AGLI Recortes de Prensa   Lunes 15 Abril 2013

Las Autonomías siguen a lo suyo. El Gobierno, culpable
EDITORIAL Libertad Digital 15 Abril 2013

En el Año V de la Gran Crisis, las Comunidades Autónomas siguen donde estaban: en la irresponsabilidad más escandalosa y en el despilfarro más obsceno. Tal y como hemos informado desde las páginas de Libre Mercado, las Autonomías mantienen vivos 457 entes públicos que prometieron eliminar. La poda, que en principio iba a afectar a 686 entidades, por el momento sólo ha alcanzado a 229, es decir, a muchísimo menos de la mitad.

Hay casos especialmente sangrantes, como el de Aragón, que no sólo no ha cerrado ninguna sino que se ha atrevido a fundar dos más, o el de Andalucía, territorio clientelar donde los haya, que sólo ha cerrado 17 de 119. Andalucía, la región del inaudito 35% de paro que reparte 4.000 millones de euros en cursos de formación...

Y el Gobierno central, lejos de dar un golpe en la mesa y meter en vereda a las Administraciones autonómicas, no hace sino tratarlas con toda clase de paños calientes e inmerecidos miramientos, sobre todo –para más inri– a las más incumplidoras y a las que incurren abiertamente en el chantaje y la amenaza subversiva. Con lo cual se convierte no sólo en cómplice sino en culpable de la situación, tan vergonzosa como insostenible.

Es intolerable. Es una afrenta al expoliado ciudadano, víctima de la incompetencia, la irresponsabilidad y la cobardía de unos y otros. Una víctima a la que se está dejando desprotegida y a la que se está humillando y ofendiendo en el peor de los tiempos posibles para ello.

Rajoy o el antilíder
Roberto Centeno El Confidencial 15 Abril 2013

La pasada semana se produjeron dos acontecimientos que permiten situar a Rajoy en su verdadero sitio: todo lo opuesto a un líder, un desastre sin paliativos. El primero ha sido la muerte de la Sra. Thatcher, una figura arrolladora, un auténtico gigante en la escena política del siglo XX, honra de su país y de toda una época, una mujer sin complejos y de convicciones profundas, una patriota implacable con el terrorismo y con la defensa de la unidad nacional. Fue la antítesis de todo lo que Rajoy es y representa, un apparatchik trepador y mentiroso, sin convicciones ni principios, carente de una idea nacional y sin sentido patriótico alguno, que finge regir los destinos de España cuando no domina ni el suyo propio. Una auténtica tragedia española.

Rajoy ganó las elecciones con un programa electoral falso. Thatcher nunca engañó a nadie. Llevó adelante sus promesas sin vacilación y con una coherencia absoluta. “No soy una política de consenso, soy una política de convicciones”, un contraste abisal con un Rajoy para quien parece pensada aquella mítica frase de Groucho Marx: “Estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”. Sin coherencia ni firmeza, ni sentido nacional alguno, incapaz de poner orden en su propia casa. Si ni fue ni es capaz de gobernar las autonomías y ayuntamientos bajo su mandato que funcionaron y funcionan por libre y sin control alguno, ¿cómo va a ser capaz de gobernar España? Rajoy tiene el poder, pero carece de agallas para ejercerlo.

La pequeñez de Rajoy alimenta los separatismos
“Cuando haya que defender los principios y el bien, Gran Bretaña empuñará las armas”, decía Thatcher, la patriota. Y el cobarde Rajoy ni siquiera empuña la ley para defender ni los principios ni el bien. El Gobierno catalán decide no cumplir la sentencia que le obliga a escolarizar a los niños que lo soliciten en castellano, vulnerando la ley y los derechos humanos mas elementales, pero el antilíder, un cobarde patológico, es incapaz de cortar de raíz una tropelía inimaginable en el mundo civilizado. Thatcher habría destituido a todo el Gobierno en el acto y eliminado la autonomía de Cataluña sin despeinarse.

La indecisión de Rajoy le lleva al extremo de sustituir la acción política por el juicio del tribunal político que es el Tribunal ConstitucionalComo dice mi maestro Antonio García Trevijano, el mayor jurista y pensador político de nuestro siglo, “el antilíder no mueve a la acción colectiva porque ignora el poder de la voluntad de la ley contra los pequeños divisores de la patria. Al no liderarse ni siquiera a sí mismo, el antilíder ignora que su debilidad y su pequeñez son las únicas causas de la aparente fortaleza del nacionalismo identitario excluyente. Sin Rajoy, sus criaturas Arturo Mas e Iñigo Urkullu no habrían pasado de ser presidentes de casino de pueblo”.

La indecisión de Rajoy le lleva al extremo de sustituir la acción política por el juicio del tribunal político que es el Tribunal Constitucional. Fue un notorio escándalo que este tribunal se atreviera a interpretar la aplicación futura del Estatuto de Cataluña, cuando su función estaba limitada a resolver la cuestión de su constitucionalidad. De esta manera un poder constituido, el Tribunal Constitucional, se convierte en poder constituyente y Rajoy abandona el poder de decisión, que es su obligación, para que el Tribunal dirija la acción política que su cobardía patológica le impide realizar.

En el Estatut, el Tribunal Constitucional invadió el terreno constituyente interpretando las normas del Estatuto contrarias a la Carta Magna, en lugar de haber declarado su nulidad. Dijeron: “Esto sería legal si se interpretara así…”, interpretación que fue ignorada por el Gobierno catalán y ni el Tribunal Constitucional ni el Gobierno de España reaccionaron ante tamaña violación de la norma constitucional. Si en España hubiera juristas de talla histórica, no cabe duda de que su dictamen sería terminante: más grave que el delito de sedición imputable a los dirigentes separatistas es la alta traición de las autoridades gubernamentales, judiciales y del Tribunal Constitucional, que llevan años alimentando con su cobardía y su complejo de culpabilidad franquista el auge de las fuerzas nacionalistas. No hay pena que pague el daño que esta patrulla de arribistas están causando a España y a los españoles.

