AGLI Recortes de Prensa   Domingo 10 Febrero 2013

Que el Partido Popular cumpla su propio programa
EDITORIAL www.gaceta.es 10 Febrero 2013

Pensábamos que España debía cambiar, que debía hacerlo conforme a unos criterios y que el PP ofrecía esa oportunidad.

Ningún grupo de comunicación ha trabajado tanto como Intereconomía para llevar al PP al poder. Eso nos legitima hoy para exigirle que cumpla sus compromisos. Porque el problema del Gobierno Rajoy es que está haciendo una política distinta a la que sus votantes avalaron en noviembre de 2011. Y eso hay que denunciarlo.

El Grupo Intereconomía apoyó al PP porque defendía unas ideas que encajaban con nuestro ideario. Ese apoyo nos valió un acoso feroz por parte de la izquierda política y mediática. Nos mantuvimos en nuestra línea porque no peleábamos por una parcela de poder, por un pellizco del presupuesto o por una apuesta personal, sino por unas ideas que son las de una buena parte de la sociedad española. Pensábamos que España debía cambiar, que debía hacerlo conforme a unos determinados criterios y que el PP ofrecía la oportunidad de efectuar ese cambio. No somos nosotros quienes hemos cambiado de posición; ha sido el PP.

El PP llegó al poder con un mandato. El propio partido lo asumió explícitamente en su programa electoral y en el discurso de sus más significados líderes. Más de un año después, poco o nada se ha hecho en ese sentido. El exhaustivo informe que hoy publica LA GACETA es elocuente: en las cuestiones más importantes de la vida nacional, el balance de Gobierno de Rajoy se parece más a una opción de tinte socialdemócrata que a un partido liberal-conservador.

El Gobierno de Rajoy, contra su propio programa, ha subido los impuestos de los ciudadanos. El Gobierno Rajoy, contra su propio programa, ha mantenido la ley Zapatero del aborto. El Gobierno Rajoy, contra su propio programa, ha mantenido también la política de Zapatero respecto a ETA. El Gobierno Rajoy, contra su propio programa, pretende acentuar la politización de la Justicia. El Gobierno Rajoy, contra las declaraciones de su propio presidente, no ha movido un dedo para modificar la ley del llamado “matrimonio homosexual”, que representa una evidente devaluación del concepto natural de familia. El Gobierno Rajoy, contra su propio programa, aún no ha puesto en marcha medidas eficaces para garantizar la libertad de educación ni el derecho de los padres a educar a sus hijos en la lengua que consideren oportuna. El Gobierno Rajoy, contra su propia filosofía, ha amparado un vergonzoso duopolio en materia de comunicación que está distorsionando la libertad de empresa informativa.

El Gobierno Rajoy, contra los principios elementales del Partido Popular, ha reaccionado de forma sorprendentemente pacata ante el desafío separatista del nacionalismo catalán...

Podríamos multiplicar los ejemplos. En el haber de este Gobierno cabe consignar, es verdad, aciertos como la reforma laboral, aunque el Ejecutivo debería haber ido más lejos, o la reciente negociación europea; pero el balance general dista de aproximarse a lo que el PP dijo que iba a hacer. La izquierda, naturalmente, está encantada con esta política: le permitirá volver al poder y encontrarse el país exactamente como lo dejó, quizá con las cuentas más saneadas. Pero es que al PP no se le ha votado para que deje la sociedad española como la legó Zapatero. ¿De verdad es tan difícil entender que se exija al PP aplicar su propio programa? Para colmo, cuando alguien recuerda a Rajoy que debe cumplir con sus compromisos, inmediatamente hay quien coloca al disidente el sambenito de “extrema derecha”. Pero no: la verdadera “extrema derecha” es aquella que, llevada de un ciego fanatismo tribal, está dispuesta a aclamar a su líder haga lo que haga, sin pedirle explicaciones. No es, desde luego, nuestro caso.

En democracia, el protagonismo no puede ser para los líderes, ni para los partidos, ni para los grupos de poder económico ni para los medios de comunicación. En democracia el protagonismo debe ser para los ciudadanos –el pueblo, el demos–. Son los ciudadanos quienes, según sus ideas o sus intereses, eligen tal o cual opción. El partido político suscribe un contrato implícito con los ciudadanos, por el cual se compromete a aplicar una determinada política. Y es de justicia que a ese partido se le exija ser coherente con el mandato popular. Por supuesto, siempre habrá grupos de poder dispuestos a “orientar” al Gobierno para apartarle de su camino, y grupos de comunicación dispuestos a jalear al poderoso por el mero hecho de serlo, adulterando así el contrato. Ya lo sabemos. Pero eso es una perversión de la democracia.

Nosotros creemos razonadamente en la libertad de las personas para trazar su propio proyecto de vida sin más interferencia del poder que la garantía de la ley. Creemos razonadamente en la dignidad de toda vida humana desde su concepción hasta su muerte natural. Creemos razonadamente que la familia, cuya expresión más perfecta es el matrimonio entre un hombre y una mujer, debe ser protegida y apoyada. Creemos razonadamente que la unidad de la nación española es un bien en sí, y que hay que preservarla. Creemos razonadamente que la dimensión católica de nuestra cultura es asimismo un bien y que, salvaguardada la imprescindible libertad religiosa, es bueno mantener su huella. Creemos razonadamente que los poderes públicos están para servir a los ciudadanos, y no a la inversa. Creemos razonadamente, en fin, muchas cosas que el PP decía creer también. ¿Por qué ha modificado su posición?

No se trata de cambiar al PP por otro partido. Primero, porque no hay tal: ni UPyD ni Ciudadanos son alternativa en materia de modelo social. Y sobre todo, porque el PP goza de la incuestionable legitimidad de 11 millones de votos. Pero son precisamente esos votos los que deben llevar a Rajoy a reconsiderar su política. Al PP hay que exigirle que cumpla su programa. Fue su compromiso. Debe hacerlo. Y los votantes agradecerían que alguien en el propio Partido Popular lo recuerde. De lo contrario, la sociedad no volverá a confiar en él.

