AGLI Recortes de Prensa  Domingo 3  Febrero 2013

Rajoy tapa a Bárcenas para salvarse él
Pablo Sebastián www.republica.com  3 Febrero 2013

No tiene escapatoria. El presidente del Gobierno Mariano Rajoy disparó ayer, con patético dramatismo y presunta firmeza, el que parece su último cartucho y falló el tiro porque apuntó al cielo y al infierno, a todas partes menos a Luis Bárcenas que es el autor de la presunta doble, secreta e ilegal contabilidad del PP. El redactor de los documentos que ha publicado (y hoy completa) el diario El País (como lo atestiguan los peritos grafológicos) y la persona que ha acusado de corrupción, a través de esos documentos escritos de su puño y letra, al PP, a Rajoy y los primeros dirigentes del partido, como cómplices y responsables de una gran trama de corrupción que parece haber funcionado en el tiempo en el que Rajoy ha sido vicesecretario, secretario general y ahora presidente del PP.

Particularmente penosas y desafortunadas han sido sus alusiones personales, presentándose como el único político de España que sabe “ganarse la vida” fuera de la política, donde dice que ganaba mas dinero como registrador de la propiedad. Una “excusatio non petita…” que revela su angustiado estado de ánimo y esa soberbia que le acompaña. Puede que Rajoy sepa ganarse la vida pero todo esto que estamos viviendo y su actuación al frente del PP y del Ejecutivo español, demuestran que no sabe gobernar ni liderar el país ni su partido, como lo demuestran los hechos flagrantes de la crisis del paro, la rebelión de Artur Mas contra la legalidad, o la rebelión constante de dirigentes y gobernantes del PP contra su autoridad. O como lo prueba el temor que le produce la amenaza de Bárcenas a quien no se atrevió a mencionar.

Ni siquiera cuando citó los 22 millones descubiertos en un cuenta secreta en Suiza por Audiencia Nacional, con lo fácil que hubiera sido añadir “que es del ex tesorero del PP Luis Bárcenas”. Pero a pesar todos indicios y todos los caminos que conducen a Bárcenas Rajoy no lo denuncia ni anuncia querella –con la que si amenaza a medio mundo y especialmente a los “mensajeros” de la prensa- contra el ex tesorero del PP, tal y como se lo pidieron Esperanza Aguirre (muy seria y afilando las garras) y Alberto Núñez Feijoo a los que Rajoy ni siquiera se dignó a responder.

Lo que constituye otra prueba de la debilidad y responsabilidad de Rajoy en todo esto, mientras dice literario que “las infamias se disfrazan de presuntas”, cuando lo cierto es que las certezas y los indicios que señalan a Bárcenas y a todo el PP los disfraza Rajoy de futuras auto investigaciones (sic) y bonitas transparencias. Y dice Rajoy sin decir verdad que no se sabe “de donde salen, ni quien ha puesto en circulación” las notas publicadas por El País. Y añade que tampoco sabe cuales son “las intenciones de quienes manipulan los datos y los filtran dosificadamente”.

Pues a la vista de lo ocurrido estos presuntos misterios parecen fáciles de desentrañar: si los documentos son de Bárcenas y están escritos por él, los datos de los pagos en sobres y de corrupción vienen de su ex tesorero; y su filtración de él o de personas de su entorno; y la intención de todo ello se nos antoja bastante clara: la venganza, porque Luís Bárcenas se siente abandonado por el PP en la trama de Gürtel y ahora acosado por la fiscalía y Hacienda, y ha decidido destapar el escándalo porque considera que todos, incluso Rajoy, viajaban al bordo de ese buque fantasma o “Perla Negra” de la corrupción del PP. Y todo esto lo sabe Rajoy y por ello añade “no voy hacer ninguna especulación sobre el tema”. Naturalmente, porque no puede ni le conviene.

Lo único cierto que dice y reconoce el presidente del Gobierno es que este escándalo le afecta de lleno al PP, a él y al Gobierno de España. Luego responde a Rubalcaba y dice que “es falso” que él haya cobrado dinero negro y acusa al jefe de la oposición de dar crédito a los documentos de El País –de cuyos extractos existen varias confirmaciones por algunas personas ya afectadas, lo que refuerza su credibilidad-, y finalmente Rajoy nos anuncia que va a presentar sus declaraciones de la renta, lo que carece del menor interés porque aquí estamos hablando de una doble contabilidad en dinero negro o “B”, y no de contabilidad pública, o en “A”.

Luego Rajoy se nos hace el valiente desde su monólogo, pero sin admitir preguntas de los periodista. y anuncia que no dimitirá: “si alguien piensa que mediante el acoso yo me voy a encoger o que voy a abandonar la tarea que me han encomendado los españoles, tengo que decirle que se equivoca”. No conformamos con que no se encoja ante Bárcenas, o ante Artur Mas, o ante el lado oscuro de la otra corrupción de Urdangarin donde parece muy encogido el fiscal general. Al final de todo esto y como ya lo hemos dicho alguna vez estamos entre un duelo “a muerte” entre Bárcenas y Rajoy. Un pulso directo y cara a cara que Rajoy quiere evitar a toda costa, como se ha demostrado en su discurso fallido de este pasado sábado, con el que ha pretendido asombrar y confundir al conjunto de los españoles ante los que Rajoy –quien ya mintió en sus promesas electorales de 2011 hasta la saciedad- carece de la menor credibilidad. Los propios desmentidos de Bárcenas sobre todo este escándalo tampoco los cree nadie y forman parte de un aparente pacto secreto de cerrar en tablas la discusión actual, algo que ninguno de los dos conseguirá.

Como guinda de la disertación de Rajoy y sus alusiones sobre “el rigor ético mas estricto y la integridad mas escrupulosa” ahí está el caso renovado de la ministra de Sanidad, Ana Mato, que sigue en su cargo a pesar de la múltiples evidencias que pesan sobre los regalos y favores recibidos de los jefes de Gürtel, una muestra o un botón de esos famosos trajes, de Camps o de Rajoy, de los que no se para de hablar. Solo falta que el sastre de todos ellos fuera el mismo, José Tomás.

TODO EL SISTEMA POLÍTICO ESTÁ HOY BAJO SOSPECHA
Asalto a la democracia
Carlos Sánchez El Confidencial  3 Febrero 2013

El antropólogo James Ferguson, de la Universidad de Stanford, contaba hace algún tiempo un chiste delicioso. Un turista gringo entra en un bar de Tijuana, en México, y observa con sorpresa la frialdad con la que le tratan los parroquianos del lugar.

