AGLI Recortes de Prensa   Lunes 25  Febrero 2013

Rajoy hace el ridículo en Europa
Roberto Centeno El Confidencial 25 Febrero 2013

Lo he dicho antes, pero debo repetirlo: Rajoy es un político del que no se conoce que haya dicho una sola verdad ni cumplido una sola promesa, pero esta vez se ha superado a sí mismo. No sólo ha mentido en las grandes cifras; además, ha quedado como el presidente más tonto de la Unión Europea, incapaz de conocer a tiempo las cifras que Bruselas tenía preparadas, cifras que le dejarían en evidencia. Aunque el tema ha sido mucho peor que el mero hecho de pillar a un tramposo: en un debate que se denomina, precisamente, del estado de la Nación, y en una nación al borde del abismo, Rajoy no ha tratado ni uno solo de sus grandes problemas. Ha sido una pelea dialéctica entre dos mediocres con mentiras al por mayor, un auténtico insulto a un pueblo cada vez más empobrecido y sin horizonte.

En primer lugar, ¿qué puede afectar más al futuro de una nación, una de las unidades políticas más antiguas del mundo, que su desintegración? Ciertamente, nada. Y ante la puesta en marcha de un proceso secesionista en Cataluña, la mayor amenaza de ruptura de España en sus 500 años de historia, Rajoy lo despacha con una ridícula mención a “deslealtad constitucional” sin mover un dedo para frenarla, ni explicar alto y claro lo que piensa hacer para obligar a cumplir con la Ley y la Constitución. Ni el PP ni el PSOE se molestaron en debatir el tema más crucial para el futuro de España como nación. ¡Qué vergüenza!

En segundo lugar, ante una crisis institucional generalizada, con un modelo de Estado inviable e intrínsecamente corrupto y una ley electoral antidemocrática, causas principales de nuestra ruina económica y social, Rajoy soslaya la cuestión cuando Rosa Díez le plantea someter a referéndum su reforma afirmando que “los españoles no quieren que ahora nos dediquemos a reinventarnos España, sino que la saquemos de esta crisis”. Si está tan seguro ¿por qué se opone a que se lo pregunten? Nepotismo, clientelismo, tráfico de influencias, despilfarro sin control y corrupción a todos los niveles, que es lo que supone el Estado de partidos, no tienen para el presidente nada que ver con la crisis.

Rajoy ha llevado al paro al 55% de los jóvenes, precarizado el trabajo y producido una deflación salarial tan brutal que más de la mitad de la población ocupada gana menos de 1.000 euros al mes, 800 como media, un nivel tercermundista

Y, en tercer lugar, la corrupción misma, algo que destruye el funcionamiento de una nación y perjudica gravemente su imagen exterior. Rajoy despachó el tema con un “no nos hundimos por culpa de la corrupción”, así, con un par de narices. ¿No es la corrupción de los cientos de miles de familiares y amigos enchufados una de las grandes causas de nuestro hundimiento? ¿No es la corrupción, que supone el despilfarro masivo de recursos públicos por CCAA y Ayuntamientos o en entidades financieras que deberían haber sido cerradas, otra de las causas esenciales de nuestra ruina? ¿No es corrupción el tráfico de influencias y el nepotismo de los dirigentes? Es de juzgado de guardia.

Alicia en el país de las maravillas
Pero si los grandes problemas de España ni siquiera se abordaron, el tratamiento de la crisis económica, que centró el debate, fue como Alicia en el país de las maravillas. La fantasía y la mentira lucieron en todo su esplendor. Rajoy se concentraría en criticar la herencia del pasado, en ignorar el desastre de sus 14 meses de gobierno y en afirmar, sin sonrojarse, que la situación está mejorando. Pero, ¿qué ha pasado en los primeros 14 meses de marianismo mesiánico, del “no quedaba otra opción”? Primero, más de un millón de empleos destruidos, 850.500 en 2012. Un ritmo de destrucción doble que el de 2011 y con un sinfín de ERE a la vista que afectarán a decenas de miles de personas, cuya consecuencia adicional llevará a un nivel de pensiones insostenible. Pero es peor aún: han llevado al paro al 55% de los jóvenes, precarizado el trabajo y producido una deflación salarial tan brutal que más de la mitad de la población ocupada gana menos de 1.000 euros al mes, 800 como media, un nivel tercermundista. No han entendido en absoluto cómo funciona el mercado laboral y han hecho una reforma que sólo destruye puestos de trabajo, no los genera, ni lo hará en el futuro.

Segundo, han llevado la caída de la economía al 2,8% del PIB en tasa trimestral anualizada, dos veces y media más que a finales de 2011,con la industria en vías de extinción, con un ritmo de caída acelerándose desde el -1,4% al -8,4%. Y suma y sigue: en los primeros 14 meses de la era Rajoy se ha producido la mayor pérdida de renta y riqueza de las familias jamás conocida. La primera ha caído en un 10% en términos reales y la segunda, sumando las pérdidas de riqueza total, mobiliaria e inmobiliaria, se ha desplomado un 25%, ¡casi tanto como en la Guerra Civil! Y, como consecuencia, hemos alcanzado las mayores diferencias entre ricos y pobres de toda la UE. Sin embargo, Rajoy tiene la desvergüenza de afirmar que “hemos dejado atrás la senda del desastre”. ¿Qué entiende por “senda del desastre”? ¿Cabe acaso algo peor en un solo año?

Mentiras y brindis al sol
La crisis económica se termina ya mismo vino a decir, y lo ilustró mintiendo en todas las cifras. La primera y más escandalosa, el déficit público. Afirmó que “quedará por debajo del 7% del PIB”. No hay por dónde cogerlo, porque hay una cifra incontrovertible que lo desmiente: el endeudamiento adicional de las AAPP en 2012, según los últimos datos del BdE, ascendió a 145.871 millones de euros, equivalentes al 14 % del PIB, la cifra más alta de la historia. Para que se hagan una idea de lo que esto representa para el pueblo español y las generaciones futuras, es el equivalente a ocho veces el valor actual de las reservas de oro enviadas a Rusia por el Frente Popular en 1936, algo que tardaría décadas en recuperarse.

Montoro ha manipulado los ingresos de noviembre y diciembre de todos los impuestos, IVA, IRPF, Sociedades y todos los demás para ocultar el fracaso rotundo de las subidas de impuestos

Tratándose de un dato indiscutible, ¿cómo puede afirmar Rajoy que el déficit es menos del 7% si es el doble? Y los figuras de Bruselas diciendo que es del 10,2%, ¿de dónde han sacado la cifra estos artistas? ¿Es que con los sueldos de lujo que les pagamos no se molestan, como en el caso de Grecia, en comprobar nada? ¿Por qué no les piden explicaciones a estos tahúres, en lugar de darles más tiempo y dinero para que sigan despilfarrando y arruinando a varias generaciones de españoles? Y, además, las trampas que conocemos. Montoro ha manipulado los ingresos de noviembre y diciembre de todos los impuestos, IVA, IRPF, Sociedades y todos los demás para ocultar el fracaso rotundo de las subidas de impuestos, que han hundido la actividad económica y no han recaudado un euro más.

Dos ejemplos: los ingresos por IVA en diciembre, según Montoro, fueron de 3.550 millones, ¡un 40% más que la cifra de ingresos más alta jamás alcanzada en un mes de diciembre, que fue en 2007! En Sociedades con ingresos 2012 la mitad de 2007, en diciembre son iguales, y así todo lo demás. Como añadidura, desde septiembre no se pagan facturas, la cuentas de CCAA y ayuntamientos son de ciencia ficción, hay miles de millones en los cajones, sólo a las farmacéuticas se les adeudan 7.000 millones. Y después, lo que no sabemos.

Pero es que, además, este déficit brutal esconde dramas más serios. En sólo dos meses de 2013 se han emitido 50.000 millones de deuda, que serán más de 250.000 en todo el año, de los cuales más de 100.000 pertenecerán a deuda nueva. Este disparate supondrá una deuda total a fin de año -pasivos circulantes- es decir, lo que debemos de verdad y por lo que pagamos intereses, de casi 1,2 billones, un 115% del PIB oficial, que representa unos pagos anuales en intereses inasumibles, unos 44.000 millones este año y 55.000 en 2014, algo que hace imposible cualquier recuperación. Además, el auténtico pozo sin fondo del rescate bancario, 26.000 millones del MEDE, según explicaba en este diario el sábado Eduardo Segovia, se dan ya por perdidos. O sea, que los tenemos que pagar nosotros y nuestros hijos, que se unen a las decenas de miles de pérdidas del robo del FROB I y II, los esquemas de protección de activos, y los avales de los que tendremos que responder.

Y luego el resto. Paro, que seguirá creciendo a todo ritmo, y llegará a casi el 27% oficial este año, una cifra escandalosamente insostenible, y que irá en aumento durante años, porque para que se genere empleo es necesario crecer por encima del 2%, y eso no está ni en horizonte. Crecimiento, la cifra de Rajoy del -0,5 % ni merece ser comentada, pero la de Bruselas tampoco. ¿De dónde sacan los figuras de la UE una caída del PIB 2013 del 1,4%? Lo que tenemos es un ritmo de caída del 2,8% en tasa trimestral anualizada a fin 2012, y, por si fuera poco, todos los indicadores de coyuntura muestran que irá a peor. Los de la Agencia Tributaria son catastróficos, las ventas interiores de bienes de consumo están cayendo al 10% y las de bienes de equipo representativos de la inversión el ¡28%!, un desplome total. Entonces ¿de dónde sale el 1,4%? Finalmente, las exportaciones, la gran mentira, han crecido menos del 2% en términos reales en 2012, la reducción del déficit comercial se ha debido a la caída en picado de las importaciones por el empobrecimiento masivo de las familias, algo de lo que están muy orgullosos.

Y para terminar presume de no haber necesitado el rescate. ¡Hombre, Mariano, que no has sido tú, que ha sido Draghi con su compromiso de que no dejaría caer ni a España ni a Italia, y con la barra libre del BCE y los 100.000 millones del MEDE! Pero, vamos a ver, ¿la economía está hoy peor o mejor que hace un año? Mucho peor sin duda, o sea, que estamos más cerca del rescate, no más lejos, ¿o no? Y luego todo lo demás, un brindis al sol. Empiezo por lo que mejor conozco, los monopolios energéticos. El abuso de posición dominante jamás había alcanzado proporciones similares, las gasolinas superan los 1,5 euros litro. Respuesta de Rajoy: abramos más gasolineras. Bien, pero eso es un proceso de años y hay un método inmediato: hasta que exista competencia real, implántese un sistema de precios máximos igual a la media de Francia, Alemania y Reino Unido. Lo hicimos en el pasado y es sencillísimo, los precios bajarían un 10% de inmediato, así que déjense de cuentos.

