AGLI Recortes de Prensa   Viernes 19 Abril 2013

Lo que le conté al Parlamento alemán
Juan Ramón Rallo www.vozpopuli.com 19 Abril 2013

Hace unos diez días, una comisión de Hacienda del Parlamento alemán acudió a España para indagar acerca de la situación de nuestro país. Una de las diversas entrevistas la concertaron con un servidor en la sede del Instituto Juan de Mariana: eran seis personas, un representante de cada partido y el presidente de la comisión, que me inquirieron por cuál había sido el proceso que había conducido a que la economía española terminara hecha unos zorros.

Mi explicación, desarrollada en mi libro Una alternativa liberal para salir de la crisis, es bien sencilla: desde el año 2001, España ha padecido tres burbujas, la financiera, la productiva y la estatal. No se trata de tres burbujas que se hayan dado todas a la vez por simple casualidad o por fatalidades del destino, sino que cada una de ellas ha ido generando a la siguiente.
http://www.amazon.es/alternativa-liberal-para-salir-crisis/dp/8423412962/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1350138877&sr=1-1

La burbuja financiera se originó por culpa de nuestro privilegiado sistema financiero, capaz de expandir y abaratar artificialmente su provisión de crédito merced a la asistencia continuada que le proporciona un monopolio público: el Banco Central Europeo. Los tipos de interés en la zona euro se desplomaron a mínimos históricos, lo que alimentó el sobreendeudamiento de familias y empresas españolas con cargo a la financiación de unos bancos españoles que, a su vez, vivían enchufados a la provisión de crédito de los bancos alemanes y franceses (que a su vez se nutrían de las facilidades de financiación del BCE). El siniestro resultado: en siete años, los pasivos financieros de nuestras familias y empresas se triplicaron.

Fue así, justamente, cómo se desató la burbuja productiva. El crédito barato comenzó a inundar la economía, especialmente por el coladero de la industria del ladrillo. Las hipotecas y los préstamos a promotores dispararon la actividad y el empleo en la construcción, lo que a su vez propulsó el consumo y la inversión (a crédito) en el resto de sectores. El PIB pasó a crecer con una fuerza jamás soñada e incluso nuestros políticos pronosticaban que en un par de añitos íbamos a estar a la vanguardia europea en materia de renta per cápita. La inflación, derivada de la artificial demanda crediticia, se dejó sentir con fuerza, especialmente en los activos inmobiliarios y bursátiles, pero también terminó trasladándose a los precios de nuestras mercancías y a sus costes salariales (que, en términos nominales, aumentaron prácticamente el doble que en el centro de Europa), en merma clara de nuestra competitividad (por mucho que entonces no lo notáramos tanto, debido a que el resto del mundo también vivía sumergido en la falsa prosperidad de la burbuja crediticia).

La infundada euforia del sector privado terminó, cómo no, trasladándose al sector público: entre 2001 y 2007, los ingresos de las Administraciones Públicas se expandieron en 175.000 millones de euros, lo que les permitió incrementar el gasto público en 150.000 millones de euros sin despeinarse e incluso alardeando de una inexistente austeridad; inexistente, claro, porque se gastaba a manos llenas con cargo a la participación impositiva en un insostenible sobreendeudamiento privado. En Grecia, dado que familias y empresas no se endeudaron con fuerza, el sector público tuvo que emitir grandes cantidades de pasivos para poder aumentar masivamente sus desembolsos; en España, nuestros mandatarios se ahorraron el emitir deuda porque el sector privado lo hacía en su lugar, limitándose ellos a rapiñar una porción de esos pasivos. Ahí tenemos, pues, la burbuja estatal, resultado de la financiera y la productiva.

La solución no aplicada
Obviamente, una vez pinchó la burbuja financiera (la era del crédito artificialmente barato y abundante) también lo hizo la productiva/inmobiliaria y, a su vez, la estatal. En 2008 tocaba, pues, proceder a sanear los destrozos derivados de estas tres burbujas: el hiperendeudamiento privado que, por la senda de los impagos, amenazaba con tumbar y descapitalizar a la banca española; un modelo productivo inane e incapaz de generar riqueza sin recurrir a pelotazos crediticios, y una estructura estatal sobredimensionada e infinanciable por un sector privado moribundo. ¿Cómo hacerlo? Desde luego, no agravando ninguno de los desequilibrios que debían solventarse.

La burbuja financiera debería haberse saneado no socializando las pérdidas hacia los contribuyentes, sino aplicando un bail-in sobre sus acreedores (incluyendo las cajas alemanas), esto es, trasladándoles las pérdidas a quienes sufragaron esta burbuja. La burbuja estatal debería haberse saneado con una reducción de 135.000 millones de euros anuales en el gasto público, y no por la vía de machacar a impuestos a unas familias y empresas que ya arrastraban (y siguen arrastrando) sus propios problemas. Y, por último, la burbuja productiva debió sanearse fomentando el ahorro, liberalizando la economía y, en suma, permitiendo que los empresarios invirtieran en un entorno jurídico y financiero estable para edificar nuevas industrias donde pudiesen obtener alta rentabilidad; y no con absurdos planes “de estímulo” dirigidos a colocar a unos miles de personas a “hacer cualquier cosa”. Como ven, PSOE y PP han hecho lo contrario de lo que debíamos: tocaba bajar impuestos, reducir gasto, eliminar el déficit, no socializar pérdidas y liberalizar la economía, y hemos subido impuestos, mantenido el gasto a niveles de la burbuja estatal, maquillado el déficit, socializado pérdidas y conservado el grueso de nuestros millares de regulaciones varias. Hemos perdido cinco años durante los cuales la situación de la economía real se ha deteriorado al tiempo que hemos acumulado mucha más deuda pública que cada día nos asfixia más. De ahí, por tanto, que no sea demasiado optimista acerca de nuestro futuro.

Resulta curioso que, de toda esta narrativa, el parlamentario socialista se sorprendiera, con razón, por el colosal aumento del gasto público entre 2001 y 2007 (a este respecto, les recordé que si lo hubiésemos congelado durante esas fechas, tal como hizo Alemania, hoy tendríamos equilibrio presupuestario) y que, a su vez, el representante de Los Verdes mostrara su oposición a que nuestros bancos españoles fueran rescatados con dinero de los contribuyentes cuando existía la razonable alternativa de un bail-in sobre los acreedores privados (entre los que se encontraban sus cajas). Es decir, y por mucho que la corrección teutona no lo explicitara en tales términos, la izquierda alemana se extrañaba de que la “derecha” española fuera tan abiertamente antiliberal y anticapitalista como para subir los impuestos a niveles nórdicos en lugar de meter en vereda el gasto estatal o como para malversar el dinero de los contribuyentes reflotando a entidades quebradas cuando podrían haberse concentrado las pérdidas en sus acreedores.

Desconozco qué impresión conjunta se llevaron los parlamentarios germanos de sus distintas visitas a España. Sabido es que Cristóbal Montoro, ministro poco aficionado a la verdad, intentó venderles la burra pocos días después de que descubriéramos sus enjuagues con el déficit. Confío en que no mordieran el anzuelo: al menos, que no nos aplaudan desde fuera mientras nuestros politicastros nos conducen hacia el colapso.