En busca de una explicación, se acerca a un mexicano apostado en la barra y le pregunta si no podrían tomar unos tragos juntos. El mexicano rehúsa diciendo:"‘Mire, ustedes los gringos vinieron aquí en 1840 y nos quitaron la mitad de nuestro país. Ahora se sientan allí -señalando al otro lado de la frontera- con sus coches, sus piscinas y sus rascacielos, mientras nosotros aquí nos sentamos sobre nuestra pobreza. ¿Por qué debería beber con usted?", le recrimina.

El gringo responde: "¿Me quiere decir que todavía, casi dos siglos después, no pueden perdonarnos por llevarnos la mitad de su país?". "No", responde el mexicano. "Yo puedo perdonar eso. No es fácil, pero incluso puedo perdonar que ustedes se llevaran la mitad de nuestro país. Pero hay una cosa que no puedo perdonar".

"¿El qué?", pregunta intrigado el gringo. "Lo que no puedo perdonar es que no se llevaran también la otra mitad".
[Click para ver más grande]

A la política española le empieza a suceder lo contrario que al chiste del mexicano y del gringo. La mitad del sistema político -el Partido Socialista- purga penas en la oposición tras una nefanda etapa de Gobierno. Y es probable que no salga del averno en muchos años. Mientras que la otra mitad -el Partido Popular- pasa sus horas más bajas de credibilidad por culpa de la corrupción. Y, en menor medida, de la crisis económica.

No parece haber salvación, por lo tanto, al otro lado de la frontera (en este caso política); y eso explica que la confianza en todo el andamiaje institucional levantando con mimo en la Transición esté hoy en cuestión. O mejor dicho, esté hoy hecho unos zorros por culpa de tener la peor generación de políticos de la democracia. Nunca antes tanta mediocridad había llegado al poder.

Todas y cada una de las principales instituciones del Estado están hoy bajo sospecha: la Casa Real; el poder judicial (su presidente tuvo que dimitir por gastos indebidos); los partidos políticos que han gobernado este país en los últimos 35 años; los sindicatos (como revelan las encuestas de opinión); los empresarios (su anterior jefe continúa entre rejas) y, por supuesto, el sistema financiero, culpable en buena medida de la catástrofe económica. Casi nadie se salva de las iras de la opinión pública. El todos a la cárcel de Berlanga como supremo instrumento de la acción política colectiva.

Arar con estos bueyes
Un panorama sombrío que no invita, precisamente, al optimismo. Sobre todo si se tiene en cuenta, como aseguraba recientemente el profesor Fernando Vallespín, que una clase política “no se improvisa”, lo que quiere decir que España tendrá que arar con estos bueyes -en el sentido metafórico del término- durante mucho tiempo.

España, en realidad, lo que hace estos días es mirarse ante su propio espejo. Históricamente se ha pensado que la corrupción política era un fenómeno de países subdesarrollados, pero ahora -con casi 30.000 dólares de renta per cápita- resulta que es un mal endémico. Forma parte de nuestro ADN.

Nunca como hoy ha interesado tanto la cosa pública en la calle. En los mercados, en los tajos, en el corto recorrido de un trayecto en ascensor, se habla a espuertas de política. O mejor dicho, de la mala política

Sin embargo, guste o no, la estabilidad política en la inmensa mayoría de los países democráticos pasa por la existencia de dos grandes partidos que se alternan en el Gobierno. Y cuando se rompe ese equilibrio de forma determinante, lo que llegan son procesos autoritarios o el caos político. Aparece también una tercera opción no menos indeseable: la imposición desde fuera de soluciones de emergencia que pisotean la democracia, como sucede en los países en los que se ha nombrado a un jefe del Ejecutivo ‘independiente’ que no responde al ideal democrático.

Y este es, en realidad, el problema de fondo del actual estado de shock de la sociedad española: el cuestionamiento de todo el sistema político. La mayoría de la opinión pública está convencida de que no hay ejemplaridad. Y sean ciertas o falsas las acusaciones, lo cierto ésa es la única verdad para millones de españoles. ¿Empujados por alguien? Según una ministra de Rajoy, “alguien está pretendiendo revisar todo el modelo democrático, y yo no estoy dispuesta a dejar a mis hijos una mierda de país” (sic).

Una mano negra o ajuste de cuentas en el partido
¿Verdad o mentira? Estamos ante una estrategia de la tensión sostenida de forma taimada por una mano negra (ahí están las manifestaciones ante las sedes del PP) o España asiste a un simple ajuste de cuentas entre facciones del partido que gobierna. O, por el contrario, todo es más sencillo. España es un país con altas dosis de delincuencia económica entre sus élites. No sólo de sus dirigentes políticos: empresas del Ibex (el ladrillo, siempre el ladrillo) aparecen entre quienes sobornan a funcionarios públicos. ¿A cambio de qué? ¿Seguirán contratando con el sector público si se demuestra que compraron favores?

Un recorrido por las redes sociales revela, sin duda, que hay razones objetivas para tanto malestar. Nada indica que la sociedad española esté pasando por un episodio de acracia injustificado. Y es que no sólo el incendio está en Internet. Nunca como hoy ha interesado tanto la cosa pública en la calle. En los mercados, en los tajos, en el corto recorrido de un trayecto en ascensor, se habla a espuertas de política. O mejor dicho, de la mala política que destila la corrupción, aderezada con enormes dosis de crisis económica que hacen el ambiente irrespirable. O inhabitable. como dijo ayer Rajoy.

Todo el sistema político está hoy bajo sospecha, y eso, como sostiene muchos politólogos es la antesala del fascismo moderno. El mejor caldo de cultivo para que emerjan soluciones populistas o falsos nacionalismos es, precisamente, la apertura de causas generales contra todo el sistema político. Un modelo propio de la Inquisición que ya conoció este país durante siglos, cuando se abrían procedimientos sin que el reo conociera de qué se le acusaba."Todos los políticos son iguales", se puede oír estos días de forma frecuente. Como si la clase política -el término casta ha hecho furor entre la población española- fuera ajena al entramado social. Ignorando, como decía Max Weber, que “políticos ocasionales lo somos todos nosotros cuando depositamos nuestro voto o cuando protestamos en una reunión política”.
[Click para ver más grande]

Sin duda que detrás de esta desconfianza en la política está el sistema de extracción de unos dirigentes que en demasiadas ocasiones han hecho de la cosa pública su profesión, pero no a partir de un proceso basado en la meritocracia o el talento, sino mediante el amiguismo y el clientelismo político (ahora se llama networking), lo que ha generado la existencia de camarillas que se sienten impunes con tendencia a la protección mutua.