Respuesta urgente
Mario Conde www.gaceta.es 10 Febrero 2013

Todas nuestras instituciones carecen del respeto ciudadano.

Hay coincidencia acerca de que el Sistema, el modelo de convivencia que nos dimos a raíz de la Constitución de 1978, ha caído por el peso de sus propios abusos. Nuestras instituciones carecen del respeto ciudadano. La Corona se encuentra en el momento peor de los últimos años, cercenada en gran medida su legitimidad moral de fondo a consecuencia de errores provenientes de personas vinculadas a la Casa Real y del propio Monarca.

El descrédito de los los jueces y fiscales, es total, debido no sólo a su politización, sino, además, a la desidia, corporativismo e increíble ignorancia jurídica que se asoman en ciertas resoluciones judiciales. El 90% de los abogados y una enorme porción de ciudadanos claman contra esta Justicia.

El Parlamento es sólo un lugar en el que se formalizan decisiones que en realidad se toman fuera de él, porque los parlamentarios se limitan a obedecer las instrucciones del jefe de su partido. Carecemos de soberanía para resolver nuestros problemas. El presidente del Gobierno y el líder de la oposición reciben rechazo de más del 80% de los españoles. Nadie tiene confianza en el futuro inmediato.

Los españoles viven instalados en el miedo al futuro. Los partidos son máquinas de poder subvencionadas con dinero público que se evidencian como centros de corrupción lacerante. Los sindicatos han perdido el norte de su misión. No es juicio apocalíptico. Es real. La clase política no va a solucionar nuestros problemas, porque se niegan a ver la realidad. Ahora se dedican a defenderse de la corrupción mas que a gobernar. Hasta nuestra unidad de Nación está seriamente amenazada.

Se necesita una Plataforma Ciudadana de personas comprometidas, que dispongan de la inteligencia y de la experiencia necesarias, que, más allá de derechas e izquierdas, presenten a la sociedad un común denominador de soluciones aceptables

El perro del hortelano
Nota del Editor 10 Febrero 2013

Efectivamente, se necesita un mínimo común de principios para aglutinar a los españoles para comenzar a solucionar nuestros problemas: derogación de las leyes sobre lenguas regionales y desmanelamiento del tinglado autonómico. Mario Conde tuvo la oportunidad de seguir en la línea marcada en el primer congreso de la sociedad civil, pero por sus interés en aparecer como un gallego de pura cepa en las últimas elecciones a la  Junta de Galicia, hizo como el perro del hortelano: impidió que las dos propuestas indispensables siguieran su camino en la sociedad civil y las machacó.

España
Teoría del golpe blando
Rubalcaba está empeñado en destruir a Rajoy antes de que los datos le den la razón
Martín Prieto. La Razón 10 Febrero 2013

Mi amigo personal, quien fuera restaurador de la democracia y los derechos del hombre en la República Argentina, el presidente Raúl Ricardo Alfonsín ( de la Unión Cívica Radical, moderado pese a su toponimia política, reclamado del krausismo español, dotado de una primera mayoría absoluta ) sufrió un golpe de Estado blando en su primer mandato: los todopoderosos y corruptos sindicatos peronistas le plantearon nada menos que trece huelgas generales en cuatro años, la hiperinflación motivó el cambio de la moneda por el austral porque los billetes de un millón de pesos no daban ni para pagar un café a pie de barra en una confitería y la oligarquía agrícola-ganadera colocaba su agio en Miami. Desayunando con mi médica personal en la terraza de nuestra embajada en Montevideo, Felipe González abroncaba sin recato a su secretario Julio Feo y al responsable de información, Eduardo Sotillos, corridos ante la testigo, y me comentaba que había recomendado a Alfonsín una economía de guerra y le había ofrecido a Miguel Boyer como asesor temporal. Superado por los acontecimientos y derrotado en las elecciones, Alfonsín tuvo la grandeza de ánimo de adelantar en meses la entrega del poder al peronista Carlos Saúl Menem, de infausta memoria y recipiendario de la debilidad del Estado argentino. Cuando Fernando de la Rúa, recuperó una presidencia radical, la continuación de la crisis económica y el «corralito» que bloqueó cuentas bancarias, dieron en desórdenes sociales y en una no aún no aclarada violencia de la Guardia de Infantería que provocó varios muertos en el microcentro porteño y la dimisión de la cúpula republicana, le obligó a huir en helicóptero desde la Casa Rosada a su estancia en las Pampas.

En una noche aciaga una fotografía identifica a Felipe González entre los desasosegados presentes en el patio de la Casa del Gobierno. Tras aquel golpe blando se sucedieron cuatro presidentes interinos hasta llegar a la convocatoria de elecciones anticipadas donde Ernesto Kirchner, el que fuera marido de la actual presidenta Cristina Fernández, se alzó con el poder con solo el 21% de los votos asentando la máxima que sólo el peronismo estaba legitimizado para gobernar y hasta hoy el país, tal como los socialistas españoles, tan identificados con el general Perón, único amigo de Franco, creen que por encima de la democracia de las urnas son los únicos ungidos para el Gobierno de España y que los demás son paréntesis trasnochados y reaccionarios.

