AGLI Recortes de Prensa   Domingo 28 Abril 2013

El secuestro de Rajoy
Carlos Sánchez El Confidencial 28 Abril 2013

La legislatura de Mariano Rajoy comenzó a torcerse cuando alguien le dijo que escondiéndose de la opinión pública, el país podría salir adelante. Desde entonces, y mal asesorado, se ha arrastrado por la vida política como si en lugar de haber obtenido casi once millones de votos, hubiera estado obligado a permanecer en la oposición cuatro años más. Como si tuviera que haber pedido perdón por lograr la mayoría absoluta.

La causa de tan extraño comportamiento probablemente tenga que ver con el principal defecto de todo el sistema político español: su incapacidad para rodearse de los mejores. Su indolencia a la hora de recibir oxígeno del exterior debido a un elevadísimo grado de endogamia que convierte la cosa pública en un club de amiguetes, como le sucedió a Zapatero. Rajoy, de hecho, ha tirado por la borda un amplísimo respaldo electoral que le hubiera permitido acometer profundas reformas con amplio respaldo popular. Hasta el punto de que ha bajado los brazos en una actitud derrotista, como sostiene un fino analista, y en su lugar ha creado un pequeño núcleo de asesores que le dice cada mañana: ‘Mariano, eres el mejor’; y eso explica el lamentable espectáculo de los últimos días.

Cuando se preguntaba a muchos altos cargos por lo que iba a aprobar este viernes el Consejo de Ministros, la respuesta era siempre la misma: ‘Eso depende de Mariano, de Soraya y de Álvaro’. El resto de ministros -salvo Montoro y, en menor medida, De Guindos- no sabe, no contesta. Como confiesa amargamente el titular de un departamento central del Ejecutivo: ‘sí, es verdad, me gustaría poder hablar más con Mariano’.

Y lo dice, precisamente, alguien que lleva un Ministerio eminentemente político con alto contenido social que afecta a derechos fundamentales. Nuestro hombre no puede hablar con su jefe, simplemente, porque Rajoy está secuestrado (él se ha dejado) y toma las decisiones en petit comité alrededor de una mesa camilla. Hasta el punto de que ni siquiera alguno de sus ministros estelares supo antes de que lo anunciara Rajoy que el Gobierno iba a aprobar una amnistía fiscal. El susodicho, con mando en plaza, se enteró por los papeles.

Nadal y la tabla de Excel
El Gobierno ha envejecido de forma prematura. Y su renuncia a cambiar la esencia del Estado viene a ser como decirle a la ciudadanía que después de tanto sacrificio, que después de tanta sangre, después de tanto sudor y después de tantas lágrimas, no hay triunfo final. No hay recompensa

Álvaro es Álvaro Nadal, uno de los políticos más engreídos que haya dado el país en los últimos tiempos (sólo comprable a Miguel Sebastián), quien suele confundir la acción política con un examen a economista del Estado. Cuando él ganó esas oposiciones, formaba parte del tribunal que lo examinó un dirigente de UGT y algún exmiembro del Gobierno de Zapatero, pero desde entonces conoce lo que se cuece en las empresas por lo que publica la prensa. Su contacto con el mundo de las cuentas de resultados y de los balances -al que desprecia- es nulo, y eso explica su insensibilidad por los problemas de los centros de trabajo. Ve la economía a la luz de una tabla de Excel, y por eso el presidente Rajoy ha cometido un error tras otro.

Desde luego que la culpa no es exclusivamente suya, sino de quien lo nombró. Probablemente, porque nadie le pasó a Rajoy en su día, cuando iba a ser presidente del Gobierno, una lista con los nombres de quienes han asesorado desde 1946 a los sucesivos presidentes de EEUU en asuntos económicos. En esta lista se pueden leer nombres como Arthur M. Okun, James Tobin, Alan Greenspan, Martin Feldstein, Michael Mussa, David Bradford, John B. Taylor, Joseph E. Stiglitz o Ben B. Bernanke. Algunos incluso han dado nombres a modelos económicos sencillos y razonables que décadas después se siguen utilizando (la ‘regla de Taylor’ o la ‘ley de Okun’), mientras que otros han recibido el premio Nobel de Economía por su contribución al avance de esta disciplina.

Desde luego que no es el caso de España. Y aunque es verdad que sería injusto y hasta ridículo comparar ambos países, lo cierto es que la esencia de la cuestión es exactamente la misma. Mientras que en otros sistemas políticos los gobernantes tienden a rodearse de los mejores, en España el ser compañero de partido es la regla de comportamiento. Desde luego que no en todos los casos, pero sí que estamos ante una norma casi de carácter general.

En el caso de la Oficina Económica del presidente del Gobierno, el problema no tiene que ver sólo con los nombres. Sino con su propia configuración. Carece de cualquier lógica creer que alguien que desde que llevaba pantalón corto milita en el PP como asesor (hace muchos años se le veía detrás de Rodrigo Rato como una especie de aprendiz de brujo) tenga la distancia política suficiente respecto de su jefe como para decirle lo que hay que hacer: las verdades del barquero.

Sobre todo cuando es el propio Rajoy quien ha decidido -craso error- presidir la Comisión Delegada para Asuntos Económicos, lo que hace que la toma de decisiones tenga un fuerte componente endogámico. Lo cual es todavía más sorprendente teniendo en cuenta que no hay un vicepresidente económico con voz y autoridad para marcar la hoja de ruta. Como se ve, la democracia, que no es otra cosa que el juego de contrapoderes, no existe en la Moncloa.

Una cuestión de partido
Rajoy ha tirado por la borda un amplísimo respaldo electoral. Hasta el punto de que ha bajado los brazos en una actitud derrotista, como sostiene un fino analista, y en su lugar ha creado un pequeño núcleo de asesores que le dice cada mañana: "Mariano, eres el mejor"

Por decirlo de una manera directa, lo que pasa en la política económica española es una ’cuestión de partido’, y eso explica en buena medida los problemas que tiene este país para salir del atolladero. Y por eso, probablemente, la decisión más inteligente que puede hacer ahora Rajoy es, precisamente, abrir su campo de mira y preguntar a tirios y troyanos sobre cómo salir de una crisis tan aguda que amenaza la convivencia.

Y no estaría de más que en su despacho entrara aire fresco reuniéndose con empresarios (no con la CEOE) para comprender la naturaleza de esta crisis. Pero no con los barandas del Ibex que defienden su cuenta de resultados a través de ese fantasmagórico Consejo de la Competitividad; sino con pequeños y medianos patrones que le ayudarán a abrir los ojos para entender una crisis que por lo visto hasta ahora le viene demasiado grande. El discurso parece agotado. Y no hay más remedio que recordarla aquello que decía Milton: “A aquellos que han apagado los ojos del pueblo, reprochadles su ceguera."

El Gobierno, es casi una obviedad, ha envejecido de forma prematura. Y su renuncia a cambiar la esencia del Estado, como sostiene alguien que conoce muy bien los entresijos del poder, viene a ser como decirle a la ciudadanía que después de tanto sacrificio, que después de tanta sangre, que después de tanto sudor y después de tantas lágrimas, no hay triunfo final. No hay recompensa. No hay empleo que llevarse a la boca pese a una subida brutal de los impuestos y un recorte del gasto que se ha limitado a reducir el sueldo de los empleados públicos y a hundir la inversión pública, que en última instancia es el trampolín que permite a las naciones salir del agujero.

El Estado no se toca, viene a decir Montoro, convertido en una mala fotocopia de Edward Heath antes de perder las elecciones. El ministro de Hacienda que más ha subido los impuestos se baña en las aguas del fracaso. Y encima, se ríe.

El Gobierno, viene a decir su cuadro macroeconómico, admite su impotencia para bajar los impuestos y lo que es todavía más preocupante: renuncia a plantear su propio modelo de sociedad pese a recibir el respaldo de casi once millones de votantes. Sólo cabe una revuelta interna. Pero que nadie la espere dada la complacencia del modelo de partidos.

El sueño
Alfonso Ussía La Razón 28 Abril 2013

Entonces Mariano Rajoy, Presidente del Gobierno de España, golpeó con el puño y con contundencia la mesa. Ángela Merkel amagó hacia atrás, asustada. «Me dejaron una España en la ruina. Prometí bajar los impuestos y los subí. Cuando me hice cargo del Gobierno tenía algo más de cinco millones de parados. Ahora superan la cifra de seis millones. He cumplido a rajatabla con la rígida política de ajustes que me habéis impuesto en Europa. Un cumplimiento rígido que no he sabido compaginar con un impulso al crecimiento. Te he entregado, a ti y al resto de tus esclavos de Bruselas, la soberanía de España. He anunciado una mejora para 2014, y mi ministro Guindos me ha dicho que "evientmente" no vamos a cumplir con nuestro vaticinio. Aunque no me he atrevido a reconocerlo, mi ministro de Hacienda Montoro me anima a subir el IRPF y el IVA. Le he recomendado que no mueva nada hasta que yo estime que el movimiento es imprescindible. Pero no te preocupes, Ángela, que intentaré compensarlo con otros impuestos. No he dado la cara después del Consejo de Ministros porque se me cae la ídem de vergüenza. He retardado mis explicaciones para dentro de diez días, porque ahora mismo, Ángela, en este momento en el que te hablo, carezco de argumentos convincentes.

