castellano. Los nacionalistas llevan treinta años intentando excluir el castellano de Cataluña y, para justificar su labor de ingeniería lingüística han acuñado el concepto de "lengua propia". El catalán sería, según los nacionalistas, tan oficial como el castellano, pero el catalán es la lengua "propia" de Cataluña, mientras que el castellano sería una lengua "foránea".

Pero, ¿en virtud de qué criterio se define el catalán como lengua "propia"? Si los castellanohablantes casi doblan a los catalanohablantes, el castellano sería una lengua más "propia" de Cataluña que el catalán, porque son las personas las que tienen una lengua, no los territorios o las piedras.

Toda la ingeniería lingüística de los nacionalistas se basa, por tanto, en una estafa semántica e intelectual. Son los políticos los que han decidido, por sus santas narices, declarar como lengua "propia" de Cataluña la lengua de la minoría de la población.

Y encima, los intentos de la clase política catalana por alterar la realidad lingüística se están demostrando perfectamente inútiles. Entre 2003 y 2008, el número de castellanohablantes se ha mantenido estable, mientras que el de los que se declaran catalanohablantes ha caído del 36% al 31%. Es decir, la proporción entre unos hablantes y otros es cada vez más favorable al castellano a medida que pasa el tiempo.

Permítanme que les de algún otro dato curioso. ¿Qué idioma utilizan los catalanes en cada aspecto de su vida? Pues en casa, el 48% utiliza castellano frente al 35% que utiliza catalán; con los amigos, el 43% usa castellano frente a un 33% que usa catalán; con los vecinos, el 48% usa castellano frente al 32% que usa catalán... y así con todo. ¿Saben ustedes cuáles son los dos únicos ámbitos en los que los catalanes usan más el catalán que el castellano? Pues con los compañeros de estudios y en las entidades financieras, es decir, allí donde se impone artificialmente el uso del catalán.

"Bueno", me dirán ustedes, "pero seguro que la inmersión lingüística está haciendo variar esos porcentajes". Pues efectivamente, los porcentajes están variando, pero en favor del castellano. Entre 2003 y 2008, el uso del catalán en casa ha caído del 40 al 35%; el uso del catalán con las amistades ha caído del 39% al 33%; el uso del catalán con los vecinos ha caído del 37% al 32%... y así con todo. ¿Saben ustedes cuál es el único ámbito donde ha aumentado el uso del catalán? Pues de nuevo, con los compañeros de estudios.

Es decir, desde el punto de vista lingüístico, Cataluña es mayoritariamente castellanohablante y el predominio del castellano es cada vez mayor, a pesar de la inmersión lingüística. O a lo mejor gracias a que la inmersión lingüística ha generado un sentimiento de rechazo que hace que muchos jóvenes se olviden del catalán en cuanto salen del aula.

Resumiendo, la nación catalana no ha tenido nunca en el pasado realidad histórica, ni jurídica. Pero es que tampoco la tiene en el presente desde el punto de vista sociológico. Por mucho que la clase política catalana se empeñe en repetir que Cataluña no es España, la sociedad catalana sí lo es.

Todo el rollo de la construcción nacional no es otra cosa que el intento, por parte de una oligarquía, de preservar sus privilegios a costa de la mayoría de la población, inventándose un hecho diferencial con el que justificar cualquier expolio.

Un tirón de orejas en toda regla
Víctor Andrés Maldonado www.vozbcn.com 28 Enero 2013

Hace ya algunos años, tuve la ocasión de asistir a una comida presidida por Ricardo Maduro, a la sazón, presidente de Honduras. En su discurso desarrolló su interpretación del concepto de capital político. Según su planteamiento, todo político recibe, al ser elegido, un capital que no sólo no debe preservar, sino que tiene que utilizar en la adopción de decisiones difíciles que son necesarias para el progreso y bienestar de la sociedad en su conjunto. El presidente Maduro se refería a la necesidad de introducir cambios tanto políticos como económicos con una visión de largo plazo, aún cuando éstos pudieren suponer sacrificios en el corto plazo para los ciudadanos y, por consecuente, de difícil aceptación por parte de éstos. Ese ir contra la corriente es lo que permite, con la perspectiva del tiempo, juzgar a los buenos gobernantes, a aquellos que tomaron decisiones a menudo impopulares arriesgando, de esta manera, su propia permanencia en el poder a sabiendas que era lo mejor para los ciudadanos.

Sólo citaré algunos ejemplos que, a mi entender, no son conflictivos: Adolfo Suárez, al legalizar el Partido Comunista de España antes de las primeras elecciones democráticas en España, después de la muerte de Franco, o cuando impulsó los acuerdos de la Moncloa que, a pesar de su impacto en el bolsillo de los ciudadanos, fueron absolutamente necesarios para estabilizar la situación económica en España; Felipe González, cuando su Gobierno procedió a la reconversión de las industrias españolas en declive (siderurgia, minería y astilleros); Barack Obama, cuando consiguió que se aprobara la reforma sanitaria en los Estados Unidos que extendió la asistencia a casi todos los ciudadanos, a pesar de la oposición de una parte importante de la sociedad.

Esta forma de proceder es precisamente la contraria a la practicada por Artur Mas en los últimos meses. En medio de la peor crisis económica de las últimas décadas, y ante lo que creyó ser un “clamor” de la sociedad catalana, es decir, lo que quería la inmensa mayoría de los ciudadanos de Cataluña, disolvió el Parlamento autonómico y convocó elecciones anticipadas (nada menos que dos años antes de lo debido) con el fin de liderar un proceso que creía imparable, es decir, para ponerse a favor de la corriente con la intención no de utilizar su capital político, sino de intentar aumentarlo. Sólo escuchó el canto de sirenas en su particular viaje a Ítaca. No prestó atención a las advertencias que provenían de diferentes ámbitos dentro de la propia sociedad catalana, incluida la inquietud que despertó entre el empresariado. En una palabra, desdeñó la evidencia de la pluralidad de la sociedad catalana. Sí o sí, nos dijo, esto no hay quien lo pare, ni leyes ni tribunales, tengo la legitimidad democrática, la legitimidad que me da estar al frente de un pueblo que tiene la voluntad de elegir su propio futuro. Mas malgastó casi todo su capital político en esa apuesta.

Todos conocemos el resultado de la misma, un batacazo electoral que ha añadido un problema de gobernabilidad en Cataluña y una huida hacia adelante en la senda soberanista a través de un pacto de gobierno entre CiU y ERC, negando lo que cualquier observador imparcial daría por supuesto: la pluralidad de la sociedad catalana no aconseja aventuras ni cambios copernicanos en el anclaje político de Cataluña. Poniendo a un lado el sesgo que produce el actual sistema electoral (que prima el voto rural, otorgando ventaja tanto a CiU como a ERC en la obtención de escaños), la suma de los votos de CiU, ERC, CUP y SI de las últimas elecciones autonómicas representan el 49,1% de los votos válidamente emitidos. Y es que la realidad es tozuda y no se puede ignorar. Pero lo peor es que la semilla de la ruptura social ha sido plantada y ha germinado y todos los que somos ciudadanos de Cataluña hemos sido testigos de un hecho desconocido desde la Transición: las agrias discusiones dentro de las familias y entre amigos de muchos años. Una situación que, sea cual sea el resultado del actual proceso soberanista, tardará muchos años en cicatrizar.

Pero en éstas estábamos cuando, hace unos días, llegó el empresariado catalán en la figura del presidente del Fomento del Trabajo, Joaquim Gay de Montellá, y le dio a Mas lo que yo llamaría un tirón de orejas en toda regla. Todos sabemos el ascendiente que el empresariado catalán tiene sobre los dirigentes de CiU desde el comienzo de la Transición en España. Con toda seguridad, los empresarios han hecho sus cálculos y la independencia no les sale a cuenta. Sólo como indicación de lo que está en juego para las empresas catalanas: las exportaciones de Cataluña al resto de España ascendieron a 53.000 millones de euros en 2007 (el último año antes de que comenzara la actual crisis económica), es decir, un poco más del 25% del PIB de Cataluña; por no mencionar las inversiones y los costes derivados de tal proceso.

El presidente de la patronal catalana le dijo a Mas lo que subscribirían muchos ciudadanos de Cataluña. Primero, avisó que los empresarios no quieren un choque de trenes ni una sociedad catalana fraccionada. Segundo, manifestó sus dudas sobre la conveniencia de iniciar un proceso de cambios institucionales tan importantes en medio de una crisis económica tan severa como la actual. Tercero, confió en que todas las propuestas respeten de forma escrupulosa la legalidad. Cuarto, exigió respeto y lealtad institucional recíproca entre los gobiernos de Cataluña y de España. Para concluir, instó a ambos gobiernos a negociar un nuevo modelo de financiación para Cataluña que ponga fin al déficit fiscal de entre el 8 y 9% del PIB que arrastra Cataluña respecto al Estado.

