AGLI Recortes de Prensa   Viernes 15  Marzo 2013

Jubilación
Pensiones de hambre
Emilio J. González www.lavozlibre.com 15 Marzo 2013

El Gobierno ha decidido que a partir de 2014 va a informar a los contribuyentes mayores de 50 años del importe de la pensión de jubilación que les corresponderá en el momento del retiro, con el fin de que puedan calcular la diferencia entre la cantidad de dinero que percibirán efectivamente y la que pensaban que iban a cobrar, para que quien quiera tener una pensión más elevada pueda ahorrar o contratar un seguro que se la proporcione. ¿Qué nos dice esto? Pues muy sencillo: que el sistema no da más de sí y que la única forma que tienen los políticos de arreglarlo es bajarnos la cuantía de las pensiones que nos corresponderían si no se aplicaran las medidas del Pacto de Toledo, como, por ejemplo, la ampliación a toda la vida laboral del periodo de cómputo de la pensión, que supone reducirla en, aproximadamente, un 35% en relación con la que se percibiría sin este cambio.

Después de que los políticos y los sindicatos insistieran en mantener el sistema público de pensiones tal cual, sin cambios ni reformas que introdujeran cuando menos un sistema mixto entre capitalización y reparto, ahora nos encontramos con lo que se veía venir desde hace años en cuanto se analizaba la pirámide población española. Y es que un modelo como el nuestro, que financia las pensiones de hoy con las cotizaciones de hoy, es inviable en una sociedad cuya población envejece. Para complicar más el asunto, encima el ajuste anticrisis se está produciendo vía reducción de salarios, lo que disminuye la base de cotización del sistema, o sea los ingresos, y vía salida de trabajadores hacia otros países, lo que recorta el número de cotizantes. Pues bien, en este contexto, lo que tendría que hacer el Gobierno es recortar otros gastos públicos con el fin de que el déficit del sistema de pensiones se pudiera financiar con los ingresos procedentes de la tributación general. Porque recortar se puede recortar por muchas partes, empezando por los asesores y los coches oficiales y siguiendo por el cierre de las autonomías. Y es que los españoles pagamos impuestos para tener buenos servicios públicos y buenas prestaciones sociales. Pero nuestros políticos piensan de otra forma, creen que el dinero público no es de nadie, cuando en realidad es de todos, y lo utilizan para sus propios fines, empezando por el de llenar las administraciones de parientes, amigos y miembros del partido. Estos gastos no los están tocando, y sin embargo nos recortan las pensiones. No tienen vergüenza.

Ahora, encima, nos dicen que nos van a informar con antelación de cuál será nuestra pensión para que vayamos ahorrando con el fin de poder cobrar más después. La pregunta es: ¿de dónde va a salir ese dinero?; porque quien esté en paro no puede ahorrar, a quien le han bajado el sueldo y llega justo a fin de mes tampoco, y quien todavía soportar una hipoteca onerosa de veinte o treinta años, menos aún, con el agravante de que los pisos, la tradicional hucha de las familias, no van a volver a valer ni de lejos lo que se ha pagado por ellos en los últimos veinte años. Es decir, que, salvo aquellos que ganen mucho dinero, aquí prácticamente nadie va a tener esa capacidad de ahorro para poder complementar la pensión pública cuando llegue el momento de la jubilación. Por ello, y ya que los políticos de todos los partidos y los sindicatos decidieron en su momento no reformar el sistema de pensiones, lo que tendrían que hacer ahora es reformar el gasto público y acabar con todos los despilfarros y con las autonomías, a fin de abrir margen en los presupuestos para financiar el déficit de la Seguridad Social y permitir que la gente se pueda jubilar con una pensión digna, no con una de miseria, que es a lo que nos están condenando entre unos y otros.

Los partidos como problema
Joaquín Marco La Razón 15 Marzo 2013

El sistema de gobierno democrático es, por hoy, el menos malo de los que conocemos. Tiene sus defectillos, pero constituye el modelo de los países más avanzados. Tras largos años de partido único y de repudiar las democracias liberales, una Transición, en la que hubo mucho de improvisación, nos dotó de un mecanismo de gobierno del que la crisis económica que atravesamos nos permite advertir rotos y descosidos.

Digamos de antemano que no es posible una democracia sin los pilares de los partidos políticos, aunque, de vez en cuando, broten antipartidos que reflejan el malestar o el descontento de parte de la población, como acaba de suceder en Italia. En España, las encuestas advierten que los ciudadanos sitúan en segundo y tercer lugar de sus preocupaciones la corrupción y los políticos. Por tal motivo, se muestra una desafección que alcanza las movilizaciones callejeras, porque motivos no faltan. Sin embargo, tales manifestaciones parecen surgir de movimientos en los que los partidos muestran escaso protagonismo.

El Consejo Económico y Social entiende que el 12% de los trabajadores, al margen de los seis millones de parados, se sitúa en riesgo de pobreza, pese a encontrarse trabajando. Salvo en las grandes cifras macroeconómicas, no se advierte todavía la salida de un túnel que aterroriza por su longitud y oscuridad. Mientras tanto, como contraste, en 2012, figuran ya 16 españoles entre los más ricos del mundo (con más de mil millones de dólares). Las fortunas (incluyendo la de Amancio Ortega) ascienden a 70.400 millones de dólares, según la revista «Forbes», un 11% más que en el año 2011. Estos contrastes no hacen sino contribuir a poner en cuestión, desde la perspectiva económica, la validez de un sistema a cuya cabeza se encuentran los políticos y sus partidos.

No es cierto que los partidos no sean conscientes de su progresivo descrédito y del riesgo que ello entraña. Los movimientos ciudadanos son, entre nosotros, acéfalos. Pero ello no quiere decir que sigan siéndolo siempre. Existen riesgos de antipartidismo o resabios de totalitarismos del pasado siglo que pueden reaparecer con uno u otro rostro.

Pese a ello, poco se hace para consolidar la unidad en grandes temas que afectan e irritan a las mayorías: la educación, la sanidad, la justicia. En ocasiones no logran advertirse grandes diferencias entre las formaciones, sino el hecho de hacer valer los resultados de las últimas elecciones, el rodillo.

El crecimiento económico que todos sabemos imprescindible está en manos de una política que trasciende nuestra dimensión. Y esto lo saben todos. Permanecemos quietos, pendientes de las próximas elecciones alemanas, sin esperar tampoco mucho de sus resultados, porque también el país rector de Europa se tienta la ropa y no las tiene todas consigo. El empobrecimiento general de la población no afecta tan sólo a los países del sur, aunque aquí golpea con mayor virulencia contra la clase media baja y los trabajadores. Se preguntan, pues, los dirigentes de los partidos cómo recobrar la popularidad, cómo acercarse a una calle que se les muestra reacia, casi a cara de perro. La solución no puede llegar, como parece que han decidido, por colaborar en los programas televisivos de mayor audiencia y acceder, salvo el presidente Rajoy, a determinadas entrevistas. Este recurso de populismo barato no ha de llevarles a otra cosa que a la banalización, en contraste con una cierta judicialización, que ofrece a simple vista el espectáculo desolador del funcionamiento de las instituciones.

El papel alarmista de los medios contribuye a incrementar esta lamentable impresión. La democracia no es un sistema perfecto. Y existe la corrupción incluso en países admirables por el funcionamiento de la cosa pública. Las leyes que regulan el partidismo tampoco son perfectas. En consecuencia, deberíamos acercarnos a las de aquellos países que admiramos.

La transparencia en el funcionamiento es indispensable y se nos promete una y otra vez, pero también lo es en lo que respecta a la financiación, a las donaciones económicas, al papel de los «lobbies», que aquí también existen.

El problema consiste en que los partidos, con su vocación de poder, parecen incapaces de autorregularse y, sin embargo, la tarea de darse las leyes que permitan regenerar la praxis política debe proceder de ellos mismos. Parece utópico ahora confiar en que tal regeneración se produzca a corto plazo. Sin embargo, de no hacerlo, de no alcanzar, mal que les duela, acuerdos, traducidos en forma de leyes, que sean aceptados por los militantes de base y los votantes, el sistema no se regeneraría. No se trata tan sólo de resolver una crisis económica inconcebible hace tan sólo unos pocos años, sino de alcanzar una ética que impida que nos encontremos ya a la cabeza de la desigualdad social de la Unión Europea.

Como advierte el CES: «La crisis económica, que ha afectado con particular intensidad a España, especialmente en lo que a destrucción de empleo se refiere, está produciendo al mismo tiempo un aumento notorio de la desigualdad, no habiéndose efectuado este resultado en el resto de los países». Los oportunos reajustes, por sí mismos, no van a resolver los problemas de los ciudadanos, quienes, con acierto, advierten en el funcionamiento de los partidos el engranaje esencial de cualquier posible e imprescindible renovación. Quienes detentan el poder deberían tomar pronto drásticas soluciones. No todo consiste en dimitir, verbo, por otra parte, que por estos lares no se conjuga.

11M: la afrenta y la vergüenza
Alfonso Merlos www.elsemanaldigital.com 15 Marzo 2013

Una nación que no se pone de acuerdo para rendir tributo a sus caídos tiene una crisis más profunda que la económica. Con dolor extremo hay que asumir que aquí se han perdido los papeles.


No hay que darle muchas más vueltas. No tenemos remedio. Los españoles. El noveno aniversario de la matanza que llevó al cementerio a casi dos centenares de inocentes y dejó heridos y mutilados a casi dos millares deja un reguero de olvido y de ultraje. Digámoslo con claridad: hemos vuelto a evidenciar ante el mundo entero y ante nosotros mismos que no hemos sabido atender a la memoria, a la dignidad de las víctimas del terrorismo. Y por supuesto no hemos sabido hacerles justicia.

Es una vergüenza. El fiasco ha sido total. Terminaríamos antes señalando aquellos actores que no han fallado que los que sí lo han hecho. Han fracasado políticos, jueces, policías; pero sobre todo lo ha hecho España como nación.

