AGLI Recortes de Prensa   Jueves 21  Febrero 2013

Debate en el Congreso: decepcionante pelea de dos bravucones de barriada
Francisco Rubiales Periodista Digital 21 Febrero 2013

Rajoy ganó por goleada, pero decepcionó porque, por vez primera en décadas, los españoles contemplaban el Debate sobre el Estado de la Nación no para ver quien ganaba o perdía, sino para asistir esperanzados a la unión de los grandes partidos para salvar a España del foso en el que se encuentra hundida. Pero en lugar de colaboración, vieron la pelea hortera de dos matones de barriada.

Todavía es demasiado pronto para analizar el contenido del debate sobre el Estado de la Nación 2013, pero no para emitir una condena rotunda sobre las formas empleados por el presidente del gobierno y el líder de la oposición, que se exhibieron sin pudor, ante todos los españoles, como dos bravucones de barriada peleando en la plaza pública. Lamentable espectáculo cuando el país está en crisis profunda y sus ciudadanos demandan un esfuerzo de unidad y cooperación para solucionar los graves problemas que nos empujan hacia el precipicio.

Rajoy y Rubalcaba se exhibieron como dos chulos peleando con navaja, como dos matones sin educación ni tacto, mas interesados en humillar al contrario que en resolver los problemas de España. Rajoy hablaba con seguridad, sin admitir errores y sin autocrítica, pero marcado por el fracaso y la pérdida de confianza de los ciudadanos, tras haber afirmado recientemente algo inconcebible en democracia: que él había incumplido sus promesas electorales, pero había cumplido con su deber, lo que equivale a consagrar la mentira como estilo de gobierno y defender el nefasto principio de que "el fin justifica los medios". A Rubalcaba se le notaba que subía a la tribuna necesitado de éxito, pues está cuestionado dentro de su propio partido no sólo porque es un mediocre marcado por el pecado de haber sido el subalterno destacado de Zapatero, verdugo y castigo de España, sino porque el PSOE se desmorona, víctima de su perversión interna y de una deriva clientelista que sólo hace viable al partido mientras controle el poder y reparta dinero y favores entre sus fieles.

Con esas premisas, el debate ofreció a los españoles un espectáculo ajustado a lo que es la España del presente, siendo fiel al "Estado de la Nación", marcado por la baja calidad de su sistema político, una vulgar dictadura de partidos disfrazada de democracia, habituada a delinquir, a moverse con impunidad y a despreciar a los ciudadanos. La España política real es la que ayer contemplaron estupefactos los españoles: un país dominado por bandas-partidos, cada una de ellas gobernada por un mequetrefe pendenciero, sin grandeza, educación o inteligencia.

El debate fue un derroche de vulgaridad y bajeza, justo cuando el país necesita eficacia, solvencia y grandeza.
Contemplar a Rajoy hablando de éxitos cuando su gobierno ha arrasado lo poco que quedaba del país, después del paso por el gobierno de Zapatero y sus socialistas, o ver a Rubalcaba acusando a sus enemigos de corrupción, cuando nadie puede batir los records que en ese campo ha acumulado el socialismo, es penoso, como no lo es menos asistir impotentes, como ciudadanos, a la exhibición de esos dos matones a los que los sufridos y aplastados españoles pagan sueldos de lujo por pelearse en público y exhibir sin pudor su insolente mediocridad y falta de valores.

Es pronto para hablar de los contenidos del debate porque no ha concluido todavía, pero si puedo afirmar lo siguiente:
No me gusta Rajoy porque es un tipo rancio, un elitista enemigo del ciudadano e ignorante en democracia, pero todo cambia y Rajoy empieza a resultar soportable cuando escucho a Rubalcaba pidiendo mas impuestos y comportándose como un hipócrita redomado que defiende todo lo que no quiso o no supo hacer cuando gobernaba y que condena una mentira, un fracaso económico y una corrupción que él y su jefe Zapatero convirtieron en despreciables políticas del Estado que ellos pilotaban. No me cabe duda en estos momentos de que Rubalcaba es el mejor valedor de Rajoy y que a Rajoy, como ha reconocido hoy en la Tribuna, no le conviene que el lider de la oposición cambie y sea sustituido por un verdadero demócrata, decente y listo.

Ambos deberían dimitir, tras disolver sus respectivos partidos para dar a España la oportunidad que merece, tras soportarlos demasiado tiempo en el poder, de regenerarse empezando de nuevo, con una Constitución democrática, con un régimen al servicio del ciudadano y con una ética solvente y sólida presidiendo la vida política y la convivencia, algo que hasta ahora nadie ha visto en esta España secuestrada por sus partidos políticos, corrupta, sin democracia y llena de ciudadanos que sufren sin confianza ni ilusión, mal gobernada y camino de la pobreza y del fracaso.

Voto en Blanco

Gobierno: más de lo mismo
Editorial www.gaceta.es 21 Febrero 2013

Ninguna de las dos ofertas merece ser creída.

Entre los datos que el Gobierno reconoce y los que la oposición le reprocha, el ciudadano tiene información bastante para hacerse una idea de cuál es el estado de la nación: por decirlo en una sola palabra, un estado lamentable. A partir de este acuerdo básico común, empiezan las diferencias, que para el contribuyente asfixiado se resumen así: el Gobierno dice que lo va a arreglar, y la oposición dice que lo haría mejor que el Gobierno.

Ninguna de las dos ofertas merece ser creída. El país saldrá adelante porque, entre otras cosas, ni a los socios de la zona Euro ni a Estados Unidos les conviene que España llegue a los niveles de Estado fallido de Somalia, así que saldremos de la crisis. Muy tarde, muy pobres y muy enfurecidos por lo mal que lo han hecho los sucesivos Gobiernos que nosotros mismos hemos querido, con nuestro voto, que dirijan a la nación; pero acabaremos saliendo. Naturalmente, eso no quiere decir que volvamos a los días de vino y rosas, sino que ya seremos conscientes de nuestra verdadera dimensión, y nos comportaremos como lo que seremos, ni más ni menos: los amables camareros de los que vengan aquí de vacaciones. Ni el Gobierno puede comprometerse a más, ni es sensato creer en sus promesas cuando ya ha demostrado que ni siquiera ha podido liberar a los autónomos de pagar el IVA de las facturas que no cobraron, y ha tenido que repetir la promesa para el año que viene.

En el fondo, las propuestas de Mariano Rajoy no entrañan novedades dignas de mención: dejan el sistema partitocrático intacto; no acometen ninguna restauración de los mecanismos constitucionales de control del poder que desde Felipe González han sido desactivados o falsificados metódica y minuciosamente; no plantean reducir con algo más que cosmética el tamaño del Estado en sus distintos escalones administrativos; el presidente no ha dicho una palabra sobre restaurar el derecho de familia del Código Civil pisoteado por su antecesor ni sobre defender la vida inocente de los no nacidos ni sobre una acción decidida frente a las provocaciones separatistas ¡ni sobre la banda terrorista ETA, su penetración en las instituciones y la ignominia del desistimiento en su represión y la investigación de los más de 300 asesinatos sin esclarecer!

El Gobierno, por boca de su presidente, nos ha ofrecido más de lo mismo. A eso lo llama firmeza. Pero, eso sí, está preocupado por el paro colosal que nos aflige. Compadezcámoslo.

El estado de la nación / Propuestas fallidas
Pío Moa www.gaceta.es 21 Febrero 2013

El estado de la nación es la crisis múltiple a que la han llevado unos políticos infames, que se presentan sin embargo como los salvadores de ella.

Blog II: La racionalidad del comunismo / Justicia de ultratumba www.piomoa.es
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Un político de bajo perfil ante una crisis de alto perfil. Y un jefe de la oposición con una concepción demagógica y gangsteril de la política. Las fechorías delictivas de Zapatero-Rubalcaba (colaboración con la ETA, promoción del separatismo, corrupción de la justicia --Garzón, por ejemplo--, acoso al Valle de los Caídos, espionaje, Sitel, Faisán, ley de memoria histórica, etc.) fueron posibles en gran medida por la seudooposición de Rajoy. Para este solo importa “la economía”. En su discurso ha asegurado que sus medidas económicas son las únicas posibles ante la situación y que en un plazo medio invertirán la desastosa tendencia económica heredada. Es una apuesta, claro, que puede resultar o no, el tiempo lo dirá, y es muy difícil asegurar por dónde saldrán las cosas, dado que los economistas hacen diagnósticos y proponen salidas muy diversas.

