AGLI Recortes de Prensa   Domingo 7 Abril 2013

Instalados en el error
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es  7 Abril 2013

En España muchos son partidarios de incrementar el gasto público.

Un estudio reciente de la Fundación BBVA sobre valores políticos y económicos de los europeos revela que los españoles, a la hora de señalar medidas para combatir la crisis, equivocan notablemente su perspectiva. Del conjunto de países estudiados, es en España donde una mayoría más clara es partidaria de incrementar el gasto público y el intervencionismo estatal con el fin de reactivar la economía y crear empleo. Mientras que en Francia y Alemania sólo un 28% y un 32% se inclinan por estrategias keynesianas, en nuestros pagos el porcentaje sube al 59%.

Esta visión resulta contradictoria con la idea bien establecida de que los culpables del desastre son los bancos, los Gobiernos, los políticos, el Banco Central Europeo y las instituciones comunitarias. Es decir, por un lado se acusa certeramente a la interferencia de los poderes públicos de haber causado las graves dificultades que atravesamos y, por otro, nuestros compatriotas reclaman dosis mayores de este veneno letal. Parece evidente que semejante absurdo responde a una falta de comprensión de los mecanismos de funcionamiento de los mercados.

Este desenfoque obedece a décadas de pensamiento único socialista y a la ausencia en nuestra clase política de un discurso favorable a la responsabilidad individual, el ahorro, la inversión, la competitividad y la actividad empresarial. Se ha dicho, con evidente ánimo de caricatura, pero no sin cierta razón, que hoy gobierna en España la izquierda, que el principal partido de la oposición es la extrema izquierda y que el resto se sitúa en el colectivismo revolucionario o en el delirio antisistema. La conclusión es que nuestro espectro parlamentario está peligrosamente escorado, anomalía que conviene urgentemente corregir.

¡Que viene el lodo!
Roberto L. Blanco Valdés La Voz  7 Abril 2013

Quizá desde la transición política no ha atravesado nuestro país una crisis económica y política comparable en su gravedad a la que hoy atenaza a España entera.

Sobre la crisis económica, los aterradores datos hablan por sí solos: cinco o seis millones de parados, según cual sea la fuente que se tome como referencia a ese respecto; decenas de miles de pequeñas y medianas empresas destruidas; sociedades comercial y tecnológicamente punteras en concurso de acreedores; cajas de ahorros nacionalizadas para proteger a sus depositantes; sectores productivos enteros prácticamente destruidos; un endeudamiento público y privado galopante, rebajas salariales en los sectores público y privado. Y, como resultado de todo ello, un ajuste draconiano, que empezó a mediados del 2010 -gobernando Zapatero- y que, continuado por Rajoy, nadie es capaz de prever por el momento cuándo acabará.

Por si todo ello fuera poco, a esa desastrosa situación económica se une una crisis política que, como la lava de un volcán, va calcinando a su paso todo lo que toca: los partidos y las organizaciones empresariales y sindicales; el poder judicial y de forma especial su consejo de gobierno; el Parlamento como representación de la ciudadanía, puesto en entredicho por quienes creen defender una democracia directa, que es directa pero no es en absoluto democrática; el Tribunal Constitucional; las comunidades autónomas; y, ya últimamente, la Corona. En grados distintos, y por motivos no siempre coincidentes, la práctica totalidad de las instituciones estatales están tocadas del ala y algunas de ellas al borde de estrellarse contra el suelo.

¿Cabe imaginar una situación más indicada para que las grandes fuerzas del país, de forma muy especial sus partidos y, sobre todo el PP y el PSOE, que además de representar a la inmensa mayoría comparten el consenso fundamental sobre el que está construido nuestro sistema económico y político (economía social de mercado, parlamentarismo, democracia representativa, Estado social, monarquía parlamentaria, sistema autonómico) cierren un gran pacto para sacar a España de la crisis y mejorar el funcionamiento y, por tanto, el prestigio social de nuestras instituciones democráticas?

