AGLI Recortes de Prensa   Domingo 24  Marzo 2013

Islandia y Chipre, lección para los catalanistas
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital  24 Marzo 2013

¿Es viable un paisito de tres al cuarto? Los casos de Islandia y Chipre demuestran que no.

Los nacionalistas vascos y catalanes para tratar de convencer a sus súbditos (que, la verdad sea dicha, se dejan convencer con mucha facilidad) de que la independencia no sólo es viable, sino que, además, es un buen negocio, suelen dar una lista de países o pre-países, pero como siempre hacen trampa.

Hace unos años, en la época de vino, rosas y recalificaciones urbanísticas, los separatistas ponían a Islandia como ejemplo de país pequeñín, pero independiente, soberano y orgulloso. Si Islandia podía vivir del bacalao y de los bancos, ¿por qué no podía hacerlo Cataluña del Barça y los Juegos Olímpicos? Ya sabemos que el sistema financiero islandés quebró y su pueblo aprobó que no se respetasen los depósitos de los clientes extranjeros (británicos y holandeses).

Chipre es otro ejemplo de paisito inviable: en torno a un millón de habitantes y la única industria nacional es la financiera, abierta para los oligarcas rusos y los listos griegos. Y ahora su Gobierno (antes había uno dirigido por un ¡comunista!) roba a los ciudadanos con menos de 100.000 euros en depósitos, vulnerando la legislación comunitaria, y necesita dinero incluso de los españoles para no quebrar.

Otros modelos separatistas con bicho dentro son:
Puerto Rico: Adonde solía viajar Juan José Ibarretxe. Vive de los subsidios del Gobierno federal de Estados Unidos.

Baviera: Uno de los estados más ricos de Alemania y donde no hay separatismo ni se discrimina a nadie por no hablar bávaro. Sede de grandes empresas (Audi, BMW, Allianz, Siemens, Adidas...) que se marcharían en caso de independencia. El partido hegemónico, la CSU, apoyó a la AP de Fraga.

Quebec: Los separatistas de la región canadiense ya han perdido dos referendos.
¿Cuáles son ahora los modelos? ¿Kosovo, que vive del contrabando y las ayudas de la Unión Europea?, ¿Montenegro?, ¿Sudán del Sur? No importa, los Artur Mas y los Juanjo Ibarretxe de turno siempre prometen un mañana esplendoroso a su pueblo elegido.

Ahora bien, como estudioso de los separatismos españoles, estoy convencido de que a las oligarquías catalanas y vasco-navarras les importa un comino la economía y el bienestar de sus súbditos-votantes, porque ellas ya se apañarán los euros, como demuestra la familia Puol-Ferrusola. Han inculcado en las clases normales las creencia de que la libertad colectiva y la construcción nacional son más importantes que el porvenir individual.

CODA: Sobre Chipre cabe hacerse las siguientes preguntas. ¿Por qué un paraíso fiscal entra en la Unión Europea en 2004 y en el euro en 2008, con el permiso de los Gobiernos alemán, austriaco, holandés y finlandés, tan serios ellos? ¿Cómo el Banco Central Europeo y el Eurogrupo no vigilaron el desmadre financiero chipriota y avisaron de él? Gracias a esta decisión, el dólar sigue siendo la moneda más importante del mundo.

Los indeseables políticos
FERNANDO SAVATER, EL CORREO  24 Marzo 2013

· A Mintegi no le ha traicionado el subconsciente ni se le ha ido la lengua en un arrebato, sino que ha puesto letra a la música que venimos oyendo en los ‘nuevos tiempos’.

Para una vez que Laura Mintegi dice algo que me parece verdad –triste verdad, pero verdad al fin y al cabo– todo el mundo parece de acuerdo en considerarlo intolerable. Ha dicho que el asesinato de Fernando Buesa y Jorge Díaz tuvo una motivación política y es cosa que me parece muy cierta. Y que como otros asesinatos políticos podría haberse evitado y también lo tengo por cosa indudable. Lo malo es que ella lo dice como una especie de justificación histórica del crimen, cuya culpa se reparte entre quienes lo cometieron y los que no atendieron los motivos políticos que les llevaron a esa atrocidad. Y ahí, efectivamente, es donde está lo intolerable de sus palabras: su inaguantable verdad, que sin embargo se abre paso día a día en la corrupta política vasca y no solo vasca.

Por supuesto, los asesinos siempre matan para conseguir algo: unos matan por amor, es decir para castigar a quienes no les aman como ellos pretenden, otros matan por fe religiosa, es decir para castigar a los infieles, otros matan por codicia, o sea para castigar a quienes no les dan lo que ellos ambicionan… y los hay que matan por política. O sea, para castigar a quienes no ceden a sus pretensiones políticas y para obligar a los demás a pensárselo bien antes de negarse a ellas si no quieren seguir la misma suerte. Porque en efecto esos crímenes son evitables, basta con acatar los dictados políticos de los terroristas, o con someterse al despotismo amoroso del violador o con asumir la fe del fanático, etc… Desde el punto de vista penal, sin embargo, ninguno de estos motivos califica a los criminales convictos en cuanto a su delito ni los hace menos culpables o más ‘respetables’: no se convierten en presos eróticos o presos religiosos, ni desde luego en presos políticos. Es más, en democracia la motivación política no es un eximente sino un agravante de los atentados y extorsiones, porque estas fechorías no sólo agreden a personas sino al orden democrático mismo y por tanto a los derechos y garantías de todos los ciudadanos. Como bien dijo Albert Camus, «en política son los medios los que justifican el fin». Y desde luego los que también lo descalifican como indeseable, si esos medios son abiertamente criminales y mafiosos.

Y ahí está precisamente el meollo del asunto y la equivocación de los partidos democráticos en mostrarse dignamente ofendidos por las palabras de la señora Mintegi en lugar de aprovecharlas para poner en claro el tipo de política que ella representa. Una política que no acepta la legalidad democrática más que en apariencia, pero en realidad la considera como un campo de batalla entre quienes están dispuestos a todo para abrirse paso en una sociedad que no les respalda tanto como ellos quisieran y las ‘violencias’ de los Estados español y francés, tan ilegítimas como las de los propios terroristas. A Mintegi no le ha traicionado el subconsciente ni se le ha ido la lengua en un arrebato, sino que ha puesto letra a la música que venimos oyendo en los ‘nuevos tiempos’, el olvido intencionado de que las ideas independentistas o de cualquier otro tipo se han podido defender en nuestra democracia por vía parlamentaria, aunque ello no implicara que todo el mundo debía darlas por buenas. Y la confusión no menos intencional entre el policía que abusa ilegalmente de su autoridad, malbaratando la confianza social depositada en él, y el terrorista cuya misión es precisamente amedrentar para que no se confíe en las leyes ni en las instituciones. La construcción de una ‘memoria’ de lo sucedido en la que todo el mundo tenga culpas es la forma de que la democracia se convierta en culpable tanto como quienes han querido forzarla. Como dice un aforismo de Miguel Catalán (en ‘La nada griega’, ed. Sequitur): «Mal de muchos, consuelo de malos».