Y en esta misma línea ahí tienen ustedes a los niñatos de Rajoy en el País Vasco, diciendo que a lo que aspiran es a ¡entenderse con Bildu! Ni tienen vergüenza, ni tienen honor. Son unos traidores a sus votantes primero, y a España, después. Han aceptado como normal la dialéctica chantajista, permitiendo que con nuestro dinero se financien políticas identitarias dirigidas a la secesión mientras se eliminan becas comedor, se quita el dinero a los dependientes, a los pensionistas y a los parados. Han aceptado como normal que se burlen impunemente las sentencias de los tribunales y son incapaces de utilizar todos los elementos de la Constitución y de la ley. Y, por supuesto, el artículo 155, que no está de adorno, señor Rajoy, está para aplicarlo y cumplirlo, como hizo Tony Blair con el Ulster.

Pero es que Rajoy es tan increíblemente cobarde que ni siquiera concibe que pueda imponer la voluntad de la ley a la sedición de las fuerzas separatistas que se agrandan en la misma medida en que se empequeñece el antilíder. Es totalmente incapaz de poner punto final al desafío separatista. ¿En qué país del mundo podría concebirse que un Gobierno local ponga en marcha instituciones nacionales con total impunidad y sin oposición alguna? Su objetivo es ganar tiempo, perder la batalla de su destino si es que los españoles, y particularmente quienes más están obligados a ello porque han jurado solemnemente defender la unidad de la patria, no somos capaces de impedirlo.

Políticas de crecimiento y políticas de hundimiento
El segundo se refiere al programa económico del primer ministro japonés, Shiro Abe, para la recuperación de su país. Una vez más, la antítesis de Rajoy. El Gobierno nipón ha diseñado un programa integral que implica medidas monetarias, fiscales y estructurales, las “tres flechas” en palabras de Shiro Abe: una sola puede romperse, pero las tres juntas son indestructibles. La política monetaria se centra en una avalancha de liquidez de proporciones nunca vistas, el equivalente al 30% del PIB en los dos próximos años. Pero la clave no es tanto la cantidad como el destino de la misma en dos cuestiones esenciales: la solución de los problemas de financiación hipotecaria ayudando a los propietarios de viviendas al pago de las mismas y al acceso a la financiación de las pequeñas y medianas empresas. La política fiscal que se reduce a una sola cosa, o mejor a dos caras de la misma moneda: rebajas de impuestos y recorte de gasto público.

¿Cómo puede nadie salir de una crisis reduciendo el consumo y la inversión, con la financiación cayendo en picado y el endeudamiento creciendo exponencialmente? ¡Ya vale de tomarnos por imbéciles!Y las reformas estructurales, que abarcan un paquete muy amplio que va desde incrementar la competencia efectiva acabando con cualquier vestigio de prácticas monopolistas o simplemente restrictivas de la competencia a una moral pública incuestionada e incuestionable, pasando por (¡asómbrense!) subidas de salarios a la población hasta el punto de que ya mismo, no el año que viene como acostumbra a decir Rajoy, muchas empresas van a dar una paga extra a sus empleados.

Esto ilustra perfectamente por qué las medidas de Rajoy no llevan al crecimiento, sino al hundimiento. Son justo la antítesis. Empecemos por la política monetaria. España carece de política monetaria autónoma, pero tiene el equivalente: la barra libre del BCE. España ha recibido ya más del 30% del PIB, más que la expansión prevista en Japón, pero con una diferencia abismal: ni un solo euro ha sido destinado a la economía real ni a las familias. Ahora Rajoy pide al BCE más dinero aún. ¿Para qué? ¿Para financiar el expolio del Gobierno bolchevique de Andalucía y el proceso secesionista de los separatistas vascos y catalanes? La señora Merkel ya le ha contestado: “Lo que tiene que hacer España es recortar el gasto”.

Pero no son sólo el soviet andaluz con un 60% de paro juvenil y los separatistas. ¿Saben ustedes que el Parlamento de Extremadura acaba de aprobar una “renta básica” de 700 euros para todos los extremeños mayores de 25 años a pagar por todos los españoles? ¿Pero qué casta política de descerebrados y traidores tenemos en España? “Tratar de violentar el voto es nazismo puro” -dice Maricospe-. “¿Acaso tienen derecho a saquearnos sólo por estar en una lista?”. “Los políticos no son el problema”, añade la aspirante a presidenta. ¿Y quién sino ellos, sus 17 autonomías y sus dos millones de enchufados nos han llevado a la ruina a nosotros y a nuestros hijos? Peor aún. ¿Cómo un personaje que ni siquiera es capaz de controlar a unos locos peligrosos que están bajo su mando pretende gobernar España?

Y finalmente la política fiscal: bajar impuestos y recortar gasto en Japón, subir impuestos a lo bestia -9.200 millones solo en el primer trimestre (1)- y mantener el despilfarro público intacto en España. Y lo peor está por llegar. El próximo día 26, según Economía, se aprobará “una nueva fiscalidad en línea con lo pedido por Bruselas”. O sea, subidas generalizadas de impuestos. Pero el recorte del gasto que se ha pedido también ni se menciona. Montoro desmiente a Economía diciendo que no subirá impuestos. No se lo crean. Los tipos pueden no subir, pero eliminarán deducciones y en el IVA recortarán los tipos reducidos. Es decir, nos van a freír.

Ahora bien, esto es sólo ganar tiempo, porque ¿cómo puede nadie salir de una crisis reduciendo el consumo y la inversión, con la financiación cayendo en picado y el endeudamiento creciendo exponencialmente? ¡Ya vale de tomarnos por imbéciles! El Gobierno esgrime como gran mérito el no haber pedido un rescate, pero la opinión del mercado es que ha sido un error monumental, porque ha sido a costa de someter a la economía a unas condiciones financieras inasumibles. Y finalmente las reformas estructurales, donde Rajoy hace todo lo contrario que Shiro Abe: reducir salarios y mantener intacto el poder monopolístico, lo que recorta aún más la renta disponible. ¡Váyase, señor Rajoy! ¡Váyase!

