AGLI Recortes de Prensa   Jueves 14 Febrero 2013

Imprescindible reforma local
Editorial La Razón 14 Febrero 2013

Una de las reformas más ambiciosas del programa de gobierno de Mariano Rajoy, la de las administraciones locales, llegará este viernes al Consejo de Ministros tras una larga y cuidadosa elaboración que, desafortunadamente, no ha contado con el apoyo y el consenso del principal partido de la oposición, actitud que sólo se explica, dada la trascendencia del asunto, desde el oportunismo político. Aun así, la nueva ley de bases locales ha sido revisada y ajustada por los expertos de los distintos departamentos ministeriales concernidos y, por supuesto, cabe la adopción de otras modificaciones a lo largo del tramo parlamentario.

El fin primordial de la reforma no es otro que el de aplicar criterios de racionalización en la administración de los 8.116 ayuntamientos españoles, que en su inmensa mayoría –el 95 por ciento– cuentan con menos de 20.000 habitantes. Al mismo tiempo, se trata de reducir entidades ineficientes, como algunas de las 1.492 mancomunidades existentes, cuyas funciones se solapan con las de las diputaciones provinciales. El desafío aceptado por el Gobierno de Mariano Rajoy es enorme, puesto que a nadie se le oculta el entramado de intereses y de sensibilidades que anida en el mapa municipal español. Pero es una reforma necesaria, que busca adelgazar la Administración local, ordenar sus cuentas y evitar caras duplicidades en la prestación de servicios.

Según el último borrador de la reforma, examinado por la Comisión de Subsecretarios, que hoy publica LA RAZÓN, los ejes centrales del proyecto giran en torno a la reducción del desorbitado gasto municipal, más que a la intervención estatal en la tradicional autonomía de nuestros municipios. Así, se fija el tope de sueldo que podrán cobrar los alcaldes, que no superará los emolumentos de un secretario de Estado; se establece el porcentaje máximo de concejales con dedicación exclusiva en cada ayuntamiento, y se limita en función de la población censada el número de trabajadores eventuales. También se reduce de acuerdo a baremos objetivos el número de asesores, liberados sindicales y personal de confianza. Se establece, asimismo, el sueldo máximo y mínimo de los funcionarios municipales.

No está cerrado, sin embargo, la reducción del número de concejales, objeto de una gran controversia con la Federación Española de Municipios y Provincias. El otro aspecto fundamental de la reforma es la delimitación de competencias. Sanidad, Educación y Servicios Sociales pasarán a depender de las comunidades autónomas, lo que supone descargar a los municipios de unos gastos redundantes en los Presupuestos Generales. Por último, y no menos importante, el Gobierno se hace garante de que los ejecutivos autonómicos cumplan con sus compromisos financieros con los ayuntamientos.

PSOE y PP, perdones compartidos
Editorial Estrella Digital 14 Febrero 2013

Es un clamor ciudadano que la consistente maquinaria PP-PSOE opera de forma estructurada para compartir una zona intermedia en asuntos que afectan, sobre todo, a las cosas relacionadas con las culpas de la corrupción
o con el agasajamiento a los poderosos que, como estamos viendo, luego son generosos y comparten intereses con los mismos partidos que los miman.

Los fondos de reptiles que administran sirven para hacer más fuerte la estructura aparatista del PP o del PSOE,

Por alguna razón que se nos escapa, esa ‘zona amable’ con los poderosos suele transmutarse, de cuando en cuando, en una suerte de paritorio del que surgen de las entrañas de los aparatos otros nuevos poderosos que manejan el presupuesto partidista – el A y el B -, elaborado a conciencia sin ningún tipo de conciencia cívica; y si bien es cierto que los fondos de reptiles que administran sirven para hacer más fuerte la estructura aparatista del PP o del PSOE, no es menos cierto que el ‘cobrador’ se embolsa – o se ensobra – una cantidad estimable.

Y luego, claro está, se exponen a las desagradables consecuencias que ofrece el hecho de que las amistades nunca son eternas y que, generalmente, el paso del tiempo o las nuevas ambiciones y necesidades de los políticos, cambian los intereses de esas provechosas relaciones y suelen devenir en trágicas revelaciones, denuncias o acusaciones que una vez puestas en marcha son una maquinaria de triturar carne. Valga para esto, también, el desapego sentimental que ya destapó los entresijos del siniestro ‘hermanísimo’ Juan Guerra, del televisivo alcalde Julián Muñoz o del joven y dinámico Pujol.

Ahora, entre profusas noticias sobre esta nueva costumbre nacional, muy antigua por otros lares, de escuchar y seguir a los políticos para saber qué hacen o de qué hablan, y con quién – ahora se empantana en esto el noqueado PSC -, el juez Ruz nos cuenta gracias a sus diligencias que la política de perdones administrativos no tiene principio ni fin, y que, tal y como nos enseña la física que sucede con la energía según los principios de la termodinámica, se limitan a transformarse, y en este caso a cambiar de manos las firmas que legalizan perdones fiscales a dineros usurpados, robados, distraídos o apropiados indebidamente, o al menos, sospechosamente.

Las concomitancias del poder, o de los colores del poder, con los sinvergüenzas a quienes mientras se les expulsa del partido-paraíso con una mano se les legaliza el producto de sus fechorías con una firma de la otra, son insoportables.

