AGLI Recortes de Prensa   Lunes 18  Febrero 2013

Las reformas de Rajoy: rutas al desastre
Roberto Centeno El Confidencial 18 Febrero 2013

“El sol vuelve a brillar en Benidorm”. Este era el llamativo, a la vez que engañoso, título del último informe de JP Morgan publicado la semana pasada. Llamativo porque parece que ya se ve luz al final del túnel, engañoso porque nada más lejos de la realidad. Lo del sol se refiere sólo a que cuando los descuentos en los pisos llegan al 85%, y cita los casos de Torrevieja y Seseña, estos se venden sin problemas. Cuando no, ni brilla el sol ni nada que se le parezca. Su opinión general sigue siendo la misma que en septiembre: “Nos vamos de Madrid más asustados de lo que vinimos”.

El informe critica la inaudita política del banco malo, que tras despilfarrar decenas de miles de millones de nuestro dinero en pisos con descuentos de sólo el 50%, ha decidido venderlos un 25% por encima del precio de compra, lo que según JP beneficia descaradamente a los grandes bancos. En lugar de competir y contribuir a la rebaja de precios, le imponen precios cuatro veces (1) más altos de lo que JP considera necesario para que “el sol vuelva a brillar”. A Belén Romana, la enchufada de Luis de Guindos que no tiene ni idea del tema, le da igual vender o aparcar: ella sigue con sus 500.000 euros, su coche con chófer y sus oficinas en la zona más cara de Madrid. ¿No iban a instalar su sede en las afueras como Apple o Microsoft? Esto lo pagan los españoles. Otra estafa inaudita añadida a un robo masivo: ¡todo por la banca!

Y por si alguien tenía alguna duda, Mario Draghi, después de las felicitaciones habituales, explicó recientemente lo obvio: que su compra de bonos, y no Rajoy, fue el salvavidas de España ante la quiebra económica y bancaria (2). No obstante, lo grave es que dejó muy claro a los representantes de los partidos (que no de los españoles) en el Congreso que “son necesarios más recortes y más impuestos”. Es el resultado del primer año mariano. Ahora decidan el valor que otorgan a la promesa de Rajoy de que no habrá más recortes ni subidas de impuestos.

La reforma laboral
La pasada semana se cumplió un año de la reforma laboral, “la decisión más necesaria y urgente que necesitaba España”, según Rajoy. Porque la urgencia no era, como pensamos los catastrofistas, recortar el despilfarro, las miles de empresas públicas, ni los cientos de miles de enchufados, familiares y amigos. No, nada de eso: lo necesario era poner en marcha un mecanismo para poder despedir trabajadores a bajo precio. “Ya se están empezando a observar los primeros indicios de un cambio en el mercado de trabajo”, dijo el martes este paladín de la mentira en el foro de The Economist. ¿A qué se referiría Rajoy? ¿A la pérdida de 263.000 cotizantes de la Seguridad Social (empleos contantes y sonantes) en enero?

El principal objetivo de la reforma laboral era “profundizar en la flexibilidad interna para frenar la destrucción de empleo. Esta es la reforma en la que ganamos todos”. Y como era perfectamente previsible, y así lo denunciamos algunos, un año después no es que no haya servido para crear empleo, es que ha actuado como acelerador de la destrucción de puestos de trabajo: en doce meses se han destruido 840.000 empleos, un 42% más que el año precedente. La afirmación de Báñez y De Guindos de que, sin la reforma, el paro habría sido mayor es un insulto a la inteligencia: en 2012, con una caída del PIB del 1,4%, la destrucción de empleo fue más del doble que la de 2009, con una caída del PIB del 3,6%. Peor aún, la destrucción de empleo junto con la reducción salarial, que es el otro efecto de la reforma laboral, está hundiendo la demanda efectiva, lo que hace imposible la recuperación. Ni tienen vergüenza ni saben economía.

Y en cuanto a la flexibilización, como explica el profesor García Díez de la Universidad Rey Juan Carlos, la reforma “ha desequilibrado la relación entre trabajadores y empresarios a favor de los empresarios y, con la mayor facilidad de despido, el empresario carece de incentivos para buscar esa flexibilidad interna y opta por los despidos”. Ahora dicen que servirá para crear empleo cuando empecemos a crecer, pero “es un hecho probado que las legislaciones flexibles no crean puestos de trabajo cuando llega la recuperación económica”, afirma el profesor Juan Torrent de la UOC Business School.

Las tres reformas del sistema financiero
Pero si la reforma laboral es un acelerador de la destrucción de empleo, las tres reformas del sistema financiero constituyen el mayor expolio conocido al pueblo español. Todo empieza en 2006, cuando los Inspectores del BdE alertan al gobernador y a Pedro Solbes de la burbuja y les urgen a ponerle fin. No sólo no hacen el menor caso, sino que, además, en la primavera de 2007, cuando todos los medios extranjeros denunciaban la burbuja, estos insensatos mienten a familias y empresas diciendo que “cuanto más se endeuden más ricos serán, porque los pisos nunca pueden bajar de precio”. El sistema financiero y las inmobiliarias colaboraron activamente en el engaño. En cualquier otro país, Solbes y MAFO habrían sido procesados. En lugar de ello, andan sueltos y con indemnizaciones millonarias.

Rajoy heredó de Zapatero un sector financiero quebrado y un BdE que había colaborado activamente en la ocultación del desastre. Lo lógico, lo que se ha hecho en el resto del mundo, era cerrar todo lo inviable devolviendo los depósitos de hasta 100.000 euros, que con la venta de los activos habría sido más que suficiente, mientras que los tenedores de deuda, desde la senior a las preferentes, habrían perdido todo o casi todo. Ahí estaban, en primer lugar, las cajas alemanas y francesas, que financiaron con sus préstamos insensatos a personas insensatas y a presuntos delincuentes toda la burbuja. El costo para los ciudadanos habría sido cero.

¿Qué han hecho estos depredadores que nos gobiernan? Justo lo contrario. Las cajas alemanas y francesas recuperaron todo, y a los presuntos delincuentes que llevaron las entidades al desastre se los indemnizó generosísimamente. ¿Y quién paga la fiesta? Los españoles actuales y futuros, dado que nos han endeudado brutalmente para varias generaciones. En concreto, sumando todo, unos 40.000 millones de euros perdidos ya, otros 100.000 millones en esquemas de protección de activos, inyecciones de capital que no se recuperará y banco malo. Y a esto añadan ustedes más de 150.000 millones en avales, de los que nos tocará pagar unos 80.000. En conjunto, 290.000 millones, sin contar los 300.000 que el sistema debe al BCE. Una malversación inimaginable de fondos públicos.

