AGLI Recortes de Prensa   Lunes 13 Mayo 2013

Las Autonomías como problema
EDITORIAL Libertad Digital 13 Mayo 2013

Las comunidades autónomas están gastando más, muchísimo más, que en plena burbuja inmobiliaria: en concreto, 28.000 millones de euros más en 2012 que en 2006, como recoge esta información estupefaciente que publicamos en Libre Mercado. Y emplean a más, muchísima más, gente que entonces: en concreto, a 300.000 personas más. Por si estos datos no fueran lo suficientemente escandalosos, ha de consignarse que en el periodo 2003-2012 gastaron 112.000 millones más de lo que ingresaron y que, a día de hoy, acumulan facturas sin pagar por valor de 10.300 millones.

Casi huelga el comentario ante cifras tan expresivas. Las Administraciones autonómicas son, hoy por hoy, parte del problema. Una parte sustancial. Por su tremenda irresponsabilidad e ineficiencia. Por su opacidad, por la perniciosa inercia de su funcionamiento ordinario. Por la degenerada manera que tienen de concebir la competencia, que les lleva a abrazar el lema tóxico del "Cuanto peor, mejor". Por el infame clientelismo que cultivan y alientan.

Urge, pues, su reforma. Para que estén al servicio de la ciudadanía y no a su espalda, como pesadísima carga. El problema, el drama, es que tal reforma absolutamente imprescindible no se puede llevar a cabo si no se tiene claro el modelo de Estado, y el modelo de Estado nunca será tal si la Nación está permanentemente puesta en duda o sometida a asedio.

¿Para esto no se piden sacrificios desde el Gobierno? ¿Para esto no ofrece pactos el principal partido de la oposición? La crisis, estamos hartos de clamar –tantas veces en el desierto– en Libertad Digital, es antes nacional que económica. Y si no se quiere reconocer, y si no se quiere acertar en el diagnóstico, es imposible dejarla atrás. Será como el dinosaurio del célebre cuento: siempre seguirá ahí, socavando el porvenir.

Ni ha pasado lo peor ni hemos detenido la caída
Roberto Centeno El Confidencial 13 Mayo 2013

Mendacidad, necedad y prepotencia fueron las características mas sobresalientes de la intervención de Mariano Rajoy el miércoles en el Parlamento. Contra toda evidencia y diciendo exactamente lo contrario de lo afirmado el 26 de abril, decidió sostenella y no enmendalla pasando del pesimismo al optimismo irracional sin mediar causa objetiva alguna.

“La diferencia entre una y otra situación es enorme” respecto a hace un año, afirmaría triunfal nada más comenzar su soflama. Y es cierto. Tenemos 930.000 parados adicionales, la Seguridad Social quebrada, una deuda total -pasivos en circulación- de 233.800 millones más, la mayor destrucción de renta y riqueza desde la Guerra Civil, la vuelta al hambre física, particularmente entre los niños, pues uno de cada cuatro vive por debajo del umbral de la pobreza. Pero eso es tan irrelevante que ni siquiera lo mencionó. Lo relevante es que, a cambio de comprometer un plan brutal de deflación salarial y de pensiones hasta 2016, que denominan Plan de Estabilidad Económica y que arruinará a millones, los despilfarradores y los corruptos podrán dilapidar 18.900 millones más en 2013, ya que ni un solo euro irá destinado a la economía productiva.

“Se ha salvado el país”, dijo. No. Los que se han salvado (de momento) son la casta política y sus dos millones de enchufados. Quienes no nos hemos salvado hemos sido los españoles, los cientos de miles de nuevos parados, las 40.000 familias que perdieron su casa por impago de la hipoteca, las decenas de miles de dependientes que se han quedado sin ayuda alguna, los cientos de miles de niños que viven por debajo del umbral de la pobreza y las decenas de miles que están pasando hambre al haber recortado las becas de comedor. Y, por supuesto, quienes no se han salvado son las futuras generaciones de españoles que tendrán que pagar con paro, sudor y lágrimas el despilfarro de estos irresponsables y corruptos. El diario británico The Telegraph afirmó el sábado, basándose en un informe del FMI, que España es “oficialmente insolvente”, que la reestructuración de la deuda “es inevitable” y recomienda “sacar el dinero mientras se pueda”.

La pasada semana el más conocido inversor mundial, Warren Buffet, en su presentación de resultados dio en Omaha su opinión sobre el Gobierno de Rajoy: “No se trata de subir más impuestos: lo que hay que hacer es cortar gastos improductivos. La gigantesca estructura del Estado consume alrededor del 50% de los ingresos. En el actual estado de emergencia económica, es inaceptable mantener déficits del 6% cuando están relacionados con gasto público improductivo. No es una cuestión de austeridad, sino de en que áreas hay que implementar esa austeridad”, dijo. Y añadió: “Las clases medias españolas, 3,5 millones de personas, el 18% de los contribuyentes (pero sólo el 7% de la población) pagan el 70% de los ingresos por IRPF”. Esta es la disparatada situación que Rajoy no está dispuesto a cambiar. Estas son sus falsedades más notorias:

1.- No se puede controlar el déficit sin recortar el tamaño del Estado
Rajoy afirmó que no cambiará un milímetro su desastrosa política económica, porque, al igual que Zapatero, también empieza a ver brotes verdes y ha pronosticado un “auténtico vuelco” de la situación económicaLa gran excusa de Rajoy para evitar entrar en los grandes problemas que están destruyendo España es que lo prioritario consiste en la reducción del déficit y en la superación de los desequilibrios de la economía. Es imposible concebir una mayor falacia, porque el déficit y los desequilibrios provienen íntegramente de la gigantesca estructura del Estado, que representa un gasto improductivo anual equivalente al 10% del PIB, y de la decisión política de mantener un sistema financiero inviable con el dinero de los contribuyentes.

Y para mantener y tapar estos gigantescos agujeros ha elevado los impuestos a los mayores niveles de Europa, recortado gasto social hasta llevar a la desesperación y al hambre física a numerosos colectivos y a recortar tan drásticamente el gasto de la estructura del Estado que hace ya imposible el normal funcionamiento de España, cuyo presupuesto es actualmente poco más que el de Cataluña. Sin una gran reforma política y constitucional en profundidad, la salida de la crisis es imposible.

2.- No han reducido el déficit público; lo han aumentado
La cifra oficial de déficit en 2012 fue de 111.000 millones de euros, el 10,6% del PIB, que se reducen a 73.000 millones, el 7% del PIB, si no se tienen en cuenta las ayudas a la banca. Ahora bien, aceptando (que es mucho aceptar) que al contrario que en el resto de Europa estas ayudas no computen como gasto, ¿qué pasa con las pérdidas? ¿Es que esas tampoco son gasto? En concreto, en 2012 se contabilizaron pérdidas por 38.000 millones del rescate bancario, ese que según De Guindos no iba a costar ni un euro a los ciudadanos. ¿Y eso no es acaso un gasto? Es que es un gasto extraordinario, dicen. ¿Y la paga extra de los funcionarios no es también un recorte extraordinario y, sin embargo, sí lo computan? Son un hatajo de tramposos.

Pero es que esto no es todo, es que la cifra del 7% es falsa porque no incluye los pagos retrasados por orden de Montoro y porque la mayoría de cifras aportadas por las comunidades autónomas son falsas. Han infravalorado gastos, particularmente en educación y sanidad, y han sobrevalorado ingresos, particularmente los del cuarto trimestre, que son meras estimaciones voluntaristas. Sólo el hecho de que la deuda pública emitida en 2012, tanto si es la total (pasivos en circulación) como si es la computable (protocolo de déficit excesivo), ha sido más del doble de la 2011 demuestra por sí solo la falsedad de la cifra oficial.

“Recuerden que el pasado año la reducción del déficit del sector público alcanzó la cifra de 22.000 millones y el esfuerzo que eso representó para todos”, dijo. Mentira, la cifra de déficit ha subido probablemente en 20.000 millones si hacen las cuentas como Dios manda y no bajando el déficit por decreto del 7,5% al 1,5% como la señora Cospedal. Y lo del esfuerzo para todos, querrá decir para el común de los españoles, no para los diputados, para los senadores, los barones y baronesas, los 20.000 asesores y los dos millones de enchufados, ni tampoco para los banqueros que quebraron sus instituciones y han recibido compensaciones multimillonarias, ni a los banqueros en general que nos cobran los intereses más altos de Europa, igual que el gas, la electricidad y los productos petrolíferos.

3.-Ejecución presupuestaria del Estado
Los datos de ejecución presupuestaria del primer trimestre de 2013 son desoladores, y aunque todavía son poco significativos respecto a lo que pueda ocurrir a lo largo del año, no lo son tan poco comparados con el mismo periodo del año anterior. El déficit en términos de caja no financiero fue de 18.800 millones, ¡un 47% superior al registrado en el mismo periodo de 2012! En el primer trimestre los ingresos cayeron un 15,5%. Los pagos no financieros aumentaron un 3,8% respecto al mismo periodo del año anterior.

Aceptando (que es mucho aceptar) que al contrario que en el resto de Europa estas ayudas no computen como gasto ¿Qué pasa con las pérdidas?Por lo que se refiere a la Seguridad Social, las cotizaciones sociales disminuyeron un 2,4% mientras que los gastos impulsados por las pensiones contributivas, que crecieron un 4,8 %, aumentaron un 4%. Estas cifras son todo lo poco representativas que ustedes quieran, pero la ejecución presupuestaria de 2013 pinta de color hormiga.

4.- Hemos detenido la caída, los resultados llegarán… en 2016
Rajoy afirmó que no cambiará un milímetro su desastrosa política económica, porque, al igual que Zapatero, también empieza a ver brotes verdes y ha pronosticado un “auténtico vuelco” de la situación económica. Realmente ha entrado en una espiral de demencia que se asemeja a la de Hitler en el búnker en 1945. Veamos cómo se ha detenido la caída.

