AGLI Recortes de Prensa   Viernes 29  Marzo 2013

Las cuentas de Montoro, puestas en entredicho en sólo tres meses por Eurostat, el Banco de España, la Comisión Europea... y los mercados
Antonio Maqueda www.vozpopuli.com 29 Marzo 2013

El Gabinete de Rajoy se ha empeñado en trasladar a la ciudadanía que el sacrificio de 2013 será bastante más asequible que el del año anterior. Sin embargo, ha bastado el primer trimestre para que las cuentas de Cristóbal Montoro empiecen a resquebrajarse. Ninguna de las previsiones del cuadro macro se cumple: el PIB se despeña, la prima de riesgo repunta, el desempleo se enquista y, para colmo, Eurostat ha corregido por primera vez la contabilidad de Hacienda, sembrando dudas sobre la credibilidad del Ejecutivo.

La impudicia de Montoro
Con las hechuras de un John Wayne listo para el duelo final en su O.K. Corral, tenso ante la rueda de prensa que le mediría con los mercados, Montoro presentó hace escasas semanas los resultados definitivos de las cuentas de 2012. Allí, el ministro de gatillo fácil disparó contra todos los que le acusaban de manipular las devoluciones para rebajar el déficit público. “Eurostat nunca ha corregido a España, ni con este Gobierno ni con otro”, se jactó con una chulería impropia de un titular de Hacienda.

Y conforme avanzaba la comparecencia, Montoro se fue creciendo. Exultante tras haber reducido el déficit incluso por debajo de las expectativas del mercado, repartió estopa para todos: que los analistas se habían equivocado; que España iba a crecer por encima de cualquier previsión; y que había recortado el déficit estructural más que ningún otro país desarrollado. De acuerdo con la versión del ministro, el esfuerzo fiscal estaba prácticamente hecho y este año resultaría bastante menos arduo.

Tristemente, en sólo unas semanas la amarga realidad se ha impuesto. El tiro ha salido por la culata, y al ministro le han llovido correctivos procedentes de todas partes, desde Eurostat a la Comisión Europea, pasando por el Banco de España y por un nuevo calentón de la prima de riesgo.

El ministro paga cara su insolencia
Tal y como avanzó en exclusiva este diario, Hacienda estuvo retrasando las devoluciones de impuestos para conseguir en el último tramo del año una recaudación récord, prácticamente en los mismos niveles que en 2007, el ejercicio de mayores ingresos fiscales de la historia de España. Aunque esta práctica se encontraba dentro de los límites de la norma, el hecho no pasó desapercibido en Bruselas, máxime después de la insolencia de Montoro. De modo que un Eurostat indignado denunció el aprovechamiento espurio de las reglas y las modificó, obligando a España a anotar las devoluciones en el año al que correspondían. Como resultado, el déficit se elevó desde el 6,74 proclamado a bombo y platillo, hasta el 6,98 por ciento del PIB, unas dos décimas que ponen la credibilidad de Montoro contra las cuerdas.

El mercado pasa factura
Siempre alérgicos a todo lo que parezca maquillaje contable, los inversores castigaron la rectificación a Montoro con un alza de la prima de riesgo, que este jueves rondaba los 380 puntos. Una cifra que dificulta la consecución del cuadro macro y por tanto de las cuentas, al cebar el consabido círculo vicioso de la ausencia de financiación que ahoga, a su vez, el crecimiento.

Y estos prohibitivos costes de financiación engordan pese a la mano invisible del BCE y su promesa de hacer incurrir en pérdidas a cualquiera que especule contra los países del euro. Amén del escaso crecimiento europeo, tres hechos están haciendo el camino aún más empinado para España: por un lado, la ingobernabilidad de Italia, en donde todo apunta a que habrá nuevas elecciones y, por lo tanto, varios meses más postergando las reformas. Por otro, el caso de Chipre ha puesto una vez más en evidencia la incapacidad de la UE para alcanzar decisiones, incluso cuando se trata de una economía que sólo representa el 0,2 por ciento del PIB europeo. Y encima un nuevo rescate se avecina en la lontananza, el de Eslovenia, cuya balanza por cuenta corriente presenta un aspecto muy preocupante.

Advertencia del Banco de España
Este martes, el Banco de España arrojó más leña al fuego avivado por la prima de riesgo, augurando un desplome de la economía en 2013 del -1,5 por ciento, bastante por debajo de la estimación del Gobierno, situada en un descenso del -0,5 por ciento. Aunque Rajoy ya había adelantado que esta previsión se enmendaría para dejarla en una caída del -1 por ciento, los pronósticos de la institución presidida por Linde obligarán a rehacer todos los Presupuestos de Montoro.

“Hay que recuperar la credibilidad y ello implica apostar por unas previsiones presupuestarias más realistas, ajustadas a un contexto en el que los gastos financieros y de la Seguridad Social van a subir más, al tiempo que los ingresos disminuirán”, explica Francisco de la Torre, de la Organización Profesional de Inspectores Fiscales.

Los analistas comienzan a barruntar otro junio trufado de medidas que ayuden a enderezar las desviaciones de las cuentas. “No se puede transmitir el mensaje de que la consolidación fiscal ha quedado prácticamente suspensa”, comentan. De hecho, el déficit registrado por el Estado central en los dos primeros meses del año ya es casi tres décimas superior al del año pasado y se coloca en el 2,22 por ciento, pese a que el objetivo para el conjunto del ejercicio se encuentra en el 3,8 por ciento.

