AGLI Recortes de Prensa   Jueves 23  Mayo 2013

Referéndum autonómico
Rafael López-Diéguez www.gaceta.es 23 Mayo 2013

Llevemos el sistema autonómico a referéndum y que la gente se pronuncie.

No debiera sorprender que el Gobierno, incapaz de abordar el gran problema que son las cuentas de las Autonomías, haya preferido entrar en la necesaria reforma de la administración por su parte más débil, los municipios. No discrepo sobre la necesidad de reformar la descentralización municipal mediante, entre otras fórmulas, la concentración de municipios, pero esto solo es una parte del problema, la más pequeña.

Supongo que los responsables de economía y las portavoces estarán contentos, pues podrán añadir una nueva reforma al afamado cambio estructural que España demandaba y el Ejecutivo está realizando; pero que mucho me temo va a generar más paro y contracción económica y desigualdad. De otra parte, el sistema asimétrico que se pretende es injusto, premia al derrochador independentista y castiga a quien controla sus cuentas y hace nación.

En materia autonómica se precisa un gran cambio, porque todos los modelos de financiación autonómica que se han ido aprobando por PP y PSOE –todos ellos incumplidos– han sido un fracaso; porque el modelo de gestión económica y social por parte de las CC AA ha sido un generador de déficit, corrupción y promotor de la falta de solidaridad y cohesión en nuestra Patria, pero lo más importante, destructor del principio básico de la Unidad de España. Por ello ya que tanto se empeñan en recordarnos que la soberanía radica en “el pueblo” y que nuestra “sacra” Constitución, esa que no respetan los independentistas burgueses y de izquierdas, lo permite, llevemos el sistema económico a referéndum y que los españoles se pronuncien en libertad y decidamos si el sistema ha quebrado y hay que cambiarlo o seguimos el camino del suicidio económico y nuestra desintegración como nación.

«Retrocesora»
Alfonso Ussía La Razón 23 Mayo 2013

Militaba en el feminismo fundamentalista, y al espejo retrovisor de su coche le decía «luna retrovisora» para que fuese hembra. En su casa todo era femenino. El cuarto de baño, la «sala de la bañera», un horrible quinqué heredado de su madre, la «lámpara antigua», y su padre, cuya fotografía presidía «la sala grande» –el salón–, en un marco de plata –urna plateada–, lo llamaba «la causa de mi dicha». Es decir que era hija de su madre y de la causa de su dicha. El jabón era «la pastilla espumosa» y al portero de su casa, que respondía para toda la humanidad al nombre de Manolo, ella se dirigía con el apodo de «la cancela». –Buenos días, cancela–, y el pobre Manolo, siempre discreto, que musitaba una respuesta que más o menos podría traducirse de esta guisa: «Buenos días, hijaputa».

Para mí, que aquella insufrible mujer tiene que ser familiar del culto militante de las Juventudes Socialistas de Zamora que han criticado mediante un tuit la Lomce, la «ley Wert», que será próximamente aprobada por el Congreso a pesar del disgusto que ha generado en socialistas, comunistas, nacionalistas y Rosa Díez, que es las tres cosas a la vez. En su mensaje, el redactor ilustrado comete dos monumentales faltas de ortografía, pero su más bello resbalón es la acuñación de una nueva palabra, «retrocesora», no exenta de belleza. El tuit contra la nueva Ley de Educación –ortografía incluida–, dice así: «Por desgracia @jiwert va "ha" hacer oídos sordos a la comunidad educativa "aprovando" una ley inviable y "retrocesora". No a la LOMCE». Las Juventudes Socialistas de Zamora ya saben que, entre sus militantes, hay un burro o una mula que los representa divinamente. Confunde el verbo «haber» con una preposición y «aprueva» insultando a la letra «b» con ilimitado sadismo. Pero, insisto, el punto culminante del inteligente mensaje es la nueva voz, «retrocesora». Para mí que ha querido decir que con la ley propuesta por el ministro de Educación, Cultura y Deporte, la instrucción intelectual en España va a experimentar un retroceso. Es su opinión. El autor o autora del texto es probable que sea lo segundo. El retroceso se le antoja excesivamente machista, y ha considerado oportuno vestirlo de feminidad. En verdad, sutil y hermoso como un crepúsculo anaranjado o atardecida naranja, para no caer en el insufrible machismo liberal.

Tengo para mí que esta nueva ley acierta en muchos aspectos –todo es susceptible de diálogos y acuerdos–, y prueba de ello es la reacción que ha provocado entre los simpáticos amantes del analfabetismo. También entre los nacionalistas, que no toleran lo que ellos llaman «la imposición del castellano». Ha reconocido Wert, que fuera de España resulta muy complicado explicar a sus colegas que en determinadas provincias españolas es tan difícil como espinoso que un niño español quiera estudiar en su lengua común, que por otra parte, es un idioma –el español o castellano–, que hablan más de cuatrocientos millones de personas en el mundo. Es decir, que además de ser un instrumento de cultura y comunicación, es una inversión para el futuro más que apreciable.

Soraya, la enfadada, ha anunciado que de aprobarse la Lomce, el PSOE la recurrirá ante el Tribunal Constitucional. Libre es de llevarlo a cabo. Pero le recomiendo que repasen una o dos veces el texto del recurso, porque si los veteranos socialistas escriben como sus jóvenes, a más de un magistrado, al leerlo, le puede dar un síncope. De estupor, de vergüenza o de risa.

Aznar frente a la “lánguida resignación” de Rajoy
Editorial Libertad Digital 23 Mayo 2013

Pocos diagnósticos más lúcidos y severos se podían hacer de la crítica situación que padece España, y de la decisiva responsabilidad que en ella tiene el Gobierno de Rajoy, que el que hizo el martes en Antena 3 el expresidente del Gobierno José María Aznar. Y es que no hay más pertinente oposición al actual Ejecutivo que contraponer a su acción de gobierno el programa, los principios y el ideario con los que el PP ganó las elecciones, pero con los que Rajoy está mostrando una radical deslealtad desde el mismo momento de su llegada a la presidencia. Aznar, en este sentido, se ha limitado a reivindicar el traicionado ideario del PP y ponerse en la piel de sus defraudados votantes.

Frente a un Rajoy caracterizado por su renuencia a la hora de hacer cumplir la ley, Aznar ha denunciado el "incumplimiento de la legalidad" como "uno de los problemas más graves que padece España". Frente a lo que Rajoy ha venido a considerar simple "algarabía", Aznar ha denunciado el "gravísimo desafío" que constituye "un nacionalismo que se declara separatista". Frente a los "déficits a la carta" que el Gobierno parece dispuesto a conceder a nuestros reinos de taifas, Aznar ha denunciado la "falta de mecanismos de cohesión" que padece nuestro país. Frente a un Gobierno que nos ha sometido al mayor y más generalizado incremento de la presión fiscal, Aznar ha reivindicado “bajar ya los impuestos” en defensa de las clases medias y de los sectores productivos del país. Frente a un Gobierno que hace frente común con la izquierda en contra de una mayor liberalización de nuestro mercado laboral, Aznar pide que “se culmine la reforma”.

Frente a la "lánguida resignación", en definitiva, de un Gobierno que se excusa en la "mala herencia recibida" para no llevar a cabo su propio programa electoral, Aznar ha recordado que "entre esa herencia también está una amplia mayoría" que permitiría a Rajoy "actuar con decisión" en favor de un "histórico proyecto".

Aznar no ha hecho, en conclusión, otra cosa que defender las ideas que demostraron su éxito durante su etapa de gobierno y a esa mayoría de votantes que ahora se rebelan contra la continuidad del zapaterismo bajo las siglas del PP. No nos extrañe que Aznar reivindique el programa respaldado por una amplia mayoría de electores frente a un consenso que por ahora sólo tiene en común el rechazo o el olvido de ese compromiso electoral tanto como en hacer caso omiso al que lo denuncie.

Aznar
El hombre que se ungió a sí mismo
José María Albert de Paco Libertad Digital 23 Mayo 2013

El hombre que permitió que los nacionalistas catalanes aprobaran las sanciones lingüísticas, el que entregó a Pujol la cabeza de Alejo Vidal-Quadras, propiciando así el descarrilamiento del primer proyecto genuinamente antinacionalista en Cataluña; el que calificó a la banda terrorista ETA de Movimiento de Liberación Nacional Vasco, el que dijo que hablaba catalán en la intimidad (una afirmación harto dañina para el catalán, siquiera porque recuerda los tiempos en que, en efecto, el catalán había de hablarse en la intimidad, y de la que jamás se recuerda su principal defecto, cual es que no era verdad); el hombre que narcotizó a 103 inmigrantes y, al ser preguntado por ello, concluyó, parafraseando el Sr. Lobo, que había un problema y lo hemos solucionado; el hombre, en fin, que dejó esculpido que Pujol había sido uno de los grandes políticos de esta etapa constitucional, y que, de forma inexplicable, pasa por ser la bestia negra del nacionalismo catalán, ese hombre, cuya obra mejor terminada fue contar hasta ocho e irse, ha ido a una televisión a decir que podría volver.

