AGLI Recortes de Prensa   Viernes 22  Marzo 2013

Montoro, aliado con la Casta contra los ciudadanos
EDITORIAL Libertad Digital 22 Marzo 2013

Como es bien sabido, las comunidades autónomas han de limitar en 2013 su exceso de gasto al 0,7% del PIB, en función del plan de reducción del déficit público comprometido por España ante las autoridades europeas. Esto obligará a los gobiernos regionales a realizar mayores ajustes que en 2012 cuando, en conjunto, los gobiernos regionales no fueron capaces de limitar su desfase presupuestario al 1,5% comprometido, situándose finalmente en un 1,73% al cierre del ejercicio anterior. Ahora bien, no todas las autonomías incumplieron sus obligaciones de reducción del gasto público. Algunas como Madrid, Extremadura o Galicia permanecieron holgadamente por debajo del límite establecido, mientras que otras como Valencia, Cataluña o Andalucía se situaron sobradamente por encima del tope autorizado. En total hubo seis gobiernos regionales incapaces de controlar sus dispendios en los términos previstos, por once que sí llevaron a cabo las medidas de ajuste necesarias para hacer honor a su compromiso.

Precisamente porque la mayoría de los ejecutivos autonómicos cumplieron con su obligación, plasmándola fehacientemente en la liquidación presupuestaria del ejercicio pasado, resulta asombroso que el Ministro de Hacienda especule a estas alturas con la posibilidad de suavizar las exigencias a los gobiernos regionales infractores. La peculiar tesis de Montoro, que hoy tiene previsto plantear a los representantes autonómicos en el Consejo de Política y Financiera, es que hay que rebajar las exigencias a las comunidades autónomas más incumplidoras a ver si así consiguen alcanzar algún modesto objetivo al término de 2013. Es decir, como los políticos de seis autonomías son incapaces de acabar con los derroches que descuadran sus finanzas por encima de los límites autorizados, en lugar de obligarlos a ejercer su responsabilidad en igualdad de condiciones con el resto de comunidades, se les premia rebajando las exigencias de control de déficit para que puedan seguir con sus dispendios.

Como es natural, los responsables de las autonomías que han actuado con lealtad al gobierno y los ciudadanos no están dispuestos a que se les castigue en beneficio de las comunidades incumplidoras. Precisamente por eso exigen que el objetivo del 0,7% de déficit sea de general aplicación, tal y como figura en el plan aprobado en su día y establece la Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria.

Cataluña y Andalucía, como era de esperar, han protestado airadamente por el hecho de que el Gobierno pretenda tratar a esas regiones igual que a las demás. Sus ejecutivos autonómicos, campeones del derroche impenitente y la corrupción estructural, no pueden manejar a su conveniencia las directrices financieras del Estado eludiendo la disciplina presupuestaria que se exige al resto de autonomías. Muy al contrario, ambos ejecutivos han de ser sancionados junto con al resto de gobiernos incumplidores en los términos que establece la Ley de Estabilidad Presupuestaria, porque de lo contrario se estará incentivando la irresponsabilidad a costa del sufrido bolsillo del ciudadano.

La ley, el sentido común y el interés de los contribuyentes están de parte de las comunidades cumplidoras, pero enfrente están los gobiernos regionales de Cataluña y Andalucía y, ahora también, el ministro Cristobal Montoro, un político capaz de sostener en público que el sistema autonómico es perfectamente sostenible, cuando lo cierto es que no nos ha llevado ya a la quiebra soberana únicamente por las tremendas subidas de impuestos que el mismo personaje nos viene recetando a todos los españoles con sañuda insistencia. A tenor de cómo se ha venido comportando el Gobierno de Rajoy con la casta autonómica y los sufridos ciudadanos, no es difícil suponer quiénes van a salir peor parados en esta nueva batalla.

Sobre las espaldas del contribuyente
José Luis Ortín www.vozpopuli.com 22 Marzo 2013

Dice un viejo proverbio que sabemos calcular la resistencia de un puente, pero no lo que puede aguantar la espalda de un hombre. Y aquí, en este país de nuestros males, desvelos y lejanas esperanzas, un ministro nefasto apellidado Montoro parece empeñado en doblárselas a los contribuyentes hasta comprobar su máximo grado de endeblez ante el ominoso peso que provoca el mantenimiento de eso que sarcásticamente llaman el estado del bienestar.

El falso estado del bienestar
¿De qué bienestar hablan? Pues del que ellos mismos se brindan. A saber: las subvenciones a los partidos, sindicatos, patronales, fundaciones amigas y distintas organizaciones e instituciones mantenidos y mantenidas para albergar en sus orondas tragaderas a todos sus parásitos. Además de a los propios representantes de los ciudadanos en sus distintas variantes. Circula por ahí una lista que desmenuza uno por uno todos los entes y demás familia con una cifra que rebasa los 450.000 mamandurriados en su conjunto. Y dan como referencia una comparación tan escandalosa como vergonzante: son el doble que en Alemania; compruébenla. Y reconozco que era de los que dudaban razonablemente de tal cifra por exagerada, pero cuando he mirado los detalles que aporta con detenimiento mi perplejidad ha corrido paralela a mi disgusto y desesperanza.

No nos engañemos, mientras que no se corte de raíz esa sangría no tenemos salida. Por eso soy de los que también opinan que con los que ahora nos gobiernan o aspiran a ello, todos ellos cancerberos y guardianes de tal estado de despilfarro, nuestro futuro va del negrísimo al inexistente.

Y unos y otros se escudan en la sanidad y la educación como destinatarios básicos de los recursos que nos sangran y, además, hacen objeto de los recortes a tales partidas del presupuesto del Estado porque les falta valor, coraje y todo lo que ustedes quieran para afrontar de verdad la necesaria poda del sistema.

Saber y querer podar
Se dice en la sabiduría agrícola que para podar cualquier planta hay que tener en cuenta varios factores básicos: lo primero ponerse con buen ánimo frente a ella con unas buenas tijeras y un serrucho afilado; lo segundo, antes de cortar nada, pensar que la rama que dejes seca en la planta nunca echará fruto; a continuación, que la que cortes tampoco; y, finalmente, que de dos que se crucen y estorben hay que cortar una, justamente la que se vea con menos asomos de crecimiento sano. Luego hay que recoger los restos cuidadosamente y llevarlos a lugar seguro para aprovecharlos en otros menesteres o destruirlos para evitar incendios y contagios de plagas futuras. De esa manera y por ese orden podas lo que te pongan por delante aunque no lo hayas hecho nunca. Pero hay algo que sí debes saber de antemano, y es que nunca debes cortar por la primera cruz, pues de ahí, de donde se hizo el injerto primitivo, nace todo y si lo haces te cargas la planta.

Cosa que seguramente desconocen el nefando Montoro y sus secuaces, empeñados en dejar seca la ubre de donde mana el alimento fundamental: los bolsillos de quienes aún viven sin respiración asistida; los indefensos contribuyentes a los que todavía se les puede sacar algo.

La última ocurrencia
Lo último, en ese sentido, ha sido la falaz idea de gravar todavía más los depósitos de los ahorradores con el lubricante de que eso lo pagarán los bancos. ¿De verdad nos toman por idiotas? Pero vamos a ver, lumbreras de cafetín o atracadores de guante blanco, ¿alguien se puede creer que los banqueros van a cargar en sus desmochadas cuentas de resultados tamaño dispendio? Algunas veces dan ganas de darles en la cabeza con lo primero que se encuentre a mano a estos incalificables -por no desvariar desbarrando- sujetos, individuos, mierdasenbrazos o cómo demonios queramos llamarles. Porque lo peor no es que nos sangren alevosamente para seguir manteniendo la inasumible ruina que entre unos y otros han propiciado en España, con ser ello un latrocinio criminal, sino que además lo hagan llamándonos tontos en la cara. Esto sí que no tiene nombre, porque sería para echarse al monte a continuación.

Así que embisten contra todo el que huela a tener algo guardado, producto, normalmente, de años y años de trabajo y esfuerzo. Y, además, también empitonan a quienes se atrevan a iniciar alguna actividad económica o la continúan, despreciando su heroicidad en estos tiempos que nos asolan manteniendo empresas, pagando tasas, impuestos, conservando y creando puestos de trabajo, etc.

En fin, que como falta lo que hay que tener para coger el toro por los cuernos, se dedican a machacar manu militari a quienes tienen en sus manos, vía BOE y demás resortes de poder. Nuevas tasas, aumentos de las anteriores, nuevos impuestos, subida de los existentes, inspecciones por todo y para todo con inexorable sanción económica final, y vengan palos a las ruedas de lo que aún funciona. Y así, tan lamentable como ignominiosamente, nos vamos al hoyo sin remedio.

