AGLI Recortes de Prensa   Lunes 18  Marzo 2013

¿Régimen corrupto o corruptos en el Régimen? (1)
Roberto Centeno El Confidencial 18 Marzo 2013

Según la última encuesta del CIS de febrero, la corrupción ocupa, después del paro, el segundo lugar entre las preocupaciones de los españoles. Pero sólo porque una mayoría de ciudadanos no es consciente de que al menos la mitad del paro y la casi totalidad de su empobrecimiento es consecuencia directa de la corrupción, y más en concreto del clientelismo, del nepotismo masivo, del mal gobierno y del despilfarro generalizado de los recursos públicos. Por esta razón, la corrupción institucional y personal en España, que se encuentra en sus máximos históricos, no es que sea un problema, es el problema, con mayúsculas.

Ahora bien, ¿es el Régimen el corrupto o son los corruptos en el Régimen? Y hablo de Régimen porque en España no se puede hablar de sistema político porque no existe tal cosa: lo que tenemos es un Régimen de poder. Un Régimen se define por el principio de autoridad, personal o de partido, mientras que un sistema se define por el principio de libertad. Como la monarquía oligárquica que sustituyó al régimen anterior no ha sido construida por libertad colectiva de los españoles, sino por una casta política fraguada como el cemento tras la muerte de Franco, es inevitable que la naturaleza de las instituciones sea la de un Régimen de poder clientelista, en el que los poderosos promocionan a quienes se acogen a ellos a cambio de su sumisión y sus servicios. ¡Ya quisiéramos tener un sistema político!

Los sistemas políticos corrigen ellos mismos los asomos de corrupción, mientras que en un Régimen de poder cuyo último titular esté corrompido, la corrupción de todas sus instituciones es inevitable. El corrupto es el Régimen porque las personas se corrompen más o menos según las oportunidades de corrupción y de impunidad que les ofrezca cada Régimen de poder. Franco no permitió la corrupción generalizada, fueron casos aislados, mientras que la monarquía de Juan Carlos tocó las trompetas de Jericó para que los muros de la moral política se derrumbaran desde el principio, una filosofía de corrupción –“el que no se corrompe es un imbécil”- que ha impregnado todas y cada una de las instituciones de este país. Nada, absolutamente nada, desde la Corona a los Gobiernos, desde la Universidad a la Sanidad pública, escapa hoy a este tsunami de podredumbre.

¡Y vaya si tocó las trompetas! En 1979, a raíz de la segunda crisis del petróleo, los suministros petroleros de España se vieron seriamente amenazados. Como consejero delegado de Campsa, el entonces vicepresidente económico, Fernando Abril, me encargó el conseguir los suministros adicionales para evitar el estrangulamiento. Pero nada más conseguir un suministro en Kuwait, se me prohibió expresamente el intentar conseguir más petróleo en los Emiratos del Golfo y en Arabia Saudí, que quedaron reservados en exclusiva a Manolo Prado (2). Por primera vez en la historia del petróleo mundial, un Gobierno reservaba la única zona del mundo donde era posible conseguir suministros a un comisionista que representaba a quien representaba. Y de ahí para abajo, lo que ustedes quieran (3).

La corrupción institucional o la causa de nuestra ruina
Sin embargo, aunque la corrupción personal sea la que aparece en los medios y es la que más irrita a los ciudadanos, el verdadero problema, lo que nos ha llevado a la ruina y arruinará también a las próximas generaciones es la corrupción institucional. Parafraseando a Mario Vargas Llosa la pregunta es: ¿cuándo se jodió España? El origen de nuestros males es inequívoco: el consenso posfranquista. Autonomías, sí, para todos. Nepotismo, sí, para todos. Corrupción, sí, para todos. Impunidad, sí, para todos. Y cuando les pillan con las manos en la masa y no tienen más remedio que juzgarlos por la alarma social generada: indulto. Y si no hay indulto, sentencia pactada. Lo seguro es que a la cárcel no va ni la cúpula de la casta política, ni de la financiera, ni de la monopolista. Las leyes se hacen elásticas para poder interpretarlas como mejor convenga a la casta. Los medios utilizarían la parodia de democracia no para informar, sino solo para de ejercer influencia política y así enriquecerse sin límite con otros negocios, en escandaloso y descarnado intercambio de favores en nombre de la libertad.

Todos los mecanismos del clientelismo y la corrupción a gran escala, institucional y personal, se inician con la Transición. La venalidad, la incompetencia y la falta de sentido del Estado de aquellos “padrinos de la Patria”, daría paso a una barbaridad histórica, un modelo de Estado único en el mundo, económicamente inviable e intrínsecamente corrupto, en el que se inventarían 17 autonomías, contrarias en su mayoría a la realidad histórica y territorial de España. Un modelo que, con la excusa de la descentralización, daría lugar a 17 concentraciones de poder incontrolado, lo que les permitiría repartirse España como si fuera un solar. Como decía mi amigo Camilo José Cela, “si hubieran tenido decencia y honor [refiriéndose a los padres de la Transición], se habrían pegado un tiro”, pero no lo tenían.

Las autonomías se erigen como auténticos estados, con todos y cada una de las instituciones de los mismos multiplicadas por 17, a lo que se añaden miles de empresas públicas diseñadas para colocar a cientos de miles de familiares y amigos y despilfarrar dinero público sin estar sometidos a ningún tipo de control. Según las cifras dadas por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, hace unos meses, de los 3,2 millones de empleados públicos existentes hoy en España, sólo 700.000 han realizado oposiciones limpias y transparentes; el resto, 2,5 millones, han sido o nombrados a dedo o mediante oposiciones a medida. Pero, además, antes de la Transición, y como ocurre en todo el mundo civilizado, los salarios públicos eran un 20% inferiores a los sector privado; a día de hoy son un 30% superiores como media, lo que supone una inversión total de la escala de valores.

Y no se trata solo de esta horda de enchufados y chupópteros, es también toda la parafernalia que les rodea, oficinas de lujo, coches oficiales, prebendas, embajadas, televisiones, visas oro. A todo esto se añaden las decenas de miles de millones invertidos en infraestructuras inútiles, como aeropuertos sin aviones, hospitales sin enfermos, polideportivos sin uso u obras faraónicas, que han generado ríos de comisiones a los corruptos que las encargaron. Se trata del mayor caso de corrupción generalizada no sólo de Europa, sino también de toda la historia de España. Es el despilfarro como principio esencial de la vida pública.

Y para que tengamos una visión cuantificada de lo que supone este modelo de Estado entre duplicidades, gastos prescindibles y salarios disparatados, estamos hablando de un despilfarro anual de unos 100.000 millones de euros, lo que no hay Estado que lo soporte. Hace meses que vengo alertando a mis lectores y oyentes que pongan sus ahorros a salvo, y hoy el tema adquiere el carácter de máxima urgencia. Chipre es el primer corralito a la argentina de la Eurozona, y no será el último. Con una deuda pública total del 105% del PIB –el 85 % es solo la computable–, un crecimiento exponencial –20 % anual y ahora al increíble ritmo de 5.000 millones por semana- y el hundimiento de las cuentas públicas que se ha producido en enero, el rescate y el corralito en España es sólo cuestión de tiempo. Pero ¡ojo!, que no es sólo un corralito: primero hacen una quita de depósitos (impuesto extraordinario) -¡roban sus ahorros hasta a las ancianitas!- y luego los bloquean. ¡Pongan su dinero a salvo de estos forajidos!

No sólo son corruptos, carecen de piedad hacia los gobernados
La palabra corrupción no sirve ya para describir el grado de degeneración al que ha llegado nuestra vida pública. Esto ya no es corrupción, es putrefacción. Desaparecen 500.000 toneladas de la reserva estratégica de carbón -¡se ha evaporado el equivalente a 20.000 camiones!-, almacenadas por Hunosa, empresa pública controlada por UGT y CCOO, y “nadie sabe nada” ni se molestan en investigar. Sólo la denuncia de Foro Asturias ha obligado a un juez a pedir ayuda a la Guardia Civil, mientras Méndez y Toxo exigen honestidad. ¡Tendrán caradura! ¿A qué delincuente a gran escala están protegiendo? Mientras no se cambie el modelo de Estado y se procese a estos corruptos, no habrá solución.

La connivencia entre casta política y casta financiera y monopolista ha sido determinante, junto con el modelo de Estado, en la ruina de millones de familias. Las grandes empresas públicas construidas con el ahorro de los españoles durante más de 50 años fueron vendidas a unos pocos amigos del poder a precio de saldo, los monopolios públicos con precios regulados se transformarían en monopolios públicos con precios libres, las inmorales remuneraciones de las cúpulas financieras y monopolistas, los planes de pensiones obscenos se irían a las estrellas, convirtiendo las diferencias salariales en la mayores de la OCDE, tanto que han transformado España en una sociedad dual, con un 5% de la población acaparando un porcentaje de la riqueza tres veces mayor que la media europea.

Casos como la OPA de ENDESA o como las subvenciones a las renovables, que representan ya un tercio del recibo de la luz y que permitieron amasar fortunas inimaginables a unos pocos amigos del poder, han sido la regla, mientras la industria española desaparecía del mapa. En el caso Bankia, fueron estafados 4.000 millones a pequeños accionistas con la ayuda directa del poder, Banco de España y CNMV, que sabían perfectamente que el valor era cero, a pesar de lo cual permitieron el engaño, igual que en el caso de las preferentes. Y nadie ha respondido de nada.

Los responsables de esta caída a los infiernos viven en la más absoluta impunidad y carecen de piedad hacia los gobernados. No les importa que haya más de 12 millones de españoles viviendo por debajo del umbral de la pobreza, no les importa recortar la dependencia ni recortar las pensiones: van a reducirlas en un 32% de los que se jubilen a los 63 años y un 15% las de quienes se jubilen a los 65; ni recortar el desempleo. Y ahora van a impedir el acceso al subsidio para los parados mayores de 55 años. Están dispuestos a recortes cada vez más drásticos en desempleo y jubilaciones, donde un grupo de expertos va a analizar la sostenibilidad -y témanse ustedes lo peor- en seis meses.

Pero nadie analiza la sostenibilidad de los increíbles privilegios de la casta política, ni de los rescates bancarios, ni de las subvenciones a las renovables, ni de las energías más caras del planeta. Nadie analiza la sostenibilidad de 3.000 empresas públicas ni de cientos y cientos de miles de enchufados ni de privilegios y despilfarros inauditos. Nadie analiza la sostenibilidad de que la alcaldesa de Madrid y decenas como ella tengan 400 asesores que nos asesoran a 60.000 euros per cápita, ni de que vaya a la peluquería con dos coches y seis personas, o que cualquier concejal o mindundi con mando tenga coche oficial y dos asesores, algo inédito en el mundo.