El caso Bankia ilustra perfectamente la profundidad del disparate y la dimensión del saqueo a los españoles. Este conglomerado de cajas nos ha costado en dinero efectivo 25.000 millones, banco malo, 23.000, avales, 50.000… un total de 98.000 millones robados literalmente al pueblo español. Además, ¿cuánto debe Bankia al BCE que no podrá devolver y pagaremos nosotros? 40.000 millones. Es decir, estos hijos de su madre han despilfarrado 138.000 millones de euros de nuestro dinero por no cerrar un banco cuyo valor en bolsa es, hoy, de 800 millones y, según el FROB, negativo. Y todo para pagar hasta el último céntimo las deudas contraídas por unos insensatos con cajas alemanas y francesas, algo que no se ha hecho en ningún otro país del mundo. Grecia, Irlanda o los países del Este aplicarían quitas de hasta el 90%. Alguien debería ir a la cárcel por esto.

Ahora traduzcan todo esto a impuestos, a destrucción de empleo, a recortes sociales salvajes, a endeudamiento de las generaciones futuras, y obtendrán algo monstruoso: nadie ha sido procesado ni está en la cárcel. “Hemos hecho lo que teníamos que hacer”, dice Rajoy. Debería decirlo ante un juez. Pero, además, no ha servido para nada. Al final se están cerrando oficinas y despidiendo a decenas de miles de empleados, equivalentes a lo que debería haberse cerrado desde el principio. La recuperación del crédito a familias y pymes, que estos tramposos dicen que era el principal objetivo, no sólo ni está ni se le espera: es que cae en vertical.

Y ya el colmo de los colmos, la supervivencia del sector dista de estar garantizada, porque la morosidad está subiendo exponencialmente: casi 200.000 millones a septiembre, sólo la barra libre del BCE y los 100.000 millones que nos dieron para que devolviéramos los préstamos a las cajas europeas, mantienen abierto el sistema financiero. El disparate es tan gigantesco, el daño tan inconmensurable, que los responsables no se pueden ir de rositas. En algún momento Zapatero, Solbes, MAFO, Salgado, Rajoy y De Guindos tendrán que responder por el daño casi ilimitado que han ocasionado a varias generaciones de españoles.

Consolidación fiscal y control de las CCAA
Y, por último, la supuesta consolidación fiscal y el más imaginario aún control de las CCAA. Según Montoro, el gasto en los ministerios va a caer de 42.328 millones a 31.000 previstos para 2013, lo que significa la incapacidad absoluta para financiar España, dejándola sin infraestructuras, sin medios mínimos en Justicia, Policía, Fuerzas Armadas, ni en ninguna parte. Un 25% menos de lo que gasta la Generalitat, en plena orgía secesionista, mientras ni el Rey ni Rajoy mueven un dedo para frenar a esos traidores. ¿Es la destrucción de España como nación el motivo de orgullo de estos miserables? Pero es que, además, es una ridiculez comparado con un gasto de las AAPP de más de 382.000 millones previstos en los PGE, exceptuando la Seguridad Social, con otros 100.000 millones.

En cuanto al control de las CCAA, ¿de qué control hablan? A principios de 2012, más de la mitad estaban quebradas. Montoro juró que las intervendría; ¿qué hizo en realidad? Darles 60.000 millones de euros de nuestro dinero para que pudieran seguir despilfarrando sin problemas, y otros 28.000 que tiene preparados para 2013. Ha endeudado hasta lo indecible a los españoles para que golfos y corruptos puedan seguir con sus enchufados, sus empresas públicas, sus televisiones, sus coches y sus embajadas. ¿Es eso controlar el gasto?

El resumen de las reformas que van a sacarnos de la crisis es claro: una reforma laboral que es un acelerador y no un freno de la destrucción de empleo; tres reformas financieras que han supuesto la malversación del 28% del PIB en dinero y avales públicos, mientras reducen drásticamente la financiación a la economía productiva; un recorte que deja sin recursos el funcionamiento de España, mientras mantiene el despilfarro de CCAA y ayuntamientos, y los impuestos más altos de Europa, más un aumento de la deuda de casi 130.000 millones en 2012 y una previsión de casi 100.000 en 2013. Y todo esto es lo que, según Rajoy y sus secuaces, nos va a sacar de la crisis. Peor aún, porque “el afán reformista de este Gobierno ni se distrae, ni flaquea, ni se agota”; están dispuestos a llevar a España a su aniquilación. Sólo espero que paguen por ello.

NOTA: Leo estupefacto que las exportaciones suponen ya el 33% del PIB. Este disparate sale de considerar PIB al valor total de ventas al exterior, pero el PIB no son las ventas, sino los VALORES AÑADIDOS, que son mucho menos de la mitad. Además, la aportación al PIB es la diferencia entre exportaciones e importaciones. El nivel de engaño de estos tramposos es realmente alucinante.

(1) Para JP Morgan el descuento que se necesita para que el sol vuelva a Benidorm es del 85%, es decir, un piso que valía 100 debe venderse por 15. El banco malo ha comprado a la banca esos mismos pisos por 50 y ahora pretende venderlos a 62,5.

(2) Draghi ha explicado que España es el primer beneficiario de la barra libre del BCE con unos 300.000 millones, o el 30% del total, mientras que la economía española sólo representa el 12% del PIB de la Eurozona.

En España, bastos, y en Roma, vergüenza torera
José Luis Ortín www.vozpopuli.com 18 Febrero 2013

Con el siglo XXI llegaron los oros a España. Bastó meter con decisión en cintura la economía y los presupuestos del Estado para entrar en la Europa del euro a todo tren. Iniciamos entonces un círculo virtuoso que debidamente embridado, lo que no se hizo, nos podía haber metido definitivamente en la modernidad económica y monetaria. Pero en esta España de nuestros palmeros y lamentos eso es misión imposible. Cuando hay que aprovechar para el saneamiento, en las horas buenas, nos dedicamos a la charanga y la pandereta que cantara con tanto acierto Machado y nos comemos y bebemos la alacena y la bodega enteras pensando que las vacas gordas son para siempre.

Copas
Tras pintar aquellos oros con todos los sectores económicos tirando de la economía y el empleo, en base fundamentalmente a las expectativas que tal éxito en Europa produjo en nuestro país, con las realidades de la enormidad de obra pública que se hacía y al esplendor de la promoción y construcción de viviendas, más el recuperado sector turístico y la inversión de particulares y empresas extranjeras en España, volvimos a barajar y salieron copas. El Estado se había hecho rico cobrando tasas e impuestos a mansalva por la riqueza económica generada por el sector privado y comenzó a agigantarse un sector público ya de por sí elefantiásico por las duplicidades y disparates de todo jaez que propiciaba el descerebrado estado de las autonomías tan mal rematado en la Constitución del 78. España empezó a cuajar, efectivamente, en lo que había insinuado y previsto el socialista Solchaga más de una docena de años antes: el país del pelotazo. Y con esos pelotazos se despertaron todas las lujurias económicas imaginables.

