AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 27  Febrero 2013

Unión monetaria
¿Cuánto va a durar el euro?
Emilio J. González Libertad Digital  27 Febrero 2013

¿Cuánto va a durar el euro? Esta pregunta hoy se vuelve nuevamente pertinente, no porque los mercados estén volviendo a apostar por la ruptura de la unión monetaria europea, sino porque pueden estar sentándose las bases de la desaparición de la moneda única a medio plazo, con tanta insistencia en que los alemanes sigan pagando las facturas de Europa.

El euro está desempeñando un papel muy importante en la actual crisis económica internacional, en tanto en cuanto es uno de los elementos que está impidiendo que los países miembros de la UE den a la misma una respuesta basada en el proteccionismo, el nacionalismo económico y las devaluaciones competitivas, como ocurrió durante la Gran Depresión, la cual viene explicada, fundamentalmente, por esta razón. ¿Alguien se puede imaginar cómo serían en estos momentos las cosas en Europa si a los esfuerzos de unos por ganar competitividad otros respondieran con devaluaciones de sus monedas o con restricciones al libre comercio? Mejor no pensarlo. Quiero decir con ello que el euro, con todos los defectos que tiene, lo mismo que la UE, al final está cumpliendo la misión para la que, en última instancia, fue creado. De hecho, y hasta la llegada de la crisis, todos menos los británicos, los daneses y los suecos querían estar dentro de él, y ahora, en plena crisis, quienes están fuera, como los islandeses, consideran seriamente la incorporación a la moneda única porque fuera de ella hace mucho frío. Desde esta perspectiva se podría decir que el euro goza de buena salud.

¿Qué es, entonces, lo que lo amenaza? Pues las actitudes de los políticos que no quieren hacer lo que tienen que hacer, ni siquiera por el bien de los ciudadanos. En Grecia no hay forma de que reduzcan el gasto público y lleven a cabo las privatizaciones necesarias para acabar con sus problemas financieros; Italia ahora vota en contra del saneamiento económico y el Gobierno español sigue de brazos cruzados, sin llevar a cabo los ajustes que necesita nuestra economía, a la espera de que los vientos internacionales soplen a nuestro favor. Pero lo peor de todo no es este rechazo a los ajustes, lo cual pone en peligro al euro, tal y como vemos estos días a través de la evolución de las primas de riesgo. Lo peor de todo es que detrás de estas actitudes subyace la idea de que los alemanes, por no se sabe qué razón, tienen que seguir pagando las facturas de Europa, sobre todo las del sur.

Y aquí es donde de verdad surge el problema. Ante estas actitudes, el nacionalismo económico es cada vez más fuerte en Alemania, y con él crece el rechazo a Europa en un país al que Helmut Kohl metió en el euro en contra de la opinión mayoritaria. En este contexto, la pregunta es cuánto tiempo tardará en surgir en Alemania un partido euroescéptico que pueda aglutinar un mínimo significativo de votos, suficiente para poder condicionar la política de los dos grandes partidos, la CDU y el SPD. Ese es el verdadero riesgo para el euro: que, de una u otra forma, los alemanes acaben hartándose de tanto cachondeo económico como hay por el sur de Europa y digan basta. Y en las circunstancias actuales es una posibilidad que ni mucho menos hay que desdeñar.

¿Y mi derecho a decidir?
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital  27 Febrero 2013

Expaña, país más idiota de Europa.

En esta época en que, como dice Aquilino Duque, la relación entre derechos y deberes se ha invertido por completo y, del mismo modo que el delincuente no ruega compasión sino exige derechos, flaquezas o conductas que antaño se reputaban vergonzosas hoy se exhiben con orgullo.

los grupos que dominan el Estado se inventan derechos antes inexistentes, desde el derecho a una vivienda digna (y la dignidad, ¿cuántos metros cuadrados son?) al derecho a entrar en los retretes del sexo contrario, los nacionalistas catalanes se han inventado el derecho a decidir para ir metiendo el derecho a la autodeterminación, cuya enunciación por las Naciones Unidas se limitaba a las colonias africanas y asiáticas.

Uno creía que en un país democrático los ciudadanos ejercían algo parecido a ese derecho a decidir cada vez que votaban en las elecciones para elegir a sus diputados, alcaldes y, en ocasiones, jefes de Estado, que se presentaban a ellas con sendos programas. Pues no. Significa otra cosa. Que no sabemos cuál es, aunque lo sospechamos: o nos dais todo el dinero que queremos y un estatus de privilegio en España o nos enfadamos y dejamos de respirar.

Y ya que los señoritos catalanes, representados por la familia Pujol y Ferrusola, quieren el derecho yo también lo exijo, pero para lo siguiente:
-Decidir si pago impuestos.
-Decidir qué impuestos pago.
-Decidir a quiénes pago impuestos.
-Decidir qué tratamiento quiero que me dé la Administración, como el de alteza serenísima.
-Decidir qué indultos se conceden.
-Decidir quiénes pertenecen a la Familia Real.
-Decidir qué pensiones cobran los presidentes de Gobierno (nacional y regionales), los diputados y los senadores.
-Decidir en qué colegio estudian mis hijos.
-Decidir qué materias estudian.
-Decidir qué inmigrantes entran en España y en qué condiciones.
-Decidir si existen autonomías.
-Etcétera.

Pero no, la oligarquía catalana ha idiotizado de tal manera a gran parte de sus súbditos que éstos sólo piensan en la independencia de la señora Cataluña y en el Barça, en vez de en encarcelar a los ladrones y en su libertad personal.