Tienes razón en mi incapacidad para detener la hemorragia del derroche del Estado. Y no puedo negarte que estoy siendo muy pusilánime con la corrupción en mi partido, en el de la oposición, en el resto de las formaciones políticas y en la administración de las autonomías.Y también que mantengo la mayor parte de las subvenciones que despilfarraban los Gobiernos de Zapatero. Los sindicatos, Ángela, viven gracias a mí, y encima me toman la calle y me putean hasta el agotamiento. Los jóvenes no encuentran trabajo, y los universitarios más brillantes se licencian y doctoran en el paro. Muchos se han ido contigo, a Alemania. Pero tienes que reconocerme que todo esto lo he hecho porque tú y tus esclavos me lo habéis exigido. Y ya no aguanto más, Ángela. He decidido recuperar la soberanía de España. Voy a iniciar las gestiones para abandonar la zona euro y volver a las pesetas. Peor que ahora no vamos a estar, y de paso, os fastidio a todos, porque la salida de España del euro generaría una crisis en la Unión Europea de muy difícil solución. Voy a llamar a Cameron, que también está harto de ti y de tus exigencias. Estoy de acuerdo en que para España, abandonar el euro sería trágico y dramático, pero no me negarás que con el euro todo se ha encarecido, y la tragedia y el drama de millones de españoles me los tengo que desayunar un día sí y el otro también. Voy a cambiar a los ministros económicos porque no han sabido ser rigurosos y, simultáneamente, flexibles. Y con los separatismos no voy a tener contemplaciones. Ahí, Ángela, estarás conmigo. ¿Qué harías tú con una Baviera separatista? Lo contrario que yo hasta ahora. Reaccionarías inmediatamente y no ofrecerías a los bávaros componendas económicas a cambio de su lealtad. En la Constitución Española se contempla la supresión de las autonomías cuando éstas son desleales, y la inmediata recuperación de todas las transferencias por parte del Estado. Te aseguro, Ángela, que no me va a temblar el pulso. Y también estoy dispuesto a enfrentarme, política y judicialmente, al entorno del terrorismo en las provincias vascas. Pero lo preocupante es esa cifra que supera los seis millones de parados, que prueba el fracaso de mi Gobierno. Mucha parte de la culpa la tienes tú. Te he obedecido, me he humillado y te he entregado España para que la manejes. Pero se acabó, Ángela. Nos vamos. Saldremos de ésta. Dos años más de recesión pueden derivar en una revolución violenta. Si convenzo a Cameron, y España y el Reino Unido dejamos de estar a tus órdenes, nos salvaremos. Porque los españoles están hartos de mí, y con muchas razones para estarlo. ¿Lo has entendido, mona?».

Los partidos en su torre ebúrnea
José Luis González Quirós El Confidencial 28 Abril 2013

Bertrand Russell afirma en su Autobiografía que no creía que adherirse a un partido implicara el abandono forzoso del uso de la razón, pero es que el Lord inglés era una persona muy amiga de los distingos. Entre nosotros, apuntarse a un partido suele concluir en algo bastante parecido a la famosa cabeza parlante que espantaba a Don Quijote y que tenía “propiedad y virtud de responder a cuantas cosas al oído le preguntaren”, salvo los viernes, aunque entonces todavía no se celebraba Consejo de Ministros.

Doña Elena Valenciano y la mercadotecnia
En unas declaraciones perfectamente espontáneas y nada arriscadas, sin el agobio de esos legendarios periodistas siempre dispuestos a dejar mal a los políticos, doña Elena Valenciano explicó el secreteo que se trae la dirección del PSOE con el peregrino argumento de que tampoco las grandes marcas, como Coca Cola, El Corte Inglés o Nestlé, le cuentan al público lo que están tramando, presumiblemente para mejor sorprenderle. Es una comparación insuperablemente transparente: no hay duda de que doña Elena, tan desenvuelta, cree a píes juntillas que los españoles tenemos que pensar en los partidos como pensamos en las tiendas, limitarnos a pagar la mercancía y sin reclamar, que es muy molesto. Lo malo de esta idea es que no tiene nada que ver con la Constitución ni con el menor adarme de democracia, pero, a cambio, nos ha dicho, por una vez, la verdad de lo que piensa: que la política es cosa de ella y de Rubalcaba, poco más. Los ciudadanos a votar sin preocuparse porque la organización ya se encarga de todo.

No toca hablar de Madina
La concepción de doña Elena Valenciano es un poquito más moderna que la que puso en circulación don Jordi Pujol, siempre más orgánico, con aquello de que “Avui aixó no toca”, o sea que (casi) nunca tocaba hablar de lo que se le preguntaba. A eso se le llama “marcar los tiempos” y es algo que encanta a nuestros líderes. Dicho de otro modo, se trata de enseñar a los periodistas a marcar el paso de la oca, para que aprendan a no meterse donde no les llaman. Dígase lo que se diga, los políticos siempre están dispuestos a aprender, y esa estrategia del líder catalán ha hecho fortuna mesetaria y vascongada. Esa gran promesa que, por lo visto, es el señor Madina, repitió, eso sí con mucha amabilidad, la monserga pujolina unas veinte veces, hasta que los periodistas se enteraron de que no tocaba hablar de si Madina tiene proyecto de futuro, o piensa seguir viviendo de las rentas.

Todo esto tiene un cierto lado sadomasoquista, la verdad. No se sabe lo que piensa el PSOE, porque se está preparando en la cocina de Valenciano & Rubalcaba, y la cosa parece estar todavía un poco cruda, de manera que se saca al escaparate lo del cambio en el cartel, pero los afectados dicen que no toca. Paciencia, pues, pero no dejen de mirar a la cámara, por si sale el pajarito.

Cospedal en Shangai
Me habían advertido de la gira oriental de doña María Dolores, pero no acababa de creerlo, porque reconozco que, sin buenas razones para ello, tengo una idea bastante cicatera de la capacidad de la señora Cospedal, quien, según dicen, mereció una posición muy digna, casi la trigésima de su promoción, en las siempre reñidas oposiciones a la Abogacía del Estado. Pese a sus innegables méritos, no lograba adivinar qué se le podría haber perdido a una señora tan ocupada en lugares como Shangai y Pekín, muy remotos aunque, sin duda, de gran importancia. Leídas las crónicas españolas, mi ignorancia del chino me ha impedido acudir a las fuentes locales, que debieron ser abundantísimas, he comprendido el caso. Al parecer ha firmado un protocolo de colaboración entre el Partido Comunista chino y el PP, cosa que no puede dejar de subrayarse en un momento en que los populares necesitan, y con urgencia, una dosis adicional de disciplina, porque sus congresos todavía no son comparables en orden y en armonía con la legendaria eficacia del Partido Comunista chino.

El doble cargo que ostenta la señora Cospedal le ha permitido a alguien un sustancioso ahorro, porque ha aprovechado para estrechar las relaciones entre Castilla la Mancha y la República Popular china donde, al parecer, han interesado mucho las ideas de la presidenta manchega. Me encanta que los políticos piensen a lo grande, sobre todo cuando se dedican a aliviar la pesada carga del Ministro de Exteriores, un poco reacio a los aviones.

El asalto al Congreso y la prudencia de los Diputados
Los grandes acontecimientos de la historia no suelen figurar previamente en la agenda, pero siempre puede haber excepciones y las fuerzas del orden, dicho sea en un sentido muy genérico, anunciaban grandes riesgos para el pasado día 25. ¡Un asalto al Congreso, nada menos! Una vez pasado el apuro, hay que decir, como pudiera haberlo hecho Nelson, que cada cual ha sabido cumplir con su deber y todo debe quedarse en parabienes, que es lo que pasa cuando se tiene sentido de la anticipación y cintura, como Zapatero recomendaba. Para empezar, el Congreso ahuecó el ala, no sin que algunos de sus líderes advirtieran previamente que a ellos nadie les marca el calendario, una observación tan atinada como innecesaria, la verdad.

Es admirable cómo algunos se las arreglan para armonizar la prudencia con la audacia. Tal vez hubieran oído una inteligente observación de Fernando Savater, otro filósofo y buen admirador de Russell, en un reportaje de la televisión de todos. Decía el filósofo, no sé en quién estaría pensando, que asumir que el mero paso del tiempo pueda resolver los problemas era tan absurdo como suponer que pudiera resolverlos el espacio. Imagino que esa analogía iluminó la mente de los estrategas del legislativo y decidieron poner tierra por medio ante la enorme amenaza, porque además era el día en que se iban a conocer las cifras del paro y no resultaba conveniente que el anuncio de asalto pudiese nublar la tensa atención que sus señorías prestan al delicado tema del empleo, algo que nunca se va de sus ajetreadas mentes, ni, menos aún, de las de sus jefes.

Camino a la desesperanza
Juan Laborda www.vozpopuli.com 28 Abril 2013

El actual ejecutivo cada día que pasa se ve superado por la realidad de las cifras económicas y los dramas sociales que subyacen detrás de ellas. Se encuentra agotado, sin ideas, sin rumbo. Da la sensación de una legislatura que languidece en medio de una profunda crisis económica, social, política, y moral. Exactamente igual a la anterior, la segunda de Zapatero.

