AGLI Recortes de Prensa   Viernes 24  Mayo 2013

Reduzcamos los impuestos... y el gasto público
Juan Ramón Rallo www.vozpopuli.com 24 Mayo 2013

Cuando un país se halla al borde de la suspensión de pagos, no tiene más remedio que intentar recuperar su solvencia cuadrando las cuentas, esto es, taponando el déficit público por el que se desangra. Sabido es que para ello existen dos posibilidades: incrementar los ingresos del Estado (a costa de saquear tributariamente más a la economía privada) o recortar el gasto; alternativas que no son ni mucho menos equivalentes.

El socialdemócrata gobierno de Mariano Rajoy optó por la peor de las dos: centrar la mayor parte de sus parcos esfuerzos por minorar el desequilibrio presupuestario en exprimir más a los españoles (es verdad que también redujo algunos gastos en 2012, pero se centró básicamente en la parte más sencillona del asunto: paralizar obra pública), logrando con ello el pírrico resultado de consolidar el déficit en el 7%. Zapatero lo bajó del 11% al 9% y Rajoy del 9% al 7%. Hurra.

En los últimos días se han alzado diversas voces dentro del Partido Popular reclamando una reducción de impuestos que alivie parcialmente la delicada situación de las clases medias y dé un más que necesario impulso a nuestra marchita economía. Sin duda, es de agradecer que desde algún recóndito lugar de nuestra clase política (y con la muy honrosa excepción del P-Lib) se reclame una inmediata reducción de impuestos que aligere mínimamente la onerosa losa fiscal que aflige a los españoles.

Sin embargo, no deberíamos perder de perspectiva que tan urgente como bajar impuestos es acabar con el déficit, a saber, no jugar a timar al ciudadano y al empresariado con alivios fiscales a corto plazo que todos saben insostenibles por cuanto la viabilidad del país a medio plazo sigue sin estar garantizada. Al contrario, lo que necesitamos es que todo el mundo adquiera unas expectativas sólidas de que España constituye un refugio estable, rentable y seguro para sus inversiones. Un paraíso donde generar y multiplicar riqueza sin que políticos, oligopolios, sindicatos, lobistas o cazadores de rentas te la arrebaten.

De ahí que bajar impuestos sea tan necesario como despejar temores de que podamos a suspender pagos y salir del euro; porque mientras se contemple como horizonte factible que vayamos a argentinizarnos tras aplicarles un quita del 50% a los inversores foráneos, pocos querrán arriesgarse a inmovilizar su patrimonio en España. Pero, huelga decirlo, si tenemos que bajar impuestos y tenemos que acabar con el déficit, sólo cabe lograr ambos propósitos por la vía de amputar el gasto público. Precisamente, en mi libro, Una alternativa liberal para salir de la crisis, explico con detalle de dónde recortar 135.000 millones de euros en un año para erradicar el déficit público y, al tiempo, ahorrarnos la treintena de subidas de impuestos del PP.

Acaso esa imprescindible coletilla sea la que se eche en falta en el loable discurso de ciertos populares retirados que estos días salen a la palestra para canear a Montoro: que no sólo vendan el dulce y saludable caramelo de las rebajas fiscales, sino la (en apariencia) amarga medicina de los multimilmillonarios tijeretazos del gasto. De ahí que, cuando el ministro de Hacienda les replica que en estos momentos no hay margen para bajar impuestos, puede que esté mintiendo, pero desde luego tiene su punto de razón: todos aquellos correligionarios que las impulsan, ¿están dispuestos a asumir la profunda transformación de nuestro infinanciable Estado niñera-asistencial que ello implicaría?

Montoro, Rajoy y su cuadrilla de socialistas desde luego no: suben impuestos justamente para evitarse desmantelar, tal como deberían, nuestro burbujístico sector público. Pero, ¿cuál es el modelo de Estado de quienes proponen bajar impuestos? Sostener genéricamente que se han de achicar los desembolsos públicos no basta cuando el reto por delante desborda con mucho los parches cosméticos impulsados por el rajoyismo. La muy necesaria alternativa al consenso socialdemócrata que ha arruinado España no puede pasar sólo por prometer que las administraciones públicas recaudarán menos, sino, sobre todo y en primer lugar, por explicar por qué deben gastar mucho menos para que familias y empresas puedan recuperar el protagonismo que jamás debieron perder.

Sí, bajemos ya los impuestos, pero un segundo después de que hayamos suprimido los gastos inútiles (burocracia regulatoria) y privatizado aquellos valiosos que se ha arrogado coactivamente el sector público (Estado de Bienestar). Menos gastos, menos impuestos y menos déficit. Ese es el camino realmente liberal.

La entrevista del expresidente Aznar
José Luis Manzanares www.republica.com 24 Mayo 2013

No es corriente que un partido político rompa de inmediato la promesa electoral que más ha podido influir en su victoria. Me refiero ahora, aunque haya otros ejemplos, a la bajada de impuestos en relación, sobre todo, con el caladero de las clases medias. La medida ya había sido tomada con magníficos resultados en otra ocasión y el PP no llegaba mal informado desde un remoto planeta. Fue el principal partido de la oposición durante muchos años, ejerció la crítica cotidiana al PSOE, contaba con partidarios en los más altos niveles de la Administración, detentaba el gobierno autonómico en muy relevantes Comunidades Autónomas, como la de Madrid, y conocía lo que ocurría en las Cajas de Ahorro.