Espadas
Y ahora, una vez pinchado el globo de aquellos oros hace más de cinco años y al descubierto paulatinamente las desvergüenzas que produjeron las copas, andamos pintando espadas. La canción de moda es el “ y tú más”. Tanto entre formaciones políticas rivales como dentro de ellas mismas se trata de demostrar que las golferías propias son menudencias comparadas con las de los otros. Pero, en definitiva, golfos todos. Con esto no quiero generalizar en cuantos son algo en cualquier partido político con poder, sino en su esencia misma. Me refiero a los que han secuestrado la democracia propiciando una nefasta partitocracia. Y esa dictadura de los núcleos duros de los partidos es la que ha hecho posible la desvergüenza generalizada de los mismos.

Algunos de ellos se sueltan ahora la lengua diciendo que es inaceptable que para ser diputado haya que ser amigo del que hace las listas -Bono dixit- , pero no le escuchamos ni a él ni a ningún otro eso mismo cuando yacían lascivamente en las orgiásticas veladas de los repartos de papeles en los que salían invariablemente beneficiados.

Lo único bueno que tiene esta mano a espadas es que gracias a las puñaladas traperas entre unos y otros estamos conociendo hasta qué nivel de corrupción y latrocinio llegaron las cosas en las cloacas del poder a todos los niveles.

Bastos
Con la monarquía en sus peores horas, los partidos políticos despreciados merecidamente como problema importante para los españoles, los sindicatos hechos unos zorros tan irrelevantes como retrógrados, las organizaciones empresariales mal olientes al haber caído en manos de algunos trileros, la justicia nadando en impensables desprestigios variopintos, las instituciones públicas parasitando a los escasos posibles de los ciudadanos y con una imagen atroz entre los mismos, y los españoles sin clavos adonde agarrarse; están dadas las condiciones que en otros tiempos hubieran dado lugar al bastonazo. Sí, a que algún salvador de patrias aglutinara el generalizado descontento social y con su bastón de mando intentara poner orden en el panorama nacional. Y, además, aplaudido por esa mayoría silenciosa que sufre impotente y sufraga a la fuerza los desmanes de sus supuestos representantes políticos.

Y no se me escandalice nadie, porque en este punto hay que añadir que muchos, piensan, o pensamos, que aquellos espadones no serían demócratas pero sí mucho más honrados que demasiados de quienes nos han gobernado y desgobernado en estos treinta largos años. Lamentablemente es así. Si creen lo contrario salgan a la calle y escuchen a los paganos -por aquello de los impuestos- que sufren y desangran sus economías para mantener a esta banda. Y hagan poco caso de quienes levanten el grito o se manifestaran organizadamente ante tal posibilidad, porque en su mayoría serían hipócritas acomodados, liberados sindicales o políticos y beneficiarios de la situación, como suele suceder, más todos los incautos que pudieran arrastrar a su desvergonzada o insolidaria causa.

No defiendo ningún tipo de dictadura, totalmente contraria a mi absoluta fe liberal, pero sí pongo de manifiesto que las condiciones están dadas para que el populismo vuelva a protagonizar la escena política y social española con las consecuencias que tantas veces hemos lamentado.

Vergüenza torera del Papa
Como agua de mayo hemos recibido algunos la refrescante noticia de la renuncia del Papa. Ha tenido la vergüenza torera de dimitir por sentirse sin fuerzas para dirigir a la organización de más relevancia social en el mundo. La Iglesia católica romana es la única que cuenta con casi dos mil años de antigüedad y la más piramidal que ha existido secularmente. Y en su seno, en su cúpula para mayor gloria de Benedicto XVI, se ha dado un ejemplo capital para muchos. Dejar el poder omnímodo que tiene por sentirse incapaz de dirigir su institución es digno de todos los elogios y encomios posibles. Eso se llama honradez.

A ver si en España toman nota y obran en consecuencia quienes ahora se aferran a los cargos pensando que son la solución cuando todos clamamos diciéndoles que son el problema más ignominioso que padecemos. Pero para ello deberían tener una calidad humana de la que al parecer carecen. Y vergüenza. El Papa les ha enseñado el camino. Muchas gracias, Santidad.

La reforma de la Administración Local
José Luis Martín Miralles Estrella Digital 18 Febrero 2013

Mucho se ha hablado ya del recorte del tamaño de la administración española y mucho se ha hablado también de la reforma de la Administración Local.

Es una reforma descafeinada que amenaza con mantener el tamaño de la administración tal y como se encuentra

Que si limitar el sueldo de los alcaldes a 70.000 €, que si reducir el número de concejales en un 30%, que si reducir el número de ayuntamientos. Todas estas propuestas han ido pasando al cajón del olvido y se han sustituido por una reforma descafeinada que, a mi juicio, amenaza con mantener el tamaño de la administración tal y como se encuentra, o quizá algo peor.

Lo que se nos presenta ahora es una limitación de las retribuciones de los alcaldes a la cifra de 100.000 €, aunque en los municipios inferiores a 1.000 habitantes no cobrarían nada, dejando la evolución de esos salarios a los presupuestos del estado. También se minoraría aún más el número de concejales retribuidos al tiempo que se propone una redistribución de competencias entre los ayuntamientos y las diputaciones provinciales.

Evidentemente, si se minoran las retribuciones, se limitan o se eliminan, se minora el gasto total. Pero lo primero que me viene a la cabeza es que trabajar para los demás por nada dificulta la asunción y la exigencia de responsabilidades.

Y lo segundo que se me pasa por la cabeza es el problema, que ya existe y que no se aborda, del tamaño de la administración. Al dejar a un lado la reducción del número de ayuntamientos y además mantener el número de concejales, se mantiene un gran estructura local con todos sus costes anexos para cumplir con sus funciones.

Suena a no querer ver que muchos ayuntamientos de poblaciones pequeñas son inviables

Todo lo que se diga de rediseño de la financiación de las actividades locales, de redistribución de competencias y de dar más juego a las diputaciones, suena a mantener el tamaño de la administración en el actual y a no querer ver que muchos ayuntamientos de poblaciones pequeñas son inviables porque sus costes de estructura son desproporcionados.