Habría que recordarle, en todo caso, que el único destino al que podría volver así, a cuerpo, es a la Inspección de Hacienda de Valladolid, dado que residir en La Moncloa pasa inexorablemente por ser candidato a unas elecciones y, claro está, ganarlas. Parece de perogrullo, pero a Aznar nunca está de más recordarle que, antes que esa vacua neblina de la responsabilidad, la conciencia o la nación, está la ciudadanía, un actor que, en su discurso, siempre aparece empequeñecido, máxime al lado de su ego, del que sí parece estar en 2.000 diarias.

Sea como sea, y más allá de la pretensión de Aznar de influir en el Gobierno (o de dejarlo seco, según), sus declaraciones en televisión han puesto de manifiesto, una vez más, la flagrante inexistencia en nuestro país de una izquierda nacional, de una oposición que proyecte una idea de España no sólo razonable, sino también posible. Mientras eso no llega, el Gobierno no tendrá más oposición que la peor de las nostalgias, que es, como cantara Sabina, la de aquello que nunca jamás sucedió.

La vuelta del PP
Posible sin Aznar, imposible con Rajoy
Guillermo Dupuy Libertad Digital 23 Mayo 2013

El gobierno de Rajoy se estrenó con un empobrecedor incumplimiento electoral y, desde entonces, no ha hecho otra cosa más que degenerar. Bien está que, aunque sea tarde y sólo parcialmente, Aznar se haya atrevido a denunciar la corrupción ideológica que caracteriza al actual gobierno del PP que algunos venimos denunciando desde el mismo momento en que Rajoy cumplió el compromiso electoral de Rubalcaba de pedir a Bruselas una moratoria en el cumplimiento de los objetivos de déficit, no sin antes haber cumplido sobradamente el compromiso electoral de IU de subir los impuestos.

La traición de Rajoy al ideario y a los votantes de su partido va mucho más allá de la política fiscal y estoy absolutamente convencido de que la opinión de Aznar respecto del gobierno del PP es mucho peor aun y muy anterior a la que puso de manifiesto el pasado martes en Antena 3. En este sentido ¿qué habría dicho Aznar si le preguntan por las declaraciones de Fernández Díaz en las que elogió la "ejemplar" gestión de sus antecesores socialistas al frente del ministerio del Interior? ¿Qué habría dicho Aznar respecto del compromiso del PP de expulsar a los proetarras de las instituciones? ¿Qué habría dicho el ex presidente de la persistencia de traductores de lenguas regionales en el Senado? ¿Qué habría dicho de la "reforma" del mercado energético? ¿Y del más inexistente plan hídrico nacional? ¿Consideraría Aznar, tal y como ha hecho el Gobierno, que la excarcelación de Bolinaga obedecía a un imperativo legal?

Por mucho, sin embargo, que celebre las valientes declaraciones de Aznar o las que vienen haciendo Esperanza Aguirre o Vidal Quadras, o por mucha esperanza que, también en el ámbito mediático, me haya transmitido la certera y última carta dominical de Pedro J o la línea crítica que mantiene La Gaceta respecto de este irreconocible Partido Popular, no creo que la ansiada catarsis se produzca desde las instancias del poder. Más aun cuando un PSOE en descomposición no constituye riesgo de perderlo.

La vuelta del PP es posible sin necesidad de que vuelva Aznar pero imposible sin la marcha de Rajoy. Rajoy ha hecho de la herencia de Zapatero la excusa para imitar al que se la dejó. El carácter de Rajoy nos condena a la inercia y a la decadencia. Pese al aldabonazo de Aznar, todavía creo, como creía el año pasado, que "son muchos los que no son conscientes de que la principal neutralización de la derecha es el gobierno de Rajoy. No quieren ver la continuidad del peor zapaterismo bajo las siglas del PP. Se niegan a reconocer que el partido que tradicionalmente abanderaba los principios liberal-conservadores en nuestro país ha sido, sencillamente, usurpado. Con Rajoy al frente, abandonad toda esperanza"

Culpables, cómplices y responsables
Santiago Armesilla www.vozbcn.com 23 Mayo 2013

En mi artículo anterior, publicado en el prestigioso medio digital LA VOZ DE BARCELONA, que se ha convertido en la voz de los sin voz en Cataluña, el portavoz de aquellos que tienen que soportar día sí y día también el apartheid rosa del neofeudalismo catalanista, señalé cómo la trampa democratista del secesionismo consiste en convertir en derecho un privilegio, en llamar democracia pura a lo que no es sino un privilegio por razón de origen geográfico, que permitiría a los españoles censados en municipios catalanes el decidir, por encima de la voluntad del resto de españoles no censados en esos municipios, sobre la unidad de España, algo que nos importa a todos.

Esto no es otra cosa que un expolio, un robo, de una parte de España al resto, considerando ciudadanos de segunda al resto de españoles solo por un motivo: por no ser catalanes. Esta idea básica hay que repetirla y machacarla hasta la saciedad. Los catalanistas neofeudalistas no combaten contra la libertad realmente, sino contra la libertad de los demás. La libertad, algo que ha existido siempre, no obstante, unas veces ha existido como derecho común, pero otras (la mayoría) como privilegio de unos pocos. Y sobre la transformación de unos privilegios neofeudales, vía neolengua política, en derechos, pivota el gran drama español de nuestro tiempo, agudizado por la crisis económica.

Sobre esta enorme tomadura de pelo que nos afecta a todos giran responsabilidades, complicidades y culpabilidades varias. Algunas de las personas que comentaron mi artículo anterior señalaron muchas de ellas, creyendo quizás que yo no lo hacía, o que no lo hacía lo suficiente. Pero, ¿qué es la responsabilidad, qué la complicidad y qué la culpabilidad? ¿Son lo mismo? ¿Y cómo aplicar distinciones entre estas tres cosas al caso que nos ocupa, el del neofeudalismo catalanista?

El neofeudalismo, en su vertiente etno-política, de recuperación de lo telúrico como leitmotiv de diversos movimientos sociales en diversas partes del mundo, más allá de una recuperación económica del vasallaje, del derecho de pernada, o de la entrega del producto total del trabajo al señor de las tierras, es también la recuperación de la descentralización política de la Alta Edad Media en los tiempos democráticos hoy existentes. Recuperación comprensible, en tanto que en historia no se puede prescindir de edades que duraron siglos y que permitieron la conformación del mundo actual, no en sentido lineal, sino dialéctico, pues influyen en nuestro presente.

Este neofeudalismo recupera la idea de descentralización de poder, de privilegios por motivos de nacimiento, de origen étnico-regional, y les da un barniz a tenor de los tiempos presentes, democrático, progresista, liberal y capitalista (e incluso socialista). Una versión más académica de esta definición del neofeudalismo puede encontrarse en un artículo mío publicado en la prestigiosa revista El Catoblepas (número 72, febrero del 2008, página 12) disponible en internet.

Pero en el caso español hay mucho responsable, cómplice y culpable de que el neofeudalismo esté visto como algo positivo, como algo democrático. Decía antes que estas tres palabras definen, aún pareciendo lo contrario, cosas distintas. Tomemos las acepciones básicas del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), dejando para otra ocasión el análisis filosófico de estas definiciones, necesario sin duda. Responsable, según el DRAE, es el que está obligado a responder de algo o por alguien, el que pone atención o cuidado en lo que hace o dice y el que tiene a su cargo la vigilancia y dirección de algo. Cómplice es el que, también según el DRAE, manifiesta o siente solidaridad o camaradería hacia algo, el participante o asociado en crimen o culpa imputable a dos o más personas y el que, sin ser autor de un delito o falta, coopera a su ejecución con actos anteriores o simultáneos. Mientras que culpable es aquel a quien se imputa una acción u omisión ilícitas por haberlas cometido de forma deliberada o con negligencia de sus deberes y, en derecho, toda persona declarada responsable civil o penalmente.