Sencillamente no: es imposible encontrarse en una situación más necesitada de grandes acuerdos transversales. Y es imposible tener una clase política más irresponsable y egoísta, que ha decidido pelear no sobre el campo limpio de la competencia democrática, sino en un terreno enlodado por las mentiras, los juegos de ventaja y la basura. No es por ello de extrañar que el debate democrático vaya desapareciendo de nuestro régimen político y que emerja poco a poco en su lugar una crónica judicial que empieza a ser ya principio y fin de toda la vida pública española.

Cambios para que nada cambie
Nota del Editor  7 Abril 2013

Siguen hundiéndonos y a quienes nos pisan quieren que se pongan de acuerdo para que todo siga igual. Son los partidos políticos, sistema de pastoreo de los profesionales de la política, los causantes
del contínuo deterioro de España y algunos ilusos creen que son los que van a resolver el problema

Este estado depredador de los profesionales de la política no tiene remedio, el PSOE tiene que terminar de desaparecer, previa declaración de culpas, devolución de lo afanado y encarcelamiento de los responsables, y el PP también y en las mismas condiciones.

Las autonomías no tienen sentido, y todas las instituciones tienen que funcionar con todos sus procedimientos a la vista de los ciudadanos, nos han demostrado que los interventores no sirven, es necesaria la transparencia (derogación de lenguas regionales, toda la información disponible en Internet, cauces para denunciar las irregularidades y castigo ejemplar).

Hay por ahí expertos que dan por buenos los resultados de las encuestas y de las elecciones, sin considerar el "descaro" de los profesionales de la política en utilizar todos los medios públicos de forma directa e indirecta para condicionarlos. Los que siempre ganan, juegan con las cartas marcadas, con sus marcas, y los tontos útiles les acompañan para infundir "legitimidad" a sus fechorías.

Apostando a la ruleta con el Fondo de Reserva de las pensiones
Juan Laborda www.vozpopuli.com  7 Abril 2013

Debo reconocer que la ministra Fátima Báñez nunca me deja indiferente. Tanto ella, como los asesores económicos del actual ejecutivo, nunca entendieron la naturaleza sistémica de la actual crisis económica. Por eso, para salir de la crisis nos propusieron, con su reforma laboral, un modelo productivo basado en salarios aún más bajos y en una mayor precariedad, fomentando la huida del talento. Desde un punto de vista económico se olvidaron que en plena recesión de balances privados los efectos de la flexibilización y bajada de salarios son nefastos. Desconocen el principio de la demanda efectiva y qué es la paradoja de costes, y así nos va -menos crecimiento, más paro, más déficit presupuestario, y más deuda.

Sin embargo, ésta señora acaba de superarse al presentar a las Cortes Generales el Informe del Fondo de Reserva de la Seguridad Social correspondiente al año 2012, y justificar la composición de su cartera. Lo que está haciendo el actual ejecutivo con el Fondo de Reserva de la Seguridad Social es una auténtica locura, están jugando a la ruleta rusa, poniendo en peligro el futuro de nuestras pensiones. Además, es ilegal. El actual ejecutivo se está saltando sus propias leyes al utilizar el Fondo de Reserva para hacer frente al mayor aumento de deuda pública de la historia de España en un solo año, 148.000 millones de euros en 2012.

Pero por encima de todo muestran un absoluto desconocimiento de nociones básicas de economía financiera, como qué es el principio de diversificación del riesgo de activos, o qué es el riesgo de contrapartida o default. ¿Aún no se han enterado que ha habido quitas en la deuda soberana griega? ¿Acaso saben por qué quebró la banca chipriota? Me temo que no.

El Fondo de Reserva, y lo que dicen las leyes
A 31 de diciembre de 2012, del importe total del Fondo de Reserva invertido en activos financieros públicos -62.026,61 millones de euros a precio de adquisición- el 97,46% está compuesto por deuda española y sólo un 2,54% por deuda extranjera (Alemania, Países Bajos y Francia). A cierre de 2011 los porcentajes invertidos en deuda soberana española y extranjera, eran respectivamente del 89,69% y 10,31%. En definitiva en 2012 además de comprar deuda pública española, el Fondo de Reserva vendió deuda extranjera por un valor nominal próximo a los 4100 millones de euros.