Apenas año y medio después de la investidura de Rajoy la inmensa mayoría de los indicadores económicos, financieros, y sociales aceleran su deterioro sin que se atisbe la menor reacción por parte del actual inquilino monclovita. Como resultado, la pobreza se instala en nuestro país con toda su intensidad –véanse los informes de Caritas, UNICEF, o “Save The Children”, que ya detallamos en su momento.

El gobierno miente a los ciudadanos de manera permanente, carece de principios, donde dije digo, digo Diego, y no se preocupen, si no les gustan tengo otros. Sin embargo, estamos pasando de esta fase, plenamente asumida por los ciudadanos, a otra más dramática, la desesperanza. Ante el drama económico y social en que se encuentra inmersa nuestra querida España, nuestro presidente del gobierno se encuentra mudo, no reacciona, y sigue dándonos la misma medicina, austeridad fiscal y salarial.

Lucha de clases e ideología
En realidad Rajoy, al igual que antes Zapatero, hace lo que le marcan nuestros acreedores y las élites bancarias patrias, que son quienes en realidad acabaron imponiendo la austeridad económica para mantener sus privilegios. Son los ciudadanos quienes están pagando en última instancia los excesos de estas castas a través de recortes salariales, aumentos de impuestos, y un deterioro sin parangón en nuestra historia reciente de los servicios públicos básicos, como la salud y la educación. Se trata de una pura y dura lucha de clases.

Son los ciudadanos quienes están pagando los excesos de las castas bancarias a través de recortes salariales, aumento de impuestos y un deterioro de servicios públicos básicos. Es una pura y dura lucha de clases

Además de los intereses de la clase dominante, son las cuestiones ideológicas las que marcan la política económica del actual gobierno. Los gobernantes actuales achacan los males de la economía española a la ineficiencia del sector público y a una baja productividad del factor trabajo, que deberá compensarse vía salarios más bajos. En base a este diagnóstico aplican el recetario dominante, bajo el cual se educaron. Consiste en un cóctel peligroso para la salud de los españoles: política fiscal restrictiva, política monetaria expansiva (papel del BCE), y deflación de salarios. Como consecuencia la economía española se ve abocada a una depresión económica, que en términos técnicos se conoce como deflación por endeudamiento.

Frente a este análisis, hay alternativas siendo más necesario que nunca ofrecer un diagnóstico distinto, a partir del cual plantear propuestas diferentes para salir de la crisis.

Las causas de la enfermedad
El problema de la economía española es el endeudamiento privado, al que habrá que añadir el público, que no se va a poder pagar, y, como corolario, la insolvencia de nuestro sistema bancario. La deuda de las familias, empresas y entidades financieras alcanzó a finales de 2012 el 324% del PIB, y el precio del colateral que soportaba la mayor parte de la misma se ha desplomado, y continuará cayendo. La banca española, que de manera irresponsable concedió dicha deuda, es insolvente. Por lo tanto, la condición necesaria para una recuperación económica de nuestro país pasaba por el saneamiento de nuestro sistema bancario y una restructuración de la deuda privada.

Mientras el crédito a empresas y familias alcanzó mínimos históricos, el crédito a las administraciones públicas no deja de subir, un 19,6%. Obvio, tras el acuerdo tácito entre la élite bancaria insolvente y la casta política

Había distintas opciones, y el ejecutivo del PP, al igual que el de Zapatero, optó por la peor posible, ¡que paguen los contribuyentes! Llevamos tirados a la basura más de 100.000 millones entre FROB, Sareb, y otras chapuzas. A pesar de ello, la banca sigue siendo insolvente, sigue sin dar crédito. Tienen mucha porquería en sus balances, los pisos deben caer a niveles de finales de los 80, la mora oculta la van sacando poco a poco, y un largo etcétera. En el último dato disponible, febrero de 2013, la variación interanual del crédito a empresas y familias alcanzó mínimos históricos, -5,8%. Eso sí, el crédito a las administraciones públicas no deja de subir, +19,6%. Obvio, tras el acuerdo tácito entre la élite bancaria insolvente y la casta política representada por el BCE y nuestro gobierno.

En este escenario, los sectores privados entran en una profunda recesión económica. A pesar del hundimiento del consumo, el descenso de las rentas salariales en un 8,5% interanual hace que sea imposible ahorrar. Desde el lado empresarial, la utilización de la capacidad productiva se situó a cierre del primer trimestre de 2013, último dato disponible, en el 68,9%, mínimo histórico. Pero, ¿cómo van a invertir y generar empleo nuestras empresas? La situación es límite, y la solución de Rajoy “el mudo” es más de lo mismo, nada.

En este escenario, los ingresos públicos se hunden, aumenta el déficit público y se incrementa la deuda del Estado, transformando un problema de endeudamiento privado en un problema adicional de insolvencia pública. Si en el año 2007 la deuda de las administraciones públicas se situaba en el 41% del PIB a cierre de 2012 alcanzó el 102,1%. La relación causa-efecto es del sector privado al público, y no al revés. Pero las políticas económicas nos llevan a una más que probable quiebra de deuda soberana. ¡Qué desesperanza!

Objetivo público número uno: “matar” a Mariano Rajoy Brey
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 28 Abril 2013

Nuevo viernes de promesas desde la tómbola del consejo de ministros tras otra semana convulsa, dramatizada por las cifras de paro que el jueves dejó el rastro de una EPA atroz, otra más, capaz de describir mejor que mil relatos las desgracias de esta crisis sin fin. Tratar de vender un dato positivo, un rayo de esperanza, es empresa condenada hoy al fracaso del hastío, de la profunda desesperanza que cinco años y pico de crisis ha instalado en el almario de millones de españoles, desánimo entreverado por esos chispazos de rabia contenida que algunas minorías han querido y quieren imponer en torno al Congreso de los Diputados. Y, sin embargo, en esta misma semana conocimos, vía Banco de España, el comportamiento del PIB en el primer trimestre del año, un dato (-0,5%) que muestra una desaceleración del ritmo de caída de la economía, desde el -0,8% registrado en el último trimestre de 2012.

Contra viento y marea de esas devastadoras cifras de paro, la luz al final del túnel de 2013 sigue estando ahí, de modo que a finales de año/principios del próximo el PIB podría volver a registrar un crecimiento de unas modestísimas, insignificantes décimas, y ello a pesar de la montaña de incertidumbres que se yerguen en el horizonte, algunas de las cuales están relacionadas con el comportamiento de la economía de nuestros principales socios europeos, aunque las más importantes tienen que ver con nosotros mismos, con nuestra capacidad para renacer de las cenizas y con el patriotismo cívico del Gobierno para cumplir con su obligación. Instalados en pleno valle de la crisis, estamos viviendo un segundo trimestre clave, un tiempo decisivo que debe marcar el devenir de la economía española hacia una suave recuperación –la velocidad, la fuerza de la misma, ya es otro cantar- o hacia un horizonte a la portuguesa de años de estancamiento. Todo eso nos jugamos ahora mismo.

Pasar del 7% de déficit a un teórico 6% a finales de 2013 se antoja misión imposible, a menos que el Gobierno acometa esas reformas de calado de las que no quiere ni oír hablar

Desde diciembre de 2011, cuando Mariano Rajoy se hizo con el timón de la nave, hemos dicho aquí que la salida de la crisis dependía y sigue dependiendo de nosotros mismos, básicamente de la capacidad de este Gobierno para hacer de forma cabal la labor de saneamiento de un país acostumbrado a gastar cada año del orden de 70.000 millones más de los que ingresa vía impuestos. Y para que el Gobierno hiciera el trabajo y acometiera los ajustes correspondientes, los españoles le dieron la mayoría absoluta con un mandato explícito de someter al enfermo a la cirugía capaz de atajar el mal de raíz y sacarnos cuanto antes de la crisis, aceptando para ello los sacrificios pertinentes a condición de que estuvieran equitativamente repartidos. Hay que decir enseguida que es casi imposible toparse con un experto dispuesto a admitir que el Gobierno ha estado a la altura del reto, aunque, en honor a la verdad, haya que reconocer a don Mariano el mérito de no haber cedido a las presiones de quienes reclamaban, casi urgían, el rescate del país.

La realidad es que el Ejecutivo se ha mostrado –desde los infaustos primeros meses de 2012 perdidos por culpa de las elecciones andaluzas- lento, medroso y dubitativo, de modo que, en el mejor de los casos, el trabajo está a medio hacer, no obstante lo cual el PP está pagando un altísimo precio en términos de imagen y de intención de voto. No son pocos, por contra, los que piensan que la falta de voluntad política del Gabinete para terminar el trabajo iniciado y sobre todo para acometer las reformas estructurales capaces de reducir drásticamente el gasto público se ha convertido en la más seria amenaza que hoy se yergue para la salida definitiva de la crisis. Toda una terrible paradoja. El Ejecutivo ha hecho un esfuerzo considerable reduciendo el déficit público del 9% al 7% este año (más de 20.000 millones de euros) –no tiene sentido incluir las ayudas bancarias en ese guarismo, en tanto en cuanto no es un gasto recurrente y como tal desaparecerá en la contabilidad este ejercicio-, pero pasar de ese 7% a un teórico 6% a finales de 2013 se antoja misión imposible, a menos que el Gobierno esté dispuesto a acometer esas reformas de calado de las que, no nos engañemos, no quiere ni oír hablar.