Tras la mentira metódica del último gobierno del PSOE se esperaba un cambio radical, pero no fue así. La credibilidad de nuestros nuevos responsables políticos se ha desplomado hasta acercarse a la del PSOE, o sea, a la nada. Algo muy nocivo –y aquí entran ambos partidos-, para los intereses de España. Pero las encuestas son terminantes: los políticos son vistos como el principal problema del país.

En ese escenario del sí pero no, del haremos esto o lo otro o lo que consideramos mejor, y del usted no me quiere entender pese a lo bien que me explico, la reciente entrevista a José María Aznar, expresidente del Gobierno, ha levantado ampollas. Las promesas electorales no están para romperlas, como decía Tierno Galván, el Viejo Profesor, sino para cumplirlas, empezando por la bajada de impuestos. Son necesarios un proyecto político claro y una acción política decidida frente a una crisis política e institucional con pocos precedentes. La réplica al desafío soberanista de Cataluña no ha sido tan firme como debiera. Es necesario recuperar la imagen internacional de España. Y así sucesivamente.

Aunque también el señor Aznar cometiera sus errores como presidente, y aunque no todas sus observaciones o propuestas merezcan aplauso, hay que agradecerle la claridad con que se ha expresado en defensa del programa electoral que dio la mayoría absoluta al PP. Son muchos los ciudadanos que votaron al PP hace menos de dos años pero que hoy le han vuelto la espalda. Eso de que no se sepa si uno sube o baja la escalera puede estar bien para confundir al adversario. Lo malo es acabar dando la impresión de que la persona en cuestión duda entre subir o bajar.

Cada uno es muy libre de pensar lo que guste sobre si para el PP o para el Gobierno de España sería o no preferible el liderazgo de Aznar que el de Rajoy: Vayan, sin embargo, algunas precisiones. El rechazo a Aznar por parte de todos los partidos de la oposición refleja un cierto temor a un cambio contrario a sus intereses. Así en la réplica de un Arturo Mas temeroso de que el separatismo catalán pudiera tenerlo más difícil con el expresidente. Y las reacciones de destacadas personalidades del Gobierno o del PP tampoco son una sorpresa por cuanto las críticas les afectan directamente.

Muy distintas pueden ser, sin embargo, las opiniones entre los votantes de a pie. Aznar fue para muchos de ellos el mejor presidente de la Democracia, cosa que hasta ahora nadie se atreve a afirmar del señor Rajoy. Quizá el actual presidente lo esté haciendo mejor que lo haría el señor Aznar. Quizá fuese una equivocación cambiar de caballo en plena carrera. Pero bienvenidas sean estas advertencias de quien se expresa con envidiable claridad. Los ciudadanos lo agradecen porque se estaban acostumbrando a otra cosa.

El poder político de redistribuir
Felicísimo Valbuena www.lavozlibre.com 24 Mayo 2013

Catedrático de la Facultad de CC. de la Información (UCM)

La Teoría Política, de Gustavo Bueno Martínez, es interesantísima, porque abre mucho la mente para interpretar la realidad. Él supera la división tradicional de Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y distingue nueve poderes.

Aquí pongo el enlace, desde el que el lector puede profundizar todo lo que quiera.
http://www.filosofia.org/filomat/df597.htm

Hoy quiero fijarme en la importancia del poder redistribuidor.
Para aclarar las cosas: el poder redistribuidor se identifica con el poder fiscal, es decir, con la capacidad del poder político para fijar impuestos y exacciones a los sujetos o instituciones. Ahora bien, el poder fiscal tiene sentido si sirve para redistribuir lo recaudado. ¿Para qué? Pues para proporcionar, principalmente, la base 'energética' sin la que una persona, un grupo, una empresa, una institución, una región no puede funcionar.

Uno de los aspectos más positivos que estoy viendo en la actual crisis por la que está atravesando España es que las discusiones políticas están planteando el poder redistribuidor en España.

¿Por qué los altos directivos de las empresas se preocupan tanto por blindar sus contratos? ¿Hasta dónde ha llegado la avaricia de los directivos de las Cajas de Ahorros? ¿Por qué los políticos, o la denominada 'la casta política' goza de unos privilegios muy superiores a la de los demás españoles? ¿Por qué nuestros impuestos tienen que soportar la gran cantidad de televisiones autonómicas deficitarias, que están al servicio de los intereses políticos? ¿Y las empresas públicas enteramente deficitarias que sólo sirven para que vivan unos aprovechados? ¿Son necesarios el Consejo de Estado, el Senado, muchos Ayuntamientos? ¿Por qué tenemos que sostener los contribuyentes los 17 Parlamentos autonómicos con tantos políticos? ¿Es que no se pueden reducir los parlamentarios a la cuarta parte?

¿Qué función cumple la primera cadena de Televisión Española, si las noticias fundamentales se reducen a Madrid y a Cataluña?
Todo el dinero que el Gobierno podría ahorrar debería redistribuirlo entre los contribuyentes que más lo necesitan. Y no meramente en gastos asistenciales sino para crear puestos de trabajo. Sin embargo, ni Mariano Rajoy ni Cristóbal Montoro quieren avanzar en esas reformas tan imprescindibles.

Y en cuanto a las industrias, ¿por qué las empresas extranjeras se ubican principalmente en Madrid y en Cataluña?. Si el Gobierno supiera ejercer el poder redistribuidor, se preocuparía mucho de negociar para que las empresas se redistribuyeran por las distintas regiones españolas.

Y así podría estar llenando páginas y páginas con este asunto.