Medidas anticorrupción, otro viva Cartagena. El BdE acaba de dictar una norma por la que los golfos y delincuentes procesados que han hundido a las cajas y se lo han llevado crudo puedan continuar como gestores. Olé medidas anticorrupción, y todo lo demás como la gasolina, at calendas graecas. Y lo que ya es un robo propio de forajidos es el denominado “certificado energético”, que costará 500 euros a cobrar por las empresas amigas del poder, y que será obligatorio para alquilar y vender pisos. ¡Ya vale de robarnos, sois unos auténticos ladrones! Por último, las medidas de “impulso económico”, un remake de la Ley de Economía Sostenible y de los grandes expresos europeos de Zapatero, es decir, un camelo de la A a la Z: ni siquiera se han molestado en pensar algo nuevo, y es que pensar cansa mucho. Puros parches, promesas vanas y dinero virtual, que cuando las pymes vayan al ICO a pedir los créditos prometidos se caerán por el suelo de risa.

Y, lo peor de todo, Draghi ante el Parlamento de aplaudidores y Rhen al presentar las cifras de España han dicho lo mismo: hay que profundizar en la consolidación fiscal, es decir, más impuestos y más recortes. Rajoy se calló como un muerto, pero eso es lo que tendrán este año, no lo duden, porque de recortar gasto nada, ya que “los ciudadanos no quieren reinventar España”. Nos encanta pagar impuestos para que los despilfarre la casta política, nos encanta este modelo de Estado que permite, por ejemplo, que en la Diputación de Sevilla, donde hay 105 funcionarios, haya otros 1.650 nombrados a dedo, y así hasta más de dos millones de enchufados… Y al que no le guste, peor para él.

Rajoy no tiene ni idea de lo que es democracia
Francisco Rubiales Periodista Digital 25 Febrero 2013

En su reciente debate sobre el Estado de la Nación, Mariano Rajoy demostró su terrible ignorancia sobre lo que es democracia y sobre las exigencias de ese sistema. Rajoy cree que corrupción es robar dinero público, pero eso es solo la consecuencia de la corrupción. Corrupción es ignorar la democracia, nombrar jueces y magistrados desde los partidos políticos, mantener la financiación pública de los partidos políticos, sindicatos y patronal, cuando el pueblo grita que se acaben, legislar y gobernar en contra de la voluntad popular, cobrar impuestos injustos, mantener a los corruptos impunes y sin castigo, mentir e incumplir las promesas electorales y, como ha ocurrido hoy, detener a 5 bosnias, ya detenidas antes 330 veces, por robar carteras en el Metro de Madrid. Si eso es así, el PSOE y el PP son dos partidos igualmente corruptos, hasta las trancas, y, por supuesto, es lícito generalizar porque todos sus militantes y cuadros comparten ese comportamiento indecente.

Cuando el presidente del gobierno de España, Mariano Rajoy, reconoció recientemente que no había cumplido sus promesas electorales, pero se justificó afirmando que "sí he cumplido con mi deber", demostró no tener ni puñeterta idea de lo que es la democracia. La democracia consiste, precisamente, en someterse siempre a las normas, leyes y reglas del juego, en no mentir jamás y en no engañar a los votantes incumpliendo lo que prometió y evitando así una violación grave del sistema que trae consigo la delegitimación.

El "cumplimiento del deber" es un recurso que han utilizado todos los dictadores de la Historia, desde Franco a Hítler, sin olvidar a Stalin y Mao, para justificar sus abusos y su desprecio a la democracia, un sistema que exige el cumplimiento estricto de las leyes y el respeto a las normas, sin trucos ni atajos.

Mentir siempre es un pecado mortal en democracia, pero incumplir lo prometido en campaña electoral es todo un sacrilegio, ya que los ciudadanos han emitido su voto creyendo en promesas que, al no cumplirse, se convierten en estafa.

Hay razones de fuerza mayor que pueden forzar a un mandatario a incumplir lo que prometió. El ejemplo clásico es el del mandatario que promete la paz y cuando llega al poder su país es invadido por un enemigo externo, lo que obliga a defender el territorio mediante la guerra. En ese caso, cuando sea posible, el mandatario está obligado a poner su cargo a disposición de los electores, que, si comprenden que han existido razones suficientes para incumplir la promesa, suelen ratificar al dirigente elegido.

Las razones esgrimidas por Rajoy no tienen fuerza suficiente para haber forzado la estafa. Las subidas de impuestos no eran la única vía necesaria para equilibrar las cuentas públicas. En las familias hay dos vías para conseguir el equilibrio económico: ingresar mas o gastar menos. Rajoy a optado por ingresar mas, a costa, incluso, de destruir la economía de las clases medias y de provocar el cierre de cientos de miles de empresas, lo que significa, además de una estafa, todo un atentado contra la Justicia y la equidad.

La ignorancia de Rajoy en materia democrática es supina, pero no sólo por haber incumplido sus promesas electorales de manera reiterada y voluntariamente, sino por otros errores y alteraciones del sistema perpetrados por él y su gobierno. Pueden mencionarse, entre otros, el mantenimiento de la enorme masa de enchufados colocados en el Estado sin otro mérito que el de ser amigos o parientes de políticos o el de tener un carné de partido, todo un abuso de poder intolerable en democracia. También puede mencionarse el mantenimiento de las subvenciones públicas a partidos, sindicatos, patronal y otras instituciones próximas a los partidos políticos, a pesar de que el pueblo reclama con insistencia su supresión y de que el ciudadano está siendo forzado hasta el máximo con sacrificios fiscales que rozan el expolio.

Pero hay mas "atentados" con el sistema y su legitimidad, como haber preferido eliminar derechos y practicar recortes antes que renunciar a privilegios de la casta política o no haber hecho nada para combatir el peor drama de la España actual, que es la profunda corrupción que sufren sus instituciones y la cúpula del poder. Rajoy ha demostrado que el estado calamitoso de la democracia española le da igual, ya que no ha hecho absolutamente nada para restablecer la independencia del poder Judicial, sino todo lo contrario, someterlo todavía mas, o por limitar el desmesurado e indecente poder de los partidos políticos o la escandalosa marginación del ciudadano, cuya participación en el proceso de toma de decisiones es nula.

Rajoy razona como lo han hecho siempre los totalitarios de la izquierda, que defienden que lo importante no es gobernar según determinadas reglas (democracia), sino hacerlo bien, ser eficaz, en definitiva, lo que equivale a sumarse a la legión indecente de los que defienden que "el fin justifica los medios", principio base de toda tiranía.

Voto en Blanco

Voluntad política
Carmen Leal www.vozbcn.com 25 Febrero 2013

Se supone que la voluntad política de un pueblo es la suma de voluntades de los ciudadanos que se expresa por medio de sus representantes o, al menos, eso es lo que se presume en la terminología política desde Jean-Jacques Rousseau. Pues bien, no hay voluntad política en nuestros representantes políticos para hacer realidad la voluntad de muchísimos ciudadanos catalanes que quieren escolarizar a sus hijos en español o castellano.

El problema es que andando el tiempo las palabras y los juramentos de esos representantes elegidos por el pueblo que han de velar por las voluntades y los derechos de sus representados, que además presentan un programa de actuación política, económica y social, no concuerdan con los hechos después de su elección, incluso se desvían de la doctrina que profesan, ya sea de izquierdas, de derechas o mediopensionistas. Los ejemplos son notorios: el PP sube los impuestos, recorta salarios… Alegan que las circunstancias son adversas y que hay que tomar decisiones no buscadas e incluso alejadas de sus creencias. Pero hay algo que sobrevuela en todo este maremágnum político y económico que nos ha tocado vivir: las decisiones gubernamentales tomadas por los gobiernos municipales, autonómicos o nacionales, que deberían ir encaminadas al bien común de sus representados, al de todos, van precisamente en sentido contrario. ¿Quienes sufren los recortes económicos: el pueblo o sus señorías? El pueblo se empobrece, la casta política se enriquece.

El concepto de voluntad política en Cataluña está mucho mas alterado que en cualquier otra Comunidad Autónoma. Las voluntades lingüísticas de un grupo significativo de ciudadanos catalanes avaladas por altos tribunales de justicia como el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional se ignoran en el Parlamento autonómico. La voluntad política es la que dictan unos grupos de poder que en más de una ocasión imponen leyes y actuaciones en contra de una mayoría para unos fines, que en nada tienen que ver con la opinión o la voluntad de los representados.

El ejemplo más paradigmático es a qué y a quiénes -ciudadanos o entidades- se destinan los dineros de los impuestos de todos, o en qué bolsillos aterrizan. Se ha instaurado en la sociedad una gran desconfianza en los partidos políticos que están legitimados respecto a quien gobierna y legisla pero no sobre qué se legisla. Se toman decisiones, pero no se controla cómo se gobierna, o cómo se legisla. Así, derechos y prebendas se otorgan a los representantes de algunos ciudadanos (supuestos o evidentes latrocinios aparte) pero no a los representados de otros colectivos significativos en número aunque no en poder social.

Un buen ejemplo es el descaro con el que se legisla sobre el uso de las lenguas oficiales en Cataluña porque ya no cuela eso de la discriminación positiva, ni la recuperación de la lengua catalana después de más de 30 años de democracia. El derecho a utilizar como lengua vehicular o de aprendizaje en la escuela está garantizado y es efectivo para los ciudadanos de una de las lenguas oficiales, la catalana, pero no para los ciudadanos de lengua española o castellana, siendo esta igual de oficial en el territorio.

En Cataluña, los derechos lingüísticos, que son derechos de los ciudadanos y derechos fundamentales, igual que la escolarización gratuita, deberían están garantizados no solo por la ley sino por los distintos partidos políticos con representación parlamentaria. La comunidad de habla española o castellana, que supone más de la mitad de la población, parece carecer de esos derechos y pocos lo representan: Ciudadanos desde sus inicios y el PP, solo en ocasiones dependiendo de la coyuntura política y económica del momento. La defenestración de Aleix Vidal-Quadras (PP) es solo un ejemplo de esto último.

¿Quién es el representante que se olvida de sus representados? El representante político, el diputado, es un ciudadano colocado en unas listas cerradas y selladas por el partido, que obedece a unas consignas de las cúpulas de poder del la formación política al que pertenece, y que simplemente obedece a intereses partidistas y vota en los parlamentos lo que le mandan y conviene al partido. Y el que se mueve no sale en la foto. El representado no cuenta; sus intereses, tampoco.