Una sugerencia a don Mariano
¡Ay Mariano, Mariano! , porque el responsable último eres tú, con lo bien que estabas entre bambalinas y riendo socarrón con el Marca bajo el brazo. El que te puso ahí, en la línea de salida para que me entiendas, que vaya ojo tuvo también; ya anda tirándote del ronzal para que vayas rectificando en diversos temas. ¡Sí, sí, el mismísimo Aznar! ¡Anda!, hazle un poquito de caso y sé un ‘bien mandao’, como siempre. Y, en cuanto puedas, haz un honroso mutis por el foro, ¡que ya está bien, hombre! Que ya está bien...

Los abucheos y pitidos a los políticos son pura regeneración
Francisco Rubiales Periodista Digital 22 Marzo 2013

Gonzalez Pons se queja de que los ciudadanos indignados han llegado hasta su casa, vociferando. No se si se han pasado y han violado la ley, pero si no han llegado a ese extremo, tienen razón los que protestan y los políticos se han ganado a pulso ser considerados proscritos de la decencia y de la democracia verdadera. Los abucheos, pitadas y desprecios del pueblo a los políticos están surtiendo efecto. Los políticos, conscientes de que han abusado y que su corrupción y fracaso está destrozando el país, empiezan a tener miedo y se ven forzados a rectificar. Que nadie afloje la presión, pero que nadie ignore tampoco que ellos solo rectifican por miedo y que nunca abandonaran su enferma tendencia a la arrogancia, a la prepotencia y a la antidemocracia.

Algunas cosas empiezan a cambiar en España. Los políticos, después de abusar, de mentir y de ignorar al pueblo durante décadas, empiezan a tener miedo, aflojan sus actitudes arrogantes y abusivas, hablan de regeneración, publican sus cuentas con hacienda y patrimonios y proponen cambios que otorguen más protagonismo al ciudadano, pero no lo hacen porque se hayan hecho demócratas sino porque tienen miedo, porque piensan que sus canalladas y abusos han llegado demasiado lejos y a los ciudadanos, indignados y cabreados, les están saliendo cuernos, que no son, precisamente, de adorno.

El reciente cambio de criterio en el Congreso, que hizo que el PP aceptara debatir una iniciativa popular en favor de la dación en pago y contra los desahucios salvajes y el abucheo y pitada al rey en la final de la copa de baloncesto fueron avisos importantes a la altanera soberbia de la casta política española, al igual que las otras muchas pitadas y abucheos a políticos que se están produciendo a lo largo y ancho de España. Cada una de esas protestas empujan la regeneración y desacreditan todavía más a una casta política que, por sus abusos, corrupciones y fracasos, merece ser erradicada, sin gobernar nunca mas.

Los ciudadanos, por fin, están entendiendo el núcleo del problema y están superando las mentiras y engaños que les han adormecido y maniatado durante décadas. Ya saben que de nada vale votar a la oposición para castigar al gobierno, porque oposición y gobierno son la misma cosa miserable y antidemocrática. Ya no vale creer lo que dicen los medios sometidos al poder porque la acumulación de mentiras y engaños ha alcanzado la saturación y la gente ya no se cree las estafas del poder. Los españoles ya no creen las promesas de sus dirigentes y, con razón o sin ella, han aprendido a desconfiar de los políticos y empiezan también a despreciarlos y odiarlos.

Se lo han ganado a pulso porque el nivel de abuso ha sido demasiado intenso y sus tropelías y canalladas han llegado demasiado lejos. Creyéndose impunes han desvalijado las cajas de ahorro; han domesticado a los jueces y magistrados, acabando con la Justicia democrática independiente; han manejado el dinero público sin respeto y sin decencia; han cobrado comisiones ilegales por concursos públicos, subvenciones y concesiones; han conseguido préstamos a los bancos y cajas que, después, quedaron condonados a cambio de favores inconfesables; han dinamitado casi todos los controles y contrapesos que la democracia establece para controlar el poder del Estado y de los partidos; han invadido y ocupado la sociedad civil, impidiendo que actúe como el contrapeso del poder político que la democracia exige; han mentido hasta la saciedad, robado y protegido dentro de los partidos a sus ladrones y expertos en saqueos; han marginado y aplastado al ciudadano, impidiéndole participar en la vida política y asfixiándolos con impuestos injustos y desproporcionados; se han autootorgado subidas de sueldos y privilegios de manera descarada y arrogante; han permitido a sus amigos banqueros que saqueen y practiquen el abuso; han propiciado el cierre de más de medio millón de empresas, ahogadas por los impagos del sector público y por los impuestos agobiantes... y han realizado centenares de abusos y canalladas, desde otorgar beneficios públicos y colocaciones a los amigos y familiares hasta marginar y castigar a los adversarios, arruinándolos y empujándolos hasta la desesperación y la pobreza.

Si en España existiera Justicia, los partidos políticos estarían precintados por los daños y estafas causados a la sociedad. Hay casi mil causas abiertas contra políticos por corrupción, lo que significa que hay mas de diez mil casos reales, ya que la estadística demuestra que sólo aflora uno de cada diez casos. Hay decenas de miles de políticos que ni siquiera han sido investigados a pesar de que sus patrimonios han crecido de manera inexplicable.

España, por culpa de los partidos y de sus políticos es hoy una auténtica pocilga, un país apestado, el gran problema de Europa y la vergüenza de la clase política de Occidente.

El balance de nuestros partidos en el poder es estremecedor. Han fracasado tanto que han convertido la España que ellos gobernaron en un país campeón en casi todas las miserias y suciedades existentes: blanqueo de dinero, refugio de mafias internacionales, paraíso del dinero sucio, prostitución, trata de blancas, tráfico y consumo de drogas, baja calidad de la enseñanza, desempleo, fracaso escolar, avance de la pobreza, número de coches oficiales y tarjetas de crédito apra políticos, descrédito de la política, marginación de los ciudadanos y un largo y terrible etcétera que hace de este país una pocilga construida por unos políticos bien pagados que se niegan a dimitir y que se creen con derecho a gobernar, cuando muchos de ellos sólo tienen derecho a una celda colectiva.

Si esa gente capaz de acumular tanto fracaso trabajara en una empresa privada, hace mucho tiempo que el Consejo de Administración les habría echado sin indemnización, acusándolos de deslealtad y daños enormes, pero ellos se han apoderado de España, que es la empresa colectiva de los ciudadanos españoles, a los que han arrebatado el poder y han marginado, conduciendo la nación hasta la bancarrota y el fracaso.

El ciudadano, humillado, devaluado y explotado, tan acobardado que es incapaz de rebelarse contra estos sátrapas y que, con espíritu de ganado lanar, sigue votándolos cada vez que se abren las urnas, debe aprender urgentemente a exhibir su descontento. Los pitos y los abucheos a quienes nos han conducido hasta el matadero es el primer paso para conseguir una regeneración que erradique el cáncer de la política actual española, infectado, plagado de metástasis y camino de destozar lo que queda de nación.

Voto en Blanco

Los muertos se quedan solos
Jose Javier Esparza www.gaceta.es 22 Marzo 2013

Pilar Ruiz Albisu, usted se acordará, es la madre de Joseba Pagazaurtundúa, asesinado por ETA. Y cuando Zapatero empezó el pomposo “proceso de paz” (o sea, la rendición a plazos), Pilar escribió a Patxi López para decirle cosas como estas: “Ahora veo que, efectivamente, has puesto en un lado de la balanza la vida y la dignidad, y en el otro el poder y el interés del partido, y que te has reunido con EHAK.Ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son. A tus pasos los llamarán valientes.

¡Qué solos se han quedado nuestros muertos!, Patxi. ¡Qué solos estamos los que no hemos cerrado los ojos!”. Lo peor de todo es que ahora ya no es sólo Patxi el destinatario de esa carta. Ahora son muchos millones de españoles los que prefieren cerrar los ojos.

La desvertebración de un PSOE discutido y discutible
Ricardo Chamorro www.elsemanaldigital.com 22 Marzo 2013

El socialismo español, teórico adalid de las igualdades sociales en otros tiempos, hoy en muchos casos asume las tesis de la desigualdad más rancia y trasnochada que sobrevive en Europa. Sus compañeros de viaje, en ciertos casos, parece que son los nacionalistas.

Hoy, con la crisis, las ideas de insolidaridad manifiesta de los separatistas deberían ser políticamente incorrectas para una izquierda jacobina española pero el nacionalismo vasco, gallego y catalán ha conseguido parapetarse detrás de aquellos que dictan lo políticamente correcto. La izquierda está engañada debido a un sentimiento emocional y de nostalgia de aquellos tiempos en los que aparentemente compartían trinchera con los nacionalistas frente al franquismo.

La incautez del socialismo es más que asombrosa y hace que aquellos que lo vemos desde fuera intuyamos la presión de la mano negra que se cierne sobre la autonomía del PSOE. Es bien sabido que Juan Luis Cebrián y su emporio empresarial convergían económicamente con grupos empresariales controlados por el nacionalismo vasco y catalán, sus objetivos son los mismos. La diferencia es que Juan Luis Cebrián sólo cree en su cartera y en los tejemanejes de la política internacional más progre-capitalista, desnacionalizada y desalmada que existe, y en cambio los del PNV, que también quieren lo mismo, quieren hacer patria, una patria endeble y artificial fácilmente manejable por los desalmados de turno, pero al fin y al cabo patria.