No sólo son corruptos, ineptos y despilfarradores; son, sobre todo, totalmente despiadados. No sólo van a bajar más los sueldos, no sólo van a reducir mucho más las pensiones y el desempleo, no sólo van a subir de nuevo los impuestos, es que además nos van a robar nuestros ahorros como en Chipre, al igual que están endeudando brutalmente a varias generaciones de españoles. Así que el dilema es sencillo: o ellos o nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos. Hay que ir contra ellos sin concesiones ni contemplaciones para exigir una nueva realidad regida por la democracia en lo político y por la decencia en la moral pública.

(1) Es un resumen de la conferencia pronunciada en jueves en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Valencia, a iniciativa del foro de estudiantes Universidad y Libertad.

(2) Este hecho figura relatado en detalle en mi último libro El disparate nacional (Ed. Planeta), donde se describen las personas y los hechos que han llevado a España a la ruina.

(3) Carlos Solchaga, ministro de Hacienda de Felipe González, explicó a quien quiso escucharle -y no fueron pocos- las “virtudes” de la cultura del pelotazo. Para Solchaga, lo importante era enriquecerse con rapidez, la superioridad de la especulación y el amiguismo, sobre la seriedad y el trabajo bien hecho, lo que ha conducido al hundimiento de las estructuras productivas de la nación y a la mayor concentración de renta y riqueza de toda la historia de España.

Un insulto a la inteligencia
Carlos Sánchez El Confidencial 18 Marzo 2013

En Novum Organum, la obra capital de Francis Bacon que pone las bases del pensamiento moderno, el filósofo inglés recuerda que sólo los animales o los ángeles pueden limitarse a contemplar.

Bacon, en coherencia con este razonamiento, concibe la ciencia como el mejor instrumento de los hombres para recuperar el paraíso perdido y no dejarse llevar por la contemplación, toda vez que ni son ángeles ni son animales carentes de voluntad. Sólo la ciencia, viene a decir el barón de Verulam, es capaz de garantizar el progreso humano. Al tiempo que recela, como ningún otro filósofo lo había hecho anteriormente, de las falsas creencias. En particular, de los prejuicios -que él llama ídolos- que frenan o impiden la aparición de nuevas ideas, en clara alusión al mito de la caverna platónica. La ignorancia sería, en este sentido, culpable de la falta de progreso.

Bacon, de esta manera, y sin saberlo por razones obvias (vivió un par de siglos antes), cuestiona lo que muchos historiadores han denominado "visión whig de la historia", que no es otra cosa que una interpretación lineal de la humanidad. En palabras del historiador Josep Fontana, esa visión whig representa el pasado como “una progresión inevitable hacia cada vez más libertad y más ilustración”. O lo que es lo mismo, la ciencia, la economía, el orden social, el conocimiento sólo evolucionan, nunca involucionan, lo cual, en un contexto como el actual, resulta cuando menos chocante.

La conclusión no puede ser otra que o el Gobierno restaura la equidad fiscal, o el país se irá empobreciendo a través de la consolidación de dos clases sociales cada vez más antagónicas y enfrentadas que arruinan el pacto social

La crisis está demostrando que las sociedades, como los cangrejos, caminan hacia atrás. España, de hecho, aún no ha recuperado los niveles de renta previos al estallido de la burbuja inmobiliaria, y es probable que todavía tarde tiempo en hacerlo en términos reales. Las sociedades, sin embargo, no sólo retroceden en términos económicos, sino también políticos. Cuando se cuestiona la democracia representativa y se proponen procesos asamblearios, lo que se plantea, en realidad, es dar un gran salto hacia atrás.

La causa de esta involución tiene que ver, lógicamente, con la crisis económica. Pero también con otra particularidad: han saltado por los aires algunos de los viejos paradigmas que hasta hace bien poco se mostraban imbatibles.

El sistema político creado en la Transición está agotado, el modelo productivo ha sido agujereado y hasta la arquitectura institucional del país está hecha añicos por culpa de lo que algunos politólogos han denominado ausencia de legitimidad. Probablemente, como ha señalado el profesor Vallespín, por el hecho de que mientras que la economía busca la eficiencia en un contexto global y altamente competitivo (el efecto de los países emergentes sobre la riqueza europea es devastador), la política continúa siendo local, lo cual genera choques intensos. Se exige a los gobiernos que resuelvan problemas ajenos a su margen de responsabilidad y actuación.

Populismo y demagogia
O dicho en otros términos. Los ciudadanos quieren soluciones locales a problemas de naturaleza global, lo cual ha avivado el fuego del más peligroso de los artefactos políticos: el populismo y la demagogia.

La política -y ni que decir tienen las redes sociales- son hoy un hervidero de falsas promesas y de planteamientos utópicos en el peor sentido de la palabra. No se reivindica un futuro mejor a partir de consideraciones mínimamente fundadas, sino que se plantea la política o la economía como un territorio carente de racionalidad en el que únicamente vale lo que Ortega denominaba "pulso vital". Los sentimientos arrinconan a la razón. Y el resultado de las elecciones italianas lo demuestra. El auge de los nacionalismos en Europa forma parte de ese triunfo de los sentimientos frente a la ilustración.

El pulso vital se produce cuando el pensamiento -el fenómeno más delicado de la naturaleza, como decía el filósofo madrileño- no ha nacido de sí mismo, sino de una potencia preintelectual. Y eso es lo que explica la ausencia de un debate de calado sobre los grandes asuntos de Estado. La política convertida en un zafio espectáculo.

Como el que se produjo el pasado miércoles, oficialmente destinado a controlar al Gobierno, pero en la práctica, un insulto a la inteligencia. Que el lamentable episodio de Ponferrada emponzoñe la vida política de un país con seis millones de parados es para echarse a temblar. Que dos sujetos como Diego Torres o Bárcenas marquen la agenda nacional no es más que la demostración palmaria de que el sistema está agotado.

Lo dramático es que esto sucede cuando lo que está en juego ahora es, ni más ni menos, que el futuro del pacto social europeo tejido después de 1945. Tras la II Guerra Mundial, como de forma magistral ha relatado el historiador Josep Fontana, se llegó al acuerdo tácito de provocar un reparto más equitativo de los ingresos para mejorar la suerte de la mayoría. Los salarios crecían al mismo ritmo al que aumentaba la productividad, y con ellos crecía la demanda de bienes de consumo por parte de los asalariados, lo cual conducía a un crecimiento de la producción. Robert Reich, que fue secretario de Trabajo con Clinton, lo describió como el acuerdo tácito por el que “los patronos pagaban a sus trabajadores lo suficiente para que estos comprasen lo que sus patronos vendían”.

La crisis está demostrando que las sociedades también caminan hacia atrás. España aún no ha recuperado los niveles de renta previos al estallido de la burbuja inmobiliaria y es probable que todavía tarde tiempo en hacerlo. Pero no sólo retroceden en términos económicos, también políticos

Era, se ha dicho, “una democracia de clase media” que implicaba un contrato social no escrito entre el trabajo, los negocios y el Gobierno, entre las élites y las masas, que garantizaba un reparto equitativo de los aumentos de la riqueza.

Estos principios son los que hoy se están socavando a causa de una distribución cada vez más desigual de la esta, que corre el riego de romper el pacto social europeo, como ha puesto de manifiesto el primer informe sobre la desigualdad en España publicado por la Fundación Alternativas, en el que se pone de relieve el retroceso en términos históricos de las políticas de igualdad. No es que un Gobierno u otro pongan más o menos empeño en favorecer esas políticas, sino que simplemente han desaparecido del discurso político. Bárcenas, Urdangarin, Blanco, los Pujol o noticias escabrosas sin relevancia social ni interés alguno más allá que el mero morbo ocupan hoy el espacio mediático y parlamentario. Pero no la apertura de un nuevo proceso constituyente para regenerar el sistema democrático.

Una sociedad empobrecida
Lo paradójico del caso es que esta despreocupación por las políticas de igualdad –hasta en EEUU existe un potente observatorio permanente que para sí lo quisiera España- no afecta sólo al ámbito del gasto público, el territorio natural en el que se desenvuelven las políticas de corrección de los desequilibrios sociales y económicos, sino que también repercute en la política de ingresos.

Hoy el sistema impositivo no es sólo claramente ineficiente a la hora de recaudar, sino que empobrece a amplias clases sociales -los asalariados de ingresos medios- que cargan sobre sus espaldas con los costes de las políticas de gasto. Y más en concreto, una porción de esos asalariados que sufren los rigores de un sistema fiscal que penaliza el factor trabajo. Sorprende que el segundo país con más paro de Europa (ya sólo nos gana Grecia) sea también el que tiene cotizaciones sociales más elevadas (junto a Francia).

A la luz del IRPF, el 14,9% de los contribuyentes declara bases imponibles -lo que realmente grava Hacienda- situadas entre 30.000 y 60.000 euros al año. Sin embargo, esos mismos contribuyentes aportan nada menos que el 27,7% de la recaudación, lo que da idea de la alta progresividad del impuesto. Pero es que el 4% que declara unas rentas superiores a los 60.000 euros aporta el 21,6% de los ingresos.

¿Qué quiere decir esto? Pues que apenas el 19% de los contribuyentes paga la mitad del impuesto, lo que refleja su elevada progresividad, algo sin duda coherente con el hecho de que el 78,8% de la base imponible del IRPF tenga su origen en las rentas del trabajo, mientras que tan sólo el 6,9% procede de las actividades económicas o el 6,3% del capital mobiliario.

Estos datos son anteriores a las subidas recientes de la imposición directa decididas por los Gobiernos de Zapatero y Rajoy, por lo que en realidad la geografía del reparto de la carga fiscal es todavía mucho peor.

La conclusión no puede ser otra que o bien el Gobierno restaura la equidad fiscal, o el país se irá empobreciendo a través de la consolidación de dos clases sociales cada vez más antagónicas y enfrentadas que arruinan el pacto social.

Por una parte, aquella que vive del presupuesto o con salarios miserables que se escapan a Hacienda (la sociedad de los 600-700 euros que trapichea y sobrevive a duras penas), y, por otro, aquella que no quiere saber nada del presupuesto. Ni mucho menos de los impuestos, y que propone soluciones individualistas a los problemas. Y en medio, una enorme capa social proletarizada y ajena a la cosa pública que desconfía de los políticos y de todo lo que representan, tentada como nunca para escuchar cantos de sirena que sólo conducen al desastre y a la desvertebración.

Si es verdad, como decía Herzen, que la historia carece de libreto, es mejor que alguien ponga manos a la obra y construya uno mejor que el actual.