La aberración de la imposibilidad de tener la lengua española como lengua vehicular y de aprendizaje en las escuelas de Cataluña, y que esto haya sido votado en el Parlamento autonómico indica cuan lejanos están los representantes de los representados en su voluntad política. ¿Alguien cree que más de la mitad de la ciudadanía catalana desea el abandono de su lengua propia, cuando esta es el español o castellano, la lengua que hablan en su casa, en su familia, en su entorno?

En esta representación política formalista que padecemos, de la que nos habla Rousseau, no tiene por qué coincidir la voluntad del representante con la voluntad del representado. Esa voluntad representativa supone un querer en lugar de otro, y no es otra cosa en la práctica que estar sometido a la voluntad de otro y en el Parlamento autonómico la voluntad de ese otro es siempre una voluntad nacionalista o separatista. En Cataluña se ha llegado a la aceptación parlamentaria de un proceso de sustitución lingüística de una lengua oficial mayoritaria por otra oficial minoritaria mediante la mal llamada normalización lingüística que se convirtió en anormalidad lingüística.

Si representar es hacer presente a quien no esta presente, los castellanohablantes no existimos en Cataluña, o somos transparentes excepto para Ciudadanos. Esta falta de voluntad política de hacer presente la lengua de una parte de la ciudadanía catalana (bien presente en toda Cataluña históricamente, véanse por ejemplo las crónicas medievales en el Archivo de la Corona de Aragón) ha traído como consecuencia la manipulación histórica en la escuela, el desalojo de unos símbolos que nos unen a todos, una bandera, un himno y, a continuación, una confrontación entre ciudadanos de Cataluña y un desafecto entre españoles. Como colofón, la declaración parlamentaria que indica que Cataluña es un sujeto político y jurídico soberano, una manifestación en franca contradicción con nuestra Constitución. Y no pasa nada.

Ha de ser la sociedad civil, al margen de la representación parlamentaria, hoy devaluada y acaso pervertida en su función, quien ponga coto a tanto desmán, tanta irracionalidad y tanto despropósito. El representante electo está socialmente devaluado. Hace tiempo, era un honor porque suponía un servicio al país, a día de hoy ha llegado a ser un demérito, un baldón. O es una etiqueta negativa por los casos de corrupción, o está vacía de contenido en el mejor de los casos. Y es esa sociedad civil la que ha de liderar una regeneración política y enviar al rincón del ostracismo social a quienes no defienden -cobrando por ello- los derechos de sus representados, sea bajo las siglas que sean.

Un primer paso lo ha dado la Asociación por la Tolerancia, organizadora, con motivo del Día Internacional de la Lengua Materna de la UNESCO, de la I Jornada por la Lengua Materna y el Bilingüismo, en colaboración con otras asociaciones como Galicia Bilingüe, Fundación Círculo Balear, Plataforma por la Libertad de elección lingüística del País Vasco y Plataforma Valenciana por la Libertad Lingüística, que son de CCAA cuyos parlamentos autonómicos no atienden a los derechos lingüísticos de sus representados.

Ignoramos si el nuevo Gobierno de Mariano Rajoy (PP) y los miembros de las Cortes Generales, con el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Igancio Wert, a la cabeza, tendrán la voluntad política para atender las reclamaciones que de sus derechos lingüísticos hacen estas asociaciones que no están sujetas a intereses espurios y que han padecido, y padecen, una indefensión alarmante.

Carmen Leal es profesora de Lengua y Literatura españolas

El PP lo fía todo a un milagro
Juan Ramón Rallo El Confidencial 25 Febrero 2013

2012, el año “de la austeridad”, fue también el año de toda nuestra historia en el que más aumentó el endeudamiento de las Administraciones Públicas españolas: casi 150.000 millones de euros. Jamás nos endeudamos tanto, ni siquiera en 2009, aquel keynesiano año de los planes E, cuando sumamos 130.000 millones de nueva deuda. A cierre de los primeros doce meses de legislatura del nefasto Partido Popular, los pasivos totales del Estado español que pagan intereses ascendían a 882.000 millones de euros, más del 85% del PIB; si incluyéramos también los pasivos que no abonan intereses, nos iríamos ya al 98%.

Sobreendeudamiento
Peor, mucho peor es sin embargo lo que probablemente nos depare el futuro. Según la Comisión Europea, en 2013 y 2014 el déficit público seguirá rondando el 7% del PIB, lo que nos conduciría a una deuda con intereses del 100% de nuestro Producto Interior Bruto (el propio Gobierno espera para 2014 una deuda del 97% del PIB). Si, además, Bruselas nos concede dos años más para alcanzar un déficit del 3%, tal como se viene rumoreando, ya nos vamos al 110% del PIB para 2016; y si a esa cifra le añadimos la recapitalización pública de la banca, no es ni mucho menos descabellado pensar que nos iremos al 120% (excluyendo, insisto, los pasivos que de momento no pagan intereses y la ejecución de los cienmilmillonarios avales concedidos por el Tesoro, pues en tal caso probablemente terminemos superando el 150%).

Llegar a una deuda pública sobre el PIB del 120% no es, ni mucho menos, catastrofismo hecho letra; es simplemente sumar dos más dos dentro del cuadro macroeconómico, bastante optimista, que ha pergeñado Bruselas. Es, también, una condena a muerte para la economía española, pues a un tipo de interés medio del 4,5%, tendríamos que pagar unos intereses anuales que se comerían más que toda la recaudación del IVA o el 80% de los ingresos fiscales por IRPF. Es evidente que, llegado ese momento –y, de nuevo, bajo la muy optimista hipótesis de que ya hayamos conseguido cuadrar el déficit–, España sólo tendría dos opciones ante sí: o consolidarse como un país de impuestos sangrantes y asfixiantes durante décadas, o declarar un default a quienes ahora nos están prestando su dinero para evitar recortes verdaderamente intensos del gasto público.

Esperando un milagro
Sólo existen dos formas de evitar un fatídico destino que apenas se halla a tres años vista: o el Gobierno afronta un recorte del gasto público de envergadura (de, al menos, 135.000 millones de euros anuales, tal como el que propongo y detallo en mi libro Una alternativa liberal para salir de la crisis) o, de repente y de manera casi milagrosa, la economía española comienza a crecer con intensidad y la recaudación tributaria regresa a niveles de 2007 (los niveles de burbuja). Uno esperaría que un gobierno responsable, serio y previsor no confiara los avatares del país a la Virgen de Lourdes, sino que, por el contrario, adoptara desde ya mismo las medidas imprescindibles para protegernos, no ya del peor de los escenarios concebibles, sino del que, ahora mismo, es el devenir más probable de los acontecimientos.

Pero España no tiene un gobierno responsable, sino uno de pandereta obsesionado con preservar los privilegios y el poder de la casta. Montoro, Rajoy, Nadal y cuantos otros antiliberales pueblan este delarualdiano Ejecutivo pepero pusieron desde un comienzo unas líneas rojas a los recortes del gasto que prácticamente garantizaban el default de nuestro país: si el monto de gasto público total no se podía tocarse desde un comienzo más allá de un 2-3% (cuando deberíamos reducirlo, al menos, un 25%) y todas las contundentes y radicales medidas de ajuste presupuestario se fiaron a desplumar tributariamente a los españoles, resultaba claro que sin un aumento muy considerable de la recaudación fruto de una providente recuperación, España embarrancaría en un impagable sobreendeudamiento. Rajoy y su equipo hacendístico optaron de antemano por la bancarrota antes que por el adelgazamiento del sector público.

Y a estas alturas de la película es dudoso que, aun cuando tuviesen el más mínimo propósito de enmienda (que, merced a la rebaja de la prima de riesgo provocada por la OMT de Mario Draghi, no lo tienen en absoluto), es dudoso que puedan dar marcha atrás. Al menos ellos no: ellos, que consumieron toda su credibilidad en ese ajuste de fogueo consistente en subir impuestos y apenas tocar los gastos. Las indignadas mareas antirrecortes se van convirtiendo en parte de nuestro paisaje político y la calle cada vez apuesta más por un default a la argentina y por una bolivarización de nuestras instituciones. Tampoco es de extrañar: si este Gobierno les ha vendido que su fracasada y liberticida política de subir impuestos y rescatar bancos encarnaban las esencias de la austeridad, no sorprende que estratos crecientes de la población se opongan a ese genérico recetario de la “austeridad” y apuesten, suicidamente, por un mayor desequilibrio presupuestario. Tras convertir España en un inflamable polvorín, el PP está más maniatado que nunca para impulsar una auténtica austeridad del gasto, hasta ahora ausente en nuestro país, que es la única que, salvo milagro, nos libraría del default o de transformarnos en un infierno fiscal: lo único que le queda es huir hacia adelante esperando no toparse con el abismo.

Este Gobierno, pues, ni puede ni quiere reducir el tamaño del sector público y por tanto encomienda nuestro destino a la providencial evolución del sector privado. No es, desde luego, que no exista ninguna señal medianamente positiva dentro del sector privado español, muy en especial en su tramo exterior; pero es dudoso que esos saludables minibrotes verdes arraiguen lo suficientemente deprisa como para salvarle la papeleta fiscal a este manirroto Ejecutivo, sobre todo cuando ese manirroto Ejecutivo es el origen de gigantescas incertidumbres sobre nuestro futuro que ahuyentan buena parte de la inversión a largo plazo que necesitamos para cambiar nuestro modelo productivo. Pero a clavo tan incandescente es, en última instancia, al que se ha agarrado nuestro intervencionista Gobierno para evitar que nos engulla el sobreendeudamiento al que se han vuelto adictos políticos, burócratas, grupos de presión, bancos quebrados y enfurecidas masas indignadas. Gastar y no pagar hasta que la última de las burbujas de nuestro país, la del sector público, termine implosionando. Y entonces, después de haber acumulado en menos de una década, un volumen de nueva deuda pública equivalente a todo el PIB de España, todavía proclamaremos con más fuerza que el culpable de nuestros problemas ha sido la austeridad. La austeridad de endeudarse, de aquí a 2016, en un billón de euros.

El PP, grogui de tanto poner la otra mejilla: o despierta o acabará KO
Antonio Martín Beaumont www.elsemanaldigital.com  25 Febrero 2013

No es Bárcenas el que amenaza con condenar a los populares al purgatorio de la oposición, sino los errores que el partido comete falto de reacción en el caso de su extesorero.

Menospreciando al votante de centro derecha, la izquierda nos ha vendido hasta la saciedad que mientras a ella su electorado sí le pasa factura por los casos de corrupción al PP el suyo no. El manido argumento es tan falso como un euro de cartón. No tienen más que volver la vista hacia Andalucía: 1.400 millones de euros hurtados de los fondos destinados a pagar a los parados y ahí tienen a José Antonio Griñán y su camarilla disfrutando de la dolce vita en el Palacio de San Telmo.