Si el desempleo se encarama al 27 por ciento frente al 24 contemplado por el Ejecutivo, los números de la Seguridad Social volverán a desviarse. Por no hablar de cuán difícil se antoja la misión del Estado central de aumentar este año los ingresos tributarios en más de 5.000 millones. La recesión podría convertir este objetivo en algo imposible, a menos que se suban impuestos otra vez, probablemente centrándose en retocar el IVA, los verdes o suprimir algunas deducciones.

Y el toque de atención de Bruselas
Pese a lo contento que se mostró el Ejecutivo con las previsiones de invierno de la Comisión, varias fuentes próximas al Gabinete reconocen que en realidad supusieron un fuerte varapalo. Por dos razones: de una parte, porque Bruselas establecía que si no se tomaban más medidas el déficit de España para 2013 se elevaría hasta el 6,7 por ciento del PIB. Incluso si se consigue que la meta oficial se relaje hasta el entorno del 5,5 o el 5,7 por ciento, aún quedaría un punto entero por ajustar, unos 10.000 millones a los que habría que sumar toda la desviación producto del paro y el retroceso de los ingresos.

De otro, en contra de lo que siempre afirma Montoro, la Comisión argumentó que España apenas había reducido su déficit estructural, aquél desfase presupuestario que es permanente, no obedece a que haya una recesión y, por tanto, se mantendrá incluso cuando salgamos de la crisis. Según los guarismos de Bruselas, nuestro país acumula el tercer mayor déficit estructural de Europa, un 5,9 por ciento del PIB sólo superado por Irlanda y Reino Unido. Esta cifra se basa en que los analistas de la Comisión asumen que una parte sustancial del paro se convertirá en cuasipermantente, un duro recordatorio de los años que tardaremos en recomponer el mercado laboral.

El 5,9 por ciento supone además un serio toque de atención al Gobierno y presagia la necesidad de más ajustes, sobre todo en las pensiones y en la prestación por desempleo. Por mucho que a Montoro insista en lo contrario, tenemos por delante un largo 2013 y no se descartan nuevos volantazos en la política económica.

Lecciones de Chipre, entre la amargura y la demagogia
Francisco de la Torre www.vozpopuli.com 29 Marzo 2013

Estos últimos días, el interés por Chipre y por las instituciones europeas se ha disparado. Para todos los que hayan seguido la cuestión, lo primero que está claro es que es una maldición vivir en tiempos interesantes. La cuestión de Chipre era esencialmente económica y financiera. Chipre era un paraíso fiscal, es decir un lugar con bajos impuestos para las empresas, opacidad en el sistema financiero y que colaboraba de forma muy escasa en la lucha contra el fraude fiscal y el blanqueo de capitales. Por esta razón, los bancos chipriotas captaban dinero del exterior, dando, además, elevadas rentabilidades. Para conseguir esta rentabilidad, los bancos chipriotas, dirigidos y gestionados por griegos, que son la mayoría de los habitantes de Chipre, llegaron a invertir el 50% de sus activos en deuda griega.

Cuando la deuda griega fue sometida a una quita, ya que los griegos continentales no podían hacer frente a su incontrolable gasto público, de rebote, dejaron quebrada la banca chipriota. El agujero era de unos 17.000 millones de euros, inferior por ejemplo a la mitad de las pérdidas que ha asumido el contribuyente español, sólo en 2012, de las antiguas cajas quebradas. Finalmente, los europeos han 'prestado' al Gobierno chipriota 10.000 millones de euros para que con ellos se devuelvan los depósitos inferiores a 100.000 euros, garantizados por la normativa comunitaria y se sanee, en parte, el sistema financiero chipriota. El Gobierno chipriota, por otra parte, aplicará una quita a los depósitos de más de 100.000 euros en el primer banco de Chipre y liquidará el segundo, garantizando los depósitos inferiores a 100.000 euros.

En sí, la solución probablemente no sea la ideal, pero no es ningún latrocinio o disparate. Sin embargo hay dos aspectos que son enormemente criticables. En primer lugar, que la Unión Europea haya tardado 10 días en llegar a una solución a una cuestión menor, en términos comunitarios, y sobre todo, haya admitido poner en riesgo los depósitos garantizados por normativa comunitaria. Esto último ha sido un error, un error realmente grave. Además toda la gestión ha estado adobada de declaraciones públicas lamentables. A muchos jerarcas comunitarios, y dirigentes políticos de algunos países, se les ha olvidado el principio elemental de que cuando no se tiene nada que decir, lo mejor que se puede hacer es callarse.

Reacción social
De todas formas, aún más preocupante está siendo la reacción social y política, por lo menos en España. A mí, como a muchos otros, la gestión comunitaria me ha parecido una chapuza que ha intentado arreglar el enorme error de incorporar a un paraíso fiscal a la Unión Europea, y después al euro con un rescate mal diseñado y dejando que el Gobierno chipriota pusiese los intereses de inversores off-shore, en muchos casos evasores fiscales, por encima de sus propios compatriotas (aquí hay un análisis más completo). Sin embargo, la realidad es que el contribuyente europeo, y en primer lugar el alemán (que es el que más aporta) han prestado 10.000 millones de euros a Chipre con una devolución extremadamente problemática. Sin este préstamo, Chipre hubiese tenido que abandonar el euro y los depositantes en los bancos chipriotas lo hubiesen perdido casi todo, en medio de una bancarrota descontrolada, que es una de las peores pesadillas a las que se puede enfrentar una economía. Esto no se ha hecho por beneficencia, sino porque convenía más a los intereses de los demás europeos, pero es lo que se ha hecho (creo que una solución más generosa nos hubiese convenido más, pero esa es otra cuestión).