Y dado que nuestro país cuenta con Comunidades autónomas, diputaciones provinciales, mancomunidades, agrupaciones de municipios, ayuntamientos, empresas municipales y otras figuras de índole local, todo el aparato y la burocracia que conllevan por detrás por su mera existencia, resultan un despilfarro que no nos podemos permitir y menos aun en tiempos de crisis. Hay que optimizar hasta el último Euro.

Al igual que se cierran y centralizan las urgencias de poblaciones en otras mayores buscando ahorros, ¿por qué no se puede hacer lo mismo con los ayuntamientos? ¿quién lo impide? ¿va ello en contra de los intereses de algunos?¿cómo hay que decir que lo que necesitamos es reducir el tamaño de la administración y no un mero maquillaje? ¿Es tan difícil de entender?

La O de obrero y la E de español
La sonrisa de la avispa Estrella Digital 18 Febrero 2013

Mientras seguimos esperando conocer la Declaración de la Renta de Alfredo P. y del propio PSOE (de la señora Valenciano ya sabemos todo) y mientras vamos averiguando cosas del agitprop que la izquierda radical está montando en torno a Ada Colau (Santiago González escribió ayer en su blog algo de imprescindible lectura) descubro que el PSOE quiere prescindir de la O de obrero y la E de español. Tarde parece. Pero por algo se empieza.

Hace tiempo (y siento volver a auto citarme otra vez) dije, en esta misma columna, que al PSOE no le quedaba más remedio que refundarse o desaparecer. Lo dije. Aunque mis habituales me pusieran a bajar de un burro. A veces, creo que ni leen lo que escribo.

El caso es que, al parecer, el PSOE se está pensando seriamente la opción de desaparecer. Más de cien años por el aire. Pero a la fuerza ahorcan.

El PSOE está muerto tras pasar por las manos del Olvidable ZP
Y no voy a ser yo quien critique a Rubalcaba por poner el tema encima de la mesa. El PSOE está muerto tras pasar por las manos del Olvidable ZP. Lo había dejado herido Felipe González hace años. El líder del Gobierno de la Corrupción ya había conseguido que perdiese la O de obrero. Quitó la O pero la mantuvo en las siglas. Error. Porque por aquella herida abierta se fue desangrando poco a poco. Se mantenía vivo porque le quedaba España. La E de español. La idea de España lo mantenía con vida. El Olvidable lo acabó de matar. En su adanismo cuestionó, incluso, el concepto nación. Lo del Olvidable fue algo increíble.

Cuestionó el concepto nación española y puso las bases de 17 reinos de taifas. A él le daba igual todo. En su Pensamiento Alicia cabía todo. Incluso, cargarse España y, de paso, un partido histórico. Y se lo cargó.

Ahora el PSOE no es nada. Está muerto y ya sólo quedan plañideras. Hasta Tomás Gómez, que es el político más desprestigiado del PSOE y de España, es capaz de levantarle la voz a Alfredo. Si estará la cosa mal que, incluso, Carme Chacón ha llevado sus tropas a los cuarteles de invierno. Su falta de identidad como partido (ay Amy Martin) le ha llevado a no saber qué es. Ni siquiera ideológicamente.

Si olerá a muerto que hasta Julio Anguita, como un Lázaro cualquiera, anda por ahí queriendo liderar esos movimientos raros que andan ocupando la calle. Y es que, cuando no hay gato, hasta los ratones usan cascabeles. Y al PSOE no le queda otro remedio que desaparecer para recomponerse si no quiere que le coman la tostada por la izquierda más casposa.

Rubalcaba ha decidido enterrar al partido para "reforzar el papel de los socialistas europeos"

Y en esa tesitura, Alfredo P. Rubalcaba ha decidido enterrar al partido para "reforzar el papel de los socialistas europeos". Y para ello dice que hay que hacer "el mismo ejercicio de cesión de soberanía" que hace el Estado y propone cambiar el nombre del PSOE por el de "Partido de los Socialistas Europeos-PSOE".

Como primera etapa. Como transición desesperada por camuflar las siglas centenarias hasta su desaparición.

Y hace bien. No hay que escandalizarse por ello. Ya lo hizo el PCE cuando creó IU. Incluso, el PP dejó de ser AP. Y en Italia, por ejemplo, es algo normal.
Sin duda, Alfredo ha abierto el debate. El problema es saber si lo cerrará y cuándo.

Economía paso a paso
¿Es el liberalismo una ideología al servicio de los empresarios?
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 18 Febrero 2013

Los enemigos de los mercados libres suelen caracterizar el liberalismo como una ideología sometida a los intereses del empresariado, sobre todo del gran empresariado. Al muy conspiranoico modo, tratan de describir el liberalismo como un conjunto de hipótesis ad hoc dirigidas todas ellas a beneficiar a la plutocracia gobernante: impuestos bajos o inexistentes, ausencia de regulaciones laborales, defensa de la propiedad de quienes ya tienen elevados patrimonios, oposición a la mal llamada legislación de defensa de la competencia, etc. Ciertamente, dando una visión muy parcial y sesgada del asunto, la hipótesis podría resultar verosímil, si bien cuando escudriñamos un poco en la realidad podemos comprobar su escaso fundamento.

Para empezar, hay que decir que el liberalismo busca descubrir aquellos principios normativos universales y simétricos que permiten que cada individuo o grupo de individuos pueda satisfacer sus fines vitales de manera voluntaria, cooperativa y mutuamente beneficiosa con otros individuos o grupos de individuos. La materialización práctica de esta saludable premisa es que las relaciones humanas han de venir coordinadas sobre la base del respeto a la propiedad privada y a los contratos voluntariamente firmados, sin que ninguna persona tenga derecho a iniciar la violencia contra la propiedad privada ajena y las cargas que convencionalmente ha asumido (incumplimiento contractual). Por consiguiente, ya desde un comienzo no puede decirse que el liberalismo esté al servicio de la clase empresarial, pues los derechos y deberes fundamentales son los mismos para todos los individuos, sean quienes sean y se hallen en la posición en la que se hallen.

Claro que, frente a lo anterior, la respuesta más común suele ser: si un liberal defiende simétricos derechos y deberes para todos es porque sabe que esa igualdad jurídica beneficia a los empresarios frente al resto de la sociedad (por el motivo que sea: por ser los más hábiles, los más listos, los más guapos o los más ricos); el marco aparentemente razonable no deja de ser un subterfugio para consolidar un régimen de explotación empresarial: no puede tratarse de igual modo a quienes son diferentes.