Rajoy promete más reformas: ¿Quién dijo miedo?
Susana Criado www.vozpopuli.com 19 Abril 2013

La cuenta atras ha comenzado. Apenas queda una semana para que Mariano Rajoy anuncie las nuevas reformas encaminadas a cumplir con nuestro objetivo de déficit. El presidente va a seguir con la misma medicina para sacar a España del socavón económico en el que está sumergida: dice que seguirá con las reformas.

Suena bien, pero… ¡sólo eso! Es música que convence sólo a unos pocos y atemoriza a la mayoría. El FMI ya ha advertido de que a España le queda una lenta agonía: paro al 27% este año, contracción economica del 1,6% este ejercicio, y suave –muy suave– crecimiento el próximo año. ¿Déficit? Lo de perforar el 6%, dice el organismo que dirige Cristine Lagarde, es una utopía.

Ante los vaticinios del FMI, Rajoy responde diciendo que va a seguir con las reformas. Bla, bla, bla... la realidad nos dice que el Gobierno ha perdido todo un año. Cristóbal Montoro se ha dedicado a subir impuestos, y ahora amenaza con una reforma fiscal que incluiría recorte de tasas para pymes y más alzas para impuestos especiales y coches contaminantes. Montoro no se ha enterado o no ha querido enterarse. Mucho ajustar el déficit por el lado de los ingresos, aumentando la presión fiscal, y poco meter la tijera en los gastos. Las familias hemos recortado gastos y estamos cancelando deuda, pero el Estado aún no se ha enterado de cuál es la receta para salir de la crisis.

Ni Rajoy ni Montoro ni Guindos han cogido el toro por los cuernos para acometer la gran reforma que necesita España: la del sector público. Tampoco ha corregido el déficit de las comunidades autónomas. Sólo en los dos primeros meses de este año las Administraciones Públicas han registrado un déficit del 1,9% del PIB, casi la mitad de lo previsto para todo el año. La Administración Central también gasta más de lo presupuestado: hasta febrero su déficit fue del 2,08% cuando para todo este 2013 el objetivo está en el 3,8%. ¡Si cumple, será todo un milagro!

Ahora la estrategia parece ir encaminada a buscar más caminos para aumentar los ingresos vía impuestos y, al mismo tiempo, negociar con Bruselas que levante la mano y sea más flexible con los objetivos de déficit. Rajoy ganaría tiempo pero... lo perderíamos todos los españoles. Porque, si no reducimos gasto y conseguimos más margen para cumplir nuestros compromisos, la agonía se prolongará y la recuperación no llegará.

Zapatero-Rajoy
Dos disfraces para una misma calaña
Emilio Campmany Libertad Digital 19 Abril 2013

Es curioso que hoy, mientras se debate sobre si Rajoy es o no tan mal presidente como lo fue Zapatero, éste publique un artículo reivindicando la decisión que cree que más le honra, la de retirarse de Irak. El consejero de Estado alega que lo hizo por coherencia con la legalidad internacional. Pero este argumento es absurdo. Nadie con autoridad había tachado la intervención de ilegal. Y él carecía de cualquiera para hacerlo. Más adelante justifica su decisión de una forma más creíble, diciendo que durante la campaña electoral había adquirido el compromiso de retirar nuestras tropas.

Zapatero se siente orgulloso de haber tomado una decisión difícil, que irritaría al presidente de los Estados Unidos, por haberse obligado con los españoles a adoptarla si ganaba las elecciones. Es curioso que Rajoy haga exactamente lo contrario. El gallego se enorgullece de haber incumplido su promesa de bajar los impuestos y de hacer lo contrario, subirlos. Para uno, honrar las promesas es cumplir con un incómodo deber, y para el otro incumplirlas es también un modo de atender a ese desazonador deber.

Pues bien, en esta forma de ser tan diferentes demuestran los dos ser iguales. Zapatero no habla de lo sustancial de su decisión, que empujó a España a dejar desatendido un grave compromiso previamente adquirido. Así, los españoles perdimos la confianza que en nosotros pudieran tener, no sólo Estados Unidos sino el resto de nuestros aliados. Hoy pagamos a precio de oro esa pérdida de confianza. Y en aquella decisión no hubo nada de coraje. A Zapatero, el enfado de Bush le importaba un higo. Lo esencial era que la retirada estaba respaldada por la mayoría de los españoles, incluidos muchos votantes del PP. Y por eso la ordenó, por halagar los oídos de sus electores, habidos y por haber.

En cuanto a Rajoy, no hay en su decisión de subir los impuestos ningún doloroso acatamiento de los deberes de presidente del Gobierno, ni un responsable desdecirse por hacer lo que hay que hacer. Tras aquella subida de impuestos había el reconocimiento de una incapacidad y electoralismo de corto vuelo. La incapacidad de disminuir el elefantiásico gasto público que alimenta las redes clientelares que los políticos han levantado y el electoralismo de creer que una subida de impuestos convencería a los andaluces de que les votaran, porque con el PP seguirían recibiendo los subsidios que recibían con el PSOE. No en vano aquella decisión fue inmediatamente anterior a las elecciones andaluzas.

Así que, cumpliendo sus promesas uno e incumpliéndolas el otro, resultan estar hechos los dos de la misma pasta. Esa que sólo permite pensar en las próximas elecciones. Bien, son políticos y no puede esperarse mucho más de ellos. Pero al menos podrían tener uno y otro el decoro de no vanagloriarse de sus comportamientos y dejar de pavonearse como si fueran grandes estadistas, cuando no pasan de torpes demagogos.

El PSOE ya no puede empeorar; España sí
EDITORIAL Libertad Digital 19 Abril 2013

La posible candidatura de Eduardo Madina a la Secretaría General del PSOE ha provocado una gran agitación en sus filas, tras un año y medio en el que, con Rubalcaba a la cabeza, los socialistas no han dejado de desplomarse en todas las encuestas de intención de voto. Ni siquiera en las peores circunstancias para el Gobierno, con una contestación social creciente hacia la mayoría de sus medidas económicas, ha sido capaz el equipo de Rubalcaba de recuperar siquiera ligeramente la sangría de votos padecida en las últimas elecciones generales. En medio de un panorama tan sombrío para las expectativas socialistas, un personaje insustancial como Eduardo Madina habría decidido postularse para dirigir el PSOE, convencido de sus posibilidades de encaramarse a la Secretaría General como hizo Zapatero en similares circunstancias.

De Madina no puede criticarse su trayectoria política porque carece de ella. Toda su carrera la ha hecho dentro del partido socialista, culminada en la actual secretaría del grupo parlamentario con el éxito que puede apreciarse cada miércoles cuando su partido intenta controlar al Gobierno en las sesiones semanales convocadas al efecto. Jamás ha ejercido una responsabilidad pública de carácter ejecutivo ni ha manejado un presupuesto, por pequeño que sea, de forma que su capacidad como gestor sigue inédita tras diez años viviendo de la política en las estructuras orgánicas del PSOE. Añádase a todo lo anterior su conocida insolvencia intelectual y sectarismo desmedido, suficientemente acreditada cada vez que ha decidido salir a la palestra a ventilar cuestiones ideológicas, y obtendremos un retrato fiel del político que va a disputarle a Rubalcaba el poder dentro del PSOE con el apoyo de personajes como Alfonso Guerra, para el que Madina representa "un valor de futuro".