(1). “Usted llama coraje a ir siempre contra los más débiles”, le espetó Rosa Díez a Rajoy en el Congreso. En el primer trimestre de 2013 se han implementado los siguientes impuestos o recortes, todos sobre los más débiles: revisión del valor catastral de 3 millones de viviendas, 1.400 millones; supresión de la deducción por vivienda, 1.800 millones; nuevo real decreto ley que endurece el acceso a la jubilación, un recorte de 4.800 millones oficial aunque la realidad será mayor; impuesto sobre la contaminación de los automóviles, fundamentalmente los más viejos, 1.200 millones. Y en seis meses deberán estar listas las propuestas para “garantizar la sostenibilidad” de las pensiones, que van a suponer un nuevo recorte en torno al 20% en dos años, y otro recorte de las prestaciones por desempleo.

PD: Lo explicado sobre políticas de crecimiento y de hundimiento no son juicios de valor, son hechos que pueden guiar su comportamiento económico. Muchos lectores y oyentes me preguntan qué hacer con su dinero, así que para aquellos dispuestos a correr riesgos -aunque menos que dejarlo en un depósito al alcance de Montoro- la bolsa japonesa presenta unas expectativas muy superiores a la española. Mi recomendación es invertir en ETF replicando índices o fondos bien gestionados. Tres ideas: EWJ replica el índice MSCI, el más grande y líquido de Japón; Goldman Sachs Japan Portfolio y JPMorgan Japanese Investment Trust. Esta ha sido mi última inversión. Pero, ojo: la bolsa siempre es un riesgo.

La III República Española
Juan Vicente Santacreu Estrella Digital 15 Abril 2013

El otro día apuntaba en mi columna de Estrella Digital que a pesar del chorizo de Urdanga y a pesar de que tenemos un Rey bobo -como todos los Borbones-, la monarquía está a salvo.

Lo de bobo no lo digo como escarnio, tan sólo lo apunto porque matemáticamente es el mínimo común denominador que tienen todos los golfos. No se puede ir de putas y cuidar de la hacienda. Y de eso los Borbones son unos campeones.

III República Española Juan Carlos Rey de España
Está claro, y así la historia lo demuestra, que con los Borbones subyace la inutilidad. Todos ellos solitos han ido liquidando a través de la historia un imperio donde no se ponía el Sol. Han sido 17 Borbones, curiosamente el mismo número de Autonomías que tenemos, los que han destrozado la grandeza de nuestra Nación.

Durante el 23-F empecé a simpatizar con la idea republicana, pero me declaré definitivamente republicano de derechas el día que comprobé que a Juan Carlos Primero y último de España le importaba una mierda el español como lengua de todos los españoles y la unidad de España.

En cualquier país, y en cualquier época de la historia, el Rey hubiera hecho rodar cabezas a cualquier traidor que osara hacer un acto de traición contra su reino. En cambio vuestro Rey, no sólo no ha hecho nada, sino que ha coqueteado con los rebeldes, ha tomado copas con ellos y por si fuera poco, ha aprendido sus lenguas tribales para dirigirse a ellos legitimando así el arma más maligna de los nacionalismos; las lenguas tribales. Todo ello le ha hecho merecedor del título burlesco de Rey Republicano.

Pero la realidad es cruda. Si hablamos de la III República, me vienen a la mente Charlys como Cayo Lara, Gaspar Llamazares o Sánchez Gordillo. ¡¡Eso acojona y es para salir corriendo!!.

¿Entonces qué nos queda?. Es cierto que al Príncipe Felipe no lo hemos visto posicionarse, pero cuidado que tiene los genes de los Borbones y ya ha coqueteado con las lenguas tribales. En todo caso más vale tener un golfo reinando que una panda de sinvergüenzas danzando.

En Estrella Digital puedes leer el artículo relacionado: Bye, bye, Urdanga

Más información en Masaborreguera
Así lo pienso y así lo digo.
Juan Vte. Santacreu – en Twitter @JVSantacreu – Periodista Digital

14 de Abril
Pablo Sebastián www.republica.com 15 Abril 2013

La crisis económica sin visos de solución, el gigantesco paro y las cada vez mayores bolsas de la pobreza, la corrupción política y el amparo de los poderes públicos a delincuentes y abusadores del poder, el desprestigio de las instituciones, los daños a la cohesión de España y los escándalos de la Corona están en el origen del resurgir republicano español que en el 14 de Abril ha convocado a miles de ciudadanos en el aniversario de la promulgación de la II República Española pidiendo el advenimiento de la III República.

Detrás de todo ello y de la crisis nacional, económica y moral, subyacen el fracaso y agotamiento del Sistema político nacido de la Transición y el estallido del Régimen de poder (gobernantes y dirigentes políticos, mundo financiero y empresarial, grupos de comunicación y la Corona) que aglutinó durante años un centro secreto de pactos, repartos e impunidades. Un Régimen creado al amparo de un sistema político sin controles democráticos, muy a la usanza del régimen franquista y una vez que los demócratas emergentes renunciaron a la ‘ruptura democrática’ en aras de la reconciliación nacional y la recuperación de las libertades, luego deterioradas por el mal uso de unas reglas del juego político tan ambiguas como poco democráticas y propicias para el abuso del poder y la corrupción.

El pacto contra natura entre los demócratas y franquistas incluyó en la Constitución de 1978 graves carencias democráticas que hoy, flagrantes en la crisis general del Estado, se aprecian con nitidez y explican el cómo hemos llegado a esto. Nos referimos a un modelo, monarquía parlamentaria donde: el Rey se excedió en sus funciones; la soberanía reside en el aparato de los grandes partidos y no en el pueblo o en el Parlamento, gracias a una ley electoral restrictiva, no representativa ni proporcional, que hace que España sea el único país de nuestro entorno que no elije de manera directa a sus gobernantes y representantes; donde no hay separación de los poderes del Estado, sino la separación de sus funciones; y donde la acumulación de todos los poderes permite la impunidad sin controles democráticos ni de la Justicia de los dirigentes, gobernantes y poderosos, facilitando el oscurantismo del poder y el inmenso pantano de la corrupción; y donde la estructura territorial del Estado autonómico es resultado de un impostado reparto que ha fracasado con estrépito, aumentado la corrupción y dañado la cohesión nacional.

