AGLI Recortes de Prensa   Sábado 1  Junio 2013

Menos pactos y más reformas
EDITORIAL Libertad Digital 1 Junio 2013

España no necesita un gran pacto de Estado entre PP y PSOE para salir de la crisis, sino decisión por parte del Gobierno para aprobar las profundas reformas estructurales precisas para corregir de forma definitiva sus desequilibrios económicos y fiscales.

Todo apunta a que el presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy, acabará alcanzando algún tipo de acuerdo con el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, al menos en algunos asuntos concretos, tales como la política monetaria o la reforma de las pensiones públicas. El acercamiento político entre PP y PSOE en materia económica no tiene por qué ser positivo per se, ni mucho menos, más bien al contrario, a la vista de las recetas que propone Rubalcaba. Ambos partidos coinciden en la necesidad de que Europa arrime más el hombro, con el dinero de los contribuyentes del norte, para aplicar políticas de estímulo (gasto público) en los Estados del sur; de que Bruselas relaje los objetivos de déficit, tal y como ha aceptado esta semana, y de que el BCE compre directamente deuda periférica al estilo de la Reserva Federal de EEUU, el Banco de Inglaterra o el Banco Central de Japón. El problema es que este tipo de propuestas, lejos de solventar la crisis, podrían retrasar la recuperación, ya que en todo caso conspiran contra la necesidad de que los Gobiernos sigan aplicando impopulares pero necesarios ajustes.

La solución a la crisis no consiste, pues, en pomposos pactos de Estado de nulos o contraproducentes efectos, sino en aplicar con contundencia las medidas económicas que realmente se precisan, con independencia del coste electoral que ello suponga al partido en el poder. Y esto es, precisamente, lo que se ha encargado de recordar, una vez más, el Banco de España a Mariano Rajoy. Su informe anual de 2012 es muy claro al respecto. El Gobierno ha logrado avances reseñables durante su primer año de mandato, sobre todo en materia laboral y financiera, pero todavía son insuficientes. La entidad monetaria insiste, al igual que hace la Comisión Europea, en la necesidad de profundizar en la reforma laboral, planteando incluso la posibilidad de eliminar la arbitraria restricción del salario mínimo para determinados casos. Además, advierte de que aún queda un importante ajuste fiscal por delante, que precisará de nuevos recortes y una eficaz reestructuración del sector público. Asimismo, sigue pendiente la reforma de las pensiones, así como acometer la plena liberalización de sectores productivos para seguir mejorando la productividad de la economía española.

Éstas son las verdaderas claves para lograr salir cuanto antes del atolladero y no acuerdos políticos entre los grandes partidos, que en última instancia lo único que persiguen es retrasar los ajustes y las reformas que necesita el país.

La nueva ley de Educación
Francisco Rodríguez Adrados. La Razón 1 Junio 2013

No se trata de los lamentos de cierta Prensa, que sólo ve en ella el tema del catalán y el de la Religión. Son temas importantes: que por primera vez una ley apoye el español en Cataluña, algo que han rehuido todos los gobiernos, es importante, sí. Que estudie catalán el que lo desee, todos lo aceptamos, pero no un trágala del catalán y una defenestración del español, esto no lo aceptamos, y es algo que llevamos sufriendo demasiado tiempo. Y que la Religión, que no es obligatoria (juegan al equívoco), tenga un lugar respetable, también es lógico. Un hombre ajeno a ella del todo no es ni medio culto, no puede ni visitar un museo. Y no es aceptable que la Religión sea rechazada por los supuestos votos contrarios, los conocimientos imprescindibles no están sujetos a votos.

El centro es otro, al que apenas llegan muchos: que debe ponerse término a la degradación del conocimiento, sustituido por el pedagogismo y el que pasen todos. Esto es lo que desde la Ley General de Educación del 70 ha empobrecido culturalmente a España y ha amargado la vida a toda persona culta y responsable. ¿Y qué dice de esto la llamada Lomce, que propone mejorar el conocimiento y la enseñanza? Conoceremos la respuesta cuando pase por las Cortes. De momento, la propuesta ministerial algunas mejoras aporta, pero en otros puntos nos defrauda.