La España Constitucional y el Mito de Sísifo
Pedro González-Trevijano  ABC 18 Marzo 2013

Vía http://www.almendron.com

Albert Camus comienza su obra El mito de Sísifo con las siguientes palabras: «No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar si la vida vale la pena o no de ser vivida es responder a la cuestión fundamental de la filosofía». Una decisión de carácter personalísima que puede extrapolarse sin embargo al ámbito social, y en este caso a los ciudadanos de esta España constitucional. Pues bien, no les puedo ocultar que las palabras del existencialista escritor francés me persiguen cuando asisto perplejo y alarmado a la suicida demolición de nuestros principios y valores constitucionales, y al irresponsable derribo de las instituciones.

Es comprensible la desazón de la ciudadanía ante una severísima y larga crisis económica con un efecto devastador sobre el empleo. Es comprensible el desencanto ciudadano ante la pérdida de referentes de la Política con mayúsculas, y ante tanta acción cortoplacista, ramplona y de bandería, cuando no nos vemos asaltados por la desasosegante lacra de la corrupción. Es comprensible la desafección cívica ante la ausencia de compromiso, de grandeza de espíritu y de saber hacer de muchos de quienes están al frente de unas instituciones que, disfrutando de legitimidad de origen, la que brindan los regímenes democráticos como el instaurado por la Constitución de 1978, no cumplen con la legitimidad de ejercicio; esto es, la presidida por la decencia, la competencia y la eficacia. Es comprensible el alejamiento de los españoles de una democracia representativa, haciendo suyos los recelos de Rousseau en El Contrato social («Los ingleses creen que son libres, pero sólo lo son un día cada cinco años: el día de las elecciones»), secuestrada por una malhadada partitocracia más atenta a la satisfacción de políticas endogámicas y de facción que de las cuestiones que preocupan a la ciudadanía. Pero de ahí a poner en entredicho cada uno de nuestros referentes de convivencia, cada una de las instituciones, y el mismísimo modelo representativo, hay un salto incomprensible, salvo que hayamos perdido la cabeza o queramos suicidarnos colectivamente.

Siempre he pensado que este país no es diferente. Siempre he pensado que nuestra historia es, con sus luces y sombras, como la de los Estados de nuestro entorno. Siempre he creído pertenecer a un pueblo curtido y sabio. Siempre he creído en una Nación que asume hoy su pasado, impulsa su presente y desea mejorar su futuro. Aunque no es menos cierto que debemos dar ya un decidido golpe de timón, y además pronto, si no queremos vernos arrastrados al peor de los precipicios y al suicidio colectivo. ¿O es que va a ser finalmente cierto que los españoles sentimos la irrefrenable necesidad, cada cincuenta años, de aniquilar lo tan costosamente construido? Me niego a compartir las tesis –todavía– de muchos foráneos, como el ensayista británico John Berger en su reciente obra The Successand Failure de Picasso, de que España sea «un país atado a un potro de tormento». Por más que la situación actual sea preocupante.

De entrada, los españoles seguimos siendo incapaces de asumir con orgullo nuestra pertenencia a una Nación, de relevancia en la historia del mundo, y con vocación de protagonismo futuro. Qué lejanas quedan, en unos españoles extrañamente acomplejados, las bellísimas palabras de la Constitución de 1812: «El amor a la Patria es una de las principales obligaciones de todos los españoles (artículo 6)». Paralelamente, la Constitución de 1978 sigue sin disfrutar, treinta y cinco años después, del respeto y el afecto de unos españoles, antes súbditos, y hoy ciudadanos gracias a nuestra Carta Magna. Nuevamente, y a pesar de haber transcurrido doscientos años desde la Constitución de Cádiz, sus mandatos producen envidia: «Todo español está obligado a ser fiel a la Constitución» (artículo 7). La Constitución es, como todas las obras humanas, imperfecta, y requiere en su momento de una reforma que permita a las jóvenes generaciones, como decía el presidente Jefferson, participar en la fijación de sus normas de convivencia y acomodar sus preceptos a las sobrevenidas exigencias. Pero su descalificación gratuita, su ninguneo reiterado y sus frecuentes violaciones son injustificables y peligrosas.

En el ámbito territorial del Estado, y en la intangible preservación de la unidad de la Nación española, las cosas tampoco están mejor. Las quiméricas ensoñaciones soberanistas de secesión y de construcción de un Estado propio, primero en el País Vasco, y ahora en Cataluña, son inquietantes. Se desconoce la historia común, se infringe el marco constitucional, se desprecia el orden legal y, sobre todo, se sustrae al resto de los ciudadanos españoles, ¡que también tendríamos mucho que decir! Algo que ignoran, subidos al rédito electoral o a la connivencia momentánea, el Partido Socialista de Cataluña y el antes fiscal general de Cataluña. No estaría de más recordar a tan conspicuos políticos y sesudos juristas la lectura íntegra de la Sentencia del Tribunal Supremo de Canadá, de 20 de agosto de 1998, sobre «el derecho a decidir» de Quebec, y los irrenunciables derechos de consulta de los demás ciudadanos canadienses. En tan desasosegante deriva hasta se anuncia grandilocuentemente una segunda Transición. ¡Y yo pensaba que la Transición finalizó satisfactoriamente hace casi cuarenta años, y que tales procesos sólo se explican por el paso de regímenes autoritarios a democráticos! Algo que no es incompatible con una necesaria, profunda e inmediata regeneración política.

Y por si fuera poco, asistimos desde determinados medios, unos por frivolidad, otros espuriamente, a un indigno acoso a la Jefatura del Estado. Una Monarquía parlamentaria que sirve de símbolo de unidad y permanencia, y que ejerce unas impagables competencias, au dessus de la melée, en tanto que pouvoir neutre, de arbitrio y moderación regular de las instituciones. Y un Monarca, Don Juan Carlos, que merece, no disparatadas solicitudes de abdicación, traumáticas en la historia de España —la de Felipe V en su hijo Luis, y las de Carlos IV y Fernando VII en Napoleón—, sino agradecimiento y aprecio.

Yo no me quiero suicidar. Espero que ustedes tampoco.

Pedro González-Trevijano, rector de la Universidad Rey Juan Carlos.

El no-rescate de la UE
¿Qué ha pasado en Chipre?
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 18 Marzo 2013

Pese a sólo representar el 0,2% del PIB comunitario, el no-rescate europeo de esta pequeña isla mediterránea se ha convertido en todo un terremoto para la zona del euro, básicamente porque se ha cruzado la gran línea roja que nadie se atrevía a traspasar: los depositantes de bancos quebrados van a perder una pequeña parte (entre el 7% y el 10%) de su capital. Tras informar sobre los términos del no-rescate, han sido muchos los que lo han tildado de robo y expolio la maniobra de la Troika, como si, de nuevo, se pretendiera rescatar a los bancos franceses y alemanes a costa de los ahorros de los chipriotas.

En realidad, el recurrente discurso antirrescates bancarios que tanto hemos escuchado para el caso español (y que tiene su parte de verdad) no es ni mucho menos aplicable para el caso de Chipre. La inmensa mayoría de acreedores de la banca chipriota son (aparte del BCE que tiene preferencia de cobro sobre todos) los depositantes chipriotas y, en menor medida, depositantes rusos. Esos depósitos, alrededor de 90.000 millones de euros (el 500% del PIB de Chipre), se destinaron en una parte importante a comprar deuda griega, que tras las quitas del año pasado le han originado a la banca un enorme agujero de 10.000 millones de euros (el 60% del PIB de Chipre).

¿De dónde debe salir ese dinero para evitar que la banca quiebre y que sus acreedores (en esencia, depositantes) no cobren casi nada? Parece claro que el Estado chipriota no tiene capacidad para endeudarse, de golpe, en un 60% de su PIB, de manera que a priori sólo existen dos opciones: o paga Europa o pagan los acreedores de la banca. Yo, que jamás he defendido la socialización de las pérdidas, obviamente soy favorable a que paguen los acreedores de los bancos de Chipre. Digamos que no me parece demasiado razonable que el parado de Soria rescate con sus impuestos los pufos del oligarca ruso con depósitos en la isla (no olvidemos que nuestro país aporta 1.700 millones de euros a esta operación y podría haber tenido que aportar muchos más).

En esencia, esa es la vía novedosa que ha seguido la Troika y que tantas incertidumbres abre ahora mismo: para inyectar 6.000 de los 10.000 millones que necesita la banca de Chipre, sus depositantes sufrirán una quita del 6,75% por sus 100.000 primeros euros y una del 10% por lo que sobrepase esos 100.000; a cambio, recibirán acciones de nueva emisión de ese banco, de modo que la entidad quebrada se recapitalizará sin meter un solo euro adicional del contribuyente chipriota o europeo (es lo que se conoce como un bail-in: trueque de parte de tus créditos contra el banco por acciones del banco).

Evidentemente, si no hay sorpresas cuando se publiquen los términos definitivos del acuerdo, los actuales accionistas y bonistas habrán perdido con anterioridad todo su capital: si se efectúa una quita sobre los depositantes no es para rescatar a ningún banco extranjero, sino para evitar la liquidación desordenada de la banca chipriota que a buen seguro acarrearía pérdidas muy superiores a ese 10%.

¿Había alternativas que no pasaran por la socialización comunitaria de pérdidas ni por la quita a los depositantes? Sólo una: que Chipre saliera del euro, se pusiera a imprimir a lo loco y recapitalizara con esas sumas a sus bancos. El problema es que la inflación resultante de tal aventura equivaldría nuevamente a una quita de poder adquisitivo muy superior al 10%.

¿Significa lo anterior que la Troika no ha cometido ningún error en su no-rescate de Chipre? Hay varios, pero a mi entender el más gordo, con diferencia, es que la quita de los depósitos debería haberse restringido a las sumas por encima de 100.000 euros. Los depósitos por debajo de esa cuantía están asegurados por el Estado y gozan de un orden de prelación preferente.

No hay ningún motivo ni económico ni jurídico para cargar las tintas sobre el pequeño depositante: los depósitos por encima de 100.000 euros suman 38.000 millones de euros, de modo que si en lugar de aplicarles (como sucede ahora) una quita del 10% se les impusiera una del 15%, se inyectaría el mismo capital en la banca sin afectar al pequeño depositante (de hecho, para eximir totalmente al contribuyente europeo y español de cualquier socialización de pérdidas, la quita debería ser del 25%, porcentaje mucho más cercano al que deseaba Alemania). Es imprescindible que la Troika dé marcha atrás en este punto: si no lo hace, su acertado plan de no-rescate y no socialización de pérdidas de la banca se convertirá en una chapuza absoluta con todos los visos de fracasar y de no ser entendida por casi nadie.