El actual primer ministro italiano Mario Monti no sufre exactamente un golpe blando porque presentándose a las elecciones la próxima semana como antagonista del lúbrico corrupto de «Il Cavalieri» Silvio Berlusconi, antaño testaferro del corrupto Bettino Craxi, tiene cartas para superar el cinismo político que corroe su país. Hijo de argentino es un técnico apartidario de las tripas de la UE, pero no es un tecnócrata sino un político bastante florentino. En el espejo español no tiene reflejo ni siquiera en el recuerdo del retorcido «viejo profesor» Tierno Galván, que hoy hubiera servido de ariete al socialismo español que, como los peronistas, creen que su desempeño como oposición es un contradios político. No he perdido amistad personal con socialistas de mucho rango que me analizan la «operación Papandreu» ideológicamente al revés. El líder socialista griego logró en 2009 la mayoría absoluta con una deuda «oficial» de 400 billones de euros y un 13%, maquillado, de déficit. Grecia estaba quebrada. La Derecha de la Nueva Democracia, los comunistas, los radicales antisistema, la extrema derecha, colocaron a medio millón de ciudadanos escasamente informados frente al Parlamento. Eso no lo soporta un socialista nacido y educado en EE UU. Se organizó una cumbre europea en Niza que Sarkozy montó como un festival de cine en Cannes, hasta con damas que lucían la espalda descubierta hasta el coxis, menos Ángela Merkel que no tiene ni lo uno ni lo otro. Bajo los toldos del sarao apareció George Papandreu, a quien no se esperaba, aguando el festejo y anunciando que convocaría una consulta para refrendar las medidas de caballo que les exigía la UE. Sarkozy no se desmayó porque el tacón mexicano que habitualmente usaba se lo impidió. En 2012 Papandreu cedió el poder al conservador Antonis Samaras en mayoría minoritaria aliada con otras minorías radicales a su derecha e izquierda, que administran la decadencia griega.

Los comunistas de IU, o plural, o desunida, donde no se entienden ni Cayo Lara con Gaspar Llamazares (el médico cubano ) son un apéndice obligado de la «operación Papandreu» echando a la calle, a través de las redes sociales, a indignados, cabreados, desempleados, víctimas de la recesión, excluidos sociales y demás agraviados con razón, excepto Tito Delgado, ése golfo líder estudiantil que no estudia ni bajo tortura.

Quien tiene una estrategia es el PSOE y su jefe Rubalcaba. El partido está estupefacto, dividido y aún sin acabar de entender como han podido perder poder municipal, autonómico y general dejando a tantos idealistas de nómina sin sueldo. Pérez Rubalcaba, mucho más Rasputín que Maquiavelo, es de los convencidos de que es un error histórico e intelectual que éste pobre país no sea bendecido por un nuevo Gobierno socialista y no quiere que Rajoy finalice su mandato, sean cual fueran sus logros, y amamanta un «golpe blando» sobre supuestos de corrupción pero que nunca se acercarían al asesinato de personas encaladas que se engolfó su partido. Rubalcaba es igual a Jack el destripador acusando a Scotland Yard de pagos ilegales. Este Gobierno, aunque no se destaque, ha frenado un rescate de la UE que parecía inminente e inevitable y bajo el que hubiéramos sufrido, mucho más que hoy mismo, lo indecible, como ha sucedido con Grecia y Portugal. Zapatero nos indujo a ese pozo de serpientes y Mariano Rajoy nos extrajo de allí aunque la bronca social no se lo reconozca. Con todo respeto se ve desde la calle a los populares como unos huevones incapaces de replicar con una puñalada trapera. Si el presidente Aznar hubiera desclasificado los papeles del CESID ( los secretos de la sangre financiera del PSOE) hoy el químico Rubalcaba estaría jugando con sus probetas. El PSOE es experto en el descabello, pero los del PP no saben entrar a matar. Al socialismo español no le interesa el bienestar de los obreros andaluces de los ERES trucados, sino el poder. Aunque España aparezca hoy en los mercados como más estable que Grecia o Portugal, hay que destruir a Rajoy antes de que los datos le den la razón. El golpe blando.

El fracaso de agitar la calle
Las redes sociales han sido un hervidero en las últimas semanas del intento de levantar la juventud contra el Gobierno. Desde los sindicatos, pero también desde Faest, la Federación de Asociaciones de Estudiantes Progresistas, cuya cúpula tiene la mayoría de cargos en las Juventudes Socialistas. ¿La excusa? El desmantelamiento del sistema educativo. Sin embargo, el intento ha sido en balde. Las 72 horas de huelga educativa han acabado en rotundo fracaso. Más carteles que personas se han visto en las diferentes manifestaciones por Madrid. Apenas un 17 por ciento, según el Ministerio de Educación, secundaron la huelga el pasado miércoles. O lo que es lo mismo, la constatación del fracaso de agitar la calle.

Pacto secreto para conseguir, con la ayuda del CNI, que el caso Bárcenas llegue vacío a sede judicial
Dicen los marinos que después de “arbolada” la mar pasa a “confusa”, grado 10 de la escala de Beaufort, ese instante de la tormenta donde aguas y vientos parecen anularse mutuamente de manera que, sin una dirección clara, se impone el desconcierto, surgen las dudas, y ni el capitán ni la tripulación saben muy bien qué rumbo tomar, si poner toda avante, como si el temporal hubiera pasado ya, o seguir a la capa, porque la borrasca aún está ahí, a la expectativa.
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 10 Febrero 2013

Dicen los marinos que después de “arbolada” la mar pasa a “confusa”, grado 10 de la escala de Beaufort, ese instante de la tormenta donde aguas y vientos parecen anularse mutuamente de manera que, sin una dirección clara, se impone el desconcierto, surgen las dudas, y ni el capitán ni la tripulación saben muy bien qué rumbo tomar, si poner toda avante, como si el temporal hubiera pasado ya, o seguir a la capa, porque la borrasca aún está ahí, a la expectativa. Reina en el Partido Popular (PP) un sentimiento de zozobra parecido. Alivio, porque el huracán que amenazaba con llevarse por delante al Gobierno y al propio partido parece haber amainado -los papeles de Bárcenas pierden fuerza ante la sospecha de estar amañados-, y preocupación, también, porque el envite ha sido muy duro, ha dejado a mucha gente descompuesta, muchas heridas abiertas en canal.