Cuando comenzó a hablarse de esta ley, comenzamos a temblar. Ya es de por sí malo que haya una reforma cada tres años no se puede así enseñar ni vivir. Y menos si el resultado es una degradación progresiva. En fin, esta nueva ley presenta aspectos favorables cuando resucita el sistema de exámenes y el rigor educativo. Y en otros puntos, así posiblemente cuando ensayas vías para hacer la Formación Profesional verdaderamente viable. Otros son mucho menos respetables. Los humanistas elevamos la voz contra ello cuando el anteproyecto se cargaba la Cultura Clásica, la puerta abolutamente necesaria para que siga habiendo alumnos de Latín y de Griego y para que otros aprendan algo de Grecia y Roma, sin las cuales el mundo cultural ni existiría. Nosotros llenamos de escritos los medios de difusión y los despachos ministeriales, donde no se nos recibía. Innúmeras personas cultas de nuestra nación nos apoyaron. Luego hubo un giro cuando el ministro Wert nos recibió, tuvimos una conversación amable y admitieron algo de Cultura Clásica, algo de Griego y de Latín. Ahora han hecho público el texto ministerial. Y dejando aparte las Humanidades, hay cosas que nos placen, como esa propuesta de seriedad: la exigencia de conocimientos y de pruebas que son necesarias. Suponemos que también de las no menos necesarias para entrar en el profesorado. Pero nos descorazonan otras cosas. Por ejemplo, esa propuesta de descentralización de la enseñanza, ese autonomismo cultural que viene a parar en que algunos centros se ahorren profesores y materias por razones económicas (esto ya se ha vivido, se lo dije al ministro y a la secretaria de Estado). Y dejar la decisión sobre materias a impartir o no a los centros, un espacio pequeño en el que pueden imponerse fácilmente personalismos varios. Más todavía. La división del Bachillerato en tres no es lógica, sólo es lógica en dos, aquella otra deja a las Humanidades todas como un vagón de cola frente a las Ciencias y las Sociología y demás, que siguen creciendo.

Y, dentro de las Humanidades hay una cierta mejora, respecto a propuestas anteriores, en lo relativo al Latín. Y un descenso del Griego, una vez más. Nosotros no hemos pedido otra cosa que una situación sostenible, como la de ahora, con el griego y el latín como asignaturas troncales o de modalidad no como objeto de una competencia en situaciones de inferioridad. Lo demás no es otra cosa que un paso atrás. El informe del Consejo de Estado ha sido favorable a todo esto y a muchas cosas más. Pero, por lo visto, no cuenta.

Evidentemente, prosigue la devaluación, más o menos clara, de las Humanidades por parte de los sucesivos ministerios. No es esto una gloria para nadie, tampoco para el PP. Nos hemos sentido optimistas en el año 2000, luego otra vez ahora. Y algo se ha remontado en los planteamientos de la enseñanza, a fuerza de insistir. Pero sigue habiendo una resistencia –abierta o de simple silencio– frente a las Humanidades, no sabemos por qué. Y ha habido, por nuestra parte, un gran esfuerzo. No ofrecemos ni pedimos utopías, pero presentamos un cuadro al día de profesorado y alumnado. Y produce desánimo estar siempre a la defensiva ante oídos sordos.