CODA: El PSC vota en contra del derecho a decidir en el parlamento catalán y a favor en el Congreso de los Diputados. Y Carme(n) Chacón, diputada por Barcelona, se abstiene. ¡Magnífico! En las próximas elecciones regionales, Ciudadanos superará al PSC. ERC ya lo ha hecho.

Lo peor, el golpe a la idea de España
Fernando Onega La Voz  27 Febrero 2013

El Partido Socialista se agrieta, pero la unidad de España también. Enlazo estas dos afirmaciones para centrar mi criterio sobre lo ocurrido ayer en la votación sobre el derecho a decidir que han presentado los partidos catalanistas en el Congreso. La decisión del PSC de romper la disciplina del Grupo Socialista es dramática para el partido, pero a mí me parece más grave lo que significa para el desenlace de la tensión soberanista de Cataluña. Fue dramático para el PSOE, porque es la primera vez que ocurre; porque aporta la idea de cisma a una convivencia que ya era problemática; porque empuja a muchos líderes socialistas a la decisión drástica de romper, y porque es el ingrediente de peso para poner en cuestión el liderazgo y la autoridad de Rubalcaba. Si estaba decaída después del último debate, ahora está discutida.

Pero ese sería, o es, un problema del partido. Si tiene que romper con su aliado catalán, podrá sufrir consecuencias electorales, pero a lo mejor se vuelve a confirmar que no hay bien que por mal no venga. Si es defendible la continuidad de los pactos entre los dos socialismos, también lo es la ruptura: está por ver si la marca PSC es más fuerte que la marca PSOE. Lo que tenga que pasar, pasará: si el catalanismo del PSC es un obstáculo para Rubalcaba, mejor ponerse una vez colorado que ciento amarillo. Y si la aspirante Carme Chacón necesitaba esta prueba para ganar simpatías españolistas, la ha venido Dios a ver.

Lo peor es lo que significa para España. No hay más que ver la satisfacción de los actuales inquilinos de la Generalitat, felices de ver incorporado al PSC a su derecho a decidir. Si el PSC se une a ellos, la idea de la consulta y sus consecuencias son letales para la idea de la unidad nacional. No es lo mismo reclamar autodeterminación con la oposición de la tercera fuerza política catalana que con su apoyo, aunque se revista de apelaciones a la legalidad. No es lo mismo la sensación de unanimidad que les presta el PSC que la sensación de fractura social en que hasta ahora se basó la tesis españolista. Y como no es lo mismo, ayer el independentismo dio un paso al frente de imprevisibles consecuencias, y la opción española sufrió un nuevo retroceso.

¿Qué significa todo esto? Que el soberanismo catalán está fuerte; que no está de moda oponerse a él, como también lo confirma la intención de voto del Partido Popular, según las últimas encuestas. Esa es la realidad de fondo. Por eso digo (y lamento) que el Partido Socialista se agrieta, pero la unidad de España también. Y la crisis de un partido no perjudica a la estabilidad nacional mientras otro tenga mayoría suficiente. Pero la quiebra de la unidad de España es un drama nacional.

Contra el reparto de la pobreza
Javier Benegas www.vozpopuli.com   27 Febrero 2013

El incesante goteo de casos de corrupción que vivimos estos días a hecho que, además de los ciudadanos de a pie, relevantes personajes señalen la corrupción como el principal problema al que se enfrenta nuestra incompleta democracia. El último en sumarse a esta corriente ha sido el presidente del BBVA, Francisco González, que recientemente ha afirmado que si hubiera que hacer una lista de problemas "a atacar", el primero sería sin duda el de la corrupción. Lamentablemente, Francisco González, como otros muchos ciudadanos, confunde causa y consecuencia. Pues el principal problema no es la corrupción, sino una democracia deliberadamente incompleta. Y de ahí viene la corrupción y todo lo demás.

Afortunadamente nuestro problema no es inusual o extraño. Al contrario, afecta a infinidad de países en los que se reproduce el mismo esquema: sistema institucional deficiente (colonizado por organizaciones informales y grupos de interés), inoperancia de los mecanismos de control democrático y escasa representación de los ciudadanos es igual a crisis económicas severas y empobrecimiento.

Esta relación entre desarrollo institucional y desarrollo económico ha sido puesta de relieve por prestigiosos investigadores. Sin embargo, no vamos a hablar aquí de nombres propios, sino de ideas que se adaptan como un guante a la realidad institucional española y ponen de manifiesto cómo, en pleno siglo XXI, esta España aparentemente democrática y moderna sigue siendo en gran medida un Estado natural.

España: Estado natural travestido de democracia
En el Estado natural, la política y la economía son sistemas deliberadamente cerrados (exclusivos), de tal forma que las rentas generadas pueden ser utilizadas por el Estado para asegurar compromisos estables entre los grupos de poder. Como las rentas económicas que reciben estos grupos están supeditadas a la supervivencia del Estado y del orden social, éstos tienden a ser cooperativos. Y, pese a sus desavenencias y rivalidades, pactan con el fin de mantener sus privilegios. Es decir, los Estados naturales utilizan el sistema económico como herramienta para consolidar la estabilidad y continuidad de las élites gobernantes. Y para ello establecen y aplican un sistema mediante el que grupos concretos, con especiales vínculos con el poder, se aseguran derechos y privilegios específicos que son inaccesibles para el resto. Y a cambio estos grupos dan su apoyo a la coalición gobernante (entiéndase como coalición gobernante a la clase política en su conjunto) y cooperan en el sostenimiento del modelo político.

