AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 20  Febrero 2013

Estado de la Nación
Previsible y aburrido
César Vidal Libertad Digital 20 Febrero 2013

Había una canción que calificaba al protagonista de "embustero y bailarín". La música no estaba mal, pero, durante un verano de mi infancia, la escuché tantas veces que acabó pareciéndome previsible y aburrida. Es la misma sensación –pero peor– que he sufrido con el debate de la nación.

Rajoy se ha referido a lo mal que estábamos y lo bien que podemos estar; a medidas que, presuntamente, ayudarán a los únicos que pueden crear empleo y a la limpieza de su partido. Todo era de esperar, pero ha eludido referirse a temas que son de especial relevancia, como, por ejemplo, su absoluta inoperancia a la hora de frenar un gasto público que nos está arrastrando a la quiebra, y sus treinta subidas de impuestos en el último año, que han asfixiado las posibilidades de superar la crisis y aumentado el paro en tres cuartos de millón de personas.

Se podrá discutir si Rajoy, con esa manera suya de decir que "no pero sí, aunque cualquiera sabe", ha mencionado el peligro que significa el nacionalismo catalán, pero, desde luego, no se ha referido a cuestiones que preocupan a sus votantes, como la independencia judicial, los infinitos pesebres de la administración que mantiene como Davy Crockett pretendía mantener las barricadas del Álamo, la ley de memoria histórica, el aborto según Aído y, sobre todo, ETA y su presencia en las instituciones.

Previsible y aburrido. No lo ha sido menos Rubalcaba. Salpicado por las más inmundas cazcarrias de las últimas décadas, el que fue portavoz de los gobiernos de la corrupción y de los GAL con Felipe González y ministro del interior de ZP durante el caso Faisán y el mal llamado proceso de paz ha pretendido dar lecciones de moral y lo único que ha conseguido es dar arcadas. Arcadas, dicho sea de paso, que se han convertido casi en vómito cuando ha pretendido que la más que maltrecha constitución sea violada una vez más por esa fuerza insaciablemente codiciosa y depredadora de la libertad que se conoce como nacionalismo catalán, o que todavía se pueden subir más los impuestos.

En otras palabras, mientras el uno ha intentado convencernos de que está bien lo que marcha de manera más que discutible y de que lo que resulta esencial tiene tan poca importancia que se puede obviar; el otro ha representado un papel similar al de la Pompadour enseñando cómo conservarse casta y pura. Claro que si queremos ser ecuánimes, una vez que han empezado a desfilar los nacionalistas por la tribuna, comenzando por ese paradigma del fariseísmo de la peor especie y habitante del Palace llamado Duran i Lleida, Rubalcaba parecía menos malo y Rajoy hasta podía pasar por regular.

Previsible y aburrido, sí, pero además inútil y, por añadidura, peligroso. La verdad es que, puesto a contemplar esperpentos, prefiero seguir historias como las de Borreguero, Peribáñez y Castiñeiras. Al menos son entretenidas y el final nadie puede imaginarlo.

Análisis de la intervención del presidente
No ha sido el discurso de un estadista ante la grave crisis española
PÍO MOA Periodista Digital 20 Febrero 2013

Respecto al "problema territorial" está dispuesto a seguir haciendo concesiones a los separatistas y mantener la casta política.

Sobre economía Rajoy ha explicado bastante bien el origen y necesidad de los sacrificios económicos. Falta por ver si las medidas y promesas son sólidas o son el cuento de la lechera, pero eso no se le puede reprochar. Solo el tiempo lo dirá.

Respecto al "problema territorial", que es en realidad nacional: pura palabrería sin el menor contenido. Mejor dicho, con el contenido de que está dispuesto a seguir haciendo concesiones a los separatistas y a mantener la casta política tal cual, con mayores cesiones de soberanía, incluido el premio político al asesinato, consistente, entre otras cosas, en la legalización de las terminales mediáticas de la ETA. Ni el más mínimo balance de lo que han supuesto las autonomías -también en el plano económico, pero no solo ni principalmente-, de su posible reforma, etc. Sus apelaciones a la Constitución son palabras vanas, cuando la Constitución ha sido y sigue siendo vulnerada sistemáticamente por todos los partidos, empezando por el funcionamiento no democrático de estos. Y cuando el Tribunal Constitucional es la antítesis de la justicia.

Esta línea de claudicación de soberanía por abajo se completa con la cesión de soberanía por arriba, bajo la consigna "más Europa", que significa en la práctica "menos España".

Sobre la corrupción: de nuevo palabrería sin el menor análisis real de sus causas y su extensión, acompañada de promesas y medidas burocráticas. Ni una palabra sobre la degeneración partitocrática y la corrupción de la justicia.

No ha sido el discurso de un estadista ante la grave crisis que padece el país y que no es solo económica. No es cierto que la economía lo sea todo, como él imagina. Ha sido el discurso de un político-burócrata "sin ninguna idea alta", que habría dicho Azaña. Al nivel corraleño de nuestra farsante política actual.

Estado de la Nación
Orgullosos de ser de izquierdas
Emilio Campmany Libertad Digital 20 Febrero 2013

Como hacer lo contrario de lo que se ha prometido se ha convertido en una conducta propia de quien cumple con su deber, tiene uno la impresión de que ahora se prometen cosas para imponerse el sacrificio de no hacerlas. Debe de ser por eso que Rajoy ha vuelto a prometer la reforma del IVA, eso de que no haya obligación de pagar el que se haya facturado hasta haberlo cobrado, que es cosa que ya había prometido con ocasión de su investidura. Hoy ha vuelto a hacer esa promesa, supongo que para obligarse nuevamente a cumplir con el deber de deshonrarla.

Lo digo porque jamás había visto a ningún político enorgullecerse de haber incumplido una promesa del modo en que lo ha hecho el presidente. No sólo se ha vanagloriado de haber subido los impuestos cuando prometió bajarlos, sino que ha fardado de haberlo hecho en el segundo Consejo de Ministros que presidió. Con esta derecha, ¿para qué necesitamos una izquierda? Pues resulta que sí, que la necesitamos, porque ahí está Rubalcaba para recordarnos que, aunque se hayan subido los impuestos, hay margen para subirlos mucho más. Exactamente hay margen para aumentar la presión fiscal en ocho puntos. Incluso ha sugerido la introducción de la Tasa Tobin, sin llamarla por su nombre. Podría haber sido un debate entre Willy Brandt y Mitterrand. En el momento en que escribo todavía no ha subido a la tribuna quien vaya a hacerlo en representación de IU, pero si quiere llamar la atención y aportar alguna novedad al debate tendrá que proponer algo más, qué sé yo, un plan quinquenal o una revolución cultural.

Si no creen que hemos asistido a un enfrentamiento entre dos hombres de izquierdas, vean si no cómo de lo que han debatido es de cómo gastar más, de cómo intervenir la economía, de cómo favorecer a los que reúnan determinadas condiciones para perjudicar a sus competidores otorgando a unos las subvenciones y ayudas que se niegan a los otros. De lo que se ha discutido en definitiva es de qué política de izquierdas necesita este país.