Por contraposición a Mas, y a pesar de encontrarse en una situación de debilidad parlamentaria similar, llama la atención la actitud adoptada por Iñigo Urkullu desde que asumió la presidencia autonómica del País Vasco. Se ha distanciado de la senda soberanista seguida por Mas y ha anunciado que su objetivo es llegar a acuerdos con otras formaciones políticas, manifestando su preferencia por el PSE, a la vez que ha dicho querer ser el lendakari de todos. Seguramente, los dirigentes del PNV no olvidan las tensiones que se generaron en el País Vasco con motivo de las propuestas soberanistas de Juan José Ibarretxe y no parecen dispuestos a tropezar dos veces en la misma piedra. Pero, quizás, los nacionalistas vascos también podrían estar mirando de reojo el beneficio económico para sus empresas derivado de una eventual independencia de Cataluña en términos de acceso al mercado español para sus productos y de atracción de inversiones y establecimiento de sedes sociales de empresas. Visto desde este último punto de vista, y dado su tejido industrial, el negocio para el País Vasco podría ser redondo.

Me gustaría pensar que este aviso será un punto de inflexión desde donde Mas intentará encontrar una salida airosa a la situación actual. De no ser así, estoy convencido que sus días (o meses) al frente de la Generalidad están contados. El líder de CiU utilizó mal su capital político. Ahora intentará encontrar una salida honorable que permita restañar las heridas en la sociedad catalana y construir juntos una salida a la crisis. No será fácil, ya que se ha ido demasiado lejos, y no me refiero tanto a la cuestión de organizar una consulta como a la doble ruptura que se ha producido, tanto dentro de la sociedad catalana como respecto al resto de España. En este sentido, el mensaje de Oriol Junqueras para quien “todo lo que venga de España no puede ser bueno”, además de simplista, es falso, y sino que se lo pregunten a los empresarios catalanes.

Para terminar, quiero ser optimista. No sé si estaré soñando o pecando de ingenuo, pero durante el debate del pasado 23 de enero sobre la ‘Declaración de Soberanía’ me pareció que tanto el tono como determinados detalles del mismo podrían ser indicios apuntando en esta dirección: como cuando Oriol Pujol aseguró que todo el proceso cumpliría la legalidad (a menos que se refiriese exclusivamente a la autonómica ley de consultas catalana, en preparación) o por la propuesta de mejora de la financiación presentada por Alicia Sánchez-Camacho, que podría constituir una base de negociación. Claro que ello implicaría, necesariamente, una ruptura del actual acuerdo de legislatura entre CiU y ERC. Veremos, seamos optimistas.

Víctor Andrés Maldonado es economista y experto en relaciones internacionales

El nuevo leviatán
Enrique López La Razón 28 Enero 2013

Las recientes y constantes noticias sobre casos de corrupción están generando en la sociedad una sensación de intensidad de este fenómeno en España, a la vez que una gran preocupación. Creo que el hecho de que se conozcan y se investiguen casos, lo que nos tiene es que reconfortar con nuestro sistema; entiendo que a veces se produce un efecto contrario, el que se investiguen genera una mayor percepción de la misma. De la fortaleza de las instituciones democráticas, de su independencia, y del grado de respeto que a este funcionamiento interno tengan el resto de poderes instituidos o no, dependerá el éxito de la lucha contra la corrupción.

Ahora bien, la corrupción siempre será una amenaza, y obedece a una lógica perversa del propio ser humano; la corrupción en sí misma, es lo más opuesto que hay a los principios virtuosos que deben regir el ejercicio del poder en los estados democráticos, puesto que los autoritarios son corruptos en esencia. La globalización, la facilidad para la trasferencia de fondos y las vías trasnacionales de evasión, han reforzado el virus de la corrupción, pero como he adelantado, el lógico tratamiento mediático aumenta su onda expansiva. Este tratamiento mediático, siendo necesario, tiene un riesgo que hay que conjurar también; cuando esto sucede, los adversarios políticos, los propios rivales intrapartidarios y el periodismo sensacionalista se precipitan a ganar ventajas cortoplacistas, interfiriendo en muchos casos en la determinación de las responsabilidades jurídicas, políticas y también morales.

Esto sólo se combate con un ejercicio responsable y profesional del tratamiento periodístico de los temas, así como político, buscando como fin el ayudar a la justicia y al debido esclarecimiento de los hechos, así como colaborando a la erradicación de los hechos corruptos. Ante los casos de desviación del ejercicio del poder, lo que se debe intentar por parte de todos, es construir un debate profundo y constructivo sobre el origen del fenómeno pernicioso, sus síntomas y su adecuado tratamiento y prevención. El sistema de partidos está en la misma esencia del sistema democrático, y resulta muy difícil, por no decir imposible, imaginar un sistema democrático, sin que las diferentes opciones e ideologías no se encauzaran a través de partidos políticos; sin los mismos, sería muy difícil expresar la opinión y voluntades colectivas, siendo sustituidos en tal caso, por predicadores, rapsodas y demagogos que habrían monopolizando el debate social, a través del dominio de los medios de comunicación. Ahora bien, los partidos no pueden perder su esencia democrática, plasmada en nuestro caso en el art. 6 de la Constitución –«Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política»– por contra, los partidos no pueden convertirse en unas empresas profesionalizadas de ejercicio del poder en régimen de absoluto monopolio, que acaban colonizando el Estado en su conjunto, y en definitiva a la propia sociedad.

La forma de combatir este riesgo, además de generando un real funcionamiento interno democrático, es apostar por la absoluta transparencia en su gestión interna y en su financiación; el convertirse en gigantescas estructuras de poder y grandes empresas, obliga a sus responsables a procurar medios económicos de cualquier forma o modo, lo cual además se ve agudizado por los cuantiosos costes de las modernas campañas electorales. Al ser esto una nota permanente en todas las formaciones políticas, en la que las de nuevo cuño van poco a poco sucumbiendo, lo que se impone es una regeneración democrática, reforzado valores morales e introduciendo mayores controles jurídicos. Para ello, además de trasparencia, se impone en su funcionamiento y organización, la implantación de una adecuada política de prevención de riesgos de corrupción, tanto moral como jurídica, para lo cual se deben establecer específicos planes de prevención de riesgos, identificando el origen de los mismos y sobre todo estableciendo controles en la toma de decisiones que generan aquéllos.

Por ello, una vez que se han identificado las fuentes del riesgo, que no es muy difícil, se deben establecer los controles necesarios para su evitación, lo cual exige la aprobación de estrictos códigos de conducta, la constitución de órganos específicos de control y exigencia de responsabilidad permanentes, esto es, que ejerzan su labor de una forma organizada, a modo de auditorías profesionales. Hay que cambiar el funcionamiento y cometido del Tribunal de Cuentas, transformándolo en una auténtica comisión reguladora del funcionamiento de los partidos políticos, la cual tendría que recabar y obtener información periódica de las actuación de aquéllos, como si se tratara de corporaciones empresariales cotizadas. Por último, se debe hacer una tipificación de genuinos delitos, cuyo bien jurídico no sólo sea el funcionamiento de la Administración Pública, sino y también el debido funcionamiento y comportamiento de los propios partidos políticos y de sus responsables, esto es, se debe identificar la conducta debida como un pauta de comportamiento exigible.

Una estrategia equivocada
Secuestro terrorista (y 2). Rescate
Mikel Buesa Libertad Digital 28 Enero 2013

El secuestro terrorista tiene una modalidad mucho más frecuente que la toma de rehenes con objetivos políticos. Se trata de capturar personas para pedir por ellas sustanciosos rescates con los que financiar las actividades de las organizaciones armadas. En España, este tipo de secuestro terrorista fue muy utilizado por ETA entre mediados de la década de 1970 y la segunda mitad de la de los ochenta, aunque fue 2004 el último año en el que se produjo una acción de esta naturaleza. Por cierto, que ETA obtuvo un excelente rendimiento con los rescates pagados por las familias de los secuestrados, de manera que, en euros actuales, se pueden cifrar éstos en algo más de cien millones, lo que equivale a casi dos tercios de los resultados de sus actividades de extorsión. Lo mismo ocurrió en Colombia, donde las FARC se sirvieron de él con regularidad, en los años setenta y ochenta, para obtener cerca de un tercio del total de su financiación, aunque posteriormente fue decayendo a favor de la extorsión a narcotraficantes, actividad ésta mucho más rentable y de menor riesgo. Y más recientemente tenemos el caso de Al Qaeda del Magreb Islámico –uno de las principales grupos terroristas implicados en la guerra de Mali–, que ha explotado profusamente la industria del secuestro, de manera que, según las estimaciones más solventes, ha podido obtener de ella unos 65 millones de euros en diez años, desde 2003. Por cierto, que, al parecer, el Gobierno de España ha sido su mejor cliente, con una aportación superior a veinte millones, aproximadamente un tercio del total.

Un aspecto esencial del secuestro de finalidad económica es que, con demasiada frecuencia, apenas merece la censura de las sociedades afectadas por él. Tal ha sido el caso de España, donde el pago de rescates a ETA no ha recibido ningún reproche penal –pues siempre se ha acudido a la figura jurídica del estado de necesidad– e incluso, en no pocos casos, ha sido facilitado por algún partido político de la órbita democrática. Más aún, cuando los secuestrados españoles lo han sido por organizaciones extranjeras, han sido los servicios diplomáticos del Gobierno español los que han llevado las riendas de la negociación y el pago de los rescates. En esto, España no se ha apartado de la práctica común a otros países europeos, como Italia, Austria, Suiza o Alemania, aunque sí de la doctrina seguida por Francia y el Reino Unido, países éstos que, quizás porque disponen de unidades especializadas en sus Fuerzas Armadas, han preferido intentar liberar a sus ciudadanos secuestrados, no siempre con éxito, antes que pagar por ellos. No sorprende, en consecuencia, que un país como Argelia –seguramente el que, en el norte de África, más ha sufrido el terrorismo– haya promovido en Naciones Unidas una prohibición del pago de rescates; o que Estado Unidos –quizás el país más comprometido del mundo en la lucha contra el terrorismo islamista– reprochara oficialmente a España, en septiembre de 2010, su descuidada actitud al respecto.