Si los ciudadanos de este viejo solar no nos ponemos de acuerdo ni para honrar a nuestros muertos tenemos una depresión y padecemos una enfermedad que trasciende los problemas económicos, de precariedad, de pobreza, materiales. Esto es otra cosa.

Con dolor extremo, con formidable tristeza pero hay que asumir que aquí se han perdido los papeles. Empezando porque no es ni medio normal que sigamos teniendo a víctimas que se dedican a agredir a las víctimas. A alguna señora a la que le faltan fuerzas o ganas para responder a los verdugos pero le sobran la ira y la cólera para descargar contra el Partido Popular imputándole los más horribles delitos.

Es natural que perdonemos a quienes han padecido el mayor mazazo que cualquier ser humano puede encajar (que le asesinen a un hijo). Pero no podemos perdonarnos lo que estamos haciendo con este país. Con una España que empezó a torcerse el 11 de marzo de 2004 y que no se ha enderezado desde entonces.

Si quienes maquinaron aquella masacre eran criminales cualificadísimos que querían hundirnos y lo hemos permitido, mal. Si fueron cuatro pobres hombres que atendieron simplemente a la vocación asesina de un momento, peor.

¡Márchese del palco, general!
Vicente Benedito www.vozpopuli.com 15 Marzo 2013

Recientemente me contaron una anécdota que transcurrió durante la celebración de un partido de futbol en el entonces denominado estadio de Chamartín. Millán Astray, prohombre de la época en su condición de general y fundador de la Legión, asistía al encuentro en el palco de invitados y, según cuentan los cronistas de entonces, buenos conocedores de la historia del Real Madrid, el general se excedió con la esposa de uno de los invitados. Enterado don Santiago del incidente, subió al palco e invitó al general a que abandonara de inmediato el recinto, prohibiéndole la entrada en el estadio. El colérico militar se fue amenazando de muerte a Bernabéu y parece ser que sólo la decidida intervención de otro general, el laureado Muñoz Grandes, a cuyas órdenes sirvió don Santiago durante la Guerra Civil, impidió que el primero consumara su amenaza y que el Real Madrid perdiera a quién probablemente haya sido el mejor presidente de un club de futbol. Cuentan también quienes conocen con rigor las muchas anécdotas del centenario club, que la cuestión no acabó en el palco y que al día siguiente, con ocasión de una recepción en El Pardo a Bernabéu, Saporta y el mismo Muñoz Grandes, el presidente contó a Franco lo sucedido y tras unos minutos a solas con el generalísimo, al salir de su despacho esbozaba una ligera sonrisa de satisfacción, por lo que sus acompañantes le interpelaron por lo comentado sobre el asunto y don Santiago les contó que Franco le había manifestado que “no había ganado una guerra para perder los valores”.

Lamentablemente, y salvando siempre las distancias con la historia y sus protagonistas, hoy “es el pan nuestro de cada día” asistir impasibles a la degradación de la sociedad consecuencia de la continua pérdida de valores. Circunstancia ésta que se refleja con nitidez en la 'clase' política y económica española. Vivimos con desazón la permanente crónica de la corrupción de muchos de nuestros dirigentes. Los escándalos financieros y de enriquecimiento fácil. La doble vara de medir, de unos y otros, a la hora de juzgar las imputaciones de sus compañeros o las del partido contrario. La ignominia de desbancar al más votado con el apoyo de un acosador condenado y ello además, “para más Inri”, coincidiendo con el Día de la Mujer, en un partido que siempre se ha reconocido así mismo cómo gran valedor de la igualdad de sexos.

Nos atenaza la mediocridad de la clase dirigente. Aquella a la que Ortega identificaba como la 'aristocracia dirigente'. La que debería estar formada por quienes fueran capaces de generar opinión, de conducir ética y moralmente a la sociedad, de introducir criterios sobre lo que es correcto o rechazable. Porque, decía, si no existe esa 'aristocracia dirigente', o la que existe no tiene la cualidades necesarias, corremos el riesgo de que la sociedad se convierta en una masa desestructurada e incontrolable, en la que cada uno, por cualquier medio, por la fuerza física, por el poder del dinero, por su capacidad de coacción, termine imponiendo su particular concepto y ámbito de “libertad”, sin tener en cuenta la “libertad” de los demás. Por eso es tan importante, continuaba Ortega, el elegir, y elegir bien, a quienes deben formar parte de esa “aristocracia”. Iba más allá al interpretar que esa minoría o élite que asumiera la guía de la masa debía aceptar la temporalidad de su función, es decir, en tanto en cuanto “cualificado” para desarrollar esa actividad concreta, una vez la hubiere concluido habría de retornar al colectivo y así facilitar el relevo por otros que contaran con mejores atributos para continuar la misión. La propia composición etimológica de la palabra griega “aristocracia” nos conduce a entenderla como “el gobierno de los mejores”.

Comparto la tesis de Ortega. Desde hace bastantes años, la sociedad española ha visto como, progresivamente, la clase dirigente ha ido rebajando su nivel intelectual y moral, su función ejemplarizante, hasta tal punto que, hoy, nuestra “aristocracia”, en la concepción acuñada por Ortega, quienes de algún modo han de suponer una referencia de comportamiento, está compuesta por personas que destacan por todo aquello que no sólo se aleja de lo más esencial de la función para la que han sido designados, sino que más bien al contrario, se les conoce por los escándalos que les acompañan: económicos, morales o de cualquier otra deleznable consideración. Parece que es consustancial a la clase política y, dirigente en general, pasar a diario por los Juzgados en calidad de imputado testigo o colaborador necesario. Se atreven a contarnos, como excusa de perdedor, que esto ha ocurrido siempre, que la política toda la vida ha generado corrupción; que la hay en todos los partidos; que es imposible acabar con ella y, en última instancia se acude al “y tú más” que sirve para zanjar cualquier debate sobre una cuestión tan profunda y de tanto calado. Pero hasta ahora, esa forma de proceder no ha representado un modo de vida al que se aspiraba, no constituía ejemplo para nadie. Porque lo que es grave es que todo ello se nos presente de tal modo que podamos quedar obligados a decantarnos, a tomar partido, entre un comportamiento deleznable y otro todavía más deleznable, con el agravante de que esa “maniquea” normalidad pueda hacernos considerarlos como normales, y caigamos en la debilidad y la tentación de conducirnos como ellos.

En tal escenario, la falta de ética, de principios, donde se impone el mal gusto y la relajación interesada en la que todo se disculpa, la “contaminación” de la moral está calando de forma muy preocupante en nuestra sociedad. Y cuando en un pueblo, en una ciudad, en todo un país se echa en falta la existencia de una “aristocracia dirigente” que con su comportamiento, su modo de hacer y decir, su esfuerzo, sea capaz -de crear opinión, de indicar lo que es bueno o malo, de ofrecer una sociedad mejor para todos, también para la masa que dirige -, las carencias nos pasarán factura. Ortega no diferenciaba peyorativamente entre “minoría elegida” y “masa”, pretendía distinguir identificando a quienes desde sus mejores cualidades y mayor inteligencia están más capacitados desde la exigencia a sí mismos, y “por ende”, al servicio a la comunidad.

Afortunadamente, considero que siendo la situación ciertamente preocupante, y desde su nociva influencia, no hemos de arrojar la toalla y renunciar a nuestra legítima aspiración de vencer esa situación. Y está claro que hasta que la “sociedad civil” no haga desaparecer esa lacra que nos afecta a todos será difícil que salgamos de esta gran crisis, que lo es más por ir acompañada de una mayor, y más grave, crisis de los valores universalmente reconocidos del honor, la lealtad, la honradez, el sacrificio por los que sufren, el trabajo y la honestidad, etc.

Y termino como siempre pidiendo el esfuerzo de todos en la lucha contra la corrupción, lacra que no deja de tentar a nuestra “aristocracia dirigente”. Como dijo Madre Teresa de Calcuta, “el mayor mal es la falta de amor y caridad, la terrible indiferencia hacia nuestro vecino que vive al lado de la calle, asaltado por la explotación, corrupción, pobreza y enfermedad”.

¿Quién decide qué?
La soberanía está hoy repartida entre distintas instituciones y limitada por esa pluralidad
Daniel Innerarity El País  15 Marzo 2013

Un presidente del Parlamento alemán, aficionado a hacer coincidir sus visitas oficiales con países en los que había algo que cazar, tuvo una experiencia desconcertante en la antigua colonia alemana de Togo. Mientras era conducido del aeropuerto a la ciudad, la multitud exclamaba algo cuyo significado le intrigaba. Su anfitrión le explicó entonces que el grito “uhuru” significaba independencia, lo que el huésped no conseguía entender, pues Togo ya era un país independiente. “Sí, pero eso fue hace mucho tiempo y la gente se ha acostumbrado a ello”, le aclaró el presidente del país.

El mundo ha dado demasiadas vueltas en los últimos años, pero muchos siguen entonando su grito particular como si aquí no hubiera pasado nada. Conceptos como soberanía, marco constitucional, integridad territorial o autodeterminación necesitan ser repensados si es que no queremos ofrecer el mismo espectáculo que asombraba al visitante alemán. Las sociedades se han pluralizado en su interior y las aspiraciones de autogobierno de las naciones son algo persistente; al mismo tiempo, el entorno de interdependencias hace inservible el concepto de soberanía o ámbito exclusivo de decisión. Estamos viviendo un momento de profundas mutaciones en la historia de la humanidad, en el que que ciertas formas de organización de la vida en común se nos están volviendo inutilizables a mayor velocidad que nuestra capacidad de inventar otras nuevas. En esos momentos históricos entre el “ya no” y el “todavía no” los seres humanos ofrecemos espectáculos diversos que podrían hacer reír a los togoleses, pues hay quien reivindica lo que ya tiene, quien defiende lo que no está vigente o quien promete lo que no puede.

