AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 15 Mayo 2013

O reforma de las Administraciones Públicas o ¿rescate?
Juan Astorqui* El Confidencial 15 Mayo 2013

Es muy posible que lo haya pensado, pero también que no lo haya puesto en negro sobre blanco. ¿Sabe que si es usted un asalariado que en la tabla del IRPF alcanza el 52% de retención, durante 2012 trabajó para las arcas públicas desde el 1 de enero hasta el 7 de julio, San Fermín? Más de seis meses. ¿Y que si entra en el 40% trabajó para el Estado hasta el día 1 de mayo, festividad del Día del Trabajo? Más de 4 meses. Y, así, hasta el final de la tabla. Haga sus cálculos personales.

Pero no acaba todo aquí. Si a las retenciones le añade el IVA de los distintos productos y servicios que usted y su familia consumen, los impuestos locales, una multa de tráfico que siempre cae y algún que otro sacacuartos añadido de las Administraciones, échele unos días más de trabajo para la comunidad hasta completar otros 30. Es la 'cuenta de la vieja', pero también es real como la vida misma.

Es posible que usted sea un buen ciudadano y considere que contribuir es un principio de solidaridad irrenunciable. Y es cierto, pero hay que ponerle freno a los impuestos. El Gobierno tiene la obligación de reformar el insoportable gasto de las Administraciones. El sector privado ha hecho su reforma con el dolor de muchos. ¿Por qué el Gobierno no toma el toro por los cuernos y comienza de una vez la absolutamente necesaria reforma de las Administraciones? No obstante, es cierto que Mariano Rajoy, el Reformista, está en ello. Tiene la oportunidad de pasar a la Historia como el presidente del Gobierno que puso en orden esta finca pública, manifiestamente mejorable. La idea le pone de los nervios, y él no termina de rematar.

Hay datos que hablan por sí solos, la evidencia es la evidencia y no se pueden cerrar los ojos ante ella. En 2012, la masa salarial bruta del conjunto de los empleados públicos nos costó la friolera de 122.926 millones de euros para una plantilla total de 2.917.200 personas. El esfuerzo de los españoles en IRPF e IVA en 2012 fue de 90.528 millones de euros y no dio ni para pagar los costes salariales de los empleados públicos. Desmoralizador. El esfuerzo recaudatorio de 18.151.700 españoles con trabajo sirve para poco. La realidad nos pone de los nervios a los contribuyentes.

En 2012, la masa salarial bruta del conjunto de los empleados públicos nos costó la friolera de 122.926 millones de euros para una plantilla total de 2.917.200 personasEs cierto que el actual Gobierno está haciendo esfuerzos en la reducción, pero no acaba de terminar la faena, que se alarga y se alarga. Desde 2010, la plantilla pública ha pasado de 3.168.000 millones a 2.917.000 funcionarios; los costes, de 104.833 millones de euros a los ya apuntados 90.528. No es suficiente.

Vaya por delante que este artículo no entra en el topicazo de si los empleados públicos trabajan mucho, poco, son útiles o no. Quede claro que son necesarios y trabajan como el que más, pero racionalizar y adaptar las plantillas a las circunstancias es necesario y beneficioso para todos. Otros ya lo han hecho o lo están haciendo.

Es igualmente razonable comenzar el adelgazamiento por las subvenciones innecesarias en esta coyuntura económica: partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales, ONG… y reducir el número de políticos. Pero, aun así, estas medidas no son suficientes y requieren tomar decisiones sobre el grueso de los empleados públicos. Y rápido, porque la deuda se descontrola y, salvado el primer rescate, esta puede ser la razón de que llegue la segunda amenaza.

Y ello es posible. Hay campo de actuación para reducir. De los 2,9 millones de asalariados públicos, 517.000 pertenecen a la Administración central. Las autonomías dan empleo a 1,6 millones largos de funcionarios. El número es abultadísimo y las duplicidades están a la orden del día. Si sumamos los ayuntamientos, en los que empleamos a 572.700 personas, alcanzamos 2,2 millones de empleados públicos en las Administraciones locales. Y las empresas e instituciones públicas aportan 163.000 más.

Como referencia: en Alemania bastan 400.000 funcionarios en su Administración central para gestionar 80 millones de almas. Como anécdota: mientras todos los estamentos hacen esfuerzos por reducir su personal, las diputaciones y cabildos (¿tienen hoy sentido?) incrementan sus asalariados de 74.265 a 76.679, un despropósito al que no queda otro remedio que meterle mano y buscarle soluciones. ¿Cuáles?

Una verdadera reforma pasaría por una reducción drástica del coste: ¿un 25%?, ¿un 30%?... Se puede pensar en congelar las tasas de reposición (no cubrir las bajas), lo que supondría un promedio de 100.000 empleados públicos menos cada año. Pero no es suficiente porque los ingresos no parecen recuperarse, como hemos visto, y los niveles de endeudamiento seguirán creciendo. No hay tiempo. Hay que acelerar. Esta situación nos puede llevar a la ruina. El rescate puede estar llamando a la puerta.

*Juan Astorqui, Comunicación Corporativa y Financiera Burson-Marsteller

El estallido social: una realidad negada.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 15 Mayo 2013

La pregunta que todos los ciudadanos nos hacemos después de un año y medio de Gobierno del PP con Rajoy es, si España va a poder sobrevivir a su efímero paso. El futuro no puede ser más desalentador. Muchos dirán que han sido engañados y decepcionados por la actitud de este monolítico partido con sus dirigentes. Pero algunos ya habíamos criticado y desnudado a quien ha basado toda su vida política en la demagogia y en el duelo dialéctico de salón, pero que escondía un caracter pusilánime, acobardado y tremendamente influenciable por su entorno más íntimo. Aquí podemos decir que detrás de cada hombre mediocre,existe una inmensidad de colaboradores mediocres y ambiciosos.

No puede haber nada peor que aparentar ser lo que no se es, aunque se cumpla aquello de que en un país de ciegos el tuerto es el rey. Porque si este hombre ha llegado al poder ha sido por la ineptitud e impotencia de sus oponentes y de sus serviles colaboradores al no plantear una auténtica alternativa. Y la razón es que toda la casta participa de esa mediocridad,cuando no incompetencia,falta absoluta de escrúpulos y de sentido democrático. Lo único que les une es la aspiración por llegar al poder y mantenerse en él el mayor tiempo posible. Lo malo es que el actual sistema es el que garantiza la continuidad de esta aberración, que lleva a España a su propia destruccion como nación y a la sociedad a ser meros comparsas, esclavos del monumental espejismo de democracia.