En el seno de los partidos casi siempre triunfa la ley de la omertá. La ley del silencio. Nadie denuncia nada por miedo al escándalo político. Y el caso Bárcenas es un buen ejemplo de ello. Probablemente, los alumnos de ciencia política lo deberían estudiar en las facultades. Como aquella frase lapidaria esculpida por Francisco Hernando, ‘el Pocero’, revelada en una grabación mientras hablaba con el alcalde de Seseña (Toledo): “Tú eres tonto, eres el único alcalde honrado de España”.

Si es cierta la interpretación de los hechos que ha dado por buena la mayoría de la opinión pública, resulta que el gerente de un partido -posteriormente ascendido a tesorero- entregó decenas de sobresueldos en mano (hay quien dice que existen los correspondientes recibís), aparentemente en negro, a avezados y experimentados dirigentes políticos; y ninguno de ellos dijo nada. Ni siquiera Rodrigo Rato, por entonces vicepresidente económico, y, por lo tanto, máximo responsable de la Hacienda pública. ¿O es que a nadie le sorprendió que los gastos de representación no tuvieran la correspondiente retención fiscal, como marca la ley, al contrario que las dietas? Raro, raro.

Si el dinero era opaco fiscalmente, se supone que no podía salir por los canales legales de distribución -cheque al portador o nominativo o transferencia bancaria- por lo que se entiende que las entregas serían en billetes contantes y sonantes. ¿Ninguna secretaria o ningún empleado del PP, sospechó nunca nada durante tantos años del presunto latrocinio? ¿Qué pasa en los partido para que haya tanto silencio? O es que es realidad todo es un montaje de Bárcenas para meter miedo y protegerse ante los dirigentes populares. ¿Nadie en el PP impidió a Bárcenas llevarse las pruebas del delito -como se hace en cualquier empresa cuando hay un despido- cuando fue expulsado como tesorero del partido? Raro, raro.

Políticos y Código penal
No es, desde luego, un asunto nuevo. Exactamente igual le sucedió al PSOE en tiempos de Filesa. Y al partido de Durán i Lleida. Y a la Convèrgencia catalana que en comandita dirige la saga de los Pujol. Antes los enemigos eran exteriores -prima de riesgo, Merkel, Banco Central Europeo- ahora son interiores. España cava su propia tumba. Y lo hace a conciencia. El Código Penal fue corregido a mediados de 2010 para evitar que “las administraciones públicas territoriales e institucionales, los organismos reguladores, las agencias y entidades públicas empresariales, los partidos políticos y los sindicatos” no pudieran tener ninguna responsabilidad penal. Desde el pasado 17 de enero, ha desaparecido esa no imputabilidad. Pero ya es demasiado tarde. Las leyes penales no son retroactivas. Alfombra roja para los delincuentes.

Como han sostenido los investigadores de la corrupción política, la democracia no tiene precio, pero si unos costes de funcionamiento que hay que atender

Con razón Weber planteaba -no como oposición sino como una misma idea compatible entre sí- la necesidad de que los políticos vivan para la política, pero también de la política. De lo contrario, un país acabará convirtiéndose en una plutocracia, donde sólo los ricos podrían gobernar. O lo que es peor, muchos vivirán “del botín, del robo o de las confiscaciones”. Es por eso, decía el científico alemán, que quien vive para la política tiene que ser económicamente libre; esto es, sus ingresos no han de depender exclusivamente del partido. Porque si eso ocurre, los inductores del mal tenderán a guardarse pruebas con las que emponzoñar y corromper al resto del partido. En última instancia lo que ha habría venido haciendo Bárcenas o los otros bárcenas que han pululado por este país.

El problema es todavía mayor si se tiene en cuenta que estamos ante un incentivo perverso. Como han sostenido los investigadores de la corrupción política, la democracia no tiene precio, pero si unos costes de funcionamiento que hay que atender. Y no hay duda de que los partidos que más gastan en campañas electorales tenderán a situarse en mejor posición en el mercado de las ideas y de la persuasión política. Expulsando de esta manera a quien cumplen la ley.

Esa, en última instancia, es la mayor perversión del ennegrecido sistema de partidos, y por eso la corrupción política –manifestada a través de diversas formas: cobros ilegales, transfuguismo, nepotismo- es más reprobable socialmente que la simple corrupción económica. Precisamente, porque busca mantener en el poder a quienes gobiernan mediante procedimientos ilegítimos. No es un problema económico es un problema moral. Es, sobre todo, un problema democrático. Lo que está en juego ahora es la propia existencia del sistema democrático, que sólo puede regenerarse mediante un nuevo proceso constituyente. Y Rajoy, todavía, tiene tiempo para convocar a los estados generales con ese objetivo. Salvar la democracia.

Weber, siempre Weber, lo resumió de forma impagable. "Es políticamente un niño", decía, ‘aquél que considera que de lo bueno sólo puede resultar el bien; y de lo malo, sólo el mal”. Bárcenas lo demuestra.

La corrupción de las élites extractivas
Juan Laborda www.vozpopuli.com  3 Febrero 2013

El olor a nauseabundo que emana y fluye por las alcantarillas del poder de nuestra querida España es un proceso que viene de lejos. Sin embargo, con el gobierno actual ha alcanzado la categoría de irrespirable e insoportable. Los datos que vamos conociendo ponen de manifiesto algo que era un secreto a voces, las conexiones estrechas e intensas de los poderes corporativos, que son quienes corrompen, con el poder político. Y de este acuerdo tácito se derivan un conjunto de políticas económicas injustas donde siempre acaban siendo los ciudadanos quienes pagan los platos rotos. Se trata de las élites extractivas.

El concepto de élite extractiva fue formulado por los economistas Daron Acemoglu y Jim Robinson, y lo definieron de la siguiente manera: “un sistema de captura de rentas que permite, sin crear riqueza nueva, detraer rentas de la mayoría de la población en beneficio propio”. Eso es lo que ha pasado en España durante el boom y el posterior estallido de la burbuja inmobiliaria.

La actuación de las élites extractivas en nuestro país
Sin ningún control público, más bien bajo un absoluto descontrol, una élite constructora y financiera, apoyada por una política monetaria irresponsable, decidió inundar nuestro país de deuda para la compra de terrenos donde construir y de pisos donde vivir. Mientras el precio de la vivienda subía, muy por encima de la renta disponible de los españoles, los tenedores de suelo, los constructores, y el sistema financiero apalancado, especialmente su gerencia, se forraban. Por contra la ciudadanía fue acumulando una deuda insostenible.