Pero al menos, cuando hablaron de esto, compitiendo por ver quién era más progre, al menos aparentaron hacerlo en serio. Cuando se ocuparon de la corrupción, dio risa oírles. Rajoy propuso endurecer las penas para los políticos corruptos. Será para que luego Gallardón se dé el gustazo de indultar a los pocos que den con un juez que se atreva a condenarlos. Y Rubalcaba repitió su propuesta de prohibir a las empresas dar dinero a los partidos políticos, que parece que lo que quiere es que las que se vean obligadas a pagar para recibir los correspondientes favores tengan que hacerlo en negro. Los que puedan, antes de quedarse en esta Guatemala que va camino de Guatepeor, harían bien en irse al aeropuerto a ver si la huelga de Iberia ha respetado algún vuelo con destino a Nueva Zelanda.

Los políticos bailan en el entierro del Régimen
Pablo Sebastián www.republica.com 20 Febrero 2013

El Régimen de la Transición está muerto pero los dirigentes de la política que velan el cadáver quieren embalsamarlo y hacen toda clase de conjuros y maniobras para que nada cambie y perdure la situación partitocrática de la que disfrutan estos profesionales del poder. Los que hoy están de capa caída ante la opinión pública, indignada y a la espera, y los que en este debate sobre el estado de la nación piensan lucir sus habilidades destructivas y hasta su lado generoso y algo pactista para reconciliarse con la sociedad. Pero por más que arremolinen, canten y bailen junto al cadáver para aparentar normalidad el Régimen está muerto, huele mal y en su acta de defunción se incluyen las últimas causas de su letal enfermedad y su defunción, como los que siguen a continuación.

El Jefe del Estado, Juan Carlos de Borbón, y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se han visto relacionados en sendos escándalos: el llamado caso Nóos donde figura imputado el yerno del Rey, Iñaki Urdangarin; y en la presunta financiación ilegal de la cúpula del Partido Popular, aflorada en la contabilidad secreta del hasta hace poco -a finales de diciembre seguía cobrando su sueldo del partido- tesorero del PP e imputado en la corrupción Gürtel, Luis Bárcenas. A quien recientemente se le ha descubierto un cuenta bancaria secreta en Suiza con 22 millones de euros, lo que el personaje ha festejado haciendo ‘la peineta’ a toda España.

Y estos dos casos que afectan a los primeros palacios del país, la Zarzuela y la Moncloa, son solo una parte de los escándalos que inundan los juzgados y los medios españoles e internacionales de comunicación, en los que se incluyen otros casos que afectan de manera destacada al PP, PSOE y CiU, y aquí incluido el último episodio del espionaje en Cataluña. El pretendido ‘oasis catalán’, convertido en la cueva de ‘Alí Babá’, desde donde su parlamento autonómico se acaba de declarar en rebeldía constitucional y ha proclamado su soberanía al margen de España, y ante la pasividad del Gobierno de Rajoy y el primer partido de la oposición el PSOE, definitivamente roto en Cataluña al apoyar el PSC un referéndum ilegal de autodeterminación.

Un asunto el de la secesión de la mayor gravedad que se suma al mayor de los problemas nacionales: el paro que afecta a más de seis millones de personas, camino de los siete si continúa esta nueva oleada destrucción de empleo y empresas a la que asistimos en estos días. Paro a granel y desahucios infames, que incluyen una decena de suicidios de las personas que han perdido su hogar. Y cerca de 600.000 familias sin ingresos, en la miseria y en largas colas de los comedores de la caridad. Y lo mejor de la juventud española emigrando para trabajar y para ayudar a sus familias.

Y todo esto mientras el Estado español avala el rescate bancario por 40.000 millones de euros, mientras el crédito se estanca y no fluye, los impuestos suben a cotas insufribles, la deuda del Estado alcanza cifras récord, la Seguridad Social se sitúa al límite de sus ingresos y la imagen de España se deteriora en el mundo a marchas forzadas. Y como la guinda de tan dramático y doloroso espectáculo ahí están: los indultos a los condenados banqueros, torturadores, defraudadores y corruptos de la política por parte del Gobierno de la Nación, o de lo que va quedando de ella. Sin que la Justicia, presionada o carente de medios, pueda reaccionar.

Este es, en síntesis, el estado actual de la nación española que se va a debatir hoy y mañana en el Congreso de los Diputados, en lo que debía ser el funeral del Régimen de la Transición. Y el inicio de un ‘periodo constituyente’ para la construcción de un edificio de nueva planta, mientras un gobierno de concentración nacional presidido e integrado por independientes de prestigio, gestiona el día a día de la crisis, reforma la Ley Electoral y convoca comicios constituyentes para la reforma de la Constitución. Con inclusión, tras la abdicación del rey Juan Carlos, de un referéndum sobre la Monarquía o la República, y sobre los capítulos constitucionales en los que deben quedar absolutamente claras la separación y la independencia de los poderes del Estado, y la racionalización del sistema autonómico y administrativo del Estado, entre otras cosas.

Sin embargo, los protagonistas del vigente deterioro español, los responsables directos de este fin del Régimen, no van a reconocer la gravedad de la situación española en toda su crudeza -PSOE y PP taparán al Rey, a los banqueros condenados, etc.-, ni van a salir del debate unidos con un programa y un proyecto reformista de gran altura, la cosa quedará en unas bonitas palabras y propuestas sobre lo que llaman “regeneración”. Como no querrán abanderar la necesaria reforma constitucional, con el sabido argumento de que “este no es el mejor momento”, lo que tampoco es cierto dado que, precisamente, este es el momento para llevarla a cabo, antes de que estalle en todo su esplendor la indignación ciudadana, harta de razón.

El presidente Rajoy reconocerá problemas y sacrificios pero dirá que todo ello es por el bien de la patria (rompe sus promesas para hacer sus deberes, dice) y por la recuperación de la economía, al tiempo que nos anuncia para finales de año brotes verdes altos y fornidos como palmeras, y unas propuestas para la transparencia de lo que no está oculto y para combatir con unos paños calientes la corrupción y los desafueros de los gobernantes. Desde el PSOE Rubalcaba hará el balance económico negativo del primer año del gobierno del PP la crisis y pretenderá una oposición constructiva y pactista, lo que resulta imposible de compaginar con la petición de dimisión que le hizo a Rajoy, semanas atrás. ¿Cómo va a cooperar el PSOE con el Gobierno de Rajoy, a quién acusa de responsable de la corrupción del PP? ¿Y qué nos dirá Rubalcaba de la ruptura del PSC, o de su propia corrupción del PSOE, ERES y espionajes y casos que van desde Sabadell hasta José Blanco?

Rajoy y Rubalcaba poco o casi nada van a decir sobre el funeral del Régimen y las grandes cuestiones de fondo de España, como las que se refieren a la crisis de Corona, los líos bancarios, los grupos ruinosos de comunicación y las grandes empresas -la cara oculta del Régimen de la Transición- en cuyos Consejos están sentados los grandes prebostes de antaño del PSOE y del PP, en su nueva condición de ‘sabios’, o de presuntos protectores de sus nuevos empleadores y ‘traficantes de influencias’ ante los gobernantes de turno nacionales, regionales o locales.

El debate sobre el estado de la nación no servirá para nada porque sus principales protagonistas no quieren el cambio de Régimen, ni la pérdida de su privilegiada situación personal y partitocrática. Prefieren quedarse tapando y velando el muerto, aunque huela mal, a ver si con un poco de suerte lo consiguen embalsamar y de esa manera ganan un poco más de tiempo hasta que la situación, hoy descontrolada, se les vaya de las manos y todo comience a estallar. Y entonces sí que asistiremos todos a un bonito funeral.