En el juego político hay indeseables, aunque la legalidad actual les ampare y encuentren votantes que les apoyan. Y no deja de sorprender lo poco que cuentan los principios para los principales partidos cuando les tienta la rebatiña electoral y el oportunismo. En Ponferrada ha causado escándalo que los socialistas se hayan apoyado en un condenado por acoso sexual para arrebatar la alcaldía a los populares. Pero mucho más graves son los delitos pasados cometidos o no repudiados por miembros de Bildu y sin embargo los socialistas se entienden con ellos en ayuntamientos y diputaciones como si nada. Los medios de comunicación han revelado que Emilio Hellín, el ultraderechista que asesinó vilmente a Yolanda González, tras pasar catorce años de cárcel asesora a fuerzas de seguridad: ¿debemos escandalizarnos por ello o habrá que decir que eran otros tiempos, que había un conflicto político y que las víctimas no deben ser vengativas? ¿Acaso hay delitos indelebles que inhabilitan para el juego institucional democrático y otros en cambio que pueden ser pasados por alto –aunque nadie se arrepienta de ellos y se siga amenazando sibilinamente con volver a las andadas si no hay amnistía para los criminales– cuando conviene a ventajistas del corto plazo? Ya es hora de hablar claro, como ha hecho para alarma de tantos y de tontos Laura Mintegi.

El imposible espejo de Kosovo
Editorial ABC  24 Marzo 2013

NO es casualidad que desde ningún territorio del mundo nadie haya invocado el caso de Kosovo como precedente para un movimiento secesionista. Ninguno, excepto ciertos sectores del nacionalismo catalán, cuyas dotes de análisis e imaginación, siempre al servicio de ideales equivocados, normalmente solo ven lo que quieren ver. Cinco años después de la proclamación unilateral de independencia, la experiencia demuestra que Kosovo sigue siendo un agujero negro en la escena internacional, sin presencia en las instituciones mundiales, sin identidad ni pasaporte reconocido, muy lejos en la lista de espera de entrada en la UE y, por supuesto, apartado de las competiciones deportivas internacionales. Aunque para los kosovares es imposible añorar los tiempos en los que fueron víctimas del irracional totalitarismo nacionalista serbio, han descubierto amargamente que la independencia tampoco era la solución de los viejos problemas, o que incluso está siendo la causa de otros nuevos.

Ni siquiera el apoyo político y diplomático ilimitado de Estados Unidos o de otros miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU como Francia y Gran Bretaña, o la bendición de Alemania, han conseguido normalizar la situación de este territorio, puesto que hasta ahora hay tantos países que han reconocido su independencia como países que se resisten a ello, por no dar cara de naturaleza a un procedimiento de secesión lleno de lagunas. Es cierto que la sentencia del Tribunal de La Haya tuvo en cuenta todas las circunstancias únicas e irrepetibles que se dieron en la lamentable guerra de la antigua Yugoslavia para asumir que aquella proclamación unilateral de independencia no violó la legislación internacional, pero con la misma fuerza se afirma que el argumento no es válido en ningún otro supuesto, incluyendo naturalmente las ensoñaciones soberanistas de algunos sectores del nacionalismo catalán.

La comparación entre Kosovo y Cataluña carece de sentido, sobre todo porque Kosovo era la provincia más pobre en la antigua Yugoslavia y durante la guerra fue víctima de una política genocida, mientras que en el caso catalán sería al revés: no es la región más pobre (aunque sea una de las peor gestionadas) y no es víctima de ninguna política de opresión identitaria, sino que son los sectores más radicales del nacionalismo los que se han propuesto erradicar el uso del castellano y aislar artificialmente a la sociedad catalana del resto de España.

Para la Unión Europea, una hipotética generalización del modelo de Kosovo sería un problema inaceptable, igual que para los ciudadanos de la antigua Federación Yugoslava -y hasta los kosovares se lamentan ahora de ello- fue un fracaso histórico elegir el infierno del nacionalismo para acabar todos, separados y rodeados de ruinas, en la sala de espera de Europa como única esperanza de regeneración.

La cuadrilla del Eurogrupo, ¿ante quien responde?
Manuel Muela www.vozpopuli.com  24 Marzo 2013

Ya sé que es vano hacer preguntas sobre la responsabilidad de las instituciones comunitarias, que son profundamente antidemocráticas, pero de alguna manera habrá que empezar a poner los puntos sobre las íes a la vista de los estropicios que causan sus decisiones en el conjunto de la Unión Europea. La penúltima, la de Chipre: hace una semana decidieron un rescate en el que a todos los males de los anteriores le añadieron la guinda de la confiscación parcial de los depósitos bancarios. Se organizó tal escándalo que los componentes del Eurogrupo negaron ser autores de semejante fechoría y sólo les faltó culpar a algún ordenanza de la institución. Entretanto, la marea de las pérdidas en la deuda pública y en las bolsas europeas amenaza con arrasar el castillo de naipes construido alrededor del euro. La tormenta de la desconfianza arrecia y los más perjudicados son los países del sur, con el nuestro a la cabeza. Por eso, alguien debería responder y bajarse del podio de las baladronadas y de los experimentos. A todos se ha enfrentado, por vez primera, el pequeño y digno Parlamento de Chipre. Con su decisión ha demostrado que la troika es un tigre de papel.

Eurogrupo y troika, actores fracasados
Hace tres años que el Eurogrupo, formado por los ministros de economía y finanzas de la UE, viene adoptando decisiones para conjurar la interminable crisis financiera que ha devenido en desconfianza sobre el porvenir de la moneda única y sobre las garantías de la deuda de los países más frágiles de la Unión Monetaria. Dichas decisiones conforman las famosas políticas de rescate que se iniciaron en Grecia, en la primavera de 2010, y que ahora buscaban un experimento más sofisticado en Chipre. Las consecuencias de lo actuado a lo largo de estos años están a la vista: los países víctimas van empeorando no sólo en términos económicos sino también en cohesión social y en confianza democrática. Sus gobernantes son denostados o despachados en cuanto los ciudadanos tienen ocasión de hacerlo y el ideal europeo ha dejado de serlo para convertirse en tormento. Pero la arrogancia del poder ha impedido el reconocimiento de los errores y la bola de nieve del descontento sigue girando y creciendo peligrosamente en el Continente. Son años de pesadilla que no presagian nada bueno.

La irresponsabilidad del Eurogrupo afecta además a la Comisión y al BCE que, a pesar de disponer de todos los elementos de juicio y de infraestructuras técnicas dotadas generosamente, no aciertan. Y llega el momento de preguntarse, sobre todo ante lo ocurrido en Chipre, ¿es pura incompetencia? ¿o es algo más?, me refiero a si todo forma parte de un plan para preparar la voladura de un proyecto, el del euro, que ya no se considera útil para los que lo patrocinaron. En la niebla de la confusión son legítimas todas las preguntas y cualquier respuesta, pero, con plan o sin él, hay que tener claro que si Chipre se desengancha del euro, de grado o por fuerza, y los chipriotas sobreviven contra viento y marea, se habrá roto el tabú de la indisolubilidad de la Unión Monetaria. Conviene no olvidar que Chipre tiene una situación geoestratégica que le confiere un gran valor añadido a la hora de decidir su futuro. No están tan indefensos como parece. Las consecuencias son fáciles de prever, sobre todo en aquellos Estados que están experimentando en las carnes de sus ciudadanos las políticas de hierro de los rescates.