Estas tres definiciones no son definiciones aisladas y estáticas, pues además de haber grados de responsabilidad, complicidad y culpabilidad variables en el tiempo, también puede haber entrecruzamientos entre estas tres, pudiendo alguien ser responsable y culpable de algo, culpable y cómplice o cómplice y responsable, o las tres a la vez, siempre en niveles distintos. Pero en relación al auge del neofeudalismo en España, auge que viene de lejos (de la época de la Restauración canovista), los responsables, cómplices y culpables, según las definiciones dadas, podrían clasificarse, a mi juicio, del siguiente modo:

1) Responsables del auge del neofeudalismo: todos los políticos profesionales municipales y autonómicos de España, en mayor o menor grado, y de manera particular aquellos llamados del “nacionalismo moderado”, como Artur Mas, pero también todos los gobiernos centrales españoles que, desde Madrid, por cobardía y por cálculo de intereses electorales y de mantenimiento de chiringuitos autonómicos, han omitido explicar a la nación española, que está a su cargo por mandato electoral, por qué no somos iguales ante la ley, por qué hay fueros económicos medievales en Navarra y País Vasco que permiten a estas regiones tener un estatus privilegiado que les sirve de colchón en tiempos de crisis, y por qué el café para todos no fue más que una excusa de bar para servir a unos descafeinado, a otros solo y a otros con leche. El gran responsable de lo que en Cataluña ocurre es el Gobierno de la nación, el Gobierno con sede en la Moncloa. Nuestro señalamiento conduce, o ha de conducir, a una denuncia política continua hacia quien debía, por obligación y por honor, defender a todos los españoles ante cualquier tipo de explotación u opresión.

2) Cómplices del auge del neofeudalismo: los padres de la Patria, los constitucionalistas de 1978, sin excepción alguna, desde Fraga hasta Herrero de Miñón, pasando por Peces Barba, Solé Tura, Roca o Cisneros. Aquellos que en el artículo 2 de la Constitución de 1978 hablaban a la vez de nación española y de nacionalidades, sin advertir que nación y nacionalidad es lo mismo, o sí advirtiéndolo, pero esperando de esta manera atenuar aspiraciones secesionistas del momento, al mismo tiempo que metían la cuña de la división entre españoles que anulara la dialéctica de clases sociales en sentido económico que ya en el tardofranquismo se manifestaba de manera bastante seria. Una dialéctica anulada también por las izquierdas españolas, particularmente por la socialdemocracia y el (euro)comunismo de Carrillo, el PCE e Izquierda Unida posteriormante, anulación todavía mantenida por (casi) todos los grupúsculos izquierdistas españoles que hoy día se mueven por la piel de toro, incluidos los sindicatos de clase mayoritarios.

Las izquierdas españolas han sido cómplices objetivas de la defensa de privilegios, nombrados derechos, renunciando a la lucha por la idea de España regalándosela al dictador muerto (como señalé en mi artículo anterior), pensando que los débiles en este caso no eran los trabajadores españoles en sentido amplio, sino las “nacionalidades oprimidas” por un centralismo inexistente cuya mojigatería ha sido responsable de que estas izquierdas reaccionarias se crezcan. Unas izquierdas que, por ir contra la derecha, se han aliado simpáticamente con el neofeudalismo contra la tierra que las da de comer, que las cobija y que las da sentido histórico, que no es otra que España. Y entre otras cosas, por eso, las izquierdas españolas, desde el PSOE hasta Izquierda Anticapitalista, son cómplices de las desigualdades legales, económicas e internacionales también que los españoles sufrimos en el presente. Nuestro desprecio más absoluto por todas ellas no implica volvernos de derechas o de tercera posición, sino señalar que un tonto es más peligroso que un malvado, aún cuando el tonto lo sea de buena fe y pretenda salvar a la humanidad desde ideas supuestamente racionalistas, universalistas y moralmente superiores.

Pero en esta complicidad, las izquierdas y los constitucionalistas de 1978 no están solas. Todos los españoles, en tanto no hemos sabido ni podido organizarnos antes contra todo esto, desde la llegada de la democracia hasta ahora, tenemos parte de culpa en todo esto. Hay instituciones de mayor rango con una mayor complicidad. Su mayor aliada objetiva, en tanto institución en la cúspide de la pirámide social española, es la monarquía. Una monarquía que representa el continuismo con el régimen anterior, jerárquico-estamental, y que ante los desbarres de ERC solo esgrimía que “hablando se entiende la gente”. Una monarquía que, para proteger los privilegios aristocráticos de sus miembros, recurre a abogados de partidos abiertamente hostiles a España, como ocurre en el caso de la infanta Cristina en el caso Nóos y la defensa de sus privilegios que realiza el constitucionalista identitario Miquel Roca. ¿Acaso no cabe mayor conchabamiento? ¿Cómo le va a importar a la monarquía española la igualdad ante la ley de todos los españoles? No cabe, frente a la presunta corrupta familia Borbón, sino defender un modelo republicano para España. Pero lo triste es que como presidentes de una hipotética Tercera República podamos sufrir a un Rajoy, un Rubalcaba o un Cayo Lara. Las salidas a esta aporía son las más inquietantes.

3) Culpables directos del auge del neofeudalismo: todos aquellos que han dado dinero público y privado a su causa, coaccionados o de manera voluntaria. Todos los intelectuales orgánicos que les han dado justificación a su defensa de privilegios nombrados como derechos, desde un supuesto liberalismo (Xavier Sala i Martín) hasta un supuesto marxismo (Iñaki Gil de San Vicente), más todos aquellos que desde Sabino Arana o Enric Prat de la Riba han tratado de minar a la nación española con el objetivo de ser europeos progresados hacia un edén económico negado por una potencia universal venida a menos. Todos aquellos también que permiten, justifican y aplican multas a comerciantes en Cataluña por rotular únicamente en el idioma español, el idioma oficial de la nación, también idioma de todos los catalanes, y hoy día hablado por más de 500 millones de personas en todo el mundo. Todos aquellos que, contra España, han esgrimido y esgrimen la leyenda negra, agitprop creado en las potencias europeas protestantes rivales de España en las disputas imperialistas desde el siglo XVI, que se han comido con patatas y sin digerir muchos de nuestros compatriotas, amén también de muchos hispanoamericanos. Y por supuesto, todos los grupos terroristas, con la ETA al frente, pero también contando con Terra Lliure, Resistenza Galega o el GRAPO, que han matado en conjunto a más de 1.000 españoles por el mero hecho de ser españoles, dando igual si vestían de uniforme militar, policial, escolar o mono de trabajo.

Estos señalamientos que hago, no siendo el único ni el primero en hacerlos, no tienen la vana pretensión de ser un mero desahogo, pero tampoco pretendo caer en la ingenuidad de creer que este escrito vaya a cambiar el mundo a día de hoy. Pero sí veo necesario que, desde la parte activa de la sociedad española donde todavía quedamos algunos que defendemos a España desde una perspectiva nacional política, ciudadana, republicana, popular y democrática, tanto contra el antiespañolismo como contra el españolismo esencialista y telúrico del franquismo, hoy minoritario, pero el mejor aliado objetivo de los señalados en este artículo, podamos identificar tanto a los nuestros como a los adversarios. Pues solo si sabemos qué queremos, qué defendemos y contra quién, aún en minoría, nuestra unidad en la lucha será más efectiva, más clara, contundente y concisa. Lo que toca, por tanto, es seguir trabajando con ahínco, firmeza y responsabilidad, en ser nosotros responsables, cómplices y culpables de la victoria frente a los que han postrado al pueblo español en la desigualdad social y ante la ley, en la descalificación política activa y en el complejo de inferioridad, en el pedir perdón al mundo por ser españoles. Solo las claras ideas pueden dar luz en el camino a emprender. Sigamos adelante.

Santiago Armesilla es miembro de Izquierda Hispánica

De lengua y religión
ignacio martín blanco. ABC Cataluña  23 Mayo 2013

Lo que pretende la ley es presionar a la Generalitat para que haga lo que debería hacer motu proprio: adaptar su modelo educativo a la doctrina del Tribunal Constitucional

LOS ataques a la llamada ley Wert se recrudecen por momentos. Las críticas constructivas a una ley cuyo objetivo es mejorar la calidad de nuestro maltrecho sistema educativo (crónicamente por debajo de la media de la OCDE, según el informe PISA) son siempre legítimas y aun deseables, pero lo que no es de recibo es criticar la ley desde posiciones apriorísticas, y eso es precisamente lo que se está haciendo, al menos, en dos aspectos importantes del proyecto: la cuestión lingüística y la asignatura de Religión.