Mientras tanto, la charla de los políticos está resultando cada día más insustancial. Luego se quejan de que los votantes se aburran de los políticos. Es que les falta mucha, pero mucha base teórica. Y si no la tienen, ¿cómo van a saber convertir las ideas en realidades?

Por eso, como los políticos actuales no demuestran tener un marco mental de su actividad, sólo las iniciativas que van fluyendo por Internet reflejan un gran sentido de la realidad. Es decir, lo que falta a los políticos. El gran cambio que estamos viendo todos los días es cómo nos vamos enterando de los abusos y, además, de quiénes los cometen. Después, las radios 'rebotan' esas noticias y de ahí pasan a las televisiones, a las tertulias.

Quien no quiera ver que en Internet se están produciendo cambios de mentalidad muy profundos, es que tiene los ojos vendados. Muchos internautas demuestran que cada vez los tienen más abiertos. Ahí, ahí está la gran esperanza.

El cisma del PP.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 24 Mayo 2013

Acabo de saber que el actual eurodiputado Alejo Vidal-Cuadras, ha dado otro paso al frente y ha anunciado públicamente la creación de un nuevo partido político. La plataforma Reconversión se convertirá así, quizás con esas siglas o añadiendo la coletilla de Liberal y Española (RLE), en un partido con un programa que aspira a recoger el voto del electorado de derechas defraudado por un gobierno continuista y débil liderado por Rajoy con su camarilla.

La posición política del actual vicePresidente del Parlamento europeo es de sobra conocida tras sus usuales participaciones como tertuliano en el programa "El gato al agua" de Intereconomía TV. Sus duras críticas a la labor del Gobierno de Rajoy, solo recogen el sentir de una gran parte de los votantes que le dieron la mayoría al PP en las últimas elecciones y que se sienten traicionados. Una realidad confirmada por la caída en más de 10 puntos en la intención de voto en las encuestas, que sin embargo, es negada por los dirigentes populares en público, si bien deben temerla en privado.

Hay opiniones para todos los gustos sobre la aparición en un próximo futuro, en pocos meses, de este nuevo partido que intenta ser en puridad el exponente de la auténtica derecha liberal que no se avergüenza de serlo. No sé quienes serán sus líderes, ni si habrá desertores de ese PP que intuyendo un futuro más prometedor intenten afiliarse. Quien vaya con esas ambiciones personales, nunca llegará a formar parte de ese proyecto y si se consiente, habrá perdido toda la credibilidad ese partido, incluso antes de someterse al juicio de las urnas.

Por mi parte, espero que a este proyecto que considero ilusionante, se adhieran personas de reconocido prestigio y credibilidad, como María San Gil o Esperanza Aguirre, así como tantos otros que se sienten no representados por ninguna de las opciones políticas, ni por ninguno de esa casta enrocada en su parasitismo y desprecio por la sociedad. Personalmente voy a darle una oportunidad a este proyecto con el que comparto ideario.

España necesita renovarse y esa renovación comienza desde los propios cimientos de la Nación, de su Constitución, de su estructura territorial insolidaria y de la dualidad impuesta por los principales partidos políticos PSOE y PP. Es necesario que aparezcan opciones diferentes en el espectro político como UPyD y ahora este nuevo partido que se anuncia y que es seguro que suscitará el apoyo de muchos millones de españoles. Solo el tiempo lo dirá.

Estrella Digital Santacreu
Juan Vicente Santacreu Periodista Digital 24 Mayo 2013

Si divulgas el mensaje en Internet, estás forjando una corriente de opinión libre. Gracias

El título de este pequeño artículo, aunque parezca un sin sentido, está puesto con toda la intención ya que es exactamente uno de los términos más buscado en Internet relacionados conmigo o con mis artículos. “Estrella Digital Santacreu”.
Por tanto, la intención de esta entrada en el blog es posicionarlo en el primer puesto de Google y así recuperar a todos los lectores despistados que entran por error en Estrella Digital.

Debido a las consultas recibidas quiero aclarar que mis artículos semanales que se venían publicando en Estrella Digital los podréis leer a partir de ahora en el resto de periódicos donde tengo columna propia, incluso en este mismo periódico –Periodista Digital-.

Respecto a todos mis artículos históricos de Estrella Digital, los estamos publicando íntegros en Masaborreguera.com para canalizar todas las visitas y seguir creando una corriente de opinión libre e independiente. Ya no hace falta que accedáis al periódico Estrella Digital ni que lo sigáis en las Redes.

En Twitter @JVSantacreu doy a conocer puntualmente los nuevos artículos y los periódicos donde puntualmente se publican. Así mismo en este Blog daré información puntual.

Mi artículo publicado ayer se titula : “La bicicleta de Ciudadanos y UPyD” que por cierto ha cabreado mucho a Mario Conde y está bloqueando a todos los seguidores de Masby. A ver si tanto bloquear, se queda solo.

Muchas gracias a todos por vuestra fidelidad y por seguir creando una corriente de opinión libre e independiente.
Juan Vte. Santacreu – Periodista Digital –

Quebec y Cataluña: emoción, historia y pueblo
Volvemos a sentir la angustia de la razón ahogada bajo supuestas verdades que se proclaman eternas
Antonio Cazorla Sánchez. El Pais 24 Mayo 2013

Es bien sabido que el nacionalismo catalán se inspira en el quebequense. Hoy este último es un valor político bastante alicaído, pero en 1980, cuando la opción “soberanista” fue claramente derrotada, y en 1995, cuando la diferencia entre el sí y el no fue mínima, los referéndos dividieron profunda y hasta traumáticamente a la sociedad canadiense, a la quebequense y a los francófonos. En YouTube están las imágenes del entonces primer ministro y líder del Partido Quebequense (PQ), René Levésque, reconociendo la derrota en 1980 ante una audiencia desolada, entre la que madres y padres jóvenes abrazan a sus hijos pequeños como si quisieran salvarlos, y ya no pudieran, de un naufragio histórico: otra derrota y otra humillación.