La metamorfosis de Montoro y de otros “actores famosos”
EDITORIAL Libertad Digital 20 Febrero 2013

"No hay que gastar más, hay que gastar menos; no hay que subir los impuestos, hay que bajarlos; hay que crear empleo, no crear subsidios". Con la misma pasión y convicción con las que pronunció estas palabras en junio de 2009, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, artífice del mayor incremento de la presión fiscal de nuestra historia reciente, nos ha salido con la cantilena, típicamente socialista, que asegura que el problema de España es que "hay mucha gente que no paga impuestos". Y en plena resaca de la politizada y subvencionada gala de los Goya, el ministro ha puesto el ejemplo de "algunos de nuestros famosos actores que no pagan impuestos en España".

Dado que Montoro no ha querido dar nombres, ignoramos si entre esos "actores famosos" se encuentran protagonistas de películas subsidiadas por el Gobierno que luego se dedican a arremeter sectariamente contra su política de recortes, tal y como sucedió el pasado domingo. Sea como fuere, ni la desfachatez, ni el sectarismo ni la doble moral de estos actores que quieren cobrar del erario publico pero no contribuir a él nos van a hacer variar de posición: el problema fiscal de nuestro país radica en que el Estado gasta demasiado y somete a la gente a una presión fiscal excesiva, que sólo unos pocos pueden eludir –sean actores o no– tributando en países con una fiscalidad menos voraz.

Montoro falta a la verdad cuando culpa a estos emigrantes fiscales, sean actores o no, del hecho de que su Gobierno, lejos de bajar los impuestos, los haya subido. La auténtica razón de la voracidad del PP es que su Gobierno no se atreve a pinchar la burbuja estatal y a combatir la cultura del subsidio dispendioso, de la que viven como reyes tantos intelectuales indignados y tanto medio público perfectamente prescindible.

Por vergonzosa que fuera la ceremonia de los Goya, no menos bochornoso es el esquizofrénico espectáculo que brinda el Gobierno del PP cuando se queja de las críticas que recibe –o de los impuestos que no cobra– de un sector al que, sin embargo, sigue subvencionando a cargo del vapuleado contribuyente. Eso, por no hablar de la metamorfosis de Cristobal Montoro –digna del mejor actor– a la hora de hablar de impuestos.

La corrupción y otras desgracias
José Oneto www.republica.com 20 Febrero 2013

Este miércoles se celebra en el Congreso de los Diputados, el primer debate sobre el Estado de la Nación con Mariano Rajoy de presidente del Gobierno y Alfredo Pérez Rubalcaba como líder de la oposición, un debate que corre el riesgo de convertirse, inevitablemente, en un debate sobre el estado de la corrupción en nuestro país. Una corrupción que afecta a casi todos los partidos políticos, a numerosas Instituciones, a la mayoría de las Autonomías y que se ha situado en uno de los principales preocupaciones de la ciudadanía, a raíz del caso Urdangarin, del caso Gürtel, del Caso Campeón, y últimamente del “caso Bárcenas”, sobre el que el Partido Popular ha establecido un férreo cinturón de silencio que ha impedido que pueda debatirse en el Parlamento.

Este mismo martes la Mesa del Congreso, donde tiene mayoría el PP, ha vuelto a votar en contra de ese posible pleno, así como de la admisión a trámite de un centenar de preguntas de la oposición para aclarar determinados extremos y contradicciones, sobre la situación del ex tesorero del PP y el caso de los sobresueldos en negro, algo que se quiere ocultar como sea. Es más, el debate sobre el Estado de la Nación (hay que recordar que el pasado año el señor Rajoy se negó a celebrarlo con la excusa de que en otras ocasiones no se había celebrado en fecha tan cercanas a las elecciones generales), se unirá al preceptivo debate sobre la ultima reunión del Consejo Europeo en el que se aprobó el Presupuesto de la Unión Europea hasta el 2020. Una decisión destinada a reducir y suavizar ese debate sobre la corrupción, que va a ser inevitable, dada la crítica situación del país y de los numerosos casos que están surgiendo a diario, en un clima de gran tensión social, de desgracias y sufrimientos.

Más de 300 políticos españoles están imputados en presuntos casos de corrupción que se despliegan por todo el territorio nacional y que afectan, sobre todo, a las Comunidades del arco mediterráneo, con Baleares y la Comunidad Valenciana a la cabeza, seguidas de cerca por otras regiones como Cataluña o Galicia. Además, están en marcha investigaciones sobre la gestión de distintas entidades financieras como Bankia, la Caja de Ahorros del Mediterráneo y otras Cajas de Ahorros locales de cuyos consejos de administración formaban parte diversos políticos y dirigentes sindicales, que se auto concedieron escandalosas indemnizaciones, después de percibir unos sueldos desproporcionados, comparados con el tamaño y con el volumen de esas entidades que, además, llevaron a la quiebra.

Los casos de corrupción afectan a todos los niveles de la administración y las investigaciones en marcha salpican tanto a quienes han sido miembros del Gobierno -como el ex ministro de Fomento y ex número dos del PSOE José Blanco, relacionado con la “Operación Campeón”- como a dirigentes autonómicos y numerosos alcaldes y responsables municipales. Según los expertos si son más de 300 los políticos imputados en casos de corrupción que ya han sido investigados, el total habría que multiplicarlo por cuatro o cinco que estarían relacionados con casos no descubiertos o que estarían siendo investigados.

De todas formas, ni el Gobierno ni la oposición, quieren un debate centrado exclusivamente en la corrupción, un debate que, en el fondo, no beneficia a ninguno de los dos grandes partidos, que terminarán, inevitablemente, en el “tú más”, ni es el tema exclusivo de lo que ha sido la labor del Gobierno desde la victoria electoral de noviembre de 2011.

Rajoy va a presentar como un éxito el que, a estas alturas, salvo el rescate financiero, no se haya producido, como se temía, el rescate del país por los problemas de la Deuda, y la oposición va a insistir en el desgaste desproporcionado en el que ha caído el propio presidente del Gobierno y varios de sus ministros, por lo que volverán a pedir dimisiones… en cadena.

Inercia letal
Aleix Vidal-Quadras Periodista Digital 20 Febrero 2013

El cambio que se avecina será profundo y es imparable.

Las Comunidades Autónomas tenían en sus Administraciones antes de la crisis 12800 empleados liberados para tareas sindicales, un ejército a las órdenes de Cándido Méndez e Ignacio Férnandez Toxo que representaba un coste para el Estado de centenares de millones de euros todos los años. Hay que destacar que este número astronómico de sindicalistas profesionalizados que abandonaban así sus tareas en el sector público para dedicarse básicamente a fortalecer el poder de UGT y CCOO, se encontraba netamente por encima del exigido por la ley. De esta forma, los Gobiernos regionales se ganaban el favor de los todopoderosos sindicatos y aseguraban la paz laboral en sus distintos organismos, departamentos y servicios. Sin embargo, el ahogo financiero que padecemos ha obligado a los Ejecutivos autonómicos a acabar con determinadas alegrías.