Los estudios sobre la economía del terrorismo han aportado bastante luz acerca de este tipo de asuntos. En ellos se muestra que las políticas antiterroristas son capaces de introducir cambios relevantes en la orientación de las acciones terroristas. Todd Sandler, profesor de la Universidad de Texas en Dallas y uno de sus principales cultivadores, señaló, por ejemplo, que la adopción de los detectores de metales en los aeropuertos durante los años ochenta ocasionó que se redujeran los secuestros aéreos, aunque ese mismo cambio en los incentivos que orientan a las organizaciones armadas implicó un desplazamiento de las acciones terroristas internacionales hacia la toma de rehenes y otros tipos de incidentes. Asimismo, el reforzamiento de la seguridad en las legaciones diplomáticas redujo los ataques a las embajadas, pero no evitó que aumentaran los asesinatos de sus funcionarios fuera de ellas. Todo ello viene a señalar que esas organizaciones tratan de ejercer la violencia por el procedimiento menos costoso para ellas y proyectar así sus reivindicaciones políticas. De hecho, señala Sandler, durante el decenio mencionado tuvo lugar una sustitución entre diferentes tipos de acciones terroristas, sin que el número total de atentados se viera afectado, pues se mantuvo bastante estable a lo largo del tiempo.

Dicho de otra manera, las organizaciones terroristas orientan sus acciones hacia los objetivos más fáciles, en los que la resistencia que enfrentar o el riesgo para sus militantes es menor, siempre bajo la condición de que esas acciones tengan una proyección política notoria. Puede decirse, por tanto, que su comportamiento obedece a un principio de racionalidad económica en el que minimizan los costes por unidad de resultado político.

Pues bien, lo relevante en este asunto es que las políticas que despliegan los Gobiernos para enfrentarse al terrorismo influyen sobre las condiciones de riesgo y los incentivos en función de los cuales actúan los terroristas. Y esa influencia puede ser positiva para reducir algunas de sus acciones o, por el contrario, puede acabar potenciándolas. El caso de los secuestros es un buen ejemplo de ello.

En efecto, la investigación del ya mencionado profesor Todd Sandler, junto a Patrick T. Brandt, sobre los secuestros terroristas que tuvieron lugar entre 1968 y 2005 lo deja bien claro. Sus conclusiones, muy acordes, por cierto, con lo que intuye la sabiduría convencional, señalan que cuando los Gobiernos ceden a las demandas de las organizaciones terroristas, bien pagando rescates por los secuestrados, bien intercambiándolos por presos, ello conduce a la realización de nuevos secuestros. Concretamente, los resultados cuantitativos obtenidos por estos investigadores indican que tendrán lugar 2,62 nuevos secuestros en el futuro por cada cesión realizada en el pasado. Esta es, a la luz de los datos, la peor opción que maneja la política antiterrorista, aunque las demás tampoco son halagüeñas. Así, cuando los secuestros concluyen con un rescate violento por parte de los Gobiernos tienen lugar 1,18 nuevas acciones en el futuro; y cuando los incidentes se cierran con la muerte de los rehenes, la cifra futura desciende hasta 0,47, aunque sigue siendo positiva.

Los secuestros, como puede verse, tienen siempre una mala solución para la política antiterrorista. Pero no por ello se puede ocultar que, desde una perspectiva preventiva que trate de afianzar la seguridad futura, lo peor es ceder a las exigencias de las organizaciones terroristas, negociando con ellas el pago de rescates o el intercambio de prisioneros. En consecuencia, no cabe ninguna duda acerca de la errónea política que ha seguido el Gobierno español en este tipo de asuntos, tanto en el frente interno como en el exterior. En éste, ahora que se afronta un conflicto armado en Mali, liderado por Francia, se abre la oportunidad para realizar un cambio doctrinal y material, no sólo aportando ayuda militar a la coalición antiterrorista, sino mediante la preparación de unidades, en nuestras Fuerzas Armadas, capaces de emprender operaciones de rescate en países lejanos.

La sangre helada de las víctimas
ISABEL SAN SEBASTIÁN ABC  28 Enero 2013

TRABAJABA yo como redactora en la sección de Internacional de este periódico centenario cuando la Asociación de Víctimas del Terrorismo, recién creada gracias al coraje y la determinación de Ana María Vidal Abarca y Sonsoles Álvarez de Toledo, lanzó un grito en el silencio de una España acobardada y muda. Agonizaba la década de los ochenta, el Gobierno de Felipe González había negado a la AVT la modesta subvención solicitada al Ministero de Asuntos Sociales, y ese colectivo de gente humilde, doblemente golpeada por el terrorismo y la indiferencia, carecía hasta de lo imprescindible. Entonces este diario recogió el guante y, bajo el impulso de Guillermo Luca de Tena y Luis María Anson, se organizó una suscripción popular con el fin de recaudar directamente de los ciudadanos los fondos racaneados por Matilde Fernández. Peseta a peseta, en donativos a veces grandes y otras, las más, de dos o tres dígitos, llegamos a juntar 300 millones de aquellos tiempos, que eran una fortuna. Y digo «llegamos» porque todos los trabajadores de la Casa contribuimos, lo recuerdo con orgullo, a recopilar listas interminables de donantes con el fin de publicar en las páginas del día siguiente sus nombres y sus apellidos. Desde esos tiempos lejanos, desde antes incluso, ABC siempre ha estado junto a las víctimas, plantando cara a los verdugos y sus cómplices. Junto a las víctimas, insisto, que merecen respeto y gratitud eternos por encarnar el tributo de honor y sangre con el que esta sociedad ha pagado la libertad de la que disfrutamos todos.

Dice Jaime Mayor Oreja, y dice bien, que las víctimas siempre tienen razón. Es una forma sencilla de reconocerles el derecho inalienable a juzgar las políticas que les atañen con un grado de exigencia ética superior al de quienes han contemplado los toros desde la barrera, analizando el «conflicto» desde la comodidad de un sillón. Por eso se precisa una interpretación retorcida, malintencionada e interesada en hacer méritos con el actual poder político para acusar a la AVT y a su presidenta, Ángeles Pedraza, de estar tergiversando la realidad al quejarse de que le hiela la sangre asistir a ciertas cesiones.

Hay que tener estómago para decirle a una madre, cuya hija ha sido asesinada por la barbarie terrorista, lo que puede helarle la sangre y lo que no. Yo, que siento un amor infinito por mis hijos, apenas consigo imaginar el dolor lacerante que debe de producir una pérdida semejante, por más que haya compartido lágrimas con muchas de las víctimas de ETA sometidas a esa brutal amputación. Yo, a quien la serpiente sólo ha robado alguna libertad de movimientos y tal vez un poco de tranquilidad, tengo la sangre helada ante las vilezas cometidas por unos y otros en el empeño de alcanzar «la paz» buscando atajos. Me hiela la sangre contemplar a una alimaña llamada Bolinaga tomando copas por su pueblo. Me hiela la sangre leer en los periódicos «lecciones democráticas» de Rufino Etxeberría, autor de la estrategia de «socializacion del sufrimiento» que llevó al exterminio de decenas de cargos electos populares y socialistas. Me hiela la sangre comprobar que los primos hermanos de los asesinos de Gregorio Ordóñez gobiernan la ciudad que él estuvo a punto de ganar en las urnas. Me hiela la sangre constatar que mentían quienes prometieron a las viudas y los huérfanos que los verdugos de sus seres queridos cumplirían íntegramente sus condenas y que esas muertes no serían en vano. Viendo a Goioaga en el Senado y a Martín Garitano en la Diputación de Guipúzcoa queda claro que cada uno de esos crímenes ha sido rentabilizado por quienes los perpetraron con el fin de destruir esta Nación.

ETA ya no mata, es verdad. Pero eso no exime a España de la responsabilidad de hacer justicia y escribir con letra diáfana el final de esta historia cargada de heroismo y de miseria. Porque hay «razones de Estado» que ni avala la razón ni fortalecen al Estado. Únicamente obedecen a la estulticia o la cobadía de quien las invoca como coartada.

Intereses interpretativos
MAITE PAGAZAURTUNDÚA, EL CORREO  28 Enero 2013

· Las dos palabras que coronan –es un decir– estas líneas las escuché en directo. Intereses interpretativos. Estaba siguiendo una sesión de control parlamentario por televisión en una cadena de noticias especializada. El portavoz de una de las grandes fuerzas nacionales acababa de desdecirse sobre algo que había defendido su grupo hasta poco tiempo antes. ¡Ah! El lector avezado pensará que se trata de cualquier sesión parlamentaria regional o nacional de ahora mismo, lo mismo da que sea sobre tema económico, que sobre terrorismo. No. La cadena de noticias especializada ya chapó. Permítanme un paréntesis. Lo cierto es que el que más se lucía llevando el negocio desde las inversiones megalómanas hasta el desastre de la cadena –y del grupo de noticias– se lamentaba, criatura, hace tres meses, porque había perdido, en la bolsa, millones de euros del montón que fue amasando desde los años de la Transición democrática. ¡Qué hombre! Un personaje que protagonizó magistrales mutaciones desde el franquismo para pillar, una a una, cada ola de poder y dinero. Se trataría de un caso escueto pero arquetípico de aplicación individual del binomio: intereses interpretativos, pero dejémoslo estar.