El primer referéndum supuso además una sangría económica y humana principalmente para Montreal. Decenas de miles personas se sintieron sin futuro y se marcharon, sobre todo a Toronto. Este coste económico y humano, y la división social, no importaron demasiado a los nacionalistas, que si acaso radicalizaron sus posturas en cuestiones culturales mientras que las moderaban en temas socioeconómicos. Así, Jacques Parizeau, el líder quebequense en 1995, dijo que la derrota en el segundo referéndum se debía a la combinación de voto inmigrante y dinero (también está en YouTube). Ante estas palabras ¿cómo habrían de sentirse quienes no eran quebequenses “pure laine”? ¿Y la comunidad judía, a la que el antisemitismo, de larga raigambre en el viejo Quebec católico, asocia con la riqueza?

En términos históricos, el nacionalismo quebequense parte del principio de que el “pueblo” de Quebec fue conquistado por la corona británica en 1759. Es una idea muy semejante a la que juegan los sucesos de 1714 en el ideario y en la simbología del nacionalismo catalán. De entrada, es curioso ver a muchos republicanos emocionarse por unas guerras dinásticas, y aplicar la mentalidad nacional de los siglos XIX (tardío) y XX a realidades del siglo XVIII, que poco tenían que ver con la nación (ni con los derechos humanos o el Estado del bienestar).

El nacionalismo, “progresista” o no, carece de una respuesta aceptable, desde el punto de vista de los derechos humanos, a la diversidad del mundo globalizado

Pero es que el nacionalismo usa a la historia para justificar su necesaria existencia. Sin embargo, los teóricos e historiadores del fenómeno más solventes han mostrado que la historia da una pátina racional a los sentimientos nacionales. Como, entre otros, han explicado Ernest Gellner, Eric Hobsbawn y Benedict Anderson, el discurso nacionalista es ahistórico, remontando las raíces de la patria a orígenes oscuros, cuando no eternos, y utilizando una selección de circunstancias culturales, sociales y económicas para explicar la unicidad de la comunidad nacional y la necesidad de un Estado propio que la defienda del riesgo inminente de desaparición. Porque el nacionalismo también usa uno de los sentimientos más rentables políticamente: el victimismo histórico. Desde éste, la grandeza de la nación se explica por sus méritos y características únicas, mientras que sus miserias vendrían por las indeseadas influencias ajenas.

Como el caso del PQ y ERC demuestran, el sentimentalismo nacionalista no es patrimonio de la derecha. El gran padre del nacionalismo de izquierdas, el italiano Giuseppe Mazzini, veía a éste como un vehículo natural, a través de los Estados, para conseguir la fraternidad entre los hombres que, ya felizmente realizados en sus patrias, colaborarían con sus hermanos de otras naciones para hacer una humanidad más justa, avanzada y pacífica. Si Mazzini hubiese tenido razón, ni la unidad italiana habría sido llevada por el dúo reaccionario del conde di Cavour y el rey Victor Manuel II ni la alemana por los no menos retrógrados Bismarck y el emperador Guillermo I; tampoco las dos guerras mundiales habrían tenido lugar, o las limpiezas étnicas que provocaron.

¿Cómo es que hasta la izquierda nacionalista ha llegado aquí? Durante la Revolución Francesa, en el momento en que los historiadores creemos que cuaja el nacionalismo moderno, las palabras nación, “pueblo” y ciudadanos se convirtieron prácticamente en sinónimos, y en denominadores, de libertad, igualdad y fraternidad. Esta asociación duró poco. Como ha explicado el profesor José Álvarez Junco en el caso español, durante el siglo XIX las monarquías y las élites sociales se nacionalizaron, y la religión también (a la Iglesia la patria le supo a subversión hasta hace un siglo y medio).

En este proceso, el nacionalismo democrático quedó marginado por el éxito de un nacionalismo de privilegio y exclusión, que alcanzó su máxima expresión en la ideología imperialista. La idea de “pueblo” se convirtió en un sinónimo de tribu dotada de unas características raciales, culturales y lingüísticas, supuestamente inmutables a lo largo de la historia, que la separaban de los demás. Esta lógica exige que los derechos del “pueblo” y los de su “cultura” estén por encima de las identidades y elecciones personales de los individuos, y de las realidades de la calle. Por eso hoy el nacionalismo, “progresista” o no, carece de una respuesta aceptable, desde el punto de vista de los derechos humanos, a la diversidad del mundo globalizado, empezando por las migraciones. Por ejemplo, según el PQ, la defensa de la identidad quebequense exige uniformidad. En consecuencia, la de Quebec ni es ni podrá ser jamás una sociedad multicultural (aunque en realidad sí lo sea, y mucho). También en Quebec y en Cataluña es frecuente oír hablar de los derechos de la lengua, como si las cosas tuvieran derechos o éstos fuesen más importantes que los de las personas.