Muchas Comunidades han procedido a eliminar puestos de liberado, habiendo pasado el número total a 9000, con un descenso del 30%. Por supuesto, este proceso de saneamiento no se ha llevado a cabo con criterios homogéneos y hay Autonomías con disminuciones drásticas, como Madrid, Castilla- La Mancha, Galicia o Aragón, y otras, como Andalucía, en las que las medidas tomadas son una burla al contribuyente. La Junta presidida por José Antonio Griñán sólo ha suprimido 67 liberados de un conjunto de 3729, es decir menos de un 2%. Esta diversidad en tan necesaria racionalización de recursos pone de relieve una vez más una de las principales debilidades de nuestro sistema: la incapacidad del Gobierno central de desarrollar políticas de austeridad de manera consistente en todo el territorio nacional. Nos encontramos con una operación que va en la buena dirección, pero que todavía dista de ser coherente con la realidad de nuestro déficit y de nuestro endeudamiento. Nueve mil liberados sigue siendo un volumen enorme de dinero desperdiciado, que no nos podemos permitir. Existe una inercia letal que hace que la indispensable transformación del Estado en una estructura eficiente, viable y competente se vaya produciendo a un ritmo demasiado lento y de forma incompleta, como si nuestras elites se resistiesen cual gato panza arriba a aceptar que la llegada de un mundo nuevo implica la desaparición del caduco. En cualquier caso, su empeño es vano porque el cambio que se avecina será profundo y es imparable.

España tiene de democracia lo que Belén Esteban de filósofa
Francisco Rubiales Periodista Digital 20 Febrero 2013

"España tiene de democracia lo que Belén Esteban de filósofa". Nunca había visto una sentencia tan certera y oportuna plasmada en un muro urbano. Es la imaginación creativa del pueblo en acción, una creatividad que se dispara en tiempos de injusticia y abuso de poder, como los actuales . Si algo está quedando claro en esta España atormentada por sus políticos y plagada de injusticias y corrupciones, es que su sistema no es democrático. Ni una sola de las reglas y normas claves del sistema democrático se cumplen en esta España donde llaman democracia a una vulgar y sucia dictadura de partidos políticos sin control y sin ciudadanos.

Los políticos españoles, sean de derechas o de izquierdas, lo ignoran todo de la democracia. La democracia es "el gobierno del pueblo", pero ellos creen que consiste solo en "elegir a los dictadores".

Una de las mejores definiciones de la democracia real es "el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo" (Abrahan Lincoln, Gettysburg, 1863). Otro rasgo indisoluble de la democracia es que la titularidad del poder reside en la totalidad de los miembros de un pueblo o nación, lo que exige que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los ciudadanos. La más jurídica se refiere al conjunto de leyes y normas que limitan y controlan los poderes públicos para que no se extralimiten ni se salgan de los cauces de una ley que es igual para todos y que ha sido asumida por la mayoría.

Si se analizan esas definiciones y rasgos, se llega a la conclusión de que España es cualquier cosa menos una democracia. Con un presidente del gobierno (Rajoy) que tiende a dejar que los temas se solucionen solos y que el tiempo los haga olvidar, los problemas y los dramas persisten y siguen causando dolor. El pueblo queda de ese modo excluido de las decisiones y es maltratado por su principal representante. La voluntad de los españoles es ignorada de manera sistemática por los representantes políticos, que se creen con el derecho a tomar las decisiones que consideren oportunas y a aprobar las leyes que a ellos les plazcan, incluso si el pueblo, mayoritariamente, desea lo contrario.

Si se analiza la democracia española desde la definición de Lincoln en Gettysburg, entonces la lejanía de la democracia es todavía mayor, ya que en España no gobierna el pueblo marginado, sino una casta, ni se gobierna por el pueblo, ni para el pueblo porque se gobierna para los amigos del poder y los intereses de los poderosos y de los partidos políticos prevalecen siempre sobre el interés general y el bien común.

Nadie sabe si la inmensa incultura democrática que exhiben los gobernantes es real o interesada, aunque mas bien parece que las reglas y normas básicas del sistema se ignoran porque a los políticos les conviene. La democracia tiene exigencias básicas sin las cuales no puede existir, ninguna de las cuales se respetan en España, donde el sistema vigente no se parece ni por asomo a una democracia real.

En España no existe la libre elección de los representantes, que en realidad son elegidos por los partidos, que son los que elaboran las listas "cerradas y bloqueadas", ante las cuales los ciudadanos sólo pueden decir "si" o "no", sin poder alterarlas ni introducir a sus preferidos. Tampoco existe separación e independencia en el funcionamiento de los poderes básicos del Estado, lo que convierte a la Justicia y al Parlamento en apéndices esclavos del Ejecutivo y de los partidos.

La ley no es igual para todos, ni las leyes vigentes son leyes asumidas por los ciudadanos, sino ideadas, debatidas y aprobadas por los políticos, en representación de sus respectivos partidos, sin participación de la ciudadanía, Para colmo de males y de violación a la democracia, esas leyes, producto de la voluntad partidista, se aplican con diferente rasero y de manera arbitraria: con rigor para el adversario y con benevolencia para el amigo, un comportamiento que genera injusticia, que convierte en impunes a los poderosos, sobre todo a los políticos y a sus amigos y que invalida por si mismo la democracia.

No existe una sociedad civil independiente y libre que funcione como contrapeso del poder político, ni una prensa independiente y libre que cumpla la misión de fiscalizar a los grandes poderes, ni el ciudadano es respetado y tomado en cuenta en la política, como consecuencia de su condición de soberano. El sistema español desprecia y margina al ciudadano, que ni siquiera puede hacer llegar sus deseos y anhelos a las Cámaras porque las iniciativas legislativas populares dependen de lo que quieran los partidos y porque ni siquiera existe relación entre los diputados y senadores con los ciudadanos a los que dicen representar.

Sin una ley igual para todos, sin controles que limiten el poder de los poderosos, sin los contrapesos y cautelas propios del sistema democrático, el sistema español es un auténtico fraude, una auténtica dictadura de partidos políticos sin ciudadanos y sin garantías.

Sinceramente, creo que Belén Esteban tiene mas de filósofa que España de demócrata. Y estoy dispuesto a demostrarlo ante quien lo niegue y donde sea necesario.

Voto en Blanco

Estado y Nación
Esther Esteban Estrella Digital 20 Febrero 2013

Si saliéramos a la calle a preguntar cuál es el estado de la nación la mayoría de los ciudadanos nos dirían que penoso. Los periódicos casi de la primera a la última página son una crónica interminable de sucesos. Sucesos repugnantes, como los casos de corrupción que afectan a todos los partidos políticos casi sin excepción. Sucesos terribles, escalofriantes, como el de esa mujer que se quemó a lo bonzo en la sucursal de su banco, al grito de "me lo habéis quitado todo". Sucesos que encogen el alma como de esa anciana de La Coruña desalojada de su casa, porque no ha podido pagar apenas los 130 € que le cuesta el alquiler. Sucesos de suicidios, pobreza, desesperanza, desilusión, decepción y todo un ramillete de adjetivos calificativos que no auguran nada nuevo.

Tenemos una nación empobrecida, triste, incapaz de ver la luz al final del túnel, no porque no exista, sino porque es imposible vislumbrarla con la que está cayendo. El estado de la nación se llama miopía política, partidismo barato, demagogia a raudales, políticos de medio pelo, enredados en el "y tu más". Claro que también se llama paro, abusos y estrecheces. Es verdad que a este lamentable estado de la nación no se llega en un plis plas, y también es cierto que el gobierno es sólo responsable, en parte, de lo que está pasando. No seré yo quien vuelva mentar la bicha de la herencia recibida que evidentemente ha sido lamentable. El daño está hecho, y ya no vale absolutamente de nada seguir llorando por la leche derramada.

