AGLI Recortes de Prensa  Sábado 2  Febrero 2013

El maniquí
Luis del Pino Libertad Digital 2 Febrero 2013

Editorial del programa Sin Complejos del sábado 2/2/2013

En abril del año pasado, la policía detenía en la ciudad escocesa de Aberdeen a Renee Slater, una jubilada de 64 años, acusada de fraude electoral.

La señora Slater había aprovechado las peculiaridades del sistema electoral británico para apuntar como candidato a las elecciones municipales a un maniquí, con el nombre de Helena Torry.

En su declaración ante la policía, la buena mujer dijo que lo que único que pretendía era dar un poco de color a una campaña electoral muy aburrida, y que quería también que el maniquí representara la voz de la mayoría silenciosa de los electores, tan maltratada.

Insensible a las explicaciones de la pobre señora, la policía se incautó del maniquí, lo que sirvió a varias organizaciones sociales para poner en marcha, en tono de humor, una campaña en pro de su liberación, en la que se aprovechó para recoger fondos para la defensa jurídica de la jubilada.

El juicio contra Renee se celebró el pasado 9 de enero y se convirtió, como cabía esperar, en un auténtico circo. El propio juez tomó la decisión de permitir que la acusada asistiera a la sesión acompañada de un maniquí en sillita de ruedas, ante las carcajadas del público.

Finalmente, la anciana escocesa fue absuelta de todos los cargos, alegando un defecto de forma en el escrito de acusación que la fiscalía había elaborado. Bien mirado, hubiera sido imposible emitir cualquier otro veredicto, dado que el caso estaba traspasando todos los límites del surrealismo y dado que la opinión pública se había tomado el caso, desde el principio, a chirigota.

Pero, con condena o sin ella, lo cierto es que alguien intentó presentar como candidato a un maniquí y que los poderes públicos lo impidieron.

Aquí en España no hemos tenido tanta suerte, y aprovechando las peculiaridades del sistema electoral español, no solo se ha logrado presentar un maniquí como candidato sin que nadie lo impidiera, sino que obtuvo mayoría absoluta y ahora ocupa la presidencia de gobierno.

El país se descompone a ojos vista, con unos nacionalistas que arrecian tanto más en sus ataques al estado cuanto menor es su respaldo social. Pero el maniquí que ocupa la presidencia de gobierno no realiza ningún gesto ni toma ninguna iniciativa legal, ni siquiera para responder a declaraciones de soberanía de los parlamentos autonómicos.

Los españoles se sumen en una pobreza cada vez más acusada y ven cómo la clase media está siendo súbitamente barrida del mapa, gracias al despilfarro continuo de una clase política atrincherada en los boletines oficiales. Pero el maniquí presidencial no mueve un músculo para reformar el estado y recortar el gasto público y se limita a esperar que una eventual recuperación internacional tire de nosotros hacia arriba.

Mientras pasan penurias, los españoles asisten atónitos a un auténtico diluvio de casos de corrupción, a cual más escandaloso, que afectan a todos los partidos tradicionales, incluido el que ocupa el gobierno. Pero el maniquí de La Moncloa no solo no pone coto a la situación, sino que ni siquiera se digna a dar explicaciones cuando esos escándalos afectan a su propio tesorero y a los altos cargos de su propio partido.

Los ingleses nos quitan Iberia, los gibraltareños nos persiguen en nuestras propias aguas territoriales, los bolivianos y argentinos nos expropian, los cubanos nos humillan. Pero el maniquí que preside el consejo de ministros se limita a fijar una mirada vacía en un cuaderno que pone "agenda internacional" y que solo contiene una serie de hojas en blanco.

Los pensionistas españoles se las ven y se las desean para ayudar a sus nietos en paro, las familias pelean para afrontar los pagos de las hipotecas, las víctimas del terrorismo claman humilladas por la presencia de terroristas en las instituciones y los votantes del partido se preguntan consternados por qué no se cumple una sola promesa electoral. Pero el maniquí que dirige el Partido Popular no es capaz de mover un músculo, de soltar una sola lágrima por los sufrimientos ajenos o de esbozar un gesto de comprensión.

El Partido Popular cuenta con una mayoría absoluta amplia, con la mayor parte del poder autonómico y con casi todo el poder local. Pero para justificar la inacción del maniquí, los portavoces del gobierno y del partido recurren los lunes al argumento de que el Tribunal Constitucional no les permite cambiar nada; los miércoles, a que el PSOE no quiere el consenso; los viernes, a que Bruselas no nos deja margen de maniobra y los domingos, a que no pueden invadirse las competencias de autonomías y ayuntamientos. Y todo se va pudriendo y descascarillando a ojos vista mientras el maniquí calla y otorga.

Y cada semana se reúne el consejo de ministros con el maniquí sentado en su sillita. Aunque no es regocijo lo que su presencia provoca en los españoles, sino una indignación creciente.

Porque ya no podemos más, oiga. Porque los españoles no somos siervos de la gleba cuyos deseos, opiniones y problemas puedan ser ignorados sistemáticamente. Porque España se merece un gobierno, no ya que no mienta, y que no robe, y que sea eficiente, sino que al menos esté presidido por alguien que sienta, que hable y que dé la cara.

Puede que el juicio de Renee Slater fuera un circo y que la opinión pública escocesa disfrutara con el espectáculo. Pero les aseguro, señores del gobierno, que nosotros no estamos disfrutando nada con el maniquí que nos ha tocado en suerte. Y el juicio de los españoles y de la Historia no va a ser precisamente absolutorio.Corrupción
Los papeluchos secretos
José Bastida Libertad Digital 2 Febrero 2013

Tras los recientes escándalos que afectan al intocable clan Pujol y al sancta sanctorum del PSOE, la Fundación Ideas, se esperaba una reacción por parte del establishment izquierdoso y frentepopulista que tapase su corrupción sistémica. Y no se hizo esperar. Su buque insignia desde hace 35 años, el rotativo que fue independiente de las mañanas y ahora presume de global, ha publicado una lista manuscrita de supuestos pagos del tal Bárcenas a cargos del PP. "Ya los tenemos", dicen en los comités de los partidos de izquierdas, en las redacciones y en todo organismo imaginable controlado por la progrez, que son la mayoría. "Otro Prestige, otro 11-M", piensa la España guerracivilista. Plañideras por todos los lados, empezando, cómo no, por el inefable Rubalcaba, el portavoz del Gobierno de los GAL y de la versión sociata del 11-M, vuelve a enfrentarse a Rajoy, exigiéndole que explique esos papeluchos publicados por el órgano, la Pravda, de toda la izquierda.

Unos manuscritos que aún no se sabe si tienen naturaleza de prueba jurídica ya han desatado los vientos prerrevolucionarios para tapar los actuales y reales escándalos (el yerno del monarca), corruptelas varias y pertinaces como las del PSOE (Amy Martin, operación Campeón) o tramas de presunto enriquecimiento ilícito como las que afectan a destacados nacionalistas catalanes. Eso ya no importa, como nunca ha importado el mayor escándalo de corrupción política y económica de la historia contemporánea de Europa: los ERE de Andalucía. Han sido años de proceso judicial, pero la opacidad informativa es vergonzosa (la prensa está irremediablemente afectada por el virus de la progrez). Naturalmente, el órgano mediático que hace una semana coló una imagen de You Tube haciéndola pasar por una instantánea del dictador Chávez pasa de puntillas por este caso como pasó por el de los GAL o hizo contrainformación en el 11-M, en el Faisán y en el asunto de las cuentas suizas de un tal Pujol Ferrusola.

Por otra parte, el Partido Popular tiene lo que se merece. Ha despreciado siempre la transparencia y la comunicación, así como los principios liberal-conservadores. Nunca ha creído en nada. Ha utilizado las siglas como franquicia del voto para los millones de ciudadanos que se sienten conservadores y creen en la libertad, el trabajo y la propiedad. Su único proyecto es conquistar el poder por agotamiento del contrario, esto es, la izquierda marxista que arruina el país cada vez que gobierna.

Como decía Cicerón en sus Catilinarias, "la República debe velar sin descanso para encontrar el medio de librarnos de emboscadas tan temibles y tenebrosas". Pero en la Hispania del siglo XXI la ciudadanía no atisba una mínima esperanza de cordura y decencia.

Duelo a ‘muerte’ de Bárcenas y Rajoy
Pablo Sebastián www.republica.com 2 Febrero 2013

La contabilidad secreta de Bárcenas en el PP, que existe y de su puño y letra y que sin duda debió conocer Rajoy como alto cargo y presidente del PP, puede acabar con la carrera política de Rajoy e incluso dinamitar al PP si el presidente del Gobierno no pone sobre la mesa, como cortafuegos definitivo, su dimisión, lo que no es el estilo ni forma parte de los usos democráticos de Rajoy, vista su permanente resistencia a lo largo del caso Gürtel que ya ha causado bastantes estragos en el PP y que continuará. Entre otras cosas porque Bárcenas -o sus ayudante- solo facilitó a El País una pequeña parte de su contabilidad secreta, y en ese caso Rajoy y el PP corren el riesgo de enfrentarse a un culebrón por entregas de cientos de paginas y portadas del citado diario, al que José María Aznar ha presentado demanda, a pesar que Bárcenas fue su ex gerente en tiempos de esa famosa doble contabilidad.

La doble actuación de la fiscalía anti-corrupción y del ministerio de Hacienda contra Bárcenas y su recién regularizada fortuna, forma parte del duelo frontal y abierto entre el ex tesorero del PP (nombrado por Rajoy) y el presidente del Gobierno y del partido, Mariano Rajoy. El que hoy buscará el aplauso y el apoyo de su Ejecutiva nacional para evitar su dimisión, implicando a todo el partido y sus dirigentes en el escándalo y a sabiendas, como ya se sabe, que la doble contabilidad existía, que los documentos de El País son ciertos y escritos por Bárcenas y que los desmentidos de Cospedal han fracasado estrepitosamente. Como el lamentable truco de la investigación interna del PP, que carece de la menor credibilidad, o las ridículas declaraciones juradas de algunos de sus dirigentes. Porque si como han dicho Cospedal y algunos otros cargos del PP no existía una doble contabilidad en el PP ¿qué necesidad hay de investigar nada o de jurar sobre algo inexistente?

Si a todo ello añadimos la novedad de que algunos dirigentes del PP pudieron cobrar dietas o sobresueldos del partido cuando ocupaban cargos de ministros en el Gobierno de Aznar -lo que sería además un serio delito no prescrito- veremos que ese duelo de alta sierra entre Rajoy y Bárcenas puede acabar muy mal para los dos, como malas consecuencias ya está teniendo para ambos. Y también para España, a la vista del eco y señalamiento a Rajoy de la gran prensa internacional.

Pero este presidente del Gobierno, que hablará de todo ello con tres días de retraso -como en él es habitual- y cuando la opinión pública y ‘la publicada’ ya tiene sentado criterio sobre su directa o indirecta responsabilidad, es todo un especialista en huir de las situaciones adversas y en no abordar de frente los problemas, por más que esta vez está en la primera línea de tiro y no controla lo que pueda pasar en los próximos días, semanas y meses.

Y ¿qué podría ocurrir en el caso de una dimisión, ahora o futura de Rajoy? Pues solo existen tres posibilidades: o disolución de las Cortes y elecciones anticipadas -como pide IU-, lo que sería el final del PP; o investidura de un nuevo presidente del PP, puesto al que aspirarían Aguirre, Gallardón, Piqué, Feijoo y algunos más; o sin disolver las Cortes, formación de un gobierno de coalición entre PP y PSOE, presidido por un político moderado del PP y con participación de políticos del PSOE e independientes.

Esto es al menos lo que se empieza a barajar en círculos políticos de Madrid. Aunque antes de llegar al análisis en profundidad de estas posibles soluciones a la crisis planteada en torno al PP y a Rajoy, tenemos que ver qué es lo que ocurre en los próximos días aunque desde el PP se dice que nada cambiará. Exactamente lo contrario de lo que piensa Bárcenas a quien se le acusa de llevar a cabo un chantaje y una venganza contra el PP -el “ataque” del que hablaba Cospedal-, aunque justo es decir que si Bárcenas está en condiciones de tomar esas medidas es porque existía, como ahora parece, una corrupción organizada en el PP. Si eso no fuera así, ni Bárcenas ni nadie podría amenazar o chantajear.