En el caso de España no sólo hay que señalar a los tradicionales grupos de poder (clase política, banqueros y grandes empresarios, por ejemplo) como responsables del sostenimiento de un modelo político-económico injusto y empobrecedor, sino que también hay que poner el foco en la cooperación de otros grupos organizados, cuyas bases son mucho más amplias, que participan también del sistema de reparto y contribuyen al sostenimiento de un sistema extraordinariamente gravoso para el conjunto de la sociedad. De ahí que muchos de los colectivos y ciudadanos que hoy se manifiestan y protestan de forma organizada no tengan como objetivo el cambio de modelo en favor de un sistema de libre entrada, pues no persiguen la liquidación del sistema de reparto de derechos y rentas, sino que presionan para que éste les sea favorable o no les excluya; es decir, no se oponen a un modelo injusto, simplemente les enfurece y preocupa que no les beneficie a ellos.

Hacia un Estado democrático, moderno y próspero
En el lado opuesto a los sistemas de acceso restringido se encuentran los "órdenes de acceso abierto" o “sistemas de libre entrada”. En ellos, el sistema de control de derechos y de reparto de rentas propio de los Estados naturales es reemplazado por la libre competencia política y económica, lo que da lugar al surgimiento de mercados prósperos a largo plazo que aseguran el desarrollo económico a las sucesivas generaciones. Y si bien estos sistemas de libre entrada son deseables siempre, aún lo son más en periodos de incertidumbre como el presente. Pues las sociedades abiertas (inclusivas) pueden realizar un número mucho más elevado de ensayos para la resolución de los problemas, y tienen, por tanto, muchas más probabilidades de subsistir que los sistemas excluyentes.

Sin embargo, dado que en España una parte importante de la sociedad participa del actual sistema de reparto, la transición progresiva y ordenada hacia un sistema de libre entrada (a la política y la economía), en el que prime la igualdad de oportunidades y la generación de riqueza en vez del reparto arbitrario, es una tarea extraordinariamente difícil ya que precisa de dos ingredientes fundamentales de los que hoy por hoy carecemos: una amplia base social y una férrea voluntad política.

Sumar voluntades, de una en una
Sabemos que quienes controlan el Estado no están dispuestos a cambiar las reglas de juego. De hecho, ya trabajan en una segunda Transición, a buen seguro basada en el mismo sistema de reparto de derechos y rentas que nos ha traído hasta aquí. Lo cual era de prever, habida cuenta de los intereses en juego. Con todo, lo más preocupante es que a día de hoy muchos colectivos y ciudadanos sigan sosteniendo este sistema de reparto y aspirando a su parte del botín, demostrando idéntico desprecio por la regeneración democrática que aquellos grupos de poder a los que tanto aborrecen. Y mientras sigan sin entender que el actual sistema ha quebrado y no exijan el cambio a una democracia completa (sistema de libre entrada), la crisis será endémica. Y la pobreza el único “bien” a repartir.

El agujero negro del nacionalismo
José Javaloye www.republica.com  27 Febrero 2013

Quizá habría que acudir a los astrofísicos y al magisterio del propio Newton para desbrozar las claves en cuya virtud el PSC, versión catalana del partido que fundara Pablo Iglesias, acaso no podría hacer otra cosa que el espectáculo ahora en curso ofrecido a los demás españoles, incluidos sus compañeros del PSOE. Con los que comparten Grupo Parlamentario en el Congreso.

Aludo a Newton y sus descendientes por razón de que el partido de los socialistas catalanes acabe resolviendo, comportándose -como ahora hace – de parecido modo a cómo lo hacen los cuerpos en los espacios celestes: en razón directa al producto de sus masas e inversa al cuadrado de las distancias. El peso de su ideario y de su sentimiento de adhesión a la realidad histórica de España, subsiste en términos críticos dentro de su proximidad física y afectiva al mundo identitario del catalanismo nacionalista.

Esa gravitación que lleva a tal parte del conjunto catalán, tan exacerbada en la conciencia de su identidad, a una crispación de sí misma que acaba comportándose como lo hace un agujero negro… Como una estrella implosionada en el ensimismamiento, creyendo que es aquello que pudo haber sido y no fue, como hubiera traído a colación ahora un catalán universal, José Ferrater Mora, para ilustrar su precisión sobre qué es efectivamente un futurible: aquello que pudo haber sido y no fue. O sea, todo lo contrario de lo que suele creerse: algo que puede ser. Un futurible sería tanto como una posibilidad abortada entre miles y miles de ellas. Algo que podría ejemplificar el caso de Cataluña. Pudo en la Historia haber sido un todo nacional, pero se quedó en parte de otro. Y la Historia no tiene marcha atrás.

Los socialistas de Cataluña, el PSC, parecen haberse mantenido hasta ahora en una línea límite. La correspondiente a la parte exterior de la que define el campo gravitatorio de ese “agujero negro” constituido por el nacionalismo catalanista. Digo “hasta ahora” porque el equilibrio del PSC se volvía a romper ayer en el escenario del Congreso de los Diputados, donde se integra con el del PSOE, luego de haberse roto inversa y previamente en el Parlamento de Cataluña a propósito de la misma materia: el endoso o el rechazo de la propuesta de CiU, ERC e ICV de “iniciar el diálogo” con el Gobierno para la celebración de un consulta soberanista. La iniciativa había sido rechazada por el PSC en Barcelona, excepto por cuatro de sus diputados. Y ahora el mismo PSC la ha endosado en el Congreso desde 13 de sus 14 escaños, puesto que Carme Chacón, la ex ministro de Defensa, que antes de la votación, frente al “agujero negro”, ha dicho “no voy a apoyar el proyecto rupturista”.