El Real Instituto Elcano publicó el viernes un barómetro que refleja hasta qué punto la sociedad española considera la corrupción el pan nuestro de cada día. De hecho, en una escala del 1 al 10 el corruptómetro situaba a España en el 8,3. Tan mal concepto tenemos de nosotros mismos que creemos que Italia, Grecia y hasta Marruecos son más legales.

Todo esto me lleva a reafirmarme en una teoría que mantengo desde hace tiempo: los españoles no castigan la corrupción en sí porque ésta se ha mimetizado con la sociedad -a pequeña y gran escala- y porque en todas partes cuecen habas. Lo que castigan es la falta de reacción de los políticos cuando en el cesto aparece una manzana podrida.

El PP no es un partido corrupto, ni jamás ha sido condenado por financiación ilegal, como le recordó Mariano Rajoy a Alfredo Pérez Rubalcaba durante el Debate sobre el estado de la Nación. Pero no basta con que sus responsables se desgañiten diciéndolo, porque la palabra de un político está bajo mínimos de credibilidad. Obras son amores, y ahí el PP está cometiendo serios fallos que, esos sí, pueden conducirle al purgatorio de la oposición.

Para empezar no se entiende que, casi un mes después de que se desatara el tsunami Bárcenas, el partido que sustenta al Gobierno no haya emprendido las acciones legales que dijo que emprendería. El argumento de que no quieren precipitarse para no volver a cometer errores del pasado (como les ocurrió con José Bono por llevar a los tribunales como única prueba de su sospechoso enriquecimiento una retahíla de recortes de periódico) valía para los primeros días, semanas quizá, pero ya no.

La falta de una respuesta judicial rápida y contundente está dando la imagen de un PP acobardado y encogido donde en vez de invocar el espíritu de Fuenteovejuna cada uno va por libre (véanse las demandas civiles presentadas por José María Aznar y María Dolores de Cospedal, por ejemplo). ¿Qué pensará la militancia?

Tampoco se entiende a qué está jugando el PP con Bárcenas ni por qué tantos miramientos hacia su bestia negra si es verdad que el partido no tiene nada que ocultar ni temer. Los populares se llenaron la boca hablando de que su extesorero -"esta persona", como se refiere a él el presidente- hace años que fue borrado de su mapa. Y después conocemos con cuentagotas que ha campado a sus anchas por la sede hasta hace días, que volvió a trabajar para la formación después de su destitución como tesorero y que el partido le dio de baja en la Seguridad Social el pasado 31 de enero.

Entre medias todo lo que ha habido es un guirigay de declaraciones contradictorias y de comunicados a rebufo. ¿Tan difícil era aclarar desde un principio la relación de Bárcenas con el PP punto por punto? Con cosas así Rajoy y los suyos se lo ponen muy difícil a quienes quieren creerles. Por no hablar del affair Sepúlveda, despedido una semana después de haber sido ratificado en su puesto invocando -como lo hizo Carlos Floriano- el Estatuto de los Trabajadores. Claro que eso no es lo más grave, sino pensar que de no haberse sabido por la prensa que seguía trabajando para el PP es muy probable que a día de hoy siguiera.

Y no se entiende, por último, que los populares vivan atemorizados por la UDEF y sus caprichosos informes. El partido al que respalda la mayoría absoluta más contundente de la democracia, el mismo que tiene en sus manos un poder territorial inmenso, no debería dejarse marcar la agenda ni amedrentar por un grupúsculo de supervivientes de los Rubalcaba`s boys que utiliza la tinta como dinamita. ¿O acaso es casualidad que después de que Rajoy saliera triunfal del Debate sobre el estado de la Nación se filtrara un informe policial con una interpretación torticera de un acta notarial? En política, casualidades las justas.

Vaya por delante que soy el primero que defiende la independencia con la que deben poder trabajar los jueces, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y hasta los fiscales si me apuran. Pero el Caso Gürtel, reducido ahora al Caso Bárcenas, ha demostrado en todos estos años de andadura que hay en la Judicatura y en la Policía pseudoprofesionales que actúan con manifiesta animadversión hacia el PP. Y los populares, que tienen la sartén del Gobierno por el mango, no deberían seguir tragando y poniendo la otra mejilla. ¿O creen que el PSOE lo haría?

España naufraga entre escándalos y mentiras
Pablo Sebastián www.republica.com 25 Febrero 2013

Se suele decir que “las mentiras tienen las patas muy cortas” y por ello se las acaba cazando con facilidad. Y aunque Urdangarin tenga las piernas -y las manos- muy largas todo apunta a que es un mentiroso compulsivo -por más que ahora ejerza su derecho de defensa- como lo han demostrado hechos y documentos que han aparecido desde que acudiera por primera vez a declarar ante el juez del llamado caso Nóos. Es decir sus palabras exculpatorias del Rey y de la Casa Real lejos de tranquilizar a nadie constituyen más bien un alegato de sospechas que implican a sus pretendidos defendidos en el caso.

Y por si algo faltara en este culebrón ahí tenemos a la princesa Corinna, diciendo -para que no la llamen a declarar- que ella no ha cobrado nada de Nóos, a pesar de haber figurado en eventos. Aunque lo mas llamativo de su declaración periodística es que se ha presentado públicamente como “una consultora del Gobierno” de España y “una amiga entrañable del Rey” don Juan Carlos I. Lo que traducido al lenguaje popular quiere decir que participado en algunos negocios donde intervino el Rey don Juan Carlos I como Jefe del Estado -aunque no cobrara de España- y que, como todo el mundo sabe, es la “compañera sentimental” del monarca español. Sin embargo lo de “consultora del Gobierno”, o lo de “asesora estratégica” del Gobierno de España como ella dijo otra vez, eso es algo que debería de aclarar o desmentir el Gobierno de Rajoy.

No pasa nada. En España nunca pasa nada. Por ejemplo, hoy va Luis Bárcenas a declarar ante el juez, después de pasar por el notario con su dilatada agenda de la doble contabilidad y tras intentar disimular su escritura ante el fiscal, y puede que tampoco le pase nada a este pájaro de altos vuelos, porque si le ocurre algo a lo mejor empiezan a llegar a las redacciones de los periódicos algunos “recibís” de los sobresueldos en dinero negro que parece que él (y Álvaro Lapuerta) les pagaban a los dirigentes del PP.

Lo que sería otra prueba o indicio de la responsabilidad de Rajoy en esta presunta financiación irregular del PP, como presidente que es y ha sido del Partido Popular. Algo que desmienten, sin convencer a nadie, el propio Rajoy y otros dirigentes del PP, con la sola excepción de Cospedal que se ha atrevido a demandar a Bárcenas, ex tesorero del PP a quien Rajoy -ni su vicepresidenta Soraya- se atreven a mencionar por miedo a su posible respuesta en sede judicial.

Bueno, a Rajoy lo acaba de desmentir en su optimismo político el comisario Olli Renh con el 10,2 % de déficit público español para 2012, y el 1,4 % de recesión y el 27 % del paro para 2013, con lo que los brotes verdes, de los que el presidente del Gobierno habló en el debate de la nación, se aplazan sine die hasta mejor ocasión.

Desde luego miente Artur Mas cuando dice o insinúa que España roba a Cataluña, o Griñán desde Andalucía cuando asegura que el no sabía nada de los ERE´s fraudulentos, o Duran i Lleida en el caso Pallerols, o los del PSC y CiU en los espionajes variados, o el ex presidente y los ex consejeros de Bankia, Rato y compañía, o la Fiscalía cuando afirma que la responsabilidad de la Infanta Cristina en el caso Nóos está “difuminada”, etcétera, etcétera.

La mentira se ha instalado en los primeros palacios e instituciones del país en un intento desesperado de salvar la cabeza de los que hoy son primeros gobernantes, maquillar las instituciones y a la vez recomponer el régimen de poder, muy moribundo, nacido en la reforma de la transición y cuya cabeza visible es el Rey. Y en estas dramáticas y tensas circunstancias de los poderes públicos puestos en cuestión, cuando la ciudadanía sufre la embestida de la crisis económica y el estrangulamiento que Alemania y la UE está imponiendo a los Presupuestos de nuestro país, mientras solicitan mas ajustes y reformas, las preguntas que se plantean son las de: ¿qué va a pasar, hacia donde va España y quien puede pilotar la nave del Estado en semejante situación? La respuesta a todo ello bien merece una larga reflexión, pero en un resumen de urgencia y teniendo en cuenta “los mimbres” que hay, parece que existe una sola salida: un pacto nacional de los grandes partidos unidos en un gobierno de coalición o de concentración para impulsar una reforma a fondo de las reglas de la política y de la Constitución. Y cuando antes se haga todo esto mucho mejor. No vaya a ser que todas estas mentiras estallen al unísono y en todo su esplendor y entonces entremos en un proceso revoltoso y sin ningún control.

La CE contradice la irresponsabilidad de Rajoy
Alejandro Inurrieta El Confidencial 25 Febrero 2013

En el recién terminado Debate sobre el Estado de la Nación, aunque no ha pasado de ser un monólogo entre varios, sorprendió la irresponsabilidad del presidente del Gobierno al anunciar cifras macroeconómicas que sorprendieron a todos los expertos. Por un lado, dibujó un panorama económico ya en fase de recuperación, con el único dato del déficit corriente, y especialmente con el anuncio del déficit público de 2012 en el 7% o incluso por debajo.

Rajoy escondió la realidad económica en el Debate del Estado de la Nación

Estas cifras que no han visto la luz, lo que contradice cualquier buena práctica de transparencia, contradicen la lógica económica y además contradicen la normativa comunitaria. Las cifras apuntadas por la Comisión Europea demuestran que en el ejecutivo español estudian poco, su grado de fiabilidad a la hora de hacer previsiones para que los agentes económicos puedan tomar sus decisiones es cada vez más pequeño.

Las previsiones que se han publicado hoy por parte de la CE, cuya institución tampoco es que haya sido muy fiable en los últimos años, son demoledoras y si el Presidente del Gobierno y su ministro de Hacienda fueran políticos responsables deberían explicar su divergencia en las previsiones, y especialmente en el caso del déficit público.

La fiabilidad de un gobierno se mide en el grado de transparencia de las cifars económicas que se publican

La realidad es que el presidente del Gobierno escondió en el debate la cifra real de déficit público en 2012 que terminará en el 10,2%, ya que no incluyó las ayudas a la banca, que hay que devolver y computa como deuda y como déficit, lo que de nuevo le invalida como político de Estado. Es realmente complicado que la deuda haya crecido en 2012 al mayor ritmo de la última década, con una caída brusca del PIB y que el déficit se reduzca casi 4 puntos porcentuales. De nuevo, como se hizo en 1998 antes de entrar en el euro, se juega con la contabilidad nacional para esconder la realidad económica y fiscal del país.