Hipocresía sobre Chipre y los paraísos fiscales
Con el fin de justificar el gran error de la decisión sobre Chipre, se expanden las explicaciones más variopintas acerca de la economía y de las finanzas de esa isla mediterránea: que si es un paraíso fiscal, que si es un lavadero de dinero ruso etc. No pongo en duda que sea así, pero me parece un ejercicio de hipocresía porque la industria financiera chipriota, como la de otros paraísos fiscales de la Unión Europea, no ha nacido ayer, tiene solera y ya existía cuando ese país ingresó en el euro el año 2008. O sea, que el rasgado de vestiduras sobre rusos y dineros negros suena a novela de la Guerra Fría o a carnaza para consumo de los mass media para justificar otro atropello. Esperemos que algún día nos cuenten las razones verdaderas. De momento, me quedo con las evidencias: la improvisación de los responsables comunitarios y las inercias de lo que ya se ha hecho con otros países más obedientes. En esas condiciones, hablar de planes B o C es un acto de benevolencia intelectual y política para quienes dirigen el tinglado europeo. Cuando esto se publique ya se habrá alumbrado otra barrabasada. En todo caso, el mal ya está hecho e irá a más.

Tanto ha ido el cántaro a la fuente de los despropósitos que ha terminado por romperse por un asunto aparentemente menor. Casi siempre sucede: hágase memoria del pasado y muchos de los conflictos o convulsiones vividas nacieron por incidentes menores, aunque siempre había un caldo de cultivo favorable. Y eso es lo que, a mi juicio, da dimensión a la crisis chipriota: el hartazgo por el sufrimiento, la negación del futuro y la dominación arrogante de unos pocos, que han sembrado miserias y amargura por doquier, convierten en irrespirable la política europea. Por eso, vuelvo al principio ¿ante quién responden los autores del desastre?

La corrupción anega el régimen socialista andaluz
EDITORIAL Libertad Digital  24 Marzo 2013

La juez Mercedes Alaya, encargada de la instrucción del caso de los ERE falsos en Andalucía, decretó este sábado prisión para cuatro personas de las veintidós detenidas en la última fase de la investigación, con lo que son ya siete los encarcelados y más de ochenta los imputados en el mayor escándalo de corrupción de nuestra historia democrática.

Desde que se detectaron las primeras prejubilaciones fraudulentas en la empresa pública sevillana Mercasevilla, el juzgado de instrucción número 6 de la capital andaluza ha ido destapando una inmensa trama de corrupción cuyos integrantes se habrían apropiado de mil millones de euros según las primeras estimaciones oficiales. Pero la gravedad de este escándalo de corrupción no radica sólo en el montante del dinero desvalijado, el más abultado en un caso de corrupción de la historia de España, sino en el hecho de que se hayan robado fondos destinados a cubrir las necesidades de los trabajadores que eran despedidos de las empresas en crisis, lo que otorga al delito un grado añadido de mezquindad y vileza.

A la luz de lo que se sabe del caso, el PSOE andaluz podría ser considerado, con todo merecimiento, como la organización política más corrupta del orbe civilizado. Tras más de treinta años ininterrumpidos en el poder, el socialismo hace tiempo que dejó de ser en Andalucía una opción política más del amplio espectro democrático para convertirse en un régimen dictatorial en el que la administración está única y exclusivamente al servicio del partido y sus dirigentes. No de otra forma puede entenderse el desfalco continuado por más de un lustro en que las autoridades económicas de la Junta de Andalucía, de la primera a la última, estuvieron dando luz verde a las entregas irregulares de fondos para su libre disposición al margen de los procedimientos administrativos exigidos en las leyes.

Mención especial merecen los dos sindicatos de izquierdas, UGT y CCOO, presuntos colaboradores necesarios en esta trama delictiva dedicada a esquilmar el dinero reservado a paliar las duras condiciones de los parados andaluces. Los dos sindicatos aparecen como los grandes beneficiarios de este tinglado cuyos integrantes están acusados de cohecho, prevaricación, falsedad documental, asociación ilícita, blanqueo de capitales y delito fiscal. A falta de completar las investigaciones, la jueza instructora señala a ambos sindicatos como los receptores directos de más de cuatro millones de euros procedentes del "fondo de reptiles" de la Junta de Andalucía, mientras sus dirigentes se dedican a protestar por la escasa sensibilidad social... del gobierno del PP.

A estas alturas del caso es un sarcasmo pretender que todo se reduce a la actuación individual de algunos caraduras -¡nada menos que ochenta!-, sobre cuyos manejos las autoridades de la Junta eran absolutamente ajenas hasta que una jueza voluntariosa destapó los entresijos de la trama.

Es un insulto a la inteligencia pretender que un personaje pintoresco como el exsindicalista de UGT Juan Lanzas se pueda haber apropiado de trece millones de euros, en una operación en la que han desaparecido más de ochocientos, y todo sin que nadie por encima de él sospechara lo más mínimo. Muy al contrario, lo lógico es pensar que ese desfalco impresionante de las arcas públicas andaluzas no pudo llevarse a cabo sin la aprobación de los órganos políticos de la Junta y el conocimiento preciso de sus principales dirigentes, Chaves y Griñán, aunque ambos personajes nieguen cualquier relación con el escándalo por acción u omisión.

El caso Bárcenas, que ocupa casi en solitario el espacio mediático dedicado a la corrupción política, es al lado de los ERE de Andalucía prácticamente una anécdota menor. Por supuesto que hay que exigir todas las responsabilidades, políticas y judiciales, a que haya lugar en el PP y fuera de él por este feo asunto, pero también en la Junta de Andalucía, donde el socialismo está acostumbrado a convivir con sus muchas corrupciones en un régimen de total impunidad gracias a la pasividad de una izquierda política y ciudadana que, para vergüenza de todos sus representantes, sólo se moviliza cuando el que roba no es "de los suyos".

Corrupción: cuestión de proporción
Editorial www.gaceta.es  24 Marzo 2013

Estamos cubriendo las mil y una noticias sobre corrupción que cotidianamente saltan a la palestra.

Hoy LA GACETA se hace eco de las declaraciones que el ex tesorero del PP, Luis Bárcenas, ha realizado en exclusiva al programa El Gato al Agua de Intereconomía TV. Además de saludar como se debe el indudable éxito de Javier Algarra por este testimonio, las declaraciones de Bárcenas deben mover a reflexionar sobre la manera en que los medios de comunicación, en general, estamos cubriendo las mil y una noticias sobre corrupción que cotidianamente saltan a la palestra.

Dos ejemplos bastarán. Uno: es preocupante que supuestas plataformas civiles acosen el domicilio privado de un responsable del PP por presuntos pagos no confirmados y por el contrario esas mismas plataformas callen sobre escándalos mayúsculos como el robo masivo del dinero de los ERE en Andalucía. Dos: es llamativo que dos jueces se peleen por interrogar al ex tesorero del PP Luis Bárcenas, y por el contrario haya costado Dios y ayuda que ese mismo tribunal acepte el testimonio de una testigo que incrimina a Jordi Pujol Ferrusola. ¿De verdad se está guardando la debida proporción en la cobertura mediática –y en la posterior respuesta social– a los casos de corrupción política?

