AGLI Recortes de Prensa   Viernes 5 Abril 2013

Crisis de valores, ese misterio
Javier Benegas www.vozpopuli.com 5 Abril 2013

Hay quienes opinan que no estamos ante una crisis económica sino una crisis de valores. Y no son pocos los que van más allá y se aventuran a afirmar que nos enfrentamos en realidad a tres crisis distintas: política, económica y de valores. Afirmación que traslada al consciente colectivo una imagen del problema muy compleja que genera desaliento. ¿Si apenas podemos hacer frente a la crisis económica, cómo vamos a poder resolver tres crisis distintas?

La idea de la crisis de valores puede parecernos acertada, incluso perspicaz. Al fin y al cabo somos herederos de la cultura clásica y sabemos que no sólo de pan vive el hombre. Y aunque sea de manera intuitiva, comprendemos que es necesario dar una orientación ética a nuestra existencia y a la organización social a la que pertenecemos. También podemos afirmar que la bondad o la maldad, la generosidad o el egoísmo, forman parte de nuestras convenciones morales. En consecuencia, si la sociedad sucumbe y se muestra incapaz de sobreponerse, ha de haber algo más que una crisis material: ha de haber una crisis de valores. Sin embargo, es un error, comprensible, pero error al fin y al cabo. Porque sólo hay una crisis: la política. Las demás son sus derivadas.

La influencia de las instituciones
En las sociedades sometidas al Estado, la vigencia de los valores está a expensas de los incentivos que dimanan de las Instituciones, bien sea formalmente como leyes, bien sea informalmente como cultura y hábitos promocionados por la clase dirigente, los cuales son asimilados por el resto. En consecuencia, si quienes ocupan los más altos estamentos del Estado trasladan a la opinión pública la convicción de que la justicia es intencionadamente arbitraria, que las relaciones personales están por encima del conocimiento, el mérito y el esfuerzo, que el engaño y la mentira son recursos legítimos y que la corrupción y el robo, lejos de ser perseguidos, proporcionan suculentos réditos, los valores éticos pierden su utilidad y se convierten en una pesada carga. Pero no desaparecen, sino que siguen formando parte de nuestro acerbo. De hecho, por grave que sea la degradación, aún distinguimos el bien del mal, lo que es correcto de lo que es incorrecto. Sucede que para prosperar debemos adaptarnos al entorno institucional y actuar en consecuencia. Pero el daño moral, por más que parezca irreparable, es reversible, siempre y cuando se reformen las instituciones, sean reemplazados los agentes contaminados que las ocupan por otros nuevos y vuelvan a aplicarse los incentivos correctos.

Lo que definimos como valores son en buena medida el resultado de la selección y la evolución social. Y su vigencia depende de la conveniencia. Las sociedades desarrolladas aprendieron que el robo y la corrupción generaban desconfianza y los negocios se resentían. Y que la inseguridad de personas y bienes, al albur de maleantes, piratas o invasores, arruinaba el comercio y generaba pobreza. De ahí que los individuos comprendieran que era preferible privilegiar al honrado y perseguir al deshonesto, así como garantizar la seguridad de las personas y propiedades, habilitando los medios necesarios para ello. Los ciudadanos exigieron que las instituciones incentivaran las actitudes correctas y castigaran las incorrectas, lo que con el tiempo se tradujo en leyes y, finalmente, en cultura y hábitos en las sociedades sanas y estructuradas.

Un caso práctico y paradigmático
En pleno apogeo de la crisis y después de dos legislaturas socialistas desastrosas, Mariano Rajoy, que bien podría pasar a la historia como el último presidente del Régimen surgido en 1978, hizo su campaña prometiendo que, tras un tiempo “razonable” de esfuerzo y sacrificio, habría pan para todos. Y el pueblo, desesperado y sin alternativa, le otorgó en las urnas una mayoría absoluta que sólo 15 meses después se ha evaporado.

El mandato era muy sencillo, quizá demasiado: "haga usted lo que sea necesario para devolvernos la prosperidad perdida". Y Rajoy, alérgico a los riesgos, tomó nota y, feliz, circunscribió el problema a lo económico, pensando equivocadamente que con dos o tres reformas y la complicidad del BCE España volvería a la senda del crecimiento y la crisis se resolvería sin mayores quebraderos de cabeza. Cualquier hombre de Estado medianamente inteligente, ilustrado, valiente y, sobre todo, libre, independiente y atento a los valores éticos, habría comprendido que los problemas no se resolverían tan fácilmente, porque su origen no estaba en la economía sino en los pilares del Régimen; esto es, en unas instituciones sometidas a incentivos perversos, los cuales se propagaban de arriba a abajo, afectando a las Administraciones Públicas, al sector privado, a la economía y al funcionamiento de la sociedad en su conjunto.

Y si bien en el inicio de la legislatura algunos albergaron la esperanza de que el nuevo presidente comprendería la magnitud del envite y asumiría la regeneración democrática como tarea principal de su mandato, éste pronto se demostró rehén de los muñidores de favores, secretos y corruptelas, los cuales a lo largo de sus 32 años de carrera política le habían confeccionado un traje a medida. Traje que, desde el 18 de enero de 2013, día en que vieron la luz los presuntos sobresueldos en dinero negro de altos cargos del Partido Popular, amenaza convertirse en mortaja, dicho sea en sentido figurado. No hubo milagro. No podía haberlo porque, en palabras de Upton Sinclair, “es difícil que un hombre entienda algo cuando su sueldo depende de que no lo entienda”; es decir, cuando se está sometido a incentivos perversos es difícil tomar las decisiones correctas… y los valores se convierten en un lastre. Pero pese a los esfuerzos de Mariano Rajoy y la clase política en general, los valores siguen estando entre nosotros. Devolverles su vigencia depende de la instauración de un modelo político cuyas Instituciones, reconstruidas con la participación directa y activa de la sociedad, adopten, defiendan y propaguen los incentivos correctos.

Cómplices
El PP puede y no quiere
Rafael López-Diéguez www.gaceta.es 5 Abril 2013

Muchos esperaban que Rajoy actuara contra la ingeniería social de ZP.

La acuciante atmósfera de opresión que genera la situación económica, el drama del paro y la falta de horizontes que muchos españoles sienten en primera persona, ha convertido en secundario un problema mucho más profundo y que está en el substrato de la crisis que nos atenaza: la destrucción del orden moral y natural a través del desarrollo de la ingeniería social.

Si bien esta acción destructiva se ha ido expandiendo a lo largo de las cuatro últimas décadas es innegable el impulso que al proceso dio Rodríguez Zapatero (degradación del concepto de familia, legalización del matrimonio homosexual, conversión del aborto en un derecho, educación para la ciudadanía, adoctrinamiento moral, laicismo radical…) convirtiendo esa ingeniería en el andamiaje ideológico del nuevo socialismo, contribuyendo además a la difusión del nihilismo, el materialismo y el consumismo como rasgos antropológicos del nuevo hombre progresista.

Muchos esperaban que, con la llegada al poder, con mayoría absoluta, de Mariano Rajoy se iniciara una política capaz de invertir las consecuencias de la ingeniería social de la izquierda, poniendo fin a las leyes que la sustentan y que la impulsan. Hoy más que nunca se hace preciso poner fin a esta situación ya que, como afirma el Papa Francisco, no estamos ante una mera lucha política, sino ante un proyecto que lo que busca es hacer inviable el Plan de Dios. Por ello, hoy es preciso enfrentarse a este proceso de destrucción. El gran inconveniente al que nos enfrentamos no es la perversidad de la izquierda sino la tibieza de un gobierno que no ha sido capaz de derogar ni una sola de las leyes que han dado fuerza a la “movida contra Dios”. Algo que deberemos recordar cuando se nos convoque a las urnas.

Varapalo de FG (BBVA) a España
Pablo Sebastián www.republica.com 5 Abril 2013

Algo ha pasado o al presidente del BBVA, Francisco González, le ha dado un ataque de sinceridad y se ha liado a garrotazos con las perspectivas económicas de España, en contra de lo que él suele decir por Madrid en sus empalagosas y optimistas declaraciones en favor de su amigo Rajoy y sus políticas económicas y sociales. Porque esta vez el banquero FG ha presentado, ante la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos, la famosa SEC/USA -de cuyas fuentes beben los fondos de inversión y las agencias de calificación-, un duro informe sobre la situación y perspectivas de la economía española.

Y lo ha hecho Francisco González cuando sus compañeros del Consejo Empresarial para la Competitividad, los empresarios españoles del primer nivel -ayer mismo Sánchez Galán- hacen esfuerzos para defender en el extranjero la marca España y las perspectivas económicas de nuestro país.