El debate en torno a esta cuestión está lleno de reproches e incoherencias; es preferido el eslogan al concepto porque de este modo se asegura una ventaja que confiere a la propia posición la superioridad de una evidencia incontestable. ¿Quién puede contestar el derecho democrático a decidir nuestro futuro? ¿Cómo no calificar de desafío soberanista cualquier iniciativa que se plantee al margen del actual ordenamiento constitucional (aunque esa Constitución no prevea ningún cauce para la modificación del sujeto político que la sostiene)?

Los sistemas políticos complejos no se gobiernan bien por imposición
Las posiciones así aseguradas se traducen en procedimientos que impiden cualquier solución porque predeterminan el resultado del combate. No hay manera de encauzar políticamente la discusión si “somos un pueblo” (a pesar de que no todos lo sientan así o no pocos desearían legítimamente vincular su destino al de otros) o si esa cuestión está zanjada por un determinado marco constitucional (que distribuye mayorías y minorías de modo que es imposible la secesión e incluso la modificación de ese marco) y el único sujeto político con derecho a decidir es el conjunto del pueblo español. Unos establecen el sujeto político con independencia de su verificación empírica y otros fijan las reglas del juego de tal modo que predeterminan el resultado de cualquier negociación. Hay quien utiliza un veto donde le conviene e impugna el de otros allí donde no le es favorable, de manera que resulta imposible salir del atolladero al que conducen las mayorías impositivas y los vetos que bloquean.

¿Cabe pensar, pese al uso interesado y ventajista de ciertos conceptos, en una coherencia democrática desde la que puedan resolverse los conflictos políticos en torno a la identidad y el autogobierno?

Comencemos por una constatación sin la cual las sociedades complejas no pueden construir su convivencia democrática. En sociedades compuestas, donde existen núcleos resistentes a la uniformización y con profundas aspiraciones de autogobierno, todo lo que pueda surgir en términos de unidad lo hará a partir de la diferencia y producido por ella. Por eso mismo, la articulación política de la diferencia nos obliga a avanzar en las lógicas de reconocimiento y reciprocidad. Los sistemas políticos complejos y maduros no se gobiernan bien mediante la imposición, la unilateralidad y la subordinación, sino a través del pacto y la bilateralidad. El pacto y la no-imposición es el procedimiento por el que se constituyen las reglas de juego de las sociedades avanzadas. La multilateralidad que las posiciones más progresistas exigen para la nueva configuración del mundo es exigible también como principio organizador de nuestras sociedades.

La convivencia puede ser organizada desde un principio de pluralismo constitucional: los sujetos políticos amplían su espacio de juego en la medida en que consiguen aumentar su riqueza cooperativa. El concepto de soberanía entendida como el ejercicio ilimitado, incompartible y exclusivo del poder público debe ser sustituido por el reconocimiento del hecho de que la soberanía está repartida entre diversas instituciones —local, regional, nacional, estatal e internacional— y limitada por esa pluralidad. Desde esta perspectiva, derecho a configurar autónomamente el propio destino no significa otra cosa que el derecho a participar, en igualdad de condiciones, en el juego de las soberanías compartidas y recíprocamente limitadas. Decidir es siempre codecidir y esto supone exigencias recíprocas diferentes para cada uno: las sociedades subestatales se ven obligadas a respetar su pluralismo interno y a tener en cuenta que hay vínculos comunes que solo se pueden modificar de manera pactada; los Estados que albergan a estas comunidades no pueden resolver estos asuntos más que con instrumentos que impliquen una renuncia a su posición dominante y pongan en marcha procesos de negociación o arbitraje con resultado abierto.

Todo lo que no pase por aquí será un fracaso histórico aliviado por gritos reconfortantes para mantener a la propia tribu unida o para asegurar la imposición en nombre de valores supuestamente indiscutibles.

Daniel Innerarity es catedrático de Filosofía Política y Social, investigador Ikerbasque en la Universidad del País Vasco y profesor visitante en el Robert Schuman Centre for Advanced Studies del Instituto Europeo de Florencia.

Corinna y la información con reservas
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com 15 Marzo 2013

Quizá no estaba en el ánimo de Soraya Sáenz de Santamaría ofrecer una respuesta tan ilustrativa al ser preguntada por la ya famosa finca La Angorrilla. "Me he tenido que estudiar la normativa de Patrimonio Nacional, que es compleja. Hay bienes de la Jefatura del Estado de los que es normal que el Gobierno no tenga datos de lo que hace la Jefatura de Estado", señaló la vicepresidenta en un nueva muestra de la transparencia que reina, nunca mejor dicho, en España. Notable decepción para una opinión pública fascinada por un asunto que reúne todos los elementos provocadores del morbo. Lujo a raudales, visitas furtivas, o no tanto. Un profundo bosque de encinas iluminado con la explosiva presencia de la bella y áurea Corinna, mostrando abiertamente sus trofeos de caza mayor. Y una mansión, próxima a la Zarzuela, que fue acondicionada como sede de algún organismo unipersonal, informal pero dotado de llamativas atribuciones.

Hay, sin embargo, otros aspectos mucho más interesantes, que trascienden la inevitable vertiente rosa. Soraya tiene razón: la normativa debe ser muy compleja y enrevesada. Como cualquier ley en España. Caso contrario las obligaciones de los gobernantes, o los límites a sus acciones, se percibirían con demasiada nitidez. Para un político, la normativa ideal contemplaría una regla con un número suficiente de excepciones como para poder interpretar cualquier cuestión al derecho o al revés, según convenga al poder. El gobierno podía dar la información solicitada sobre La Angorrilla… o no darla; decir que la tiene… o que no la tiene. Y todas las opciones entrarían en la categoría de “normal”. La real gana asciende a categoría de norma allí donde los dirigentes no sienten la obligación de rendir cuentas.

Pero la opacidad, la reserva de información, no es resultado del capricho sino un elemento fundamental de esos regímenes cerrados y clientelares, donde predominan el intercambio de favores y los privilegios, imperando la ley del embudo. Un rasgo consustancial a esos sistemas con leyes de goma, que se estiran y encogen a placer, favoreciendo a unos a costa de otros mientras se cumplen, aparentemente, las reglas.

La información como recurso para el intercambio de favores
Ese clientelismo marca las relaciones del poder político con grandes empresas, sindicatos u otros grupos de presión. Pero también con la prensa convencional, creando graves dificultades a la participación ciudadana. La información libre y sin trabas constituye un elemento crucial para el buen funcionamiento de un sistema democrático. El elector necesita conocer en profundidad el comportamiento de los dirigentes, la acción de los gobiernos y sus consecuencias para votar con plena consciencia. En España, sin embargo, los políticos suelen convertir la información en un recurso de uso privado, que intercambian por otros favores.

Así, detrás de la opacidad puede ocultase una tendencia a suministrar cierta información selectivamente a sus contactos a cambio de buen trato mediático. Un intercambio marcado por las relaciones personalistas, donde la información es más un privilegio, una concesión o un instrumento, que un derecho. Así, la frontera entre lo público y lo privado se difumina y, como resultado, los gobernantes o la Corona, tienden a considerar como intromisiones en la vida privada ciertas críticas bastante comunes en países mucho más abiertos. Buen ejemplo es el insólito estatus y los sorprendentes privilegios obtenidos, presuntamente, por la señora Sayn-Wittgenstein a costa del sufrido contribuyente español, que sobrepasan con creces la estricta esfera privada.

El modelo mediático ideal, el más compatible con una sociedad abierta, pasaría por una prensa comercial, plural, competitiva e independiente del poder, que vive de sus lectores y se debe a ellos. Que presta un servicio público, comprueba una información que fluye libremente y difunde las noticias con objetividad y neutralidad, guardando las valoraciones para la sección de opinión. Así, el poder político ejercería muy poca influencia sobre los medios mientras la publicidad, contratada por motivos puramente comerciales, constituiría una vía adicional de ingresos.

El negocio no estaba en la cuenta de resultados
Desgraciadamente, la realidad mediática se aparta casi siempre de este modelo ideal pues los sistemas políticos tienden a contagiar sus defectos al resto del cuerpo social. El clientelismo destruye la autonomía de la prensa y, en general, la de todas las organizaciones sociales. En España, la escasa circulación de periódicos impidió la creación de una industria sólida que pudiera nutrirse exclusivamente del mercado. En su lugar, fue forjándose un sector dependiente de las ayudas y del intercambio de favores, con fuerte alineamiento partidista y una profesión demasiado conectada al poder político.

El objetivo principal de los empresarios mediáticos convencionales no era tanto hacer negocio como ejercer influencia política. En este sistema cerrado, los periódicos podían constituir una actividad muy poco rentable, pero sólo en apariencia. En realidad, siguiendo la lógica del sistema, esa influencia resultaba crucial para el éxito de otros negocios. En esta misma línea, la publicidad no siempre perseguía fines meramente comerciales: se enmarcaba con frecuencia en las redes de intercambio de favores. Así, el sistema clientelar fue permeando peligrosamente los medios, dejando la objetividad y el servicio a los lectores en un segundo plano. Era incluso demasiado fácil identificar a los profesionales férreamente alineados con uno u otro partido.

Por suerte, la crisis y la fuerte competencia de los emergentes medios digitales podrían debilitar estas insanas relaciones y abrir las puertas del cambio. No todo el mundo resiste indefinidamente un juego que obliga a perder cantidades crecientes de dinero para obtener menguantes dosis de influencia política. Otrora sólidos imperios se tambalean a ojos vistas y sus antes inexpugnables muros amenazan con derrumbarse. Y van disolviéndose pactos de sangre basados en un mero reparto de unas rentas… cada vez más exiguas. Un nuevo equilibrio, con mayor protagonismo de esa prensa digital, mucho más independiente, podría atisbarse en el horizonte.