Pero mal hará el Gobierno si cree que con movimientos como el de Madina en el partido rival su permanencia en el poder va a estar garantizada. En primer lugar, la experiencia de Zapatero, ganador de dos elecciones consecutivas a pesar de su pavorosa inanidad, debería prevenir a los populares sobre la capacidad de este perfil de candidato, al que Eduardo Madina se ajusta como un guante, para concitar un masivo apoyo popular llegado el caso. Pero es que la gestión del Gobierno, en especial en el terreno económico, está siendo tan ofensiva para sus votantes que hasta un PSOE liderado por Madina y sus amigos podría desbancarlo del poder a poco que Rajoy se empeñe en seguir traicionando a los que hace un año y medio lo llevaron a La Moncloa.

La última deslealtad del gobierno con la sociedad la ha protagonizado nuevamente su ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que ha decidido gestionar un asunto tan crucial como el despilfarro autonómico de espaldas a los ciudadanos, con el fin de tener un amplio margen de maniobra para otros acuerdos políticos con las comunidades más incumplidoras, como es el caso de Cataluña. El cambalache con los nacionalistas, al que Rajoy ha estado y está siempre tan dispuesto, exige la discreción que Montoro ha impuesto en sus negociaciones con las autonomías, como si una cuestión fundamental como el control del déficit autonómico pudiera ser objeto de un tratamiento a la carta tal y como exigen precisamente las regiones más ruinosas, con Cataluña a la cabeza.

La eventual presencia de Madina al frente del partido socialista difícilmente va a empeorar la situación heredada de Rubalcaba. En cambio el despotismo del Gobierno de Rajoy, con episodios de auténtica desfachatez como el protagonizado por su responsable de Hacienda, sí puede agravar considerablemente la dura situación por la que atraviesa España. Sólo la gestión de Rajoy en los meses venideros puede convertir a Madina en un nuevo ZP. De momento, parece empeñado en conseguirlo.

Cataluña
Rahola escracha a Toni Cantó
Antonio Robles Libertad Digital 19 Abril 2013

Todos hemos caído alguna vez en la tentación de utilizar símbolos del mal, como el nazismo, el fascismo o el propio nacionalismo, para desautorizar comportamientos abusivos de nuestros políticos. Casi siempre con desmesura. Nadie puede llamarte nazi sin arriesgarse a banalizar el inmenso mal del Holocausto. Deberíamos ser más prudentes ante la comparación, aunque a veces sea disculpable, pues la intención perseguida es delatar los comportamientos antidemocráticos que a menudo permanecen ocultos, y solo el riesgo de la metáfora nos hace conscientes de ellos. Pero si mal está la banalización del mal del Holocausto, peor está envolverse en su denuncia para que el mal que nos atañe aquí y ahora siga vigente.

Esto es lo que ha hecho con descaro Pilar Rahola contra Toni Cantó en el artículo "Basta, basta, basta", publicado en La Vanguardia este jueves. A partir de la denuncia de la banalización del totalitarismo y envuelta en una superioridad moral tan usual en nacionalistas como ella, se desentiende de la crítica de fondo que hace Toni Cantó a la imposición lingüística en Valencia y Cataluña para insultarlo, despreciarlo y satanizarlo. Una manera recatada de mostrar la mentalidad inquisidora que le caracteriza y que oculta una eterna indignación retórica.

Tiene a gala Pilar Rahola evocar el razonamiento y el diálogo con el otro como método de relacionarse, pero le abofetea con varios argumentos ad hominem y no menos de 13 insultos para montarle un escrache de la peor calaña: "mal actor", "pornográfico", "fracasado", "cabaretero", "exagerado", "pirómano", "machista", "estúpido", "delincuente", "inconsistente", "ignorante", "corto de entendederas", "tonto"; y, no contenta con el escarnio literario al actor, acusa a la "señora Cospedal" de connivencia con el Holocausto por su referencia al nazismo del escrache. Todo envuelto en una sintaxis sibilina, para esconder el insulto directo tras las trampas retóricas. La forma más vil de manipular al lector.

Unos días antes, otro intelectual orgánico del nacionalismo, F. Marc Álvaro, arremetía en el mismo periódico contra Gregorio Morán por haberse atrevido a responsabilizar al "nuevo fascismo nacionalista" de la destrucción de la Barcelona tolerante de hace 25 años. El cuento de cada día. Pero el cuento de Caperucita Roja ya no cuela. Es intolerable que se indigne ahora el catalanismo subvencionado contra quienes evidencian el mal. Durante décadas ha sido el catalanismo, han sido cada uno de los voceros del régimen catalanista quienes han satanizado con vocablos como "facha", "franquista" o "ultraderechista" a todos y cada uno de quienes nos opusimos a sus abusos. Que no venga ahora Pilar Rahola a exigir mesura en el calificativo, si fueron ella y todos cuantos han colaborado a llevar adelante la estrategia tramposa del catalanismo quienes instituyeron desde el principio el escrache moral para destruir a cuantos se opusieran a su exclusión. ¿Es preciso recordar con qué descalificativos se ha satanizado y expulsado de la sociedad civil, cultural y política a ciudadanos como Albert Boadella?

Toni Cantó ha tenido el coraje de pensar por libre, decir alto lo que el pusilánime calla y aguanta, no se ha confundido en el fondo, la forma es discutible; pero, por favor, ni una lección por parte de quienes han hecho del escrache ideológico una forma sutil de fascismo. Porque, además de la eliminación física del otro, existe también la satanización política del otro. Y eso también es fascismo, porque en ambos casos se busca la exclusión. Y Pilar Rahola, desde el primer al último insulto disparado contra Toni Cantó, busca eso mismo. Con más estilo, pero con la misma mala leche que los miles de cobardes que se esconden en el ciberbullying.

El kiosco de Malaquita
PEDRO J. DE LA PEÑA www.gaceta.es 19 Abril 2013

Dicen los políticos que no quieren ser una Casta. Será que quieren ser una Susana, como en la Verbena de la Paloma. Y mucho me temo que acaben como don Hilarión, pagando y recibiendo las bofetadas por ser unos seductores fracasados. El proceso del descrédito de la política viene, precisamente, de su aislamiento con la calle y su cerrazón en los despachos. Hubo un tiempo en que la Democracia presumía de unos edificios que eran “casas de cristal” en donde los ciudadanos podían pasearse, entrar en los despachos y hablar de “lo suyo”, lo mismo si se trataba de ayuntamientos, diputaciones o ministerios. Con la excusa de que no se podía trabajar así, comenzaron las citas previas, las demoras en la recepción de las quejas, los insultantes plantones a los ciudadanos que no convenía recibir y, en fin, el silencio administrativo que es lo más parecido al silencio de los cementerios.

La “casa de cristal” se ha convertido en un kiosco de malaquita en donde los políticos se ocultan al público tras infranqueables trincheras. La malaquita es una piedra muy dura, opaca y frecuentemente de color verde: es decir, que no está madura al igual que muchos de nuestros representantes. Pueden encontrarse columnas gigantescas de malaquita en el Palacio de Invierno de los Zares, cuyas fortunas no eran para nada transparentes, pero la malaquita intimidaba al pueblo.