Regresamos al Parlamento nacional. El portavoz era un señor que no tenía costumbre de acudir a la grosería y le costaba utilizar las herramientas habituales de la maledicencia o de la descalificación para protegerse de las críticas de la bancada contraria. Por eso también solían calificarlo por los bajinis como soso. Su señoría dijo: «Los grupos políticos tienen intereses interpretativos». Apunté la frase y la guardé, pero no acaparó la atención de los titulares de los periódicos. Es cierto que los ciudadanos entonces eran más conformistas con las formaciones a las que confiaban su voto y sentían que el gobierno de las cosas públicas no les competía, porque los presupuestos públicos no les habían de fallar nunca. Y también es cierto que había más ciudadanos entonces que seguían los colores de su equipo político de forma un poco simplona, justificando siempre a los suyos y sintiendo su propio orgullo herido ante las bravatas contrarias.

Yo no recuerdo que mudase el gesto al pronunciar la frase que encierra la falta de valores que nos iba trayendo inadvertidamente a estos tiempos. El ciego que cazó al Lazarillo comiendo las uvas de tres en tres, porque le toleraba que él las comiera de dos en dos, no imaginaba que ahora mismo le habrían respondido que el pacto de las uvas tenía intereses interpretativos. Han convertido el país en un barrizal.

El mal de las vacas locas en Cataluña
Mª Ángeles Santiago y Miras. Minuto Digital  28 Enero 2013

Los neurólogos alemanes Hans-Gerhard Creutzfeldt y Alfons Maria Jakob describieron en 1920 una enfermedad genética, hereditaria y contagiosa, producida por una proteína denominada prión. Dicha enfermedad, la encefalopatía espongiforme, vulgarmente conocida como “mal de las vacas locas”, parece ser que se ha convertido en epidemia en Cataluña en estos últimos años, y se ha acentuado de manera considerable en estos seis últimos meses.

Hace más de 30 años, cuando Jordi Pujol tomó el poder e impuso la inmersión lingüística en las escuelas (que lleva aparejada la ideologización política), comenzaron a gestarse en la sociedad catalana las primeras células de dicha enfermedad.

Llevamos tres generaciones de machaque psicológico, de inculcar a los alumnos el odio a España, el rechazo a todo lo que llegue desde el oeste y el sur de Cataluña; tres generaciones poniéndoles orejeras de burro e inculcándoles que deben llamar “fascista” a todo aquel que piense de manera diferente a ellos; a denominar “fascista”, a todo aquel que esté fuera del pensamiento nacional-separatista catalán. Ahora el mal está extendido y únicamente puede atajarse con un tratamiento de choque, únicamente en manos de la Unión Europea, dado que, según las normas fundacionales de esta institución, está prohibida la escisión de cualquier territorio perteneciente a alguno de sus países miembros.

Desde Bruselas se les ha advertido que, de salir de España, también lo harían de la UE, pero siguen empecinados en que seguirán con sus negocios, sin pensar que sus productos ya no serían competitivos, porque deberían pagar aranceles y estos se encarecerían; tampoco quieren oír que saldrían del euro y que deberían crear moneda propia, para lo que necesitarían un respaldo de oro que no tienen. ¿O sí…? ¿Será el dinero que tienen en Suiza, que han ido robando poco a poco a todos los españoles para así formar su Hacienda? ¿Tomarán como rehén a “La Caixa”, obligándola a ser el “Banco Nacional de Cataluña?

No sabemos cómo funciona el cerebro, como conocemos el funcionamiento del estómago o el del corazón, a pesar de que llevamos décadas intentando saber su funcionamiento exacto, porque es una de las partes del cuerpo menos estudiadas, por su complejidad, pero es mucho más difícil de estudiar aún si dicho cerebro está enfermo, dado que sus respuestas a estímulos son imprevisibles.

Artur Mas y sus acólitos (¿o deberíamos hablar de los separatistas y su acólito Artur Mas?) han entrado en un espiral de incoherencia. No les importa qué consecuencias pueda tener para el pueblo; no quieren ver que el paro y la pobreza se están multiplicando en Cataluña en progresión geométrica. Siguen con los ojos cerrados, únicamente pendientes de salir de España para evitar que la justicia española, e incluso la europea, puedan juzgarles por sus robos continuos, pues no debemos olvidar que el caso Pallerols fue el robo de dinero dado por la Unión Europea y que, por lo tanto, tiene competencias para juzgarlos.

Ahora, tras su acto de soberbia, Artur Mas está esperando que los Tribunales apliquen los correspondientes artículos de la Constitución que suspenderían la autonomía a Cataluña. Ya habría llegado al “súmmum”, ya habría conseguido su objetivo: Convertirse en un nuevo mártir de Cataluña, como Luis Companys. Por otro lado, el Gobierno, para evitar que se proclame mártir y mesías, lo evita, y cede… Y ese chantaje separatista continúa y continúa.

Como no se ataje pronto, la cohesión de la sociedad catalana y el interior de algunos partidos ya se están comenzando a quebrar. Debemos evitar su rotura total, y eso no solo está en manos del Gobierno central, sino de la estructura jurídica superior, en manos de la Unión europea, que, por el bien de toda Europa, y recordando la estructura política anterior a 1914 y sus consecuencias posteriores, de ella derivada, debería frenar.

La calidad de los libros de texto de Cataluña
Mª Ángeles Santiago y MirasMinuto Digital 28 Enero 2013

Juran y perjuran los políticos catalanes, que los niños de Cataluña hablan y escriben el español correctamente, que la calidad de sus conocimientos es semejante al de cualquier otro niño del resto del España. Y quienes nos hemos dedicado durante buena parte de nuestra vida a la enseñanza en Cataluña seguimos diciendo rotundamente que es mentira, incluso que los libros de texto de lengua y literatura española que se editan en Cataluña están redactados como si de una lengua extranjera se tratase. Y es más, la calidad de sus contenidos no se cuida, hasta el punto de tener errores garrafales, como es el caso de este libro de 2º de ESO de la Editorial Cruïlla, en donde se nos indica que el poeta Juan Ramón Jiménez nació en Moguer, ¡Sevilla!

Ahora resulta que el municipio onubense se ha desplazado gracias a la sapiencia, no solo de los profesores que lo elaboran, pues este caso, se inserta en el libro de texto un fragmento extraído del libro titulado Los premios Nóbel en español, de Carlos Villanes Cairo, sino de otras muchas personas, puesto que, cuando este libro pasó galeradas, antes de ser editado, ¿nadie observó este error?; Cuando se elaboró el libro de texto, un grupo, se supone que de profesores de literatura española eligió este fragmento, y nadie reparó en el error? ¿Tampoco quieres corrigieron las galeradas del libro de texto?

Y estos son los niveles que los alumnos catalanes tienen de lengua y de literatura española, pues faltas de ortografía empezando por los propios profesores se cuentan por decenas, y ya no digamos faltas de concordancia, catalanismos, y vocabulario cada vez más barriobajero, utilizado por el profesorado, con la excusa de que así se les entiende mejor, pero lo que sucede es que ellos ya no tienen un vocabulario de nivel elevado que pueda ayudar al alumnado a subir su nivel de comprensión y de expresión. Y a ello, ayudan los medios de comunicación, quienes, teniendo en sus manos el poder de elevar la cultura de todos los españoles, se regocijan en aborregarlos y en crear cada vez mayor masa fácil de manipular. ¡Pobre España, cuánto gasta en educación, pero qué poco fruto saca!


España y el terrorismo islámico
EDITORIAL Libertad Digital 28 Enero 2013

El islamismo está convulsionando el norte de África. A lomos del descontento popular, cebado por una crisis económica que ha hecho aún más cruda la realidad de unas sociedades tan reprimidas como esquilmadas, el islamismo ha cobrado nuevos bríos en aquellas tierras, que pretende someter al férreo yugo de la sharia. Pasando primero por las urnas, como en Egipto, o directamente por la fuerza, como trata de hacer Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) en Mali.

El conflicto maliense es de extraordinaria relevancia. Es mucho lo que está en juego. En los últimos años, los grupos terroristas que operan en el Sahel y el Sáhara no han hecho sino ganar operatividad, cobrar fuerza y amasar fabulosas cantidades de dinero. Al punto de que se muestran capaces de desafiar y poner en jaque a Gobiernos como el de Mali, país de gran importancia estratégica, fronteras calientes (especialmente las que comparte con Argelia, Mauritania y Níger) y recursos naturales de los denominados sensibles (oro, fosfatos y uranio).

El problema que tenemos planteado en esa zona es de primer orden, de ahí que debamos prestarle especial atención. E implicarnos decididamente en su resolución. A tal fin, hemos de contribuir al esfuerzo común con aquello que sea de más ayuda... y desterrar ideas, maneras y prácticas perniciosas que redundan en beneficio del enemigo.