Rajoy no puede con Cataluña
Pablo Sebastián www.republica.com 15 Marzo 2013

Que la oposición esté mal con un PSOE autodestruido, que hace agua por todas partes, no ha de servir de consuelo al Gobierno de Rajoy, cuyo partido tampoco está para tirar cohetes y pende de la furias de Luis Bárcenas, porque entre otras cosas este Gobierno se ha quedado sin un firme interlocutor y posible compañero de viaje para luchas contra la crisis económica y hacer frente al creciente secesionismo catalán.

Aunque la actitud por independentista del PSC, ahora liderando el proceso de autodeterminación catalán ha dejado de los socialistas sin discurso nacional español. De todas maneras en este debate han sido el absentismo del Gobierno y la fuga personal de Rajoy los principales responsables de que se vaya cimentando, poco a poco, el proceso independentista catalán del que tienen una gran parte de responsabilidad el poder mediático y financiero catalán.

Ni las propuestas de una mejora fiscal, que emanan de la Moncloa en favor del gobierno catalán, ni el discurso federalista del PSOE (desbordado por el PSC) sirven ni pueden aplacar los ánimos de los independentistas de CiU y ERC, salvo que ambos rectifiquen con una rocambolesca voltereta y decidan ponerle un precio a su pretendida pasión nacional, lo que es imposible imaginar.

¿Qué se puede hacer? Pues para empezar todo apunta a que el Gobierno está a la espera de conseguir la mayoría del Tribunal Constitucional (prevista para los próximos meses) antes de poner en marcha sus recursos contra la declaración de soberanía que se aprobó en el Parlamento catalán. Mientras tanto el ejecutivo de Artur Mas avanzará en sus reformas para articular la puesta en marcha de su pretendido referéndum de autodeterminación, así como sus propuestas de diálogo con Madrid para conseguir que se les autorice la consulta, lo que es imposible e inconstitucional.

Sin embargo, mientras pasan los meses el gobierno de Rajoy está dejando entrever a los catalanes y al resto de los españoles que lo que está pasando con el proceso de independencia catalana es algo normal, intrascendente y sin importancia, porque como dice Rajoy con el simplismo (y el temor) que le caracteriza “todo esto no conduce a nada”.

Pero mas cierto es que presidente del Gobierno no ha sido capaz, desde que empezó el desafío catalán, de hacer frente a todo ello. Empezando por presentar allí y en toda España las cuentas de la relación global económica de Cataluña con el Estado (todas las balanzas, fiscal, comercial, turística y de activos del Estado) y el resto de España. Cuentas que son sumamente favorables a los catalanes, en contra del indecente discurso de “España nos roba”, que unido a la crisis y al paro se ha convertido en la palanca del independentismo. ¿Por qué Rajoy no presenta las cuentas totales y verdaderas? Y ya puestos, ¿por qué el ministro de Hacienda no corrige el pago del IVA nacional para que este impuesto se quede en las Comunidades Autónomas donde se paga y produce?

Rajoy no se atrevió a dar la respuesta oportuna a la Diada, ni a Mas cuando le amenazó en su despacho, ni al falso déficit fiscal catalán, ni a la declaración de soberanía, ni a lo del referéndum. La estrategia de la Moncloa está supeditada al carácter de Rajoy y consiste en no hacer nada y huir del enfrentamiento, mientras en Cataluña el proceso hacia la independencia se desarrolla como si fuera algo normal e imparable, lo que deja a los españolistas de esa Comunidad en una insufrible situación de desamparo.

Y todo ello mientras crece la indignación de la gran mayoría de los españoles por esta ausencia del gobierno del PP y el desastre catalán del PSOE, y mientras empieza a calar en la ciudadanía de este país la idea de que muchas empresas y entidades financieras de Cataluña hacen negocio en toda España y utilizan el dinero de los españoles para financiar la independencia catalana, con la que directa o indirectamente colaboran todos ellos y ahí incluido el grupo Planeta de José Manuel Lara, por mas que haya dicho que se irá de Cataluña si se declara la independencia. Es ahora y no al final del proceso -cuando nada tenga arreglo- cuando se debe de actuar.

Pero ni Rajoy, ni su Gobierno, ni el PP, ni el PSOE ni el poder del mundo empresarial, financiero y mediático catalán están osan dar esa batalla, dejando las cosas claras desde ahora. Lo que debieron hacer desde hace mucho tiempo cuando todos empezaron a jugar con el fuego de la inversión lingüística y educacional (Aznar), o con el nuevo estatuto catalán (Zapatero), o el pretendido “pacto fiscal” -tan inconstitucional como el referéndum-, o con el ataque orquestado contra las personas e instituciones del Estado. Y luego con ataques e insultos desde las instituciones catalanas -como cuando el gobierno catalán se presenta en la Diada del “España nos roba”-, y declaración inconstitucionales de soberanía, etc. Y todo ello montado sobre desvergonzadas mentiras de la Historia, la fiscalidad, los Derechos Humanos y Europa entre otras muchas.

Así hemos llegado a esta situación. Y de ello tiene ahora Rajoy la mayor y mas grave responsabilidad. Pero este presidente no es la persona para dar la cara ni para liderar nada. Si teme pronunciar el nombre de Luis Bárcenas, pues imagínense su actitud pasiva ante este demencial desafío catalán. De momento y con la ayuda más que inestimable de Rubalcaba, el jefe del Gobierno y el líder de la oposición han conseguido poner en contra de la legalidad al 77% del parlamento catalán.

PSOE y PSC, en términos de contumacia
José Javaloyes www.republica.com 15 Marzo 2013

Debiérase poder decir en régimen o situación de “facticidad”, de hecho, en contraposición a lo que denomina régimen, situación o sistema de legalidad, respecto a la superior jerarquía que corresponde a la Constitución como pauta suprema para lo que hace un Gobierno autonómico o legisla un Parlamento de la misma naturaleza, visto lo que ha vuelto a suceder en el de Cataluña con el debate sobre el “derecho a decidir” en el plano de esas supuestas opciones de soberanía para el Principado dentro del ordenamiento jurídico español.

Pues resulta que mientras la base estatutaria de esta cámara autonómica, en su última versión -la auspiciada en su día por José Luís Rodríguez Zapatero-, se encuentra recurrida ante el Tribunal Constitucional de las lentitudes infinitas, se ha vuelto a votar por tercera vez eso del “derecho a decidir”. De haber existido aun el Recurso Previo de Inconstitucionalidad, que formaba parte del bloque de consenso desde el que se hizo la Constitución y la Transición, no estaríamos ahora en la que estamos, a propósito de Cataluña y de otros muchos temas capitales para la integridad nacional y social de España.

Pero volvamos por don íbamos. Fue la primera ocasión en Barcelona, a iniciativa de Artur Mas y de sus compañeros de viaje en la disidencia nacional. Votaron en contra los diputados autonómicos del PP; los diputados del PSC, excepto cuatro de ellos cuatro de ellos, que fueron sancionados, además de los diputados de Ciudatans. En una segunda ocasión se votó el mismo asunto del “derecho a decidir” en el Congreso de los Diputados, aunque a propuesta del PSC desde una premisa federalista, distintamente concebida respecto de la sostenida por el PSOE. Idea que, según Pere Navarro, el secretario general de los socialistas catalanes, anima el propósito de los suyos (excepto el de Carme Chacón, la ex ministra de Defensa), en esta nueva fase del discurso identitario sostenido por las diversas formaciones nacionalistas. La propuesta en el Congreso sobre “el derecho a decidir”, obviamente, fue rechazada. Lo que dio paso a la tercera votación sobre el mismo asunto en el Parlamento de Cataluña. Esta última vez, con los añadidos votos favorables del PSC a los del conglomerado nacionalista.

Con todo esto, igual que en ocasiones similares en las que la ley constitucional va por un lado y las situaciones de hecho lo hacen por otro, lo que se viene a establecer en Cataluña es una contraposición insostenible entre la Carta Magna y las prácticas políticas de la mayoría nacionalista que controla el Parlamento. O sea, un choque palmario entre la estricta legalidad constitucional y la práctica política que sedimentan los hechos, las conductas, los procedimientos contrarios a esta legalidad. Es decir, que frente a la legalidad nacional y constitucional se encuentra establecido en Cataluña el poder fáctico instalado en las propias instituciones autonómicas. Es el régimen de “facticidad”. Algo equivalente a lo que podría llamarse “esquizofrenia de Estado”.

Pero el problema, como posibilidad, no se agota en Cataluña. Tampoco en lo que respecta al ámbito de la cuestión autonómica. La disfunción, más allá del ámbito territorial, resulta de otra irresponsabilidad socialista. La que deriva de la supresión en 1984 del Recurso Previo de Inconstitucionalidad, por iniciativa del primer Gobierno de Felipe González, apoyado en la abrumadora mayoría absoluta lograda en 1982 a rebufo del fracasado golpe militar del 23 de Febrero de 1981. Por el boque abierto con la supresión del Recurso Previo de Inconstitucionalidad, se fueron vaciando con los años los consensos sobre los que se hizo la Constitución y se pavimentaron históricamente después los años de la Transición.

Regeneración nacional (y III) La línea defensiva de España
Pío Moa  www.gaceta.es 15 Marzo 2013

España debe elegir entre una política exterior independiente o la satelización a una UE y una OTAN solo parcialmente amigas.

Blog II: Tres ciclos en la historia reciente de España y sus causas www.piomoa.es
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Con respecto al resto de Europa, otra particularidad de España, compartida por Grecia y en menor medida por Italia, es su posición fronteriza con respecto al Islam. Durante siglos, España fue el mayor dique de contención frente al expansionismo islámico, del que salvó también a Italia y contribuyó a hacerlo en Centroeuropa. Lo hizo incluso contra las colaboraciones de Francia y los protestantes con el Imperio otomano, como he recordado en Nueva historia de España y España contra España. Luego las tornas cambiaron y el Islam dejó de ser un peligro: en el siglo XIX, los países de la revolución industrial adquirieron una decisiva superioridad que les permitió someter en mayor o menor medida al mundo musulmán del norte de África y en el XX disgregar el Imperio otomano ocupando gran parte de él. En este segundo proceso España ya no representó el papel estelar del primero, sino otro muy secundario, en consonancia con el semihundimiento de su potencia (no solo político-militar, también cultural). Con la descolonización de los años 60 primero y, ya recientemente, el auge del integrismo y el terrorismo islámicos, nuevamente el Islam vuelve a suponer un peligro creciente para Europa.