Pues bien, mientras el presidente del BCE, Mario Draghi, declara que “España no es Chipre” y descarta rescates de mano dura en la zona euro de la UE, el BBVA, a través de su gabinete de estudios, asegura que España sigue siendo “uno de los puntos focales de la crisis de la deuda soberana”, y que ello podría provocar que el Gobierno español “solicite ayuda financiera a las autoridades europeas”. Exactamente lo contrario de lo que dijo Rajoy ante la Junta Directiva del PP el pasado miércoles, donde presumió que habría librado a España del rescate de la UE. Añade el informe del BBVA que no se descarta que uno o dos países de la zona euro acaben dejando la moneda europea por las buenas o por las malas, y advierte que “se espera que las condiciones económicas y el desempleo se sigan deteriorando” en España y que sigamos en recesión en los próximos trimestres.

Puede que el análisis de BBVA esté mas cerca de la verdad que los anuncios de Rajoy y las previsiones del Gobierno, que luego suelen corregir el BCE, el FMI y la CE. Pero el momento elegido por FG para soltar este zurriagazo parece sorprendente y anima a pensar que algo raro está pasando entre De Guindos (o Rajoy) y el BBVA. A la vez que se recuerda que: este banco no ha querido ‘ayudar a España’ en la Sareb, a pesar de que recibió dinero público por la compra de Unim; que no para de emitir deuda propia; y que se muestra obsequioso en México (de donde no hace análisis de coyuntura con la crudeza que los hace de España), y misterioso en sus inversiones bancarias de Turquía, China y EEUU, donde el BBVA tiene una presencia entre ‘confusa’ y especial.

Francisco González es un buen gestor de banca pero también un hombre solitario -se dice que no tiene amigos- y puede que nada solidario y cada vez menos, y no tiene a la vista ningún plan de sucesión ni esquema sucesorio lo que, por otra parte causa una cierta preocupación en España y México. Y parece que ha perdido la que antes parecía su buena costumbre de hablar con unos y otros para no perder contacto con la realidad.

Ahora FG le ha salido ‘inoportunamente’ respondón al Gobierno lo que debe tener alguna explicación, o forma parte de sus ya eternas discrepancias y celos con el Santander o con Caixabank, porque Botín y Fainé siempre están a favor del Gobierno y del discurso optimista del “España va bien”. Convencido quizás FG del discurso poco español que él suele hacer y donde subraya -lo que no gusta en Madrid- que su banco ya tiene mas activos fuera que dentro de España, algo que no deja de ser llamativo cuando eso se escucha en nuestro país y desde un banco español con importante clientela española que se puede sentir desplazada a un segundo o tercer nivel, entre las prioridades del banco.

Y no es que nos parezca mal, ni mucho menos, que BBVA diga su verdad sobre la situación y perspectivas económicas de España en un informe que parecía políticamente redactado por el que fue asesor y exministro de Zapatero Miguel Sebastián (también ex jefe del gabinete de estudios de BBVA) sino que nos sorprende que se haya escogido este momento para lanzar a bombo y platillo ese ataque pesimista de sinceridad. ¿Por qué? F.G. lo sabrá.

Así dirán los libros
juan carlos girauta ABC Cataluña 5 Abril 2013

Los tres partidos políticos que habían protagonizado los treinta y tantos años de democracia bajo la fértil Constitución del 78 se vieron salpicados públicamente por la corrupción, investigados por la policía, juzgados, sacudidos por la opinión pública

Tal como les sucede algunas veces a los viejos países, ricos en virtudes y en vicios, los astros se conjuraron contra España, vimos el oscuro fulgor del Apocalipsis, la fortuna giró con tanta violencia que no quedó institución sin mancillar ni flanco sin herir. La clase media, cuyos valores, solidez y tamaño constituían la base de los sucesivos milagros españoles (el político de una transición «de la ley a la ley», el económico de una larga prosperidad), se empobreció y encogió mostrando a generaciones criadas entre algodones las fauces de la miseria. En poco más de un lustro, el desempleo creció de manera monstruosa, pasando del 8 al 26%. Los jóvenes tenían vetado el acceso al trabajo. Los más afortunados entre ellos abandonaban el país que había costeado su formación, descapitalizando intelectualmente a España. Otros muchos veían malograrse su valía mientras desempeñaban precarios empleos alimenticios. La mayoría no tenía tanta suerte.

Los tres partidos políticos que habían protagonizado los treinta y tantos años de democracia bajo la fértil Constitución del 78 se vieron salpicados públicamente por la corrupción, investigados por la policía, juzgados, sacudidos por la opinión pública. Al PP, las revelaciones sobre los negocios sucios de su ex gerente y tesorero le cogieron gobernando. No reaccionó con argumentos convincentes ni con rapidez, y, además, volvió a sufrir campañas callejeras que esta vez no eludieron el acoso personal en los domicilios. Sobre las espaldas del PSOE pesaba, amén de sus errores de gobierno y su falta de líder, la responsabilidad por el mayor caso de corrupción que recuerdan los tiempos, lacra doblemente infame por afectar a los fondos que dedicaba al empleo la región con más paro de Europa.

Además, tenía imputado por otros delitos a su ex número dos. También el segundo de Convergencia se enfrentaba a la justicia. En ese contexto de mugre moral, penurias desconocidas, agitación callejera y tensiones separatistas, el día 3 de abril de 2013, inopinadamente, un juez imputó a una hija del Rey. El edificio inaugurado en 1978 crujió desde sus cimientos.

Control del gasto
La deuda pública española
Juan Velarde Libertad Digital 5 Abril 2013

El déficit del sector público o se financiaba a través de una operación complicada de pignoración de la deuda pública que se suspende con el Plan de Estabilización en su huida de la inflación, o sencillamente se acude a los ahorradores, ofreciéndoles un tipo de interés por el préstamo que les incitaba a suscribir fondos de variado tipo con garantía del sector publico.

La deuda pública española actual está siendo suscrita por ahorradores nacionales y extranjeros. Sus tipos de interés los acaba determinando, en buena medida, la situación del mercado financiero, con una consecuencia. Si estos tipos son altos y, en principio, la seguridad de que no exista una quita es muy grande, sitúan a los empresarios normales en condiciones muy difíciles para conseguir créditos. Es el llamado "efecto expulsión", que acompaña, como la sombra al cuerpo, al déficit del sector público. Cierro esta colaboración el 16 de marzo de 2013. Aunque las cosas han mejorado, el diferencial con el bono a diez años alemán del español de las mismas características leo que es de 346, y a pesar de eso, reina un cierto optimismo porque ha llegado a situarse este diferencial, o sea, los tipos de interés que se pagan por España en el mercado del euro, en torno al 600. Incremento en los tipos de interés que, a través del "efecto expulsión", se trasmite a una subida en los tipos españoles que aumentan los costes de la actividad de nuestras empresas, o sea, que se disminuye la competitividad.

De ahí la preocupación que, automáticamente, surge respecto al mantenimiento del déficit del conjunto de las Administraciones públicas, porque la deuda pública tiene el doble efecto de tener que abonar los tipos de interés que posee, y además, se encuentra la necesidad de su amortización, con lo que el déficit tiende a crecer. Esta acumulación de consecuencias ha de tenerse muy en cuenta. En el año 2012 el volumen de la deuda supuso casi el 85% del PIB español. Es un porcentaje preocupante por su magnitud. Pero el proceso continúa. El propio sector público estima que a finales de 2013 la cuantía total de estos préstamos incluso sobrepasará algo el 90% de nuestro PIB.

De ahí se deduce lo oportuna que es la noticia de restricción del gasto público. Aparentemente, con él se financian multitud de necesidades de diverso orden que molestan a los ciudadanos, y que la oposición no deja de trompetear. Son auténticos cantos de sirena que se dirigen al buque que hoy conduce Montoro, y que al sumar Administraciones autonómicas y locales con la del Estado, crean una tensión social evidente. Un caso concreto ha sido el de Inmaculada Rodríguez Piñero, secretaria de Economía y Empleo del PSOE, quien acaba de señalar que "Rajoy está pidiendo sacrificios a cambio de nada. Él, que siempre dice que no se puede gastar lo que no se tiene, ha acumulado el mayor endeudamiento público desde 1910 en su primer año de mandato". Se oculta que este porcentaje colosal se debe a la puesta en marcha, con la cumbre de 1989, del 11’2% de déficit del sector público, de la que podríamos denominar una política keynesiana vulgar, al creer que así se podían arreglar las situaciones coyunturales que en 2007-2008 habían aparecido en el mundo.