Esta primera disidencia interna del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso, expresada en términos de votaciones encontradas, es suceso político relevante donde los pueda haber. El nacionalismo catalán -para muchos, por razones espúreas – ha tensado la cuerda rupturista hasta límites que auguran repercusiones estructurales en la política española. Por lo pronto plantea añadidamente la cuestión sobre el futuro catalán como granero de votos para el Partido Socialista Obrero Español. Que hoy ha estado a la altura de las circunstancias. Lejos años luz del disparate aquel de ZP diciéndoles un día a los nacionalistas del Principado que dijeran lo que deseaban y le enviasen el Estatuto que quisieran.

¡Váyase señor Rubalcaba! (con el PSC)
Pablo Sebastián www.republica.com  27 Febrero 2013

En este país que es España, por donde ahora revolotean inquietos los cuervos de los mercados que vienen de la ingobernable Italia, nadie toma decisiones determinantes ni asume responsabilidades políticas. El Rey no abdica tras su aparición en los negocios de Urdangarín en el caso Nóos, ni tras ‘cantar la Traviatta’ su más que ‘entrañable’ amiga Corinna, la presunta espía del Gobierno de Zapatero que nos salvó de una misteriosa crisis política. Y ya puestos tampoco dimite Rajoy, que tiene a Bárcenas en los talones con un saco de documentos que podrían incriminar al PP, y que ayer ha demandado a su partido por “despido improcedente”. Lo que es el colmo del extesorero de los populares, que ha dejado en la peor evidencia a Cospedal y tiene aterrorizado a Mariano Rajoy, y puede que en el disparadero de la Moncloa, como puede que Torres y Corinna tengan en el alero de la Zarzuela al Rey.

Y en estas estábamos cuando llegan los diputados del PSC y dan su apoyo a CiU y ERC en el Congreso de los Diputados en favor de una moción -rechazada por amplia mayoría- en la que se pide el apoyo de la Cámara a un referéndum de autodeterminación. Y después de esta machada de las gentes del PSC en Madrid, con la sola excepción de Carmen Chacón que no asistió a la votación, aparece Rubalcaba y dice que habrá que rehacer la relación del PSOE con el PSC. Cuando lo que debió de anunciar es que hay que romper la relación entre ambos partidos (que ya no tiene solución, como lo reconoció Alfonso Guerra) y anunciar que el PSOE presentará a partir de ahora sus propias siglas en todas las elecciones que se celebren en Cataluña.

Pero si Rajoy es timorato o temeroso a la hora de tomar todo tipo de decisiones políticas, Rubalcaba no le va a la zaga y se esconde, a pesar de que la relación política del PSOE y el PSC ya está más que rota, salvo que Rubalcaba decida que el PSOE acabe dando su apoyo a la independencia de Cataluña -que es lo que hace el PSC-, renunciando así los socialistas a su condición de partido español de alcance nacional y entregando en Cataluña la enseña de España a Ciudadanos y al PP.

Puede que Rubalcaba esté buscando el momento oportuno para escenificar la ruptura con el PSC, pero en España todo ocurre y va a grandes velocidades y a lo mejor cuando quiera hacerlo ya es demasiado tarde. Y entonces será el quien se tenga que irporque los españoles, de izquierdas o derechas, no están para mas bromas políticas y menos con el nacionalismo catalán. Y la ambigüedad calculada del PSOE en Cataluña se va a acabar por las buenas o por las malas.

Además, después de la derrota de Rubalcaba en el debate sobre el estado de la nación, y de la declaración de Pere Navarro (líder del PSC) pidiendo la abdicación del Rey durante ese debate, lo que le faltaba al líder del PSOE es tragarse como un faquir el voto del PSC en el Congreso, y el espectáculo de patriota española que ha montado por su adversaria interna -y antes ‘amiga entrañable’- Carmen Chacón. La que ha ofrecido al PSC su escaño, levantando ella la bandera de España que no quiere izar Rubalcaba desde la secretaría general del PSOE.

Otro que, como el monarca o como Rajoy, se agarra a un clavo ardiendo con tal de permanecer en el poder, aunque sea al mando de una débil y deteriorada oposición y con unos resultados peor que pésimos en las últimas elecciones y en las encuestas donde Rubalcaba aparece en peor posición que Rajoy. Lo que ya es decir por el desgaste que sufre el Gobierno del PP por causa de la crisis, de los ajustes sociales y el récord europeo del paro en España.

Y desde esa débil posición, Rubalcaba le ha pedido a Rajoy que dimita por su presunta responsabilidad en el caso de Bárcenas, pero él no se inmuta ante la fractura del PSOE en Cataluña y el ataque directo a la unidad nacional que acaban de escenificar en Madrid los que hasta ahora parecían sus compañeros del PSC. ¿Acaso está ciego Rubalcaba, como para no ver la trascendencia de lo ocurrido en el día de ayer? Parece que sí, que está ciego pero de ambición y de poder, y no se atreve por ello a enfrentarse con el PSC, pero tarde o temprano lo tendrá que hacer porque de lo contrario se tendrá que enfrentar a otros dirigentes del PSOE. Chacón amaga con ello, pero desde luego no será la única como lo podremos comprobar y ver.