Cataluña y la milicia
Alfonso Ussía La Razón 1 Junio 2013

Presenté en Valladolid un libro prodigioso. No figurará jamás en la relación de los libros más vendidos. Y el marco de la presentación, inigualable. El Palacio Real de Valladolid, antigua sede de la Capitanía General, y hoy de la Cuarta SUIGE, que así de raras son en la actualidad las denominaciones militares. En ese Palacio Real, por la influencia del entonces bastante cabrón Duque de Lerma, reinó Felipe III desde 1601 a 1606, interrumpiendo la capitalidad de Madrid. Allí de frente, de golpe, la maravilla de la iglesia de San Pablo, joya sublime de la arquitectura hispanoflamenca, donde se halla la pila bautismal de Felipe II y Felipe IV, el pequeño Rey casi todopoderoso, y el Rey de nuestros Siglos de Oro en la literatura y la pintura, influido en su caso por el también bastante cabrón Conde-Duque de Olivares, que encerró en los fríos sótanos de San Marcos de León a don Francisco de Quevedo por unos versos satíricos.

Un libro tan hermoso sólo se podía presentar en un lugar como aquél y con una audiencia tan abigarrada de españoles decentes. Los militares, encabezados por el general Quintanilla y el general-director de la Academia de Caballería. El texto, ajustado a la grandeza del libro, es de Lucas Molina, también su editor, un romántico de la edición, dueño de una prosa fácil y sintética, así como terrenal compañero de una comandante de Intervención Militar por la cual todos querríamos ser intervenidos. Y los dibujos, bocetos y el gran cuadro que protagonizan la obra, son del gran pintor catalán Augusto Ferrer-Dalmau, un español profundo que para no sufrir, ha instalado sus melancolías de Barcelona en la Alta Castilla vallisoletana.

Escribió Arturo Pérez-Reverte: «Nadie, que yo conozca, pinta en España como Augusto Ferrer-Dalmau, con tanta honradez y ausencia de complejos a la hora de recuperar las imágenes de nuestro largo pasado militar». Porque Ferrer-Dalmau, como su paisano Josep Cusachs, ha renunciado a glorias efímeras y privilegios que sólo benefician a los ideólogos de la mentira artística, para convertirse en el maestro de la pintura militar. Dos catalanes son los que mejor nos han regalado la estética de nuestra Historia a través de los héroes anónimos que han vestido y visten el uniforme militar. Augusto y Lucas han convivido en Afganistán quince días con nuestros soldados.

Y el objetivo final del libro es el gran óleo «La Patrulla», que podrá ser admirado en el Museo del Ejército instalado en el alcázar de Toledo, primer cuadro que se pinta en el sitio de la guerra, con unos soldados que tienen nombre y apellidos, bajo un sol tórrido y en el paisaje más pavoroso del mundo. Porque Afganistán es de una fealdad espeluznante, en su piel de tierra y en su costumbre humana –o inhumana–, y crear tanta belleza y emoción de la fealdad está sólo en manos de los artistas elegidos, y en el caso de Augusto Ferrer-Dalmau, simultáneamente influidos por esos españoles ejemplares que se juegan la vida todos los días y a todas horas en tierras lejanas al amparo de nuestra Bandera para defender a quienes, probablemente, nunca les agradecerán su sacrificio. Eso, un paisaje desolador, un sol insoportable y un ambiente humano grandioso. Más de cien militares españoles han muerto heroicamente en Afganistán, mientras aquí, en España, los imbéciles de siempre desprecian a nuestros soldados.

Lo que han hecho Ferrer-Dalmau y Lucas Molina es depositar en una obra y en un libro el valor y la imagen de los soldados de la España de hoy, que sin ellos quedaría borrada por el olvido del egoísmo y los complejos. Curioso, dos catalanes geniales, Cusachs y Ferrer-Dalmau, sintetizan el arte supremo de la pintura de nuestro pasado y presente militar. Con dos narices, no precisamente narices.

Globalización
El fin de la Unión Europea
Eduardo Arroyo www.elsemanaldigital.com 1 Junio 2013

Los eurócratas tendrán menos apoyo cada vez y es muy posible que la salida de la UE, que hoy es una opinión cada vez menos marginal, acabe desintegrando la Unión por la fuerza de los hechos.

