AGLI Recortes de Prensa   Jueves 7 Febrero 2013

CIS: El descrédito del PP se aproxima al del PSOE
PP y PSOE, sumidos en el descrédito
EDITORIAL Libertad Digital 7 Febrero 2013

Por insatisfactorio que sea para el principal partido de la oposición el último Barómetro de Opinión del CIS, hecho público este miércoles, aun debería resultar más preocupante para el Gobierno: la ventaja electoral del PP sobre el PSOE, que en las elecciones generales fue de casi 16 puntos y que en octubre era de 7,3, se redujo a sólo 4,3 en enero. Si Rubalcaba tan sólo ha sido capaz de mejorar en dos puntos el históricamente desastroso resultado que su partido obtuvo hace más de un año, Rajoy puede observar cómo el apoyo a su partido se ha desplomado 9,6 puntos.

Parece ser que el mal recuerdo de lo que supuso el Gobierno socialista de Zapatero no se ha borrado de la memoria de una gran mayoría de españoles. Pero no es menos cierto que cada vez más ciudadanos que votaron en las últimas elecciones generales al PP se vuelven contra Rajoy. En este sentido, especialmente decisivo es el hecho de que los datos de esta encuesta se tomaran con anterioridad a que estallara el caso Bárcenas. Aunque este escándalo podrá hacer más acusada la pérdida de respaldo al PP, queda patente que los casos de corrupción no explican por sí solos la pérdida de confianza en este Gobierno.

De la misma forma que los pésimos resultados que cosechó el partido de Zapatero y Rubalcaba en las generales no se debieron a los casos de corrupción en el PSOE –aunque los hubiera, y graves–, el deterioro de la confianza en el partido de Rajoy, que este sondeo confirma, tampoco es debido a los casos de corrupción que afectan al PP, sino a una acción de gobierno que se caracteriza por el continuismo y por el grave incumplimiento de su programa electoral.

Naturalmente que los españoles aspiran a una regeneración en el terreno de la ética pública, pero también aspiran –especialmente los que votaron al PP y están ahora defraudados– a que el Gobierno afronte la crisis de manera distinta. Esto explica que el principal partido de la oposición apenas se haya beneficiado de la perdida de votos del PP.

Es difícil evitar el estancamiento y la decadencia cuando la desconfianza hacia el Gobierno sólo es superada por la que se siente hacia el principal partido de la oposición. Aunque escaso, el único elemento esperanzador es la subida que experimenta UPyD, que obtendría 2,11 puntos más que en las generales, aumento similar al que obtendría IU. Con independencia de la muy desigual valoración que tengamos de estas dos formaciones minoritarias, es evidente que ambas se están beneficiando de un discurso coherente, que aspira a cambios mucho más profundos para salir de la crisis moral, institucional y económica en la que estamos inmersos. El tiempo dirá hasta dónde llegan estas formaciones minoritarias, pero mientras tanto resulta evidente que Rubalcaba es tan incapaz de resucitar esperanzas como Rajoy de mantenerlas vivas.

Listas abiertas... y algo más
Editorial www.gaceta.es 7 Febrero 2013

Esperanza Aguirre ha propuesto regenerar el sistema democrático mediante un sistema de listas abiertas que limite el poder del aparato de los partidos y dé más protagonismo a la decisión del ciudadano. Hace dos días era el presidente extremeño, Monago, quien lanzaba la misma idea. También Rosa Díez ha echado su cuarto a espadas en una propuesta de reforma del sistema que, eso sí, no incluye las listas abiertas. En todo caso, la idea está en el aire: hace falta cambiar.

La propuesta de las listas abiertas merece ser tomada en consideración. Podría ser una buena vía para limpiar ese sistema partitocrático que ha terminado ahogando a la democracia de 1978. Hay varias fórmulas posibles de implantar listas abiertas (España las tiene ya en el Senado), pero, de cualquier manera, es un primer paso para una democracia más limpia. Ahora bien, la regeneración debe ir más allá. En el punto donde nos encontramos, es urgente imaginar medidas que den más protagonismo a la sociedad y, sobre todo, que coarten el abusivo poder de los partidos y sus burocracias, principal causa de que hoy naveguemos en plena crisis institucional.

Es urgente, sin duda, redefinir el sistema de financiación de los partidos para garantizar la mayor transparencia. Esto debería pasar por la revisión de algunas medidas que en principio se adoptaron para limitar las posibilidades de corrupción pero que, en la práctica, han servido para lo contrario. Por ejemplo, la limitación de los gastos de campaña o la regulación de las donaciones en metálico. Es urgente también reducir de manera drástica el número de cargos electos y de puestos de libre designación, una verdadera plaga que se ha traducido en un enorme gasto burocrático y en el surgimiento de una densa red de clientelismos incompatible con una función pública sana. Y es urgente redefinir las retribuciones de los políticos: no es descabellado pagar mejor a los servidores públicos si al mismo tiempo se opera una fuerte reducción de sus efectivos. A todo esto hay que añadir las necesarias medidas para castigar con mayor severidad los delitos de financiación ilegal, tal y como apuntaba Rosa Díez. Y desde luego, es urgente que los jueces dejen de estar bajo el mando de los partidos, o sea, lo contrario de lo que pretende Gallardón.

Hay que hacer muchas cosas, sí. Pero todos sabemos cuáles son. Y hay que hacerlas ya. La propuesta de Aguirre debería abrir camino.

Corrupción estructural y no accidental
JUAN SÁNCHEZ TORRÓN La Opinion 7 Febrero 2013

Ante la propaganda ideológica del discurso que invariablemente se repite cada vez que sale a la luz pública un nuevo caso de corrupción partidista, que nos recuerda que "la gran mayoría de los miembros de la clase política es gente honrada", conviene parapetarse en ciertas obviedades que están al alcance de cualquiera. Para que exista corrupción política se requiere la participación de dos o más personas. En proporción variable, dentro de ese reparto, habrá corruptores y corrompidos, todos corruptos. La corrupción no duraría de no desarrollarse en un ambiente propicio a la justificación, la disculpa, el encubrimiento o la pasiva aceptación de la acción u omisión de los corruptos.

El corruptor no puede corromper si el destinatario de dicha corrupción se niega a prestarse a ello. Por lo tanto, la corrupción nunca es un fenómeno individual debido únicamente a la especial falta de escrúpulos de un particular en un entorno de gente intachable. En un contexto tal la corrupción no podría tener lugar. El manicomio del poder en el cual habita la clase política hace perder de vista estas obviedades. Y en ese manicomio sus miembros quieren meter, con la colaboración de los medios de comunicación, a la opinión pública.

Pero la realidad es que cuando la corrupción germina en una fratría cerrada de intereses compartidos, como es un partido político, lo hace porque en la cerrada solidaridad entre los miembros del grupo, y en la enajenación provocada por la disciplina partidista y la lealtad al mando, han empezado a darse ya las condiciones propicias para el descontrol del poder que hace posible dicha corrupción . No hace falta que la conducta sea compartida y ni siquiera conocida por el resto de miembros del grupo; el que se corrompe lo hace porque sabe que tiene impunidad para hacerlo y porque, en último extremo, la lealtad de los demás a la causa aglutinadora de un partido político primará sobre la lealtad a una moral que, en otros ámbitos, impediría comportamientos de esas características. Bien es cierto que los partidos políticos no se hubieran nunca constituido de no existir unas pocas ideas o intereses que unieran a sus integrantes.

Pero desde que los partidos políticos son "partidos de masas", desde que la política se ha profesionalizado, desde que ha aparecido la figura del "funcionario de partido" , desde que, superados los tiempos del parlamentarismo británico que formó los "partidos de notables", la tendencia natural por la cual "toda lucha entre partidos persigue no solo un fin objetivo sino también, y ante todo, el control de la distribución de los cargos" (Max Weber) ha tomado la delantera y se ha desarrollado de forma autónoma, por encima y al margen de su mayor o menor encaje con los fines ideológicos de la organización. Por eso dice también Max Weber que "los partidos sienten más una reducción de su participación en los cargos que una acción dirigida contra sus propios fines objetivos". No podía ser de otra manera desde el momento en que existe la política profesional, es decir, desde el momento en que hay gente cuya única actividad es la política y por lo tanto vive de la política. La lealtad a la causa ideológica proclamada termina por ser indistinguible, en el seno de un partido político, de la lealtad al fin primordial de adjudicar al propio partido la mayor porción en la distribución de cargos. Si a ello sumamos las delirantes dimensiones que han adquirido las campañas electorales y las enormes necesidades de financiación para mantener a pleno rendimiento la maquinaria, la conclusión inmediata es que la tendencia a la corrupción forma parte de la naturaleza de los partidos políticos. Un hecho que trasciende la mejor o peor voluntad de sus militantes, e incluso de los propios miembros de la clase política profesional.

A la luz de esta evidencia carece por completo de interés la absurda discusión acerca de si la mayor o la menor parte de los miembros del grupo son mejores o peores personas: la corrupción es un fenómeno que exige respuestas institucionales, y no prédicas morales ni frivolidades imposibles de verificar. El sistema institucional español favorece la proliferación de conductas como la de Luis Bárcenas y la costumbre de los partidos políticos de defender a los suyos como la patria levantada como un solo hombre contra el enemigo es un espectáculo no menos repugnante que la aclamación de la muchedumbre a Benito Mussolini en las concentraciones de Piazza Venezia. La diferencia entre el Estado de Partido Único y el Estado de Partidos nacido de la intervención norteamericana en Europa durante la guerra y la posguerra, en nada afecta al hecho de que todos los partidos asumen el mismo principio de funcionamiento que el de un régimen totalitario: aclamación del líder hacia el interior y unidad de acción hacia el exterior.