Asombrosas las palabras de uno y otro sobre la corrupción. Al parecer, después de tantos años, se han dado cuenta de que la corrupción es mala y daña la democracia, la imagen de España, etc. El hecho es que los escándalos que salen a la luz no exponen solo la corrupción de tales o cuales políticos, sino la connivencia –por lo menos-- de muchos otros que sabiéndolo callaban. Contra lo que indican los recientes descubridores de la corrupción, esta se halla muy extendida, por activa y por pasiva. Y los asuntos de espionaje entre unos partidos y otros sugieren un enmafiamiento de los partidos, que acumulan informes sobre sus contrarios para protegerse del ataque de estos. Nada preocupa tampoco a Rajoy la corrupción y servidumbres de una justicia atacada y torcida desde los tiempos de Alfonso Guerra. Para él hay dos prioridades absolutas: la economía, que "lo es todo" y el afianzamiento de la partidocracia, hoy también en crisis por una indignación ciudadana que sin embargo no encuentra alternativa clara y potente.

Las palabras de Rajoy sobre el separatismo –que ha limitado al de CiU y Esquerra, sin citarlos—son tan falsarias como las dedicadas a la corrupción, pero mucho más peligrosas, porque se trata el mayor peligro para la democracia y la integridad nacional. Pero Rajoy, con mentalidad de leguleyo de tres al cuarto, lo reduce a un problemilla legalista relacionado con la Constitución. Una Constitución que los partidos vienen vulnerando casi sistemáticamente, incluyendo el PP y empezando porque ninguno tiene el funcionamiento democrático que exige la Constitución. Frente a quienes se han situado abiert y desafiantemente fuera de la ley, Rajoy solo tiene palabras de "diálogo", es decir, de mayores concesiones todavía en el camino a la secesión y la desespañolización de España. Como los "diálogos" de Zapatero con la ETA. Y aunque invoque la ley, está clara su decisión de no aplicarla, al no haberlo hecho a quienes se han situado al margen de ella.

Por otra parte, las incesantes concesiones a los separatistas son parte de una política cuya otra cara es “más Europa”, lo que quiere decir “menos España”.

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A Rajoy se le ha acusado a menudo de “blando”, “maricomplejines” y cosas por el estilo, y yo creo que no es así. Es un tipo bastante duro y resuelto, coherente con sus ideas. Las ideas de un señorito progre, a quien importa el poder y su reparto, y no España. Lo descubrí en 2005, cuando publiqué el folleto Contra la balcanización de España, sin el menor efecto. He aquí otro artículo, este de enero de 2006, reconozco que algo ingenuo por mi parte, pues creía aún que mis preocupaciones eran compartidas por el PP rajoyano:

Ganar la iniciativa
Dada la emocionalidad que inevitablemente provoca la serie interminable de insolencias y provocaciones del Iluminado de la Moncloa y sus aliados separatistas y terroristas, es fácil perder la perspectiva general de la situación y caer en disputas parciales que enturbian la visión de conjunto. De hecho viene ocurriendo con el PP. Este partido ya mostró en la última campaña electoral su capacidad para ponerse a la defensiva cuando tenía todo a su favor, arriesgando, aun antes del 11-M, perder la mayoría absoluta e incluso la mayoría. Y ahora ofrece un espectáculo parecido al que Demóstenes achacaba a los atenienses: “peleáis como los bárbaros, que cuando les golpean llevan las manos a proteger la parte golpeada, y cuando reciben un nuevo golpe en otro lugar allí acuden sus manos, porque no saben pararlos ni vigilar la táctica contraria”. Difícilmente cabe imaginar un partido con más razón y más razones de su lado, y tan poco hábil para defenderlas.

La mayor tara de la democracia en estos treinta años ha sido la inaplicación de la Constitución y sus libertades en las Vascongadas y, en menor pero creciente medida, en Cataluña. La asignatura pendiente del régimen consistía en extender a esas regiones la democracia. En 2003 Jaime Mayor Oreja mostró en una clarividente conferencia que sólo una estrategia de fortalecimiento democrático, con aplicación de la ley y las libertades a las Vascongadas y Cataluña, y garantía de sus usos en todo el país, podía consolidar los logros de la Transición. Por desgracia su partido fue incapaz de tomar la iniciativa en esa dirección, y el mismo Mayor Oreja se vio marginado.

La indecisión o el oportunismo del PP han terminado propiciando el actual proceso involutivo: son las formas liberticidas de hacer política impuestas en Cataluña y Vascongadas las que se están imponiendo en todo el país. Ello significa la sustitución del vasto consenso político y popular en torno a la Constitución, por acuerdos intrigantes entre grupos de políticos irresponsables, torpedeando la Constitución mediante hechos consumados. Ninguno de los chanchullos resultantes podrá obtener la lealtad y respeto ganados por la Constitución más consensuada de la historia de España. De hecho estamos cayendo en una política a la latinoamericana, donde los votos se utilizan corruptamente contra la ley y la libertad. Entramos en un nuevo período de inestabilidad, si no paramos a tiempo el proceso.

¿Podemos pararlo? Las fuerzas para ello están ahí, en la sociedad, abrumadoramente superiores a las contrarias. Pues la inmensa mayoría desea, sin lugar a dudas, vivir en una nación unida, democrática y estable, condiciones para asegurar la prosperidad, una influencia adecuada que proteja nuestros intereses en el mundo de hoy, y el desarrollo de nuestra cultura, que ha conocido épocas gloriosas. Pocos españoles, en cambio, apoyarán el plan diseñado por la funesta alianza de demagogos, separatistas y terroristas, que consiste y sólo puede consistir en un “Estado español” impotente, convertido en un amasijo de seudo naciones fundadas en el odio a España, con ciudadanos de primera y de segunda, y la mancha de un terrorismo legalizado en su origen, resentidas entre sí, internacionalmente irrelevantes, peones de las intrigas e intereses de potencias más fuertes, e incapacitadas para afrontar nuevos peligros como los del islamismo radical.

Tal es la elección de nuestros días, después de treinta años de democracia. ¿Será posible desmantelar el artificio de falacias con que la siniestra alianza intenta cegar a la población sobre sus intereses y las consecuencias de tales planes? ¿Será posible superar las respuestas “bárbaras”, como decía Demóstenes, y encauzar la formidable fuerza partidaria de la unidad y la libertad para frustrar los planes contrarios? Es indispensable que así ocurra. Pero ello no depende del PP, o sólo de él, sino de toda la sociedad.

Un debate aburrido y una nación en crisis
EDITORIAL Libertad Digital 21 Febrero 2013

Se supone que los ciudadanos de un país sumido en una crisis institucional, política y económica tan grave como la que padecemos tienen derecho a exigir a sus representantes algo más que entretenimiento cuando discuten sobre el estado de la nación. Lo cierto, sin embargo, es que la primera jornada del debate no ha conseguido ni siquiera eso, pues ha sido aburrida y previsible en extremo.

Tal y como era de esperar, Rajoy ha dedicado buena parte de su intervención a recordar la, ciertamente, desastrosa herencia recibida, para justificar con ella algunos de sus incumplimientos electorales, como la brutal y contraproducente subida de impuestos o la relacionada con la reducción del déficit . Teniendo presente que se comprometió ante Bruselas y ante los electores a situar el déficit en 2012 por debajo del 4,4%, y a hacerlo exclusivamente mediante la reducción del gasto público, Rajoy ni siquiera ha podido o querido confirmar que el empobrecedor aumento de la presión fiscal ha servido para que el desfase entre gastos e ingresos se sitúe por debajo del 6,3%, último tope de los muchos que ha ido renegociando con nuestros socios comunitarios. Lo más que el presidente ha dicho es que se situará "por debajo del 7%". Tampoco ha dedicado ni una palabra al histórico incremento de la deuda pública, el mayor que hay registrado España en un solo año. Rajoy puso el grito en el cielo en tiempos de Zapatero cuando la prima de riesgo de nuestra deuda soberana alcanzó los 200 puntos, pero ahora ve positivo que sólo esté en los 350.

No menos previsible ha sido al utilizar los buenos datos que ofrece la balanza comercial, únicos realmente positivos y que lo serían mucho más si Rajoy practicara las reformas y la austeridad que predica.

Junto a esta pretensión de ver brotes verdes en la economía, Rajoy ha querido adornar su discurso con anuncios estrella tan escasamente ambiciosos como el que permitirá, a partir de 2014, no tener que pagar el IVA hasta que no se haya cobrado la factura correspondiente, la línea de crédito de hasta 45.000 millones de euros para las pequeñas empresas y el endurecimiento de las penas que castigan la corrupción.

Habida cuenta de que lo anunciado respecto del IVA ya fue un compromiso que Rajoy hizo en su discurso de investidura, en diciembre del 2011, remitir su cumplimiento a 2014 resulta decepcionante. En cuanto a la línea de crédito para pymes, más valdría que, en su lugar, el Gobierno les aliviara la enorme presión fiscal que soportan y que no succionara el poco ahorro disponible en beneficio de un Estado absolutamente sobredimensionado. Finalmente, aunque el problema de la corrupción no sea, como dice Rajoy, el más grave que padece España, la raíz no está en la supuesta lenidad de nuestras leyes, sino en la falta de transparencia y en el exceso de intervencionismo, que multiplican las tentaciones de los políticos, así como en una justicia sumamente manipulada que con escandalosa frecuencia acude en auxilio de los políticos corruptos.