Hay quien dice que el escándalo ha dinamitado el partido forjado un día en torno a José María Aznar, que ya no volverá a ser el mismo. Tampoco Mariano Rajoy. Al presidente del Gobierno le va a resultar muy difícil reponerse del daño personal y de imagen sufrido en este lance. El episodio ha sacado a la luz al Rajoy más dubitativo, pusilánime y simplón. Sus declaraciones al respecto han devenido en frases entrecortadas, sintácticamente pobres y semánticamente huecas. El vendaval en contra es ahora tan fuerte, que cualquier iniciativa que toma no hace sino crearle nuevos problemas. El estriptis fiscal de ayer viene a confirmar algo que aquí se dijo la semana pasada: se vive mejor como jefe de la oposición (240.000 euros brutos) que como presidente del Gobierno (apenas 75.000). Los que piensan, que son pocos, creen que la carrera por la sucesión en el PP está abierta. Los corredores ya están en pista: Ruiz-Gallardón, el eterno aspirante, que tuvo la habilidad de colarse en las listas por Madrid como alter ego de Mariano y que ya está sentado en el Parlamento, un hándicap que opera en contra de su competidor, Alberto Núñez Feijóo, para el caso improbable de una dimisión anticipada de Rajoy.

Feijóo, que hasta ahora había gestionado su futuro con prudencia, muestra ya cierta prisa por oficializar su condición de "delfín"

Al contrario que un muy maleado Gallardón, 54 años, el también gallego Feijóo, 51, representa un cambio generacional evidente en la dirección de la derecha española, una alternativa con capacidad para regenerar las arterias de un partido necesitado de un alicatado hasta el techo, un tipo capaz de convertirse en la voz de esa derecha moderna, liberal y laica llamada a modernizar definitivamente España. Gallardón, por el contrario, representa la imagen del político profesional, del Nepote proclive a la arbitrariedad y el amiguismo, del cínico falsamente progre con demasiados enemigos dentro del partido y probablemente menos amigos fuera de los que imagina. En la sala de máquinas del PP su nombre se asocia estos días con la tormenta Bárcenas. Se le reprocha que, al contrario de lo que ha hecho Jorge Fernández en Interior, Alberto ha intentado hacer migas con los altos cargos de la etapa socialista en la judicatura y en Justicia, y en ese juego –sin olvidar su estrecha relación con un FGE tan peculiar como Eduardo Torres Dulce- se habría incubado la “conspiración” para acabar con Rajoy. Al respecto, se habla de un encuentro habido la pasada Navidad en Baqueira, en el cual habrían participado Luis Bárcenas, el abogado Trías Sagnier, el propio Gallardón y un alto cargo de CiU que algunos identifican como Durán i Lleida.

Feijóo, que hasta ahora había gestionado su futuro con mucha prudencia, muestra ya cierta prisa por oficializar su condición de “delfín”, lo cual estaría provocando algunos comentarios poco favorables en el entorno familiar del Presidente. Son coletazos del mar de fondo que hoy agita a un partido cuyos altos cargos tienen estos días miedo hasta de salir a la calle, con situaciones como la del grupo parlamentario, sumido en ese tipo de desazón que suele preludiar la desbandada. Cuentan que una semana antes de que llegara a España la rogatoria suiza con los 22 millones de Bárcenas, hubo una cena en casa de ese zascandil que es Miguel Ángel Cortés, a la que asistieron Aznar y Esperanza Aguirre con sus respectivos cónyuges, amén de algún que otro alto cargo de la etapa Aznar, y allí se repartió cera de lo lindo contra un Mariano cuyo laissez-passer –delictuoso, en opinión de Franquito, en lo que se refiere a la ausencia de una contundente respuesta al desafío independentista catalán- está destruyendo el partido y dañando a España, o viceversa.

Esperanza quiere que rueden cabezas
La expresidenta de la Comunidad de Madrid ha saltado al ruedo como un torbellino con vocación de convertirse en bomba de relojería o conciencia crítica de la derecha, dispuesta a dar estera incluso a la señora Botella. El cabreo tanto en Génova como en el Gobierno con quien pide regeneración y asunción de responsabilidades, vulgar corte de cabezas, es de los que hacen época. Su capacidad para encabezar una facción, y no digamos ya para liderar el partido, se antoja, no obstante, mínima. Ese tren hace tiempo pasó por la puerta de la señora y no lo volverá a hacer. Su entorno sostiene, sin embargo, que su ambición quedaría satisfecha con una vicepresidencia, lo que explicaría su apoyo al liderazgo regenerador de Feijóo.

La apelación de algunos medios de la izquierda a las movilizaciones callejeras ha reavivado el fantasma del 11-M
Los temblores que sacuden al PP solo pueden explicarse por la falta de cohesión interna que propicia un liderazgo débil, concretada en la ausencia de una auténtico núcleo duro capaz de repartir tareas y dirigir el grupo. Rajoy no ha hecho partido, no ha propiciado ese círculo de poder dotado de talento bastante para afrontar una situación tan complicada como la actual. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría es una mujer valiosa al decir de casi todos los que la conocen, pero se ve rebasada por el número e importancia de los desafíos a los que debe atender casi en solitario. Su amistad con Feijóo parece reservarle un futuro brillante en ese potencial nuevo partido de la derecha democrática. Casi todos los que, en Moncloa y alrededores, rodean al Presidente son amigos personales sin relevancia de futuro alguna. En Génova y al frente del partido, una Dolores de Cospedal voluntariosa, a quien cuesta imaginar superando las oposiciones al cuerpo de Abogados del Estado.

La prioridad del momento para Moncloa consiste en salvar el escollo Bárcenas. La inicial potencia de tiro de los papeles aparecidos en El País se ha ido difuminando con el paso de las horas. A día de hoy, la cosa apunta a documento prefabricado en base a información real sobre la contabilidad del PP en poder de Bárcenas, pero también información parcial y, por tanto, manipulada, que alterna datos verdaderos y falsos en un cóctel que podría poner en un serio apuro al grupo Prisa. Demasiada tinta de calamar. Mucho bote de humo. Entre la niebla, pura tiniebla, del momento, sorprende recordar al jefe de la oposición endosando esos papeles sin esperar fallo judicial y exigiendo la dimisión del Presidente. La apelación de algunos medios de la izquierda a las movilizaciones callejeras en torno a la sede popular ha reavivado para muchos el fantasma del 11-M, que terminó con el desalojo del PP del poder. La aparición en escena de un tipo como Garzón, querido Emilio, rescatado del ostracismo por la cadena SER, no ha hecho sino alentar esas sospechosas coincidencias que apuntan a la querencia subliminal de cierta izquierda por el “golpe blando”.