Los ciudadanos somos conscientes de que han pasado los años de vino y rosas y nos preguntamos porque dicen todos que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades cuando son ellos, los políticos, los que han hecho más ostentación de nuevos ricos. Ahora nos culpan a nosotros, por haber querido tener buenas casas, por haber perdido hipotecas cuando podíamos pagarlas, por habernos entrampado para poder viajar y conocer mundo. Nos culpan por habernos creído aquella máxima del socialista de que España era el país donde más fácilmente se podía hacer dinero en menos tiempo. Nuestro problema es que les hemos creído, a todos ellos, fueran del PP o del PSOE durante muchos años, les hemos dado nuestro voto y ofrecido nuestro esfuerzo, pero han sido ellos los poderosos quienes a las primeras de cambio nos han dado la espalda acusándonos de todos los males por derrochadores. Eran ellos los que animaban a calentar o enfriar el consumo según tocaba, ellos los que pensaron que había que fomentar y no pinchar en mucho tiempo la famosa burbuja inmobiliaria y también quienes nos hablaban de coherencia, de ideología y justicia, cuestiones todas ellas que a la hora de la verdad solo han servido para añadirlas a la lista de incumplimientos.

La famosa peineta de Bárcenas es una perfecta metáfora del estado de esta nación. Los poderosos, los que han robado el dinero a espuertas, los que de verdad llevan muchos años viviendo por encima de sus posibilidades al olor del dinero público nos hacen ahora a todos una peineta. Son chulos, altaneros, se creen por encima del bien y del mal y por supuesto nos miran con desprecio desde su atalaya de privilegios, porque nos ven como seres de una casta inferior, que merecemos lo que nos está pasando. Piensan que no nos hemos ganado suficientemente el pan con el sudor de nuestra frente, y el drama es que habido tantos y hay tantos cómplices del dinero fácil y el chupichollo que han dejado el estado hecho un erial.

El estado de la nación es absolutamente lamentable, casi explosivo y no sólo porque tengamos casi seis millones de parados y la gente se suicide porque no ve salidas, también porque la corrupción política es asfixiante y crea un caldo de cultivo muy peligroso, a la vez sitúa a los partidos y a los políticos en su cuota más alta de desprestigio de toda la democracia.

Estamos ante la tormenta perfecta con todo tipo de crisis: económica, política, social, institucional, ética y moral pero lo suyo es que nuestros representantes intentaran poner diques de contención y lejos de eso mucho me temo que hoy mismo el debate del estado de la nación que se celebrará en la carrera de San Jerónimo tendrá poco de debate poco de nación y mucho de miseria y de miopía partidista. Así no hay quien levante cabeza.

La Revolución y el vértigo
Javier Benegas www.vozpopuli.com 20 Febrero 2013

Cuando los malos datos económicos pulverizaron todos los registros conocidos, y en consecuencia el Gobierno optó por incumplir sus compromisos electorales para hacer caja de forma expeditiva y manifiestamente injusta, se instaló en las élites dirigentes el temor a que el descontento degenerara en un torrente de algaradas y disturbios que comprometieran seriamente la gobernabilidad del país. Una de las primeras señales inequívocas de ese miedo a perder el control fue la intempestiva aprobación del Real Decreto-ley de medidas urgentes para reforzar la protección a los deudores hipotecarios tras la ola de suicidios de finales de 2012. Un dramático fenómeno que se ha recrudecido durante este febrero negro.

Desde ese día, no sólo el Gobierno sino la clase política al completo, junto con los poderosos grupos empresariales y financieros que controlan la economía, han vivido con el temor del estallido social. De hecho, no pocos de sus integrantes han confesado en privado estar asombrados por la capacidad de aguante de la sociedad española. Lo cual, además de explicitar un sentimiento de alivio, revela su creciente inquietud.

De las miserias políticas a los delirios revolucionarios
Sin embargo, los políticos, lejos de dedicar sus energías a acometer una imprescindible regeneración institucional, se han enzarzado en un fuego cruzado de revelación de secretos. Y esta cascada de filtraciones de casos de corrupción, dinero negro y espías, producto de los ajustes de cuentas, traiciones y expulsiones del sistema de prebendas de algunos miembros de las élites, amenaza con colapsar los tribunales y, lo que es peor, liquidar, sin que exista transición posible a la vista, la ya maltrecha credibilidad de las actuales instituciones. De ahí que, según las élites se desangran en su lucha fratricida, aumente el número de personas convencidas de que España sólo podrá depurarse con una revolución. Pues la abrumadora visión de este espectáculo dantesco les impide ser conscientes de que toda revolución consta de dos partes bien distintas: el sueño y la pesadilla.

La verdadera naturaleza de la Revolución
Para lograr la ruptura completa y absoluta con el presente y provocar ese shock histórico que es su esencia, la revolución ha de acumular una enorme cantidad de energía. Y una vez el orden vigente cae frente al arrollador empuje revolucionario, las fuerzas liberadas, lejos de obedecer a la sociedad que las invocó y disiparse, se expanden sin control como una poderosa onda expansiva. Así, la primera parte de una revolución puede ser hermosa y emocionante, y seducir incluso a los hombres más fríos y racionales. Sin embargo, la segunda deviene siempre en la desnaturalización de las causas que la originaron y la institucionalización de otras muy distintas, aun por encima de los derechos más elementales. Y los grupos más radicales y mejor organizados terminan dirigiendo la incontenible fuerza de la sublevación colectiva hacia la consecución de sus propios fines. Lo cual da paso a la legitimación de la violencia, la pérdida de libertad y, finalmente, el terror.

La revolución es, usando la definición acuñada por Karl Popper, ingeniería social utópica, pero en su forma más abrupta: la de una conmoción sublime. Y lo sublime no siempre es benigno sino esencialmente abrumador. Es la explosión cegadora y grandiosa. Pero también el suceso que trasciende al hombre y le lleva a la perdición. En palabras de Victor Hugo, “Una guerra de bárbaros contra salvajes”. De hecho, todas las revoluciones se han iniciado con un estallido prodigioso, un instante sublime. Pero invariablemente han terminado en un apocalipsis purificador que ha abismado a las sociedades en la arbitrariedad y el terror.

La urgencia y el gregarismo, las peores amenazas del cambio
Todavía es pronto para preocuparse por la contingencia de una revolución. La sociedad española aún está más preocupada por lo que pueda perder que por aquello que dudosamente podría ganar. Sin embargo, el tiempo sigue corriendo. El reloj no se ha detenido. Muy al contrario, sus manillas avanzan a un ritmo vertiginoso. Y el riesgo de un estallido social, que avanza pari passu a la degradación de la economía, está siendo exacerbado por el lamentable espectáculo de un orden institucional en avanzado estado de descomposición. La revolución ya no es una quimera, sino un peligro real que empieza a despuntar en el horizonte, aunque este sea aún lejano.

Para conjurar esta contingencia indeseable, los ciudadanos podemos influir y orientar un cambio institucional en la misma medida en que podemos influir en la acción colectiva. Y para ello nada mejor que la visibilidad de una opinión pública que, por primera vez en los últimos 30 años, prevalece sobre la opinión publicada. Signo inequívoco de que algo está cambiando.