Lo más relevante, con todo, es que el telón de la infinita socialización de pérdidas ha caído en Europa. A partir de mañana, no habrá ninguna seguridad de que los depósitos por encima de 100.000 euros vayan a estar cubiertos por los Estados. Cuantitativamente nada cambia en Europa (las pérdidas de todos los depositantes de Chipre son inferiores a las de los tenedores de preferentes de Bankia), cualitativamente casi todo: a los Estados les costará mucho volver a crear la ilusión de que son un ente omnipotente capaz de rescatar todo agujero financiero público o privado con dinero caído del cielo. A largo plazo, las consecuencias de este cambio serán forzosamente positivas: los ahorradores comenzarán a preocuparse mucho más por el banco donde meten su capital.

A corto, sin embargo, son impredecibles, pues se ha roto un tabú que jamás debería haber existido y es el tabú sobre el que en gran parte se asienta nuestro sistema financiero de papel.

Cataluña, el problema principal
Editorial www.gaceta.es 18 Marzo 2013

El anuncio de secesión de Cataluña es el principal problema que tiene hoy España ante sí. Por más que los poderes intenten atenuar sus efectos con estrategias de perfil bajo, el hecho es que la ruptura del Estado quebraría nuestra Historia colectiva, heriría de muerte a nuestra democracia, hundiría el proyecto constitucional de 1978 y arruinaría el legado de la monarquía restaurada. Nada menos. Por eso debe permanecer en primera línea de las preocupaciones de cualquier español consciente. El informe que hoy publica LA GACETA explica pormenorizadamente los desastres que la separación de Cataluña traería a toda España y muy en primer lugar a los propios catalanes. Desde el punto de vista económico, sería un golpe durísimo para los catalanes de hoy y de mañana. Desde el punto de vista social, generaría fracturas que harían imposible la convivencia. Pero quizá lo más preocupante de todo es que buena parte de la sociedad catalana parece inmune a la razón.

En efecto, lo verdaderamente dramático no es tanto lo delirante de la propuesta como lo favorable de la acogida. El disparate de Artur Mas y compañía ha suscitado una auténtica catarata de oposiciones racionales. El argumento económico es sólo uno entre muchos. Tan aplastante es su verdad que incluso en la propia Cataluña, a pesar del cruel invierno mediático implantado por el separatismo, tales argumentos han llegado a la opinión. Y sin embargo, la dinámica de odio desatada en todo este tiempo se ha acelerado tanto y ha llegado tan hondo que hay una notable mayoría ciudadana dispuesta a cerrar los ojos ante la evidencia para, en su lugar, aferrarse al eslogan de la “España malvada”. Se entenderá que, en una situación así, de poco vale encomendarse a lo que diga el TC.

Lo que está pasando hoy en Cataluña es un problema de tal magnitud que conviene ser claros en cuanto a su origen. No estamos ante la episódica ambición de una oligarquía que, mañana, puede ser descabalgada del poder. No: estamos ante la fase final de un proyecto largamente elaborado y construido; un proyecto de secesión que ha podido desarrollarse gracias a la deliberada imperfección del sistema territorial implantado en 1978 y, todo sea dicho, a la negligencia de los grandes partidos nacionales, que para cimentar su propio poder han preferido buscar auxilio en las fuerzas separadoras antes que trabajar por la cohesión del Estado. El origen del problema está ahí. Y ahí debería estar también la solución. Es hora de hombres de Estado. Si no, lo peor se consumará.

Nervios y pánico contenido ante el “corralito chipriota”
José Oneto www.republica.com  18 Marzo 2013

El Gobierno, aunque oficialmente, repite que no hay peligro de contagio del pánico que se ha extendido por Chipre, tras la decisión del Eurogrupo y del Fondo Monetario Internacional (FMI) de imponer en la pequeña isla del Mediterráneo un “corralito” que impide desde el sábado sacar los ahorros de todos los depósitos bancarios, sigue con preocupación el desarrollo de los acontecimientos a la espera de que, este lunes, se abran los mercados, y se vea la evolución de la prima de riesgo, así como la posible retirada de fondos de Bancos de dos países que, todavía corren el riesgo de ser rescatados como nuestro país e Italia.

Cuando más tranquilo estaba el Gobierno por la espectacular bajada de la prima de riesgo, vendiendo a la opinión pública que el peligro ya había pasado y que se había acertado no pidiendo el rescate, como muchos exigían (cuando en realidad ha sido Alemania la que había advertido a Rajoy, que no pidiera el rescate porque, probablemente, surgirían problemas en el Bundestag, ante las próximas elecciones generales en las que la canciller Merkel se la juega todo) el desastre chipriota viene a complicar todo, introduce un nuevo factor de riesgo en las economías de España e Italia, y puede producirse un efecto contagio que el Gobierno niega pero que se ha debatido en la reunión del Eurogrupo, en Bruselas este fin de semana.

La actitud de Holanda y, sobre todo de Alemania, más pendiente de las elecciones de este otoño, que de la estabilidad de la Eurozona, ha roto las reglas de juego establecidas, de forma que la UE se comprometía a que todos los depósitos bancarios, por debajo de 100.000 euros estaban garantizados. Esa linea roja ha sido traspasada, por lo que son muchos los que comienzan a pensar si no es una medida que se implanta como ensayo en una pequeña isla, con un PIB de 17.000 millones de Euros, que necesita un rescate por esa misma cantidad, isla que se ha convertido en el lavadero del dinero negro de los rusos, que ya en su momento concedieron un oneroso crédito para que el país no quebrase y que una parte, por primera vez, tendrán que pagar los ahorradores con un impuesto especial confiscatorio. Un impuesto que supone condenar al ahorrador y también, al país a la pobreza (más aun porque su economía depende mucho de Grecia, prácticamente paralizada por la recesión económica) a la venta de empresas públicas y bienes de todo tipo y a un duro ajuste como el que esta sufriendo Atenas que ha contagiado a la banca chipriota su catástrofe económica con una verdadera inundación de Deuda.

Por otra parte no ha ayudado nada a la situación las declaraciones del ministro de finanzas holandés, el más firme defensor de las tesis de la austeridad y de la confiscación de parte de los ahorros (confiscación disfrazada de impuestos) al no descartar, categóricamente, que los depósitos bancarios vayan a verse afectados en futuros rescates limitándose a decir que ” no se está considerando actualmente para ningún otro país”.

El acuerdo del “corralito” chipriota se ha tomado con el acuerdo culpable de los países más críticos, en estos momentos, con las políticas de ajustes de Alemania y los países del Norte. Frente a quienes han venido hablando de nuevas presiones de Hollande, Rajoy y Monti, para estimular una política de crecimiento como unica alternativa para salir de la recesión, como ha ocurrido en Estados Unidos, se ha impuesto como siempre, el rodillo alemán, un rodillo que tiene a todo el Sur de Europa sumido en el estancamiento.

El único que en estos momentos tiene autoridad para defender esas políticas de crecimiento (a la que ya se ha apuntado Mariano Rajoy) es precisamente el francés Hollande, según reconocen los medios del vecino país, convencidos de que amenazar a Hollande, causaría preocupación en los mercados y sumiría al euro de nuevo en la crisis y la verdad es que nadie quiere que ocurra eso. Y sobre todo, París tiene argumentos sólidos. Vienen de América. El sector inmobiliario, culpable de la crisis, ha salido del infierno. Las ventas al detall en febrero han aumentado el 1,1%, ¡incluso en el sector automovilístico!. Prueba de que se reanuda el consumo. Los hogares ven sus sueldos aumentar gracias a la fuerte creación de empleo (236.000 en febrero). La tasa de paro desciende, ha recaído al 7,7%. Así que los economistas revisan a la alza las perspectivas de crecimiento del otro lado del Atlántico: más del 2% de crecimiento del PIB en 2013 y la posibilidad de alcanzar el 3% el próximo año. La explicación de esta divergencia entre América y Europa es sencilla: la política macroeconómica en Estados Unidos es mucho mejor. América arranca mientras Europa sigue hundiéndose. Parece que el campo keynesiano ha ganado la batalla.

Alemania, según el análisis que hace la prensa económica de París, teme que la reactivación americana sea el argumento de Francia para abandonar su política de austeridad que tanto le ha costado adoptar y que sigue siendo un tema de contestación a todos los niveles políticos en Francia. De nuevo la pareja franco-alemana va a sufrir tensiones existenciales. Lo malo es que Francia tiene razón parcialmente: hay que retrasar los plazos de reducción de las deudas en Europa, y en vez de aplazarlo un año, sería necesario redefinir un calendario más abierto, de diez años, haciéndole depender de las hipótesis de crecimiento. Pero el resto del análisis es falso. Porque suponiendo que Europa copie la política económica de Estados Unidos, no se relanzaría el crecimiento.

Pero, no habrá nada hasta después de las elecciones alemanas, a menos que se extienda el pánico a partir de este lunes.

La pista chipriota
Primo González www.republica.com 18 Marzo 2013

El presidente del BCE, Mario Draghi, ha dicho estos días que Chipre es un país pequeño, pero que su riesgo es sistémico, es decir, que la crisis chipriota pueda poner de nuevo al euro a los piés de los caballos. La incautación de los depósitos bancarios de los clientes de la banca chipriota (un 9,9% de los depósitos a los que tienen en el banco más de 100.000 euros y porcentajes menores al resto) no ha sido una decisión acertada por numerosas razones.

La primera, porque su impacto en la resolución de la crisis económica de Chipre es escaso. Segundo, porque alerta sobre la metodología que la UE parece dispuesta a aplicar para afrontar los problemas de los países necesitados de rescate por parte de la UE. Esto equivale a decir que un tercio de los ahorros en poder de los bancos europeos pueden verse directamente afectados por una expropiación forzosa, habida cuenta de que la suma de los depósitos bancarios de los países del sur de Europa podría entrar en situación similar si estos países son objeto de algún tipo de rescate.

El de España no es exactamente, hasta la fecha, un rescate de país, sino un apoyo a la capitalización bancaria, al sector financiero, descapitalizado a causa de la crisis inmobiliaria. Pero el riesgo de que el rescate acabe siendo el instrumento necesario para solventar los problemas de la economía española o de cualquier otro país del sur de la zona euro está presente, máxime cuando los diferenciales de tipos de interés entre estos países y Alemania rondan los 4 puntos de interés. Y no está claro cómo algunos de estos países van a recuperar la senda del crecimiento económico, indispensable para cumplir los objetivos de reequilibrio presupuestario.

La apertura de los mercados este lunes, parcialmente festivo en España, se presenta cargada de incógnitas ya que la reacción de algunos clientes bancarios a la vista de lo que les ha sucedido a los clientes chipriotas puede derivar en turbulencias en los mercados, con aumento de los diferenciales de tipos y riesgo de salidas de capitales. En el caso español no existe el fuerte peso de los depósitos de los ciudadanos rusos, que han convertido a esta isla del Mediterráneo en una especie de sucursal en la que se podían evitar los controles de la Hacienda de su país.

