AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 6 Marzo 2013

Los españoles al límite
Javier Benegas www.vozpopuli.com 6 Marzo 2013

El pasado mes de febrero, el Fiscal General del Estado asistió a una cena-coloquio en la sede de un conocido club madrileño. En su obligada alocución a los allí congregados, el ilustre personaje hizo una encendida defensa de las instituciones del Estado, entre las que estaría en lugar destacado la Monarquía. Y quizá por un exceso de celo o por una lealtad equivocada, terminó haciendo responsable a la sociedad española, en general, y a los medios de comunicación, en particular, del deterioro institucional de España. La razón esgrimida: la crítica desaforada que, en estos días, muchos regalan a las más altas instituciones del Estado.

¡Ay, las instituciones!
Lo primero que hay que entender es que las instituciones son entes abstractos, ideas que dan forma a la organización -y el gobierno- del Estado. Con el fin de garantizar su legitimidad y longevidad, no pueden ser planificadas por un puñado de mentes rectoras o planificadoras, sino que deben ser construidas y reconstruidas a lo largo del tiempo con la participación activa de la sociedad, de tal suerte que éstas siempre respondan a sus expectativas, pues cada generación desarrolla sus propias demandas. Y he aquí el problema, pues si bien los españoles, a la muerte del dictador, demandaban instituciones democráticas, sólo unos pocos personajes fueron quienes a puerta cerrada, como la Curia Romana que elige un nuevo Papa, se encargaron de diseñarlas, sustituyendo el inicial consenso mayoritario por un consenso de grupos –detrás de los cuales había algo más que políticos–, dando así carta de naturaleza a uno de las peores males que nos han acompañado hasta el presente: la falta de transparencia y empatía.

No se produjo un verdadero proceso constituyente, esa imprescindible reflexión colectiva, negociación, acuerdo y posterior catarsis que toda nación necesita, sino un proceso de negociación viciado que, con la excusa de la desestabilización del país y el peligro de la vuelta a la dictadura, alumbró una constitución tan chapucera y ambigua que ni siquiera explicitaba la imprescindible separación de poderes. En consecuencia, las instituciones quedaron a merced de la “buena voluntad” de quienes pasaron a ocuparlas. Y sólo era cuestión de tiempo que el modelo transitara de la ineficiencia a la corrupción y al colapso. Y finalmente, al desafecto.

¿Quiénes desprestigian a las instituciones?
Llegados a este punto, es obligado descender al menudeo y preguntarse, por ejemplo, si fueron los ciudadanos quienes animaron al rey a viajar a Botsuana para cazar elefantes en compañía de su amiga Corinna, mientras España se asomaba al precipicio de la suspensión de pagos. O si la sociedad española instó a Mariano Rajoy a nombrar de facto, en la sede de su partido y con gran alborozo de las huestes populares, al Presidente del Congreso y del Senado, vituperando a esa institución que es el Congreso de los Diputados, sin siquiera guardar las formas. Y ya puestos, si también fue el común quien exigió al Gobierno que siguiera en la estela de la Ley Orgánica del Poder Judicial de 1985 y olvidara su promesa de consagrar, de una vez por todas, la independencia del Poder Judicial.

Se podrían hacer infinidad de preguntas para dirimir quién o quiénes son responsables de la mala prensa de nuestras instituciones. Y siempre llegaríamos a la misma conclusión. Su degradación poco tiene que ver con unos ciudadanos que, muy severamente empobrecidos y hartos de tanto desafuero, se desahogan descargando la frustración y la rabia como buenamente pueden. Quienes desprestigian a las instituciones son precisamente aquellos que, primero, las diseñaron, después, las colonizaron y, finalmente, las han corrompido. Ellos son los que las desprestigian todos los días, a discreción, sin encomendarse a Dios o al diablo, y aún menos a los deseos de los ciudadanos.

Las consecuencias
Cumplido el segundo mes de 2013, ya aparecen en el horizonte los negros nubarrones de una coyuntura económica internacional en franco deterioro, cuyo primer aldabonazo ha sido el desplome de las exportaciones en el último trimestre, ese frágil punto de apoyo que Mariano Rajoy, en su versión más candorosa y lela (porque sigue entendiendo la economía como un ente exógeno), pretendía usar como palanca para levantar una economía agonizante y sin pulso, atrapada desde hace años en la maraña de intereses y leyes que han fragmentado el mercado hasta casi extinguirlo. Entretanto las previsiones se desmoronan y las estrecheces aumentan, muchos de nuestros políticos, que se han dedicado a coleccionar secretos como si fueran fichas de un casino, han decidido sentarse a la mesa y hacer sus apuestas. Y del inicial goteo de escándalos hemos pasado a un chaparrón de traiciones que ha llenado todo de mugre. Así, la casta catalana, corrompida hasta la médula, se lía la manta a la cabeza y se dispone a expropiar una parte de España; el gobierno, en estado de shock permanente, a expensas del chantaje de un sargento chusquero amo y señor del cuartel popular hasta ayer mismo; el partido socialista, inmerso en su propia agonía, en manos de cadáveres andantes; la izquierda marxista, surfeando feliz en la creciente ola de descontento; el rey, exiliado en los quirófanos; y el heredero cortejado por quienes ya planifican a la desesperada una prórroga de un régimen que se agota.

Mientras España se descompone y con ella sus instituciones, a pie de calle florecen definiciones escalofriantes, que sirven para clasificar la creciente miseria. Pobreza energética, para quienes ya no pueden pagar ni luz ni calefacción; nuevos pobres o los vergonzantes, para las clases medias que acuden a los comedores sociales; e inmigración cualificada, para referirse a las personas con talento, que escapan a la carrera –afortunados ellos– de esta pesadilla interminable.

Hace ya mucho tiempo que cruzamos una extraña línea. Y desde entonces todo es posible en esta España que desborda el esperpento y se ha convertido a la vista de todos en la patria de los “listos” y listillos; los corruptos y delatores. El país del toma el dinero y corre, en el que sólo los tontos o muy tontos estudian, trabajan y pagan impuestos. Y aún hay quien se sorprende de que muchos arremetan contra las instituciones, cuando ahí precisamente está el origen, el núcleo duro del problema. No verlo es ya imposible. Y no querer cambiarlo, casi un delito. Los españoles están al límite y su paciencia se agota.