Los enemigos de la idea de España pretenden enfrentarnos, ya muchos socialistas han caído en su lucha por la libertad e igualdad de los españoles defendiendo lo que ya piensan la mayoría de sus votantes, quien no ha sido asesinado ha sido arrinconado como Nicolás Redondo Terreros, y el objetivo de desintegración de la España Constitucional es claro.

En el socialismo español ya existe un enfrentamiento de ideas grave desde ZP y sus tripartitos, muchos socialistas de buena fe cayeron simplemente por defender aquello que siempre han defendido y que la mayoría de los ciudadanos compartimos, que es la igualdad de todos los españoles en una patria común y solidaria. La defenestración de Paco Vázquez, Gotzone Mora, Nicolás Redondo, Leguina, Bono, Ibarra... es un hecho. La escisión protagonizada por Rosa Díez (exPSOE), creadora de UPyD, pretende un partido socialdemócrata moderado y español.

El PSC ha roto con el PSOE; Eguiguren ataca la doctrina Parot, pide libertad para Otegui mientras el PSE apoya los presupuestos de Bildu en San Sebastián; el PSOE gallego se escora hacia el nacionalismo.

El PSOE se desvertebra a marchas forzadas y no tengamos duda de que el espacio que por indefinición está perdiendo el PSOE lo ganarán otras formaciones, la democracia es así. Y es que cuando en política se empieza a considerar todo discutido y discutible al final lo que se discute es tu propia capacidad para defender cualquier cosa

Democracia y poder
Pío Moa www.gaceta.es 22 Marzo 2013

Contra una idea corriente, la democracia, tomada en su sentido etimológico, es imposible

Consideraciones sobre la democracia
Generalmente se entiende democracia en su sentido etimológico: poder del pueblo, “Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, en célebre expresión de Lincoln. Sin embargo una ligera reflexión nos hace entender que se trata de un sinsentido. La idea implica que “el pueblo” tendría una voluntad, un interés y un sentimiento unánimes, o al menos "generales", siguiendo la concepción totalitaria de Rousseau. Sobre ella se han construido, efectivamente, los totalitarismos del siglo XX: un grupo, una oligarquía que afirma representar y hasta encarnar los intereses y voluntad del pueblo, aplasta en su nombre cualquier discrepancia y, con ella las libertades políticas. Lo cual puede hacerse mediante la fuerza y el terror o, como previó Tocqueville, mediante trabas burocráticas y demagogia infantilizante del ciudadano por parte de un poderoso estado “benefactor”. En la realidad, los estados totalitarios han combinado los dos medios, la fuerza y la demagogia benefactora. Asimismo suele recurrirse a concepciones sociales presuntamente científicas para discernir cuál es el “verdadero” interés del pueblo, en nombre del cual sería legítimo aplastar cualquier oposición por “antipopular”. El objetivo, confesado o no, consiste en un remedo, a la larga imposible, de las sociedades de hormigas o de abejas.

Conviene empezar por examinar, aunque sea someramente, el poder. Este es la capacidad de hacer obedecer a otros, y fuera del pueblo no hay nadie a quien obligar a obediencia. Sería el poder del pueblo sobre sí mismo, lo que no tiene otra traducción racional que el poder de quienes se arrogan la voluntad popular sobre el resto de la población. Contra la frase de Lincoln, el gobierno no lo ejerce el pueblo, sino unas pocas personas, y lo ejerce precisamente sobre el pueblo. Así, todo poder es por naturaleza oligárquico. Y además es monárquico, porque a la cabeza de la oligarquía se encuentra normalmente una sola persona. Tenemos, por tanto, que el poder tiende a ser por su naturaleza oligárquico y monárquico al mismo tiempo.

A su vez, las oligarquías tampoco tienen una voluntad unánime. Por lo común se dividen en partidos, tendencias o camarillas, con luchas más o menos encarnizadas y violentas entre ellas, según nos muestra la historia. Para evitar la inestabilidad y revoluciones que de esas pugnas derivan, se han buscado diversas soluciones. La más socorrida en Europa ha sido la monarquía hereditaria, que mantiene una continuidad y legitimidad por encima de las rivalidades de camarillas.

Para dar estabilidad al poder se precisa otro elemento: la conformidad más o menos expresa o implícita, del resto del pueblo, de la masa de la población. En este sentido, todo poder duradero es democrático, además de monárquico y oligárquico.

Un poder que no cuente con un apoyo popular suficiente, terminará siendo derrocado y surgirá otro en su lugar. Es decir, no se creará, a no ser por breve tiempo, una situación de ausencia de poder o anarquía. Lo cual nos lleva a otro punto básico: la necesidad del poder, el cual surge espontáneamente de la sociedad debido, precisamente, a las diferencias de intereses, voluntades, etc. Para que la sociedad no se desintegre en una lucha de todos contra todos es preciso un poder que se haga obedecer por las buenas o por las malas. La anarquía, como el totalitarismo perfecto, solo es concebible en sociedades instintivas, no humanas.

Así, parece razonable afirmar, a) que el poder no es ajeno a la sociedad, no es una imposición externa a ella, como vienen a pretender algunas ideologías, sino que surge espontáneamente de ella; b) que la democracia entendida como poder del pueblo es una contradicción; c) que todo poder, para ser estable –nunca lo es plenamente—, debe poseer los componentes democrático, oligárquico y monárquico –con ligeras variantes--. Claro que, vistas así las cosas, no sería posible diferenciar a un régimen de otro, por lo que habrá que seguir desarrollando el tema.

Historia
Cuando los catalanes reclamaron la Inquisición
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital 22 Marzo 2013

El tópico dominante sostiene que los catalanes, tan benefactores como incomprendidos, han tratado de civilizar a los demás españoles dándoles la democracia, la tolerancia y la industria textil, pero que éstos, bárbaros y mesetarios, los han venido rechazando casi a pedradas, como los campesinos a los funcionarios que les llevaban las vacunas. El propio Jordi Pujol lo ha dicho varias veces:

Desde el primer momento de la Transición, Cataluña intervino en la política española con voluntad de contribuir a la instauración y consolidación de la democracia, al progreso económico y social del conjunto de España, a su modernización, a su integración en Europa.

En realidad, la historia nos muestra los bandazos que dan los pueblos. En la primera mitad del siglo XIX, durante el choque entre el Antiguo Régimen y el liberalismo, la mayoría de los catalanes era reaccionaria, tanto que en 1827 se produjo una sublevación porque Fernando VII era demasiado blando y no había restaurado la Inquisición. Se trató de la Guerra de los Malcontents.

Entre 1820 y 1823 se desarrolló el Trienio Liberal, que se derrumbó debido a las escisiones dentro de los liberales entre moderados y exaltados y la labor de zapa de Fernando VII, que no aceptaba el recorte de sus facultades regias. En varias comarcas de España surgieron guerrillas realistas, la Hacienda quebró y, al final, la Santa Alianza, la coalición de los reyes europeos, envió en 1823 una expedición militar, los Cien Mil Hijos de San Luis, para derrocar a los liberales. El ejército invasor cruzó los Pirineos y llegó hasta Cádiz sin oposición de los mismos españoles que en 1808 se habían rebelado contra Napoleón.

El rey decepciona a sus fieles
Fernando VII fue restaurado en su condición de monarca absoluto y pasó a perseguir a los liberales. Pero la situación nacional e internacional ya no era la que el Borbón había encontrado al regresar a España de su cómoda prisión francesa. El Antiguo Régimen había colapsado; la economía no funcionaba; la banca inglesa no aceptaba suscribir nuevos empréstitos porque Fernando no reconocía la deuda del Trienio; en Portugal había estallado la guerra civil entre liberales y realistas, y Londres presionaba a Madrid para que apoyase a su candidata, María de la Gloria.

Además, para pacificar el país y administrarlo, así como para formar una alianza que apoyase a sus futuros hijos (el rey estaba casado desde 1819 con María Josefa Amalia de Sajonia, pero carecía de descendencia), empezó a llamar al Gobierno a personalidades liberales. Para captar a éstas el soberano tuvo que dictar amnistías y perdones. Uno de los principales técnicos liberales que colaboró con Fernando VII fue Luis López Ballesteros, alto funcionario del tesoro que en 1824 recibió el cargo de ministro de Hacienda, en el que permaneció hasta 1832.

El rey desilusionó a sus partidarios más acérrimos al no restaurar la Inquisición, abolida en 1820, y al no reintegrar al Ejército a los oficiales depurados por los liberales y a los jefes de las guerrillas realistas.

El malestar creció, abonado por malas cosechas, y fructificó en la región entonces más reaccionaria de España: Cataluña. En agosto de 1822 las partidas realistas tomaron la localidad catalana Seo de Urgel, donde se estableció una regencia que proclamó a Fernando VII como rey absoluto y declaró que era prisionero de los liberales.