En torno a la primera cuestión, el Gobierno catalán se escandaliza ante la previsión de la ley de detraer de las transferencias del Estado a la Generalitat el coste de escolarizar en castellano en centros privados. Cuando lo realmente escandaloso es que la Generalitat se niegue sistemáticamente a cumplir la Ley y las sentencias judiciales y a asumir de buen grado el mandato del Tribunal Constitucional (TC) de implantar en Cataluña un modelo de bilingüismo equilibrado en el que el castellano sea también lengua vehicular de la enseñanza juntamente con el catalán.

Lo que pretende la ley con esta medida es presionar a la Generalitat para que haga lo que debería hacer motu proprio: adaptar su modelo educativo a la doctrina del TC. No trata de instituir un derecho a recibir la enseñanza exclusivamente en castellano, sino de compeler a los poderes públicos catalanes a que reconozcan las dos lenguas cooficiales como vehiculares, es decir, no sólo como objeto de enseñanza sino como lenguas docentes.

En cuanto a la reintroducción de la Religión como asignatura evaluable, conviene recordar que la ley Wert se incardina en el modelo de laicidad positiva y abierta que predomina en la mayoría de los países de nuestro entorno, que se caracteriza tanto por la obligación de los poderes públicos de ofrecer la asignatura de Religión como por la exigencia de garantizar la voluntariedad de la elección de los ciudadanos.

Entronca así con la Constitución española, que en su artículo 27.3 reconoce «el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones». Por cierto, nuestra Constitución es a tal respecto mucho menos ambiciosa que otras como la suiza, que en su artículo 15.3 reconoce sin ambages «el derecho a seguir una enseñanza religiosa». En la escuela pública, se entiende.

Es importante aclarar que la ley Wert no privilegia la Religión sino que la equipara con el resto de las asignaturas alternativas también evaluables, lo que sin duda realza la importancia de una asignatura fundamental para la formación humanística de quienes la elijan libremente, pero que mientras siga sin ser objeto de evaluación no dejará de ser considerada a efectos prácticos como una materia de segundo orden.

Ignacio Martí Blanco es periodista y politólogo.

Dignidad
JOSEBA ARREGI, EL CORREO  23 Mayo 2013

No es que no quieran aceptar el suelo ético. Es que no entienden este lenguaje, porque para ellos solo hay una ética, y es la de los vencedores gracias al uso de la fuerza.

Todo lo que está afectado por el terror de ETA y su historia es problemático en y para la sociedad vasca, aunque existan esfuerzos por salvar de ello unos el nacionalismo, otros la revolución y el izquierdismo. Lo que no se salva de ninguna manera es la dignidad. La historia del terror de ETA ha sido una historia en la que no ha existido dignidad alguna, y si ha existido, ésta ha sido la de las víctimas asesinadas, la dignidad de quien fue asesinado en nombre de un proyecto político, defínase éste como se quiera.

Algunos ingenuos pensaron, o pensamos, que quizá en el momento en el que aparecía en el horizonte el fin de ETA íbamos a ser capaces, iba la sociedad vasca a ser capaz de introducir algo de dignidad a toda la historia, aunque fuera al final. Pero creo que no va a suceder tal. Lo que mal comienza mal acaba, dice el refrán, y se puede leer en la abundante bibliografía existente sobre la historia de ETA, que ésta nunca se planteó cuestión moral alguna respecto al uso de la violencia. Dicen los historiadores que en ETA nunca se planteó esa discusión, que el uso de la violencia se dio por hecho, por algo necesario, algo inevitable, algo indiscutible, y que lo único que se discutió, una y otra vez, fue el valor y el lugar estratégico y táctico de su uso.

Mucho se habla de la necesidad de la memoria y de la necesidad de rescatar la verdad de lo acontecido, de todo lo acontecido, como recalcan algunos machaconamente. Pero uno se pregunta qué verdad se debe rescatar respecto a la violencia y el terror de ETA si para esta organización y para los que dentro de ella ejecutaron la violencia y el terror, y para los que en círculos concéntricos expansivos teorizaron, legitimaron, explicaron, entendieron y silenciaron esa violencia de terror no hubo nada cuestionable en su uso, si ese uso caía por su propio peso, no era digno ni siquiera de una pregunta, de una duda, de una reflexión acerca de su legitimidad.

Los actores de la violencia terrorista actuaron como actuaron porque no tenían más remedio que actuar así. Esa es su verdad, esa es la verdad que quieren que rescate y entienda la sociedad. Nada más. No van a empezar a preguntarse ahora lo que no se preguntaron a la hora de decidir cada uno de los más de ochocientos asesinatos. Lo más que pueden hacer es lo que han hecho: preguntarse si estratégicamente tiene sentido aún el uso del terror y de la violencia. Y parece que han decidido que, en estos momentos y en estas circunstancias, la estrategia debe ser la de cesar en la actividad armada. Punto. Todo es cuestión de tácticas y de estrategias. Por eso no puede haber ni vencedores ni vencidos, por eso no se puede plantear cuestión moral alguna. La única moral viene dada por la bondad del proyecto: la liberación nacional y social de Euskal Herria. Y ¿quién se atreve a estar contra ello?

Y si se les habla de suelo ético no entienden nada. No es que no quieran aceptar el suelo ético. Es que no entienden este lenguaje, porque para ellos, desde un inicio y a lo largo de toda su historia, sólo hay una moral, una ética, y es la ética de los vencedores gracias al uso de la fuerza, de la violencia y del terror. No es cuestión de derechos, no es cuestión de morales o de éticas, no es cuestión de verdades. Sólo es cuestión de fines definidos por un colectivo en plena soberanía. Todo lo que se adecúe a la consecución de ese fin, incluido por supuesto el uso de la fuerza y de la violencia, tiene sentido. Con eso basta.

Con todo esto no quiero decir que los demás no tengamos que hablar de suelo ético, aunque preferiría, dado que este lenguaje les resbala en el sentido propio del término, que habláramos del Estado de derecho, pues éste implica la interiorización del respeto de los derechos humanos básicos y de las libertades fundamentales a la política, haciéndola democrática –menos para algunos fundamentalistas del positivismo jurídico–. Claro que tenemos que hablar de estas cosas por nuestra propia dignidad, para salvarla de esta historia de terror que nos han impuesto. Tenemos que hablar de Estado de derecho, que no es otra cosa que el discurso de los derechos humanos básicos y de las libertades fundamentales: el derecho a la vida, el derecho a la libertad de conciencia, a la libertad de pensamiento, a la libertad de expresión, a la libertad de identidad, a la libertad de sentimiento de pertenencia, y el derecho a un marco público en el que las reglas de juego y los procedimientos estén regulados por estas libertades y por estos derechos básicos.

Lo que no podemos hacer es pensar que porque les hablamos de suelo ético estamos en el mismo nivel de lenguaje: no es verdad, no lo entienden porque han optado por no entenderlo, porque su lenguaje es otro, porque su lenguaje no tiene sitio más que para el triunfo de la revolución de la liberación nacional y social de Euskal Herria. No tenemos la misma gramática, no hablamos el mismo lenguaje, se niegan a aceptar que haya reglas de traducción entre su lenguaje y el nuestro, sólo conocen reglas tácticas para llevar nuestro lenguaje al suyo para que signifique lo que ellos quieren que signifique.

Nosotros tenemos un lenguaje y una gramática que es capaz de incluirlos a ellos si cumplen, al menos en apariencia, algunas condiciones. Y los legalizamos. Pero ellos sólo hablan en un lenguaje que sólo entiende de la exclusión de los que no piensan como ellos, hasta hacerlos desaparecer, por exclusión definitiva, muerte, o por asimilación total. Lo podemos ver en un ejemplo claro. Escribe Joxe Azurmendi en su trabajo titulado ‘Barkamena, Kondena, Tortura, estatua kontzientzien kontrolatzailea’: «Quien actúa racionalmente y pensadamente, aunque yerre, no tiene por qué arrepentirse. Lo que el arrepentimiento muestra, por el contrario, es que antes no se obró racionalmente, y ahora tampoco. El arrepentimiento pone de manifiesto un doble acto irracional» (p. 25).

Aun sabiendo que quien lea estas consideraciones citadas no entiende nada de lo que estamos debatiendo, nosotros debemos seguir tratando de salvar algo de dignidad en toda esa historia.