No se tienen en cuenta, en discursos en las Cámaras legilativas, en manifestaciones sindicales, en presiones de las autonomías, en influidos por el pensamiento de Hessel, cuestiones fundamentales que, precisamente fueron así analizadas por el propio Keynes, según nos señala en sus Memorias Hayek: "Son unos tontos". Datos y mensajes recientes del Banco de España indican con claridad que se "ha terminado la benevolencia con el déficit del sector de las Administraciones Públicas". En su comentario "La deuda pública crece como la espuma" se indica el 16 de marzo de 2013 en El Economista, con toda la razón, que "estos datos indican que son necesarios nuevos ajustes y acometer la reforma del sector público aun pendiente". La vergonzosa realidad de facturas no contabilizadas guardadas en cajones de las diversas Administraciones bordea lo intolerable.

Otra cosa es facilitar la negociación de la deuda pública. Se ha decidido que de aquí a pocos días esta deuda pase a negociarse en el Sistema Electrónico de Negociación de Deuda (SEND) dentro del mercado de renta fija de Bolsas y Mercados de España (AIAE). Mercado que se tendrá que vigilar con sumo cuidado.

Creación de empleo
Rubalcaba no sabe economía
Francisco Aranda Libertad Digital 5 Abril 2013

El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, no me invitó a una reunión que mantuvo hace unos días en Ferraz con una treintena de jóvenes para hablar de la situación de este colectivo en el mercado de trabajo. (Prefiero pensar que fue porque no se acordó y no por haber dejado de pertenecer ya a ese colectivo de edad). Me hubiera gustado participar para poder rebatir, en tan interesante aforo, algunos mensajes lanzados por el líder socialista que he podido leer posteriormente en el periódico.

"Hay que gastar dinero en crear empleo", afirmó –según la prensa– el inefable Pérez Rubalcaba. Vaya decepción. Casi toda una vida sentándose en el Consejo de Ministros de España y aún no le han informado de cómo se crea empleo. Tampoco parece conocer aún que estamos en este agujero por gastosos, por dilapidar el dinero público en planes E-(stúpidos), que tenían entretenidos a varios paisanos unos días mientras cambiaban el monumento de orientación, en cheques bebés y otras zarandajas.

Eso del crecimiento de la economía no es un fenómeno milagroso, ni llega como lo hace cada año la primavera (ésta se hace esperar demasiado). Los países crecen cuando ofrecen más bienes y servicios de calidad a precios competitivos. Crecer es saber producir más. La actividad económica se incrementará cuando seamos capaces de abastecer muchísima demanda interna y producir lo máximo para abastecer la demanda externa. Más claro, cuando seamos capaces de exportar mucho y necesitemos importar poco. La internacionalización es la base para salir de este atolladero y crecer de forma sostenible. El aparente milagro que se ha venido produciendo en Brasil, Rusia, India o Turquía consiste en que estos países han multiplicado sus exportaciones por entre 7 y 80 veces, lo cual ha permitido que la renta per cápita de sus habitantes se multiplique por entre 5 y 30 veces. No porque hayan cambiado de sitio todos sus monumentos, ni haber cambiado el embaldosado de sus plazas.

Lo de gastar dinero público para generar empleo tiene dos inconvenientes. Por un lado, nos estamos haciendo trampas en el solitario porque se trata de un empleo artificial e improductivo. Por otro, ese empleo hay que pagarlo y el Estado sólo puede obtener el dinero a través de los impuestos, lo cual provoca una disminución de los recursos económicos que están en manos de empresas y familias y que son susceptibles de formar parte de inversiones productivas, por lo tanto estamos frenando aún más la salida de este infierno.

También llegó a decir don Alfredo en su reunión con la muchachada que "no hay forma de crecer sin bajar sustancialmente la tasa de paro". Nuevo error. El crecimiento es el que genera empleo y no al contrario. Le pongo un ejemplo: una empresa puede generar empleo sin crecimiento incrementando el trabajo a tiempo parcial y distribuyendo las horas entre más personas. En concreto, decreceremos en términos netos, si se generan empleos de forma innecesaria tanto en una empresa como en un país, más aún si para ello incluso hay que recurrir al déficit y al endeudamiento.

No hay otra salida. La fuente del crecimiento está en nuestro tejido productivo. Sí, ese que no hacemos más que castigar con subidas de impuestos, hiperregulación, fronteras administrativas y todo tipo de trabas.

Primero está la inversión, que posteriormente genera crecimiento, lo cual favorece el empleo. Ese es el orden adecuado: inversión, crecimiento y empleo. Cambiar esta fórmula sólo provoca más tiempo en el banquillo del dolor o un espejismo (que es artificial y pasajero, como sabemos).

Mientras tanto, los gobiernos sí pueden hacer cosas para ayudar a generar bienestar a sus ciudadanos a través del crecimiento económico. Básicamente, se trata de generar una administración pública más eficiente, más reducida y orientada al fomento de la actividad exterior. Es decir, según los términos adoptados recientemente por el Fondo Monetario Internacional, convertirse en instituciones inclusivas, que son las que acompañan y fortalecen el crecimiento económico, al contrario de las denominadas extractivas. Yo creo que ya estaría bien con que la política garantizara la democracia, la economía de mercado y el imperio de la ley.

Iguales ante la Ley
¿Se creía la infanta presidenta de la Generalidad?
Guillermo Dupuy Libertad Digital 5 Abril 2013

Me parece estupendo que el juez Castro no se haya dejado amilanar por el hecho de que la socia y esposa de Urdangarín sea hija del Rey si ve honradamente que hay razones para llamarla a declarar como imputada. Ahora bien. De ahí a considerar que la imputación de doña Cristina es demostrativa de que la ley en España es igual para todos, va un abismo: prueben ustedes a desobedecer alguna resolución judicial como de forma tan clamorosa ha hecho el presidente de la Generalidad respecto de las sentencias contrarias a la inmersión lingüística de nuestros más altos tribunales, y ya verán la que les viene encima.

Artur Mas, sin embargo, no sólo continúa perpetrando impunemente ese continuado delito de desobediencia, tal y como se comprometió a hacer durante el discurso de su primera investidura, sino que se prepara para perpetrar un generalizado proceso de ruptura de nuestro ordenamiento jurídico, tal y como es su no menos delictivo "proceso de transición nacional", que incluye, pero no se reduce, a la celebración de su ilegal consulta secesionista.

Poco importa que la desobediencia, la prevaricación y la usurpación de atribuciones sigan estando tipificados como delitos en nuestro vigente código penal; Artur Mas y, sobre todo, Rajoy y el fiscal general del Estado, se comportan como si eso no fuera con los nacionalistas en su anunciado compromiso de perpetrar todos estos delitos bajo el eufemístico "derecho a decidir".

Y eso, por no hablar de la malversación de fondos públicos. Sólo el dinero del contribuyente que es necesario para perpetrar la ilegal consulta secesionista constituye una malversación de fondos muy superior y mucho más perjudicial que el que puedan haberse embolsado para beneficio propio los inimputables nacionalistas o personas de más baja estofa como son la hija y el yerno del Rey.

En una de sus declaraciones más perjudiciales para la Corona y para España, don Juan Carlos dijo aquello de que "hablando se entiende la gente". Pues bien. Esto mismo es lo que está percibiendo Mas ante sus delitos pasados y futuros. Lejos de ser castigado por los ya perpetrados, o disuadido por aquellos a los que ya ha puesto fecha, lo que Rajoy ofrece son reuniones secretas y facilidades de financiación, no vaya a ser que su impune y carísimo delito le arrastre a la suspensión de pagos.

Mas seguirá reuniéndose con Rajoy precisamente porque no renuncia a su carísimo y delictivo proyecto soberanista. Como él mismo ha manifestado: "Por ahora no se nos ha dicho que ambas cosas sean incompatibles".

¿Iguales ante la Ley? De risa, si no fuera para llorar.

FUNDACIÓN HERITAGE
Mi despedida
Dr. Edwin J. Feulner www.gaceta.es 5 Abril 2013

Inventen soluciones para fortalecer la familia, la sociedad civil y a nuestra nación.

Queridos amigos,
Hoy es mi último día como presidente de la Fundación Heritage y quiero escribirles una última nota como tal. Hemos vivido toda una aventura durante estas últimas tres décadas y media y me voy sabiendo que la Fundación Heritage prosperará con mi sucesor, Jim DeMint.