Rajoy se ríe en el festival de corrupción
Pablo Sebastián www.republica.com 14 Febrero 2013

Por muchos aplausos que le dediquen en el grupo parlamentario del Partido Popular, Mariano Rajoy no tiene escapatoria de la sombra de la corrupción nacional y la propia de su partido que le persigue como presidente del PP y del Gobierno de España. No hacía esperar mucho para conocer que a Bárcenas el PP ha estado pagándole un sueldo con seguridad social hasta final de diciembre de 2012. Ayer mismo, Jesús Sepúlveda, cesado de la nómina de la nómina del PP hace solo un par de días, se negaba a declarar ante el juez. A su ex esposa Ana Mato le cayeron en el Congreso una lluvia de peticiones de dimisión que ella rechazó, entre palmas de los suyos. Al propio Rajoy, Rubalcaba le pidió que dimitiera en la sesión de control de la Cámara. El vicepresidente de la CEOE y presidente de la CEIM, Arturo Fernández, decía ayer que se toma unos días de reflexión para ver si dimite por el presunto pago de sueldos en dinero negro. Continúan en Barcelona las denuncias sobre los presuntos espionajes del PSC. El consejero delegado del Banco Santander, Alfredo Sáenz, está a la espera de una decisión de Banco de España sobre la posibilidad de ser inhabilitado para el cargo. Las indagaciones judiciales sobre las andanzas de Iñaki Urdangarin en el Ayuntamiento de Madrid empiezan a alcanzar al ex alcalde y ahora ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón. Y todo esto sólo en las últimas horas.

Y Rajoy se ríe y hace gracias sobre sus declaraciones a Hacienda, mientras calla sobre la contabilidad B de su partido, o sobre sus misteriosas subidas de sueldo en el PP justo cuando parecía que se acaban los presuntos sobres de dinero negro en el seno del partido. Asuntos de los que Rajoy dice que son falsos “menos en algunas cosas”. ¿De qué se ríe Rajoy? Pero ¿no le da vergüenza ver cómo está el PP y como está España? ¿Cómo osa hablar de transparencia quien no comparece ante el Parlamento ni ante los medios de comunicación tal y como debiera y tras haber ocultado importantes informaciones o indultos infames no anunciados en la rueda de prensa del Consejo de Ministros?

Bajo la presidencia de Rajoy, en el PP han pasado muchas cosas, puede que demasiadas y puede que poco o nada limpias en varios casos. Y en la España que Gobierna los ciudadanos, asombrados por el gran espectáculo de la corrupción y asustados por causa de la situación económica y el paro, huyen del PP y de Rajoy a gran velocidad, mientras el presidente del Gobierno se ríe entre palmas de entusiasmo de sus parlamentarios. ¿Pero cuánto tiempo le van a durar a Rajoy esas palmas y esa bobalicona sonrisa?

De momento, está en las manos de Bárcenas, quien lo ha dejado al desnudo y a la intemperie con los documentos publicados por el diario El País, sobre los que no paran de echar, inútilmente desde el PP, toda clase de amenazas y paladas de tierra en pos de embarrar la situación y confundir a la ciudadanía. Pero no lo van a conseguir porque los ciudadanos saben la verdad y presienten que todavía hay muchas cosas más por conocer y por desvelar.

Y siendo grave lo que está pasando en el PP, por causa de Rajoy en razón a su responsabilidad como presidente del partido desde 2004 al día de hoy, peor es el daño que todo esto y el desgobierno de la nación le está causando a España, fuera y dentro del país. Y ¿de todo eso se ríe Rajoy entre palmas de los suyos, los mismos que sacan de paseo a Ana Mato para aplaudir su responsabilidad en los regalos de Gürtel que se desprenden de la investigación policial? Pero ¿puede un partido político aplaudir la corrupción de sus presuntos implicados, después de pagar el sueldo a Bárcenas y Sepúlveda hasta hace pocos días? ¿Qué tiene que ver todo esto con la Democracia, la Justicia, la ética y la responsabilidad de la clase política? Y todavía los hay que se sorprenden porque en las encuestas los políticos, encabezados por el propio Rajoy, sufren un enorme nivel de rechazo y eso que no conocen toda la verdad, ni lo que está por salir, ni lo que nunca saldrá.

Corrupción
'Vade retro, Savonarola'
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 14 Febrero 2013

Tenemos un problema, como dijo el astronauta Jack Swigert cuando comunicó a Houston, el 13 de abril de 1970, que se habían encendido varias luces de advertencia en la nave Apolo 13. Allí se trataba de las fuentes de energía. Aquí se trata de la corrupción. Sí, tenemos un problema. Y apenas se menciona este flagelo, los críticos se apresuran a recordarnos que, para evitar evasiones, los castigos se deben repartir, por partes iguales, entre los corruptos y los corruptores.

Totalmente de acuerdo. Pero ¿acaso esta operación de limpieza tiene un paladín digno de todos los méritos: el denunciante? Es a esta altura donde los escépticos congénitos desplegamos el abanico de las dudas. Dudas que conciernen a la veracidad, la motivación y los efectos de la denuncia. La historia está plagada de ejemplos de golpes de estado que se consumaron en aras de la purificación de las instituciones. Y no hay líder totalitario que no inaugurara su ciclo despótico con una diatriba, a veces justificada, y a veces no tanto, contra los vicios y abusos de la clase política. Todo lo cual invita a preguntar: ¿cuántas veces ha sido denunciado el denunciante?, ¿existen intereses ocultos detrás de su aparente afán de justicia?, ¿el castigo del corrupto denunciado implicará una alteración del equilibrio de poder a favor del colectivo al que pertenece el denunciante? En fin: ¿al denunciante lo mueve alguna obsesión sectaria de naturaleza política, o dogmática de naturaleza religiosa, que le hace ver las debilidades humanas como aberraciones acreedoras a un castigo implacable?