Cuando se habla de transparencia en la política, ya sabemos que en realidad se habla de ocultación. Allí, en su kiosco de malaquita y con un “gran manto de tisú” (Rubén Darío) se aferran los políticos a su engranaje común de cómo evitar la pérdida de sus privilegios a costa de los abusos sobre los ciudadanos.

¿Pueden quejarse de la mala imagen que merecidamente han alcanzado? De ningún modo. Lo último son las vídeo-conferencias y las ruedas de prensa sin preguntas. Pero, ¿no dicen ustedes que quieren transparencia? Pues eso no se consigue de otro modo que respondiendo a las preguntas de la gente y explicando los porqués de las cosas.

Se aferran, sin embargo, a las mentiras de siempre. “Todo va a ir mejor en el 2014”. “Creceremos más de un uno por ciento” “Se empezará a crear empleo a partir del próximo año” y esa sarta de regalos a los oídos que de manera inmediata desmienten los organismos internacionales o los bancos de préstamos; e incluso los Gobiernos amigos, los desacredita.

Vender humo es algo demasiado viejo y la calle, harta de sus mentiras, preferiría el silencio, que al menos no les hace quedar en el ridículo de ser descalificados por las opiniones, mucho más creíbles, de quienes dudan de sus avances.

Por eso, sin aceptarlo, sin considerarse culpables del desdén y el desprestigio en el que han caído, se asombran ahora del despego e incluso de la provocación de los ciudadanos que los persiguen e insultan. Como la malaquita es dura y los guardaespaldas recios de musculatura, creen que resistirán.

Sí, por ahora. Pero conviene acordarse de que la gota malaya acaba por horadar los muros más fuertes y que la persistencia en la indignación puede acabar como la verbena citada: a bofetadas y cada uno por su lado.

Un examen de conciencia de la clase política –convertida en Casta a fuerza de abusos y desmanes, lo quieran o no– les obligaría en efecto a un cambio de rumbo, a una mayor accesibilidad a los problemas reales (hambruna, desahucios, exclusión social y cultural, etc) y no al “manto de tisú” en el que se envuelven para ver si logran un pacto contra la corrupción que sería algo así como lograr el silencio definitivo sobre la verdadera corrupción en la que se encuentran instalados.

Por eso los ciudadanos se ríen de ellos, hacen chistes y burlas cotidianas sobre unos y otros, sobre todos. Por la sencilla razón de que cuando la credibilidad está perdida, es imposible volver a recuperarla.

Creo que son buenas la ironía, la sátira, la crítica dura e incluso el escarnio que la clase política se merece. Pero no la violencia, que nos llevaría a los peores tiempos de la incivilidad. Quejas y gritos, todos. Pero escraches, ni uno más.

Pedro J. de la Peña escritor y profesor titular de la Universidad de Valencia.

EDITORIAL
Ataque a la independencia judicial
EDITORIAL www.gaceta.es

El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ha promovido una nueva reforma del órgano de gobierno de los Jueces, pero, contra lo que cabía esperar, no se ha atenido a lo que dice el programa electoral del PP, ni a lo que desea cualquiera que se oponga al proceso de politización de la Justicia y a su sometimiento a la voluntad de los partidos políticos. Basta con reparar en que los únicos condenados en firme por un delito de corrupción urbanística hayan sido los herederos de Jesús Gil, un extravagante grupo de aficionados, mientras que las múltiples trapacerías urbanísticas cometidas por los verdaderos dueños del cotarro no han merecido jamás ni un reproche para comprender el grado de deterioro de la independencia del Poder Judicial al que hemos llegado tras décadas de sometimiento de los jueces a las exigencias de los partidos del turno imperante.

El PSOE decidió saltarse a la torera lo que decía la Constitución porque su idea de la soberanía política era bastante indiscernible de una dictadura ideológica. El PP no ha sido capaz de romper con la inercia creada y ha jugado a granjearse el apoyo de su cuota sin decidirse a volver a lo que exige el respeto a la división de poderes que es clave de la democracia y de la libertad. Ahora, con un programa explícito y con una mayoría suficientemente amplia, se dispone a dar una nueva vuelta de tuerca en el control de la Judicatura, y pretende refugiarse en el consenso y una supuesta generosidad en la renuncia a su propio programa para hacer el trámite más tragable a sus electores. Como de costumbre, no conseguirá ni una cosa ni la otra.

El proyecto, según ha reconocido el ministro de Justicia, pone fin a la constante petición del PP de que se vuelva a fórmulas más conformes con el espíritu constitucional y con el ideal democrático. Todos los miembros del Consejo serán elegidos por las Cámaras, es decir, por Rajoy y Rubalcaba o por quienes les hereden, de manera que no le quepa duda alguna a un juez de cuál será el destino que le espera si osa tomarse la ley en serio y olvidarse de quién manda.

Rajoy está dando muestras extraordinarias en su capacidad para alejarse de la voluntad de sus electores y de las ideas que les han llevado al poder. Tal vez crea que la disciplina con que ata a los Diputados le servirá también para mantener el voto popular, pero no tardará en comprobar lo mucho que se equivoca.

Me pido una ley a medida
La sonrisa de la avispa Estrella Digital 19 Abril 2013

Lo están consiguiendo. La izquierda radical está consiguiendo que en España las leyes se hagan por sectores o, mejor, por grupos… O, mejor aún, por grupitos… Incluso, con suerte, podemos tener una ley para cada españolito. A conveniencia.

Yo pensaba que las leyes eran iguales para todos y que todos éramos iguales ante las leyes. E inocente de mí creía que ese era otro de los pilares de la democracia. Pero debo ser muy antiguo o la democracia ha sido cambiada sin yo saberlo, que también puede haber pasado. El caso es que ahora parece que cada uno quiere una ley a su medida. Como no puedo pagar la hipoteca que hagan una ley para que sea legal no pagarla. Y si no me la hacen, me enfado y salgo a la calle a llamar hijos de puta, asesinos y ladrones a quien me lo niegue.

El tancredimo de Rajoy crió cuervos y ahora terminarán sacándoles los ojos

Y lo peor es que hay personalidades que están de acuerdo con eso de personalizar las leyes. Es más, yo creo que estamos ya en el camino para que España sea el país de las leyes a gusto de cada ciudadano. Tanto es así que yo ya estoy pensando pedirme una a medida. El tancredimo de Rajoy crió cuervos y ahora terminarán sacándoles los ojos.

Digo todo esto, además, porque andan por ahí algunos jueces estudiando cómo negarse a aplicar las leyes o, lo que es peor, negándose ya a aplicarlas. ¿Cómo? Eso, que algunos jueces están decididos a no aplicar las leyes. El mundo al revés. Yo creía que los jueces estaban para aplicar la ley. Los jueces están para hacer justicia no para ser justicieros. O eso creía yo. Pero va a ser que no.

