AGLI Recortes de Prensa   Jueves 2  Mayo 2013

Un Estado por adelgazar
Editorial ABC  2 Mayo 2013

NO hay duda de que el Gobierno ha apostado por racionalizar el gasto público para mantener el déficit bajo control y recuperar así la confianza de los inversores en la solvencia de España, ya que se trata de un requisito imprescindible para posibilitar la recuperación económica. Sin embargo, pese a los avances logrados en esta materia, aún queda mucho trabajo para alcanzar una estructura de Estado realmente sostenible.

Por ello, el Ejecutivo debería acelerar la senda emprendida para seguir reduciendo la sobredimensionada Administración Pública, sin que ello suponga merma alguna en la calidad y cobertura de los servicios esenciales. Gracias a la buena gestión presupuestaria llevada a cabo en 2012, el sector público logró ahorrar casi 20.000 millones de euros, hasta situar el gasto total en el 43,4% del PIB (455.000 millones de euros) una vez excluidas las ayudas financieras, por debajo de la media de la zona euro (49,9%).

Con todo, sigue existiendo una diferencia sustancial con respecto a los ingresos recaudados (unos 380.000 millones) y, por tanto, es preciso perseverar en la eliminación de entes innecesarios y gastos superfluos para cerrar esta brecha sin necesidad de subir nuevamente los impuestos. El empleo público también ha registrado un ajuste reseñable, aunque necesario. Un total de 2,85 millones de personas trabajaban para la Administración el pasado marzo, casi 375.000 menos que en el tercer trimestre de 2011, cuando se alcanzó un récord histórico de 3,22 millones. Se trata de una reducción importante, pero cabe recordar que el número de efectivos se disparó en 307.000 bajo el anterior mandato del PSOE a pesar de la crisis.

 Así pues, el ajuste de plantillas impuesto por Moncloa a todas las administraciones tan sólo ha corregido los intolerables excesos cometidos la pasada legislatura.

El empleo público se mantiene en los niveles de la burbuja inmobiliaria. La reestructuración del entramado público empresarial es, igualmente, digna de aplauso. En este sentido, destaca el hecho de que las Autonomías hayan cerrado casi 500 empresas, pero la labor a realizar en esta materia sigue siendo ingente. Existen cerca de 3.000 entidades de toda índole dependientes de las tres Administraciones, cuya deuda superaba los 53.000 millones de euros a cierre de 2012. Pese a los recortes, el reparto de subvenciones rondó los 10.000 millones de euros el pasado año. Sólo estos dos ejemplos evidencian el amplio margen que aún existe para adelgazar el aparato estatal.

En todo caso, este ajuste pendiente debería focalizarse en la estructura autonómica y, especialmente, en aquellas regiones que despilfarran el dinero del contribuyente en el mantenimiento de embajadas y organismos inútiles, cuyo único fin es servir a intereses políticos. Las comunidades gestionan el 51% del gasto público, un nivel de descentralización superior incluso al de algunos estados federales, como Alemania o Canadá. Tampoco aquí hay excusa. El Gobierno dispone de las herramientas legales para forzar el necesario adelgazamiento de las autonomías.

Esperanza Aguirre, sí hay alternativa

Juan Vicente Santacreu Estrella Digital 2 Mayo 2013

Esperanza Aguirre, sí hay alternativa.
Esperanza Aguirre da un pasito más y en su artículo “Sí hay alternativa” le recuerda a Rajoy que esta opción pasa por recortar al monstruo devorador de la Administración en lugar de subir los impuestos a los trabajadores, Pymes y Clase Media.

Pues va a ser que no Esperanza, estoy de acuerdo con el título pero no con el contenido. Por una vez no estoy de acuerdo con usted. Y si no, conjuguemos el verbo saber: yo sé, tu sabes, él sabe, nosotros sabemos... la mayoría sabemos que el sistema autonómico es el cáncer devorador de nuestra querida España. O lo que queda de ella. Si por Administración se refiere al sistema autonómico, entonces estamos de acuerdo.

Las Autonomías sirven para acercar la administración al ciudadano. Sí, para cobrarles más, mejor y rápido al ciudadano
Las Autonomías tienen tres problemas endémicos por su propia naturaleza: 1º separan a los españoles entre sí con sus dialectos tribales y con su educación endogámica. 2º Las Autonomías son unos monstruos devoradores económicos que dilapidan millones para mantener en sus Feudos a sus diosas Reinonas. Y 3º impiden que la mitad de españoles puedan trabajar en la otra mitad de España por no conocer sus dialectos medievales

Es cierto y nadie lo puede negar que las Autonomías sirven para acercar la administración al ciudadano. Sí, para cobrarles más, mejor y rápido al ciudadano, pero no para ofrecer mejores servicios.

Esperanza, no queda tiempo para ir con “mariconadas”, usted no puede pensar que Rajoy vaya hacer algo distinto de lo que hizo ayer, cada uno es como es, el que nace traidor, muere traicionando.

Mientras vemos cómo Rajoy está recortando en medicamentos, salud y reventando a la Clase Media, Autónomos, Pymes, etc. con impuestos, él se empeña en mantener un sistema “pluripollas”, -¿o es plurilingüe?- que nos cuesta 2.500 millones de euros al año. Quiero recordar que el bilingüismo, trilingüismo o plurilingüismo sólo tienen un fin, imponer las lenguas tribales sin crear alarma social. Ni que decir de las queridas Autonomías que nos cuestan anualmente 25.000 millones de euros. Las Autonomías se tienen que reconvertir en Autonomías administrativas y toda la Casta política sobrante, a sus casas a trabajar. Algo que no han hecho en su puñetería vida. Por cierto, una buena ocasión para que muchos políticos estudien algo y hagan por lo menos un curso de FP.

Los funcionarios en los últimos dos años han perdido un 45% de poder adquisitivo. No hablo de funcionarios chupatintas, que por mí se pueden ir a la mierda, estoy hablando de médicos, profesores, etc. Esperanza, su compañero Rajoy está literalmente gripando el motor de la economía. ¿Sabe lo que ocurre cuando un motor se gripa?.

Esperanza, en todo caso no se olvide que Masby empezó a promover La Plataforma Aguirre
Esperanza, es cierto, sí hay una alternativa. Quizás usted sea mayor, cosa que no creo, quizás esté quemada o quizás simplemente piense que no tiene el respaldo popular necesario, en todo caso si usted no tiene la expectativa de liderar ningún grupo en España, si que puede agrupar a un buen número de personas -que no hace falta citar- para abanderar una verdadera alternativa liberal española. ¡¡He dicho española!!. Sólo es cuestión de dar un paso al frente. Posiblemente mañana no podamos porque nos encontremos frente a un precipicio y entonces sería dar un salto al vacío.

Esperanza, en todo caso no se olvide que Masby empezó a promover La Plataforma Aguirre y sólo esperamos vislumbrar una pequeña señal para empezar a sumar.

España necesita urgentemente un Partido español para hacer un ERE a la Casta política y una inmersión lingüística, social y política.

Yo lo sé, usted lo sabe y millones de españoles lo sabemos. Así lo pienso y así lo digo.
Juan Vte. Santacreu – en Twitter @JVSantacreu – Estrella Digital

RAJOY
La penúltima bala
Emilio J. González Libertad Digital 2 Mayo 2013

¿A qué juega Mariano Rajoy? En contra de lo que dice el Gobierno, de quien, visto lo visto el pasado viernes, ya no nos podemos fiar ni un pelo, no vamos a salir de la crisis hasta 2018, como pronto. El problema, de entrada, es que esa fecha es demasiado lejana y hasta llegar a ella todavía habrá que ver más desaparición de empresas, más destrucción de puestos de trabajo, más gente que pierde la prestación por desempleo y más sufrimiento en todos los estratos sociales. Este es el escenario teórico resultante de los modelos si el Ejecutivo sigue como hasta ahora, sin hacer nada de lo que tiene que hacer, que no es otra cosa que recortar el gasto público metiendo mano a las autonomías. Pero la cosa puede ser aún más dura. De seguir las cosas como hasta ahora, para esa fecha la deuda pública estará en un nivel en torno al 120% del PIB y la pregunta es si, mientras nuestro endeudamiento sigue creciendo de forma desbocada, los mercados se van a quedar quietos, de brazos cruzados, contemplando el panorama tranquilamente. Yo creo que no. Yo creo que antes van a reaccionar de la forma en que hemos visto que trataron a Grecia cuando empezaron a sospechar que el país era tan insolvente como su Gobierno incapaz de corregir el rumbo de la situación. Entonces vendrá la intervención.

¿Cuándo se pueden empezar a poner nerviosos los mercados? Pues mucho antes de lo que el comportamiento de la prima de riesgo en los últimos días sugiere, porque es un comportamiento desvirtuado por el hecho de que, por fin, hay Gobierno en Italia y, sobre todo, por la expectativa de que el Banco Central Europeo baje todavía más los tipos de interés. Pero eso es ahora, en la primavera de 2013. En el otoño hay elecciones en Alemania, y creo que a partir de entonces las cosas van a cambiar, si no lo hacen antes, y quien salga elegido canciller se va a dejar de contemplaciones con España, porque eso es lo que, muy probablemente, le van a demandar los votantes. Pero incluso puede que no haya que llegar necesariamente a ese momento. Basta con echar un vistazo a este país para ver cómo están las cosas en la calle; basta con leer las encuestas de intención de voto para entender lo nerviosos que se están poniendo en el PP ante la indolencia de un Rajoy cada día más desgastado políticamente. Por eso no hay quien entienda su estrategia.

El pasado viernes pudo anunciar todo un verdadero paquete de medidas de reforma económica y recorte del gasto público que empezara a enderezar la situación, pero se limitó a observar la prima de riesgo y lo único que hizo fue aquello a lo que le obligó la Unión Europea. Con ello ha desperdiciado la penúltima bala de su supervivencia política. Ahora solo le queda el cambio de Gobierno como último recurso, pero esto solo le servirá si conlleva un verdadero cambio en la política económica, para hacer lo que hay que hacer. ¿Es que nadie en su entorno es capaz de hacerle comprender que la paciencia se ha agotado, porque todos ya saben que aquí no va a ocurrir nada que nos salve por arte de magia?