El primer fascista
Nos ha recordado muy oportunamente José María Ruiz Soroa (El País, 13/12/2012):

Que Robespierre y Saint Just fueron personas rectas, buenas y virtuosas es algo obvio para quien conozca mínimamente su pensamiento. Quien escribió que "en nuestro país queremos sustituir el egoísmo por la moral, el honor por la honradez, las costumbres por los principios, el amor al dinero por el amor a la gloria, y un pueblo frívolo y miserable por un pueblo magnánimo y feliz" no podía ser sino un enamorado de la virtud. (...) Ambos fueron virtuosos implacables, en palabras de Rafael del Águila, personas cuyos esfuerzos por traer el bien a la tierra llevaron al mal del Terror.

Y concluye, citando a Kant:
Cuidado, recordemos que la moral nunca puede sustituir a la política, que las buenas intenciones virtuosas engendran monstruos. Que con la virtud hay que tener mucho cuidado, porque "de una madera tan retorcida como de la que está hecho el hombre no puede tallarse nada enteramente recto".

Siempre que se pone de actualidad el tema de la corrupción y que siento la necesidad de despejar equívocos recurro a uno de mis libros de cabecera: The Unarmed Prophet. Savonarola in Florence (El profeta desarmado. Savonarola en Florencia), de Rachel Erlander, McGraw-Hill, 1988. Y cuando busco analogías entre la trayectoria de fray Girolamo Savonarola (1452-1498) y sucesos actuales no incurro en una excentricidad. En el siglo XX ya lo hicieron personajes muy disímiles, incluso antagónicos. Erlander documenta que Mussolini le consideró el primer fascista, "seguramente deslumbrado por la forma en que organizó a los niños", y desde la acera opuesta el comunista Antonio Gramsci afirmó: "Fueron la clase revolucionaria de la época, el pueblo y la nación italianos, la democracia ciudadana, los que engendraron a Savonarola". Esta coincidencia entre los dos extremos se repite cíclicamente en cualquier totum revolutum con apariencia moralizadora, hasta nuestros días.

El dominico Savonarola, que ya era famoso por sus furibundos sermones contra los ricos, entre los que incluía a las más altas jerarquías eclesiásticas, fue designado prior de la iglesia florentina de San Marcos en el año 149l. Empezó despotricando contra el papa Inocencio VIII, al que definió como "el más bochornoso de toda la historia, con el mayor número de pecados, reencarnación del mismísimo diablo". Luego embistió contra su sucesor, Alejandro VI, Rodrigo Borgia, síntesis de todas las depravaciones que denunciaba. Simultáneamente, impugnaba las injusticias del sistema fiscal, lo que le valió el mote de "predicador de los desesperados". Explicaba que los pobres vivían agobiados por los impuestos que servían para pagar los palacios y las rameras de los ricos. El verdadero destinatario de sus invectivas alegóricas contra Nabucodonosor y Nerón era Lorenzo de Médicis.
Precoces inquisidores

En Florencia, con aproximadamente 75.000 habitantes, había 33 bancos, 83 tejedurías de seda, 270 de lana, 66 boticas, 54 talleres donde se labraba la piedra, 84 donde se trabajaba la madera, 31 estudios de pintores, 26 de escultores, 44 joyeros y orfebres con tiendas en el Ponte Vecchio. Todo esto era, para Savonarola, un semillero de iniquidades. Hoy sabemos que allí germinó el Renacimiento.

Muerto Lorenzo, le sucedió su hijo Piero, derrocado poco después al grito de "¡Pueblo y Libertad!". Se formó entonces un Consejo del Pueblo y la Comuna, compuesto principalmente por tenderos y artesanos. A los pobres se les negaba el poder terrenal, afirmaba Savonarola, para evitar desórdenes. Pero los pobres continuaron siendo sus más fervientes partidarios, hasta que la guerra con el papado y los Estados vecinos provocó una situación de escasez y paro generalizado. Miles de personas murieron, muchas de ellas en la calle o en los portales de las tiendas.

Mientras Savonarola conservó su influencia sobre el poder civil, la sociedad pudo vislumbrar lo que significaba la materialización en la Tierra de una utopía que ni siquiera podrían haber soportado los santos en el cielo. Miles de fanciulli, típicos gamberros infantiles que proliferaban en Florencia, fueron reclutados para purgar el Carnaval de sus connotaciones paganas. Los precoces inquisidores (que más tarde admiraría Mussolini) despojaban a las mujeres de sus galas y afeites; iban de casa en casa confiscando "artículos lascivos", perfumes, cintas, redecillas tachonadas de perlas y joyas; y secuestraban, asimismo, naipes, dados, tableros y piezas de ajedrez de marfil y alabastro, arpas, guitarras y cuernos de caza, Cupidos de terracota y otras estatuillas "indecentes", tapices y cuadros lascivos.

La literatura estaba anatematizada. Los fanciulli arramblaban con los libros de Platón, Boccaccio, Dante y Petrarca. Savonarola había exigido a la Señoría que dictara leyes contra la poesía, el juego, la bebida, los vestidos indecorosos de las mujeres y "todas aquellas cosas que son perniciosas para la salud y el alma". Los artículos prohibidos eran incinerados periódicamente en la Plaza de la Señoría.
Sermones apocalípticos

La hoguera no devoraba sólo objetos inanimados. Savonarola arrancó al Consejo de la Comuna una ley en virtud de la cual todo homosexual que reincidiera por tercera vez en sus prácticas sería quemado en la pira. Y, como siempre ocurre, una vez que tomó el gusto a las ejecuciones por razones morales empezó a imponerlas por motivos políticos. El abanderado de los pobres sostuvo que el pueblo debería "cortar la cabeza" a cualquiera que intentase convocar un "parlamento". En 1497 cinco ciudadanos rebeldes fueron decapitados con el visto bueno de Savonarola.