Los imputados ya tienen quien les defienda y, evidentemente, no lo vamos a hacer aquí: la Justicia hará lo que considere oportuno y no dudamos de la probidad del magistrado responsable. Pero sí llama la atención que un asunto donde todavía no hay prueba material de acusación se haya convertido para ciertos medios en el asunto casi único de la actualidad política. Y eso sin necesidad de entrar a cuantificar el dinero del que se está hablando ni a cualificar si es público o privado.

Inversamente, ayer mismo conocíamos que la Guardia Civil está rastreando con detectores el posible escondite, bajo tierra, de los billetes presuntamente sustraídos por el ex sindicalista andaluz Lanzas. Y eso en el mismo momento en el que crece el rumor de que el Gobierno y Artur Mas podrían llegar a un acuerdo para aparcar los problemas judiciales a los que se enfrenta Convergència i Unió. ¿Otro dato? Los responsables de la agencia Método 3 están en la calle. Cosas inquietantes desde el punto y hora en que la Justicia, para ser tal, debe ser igual para todos.

Nadie duda de que la corrupción y el reto separatista son los dos principales problemas de la política española. Pero para hacerles frente hay que evaluar su peso real. De lo contrario, corremos el riesgo de que cosas objetivamente importantes queden devaluadas, y viceversa. Es cuestión de proporción.

Seriedad limitada
Alfonso Ussía La Razón  24 Marzo 2013

De cuando en cuando aparecen en el guiñol de la política muñecos nuevos. Se dicen representantes de la indignación social. Recuerdo la acertada frase del profesor Ramón Tamames cuando el PSOE celebró aquello de «Los Cien Años de Honradez». Don Ramón, que por aquel entonces militaba en el Partido Comunista, redondeó el mensaje con una efectiva mala uva: «Cien Años de Honradez y Cuarenta de Vacaciones». Se refería, claro está, a la inexistencia del PSOE en la lucha clandestina contra el franquismo.

Puede establecerse una comparación entre las vacaciones del PSOE durante el régimen anterior y la de Ada Colau en los siete años de zapaterismo. Para los desinformados sirva destacar que la señora o señorita Colau se dedica a organizar violentas manifestaciones coactivas ante los domicilios particulares de los dirigentes del Partido Popular por los desahucios. Los hubo a centenares de miles entre los años 2004 y 2011, pero su organización se hallaba de vacaciones. Lo menos que se le puede decir a la señora o señorita Colau es que su seriedad, en el mejor de los casos, entra en la consideración de muy limitada.

Como la de otro personaje de las izquierdas virulentas. El dirigente del Sindicato de Estudiantes, que lleva cuatro años sin matricularse de nada ni abrir un libro. Coincidencia entre los líderes. Ada Colau carece de presiones hipotecarias y Tohil Delgado no estudia. A estas anécdotas, que demuestran una seriedad más que discutible, se suma de golpe el escándalo mayúsculo de los ERE. Más de mil millones de euros trajinados en Andalucía. Los sindicalistas no quedan bien. El ex dirigente andaluz de UGT, compañero Lanzas, se ha metido en el bolsillo más de once millones de euros, y «los entornos» de UGT y Comisiones Obreras se apañaron con cinco millones de los euros estafados a los trabajadores andaluces.

Lo de Griñán y Valderas tampoco ingresa con honores en los espacios de la seriedad. Al menos, tanto uno como el otro se libran de las manifestaciones ante sus hogares, porque Ada Colau, que ha vuelto de sus vacaciones, sólo se ocupa de los del Partido Popular.

Claro, que lo de las Cajas de Ahorro y posteriores bankias tampoco es de recibo. Los accionistas de Bankia que invirtieron sus ahorros en acciones de la entidad cimentada en Caja Madrid se han arruinado. Lo lógico es que también se hayan arruinado sus principales responsables, pero, según me entero, Miguel Blesa ha visto recompensada su incompetencia con casi diez millones de euros, que no es moco de pavo ni cuesco de colibrí. Esa chulería de la casta bancaria, que no es lo mismo que la casta banquera, se ha visto muy apoyada por el Partido Popular en los últimos años. Algo escribí sobre Blesa en determinada ocasión. En una boda coincidí con José María Aznar, al que se le ha quedado la manía de regañar. Me tomó del brazo, me llevó hasta un rincón y me dijo con honda seriedad: «No te equivoques. Blesa es un gestor honorable». Vale.

Pequeños detalles. Toda la familia se reúne en la calle para protestar airadamente de los recortes, y en cuanto pueden, como empresarios progresistas que son todos sus miembros, recortan once puestos de trabajo. Se trata de una anécdota al lado de los ERE del Grupo Prisa o de los propios sindicatos. ¿Qué son once familias más en el paro? Eso se lo habrán preguntado los dueños de «La Bardemcita», el bar-restaurante de los Bardem, que fue un gran negocio y ahora pasa por los mismos sinsabores que otros empresarios soportan sin despedir a nadie. Ellos no desean seguir luchando por el negocio, y lo cierran. Se esperan novedades. Cuando un trabajador es despedido, también puede considerarse desahuciado de su puesto de trabajo. Pero Ada Colau no se ocupa de esas cosas, y Javier Bardem menos, que está en Los Ángeles alquilando una planta del hospital privado judío para que nadie moleste a Pe en el parto del segundo nene.

El resumen de todo esto es que quizá, no quiero ser osado, a todos nos hace falta un poco de seriedad y coherencia.

Corrupción política: «Rien ne va plus»
Roberto L. Blanco Valdés La Voz  24 Marzo 2013

Rien ne va plus (no va más) es la expresión con que el crupier anuncia a los jugadores que en una tirada ya no caben más apuestas. En España, con la corrupción política, estamos en esa situación: sencillamente, no va más. Y es que cuando en un país pueden estar abiertas de forma simultánea tres investigaciones judiciales de la gravedad del caso Bárcenas (que afecta de lleno al partido del Gobierno), el de los ERE (en el que están implicados el principal partido de la oposición, los dos grandes sindicatos españoles y la comunidad más poblada del país) y el caso Urdangarin (que ha dejado al pie de los caballos a la Jefatura del Estado) toca decir en voz bien alta ¡no va más!

Un ¡no va más! que significa que, vista la gravedad extrema de la corrupción política, la actitud de los partidos -oscilante entre el empeño en negar las evidencias más palmarias y la desvergüenza de recurrir al «y tú más»- supone no solo una indecencia sino una irresponsabilidad, pues ni la política del avestruz ni la del ventilador de la basura podrán evitar que la carcoma de la corrupción política acabe por llevarse por delante el prestigio, ya muy golpeado, que aún les queda a instituciones y partidos.

No va más, y porque no va más ha llegado la hora de constituir en España una comisión nacional de encuesta que tenga por objetivo primordial levantar acta de en qué situación nos encontramos en materia de corrupción política, de cómo hemos podido llegar adonde estamos y de cuáles deben ser las medidas a adoptar para comenzar a poner coto a una grave enfermedad que podría acabar por convertirse en una epidemia fuera de control.