La actividad productiva en el primer trimestre de 2013 se ha desplomado al 68,9%, el peor trimestre en 50 años y que sigue al 72,9% en el cuarto trimestre de 2012. Las ventas de las grandes superficies, un indicador claro de la demanda interna, cayeron un 8,1% frente al 6% en 2012, y el índice de comercio al por menor ha pasado de una media del -7,2% en 2012 a al -8,6% en el primer trimestre de este año. El resumen del Boletín del Ministerio de Economía correspondiente a marzo lo resume así: “La demanda nacional sigue descendiendo al retroceder todos sus componentes”. En cuanto a la inversión, el indicador de clima industrial de bienes de inversión acentuó su ritmo de descenso interanual en 1,3 puntos en el primer trimestre de 2013 respecto al cuarto de 2012, hasta el -15,4%.

Pero el indicador más claro del desplome económico actual lo constituyen el consumo de gasolinas y gasóleos, cuya demanda está cayendo en picado en más del 10%, el peor trimestre desde que comenzó la crisis, lo que convierte en pura fantasía las cifras oficiales del PIB. Las empresas en concurso de acreedores subieron un 32% durante 2012 hasta 7.799, pero, lejos de mejorar, las quiebras en el primer trimestre de 2013 han alcanzado el record de todos los tiempos: 2.854 sociedades según los datos del INE, lo que supone un 23% más que en el mismo periodo del año anterior, una manera muy particular de detener la caída de la economía.

Y luego, la mentira más reciente: el paro registrado se ha reducido en 46.000 personas en abril y los cotizantes a la Seguridad Social aumentado en 52.000, dicen. ¿Pero serán trileros? Eso son las cifras brutas, que no significan nada. Para conocer la realidad hay que utilizar las cifras corregidas de variación estacional (CVE). ¿Y qué tenemos entonces? Pues el paro en abril se incrementó en 18.000 personas y los cotizantes a la Seguridad Social disminuyeron en 23.000, el peor mes de 2013 medido con cifras CVE. “Estoy aquí para dar una oportunidad a los parados y a sus familias, para darle la vuelta a la situación y crear empleo. No se me ha elegido para otra cosa”. Y eso lo dice después de casi un millón de parados a sus espaldas.

Y lo más importante junto al incremento del paro. La financiación a la empresas y familias había caído un 5,2% en tasa interanual a diciembre pasado, a febrero la caída interanual se había acelerado hasta un 5,8%, pero si consideramos sólo los dos primeros meses de 2013 el desplome es brutal: un -9,4 frente a mismo periodo de 2011, debido a la caída de las rentas salariales en un 8,1% en 2012 frente una caída del 1,1% un año antes. ¿Puede alguien explicar cómo con menor renta disponible y menor crédito puede dar un vuelco a la situación?

5.- El espejismo del sector exterior
En un discurso triunfalista de principio a fin, Rajoy alcanzaría el esperpento al hablar de la mejora del sector exterior. “¿Y qué ha cambiado en nuestra financiación exterior? Algo sorprendente, señorías: que España no necesita más. Se trata de una enmienda a nuestra propia historia. Casi no existe memoria. Estamos ante un auténtico vuelco en la economía española”. Efectivamente, ni existe memoria ni conocimientos básicos, porque si existieran se lo habría comido con patatas.

Las exportaciones en 2012 ascendieron a 222.644 millones de euros. Y esto, ¿qué significa? Pues que crecieron sólo un escuálido 3,8% (1,7% real), 8.000 millones de euros más que en 2011, menos de la tercera parte de lo que aumentaron en ese año. Pero, además, fue debido esencialmente al impulso del sector químico y del ferroviario, cuyos valores añadidos fueron del 20 y el 30% respectivamente. Si tomamos como media la cifra más alta, esto significa que la riqueza neta adicional creada por el sector exterior en 2012, que es lo único relevante para el PIB y el empleo, fue de 2.400 millones de euros, la décima parte de lo que se despilfarra sólo en las diputaciones, quince veces menos que la dilapidación producida por las duplicidades entre Administraciones y cien veces menos que el incremento del endeudamiento público total. ¿Ese es el “auténtico vuelco” de Rajoy?

¿Puede alguien explicar como con menor renta disponible y menor crédito puede dar un vuelco a la situación?La diferencia ha sido que el hundimiento de la renta disponible ha hecho que la importaciones cayeran un 2,8% frente a una subida del 8,7% en 2011. Como explica el BdE, “la elasticidad de las importaciones a cambios en la demanda final es muy elevada cuando se compara con otros países, pues es próxima a dos, lo que conduce a un aumento muy rápido del déficit exterior en las etapas de expansión, pero también ayuda a corregir ese déficit en fases de ajuste, como esta ocurriendo ahora”. Un valor añadido adicional de 2.500 o 3.000 millones anuales en las exportaciones sin reducir drásticamente el despilfarro político no arregla nada.

6.- Colaboración necesaria para la sedición
Pero si el conjunto de la intervención de Rajoy es absolutamente penoso y afectará al bienestar de los españoles durante generaciones, la parte referente a Cataluña me parece infinitamente más grave y se acerca cada vez más a la colaboración necesaria para que pueda consumarse un delito de sedición. La airada respuesta de Rajoy a Rosa Díez, cuando esta le preguntó por lo que iba a hacer el Gobierno para evitar que Cataluña continúe desprestigiando a España en el exterior con nuestro dinero, fue toda una demostración de mendacidad y cobardía. En lugar de cumplir con su deber, miente como un bellaco y se ampara en defensas de leguleyos para violar la Constitución.

Defensas de leguleyos: considerar que debe suspenderse la resolución del Parlamento catalán sobre el derecho a decidir, en lugar de pedir la suspensión de la autonomía al Tribunal Constitucional, es decir, haber pedido la suspensión del efecto en lugar de exigir la suspensión de la causa.

Violación de la Constitución: la Constitución obliga al Rey, a las Fuerzas Armadas, al Gobierno, y al Tribunal Constitucional a garantizar la integridad territorial de España. Esta integridad no se defiende cuando no se garantiza, es decir, cuando no se asegura para el futuro que sea imposible para el nacionalismo separatista estar poniendo continuamente en vilo la seguridad de los españoles en la fortaleza de su Estado y en la solidez de la integridad territorial de España.

La pasividad de estas instituciones, si no se corta de raíz, se define como constitutiva por omisión del más grave de los delitos políticos que puedan cometerse. Colaboración necesaria para que se pueda consumar el delito de sedición.

Urge la reforma
El debate fiscal
Mikel Buesa Libertad Digital 13 Mayo 2013

A lo largo de las últimas semanas, el debate fiscal ha irrumpido con fuerza en la sociedad. Los pobres resultados que, de momento, exhibe el reformismo renqueante del Gobierno en lo que concierne a la salida de la crisis, plasmados en una Encuesta de Población Activa que da fe de la inusitada extensión del desempleo, han sido el catalizador de una controversia que, de momento, se ha centrado en el impuesto sobre la renta, pero que seguramente acabará extendiéndose sobre el conjunto de las figuras impositivas que gravan a los españoles.

Que la discusión haya puesto su foco en el IRPF no es nada extraño si se tiene en cuenta que es ahora, con la campaña de la renta, cuando la mayoría de los contribuyentes han empezado a tomar conciencia de lo que la reforma Montoro del año pasado supone para sus bolsillos. Los números son, a este respecto, muy claros. Si antes de la crisis –en 2008, más concretamente– este impuesto recaudaba una cifra equivalente al 11,3 por ciento de las rentas declaradas, en el último año (2012), según los datos aún provisionales de la Agencia Tributaria, esa proporción se elevaba hasta el 12,1 por ciento. Con este aumento de la presión fiscal, la Hacienda Pública casi ha logrado equiparar la recaudación del último ejercicio (70.619 millones de euros) con la de cuatro años antes (71.341 millones), salvando así el bache que, con la crisis, se produjo en el rendimiento del impuesto.

Sin embargo, esa operación no ha sido neutral en la perspectiva de los contribuyentes, pues han sido los perceptores de rentas del trabajo los que han cargado con la totalidad del aumento de la carga tributaria. En efecto, si en 2008 las rentas del trabajo cotizaban en promedio al 14,4 por ciento, en 2012 lo hacían más de dos puntos porcentuales por encima, al 16,7. Y la suerte de los pensionistas no ha sido mucho mejor, pues si en la primera fecha sus rentas estaban gravadas, como media, en un 5 por ciento, en la última el tipo impositivo se había incrementado hasta el 7 por ciento. Entre tanto, las demás rentas –entre las que se contabilizan las de carácter mixto percibidas por los empresarios, profesionales y autónomos, y los rendimientos del capital– no habían visto crecer su gravamen, que seguía anclado en el 8 por ciento. El IRPF, que ya era principalmente un impuesto sobre el trabajo asalariado, ha visto así acentuado este carácter. Expresado en términos cuantitativos, si en 2008 la tributación sobre el trabajo proporcionaba el 81,1 por ciento de la recaudación, con la reforma Montoro tal proporción ha llegado hasta el 86,5 por ciento. El ministro de Hacienda puede presumir de que, con ella, ha "descolocado a la izquierda", aunque lo que verdaderamente ha hecho es exprimir a las clases medias asalariadas, pues no debe olvidarse que son ellas las que soportan la mayor parte del impuesto.

El debate fiscal se ha centrado, de momento, en las cuestiones referentes a la eficiencia, de manera que ha puesto su énfasis en los efectos perniciosos de una excesiva presión impositiva para asentar la recuperación de la economía. Ello se mezcla con la cuestión del ajuste fiscal necesario para equilibrar las cuentas de las Administraciones Públicas. Aceptando la necesidad de tal ajuste, la mayor parte de los estudios sobre el asunto han destacado que es preferible asentar la corrección del déficit público sobre las reducciones del gasto público –excepción hecha de las inversiones y algunos gastos que generan importantes externalidades, como los de I+D o los de educación– que sobre una elevación de los impuestos. En este sentido han incidido, en los últimos años, diversos informes publicados por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, que no parecen haber sido atendidos por los decisores de nuestra política económica, más proclives a subir los tipos impositivos que a pegar tajos en el presupuesto. Ello no me sorprende, pues es más fácil, desde el punto de vista político, publicar una norma que casi nadie entiende en el Boletín Oficial del Estado que reducir los programas de gasto y, con ello, generar extensos grupos de ciudadanos damnificados. Lo malo es que, a veces, como en nuestro caso, se hace lo uno y lo otro, ampliándose así los descontentos.