Consecuencia del malestar de los fidelísimos fue el Manifiesto de la Federación de los Realistas Puros (1826), prueba de que ya había realistas impuros, y se establece, por primera vez, la distinción entre las dos legitimidades: la de origen y la de ejercicio, que llega hasta nuestros días. El último en enunciarla ha sido el socialista Alfonso Guerra.

En la primavera de 1827, en los meses de marzo y abril, en las comarcas catalanas de Tortosa, Vich, Gerona y Figueras se levantaron partidas realistas. Fue tan débil el movimiento que en abril estaba dispersado y el Gobierno de Madrid dictó perdones para los cabecillas; pero el malestar siguió larvado hasta que volvió a estallar en el verano, con la finalización de la cosecha.

Junto con los ataques a la Iglesia cometidos por los exaltados, los Gobiernos liberales habían procedido a una desamortización parcial que privó a muchos campesinos y ganaderos de las tierras comunales y eclesiásticas que arrendaban a bajo precio y a subir los impuestos.
Contra la "chusma infernal" de Madrid

Los catalanes sacaron de los pajares y los arcones sus sables, pistolas y escopetas, y se echaron al monte. El 30 de julio José Bosoms, payés y guerrillero contra los franceses, hizo una proclama en Berga que comenzaba así:

Compatriotas Catalanes míos, Españoles que os gloriáis de haber restituido con vuestra sangre y sacrificios a nuestro idolatrado REY FERNANDO.

El monarca estaba dominado en Madrid por una "chusma infernal" que había "logrado apoderarse de los empleos y destino, chupar la sangre de los que antes no pudieron inmolar". Y concluía de esta manera:

Catalanes, viva el REY, y abajo la Policía y los empleados negros (liberales).
El periódico El Catalán Realista, editado en Manresa y órgano de los rebeldes, publicó en agosto la proclama. El lema de su cabecera era el siguiente:
Viva la Religión. Viva el Rey absoluto. Viva la Inquisición. Muera la Policía. Muera el Masonerismo y toda secta oculta.

Esta rebelión se llamó Guerra de los Malcontents o de los Agraviados. Los realistas para los que Fernando VII sufría de veleidades liberales reunieron a 30.000 hombres en armas y se apoderaron de muchas de las principales villas catalanas: Vich, Olot, Manresa, Reus, Berga, Igualada... También sitiaron Gerona, ante cuyas murallas acecharon unos 4.000 malcontents, y Tarragona. A Barcelona llegaron miles de desplazados de las comarcas interiores, hasta el punto de que el Ayuntamiento constituyó una junta de sanidad.

A finales de septiembre, el rey actuó. Por un lado nombró al conde de España, un aristócrata francés que estaba al servicio de los reyes españoles desde la Revolución, capitán general de Cataluña y presidente de la Audiencia. Y por otro lado anunció su viaje a Cataluña, pese a su mala salud.

El 22 de septiembre Fernando VII dejó El Escorial, llegó a Vinaroz el 26 y entró en Tarragona el 28. Su presencia en Cataluña, que desautorizaba a quienes aseguraban obrar por su bien, más una proclama en la que prometía clemencia desbarataron a las partidas. El soberano, que aplicaba la máxima de "palo al burro blanco, palo al burro negro", ordenó que se castigase a los jefes rebeldes con la máxima severidad. En consecuencia, muchos de ellos fueron ahorcados, fusilados y, los más afortunados, deportados a Ceuta.

Bosoms resistió con unos 1.500 hombres hasta que en diciembre pasó a Francia. Al regresar a Cataluña en 1838 fue traicionado y entregado al conde de España, que en febrero le hizo fusilar.

En 1833, de nuevo miles de catalanes se alzarían por los derechos del rey legítimo y absoluto de España, en este caso el hermano de Fernando, el infante Carlos María Isidro.
Hoy los descendientes de esos catalanes de Olot, Vich y Berga votan a CiU y ERC.

La parodia de los JJOO en los páramos de España
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 22 Marzo 2013

En este diario nos hemos posicionado en reiteradas ocasiones en contra de la organización, en la presente coyuntura, de unos Juegos Olímpicos en la ciudad de Madrid. Entendemos que a Florentino Pérez y a otros peces del mismo porte les vuelva locos la posibilidad de mover de nuevo su ejército de grúas y excavadoras ahora varadas en la arena de la crisis, es decir, les interese seguir medrando a cuenta del erario público, pero al ciudadano medio, sobre todo si es madrileño, la pretensión de estos gigantes con pies de barro, estos listos que tras las bambalinas alientan las ambiciones personales de cuatro tontos y desvergonzados politicastros, solo puede mover a escándalo.

El intento de organizar unos Juegos en un país quebrado, y en una ciudad igualmente quebrada por la megalomanía de un alcalde, apodado “el faraón”, a quien no se le ocurrió nada mejor que enterrar la M-30 -y con ella varios miles de millones de euros- para seguir teniendo en hora punta los mismos atascos de siempre –ello a pesar de la drástica caída del tráfico consecuencia de la crisis-, no deja de ser una manifestación más de la enfermedad española y un síntoma de que esto nuestro, esto que llamamos España, tiene difícil arreglo. ¿Cómo se puede manipular tan fácilmente a cuarenta y tantos millones de personas? ¿Cómo se puede embarcar a un país entero en esta locura? Como dijo el poeta, estamos de nuevo antes esos “bueyes que doblan la frente,/ impotentemente mansa,/ delante de los castigos”.

Nos cuentan como gran argumento a favor de la fiesta que, ¡hombre de Dios, pues claro que sí! Vengan Juegos y vayan letras (de pago), que ya están hechas el 80% de las obras, de modo que con 1.500 millones más se arreglan las cosas… Lo que equivale a decir que ya nos hemos pulido 6.000 millones nadie sabe en qué, porque Madrid sigue sin tener un estadio de atletismo propio de una modesta ciudad de provincias, ni siquiera eso. Tiene, en cambio, claro está, una llamada “caja mágica” que costó 300 millones y que está cerrada, bueno, miento, se abre para un torneo de tenis al año donde se exhiben los “gominas” locales, y tiene un Madrid Arena donde hace unos meses perdieron la vida de forma atroz cinco chicas jóvenes por la desidia dolosa de un Ayuntamiento que ni siquiera tenía previstos planes anti incendio y de evacuación para casos similares.

Los responsables de esas muertes son los mismos que estos días se han paseado por Madrid, escoltados por un ejército de periodistas, vendiéndonos la moto con las supuestas ventajas de unos Juegos de los que esperan sacar tajada sus amigos, los cuatro ricachos de siempre. De modo que se trata de gastar 1.500 millones más en infraestructuras, 7.500 millones en total, y ya tendríamos el escenario olímpico a punto. Y bien, ¿no hay otra forma de gastar con mayor fundamento esos millones? Sabemos de sobra lo que pasa con los cálculos olímpicos, incluso en países y ciudades considerados serios en lo que a corrupción se refiere, que no es el caso de España. Sabemos que Londres 2012 calculó gastarse 2.400 millones de libras y que al final el gasto reconocido se disparó hasta los 9.300. Sabemos que Atenas 2004 dobló su previsión de gastos hasta alcanzar los 11.000 millones de dólares. “El dinero fue dilapidado de una manera irreflexiva”, contó años después una exdiputada griega, para quien aquel dispendio fue “el germen de la gran crisis griega actual”.

Sabemos de sobra que la organización de unos Juegos tiene un patrón de comportamiento que conduce directamente al despilfarro gratuito e injustificado, y más aún, repito, en un país con el nivel de corrupción que padece el nuestro. El presupuesto de los JJ. OO. de invierno a celebrar en Sochi (Rusia) en 2014, inicialmente estimado en 12.000 millones de dólares, se ha disparado hasta unos increíbles 33.000 millones (un 175% más). Una empresa más modesta, los Juegos de la Commonwealth celebrados en Delhi, India, en 2010, y presupuestados inicialmente en 6.200 millones de rupias, terminaron llevándose por delante 706.000 millones (11 veces más). Caso más cercano es el del Mundial de fútbol en Suráfrica, también ese año, donde los 2.000 millones de rands inicialmente previstos para levantar los estadios se convirtieron al final en 13.000 millones.

Todo un síntoma de la grave enfermedad española
Y ello porque, como alguien ha escrito con fundamento, “si una ciudad o país gana la candidatura para organizar un gran evento deportivo de estas características, la presión llega a ser insoportable en la dirección de gastar más y más dinero para asegurarse que el evento termine siendo un éxito capaz de dar una imagen positiva del país, de la ciudad y, sobre todo, de sus gestores. Los organizadores son rehenes de las entidades organizadoras, los operadores de televisión, los arquitectos, los profesionales, la industria del deporte y un largo etcétera”.