Pues bien, se ha acusado a Merkel y a los alemanes, literalmente de “declarar la guerra al resto de Europa”. Otros han hablado de “saqueo de Chipre". Todo esto no tiene sentido y no conduce a nada positivo. Al igual que los chipriotas han quebrado solos su sistema financiero, buena parte de los problemas económicos y financieros de España, nos los hemos generado nosotros solos. Cuando las entidades financieras no son solventes, alguien debe asumir las pérdidas. Esto no es optativo, ni se puede fingir que los activos malos de la banca, son buenos. Inventarse un “demonio”, a poder ser extranjero y hacerle responsable de todos nuestros problemas sólo complica más las cosas. La gestión alemana de los asuntos europeos puede no ser la mejor, ni siquiera para sus propios intereses, pero equipararlos a los nazis no sólo es injusto, sino una auténtica canallada, que sólo sirve para no afrontar nuestros propios problemas.

Mayor control
Creo que todos deberíamos reflexionar sobre el caso de Chipre de otra forma. Es necesario que las normas en el sistema financiero se cumplan: los responsables de una gestión y supervisión desastrosa tienen que responder ante la Justicia. El precio de una eventual bancarrota es tan atroz, que a su lado palidece la exigencia de mayor control y transparencia de las entidades financieras. Cuando no se tiene supervisión, finalmente no se sabe en qué situación están las entidades financieras hasta que es demasiado tarde. En España estamos mejor que en Chipre, pero la carga que está soportando el contribuyente está siendo muy importante, y se podía haber evitado.

Por último, y mucho más sencillo, el primer requisito de transparencia es llamar a las cosas por su nombre. Esto quiere decir que un impuesto de una sola vez para equilibrar el balance del banco no es un impuesto, es una quita. En consecuencia, la Unión Europea no puede admitirlo bajo ningún concepto en depósitos garantizados, so pena de cargarse la confianza en Europa. Por otra parte, una quita a un inversor, porque el banco ha elegido mal los activos en los que invierte es desagradable, pero es inevitable, y sobre todo no es un latrocinio, y mucho menos de quién no tiene nada en la torta (como el contribuyente europeo, aunque sea alemán). El precio del rescate a Chipre no era caro en términos europeos. Ha sido mucho más gravoso, en términos de confianza con la nefasta gestión europea y varias declaraciones irresponsables. No lo hagamos impagable entre todos con la negación de la realidad, la distorsión total del lenguaje y la demagogia más burda.

Hasta el Banco de España no se cree los PGE
Alejandro Inurrieta www.vozpopuli.com 29 Marzo 2013

En el colmo de la incompetencia, todo el arco de analistas y organismos multilaterales han emitido su diagnóstico sobre las previsiones económicas del Gobierno para 2013, rechazando todo el cuadro macroeconómico que se inventó el Gobierno a finales de 2012.

El último en hacerlo público ha sido el Banco de España que ha publicado su cuadro de previsiones para 2013 y 2014. Para 2013, el supervisor apunta a una caída del PIB del 1,5%, lo que llevaría a la producción española a niveles de 2005, ya por debajo del billón de euros. Con ello, la tasa de paro se iría hasta el 27%, muy por encima de las ridículas cifras presentadas en los Presupuestos Generales del Estado y que la ministra Bañez se empeña en minimizar, provocando la ira de tantos parados y paradas que se sienten menospreciados cuando se banaliza los efectos de la reforma laboral.

El Banco de España ha invalidado todo el cuadro macroeconómico del Gobierno para 2013, destacando la tasa de paro del 27%

Este ataque de realismo del Banco de España sorprende después de la propaganda que destilaba la institución en 2012, cuando incluso antes de presentarse los PGE, apostaba por el cumplimiento del primer objetivo de déficit para dicho ejercicio, en el 4,5%. La realidad ha superado al Gobierno y a su correa de transmisión ideológica neoclásica, y ahora toca rehacer todo el presupuesto, y por ende recalcular las necesidades de ingresos para cubrir unos gastos crecientes, ante el previsible incremento del coste del desempleo.

Esta profunda recesión, cuya intensidad se intensificó a finales de año, es el resultado de las medidas que han puesto en marcha al unísono el ejecutivo y el supervisor, especialmente en materia laboral y salarial. Las reducciones de salarios, el abaratamiento del despido y la obligación de repagar diversos servicios públicos, han reducido la renta disponible y por tanto el consumo privado, pero también público, por lo que no sorprende la dosis de realismo, dada la inercia que acumula el consumo privado.

Con estas cifras, y el cierre del déficit en 2012 ya en el 7%, un nuevo engaño al Parlamento en el debate del estado de la nación, todo esto sin ayudas a la banca. Si la Comisión revisa al alza el objetivo del déficit hasta el 5,5%, teniendo en cuenta la previsión del Gobierno, el ajuste estático del presupuesto se acercaría a 16.000 millones de euros. Si sumamos la desviación de ingresos fiscales y el incremento de prestaciones, el gasto deberá reducirse en casi 30.000 millones de euos, es decir casi un 3% del PIB. Lo triste es que esta realidad no se explica a los agentes sociales y económicos y se miente sistemáticamente en sede parlamentaria.