PP y PSOE, un suicidio posible
Pedro de Hoyos Periodista Digital  27 Febrero 2013

Hemos de aprender de Italia y serenarnos sin confiarnos a los más estúpidos del pueblo, aunque seamos conscientes de que no podemos seguir confiando en los mismos estúpidos de ahora. Amo Italia, me encanta la cultura y las gentes italianas, pero van a pagar muy caro el resultado de sus elecciones. Y puede que nosotros con ellos.

Está claro que los estúpidos que nos gobiernan desde hace años no pueden hacerlo peor, los dos grandes partidos parecen empeñados en suicidarse. Pueden hacerlo si lo desean pero no antes de que la ciudadanía haya encontrado por sí misma un relevo válido. Confiar en un payaso o en un bufón es dejar nuestro futuro en manos de Beppe Grillo o Berlusconi, a elegir.

La conducta del PP en el caso Bárcenas es claramente auto inculpatoria, propia de quien tiene algo que esconder. Las declaraciones públicas de sus dirigentes están llenas de falsedades, medias verdades y torpezas tan disparatadas que son ofensas al sentido común. Hasta el más aguerrido de sus militantes tiene la cabeza llena de dudas y reproches. Algo huele a podrido en la calle Génova, y para el ciudadano harto, embriagado de las mentiras infantiles del partido y enfurecido por tanta sospecha esa sede es más la caverna de Alí Babá que la casa de un partido democrático y honrado. Que Bárcenas les “chulee” ahora, demandándoles por despido improcedente, colabora en el gran esfuerzo del partido para desacreditarse y convertirse en absolutamente impopulares. Perfecto camino para el suicidio.

Y el PSOE… también está camino del suicidio. Los devaneos de sus representantes en Cataluña con el independentismo, las proposiciones de ventajismo político con su federalismo asimétrico, la ruptura de la disciplina de voto de su grupo parlamentario y las diversas versiones que el partido hace de España y sus problemas, según la autonomía donde hablen, hacen de los socialistas poco deseables para gobernar España. La solución debe ser una y debe ser explicada para todos los españoles de la misma manera. El PSOE paga sus errores de la época González al haber desaparecido-voluntariamente- de Cataluña, cediendo su representación a los seguidores de Pasqual Maragall… ¿Cabe mayor absurdo?

No sé si terminaremos como Italia, pero sería comprometer más aún nuestra ya grave situación. Sin duda debemos buscar nuevas soluciones, nuevas propuestas y nuevos gestores, puesto que los viejos ya no nos sirven, pero nunca debe ser un salto en el vacío. Debemos aprender de Italia.

Validos, privados y favoritos
alfonsodelavega.com  27 Febrero 2013

Salvo momentos históricos excepcionales, el régimen español habitual es la monarquía con validismo, privanzas y favoritas

No es fácil definir el validismo y menos cuando se disfraza como en la España actual con ropajes y justificaciones electorales para lavar la cara al indecoroso tinglado. De modo que el súbdito burlado en su pretendida condición ciudadana se cree realizado democráticamente cuando le permiten elegir valido entre listas malas o peores de indeseables sino delincuentes bajo uno ú otro disfraz. Gentes a las que el poder permite llegar por ser fácilmente chantajeables por alguna escondida tropelía presente o pasada.

Y que creen que cumplir con su deber para el régimen es engañar a sus votantes y hacer lo contrario de su oferta o programa electoral por el que habría sido votado.

Para algunos, el validismo más que un régimen es un arte, o una maña. Una concesión del rey desocupado o vicioso al empirismo. El validismo no resulta tan malo cuando el titular de la Corona aún es peor que el valido del momento, cosa que resulta ser casi siempre.

Validos poderosos fueron hasta su caída en desgracia gentes como el conde duque, el de Lerma que “se vistió de colorado para no morir ahorcado”, Alberoni, la Ursinos, o los más cercanos Adolfo Suárez o Felipe González. Sin olvidar a ZP, ese hombre de principios que tan bien sabe lo que se hace. Suele pasar también en las costumbres del reino que Mariano vendrá que bueno te hará. Y si sale, sale.

Los reyes tienen favoritas, algunas metidas a negociantas, chantajistas y ordeña presupuestos. Las reinas tienen sus privados. Nuestra sin par Isabel II tuvo muchos, toda una productiva fábrica de príncipes y el puesto de privanza de igual servicio era harto cotizado en Palacio. Incluso luego subastable la canonjía de consolación otorgada por la soberana si hemos de hacer caso al gran historiador de esperpentos patrios, el sin par Valle Inclán. En ciertas famosas cartas olvidadas en un reservado del madrileño Lhardy glosaba con mística fruición los orgasmos clandestinos conseguidos gracias al buen arte de un bizarro oficial de Caballería, supuesto padre de su heredero.

La madre de la Señora, la regente María Cristina, también tuvo su favorito de tapadillo: Agustín Muñoz, apuesto guardía de corps, padre de muchos de sus hijos. Claro que en esto ninguna reina española supera las habilidades de María Luisa de Parma, la mujer de Carlos IV. Según su confesor, ninguno de sus dos docenas de embarazos es achacable a los reales desvelos de Su Majestad. Otro guardia de corps, Don Manuel Godoy, fue el favorito principal, amén de privado, compartido según malas lenguas como la de Paquito Natillas, el marido de Isabel II, con el propio rey Carlos, si son ciertas sus clarificadoras declaraciones al ministro Benavides. Porque hay quien sostiene que eran una treta del pío ultramontano Donoso Cortés.

Tremendos sarcasmos históricos del validismo y los favoritos: Tres sanguinarias guerras carlistas para dilucidar la legitimidad de los Borbones sucesores de tan ilustre pareja. Y todos eran bastardos.