Las sutiles distinciones entre el partido y el gobierno, que algunos políticos, con más malicia que despiste, pretenden colar, es fraudulenta. En España, y en general en los regímenes parlamentarios de Europa -con la notable excepción de los británicos y con matices, de los franceses- los partidos políticos no son órganos mediadores entre la Sociedad Civil y el Estado, para llevar a este las demandas de aquella, sino instituciones propiamente estatales, financiadas con fondos públicos. Por ello, la corrupción de los partidos es corrupción institucional. Si, frente a los partidos polítucos, no se alza un sistema institucional capaz de frenar la tendencia natural del poder a la expansión y a la impunidad, la corrupción es inevitable. ¿Existe un sistema tal en España? La representación proporcional mediante listas retiene el poder en las cúpulas de los partidos y convierte a los diputados en delegados de su facción a sueldo del Estado. El régimen de inseparación entre los poderes legislativo y ejecutivo propio del parlamentarismo hace imposible que el primero "controle" al segundo. Por encima de la ficción jurídica del parlamentarismo, según la cual son los parlamentos los que ponen o deponen gobiernos, la realidad es que, bajo un sistema electoral proporcional de listas, se asiste a la ficción de que el candidato a la jefatura de gobierno ya ha nombrado a los diputados que, siguiendo un escrupuloso ritual, habrán de elevarlo a la cabeza del Poder Ejecutivo, cual si se tratase de una elección libre y no sujeta a "mandato imperativo" alguno. Mandato prohibido por una constitución contradictoria, que consagra al mismo tiempo la representación proporcional, que inevitablemente sujeta a los diputados a las órdenes de la cúpula del partido.

El grupo parlamentario mayoritario o las oscuras transacciones del consenso con los grupos minoritarios sostienen al gobierno y garantizan su impunidad. Poco importa que el escaño sea de titularidad del diputado y no del partido: los diputados saben bien a quien deben obediencia si aspiran a conservar un lugar en la lista. Adicionalmente, los partidos tienen derecho a utilizar los medios de comunicación públicos en proporción a su cuota de poder en la cámara. Su financiación pública, en un estrepitoso mecanismo de realimentación positiva, es proporcional al apoyo electoral con el que cuentan. Los consejos de administración de los entes públicos, las comisiones parlamentarias, la constitución del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial y la ocupación de los cargos públicos, técnicos y burocráticos en el Estado y en las empresas públicas reproducen indefectiblemente la misma correlación de fuerzas surgida de un único acto electoral. Lo mismo sucede con el reparto de asientos en el Tribunal Constitucional, cuya mera existencia denota la falta de un poder judicial independiente facultado para aplicar directamente la Constitución, como las demás leyes: en Estados Unidos, desde un juez de primera instancia hasta la Corte Suprema, pueden hacerlo. Aquí solo puede hacerlo un tribunal designado expresamente para ello por los propios partidos políticos. Ningún poder se controla a si mismo, el poder indiviso no es controlable. Es hasta deshonesto hablar de democracia en estas circunstancias. La corrupción no se debe a la falta de escrúpulos de un puñado de dirigentes deshonestos o al uso desviado de instituciones rectas, sino al uso normal de instituciones que propician el descontrol del poder y que han entregado el Estado a los partidos políticos sin contrapeso alguno.

Sobre los periodistas y Masby?
masby@reds?at.net  7 Febrero 2013

Movimiento Masby

Este es un mensaje enviado a todos los seguidores del Movimento Masby

Hola, me pongo en contacto contigo para reflexionar sobre el estado de la Nación. Ya sabes, ni queda Estado, ni queda...

En Masby no nos cansamos de repetir que los políticos nos están engañando, nos venden la cabra, nos obligan a invertir dinero, y lo que es más grave, nuestro esfuerzo en imbecilidades como las lenguas feudales para separarnos en corralitos y controlarnos mejor. Las lenguas son el origen del radicalismo nacionalista y como consecuencia la desintegración de España. No te engañes, España con sus 17 Reinonas Feudales no va a salir de la crisis jamás porque este armatoste no se aguanta. Pero no te preocupes, nos acostumbraremos a vivir en la mediocridad igual que lo ha hecho Argentina y otros países. ¡¡Estamos jodidos!!.

Mantener las lenguas feudales nos cuesta al año 2.500 millones al año e impide la movilidad laboral y empresarial en el territorio español. En Masby estamos recopilando las subvenciones que sigue dando la Generalidad Valenciana del PP en plena quiebra para el fomento del Catalán. ¡¡Que fuerte señores!!, el PP margina al español y soterra al Valenciano.

Dicho esto, quiero reflexionarte que en la cumbre piramidal de la responsabilidad de todo lo que ocurre en España están los periodistas que se han convertido en su mayoría en palmeros de uno u otro partido. Aquí te dejo mi último artículo sobre los periodistas y los palmeros http://bit.ly/12ujcc0

Es tan solo una reflexión para que empecemos a ser selectivos y críticos con los medios de comunicación para apoyar a los que defienden España y a los españoles y marginar a los palmeros.

Ante el abanico político español muchos seguís preguntando a quien votar. Yo no lo sé, lo que si que sé es que ningún partido de los que tenemos en España nos representa y defienden sin complejos España y el Español. Estos son los pilares innegociables de Masby. Cuando lleguen las elecciones decidiremos si votamos en blanco o en negro o qué hacemos.

He intentado que surjan personas para dar forma legal a Masby y que no sea sólo una corriente de opinión, pero no hay, en España hay muchos guerrilleros de trincheras. Así que mientras no surja gente comprometida que quiera dar un paso, seguiremos siendo el Tea Party español.

Gracias por seguir apoyando a Masby, por divulgar los artículos que escribimos en los distintos periódicos y por la participación y los comentarios que dejáis. Y sobre todo gracias por hacer que nuestros artículos sean los más leídos de la red.

Muchas gracias
Juan Vte. Santacreu – Coordinador Movimiento Masby

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Corrupción
¿Partidos nuevos? ¿Partidos qué...?
Zoé Valdés Libertad Digital 7 Febrero 2013

Comento con un amigo que me telefonea esta mañana:
–Por lo visto, no hay escape. La corrupción política devora en España, y no sólo en España, a los partidos políticos más importantes y salpica a los otros, a los menos importantes también. ¿Qué hacer ante semejante desmembramiento de los principales puntales de la democracia? Pues crear partidos nuevos.

–¿Partidos qué...? –inquiere desconfiado mi interlocutor.
–Nuevos –reitero.

Bien, según me explica no es fácil crear partidos nuevos, imposible o casi. La maquinaria está preparada para que existan dos partidos inamovibles y el resto por ahí, mariposeando. Pero nadie podrá terminar con el PSOE ni con el PP; ni con el PSF ni con la UMP, en el caso de Francia.

–No lo creo. Ahí está UPyD, de Rosa Díez.
–Minoritario –replica.
–De minoritario nada. Cada día más importante...–me le impongo.

Y entonces se me ocurre que Esperanza Aguirre debiera crear un partido. De modo que tendríamos una izquierda centrista en UPyD y una derecha de centro en el partido que formara Aguirre, me aventuro a reflexionar en voz alta.

–Sería lo mismo, la misma tontería de la izquierda y de la derecha, pero entonces con la mascarada del centro –sostiene con voz fracasada.
Y no está exento de razón.

–¿Estará agonizando la democracia? Es, más que una duda, una realidad que me aterra.
–No, para nada. Es una democracia secuestrada por los partidos. Para salvarse, la democracia debería renacer, revivir en las manos del pueblo, de los ciudadanos, con sus derechos y deberes.

–Sí. Nada dado, nada regalado, pero tampoco nada robado, nada ultrajado. Ya alguien lo ha dicho por estos días en los periódicos, en vez de salvar a los bancos hay que salvar a la gente.
–Pero no nos oyen –reitera la voz del otro lado del teléfono.

Cuelgo amargada el auricular.
No nos oyen. Pues tendrán que oírnos, porque ya no se puede aguantar más el engaño, la mentira, el robo, y la extrema pobreza de unos y la megaultrarriqueza de los otros. No se puede soportar que los partidos regalen el dinero del pueblo a los dictadores, que sigan alimentando zánganos que ni siquiera viven en este continente y que son meros emisarios de las tiranías.

No podemos tolerar que un presidente del Senado vaya más al Caribe que a su asiento en la Cámara Alta, que acuda más a reírles las gracias a dos viejos dictadores en Cuba y a sus esbirros que a cumplir con su trabajo. Como está ocurriendo ahora mismo en Francia.

No debiéramos aceptar que se condecore a los representantes de una dictadura, que se les entreguen los símbolos de la democracia, y de toda una historia de luchas que llevaron a los individuos de estos países a conquistar sus derechos como seres humanos y ciudadanos libres.

¿Cómo combatir la corrupción? Denunciándola, claro. Pero habría que denunciar toda la corrupción por igual. Porque ¿cómo reconstruir la moral de los partidos políticos si no saneamos a todos? Costará trabajo, hará falta una buena limpieza. Sangre madura y preparada que haga circular el pensamiento, creativa e imaginativamente, y sobre todo gentes transparentes, que sepan que trabajan para los ciudadanos y que los ciudadanos no trabajan para engordarles el ego y el culo.

¿Cuánto habrá que esperar para lograr este saneamiento? Por lo pronto, la bola sigue moviéndose en el mismo sitio. O en lugar de echar hacia delante se tambalea hacia atrás y retrocede.

Primer paso
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 7 Febrero 2013

Así hemos vivido durante décadas hasta que el tinglado se ha venido abajo ahogado por la corrupción, la incompetencia, el deterioro institucional y el aumento del tamaño y la complejidad del Estado.

Un medio de difusión nacional me ha preguntado hoy como parte de un reportaje que está preparando sobre la actual crisis de sistema en España cuál sería la primera medida que habría que tomar para iniciar el camino de la recuperación de la confianza. Mi respuesta ha sido rotunda: la reforma del funcionamiento interno de los partidos para que sean auténticamente democráticos.

Los políticos españoles que hemos tenido responsabilidades públicas a lo largo del último cuarto de siglo sabemos hasta qué punto los partidos son estructuras burocratizadas, opacas y oligárquicas, en las que pequeñas cúpulas que se reproducen a sí mismas controlan férreamente la organización impidiendo el debate y la libre competencia entre opciones.