El caso es que, llegados al actual deterioro de la economía española, se hace precisa una rectificación. Y en este sentido han sido numerosas las voces que se han levantado para aconsejar al Gobierno una rebaja en la presión fiscal. Ya en 1933, en medio de la Gran Depresión, Keynes escribió en The Means to Prosperity que "si se le da tiempo, una menor presión fiscal tendrá mayores opciones que una subida de ésta para equilibrar el presupuesto"; y añadió para enfatizar en su argumento que subir los impuestos equivale a "imitar a un empresario que, estando en pérdidas, decide subir los precios". Keynes sabía que esta última era una mala opción empresarial, pues normalmente conduciría a la ruina. De ahí su recomendación de sujetar la presión fiscal. Y de ahí también la traslación que ahora se hace de ese consejo para aplicarlo en el caso de España, aprovechando la situación que se ha generado con la reducción de los costes del endeudamiento público y la relajación de las exigencias de la Comisión Europea con respecto al plazo en el que ha de ajustarse definitivamente el déficit.

Pero no sólo se ha discutido sobre la eficiencia, pues, aunque marginalmente, también se ha incidido en la cuestión de la equidad. Lo ha hecho el exministro socialista y profesor universitario en ejercicio Miguel Sebastián, quien recientemente ha señalado, criticando a su propio partido, la paradoja de que "la única oposición que tenemos a Rajoy es Esperanza Aguirre". El caso es que Sebastián, aludiendo al actual tratamiento fiscal de las rentas del trabajo en el IRPF, afirmó que éste "no es un impuesto progresista", a la vez que alertó sobre los negativos efectos que su subida tiene sobre el trabajo, el ahorro y la competitividad de la economía. El que fuera asesor de Zapatero escribió recientemente un artículo en el diario El Mundo en el que reclamaba para la izquierda la bajada de los impuestos "porque el objetivo de conseguir recursos requiere abordar la fiscalidad de forma global, promoviendo la eficiencia y el crecimiento y persiguiendo el fraude", señalando a continuación que "subir los tipos impositivos seguramente será la peor forma de conseguir dicho objetivo".

La contribución de Miguel Sebastián al debate fiscal me parece interesante porque, más allá de la discusión sobre si determinados principios son o no progresistas, abre la controversia al conjunto de las figuras impositivas y su papel en la recaudación. En mi opinión, en España se necesita una reforma fiscal a fondo que rebaje los costes impositivos del trabajo e incentive la inversión, a la vez que amplíe su base recaudatoria hacia el conjunto de los ciudadanos y corrija el hecho de que, en este momento, sean sólo un tercio de ellos los que soportan alrededor de las tres cuartas partes de la carga tributaria. Esta debiera ser ahora la tarea del Gobierno, pero me temo que su parsimonioso conservadurismo le impida abordarla antes de que sea demasiado tarde.

PP y PSOE se abanican bajo el volcán
Pablo Sebastián www.republica.com 13 Mayo 2013

Da la impresión que España se abanica imprudentemente bajo el volcán a cuyos pies habitamos, aparentando nuestros líderes y gobernantes que el calor que nos invade es el propio del estío que se acerca, y nada tiene que ver las tripas incandescentes de la montaña que, de vez en cuando, rugen con especial virulencia como si estuviera a punto de vomitar una destructiva erupción.

Y no solo económica, financiera y social como la que aún pende sobre nuestras cabezas, y que aquí se trata como un mal crónico de escasa importancia al que solo se aplican recetas caseras de la resignación. El riesgo también es institucional -empezando por la Corona- y de consecuencias políticas como el fin del bipartidismo que anuncian los sondeos electorales: ayer el diario “El País” daba una intención de voto al PP del 22,5% y al PSOE del 20,2 %; “El Mundo” un 35,3 % al PP y el 25,4 % al PSOE; y días atrás el CIS el 34 % al PP y el 28,2% al PSOE. Lo que nos da una media de 32, 2% para el PP y del 24,6 % para el PSOE.

Y lo que augura para 2015 una grave crisis interna en el seno del PP y del PSOE y un Parlamento de difícil gobierno, cuando más falta haga la estabilidad para abordar la reforma administrativa y constitucional que es de todo punto inevitable. Y ello por más que unos estén ciegos y otros miren hacia otra parte, incapaces de reconocer el final inapelable de la transición. Una fiesta que se ha acabado y cuya traca final se anuncia para los comicios de 2015, si es que no se adelantan por causa de un estallido mayor que acabe con el disimulo y el pretendido optimismo oficial.

El que no se compadece con la mala cara de los ministros. Basta ver la ansiedad con la que Rajoy y sus asesores siguen a diario las variaciones de la prima de riesgo del país como si se tratara de un sismógrafo y un oráculo que, inquieto y oscilante, podría estar a punto de anunciar la nueva erupción de nuestro particular volcán financiero, como la que hace ahora algo mas de un año nos colocó en los 638 puntos (ahora estamos en los 300), al borde del rescate y de la intervención por parte de la UE.

El temido gran rescate sobre el que Rajoy presume que ya nadie le pregunta por él, pero que no se descarta del todo por los graves problemas y desequilibrios financieros de nuestro país, como por el riesgo de una sacudida exterior que podría afectar gravemente nuestra frágil situación financiera (The Daily Telegraph, escribía el sábado que la banca de España está en peligro), por más que los mercados parecen confiados con España como se aprecia en dicha prima de riesgo y los tipos de interés que aplican a nuestra deuda.

Así mientras el oráculo no frunza el ceño y los mercados no se lancen contra nuestro país estaremos relativamente a salvo, pero inquietos dentro de esta calma chicha fría e inquietante en la que el Gobierno y la Oposición se abanican alegre y temerariamente, inconscientes de los enormes desafíos que tenemos por delante y de los riesgos que nos acechan y podrían acudir al primer síntoma de empeoramiento de nuestra extrema debilidad nacional.
www.pablosebastian.com

Aguirre, Chacón y Díez, las chicas de Pedro J.
Marcello www.republica.com 13 Mayo 2013

El periódico “El Mundo” se está quedando con la manija del PP y de la Casa del Rey, frente a: “El País” acuciado por sus deudas y con encefalograma plano editorial; un “ABC” convertido en una empresa de catering político y dedicado a organizar desayunos, comidas, meriendas y cenas de premios para los ‘Gundisalvos’ del poder; y “La Razón” dedicada a la burda adulación de Rajoy. Creerá “El País” que el poder político y financiero nunca los dejará caer porque ellos pueden morir matando a sangre y fuego y es por ello por lo que se cuenta que la cotorra de la Moncloa bendijo la conversión de deuda en acciones. Como cree “ABC” que ahora que el Rey y la Corona están en peligro el establishment no dejará caer al diario monárquico, porque ello sería tanto como dar por acabada la Monarquía. Se equivocan porque esos poderes han de cuidar más a los medios cercanos a la República -para que no se rompa el silencio de la transición- que a los cortesanos que están al servicio del Rey.

En consonancia con “El País” y “ABC”, que andan de pedigüeños y a pachas con el Gobierno y demás poderes fácticos del país -”La Razón” es solo un panfleto de Rajoy-, el diario “El Mundo” también tiene sus problemas económicos (espera 400 millones de Italia) y lo vigilan los italianos de Rizzoli al teléfono con La Moncloa y La Zarzuela, que no dejan de llamar a Milán quejándose, una y otra vez, de sus ataques al presidente y al Rey. Pero Pedro J. les da a unos y otros una de cal y dos de arena. Ayer le metió un palo en las costillas a Rubalcaba -para agradar a Rajoy- con la encuesta que cocina Pésimo de Molina en Sigma-Dos, para inventarse que el PP le saca diez puntos al PSOE. A su vez el señorito -que decía Umbral- enjabonaba hasta la extenuación al elefante blanco de la Zarzuela, el Rey, al que presentaba como el Rey Juan Carlos ‘el batallador’, a sabiendas ‘Pedrojosé’ que últimas batallas que dio han sido -y no con la espada- las de Corinna y Urdangarin.

Lo cierto es que “El Mundo” se quedó con la manija de la Moncloa (y de Génova 13) y tiene en un ¡ay! a los primeros gobernantes y dirigentes del PP que sufren el ‘fuego amigo’ de su enemigo interior al que siguen con fruición en Madrid y provincias los militantes y jefes del PP. Y de nada le ha servido a Soraya y a Martínez esa colección de tontos y tertulianos bronquistas que pasean por las televisiones y que ya se guardarán de tocarle un pelo al diario “El Mundo”.

Sin embargo, la caza del Rey, Rajoy y Rubalcaba (la triple ‘R’) que trabaja con sigilo y con descaro Pedro J. se completa con la que es su arma secreta y femenina: la CAD. Es decir Chacón, Aguirre y Díez. Con Carmen Chacón, que es la encarnación fémina de Zapatero, “El Mundo” pretende sustituir a Rubalcaba y recuperar la influencia que tuvo en el PSOE en tiempos de ZP, al que cuida como si fuera el brazo incorrupto de Santa Teresa.

A Rajoy, desde hace ya un tiempo, Pedro J. lo quiere sustituir por Esperanza Aguirre, condesa de Bombay, Bornos, Murillo, Gürtel y Telemadrid, y ambos dos andan en campaña en contra de los impuestos del Gobierno, a sabiendas que esa cuestión es el talón de Aquiles de las clases medias que votaron al PP en 2011. Y Rosa Díez es la niña preferida del director de “El Mundo” a la que cuida informativa y editorialmente, convencido que ella le va a quitar al PP la mayoría absoluta y él tendrá un droit de regard sobre la llave de esa bisagra del próximo gobierno.