Cataluña
El Supremo obliga a la Generalidad a ofrecer el bilingüismo escolar pero la exime de hacer universal este derecho
El Alto Tribunal rechaza el recurso de casación de Convivencia Cívica Catalana contra la interlocutoria del TSJC de 2012 pero obliga a la Consejería de Enseñanza a establecer las dos lenguas vehiculares en las aulas cuyos padres pidan el bilingüismo escolar. De esta manera, la inmersión lingüística en las escuelas deja de ser obligatoria.
Daniel Tercero www.vozbcn.com  27 Febrero 2013

El Tribunal Supremo ha desestimado el recurso de casación contra la interlocutoria del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), que interpretaba una sentencia del Alto Tribunal en relación al derecho de los niños a recibir la enseñanza en bilingüe en las escuelas de Cataluña. El Supremo ratifica su posición adoptada en mayo de 2011 y deja el sistema de inmersión lingüística sin efecto obligatorio.

El Supremo, si bien ha rechazado la petición de hacer universal el sistema bilingüe a toda la enseñanza de forma automática, sin embargo, ha vuelto a recordar a la Generalidad que debe adaptar el sistema escolar para que los padres que lo pidan puedan escolarizar a sus hijos en las dos lenguas vehiculares oficiales, tanto en español como en catalán, conjuntamente.

El recurso, presentado por Convivencia Cívica Catalana (CCC) el 8 de marzo de 2012 en representación de una familia que vio reconocido el derecho de sus niños a estudiar con las dos lenguas oficiales como vehiculares, pedía al Supremo que anulase el auto del TSJC, que limitaba este derecho solo a los alumnos cuyos padres lo pedían, e hiciera extensivo este derecho a todo el sistema escolar.

Los magistrados del Alto Tribunal han aclarado que: ‘Por tanto el derecho que se reconoció al recurrente en representación de sus hijos, fue que a éstos, en el centro y curso en que se escolarizaran, se les educase en ambas lenguas vehiculares catalán y castellano, para lo que deberán adoptarse las medidas precisas por la administración educativa catalana, y a cuya adopción le conminó el auto de 8 de marzo de 2012, que se deberá ejecutar en esos términos’.

Bilingüismo en todas las líneas educativas
Con la decisión del Supremo, conocida este martes y votada por la Sección Cuarta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo el pasado 5 de febrero, se confirma que la Consejería de Enseñanza, en manos de Irene Rigau (CiU), deberá adaptar el sistema escolar para dar satisfacción a la demanda de los padres.

En el auto, el Alto Tribunal ha ratificado que la Generalidad debe ‘adoptar cuantas medidas sean precisas para adaptar su sistema de enseñanza a la nueva situación creada por la declaración de la Sentencia 31/2010 del Tribunal Constitucional que considera también al castellano como lengua vehicular de la enseñanza en Cataluña junto con el catalán’.

Y solo matiza que esta adaptación se debe dar para los niños cuyos padres lo pidan y para toda la línea educativa de los centros afectados. Los centros escolares, por lo tanto, deberán compaginar las dos lenguas, español y catalán, como vehiculares en las aulas en las que los padres lo soliciten.

La atención individualizada no sirve
Tras conocer la sentencia, Ángel Escolano, letrado de Convivencia Cívica Catalana, ha señalado a LA VOZ DE BARCELONA que, aunque el Supremo no les ha dado la razón en la petición de anular la interlocutoria del TSJC, para que el derecho se haga extensivo de forma universal, sí ha ratificado que la Consejería de Enseñanza debe aplicarlo a toda la línea educativa.

Así es. En la sentencia, el Alto Tribunal ha recordado que ya en el fallo inicial, del 9 de diciembre de 2010, se advierte a la Generalidad de que el reconocimiento del derecho de los padres a educar a sus hijos en las dos lenguas vehiculares:

‘No se satisfacía con la prestación a sus hijos de una atención particularizada en castellano, sino con la entera transformación del sistema, de modo que sus hijos junto con sus condiscípulos, utilizaran, en la proporción que la Generalidad estimase conveniente, el castellano como lengua vehicular en la enseñanza, pero referido ese sistema al seguido en el colegio y curso en que los hijos del recurrente siguieran la enseñanza’.

Además, Escolano ha reconocido que es de “lógica procesal” que la legitimación para hacer extensivo de forma universal un derecho recaiga en el Ministerio Público y el Estado, y no en una entidad particular. Por lo que ha adelantado que, a partir de ahora, los padres tienen derecho a que sus hijos estudien con las lenguas española y catalana como vehiculares pero deberán solicitarlo en los centros educativos, y estos no podrán negarse.

Por último, el Supremo también ha recordado a la Generalidad que las medidas a adoptar deben incluir, además de que en la educación de los hijos del demandante se utilice ‘el castellano también como lengua vehicular junto con el catalán’, que en la relación entre la escuela y los padres ‘todas las comunicaciones, circulares y cualquier otra documentación, tanto oral como escrita’ se haga en español, si así es la voluntad de los padres.

El Ayuntamiento de Barcelona se niega a escribir en castellano las señales de tráfico
Pese a la petición de la Defensora del Pueblo, en cumplimiento con el Reglamento general de circulación
Europa Press  www.lavozlibre.com  27 Febrero 2013

Barcelona.- El Ayuntamiento de Barcelona desoyó el pasado año la petición de la Defensora del Pueblo para que las indicaciones escritas que se incluyan en los paneles de señalización de tráfico figuren no sólo en catalán sino también en castellano, según consta en el informe de la institución para 2012.