El error de previsión del déficit y crecimiento motivará un ajuste extra de gasto de 30.000 millones de euros

Con el multiplicador del gasto cercano a 1, la reducción del PIB superaría el 2%. Por ello, lo que sí parece un juicio de valor muy optimista, la posibilidad de que en 2014 haya crecimiento positivo y menos aún creación de empleo neto, en un contexto de sobreendeudamiento del sector privado.

Siendo relativamente acertado el diagnóstico del Banco de España, lo más doloso es que las recetas que recomiendan siguen apostando por la devaluación interna, en línea con la corriente que define la crisis como de oferta, sin haber estudiado corrientes como la de salarios de eficiencia o el principio de demanda efectiva.

Las recetas de bajadas adicionales de salarios solo buscan mejorar la cuenta de resultados de las empresas

Deprimir aún más los salarios, con un significativo aumento de la productividad aparente del factor trabajo, solo persigue mejorar las cuentas de resultados de las empresas, ahogando los balances de las familias, que están ya en una situación de bancarrota en un porcentaje no desdeñable. El consumo privado, única variable que permitirá remontar la situación de recesión actual, no se podrá recuperar si se siguen reduciendo las rentas salariales, a lo que hay que unir el flujo de despidos que seguirá activo en muchos sectores que tienen previsto aprovechar la supuesta reforma laboral.

En conclusión, no hay ningún síntoma de recuperación económica, pero lo peor es que las recetas que preconizan el Gobierno y el Banco de España únicamente se asientan en la reducción salarial y gasto público. El drama del desempleo, la pobreza y la pérdida de capital humano y productivo encaminan a España a una larga travesía hacia el abismo, sin que sean capaces de cambiar el rumbo.

Los seis mitos del discurso de recuperación
Juan Carlos Barba  El Confidencial 29 Marzo 2013

Pese a lo que algunos piensan, no existe ningún indicio sólido para creer en que la economía remontará próximamente

Hace pocos días leíamos en este mismo diario las razones por las que el autor piensa que el Gobierno del PP está poniendo los pilares para una recuperación firme y sostenida de la economía. Sin embargo, mi opinión es que el análisis es, casi en su totalidad, incorrecto, como trataré de demostrar a continuación.

1) Mejora del sector exterior. Es más que evidente que esta mejora se ha producido, pero, al contrario de lo que se suele creer, esto no es un síntoma de que la competitividad de nuestra economía esté mejorando. En el siguiente gráfico se puede ver cuál ha sido la tasa de variación de las exportaciones alemanas y españolas (línea azul) desde 1996. Si nuestra competitividad estuviera aumentando lógicamente esa ventaja comparativa estaría redundando en un mayor incremento de las exportaciones en España que en Alemania, o al menos una reducción de la supuesta diferencia. Pero el gráfico lo que muestra es que desde que comenzó la crisis en 2008 las tasas de incremento (o disminución) de las exportaciones en ambos países han sido virtualmente idénticas, y no se observa mejora alguna en el último año. Desde 1996 vemos un buen período para nuestra economía, en que las exportaciones mejoraron ligeramente más que en Alemania (1996-2001) y un período en que aumentaron ligeramente menos (2004-2008), pero en términos generales el aumento de estas, desde la última devaluación, ha sido similar al de Alemania. El hecho de que España sea un exportador menor no se debe a un estancamiento desde la fijación del tipo de cambio, sino a un problema que viene de mucho antes y que no hemos sido capaces de resolver.

Como se puede ver en el siguiente gráfico, la mejora del saldo comercial se ha debido básicamente a la reducción de las importaciones, algo que no ha sucedido en Alemania, al igual que el aumento del déficit comercial durante los primeros años del euro se debió a un fuerte incremento de las importaciones impulsado por la burbuja crediticia. El discurso de mejora de la competitividad basado en los datos de comercio exterior es absurdo ya que por la misma regla de tres en 2009 podría haberse dicho lo mismo y es evidente que no era cierto. La única razón de la mejora es la debilidad de la demanda interna.          

Respecto a la balanza de servicios, la mejora ha sido sólo de 2.482 millones, frente a los 6.590 millones en 2011. Es decir, que la evolución ha sido sustancialmente menos positiva.

2) Desapalancamiento del sector privado. Esto es, evidentemente, cierto. Pero lo que no es correcto es la interpretación de que es un dato positivo. Y esto es así por dos razones básicas; la primera es que no importa la deuda total, sino la capacidad de repago de esta. La principal fuente de ingresos de las familias son los salarios, y en el cuarto trimestre de 2012 estos cayeron un 8,5% respecto al mismo trimestre de 2011, después de que en el tercero lo hicieran un 5,5% y en el segundo un 5%. Aun sin la distorsión producida por el hecho de que no se abonara la paga extra de los empleados públicos, este descenso habría sido del 6,5%. Como la deuda de las familias descendió un 3,7% a finales de 2012, se puede ver que en términos reales esta ha aumentado un 3%.