El Real Decreto 337/2004, que regula la Ley 28/2003, en su artículo 3 dispone que“... el Fondo de Reserva podrá invertir en títulos emitidos por personas jurídicas públicas nacionales y extranjeras, de calidad crediticia elevada y con un significativo grado de liquidez” y en el artículo 4 explicita que las inversiones deben seguir “criterios de seguridad, rentabilidad y diversificación”. Sin embargo la deuda española no tiene ni una solvencia crediticia elevada, ni una adecuada liquidez. Invertir el 97,46% del Fondo en deuda pública española no tiene nada que ver con diversificar la inversión. Simple y llanamente se está utilizando el Fondo de Reserva para hacer frente al mayor aumento de deuda pública de la historia de nuestro país. Se está llevando a cabo una política de desinversión en valores seguros para disimular sus deudas, poniendo en peligro las pensiones de los españoles.

De hecho, para poder hacer esta masiva inversión en deuda pública propia, el ejecutivo ha cambiado algunas de las reglas del Fondo de Reserva: elevó del 16% al 35% de la cartera el importe máximo que se puede invertir en un único valor; y aumentó de un 11% a un 12% su participación máxima en el total de deuda del Tesoro en circulación.

El principio de diversificación y la probabilidad de quiebra
En un curso básico de economía financiera además de explicar a los alumnos qué es la diversificación de activos y el porqué de la misma, se les introduce qué es el activo libre de riesgo, y cómo calcular la prima de riesgo del mercado, de una cartera o de un activo. En cursos más avanzados aprenden también a calcular la probabilidad de default o quiebra implícitas en las cotizaciones o precios de mercado de los distintos activos que forman la curva de rentabilidades de una deuda soberana o de bonos corporativos de un determinado rating. Me temo que Báñez y sus asesores se saltaron estas clases.

En el ejemplo del Fondo de Reserva de la Seguridad Social, todos los huevos están invertidos en deuda soberana española, de manera que es muy fácil entender que ocurriría en el hipotético caso de una quita, default o quiebra de la misma.

Pero vayamos ahora al concepto de activo libre de riesgo y riesgo de contrapartida. Para un inversor inglés el activo libre de riesgo en su moneda es la letra de su graciosa majestad; para un inversor estadounidense será las letras del Tesoro estadounidense, o T-Bills. Pero qué ocurre para un inversor en euros, bien sea español, alemán o francés. Obviamente, el activo libre de riesgo será la letra del Tesoro que ofrece una rentabilidad más baja, es decir, la alemana, y los diferenciales de rentabilidad entre los bonos españoles y alemanes ya no recogen expectativas de depreciación de ninguna divisa, sino simplemente el riesgo de contrapartida o probabilidad de quiebra del activo de deuda soberana que cotiza con un mayor tipo de interés. En definitiva, el diferencial alrededor de 360 puntos básicos o 3,6% entre la rentabilidad del bonos español a 10 años y el alemán para el mismo período recoge una probabilidad nada desdeñable de quiebra o default de nuestro bono patrio. A través de modelos no muy sofisticados se puede calcular la probabilidad actual de default según distintos porcentajes de quita que se pueden aplicar.

Al avalar deuda privada, implementar restricciones fiscales, bajadas salariales, en definitiva, al implementar las medidas de política económica recomendadas por una ortodoxia que ni predijo la crisis, ni entiende, ni entenderá las dinámicas actuales y futuras de ciclo, España se encamina a una quiebra de deuda soberana. Según mis estimaciones las nuevas necesidades de financiación de las administraciones públicas para el período 2013-2015, entre 470.000 y 621.000 millones de euros. Si se confirmaran el montante final de nuestra deuda soberana en 2015 alcanzaría entre el 135% y el 150% de nuestro PIB. En ese caso qué pasaría con nuestro Fondo de Reserva de la Seguridad Social. Nada bueno, se lo aseguro.