Terrorismo
Exhibicionismo islamista
Rafael L. Bardají Libertad Digital 23 Mayo 2013

Acostumbrados, como por desgracia estamos, a terroristas enfundados y protegidos por un pasamontañas, las imágenes de ayer en las cercanías de la base militar de Woolwich, al sureste de Londres, no pueden resultar más chocantes: un asesino, todavía con las manos chorreantes de la sangre caliente de su víctima, machete y cuchillo de carnicero en mano, ofreciendo a la cámara de un viandante y testigo las razones de su crueldad: "Alá es grande y juramos ante él que no cejaremos en luchar contra vosotros". "He matado al soldado porque se están matando a musulmanes en Afganistán", continuó, terminando con un aviso: "Nunca estaréis a salvo".

Por otro lado, el hecho de que las armas del terrible ataque fueran dos cuchillos de cocina también nos confunde, esperando, como esperamos, que un atentado terrorista siempre conlleve un cierto grado de sofisticación y logre un daño importante. Desde el coche bomba a los aviones del 11-S. Una sola víctima y un machete no pueden ser terrorismo, se tiende a pensar. Pero lo es.

Finalmente, el imaginario social occidental que rodea a Al Qaeda siempre lleva a imaginar células y estructuras tan impenetrables como bien formadas y entrenadas. Que alguien siga el camino del autoconvencimiento y se radicalice viendo vídeos en internet de proezas terroristas y leyendo textos y manuales de yihadismo en cibercafés o en la soledad de su casa no nos resulta fácil de aceptar. Pero está ocurriendo y a un ritmo alarmante.

Tras el 11-S, todo fue Ben Laden y la amenaza del megaterrorismo. Después, tras la continua persecución de los cuadros de Al Qaeda iniciada por Bush y seguida por Obama con su guerra de drones, vinieron las llamadas franquicias de Al Qaeda, esas organizaciones regionales, desde Al Qaeda en Irak a la del Magreb islámico, donde una diversidad de grupos islamistas adoptan el manto ideológico de Ben Laden y sus secuaces aunque actúan bajo sus propias directrices y tácticas. Mali puede haber sido el ejemplo más reciente de cómo la desatención a este tipo de grupos, a los que se considera menos peligrosos que a la banda de Ben Laden y Al Zawahiri, puede convertirse en una amenaza importante en un breve espacio de tiempo en lugares concretos. Tras el reciente atentado de la maratón de Boston, finalmente se ha puesto la atención en eso que se ha venido a llamar "los lobos solitarios", individuos o pequeños grupos, sin conexión ni dirección con Al Qaeda o grupos afiliados a la misma, de escasa preparación técnica como terroristas pero dispuestos a inmolarse matando en nombre de su Altísimo.

Los ideólogos de la yihad, empezando por los redactores del periódico de Al Qaeda, Inspiración, saben distinguir muy bien entre terroristas y terror. Saben que el asombro se obtiene con un atentado de miles de muertos y no renuncian a ello, pero también están convencidos de que pequeñas puñaladas a la espina dorsal de nuestra sociedad, las personas civiles e inocentes, en ambientes cotidianos pueden generar un estado de pánico generalizado. Su objetivo en estos momentos.

Cuando las autoridades británicas frustraron en 2005 lo que hubiera sido una espectacular catástrofe, la voladura de 10 aviones en ruta intercontinental, sobre el Atlántico, gracias a una hábil mezcla de explosivos químicos en pleno vuelo, los servicios de inteligencia y de interior no pudieron sino congratularse por su éxito. Los dirigentes políticos también. Un fracaso del terrorismo. Y, sin embargo, la lectura que sacaron los dirigentes de la yihad fue la opuesta: sin haber perdido uno solo de sus comandos, los procedimientos de toda la aviación civil se vieron patas arriba de la noche a la mañana. Y es todavía hoy que los viajeros seguimos sometidos a controles insufribles en los puestos de control aeroportuarios. Lo mismo sucedió en 2010 con la interceptación y localización de una impresora a bordo de un vuelo originario de Yemen con destino a Estados Unidos en la que el tóner había sido sustituido por explosivo químico. Todo fueron aplausos por parte de los responsables de seguridad occidentales, pero también de los dirigentes de Al Qaeda, más que satisfechos con el nuevo cambio de procedimiento de seguridad para el transporte civil.

Sin abandonar sus ambiciones de un 11-S aún más espectacular, los dirigentes yihadistas saben que pueden generar miedo de otra forma. Y eso es lo que están queriendo hacer. Ya hay demasiados casos para considerarlos simplemente actuaciones aisladas o inconexas, desde Richard Reid, el de los explosivos en los zapatos, a Umar Faruk Abdulmutalab, el de la bomba en sus calzoncillos, pasando por los hermanos Tsarnaev de Boston, el tiroteo en Fort Hood a cargo del comandante Nidal Malik Hasan, y que dejó 11 muertos en 2009, o Faisal Shahzad, quien plantó un coche bomba en Times Square en 2010, por sólo citar los casos más famosos.

En los últimos años, de hecho, importantes militantes de Al Qaeda, como Anuar al Aulaqui, han vendo agitando en favor de inspirar un nuevo tipo de atentados, como el de Boston o el de ayer en Londres. De escasa preparación y baja intensidad, podríamos decir. Su idea, plasmada recientemente en la revista de Al Qaeda, es la de poner en marcha una "estrategia de la hemorragia": en lugar de una gran herida, continuos pequeños cortes que acaben desangrando a la víctima. Nosotros. Si no se puede continuar la secuencia de grandes atentados, Nueva York, Bali, Madrid, Londres, se debe intentar cometer pequeñas acciones que matengan la llama del terror viva y ardiente. Un miedo que todo lo permee.

Hasta ahora tampoco lo han logrado, pero dada la escasa preparación de nuestras fuerzas de seguridad para lidiar con este tipo de amenaza, difíciles de detectar y más complejas de anticipar, es imaginable pensar que vamos a tener que convivir con este tipo de terror. Dependerá del ritmo y la continuidad con que se produzcan los nuevos atentados que la sensación de riesgo personal pase a ser más aguda. Pero lo que todos debemos tener claro es que no estamos ante acontecimientos sin sentido que nada tienen que ver entre sí. Inconexos en su preparación, están bien vinculados a un mismo objetivo: el terror islámico.

Seguridad
La amenaza del terrorismo crónico
Óscar Elía Libertad Digital 23 Mayo 2013

Pocas veces el goteo de atentados –ejecutados o en grado de tentativa– en Occidente ha sido tan incesante como en los últimos meses. El ataque en Bengasi, las bombas en Boston y ahora el cruel asesinato de Londres han colocado el terrorismo en todas las portadas y titulares de manera casi permanente. Y sin embargo, pese a esta presencia diaria, no es difícil observar el hurto continuo del término terrorista. ¿Por qué, tras librar durante años la guerra contra el terrorismo, está Occidente desertando de ella incluso semánticamente? ¿Por qué ese empecinamiento en no denominar ataque terrorista a lo que, a todas luces, lo es?

Al menos tres causas, una histórica, otra sociológica y otra política, explican esta extraña actitud, que tiene algo de suicida.

En primer lugar, el 11-S y los atentados que le siguieron han extendido la idea de que sólo los macroatentados entran dentro de la categoría de terrorismo. Sabemos que no es así, porque el éxito del yihadismo en África y Asia estriba en ataques pequeños, personales, selectivos o al azar y enormemente crueles, que es lo que se está trasladando a nuestras calles. Los grandes ataques son sólo parte de la historia del terrorismo, pero Occidente sigue pensando en grandes complots organizados y financiados a escala mundial.

La identificación del terrorismo con grandes atentados con enormes destrozos y muchos muertos ha difuminado esta evidencia: la decapitación por azar de un soldado en una calle occidental conlleva, con toda justicia, más convulsión moral y psicológica que una bomba contra instalaciones emblemáticas, lo que, de todas maneras, no se puede descartar. Se olvida que el terror se mide no tanto por sus efectos físicos como por los morales. Y pocos hay más devastadores como el producido por la idea de ser objeto de un crimen como el que acaba de cometerse en Londres.

En segundo lugar, las sociedades del bienestar tienden al hedonismo. Que lleva al rechazo, siquiera mental y forzado, de las preocupaciones. La conciencia de que en cada ciudad europea se ocultan diez, cien, mil personas dispuestas a asesinar a cualquiera y en cualquier momento en nombre de Alá resulta, simplemente, difícil de soportar para una sociedad poco dada al sufrimiento y las dificultades. Razón por la cual tiende a buscar otras causas que enmascaren el carácter islamista de cada crimen, o se retrasa tal certeza obsesivamente. Ocurrió en Boston y ha ocurrido en Londres: mientras las pruebas apuntaban a los yihadistas, la sociedad miraba hacia otro lado. La realidad se muestra excesivamente dura.