Según el texto que la defensora del Pueblo, Soledad Becerril, ha entregado este miércoles al presidente del Congreso, Jesús Posada, el Ayuntamiento de Barcelona, liderado por Jordi Trias (CiU), no atendió una de sus recomendaciones sobre el uso del castellano.

"El Ayuntamiento de Barcelona no ha aceptado una recomendación para que las indicaciones escritas que se incluyen o acompañen a los paneles de señalización de las vías urbanas de su titularidad figuren no sólo en catalán sino también en castellano", detalla la Defensora en su informe.

Según explica Becerril, el artículo 56 de la Ley sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial dispone que las indicaciones escritas de las señales se expresarán al menos en el idioma oficial del Estado.

Pero además, el Reglamento general de circulación establece que las indicaciones escritas que acompañen a los paneles de señalización de las vías públicas figurarán en castellano y, además, en la lengua oficial de la comunidad autónoma reconocida en su estatuto de autonomía.

DISCREPANCIAS EN LA INTERPRETACIÓN DE LAS LEYES
Sin embargo, el Ayuntamiento de Barcelona se justifica señalando que, al ser el catalán la lengua oficial de Cataluña y siendo constitucionalmente el catalán un idioma español que es oficial a nivel del Estado en Cataluña, no se estaría produciendo un incumplimiento de la legislación vigente y no sería necesario que las indicaciones escritas de las señales se expresen también en castellano.

La Defensora del Pueblo no apoya esta postura porque sostiene que el catalán es la lengua oficial de Cataluña y el castellano, que también es lengua oficial en Cataluña, es la lengua oficial del Estado. Por tanto, aun siendo dos lenguas españolas, considera que sólo el castellano es la lengua oficial del Estado, como dicta de forma expresa tanto la Constitución como el Estatuto de Cataluña.

En su informe, la Defensora también especifica que ha atendido quejas sobre el uso de las lenguas cooficiales para traducir edictos, ordenanzas fiscales y otros documentos e información que se publican en sólo una de ellas, en el Boletín Oficial de la Provincia o en las páginas webs de los ayuntamientos.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

El discurso de López Burniol

Jesús Royo www.vozbcn.com 27 Febrero 2013

El señor López Burniol es un notario culto de extensa y señera biblioteca, de acendradas virtudes cívicas y de certezas vigorosas: todo un caballero de fuste y raigambre. Su discurso sobre Cataluña es agudo y solvente, aunque en mi opinión está atravesado de melancolía, esa trágica atracción de lo lúgubre y lo crepuscular. Percibe el tema catalán como algo telúrico e inexorable, como una erupción volcánica largamente anunciada y que en el momento en que se cumpla le obligará a él a exiliarse, porque su paisaje original es la España eterna, austera y soñadora. Un destino que asume con dolor, aunque con entereza y señorío.

Lo que me interesa, más allá de la estampa costumbrista, es la solidez de su discurso. Y, aunque se revista de un tono solemne como de Fuero Juzgo -o Forum Iudicum, como decimos aquí-, su discurso presenta considerables lagunas. Quisiera señalarlas brevemente, porque el discurso Burniol puede ser utilizado -y si puede ser, lo será- como muleta justificatoria del relato independentista. El resumen de su posición está en su artículo en La Vanguardia del 16 de febrero.

Dice que ‘[en la difícil dialéctica Cataluña-España] es muy peligroso el desprecio por la ley que muestran ambas partes: una, porque estorba a sus designios; y otra, porque se blinda con ella’. O sea que atenerse a la ley es despreciarla: vale. Sigue: ‘Lo peor que podría hacerse es plantear la cuestión en términos dogmáticos de soberanía, es decir, formulando esta pregunta: ¿dónde reside la soberanía? ¿En todo el pueblo español o en el pueblo catalán? En otras palabras, ¿la decisión han de tomarla todos los españoles –como dijo Felipe González– o sólo los catalanes?’. O sea que el axioma básico, el punto de partida de todo Estado moderno, es decir la declaración de soberanía de los ciudadanos, es cierta pero no del todo: hay otras soberanías remanentes, la de las naciones históricas, la de los poderes de facto, de identidades y alcurnias varias. En función, claro, de su capacidad de condicionar la vida pública. Y llegamos al núcleo del análisis de Juan José López Burniol:

‘Lo que debe hacerse es hablar sin reservas para fijar, antes que nada, la realidad de los hechos, que se concreta en la quiebra del bloque de constitucionalidad en Cataluña y en la necesidad de acometer una reforma profunda de la estructura del Estado para que, sencillamente, este sea viable. Y, fijados los hechos, se ha de extraer la primera y más trascendental consecuencia, que es admitir que los catalanes tienen derecho a decidir si quieren o no seguir en España, siempre que exista una demanda secesionista mayoritaria.’.

Es un error garrafal: los hechos como base del derecho. Como yo estoy aquí, tengo derecho a estar aquí. Como yo poseo esto, tengo derecho a poseer esto. Como yo te mato, tengo derecho a matarte. Precisamente, la idea de derecho es lo contrario: el derecho produce hechos, no al revés; los hechos que no se atengan al derecho no son aceptables, y deben ser corregidos. El derecho planteado como ratificador de hechos, equivale en la práctica a una apología de la violencia, al reconocimiento de la ley del más fuerte. De acuerdo con esa visión, Burniol plantea la necesidad de que las Cortes Generales autoricen un referendo de secesión, ‘con lo que se haría patente, además, que quienes desean la independencia quieren llegar a ella dentro de la Constitución’. Es como si el atracador te dijera que no quiere ser ilegal, que no quiere tener que disparar, que lo mejor es que tú mismo colabores y le des lo que te pide, y que le extiendas un recibo, si puede ser con IVA incluido. ‘Este procedimiento’, dice Burniol, ‘sería, por tanto, respetuoso con el principio de legalidad y con el principio democrático’. Alça Manela!