Por supuesto, quiero agradecerles su generoso respaldo, pero de forma aún más importante, quiero decirles que sigan siendo optimistas en cuanto al futuro. Es cierto que los progresistas están a la ofensiva, tratando agresivamente de reconstruir nuestro país utilizando el modelo socialista europeo. Pero es por eso por lo que ahora debemos redoblar nuestro empeño, no rebajarlo o abandonarlo.

Sé que como patriotas, Uds. harán todo lo que esté en sus manos para asegurarse de que nuestra sociedad le quite las riendas a este gobierno omnipresente. Sé que Uds. creen en la verdad imperecedera de nuestras ideas de gobierno limitado, libre empresa y libertad individual y que estas finalmente triunfarán. La libertad es el estado natural del hombre; siempre que se encuentra esclavizado, en lo único que piensa es en volver a ser libre una vez más.

Amigos míos, recordemos que ya hemos estado antes en esta situación. Cuando establecimos la Fundación Heritage en 1973, los progresistas controlaban el Congreso y todas las instituciones socioculturales. Y en la Casa Blanca teníamos a Nixon – un presidente debilitado por escándalos, que había instaurado el control de salarios y precios, que había hecho crecer el Estado del Bienestar y que se había ido de excursión a Pekín para reunirse con Mao.

Teníamos pocos aliados, si es que teníamos alguno, en posiciones de poder allá por 1973. En realidad, nos hallábamos cercados.

No existía Internet, Fox News o la radio hablada que rompieran el monopolio de los medios de comunicación progresistas. De hecho, el experimento progresista estaba en pleno auge. Si uno sacaba su inspiración de pensadores como Russell Kirk, F.A. Hayek, Bill Buckley y Milton Friedman, la vida parecía terriblemente desalentadora.

Pero no abandonamos la lucha. Resistimos y arrancamos la Fundación Heritage. Decidimos tomar el control de nuestro propio destino, defender nuestros valores y trabajar noche y día para salvar nuestro país y el Sueño Americano.

Apenas siete años después, Ronald Reagan fue elegido presidente y comenzó el contraataque conservador contra el Leviatán gubernamental. Y allí estuvimos nosotros para ayudarlo, de hecho, el presidente adoptó muchas de las propuestas de nuestro bestseller de 1980, Mandate for Leadership. Por nombrar sólo una de ellas: la defensa antimisiles – una propuesta que incluso Barack Obama ahora parece admitir que es importante.

Conseguir que Reagan promulgase nuestras reformas fue relativamente fácil y el país prosperó. Trabajar con nuestro 42º presidente, William Jefferson Clinton, fue bien distinto.

Pero no abandonamos la labor; ni siquiera bajamos el ritmo. La reforma de la asistencia social fue uno de los mayores campos de batalla y nosotros estábamos en medio de la lucha. El presidente Clinton vetó en dos ocasiones los proyectos de ley de reforma de la asistencia social que la Fundación Heritage había ayudado a redactar. Pero finalmente aprobó nuestra reforma legal, ¡para luego alardear de ella como uno de los hitos de su presidencia!

No ha sido este el caso del presidente Obama, que ha vaciado la parte principal de la reforma al eliminar el requisito de trabajar. ¿Cuál ha sido nuestra respuesta? Estamos combatiendo con fuerza en todos los frentes para reinstaurar esas disposiciones, pues gracias a nuestras investigaciones, sabemos que una asistencia pública sin condiciones perjudica mucho más que ayuda a las personas necesitadas y a la sociedad.

Anticipándose a la avalancha progresista del presidente Obama, la Fundación Heritage lanzó 10 iniciativas clave en su campaña Liderazgo para América, la cual está diseñada para cambiar la dirección de nuestro país. Abarca desde la reforma del sistema de salud a la exploración energética y se basa en un compromiso renovado con los principios fundacionales de Estados Unidos.

Lo cual me trae hasta el presente. Muchos de los comentarios que estamos viendo estos días, tanto de conservadores a título individual como del Partido Republicano, suenan demasiado proclives a abandonar esos principios fundacionales y a aceptar el modelo del Estado omnipresente.

¿En qué estarán pensando? ¡Lo último que necesitamos en estos momentos es más gobierno, más gasto, más deuda y más dependencia del Gran Hermano!

Me alegra informarles de que la próxima generación de prometedores (no, digamos mejor brillantes) conservadores ya está elaborando nuevas ideas y abriendo nuevos caminos en lo relativo a impuestos, la opción escolar y la ayuda a las personas necesitadas a nivel estatal. Confío en que Uds. y el resto de los cientos de miles de miembros de la Fundación Heritage, los 559,000 amigos de Facebook y los 281,000 seguidores en Twitter los acompañen.

En esta última nota como presidente de la Fundación Heritage, reto a los pensadores conservadores, aquí en la Fundación Heritage y en cualquier otro lugar, a que inventen soluciones para fortalecer la familia, la sociedad civil y a nuestra nación. Sé que crearán soluciones mucho mejores que los progresistas quienes, cuando ven un problema, automáticamente recurren al gobierno.

Nuestros Fundadores nos legaron los principios y la cultura del autogobierno republicano. Crearon el primer experimento consistente en dejar que las personas sean libres de vivir sus vidas del modo que deseen mientras no invadan las libertades de otros. Creían en la unión voluntaria para resolver los problemas comunes según el Estado de Derecho. Su visión era la de un país de fe, familia y libre empresa.

Ha sido para mí un honor y una alegría luchar junto a Uds. con el objetivo de garantizar las bendiciones de Estados Unidos para futuras generaciones. Pero la batalla continúa, ahora con Jim DeMint como el nuevo presidente de Heritage. Por favor, unámonos para darle a Jim y a la Fundación Heritage nuestro más completo e imperecedero respaldo.

¡Adelante!
©2013 Libertad.org

Esto empieza a dar miedo, mucho miedo, ‘miedísimo’
S. McCoy El Confidencial 5 Abril 2013

Da miedo, da mucho miedo, da… ‘miedísimo’. De verdad que no estamos siendo conscientes de lo que se está cocinando ahí fuera y del peligroso papel que están jugando los bancos centrales en el sostenimiento artificial de unas economías desarrolladas que apenas conservan su pulso vital. Su acción está provocando que se retrase el necesario desapalancamiento del sector privado y, sobre todo, público en esas sociedades; está impidiendo, con sus efectos, que se ejecuten de forma diligente reformas imprescindibles para la sostenibilidad de muchos estados; y está aumentando las desigualdades entre los ciudadanos, ayudando a la rauda desaparición de lo que en su día fue, para muchas naciones, una próspera clase media.  

La incapacidad de nuestros gobernantes nos ha llevado a aceptar el rol estelar de estas instituciones casi como única tabla de salvación. Una decisión basada en una supuesta racionalidad en su acción, sobre la base del mandato que tienen asignado: control de precios y, en algunos casos como la FED, creación de empleo. Sin embargo, hace tiempo que los BBCC han entrado en la dinámica irracional que caracteriza a la política convencional, hasta el punto de socavar su principio más sagrado: la independencia. La mayor expansión monetaria de la historia apenas ha tenido un impacto en crecimiento e inflación en las naciones en que con más agresividad se ha aplicado (hay que tener en cuenta en Japón el impacto en su primer semestre de 2012 de la reconstrucción del país tras el tsunami). Sirvan de ilustración gráfica a tan taxativa afirmación estos dos cuadros de J.P. Morgan pertenecientes al informe al que hice referencia en el post del miércoles.  

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

El aumento de sus balances hasta niveles inauditos en términos de porcentaje sobre los respectivos PIB regionales, o el mantenimiento de forma sostenida en el tiempo de tipos de interés reales negativos, poco ha ayudado al ciudadano de a pie, asfixiado por la presión fiscal y el peso de sus deudas. Por el contrario, ha dado alas a la economía financiera en aquellos estados que cuentan con autonomía monetaria, tal y como refleja la disparidad de retornos a la que hicimos referencia en el Valor Añadido del martes. Rentabilidades insólitas -por lo bajas- en algunos activos de renta fija y bolsas como las estadounidenses, entre otras, tocando máximos históricos son buena prueba de ello. Todo está relacionado, quod erat –gráficamente a continuación- demonstrandum.

 


 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El fenómeno de represión financiera está propiciando que unos acaparen riqueza mientras otros son cada día más pobres: el caldo de cultivo histórico de cualquier revolución social. Además, en la medida en que perdura, los bancos centrales convierten en estructurales las distorsiones que, con esta acción, generan en los mercados y que afectan a la correcta formación de precios y a su transparencia. Pero da igual, ahí siguen los gobernadores erre que erre, siempre dispuestos a ir un paso más allá en su particular locura, sabedores de que ni siquiera disparan con pólvora del rey, al no existir sustento físico a los fondos virtuales -pero comúnmente aceptados como medio de pago, unidad de cuenta y depósito de valor- que manejan. Ojalá no llegue el día en que al emperador se le vea cómo está: desnudo. Será el principio del fin.