El que los grandes partidos nacionales PP y PSOE y los grupos de comunicación y centros culturales y de pensamiento del país (si es que existen) no estén en estos momentos liderando de una manera pública y decidida no la ‘regeneración’ del vigente sistema que ya ha fracasado sino la ‘reforma’ democrática de la Constitución, empezando por el referéndum sobre Monarquía o República, es lo que ahonda el abismo que ya separa a los ciudadanos de una clase política cada vez más aislada y desprestigiada.

Son los actuales gobernantes y dirigentes políticos, con ayuda de los numerosos casos de corrupción y escándalos de la Corona, los que están señalando con su negligente inmovilismo a la República como única alternativa y como la solución global a la dramática situación española. La que ellos mismos reconocen al abrir, en las altas esferas del poder, el debate sobre la abdicación del Rey en el Príncipe Felipe.

Lo que se entendería como un cortafuegos de urgencia ante la opción de la República hoy jaleada por unas minorías sociales comprometidas con la causa desde posiciones progresistas pero cada vez mas extendida entre la juventud, las clases medias, el mundo de la cultura e información (las redes sociales han roto el monopolio de los Grupos de Comunicación del Régimen) y los sectores más dinámicos del empresariado español como los del campo de la modernidad y las nuevas tecnologías. Y a no perder de vista ciertos sectores conservadores decepcionados con la situación. Y sobre todo vamos a ver que ocurrirá con el PSOE, hoy convertido en el ‘partido monárquico’ de la izquierda en contra del sentimiento de sus bases y electores. Lo que podría dinamitar esta formación política si surgen nuevos escándalos en el entorno del Rey, lo que no sería de extrañar una vez que parece que la Jefatura del Estado ha colaborado en negocios familiares y de ‘entrañables’ amigos y amigas al amparo de la vista gorda de los poderes públicos y de ese Régimen de poder e impunidad que está en fase terminal. Y que se cuide el PP de la manipulación de la Fiscalía, de los indultos a los poderosos y sus descalificaciones a los indigentes y ámbitos de la pobreza porque esos son mimbres del viejo debate de “las dos Españas” que nada tienen que ver con los urgentes programas económicos y sociales o con la necesaria reforma en profundidad de la vida democrática a la que se resisten los populares inútilmente porque llegar llegará.

La legítima aspiración a la República.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 15 Abril 2013

Lo que no puede ser, no se puede hacer y además es imposible. Hay muchos que piensan así de la República y que le temen "más que a la bicha", valga la expresión popular. El caso es que la casta política instaurada y apoyada en una Monarquía decadente, sigue empeñada en mantenerse a toda costa y además igualar a la Familia Real a esa casta mediante el aforamiento. Esto es, que a excepción del Rey ya salvado en la misma Constitución, todo el resto de lo que conforma la Familía Real, véase Reina, hijos y nietos y los congéneres,solo puedan ser juzgados por el Tribunal Supremo, supongo que mediante suplicatorio al Congreso de los Diputados o vete a saber qué Organismo.

Es más que evidente que esta actitud de enrocamiento con el error de considerar como inmutable la Constitución y hacer patente la casta sobre el resto de los ciudadanos, va contra la propia esencia de la democracia donde todos los ciudadanos deben ser iguales ante la Ley. El que no sea así, solo puede provocar un aumento del rechazo popular y crear las condiciones para que se forme una resistencia ante este abuso de poder y comportamiento dictatorial.

Las comparaciones con otras democracias resultan vergonzantes y dejan en muy mal lugar a la sociedad española por su pasividad ante la constante violación de sus derechos fundamentales. Nadie puede estar por encima de la Ley, ni siquiera el Rey, aunque lo diga una Constitución que nació con graves deficiencias congénitas en un batiburrillo de articulado que nos ha llevado en tan solo 35 años a una situación de caos Institucional, de desunión, de insolidaridad y de fomento del nacionalismo separatista que campa a sus anchas en sus feudos.

Esta Ley le va a venir muy bien al imputado Iñaki Urdangarín y a su esposa y socia en la empresa Aizoon al 50%. Nada menos que de ser un ciudadano normal, si se le quiere juzgar ya no vale un juzgado normal de lo penal, con o sin jurado popular, sino que deberá ser el Tribunal Supremo el que se encargue de dar curso a la Instrucción y juzgarlo si lo cree conveniente. Y ya sabemos por donde respira la Fiscalía General y la Abogacía General del Estado.

Por supuesto que la República como sistema puede llegar a un estado de corrupción y de absoluto caos similar a cualquier otro como esta Monarquía Parlamentaria. Experiencias las ha habido en otros países,aunque mucha influencia la tiene la incultura de los pueblos ligada a su bajo desarrollo económico, a las grandes diferencias sociales y a auténticos dictadores que pervierten el sistema acumulando poder y recortando libertades. La Alemania nazi, la URSS, algunos páises de sudaméricay un largo etc son solo ejemplos de hasta donde puede pervertirse este sistema. No todo lo que se llame "República" significa necesariamente "democracia". Algunas incluso llevan cínicamente juntas las dos palabras con la de "popular".

Personalmente solo aspiro a una República que sea verdaderamente democrática como espejo de una sociedad libre donde nadie se considere por encima de los demás , ni por encima de la Ley. No más dictaduras, no consintamos la burla y el engaño de una casta y unos partidos que dicen creer y practicar la democracia pero solo piensan en su propio beneficio. Unámonos por la III República española.