¿Y el jabón que le ha dado al Rey? Pedro J. no quiere que el Rey abdique porque ese ‘elefante blanco’ lo quiere cazar él. Y ayer le animó al monarca a liderar una segunda transición, es decir a exigirle a Rajoy un pacto nacional con Rubalcaba, que es lo que más podría enfadar a don Mariano que no quiere ver ni siquiera en pintura a don Alfredo, al que odia cordialmente desde 2004 y al que no quiere salvar de su hundimiento o postración, máxime una vez que las encuestas dicen que la crisis hunde mas al PSOE (en recuerdo de Zapatero, y por lo tanto de Rubalcaba y Chacon) que al PP. De ahí la metedura de pata de la Casa del Rey con el vídeo de marras del monarca con Spottorno. A Rajoy, Pedro J. le ha montado una pinza con Aguirre y Diez, como se la montó años atrás a González con Aznar y Anguita. Y a sí, con sus tres Gracias o la CAD el directo de “El Mundo” ataca sin cesar. O sea que como diría Guardiola de Mou, ‘el puto amo’ es Pedro J. Y a los demás les toca bailar haciendo el oso al ritmo que les marca el amo, por poco que les guste la melodía y la canción. Es lo que hay, además de la pretendida ‘independencia’ de Rajoy.

La mala educación socialista
Martín Prieto La Razón 13 Mayo 2013

Fue muy publicitada la imagen del cojo Manteca rompiendo con sus muletas el mobiliario urbano frente al Ministerio de Educación, icono de las manifestaciones violentas contra las primeras reformas educativas de Felipe González urdidas por Maravall y Rubalcaba, lo que no ha sido óbice para que mastuerzos televisivos anunciaran con gran tachín-tachín la protesta parcial contra la nonata Ley Wert como la primera huelga general de la enseñanza desde la Transición. A Miguel Sebastián, ex ministro de Industria con Zapatero, supuestos universitarios le tacharon de esquirol al intentar cumplir su profesorado.

Ya nos advierten desde fuera que finalizamos las carreras sin comprensión del lenguaje. Desde 1983 quien ha mandado de largo en España ha sido el PSOE, con aciertos, equivocaciones y hasta con ilícitos de sangre, pero a lo que se agarraron como a un clavo ardiente fue a la enseñanza y todo lo que la ha regulado es de su factura, hasta el analfabetismo funcional, la escuela como indisciplina, la evaluación como peaje del pobre, la excelencia tenida como elitismo, la cultura del esfuerzo como estresante y el rasero a los pies de los zotes o los indolentes para evitar el clasismo.

Esperanza Aguirre y Pilar del Castillo intentaron infructuosamente frenar la mala educación socialista, pero no pudieron con la ideologización de la enseñanza culminada con la Educación para la Ciudadanía. Una campaña publicitaria vendía «jóvenes pero suficientemente preparados»: nada más que mercadotecnia de la que se deriva el lugar común de que nunca tuvimos generaciones mejor cultivadas. Serán las del botellón, porque no hay una Universidad española de referencia entre las cien primeras del mundo, e invertimos en educación más de la media europea con la resultante del mayor fracaso escolar. Por deficiente que resultara la Ley Wert(que aún no sido escrita) será un bálsamo para las tumefacciones recibidas por padres, profesores y educandos tras décadas de mala educación socialista.

Parlamentos parásitos
Manuel Molares do Val Periodista Digital 13 Mayo 2013

El Reino de España tiene 350 diputados en el Congreso y 265 senadores, pero además 1.256 diputados autonómicos cuya función casi siempre se limita a duplicar o triplicar burocracias, lo que legislan las dos primeras cámaras, y lo que ordena la UE.

Congreso y Senado tienen ya exceso de legisladores, puesto que gran parte de las directivas se aprueban en Bruselas, Estrasburgo y Luxemburgo hacen innecesario su trabajo.

Añadamos, pues, los 1.256 diputados de las 17 autonomías discutiendo por separado, por ejemplo, leyes sobre las características técnicas de los ascensores.

Sumando Congreso, Senado y asambleas autonómicas, 1.871 políticos, más los asesores y mamandurrios de cada uno, justifican sus sueldos discutiendo sobre ascensores para elaborar leyes que unos expertos habían preparado en la UE, aplicables a aparatos que son similares.

Y así, casi todo. Muy poca legislación puede ser diferente hoy en España o las CC.AA. de la de los 27 países de la UE.

España seguirá siendo un país dominado por parásitos políticos mientras los españoles no denuncien que con una decena de diputados cada asamblea regional tendría más que suficiente para legislar los asuntos locales.

Ahora, el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, presenta como sumamente ambiciosa su idea de reducir de 75 a 61 los diputados autonómicos.

Siendo Galicia una comunidad histórica con otro idioma junto con el castellano, con diez para el apoyo a las particularidades culturales sobraba, pero nacionalistas y socialistas se oponen.

En Madrid van más allá y el PP quiere reducir a la mitad los 120 diputados autonómicos, cuando con otra decena era suficiente para sus 6,5 millones de habitantes, y en Castilla-La Mancha el PP también propone otra reducción.

Pero las autoproclamadas fuerzas progresistas se oponen en nombre del progreso.

Quizás tengan razón: ¿cómo iban a progresar muchos políticos si fuera de esos parlamentos no sabrían de qué vivir?

Crisis nacional
Dueños de nuestro destino
Emilio Campmany Libertad Digital 13 Mayo 2013

La mayoría de los españoles no nos sentimos responsables de lo que nos ocurre. Echamos la culpa a los políticos que despilfarran; al rey, que se entretiene con corinnas y elefantes; a los jueces, que sentencian según sopla el viento; a los empresarios, que explotan a los trabajadores y estafan al Fisco; a los sindicalistas, que sestean con cargo al dinero público. Pero olvidamos que los españoles somos dueños de nuestro destino.

Los políticos despilfarran, es cierto, pero muchas veces lo hacen con nuestro aplauso. Valga el ejemplo de las renovables. Todos nos prendimos la chapa del "¿Nucleares? No, gracias" y pusimos pingando a quien osó defender la construcción de centrales. Protestamos siempre que se pretendió instalar una nueva. Y ahora hay una serie de mangantes que se forran a costa de las renovables y que pringan en el negocio a políticos y dirigentes. Además, dependemos del petróleo extranjero más que ninguna otra nación occidental. ¿Y de quién es la culpa? ¿De los políticos? Que se presente uno diciendo que va a construir tantas centrales nucleares como haga falta hasta tener la electricidad más barata de Europa y ya verá cuántos votos saca.

Nos quejamos de que el rey no hace nada cuando podría pilotar la reforma como ya hizo durante la Transición. Pero ahora mismo no puede pilotar nada. Para empezar, no hay un Torcuato Fernández-Miranda que le diga lo que hay que hacer. Y no lo hay porque no puede haberlo, porque ni nosotros mismos sabemos hacia dónde deseamos ir. Queremos que las cosas se arreglen, pero sin perder un solo derecho, en especial si es económico. Y eso no hay Torcuato que lo arregle, mucho menos un rey. O un príncipe, si hacemos caso a los que quieren que el rey abdique.

Ponemos como chupa de dómine a los jueces por las sentencias sin fundamento que dictan, sin caer en la cuenta de que somos nosotros, los españoles, los que les pedimos más compromiso, unas veces con los desamparados, otras con las víctimas de lo que sea, terrorismo o accidentes de tráfico, y siempre con la justicia universal. El juez Garzón es el paradigma. Nunca fue el magistrado un adalid del imperio de la ley y sin embargo jamás le faltó quien le jaleara las hazañas, ya fuera contra el PSOE de Felipe González o contra el PP de la Gürtel. Sin embargo, apenas hubo quien se preocupó por si hacía las cosas correctamente o no. Y no es accidental que nuestro juez más famoso sea precisamente el que menos gusto tuvo por atenerse a la letra de la ley.

Hay mil ejemplos más. Hemos padecido durante siete años y medio a un presidente inútil y hemos elegido para sustituirle a un incapaz. Deberíamos preguntarnos si tan sólo es un caso de mala suerte. Somos en buena medida lo que hemos querido ser y por tanto responsables en gran parte de lo que nos pasa. Y no veo ni arrepentimiento ni propósito de enmienda. En Europa han empezado a darse cuenta y se encogen de hombros y piensan que allá nosotros. Pues eso, allá nosotros.

Los jóvenes borregos del PSOE y de IU
Pedro de Hoyos Periodista Digital 13 Mayo 2013

Que no lo he dicho yo, sino que lo ha dicho alguien del PP, como es evidente. Cosas del sectarismo, de la parcialidad y de defender el carné cueste lo que cueste. Cueste a quien cueste. Pero esta “jóvena” pepera tiene toda la razón. Todos los jóvenes del PSOE y de IU no son más que una panda de borregos mansos, que siguen sin rechistar la voz de sus mayores. Sin rechistar, sin analizar y sin criticar. Salvo muy honrosas excepciones que hace muy pocas semanas salieron a la prensa. Borregos de jóvenes y borregos cuando de mayores llegan a algún cargo, “pillan cacho” y se vuelven locos si es necesario para conservar las prebendas.

Y antes de que los lectores de izquierdas me inflen a pedradas déjenme decir que pienso en general lo mismo de todos los militantes de los partidos grandes, incluido como no puede ser de otra forma los del PP. Lamentablemente los grandes partidos, dominados por la eterna aspiración al poder, controlados por la rígida cadena de mando revestida de democracia interna, poco han cambiado desde que Alfonso Guerra dijera en aquellos años de la transición que el que se movía no salía en la foto.

Y en esas estamos, que por la disciplina de partido hemos tenido como jefe de gobierno a un tonto de León al que ni los suyos querían, que no sería presidente de su comunidad de vecinos si no fuera porque Pasqual Maragall vio en él a un tonto útil moldeable y manejable para sus propósitos. Y extorsionable. Sólo la disciplina de partido permitió que consejos de hombres más válidos como Almunia y Fernández Ordóñez cayeran en saco roto arrojándonos en este pozo sin fondo de crisis y sometimiento a Alemania.
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De Aznar no puede decirse que no fuese querido por su partido… pero sí que lo dominaba de arriba abajo sin contemplaciones. Y que pobre del iluso que quisiera hacerle frente. Nadie de su partido salió al paso del compromiso bélico en el que nos metió sin preguntarnos. Y ello sabiendo todos los militantes que el pueblo español no quería el apoyo a una guerra torpe, torticera, disparatada y basada en hechos falsos, como el tiempo se ha encargado de demostrar. Nadie salió a sonrojar a Aznar, faltaría más, por tamaña fechoría, cosas de la disciplina de partido. De la disciplina de partidos grandes, al menos.