En España hay una corriente manejada por unos pocos que arrasa con todo lo que pilla a su paso en nombre del pueblo y que, apoyada por algunos medios de comunicación, lo está subvirtiendo todo en nombre de la pena. No quieren una solución social, quieren una solución estructural. ¿Pero la justicia no era ciega? Era.

No quieren una solución social, quieren una solución estructural
Es cierto que la Ley Hipotecaria tiene 140 años y que se ha quedado vieja. Pero no pasa nada. Si está vieja, que se cambie. Pero mientras se cambia que se cumpla la vieja. ¿O es que los jueces están por encima de las leyes y pueden hacer lo que les salga de debajo de la toga? Quiero pensar que no. Quiero pensar que su sindéresis sigue estando intacta. Esta democracia no puede estar tan enferma como para que los jueces quieren hacer la guerra por su cuenta…

A mí, este deambular mental de los jueces me preocupa. Y más, cuando el otro día, Elisa Beni llegó a decir en una radio: “Dijera o no Cospedal lo que dicen que ha dicho, lo malo es que podría haberlo dicho”. A mí, al oírlo, se me pusieron los pelos como escarpias. Porque, ay amigo, Elisa Beni es la mujer del famoso magistrado Gómez Bermúdez y, si aplico su propio razonamiento, ‘lo malo es que yo crea realmente lo que dice la señora Beni porque ella lo ha oído en casa’. Como le pasó con lo del libro sobre el juicio del 11M. Uy, qué miedo…

En cualquier caso, es bueno recordar a los frágiles de memoria que este PSOE que se rasga las vestiduras ahora, en una muestra de cinismo inusitada, votó en 10 ocasiones en contra de la dación en pago durante la segunda legislatura del Olvidable. La última ocasión que lo hizo fue en junio de 2011, cinco meses antes de las elecciones.

PSOE
La rebelión de los mindundis
José García Domínguez Libertad Digital 19 Abril 2013

Aun no siendo lo peor de su cohorte generacional dentro del PSOE, Eduardo Madina, el candidato presunto a las primarias, encarna eso que Florentino Portero llamó "la rebelión de los mindundis" en feliz hallazgo retórico. Se refería a la hornada de novísimos dirigentes, apparatchiks nacidos a la política profesional durante el zapaterismo, que, a imagen de su mentor, arriban vírgenes de toda experiencia laboral extramuros del partido. Gentes como Aído, Pajín, Blanco, Chacón o el propio Madina. Seres para los que el aparato de Ferraz y sus intrigas representan, simplemente, su vida. La única vida que han conocido, acaso la única que habrán de conocer.

Helos ahí, criaturas amantadas desde la adolescencia en "las pequeñas y malolientes ortodoxias", como decía Orwell. A qué extrañarse, pues, de que hayan salido sectarios en estado químicamente puro. La derecha se los toma a broma, pero se equivoca. En un país donde el único pensador político respetado por todo el mundo es Peter Pan, siempre hay que tomar muy en serio a las Chacón y a los Madina. Por algo su padre putativo ganó dos elecciones consecutivas sin ni siquiera despeinarse. No se olvide que el pueblo soberano solo dio la espalda a Bambi cuando empezó a conducirse como un adulto tras el célebre decretazo. Al igual que Chacón, tampoco Madina tiene nada en la cabeza. Y es su supremo atributo, el arma secreta que puede proyectarlo a la gloria.

Porque, pese a todo, Rubalcaba es –era– otra cosa: una rémora del viejo paradigma, el último mohicano socialdemócrata de la era de Gutenberg, un anacronismo ajeno a la lógica que rige la política-espectáculo posterior al fin de las ideologías. No así el joven Madina, como Zapatero un maestro en el arte de sustituir la capacidad de raciocinio en favor de la sensiblería kitsch y las emociones pueriles. Rubalcaba es –era– un producto de la imprenta; Madina, de la televisión. El siglo XIX frente al XXI. No existe razón objetiva alguna para presumir que la Gran Recesión de 2007 vaya a resultar más breve que la Gran Depresión de 1929. Ninguna. Es de suponer entonces que el PSOE (o lo que queda de él) aún tendrá una segunda oportunidad antes de que escampe. Zetapé vive, se llama Edu.

Madina, otro baby para el PSOE
Cristina Losada Libertad Digital 19 Abril 2013

La busca de candidatos presidenciables del socialismo vuelve a desarrollarse, al parecer, en el ámbito del kindergarten. Esa franja preescolar tiene algo que ver con la edad, pero sobre todo con la falta de experiencia. La experiencia política que se requiere para el gobierno de una nación no la da la mili del apparatchik. Ni siquiera, en nuestro caso, los años que uno se ha sentado en el Congreso. Muchos, dieciocho nada menos, fueron los que pasó calentando el escaño un chico de León, y resulta que llegó a La Moncloa para aprender el oficio de presidente del Gobierno.

Ahora surge, como gran esperanza blanca, Eduardo Madina, quien, a falta de notable actividad profesional, tampoco ha sido alcalde de su pueblo ni consejero de autonomía, cosas ambas accesibles para un hombre de partido. Pero Madina, igual que otros tapados del PSOE, tiene a su favor la juventud y el folio en blanco. Un pasado impoluto en lo que se refiere a experiencia gobernante. En el partido le tienen afecto, y el cariño es muy importante. Antes, a las más altas responsabilidades se llegaba aprendido. Es decir, antes de que la juventud y la inexperiencia fueran no ya un valor más, sino el valor por excelencia para tener alguna posibilidad de ganar la presidencia de un Gobierno. Y antes de que el fulgor de la sonrisa kennediana deslumbrase a varias generaciones de obsesos por la imagen.

Sartori, el politólogo, dijo tras el gran resultado de Pepito Grillo en su país: "Si usted tuviera una empresa, ¿tomaría gente sin experiencia?". Y continuó: "La política es complicada (...) En cualquier oficio, uno lo conoce o fracasa. La política se ha vuelto un oficio dificilísimo, hay que saber leer los papeles de la Unión Europea". Cierto, y aún digo más: ciertísimo. Pero cuanto más compleja es la política, más tirón tiene el imberbe. Tal vez porque, como apuntaba el erudito Jacques Barzun, "el hombre vulgar de aire juvenil y algo confundido es la figura grata a una sociedad democrática". No se quiere al mejor, que es diferente, sino al igual. Se quiere a alguien con el que identificarse. Como en las películas.

El PSOE, que olfatea los deseos del público mejor que el PP, no piensa así en resucitar a un Almunia o a un Borrell, sino en catapultar a gente ligera de equipaje. Quizá creen otra vez los viejos mandarines que un novato es más manejable. Después de Zapatero sería reincidencia. Pero si aquel aprendiz les hizo el favor impagable de ganar dos elecciones, a ver por qué no puede hacer lo mismo el baby Zapatero que están acunando.

Se mantienen contactos 'discretos'
El Gobierno impone la ley del silencio en la negociación del déficit autonómico
Hacienda asegura que aún no hay cifra, pero Cataluña busca un 2%. También Valencia o Murcia. Montoro reconoce el "diálogo".
Pablo Montesinos Libertad Digital 19 Abril 2013

El Gobierno no quiere grandes titulares sin tenerlo todo atado y bien atado. La discrecionalidad se ha convertido en marca de la casa, más aún si se trata de la negociación del déficit público. Este mismo lunes, habrá en Hacienda una reunión técnica con las comunidades autónomas, pero no se informará de su contenido para favorecer ese clima de puertas cerradas.