La izquierda debate, mientras la derecha se toma el aperitivo
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 6 Marzo 2013

La semana pasada, la izquierda a la izquierda del PSOE montó una cumbre en Madrid. Ningún periódico de derechas informó de ello a sus lectores. ¿Para qué? Lo importante es que el Real Madrid le ganó dos partidos al Barça.

A la actual crisis nacional, moral y económica nos ha llevado en España la izquierda en todas sus formas, la socialdemócrata del PSOE y sus muletas comunista y ecologista. Sin embargo, sus representantes ya vuelven a pasear con la cabeza alta y a decirnos que ellos tienen la escalera para sacarnos del hoyo en que nos metieron. Y estos paseos los pueden dar gracias a que el PP y sus brazos mediáticos siguen aplicando la doctrina de los años 90 de que "hay que pasar página". Uno de los primeros actos de Mariano Rajoy fue condecorar a ZParo y todos sus ministros, los mismos que nos mintieron sobre el tamaño del déficit.

La izquierda, sobre todo la que está a la izquierda del PSOE, que cree llegada su ocasión de tomar el Palacio de Invierno y, además, arrollar a los socialtraidores, está acaparando planes, estrategias, ideas y campañas como las señoras se lanzan sobre las blusas en las rebajas de El Corte Inglés.

La semana pasada se celebró en Madrid una cumbre de la extrema izquierda. Estaban los españoles de Izquierda Unida y sus satélites, los griegos de Syriza y los alemanes de Die Linke. La estrella invtada fue el ex socialdemócrata Oskar Lafontaine. En esta entrevista, junto a las típicas utopías de la izquierda, Lafontaine, que fue ministro de Economía del socialdemócrata Gerhard Schröder (ahora a sueldo de los Rothschild, como en un folletín de conspiraciones), expuso ideas y propuestas que, al lado de los balbuceos de Cayo Lara, le convierten en una mezcla de Bismarck, Metternich y Adenauer. Por ejemplo, Lafontaine no habla de dar subsidios a los trabajadores ni de las 35 horas semanales, sino de subir los salarios para que los alemanes puedan adquirir los bienes que fabrican y tirar del consumo interno. Demasiado complicado para los perroflautas, que diría mi amigo Fernando Díaz Villanueva.

Tanto El País yEl Confidencial, así como otros medios de extrema izquierda, dieron noticia de la cumbre y de la presencia de Lafontaine.

La prensa supuestamente de derechas no dio ni un párrafo de información a sus menguantes lectores. Seguramente, ya tienen bastante pensamiento con las últimas derrotas del Barcelona y victorias del Real Madrid. Alfonso Ussía dedicaba su columna del domingo en La Razón a contar a la parroquia de jubilados chistes sobre el supuesto romance entre el ex juez Baltasar Garzón y la peronista Cristina Fernández de Kirchner. El mismo domingo, en ABC Ignacio Camacho dedicaba un pie de foto a alabar a un pobre y sacrificado español: el arquitecto Rafael Moneo.

Mientras los columnistas ofrecen a sus lectores de derechas los pececillos del cotilleo, la broma de barra bar y la crónica social, la izquierda prosigue su renovación. Hace unas semanas, Manuel Vicent -otro septuagenario que no se jubila- trataba de hacer que sus lectores progres se sintieran de nuevo moralmente superiores:

La ideología de la derecha es el dinero, huidizo como un corzo o voraz como un tiburón, según venga la baraja, a veces redimido por las obras de caridad y perfumado por la erudición académica. El ideal de la derecha es el orden en la calle y la caja llevada hacia el negocio redondo. A la hora de robar legalmente se sirve de las notarías y el atraco a los bancos lo ejecuta desde los despachos del propio consejo de administración.

Y este panfleto de que la derecha vive obsesionada con el dinero se publicó en el periódico cuyo consejero delegado, Juan Luis Cebrián, sacó unos 13 millones de euros el año pasado de una empresa que ha despedido a mil personas. Por lo demás, ya sabemos que Felipe González es abrepuertas del hombre más rico del mundo sólo por solidaridad.

CODA: Uno de los pocos que tiene un discurso anti-izquierdista de verdad, y no de pose, en ABC es Ignacio Ruiz Quintano, que además lo adereza con humor, en la senda de Julio Camba.

El marxismo es lo de Marx: vivir del capitalismo con el cuento de luchar contra él. (...) La nómina comunista tiene que ser del Estado, pues en la economía privada (Ikea, Gavidia) sólo cabe, y la expresión es del jefe provincial del comunismo sevillano, el «experimento especulativo», y dañino, por tanto, para su proyecto de creación del hombre nuevo. Ni que decir tiene que, en manos de este jefe provincial, ese hombre nuevo tendría menos de sevillano que de albanés. Que hacia Albania vamos.

Sistema y antisistema político
Antonio García Fuentes Periodista Digital 6 Marzo 2013

EL DENOMINADO SISTEMA ESTÁ MUERTO Y HIEDE

Vamos a tratar de aclarar y aclararnos con ese nuevo “coco” que nos quieren presentar a los indefensos y ya hastiados de los políticos del “sistema”; los que a la desesperada (“me huelo que es que están empezando a verle las orejas a lobo”) y agarrados como despreciables ladillas al manantial del dinero público, claman o ya chillan previniéndonos (dicen) de los “antisistema”; y sin pararse a meditar, ver o simplemente analizar, la realidad en que viven. Y la realidad es que “el sistema o más bien todos los sistemas políticos que padecemos ya están tan podridos que no se sostienen por muchos parches que les pongan”; y es lógico que al final, surjan movimientos más o menos “atinados”, pero los que sí están seguros es que “el sistema establecido en casi todo el mundo” (aparte de las tiranías más o menos declaradas y que son muchas) y denominado “democrático”, no es que esté acabado, es que está muerto hace tiempo; hace tiempo que empezó a oler como tal cadáver y ya es que ese olor se ha convertido en hedor y por tanto hiede que apesta.