No sabemos si los nacionalistas consumarán su proyecto rupturista, pero parece seguro que sacarán tajada por haberlo intentado, a la vista de cómo Rajoy ha ofrecido diálogo a un Duran i Lleida disfrazado de cordero. El presidente del Gobierno ni ha advertido a los nacionalistas de las consecuencias de su proyecto rupturista ni ha denunciado su indignante manejo del dinero público. Tampoco ha hecho mención del clamoroso incumplimiento de las sentencias del Tribunal Supremo por parte de la Generalidad en materia lingüística.

A pesar de su mediocre intervención, Rajoy lo ha tenido fácil para vapulear dialécticamente a un Rubalcaba instalado en la más previsible de las demagogias. Y es que basta recordar las altísimas cotas de deterioro económico y corrupción alcanzadas con el PSOE para desacreditar al líder socialista como alternativa creíble. Para colmo, éste no hace más que llamamientos al Gobierno para que se comporte de forma aun más irresponsable de lo que lo está haciendo.

Sólo Rosa Díez ha puesto el dedo en la llaga al reclamar la imperiosa necesidad de "refundar el Estado", reforma ciertamente clave para atajar la crisis tanto económica como nacional que padecemos. Así Díez ha criticado a Rajoy "por mantener el actual estado de las autonomías en vez de proteger y garantizar el estado del bienestar". Aunque nosotros consideremos al mal llamado Estado del Bienestar una máquina de despilfarrar recursos escasos, aun es peor, ciertamente la actual configuración del modelo autonómico. Sus duplicidades y redes clientelares socavan las posibilidades de recuperación económica, y sus fuerzas centrífugas someten a la Nación a tensiones insoportables, con la igualdad y la libertad como grandes perjudicadas.

También ha estado acertada la representante de UPyD al reclamar una ley de transparencia contra la corrupción y al criticar a Rajoy por considerar éste que hubiese sido nocivo aplicar el programa del PP en materia fiscal; pero sobre todo ya era hora de que alguien hablara de reformar la Constitución "no para dar encaje a las reivindicaciones de los nacionalistas, sino para resolver de forma satisfactoria los retos que nos plantea la sociedad española del siglo XXI". Lamentablemente, Díez ha clamado en el desierto.

El tahúr Rajoy vuelve a jugar con las cartas marcadas
S. McCoy El Confidencial 21 Febrero 2013

He leído con cierto detenimiento el discurso de Mariano Rajoy en el debate sobre el estado de la Nación. Básicamente, ha cumplido el guión: larga enumeración de certezas y promesas a partes iguales, con tendencia, como no podía ser de otra manera y pese a su dura introducción inicial, a ver el vaso medio lleno. Otros vendrán que malo te harán. O no, pobre Rubalcaba.

Dentro de las medidas de corte fiscal, el presidente ha anunciado un plan de pago a proveedores que les ha tenido que sonar a muchos de ellos como el clásico comienzo del chiste: "Tengo una noticia buena y una mala". Y es que a la bondad natural de la medida se contrapone el hecho de que sólo va a afectar a las facturas emitidas con anterioridad al uno de enero de 2012 que no hubieran entrado en los 27.000 millones ya abonados el año pasado.

Vaya, su gozo en un pozo.
Y es que, al hecho no suficientemente comentado de que aún puedan quedar sin pagar por parte de las Administraciones Públicas 2.700 millones (un 10%) cuyo derecho de cobro e habría devengado, tomando como referencia la fecha de ayer, hace al menos 416 días, que manda narices, se añade una realidad que es aún más escalofriante: demasiados ayuntamientos y comunidades autónomas siguen sin cumplir en tiempo y forma con concesionarias o suministradores de servicios básicos y de material.

Que se lo pregunten, si no, a los laboratorios o profesionales farmacéuticos, bienes y servicios de primera necesidad que, incluido el material auxiliar, acumulaban impagos cercanos a los 7.000 millones de euros a cierre de este diciembre. O a las compañías de telecomunicaciones o electricidad, pillados por la falta de diligencia de la Junta de Andalucía o de algunos pueblos señeros del sur de Madrid.

Como no podía ser de otra manera, los dispendios del Fondo de Liquidez Autonómica han ido encaminados, primero, a cumplir con las obligaciones financieras regionales y, después, a mantener viva la estructura local de funcionamiento a través del abono de salarios tanto de funcionarios como de ese coladero de amiguetes que es, en numerosos casos, el personal laboral. ¿El resto? Año nuevo, vida antigua.

Eso por no hablar de todos los municipios que siguen en quiebra, con desequilibrios insalvables entre sus compromisos corrientes y su recaudación. Basta con hablar con las compañías afectadas para saber que es así: "El que no cumplía antes del primer programa, ha vuelto a impagar", afirman desolados algunos de sus responsables.

Una conducta que genera una severa sospecha sobre la veracidad de las cuentas que algunas comunidades han presentado y que cumplen milagrosamente con los objetivos fijados por el Gobierno (1'5% sobre P.I.B.). Niveles cuyo incumplimiento, no lo olvidemos, llevan aparejados para sus responsables mayor fiscalización y sanciones administrativas. Da la sensación de que, antes de caer en las garras de quien puede desvelar los más íntimos secretos de la contabilidad creativa y condenar al ostracismo a sus autores, sus dirigentes han vuelto a la política de facturas al cajón. Y ya las iremos sacando cuando se pueda. Verán como nos equivocamos poco.

Por si acaso, recomiendo a aquellos que no han tenido noticias de los pagos que les adeudan desde el sector público que llamen para informarse a los organismos correspondientes, no vaya a ser que se encuentren con la sorpresa de que aún no han sido registrados. Dos casos concretos de este proceder le han hecho saber a un servidor desde que nuestro nunca suficientemente bien ponderado líder nacional anunció ayer esta segunda fase para deudas acumuladas hasta final de 2011. Ale, todo suyos. Y cuando obtengan la respuesta, les invito a que la compartan en el foro. Ya verán qué gracia.

Total, que Rajoy ha vuelto a jugar con las cartas marcadas en lo que supone una muesca más en el revolver de las verdades a medias que vende como buenos disparates y permite salvar a sus correligionarios mientras se siguen hundiendo en el fango ciudadanos y empresas. Algunos dirán que el periodo medio de pago ha caído sustancialmente al pasar de 162 a 141 días en 2012. Pero eso es una media geográfica y sectorial. La realidad, desgraciadamente, es mucho más dramática. Como bien siendo habitual, hemos preferido dar peces a nuestros políticos para que alimenten a los que de ellos dependen, antes que exigirles que sepan pescar, esto es: gobernar en tiempos de escasez. Y encima, lo vendemos como logro. No aprenderemos.

Estado de la Nación
Lo que Rajoy no dijo
Manuel Llamas Libertad Digital 21 Febrero 2013

Como ya es tradición en España, Rajoy aprovechó el debate sobre el estado de la nación para anunciar una nueva batería de medidas económicas para estimular el crecimiento que, según el presidente, constituye una "segunda generación" de reformas. Entre ellas destacan la promesa incumplida de abonar el IVA en el momento de cobrar la factura a partir de enero de 2014, destinada a autónomos y pymes, ciertos incentivos fiscales para potenciar la creación de nuevas empresas y la movilización de 45.000 millones de euros, con respaldo directo o indirecto del Estado, para incrementar la financiación empresarial.

Sin embargo, más allá de estas recetas adicionales, algunas positivas y otras contraproducentes, lo más relevante del discurso de Rajoy fue, precisamente, lo que no dijo. En la primera parte de su intervención, dedicada a cantar las bondades de los ajustes y reformas llevadas a cabo durante su primer año de Gobierno para evitar la quiebra, eludió citar el mayor error de su gestión económica: la brutal e histórica subida de impuestos aprobada en 2012. España es, hoy por hoy, un auténtico infierno fiscal gracias al PP. De hecho, lejos de corregir el atraco a mano armada impuesto a los contribuyentes, el líder popular se justificó afirmando:

Hicimos lo que cualquier Gobierno responsable hubiera considerado su deber. Cumplimos con nuestro deber.

Así, escudándose en que heredó un déficit público "insostenible", defendió la confiscatoria subida del IRPF, de los Impuestos Especiales, del Impuesto de Sociedades y otras "muy dolorosas", como el IVA. Y ello buscando el "mayor nivel de equidad posible", es decir, castigando con mayor dureza a las rentas altas y grandes empresas.

¿Resultado? Una recaudación extra de 6.800 millones de euros en 2012, lo cual equivale a poco más del 6% del déficit total registrado en 2011 (100.402 millones de euros). Para ese viaje no se necesitaban tantas alforjas. No en vano, según avanzó Rajoy, el déficit rondará el 7% del PIB en 2012, que junto con el agujero de las cajas arrojará un descuadre próximo al 8,5% –siempre y cuando no se maquillen ciertas cifras–, lejos del 6,3% que exige Bruselas y tan sólo un punto menos que en el ejercicio previo. Así pues, su ajuste fiscal ha fracasado y, lo que es peor, ha configurado un marco tributario que intensifica hasta el extremo el expolio del sector privado por parte de los poderes públicos, que se traducirá en menos crecimiento y creación de empleo, lo cual retrasará la ansiada recuperación. Pero ni una palabra de perdón, ni un atisbo de rectificación en las palabras de Mariano Rajoy.