Rajoy aseguró el lunes a las gentes del COI el “total apoyo de España a Madrid 2020”, algo que según él es “el sentir general de la sociedad española”. Mentira. Una más. Su mensaje fue claro: «Estamos preparados y dispuestos para organizar los Juegos Olímpicos de 2020». Eso es verdad: en España estamos siempre listos para el despilfarro, porque aquí el dinero público no es de nadie. El presidente cerró su intervención con una media verónica según la cual “tenemos buen clima, buena gastronomía, y muy buenas conexiones internacionales». Tenemos también seis millones de parados, una Educación pública de mala calidad, una Sanidad cuyos costes no podemos soportar, unas pensiones a punto de irse por la alcantarilla si no se toman decisiones drásticas y rápidas, una Justicia sometida al diktat de los poderosos, una falta de competencia sangrante que diariamente pagan los consumidores, unos jóvenes –los mejor preparados- obligados a buscarse la vida en el extranjero, una… Tenemos, en definitiva, una democracia de muy baja calidad, un país abierto en canal por culpa de una corrupción –del Rey abajo, todos- galopante. Esto es lo que de verdad tenemos, señor Rajoy, además de sol, playas y buen vino.

El entero episodio –un país en bancarrota, que se debate aún en el alambre del “rescate país”, jugando a conseguir unos Juegos para seguir gastando alegremente el dinero que no tiene- de esta visita Olímpica es todo un síntoma de la enfermedad española, que a estas alturas es incurable por cuanto, como aquí se ha dicho tantas veces, la nuestra no es una crisis económica, o no sólo económica, sino que es fundamentalmente política, crisis terminal del régimen salido de la transición que ha llegado a este punto arrastrándose, más que agotado exhausto, lacerado por el cáncer de la ausencia de valores y la corrupción galopante al que le ha conducido la alianza entre la clase política y las elites económico-financieras. Un país sin horizonte, ni ahora ni en 2020, por culpa de la ceguera cómplice de esas elites que, empeñadas en darle hilo a la cometa hasta que el cuerpo (social) aguante a base de panen et circenses, fútbol y Juegos, no encontrará la senda de su futuro hasta que el sumiso pueblo español -(¿Nunca medraron los bueyes/ en los páramos de España?)- no se plante, en bloque y sin fisuras, exigiendo eso tan elemental que llamamos regeneración democrática.

Humor
'Genios del trinque'
Fray Josepho Libertad Digital 22 Marzo 2013

Lo primero que llama la atención del libro que nos ocupa es justamente lo primero que tiene que llamar la atención de cualquier libro: el título. Para eso está. Los que acostumbran a leer a Pablo Molina en Libertad Digital saben que domina la difícil suerte de poner títulos. Citaré algunos de los últimos: "Los sobrecogedores del Cabrón", "¡Mira quién trinca!", "Robar a los pobres para dárselo a los progres"... (Si quieren más, aquí los tienen todos).

Pues eso: el título de esta obra no desmerece la contundente maestría tituladora de Pablo Molina. Sin embargo, ha habido algún funcionario picajoso que ha creído que la obra es una diatriba contra los funcionarios públicos. Y no.

Confieso que empecé el libro pensando que me iba a encontrar con otro ensayo satírico de Molina. Una especie de catálogo de formas autonómicas de trinque. Pero me encontré con una novela. Una novela cuyo protagonista, y a la vez narrador, nos cuenta sus vicisitudes como funcionario de una autonomía de cuyo nombre no quiere acordarse. En Genios del trinque nos enteramos de las desventuras de Juan Martínez (así se llama el joven administrativo que obtiene por oposición su plaza en una recién nacida Junta autonómica de principios de los 80) y de un conjunto de personajes (unos hilarantes, otros repugnantes y otros tiernos) que pueblan las covachuelas de una innominada consejería.

El protagonista nos narra la ocupación socialista de la administración en esos años en que, tras el hundimiento de UCD, el PSOE se había convertido en la fuerza hegemónica en casi toda España. Nos relata la desvergüenza con que confundían (y confunden) el partido con el Estado. Nos explica cómo se iban llenando de enchufados las dependencias oficiales. Nos desvela cómo esos enchufados pasan de la interinidad a la plaza vitalicia sin esfuerzo alguno. Nos hace ver cómo proliferan los chanchullos, los enjuagues y la arbitrariedad. Nos revela el modo de anestesiar a la sociedad a base de subvenciones. Nos pormenoriza las ilegalidades y los nepotismos. En suma, nos informa de cómo se cuecen los trinques, y lo hace justamente desde dentro de uno de los fogones de la trincancia. Porque los de fuera sabemos lo que se guisa, pero no conocemos exactamente con qué recetas, ingredientes, condimentos y técnicas se cocina el plato del trinque desde que sale del bolsillo del contribuyente hasta que acaba en la andorga del trincador.

¿Y cómo sabe Molina todo esto? Pues se lo revelaré, queridos lectores. Pablo Molina, tan liberalote que parece, tan del Instituto Juan de Mariana, tan partidario del sector privado... resulta que trabajó casi veinte años como funcionario en la Región de Murcia. Al servicio de una administración socialista. Y en un negociado, además, que se dedicaba fundamentalmente a adjudicar subvenciones. Es decir, que Molina no es otra cosa que un converso. Alguien que tal vez desea descargar su conciencia, y como no se atreve a hacerlo con su nombre y apellidos (quizá temeroso de alguna querella o, peor, de una venganza mafiosa), decide escribir una novela. Es como el tipo que llega al médico y le dice: "Doctor, mire, es que un amigo mío resulta que tiene problemas de erección, ¿sabe? Lo que pasa es que no se atreve a venir. ¿Usted qué le aconsejaría?".

Hemos de leer, por tanto, esta novela con un punto de compasión por alguien que viene del lado oscuro. Aunque digamos también que ese Juan Martínez, trasunto del autor, es el bueno de la novela. Un tipo que ve –y sufre– los chanchullos, los trinques y las arbitrariedades, pero que actúa con una casi heroica mentalidad de resistente. Un tipo que, al final... Bueno, mejor no les destripo el final. Les anticiparé solamente una cosa: también sale el desembarco del PP en la administración autonómica. Y hasta ahí puedo leer.

Y digámoslo ya, antes de que se acabe la reseña: Genios del trinque es novela, es denuncia, es descargo autobiográfico, es análisis sociopolítico, es repaso histórico, es un poco también memoria sentimental, pero sobre todo es un libro de humor. Si no esbozan tres sonrisas y sueltan una carcajada cada dos páginas, o son ustedes sociatas, o son devotos del Estado de las Autonomías, o son unos sosos de mucho cuidado.

Personalmente, la primera carcajada la eché al leer la dedicatoria. Permitan que la reproduzca:
Agradezco a mi querido Mario Noya, director del espacio literario LD Libros en esRadio, el esfuerzo de haber leído el original, así como sus valiosas aportaciones a lo largo del proceso de elaboración de este libro. Los errores, inexactitudes, anacolutos o despropósitos literarios que puedan contener estas páginas son responsabilidad exclusivamente suya.

Pues eso, gracias a Mario Noya por haber limpiado la novela de errores, inexactitudes, anacolutos y despropósitos. Por lo demás, gracias a Pablo Molina por hacerme pasar un rato magnífico leyéndola.

Pablo Molina: Genios del trinque. Autobiografía no autorizada de un funcionario autonómico. Libros Libres, Madrid, 2013, 162 páginas.

España
El Ayuntamiento de Pontevedra retira las multas de tráfico por excluir el español de la señalización
El Reglamento General de Circulación y de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial establecen que las señales de tráfico tienen que ser bilingües.
Redacción www.vozbcn.com 22 Marzo 2013

El Ayuntamiento de Pontevedra ha confirmado que, como en el caso del Ayuntamiento de Barcelona con el catalán, retira las multas de tráfico que se han impuesto por una señalización únicamente en gallego. Las señales de tráfico deben estar en español en toda España, según las leyes vigentes, dejando la obligatoriedad de que en las CCAA con lengua autonómica la señalización esté en bilingüe.

De hecho, el consistorio gallego -gobernado por una coalición formada por BNG y PSOE- lo que ha confirmado es que el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 3 de Pontevedra ha dictado una sentencia en la que obliga al ayuntamiento a retirar una multa a un hombre que recurrió la sanción que le impusieron por aparcar en una zona de carga y descarga, una infracción que provocó también que la grúa municipal retirase su vehículo. El demandante alegó que la señal era incorrecta al estar sólo en gallego.

Sin embargo, pese a la decisión judicial, que abre la puerta a que se recurran todas las multas, Xose Cesáreo Mosquera Lorenzo (BNG), portavoz del Ayuntamiento de Pontevedra, ha asegurado que las señales “seguirán en gallego [únicamente]” y se ha mostrado firme la posición defendida por el Gobierno municipal de no modificar las señales. Además, Mosquera ha confesado que esta multa no es la primera que se retira por un motivo lingüístico, según ha recogido la prensa local.

Las leyes son claras
En este punto, la normativa legal no deja lugar a dudas. En toda España las señales de tráfico deben estar en español, y en las CCAA con una lengua autonómica, la señalización debe estar en bilingüe. El artículo 56 de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial establece que ‘las indicaciones escritas de las señales se expresarán al menos en el idioma español oficial del Estado’.