Y como son incapaces de regenerarse y regenerar los costosísimos y perversos aparatos políticos que mantienen, pues se defienden como pueden, pero sin llegar a instaurar la verdadera democracia que dejara forjada en sus escritos el famoso Montesquieu hace ya la friolera de tres siglos o más.

Y como en ese larguísimo período de tiempo ha habido revoluciones, contrarrevoluciones, derrocamientos, y todo tipo de movimientos guerreros y exterminadores y al final no se ha llegado a un tipo de gobierno que equilibre a toda una población; puesto que siguen dominando y mangoneando unas minorías; ya la gente harta de tantos abusos se va organizando y sin violencia sangrienta, quieren imponer nuevos y mejores sistemas de gobierno, como en realidad y sobre este mismo camino; ya lo han logrado los islandeses y en poco tiempo han reconducido sus intereses generales y avanzan a buen paso, dando un ejemplo al mundo.

El sistema no es otra cosa que “el dinero en cantidades enormes y que ha sabido comprar a la política y a través de ello se ha adueñado de todos los recursos, incluidos aquellos que anteriores al medievo y que era el ser dueños de vidas y haciendas”. Pero la gente ya no quiere (queremos) lo que Lampedusa marcó en su famosa obra “El gatopardo”… “cambiemos algo para que en realidad no cambie nada”.

Por ello ha habido un clamor de todos los del “sistema” y de todos los países, por cuanto… “un payaso italiano”, se presenta en las últimas elecciones y consigue un porcentaje de votos, que le van a permitir interferir para que “el sistema”, no destroce mucho más a la ya muy destrozada y vapuleada Italia; la que desde que fusilaron a Benito Mussolini, hace ya “siete décadas o más”; han tenido que soportar a otros casi “setenta gobiernos democráticos”; los que los llevaron a unas corrupciones que terminaron por destruir hasta a los que se consideraban “fuertes partidos”; y que incluso llevaron al exilio donde murió, un presidente de gobierno el que cubierto por tanta corrupción tuvo que huir a Túnez (creo recordar) y allí murió puesto que tampoco podía salir de allí, por temor a ser detenido; y en aquella dictadura, estuvo seguro hasta la muerte… “o sea murió en una cárcel si bien con jardines y todo lujo de disfrutes humanos”… pero una cárcel al fin y al cabo. No hablemos de la mafia o mafias, puesto que Italia es la madre y maestra de ellas y allí siguen imperando como les da la gana; puesto que tampoco fueron capaces de eliminarlas.

En España, se empezó con aquellos… “nómadas del quince de mayo, del que se rieron mucho los que los despreciaron”, pero el movimiento cundió y fue copiado en otros países, y en España ya hay un partido al que denominan “X” y que sigue “caminando” y aunque sea un embrión que “nadie sabe lo que va a parir en su momento”; pero que sigue andando… http://partidodelfuturo.net y pese a cuanto digan los del sistema; los que “aquí en españa”, siguen enzarzados en ese ya bochornoso “y tú más”, mientras nos exprimen con cargas y gravámenes similares a los que se les cargaban a los súbditos o siervos de la época medieval.

Por todo ello, hoy “el sistema mundial”, está con los ojos puestos en … La victoria de Beppe Grillo y de su "Movimiento 5 Estrellas" en Italia, donde han logrado nada menos que el voto de uno de cada cuatro italianos, y esto es un preludio preocupante para los que tienen el monopolio de la explotación política de los pueblos.

Y es que en Italia ya hay acuñado un dicho desde hace muchos años, el que asegura que… “cuando Italia no tiene gobierno es cuando mejor funciona el país”; ese es el dicho popular y el que refleja cruelmente la valoración que los italianos dan “al sistema”. A pesar de todo Italia funciona o ha funcionado hasta aquí; y si ha funcionado y funciona es por cuanto la inteligencia del pueblo y de la iniciativa privada, cubre las múltiples devastaciones que los políticos producen.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)

El malentendido
Patxo Unzueta El País  6 Marzo 2013

A los nacionalistas no hay que hacerles concesiones y tampoco que ofenderles, declaró durante una visita a España Stèphane Dion, el autor de la Ley de claridad que sirvió para poner orden en el debate soberanista de Quebec. Es un consejo que puede resultar útil a condición de no tomárselo al pie de la letra.

En el reciente debate sobre el estado de la nación, Rubalcaba hizo al sector más nacionalista del PSC una concesión que los diputados de ese partido no supieron apreciar: asumió la doctrina nacionalista en relación a la sentencia del Constitucional sobre el Estatuto. En resumen, que el Tribunal había dicho a los catalanes que sus aspiraciones no cabían en la Constitución. Esa interpretación tan extrema forma parte de los tópicos heredados por los socialistas de la etapa de los Gobiernos tripartitos y nunca revisados pese a que ya son pocos los socialistas que reivindican aquel experimento, y especialmente el pacto con ERC.

También forma parte de esa herencia la incorporación como principio propio del llamado derecho a decidir. El secretario del PSC, Pere Navarro, ha dicho que lo que los diputados socialistas votaron en el Congreso no fue una declaración soberanista sino una petición a los Gobiernos para que dialogasen sobre la consulta; pero a la vez ha reivindicado esa votación como prueba de coherencia con su compromiso electoral con el derecho a decidir. Al asumir ese compromiso el PSC se tomó en serio una expresión puramente eufemística introducido en el debate político por el lehendakari Ibarretxe hace unos diez años. Un invento destinado a evitar las connotaciones tercermundistas del término autodeterminación, cuya aplicación está delimitada en el derecho internacional para situaciones coloniales o de opresión manifiesta, lo que impediría invocarlo en relación al País Vasco o Cataluña.