Tal comisión no debe ser, además, una de las de investigación parlamentaria ya conocidas, comisiones que no han servido habitualmente para nada. La comisión nacional de encuesta no puede estar en manos de los partidos -aunque obviamente los partidos deben participar en su formación-, sino que ha de constituirse con la mayor amplitud e independencia que quepa asegurar: en ella deberían tener, por tanto, un papel notable los expertos sobre los temas a estudiar, las delegaciones de las instituciones estatales, locales y autonómicas, las representaciones de los grupos sociales y las de las instituciones nacionales de control.

El modelo a seguir sobre sus conclusiones, si queremos que sirvan para algo, debería ser, en fin, el de la comisión nacional sobre los ataques terroristas del 11-S constituida en Estados Unidos tras la catástrofe de las Torres Gemelas y el Pentágono. Porque de lo que se trata no es de que todo el mundo salga de la comisión convencido de que son los otros los culpables, sino de que se diagnostique con honestidad y con certeza cómo ha sido posible que la corrupción se haya adueñado literalmente de importantes sectores del país.

El caballo y el camello
Nota del Editor  24 Marzo 2013

Dicen que el camello es el resultado del encargo de un caballo a un comité. Pues eso, si queremos resolver el problema de la corrupción, constituimos una comisión, bien dotada de salarios, dietas, asesores, chóferes, mayordomos, administradores y directores de comunicación y responsabilidad social corporativa para resolverlo.

Si a me me nombran miembro del tal comisión, me parecerá estupendo, aunque habrá muchos millones de españoles a los que no les hará gracia alguna no pertenecer a la misma.

Lo mejor, es que la comisión esté formada por los 46 millones de españoles, todos bien pagados para poder trabajar con motivación extremadamente alta, que  luego la desidia, justicia e indultos asegurarán que todo cambie para que todo siga igual.

El castigo de Sandra
josé garcía domínguez ABC Cataluña  24 Marzo 2013

Esa aberración pedagógica llamada a ocupar un lugar de honor en la historia universal de la infamia, la inmersión lingüística obligatoria, progresa adecuadamente. El fervor gramático que regía la mente ida de aquel cura “trabucaire” del PSAN reconvertido al pujolismo, Joaquim Arenas, el camarada Arenas, sigue iluminando a los alguaciles del Santo Oficio Lingüístico, esos devotos de la causa que velan por la ortodoxia monolingüe en colegios e institutos. Porque la inmersión nunca quiso ser un método para aprender el idioma. Bien al contrario, constituye la piedra roseta ideológica de los nacional-sociolingüistas. Y la gran cuestión para ellos no reside en pulir el catalán de los nuevos hablantes, sino en proscribir el castellano. He ahí la almendra del nacionalismo lingüístico: extirpar el idioma común de la comunidad imaginada, tratar de convertirlo en una anomalía a estigmatizar. Para eso se ingenió la inmersión en su día. Y para eso el alguacil de guardia en el “aula de acogida” del I.E.S. de Corbera expulsa a los alumnos al pasillo cuando se les escapa alguna frase en español.

Así es como han conseguido esos pequeños chequistas escolares que Sandra E.M., una adolescente canaria de dieciséis años, haya acabado abandonando Cataluña. Que por algo en rincón alguno del mundo civilizado existe algo similar. Ni siquiera en Quebec, contra lo que ordena la mentira oficial al uso. Porque el cuento de Canadá, tantas veces repetido, no es más que eso, un cuento. Pues la inmersión en francés es allí voluntaria para la prole de los ciudadanos anglófonos, cerca de la cuarta parte de la población. Nadie que no tenga por lengua materna el francés se ve escolarizado a la fuerza en ese idioma. Ni siquiera en Quebec sucede. Y huelga decir que tampoco en Finlandia, el país que posee el mejor sistema educativo del mundo y donde la minoría de habla sueca recibe la instrucción docente en su idioma materno. Ni se les ha pasado por la cabeza sumergirlos. Miserias del país “petit”.

Hoy es el V Centenario de la Unidad Española. ¡Felicidades España!
L.A. www.religionenlibertad.com   24 Marzo 2013

El pasado 25 de julio se cumplió el V centenario de la entrada de las tropas de Fernando el Católico en la ciudad de Pamplona (pinche aquí si le interesa el tema), completando de una manera fáctica, a expensas de algunas escaramuzas que aún se producirían durante varios años en la propia Navarra, la unidad de España tal como la conocemos hoy.

Para llegar a situación tal dentro de una coyuntura muy delicada que aunaba una guerra civil en Navarra con la intención del gran rey peninsular Fernando el Católico de completar la unidad de todos los reinos al sur de los Pirineos, en 1512 el rey de Navarra Juan III Albret equivocaba el paso y firmaba con Francia el Tratado de Blois, el cual fue considerado como acto hostil y obligaba a entrar en Navarra a un Fernando el Católico que se hallaba de hecho en guerra con Luis XII de Francia, y que no sólo era potentísimo rey de Aragón y desde la muerte de su esposa Isabel la Católica el 26 de noviembre de 1504 poderosísimo regente también de Castilla, sino depositario además de derechos dinásticos sobre la corona navarra a través de su matrimonio con Germana de Foix, acontecido el 19 de octubre de 1505.

El 25 de julio de 1512, día de Santiago, no en balde patrón de España, Pamplona firmaba una digna capitulación que incluía el respeto de sus fueros y libertades.

Documento fundacional de España, custodiado por el Archivo Real y General de Navarra

El juramento de las Cortes de Navarra como “como Católico rey don Fernando, rey de Navarra nuestro señor de aquí en adelante” no se producirá sin embargo sino cuando se convoquen las primeras cortes en la nueva situación fáctica, cosa que acontece el 23 de marzo de 1513, es decir, hace hoy exactamente 500 años, cinco siglitos. Y es que el 15 de marzo Fernando el Católico convocaba las primeras Cortes del reino tras la conquista y el día 23, hace hoy cinco siglos, el virrey, Diego Fernández de Córdoba, alcaide de los Donceles y primer Marqués de Comares, prestaba juramento de guardar los fueros del reino, mientras que los procuradores navarros juraban fidelidad al monarca. El juramento del virrey sería ratificado por el propio Fernando el Católico en Valladolid en junio de ese mismo año.

En cuanto al modo en que Navarra se adhería a la unión de los reinos hispánicos, aun tardará en definirse. Finalmente, el 11 de junio de 1515, en las Cortes convocadas en Burgos, el Duque de Alba, en nombre del Rey Católico, procedía a la incorporación del reino en la Corona de Castilla, acto que sería ratificado por Fernando, a la sazón rey de Aragón y regente de Castilla, que lo sería hasta su muerte en 1516, el 7 de julio de ese mismo año.

De modo que tal día como hoy deberíamos estar celebrando los españoles con toda felicidad y orgullo y con grandes fastos y alharacas el V Centenario de la unidad española, con tanta propiedad o más que cuando en 1992 lo hicimos al celebrar la conquista de Granada, ya que con la incorporación de Navarra, y salvo algún episodio de entidad menor como la incorporación de Olivenza, la unidad patria queda completada tal como la conocemos hoy.