"Sosiego, tranquilidad y discreción" frente al "exhibicionismo o la notoriedad", se reafirmó Mariano Rajoy este martes frente a las críticas por la opacidad de sus encuentros. De hecho, avanzó que había mantenido recientes contactos telefónicos con barones autonómicos, aunque no dio nombres ni apellidos.

Cristóbal Montoro está decidido a elevar la cifra de déficit a aquellas regiones que están teniendo más dificultades para cumplir, con el gravamen de que apenas tienen para pagar las facturas. Algunas rozan la quiebra. Cataluña, Valencia, Región de Murcia e Islas Baleares serían las beneficiadas. Las dos primeras son las que más preocupan al gabinete, cuya situación es extrema. En el caso catalán se mezcla, además, el pulso independentista.

"A estas alturas no hay cifras, hay diálogo", tuvo que salir el paso al ministro, después de que se filtrara que Hacienda estudia elevar al 2% el objetivo al denominado arco mediterráneo. "Carece de fundamento", se quejó, a pesar de reconocer los contactos, hasta la fecha individuales, que seguirán el lunes con representantes de todas las comunidades.

El Gobierno quiere evitar por todos los medios las filtraciones. "Estamos en un momento de llamadas de teléfonos, de reuniones. No debemos airar cifras que todavía no son oficiales", admiten. Entre otras cosas, porque la crisis dentro del PP, para nada resuelta, podría volver a agudizarse. Las regiones cumplidoras, como Madrid, Aragón o Galicia, reclaman un objetivo igual para todos los territorios o, por lo menos, no verse perjudicadas "porque otras no hagan los deberes", en palabras de un consejero consultado.

El objetivo del Ejecutivo pasa por intentar que ninguna de las partes acabe estallando, y dar la imagen a Bruselas de que España va a seguir cumpliendo con la senda. Esta idea es fundamental. "No puede haber dudas de que nos vamos a relajar", dicen. Por eso, reiteran la necesidad de esperar a que se cumplan los tiempos: "No hay cifras cerradas para nadie", se encargó de recordar Montoro, toda vez Bruselas todavía no ha confirmado una nueva cifra para España en su conjunto.

El Gobierno trabaja con la idea de que la UE abrirá la mano hasta el 6%. Tal vez se resista un poco y lo deje en el 5,8%. También ofrecerá más tiempo para llegar a la meta, según su lectura. Pero, hasta entonces, "sigue siendo válido lo establecido en el programa de estabilidad". Esto es, un 4,5% para el país y un 0,7% para las comunidades.

Hasta que las instituciones comunitarias no oficialicen el cambio, el Gobierno negociará, cogerá el teléfono e intentará avanzar lo máximo con las comunidades, pero siempre desde la ley del silencio. Una vez haya nueva cifra, será cuando se convoque el Consejo de Política Fiscal y Financiera y se anuncien los nuevos datos. Antes, en Génova, Montoro se reunirá con los consejeros del PP para intentar cerrar una fotografía de unidad que hoy parece difícil.

‘Vídeocamelo’
José Miguel Velasco Libertad Digital 19 Abril 2013

De vez en cuando aparecen en las redes sociales de internet vídeos que tienen éxito y se dice de ellos haber alcanzado un número de visitas realmente notable como para suponer que su mensaje puede conseguir influir en la sociedad. Esta vez ha sido uno de una chica muy joven y muy mona dando un mensaje de buen rollito. A saber, que en su Andalucía natal le enseñaban desde pequeñita a odiar a los catalanes. Mensaje con un claro corolario. Los andaluces son, primero, mala gente, odiando sin motivo; y segundo, raros, porque esa condición la ejercen de forma selectiva. Precisamente, mira por donde, contra los catalanes.

Con lo cual, demuestra que esa chavala tiene de andaluza lo que yo de chino. Por la sencilla razón de que la relevancia que la singularización que puedan tener los catalanes ante los andaluces no da como para que alberguen ningún sentimiento especial hacia ellos. Ni siquiera malo. Como hijo de andaluces que soy, lo sé perfectamente.

De entrada, la presentación queda bastante cómica. Mis orígenes me permiten distinguir perfectamente el acento andaluz de la imitación de acento andaluz, que es lo que hace ella. Pero luego, al escucharla dice uno: ¡Qué casualidad! Una persona que ha llegado a Cataluña hace meses con los proyectos y preocupaciones de cualquier persona de su edad y, precisamente, lo que más le ha interesado ha sido ponerse a defender, o al menos justificar, la independencia de Cataluña, muy puesta ella en el lenguaje de los políticos catalanes, y recitar a pies juntillas todo el camelo de aquel patriarca que gobernó Cataluña durante tanto tiempo: que si hay que integrarse en la sociedad catalana, que si hay que pedir a los catalanes que te hablen en catalán porque estás deseando aprenderlo, que si hay que estar agradecido a quien nos da trabajo, que pensar diferente al catalanismo es odiar a los catalanes o como mínimo, desconocer Cataluña. Es decir, todos los esquemas del pujolismo radicalmente contrarios a los de una sociedad abierta donde no hay relaciones de vasallaje, donde cada individuo es un mundo y tiene su aportación singular e insustituible, de acuerdo a su experiencia y su historia personal, a la vida colectiva.

Intentando que no se note el engaño, la chica hace algunos esfuerzos para despistar soltando algunas frases de buen rollito, como que todos los radicalismos son malos, y demás lugares comunes. Obviamente nos encontramos ante uno más de los productos de agitprop del nacionalismo catalanista, preparado por alguna de las entidades ampliamente subvencionadas con nuestros impuestos, donde hay gente con el suficiente tiempo libre como para maquinar un bodrio así. Como este conglomerado de entidades se tiene que apoyar entre sí, el bodrio tuvo hasta el apoyo de La Vanguardia, elogiando la supuesta sensatez y cordura de la imitadora de andaluza.

No voy a negar que desde el resto de España hay reacciones impresentables ante la forma de actuar de los políticos catalanes. Pero en el resto de España, la idea de la secesión de Cataluña será sentida siempre (en mi opinión, con todo derecho) como una bofetada. Y por desgracia, muchas veces, el nivel cultural no da como para una respuesta verdaderamente inteligente. Pero eso no justifica, ni mucho menos, decir falsedades insultantes como que las familias andaluzas se dedican a inculcar a sus hijos odio hacia nadie.

¿Qué se pretende? Ya lo expliqué en un artículo anterior. Estos trileros de las fibras más primitivas del ser humano no hacen victimismo, hacen otra cosa muy distinta que se llama chantaje moral. Quieren conseguir que quien no se identifique con los proyectos políticos del catalanismo vayamos por la vida con la cabeza gacha pidiendo perdón por unos pecados imaginarios y esperando la redención a base de subirnos a su carro. Y de esa manera, unas ideas en otro tiempo minoritarias, se van inoculando en la sociedad, haciendo que todo debate, todo asunto colectivo gire en torno a sus obsesiones.