El pacto en la cumbre
La preocupación alcanza a las grandes empresas que, gracias a la eficaz gestión como mediadora de la vicepresidenta Soraya, verdadera muñidora del acuerdo -se supone con el beneplácito de Rajoy-, salvaron meses atrás a Prisa de la quiebra al capitalizar parte de su deuda. De nuevo los proverbiales complejos de la derecha española y su disposición a bailar con lobos. Parece que en esos centros de poder se estaría gestando, en grado avanzado ya, un acuerdo en la sombra con Bárcenas sobre la base de que, con 6 millones de parados, Cataluña en rebelión, y la Corona en la picota, los poderes económico financieros no pueden consentir que este caso se lleve por delante al Gobierno, causando un daño irreparable al futuro del país. Hay que pararlo en seco. Y cuentan que el CNI se ha puesto a trabajar a destajo para lograr que el escándalo llegue desinflado a sede judicial por falta material de pruebas. Algo que explicaría la renuencia del PP a querellarse contra Bárcenas.

Contrario a este pacto es Cristóbal Montoro, un hombre que corre el riesgo de resultar laminado por una amnistía fiscal que, al margen de posicionamientos morales, ha resultado un fiasco en términos de recaudación y un escándalo en tanto en cuanto puede haber permitido regularizar fiscalmente a los tramposos de la trama Gürtel, Bárcenas incluido. Con estos ingredientes, por Madrid se anuncian ya los tambores de una crisis de Gobierno que, de momento, no parece tener el menor sentido pues poco o nada ganaría ahora Rajoy, excepto reconocer su debilidad, con el cambio. Los rumores apuntan a tres muertes seguras: Ana Mato, Fátima Báñez y el citado Montoro. Así están las cosas, o así me lo parecen.

Los manifiestos regeneradores: el de UPyD
Manuel Muela www.vozpopuli.com  10 Febrero 2013

La llamada crisis de los sobres ha convertido la España oficial y mediática en un verdadero carnaval: ríos de tinta en los medios, persecuciones tumultuosas de fotógrafos y periodistas a los afectados, Bárcenas & cía, desde sus domicilios a los tribunales, investigaciones de la fiscalía, calígrafos y un largo etcétera, adobado con las noticias del proceso del yerno real, que forman un mosaico entre cómico y dramático, para recreo o vergüenza de un país, que mira el juego de los poderosos como si fuera una partida de ping pong. Juego en el que la política, en su vertiente parlamentaria, parece desaparecida, porque el partido del gobierno tiene el instrumento de su mayoría para alejar al Congreso del asunto. Bien es verdad que los demás actores se han quedado en la superficie de los hechos, sin tomarse la molestia de preguntarse por qué la gente está tan indignada. Por eso, surgen manifiestos con los que se trata de romper el corsé de la política oficial y de proponer fórmulas para superar los problemas: hace unos meses comenté los titulados Somos Mayoría y Reconversión y hoy lo haré con el de UPyD- Manifiesto por la Regeneración de la Democracia y la Refundación del Estado – que, a mi juicio, pretende poner razón en la turbamulta carnavalesca de los últimos días. Una iniciativa desde dentro del régimen para situar el problema en el plano que le corresponde.

La eclosión de la desconfianza
La eclosión de la crisis de confianza, que protagoniza la vida nacional desde hace dos semanas, no ha nacido por partenogénesis. Los sobres, ciertos o inventados, han sido el catalizador del desaliento y del hartazgo acumulados en años de duro castigo, infligido a los españoles por muchos de quienes están en el origen y en la responsabilidad de los males sobrevenidos, la nefanda crisis, en cuyo nombre se están produciendo todo tipo de atropellos a las clases medias y populares, sin prometerles siquiera un mañana mejor. De repente, todo el mundo cavila sobre la gravedad de la situación, empezando por el jefe del gobierno, obligado a proclamar su honradez en una alocución pública. Pero iniciativas o propuestas reales para cambiar no abundan. Hay retraimiento y queda la sensación de que la crisis española sin control nos deja flotando al albur en un mar sin fondo y sin orillas. Me imagino que eso es lo que ha movido a UPyD a salir a la palestra.

Su manifiesto, que demuestra la honda preocupación por la deriva nacional, carga la mano en la necesidad de acometer reformas legales importantes, orientadas al saneamiento de la vida pública y de sus protagonistas, personas y organizaciones, junto con la revisión de las normas electorales, atribuyéndoles dosis mayores de proporcionalidad; todo ello encaminado a reconstruir, refundar es la palabra que utilizan, el Estado para superar su quiebra. Según los autores, los españoles deberían ser convocados a las urnas, después de aprobadas las normas propuestas en el manifiesto: hablan de un año o año y medio, aunque insisten en que no es tanto el plazo como la voluntad política de ejecutar lo propuesto, para que la consulta electoral de carácter constituyente sea eficaz.

Las propuestas y la acción política en campo abierto
Es un conjunto de propuestas a las que hay que dar la bienvenida. Bastantes de ellas coinciden con las de los otros manifiestos anteriores. A mi juicio, están cargadas de razón y de patriotismo, que no es poco. Pero se echa en falta la referencia a las políticas sociales y económico-financieras, que figuran entre los epicentros de la crisis, y a la Unión Monetaria, que tiene mucho que ver con ellas. No creo que haya sido un olvido, pienso más bien en la premura del pronunciamiento y en el deseo de enriquecerlo con aportaciones posteriores. Al fin y al cabo, UPyD es el primero, y de momento el único grupo parlamentario, que certifica la crisis constitucional y promueve la iniciación de un período constituyente. Acontecimiento muy relevante que, por su propia naturaleza, requerirá de otras iniciativas más allá de la mera proclama en el seno del Parlamento o en una rueda de prensa. El escaso eco obtenido demuestra, en mi opinión, que los promotores del manifiesto tendrán que salir a campo abierto, como ocurrió en otra época memorable de España, para darlo a conocer a los españoles y convocarlos a la regeneración democrática.