Rajoy se ha empeñado en hacer "bueno" a Zapatero y en traicionar la confianza de millones de españoles que le dieron la mayoría absoluta parlamentaria. El camino emprendido de empobrecimiento y aniquilación de la clase media, que es el pilar fundamental de cualquier sociedad, solo puede traer como respuesta el temido "estallido social" que niegan en público,pero que reconocen y temen en privado. Las encuestas solo están manifestando la punta del iceberg del descontento y hartazgo social. Este sistema está muerto por mucho que se empeñe la casta parásita en revivirlo para su propia supervivencia. España necesita y exige un cambio en profundidad y alcanzar la verdadera democracia. Y como pasa con el agua, la sociedad sabrá encontrar el camino que le lleve a sus objetivos de libertad y soberanía plena.

Estamos ante el comienzo de la transición definitiva, en la que partidos que predican pero no practican la democracia no tienen cabida. Los ciudadanos exigimos una participación directa en la elección de los candidatos y en hacer valer los derechos fundamentales de libertad, igualdad y justicia. Hay demasiadas reformas pendientes, que nunca se llevarán a cabo por los que han llegado al poder aprovechándose de una Constitución nacida con taras y que ha alcanzado un estado terminal irreversible. Una Constitución que ha favorecido la creación de una Administración del Estado monstruosa plagada de parásitos que domina a la sociedad española.

No soy capaz de predecir el futuro, pero sí de ver con claridad que el estanque tiene las aguas tranquilas como un espejo, pero en el que solo una insignificante gota hará que se formen un sin fin de ondas que se extenderán hasta los bordes. Esa gota ya está cayendo.

Las baronías autonómicas y el despilfarro de la mayoría absoluta
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 15 Mayo 2013

De las diez legislaturas de la democracia, sólo en cuatro los ciudadanos han otorgado mayorías absolutas. Se la regatearon a Adolfo Suárez -la derecha no compareció unida a las urnas en 1979- pese a que impulsó la Constitución, pero se la dieron a Felipe González en 1982 (202 diputados sobre 350) y en 1986 (183 escaños), porque la alternativa del PSOE fue la respuesta al frustrado golpe de Estado de 1981 y porque con los socialistas España entró en la Comunidad Económica Europea en 1986 (el acta de adhesión se firmó el 12 de junio de 1985).

La expulsión del poder del PSOE en 1996 -después de dos legislaturas de González sin mayoría absoluta- no fue tan clamorosa como se pudo esperar: Aznar ganó los comicios ese año con 156 diputados y tuvo que esperar al 2000 para lograr 184, una amplia mayoría absoluta con la que la ciudadanía premió la gestión de la crisis por el PP dándole poderes suficientes para la integración de España en el euro. Rodríguez Zapatero no obtuvo ninguna mayoría absoluta, ni en 2004 ni en 2008, y Rajoy aparcó al PSOE en su tercer intento el 20-N de 2011 con una mayoría absoluta superior a la de Aznar: 186 diputados, que es con la que gobierna desde hace ya casi dieciséis meses. De nuevo, el electorado le otorgó este poder exorbitante para sacar al país de la crisis tras siete años de socialismo, tres de los cuales fueron literalmente desastrosos y los cuatro primeros de invertebración de España y de dilución de los valores de la transición. Las mayorías absolutas se han concedido por el electorado siempre para solucionar problemas excepcionales o adoptar iniciativas decisivas.

Las mayorías absolutas se han concedido por el electorado siempre para solucionar problemas excepcionales o adoptar iniciativas decisivas

Ahora estamos en condiciones de contemplar cómo, obscenamente, el Gobierno del PP dilapida un extraordinario e inédito poder político, superior al de los socialistas en 1982 porque al obtenido en las generales del 20-N de 2011 hay que añadir el local y autonómico alcanzado el 22 de mayo de ese mismo año. Las cosas se iniciaron torcidamente con el decreto ley de diciembre de 2011 de medidas urgentes que incumplía la primera promesa electoral -subió el impuesto de la renta-, fueron a peor con la tardanza en la presentación de los presupuestos generales de 2012 para no comprometer la victoria por mayoría absoluta de Javier Arenas en Andalucía -que se frustró- y se sumieron en el peor de los diagnósticos con la gestión de la crisis de Bankia, al tiempo que el propio Rajoy reconocía que la realidad le impedía cumplir con su programa.

Pero a partir del estallido del llamado caso Bárcenas y la conversión del presidente en un holograma de sí mismo, presente en la vida española a través de las TV de plasma, en combinación con una gestión desastrosa de la comunicación gubernamental -una responsabilidad que la vicepresidenta no sabe cómo asumir ni manejar en su condición de portavoz del Gobierno-, otra no menos desastrosa de las presuntas irregularidades en la financiación del partido y, por fin, un 26-A que ofreció un recital de impotencia gubernamental para combatir la crisis (terrorífico cuadro macroeconómico 2013-16), la sensación de funcionalidad de la mayoría absoluta se ha volatilizado.

En las últimas semanas estamos asistiendo al despilfarro de ese enorme poder: el Gobierno y el propio presidente parecen no controlar las baronías autonómicas -a las que se dirige Rajoy casi en tono de súplica para poder tomar una decisión estratégica con el déficit catalán-, y la descoordinación en el contenido y el calendario legislativo remite a una confusión casi total. Aunque podrían añadirse algunos elementos más que describen un torpe manejo de la hegemonía política del PP, bastan los datos anteriores para colegir que las encuestas que suponen el hundimiento de las expectativas electorales del PP (algunas hablan de hasta 16 puntos menos respecto del 20-N de 2011) están muy en línea con la percepción de los ciudadanos acerca del juicio que les merece la gestión del Ejecutivo.

El Gobierno y el propio presidente parecen no controlar las baronías autonómicas, y la descoordinación en el contenido y el calendario legislativo remite a una confusión casi totalLa contestación de varias de las autonomías del PP (Madrid, Aragón, Extremadura… y otras más discretas) a la política gubernamental es un episodio deprimente de cómo teniendo Rajoy el poder ha perdido la auctoritas. Esta contestación es el peor síntoma -el más grave- de que el mecanismo interno entre el Gobierno y las comunidades no funciona fluidamente y que la relación entre estas y el partido tampoco es correcto.