La tercera república
Pedro de Hoyos Periodista Digital 15 Abril 2013

En una cosa sí le doy la razón a Cayo Lara: Nadie ha hecho más por traer la tercera república que la monarquía. Si algún día llega, la república debería levantar un monumento a Don Juan Carlos. Y su familia.

Lo malo de todos estos que se han manifestado hoy por la república es que se han quedado muy anticuados. Ellos no están a favor de la tercera república (¿Por qué a las repúblicas hay que ponerles números como a los reyes?) sino por la segunda bis. A ellos les va la marcha de aquella república de la que la anarquía es el resumen más breve y exacto que se puede hacer. Nadie hizo más por la monarquía que los republicanos. Los de entonces, digo. Franco debió levantar por plazas y calles de toda España monumentos a los republicanos que creyeron que para república, Rusia, que para democracia, Rusia, que para libertades, las de Rusia. No sé si aquellos dirigentes de Rusia dejaron pequeños a los zares, pero de que se acercaron bastante no hay dudas.

A algunos de los que se manifestaron ayer les pasa lo mismo, que siguen pensando que para democracia no hay nada como la URSS. Bueno, sí, tal vez la RDA. O la Rumanía de Ceaucescu. O la Yugoslavia de Tito, a elegir. Lo malo de los comunistas es que no se dan cuenta de que lo son y quieren convencernos de que son Caperucita Roja. Pero Caperucita Roja echaría a correr si se enterase de que el lobo iba a ser proclamado presidente de la república del bosque. Lo mismo que muchos se pegarían un tiro en el pie si después de haber batallado por la tercera les sale de verdad la tercera, que es con lo que ellos no contaban. Quiero decir, si sale elegido Aznar.

Personalmente estoy convencido de que la República va a llegar y quizá no tardando. Felipe VI lo va a tener difícil. Bueno, un futuro mucho más difícil que su padre ya lo tiene. Incluso estoy convencido de que el futuro pasa inevitablemente por la república y que puede que sea bueno. A no ser que gane Zapahuero. Otra vez no, por favor. De los de la mani de ayer… pues, chicos, no me acabo de fiar de una mani cuya llave la lleva IU, cuyos movilizadores son comunistas venidos a menos y en busca de reverdecer laureles. ¿Qué queréis que os diga, a Cayo Lara o a Gaspar Llamazares no les votarían para presidir ni su comunidad de vecinos. Antes, España, la España de Gran Hermano, Mira quien salta y La que se avecina, la de Kiko Pantojo y Belén Esteban, escogería como presidente a Raquel Mosquera o Falete. Bueno, a Falete no porque habría que pagarle en comida. Pero a Olvido Hormigos sí.
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Una PD: Ah, no, no me digan que la República es más barata que la monarquía. Ese no sólo no es argumento suficiente sino que es cuestionable. ¿Cuántos asesores tendría Aznar en su caso?
Otra PD: ¿Señor Lara, Don Cayo, se imagina a Esperanza Aguirre de presidenta? Pues tenga cuidado con lo que le pide a los Reyes (magos, claro) que a lo mejor se lo traen

Por cierto, en mi blog http://pedrodehoyos.blogspot.com.es/ he colgado una encuesta sobre sus preferencias para presidir la III república española. Vayan y voten, háganme el favor.

Un sueño
La guerra (fría) civil
Pedro de Tena Libertad Digital 15 Abril 2013

Paseaba por una calle andaluza y tuve una visión: España era una democracia madura cuya transición, con todos sus defectos, había impedido la resurrección de los conlfictos que tantos sufrimientos habían acarreado a millones de familias españolas, Desde los asesinados por las calles en la II República en acciones terroristas a los caídos en la Guerra civil sin olvidar a los fusilados en uno y en otro bando por razones políticas, la matanza como vía de elimninación del adversario había dejado paso a una convivencia tolerante basada en unas reglas de juego aceptables para todos. Las libertades se abrieron paso sobre las imposiciones y prohibiciones y se consideró esencial disponer de una patria común aunque diversa donde todos tuvieran cabida, con derechos y deberes reconocidos. Fue la parte feliz de un sueño en la que una España de todos crecía, inventaba, competía y florecía entre las naciones gracias a una nueva generación libre y capacitada.


Poco a poco, la sombra se fue apoderando de la luz de la tarde y comenzaron los escalofríos, señales del peligro. La muerte se había agazapado y escondido pero no había desaparecido del horizonte nacional. Los independentismos habían simulado su adhesión a esa nueva España pero no renunciaron nunca a sus objetivos con uso de la violencia. Los sindicatos, una vez dominados completamente por los herederos del marxismo, se proclamaban abiertamente republicanos y socialistas, a pesar de haber admitido una sociedad abierta y de mercado con un Estado equilibrador del que nutrieron ampliamente sus arcas. Uno de los grandes partidos nacionales, el socialista, unido cada vez al comunista, desbarataba lo que creimos conquistas convivenciales de la transición. Sus paragrupos comenzaron el escracheamiento de los adversarios y el otro gran partido, que completaba la visiòn neocanovista del bipartidismo con alternancia en el poder, incapaz de defender sus posiciones, prefería la supervivencia de su casta dirigente a afrontar la creciente herida rediviva.

Ya saben que en los sueños, las historias son imperfectas. Noté que estaba al final del sueño porque un sudor frìo y generoso bajaba de mi frente a mi cuello. Un orador de parque público recitaba los males de la patria, desde el desastre de la educación a las barbaries autonómicas, pasando por la inflación de derechos y el raquitismo de los deberes ciudadanos y llegando a la disolución moral de la corrupción y el fin de la fe en las instituciones acarreada por los pecados mortales que seguían cometiendo.

La angustia multiplicó mi pulso cuando en aquel tráfico onírico los que habíamos creído de buena fe en esa España abierta del futuro nos sentíamos ya diferentes a quienes sólo simularon aceptarla para, fanáticamente seguros de sus verdades históricas, continuar su guerra. La guerra, pues, no había terminado. Por fin se abría paso la revelación. Y en efecto, cuando me desperté, la guerra (fría) civil, nueva modalidad adoptada en 1978 como mal menor hasta debilitar decisivamente al adversario, todavía estaba aquí. Ahora se trataba de saber qué hacer.