Al producirse aquel episodio sangriento Savonarola ya había sido excomulgado por el papa Alejandro VI. El pretexto fue que el monje se negaba a comparecer en Roma para explicar sus presuntas conversaciones con Dios, Cristo, la Virgen y diversos santos. La causa verdadera, más prosaica, había que buscarla en sus sermones apocalípticos contra el clero en general y Alejandro VI en particular. Su sermón del 1 de noviembre de 1494 es un fiel reflejo de su oratoria incendiaria:

Oh, sacerdotes y prelados, oíd mis palabras, dejad los beneficios que en justicia no podéis tener, dejad vuestras pompas, vuestros convites y comilonas. Dejad vuestras concubinas y efebos. Oh, monjes, dejad la simonía, cuando aceptáis que las monjas vengan a vuestros conventos (...) Oh, mercaderes, dejad la usura. Oh, lujuriosos, vestid el cilicio y haced penitencia.

Cuando los enviados del Papa arrestaron a Savonarola, los mercaderes ya estaban conspirando contra él y el pueblo famélico lo había abandonado. Alejandro VI autorizó expresamente que lo sometieran a torturas para arrancarle una confesión, y fue condenado a muerte al cabo de tres juicios, en los que actuó como principal acusador el eclesiástico y jurista catalán Francesc de Remolins.

El 23 de mayo de 1498 las llamas consumieron su cuerpo en la Plaza de la Señoría, exactamente en el mismo lugar donde él había ordenado incinerar homosexuales, disidentes políticos, joyas, cosméticos, libros, obras de arte y artículos de lujo. La multitud, compuesta por muchos de los que él había halagado y de los que habían obedecido sus órdenes más mortíferas, disfrutó del espectáculo.

Las montañas de cadáveres, incluidos los propios, que dejaron tras de sí los Savonarola, los Saint Just, los Robespierre y otros insurgentes que transitaron por la historia envueltos en la bandera de la virtud son las que me inducen a tomar con pinzas el discurso de los redentores y a depositar mi confianza en los mecanismos de la justicia, por cierto cargados de imperfecciones humanas, antes que en la retórica farisaica de los salvapatrias. Vade retro, Savonarola! Vade retro, Garzón!

Por una Justicia independiente
Editorial www.gaceta.es 14 Febrero 2013

El juez José Castro ha llamado a una puerta políticamente incorrecta. El instructor del caso Nóos, que hasta ahora no ha tenido ningún problema para tomar declaraciones fuera de su jurisdicción, Palma de Mallorca, se ha encontrado con que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) le ha pedido explicaciones por viajar hasta Madrid para aclarar diversos pagos de la Fundación Madrid 2016. Da la casualidad de que esta fundación fue impulsada por el entonces alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, actual ministro de Justicia, y que los interrogados fueron tres estrechos colaboradores suyos. Desde un análisis simplista, da la sensación de que el sector del CGPJ más cercano a Gallardón, con su presidente, Gonzalo Moliner, a la cabeza, está tratando de poner trabas a la investigación del juez Castro una vez que ha salido a la palestra el nombre de su jefe.

España se encuentra en un momento en el que hay que confiar más que nunca en los jueces. Cada vez que se abre un cajón salta un caso nuevo de corrupción política. Son ellos, los jueces, los que deben aplicar la ley, aunque a veces parece que no pueden. La sociedad española no puede más. Los ciudadanos se merecen una explicación del CGPJ de por qué pide ahora unas formalidades que no había pedido antes.

Desde que comenzó la instrucción del caso Nóos, Castro y Horrach se han desplazado en varias ocasiones a Barcelona para practicar diligencias sin que el CGPJ haya cuestionado nunca esos viajes. Ahora surgen los problemas, cuando se trata de investigar los pagos que autorizó Gallardón, siendo alcalde de Madrid, a Urdangarín.

La Justicia en España está constantemente en entredicho. No se entiende que se hable con total normalidad de jueces conservadores y jueces progresistas. No se entiende que se concedan unos indultos y se denieguen otros. Como tampoco se entiende que el ministro de Justicia esté constantemente en los papeles, que sea el protagonista de la vida judicial cuando nuestra democracia se sustenta en la división de poderes.

España necesita una Justicia que sea justa, que sea rápida y, sobre todo, independiente. El Gobierno prometió reforzar la independencia del poder Judicial; sin embargo, su reforma sólo apunta a continuar con la trayectoria de control del poder judicial que inició Felipe González. Los jueces, por desgracia, siguen siendo un arma en mano de los partidos.

La pasividad como método
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 14 Febrero 2013

El presidente del Gobierno se ha manifestado contrario a cualquier reforma de la Constitución.

En su reciente comparecencia ante el Foro de la revista The Economist, el presidente del Gobierno se ha manifestado contrario a cualquier reforma de la Constitución. Sus razones para tal posición son tres, según explicó a un auditorio compuesto mayoritariamente por corresponsales extranjeros y empresarios: 1) no se da el consenso básico requerido para una operación política de este calado 2) no sabemos qué es lo que queremos modificar en nuestra Ley de leyes 3) no es el momento oportuno para embarcarnos en una aventura plagada de incertidumbres. Es del mayor interés analizar cada uno de estos argumentos para comprender el pensamiento del jefe del Ejecutivo y extraer las consecuencias oportunas. Lo primero es reconocer que Mariano Rajoy acierta en su diagnóstico porque, efectivamente, ni existe un acuerdo entre los dos grandes partidos sobre posibles cambios en nuestra Norma Fundamental, ni ninguno de los dos tiene claro en qué sentido deberían ir las hipotéticas mejoras, ni la coyuntura es la adecuada. El problema no es, por tanto, la capacidad de observación del jefe de filas del PP, que se mantiene aguda, sino su conclusión tras pasear su mirada por el desolador panorama actual.