Este boquete de insumisión política -a estas alturas difícilmente reductible- es el resultado de unas políticas que llevan a los presidentes autonómicos a la suposición muy verosímil de que, por este camino, van a ser desalojados en menos de dos años y también de que perciben al presidente y a su Gabinete sin energía suficiente para remontar la situación. Por ese sumidero de pelea interna se le escapa al PP el poder a borbotones. No haber abordado en su momento la cuestión catalana -siempre la desesperante quietud de Rajoy- ha conducido exactamente al lugar en el que estamos metafóricamente hablando: el patio nacional de Monipodio porque han entrado en juego los que el catedrático y eurodiputado de UPyD, Francisco Sosa Wagner, denomina “poderes neofeudales”. Creímos que con el PP tal cosa tampoco sucedería.

O cambian o los echan
Esther Esteban Estrella Digital 15 Mayo 2013

El otro día leí un artículo de Juan Sánchez González, profesor de Historia contemporánea de la Universidad de Extremadura, donde se sostenía que lo que se dilucida, ante la grave crisis política que padecemos, no es un cambio de modelo porque no parece concebibles alternativas a la democracia, sino lo que está en cuestión es la viabilidad de la calidad de nuestra democracia, siempre susceptible de mejora, pero también de ostensible empeoramiento. Me gustó la idea porque, efectivamente, la crisis económica se está llevando por delante muchas cosas y es un campo abonado para los aventureros de la política, aunque yo no soy de las que pienso que España pueda cuajar un modelo a la italiana.

Durante un tiempo se presentó a la Transición española como modelo ejemplar
Recordaba el profesor que durante un tiempo se presentó a la Transición española como modelo ejemplar, incluso exportable, pero pronto se atenuó el diapasón y con el paso de los años el modelo se ha sometido a un exagerado cuestionamiento, tanto en los ámbitos políticos como académicos o mediáticos. Insistía en que algunos han incidido en conjurar transición con "transacción" e incluso "traición" subrayando la importancia perniciosas de pactos, claudicaciones y componendas y el carácter oligárquico y opaco de los centros de poder y decisión. No digo yo que para un sector de la población esto no sea así, pero los que vivimos la transición sabemos de la importancia del consenso y el pacto y lo que eso supuso de renuncia ideológica para algunos cuyas convicciones parecían inamovibles. Yo he sido una de las que elogiado los pactos de La Moncloa y la importancia que tuvieron para sacar a España de una situación económica nefasta en un momento políticamente muy complicado y sigo pensando lo mismo.

Desde luego no hay ni un solo ciudadano en este país que ante la pregunta de si los partidos políticos tienen que pactar y entenderse responda con un "no", el problema es cuando desciendes a la letra pequeña y la palabra pacto si utiliza con una trampa para atacar al adversario. Aquí nadie quiere pactar con nadie y esa es la cruda realidad. El PP porque tiene mayoría absoluta para sacar adelante la legislatura y además no se fía un pelo de Rubalcaba. El PSOE porque, aunque lo pida con la boca pequeña y, sea o no una cortina de humo para tapar sus propios problemas internos, llegado el caso no aceptaría ninguno de los planteamientos del gobierno porque lo que quiere es situarse en las antípodas. En cuanto a los partidos pequeños, especialmente IU y UPyD, ¿para que van a pactar nada si las encuestas les dan unas subidas especulares?. Y qué decir de los sindicatos, incluso de los empresarios, que van por libre y a lo suyo intentado proteger sus propios chiringuitos.

El único que ha tenido claro lo que puede pasar es Jáuregui cuando ha advertido que o cambian o los echan
España no es un país de pactos sino de bronca y estamos tan acostumbrados a la bronca política que nadie se fía de nadie, ni siquiera en estos momentos que tenemos el agua cuello. Si de verdad nuestra democracia estuviera plenamente consolidada con más 6 millones de parados y la mitad de nuestros jóvenes sin empleo o emigrando, hace mucho tiempo que estarían todos remando la misma dirección pero de eso nada, de nada, para desánimo de los ciudadanos. Ya pueden apuntar todas las encuestas el profundo, profundísimo, desgaste que padecen los grandes partidos políticos. Ya puede señalar la gran desconfianza que provocan los líderes de todos los colores ideológicos o incluso la gravísima desafección de los ciudadanos. Aquí no se mueve nadie porque siguen creyendo que las cosas cambiarán por sí solas cuando vuelvan las vacas gordas pero eso no será así. El único que ha tenido claro lo que puede pasar es Ramón Jáuregui -que cada día está más atinado- cuando ha advertido que o cambian o los echan. Pues eso, como no cambien los van a echar a todos pero ...a gorrazos en las próximas elecciones .

Rajoy premia el incumplimiento
EDITORIAL Libertad Digital 15 Mayo 2013

El 4 de abril del año pasado el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, tras incrementar las transferencias a las autonomías y avalar su demencial endeudamiento mediante los llamados hispabonos, envío un contundente mensaje a los gobernantes autonómicos: dijo que ya no aceptaría “más excusas ni pretextos” para no cumplir con el objetivo de reducción del déficit. Montoro les recordó que la entonces recién aprobada Ley de Estabilidad Presupuestaria disponía de un mecanismo de “vigilancia, sanción e intervención”, ante el que no cabían “posturas autóctonas” y que dotaba al Gobierno de “suficiente armadura para hacer cumplir los objetivos de consolidación fiscal”.

Más de un año después, y tras el clamoroso incumplimiento de muchas comunidades autónomas de no superar el tope del déficit, fijado para 2012 en el 1,5%, el Gobierno de Mariano Rajoy no sólo no ha cumplido las advertencias de intervención contra las incumplidoras, sino que las ha premiado con un tope de déficit superior al que tendrán en 2013 los gobernantes que sí han cumplido con el ritmo de reducción de sus desequilibrios presupuestarios.

Ante el lógico malestar que este déficit diferenciado ha causado entre los gobernantes que sí han hecho durante 2012 el esfuerzo de ajustar sus gastos a sus ingresos, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, tuvo el martes la desfachatez de pedirles “alturas de miras” y abogar por no tirarse "los trastos a la cabeza”. Los representantes de Madrid, Galicia y Extremadura, todos ellos del PP, han ratificado, sin embargo, su postura contraria a este déficit diferenciado con el que el Gobierno ha beneficiado a quienes han hecho caso omiso a la Ley de Estabilidad Presupuestaria, especialmente la Generalidad de Cataluña.

Aunque el Gobierno autonómico catalán no haya sido el único que ha incumplido el objetivo de reducción del déficit en 2012 –Valencia, Murcia y Andalucía han tenido, de hecho, desequilibrios presupuestarios superiores–, a diferencia de los demás, sí tuvo un ingente y privilegiado apoyo financiero proveniente del Fondo de Liquidez Autónomica, sin el cual su grado de incumplimiento habría sido todavía peor. Por otra parte, y sobre todo, no hay que olvidar que el Gobierno de Cataluña se halla completamente inmerso en un proceso de transición nacional radicalmente ilegal, lo que hace todavía más intolerable la permisividad deficitaria que le otorga Rajoy.