¿Olvidarse de las reformas de fondo para siempre?
Es la estructura de ese ajuste lo preocupante, porque ha estado basado más en el aumento de la recaudación vía impuestos que en la reducción estructural del gasto, ello por no aludir a la trampa en el solitario que el año pasado supuso adelantar ingresos a cuenta y embalsar pagos –truco con el que habrá que pechar este año- lo que levanta serios interrogantes sobre la capacidad del Ejecutivo para consolidar esos ajustes fiscales en el tiempo, teniendo en cuenta, además, que será necesario atender incrementos del gasto, tal que la paga extra de los funcionarios que el año pasado desapareció por Decreto. Esta es la incógnita que trae de cabeza a los expertos y que el Ejecutivo parece incapaz de despejar: ¿Cómo va usted a alcanzar la meta del 3% de déficit sobre PIB en 2016 –según supimos el viernes- sin haber acometido esas reformas de fondo en el tamaño de nuestro Estado del Bienestar capaces de reducir el gasto público corriente?

No hay horizonte de crecimiento sin abordar reformas del Estado de Bienestar hasta un cambio en el sistema tributario, pasando por una liberalización del mercado de bienes y servicios

Al socaire de esa nueva línea de opinión que clama por una vuelta a las políticas de estímulo abjurando del ajuste puro y duro, hace semanas que Bruselas había comunicado sotto voce al Gobierno su disposición a conceder a nuestro país dos años más para corregir su desequilibrio presupuestario. A cambio, le pidió que hiciera público un plan de reformas capaces de justificar ese “gesto” y de asegurar que será capaz de alcanzar el objetivo propuesto en el plazo previsto. Lo anunció Luis de Guindos el viernes tras el consejo de ministros. Lo que pocos esperaban es que el tope para 2013 quedara establecido en un más que cómodo 6,3% (frente al 4,5% inicialmente previsto), lo que literalmente salva la vida a este Gobierno en tanto en cuanto le evita tener que acometer un ajuste extra cercano a los 19.000 millones. A tenor de lo cual, la tarea pendiente para este curso es de apenas 7 décimas, que se quedan en 5 si tenemos en cuenta las 2 que hay que descontar de las devoluciones fiscales ya contabilizadas por Eurostat que, por importe de 2.500 millones, se pagaron en enero con cargo al ejercicio de 2012. En total, un compromiso de unos 5.000 millones.

Fue lo más llamativo del recuento de tareas pendientes que, para satisfacer a Bruselas, el Gobierno realizó el viernes y que, como era de temer, quedó en poco más que nada. Mucho ruido y pocas nueces. Lo sorprendente es que, si echamos la vista atrás, el Ejecutivo prácticamente no ha movido pieza en los meses que llevamos de año. Mecido por los ecos del enfrentamiento que mantienen los titulares de Economía y de Hacienda, y por la capacidad de ensimismamiento del propio presidente, en Moncloa parecen darse por satisfechos con el casi milagroso comportamiento de nuestra prima de riesgo –asunto achacable en gran parte a la decisión del Banco del Japón de sacar a relucir la manguera de los yenes-, un milagro que es si mismo encierra un riesgo notable, una trampa saducea para España, ya que viene a conectar con la tendencia natural de este Gobierno de conservadores de provincias y socialdemócratas emboscados según la cual no hay mal que cien años dure, porque el tiempo lo cura todo y no es preciso arriesgarse con la adopción de más medidas impopulares.

Un poco de suerte no es suficiente
Todo es cuestión de un poco de suerte. Un poco de suerte para que la prima se coloque en los 200 puntos y podamos empezar a financiarnos a precios muy razonables; un poco de suerte para que Alemania, incluso Francia, empiecen a crecer con fuerza y por tanto ayuden a tirar de nuestras exportaciones; un poco de suerte para que siga entrando capital extranjero, asunto de vital importancia… Un poco de suerte para que “esto” empiece a tirar en verano con la ayuda del turismo, para que se anime el consumo, para que la reforma laboral empiece a dar frutos… Un poco de suerte, en suma, para salir del atolladero del déficit por la vía del aumento de los ingresos fiscales, la quimera del oro, sin necesidad de tener que arremangarnos con decisiones difíciles, vía reforma estructural del gasto público.

En contra de la opinión de una amplia mayoría de medios, no es nuestra obligación "matar" a Rajoy. Sí lo es forzarle a cumplir con su obligación

Es difícil, sin embargo, que esa quimera funcione sin que el Ejecutivo haga los deberes y cumpla de forma cabal con su obligación. La necesidad de esas reformas es incuestionable, puesto que, aun en el caso de que España empezara a crecer tímidamente a principios del año próximo, ese crecimiento sería raquítico, insignificante en términos de creación de empleo, de no acometerse esos cambios de fondo. Dicho de otra forma: no hay horizonte posible de crecimiento sostenido para España sin abordar esa panoplia de reformas que van desde el redimensionamiento de nuestro Estado del Bienestar –el que podamos financiar sin deuda externa- hasta un cambio drástico en nuestro sistema tributario, pasando por una liberalización efectiva del mercado de bienes y servicios, entre otras muchas cosas. Todo ello por no aludir a ese otro tipo de decisiones, de enorme calado político, que tiene que ver con la regeneración democrática de nuestras instituciones, asunto del que nuestra clase político-financiera no quiere ni oír hablar.

Tiempos duros, en efecto, desesperanzados como nunca por culpa de esos 6 millones y pico de parados, pero tiempo también para la esperanza. No podemos renunciar a la esperanza. En algo hay que estar de acuerdo con De Guindos: a pesar de esa EPA desastrosa, España no está hoy peor que hace tres, seis o nueve meses. Al contrario, está bastante mejor, y lo está porque en el fondo del túnel es posible divisar esa tímida luz que antes no se percibía. Como es obligado en tiempo de zozobra, regresemos a los principios, el primero de los cuales es reconocer que la salida de la crisis puede estar a la vuelta de la esquina si el Gobierno de España cumple de una vez con su deber. En contra de la opinión de una amplia mayoría de medios, no es nuestra obligación “matar” a Mariano Rajoy Brey [la ausencia de publicidad institucional y la antipatía congénita del personaje, incapaz de dorar la píldora a tanto estadista de la pluma como pulula por ahí, tienen mucho que ver con ese subliminal empeño]. Sí lo es, en cambio, forzarle a hacer los deberes y a cumplir con su obligación. En ello estamos.

A contratiempo
¿Por qué España no explota?
Alejandro Vara www.vozpopuli.com 28 Abril 2013

La pregunta se la formulaba el rotativo francés Le Monde, que aunque conoció tiempos mejores, de vez en cuando aún acierta. ¿Cómo es posible que España no explote con una tasa de desempleo del 27,16 por ciento? Cifra estremecedora, devastadora como dicen ahora los adjetivadores de la nada. Aterradora. Un país en el que 16 millones de personas trabajan para otros 15 millones (desempleados, clases pasivas) y para más tres millones de empleados públicos, resulta inviable.

La respuesta que expertos, sociólogos, economistas y demás oteadores de lo cotidiano ofrecen al rotativo galo es que si España no se ha hundido ya es merced a la estrecha red de apoyo familiar y a la economía sumergida, en crecimiento constante alegremente impulsada por la desaforada carga fiscal de nuestro Gobierno.

Fracaso histótico
Triste y seguramente injusto título para Mariano Rajoy, el de convertirse en el presidente del Gobierno español que ha superado la atroz barrera de los seis millones de parados. Triste porque, en su gélido y distante conformismo, nunca pensó que se llegaría a ésto. Injusto porque no es culpa exclusivamente suya. Herencia desastrosa y una sociedad que algo ha tenido que ver en este declive crepuscular. Los seis millones largos de dramas cotidianos son la constatación de que España ha fracasado como empeño colectivo, como país, como proyecto de convivencia común. Cierto, este Gobierno supuestamente de centro derecha venía a corregir los disparates del zapaterismo. Pero ni ha sabido, ni ha podido. No ha sabido porque está demostrando que su proyecto no existía y que de haber existido, ha tenido que modificarlo diariamente a la vista de que la realidad lo achicharraba. Es el famoso "yo no quería, pero...". Y no ha podido porque, en efecto, nuestro entorno europeo poco ayuda a la recuperación y a escapar del tenaz cerco de la recesión. Media Europa está en recesión y la otra media es Alemania, que crece lo justo para evitar la asfixia.