Existe otro tipo de liderazgo, de mentalidad y de carácter que, a partir de los mismos hechos frustrantes que tan bien capta el inquilino de La Moncloa, establecería una línea de acción distinta. Así, ante la falta de consenso nacional para proceder a una indispensable transformación del sistema dedicaría todo su esfuerzo a construirlo, tanto con las restantes fuerzas parlamentarias como con la ciudadanía, fijándose como uno de sus objetivos prioritarios la consolidación de un clima de opinión favorable a una ambiciosa agenda reformadora de nuestro ordenamiento básico. En cuanto a la ignorancia de cuáles han de ser las partes de la Constitución a reorientar y en qué dirección, es de admirar la sinceridad con la que reconoce esta carencia por su parte, pero se encuentra a su disposición abundante literatura de los más reputados expertos del país que configuran un esquema perfectamente definido sobre la cuestión. Basta que la lea con atención crítica y forje tras asimilarla su propio planteamiento. Y, por último, las circunstancias que acompañan a las grandes crisis suelen ser desfavorables y la obligación de los conductores de pueblos equipados de visión y de pasión consiste en superarlas, doblegando los obstáculos a base de voluntad, entrega y poder de convicción. La pasividad como método y la reducción de la política a la contabilidad son legítimas y cabe que al final tengan éxito. Sin embargo, la experiencia histórica no avala precisamente esta posibilidad, sino más bien la contraria. De la misma forma en que hay ocasiones en las que la defensa más efectiva es el ataque, los finales de etapa envueltos en confusión y desánimo requieren anticipación, coraje y aceptación del riesgo.

Plomo en las alas
José Luis González Quirós El Confidencial 14 Febrero 2013

Pocas veces se ha asistido a un desmoronamiento de las expectativas políticas tan intenso como el que afecta al PP. Aunque conserve cierta ventaja sobre el PSOE, no debería engañarse, pero ya decía Pemán que mal de muchos, consuelo de gobernantes. Rajoy ha admitido recientemente que ha incumplido el programa electoral con el que ganó las elecciones, pero se ha puesto solemne para afirmar que lo ha hecho a cambio de cumplir con su deber, una especie de exigencia moral que nace de considerar que la política nada tiene que ver con las ideas, extraña dolencia que no es nueva en España.

Esta conversión del PP en un agente oportunista puede considerarse como una novedad o, por el contrario, ser vista como consecuencia de carencias previas, porque lo que está pasando depende de decisiones muy equivocadas, pero muy claras. Desde que Rajoy decidió desprenderse de cualquier atadura que pudiera sonar a algo distinto al puro sometimiento a su voluntad, el PP empezó a separarse de sus fuentes de inspiración y a ganar esa extraña libertad de criterio de la que ha hecho gala un Gobierno que desde el primer momento, y con la debilísima excusa de un desarreglo contable, decidió que había que hacer lo contrario de lo que todo el mundo le suponía, de lo que esperaban sus votantes. Basta recordar el encontronazo con María San Gil o la baja de José Antonio Ortega Lara, y ver a esa luz lo que han hecho con Bolinaga o el batacazo electoral en el País Vasco.

Cuando un partido emprende este camino tiene que sustituir la fidelidad a sus ideas y sus votantes por la férrea disciplina interna. Aunque no haya sido esa la intención deliberada, en la práctica se pretende construir un partido monolítico, ahuyentar el más ligero adarme de opinión libre en su interior e imponer una solidaridad cuasi mafiosa. Como esa operación es tan antinatural, hace falta construir un enemigo externo distinto al tradicional, encontrar a uno o varios supuestos traidores para echarles la culpa de cuanto altera el disfrute de la mayoría. Incluso en el PP, con una tradición escasamente proclive a la gresca, es fácil encontrar a quien colgar ese sambenito y los marianistas no se han recatado en señalar.

El PP no puede fingirse sometido a una campaña para concitar el apoyo de sus bases, al tiempo que se ha ganado su desafección al ir directamente contra ellas

En el frente externo se cuenta con el inapreciable apoyo de un PSOE dispuesto a cometer muchos más errores de los que podría imaginar su peor enemigo: hasta en esto está imitando el equipo de Rajoy el proceder de Zapatero, que siempre confió en la inagotable capacidad del PP para sacarle de los charcos. Sin embargo, para continuar con esa doble estrategia Rajoy va a tener dificultades muy graves. En primer lugar la profunda decepción de sus electores más fieles a un ideario político preciso, el hartazgo que su política, y no sólo su gestión, está ocasionando en quienes no ven el bien absoluto en que sea el PP quien gobierne, sino que creen que lo importante es que se gobierne conforme a las ideas por las que ellos han apoyado al PP.

Se trata de un sector tal vez minoritario pero muy influyente, el de aquellos electores a los que Aznar, a quien muchos marianistas se refieren como si se tratase de la causa de todos los males, les permitió creer que al fin podrían los españoles contar con un centro derecha con ideas y rotundamente distinto a esa izquierda envejecida con la que tienden a confundirse los ignaros oportunistas que se creen conservadores.

Como decía Pío Cabanillas, hay dos cosas que es imposible hacer a un tiempo en política: soplar y sorber. El PP no puede fingirse sometido a una campaña para concitar el apoyo de sus bases (soplar), al tiempo que se ha ganado su desafección al ir directamente contra ellas en terrorismo, política fiscal, tibieza reformista, ausencia de ambición nacional y la renuncia a alterar mínimamente los cambios legislativos efectuados por el zapaterismo (sorber). Puede que la gente acepte durante algún tiempo la añagaza de la supuesta trampa de los supuestos pagos en B y hasta que se distraiga más de medio minuto echando un vistazo al IRPF de Rajoy, porque al público del PP le puede resultar divertido ver a cierto periódico en apuros, pero no podrán olvidar el cuidadoso trato dispensado al señor Bárcenas durante bastante más de un año, ni el hecho de que haya podido amasar un fortunón mientras líderes tan fuera de sospecha tenían buen cuidado en mantener una declaración de Hacienda presentable.