Lo mismo cabe decir de la nueva batería de medidas anunciada por el presidente en la segunda parte de su intervención. El Gobierno aprobará algunas deducciones fiscales para impulsar la creación de empresas y la contratación de jóvenes, y reducirá trámites administrativos para la actividad empresarial. Bienvenidas sean, pero en el fondo este tipo de rebajas tributarias, limitadas a determinados casos y circunstancias, introduce más discriminaciones arbitrarias y, sobre todo, una mayor complejidad en un modelo fiscal y laboral ya de por sí prolijo y casi incomprensible. España necesita simplificar y clarificar su normativa para reforzar una seguridad jurídica en claro declive en los últimos años, y de este modo potenciar la inversión, especialmente la exterior, para volver a crecer con fuerza sobre bases sólidas. Por otro lado, lo peor es que el Gobierno apostará por más financiación pública, vía ICO y avales de todo tipo, para tratar de reactivar el mercado crediticio, lo cual no sólo no solventará la actual sequía financiera, sino que servirá para incentivar nuevamente la puesta en marcha de proyectos poco rentables, cuando no ruinosos, tal y como aconteció en las cajas de ahorros. El crédito público, directo o indirecto, es, simplemente, nefasto.

Sin embargo, por encima de todo, destaca nuevamente el anuncio que, por desgracia, no efectuó Rajoy en su discurso: drásticos recortes del gasto público, acompañados de grandes rebajas de impuestos. España no necesita más medidas concretas de estímulo, sino una mayor libertad económica y una menor presión fiscal.

Estado de la Nación
Qué lejos queda 2014
Emilio J. González Libertad Digital 21 Febrero 2013

Mariano Rajoy ha presentado este miércoles en el Congreso, durante el Debate sobre el Estado de la Nación, un nuevo paquete de medidas económicas, que será el quinto que conozcamos los españoles desde que empezó la crisis. Los cuatro anteriores –tres de Zapatero y uno del propio Rajoy– han pasado, en general, con más pena que gloria y sin cosechar resultados verdaderamente significativos. El que acaba de dar a conocer el presidente del Gobierno tampoco parece que vaya a ser algo así como el bálsamo de Fierabrás, que todo lo cura.

Las medidas que contiene el plan son correctas y algunas de ellas demandadas desde hace mucho tiempo, como, por ejemplo, que autónomos y pymes no tengan que liquidar a Hacienda el IVA de las facturas pendientes de cobro, la nueva línea de crédito para las pequeñas empresas o los incentivos a la actividad emprendedora. El problema es que todo esto parece una especie de huida hacia adelante por parte de un Gobierno acosado por los escándalos de corrupción y acusado de no hacer ni mucho menos todo lo que puede y lo que debe frente a la crisis.

Estas medidas están pensadas, dice Rajoy, para que entren en vigor en 2014, con lo que la cuestión es inmediata: ¿qué va a hacer, entonces, el Gobierno este año? Pues mucho me temo que lo que ha venido haciendo desde que llegó al poder: esperar a que las circunstancias mejoren por sí mismas y actuar únicamente cuando no tenga más remedio porque la presión de los mercados, o de la Unión Europea, le obligue a ello. Porque si esas medidas son tan buenas como parecen a priori, ¿por qué no se toman ya, en vez de dentro de un año? Desde el Ejecutivo contestarán que, como muchas de ellas tienen repercusiones presupuestarias, hay que esperar a que se avance en la reducción del déficit público para poder empezar a tomarlas. Y este es el quid de la cuestión, porque lo que hemos visto del PP hasta la fecha es una corrección del déficit a golpe de subida de impuestos y de recorte o congelación del gasto en aquello que más importa a los ciudadanos: sanidad, educación, pensiones y prestaciones por desempleo, mientras sigue creciendo el número de asesores, no se reduce el de coches oficiales, no se cierran las ruinosas empresas públicas que solo sirven para colocar a amigos, familiares y compañeros de partido ni se reforma de verdad el Estado de las Autonomías. El PP no ha hecho nada de esto ni cabe esperar que lo vaya a llevar a cabo este año. Es decir, que vuelve a confiarlo todo a que la economía empiece a mejorar, en vez de meterle mano de una vez por todas al gasto público.

Esperar hasta 2014 para tomar esas medidas, por otra parte, es hacerse un poco el cuento de la lechera. Si la economía mejora, el déficit también lo hará y entonces se podrá poner en marcha el paquete de medidas anunciado. Pero resulta que el panorama económico este año pinta mucho peor que 2012 para Estados Unidos y, sobre todo, para una Unión Europea que puede volver a entrar en recesión y que sigue siendo el destino de más de dos terceras partes de nuestras ventas al exterior, de esas exportaciones cuya buena marcha el Gobierno pretende convertir en los primeros brotes verdes o en los primeros rayos de luz que muestran el final del túnel. Ojalá sea así, pero, tal y como están las cosas por EEUU, Alemania y Francia, más bien cabe esperar un frenazo de las ventas al exterior y de la llegada de turistas. El tiempo lo dirá pero, insisto, a falta de medidas económicas este año, todo se fía a una recuperación que dista mucho no solo de consolidarse sino tan siquiera de haber empezado.

Para complicar más las cosas, Rajoy y el Gobierno no parecen querer tener en cuenta lo que puede suceder en los mercados con la deuda pública española. Después de que ésta creciera hasta el 84% del PIB en 2012, sin que el Ejecutivo nos haya explicado adecuadamente por qué, su volumen se acerca peligrosamente al nivel del 90%, a partir del cual se empieza a considerar que un país está verdaderamente en riesgo de insolvencia, de suspensión de pagos. El objetivo del Gabinete, en este contexto, tendría que ser reducir cuanto antes el déficit y frenar el crecimiento de la deuda, con el fin de atajar semejante riesgo, porque los problemas con la prima de riesgo pueden reaparecer en cualquier momento. Y, relacionado con ello, si al Gobierno de verdad le importa tanto eso del IVA, del crédito a la empresa y del impulso a los emprendedores, lo que tendría que hacer es reducir el déficit de forma drástica para poder llevar a cabo cuanto antes una bajada general de impuestos y para que la financiación del déficit no se lleve los recursos que necesita el sector privado para sobrevivir.

Rajoy no ha dicho nada de esto; solo nos ha remitido a 2014 como fecha para empezar a hacer algo, lo cual suena a esperar a que pase lo peor de la crisis, si es que pasa, y a confiar en que no haya nuevas sorpresas desagradables. Qué lejos queda 2014.

La ineludible y elusiva transición
JOSÉ MARÍA CARRASCAL, ABC  21 Febrero 2013

· En España no hay que cambiar la Constitución ni las leyes. Hay, simplemente, que cumplirlas. Algo que no se hace, porque nos encanta dictar leyes, pero nos encanta aún más violarlas.

¿De qué nos sirve haber tenido una docena de constituciones si a los pocos años eran papel mojado? ¿De qué nos sirven los partidos políticos si son incapaces de entenderse? ¿De qué nos sirve tener más funcionarios que nadie si los trámites administrativos son un calvario? ¿De qué nos sirve estar finalmente en Europa si empezamos a renegar de ella? Y no sigo porque, de seguir, terminaría preguntando de qué nos sirve la democracia, cuando lo que quiero es que lleguemos a ella de una vez para siempre.

Al regresar a España tras vivir 33 años en democracias consolidadas, una de mis primeras columnas en ABC versó sobre la «sociedad civil», concepto prácticamente inédito aquí en aquel momento, 1990, lo que consideré grave carencia al tratarse de la argamasa de la democracia. Desde entonces, la sociedad civil se ha hecho tan popular entre nosotros que hasta Mario Conde la usó como lema en su última campaña electoral. Yo, en cambio, no he vuelto a citarla, al darme cuenta del enorme error cometido al hacerlo. Error consistente en centrarme en lo «civil», dando por supuesto que teníamos una sociedad. O sea, primando al adjetivo sobre el sustantivo, error muy frecuente no solo entre nuestros literatos, y donde puede estar el origen de bastantes de nuestros desaciertos. En este caso, lo que falta en España es «sociedad». Y antes de que empiecen a caer palos sobre mí, permítanme explicarlo.