En el caso de las empresas los datos son más difíciles de interpretar, pero utilizando los datos de la Central de Balances del Banco de España vemos que el beneficio neto de las empresas no financieras hasta septiembre fue un 24,1% menor que en el mismo período de 2011. Como el descenso de la deuda fue del 3,7% hasta ese mes (5,9% hasta diciembre por el traspaso de activos a la Sareb), vemos que en realidad la deuda real, medida en relación a la capacidad de las empresas para hacerle frente, había aumentado un 26,9%.

Pero todavía peor es la segunda razón para ser muy pesimistas con la evolución de la deuda, y es que la deuda total (incluyendo el sector público) sigue aumentando, concretamente un 1,4% en 2012. Y por mucho que el sector público pida préstamos, finalmente será el sector privado quien los pague; para ello habrá que subir impuestos, reducir prestaciones o ambas cosas a la vez. El resultado final será que la renta disponible para el sector privado disminuirá y, por lo tanto, la capacidad de repago de la deuda privada.

3) Repunte en la creación de empresas. Los datos de la EPA lo que nos están diciendo es justo lo contrario, con una disminución en el número de empleadores de 19.100 en 2012. Lo que sí que se ve es un aumento en el número de autónomos en 95.600 personas. Mi opinión es que esto, lejos de significar un buen síntoma, no es sino subempleo encubierto, es decir, que muchas personas, antiguos asalariados, que llevan mucho tiempo en el paro y ven que existen pocas o ninguna posibilidad de encontrar trabajo buscan esta salida de un modo bastante desesperado.

El hecho de que tampoco está dirigiéndose la iniciativa empresarial hacia sectores diferentes se confirma con la estadística de sociedades mercantiles creadas, en que se ve que los sectores en que se crean empresas siguen siendo los mismos de siempre. De cambio de modelo productivo no hay nada de nada.

4) ¿Está saneándose el sector financiero? Aunque no cabe duda de que se han dado pasos en esta dirección, lo que importa no es esto, sino evaluar si han sido suficientes como para hacer que la situación del sector financiero mejore. La mayor parte de los analistas sufren el síndrome de la foto fija. No se dan cuenta de lo que se ha deteriorado la economía y, por tanto, el sector financiero en el último año. Ahora mismo, el sector financiero lo podemos comparar a un campo de cultivo lleno de malas hierbas en el que, aunque quitemos muchas, siguen saliendo nuevas. Y los datos lo que nos dicen es que las malas hierbas –activos tóxicos– están saliendo mucho más deprisa de lo que se quitan. Si vamos a las estadísticas de morosidad financiera el aumento en 2012, hasta noviembre, de 51.828 millones. En diciembre, mes en que se traspasaron los activos tóxicos a la Sareb, sólo bajó 24.125 millones. Es decir, que el sector financiero, a pesar del saneamiento, está en una situación mucho peor que hace un año. Esto se debe simplemente al acusado deterioro de la economía, que lógicamente repercute en la banca.

No existe ninguna razón de peso para pensar que la economía española va a mejorar próximamente. Los indicadores de producción de enero siguieron cayendo a tasas del 5 al 7% y los indicadores adelantados nos están diciendo que la situación empeoró en febrero y aún más en marzo5) ¿Está anticipando la mejora en la bolsa la recuperación? Realmente, afirmar algo de forma taxativa a este respecto es bastante aventurado. Existe una discusión importante en el mundo académico sobre si la bolsa refleja la evolución de la economía o las expectativas. Mi opinión es que la mejora de la bolsa en el último año es un reflejo no de unas mejores perspectivas económicas, sino de una bajada en el riesgo de una disgregación de la Eurozona. Simplemente hay que ver la evolución en los últimos días (con bajadas muy importantes) para darse cuenta de la enorme influencia de todo lo relacionado con la moneda única sobre los mercados de valores.

6) Bajada en la prima de riesgo. Es cierto que ha mejorado de forma muy importante en los últimos meses, pero una vez más mi opinión es que esto no es un síntoma de confianza en que la economía va a ir mejor, sino de que la probabilidad de que la Eurozona se deshaga es más baja que hace un año y de que en Europa se hará todo lo necesario para evitar un impago por parte de España. Es decir, que el Gobierno se arroga méritos que en absoluto son suyos.

En conclusión, no existe ninguna razón de peso para pensar que la economía española va a mejorar próximamente. Los indicadores de producción de enero siguieron cayendo a tasas del 5 al 7% y, lo que es mucho peor, los indicadores adelantados (sobre todo los PMI) nos están diciendo que la situación empeoró en febrero, y aún más en marzo. La crisis chipriota es muy posible que desemboque en una nueva oleada de fugas de capital en los países del Sur, lo que pinta un panorama muy negativo para los próximos meses, todo lo contrario de lo que nos quieren vender.

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Aires de cambio en Cataluña

Editorial La Razón 29 Marzo 2013

Los socios de Artur Mas, los republicanos asamblearios de ERC, intentan transmitir a la opinión pública la especie de que nada ha cambiado en la política catalana, pese a los recientes gestos de acercamiento entre la Generalitat y el Gobierno, que culminaron a principios de semana con una reunión «discreta» en el Palacio de La Moncloa entre Mariano Rajoy y Artur Mas. Los portavoces de Esquerra se muestran cautos, incluso circunspectos, a la hora de extraer conclusiones de lo ocurrido, pese a que su líder, Oriol Junqueras, se enteró de la entrevista unos minutos antes de que se diera a conocer a la Prensa.