Las medidas económicas tomadas por Rajoy y Zapatero, además de ser ineficientes, reavivan una brutal lucha de clases
Ayuntamientos, comunidades autónomas, y estado central, en el mejor de los casos, miraban a otro parte, y en numerosas ocasiones, más de las deseadas, tentados por el dinero fácil y rápido, eran pasto de la corrupción y corresponsables de la mayor burbuja de nuestra historia. En el momento en que estallara, y tal como veníamos avisando algunos desde 2005, se produciría una recesión de balances privados y un empobrecimiento sin parangón en nuestra historia reciente. Sin embargo, las cosas han ido incluso peor de lo que algunos preveíamos, porque no nos imaginábamos que el poder político fuera a implementar políticas tan despreciables.

Las medidas económicas adoptadas tanto por el ejecutivo Rajoy como por el anterior, además de ser ineficientes desde un punto de vista económico, reavivan una brutal lucha de clases. De un lado, los protegidos, que no son otros que los acreedores que tomaron riesgos excesivos, la élite bancaria insolvente, y la clase empresarial que siempre ha jugado con las cartas marcadas. De otro, los perdedores, la ciudadanía en su conjunto, representada por los trabajadores, las clases medias, y, sobretodo, los más desfavorecidos.

Y ello es especialmente grave, cuando en nuestra querida España han sido fundamentalmente las élites económicas y financieras, representadas por las sociedades no financieras y las instituciones bancarias, quienes se apalancaron sin ningún control del riesgo, o bien alrededor de un colateral cuyo precio acabó colapsando, o sobre un negocio cuyos retornos son y serán muy inferiores a los que se suponían por el precio pagado. Fueron las élites quienes vivieron por encima de sus posibilidades y ahora, sin ningún rubor, quieren que les paguemos la fiesta.

España ejemplo de totalitarismo invertido
En un blog anterior introdujimos a Sheldon Wolin, profesor emérito de filosofía política de la Universidad de Princeton, que en 2003 publicó una de sus obras más relevantes, “Inverted Totalitarianism”. El totalitarismo invertido es el momento político en el que el poder corporativo se despoja finalmente de su identificación como fenómeno puramente económico y se transforma en una coparticipación globalizadora con el Estado. Mientras que las corporaciones se vuelven más políticas, el Estado se orienta cada vez más hacia el mercado.

La antidemocracia, y el dominio de la élite son elementos básicos del totalitarismo invertido. Políticamente, significa alentar la "desmovilización cívica", condicionando al electorado a entusiasmarse por períodos breves, controlando su lapso de atención y promoviendo luego la distracción o la apatía. El ritmo intenso de trabajo y los horarios de trabajo prolongados combinados con la inseguridad laboral son la fórmula para la desmovilización política.

Según Wolin en el totalitarismo invertido, "los elementos clave son un cuerpo legislativo débil, un sistema legal que sea obediente y represivo, un sistema de partidos en el que un partido, esté en el gobierno o en la oposición, se empeña en reconstituir el sistema existente con el objetivo de favorecer de manera permanente a la clase dominante, los más ricos, los intereses corporativos, mientras que dejan a los ciudadanos más pobres con una sensación de impotencia y desesperación política y, al mismo tiempo, mantienen a las clases medias colgando entre el temor al desempleo y las expectativas de una fantástica recompensa una vez que la nueva economía se recupere”.

Una auténtica política reformista exige hacer frente a los monopolios empresariales y financieros. Pero para ello hay que cambiar primero los partidos políticos

Pero hay mucho más, “ese esquema es fomentado por unos medios de comunicación cada vez más concentrados y aduladores, por la integración de las universidades con sus benefactores corporativos; por una máquina de propaganda institucionalizada a través de grupos de reflexión y fundaciones conservadoras generosamente financiadas, por la cooperación cada vez más estrecha entre la policía y los organismos nacionales encargados de hacer cumplir la ley, dirigido a la identificación disidentes internos, extranjeros sospechosos…”

Desde un punto de vista económico, el totalitarismo invertido explota a los pobres, reduciendo o debilitando los programas de salud y los servicios sociales, reglamentando la educación masiva para una fuerza de trabajo insegura, amenazada por la importación de trabajadores de bajos salarios. Hobbes acaba venciendo a Rousseau: cuando los ciudadanos se sienten inseguros y al mismo tiempo impulsados por aspiraciones competitivas, anhelan estabilidad política más que compromiso cívico; protección más que participación política.

España es pasto de todas y cada una de las afirmaciones de Sheldon Wolin. Si queremos realmente salir de la situación en la que estamos inmersos, se necesitan políticas y acciones encaminadas a cambiar la actual inercia. El ingrediente más importante para una recuperación económica sostenida es la reforma de los abusos que permitieron una burbuja espectacular, una mala asignación del capital productivo y los efectos negativos de los monopolios y los fraudes financieros en la economía real. Por lo tanto, una auténtica política reformista exige hacer frente a los monopolios empresariales y financieros. Y de eso nada de nada. Porque para ello hay que cambiar tantas cosas sobre los partidos políticos, la forma en que se relacionan con los ciudadanos, sus vinculaciones con los grupos de poder, en definitiva se necesita toda una regeneración democrática. Y obviamente las élites políticas y económicas, de momento, se niegan.

Rajoy enroca al PP
EDITORIAL Libertad Digital  3 Febrero 2013

La comparecencia de Mariano Rajoy ayer sábado para defenderse de las acusaciones de corrupción que pesan contra él y su partido, siguió el guion tradicional en estos casos consistente en negarlo todo y convertir a la organización en un búnker hasta que el escándalo amaine. Cabe reconocer a Rajoy la aguerrida defensa que hizo de su honorabilidad personal con un tono perceptiblemente sincero en el que, además, ofreció algunos razonamientos obvios sobre su situación económica, antes y después de entrar en la política, que diluyen notablemente las acusaciones que pesan sobre su persona. Ahora bien, lo que en su caso puede ser aceptado como descargo, no puede convertirse en el salvoconducto que anule las fundadas sospechas que siguen pesando sobre otros altos cargos del Partido Popular y la propia organización en su conjunto.

Es muy posible que, como afirmó ayer, Mariano Rajoy esté en política por otras motivaciones distintas del dinero y que no haya utilizado donaciones irregulares realizadas al partido para enriquecerse personalmente. Sin embargo, hay algunos hechos sobre los que no cabe ninguna duda, que cuestionan muy seriamente la rectitud de los mandatarios del partido del que Rajoy es Presidente. Por ejemplo, hay un señor que durante dos décadas dirigió las finanzas del partido del Señor Rajoy, al que se le han localizado 22 millones de euros en cuentas opacas que, además, ha regularizado con el fisco español para disponer libremente de un dinero cuya procedencia no ha podido aclarar. Hay también una contabilidad manuscrita con nombres y entregas de cuantiosas cantidades, algunos de cuyos apuntes han resultado ser ciertos según la declaración de los propios beneficiarios como ha sido el caso del Presidente del Senado. Si la entrega de dinero a García Escudero responde fielmente a lo que figura en la contabilidad hológrafa de Bárcenas, hay razones suficientes para creer en la veracidad del resto de apuntes que implican a prácticamente todos los dirigentes del PP en los últimos tiempos.