En el siglo XXI, malo es que los políticos nacionalistas crean que existe “el pueblo” y que se tenga que imponer la uniformidad cultural; pero peor es aun cuando se erigen en intérpretes y administradores de la voluntad, la única posible, que supuestamente ese “pueblo” desea realmente y necesita. El “pueblo” puede haber estado dormido, dicen, pero ahora hablará con voz única para aceptar finalmente su destino irrenunciable. Por eso, por ejemplo, el PQ repite que hará otro referéndum en cuanto pueda, hasta que el “pueblo” quebequense despierte del sueño producido por el trauma de la violación histórica de 1759 y dé la respuesta buena. Después ya no podrá votar más “volver” al Canadá. Por eso muchos nacionalistas catalanes no parecen reparar en los costes humanos, políticos, económicos, culturales y emocionales que pueden tener para los ciudadanos de Cataluña y de España el día de la redención nacional pendiente desde 1714.

Hemos entrado en una dinámica que tiene visos de acabar otra vez con vencedores y vencidos. Y así perderemos todos.

Malo es también cuando hay gentes que sienten que deben ser salvadas o cuando se pide la atención de la opinión pública internacional, sean lo que sean ambas cosas. Así, desde la última Diada (una tradición inventada hace algo más de cien años) hemos visto miles de personas en las calles de Barcelona pidiendo “Freedom for Catalonia” y dándonos ante el mundo, a ellos y al resto de los españoles, un “Goodbye Spain”, y hemos visto a los políticos subirse a esta ola. Parecerá moderno y europeo, pero es un espectáculo triste ver tanta historia, diversa, compleja, buena y mala, reducida a simplezas (expresadas en una lengua extranjera, como si los dos idiomas de Cataluña no fuesen bastante buenos) y dirigida a gentes a quienes, a diferencia de los españoles, todo esto importa poco o nada. Desgraciadamente, aún hemos oído cosas peores de las bocas de quienes deberían saber qué están haciendo: como los planes para un ejército catalán, o, por citar al nacionalismo contrario, sombras de intervenciones militares.

La historia de España y de Cataluña es muy distinta de la de Canadá y de Quebec. Sin ir más allá, la nuestra abrasa con rescoldos aún calientes, la de estos últimos no. Muchos de quienes lean estas líneas habrán vivido el final del franquismo y el nacimiento de, lo sabemos, nuestra imperfecta democracia. Desde entonces, aprendimos a respirar más tranquilos, sabiendo que éramos cada vez más libres y diversos. Creíamos haber dejado detrás la cuestión de si estábamos condenados a caer repetidamente en nuestras viejas pesadillas; y empezamos a practicar el no excluir a nadie. Sin embargo, parece que ahora volvemos a sentir ese viejo sentimiento tan nuestro: la angustia de la razón ahogada bajo supuestas verdades que se proclaman eternas. Aquí nos han llevado errores, prejuicios y ambiciones de muchos, nacionalistas o no; pero, pase lo que pase ya, parece que hemos entrado en una dinámica que tiene visos de acabar otra vez con vencedores y vencidos. Y así perderemos todos.

Antonio Cazorla Sánchez es catedrático de Historia de Europa en la Trent University (Canadá)

La bomba que viene
Rafael Bardají www.gaceta.es 24 Mayo 2013

Si los ayatolás se hacen atómicos, Arabia Saudí también lo hará.

A mí me preocupa que israelíes o americanos lancen un ataque contra Irán, pero me preocupa mucho más que no lo hagan. El resultado de una acción militar siempre es incierto, pero el producto de la inacción es seguro: un Irán atómico. Y como dijo el presidente Obama en su rueda conjunta con el primer ministro turco, este jueves, si Irán tiene la bomba, se desencadenará una proliferación que puede llevar a un Norte de África y el Oriente Medio nuclearizado.

Si los ayatolás se hacen atómicos, Arabia Saudí también lo hará, como con toda seguridad querría hacerlo Turquía, Egipto, Algeria y quien sabe más. Pakistán, Corea del Norte y tal vez China serían gentiles suministradores de tecnologías, conocimientos y, probablemente, sistemas militares directamente. España no puede estar ausente en su pensamiento de un escenario desbocado de proliferación. Puede que no mañana ni pasado, pero si imaginamos un Irán atómico, la probabilidad de que nuestros vecinos más próximos del Sur acaben con programas nucleares crece exponencialmente.

Hoy sólo pensamos en la crisis, pero España se encuentra, en realidad, sometida a una doble crisis, la de la crisis de la zona euro, por el norte, y la de creciente inestabilidad estratégica por el sur. A ambas hay que prestarle atención. Si allá por el 2030, por poner una fecha, España se viera rodeada de potencias atómicas, con lo que eso implica en el ejercicio del poder, estaría en una situación tan nueva como de inferioridad.

La bomba tiene de usos políticos más allá de su valor militar. No hay más que mirar a Francia. Lo ideal sería parar esa proliferación regional deteniendo el programa iraní ahora que se puede. Pero si no se hace, hay que empezar a pensar en un plan B. Y rápido.

Barbarie islamista mientras Europa duerme
EDITORIAL Libertad Digital 24 Mayo 2013

El bárbaro asesinato de un militar británico en el sureste de Londres este pasado miércoles no es un delito más cometido por una pareja de desequilibrados casualmente practicantes del islam. Los autores del crimen decapitaron a la víctima a golpes de machete mientras gritaban alabanzas a Alá, y a continuación tuvieron el valor de dirigirse a las cámaras de televisión intentando justificar su odioso crimen por el sufrimiento de los musulmanes en tierras del propio islam. Por desgracia, el argumento no es el delirio de dos fanáticos excéntricos, sino el discurso habitual que se puede escuchar en las mezquitas de Europa donde se dan cita los musulmanes más radicales, un fenómeno cada vez más extendido en las sociedades occidentales.