Demostrar que el imperio jurídico de la propiedad privada y de los contratos voluntarios es beneficioso para todos nos llevaría demasiado lejos; baste decir a este respecto que si el mercado no es un juego de suma cero –y no lo es–, todos pueden salir ganando de la cooperación social, por mucho que algunas personas (las más perspicaces) sean capaces de obtener más beneficio de esa cooperación que otras personas, pero el caso es que todas tienen el potencial de salir ganando (unas más, otras no tanto). Lo que sí me interesa en este artículo es refutar la hipótesis de que todas las propuestas liberales son, en el fondo, una mascarada dialéctica dirigida a que el empresario pueda lucrarse con impunidad.

Ya de entrada, semejante paranoia se enfrenta con un problema irresoluble: los intereses de los empresarios y de los capitalistas no son ni mucho menos homogéneos. Dentro de una misma empresa hay distintos intereses en liza (por ejemplo, el capitalista quiere que el empresario no se le desmadre y el empresario puede intentar lucrarse a costa del capitalista: es lo que se conoce como problema del agente-principal); dentro de una misma industria, dos compañías pueden competir y batallar hasta que una de ellas desaparezca (verbigracia, dos fabricantes de teléfonos móviles o de sistemas operativos); dentro de un mismo sistema económico, diferentes industrias pueden reproducir esa feroz competencia para quedarse con los consumidores de la otra (por ejemplo, empresarios que fabrican máquinas de escribir y ordenadores personales); incluso dentro de la economía global, los intereses generales de unos capitalistas pueden estar enfrentados a los de otros capitalistas (por ejemplo, cuando escuchamos que los especuladores se están cebando con las acciones o con la deuda de una empresa, es evidente que los intereses de los especuladores están absolutamente contrapuestos a los de la empresa contra la que especulan). Si los liberales tuviéramos que defender militantemente los intereses de empresarios y capitalistas, colapsaríamos víctimas de un cortocircuito esquizofrénico: exactamente, ¿los intereses de qué empresarios o capitalistas habría que defender en cada momento? Aunque fueran los del mejor postor, ese empresario no siempre tiene por qué salir ganando con el libre mercado, pero los liberales coherentes siempre defienden el libre mercado, ¿cómo conjugar eso con las variables posiciones de cada empresario dentro del mercado?

Y es que, como digo, no es ni mucho menos cierto que todos los empresarios o que todos los capitalistas salgan permanentemente beneficiados de un mercado libre y, por tanto, no todos ellos –ni siquiera una mayoría– defenderán los principios del liberalismo, o no lo harán en todo momento. En realidad, el mercado libre sólo beneficia a aquellos empresarios o capitalistas que sean capaces de invertir adecuadamente su capital para satisfacer, mejor que el resto, las cambiantes necesidades de los consumidores... y sólo mientras sigan siéndolo: se trata, pues, de un entorno bastante incierto, hostil y mutable en el que pocos empresarios se sienten permanentemente confortables. Lo que la gran mayoría de empresarios desearía es que el Estado les garantizara su acotada parcela de actividad, sus beneficios mínimos anuales y otro tipo de canonjías que les permitieran disfrutar de la vida sin quebraderos de cabeza. Si los liberales estuvieran al servicio del empresariado, sus principales reivindicaciones consistirían en exigir al Estado regulaciones y gastos que maximicen el lucro empresarial. Pero es justamente al contrario: reclaman derogar todas esas regulaciones y gastos públicos que tan lucrativos resultan para cierta casta corporativa.

Por hacer un listado no exhaustivo, la inmensa mayoría de liberales se opone a este tipo de prebendas tan del gusto de muchos empresarios acomodados:

Precios garantizados, subvenciones o rescates. En un mercado libre, todas las empresas deben estar sujetas a los deseos de los consumidores. Eso implica que ningún capitalista tiene garantizadas sus rentas futuras, sino que éstas aflorarán en tanto en cuanto sigan siendo capaces de satisfacer mejor que el resto a los consumidores. Este principio, claro, no es sólo de aplicación a capitalistas y empresarios, sino a todos los agentes económicos (de ahí la muy extendida percepción de que somos esclavos del mercado); pero lo importante es que también les es aplicable a ellos. En consecuencia, los liberales se oponen a todo tipo de tretas estatistas dirigidas a burlar esta servidumbre al consumidor, como pueden serlo los precios garantizados (el Estado compra la mercancía estropeada de un empresario a precios más altos que los que están dispuestos a abonar los consumidores), las subvenciones (se obliga a los contribuyentes a sufragar un proyecto empresarial que no concuerda con sus gustos como consumidores y, por tanto, se somete a estos últimos a los caprichos del empresario) o los rescates (compañías fallidas que han destruido más riqueza de la que han sido capaces de crear y que deberían desaparecer pero a las que se les reflota en contra de los deseos últimos de los consumidores). Los empresarios gustan de precios garantizados, de subvenciones y de rescates; los liberales, no.

Barreras de entrada al mercado. Si el empresario debe servir al consumidor en todo momento mejor que los demás, es evidente que su puesto dentro de la organización económica peligra cada segundo. Puede que ahora mismo no conozca de ninguna amenaza, pero eso no significa que no se esté preparando en algún garaje o en algún despacho un plan de negocios que a corto, medio o largo plazo termine destronándolo. Los empresarios que se hallan dentro del mercado adoran, por consiguiente, todo tipo de trabas y de barreras de entrada que impidan que empresarios con nuevas ideas los desbanquen. Los liberales, en cambio, se oponen a toda regulación que bloquee esa sana competencia, precisamente porque la competencia permite enterrar a los empresarios menos eficientes: ni licencias, ni reglamentaciones que impongan gravosos costes iniciales, ni concesiones exclusivas, ni siquiera patentes. De nuevo, los empresarios ya asentados adoran las restricciones a la competencia; los liberales las detestan.

Aranceles y otras barreras proteccionistas. Una forma de protección contra la competencia que, por su importancia, ha adquirido entidad propia son los aranceles, las cuotas y demás barreras proteccionistas. Este armazón mercantilista blinda a las empresas nacionales de la competencia exterior, asegurando a los empresarios que se han especializado en atender al mercado interno que van a mantener su cortijo. Dado el tamaño de la economía mundial en relación con el de la economía nacional, sólo hay que pensar en la enorme desazón que siente un empresario nacional cuando, de repente, caen las barreras comerciales y se encuentra con toda una marabunta de potenciales competidores extranjeros. De ahí que muchísimos empresarios adoren el proteccionismo comercial, mientras que los liberales siempre han sido marcadamente librecambistas. Nuevamente, los empresarios van por un lado, los liberales por otro.