No sé cómo funcionan por dentro los partidos, jamás he militado en ninguno, pero este fin de semana he conocido a militantes de un pequeño partido, con los que he charlado en la calle, que han venido a Valladolid desde Cuenca o Madrid sólo a repartir propaganda a los peatones. Me han dado envidia por su fe en su causa, por su entrega, por su generosidad y por muchas otras razones. Quizá también por contraste con mi comodidad.

Ninguno de los que conocí aspira a despacho con muebles de caoba, a chófer ni a secretaria. Nadie pretende repartir las licencias de obra de su municipio, son sólo militantes de una idea que se recorren media España en su utilitario sólo con el fin de repartir unas hojas volantes y hacerse presentes en la calle. Ignoro cómo vivirán la disciplina de partido. Pero desde luego, borregos no son.

Progreso
Manuel Martín Ferrand www.republica.com 13 Mayo 2013

Si mi querido Alfredo Landa, en lugar de tener la mala idea de morirse, hubiera tenido que rodar una versión actualizada de Vente a Alemania, Pepe, solo hubiera tenido que renovar el vestuario y quitarse la boina. En Aragón, donde sucede parte de la acción del film, ya tienen hoy otro idioma propio, con nombre de sigla, por decreto de las Cortes del lugar, no de los lingüistas; pero allí, como en toda España, sigue imperando el paro. Cuarenta años después de la película de Pedro Lazaga hay que volver a emigrar. Ahora, con título superior. ¿Progresamos?

PP vasco 2013-05-13
El PNV, Basagoiti y Quiroga
Cayetano González Libertad Digital 13 Mayo 2013

Si yo fuera Arantza Quiroga, leería con detenimiento, subrayaría con rotulador rojo y, sobre todo, haría todo lo contrario de lo que el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, ha dicho que tiene hacer la que este martes se convertirá de forma oficial en sucesora de Antonio Basagoiti al frente del PP vasco. Una sucesión cocinada en un reservado del restaurante El Caserón de Vitoria por el propio Basagoiti con los dirigentes provinciales de los populares vascos y apoyada por Rajoy y por María Dolores de Cospedal desde los despachos de Moncloa y Génova. Es decir, todo muy democrático y, sobre todo, abierto y participativo para los cerca de 6.200 sufridos militantes del PP del País Vasco.

Ha dicho Ortuzar que Basagoiti, durante los cinco años en que ha sido el líder de los populares vascos, "ha contribuido a democratizar al PP vasco, que en los años anteriores iba a una peligrosa deriva que le llevaba a situarse al borde, pero por fuera, de la democracia". Y, claro, para Ortúzar, ¿quines fueron los principales responsables de esa supuesta deriva antidemocrática? La respuesta es muy sencilla y previsible en la mente de un dirigente del PNV: nada menos que el tridente formado por José María Aznar, Jaime Mayor Oreja y María San Gil, a los que acusa de haber demonizado políticamente al PNV: incluso les habría faltado muy poco para legalizarlo.

Se olvida Ortuzar que en aquellos años, entre otras menudencias, el PNV, después del asesinato de Miguel Ángel Blanco en julio de 1997, abandonó el bando de los demócratas y se fue a Estella a pactar con ETA la exclusión del PP y del PSE de la vida política vasca. Pero eso debe ser un tema menor para el dirigente nacionalista. Para acabar de arreglarlo, Ortuzar ha lanzado otro piropo envenenado al actual PP:

Con Basagoiti, y yo diría también que con el PP de Rajoy, esas cosas han cambiado.
El PP vasco de Jaime Mayor Oreja, Carlos Iturgaiz y María San Gil fue durante muchos años un referente político, ético y moral, no solamente para los vascos no nacionalistas, que les votaban en proporciones mucho más importantes que las que pueden exhibir los Basagoiti's Boys (Oyarzabal, Alonso, Semper, Maroto), sino para muchos conciudadanos en el resto de España, que veían en su firmeza en la lucha contra ETA y en la defensa de unos principios y de unos valores en el País Vasco un claro ejemplo que seguir. Sobre todo, cuando por defender esas ideas los mataban como a conejos. Cabe recordar que entre enero de 1995 –año en que ETA asesinó al presidente del PP de Guipuzcoa, Gregorio Ordóñez– y julio de 2001, en que la banda terrorista asesinó al concejal de UPN de la localidad navarra de Leiza José Javier Múgica, fueron un total de quince los concejales o cargos públicos del PP asesinados, en el País Vasco, en Navarra, en Cataluña, en Aragón y en Andalucía.

Todo esto cambió en el 2008, cuando María San Gil decidió abandonar la Presidencia del PP vasco días antes del Congreso de Valencia, ante lo que ella consideraba una postura absolutamente tibia de Rajoy –que como siempre no dio la cara y le dejó a su lacayo José María Lasalle que hiciera el trabajo sucio– en la redacción de la ponencia política que debía fijar la posición del PP respecto a los nacionalismos.

Con la llegada de Basagoiti a la Presidencia tras la marcha de San Gil y, sobre todo, con el nefasto papel desempeñado durante estos años por personajes muy mediocres, como Iñaki Oyarzabal, Borja Semper, Javier Maroto y algunos otros, el PP vasco empezó rápidamente a perder el norte, a desdibujarse ideológicamente, a estar obsesionado por que el nacionalismo sociológico, tan influyente en la sociedad vasca, le perdonara la vida; a querer ser pop y guay, porque lo anterior –lo de Mayor Oreja, Iturgaiz o San Gil– era excesivamente carca y rancio. Ellos eran los modernos y los que iban a sacar, decían textualmente, al PP vasco de las catacumbas. El fruto de esa política lo recogieron todos estos cerebrines en las elecciones autonómicas de octubre del 2012: pasaron de los 327.000 votos y 19 escaños de Jaime Mayor en mayo de 2001 a 130.000 votos y 10 escaños. Eso sí, ni el menor atisbo de autocrítica por esta debacle ni, por supuesto, ninguna dimisión.

Por eso, la gran duda que puede suscitar –mas allá de la forma poco democrática de llevarlo a cabo– el relevo de Basagoiti por Quiroga es si esta mujer guipuzcoana, que supo manejar con solvencia y acierto su cargo la Presidencia del Parlamento vasco en la anterior legislatura, querrá y, luego, si la dejarán –los Oyarzabal de turno– cambiar las cosas dentro del PP vasco, para que éste deje de ser el partido irreconocible en el que se ha convertido para gran parte de sus electores y para muchos españoles en estos últimos cinco años. El PP vasco tiene que volver a hacer de la defensa de los principios y valores que le hicieron grande y un referente en el resto de España su principal seña de identidad.

Esa es la tarea que tiene por delante Arantza Quiroga. Sólo el tiempo, no mucho ciertamente, dirá si quiere y está en disposición de lograrlo. Pero de entrada, para no equivocarse, tiene que hacer todo lo contrario de lo que le ha dicho que haga el presidente del PNV, Andoni Ortuzar. De esa manera, el acierto está asegurado.

Oligarquía burguesa, no nacionalismo
Ramón Ibero www.vozbcn.com 13 Mayo 2013

De acuerdo con mi modo de entender y sentir las cosas de España y sus regiones, lo que tenemos hoy en Cataluña para sufrimiento de muchos y beneficio de pocos no es un movimiento nacional o nacionalista sino una oligarquía burguesa que encarna y perpetúa la estirpe de las 300 familias alumbrada por la Revolución industrial, antes y después social, en el siglo XIX, cuyos intereses ha sabido mantener, ampliar y actualizar mediante una praxis y una ideología ad hoc.

Entiendo que el nacionalismo es esencialmente un fenómeno social interclasista y como tal, integrador, habida cuenta que, por lo que sé, responde básicamente a un doble movimiento vertical, de abajo arriba y de arriba abajo, mientras que las oligarquías burguesas son por definición fenómenos de parasitismo social en cuanto que, en cada caso concreto, sus miembros forman la clase dominante y conforman la ideología dominante que les sirve de base de sustentación económica, sociopolítica e incluso ética (antes también religiosa).

En la práctica, las oligarquías burguesas se manifiestan inicialmente como islas flotantes que, situadas en un estrato sociopolítico superior, describen una trayectoria circular, necesariamente centrípeta, y, merced a sus mecanismos de poliendogamia, tienden a perpetuarse en sí mismas, para sí mismas.

Aunque tanto el nacionalismo como la oligarquía burguesa invocan el nombre del pueblo y reclaman su voz y su representación en los momentos solemnes, considero que son conceptos y realidades sociopolíticas a todas luces diferentes, puesto que, mientras el nacionalismo posee y exhibe un proyecto socialmente integrador articulado en torno a un eje vertical de matriz histórica, la oligarquía burguesa divide a la sociedad en estratos o clases y, aferrada a su autoconsciencia de clase/casta superior, se mueve en un plano igualmente superior, siempre minoritario y elitista o, lo que viene a ser igual, siempre vedado a la masa popular.

Entonces, ¿por qué la oligarquía burguesa de Cataluña se ha empeñado y se empeña constantemente en disfrazarse de nacionalista? Por la sencilla razón de que -en mi opinión- el nacionalismo auténtico es en sí mismo legítimo y la oligarquía burguesa es en sí misma parasitaria y, por parasitaria, ilegítima.

En definitiva, parece lícito afirmar que, trampantojos y añagazas aparte, toda realidad viva e inteligente, incluida la humana, empieza y termina con la economía.

Ramón Ibero es traductor y periodista

Políticas lingüísticas
JOSÉ ANTONIO SOROLLA. EL PERIÓDICO  13 Mayo 2013

Además de un placer para los sentidos --la vista, el olfato y, sobre todo, el gusto--, un viaje por Galicia ilustra sobre la hipocresía con que los gobiernos del PP y sus medios de comunicación afines tratan la política lingüística de las autonomías con lengua propia según sea el idioma y el color político de los partidos gobernantes.