Y, además, el artículo 138 del Reglamento General de Circulación indica que ‘las indicaciones escritas que se incluyan o acompañen a los paneles de señalización de las vías públicas, e inscripciones, figurarán en idioma castellano y, además, en la lengua oficial de la Comunidad Autónoma reconocida en el respectivo estatuto de autonomía, cuando la señal esté ubicada en el ámbito territorial de dicha Comunidad’.

El incumplimiento sistemático de estas normas -al margen de que el Tribunal Constitucional ha establecido que los poderes públicos en las CCAA bilingües deben respetar la oficialidad de las dos lenguas- ha llegado también al Defensor del Pueblo, que en su último informe ha destacado que el Ayuntamiento de Barcelona sigue sin cumplir la normativa en las señales y los rótulos de tráfico

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Cambiar algo para seguir igual
Editorial La Razón 22 Marzo 2013

Pérez Rubalcaba realizó ayer el penúltimo movimiento de autodefensa para enderezar una situación imposible en lo personal y en lo orgánico. El secretario general del PSOE se ha resistido, y aún lo hace, a cambiar el paso en un rumbo que no conduce a ninguna parte. La crisis global del partido, con el punto crítico de la derrota electoral y la pérdida del poder, se ha agravado en este poco más de un año transcurrido por una secuencia de decisiones y estrategias fallidas, especialmente una renovación en el último congreso del partido que no fue tal y que frustró a gran parte de ese electorado de centro-izquierda que aborrece el frentismo y los localismos y que añora un proyecto nacional y una oposición responsable.

En estos meses, Rubalcaba, su equipo y buena parte de los barones han minado con sus errores y despropósitos la credibilidad de unas siglas y un proyecto que aguardan una regeneración y una refundación que, por lo acordado ayer en la reunión de la Ejecutiva Federal, tendrán que seguir esperando. La dirección socialista no se apeó de lo que ha sido su actitud ante los problemas y se colocó de nuevo de perfil. Se perdió una magnífica oportunidad para responder con la mínima responsabilidad exigible al escándalo de los ERE, el mayor episodio de malversación de caudales públicos de la democracia; al bochornoso vodevil de Ponferrada; al «caso Campeón» y la situación de José Blanco; a la tormentosa y desleal relación con el PSC; al colaboracionismo de cargos socialistas con Bildu y al silencio cómplice de la dirección del PSE.

Que hubiera debates o discusiones internas ayer en Ferraz carece de relevancia si no van acompañadas de las decisiones políticas necesarias para depurar las responsabilidades correspondientes. Especialmente significativa es la actitud del PSOE en el fraude de las partidas millonarias del desempleo en Andalucía, una auténtica red comisionista de lucro personal con cargo al erario público en las entrañas del poder socialista y que Ferraz encubre con relatos inverosímiles. El movimiento de Rubalcaba fue el «fichaje» de Ramón Jáuregui para la Ejecutiva y una reordenación orgánica de la dirección del partido, en la que gana peso Elena Valenciano a costa de Óscar López, el muñidor de Ponferrada, y del grupo parlamentario, en la que sale retratada Soraya Rodríguez. ¿Suficiente? Evidentemente, no. A pesar de su habilidad y experiencia, Jáuregui es un parche, no una solución. Se aplica cosmética contra un proceso de descomposición galopante. Será insuficiente incluso para ganar tiempo porque una parte del partido –los derrotados en el congreso– quiere más. Un cambio de cromos, de caras, en este caso. El PSOE se halla en una vorágine autodestructiva y en una espiral peligrosa que empeora con cada crisis que se cierra en falso.

Víctimas y doctrina Parot
Esther Esteban Estrella Digital 22 Marzo 2013

"Ser víctima del terrorismo no es nada romántico. Ni trascendental, ni heroico. Es una pesadilla, la más profunda y dolorosa tragedia. Ser víctima del terrorismo no responde a ninguna razón. Es una de las cosas menos lógicas que le puede ocurrir a una persona. Nos convertimos en víctimas a causa de la ira de otros, de la guerra de otros, por la escala de valores de otros, por la religión de otros. Las sociedades en las que vivimos intentan comprender el terrorismo. Tratan de llegar al fondo del odio y la ira que animan terroristas, buscando la raíz de las causas que lo explican, que lo racionalizan. Esta postura la hemos visto en periodistas, políticos, dirigentes, en nuestros propios vecinos. Nos han puesto en un estado de peligro donde la sociedad y sus instituciones más importantes-especialmente los medios de comunicación y sector público- nos han fallado". De esta forma tan elocuente se expresaba Arnold Roth, un israelita víctima del terrorismo, durante un Congreso Internacional celebrado en España hace años.

Si la doctrina Parot pasa a mejor vida será un fracaso del Estado español, del poder judicial, del TC y de todos
He buscado su intervención de entonces -que me impactó profundamente- intentando explicar los motivos que puede llevar al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo a dar por finiquitada la doctrina Parot, con lo que podrían ser excarcelados 54 peligrosos terroristas de ETA, parte de los cuales saldrían a la calle con menos de 25 años de prisión al computarse los beneficios penitenciarios sobre el máximo de 30 años de cárcel que establecía el Código Penal del 73. Además, serían puestos en libertad violadores múltiples y otros delincuentes despiadados como el asesino de las niñas de Alcasser.

"Los medios de comunicación rara vez usan el término terrorista-se lamentaba Arnorld Roth-. En su lugar los hombres y las mujeres que matan civiles inocentes en restaurantes, que ponen bombas en vagones de trenes y autobuses, que dejan sangre y desolación por donde pasan, a esos los llaman combatientes, activistas, militantes, insurgentes... de todo menos lo que realmente son: asesinos, terroristas". Y aunque no siempre es así, es cierto que no utilizar el término exacto para definir a estos asesinos tiene mucho que ver con una idea romántica del terrorismo, que siempre se ha mostrado camaleónico, envolviéndose en banderas ideológicas que son un fiasco. Por eso si finalmente la doctrina Parot pasa a mejor vida será un fracaso no solo del Estado español sino también del poder judicial, del Tribunal Constitucional y de todos.

El Gobierno se vería obligado a excarcelar a los 54 etarras y otros múltiples asesinos
Para ponernos en situación hay que recordar que una sección del Tribunal de Estrasburgo resolvió el año pasado que la doctrina Parot violaba los derechos de la etarra Inés del Río, condenada 3.000 años de cárcel por su participación, entre otros crímenes, en el atentado en el que murieron 14 agentes de la guardia civil en la plaza de la República Dominicana de Madrid en 1986. Estrasburgo fallaba en contra de la interpretación realizada por el Tribunal Supremo en el 2006 que determinó que los beneficios penitenciarios tenían que descontarse no del tiempo máximo de cumplimiento efectivo de la pena, sino de la totalidad de la condena. Esa doctrina fue convalidada por el Tribunal Constitucional y es la que se ha venido aplicando en casos especialmente graves. De hecho, Inés del Río nunca se ha arrepentido y, como señaló el otro día el abogado del Estado ante la gran sala, Isaac Salama, carece de sentido otorgar los mismos beneficios penitenciarios al reo que ha cometido un asesinato que al que ha matado varias decenas de personas y que formaba parte de un comando con tremendo historial de atentados terroristas.

El tribunal de Estrasburgo tardará seis meses en pronunciar una sentencia, que ya no podrá ser recurrida. Es verdad que en principio su fallo solo se aplicará a la terrorista Inés del río, pero casi todos los juristas coinciden en que el Gobierno se vería obligado a excarcelar a los 54 etarras y otros múltiples asesinos lo cual, además de provocar una gran alarma social, sería sobre todo una inmensa injusticia. Ojalá que no sea, porque de serlo, Roth tendría razón en todos sus reproches, y la sociedad habría fallado estrepitosamente a las víctimas dando la razón a los verdugos.

El diálogo del terror
ANTONIO ELORZA, EL CORREO  22 Marzo 2013

Vía http://paralalibertad.org

· Bildu y Sortu se sitúan más allá del bien y del mal: si no hubo crímenes de ETA, solo acciones patrióticas, los terroristas encarcelados merecen la libertad. Y los demócratas colaboran en la labor de encubrimiento.

En su reciente discurso como nuevo presidente del Senado italiano, el magistrado Pietro Grasso, incansable luchador desde los años ochenta contra la el crimen organizado, evocó la reacción de la viuda del escolta fallecido en el atentado de la Mafia que costó la vida también al juez Falcone y a su mujer. Estaba dispuesta a perdonar a los asesinos, pero siempre que estos, de rodillas, reconocieran sus crímenes. Grasso, hasta hace poco fiscal nacional Antimafia, asumía las palabras de la viuda. No resulta inútil tomar en consideración el episodio, a la vista de cuanto sucede en Euskadi, donde estamos viviendo el fracaso de la voluntad política mayoritaria, consistente en buscar una reconciliación sobre la base de que sean las propias gentes de ETA y de su entorno político quienes aborden una autocrítica al quedar lejos los años de plomo. Por lo menos, que como hicieran varios dirigentes de las Brigadas Rojas, asuman la inutilidad de la opción terrorista.