No, no hace falta mucha “altura de miras” para saber que la renuencia de Rajoy al enfrentamiento le está llevando a contribuir decisivamente a la desvertebración de España y a que en 2013 el número de comunidades relajadas en materia de reducción del déficit sea aún mayor.

El pacto de Rubalcaba
Javier Quero www.gaceta.es 15 Mayo 2013

No acierto a descubrir cómo puede aspirar a aportar soluciones quien no hizo más que agravar el problema.

Rubalcaba pide al Gobierno un pacto y a su partido, una tregua. El jefe de la oposición lo es por la que encuentra entre los suyos. Opuestos al del puesto. Pronto, depuesto. Así están los barones de más venidos a menos. No acierto a descubrir cómo puede aspirar a aportar soluciones quien no hizo más que agravar el problema. Este PSOE es menos de fiar que Toni Cantó en Twitter. El sectario general menos general de la historia de Ferraz mendiga un pacto como si tal cosa obrara los efectos del bálsamo de Fierabrás. Más placebo no, por favor. Basta de automedicarse con autocomplacencia.

Qué acuerdo puede alcanzarse con quienes agudizaron la crisis, negándola desde un principio y tildando de anti patriotas a los que avisaban lo que se venía encima. Qué criterio se puede compartir con unos sujetos que, conociendo el peligro de aumentar el gasto, compraron el voto con la golosina de 400 euros de gañote. Qué negociación se puede mantener con quienes dispararon el gasto inflando el déficit con el desdichado Plan E, que abrió tantos agujeros en las aceras como en las cuentas públicas.

Qué entendimiento se puede establecer con los que destruyeron tres millones y medio de puestos de trabajo. Preso de su pasado, el PSOE ha condenado su futuro. Ténganlo presente. El único pacto es el que suscribió el PP con los electores que le proporcionaron la segunda mayoría absoluta más holgada de la historia. El pacto vigente es el cumplimiento de un programa que, de momento, descansa en el cajón de asuntos pendientes. Por la temeridad perniciosa de los que estuvieron y por la prudencia melindrosa de los que están, los ciudadanos pagamos el pato y el pacto.

El cabreo general reflejado en tablas demoscópicas se deriva de la incertidumbre y la desesperanza. En ese clima, resulta grotesco que el individuo que dirigió el Gobierno que presidió Zapatero pretenda ser tenido en cuenta. Por esas cuentas pendientes, andamos ahora pendientes de la cuenta. La España dividida es una cuenta, en suma, en la que sólo resta calcular el resultado de la multiplicación de los problemas. Si en el PP procuran cuadrar las cuentas, en el PSOE se han entregado a sus ajustes de cuentas. Ninguno de los dos parece darse cuenta de que, en el entretanto, lo único que avanza es la cuenta atrás de una clase media que ha pasado de tener cuenta corriente a tener cuenta vulgar.

De las hipotéticas alianzas entre PSOE y PP no se derivaría un pacto. Más bien, un impacto. Gobierne quien le toca. Y si Rubalcaba quiere pactos, que pruebe a buscarlos en sus filas. Puede empezar con el PSC, que anda en convergencia con los nacionalistas y en divergencia con sus propias siglas. O intentarlo con la sucursal gallega, que clama por las extintas primarias y los instintos primarios. También le cabe probar con el socialismo vasco y ese Patxi tan pichi que amaga y amarga. Quizá fuera cosa de tentar una entente con el madrileño Tomás Gómez, que hasta ahora se ha mostrado machacón, más Chacón. Incluso, le queda el cortejo al cortijo de Griñán, que siempre ha visto en su líder nacional un respaldo... abatible.

Ahí es donde tiene terreno para el pacto el Rubalcaba de mano tendida mal entendida. En su propio partido, más partido que nunca. En el intento de mantenerse al frente de una formación deformada que se debate entre la protesta interna y la propuesta externa, víctima de sus cuentos a fin de cuentas.
El pacto de Rajoy es con sus votantes. Y Montoro, sin caer en la cuenta.

Algunos mitos sobre los impuestos que no interesa que usted sepa
Antonio España  El Confidencial 15 Mayo 2013

Imagínense que ustedes compraran un billete de primera clase para un vuelo intercontinental, pagaran por él diez veces más que por un asiento en turista y la compañía aérea les sentara en el último asiento en la cola, sin apenas espacio para las piernas y sin derecho a catering, salvo pagando. ¿Qué pensarían ustedes si las líneas aéreas se llamaran Hacienda Airways y su lema publicitario fuera Hacienda somos todos?

Pues bien, en la vida real ese desafortunado eslogan ha calado bastante profundo en la población, y lo cierto es que Hacienda son unos más que otros, tal y como demuestra el siguiente dato que quizás desconozcan: el 80% de los ingresos percibidos por el Estado en concepto de IRPF lo aporta menos del 30% de las personas, que son las que declaran rentas –del trabajo y del ahorro– superiores a una cantidad situada entre 25 y 30.000 euros al año. 

   

Es decir, aproximadamente unos 6,5 millones de personas (de una población de cerca de 47 millones) sostienen el 80% de la partida de ingresos por IRPF. Sin entrar a valorar en este momento si esta progresividad es deseable o no, estarán de acuerdo conmigo en que no se puede negar que la máxima favorita de los recaudadores fiscales de todos los tiempos no se sostiene. Hacienda no somos todos. O, al menos, no a la hora de pagar.

Además, a pesar de que la progresividad ya se aplica en los ingresos, han de tener en cuenta que tampoco a la hora de disfrutar de los servicios públicos que presta el Estado somos todos iguales ante la ley, aplicándose una doble discriminación por razón de rentas. Por citar un ejemplo, cuantos más impuestos paga una persona, menos derecho tiene a elegir educación para sus hijos que no sea  estrictamente privada, al quedar relegado a los últimos puestos en las listas de prioridad a la hora de escoger centro público o concertado.

La mayoría pagamos voluntariamente nuestros impuestos
Los impuestos, como su propio nombre indica, son una acción impuesta sobre alguien, que no tiene la opción de negarse, luego difícilmente podemos decir que sean voluntarios. Es verdad que la mayoría de nosotros pagamos nuestros tributos sin que sea necesario que venga el señor de Hacienda físicamente a nuestra casa, acompañado de una pareja de la Guardia Civil. Pero el hecho de que no suela haber violencia explícita no implica que, en última instancia, no exista amenaza de la misma. Si no me creen, piensen qué ocurriría en el hipotético caso de que decidieran unilateralmente dejar de pagar. ¿A eso se le puede llamar voluntario?