La teoría de que ya se ha hecho todo lo que se puede hacer y ahora el balón está en el terreno de Bruselas, del BCE o de Merkel es la peor de las actitudes para afrontar el reto de la recuperación

Estábamos a dos centímetros del default cuando Rajoy tomó las riendas y logró esquivar el precipicio. Pero con eso no basta. La teoría de que ya se ha hecho todo lo que se puede hacer y ahora el balón está en el terreno de Bruselas, del BCE o del Gobierno de Merkel es la peor de las actitudes para afrontar el reto de la recuperación. La autoindulgencia es posiblemente el peor de los pecados de este Gobierno. Nunca lo aceptarán, porque detesta escuchar las voces menos complacientes. Se equivoca, hay discordantes que no necesariamente pretenden que se hunda Mariano, pero no lo entienden. Debería escuchar, por ejemplo las voces de miles de jóvenes y no tan jóvenes con ganas y conocimientos para montar una pequeña empresa que se topan de bruces con una legislación abstrusa y absurda que complica o impide cualquier tipo de iniciativa. Estrangulan el futuro, dinamitan la esperanza. Y eso es grave.

Costes sociales
Se ha hecho una reforma laboral, sí, tímida y algo pacata. Pero no se ha preguntado a los empresarios, a los jóvenes emprendedores para desarrollarla, impulsarla, convertirla en una platarforma de creación de riqueza y empleo. Es una legislación elaborada por políticos, sindicalistas y consultores asilvestrados en aras de ese bien supremo, mortífero y falsario, de la paz social y el consenso. No hablamos de rigideces de despido o de indemnizaciones estrambóticas, que ya no estamos en eso, aunque Bruselas quiere rebajar los 33 días del despido improcedente. Hablamos de las elevadísimas cargas sociales, del orden del 35 al 40 por ciento de pagos al erario público que le supone a un empresario tener contratrado a un trabajador. Este es uno de los elementos disuasorios definitivos a la hora de reforzar plantillas o crear empresas. Algunos pellizcos de monja exhibe el Gobierno en este terreno. Fruslerías para acallar su mala conciencia. Un Gobierno liberal conservador, como se supone que es el del PP, debería atacar urgentemente este aspecto, tantas veces prometido. Ya sabemos, a Montoro le daería un pasmo.

No hablemos del empleo público, que está bajando, cierto, pero que paralelamente ofrece un aumento insoportable en esas empresas públicas que nadie cierra, sino todo lo contrario. Hay que tener bien colocados a los amigos, cuñados, militantes y colegas de partido. En éste vicio nefando incurren todos los gobiernos, bien sea Central o periférico.

Medidas pendientes
Nadie cierra las empresas públicas, porque hay que tener bien colocados a los amigos, cuñados, militantes y colegas de partido. En este vicio nefando incurren todos los gobiernos

Y qué hacer, además de fiar nuestra suerte al apoyo familiar, que ya no da más, o a la actividad económica opaca al Fisco. Pues, para empezar, una reforma fiscal drástica e integral, que nos aleje de los vaivenes insoportables con la que castiga al maltrecho contribuyente, en un goteo sulfúrico, el ministro de Hacienda. Políticas activas de empleo, por ejemplo, al estilo alemán. ¿Es pecado hablar de los minijobs cuando aquí estamos sumergidos en el underjob, extrajob u off-offjob, ese trabajo que no cotiza, que no aporta, que no contribuye al sostenimiento del Estado? La demagogia sindical ha ganado aquí el discurso y la batalla. Modernizar de verdad el sistema de pensiones, en las antípodas de lo que se nos viene encima. Y algunas menudencias más, como suprimir duplicidades administrativas y cohesionar el mercado nacional, demoliendo barreras ficticias y normativas finiseculares. Y así sucesivamente. Todo eso que, amentablemente no ha incluído en uevo paquete de medidas que el Ejecutivo anunció el viernes. Sólo se escuchó la constatación de que no habrá crecimiento de empleo hasta el fin de la legislatura y que nos esperan nuevos impuestos por la puerta de atrás.

Para evitar que España explote, o, sin dramatismos de título periodístico, para frenar un hundimiento que parece imparable, hay mucho por hacer, además de incurrir en cargas fiscales y pedirle al BCE que le dé a la manivela de imprimir papel moneda. Impulsar el crecimiento, la gestación de empresas, la ayuda a quien quiere abrirse camino en el páramo son los mensajes que tantos esperaban escuchar de quienes, con su mayoría absoluta, tienen aval parlamentario para hacerlo. Nos hemos quedado en el regate corto, en las invocaciones a la fe, en las apelaciones al sacrificio... ¿Alguien del Gobierno ha cogido recientemente el Metro?

EL VARÓMETRO. Impecable labor de Cristina Cifuentes, la delegada del Gobierno en Madrid, en el chusco episodio de sitiar al Congreso // Grande-Marlaska gobierna con mano firme los protagonismos fuera de lugar de algunos magistrados de la Audiencia Nacional // Sólo los malos datos de la EPA nos recuerdan la gestión no tan eficaz de Luisa Fernanda Rudí. ¿Qué pasa en Aragón?

Pero era un sueño.

Hay que poner fin a los privilegios y corruptelas
editorial La Opinion 28 Abril 2013

¿Necesita este país un rearme de las conciencias? No hay duda. Pero para conseguirlo hace falta que los mismos partidos que contribuyeron a sentar las bases de la corrupción estén dispuestos a acabar con ella restituyendo el prestigio de las instituciones y recobrando la confianza del pueblo en el sistema.

Sin ética y juego limpio será mucho más difícil avanzar y acabará resultando imposible exigirles a los ciudadanos los esfuerzos y el sacrificio necesarios para salir del atolladero donde nos encontramos. En su ensayo urgente y apasionado sobre la realidad nacional, Antonio Muñoz Molina recuerda cómo lo que era sólido terminó por dejar de serlo desde el momento en que la nueva clase dirigente de la democracia aterrizó en 1979 en los ayuntamientos y, en vez de dedicar sus esfuerzos a reformar la caduca administración franquista para convertirla en un instrumento ágil y moderno al servicio de los españoles, optó por crear un sistema paralelo con el fin de eludir las trabas legales que se ponían por delante.

No hubiera costado nada liquidar la penuria administrativa heredada de la dictadura construyendo una nueva legalidad. Lo que hicieron, sin embargo, aquellos concejales de la izquierda que entraron en los ayuntamientos recelosos de los funcionarios de los cuerpos nacionales que allí se encontraban fue sustituir, como muy bien explica el escritor andaluz, la antigua burocracia por la potestad de ejercer un nuevo dominio político de manera incontrolada. Apartaron lo que había, lo esquinaron o forzaron a irse, y en su lugar empezaron a colocar a los suyos para poder hacer y deshacer a su antojo. De ese modo conseguían tres objetivos: esquivar la ley, hacer caja y fomentar el clientelismo contratando a dedo a amigos en los cargos de confianza. Llegaron las empresas públicas, los consorcios, los gabinetes de comunicación, los patronatos, las fundaciones, las sociedades del suelo con poderes especiales facultados por la propia administración pública y, como consecuencia de ello, las contrataciones de obras, bienes y servicios a la carta, las comisiones, etcétera. Como la dependencia crea necesidad, todo fue inflando en las autonomías, diputaciones y ayuntamientos, con imperativos de diferente color político. Hasta hoy.

Cualquiera que conozca por dentro el funcionamiento de los consistorios o lo que se mueve en las diputaciones y consejerías de las distintas comunidades autónomas sabe de qué van las administraciones paralelas y cómo han crecido hasta convertirse en acuciantes problemas de despilfarro y corrupción territorial. No hace falta referirse al llamativo caso de Andalucía y los más de 20.000 enchufados del mastodóntico entramado socialista de empresas, agencias y fundaciones que actúan en paralelo a la Junta. Ni qué decir tiene la cuantiosa deuda pública contraída por el gasto que genera.

Galicia no es una isla en el mar de corrupción que salpica a toda España. Las operaciones Campeón, Orquesta, Pokemon, Manga o Arena, por citar solo algunas de las más recientes, han sacado a la palestra a alcaldes, concejales, empresarios, funcionarios e incluso exministros. Los juzgados gallegos tienen abiertos 95 procesos por corrupción política o económica, según el último informe divulgado esta misma semana por el Consejo General del Poder Judicial.

Un balance que sitúa a la comunidad como la sexta del país con más investigaciones abiertas por malversación, prevaricación, tráfico de influencias o cohecho. Por haber, hay hasta casos que rozan la utilización de las administraciones como un cortijo por quien la gobierna. Como muestra, la escandalosa gestión de personal que durante años llevó a cabo con total impunidad en la Diputación de Ourense el exbarón del PP José Luis Baltar, ahora procesado bajo la acusación de "enchufar" a 104 afines antes de dejar a su hijo como heredero en la poltrona provincial.

El edificio administrativo público de esta España de las últimas tres décadas se cimentó en esas conciencias paralelas sectarias que entraron a saco en los ayuntamientos y las autonomías, en vez de proceder a una reforma razonable de los mecanismos institucionales. En el ánimo de la partitocracia, el interés de la casta dirigente se ha situado generalmente por encima del de la comunidad. A los partidos les ha convenido, más allá de cualquier aspiración ciudadana, fomentar el clientelismo y reforzar sus engranajes de poder con políticos dispuestos a seguir las directrices de la organización que les emplea antes que el mandato electoral de sus votantes. Resultado: los privilegios y las corruptelas no han dejado de aflorar escandalosamente durante todos estos años hasta llegar al estado actual de las cosas, en un país empobrecido en buena medida por el suntuoso y esperpéntico gasto de las administraciones duplicadas.