Para los soberanistas es decisivo que quienes no lo son se sumen a la petición de consulta
La magia de las palabras. En vísperas del referéndum de 1995 en Quebec, las encuestas mostraron que había un 20% más de ciudadanos dispuestos a votar a favor de un Quebec soberano que a favor de un Quebec independiente. Seguramente porque lo primero transmite la impresión de que no es definitivo. Otra encuesta reveló que una cuarta parte de los que votaron sí en el referéndum creían que la victoria de su opción no significaba que Quebec quedase fuera de un Canadá federal.

¿No se está produciendo un malentendido similar en Cataluña? Se habla del referéndum como una ocasión para que los catalanes se pronuncien, no sobre la independencia sino sobre el derecho a decidir. Ejemplo de esta banalización del referéndum de autodeterminación son las polémicas declaraciones del fiscal superior de Cataluña: “Conocer los deseos de los catalanes no puede ser malo”, ha resumido él mismo. Como un referéndum de autodeterminación no tiene cauce legal, puede hacerse uno exploratorio “para conocer que es lo que el pueblo piensa que es mejor”.

Es decir, para medir la intensidad del sentimiento independentista. Pero no hace falta un referéndum para ello. Una votación no vinculante no puede considerarse un criterio fiable: si se trata de medir la temperatura patriótica, todos los nacionalistas se sentirán obligados a votar sí aunque en su escala de preferencias haya otras opciones (autonomía reforzada, federalismo) con las que se identifican más; ni añade información sobre la fuerza del independentismo distinta a la que ya se conoce tras decenas de elecciones, cientos de encuestas y hasta consultas municipales informales: hay una parte considerable de la población catalana favorable a la separación, pero su magnitud varía mucho (entre el 20% y el 50%) en función de factores coyunturales. La resolución del Tribunal Supremo de Canadá establece como criterio de validez del referéndum, además de que sea vinculante, que cuente con una mayoría no solo clara sino sostenida en el tiempo.

En la práctica, un referéndum sobre la autodeterminación se considerará un referéndum de autodeterminación si gana el sí. Para cualquier iniciativa posterior harán constar de entrada que el pueblo ya ha hablado. Mientras que una mayoría en contra no cerrará el paso a nuevos intentos. Lo importante no es el resultado sino el consenso sobre su convocatoria. Por eso es decisivo que incluya entre sus promotores no solo a los que se proclaman soberanistas sino a los partidos (y particulares con influencia social) que, jurando no serlo, consideran sin embargo que existe lo que Ibarretxe llamaba “derecho a ser consultados”.

Los socialistas catalanes ponen énfasis en su exigencia de que el referéndum sea legal, para diferenciarse del planteamiento nacionalista. Pero eso solo es posible si se trata de un referéndum consultivo, no vinculante; y ya se ve que no es tan inocuo como se presenta. Mientras que su apoyo a la convocatoria sirve de aval para que Mas y Junqueras puedan presentar la consulta, dentro y fuera, no como una reivindicación nacionalista sino ciudadana, democrática, indiscutible. Un gran servicio a una causa que no es la suya.

Chávez y Mussolini
Hugolini
César Vidal Libertad Digital 6 Marzo 2013

El fallecimiento de Hugo Chávez ha tenido lugar e inmediatamente los restos de una izquierda rancia que nunca se resignó al naufragio de la URSS se han lanzado a proferir vítores en memoria suya. Otegui, miembro de una organización terrorista que, a decir de un antiguo coronel del KGB, contaba con los miembros "más brutos, más bestias" de todo el terrorismo internacional, no ha tardado en saludarlo desde la perspectiva de la solidaridad entre revolucionarios. Llamazares, médico educado en La Habana que sigue entusiasmado con las vesanías del régimen de Fidel Castro, tampoco se ha quedado atrás. Sin embargo, estas muestras de zafio totalitarismo constituyen tan sólo una muestra de hasta qué punto la izquierda anda huérfana y desnortada desde que desapareció esa patria de los proletarios que era la URSS. De hecho, Hugo Chávez –al que muchos se empeñan en calificar de manera bastante difusa como "populista"– ha sido el último gran caudillo fascista de la Historia. El término fascismo ha sido mal utilizado y mal entendido durante décadas. Usado por los comunistas para criticar lo mismo a alguien que iba a misa que a los partidarios de la libertad de mercado ha terminado por no significar nada salvo que las izquierdas odian al así adjetivado. Sin embargo, el fascismo, el real, el de Mussolini tuvo unas características muy concretas que despertaron desde el principio el temor de las izquierdas precisamente porque era una forma de socialismo que, dado su carácter nacionalista, resultaba sumamente peligroso como rival. Es ese fascismo en estado puro el impulsado por Hugo Chávez.

Cuando Chávez llegó al poder de manera, como mínimo, heterodoxa pocos pensaron que podría durar y mucho menos extender su influencia por todo el subcontinente. Sin embargo, ésa ha sido la innegable e inquietante realidad. Chávez no fue un pensador sofisticado ni un gran teórico de la política. También es indiscutible que no ha traído prosperidad ni justicia a los venezolanos, pero poco puede negarse su repercusión. Las claves de su éxito son, para el que se acerque al tema con objetividad, claramente identificables. En primer lugar, Chávez, como Mussolini o cualquier fascista que se precie, supo utilizar las raíces nacionales –quizás más supuestas que reales, pero, en cualquier caso, nacionales– de su revolución. Lejos de tomar su punto de referencia en el comunismo soviético o chino, Chávez pretendió entroncar con un Bolívar mítico que, ciertamente, no se parecía, precisamente, a lo que él ha llevado a cabo, pero que sigue constituyendo un magnífico mantra para millones de hispanoamericanos que lo invocan sin haberlo leído. Venezuela –como la Italia de los años veinte– no daba, en teoría, un salto en el vacío sino que se conectaba con lo más sugestivo de su Historia nacional. Si para Mussolini era el imperio, para Chávez se trataba de la Emancipación. Partiendo de ese nacionalismo mítico y estomagante, Chávez disparó una agresividad nada oculta hacia los Estados Unidos –la nación enemiga por excelencia siquiera por su éxito– hacia el Occidente democrático, incluyendo de manera muy señalada a España, y hacia el capitalismo. Eran las "plutocracias" que decía Mussolini mientras realizaba gestos no menos histriónicos que los del propio Chávez.