El islamismo radical centra sus esfuerzos en provocar crímenes y masacres indiscriminadas, mientras que su versión moderada ha conseguido enseñorearse de barrios enteros de las grandes ciudades europeas, donde la policía ya no se atreve a entrar y en los que se aplica la sharia. La conclusión es que, sea cual sea el grado de fanatización de sus fieles, el islamismo es incompatible con la democracia, por más que la clase política europea siga negando la evidencia con apelaciones a una tolerancia que no puede ser interpretada por los enemigos de Occidente más que como una muestra de su evidente debilidad. En España el foco islamista está situado en Cataluña, donde los clérigos más radicales controlan los lugares de culto con el beneplácito de unos gobernantes nacionalistas cuya inconsciencia es de esperar no tenga algún día consecuencias irreparables.

Como ocurre en todos los países islámicos, la principal preocupación de sus dirigentes religiosos es erradicar cualquier vestigio de libertad según se entiende en las sociedades occidentales, por ser una aspiración contraria a los preceptos de una religión que es, además de una doctrina trascendente, un compendio de normas civiles y un código penal. Sólo hay que ver la fiereza con que se masacran entre sí para tener una idea lo que nos espera a los europeos en caso de que nuestra clase política siga permitiendo la expansión del islamismo en nuestros países.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Ciudadanía asimétrica
Preocupa el distinto déficit autonómico, pero también los ingresos son dispares
José Antonio Pérez García. El Pais  24 Mayo 2013


Está visto que ser ciudadano español tiene prerrogativas y derechos diferentes, según el territorio en el que vives. Lo preferible es ser vasco o navarro. Después te va mucho mejor si eres cántabro, riojano o extremeño. Has caído en desgracia —sin embargo— si vives en el arco mediterráneo.

Si estás entre los primeros, el Estado te proporciona más recursos para que tu comunidad autónoma te ofrezca servicios públicos esenciales: sanidad, educación y prestaciones sociales, y más oportunidades de desarrollo: infraestructuras, política industrial y tecnológica, promoción económica, etcétera. Si perteneces a los segundos, parece que te habrás de buscar la vida pagándote la provisión de servicios complementarios privados y si no puedes —porque tu renta per capita está por debajo de la media— resígnate a ser españolito de segunda.

Tenemos bastantes presidentes autonómicos escandalizados con esto del déficit asimétrico. Están muy alterados con lo marginal y tan panchos con lo principal. No les escandaliza lo más mínimo la injustificable asimetría de los ingresos por habitante entre comunidades autónomas.

Hasta donde yo sé, el déficit es la diferencia entre ingresos y gastos. Puede alardear de eficiencia y sacrificios comparativos la Administración que, teniendo los mismos ingresos, gasta menos que otra. Pero es difícil digerir que presidentes de comunidades autónomas (País Vasco, Navarra, Cantabria, La Rioja, Extremadura, Asturias,…), que disponen de unos ingresos por habitante superiores en más de 600 euros a los de la Comunidad Valenciana y que además incurren en déficits de más de 200 euros por habitante, acusen de manirrotos a los del furgón de cola, que aun gastando menos que ellas se ven incurriendo en déficits que, de tener esos 600 euros de más en ingresos por habitante serían inexistentes.

¿Por qué las regiones bien financiadas deben tener el mismo desequilibrio que las mal financiadas?

La Generalitat Valenciana gasta un 9,8% menos en servicios sanitarios, educativos y prestaciones sociales que la media de las comunidades autónomas y un 38% menos en el resto de políticas de gasto: infraestructuras, impulso económico, cultura, vivienda, etcétera. Fue la segunda comunidad que menos gastó por habitante de todas en 2012, y —sin embargo— tiene un déficit estratosférico ¿Por qué será? ¿Quizás porque tiene una financiación por habitante muy inferior a la media? ¿Quizás porque esa infrafinanciación estructural, arrastrada desde hace más de dos décadas, le ha llevado a acumular un endeudamiento desde hace 20 años para intentar proveer paulatinamente a sus ciudadanos de servicios educativos y sanitarios similares —aunque todavía inferiores— a los de otros españoles?

Si durante la última década los extremeños hubieran recibido la media de la financiación por habitante del sistema de financiación autonómica, hubieran recibido 3.500 millones de euros menos, un 21% de su PIB. Mientras esta y otras regiones (Cantabria un 24,8%, Aragón un 9,4%, Castilla y León un 12,3%, Galicia un 9,9%) han recibido este “extra” para financiar sus competencias autonómicas, otras como la valenciana han recibido en ese mismo periodo 11.000 millones de euros menos, un 11% de su PIB, que si su financiación hubiera sido igual a la media. ¿Carecen todos estos datos de relevancia cuando se trata de diseñar una política de ajuste del déficit?

Parece más justificado plantear la contraria ¿Por qué razón las regiones bien financiadas deben de tener el mismo déficit que las mal financiadas? Si alguna de estas siete regiones tan molestas con el déficit asimétrico (País Vasco, Navarra, Cantabria, Extremadura, Asturias, Castilla y León y Galicia) piensa que nuestra situación es de privilegio, que no tengan dudas. Los valencianos les cambiamos —a ciegas— nuestra financiación por habitante por la suya, les autorizamos nuestro déficit por habitante sin rechistar y —acostumbrados como estamos a gastar menos que ellos— nos comprometemos a tener menos déficit que el suyo este mismo año.