Cuando desde las propias organizaciones políticas se habla de acabar con la corrupción, habría que tener primero en cuenta que los corruptos no caen del cielo como la lluvia. Ni de los árboles, como sucede con las manzanas. La condición humana no cambia por mantener cierto optimismo antropológico; los corruptos proliferan del mismo modo que las moscas son atraídas por la miel. Los partidos saben perfectamente de qué miel hablamos: uno de los grandes panales de la corrupción está en los fallos de control enquistados en las administraciones públicas por culpa del dirigismo.

Se sabe dónde reside la raíz del mal, solo hay que arrancarla, restablecer los mecanismos de transparencia, limpieza y control, y volver a empezar. Aquí no hace falta preguntarse, como Zavalita en Conversación en La Catedral, la celebérrima novela de Vargas Llosa, ¿en qué momento se jodió el Perú? Está claro. Lo que cabe pedir a los políticos es que tengan verdadera voluntad de atajar el problema corrigiendo el origen y prescindiendo de sus privilegios.

Los "escraches" de la justicia al 11-M
EDITORIAL Libertad Digital 28 Abril 2013

Gabriel Moris, una de las voces más destacadas de las víctimas del 11-M que exigen una investigación real y a fondo de los atentados, ha iniciado una campaña de recogida de firmas en internet para pedir la instrucción de un nuevo proceso que dé respuesta a los interrogantes que aún pesan sobre la autoría de la masacre. Padre de una de las víctimas mortales de los atentados, este gesto de Moris revela la impotencia de los familiares de los asesinados y de los casi dos mil heridos, que nueve años después siguen sin saber quién y por qué destruyó la vida de sus seres queridos y la de sus familias.

Tras una instrucción desastrosa en la que se avalaron todo tipo de irregularidades y una sentencia que no contestó los principales interrogantes, ni siquiera el tipo de explosivo utilizado, todos los intentos de las víctimas por aclarar la masacre han tropezado con un auténtico muro judicial que ha cegado cualquier vía de investigación. Incluso las muy fundadas denuncias contra los principales mandos policiales, con pruebas abrumadoras de haber falsificado pruebas vitales para el proceso, fueron rechazadas con argumentos peregrinos como el de la previa inadmisión de una querella fantasma que ni siquiera incidía en los aspectos verdaderamente sustanciales del caso. Este auténtico "escrache" de la justicia española a las víctimas del 11-M ha obligado a personas valerosas como Gabriel Moris a recurrir a la única vía que todavía les está permitida: la apelación a los españoles de bien para apoyar una petición popular que ponga de manifiesto la terrible injusticia cometida con las víctimas de aquél atentado.

El penoso estado de la justicia española desde el 11-M se ha puesto de manifiesto nuevamente esta misma semana con la actitud incalificable del presidente de Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, Gonzalo Moliner, avalando las acciones de acoso a las viviendas familiares de políticos del partido popular que están llevando a cabo las organizaciones radicales de la izquierda. Lo que a ojos de la policía y de cualquier juez imparcial constituye un claro delito de acoso y amenazas, para el máximo responsable del poder judicial español no es más que el ejercicio legítimo de la libertad de expresión, unas declaraciones que habrían llevado a la dimisión inmediata de cualquier magistrado con un mínimo respeto hacia sí mismo y a lo que su profesión representa para el conjunto de la sociedad. Peor aún es que no se haya levantado ni una sola voz en los cuadros de la magistratura exigiendo el cese de un personaje incapacitado para su cargo, por más que al día siguiente de esas vergonzosas declaraciones intentara matizarlas atolondradamente empeorando el resultado del conjunto.

Pero la infamante actuación de los principales representantes de la justicia respecto a las acciones violentas de la izquierda no es más que la consecuencia natural de un sistema judicial que entró en bancarrota moral tras el proceso de los atentados del 11-M. Quien ha sido capaz de traicionar en lo importante es difícil que tenga escrúpulos en hacer lo mismo en cuestiones menores. Pero eso sí, siempre que el resultado beneficie a la izquierda, que es lo que viene ocurriendo en España desde el 14 de marzo de 2004, sin que el gobierno del Partido Popular ni su ministro de Justicia parezcan estar dispuestos a poner algún remedio.

La debacle del PP.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 28 Abril 2013

Leo que en el PP andan muy preocupados por su futuro. Peor imposible. Y la verdad es que no sé de qué se extrañan, porque ellos mismos han dilapidado su credibilidad y la confianza de millones de españoles que les otorgamos la mayoría parlamentaria. ¿Acaso les importa el futuro de España y el de los más de seis millones de parados? En absoluto. Su zozobra viene exclusivamente de perder la poltrona y pasar al largo camino en el exilio de la oposición con la pérdida del poder y de la financiación. Y la verdad, su futuro y su zozobra me trae sin cuidado.

Muchos tenían fe en un cambio de rumbo en la política suicida que comenzó el 31 de diciembre del 2011 con las subida del IRPF, a la que le siguió la del IVA en julio y unos presupuestos irreales que dieron un déficit peor que el del 2010 del gobierno de ZP. Y siguen en el empeño de aumentar la presión fiscal como única fórmula para mantener a un Estado autonómico inviable plagado de asesores, enchufados a dedo, amiguetes, mercenarios y resto de tropa política que parasita a la sociedad española y que despilfarra los escasos recursos sin ningún control.

Pero siendo realistas, que desgraciadamente se confunde con pesimistas, no existe a corto plazo una alternativa creíble que devuelva la esperanza a nuestra sociedad. Como ya he dicho en muchas otras ocasiones, las soluciones nunca vendrán de quienes son la causa de los problemas. Ellos, la casta política dominante, harán lo imposible porque nada cambie. Pero ¿cual es entonces la solución? No es fácil, porque debe nacer y desarrollarse en la misma sociedad. Con esto quiero decir que movimientos como los del 15M son encomiables pero de recorrido muy limitado. Es por ello que se requiere una auténtica revolución para la que es necesario contar con segmentos influyentes de la sociedad. Es imprescindible la participación de periodistas y medios de comunicación independientes, asociaciones de ciudadanos que constituyan el gérmen de un movimiento, que no partido político, que pueda competir en el escenario anti democrático que nos han impuesto.

Pero todo movimiento requiere una canalización de los esfuerzos y de los recursos para tener éxito. Todos debemos estar dispuestos a ceder para conseguir el objetivo común de la revolución. España necesita hacer una nueva transición y partir desde cero refundándose y decidir su propia identidad como pueblo, en libertad y sin imposiciones de ningún tipo. Hay que respetar a todos y aceptar la diversidad e incluso las aspiraciones de otros a seguir su propio destino. España es una gran nación, pero va siendo hora de que realmente lo sea sin herencias ni reclamaciones eternas de históricas prebendas. En la nueva España todos sí serán iguales ante la ley.

Reconozcamos el fracaso de una transición impuesta desde la fuerza vigilante de los restos de la dictadura. Reconozcamos el fracaso de un sistema que nos ha llevado a un escenario de confrontación y de separatismo inducido. Reconozcamos nuestro fracaso como sociedad por admitir la corrupción, el despotismo de la casta política y las injusticias sociales. Para evolucionar hay que reconocer los errores. Ya sabemos donde estamos y no es donde queremos estar. Hagamos lo necesario para escoger el camino que nos lleve a un horizonte mejor.

Mariano, nos has engañado
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital 28 Abril 2013

¡Qué decepción con el Gobierno del PP! Ni frenan la crisis económica creada por el PSOE/ERC/CiU/IU/UPN/BNG ni corrigen la ingeniería social del consejero de Estado ZP.

Me gustaba mucho más Mariano Rajoy en la oposición, cuando decía que subir impuestos era malo para las familias y la economía, y que la fórmula para salir de la crisis consistía en reducir los derroches del Estado. El bloguero Elentir ha recuperado un vídeo en el que Rajoy decía esto en 2009:

En una situación de crisis, donde todo el mundo lo está pasando mal, donde todo el mundo tiene dificultades, donde mucha gente ve como no le paga ni siquiera la administración, es un disparate quitarle recursos a los particulares y subir los impuestos. Y eso va contra el empleo. Eso va contra el bienestar y eso va riqueza, y desde luego este partido se opondrá a cualquier nueva subida de impuestos que demagógicamente plantee el gobierno de España.

El viernes, nuevos impuestos, y encima se creen que con las estupideces de homologarnos a Uropa y defender el medio ambiente vamos a tragar esa píldora. Lamentablemente, Rajoy es la continuidad del Sistema. Y anda que no hay dónde cortar: subvenciones a las ONG, televisiones autonómicas, red de embajadas paralelas, organismos idiotas (defensores del pueblecito regionales, consejos constitucionales autonómicos), universidades públicas como la Olavide de Sevilla, aeropuertos (tres en Galicia, el de Castellón, los tres vascos, el de Lérida, el de León...), coches oficiales... Y la región que no quiere reducir gastos, se queda sin transferencias del Estado, y que suba sus impuestos a sus ciudadanos, como el caso catalán.

¿Qué es lo que viene ahora para los Sopena del PP?, ¿decir que Rajoy es bueno y sus ministros malos, como escribe Pablo Molina?