Pero en España hay muchos depósitos de ciudadanos extranjeros y desde luego mucho dinero de españoles bastante sensibles a la movilización de su ahorro, como se ha podido constatar en las últimas guerras de depósitos bancarios que se han sucedido en nuestro sistema. El hecho de que la insólita incautación de una parte de los depósitos bancarios en Chipre se haya saltado la elemental norma de seguridad sobre la base de los depósitos de clientes (o sea, el mínimo asegurado en caso de crisis) ha sido un duro golpe para el sector financiero en toda Europa. En especial, en los países sobre los que pesa un riesgo, aunque sea lejano o hasta remoto, de rescate o incluso de intervención comunitaria.

El papel que deberá jugar estos días el BCE en un delicado momento como el que estamos atravesando a raíz del desenlace de la crisis chipriota será decisivo y es de suponer que los mecanismos del banco común estarán en estado de alerta para lo que pueda suceder en los próximos días. No está claro que el BCE haya sido consultado y en qué medida a la hora de adoptar la insólita incautación de los depósitos de los ciudadanos chipriotas, pero es muy probable que tenga que actuar de bombero en los próximos días. El asunto revela, en todo caso, la escasa seriedad de las autoridades europeas a la hora de preservar la respetabilidad de la divisa común.

Administradores, expoliadores, o…
Antonio García Fuentes Periodista Digital 18 Marzo 2013

Simplemente ineptos o inútiles. Es la conclusión que pienso es la más acertada para valorar con justicia, a la plaga de políticos que sin tener nada de estadistas, llevan asolando al mundo llevan ya muchas décadas y nos están llevando a ni sabemos qué destino (última prueba de ello el expolio de los chipriotas por su propio desgobierno, que les confisca parte de sus ahorros)… que esperemos no sea el que tuvo la denominada gran depresión norteamericana; la que como sabemos, terminó en la II Guerra Mundial.

Y es así y me reitero, puesto que nunca las civilizaciones que se han desarrollado en este pobre planeta, han tenido tantos medios técnicos como para solucionar todos los problemas de la humanidad… y sin embargo todos esos adelantos, que son asombrosos; sólo han servido para ir creando hipotéticas cremalleras, cierres, candados y enormes cajas de seguridad (privadas); mientras los pueblos desgobernados y exprimidos al máximo, se debaten en la indefensión que nunca pensamos llegase al grado en que ha llegado… “no representan ya nada para los que dicen gobernar, los que cegados por sus propias ambiciones, ni ven el drama ya mundial… ni se preocupan por buscarle soluciones”… Ya y cómo un símbolo… “hasta el Papa reinante huye y se refugia en su dorado exilio, dejando a quien le suceda para que haga lo que pueda… o le dejen”; para mí, esto último es el drama máximo y que demuestra la impotencia en que se encuentran… “los que dicen gobernar en este planeta”… negro futuro nos espera.

Mi ya larga vida y experiencias… puesto que yo y los que como yo vivieron similares circunstancias… “vivimos desde alumbrarnos con un candil de aceite y viajar andando o sobre los lomos de un jumento… hasta llegar al automóvil que climatizado magníficamente… hasta te calienta las espaladas con calentadores magníficamente regulados”… y eso, mentalmente son… “muchos siglos de vida”.

Pues bien, bajo esas enormes experiencias… yo recuerdo a los ricos terratenientes de mis tierras andaluzas, los que viviendo fuera de sus latifundios o grandes fincas; dejaban a cargo de ellas al “administrador”; y no se preocupaban de nada más, puesto que aquel… “hombre de confianza”, actuaba con plenos poderes y cada año y vendidas las cosechas y el ganado; llevaba “al amo” el montón de billetes, con los que “amo y familia” se daban la vida padre en la capital y no se preocupaban de otra cosa, que de decir… “que bueno era el bueno de…?”.

Pero aquellos administradores no eran todos lo buenos que “los amos creían” y sabían liquidar las cuentas, de forma que los amos no notaran las mermas, pero siempre una substanciosa parte de lo que producían las fincas, pasaba a manos del administrador, el que poco a poco hacía su fortuna, que sabiéndola mover se iba acrecentando y al llegar a viejo o mucho antes… “resultaba un rico más de aquel pueblo o comarca”; y no pasaba nada… “era lo normal”, puesto que la finca o fincas que había administrado, se habían mantenido y seguían produciendo al máximo, ya que el tal administrador (inteligente) procuraba que lo administrado produjera al máximo, para que lo que él detraía cada año, no se notase… “o no se notase mucho”; puesto que el amo, o amos… “ya sabían de antemano que el costo de un buen administrador tenían que asumirlo y en bien de la economía familiar y el buen vivir de ella, que lograban en gran medida por la buena administración de aquel empleado de plena confianza”.

Bueno… pues ni eso, han sabido hacer los inútiles administradores que pese a haber sido elegidos por votación, en estos sistemas que dicen democráticos y que no lo son... los que se han limitado a mangonear la finca o fincas públicas, saquearlas sin miramiento alguno y arruinándolas al máximo las han llevado a la quiebra o la desertización… tan así ha sido, que ya no sólo cubren gastos (que sí que los cubrían aquellos administradores que refiero) sino que han empobrecido a todos “sus colonos”; y además, han hipotecado las propiedades públicas hasta grados, que en la vida normal serían sacadas a subasta y sus malos administradores, terminarían con sus bienes embargados y ellos en la cárcel, por muchos y largos años de presidio y condenados a trabajos forzados.

Pero es claro… “estos administradores”, son peores que aquellos que tenían los latifundistas; y son peores por cuanto aquellos, al final; “lo que se jugaban eran su propios bienes y muchos terminaron en la ruina por sus abandonos, juergas, queridas, juego y otras calamidades”; pero estos no se han jugado nada… “ni siquiera la cara… que por dura que la tienen, ni se la han partido aún”.

A pesar de todo ello, se mantienen en una inmovilidad espantosa y no piensan en otra cosa que mantenerse en el poder y cobrar los inmerecidos sueldos que a cara de perro se asignan y cobran, astutamente saben que por mucho que bajen las recaudaciones de impuestos, ellos tendrán siempre la llave para cobrar siempre los primeros y caiga quién caiga… “mientras el resto de súbditos sigue empobreciéndose hasta tal punto que ya multitudes… simplemente están pidiendo limosna y comiendo comidas decente, en los comedores de caridad que pueden dárselas”.

Y he dicho y mantengo lo de súbditos, por cuanto nos tienen como a tales y a muchos ya “como nuevos y modernos siervos de la moderna gleba que mantienen los nuevos señores feudales”; a ciudadanos no nos han dejado llegar y me temo que no vamos a llegar nunca… “precisamente por el auto abandono de nosotros mismos” (prueba de ello es la reelección de la presidenta de Navarra, cuando debiera haber sido repudiada, para ejemplo de quién entre de nuevo)… y esto último ya lo he explicado multitud de veces, por lo que hoy no digo nada… “al buen entendedor”.

Aunque no me resisto a recordar otros hechos de aquellos tiempos; donde “los dueños latifundistas”; tenían que contar con aquellos administradores, tener contentos a manijeros y aperadores… igualmente al “comandante del puesto de la Guardia Civil, al alcalde y al juez… todo lo demás estaba asegurado… o sea, como estos hacen y a cara de perro… con “los que les pueden hacerles sombra o agriarles el guisado para que se les indigeste”.

Antonio García Fuentes (Escritor y filósofo) www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)

Perder el nordeste por perder el norte
Enrique Calvet Chambon www.lavozlibre.com 18 Marzo 2013

Economista y miembro del Comité Económico y Social Europeo

Por fin ha estallado la verdad largamente disimulada: el PSOE no es un Partido de ámbito nacional, pues no tiene presencia en la Cataluña Hispana (curiosamente sí en la francesa a través de la Agrupación de Francia). Este hecho, de enorme relevancia para la democracia española, es cierto desde hace mucho tiempo, desde la Transición, pero los que lo denunciábamos, incluso desde dentro del PSOE eramos tratados de “extravagantes” ya que se lograba mantener la ficción de que PSC y PSOE eran uno sólo, básicamente a través de concesiones al PSC por eso de mantener diputados necesarios para gobernar.

Las líneas que siguen pretenden participar muy modestamente en el debate abierto sobre la crisis del PSOE desde la enseñanza que nos da el hecho anterior. Me parece honesto, de cara a los lectores, señalar que el que firma militó en el PSOE, abducido del planeta PSP, desde 1977 hasta 2006, y que en la ínfima posición de miembro de la ejecutiva local de una agrupación de Madrid, siempre se opuso a la desaparición de la Federación Socialista de Cataluña, es decir del PSOE en la Cataluña cispirenaica. Pero hora es de rendir homenaje a socialistas auténticos y con visión de Estado como el Señor Triginer, el gran sindicalista Valentín Antón o mi buen amigo Agustín Martínez que lucharon con lucidez en tribunas más importantes. Sin éxito, desgraciadamente. Y perdón a los que no cito, perdidos en el tiempo. Uno de los mayores defectos de los políticos honrados españoles con poder de decisión, es su lamentable falta de prospectiva (sólo así se explica el título VIII de la CE). Y los que la tuvimos o tenemos, molestamos y a casita.

Volviendo a lo nuestro, de los sesudos análisis, algunos de muy alto nivel, que se han volcado sobre la agonía actual del PSOE, no todos detectan lo que creo que es el problema fundamental: que el PSOE ha abandonado valores consustanciales y torales de la izquierda. O sea que el PSOE, poco a poco primero, pero bruscamente con ZP, ha dejado de ser de izquierdas en valores claves. No es baladí el asunto.

Pero los buenos artículos que vislumbran este grave hecho o lo delatan, lo suelen achacar a la gestión de la crisis económica. Según ellos al gestionar la crisis “internacional” el PSOE no es socialdemócrata porque aplica política de derechas. Esa sería la clave. No lo creo. El PSOE, ni ningún otro Partido con responsabilidad de Gobierno en un país grande del Euro, tienen margen para hacer cosas muy distintas al gestionar la crisis financiera y económica. Ni margen, ni poder. Otra cosa serían actitudes revolucionarias o anti-sistema tipo Amanecer Dorado o a lo pepito grillo, como salirse del Euro o de la U.E., que yo no calificaría de izquierdas, ni por aproximación. No es un problema de gestión, ni de la crisis internacional. Sino de valores y de la crisis cañí.

Por supuesto, y por respeto al nivel intelectual de los lectores no me detengo ni un segundo en recordar la enorme diferencia, y a menudo oposición, que existe entre ser “progre” y defender los sólidos valores de la izquierda. No dudo que el Señor Rodríguez y su corte celestial de luminarias intelectuales eran más progres que ir a un funeral con unos vaqueros “rajaos” con pegatinas, pero nada tiene que ver eso con una sociedad estructurada alrededor de unos valores de izquierda.