En segundo lugar, Chávez intentó establecer un tipo nebuloso de socialismo que no es el soviético ni el cubano y, a fin de cuentas, es una copia del corporativismo propio del fascismo italiano. A fin de cuentas, en los años treinta, la nación más intervenida económicamente después de la URSS era la Italia fascista. Chávez no acabó con la propiedad privada sino que, como Mussolini, la intervino, la amenazó y la sometió creando una nueva clase de propietarios afectos al régimen. Exactamente lo mismo que Mussolini ha hecho Chávez, que podía amenazar con el "Exprópiese" a los enemigos y entregar concesiones a los amigos.

Hasta ahí la carga ideológica que es, fundamentalmente y por más que se niegue, fascismo en estado casi puro al buscar la fusión de nacionalismo y socialismo y al no eliminar drásticamente ni la iglesia católica –con la que tanto Mussolini como Chávez llegaron a acuerdos puntuales beneficiosos para ambas partes– ni el capitalismo que proporciona puestos para los partidarios.

Pero, a la vez, Chávez ha sabido copiar las muestras más siniestras e inteligentes del talento mussoliniano. Dentro del más puro estilo fascista, Chávez ha ido erosionando desde dentro las instituciones del estado para implantar una dictadura que niega con la boca pequeña la calidad de tal siquiera porque permite las elecciones. Chávez ha ido cambiando la ley electoral, la composición del legislativo y el perfil de la judicatura exactamente igual que Mussolini durante los años veinte. En una sociedad más mediática que la italiana, Chávez captó desde un principio que podía ganar elecciones si previamente controlaba los medios de comunicación. Torrijos o Felipe González no lo habrían hecho mejor. Pero junto a la formación de una nueva ideología –que algunos llaman populismo y que no es sino neo-fascismo sui generis que reniega de sus orígenes de la misma manera que los antisemitas de hoy dicen que sólo son anti-sionistas– y la reestructuración institucional, Chávez supo aprovechar otros factores. En primer lugar, retomó la solidaridad hacia aquellos que podían orbitar en una manera de pensamiento similar siquiera porque tienen fobias comunes. Igual que Mussolini pagaba una pensión a José Antonio Primo de Rivera y respaldaba a movimientos semejantes al suyo en Europa, Chávez ha repartido generosamente los frutos del petróleo entre sus camaradas de hoy desde el Ecuador a la Argentina, desde Bolivia a la Argentina. En este último caso, por añadidura, tendía la mano a otro movimiento de inspiración totalmente fascista como el peronismo. En segundo lugar, Chávez intentó también estrechar lazos con todos aquellos que repudian el sistema democrático occidental y el capitalismo sin el que éste no podría subsistir. Igual que Hitler supo que era obligado tender la mano a un Mussolini condenado por la Sociedad de naciones por invadir Abisinia, Chávez extendió su radio de acción hasta respaldar a un Irán islamista que, despreciando la acción de la ONU, camina inexorablemente hacia la posesión de armamento nuclear.

Chávez también sabía mezclarse entre el pueblo, como Mussolini, para demostrar que podía trabajar como un agricultor. Si el Duce segaba, Chávez podía recolectar. Si el Duce conducía un automóvil, Chávez podía servir de chófer a Oliver Stone en un delirante documental. Si el Duce podía crear el Estado Vaticano en virtud de los acuerdos de Letrán suscritos con la Santa Sede y aún vigentes, Chávez podía santiguarse en público y abrazar a obispos. Como sucedió con Mussolini –del que hablaron maravillas personajes como Gandhi o Churchill y del que Lenin dijo que era el único capaz de desencadenar una revolución en Italia– Chávez fue alabado y cortejado por gente de los lugares más lejanos que se acercaban a él soñando con la revolución pendiente o con una oportuna subvención. Han sido periodistas y profesores universitarios, políticos y empresarios, cineastas y sacerdotes. Frente a él han estado, como en el caso de Mussolini, los que aman la libertad porque, en el caso de Chávez, hasta las izquierdas sin brújula lo han alabado siquiera porque era anti-americano y anti-israelí. La cuestión ahora es saber si el legado de Chávez trascenderá su muerte o, como en el caso de otros dirigentes de signo fascista, no podrá sobrevivirlo durante mucho tiempo. Porque lo que es obvio es que igual que Mussolini murió también ha fallecido aquel al que podríamos llamar Hugolini.

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Gonzalo Sichar y 'El antinacionalismo acomplejado': 'Defender una España unida no es ser franquista'
El autor propone en este ensayo una idea de una España unida y solidaria, desde una concepción muy alejada del recurrente nacionalismo españolista
 www.lavozlibre.com 6 Marzo 2013

Madrid.- Gonzalo Sichar (Madrid, 1971) presenta esta semana en Barcelona su libro 'El antinacionalismo acomplejado' (Editorial Sepha), donde analiza los diferentes nacionalismos de España y cómo tras la dictadura franquista los complejos de los partidos constitucionalistas les han llevado a un consentimiento sin freno de sus demandas. Muy alejado del nacionalismo españolista, el cual también critica duramente, este doctor en Antropología Social y licenciado en Económicas por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) explica cómo esta posición condescendiente de los dos principales partidos, para no ser tachados de franquistas unos -PP- o para sentirse más progres otros -PSOE- han dado alas a estos nacionalismos periféricos para elevar al máximo sus pretensiones autonomistas y abrir una vía secesionista.

-. ¿Cómo surgió la idea de escribir este libro?
-. Tras un compromiso muy fuerte en la defensa de los derechos humanos y los derechos sociales -valores que suelen identificarse con la izquierda- en mi estancia en diversos países de América Central y del Sur, al volver a España me sorprendió cómo la izquierda hacía continuos guiños al nacionalismo, que para mí siempre ha sido muy reaccionario e insolidario -por no decir para los casos vascos, catalán y gallego de sus orígenes confesionales-. Comencé a escribir algunos artículos contra el nacionalismo en revistas de izquierda, como ‘Iniciativa Socialista’, pero fue la llegada de Rodríguez Zapatero a la presidencia de España lo que enfatizó ese alineamiento de la izquierda política con el nacionalismo. A partir de entonces empecé a empaparme conceptualmente para rebatir lo que ya sentía de corazón: la izquierda y el nacionalismo son incompatibles, salvo en una alianza de sus dos extremos, que da como fruto el fascismo.