Si Draghi advertía ayer, en la conferencia posterior al anuncio del mantenimiento de los tipos de interés de la zona euro en el 0,75%, que podría aceptar créditos empresariales como garantía para dar financiación adicional a los bancos –disparatado paso de anómalo trader de renta fija soberana a preparado gestor de riesgos privados, toma ya, como si no les hubiera enchufado todavía suficiente-, en su estreno como gobernador en el Banco de Japón, Haruhiko Kuroda anunciaba medidas sin precedentes en el país para tratar de sacar a la economía local de la atonía por la que transita desde hace casi dos décadas. Entre otras cosas, propone doblar la base monetaria en los próximos dos años, mediante compras de bonos públicos y privados y activos ligados al sector inmobiliario por un importe equivalente al 15% del PIB, a fin de que la inflación llegue al 2% en dos años. ¡A un miserable 2%! Demasiado wasabi para tan poca soja…

El revelador cuadro es del Servicio de Estudios de Bankia. 


 


 

 

 

 

 

 

Todo el sistema fiduciario en el que nos desenvolvemos financieramente, se basa en un principio esencial: la confianza en que el banco emisor puede hacer frente a las responsabilidades que asume con cada billete que imprime, en la certeza de que hará frente a su compromiso de pago. En la medida en que el dinero en circulación se dispara irracionalmente, dicha seguridad se va desvaneciendo. Lo que abunda se devalúa. Así ha ocurrido con el yen, que se desplomó en cuanto el BoJ dio a conocer esta nueva vuelta de tuerca hace veinticuatro horas. Una batalla más, por cierto, en la guerra de divisas que se viene desarrollando desde hace meses y que tiene a las naciones emergentes entre sus principales damnificados. Veremos a ver qué pasa cuando del exceso como causa de la depreciación se pase al recelo de los tenedores de activos en esa moneda como motivo de su venta.

¿Puede quebrar un banco central? Esta cuestión nos la planteamos ya en julio de 2008 de la mano de Willem Buiter.  La teoría dice que no dada su ilimitada capacidad a priori para seguir financiándose. Pero es una falacia. Porque en la medida en que su acción se centra en soportar una financiación pública cada vez mayor (de la que los responsables últimos son los ciudadanos con sus impuestos o, toquemos madera para no ser Chipre, con sus ahorros), su destino queda asociado al de aquel a quien sostiene, pudiendo sufrir pérdidas que al final han de ser sufragadas por los contribuyentes, nuevo palo en la cerviz. Además, si de su acción se derivan procesos hiperinflacionarios que conduzcan a un empobrecimiento colectivo hasta el límite de la miseria, cosa frecuente en un pasado no tan lejano, no habrá razón para su existencia al haber fracasado en su doble misión, crecimiento y empleo. No todas las quiebras son financieras. Las más peligrosas son las morales. De eso algo sabemos en España. Y de eso pueden empezar a saber no muy tarde los Carney, Bernanke y compañía.

Lo dicho, da miedo, mucho miedo, ‘miedísimo’.

Buen fin de semana a todos.
******************* Sección "bilingüe" ***********************

Financiación autonómica
El petardo catalán
Mikel Buesa Libertad Digital 5 Abril 2013

En el diseño del peculiar sistema de descentralización español ha cabido una excepción constitucional –la referida a las viejas provincias forales del País Vasco y Navarra– que, en su concreción práctica, acabó dando lugar al pufo vasco[1] y por ende navarro, cuyo más acabado diseño jurídico se plasmó desde la primera ley del cupo, promulgada en 1988, aunque hubo que esperar a 2002 para que acabara teniendo, esta vez en la ley del Concierto Económico, el reconocimiento de un pacto entre iguales. Culminaban así los acuerdos de 1996 entre el PP y el PNV, tras los cuales Arzalluz afirmó aquello de que "he conseguido más en 14 días con Aznar que en 13 años con Felipe González". Unos acuerdos que, vistos hoy con la perspectiva que da el tiempo pasado, no sirvieron para doblegar, ni siquiera para atemperar, la voluntad nacionalista de irse abriendo paso hacia la independencia, como tuvo ocasión de demostrar Juan José Ibarretxe en los años en los que gobernó con el apoyo de Batasuna. En realidad, esos acuerdos y sus efectos económicos –que no son otros que la persistencia de un privilegio financiero para las administraciones forales con respecto a las demás de España–, colocados en la cadena de los acontecimientos históricos, no son sino una muestra más –y no la de mayor enjundia ni ventaja– de la tenacidad, por no decir de la fiereza, de los vascos y los navarros para contribuir en lo menos posible a la carga fiscal del Estado, tal como mostró el jesuita y catedrático de Historia del Derecho en Valladolid, Gonzalo Martínez Díez, en un libro imprescindible: Fueros sí, pero para todos[2].

Ahora parece que le llega el turno a Cataluña, donde el nacionalismo lleva pugnando con establecer también una excepción desde que pudo comprobar su incapacidad para diferenciar su región de las demás de España. El asunto permaneció latente hasta el final del siglo pasado e irrumpió con fuerza cuando, también bajo la gobernación de Aznar, todas las Comunidades Autónomas acabaron siendo iguales, o casi, en competencias y dineros. Esto les pareció intolerable a los socialistas reconvertidos en nacionalistas que lideraba Pascual Maragall y, para no perder el carro de una historia que entonces parecía vislumbrarse exitosa, a los convergentes de Artur Mas. Todos ellos, con la suma de otros partidos menores, se embarcaron en una reforma estatutaria destinada a que los catalanes fueran más que el resto de los españoles, sin darse cuenta que para esto del más valer, como mostró Julio Caro Baroja en su estudio sobre Lope de Aguirre, "traidor", parece que hay que ser vascongado –es decir, de esos que, según cita Caro de Alonso de Palencia, "ni obedecen leyes ni son capaces de regular gobierno"–.

El caso es que las aspiraciones diferenciadoras de los gobernantes catalanes han ido chocando, a veces de manera azarosa, contra el muro constitucional, en donde se refleja con meridiana claridad que, dejados aparte a los vascos y navarros, no cabe excepción alguna en el entramado institucional de España. Hasta ahora, porque, sorprendentemente, en la última semana, tras una secreta conversación entre Rajoy y Mas, parece que se abre paso una solución de privilegio para contentar al nacionalismo y que éste ponga en sordina sus inmediatas pretensiones de independencia. Una solución que, desde ahora, me propongo denominar como el petardo catalán, aludiendo de esta manera a la intención de "estafa, engaño o petición de algo con ánimo de no devolverlo" –según define la RAE– que se vislumbra detrás de tal movimiento táctico en la política española.

En qué consiste el petardo catalán no lo sabemos, puesto que aún nos encontramos en los prolegómenos de su concreción política e institucional. Pero algunas de las posiciones que ya se han expresado, principalmente por los dirigentes del PP, aunque también del gobierno catalán, pueden orientarnos. De entrada, lo que ha sugerido el ministro de Hacienda es que puedan aliviarse las finanzas catalanas mediante una relajación del déficit en el que pueda incurrir la Generalitat –y tal vez alguna otra de las Comunidades Autónomas–. A este respecto, no crean los lectores que el asunto encierra dificultades insalvables, pues los economistas empleamos varios conceptos de déficit, alguno de los cuales bien pudiera salir a la luz pública desde los arcanos que forman la jerga de la profesión. Por ejemplo, si se hiciera referencia al déficit primario, como por cierto ha hecho recientemente el consejero Mas-Colell –por lo demás, prestigioso economista–, el objetivo actualmente establecido del 0,7 por ciento, le supondría a la Generalitat de Cataluña un desahogo de unos 3.600 millones de euros que no tendría que restar de su presupuesto de gastos.