En todo caso, en general, los impuestos no se abonan al fisco de forma explícita y siendo conscientes de que estamos pagándolos. Antes bien, la mayoría hacemos frente a nuestras obligaciones fiscales con la anestesia de la retención en nómina del IRPF y las cotizaciones de la Seguridad Social, o enmascarada en los precios de los bienes y servicios que consumimos en forma de IVA y de otros impuestos especiales. No sé si son ustedes conscientes de que pagan de su bolsillo directamente a Hacienda menos del 10% de sus impuestos.

En alguna ocasión, ya hemos comentado cómo Colbert, en su instrucción al joven rey Luis XIV, le enseñaba que el arte de los impuestos consiste en desplumar al ganso obteniendo la mayor cantidad posible de plumas con los mínimos graznidos. Observando nuestro sistema tributario, nuestros políticos dominan ese arte a la perfección, pues prácticamente no nos enteramos de cuándo y cómo pagamos nuestros impuestos.

  

Afortunadamente, algunas instituciones privadas, como el think tank Civismo, se dedican a arrojar luz sobre esta opacidad tributaria con informes como el del Día de la Liberación Fiscal, que fue publicado hace unos días y del que están tomados la mayoría de los datos del gráfico anterior. En este trabajo de investigación, los autores han recogido todas las figuras impositivas, llegando a la conclusión de que para hacer frente a sus obligaciones para con Hacienda, un asalariado medio español debe dedicar 130 días de trabajo sólo a dicho cometido.

Imaginen, pues, que se cambiara la forma de informar sobre la cantidad de impuestos a pagar y Hacienda les notificara a primeros de año el total que deben ingresar en ventanilla. Probablemente cambiaría su percepción sobre la voluntariedad de los mismos, ¿no creen?

Los impuestos crean riqueza
Supongan que alguien intentara resolver la sequía de un país simplemente cambiando el agua de pantano, llevándola a embalses menos eficientes, con más pérdidas y con mermas por evaporación del agua en los trasvases. ¿Creen que se incrementaría así la cantidad de agua total disponible? ¿No creen que sería mejor reducir el consumo de agua y, por otro lado, ahorrar para crear nuevos embalses?

Y es que los impuestos difícilmente pueden crear riqueza. En el mejor de los casos, la redistribuyen de los ciudadanos que los pagan a aquellos que los reciben en forma de transferencias, subvenciones o compras de bienes y servicios. O, en el peor, en forma de comisiones, ERE falsos o sobresueldos en el caso de que la redistribución sea ilegal, que a veces ocurre también. Por desgracia.

Pero, seguramente, en el más habitual de los casos, destruyen directamente la riqueza generada por la actividad empresarial genuina, enterrándola en rotondas, aeropuertos y AVE vacíos y 'embajadas' autonómicas. O simplemente despilfarrando el dinero público –ese que alguna ministra del Gobierno de España dijo que no era de nadie– por la gestión ineficaz de los responsables políticos puestos a dedo, más por su lealtad al aparato del partido que por su probada capacidad.

Si los impuestos crearan riqueza, seguramente países como Corea del Norte o Cuba, dictaduras donde todo es impuesto por el Estado, serían los más ricos del planeta. Si en estos momentos y mientras leen esto están pensando en el ejemplo de los países nórdicos, paradigmas de alta fiscalidad con economías prósperas, les pediría que consideren la dirección de la flecha causal. ¿Son países ricos porque pagan muchos impuestos, o pueden permitirse pagar muchos impuestos porque son países ricos? Si atendemos a su historia, comprobaremos que esas naciones ya eran prósperas mucho antes –y de hecho, alguna como Suecia, casi deja de serlo a consecuencia de las nefastas políticas socialdemócratas.

Los impuestos son la expresión de la solidaridad
Por último, si ustedes quisieran educar a sus hijos enseñándolos a ser generosos y solidarios con los demás, ¿lo harían sacando el dinero de su hucha por las noches mientras duermen para dárselo a otras personas que sus hijos nunca verán? ¿Se enorgullecerían de lo solidarios que son sus hijos si hicieran esto?

La solidaridad, entendida como un acto voluntario de adhesión a la causa de terceros, no es tal cuando es impuesta. En mi opinión, no hay nada de generoso en repartir el fruto de nuestro trabajo con los demás si lo hacemos de manera obligada y desconociendo tanto la cantidad realmente aportada como el destino específico de la exacción fiscal practicada sobre nuestras posesiones.

El intervencionismo que silenciosamente domina la sociedad actual, y que tanto desprecia los actos voluntarios de las personas libres, prácticamente nos ha arrebatado la posibilidad de realizar uno de los actos de mayor grandeza humana que existen: compartir con los demás el resultado de nuestro esfuerzo, de forma altruista y desinteresada. Despersonalizando la solidaridad auténtica y politizándola, los socialistas de todos los partidos, como diría Hayek, han deshumanizado el gesto y se han apropiado de la capacidad del ser humano de ser generoso.

Si no les he convencido, permítanme que les haga otra pregunta. ¿Les molesta a ustedes en su trabajo o en su vida personal que alguien se atribuya méritos que no le corresponden? ¿Qué opinan de esas personas tan dadas a colgarse medallas que pueblan oficinas? ¿No creen que es precisamente eso lo que hacen los políticos cuando sacan pecho en sus mítines dominicales, tras haber otorgado una subvención, subido las pensiones o incrementado las becas?

En definitiva, es fácil ser solidario con el dinero de otros. Pero, como apostillara la recientemente fallecida Margaret Thatcher, “el socialismo fracasa cuando se acaba el dinero de los demás.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Desafío ético
editorial El Correo 15 Mayo 2013

La ponencia de Paz y Convivencia poco podrá avanzar si orilla los fundamentos y objetivos a los que se debe su tarea

La ponencia parlamentaria sobre Paz y Convivencia tuvo que enfrentarse ayer a su propia razón de ser: o se convierte en un foro que contribuya a la asunción del mal causado durante décadas como base para alcanzar una sociedad liberada de los lastres del terror, o se contenta con actuar como instancia que tome acta notarial del abismo ético que separa a los herederos de Batasuna del resto del arco político. El PNV y el PSE-EE, han asumido el reto de procurar lo primero y evitar lo segundo al comprometerse a que el trabajo de la ponencia se desarrolle sobre «el suelo ético» pactado la pasada legislatura.