Hemos llegado a la aberración de tragar con el hecho inaudito de que los líderes de determinadas formaciones decidiesen al retirarse de la primera fila designar sin disimulo a su sucesor hurtando a las bases su derecho inalienable a elegir a su cabeza de filas. También nos hemos acostumbrado a que las listas de candidatos a las elecciones no sean el fruto del apoyo de los militantes a esta o aquella persona que puede pugnar frente a otras abiertamente para figurar en las mismas, sino que su composición se decida en un despacho a puerta cerrada por un reducido número de jerarcas -a veces uno solo- , lo que es la negación del proceso democrático.

Así hemos vivido durante décadas hasta que el tinglado se ha venido abajo ahogado por la corrupción, la incompetencia, el deterioro institucional y el aumento del tamaño y la complejidad del Estado, entendido como agencia de colocación de leales, familiares y correligionarios. Dos nuevas leyes, una de de partidos y otra de su financiación, que corrigiesen todos estos gravísimos defectos, constituirían una operación de saneamiento del sistema que desencadenaría una reacción positiva que mejoraría espectacularmente el conjunto de las instituciones a la vez que devolvería el tono moral a una sociedad frustrada y escéptica.

El problema radica en que los supuestos encargados de llevar adelante estas iniciativas legislativas son los principales beneficiados de la insatisfactoria situación presente, por lo que su interés en modificarla es muy escaso. Nos encontramos así atrapados en un bucle diabólico del que no podemos escapar.

Ahora bien, el nivel de tensión social y de conciencia de fracaso colectivo ha alcanzado tales cotas que no es imposible que la combinación de la presión interna en los propios partidos y la externa en la calle acaben cambiando lo que ahora parece inamovible.

Primer paso en falso
Nota del Editor 7 Febrero 2013

Los partidos políticos son el cáncer de España. Los profesionales de la política que los controlan tienen las prioridades muy claras: primero ellos (los profesionales de la política viviendo del cuento político) y despues nada: España, los españoles, la sociedad, los principios éticos, los fundamentos constitucionales, todo menos su panza, no les importan  o no los tienen.

Menos estado, menos políticos (ninguno), menos funcionarios, menos normas, menos barreras y mas eficacia.

Si los profesionales de la política actuales tuvieran algo de dignidad, de sentido común, de respeto constitucional y humano, la primera medida debería haber sido la derogación de todas las leyes sobre lenguas regionales, y la segunda su harakiri, mediante el desmantelamiento del tinglado autonómico. Pero está claro que quieren que todo siga igual para peor, porque ellos siguen viviendo del cuento a nuestra costa y encima nos insultan. Malditos.

Regeneración democrática
Pío Moa www.gaceta.es 7 Febrero 2013

Vuelve a oírse hablar de regeneración democrática, olvidando la historia

El deterioro de la democracia en España ha sido analizado desde muchos puntos de vista. La tendencia a la degradación ya apuntó fuertemente con Suárez (más tarde con Fraga), cuando renunció a la lucha por las ideas y aceptó, incluso promovió, una influencia de socialistas, comunistas y separatistas muy por encima de su representatividad de entonces, favoreciéndoles bajo el supuesto de que ello favorecería la democracia. Pero ninguno de esos partidos tenía la menor tradición democrática, muy al contrario; tradición de la que carecía también la clase política franquista que hizo la Transición. No obstante esta derecha tenía al menos un espíritu de conciliación y de construcción sobre el mejor pasado que la izquierda solo fingió, y muy parcialmente, aceptar mientras se vio impotente y fracasada su demencial “ruptura”.

Era normal que una transición en tales condiciones se hiciera con fallos considerables, ya denunciados en su momento por diversos políticos e intelectuales, desde Fernández de la Mora o Blas Piñar hasta Julián Marías. Pero también debiera haber sido normal que los fallos fueran corrigiéndose conforme el análisis de la experiencia demandaba. No hubo nada de eso, y aunque quiera olvidarse –lo recordé en La Transición de cristal--, Suárez realizó una gestión desastrosa que condujo directamente al 23-f. Felipe González aún lo empeoró, consecuencia de su vacío intelectual y de su visión negativa y ridícula, pero no por ello menos peligrosa, de España y su historia. De sus escándalos surgió una extendida demanda de regeneración democrática, puesto que su degeneración saltaba bien a la vista. Aznar subió al poder bajo esa exigencia, que no cumplió, prefiriendo "pasar página", si bien llevó a cabo una corrección en diversas cuestiones, particularmente en la muy importante política hacia la ETA. Esas correciones pudieron haber continuado, pero con Zapatero se impuso abiertamente el viejo rupturismo izquierdo-separatista de la Trasición, que ha arrastrado al país a una profundísima crisis moral, institucional y nacional, aparte de económica.

Ahora, ante las ineptitudes y felonías del PP de Rajoy, muchos vuelven a poner de relieve la necesidad de regeneración. Solo que ningún partido parece capaz de llevarla a cabo. En el plano del análisis y las intenciones se ha señalado la necesidad de hacer cumplir el lema de “un hombre, un voto”, de asegurar la independencia judicial y una mayor separación entre el ejecutivo y el legislativo, de eliminar la sobrerrepresentatividad de algunos partidos, de democratizar el funcionamiento interno de estos, de simplificar el elefantiásico aparato del estado y reducir el grado político de las autonomías, etc.

Todo ello está muy bien y es muy necesario. Pero no menos importante, aunque nadie quiera decirlo, es el factor histórico- moral: el reconocimiento de que la democracia ha venido del franquismo y solo podía venir de él; de que solo puede adquirir solidez reconociendo sus orígenes y renunciando claramente a las demagógicas y absurdas exaltaciones de un Frente Popular y una República disparatados. No se puede construir nada sólido y duradero sobre la falsificación de la historia, pretendiendo una democracia sin raíces reales. Por eso es imprescindible una crítica y explicación de lo que supone la llamada ley de memoria histórica, que condensa en su maldad e hipocresía todos los males y degeneraciones que ha sufrido el régimen de libertades en España.

La política y los muertos vivientes
José Luis González Quirós El Confidencial 7 Febrero 2013

El cine nos ha acostumbrado a la idea de que hay muertos que se creen vivos y cuya relación con el mundo real es asaz problemática. Visto lo que nos está pasando, hay que considerar que ese tipo de cine es de carácter político, porque apenas es imaginable que el barullo organizado en torno a los ciertos millones de Bárcenas, y las inciertas anotaciones que se le atribuyen, pudiera haberse organizado sin la activa participación de unos cuantos cadáveres ambulantes, y no precisamente con papeles secundarios. El pasado sábado, Rajoy perdió la oportunidad de superar esta crisis al ofrecer un recital enteramente desprovisto de ambición, un intento de evitar la tomatada acogiéndose a un libreto bastante vodevilesco, una historia de honra ofendida, declaraciones de valor sin hechos que lo avalen y promesas absurdas e imposibles de cumplir.

Si en lugar de ello hubiese reconocido lo obvio, puesto que no hay duda de que alguien ha amasado unos millones de indigna procedencia mientras ocupaba un despacho noble cerca del suyo, y hubiese dicho: “Desgraciadamente, se ha abusado de mi confianza, y, por ello, dimito como presidente del PP para que una comisión gestora aclare de manera absolutamente libre y radical lo que haya podido ocurrir a mis espaldas. Me concentraré en mis tareas como presidente del Gobierno, y allí permaneceré seguro de que el grupo parlamentario me prestará su apoyo hasta que la nueva dirección del PP disponga lo que fuere en relación con la continuidad de la legislatura”, habría evitado cualquier sospecha sobre una complicidad de fondo con la corrupción, habría apostado por la democracia, por la libertad, por el PP y por el bien de España. Es lo que tiene la política, que en ocasiones hay que jugarse el tipo sin esperar a que todo lo borre el apaciguamiento y el hastío.

No se trata de examinar la contabilidad del PP, sino de cambiar de arriba abajo a una dirección que, como mínimo, ha protegido durante demasiado tiempo a alguien que ha arramplado 20 millonesPor el contrario, al optar, el sábado y en días sucesivos, por la doble estrategia de asegurar que nada de lo que se dice tiene que ver con su persona, y que todo se puede reducir a una campaña contraria al PP, ha escogido una línea de defensa manifiestamente frágil, ha actuado como alguien que no se toma en serio las realidades molestas, justo lo que hacen esos personajes de ficción falsamente vivos que se tambalean con la mirada perdida como si el mundo a su alrededor no existiese. Ha optado por agacharse en lugar de atreverse a conquistar un terreno abierto y seguro, el de la defensa de la libertad, la decencia y la estabilidad de la democracia para poder seguir presidiendo un Gobierno con capacidad para responder a los problemas de los españoles, sin tener que estar en permanente disculpa.

Como guinda, Rajoy ha decidido comprender lo mal que lo está pasando doña Ana Mato, en lugar de fijarse en lo horriblemente que se deben sentir quienes han votado al PP, partido que todavía preside, pensando que la formación podía servir para resolver los problemas de España. Al actuar de modo tan escasamente gallardo, Rajoy ha puesto en riesgo una legislatura que debiera servir para la rectificación de políticas muy erradas, que es lo que han votado millones de españoles. No tiene ningún sentido, por tanto, que se pidan elecciones anticipadas, mientras que urge una limpieza a fondo del PP y un Congreso Extraordinario. Se ha creado una situación que, como país viejo que somos, sabremos superar, aunque no podrá hacerse si el presidente del Gobierno pretende seguir simulando un ataque rival en lugar de reconocer y atajar una enfermedad propia, por más que sea epidemia, si se sigue refugiando en su fuero como podría hacerlo un Carrero o un Arias Navarro, pero no un líder democrático.