Por todas estas razones, Rajoy no puede tratar al Partido Popular como un bloque monolítico, fiando el futuro por igual de todos sus miembros sea cual sea su condición y la forma en que se hayan conducido en el terreno financiero. Hacer eso sería terriblemente injusto para los que han actuado con rectitud y que, por tanto, no tienen por qué verse implicados en un proceso mediático y judicial que puede convertirse en un auténtico calvario dada la proverbial lentitud de la justicia en nuestro país.

Pero es que además, el tratamiento unívoco que Rajoy pretende dar a esta crisis puede llevarse por delante a la organización en su conjunto, pues si se demuestra fehacientemente un comportamiento irregular, la acusación pesará entonces por extensión sobre todos los miembros del partido. No es inteligente fiar la suerte de una organización en la que hay decenas de miles de personas honradas, dedicadas a la política con nobleza y de forma desprendida, a lo que el futuro pueda deparar a los que se hayan podido aprovechar de su posición en propio beneficio. Rajoy así lo ha querido. No podrá quejarse si en el futuro las consecuencias de su decisión se lo llevan por delante también a él.

Señalar a los corruptos, la única salida para el PP
editorial La Opinión  3 Febrero 2013

Con un gobierno débil, zarandeado por la situación económica, lo que faltaba es abrir una crisis del sistema y sus pilares, los partidos y hasta la Corona. Las oscuridades del caso Bárcenas y sus denuncias contra el PP amenazan con hacerlo si los dirigentes populares no aclaran rápido si hubo financiación ilegal, quién la montó y si es verdad, como algunos militantes comentan en los corrillos, que existían prácticas poco ortodoxas pero los actuales rectores acabaron con ellas. Rajoy enmarcó ayer lo que está ocurriendo como una maniobra para desestabilizarle como presidente y crear zozobra en el país. Lanzó una advertencia a los conspiradores, "no me van a amilanar", pero nada aclaró de quién y por qué pretende el chantaje. ¿Qué secretos comprometidos guarda un partido? De ser transparentes nada tendrían que temer. Es la higiene democrática que aún queda pendiente desde la Transición.

Con la financiación de los partidos ocurre lo mismo que con el dopaje en el ciclismo. Era de dominio público desde hace tiempo que el uso de sustancias prohibidas para aumentar el rendimiento sobre la bicicleta estaba generalizado, aunque nadie tuviera las pruebas ni los organismos competentes pusieran el debido interés en buscarlas. Llevamos años soportando el mismo runrún sobre la clase política, intuyendo modos opacos de funcionar en muchas adjudicaciones y contrataciones pero purgando livianamente los casos descubiertos. Por algo España es el país más corrupto de la UE, tras Grecia e Italia, según un reciente estudio sobre integridad institucional. La podredumbre ya no afecta a esta o aquella manzana, alcanza al corazón mismo del sistema. Y ya no podemos convivir más con el hedor. Hay que poner la porquería sobre la mesa e iniciar el saneamiento.

El problema hoy, y monumental, lo tiene el PP, aunque, por desgracia, nadie en la clase dirigente parece sentirse liberado de pecado para arrojar la primera piedra. Con el dinero para cursos que acabó financiando Unió, con el 3% catalán del que nunca más se supo, con las cuentas suizas de la familia Pujol, con la Fundación Ideas del PSOE y sus articulistas a precio de oro y con los ERES del gobierno socialista andaluz estamos hablando de lo mismo.

En la disputa de Bárcenas contra el partido del que fue tesorero no sabemos todavía a lo que nos enfrentamos: si a la acción de unos golfos, a la complaciente avaricia de unos políticos insatisfechos con sus salarios públicos o a la financiación ilegal del PP. Sólo los ingenuos pueden aceptar que todo procede de una invención. Las sospechas aumentan cuando algunos de los nombres -y hasta las siglas- de supuestos donantes y beneficiarios coinciden con los de la trama Gürtel, una maquinaria perfecta para saquear las administraciones por lo que ha destapado hasta ahora esa investigación.

El presidente aprovechó sus primeras palabras públicas sobre el asunto para realizar un auto personal de honradez y ratificar que nunca recibió ni repartió dinero negro. Por lo que dice, alguien intenta amedrentarle "con la sombra de la sombra de indicios manipulados". Reiteró un mismo mensaje de variadas formas para que los destinatarios no alberguen dudas: está dispuesto a pelear. Pero dejó en la nebulosa de quién y para qué parten los ataques. El PP no tiene otra salida que buscar y señalar a los culpables, con más motivo después de lo que ayer dio a entender Rajoy.

Seguramente no es ilegal que la cúpula popular reciba generosos sobresueldos, en sobre o mediante transferencia, salvo la inmoralidad de recaudar a manos llenas cuando a quienes no llegan a final de mes los mismos que disfrutan de opíparas prebendas les exigen renuncias y sacrificios. Cosa distinta sería que esos ingresos fueran omitidos al Fisco o que el dinero tuviera procedencia ilícita. Ésta es la clave de todo, el hilo del ovillo que hay que encontrar. Si, como dan a entender las anotaciones de Bárcenas, las compensaciones eran obtenidas de comisiones desembolsadas por empresarios a cambio de favores podríamos encontrarnos ante un delito de receptación. Un robo al contribuyente, que acaba pagando ese tráfico de influencias en sobrecostes de obras y otros peajes similares.

La situación requiere una respuesta clara, directa, rápida y contundente de quienes pueden ofrecerla, los líderes del PP, con la verdad por delante. La narración de hechos extendida entre los actuales responsables populares invita a pensar que los vicios arrancan de atrás, de la época de Fraga y Naseiro, quedaron profesionalizados con Cascos y fueron abolidos por Rajoy y Cospedal. Parapetarse para escurrir el bulto, como hace la actual secretaria general, en una obviedad, que los apuntes divulgados son ajenos a la contabilidad oficial, no justifica el silencio. Reclamar elecciones anticipadas o atacarse, como si las urnas o la alternancia purificaran a los pervertidos, hay que tomarlo como una oportunista simpleza. Asegurar, como hizo Cascos, hoy fuera del PP, que sus cuentas son blancas roza el colmo del cinismo.