Crédito artificialmente barato. Capitalistas y empresarios suelen tener, al menos en un comienzo, una relación pasional con el crédito barato. Muchos empresarios venden la mayor parte de sus mercancías a crédito (viviendas, grandes electrodomésticos, automóviles, etc.), de modo que, a más crédito, más ventas. Asimismo, para montar una empresa, o para multiplicar sus rendimientos, es necesario capital, y una forma de obtener ese capital de manera asequible es con un volumen de crédito artificialmente abaratado. A su vez, los empresarios proveedores de ese crédito artificialmente barato y abundante –los banqueros– también obtienen plusvalías extraordinarias por su mayor volumen de negocio. Por tanto, casi todos los empresarios están encantados con las expansiones crediticias derivadas de la privilegiada situación de los bancos. Por el contrario, los liberales rechazan las manipulaciones inflacionistas del crédito e incluso llegan a proponer para evitarlas el abandono de la moneda fiduciaria y el cierre de esos monopolios estatales llamados bancos centrales que tanto convienen y benefician a los bancos privados. Otro punto donde empresarios y liberales chocan de frente.

Planes de estímulo y obra pública. Una posible derivada de las expansiones crediticias es el endeudamiento estatal dirigido a acometer todo tipo de proyectos disparatados, como puede ser la obra pública megalómana. Muchas empresas están encantadas con tales planes de estímulo por cuanto incrementan sus ingresos (sobre todo, las que son directamente beneficiarias de los contratos estatales, pero también aquellas que salen ganando por el estímulo temporal del gasto agregado). De hecho, tales estímulos no son más que una forma de subvención y, como todas las subvenciones, son rechazados frontalmente por los liberales. Otro ejemplo de no coincidencia de pareceres entre unos y otros.

En suma, que los liberales defiendan un marco jurídico donde los mejores empresarios puedan prosperar y enriquecerse no significa que estén a su servicio, pues también es un marco donde los malos empresarios –sin las redes y los privilegios estatales– están condenados a fracasar y arruinarse; y sucede que los empresarios exitosos de hoy pueden ser los fracasados de mañana. Si los liberales defienden ese marco es porque es el marco óptimo para que todos satisfagan sus necesidades: pues los mejores empresarios se enriquecen sólo después de haber generado mucho valor para los consumidores. La realidad, pues, es más bien la opuesta: son los antiliberales intervencionistas quienes recurren a todo tipo de argucias estatistas para socavar la soberanía del consumidor y, consciente o inconscientemente, llenar los bolsillos de los cuatro empresarios afines al régimen.

PSOE
La fuga de Alfredo
Pedro de Tena Libertad Digital 18 Febrero 2013

Uno se sorprende cuando lo que ocurre no estaba en su horizonte. Es la razón de lo inesperado. Por ello, lo que acaba de decir Rubalcaba sobre el cambio de nombre del PSOE no nos ha sorprendido a los escépticos acostumbrados a imaginar diferentes opciones para todo. Es más, lo esperábamos desde hace tiempo. En realidad, es la consecuencia lógica de una serie de hechos, políticas y comportamientos que hacen que esta banda de burócratas que hoy gobierna el partido de la honradez de 1982 tenga necesidad de cambiar su nombre. Más maliciosamente dicho, de huir de su propio nombre.

Respecto a los hechos, digamos sencillamente que ningún grupo político puede llegar hoy al Gobierno si decide defender exclusivamente los intereses de un grupo social determinado. Es una simple operación aritmética. Los obreros, entendiendo por tales aquellos trabajadores de campos, fábricas, obras y talleres con componentes manuales y escasa formación profesional e intelectual, apenas llegan ya al 25 por ciento de la población. Por ello, nunca llegarían sumar el 38-45 por ciento necesario para acceder al Gobierno en un país europeo, ni siquiera en España. Quitar la O de Obrero de las siglas es lógico (incluso en los sindicatos).

Del mismo modo, la idea de España es hoy un estorbo para el futuro de unas coaliciones ya ensayadas con relativo éxito en pasadas elecciones. Es más, como decía Ménéndez Pidal, la izquierda socialista española ha vuelto a cometer el error de dejar la tradición nacional en manos de la derecha y del nuevo centro creciente, y, claro, eso significa que lo de España ya tiene dueño ideológico y, por si fuera poco, es una idea nociva que impediría pactos con el nacionalismo levantisco, PNV, Sortu-ETA y CIU sobre todo. Rubalcaba, eso sí, debería reconocer derechos de autor al señor Zapatero.

Digamos para resumir y terminar que la O de Obrero resulta incómoda para ese ejército de sociedades anónimas que controlan miles de socialistas empeñados en ser capitalistas, ricos y famosos (ya hay algunas listas) y que la E de España exige una autoridad moral para la cohesión, incluso del todavía PSOE, que ya no existe en esas filas. Además, la historia del partido en esa nación es francamente indigerible. No digamos nada de los últimos 30 años y su joroba corrupta insuperable. Por ello, la fuga de Alfredo es una salida que gana tiempo y entretiene al personal.

Por tanto, sólo queda la P de Partido, que va teniendo su sinónimo en roto en vez de en organización, y la S de Socialista, que a estas alturas es término indefinible, como no sea hablando todo el día de lo público concebido como lo estatal, de escaso recorrido, precisamente, en una Europa abierta. Y queda otra E, que ya veremos y ni se sabe. O sea.

Kim R. Holmes
Obama y el secuestro del Sueño Americano
Fundación Heritage Libertad Digital 18 Febrero 2013

En su Discurso sobre el Estado de la Unión, el presidente Obama continuó con su secuestro del Sueño Americano. Utilizando un lenguaje aceptado desde hace muchos años como parte de la tradición americana, adoptó la pose de defensor del trabajo duro, la responsabilidad y otros valores tradicionales. Pero no nos deberíamos dejar engañar. Su visión del Sueño Americano no es la verdadera. Más bien se trata de la visión imaginaria que desde hace mucho tiempo han venido soñando los progresistas de Estados Unidos, pero que ha sido rechazada desde hace mucho tiempo también por el pueblo americano.

La "Estrella Polar" de Obama, expresión que utilizó en su discurso, va a redefinir lo que los americanos esperan de su Gobierno y a transformar lo que el Gobierno puede hacer con los americanos.

Obama afirma que quiere restablecer el "pacto básico" que forjó este país. Si eso fuera verdad, estaría reduciendo la dependencia del pueblo respecto al Gobierno. Después de todo, durante la mayor parte de su historia los americanos recurrieron a sí mismos, no al Gobierno, para salir adelante.