No basta que Rajoy pretenda enseñarnos su declaración de la renta: no queremos verla, no se nos puede tomar por tontos. Ludwig Wittgenstein parodió en cierta ocasión la idea de verificación asegurando que sería como si alguien bajase a la calle a comprar un periódico para comprobar que el ejemplar del mismo diario previamente comprado decía la verdad. No se trata de examinar la contabilidad del PP, sino de cambiar de arriba abajo a una dirección que, como mínimo, ha protegido durante demasiado tiempo a alguien que ha arramplado 20 millones de euros, exigir que se juzgue al anterior tesorero y que se deje de prestar amparo a mujeres despistadas que no saben cómo se las gasta el marido con los regalos. En el colmo de la patochada, algunos han pretendido defender al PP con la cómica excusa de que son policías de Rubalcaba los que inculpan a Mato, lo que no es flojo argumento teniendo en cuenta que Rajoy y sus ministros llevan más de un año al frente del Gobierno, al parecer sin enterarse tampoco ahí de cómo se las gastan sus subordinados. A Rajoy apenas le quedan oportunidades de salvarse y de salvarnos, pero no todo está perdido, es la hora de que sus militantes, y, muy singularmente, el Grupo Parlamentario del congreso, decidan rescatar al PP del estercolero y restaurar la dignidad de la democracia misma.
*José Luis González Quirós es analista político

Lo que nos cuesta el “Y tú más…”
Juan Carlos Martínez Lázaro El Confidencial 7 Febrero 2013

“Y tú más…”. Simplificando, esta ha sido la respuesta que nuestro sistema político ha venido dando al tema de la corrupción. Durante años, la corrupción individual o la colectiva (la financiación irregular de los partidos) se ha utilizado como arma política. Cuando un cargo público o político de un partido ha sido acusado de haber cobrado comisiones para sí o para el propio partido, inmediatamente las otras fuerzas políticas y los medios de comunicación afines, lo han utilizado para desprestigiar al partido al que pertenecía o pertenecían esas personas. Y el partido al que pertenecía o pertenecían esas personas ha tratado siempre de negarlo, minimizarlo o exculparlo. Y cuando ya no podía seguir negando lo evidente, se ha distanciado y ha lanzado el mensaje que se resumía en el “y tú más…”

Cuando el PSOE ha acusado al PP por el caso Gürtel, el PP le ha contestado con el caso de los ERE de Andalucía. Cuando el PP ha acusado a PSOE con el caso Campeón, el PSOE le ha contestado con el caso de la Diputación de Orense. Y eso por no hablar de las versiones regionales, como Unió Mallorquina y los mil procesos a los que se enfrentan, Convergència y el caso Palau, Unió y el caso Pallerols, el PNV y el caso De Miguel, o el famoso GIL y el expolio de Marbella… Aquí ya todos acusaban a todos.

En general, nos ha escandalizado la corrupción cometida por miembros de partidos a los que no somos afines y, en general, hemos negado, disculpado o minimizado la corrupción cometida por el partido al que ideológicamente lo somos. Si soy votante/simpatizante/afín al PP, he pensado que el caso Gürtel sonaba a montaje de los socialistas o de algún juez progre, mientras que lo de los ERE de Andalucía era una golfada. Y viceversa. Como los seguidores de un equipo, que siempre se indignan de los favores arbitrales al rival, y pasan por alto o justifican cuando los árbitros se equivocan a su favor.

En general, nos ha escandalizado la corrupción cometida por miembros de partidos a los que no somos afines y, en general, hemos negado, disculpado o minimizado la corrupción cometida por el partido al que ideológicamente somos afinesEn esta pugna partidista del “Y tú más…”, lo que hasta ahora no hemos tenido en cuenta es lo que nos ha costado, y nos cuesta, a los ciudadanos la corrupción. Porque si una empresa tiene que pagar a un sujeto o a un partido para que le adjudiquen un contrato, en el precio de esa adjudicación irá incluida la comisión que vaya a tener que pagar. Es decir, este servicio vale 10, pero como tendré que pagar 2 de comisión, pues se lo vendo a la Administración de turno a 12. Y, en principio, todos contentos: la empresa que lo vende, la Administración que lo compra con un dinero que no es suyo, los ciudadanos que disfrutan de ese servicio, el que se lleva la comisión o el partido al que pertenece, si es que para él era el dinero. Esto es en principio, porque al final, el sobreprecio de 2, los únicos que lo vamos a pagar económicamente somos los ciudadanos. Seguramente, durante mucho tiempo, no nos dimos cuenta porque todas esas obras o servicios se financiaban con deuda y con más deuda. Pero las épocas de los endeudamientos se han acabado y ahora nos toca pagarla. Y lo estamos haciendo con más impuestos y/o con menos servicios.

Lo que me pregunto y me indigna es pensar cuánto de mis impuestos está teniendo que ser dedicado a pagar las comisiones que se han venido cobrando desde hace muchos años por unos y por otros. Porque esto empezó hace ya mucho, pero que mucho tiempo. ¿O es que no recuerdan el caso Naseiro o el caso Filesa, por poner sólo algunos ejemplos?

El día que los españoles dejemos de ver a la corrupción bajo el prisma de la lucha política y la veamos como lo que es, como un robo al resto de los ciudadanos, que somos los que nos toca pagarla, y se lo hagamos ver a nuestros políticos, tal vez consigamos acabar con ella, o al menos, mantenerla en parámetros mínimos. Lo que no es de recibo es haber institucionalizado un sistema de mordidas para partidos y particulares, que ha pasado a formar parte del paisaje cotidiano y que sólo nos ha molestado cuando implicaba a los adversarios políticos, pero sin medir nunca su impacto económico en nuestros bolsillos.

El precio de la libertad
Juan Vicente Santacreu Estrella Digital 7 Febrero 2013

La libertad periodística es un bien preciado, pero no todos están dispuestos a luchar por ella, por tanto, también es un bien escaso. Los menos jóvenes recordarán una frase que “rodaba” en la época de la transición: ”Prefiero morir de pie que vivir arrodillado”. ¿Te acuerdas?, pero eso era otra época, ahora muchos prefieren vivir sentados y con subvención.

Ahora muchos periodistas prefieren vivir sentados y con subvención

Pero no todos afortunadamente. Hay muchos periodistas que no olvidan que informar es su principal función profesional y no la de ser un vocero de partido o un vulgar palmero. No obstante es lógico que un periodista tenga su ideología política y que la defienda, pero no es normal que para ello llegue a mentir y a disfrazar una realidad a favor de truhanes y malvados apalancados en uno u otro bando.

Últimamente estamos viendo los difíciles momentos que atraviesa Intereconomía acentuado por la crisis económica, pero ahí están, manteniendo el tipo y la independencia. Quizás les sería más fácil reírles las gracias al PP y recibir prebendas como otros medios de comunicación, pero afortunadamente para los ciudadanos aún hay periodistas que optan por el espinoso camino de la independencia y la libertad.

Pero no toda Intereconomía es orégano, hasta hace poco hemos visto a uno de los mayores palmeros del PP, Antonio Jiménez conduciendo El Gato al Agua que en lugar de programa de debate parecía un panfleto publicitario de los 'populares'. Sobre todo apoyando a la “tonta del culo” –y lo digo con todo el respeto del mundo- Sánchez Camacho y alabando las bondades traicioneras de Feijóo, el futuro sucesor de Rajoy, si Gallardón no se lo impide.

Con Javier Algarra está garantizada la reconquista de la independencia de El Gato al Agua
Menos mal que Antonio Jiménez se ha ido a la 13TV –o lo han recolocado los del PP- porque con Javier Algarra está garantizada la reconquista de la independencia del programa. Si a esto añadimos el mejor activo que tiene El Gato al Agua, los tertulianos Alfonso Rojo y Melchor Miralles, -por citar algunos- el éxito de la “remontada” está garantizada. Quizás se echa en falta a alguien de la talla de Isabel San Sebastián para dar un toque femenino pero “con un par”, y cómo no, a Fernando Paz que con suavidad no se anda con “chinitas” para meter en vereda este desmadre nacional.

El gran perdedor de toda esta “movida” es el programa Dando Caña ya que ahora y entre semana lo presenta Gonzalo Bans y a pesar de mi gran aprecio, se nota y se siente que con el PP pierde mucho aceite. Menos mal que Intereconomía ha acertado con la presentadora del fin de semana Mar Mateos. “La dulce Mar” como le llaman algunos en las redes, pero no te equivoques, dulce pero contundente. Y lo más importante, fiel a la línea de Javier Algarra, libre e independiente. Seguro que alguien en Intereconomía ve la luz y la recoloca entre semana.

Como dicen que no hay mal que por bien no venga, muchos espectadores se irán al otro lado de la parrilla, que coincidiendo con el horario de Gonzalo Bans, está a esas horas la figura revelación, Alfonso Merlos en 13TV al Día, un debate de opinión, información, análisis, participación y con buena dosis de provocación. Y sobre todo con independencia del PP; Poder Político o Partido Popular, como ustedes prefieran. Por todo ello, no es casualidad que Alfonso Merlos figure en el puesto 12 del ranking de los periodistas más influyentes de España y que además es candidato a la XV edición de los Premios Iris.

Tan sectario es un vocero del PP como un palmero del PSOE
Curiosamente dos tendencias enfrentadas en una misma televisión -13TV-, los independientes Alfonso Merlos y Carlos Cuesta frente a los palmeros del PP; Isabel Durán y Antonio Jiménez. Porque tan sectario es un vocero del PP como un palmero del PSOE; Jorge González o Jorge Évole. Cambia el color, pero actúan con el mismo proselitismo y pasión.

Y si aún preguntas qué es libertad, aquí estoy escribiendo y defendiendo a España y el español en Estrella Digital y compartiendo espacio con ilustres plumas zurdosas. Muy defensores de lenguas tribales y muy izquierdosos, pero a la hora de la verdad, todos escribiendo en español. ¡¡Hay que joderse!!. Este abanico de ideológicas y esta libertad tiene un precio, no recibir favores ni subvenciones.

Evidentemente no me puedo olvidar de Federico Jiménez Losantos, de Cesar Vidal y de EsRadio, estos “monstruos” si que saben lo que cuesta el precio de la libertad.

En Masby no queremos periodistas que nos digan lo que queremos oír, queremos periodistas independientes de la Casta que denuncien la corrupción y la desintegración de esta “cosita” llamada España desvalida y despojada.