El edificio se cae
ALBERT CANO La Opinión 2 Febrero 2013

La publicación de las cuentas del extesorero del PP, Luis Bárcenas, donde se probaría la supuesta existencia de pagos regulares a las distintas cúpulas populares durante 18 años (incluyendo al propio presidente del Gobierno) suponen el dato que faltaba para corroborar que el entramado institucional creado en España tras la muerte de Franco ha entrado en fase de derribo.

Porque la aluminosis no afecta a un solo partido, sino también a los que se han turnado con el PP en el poder (EREs en Andalucía y casos Campeón y Mercurio, en el PSOE-PSC) o que han apoyado la gobernabilidad durante todo este tiempo (familia Pujol y financiación irregular de Unió, en CiU). Y no puede hablarse solo de crisis partidista, ya que la metástasis avanza en la Casa Real con la progresiva implicación de gente cercana al Rey en el caso Urdangarín (como Carlos García Revenga, secretario de las infantas y extesorero del Instituto Nóos).

Todo ello, con un panorama de seis millones de parados y una economía en contracción, a cuyos ciudadanos volverán a exigírseles sacrificios en nombre de la austeridad. El problema es que la clase dirigente actual ha perdido cualquier mínimo de legitimidad ante llamamientos del tipo "estamos todos en el mismo barco".

Y las alternativas que se abren no son muy ilusionantes, que digamos: con UPyD, dirigida por una Rosa Díez que "carga contra los políticos" (como si no hubiera estado viviendo de ello durante los últimos 30 años) y un líder como Cayo Lara, a medio camino del comunismo y el populismo asalta-mercados de Sánchez Gordillo. Mientras, es probable que los dirigentes catalanes aprovechen esta descomposición para acelerar el proceso independentista. El cambio de época acaba de comenzar.

¿Hasta cuándo abusarán de nuestra paciencia?
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 2 Febrero 2013

Carta abierta a Mariano Rajoy

Sr. Presidente:
Los españoles debemos remontarnos al año 63 antes de Cristo para encontrar en Cicerón la frase histórica que mejor expresó en el Senado de Roma el hartazgo y la extrema fatiga ante una clase política conjurada en oprimir al pueblo, dirigida por el sagaz y melifluo Catilina. La recordará usted: Quosque tandem abutere, Catilina, patientia nostra (¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?) Pues bien, señor Rajoy, ahora son millones los ciudadanos los que se preguntan hasta cuándo podrá soportar nuestro país esta ciénaga de corrupción y mentira que nos está anegando.


Vivimos en una crisis de fiabilidad democrática porque no confiamos en ustedes después de haber intentado hacerlo con tanta reiteración como ingenuidadEn los años noventa, el Estado debió deglutir la llamada guerra sucia contra el terrorismo que llevó a la cárcel a un ministro del Interior (José Barrionuevo) y a un secretario de Estado de Seguridad (Rafael Vera), además de a otros cargos públicos. También quedamos abochornados por la corrupción protagonizada por el que fuera nada menos que gobernador del Banco de España (Mariano Rubio) y por el Director General de la Guardia Civil (Luis Roldán). Tuvimos que encajar el impacto de la financiación ilegal de partidos (caso Filesa y caso Naseiro), descubrimos jueces corruptos (Estevill), pelotazos delictivos (Mario Conde) y hemos asistido ahora al desplome por incompetencia, incuria y rapiña del cincuenta por ciento del sistema financiero español -las Cajas de Ahorro- y, al hilo de este desplome, relatos de despilfarro inmoral e hirientes prácticas de frivolidad en el manejo de los fondos públicos.

Estamos asistiendo perplejos a la instrucción penal de los manejos de Iñaki Urdagarin, yerno del Rey, y su socio a los que el juez imputa seis delitos de naturaleza económica y a los que exige más de ocho millones de euros de fianza. Hechos presuntamente delictivos que no podrían haberse perpetrado sin la colaboración activa de empresarios complacientes y aduladores –a por atún y a ver al Duque- y de presidentes de comunidades autónomas de su partido como Matas en Baleares y Camps y Zaplana en Valencia. En paralelo, señor presidente, existen evidencias de que en el Partido Popular se han producido pagos irregulares que sus compañeros niegan –algunos los admiten pero con protestas de legalidad– pero sobre los que aumentan las evidencias que los acreditan, en tanto los tesoreros del PP se han enriquecido de manera tan sobrevenida como sospechosa. Añadamos a estos casos los otros muchos que menudean en comunidades autónomas como Cataluña, Galicia, Andalucía, sin olvidar la trama Gürtel que impacta también de lleno a su organización en Madrid y Valencia. Todos los corruptos que han sido y son niegan su condición y aseguran su inocencia. Una justicia lenta, premiosa, intolerablemente tardía añade de hecho una larguísima impunidad.

No puede usted, señor presidente, seguir viviendo en la ficción de que la paciencia de los españoles es inagotableEn definitiva, señor Rajoy, España y sus ciudadanos viven en la peor crisis de todas, que no es la política, ni siquiera la económica: viven –vivimos- en una crisis de fiabilidad democrática porque no confiamos en ustedes después de haber intentado hacerlo con tanta reiteración como ingenuidad. Se ha invertido la carga de la prueba: son ustedes, señor presidente, los que deben demostrar que son inocentes porque nadie cree que lo sean después de tanto manosear esa presunción constitucional como cortafuegos a sus responsabilidades. Ignoro, señor presidente, si, como se dice, ‘pasa’ usted o no de los medios de comunicación nacionales y extranjeros, si le importa o no lo que se escribe y se dice en ellos. Pero hoy por hoy abrir un periódico de papel, entrar en uno digital, escuchar la radio, ver la televisión o participar en las redes sociales es exactamente igual a introducirse en una jungla de informaciones todas ellas desalentadoras sobre la falta de probidad de la clase dirigente y la ausencia de solvencia de las instituciones. Provoca náusea.

Muchos pensábamos, señor Rajoy –y algunos seguimos persistiendo en esa creencia-, que una de las virtudes que le adornaban era la honradez. Y que, aunque su palabra está muy devaluada por las traiciones a su programa electoral, nos diría la verdad al menos sobre la certeza de la inmundicia de la corrupción para erradicarla. Estamos al límite, señor Rajoy. No puede seguir callado; no puede remitirse a investigaciones internas que concluirán ad calendas graecas. Tenemos que saber si en el PP se cobraban sobresueldos opacos, quiénes percibían esos pagos, de dónde procedía el dinero y si se cumplían o no las obligaciones con la Hacienda pública. Y necesitamos saber si usted, señor presidente, cobraba o no las cantidades que la presunta pero muy verosímil contabilidad de Luis Bárcenas le atribuye. Y si la amnistía fiscal aprobada por su Gobierno la asume en un acto de humildad y lucidez como un tremendo error de juicio moral.

Tenemos que saber si en el PP se cobraban sobresueldos opacos, quiénes percibían esos pagos, de dónde procedía el dineroNo puede usted, señor presidente, seguir viviendo en la ficción de que la paciencia de los españoles es inagotable. Que se puede abusar de ella indefinidamente. Que la contención de los ciudadanos es un trasunto de su resignación. Que el orden y el concierto en la calle es una muestra de docilidad gregaria. Que esto es una tormenta en un vaso de agua. Que el tiempo arregla los problemas. No puede, señor Rajoy, usted, un hombre que creemos muchos es íntegro, seguir abusando de la esclavitud intelectual y acaso ética a que nos somete esta crisis económica que sirve para envolver en papel de celofán toda clase de arbitrariedades y amedrentamientos. No se confunda, señor Rajoy. No lo haga, porque habrá, antes o después, un Cicerón colectivo que –desgraciadamente en la calle, porque las instituciones no funcionan- alce la voz y le interpele definitivamente al modo del patricio romano: ¿hasta cuándo abusarán de nuestra paciencia?

Este post le podrá parecer retórico –en el muy improbable caso de que llegue a leerlo- pero, como aconsejaban los profesores jesuitas de Derecho en la Universidad de Deusto, cuando se han agotado los argumentos técnicos, ante la indignidad y el atropello, hay que acudir al discurso calderoniano de Pedro Crespo, el alcalde de Zalamea, que –como un Cicerón patrio- disertó con aquellas palabras inmortales: “Al Rey, la hacienda y la vida se han de dar, pero el honor es patrimonio del alma y el alma solo es de Dios”. Y, señor presidente, los españoles de a pie que pagan sus impuestos, trabajan o son dignísimos desempleados con y sin subsidio, se están quedando sin hacienda y, muchos, están consumiendo su vida en la incertidumbre. Pero no están dispuestos a que se pisotee el honor que comporta como atributo la ciudadanía democrática. Por eso, señor Rajoy, señor presidente del Gobierno, díganos hoy la verdad sin refugiarse en subterfugios ni en solemnes declaraciones. Convénzanos. Y hágalo antes de que sea demasiado tarde.

cartas a laila
Cuestión de democracia
ANDRÉS CEPADAS La Opinión 2 Febrero 2013

Los españoles, querida Laila, tenemos un grave problema con nuestros partidos políticos. Con todos, aunque se note mucho más en los grandes o en los que tocan poder. En los pequeños se nota menos, pero el virus que los ataca está también vivo y activo en sus entrañas y, en la medida en que crecen o rozan zonas de poder, los síntomas de ese problema se hacen evidentes. Los analistas políticos hablan de ello con cierta frivolidad cuando se refieren, en positivo, a una presunta pérdida de la inocencia al asumir la responsabilidad de gobernar o de participar en gobiernos. No me refiero, como pudieras pensar con la que está cayendo, al problema de la corrupción, por mucho que este mal también les afecte.

Me refiero al problema de la esclerosis de su democracia interna. Esclerosis que endurece el tejido de las élites, embota las facultades democráticas e impide el flujo interno y regenerador. Este es el mal que facilita la corrupción en la élites e impide la circulación del flujo innovador de las bases. Hoy cualquiera ve que el ejercicio de la democracia, a pesar de todo, es más vivo en la sociedad que en el seno de los propios partidos que son, paradójicamente, instrumentos imprescindibles para la democracia misma.

Esta es la paradoja que nos está matando, que está debilitando hasta límites peligrosos el sistema democrático. Por eso creo, querida, que el primer reto político del régimen es el abordaje de la reforma a fondo del funcionamiento interno y externo de los partidos. No solo de su financiación y transparencia, lo que es imprescindible, sino también de los mecanismos de tomas de decisión, del ejercicio del poder interno por parte de las direcciones, del control de las élites por parte de las bases, del ejercicio real de la exención del mandato imperativo por parte de diputados y senadores, así como el dotar a la sociedad de sistemas de control externos a las propias organizaciones políticas.

Y de la misma forma que hay que facilitar y estimular la participación de las bases de militantes y afiliados, hay que hacer lo mismo con el peso e influencia real de los electores, lo que implica una reforma seria de leyes y normas electorales. Esta es la respuesta política que hay que dar a ese grito social e hiperbólico de "no nos representan". Y digo hiperbólico porque lo que en realidad están gritando es que nos representan de puta pena. Y aquí está el gran peligro: que el deterioro democrático de los partidos no solo los perjudica a ellos o produce la masiva desafección de la sociedad hacia los políticos, sino que pone en cuestión las instituciones más esenciales de la democracia y, en consecuencia, la propia democracia. En este sentido, son las élites escleróticas y, en casos, corrompidas de los partidos los principales elementos antisistema.