Más el agravante de la introducción de masas de musulmanes en la UE. Muchos esperan que la inmigración musulmana se aclimate y adapte las formas políticas y morales europeas, lo que por ahora está lejos de suceder. Y en el mundo musulmán lo cierto es que el poder, la influencia o el prestigio europeos durante los siglos XIX y XX nunca condujeron a asentar sociedades democráticas -- excepto la muy peculiar de Turquía, tutelada por el ejército y hoy en proceso de reislamización--. También fracasaron las diversas formas de socialismo y laicismo árabe, etc. Actualmente la tendencia más importante consiste en un renacimiento del radicalismo musulmán con un componente expansivo. Por lo cual entramos en un nuevo período de rivalidad de poderes y culturas, manifiesto no solo en el terrorismo, también en las persecuciones contra los cristianos o el intento de Irán de producir de armas atómicas, el incesante hostigamiento a Israel, etc. Las intervenciones militares occidentales han venido fracasando una y otra vez: Líbano, Somalia, Irak, Afganistán, muy posiblemente ahora en Mali. Y las acciones directas o indirectas en apoyo de la “primavera árabe” están contribuyendo igualmente al radicalismo islamista. Por otra parte es bastante habitual entre los musulmanes considerar decadentes a las sociedades occidentales.

La posición de España también tiene rasgos particulares, por dos razones: la inmediatez del Magreb y sobre todo de Marruecos; y la memoria de Al Ándalus, pues no pocos musulmanes entiendan nuestro país como territorio suyo de derecho, al que podrían volver a dominar si Alá lo quiere, y por qué no había de quererlo. En realidad, el único peligro bélico potencial para España proviene de Marruecos, el país más agresivo del Magreb, donde ha sostenido guerras con todos los vecinos, incluyendo España. El expansionismo marroquí contempla como primer objetivo, después de Ifni y el Sahara, las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, y en su mitología política se siente heredero del Imperio almohade, cuyos límites abarcaban gran parte de la Península Ibérica; y podrían incluir las Canarias, que después de todo están en África, como las dos ciudades dichas. No se trata, claro, de objetivos alcanzables hoy por hoy, pero posibles de acuerdo con evoluciones políticas nunca bien previsibles. Actualmente España es mucho más fuerte que Marruecos tanto económica como política o militarmente, y además puede jugar con los temores y rivalidades argelinos hacia la monarquía de Rabat o con los problemas internos de esta. Pero una España en crisis, con fuertes tensiones disgregadoras y disolventes y un terrorismo que, como el de la ETA o del 11-m ha influido tanto en sus rumbos políticos, siempre deparará oportunidades a las ambiciones marroquíes.

En este sentido el eje defensivo básico de España es el de Baleares-Estrecho-Canarias. Pero aquí encontramos la anomalía de la colonia inglesa de Gibraltar. No cabe hacerse la ilusión de que frente al Islam o a Marruecos, nuestros intereses y estrategias coincidan del todo con los de Inglaterra, como no coinciden con los de Francia. Sin insistir en las tradicones de siglos atrás, cuando ambas potencias procuraban hacer causa común con los otomanos contra España, está claro que Inglaterra, por retener su colonia, no dejará de chantajear con las exigencias marroquíes –lo viene haciendo de varias formas--. Para Francia, Marruecos sigue siendo una zona de influencia muy importante y nunca podríamos contar con ayuda significativa de su parte, quizá todo lo contrario. El régimen de Rabat es también un bastión prouseño en un Magreb más bien hostil (claro que en caso de conflicto España siempre pesará mucho más que Marruecos para Usa, pero puede darse un caso como el del Sahara, cuando la debilidad política española y el peligro de que Argelia rodease a Marruecos por tierra, hizo que Washington apoyara claramente a su aliado norteafricano).

Quienes juegan con tópicos “europeístas” deben recordar que Gibraltar está cubierta por la OTAN, mientras que Ceuta y Melilla no. Y que el apoyo de Francia, Usa y otros países al islamismo radical en el norte de África y Siria, so pretexto de “acabar con las dictaduras”, es claramente perjudicial para el país frontera con el Magreb, es decir, España. La tendencia de la política española desde la transición ha consistido en la satelización a la OTAN y a la UE y una progresiva renuncia a una política exterior independiente. España está y seguirá estando en condiciones objetivas de afrontar por su cuenta las tensiones del Magreb y el expansionismo marroquí, sin necesidad de mucho apoyo exterior. La cuestión es si nuestras castas políticas están dispuestas a ello o prefieren depender de presiones e intereses ajenos, aun si en algunos aspectos –no en todos—sean amigos.

Tontos útiles de ayer y hoy
Jeff Jacoby Estrella Digital 15 Marzo 2013

Con motivo del 60 aniversario de la muerte de Josef Stalin la pasada semana, Associated Press informaba de que los admiradores del dictador soviético, uno de los tiranos más sangrientos de la historia, se congregaban en el Kremlin para venerarle en masa como un gran líder a pesar de su repulsivo historial de represión. Junto a unos sondeos que registran un incremento de la admiración y la nostalgia de los rusos por Stalin, afirmaba AP, "Expertos y políticos se muestran desconcertados e inquietos en torno a su longeva popularidad".

Que haya rusos que manifiesten su aprobación hacia un déspota que lleva desde 1953 bajo tierra es inquietante, aunque no sea sorprendente teniendo en cuenta la campaña abierta por pulir la imagen de Stalin emprendida por el presidente autócrata ruso, Vladimir Putin. Pero un motivo de desconcierto e inquietud todavía mayor es el entusiasta aplauso a Stalin por parte de influyentes progres estadounidenses cuando éste se encontraba en el apogeo de su sangriento reinado -y la disposición de propagandistas, sicofantes y verdaderos incondicionales hoy a deshacerse en elogios hacia otros dictadores y criminales.

En la década de los años 30, mientras millones perdían la vida en las hambrunas artificiales terroristas de Stalin y la Gran Purga, el polémico periodista progresista Walter Duranty aseguraba a los lectores del New York Times que el dictador soviético estaba "dando al pueblo ruso… lo que quiere de verdad, es decir, una iniciativa conjunta, una iniciativa comunitaria". El reconocido crítico literario de izquierdas Edmund Wilson elogió a la Rusia estalinista por ser "el faro moral en la cima del mundo". Upton Sinclair, el novelista que más tarde ganaría un premio Pulitzer por su trabajo de ficción, defendió vigorosamente la validez de "las confesiones" que sacaba la policía secreta a muchas de las víctimas de Stalin: "Es evidente", decía Sinclair, que "no se confiesan las acciones que no se han cometido".

La adulación de los dictadores y los líderes de la izquierda por parte de intelectuales, periodistas y famosos occidentales no empezó con Stalin (en 1921, Duranty había elogiado a Lenin por su "estupendo y avezado sentido de la realidad"), y desde luego no acabará con él. La escritora Mona Charen recogía el fenómeno en su soberbia obra de 2003 Los tontos útiles, que pone un sorprendente ejemplo tras otro de progres estadounidenses que defienden, alagan y justifican los crímenes de un dictador izquierdista y un régimen comunista tras otro. Fidel Castro, Ho Chi Minh, Mao Tse-tung, el Jmer Rojo, Leónidas Brezhnev, Kim Il Sung, los sandinistas: una y otra vez se repite el patrón, desde los albores de la Revolución Bolchevique a la caída del Telón de Acero -y más allá.

Y la estupidez útil perdura.
Cuando la pasada semana falleció el caudillo venezolano obsesionado con América, Hugo Chávez, Human Rights Watch resumía su herencia de una forma curiosa: "Una dramática concentración de poder y desprecio flagrante a las protecciones elementales de los derechos humanos". A lo largo de sus 14 años de gobierno, Chávez logró reformar la constitución para abolir el Senado venezolano y derogar el límite a las legislaturas de los presidentes. Asfixió la independencia judicial, reprimió la libertad de expresión y utilizó sus competencias para "intimidar, censurar y procesar a los venezolanos" contrarios a su programa político. Chávez cimentó la alianza de Venezuela con Cuba -"el único país de Latinoamérica que reprime de una forma sistemática prácticamente todas las formas de disidencia política", destaca Human Rights Watch– y respaldaba de forma verbal a los dictadores de otras regiones, incluyendo al sirio Bashar al-Assad y al Libio Moammar Gadafi.

Nada de esto dio que pensar a los ideólogos, que competían por elogiar al matón fallecido. Chávez "entendió la democracia y el deseo humano básico de una vida digna" se deshacía el congresista de Nueva York José Serrano. El expresidente Jimmy Carter homenajeaba su "compromiso con la mejora de las condiciones de vida de millones de sus paisanos". Y el excongresista de Massachusetts Joseph Kennedy II, veterano respaldo de Chávez, se despedía de Chávez diciendo que era un humanitario interesado en los pobres.

Todo esto era precedido del retorno a los titulares de Dennis Rodman, porque el antiguo astro del baloncesto se había desplazado hasta Corea del Norte, donde el régimen más repulsivo del planeta preside un infierno Stalinista en el que cientos de miles de personas permanecen encarceladas en campos de trabajos forzados. Pero Rodman, cuyo viaje fue financiado por Vice Media, una productora estadounidense de izquierdas especializada en documentales, no viajó a ver de primera mano una pesadilla de derechos humanos. Iba a ver jugar al baloncesto, pasear con el nuevo dictador del país, Kim Jong Un, y –en un país en el que el hambre es la principal causa de muerte- darse comidas de 10 platos que los comensales describen como "un ágape épico".