La CE ha puesto negro sobre blanco: el déficit público verdadero en 2012 es del 10,2%
Adicionalmente, la UE prevé una caída del PIB del 1,4%, que se podría quedar corta, siendo las previsiones de Lorenzo Dávila EAFI al que pertenezco, del 2,3%, mientras que el desempleo llegará al 27%, superándose ampliamente los 6,7 millones de desempleados. Si a esto se añade que para 2014 el déficit público previsto por la CE, sin contar las ayudas a la banca, sería de 7,2%, la consecuencia inmediata se materializará en que serán imprescindibles nuevos recortes en gasto público, tras el truco contable en los ingresos en 2013, lo que agravará la recesión tan profunda que nos asola.

2013 será un año aún peor que 2012: tasa de paro del 27% y caída del PIB del 1,4% según la CE
Esta realidad fue hurtada a los ciudadanos españoles, así como la información veraz sobre la corrupción en la sede de Génova, en el debate y deja realmente muy mal a los hooligans que encumbraron a Rajoy en el esperpéntico espectáculo que nos dieron los dos grandes partidos en el Debate sobre el Estado de la Nación, ahogando las aportaciones interesantes de algunos partidos pequeños. Lo más grave es que Rajoy jugó con algunos ciudadanos y empresas que pudieron creer su visión idílica del país y especialmente su seguridad en que ya había pasado lo peor y que este mismo año ya se empezaría a crear empleo. Esto, en otro país, sería causa más que justificada para que se cesara a un ministro de Hacienda que, en lugar de amenazar a colectivos que le incomodan, debería dedicarse a estudiar cómo hacer previsiones objetivas, por supuesto con su margen de error razonable.

En suma, la realidad objetiva muestra una realidad muy alejada por la dibujada por el presidente del Gobierno, cuyo único mérito es tener memoria para poder leer los incumplimientos anteriores de la oposición, lo cual debería ser causa suficiente para que se presentase una moción de censura social, con un gran consenso entre todos los agentes sociales y así devolver a la ciudadanía la ilusión de tener un ejecutivo que le diga la verdad.

Mamandurrias S.L.: recortes que hacen que a Rajoy le tiemble el pulso
Miguel Ángel González www.elsemanaldigital.com   25 Febrero 2013

Gobernar no siempre es una ciencia compleja, a veces es sólo cuestión de coraje y de altura de miras. Si sólo se piensa en la clientela que pueda mantener a la casta no vamos a ningún sitio.

Demasiados intereses partidistas, demasiada mamandurria y demasiados eslóganes.
El presidente del Gobierno anunciaba en el pasado Debate sobre el estado de la Nación una nueva batería de reformas. El mero anuncio pone ya en guardia a todos aquellos que, por una u otra razón, interpretan la palabra reforma como recorte.

También anunció el Sr. Rajoy que el déficit público se situaría por debajo del 7%. Después hemos conocido que, si se incluyen las ayudas a la banca, que la UE las considera en estos momentos a fondo perdido (que no serán retornadas a España, aunque el crédito de los 40.000 millones si tendrá que ser devuelto a la UE), este déficit se va hasta el 10,2%.

Las previsiones de la Comisión Europea para la economía española, conocidas la pasada semana, no son nada esperanzadoras. Se prevé para este año una caída del PIB del 1,4%, mientras que el Gobierno español, de momento, mantiene sus previsiones de caída de un 0,5%. Es de prever que Bruselas, dadas estas negativas perspectivas, relaje las exigencias de déficit para España; recordemos que esta exigencia, hasta ahora, se sitúa en el 4,5% del PIB para 2013, pero en sus previsiones, antes referidas, espera un déficit del 6,7%.

Es importante clarificar este juego de cifras, puesto que lo que traigan las reformas anunciadas de recortes tiene mucho que ver con ello. Siendo importante, trascendente incluso, reducir el déficit hasta el equilibrio presupuestario, puesto que toda desviación implica nueva deuda pública con su correspondiente carga de intereses, es necesario elegir bien de dónde se recorta. Especialmente porque la austeridad, si no la entendemos como la eliminación del despilfarro, es un impedimento al crecimiento desde el momento en el que puede afectar a variables que nos harán caer aún más en el agujero en el que estamos, y nos complicará sobremanera la salida del mismo.

Concretando:
Dado que no es posible una devaluación de la moneda, lo que se está produciendo es un paulatino empobrecimiento por la devaluación de los salarios. Puede ser necesario para poder mantener algunas empresas, y también de aplicación en colectivos privilegiados, pero aquello de que ser mileurista, antaño despectivo, ahora sea casi un privilegio no nos puede traer nada bueno. La capacidad de consumo o de endeudamiento de los ciudadanos en estas circunstancias es muy limitada, lo que influye, en buena lógica, en los intercambios comerciales y, en definitiva, en la demanda y, por esta vía, en el empleo. Es cierto que la mejora de la competitividad, por la rebaja de los costes salariales, posibilita la ya producida mejora de las exportaciones, pero todo tiene un límite.

Como tantas otras voces, no me cansaré de repetir que la principal vía de recortes debe venir por la reducción del gasto público improductivo e innecesario. Ello posibilita dos cosas: la primera es que nos permite cumplir con los objetivos de déficit sin ir contra el bolsillo de los asalariados, y la segunda es que una decidida, clara, rotunda actuación sobre este tipo de gasto tendría una fenomenal acogida entre los ciudadanos. Lo que traería consigo algo absolutamente necesario para salir de la crisis, que no es otra cosa que la adecuada dosis de confianza en los gobernantes y en las medidas que ponen en práctica en circunstancias tan complicadas como las que vivimos.

Pero las cosas no pintan bien; nadie da un paso para juntar colores -los diferentes partidos políticos- ni responsabilidades -los gobiernos de las diferentes administraciones- y llegar a acuerdos que podamos calificar de históricos a modo de los Pactos de la Moncloa. Demasiados intereses partidistas, demasiada mamandurria y demasiados eslóganes para las clientelas particulares de cada cual.

Recorte de aquí, señor Rajoy
He tratado en otras ocasiones sobre los ingresos, insistiendo que su mejora no viene porque paguen más los que ahora pagan, sino porque paguen los que no lo hacen; hay muchísimo recorrido por hacer. En esta ocasión voy a tratar sólo sobre dos líneas de gasto que, por sí solas, serían suficientes para no tener que ir hacia otros recortes más sensibles.

Estructura del Estado: una oportunidad, de momento perdida, es la reforma de la Ley de Bases de Régimen Local. Tal como anunciaba en alguna entrada anterior en este blog, se ha ido por una reforma competencial que será complicada de poner en marcha, generará controversias y traerá un ahorro, estimado por el propio Gobierno, de algo más de 7.000 millones en 3 años; es insuficiente pero, sobre todo, es poco perceptible.

Hay que ser mucho más ambicioso y generar cambios radicales en la estructura del Estado al menos, en una primera fase, en lo que el Gobierno puede acometer, suprimiendo diputaciones, reduciendo ayuntamientos, cerrando ya empresas públicas y poniendo en práctica inmediata la, esa sí decidida, reducción de personal de confianza y asesores de distinto pelaje que deambulan por multitud de administraciones de todo tipo. Es fácil y poco interpretable, lo que suprimes no genera gastos, pequeñas reasignaciones de algunas funciones y fuera: muerto el perro (con perdón) se acabó la rabia.

Hay una comisión trabajando sobre estructuras, duplicidades, etc., que presentará sus conclusiones en verano. Pero, visto lo visto, y es que no se quieren "cerrar los chiringuitos" donde colocar a colegas y amiguetes, las esperanzas en que esto cambie son, de momento, escasas.

La segunda línea de gastos es la referida a las subvenciones, que también ha merecido alguna otra entrada en este blog. Nuevamente mensajes directos, que se entiendan; mejor ir a lo bruto y luego matizar que quedarse en el terreno de lo melifluo, dócil e interpretable: una muy buena parte de las subvenciones son corrupción legalizada. Ya lo he dicho; ahora matizamos: hay que empezar desde cero y conocer qué sectores y qué actividades precisan, de verdad, una subvención a fondo perdido y, en ese caso, explicar claramente los motivos, no solo las cifras.

La alternativa a una subvención a fondo perdido es el crédito para apoyar actividades que así lo precisen. La diferencia es que el crédito hay que devolverlo y debe ser la vía principal de apoyo. Y la tercera alternativa, sobre algunas actividades que ahora se subvencionan, es simplemente dejarlas caer: si no tienen un retorno, bien por la vía social, bien por la vía económica, no hay motivos para apoyarlas. En cualquier caso, para apoyar actividades que así lo requieran, es mucho mejor aplicar medidas fiscales que subvenciones.

Gobernar es decidir, pero no siempre es una ciencia compleja, a veces es sólo una cuestión de coraje y de altura de miras. Si sólo se piensa en la clientela que pueda mantener a la casta no vamos a ningún sitio.

Justicia para todos
César Vidal La Razón 25 Febrero 2013

Por tercera vez en la Historia reciente –la última fue contra el socialista Bermejo– los jueces han ido a la huelga. No soy –es público y notorio– amigo de las huelgas sino más bien todo lo contrario. Con todo, creo que pocas huelgas pueden estar más justificadas que la de la Administración de Justicia.

Aparte de reivindicaciones sempiternas como las relacionadas con la falta de medios, la protesta se dirigió contra un intento indiscutible de convertir la Administración de Justicia en una farsa indecente para beneficio de una casta política inmoral y corrupta. Las innovaciones que impulsa Gallardón van precisamente por ese camino. Si sus reformas acaban convirtiéndose en realidad la independencia judicial desaparecerá por completo de España. El Consejo General del Poder Judicial será una correa de transmisión totalmente sumisa ante el Poder Ejecutivo; los indultos constituirán una medida habitual –como lo han sido durante los meses que Gallardón lleva al frente del Ministerio de Justicia– para evitar que rindan cuentas ante la Justicia cualquier político corrupto o delincuente amigo; las instrucciones de las causas quedarán paralizadas en manos de unos fiscales que dependerán –¡otra vez!– de las órdenes emanadas del Gobierno y, finalmente, los jueces que pretendan ser independientes se verán tan privados de medios que, por mucho que lo intenten, no podrán hacer nada.