Pero la cosa no se queda sólo en el déficit. La señora Alicia Sánchez-Camacho –que es como esas alumnas que llegan al examen del segundo cuatrimestre con lo aprendido, y con alfileres, en el primero– ha dicho, tras la reunión Rajoy-Mas, que se observa "una rectificación de las políticas de confrontación" y que "el Gobierno tiene la intención de ayudar a los catalanes a salir de la crisis". Sabe bien por qué lo dice, pues no hay que remontarse más que unos pocos meses para encontrar intervenciones suyas que parecen un mal resumen de los papeles que manejaban los nacionalistas de CiU cuando formulaban su propuesta de pacto fiscal. Éste, en la versión de la lideresa del PP contiene un aumento de los impuestos cedidos a la Generalitat, un papel preeminente, por lo que a éstos respecta, de la Agencia Tributaria Catalana, un respeto al llamado principio de ordinalidad –según el cual Cataluña no puede dejar de ser la cuarta región española en renta disponible por habitante, después de aplicado el sistema de financiación autonómica– y una subordinación a fines preestablecidos de la aportación catalana a la solidaridad interregional. No se crea que todo esto son pamplinas de políticos destinadas a confundir al público. Lo ha dejado claro el ministro de Asuntos Exteriores –que para esto de liarse con los negocios interiores es un lince–, quien acaba de proponer una cesión completa del impuesto sobre la renta a las Comunidades Autónomas, con gran regocijo, por cierto, del ejecutivo que preside Mas, donde se avanza que tal operación le puede suponer un aumento de 9.400 millones en sus ingresos. Lo que no ha señalado García-Margallo es cómo va a compensar el Estado esos dineros que se recibirán de menos en las arcas del Tesoro.

Dejemos las cosas así, de momento. Esto del petardo catalán amenaza con ser un tira y afloja que promete días de gloria para los eufemismos partidarios. Vamos a ver a nuestros políticos manejando conceptos inverosímiles y engaños enrevesados. Mientras tanto, más vale que vayamos rascándonos el bolsillo o, si no nos gusta, pensemos en otros a los que confiar el gobierno.

[1] Véase: Buesa, Mikel, El pufo vasco, La Ilustración Liberal, nº 34.
[2] Véase: Martínez Díez, Gonzalo, Fuero sí, pero para todos.

Cataluña
Lobos con piel de cordero
Antonio Robles Libertad Digital 5 Abril 2013

El engaño como método ha sido utilizado por el nacionalismo como el medio más eficaz para no soliviantar a sus víctimas con el fin de lograr sus objetivos sin oposición. Lobos con piel de cordero. Durante tres décadas nos mintieron. Mil veces lo he repetido. Armados con eufemismos, como la normalización lingüística o la cohesión social, echaron de las escuelas y del resto de instituciones el castellano. El modelo lo extendieron a los demás retos nacionales. Ahora pretenden convencer de las bondades de la independencia a los no nacionalistas con un catecismo cargado de cinismo y repleto de engaños.

La campaña ya está en marcha. Corre por las redes sociales y surge como setas en mesas de información por los puntos turísticos de las principales ciudades. Tienen la "poca vergonya" de repartir su propaganda, además de en catalán y algún idioma extranjero, en castellano. Deben ser los únicos impresos institucionales de Cataluña donde aparece actualmente el castellano. ¡Hay que tener muy mala fe para atreverse con engaño tan burdo!

Son preguntas diseñadas para engañar al incauto mediante dudas aparentemente resueltas con argumentos razonables, aunque en realidad sea una mezcla infumable de demagogia y cinismo. Como la campaña de asamblea.cat basada en dilucidar "7 dudas sobre la independencia". Se trata de disipar el temor de los no nacionalistas a la independencia, y de paso, convencerles de sus virtudes. El fin es sumarles a la ola soberanista, o en su defecto acomplejarlos ante ella para neutralizarlos.

Vean algunas de estas preguntas: "¿Podré continuar cobrando la pensión?" (en caso de lograr la independencia, se entiende). Además de argumentar que, de seguir en España, podríamos perderla, nos aseguran categóricamente: "Con el Estado propio incluso podríamos mejorar las prestaciones sociales". Otra: "Mi lengua es el castellano... ¿Mantendré mis derechos lingüísticos?" Y sin inmutarse, concluyen: "Ninguno será marginado por razones de lengua, ni por ninguna otra razón". Claro, que en el razonamiento general de la pregunta han dejado caer: "El catalán es y ha de seguir siendo la lengua propia y común del país, pero a nivel personal cada cual podrá hablar en la lengua que quiera". (Solo les faltó recurrir al bando del general Álvarez Arenas que, en nombre de Franco, decía en Barcelona el 27 de enero de 1939: "Estad seguros catalanes, de que vuestro lenguaje en el uso privado y familiar no será perseguido"). Y una tercera: "Prefiero seguir siendo español... ¿Mantendré mi nacionalidad?". La respuesta es para enmarcar: "Podrás ser lo que quieras sin problemas". Y así, como decía Umbral.

¡Es increíble que la ANC (Assemblea Nacional de Catalunya), que organizó la Diada independentista del último 11 de septiembre y las consultas populares de 2009/2011, nos quiera convencer de que la independencia garantizará a los castellanohablantes los derechos lingüísticos que ahora mismo no respetan, o que nos podamos sentir españoles en Cataluña en un futuro Estado catalán, cuando llevan décadas vomitando pestes contra España!

Pero no está sola la ANC. Otras 14 entidades forman parte de esta pedagogía de la bondad: Ómnium Cultural, Plataforma por la Lengua, Asamblea Nacional Catalana, Asociación Catalana de Profesionales, Asociación de Municipios por la Independencia, Círculo Catalán de Negocios, CIEMEN, Colectivo Emma, ENS, Fundación Cataluña Estado, La Fábrica, Plataforma pro Selecciones Deportivas Catalanas, Soberanía y Justicia, y Soberanía y Progreso. Juntas han creado una página Web, elclauer.cat con 70 preguntas y sus respuestas con el objetivo de dar argumentos a favor de la independencia. Paradójicamente, la asociación más beneficiada por las subvenciones de la Generalidad, Òmnium Cultural, pone en cuestión el estatus futuro del castellano; y la Plataforma per la Llengua, otra de las asociaciones adheridas, apela directamente a que se declare al catalán como única lengua oficial. Vean en este enlace cómo ganan la guerra de la opinión pública y refuerzan su hegemonía cultural.

Aunque los grandes medios de comunicación se centren en las tensiones entre los líderes políticos como Mas o Rajoy, es en la lluvia fina que se esparce desde las organizaciones cívicas subvencionadas por el nacionalismo oficial en el poder donde se dilucida la hegemonía política en Cataluña y la posible ruptura con España. Es en esta pedagogía subterránea donde el independentismo está ganando la guerra a la Ley. Cuando esa intendencia se generalice, la hegemonía constitucional de los capitostes que hoy dirigen el Estado sin hacer nada para contrarrestarla será una herramienta inservible para frenar la deriva independentista.

Unidad y pensamiento único
Rafael Nadal en La Vanguardia  5 Abril 2013

Catalunya vive instalada en una especie de tregua que los dos grandes bloques políticos en confrontación interpretan como una simple pausa, previa a la victoria, que los dos dan por segura y abrumadora. Los partidarios de la integración española sostienen que el globo secesionista se ha desinflado y que el final de la aventura ya ha sido objeto de un discreto pacto a tres bandas entre los gobiernos de Madrid y Barcelona y los poderes económicos, que han apadrinado el acercamiento. Los independentistas, por su parte, dan por hecho que no ha cambiado nada y que hay que dejar pasar el tiempo cumpliendo un calendario que desembocará inevitablemente en el referéndum y en una incuestionable victoria del sí. Son dos lecturas voluntaristas y seguramente sectarias. Es muy probable que los dos se equivoquen y que Catalunya esté encarando un tercer escenario mucho más inquietante: atrapada contra un muro infranqueable, sin fuerzas para escalarlo, al mismo tiempo que detrás de ella se han dinamitado los puentes y ya no hay posibilidades de vuelta atrás. Atrapada en un bucle sin salida.

El bloqueo es tan notorio que cuesta creer que las dos grandes corrientes en disputa no sean conscientes de él. El autismo con el que unos y otros nos llevan conscientemente hacia un callejón sin salida sólo se explica si piensan más en los réditos partidistas que en el proyecto colectivo. Catalunya no ha sido inmune a los intensísimos movimientos políticos y económicos de estos últimos meses en Europa, pero los dos bloques siguen actuando por inercia. Cumplen a ciegas un guión preestablecido y se niegan a aceptar que la realidad se les ha descontrolado por las crisis económica, financiera y política, que se han superpuesto al fracaso de los modelos de relación Catalunya-España.

No se trata de cuestionar ahora las razones legítimas de cada corriente, pero sí de criticar la obstinación en estrategias que se están revelando fallidas. Con buena voluntad o con toda la mala fe, nos condenan a una situación que se está deteriorando rápidamente y nos lleva hacia un fracaso colectivo de proporciones enormes.