Nada resulta más elocuente para subrayar la dificultad del reto señalado que las fintas dialécticas a las que nos tiene acostumbrados la izquierda abertzale para sortear el denominado 'suelo ético' de la paz y de la convivencia. Fintas que tratan de mantener la unanimidad de sus bases y, en el fondo, la vindicación del pasado etarra frente a una premisa inexorable: no cabe hablar de paz y de convivencia sin el objetivo expreso de deslegitimar ética, social y políticamente el terrorismo.

Toda resistencia o renuncia a tal deslegitimación constituye, de entrada, la negación de los fines pretendidos al bautizar la ponencia. El 'suelo ético' establecido por los partidos democráticos en la última legislatura supuso uno de los logros más importantes del compromiso político por avanzar hacia una Euskadi moralmente digna de reconocerse en paz. EH Bildu, tan reacia a moderar sus posturas, ha de acabar entendiendo que en una sociedad abierta hay valores innegociables que no pueden estar sujetos a transacciones de conveniencia. La ponencia parlamentaria seguirá reuniéndose, pero sus integrantes no pueden convertir la desavenencia de ayer en un paréntesis a consignar como salvedad anexa a sus conclusiones finales. Sencillamente porque con semejante laguna no podría haber conclusiones.

Sería un sarcasmo verdaderamente hiriente que el Parlamento de los vascos acogiese los trabajos de una ponencia sobre Paz y Convivencia que entrara a discutir sobre cuestiones como la situación de los presos de ETA o la definitiva superación de la «confrontación armada» sin pronunciarse previamente sobre la necesidad de que la banda desaparezca, sobre la injusticia intrínseca de la violencia, o eludiendo el emplazamiento a que los victimarios reconozcan el daño causado a sus víctimas.

La caverna catalana está de enhorabuena
Graciano Palomo Periodista Digital 15 Mayo 2013

Llevo ya tres años viajando semanalmente a Cataluña para participar en debates televisivos organizados y dirigidos por el fraile franciscano, Carlos Fuentes, un monstruo catódico,y por el que pululan individuos (as) de todo pelaje y condición. Especialmente en lo que respecta a la emisión en Canal Català un “carrier” entregado a la deriva secesionista impregnada de un profundo, radical odio a España, a milenaria y universal cultura, a los españoles, a los que se denigra, se insulta, se vitupera.

Se hace chacota del orden democrático y constitucional, se llama “corrupto”al jefe del Estado, se ciscan en las instituciones, especialmente las que no les ofrecen razón en su locura rupturista, se inventan “reynos” que nunca tuvieron, se tergiversa la Historia, se apela a la insumisión armada, se apalanca la idea de que los españoles les roban y se tilda de “caverna” toda idea que no pasa por volver al feudalismo y al vuelo gallináceo del pequeño terruño que nunca jamás consiguió nada que no fuera intimamente unido al lar hispano.

Y van todos a una como en Fuenteovejuna, sobre todo si abrevan en los dineros que les manda Montoro o aspiran a ese pesebre.

Fuentes, por ejemplo, conduce el programa QUEREMOS OPINAR (Intereconomía TV, tan denigrado por esos mismos que ahora acuden raudos) con plena libertad y saca la piel a tiras -como es de menester-al gobierno del PP a su presidente y a sus ministros. Pero, ¡ojo!, cuando coge la batuta en el programa para Cataluña, Catalunya Opina, se tienta mucho la ropa antes de tocar un pelo a los instalados independentistas. ¡Toma libertad!

Un tal Toni Aira, sin ir más lejos, te puede mandar a un campo de concentración ideológico ó civil si osas decir que la secesión no va con el signo de los tiempos, que no ayuda a los más desfavorecidos o simplemente que Cataluña fuera de España es igual a nada. Se puede calificar de “asesino” al presidente Rajoy pero como se te ocurra decir que la familia Pujol presenta signos (más que evidentes) de corrupción estás perdido. Las brigadas del amanecer te fusilan por “brunete mediática”. Estos caballeretes pueden lucir su bandera con agresividad pero como oses reivindicar la grandeza histórica de la nación española serás emparedado en Monjuicht sin solución de continuidad o arrepentimiento.

Sus pobres y desvariados gobernantes pueden llamar “vagos” a los andaluces, maleantes a los extremeños, charnegos a los castellanos pero ojito con recordar que sus primeras empresas hacen su “negoci” en el resto de España y sólo en los JJOO del 92 los contribuyentes españoles enterraron casi dos billones de pesetas en su magna representación olímpica. Pero ellos ahora no quieren saber nada del Madrid 2020.

Piden lealtad democrática para sus posiciones de ruptura cuando los agentes de Artur Mas intentan descifrar a los agentes del CNI en ese territorio; exigen respeto para su taimado y traidor lendakari cuando van por todas las cancillerías del mundo presentando una imagen del Estado español que, con sus evidentes dificultades, no responde a la realidad en una operación tan obscena como estulta.

Sacan pecho cuando estos dirigentes apesebrados juegan en sus predios (TV3, Canal Catalá, etc...) pero se cagan por los pantalones abajo cuando acuden (con fruicción por cierto y perdiendo el trasero) a los medios nacionales ya sea TVE, RNE o Antena3 y se tienen que enfrentar a periodistas serios que les reflejan su pobre y desnortada realidad.

Denuncian igual que lo hacían los nazis o la Stassi a humildes tenderos que no rotulan sus colmados en catalán pero ponen el grito en el cielo se les saca los colores de que esa oligarquía lo único que pretende es montar su tingladito -made in Kosovo- para seguir campando a sus anchas y si es posible no pagar a Hacienda o seguir con sus chanchullos de gran país desarrollado.

Defienden a un tirano islamista -claramente vinculado con movimientos denunciado por la comunidad internacional-porque se ha subido a su carro apelando a una legalidad que ellos mismos pisotean cada día.

La izquierda comunista o de extrema izquierda se ha subido a ese carro mientras no les interesa el casi millón de desempleados y miran hacia otro lado en la precaria situación social que envuelve a un pueblo traicionado por sus dirigentes.

Todo este despropósito feudal, transnochado y manipulado se hace entre el pasotismo de un Estado incapaz de defenderse así mismo, chuleado en su propia jeta por un grupito de sueños equinociales que les llevará directamente al averno.

La caverna catalana está de enhorabuena. Hoy. Mañana ya veremos.