Dará lo mismo que se endurezca en el código –dicho sea de paso, el castigo de la corrupción ya es bastante severo en la legislación vigente – porque no se aplicará y, caso de aplicarse, el indulto gallardoniano permitirá eludir la acción de la Justicia. Todo esto deja de manifiesto hasta qué punto la huelga era relevante aunque el Debate sobre el Estado de la Nación la haya eclipsado. Los ciudadanos deben saberlo.

Si las intenciones de Gallardón se plasman legalmente, en España no quedará nada que se parezca mínimamente a la Justicia. Políticos corruptos del tres por ciento, de «nuestra cultura», de ERE podridos, de contabilidades B o de micrófonos en floreros que no se limpian durante meses camparán por sus respetos sin temor al castigo. Si acaso, el peso de la Ley caerá sobre los periodistas que pretendan informar a la sociedad de lo que llega hasta los juzgados. Bermejo fue obligado a dimitir con toda justicia por las togas. El destino de Gallardón debe ser el mismo porque quien defiende semejantes medidas se retrata como un enemigo declarado de la independencia judicial, de la libertad y, sobre todo, de la Justicia para todos.

Del por qué de dos chantajes y de cómo la abdicación del Rey se anunciará antes de fin de año
Jesús Cacho El Confidencial 25 Febrero 2013

¡Levántate y anda! Y, como Lázaro, Mariano Rajoy, que yacía cual boxeador noqueado sobre la lona por culpa del ataque en tromba de la crisis económica y corrupción galopante, se puso en pie cuando el árbitro estaba a punto de cantar el último de los 10 fatídicos segundos. Lo hizo con un brioso discurso de más de hora y media, un texto bien armado con el que abrumó a Rubalcaba en el debate sobre el estado de la nación. Rajoy no está muerto, cierto, y ese pedestre milagro logró el miércoles arrancar un suspiro de alivio entre muchos españoles que comenzaban a sospechar que el Gobierno y su presidente, desaparecidos en combate, habían tirado la toalla ante el tamaño del desafío económico y la desfachatez de una corrupción que inunda de mierda la propia sede del PP. Ahora viene lo más difícil: llega la hora de preguntarse de qué va a servir esa victoria, qué va a hacer Mariano con ella, en qué se va a concretar ese impulso de ave Fénix renacida de sus cenizas desde el punto de vista de una ciudadanía empobrecida por la crisis y humillada por el relato de tanto ladrón como ahora enseñorea los juzgados de España.

Acababa de terminar el debate, mediodía del jueves 21, cuando los medios comenzaron a escupir en internet la última perversión salida de las sentinas de Luis Bárcenas: en la página 33 del informe (213 páginas) remitido esta semana por la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) al juez Pablo Ruz de la AN se hallaba una perla, una gema llamada a poner de nuevo contra las cuerdas al presidente del Gobierno. Resulta que el extesorero acudió el 14 de diciembre pasado a dejar constancia ante un notario de Madrid de su condición de responsable, nada menos que durante 15 años, de la cuenta donde el partido ingresaba el dinero recibido en “donaciones”, y también de que durante esos tres lustros se encargó de reflejar “con detalle, los nombres de los donantes y los perceptores de esos fondos”. Por si alguien tenía alguna duda. Cuando acudió a la notaría de Andrés Domingo Nafría, Bárcenas ya sabía que las autoridades suizas iban a entregar a la Justicia española los datos de su famosa cuenta con más de 22 millones de euros, pero todavía faltaban dos meses para que El País explotara la bomba de los supuestos sobresueldos que se cobraban en negro en Génova 13.

La bomba que maneja Bárcenas tiene tal carga explosiva que al Partido Popular no le queda otra salida que el pacto
Poco dura la alegría en casa del pobre. Un Rubalcaba noqueado tras el debate salió de nuevo a escena para asegurar que Rajoy “no tiene salida”, puesto que “desde el momento en que afirmó que todo era mentira, se ató políticamente al señor Bárcenas”. Para el PSOE, el presidente del Gobierno “está hipotecado”, aunque algunos tal vez se atrevan a calificar la hipoteca de “chantaje” puro y duro. La bomba que maneja Bárcenas tiene tal carga explosiva que al partido en el Gobierno no le queda otra salida que el pacto con el dueño del maletín nuclear, utilizando para ello el aparato del Estado, CNI incluido, como ya se insinuó aquí hace un par de semanas, y naturalmente la Justicia, con el ministro del ramo Ruiz-Gallardónal frente del batallón de zapadores.

Se entiende la negativa del presidente no ya a citar a Bárcenas por su nombre, sino a entrar en serio en un asunto como la corrupción que hoy amenaza la estabilidad política y el porvenir de nuestra doliente democracia. En el PP el cabreo es monumental con Javier Arenas, el amigo a quien Rajoy colocó como “vigilante de la playa” con la misión de evitar que la bomba llegara a explotar (“tranquilo, Mariano, que esto está controlado”) y que, como es habitual en el andaluz, no ha hecho su trabajo o la ha hecho rematadamente mal. Algo, sin embargo, parece haber hecho bien, algún tipo de pacto ha debido alcanzar sotto voce con el ex tesorero, cuando a día de hoy no hay ni rastro de su querido amigo José María Aznar entre los sobrecogedores del PP. A estas alturas, y en vista del ganao que pasta en la calle Génova, algunos se preguntan, sin embargo, si en el PP hay talento bastante como para manejar cuestión tan delicada, o si el escándalo acabará llevándose por delante al partido, al Gobierno y al lucero del alba, arrastrando consigo los restos del naufragio español.

Urdangarin como el moderno Tempranillo
Chantajeada se encuentra también la Corona, cogida entre la espada y la pared por el escándalo que ayer llevó al yerno del Rey, con las cámaras de televisión de medio mundo por testigo, a declarar en los juzgados de Palma de Mallorca. Pobre imagen de España, mancillada estampa de una España carcomida por las termitas de una corrupción galopante. El duque empalmado se atuvo ayer al libreto, cumplió su papel, que no era otro que tratar de exculpar a la Casa del Rey, es decir, al Rey de España, de cualquier responsabilidad en esa forma de robar el dinero del erario que José Maria Hinojosa, alias el Tempranillo, patentó en la primera mitad del XIX en Sierra Morena, y que el duque ha actualizado ahora con la ayuda de administradores públicos igualmente venales y dignos de caminar con grilletes.

Por Zarzuela ha desfilado no solo Corinna sino toda una patulea de tipos poderosos y adinerados
El problema es que, confrontado a la evidencia demoledora de las pruebas que maneja Diego Torres, lo que ayer regurgitó el bello duque no se lo cree nadie. El problema es que en la memoria de cientos, miles de españoles enteraos está presente la forma de operar en asuntos de dinero que nuestro Monarca ha practicado durante los últimos 38 años. El problema es que por Zarzuela ha desfilado no solo Corinna zu Sayn-Wittgenstein, sino toda una patulea de tipos poderosos, particularmente adinerados, cuya visita podía deparar algún rédito. Por pasar ha pasado hasta Arturo Fasana –que llegaba en el helicóptero de Alberto Alcocer y salía conducido por el chófer de Francisco Correa-, acusado por la Justicia española de custodiar y mover desde Suiza el dinero negro de la Gürtel. La cuestión es que Iñaki Urdangarin no ha hecho nada que durante años no viera y oyera hacer en casa de su suegro, nada que no avalara y ratificara su esposa, la infanta Cristina, porque desde la subida al trono se vio como la cosa más natural del mundo que el Rey se enriqueciera a golpe de comisión, y quienes tenían la obligación de haber puesto orden en el caos prefirieron mirar hacia otro lado. Y el problema, ese pecado de enriquecimiento ilícito, ha terminado por concretarse, para desgracia del buen nombre de España, en una cifra, una cualquiera, puede que sea mayor, que The New York Times (NYT) cuantificó en septiembre pasado: 2.300 millones de dólares, algo así como 260.000 millones de las antiguas pesetas.

Ante esta realidad, no hay tío páseme el río. Y, si hemos de ser consecuentes por una vez, que ya es hora, hemos de decir que ese es el drama que lleva arrastrando este país desde hace décadas, el sumidero por el que se despeñaron los principios morales, el origen de todos los problemas, la relajación de las barreras éticas que tiempo ha hicieron del español común un ser generalmente honesto y apegado a su buen nombre, y ello porque si no es ejemplar la cabeza mal pueden serlo los pies, de modo que por esa pirámide del oro, del Rey abajo todos, se fue derramando por las arterias de la sociedad española la ensoñación de creced y enriqueceos, malditos, a toda costa. El cierre de la parábola no puede ser que otro que reconocer la pérdida de prestigio sufrida por la Corona a causa de las malas prácticas reales, y reclamar la necesidad urgente de proceder a recuperar el honor perdido de la jefatura del Estado, invitando al Monarca a llevar a cabo una abdicación controlada en la persona de su hijo, ello en cuanto las circunstancias económicas y sociales del país lo permitan.

La necesidad de rescatar el honor de la nación
El resto es seguir jugando al gato y al ratón, es engañar y engañarnos, es ocultar la realidad y vivir en la ignominia. El prestigio de España no puede seguir sustentado en pies de barro. El honor de la nación no puede permanecer un día más prisionero de conductas que, por muy reales que sean, no tendrían un pase en cualquier democracia europea consolidada. Las cosas no van a mejorar, sino al revés, incluso físicamente, para un Monarca condenado a corto plazo a la silla de ruedas de no mediar milagro. Los perros ladran cada día más alto. Sirva de prueba el comportamiento de tanto escribano cortesano, gente cobarde hasta la náusea que, con las encías gastadas por los años que llevan amorrados al palo de mesana real, parecen estos días fieros revolucionarios reclamando la abdicación. No terminan, sin embargo, de explicar por qué, no acaba de parir la burra, no se atreven, siempre cobardes, aunque a poco que se lo proponga la Casa terminará por hacer de ellos unos peligrosos bolcheviques dispuestos a asaltar el palacio de invierno.

Los españoles, abocados a elegir: aceptar un cambio controlado o correr el riesgo del inmobilismo
Los españoles parecen abocados a una elección más histórica que dramática: aceptar un cambio controlado en la jefatura del Estado, o correr el riesgo de un inmovilismo que, podrido hasta la raíz, degenere en revuelta o incluso en revolución susceptible de poner patas arriba el bienestar conseguido en las últimas décadas. Hay una tercera vía, que los auténticos demócratas –especie rara en España- aceptarían de mil amores, consistente en la apertura de un proceso constituyente que, con el mayor consenso posible, además de plantear a la ciudadanía la vieja cuestión Monarquía-República, abordara la solución integral de los problemas territoriales, el saneamiento de las instituciones y la regeneración que esta pobre democracia nuestra lleva reclamando hace tanto tiempo, dibujando así un futuro de convivencia para los próximos 40 años.