Son varios los principios esenciales que ha abandonado subrepticiamente el PSOE ( la CALIDAD, insisto, CALIDAD, de la educación para los más desfavorecidos, el "meritoriaje" en las responsabilidades sociales que se llamó :”a cada cual según sus posibilidades”...etc..) pero los esenciales son la pérdida de la lucha por la solidaridad, por la inadmisibilidad de la creación de españoles de primera, de segunda y de cuarta, y menos por razones etnicistas o proto-nazis de raza elegida, y, sobre todo la pérdida, como valor supremos, de que debía defender y luchar por una sociedad de ciudadanos españoles iguales en derechos ( incluído derechos sociales) y obligaciones. Optó por una sociedad de cacicatos territoriales, rompiendo la sociedad de iguales teóricos pre-existente para entrar en una dinámica de conjuntos territoriales cuyos ciudadanos tendrían distintos derechos según el territorio de residencia (o la pseudo raza lingüística a la que perteneciesen, súbitamente). No hay nada más antitético a los valores de la izquierda que el caciquismo clientelista (¡Ay Andalucía!) y el secesionismo oligárquico. E, inevitable y consustancialmente, lleva a la corrupción. El PSOE se entregó a ellos, siendo el ejemplo más patético el ex trotskista Montilla. El PSOE algunos de sus valores esenciales, traicionó a las capas más débiles (¿existe algo más monstruosamente opuesto a la justicia y al progreso que impedir a los hijos de los “charnegos” estudiar en la lengua de sus padres o abuelos?), perdió el norte y, de resultas y por ahora, perdió el nordeste. Y el PSOE que ya no está en Cataluña, no puede volver a gobernar España sin diputados en la Cataluña ibérica. No veo que esto tenga ya remedio, el PSOE agoniza y se corrompe, ya no sólo a nivel de principios, sino de caciques. Eso es letal para la democracia española y es urgente que otro Partido recoja los valores básicos que el PSOE ha traicionado, desde una óptica de progreso y no de conservadurismo, que es caciquil. ¿Llegará a tiempo ese Partido?

ahorro en las administraciones públicas
Las CC AA cerraron 2012 con el 56% de los funcionarios frente al 28% de la Administración
La comisión de reforma de las Administraciones Públicas sigue trabajando con discreción para solventar la «herencia socialista»
s C. Morodo La Razón  18 Marzo 2013

MADRID- La comisión de reforma de las Administraciones Públicas sigue reuniéndose y trabajando con discreción. Ésta es una de las tareas pendientes del Gobierno de Rajoy, dentro de la políticas de ajustes y reformas estructurales que ha puesto en marcha para sanear la economía, disminuir el déficit y aumentar la competitividad. Entre «las herencias recibidas del Gobierno socialista» que necesitan una profunda revisión está una Administración Pública no sostenible en un escenario como el actual y que, además, según coinciden en diagnosticar la mayoría de los expertos en la materia, puede mejorar notablemente en eficiencia.

Antes de tomar las decisiones, el Ejecutivo está elaborando radiografías muy precisas de la situación del sector público y el análisis alcanza también a la situación de las comunidades autónomas, fiscalizadas ya al detalle gracias a la Ley de Estabilidad Pública. Esto afecta a los funcionarios, a empresas y fundaciones públicas, al coste del reparto competencial...

Con los últimos datos disponibles de la Encuesta de Población Activa (EPA), el número de empleados públicos en el cuarto trimestre de 2012 ascendía a 2.917.200, habiéndose reducido su número a lo largo de 2012 en 218.900. Los asalariados del sector público por tipo de Administración en el cuarto trimestre se repartían de la siguiente forma: en la Administración Central eran 517.200 (un 18 por ciento); en las comunidades autónomas, 1.621.500, un 56 por ciento; en la local, 576.300, un 20 por ciento; en las empresas e instituciones públicas, 155.200, un 5 por ciento; y en la Seguridad Social, 38.000, un 1 por ciento.

En concreto, el análisis de la evolución del empleo público desde 1996 ha puesto en evidencia un proceso de crecimiento continuo. De hecho, entre esa fecha y 2004 el traspaso de competencias a las comunidades y el proceso de desconcentración política y administrativa dieron lugar a un sonoro incremento de las plantillas. Si se quita el impacto sobre el empleo de las incorporaciones militares, como consecuencia de la profesionalización, y la exclusión de los registros del personal de Correos, el aumento debido al proceso de descentralización se cuantifica oficialmente en 312.623 trabajadores.

A fecha de 1 de enero de 2012, dentro de la Administración Pública Estatal el personal al servicio de la Administración General del Estado ascendía a 234.685, un 8,8 por ciento del empleo público. El resto se distribuía, entre otros capítulos, en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (148.147, un 5,5 por ciento); las Fuerzas Armadas (126.924, un 4,7 por ciento); la Administración de Justicia (24.667, un 0,9 por ciento) y las Entidades Públicas Empresariales y Organismos Públicos con régimen específico (47.398, un 1,8 por ciento).

En las comunidades autónomas, el personal adscrito a las consejerías y los organismos autonómicos era de 230.447, es decir, un 8,5 por ciento del empleo público total. Y el resto de trabajadores son profesionales sanitarios, profesionales de Educación, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad autonómicos y trabajadores del sector de la Justicia.

En lo que afecta a la distribución territorial del empleo público, el 50,3 por ciento del personal trabajaba para las comunidades; el 22,2 por ciento, para las corporaciones locales, y el 21,7 por ciento, para la Administración Pública Estatal, que se ha convertido en la Administración residual en términos de empleo público.

«No se ha ralentizado la contabilidad» contabilidad para cumplir el déficit
El Gobierno niega que las comunidades autónomas hayan ralentizado la contabilidad de sus gastos corrientes y sus transferencias para poder alcanzar el objetivo de déficit fijado el año pasado y, además, descarta también impulsar enajenaciones de inversiones reales para que los gobiernos regionales incrementen sus ingresos. Así lo asegura en respuesta a una pregunta parlamentaria de UPyD, que el pasado noviembre alertó de que, según el cuarto informe del Observatorio Fiscal y Financiero de las Comunidades Autónomas de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), los gobiernos regionales estaban aplicando la técnica contable de la ralentización para «no disparar» su déficit. Sin embargo, el Gobierno afirma que «no se ha detectado ninguna ralentización de contabilidad a efectos de distorsionar previsiones de déficit por parte de las regiones», informa Ep.

Para concienciar a la ciudadanía
La AVT lanza una campaña de recogida de firmas a favor de la doctrina Parot
Europa Press www.lavozlibre.com 18 Marzo 2013

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha lanzado, en la plataforma change.org, una campaña de recogida de firmas a favor de la doctrina Parot con el fin de concienciar a la ciudadanía de cara a la decisión que tiene que tomar el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo el próximo 20 de marzo.

Según ha explicado la AVT, en sólo unas horas, casi 1.500 personas se han adherido a esta iniciativa a través del enlace http://go.avt.org/nH9Pik, provocando "una gran movilización a través de las redes sociales". Así, ha destacado que en Twitter, con el hashtag #DoctrinaParotSí, "cientos de ciudadanos han expresaron su apoyo a la 'doctrina Parot' para que siga en vigor".

A juicio de la asociación, la doctrina Parot es "la principal herramienta jurídica en la lucha contra el terrorismo"; y denuncian que, "con su derogación, matar saldría gratis en España".

En el texto de la petición, dirigida al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, se señala que la 'doctrina Parot' permitió "corregir una situación injusta porque daba igual asesinar a una o a veinte personas, ya que al final la pena cumplida era la misma". Además, la AVT insiste en que no sólo afecta a terroristas, también a "asesinos en serie, violadores y criminales de la peor calaña".

Finalmente, se solicita a la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo que escuche a la ciudadanía española que pide "justicia para las víctimas del terrorismo y todas las víctimas inocentes". En este sentido, ha indicado que "no se puede generar alarma social de manera gratuita dejando que todos estos criminales queden en libertad sin haber cumplido con la justicia".

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Luis del Pino: "El PP mantiene en sus puestos" a 'Las cloacas del 11-M'
En Debates en Libertad, Luis del Pino e Ignacio López Bru ayudan a Javier Somalo a romper el equilibrio de silencio que domina el 11-M.
esRadio 18 Marzo 2013

¿Cuál es el punto de fractura del 11-M? ¿Su mayor fallo? ¿El punto en el que puede romperse el equilibrio de silencio? Se preguntaba Javier Somalo en Debates en libertad esta semana. En el 11-M, 'caso cerrado' no es sinónimo de 'caso resuelto', por eso Debates en Libertad analizaba este fin de semana el 11-M. Un caso, en el que "se nos hizo tragar eso que llaman, la verdad judicial, que según dicen, es la única que puede aceptar un juez", como recordaba Javier Somalo.

Nueve años después el camino hacia la verdad sigue siendo cosa de unos pocos. Pocos que tratan de luchar contra ese equilibrio de silencio. Ya no se trata de un pacto que ata de por vida, sino, de un equilibrio de silencio al que políticos y jueces. Y sobre todo PP y PSOE, han llegado de forma natural.

Cuando alguien trata de romper ese equilibrio, siempre se ha terminado neutralizando. "¿Cuál es la grieta por la que podría romperse eses equilibrio de silencio?", se preguntaba Somalo. Ha aparecido un libro nuevo sobre el 11-M, se titula Las cloacas del 11-M, escrito por Ignacio López Bru y editado por Sepha. Un libro que sirve de acicate para tratar, de nuevo, de romper ese equilibrio de silencio. En Debates en Libertad, no dejamos escapar esta nueva oportunidad.

Invitados
Ignacio López Bru: Autor del libro Las cloacas del 11-M, editado por Sepha. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Comercial de Deusto. Diplomado Comercial del Estado del Ministerio de Economía y Hacienda, en excendencia desde 1986. Empresario y actualmente compagina diversas actividades privadas relacionadas con la sociedad civil. Es secretario de la Asociación 11-M, Verdad y Justicia. 

Luis del Pino: Director de Sin Complejos en esRadio, autor de Los enigmas del 11-M y 11-M Golpe de régimen, entre otros. Analista de Libertad Digital, donde mantiene el blog Los enigmas del 11-M y experto investigador del caso. 

Debate
Durante el programa, Luis del Pino recordó cómo tras el atentado, "estaban preparados los hilitos" para que las sospechas sobre la autoría de los atentados pudiera ir en cualquier dirección. "Tienes hilitos que conducen a ETA" también que conducen a un atentado islamista, a servicios secretos franceses, también a servicios secretos marroquíes. Incluso, "si quieres creer que han sido los servicios secretos chinos en acuerdo con los australianos, también tienes un hilito que te conduce en esa dirección".