El complejo institucional del régimen se nos aparece como una colección de estatuas de sal, que esperan su disolución. Pero todavía, no hay que engañarse, disponen de capacidad para acallar voces y comprar voluntades. Los autores de éste manifiesto, como los de los anteriores, tienen la prueba: el desdén oficial y el tratamiento frívolo o la mera ignorancia en la mayoría de los medios de comunicación. Pero la iniciativa está en marcha y no se me ocurre mejor manera de concluir el comentario sobre ella que recordar lo que dijeron unos españoles ilustres en febrero de 1931- Manifiesto dirigido a los intelectuales- cuando España buscaba un futuro mejor: “En los meses, casi diríamos en las semanas, que sobrevienen, tienen los españoles que tomar sobre sí, quieran o no, la responsabilidad de una de esas grandes decisiones colectivas en que los pueblos crean irrevocablemente su propio futuro(…)El Estado español llega ahora al grado postrero de su descomposición. No procede ésta de que encontrase frente a sí la hostilidad de fuerzas poderosas, sino que sucumbe corrompido por sus propios vicios sustantivos(…)La tarea enorme e inaplazable de remozamiento técnico, económico, social e intelectual que España tiene ante sí no se puede acometer si no se logra que cada español dé su máximo rendimiento vital. Pero esto no es posible si no se instaura un Estado que, por la amplitud de su base jurídica y administrativa, permita a todos los ciudadanos solidarizarse con él y participar en su alta gestión(…) Importa mucho que España cuente pronto con un Estado eficazmente constituido, que sea como una buena máquina en punto, porque, bajo las inquietudes políticas de estos años, late algo todavía más hondo y decisivo: el despertar de nuestro pueblo a una existencia más enérgica, su renaciente afán de hacerse respetar e intervenir en la historia del mundo”.


El referente del nacionalismo catalán
La ‘ruina’ independentista de Quebec, el modelo de Mas
La provincia francófona sufre un prolongado declive desde que el separatismo apostó por la separación de Canadá.
El Confidencial 10 Febrero 2013

Desde hace años, Quebec es uno de los ejemplos más queridos por el nacionalismo catalán. Los independentistas canadienses han logrado la aspiración de cualquier líder de CiU o ERC: convocar un referéndum por la independencia y estar a punto de ganarlo.

El problema es que esta apuesta por el independentismo podría estar teniendo consecuencias que van más allá del plano político. Según diversos estudios, la economía quebequesa está sufriendo un paulatino deterioro desde que el movimiento soberanista se hizo fuerte y amenazó con la ruptura con el país norteamericano.

Desde un punto de vista político, el independentismo en Quebec comenzó a cobrar fuerza a partir de los años 60 y 70, cuando las primeras organizaciones nacionalistas empezaron a participar en las instituciones y a presentarse a las elecciones de una forma organizada. Esta evolución tuvo su punto culminante en 1976, cuando el Partido Quebequés (PQ) alcanzó el 41% de los votos en las elecciones regionales y consiguió colocar a su líder, René Lévesque, como primer ministro de la provincia.

Desde este momento, el objetivo nunca ocultado del PQ fue conseguir la independencia de la región. El primer paso fue el referéndum de 1980, en el que se preguntaba a los habitantes de la provincia si querían cambiar su estatus al de Estado Libre Asociado a Canadá. El resultado fue negativo, pero aún así los independentistas no cejaron en su empeño y en 1995 consiguieron realizar una nueva consulta, pero esta vez, directamente, preguntando por la independencia. De nuevo, el PQ perdió su apuesta, aunque por un margen muy estrecho: 50,58% para el No y 49,42% para el Sí.

Las consecuencias económicas
Aunque los nacionalistas no han conseguido su objetivo, diversos estudios muestran que, desde que se comenzó a hablar de independencia, la provincia ha sufrido un prolongado declive económico y demográfico. En realidad, algo parecido le ha pasado a Cataluña, que cuando comenzó el proceso autonómico era la región más rica de España, una situación de privilegio que perdió hace años.

Según este interesante análisis del Instituto Económico de Montreal (en Quebec), el PIB la provincia creció un 2,3% de media, comparado con un 3,0% en todo el país. Aunque puede parecer una diferencia pequeña, como se prolongó a lo largo de tres décadas, generó un margen importante: el conjunto de Canadá incrementó su riqueza en un 109% del PIB, frente a un 76,6% en su provincia rebelde.

Los que quieran ver el vaso medio lleno apuntarán que la riqueza per cápita en términos nominales creció más o menos como la media nacional: 51,1% de subida para Quebec y 53,6% para el país. Sin embargo, en términos reales, la diferencia fue del 68%. Ahora mismo, el canadiense medio es más de 6.000 dólares más ricos que su equivalente quebequés. De hecho, en el siguiente gráfico puede verse como las provincias más pobladas y ricas (Alberta, Ontario, British Columbia) miran desde la distancia a sus otrora prósperos vecinos quebequeses.

Pero además, la referencia al PIB per cápita oculta el peor de los problemas de Quebec: la demografía. En 1951, esta provincia acogía al 28,9% de la población canadiense, en estos momentos ese porcentaje ha caído al 23,6%. Y esta tendencia es aún más acusada entre los jóvenes. En el último cuarto de siglo, la población menor de 15 años ha caído un 12% en Quebec, mientras que crecía un 7% en el resto del país. Mientras, los jóvenes adultos (entre 16 y 40 años), en teoría el grupo más productivo, apenas crecía un 17%, mientras que en el resto de Canadá lo hacía un 40%. Esto ha provocado que la provincia francófona tenga en estos momentos la población más envejecida del país, con lo que eso supone tanto desde el punto de vista económico como de sostenimiento (más pensiones y más sanidad, con menos cotizantes).

Quizás lo más triste para los quebequeses independentistas sea ver como muchos de sus jóvenes se marchan a las demás provincias de ese país del que se quieren separar. Entre 1971 y 2009, Quebec ha perdido residentes que han migrado a alguna otra región todos y cada uno de los años, hasta dejar un saldo negativo de 528.135 personas.