Pero no es eso lo que él quiere. Está claro, viendo los nuevos programas que propone, que el Sueño Americano de Obama trata principalmente de lo que el Gobierno puede hacer por el pueblo. Siempre se trata de la asistencia y los servicios públicos, nunca de que la gente debería tener derecho a hacer las cosas por sí misma.

Cuando el presidente dice que quiere restablecer unos Estados Unidos en que "se pueda salir adelante, sin importar de dónde se venga, sin importar la propia apariencia ni a quién se ame", puede usted estar seguro de que no quiere decir lo que la mayoría de los americanos piensa. Suena como si estuviera alzando la bandera de la confianza y la responsabilidad. Pero no. Teniendo en cuenta los nuevos programas que propone, está claro que quiere decir justo lo contrario: redoblar la apuesta por el Estado del Bienestar y engordar una agobiante deuda que hipotecará el futuro de nuestros hijos.

Cuando Obama habla de forjar "nuevas pasarelas de la oportunidad dentro de la clase media", puede usted apostarse lo que quiera a que no se está refiriendo a la igualdad de oportunidades. Él no piensa en liberalizar la economía para hacer que crezca de nuevo, que es lo que ayudaría a la gente de bajos ingresos a incorporarse a la clase media. Más bien pretende aplicar más programas estatales a la gente de bajos ingresos, que es lo que los atrapa en entornos pobres y peligrosos.

Cuando habla de fortalecer a las familias, podría pensarse que se refiere a reducir la dependencia del asistencialismo que ha acompañado a la fragmentación de las familias en los barrios de rentas bajas. Pero en realidad ha redoblado la apuesta por el mismo Estado del Bienestar que ha diezmado a dichas familias.

Y cuando alude al fomento de la libre empresa se podría pensar que quiere reducir las regulaciones que pesan sobre las empresas, para que puedan volver a contratar trabajadores. Pero su respaldo iniciativas legislativas como la Dodd-Frank van en sentido contrario.

He aquí una idea: ¿por qué no decimos la verdad del Sueño Americano en una campaña publicitaria? Sin rodeos. Sin tergiversar el significado de las palabras. Sino aludiendo a lo que ha significado a los americanos a través de los tiempos.

Quizá entonces el pueblo americano comprenda a dónde le esta llevando Obama.

©2012 Libertad.org
* Traducido por Miryam Lindberg


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Nacionalismo y espías: el oasis catalán era un espejismo
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 18 Febrero 2013

Un espejismo o tal vez algo peor, una ciénaga. El oasis catalán, tan alabado por tantos tantas veces, ha resultado ser una de esas ensoñaciones que trastornan la visión del viajero que, errante en el desierto en plena canícula, cree divisar a lo lejos un mar de palmeras bañadas por un río de agua fresca, allí donde no hay más que guijarros ardiendo bajo un sol de justicia. El Periódico de Cataluña informó ayer que un alto cargo de CDC, Xavier Martorell, encargó en 2009 a la agencia de detectives Método 3, ahora en quiebra, varios informes sobre altos cargos del partido, entre ellos uno a Felip Puig, actual conseller de Empresa y Ocupació. De acuerdo con el diario del Grupo Zeta, hasta tres fuentes habrían corroborado los encargos de Martorell a la agencia. El tal Martorell no es nuevo en esta plaza: ya en los días en que se desempeñaba como jefe de seguridad del Fútbol Club Barcelona se encargó de seguirle la pista a varios aspirantes a la presidencia del club contratando los servicios de Método 3, trabajo por el que pagó casi 65.000 euros.

El de Martorell, 50, vecino de Sant Cugat, militante de CiU desde 1986, podría ser el retrato robot del convergente puro: como responsable de Seguretat Ciutadana entre 1996 y 2003, fue el encargado de la delicada operación de despliegue de los Mossos d’Esquadra; tras la llegada del tripartito al poder, fundó la empresa Provinen Seguridad –de casta le viene al galgo-, para desde allí pasar a dirigir la seguridad del Barça. En 2011 volvió alGovern como director general de Anàlisi y Prospectiva, siempre bajo el ala de su amigo y mentor, su jefe natural, el todopoderosoGermà Gordó, núcleo duro y guardián de todos los secretos de CiU, actual conseller de Justicia. Tras las últimas elecciones, Gordó, a tu vera, siempre a la verita tuya, lo ha llevado consigo como responsable de los Servicios Penitenciarios.

La quiebra de Método 3 y la desbandada de sus espías ha puesto en circulación centenares de informes cinfidenciales
El diario catalán describe con detalle el contenido del informe, de 33 páginas, sobre Puig, donde se hace especial hincapié en los business que el propioconseller y su hermano mantienen con los Pujol Ferrusola. “Hace tres años, Puig ya leyó ese informe. Ayer [por el viernes], declinó hacer declaraciones”. Naturalmente, Martorell se ha dado prisa en decir que “todo es falso”, al tiempo que ha anunciado acciones legales contra medio mundo. La quiebra de Método 3 y la consiguiente desbandada de sus espías ha puesto en circulación centenares de informes que cambian de mano estos días como en un mercado persa. Uno de los huidos es un ex inspector jefe de Policía, Juan Carlos Riuloba, que habría puesto en manos de sus antiguos compañeros de la Unidad de Delitos Tecnológicos mucho material al respecto, circunstancia que sin duda ha permitido a ese lince que es Jorge Fernández, ante cuyas barbas está teniendo lugar la explosión jamesbondiana -caso Bárcenas incluido- en curso, sin que el ministro del Interior se entere de la misa la media, le ha permitido, digo, gallear de que “hay mucha información” sobre el espionaje a políticos catalanes y de que, cómo no podría ser menos, la Policía “investigará a fondo”.

Lo que parece que el piadoso Fernández Díaz no sabe es que Felip Puig, más que irritado después de que descubriera haber sido espiado por sus propios compañeros de partido, procedió hace apenas un año, primera mitad de 2012, siendo ministro del Interior de la Generalitat, a comprar un poderoso interceptor de comunicaciones telefónicas, tecnología último modelo, posiblemente de patente escandinava, un aparato muy potente del que solamente existe un ejemplar en España, en manos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) -facilitado por la CIA-, al que las fuentes consultadas describen como “la máquina”, con capacidad para seguir de forma simultánea hasta 500 líneas de teléfono móvil, incluso los dotados con secráfono, “sólo en Cataluña”. “Es una de las razones por la que los consellers”, señalan las fuentes, “están obligados a dejar sus iphones fuera de la sala cada vez que son convocados a una reunión del Consell: la Máquina es capaz de captar las conversaciones de ambiente incluso con los móviles apagados”.