«Agrupación natural o pactada de personas que constituyen unidad distinta de cada uno de sus individuos, con el fin de cumplir, mediante la mutua cooperación, todos o alguno de los fines de la vida», define el diccionario de la RAE la sociedad. Lean, por favor, con detenimiento cada una de esas palabras, mediten sobre cada una de sus oraciones y díganme, con la mano en el corazón, si la nuestra es una auténtica sociedad. Si existe entre los españoles un pacto para cumplir los fines comunes mediante la mutua cooperación. Por más esfuerzos que hagan, llegarán a la conclusión de que no, de que no existe. Y si echan la vista atrás, admitirán, con amargura, eso sí, que solo en muy contadas ocasiones, la Transición, por ejemplo, tal fenómeno se produjo, para disolverse muy pronto y llegar al estado actual, en el que no estamos de acuerdo en casi nada.

Entonces, me preguntarán, ¿qué tenemos? Pues algo hemos de tener para haber vivido tantos siglos juntos, aunque sea peleándonos. Para contestar a esa pregunta necesito acudir a dos términos alemanes, usados en textos constitucionales, aunque no siempre bien usados. Me refiero a Gemeinschaft ya Gessellschaft. Gemeins

chaft, derivado de Gemein, común, significa comunidad, municipio, parroquia, el marco social emparentado con el clan o la tribu, donde nacemos, crecemos y vivimos, en un estadio previo a la moderna democracia, que facilita, entre otras cosas, el nepotismo y la corrupción.

Mientras que Gesellschaft significa sociedad, un colectivo mucho más amplio, moderno, dinámico, integrado por gentes diversas, sin otra relación que la voluntad individual de realizar una actividad conjunta y alcanzar unos fines comunes, sea una compañía comercial o un pacto constitucional como nación o como Estado modernos. Estamos ya en lo que Ortega definió como «proyecto sugestivo de vida en común», que desborda lo familiar, lo local, lo parroquial, lo ideológico incluso, para cristalizar en voluntad conjunta de empresa.

Dicho lo cual, la pregunta del millón: ¿en qué estadio nos encontramos los españoles? No sé qué opinarán ustedes, pero personalmente pienso que mucho más cerca de la Gemeinschaft, de la simple comunidad, que de la Gesellschaft, la plena sociedad. Siéndonos incluso a veces difícil alcanzar el grado de comunidad, como se ve en cualquier asamblea de vecinos. Aunque la mejor prueba la tenemos a diario en todos los niveles de la vida pública española: ¿a quién se da un cargo, una plaza, una cátedra, un contrato en España? Pues, por este orden: al familiar, al amigo, al correligionario, el recomendado. Encontrándolo, además, normal. ¿Cómo no se va a favorecer al pariente, al conocido, al correligionario? Lo insólito, e incluso improcedente, sería posponerlo a alguien «que no es de los nuestros», por más méritos que acumule, lo que lleva una corrupción inmanente. Con lo que espero ya no extrañe tanto mi primera afirmación: en España no existe sociedad en el sentido amplio, profundo, moderno de esa palabra. Existe una pre-sociedad, una comunidad, o, más bien, comunidades, nombre, por cierto, que dieron los padres de nuestra Constitución a las Autonomías, sin darse cuenta, supongo, de que estaban legitimando el viejo ordenamiento pre-nacional en vez de creando uno nuevo. Es más, las Comunidades en España no se reducen a las 17 Autonomías, sino que se multiplican por los partidos políticos, colegios profesionales y docenas de otras asociaciones, tirando cada una para sí, sin existir esa vocación común que cimienta la sociedad moderna. España sigue siendo un conjunto de clanes, tribus, peñas, cofradías, «nacionalidades», pre-democráticas todas ellas. ¿Puede considerarse sociedad democrática a la que rechaza a un entrenador de fútbol por sus ideas políticas?

Con lo que llegamos a la pregunta no ya del millón, sino del billón: ¿cómo se construye una sociedad donde nunca la ha habido? Pues más fácil de decir que de realizar: olvidándonos de la costumbre de cambiarlafachada, sintocar elinterior. De poco sirve cambiar la constitución, los partidos, el gobierno, la administración, el régimen incluso, si continuamos con los hábitos de siempre, gobernantes y gobernados. Si queremos equiparar España a los países europeos más avanzados, no hace falta poner el Estado patas arriba. Bastan las leyes que tenemos. Pero cumpliéndolas. Porque nos encanta dictar leyes, pero nos encanta aún más violarlas. Incluso tenemos un brutal y machista refrán que incita a ello. Con el respeto a la ley y con una justicia eficaz, despolitizada, totalmente independiente, bastaría. No se necesitaría más. Ese sería el auténtico cambio, la verdadera transición, la democracia real. Algo que nunca hemos tenido, incluidos los periodos en que la izquierda gobernó. Dijo, ¿recuerdan?, que «iba a dejar España que no la reconocería ni la madre que la parió», y lo único que hizo fue adoptar los peores usos de la derecha. ¿Estamos condenados a ello?

Solo me queda añadir que nunca he deseado tanto equivocarme.

El Rey, Bárcenas y Mas, los convidados del Debate
Pablo Sebastián www.republica.com 21 Febrero 2013

Rajoy ha dicho ayer en el Parlamento que España tiene futuro, pero anduvo de puntillas y por la sombra sobre el presente de nuestro país, donde perdura la incertidumbre económica y la crisis social y donde soportamos problemas institucionales y casos de corrupción de primer nivel. Los que pueden provocar, mal que le pese a Rajoy y a su mayoría absoluta, una movilización popular que fuerce la necesaria y cada vez mas urgente reforma democrática de la Constitución. Un “periodo constituyente” como el que ayer pidió Rosa Díez con razón, que no solo va a depender a la vigente mayoría del parlamento, cada vez mas alejada de la ciudadanía, porque los españoles de a pie también tendrán algo que decir si la ruina general y los escándalos siguen como van. De momento, ayer el líder del PSC ya ha pedido la abdicación del Rey y una segunda transición.

En el Vaticano los llaman “los cuervos” que sobrevuelan la plaza de San Pedro, en España, y en honor a don Juan Tenorio, a los fantasmas que se hacen notar se les llama “convidados de piedra” en esta gran cena o bacanal de Baltasar en la que se ha convertido la política española, ahora que España se le escapa al presidente Rajoy, como el agua entre las manos. Ayer los convidados de piedra en el debate del estado de la pobre y fallida nación eran tres: el Rey don Juan Carlos, a quien el líder PSC, Pere Navarro, pidió la abdicación; el ex tesorero del PP, Luis Bárcenas, al que Rajoy no osa mencionar (mientras que Cospedal, sí lo acaba de demandar); y Artur Mas, el tercer innombrable, al que Rubalcaba justificó su reciente rebeldía culpando al “desdichado” Tribunal Constitucional, y al que Rajoy, con retraso y sin mucho señalar, acusaba de “deslealtad constitucional”.

Lo de Pere Navarro es un asunto muy serio porque es la primera vez que el líder de un partido político español, con representación en el Congreso de los Diputados y el parlamento de Cataluña, le pide al Rey que abdique. Posibilidad que ya hemos subrayado en estas páginas el pasado lunes a raíz de su presunta implicación en el caso Urdangarin, y de la que ayer se alejaban los líderes del PP y del PSOE -Soraya Rodríguez entre otros- a pesar de que el PSC es el PSOE en Cataluña, de ahí la gravedad de dicha declaración, cuyas consecuencias veremos hasta dónde van a llegar.

Pero de todo esto nada se habló en el debate, entre los dos grandes partidos nacionales, como tampoco entraron Rubalcaba ni Rajoy de manera directa y contundente en la declaración del parlamento catalán de soberanía propia, dejando el presidente del Gobierno el solo requiebro de que eso era una “deslealtad constitucional”, y a otra cosa mariposa. Mientras Rubalcaba decía que la culpa de la secesión catalana era un poco de todos y sobre todo del Tribunal Constitucional (sic), por reformar el estatuto catalán que había aprobado el referéndum catalán, con la previa bendición, a todas luces inconstitucional, de Zapatero y del PSOE.

Y, finalmente, llegó el turno de la corrupción del caso Bárcenas al que Rubalcaba aludía como de pasada, justificando así su petición de dimisión a Rajoy, a quien por otra parte Rubalcaba le pedía un sin fin de pactos y acuerdos, lo que contradecía su “¡váyase señor Rajoy!”. Y entonces apareció el Rajoy y lo fulminó: “Yo no voy a pedirle su dimisión porque no me conviene y eso lo hacen otros en su partido; el PSOE fue condenado por financiación ilegal y el PP no; yo he ganado las elecciones por una mayoría absoluta y usted es el autor de la derrota electoral más importante de la Historia del PSOE”. He aquí tres frases implacables de Rajoy, tres golpes secos a Rubalcaba con el bate de roble, que acabaron con las críticas y “slogans” populistas del jefe de la oposición, que en sus críticas Rubalcaba pretendía conciliarse con su electorado y con las bases del PSOE.