Las rotundas declaraciones de Laura Mintegi sobre el atentado contra Buesa alejan cualquier duda, y también toda expectativa de que en la izquierda abertzale se abra el camino de una reconciliación auténtica, esto es, fundada sobre el reconocimiento de las responsabilidades de quienes protagonizaron la estrategia de ETA o la apoyaron. Decir que Buesa fue una «víctima de origen político» equivale pura y simplemente a situar al terrorismo dentro del ámbito de la política, que es algo bien diferente de reconocer que el terrorismo tiene una finalidad política. El terror no es un procedimiento político, sino un medio de actuación que desde el exterior busca, como ha buscado ETA a lo largo de la Transición, la suplantación de la democracia por el crimen, envuelto eso sí en una serie de eufemismos de dignificación (‘lucha armada’, ‘alternativa democrática’). Por si hubiera alguna duda en cuanto a la interpretación, Mintegi la elimina al añadir que con «el diálogo» esa muerte no se hubiera producido. Es decir, únicamente aceptando los términos exigidos por ETA en su integridad, como las negociaciones de Loyola acababan de probar, los demócratas podían escapar a la eventual secuencia de ejecuciones decretadas por la banda patriótica. En los términos fijados por el Tribunal Constitucional, no cabe legitimación retrospectiva más precisa del significado histórico de ETA.

Como siempre, entra en juego el mantra ‘diálogo’ para edulcorar lo que en realidad es aceptación negociada de las exigencias del grupo terrorista. Incluso en los elementos simbólicos, como esa nación llamada Euskal Herria que en nombre del Gobierno admitió de entrada Eguiguren en sus conversaciones con el Mal, para sorpresa de sus interlocutores. ¿Qué concesión política estaba dispuesta a admitir ETA? El mismo problema se plantea en estos días al recordar en Italia el aniversario del secuestro y asesinato de Aldo Moro por las Brigadas Rojas. Las buenas conciencias, entonces y ahora, insisten en que debió existir ‘diálogo’ y que pudo hacerse mucho por salvar al dirigente democristiano, y no se hizo. Los brigadistas habrían tenido entonces razón al dejar el cadáver entre las sedes de Democracia Cristiana y PCI, responsables sugeridos. La pregunta es obvia: ¿con los documentos y las autobiografías de brigadistas en la mano, hay quien dude de que solo la aceptación ‘in toto’ de las exigencias de las Brigadas hubiera evitado el asesinato?

El problema del terrorismo es político, por lo que tiene de destrucción de la política, y también, en contra de cuanto opina Mintegi, ético, ya que como sucede en el propio caso vasco, el imperio del terror supuso la pérdida de toda conciencia moral en los verdugos –léase patriotas de la muerte-, la perversión del sentido cívico en tantos que callaron ante los atentados –¿qué hizo usted?– y, en consecuencia, la degradación moral en buena parte de la sociedad. En el centenario de Maquiavelo, la portavoz Mintegi opta por César Borgia, la estricta amoralidad, lo cual ni siquiera es inteligente en el plano político. Pedir perdón, reconocer responsabilidades, es algo simplemente humano; lo contrario de la deshumanización del terror.

Así Bildu y Sortu se sitúan más allá del bien y del mal. Y si no hubo crímenes de ETA, solo acciones patrióticas, los terroristas encarcelados merecen la libertad. Los demócratas colaboran en la labor de encubrimiento, y nada mejor que la elección de Jonan Fernández para mostrarlo, poniendo por delante el reconocimiento de todas las víctimas, lo cual impide establecer una jerarquía clarificadora, cuyo punto de partida inexcusable consiste en destacar que la dinámica del terror fue cosa de ETA. La clarificación de su protagonismo resulta primordial, sin que ello suponga olvidar la fase de terrorismo de Estado, ni la vulneración de derechos humanos. El bombardeo de Dresde no borra los crímenes contra la humanidad nazis.

Ya en los años 60, el odio a España, antes que al franquismo, diferenciaba ya a ETA de cualquier otro movimiento de oposición, a pesar de que la opresión del régimen se ejerciera sobre toda España. Su estrategia del terror instauró además en Euskadi el reinado del miedo durante décadas y sembró en la sociedad un totalitarismo horizontal, que en medios rurales excluyó de hecho la presencia pública de toda expresión ideológica no nacionalista. Tal como va cobrando forma, el proyecto de «consolidar la paz y normalización social» marginará por entero esta dimensión. Así que Sortu, como único grupo socio-político con alta cohesión interna, acabará imponiendo unas pautas de falsificación histórica ya observables, cuyos polos serían ver en ETA la expresión del patriotismo vasco, y en las víctimas del terrorismo, obstáculos por su ‘espíritu de venganza’ frente a la necesaria ‘reconciliación’. La inminente y justa invalidación de la doctrina Parot vendrá en ayuda de ese propósito.

Unidos por lo que separa
Joseba Arregui en El Mundo  22 Marzo 2013

Vía http://www.caffereggio.es

TRIBUNA: NACIONALISMOS
El autor opina que España es un conjunto de personas unidas por una irritación común. Afirma que los ejemplos de la plurinacionalidad de España son Cataluña y Euskadi.

La mejor prueba de que España es una nación, siguiendo una intuición del filósofo Peter Sloterdijk que ha recibido recientemente el premio Ludwig Börne por incitar la opinión pública alemana, es que es un conjunto de personas unidas por una irritación común, una irritación transmitida por una opinión publicada en la que los españoles se escuchan y se unen. Los Bárcenas, los Urdangarin, las Corinnas, los espías, la multitud de operaciones con nombres como campeón, cinturón u otros que no me vienen ahora a la mente, y su reflejo en los medios nos constituyen como un conjunto de personas unidas en la misma escucha o lectura, unidas por la misma irritación.

Podríamos añadir que también estamos unidos por la misma liga de fútbol, por las mismas medidas de austeridad -Rajoy y más lejos aunque demasiado cerca, Angela Merkel-, por los mismos culpables, por las reacciones del entrenador del Barça ante las manifestaciones del entrenador del Real Madrid, y viceversa, por los clásicos, los derbis, los Eufemianos, e incluso por las soberanías.

Sí: esto que parece ser la madre de todas las separaciones, la reclamación de la soberanía por parte de los políticos nacionalistas catalanes, o los políticos nacionalistas vascos, es también algo que nos une profundamente. Pues la soberanía no nos separaría si no la entendiéramos de una manera tan antidemocrática, si los nacionalismos periféricos no fueran tan miméticos al nacionalismo español, si los nacionalistas catalanes y vascos no estuvieran tan atrincherados en tiempos de Cánovas del Castillo, hasta el punto de hacer que muchos españoles vuelvan a ese mismo tiempo, a pesar de los esfuerzos que hace la Constitución española por superarlo, sin todo esto la irritación sobre la separación que tanto nos une no nos separaría.

Unos dicen que no quieren separarse, pero que se ven obligados a ello a causa de que los otros son separadores. Y estos dicen que ellos sólo buscan defender la unión de los ciudadanos iguales que los otros quieren desigualar. Éstos, proclamando su soberanía, llevan a cabo un acto de profundo diálogo, mientras que acusan a los otros, a los unionistas -título realmente de honor en estos tiempos cinematográficos dedicados a Lincoln- de no querer el diálogo por ellos propuesto declarándose soberanos, es decir, cerrados en sí mismos, por recurrir a los instrumentos jurídicos que institucionalizan la gramática y la conversación democrática. Yo creo que tanta pelea se debe a que somos demasiado iguales y nos soportamos mal, y no por ser, supuestamente, tan diferentes. Por eso vivimos tan irritados, probablemente con nosotros mismos.

Los esfuerzos de los nacionalistas por internacionalizar Cataluña o Euskadi se debe a que buscan otro ámbito de escucha que no sea el español, que es donde participan de los mismos sonidos. Pero los únicos que han conseguido que su voz sea escuchada en ese anfiteatro internacional han sido los terroristas de ETA, aprovechándose de que los guardianes de la moral política en los medios de comunicación de relevancia internacional siguen con la inercia de ver héroes románticos siempre en la lejanía de países que apenas conocen y que, en el fondo, desprecian paternalistamente.

Pero España es una nación porque es una sociedad que escucha mancomunadamente su propia irritación, porque sólo los gobiernos centrales se toman en serio la irritación de los nacionalistas periféricos, y sólo éstos, los nacionalistas periféricos, se irritan con las reacciones del Gobierno central. Pero ni unos ni otros existen sin la reacción mutua. ¿Qué harían los nacionalistas españoles, que existir existen, si no pudieran bramar, día va y día viene, tertulia radiofónica o televisiva va y viene, contra el desmadre de las autonomías, contra quién se podrían afirmar a sí mismos como verdaderos españoles? ¿Y qué sería de los nacionalistas periféricos si no pudieran recurrir permanentemente contra la fuente de todos sus males, España, Madrid, el Gobierno central, el Estado -pues para ellos todo es lo mismo-, contra quién construirían su identidad tan querida y apreciada, realmente potente sólo para los bienpensantes españoles de izquierda?