Presidente, haga algo más útil
César Vidal La Razón 2 Mayo 2013

Los he visto en medio mundo. Procedentes de las filas del nacionalismo catalán, aparecen en conferencias, seminarios, actos oficiales. Ni una sola vez pierden la oportunidad de denigrar a España a la vez que pretenden dar la impresión de que ellos, los nacionalistas catalanes, son la encarnación de la cordura y de la bondad y que sufren con paciencia a esa raza inferior que son los españoles. Escriben en los medios extranjeros, ocupan cátedras financiadas por fondos públicos, acaparan puestos en organismos internacionales y su mensaje siempre es el mismo: España es una nación de tarados que vive a costa de los catalanes, seres generosos, simpáticos y moderados.

Esa realidad –la de legiones de miserables cuya única tarea es denigrar a España las veinticuatro horas del día en favor del nacionalismo catalán– ha sido descubierta ahora al publicarse los argumentarios que el gobierno catalán ha enviado al Diplocat, el servicio diplomático de Cataluña en el extranjero. Ahora millares de españoles saben que son presentados internacionalmente como parásitos y vagos que viven de Cataluña. Esto sucede cuando Cataluña –que acumula más del cincuenta por ciento de la deuda de las 17 CC AA– está en quiebra desde hace años y se mantiene única y exclusivamente sobre la base del dinero que sale de los bolsillos de los españoles.

Es cierto que Montoro advirtió de que podía intervenir a las CC AA que no cumplieran, pero ahora sabemos que fue una de tantas mentiras políticas porque la realidad es que Cataluña ya ha devorado una parte mayoritaria del fondo de ayuda a las CC AA. Para remate, si España presenta signos de caos se lo debe no poco a ese nacionalismo catalán que ha arruinado a la región y que despide un espeso hedor a corrupción desde hace décadas, una corrupción que comienza con el capo y continúa con sus herederos, aunque ninguno de ellos tenga la prestancia de James Cann o de Al Pacino.

No conozco una sola nación en el mundo que gaste sumas ingentes en mantener a funcionarios y paniaguados que destruyan su imagen en el exterior. La excepción es España, con las representaciones diplomáticas de Cataluña o con la presencia de nacionalistas catalanes en todo tipo de organismos que pagamos el conjunto de los españoles. Hace unos días Rajoy pedía a los empresarios que no hablaran mal de España. Señor presidente, haga usted algo más útil: limpie de nacionalistas catalanes cualquier dependencia pagada por los ciudadanos. Nuestra imagen en el exterior mejorará increíblemente.

Intolerable
MANUEL MARTÍN FERRAND ABC  2 Mayo 2013

EL que dice ser y llamarse Consejo de la Diplomacia Pública de Cataluña, Diplocat, una de las herramientas del separatismo que encabeza Artur Mas, se ha puesto en marcha para difundir por el mundo la idea de que España es una Nación «caótica», «recentralizadora» y «opresora». Esa es una licencia que podríamos tomarnos, uno a uno, cualquiera de nosotros, ciudadanos y contribuyentes. Como nos enseñó hace siglo y medio Joaquín Bartrina, que era de Reus, se puede adivinar la procedencia internacional de nuestros interlocutores fácilmente: «Si alaba Inglaterra será inglés, / si os habla mal de Prusia es un francés / y si habla mal de España, es español». Pero una cosa es «hablar mal» por cuenta propia y otra, muy distinta, hacerlo con cargo al Presupuesto como hace ese engendro anticonstitucional de Diplocat que vive a costa de la Generalidad, las diputaciones catalanas -pintorescos organismos de poder- y muchos ayuntamientos del lugar.

Mas, que no apuntaba sus maneras actuales cuando era un alto y poco exitoso ejecutivo en las empresas de la familia de Lluis Prenafeta -¿recuerdan?-, debe de saber que su capacidad gestora, despilfarros incluidos, puede arruinar Cataluña y quiere pasar a la Historia como lo hizo Simón Bolívar, pero sin espada: al frente de una Cataluña independiente y arruinada, desgajada de su marco histórico y repudiada por el resto de España, su clientela natural. No es capaz de ver la realidad y valorar la potencialidad real de una Cataluña independiente, lejos de España y Europa, y naufraga en la sopa de las relaciones internacionales.

El presidente de la Generalidad lo es en función de la Constitución vigente. A pesar de ello, se entrega a prácticas que parecen encajar en la definición de la alta traición. Se gasta el pan de los suyos, de sus votantes, en una quimera que no todos comparten y que centra su destino entre el ridículo y la ruina. Es algo totalmente intolerable, pero tolerado por el Gobierno de España, mucho más eficaz en el castigo de quien incurre en alguna falta administrativa que, como debiera, en la represión de quienes sacan los pies del plato constitucional y descomponen la frágil estabilidad del Estado, desmoronado ya en muchas de sus instituciones. No estoy sugiriendo, entiéndaseme, el envío de un Tercio de la Legión a Barcelona, sino la aplicación de los muchos recursos que ofrece nuestro ordenamiento, especialmente en el orden administrativo y presupuestario, para impedir ese asilvestramiento desleal e inoportuno que trata de disimular su incompetencia gobernadora con calificativos ofensivos para la Nación que materialmente -IVA incluido- le da de comer. España nos «oprime» fiscalmente a todos y, en lo que tiene de «caos», no pueden escurrir el bulto los separatistas.

Fracaso y desprestigio sindical
Editorial La Razón 2 Mayo 2013

La manifestación sindical del Primero de Mayo celebrada ayer en Madrid fue la menos numerosa de los últimos años, con una notable ausencia de jóvenes, y transcurrió en un clima de desaliento, reflejo de la profunda crisis de credibilidad social que atraviesan las principales organizaciones sindicales. El evidente desapego de la ciudadanía con los sindicatos –que se advierte detrás de la caída de afiliación, el impago de cuotas y la pérdida de capacidad de convocatoria, como demostraron las dos últimas huelgas generales– viene de lejos y no parece que su gravedad haya sido percibida correctamente por sus dirigentes.

Ni UGT ni CC OO han hecho autocrítica de su papel de comparsas del anterior Gobierno, respaldando unas medidas económicas ineficaces y asistiendo impasibles a la destrucción de más de cuatro millones de puestos de trabajo. Tampoco han abordado la renovación de sus cuadros dirigentes, que cuentan por décadas su permanencia en los cargos, ni han sido capaces de transmitir confianza y transparencia en la gestión de los cuantiosos fondos públicos recibidos del Estado y de la Comunidad Europea. Los ERE de Andalucía, los gastos faraónicos y el excesivo número de «liberados» en la Administración casan mal ante la opinión pública con la destrucción de empresas a causa de la crisis y el elevado desempleo. Una trayectoria política de desistimiento, cuando no de complacencia gubernamental, debía, forzosamente, conducir al movimiento sindical español a su actual situación.

Hay excepciones, siempre las hay, que demuestran que con otra manera de proceder, con horizontes abiertos más allá de las viejas consignas de los años 30 del pasado siglo, se puede actuar ventajosamente contra las dificultades del momento. Nos referimos, por ejemplo, al sector del automóvil, donde los representantes sindicales han colaborado estrechamente para que una de las industrias clave de la economía española no siguiera el camino de la construcción. Porque no se trata de eliminar la función sindical, ni de la búsqueda de su desprestigio, sino de que ésta se adapte de una vez a las necesidades de los trabajadores y a los cambios que se han producido en el mundo occidental en los últimos cincuenta años. Ayer, tanto el veterano secretario general de la UGT, Cándido Méndez , como el secretario general de CC OO, Ignacio Fernández Toxo, ofrecieron un pacto contra el desempleo al Gobierno de Rajoy. Es una actitud positiva, un cambio por parte de los mismos que han convocado dos huelgas generales cuando más difíciles eran las circunstancias económicas y financieras para España. Pero el pacto no puede consistir en un brindis al sol o en la simple exigencia de que el Ejecutivo se avenga a planteamientos de parte. Exige cesiones, pero, sobre todo, empeño, realismo y disposición a asumir decisiones poco populares.

RAJOY
'Paciencia'
Román Cendoya www.gaceta.es 2 Mayo 2013

“Paciencia” es la verbalización de la incapacidad. “Paciencia” es el insulto al desvalido.
“Sangre, sudor y lágrimas” Winston Churchill. “Paciencia” Mariano Rajoy. ¿Hace falta decir más? Dos actitudes y dos formas de ser y entender la política. Un líder de un Estado y un opositor del Estado. Así nos va. Un líder con un discurso potente y valiente. Un timorato escondido registrador de la propiedad que apenas se atreve a dirigirse al pueblo a través de una pantalla de televisión. Churchill un ser político. Rajoy un “señor normal” –qué verdad más grande– que está en política. “Sangre, sudor y lágrimas” qué grande. “Paciencia” qué mierda.

¿Todo lo que Mariano Rajoy ofrece a más de seis millones de parados y a la juventud, con casi el 60 por ciento de desempleo, es paciencia? “Paciencia” es la verbalización de la incapacidad. “Paciencia” es el insulto al desvalido. “Paciencia” es mofarse del que no tiene con qué dar de comer a sus hijos y no tiene futuro. “Paciencia” es la insolidaridad del que vive en el Palacio de la Moncloa, rodeado de bienestar, y no tiene ni puta idea de lo que sufre la gente. “Paciencia” es la expresión de la peor corrupción que puede cometer un líder: la cobardía. “Paciencia” es el egoísmo del que va a continuar sabiendo que no tiene nada que ofrecer. “Paciencia” es mofarse de todos aquellos que le eligieron para poner en sus manos la regeneración y el futuro de España. “Paciencia” es constatar que el presidente del gobierno sabe que España –con él– no tiene presente y mucho menos futuro. “Paciencia” es la forma de decir a la casta política que lo de ellos no se va a tocar. ¿Cómo va a reducir el Estado un gobierno mayoritariamente compuesto por abogados del Estado, técnicos del Estado y lo que sea del Estado? Imposible. “Paciencia”.