La respuesta del presidente del Gobierno -que llevaba escritos su premeditado varapalo a Rubalcaba- fue lógica y de cajón: utilizó los errores del anterior Gobierno y palabras del propio Rubalcaba para imponer el debate sobre el pasado y eludirlo sobre los 14 meses del Gobierno del PP, como sin éxito reclamaba el líder de la oposición. Y eso a pesar de que en su discurso inicial Rajoy no estuvo nada bien, ni se presentó como un líder inapelable de la nación. Regresó con su discurso auto exculpatorio de la herencia recibida y se apropió como éxitos el anuncio de Draghi de que el BCE no dejaría caer a España e Italia -que fue lo que de verdad hizo caer la prima de riesgo-, o el rescate bancario español por parte de la UE, e incluso la mejora de la balanza comercial que es fruto de la caída de las importaciones de España. Y presumió de que el déficit público estará por debajo del 7% para 2012, pero lo cierto es que estará cerca del 8 %, por causa del rescate bancario.

Los éxitos de Rajoy, y esos son ciertos, están en el recorte del gasto público y en haber machacado a impuestos a todos los españoles. Lo demás y los pretendidos brotes verdes para finales de año aun están por ver. En cuanto a sus propuestas e incentivos para crear empleo y luchar contra la corrupción, no están mal pero ya se verá en qué quedan. Lo mismo ocurre con la propuestas de Rubalcaba sobre la reforma de la Constitución para abrir una vía federal y cambiar la ley electoral (esto último no está nada mal).

A Rajoy los debates parlamentarios no se le dan mal y parece que ha aprendido a tocar las cuestiones más sensibles de la sociedad con sus alusiones a los parados y a los desesperados de España. Y buscando el cuerpo a cuerpo con Rubalcaba y Cayo Lara (quien sí tocó el nervio del caso Bárcenas), al reclamar para el PP y para el Gobierno los “sentimientos” y “la esperanza” de los españoles.

Sin embargo los cuatro problemas capitales de España ahí siguen y ahí están: paro, corrupción, ruptura de la cohesión nacional y crisis institucional (la Corona incluida). Y ahí van a seguir sin que en el horizonte se perfile un gran acuerdo nacional. Incluso esa reforma de la Constitución que Rubalcaba pide y que Rajoy no ha descartado pero sin decir nada más está en el aire, porque nadie, con excepción de Rosa Díez, planteó en el debate el verdadero problema del momento español: el agotamiento y final del Régimen de la transición.

'Nihil novum sub sole', o el estado de los partidos
José Luis González Quirós El Confidencial 21 Febrero 2013

El llamado debate sobre el estado de la Nación ha pasado sin pena ni gloria porque ni ha sido un debate, ni apenas se ha hablado sobre el estado de la nación, a no ser que hayamos llegado ya a confundir por completo a la nación con quienes tan deficientemente se ocupan de ella. Rajoy ha hecho lo que se esperaba y eso no es gran cosa para la mayoría de sus votantes. Le quedan todavía miles de incondicionales, muchos de ellos en los bancos del Congreso, pero caben serias dudas de que su intervención haya supuesto un alivio para los que, con perfecto derecho, conservan la esperanza de que de su política pueda venir algo bueno. Sin embargo, en la medida en que crea que lo importante es haber ganado a Rubalcaba, podrá sentirse ufano, puesto que acertó a ponerle una varita al líder socialista que seguramente habrá escocido: tal vez la cosa más cierta y creíble que haya dicho ayer Rajoy sea, precisamente, su réplica afirmando que no había pedido la dimisión de Rubalcaba porque no le convenía hacerlo. Claro es que Rubalcaba se había arriesgado previamente al pedir la dimisión de Rajoy, lo que, a buen seguro, tampoco le convendría mucho.

Rubalcaba y Rajoy, Rajoy y Rubalcaba son ya como las dos faces de una vieja medalla, mientras los españoles ya no creen en esa clase de milagros. Da lo mismo que se acusen de corrupción o que se avengan a hacer un pacto contra ese cáncer que, a su parecer, no les afecta grandemente, porque de esas cosas, habladurías, dimes y diretes, no se habla, si no es por alusiones, en los sitios serios como el Congreso. En sus manos, la política se ha convertido en algo perfectamente ritualizado, sin vida alguna que ya no interesa nada más que a los que viven de un tinglado tan fuera de tamaño.

Este carácter casi orwelliano de la política española, que el PP haga políticas que serían apropiadas en un partido de izquierda, mientras que el PSOE le reprocha el incumplimiento de sus promesas, está haciendo más por el desprestigio de la política que los episodios, sangrantes en todo caso, de corrupción, pero es perfectamente coherente con la estrategia que el Partido Popular, en este caso, aplica a su tratamientoRajoy no ha explicado cómo es que tras un año de Gobierno el paro ha seguido subiendo de manera inmisericorde, ni cómo la deuda pública ha aumentado tanto como en cualquiera de los años del zapaterismo. Y no lo hace porque, al parecer, le basta con afirmar, ya veremos en qué queda luego el dato, que el déficit se ha situado por debajo del 7%, es decir, casi como lo del corrido mexicano, que decía que “de seis tiros que la dieron, no más uno era de muerte”. Ya sabemos que Rajoy considera que su deber ha sido la causa de su olvido del programa electoral, probablemente el documento más inútil en la historia de la democracia española, pese a lo cual pude oír días atrás cómo un secretario de Estado más ufano de la cuenta hablaba de las políticas de un gobierno liberal.

Este carácter casi orwelliano de la política española, que el PP haga políticas que serían apropiadas en un partido de izquierda, mientras que el PSOE le reprocha el incumplimiento de sus promesas, está haciendo más por el desprestigio de la política que los episodios, sangrantes en todo caso, de corrupción, pero es perfectamente coherente con la estrategia que el Partido Popular, en este caso, aplica a su tratamiento. Véase la manera de afrontar lo de Bárcenas, o las alabanzas a la inocencia y perspicacia de la señora Mato, porque al parecer nadie, y Rajoy menos que nadie, es responsable de que el tesorero del PP, un cargo que no se adjudica por sorteo, haya levantado una fortuna sin que nadie se considere ni siquiera afectado por la responsabilidad in vigilando. Es decir, que Rajoy tenía el mismo despiste con las cuentas delpartido que la señora Mato con los gastos de sus chiquitines o los vehículos que pernoctaban en sus garajes: normal que considere su deber protegerla de las maledicencias.

Rajoy y Rubalcaba están a punto de conseguir que la política española sea una representación tan ritualizada como una ópera oriental de esas que un español común tiene que seguir, si tiene la paciencia que requiere el caso, con un asesor al lado porque cuanto en ellas acontece no parece tener mucho que ver con el mundo común. Si fuera por lo que se dice en estos debates no tendríamos ni idea de lo que pasa, aunque, eso sí, sabríamos que unos y otros se consideran enemigos mortales, aunque sea puro teatro.

Saldremos adelante, pero no será por lo que digan o hagan, entretenidos como están en sus cuitas y sus imágenes, y con el cuajo suficiente como para volver a repetir la promesa de que no habrá que adelantar el IVA cuando no se cobre. Si se les hace caso, lo único que funciona mal es la economía, lo demás va de cine, y lo digo sin ironía. Rajoy ha apuntado en su discurso un descubrimiento de alguna de esas águilas que tiene a su servicio, la desagregación del número de parados entre españoles y extranjeros, lo que, aparte de recordar la invención zapateril de la “desaceleración del índice de crecimiento del desempleo”, no sé qué demonio querrá decir. Tal vez si enfrente hubiese un político con ganas podría haberle reprochado ese distingo, pero como Rubalcaba va a lo que va, a reinventar el partido socialista, no tendrá tiempo de caer en nimiedades.

*José Luis González Quirós es analista político

Los Goya al agua
Juan Vicente Santacreu Estrella Digital 21 Febrero 2013

En los Goya de este año, y como manda la tradición, también se habló de muchas cosas y por supuesto algo del cine español. Las películas triunfadoras de este año han venido más recatadas y sin sexo ni mariconadas ni mamadas, son películas para todos los sexos, perdón, para todos los públicos, películas que ni siquiera parecen productos del cine español. Los grandes vencedores han sido una Blancanieves española que no se lo “hace” con ningún enanito y además sin tacos ni obscenidades, y el bonachón de Tadeo Jones que en lugar de sexo derrama dulzura haciendo la delicia de grandes y enanos. Mis felicitaciones para Intereconomía. La gran marginada, y no sé por qué, Lo imposible. Espero que las taquillas rectifiquen este grave error.

Pero acostumbrados a que los Goya son un punto de encuentro para hablar de otras cosas y sobre todo para atacar a los sumisos, mansos y castrados de la Panda Popular, todos los participantes sincronizados y por orden de aparición se fueron tirando a la piscina y sin mojarse. Desde una patética titiritera que nos contó como murió su padre de sed y frío durante el gobierno de Zapatero, hasta pedir trabajo para poder alimentar a su hijo pequeño. –Mira Candelita, en España hay 6 millones de parados por culpa de Zapatero y cuando no encontramos trabajo de titiritero, trabajamos en algo serio-. No faltó quien con ojos vidriosos de emoción lamentó la mala educación de la enseñanza que reciben nuestros hijos. Supongo que se refería a la enseñanza pública socialista, porque la privada y de derechas nadie la cuestiona. Es más, de todos ellos, los que pueden, llevan a sus hijos a la privada y a estudiar en español, como Dios manda.