El debate a pie de calle ya no es la preferencia entre partidos sino la crítica al sistema y la necesidad de un profundo cambio, de un amejoramiento de nuestra democracia. Hecho que habría sido impensable hace tan sólo unos pocos años. Sin embargo, las pancartas y las consignas de los grupos organizados amenazan con arruinar este prometedor inicio, encallándolo en el populismo y el mero reparto de los recursos –lo que, dadas las circunstancias, equivale a repartir pobreza–, en vez de confluir hacia el necesario cambio de las reglas de juego.

Es obvio que de la crisis no saldremos sólo mediante la mejora aparente de la economía, ni tampoco por la vía de una solidaridad mal entendida. Ambos errores ya los cometimos en el pasado. Nuestra crisis es política. Y es labor de los ciudadanos más honrados, responsables y preparados, y de una nueva intelligentsia, seguir difundiendo este mensaje mediante el uso de la razón y renunciando a la emoción o la violencia. Hemos de exigir la transformación de España en una sociedad de libre entrada, donde la Justicia, la Libertad y la Prosperidad estén al alcance de cualquiera y nadie juegue con ventaja. Lograrlo no es imposible, pero sí agotador. Pues requiere trabajar sin descanso. Pero como dijo Goethe, la libertad y la vida se merecen si se las conquista todos los días.

BASADO EN LA EVIDENCIA
El español corrupto
Ignacio Rupérez Larrea* El Confidencial 20 Febrero 2013

“No se sabe qué se corrompe primero, si la realidad o las palabras”. Esta frase del Nobel Octavio Paz encaja a la perfección con lo que está ocurriendo en España. Y es que, en los tiempos que corren (expresión curiosa, porque el tiempo siempre corre), es probable que la falta de rigor en el uso de nuestra lengua sea un reflejo de la falta de rigor generalizado -moral, profesional y político- que asola nuestra sociedad.

“Te paso el briefing del brainstorming de las cinco para que ‘demos una vuelta’ al business plan”. Frases como esta pueden escucharse en cualquier oficina española sin que a nadie le sorprenda. La cotidianidad y el ritmo de la jornada laboral nos van arrastrando por los días hasta que todos estos palabros nos parecen normales y, sin darnos cuenta, un día empezamos a usarlos nosotros mismos sin ruborizarnos. La economía, que poco a poco ha ido conquistando casi todas las parcelas de la vida pública, ha hecho que términos como high yield, distress, private equity o rating circulen libremente por nuestras conversaciones. Por si esto fuera poco, no sólo adoptamos términos foráneos innecesarios (por esnobismo, por comodidad, para parecer más técnicos), sino que existe una tendencia sistemática a descuidar las normas básicas de nuestra lengua madre.

En un momento de inestabilidad como el actual es cuando con mayor motivo deberíamos cuidar nuestro patrimonio, aquello que “nos constituye y nos hace” y una de nuestras principales ventanas al mundoMuchos culpan a las nuevas tecnologías y a su inmediatez. Puede ser que, en unos medios constituidos en torno a la brevedad y la rapidez, como el email, los SMS o las redes sociales, sea difícil construir frases correctas, con sentido y significado, con sujeto y predicado. La tarea se complica si, además, queremos que nuestra frase tenga contenido. Y es que 140 caracteres no dan para tanto. Sin embargo, las nuevas tecnologías también son una lanzadera para nuestra lengua y, si no, echen un vistazo a los números. El español es la tercera lengua de comunicación internacional en Internet, detrás de inglés y chino, tanto por número de usuarios como por páginas web, y su uso en la Red ha crecido en la última década un 800%. Según el último informe del Instituto Cervantes, el español es ya el segundo idioma más utilizado en Twitter y en Facebook más de 80 millones de personas (con un total de 1.000 millones de cuentas) utilizan diariamente el español para comunicarse.

Como últimamente parece que los únicos argumentos que importan son los económicos, no se preocupen, que también existen estudios para cuantificar la aportación de nuestro idioma a la economía. Según los últimos datos extraídos del informe "El valor económico del español" elaborado por la Fundación Telefónica en junio de 2012, la capacidad de compra de los hispanohablantes representa el 9% del PIB mundial. Además, se estima que el español multiplica por 4 los intercambios comerciales entre los países hispanohablantes y es un gran instrumento de internacionalización empresarial que multiplica por 7 los flujos bilaterales de inversión directa exterior. Nuestra lengua tiene un ‘mercado’ de 495 millones de personas que ya la hablan y, según el Instituto Cervantes, 18 millones de personas lo estudian en todo el planeta. De hecho, se calcula que en 2030 el 7,5% de la población mundial hable español y, de continuar con la tendencia actual, en 2050 Estados Unidos podría convertirse en el primer país del mundo en cuanto a número de personas que lo hablan. No se puede negar que, pensando en la famosa ‘marca España’, nuestro idioma supone una ventaja competitiva impagable.

Víctor García de la Concha, presidente del Instituto Cervantes, declaraba recientemente en una entrevista que “somos lengua, un estado es lengua, de ahí que la cultura no sea un adorno, sino algo que nos constituye y nos hace”. Si hacemos caso a esta premisa, prestar la debida atención a nuestro lenguaje debería ser prioritario e incluso, como ocurre en Francia, una cuestión de Estado (el español aún no es considerada una lengua oficial en Naciones Unidas ni tiene estatus de lengua de trabajo en la Unión Europea). Debería también ser responsabilidad de todos prestar atención no sólo a qué decimos, sino a cómo lo decimos.

En un momento de inestabilidad como el actual es cuando con mayor motivo deberíamos cuidar nuestro patrimonio, aquello que “nos constituye y nos hace” y supone una de nuestras principales ventanas al mundo. Los asesores patrimoniales aconsejan a sus clientes cautela para preservar su riqueza en el largo plazo. Del mismo modo, a pesar de la crisis, nadie pone en duda la importancia de restaurar nuestros monumentos para garantizar su conservación. Entonces, ¿por qué no ocurre lo mismo con la lengua?

*Ignacio Rupérez Larrea, Corporate Finance Burson-Marsteller

Trileros en política
PELLO SALABURU. EL CORREO  20 Febrero 2013

Hay que condenar a ETA, su propio pasado. Con nombres. Con apellidos. Y reconocer la equivocación. Lo demás es trampa.

Cuando me tropiezo en alguna calle con una banda de trileros (esos que en torno a una mesa intentan marear al espectador para que adivine dónde queda la bola que va desapareciendo entre los vasos) echo la mano a la cartera y los observo un rato, intentando adivinar cómo cambian la pieza de sitio. Aunque a veces tengo dudas de qué es lo que se mueve: si es el vaso, si es la mesa o si es la propia calle. Porque es como un milagro. Tienen mucho oficio. A diferencia de los magos, que parece que a veces desaparecen, echan a volar o son atravesados por una espada, y el espectador participa en el juego dejándose engañar, la actitud ante los trileros no es la misma: no quieres que te engañen, por mucho que te demuestren que la pieza no está donde tú la has visto sino que está bajo el vaso de al lado.