Lo cierto es que, cebados por la promesa de la consulta separatista, los dirigentes de ERC han decidido ponerse de perfil ante las evidentes señales de que el Gobierno catalán prepara un cambio de criterio en sus objetivos más inmediatos, hasta el punto de que han ofrecido apoyar los presupuestos de la Generalitat, por más restrictivos y ajustados que éstos sean, a cambio de que se señale una fecha y se redacte una pregunta para el referéndum separatista. Pareciera que ERC trata de forzar los tiempos ante el hecho, evidente, de que se está desinflando el «souflé soberanista» entre una población preocupada por las consecuencias de la crisis y que es consciente de que sólo desde la colaboración con el Estado se puede abordar la recuperación económica.

Por supuesto, no sólo hay que dar la bienvenida al proceso de rectificación de la Generalitat, sino que se le debe prestar todo el apoyo posible desde el Gobierno y las instituciones. Si en Cataluña CiU mantiene negociaciones con los socialistas del PSC –con varias reuniones «discretas» entre Artur Mas y Pere Navarro–, también es evidente que se está produciendo un desbloqueo en las relaciones con el Ejecutivo, como demuestra el apoyo parlamentario de los convergentes a la unificación de los órganos reguladores, o las negociaciones con el Ministerio de Asuntos Exteriores para coordinar la acción exterior de las comunidades autónomas.

En definitiva, otro tono y otro acento que alejan el horizonte de una ruptura institucional, que sería gravísima para los intereses de todos. Un cambio en el que no deja de traslucirse el trabajo callado y constante de la sociedad civil catalana, siempre enemiga de maximalismos. Por ello sería un error interpretar cualquier acuerdo entre el Gobierno y la Generalitat en materia de flexibilización del déficit y lucha contra la crisis como si fuera una cesión ante un chantaje. La situación del algunas comunidades autónomas con especiales problemas estructurales y financieros, como puede ser el caso de Cataluña o de la Comunidad Valenciana, exige medidas específicas que no tienen por qué suponer un trato de favor frente a otras autonomías, sino la constatación simple de los hechos.

Sin España, Cataluña no es viable
Editorial ABC  29 Marzo 2013

El problema de Mas es que sabe que el proceso soberanista nació fracasado y que la crisis en Cataluña es de tales dimensiones que no tiene futuro sin el apoyo financiero del resto de España

MARIANO Rajoy sigue fiel a su política de prudencia, administrada con gestos claros de firmeza, en la relación con el ejecutivo nacionalista de Cataluña, y particularmente con su máximo responsable, Artur Mas. Con este criterio, el presidente del Gobierno está haciendo frente a la iniciativa separatista de CiU y ERC, procurando evitar argumentos al victimismo nacionalista con sus reiteradas ofertas de diálogo y colaboración y, al mismo tiempo, descartando cualquier cesión política al desafío secesionista. En este contexto se ha celebrado una nueva reunión secreta entre ambos mandatarios. Conviene no abusar de la diplomacia privada, porque puede inducir a equívocos ante los ciudadanos, que son, en última instancia, los acreedores de una gestión política que dé prioridad al interés general y a la estabilidad de las instituciones. Tampoco sería bueno dar la impresión de que en esta polémica separatista hay dos vías paralelas, la de los discursos oficiales y la de las gestiones en la trastienda. En todo caso, Rajoy merece un voto de confianza para que dirija la respuesta a la Generalitat como crea más adecuado para el único objetivo admisible: garantizar la supremacía de la Constitución en todo el territorio nacional.

El problema de Mas frente a la claridad de ideas de Rajoy es que sabe que el proceso soberanista nació fracasado -cada vez son más numerosas las voces nacionalistas que hablan de aplazar la consulta- y que la crisis económica en Cataluña es de tales dimensiones que no tiene futuro sin el apoyo financiero del Gobierno central. La versión oficial de la última reunión entre Rajoy y Mas destaca la disposición recíproca a colaborar en las reformas contra la crisis y a abordar el problema del déficit autonómico. Nada sería más deseable que estas declaraciones de buena voluntad se tradujeran en hechos concretos y que estos hechos demostraran dos cosas: que el nacionalismo catalán, dejando a ERC un lado, ha desistido del proceso separatista y que el Gobierno central no ha dado nuevos privilegios económicos a la Administración catalana. Con una adenda más: han de cesar los onerosos gastos de corte soberanista, como el millón de euros que les va a costar a los catalanes la puesta en marcha de la oficina que organizará la parafernalia afín a la conmemoración del trescientos aniversario de 1714, de la que hoy informa ABC.

En la tensión entre ambos gobiernos, Rajoy no puede sustraerse a la sensibilidad del resto de comunidades, que están haciendo grandes esfuerzos para alcanzar el déficit fijado por el Ejecutivo central. Nada impide que se atiendan las circunstancias reales de la situación de cada territorio, pero en el caso de Cataluña, es alto el riesgo de confundir lo que de verdad necesita la economía catalana para salir de la crisis con lo que pretenden obtener los nacionalistas a cambio de no chantajear más al Estado.