La verdad es que mucha paciencia tenemos que tener los ciudadanos para seguir soportando a un presidente del gobierno que sólo nos ofrece paro, resignación y lágrimas.

Una España discutida y un Estado débil
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 2 Mayo 2013

No es entendible que un Gobierno del PP suprima de hecho el Día de las Fuerzas Armadas por razones de austeridad. No quisiera pensar que lo hace por evitar al presidente del Gobierno un abucheo -al modo en que los recibía Rodríguez Zapatero- o por imposibilidad del Rey de soportar en condiciones adecuadas un desfile militar. Porque, si fuese así, resultaría un engaño. Si de lo que se trata es de ahorrar unas decenas de miles de euros, estamos ante una torpeza. Una más del Ejecutivo que desmiente su identidad ideológica como lo ha hecho en el terreno socio-económico. Porque cuando una nación como la española es discutida como ocurre en Cataluña -y cada vez arrecia más el independentismo allí- o en el País Vasco, es un error de bulto debilitar los elementos de cohesión interna y los simbólicos en los que todos los ciudadanos pueden reflejarse e identificarse.

Las Fuerzas Armadas son la instancia pública mejor valorada en las encuestas del CIS. Por su profesionalidad, por su discreción y por su carácter de referencia humanitaria en misiones en el exterior y, al tiempo, por la responsabilidad y competencia con las que cumplen sus obligaciones en colaboración con nuestros aliados occidentales en escenarios bélicos o prebélicos extraordinariamente complejos. También porque integran a ciudadanos de distinta procedencia, especialmente de países hispanos. Las FAS constituyen el mecanismo del Estado -sometido al poder civil del Ejecutivo- que mejor ha evolucionado desde 1981. En su seno no se localizan episodios similares a los de otros colectivos funcionariales, y sus mandos -siempre hay excepción que confirma la regla- resultan garantía de pulcritud en el cumplimiento de las obligaciones legales y constitucionales. Suprimir de hecho el día del año en el que las FAS asumen protagonismo popular -al margen del 12 de octubre- implica una grave miopía política.

Como acaba de recordar Muñoz Machado en su Informe sobre España, pareciera que todas las autonomías de nuestro país fueran de una estirpe diferente a las demás de modo tal que los españoles no tuviéramos un historia y un itinerario común durante los últimos siglosEspaña es una nación plural sometida, sin embargo, a una impugnación constante de su trayectoria histórica y actual. Y este cuestionamiento se debe en buena medida al hecho de que el Estado español -que es el trasunto jurídico, administrativo y político de la nación- es enormemente débil. Las comunidades autónomas, que son Estado, y sus presidentes, que son los representantes ordinarios del Estado en su circunscripción, han abdicado de esa naturaleza y ha propiciado energías centrífugas y segregacionistas, mientras el Gobierno -cabeza del poder ejecutivo- no ha ideado ni desarrollado factores emocionales cohesionadores. Más allá del carácter indiscutible de la selección nacional de fútbol y de su entrenador, Vicente del Bosque, el particularismo -ese mal que tantas veces denunció Ortega porque desvertebraba España- se ha ido adueñando de toda la verborrea política autonómica. Como acaba de recordar Muñoz Machado en su Informe sobre España, pareciera que todas las autonomías de nuestro país fueran de una estirpe diferente a las demás de modo tal que los españoles no tuviéramos un historia y un itinerario común durante los últimos siglos.

El debilitamiento del Estado responde a políticas gubernamentales que comenzó Rodríguez Zapatero y que Rajoy no ha logrado superar. La supresión de los elementos simbólicos unitarios –ayer se vivió en Holanda una verdadera explosión de bien entendido patriotismo con motivo de la entronización de su nuevo rey- alienta el desentendimiento, la dilución progresiva de las razones por las que convivimos en un ámbito de identidad común y merma la solidaridad. Cuando el Estado está presente en toda España -y eso se consigue cuando la ciudadanía es igual para todos y la residencia aquí o allá no altera el estatuto de derechos y obligaciones- la nación, en su diversidad, adquiere certeza y solidez. Ahora tenemos un Estado compuesto pero débil, con escasos mecanismos de integración, y una vivencia nacional prácticamente irrelevante.

Un Gobierno tecnócrata, ideológicamente atolondrado e incoherente con sus criterios fundacionales, acrecienta aún más esas sensación -creímos que con Zapatero lo habíamos visto todo- y suprime las celebraciones del día de las Fuerzas Armadas, que son las que recaban todavía una mayor consenso y las que mejor están encarnando, en su ámbito, los valores de un sistema democrático del siglo XXI. Cuando un Ejecutivo se desliza por el tobogán de los errores, no hay quien lo detenga. ¿Ni siquiera el Rey, símbolo de la unidad y permanencia del Estado? Ni siquiera el Jefe del Estado que, aun en la situación política y personal en la que se encuentra, debiera exigir que esta torpe decisión no se consumase.

No son tontos
Santiago Esteban* El Confidencial 2 Mayo 2013

Reconozco que tengo dudas sobre si la prima de riesgo de España es un indicador fiable para conocer el estado real de nuestra economía. Lo que sí sabemos es que nos afecta, y mucho. Estos últimos días parece que está bajando, pero ¿por qué todavía hoy puede dispararse en cualquier momento? Porque el inversor no es tonto, como dice el famoso anuncio. Si indaga, se da cuenta de que los españoles están haciendo numerosos esfuerzos y sacrificios, pero también de que España es un conglomerado de 17 estados pequeños, innumerables Administraciones, entes y sociedades públicas muy difíciles de sostener para una economía (y ciudadanía) frágil.

Cuando el Estado contaba con superávit como antes de la crisis, los ciudadanos cometimos el error de no pedir explicaciones y responsabilidades sobre dónde iba el dinero de todos. Ahora que falta y muchos están al límite, anhelamos una buena gestión de los recursos del país y de sus impuestos, así como más transparencia e información clara sobre los mismos. Ya no da igual que un empleado público no cumpla sus horas de trabajo y tenga ‘moscosos’ u otros privilegios porque sí. No queremos que haya cuatro personas para hacer el trabajo de una, ni que esté la ventanilla cerrada o que nos manden a otro sitio cuando vayamos a realizar un trámite al salir de trabajar.

No queremos disparates; preferimos destinar el dinero a las pensiones de nuestros abuelos que a una embajada riojana en Ulán Bator, o invertir más en educación y en sanidad que un aeropuerto en Gredos. Nos gustaría mucho más aumentar las ayudas a pymes, emprendedores y autónomos antes que financiar un estudio sobre el apareamiento de la ballena rosácea del Mar del Norte. Que está muy bien saber cómo lo hacen y tomar nota, pero no da de comer a nuestros hijos.

El inversor no es tonto, como dice el famoso anuncio. Si indaga, se da cuenta de que los españoles están haciendo numerosos esfuerzos y sacrificios, pero también de que España es un conglomerado de 17 estados pequeños, innumerables administraciones, entes y sociedades públicas muy difíciles de sostener para una economía (y ciudadanía) frágilLamentablemente, en España hay muchísimos casos de disparates como estos tres últimos. Por ejemplo, la renovación de la web del Senado de noviembre de 2012. Costó medio millón de euros al bolsillo de los ciudadanos. Alguno tenía prisa y no pidió presupuestos adicionales para contrastar, como haría cualquiera que le preocupara un mínimo su dinero. Ni siquiera preguntó a un profesional del sector para orientarse de los precios del mercado. En una empresa privada, el responsable no habría durado ni un minuto en la organización. En el sector público, todo vale. Todavía. Otro ejemplo es el del Ayuntamiento de Barcelona. Acaba de gastar 6.897 euros en un estudio técnico para preparar la instalación de una bandera de Cataluña gigante en el centro de Barcelona. Una medida sólida y firme contra la crisis.

Aunque mis favoritos son dos. Por un lado, la emisora de radio del Ayuntamiento de Parla, que según datos de libremercado.com ha costado 135.500 euros anuales a sus habitantes y no existe. Por otro, y de acuerdo a la misma web, los 150.000 euros del Gobierno de Zapatero destinados al Observatorio de Género en Camboya. Sin duda, un análisis que ha cambiado la vida de los españoles y les ha dado esperanzas para su futuro. Lo peor de todo es que ni siquiera sabemos sus resultados. Si estas cosas se han hecho durante la crisis, cuando falta liquidez ¿qué despilfarros se cometían antes? Prefiero no pensarlo.

El esfuerzo diario del español sacrificado
Muchos se preguntan por qué la marca España no mejora demasiado pese a los diversos esfuerzos que se están haciendo y por qué continúa una cierta desconfianza de los mercados e inversores hacia el país. Porque no son tontos. Conocen el coste estructural de una Administración Pública muchas veces ineficiente e ineficaz y la mala gestión del capital, aparte de los casos de corrupción y la alta tasa de paro. Sin embargo, sí confían en el esfuerzo diario del español sacrificado que está sacando el país a flote. Lo están viendo y muchos datos lo demuestran, como venimos contando desde esta columna.

Los poderes públicos tienen que abordar el problema del gasto ya, sin mirar hacia otro lado y arrimando el hombro como los ciudadanos, porque van cinco años tarde. Es necesario adelgazar nuestra estructura pública sobredimensionada, realizar una auditoría objetiva sobre el número y las funciones de los empleados públicos (ya sean políticos, funcionarios, asesores externos, cargos designados, etc.) y ofrecer cifras oficiales que indiquen la realidad de todas sus empresas, proyectos, comisiones y estudios. El anuncio del viernes pasado de la aprobación de la ley de racionalización y sostenibilidad de la Administración local es un primer paso, pero no es suficiente. Los mercados y los ciudadanos esperan reformas mucho más profundas y rápidas. Cuando así sea, estaremos mejor y la recuperación llegará antes.