-. Dice que los antinacionalistas están acomplejados, ¿por qué?
-. Porque en este país de más de 500 años de existencia como sentimiento de Estado, parece que defender su unidad es ser franquista. Y en eso la derecha, con un mayor miedo a ser confundida con el franquismo, se siente más acomplejada. Incluso ha habido quien me ha dicho que mi título es fuerte, que por qué no hablo de no-nacionalismo, pero igual que soy antirracista yo sí me considero antinacionalista, como concepto. Por supuesto no estoy a favor de meterlos en guetos ni otras medidas similares propias del nacionalismo precisamente.

-. ¿Por qué sigue dando tanta vergüenza en este país sacar una bandera de España y, sin embargo, se lucen con tanto orgullo las banderas de cada comunidad autónoma, sea cual sea?
Creo que al patriotismo, sea cual sea la patria que se defienda, es una virtud. Una virtud, por cierto, que te tiene que ver otro, por eso es absurdo autodefinirse como patriota. Es un calificativo que uno se tiene que ganar. Pero ser nacionalista es ser excluyente con quienes pertenecen a lo que en Antropología llamamos el ‘Otro’, y por tanto es un defecto como pueda serlo el no ser demócrata o estar a favor de encasillar a la mujer en la esfera privada. ¿Por qué entonces lucir la bandera de mi región es políticamente correcto y la de España no? Porque los nacionalismos, con la inestimable ayuda de la izquierda, ha sabido vender que su nacionalismo es progre, mientras que el nacionalismo españolista es reaccionario. Y que conste que lucir una bandera en ciertos momentos no me parece una actitud nacionalista, pero tenerla en todos los actos sí. Curiosamente, quienes lucen la bandera española lo hacen en contadas ocasiones, mientras que los de las comunidades autónomas lo hacen permanentemente. Si en un colegio del madrileño barrio de Salamanca todos los lunes los niños se pusieran firmes mientras sonara el himno de España y se izara una bandera española nos parecería que ha vuelto Franco con su Formación del Espíritu Nacional. ¿Algún progre se rasga las vestiduras cuando algo muy parecido ocurre en no pocas ikastolas [escuelas vascas]?

-. ¿Cree que están jugando un papel importante los éxitos de nuestros deportistas para que comience a cambiar algo esa percepción?
-. El deporte quizá es la mejor imagen de la Marca España. Y los nacionalistas, que siempre se miran en la España que odian para soñar su futuro, lo saben. Por eso quieren ir al rebufo de los triunfos de nuestra selección en los diferentes deportes y de ahí su gran esfuerzo en que se le reconozcan sus selecciones regionales en competiciones internacionales. Pero ojalá se vieran muchos otros éxitos más allá del deporte, como los grandes éxitos en investigación, pese a la precariedad en la que tienen que trabajar nuestros investigadores.

-. Una crítica común que se hace a los antinacionalistas es que éstos son nacionalistas, pero españolistas. ¿Qué diferencias hay entre unos y otros?
-. En ‘El antinacionalismo acomplejado’ hago duros ataques al nacionalismo español, al que subdivido en diferentes categorías, principalmente por su vinculación o no con el fascismo. Hasta hace poco los únicos que enarbolaban la bandera de España fuera de acontecimientos deportivos eran los nacionalistas españoles, prueba de que los nacionalistas, del tipo que sean, no se acomplejan, algo que sí hacen los antinacionalistas. Cuando presenté el libro en Málaga un asistente preguntó que por qué dedicaba un epígrafe a estos grupos minoritarios, que el nacionalismo español ya no existía. Lo he hecho porque es un libro también de teoría política, y quería dejar claro mi desmarque también de este nacionalismo españolista. El problema del nacionalismo no es si es escaso o es abundante, sino sus prácticas excluyentes. Prueba de que mis tesis no son nacionalistas españolistas es que me encantaría que en un futuro no muy lejano no hubiese ejército español sino europeo, ni me remonto a ideas "gloriosas" de España para reafirmar el Estado español actual, sino por solidaridad interterritorial entre regiones pobres y regiones ricas. Sería absurdo que habiendo trabajado en cooperación internacional estuviera a favor de que España coopere con Haití, pero no Cataluña con Andalucía. Y sí, en Andalucía hay mucha corrupción, no sé si tanta como en Cataluña; pero también la hay en Haití, no sé si tanta como en España, pero no por ello España da de lado a Haití.

-. ¿Cuál es la relación entre el nacionalismo y el fascismo?
-. El fascismo se mueve en dos ejes desde sus dos extremos: por un lado tradición-revolución, y por otro socialismo (internacionalismo)-nacionalismo. Está claro que en el primer eje sólo utilizan el discurso revolucionario para llegar al poder, pero que defienden lo tradicional. Por eso no son revolucionarios, como recordaría Gramsci a Mussolini, porque además llevan al poder a una clase previamente establecida y eso es de conservadores, no de revolucionarios.

También ha adoptado un discurso muy socialista -ahora hay grupos cercanos al movimiento skin head, como el MSR, que están muy metidos con lo de la paralización de los deshaucios, o la ya clásica nacionalización de la banca del falangismo o el nazismo...- a la vez que nacionalista. Es más, el fascismo es primero socialista -éste es el sustantivo-, pero a diferencia del socialismo marxista, el fascismo es socialismo nacionalista -éste es el adjetivo-. Sólo que a la postre todo movimiento fascista al llegar al poder elimina su parte socialista para quedarse sólo con la nacionalista. Y lo estamos viendo, por ejemplo, en ERC -la izquierda de la burguesía catalana, no del proletariado-, cada vez más nacionalista.
Son muy paradójicos los parecidos de los grupos fascistoides de todo signo. En el libro pongo ataques de nacionalistas a inmigrantes, sólo que el cartel de las Juventudes de ERC se ceba en los charnegos, mientras que España 2000 o Democracia Nacional lo hace con los sudacas, los negros o los moros.