Tampoco es fácil de olvidar que la ministra protegida por el señor Rajoy pretenda ampararse en un feminismo de oportunidad para explicar sus repetidos despistes con los gastos domésticos, imaginativa estrategia que, por cierto, le tumba su exmarido al declararla completamente libre de sospecha, madre ejemplar enteramente ajena a las oscuridades contables de cualquier gran familia. Tendrán la conciencia tranquila, pero llevan en las alas suficiente plomo como para que un instinto primario les indique que deben hacer algo más radical que despedir a Sepúlveda o disimular el goteo indemnizatorio a Bárcenas.

*José Luis González Quirós es analista político


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Los generales
Alfonso Ussía La Razón 14 Febrero 2013

Luis María Anson inició su brillante conferencia en el Club Siglo XXI con un fogonazo verbal: «El sistema está agotado». Por culpa de todos, pero moribundo. Reclamó la presencia de Felipe González y José María Aznar para su regeneración. En la calle no se respira felicidad, y el Partido Popular teme a los extremistas. Se equivoca el PSOE apoyándolos, porque también van contra ellos. Todavía, unos y otros están a tiempo de reaccionar. Para que la ciudadanía no se soliviante más harían bien en denunciar sus propias corrupciones. Pero se equivocan –especialmente los populares–, si piensan que una mejoría en la tormenta económica les ayudaría a recuperar su predominio social. También está en el fango Izquierda Unida, cómplice de la desaparición de más de mil millones de euros en los amigables ERE de Andalucía. Y los sindicatos, agitadores sin respuesta, clamorosos chulos del sistema. Todo ello ha puesto de los nervios a la acomodada clase política y cuando los nervios traicionan se dicen tonterías inoportunas.

María Dolores de Cospedal no ha estado fina. Reconozco sus valores pero mantengo que es muy complicado que la experiencia la convierta en una aceptable portavoz. Es peor aún Floriano, y en Cataluña, cada vez que habla Alicia Sánchez Camacho, el PP pierde votos. No resultan convincentes ni simpáticos. Y no entra en lo admisible que los nervios le induzcan a María Dolores a advertirnos contra «los populismos y los generales».

Los generales, y con ellos todos los miembros de las Fuerzas Armadas, se conjuntan en la institución más leal con España y su Constitución, más honesta y más admirable de nuestro sistema democrático. Mucho más que los gobernantes, los parlamentarios y los jueces. Mencionarlos para salir del paso en un momento de improvisado desahogo, es más que una injusticia y una grave irresponsabilidad. Es una grosería. La sombra del golpismo no está en los regimientos ni en los arsenales. El golpismo está en una extrema izquierda activa, violenta y contagiosa que cuenta con el apoyo de muchos de los causantes de nuestra penosa situación. Está en la camiseta, las chancletas y el insulto. Es muy fácil insinuar el disgusto de los generales cuando se sabe que éstos, por disciplina, no van a responder. Eso sí, están ahí, con sus Reales Ordenanzas y la Constitución de 1978 en las mesas de sus despachos, soportando toda suerte de desprecios, asumiendo unos presupuestos infames y despreciando toda relación con la riqueza personal.

El descontento de la ciudadanía pacífica y harta puede terminar empujando a los que más tienen que perder, los jóvenes, hacia posiciones extremas. Para complicar más las cosas, los nacionalismos periféricos han roto relaciones con la Constitución que ellos ayudaron a redactar. Lo de Cataluña es inadmisible, y la presencia en las instituciones democráticas de los proetarras, inconcebibles en una sociedad firme y segura de sí misma. Los ataques al Rey y los abucheos al Himno Nacional están tipificados como delitos, pero aquí nadie mueve un dedo. Todos los días nos despertamos con un nuevo sobresalto de corrupción. Rajoy deja hacer en Andalucía, en Cataluña y en el País Vasco, donde el Partido Popular ha elegido el camino de la sumisión y el socialista toma el aperitivo con los etarras. El sistema está agotado. Por culpa de los políticos y de muchos jueces y magistrados. Dejen en paz a los militares, que no han hecho en estos 37 años otra cosa que soportar con lealtad, honor y decencia la deslealtad, el deshonor y la indecencia de quienes los mandan. Cospedal tiene que disculparse.

Derechos históricos y legitimidad democrática . . . de ¿qué pueblo?
Juan José Miguélez / Filósofo http://www.dialogolibre.com  14 Febrero 2013

El régimen talibán-nacionalista miente sabedor de que, al repetir una y otra vez proposiciones falsas puede lograr que se revistan de verosimilitud. La manipulación goebbelsiana del lenguaje es su especialidad. Embuten las palabras con un significado impropio en su juego tramposo del “cambiazo trilero”.

Es falso que, “a lo largo de su historia”, el pueblo catalán haya manifestado una voluntad democrática de autogobierno. La historia es muy larga. El preámbulo con delirios románticos de la declaración esa de soberanía se remonta a la Edad Media induciendo a los incautos, torticeramente, a identificar régimen feudal con régimen democrático. Una manera espuria de confundir el culo con las témporas: el régimen feudal se fundamente en la desigualdad jurídica, social y económica entre señores y siervos; el sistema democrático se fundamente en la igualdad de los ciudadanos libres. En términos estrictos, la primera manifestación democrática con voluntad, valor y eficacia político-jurídica de autogobierno se realizó con el Estatuto de 1932. Efectivamente, el 2 de agosto de 1931, el pueblo catalán refrendaba su Estatuto. En su artículo primero dice: 'Cataluña se constituye en región autónoma dentro del Estado español y de acuerdo con la Constitución de la República'.