*Santiago Esteban, Comunicación Corporativa y Financiera de Burson-Marsteller

Sobre el Programa Nacional de Reformas
LUIS DE VELASCO www.republica.com 2 Mayo 2013

Son cincuenta y tres páginas con el título oficial de “Balance y Actualización de la Estrategia Española de Política Económica”. Tres parte: la primera “Un año después: una economía más fuerte” (es un punto de vista). La segunda “Balance de reformas” (la más breve sólo siete páginas, todo un síntoma). La tercera “Reformas de futuro: hacia el crecimiento” (la parte más larga del documento, también todo un síntoma de tareas pendientes con el añadido de “Hacia el crecimiento”. Crecimiento ¿pero cuándo? Porque a largo plazo ya se sabe lo que pasa: todos muertos como decía el por muchos denostado Keynes).

El documento parece en muchos tramos el clásico batiburrillo de ideas y ocurrencias unas nuevas y las más que estaban encima de la mesa o que se han pedido a los ministerios. El resultado es lógicamente desigual con temas “ya vistos”, a veces con ideas buenas realizables o dudosamente realizables por este gobierno indeciso.

Detengámonos en algunas de las reformas que el papel define como “claves”. En algunas de ellas, permítasenos un cierto grado de escepticismo sobre o bien que lleguen a buen puerto o bien, lo más probable, que lleguen pero en un estado comatoso tal que no sirvan para nada. Ejemplos varios. Uno, las reformas (que son absolutamente imprescindibles) en las Administraciones Públicas y, sobre todo, en la Autonómica y Local. Ahí el Gobierno se tiene que enfrentar (más bien poco por su parte) a “los suyos” y al resto de instalados con el PSOE al frente. ¿Podará los miles de privilegios autonómicos? ¿Suprimirá las Diputaciones? ¿Fusionará Municipios? ¿Recortará efectivos en todos esos niveles? Dos, la unidad de mercado. Aquí también las noticias parecen confirmar que no se logrará algo que tendría un coste muy alto. Tres, ley de servicios y colegios profesionales. ¿Cuántos años se viene hablando de esto, de eliminar privilegios corporativistas, situaciones semifeudales? Amigo, ahí también enfrentamos intereses muy poderosos y eso son palabras mayores. Muchos de “los nuestros” están ahí. Algo igual en el llamado “Buen gobierno corporativo” y (la manoseada) “Responsabilidad social corporativa,” (¿la tienen las empresas que contratan por ejemplo en Bangladesh?) con “especial incidencia en las retribuciones” dice el documento (y de su obsceno nivel tenemos noticias cada día).

También se habla de la ya famosa Ley de Transparencia que de tan manoseada ya huele. Y vuelta la burra al trigo con un “Plan de erradicación de la morosidad en el sector público”, tema absolutamente clave para las Pymes y su mortalidad y que se repite continuamente pero nunca se soluciona.

Este Gobierno ha demostrado que carece de tres elementos indispensables para ir saliendo de la crisis: liderazgo, credibilidad, inspirar confianza. De eso se están convenciendo hasta sus propios partidarios, tanto en medios empresariales como en los de opinión. Por ello, las próximas semanas van a ser importantes. Claro que eso se viene ya diciendo desde hace meses. Pero la resistencia social se va debilitando y, paralelamente, el malestar social crece.

Rehenes de un gobierno sonado
MANUEL MUELA www.vozpopuli.com 2 Mayo 2013

Dije que hablaría de Italia, pero los acontecimientos de la semana me obligan a hablar de nosotros, porque el golpe de la última EPA ha hecho añicos cualquier expectativa de recuperación que pudiera venir de la mano de éste gobierno: cada una de sus promesas ha ido mordiendo el polvo a lo largo de quince meses hasta llegar a la confesión de parálisis y de impotencia que resulta del cuadro de previsiones macroeconómicas, aprobado por el Consejo de Ministros del pasado viernes. Más que el contenido de las previsiones, ya conocidas por todos, nos han sobrecogido las caras y los titubeos de la vicepresidenta y de los ministros actuantes en la rueda de prensa, sobre todo la risa nerviosa del de Hacienda. Eran, a mi juicio, la fotografía de un gobierno sonado que sabe ya que del programa electoral que vendió a los españoles en el otoño de 2011 prácticamente no va a cumplir ni una coma. Se percibe un no saber qué hacer y por ello se recurre al proverbial expediente de los proyectos administrativos y la constitución de comisiones varias, acompañando todo de más subidas explícitas o encubiertas de impuestos, arrumbando la transitoriedad de las que ya realizaron al dar los primeros pasos de la legislatura. El Presidente del Gobierno, cuyo crédito está como el que conceden los bancos a la economía, anuncia que comparecerá en las Cortes, aunque ya ha manifestado que esto es lo que hay y que paciencia. Le ha faltado añadir, después de mí, el diluvio.

El engaño a los electores y la negativa a la regeneración
Un poco de memoria: el Partido Popular vendía en los meses previos a las elecciones de noviembre de 2011 que la marcha de Rodríguez Zapatero, de infausto recuerdo, produciría un bálsamo y una ola de confianza que ayudarían notablemente a ordenar la situación política y económica de España. Un análisis superficial que pronto fue deshecho por la realidad y que dejó al descubierto una reprobable falta de previsión. Tuvieron que adoptar decisiones a contrapié, entre las que se encontraba la reestructuración del sistema crediticio, que evidenciaban la falta de un proyecto nacional homogéneo y estudiado para enfrentar los problemas del país. Su falta de proyecto les hizo echarse en brazos de Bruselas, de forma vergonzante e incondicional, jugando todo a la carta de unas políticas que han ahondado gravemente la depresión económica de la eurozona y de España en particular. Cómo será que hasta los autores de las mismas se alarman por sus desastrosos resultados. Y nuestro país con la escandalosa tasa de paro es la mejor tarjeta de presentación de ese fracaso.

Siempre he sostenido que la crisis española es política y económica, con graves problemas estructurales que están en el origen de los males, y que sin resolver la primera no saldremos bien librados. Repito algunos problemas: estructura y ordenación de los poderes del Estado, partidocracia y división de poderes, reestructuración inevitable de la deuda y saneamiento del sistema financiero. Por supuesto hay más que están en la mente de todos, uno de ellos la tan traída y llevada reforma laboral, convertida en la práctica en un expediente para aligerar plantillas y poco más, sin olvidar la falta de cultura empresarial y el bajo nivel educativo, que restan la capacidad de iniciativa y de exigencia civil. Tenemos una nación que requiere un gran esfuerzo regenerador para modernizarla en serio y ello es resultado, en mi opinión, de la dimisión del Estado de la Transición que durante tres décadas no ha querido crear ciudadanos libres, ha preferido cubrirlo todo con una riqueza virtual o prestada que ahora se esfuma entre el llanto y el crujir de dientes de las clases medias y populares.

No voy a negar que haya habido intentos de mejora en determinadas materias, referidos básicamente a la disciplina presupuestaria de las administraciones públicas y a la ordenación de las entidades de crédito, pero al no verse acompañadas de otras acciones políticas y económicas de carácter estructural, que hubieran estimulado el crecimiento de la economía y la confianza de los ciudadanos, las presuntas mejoras están siendo fagocitadas por el crecimiento de la deuda, ya cercana al 100% del PIB, y la carcoma de la parálisis económica y de la desafección política. Porque toda iniciativa aislada sin enmarcar en un conjunto regenerador y de cambio es estéril, como se acaba de demostrar para los que albergaran dudas acerca de la naturaleza de nuestros problemas.

Romper el dogma del euro para salvar la nación
España y sus ruinosas instituciones se han convertido en la antítesis de un Estado moderno y democrático de la Europa comunitaria; y eso pasa una factura muy onerosa a nuestro presente y a nuestro futuro. Esto es lo que hay en el cuadro macroeconómico aprobado por el Consejo de Ministros: la lóbrega orfandad de los españoles, rehenes del Gobierno por la ausencia de alternativas dentro y fuera del sistema. La textura oligárquica del régimen de la Transición impide iniciativas para cambiarlo o sustituirlo; si a ello se une el hundimiento del socialismo y la huida de los nacionalistas vascos y catalanes, el poder queda en manos de la mayoría absoluta del PP. Fuera, de momento, hay un vacío desordenado y anarquizante que sirve de coartada para mantener el statu quo.

En mi opinión, son varios los tabúes que impiden la elaboración y propuesta de alternativas, el principal en materia económica a la que hoy me refiero, es la sumisión acrítica a las políticas disparatadas de la eurozona, cuya cosecha recuerda las épocas más tenebrosas del período de entreguerras del siglo XX: deuda, paro y estancamiento, gestionados por gobiernos débiles que esconden su rigidez ideológica bajo las faldas de Berlín o Bruselas, su sucursal burocrática. Sin ser académicos o expertos es fácil profetizar adónde nos conducen. Por eso no deja de sorprender el tropiezo insistente en la misma piedra y la desfachatez de afirmar que se sabe lo que nos interesa y que no seamos impacientes. Lo malo es que ese mensaje no sólo emana del gobierno, sino también, con todos los matices que se quiera, del resto de los grupos parlamentarios. Ningún grupo parlamentario ha levantado bandera para salir de semejante ratonera. No sé a qué esperan. El dogma de la Unión Monetaria, como un Trento contemporáneo, permanece vigente a la espera de lo que decida Alemania en otoño próximo. Decidirá lo que le convenga y no nos debería pillar desprevenidos porque nosotros no participaremos en lo que decida.

Si España gozara de un sistema democrático y parlamentario, el Gobierno se vería obligado a dimitir o a convocar elecciones o, en su caso, el Jefe del Estado abriría consultas para valorar la situación. Nada de eso va a suceder, pero el propio Presidente del Consejo de Ministros en su anunciada comparecencia en el Congreso de los Diputados podría adoptar decisiones para rectificar o facilitar la iniciativa de que las Cortes den paso a otro gobierno nacional con un proyecto genuino de cambio, para responder con energía democrática a la mayor tragedia española en décadas. No podemos ni debemos renunciar a la esperanza, aunque parezca que ladramos a la luna.