¿Cómo salir de esta espiral autodestructora? En un país tan pequeño y con dos comunidades tan claramente diferenciadas en su relación sentimental con España resulta imprudente esperar una decantación mayoritaria de la ciudadanía que desempate definitivamente la situación. No se producirá. Quizás el globo independentista se desinfla, pero no hay ningún síntoma de que las fuerzas desencantadas o escépticas puedan estar pasando a engrosar las filas partidarias del modelo derivado de la sentencia contra el Estatut. Más bien al contrario; parecen fuerzas defraudadas por algunos partidismos en el bloque catalanista, pero radicalmente indignadas con los abusos del aparato del Estado.

No habrá independencia sin la unidad simultánea de todas las fuerzas catalanistas en el ejercicio del derecho a decidir, en la lucha contra la crisis y en la regeneración democrática. Y tampoco habrá una reconciliación con las instituciones españolas si desde el unionismo no hay gestos rupturistas que reconozcan en la Constitución la personalidad y la libertad de Catalunya. Que no se equivoquen, quizás la movilización que se hizo visible el Onze de Setembre no será mayoritaria para ganar la independencia –sólo las urnas lo dirán–, pero es más que suficiente para impedir una marcha atrás hacia la sumisión indisimulada de Catalunya, que muchos ciudadanos sienten discriminatoria e indigna.

Catalunya está, pues, condenada a un bloqueo empobrecedor y permanente –letal también para los intereses de España–, a menos que las fuerzas cívicas y políticas aparquen el partidismo y pacten una fórmula y un calendario de salida. Los pueblos pequeños sólo se sobreponen a las crisis uniéndose en torno a objetivos comunes, pero aquí políticos, intelectuales y clases dirigentes descartan el esfuerzo unitario; dicen que es uniformador y que consolida el pensamiento único. Es ridículo. Todos los países y regiones del planeta se agrupan cada vez más en la defensa unitaria de sus intereses a partir de mínimos denominadores comunes.

No habrá desbloqueo si Catalunya y sus representantes no pactan la celebración del referéndum, agotando todas las vías para hacerlo legal, pero también aclarando cómo se dará la palabra a los ciudadanos si al final España no ofrece una fórmula constitucional. Tampoco tiene salida si no acuerda desde ahora la plena aceptación del resultado –es obvio–, con lealtad plena y activa: una vez que los ciudadanos se hayan pronunciado, todos tendrán que trabajar lealmente para el país; si gana la independencia, los unionistas tendrán que trabajar para que Catalunya se independice con mínimos costes y las máximas ventajas; si gana el mantenimiento de la integración española, los secesionistas tendrán que trabajar lealmente para fortalecer el papel de Catalunya en el conjunto del Estado.

Personalmente, creo que Catalunya es una nación que tiene derecho a decidir libremente su futuro; creo que hay salidas más eficaces y justas a la crisis y creo imprescindible forzar la regeneración política que los partidos son incapaces de abordar. Estoy dispuesto a firmar desde ahora mi compromiso de colaborar lealmente con la mayoría, al servicio de Catalunya y de los catalanes, sean cuales sean las decisiones que los ciudadanos tomen libremente sobre cada uno de estos escenarios. Y no por ello renunciaré a mis convicciones. Cualquier cosa es mejor que esta parálisis actual. En Catalunya quizás sobra pensamiento único, pero sigue faltando unidad.

España / Terrorismo
Un sector de ETA apuesta por atentar para activar el «proceso»
Las relaciones entre la banda terrorista y su entramado están en su peor momento
Contrasta la reacción de Sortu por la muerte de «Thierry» y la sordina al juicio de Capbreton
J. M. Zuloaga. MADRID. La Razón 5 Abril 2013

ETA se encuentra en un callejón sin salida, en un «atolladero», como dijo en su último comunicado. Los pistoleros, según expertos antiterroristas, consultados por LA RAZÓN, saben que el tiempo juega en su contra, porque han fracasado las dos vías que habían previsto para forzar a los gobierno de España y Francia a una negociación: la «internacionalización del conflicto» (a través de «mediadores», «verificadores», etcétera) y las movilizaciones populares. Por ello, un sector de la banda propone que se cometan atentados o una acción de fuerza, a corto o medio plazo. A esta situación, ya de por sí preocupante, se une el hecho de que las relaciones entre ETA y Sortu, su brazo político, (que ya carece de influencia en las decisiones de la banda), se encuentran bajo mínimos. Uno de los motivos de estas desavenencias vendría condicionado por la decisión de ese sector de la banda de volver al terrorismo.

En su último comunicado, con motivo del «Aberri Eguna» («Día de la Patria Vasca»), la organización criminal hablaba de «atolladero» y peligro de ruptura del llamado «proceso», que se gestó durante la anterior legislatura gracias a las negociaciones de socialistas y nacionalistas con la banda y su entrado. Sortu (la nueva versión de Batasuna, que, con el tiempo, absorverá a Bildu y Amaiur) ha tratado de restar importancia a los últimos comunicados de ETA, ofreciendo versiones en castellano que distaban mucho de su contenido real. Se ha tratado de una maniobra mal calculada y las consecuencias no se han hecho esperar.

Sortu y el resto de las organizaciones de su entramado están echando el resto para lanzar movilizaciones tras el fallecimiento del que fuera jefe del «aparato político», de ETA, Francisco Javier López Peña, «Thierry». Incluso, una de sus dirigentes más destacadas, Mariví Ugarteburu, se ha desplazado a París para apoyar a los familiares del terrorista.

Al tercer día
Frente a ello, los presos de la banda y los clandestinos, que se manifiestan a través de comunicados, habían «pasado olímpicamente», al menos hasta ahora, de este fallecimiento (Ibon Gogeascoechea hizo ayer, en el tercer día del juicio de Capbretón una referencia). Garikoitz Aspiazu, «Txeroki»; y Miguel Carrera, «Ata», que también se sientan en el banquillo, se han presentado en la sala del Tribunal con camisetas que hacían referencia a otros etarras fallecidos. De «Thierry», con el que mantuvieron serios enfrentamientos entre 2007 y 2008, ni una palabra, lo que choca con lo que ha sido habitual en ETA cuando un preso muere en la cárcel. Por cierto, que Mariví Ugarteburu no ha tenido tiempo para pasarse por el Palacio de Justicia de la capital francesa.

Por si este dato no era suficiente, en el ejemplar que del diario «Gara» que se podía leer el martes en su pagina web, el juicio no merecía nada más que dos párrafos y no figuraba entre los temas destacados, espacio que se reservaba para la muerte de «Thierry». En el de ayer, ni una línea.

Uno de sus comentaristas habituales, insertaba el martes un artículo en el que defendía ardorosamente a «Thierry» (de «Txeroki» y «Ata», ni una palabra) y señalaba algo que debe ser leido con detenimiento. Se refería a la ruptura de las negociaciones que, durante 2006-2007, mantuvieron el Gobierno socialista y ETA: «la izquierda abertzale, primero, y ETA, después, llegaron a la conclusión de que el modelo negociador estaba agotado, pues la amenaza de reanudar la actividad armada ante los incumplimientos gubernamentales llevaba inexorablemente a la ruptura». ¿Estará ocurriendo ahora lo mismo, pero en este caso entre Sortu y ETA?. El tiempo dará la respuesta. El comentarista concluía que «los halcones están donde siempre, incrustados en los aparatos del Estado y las estructuras de gobierno, vivitos y coceando».

En su página web, Sortu ha incluido una nota sobre la muerte de «Thierry» y la decisión del Ministerio de Interior de remitir a la Fiscalía las declaraciones efectuadas por Pernando Barrena en relación con ese fallecimiento: «las amenazas del Ministerio de Interior español no son más que una maniobra de distracción: el PP quiere desviar la atención de los numerosos interrogantes que deja la muerte de Xabier López Peña. Del mismo modo, el PP, a golpe de amenaza de imputación, pretende rehuir de su responsabilidad directa en las consecuencias de la inhumana y criminal política penitenciaria que los gobiernos español y francés aplican a los presos políticos vascos».

Las fuentes consultadas subrayan que parece haberse abierto una crisis entre Sortu y las organizaciones del entramado, por un lado; y ETA y el colectivo de presos( el EPPK), por el otro. Una situación que no dudan de calificar de peligrosa ya que se puede deber a la información que tengan los primeros de que un sector de la banda pretende dar un «golpe de fuerza» ante la falta de avances en el «proceso». Resulta muy duro para los que están en la cárcel y los que viven en la clandestinidad la aparente comodidad, con disponibilidad de medios y, sobre todo, con total libertad (gracias a las resoluciones del Tribunal Constitucional) de la que disfrutan Sortu, Amaiur y Bildu, por más que convoquen manifestaciones, hagan declaraciones y den notas.