En este sentido, los datos que brinda Mikel Buesa en la segunda parte de su artículo sobre los secuestros perpetrados por organizaciones terroristas son sobrecogedores: en los últimos diez años AQMI ha podido conseguir hasta 65 millones de euros mediante la realización de secuestros. Se trata de una cantidad asombrosa, con la que se pueden comprar muchas armas y voluntades, especialmente en territorios misérrimos y descontrolados como los que pretende sojuzgar la referida organización criminal. Pues bien, España habría podido desembolsar hasta un tercio de esa cantidad. Nuestra responsabilidad, por tanto, es enorme.

Urge cambiar de enfoque y de actitud. Como dice el propio Buesa, "lo peor" que podemos hacer es "ceder a las exigencias de los terroristas", pues lo único que conseguiremos será debilitarnos, fortalecerlos... y legitimarlos. El conflicto en Mali puede servirnos de "oportunidad" para "realizar un cambio doctrinal y material" profundo, añade Buesa, que aboga por preparar unidades de nuestras Fuerzas Armadas para la realización de "operaciones de rescate en países lejanos".

Más que ante una oportunidad, todo parece indicar que estamos ante una necesidad. No podemos ponernos de lado en la lucha contra el terrorismo islámico. Pero sobre todo no debemos cometer la iniquidad de financiarlo.

Nuevo refranero español?
Internet via Juan Julio Alfaya 28 Enero 2013

1- En Bankia cerrada no entran moscas.
2- Aquí hay Mariano encerrado.
3- En casa del herrero cartilla del paro.
4- Aunque la Merkel vista de seda, Merkel se queda.
5- En Abril, recortes mil.
6- Lo prometido es deuda.
7- A la cama no te irás, sin deber un poco más.
8- No hay mal que por el INEM no venga.
9- El perro de San Roque no tiene rabo porque Mariano Rajoy se lo ha recortado.
10- No por mucho recortar, nos rescatan más temprano.
11- Dime con qué especulas y te diré cuándo te rescatan.
12- A quien madruga el FMI y el BCE le ayuda.
13- A falta de cash, buenas son OPAs.
14- Mas vale trabajo poco remunerado en mano que ofertas volando.
15- Todos los caminos llevan a la cola del INEM.
16- Al pasar la BANKIA, me dijo el bankiero, me sobran ladrillos, dame mas dinero.
17- En martes, ni te cases ni te "embanques".
18- A río revuelto, ganancia de rescatadores.
19- No hay mal que con recortes no venga.
20- No por mucho madrugar cobrarás más temprano.
21- Donde dije, digo, digo RESCATE.
22- A suelo recalificado no le mires el diente.
23- Más vale euro en mano, que ciento en el Banco.
24- El que avisa no es Rajoy.
25- Al mal tiempo, mucha cara.
26- Esto con Franco no pasaba.
27- Al ciudadano honesto, todo son impuestos y a los defraudadores, todo son favores.
28- Ojos que no ven, Urdangarín que se lo lleva.
29- A la cama no te irás sin deber un poco más.
30- Dime de que partido político eres y te diré qué has robado.
31- Nunca digas de este agua no beberé, este cura no es mi padre, ni este ERE no me afecta.
32- Tanto va el cántaro a la fuente , que al final habrá que privatizarlo.
33- Al pasar por BANKIA me dijo el bankiero , aunque seas bonita me quedo el dinero.
34- Hasta el 40 de mayo no te sellan el paro.
35- En casa del obrero , ni cuchillo ni palo.
36- No dejes para mañana lo que puedas recortar hoy.
37- A todos los nuevos parados , que disfruten lo votado.
38- Vota gaviotas y te sacarán los ojos.
39- A la cama no te irás sin sufrir un recorte más.
40- Más vale cinco millones de parados que ante Europa avergonzados.
41- Ojos que no ven, impuesto que te ponen.


******************* Sección "bilingüe" ***********************
Estado corrupto de exacción

Roberto Centeno El Confidencial 28 Enero 2013

Es de sobra conocida la distinción de von Mohl a finales del siglo XIX entre “Estado de derecho” y “Estado policiaco”: el primero es un Estado de garantías individuales, mientras que el segundo es un Estado de garantías de la Autoridad. El Gobierno actual y sus secuaces, ante la necesidad imperiosa de seguir manteniendo el modelo de Estado inviable y corrupto, que es la base exclusiva de su poder cada vez más parecido a un sistema mafioso, ha implantado una variante que podría denominarse “Estado corrupto de exacción”. Es la etapa final del Estado de partidos donde Gobierno, CCAA, Ayuntamientos, y todas las instituciones sin excepción, están instaladas en la corrupción y el despilfarro, mantenido con la mayor represión fiscal de la sociedad civil de toda nuestra historia.

En palabras de mi amigo Antonio García Trevijano, han puesto en marcha “un auténtico Estado corrupto de exacción, ya que por su propia naturaleza, este tipo de Estado de partidos solo puede sostenerse sobre dos pilares: la corrupción sistemática y la exacción permanente de la riqueza de la sociedad civil”. Han convertido España en el país de Europa con mayor número de millonarios producto de la corrupción. Han institucionalizado un sistema de exacción que no tiene en cuenta la capacidad de los ciudadanos para soportar la inmensa carga impositiva y el saqueo sistemático de su riqueza, mientras las élites económicas están exentas de la mayoría de impuestos (1). Y la consecuencia inevitable de este binomio despilfarro público-expolio privado es una nueva y profunda depresión en la que el ritmo de caída de la economía se esta intensificando.

La consecuencia inevitable de este binomio despilfarro público- expolio privado es una profunda depresiónAsí, la ventas minoristas se han desplomado, -7,8 %; los precios de la vivienda han caído otro 10 % en el 4T; la producción industrial acelera su caída al 7,2 % en noviembre; la morosidad alcanza ya los 200.000 millones de euros; y el déficit sigue fuera de control. Además, hemos alcanzado los 5,96 millones de parados, a los que hay que añadir 521.000 parados 'desencantados' que no han seguido buscando empleo; en conjunto 6,5 millones, una tasa de paro del 29 %. Y lo que es peor, la tasa de destrucción de empleo dobla la de 2011. Luego, el PIB oficial en el 4T está cayendo al 2,4 % en tasa anualizada, el doble que el trimestre anterior. Y, mientras tanto, la degenerada clase política sigue endeudando a los españoles en 5.000-7.000 millones semanales para seguir financiando la corrupción y el despilfarro, pues ni un solo euro va a la economía productiva.

La gente, los empresarios, la nación entera se desespera preguntándose cuándo terminará esta pesadilla, y la respuesta es sencilla: nunca con este Estado corrupto de exacción. Una nación no puede remontar nunca con un sistema político inviable y corrupto que despilfarra el equivalente al 10% del PIB anualmente; nunca con una presión fiscal que aplasta el consumo y la inversión; nunca con un sistema financiero caótico que en 2012 ha necesitado entre rescates y avales públicos un 9 % del PIB, que ha reducido el crédito a la economía productiva en 100.000 millones y sigue al borde del abismo por una morosidad inasumible y una exposición suicida a deuda española, y nunca mientras tengamos la energía, los servicios bancarios y las telecomunicaciones más caras de Europa.

La corrupción es el Régimen, y el Régimen es corrupción.
La muerte de Franco -momento en que España consigue el nivel de convergencia más alto jamás alcanzado con los países centrales (2) de Europa, el 82,4 % frente al 73 % de hoy- inicia la corrupción política y la traición. La coronación de Juan Carlos se basa en la traición a la lealtad dinástica, puesto que usurpa la corona a su padre, y en la traición a las esperanzas de democracia de los españoles, implantando un régimen oligárquico sin elemento alguno de idealismo, político, moral o cultural. Un modelo de poder intrínsecamente corrupto que es el Estado de partidos. “Si tuvieran vergüenza y honor se habrían pegado un tiro”, diría Camilo José Cela de los 'padres' de la Transición. Y Antonio García Trevijano, que trató con todos ellos, completa la frase “…y sin excepción alguna, pero no tenían honor: su ambición de reparto de poder ahogó en ellos cualquier vestigio de nobleza”.

Los recientes escándalos de corrupción individual, aunque apunten a la cúpula del Gobierno, no son más que una parte ínfima de un sistema de corrupción masivo e institucionalizado. La corrupción es el Régimen y el Régimen es corrupción, en todas y cada una de las instituciones del Estado sin excepción. La corrupción no se limita a unos sobres clandestinos, cobrara Rajoy o no, ni a los 200 políticos hasta ahora imputados. Ni al Sr Duran, a quien Rajoy ha perdonado diez años de cárcel, y traiciona vilmente a España. Ni siquiera al Rey, que tiene los corruptos en su casa, y se limita a mirar para otro lado ante la amenaza grave a la unidad de la Patria. El Régimen es el triunfo de los mediocres sin un ápice de patriotismo ni sentido del Estado. España es hoy un país donde, salvo excepciones, solo prosperan los mediocres arribistas, los corruptos y los traidores.