La desindexación. Un robo descarado a los más débiles.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 2 Mayo 2013

Entre las ocho normas fundamentales que piensa aplicar este Gobierno para el control del déficit, la llamada desindexación de la economía española es la más imaginativa en cuanto a la manipulación o ingeniería contable que da idea de la marcha de dicha economía. Se trata de crear un índice nuevo diferente del IPC armonizado, que es el usado en toda la UE, al que llaman IPC "minorizado" y que será usado como referencia para la actualización de bienes,servicios y quizás de salarios. En este índice maquillado no se tendrán en consideración las variaciones de los productos energéticos, alimentos frescos e impuestos. Unos interpretan que las pensiones serán tratadas de un modo especial vía acuerdos del ya fenecido Pacto de Toledo. Así que temamosnos lo peor.

Es una realidad que el actual sistema piramidal de pensiones es una estafa clara a los trabajadores. Tras décadas de cotización, uno no adquiere un capital que pueda administrar y rentabilizar hasta su muerte. No, lo que adquiere es un derecho a cobrar unas anualidades cuya cuantía tiene un tope máximo y que dependerá de una fórmula de cálculo compleja cuyos factores han ido variando en el tiempo. Una vez fijada esa anualidad y reconocido el derecho, se pasa a ser un receptor de la pensión que llaman"contributiva". Esa anualidad, según el Pacto de Toledo, debía ser actualizada anualmente teniendo en cuenta la variación del IPC.

No hay que tener mucha memoria para recordar que ese Pacto ha sido sistemáticamente incumplido por los Gobiernos del PSOE y ahora del PP, escudándose en la crisis y el déficit. Tampoco podemos obviar el hecho de que el fondo de garantía que creó el PP para tener un colchón financiero, ha sido intervenido y usado de modo casi exclusivo en la compra de bonos de deuda de España, estando ese aspecto igualmente prohibido en el Pacto de Toledo. Es decir, que tanto PSOE como PP, han demostrado aquello de que "los pactos están para incumplirlos" y ambos han puesto en peligro la solvencia del sistema y han dejado el Pacto de Toledo en papel mojado. Así que como para fiarse de los futuros "acuerdos".

La sola idea de crear un IPC minorizado es de por sí una estafa a la sociedad, sobre todo cuando el Gobierno y las diferentes Administraciones, son los primeros en no tomar enconsideración "estrictu senso" el IPC y actúan impunemente subiendo tasas e impuestos como el IBI, el de los transportes públicos o el de carburantes, muy por encima del valor de ese IPC. Desgraciadamente esas subidas nunca figurarán como aumento del coste de la vida, pero es innegable su influencia en elpoder adquisitivo de los ciudadanos y de forma más dramática sobre aquellos cuyos ingresos no dependen ya de su trabajo, sino de sus limitadas pensiones.

Es claro que este sistema no puede mantenerse y que España debe ir a un sistema de capitalización como el de Chile, que ha demostrado su eficacia y es mucho más democrático y proporcional. Lo que no se puede es cambiar las reglas a mitad del partido y condenar a la miseria a millones de ciudadanos que han confiado en que al final de su vida laboral, tendrían un futuro digno y sin sobresaltos por su situación económica. Esta ley es injusta y debe ser rechazada por todas las fuerzas políticas y sociales. Hay otra alternativa para ahorrar y es el adelgazamiento y optimización de las Administraciónes del Estado.

Con este tipo de leyes cada día acerca más a la revolución social. ¿Pretende este Gobierno llegar a la situación de caos y respuesta social de Grecia? Si no lo pretende, debería ser más coherente y dejar de asfixiar a la sociedad española.

Profesionales de la política y el sindicato
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 2 Mayo 2013

Si parece cada vez más evidente que una de las causas de degradación de la política y su desprestigio creciente ha sido convertir lo que era la “representación”, durante el periodo marcado, de los ciudadanos en una “profesión” permanente y de ahí, un paso, en una “casta”, donde la patria es el partido, donde se es milicia, militante, se asciende sumiso a las ordenes del generalato y la cúpula que “coloca” en cargos o puestos de “salida” y sus intereses acaban estando fijados en la consecución y mantenimiento del poder y de sus estatus, si esto es una cada vez más notoria perversión intrínseca del ser y los hábitos políticos, ¿qué decir cuando ello se ha establecido también en el terreno sindical?. ¿Qué esperar cuando la representación de los compañeros de trabajo se convierte en un oficio, se asciende hasta liberado y se progresa hasta la cúpula de la organización donde se convierte, como el político, también en autentica “casta?.

La cabeza de la manifestación del 1º de Mayo en Madrid, y en el conjunto de España, era el más fiel reflejo de ello y sus efectos aparecían detrás de las pancartas. En un país de más de seis millones de parados las cifras de asistencia eran más que exiguas y bien puede decirse que había más atasco en las carreteras de salida que en la marcha de la Castellana.

La política y el sindicalismo son hoy cosa de profesionales, de esa “milicia” que no conoce otro tajo que la sede ni otro trabajo que la agrupación del partido. ¿Qué regeneración cabe esperar de ello?. Cuando se habla de un partido, por ejemplo ahora el convulso PSOE, quienes son la alternativa : pues siempre unas gentes que no han hecho otra cosa que trabajar en por y para el partido. Y no hablamos solo de personas como Rubalcaba o Chacón o López o Page. Vean ustedes a esta heroína imposta llamada Beatriz Talegón: tiene 29 años y desde siempre ha tenido un cargo, ha vivido del partido y de los cargos a que este le aupaba. Todos, y casi idéntico en el PP, profesionales de la sigla. Y fuera de los dos grandes, igual porque si hay ejemplo señero es de quien ahora va de “virgen”, la estupenda Rosa Diez :¿Qué otra cosa ha hecho desde hace decenios que ser una profesional de la política?

¿Y en los sindicatos?. Pues una reproducción exacta de lo dicho. Y uno, que tiene el más absoluto respeto y una profunda admiración por esos representantes sindicales a pie de obra o de maquina, ha perdido de manera rotunda su confianza en esas cúpulas, en esas maquinarias inmensas, opacas en sus ingresos y gastos, que se perpetúan, el caso de Mendez es paradigmático, y que como no puede ser otra manera cada vez se alejan más de la realidad social y cotidiana de España hasta considerar normal hasta el delirante caso del líder de la UGT andaluza, Pastrana.

Los trabajadores y ya no digamos los parados tienen muchas razones para estar enfadados, preocupados y sentirse profundamente maltratados. Pero sienten cada vez más hondamente que esos profesionales sindicales no son precisamente quienes van a ser la solución de sus males. La regeneración de la política es una necesidad imperiosa de la democracia pero la del sindicalismo no le va en absoluto a la zaga.

Los sindicatos se oponen a lo que Rajoy no está haciendo
EDITORIAL Libertad Digital 2 Mayo 2013

A pesar de que la tasa de paro ha escalado hasta el 27,16% y el número de desempleados ha superado por primera vez la barrera de los seis millones, las manifestaciones organizadas por UGT y CCOO con ocasión del Día Internacional del Trabajo han tenido un ridículo poder de convocatoria, como evidencia especialmente el escaso seguimiento de la marcha que ha tenido lugar en Madrid, menor aun que la del año pasado.

A nadie debería de extrañar, sin embargo, que el descrédito de las privilegiadas organizaciones sindicales vaya parejo con el deterioro económico. Muchos españoles recuerdan la complicidad de los sindicatos con la política de Zapatero y cada vez son más los que no ven grandes diferencias con la que está llevando a cabo Rajoy.

Por mucho que CCOO y UGT digan "No a la austeridad" y reclamen "un cambio de política", ¿a qué austeridad se oponen? ¿A la que nos ha llevado a tener en 2012 el mayor déficit de la UE? ¿A la que ha hecho que la deuda pública pase del 69,30 al 84,20% del PIB en un solo año? ¿Les parece a los sindicatos propia de un Gobierno austero la brutal y empobrecedora subida de impuestos a la que nos ha sometido Rajoy? ¿Les parece austero el despilfarro que supone el ruinoso mantenimiento de miles de empresas, fundaciones y chiringuitos públicos a cargo del contribuyente? ¿Les parece austero las todavía cuantiosas subvenciones que el Gobierno sigue brindando a patronal y sindicatos?

Bien está que los sindicatos pidan un cambio de política. El drama está en que ellos son uno de los principales obstáculos al cambio que España necesita, pues son grandes beneficiarios del injusto e insostenible statu quo. Ojalá los líderes de CCOO y UGT reclamasen las reformas que Rajoy se niega a acometer, empezando por la destinada a establecer que sean los afiliados, y nos los contribuyentes, los que sostengan a los sindicatos, a la patronal y a los partidos políticos. O la destinada a promulgar de una vez una ley que regule el derecho a la huelga.

Ojalá los sindicatos se opusieran –como sí se oponen las centrales alemanas– a la monetización de deuda por parte del BCE como vía de escape para los Gobiernos que, como el de Rajoy, se empeñan en gastar más de lo que ingresan. Ojalá los sindicatos instaran a Rajoy a llevar a término una reforma, que se ha quedado a medias, como la destinada a liberalizar el todavía muy encorsetado mercado laboral. Ojalá protestaran también contra la irresponsable renuencia del presidente a acometer una auténtica reforma destinada a eliminar duplicidades en el insostenible y disgregador modelo autonómico.

Pero no lo hacen. La única política de crecimiento que respaldan es la que ahonda en la recesión mediante un incremento del gasto público que sólo puede ser sustentado con más impuestos, más deuda o más inflación. Los sindicatos forman parte de esta casta política y de ese sector público que se niega a apretarse el cinturón, por mucho que su peso sea una losa para la recuperación económica y para la creación de empleo. No extrañe, pues, el escaso seguimiento de su falaz protesta.

OTRO FIASCO SINDICAL
Méndez y Toxo S.L. entra en números rojos: su negocio cotiza a la baja
Benjamín López www.elsemanaldigital.com 2 Mayo 2013

Mientras no sepamos cuánto dinero manejan los sindicatos, cómo lo gastan y cuánto cobran sus cargos, su credibilidad seguirá estando por los suelos.