La importante fecha que es hoy pasará sin embargo inadvertida: sólo los españoles podemos entender lo que hacemos los españoles. En otro país no se entendería: ¿cuántos son los que pueden celebrar un V centenario de su existencia política (más allá de que la existencia “sentimental” de España se pierda en los albores de la historia)?. Yo pondré mi pequeño granito de arena para que al menos Vds. no dejen de conocerla... y si quieren de celebrarla. Yo sí lo voy a hacer. España es mi patria, España es una gran patria…

Actualizado 24 julio 2012
Ahí donde lo ven, tal día como hoy hace 500 años, se completaba con Navarra la unidad de España

Hemos celebrado este año el octavo centenario de una fecha trascendental en la gestación y formación de nuestra patria cual fue la de la batalla crucial de Las Navas de Tolosa, que puso fin a la expansión por España del invasor almohade y representó el principio del fin del imperio del islam(1) en España.

Pues bien, no es la única fecha trascendental en tan crucial proceso que hemos de celebrar este año, y es que tal día como el de mañana 25 de julio se cumple el V centenario de la entrada de las tropas de Fernando el Católico en la ciudad de Pamplona, poniendo fin a la dinastía Albret en el reino de Navarra y completando, a expensas de algunas escaramuzas que aún se producirían durante varios años en la propia Navarra, la unidad de España tal como la conocemos hoy. Todo lo cual ocurre ante la general indiferencia española, que en algunos casos es hasta antipatía. ¡Y no sólo en el campo de los nacionalismos disgregadores!

Germana de Foix
Y bien, ¿qué es lo que ocurrió hace cinco siglos para llegar a situación tal? Pues que dentro de una coyuntura muy delicada que aunaba una guerra civil en Navarra con la intención nada disimulada del gran rey peninsular Fernando el Católico de ir cerrando la unidad de todos los reinos al sur de los Pirineos, en 1512 el rey de Navarra Juan III Albret equivocaba el paso y firmaba con Francia el Tratado de Blois. Un tratado que, naturalmente, fue considerado como acto hostil y la ocasión idónea para entrar en Navarra por un Fernando el Católico que se hallaba de hecho en guerra con Luis XII de Francia, y que no sólo era potentísimo rey de Aragón y desde la muerte de su esposa Isabel la Católica el 26 de noviembre de 1504 poderosísimo regente también de Castilla(2), sino depositario además de derechos dinásticos sobre la corona navarra a través de su matrimonio con Germana de Foix, acontecido el 19 de octubre de 1505.

Capitulación de Pamplona
firmada el 25 de julio de 1512
A partir de ahí, los hechos se precipitan de manera rapidísima. El 18 de julio, Navarra firma Blois. El 22 de julio, el ejército de más de 16.000 soldados comandado por el II Duque de Alba, D. Fadrique Alvarez de Toledo entra en Navarra por Álava. Y el 24 de julio, dicho ejército se halla en su capital, Pamplona, la cual no oponía mayor resistencia y se apresuraba el 25 de julio, día de Santiago, no en balde patrón de España, a firmar una capitulación que incluía el respeto de sus fueros y libertades.

En otros lugares de la Baja Navarra, es decir de la Navarra cispirenaica, Lumbier, Estella, Viana, Roncal, Tudela, la resistencia será algo mayor, y la Alta Navarra o Navarra ultrapirenaica no se tomará jamás, siendo de hecho el foco desde el que se intentará la conquista de Pamplona y alrededores en por lo menos tres ocasiones, en 1512, en 1516 y en 1521. Ocasión ésta última, en la que, por cierto, veremos enfrentarse al navarro San Francisco Javier que viene en el ejército invasor, con el vasco San Ignacio de Loyola(3) que milita en el ejército defensor, el cual, de hecho, cae herido en Pamplona en un lugar perfectamente identificado mediante una placa en el suelo que puede ver cualquier visitante de la bella capital navarra. Las guerras navarras no se pueden considerar terminadas sino en 1524, es decir, en tiempos ya del gran Carlos V.

Monumento a San Ignacio de Loyola en Pamplona
Aunque en algún momento se plantea la incorporación del nuevo reino a la corona aragonesa, lo cierto es que al final se incorporará a la de Castilla, la cual firmará la aceptación de la anexión en las Cortes de Burgos celebradas el 7 de junio de 1515. Pero el juramento de las Cortes de Navarra como “como Católico rey don Fernando, rey de Navarra nuestro señor de aquí en adelante” se había producido mucho antes, el 23 de marzo de 1513, de modo que en esa misma fecha del año que viene deberíamos estar celebrando de manera cabal el V Centenario de la unidad española, con tanta propiedad o más que cuando en 1992 lo hicimos al celebrar la conquista de Granada... aunque en este país nuestro de nuestros dolores, veremos qué co… es lo que celebramos cuando llegue el momento de hacerlo.

De momento por lo menos, y a falta de mayor celebración, el Archivo Real y General de Navarra organiza estos días una magna exposición virtual con los documentos más importantes de la conquista de 1512, los cuales puede Vd. visitar virtualmente pinchando aquí, si bien yo espero, e invito a Vds. a hacer lo propio, estar visitándola en directo y bien en breve, porque sin duda estará muy bien hecha. Que en Navarra, cuando se ponen, las cosas se hacen muy pero que muy bien.


(1) Observarán que a diferencia de lo que hacen hasta los más islamofóbicos de los escritores, entre los que no me encuentro, siempre escribo “islam” con minúscula, y si algún día lo hiciera con mayúscula, sería porque habría decidido escribir también “cristianismo” o “judaísmo” con mayúscula, aunque ni lo uno ni lo otro va a suceder por el momento.
(2) Salvedad hecha del breve período entre el 12 de julio y el 25 de septiembre de 1506 en que el rey de Castilla fue Felipe I llamado el Hermoso, muerto en la Casa del Cordón en Burgos después de ingerir un vaso de agua helada por lo que pudo ser una pulmonía o algo por el estilo.
(3) Caprichos de la historia tan bien silenciados por la historiografía de la memoria histórica ¿verdad? Un vasco defendiendo Navarra para la Corona española, como vascas eran buena parte de las tropas que tomaron Pamplona y Navarra para esa misma corona.


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¿Dónde está el PP?

Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es  24 Marzo 2013

Tras el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) celebrado el pasado jueves, el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas ha felicitado a las comunidades autónomas por su esfuerzo de cumplimiento de los objetivos de déficit y ha afirmado ufano que “el Estado de las Autonomías es fiable y viable”. Ha matizado a continuación que “hay que seguir profundizando en su desarrollo”.

No sé si el ministro es conocedor de que la deuda de las autonomías crece a un ritmo de 120 millones al día y que en 2012 aumentó en un 30%, alcanzando la escalofriante cifra de 185.000 millones de euros cuando en 2007 era de 73.000. Asimismo, el anuncio de la fijación de objetivos de reducción de gasto “asimétricos”, es decir, de establecer obligaciones de ahorro más severas para las comunidades que mejor han cumplido sus compromisos y premiar a las más manirrotas, ha dejado perplejos a los ciudadanos y ha provocado la lógica indignación en los Ejecutivos regionales tan injustamente tratados.