José Miguel Velasco es portavoz de Ciudadanos en El Prat de Llobregat

Botella no reduce deuda, la aumenta: 2.000 millones más de lo que preveía su plan de ajuste
Los últimos Presupuestos del Ayuntamiento de Madrid proyectaron que la deuda sería al cierre de 2012 de 5.624 millones, frente a los 7.429 millones revelados por Hacienda. Todavía pueden aflorar otros mil millones de las empresas municipales.
P. GARCÍA www.vozpopuli.com 19 Abril 2013

El Plan de Ajuste del Ayuntamiento de Madrid va de 2012 a 2022, pero no ha necesitado ni un ejercicio para irse al garete. Así lo puso de manifiesto este jueves el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, que publicó la deuda viva de todos los municipios españoles. Si el plan pergeñado por el equipo de Gobierno de Ana Botella contemplaba cerrar el año pasado con una deuda de 5.624 millones de euros, la realidad se desmadró y a 31 de diciembre de 2012 la capital debía 7.429 millones, según los datos de Hacienda. No hay nadie que acumule más pasivo.

Se trata de prácticamente 2.000 millones más de lo previsto, que podrían ser 3.000 de computarse parte de la deuda oculta en empresas municipales y de acogerse el Ayuntamiento a un nuevo plan de proveedores, el segundo. En otras palabras, la deuda de Cibeles no se ha reducido de 2011 a 2012 en 700 millones (de 6.348 millones a los ficticios 5.624), sino que ha aumentado en 1.100 millones. Un auténtico desastre que golpea de lleno a la gestión de la delegada de Economía, Concepción Dancausa, amiga personal de la alcaldesa.

“El Partido Popular ha hecho crecer la deuda de la ciudad de los 1.455 millones de 2003 a los más de 7.400 de 2012”, denunciaba esta semana el portavoz socialista Jaime Lissavetzky. “El Gobierno municipal está conduciendo Madrid al desastre absoluto”. El flagrante incumplimiento de objetivos arroja muchas dudas sobre la previsión para este año recogida en los pasados Presupuestos Generales de la Ciudad, según los cuales 2013 terminaría con 4.894 millones de euros para la ciudad.

Más de mil 'kilos' sin computar
El PSOE critica que la malograda Madrid Espacios y Congresos y la Empresa Municipal de Transportes totalizan unos 500 millones de euros de deuda que no aparecen en los datos de Hacienda. Así, los socialistas creen que acogerse a un segundo Plan de Proveedores ascendería a casi 900 millones, que viene a ser la deuda que tiene Cibeles con las empresas que prestan servicios.

Este jueves Dancausa defendía su gestión en el portal Madriddiario: “El plan de ajuste es como mi catecismo. No prevemos desviaciones, sino cuestiones que sucedan y nos hagan cambiar algunas estrategias”. La delegada, una vez más, evitó cargar contra la herencia envenenada del exalcalde Alberto Ruiz-Gallardón, transformándola en virtud: “Estamos pagando ocho años de transformación de la ciudad. Se puede estar de acuerdo o no con la transformación, pero Madrid es otra ciudad en todos los sentidos. Ninguna ciudad ha cambiado tanto”. Y todavía queda la baza de los Juegos Olímpicos para que el pasivo de Madrid bata todos los récords.

Los jueces critican al P
Golpe de gracia de Gallardón a la independencia judicial
D. CARRASCO www.gaceta.es 19 Abril 2013

El Congreso tramita la reforma del CGPJ con los votos del PP.

El Congreso de los Diputados aprobó ayer la tramitación de la reforma del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), cuyo objetivo es lograr, con el acuerdo de los grupos, que el máximo órgano de gobierno de los jueces sea el “menos politizado de la historia”, según afirmó el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón. Sin embargo, todas las asociaciones de jueces resaltaron a LA GACETA sus críticas al texto legislativo al considerar que “el PP ha incumplido su promesa electoral que rezaba así: promoveremos que, conforme a la Constitución, 12 de sus 20 miembros del Consejo General del Poder Judicial sean elegidos de entre y por jueces y magistrados”.

De esta manera, al elegir ambas Cámaras legislativas a todos los vocales del CGPJ, tanto los de procedencia judicial como los juristas de reconocida competencia, “se consuma el mayor ataque a la independencia judicial y a la separación de poderes de todo el sistema democrático desde 1978”, señala Ángel Dolado, portavoz del Foro Judicial Independiente. Para José Luis González Armengol, “la reforma contiene varios puntos inconstitucionales”. María Teresa Sáez, de la ejecutiva de la Asociación Profesional de la Magistratura, censura que “el Gobierno tenía que haber sido fiel a su programa electoral y al espíritu constitucional”. Todas las asociaciones judiciales critican que “la reforma de Gallardón convierte el CGPJ en una subdirección general del Ministerio de Justicia”.

Al margen de ideologías
Así las cosas, el ministro dejó muy claro que cuenta con el diálogo de todos los grupos para consensuar una modificación del CGPJ que lo haga más perdurable en el tiempo, por encima de la alternancia política. De esta manera, Gallardón pidió a los grupos un esfuerzo en un asunto que consideró de Estado y que, por tanto, debe estar al margen de ideologías. Entre las novedades, el ministro apuntó que el proyecto facilita la elección como vocales de jueces y magistrados en activo que no pertenecen a asociaciones judiciales, pero recalcó que la iniciativa agilizará el CGPJ no sólo en su renovación, sino también en su funcionamiento y en su estructura, con un menor coste económico. Un punto que no gusta nada a las asociaciones de jueces y magistrados.

Por lo demás, los puntos clave de la reforma del máximo órgano de gobierno de los jueces se pueden resumir de esta manera: tanto el Congreso como el Senado elegirán a diez vocales (seis de procedencia judicial y cuatro juristas de reconocida competencia) por mayoría de tres quintos. El proyecto de ley pretende garantizar la representación de toda la carrera judicial en el órgano de gobierno de los jueces. Por ello cualquier juez podrá presentar su candidatura a vocal del CGPJ con la única condición de aportar el aval de 25 miembros de la carrera judicial en servicio activo o el de una asociación judicial. Cada juez o asociación podrá a su vez avalar a un máximo de 12 candidatos.

Cataluña
La Generalidad veta el español en un concurso de programas de radio y televisión para RTVE en Cataluña
Los Premios Miramar a la creatividad audiovisual, un certamen convocado por la Generalidad en colaboración con RTVE y destinado a estudiantes universitarios, exige que los programas presentados a concurso sean exclusivamente en catalán o aranés.
Redacción www.vozbcn.com. 19 Abril 2013

La política de discriminación de los castellanohablantes en Cataluña por parte de la Generalidad es una constante, a pesar de que los tribunales han fallado en contra de esta práctica en numerosas ocasiones. Raro es el día en que no se aprueba una norma de mayor o menor rango que posterga el uso de una de las lenguas oficiales en esta comunidad.

Este jueves, el Diario Oficial de la Generalidad de Cataluña (DOGC) ha publicado las bases de la convocatoria de la quinta edición de los Premios Miramar a la creatividad audiovisual.