En resumen, decía el organizador del viaje, "se lo han pasado bomba". Tanto que al parecer, ante una multitud de miles de personas, Rodman aseguró a Kim: "Somos amigos para siempre".

Ahí es nada. Es motivo de vergüenza, pero los dictadores como Kim siempre lo son.

Terrorismo islámico
El frente yihadista en Nigeria
GEES www.lavozlibre.com 15 Marzo 2013

Los grupos terroristas nigerianos Boko Haram y Ansaru, yihadistas salafistas ambos, golpean con saña al país más poblado de África (166 millones de habitantes), y es erróneo interpretar la reciente aceleración de su activismo como consecuencia de la intervención militar multinacional liderada por Francia en el norte de Malí. Ambos instrumentalizan esta "ofensiva de los cruzados" para justificar sus atrocidades, pero tienen su propia dinámica terrorista, que hay que conocer para combatirla.

Boko Haram nació en 2002, impulsado por la revitalización terrorista global derivada del 11-S, y desde entonces se ha cobrado muchas vidas (unas 800 tan sólo en 2012). Desde 2009 ha intensificado las matanzas de cristianos –su imagen de marca– y en 2011 introducía los atentados suicidas, incluso contra objetivos duros y alejados de su santuario en el norte del país (v. los atentados contra el cuartel general de la Policía y contra las oficinas de la ONU, ambos en la capital, Abuja, en junio y agosto de 2011, respectivamente; o el doble ataque suicida contra el Colegio Superior Militar de Jaji, en noviembre de 2012). El pasado febrero se inició en la práctica del secuestro de occidentales con la captura de una familia de turistas franceses en el norte de Camerún. El 25 de ese mes emitía un vídeo en el que mostraba a los siete rehenes –cuatro de ellos niños–. El ministro francés de Defensa, Jean Yves Le Drian, ha dejado bien claro que París no negociaría su liberación.

Ansaru es una escisión de Boko Haram nacida en 2012 y especializada en el secuestro de occidentales, actividad en la que ha seguido la estela de Al Qaeda en las Tierras del Magreb Islámico (AQMI) y el Movimiento para la Unicidad del Islam y el Yihad en el África Occidental (Muyao). Se relaciona a Ansaru con el secuestro de un italiano y de un británico en mayo de 2011, siempre en el norte de Nigeria. Ambos eran asesinados por los terroristas en marzo de 2012, en el marco de una operación de rescate de fuerzas nigerianas con apoyo británico. El 19 de diciembre Ansaru reivindicaba el secuestro de un ingeniero francés, Francis Colump, en el estado federado nigeriano de Katsina, fronterizo con Níger. El 16 de febrero Ansaru secuestraba a siete empleados extranjeros (dos libaneses, dos sirios, un griego, un italiano y un británico) de la constructora libanesa Setraco en el estado federado nigeriano de Bauchi, en el norte del país, y el 9 de marzo comunicaba en un vídeo que los había "ejecutado" en respuesta a un intento de liberación de los mismos en una supuesta operación combinada anglo-nigeriana de fuerzas especiales.

Ansaru no sólo secuestra: el 30 de noviembre de 2012 reivindicó el ataque a una comisaría en Abuja ejecutado cinco días antes, y en enero atacó a un contingente militar nigeriano que se disponía a desplegarse en Malí, matando a dos de sus componentes e hiriendo a ocho.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

La declaración sobre el 11M del cónsul de Rumanía
Luis del Pino www.lavozlibre.com 15 Marzo 2013

Publica hoy El Mundo que la Audiencia de Madrid ha ordenado a la juez Belén Sánchez citar como testigo al que era cónsul de Rumanía en Madrid en 2004. La juez Belén Sánchez instruye la querella de Jamal Zougham contra las dos testigos rumanas que presuntamente habrían mentido al declarar que vieron a ese marroquí en los trenes.

Como recordarán los lectores, Zougham fue condenado por el testimonio de dos amigas rumanas que supuestamente viajaban en un vagón adyacente a uno de los que estalló, y que supuestamente vieron a Zougham pasar de un vagón a otro llevando al hombro una mochila.

Una de esas dos amigas "reconoció" a Zougham tres semanas después de la masacre, cuando ya la foto de Zougham se había publicado en todas partes, y no habló para nada en sus primeras declaraciones de que fuera acompañada por otra amiga. Esa otra amiga es una mujer a la que por dos veces le denegaron los técnicos del Ministerio de Interior la condición de víctima, llegando a poner en cuestión, incluso, que viajara en los trenes. Sin embargo, quince días después de la segunda denegación, y cuando ya había pasado más de un año de los atentados, dice que se acuerda de haber visto a Zougham, tras lo cual se le reconoce la condición de víctima, se le otorga la nacionalidad y se le da una indemnización de casi 50.000 euros.

Tal como Casimiro García Abadillo publicó en su día, la primera de las dos testigos se presentó en el consulado de Rumanía poco después del atentado, para solicitar las ayudas del gobierno rumano a las víctimas de la masacre. Esa testigo fue al consulado con una amiga que supuestamente viajaba con ella en el tren, pero resulta que esa amiga que fue al consulado es diferente de la otra amiga que al final declaró en el juicio que iba con ella.

La defensa de las dos testigos rumanas ha intentado evitar que se llamara a declarar al cónsul de Rumanía para aclarar esta llamativa contradicción, pero ahora la Audiencia ha ordenado que se le cite como testigo. Si fuera cierto que la segunda mujer que se presentó en el consulado no coincide con la que declaró en el juicio, será difícil que se libren de la condena los falsos testigos. Y será difícil que pueda mantenerse la sentencia contra Zougham, basada en unos testimonios que ya se habrían demostrado radicalmente falsos.

La deuda pública española llegó al 84,1% del PIB en 2012, la más alta de la historia
Según los datos del Banco de España, el mayor endeudamiento viene por parte del Estado central, que acumula deuda por el 72,3% del Producto Interior Bruto.
Economía www.VOZPOPULI.com 15 Marzo 2013

La deuda del conjunto de las administraciones públicas creció el 20,1% en 2012 respecto al año anterior y alcanzó 884.416 millones de euros, lo que equivale al 84,1% del PIB, el nivel más alto de toda la serie histórica. De acuerdo con los datos publicados hoy por el Banco de España, el mayor aumento del endeudamiento en términos absolutos corresponde a la administración central, que ha pasado de tener una deuda de 622.298 millones en 2011 a 760.262 millones en 2012, equivalente al 72,3% del PIB.

No obstante, el mayor incremento en términos relativos ha sido para las comunidades autónomas, cuya deuda se ha incrementado un 30,9%, al pasar de 141.363 millones en 2011 a 185.048 millones en 2012, equivalentes al 17,6% del PIB, lo que supone también un récord en el nivel de endeudamiento de las autonomías.

España
Aragón rechaza la ‘invasión’ catalana
Las autonómicas Cortes de Aragón exigen al Gobierno que corrija el Real Decreto sobre servidumbres aeronáuticas del Aeropuerto de Lérida-Alguaire, que otorga a la Generalidad de Cataluña la potestad para controlar el urbanismo y los procesos de concesión de licencias para actividades empresariales de una docena de poblaciones de la provincia de Huesca que son colindantes con el aeropuerto.
Agencias / Redacción www.vozbcn.com 15 Marzo 2013

Las autonómicas Cortes de Aragón ha solicitado este miércoles ‘la urgente derogación o corrección’ del Real Decreto 1422/2012, de 5 de octubre, del Ministerio de Fomento, por que se establecen las servidumbres aeronáuticas del Aeropuerto de Lérida-Alguaire.

El Real Decreto otorga a la Generalidad de Cataluña la potestad para controlar el urbanismo y los procesos de concesión de licencias para actividades empresariales de una docena de poblaciones de la provincia de Huesca que son colindantes con el aeropuerto, lo que generó en su momento la indignación y las críticas de algunos partidos aragoneses.

Los cinco grupos de la cámara autonómica (PP, PSOE, PAR, Chunta Aragonesista e Izquierda Unida) han apoyado una iniciativa del PAR que plantea ‘observar y respetar la participación y competencias de la Comunidad de Aragón’ en esta cuestión.

“Se han vulnerado competencias”
El diputado autonómico Manuel Lorenzo Blasco (PAR) ha reclamado establecer “la mejor fórmula de cooperación entre el Ministerio de Fomento y los gobiernos autonómicos de Aragón y Cataluña para buscar la mejor solución a este asunto consiguiendo optimizar el ejercicio de las competencias de las administraciones implicadas”.

“Es necesario también cumplir lo establecido en los respectivos estatutos de autonomía en cuanto al alcance territorial y efectos de las competencias”, ha añadido, y ha criticado “la escasa sensibilidad que el Gobierno tuvo con el Real Decreto y la importante falta de coordinación entre administraciones”.

Por parte del PP, Ana Matilde Martínez ha señalado que tanto su grupo parlamentario como el Gobierno autonómico consideran que “se han vulnerado competencias”. “El Ejecutivo [autonómico] está legitimado para defender los derechos de los aragoneses, y ha presentado el recurso contencioso porque se han cercenado”, ha anunciado.

La parlamentaria autonómica del PSOE María Victoria Broto ha considerado que el Real Decreto responde a “una falta de respeto e ignorancia”. “Lo que han hecho es ignorarnos totalmente. Hay preocupación en los ayuntamientos por sus proyectos y su futuro”, ha advertido.

Para Gregorio Briz (Chunta Aragonesista), “la actuación del Ministerio fue bastante desgraciada“, por lo que ha reclamado “ir por la vía política y dar el tirón de orejas que Fomento necesita”. Mientras que Miguel Aso (IU) ha manifestado que “son cuestiones cuanto menos peligrosas que hay que resolver porque, por ejemplo, en Monzón [uno de los municipios afectados], hay actividad con gran futuro que preocupa a la gente”.