Una de las favorecidas, Cataluña, mantiene una veintena de representaciones en el exterior; cuelgan de su presupuesto 460 entes variopintos; su empresa pública de gestión del agua, ACA, emplea a 620 personas y lleva acumulada una deuda de 1.500 millones; su televisión pública alberga una plantilla superior a la suma de Antena 3, Telecinco, La Sexta y Cuatro juntas, con un coste para las arcas de la Generalitat de 300 millones anuales, y sus 41 consejos comarcales, organismos superfluos donde los haya, consumen 560 millones por ejercicio.
Ante este panorama, insistir en el gran acierto que es el Estado autonómico y proponer seguir en la misma línea denota, por lo menos, ignorancia de la realidad. Cabe la pregunta: la actual dirección del PP, ¿sabe a qué partido pertenece?

Los restos de la noche
FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR / Dir. Fundación Dos de Mayo, Nación y Libertad, ABC  24 Marzo 2013

Vía http://paralalibertad.org

· “Los defensores de esa terrorista, que proclama ahora que su libertad y su vida tienen rango superior al de quienes los actos de su enfermiza voluntad, señalan que no quieren poner el crimen en su contexto social o moral, sino sólo en la lógica de las normas procesales y penales. Que tome nota la historia del despropósito y de una incoherencia que siempre ha servido para beneficiar el discurso o la práctica del terrorismo.”

George Steiner inició su ensayo sobre Tólstoi y Dostoyevski afirmando que la novela moderna procedía de la decadencia de los dos géneros en que había nacido la literatura clásica: la épica y el drama. Según el eminente ensayista, sólo los dos gigantes de la narrativa rusa fueron capaces de restaurar un sentido de la literatura que devolvió a los hombres y a las mujeres la sensación de formar parte de la historia o la impresión de sentir en sus propias pasiones el sentido último de la experiencia humana. Tan grande ha sido ese magisterio que Steiner considera que podría analizarse el carácter de casi todas las personas sabiendo con cuál de los dos escritores se identifica: con la solemne y minuciosa presentación de los grandes ciclos históricos habitados por muchedumbres benévolas, de grandioso corazón, o con la aproximación mística al sufrimiento liberador de individuos señalados por el destino, requeridos por el terco interrogatorio del sentido de la vida, dispuestos a llegar al crimen o al suicidio para demostrar que todo o nada tiene sentido.

Durante estos últimos días, cuando se discute en el Tribunal de Estrasburgo el recurso presentado por el Estado español a la sentencia sobre la doctrina Parot, la reflexión de Steiner ha podido encontrar un lugar de penosa analogía en nuestra historia. Me refiero a lo que sólo puede ser la crónica atroz del crimen y el castigo, aunque algunos traten de presentárnosla como la conmovedora trama de la guerra y de la paz. Porque, cada vez que creemos poder levantar ya la cabeza del estiércol moral de los años de plomo, el aire vuelve a hacerse intransitable con el hedor de las palabras que se pudren en la boca de los asesinos. No hay olor más espantoso que el de la corrupción del espíritu. Y es esa podredumbre la que soportan palabras por las que se entregó la vida: el Estado de Derecho, el peso de la ley, la seguridad jurídica, la protección de los recursos institucionales de toda una civilización. No deja de resultar irónico, aunque la historia nos haya proporcionado tantas veces su vocación de sarcasmo, ver en la boca de los verdugos lo que solamente pudo ser el vocabulario de las víctimas. Esta sociedad debería cerrar filas ante esta carnicería que los terroristas hacen con las palabras esenciales de nuestro concepto de ciudadanía.

Curiosos guerreros de ardor impostado, tan felizmente a salvo por la indefensión de sus víctimas, tan esperpénticos en sus insultos a los tribunales y en sus atroces sonrisas de suficiencia a los familiares destrozados olfatean ahora ansiosamente los vericuetos del Derecho Penal para averiguar si hay algo de lo que puedan servirse en un cuerpo de garantías jurídicas que astillaron cada vez que apretaban el gatillo o activaban la bomba. «Los defensores de esa terrorista, que proclama ahora que su libertad y su vida tienen rango superior al de quienes sufrieron los actos de su enfermiza voluntad, señalan que no quieren poner el crimen en su contexto social o moral, sino sólo en la lógica de las normas procesales y penales. Que tome nota la historia del despropósito y de una incoherencia que siempre ha servido para beneficiar el discurso o la práctica del terrorismo»

Cuando oigo en Estrasburgo los argumentos de algunos abogados, empiezo a creer que la Justicia es un asunto demasiado serio para dejarlo en manos de meros manipuladores del Derecho. No entraré aquí en la inaudita situación que permite que se cifre en un máximo de treinta años el periodo en que una persona puede permanecer encarcelada, sea cual sea la magnitud de su delito. Que esta decisión penal se tomara en el mismo momento en que caían, acribillados o despedazados, centenares de españoles, puede indicar hasta qué punto de fragilidad política y desconcierto ético se ha podido llegar en una nación democrática cuyo proceso constituyente tuvo, en asuntos que nos están estallando en la cara, más relación con el complejo de inferioridad que con la tolerancia. Tan escandalosa era la situación que una sentencia determinó que, por lo menos, esos treinta años llegaran a cumplirse en su totalidad, ya que no habíamos tomado la sabia decisión de dejar en su celda para siempre a quienes mataron para siempre.

Los defensores de esa terrorista, que proclama ahora que su libertad y su vida tienen rango superior al de quienes sufrieron los actos de su enfermiza voluntad, señalan que no quieren poner el crimen en su contexto social o moral, sino sólo en la lógica de las normas procesales y penales. Que tome nota la historia del despropósito y de una incoherencia que siempre ha servido para beneficiar el discurso o la práctica del terrorismo. Todos tenemos suficiente memoria para recordar que los asesinatos querían suavizarse con referencias a una guerra de liberación fantasiosa, a ese maldito contexto de circunstancias excepcionales que pudieran atenuar la responsabilidad del crimen. Ahora resulta que aquel contexto no sirve, que no tienen que entrar en la sala los relatos de las víctimas, la atrocidad de los asesinatos en masa, la carcajada de un terrorismo al servicio de la causa general dictada por el nacionalismo etarra contra los españoles. Ahora no cuenta eso que califican sorprendentemente de abstracto, como si no hubieran matado los asesinos por una maldita abstracción ideológica, mientras las víctimas morían concretamente, mientras sus amigos sufríamos concretamente, mientras la decencia de los españoles se vulneraba concretamente, mientras el tono moral de una época se lesionaba concretamente.