Estos que se ahuecan la voz con lo de “los españoles deben tener derecho al mismo déficit en cualquier territorio”, tienen un curioso concepto de españolidad. Resulta alarmante que no consideren la igualdad de los derechos de ciudadanía, en términos de “los españoles deben tener derecho al acceso al mismo nivel de servicios públicos esenciales en cualquier territorio” y —en consecuencia— los mismos recursos por habitante para prestar los servicios públicos esenciales. ¿Responden los ingresos autonómicos a este principio? Rotundamente no y esta asimetría sí que es urgente, muy urgente, corregirla. La actual financiación autonómica tiene resultados injustos, erráticos y representa un peligro cierto para la cohesión de España. Por ejemplo, de no existir la “anomalía de la financiación foral”, Cataluña no estaría en la dinámica que está.

Asombrosamente, casi nadie cuestiona el desempeño de la Administración central, que sigue reteniendo muchos recursos en competencias ya completamente transferidas y que ha protagonizado una gestión muy deficiente (la peor de la UE) de los ingresos tributarios durante la crisis. Alguien tendrá que explicar algún día por qué las comunidades autónomas son las paganas de esa gestión de la Administración central de los ingresos tributarios, que ha sido —y sigue siendo— responsable de una gran parte de su déficit. Porque, repito, el déficit es la diferencia entre ingresos y gastos.

José Antonio Pérez García es economista y fue director general de Presupuestos de la Generalitat Valenciana de 1987 a 1995.l

Inquietante

miquel porta perales ABC Cataluña 24 Mayo 2013

Al nacionalismo catalán, la Lomce del ministro Wert le viene de perlas. Y es que el empeño del ministro en el cumplimiento efectivo de las sentencias del Tribunal Constitucional, esto es, la exigencia de que el castellano sea también lengua vehicular en la escuela, invita, otra vez, al victimismo y la cultura de la queja. Ya saben, la España que expolia, que niega el derecho a decidir del pueblo, que quiere disolver la identidad catalana y que –ahora, como siempre- desea reducir el uso del catalán a la mínima expresión posible. Y todo ello, porque se insta a la Generalitat a que en el aula se imparta alguna materia –el porcentaje lo determina la Generalitat, así rezan las resoluciones del Tribunal Constitucional- en lengua castellana. ¿Que en Cataluña el castellano es cooficial? ¿Que es la lengua materna y de uso habitual de la mitad –o más- de los catalanes? ¿Qué ahí está la ley? Todo eso, tanto da. Más victimismo. Más madera. ¡Qué no pare la fiesta! ¡Qué no pare la comedia!

En la clásica retórica victimista, se afirma que “no agacharemos la cabeza” y “combatiremos a esa gente de fuera que quiere dividir y romper la cohesión de Cataluña”. Y se recalca que el catalán es patrimonio de todos. ¿Agachar la cabeza por cumplir la ley y respetar derechos individuales? ¿Gente de fuera? ¿La cohesión catalana se divide y rompe porque en la escuela se imparta alguna materia en castellano? Una broma. Por supuesto, el catalán es patrimonio de todos. Como el castellano. El nacionalismo saca pecho. Unos intentan recuperar el liderazgo perdido y otros se alinean –la izquierda que exhibe el pedigrí catalanista para que nadie se confunda: así les va- en el bando de la corrección nacionalista. Unos y otros, envueltos con la senyera, plantan cara a quienes van “contra el catalán” (?!). Y dicen proteger a nuestros indefensos escolares del lobo que acecha. A estas alturas de la historia, la invención del enemigo y el tacticismo electoralista tiene mucho de conmovedor. De inquietante.

La “traición al Islam”, según Cameron
José Javaloyes www.republica.com 24 Mayo 2013

La muerte a machetazos de un supuesto militar por dos islamistas al parecer nigerianos, ocurrida en plena calle la tarde del miércoles, en el barrio londinense de Woolwich y en circunstancias inéditas hasta ahora dentro de un escenario europeo – aunque de formas repetidas, casi tópicas, por escenarios asiáticos y africanos de cultura musulmana-; ese episodio de brutalidad insuperable, configura una novedad en este tiempo de “yihad”, de guerra santa, practicada por el fanatismo mahometano. Una novedad que tendrá de todo menos de sorpresa. Hay en ello de todo menos de imprevisto.

Se trata de algo que se veía venir desde los atentados terroristas de Londres, en julio de 2005, y posteriormente en el sur de Francia en marzo de 2012. En el primer caso, perpetrados por musulmanes nacidos en el Reino Unido de padres paquistaníes (que días después fracasaron en otra serie igual de atentados al activarse sólo los detonadores pero no las cargas que habrían de estallar), y en el otro de 2012, protagonizado por un argelino naturalizado francés, ocurrido en Toulouse. El sujeto dio muerte a tres militares, tres niños y un profesor de un colegio judío.

En ambos casos, al igual que en el devastador precedente del 11-M en Madrid, el terrorismo islámico estuvo ejecutado por terroristas de diverso grado de naturalización en los respectivos ámbitos nacionales que lo padecieron. Aunque deba hacerse la salvedad sobre la duda de que en el caso español pudiera haber concurrido un factor de complicidad por parte del terrorismo etarra o algún otro tercer factor: en el plano logístico, para la autoría material, o en ambos a la vez.