Informe previo preceptivo de la Generalidad
Los municipios oscenses afectados son Albelda, Alcampell, Algayón, Altorricón, Binéfar, Castillonroy, Esplús, Monzón, Peralta de la Sal, San Esteban, Litera y Valcarca.

Según el Real Decreto, ni los ayuntamientos de estas localidades, ni la Diputación Provincial de Huesca, ni el Gobierno autonómico de Aragón podrán ‘autorizar construcciones, instalaciones o plantaciones’ en esos términos municipales sin la previa resolución favorable del Ministerio de Fomento -a través de la Dirección General de Aviación Civil- y sin un informe previo ‘preceptivo’ que deberá contar con el visto bueno de la Generalidad de Cataluña.

Arte catalán y literatura catalana
Las artes y la cultura catalana del siglo XX, y también del siglo XXI, son de las de primer rango mundial. Es posible que su literatura también lo fuese si hubiesen adoptado plenamente el español como lengua en el siglo XV.
Jacinto Choza.  fronterad.com  15 Marzo 2013

via http://juanjulioalfaya.blogspot.com.es

¿Por qué hay un arte catalán de alcance absolutamente universal y no hay una literatura catalana de un alcance comparable? ¿Por qué en las artes musicales y plásticas Granados, Gaudí, Miró, y otros artistas del modernismo catalán, llegan donde no llegan los literatos catalanes?

Raimon Llull (Mallorca 1232–1315) y Ausias March (Valencia 1397–1459) que se cuentan entre los creadores del catalán literario, a duras penas alcanzan la talla universal de los artistas mencionados, si es que llegan, y más que al Condado de Barcelona pertenecen al Reino de Aragón.
[...]
Lo que esta comparación muestra es que los países pequeños que tienen como idioma una lengua universal, como es el caso de Escocia e Irlanda con el inglés, tienen una literatura universal de máximo alcance, además de haber tenido grandes figuras en el campo de las artes plásticas y las ciencias. Por otra parte, los países pequeños que no tienen una lengua universal, como es el caso de Cataluña, Holanda, Noruega y Estonia, no tienen una literatura de alcance universal, quizá con la excepción de Ibsen en Noruega, aunque hayan tenido grandes figuras en el campo de las artes plásticas y las ciencias.

Escocia y Holanda son países que han destacado igualmente en las ciencias y en la filosofía, y han desplegado imperios más amplios que el de la Corona de Aragón. Cataluña tiene en la música figuras comparables a las de Noruega y Estonia, y en las artes plásticas una producción notablemente superior a las de los países tomados como referencia con la excepción de Holanda. Pero la literatura de todos esos países es notablemente pobre comparada con las de Escocia e Irlanda.

Por lo que se refiere a las artes musicales y plásticas españolas, el País Vasco ha producido en música y artes plásticas figuras de primer rango mundial, como Sarasate, Moneo, Chillida, Oteiza, Sainz de Oiza y Zuloaga; el País Valenciano otras figuras como Tárrega, Joaquín Rodrigo, Calatrava y Sorolla, y podrían encontrarse ejemplos en otras zonas de la geografía española de nivel semejante a Cataluña, País Vasco y Valencia.

Sin embargo, la gran literatura española, la que tiene un alcance tan universal como las artes plásticas españolas, se ha producido en zonas geográfica y demográficamente similares a Cataluña pero que tienen una lengua universal como Escocia e Irlanda. Las grandes personalidades de la historia de la literatura española pertenecen a todas las zonas geográficas de España excepto a Cataluña. Pero basta tomar solo los ejemplos de la primera mitad del siglo XX.

Galdós es canario, Unamuno y Baroja son vascos, Valle-Inclán gallego, Blasco Ibáñez y Azorín valencianos; Juan Ramón Jiménez, Machado, Lorca y Alberti andaluces; Gabriela Mistral y Neruda chilenos, Miguel Ángel Asturias guatemalteco, Rubén Darío nicaragüense.

Parece que los países pequeños con idiomas muy limitados demográficamente alcanzan la universalidad en las artes en las que pueden utilizar lenguajes universales, como las artes musicales y las plásticas, y tienen una producción literaria limitada y pobre, en correlación con su demografía.

Esta es la primera hipótesis que sugiere una exploración como la que se acaba de transcribir. Como si el precio que se pagase por mantener una lengua propia en un reducido ámbito demográfico fuese una cierta pobreza en las artes del lenguaje alfabético escrito.

Las artes y la cultura catalana del siglo XX, y también del siglo XXI, son de las de primer rango mundial. Es posible que su literatura también lo fuese si hubiesen adoptado plenamente el español como lengua en el siglo XV.

Jacinto Choza es catedrático de Antropología Filosófica de la Universidad de Sevilla.


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La Parot
Pedro Narváez La Razón 15 Marzo 2013

La Justicia es ciega, tal vez por eso a veces mete el dedo en un ojo sano y nos deja tuertos. Los señores del Tribunal de Estrasburgo pasarán un fin de semana descansando del aburrimiento burocrático de Europa con el tedio del «hobby» y el «brunch» del domingo mientras a las víctimas de los asesinos que pueden quedar en libertad por su decisión de derogar la «doctrina Parot» se le cangrenan los nervios y la impotencia. Inés del Río, esa etarra con nombre a su pesar de tonadillera berlanguiana, la asesina por la que se monta este tinglado, ha despertado las esencias del folclore etarra: levantar piedras de protestas y jugar a tocar las pelotas vascas.

Si Estrasburgo inclina el pulgar hacia abajo las cárceles parirán asesinos listos para emprender una nueva vida donde ellos dejaron el estigma del terror y la soberbia. El guiño de ayer del Parlamento de Vitoria no es más que una muestra podrida de los horrores que también puede cometer la democracia cuando la mayoría se pronuncia con los acentos del revés. Si el pulgar se inclina hacia abajo dirán que los jueces han oído la voluntad de un pueblo. Tuerto digo yo.

Sólo un pueblo enfermo puede ver sólo y siempre por el mismo ojo mientras en la catarata del otro se ahogan los muertos. Es la hora de los hombres en estos días que tanto se habla de Dios. La hora de las injusticias, los debates absurdos y hasta de la ignominia. Ojalá me equivoque. El próximo día 20 las víctimas esperarán ansiosas otra fumata. Hasta entonces el reloj de su sufrimiento marca la cuenta atrás como si cada segundo fuera un látigo que sólo un hombre justo puede arrebatar. Ni siquiera ahora que la protesta es parte del fondo de armario oigo a muchos quejarse. Está visto que no es lo mismo suicidarse que ser suicidado.

PSC ¿El federalismo de la izquierda?
Ricardo Chamorro www.elsemanaldigital.com 15 Marzo 2013

La izquierda no quiere federalismo sino resquebrajar la Constitución.

La pasada semana recordaba en mi artículo al político liberal-conservador Antonio Maura y su profunda irritación, en época de la restauración, ante las secuelas morales del caciquismo en la sociedad española: una sociedad adocenada, que se adaptaba a una corrupción de perfil bajo a través de favoritismos, recomendaciones y otras muestras de la arbitrariedad del poder.

El separatismo en España, apoyado en un desarrollo arbitrario y entendido siempre en línea a sus propios objetivos secesionistas el sistema autonómico, ha pretendido consolidar un sistema que recuerda a ese caciquismo ibérico que denunció Antonio Maura con la excusa y la exaltación de la diferencia. Teóricamente la izquierda, autodenominada progresista, históricamente y en clave de igualdad, se opuso a ese nacionalismo separatista a pesar de ser compañeros circunstanciales de trinchera en la guerra civil. Así Manuel Azaña se refería en plena guerra civil en los siguientes términos: "No estoy haciendo la guerra contra Franco para que nos retoñe en Barcelona un separatismo estúpido y pueblerino".

Esta semana el PSC, apoyado por Izquierda Unida, ERC y CIU, presentaba una propuesta que pide iniciar un "diálogo" entre Generalitat y Estado para organizar en Cataluña una consulta de autodeterminación. De esta manera contradice al PSOE, con el que estaba unido en federación, y apoya la ruptura de la soberanía nacional que nuestra Constitución atribuye al conjunto del pueblo español. La izquierda de esta manera pone en evidencia que sus argumentos federalistas son mayormente la tapadera que pretende romper la concepción de nuestra nación española de ciudadanos libres e iguales por una especie de aspiración confederal asimétrica de supuestos pueblos ibéricos.

En relación a Cataluña y el federalismo
"Ciertamente muchos ignoran que, en la historia de España, Cataluña surge, igual que el resto de entidades medievales hispánicas, precisamente para recuperar la unidad política visigoda heredera de la Hispania romana y que Barcelona fue la anterior capital del reino previamente a Toledo, el cual se eligió simplemente para mayor control geográfico del mismo, o que con Carlomagno las tierras hoy denominadas catalanas se denominaban Marca Hispánica, diferenciándolas del resto del imperio carolingio precisamente por su origen hispánico, o que en el compromiso de Caspe en 1412 se contribuyó por la nobleza catalana y aragonesa a consolidar en Fernando el Católico la definitiva unidad de la monarquía hispánica, uniendo lo que ya realmente era una sola familia dinástica dividida en reinos.

Ciertamente, ser ignorante es plantear un federalismo amorfo o asimétrico donde la igualdad no está garantizada y donde se entremezclan justificaciones sentimentales o románticas que no tienen nada que ver con la realidad histórica de España, ni con un planteamiento serio de Estado en igualdad. "Federar", según el diccionario de la Real Academia, es "unir por alianza, liga, unión o pacto entre varios" pero España está unida desde hace siglos, para federarla primero habría que disolverla para luego unirla. ¿Esta es la solución del PSOE? Además, los nacionalistas nunca han pretendido integrarse en nada, por lo cual el único sentido del federalismo en clave nacionalista sería darles tregua para esconder su desastrosa gestión que ha arruinado sus regiones y cambiado su panorama sociológico por un provincianismo soporífero".