El privilegio de gastar
IGNACIO CAMACHO ABC  15 Mayo 2013

Con o sin asimetría, la expresión «déficit autonómico» es un pleonasmo en un modelo político diseñado para gastar

LA expresión «déficit autonómico» es un pleonasmo político, una redundancia. Las autonomías son desde hace tiempo máquinas de generar desequilibrio presupuestario. Amparadas en su condición de prestadoras de servicios básicos han creado aparatos administrativos desproporcionados que en realidad sostienen estructuras clientelares y son, por naturaleza, incapaces de autofinanciarse. El verdadero poder en España está ahí, en la capacidad discrecional de distribuir recursos y de colocar gente a través de una red de mini-estados ramificada y reduplicada en miles ?miles, sí? de empresas públicas. Y como no participan en la recaudación directa de impuestos, porque incluso sus recargos fiscales los cobra Hacienda, los virreyes eluden el desgaste tributario para plantear al Gobierno central una eterna reclamación jeremíaca. El dinero nunca les parece suficiente.

La discusión, árida y endogámica, sobre el margen de déficit territorial resucita el viejo y nunca cerrado debate del modelo del Estado. Basta ver la rebelión de los barones del PP contra un posible trato de favor a Cataluña para entender la imposibilidad de plantear una eventual asimetría. Aunque las encuestas registran un significativo incremento del estado de opinión favorable a la reconducción del sistema autonómico, se trata de una idea que los españoles sólo aceptan si se reconduce la autonomía de los demás. El sentimiento de agravio comparativo ha arraigado con una naturaleza posesiva que vuelve imposible cualquier pretensión de desigualdad; la España del Título Octavo se ha construido bajo un proyecto pseudofederal que ya no puede modificarse sin dejar heridas. Y menos a costa del sacrosanto privilegio de gastar.

Sucede, por lo demás, que los rebeldes tienen razón. La intención gubernamental de «ser sensible» con la asfixia financiera catalana tendría sentido si la sensibilidad fuese mutua. Si la Generalitat observase una lealtad institucional respetable. Pero los ciudadanos saben que el dinero que se otorgue de más a Cataluña no va a servir para sostener sus maltrechos servicios públicos sino para potenciar el delirio soberanista. Para pagar el proyecto de construcción nacional que alienta el independentismo. Para ahondar en un privilegio insolidario.

Ese mal rollo aumenta el problema genérico de Rajoy, que es el descontento de sus propios grupos de apoyo. Está emparedado entre el razonable objetivo de no romper puentes con el nacionalismo catalán y el riesgo de parecer débil con quienes le desafían y duro con quienes le respaldan. A costa además de hacer estragos en sus filas y enviar un mensaje de desaliento discriminatorio que penaliza a los que cumplen. En el fondo, todo parte de un descomunal malentendido subyacente, porque el único déficit autonómico tolerable debe ser, por principio, el mismo que en todos los demás ámbitos de un Estado sufragado por los contribuyentes. Cero.

"Los Erasmus en Cataluña se sienten marginados"
Un diario francés afirma que los estudiantes extranjeros son "excluidos" por el catalán
www.e-noticies.es  15 Mayo 2013

"El catalán es verdaderamente una lengua diferente al español. El acento es muy fuerte, no entendía nada". Así es como se sentía Séverine, estudiante de Erasmus de la UAB. El diario francés, La Croix, publica un artículo donde se critica que los alumnos que vienen de Erasmus en Cataluña se sienten "marginados" y afirma que el catalán es una "lengua poco conocida fuera de esta región española".

Además, denuncia que la mayoría de alumnos aprenden el castellano en su país de origen y no el catalán. Séverine explica que "los profesores hablaban en castellano pero había apartados en catalán, era frustrante"

En el diario también se afirma que "los otros alumnos se negaban a hablar en castellano cuando se hacía un trabajo en grupo". Séverine asegura en este sentido que "los estudiantes extranjeros también son excluidos de los trabajos en grupo". Y sentencia que "los profesores no quieren intervenir porque la lengua es un tema demasiado político en Cataluña."

¿Plaza inexpugnable?
Santiago González http://santiagonzalez.wordpress.com  15 Mayo 2013

Ondarroa es plaza dura. A la Ertzaintza le ha llevado cinco días detener a Urtza Alkorta, una vecina que ha sido condenada por la Audiencia Nacional a cinco años de prisión por colaborar con ETA. Vean en la foto a varias docenas de aborígenes colapsando un puente para impedir la detención de su congénere.

Ya llevábamos cinco días en este plan, Ondarroa, ciudad sin Ley. El delegado del Gobierno en el País Vasco, Carlos Urquijo, ha ofrecido la ayuda de la Policía Nacional y la Guardia Civil, para que ayuden a la Ertzaintza a restablecer la ley, pero el Gobierno vasco ha preferido contar con sus propias fuerzas. Esta mañana, mientras escribo este post, la Policía Autonómica intenta detener a Urtza Alkorta. Ampliaremos el comentario a medida que tengamos más datos.

No es un problema de la Ertzaintza, que en circunstancias más difíciles la ha hecho cumplir. Decenas de miles de manifestantes batasunos recorrieron las calles de Bilbao en la mañana del 31 de diciembre de 1995, llenando las fachadas de pintadas y consignas. Hubo dos pintadas que no pudieron terminar: las que comenzaron en la comisaría de la Policía Autonómica de la plaza Zabálburu. “Atutxa, estás mu” y “Gora ET”. Los ertzainas lo impidieron, frente a una turba que gritaba: “Zipayos, pim, pam, pum” y “ETA, mátalos”.

El problema no era la Ertzaintza, sino el nacionalismo. El cómplice del crimen y también el incruento. El viceconsejero de Interior, Josu Zubiaga, anunció que la condenada ya sabe que pesa sobre ella una condena que ” está dispuesta a cumplir”. Espera que “el asunto” se solucione “de una manera razonable”, porque “en ningún momento ha dicho -la etarra condenada- que no vaya a ir, sino que va a poner problemas en cuanto al acceso para su detención”.

En 1978, durante los debates constitucionales, el diputado peneuvista Marcos Vizcaya impartió una conferencia en Sarriko sobre su modelo policial. Los dirigentes nacionalista reivindicaban la creación de una policía autónoma distinta. No eran boinas verdes, ojo. El modelo de los nacionalistas era una policía de proximidad, vecinal, bondadosa, asistencial. Por decirlo con una imagen: el bobby británico que baja del árbol el gatito que se le ha escapado a la anciana mrs. Davies. No una policía represiva, recalcó. Se enredó un poco cuando un asistente le preguntó si no creía que toda Policía debía tener dos funciones: preventiva y represiva, para el caso de que no funcione la anterior. Ahí se lió un poco al hablar de “la memoria antidepresiva de este pueblo” y al vaticinar que una vez que tengamos una policía propia, ETA no durará ni dos meses.