Ley de financiación existe. Los grupos la incumplen de manera sistemática ante la permisividad general y sin dar explicaciones a nadie. El único control lo pone el Tribunal de Cuentas, que analiza los documentos con años de retraso, cuando las posibles faltas ya han prescrito. Y con tanto crédito muchas veces condonado y tanta vías extra de recaudación llegó la hora de plantearse si los partidos no incurren en un gasto muy superior al que pueden costearse.

Basta ya del bochornoso espectáculo de escapismo al que asistimos. Para restaurar la confianza sólo hace falta que quien puede hacerlo responda con dignidad diciendo: "esto se acabó". Que tenga el coraje de facilitar toda la información a la Justicia y a la sociedad para que los culpables, si los hubiera, se enfrenten a sus responsabilidades. Si ellos no reaccionan acabará haciéndolo la gente de la calle, harta del lamentable espectáculo que estamos viviendo.

La telaraña de la decisión
PATXI LÓPEZ. EL CORREO   3 Febrero 2013

· A lo largo de la historia, la cuestión nacional ha sido una piedra en la que las formaciones de izquierdas han tropezado muchas veces. El debate soberanista que paraliza Cataluña, así como otros que hemos conocido en casa, nos enseñan que las experiencias del pasado no sirven de vacuna en este asunto y que, reiteradamente, la izquierda desnaturaliza su misión enredándose en causas que no son suyas.

Para un partido nacionalista, la nación constituye el principio y el fin de su acción política; todo se reduce a la reafirmación de la identidad nacional y del Estado que debe culminarla. Por el contrario, para un partido de izquierdas, en un entorno democrático, la sociedad formada por ciudadanos es el marco en el que desarrollar sus ideas de libertad, igualdad y solidaridad. Desazona, por eso, la facilidad con la que algunas fuerzas de izquierda pierden esta referencia para entramparse en querellas como las planteadas con el llamado derecho a decidir.

Discutir sobre si una colectividad puede o no tomar decisiones sobre asuntos que le afectan es, en el ámbito europeo en que nos movemos, una obviedad que aplicamos todos los días. Cuando un nacionalista invoca el derecho a decidir lo hace en un sentido muy particular, y desde luego muy interesado. Porque en la reclamación de ese supuesto derecho ya va incorporada la decisión, aunque sus implicaciones se le escamotean a la ciudadanía invitada a ejercerla.

El derecho a decidir que propone el nacionalismo es, digámoslo claro, el derecho a decidir lo que él quiere que decidamos y no otra cosa. Con el agravante de que con ese enunciado en apariencia irrebatible se tapa la sustancia de la decisión pretendida, la independencia. La declaración aprobada en el Parlamento de Cataluña la pasada semana resume perfectamente el recorrido, por más que se eliminara la referencia anterior al ‘Estado propio’. ¿Qué sentido tiene reclamar el derecho a decidir cuando en la proclamación hecha ya se da por alcanzada la soberanía jurídica y política del ‘pueblo’ de Cataluña que se pretendería establecer con su ejercicio?

Y lo mismo cabe decir del debate asociado sobre el instrumento de la decisión, la dichosa consulta. El nacionalismo quiere consultarnos única y exclusivamente sobre aquello que le interesa, de la forma que más le conviene y de una vez para siempre, como aprendimos (¿aprendimos de verdad?) en la etapa de Ibarretxe. Por eso, que la izquierda se entrampe en discusiones bizantinas sobre aspiraciones que no son suyas y hechos hipotéticos que el nacionalismo evita presentar con claridad únicamente le conduce a desviarse de su proyecto.

El derecho a decidir que publicitan los nacionalistas no sólo plantea un debate trucado que fractura a la sociedad. Supone también una eficaz pantalla para desviar la atención de otras cuestiones que les resultan incómodas. El señuelo de la Gran Decisión pretendida tapa las otras decisiones que se toman (o que no se toman teniendo plena capacidad para hacerlo) en materias que afectan mucho más a la vida de la ciudadanía. En Cataluña, por ejemplo, para poner sordina a una política neoliberal de reducción de impuestos para un sector social determinado y de recorte de servicios públicos para la generalidad de la población; o, en Euskadi, para demorar una reforma fiscal y una revisión de nuestras duplicidades institucionales absolutamente inaplazables.

Desazona, por eso, que las formaciones de izquierdas se dejen atrapar en la telaraña aparentemente democrática que tiende el independentismo. Lo que debemos hacer, por el contrario, es desmontar ese entramado argumental y exigir claridad. Que no nos vendan de matute el derecho a decidir cuando lo que se pretende es que los demás asumamos la decisión que ellos ya han tomado sin decírselo a la gente y ocultándole las gravísimas consecuencias de todo tipo que arrastraría ese paso para su futuro.

A los nacionalistas que basan ese supuesto derecho en la identidad hay que preguntarles quién ha decidido que en Euskadi tenemos que tener una sola identidad uniforme. Esa pretensión, que es una quimera en las sociedades mixtas actuales, ha costado mucho sufrimiento en las sociedades europeas. Frente a ella tenemos que defender la propuesta de convivir en una misma sociedad sin que la identidad nos suponga una barrera social, una trinchera que nos divida. ¿Por qué no podemos llegar a la conclusión de que es posible vivir juntos siendo diferentes? Sí, ya sé que reconocen que somos diferentes; pero su objetivo es que dejemos de serlo, y para ello ponen en marcha la construcción nacional con el objetivo de que en un tiempo razonable todos terminemos asumiendo la misma identidad colectiva.

Debe quedar claro que nuestro proyecto en el ámbito territorial es aquel que mejor permite desarrollar las ideas de libertad, igualdad, solidaridad y convivencia de los diferentes sentimientos de pertenencia. Y existe un amplio consenso, avalado por la realidad, en que la herramienta más adecuada para conseguirlo es el autogobierno dentro de España y Europa, adaptado a las necesidades cambiantes de una sociedad dinámica. Frente a las pulsiones secesionistas de los nacionalistas y las dinámicas recentralizadoras del PP, nuestra propuesta, recogida en la ponencia del VII Congreso del PSE-EE, es la de perfeccionar en un sentido federal el Estado de las Autonomías.

El sistema federal permite corregir los desajustes que han aflorado en estos 33 años de positiva experiencia autonómica. Permite, entre otras cosas, clarificar las competencias de la Administración central y de las Comunidades, motivo de tanta conflictividad; establecer unos derechos y unos estándares de servicios mínimos comunes; promover mecanismos de corresponsabilidad y colaboración de las partes en la gobernanza común, empezando por conversión del Senado en Cámara territorial. Permite formar parte del todo sin renunciar a ser uno mismo. Esta, y no otra, debe ser, la apuesta propia de los socialistas.