Los españoles son gente «extraña»
mª teresa giménez barbat ABC Cataluña  7 Abril 2013

No frecuento las redes sociales. Sólo gasto un poco de tiempo en Facebook. Igual que en el mundo real, tengo ahí amigos de todo tipo. También independentistas. Aunque conocen mi afiliación política y mi trayectoria opositora, soy, si no entusiásticamente bienvenida, si cortésmente tolerada en sus conversaciones. Hace unos días, debatí con una agradable independentista que reclamaba la secesión esgrimiendo ese argumento ahora tan usual de los motivos económicos. Pero fue más allá: añadió con franqueza que no quería aportar recursos a “gente extraña”. “Gente extraña”. Reconozco que me chocó particularmente. No sólo por el crudo distanciamiento moral que traslucía la expresión, sino por el hecho de que quien la profería tenía como apellidos unos nada catalanes. Digamos, por poner un ejemplo, que se llamaba Ibarreche Aznar. La verdad, era tan paradójico que no pude evitar manifestarle mi sorpresa. Y eso es todo lo que puedo decirles sobre su postura y sentimientos, ya que no le pareció necesario responderme. La agradable señora no dialogó más conmigo y quien la sustituyó fue mi amigo anfitrión, que recriminó dolido mis palabras. ¿Acaso una catalana de apellidos, hum, españoles, no podría ser independentista? ¿Acaso estaba yo discriminando a la gente por su apellido? ¿No podría él, en justa contra-argumentación, atribuir mi “españolismo” a mi muy delator primer apellido?

Está claro que no me comprendió. Por supuesto que se puede ser independentista con apellidos como los suyos o como el mío. ¡Pues no hemos visto a Lópeces y Péreces reclamando estado propio! Naturalmente. De la misma manera que se puede estar en contra de desgajar Cataluña de España llamándose Galvany o Tutusaus. Lo que me asombra, me entristece y me desanima es esta locución, “gente extraña”. Porque es extravagante y un sinsentido que alguien califique así al resto de los españoles. Nos gustarán más los gallegos que los extremeños, los aragoneses que los valencianos, y siempre por motivos personales y subjetivos. Pero “extraño” no lo es ninguno. Y menos para una Ibarreche Aznar. Seguramente serán la mayor parte de sus parientes y también una buena parte de sus amigos. Personas con las que ha compartido un país, un lugar de donde proceden o procedieron abuelos, primos o algún cuñado o yerno. ¿Cómo puede decir alguien una cosa tan ilógica?

Pues lo dicen convencidos. Y la causa no ha sido la realidad, ni la experiencia, ni el sentido común. Felicidades, nacionalistas. Las opiniones de la agradable señora no tienen más etiología que años y años de adoctrinamiento en el extrañamiento que, como saben los psicólogos de masas, no está muy lejos de la deshumanización del otro, paso previo para el odio. Ella no quiere que su dinero vaya a quien no considera suyo. Lo mismo que otros ciudadanos antiespañoles. Pero resulta que les preguntas y todos quieren formar parte de la Unión Europea. Y ahí está el quid de la cuestión. Si una Ibarreche Aznar considera que otro Ibarreche Aznar es un “extraño” que no merece su solidaridad, ¿qué no dirá cuando le pida dinero un Bratovic o un Opieczonek? Para raros, raros, los que no han formado parte ni de su sangre ni de su historia. En realidad, nuestros nacionalistas no quieren pertenecer a Europa, sino a un exquisito club formado por alemanes, holandeses y otras gentes de bien como la imagen que tienen de ellos mismos. Sin españoles, ni griegos, ni portugueses. Puro infantilismo narcisista, por no decir un descarnado racismo disfrazado de reivindicación histórica.

Nunca, nunca una región que se separe de un país democrático debería ser admitida en Europa. Si no has podido tolerar a los tuyos, llevas la peor tarjeta de presentación para un club de muy distintos. Eres una bomba de relojería. Podríamos decir que Europa es una metáfora de España. Gentes diversas y un surtido completo de virtudes y defectos. Con su gente trabajadora, sus vagos, sus emprendedores o sus corruptos. Como en todas partes. Y no necesita ni más tribus ni más naciones. Precisamente se creó para superar la tentación nacionalista, pulsión letal que tantas muertes ha causado. Y el escalón obligatorio para el acceso es haber asumido a los propios como propios. Qué menos. Si no es así es que alguien no ha entendido de qué va el asunto.