No menos “sembrada” estuvo la payasa Eva Hache cuando le echó en cara al “franchute” Gerard Depardieu que en lugar de llevarse el dinero a Rusia lo podía haber traído a España. En ese momento me llené de emoción pensando que le iba a decir lo mismo al tránsfuga Bardem, ya que lo tenía “a huevos” y muy cerca. Miami no es sitio para el dinero de un español y menos de un socialista decente. Pero cuando uno no es español, socialista ni decente...

Y no podía faltar quien hablara de suicidios y desahucios. Pero cuidado, no hagamos demagogia, ya que esto es un tema peligroso. Suicidios y desahucios han habido con el mismo porcentaje en los últimos 30 años. Como he dicho en muchas ocasiones, el dinero al igual que la energía, ni se crea ni se destruye, simplemente se transforma o pasa de manos. Lo mismo ocurre con las deudas; no desaparecen. Lo hemos visto con los bancos y lo podemos ver con cualquier otro tema, si se produce una deuda, o la paga el deudor o el acreedor. Pero como esta banda de golfos se sigan poniendo bordes, se condonaran las deudas y las pagará el pueblo español. Y aquí entro yo, porque a mí, ni me apetece ni quiero pagar las deudas de nadie.

Y sobre la dación en pago, ¿sólo se entrega el piso en dación cuando se pierde?. Cuando esos mismos han vendido los pisos duplicando el valor y especulando, ¿por qué no entregaron los beneficios al Banco?. ¡¡Ah!!, sólo se da cuando se pierde. Pues cuidado, que como baje la Bolsa y pierda dinero, entregaré mis acciones en dación de pago.

El dinero al igual que la energía, ni se crea ni se destruye, simplemente se transforma o pasa de manos

Así que vosotros, los titiriteros de mierda, y lo digo con todo el respeto del mundo, si sois tan socialistas, empezar por pagar impuestos en España, renunciar a las subvenciones y comprarles con vuestro dinero los pisos a los fanfarrones.

Mientras muchos españolitos vivían en pisos con parquet y piscina sin poder, yo pudiendo más que ellos vivía en mi pisito con terrazo español. Así que estoy harto de tanto fanfarrón, de los privados y de los públicos: Aeropuertos, palacetes, Museos de la Ciencia, Aves sin pasajeros, gimnasios en pueblos de viejos, macro-Televisiones en dialectos regionales y tantas subvenciones para titiriteros, imbéciles y payasos nacionales.

Y ya puestos no me puedo olvidar de Bankia, las Cajas y la madre que los parió. Vosotros los políticos nos habéis estrujado, nos habéis bajado los pantalones y nos habéis vuelto los bolsillos al revés. Y ahora cuando nos la estáis “hincando”, aún sale algún gilipollas que dice: “perdón señor político por darle la espalda mientras me la hinca”.

¡¡Ya está bien hijos de puta!!, poner freno de una vez. Y a vosotros los políticos también.
Así lo pienso y así lo digo, porque estoy muy escocido.
Juan Vte. Santacreu – en Twitter @JVSantacreu - Estrella Digital

Izquierdosis
ARCADI ESPADA El Mundo  21 Febrero 2013

HUBO graves errores en la intervención de Rubalcaba. De orden expositivo, de tono, incluso de malicia. Tuvo lapsus pesados, como cuando calificó de decisión política la sentencia del Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña. Y no supo resolver su problema habitual, esto es, cómo evitar que la demolición que aplica al presidente no suponga también su propia demolición: buscando constantemente el favor de la grada, Rubalcaba no superó el patético ejemplo talegón. Sin embargo, su principal problema fue estructural. Estaba trazando un aguafuerte español donde se veía a los niños comer de los containers, y atribuía el paisaje a los principios del Partido Popular, a sus intenciones, a la ideología del mal que encarna.

Alcohol alcanforado, y bebiéndoselo.
El reproche político puede atribuirse a la incompetencia, a la debilidad, o a la alienación del adversario. Pero atribuirlo a su intención malvada es de cómic. Aunque algo perezosamente, se lo reprochó el presidente hacia el final del intercambio. Ustedes no tienen el patrimonio de los buenos sentimientos, le espetó con razón y sin réplica. Sólo le faltó rematar que tampoco el blindaje ante los malos.

Otro problema del discurso de Rubalcaba afectó a su postura ante el separatismo. En este punto, la envejecida izquierda española aún no es capaz de decir, seca y llanamente, estamos con la Constitución y con el Gobierno que la aplica. Aún no entiende esa izquierda que el asunto requiere los consensos de la política exterior. Siglo y medio y no lo entiende. La razón principal es que a la izquierda le cuesta mucho reconocer, excepto si gobierna, que no todo quebrantamiento es un progreso. Se diga lo que se diga la palabra rebelde es aún de izquierdas. Decía Rubalcaba que ante la cuestión territorial el Gobierno no podía quedar inmóvil; que había que ir hacia delante. Ahí está el núcleo podrido: que ante un desafío a la ley haya que moverse, como al que le dicen arriba las manos y vaya si las arriba; y que el sometimiento sea progreso.

Mientras todo eso sucedía, mientras Rubalcaba luchaba vana aunque esforzadamente, contra el tiempo, la memoria y la esclerosis, el jefe de los socialistas en Cataluña declaraba, con especial y solidario sentido de la oportunidad, que el Rey ha de abdicar. El último problema, en efecto, es qué estructura, qué autoridad política, qué coherencia militante, apoya hoy el discurso y la acción del socialista Pérez Rubalcaba.

La Asociación por la Tolerancia organiza la I Jornada por la Lengua Materna y el Bilingüismo

En el Centro Cívico Urgell de Barcelona el próximo 23 de febrero
 www.lavozlibre.com 21 Febrero 2013

Barcelona.- La Asociación por la Tolerancia organiza en el Centro Cívico Urgell de Barcelona la I Jornada por la Lengua Materna y el Bilingüismo coincidiendo con el Día Internacional de la Lengua Materna, celebrado por la Unesco.

En la Jornada, que tendrá lugar el próximo 23 de febrero de 18:00 a 21:00 horas, participarán asimismo las asociaciones Galicia Bilingüe, Círculo Balear, Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística (País Vasco) y Plataforma Valenciana por la Libertad Lingüística, que desde sus respectivas comunidades autónomas se oponen al modelo de inmersión forzosa y a la manipulación de los contenidos educativos por parte de los gobiernos nacionalistas autonómicos.

Mercé Vilarrubias, catedrática de inglés en la EOI de Barcelona y autora del libro 'Sumar y No Restar', y José Manuel Pousada, vicepresidente de Galicia Bilingüe, serán quienes abran esta I Jornada por la Lengua Materna y el Bilingüismo. En sus ponencias tratarán el derecho a la enseñanza en la lengua materna y los modelos educativos en Europa, haciendo especial hincapié en resaltar la lubertad de elección lingüística y el bilingüismo como alternativas a la inmersión.

Ya a partir de las 19:30 horas, los representantes de las asociaciones participantes tomarán la palabra para tratar la inmersión lingüística en España y el control de los contenidos por las autonomías, además de proponer sus ideas de cara al futuro. En esta charla estarán presentes Gloria Lago (Galicia Bilingüe), Jorge Campos (Fundación Círculo Balear), María Aldecoa (Plataforma por la Libertad de Elección Lingüística del País Vasco), Pablo Espinosa (Plataforma Valenciana por la Libertad Lingüística) y Eduardo López-Dóriga (Asociación por la Tolerancia).

Tolerancia y bilingüismo: medias verdades, sin duda inducción al despiste para engañar al personal.
Nota del Editor 21 Febrero 2013

España está inmersa en un proceso de descomposición social (desde que aparecieron leyes sobre lenguas regionales) y territorial (como consecuencia de lo anterior).

Aunque hay muchísima gente que quiere que pase desapercibido, la constitución española establece el deber de conocer el idioma español, y no establece deber de conocer lengua regional alguna.

Los sucesivos (des)gobiernos han incumplido la constitución, el tribunal constitucional ha sentenciado en contra de la letra y el espíritu de la constitución, y ahora hay quienes dan por bueno que sea obligatorio conocer las lenguas regionales, en principio, para todos los alumnos, aunque su lengua materna sea el español, que tengan la desgracia de ser escolarizados en cualquier región donde el español es lengua impropia), aunque el resultado llega a todos los ciudadanos, especialmente los que tiene alguna relación con las regiones donde el español es lengua impropia y son de hecho ciudadanos de cuarta clase.

Hablar de tolerancia, para admitir la obligatoriedad de aprender una lengua regional, es un disparate. No deja de ser una conculcación del derecho humano y constitucional, por mucho que el tribunal (anti) constitucional haya pervertido la letra y el espíritu de la constitución española.