Hay un tercer elemento, puramente politico-estratégico: la urgencia del presidente Obama por acabar con la guerra contra el terrorismo de Bush llevó a la Casa Blanca a decretar su final con la muerte de Ben Laden. Fin del terrorista saudí, fin del terrorismo islamista y fin del terrorismo son, desde entonces, una única cosa. Ya antes, la matanza de Fort Bragg, al grito de "Alá es grande", se achacó a un loco, obviándose primero, y minusvalorándose después, el hecho de que lo hacía invocando, precisamente, a Alá. Después, en Bengasi y en Boston, la Administración Obama tuvo que elegir entre lo del fin del terrorismo y lo que los hechos mostraban. Eligió lo primero y contribuyó a la confusión al evitar usar la palabra terrorismo.

Pese a que no se ajusta al ideal terrorista, pese al rechazo occidental a lo real y pese al cambio estratégico operado en la Casa Blanca, lo cierto es que el terrorismo islamista sigue existiendo. Que los terroristas no hayan pasado por un campo de entrenamiento en Yemen o Pakistán no los hace menos letales; que no reciban financiación ni instrucciones de Al Qaeda no los hace, en la época de las mezquitas-garaje y los foros de internet, lobos solitarios; y que un grupo yihadista no reivindique los crímenes desde Bagdad o Kabul no significa que no exista una comunidad yihadista internacional que, ahora como antes, busque asesinar occidentales.

Aquí el cambio es notable, y mucho más peligroso: poco a poco, mediante un incidente aquí y un incidente allá, y ante la suicida ceguera de los medios y los Gobiernos occidentales, corremos el peligro de acostumbrarnos a un terrorismo crónico: una suma de ataques continuos, un goteo de sucesos sangrientos que los países no se atrevan a afrontar, aterrados por las consecuencias y las obligaciones derivadas de ello.

La actitud, en fin, del criminal de Londres, tan cercana al "Vosotros amáis la vida, nosotros amamos la muerte", recuerda el principal problema en la lucha contra el terrorismo: la debilidad moral de las sociedades occidentales a la hora de enfrentarse a esta forma de totalitarismo.

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De lengua y religión
ignacio martín blanco ABC Cataluña 23 Mayo 2013

Lo que pretende la ley es presionar a la Generalitat para que haga lo que debería hacer motu proprio: adaptar su modelo educativo a la doctrina del Tribunal Constitucional

LOS ataques a la llamada ley Wert se recrudecen por momentos. Las críticas constructivas a una ley cuyo objetivo es mejorar la calidad de nuestro maltrecho sistema educativo (crónicamente por debajo de la media de la OCDE, según el informe PISA) son siempre legítimas y aun deseables, pero lo que no es de recibo es criticar la ley desde posiciones apriorísticas, y eso es precisamente lo que se está haciendo, al menos, en dos aspectos importantes del proyecto: la cuestión lingüística y la asignatura de Religión.

En torno a la primera cuestión, el Gobierno catalán se escandaliza ante la previsión de la ley de detraer de las transferencias del Estado a la Generalitat el coste de escolarizar en castellano en centros privados. Cuando lo realmente escandaloso es que la Generalitat se niegue sistemáticamente a cumplir la Ley y las sentencias judiciales y a asumir de buen grado el mandato del Tribunal Constitucional (TC) de implantar en Cataluña un modelo de bilingüismo equilibrado en el que el castellano sea también lengua vehicular de la enseñanza juntamente con el catalán.

Lo que pretende la ley con esta medida es presionar a la Generalitat para que haga lo que debería hacer motu proprio: adaptar su modelo educativo a la doctrina del TC. No trata de instituir un derecho a recibir la enseñanza exclusivamente en castellano, sino de compeler a los poderes públicos catalanes a que reconozcan las dos lenguas cooficiales como vehiculares, es decir, no sólo como objeto de enseñanza sino como lenguas docentes.

En cuanto a la reintroducción de la Religión como asignatura evaluable, conviene recordar que la ley Wert se incardina en el modelo de laicidad positiva y abierta que predomina en la mayoría de los países de nuestro entorno, que se caracteriza tanto por la obligación de los poderes públicos de ofrecer la asignatura de Religión como por la exigencia de garantizar la voluntariedad de la elección de los ciudadanos.

Entronca así con la Constitución española, que en su artículo 27.3 reconoce «el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones». Por cierto, nuestra Constitución es a tal respecto mucho menos ambiciosa que otras como la suiza, que en su artículo 15.3 reconoce sin ambages «el derecho a seguir una enseñanza religiosa». En la escuela pública, se entiende.

Es importante aclarar que la ley Wert no privilegia la Religión sino que la equipara con el resto de las asignaturas alternativas también evaluables, lo que sin duda realza la importancia de una asignatura fundamental para la formación humanística de quienes la elijan libremente, pero que mientras siga sin ser objeto de evaluación no dejará de ser considerada a efectos prácticos como una materia de segundo orden.

Ignacio Martí Blanco es periodista y politólogo.

Error contable o trilerismo contable.
Vicente A. C. M Periodista Digital 23 Mayo 2013

La contabilidad no deja de ser todo un mundo desconocido,más parecido al concepto del agujero negro galáctico que todo lo atrae y del que ya no volvemos a ver nada. Y es en la contabilidad donde los genios de los números y de las sumas y restas desarrollan todas sus habildades para que al final, como en una obra de arte, "cuadren las cuentas". Porque ese es el objetivo, el balance perfecto entre entradas y salidas. Claro que todo ha de estar sustentado en "el papel", es decir, en los diferentes documentos que justifican cada euro que entra o sale. El DEBE y el HABER son conceptos cuasi sagrados.

El PP, como quizás ocurre en otros partidos e instituciones opacas como los sindicatos, está teniendo en los últimos tiempos problemas en el área de contabilidad. El problema es la aparición de los famosos papeles atribuídos al ex contable Bárcenas y que están siendo investigados por la Justicia. Las posibles irregularidades o conceptos no claros, deben ser justificados de un modo irrefutable. Por supuesto que ppueden aparecer los llamados "errores contables". Lo que no parece tan claro es que esos errores no hayan sido descubiertos ni subsanados en ejercicios posteriores. La cuenta "Blesa", ya de por sí debería haber dado lugar a una alarma contable, salvo que se quisiera mantener el "error" por causas desconcidas.

El caso es que la misma existencia de los llamados "sobresueldos" no puede ser de lo más anti estético y opaco, ya que esos conceptos eran absolutamente desconocidos para los propios militantes de base del PP y quizás para el Organismo encargado de la supervisióny aprobación de las mismas. Recordemos, auqnue no hace falta, que los partidos políticos y Sindicatos se nutren básicamente de las aportaciones de los Presupuestos generales del Estado. Son los mismos partidos los que se encargan de distribuir esos fondos como mejor les viene en gana para ejercer su función. Y por supuesto, la fijación de las cuantías salariales es responsabilidad de la Junta Directiva del Partido a nivel Nacional.

La verdad es que los ciudadanos estamos hartos de tanto oscurantismo y de la falta de transparencia en la presentación de las cuentas. Así que no es de extrañar que se haya sembrado de dudas y se de credibilidada a esos pagos, sena en "B" o legalmente incluídos por los "agraciados"en las Declaraciones de la Renta de los ejercicios en los que se perciben. Esos hechos son los que deberá dilucidar la Justicia, en primer lugar si hubo aportaciones salariales adicionales perfectamente traceables y en segundo lugar, si estas fueron regularizadas por sus perceptores.

Aquí no valen suposiciones, ni acudir a "errores" sean contables u "olvidos". El dinero no es un número, ni un apunte, sino que es un cuerpo ciertoque va directamente al HABER del que lo recibe y que debe aparecer restado en igual cantidad del HABER del que lo da. Así, el balance queda perfecto y no aparecen desequilibrios enojosos. El PP tiene mucho que explicar y el Sr.Blesa igualmente. No basta con una nota de prensa aduciendo "errores contables" que más bien suena a trilerismo contable y a excusa chapucera e improvisada.

Contra la corrupción, transparencia. No permitamos que nuestro dinero siga alimentando a esta casta de parásitos.