La calificación por el Premier británico David Cameron del último suceso terrorista de Londres como “una traición al Islam” tiene lo suyo de finta escapista y retórica, porque la cuestión de fondo no es esa. De ninguna de las maneras. El problema estriba en la bomba sobre la que están: ese nivel de permeación musulmana que caracteriza el fenómeno migratorio en el mundo europeo occidental como consecuencia del aluvión demográfico originado por la llegada masiva de musulmanes desde el final de la Guerra Mundial, tanto en términos de mano de obra por la expansión económica de Europa como por el coadyuvante efecto de la descolonización en Asia y África, durante ese mismo tiempo, impulsada por la presión conjunta de Estados Unidos y de la extinta Unión Soviética.

Rusia, sucesora de ésta, lleva también su parte de problemáticos coránicos dentro de sus propias fronteras con el problema de Chechenia y otros espacios caucásicos. Y, mientras tanto, también China tiene que vérselas dentro de sus límites territoriales con la cuestión de los igures y otras etnias adictas al Profeta que llevan siglos enriqueciendo su diversidad y sus riesgos.

Contra lo que Cameron ha dicho no hay un Islam al que se pueda “traicionar” por ciertos de sus seguidores. Son muchos, distintos y muchas veces opuestos. Crujidos como están de corrientes y de sectas. No existe tampoco, por todo ello, una unidad de referencia a la que acogerse sus seguidores, para orientarse en temas cardinales como la libertad o la violencia… Por eso todo resulta tantas veces en un precipitado de confusión, que se agiganta cuando se insiste en integrar en una misma ley la religión y la política mediante el imperio de la Sharia.

Condenado por nueve asesinatos
Víctimas: 'La excarcelación de Ciganda es un escándalo'
DIEGO CARRASCO www.gaceta.es 24 Mayo 2013

Voces contra el Terrorismo cree que “fortalece el proceso de paz”. Afirma: “Rajoy sólo tiene que dejar hacer los compromisos entre ETA y el PSOE”.

Las víctimas del terrorismo están perplejas ante los hechos consumados tras conocer sendas decisiones de la Audiencia Nacional de excarcelar a dos sanguinarios etarras. La primera de ellas fue acordada por unanimidad del Pleno de la Sala Penal de la Audiencia para excarcelar al etarra Jesús María Ciganda Sarratea, miembro del comando Eibar y condenado a un total de 822 años de prisión por la comisión de nueve asesinatos. La segunda decretada por la Sección Primera de la Sala Penal que ordenó la salida del pistolero José Carlos Apezteguía. La primera de las resoluciones judiciales es bastante farragosa y mal explicada. La Audiencia decidió excarcelar a los etarras Ciganda y Apezteguía tras haber cumplido 24 y 21 años en prisión, respectivamente, al revisar sus fechas de licenciamiento definitivo. A Apezteguía, según el fallo, se le aplica el Código Penal de 1995 por ser más beneficioso que la de la misma norma del año 1973. De esta manera se fija un máximo de 20 años de cumplimiento de condena frente a los 30 años de la norma del año 1973. Así, el etarra llevaba ininterrumpidamente en prisión desde el 30 de enero de 1992, por lo que ya ha transcurrido el límite máximo de 20 años y procede su excarcelación.

En cuanto a Ciganda, el Pleno de la Sala Penal entiende que no se le debía haber aplicado la doctrina Parot, por lo que tenía que haber sido excarcelado el 9 de marzo de 2011. Por esta razón al no ser esa doctrina de aplicación en su caso por haber sido condenado por el Código Penal de 1973, las redenciones se le deben abonar sobre el límite máximo de cumplimiento de 30 años y no sobre el total de la condena como establece dicha doctrina. Así, la Audiencia se vio obligada a revisar esa fecha de excarcelación después de que el Tribunal Supremo acordara el 9 de febrero de 2012 que a Ciganda le eran de aplicación las redenciones sobre el límite máximo de 30 años, según informa Efe. Se basaba en un “supuesto idéntico”, el del colaborador del comando Eibar, Peio Etxebarría Lete, al que el Tribunal Constitucional le admitió un recurso de amparo contra la aplicación de la doctrina Parot, lo que supuso su excarcelación en mayo pasado.

De todas formas, la Fiscalía de la Audiencia Nacional recurrirá ante el Tribunal Supremo la excarcelación de Ciganda.

El presidente de Voces Contra el Terrorismo, Francisco Alcaraz, manifestó a LA GACETA que “este fallo de la Audiencia Nacional supone mantener vivo el mal llamado proceso de paz ante la presión que ejerce la banda terrorista ETA al Gobierno”. Para Alcaraz, “la legislación actual se aplica en beneficio de los etarras más que de las promesas políticas del cumplimiento íntegro de las condenas por delitos de terrorismo que anunció el Gobierno del PP”.

En este contexto, VCT está convencido de que “el Gobierno sólo tiene que dejar hacer los compromisos adquiridos entre las negociaciones que hubo en su día entre de la banda terrorista ETA y el PSOE”. A su juicio, “la estrategia de la banda terrorista para presionar al Ejecutivo es a través de solicitar el acercamiento de presos o su excarcelación”. Alcaraz subrayó que “se está cumpliendo lo que hace meses anunció un terrorista en el diario Gara. Esto es, que no habrá excarcelaciones masivas ni nada de indultos para no generar alarma social. Al contrario, todo se hará gota a gota”. Destacan los ejemplos de Bolinaga o el asunto de De Juana Chaos, entre otros.

Por su parte, Ángeles Pedraza, presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), señaló que “el fallo de la Audiencia supone una derogación encubierta de la doctrina Parot”. En su opinión, los presidentes de la Sala Penal (el actual y los anteriores) acaban siendo comisarios políticos”.



Recortes de Prensa   Página Inicial