Para mí, el discurso de López Burniol es un caso típico de síndrome de Estocolmo: decir que quien te está apuntando con la recortada tiene razón, tiene derecho, y los policías -o sea la ley- son los malos. El discurso del miedo.

Jesús Royo es licenciado en Lengua catalana y en Filosofía
Si un alumno lo pide, toda su aula tendrá clases en español
El TS precisa que el derecho a la lengua vehicular no se satisface "con una atención particularizada" sino que exige "la entera transformación del sistema" y debe incluir a "los condiscípulos"
 www.lavozlibre.com  27 Febrero 2013

Madrid.- El Tribunal Supremo (TS) reconoce en una nueva sentencia el derecho de los alumnos que lo pidan a recibir sus clases en castellano y catalán como lenguas vehiculares. La Generalitat no tendrá que reformar de forma global el sistema de imposición lingüística en Cataluña, sino proceder a la “entera transformación” del sistema para que los alumnos que lo han reclamado puedan, “junto con sus condiscípulos”, utilizar el castellano como lengua vehicular “en el colegio y en el curso” en el que estén y en la proporción que la propia Generalitat estime conveniente. Es decir, que si un alumno lo solicita, toda su aula tendrá clases en español.

Tal y como explica ‘El Mundo’, la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo (TS) ha precisado en una sentencia conocida ayer cómo debe ejecutarse el fallo que dictó en diciembre de 2010 y por el que reconoció a dos niños entonces escolarizados en el centro docente SIL y en la Escola del Carme, en Barcelona, el derecho a que el castellano se utilice también como lengua vehicular en su enseñanza.

Ese derecho les fue negado inicialmente por la Consejería de Educación en mayo de 2006. Ahí nació un largo proceso judicial promovido por el padre de los niños y que aún hoy sigue abierto en la fase de ejecución. Los menores cursaban en aquel momento 2º de la ESO y 3ª de Primaria, por lo que hoy la mayor puede encontrase en la universidad y el pequeño en 4º de la ESO.

La relevancia de la nueva sentencia del Supremo va más allá de la situación individual de esos dos alumnos porque, tal como establece que debe ejecutarse el derecho a recibir enseñanza también en castellano como lengua vehicular, no bastará una “atención particularizada” a esos escolares en una especie de gueto educativo en castellano, sino que la lengua común del Estado deberá ser habilitada como vehicular “junto con sus condiscípulos” y “en el colegio y curso en que los hijos del recurrente siguieran la enseñanza”.

Ha sido el padre de los escolares el que ha llevado de nuevo el asunto hasta el Supremo debido a lo que, a su parecer, era una ejecución incorrecta, por parte del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), del fallo que el TS dictó a su favor el 5 de diciembre de 2010.

El Supremo declaró “el derecho del recurrente a que el castellano se utilice también como lengua vehicular en el sistema educativo de la Comunidad Autónoma de Cataluña (...)”. Dos meses después, el 9 de febrero de 2011, la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJC ordenó a la Administración educativa autonómica que cumpliese el fallo del Supremo. Ante el silencio de la Generalitat, en junio de 2011 la misma Sección requirió a la Consejería a que informase de las concretas medidas adoptadas.

En julio de 2011, la Generalitat contestó, aportando datos estadísticos, que el estado de la normalización lingüística no permitía cambiar el modelo educativo. La Sección consideró esa contestación insuficiente y dio a la Generalitat dos meses para cumplir el fallo del TS. Contra esa decisión la Generalitat presentó un recurso que fue resuelto el 8 de marzo de 2012 por el Pleno de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJC.

Este tribunal confirmó la resolución de la Sección Quinta respecto a “la obligación que tiene la Administración demandada de adoptar medidas en relación a la enseñanza que se imparte a los hijos del recurrente” y ello por “no aparecer acreditado que esa Administración haya ejecutado debidamente el fallo del TS”. El TSJC no estimó suficiente que la Generalitat hubiese dado instrucciones a los centros para que los dos escolares fuesen atendidos “de modo individual” en castellano.

Por el contrario, el TSJC dejó sin efecto la resolución de la Sección Quinta en lo referido al cambio entero del sistema de enseñanza en Cataluña.

El TS declara que el pronunciamiento del TSJC fue correcto, por lo que ha desestimado el recurso del padre. “El derecho que se reconoció al recurrente en representación de sus hijos fue que a éstos, en el centro y curso en que se escolarizaran, se les educase en ambas lenguas vehiculares, catalán y castellano, para lo que deberán adoptarse las medidas precisas por la Administración educativa catalana”.

La Sala añade que lo acordado por el TSJC “fue el sentido del fallo de nuestra sentencia” de 2010, que “ha de interpretarse (...) como un reconocimiento de que el derecho que el recurrente impetraba no se satisfacía con la prestación a sus hijos de una atención particularizada en castellano, sino con la entera transformación del sistema, de modo que sus hijos, junto con sus condiscípulos, utilizaran, en la proporción que la Generalidad estimase conveniente, el castellano como lengua vehicular en la enseñanza”.

El TS precisa que con la expresión “entera transformación del sistema” se refiere “al seguido en el colegio y curso en que los hijos del recurrente siguieran la enseñanza”.


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