-. ¿Por qué los últimos presidentes del Gobierno, ya sean de PP o PSOE, han acabado haciendo tantas concesiones y pactos con los partidos nacionalistas?
-. Es algo inconcebible pero que ha llegado a hacer incluso Aznar, adalid de los nacionalistas españoles de corte conservador. Supongo que es por simple aritmética electoral. Y en el caso del PP, por complejo, de reminiscencias franquistas que pudiera quedar en algunas partes del partido. Pero recuerdo que la ley electoral actual beneficia, mucho más que a los nacionalistas, a PP y PSOE, con lo que la reforma es imposible a menos -como le decía Mariano Rajoy a Rosa Díez- que UPyD tenga mayoría parlamentaria. En mi libro expongo cómo incluso hay nacionalismos que salen perdiendo con la ley electoral actual, como el BNG y algunos más. A los catalanes poco les afectaría una ley electoral justa. Saldrían perdiendo, sobre todo, además del PP y PSOE, los vascos. Yo creo en el principio de una persona un voto, sin ponderaciones territoriales, así que si una ley electoral proporcional y de circunscripción única beneficia a BNG, CHA, PAR, Los Verdes, PACMA... bienvenidos al Parlamento. Pero sólo se habla de que beneficiaría a IU y UPyD. Para mí, en realidad beneficiaría al conjunto de los ciudadanos españoles, que verían como su voz suena, como poco, parecido en la calle que en el Congreso.

"PARECE QUE PARA SER MÁS CATALÁN HAY QUE SER MÁS NACIONALISTA"
-. ¿Cómo ve la situación de Cataluña? ¿En qué acabará el desafío de Artur Mas?
-. En la cuestión de estructuración del Estado, creo que en Cataluña es donde más riesgo se corre. CDC se deja arrastrar por el discurso de ERC, sin que UDC se inmute. Y diría que ERC se deja arrastrar por posturas más radicales, como las CUP. Pareciera que el sello de catalanidad es sinónimo de nacionalismo catalanista. Luego para ser más catalán, de esta tierra, hay que ser más nacionalista. Y el PSC, que no quiere quedarse fuera, aumenta también su discurso nacionalista, salvo en campaña, donde tiene que cultivar a sus votantes naturales, los castellanohablantes del cinturón industrial de Barcelona. Pienso que con un gobierno español débil el final de esto lo determinará la cota que se marquen los nacionalistas. Y no veo en el horizonte a un gobierno español valiente.

-. ¿Seguirá Iñigo Urkullu sus pasos?
-. Los nacionalistas catalanes siempre han ido consiguiendo sus demandas con el argumento de que "nosotros no practicamos el terrorismo, lo pedimos por las buenas". Pero es evidente que se han beneficiado del terrorismo -del de ETA, no del de Terra Lliure-. Para empezar, si no lo hubiera ya ese argumento, que tanto les ha valido, no les serviría. Los nacionalistas vascos, que se creían en la vanguardia del nacionalismo -¿quizá por la existencia de ETA?-, ahora van a tener que aprender de sus homónimos catalanes porque han estado 40 años valiéndose de la existencia de una banda terrorista. Supongo que darán pasos cortos, viendo los resultados de los catalanes. Para empezar el PNV está teniendo mucho cuidado en no ser fagocitado por HB-Batasuna-Bildu-Amaiur o como quiera que se llame la marca etarra de turno. La voracidad de ERC frente a CiU les ha puesto en guardia.

"ESTE MODELO AUTONÓMICO ESTÁ CADUCO"
-. Por nuestro modelo autonómico, en España tenemos 17 de todo. ¿Ha sido esa la clave para que hayamos llegado a esta ruinosa situación económica?
-. En el libro rescato el top 100 del despilfarro autonómico que en su día publicó ‘El Mundo’. El Estado de las autonomías nos ha llevado al "y yo también" o incluso a "y yo más", y eso ha conducido a una ruinosa economía española sin necesidad de que los cortijos estén gobernados por partidos nacionalistas. Fue Manuel Fraga, y no un nacionalista, quien diseñó la fórmula de la Administración única, consistente básicamente en la plena asunción de competencias por las administraciones autonómicas y la supresión de duplicaciones o superposiciones de áreas competenciales entre la Administración central y las comunidades autónomas. A la vista está que hay duplicidades o triplicidades.

-. ¿Está caduco el actual modelo autonómico? ¿Tendría sentido el federalismo en España?
Este modelo está caduco. Quienes defienden el federalismo como solución argumentan que frente a la España asimétrica de las autonomías, el federalismo crearía un Estado simétrico. Pienso que la instauración de la simetría -hablo de instauración y no de reinstauración porque está claro que lo que había antes, el centralismo, tampoco era simétrico- no tiene que pasar por el federalismo. Es más, con un Estado español debilitado creo que la federación daría alas para reconvertirlo en confederación y de ahí el paso a la independencia sería facilísimo. No digamos nada si en lugar de monarquía tuviéramos una República Federal de España. Aunque por principios pareciera que la república es más democrática en origen que la sucesión dinástica de una monarquía, pienso que una jefatura del Estado no partidista ahora puede contribuir mejor a mantener la unidad de España, esto es, a defender a todos los ciudadanos de España con independencia de la lengua que hablen o de su sentimiento de pertenencia o no a una posible nacionalidad o grupo étnico. Y eso es más democrático que dejar rienda suelta a la exclusión nacionalista. Y por eso estoy dispuesto a relegar mi convencimiento republicano en aras de proteger la democracia y la libertad, mucho más importantes que la forma de Estado que tengamos.