Después de esperar durante cuatro días a que el gatito de la vieja bajara del árbol por aburrimiento o por la ley de la gravedad, al quinto día fue detenida por la Ertzaintza que debió emplear en la operación 300 agentes

Hubo gente que hizo frente al ambientazo de Ondarroa. La entonces eurodiputada socialista Rosa Díez dio un mitin en ese pueblo. Los asistentes fuero 40: los 22 que iban con ella y 18 escoltas

Otra excepción fue el popular Germán López Bravo, que presidió de la localidad, gracias a 19 votos y la ilegalización de Batasuna.

Si en cada detención hay que emplear a dos policías para el objeto principal y a otros dos para cada simpatizante, mucho me temo que a Urkullu, un hombre razonable en la administración de los dineros públicos se le va a disparar el déficit.

condenada a cinco años por colaborar con eta
La Ertzaintza detiene a Urtza Alkorta en Ondarroa tras tres horas de intenso operativo
Los agentes han tenido que romper un 'muro humano' de cientos de personas que habían tomado el puente de la localidad, donde se refugiaba la joven
SOLANGE VÁZQUEZ | BILBAO. El Correo 15 Mayo 2013

Trayectoria de Urtza Alkorta
Urtza Alkorta Arrizabalaga acudió a las elecciones municipales de 2007 como 'número 3' en la lista de ANV en el municipio ondarrés. Tras aquellos comicios, finalmente se constituyó una gestora en Ondarroa para gobernar la localidad, ya que las presiones de la izquierda 'abertzale' -la lista de ANV fue anulada por el Tribunal Suopremo- impidieron la composición del ayuntamiento. El interés de Alkorta en los asuntos de representación política se remontan al año 2003, cuando también integró como 'número 4' la lista de Herriarentzat en el municipio de Ondarroa. Esa era la marca mediante la cual la izquierda abertzale disputó el municipio a las candidaturas de PNV-EA, EB, PP, y PSE. De hecho, varios de los formaron parte de esa lista repitieron cuatro años después bajo las siglas de ANV. En febrero de 2006 también plasmó su nombre en un manifiesto de apoyo en el que respaldaba a las organizaciones juveniles abertzale Jarrai y sus sucesoras Haika y Segi, en contra de su ilegalización por actuar como la cantera de ETA. En aquel documento, Alkorta Arrizabalaga se presentaba como administrativa.

Después de tres horas de operación policial y en medio de una fuerte oposición popular, Urtza Alkorta, condenada por el Tribunal Supremo a cinco años de cárcel por colaborar con ETA, ha sido detenida esta mañana en Ondarroa, donde ha tenido lugar un espectacular dispositivo de la Ertzaintza -con unos 300 agentes, 30 furgonetas y dos lanchas- para proceder a su arresto, al filo de las 10.00 horas. Desde el pasado viernes, unos 500 simpatizantes de la izquierda abertzale -entre ellos, representantes de EH Bildu- se han concentrado para escenificar su desacuerdo y dificultar la detención. A las ocho de esta mañana, los ertzainas ya habían desalojado sin incidentes la carpa colocada con motivo de las protestas e intentaban llegar hasta Urtza Alkorta, que se encontraba en medio del puente de hierro que cruza la ría, rodeada por sus seguidores para que los policías no pudieran llevársela. Por eso, los efectivos de la Ertzaintza se han visto obligados a retirarlos, uno a uno, para ir ganando terreno y acercarse a Alkorta. Finalmente, han llegado hasta ella y la han sacado de Ondarroa en un furgón policial, en medio de los insultos de los presentes y de gritos de 'fuera, dejadnos en paz'. Durante este operativo, trece ertzainas han sufrido contusiones y precisado atención médica.

En el puente es donde los agentes encontraron mayor resistencia, ya que estaba atestado. Tanto, que han alertado a los presentes del riesgo de que la plataforma peatonal, de quince metros de largo por cuatro de ancho, cediese debido al peso. Además, los ertzainas desplazados hasta el lugar comunicaron por megafonía de que iban a ejecutar la orden de la Audiencia Nacional y también informaron a todos los presentes de que si no abandonaban la protesta libremente, podrían recaer sobre ellos responsabilidades penales y administrativas". Pero las advertencias no surtieron efecto y los policías han tenido que retirar, uno por uno, a todos los concentrados. Además, han identificado a ocho de ellos por desobediencia y han efectuado dos detenciones por atentado contra la autoridad. En el transcurso de la operación se han registrado forcejeos, se han oído gritos de "matones" y "PNV, txakurras (perrros)" contra los ertzainas y también lemas como "No vais a pasar", "Con la lucha seguimos adelante", "Ésta la paga el PNV" y "Urtza, el pueblo está contigo".

La propia Laura Mintegi, portavoz de EH Bildu, se ha desplazado hasta el foco de la protesta y se la ha visto hablando con los miembros del dispositivo policial. Según testigos directos, les ha recriminado por su actuación e incluso les ha amenazado con llamar al móvil de la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, para quejarse de la manera en que se llevaba a cabo la intervención. Mintegi ha subrayado que "el espectáculo" de Ondarroa es "triste y lamentable" y ha emplazado a la Ertzaintza a que "reflexione". También han acudido al lugar los parlamentarios de la coalición Unai Urruzurro y Maribi Ugarteburu, que ha protagonizado un rifirrafe verbal con uno de los ertzainas. El agente, ante los reproches de la parlamentaria, le ha advertido mientras ésta le enseñaba su acreditación de diputada: "Me da igual lo que sea usted, la próxima vez viene detenida".

El operativo se ha desarrollado de forma similar al que se llevó a cabo en el Boulevard de San Sebastián el pasado mes de abril y en la que el colectivo de la izquierda abertzale estuvo acampado durante diez días, en aquella ocasión para impedir el arresto de varios integrantes de Segi, organización juvenil ligada a ETA.

En busca y captura
La joven, detenida el 28 de enero de 2010 en la localidad vizcaína, está condenada por formar parte de un comando de 'legales' -miembros no fichados de la banda- a los que se les relaciona, entre otros, con el atentado contra la comisaría de la Policía Autónoma de Ondarroa en 2008, con varios agentes heridos. Según el Tribunal Supremo, ayudó a la organización terrorista desarrollando labores de correo, información y acompañamiento, para lo que se desplazó a Francia en enero de 2008 para recibir un curso de adiestramiento. «A su regreso realizó tareas de lanzadera en un coche de otro que trasladaba explosivos», dictaminó la sala.

Por todo ello, los magistrados ratificaron la condena de cinco años para la joven vizcaína por colaborar con ETA, y poco después le dieron un plazo de 10 días para que se presentara en la cárcel. Alkorta no obedeció la orden y desde entonces se encontraba en busca y captura.



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