El certamen está destinado a los estudiantes universitarios de Ciencias de la Comunicación y a los de medios audiovisuales de Formación Profesional de Grado Superior, y está dotado con 2.000 euros para cada una de las dos categorías y con la posibilidad de realizar prácticas en los medios de la Corporación de RTVE en Cataluña.

Los candidatos deberán presentar a concurso un programa de carácter informativo, de divulgación o de ficción para radio (de tres minutos de duración) o para televisión (de cinco minutos), y los trabajos ganadores se emitirán por el circuito autonómico de RNE y de TVE, respectivamente.

Sin embargo, destaca uno de los requisitos establecidos en las bases: ‘la locución de las propuestas presentadas será en lengua catalana o bien en lengua aranesa’. Esto es, en cualquiera de las lenguas oficiales en Cataluña, excepto en castellano. Con el agravante de que el aranés se usa solo en la comarca del Valle de Arán (Lérida), aun siendo oficial en toda la Comunidad.

Una entidad dedicada a presionar a RTVE
Pese a su nombre, el Consejo Asesor de RTVE en Cataluña es un órgano de la Generalidad, ajeno a RTVE, que depende directamente de la Presidencia autonómica. Sus funciones son el ‘estudio y seguimiento de RTVE en lo que se refiere al régimen autonómico’, lo que lo convierte en una especie de entidad de la Generalidad para presionar a RTVE, que habitualmente se dedica a cuestiones lingüísticas. Está presidido por Jordi Bosch Sala, dirigente de UDC.

No deja de ser reprobable cualquier tipo de discriminación de una lengua oficial, pero el hecho de que este caso afecte directamente a RTVE -una corporación de ámbito nacional- lo hace todavía más inaudito.

La sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto, de junio de 2010, dejó claro en su fundamento jurídico 14 que no es legal vetar el uso del español en Cataluña, ni dar prioridad a las otras lenguas cooficiales:

‘La definición del catalán como lengua propia de Cataluña no puede justificar la imposición estatutaria del uso preferente de aquella lengua, en detrimento del castellano, también lengua oficial en la Comunidad Autónoma, por las Administraciones Públicas y los medios de comunicación públicos de Cataluña’.

A pesar de ello, la Generalidad sigue haciendo caso omiso, con total impunidad, de lo ordenado por los tribunales de justicia.
 


******************* Sección "bilingüe" ***********************

El separatismo, en serio
Francesc de Carreras La Vanguardia 19 Abril 2013

Ha pasado unos días entre nosotros, en Madrid y en Barcelona, Stéphane Dion, el conocido académico y político canadiense considerado el inspirador, cuando fue ministro de Administraciones Públicas, de la famosa ley de la Claridad, la norma que establece el procedimiento mediante el cual puede una provincia canadiense llegar a separarse de Canadá y constituir un Estado independiente.

El movimiento separatista quebequés ha sido considerado un modelo que imitar por nacionalistas catalanes y vascos. Ciertamente, la situación de Quebec dentro de Canadá tiene similitudes con la situación de Catalunya y el País Vasco dentro de España. Es por ello que sus problemas y soluciones resultan interesantes para nuestro momento político.

En efecto, el dictamen de la Corte Suprema Federal canadiense y su consecuencia, la citada ley, así como el libro de Dion La política de la claridad (Alianza, Madrid, 2005), comentado el sábado pasado por J.J. López Burniol en este periódico, son referencias útiles que pueden ayudar a resolver la situación creada por la actual propuesta secesionista del Govern de la Generalitat. Además, la posición Dion tiene un plus de legitimidad dado que es, a la vez, un quebequés francófilo y un entusiasta de la unidad de Canadá, contrario a la secesión de Quebec.

Ya sé que desde un punto de vista nacionalista a tales sujetos se les suele denominar enemigos interiores o, aún peor, traidores a la patria. Sin embargo, en muchos casos, se trata de personas con coraje moral, resistentes ante una opinión pública dominante, que tratan de convencer con argumentos racionales a quienes sólo se dejan llevar por la emotividad de los sentimientos. Muchos deben de considerar en Quebec a Stéphane Dion como un antiquebequés, traidor a la patria.

En la conferencia pronunciada en el Col·legi d'Advocats de Barcelona, Dion se formuló dos grandes preguntas: primera, ¿es posible la secesión de una parte del territorio canadiense?; y, segunda, ¿esta secesión es conveniente para sus ciudadanos? En sus respuestas no quiso extrapolar sus posiciones más allá de Canadá pero era obvio, y flotaba en el ambiente, que eran extensibles a cualquier Estado democrático occidental, a España por ejemplo.

No fue una sorpresa la respuesta a la primera pregunta, cuyo contenido no podía diferir mucho del famoso dictamen de la Corte Suprema Federal y de la ley de la Claridad. En síntesis, sostuvo que si bien no existía el derecho a la secesión sí era posible, en cambio, siempre que una mayoría clara -es decir, más elevada que la mitad más uno- lo expresara en un referéndum en respuesta a una pregunta clara pactada previamente por las partes. No obstante, si se alcanzara esta mayoría clara tampoco se habría logrado tener derecho a la separación sino, simplemente, derecho a entablar negociaciones entre los gobiernos de Canadá y de Quebec, las cuales no debían conducir ineluctablemente a la secesión. Dion descartaba, por supuesto, una secesión contraria al derecho ya que sólo conseguiría que Quebec nunca fuera reconocido como Estado por la comunidad internacional.

Más inesperada fue su respuesta a la segunda pregunta: si era conveniente que Quebec se separara de Canadá. Dion lo enfocó desde el punto de vista de filosofía de la democracia. En primer lugar, sostuvo que "el ideal democrático alienta todos los ciudadanos de un país a ser leales entre sí, más allá de las consideraciones de lengua, raza, religión o pertenencia regional. En cambio, la secesión pide a los ciudadanos que rompan este lazo de solidaridad" en nombre de pertenencias a una lengua o a una etnia. "La secesión -dijo Dion- es un ejercicio, raro e inusitado en democracia, por el que se elige a los ciudadanos que se desea conservar y los que se desea convertir en extranjeros".

En segundo lugar, sostuvo que si la democracia se basara "en la lógica de la secesión no podría funcionar ya que invitaría a los grupos a separarse en lugar de entenderse y acercarse (...), se solicitaría la ruptura desde el momento en que se plantearan las primeras dificultades". Ahora bien, en tercer lugar, dijo Dion, todo "ello no significa que un Estado democrático deba rechazar cualquier solicitud secesionista", al contrario: "Ante la clara voluntad de secesión, puede llegar a la conclusión de que aceptar dicha secesión es la solución menos mala". Pero, concluye Dion, "un gobierno democrático tiene la obligación de asegurar que esta voluntad de separarse sea clara, conforme a derecho y con ánimo de justicia para todos".

Antes de escucharle pensaba que Dion, aun sabiendo que era contrario a la separación de Quebec, consideraría la secesión como algo moralmente lícito siempre que se desarrollara de manera democrática. Me encontré en cambio con una persona, experta en la materia, que consideraba cualquier secesión como algo rechazable y perjudicial, como un mal en sí mismo, excepto que hubiera motivos que afectaran a la libertad e igualdad de las personas. Aprendí de Dion, se toma el separatismo en serio.


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