La nación entera se desespera preguntándose cuando terminará esta pesadilla: nunca con este Estado corrupto de exacciónNo existe esa patraña de “la inmensa mayoría de los políticos son honrados”; la inmensa mayoría de los políticos son corruptos, personal o institucionalmente (despilfarro, nepotismo e incompetencia), personas que se han dedicado a lo política no para servir, sino para servirse de un sistema donde la corrupción empieza desde jóvenes. Con Franco existían las falanges juveniles, unos boyscouts que hacían marchas, iban a campamentos y cosas así. Han sido sustituidas por las Juventudes del Trinque y del Medro de los partidos, que no van a campamentos, solo a medrar y a pillar. Y mientras a los de Falange les daban un bocadillo, a estos los enchufan a miles con 2.000 euros al mes, o a 4.500 los Carromeros.

El problema no es que cien o mil políticos se lo lleven crudo, que también; el problema es que estamos ante un Estado corrupto en toda su dimensión: en los 430.000 políticos que viven del Presupuesto; en cientos de miles de familiares, amigos y correligionarios nombrados a dedo – más de dos millones de empleados públicos han hecho pruebas a medida o ninguna, según explica el ministro Montoro – para los que se han creado 17 Estados y más de 3.000 empresas públicas que no rinden cuentas a nadie. En los casi 300.000 asesores que no asesoran con sueldos medios de 50.000 euros, un insulto al 80 % de los hogares que vive con mucho menos de esta cifra. En los 30.000 coches oficiales, más que en todo Estados Unidos. En los 54 canales de televisión de propaganda política etc, etc.

Un caso de esta semana, entre mil. La Fundación del Valencia CF, sin patrimonio ni ingresos, recibe un aval de 80 millones del irresponsable de Camps, que no figura en Presupuestos, para hacer una ampliación de capital. Como no pagan ni los intereses, Bankia va a ejecutar el aval, lo que convertirá al club en una empresa pública, con lo que la Generalitat responderá no solo de los 80 millones, sino de toda la deuda, unos 250 millones. En el ínterin se han pagado sueldos millonarios, traspasos de fábula con sus correspondientes comisiones y un estadio fantasma en construcción que está costando doble de lo presupuestado y puede llegar a 300 millones. Los otros dos equipos de la región, Hércules y Elche, están en similar situación, con lo que la Generalitat puede acabar con tres equipos de la Liga Profesional a su cargo y un agujero neto de 400 a 500 millones que tendremos que pagar los ciudadanos.

Una vez más como el caso de las cajas, de las empresas públicas, y de todo lo demás, con malversaciones de caudales públicos de decenas de miles de millones, nadie será procesado ni nadie irá a la cárcel. Así es como funciona el Estado corrupto de exacción. Su desprecio al pueblo es tal que ¿saben que estos mafiosos que nos gobiernan van a cambiar la ley para que los delincuentes y ladrones condenados que han saqueado las cajas puedan seguir dirigiendo y robando bancos en lugar de ir la cárcel? ¿Saben Uds. que hasta hace dos días los partidos políticos y los sindicatos, gozaban de la misma impunidad penal que el rey Juan Carlos, siendo los principales agentes de la actividad publica?

Leyes tiránicas aplicadas tiránicamente.
Explicaba Montesquieu en su obra cumbre El espíritu de las leyes que “cuando el poder legislativo y el poder ejecutivo se reúnen en el mismo cuerpo, no hay libertad, y el resultado es la promulgación de leyes tiránicas que ellos mismos ejecutan tiránicamente”. Calculen Uds. el caso de nuestro Estado oligárquico de partidos, donde el poder legislativo es una mera colección de aplaudidores, en su mayoría mediocres o sin formación alguna que se limitan a aprobar a ciegas lo que el partido que les ordena.

En Davos, la percepción sobre España ha pasado de mala a catastrófica¿Acaso no es una ley tiránica elevar o inventar hasta 30 impuestos, porque según el Sr. Rajoy de un presupuesto de 470.000 millones, de los cuales 100.000 son puro despilfarro, no se podía recortar un euro y, en consecuencia, la subida de impuestos era imprescindible? Además, este expolio fiscal elevaría la inflación en 1,3 puntos, es decir, aparte de saquearnos nos han empobrecido adicionalmente en un 1,3 % de nuestras rentas y ahorros. ¿Acaso no es una ley tiránica recortar el poder de compra de 9 millones de pensionistas a los que se robaron 250.000 millones de cotizaciones sociales entre 1984 y 1996 para financiar el AVE a Sevilla, los fastos del 92 y el gasto corriente del Estado?

¿Acaso no es una ley tiránica reducir sueldos a funcionarios, mientras en ministerios, comunidades y ayuntamientos hay miles de enchufados y de “asesores” innecesarios que cobran el doble o el triple de los primeros? ¿Acaso no es una ley tiránica reducir la sanidad y la educación sin análisis ni plan alguno, “como sea” ordenaría Rajoy, mientras mantienen coches oficiales a los concejales, algo inédito en el mundo, y a cualquier mindundi con mando, además de embajadas, empresas públicas, consorcios, observatorios, diputaciones y un Senado inútil?

Esta semana en la cumbre de Davos, que reúne anualmente a la crême de la crême de la economía mundial, la percepción sobre España ha pasado de mala a catastrófica. La reunión se inicia con la presentación de una macro encuesta a los 1.300 mayores empresarios del mundo, realizada por la multinacional Price Waterhouse Coopers (PWC), y en la que por primera vez España se sitúa entre los países con peores perspectivas a escala mundial, al mismo nivel que Venezuela y similares. En concreto, PWC estima que España crecerá menos del 1% en el conjunto de los próximos tres años, un desastre inimaginable porque ello significa que la destrucción de empleo continuará a toda marcha. Tal vez por eso el 63 % de los empresarios españoles entrevistados por PWC dicen temer que este año comiencen las revueltas sociales.

“España necesita ineludiblemente un rescate y no puede ser pequeño”, aseguró a El Mundo en Davos el execonomista jefe del FMI Kenneth Ragof. Y dan igual las mentiras de Rajoy, Guindos y el resto de la cuadrilla. Sin embargo, cuanto más tiempo pasa peor es nuestra situación económica y mayor la deuda, lo que significará más miseria, más paro, recortes drásticos de pensiones, un sufrimiento adicional casi inimaginable para millones de familias. Solo el cambio urgente de la ley electoral que mantiene en el poder a esta casta dirigente incompetente, malversadora y corrupta puede evitar que sea catastrófico el inevitable cambio de este régimen oligárquico en una democracia.

(1) Vía sicavs, unos vehículos jurídico-fiscales implantados por los socialistas a finales de los 80, que permiten eludir la mayoría de impuestos a la parte más rica de la población.
(2) Los 9 países que constituían en 1975 la entonces CEE, y medido en términos de PIB real per cápita.

Cataluña
¿Qué hacer con el problema catalán?
José García Domínguez Libertad Digital 28 Enero 2013

La novena –o décima, que ya nadie sabe cuántas van– cháchara retórica de la Cámara autonómica catalana anunciando su afán soberanista posee el mismo valor jurídico que las diez –u once– anteriores: ninguno. De hecho, y aunque nadie se acuerde a estas horas, a finales de septiembre, justo antes de disolverse, el Parlament depuso otra muy solemne nadería apocalíptica frente a la indiferencia general de crítica y público. Precedentes todos ellos llamados a adornar con un par de incongruencias lógicas la eventual interposición de un recurso de inconstitucionalidad por parte del Ejecutivo.

La primera, digna del mismísimo Perogrullo. Porque si el Hemiciclo local hubiera declarado la soberanía de Cataluña el otro día, ¿para qué iba Mas a querer convocar un referéndum con el propósito de volver a proclamarla por segunda vez consecutiva? La otra, en fin, sería de orden diacrónico. Pues o recurre ahora el Gobierno las once –o doce– previas, o no tendría sentido alguno pretender anular exclusivamente la última. La doctrina, por lo demás respetable, de Espartero, que como es sabido postulaba bombardear Barcelona cada cincuenta años a modo de terapia para los males de la región, subyace hoy en los afanes de alguna España exaltada. La imagen del buque Uruguay alojando de nuevo al Gobierno de la Generalitat en sus bodegas resulta grata a ciertas fantasías.

Sin embargo, conviene aprender del pasado. Y no, por cierto, del más remoto. Así, cuando el Plan Ibarretxe, el entonces ministro de Justicia, Michavila, incurrió en la torpeza de apelar antes de tiempo al Constitucional. La consecuencia de tantas premuras no sería otra que una patada al Gobierno en el culo de Aznar: el Tribunal desestimó el recurso. Aún no había llegado el momento procesal oportuno. Como ahora. Artur Mas firmará su sentencia de muerte política en el instante mismo en que convoque su plebiscito. En ese momento, la Fiscalía General del Estado podrá acusarlo de un delito de prevaricación. Amén de otro de desobediencia si persistiera en su actitud. Figuras ambas tipificadas y que llevan asociada la inhabilitación para ejercer cargos públicos de por vida. En ese momento, pues, pero no antes. Mientras tanto, mejor recurrir la Declaración, aunque no en el Constitucional sino ante la Academia de la Historia. ¡Cuánta trola!