Así, Ignacio López Bru, recordaba también cómo en alguna cena se trató de involucrar a la Juez Le Vert. O cómo hiló fino Astarloa en la Comisión de Investigación cuando habló de Terrorismo de Estado, quizá pensando en que se tratara de una operación de servicios secretos.

Por otro lado, Del Pino confesaba que "a mi me han reconocido altos mandos policiales" que durante aquel atentado "acordábamos todo lo que le teníamos que decir al ministro" –en aquel momento Ángel Acebes- antes de reunirnos con él. Y otros miembros del PP "en privado te reconocen que la versión oficial de los atentados es una porquería".

Uno de los grandes problemas que tanto Luis del Pino como D. Ignacio López Bru –autor de Las cloacas del 11-M es que "el PP conserva en los mismos puestos a la gente que estaba ahí en 2004".

Además, Debates en Libertad contó con la colaboración especial del perito Antonio Iglesias, autor del libro Titadyn. Iglesias señaló que "efectivamente faltan muchas cosas, pero cosas de tipo jurídico y policial. Ahora bien (...) en explosivo se sabe mucho. Que no fue goma dos ECO y que es altamente probable que haya sido Tytadine. Ya, a partir de ahí, que los juristas si quieren y tienen valor, que tiren de la manta".

Por su parte, el vicedirector de El Mundo, Casimiro García Abadillo, recordó el caso de Zougam y las dos testigos rumanas, y cómo "cuando se produjeron las elecciones generales, parecía clarísimo que era un atentado islamista, porque había un detenido y tenía cierta vinculación con el islamismo".

Al finalizar el programa, pudimos escuchar a dos víctimas de aquel atentado, Ángeles Domínguez, presidenta de la Asociación de víctimas 11-M, Verdad y Justicia, y a la presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza. Domínguez señalaba que, pese a que "nos hemos visto cada día un poco más deprimidos", es cierto que "la publicación de los libros que se han hecho a lo largo de estos años y en este caso el último que ha sido de Ignacio López Bru significa que algo hay en la sociedad, hay algún germen de que todavía esto no está esclarecido y las víctimas, aunque nos hemos sentido solos y abandonados por los poderes públicos, la sociedad civil sí está ahí con nosotros".

Pedraza, por su parte, decía que "nueve años después, la herida es más grande. Yo cada vez me pregunto más por qué para qué y quién y cada año cuando llegamos a esta fecha, aunque nosotros recordemos a nuestros familiares cada día, pero cuando llega esta fecha y ves la cantidad de persona quiere tapar esto, cómo hemos cambiado de Gobierno y ningún gobierno quiere tirar de la manta y quiere saber qué pasó, quienes fueron, por qué sucedió, es muy triste."

Bibliografía
Las cloacas del 11-M. Ignacio López Bru
La elección de Dios. Benedicto XVI y el futuro de la Iglesia. George Weigel
Luz del mundo. Peter Seewald
Mi vida. Joseph Ratzinger
Jesús de Nazaret: Desde el Batusimo hasta la Transfiguración. Joeph Ratzinger
Jesús de Nazaret. Desde la entrada de Jerusalén hasta la resurrección. Joseph Ratzinger
La infancia de Jesús. Joseph Ratzinger
Benedicto XVI. El Papa alemán. Pablo Blanco

La Revolución Americana
Documentos históricos de los EEUU. Introducción y comentarios
 de Juan José H. Alonso y Luisa González
La nueva Revolución Americana de José María Marco
USA : nueva revolución: "Ni Marx ni Jesús" de Jean François Revel
Edmund Burke, redescubriendo a un genio de Russell Kirk
La tradición de la libertad Reseña de José María Marco
Autobiografía y otros escritos. Thomas Jefferson
Constitución de los EEUU de 1788
Escritos. George Washington
El Federalista. A. Hamilton, J. Madison y J. Jay
Lincoln. César Vidal
Ahora y siempre libres, una biografía de Abraham Lincoln. Martín Alonso
Cambiaron la historia. César Vidal

La Revolución Francesa
The French Revolution and the birth of modernity. Fehér, F.
De la libertad de los antiguos comparada con la de los modernos. B. Coustant
Dos Conceptos de Libertad. I. Berlin
Rousseau's Virtud. R. Kimball y Reseña de Carlo Blum en New Criterion
Reflexiones sobre la revolución en Francia E. Burke
En busca de Montesiquieu. Pedro Schwartz.
Reseña de Alberto Recarte sobre En busca de Montesquieu de Pedro Schwartz.
Liberalism. Hayek
Oh Revolución. Hanna Arendt
Teoría pura de la República. Antonio García Trevijano
¿Es conveniente engañar al pueblo? Condorcet
La Revolución Francesa en sus textos
La Revolución. François Furet
Crítica Republicana. José. S. Tortosa
Memorias de ultratumba. Chateaubriand
Diálogo de Carmelitas. Georges Bernano
Lenin en Zurich. Alexandr Solzhenitsin
La Pléyade. Michellet
Penser la Révolution francaise. François Furet
Diccionaire Critique de la Révolution Fraçaise (4 volúmenes) Françoise Furet
La Revolución Francesa. Pierre Gaxotte

Israel
La Haganá, el ejército secreto de Israel. Thierry Nolin
La tierra más disputada Joan B. Culla
Israel : el estado repartido (1900-1985) de Amos Perlmutter
Israel, a history, Martin Gilbert
Historia de los judíos Paul Johnson
La nueva judeofobia Pierre-Andre Taguieff
En defensa de Israel VVAA
Oh, Jerusalén, Dominique Lapierre y Larry Collins
Cicatrices de guerra heridas de Paz: Ben Ami
La Guerra del Yom Kipur. Chain Herzog
Guía políticamente incorrecta de Israel y Oriente Medio. Coordinada por Rafael Bardají
La Biblia
Historia del Estado de Israel Shlomo Ben Ami
Scars of war, wounds of peace : the Israeli-Arab tragedy de Shlomo Ben Ami
Menachem Begin de Virginia Brackett
Cuento de amor y oscuridad de Amos Oz
El niño y la paloma de Meir Shalev
1948 de Yoram Kaniuk
Jerusalén de Josep Pla
Ida y vuelta a Jerusalén Saul Bellow
Declaración de Balfour

Bibliografía anterior:
El Holocausto
Auge y caída del Tercer Reich. William L. Shirer
Hitler, los alemanes y la Solución Final. Ian Kershaw
Si esto es un hombre. Primo Levi 
El libro negro. Vasili Grossman e Ilya Ehremburg
Auschwitz. León Poliakov
Séneca en Auswitz. Raúl Fernández Vítores. Reseña
La destrucción de los judíos europeos. Raúl Hilberg
Soldados del Tercer Reich. Sönke Neitzel y Harald Welzer
La utopía Nazi. Götz Aly 
Trilogía del Tercer Reich. Richard J. Evans
El Holocausto. César Vidal
El Diario de Helene Berr
La historia de la Shoah. Georges Bensoussan

César Vidal sobre los Protocolos
Fondo documental sobre el holocausto. Retrospectiva documental sobre la 'Shoá' de la mano del Cetif.

Todo sobre el Holocausto
Recursos para el estudio del Holocausto

Los cráneos de Pol Pot y sus colegas
Documental sobre Corea del Norte de la BBC
Documental de Cuatro sobre Corea del Norte
Documental de la BBC sobre el genocidio de Camboya
El infierno de los jemeres rojos, de Denise Affonço
Children of Cambodia´s Killing Fields de Dirth Prahn
L’Utopie Meurtriere (La utopia asesina) Une réscapé du génocide cambodgien témoigne de Pin Yathay

Mao y la carnicería cultural
Las clientelas de la utopía. Mercedes Rosúa
Diario de China. Mercedes Rosúa
La estrella roja sobre China. Edgar Snow
Vientos amargos. Harry Wu
El año del gallo, Chinos y Rebeldes. Guy Sorman
Mao: la historia desconocida. Jon Halliday y Jung Chang
Cisnes salvajes. Jung Chang
La segunda revolución china. Eugenio Bregolat
El archipiélago Orwell. Mercedes Rosúa
Mao’s Last Revolution. Roderick MacFarquhar y Michael Schoenhals’s
Laogai: the Chinese Gulag. Harry Wu Hongda
China contemporánea: 1916-1990. Julia Moreno García
La China Del Siglo XX. Julia Moreno García.

La Guerra Fría
La nueva historia de la Guerra Fría
Margaret Thatcher, los años de Downing Street. Autobiografía
The Reagan diaries. Ronald Reagan
In Confidence. Anatoly Dobrynin
La última batalla de la Guerra Fría. Carlos Alberto Montaner
El Presidente, el Papa y la Primera Ministra. John O'Sullivan
El Topo. John Le Carré
American Longest War. George C. Herring
Diplomacia. Henry Kissinger
Nixon and Kissinger: Partners in Power. Robert Dallek
Un imperio fallido. La Unión Soviética durante la Guerra Fría. Vladislav Zubok
Socialism in Russia. John Gooding
A Brief History of the Cold War. Coronel John Hughes-Wilson
The origins of the Cold War. Martin C Cauley
A World of Nations. William Keylor
La Guerra Fría. Álvaro Lozano
La Guerra Fría. John Lewis Gaddis
The origins of the Cold War. Kennedy Pipe
The Twentyeth-Century World. William Keylor
Khrushchev Remembres Little Brown & Company
The Evolution of Nuclear Strategy, Lawrence Friedman
Kennedy's War, Lawrence Friedman

Documentos desclasificados
Europa bajo los escombros. Fernando Paz. Altera 2008
Lenin y el totalitarismo. Mauricio Rojas. Sepha 2011
Archipiélago Gulag. Alexander Solzhenitsyn. Tusquets Editores, 2005
El primer círculo Alexander Solzhenitsyn. Bruguera 1970
Koba, el temible. Martin Amis. Anagrama 2004
Rebelión en la granja. George Orwell. Destino 2010
Vida y Destino. Vasili Grossman. Galaxia Gutenberg, 2007
Tierras de sangre. Timothy Snyder. Galaxia Gutenberg, 2011
El origen de los totalitarismos. Hanna Arendt
Kolyma Tales. Varlam Shalamov. Classic, 20th-Century, Penguin, 1995
The whisperers: Private Life in Stalin's Russia. Orlando Figes. Papperback, 2008
El vértigo. Eugenia Guinzburg. Galaxia Gutenberg, 2005
El libro negro del comunismo. VVAA. Ediciones B 2010
Diccionario Biográfico del nazismo y el Tercer Reich. Fernando Navarro. Sepha 2010. Reseña | Visita virtual | Entrevista
Hitler, los años desaparecidos. Edición crítica de Ernst Hanfstaengl (Sepha, 2012) Colección Flores del Mal.
Hitler y Stalin, vidas paralelas. Alan Bullock
Hitler. Joachim Fest
La Europa de Hitler. Arnold J. Toynbee
Hitler. 1889-1936 y Hitler. 1936-1945. Ian Kershaw.
El Castillo en el Bosque. Norman Mailer
Hitler y el poder de la estética. Frederic Spotts
La decadencia de occidente Oswald Spengler
Memorias. Leni Rifenstahl
El Tercer Reich, datos clave. Alianza Editorial.
Diario de Spandau. Albert Speer