Fíjate, querida Laila, que las cúpulas partidarias tienen una gran facilidad y presteza para depurar la disidencia o la heterodoxia y una enorme dificultad y lentitud para depurar los comportamientos ilegales, inmorales o deshonestos, sobre todo cuando se producen en el seno de sus propias elites. Lo que pudre y envilece se tolera o se trata de tapar y lo que enriquece, renueva y revitaliza se elimina con siniestra facilidad. Se trata por tanto, querida, de depurar, sí, pero lo que hay que depurar y, al mismo tiempo -no después o más tarde-, abordar la gran reforma pendiente, que es la que precisa de un acuerdo político lo más amplio posible, aunque para ello sea preciso un adelanto electoral. Y si las élites y las cúpulas no quieren hacerlo, han de impulsarlo e imponerlo los afiliados y militantes, los electores, la ciudadanía y la opinión pública.

Es, querida, una cuestión de democracia.
Un beso. Andrés

Oligarquía y caciquismo
Daniel Martínwww.republica.com 2 Febrero 2013

“No es la forma de gobierno en España la misma que impera en Europa: nuestro atraso en este respecto no es menos que en ciencia y cultura, que en industria, que en agricultura, que en milicia, que en Administración pública. No es nuestra forma de gobierno un régimen parlamentario, viciado por corruptelas y abusos, según es uso entender, sino al contrario, un régimen oligárquico, servido, que no moderado, por instituciones aparentemente parlamentarias. O dicho de otro modo: no es el régimen parlamentario la regla, y excepción de ella los vicios y las corruptelas denunciadas en la prensa y en el Parlamento mismo durante sesenta años; al revés, eso que llamamos desviaciones y corruptelas constituyen el régimen, son la misma regla”.

El texto anterior no se ha escrito hace poco. Es un fragmente de Oligarquía y caciquismo como la forma actual de gobierno en España: urgencia y modo de cambiarla, escrito por Joaquín Costa y publicado en 1901. La directísima denuncia de la corrupción imperante en la España de la época, lejos de conmover conciencias, sirvió para que el sistema ningunease, de manera plena y decisiva, al pensador y utópico aragonés que, desesperado, se retiró a la villa de Graus hasta su muerte, en 1911.

Costa, junto a muchos de los pensadores de su época, como Unamuno o Baroja, hace treinta años era estudiado en los colegios como un adelantado a su tiempo, como una persona que tuvo la lucidez y la valentía de denunciar un problema que, según parece, es consustancial al devenir histórico español. En las aulas de ahora, por el contrario, o no aparece o se limita a una pequeña mención como líder del regeneracionismo y, de su pensamiento, tan solo se cita el viejo e incompleto lema de “Despensa y escuela”. Costa, no obstante, resulta de completa actualidad. Quizás de ahí surge la necesidad de ocultar sus palabras a la opinión pública.

Durante las últimas semanas las noticias sobre la corrupción imperante en España han dejado de ser anécdota para convertirse en un retrato fiel y completo de nuestra realidad política. Los medios de comunicación, histéricos por culpa de unos pésimos balances contables, parecen haberse rebelado contra el sistema y, por fin, sacan al aire las mayores vergüenzas que muchos sospechamos y otros saben pero ocultan, ya sea por prudencia, miedo o servilismo. Nuestro sistema es, en esencia, corrupto. Unas pocas grandes empresas, dos partidos y pico, se llevan el dinero público como si realmente no fuera de nadie. Es algo común, habitual, casi institucional.

Pero hasta que estalló la crisis casi todo el mundo miraba hacia otro lado. Con la justicia intervenida, los otros órganos de control controlados y los medios de comunicación sufragados por las distintas administraciones se podía hacer cualquier cosa. Ahora, por fin, comienzan a destaparse casos más graves, más serios, más descriptivos de la estructura nacional. Aunque no sé hacia dónde nos llevará todo este caos revelado, espero que se sigan denunciando hechos que hasta ahora, a menudo voluntariamente, permanecían en la sombra.

Mientras tanto, no hay que esperar a grandes teóricos. Aún nos sirven las palabras de Joaquín Costa: “El problema de la libertad, el problema de la reforma política, no es el problema ordinario de un régimen ya existente, falseado en la práctica, pero susceptible de sanearse con depurativos igualmente ordinarios, sino que es, de hecho y positivamente, todo un problema constitucional, de cambio de forma de gobierno. [...] Mientras esa revolución no se haga, mientras soportemos la actual forma de gobierno, será inútil que tomemos las leyes en serio, buscando en ellas garantía o defensa para el derecho…”.

Costa fracasó en su empeño de una regeneración de la España que él conoció, no tan distinta a la nuestra. Tan solo por eso, por su fracaso lleno de lucidez, por su visionario escepticismo, debería ser rescatado de su ostracismo. Desafortunadamente, hoy apenas encontramos nombres de su talla, ideas de su calibre, que enfrentar al régimen oligárquico y caciquil que, al igual que hace un siglo, nos arruina, deprime y escandaliza… sin que nunca pase nada.

dmago2003@yahoo.es

España: verbena de corrupción
Susana Criado www.vozpopuli.com 2 Febrero 2013

"¡Chorizos!", "¡Ladrones!", "¡Todos son iguales!", "¡A la cárcel!"... Es lo que se escucha estos días en cada rincón de España. En la sede del PP en Génova chillan, también en las cafeterías, en el supermercado, en la sala de espera del médico... ¡Chorizos! Los ciudadanos tenemos la sensación de que España se ha convertido en una auténtica verbena de corrupción. Sobres con dinero negro, cuentas opacas en Suiza y las Islas Vírgenes, capos, viajes a todo trapo al extranjero, saunas…

Desde el PP todos insisten en que hay que respetar la investigacion judicial, que no hay que extraer conclusiones precipitadas y que detŕas hay una conspiracion para dañar al gobierno más reformista de la historia. Desde Ciu, Artur Mas se descuelga con una cumbre contra la corrupción; desde IU, piden una comision parlamentaria para que el PP dé explicaciones, y Esperanza Aguirre, protagonista desde que nació, propone un fiscal anticorrupción en cada partido. El PSOE ladra pero sin fuerza ni entusiasmo. ¿Por qué será? ¡Cuánto ruido y qué poco avance! Me da la sensacion de que a los españoles nos toman el pelo ¡Es puro entretenimiento! ¿Acaso piensan los politicos que somos capaces los españoles de perdonarlo todo?

Contra los ERE falsos de Andalucía, silencio y siesta. Contra el amo de llaves de Ortega Lara que chatea en la cantina, humanidad. Contra el kamikaze asesino de un joven de 25 años, clemencia. ¡Clemencia dos veces bendita! Clemencia que alegra al que la da y también al que la recibe. Conductores suicidas, policías torturadores, políticos corruptos, banqueros estafadores... La lista no por larga es menos intensa. Perdonamos incluso a Sara Carbonero, que dijo “produció” y “transferencias de sangre”, a Sofía Mazagatos con lo del candelabro y a Soraya con su famoso “poyeya”.

Verbena de la corrupción y del todo vale, porque aquí nunca pasa nada. Ladra, insulta, roba que el españolito de a pie seguirá pagando sus impuestos. Montoro nos cruje con el IVA, el IPRF, Sociedades, Especiales… todo y más con el único objetivo de cumplir con el déficit: hay que subir ingresos aunque recortan los gastos, lo justito, no vaya a ser que les toque a ellos, a los politicos. ¡Me río por no llorar! Esta es la crónica de una semana negra para el PP, para el Gobierno también y para todos los españoles porque muchos nos preguntamos si este mal, el de la corrupción, tiene cura. La teoria dice que sí, que la ura está en la ley y la juticia. La práctica…¡ja!ja!ja!

FUNESTO ANIVERSARIO
La gran mentira que encabezará el epitafio del PSOE cumple un lustro
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 2 Febrero 2013

Rajoy heredó la crisis y los millones de parados de unos Gobiernos que no sólo la causaron sino que además se negaron a buscar soluciones. ¡Y ahora ellos mismos se lo reprochan!

Hace 80 años casi exactos, el 30 de enero de 1933, Adolfo Hitler fue proclamado canciller y el partido nazi, además de la mayoría parlamentaria que ya tenía desde el año anterior, se hizo cargo del Gobierno de Alemania. Es normalmente reconocido que la lamentable situación económica del país y la existencia de seis millones de parados entre sus trabajadores desacreditaron profundamente a los políticos y a la misma democracia entre los ciudadanos del que había sido mucho tiempo modelo de prosperidad industrial, tecnológica y científica, vanguardia de progreso social y ejemplo de cultura. En Alemania y fuera de ella se reprocha a los políticos anteriores su miopía, su egoísmo y sobre todo su incapacidad para resolver ante todo los problemas de la gente normal.

A los nazis, en cambio, se les imputan muchas cosas; pero nadie les culpa a ellos de la crisis económica, que tenía elementos internacionales y elementos específicos del sistema democrático de la República de Weimar, ni de los millones de parados, que ni los bancos quisieron arreglar ni los partidos se atrevieron a solucionar. Está claro que uno, sea quien sea, no es culpable de la situación que se encuentra cuando llega al poder. Y por la misma razón quien creó esa situación gobernando mal o no gobernando, derrochando o robando, no tiene ninguna legitimidad para reprochar nada a quien llega al poder empujado por la angustia y el miedo de los ciudadanos. ¡Ni mucho menos para ofrecerse a sí mismo como solución! ¿Cómo va a estar la solución con los responsables de la crisis?

Ni el PSOE es un partido de la decadente democracia alemana de hace tres generaciones, ni José Luis Rodríguez Zapatero es comparable a ninguno de los gobernantes de aquellos tiempos. Por supuesto que no: es un partido mucho más corrupto, mucho más responsable de la crisis que vivimos, con unos líderes mucho peor formados en general y con mucha más culpabilidad en los millones de parados.

Este lunes se cumplen cinco años de una de las mayores mentiras del socialismo, contada para que José Luis Rodríguez Zapatero firmara por otros cuatro años en La Moncloa. Un lustro ha pasado ya desde que, en la precampaña de las generales de 2008, el PSOE pusiera en circulación aquel cartel en el que ZP, sonriente como casi siepre, prometía el pleno empleo. Un embuste que perseguirá de por vida al partido del puño y la rosa, hasta la tumba.

España era, para algunos, el país de Jauja, el país del eterno e infinito crecimiento en el que sólo por quererlo había sitio para todos, dinero público para todos, privilegios para todos y, obviamente, trabajo para todos. No era así, claro está, y no puede decirse ni que la crisis fuese inesperada ni que fuese por razones exteriores. No fue inesperada por bien avisados estábamos, y estaba en especial quien nos gobernó de 2004 a 2011 gastando sin control, de que nuestro modelo de crecimiento era insostenible y de que estábamos gastando, como país además de cómo ciudadanos, más de lo posible. Y no fue culpa de otros, porque otros países con problemas económicos no tienen ni una crisis tan grave ni una cifra similar de paro. La crisis y el paro fueron consecuencia directa y necesaria del modelo de crecimiento y del derroche enloquecido que el PSOE asumió y multiplicó en los años en los que gobernó. El tono moral con el que se gobernó también ha tenido sus consecuencias.

Alfredo Pérez Rubalcaba ha formado parte del aparato de poder socialista desde siempre. No puede protestar de la sanidad porque ha formado parte de los gobiernos que han tomado las decisiones que nos han traído a este punto. No puede protestar de la educación porque él mismo ha sido director general, subsecretario y ministro cuando se diseñó el caro y patético sistema que padecen nuestros jóvenes. Y ciertamente no puede lamentar el paro ni ofrecer soluciones para él porque les ha sobrado, a él y a su partido, tiempo y medios para evitar el estallido del desempleo y para solucionarlo cuando empezó. No quisieron hacerlo, porque no creyeron que sus decisiones nos trajesen a esta crisis.

Es fácil entender a la gente que se queja de los políticos. Y es muy comprensible que los españoles no quieran ni oír hablar de personas que les roban en vez de gobernarles. Pero el partido de ZP y de Rubalcaba es el menos llamado a lamentar esta crisis y a diseñar sus soluciones; ellos heredaron una España que creyeron rica y próspera; ellos tuvieron los medios para cambiar todo lo que hubiesen querido, y se limitaron a dilapidar medios públicos; ellos dejaron a Mariano Rajoy y a los suyos el pesado fardo de un sistema agonizante y de millones de parados. ¿Conseguirán engañar a los españoles y hacerse por arte de magia soluciones para lo que causaron? Es aún más difícil de lo que hizo Hitler.