El pasado 11 de marzo, en el anterior juicio en el que fue condenado «Txeroki», el fiscal francés Jean Ricard subrayó que el terrorista había actuado como un auténtico disidente (de la línea oficial de la llamada «izquierda abertzale») al haberse limitado a lamentar el daño causado a las víctimas «colaterales» (robo de coches para atentados, por ejemplo), pero no las directas. Entonces, los dirigentes del entramado se afanaron en desmentir tal disidencia, pero, por lo ocurrido en estas semanas, parece que el representante del Ministerio Público acertó plenamente. Se pregunto que, si querían la paz, ¿dónde estaban las armas y los explosivos?

Cataluña
CiU mantiene las multas lingüísticas a las empresas a pesar del Constitucional
La Generalidad impuso medio centenar de sanciones a comercios de Barcelona en 2012 por razón de lengua, en contra de lo establecido por el Tribunal Constitucional.
Redacción www.vozbcn.com 5 Abril 2013

La Generalidad sigue multando a las empresas por utilizar únicamente una de las dos lenguas oficiales en Cataluña, pese a que el Tribunal Constitucional (TC) determinó que este tipo de castigo no cabe en el ordenamiento jurídico.

El consejero de Empresa y Empleo, Felip Puig (CiU), en respuesta a una interpelación parlamentaria del PP, ha revelado que durante el año 2012 el Gobierno autonómico impuso 53 sanciones por motivos lingüísticos en la ciudad de Barcelona, aunque no ha proporcionado los datos del total de Cataluña.

A pesar de todo, esta cifra es una de las más bajas de los últimos años. En el año 2011, por ejemplo, el número de multas lingüísticas en la ciudad de Barcelona fue de 97; en 2010, 98; en 2009, 67; en 2008, 82; y en 2007, 50. Una medida coactiva que parece estar teniendo los frutos que se buscan, es decir, que el español desaparezca del espacio público.

A nivel autonómico, los últimos datos oficiales sobre el número de sanciones a los comercios por utilizar la lengua de su elección se remontan al año 2010, en que que se impusieron 205 multas, y suman cerca de un millar desde el año 2004, en que se empezaron a aplicar. La recaudación por este motivo está en torno al millón de euros.

Es ilegal obligar a los comerciantes a usar una lengua
La Generalidad apela al artículo 128 del Código de Consumo de Cataluña -una ley que está recurrida ante el Tribunal Constitucional-, que obliga a los establecimientos comerciales a atender oralmente y por escrito a los consumidores en la lengua oficial que escojan.

Sin embargo, el Tribunal Constitucional, en su sentencia sobre el Estatuto de Autonomía de Cataluña, dictada en junio de 2010, dejó claro que cualquier imposición por parte de la administración pública de una de las dos lenguas oficiales sobre la otra en la relación entre particulares no es legal:

‘El deber de disponibilidad lingüística de las entidades privadas, empresas o establecimientos abiertos al público no puede significar la imposición a éstas, a su titular o a su personal de obligaciones individuales de uso de cualquiera de las dos lenguas oficiales de modo general, inmediato y directo en las relaciones privadas, toda vez que el derecho a ser atendido en cualquiera de dichas lenguas sólo puede ser exigible en las relaciones entre los poderes públicos y los ciudadanos’.

La Generalidad retira las multas previas a agosto de 2010
Recientemente se ha producido otra circunstancia que ha dejado en el limbo legal las multas lingüísticas impuestas antes de agosto de 2010, fecha en que entró en vigor el autonómico Código de Consumo. En octubre pasado, el Tribunal Constitucional anuló un artículo de la Ley 3/1993 del Estatuto del Consumidor de Cataluña, que establecía el régimen sancionador de las infracciones contra los derechos de los consumidores desde 1993 (y hasta la aprobación del Código de Consumo), entre ellas, las relacionadas con la obligatoriedad de atender en informar de los productos y servicios en catalán.

En base a esta situación, la Generalidad está archivando los expedientes sancionadores pendientes de resolución que fueron iniciados antes de agosto de 2010 si han sido recurridos, tal y como reconoció el propio Puig en una intervención en el Parlamento autonómico el pasado 13 de marzo.

primeras cuentas del nuevo gobierno vasco
El PP vasco pide a Urkullu que no financie las "pseudoembajadas y las ikastolas del sur de Francia"
Se entrevistará la próxima semana con el consejero de Hacienda para negociar los Presupuestos
JOSÉ MARI REVIRIEGO | BILBAO El Correo 5 Abril 2013

El presidente del PP de Bizkaia y responsable de asuntos económicos del partido Antón Damborenea ha emplazado esta mañana al Gobierno de Íñigo Urkullu a aplicar "ajustes más severos" en su proyecto presupuestario, aunque "no gusten a los ciudadanos". Damborenea ha exigidio unas Cuentas "realistas en ingresos y gastos", como condición para que su partido pueda facilitar la aprobación de los primeros Presupuestos de Urkullu. Entre otros requisitos ha pedido al Ejecutivo del PNV que deje de financiar las "pseudoembajadas", en alusisión a las delegaciones del Gobierno vasco en el exterior, y "los colegios e ikastolas privadas en el sur de Francia".

En cualquier caso, Damborenea se ha mostrado partidario de negociar con el PNV el proyecto económico y de explorar posibles vías de acuerdo antes de decantarse por una postura concreta en la votación. A día de hoy, ha advertido de que el PP "no ve motivos" para no presentar una enmienda a la totalidad. Damborenea ha desvelado en el transcurso de una rueda de prensa que el PP ha recibido recientemente una llamada del consejero de Hacienda Ricardo Gatzagaetxebarria, para que delegaciones de ambos partidos se reúnan la próxima semana con el fin de negociar los presupuestos.

El Gobierno del PNV, contra el castellano
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 5 Abril 2013

El Gobierno de Íñigo Urkullu aviva la guerra contra el castellano y dilapida los recursos públicos apoyando minoritarias iniciativas culturales en euskera

Cristina Uriarte, consejera de Cultura, Educación y Política Lingüística del Ejecutivo de Íñigo Urkullu, se ha propuesto avivar la guerra nacionalista contra el español y ha decidido, según se pone de manifiesto en el proyecto de presupuestos para 2013, retirar la mayor parte de las subvenciones que reciben los sectores de la cultura en castellano, mientras que las aumenta ostensiblemente a quienes desarrollan su actividad en euskera.
El plan de presupuestos establece, por ejemplo, que la Asociación de Escritores de Euskadi-Euskadiko Idazleen Elkartea, que congrega a algunos de los autores vascos más importantes escriban en castellano o en euskera y residan en el País Vasco o fuera de la comunidad, perderá este año la subvención del Departamento de Cultura, Política Lingüística y Educación. Por el contrario, se mantiene la financiación de 66.000 euros a la plataforma de escritores en lengua vasca, Euskal Idazleen Elkartea (EIE).

Algo similar se observa en el sector de los productores vascos: la asociación EPE-APV pierde para este año los 40.000 euros que percibió el año pasado, mientras que la otra plataforma del gremio, IBAIA, verá aumentar sus fondos públicos desde los 60.000 hasta los 80.000 euros. También desaparecen las ayudas de 28.100 euros a la programación anual de la fundación en honor al poeta bilbaíno Blas de Otero y a la histórica Sociedad liberal El Sitio de Bilbao, que el año pasado recibió 29.000 euros. Lo mismo ocurre con la partida de 18.800 euros que se reservó a la Asociación Española de Críticos Literarios para organizar en Euskadi el acto de entrega de los Premios de la Crítica, que desaparece.
Frente a estos y otros recortes, sorprende el fuerte incremento de las ayudas económicas a los Editores en Lengua Vasca, próximos a Bildu, quienes verán aumentar la aportación del Gobierno vasco desde los 60.000 euros del año pasado a los 100.000 de este.
Según Gorka Maneiro, parlamentario vasco de UPyD, “las razones de estsa decisiones políticas, en la que vemos tintes de persecución hacia quienes desarrollan su actividad cultural en castellano, deben ser explicadas en sede parlamentaria y lo deberán hacer en el próximo pleno de control”.

La imposición del euskera a la sociedad vasca es la responsable del 20% de la deuda pública existente en Euskadi, que se ha multiplicado por nueve en los últimos cinco años

"Territorio Bildu". (...) Este libro es un testimomio impresionante y descarnado de la vida bajo el totalitarismo etarra (...)

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