PATXI LÓPEZ / Secretario General del PSE-EE

Votantes socialistas
Nota del Editor  3 Febrero 2013

Si despues de aparecer este artículo, todavía quedan votantes socialistas, puedo afirmar con rotundidad que España no tiene remedio.

El último párrafo lo resume muy bien: sistema federal y positiva experiencia autonómica (para unos pocos, los de siempre desde 1978).



******************* Sección "bilingüe" ***********************

Coitos incorruptus
Francisco J. Bastida La Opinión  3 Febrero 2013

Catedrático De Derecho Constitucional

El problema de España no son los seis millones de parados; eso es un drama social. Tampoco lo es que la Generalitat proponga la independencia de Cataluña; eso es un drama político y sentimental. El problema es que no se sabe cómo resolver estos dramas y la catástrofe es que la ciudadanía no se fía ya de la clase política encargada de dirigir el país. Esto es algo mucho más grave que la pérdida de confianza en un presidente o en un gobierno. Una cosa es la impotencia para gestionar una crisis y el descrédito político que ello comporta, y otra el descrédito de la política, vista como un entramado institucional montado por los partidos en beneficio propio y de sus dirigentes.

La gente no se indigna por el paro, sino por el desfalco de lo público y por la connivencia del poder político con el poder económico, que se auxilian mutuamente cada vez con mayor descaro ante los ciudadanos. La corrupción es el nombre que se da a lo que queda aún sin legalizar de esa connivencia. Una vez legalizada se llama Sicav, regularización fiscal especial, indultos, prescripción procesal, donaciones, fundaciones tapadera o subvenciones a fondo perdido. La legislación, comenzando por la propia ley de financiación de los partidos, permite estos coitus incorruptus entre el sector económico y el poder político de los partidos. De los coitos corruptos sólo sabemos cuando alguien por despecho, sea político o empresario, tira de la manta que cobija a los amantes furtivos.

Causa estupor escuchar al señor Rosell, jefe de la patronal, advertir del "desprestigio que para la función pública" conllevan los últimos casos de corrupción. Primero, porque no es la "función pública" la que se desprestigia, sino la función política ejercida por cauces ajenos y ocultos a la función pública. En segundo lugar, porque su antecesor en el cargo, el señor Ferrán, es un reputado chorizo del sector privado en espera de juicio, y supongo que también de prescripción o de indulto, caso de no ser absuelto, y, en tercer lugar, porque quienes engrasan la maquinaria de la corrupción pública son socios de su patronal, como es fácil leer en los papeles del señor Bárcenas: Mercadona, Vallehermoso, OHL, FCC, entre otras, por no mencionar los del caso Gürtel.

La mayoría de los políticos no son corruptos, pero la corrupción política le salpica socialmente a todos, como miembros de aquel entramado institucional partidista. Las cúpulas de los partidos, lejos de poner remedio a la corrupción la alimentan, con el "y tú más". Lo malo no es la política del ventilador, sino que hay mierda para salpicar en todas las direcciones. Lo peor es que no hay propósito de enmienda, porque para ello ha de comenzarse por reconocer los errores e ilegalidades cometidos, pedir perdón y asumir las responsabilidades pertinentes, cosa que parece imposible.

En la comparecencia de la señora Cospedal, para explicar las imputaciones lanzadas desde la prensa de cobro en negro de sobresueldos por los dirigentes del PP, uno no sabe qué es más patético, si oírle negar la mayor, o sea, que todo es falso pese a las evidencias documentales publicadas, o si contemplar cómo achaca las acusaciones al deseo de desprestigiar a su partido, "ahora que estamos comenzando a salir de la crisis". Parece que también a ella, como al abogado de Urdangarín, le gusta el circo.

 Múgica: Bildu "expresa el mal que encarna el proyecto totalitario que durante décadas practicó el crimen"
José Mari Múgica, hijo del abogado y dirigente socialista Fernando Múgica, asesinado por ETA hace 17 años, ha remarcado que en Euskadi sigue existiendo "una fuerza del mal que no condena el terrorismo y se llama Bildu" y ha subrayado que esta formación "expresa el mal que encarna ese proyecto totalitario que durante tantas décadas practicó el crimen".
EUROPA PRESS - SAN SEBASTIÁN eldiario.es

Múgica ha realizado estas afirmaciones en el acto de homenaje "a todas las víctimas del terrorismo" que ha tenido lugar este domingo en el cementerio de Polloe de la capital guipuzcoana donde se ha realizado una ofrenda floral en la tumba de Múgica. Además, el presidente del Fondo Nacional Judío, Laurence Franks, ha pronunciado un 'kaddish', una oración en armenio de recuerdo a los muertos.

El hijo del dirigente socialista asesinado ha destacado que este homenaje es un acto "de memoria y de historia" para comprender que "en esta tierra vasca hubo un proyecto totalitario" de manera que "el crimen, la persecución, el acoso, la amenaza, el asesinato" estuvieron al servicio del mismo.

"Era un proyecto totalitario criminal el mismo que buscaba la destrucción de las libertades y la sumisión de la sociedad vasca", ha denunciado, al tiempo que ha destacado que "no se trata de buscar relatos extravagantes o que nos introduzcan en tinieblas de confusión a los ciudadanos".

De este modo, ha señalado que en ese relato "sigue existiendo una fuerza del mal que no condena el terrorismo y se llama Bildu y no lo condena porque sigue siendo la fuerza que representa ese proyecto totalitario, que hoy está funcionando en este País Vasco". "Bildu expresa el mal que encarna ese proyecto totalitario que durante tantas décadas practicó el crimen", ha añadido.

UN CLAN BIEN AVENIDO
El clan Pujol o cómo utilizar Cataluña para hacerse millonario
GUILLERMO MORENO  www.gaceta.es   3 Febrero 2013

Durante el casi cuarto de siglo que gobernó Jordi Pujol sus hijos administraron múltiples empresas. Los negocios de Oleguer, Josep y Jordi jr levantan todo tipo de suspicacias.

Los hijos de Jordi Pujol y Marta Ferrusola forman un clan bien avenido, ya que participan activamente o han formado parte en un pasado reciente de hasta 73 sociedades. Estudiando uno a uno a los siete vástagos del ex president, se puede apreciar cómo Oleguer es el que ha mantenido una vocación más empresarial de todos. También Josep ha formado parte del consejo de múltiples empresas, aunque en la actualidad sólo se le puede relacionar con dos.