El jefe del Ejecutivo dejó claro el miércoles que, en su opinión, el Estado funciona y su estructura es la adecuada. Según su punto de vista, no es necesario ningún cambio que afecte a las estructuras político-partidarias, y menos aún a la simbiosis de éstas con las oligarquías económico-financieras que controlan el país. Todo está bien como está. A este conservador de provincias, un cambiolampedusiano como en el fondo supondría la sustitución en el trono del Rey por el príncipe Felipe le parece una revolución inaceptable. Pero ni el Gobierno de la nación puede seguir sometido al chantaje de un extesorero, ni la Corona puede continuar prisionera de las malas prácticas de quien ha sido su titular en las últimas cuatro décadas. Diga Rajoy lo que quiera, parece claro que la abdicación del Rey Juan Carlos no es ya cuestión opinable, sino necesidad inaplazable, y que será difícil, si las cosas de la economía echan a andar en el segundo semestre, que el proceso no se inicie antes de fin de año.

Ábrete, Sésamo
Manuel Martín Ferrand www.republica.com 25 Febrero 2013

Doy por supuesto que la mayoría de los españoles son gente honrada y cabal. Quizás no seamos los más trabajadores de Europa ni tan ahorradores como los escoceses; pero, como nos enseña nuestra propia historia y dada la organización del Estado, el trabajo no siempre premia a quien se consagra a su práctica. Aquí la excelencia, su pretensión y ejercicio, cotiza poco y un uso utilitario de la fe convierte a la Providencia en una especie de socorrista de guardia que lo mismo puede salvarnos de la ruina que de la lepra. Son muchos siglos de devoción y se nos nota que frente a la Reforma, que construyó una Europa de esfuerzo sin disimulo, optamos por la Contrarreforma, más útil a la mística que a la productividad.

Lo que es un hecho cierto es que en España, ignoro si más o menos que en el resto de Europa, abundan los amigos de lo ajeno. Desde el pícaro simpático al atracador violento no faltan ejemplares para completar, y rebosar, todas las escalas previstas por los códigos y, más allá, todas las formas de hurto, robo y apropiación que pueda generar la imaginación más calenturienta.

A esta específica modalidad de delincuentes, mucho más abundante aunque menos perseguida que los violentos sexuales, conviene dividirla para su análisis en dos grandes grupos, independientemente de la cuantía de sus rapiñas o de sus modalidades operativas. Los que operan contra el patrimonio de las personas, que son un asunto para las muchas – ¿demasiadas? – policías que operan en el territorio nacional, y quienes han especializado su habilidad delictiva en saquear al Estado en cualquier de las Administraciones – ¿también demasiadas? – que lo adornan y esclerotizan.

Estos últimos, que pueden darse desde la Casa Real a la última pedanía del territorio, parecen regirse, lo mismo por la derecha que por la izquierda, a la doctrina emitida por Carmen Calvo, ministra de Cultura con José Luis Rodríguez Zapatero: “El dinero público no es de nadie”. En consecuencia, dados nuestros antecedentes étnicos, parecen los herederos de Alí Babá. El “Ábrete, sésamo” es su consigna de trabajo y lo mismo roban para sí mismos que para sus partidos de procedencia.

Estas “Crónicas liberales” tratan, sin acritud ni saña algunas, de señalar los problemas más vivos y urgentes que presenta nuestra convivencia. Dejando a un lado la caducidad que presenta la Constitución vigente y la desmedida fuerza que la partitocracia les presta a los líderes de los grandes partidos, esos depredadores de lo publico, quienes no parecen dispuestos a decir “Ciérrate, sésamo”, son un problema especialmente grave.

La corrupción del porcentaje – una “comisión” sobre los productos y servicios que adquiere y contrata la Administración -, es vieja entre nosotros y no resulta ajena, en más o en menos, a ninguno de los países de nuestro entorno. Es más o menos alta en razón de la pureza democrática y el rigor vigilante de los sistemas de control establecidos en los distintos estados existentes.

Entre nosotros, sin embargo, la corrupción más original y desgraciadamente frecuente es la del destrozo. La del gasto por el gasto para que la “comisión” resulte más vaporosa y difícil de perseguir. Por eso tenemos estaciones sin trenes, aeropuertos sin aviones y multitud de servicios – especialmente de naturaleza autonómica – de imposible explicación y muy difícil vigilancia. Es el apogeo del “Ábrete, sésamo”.

Sería demasiado fácil, y seguramente injusto, completar estas líneas con alusiones a los urdangarines y bárcenas de nuestro entorno. La gravedad de su existencia se corresponde, más que con su propia responsabilidad, con la distraída tolerancia que, durante años, les han prestado sus casas de referencia. Sin ellas, estos personajes tendrían poco recorrido y escaso beneficio.

Dada la inoperancia o la lentitud de la Justicia para enfrentarse a las personas y los casos a los que aludo, que son millares, solo nos queda, como ciudadanos, el derecho al pataleo. Para el clásico, el de la algarabía, ni es tiempo ni está el horno para cocer esos bollos en un país con seis millones de parados y otros tantos pensionistas que apenas tienen para vivir con la asistencia que reciben quienes la reciben.

Lo procedente sería someter a los chorizos notorios, a los ya señalados por la evidencia y, sobre todo, por una sentencia judicial, a pena de ostracismo. Hay que retirarles hasta el saludo para que no puedan disfrutar de sus respectivos botines en una sociedad como la nuestra. Su sitio está en las instituciones penitenciarias o en el extranjero, según los casos.

La matraca del federalismo
josé garcía domínguez ABC Cataluña 25 Febrero 2013

Igual que en tiempos se quiso marxista, el partido socialista de aquí ha devenido aristotélico en su idea de la nación. Así, el viejo principio del justo medio, tan caro a los teólogos escolásticos de la Edad Media, se ha convertido en el fundamento filosófico de cabecera de Rubalcaba, Navarro & Cía. Es sabido, nuestros socialistas no quieren estar ni con España ni contra España. Una exquisita equidistancia identitaria , ésa tan suya, que les obliga a agitar sin descanso su sonajero favorito, el del federalismo. Algo que Jiménez de Asúa llamó el "fetichismo de un nombre" cuando las Constituyentes de la República. Pues no otra cosa que puro fetichismo nominalista es el empeño gratuito de ansiar convertir en una federación de “iure” a una nación, España, que ya lo es “de facto”.

Albert Camus sostenía que cada nueva generación se sentía obligada a rehacer en mundo. Nuestros socialdemócratas locales, más prosaicos, se contentarían con poner la estructura del Estado patas arriba cada veinticinco años. Helos ahí, de nuevo con la cansina matraca del federalismo. Como no hay, al parecer, otros asuntos con los que entretenernos y pasar el rato, el PSOE y su desquiciada franquicia catalana plantean transformar los diecisiete estatutos en otras tantas constituciones de los estados miembros de la federación española. Ocurrencia que impondría reformar todos y cada uno de los diecisiete en el Parlamento. Amén, claro, de convocar un seguro referéndum a escala nacional al objeto de modificar la letra y la música del Título VIII de la Constitución. Algo que acontecería tras haberse alcanzado el consenso imprescindible que exige una mayoría cualificada de dos tercios en el Congreso, además de la absoluta en el Senado. Todo por una pueril cuestión de nombres. Un empeño, huelga decirlo, inútil a efectos de complacer al catalanismo. Al cabo, se llame como se llame, jamás los nacionalistas asentirán a orden jurídico alguno que consagre el principio de igual entre los españoles. Ah, la matraca.

Izquierda radical
Calle, callo Cayo Lara
Pedro de Tena Libertad Digital 25 Febrero 2013

No es Lenin, pero lo dice claro. "Hay que conquistar en la calle lo que no podemos en el Congreso". Cayo Lara, el nuevo aglutinador del comunismo patrio, retoma las tesis del bolchevismo clásico y le da una patada a las urnas, si y sólo si las urnas no sirven para conseguir lo que quiere conseguir, aunque está dispuesto a hacer el paripé de la democracia porque les da un dinero y un poder que ayuda al objetivo final. ¿Cómo era aquello que se expresaba bajo la dictadura en el manual del perfecto miilitante? Ah, sí. Cuando hay una dictadura no comunista, se debe fomentar la lucha de todos los demócratas contra ella hasta derribarla por los medios que sean. Una vez derribada, se trata de fomentar gobiernos de izquierda, marginando a las derechas conservadoras y liberales. Una vez conseguido el gobierno de izquierdas, se trata de eliminar a todos sus miembros no comunistas, como socialistas, sindicalistas, filoanarquistas y demás, hasta llegar al predominio del Partido Comunista. Apenas ha cambiado este cuento, aunque ahora incluye a los nacionalismos.

De esta estrategia no se han movido ni un ápice en más de cien años aquellos herederos del marxismo clásico que siempre vieron en la democracia una formalidad que utilizar y despreciar simultáneamente. La democracia formal, la liberal y la única que ha habido y hay, debe ser sustituida por la democracia real, que es la que produce sólo el comunismo una vez identificado –a tiros si es preciso– como el partido único que conducirá al paraíso.

Pero, claro, cuando cosas de este porte las decía un Carlos Marx, que se había quemado los ojos durante veinte años en la Bilbioteca del Museo Británico... Cuando estas y otras barbaridades las decía su amigo y protector Engels, un rico fabricante que al menos leía algo y sabía de capitalismo... Cuando frases como "la libertad, ¿para qué?" las decía un Lenin empeñado en forjar una de las dictaduras más terribles del siglo XX pero pasaba años intentando comprender el funcionamiento de la nueva física y sus métodos... Cuando Trotsky lo hacía, estaba escribiendo la Historia de la Revolución Rusa. Hasta Stalin, los dirigentes del comunismo pretendían ser intelectuales brillantes que querían seguir interpretando el mundo además de conquistarlo. Desde Stalin, los intelectuales fueron dejando el papel principal y el nivel fue bajando, hasta que se llegó a lo de los últimos carcamales del Kremlin. Lo mismo sucedió en Europa, acuérdense de Marchais, o de Togliatti, o de Carrillo, o de Cunhal. Aun así, tenían su con qué.

Ahora no se recuerda siquiera el nombre de los líderes del comunismo europeo. Hagan una prueba. Piensen en Portugal, en Inglaterra, en Francia, en Italia, incluso en Rusia. Eso sí, tenemos en España las mejores lumbreras del comunismo internacional. Nada más hay que pensar en Cayo Lara, en Diego Valderas, en Gaspar Llamazares, y no se olviden de Juan Manuel Sánchez Gordillo, teóricos vibrantes y brillantes del comunismo, la única dictadura cuyos admiradores jamás han pedido perdón a nadie. España tiene la fortuna de contar con un nuevo Lenin en Ciudad Real, cuya idea principal es que la calle es más importante que las urnas, y su partido entrena para darles una patada.