(La Mancomunidad no fue expresión de la voluntad del pueblo catalán, sino de sus líderes en negociación con el Gobierno español. Su finalidad era administrativa, no de autogobierno. Fue como un destemporizado coletazo de lo que los historiadores llaman el pactismo medieval: una suerte de balanceo entre el poder del Rey y el privilegio de los Señores, donde el gran ausente y el gran maltratado era, precisamente, el pueblo.)

Desde la Constitución de 1978, el pueblo catalán ha manifestado su voluntad de autogobierno en dos ocasiones explícitas, los referéndums estatutarios de 1979 y 2006 y, de forma implícita, en todas las elecciones autonómicas. En ninguno de los textos refrendados por el pueblo catalán aparece una voluntad de autogobierno absoluta, desligada, desvinculada del Estado Español y 'constituida' en sujeto jurídico y político 'soberano'. La casta política miente poniendo tal cosa en boca del pueblo catalán.

Con el sintagma 'derechos históricos' se les llena la boca como si estuvieran por el maná divino alimentados. En realidad es una falacia de lo más casposa y saducea. Cuando uno escucha la palabra derechos entiende que es 'capacidad-legítima-para'; cuando escucha históricos, entiende que esa capacidad se tiene ¡desde tiempo inmemorial!

La realidad es que los derechos a los que se refiere, con costra y morro, nuestra casta política, no son tales; son los privilegios que, como estamento señorial tenían la nobleza y el clero. Manos muertas, no producen; viven (y ¡rediós cómo viven; que vivir, lo que se dice vivir-de-vividor, sólo viven ellos!) a costa de someter al pueblo a servidumbre y opresión: les obligan a prestar numerosos servicios personales, les imponen agobiantes tributos… tienen monopolio del molino y de la fragua. Vamos, que derechos, lo que se dice derechos, no son y, menos ¡derechos del pueblo! Tampoco son históricos… que ¡por fortuna! quedaron abolidos con la Constitución de 1812.

En la Cataluña medieval, además del 'señorío' de los nobles existió un 'señorío colectivo' de los oligarcas de Barcelona. Lo resalto (no fue el único) por la importancia que tuvo. De ahí vienen el Consell de Cent (120 miembros), el Trentenari (30) y los consellers (5). Lo confirmó por privilegio, Pere el Gran en 1284. (La Generalidad, “agencia recaudadora de impuestos”, no de autogobierno, quedó configurada en 1362; tiempos de Pere el Ceremoniós). Este 'señorío colectivo' siempre estuvo dominado por la oligarquía urbana, la mà major (la Biga), minoría que monopolizaba el gobierno municipal. Siempre, menos ocho años (1453-1461) en que la Busca (mercaderes, artesanos y menestrales) se hizo con el poder municipal. En 1462 los dirigentes de la Busca fueron ejecutados. Y, ¿el pueblo llano, la mà menor o poble menut? Eran un ¡inexistente! 95% de la población que… ¡bastante tenían con su mal-vivir-muriendo!

Esto en la ciudad; en el campo, los señores luchan, en el sentido cruento del término, por el mantenimiento de sus privilegios: el transfondo de la guerra civil de 1462-72 que terminó con la Paz de Pedralbes, fue por la defensa de los privilegios de los nobles contra los siervos-campesinos de la remensa. Los 'malos usos' (seis) permitían al noble, no sólo castigar al siervo, sino maltratarlo en sentido estricto.

Y ya para terminar: si con legitimidad democrática quiere nuestra casposa casta nacionalista retrotraernos a aquellos oscuros, viejos (¡serán-antiguos-los-listillos-estos-vividores-ellos-a-cuenta-del-negocio-suyo-del-constructo-delirante-de-la-nación-esa!) y muy injustos tiempos, ¡que Dios nos coja confesados! En cualquier caso deberían elegir otro sintagma: la desigualdad hasta el maltrato, nunca es legítima; hablar de democracia en el lejano medioevo es “coger una borrachera” en el túnel del tiempo. No hay más legitimidad democrática que aquella que acata la ley; que aquella que establece y defiende que nadie está por encima de la ley, garante de los derechos individuales, única e igual para todos los ciudadanos. El camino lo marca con total claridad y precisión la Constitución de 1978. ¡También para cuando haya de ser modificada!

España / El desafío independentista
Mas despedirá a 10.000 interinos y a 3.000 funcionarios
La Generalitat inaugura los recortes de 2013 con los empleados públicos
David J. Fernández, Barcelona. La Razón 14 Febrero 2013

El pasado 3 de enero, LA RAZÓN adelantó en su portada los planes del presidente de la Generalitat, que ayer se sometió a su primera sesión de control Miquel González / Shooting

Algo se está moviendo en la Generalitat. El Gobierno se muestra inflexible en los objetivos de déficit y la Administración catalana tiene ante sí el difícil cometido de reducir el gasto en un año en 4.000 millones de euros. Es decir, el equivalente a los recortes de los dos últimos años. No es de extrañar, pues, que los funcionarios estén de nuevo en el punto de mira y, tal y como avazó este periódico, el departamento de Economía vería con buenos ojos prescindir de 20.000 trabajadores públicos para cuadrar las cuentas.