También en política hay trileros. Sobre todo en la vasca. Escuchaba hace unos días en la radio a un cargo de EHB: su forma de contar la historia recordaba mucho a los de los vasos. Ha habido aquí –decía– un conflicto entre dos partes, que ha producido víctimas y mucho sufrimiento en ambos lados. Ahora unos han decidido retirarse y dar pasos para solucionar el conflicto, señalando el camino correcto. Pero la otra parte (Gobierno) tiene que dar también pasos, y sumarse a ese nuevo camino para compartir el movimiento. Es el momento de atender a todas las víctimas y a todos los que han sufrido y sufren a consecuencia del conflicto: en consecuencia, hay que atender a los presos, víctimas de este conflicto, y acercarlos a su tierra, o liberarlos, llegado el caso. Es un clamor social avalado por miles de manifestantes y las encuestas indican que el 70% de la población vasca así lo requiere. Como se puede ver, presenta un esquema de análisis que tiene varias virtudes: una es el de la simplicidad, que siempre agrada. El personal se siente, además, mucho más tranquilo analizando el pasado desde esa perspectiva: es menos lioso, podemos tragarnos nuestras propias actitudes pasadas, y quizás presentes, y nos dejamos de líos, que, al fin y al cabo, no traen sino nuevos líos. Pero tiene un pequeño problema: como en el caso de los trileros, se intenta también aquí ocultar alguna pieza y cambiarla de sitio como quien no quiere la cosa. Pero no cuela, porque las cosas son un poco más complejas. No es suficiente el empeño en esconder la realidad tras latiguillos del tipo ‘todas las víctimas’, ‘todos’, ‘nuevos tiempos’ y majaderías similares.

Puestos a simplificar, es cierto que aquí ha habido dos partes: ha habido una ETA que ha matado y secuestrado; ha habido también policías que han torturado y grupos de extrema derecha que han matado; y hay presos alejados de su tierra e incluso algunos que han cumplido gran parte de su pena y tendrían derecho a ser excarcelados. Pero un relato plano, como el que acabo de hacer, escamotea elementos centrales. Para empezar, la cuestión del número y de la lejanía en el tiempo está absolutamente descompensada: ETA ha matado mucho, a muchísimas más personas que los de la ‘otra’ parte. Lo ha hecho, además, hasta anteayer. Eso es una diferencia sustancial, aunque la gravedad de los hechos, en cuanto a su valoración moral, sea similar. Matar a una persona es tan grave, desde la ética, como matar a diez, pero esto último es aún mucho más grave.

Pero hay otras cosas: la acción destructiva de una de las partes, la de ETA, ha alcanzado al conjunto de la sociedad y ha sido, además, apoyada por un sector importante de esa misma sociedad. La otra parte, salvo la mano tendida desde algunas catacumbas del poder, no ha tenido ningún apoyo social. El sector extenso, aunque minoritario, que ha apoyado a ETA ha justificado la extensión del sufrimiento y la destrucción al conjunto de la sociedad, que ni aun en los peores momentos ha devuelto el ojo por el ojo. Esta es una de las piezas ‘olvidadas’. Ahora, cuando ETA ha parado, estamos aun esperando que nos den alguna explicación, que nos digan por qué nos han quemado casas, nos han dado tortazos y han agredido a alcaldes y concejales. Estamos esperando, en fin, que pidan a ETA su disolución definitiva y reconozcan su inmenso error. Pero ni rastro: se limitan a echar tinta para ocultar las diferencias y hacer como que todo es lo mismo. Dan la bienvenida, eso sí, a angelicales mediadores internacionales de no sé muy bien qué y lamentan de paso los daños colaterales, que ‘por desgracia’ se han producido (como si el causante fuese el cambio climático). Sienten una grandísima pena. Yo, que no tengo dudas de que estoy en una de las partes, no tengo ningún inconveniente en condenar a los GAL, a los guardias torturadores y a los políticos que los indultan. Lo que no entiendo es por qué, si estamos en un tiempo nuevo, cualquiera de los que está en la otra parte no hace lo mismo: no se trata de condenar cualquier violencia, venga de donde venga, no, eso es trilerismo puro. Hay que condenar a ETA, hay que condenar su propio pasado. Con nombres. Con apellidos. Y reconocer de verdad la equivocación. Lo demás es trampa. Una vez aclarado eso se pueden abordar el resto de problemas, cada cual en su contexto, y sin hacer ningún tótum revolútum: el de los presos es uno de ellos. Sería muy interesante coger caso por caso, y ver si, en efecto, con ellos no se cumple la ley, o siguen en la cárcel por algunas otras razones más elementales.

Por desgracia, hay muchas víctimas en la sociedad vasca. Algunos de los causantes, y muchos de los que con su actitud han banalizado de ese modo el mal, están hoy mandando en las instituciones, orgullosos de su pasado y sin haber hecho el más mínimo acto de contrición. Como sociedad, es un fracaso moral enorme, aunque lo tengamos que admitir porque forma parte del juego democrático. El intento de cerrar este negro período con relatos en los que se pretende borrar cualquier matiz que impida entender lo sucedido es baldío. Muchos lucharemos para que no sea así, aunque nos quedemos en ese escaso 30%. O solos con las víctimas.

Corea del Norte
El tercer vértice del triángulo nuclear
GEES Libertad Digital 20 Febrero 2013

El pasado martes, la República de Corea del Norte comunicó a través de su agencia de noticias, la KCNA, que había llevado a cabo la tercera prueba nuclear de su historia. Nadie duda ya de la capacidad nuclear del régimen socialista de Pyonyang, de hecho, una hora antes de que la KCNA lanzara la noticia los sismógrafos de la Agencia Geológica de Estados Unidos detectaron un terremoto de magnitud 5,1 causado por la explosión de un artefacto nuclear.

El origen se localizaba en la misma zona donde los norcoreanos llevaron a cabo sus pruebas nucleares subterráneas de 2009 y 2006, si bien en esta ocasión la energía de la prueba era superior a las anteriores, dos y diez veces, respectivamente. El emplazamiento de Punggye-ri, situado en el extremo noreste del país, guarda una extraordinaria similitud con el pakistaní de Ras Koh, donde se llevaron a cabo unas pruebas nucleares de 1998.

Una vez más, las conexiones entre Pakistán y Corea del Norte son irrefutables. Innumerables son las pruebas que relacionan el programa nuclear norcoreano con la red clandestina mediante la que A. Q. Khan distribuyó tecnología armamentística nuclear a todos aquellos regímenes dispuestos a pagar por ella. El diseño de las centrifugadoras para enriquecer uranio que Khan había robado en Europa se utilizó en la construcción de las centrifugadoras P1 pakistaníes y de las IR-1 iraníes. Del mismo modo se construyeron las centrifugadoras norcoreanas, y se encontraron piezas análogas en Libia, que Gadafi había adquirido para su programa nuclear. Los dos mayores problemas mundiales en el ámbito de la proliferación nuclear, Corea del Norte e Irán, tienen un origen común: Pakistán. Desde Islamabad no sólo se transfirió tecnología nuclear, también se compartió tecnología balística que ha permitido a esos dos países desarrollar un programa de misiles de largo alcance. Irán ha desarrollado su saga de misiles Sahab, con los que puede alcanzar objetivos a miles de kilómetros de distancia, si bien no parece que tenga aún la capacidad de colocar cabezas nucleares en esos misiles.