Alteraremos a Wittgenstein: "De lo que no sabe hablar, lo mejor es callarse". Conclusión: calle, callo Cayo Lara. Es por el rubor.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
 

Batasuna-Sortu: ETA vive
La sonrisa de la avispa Estrella Digital 25 Febrero 2013

Los magistrados del Tribunal Constitucional Pascual Sala, Pablo Pérez Tremps, Adela Asúa, Elisa Pérez Vera, Eugenio Gay y Luis Ortega han conseguido otro hito de la ignominia: Batasuna-Sortu ya es un partido político legal que está funcionando como si aquí no hubiese pasado nada. Batasuna vive. Malhaya la hora.

El brazo político de ETA vuelve a tener un partido legal una década después. La Sala del 61 del Tribunal Supremo (TS) ratificó la ilegalización del entramado HB-EH-Batasuna el 24 de marzo del 2003. Nueve años y once meses después, este sábado pasado, en Pamplona (que no se les olvida Navarra), se ha constituido Sortu, el partido que sustituye a las viejas siglas ilegales.

La Sala del 61 del TS ratificó la ilegalización de HB-EH-Batasuna el 24 de marzo del 2003

Pascual Sala, Pablo Pérez Tremps, Adela Asúa, Elisa Pérez Vera, Eugenio Gay y Luis Ortega (estos nombres no se nos deben olvidar nuca) lo han conseguido. En junio de 2012, enmendaron la plana al Tribunal Supremo y aquella sentencia que la ilegalizaba voló por el aire y nunca mejor dicho.

Recordemos lo que dijo el TS:
"FALLAMOS: Que debemos estimar y estimamos íntegramente las demandas interpuestas por el Sr. Abogado del Estado, en representación del Gobierno de la Nación, y por el Ministerio Fiscal y, en su consecuencia:

PRIMERO.- Declaramos la ilegalidad de los partidos políticos demandados, esto es, de HERRI BATASUNA, de EUSKAL HERRITARROK y de BATASUNA.

SEGUNDO.- Declaramos la disolución de dichos partidos políticos con los efectos previstos en el art. 12.1 de la Ley Orgánica 6/2002 de Partidos Políticos.

TERCERO.- Ordenamos la cancelación de sus respectivas inscripciones causadas en el Registro de Partidos Políticos.

CUARTO.- Los expresados partidos políticos, cuya ilegalidad se declara, deberán cesar de inmediato en todas las actividades que realicen una vez que sea notificada la presente sentencia.

QUINTO.- Procédase a la apertura de un proceso de liquidación patrimonial de Herri Batasuna, Euskal Herritarrok y Batasuna en la forma que se establece en el art. 12.1.c) de la Ley Orgánica 6/2002, de Partidos Políticos, lo que se llevará a cabo en ejecución de la presente sentencia."

Ya no vale. El sábado pasado, 17 miembros imputados o condenados por terrorismo (Joseba Permach, Rufino Etxebarría, Pernando Barrena, Xabier Larralde, Juan Cruz Aldasoro, Asier Arraiz o Juan José Petrikorena, entre otros) fueron elegidos para la junta directiva de Batasuna-Sortu, dejando vacante la secretaría general del partido para Arnaldo Otegi cuando salga de la cárcel. Sólo cinco, de entre todos, están limpios.

Otegi fue el protagonista ausente del Congreso, al enviar un mensaje escrito desde la prisión de Logroño

Otegi, por cierto, fue el protagonista ausente del Congreso, al enviar un mensaje escrito desde la prisión de Logroño, donde cumple condena por pertenencia a ETA, a los miembros de su nuevo partido.

Pero, ojo, porque, en lugar de pedir perdón, en el escrito dijo lo siguiente: "Sortu nace en un estadio en el que aún sigue vigente la violencia de los estados, esa violencia que constituye el origen del conflicto político aún irresuelto, porque los estados español y francés siguen negando la condición de nación a Euskal Herria y siguen negando su derecho a la Libre Determinación". Igualito que un comunicado de ETA.

Ganaron ellos. Consiguieron que no hubiera vencedores ni vencidos. ETA vive. Increíble. Demoledor. Legalidad para todos. Y no creo que a nadie le pueda parecer extraño. Desde luego, a las autoridades políticas y judiciales no.

Los tiempos cambian que es una barbaridad. Incluso, para justificar la traición. Ya está consumada y justificada.

Independentismo rrupturista
editorial El Correo 25 Febrero 2013

Sortu expresa un afán hegemonista y revolucionario difícil de conciliar con la pluralidad y el gobierno de las instituciones

El pasado sábado culminó el proceso constituyente de Sortu, seis meses después de que el Tribunal Constitucional resolviera su registro como partido legal.

La izquierda abertzale cuenta ya con una organización regulada mediante estatutos homologables a los de cualquier otra y que podrá mostrarse ante la sociedad vasca sin solaparse necesariamente con la representación de Bildu o de Amaiur.

Sus dirigentes y militantes tendrán la sensación de haber experimentado una evolución meteórica, incluso de haberse anticipado a los acontecimientos, desde cuando la izquierda abertzale secundaba abiertamente el terror liberticida al momento actual en el que aboga por las «vías pacíficas». Pero el resto de la sociedad y de la política les contempla más bien como los eternos rezagados. Lo que Otegi y sus seguidores denominan «cambio estratégico» no consigue despejar las profundas reservas que en el resto del panorama político y social vasco se mantienen hacia la izquierda abertzale.

Sortu es el resultado de la apuesta realizada por la izquierda abertzale para preservar la unanimidad entre los herederos de Batasuna mediante un cuidadoso proceso de desamarre respecto al pasado etarra. Pero en tanto que esa unanimidad impone precisamente no cortar amarras morales en relación a la barbarie, sino reivindicar el presente como la consecuencia deliberada de la espiral violenta, el discurso de Sortu presenta tantos déficits democráticos que solo un sincero desarme verbal podría normalizar su relación con los demás. Al postularse como valedores de una «revolución democrática nacional» y adalides de la «alternativa integral» que en última instancia sería la consecución de un estado independiente y socialista para Euskal Herria, Sortu expresa un afán hegemonista difícil de conciliar con la pluralidad. Del mismo modo que resulta imposible gobernar las instituciones de todos -las instituciones de la «democracia formal» o de la «legalidad burguesa»- si la actuación política está sujeta a la preeminencia de la «lucha de masas» o de la «lucha ideológica». Sortu surge como partido después de que la izquierda abertzale regresara a la legalidad e incluso al gobierno de numerosas instituciones a través de Bildu y de Amaiur. La mínima muestra de transparencia que ha de ofrecer el nuevo partido -ante sus votantes y ante la opinión pública en general- es dar a conocer qué electos y responsables públicos que actúan en nombre de las citadas plataformas son ahora miembros de Sortu.

En la ‘Primera Jornada por la Lengua Materna y el Bilinguismo'
Se señala el "preocupante grado de adoctrinamiento nacionalista al que son sometidos los niños"
Redacción www.eldebat.cat 25 Febrero 2013

Gloria Lago de Galicia Bilingue, Jorge Campos de Círculo Balear, Maria Aldecoa de Plataforma de Elección Lingüística del País Vasco y Eduardo López Doriga de la Asociación por la Tolerancia , presidentes de asociaciones que "defienden los derechos lingüísticos de los ciudadanos de las comunidades con más de una lengua oficial" han "denunciado la imposibilidad de ejercer el derecho a la enseñanza en español, que aunque es lengua materna y oficial, es excluida o relegada a un segundo plano en los sistemas educativos autonómicos".

Durante la I Jornada por la Lengua Materna y el Bilinguismo que se ha celebrado el pasado fin de semana en Barcelona, organizada por la Asociación por la Tolerancia, también se ha señalado "el preocupante grado de adoctrinamiento nacionalista al que son sometidos los niños en las escuelas públicas y concertadas" mediante ejemplos extraídos de libros de texto y material escolar y han pedido los anteriormente mencionados que "el Gobierno de la Nación ponga fin a esta situación insostenible y que el redactado de la LOMCE recoja de forma clara y rotunda el derecho a la escolarización en la lengua común de los españoles" y que también "controle el contenido de los libros que son tergiversados por los nacionalismos".

Como alternativa a la inmersión lingüística, Mercé Vilarrubias, catedrática de inglés y ensayista, y José Manuel Pousada, vicepresidente de Galicia Bilingue, proponen el bilingüismo y la libertad de elección lingüística "basándose en los diferentes modelos educativos existentes en Europa".

GIPUZKOA | SENTENCIA JUDICIAL
Obligan al Ayuntamiento de Urnieta a colocar la bandera de España
El juez afirma que el Consistorio, al no poner la enseña a diario, "incumple frontalmente un mandato legal claro e incuestionable"
EUROPA PRESS | SAN SEBASTIÁN El Correo 25 Febrero 2013

El Juzgado de lo Contencioso-administrativo de San Sebastián obliga, a través de una sentencia, al Ayuntamiento guipuzcoano de Urnieta, gobernado por el PNV, a colocar la bandera española tras desatender el requerimiento del delegado del Gobierno, Carlos Urquijo, para que lo hiciera "en cumplimiento de legalidad". El juez afirma que el Consistorio, al no poner la enseña a diario, "incumple frontalmente un mandato legal claro e incuestionable".

La resolución judicial recuerda que la Delegación del Gobierno en el País Vasco tuvo conocimiento "del incumplimiento por parte del Ayuntamiento de Urnieta "de lo dispuesto en la Ley 39/1981, de 28 de octubre, reguladora del uso de la bandera nacional y de otras banderas y enseñas".

Por ello, Urquijo, conforme a lo previsto en la Ley de Bases de Régimen Local (LBRL), procedió a requerir el 13 de abril de 2012 al Consistorio que, "en un plazo de un mes, diese cumplimiento a los dispuesto en la Ley".

Transcurrido ese plazo, comprobó el incumplimiento del Ayuntamiento al requerimiento, por lo que interpuso demanda "contra la inactividad administrativa" de ente local ante la petición de que "hiciera ondear la bandera de España en el exterior" de la casa consistorial y que ocupara un lugar preferente en el interior. Para demostrar el incumplimiento, entre otras cosas, la Delegación del Gobierno aportó fotografías en las que no aparecía la enseña española.




Recortes de Prensa   Página Inicial