Cataluña
La malicia del ministro de Educación
Antonio Robles Libertad Digital 23 Mayo 2013

El ministro de Educación ha renunciado a imponer la ley en Cataluña. El recurso de adelantar el coste de la escolarización en castellano de aquellas familias que lo han solicitado y detraerlo más tarde de las partidas presupuestarias otorgadas por el Estado a la Generalidad es de dudosa legalidad, insuficiente en su aplicación práctica, manifiestamente injusto y, en las formas, malicioso.

Es competencialmente dudoso porque el Consejo de Estado ha dictaminado que podría afectar "al ámbito de decisión de las comunidades autónomas". Es insuficiente porque no puede garantizar el derecho a la escolarización en castellano en todo el territorio catalán. Es injusto porque los únicos colegios que pueden garantizar la enseñanza también en castellano son los colegios privados de élite, y estos, además de ser escasos, están situados en la parte alta de Barcelona y muy lejos de las viviendas habituales de la población con recursos económicos limitados. No olvidemos que las escuelas privadas concertadas tampoco incluyen el castellano como lengua docente. De hacerlo, la Generalidad les retiraría la subvención. Y además la engañifa, el apaño o truco de Wert es malicioso. Ya que su Gobierno no tiene agallas para hacer cumplir las sentencias de los tribunales, que obligan a la Generalidad a garantizar clases también en castellano, ni acepta pagar colegios privados para las familias recurrentes, pretende adelantar el dinero de tales colegios y detraerlo más tarde de sus presupuestos. Mata dos pájaros de un tiro, aparenta garantizar derechos lingüísticos que no garantiza y, de paso, incita subrepticiamente a muchos más padres a pedir enseñanza en castellano a través del reclamo de una escuela de calidad y trilingüe, como son las escuelas privadas de élite a las que quiere primar. No soluciona el problema de derechos, pero hay que reconocer que es la primera vez que un Gobierno español actúa con las mismas armas subterráneas con las que ha actuado siempre el nacionalismo. Y un último problema, en cuanto se den cuenta, todos los padres que ahora llevan a sus hijos a estos colegios pagando se acogerán a la petición de estudiar en castellano para seguir en el mismo colegio de élite sin pagar. En lugar de solucionar un problema, lo complica.

Wert y Rajoy han de saber que la medida ni siquiera sirve para apaciguar a los nacionalistas. Con la misma virulencia de siempre, "Mas llama al catalanismo a unirse contra la Ley Wert". Así lo ha titulado El Periódico de Catalunya y así se ha replicado en todos los medios del régimen. Para dejarlo claro, ha añadido con desprecio clasista: "Esta gente será combatida por vías democráticas hasta las últimas consecuencias". Lluís Corominas, de CDC, lo ha remachado: "La sociedad catalana no va a permitir ni una sola agresión a un elemento fundamental para la cohesión de nuestra sociedad, como es la lengua [catalana]". Y así. Es esperpéntico lo que está pasando en Cataluña, los intransigentes que impiden la libertad de elección lingüística, estimulan el desprecio a la cultura española o incitan al odio a cuenta del expolio fiscal son quienes reparten carnés de demócratas y tachan de fachas a quienes sufren su exclusión. El mundo al revés.

Sin lugar a dudas, si Mas llama al catalanismo a unirse contra la Lomce, los ciudadanos nos habremos de unir para defender la democracia. Porque entre las competencias traspasadas a la Generalidad no consta la de incumplir las sentencias de los tribunales. Si el Gobierno renuncia a aplicar el Estado de Derecho en Cataluña, habremos de ser los ciudadanos los que nos desembaracemos de quienes no cumplen con él y de quienes no lo hacen cumplir.

Por lo demás, la Lomce tiene errores, como tratar de evaluar la fe, la renuncia a tres años de bachillerato o la eliminación de Educación para la Ciudadanía; pero también muchos aciertos, como la FP dual, que tanto éxito ha dado en Alemania, el adelanto de los itinerarios, las pruebas externas, currículos troncales comunes para todos los estudiantes, la imposibilidad de pasar curso con más de dos asignaturas, la recuperación del esfuerzo, etc. Desgraciadamente, el ruido pesa más que la ciencia.

Víctimas en apoyo de Rogelio Alonso
Raúl González Zorrilla Periodista Digital 23 Mayo 2013

Artículo de Teresa Díaz Bada y Lola Díaz Bada, hijas de Carlos Díaz Arcocha, asesinado por la banda terrorista ETA el 7 de marzo de 1985; Marimar Negro, hija de Alberto Negro, asesinado por la banda terrorista ETA el día 17 de marzo de 1978; Maite Mollinedo, esposa de Txema Aguirre, asesinado por la banda terrorista ETA el 14 de octubre de 1997, y de Ana Uriarte Garay, hija de Luis María Uriarte, asesinado por la banda terrorista ETA el 29 de septiembre de 1979.
"El presidente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren, es uno de los personajes más activos en la búsqueda de la máxima impunidad para los crímenes terroristas"
Las víctimas apoyamos a Rogelio Alonso (*)

Actualmente, en el País Vasco y en el resto de España demasiadas personas, organizaciones e instituciones están fatalmente empeñadas en empequeñecer, relativizar y olvidar la barbarie etarra. Con este fin, tratan de hacer surgir, a golpe de falsedades y manipulaciones mil veces repetidas, un nuevo contexto en el que las permanentes reclamaciones de memoria, verdad y justicia lideradas por la gran mayoría de las víctimas del terrorismo se transmuten en otro tipo de peticiones, vacuas y éticamente indecentes, que hablan de perdonar a los asesinos, que apelan a “sumar esfuerzos” entre quienes matan y quienes murieron, y que exigen “olvidar” a quienes más han padecido la lacra terrorista.

Este empeño, alentado hasta la estulticia y con diferentes grados de intensidad, por nacionalistas, socialistas y populares, está consiguiendo imponer un gran relato de ficción en el que la desmemoria, la mentira como herramienta de construcción de los consensos colectivos y la equidistancia obscena, tratan de convertir el pasado reciente del País Vasco en un escenario irreal en el que "ha habido sufrimiento por ambas partes”, en el que “todos tenemos que ceder” y en el que hay que ofrecer espacios para “la reconciliación”.

El presidente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren, es uno de los personajes más activos en la búsqueda de la máxima impunidad para los crímenes terroristas. Para Jesús Eguiguren y sus afines ideológicos, algunos de los cuales se encuentran en el Gobierno de Mariano Rajoy y otros muchos en el Ejecutivo de Iñigo Urkullu, el futuro de Euskadi habrá de ser un territorio cruel cimentado sobre excarcelaciones de criminales, sobre el obligado olvido de todo lo padecido hasta el momento, sobre una tabula rasa impuesta entre víctimas y verdugos o sobre un liderazgo compartido con quienes tantas veces han jaleado el asesinato de ciudadanos inocentes.

La gran mayoría de las víctimas del terrorismo siempre nos hemos posicionado frente a esta barbaridad ética, esta infamia ideológica y esta estupidez intelectual, y en ese camino de reivindicación y resistencia nunca nos ha faltado el apoyo, la ayuda y la colaboración desinteresada del profesor Rogelio Alonso, unos de los mayores expertos mundiales en violencia terrorista al que Jesús Eguiguren ha insultado públicamente con palabras ignominiosas que, curiosamente, el presidente de los socialistas vascos jamás ha dirigido, por ejemplo, a individuos a él tan cercanos como los etarras Francisco Javier López Peña, “Thierry” o Josu Urrutikoetxea Bengoetxea, “Josu Ternera”.

A lo largo de los últimos años, Rogelio Alonso, desde una postura radicalmente contraria a cualquier atisbo de impunidad, ha explicado con detalle las razones por las que los demócratas debemos obtener una clara victoria frente a la banda terrorista ETA y sus secuaces; nos ha mostrado cómo los derechos individuales de las personas nunca pueden ser sometidos a unos presuntos derechos de los pueblos y nos ha mostrado con absoluta transparencia los motivos por los que las instituciones democráticas, el trabajo de la Justicia y los fundamentos constitucionales no pueden ser puestos en solfa, vendidos, rebajados, recortados o manipulados para contentar a una organización terrorista.

El punto de vista de Rogelio Alonso es, en efecto, absolutamente contrario al que defiende alguien como Jesús Eguiguren, acostumbrado a socavar el sistema democrático en reuniones clandestinas llevadas a cabo en oscuros caseríos; habituado a doblegar las leyes para satisfacer a asesinos siempre insatisfechos y amaestrado en el siempre rentable arte de humillar a las víctimas para contentar a los verdugos.