La dignidad de Cataluña
El debate en torno a la apuesta soberanista y la unidad de España está marcado por un insoportable maniqueísmo
Víctor Gómez Pin  El País 2 Febrero 2013

Hace más de tres décadas, en los años de la Transición española, una de mis alumnas de la Universidad de Dijon, hija de republicanos exiliados, me mostraba estupefacta y herida desoladores versos de un poeta vasco que acababa de encontrar en la biblioteca de la facultad de letras. El autor creía manifestar su compromiso con la causa del pueblo vasco, entonces mutilado por la dictadura. Pero lo hacía, por cierto en castellano, jerarquizando a sus habitantes frente a los españoles, en un muestrario del cúmulo de prejuicios sobre los otros que, por desgracia, tantas veces es el pantano en el que se incuba la representación de la propia identidad. Cito las líneas menos injuriosas, por desgracia de inesperada resonancia: “Los vascos combatimos. Los vascos golpeamos / levantando la vida / Los vascos somos serios. Serio es nuestro trabajo / Seria es nuestra alegría. / Los vascos somos hombres de verdad, no chorlitos / que hacen sus monerías... ¡Que en el Sur los tartesos/ se tumben panza arriba... acariciando una melancolía! / Nosotros somos otros... / Nuestros cantos terrenos son cantos de trabajo, / victoria y alegría”.

La desolación de mi alumna se debía a que no se trataba de un escritor marginal, sino de alguien asociado a otros versos posteriores que reivindicaban la poesía como instrumento mayor en el combate por la restauración de la dignidad humana. Causa que, en la otra región industrial de inmigración, Cataluña, hacía suya el poeta Joan Oliver, al incluir en un canto a su tierra y a su lengua las siguientes líneas: “Por ser catalanes y sentirnos tales / amamos y buscamos en el libre abrazo / el espíritu y el ejemplo / de otros pueblos de razas y lenguas diversas / y el trato con todos y el contacto / en provecho de la tarea común y urgente / de mudar el mundo y los hombres /en la paz solidaria / y en la lengua fecunda”.

Eran tiempos en los que militantes catalanes de diversos orígenes luchaban —¡con éxito!— para impedir que el objetivo de la recuperación lingüística y cultural de Cataluña pareciera contrapuesto a la causa de esos “fugitivos de tierras exhaustas”, a los que también se refiere Joan Oliver en su poema, para los cuales Cataluña habría de convertirse en tierra propia, sin que ello implicara dejar de sentirse fraternalmente unidos a los que habían permanecido en la España rural.

Es obvia la tremenda derrota que supone para este ideario la actual proliferación en Cataluña de discursos dirigidos a los ciudadanos con raíces en otros lugares, que apuntan a convencerles de que una España tachada de arcaica, indolente, castiza e intrínsecamente cerrada a la Europa que Cataluña representaría... definitivamente ya no puede ser su patria. Para los que esgrimen tales discursos la apuesta por la soberanía de Cataluña no es tanto afirmación de sí como repudio del otro, y para una franja de la población inmigrante a quien van dirigidos supone invitación al repudio de una parte de sí mismos.

Proliferan los discursos sobre el arcaismo de España, dirigidos a los catalanes con raíces de otros lugares
Un conocido escritor, cronista en un diario barcelonés, interrogándose con escepticismo sobre la posibilidad de que a Cataluña se le deje la posibilidad de autodeterminarse, formula la pregunta en estos términos: “¿Alguien piensa que España —da igual el Gobierno que tenga— renunciará a seguir ordeñando la teta catalana que tantos beneficios le da?”. Es importante la precisión de lo indiferente que para el caso es el Gobierno que tenga una España considerada intrínsecamente parasitaria, como consecuencia del bien sabido carácter ocioso de sus habitantes... los del sur sobre todo, como se encargó de recordar un dirigente de CiU en su tristemente famosa invitación a “votar con la cabeza, el corazón y la cartera” a fin de no seguir subvencionando a los que pasan la mañana en la taberna, haciendo así (¡hoy!) suyas las líneas del poeta vasco al que antes me refería, “que en el sur los tartesos...”.

No es trivial el hecho de que el político que así se dirigía en lengua castellana a los andaluces y otros inmigrantes de una popular barriada barcelonesa se declare nacionalista, pero no independentista. Precisión que le redime a los ojos de ciertos defensores de la unidad de España a cualquier precio, y en consecuencia poco receptivos a la evidencia de que el sentimiento independentista en un amplio sector de la población catalana, de ninguna manera puede ser vivido como una ofensa. La ofensa solo surge cuando los términos del debate son voluntariamente fijados por un insoportable maniqueísmo y el que habla de España, sea independentista o no, se apunta a la metáfora de la vaca expoliada, parangonando a aquellos que, sin rechazar la unidad europea, se refieren a los pueblos meridionales en general con los estereotipos al uso y acrónimos como el de PIGS.

Cierto es que la otra parte no va a la zaga. Se diría que muchas veces en esa España que retóricamente se ha denominado plural, Cataluña solo tiene cabida al precio de su reducción, de la dilución de los rasgos que la singularizan como comunidad. En algún lugar y ocasión este rechazo lo provoca la mera percepción del acento, de tal manera que —es doloroso decirlo— parece que el fenotipo catalán moleste. Los españoles que no resisten a estos prejuicios deberían ser conscientes de que están contribuyendo a hacer la sutura imposible, y sopesar las consecuencias.

El independentismo no puede ser vivido como una ofensa a la unidad española
¿Y los que deploramos esta distribución de los papeles? Pues simplemente hemos perdido la batalla, y no es difícil barruntar las causas. En ausencia de un objetivo común de dignificación social, la culpa de la miseria ha de ser necesariamente imputable al otro. Cuando no hay rebeldía frente a los escandalosos desequilibrios económicos culturales y sociales que se dan en el seno de una comunidad, se enfatiza el peso de los desequilibrios entre balanzas fiscales respecto a otras comunidades. La cantinela es monótona y universal: “Padanos” contra hijos del mezzogiorno, flamencos contra valones, Europa sobria trabajadora contra sur despilfarrador y holgazán. Los PIGS se multiplican en el seno de cada país y hasta de cada región. Todo el mundo tiene su sur, reencarnación de esos tartesos que “se tumban panza arriba”. Simplemente... ¡qué derrota y qué tristeza!

Sentimiento de derrota que no exime del deber. Deber de denunciar las condiciones sociales que han permitido la sustitución del ideario reflejado en lengua catalana en los evocados versos de Pere Quart por el tan abyecto espíritu de los versos del citado poeta vasco. Por la recuperación de esta actitud, se sea o no independentista, pasa hoy, en relación con España, la dignidad de Cataluña.

Víctor Gómez Pin es catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Dos formas de entender el mundo
BORJA SÉMPER. ABC  2 Febrero 2013

« Creo que ha llegado el momento de tomar la iniciativa, de romper esta inercia en la que cíclicamente los nacionalistas embisten y los demás respondemos»

Probablemente la raíz del problema secesionista al que asistimos en España sea triple: por un lado, la existencia de una élite nacionalista que no acepta que la diversidad de identidades en una comunidad política es tan variada y numerosa como las personas que la conforman. Están obsesionados en homogeneizar algo que por propia definición es imposible. La identidad es individual y nadie tiene derecho a manipularla. Por el contrario, insisten como si los ciudadanos fueran un rebaño: «Cataluña se siente agredida por España», «Euskadi está oprimida por España».

Por otro lado, un oportunismo político que se concreta en aprovechar una situación económica inédita para proyectar interesadamente la idea de que «solos, estaremos mejor». Si el origen de nuestros males es la pertenencia a España, rompamos con ella por la vía de la independencia económica. Y mientras tanto, «a mí ni me miren».

Y en tercer lugar, el hecho de que en España el concepto de ciudadanía aparece diluido y sin contenido político. No hemos sido capaces de crear aún una sociedad crítica y recelosa de la tutela del poder público. En ese escenario, los partidos nacionalistas han extendido su influencia hasta donde nadie se lo había pedido, llegando a influir en sociedades culturales, gastronómicas o incluso en clubes de fútbol.

De esta manera, con el oportuno poder autonómico, resortes en materia educativa y unos presupuestos públicos convenientemente articulados para servir a la causa, los mensajes independentistas han calado poco a poco. Si la reivindicación es un fin en sí mismo y la queja un ideario político con beneficios electorales, ¿para qué correr? Todo esto ha conseguido, unido a la manipulación del lenguaje que identificó Victor Klemperer en «La Lengua del III Reich», crear una verdad en el País Vasco y Cataluña: «el buen vasco o catalán, el auténtico, es el nacionalista».

Nuestro problema no es la existencia de independentistas, aunque sean muchos. Aceptemos que hagamos lo que hagamos no van a cambiar. Lo importante es saber cómo vamos a reaccionar: ¿Vamos a responder a un slogan con otro? ¿Entraremos al juego de pesar al kilo identidades? ¿O seremos capaces de responder con altura de miras e inteligencia?

Se empobrece la democracia si se acota su significado a un medidor de voluntades, si se obvia interesadamente que no hay democracia sin ciudadanos libres y sin respeto a sus normas legales. Porque la Ley es garantía de convivencia y la herramienta que ampara el respeto a la multitud de sentimientos de una comunidad política.

Creo que ha llegado el momento de tomar la iniciativa, de romper esta inercia en la que cíclicamente los nacionalistas embisten y los demás respondemos. Pongamos orden y liderazgo. Afrontemos con decisión una realidad aplastante: mientras el mundo se esfuerza en derribar muros, aquí se consolidan los que quieren levantarlos. En la historia contemporánea hay dos modelos políticos en permanente colisión: los que ponen al ciudadano al servicio de proyectos más o menos abstractos (nazismo, comunismo, nacionalismo) y los que sitúan a la persona como protagonista. El PP representa con nitidez éste segundo modelo. ¿Por cuál opta nuestra comunidad política?

No me asusta un debate sobre nuestro reparto competencial o modelo de financiación, pero sí que las reglas de ese debate, que los «tiempos», los marquen quienes ponen al ciudadano al servicio de una ideología. Este debate siempre nace viciado porque los nacionalistas anteponen sus intereses y visión reducida del mundo, lo cual nos impide afrontar con determinación y serenidad un debate nacional sobre nuestra Constitución. No hay lealtad. Y vuelta a empezar.

En este escenario, el papel del PP, especialmente en el País Vasco y Cataluña, adquiere una dimensión de primer orden. Somos un partido con una base ideológica amplia pero con una convicción inequívoca: la confianza en el ciudadano y en su libertad individual. Nuestra apuesta no es por el «enfrentamiento» con el nacionalismo. Sí por «confrontar» nuestro proyecto político, —abierto a nuevas realidades, plural, moderno y sustentado en la España constitucional y en la Europa por construir—, con un proyecto nacionalista encerrado en sí mismo y sustentado en ideas viejas de un mundo añorado que ya no es ni será nunca igual. Sabemos que la globalización ha convertido el planeta en un lugar más pequeño, más accesible, lleno de oportunidades pero también con retos que afrontar, mucho más competitivo y apasionante. Sabemos que sólo unidos, juntos, siendo líderes y contribuyendo al desarrollo de España podemos tener un futuro con más garantías.

Se trata de confrontar dos modelos de sociedad y dos maneras de entender el mundo: la nacionalista, que por decirlo de una manera gráfica, representa al fax en la política (parece útil pero es muy viejo) con nuestro modelo, que es el correo electrónico o el whatsapp (más ágil y dinámico). Por eso me parece un acierto la respuesta del presidente del Gobierno: ofrecer diálogo, porque todo es posible dentro de la Ley, incluida su hipotética reforma, y tener claro que nada es posible desde la ruptura de consensos y el chantaje.