España es una nación unida en todos sus elementos porque éstos comparten el mismo problema. No saben bien los nacionalistas periféricos hasta qué punto es verdad su discurso de la España plural. España es tan plural que los mejores ejemplos de la plurinacionalidad de España son Cataluña y Euskadi: si bien en España se pueden encontrar regiones básicamente homogéneas en la lengua, en la identidad y en el sentimiento de pertenencia, difícil es encontrar, sea en Cataluña o en Euskadi, alguna zona, algún territorio, algún lugar libre de mestizaje, de identidades plurales, de sentimientos de pertenencia complejos, de heterogeneidad social pura y dura.

Si compartimos todo, hasta lo que creemos que nos separa, si estamos unidos en la irritación, si estamos unidos en el cabreo, si lo que nos enfada, irrita y provoca nuestra más profunda crítica es común, hasta el punto que a todos nos dan ganas de emigrar sin saber exactamente a dónde, no debiera resultarnos tan difícil reconocernos en nuestros defectos, para, a partir de ahí, buscar las virtudes cívicas comunes que nos permitieran sentar las bases de un futuro mejor labrado entre todos por haber sido capaces de analizar y valorar lo mucho que hemos hecho mal en los últimos, digamos, 30 años.

Ni Bruselas ni Madrid van a garantizar el futuro del catalán o el vasco, especialmente en lo que atañe a su uso social, sino la sociedad catalana y la vasca, que lamentablemente, como dijo Duran i Lleida en el Congreso, hablan castellano en el espacio libre del recreo escolar. Y subrayo el término recreo como sinónimo de libertad. Y lo mismo sucede con el vasco.

Pero también se confunden los gobiernos centrales, todos hasta el momento, cuando creen que los males del Estado -los males de la falta de cohesión, de las tensiones territoriales- se van a curar contando con los partidos nacionalistas periféricos. Los problemas de solidez y cohesión del Estado como conjunto dependen, en gran medida, de que los poderes del conjunto del Estado hagan lo que tienen que hacer pensando en la solidaridad, en la igualdad de los ciudadanos, en la garantía debida a la libertad de los ciudadanos diferentes, teniendo en cuenta las diferencias territoriales, y las diferencias internas y muy estructurales de cada territorio. Haciendo lo que deben hacer para consolidar el conjunto, y no dejándose someter al dictado de los nacionalistas, a quienes no les importa el conjunto, y si les importa es sólo para su propio beneficio, y no para beneficio del conjunto.

Joseba Arregui fue consejero del Gobierno vasco y es ensayista y presidente de Aldaketa.

Una sentencia judicial firme considera ilegal señalizar sólo en gallego
Si olvidáis a los hispanohablantes en las señales, olvidadnos también en las multas
http://www.outono.net/elentir 22 Marzo 2013

Ayer se conoció en Pontevedra una sentencia firme que espero que sirva de precedente para poner coto a la discriminación lingüística por parte de las administraciones públicas: el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 3 ha establecido que no es legal poner señales de tráfico sólo en gallego. Algo que es de puro sentido común.

Villagarcía: el BNG exige al gobierno local del PP que se disculpe por usar el español
El BNG tacha ‘La Coruña’ de ‘ilegal’ pero usa ‘Galiza’ en una Diputación

Señalizan en una sola lengua en una comunidad con dos lenguas oficiales
Y es que por mucho que algunos se empeñen en dar por hecho que en Galicia hay una lengua que merece ser privilegiada por las administraciones públicas y otra que debe ser poco más que desterrada de ellas en aras de la llamada “normalización lingüística”, lo obvio es que una señalización monolingüe es impropia de una comunidad con dos lenguas oficiales, ya que lesiona los derechos de los hablantes de una de esas lenguas. Se da la circunstancia, además, de que habitualmente la señalización en Galicia se hace en una lengua que ni siquiera sirve para comunicarse con los que vienen de fuera de la comunidad, y eso a pesar de la dependencia que tenemos del turismo como una de nuestras fuentes de riqueza. Es el colmo del absurdo que en una región española sea dificilísimo encontrar señales de tráfico en español.

El ayuntamiento de Pontevedra (BNG) anuncia que desobedecerá la sentencia
A pesar de ello, y a pesar de la sentencia, el ayuntamiento de Pontevedra, en manos del BNG, ha anunciado que se seguirá saltando la ley. El concejal de infraestructuras, César Mosquera dijo que las señales seguirán estando sólo en gallego, y denunció cínicamente una “guerra contra el gallego”. Pues no señor: aquí lo que hay es una agresión constante contra el bilingüismo y contra los derechos de los gallegos hispanohablantes, una agresión que tiene como fin que determinados gallegos seamos tratados como extranjeros en nuestra propia tierra por el simple hecho de hablar una de las dos lenguas oficiales de Galicia: el español.

Si te multan por una señal mononlingüe, no pagues y recurre a la justicia
Desde luego es intolerable que un ayuntamiento diga a las claras que va a desobedecer una sentencia judicial: tras esa insolencia, lo que tiene que hacer el señor Mosquera es dimitir. Pero además de ser intolerable la actitud de ese concejal, también da pie a que los ciudadanos sigan el lamentable ejemplo de la autoridad local pontevedresa. Y es que si ese ayuntamiento se salta la legalidad, ¿con qué derecho va a exigir a los ciudadanos que respeten las normas municipales? Por mi parte, animo a cualquier persona que sufra una multa en Pontevedra a causa de una señalización monolingüe a que no la pague y recurra a la justicia. Cuantas más reclamaciones reciban esos déspotas, tanto mejor. Tenemos que empezar a lanzar un mensaje claro a estos discriminadores: si las autoridades se olvidan de los hispanohablantes en las señales, que se olviden también de nosotros a la hora de cobrar multas. Ya está bien de asumir el dogma nacionalista de que en Galicia los hispanohablantes no tenemos derechos y merecemos ser discriminados por hablar una lengua que habla a diario casi la mitad de los gallegos.

Acusan por primera vez a Resistencia Galega de banda terrorista
s. e. / madrid ABC Galicia 22 Marzo 2013

La Fiscalía de la Audiencia Nacional pide 20 años de prisión para Eduardo Vigo y Roberto Rodríguez, y 12 para sus compañeros Antón Santos y María Osorio

La Fiscalía de la Audiencia Nacional acusa por primera vez de delitos de terrorismo a cuatro presuntos miembros de Resistencia Galega (RG), una banda cuyo objetivo es «lograr la independencia del territorio histórico de Galicia y una parte del norte de Portugal».

Así, el Ministerio Público solicita 20 años de cárcel para Eduardo Vigo Domínguez y Roberto Rodríguez Fiallega, mientras que Antón Santos Pérez y María Osorio López se enfrentan a una pena de 12 años . A los acusados, que fueron detenidos en noviembre y diciembre de 2011 bajo la sospecha de que querían atentar el Día de la Constitución, se les atribuyen los delitos de participación en organización terrorista y falsificación de documento oficial con finalidad terrorista. A estos delitos se suman los de tenencia de aparatos explosivos en los casos de Vigo Domínguez y Rodríguez Fiallega. Según el escrito provisional de acusación, los cuatro formaban parte de Resistencia Galega con el objetivo de subvertir «el orden constitucional» en esta Comunidad autónoma, para lo cual justificaban «el empleo de la violencia contra las personas y los bienes».
Seis kilos de explosivo

Según el escrito, a las 8.15 horas del 30 de noviembre de 2011, Rodríguez Fiallega acordó una reunión con Vigo Martínez en la confluencia de la calle Islas Canarias con la Gran Vía de Vigo para entregarle tres termos metálicos de unos 25 centímetros de altura y 12,5 de diámetro en cuyo interior había 2.394, 1.744 y 1.860 gramos de explosivo, respectivamente. Tras recoger los artefactos, Vigo Domínguez emprendió un viaje en coche aunque fue interceptado por la Policía Nacional en el peaje de la autovía AP-9, en la localidad de Teo, perteneciente a Santiago de Compostela. A los otros dos acusados se les incautaron sendos ordenadores en los que guardaban fotografías de acciones violentas reivindicadas por el entorno independentista de Galicia, así como textos relacionados con la organización AMI.

En su primer Manifiesto, firmado el 20 de julio de 2005, Resistencia Galega defendía «la resistencia basada en la violencia política» y señalaba que sus objetivos estaban «sujetos a acciones de castigo popular». Según un auto del juez Eloy Velasco, en los últimos años sus activistas han «incrementado de forma notable, tanto cualitativa como cuantitativamente, las acciones violentas» contra los objetivos que ellos consideran «enemigos de la tierra» mediante actos de «sabotaje, vandalismo y daños»



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