Si con récord histórico de parados en España los sindicatos no son capaces de movilizar a los ciudadanos, es que realmente tienen un grave problema. La "discreta participación", según la definen las crónicas, en la manifestación del 1 de mayo, Día del Trabajo, se convierte en rotundo fracaso sindical una vez pasada por el contexto de profundo y generalizado desencanto con las políticas del Gobierno.

El descrédito de UGT y CC.OO., que ya se intuía en la última huelga general del 14 de noviembre de 2012, se constata ahora con toda su crudeza. Los trabajadores en activo y en paro no confían en los sindicatos, no se sienten representados por ellos. A decir verdad, se lo han ganado a pulso.

Los datos hablan por sí solos y demuestran, ahora lo verán, cómo UGT y CC.OO. se han movido por intereses espurios más que por otra cosa. En el último trimestre de 2007, con José Luis Rodríguez Zapatero en el poder, el paro comenzó a subir después de haber alcanzado los registros históricos más bajos. A finales de ese año "sólo" había en España 1.927.600 parados, el 8,6% de la población activa. En los dos siguientes años, 2008 y 2009 el paro aumentó, atención, en casi dos millones y medio de personas. Así, nos plantamos a finales de 2009 con 4.696.600 parados y una tasa de desempleo del 20,33%, es decir 12 puntos más en dos años.

Lo lógico sería pensar que en esos dos años clave, en los que de media cada día se fueron al paro 3.400 personas, los sindicatos enfurecieron contra el Gobierno del PSOE. Nada más lejos de la realidad. La hemeroteca es cruel y nos recuerda cómo en mitad de esa sangría de parados, en septiembre de 2008, los dos líderes sindicales del momento, Cándido Méndez y José María Fidalgo, aplaudían a Zapatero, al que calificaban de "realista" en una rueda de prensa conjunta. Un adjetivo especialmente sangrante cuando, con la perspectiva del tiempo, vemos que si de algo pecó Zapatero fue de ceguera pertinaz ante la crisis, como el marido cornudo que se entera el último de los líos de cama de su esposa.

Pero es que, con la crisis golpeándonos ya de lleno, en mayo de 2009 los sindicatos públicamente apoyaron las medidas económicas de Zapatero, entre ellas el famoso Plan E, 13.000 millones de euros despilfarrados, que dispararon el déficit ese año al 11,4%, nada menos. Por supuesto no vamos a ser mal pensados y no vamos a ver en ese apoyo sindical al Gobierno un acomodo inmoral a las subvenciones millonarias que gustosamente le inyectaba Zapatero.

Se habla y se ha publicado que entonces los sindicatos recibieron 312 millones de euros en 2008 y 310 en 2009 y que desde la llegada del PP al poder las subvenciones se han reducido hasta un 66%. Pero eso, seguro, nada tiene que ver con su actitud complaciente con Zapatero y la beligerancia con Mariano Rajoy. Seguramente su pasividad en esos dos años funestos, ni el hecho de que pusieran el cazo en los consejos de las cajas de ahorro, convirtiéndose en cómplices de sus tropelías, tampoco tiene nada que ver con el hecho de que los ciudadanos les hayan vuelto la espalda.

Claro está que esas cifras sobre subvenciones hay que ponerlas en cuarentena porque el segundo secreto mejor guardado en España es cuánto dinero reciben realmente los sindicatos. Hablamos de estimaciones, normalmente conservadoras, de los medios de comunicación ya que ni UGT ni CC.OO. publican sus cuentas y, aunque Comisiones anunció en febrero pasado que iba a hacerlo, lo cierto es que no lo ha hecho aún ni hay noticia de cuándo lo hará. Por eso, si no conocemos las cuentas, el secreto mejor guardado es cuánto cobran Cándido Méndez, el sindicalista del Rolex, e Ignacio Fernández Toxo, el líder obrero de los cruceros de lujo.

Y mientras no sepamos cuánto dinero manejan los sindicatos, cómo lo gastan y cuánto cobran sus cargos, su credibilidad seguirá estando por los suelos. La sospecha, ante la falta de datos, es libre y está justificada. Y no es de extrañar que muchos pensemos que las dos centrales sindicales mayoritarias se han convertido en grandes empresas del sector, han hecho de la supuesta defensa de los trabajadores un negocio, del que viven muy bien, por cierto.

La renovación de los sindicatos, como la de los partidos y las instituciones, es urgente si no quieren acabar condenados al ostracismo. Pero los síntomas, con la reelección de Méndez y Toxo, no pueden ser peores. Así, llegará un día en que el 1 de mayo sólo se manifiesten en Madrid los que cobran de los sindicatos, aunque bien mirado seguirán siendo entonces miles y miles los que se echen a la calle.

Primero de Mayo, celebración surrealista
Editorial www.gaceta.es 2 Mayo 2013

Nuestros sindicatos, hoy, son más bien estructuras burocráticas de gestión de fondos públicos en nombre de una legitimidad ficticia.
Como todos los años, los dirigentes de CC OO y UGT han convocado para hoy, 1 de mayo, una manifestación con motivo del Día Internacional del Trabajo, que tendrá lugar bajo el lema “No tienen límite. Lucha por tus derechos”. Por más que la tradición la avale, en las actuales circunstancias no deja de ser una convocatoria inadecuada y surrealista, porque nuestro mercado laboral no está para bromas.

España es un país hundido y desesperanzado, con más de 6,2 millones de desempleados, cerca de un tercio de la población viviendo bajo el umbral de la pobreza, con un déficit público del 10,6% y una deuda que amenaza con estrangular a una economía abocada a una recesión profunda. España no está para celebraciones. Pero si España no está para celebraciones, sí parecen estarlo los sindicatos, esas instituciones obsoletas que no representan ni al 10% de los trabajadores pero que no dudan en presentarse como “mayoritarias”.

Esta es una de las grandes ficciones de nuestro sistema: todos los poderes del Estado parecen de acuerdo, desde hace más de 30 años, en otorgar a los sindicatos, y en particular a los mayoritarios, la interlocución exclusiva de los trabajadores, de tal modo que no cabe imaginar política económica alguna que no pase por el cedazo de la aquiescencia sindical. Nuestros sindicatos, hoy, son más bien estructuras burocráticas de gestión de fondos públicos en nombre de una legitimidad tan ficticia como su afiliación.

En términos generales, a los sindicatos mayoritarios les aqueja la misma esclerosis ideológica que se ha adueñado del conjunto de la izquierda española. Ni UGT ni CC OO han sido capaces de salir de un esquema anquilosado que considera a los trabajadores como una clase homogénea frente –es decir, enfrentada– a unos empresarios igualmente considerados como clase homogénea. Y al defender a una inexistente clase trabajadora, se han olvidado de defender a los trabajadores de verdad, de carne y hueso, cada uno de los cuales tiene problemas singulares.

Ese esquema que nuestros sindicatos reproducen pudo valer para el primer tercio del siglo XX, pero hace muchos años que no tiene nada que ver con la realidad. Los sindicatos mayoritarios, sin embargo, se obstinan en mantener el viejo modelo, de cuño marxista, quizás en busca de una legitimación que en realidad no poseen. El resultado ha sido fuertemente gravoso para la economía española.

De hecho, UGT y CC OO no se han preocupado lo más mínimo por los parados. ¿Alguien les vio elevar la voz cuando el paro entraba en su fase ascendente bajo el Gobierno de Zapatero? Cuando protestaron, más por vergüenza ajena que por otra cosa, ya era demasiado tarde. Al revés, los sindicatos mayoritarios españoles han actuado más bien como una rémora para la economía y para el empleo. Porque, no nos engañemos, los sindicatos han sido principales responsables en el pésimo comportamiento del mercado de trabajo durante estos años de crisis.

Su desmedido afán de protagonismo les ha llevado a perpetuar situaciones que convirtieron el mercado laboral español en uno de los más rígidos, ya que imponía un marco regulatorio –heredado del franquismo– basado en la férrea aplicación de convenios colectivos por el cual unos pocos –sindicatos y patronal– decidían de forma arbitraria y contraproducente hasta el mínimo detalle de las condiciones laborales de millones de trabajadores. Este anquilosado y asfixiante corsé, junto a la dependencia del ladrillo de la economía española, es lo que ha provocado que la tasa de paro se haya triplicado en el último lustro.

La reforma laboral del PP ha paliado en parte estos defectos, permitiendo una mayor flexibilidad para que las empresas se adapten mejor a las circunstancias siempre cambiantes del mercado gracias a la prioridad de los convenios de empresa, una mayor facilidad para descolgarse de los convenios colectivos o la reducción del coste del despido. Sin embargo, no es suficiente y el Gobierno debe profundizar aún más en el cambio de rumbo que inició la reforma laboral.

Dos de Mayo 1808: una fiesta nacional española ocultada
CARLOS RUIZ MIGUEL Periodista Digital  2 Mayo 2013

El Dos de Mayo es, oficialmente, una fiesta de "Madrid". Pero el contenido y significación del "bando de los alcaldes de Móstoles" es claro: el Dos de Mayo es un día importantísimo en la historia de la Nación Española. La preterición de esta fecha como fiesta de "Madrid" es un síntoma, de entre muchos, del proceso inducido de des-nacionalización de España. Por ello, conviene publicar aquel importantísimo bando, poco y mal conocido.

El Bando de los alcaldes de Móstoles de 2 de mayo de 1808 es un documento que debiera ser enseñado en todas las escuelas de España. Es nuestra historia. Historia real, no inventada. Sin embargo, el texto de este bando no se enseña en nuestras escuelas y, con suerte, sólo aparece una referencia al mismo.

Por asombroso que parezca, tampoco se encuentra hoy en día en Internet una transcripción fiel del "Bando de la Independencia".
Todo esto demuestra la desidia de las autoridades españolas y su complicidad en el proceso de desnacionalización de España.

En Wikipedia se encuentra una transcripción de este importante documento. Sin embargo, basta cotejar el documento real para ver que esta transcripción no es enteramente fiel al original.