BORJA SÉMPER / Presidente del PP de Guipúzcoa

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Bolinaga: radiografía de una injusticia
EDITORIAL www.gaceta.es 2 Febrero 2013

La Fiscalía ha tomado la determinación de que el etarra Bolinaga siga en libertad. El pasado 13 de enero LA GACETA e Intereconomía TV difundían en exclusiva un documento de valor trascendental: el etarra, captado por nuestras cámaras, decía no arrepentirse de sus crímenes, que sin embargo reconocía. Eso debería ser razón suficiente para ordenar el reingreso en prisión del terrorista. Los tribunales pidieron a LA GACETA el vídeo en cuestión. El juez Castro lo examinó y trasladó el asunto a la Fiscalía. Ahora esta decide que, a pesar de la irrefutable contundencia de las pruebas, Bolinaga debe seguir en libertad.

Si este caso fuera el de un delincuente enfermo de muerte que se arrepiente de sus crímenes, nadie podría oponerse racionalmente a que se le dejara morir en su casa. Pero el caso Bolinaga no es nada de eso. En primer lugar, porque su estado de salud no es muy distinto al que aqueja a otros presos que, sin embargo, siguen en prisión. Además, porque aquella enfermedad que el Gobierno calificó de “terminal” parece haber remitido ostensiblemente, a juzgar por las pruebas gráficas. Y en tercer lugar y sobre todo, porque Bolinaga no se arrepiente en absoluto de sus delitos, como todo el mundo ha podido comprobar gracias al testimonio recogido y publicado por LA GACETA. En esas condiciones, que Bolinaga siga en libertad se parece más a un arbitrario indulto que a un acto de justicia.

Justicia, sí. Porque sólo de esto se trata. Iosu Uribetxebarria Bolinaga está condenado a 210 años de cárcel por el asesinato de tres guardias civiles y el secuestro de Ortega Lara, entre otros cargos. Las víctimas que ha dejado por el camino no han pedido venganza, pero merecen justicia. La función del Estado consiste precisamente en garantizarla. Lo que el Gobierno ha hecho en este caso es poner esa necesidad de justicia entre paréntesis. Algo queen un Estado de Derecho resulta sencillamente indignante.

Nadie en España ignora que una cesión tan incomprensible sólo cabe en el marco de los acuerdos del Estado con ETA, unos acuerdos –dignificados bajo la etiqueta “proceso de paz”– que Zapatero puso en marcha y que Rajoy ha recogido y prolongado sin explicar a la opinión pública por qué. El Gobierno espera, según parece, que la ausencia de asesinatos justifique el trance. Pero hoy el hecho es que ETA no ha entregado las armas, que sus brazos políticos están dominando instituciones públicas, que Bolinaga está en su casa y que se ha privado a las víctimas de su elemental derecho a la justicia. No es para estar orgulloso.

Presentación de José A. Zorrilla
http://santiagonzalez.wordpress.com  2 Febrero 2013

Yo supe de José Antonio Zorrilla hace ya muchos años, cuando vi su película ‘El Arreglo’, un interesante thriller hecho con materiales autóctonos. Alguien me contó que su director era un diplomático y ese detalle me pareció muy interesante. Siempre me han atraído las biografías a contrapelo, un poco al estilo del personaje que interpretaba Miguel Bosé en aquella película de Almodóvar ‘Tacones lejanos’: un magistrado de día que se convertía en drag queen por la noche.

Si lo piensan bien, de esos materiales está hecha buena parte de la literatura y el cine universal. El doctor Jeckyll y mister Hyde, Psicosis, el estrangulador de Boston, el hombre lobo, Drácula y aquel personaje de Catherine Deneuve en Belle de Jour: elegante burguesa parisina de noche y zorrón desorejado durante el día.

Y también en la vida misma: Un brillante profesional que era director de la Fundación Ideas de día, se convertía en Amy Martin en sus horas extras. Convendrán conmigo en que un señor que es diplomático de día y sueña con hacer películas por la noche es un personaje que llama forzosamente la atención.

Así que yo vi ‘El Arreglo’, y después ‘A los cuatro vientos’, una película sobre la vida del escritor Lauaxeta, ‘El invierno en Lisboa’, una adaptación de la novela de Antonio Muñoz Molina. También vi un excelente documental sobre las víctimas del terrorismo, ‘Los justos’. No he visto sus dos primeros documentales: ‘El barranco de Víznar’, Argeles’, ni otro que realizó en 2003: ‘ El desierto y las olas’.

Yo lo conocí personalmente ese año. Un día del mes de diciembre me escribió un correo diciéndome que leía habitualmente mis columnas y creí entender que no le desagradaban, porque me anunciaba que pocas semanas más tarde iba a impartir una conferencia en Bilbao y que podía ser una ocasión para saludarnos. Pensé que no debían de desagradarle porque en aquellos años El Correo nos había asignado un correo electrónico y yo lo que recibía mayormente eran insultos y no cartas así de consideradas.

Pero fui y nos conocimos y aquello, como diría Rick, fue el comienzo de una hermosa amistad que renueva votos cada vez que él viene a Bilbao y quedamos para charlar y visitar alguno de los templos donde se oficia bajo las especies de la tortilla de patata y la gilda.

El origen de esta conferencia está en una mesa redonda a la que asistimos en octubre sobre la autodeterminación y el federalismo. Artur Mas se había arrancado con su proyecto de proclamar la independencia mediante el ejercicio del derecho de autodeterminación. A la salida me dijo que habían quedado aspectos fundamentales sin tratar y ahí mismo le propuse una conferencia para la Fundación.

A decir verdad, Mas había enunciado sus planes mediante sendos eufemismos: el derecho a decidir y la consulta para ser un nuevo Estado en la UE. Lo del nuevo Estado también tuvo su vigencia en los buenos tiempos de Ibarretxe. Los más memoriosos recordarán que el primer nombre de la cosa fue lo del Estado de Libre Asociación, lo que remitía inmediatamente al Estado Libre Asociado por antonomasia: el modelo de Puerto Rico.

Recuerdo a este respecto que pocos días después de que el lehendakari Ibarretxe anunciara en el Parlamento vasco la buena nueva de su plan, el 27 de septiembre de 2002, Radio Euskadi entrevistó a un prestigioso catedrático de la Universidad de San Juan de Puerto Rico para que abundase en las semejanzas entre el Estado Libre Asociado y Euskal Herria. El profesor, naturalmente, dijo que aquello había sido una buena salida para Puerto Rico, pero que no tenía conocimiento de que la ruptura de un estado unitario hubiera dado lugar a dos estados asociados en ninguna parte del mundo.

Esta es una característica fundamental del lenguaje nacionalista, que es reversible como algunas gabardinas de entretiempo. Ibarretxe no propuso un Estado Libre Asociado, sino un estatus de libre asociación, que es algo radicalmente diferente. No es lo mismo autodeterminarse que determinar comprarse un auto, lo puede entender cualquiera.

Todo el debate en sobre estas cuestiones ha sido fundamentalmente nominalista. Para definir a la patria de los vascos, Sabino Arana inventó un neologismo, Euzkadi, cuya pertinencia es lingüísticamente discutible. Jon Juaristi sostiene en ‘El bucle melancólico’ que:

“Euzkadi es un dislate: consta de una absurda raíz, euzko, extraída de euskera, euskal, etc., a la que Arana hace significar ‘vasco’ y del sufijo colectivizador-ti/-di, usado sólo para vegetales. Euzkadi se traduciría por algo parecido a ‘bosque de euzkos’, cualquier cosa que ello sea.”

El lingüista Xabier Kintana da la razón a Juaristi, al definir el sufijo “–di” o “-ti”: “conjunto de, grupo de, utilizado con plantas; es similar al castellano –eda (manzaneda, pereda, avellaneda, pineda…) Ejemplos: lizardi, urkidi, pagadi, gorostidi, harizti…”

Es decir, que el mismo nombre de Euskadi es, en sus orígenes la síntesis de dos negaciones de la condición de ciudadanos: la pertenencia a la tierra y el carácter gregario, la sumisión al colectivo, amén, naturalmente, del inmovilismo.

El movimiento Elkarri que patroneaba el flamante secretario general de Paz y Convivencia, Jonan Fernández, fue uno de los pioneros en el arte de mezclar los derechos individuales y los colectivos. La amalgama tuvo un primer efecto para el terrorismo etarra que fue su primer impulsor: relativiza el derecho a disfrutar de los primeros mientras no hayamos alcanzado plenamente los segundos.

La autodeterminación es la reivindicación que no cesa en ETA y el conjunto de la Izquierda Abertzale desde la Alternativa KAS (1975). Y de manera inevitable, formando par con la territorialidad desde que el 19 de abril de 1995 se hizo pública la Alternativa Democrática para Euskal Herria.

Después ha arraigado con fuerza entre los nacionalistas y en parte de la izquierda. Eso y no otra cosa es lo que dicen cuando formulan ese catálogo de eufemismos que constituyen el lenguaje políticamente correcto de hoy en día: “el derecho a decidir”, “el ámbito vasco de decisión”, “la definición del futuro le corresponde al pueblo vasco” y “la consulta popular”.

El nacionalismo, digamos democrático, no había sido siempre partidario. O sí y no al mismo tiempo, según. ¿Qué opinaba Arzalluz del tema, por ejemplo? Pues depende.

ÉL tuvo ocasión de votar sí a la autodeterminación en el Congreso en 1978, cuando la propuso el diputado abertzale Letamendía durante el periodo constituyente y no lo hizo. En otras ocasiones se expresó de manera displicente: “La autodeterminación, esa virguería marxista”, “¿para qué queremos la autodeterminación, para plantar berzas?” También manifestó en otras ocasiones una nostalgia autodeterminista: “Si no fuera por los inmigrantes que Franco trajo aquí, habríamos podido plantear un referéndum y ganarlo”. ” No buscamos ni en la palabra ” nacionalidades ” , repito , ni en la de ” autonomía ” , un trampolín para la secesión .” (Diario de sesiones del Congreso, 12-5-1978 ) “Si se celebrara un referendum , lo ganarían ellos , porque dominan los medios de comunicación”.

Decía hace un momento que nuestros debates son muy nominalistas y, en cierto modo, un ejercicio de narcisismo. Se trata de asomarnos a un espejo que nos devuelva una imagen favorable. La combinación de ambas debilidades nos lleva a levantar la mano cada vez que alguien, en cualquier parte del mundo, pronuncia la palabra autodeterminación. Poco importa que fuera hace veinte años en Alemania y que aquello fuera para unir lo que desde 1945 habían sido dos Alemanias.

Tenemos una larga lista de modelos: nuestros nacionalistas se han inspirado en irlandeses, palestinos, estonios, letonios, lituanos, checos y eslovacos, quebequeses, alemanes del Este, georgianos, nuevos caledonios, chechenos y alandeses.

Las islas Åland son un archipiélago del Báltico que tiene 6.554 islotes, 25.000 habitantes y seis millones de pájaros se convirtieron en un modelo para el entonces senador de EA, Joseba Azkarraga, que se mostraba fascinado por una autonomía “que les permite disponer de bandera propia, gobierno, parlamento, fiscalidad, sellos y correo postal”. No dijo que tener una radio pública les costó 80 años de autonomía.

Hubo una época, a principios de los 90 en que Georgia tuvo mucha fuerza como modelo. Los georgianos eran los vascos de la URSS, su idioma y el euskera tienen parecidas raíces y sus tres ciudades más importantes están hermanadas con las capitales de la Comunidad Autónoma: Tiflis con Bilbao, Kutaisi con Vitoria y Batumi con San Sebastián.

La izquierda abertzale tenía por modelo Albania. Txema Montero, explicaba durante su militancia en HB explicaba que sus modelos eran “Albania, por su conciencia nacional y la República Democrática alemana por su alto grado de desarrollo”. Iñaki Esnaola matizaba que “no es nuestra intención convertir a Euskadi en una Albania en el Golfo de Vizcaya; estamos más cerca del modelo sueco”.

Esto nos llevaría a la analogía del sueco y el zulú con la que tanto brilló Xabier Arzalluz. Aquí todo tiene su por qué, pero vemos a dejarlo en este punto. A qué a mí me gusta mucho hablar seguramente tenéis interés en oír a nuestro invitado de hoy.