Por eso, la mayor parte de las víctimas del terrorismo siempre hemos estado, estamos y estaremos al lado de Rogelio Alonso. Mientras tanto, Jesús Eguiguren, según sus propias declaraciones, “toma potes” con diferentes etarras de distintas calañas. Y él, o su hija, recoge premios por ello.

(*) Teresa Díaz Bada y Lola Díaz Bada son hijas de Carlos Díaz Arcocha, asesinado por la banda terrorista ETA el 7 de marzo de 1985. Marimar Negro es hija de Alberto Negro, asesinado por la banda terrorista ETA el día 17 de marzo de 1978. Maite Mollinedo es esposa de Txema Aguirre, asesinado por la banda terrorista ETA el 14 de octubre de 1997; y Ana Uriarte Garay es hija de Luis María Uriarte, asesinado por la banda terrorista ETA el 29 de septiembre de 1979

Informe de Convivencia Cívica Catalana
El maquillaje de la balanza fiscal de Cataluña
"El déficit catalán en 2010 fue de 774 millones de euros, y no la horquilla de 11.258 a 16.543 millones que hizo pública la Generalitat"
 www.lavozlibre.com 23 Mayo 2013

Barcelona.- Convivencia Cívica Catalana (CCC) ha presentado un informe en el que asegura que el déficit catalán en 2010 fue de 774 millones de euros, y no la horquilla de 11.258 a 16.543 millones que hizo pública el martes el consejero Andreu Mas-Colell, unos datos que en opinión de la entidad el Govern "infló".

En concreto, Convivencia Cívica Catalana denuncia que de los 16.543 millones de supuesto déficit fiscal de Cataluña mencionado por Mas-Colell, 10.708 millones, es decir, dos terceras partes, son totalmente ficticios, no han sido pagados por ningún catalán y son producto de un artificio contable denominado “neutralización”.

De los restantes 5.835 millones, más de 5.000 son también producto de un cálculo desviado basado fundamentalmente en imputaciones distorsionadas, es decir, en contabilizar impuestos pagados por ciudadanos no catalanes como si hubiesen sido pagados por catalanes y en no contabilizar gastos reales del Estado en Cataluña.

El mismo documento del gobierno catalán reconoce literalmente, a modo de ejemplo, que “el IVA pagado por un ciudadano de Oviedo a un comercio de Mataró se imputa a Cataluña”. Se aduce que “en Cataluña es donde se localiza el objeto de imposición.” Es decir, el gobierno catalán suma a los impuestos pagados por los catalanes impuestos no pagados en realidad por catalanes, sino por otros españoles.

En realidad, si se elimina el efecto de los impuestos ficticios y las imputaciones distorsionadas, el déficit fiscal de Cataluña se quedó reducido en 2010 a sólo 774 millones de euros (apenas 100 euros por catalán) según el método de “carga-beneficio”, el más común. Y esa cifra sigue estando distorsionada hacia arriba ya que incluye, entre otros, flujos fiscales negativos con Bruselas y no con Madrid.

Esos 774 millones de déficit fiscal serían en todo caso muy inferiores a los más de 21.000 millones de superávit comercial, una cantidad 30 veces superior, de la que se benefició Cataluña con el resto de España en ese mismo año.

Por otra parte, el consejero catalán de Economía ocultó en su presentación 2 de los 4 resultados de balanzas fiscales de Cataluña. Como tampoco mostró las sub-balanzas fiscales de la Seguridad Social, que eran precisamente de superávit fiscal, es decir, positivas para Cataluña. Convivencia Cívica Catalana presenta en este informe todos los datos no mostrados por el Consejero catalán de Economía.

Una vez más Convivencia Cívica Catalana lamenta la falta de honestidad y de transparencia del gobierno catalán, transmitiendo a la opinión pública catalana unos datos claramente inflados.

La entidad cívica considera que las balanzas fiscales que periódicamente presenta el gobierno catalán carecen de un sentido económico razonable y sólo son herramientas políticas para intentar crear resentimiento contra el resto de España entre la opinión pública catalana.

Cataluña
Un informe de Convivencia Cívica afirma que el Govern infla el déficit fiscal catalán
m. j. c. / barcelona ABC Cataluña 23 Mayo 2013

Denuncia «impuestos ficticios» y la omisión de gastos del Estado en Cataluña, entre otras distorsiones

Un informe de Convivencia Cívica Catalana (CCC), una de las plataformas más activas en favor del bilingüismo y contra el ideario nacionalista, asegura en un informe titulado «El maquillaje de la balanza fiscal de Cataluña», que la cifra de déficit fiscal divulgada por el consejero de Economía de la Generalitat, Andreu Mas-Colell, está inflada con «impuestos ficticios e imputaciones distorsionadas».

El Govern aseguró el martes que, en 2010, Cataluña sufrió un déficit de 16.543 millones de euros. Sin embargo CCC asegura que de esa cifra, un total de 10.708 millones «son ficticios», es decir, «no han sido pagados por ningún catalán y son producto de un artificio contable denominado neutralización».

De los 5.835 millones restantes, añade el estudio, más de 5.000 millones son también «producto de un cálculo desviado basado fundamentalmente en imputaciones distorsionadas», es decir, «en impuestos pagados por ciudadanos no catalanes como si hubieran sido pagados por catalanes y en no contabilizar gastos reales del Estado en Cataluña». A modo de ejemplo, el informe señala que «el IVA pagado por un ciudadano de Oviedo a un comercio de Mataró se imputa a Cataluña».

A estos impuestos computados como pagados por esta comunidad se añaden el IRPF de no residentes en Cataluña o los flujos fiscales negativos de Cataluña con la Unión Europea-2.700 millones de euros, según el estudio-, al tiempo que «se minimizan los gastos del Estado en Cataluña».

En este sentido, los autores del informe explican que el Ejecutivo autonómico no contabiliza los gastos del Estado en Cataluña, lo que contribuye a un incremento del déficit de 3.780 millones. CCC critica que la Generalitat oculte las balanzas de la Seguridad Social que, según afirma, arrojan un superávit para Cataluña: 2.789 millones según flujo beneficio o 2.141 millones, según flujo monetario.

Concluye el estudio que «en realidad, si nos atenemos a los propios cálculos del Gobierno catalán, el déficit de 2010 se quedó reducido a sólo 774 millones, cifra que contrasta con «los más de 21.000 millones de superávit comercial, una cantidad 30 veces superior de la que se benefició Cataluña con el resto de España en ese mismo año».

Denaes lanza una campaña para desactivar el separatismo
A través de matrioskas, muestra el absurdo al que podría llegarse si tras la primera escisión se produjera una nueva escisión y así sucesivamente
 www.lavozlibre.com 23 Mayo 2013

Madrid.- La fundación para la Defensa de la Nación Española (Denaes) ha lanzado una campaña en Internet bajo el lema ‘Desactiva el separatismo’ y el hashtag #nacionalismOFF, en el que se advierte de que la independencia del País Vasco o Cataluña provocaría infinitas escisiones dentro de estas comunidades autónomas.

La campaña consta de un spot cuya primera parte es una contextualización histórica del derecho de autodeterminación, al que el nacionalismo se refiere eufemísticamente como 'derecho a decidir'. El vídeo destaca que “todo intento dirigido a destruir total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los fines y principios de la carta de las Naciones Unidas”.

La segunda parte del vídeo muestra, a través de un juego de muñecas rusas (matrioskas), “el absurdo al que podría llegar un proceso de autodeterminación si tras la primera escisión, se produjera una nueva escisión. Y de la nueva escisión otra escisión posterior. Y de esta, una nueva”.

Para escenificarlo, en las imágenes aparecen siete muñecas diferentes, cada una de las cuales está integrada en la anterior. Estas muñecas son España, Cataluña, provincia de Barcelona, ciudad de Barcelona, barrio de Sarrià, calle de Dolors Monserdà y Pep.

En este sentido, el presidente de Denaes, Santiago Abascal, ex diputado del PP vasco y que en las últimas semanas ha sugerido la posibilidad de optar a liderar su partido tras la marcha de Antonio Basagoiti, afirma que “la infinita divisibilidad haría imposible poner límite a un proceso de este tipo”, puesto que “cómo negarle la escisión a un territorio integrado en otro territorio previamente escindido” y “cómo negarle a, por ejemplo, la provincia de Barcelona, el derecho a ejercer la autodeterminación si previamente hizo uso de ese derecho la Comunidad Autónoma de Cataluña”.



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