El problema de Mas es que sabe que el proceso soberanista nació fracasado y que la crisis en Cataluña es de tales dimensiones que no tiene futuro sin el apoyo financiero del resto de España

MARIANO Rajoy sigue fiel a su política de prudencia, administrada con gestos claros de firmeza, en la relación con el ejecutivo nacionalista de Cataluña, y particularmente con su máximo responsable, Artur Mas. Con este criterio, el presidente del Gobierno está haciendo frente a la iniciativa separatista de CiU y ERC, procurando evitar argumentos al victimismo nacionalista con sus reiteradas ofertas de diálogo y colaboración y, al mismo tiempo, descartando cualquier cesión política al desafío secesionista. En este contexto se ha celebrado una nueva reunión secreta entre ambos mandatarios. Conviene no abusar de la diplomacia privada, porque puede inducir a equívocos ante los ciudadanos, que son, en última instancia, los acreedores de una gestión política que dé prioridad al interés general y a la estabilidad de las instituciones. Tampoco sería bueno dar la impresión de que en esta polémica separatista hay dos vías paralelas, la de los discursos oficiales y la de las gestiones en la trastienda. En todo caso, Rajoy merece un voto de confianza para que dirija la respuesta a la Generalitat como crea más adecuado para el único objetivo admisible: garantizar la supremacía de la Constitución en todo el territorio nacional.

El problema de Mas frente a la claridad de ideas de Rajoy es que sabe que el proceso soberanista nació fracasado -cada vez son más numerosas las voces nacionalistas que hablan de aplazar la consulta- y que la crisis económica en Cataluña es de tales dimensiones que no tiene futuro sin el apoyo financiero del Gobierno central. La versión oficial de la última reunión entre Rajoy y Mas destaca la disposición recíproca a colaborar en las reformas contra la crisis y a abordar el problema del déficit autonómico. Nada sería más deseable que estas declaraciones de buena voluntad se tradujeran en hechos concretos y que estos hechos demostraran dos cosas: que el nacionalismo catalán, dejando a ERC un lado, ha desistido del proceso separatista y que el Gobierno central no ha dado nuevos privilegios económicos a la Administración catalana. Con una adenda más: han de cesar los onerosos gastos de corte soberanista, como el millón de euros que les va a costar a los catalanes la puesta en marcha de la oficina que organizará la parafernalia afín a la conmemoración del trescientos aniversario de 1714, de la que hoy informa ABC.



Reunión con Rajoy
El otro secreto de Artur Mas
José García Domínguez Libertad Digital 29 Marzo 2013

El Madrid del regate corto, ése que todo lo fía al chalaneo de despacho y las palmaditas en la espalda, anda convencido a estas horas de que ya no va a haber problema catalán porque, al final, Rajoy le soltará cuatro pesetas a Mas. Hay un Madrid con mando en plaza que lleva siglo y medio creyendo que el del catalanismo es asunto que se arregla con cuatro pesetas. Se trata del mismo avestruz administrativo que aún no ha reparado en cierto avatar que causaría el pasmo en cualquier plaza europea. A saber, el presidente de la Generalitat es el único representante político del continente a quien la gente aplaude cuando sale a la calle. El único. He ahí el muy insólito efecto secundario de un soma llamado "derecho a decidir".

Barruntar que el líder nominal de CiU iba a renunciar a eso por cuatro pesetas constituye un insulto a la inteligencia. Se ha dicho ya un millón de veces, pero parece que hay que volver a repetirlo. El catalanismo es como una bicicleta: si quien la conduce dejara de pedalear, máquina y ciclista acabarían rodando por el suelo. Por eso, nunca cesan de subir la apuesta. Jamás. Se pergeñe o no algún apaño asimétrico en La Moncloa con el déficit autonómico, CiU no abandonará la estrategia de la tensión. Entre otras poderosas razones, porque no puede. Para ellos, supone un asunto de vida o muerte política.

Y no hace falta ser Willi Münzenberg a fin de adivinar la fecha prevista para la gran puesta en escena independentista: el 11 de septiembre de 2014. A apenas siete días del referéndum escocés, que se celebrará el 18, y con toda la atención mediática del mundo pendiente del resultado, Mas no va a renunciar a sus cinco minutos de gloria universal. Ningún agitador avezado se resistiría a capitalizar en provecho propio circunstancia tan óptima. Y si en algún empeño han acreditado pericia sobrada los nacionalistas es en el agitprop. De hecho, es lo único que saben hacer. Así las cosas, con apaño o sin apaño, la autodeterminación de Escocia servirá de escudo propagandístico a un plebiscito secesionista en Cataluña. ¿El ropaje legal? Un adelanto – otro – de las elecciones con la independencia como punto programático único. Al tiempo.

LA AUSENCIA DEL GOBIERNO DEJA SU ESTRATEGIA EN UN CALLEJÓN SIN SALIDA
La izquierda 'abertzale' reproduce la hoja de ruta de ETA en la tregua de 2006
José María Olmo El Confidencial 29 Marzo 2013

La izquierda abertzale está siguiendo la misma hoja de ruta que estableció ETA en la tregua de 2006 para abandonar las armas de forma definitiva. En los comunicados que emitió la banda durante los meses que duraron las conversaciones con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, la cúpula de la organización fijó un “esquema de negociación” que incluía una mesa de partidos, una mesa social y una última mesa a tres bandas en la que debían estar sentados el Gobierno central, el Ejecutivo vasco y la cúpula de ETA y de la que debían salir los acuerdos más relevantes.