La información como arma de Poder
Tras su vuelta al poder en noviembre de 2010, el Gobierno de Mas no dejó de preocuparse ni un día por las fugas de información. No eran solo los informes de Método 3 y otras agencias de investigación parecidas, sino la evidencia de que el Gobierno Zapatero, y particularmente su ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, el hombre que lo sabía “todo de todos”, estaba puntualmente informado de lo que ocurría en su Govern. “Para combatir las fugas de información desde dentro y contrarrestar esa posición de ventaja de Rubalcaba desde fuera, se decide comprar la máquina”, señalan las fuentes.

El president sabe de qué pie cojea todo el mundo, no solo en Cataluña, sino también en Madrid
Esa compra habría tenido una importancia no cuantificada pero en todo caso muy notable en la deriva soberanista, aparentemente enloquecida, emprendida en los últimos tiempos por el Gobierno de Artur Mas hacia la independencia. El presidentconoce ahora sus miserias, muy cierto, pero también las de los demás, sabe de qué pie cojea todo el mundo no solo en Cataluña sino también en Madrid, y naturalmente el Gobierno Rajoy. Que el Govern estaba al corriente del estallido del “caso Bárcenas” es más que una sospecha. Es la ley de la jungla. Y es el poder de la información, lacommodity más valiosa de nuestro tiempo. La información como arma de Poder. “Saben tantas cosas de tanta gente, se sienten tan poderosos, que realmente lo del Estado propio ha dejado de ser una ensoñación de la elite convergente, para convertirse en una realidad casi al alcance de su mano, y ello, entre otras cosas, porque nadie sabe por qué el CNI y el ministerio del Interior consienten estas cosas”.

La información es poder y es también miedo para el que sufre los métodos espurios que a menudo se ponen en práctica para alcanzarlo. Demasiada gente en Barcelona se sabe amenazada y lo ha denunciado, con razón, caso, entre otros, de la ex amante deJordi Pujol Ferrusola, María Victoria Álvarez, que ha denunciado el trasiego de maletines cargados de dinero entre Barcelona y Andorra del secretario general de CiU. En esta página se ha aludido ya a un asunto sobre el que Mariano Rajoy sigue manteniendo un hermetismo total: la última visita de Mas a la Moncloa, en septiembre pasado. Pues bien, parece que a poco de iniciada el president puso sobre la mesa una serie de informes que, relativos a las cuentas suizas de notorios convergentes, estarían en poder del Gobierno, exigiendo su retirada inmediata de los juzgados “para empezar a hablar”.

El “caso Urdangarin” se emponzoña por momentos
La situación apunta a pintoresca de no ser un tanto dramática. “Desde que se conociera el dosier sobre Felip Puig, aquí todos están cabreados con todos y nadie se fía de nadie”, sostiene una fuente de Barcelona. Un panorama de profunda desolación moral preside el día a día de una CCAA obligada, al mismo tiempo, a soportar durísimos ajustes que reducen el bienestar de sus ciudadanos. CiU es un partido con su sede social embargada por el “caso Palau”, con su secretario general imputado en el caso de las ITV, con su presidente tocado por la cuenta suiza de su padre, y con su fundador y vieja gloria, Don Jordi Pujol, acorralado en su vejez por los escándalos de su multimillonaria prole. Por no hablar de Unió, la otra pata de la coalición. Corrupción a palo seco. Esta es la clase dirigente que quiere embarcar a Cataluña en el viaje a Ítaca de un independentismo con el que probablemente alguno de ellos viviría mejor, en tanto en cuanto tendría que soportar aún menos controles, pero no así la mayoría de los ciudadanos catalanes.

Preocupación con los dossiers en la Plaza de Sant Jaume, y más que preocupación en Moncloa por culpa de un ministro del Interior “que no se entera, qué diferencia con Rubalcaba”, sostiene un alto dirigente popular, y también con un CNI cuyos escasos resultados son objeto de dura crítica. “El Centro está sobrecargado de trabajo con lo de Cataluña, lo de Bárcenas y con el lío que no cesa de Urdangarin”. La declaración ayer del socio del todavía duque,Diego Torres, ha supuesto una nueva bomba de relojería que apunta a la demolición, ladrillo a ladrillo, del prestigio de la Corona. “Todo lo hicimos con el consentimiento de la Casa Real” (…) “La infanta Cristina tenía un papel activo en la gestión de Nòos”. La novedad ocurre cuando en determinados círculos se sabe ya que los problemas físicos del Rey no tienen tanto que ver con sus caderas operadas o sus rodillas dañadas, sino con una columna vertebral muy deteriorada que le conducirá inexorablemente y en el corto plazo a la silla de ruedas, como ya sucediera con su madre, doña Mercedes de Borbón-Dos Sicilias. Todo despide en este febrero loco un aura a Titanic a punto de hundirse que asusta. Invoquemos los idus de marzo, con la esperanza de prontos tiempos mejores.

Cataluña
Ocho millones de euros para exportar la causa independentista
maría jesús cañizares / barcelona ABC Cataluña 18 Febrero 2013

El gobierno catalán saca a concurso el contrato de agencias para organizar viajes institucionales

Exportar la causa independentista tiene un precio: ocho millones de euros. Este es el gasto que el gobierno que preside Artur Mas gastará en 2013 en contratar agencias que organicen sus viajes institucionales y comisiones de servicio. Como se sabe, entre los ejes del proyecto soberanista que debe culminar en 2014 con un referéndum sobre el Estado propio, figura la acción exterior, es decir, la internacionalización del conflicto con el Gobierno español con la finalidad de recabar apoyos de otros países ante una eventual independencia de Cataluña. Por ello, la agenda diplomática del ejecutivo nacionalista promete ser intensa, de ahí el gasto destinado a esas visitas.

La Generalitat acaba de anunciar el concurso de adjudicación de la “prestación del servicio de gestión y asistencia en viajes que se realizan tanto con motivo de representación institucional como de comisión de servicio”. El valor estimado del contrato es de 7.600.000 euros sin IVA y la licitación se hará pública en el mes de abril.

Se entiende como viaje de representación institucional aquel que tiene como objeto la “promoción, representación y defensa de los intereses de la institución de la Generalitat de Cataluña”, según se explica en otros contratos suscritos por el gobierno de Artur Mas en años anteriores, como en 2011, cuando se adjudicó a varias agencias de viajes la organización de estas salidas al exterior, por un precio de 4,3 millones de euros.

Estos viajes pueden consistir en el traslado de comitivas o delegaciones con un determinado número de personas. Pueden incluir actuaciones de atención protocolaria (recepciones, cáterings, etc.), alquiler de salas de conferencias y reuniones y cualquier otro servicio propio de la agencia de viajes adjudicataria.
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