En Galicia, todo, desde los topónimos hasta las señales de tráfico, está en gallego. Incluso a veces una pregunta en castellano es respondida, sin inmutarse, en gallego. Pero eso no es lo que sorprende, porque entra dentro de la normalidad. Lo sorprendente es que Galicia no ha sufrido ni campañas, ni recursos judiciales, ni leyes coercitivas ni ataques políticos comparables a los que han de soportar Catalunya y el catalán por actuar de manera parecida. Incluso en la cuestión más polémica, la del idioma propio en la escuela, el 'antiguo' Manuel Fraga Iribarne no tuvo que sufrir denuncias sobre presuntas marginaciones del castellano, y eso que su política lingüística era mucho más avanzada que la del 'moderno' Alberto Núñez Feijóo. Hasta los tribunales enmendaron en favor del gallego las restricciones a su uso en las aulas decretadas por el actual presidente de la Xunta, lo cual dice mucho tanto de ciertas modernidades como del grado de involución al que ha llegado el PP en este aspecto.

La aprobación de la ley de lenguas en Aragón es otra muestra de esa involución, en este caso de un nivel esperpéntico porque hay que ser muy aficionado al esperpento o tener muy poco sentido del ridículo para llamar lapao (lengua aragonesa propia del área oriental) a lo que todo el mundo sabe que es una variante del catalán occidental, contaminado por más castellanismos que el catalán central, como corresponde a una lengua de frontera, pero catalán al fin y al cabo. Y el ridículo es supremo cuando se repara en que la consejera inspiradora de ese engendro se llama Serrat y nació en Ripoll.

España
España es el cuarto país de la UE con menos funcionarios respecto a su población
El plan del Gobierno para reformar la Administración Pública, que será presentado antes de finalizar junio, prevé simplificar la estructura administrativas, eliminar duplicidades, mancomunar servicios y reformar la administración institucional
Juan Arjona La Voz 13 Mayo 2013

«Han funcionado muy bien en tiempos de bonanza. Ahora se trata de hacer unas administraciones públicas que sepan dar respuesta a los ciudadanos en tiempos de crisis». Con esas palabras, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, daba el pistoletazo de salida a la reforma de la Administración Pública.

Era el 7 de noviembre del 2012. Desde entonces, de los trabajos encomendados a la comisión que se constituyó aquel día, poco ha trascendido. Bien es cierto que, en su primera fase, que concluyó el pasado 30 de marzo, la comisión se proponía únicamente recopilar, analizar y tratar la información. El informe, ya con propuestas concretas y un calendario de implantación de las medidas, deberá estar listo antes del próximo 30 de junio.

¿Por dónde, presumiblemente, van los tiros? Fundamentalmente, de acuerdo con el programa nacional de reformas remitido a Bruselas, en cuatro direcciones: la simplificación administrativa, la supresión de duplicidades, la mejora en la gestión de servicios y medios comunes, y los retoques en la administración institucional.

Cuestión de tamaño
¿Está sobredimensionado el sector público español? ¿Resulta excesivo el nivel de gasto público? ¿Sobran funcionarios? La respuesta a tales preguntas está condicionada por dos factores: la perspectiva del enfoque que se adopte en materia de política económica y la existencia de una crisis que ha provocado un fuerte desequilibrio en las cuentas públicas. Los paladines del Estado mínimo apostarán, en todo lugar y en todo tiempo, por una drástica reducción del gasto. Los defensores del Estado del bienestar mantendrán la posición contraria. Pero incluso estos últimos deben responder a una segunda cuestión: admitiendo que el gasto público es relativamente bajo, en comparación con los países de nuestro entorno, ¿resulta sostenible y compatible con la brutal caída de los ingresos?

Veamos algunos datos. El gasto público en España alcanzó el año pasado el 47 % del PIB, casi tres puntos por debajo del promedio de la eurozona. Ese porcentaje, además de ser más bajo, está inflado por el gasto en prestaciones por desempleo y los intereses de la deuda, como recordaba el economista Manuel Lago el pasado viernes.

En el envés, los ingresos públicos en España con respecto al PIB -presión fiscal- se reducen al 36,4 %. Casi diez puntos por debajo de la media de la eurozona. La diferencia con algunos países socios llega a ser escandalosa: 8,8 puntos menos que Alemania, 11,3 puntos menos que Italia o 15,3 puntos menos que Francia. Y no tanto porque las tarifas de los impuestos sean más reducidas, sino por la enorme bolsa de fraude incrustada en el subsuelo de la economía española.

Dos conclusiones se extraen de esos datos. Uno: la dimensión del sector público español es notablemente inferior a la que sostienen los países socios. Y dos: la reforma fiscal debería preceder, en el orden de prioridades, al recorte del gasto público y de la Administración.

Las estadísticas, cualquiera que sea la fuente utilizada -OCDE, OIT, Eurostat-, no avalan la impresión generalizada de que España es un país rebosante de funcionarios. Ni mucho menos. En el 2012 había 2,917 millones de empleados -aproximadamente dos millones de funcionarios y un millón de contratados laborales y eventuales- en el sector público, cifra equivalente al 12,7 % de la población activa. El promedio en el conjunto de los 34 países que integran la OCDE se eleva al 15 % de los activos.

Eurostat corrobora que la plantilla de las administraciones públicas españolas no está sobredimensionada. Según esa fuente, que no incluye al personal educativo, sanitario y de servicios sociales -lo incluye en otros epígrafes-, cifra en 1.298.300 los asalariados al servicio del sector público, lo que supone un 2,8 % de la población española y un 9,2 % del conjunto de trabajadores españoles por cuenta ajena. Los datos concluyen que, en términos relativos, proliferan más los empleados públicos en Alemania -uno por cada 29 habitantes- o en Francia -uno por cada 27 habitantes- que en España, donde, sin contabilizar a profesores y médicos, la proporción es de uno por cada 36 habitantes.

Si en el cómputo incluimos a todo el personal dedicado al servicio público, España se convierte, después de Austria, Portugal e Italia, en el país con la Administración más austera de toda la Unión Europea: un empleado por cada 16 habitantes. En el extremo opuesto, reflejo del mayor desarrollo del Estado del bienestar, figuran tres países nórdicos: Dinamarca, Suecia y Finlandia.

Bien es cierto que, durante los últimos cinco años, mientras la crisis arrasaba millones de puestos de trabajo en el sector privado, el empleo público no ha disminuido en España, a diferencia de lo sucedido en otros países de la Unión Europea. Creció durante el primer trienio de crisis y descendió en los dos últimos años, hasta situarse en el 2012 en 2,9 millones de empleados, la misma cifra del 2007.

Mejora de la eficiencia
Uno de los objetivos confesos de la reforma consiste en mejorar la eficiencia de la Administración. A través de una doble vía. Primero, mediante la exigencia de mayor dedicación y esfuerzo por parte de los servidores públicos. En palabras de la vicepresidenta del Gobierno, «tenemos que hacer mucho más con mucho menos». Y en segundo lugar, mediante la modernización de la estructura administrativa, la eliminación de trabas burocráticas y la supresión de duplicidades.

¿Trabajan poco los funcionarios? Desde el decimonónico «vuelva usted mañana» de Larra hasta la imagen tópica del burócrata enfrascado en la quiniela y el cafelito, los empleados públicos han tenido que soportar diversos sambenitos. Tópicos a menudo injustificados que, probablemente, tienen su origen en un cierto desdén o desprecio de la función pública y en el predominio de teorías que ponen el acento en los fallos del sector público y corren un tupido velo sobre los clamorosos fallos del mercado.

Pero existe un problema añadido a la hora de evaluar la productividad del trabajador al servicio de las administraciones públicas: la vara de medir. Los baremos aplicables a una empresa mercantil no sirven para medir la eficiencia de la Administración. Y a falta de una unidad de medida incontrovertible, el tópico se impone.

Existe, no obstante, un amplio espacio para la mejora de la eficiencia y el ahorro de recursos. Desde la supresión de instituciones redundantes hasta la eliminación de duplicidades o triplicidades.

Duplicidades y redundancias
Por circunscribirnos al ámbito gallego, hay diputaciones provinciales que gestionan -o gestionanban hasta hace poco- un equipo de baloncesto profesional, varios hospitales, una productora y un centro de enseñanza audiovisual o una banda de gaitas. Es decir, con competencias o atribuciones en materias de sanidad, educación, deporte y cultura. En todas esas esferas algo tiene que decir la comunidad autónoma. Y también la Administración central, donde existe un Ministerio de Cultura vacío de contenido, más allá de la gestión de cuatro o cinco museos de carácter nacional, o un Ministerio de Vivienda cuya principal función consiste en financiar las competencias que pertenecen a la comunidad autónoma.

Al mismo tiempo, los ayuntamientos, estrangulados financieramente, se quejan reiteradamente por tener que asumir lo que llaman «gastos impropios en la administración local». Alegan que, en este caso, no existen duplicidades: simplemente tienen que cubrir lagunas dejadas por las administraciones que supuestamente son las competentes en esas materias.

Basten esos ejemplos para resaltar la magnitud de solapamientos que, además de generar descoordinación y distorsionar el funcionamiento de los servicios, supone un notable dispendio de recursos. Hay competencias duplicadas, triplicadas o cuadriplicadas. Hay competencias ejercidas «impropiamente». Pero, a mayores, existen también instituciones redundantes o instituciones que incluso, al menos en su diseño actual, pueden ser suprimidas sin menoscabo del régimen democrático.

Y a todo ello debe dar respuesta la reforma de las administraciones públicas en marcha, bajo el principio de «una administración, una competencia».

Una administración o una incompetencia
Nota del Editor 13 Mayo 2013

Es insultante la manifiesta y demostrada inutilidad de los profesionales de la política, salvo para su beneficio propio.

Ahora vienen hablando de "una administración, una competencia", que constituye todo un contrasentido, pues "una" administración significa para los profesionales de la politica múltiples entes donde colocarse y colocar sus huestes a nivel europeo, nacional, regional, municipal y sus empresas dependientes, además de todas las subvariantes en todos esos niveles (consejos, comités, asesorías, fundaciones, golden goodbyes, golden pension plans y demás trucos).