Corea del Norte, sin embargo, parece poseer la capacidad de miniaturizar dispositivos nucleares para albergarlos en sus misiles Nodong, con un alcance superior a los 1.000 kms. Corea, en cambio, no posee aún la tecnología necesaria para colocar cabezas nucleares en misiles intercontinentales, aunque está realizando progresos en este campo. Conviene, en cualquier caso, tener cautela con la respuesta internacional al régimen norcoreano, dada la aparente esquizofrenia paranoide de la cúpula del partido comunista. Los vecinos surcoreanos se encuentran en una difícil situación y serán, sin duda, los primeros afectados por una hipotética represalia norcoreana. Los esfuerzos de la ONU deberían centrarse en cortar la red de abastecimiento de tecnología, que proviene, fundamentalmente, de China, puesto que Corea no es capaz de desarrollar la tecnología necesaria para un programa nuclear si no la adquiere antes en el extranjero. Esa debe ser la línea a seguir en este conflicto, hacer entrar a China en razón.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

El fiscal pide multas para los jóvenes nacionalistas que boicotearon un acto en defensa del castellano en 2008
A.B. A CORUÑA El Ideal Gallego 20 Febrero 2013

La media docena de jóvenes que el próximo 4 de marzo deberán ocupar el banquillo de penal 5 formaban parte, según la Fiscalía, del centenar de personas que el 8 de febrero de 2008 se enfrentaron a los miembros de la asociación cívica “Mesa por la Libertad Lingüística” con gaitas y panderetas, pero también, dice la acusación, con insultos, amenazas y violencia.

A todos se les acusa de un delito contra el ejercicio de los derechos fundamentales, los que asistían a los miembros de la plataforma en favor del idioma castellano, que aquella jornada había pedido permiso para manifestarse en el Obelisco contra la “imposición del gallego”.

El enfrentamiento entre los convocados por la Mesa y los defensores del gallego –el fiscal señala que todos los contramanifestantes pertenecían a colectivos nacionalistas– acabaron por requerir la intervención de la Policía Nacional, que hizo uso de sus defensas reglamentarias ante el boicot al acto autorizado por la Delegación del Gobierno.

"fascista"
Para todos los jóvenes llamados a juicio el Ministerio Público pide una multa de 360 euros. Con una excepción, un único acusado que se enfrenta además a una petición de dos años de cárcel.

El Ministerio Público le culpa de ser una de las dos personas que, tras disolverse el tumulto, se encararon con un dirigente de la Mesa por la Libertad Lingüística, lo tildaron de “facha de mierda” y “fascista”, y le propinaron un puñetazo en la boca.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

¿Se equivoca el Gobierno?
Francesc de Carreras, La Vanguardia   20 Febrero 2013

Existe la sensación generalizada de que el camino hacia la independencia que ha emprendido el Govern de la Generalitat ha perdido fuerza. Sin embargo, nada hace pensar que la ruta trazada tras el 11 de septiembre haya variado de objetivo.

La verdad es que no creo que la meta soberanista llegue a alcanzarse; pienso lo contrario, dado su descabellado planteamiento. Pero el recorrido previsto, la transición nacional en torno al llamado derecho a decidir, sigue su marcha y no hay ningún signo externo de que las cosas vayan a cambiar. No sé si el más convencido de todos es Artur Mas, a veces pienso que es un simple prisionero de su circunstancia. Ahora bien, si en esta obra ha escogido el papel de liberador de Catalunya, debe atenerse a las consecuencias: a los que se disponen a pasar a la historia como héroes la marcha atrás les resulta imposible.

Ante tal situación, ¿qué actitud adopta el Gobierno de Rajoy? Por las apariencias, sólo una: recurrir judicialmente las actuaciones ilegales de la Generalitat. Una actitud cautelosa, nada beligerante y aparentemente defensiva. Ahora bien, más allá de esta apariencia, me parece que Rajoy abriga una secreta esperanza: que sean los propios partidos catalanes quienes fracasen a consecuencia de sus propias contradicciones. Veamos las que se dan en el seno de CiU respecto al mundo empresarial.

Es sabido que los empresarios desean estar en buenas relaciones con el poder, gobierne quien gobierne. Además, por lo general son muy cautos en expresar abiertamente opiniones políticas aunque en privado ejerzan toda la influencia de la que son capaces. Actúan en los pasillos del poder, no en las tribunas públicas. Pues bien, empresarios muy conocidos y representativos del sector han roto esta tradición, mostrando su rechazo a la opción independentista.

Primero, hace ya varios meses, José Manuel Lara, de Planeta, se expresó con rotundidad aunque su voz sonara algo excéntrica ya que siempre ha sido considerado un personaje peculiar, un verso suelto dentro de su mundo. Después han hablado de forma más sibilina, aunque se ha entendido todo, Joaquim Gay de Montellà y Josep Piqué, presidentes, respectivamente, de Foment del Treball y del Cercle d’Economia, es decir, la más potente patronal catalana y el principal lobby de opinión empresarial. Por último, también han dejado oír su voz Isidre Fainé y Josep Oliu, presidentes de La Caixa y de Banc Sabadell, las dos principales instituciones financieras de Catalunya.

Estos cuatro últimos han coincidido en un aspecto básico: que todo se desarrolle dentro de la legalidad. Parece algo obvio y, sin embargo, es un dardo envenenado: Artur Mas ha dicho y ha repetido que prefiere utilizar las vías legales pero que en el caso de que dificulten el objetivo final habrá que utilizar también las que no lo son. El fin, pues, justifica los medios. Incluso el president ha sostenido algo más peregrino: utilizará la legalidad que más le convenga, si no es la interna habrá que acudir a la internacional, desconociendo que hay una sola legalidad y no varias –¿imaginan que pudiéramos escoger a la carta entre varios códigos civiles o penales?– y, en este supuesto, nuestro ordenamiento integra el derecho internacional en el derecho interno. La ignorancia sobre cuestiones jurídicas elementales –esta metedura de pata no es la primera ni la segunda– también ha contribuido notoriamente al desprestigio del camino emprendido por el Govern. Por tanto, invocar la legalidad como única vía aceptable por parte de los representantes empresariales es un claro freno a las aspiraciones independentistas.

Pero, además, en otro punto difieren este nuevo Govern y los empresarios: en el necesario giro que deben dar a la política económica debido a las condiciones que le impone ERC. Ello se pondrá a prueba inmediatamente al elaborar los presupuestos. ¿Se implantarán los nuevos tributos que gravan a las empresas? ¿Se aumentará el gasto social? ¿Cómo podrá mantenerse el equilibrio presupuestario? ¿Atiende mejor las peticiones empresariales el Gobierno catalán o el español? Por último: ¿puede ser que dos liberales como Artur Mas y Andreu Mas-Colell lleven a cabo políticas intervencionistas contrarias a sus principios? Todo ello genera contradicciones internas en el seno de Convergència, de esta con Unió y entre CiU y un sector de sus votantes tan numeroso e influyente como es el mundo de la empresa, sea esta grande, mediana o pequeña.

No estoy muy convencido de que la política pasiva de Rajoy, basada en que el independentismo catalán se cueza en su propia salsa, en sus contradicciones, sea la acertada para sus fines. Quizás aplace el problema, pero no lo resolverá. La economía catalana y tal vez cierta buena convivencia civil pagarán cara una aventura independentista que durará unos años y acabará en frustración. Preferiría ir más rápido, comprobar la fuerza real del independentismo mediante la convocatoria de un referéndum consultivo y, a partir de ahí, obrar en consecuencia. Aunque esperar decisiones arriesgadas de Rajoy es pedir peras al olmo: quizás acierte, quizás se equivoque.

Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB.
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