Hablar de bilingüismo, para admitir la obligatoriedad de aprender una lengua regional, es otro disparate. En la constitución española no aparece esta palabra, que de todos modos es lógicamente imposible, puesto que bilingüismo significa dos lenguas, las lenguas se aprenden como se puede, y aprender simultáneamente dos lenguas significa dividir al menos por dos la dedicación a cada una de ellas. El bilingüismo, supone que el que pueda tener ese atributo, como mucho, conoce un idioma más o menos profundamente y otro menos o más profundamente. La percepción de la realidad se basa en la comunicación y sólo tenemos dos canales, visual y auditivo que no pueden procesar simultáneamente dos idiomas.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Una escuela para todos
JOSÉ DOMINGO DOMINGO. ABC  21 Febrero 2013

El nacionalismo catalán no celebra el Día Internacional de la Lengua Materna. En Cataluña son los colectivos que defienden los derechos de los castellanohablantes los que aprovechan la conmemoración de este día para reclamar el derecho a la educación en castellano. Para los nacionalistas, el derecho a la enseñanza en la lengua materna ha quedado reducido al campo de la cooperación internacional, aquí si defienden programas educativos para minorías étnicas en sus lenguas nativas con el objetivo de eliminar la discriminación y las desigualdades en materia de educación. En Cataluña, en cambio, ese mismo derecho aplicado a la comunidad lingüística castellanohablante se transmuta en un referente incómodo y con connotaciones peyorativas para muchos políticos, pedagogos y docentes catalanes. Para los de casa, la inmersión lingüística obligatoria, un modelo incompatible con el derecho a la educación en lengua materna. La iconografía catalana sustituye el concepto de lengua materna por el de lengua propia. No puede ser más elocuente que el lema “Per una escola de tots, l’escola en català” de la plataforma “Som escola” presida las paredes de muchos centros educativos catalanes.

Pero no siempre ha sido así, el derecho a la escolarización en la lengua materna, fuera castellano o catalán, fue reconocido en la Segunda República. El franquismo lo suprimió y la recuperación de este derecho fue uno de los ejes de la lucha de la oposición democrática. La petición tuvo sus primeros éxitos en las postrimerías de la Dictadura y el Ministro de Educación y Ciencia, elcatalán Cruz Martínez Esteruelas, a través de un Decreto del año 1975introdujo “con carácter experimental las enseñanzas de las lenguas nativas” en los centros educativos. Ya en plena transición, el acuerdo entre Adolfo Suárez y Josep Tarradellas permitió incorporar el catalán al sistema educativo como lengua de enseñanza (Real Decreto 2092/1978, de 23 de junio). Desde el curso escolar 1978/79 fue posible en Cataluña que los centros docentes desarrollarán programas en lengua castellana o catalana, en atención a la lengua materna de la población escolar y a las opciones de los padres.

Transferida la competencia educativa a Cataluña, la ley de normalización lingüística del año 1983, no por casualidad, se olvidó de incluir la expresión lengua materna en su texto, desapareciendo esta referencia como fuente legitimadora de derechos lingüísticos de los alumnos catalanes. Progresivamente, y a medida que se incrementaba el número de docentes que conocían el catalán, se fueron reduciendo las programaciones en lengua castellana hasta desaparecer la educación en este idioma con los Decretos de inmersión de 1992.

Es hora de recuperar, como en tantos otros ámbitos, el espíritu de la transición. La reforma de las leyes educativas que ha puesto en marcha el Gobierno es una oportunidad inmejorable. La nueva ley debe cumplir con la Constitución y los Convenios internacionales suscritos por España que obligan a la Administración educativa a no discriminar a sus alumnos por razón de lengua. La situación actual no tiene porqué ser inmutable y ha llegado el momento de aprobar un régimen lingüístico del sistema educativo español que reconozca y garantice el derecho a la educación en la lengua materna en aquellas Comunidades Autónomas con cooficialidad lingüística. Por una escuela para todos, sin discriminación.

Anulados todos los apartados relativos a la lengua de los decretos de Educación Infantil del Departament d’Ensenyament de la Generalitat de 2008
Convivencia Cívica Catalana 21 Febrero 2013

La anulación es consecuencia de la Sentencia del Tribunal Supremo, a la que se atiene.

Por consiguiente, ahora el Reglamento de Educación Infantil es, a todos los efectos, el que resulta tras la anulación de los preceptos. A partir de este momento, ya es de aplicación general a toda Cataluña y puede ser invocado por cualquier interesado.

Cualquier autoridad que se niegue a su aplicación, deberá atenerse a las consecuencias legales.

TRIBUNALES SUPERIORES DE JUSTICIA. EDICTO
de la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, sobre interposición de un recurso contencioso administrativo (exp. 518/2008).

El presente edicto sustituye el publicado en el DOG C nº 6228 de 8-10-2012 (página 47065) que incurrió en diversos errores materiales manifiestos.

En el recurso contencioso-administrativo número 518/2008 interpuesto por D. SEVERO BUENO DE SITJAR DE TOGORES contra Decreto 181/2008, de 9 de septiembre, mediante el cual se establece la ordenación de las enseñanzas del segundo ciclo de la educación infantil se ha dictado Sentencia por la Sala Tercera del Tribunal Supremo de 12 de junio de 2012, que estimando el recurso de casación interpuesto contra la Sentencia del Pleno de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de 18 de julio de 2011, contiene el siguiente fallo:

FALLO
Estimamos en parte el recurso contencioso administrativo núm. 518/2.008, interpuesto por la representación procesal de D. Severo Bueno de Sitjar de Togores contra el Decreto 181/2.008, de 9 de septiembre, del Departamento de Educación del Gobierno de la Generalidad de Cataluña que estableció la ordenación de las enseñanzas del segundo ciclo de la educación infantil y declaramos nulos los artículos 4 apartados 1, 3, 4 inciso inicial, y 5, 10.1 y 14.3 del Decreto citado, y todo ello sin hacer expresa condena en costas”.

Siguen firmas: Presidente: D. RICARDO ENRÍQUEZ SANCHO,
Magistrados Ilmos.: D. SEGUNDO MENÉNDEZ PÉREZ,
Dª CELSA PICO LORENZO,
D. SANTIAGO MARTÍNEZ-VARES GARCÍA y
D. ANTONIO MARTÍ GARCÍA.
Barcelona, 4 de febrero de 2013
CARMEN GARCÍA MADORELL. Secretaria judicial. PG-327283 (13.037.045)

islam en españa
¿España musulmana? Ya hay 1.177 mezquitas y más de 1,6 millones de musulmanes en nuestro país
REDACCIÓN MADRID Minuto Digital 21 Febrero 2013

Más de 500.000 musulmanes residentes en España son españoles y, de ellos, más de la mitad ya han nacido en el país, según un estudio elaborado por la Unión de Comunidades Islámicas de España (Ucide).

Así, el estudio revela que de los 1,6 millones de musulmanes residentes en España, 1,1 millones son extranjeros y 513.942 son españoles. De estos últimos, 281.948 son descendientes, 142.393 son nacionalizados, 31.276 melillenses, 31.265 cebtíes, 20.360 naturales y 6.700 cebtíes y melillenses emigrados.

Concretamente, se observa que en 54 años se han producido 142.393 nacionalizaciones de musulmanes: 29.212 en el periodo de 1958 a 1997; 61.086 en el decenio de 1998 a 2007; y 52.095 entre 2008 y 2011. Además, destacan las nacionalizaciones de los nacidos en el antiguo Jalifato de Marruecos bajo administración española y el proceso de nacionalización de los musulmanes ceutíes y melillenses (1986-1900) que hasta entonces eran apátridas.

Atendiendo al origen, de los datos se desprende que los dos grandes bloques en número de población musulmana en España lo constituyen los españoles (513.942) y los marroquíes (783.137), a los que se suman los paquistaníes (79.626), los senegaleses (63.491) y los argelinos (62.432).

Por Comunidades, aquellas con más ciudadanos musulmanes son Cataluña (448.879), Andalucía, (266.421), Madrid (249.643), Comunidad Valenciana (176.053), Murcia (86.275), Canarias (66.969) y Castilla La Mancha (56.551). Mientras, las que menos son Cantabria (4.416) y Asturias (6.818).

Además, el estudio indica que en España hay 1.177 mezquitas.

Asimismo, revela que los musulmanes en España cuentan con 12 imames penitenciarios -repartidos por Andalucía, Aragón, Baleares, Canarias, Castilla y León, Galicia, Madrid, Melilla, Murcia y Euskadi- pero no disponen de ningún imam castrense y de ningún imam hospitalario, a pesar de que, según señala el estudio, en la Ley de 1992 del Acuerdo de Cooperación del Estado con la Comisión Islámica de España (CIE), se regula el derecho a la asistencia religiosa islámica en centros hospitalarios.



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