Be basque
JOSEBA ARREGI. EL CORREO  2 Febrero 2013

· ¿Qué quiere decir la apelación de que seamos vascos? ¿Que quizá no lo seamos aún, no en suficiente grado, o que lo seamos de forma desviada, descuidada, no ortodoxa?

Ya estábamos sobre aviso por la declaración del lehendakari Urkullu de que a él sólo le servía el traje vasco. No sé hasta qué punto es importante para los ciudadanos vascos lo que su presidente pueda considerar como el traje ajustado para él personalmente, al menos en la medida en que ese traje no sea obligatorio para todos ellos. Además, de dicha declaración no se desprende si el lehendakari considera que el traje vasco pueda estar hecho de paño español, de lana australiana, con diseño italiano o distribuido por una cadena sueca. Lo único que puede preocupar es tener a un lehendakari de un solo traje, como aquello de que había que estar prevenidos ante los hombres de un solo libro.

Ahora nos han revelado que Euskadi renuncia a presentarse bajo el manto de España para atraer turistas extranjeros –me imagino que con extranjeros no se incluye a los españoles, que siguen siendo una fuente importante del número de turistas que nos visitan y a quienes no renunciamos, espero–, y que Bilbao y Bizkaia apuestan por el eslogan ‘be basque’ para promocionar esta parte de Euskadi que es Bizkaia con su capital Bilbao.

No sé si la llamada para ser vasco se entiende como un mandamiento, el primer mandamiento del buen bilbaíno y del buen vizcaíno, pero realmente suena a apelación que obliga: ¡sé vasco! Suponiendo que sepamos con alguna exactitud en qué consiste ese ser vasco. Pudiera entenderse por medio de aquel otro eslogan de hace algún tiempo que decía: euskaraz eta kitto! Es decir: habla en euskera y punto! Porque ese mandamiento se encontraría con alguna dificultad a tenor de una estadística sobre los usos de las dos lenguas oficiales en las escuelas vascas a las que se referían los medios de comunicación el mismo día en que se anunciaba la elección del ‘be basque’.

Esas estadísticas decían, resumiéndolas, que los alumnos no universitarios vascos viven el euskera como una lengua académica, válida para el aula de la escuela, pero no para vivirla en el recreo, fuera del aula, en la vida diaria normal, no escolar, en la que se utiliza preferentemente el castellano. Euskaraz eta kitto! ha hallado su camino hacia el aula, pero lo ha perdido en la vida real, en esa vida que es tan importante para el futuro de la lengua, de cualquier lengua.

¿Qué quiere decir la apelación de que seamos vascos? ¿Que quizá no lo somos aún, no en suficiente grado, o que lo somos de forma desviada, descuidada, no ortodoxa? A veces piensa uno que eso de ser vasco es un pequeño misterio, porque conoce demasiadas personas que se consideran el paradigma de lo vasco que ni saben euskera, ni conocen apenas nada de la historia vasca, no saben nada del folklore cantado tradicional vasco y se mueven mucho mejor en los grupos internacionales de rock o en el hit parade de los concursos de cantantes futuros en alguna televisión española.

La respuesta a ese misterio puede estar en aquel papel enorme que hace unos años colgaba entre las escaleras que forman uno de los patios centrales de la facultad de Ciencias Sociales y de la Información en Lejona: «Garena izateko bidean-en camino para llegar a ser lo que somos». La verdad es que esta frase, este eslogan refleja a la perfección no la esencia del ser vasco, sino el núcleo de todo nacionalismo: exigimos algo porque somos diferentes, pero en realidad todavía no somos lo que debemos ser, con lo que el fundamento de la exigencia se muestra de dudoso carácter al menos.

Por los mismos días, un líder nacionalista reflexionaba con las palabras de que en Euskadi existe una sociedad que mira y ama al país. ¿Será el país algo distinto a la sociedad, de forma que la sociedad mira al país como algo exterior a sí misma? Existe una sociedad, pero hay algo más, algo distinto, algo exterior a la sociedad misma, un país, o el país al que se mira, se ama, se admira, se le ofrece vida y esfuerzo. ¿Será que ser vasco consiste en la capacidad de ver ese algo distinto, superior, más alto, más exigente, digno de amor y consideración y que no es la sociedad ni quienes la componen?

A uno se le antoja que cuando entramos en este tipo de consideraciones esencialistas algo empieza a ponerse borroso, nublado, envuelto en nieblas, y que en ese ambiente enrarecido aparecen figuras y personajes muy conocidos de la sociedad real, pero que en ese ambiente enrarecido plantean, cual magos de lo desconocido, exigencias para que se les entregue el alma, pues ellos son los gestores de esa cosa borrosa que es lo superior y distinto a la sociedad real.

¿Será el ‘be basque’ la llamada a entrar en ese espacio que solo se puede barruntar, para el que hace falta guías especializados que pueden conducirnos a la tierra prometida, una obligación y promesa al mismo tiempo, una especie de bautismo –que algunos han querido transformar en bautismo de fuego– que nos purifique de todas nuestras fallas y que nos permita llegar a la plenitud de la realidad vasca? No debe ser casualidad que recientemente los nacionalismos periféricos comiencen a usar profusamente el término plenitud, plenitud estatal, plenitud nacional, como si estuviéramos en la antesala del final del camino para llegar a ser lo que somos.

Reflexionando sobre estas cuestiones de la mano de la llamada incluida en ese llamamiento a ser vasco, poco a poco me han venido a la mente otras referencias que no sé si serán válidas porque nos son vascas de origen, pero que no están ausentes de nuestro lenguaje político. Recordaba que tras los términos autodeterminación, autonomía, autogobierno se encuentra el griego ‘autós’, que significa ‘yo mismo’ y que sustantivizado forma la palabra autismo. Y que la definición griega del ‘idota’ es aquel que es el más él mismo, el más parecido a sí mismo que nadie.

Y se me encendía en el corazón la esperanza de que ese ‘be basque’ no me despierte en mis sueños como el ‘menel, tekel, fares’ («contado, pesado, dividido») que se le aparecía como amenaza a Nabucodonosor y le producía sudores fríos.

El derecho a decidir (1)
Azaña: "Concibo a España con una Catalunya gobernada por las instituciones que quiera darse"
Juan-José López Burniol La Vanguardia  2 Febrero 2013

Una indicación previa: cuando hablo de derecho a decidir me refiero al derecho de autodeterminación, y si empleo aquel término es por ser el usual en los días que corren. Y un plan de trabajo: me referiré primero a dos episodios que demuestran que el debate en torno al derecho a decidir lleva mucho tiempo planteado; expondré luego cuáles son -a mi juicio- los términos en los que hoy está planteada la cuestión; y expondré, por último, la que es -en mi opinión- la única solución racional del conflicto existente.

El 23 de marzo de 1930, un destacado grupo de intelectuales castellanos -entre ellos "personajes de mucha cuantía"- llegó a Barcelona. Les había invitado un grupo de escritores catalanes, en agradecimiento porque aquellos habían firmado un manifiesto en defensa de la lengua catalana contra los "disparates asimilistas" de Primo de Rivera. (Detrás de esta convocatoria estaba la larga mano de Francesc Cambó, que operaba a través de Joan Estelrich.) La misma noche se celebró una cena en el Ritz, en la que hablaron Menéndez Pidal, Ortega, Marañón, Ossorio y Sainz Rodríguez. Al día siguiente, tras una excursión a Sitges, y como en estas reuniones andaban revueltos monárquicos, republicanos y socialistas, se organizó un acto de despedida a los intelectuales castellanos de izquierdas por sus correligionarios catalanes. La cena tuvo lugar en el restaurante Patria y en ella habló Manuel Azaña. Este tenía una fuerte neuralgia, razón por la que, habiéndosele advertido que no podría excusarse, pergeñó unas cuartillas que luego Joan Lluhí cuidó de publicar en La Publicitat. Este detalle pone de relieve que lo que dijo Azaña no fue fruto de un calentón sobrevenido en aquella fase de los banquetes caracterizada por la exaltación de la amistad, sino que expresó con justeza lo que quería decir.

Azaña expuso, en esencia, dos ideas. Primera: "Yo concibo, pues, a España con una Catalunya gobernada por las instituciones que quiera darse mediante la manifestación libre de su propia voluntad. Unión libre de iguales con el mismo rango, para así vivir en paz, dentro del mundo hispánico que nos es común y no es menospreciable. Y he de deciros también que si algún día dominara en Catalunya otra voluntad y resolviera ella remar sola en su navío, sería justo el permitirlo y nuestro deber consistiría en dejaros en paz, con el menor perjuicio posible para unos y otros, y desearos buena suerte, hasta que, cicatrizada la herida, pudiésemos restablecer al menos relaciones de buenos vecinos". Segunda: "Planteadas las cosas en estos términos de convivencia y de igualdad, castellanos y catalanes tenemos una obra común por realizar que nos interesa a todos por igual. Ha de restablecerse el orden en la Península. ¿Qué orden? El de la justicia y el derecho, violados no sólo por la dictadura sino también por el Estado español moderno cuando más parecía estar dentro de las normas constitucionales". Amadeu Hurtado, inteligente y certero, captó aquel mismo día la dimensión de Azaña: "Un discurs sensacional, (que associava) les reivindicacions específiques de Catalunya a les aspiracions polítiques de tot Espanya com un factor d'harmonia entre els diferents pobles del país".

Un año después, tras el 14 de abril, se constituyó una comisión encargada de redactar el Estatuto de Catalunya. Ultimado en diez días, fue aprobado por los ayuntamientos catalanes y sometido el 2 de agosto a referéndum con el resultado del 99% de votos favorables y una participación cercana al 80%. El día 11 siguiente fue declarado por la Generalitat "expresión oficial de la voluntad de Catalunya"; el president Macià lo llevó pocos días después a Madrid; y el día 18 el presidente Alcalá Zamora lo presentó en las Cortes. Pero lo que resulta crucial destacar es que -como escribe el profesor Santiago Muñoz Machado en su excelente trabajo Informe sobre España- "por entonces aún no se había aprobado la Constitución, cuyos debates se prolongarían hasta diciembre, de modo que el Estatuto, que era una norma no sometida a ningún régimen constitucional vigente, se consideraba por sus promotores válido y definitivo, en tanto que resultado del ejercicio del derecho de autodeterminación". Y añade: "La anticipación a la Constitución determinó que el Estatuto no sólo fijara las condiciones de autogobierno de Catalunya, sino que también regulara directamente las 'atribuciones de la República' (...) La autodeterminación también comprendió esa singular heterorregulación. Cuando el Estatuto se debatió en las Cortes, este fue uno de los extremos que se eliminaron, con razones sobradas, porque si se hubieran aprobado otros estatutos y todos hubiesen dispuesto sobre el Estado de diferente manera, la regulación resultante podría haber resultado indescifrable". Y concluye: "Efectivamente, el Estatuto de Núria había condicionado mucho las opciones de los constituyentes, que no podían despreciar la autodeterminación catalana aprobando una Constitución que no diera cabida al Estatuto".

Parece como si no hubiese pasado el tiempo

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víctimas de eta
Ernesto Ladrón de Guevara defiende la polémica Tercera de ABC de Iñaki Ezkerra sobre las víctimas de ETA
REDACCIÓN BILBAO Minuto Digital 2 Febrero 2013

Ernesto Ladrón de Guevara es un hombre conocido por su compromiso en la lucha por la libertad en el País Vasco. Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, fue Delegado de Educación de Alava entre 1986 y el 1989, en el período de José Ramón Recalde, cargo del que dimitió por discrepancias con la política educativa del PSE de Ramón Jáuregui. Es también autor de numerosos libros sobre la enseñanza entre los que destacan “Educación y nacionalismo” o “Educando. Alternativas a la farsa pedagógica”, el último de ellos. En el periódico digital Vistazo a la Prensa acaba de publicar un artículo en defensa de La Tercera que Iñaki Ezkerra publicó de ABC con el titulo “Las víctimas y la sangre helada” y que fue injustamente criticado por Ángeles Pedraza, presidenta de la AVT. Reproducimos a continuación el texto de Ernesto Ladrón de Guevara:

Las secuelas del adoctrinamiento
El pasado fin de semana se produjo una reacción, a mi juicio, exagerada e injusta, de la presidente de la AVT contra el contenido de un artículo en “La Tercera” de ABC de Iñaki Ezkerra.