Bolinaga: cuestión de justicia
EDITORIAL www.gaceta.es 28 Enero 2013

Hace algunos días, LA GACETA puso al descubierto una gran tomadura de pelo a la Justicia: el etarra Bolinaga, excarcelado bajo el argumento de que padecía una enfermedad terminal, sigue vivo y ha mejorado ostensiblemente. Y sobre todo, contra quienes sostenían que el terrorista se había arrepentido ya de sus crímenes y era “otro hombre”, las propias palabras de Bolinaga ante la cámara de LA GACETA manifestaban lo contrario: no se arrepiente de sus acciones, que entre otros estragos costaron la vida a tres personas. El juez ya ha recibido ese material obtenido por nuestros periodistas. Hoy mismo deberá visionar el vídeo. La opinión pública, y en particular las víctimas del terrorismo, esperan expectantes su decisión.

El caso de Bolinaga, como antes el de De Juana Chaos, forma parte de la larga lista de concesiones del Estado español a la banda terrorista ETA. Unas concesiones que emprendió Zapatero como coste para la paz, que el Gobierno de Rajoy se vio obligado a aceptar –aún no sabemos cómo ni por qué– y que, en efecto, han conducido a una suspensión temporal de las muerte violentas, los secuestros y la extorsión, pero que también han servido para que los portavoces políticos de ETA ocupen una amplísima cuota de poder en el País Vasco. La banda terrorista no ha entregado las armas: todavía están en lugar seguro y episódicamente recibimos noticia de pistoleros detenidos por las Fuerzas de Seguridad. Pero sus brazos políticos actúan con entera libertad y encuentran el campo expedito para imponer su proyecto en una sociedad adormecida por el mantra de la “paz”. En términos políticos, ETA ha ganado y el Estado ha perdido. Y en términos de estricta justicia, los criminales se han salido con la suya. El balance no es para estar orgullosos. Sólo nos salvaremos de la ignominia colectiva si cada crimen recibe su castigo. Y por eso es tan importante que Bolinaga vuelva a prisión.

El juez tiene ahora en sus manos un material absolutamente determinante. Bolinaga, asesino de tres personas, secuestrador de Ortega Lara, excarcelado por motivos de salud, se halla visiblemente recuperado y, lo que es más importante, se reconoce consciente de que ha hecho mal pero no expresa el menor arrepentimiento. Todo eso hace completamente impropia su situación de libertad. Por razones elementales de justicia, Bolinaga debe volver a la cárcel. Y si no es así, la sociedad española entenderá que la Justicia admite excepciones por razones políticas. Es decir, la absoluta negación del Estado de Derecho.

Polloe
Alfonso Ussía La Razón 28 Enero 2013

Cuando llueve, la tristeza del cementerio donostiarra de Polloe alcanza su máxima grisura. El viejo lenguaje de los vascongados, dividido en siete dialectos, se ha sometido a la españolización del «batúa», lo que ahora se habla como idioma unificado. Enero es uno de los meses de la melancolía. El presbítero Pablo Pedro de Astarloa, en su «Apología de la lengua Bascongada» (sic), le concede dos denominaciones a la luna de enero. «Urtarrillá» e «ilbalza». «Urtarrillá» significa «mes de las aguas», e «ilbalza» el «mes negro», la luna de los días lúgubres. Los nombres de los meses vascos respondían al paisaje, el pastoreo y la evolución de los campos. Febrero, mes de los fríos o de los lobos; Marzo, «epaillá», mes de la esquilma; abril, «jorraillá», la luna del escardio; mayo, «orrillá», el mes de la hoja, del renuevo en los árboles desnudos; Junio, el mes de la cebada; julio, «ustaillá», el mes de la abundancia; agosto, «agorrillá», el mes seco; septiembre, «iraillá», el mes de los helechos; octubre «urrillá», es la luna de la escasez; noviembre, el monte desmenuzado, y diciembre, al fin, el mes de los bosques detenidos.

En su ensayo, Astarloa juega con las diferentes denominaciones guipuzcoanas, vizcaínas y alavesas, y ofrece sus distintas voces. No son contradictorias, sino suplementarias. Enero, el mes de las aguas y el mes negro. También podría llamarse el mes de la ingratitud y del olvido. Y me sitúo en el cementerio de Polloe en un día lluvioso, con los cielos negros, el bosque detenido, y la ingratitud y el olvido sobrevolando todas las penas. Se celebraba el aniversario del asesinato de Gregorio Ordóñez, tan cruel, tan terrible, tan trágico como el del resto de los asesinados por la ETA. Pero aquel crimen supuso el punto de partida para un largo camino, que al cabo de los años, se ha desdibujado por completo. De los altos responsables del Partido Popular, tan sólo Basagoiti se presentó en el cementerio. Intentaba evitar las miradas de Ana Iríbar, de Consuelo Ordóñez y de María San Gil. María, la gran María, que se hallaba tomando el aperitivo en un bar de la Parte Vieja de San Sebastián, inmediata al Casino alfonsino convertido en Ayuntamiento, cuando vio caer sobre la mesa, rotundamente, la cabeza destrozada de Gregorio Ordóñez mientras su asesino abandonaba el local con una tranquilidad pasmosa. Cuando María San Gil reaccionó y salió a la calle, ningún viandante había visto nada. Ningún paseante por la abarrotada parte vieja, repleta de bares y tabernas de pinchos a esa hora del aperitivo, reparó en el asesino. Todo muy raro, pero también, muy de todos los días en aquella maravillosa ciudad ensangrentada.

Gracias a Gregorio Ordóñez se unieron los partidos políticos, y su sacrificio sirvió para que los etarras dejaran de estar representados por otros etarras en las instituciones democráticas y de percibir del Estado el dinero correspondiente. Al cabo de unos años, el cementerio lluvioso, el cielo negro, el bosque detenido, la ingratitud y el olvido han acentuado su tristeza, y gracias a la obediencia de seis miembros del Tribunal Constitucional al poder político socialista, los representantes de la ETA no sólo están en las instituciones, sino que un etarra ha sido designado senador, otro preside la Diputación de Guipúzcoa y un tercero es alcalde de San Sebastián. Y aquel partido unido por la tragedia, y me refiero al Partido Popular, es hoy el responsable principal del olvido y la ingratitud.

Nunca se ha dibujado una acuarela más triste en el cementerio de Polloe.

«La cosa» en el País Vasco
Martín Prieto La Razón 28 Enero 2013

Durante los primeros pasos de la Guerra Fría y la pérdida de la hegemonía nuclear estadounidense, Hollywood produjo incontables películas de serie B en las que se compara subliminalmente una invasión extraterreste con el sovietismo. Uno de aquellos peliculones para sesión doble dominical se titulaba «La cosa» y era repugnante. Unos platillos voladores escupían sobre la Tierra una masa informe, gelatinosa, móvil, que modificaba su tamaño entrando por los bajos de las puertas y deglutiendo a todo cristiano que encontraban, como una enorme masa intestinal, diluida y hambrienta. En una cena en Donosti con Ramón Rubial y Lalo López Albizu (otro histórico socialista vasco, egregio padre de un tal Patxi que no aprende euskera ni atado), un comensal comentó que en el País Vasco los únicos que sabían hacer política eran los etarras. Pasan los años y a la vista lo tenemos.

El Tribunal Supremo ilegaliza Batasuna, Herri Batasuna y Euskal Erritarrok sin que el abertzalismo de alma terrorista siquiera intente molestarse por la indelicadeza, a la espera de que el Tribunal Constitucional bendiga Bildu y Sortu que se presenta en sociedad el próximo 23-F con gran acierto del calendario anticonstitucional. El General Armada no entró al Congreso pero ya se ha colado en el Senado el abogado Iñaki Goioaga. Y lo que mueve a las lágrimas es que el nuevo senador haya obtenido su escaño por los votos de los socialistas vascos bajo la batuta de Patxi Lólez que si desembarca en Ferraz dejará al PSOE en cuidados intensivos. Éstos no tienen ninguna prisa ya que cada día se comen una ley o una bandera, como en «La cosa». No son como Artur Mas y los niños mártires, que se desinflan por semanas. La parcelación de España no viene de Cataluña sino por Euskadi. No sé si será cierta la alegación de aquel histórico socialista, pero, desde luego, son las demás fuerzas vascas las que se están dejando fagocitar por los marcianos. Ojalá que la sonda Curiosity enfoque Donosti y Vitoria y nos trasmita que está pasando allí.

¿Diu vostè democràcia?
Enrique Calvet Chambon www.lavozlibre.com 28 Enero 2013

Economista y miembro del Comité Económico y Social Europeo

¿Se han fijado Uds. cuántas veces utilizan la palabra democracia los separatistas? Últimamente, por ejemplo, los secesionistas hispano-catalanes la usan aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, por lo menos, cinco veces a la hora o tres veces por párrafo. (Perdón, aprovechando que el Gayá pasa por Altafulla).

En español moderno yo diría que eso mosquea mogollón, pero alguna persona culta sensata (y muy escasas son las que escriben sobre el tema secesionista) diría: "Excusatio non petita, accusatio manifesta...". No vaya a ser que la oligarquía muñidora de tal despropósito sí sea perfectamente consciente de que el proceso y el hecho son de todo menos democráticos y siga la larga campaña de intoxicación para indefensos.