En realidad, esto es sólo una consecuencia de una tendencia que se remonta a tres décadas atrás. Entre 1978 y 1981 (con el anuncio del primero de los referendos), 30 de las mayores empresas canadienses huyeron de Quebec y unos 100.000 de sus ciudadanos jóvenes se fueron a vivir a otras provincias.

La capitalidad económica del país, que tradicionalmente ostentaba Montreal, pasó a Toronto (en Ontario). En 1976, ambas ciudades tenían más o menos el mismo número de habitantes en sus áreas metropolitanas (unos 2,8 millones). Desde entonces, la población de Toronto se ha doblado hasta los 5,6 millones de habitantes mientras que la de su rival apenas crecía un 30%, hasta los 3,7 millones. Y ya nadie duda de cuál es el centro financiero y de negocios principal del país.

Todo esto se une a unas perspectivas económicas no especialmente halagüeñas. La población en edad de trabajar (entre 16 y 64 años) comenzará a declinar en 2014, lo que dañará el crecimiento potencial de la provincia, que ya se prevé inferior al del resto de Canadá. A esto hay que unir una deuda pública regional superior al 50% del PIB (Ontario, la segunda región más endeudada, no llega al 40%) y unas obligaciones de gasto, debidas al envejecimiento poblacional, que crecen casi exponencialmente.


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The Renterian way of memory
Santiago González http://santiagonzalez.wordpress.com  10 Febrero 2013

Hoy El País dedica una página entera a las cosas de la paz y la memoria siguiendo la escondida senda abierta por el diario ‘Gara’ y de la que dimos cuenta aquí. Es una lástima que ni siquiera en su edición País Vasco le haya cabido una fotonoticia sobre el acto de Ayer en Andoain, con motivo del X aniversario del asesinato de Joxeba Pagaza.

Rentería, símbolo ahora de la paz, titula el cuerpo, qué digo cuerpo, el cuerpazo principal de la información mi viejo amigo LRA, que acompaña con un despiece, ‘Las peores marcas de impiedad’, cuyo texto pueden encontrar al final de este último link. A la impiedad le acompaña la desmemoria y el olvido de algunos nombres: el ertzaina que resultó desfigurado por un cóctel molotov se llama Jon Ruiz Sagarna. A veces nombres y datos: “ETA batió una marca de impiedad al regresar para rematar a dos guardias civiles cuando comprobó que, tras el atentado, no fallecieron”. Los hechos ocurrieron el 14 de septiembre de 1982, las víctimas no eran guardias civiles, sino policías nacionales y las víctimas mortales fueron cuatro: Antonio Cedillo, Alfonso López, Antonio Ordóñez y Juan Seronero. El primero de ellos salió herido, disparando contra los asaltantes, consiguió caminar medio kilómetro hacia el pueblo y fue recogido por una furgoneta, pero ésta fue interceptada por los asesinos, que remataron a Cedillo con un tiro en la nuca. Al día siguiente, el policía Julián Carmona, amigo de las cuatro víctimas, se suicidó.

El ‘obrero’ que cita, fue el pintor Carlos Patiño, que iba en compañía de Esteban Fariña y Francisco Rosco en un 127. Un comando disparó contra el coche y mató a Patiño.

Ahora fíjense en la foto. A la derecha, el alcalde de Rentería, el bildutarra Julen Mendoza, que ayer, en estas fantásticas jornadas, dijo: “A aquellas (víctimas) a las que durante tiempo las he considerado como los otros les traslado un profundo lo siento de todo corazón por el sufrimiento padecido”. Miren al segundo por la izquierda, identificado com o el ex-etarra Joxean Agirre. Fue condenado a 85 años de cárcel por los asesinatos de Angel Facal, Máximo García Kleiner, y Joseph Couchot. Salió de prisión tras cumplir 18 años de la pena y con el título de sociólogo. En ningún momento ha pedido a ETA que se disuelva, ha condenado ningún asesinato, ni ha colaborado en el esclarecimiento de ninguno. Vean en este artículo de su alma y de su pluma, la actitud de arrepentimiento que tan contentos tiene a unos y otros.

Es una pena, ya digo, que LRA no fuera a cubrir el acto de Andoain y hubiera tomado nota del verdadero estado de la cuestión expuesto ayer con elocuencia apabullante por Fernando Savater, al denunciar las peticiones del Parlamento y el Gobierno vascos: “que vengan los asesinos y que se vayan los policías”.

En su crónica del acto de Andoain, el doctor Asclepio apostilló: “Crimen perfecto, porque ni siquiera le llaman crimen. Le llaman “Paz”.”

España / Tribunal Constitucional
Constitucional frente a Estatut
El órdago soberanista ha hecho aumentar los recursos competenciales
La Generalitat acelera leyes para burlar la normativa estatal
S. Doménech. Barcelona. La Razón 10 Febrero 2013

¿Son el Gobierno y la Generalitat capaces de llegar a acuerdos? Lo intentaron el verano pasado cuando la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, se emplazaron a dialogar para no entrar en una escalada de recursos al Tribunal Constitucional (TC) a colación de la batería de medidas tomadas por ambas administraciones para contener el déficit.

La Generalitat rechazaba frontalmente los decretos del Gobierno en materia sanitaria y educativa alegando invasión de competencias; y el Gobierno se oponía a las propuestas impulsadas en Cataluña para contener el déficit, como el euro por receta, porque suponían una carga tributaria extra discriminatoria para los ciudadanos de Cataluña respecto al resto de españoles. Empezaba a apretar el calor, la declaración y contradeclaración estaban a la orden del día y, entonces, aún no había comenzado el órdago soberanista. La situación económica dictaba que era necesario sembrar paz entre ambos ejecutivos.

Tensión in crescendo
La precipitación electoral y la ruptura de los puentes del diálogo llevaron al traste la estrategia de la negociación hasta llegar a una situación de enfrentamiento que se hace evidente en los recursos al Alto Tribunal. Si el año pasado Cataluña monopolizó los recursos del Gobierno a normas autonómicas –cinco de los once interpuestos– y la Generalitat recurrió hasta seis normas estatales, la situación lleva este año camino de empeorar.