¿Qué ha sido de la mentirosa Elena Salgado? Frase pronunciada por esta tarada en mayo de 2009:

Salgado augura los primeros 'brotes verdes' "en unas semanas"

CODA: Una de las cucarachas que corren por Internet ha amenazado de muerte a Elentir. Desde aquí le doy mi modesto apoyo.

http://www.outono.net/elentir/2013/04/25/rajoy-ya-dijo-lo-que-pasaria-si-se-suben-los-impuestos-en-plena-crisis/
http://www.outono.net/elentir/2013/04/26/me-amenazan-de-muerte-manana-no-salgas-de-casa-por-que-te-vamos-a-matar/

Alfonso Merlos en la 13TV al Día y las paranoias catalanas
Juan Vicente Santacreu Periodista Digital 28 Abril 2013

Si te gusta la noticia, deja un comentario y divúlgalo en las Redes. Estamos creando una corriente de opinión ciudadana.

La noticia que lanzó Alfonso Merlos en su programa de 13TV al Día fue tan grotesca, que no pude resistir la tentación de plasmar en un artículo tal esperpento para inmortalizar el “notición”: “Arturo Más subvenciona el catalán en Guatemala y reduce la sanidad a los catalanes”.

El artículo lo publiqué al día siguiente en Estrella Digital y se titula “La penúltima aberración consentida”. Lo cierto es que fue un éxito inesperado y en pocas horas se convirtió en el artículo de opinión más leído del momento. Está claro que Arturo Mas es un activo muy importante para periodistas y opinadores, y si no existiera tendríamos que inventarlo. Con Arturo Mas no hacen falta “creadores de opinión”, ya se encarga él solito de crearlas. Arturo Mas ha convertido la independencia de Cataluña en la mofa nacional y en la ruina del pueblo catalán.

Lo que más me sorprende de toda esta historia rocambolesca catalana es que muy pocos periodistas son conscientes que el único germen que alimenta los separatismos en España son las lenguas tribales, en cambio los independentistas lo saben muy bien. Por eso los nacionalistas –gracias a las lenguas- van ganando terreno día a día. Y también porque son menos imbéciles que el resto de españoles.

¡¡Señores, esto no es serio!!, España parece la chufla, o si prefieren ustedes el coño de la Bernarda, o en plan más fino, casa Pepe mierda. Perdón, quise decir PP mierda. Mientras algunos imbéciles se desgarran las vestiduras por Gibraltar, que tan sólo tiene unos 6 Kms.2, España se desgrana sin que al parecer nadie diga nada, aparte de alguna mariconada.

Al toro hay que cogerlo por los cuernos y a Mas por los huevos. Y se acabo la historia. El español tiene que volver a ser el idioma nacional para que cualquier ciudadano pueda trabajar sin problemas en cualquier región de España. Ya está bastante “jodido” el tema laboral como para ir con mariconadas. Y en Educación, ya está bien de inventos de bilingüismo, trilingüismo, plurilingüismo y pollas en vinagre, ¡¡señores, que somos los últimos de la fila!!. La doctrina Feijoniana es la última “cabronada” para la educación en España. Aquí hay que estudiar en español y según reza en la tan puteada Constitución, todos iguales y con conocimientos universales. Dejemos los hierbajos y matorrales de la comarca para las cabras y descubramos que hay vida más allá de nuestras colinas.

Así lo pienso y así lo digo.
- Masaborreguera más…
Juan Vte. Santacreu – en Twitter @JVSantacreu – Periodista Digital


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A Europa le preocupa Catalunya

José Antonio Zarzalejos. La Vanguardia  28 Abril 2013

Sin que sirva de precedente, las versiones de la Generalitat y del Gobierno central son coincidentes: el proceso soberanista catalán suscita la preocupación de la autoridades europeas. Así lo ha reconocido el president Mas y así lo reconocen fuentes gubernamentales que detallan que desde Berlín y Bruselas se les ha solicitado información al respecto. Es lógico: Catalunya es una región europea localizada en una zona estratégica del Mediterráneo, gozne entre dos estados vertebrales de la Unión –España y Francia–, con una densidad demográfica notable, una aportación al PIB español de casi el 19% y un acervo cultural de larga tradición y muy firme penetración en el país vecino. Catalunya forma parte de España desde hace siglos –se fije donde se fije históricamente el comienzo de esa unidad territorial– y en el imaginario europeo la ficha española incluye Catalunya de manera natural. En definitiva: no hay representación verosímil de un “nuevo Estado” en la UE y por eso, como ha subrayado Duran Lleida, el proceso independentista no tiene “padrinos” internacionales.

Aunque, en todo caso, los dirigentes europeos verbalizan que el proceso que se vive en el Principado es “un asunto interno”, lo cierto es que se percibe con mayor cercanía que el que plantea Escocia. En primer lugar, porque Escocia forma parte del Reino Unido que –además de asentarse geográficamente en dos islas– no pertenece a la eurozona. Y porque tanto en Bruselas como en Berlín –y desde luego en Madrid– las apuestas son rotundas sobre el resultado del referéndum escocés del 18 de septiembre del 2014: el SNP perderá el órdago y remitirá la secesión al ámbito aspiracional del nacionalismo escocés. En el mismo en el que ahora se incluyen el independentismo vasco o el quebequés. En Catalunya, en Euskadi, en Escocia o en Quebec, la secesión moviliza mucho pero no lo suficiente como ha demostrado en este diario, con criterios siempre solventes, Carles Castro el pasado 7 de abril, en lo que a Catalunya se refiere. El respaldo a la independencia razonaría el 50% pero no lo alcanzaría. Otras fórmulas de relación con el Estado –el pacto fiscal, por ejemplo, reivindicado de nuevo esta semana por Gay de Montellà en Madrid– sí concitarían mayorías apabullantes, por encima del 70%.

Tenía razón otro colega, Jordi Barbeta, cuando el pasado domingo escribía en estas páginas que el “proceso catalán será largo e irreversible, pero si se acelera, se romperá la mayoría y si encalla, estallará”. Perspicaz observación que me permito complementar con una reflexión adicional a las de su artículo (“Ante todo, mucha calma”): pese a que la reivindicación escocesa data de 1934 y que Quebec celebró su primer referéndum en 1980, a día de hoy ni Escocia se perfila como independiente ni parece que en Quebec exista energía mayoritaria para plantear una nueva consulta independentista. En nuestro mundo mestizo, globalizado e interdependiente la aspiración secesionista –en latencia en sociedades con fuerte autopercepción como la catalana– sólo emerge cuando las contradicciones en la convivencia con el Estado se exasperan que es lo que está ocurriendo en Catalunya.

Cristóbal Montoro acierta sólo a medias cuando sostiene que “la salida de la crisis desactivará el independentismo” ( Expansión de 4 de marzo pasado), porque aunque el secesionismo quede reconducido por el pragmatismo y por la insuficiencia de apoyos cívicos, económicos e internacionales, su etiología no es de orden sólo ni principalmente material sino de naturaleza mixtificada: idioma, historia, cultura, instituciones e idiosincrasia. Y ese sentimiento no se monetiza sino que se gestiona desde la inteligencia política. De tal modo que la convivencia en una unidad normalizada implica dos fases en nuestro aquí y ahora: otorgar suficiencia financiera al autogobierno y tratar los factores de identidad con modos y maneras de alta sensibilidad. A cambio, es exigible la lealtad al proyecto común y a los compromisos recíprocos.

La preocupación europea sobre Catalunya y su proceso soberanista no se circunscribe sólo al problema segregacionista como tal, sino al reto integral que plantea al Estado, a la Unión y a la propia Catalunya. Nadie, pues, debería engañarse: este asunto va a ser, antes o después, reconducido a dimensiones que esas tres instancias puedan absorber sin quebranto. Y lo más probable es que sea la propia energía soberanista la que deba localizar su reformulación en un tiempo en el que el resto de España busca, no sólo su identidad nacional, sino también la moral. Porque sin ese malestar moral español, el clamor catalán hubiese sido distinto y distante al de la Diada del 2012.

Geometría variable
El president Mas dijo renunciar a la geometría variable después del 25-N. Esa fue la razón última del pacto con ERC. Lo cierto es que el trecho entre lo que se dice y se hace es muy largo. Porque, aun dejando aparte la intensa cooperación de CiU y PP en el Ayuntamiento de Barcelona, resulta nítido que el líder nacionalista desea mantener cercanía con el PSC –eventual recambio en caso de que los republicanos fallen– y simultanear la agenda soberanista con la que impone una relación normalizada con el Gobierno de Rajoy, especialmente en los aspectos financieros que para la Generalitat son esenciales. Ni en los momentos de mayor tensión –sea verbal, sea gestual– la política deja de consistir en el manejo de hipótesis realistas. O sea, geometría variable

El sur de España
Dato del primer trimestre de la EPA referido a Catalunya: el desempleo se sitúa en el 24,53%. Pronto uno de cada cuatro ciudadanos en condiciones de trabajar estará en el paro. Una energía embalsada parecida a la de otras comunidades pero con porcentajes que revelan que el sur de España –tantos años de transferencia de rentas no han logrado su despegue– distorsiona una homogeneidad socioeconómica que debería estar más avanzada. En Andalucía el desempleo está en el 36,87% y en Extremadura en el 35,56%. Son porcentajes inasumibles y que van más allá de la crisis económica y remiten a una muy preocupada reflexión sobre la gestión pública en esas regiones y sobre el arraigo en ellas del subsidio. Son datos a valorar sin demagogia y sin complacencia.