Y a cambio sí se multiplican, con profusión tropical, artículos sobre cómo solucionar 'el problema', y en los diarios de mayor tirada. Entre la maraña de panfletos propagandísticos y colaboradores de la intoxicación y manipulación existen muchos absolutamente bien intencionados, probablemente la mayoría. Pero prácticamente todos soportan un pecado original que les lleva a un desenfoque que supone otras tantas victorias de los que atentan contra el bien común. Esas victorias son la banalización e inserción en la normalidad de gravísimos delitos contra el bien general, es decir, su legitimación, y la asunción de peligrosas falsedades como bases de partida del razonamiento, es decir la inconsistencia del pensamiento que querría restablecer lo justo. Cabe aquí decir que no todos nuestros intelectuales han caído, y me place reconocer la lucidez de señores como Savater y Elorza, entre otros, que han visto desde el principio que el problema en Vasconia y la Cataluña hispana es un problema de democracia de libertades y de derechos civiles de los españoles.

Por ser sucinto diré que existen dos cuestiones previas por dilucidar exhaustivamente en el caso de la Cataluña subpirenaica, por ejemplo:

1/ ¿Quién y cuándo se decidió que España había dejado de ser, prioritariamente, un conjunto de ciudadanos iguales en derechos y obligaciones para convertirse, prioritariamente, en una amalgama de territorios, con fronteras arbitrarias o absurdas, en pugna insolidaria por tener derechos que ya no son de las personas, sino de las áreas geográficas?

Eso es lo que hay que dilucidar antes de hablar del derecho a decidir reservado a unos pocos 'diferenciados': ¿De dónde les viene ese derecho? ¿Cual es la diferencialidad? A la pata la llana: ¿Qué tiene de democrático que mi abuelo Calvet Boronat Pujol, de mil apellidos 'catalanes' y de cultura catalana de siglos, afincado primero en Marruecos y después en Canarias no pudiese votar en un tema que afecta , por Constitución democrática, a todos los españoles? Antes de solucionar 'el problema técnico' del derecho a decidir tiene que quedar desmenuzadamente claro cuales son las raíces éticas y democráticas de tal derecho, a falta de ello estamos ante un derecho cuasi-racista y neo-etnicista. En el mejor de los casos.

2/ ¿Cómo ha sido de democrática la vía seguida para llegar hasta este punto? Quitando la aterradora apelación a lo que el profesor Elorza llama la 'democracia aclamativa', tipo Nuremberg (eso lo digo yo) en la macro manifestación bien organizada. (¡El poble, el poble!, repetiría el Masías, digo el Mesías), ¿qué ha tenido de democrático la deseducación sistemática, la inmersión lingüística al servicio del separatismo, la asfixia clientelista, la persecución social dirigida desde el poder contra los que creían en la Constitución de su Patria, la propaganda machacona goebbelsiana y arruinante, el quinta columnismo en partidos que decían ser de izquierdas, el incumplimiento sistemático impune de la Ley (¡ incompatible con la democracia!), etc...?

Si no se entiende totalmente, digo totalmente, bien como se ha llegado aquí en los últimos veinte años, si no se explica como una ínfima aceptación minoritaria en algún colegio de inmersión lingüista se convertía en petición mayoritaria, reunión presionante tras reunión presionante en los consejos, cada mes, dirigida por comisarios políticos de 'la causa', si no se explican los videos dónde impunemente se endoctrina a los niñitos en el 'España nos roba'. ( ¡Y ya tiene mérito tragarse esa soplagaitez tan maligna como falsa!), no se aclarará qué es verdaderamente democrático en la Cataluña hispana.

Pregúntese a los cultos y honestos que han debido exiliarse, como al señor Boadella por ejemplo, antes de hablar de proceso democrático.

Si estas dos cuestiones no son minuciosamente aclaradas previamente a cualquier novación política (y entretanto la aplicación de la Ley es lo único democrático en un país con Constitución democrática) todos los intentos de 'solucionar el problema' no tendrán base. Por lo que serán apaños politiqueros que poco tendrán que ver con el bien común de los españoles. El posible retroceso histórico fenomenal de perder una secular Nación y, sobre todo, una sociedad de ciudadanos iguales, merece antes responder a esas dos preguntas. Y evitar un mal tan grande, si es aún posible, merece todos los esfuerzos y sacrificios.

Miles de voces en defensa del gallego
Una multitudinaria manifestación recorre Santiago para protestar contra las políticas lingüísticas del PP - Los tres partidos de la oposición parlamentaria apoyaron la marcha
La manifestación concluyó en la plaza de A Quintana tras recorrer las calles de Santiago.
El ayuntamiento santiagués pidió a los convocantes una fianza de 600 euros por instalar un palco
X. A. TABOADA SANTIAGO La Opinion 28 Enero 2013

Varios miles de personas se manifestaron ayer en Santiago en defensa de la lengua gallega y para expresar su rechazo a la política lingüística impulsada por el PP, tanto en la Xunta como en el Gobierno central. La marcha fue convocada por la plataforma ciudadana Queremos Galego y a la llamada acudieron numerosos colectivos ciudadanos, escritores, músicos, autores teatrales y representantes de los sindicatos y de los tres partidos que conforman la oposición parlamentaria.

Bajo el lema Por la lengua que nos une y acompañada por una intensa lluvia, los manifestantes reclamaron la derogación del decreto del plurilingüismo de la Xunta porque, argumentan, ha reducido la presencia del gallego en las aulas y protestaron contra con la ley de educación que está elaborando el Gobierno central.

En la marcha se corearon consignas como "Aunque se moje el gallego no encoge", "En las aulas de Galicia, queremos gallego" o "Manda carallo, ni gallego ni trabajo". Asimismo, había pancartas en las que se podía leer Yo amo el gallego, Paremos el decretazo contra el gallego o la cita de Castelao Si aún somos gallegos es por obra y gracia del idioma.

En la manifestación también participaron los principales líderes de las tres fuerzas en la oposición, de forma que el secretario general del PSdeG, Pachi Vázquez, denunció la "persecución" de la Xunta contra el gallego, Xosé Manuel Beiras (AGE) cargó contra los "nazinecios" del Partido Popular y Francisco Jorquera (BNG) censuró la "política lengüicida" popular.

La intervención final, en la plaza de A Quintana, la realizó el portavoz de Queremos Galego, Carlos Callón. Tras censurar la falta de ayudas al gallego del Gobierno de Feijóo "cada vez más autoanémico", criticó la medida del Partido Popular para pagar la enseñanza privada con fondos públicos a las familias que "no quieren oír hablar en gallego". En esta línea, censuró que el 95% de los centros educativos de infantil en la comunidad "no impartan nada en gallego".

Por todo ello, Callón llamó a la "unidad" de la sociedad gallega frente a los "ataques" a la lengua y avisó que van a "salir a la calle las veces que haga falta" en su defensa.

Momentos antes de iniciar la marcha, el portavoz de Queremos Galego explicaba que esta protesta tiene como objetivos reclamar la derogación del "decretazo contra el gallego impuesto de forma unilateral" por el Gobierno autonómico y cuya "ilegalidad" se evidencia "en varias sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Galicia". En el manifiesto que se leyó entre otros por Luis Iglesias, Xurxo Souto, Mercedes Queixas o Marta Dacosta, también se hizo hincapié en las diversas sentencias que tumban parte del "decretazo" del plurilingüismo y que lo sitúan, a su juicio, "fuera de la legalidad".

En intervenciones antes de la manifestación, Pachi Vázquez dijo que el PSdeG está "con los gallegos que apuestan por la lengua del país" porque, dijo, "resulta increíble que tengamos que estar luchando contra el Gobierno, que es el encargado de defenderla".

Beiras pronosticó que el PP tendrá su castigo "muy pronto". "Va a desaparecer del mapa porque no hay quien pueda pelear contra un pueblo en pie permanentemente. Está condenado al fracaso, como está fracasando ya en las políticas que están haciendo y que son auténticos crímenes contra la ciudadanía", añadió.

Francisco Jorquera, por su parte, consideró que "la principal demostración de la actitud con respecto al idioma de Feijóo" está en el proyecto de presupuestos de la Xunta. "En él, los recursos para las políticas de impulso del gallego y de normalización lingüística se reducen a una cantidad que equivale a un tercio de lo que se asignaba hace 20 años cuando el presidente de la Xunta era Manuel Fraga", criticó.

La intervención final se desarrolló en una pequeña carpa situada en las escaleras de la plaza de A Quintana, después de que el Ayuntamiento de Santiago, del PP, reclamase "una fianza de 600 euros" para colocar un palco para el acto. "El Gobierno municipal no quiere que se realice ningún tipo de acto en defensa de nuestro idioma", recriminó Carlos Callón.

Donde dicen defensa quieren decir imposición para seguir viviendo del cuento con las subvenciones
Nota del Editor  28 Enero 2013

Esto de tratar de despistar al repetable se repite en cuanto hay subvenciones, cargos y posibilidad de seguir viviendo del cuento.

Esas miles de voces no son voces en defensa del gallego, son voces en defensa de sus bicocas. Son voces de los que quieren que los demás sufran la discriminación de ser considerados anormales porque no quieren sabelr nada de lenguas regionales y quieren seguir con el español. Son voces de los que quieren que los hijos de los demás sufran la imposición de la lengua regional en detrimento de la suya maternal española para que aumente el cortijo feudal de los señoritos de la lengua regional a base de ciudadanos convertidos en carne de cañon nazionalista, ya que al ser despojados de su lengua materna, van directamente a engrosar el grupo de los marginados.



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