Entonces, cuando la angustia invadió mis pulmones y mis ojos se llenaron de lágrimas, fue cuando me desperté de verdad. O eso creí.

Geopolítica
Las tres duras lecciones de Corea del Norte
Carlos Alberto Montaner Libertad Digital 15 Abril 2013

(A la memoria de Enrique Ros, historiador y amigo)

¿Para qué sirve Corea del Norte? Hay tres lecciones que aprender de lo que sucede en ese penoso manicomio totalitario.

1. Corea del Norte sirve para comprobar a dónde conduce la lógica del colectivismo marxista-leninista, basado en el partido único, la planificación centralizada y la autarquía o nacionalismo económico (la tan tonta como famosa Idea Juche).

En 1953, cuando termina la guerra de Corea, provocada por la locura expansionista de Kim Il Sung con la complicidad de la China de Mao y la URSS de Stalin, las dos Coreas estaban destruidas. En ese momento ambos países tenían un per cápita menor que el de Honduras, entonces el país más pobre de Hispanoamérica.

Sesenta años más tarde, Corea del Sur (una quinta parte más pequeña que su vecina y con el doble de población) tiene 32.400 dólares per cápita (dos veces el de Chile, el país más rico de América Latina), mientras Corea del Norte apenas alcanza los 1.800 (la mitad del de Nicaragua, el país más pobre de América Latina).

Es decir, los surcoreanos producen anualmente 18 veces más bienes y servicios per cápita que sus vecinos del norte, pese a pertenecer a la misma etnia y cultura y a tener niveles parecidos de escolaridad. Son hermanos gemelos diferenciados por dos sistemas antagónicos de organizar la sociedad.

Corea del Sur, con una economía basada en el mercado, la competencia, la propiedad privada, el pluripartidismo, la democracia, la apertura comercial y el respeto por los derechos individuales, ha conseguido integrarse en el Primer Mundo, erradicar la pobreza y ser uno de los motores del planeta, con más patentes y artículos científicos publicados en revistas especializadas que toda América Latina.

Los tercos muchachos del socialismo del siglo XXI, siempre cerrados de entendederas, deberían tomar nota de esas diferencias antes de continuar cultivando insensiblemente un sinfín de calamidades.

2. Corea del Norte sirve para comprobar cómo un desastre político y social de esa magnitud, una vez que consigue desarrollar armas nucleares (algo que sucedió con la irresponsable ayuda de China), se convierte en invulnerable y puede extorsionar a sus vecinos o a Estados Unidos con la amenaza de provocar una catástrofe nuclear, en la que morirían decenas de miles de personas. Un mono borracho con una navaja en la mano podrá ser muy estúpido, pero no deja de ser extremadamente peligroso.

3. Corea del Norte sirve para ratificar la tesis israelí: es suicida permitir que la teocracia iraní, un país dirigido por santones fanáticos, desarrolle armas nucleares. Lo ha dicho varias veces Alí Jamenei, Supremo Líder de Irán:

Este tumor canceroso debe ser eliminado de la región.

El tumor canceroso es Israel.
Jamenei, oncólogo de hierro, está decidido a recurrir a la cirugía atómica. No tiene que consultar con nadie. De acuerdo con la Constitución iraní, le corresponde declarar la guerra o la paz. La soberanía no está en el pueblo ni en el Parlamento. La soberanía le corresponde a Alá. Alí Jamenei, que es el ulema mayor de la nación, es el intérprete de la voz de Alá. Él puede y quiere apretar ese gatillo.

La tesis norteamericana de contener o aislar a Irán no funcionará, como no ha funcionado con Corea del Norte. Por otro lado, EEUU puede convivir con un Irán nuclear, como sucedió con la URSS y con China durante la Guerra Fría, porque era obvio que ningún ataque nuclear realizado por esos países liquidaría a la nación americana.

Israel es mucho más vulnerable. Nadie tiene duda de que Jerusalén posee fuerzas para contraatacar y pulverizar a Irán o a cualquier país islámico que lo ataque con armas nucleares, pero el daño que sufriría sería terrible. Al fin y al cabo, es un pequeño país con una población de apenas siete millones de habitantes. Un mazazo atómico tal vez lo borraría del mapa.

Hace setenta años los nazis y sus cómplices acabaron con la judería europea y el mundo perdió a algunas de sus mejores cabezas. Seis millones de judíos fueron asesinados en los campos de exterminio. Con grandes dificultades, ese milagro de talento y creatividad volvió a fructificar en Israel. Eso es lo que hoy está en peligro.

Hay que mirarse en el espejo de Corea del Norte y actuar antes de que sea muy tarde. Para algo ha servido este esperpéntico episodio.

elblogdemontaner.com

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Falacias pseudodemocráticas

Sostiene el autor que es una falacia defender el derecho de autodeterminación sin fijar antes el sujeto y el ámbito del mismo.
José María Ruiz Soroa. El Pais  15 Abril 2013

Todos los sectores del nacionalismo vasco, tanto el moderado como el radical, apelan desde hace algunos años a la aplicación de la regla democrática de la mayoría como método último de resolución del "contencioso". En efecto, en cualquiera de las versiones que puede adoptar esta invocación (desde el puro y simple referéndum de autodeterminación hasta el respeto que se exige para el "ámbito vasco de decisión") se parte de un principio básico que se presenta como dogma indiscutible: la regla de la mayoría es, en democracia, la única regla decisional aplicable, al final, para resolver un conflicto. Por tanto, se dice, la decisión última acerca de la integración o secesión del País Vasco del conjunto de España corresponde adoptarla a la mayoría de los vascos y a nadie más.Apelar a un principio tan obvio como el de que la regla decisional del proceso democrático es la norma mayoritaria tiene muchas ventajas tácticas para el nacionalismo. Entre ellas, la de acopiar para su discurso el término democrático (como puede comprobarse en la actual reivindicación de una "democracia vasca" por los radicales), mientras que los no nacionalistas quedan atenazados en una postura defensiva con un cierto tufillo antidemocrático: la de negarse a encarar una decisión por la regla mayoría-minoría.