En síntesis, Iñaki Ezkerra argumentaba que las cosas han cambiado sustancialmente en lo que se refiere a la violencia terrorista y la coacción, y ya no hay motivos de alarma como en el pasado. Recriminaba, de paso, a quienes no reconocen ese hecho y predican en dirección contraria afirmando que las cosas han ido a peor en el País Vasco. Doña Angeles Pedraza, que pone cara y voz a las víctimas representadas en la asociación con más renombre y proyección pública, arremetía, en las mismas páginas de ese diario, contra Ezkerra con un tono crispado y, a mi entender, excesivo.

Admiro a la presidenta de la AVT por su lucha sin cuartel contra todo lo que tenga que ver con la perversión secesionista y sus expresiones salvajes y totalitarias. Siempre estaré al lado de las víctimas. Pero no es bueno que equivoquemos al enemigo. Iñaki Ezkerra es una de las personas más valientes, consecuentes y brillantes que conozco en su persistente lucha contra el totalitarismo nacionalista. Soy testigo, en los años más duros del terrorismo, de cómo puso en marcha un colectivo que desde la razón y el testimonio personal fue la fuente de la actual derrota terrorista. Ese triunfo contra ETA y sus diversas manifestaciones no ha sido producido solamente por la eficaz acción de los cuerpos y fuerzas de seguridad, y por la tardía legislación antiterrorista, a pesar de ser estas acciones indispensables sin las cuales no se hubiera llegado a la caída del terrorismo. Creo firmemente que el punto de inflexión fue la reacción intelectual de unos movimientos cívicos capaces de hacer frente con razones y argumentos, cambiando la tendencia de la mayoría de una sociedad que hasta entonces adolecía de principios éticos y de sensibilidad ante el dolor de quienes caían bajo las traicioneras balas y bombas de ETA. Sin ese frente social y cultural las cosas no hubieran cambiado, pues los seguidores de ETA tenían ocupada la calle y todos los ámbitos en los que se expresaba la maniatada sociedad vasca, con complacencia del conjunto del mundo nacionalista. El hito máximo de esa actuación, que generó una nueva doctrina política en la sociedad vasca, fue el viaje a Estrasburgo que realizó aquel Foro Ermua, que más tarde degeneró bastante, llevando a las instituciones europeas una denuncia que cambió el rumbo en la visión y la actitud del resto de miembros europeos, hasta entonces ajenos a lo que sucedía en las Vascongadas. Y de eso, el principal mérito lo tuvo Iñaki Ezkerra, que también fue el alma máter de la creación del Foro El Salvador, que abogaba por un cambio de actitudes de una Iglesia Vasca contaminada por el paganismo nacionalista. Por eso, las críticas de la presidente de la AVT me parecen injustas y no acabo de entenderlas.

Comparto con la presidente de la AVT su indignación por el hecho de ver cómo se nos cuela en el Senado un reconocido etarra, o por la ocupación de las instituciones vascas por las huestes batasunas. Yo, como ella, hubiera prohibido la concurrencia electoral de candidaturas claramente contaminadas por los herederos camuflados de la ilegalizada Batasuna, y, por tanto, transmisoras del legado terrorista. Es una aberración de la democracia que ello suceda. Estoy de acuerdo. Pero no debemos olvidar que de ello la principal culpable es la sociedad vasca, moralmente enferma, o al menos una parte sustancial de ella. Los representantes institucionales están ahí gracias a los votos. Y lo más importante sería analizar por qué esa sociedad ha llegado a ese estado de perversión.

Sé que Iñaki Ezkerra comparte mi diagnóstico de causas, vista su producción como analista y muchas de las conversaciones que he mantenido con él. No conozco declaraciones de Angeles Pedraza en la dirección que yo apunto. En definitiva en el esfuerzo de lograr una conclusión científica como la que yo he llegado tras años de estudio, trasladando a la clase política la urgente necesidad de abordar una transformación educativa en España para que no se vulneren los elementales y básicos derechos de la infancia y la juventud. Es ahí donde hay que centrar ahora los esfuerzos.

El germen del mal está en el sistema educativo vasco, igual que en el catalán, que son verdaderas canteras de clones autómatas del nacionalismo, y que durante decenas de años, tras el franquismo, han estado lanzando consignas contra España, disolviendo como un azucarillo en el agua cualquier atisbo del legado cultural, histórico y antropológico transmitido durante siglos a los vascos y a los catalanes, como parte esencial de la construcción de la nación histórica, la única que realmente existe desde una visión científica del transcurso histórico. Pero no, los partidos nacidos de la Constitución española, desobedeciendo el mandato de ésta, han hecho caso omiso respecto a esa aberración educativa, siendo cómplices y ayudando a la desvertebración cultural y a la manipulación de las conciencias de los escolares vascos desde las ikastolas y desde instancias claramente controladas por el comisariado político abertzale.

La apelación al odio es una constante del nacionalismo
juanjulioalfaya.blogspot.com.es 2 Febrero 2013

La apelación al odio al “otro” como arma es una constante del nacionalismo, y muestra como para este, el natural amor tanto a la patria chica como la grande se torna, por mor de una construcción doctrinal apriorística, en anomalía sentimental que hay que arrancar por todos los medios.

Luis Ignacio Amorós

El concepto clásico de nación tiene origen romano: entendía a los grupos humanos que reconocían unos antepasados comunes. Se trataba pues de un concepto étnico, y no territorial. Había la nación de los romanos, pero también la de los griegos o los persas; los germanos (y los celtas) tenían numerosas confederaciones de tribus sin solidaridad entre ellas, que se conocían como naciones. El término cae en desuso durante la Edad Media, y comienza a retomarse a partir del Renacimiento, si bien de forma esporádica, asimilándolo a los reinos europeos establecidos en aquel entonces. Es la Ilustración quien lleva a su plenitud el término, que adquiere categoría de concepto mayor con la revolución liberal que triunfa en Francia: desde ese momento la soberanía ya no recae en el rey, sino en “la nación”, representada en la Asamblea de hombres.

El nacionalismo es pues una ideología nacida del liberalismo, ya que asume ese mismo principio de la soberanía nacional. Y el nacionalismo catalán, como el vascón, no procede el frío nacionalismo cartesiano francés que unifica por decreto, dentro de la nación histórica, religión (o su ausencia), lengua, leyes y administración. Más bien procede del romanticismo cultural y político de corte alemán, enemigo del racionalismo, basado enteramente en el sentimiento de pertenencia, derivado de la rama más exaltada y revolucionaria del liberalismo progresista.

Comenzado como reivindicación cultural (lengua, indumentaria, festividades tradicionales), pocos decenios después pasó al campo de la ideología teórica y de ahí a la doctrina política.

El nacionalismo romántico busca la recreación o la construcción de naciones que no han existido, o lo han hecho de forma temporal, a partir de un diseño teórico (no como consecuencia lógica del devenir histórico) y en base a etnias o a idiomas, profundamente influido por la sensualidad de leyendas y mitos, exaltados hasta sobreponerlas a los hechos históricos. Así nació la unificación de la nación alemana tal y como la conocemos, y de un modo bastante similar la italiana.

La nación moderna, por tanto, no se basta con una etnicidad común; debe poseer territorio propio para “realizarse” (dentro de esa dialéctica romántica que atribuye a las comunidades políticas pasiones puramente humanas). El ejemplo más palpable lo vemos en la materialización del moderno estado de Israel por el sionismo (que no es sino nacionalismo hebreo).

Como sentimiento que es, y eso hemos de entenderlo como axioma, el nacionalismo precisa ser estimulado y alimentado continuamente, y no sólo mediante la exaltación de lo propio; necesita de forma estructural un enemigo que lo justifique.

El nacionalismo alemán y el francés lo encontraron entre sí (y ello fue causa de tres guerras europeas- y a la postre mundiales- entre 1870 y 1945); el italiano lo halló en Austria, como el eslavo en el imperio Otomano. Todos ellos en parte justificados por la historia. Para el catalán, el enemigo es España (en mucha menor medida, Francia), pero tiene una explicación histórica mucho más difícil. El resumen que antes presenté prueba que jamás existió un verdadero espíritu antihispánico en Cataluña antes del siglo XIX. Había que forzarlo. Así lo reconoce el propio Prat de la Riba (uno de los patriarcas del nacionalismo catalán) cuando escribía en La Nacionalitat catalana: “Era necesario acabar de una vez con esa monstruosa bifurcación de nuestra alma (sentirse a la vez españoles y catalanes); teníamos que saber que éramos catalanes y sólo catalanes. Esta obra, esta segunda fase del proceso de nacionalización, no la hizo el amor, sino el odio”.

La apelación al odio al “otro” como arma es una constante del nacionalismo, y muestra como para éste, el natural amor tanto a la patria chica como la grande se torna, por mor de una construcción doctrinal apriorística, en anomalía sentimental que hay que arrancar por todos los medios.

http://infocatolica.com/blog/matermagistra.php/1210110449-apuntes-sobre-nacionalismo-ca

Y ese sí que es un buen motivo de análisis, no el enzarzarse entre compañeros de viaje en unas discusiones bizantinas que no llevan a nada, pues el enemigo no es de los nuestros.
La estrategia proetarra
España / ETA
Goioaga ya es senador de Bildu... y aforado
El abogado de presos de ETA cumplimentó ayer todos los trámites en el Registro de la Cámara Alta
Presentó un acta notarial de acatamiento de la Constitución para eludir el acto protocolario del martes
Maribel Casado. Madrid La Razón 2 Febrero 2013

El abogado de presos de ETA Iñaki Goioaga Llano ya es oficialmente senador y, lo que es más significativo, ya goza de la condición de aforado y de los derechos económicos derivados de su nueva actividad.

El ahora parlamentario de EH Bildu entregó ayer en el Registro de la Cámara Alta toda la documentación exigida para poder participar en el Pleno que tendrá lugar el próximo martes. Eso sí, ese día no le veremos prometer o jurar la Constitución en voz alta, ya que, según confirmaron fuentes del Senado, para salvar ese escollo ha optado por presentar un acta notarial de acatamiento. Hay que señalar que los tres senadores de Amaiur, que acompañarán a Goioaga en el Grupo Mixto, también utilizaron la fórmula del «imperativo legal».

Ya no hay vuelta atrás
Así, pese a la avalancha de reacciones adversas a este nombramiento, ya no hay vuelta atrás. El parlamentario de EH Bildu ya figura oficialmente en la lista de senadores de la Cámara Alta tras haber cumplimentado todo el papeleo administrativo y presentado su credencial, su declaración de bienes y la de actividades –esta última tendrá que ser analizada ahora por la Comisión de Incompatibilidades– y, cómo no, el acta notarial de acatamiento de la Constitución. Una información que se hará pública en los próximos días, tal y como establece la normativa.

De este modo, el parlamentario de EH Bildu daba respuesta a las dudas que el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno planteó a la Policía sobre su condición de aforado. Hay que recordar que el fiscal jefe de este tribunal, Javier Zaragoza, denunció a Goioaga por integración en ETA y pidió al magistrado que incoara diligencias, como finalmente hizo, para esclarecer los hechos. Por este motivo, el pasado 29 de enero, el juez Moreno quiso saber si Goioaga había adquirido a todos los efectos la condición de senador, lo que acarrearía que, si el magistrado apreciaba indicios de delito, debería remitir la causa al Tribunal Supremo, la instancia encargada de investigarle a partir de ahora por su condición de aforado.