Mª Teresa Giménez Barbat es escritora y miembro del Consejo Territorial de UPyD Cataluña

Liberalismo comunitario
josé garcía domínguez ABC Cataluña  7 Abril 2013

Según una reciente cata demoscópica realizada por la Fundación BBVA, dos de cada tres europeos siguen creyendo en el Estado del bienestar; un porcentaje que se eleva al ochenta por ciento en el caso de la población española. Así, los encuestados manifiestan su disposición a pagar más impuestos si con ello se garantizase una protección universal frente a las principales contingencias de la vida. Preferencia que no deja de encerrar una gran paradoja: cuanto más se diluye la base social, política e ideológica de la socialdemocracia, más se afianza el consenso colectivo en torno al modelo de sociedad que alumbró en su día. Porque la socialdemocracia no está menor muerta hoy que el comunismo tras la caída del Muro. Y ello por culpa de una aciaga verdad que ya Keynes supo intuir hace décadas. A saber, las políticas de pleno empleo financiadas con déficit y promovidas por el Estado resultan por completo inviables cuando el capital es libre de moverse a través de las fronteras nacionales. La quiebra definitiva del mítico modelo sueco fue, de hecho, su canto del cisne.

He ahí, por cierto, la suprema contradicción en que se abaten los partidos socialistas europeos: apoyar con entusiasmo militante una globalización económica que ha anulado los instrumentos políticos que les permitían conseguir la redistribución igualitaria, su genuina razón de ser. Una honda incoherencia doctrinal que igual padecen sus antagonistas ideológicos, los entusiastas del canon neoliberal instaurado por Reagan y Thatcher en los ochenta. Pues no menos inviable resulta fomentar, por un lado, la absoluta desregulación de los mercados y, al mismo tiempo, postular la conservación de los valores e instituciones asociadas a la tradición, como la familia. Desde Disraeli y Burke a Marx y Carlyle, muchos lo advirtieron: nada hay más revolucionario y disolvente de todos los vínculos sociales que el mercado dejado a su libre albedrío. La Escuela de Chicago y “American Psicho” son, ¡ay!, las dos caras de una misma moneda. ¿Para cuándo un liberalismo comunitario?


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Víctimas del Terrorismo
Covite reclama apoyo internacional para acabar con el «santuario» de ETA en Venezuela
La asociación ha remitido esta semana sendas cartas a Ban Ki Moon, secretario general de Naciones Unidas; Barack Obama, presidente de Estados Unidos, y a Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, en las que les solicita que «presionen» en contra del «asilo de terroristas»
L. GIL | BILBAO. El Correo  7 Abril 2013

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo de Euskadi (Covite) ha pedido ayuda a la comunidad internacional para que Venezuela deje de ser un «santuario» para ETA. La asociación ha remitido esta semana sendas cartas firmadas por su presidenta, Consuelo Ordóñez, a Ban Ki Moon, secretario general de Naciones Unidas; Barack Obama, presidente de Estados Unidos, y a Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, en las que les solicita que «presionen» en contra del «asilo de terroristas».

No es la primera vez que Covite alza la voz en este sentido. La asociación de damnificados remitió a finales del pasado año una misiva al embajador de Venezuela en España en la que instó al Gobierno bolivariano a que retorne a la «normal aplicación» de la Convención de Ginebra. Venezuela es el país que alberga al mayor número de miembros de la banda con causas pendientes. Los espías y agentes españoles tienen constatada la presencia de, al menos, 33 etarras en búsqueda y captura activa. Un número que podría haberse duplicado en los últimos años.

La iniciativa de Covite se completa con una carta al candidato opositor a la Presidencia de Venezuela, Henrique Capriles, en la que recuerda que el régimen de Chávez «ha desoído los insistentes requerimientos de la justicia española», y en la que desea que el pueblo venezolano «deje de sucumbir a la propaganda engañosa de Nicolás Maduro -sucesor de Chávez- y apueste por el respeto a los derechos humanos». No se descarta que Caprille dé lectura a la misiva en uno de sus actos electorales.


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