Filmografía
La sombra de un gigante 1966 Melville Shavelson
Éxodo 1960 Otto Preminger
Sorgo Rojo. 1988 Zhang Yimou
Los gritos del silencio. (1984) Roland Joffé
Xiu Xiu. (1998) Joan Cheng
Amor bajo el espino blanco (2012) Zhang Yimou
El caso Farewell (2009) dirigida por Christian Carion 
The Company (2007) dirigida por Mikael Salomón
El Padrino (II) 1974 dirigida por Francis Ford Coppola
Punto Límite (Fail safe) 1964 dirigida por Sidney Lumet
Topaz 1969, dirigida por Alfred Hitchcock.
¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú 1964 dirigida por Stanley Kubrick
Trece días (2000) dirigida por Roger Donaldson
La vida de los otros (2006) dirigida por Florian Henckel von Donnersmarck
Good Bye Lenin (2003) dirigida por Wolfgang Becker
El espía que surgió del frío (1965) dirigida por Martín Ritt (novela de John Le Carré)
El factor humano (1979) dirigida por Otto Preminger (Novela de Graham Green)
Amanecer Rojo (1984) dirigida por John Milius
Que vienen los rusos (1966) dirigida por Norman Jewison


******************* Sección "bilingüe" ***********************

La doctrina Parot es la correcta
EDITORIAL Libertad Digital 18 Marzo 2013

Este próximo miércoles 20 de marzo el Tribunal Europeo de Derechos Humanos decidirá sobre el futuro de la denominada Doctrina Parot, una modificación legal que permitió que a los terroristas de ETA dejaran de salirles gratis la mayoría de sus asesinatos. En esencia, la actual interpretación de la ejecución de las sentencias, puesta en marcha tras el juicio al terrorista Henri Parot, consiste en aplicar la disminución de las penas por estudios o trabajos al total de años de la condena, en lugar de hacerlo respecto al máximo de tiempo que se puede estar en la cárcel en España como venía ocurriendo hasta entonces.

La etarra Inés del Río recurrió esta doctrina ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, gracias a que Sortu le ha pagado el abogado, con el resultado de que el citado tribunal le dio la razón en una primera instancia, fallo que ha impugnado el Gobierno de Mariano Rajoy, cuyo recurso tiene ahora que resolver el mismo tribunal.

El proceso jurídico que ha de culminar esta próxima semana adquiere tintes dramáticos porque si el tribunal europeo vuelve a dar la razón a la terrorista de ETA el Ejecutivo español se vería obligado a derogar esta doctrina judicial, lo que haría que casi de inmediato fueron excarcelados 60 etarras, muchos de ellos, los más sanguinarios de la banda, con múltiples víctimas en su historial criminal y condenas que superan en todos los casos los mil años de cárcel. Pero lo sustancial del caso, en términos jurídicos, no es ya el ultraje que una decisión de este tipo supondría para las víctimas del terrorismo y la sociedad española en general, sino el fraude que se produciría al anular una interpretación de la aplicación de las sentencias penales que es perfectamente coherente con el espíritu de la ley.

De hecho es la llamada doctrina Parot la que ha permitido a lo largo de todos estos años castigar los más graves delitos cometidos de acuerdo con las sentencias de los tribunales, eliminando la perversión existente hasta ese momento que permitía reducir el castigo hasta extremos ridículos, de forma que asesinos condenados a tres mil años de cárcel estaban de nuevo en la calle antes siquiera de pasar una década completa entre rejas.

Al calcular la reducción de las condenas sobre el total de la sentencia y no sobre el máximo de 30 años de estancia en prisión, el gobierno no está torciendo la ley como interpretan los asesinos de ETA y los magistrados del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sino, muy por el contrario, haciendo cumplir precisamente el castigo impuesto por los tribunales españoles y evitando que el asesinato de inocentes en España salga prácticamente gratis como ocurría hasta hace bien poco.

Por más que vociferen los terroristas y los representantes de su brazo político, en España no se vulneran los derechos de los presos, terroristas o no, que han tenido un juicio justo con todas las garantías y tutelas exigibles a un Estado de Derecho. Los etarras con delitos de sangre están cumpliendo las condenas que los tribunales les impusieron, con una gestión penitenciaria que las instancias europeas deberían apoyar en lugar de someter a cuestión con argumentos que repugnan al mero sentido común.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos tiene esta semana la ocasión de hacerse merecedor de ese título, rechazando los argumentos espurios esgrimidos por asesinos terroristas para evitar el castigo que sus acciones merecen. Sus magistrados tienen ahora la palabra.

Justicia
Parot en Estrasburgo
Emilio Campmany Libertad Digital 18 Marzo 2013

Está a punto de resolverse en Estrasburgo la apelación del recurso presentado por el Reino de España contra la sentencia que decretó la ilegalidad de la Doctrina Parot. La sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos se fundó en el principio de irretroactividad de la ley penal. Según este principio, recogido en el artículo 7 del convenio internacional, la condena de cualquier delincuente debe hacerse sobre la base de la ley vigente en el momento en que comete el delito. Nadie puede ser condenado a una pena más grave de la que esa ley fijara como consecuencia de una reforma legislativa posterior a los hechos.

En la época en que Inés del Río cometió sus crímenes, los tribunales españoles interpretaban que los beneficios penitenciarios debían aplicarse al máximo efectivo de pena que el criminal fuera a cumplir, con independencia del total al que fuera condenado. De manera que, en caso de una sentencia a 100 años de cárcel, los beneficios se aplicaban no a esos 100, sino a los 30 que como máximo se podían cumplir. Luego, estando ya en la cárcel Del Río, el Tribunal Supremo cambió su interpretación y entendió que tales beneficios deben aplicarse al total de la condena y no a la que efectivamente se va a cumplir. Es decir, a los 100 y no a los 30.

El Tribunal de Estrasburgo entiende que este cambio de doctrina no puede perjudicar a quienes cometieron sus delitos antes de que estuviera vigente, como si de una reforma legislativa se tratara. Confundieron en aquella sentencia los magistrados un cambio legislativo, que nunca podría haber perjudicado a la terrorista, con un cambio en la interpretación de las leyes que estaban vigentes en el momento en que cometió sus delitos, algo perfectamente legítimo. En este sentido, lo lógico sería esperar que el recurso prosperara y revocara la sentencia.

Hay sin embargo un problema. Muy poco después de ganar las elecciones, el Gobierno de Rajoy hizo amago de reformar nuestras leyes penitenciarias para incorporar a ellas la Doctrina Parot. Esta tentativa, que en poco tiempo quedó en nada, fue de una gran torpeza, pues podía interpretarse que, si el Gobierno quería incorporarla a nuestras leyes, era porque no estaba presente en ellas. Y, desde luego, hubiera hecho imposible su aplicación a los etarras ya encarcelados, porque nunca podría aplicárseles una ley que no estaba en vigor cuando cometieron sus atentados.

Luego existen dudas acerca de si el Gobierno está actuando con la energía que cabría exigirle. Con respecto al PP de Mariano Rajoy, las sospechas están justificadas, a la vista de cómo ha actuado en el asunto de la ilegalización de las organizaciones políticas etarras. Rajoy se escuda en la sentencia del Tribunal Constitucional que revocó la ilegalización llevada a cabo por el Supremo para no actuar frente a las nuevas evidencias que conectan esas organizaciones con la banda. Eso hace que haya quienes teman que el Gobierno esté públicamente defendiendo la legalidad de la doctrina Parot y, por debajo de la mesa, animando al Tribunal de Estrasburgo a que condene a España a derogarla para, de esta manera, cumplir con un hipotético compromiso de Zapatero cuando negoció con ETA, sin tener que asumir el coste político que ante su electorado conllevaría haber ratificado ese acuerdo. Veremos qué pasa.

Su sitio está en la cárcel

Editorial La Razón 18 Marzo 2013

Inés del Río Prada, la etarra que interpuso la querella en el Tribunal de Estrasburgo que dio lugar a la sentencia recurrida por España ante la Gran Sala, fue condenada a 3.000 años de prisión por 25 delitos de asesinato, 106 tentativas de asesinato, pertenencia a banda armada, estragos y falsedad. La mayor parte de estos delitos fueron cometidos mientras formaba parte del llamado «comando Madrid», de triste memoria. La etarra escapó a la desarticulación del grupo para ser detenida en Zaragoza en julio de 1987.

De las notas halladas en su poder por la Policía, que hoy publica LA RAZÓN, se deduce que los responsables de la banda le habían encargado montar una infraestructura delictiva en Andalucía, con centros comerciales de gran afluencia como objetivos preferentes. El designio era repetir en el sur de España la mantanza de Hipercor, sucedida sólo un mes antes de la detención de la etarra. Inés del Río pertenece, pues, a la camada de terroristas más crueles que ha dado la banda, pero su situación carcelaria es independiente de su catadura moral: responde a un cambio de criterio de la política penitenciaria española avalado por el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional.

Se trata, no nos cansaremos de decirlo, de la modalidad de ejecución de la pena y no de la pena misma. Es decir, no se discuten las condenas que pesan sobre Inés del Río, sino el nuevo cómputo de las penas, con vistas a la aplicación de los beneficios penitenciarios que le correspondieran. Y aquí es donde la primera sentencia del caso, la pronunciada por la Sección 3 del TEDH, favorable a las tesis de la querellante, ha llenado de perplejidad a buena parte de los juristas con experiencia en Estrasburgo.

En primer lugar, porque el Tribunal Europeo de Derechos Humanos no nació, ni mucho menos, con la vocación de convertirse en una «cuarta cámara» supranacional, dedicada a rectificar decisiones judiciales tomadas por los tribunales nacionales, que es lo que ha ocurrido en el presente caso, una vez que la demanda de la etarra Inés del Río ya había sido examinada por el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional.

De esta manera, la decisión de la Sección 3 puede considerarse perfectamente como un agravio a los tribunales españoles y un desprecio a la calidad democrática de nuestro sistema judicial, que es, no se olvide, uno de los más garantistas del mundo. El otro motivo de perplejidad se centra en el hecho de que la jurisprudencia del Tribunal de Estrasburgo reafirma el derecho exclusivo de los estados en lo que se refiere a la política penitenciaria y a los reglamentos, como demuestran las numerosas sentencias en tal sentido, de las que ha dado cuenta LA RAZÓN, dictadas por los jueces del Tribunal. Es de suponer que la Gran Sala mantendrá el mismo criterio.




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