Y en este punto, no podemos olvidar que el camino iniciado por el conocido abogado de presos de ETA no está exento de polémica. Más allá de sus devaneos con la Justicia, aún sin concluir, su designación por el Parlamento Vasco el pasado 24 de enero generó que dos formaciones políticas, Partido Popular y UPyD abandonaran la sala de plenos para no participar en una votación que ya estaba perdida. Los 21 votos de EH Bildu dieron a Goioaga como ganador en lo que muchos han tildado de «ofensa a las víctimas del terrorismo y a las instituciones». Este hecho no hacía presagiar nada bueno y poco tardó el Gobierno vasco en demostrar que, tras el ahora senador por EH Bildu, vendrían otros.

La última ficha en entrar en juego en este tablero marcado por nacionalistas y abertzales ha sido el ex concejal de Herri Batasuna en Tolosa Jonan Fernández. El lendakari, Iñigo Urkullu, colocó a este destacado negociador con ETA al frente de la nueva Secretaría de Paz y Convivencia del País Vasco para horror, una vez más, de las víctimas del terrorismo que anunciaron la ruptura total de relaciones con el Ejecutivo de Urkullu. La hoja de ruta ya está en marcha y los peones se van colocando.

El próximo martes será día de presentaciones y caras nuevas en la Cámara Alta. Junto al senador de EH Bildu, que se convertirá en el más buscado por los periodistas sin duda, llegarán otros como el nacionalista Jokin Bildarratz y el socialista Tontxu Rodríguez, elegidos por el Parlamento vasco el mismo día que Goioaga. Ambos, que ya presentaron su credencial el pasado martes, podrán tomar posesión de su cargo en un Pleno al que no acudirá el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Y lo mismo harán los ocho senadores que han sido designados por el Parlamento catalán, entre los que vuelve a figurar el líder del PSC, José Montilla, quien también presentó acta notarial de acatamiento a la Constitución.

En cuatro años
Patxi López gastó 19 millones en enseñar euskera a los sanitarios
El Gobierno vasco gobernado por el PSE pagó, a través de Sanidad, cursos, traducciones y auditorías lingüísticas a liberados.
LIBERTAD DIGITAL  2 Febrero 2013

El exlehendakari, Patxi López gastó en cuatro años casi 19 millones de euros en sustituir a los 2.362 sanitarios que aprendían euskera en la Sanidad Vasca. Según informa El Mundo, los gastos se centraron en el pago de liberados de forma parcial o total, los cursos, traducciones e incluso en auditorías lingüísticas.

En este sentido, cubrir las ausencias de los liberados costó a las arcas públicas 5,3 millones de euros en 2009, casi 5,2 en 2010, 3,4 un año después y por último unos 3,2 millones.

Además, a esto habría que añadir otros 1,7 millones en ayudas para los cursos en euskera que estudiaron 13.603 personas, casi la mitad de la plantilla. Además, en 2009 pagaron 300.000 euros por una revista que ya no figuró en los años siguientes.

Si se tienen en cuenta además las auditorías, traducciones y sueldos de traductores y técnicos de normalización lingüística, la cifra alcanza los 24 millones de euros

Cataluña
Mas subvencionó con 4,5 millones a la prensa privada en catalán en 2012
El grupo Godó recibió más de 580.000 euros en subvenciones estructurales del departamento de Presidencia autonómico para ‘La Vanguardia’, RAC1 y RAC105, mientras que las editoras de ‘El Punt Avui’ fueron agraciadas con más de 560.000 euros en ayudas. En cuanto a digitales nativos, ‘Vilaweb’, ‘Nació Digital’, ‘E-notícies’ y ‘El Singular Digital’ se repartieron más de 170.000 euros.
Redacción www.vozbcn.com 2 Febrero 2013

La prensa privada editada en catalán recibió 4,5 millones de euros en ayudas procedentes del departamento de la Presidencia en 2012.

La precaria situación financiera en la que se encuentra la Generalidad -este martes ha formalizado la petición de un nuevo rescate al Gobierno por más de 9.000 millones de euros- no parece ser motivo suficiente para que el presidente autonómico, Artur Mas, modifique su política de apaciguamiento de la prensa privada en Cataluña.

Así, según ha publicado este viernes el Diario Oficial de la Generalidad de Cataluña (resolución PRE/109/2013), el departamento de la Presidencia subvencionó con algo más de 4,5 millones de euros a cerca de dos centenares de medios de comunicación en 2012 con el único requisito de utilizar la lengua catalana o la aranesa.

Esta cifra no incluye las ayudas que entregan otras consejerías y entidades autonómicas. Tampoco engloba la publicidad institucional, que se ha convertido en los últimos años en otra suerte de subvención encubierta, y que alcanza cifras astronómicas.

El Punt Avui, La Vanguardia, El Periódico y Ara se reparten 1,6 millones
Las publicaciones impresas se ha llevado la mayor parte del pastel, unos tres millones de euros. Hermes Comunicacions -propiedad del ex senador de CiU Joaquim Vidal- y la Corporació Catalana de Comunicació han sido las más agraciadas con 490.329,45 euros para la publicación de El Punt Avui. A continuación se sitúa La Vanguardia, con una subvención de 445.898,73 euros, y Ediciones Primera Plana, con 442.373,09 euros para publicar El Periódico.

El diario Ara ha recibido 237.010,35 euros de ayuda para su edición en papel; El 9 Esportiu de Catalunya, 152.866,38 euros; Regió 7, 118.331,03 euros; el Diari de Girona, 116.955,69 euros; y el diario Segre, 115.330,29 euros.

También ha habido ayudas para medios de comunicación de fuera de Cataluña, como los 68.402,97 euros destinados a la publicación de Diari de Balears, y los 33.044,16 euros para El Temps, el semanario editado por el polémico Eliseu Climent, íntimo del ex presidente de la Generalidad Jordi Pujol.

Del resto de subsidios destacan los 84.379,21 otorgados a Sapiens, para la edición de varias publicaciones; los 54.186,74 euros a Premsa d’Osona, para la edición de El 9 Nou; los 10.747,37 euros a Publicacions de l’Abadia de Montserrat, para publicar Serra d’Or; los 16.135,62 euros para Time Out Barcelona; los 32.667,98 euros para Bondia Lleida; los 55.716,17 euros para Cavall Fort; los 38.290,16 euros para Catalunya Cristiana; los 37.716,18 para diversas publicaciones del grupo Enderrock; los 3.550,43 euros para la edición de Escola Catalana, de Òmnium Cultural; y los 4.563,28 euros para el Diari de Sant Cugat.

Vilaweb, Nació, E-notícies y El Singular, los digitales nativos más subsidiados
Los medios digitales en catalán se han repartido 775.698,39 euros procedentes del departamento de la Presidencia en 2012. En este ámbito, el gran afortunado ha sido el diario Ara, con 130.471,07 euros; seguido por El Punt Avui, con 79.023,65 euros; Diari de Girona, con 38.849,79 euros; El Periódico, con 38.158,54 euros; y Regió 7, con 27.521,46 euros.

En cuanto a los digitales nativos, Vilaweb -dirigido por Vicent Partal- encabeza la clasificación de subvenciones recibidas, con 71.629,99 euros; Nació Digital obtuvo 45.056,19 euros; E-notícies, 43.196,91 euros; y El Singular Digital, 14.331,03 euros.

Además, Sapiens recibió 36.497,91 euros en ayudas para varias publicaciones; Racó Català, 33.932,61 euros; Europa Press, 19.613,93 euros para su edición digital en catalán; Capgrós, 11.972,82 euros; y Dbalears.cat, 13.470,90 euros.

Godó y Calçada, los más beneficiados por las ayudas a las radios

Por último, las subvenciones a las emisoras de televisión y radio privadas en catalán otorgadas por el departamento de la Presidencia autonómico en 2012 han ascendido a 829.243,51 euros.

En este ámbito, destacan los 135.844 euros recibidos por el grupo Godó a través de sus emisoras RAC1 y RAC105, así como los 112.539 euros de ayudas al grupo Flaix, propiedad del empresario y humorista Miquel Calçada, designado por la Generalidad como responsable de los actos conmemorativos del 300 aniversario del 11 de septiembre de 1714.

Galicia
Valentín García dice que solo el 4% de las personas se pasan al gallego en la escuela

Considera que quienes deciden «facerse galegofalantes» lo hacen por su pareja, trabajo, familia o grupo de amigos
santiago / la voz 2 Febrero 2013

El secretario xeral de Política Lingüística, Valentín García, insistió en una entrevista en la Radio Galega que no es difícil llegar a un consenso sobre el gallego si se utilizan argumentos lingüísticos, «outra cousa son as susceptibilidades», añadió. El gran escollo para lograr este pacto, el decreto del plurilingüismo en la enseñanza, no debería convertirse en caballo de batalla, ya que para el responsable de normalización lingüística de la Xunta «das persoas que deciden facerse galegofalantes, só o 4 % o fan inducidas polo ensino, e na maioría inflúe a parella, o traballo, a familia ou o grupo de amigos», sostiene. De ahí su afán por acabar con esta polémica y fomentar el uso del gallego en distintos ámbitos.

Queremos Galego
Por su parte, Queremos Galego seguirá con las movilizaciones para exigir la derogación del decreto y cuestiona que la Xunta mantenga abierta la posibilidad de recurrir la sentencia del TSXG si insiste en que esta le da la razón, como ha argumentado Educación. «¿Como é que recorren sentenzas que lle son favorables?», apunta el portavoz de la entidad, Carlos Callón.

Quieren gallego
Nota del Editor 2 Febrero 2013

Estupendo, hay gentes que quieren gallego. Otros quieren trabajo, amor, dinero, salud. Alguien que quiera trabajo, no obligará a otro a darle trabajo. Alguien que quiera amor, no obligará a otro ser a dárselo. Alguien que quiera dinero, no deberá robarlo a otros, no utilizará la imprenta para hacer mas billetes (como hacen los gobiernos). Alguien que quiera salud, no deberá quererla a costa de la salud de los demás.

Los que quieren gallego lo tienen mas fácil, nadie se va a poner enfrente ante su pretensión, ¡ que se lo queden todo, no queremos nada ! Y menos que nos obliguen a quedarnos con una parte, sobre todo si es la que quieren que en los niños ocupen el lugar de su lengua materna española.

Las víctimas del terrorismo de Cataluña se quedan sin sede
REDACCIÓN BILBAO Minuto Digital 2 Febrero 2013

La Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (Acvot) se ha quedado sin sede desde finales del año pasado debido a que la Generalitat les ha retirado la subvención anual que tenían, que rondaba los 100.000 euros. La asociación, presidida por José Vargas, tenía su sede en un piso de Rambla Universitat, pero llevaba meses sin poder pagar el alquiler a la propietaria, y actualmente han perdido su sede y sus miembros siguen trabajando en los asuntos de la asociación, pero desde sus respectivos domicilios y sin apoyo de la Administración.

La subvención que recibía la Acvot la concedió en su día la ex consellera de Justícia, Montserrat Tura, y el año pasado, el Departament de Governació se la retiró por “falta de justificación de los gastos”, han informado fuentes de esta conselleria a e-notícies, recordando también el actual contexto de crisis y de recortes económicos globales. “Desde la Acvot no han seguido correctamente los pasos y los requisitos” para mantenerla, ha añadido una portavoz. A este respecto, fuentes de la Acvot quieren dejar claro que “nadie se ha llevado nada de dinero”, sino que la falta de justificción que alega Governació se debe a “detalles, como nóminas devueltas porque superaban en 20 céntimos su cantidad, pero eso ocurría porque se abonaban en otro banco cobrándose éste unos céntimos de comisión”, han explicado dichas fuentes, a modo de ejemplo. Desde la Acvot se asegura que “estaba todo justificado” y recuerdan que están trabajando actualmente con 120 expedientes de víctimas, y dando asistencia psicológica y jurídica a centenares de víctimas de atentados terroristas y a sus familiares.

Hace una semana, la Acvot decidió en asamblea, ante la situación, cobrar 10 euros de mensualidad a sus socios para seguir costeando los gastos derivados de su actividad, como el alquiler del trastero en el que han depositado toda su documentación, los teléfonos y los viajes -por ejemplo, los que realizan a Madrid- que implican los trámites con la Administración.


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