La libertad crea adicción, por eso los políticos se empeñan en perseguirla.

Así lo pienso y así lo digo.
Juan Vte. Santacreu – en Twitter @JVSantacreu – Estrella Digital

El Estado: prescindible o privatizable
Juan Ramón Rallo www.vozpopuli.com 7 Febrero 2013

La semana pasada, gracias a la gentileza del Instituto Juan de Mariana y sobre todo de la Fundación Rafael del Pino, pudimos disfrutar de tres conferencias de David Friedman, hijo del difunto Nobel de Economía Milton Friedman, quien acudió a España para presentar la traducción al español de su libro La maquinaria de la libertad (Editorial Innisfree). Físico de formación académica y experto en análisis económico del Derecho por devoción intelectual, en apenas unas jornadas pudimos atender a reflexiones eruditas en muy diversos campos: alternativas liberales al Estado, los riesgos y las oportunidades para la libertad que conllevan los avances tecnológicos, por qué un dinero de naturaleza privada habría evitado la crisis, recetas de cocina medievales que los Friedman han rescatado y reeditado en formato libro, o incluso vertientes antiestatistas de la poesía de Kipling. El vástago de Milton es lo que en EEUU llamaríamos un libertario radical opuesto a toda forma de coacción estatal, como lo sigue siendo, a su vez, su propio hijo, Patri Friedman, fundador del imaginativo y eventualmente revolucionario Instituto Seasteading.

En un momento de sus charlas, David trajo a colación la máxima de otro importantísimo pensador libertario fallecido hace casi dos décadas: Murray Rothbard. De acuerdo con David y Murray: “Las funciones del Estado se dividen en dos: aquellas que se pueden privatizar y aquellas que se pueden eliminar”. La frase es toda una declaración de los objetivos últimos del movimiento liberal-libertario y a muchos, ajenos a debate tan apasionante, puede parecerles un slogan absolutamente alejado de la cruda realidad que en estos momentos atraviesan España y otros países de la periferia europea.

Un debate de actualidad
Sin embargo, mal haríamos en rechazar de plano el rico contenido que semejante sentencia posee, pues, pese a las apariencias, no podría estar más de actualidad. Al fin y al cabo, buena parte del estancamiento y de la depresión de nuestras economías actuales se debe a la hipertrofia de un Estado muy superior al que los debilitados sectores privados actuales se pueden permitir. De hecho, en mi libro Una alternativa liberal para salir de la crisis, planteo como paso imprescindible para la recuperación el pinchazo de la burbuja estatal –el concienzudo adelgazamiento del gasto público– que nos permita evitar el colapso. Son muchos quienes, empero, rechazan instintivamente cualquier reducción del tamaño del Estado por cuanto han sentido en sus propias carnes cuánto les han perjudicado las que ya hemos experimentado.

Y ciertamente, en tanto el Estado reparte numerosas rentas y prebendas, el quedarse sin alpiste (tras reventar la burbuja inmobiliaria que le nutría de fondos) va a obligar a que mucha gente salga escaldada y perjudicada (del mismo modo que el pinchazo de la mentada burbuja inmobiliaria dejó a promotores y obreros de la construcción sin ingresos). Ahora bien, dentro de las inevitables molestias que causará un Estado con menos pan y circo que ofrecer, es evidente que los recortes pueden efectuarse minimizando el malestar –o, mejor dicho, multiplicando el bienestar– de unos ciudadanos que, en su mayoría, son clientes cautivos de ese Estado. ¿Cómo? Pues aplicándonos la máxima anterior: primero, identifiquemos todas las funciones actuales del Estado que o son directamente dañinas (legislación anticompetencia, subvenciones a empresas, burocracias arancelarias, intromisión regulatoria en la legislación empresarial, barreras de entrada en los mercados, etc.) o del todo prescindibles (superestructura de cargos políticos o empresas públicas que son simples agencias de colocación y capturadoras de rentas) para, inmediatamente a reglón seguido, comenzar por lo privatizable (básicamente, todo lo demás).

Dentro de lo privatizable habría que distinguir, a su vez, entre aquello que el mercado seguiría proporcionando sin un coste para el consumidor directo (privatizaciones de las televisiones públicas, de la moneda, de la promoción del deporte y de la cultura, etc.) y aquellos que inevitablemente se financiaría vía precios y que, por tanto, acarrearía un coste explícito para sus consumidores (privatización de la educación, de la sanidad, de las pensiones o de ciertas empresas públicas que proporcionen servicios de utilidad). Las primeras pueden trasladarse al mercado de inmediato y sin molestia alguna por parte de los ciudadanos (salvo de los grupos de presión que vivan de ellas). Las segundas, sólo si no se mantiene la asfixiante presión fiscal actual y si se liberalizan lo suficiente tales sectores como para que se oferten servicios con muy variopintas condiciones; en caso contrario, la privatización funcionará mucho peor de lo que podría e inevitablemente degenerará en rechazo social.

El problema de las privatizaciones parciales
Al cabo, ¿qué cabe prever que suceda con un servicio al que el Estado le fija buena parte de sus contenidos y de su inflada estructura de costes en un contexto de altísima exacción tributaria de rentas? Pues que gran parte de su potencial clientela será simplemente excluida: los empresarios no podrán ofertar los bienes tan baratos y con tanta calidad como en realidad les sería posible (por culpa de las restricciones estatales de la oferta) y muchos consumidores no podrán pagar sus agigantados precios (por culpa de la rapiña fiscal de la demanda). Ejemplos los tenemos a patadas: el privado pero ultrarregulado sector eléctrico español, la privada pero hipersocializada sanidad estadounidense o una eventual educación privada que se siguiera sometiendo el corsé del sistema de enseñanza nacional en lugar de permitir su auténtica revolución vía múltiples modelos de negocio competitivos (educación online, homeschooling, cooperativas de profesores, enseñanza reglada en el interior de las empresas, combinación flexible de todas ellas en itinerarios formativos flexibles, etc.).

En definitiva, si aspiramos a lograr una sociedad más libre y más próspera, tendremos inevitablemente que reformar nuestro Estado, tanto para reducir su tamaño cuanto para restringir su ámbito de actuación. Sin embargo, un empeño tan saludable encontrará, a buen seguro, un frontal rechazo de, primero, los receptores netos de rentas de ese Estado y, segundo, buena parte de unos contribuyentes netos que, paradójicamente, contemplan esta imprescindible reforma como una amenaza y no como una oportunidad para multiplicar su bienestar. A los aquéllos será difícil convencerles de que el Estado –su Estado­– tiene que retraerse (aunque no es imposible, pues las desventajas que les atañen pueden verse compensadas con ganancias en el resto de áreas privatizadas); a éstos, sólo si no afrontamos el proceso de reforma de manera lógica y coherente: primero, suprimir las funciones del Estado prescindibles (en especial, las contraproducentes); segundo, o simultáneamente, privatizar los cometidos útiles que el sector privado pueda desempeñar en estos momentos sin coste o a muy bajo coste para el consumidor; tercero, privatizar las funciones útiles y costosas de sufragar mientras se procede a su profunda liberalización y a una intensísima reducción de impuestos.

En España, por desgracia, estamos asistiendo a un proceso descoordinado de privatizaciones muy parciales con sangrantes subidas de impuestos que en absoluto garantizan su éxito final. En tal caso, lejos de reducir el asfixiante peso del Estado en nuestras sociedades, terminaremos viéndole recuperar un poder todavía mayor. El caos es el caldo de cultivo preferido por el Leviatán, y nada más efectivo para seguir creciendo que generar o favorecer la extensión de ese caos mediante reformas muy sesgadas, muy limitadas y condenadas de antemano al fracaso. Primero eliminemos lo eliminable; luego privaticemos lo menos gravoso; y finalmente hagámosle retroceder en todo lo demás.

Almunia gana 23.000 euros al mes, mínimo
'Eurócratas', los privilegios de la casta política europea
Los funcionarios y altos cargos de la UE gozan de elevadas retribuciones; dietas y extras de todo tipo; cheque escolar; prejubilaciones con 58 años...
M. Lora Seguir a @Macbruselas (Bruselas) / M. Llamas Seguir a @manuel_llamas Libertad Digital 7 Febrero 2013

La cumbre de la UE que comienza este jueves reúne a los líderes europeos con el objetivo de alcanzar un acuerdo sobre el presupuesto comunitario en el periodo 2014-2020. En medio de una crisis que exige un serio ejercicio de austeridad pública a numerosos países del euro, la política de recortes comunitarios ha llegado a Bruselas, el corazón de la administración europea. Los países del norte, con Alemania y Reino Unido a la cabeza, defienden la contención presupuestaria, mientras que los del sur abogan por mantener e incluso incrementar el presupuesto.

De hecho, este debate ha tocado de lleno a los denominados eurocrátas, el cuerpo de funcionarios y altos cargos que trabaja en las instituciones comunitarias, que no han dudado en convocar jornadas de protesta para rechazar recortes en sus condiciones laborales. Cuando el cuánto y, sobre todo, el cómo gastar el dinero de las arcas comunitarias llega a primera página de todos los medios, la cuestión sobre los sueldos y privilegios de los eurócratas es casi inevitable. El semanario alemán Welt am Sonntag publicaba esta semana que casi 4.000 eurócratas ganan un sueldo mensual superior al de la canciller germana, Angela Merkel: algo más de 21.000 euros al mes, frente a los casi 16.300 de la canciller.

Desde la función pública europea, justifican sus altos sueldos por la alta cualificación de profesionales y por la necesidad de recompensarles económicamente la lejanía de su tierra natal. La mayoría comprende que la opinión pública les haya puesto en la diana en un momento en que "la crisis azota más duro". Sin embargo, se rebelan contra lo que califican de "desinformaciones" de la prensa, y disparan contra el Gobierno de Cameron, cuya tradicional batalla contra los dispendios de los eurócratas, acusan, "no es más que populismo". Pero, ¿cuál es exactamente el salario del funcionario europeo?