Cuado deberían aplicar el sentido común y buscar la eficiencia del sistema, no la eficiencia de sus medidas para permanecer viviendo a costa de los demás, se ponen a marear la perdiz para que parezca que todo cambia pero que siga igual para ellos.

Una administración eficiente, no invasiva, no depredadora con unos ciudadanos libres (libre circulación y establecimiento) e iguales ante la ley (ahora algunos somos ciudadanos de cuarta clase), una justicia eficaz y por tanto rápida, independiente, previsible (si la interpretación de la ley no es previsible, no es justicia sino lotería).

Dos años del 15-M
editorial El Correo 13 Mayo 2013

Dos años después de las grandes movilizaciones de mayo de 2011, el movimiento del 15-M se ha ido transformando a medida de que la crisis seguía agravándose. Y ayer, la celebración de manifestaciones en Madrid y otra veintena de ciudades, entre ellas las tres capitales vascas, subrayó la evidencia de que el paso del tiempo no ha mitigado la indignación de entonces, aunque la desafección política y la contestación social estén discurriendo por otros derroteros. El lema de las marchas madrileñas fue 'De la indignación a la rebelión: escrache al sistema', mensaje al que se unieron otros como el de Bilbao, 'Sus beneficios, nuestra miseria'. Todo indica que persiste el fondo de disconformidad hacia un modelo democrático muy cerrado sobre sí mismo, con evidentes problemas de transparencia y de representación, que no ha sabido o no ha podido detener el deterioro institucional causado por la crisis y la falta de respuestas eficaces a la misma. Decía ayer Rajoy que ve «lógica la contestación social», un síntoma de la buena salud de la democracia. Es plausible este rapto de deportividad, pero no debería el presidente del Gobierno dejar de ver la crítica de fondo que el 15-M formula contra la clase política.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Acuerdo PP-PSOE
Dios salve al consenso
Guillermo Dupuy Libertad Digital 13 Mayo 2013

Andan algunos últimamente tan preocupados por la crisis institucional, nacional y económica que padece España que no parecen ser conscientes de que el "gran acuerdo" que, por lo visto, quieren que lidere el Rey y suscriban los dos grandes partidos nacionales ya se ha alcanzado. A grandes lineas, consiste en lo siguiente:

Tanto PP como PSOE se comprometen a mantener el poder judicial como mera correa de transmisión del poder político.
El modelo autonómico no se toca, salvo para tratar de contentar a los nacionalistas, cuyos proyectos secesionistas no dejarán de gozar, en cualquier caso, de impunidad penal y de financiación.
Ambos partidos renuncian a hacer cumplir a las comunidades autonómicas cualquier resolución judicial en defensa de la Constitución, empezando por las sentencias contrarias a la inmersión lingüística.

Cualquier concesión a los nacionalistas aprobada por el Gobierno de Zapatero la mantendrá el Gobierno de Rajoy, incluida la introducción de los traductores de lenguas regionales en el Senado.
El PSOE podrá defender la reforma laboral aprobada por Zapatero tanto como el PP defender la aprobada por Rajoy, pero ambos partidos se comprometen a hacer caso omiso a la que nos reclaman en este terreno la mayoría de los analistas y nuestros socios comunitarios.

El Plan Hidrológico Nacional y los trasvases son cosas del pasado.
La política energética se mantiene, salvo que el PSOE promueva una modificación.

El Gobierno podrá invocar la necesidad de acometer reformas liberalizadoras y en defensa de la competitividad, siempre y cuando, claro está, no las lleve a cabo.
El 11-M es cosa juzgada y ETA está derrotada. PP y PSOE se comprometen a seguir maquillando los nauseabundos chantajes de la organización terrorista como si de la llegada de la paz se tratara.

Definitivamente, se pasa página al caso Faisán, al caso Ternera y, en general, a todo capítulo que pueda poner en entredicho la vigencia del Estado de Derecho durante los pasados procesos de paz. Las concesiones presentes y futuras a la banda terrorista, ya sea en el ámbito penitenciario, ya sea en el ámbito político, nunca serán presentadas como tales ante la opinión pública; en caso de ser insuficientes, ambos partidos se comprometen a acusar a los terroristas de habernos hecho trampas.

El ritmo de endeudamiento público no debe ser criticado ni, menos aun, reducido, por lo que sólo se aceptarán reducciones de gasto público en determinadas partidas que tengan por único objetivo convencer a los acreedores que pueden seguir concediéndonos nuevos créditos. La oposición no criticará al Gobierno por ello.

A efectos de justificar subidas de impuestos, el Gobierno podrá invocar la necesidad de cumplir los objetivos de reducción del déficit, pero en ningún caso cumplirlos ni hacérselos cumplir a autonomías ni ayuntamientos. La oposición no le criticará por ello.

El Gobierno del PP se compromete a buscar el apoyo del PSOE para volver a la ley del aborto aprobada por Felipe González.
PP y PSOE se comprometen a mantener el llamado matrimonio homosexual.

Como ven, aunque sea en sus grandes líneas, ese gran acuerdo nacional ya se ha alcanzado. Básicamente cosiste en dejar de lado el programa electoral del partido que ganó las últimas elecciones generales. A la espera de que lo suscriba el Rey, todos conmigo: ¡viva el consenso! Visca!

“El conflicto con España”
José Javaloyes www.republica.com 13 Mayo 2013

Algo de positivo sí ha tenido la comparecencia en “La Vanguardia” del nuevo responsable de la acción en el exterior de la Generalidad de Cataluña, Roger Albinyana, cuando después de hablar del “conflicto” con España – remedando así la semántica etarra sobre el compartido particular nacionalista del separatismo como opción de fondo- ha dicho que “Europa no nos sacará las castañas del fuego…”

¡Hasta ahí podríamos llegar! Sólo faltaría que la Unión se aplicara a la tarea de invertir su sentido de marcha para darle razón y gusto a cuantos aspiran a que en el arranque del Tercer Milenio venga a producirse la última y definitiva oleada de Estados nacionales en el Viejo Continente. Como si el tiempo histórico fuera reversible tal que un calcetín, dentro de una dinámica discriminante y garantista a la vez de que, por ejemplo, las provincias catalanas no se vinieran a declarar la guerra entre sí como lo hicieron, en la explosión nuclear cantonalista: Cartagena contra Alicante y Yecla contra Jumilla en el curso de la Primera República.

Eso del “conflicto con España”, a lo que se ve, es la hipótesis de fondo, el sentido primordial de cómo Albinyana y sus jefes de tribu política conciben el menester que le han confiado al frente de la diplomacia de campanario. Esa ficción instrumental con que se adornan ante su parroquia para sostener la quimérica ficción de que están en la tarea posible, viable, de un Estado real y no virtual, de verdad y no de escayola, donde instalar y residenciar su atolondrada quimera romántica y separatista. Es de reconocer, sin embargo, que este Metternich de “botigueta” ha venido a traslucir, sin quererlo, el desengaño de Artur Mas, su jefe, tras de hurgar recientemente por los picaportes de Flandes en busca de interlocutores a los que hacer partícipes de sus cuitas y receptores de sus mensajes de socorro, puesto que su mercancía política no pasa la aduana de la Constitución de 1978, construida con el consenso de los partidos (incluidos los nacionalistas) y aprobada por el conjunto de la nación española.

A ese conjunto nacional pertenecen los catalanes de todas las orientaciones políticas, incluidos los nacionalistas de las distintas especies, desde las del Principado a las del paquete vasco y las galaicas, pero también las de la abrumadora mayoría del patriotismo español, en las que el sentimiento de identidad nacional compartida tiene como reflexivo soporte la ética voluntad de integración solidaria. Algo por entero ajeno a ese supuesto “conflicto” señalado por el curioso personaje del día, que ha tenido la indelicada deferencia de ponderar las expectativas de colaboración con el Reino Unido junto en los días que el Gobierno británico acaba de hacer antihispánico paquete conjunto del tema de Gibraltar con la cuestión de las Malvinas.

O sea, que esta diplomacia barceloní, reactiva desde la base de un prevaricador consumo de recursos fiscales salidos del bolsillo de todos los españoles, la cómplice obsecuencia con Londres en el más grave y estructural problema que lastra nuestra política exterior desde la Guerra de Sucesión.

La utilización política de las lenguas
Francesc Moreno. eldebat.cat  13 Mayo 2013

La aprobación por el Parlamento de Aragón de una ley sobre "La Lengua Aragonesa Propia del Área Oriental" vuelve a servir de munición para pancatalanistas y anticatalanistas. Ya he expresado en numerosas ocasiones mi oposición a utilizar las lenguas como arma política, como instrumento para ganar adhesiones y provocar enfrentamientos innecesarios e inexistentes en la sociedad civil sino fuera porqué son azuzados por los políticos en su propio beneficio. Tratan de cambiar la realidad para hacerla más permeable a determinadas opciones políticas.

No tengo ninguna duda que la lengua que hablan muchos ciudadanos que viven en Baleares, la Comunidad Valenciana o Aragón es el catalán. Mis vínculos familiares con Fraga, mi madre y Mallorca, mi mujer, me hacen ser especialmente contundente en esta afirmación. Por tanto me parce fuera de lugar "inventarse" una nueva lengua por razones exclusivamente políticas.

Pero desde Catalunya deberiamos preguntarnos cual es la coartada que explica determinadas reacciones. Digo coartada porqué en ningún caso justifico la nueva ley y lo que significa. Sin la política lingüística de la Generalitat que margina a los catalanes que se expresan en castellano, y el pancatalanismo político que reivindica la unidad política dels "Paisos Catalans" las posturas anticatalanistas continuarian existiendo pero carecerian de la fuerza actual.

Pancatalanismo y anticatalanismo se retroalimentan mutuamente. El nacionalismo de unos se alimenta del nacionalismo de otros. Unos y otros están encantados de encontrar cada día razones que justifiquen su postura. Las víctimas propiciatorias somos todos aquellos que, en Catalunya o fuera de ella, estamos por la convivencia y el respeto mútuo. Los que pensamos que las lenguas no son excluyentes. Los que creemos en el respeto de la diversidad en el marco de una España federal y una Europa federal. Los que pensamos que la historia nos enseña que los cambios de fronteras o la vuelta atrás en la construcción europea, lo que no significa ser crítico con algunas de sus políticas, sólo puede causar perjuicios y desgracias.