Y, sin embargo, a pesar de que el argumento esgrimido por los nacionalistas parece intuitivamente convincente, es plenamente falso para cualquier mínimo conocedor de la teoría democrática. Se asombrará el lector: ¿Cómo, pretende usted decirnos que un grupo social determinado (léase Vascongadas, el País Vasco, Euskalherria, etc.) no puede decidir su inclusión o secesión futura en o de otro más amplio (léase España) mediante el empleo de la regla de la mayoría en una votación democrática? Pues eso es exactamente lo que afirmo. Y no es que lo diga yo, que de poco valdría, es que lo afirma desde siempre la teoría democrática, por razones que, a poco que se reflexione, son incontestables.

Una autoridad en teoría democrática como Robert A. Dahl lo expone tajantemente: la regla de la mayoría es la regla decisional del proceso democrático en un demos ya constituido, pero es totalmente inoperativa a efectos de definir la amplitud del demos. "La justificación de la unidad política sobrepasa a la norma de la mayoría en sí, y aún a la propia teoría democrática". La razón es clara: el juego de mayoría-minoría sólo pueden computarse en un ámbito definido previamente, y esta definición no puede ser efectuada mediante mayorías-mínorías, so pena de dar por resuelta la cuestión antes de plantearla. La definición del ámbito se hará, inevitablemente, por razones políticas contingentes y a través de una decisión que escapa a la regla decisional mayoritaria.

En concreto: ¿cómo se fijaría el ámbito para decidir por mayoría si la población actual del País Vasco forma o no parte de la comunidad política española?. Evidentemente, no por mayoría (¿de quiénes?), sino por una decisión política que ninguna regla numérica puede controlar. Pues igual de defendible es fijar ese ámbito en toda la población española, como en la vasca amplia -con Navarra y el Pays Basque-, la vascongada, la vizcaína, la bilbaína, o los vecinos de mi calle. Pero, atención, la decisión previa acerca del ámbito de consulta (que no se puede adoptar mediante la regla mayoritaria) no es que afecte, es que determina inexorablemente el resultado.

Desengañémonos: el mismo padre fundador de la teoría del gobierno por consentimiento, John Locke, advirtió hace ya más de tres siglos en su Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil que la regla de la mayoría vale a partir del momento en que se ha constituído una sociedad política, pero no sirve para constituir ésta (para ello requería la unanimidad). Es lo mismo que, desde otro enfoque, se advierte por los politólogos cuando se plantea el tan cacareado derecho de autodeterminación de las naciones y pueblos: suponiendo que tal derecho exista, ¿quién y cómo establece su sujeto de ejercicio?.

El estimado lector nacionalista es libre de opinar que ese sujeto se ha autodefinido a través de la historia (Hegel opinaría lo mismo), y que la existencia actual de un pueblo vasco como sujeto de autodeterminación y como ámbito territorial de la regla mayoría-mínoría se impone como una self-evidence. Pero reconocerá que esa opinión suya es tan defendible como la que reclama un sujeto y ámbito español, o uno vizcaíno, etc. Y, sobre todo, estará de acuerdo en que la opción por una u otra opinión, uno u otro ámbito, no puede decidirse por mayoría democrática, sino con carácter previo a que ésta se pronuncie. Con lo que estará reconociendo, si no me equivoco, que no es la regla democrática de la mayoría la que resuelve el "contencioso", sino una opción política anterior, prudencial, contingente y opinable, como todas las opciones de esta clase.

Y, si esto es así, habría que pedir que cesara la murga de la "decisión democrática del contencioso", sobre todo por parte de aquellos que han conseguido la asombrosa proeza dialéctica de reclamar la regla de la mayoría donde no puede aplicarse por definición (para decidir la inclusión o secesión) y, al mismo tiempo, rechazarla allí donde sí puede y debe aplicarse: en el cotidiano proceso democrático que tiene lugar en las comunidades políticas hoy existentes, sea en Navarra o en la Comunidad Autónoma del País Vasco.

José María Ruiz Soroa es doctor en Derecho.

Manipulación nacionalista en Cataluña
José Javaloyes www.republica.com 15 Abril 2013

Se esperaba con expectación en España, poco menos que como cosa propia, el desenlace de la campaña electoral venezolana, enmarcada en los extremos alternativos del continuismo y el cambio, y temiéndose mayoritariamente el triunfo de lo primero, cuando, inopinadamente, saltó la liebre en el ámbito del Consejo Nacional de Convergencia Democrática de Cataluña, en San Cugat del Vallés, de la denuncia por el presidente de la Generalidad, Artur Mas, de una supuesta “campaña del Estado contra la familia Pujol”.

Como efecto inmediato, en una lógica cabalgada sobre la ola de estupefacción general habida, tanto en el Principado como en el resto de España, Pere Navarro, secretario general de los socialistas catalanes, se rasgaba las vestiduras ante su interlocutor de estas fechas para eventuales alianzas parlamentarias, instándole a no confundir una acción judicial (que involucra a la familia del expresidente Pujol) con un ataque a Cataluña. En parecida línea, previamente, había apostillado Albert Rivera, representante de “Ciutadans”, acusando a Mas de tapar la corrupción con la bandera independentista.

No son retóricas ni dialécticas al uso, las empleadas por Artur Mas – al insultarse en ellas la inteligencia de quienes escuchan o leen determinados discursos -, las que incluyen maniobras de semejante porte; especialmente cuando el abuso retórico sacrifica los valores políticos que dice defender al utilizarlos como tapadera de conductas que carecen de toda cobertura que no sea la presunción de inocencia. Es el colmo que se esgriman como referentes del catalanismo de mejor ley, nombres y figuras que pudieran haberlo representado en determinado momento pero que lo dejaron de significar por las responsabilidades penales que les han sido judicialmente imputadas.