La pregunta, que parece sencilla, mereció una no-respuesta de casi media hora por parte de un portavoz de la Comisión Europea esta semana. Y es que, el sistema de retribución comunitario es, efectivamente, complejo, hasta el punto de que en un mismo departamento dos trabajadores con las mismas funciones pueden recibir sueldos dispares en base a su antigüedad, lenguas que manejen o número de hijos que tengan. Tratar de meterlos a todos en el mismo saco es "engañoso", argumentan desde el Ejecutivo comunitario, respondiendo a quien pide ejemplos de algún representante más relevante, como Almunia o Ashton, por ejemplo, que no lo pueden proporcionar por una cuestión de "dignidad humana".
El sueldo base

Con el reglamento en la mano, se puede observar esa amplia oscilación de sueldos base desde los 2.600 hasta los 18.300 euros mensuales. Para fijarlo, se tiene en cuenta, además, un 16% de esa cantidad como complemento de "expatriación" que, lógicamente, no se aplicaría a los belgas. Hay quien discute la pertinencia de tal extra en casos en los que el funcionario pasa toda su vida laboral fuera de su país. A ello se suman las "dietas familiares", es decir, complementos de residencia, por hijo dependiente y de escolarización, un gasto este último que asciende a 12.000 euros al año.

La cuestión de los impuestos también ha sido objeto de controversia en el pasado. El sueldo de los eurócratas no está sujeto al sistema fiscal de cada país, pero sí a las normas europeas, aplicándoles un tipo desde el 8% mínimo hasta un 45% como máximo, según el estatuto europeo. También aquí es complicado obtener una respuesta clara sobre cuánto paga cada funcionario. Inge Grässle, eurodiputada alemana y miembro de la comisión de control presupuestario de la institución, dijo esta semana, en uno de sus desmentidos a la prensa, que el funcionario mejor pagado de la UE apenas sufre una retención fiscal del 25% de su salario.

Los 27 peces gordos que se sientan en las alturas del complicado entramado burocrático que es la Comisión Europea, es decir, los comisarios, gozan aún de mejores condiciones. José Manuel Durao Barroso, su presidente, recibe 25.351 euros al mes, más una dieta de residencia equivalente al 15% de esa cantidad, más complementos como el de gestión de una casa y escolarización para sus hijos. Por su parte, los siete vicepresidentes, entre los que se encuentra el español Joaquín Almunia (responsable de la cartera de competencia) perciben un salario base de 22.963 euros al mes, más los consabidos extras.
La tribu de los 'electos'

Otra historia es la de los miembros del Parlamento, los únicos democráticamente elegidos, que en el pasado ya han protagonizado sonados escándalos, no por sus altos sueldos (tienen un sueldo base de 6.200 euros netos al mes, más dietas), sino por las malas prácticas y el mal gusto de algunos. En abril de 2011, por ejemplo, el bochorno llegó a todas las portadas cuando sus señorías votaron en contra de una enmienda que recomendaba viajar en clase turista en los vuelos de duración inferior a 4 horas. Entonces, todos menos cuatro se negaron a ahorrarle a las arcas comunitarias los cerca de 1.500 euros que cuesta un billete de primera clase a Bruselas, y los 1.900 que se paga por una ida y vuelta de Madrid a Estrasburgo.

Meses más tarde, llegaría el verdadero escándalo, cuando un tabloide publicó fotos de eurodiputados que cobraban su dieta sin ir a trabajar, o que aceptaban dinero a cambio de presentar enmiendas, una práctica esta última que acabó en la dimisión de tres diputados de la Cámara.

Anécdotas y corrupción aparte, al sueldo base de los eurodiputados hay que sumar toda una serie de complementos. En primer lugar, reciben 304 euros "por cada día de asistencia a reuniones oficiales de órganos del Parlamento en los que el diputado ejerce sus funciones", para la comida y alojamiento. Los más viajeros pueden solicitar otros 4.243 euros al año para viajar fuera de su Estado miembro y asistir a una conferencia o participar como ponente. No firman un contrato de exclusividad, por lo que pueden compartir su dedicación a la ciudadanía con el cuidado de otros intereses privados. Sus hijos, si es que alguno decidiera vivir en Bruselas, también tienen la escolarización pagada en la escuela europea (unos 1.000 euros por mes y por niño). A más a más, gozan de una cantidad para cursar estudios de idiomas.

Al margen de todo ello, los diputados cuentan con 22.000 euros al mes para contratar un séquito de asistentes y, aunque la contratación de familiares no está permitida, muchos admiten que "hecha la ley, hecha la trampa". Además, disponen de 4.300 euros en gastos de oficina que suelen destinar a montar una oficina en su país, gastos de teléfono o las últimas novedades tecnológicas.
Algunos recortes

Al margen de las beneficiosas condiciones aquí recogidas, los funcionarios han pagado, hasta diciembre de 2012, un impuesto especial del 5,5%, una suerte de tributo que fue creado para paliar la crisis en 2004, "cuando todavía no existía", en palabras de un funcionario que, enfadado, pregunta por qué el propio Consejo que ahora pretende darles una lección de austeridad quiso suprimirlo y "qué han hecho los países con esas contribuciones".

Además, el poder adquisitivo de estos profesionales se ha visto mermado, y sus horas de trabajo aumentadas de 37,5 a 40 semanales. También su jubilación ha sufrido un endurecimiento de condiciones. De las jubilaciones anticipadas y el derecho a recibir una pensión tras diez años de trabajo, ahora la Comisión ha propuesto elevar tres años, hasta los 58, la edad mínima para retirarse y fijar en 65 años la edad de jubilación voluntaria. Además, quieren incentivar a quien alargue su vida laboral hasta los 67 años.

Pese a que, fundamentalmente el Gobierno británico, ha convertido a los funcionarios europeos en chivo expiatorio, el gasto que representan estos 55.000 empleados (más sus edificios, partidos, agencias y demás despliegue) es del 6% del presupuesto total. En Bruselas, la opinión mayoritaria, también entre los que no pertenecen a la "casta de privilegiados", es que "no se puede hacer más Europa con menos dinero".

Sin ir más lejos, esta misma semana el Financial Times informaba de que el BCE busca ampliar su plantilla en 2.000 personas para ponerla a punto con la unión bancaria a la que quieren encaminarse los gobiernos del euro. Un veterano funcionario europeo resumía a este diario con sus palabras la actitud de muchos: "Estamos dispuestos a soportar recortes, como dictan los tiempos, pero la reducción del 10% que propone Cameron no tiene sentido [...] Sólo se ha hecho algo similar en Grecia", lamenta este profesional políglota y altamente cualificado. La polémica, de nuevo, está servida.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Nunca es buen momento
Marcello www.republica.com  7 Febrero 2013

“Nunca digas nunca jamás”, así se titulaba una de las películas del Agente 007 con licencia para matar (lo mismo que Obama con los Drones), el legendario James Bond interpretado por Sean Connery. Pues eso, los españoles se deben aplicar el cuento y por muy mal que vengan dadas, lo dice Cáritas aludiendo a 600.000 familias sin ingresos en España, y por mucho que las prioridades sean el empleo y la crisis económica como lo afirma el CIS en su último sondeo -donde el PP solo saca 5 puntos de ventaja electoral al PSOE-, por mal que esté todo, este si es tiempo de mudanzas. Y no deberíamos dejar las cosas y a los prebostes del momento tal y como están, pero iremos a peor, y nadie ni nada garantiza que va a llegar un momento especial y perfecto para abordar los cambios.

Veamos unos casos sobre las negativas que anuncian los pocos que disfrutan del poder. “Este no es momento para la abdicación del Rey Juan Carlos a favor del Príncipe Felipe, porque se dirá que el monarca huye de los graves problemas de España y de su familia y le deja una mala situación al heredero, que carece de experiencia. Ahí va otro: “Rajoy no debe dimitir porque España está a punto de salir del túnel de la recesión, y ya estamos a seis meses de iniciar una nueva y mejor etapa, y además los mercados castigarían a España, y el país y el PP entrarían en una zona de desestabilización política.” O sea, el Rey no abdica, y Rajoy se queda.

Por supuesto, el Gobierno de Rajoy no tiene que responder con una respuesta política, económica y jurídica contundente contra los continuos desafíos independentistas de Cataluña, como ahora acaba de ocurrir con la declaración soberanista del parlamento de Cataluña, porque -dicen los sabios inmovilistas- podría aumentar la tensión y provocarse algún enfrentamiento. O un choque de trenes del gobierno de Madrid con la Generalitat catalana lo que puede afectar a los objetivos de déficit de España, etc. Es decir que, como le gusta a Rajoy, mejor no hacer nada y esperar a ver qué pasa, que es lo mismo que hace con Bárcenas.

Y lo de cambiar la ley electoral como ya piden algunos -ahí está el último manifiesto de reformas de UPyD-, nada de nada porque eso no conviene ni al PSOE, ni al PP (ni a IU), y menos con listas abiertas y las circunscripciones. Aquí los dos grandes partidos lo que quieren es que la partitocracia siga tal y como está, para que los jefes de los aparatos mantengan sus privilegios y sigan siendo los dueños de la soberanía nacional.

Y lo de reformar la Constitución, para mejorar la democracia y separar los poderes del Estado, ni les cuento. Los dueños del cotarro español te dicen: ¿abrir el melón constitucional con los catalanes en rebeldía, estáis locos? Y lo mismo con la posible reforma del modelo autonómico. O sea, aquí no se toca nada.

Así que “virgencita, que me quede estoy”. Es decir, que ya se puede caer el mundo y hundirse España que aquí nadie se va, ni dimite, ni asume responsabilidades políticas, ni se hacen reformas importantes y las de verdad, ni nada de nada. A los españoles se les puede decir lo mismo que se decía a las puertas del infierno de Dante: “perded toda esperanza”. Es decir un poco de paciencia y barajar hasta que los ciudadanos, que están cada vez más lejos de los políticos, salgan a la calle y decidan solos y por su cuenta avanzar en pos de recuperar su soberanía nacional. ¿Cómo? Ya se verá.