El diseño del proceso fue presentado oficialmente en realidad por la izquierda abertzale en 2004 en la llamada Declaración de Anoeta, siguiendo las indicaciones de la banda. Según ETA, estos foros debían servir para implicar en el fin de la violencia a todos los agentes políticos y sociales de España y el País Vasco. El Ejecutivo de Zapatero dio los primeros pasos para cumplir con este diseño de las negociaciones, pero el atentado en la T-4 de Barajas en los últimos días de 2006 hirió de muerte el proceso, frustrando cualquier posibilidad de avance.

Siete años después, las marcas políticas de la antigua Batasuna han retomado la misma estrategia. Las circunstancias del proceso actual son diferentes, pero las dos primeras mesas propuestas por la cúpula de la banda, la de partidos y la de los agentes sociales, han comenzado a dar los primeros pasos. Al menos por el momento, sin embargo, la izquierda abertzale no ha podido activar el foro tripartito con los Ejecutivos central y autonómico por la negativa del Gobierno de Mariano Rajoy a sentarse con ETA.

Un foro vacío de contenido
La mesa social se ha consolidad en un Foro Social organizado principalmente por las asociaciones Lokarri y Bake Bidea los pasados 14 y 15 de marzo en Pamplona y Bilbao. A la cita acudieron representantes de organizaciones internacionales para la paz y también cargos políticos y sindicales, pero la izquierda abertzale, que fue la principal impulsora de los encuentros y también la ideología más representada, no consiguió la resonancia ni el eco que esperaba.

Ninguno de los partidos políticos más importantes participó en la convocatoria con representantes de relieve. PSE-EE y PP ni siquiera asistieron. En los encuentros se abordó el proceso de desarme y la reinserción de los presos de la banda, pero será difícil que alguna de las conclusiones del Foro, que serán presentadas el próximo mes de abril, pueda ser asumida por Moncloa. Con todo, los promotores ya han anunciado que organizarán nuevas reuniones en los próximos meses dirigidas a conseguir “una paz justa y duradera” en el País Vasco.

Comisión multilateral en el Parlamento
En el caso de la mesa de partidos, ETA la concibió desde el principio como un foro multilateral que debía situarse fuera del Parlamento para que pudiera abordar cuestiones incompatibles con la Constitución y el Estatuo de Guernika. En 2005, además, la izquierda abertzale se quedó sin representación en la Cámara de Vitoria por la ilegalización de Batasuna. Entró otra de sus marcas, el Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV), con nueve escaños. Pero la mesa nacional de Batasuna se quedó fuera, de ahí el interés por celebrar una mesa de partidos al margen del Parlamento Autonómico.

La situación actual es distinta. EH Bildu, heredera también de Batasuna, no sólo ha logrado entrar en la Cámara de Vitoria, sino que además se convirtió en las últimas elecciones en la segunda fuerza con más representantes. Además, la nueva formación abertzale ha abandonado algunas de las posiciones maximalistas tradicionales del entorno proetarra. Ya no hay ningún motivo para que ETA se oponga a la activación de la mesa de partidos dentro del Parlamento.

Así, en este contexto, el PNV ha decidido reactivar a petición del PSE-EE la Ponencia de Paz y Convivencia que ya funcionó en la Cámara durante la pasada legislatura. En aquella ocasión, la Ponencia no logró avances significativos. Pero el viernes, PNV, PSE-EE y PP alcanzaron un importante consenso en torno a una declaración de mínimos democráticos que todas las declaraciones que se desprendan de la Ponencia tendrán que respetar. UPyD se abstuvo en la votación. También lo hizo EH Bildu, aunque ha anunciado que participará en este foro de conversaciones, que encaja milimétricamente en el esquema de negociación diseñado por ETA para el alto el fuego de 2006.

La ausencia del interlocutor más importante
El único frente en el que la organización terrorista no está consiguiendo consolidar, por ahora, su hoja de ruta es el que implica directamente al Ejecutivo de Mariano Rajoy, que sigue rechazando establecer conversaciones con los dirigentes de la banda. De hecho, la cúpula de ETA acaba de ser expulsada de Noruega tras pasar varios meses esperando en Oslo a los interlocutores del Gobierno. La izquierda abertzale sigue intentando activar un canal de comunicación con Moncloa, pero todavía no lo ha conseguido.

El último comunicado emitido por ETA lo confirma. En el texto, divulgado por Gara el pasado martes, la banda denuncia la escasa voluntad que en su opinión está demostrando el Ejecutivo para consolidar el proceso de paz. La organización terrorista advierte de que las operaciones de los servicios de inteligencia y de las fuerzas policiales amenazan con generar “pasos atrás” en su abandono definitivo de la violencia y reclaman a Rajoy que acceda a sentarse a negociar.

La participación de Moncloa es clave para la banda. En el comunicado aprovecha para reafirmarse en la nota que ya divulgó el pasado mes de noviembre, en la que recordaba que el desarme (la entrega sus arsenales), la desmilitarización del País Vasco (la salida de la Guardia Civil, Policía Nacional y las Fuerzas Armadas de Euskadi) y la situación de los presos y los refugiados (miembros de la banda huidos en el extranjero) debían abordarse directamente con el Ejecutivo. Si Rajoy no aparece, la izquierda abertzale y ETA seguirán en el mismo callejón sin salida en el que han estado siempre.


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