-. ¿Qué opinión le merecen los modelos de inmersión lingüística de las comunidades autónomas bilingües?
-. Es un claro ejemplo de exclusión por parte de los gobiernos nacionalistas, y de ahí la importancia de mantener la unidad de España. Y lo digo no por nostalgia nacionalista españolista, por puro principio de derechos humanos. Si no hubiera una autoridad superior por encima de los gobiernos nacionalistas, sus regímenes acabarían pareciéndose en algunos aspectos a la Alemania de Hitler. En El País Vasco, Bildu ya quiere separar censos de castellanohablantes y euskaldunes. En las excursiones de algunos colegios, los chavales van en dos autocares sin llenar antes que en uno lleno para que no hablen en el trayecto en castellano, la lengua común de quienes estudian en dos modelos educativos diferentes.

La democracia no es sólo que la mayoría decida, sino que se respete a la minoría. Sin tener claro esto tan básico, la mayoría de los payos de España podríamos decretar la expulsión de la minoría gitana. Y supongo que esto, hasta los nacionalistas, convendrán conmigo en que no es democrático.

Cataluña
El Síndic de Greuges vuelve a ‘olvidar’ la vulneración del derecho al bilingüismo escolar en su informe anual
Ribó hace suyos los argumentos de Mas y acusa al Gobierno de imponer un ataque al “corazón del sistema de derechos sociales” fijando un límite de déficit del 0,7% del PIB. El ex dirigente comunista, en cambio, no critica el derroche de la Generalidad en proyectos identitarios.
Maite Molina www.vozbcn.com 6 Marzo 2013

El Síndic de Greuges, Rafael Ribó, sigue haciendo oídos sordos a los padres que piden una educación bilingüe para sus hijos en base a las múltiples sentencias del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo que así lo avalan.

En el último informe anual, relativo al año 2012 y remitido hace tres semanas al Parlamento autonómico, no hay ninguna referencia al cerca de un millar de progenitores que han solicitado a la Consejería de Enseñanza que sus hijos reciban las clases en las dos lenguas oficiales de Cataluña, pese a que sigue sin atendérseles dicho derecho.

De esta forma, para Ribó, ex presidente de Iniciativa per Catalunya y ex secretario general del PSUC, el incumplimiento de las sentencias sobre bilingüismo escolar por parte de la Administración autonómica no es significativo.

La posición del Síndic no es nueva. En realidad, siempre se ha manifestado como un firme defensor del sistema de inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán, al igual que hace la formación que dirigió durante muchos años. Además, su adjunto general es Jordi Sánchez, uno de los principales dirigentes de La Crida, la conocida organización radical independentista que operó durante los años 80.

Un solo caso de discriminación lingüística hacia los castellanohablantes
Ribó sí ha considerado, en cambio, destacable en su informe la ‘falta de atención por parte de un policía nacional a un usuario de los servicios aeroportuarios’, que conoció ‘a raíz de la noticia aparecida en los medios sobre la denuncia de un ciudadano al que se había retenido 20 minutos el DNI y que había sido menospreciado por haberse negado a cambiar del catalán o del inglés al castellano al dirigirse a un policía nacional’.

Esta queja ha sido la única cuestión en el ámbito lingüístico durante todo el año 2012 que le ha llevado a abrir una actuación de oficio ‘para investigar los hechos’.

También ha apuntado la existencia de casos de discriminación lingüística hacia los catalanohablantes en el ámbito de la justicia, llegando a pedir explicaciones sobre un secretario judicial de un juzgado que había enviado una citación en castellano para una comparecencia judicial, pese a que el afectado había solicitado que se dirigiesen en catalán.

Según el informe, el presidente [del TSJC] informó al Síndic que el secretario judicial requerido para informar sobre los hechos había mostrado un inexcusable desconocimiento de la normativa aplicable y un evidente menosprecio por la lengua catalana y manifestó que había puesto los hechos en conocimiento de la Secretaría de la Sala de Gobierno del TSJC por si se desprendiese algún tipo de responsabilidad disciplinaria‘.

El Síndic solo ha detectado un caso discriminación lingüística hacia los castellanohablantes por parte de la Generalidad: algunas páginas webs de la Administración autonómica no tienen todos los contenidos disponibles en español.

Al igual que en el informe sobre 2011, en el de este año tampoco aparece la advertencia de que la ley establece que la rotulación de las señales de tráfico debe estar en las dos lenguas oficiales, algo que sí recogió en el dossier relativo a 2010, pese a que esta normativa se sigue incumpliendo en la inmensa mayoría de los municipios de Cataluña, hasta el punto de que el Ayuntamiento de Barcelona retira las multas a quien las recurre por este motivo.

Acusa al Gobierno de atacar “el corazón del sistema de derechos sociales”

Durante la presentación del informe, Ribó -que ocupa el cargo desde 2004 y que en febrero de 2010, con el apoyo de CiU, PSC, ICV-EUiA y ERC, su mandato fue prorrogado por nueve años más, cuando contará con 74 años de edad- no dudó en hacer suyos los argumentos del presidente de la Generalidad, Artur Mas, y de sus socio, Oriol Junqueras, y cargar contra el Gobierno por considerarle culpable de los recortes sociales que se están aplicando en Cataluña:

“Querría advertir, con toda la solemnidad y seriedad del momento, de que el corazón del sistema de derechos sociales se verá irremediablemente afectado si el Gobierno central impone el déficit público del 0,7% del PIB a la Generalidad. Puede tocar aspectos muy, muy importantes de los derechos sociales reconocidos constitucionalmente, estatutariamente y también en tratados internacionales suscritos”.

Sin embargo, en toda su intervención, no ha habido ni una sola crítica al dinero gastado por parte de la Administración autonómica en construcción nacional o en subvenciones identitarias de todo tipo.

Como es habitual, Ribó no se ha olvidado de lanzar una pulla a la delegada del Gobierno en Cataluña. “No ha habido ni una sola administración que obstaculizase la labor del Síndic, aunque es el tercer año en que he de afirmar que hay una sola excepción: la Delegación del Gobierno de España en Cataluña”, ha subrayado.

Lejos queda ya el escándalo que el ex dirigente comunista protagonizó en junio pasado al descubrirse su pasión por los viajes a cargo del erario público -más de 50 por todo el globo terráqueo, solo en los dos años anteriores-, una situación de la que pudo salir indemne gracias al respaldo incondicional que recibió del Gobierno autonómico.

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