La cumbre de Don Vito y la clase política catalana
Jesús Cacho www.vozpopuli.com

Artur Mas dijo ayer que “es necesario hacer limpieza en Cataluña” (sic), y más de uno se asustó, porque pensó que en Barcelona se había puesto en huelga el camión de la basura, como ocurre en Sevilla… Los teletipos, sin embargo, aclararon enseguida el error al completar la frase y añadir que “[es necesario] acabar con todo tipo de irregularidades y fraudes, teniendo claro que es muy difícil hacerlo al 100%”. Obsérvese que en la cita estrella del cónclave celebrado ayer en la Ciudad Condal falta la clave maestra, la palabra “corrupción”, y es que se ve que al molt honorable le da cierto reparo, como un repelús, hablar a calzón quitado de combatir la corrupción en el paraíso del 3%, aunque, a lo peor, lo que le da es la risa, un ataque incontrolado de risa por tener el morro de organizar, con la que está cayendo en Cataluña y en el resto de España, una “cumbre anticorrupción”… ¡Con un par!

Hay una escena memorable en El Padrino I en la que Don Vito Corleone reúne en solemne cónclave a todas las familias mafiosas de los Estados Unidos para ver de firmar la paz después de una sangrienta guerra que se ha llevado por delante a no poca gente. “¿Cómo hemos llegado a este extremo…? No lo sé. Todo ha sido innecesario. Tattaglia perdió un hijo; yo perdí otro. Estamos iguales”, se lamenta, con voz arrastrada, Don Vito, el gesto dolorido del padre que llora la tragedia. Los capos de las distintas familias le reprochan que “no comparta” los jueces y políticos de Washington que controla, lo que disminuye grandemente sus posibilidades de delinquir con éxito. Y Don Vito se explica. Don Vito tiene su particular código de honor. Es un criminal a la antigua usanza que ve bien el juego, el alcohol y las putas “aunque lo prohíba la Iglesia”, pero que rechaza frontalmente el comercio de las drogas porque eso causa mucho mal a las familias y “atraerá sobre nosotros a la policía…” Al final, el padrino llega a una milagrosa propuesta de síntesis, capaz de ser asumida por todos: “Si Tattaglia acepta, yo propongo dejar las cosas como estaban antes…” Eccolo qua!

No ha quedado acreditado que Mas, que en la “cumbre” de ayer celebrada en el Palau de la Generalitat estaba escoltado por la Guardia Civil, perdón, por la presidenta del Parlament, Núria de Gispert, el del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, Miguel Ángel Gimeno, el Fiscal Superior de Catalunya, Martín Rodríguez Sol, el síndico de Cuentas, Jaume Amat, el síndico de Agravios, Rafael Ribó, y el director de la Oficina Antifraude, Daniel de Alfonso, dijera, abriéndose de capa como Don Vito, aquello de “cómo hemos llegado a este extremo…”, porque no pocos de los allí reunidos, empezando por la señora Gispert (número uno de Unió -su padre fue el fundador- tocada y hundida por el ‘caso Pallerols’), y terminando por el síndic de Greuges Ribó (su especialidad son los viajes al extranjero con cargo al erario: 50 en menos de dos años, incluidos destinos tan exigentes como Nueva Zelanda y Bali), pasando lógicamente por el señor Mas (cuenta de su padre en el HSBC suizo, que el entonces Fiscal General del Estado Conde Pumpido, de acuerdo con Zapatero, dejó prescribir, y que finalmente el propio Artur, finamente advertido, regularizó con su firma y DNI), todos, o casi, digo, están trincados en la misma red, son víctima de la misma enfermedad, reos de esa corrupción que todo lo atrapa y a todos engancha.

Y uno cree que hubiera sido más lógico que la cumbre anticorrupción de las familias catalanas la hubiera presidido Jordi Pujol en plan Vito Andolini, porque él también, como el de Corleone, tiene un hijo, precisamente su hereu político, el Príncipe de la dinastía de los Pujol llamado a reinar sobre la Cataluña independiente con el título de Oriol I, a punto de perecer víctima del fuego cruzado de unos jueces que un día sí y otro también no dejan de aportar nuevos datos sobre el trinque de las ITV catalanas. Desde que se graduó con sobresaliente en Banca Catalana, Don Jordi, convertido en los últimos tiempos en un independentista enragé, ha acumulado una enorme experiencia en ese “tipo de irregularidades” a que se refería Mas ayer, de modo que su aportación teórica sin duda hubiera enriquecido el debate de ayer en el Palau, ojo, el Palau de la Generalitat, que no el ‘caso Palau’. Total, que dicen en Barcelona que Arturito Mas está feliz después de haberse librado por fin de los Pujol: “No le había visto tan contento y satisfecho desde hacía meses”.

Unos chicos muy listos y aplicados
Circula por internet una lista de hasta 73 sociedades, con supuesto cotejo en el Registro Mercantil, vinculadas a los hijos del matrimonio Pujol Ferrusola, con mención especial para el secretario general de Convergencia, Oriol Pujol Ferrusola, y sus hermanos. Listado al que habría que sumarle las localizadas en el extranjero, fundamentalmente en México y Argentina, que los niños nos han salido muy listos y han aprendido del padre con gran provecho, por no hablar de aquellas compañías en las que la dinastía participa ahora de forma indirecta en razón a los lazos establecidos con ricas herederas latinoamericanas. Para hacerse una idea de la fortuna del clan, decir que solo una de tales sociedades, Europraxis, fue vendida en 2003 a Indra por 45 millones de euros. La citada, creada y gestionada por Josep Pujol Ferrusola, facturó durante décadas mucho dinero a clientes que a su vez eran contratistas de la Generalidad que encabezaba su propio padre, claro está. Con semejante agobio, no es extraño que la familia reclame más y más autonomía, cuando no directamente la independencia.

Como tampoco lo es que, para hablar de acabar con la corrupción, el propio Mas siente en derredor suyo a los poderes encargados de controlar y vigilar y perseguir, es un decir, las conductas dolosas y los abusos de poder de los responsables políticos de la Generalitat. A eso se le llama en ciencia política “separación de poderes”. Decía anoche La Vanguardia, antes apellidada Española, que “el president de la Generalitat ha valorado muy positivamente la cumbre anticorrupción (…) asegurando que es necesario hacer limpieza en Catalunya”, por lo cual algún despistado se habrá echado anoche a la calle, con Canaletas por epicentro del festejo, como cuando gana el Barça, para celebrar esa limpieza, es decir, para festejar como se merece la fuga precipitada de esa clase política corrupta que desde hace décadas enseñorea Cataluña, porque, un suponer, “limpiar Cataluña” de corrupción no puede significar más que ponerles en la puta calle a todos.

Que la cumbre anticorrupción catalana es una broma macabra quedaba reflejado ayer mismo en una encuesta de la propia Vanguardia. La pregunta: ¿será útil la cumbre institucional anticorrupción convocada por Mas? La respuesta: el 82% de los casi 5.000 lectores que a media tarde la habían atendido contestó con un lacónico y rotundo “no”. Vale la pena recordar las palabras finales de Don Barzini en la cumbre de Don Vito: “Los tiempos cambian, y ahora no es igual que antes, que hacíamos nuestra voluntad. Una negativa no es un gesto amistoso. Si Don Corleone tiene los jueces y los políticos de Nueva York, los debe ceder y que otros los aprovechen. Debe dejarnos sacar agua del pozo. Cierto que puede presentar factura por el servicio: después de todo no somos comunistas…!” (grandes risas). De esto va, según sospecho, eso de la independencia para la elite convergente: de seguir sacando agua del pozo, sin tener que dar razón a Madrit y sin necesidad de responder preguntas incómodas de jueces y fiscales independientes.

Independentismo de hormiga
Martín Prieto La Razón 7 Febrero 2013

Cuando hace años trombas de agua asolaron Vizcaya y Guipúzcoa la síntesis del genial Mingote dio en una viñeta en la que un guardia civil con tricornio y la riada hasta la cintura llevaba a hombros a un corpulento vasco con txapela. Sobraba el texto. Tiempos en que ETA asesinaba, secuestraba y extorsionaba, y no acudió al País Vasco la Unidad Militar de Emergencia porque aún no había sido creada.

Bildu, el cordero etarra, con la aquiescencia del PNV, ya ha pedido la retirada de las Fuerzas Armadas del territorio vasco como si fuera una tropa de ocupación, y ahora el lendakari Urkullu considera que la Guardia Civil y la Policía Nacional le son «ajenas». Sobre la mesa negociadora de las transferencias autonómicas yace candente la entrega al Gobierno vasco de las prisiones estatales.

Con un ojo puesto en lo que ocurre en Cataluña, en Ajuria Enea practican un contrabando independentista de hormiga en el que paso a paso, silentemente, van construyendo una identidad nacional soberana desestructurando el armazón del Estado español. El despliegue de las Fuerzas Armadas y de Seguridad es nacional al contrario que la Ertzaintza (fundada y formada por un oficial español) que sólo tiene jurisdicción en las tres provincias autónomas.

La Armada defiende a los pescadores vascos cuando son boicoteados por los franceses en el Golfo de Vizcaya y Guardia Civil con Policía Nacional resultan imprescindibles no para combatir la ETA (que lo son) sino para contingencias que superan a la policía vasca. Tal cesión de soberanía sobre una esquina de la nación solo sería superada por la concentración de presos etarras en cárceles vascas y la entrega de su administración al Gobierno autónomo. Si así fuera, el sanguinario Bolinaga no necesitaría de jueces y forenses para pasear su oncología «terminal» tomando potes por las tabernas de su pueblo: como don Juan March en la II República habría salido de su penitenciaría en el coche del director del centro y haciendo éste de chófer servicial.

Las tomaduras de pelo
La sonrisa de la avispa Estrella Digital 7 Febrero 2013

Mientras andamos enrocados en esa locura que ha montado El País, al que, dicho sea de paso, se le puede caer el pelo, nos están metiendo goles por todos los lados. Están sucediendo cosas que, hablando de cabello, son auténticas tomaduras de pelo.