La confusión de la izquierda ante este absurdo derecho a decidir, inexistente en el derecho comparado, pone a este sector político en un importante brete ante el desafío a nuestra España constitucional. El federalismo podría ser una opción siempre que no se cuestionara la nación española y por lo tanto la igualdad de sus ciudadanos, pero comprobamos amargamente que parte de la izquierda no quiere ni el federalismo ni el sistema autonómico, sino romper la Constitución y la nación española de ciudadanos libres e iguales que nos dimos en 1978.

Según el IEE
La independencia de Cataluña y sus severas consecuencias económicas
ÁLVARO J. MEDINA  www.gaceta.es 15 Marzo 2013

Un nuevo estudio pone de manifiesto notables caídas del PIB e incluso un posible boicot, tanto antes como después de separarse de España.

Oriol Amat, catedrático de la Universidad Pompeu Fabra, ha realizado un estudio dentro del libro 'la cuestión catalana, hoy',del Instituto de Estudios Económicos, sobre las consecuencias de una hipotética independencia de Cataluña. La deriva que ha tomado CiU, liderado por Artur Mas, antes de las elecciones autonómicas alerta aún más a los expertos.

"El entorno económico en el que se mueven las empresas catalanas continúa muy complicado, al igual que sucedió en los años anteriores. A pesar de que ya queda lejos la caída del PIB del 3,73% del año 2009, el incremento del PIB ha sido sólo del 0,32% el año 2010 y del 0,82% en 2011. Estos porcentajes de crecimiento son muy bajos pero, al menos, son positivos", recuerda Amat, quien pone como antecendentes de la deriva separatista la sentencia del Tribunal Constitucional de 2010 sobre el Estatut, que entre otras cosas, fallaba en contra de que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña fuera el máximo órgano judicial en la CCAA o que la famosa disposición adicional tercera, que pedía el 18% de las inversiones estatales en infraestructuras fuera para Cataluña. Esta última la dejó en "papel mojado" y que la Generalitat no podía exigir tal cosa, pedirla sí pero no por ley.

"La etapa actual tiene grandes incertidumbres en lo que se refiere a su duración y a cómo acabará -dice Amat-, ya que puede ser que al final se descarte la independencia (tanto si se producen cambios en la relación con España como si sigue todo igual que hasta ahora) o bien que Cataluña pase a ser un estado independiente".

Así, subraya que "el principal impacto puede ser consecuencia de boicots comerciales por parte de empresas y consumidores del resto de España" e indica que "ya ha habido otros precedentes de boicots. Por ejemplo, durante el debate de la reforma del Estatuto, las empresas de vino y cava informaron de una reducción de ventas en 2005 en el resto de España de entre un 10% y 15%". Cabe recordar que este boicot se produjo por las palabras del entonces vicepresidente Josep Lluís Carod-Rovira, quien aseguró que ERC no apoyaría la candidatura de los Juegos Olímpicos de Madrid. Unas palabras que pasaron factura al sector del cava.

No obstante, ocho años después, "algunas empresas han informado recientemente de que aún no han recuperado a todos los clientes que se perdieron durante dicho boicot".

El estudio señala, por otro lado, que en 1995, las ventas de las empresas catalanas al resto de España suponían un 75,8% mientras que el 24,2% venían de fuera de nuestras fronteras. Este porcentaje se ha equilibrado pero el resto de España supone un 47,1% de todas las ventas frente al 52,9% del resto del mundo. La trampa del nacionalismo es que cuenta todos los países como uno solo equiparándolos a España. No obstante, es conocido por un estudio de Convivencia Cívica Catalana que Galicia tiene más peso que China o que Murcia tiene más peso que EE UU, por ejemplo. De los datos anteriores se desprende que el impacto de este tipo de boicot es menor al que se habría producido hace unos años por las exportaciones.

"Sin embargo, a la vista de los antecedentes expuestos, parece claro que habrá boicot", indica el catedrático. De hecho, comenta que "en el momento de redactar estas notas (noviembre 2012), diversas empresas ya han comunicado que no comprarán a proveedores catalanes y son varias las empresas catalanas que han anunciado que algunos clientes les han anulado pedidos".

El mundo empresarial está claramente dividido. Desde los que aseguran que si hay boicot deberán cerrar la empresa, hasta empresarios que han hecho público que este tema puede tener un impacto mínimo. Otros empresarios, no obstante, afirman que dará más beneficios la independencia que pérdidas. Por la supuesta desaparición del déficit fiscal, corrección de déficits en infraestructuras...

Lógicamente, esto depende mucho del peso de las ventas realizadas al resto de España para cada empresa. Una encuesta de la patronal CECOT realizada en 2012 entre sus socios muestra que el 66% de los empresarios no tiene miedo a un posible boicot -El estudio no matiza que la participación en este cuestionario fue de sólo el 14%, por tanto, realmente menos del 10% dice claramente no tener miedo a un posible boicot-.

En caso de que Cataluña se independice, señala el catedrático, "parece obvio que el boicot sería mayor". Sobre este tema, se han efectuado diversos estudios. Guinjoan y Cuadras (2011), tras analizar diferentes escenarios de impacto en el PIB de la reducción de ventas a empresas y a consumidores finales concluyen que el escenario más factible es el de una reducción de ventas a empresas del 20% y una reducción de ventas a consumidores finales del 40%, lo que implicaría una reducción del PIB catalán del 4%.

"Más negativos son los impactos previstos por otros estudios como el realizado por Comerford, Myers y Rodríguez (2012), que diagnostican un proceso gradual de caída del comercio entre Cataluña y España, que auguran una caída del 80% para llegar a los niveles de la relación existente con Portugal. También prevén un aumento del comercio entre Cataluña y el resto del mundo del 10%, por lo que el impacto conjunto sería de una caída del 9% del PIB catalán", argumenta Amat.

Por otra parte, recoge datos de idescat, el Instituto Nacional de Estadística catalán, y apunta que cerca de un 15% de las empresas industriales han desaparecido de Cataluña desde 2007 hasta 2011, mientras que aumentan las de construcción un 0,25% y pierden servicios en un 0,48%.

Preguntándose si se producirá la independencia, Amat evita responder y afirma que "es un tema esencialmente político que no abordamos en este trabajo". Si Cataluña saldrá de la Unión Europea, comenta que de nuevo se trata de un tema jurídico y político que escapa de los objetivos de este trabajo.

Por otro lado, considera que "si Cataluña se sale de la Unión Europea. ¿Cuándo volverá a reingresar? ¿Abandonará el euro? ¿Habrá nuevas fronteras y aranceles? En este caso, parece que lo más razonable en un escenario de abandono de la Unión Europea es que Cataluña siguiese con el euro -otros estados que no son de la UE tienen el euro- y no hubiese aranceles para facilitar un reingreso más rápido en la UE".

Galicia Bilingüe reprocha a Feijóo que no garantice la libertad lingüística
La plataforma denuncia que el presidente de la Xunta no recurra las sentencias que eliminan la posibilidad de que los padres puedan elegir la lengua en que debe escolarizarse a sus hijos
 www.lavozlibre.com 15 Marzo 2013

Madrid.- La entidad por la libertad de elección de lengua Galicia Bilingüe ha respondido al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, después de que éste haya decidido no recurrir las sentencias sobre el 'Decreto de plurilingüismo'. Éste es el comunicado íntegro de Galicia Bilingüe, que reprocha al presidente gallego que no garantice la libertad lingüística en esta comunidad, pese a ser una de sus grandes promesas electorales.

Primero.
El presidente de la Xunta afirmó que no recurrirá al TS por coherencia y para ser consecuente con sus compromisos electorales, también dijo que no quiere vivir de la polémica del gallego.

Galicia Bilingüe le recuerda al señor Núñez Feijoo que accedió a la presidencia de la Xunta apoyándose, en gran medida, en la polémica suscitada por el decreto aprobado por el gobierno bipartito. En aquel momento el señor Feijóo prometió (citamos textualmente): “El idioma en el que se den las asignaturas troncales que son las de los textos, las del material didáctico, las más importantes debería ser elegido por los padres. Por eso, en ese primer sobre de matrícula, les vamos a hacer esa pregunta y esa pregunta va a vincular al gobierno”.

Finalmente el Decreto aprobado tras su llegada al gobierno estableció que las asignaturas con más texto serían impartidas en gallego y el resto en español. Los alumnos podrían usar oralmente y por escrito la lengua de su elección y en Infantil se estudiaría en la lengua materna de la mayoría de los alumnos en cada aula.

Segundo
Los tribunales dictan sentencia ajustándose a la legislación vigente. El señor Feijóo gobierna con mayoría absoluta desde 2009, por lo que habría podido legislar de manera acorde a lo prometido.

Tercero
Un proceso judicial no finaliza hasta que se agotan todas las vías que nuestro sistema judicial pone al alcance de los ciudadanos. Acudir al Tribunal Supremo no significa incurrir en desacato como sugirió el presidente Feijóo, sino que significa defender en los tribunales aquello que se supone que se considera correcto.

Cuarto
Afirma el señor Feijóo que la consulta a los padres de niños de Infantil, sobre la lengua materna de sus hijos, “ya no será vinculante legalmente”, pero que será “determinante”. Asimismo sostiene que se modificará el Decreto para eliminar del texto la posibilidad de que los alumnos puedan usar oralmente y por escrito la lengua de su elección, pero a renglón seguido afirma que se les pedirá “flexibilidad” a los profesores.

Galicia Bilingüe insta al señor Feijóo a que especifique a qué se refiere exactamente con el término “determinante” y que aclare si esa “flexibilidad” se les pedirá también a los 4500 profesores que declararon ante la Xunta que se negaban a impartir asignatura alguna en castellano.

Por último, Galicia Bilingüe, cuyo recurso ya ha sido admitido a trámite por el TS, está analizando la posible ilegalidad de un cambio en el texto del Decreto mientras el TS no resuelva el recurso de casación de esta asociación.




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