Por eso, creo de gran utilidad reproducir, aquí, el texto literal del documento original que se puede leer AQUÍ Y AQUÍ
http://bp1.blogger.com/_Ro9U9Tfc01s/R_nlTlKYeRI/AAAAAAAAGiU/ivIB7tW-YtM/s1600-h/pagina1.jpg
http://bp2.blogger.com/_Ro9U9Tfc01s/R_nnd1KYeXI/AAAAAAAAGjw/fFZ5pRKGv_o/s1600-h/pagina+2+y+3.jpg

“Señores de justicia de los pueblos a quienes se presentare este oficio, de mi el alcalde ordinario de la villa de Mostoles.

Es notorio que los franceses apostados á las cercanías de Madrid, y dentro de la Corte han tomado la ofensa sobre este Pueblo Capital y las tropas españolas; por manera que en Madrid esta corriendo a estas horas mucha sangre; como españoles es necesario que moramos por el Rey y por la Patria, armandonos contra unos perfidos que, socolor de amistad y alianza, nos quieren imponer un pesado yugo después de haberse apoderado de la Augusta persona del Rey, procedamos pues a tomar las activas providencias para escarmentar tanta perfidia, acudiendo al socorro de Madrid y demás Pueblos, y alentándonos, pues no hai fuerzas para que prevalezcan contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son.
Dios guarde a vuestras mercedes muchos años.

A Móstoles, dos de Mayo de mil ochocientos ocho.
Andrés Torrejón y Simon Hernández”

Boliche Cinema: pasean, vean y lean
OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE ABC Cataluña 2 Mayo 2013

Se cierran salas de cine, sí, pero también se abren, y con un proyecto, una visión, un criterio, un riesgo, una invitación y la esperanza de que el cine convierta en «normal» lo que la política catalana «anormaliza»

ANIMO a cualquiera que esté harto de escuchar y leer noticias del desolador apocalipsis que vivimos a que lea ésta: se abren cuatro salas de cine en Barcelona, el Boliche Cinema. En el mismo lugar, pero con espíritu renovado, donde estaba hasta 2008 el Cine Boliche. Esta iniciativa hay que verla como un pañuelo para que enjuguen sus lágrimas todos aquellos millones de cinéfilos que han llorado el cierre paulatino de Alta Films y los Cines Renoir y a los que se les brinda la oportunidad de secar sus lágrimas apoyando (o sea, yendo..., y no llorando) esta nueva empresa que ponen en marcha Alfons Mas y Rafael Dalmau (el empresario de los Cines Maldá).

Pero la noticia no se acaba ahí, en su apertura, sino que el argumento de esta película tiene dentro un guiño de guión fabuloso y lleno de imaginación: por supuesto, serán salas en versión original, pero con el subtitulado en catalán. Es decir, que no se doblará ninguna película, que se proyectarán en su versión original, y si es española, en español, y si es en otro idioma que precise de subtítulos, estos irán exclusivamente en el idioma catalán. Medida inteligente, «transversal» (signifique esto lo que signifique) y que permitirá a todos aquellos cuya piel está recubierta de una fina capa de sensibilidad patriótica (signifique esto lo que signifique) sentirse acomodados en las nuevas salas Boliche, pues se podrá elegir entre ver, por ejemplo, «Ayer no termina nunca» en ese perfecto castellano de Candela Peña, o si lo prefiere, escuchar el inglés latoso de Robert Downey Jr. con unos tranquilizadores subtítulos en catalán. Cine en su estado puro..., y proyecto enfocado con pureza, sin dobleces ni doblajes, a un público muy determinado y que se reconocerá rápidamente como tal. Nadie debería usar esta iniciativa cinematográfica con otros motivos que los de acompañar la película que prefiere con los subtítulos en el idioma que usa o que quiere usar en ese momento para entenderla, aunque no se puede descartar la tentación de que su uso «político» desvirtúe lo que debiera ser sólo un uso lingüístico, sentimental o cinematográfico.

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CATALUÑA
El 'diplogag' de Artur Mas
Cristina Losada Libertad Digital 2 Mayo 2013

La Generalidad catalana está sin blanca, como es notorio y se lamentan a diario sus máximos representantes. Artur Mas acaba de declarar misión imposible el recorte de 3.500 millones de euros que requiere cumplir el techo de déficit autonómico. Tan penosísima situación financiera no impide ciertos dispendios que el gabinete de CiU juzga imprescindibles. Las embajadas en Bruselas, París, Londres, Nueva York y Berlín, más las 35 oficinas de acción que mantiene en lugares estratégicos del planeta, figuran naturalmente en el capítulo de necesidades básicas. Al entramado se ha añadido un servicio de diplomacia amateur llamado Diplocat.

Diplocat es, sobre el papel, un voluntariado. Un servicio integrado por ardientes y generosos voluntarios que explicarán por el mundo adelante que el nacionalismo catalán es muy bueno y España muy mala; que España es tan supermala que no queda otra que divorciarse de ella cuanto antes. En el argumentario que se les ha distribuido se dice que España es un país "caótico". Lo que no se dice es que uno de los elementos caóticos más señalados que tenemos en España es la política de la propia Generalidad catalana. Sólo con sus desafíos a la Constitución, a la ley y al Estado de Derecho introduce caos e incertidumbre de sobra.

Para el proceso secesionista que se traen entre manos es asunto de vida o muerte que el mundo exterior se pasme ante el maltrato que España inflige a Cataluña. Una parte sustancial de ese maltrato es, dicen, económico: "España nos roba". Pero la paradoja ante la que bien se puede pasmar el mundo es cómo, ¡a pesar del maltrato!, el gobierno catalán logra financiar unas embajadas ubicadas en algunos de los barrios más caros de la Tierra. La de Nueva York, sita en el Rockefeller Center, costaba –sólo en concepto de alquiler– medio millón de euros al año; la de París, no mucho menos. Costaban: cuando se sabía cuánto costaban. El parlamento catalán rechazó, hace muy poco, que se revelara el coste que tendrán este año todas las delegaciones de la Generalidad en el extranjero. No es bueno para la causa que el contribuyente sepa cuánto le cuesta la broma.

La diplomacia amateur tampoco sale gratis: sale del presupuesto público; pero tampoco es novedad. La diplomacia de aficionados de la Generalitat se vistió de largo, con lanza y corona, en la época del tripartito. Cuando Maragall, que luego pidió disculpas, y Carod, que no las pidió, hicieron payasadas en Israel, allá por el 2005, desde CiU se les exigió que no hicieran el ridículo. Ahora, CiU monta Diplocat. Seguro que proporciona nuevos diplogags memorables.

Normalización en ejercicio
JOSEBA ARREGI. EL CORREO 2 Mayo 2013

· Los escudos protectores de los mitos que han venido funcionando, todos ellos relacionados con el sentimiento nacionalista, van siendo desmontados poco a poco

Quizá sea una de las creencias más indestructibles del hombre moderno, o incluso del hombre europeo en general: él es el actor de la historia, y la historia, la grande y la pequeña, es el resultado de lo que él ha querido hacer. A pesar de las bellas páginas de León Tosltói en ‘Guerra y paz’ describiendo la inutilidad de esa creencia en el caso de la invasión de Rusia por parte de las tropas napoleónicas y de la convicción de los principales actores de que las cosas sucedían según sus propósitos. Tolstói presenta al emperador Bonaparte, al zar Alejandro, a los generales y comandantes, y al conjunto de los políticos como marionetas de la gran historia que se sirve de ellos para que suceda lo que tiene que suceder.
No hace falta establecer la historia como destino inevitable para considerar que pocas veces el resultado de nuestras acciones se corresponde con nuestras intenciones. El futuro siempre es imprevisto. Ya lo escribió Hannah Arendt en su ‘Crisis de la República’ al afirmar que tanto la mentira como la novedad en la historia tienen la misma raíz, la contingencia, es decir, que lo que sucede no sucede porque deba suceder, ni por ser la historia un destino fatal, ni porque la historia tenga que acontecer obedeciendo las intenciones de los humanos que actúan en ella.

Vienen estas reflexiones al hilo de algo que podemos estar observando en la política vasca. Me lo decía un amigo hace pocos días: lo interesante de la política vasca es observar cómo el día a día va poniendo a cada uno en su sitio, y se refería a los reveses que la política de basuras conocida como el ‘puerta a puerta’ está infligiendo a la izquierda nacionalista vasca reunida en Bildu. Otros se han referido a la experiencia que está teniendo que hacer el PNV, recién vuelto al poder, al comprobar que no por ser el autoproclamado centro de la política vasca, el eje en el que toda la política vasca termina estructurándose, el partido que puede pactar con cualquier partido porque ningún partido se resiste a pactar con la viga fundamental que sostiene a este país, consigue pactar los Presupuestos para el año 2013.

Merece la pena esforzar la memoria para recordar lo que para algunos partidos políticos ha significado el término normalización. Para unos significaba que la sociedad vasca sólo sería normal si se llegaba a reconocer su realidad de nación con derecho a Estado propio. Normal sería la realidad política vasca sólo en el caso de reconocer la realidad política de la nación vasca, sólo en el caso de reconocer que existe una mayoría de vascos que ven al Pueblo Vasco como nación en el mismo sentido de cualquier otro Estado nacional. Normalización suponía, para algunos, reconocer la existencia del conflicto político que enfrenta a Euskal Herria y España, y reconocer que la solución de ese conflicto exigía reconocer el derecho de autodeterminación, y la territorialidad.

Pero la historia concreta, la pequeña, la real, la que acontece en el día a día se empeña en decir otra cosa. Se empeña en definir de forma prosaica la que es normal. Se empeña en recordar a los grandes diseñadores de la historia, a los que piensan en grandes dimensiones, a quienes piensan la historia revestida en grandes palabras y en grandes sentimientos, que lo que importa a los ciudadanos en el día a día es cómo se recogen las basuras, y que en esas cosas sí que su opinión cuenta y debe contar.

Lo que enseña la historia es que más allá de las grandes palabras, todos los partidos democráticos –y por desgracia en nuestro caso sigue siendo necesario añadir ese adjetivo, pues no todos los partidos legales son legítimamente democráticos– son iguales y todos están sometidos a la prueba de que sus ofertas de pacto no sean aceptadas por el resto de partidos democráticos. Ni siquiera teniendo en cuenta la gravedad de la situación, puesto que el propio PNV se comportó en la legislatura anterior como un partido político más, normal en su voluntad de oponerse a un gobierno basado en la legitimidad de la mayoría parlamentaria.