Empezaré diciendo que no creo en las encuestas

La primera es la encuesta del CIS. Empezaré diciendo que no creo en las encuestas. Y menos en las que se hacen públicas. Se han equivocado tantas veces que todo parece una especie de broma. A vuela pluma, recuerdo que decían, hace un año, que Javier Arenas iba a ganar de calle en Andalucía y, hace unos meses, que Artur Mas iba a arrasar en una Cataluña que quería independizarse y ya se vio lo que sucedió. Por eso no me creo las que se publicaron ayer. Los resultados que presentó el CIS los podría haber hecho cualquiera en su casa. Yo mismo con la ayuda de la lógica de mi abuela. Todo el mundo sabe que el PSOE está hundido (y eso que ahora han escondido a la morosa Elena Valenciano) y que el PP está tocado. Y que si los grandes pierden, por una vieja teoría física, ganan los pequeños y los hastiados a consecuencia de la que está cayendo. Lo mismo que dice el CIS. Lo que yo no hubiera dicho nunca es que Arias Cañete es el ministro más valorado de España. Ahí, el CIS se ha pasado siete pueblos o solo ha hecho entrevistas en zonas rurales. Sin duda, una tomadura de pelo.

Y la otra gran tomadura de pelo que se produjo ayer también, y que ya denuncié aquí que ocurriría, es la toma de posesión como senador de España de Iñaki Goioaga, el abogado de los presos etarras y enlace entre estos y la dirección de la banda terrorista. Y eso, además de burla es una claudicación del Estado de Derecho en toda regla.

Y por si eso fuera poco, el escarnio y la mofa han llegado a tal extremo que el tipejo ha presentado una declaración de bienes y rentas en el Senado en la que dice que el año pasado no pagó IPRF ya que sus únicos ingresos en todo el año fueron mil euros procedentes de su participación en una cooperativa de abogados llamada Larrun Abokatuak. Si no quieres caldo, tres tazas.

El tipo vive como los pájaros de la vega, del evangélico 'Dios proveerá'

En la documentación que el enlace etarra ha registrado, disponible en la web del Senado, Goioaga solo declara, además, no tener ningún bien inmueble, ni urbano ni rústico y tampoco es socio de una empresa o accionista. Y en su desvergüenza, en el apartado de depósitos, sólo declara tener 35 euros. O sea que el tipo vive como los pájaros de la vega, del evangélico 'Dios proveerá'.

Además de doblegar al Estado, Goioaga se ríe de él. Además de humillar a las víctimas de ETA, se burla de ellas. Solo le falta subirse a su escaño en el Senado y ponerse a orinar y que la ley nos obligue a todos los españoles a decir que llueve. Un escándalo.

Y para colmo, cuando el senador del PP Luis Aznar se ha dirigido al nuevo representante de Batasuna-ETA-EH-Bildu para recordarle que ahora está sentado en los escaños donde antes lo hicieron varios asesinados "por sus amigos" de ETA, viene el caradura de Enrique Cascallana, el alcalde socialista que arruinó a Alcorcón y que acaba de enfrentarse a unos agentes de la Guardia Civil que le pidieron que se identificase llamándolos franquistas, y le dice a Luís Aznar que esos argumentos no ayudan a la reconciliación... Para orinar, ya que estamos con ello, y no echar gota.

Guardianes de nuestra libertad
ISABEL SAN SEBASTIÁN ABC  7 Febrero 2013

Somos un país pendular, amén de amnésico. Ahora nadie se acuerda de las víctimas del terrorismo

DICE ahora el Gobierno vasco que ha llegado el momento de que se marchen de allí la Guardia Civil y la Policía Nacional. «Repliegue», lo llama la consejera Estefanía Beltrán de Heredia, recurriendo a la terminología técnica para tratar de difuminar el alcance de lo que demanda. Es sabido que el nacionalismo es maestro en la utilización de eufemismos a guisa de cortinas de humo, consciente del poder que ostentan las palabras cuando lo que se vende es emoción desprovista de razón y de lógica. Por eso prefieren «derecho a decidir» que «autodeterminación» o «conflicto» que «terrorismo». Los ejemplos abundan.

El Partido Nacionalista Vasco, con el «templado» Urkullu a la cabeza, no ha hecho más que empezar a golpear este clavo. A partir de ahora, aprovechando el temporal de escándalos que debilita al Ejecutivo y tiene a la Nación sumida en el más tenebroso desconcierto, esta matraca se convertirá en un mantra recurrente. No en vano se trata de una moción respaldada con entusiasmo por EH-Bildu (Batasuna-ETA). Constituye una de las más viejas exigencias del independentismo, recogida en su día por la histórica «Alternativa KAS», cuyos puntos fundamentales han ido incorporándose ( y en buena medida consiguiéndose) a cada exigencia de la banda terrorista, siempre acompañada en sus pretensiones de sus secuaces políticos.

Ellos, los partidarios de la secesión, saben que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado son una pieza nuclear de la estrategia defensiva puesta en pie por España para salvaguardar la libertad de todos los ciudadanos, incluidos los residentes en el País Vasco, amparados en las leyes democráticas que recoge la Constitución de 1978, de la que se deriva la legitimidad del Estatuto de Guernica. Saben el altísimo precio en sangre que se ha cobrado esta defensa heroica: casi trescientos guardias civiles asesinados a traición por los pistoleros de la banda, a los que se suma un número parecido de policías, por quince miembros de la Ertzaintza. Son conscientes de que la derrota de la organización criminal se ha debido a la perseverancia y el buen hacer de esos hombres y mujeres valerosos, a pesar de los bastones entre las ruedas que cada «proceso de paz» ha supuesto para su trabajo. Intuyen que la presencia de estos servidores del orden constitucional es incompatible con lo que se disponen a perpetrar a fin de cumplir la «hoja de ruta» pactada con ETA, que, lejos de sucumbir a la fuerza dominante de la razón democrática, ha sabido rentabilizar cada asesinato imponiendo en el escenario político vasco la «razón» brutal de la fuerza terrorista? Y quieren que se vayan. Les sobran esos firmes guardianes de nuestros derechos, testigos incómodos de lo que hubo que sufrir y resistir para impedir que en los Años de Plomo, años cuya crónica se quiere tergiversar reescribiendo ahora la Historia a la medida de los verdugos, España cediera a la ofensiva despiadada de quienes anhelan destruirla.

Somos un país pendular, amén de amnésico. Olvidamos con facilidad. Ahora nadie se acuerda de las víctimas del terrorismo ni de la amenaza que representa el separatismo rupturista. Estamos todos absortos en el espectáculo de la corrupción, tanto más repugnante cuanto mayor es la dimensión de la crisis económica que nos azota. Pero cuando deje de hervir esta olla podrida y logremos espumar esa costra grasienta, negruzca, que flota en la superficie de la actualidad, ciertos problemas seguirán ahí, como el dinosaurio del relato. Entonces la Guardia Civil y la Policía seguirán siendo baluartes de España y de la libertad, enemigos, por ende, del nacionalismo.

El fascismo lingüístico es el modelo de Bildu allá donde gobierna y nosotros vamos a defender más libertad, solos o acompañados
Vitoria http://weblogs.upyd.es  7 Febrero 2013

Hoy se ha debatido en el Parlamento Vasco una proposición no de ley formulada por el grupo parlamentario Popular Vasco, relativa a la incorporación de otras lenguas y la defensa de las lenguas maternas en el Consorcio Haurreskolak.

Este es un debate recurrente por la importancia que tiene y por la sensibilidad que despierta. En definitiva estamos hablando de la necesidad de defender la libertad de los niños y niñas de la Comunidad Autónoma vasca para poder recibir una educación tanto en euskera como en castellano, nuestras lenguas oficiales. UPyD siempre ha estado en esa defensa, siempre ha creído en la libertad de las familias para educar a sus hijos en la lengua que optaran y en la obligación de las administraciones a respetar ese derecho que en muchas ocasiones se incumple con multitud de trabas. Por ello a nadie le extrañará que apoyemos esta propuesta, porque coincide totalmente con el ideario de UPyD en el campo de la defensa de la libertad de elección lingüística.

Es necesario seguir trayendo estos temas al Parlamento porque se sigue vulnerando ese derecho, porque el euskera es prácticamente la única lengua en las Haurreskolak, porque los que dirigen el Consorcio se han encargado de eliminar de forma deliberada y planificada el castellano de las escuelas infantiles.

El artículo 5 del Decreto 297/2002, de 17 de diciembre dice que corresponde al Departamento de Educación regular los criterios de planificación de la oferta de los diferentes modelos de enseñanza bilingües teniendo en cuenta “la voluntad de los padres o tutores y la situación sociolingüística de la zona”. Y en el apartado 2 añade textualmente que “en todas las Escuelas Infantiles de cero a tres años, independientemente de su titularidad, se aplicarán los modelos de enseñanza bilingüe conforme a lo que dispone el artículo 20 y la disposición adicional Décima de la Ley de la Escuela Pública Vasca”, que como todos ustedes saben fija y establece los tres modelos A, B y D.

Estamos totalmente de acuerdo con lo que dice este decreto, lo lamentable es que no se cumple. ¿Cuántas haurreskolak ofrecen el modelo A? ninguna lo hace. Es complicada la traslación de los modelos a un sistema inicial de escolarización donde no hay asignaturas, pero si debería haber centros en los que el castellano fuera la lengua principal, sobre todo en zonas donde este idioma es el predominante y es la lengua de la mayoría de los progenitores. Pero ya sabemos que en aras de la inmersión lingüística se justifica todo y que sólo haya una lengua en esa primera etapa de preescolarización.

Por todo ello, consideramos que es necesario volver a aprobar una proposición no de ley de estas características, para recordar una vez más al Gobierno y a todos los que participan en el Consorcio Haurreskolak que no están cumpliendo sus propias normas, su propia Ley. Seguramente servirá para poco y los padres que preferirían que sus hijos fueran a una guardería pública en la que el castellano tuviera una presencia notable van a seguir teniendo muchas dificultades.

Lamentablemente, la libertad plena en este país sigue sin estar garantizada.


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