El Estado de Derecho no es una mera construcción funcional y burocrática. Es el resultado de una idea de la civilización, es el fruto de una acumulación de recursos culturales en los que hemos obtenido el reconocimiento de ser individuos libres, portadores de una dignidad inviolable. ero en España, durante demasiados años, hubo y sigue habiendo quienes se declararon ajenos a estos principios. Aquí se mantuvo un estado de excepción permanente, en el que nuestras vidas pendían del hilo de la siniestra voluntad y del ideario aberrante de quienes se habían investido de un arrogante sacerdocio justificado por la fe, en el que importaba menos el libre albedrío de los ciudadanos que el estado de gracia nacionalista. Musamihicausas memora, recuérdame las causas, cantaba Virgilio al inicio de la Eneida. Recordemos cómo vivía aquella España a la que todos los días llamaba el mensajero de la muerte… Sin ese contexto, ¡honorables miembros de cualquier tribunal de derechos humanos!, nada entenderán ustedes de lo que ha significado ser hombres solamente, ser hombres nada menos, en los tiempos del cólera en que los criminales se creyeron dioses.

Me causa tanta náusea la vehemencia de quienes entonan cánticos de solidaridad en las plazas públicas, como la actitud de quienes parlotean en instituciones en las que se han encaramado no gracias a su derecho, sino merced a la incompetencia y la cobardía de quien debía haberlo impedido. Unos se creen héroes de leyenda, carne de gesta, protagonistas de la historia. Otros nos explican que lo que sucedió en aquellos tiempos terribles fue el resultado de una tragedia, en la que las víctimas fueron meros instrumentos del destino de un pueblo. La épica y el drama, de nuevo, quieren aparecer como el relato inicial de nuestra historia. Ahora, también la estupidez sucede al crimen. Quienes vuelven a sonrojarnos con sus argucias judiciales, quienes intentan amedrentarnos con sus gritos o quienes quieren desconcertarnos con sus palabras desfiguradas, no son personajes de Tólstoi. Ni siquiera son dignos de la prodigiosa abyección literaria de los demonios de Dostoyevski. Son sólo el sabor a vómito de una habitación enferma, son sólo el desorden de una pesadilla, cuando aguardamos a que la sombra caiga, son sólo el hedor a desperdicio que tienen los despojos de una noche festiva cuando la rompe la laboriosa luz del día. Son sólo los restos de la noche.

Cataluña, sin nación y sin Gobierno
Alejandro Vara www.vozpopuli.com  24 Marzo 2013

Imputado y semidesactivado Oriol Pujol, "l'hereu", saltó Duran Lleida esta semana a los salones del Ritz como una prima donna, arropado por el poder de Madrit. Allí estaban los signos externos del poder con la vicepresidenta Soraya a la cabeza, el ministro de Exteriores, Margallo, el presidente del Constitucional, Pascual Sala, responsable último de que los amigos de ETA se paseen por las instituciones con chulánganos desplantes e insultos a la democracia. Recuerden, "sólo Astérix y Obélix dejaron las armas, así sin más", que dijo una diputada de Amaiur. Y, en fin, algunos correveidiles, varios serviles, muchos zascandiles y tres o cuatro mandiles (masonazos, claro). La fauna de los madriles.

Cataluña está quebrada, en la ruina, con el agua al cuello, abrazada a la miseria. Cerrando quirófanos, hurtándole el sueldo a los funcionarios y recortando gasto educativo. Pero TV3 y las embajadas se mantienen intactas. La deuda catalana roza los 50.000 millones y la cifra de parados los 800.000. La Generalitat tiene pagos diferidos por 78.000 millones hasta 2108, es decir, que dentro de un siglo y algunos añitos los catalanes todavía estarán pagando las juergas de sus bisabuelos. O sea, del Tripartito y Artur Mas.

La bolsa no "sona" y los coros de "els segadors" se han adormecido. Ni Gobierno, ni nación. La inquietud y el desconcierto desbordan las conversaciones de los empresarios que intrigan en los manteles del Vía Veneto o el Roig Rubí. "Algo hay que hacer, Artur Mas nos lleva al desastre". Unánime queja, tedioso comentario. A buenas horas. Los mismos personajes de esa falacia conocida como "sociedad civil" que respaldaron desde la portada de "La Vanguardia" el manifiesto en apoyo del Estatut impulsado por un Maragall iluminado, miran ahora a Madrid en busca de árnica y ayudas.

El hereu no hereda
Los planes independentistas de Jordi Pujol sufrieron esta semana un serio contratiempo. Su hijo Oriol, el elegido para hacer de la Cataluña pujante y europea un Kosovo triste y macilento (a eso le llaman "fer país") quedó arrumbado en la cuneta política. Imputado. Quizás ya nunca será president. Ya sólo los diletantes de ERC y algún intelectual orgánico y a sueldo hablan de independencia. Ahora se trata de salvar los muebles. De evitar que las facturas pendientes desborden la Plaza de San Jaime. Un Artur Mas atribulado, demediado, encogido, reunió a su gobierno en forma casi clandestina, para habilitar un "plan B". Eso significa que hay que "recomponer los puentes con Madrid". "Reestablecer el diálogo con la meseta". O sea, pedir más dinero, aunque haya que poner sordina a los cánticos sagrados y patrióticos que llegan desde el Canigó.

Y ahí aparece Duran Lleida, el democristiano anfibio, líder de Unió, un partido que nunca concurrió en solitario a las urnas, que acaba de ser condenado por financiación irregular y que tiene a algunos de sus dirigentes convictos y confesos por embaularse dineros públicos. Duran, siempre a la espera, es el nuevo Miquel Roca, el embajador de los intereses catalanes en Madrid, donde urde negocios, alimenta intrigas, hilvana amistades, acaricia periodistas y, sobre todo, habla mal del clan Pujol (en privado, naturalmente). Una vez más, ha llegado definitivamente su hora. ¿Y van?

¿Comienza el deshielo?
Es el escenario que Rajoy esperaba. Cuando desde sus filas le urgían a presentar el recurso contra la declaración independentista de CiU, pensaba: "Dejadles, ya vendrán a por dinero". En esas estamos. La Generalitat necesita que Montoro le afloje la exigencia de la reducción del déficit (imposible encajarlo en el 0,7 por ciento) y le urge dinero fresco para salir del hoyo. A cambio ofrece bajar el diapasón independentista y modular la persecución al castellano. Eso sí, por Sant Jordi organizarán una "mascletá" soberanista (como aquí ha dejado escrito Cristina de la Hoz) para templar las gaitas de su grey más bullanguera.

Montoro es el encargado de engrasar el mecanismo. Está pergeñando un sistema de objetivos de déficit asimétricos según las necesidades de la cada comunidad, diseñado específicamente para que el traje de la austeridad encaje en la despilfarradora Cataluña. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, se encocora. Ha cumplido como la que más con las exigencias de Hacienda (pese al trato desigual que padece históricamente) y ahora observa cómo el Gobierno central, de su mismo color político, se dispone a premiar al manirroto. ¿Estamos en puertas del déficit asimétrico, al estilo de aquel "federalismo asimétrico" de Maragall? "Comienza el deshielo", titulaba El Periódico de Cataluña el viernes. Pero no olvidemos que una política económica seria se basa en incentivar al que cumple. Si desaparece esa premisa, como en la Logse con los malos alumnos, tendremos un problema.

No le demos muchas vueltas. Al final, la única música que el nacionalismo catalán entiende, desde hace treinta años, no es el "Virolai", sino el sonido de la caja registradora. El problema es que siempre, el gobierno central, sea del que sea, lo escucha. Y paga. En esas estamos.

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