Lo tenemos difícil. Especialmente en tiempos de crisis es magnífico y rentable a corto plazo buscar enemigos exteriores e interiores y proponer soluciones mágicas y lejanas a nuestros problemás. Pelearnos por lo accesorio para no afronatr los problemas reales y la incapacidad para solventarlos. Ya que no servimos para solucionar los problemas, creemos problemás nuevos, es la consigna de los políticos incapaces que no quieren soltar el poder. Pero debemos seguir intentándolo, aún a costa de ser vilipendiados por quienes, aquí o allá, viven de y para la confrontación. Contra tirios y troyanos debemos mantener nuestra voz por mucho que cueste hacerse oir en medio del griterío. Siempre me ha parecido más ética y estética la postura de los personajes a los que no les gusta odiar en plural. Los que no clasifican a los seres humanos entre buenos y malos, entre amigos y enemigos.

Asimetrías orwellianas
ISABEL SAN SEBASTIÁN. ABC  13 Mayo 2013

El mensaje transmitido con esta nueva «asimetría» orwelliana es devastador, porque premia la coacción y el victimismo

ESTE «déficit asimétrico» que se ha sacado de la manga el Gobierno para justificar la bula otorgada a Cataluña en lo que respecta al incumplimiento de la disciplina fiscal es como la igualdad en la granja de animales de Orwell: Todos «asimétricos», pero unos más que otros. Porque alguien tendrá que compensar con mayor austeridad los dispendios consentidos a la Generalitat. Y adivinen quién va a ser?

Digo «dispendios» y digo bien, habida cuenta de que la comunidad gobernada por Artur Mas dista mucho de haberse sometido a la severísima dieta que impondría la deplorable situación de sus cuentas, si quien tiene la responsabilidad de gestionar las finanzas españolas estuviese dispuesto a poner pie en pared. En lugar de hacerlo, de cerrar el grifo del derroche y tratar a Cataluña como a cualquier otra región española, el ministro de Hacienda ha inventado un nuevo eufemismo que se añade a la interminable lista de «palabros» con los que nuestros gobernantes tratan de camuflar el verdadero significado de sus acciones. «Asimétrico», que significa «privilegiado» con respecto al tope impuesto a las demás; «favorecido»; «hecho a medida».

Lo de menos es la cuantía de la «asimetría» en cuestión. Lo de más es que viene precedida de una ofensiva separatista sin precedentes en la historia reciente de dicha autonomía, capitaneada desde la Presidencia de la Generalitat, máxima representación del Estado en dicho territorio, y financiada con dinero público. Lo que significa que la imagen proyectada a la ciudadanía es la de una cesión en toda regla ante el chantaje. Una de tantas.

Mientras Montoro pacta con su homólogo Mas-Colell el detalle de los números, las cuarenta embajadas («oficinas comerciales») de la Generalitat se gastan el dinero que no tiene Cataluña en difundir por el mundo un informe demoledor para España. Los seis canales de la televisión pública catalana emplean los recursos de los que carece Cataluña en adoctrinar a los telespectadores sobre el expolio que sufre esa pobre nación mártir a manos de la pérfida España. Y la policía autonómica catalana guarda la viña, con un sueldo que de media resulta ser un cuarenta por ciento más alto que el de los miembros del Cuerpo Nacional de Policía.

Es tan abrumadora la evidencia que huelga seguir dando ejemplos. La perversión del sistema de financiación autonómica vigente en la actualidad, que nadie parece dispuesto a corregir, estriba en que el Gobierno que representa a todos los españoles carece de control sobre la forma en la que los ejecutivos periféricos se gastan los recursos que administran. Rajoy es el garante de que cualquier ciudadano tenga acceso a la Sanidad y la Educación, resida donde resida, aunque no puede obligar a Mas a mantener quirófanos abiertos en lugar de cerrarlos para subvencionar clases de catalán en Francia. Y ni siquiera parece dispuesto a exigir que se cumpla lo establecido en cuanto a ingresos y gastos. ¿En qué lugar deja esa realidad el concepto de «indisoluble unidad de la Nación española»? ¿Cómo es posible la unidad sin solidaridad y de qué manera se garantiza esta última si por una parte hay quien no se cansa de recibir y por otra cada vez somos menos los dispuestos a dar?

El mensaje transmitido con esta nueva «asimetría» orwelliana es devastador, porque premia la coacción y el victimismo a la vez que castiga el esfuerzo de quienes sí han respondido al desafío de la austeridad a costa de apretarse el cinturón. Seamos en adelante todos cigarras. ¡Se vive mucho mejor!

UKIP, nacionalismos y el declive de Europa

Feijóo destaca la función de custodia identitaria de las televisiones autonómicas
EFE SANTIAGO www.elidealgallego.com  13 Mayo 2013

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, destacó ayer la importancia de la función vigilante de las televisiones públicas regionales como servicio público, entre ellas la TVG, y de custodia de las señas de identidad del territorio, que son el idioma y la cultura.

Feijóo pronunció ayer en la facultad de Periodismo de Compostela el discurso de inauguración de la 31 conferencia anual de la asociación europea de la televisión regional Circom, en la que participan directivos de televisiones públicas de 25 países europeos, acompañado por el alcalde de Santiago, los directores de la Crtcg y de Circom, y el rector de la USC.

El jefe del Ejecutivo indicó de la TVG que es el “fiel reflejo y testimonio de nuestra cultura” y el “espejo de nuestro sentir como autonomía”, y subrayó que fomenta la cohesión social y el sentimiento de pertenencia al territorio, por lo que indicó que la Xunta “tiene claro” su valor como servicio público.

No obstante, advirtió de que debe ser eficiente, por lo que todas las iniciativas “deben ser valoradas y apoyadas por los gobiernos”, dijo, y citó la ley gallega que regulará este servicio público recoge distintos métodos para comprometer dicha gestión eficiente, con menos cargas burocráticas y miembros del consejo de administración.

En definitiva, se trata de un contrato de servicio público de la Crtvg protocolizando su presupuesto, actividad y audiencia, para “blindar” la eficiencia de su gestión y compromiso con los ciudadanos, que tienen derechos a contar con una información veraz. “Si somos capaces de mantener una televisión económica y socialmente sostenible debemos hacerlo”, dijo.

Feijóo apuesta por una televisión pública ´económica y socialmente viable´ que forje ´conciencia crítica´ en la sociedad
Televisiones regionales de 34 países de Europa analizan en Santiago de Compostela su futuro
europa press www.farodevigo.es 10

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha apostado por mantener una televisión pública "económica y socialmente viable" en la que resida el "verdadero sentido" del servicio público que es "forjar una conciencia crítica en una sociedad" que tiene derecho "a recibir una información veraz".

De esta manera se ha pronunciado el máximo mandatario autonómico este jueves durante la inauguración del 31 Congreso de Circom Regional, organismo que abarca a 250 televisiones regionales de 34 países europeos y que se celebra en Santiago de Compostela a partir de este jueves.

En este escenario y ante representantes de las distintas televisiones regionales de Europa, Feijóo ha hecho un repaso por la historia de la Televisión de Galicia (TVG) desde su nacimiento el 24 de julio de 1985, momento en el que "se abrió paso en los hogares gallegos como servicio público" orientado a "difundir y promover la lengua propia, la cultura, las tradiciones y la realidad política y social de Galicia".

Precisamente para el presidente gallego, "la principal razón que avala la continuidad" de las televisiones autonómicas "es la función de vigilancia que realizan para sus audiencias" y que consiste en "custodiar la señas de identidad del territorio, el idioma y la cultura".

"La TVG ha de velar por la difusión, el impulso y, evidentemente, por la correcta utilización del gallego" pues "la televisión pública, junto con la educación" es el "pilar fundamental sobre el que se ha de asentar una política lingüística", ha manifestado.

Asimismo, ha considerado que "también es un valioso soporte de lo que encarna la identidad como país". Así, ha indicado que, como "portadora de la cultura y del patrimonio debe de hacerse eco de su diversidad y de su riqueza a través de contenidos culturales distintos que multipliquen el alcance de la inversión cultural de la Xunta".

SERVICIOS PUBLICOS
Por estas cuestiones, el jefe del Ejecutivo autonómico ha asegurado que el Gobierno gallego "tiene claro que el servicio público sigue teniendo su valor" aunque "es consciente de que para mantener un servicio público a de ser eficiente".

Precisamente, en este objetivo, ha enmarcado la Ley de Medios Públicos de Comunicación Audiovisual de Galicia aprobada por el Parlamento gallego y que "protocoliza el contrato social entre una compañía pública de radio y televisión y la disponibilidad económica que los ciudadanos ponen a disposición de los gestores y trabajadores de dicha compañía".

"Galicia, a pesar de la crisis, ha aplicado una política que permite mantener la sanidad pública, la educación pública, las universidades y la Compañía de Radio Televisión de Galicia en los momentos de dificultad", ha destacado Núñez Feijóo para quien "blindar los servicios públicos" pasa por "blindar el derecho a la información" pues "sin información y comunicación no marcha bien una democracia".

CIRCOM
En la presentación de este congreso, además del presidente de la Xunta, también ha participado el alcalde de Santiago, Angel Currás; el rector de la USC, Juan Casares Long; o el director General de la CRVTG, Alfonso Sánchez Izquierdo.

En concreto, con la CRTVG como anfitriona, durante su estancia en Santiago los miembros de la Circom tratan de evaluar la capacidad de las televisiones regionales europeas para generar valor añadido sobre la sociedad a la que presentan su servicio público en aspectos como la capacidad de llevar la innovación tecnológica o el impulso a las industrias creativas en las regiones.

El congreso, con una asistencia prevista de 300 delegados de las televisiones regionales europeas, tiene como lema 'The Way Forward' --el camino a seguir-- y en el, entre otras cuestiones, los expertos analizarán el relevante papel que juegan estas emisoras en promoción de la cultura propia y la capacidad de visibilizar a las minorías


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