Casi se podría empezar a pensar que la política vasca comienza a normalizarse en verdad gracias a que mitos y auras, dogmas y creencias empiezan a dar paso a una sana laicización. Van desapareciendo los grandes mitos, las legitimaciones especiales, casi religiosas, se van superando cautelas especiales y licencias extraordinarias: todos iguales, todos normales, todos igual de necesarios e igual de legítimos –con la salvedad antes citada–.

Claro que esta normalización que subrayo no tiene nada que ver con la otra, la que, curiosamente, rezumaba excepcionalidad bajo el mismo nombre de normalidad. Quizá se trate simplemente de un efecto colateral del cese de ETA en sus acciones terroristas, por mucho que ellos y sus siempre inevitables acompañantes sigan intentando convencernos de que es necesario proceder a algo excepcional para consolidar ese cese de la violencia terrorista –quizá sigan emperrados en ello porque se han creído sus propias palabras de que ETA ha cesado por voluntad propia, debido a una profunda reflexión, al menos estratégica o táctica cuando en realidad no han tenido más remedio que reconocer la situación a la que se les había conducido–.

La política vasca comienza a normalizarse, la izquierda nacionalista radical se las tiene que ver con referéndums en los que los ciudadanos expresan su opinión en contra de sus políticas medioambientales, el PNV se ve enfrentado a la negativa de todos los demás partidos a apoyar su proyecto de presupuestos. La política vasca comienza a normalizarse porque los escudos protectores de los mitos que han venido funcionando hasta ahora, todos ellos relacionados con el sentimiento nacionalista, van siendo desmontados poco a poco, porque las auras van desapareciendo, los mitos van cayendo, y empezamos a vivir en una normalidad normal.

Cataluña
Guía de los «chiringuitos» independentistas
MARÍA JESÚS CAÑIZARES / BARCELONA ABC  2 Mayo 2013

Consejo, Comité, Pacto, Comisionado, Programa… Toda la burocracia soberanista de Artur Mas

No llevamos ni cinco meses de legislatura, pero el Ejecutivo de Artur Mas se ha mostrado especialmente activo en la creación de órganos destinados a impulsar la transición nacional que debe culminar en una consulta sobre el Estado propio en 2014. Esta burocracia independentista eclipsa cualquier otra acción de gobierno pues, como se sabe, todos los esfuerzos están centrados en ese proyecto soberanista. A continuación, una pequeña guía de esos “chiringuitos” secesionistas:

-Consejo Catalán para la Transición Nacional: Presidido por el ex vicepresidente del Tribunal Constitucional, Carles Viver Pi Sunyer, se encarga de asesorar técnicamente a la Generalitat en la organización de una consulta, así como de crear las futuras estructuras de Estado catalanas. Entre sus miembros figuran sociólogos, economistas y la mediática Pilar Rahola.

-Comisión parlamentaria sobre el Derecho a Decidir: El próximo pleno del Parlamento catalán aprobará la creación de una Comisión sobre el Derecho a Decidir en base a una propuesta de resolución apoyada por CiU, ERC, ICV y CUP. Su finalidad es consensuar el camino hacia el referendo sobre la autodeterminación. PP y Ciutadans se han desmarcado.

-Pacto Nacional por el Derecho a decidir: El Gobierno catalán quiere que en ese pacto estén presentes las formaciones que apoyan esa transición nacional, así como alcaldes y agentes sociales. Artur Mas ha convocado para el próximo lunes una cumbre que servirá de embrión de ese pacto.

-Comisariado del Tricentenario: En la anterior legislatura, el Gobierno de CiU creó este organismo encargado de preparar la celebración del tricentenario de 1714, fecha que para el soberanismo implica la pérdida de libertades catalanas. Este evento tendrá lugar en 2014, año en el que está prevista la celebración del referéndum de independencia. Al frente de este Comisariado está el periodista Miquel Calçada.

-Consejo de la Diplomacia Pública de Cataluña (Diplocat): es la red exterior que la Generalitat ha creado para difundir su proyecto soberanista y crear complicidades internacionales. Su responsable, Albert Royo, ya ha contactado el asesor del Tribunal de la Haya Sir Michael Wood sobre la independencia de Kosovo.

-Programa para definir la hacienda propia: El Gobierno catalán aprobó hace un par de semanas la creación del programa para definir una hacienda propia. Y ha fichado a un inspector de la Agencia Tributaria española, Joan Ignasi Capellas, para tutelar el nuevo modelo de gestión que se aplicará a la Agencia Tributaria de Cataluña.

ESPAÑA / ETA
ETA reorganiza y radicaliza la dirección de la «kale borroka»
J. M. Zuloaga . Madrid. La Razón 2 Mayo 2013

ETA ha reestructurado la dirección del terrorismo callejero («kale borroka») en el País Vasco y Navarra, como paso previo a emprender acciones criminales de más calado, según expertos consultados por LA RAZÓN. Recuerdan que en los meses previos al atentado contra la T-4 de Barajas, en diciembre de 2006, ocurrió lo mismo

La reactivación de la «kale borroka» forma parte, además, de un apoyo explícito de la banda a un sector de la llamada «izquierda abertzale», que no controlan Bildu-Amaiur-Sortu y que se opone frontalmente a la estrategia que siguen estas formaciones, a las que la banda acusaba recientemente de actuar en política como meros «espectadores». Prueba del enfrentamiento existente entre ambos sectores es la condena que Bildu de la localidad vizcaína de Amorebieta hizo de los ataques de terrorismo callejero que se habían producido el pasado domingo contra dos cajeros de Kutxabank. En referencia a ese sector disidente de la izquierda abertzale, se señalaba que «hay gentes que persisten en el uso de la violencia como medio de consecución de fines pretendidamente políticos». La moción fue apoyada por el PNV y el PSE, las otras fuerzas presentes en el consistorio.

Las citadas fuentes subrayan que la orden de ETA de reactivar la «kale borroka» y reorganizar sus estructuras en el País Vasco y Navarra se ha puesto en marcha inmediatamente y con una radicalización que no se recordaba hace muchos años. En concreto, se refieren a lo que parece un intento de emboscada contra la Ertzaintza que se habría producido días pasados y que, de haberse consumado, podría haber causado graves quemaduras a los agentes o, incluso, la muerte. «El Correo» publicaba en su edición de ayer que la Policía Autónoma investiga el asunto, que se produjo en la localidad de Legazpia en la madrugada del pasado día 21. La trampa contra los agentes –la acción más grave que se produce desde que ETA anunció el cese definitivo de la violencia hace 18 meses– se frustró en el último momento, justo cuando llegó un vehículo del Cuerpo que había sido alertado de que había un contenedor en llamas en las inmediaciones de un instituto del pueblo. Los cuatro sospechosos, que iban encapuchados, abortaron el ataque y huyeron, dejando tras de sí cuatro cócteles molotov y decenas de piedras de gran tamaño.

Al parecer, el plan consistía en incendiar un contenedor, cosa que hicieron los proetarras, con el fin de que acudieran al lugar unidades de la Ertzaintza. Al llegar, utilizarían las piedras para intentar romper los cristales de los vehículos oficiales y lanzar a su interior los cócteles molotov en llamas. Las consecuencias para los agentes se pueden imaginar.

El atentado quedó frustrado al entrar el coche policial por una dirección no prevista por los terroristas, que, ante el temor de haber sido descubiertos, optaron por huir. Las cámaras de seguridad ubicadas en las inmediaciones del centro educativo han resultado fundamentales para poder llegar a la conclusión de que era una emboscada.

SOCIEDAD
Más castellano «senzillo» en los Ferrocarriles de la Generalitat
E. ARMORA / BARCELONA ABC 2 Mayo 2013

«Realize», «acceptar» o «família» siguen en la versión en español de la red de venta de billetes

La dirección de los Ferrocarriles de la Generalitat aseguró el martes en un comunicado que ya había corregido las faltas ortográficas que aparecían en la versión en castellano de sus máquinas de venta de billetes -que revisó a raíz de la denuncia de un lector de ABC-, pero las pantallas en español siguen exhibiendo numerosos errores ortográficos y gramaticales. Ya no hay billetes «senzillos» pero sí otras faltas graves como «realize» en lugar de «realice», «des de» -en catalán aparece separado- en vez de «desde» o «família», acentuado como en la lengua autonómica.

Al margen de estos errores, en las pantallas en español de las máquinas expendedoras se cuelan «catalanismos» como «acceptar» en lugar de «aceptar» o «passi» en lugar de «pase». Numerosos ciudadanos se han puesto en contacto con Convivencia Cívica Catalana (CCC), asociación que asesora a los padres que reclaman una educación bilingüe en Cataluña, para denunciar esta situación. Aseguran también que, al margen de las «graves faltas», «hay apartados enteros de la pantalla en castellano en los que no aparece ni una palabra en español y solo pueden visualizarse en catalán».

Web «caregada» de erratas
Por si eso fuera poco, los mismos errores se trasladan a la web de la compañía. En un rastreo rápido, este diario topa de entrada con la palabra «trajecto» en vez de «trayecto». La compañía también «atorga» en lugar de «otorga» y ofrece «linias» en vez de «líneas». También habla de «respectar» en lugar de «respetar» y utiliza la «i» como conjunción copulativa en lugar de la «y» castellana. Por ejemplo «familias numerosas i monoparentales». Más flagrante es el caso de algunas expresiones como «caregado» -en catalán cargado es carregat- o «llenar los datos» en vez de «rellenar».

Convivencia denuncia también que, al margen de estas erratas, en las oficinas de FGC no hay hojas de reclamación en castellano y que la mayoría de los folletos que distribuye la compañía están redactados en la lengua autonómica. Uno de ellos, según apuntan, es el que contiene la información de ayudas para las personas en paro.

Señalan, asimismo, que «cuando usan el español en folletos o carteles, los sitúan separado del catalán y en la misma columna y el mismo tamaño de letra diminuto que el francés o el inglés. Como una lengua extranjera».


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