Cataluña
Artur Mas: “La cultura castellana casi siempre ha intentado imponer, pero la catalana ha intentado siempre pactar”
La presentación de los actos conmemorativos del tricentenario de 1714 se convierte en un mitin independentista avalado por la Generalidad y el Ayuntamiento de Barcelona. “Dicen que la historia la escriben los vencedores, pues convirtámonos nosotros esta vez en vencedores”, arenga Mas durante su discurso.
Maite Molina www.vozbcn.com 28 Abril 2013

Si alguien tenía todavía alguna sobre el objetivo de los actos conmemorativos del 300 aniversario de la Guerra de Sucesión española que están preparando la Generalidad y el Ayuntamiento de Barcelona, esta ha quedado disipada este sábado.

Como todo apuntaba, la reivindicación de la secesión de Cataluña será el eje central del tricentenario, que constará de conferencias, exposiciones, debates, espectáculos y recreaciones históricas por toda Cataluña y en el extranjero, y que tendrán lugar entre septiembre de este año y septiembre de 2014.

Durante la ceremonia de presentación del programa de actos conmemorativos, el presidente autonómico, Artur Mas (CiU), ha justificado la programación de estos fastos -en los que no se reparará en gastos- “por justicia”, “por dignidad nacional” y “porque queremos dejar claro que Cataluña no es un objeto político, sino un sujeto político, que es muy diferente”. “A un objeto político se le impone la lengua, pero un sujeto político la elige. A un objeto político se le recaudan los impuestos, pero un sujeto político los recauda”, ha añadido.

Un “choque de mentalidades” que “todavía perdura”
En un breve discurso pronunciado en el Salón San Jordi del Palacio de la Generalidad, Mas ha aprovechado la ocasión para defender su proyecto independentista, que pretende convertir a Cataluña en “un pueblo libre y soberano”.

El líder nacionalista ha asegurado que es “un milagro” que Cataluña “continúe existiendo” tras “tres siglos de conflicto casi permanente con [el resto de] España”. Un supuesto conflicto que ha atribuido a que “la cultura castellana, española, ha sido una cultura que tradicionalmente ha intentado imponer, no siempre, pero casi siempre, y en cambio la cultura catalana ha intentado siempre fundamentarse en una cultura del pacto”.

Según Mas, durante este tiempo “ha habido un choque de mentalidades que todavía hoy, seguramente, perdura”, y que ha culminado con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto dictada en 2010. “El Tribunal Constitucional se cargó de raíz la apuesta mayoritaria de un pueblo que quería proseguir un camino que podía tener un sentido si, al final, también en el otro lado había la capacidad de respeto y comprensión de las aspiraciones del pueblo de Cataluña”, ha indicado.

Y ha finalizado con una arenga a los ciudadanos para unirse a su proyecto rupturista: “Dicen que la historia la escriben los vencedores, pues convirtámonos nosotros esta vez en vencedores“.

Hoy, como en 1714
La actriz Sílvia Bel ha ejercido de maestra de ceremonias del acto. “La derrota [de las tropas austracistas en 1714] fue el punto de partida de la sustitución lingüística del catalán por el castellano y también el inicio de un expolio fiscal sistemático que ha llegado, con variaciones, hasta nuestros días”, ha indicado en su primera intervención.

“Tres siglos después, nuestro país [por Cataluña] arrastra todavía tres problemas gravísimos que tienen el origen en aquella derrota: cerco a las instituciones propias, ataques a la lengua y drenaje fiscal”, ha añadido, y ha subrayado que “estos hechos se han convertido en el gran referente de nuestra voluntad de seguir existiendo como nación y, por tanto, con la plena soberanía para decidir nuestro futuro como pueblo”. Unos hechos que ha considerado “muy lejanos, según cómo, pero a la vez tan cercanos”.

El comisario de los actos conmemorativos de la Generalidad, el periodista, humorista y empresario Miquel Calçada -más conocido como Mikimoto- ha señalado que la “agresión externa” contra las “leyes, constituciones, instituciones y lengua propias” que supuso la Guerra de Sucesión “llevó a nuestros antepasados a plantear un resistencia que, en diversos sentidos, todavía dura“.

Calçada, cuyas empresas reciben generosas subvenciones por parte de la Generalidad, ha instado a rendir homenaje a “nuestros antepasados que lucharon por la integridad de la soberanía” de Cataluña, y a rememorar los “episodios” que han “pervivido en el tiempo hasta llegar a la gran manifestación del 11 de septiembre de 2012“.

También ha anunciado que, entre las actividades previstas, habrá “esfuerzos centrados en el mundo educativo” para explicar a los niños lo que significó la Guerra de Sucesión y, así, “entender de dónde venimos y adónde queremos ir”.

“300 años después, los catalanes nos encontramos en el callejón sin salida histórico de tener que luchar, ahora pacífica y democráticamente, para conseguir lo que tantas y tantas generaciones de compatriotas han soñado; la conmemoración del tricentenario pretende humildemente pero con determinación contribuir a este objetivo”, ha finalizado.

“Es el momento de conquistar nuestra libertad nacional tan anhelada”

El comisario de los actos conmemorativos por parte del Ayuntamiento de Barcelona, el también humorista, empresario y colaborador de TV3, Toni Soler, ha subrayado que “en 1714 la ciudad de Barcelona se defendió y se inmoló para mantener vivo el legado de muchos siglos de tradición parlamentaria, constitucional y de respeto a las libertades individuales y colectivas“.

No han faltado los vídeos promocionales, con alegatos del escritor Albert Sánchez Piñol (que ha explicado la Guerra de Sucesión como la historia de “un pueblo que decidió libremente defenderse contra la tiranía que amenazaba su libertad”); del director del Museo de Historia de Cataluña, Agustí Alcoberro (que ha presentado la guerra como una lucha “contra los ejércitos de España y Francia”); del sociólogo Salvador Cardús (“lo que perdimos por las armas, ahora lo ganaremos democráticamente; el futuro es nuestro”, ha arengado); de la presidenta de Òmnium Cultural, Muriel Casals; del historiador Xavier Hernàndez (que ha asegurado que la guerra significó “la extinción del Estado catalán”); de la presidenta de la Academia del Cine Cataluña, Isona Passola (“es el momento de conquistar nuestra libertad nacional tan anhelada”, ha señalado); y del escritor Josep Maria Espinàs (quien ha explicado que la Guerra de Sucesión “fue la victoria secreta y futura de un pueblo que, aunque fuera vencido, dejaba la semilla para que la esperanza de la libertad pudiese nacer en el fondo de las nuevas generaciones; es posible que sea la vuestra”).

También ha intervenido el alcalde de Moyá, Dionís Guiteras (ERC), que ha confesado sus “ganas de dar a nuestros hijos lo que hace 300 años nos robaron y nos quitaron“. El alcalde de la Seo de Urgel, Albert Batalla (CiU), ha hecho un llamamiento a ser “un pueblo libre”. Y el alcalde de San Boi, Jaume Bosch (PSC), ha animado a que esta conmemoración sirva “para concienciar a este pueblo sobre su futuro”.

“Seguir existiendo como pueblo”
El alcalde de Barcelona, Xavier Trias (CiU), ha apelado a “seguir existiendo como pueblo”, y ha asegurado que “todo está plenamente vigente hoy” porque “tres siglos después, Cataluña vuelve a debatir cuál debe ser su futuro político y qué papel ha de jugar en el contexto europeo y mundial”. Según Trias, el tricentenario “es la celebración de una lucha universal, que es la lucha por la libertad“.

Para ello, el Ayuntamiento ha encargado la instalación de una señera gigante en el futuro Borne Centro Cultural, situado en el antiguo mercado, que será el centro neurálgico de las celebracioens.

La presidenta del parlamento autonómico, Núria de Gispert (CiU), ha destacado que “algunas secuelas de aquello todavía las padecemos hoy, como por ejemplo en la administración de Justicia, donde el uso del catalán es verdaderamente residual”.

Y ha recordado las últimas declaraciones secesionistas aprobadas en la cámara autonómica, una de las cuales insta a iniciar “un proceso para convertirse en un nuevo estado de Europa“, y que “representan la expresión de la necesidad de que Cataluña haga su propio camino y de que el pueblo catalán pueda decidir libre y democráticamente su futuro”. “Cataluña no quiere ni puede renunciar a decidir sobre su presente y su futuro colectivo, no queremos que nos dejen ser sino que queremos ser”, ha insistido.

Tal y como ha señalado Mas, este acto solo ha supuesto un “aperitivo” de lo que será un año repleto de celebraciones. Más sorprendente, si cabe, ha sido el anuncio por parte de Calçada asegurando que será “una conmemoración que se quiere popular, transversal e inclusiva“, especialmente al constatar el contenido de los discursos de este sábado y los elegidos para pronunciarlos, todos ellos reconocidos independentistas.


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