Pero tampoco es cosa de entrar en la trifulca abierta con Mas por Pere Navarro, el dirigente del PSC, a propósito de las figuras que sí merecen considerarse referentes del catalanismo actual, exceptuado el caso de Josep Tarradellas, como hombre de Estado que estuvo a la altura de las circunstancias cuando regresó del exilio, iniciada la Transición, para pactar con Adolfo Suárez, la restauración de la Generalidad de Cataluña. Algo logrado como una de las más brillantes cristalizaciones del consenso político sobre el que se pudo pactar la Ley Fundamental de 1978.

No ha sido la enloquecida ocurrencia de quererle echar el gran capotazo a los Pujol el mejor aliento político con el que Mas se ha querido referir al llamado Consejo de Transición Nacional, concebido éste como equipo de académicos, políticos e intelectuales encargado de elaborar, en el plazo aproximado de un año, los materiales de referencia de que se habrá de echar mano en su día para el diseño del “Estado Catalán”, como objeto propuesto para la barajada consulta independentista.

Esperemos, en fin, que mejor antes que después aparezca de una vez el “seny”, el buen sentido, y barra la “rauxa”, la locura y el disparate que comparecen como custodios de la incompetencia política y la incapacidad de gestionar las responsabilidades que fueron encomendadas a los actuales gobernantes catalanes.

La basura de Bildu
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 15 Abril 2013

Bildu impone la recogida de basuras "puerta a puerta" y enloda ética y estéticamente decenas de municipios de Guipúzcoa

(...) Comentan los expertos que el triunfo de Bildu en más de un centenar de ciudades y pueblos del País Vasco se irá reflejando, poco a poco, en las políticas indecentes que llevarán a cabo ayuntamientos como el de San Sebastián o instituciones como la Diputación Foral de Guipúzcoa.

Pero la coalición proetarra no vence en las urnas de repente, gracias a votos equivocados, espurios o puntuales, sino que, según las opiniones que recojo de personas que conocen de cerca lo que ocurre en las calles de Euskadi, su triunfo responde a que, realmente, uno de cada cinco vascos quiere que su pueblo, su comunidad y el territorio donde viven esté gobernado por quienes antes fueron los voceros políticos de los terroristas y hoy continúan sin condenar la actividad criminal de ETA.

Esta gran masa de la población vasca que desprecia a la autoridad democrática, que se apunta a todo tipo de posturas radicales, que abandera los mas absurdos irracionalismos científicos, que cree que la educación más elemental es algo indecente asociado a la burguesía y que, en demasiadas ocasiones, aunque no siempre, abandera una estética tan desganada como abandonada y sucia, da como resultado un ambiente social muy determinado, una atmósfera difícil de describir pero perfectamente identificable, que podemos denominar como "estilo Bildu".

Que nadie se llame a engaño. Una determinada moral barriobajera supura una marcada estética burda basada en el griterío como forma de comunicación verbal, en la zafiedad como método de convivencia en los espacios públicos, en la utilización bastarda del euskera como herramienta de autoidentificación ante la manada y en una sorpresiva mezcla de timidez, antipatía y prepotencia que convierte al territorio guipuzcoano, a su comercio, a su hostelería, a sus medios de transporte, a sus administraciones, a sus empresas y a sus grandes espacios de ocio, en uno de los mas antipáticos e incómodos de Europa.

Y es que el “bildutarrismo” dominante en Guipúzcoa es tan ignorante como egocéntrico, tan incongruentemente campechano como integrista, tan obscenamente transparente como fanático, tan falsamente asequible como cerrado, tan tolerante con un senegalés que chapurree vascuence como racista con un irunés que se exprese en español. Y es, sobre todo, una seña específica de identidad que revela a todos los demás quién tiene el sello del buen independentista, quién manda en este territorio y, sobre todo, quién va "ganando la guerra" contra la democracia y contra las libertades que ellos mismos comenzaron hace más de medio siglo, cuando la banda terrorista ETA asesinó a la niña Begoña Urroz Ibarrola, de 22 meses de edad, el 27 de julio de 1960. (...)

La recogida de residuos "puerta a puerta" impulsada por los proetarras de Bildu enloda ética y estéticamente decenas de municipios de Guipúzcoa.

Comunicado sobre la Sentencia del TSJC
Tolerancia 15 Abril 2013

La Asociación por la Tolerancia denuncia la actitud y las declaraciones de la consejera de enseñanza Sra. Irene Rigau, que ha manifestado que la Generalitat de Cataluña no piensa cumplir las sentencias del TSJC conocidas en el día de hoy, en un claro signo de inaceptable insumisión institucional.

Las sentencias suspenden el discriminatorio y humillante "trato individualizado en castellano" que nada tiene que ver con el derecho a la enseñanza en una de las lenguas maternas mayoritarias de Cataluña, el castellano, lengua tan oficial y propia de esta comunidad como el catalán.

Del mismo modo que hacían los nacionalistas en los años 70 cuando era el catalán la lengua excluida de las escuelas, la Asociación por la Tolerancia exige que se garantice el derecho a la enseñanaza en ambas lenguas maternas, oficiales y propias de Cataluña desde hace siglos, el catalán y el castellano.

Contrariamente a lo que se quiere hacer creer desde los medios de comunicación pro-nacionalistas, no se pretende eliminar el catalán del sistema educativo, sino reintroducir conjuntamente el castellano, que ha sido sistemáticamente relegado a una situación de menor rango que el de una lengua extranjera.

Las sentencias simplemente exigen que no se excluya el español de las aulas, y que la Generalitat no siga engañando a los padres ofreciéndoles, a regañadientes y con amenazas, una auténtica farsa como es el "trato individualizado".

www.tolerancia.org
asociacion.tolerancia@gmail.com
tlf. 675 262 986


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