Jordi Pujol gobernó durante 23 años Cataluña y en ese casi cuarto de siglo vio como su gente más cercana, entre la que se encontraba su familia, se fue colocando estratégicamente en boyantes empresas que propiciaron que muchos de ellos se convirtieran en millonarios en plena juventud.
Oriol Pujol, el más político de la familia y actual secretario general de Convergència Democràtica de Catalunya, se alejó de cualquier vinculación empresarial para evitar suspicacias que pudiesen llevar al traste su carrera política. No obstante, fue consejero de las ya extinguidas Barcelona Promoció Instal·lacions Olímpiques y Empreses de Promoció i Localització Industrial de Catalunya. Asimismo, fue secretario de Desarrollos Especiales de Sistemas de Anclaje.

En julio de 2012 un informe de la Agencia Tributaria lo situó como “colaborador necesario” de una trama empresarial que intentó amañar concursos de concesión relacionados con estaciones de ITV.
Josep Pujol es uno de los que mejor rédito económico ha sacado de sus negocios, como demuestra el pelotazo que dio al vender la empresa Europraxis a Indra después de que esta mercantil facturase durante muchos años millones de euros a clientes que a su vez trabajaban para la Generalitat que lideraba su padre. En la actualidad, Josep sigue siendo apoderado de Europraxis Atlante SL y socio de MT Tahat SL. En el pasado llegó a formar parte de varias empresas, entre las que destacan Projectes Barcelona (administrador), Laboratorios Favea (ex consejero), Inversiones Promocrim (ex consejero) o Labiernag SL (ex consejero).

Oleguer es el más activo en cuanto a actividad empresarial. En la actualidad participa en 13 compañías. Ocho de ellas tienen sede en Madrid: Ursus Alfa (consejero delegado), Jasmund Spain (Administrador único), Trivola Servicios y Gestiones (Administrador único), Dragó Capital (Administrador único), Optimus Subastas online (secretario), Longhsore, Step Negocios (apoderado) y Samos Servicios (apoderado). Dos en Las Palmas de Gran Canaria: Baboruko Park (administrador) y Arquillo Resort (administrador); dos en Valencia: Incola Ciudad (administrador mancomunado) y New Positevily 21 (Administrador mancomunado). Por último, también es administrador de una empresa en Melilla, Tres Forcas Capital SL.

Con 40 años, Oleguer Pujol ha amasado una fortuna gestionando y administrando un conglomerado de sociedades inmobiliarias y relacionadas con el turismo que tienen un patrimonio de más de 2.000 millones de euros. Oleguer, según informes policiales, cuenta con 137 millones de euros en Suiza y gestiona la empresa Samos Servicios y Gestiones, ubicada en el Paseo de la Castellana de Madrid. Esta mercantil adquirió en 2008 tres inmuebles del grupo Prisa por 300 millones de euros, dejando una plusvalía para el holding de comunicación de 227 millones de euros
Jordi Pujol jr es amante de los coches de lujo. El primogénito de Jordi Pujol, afincado en México, posee una escudería de postín valorada en un millón y medio de euros. En su flamante colección hay que destacar un Ferrari 328 GTS, y otros de las marcas Lamborghini, Mercedes, Porsche. Jaguar B Type 3,8, Lotus Elan...

En la actualidad, en España, Jordi aparece como administrador único de Active Transalation SL, Projectes Barcelona SL, Pujart Sl y Erisono Longiano. Asimismo, es apoderado de Project Marketing Cat, Projectes Barcelona, Inter Rosario Port Services SA, Iniciatives Marketing i Inversions SA. En el pasado fue socio, junto a su hermana Marta, de Hidroplant.

A día de hoy vive como un auténtico millonario. Es socio de el hotel El Encanto, en Acapulco, y realiza inversiones en el puerto fluvial argentino del Rosario, uno de los más activos de Sudamérica.
Pere, Marta y Mireia son los más discretos. Pere aparece como ex apoderado de la ya extinta empresa Entorn SL Enginyeria i Serveis; Marta fue socia junta a su hermano Jordi de ya la extinta Hidroplant y Mireia trabaja como fisioterapeuta en Fisioart, de la que es administradora.

la resolución pedía colaboración de presos
Bildu se abstiene para no esclarecer los asesinatos sin resolver de ETA
 www.gaceta.es  3 Febrero 2013

La iniciativa original ha partido de UPyD, que ha presentado una enmienda transada con el PP, para promover la resolución de los crímenes etarras sin resolver.

Un nuevo empate ha impedido hoy que el pleno del Parlamento Vasco apruebe una resolución para pedir el esclarecimiento de los asesinatos de ETA sin resolver, un debate en el que EH Bildu ha decidido abstenerse.

Al igual que sucedió en el pleno de la semana pasada, PSE, PP y UPyD (27) han votado en contra de un texto del PNV que sólo ha contado con el respaldo de los nacionalistas (27), mientras que EH Bildu (21) se ha abstenido.

La iniciativa original ha partido de UPyD, que ha presentado una enmienda transada con el PP, en la que se instaba a los Gobiernos central y vasco a promover la resolución de los crímenes etarras sin resolver y se pedía que se exija la colaboración de los presos para acceder a beneficios y grados penitenciarios.

La propuesta ha sido rechazada por el resto de grupos, por lo que no ha salido adelante.

El texto se votará de nuevo en el próximo pleno al igual que ocurrió la semana pasada con un texto sobre el final de ETA en el que también hubo empate y que ha sido votado de nuevo esta mañana, pero ha decaído al repetirse el empate.

En su enmienda, el PNV defendía la necesidad de cambios penitenciarios para adaptarse a la "nueva realidad", al tiempo que abogaba por clarificar la responsabilidad de los atentados.

En la defensa de su propuesta, Gorka Maneiro (UPyD) ha denunciado que cuatro de cada diez asesinatos de ETA están sin aclarar, ha pedido a las instituciones que trabajen para conseguirlo y ha criticado a los que "defienden" a los presos y reclaman cambios penitenciarios pero "se olvidan de que hay 326 crímenes sin resolver".

Carmelo Barrio (PP) ha considerado que aclarar esos asesinatos es "una exigencia moral y democrática" y ha acusado al PNV de "desviar la atención" y centrar su discurso únicamente en la necesidad de modificar la política penitencia.

Por su parte, el socialista José Antonio Pastor ha considerado que la propuesta de PP y UPyD "rezuma desconfianza" hacia el trabajo de las instituciones, ha calificado de "pintoresco" el texto del PNV porque "da la impresión de que quieren esquivar la cuestión" y ha afeado a EH Bildu que ni siquiera haya participado en el debate.

El portavoz nacionalista, Joseba Egibar, ha rechazado que la enmienda de su partido sea "escapista", porque también recoge una propuesta para resolver los asesinatos y ha añadido, desde el "total respeto a las víctimas", que el sistema judicial "debe buscar la reinserción social, no la venganza".


Recortes de Prensa   Página Inicial