Esta cifra supuso un tira y afloja entre los departamentos de Economía y Gobernación que, según TV3, se ha quedado en 13.000 –3.000 funcionarios y 10.000 interinos–. Ayer, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, presidió en persona la reunión con la comisión de expertos para la reforma de la administración pública. Y hoy se ha convocado de urgencia a los sindicatos para dar cuenta de las conclusiones. La Generalitat se ha negado a dar detalles sobre las medidas que piensa tomar. Los sindicatos de la función pública (CC OO, UGT e IAC), por su parte, temen que la primera medida será la supresión de una paga extra. Esta medida equivale a algo más de un 6 por ciento de sueldo anual de los trabajadores públicos. Los consellers de Economía y Gobernación, Andreu Mas-Colell y Joana Ortega, han ido deslizando posibilidades como ésta desde las pasadas elecciones. Sin embargo, esta medida es a todas luces insuficiente para alcanzar los objetivos de déficit. Por lo que el grueso del recorte vendrá de la extinción de contratos. Ya sea con despidos, prejubilaciones o prescindiendo de interinos. Con esta medida la Generalitat, según la televisión catalana, confía en ahorrarse 740 millones

Cataluña se convertirá así de nuevo en la primera comunidad autónoma que pone sobre la mesa un recorte salarial a los funcionarios en 2013 y lo hará, además, incluso antes de saberse si el Gobierno español arranca de la Unión Europea una flexibilización del objetivo del déficit para 2013.

En los últimos dos años, la Generalitat ha adelgazado la administración en 6.000 puestos de trabajo. La mayoría de los que han perdido el empleo, más de 4.000, eran interinos, muchos de los cuales habían encadenado contratos sin obtener nunca una plaza fija. Y la educación ha sido el ámbito más afectado.

«Nos están utilizando de nuevo de conejillos de india. Volvemos a ser los pioneros en las políticas de recortes. No queremos tener el triste honor de ser los trabajadores más castigados del Estado», lamentó el portavoz de función pública de UGT, Xavier Casas, quien denunció que la Generalitat plantee los recortes cuando todavía no se han elaborado los presupuestos de este año. Casas recordó que en 2013 está vigente todavía el Plan de Empleo que presentó la Generalitat para la Función Pública y que prevé la reducción de jornada y sueldo en un 15 por ciento de los aproximadamente 6.800 interinos de la administración catalana.

El portavoz de la Función Pública de CC OO, Xesús González, criticó que las nuevas medidas de austeridad ponen contra las cuerdas a un colectivo entre los que se encuentran empleados que «no llegan a los 1.000 euros» y que incluso se quedan en los 600, si se trata de personas con bajas transitorias.

forum europa
De Andrés: "El nacionalismo es incompatible con el mundo moderno"
El diputado general de Álava reclama que Euskadi atraiga inversiones para "evitar la fuga de nuestros jóvenes" y rechaza más impuestos si son para sostener "gastos superfluos"
A. LORENTE El Correo 14 Febrero 2013


El diputado general de Álava, Javier de Andrés, ha admitido este miércoles en su conferencia en el Forum Europa una revisión al alza de la fiscalidad, pero sólo si el objetivo final es mantener los servicios básicos, la educación y la sanidad, pero no si el incremento de los impuestos o del endeudamiento tiene como misión sostener otras cuestiones que el jefe del Ejecutivo foral entiende superfluas y entre las que ha citado "cinco canales de ETB" o "las embajadas del Gobierno vasco en el extranjero".

El líder del Ejecutivo alavés ha participado en el desayuno habitual del Forum ante una audiencia formada de forma mayoritaria por compañeros de su partido, el PP, y por representantes del sector empresarial de Euskadi. De Andrés ha efectuado un análisis de la situación económica de la comunidad autónoma y ha trasladado a los presentes la necesidad de que Euskadi avance hacia una legislación más liberalizada para "competir" y "atraer inversiones" desde el extranjero. El diputado general de Álava, en este sentido, se ha mostrado muy preocupado por la fuga de jóvenes que deben abandonar Álava y Euskadi en busca de oportunidades de trabajo cualificado. "Y en este sentido, la conflictividad laboral no es buena", ha indicado.

En materia de fiscalidad, De Andrés ha abogado por revisar las cuentas de gasto de las administraciones públicas porque el país ha llegado a un punto en el que no se puede exprimir más a los contribuyentes. El diputado general cree que se deben revisar aquellos gastos superfluos o duplicados en lugar de fijar la vista de forma permanente en la generación de nuevos recursos para las arcas públicas mediante la técnica de ampliar la presión fiscal sobre el ciudadano.

Nacionalismo
En clave política, el diputado general de Álava ha opinado que "el nacionalismo es incompatible con el mundo moderno" y ha apelado a superar enfrentamientos y "protagonismos" en la política vasca para avanzar en la búsqueda de acuerdos para salir de la crisis. De Andrés ha analizado que "durante muchos años el nacionalismo ha hecho que este país no fuera atractivo para cierto tipo de gente" y "mucha gente se marchó", lo cual que sido negativo para la evolución demográfica y económica del país.

Ha expuesto que Euskadi debe ahora hacer una país "más abierto", que "defienda su identidad pero en positivo, no de oposición a otros", para lograr volver a ser atractivo a las inversiones. Ha explicado que, a pesar del acuerdo logrado con el PNV para aprobar los presupuestos de Álava, no baraja la posibilidad de que el partido de Iñigo Urkullu sea "socio preferente" de su equipo en la Diputación foral, aunque sí cree que podría contar con los nacionalistas para algún otro acuerdo puntual.

Además, ha considerado que las actuación que está llevando a cabo el lehendakari no tienen "el ritmo preciso" que "requiere este momento económico" y así ha añadido que el actual Gobierno Vasco debe "agilizar su ritmo político".


Recortes de Prensa   Página Inicial