Apenas ha comenzado la legislatura catalana y la Generalitat ha apostado por recursos para las tasas judiciales, y los recortes del Gobierno en materia de educación y sanidad, una estrategia que pone de manifiesto que la tensión entre ambos ejecutivos, por muchas llamadas al diálogo que se hagan públicamente, va «in crescendo».

Tampoco esperaban en Cataluña que empezara la escalada en el Constitucional a su órdago independentista antes de la reunión entre Mariano Rajoy y Mas. Pero los planes del Ejecutivo, amparándose en un informe de la Abogacía del Estado, de recurrir la declaración de soberanía aprobada en el Parlament fueron rápidamente respondidos por el presidente de la Generalitat y demostró cuáles son las intenciones catalanas. Su «no hay leyes ni constituciones contra el derecho a decidir» es toda una declaración de intenciones. Ayer el consejero de Interior, Ramon Espadaler, añadía que la postura del Gobierno es una «cortina de humo» para huir de la crisis provocada por el caso Bárcenas.

Más allá de recurrir al Alto Tribunal, la Generalitat ha puesto todo el combustible en la maquinaria para responder a todos los «ataques» del Estado en buena medida amparándose en el Estatut. Prepara a marchas forzadas una ley de horarios comerciales con la que responder al recurso al Tribunal Constitucional que el Estado presentó la semana pasada contra la normativa con la que la Generalitat plantaba cara al real decreto que marcaba las líneas maestras para todo el territorio nacional.

El ejecutivo de Mas entiende que salvará su modelo si blinda con una ley catalana, bajo el paraguas del Estatut, los horarios comerciales antes de que el Alto Tribunal dictamine. El mecanismo es similar al utilizado en otros campos, como el terreno educativo. La Ley de Educación de Cataluña y la consagración del catalán como lengua vehicular de la educación es una muestra, como queda patente cada vez que los tribunales dictan una sentencia para que el castellano sea también lengua vehicular de la educación en las aulas catalanas.

Y todavía se puede tensar más la cuerda. El socio de Mas pedía ayer nuevos gestos con los que plantar cara al Gobierno. Oriol Junqueras es partidario de que los presupuestos que está negociando con CiU incluyan el impuesto de los depósitos bancarios que defiende, pese a que también están recurrido al Constitucional por parte del Ejecutivo.

Junqueras defendió que es «perfectamente justo poner en marcha una tasa que, a su juicio, tendría un «efecto didáctico» sobre los catalanes. «Es bueno que los ciudadanos sepan que con este impuesto no habría ni un recorte educativo y podríamos pagar todo lo que debemos al tercer sector», explicó el líder de ERC a Ep antes de decir que «sería muy cómodo» para su partido unas elecciones anticipadas, «pero sería muy pernicioso para el país» .

La acusación de ERC
El impuesto sobre la banca es una de las condiciones que puso ERC para pactar con Mas la legislatura y que, según sus cálculos, permitiría recaudar 600 millones. A Esquerra le enfada en sobremanera que el Gobierno haya creado una tasa sobre los bancos al tipo cero que, a su juicio, pone trabas a las autonomías. Por eso, acusa al Ejecutivo de dinamitar todas las iniciativas que ha puesto ERC sobre la mesa con CiU como alternativa a los recortes, que deberán ser unos 4.000 millones. «Cuando ofrecemos alternativas, el Gobierno se las apropia», aseguró el republicano, quien considera que «unos presupuestos con recorte cero son posibles al margen de la independencia de Cataluña. Está en manos del Gobierno, tiene que dejar de actuar de forma arbitraria, ineficaz e injusta».

Hablaron de política penitenciaria
El PSE se reunió en secreto con el colectivo de presos de ETA en octubre
Definieron a Pedraza como una "buena ama de casa". También trataron sobre la excarcelación de Josu Uribetxebarria Bolinaga
LIBERTAD DIGITAL  10 Febrero 2013

Dos dirigentes del Partido Socialista de Euskadi se reunieron, en octubre, con interlocutores del colectivo de presos de ETA. Pidieron discreción y que el encuentro quedara, de momento, en el plano de lo privado, pero los simpatizantes de los reos de la banda terrorista confirmaron al núcleo duro de los internos que el encuentro se produjo, según informa El Mundo.

ETA y su entorno hacen actas de todo, y en una de ellas se detalla la reunión que el pasado 17 de octubre mantuvieron los interlocutores del colectivo de presos –entre ellos, la que fuera abogada de los etarras, Arantza Zulueta- con dos dirigentes del Partido Socialista de Euskadi, "en nombre del partido, no en nombre de otra organización": el secretario de Organización del PSE, Alfonso Gil, y el ex Comisionado del lehendakari para la Convivencia y la Memoria, Jesús Loza.

Según los documentos, los dirigentes del PSE defendieron la necesidad de que ETA desaparezca. Los intermediarios de los terroristas constataron que la voluntad de los representantes del PSE era cambiar la actual política penitenciaria del Ejecutivo de Rajoy con los presos de ETA. Aseguran que los socialistas siempre han estado a favor de "una política penitenciaria más flexible".
Pedraza, una "buena ama de casa"

Las actas recogen que uno de los puntos más importantes del encuentro se produjo cuando los interlocutores de ambas partes pusieron a las víctimas del terrorismo sobre la mesa. Loza aseguró que entre todo el colectivo de víctimas de ETA hay quienes quieren "dar pasos" y que son los menos, una minoría, los que están en contra de cualquier avance o flexibilidad en materia penitenciaria. Como una de las que no quiere dar pasos citaron a Ángeles Pedraza, a la que definieron como una "buena ama de casa".

También salió a relucir la polémica generada por la excarcelación de Josu Uribetxebarria Bolinaga. Los dirigentes socialistas pusieron en cuestión la manera en que el Gobierno había gestionado esta situación, aseguraron que se había hecho "mal pero que, al final, había funcionado".

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