El próximo miércoles Durao Barroso "recomendará" a Mariano Rajoy las "reformas" que debe implementar para luchar contra la crisis. Mientras tanto, un grupo de diputados de ERC "pagan" sus impuestos en una "Agencia Tributaria Catalana", demostrando así lo poco que entienden de lo que pasa y lo mucho que les gustaría tener su propio cortijo. La actitud de estos sujetos, paradigma de la estupidez, la incompetencia y la ignorancia - ERC ha dado en su historia buena prueba de todo ello- es un caso bastante ilustrativo de la clase política europea en general, especialmente en los últimos 25 años.

No puede ser de otra manera: tras llenarse la boca con el asunto de la "construcción europea" hasta machacar los oídos del más insensible, el efecto y las consecuencias de las políticas apoyadas, por activa y por pasiva, por esa misma clase política está conduciendo a la Unión Europea a una desintegración ahora incipiente pero inexorable. Inexorable porque no se ven las palancas por las cuales esa misma Unión Europea puede resurgir y pesar en el conjunto de la escena multipolar del mundo del siglo XXI. En el extremo de esta incompetencia se halla gente como los diputados de ERC que, no solo es que apuesten por las delirantes tesis del nacionalismo catalán, sino que buscan la atomización de algo ya de por si pequeño y, en consecuencia, sujetarnos más aún a la pérdida de soberanía y de libertad que la Unión Europea ha supuesto desde que en 1985 el PSOE nos apuntara a tan singular club.

El hecho puede argumentarse mejor a raíz del último informe del Pew Research Global Attitudes Project (PRGAP). Los informes del PRGAP deben siempre tenerse en cuenta, en primer lugar, por la amplitud de problemáticas que se abordan; en segundo lugar por la variedad de colectivos en los que muestrean, llegando en algunos casos a realizar encuestas de proporciones planetarias. En el caso que nos ocupa, el pasado 13 de mayo, el Pew Research Center hizo público un estudio conducido en 7 países europeos, sobre una muestra de 7,646, encuestados entre el 2 y el 27 de marzo pasados. Los países considerados en el estudio fueron Alemania, Francia, Italia, España, Reino Unido, Polonia, Grecia y República Checa. A los participantes se les preguntó acerca de cómo percibían la situación actual de la UE. Los técnicos del célebre "fact tank", subsidiario del Pew Charitable Trusts, han apuntado algunas conclusiones inquietantes para el futuro de uno de los principales puntales de la globalización: en primer lugar, la desafección general de los europeos respecto de la UE, siendo ésta máxima en Francia y en España. Se observa, además, un debilitamiento de la integración europea, tal y como es percibida por los europeos.

En segundo lugar, se aprecia una divergencia creciente entre alemanes y franceses y una desconfianza mutua. En tercer lugar, entre 2013 y 2013, ha crecido la desconfianza de los ciudadanos hacia sus líderes –personificados en el presidente del gobierno-, siendo máxima, y por éste orden, en Francia, Italia y España. En cuarto lugar, el pesimismo respecto la situación económica respecto de 2007, se ha incrementado en un 61%, un 54% y un 22% en España, Gran Bretaña e Italia, respectivamente. La situación es especialmente alarmante en lo que los autores del informe denominan "el desafío del sur" ("Southern Challenge"); es decir, España, Grecia e Italia. Pese a ello, el apoyo al euro ha crecido en España y en Italia, si bien aproximadamente un 30% de los encuestados en los siete países apuestan por volver a sus monedas originales.

Naturalmente, el informe es amplio y denso pero el resultado es bastante claro y los técnicos del Pew Research Center hablan de "tendencias centrífugas" en la UE. Curiosamente, preguntados acerca de la manera en que la UE saldría de la crisis, aproximadamente un 70% de los encuestados ha respondido que "recortando gastos", mientras que solo un 30% apostó por políticas de estímulo. Sin duda, la "austeridad" goza de mucho predicamento entre la misma población que la sufre. Al margen de lo que opine la gente, las directrices económicas de la Comisión, y también de la "troika", han sido un rotundo fracaso, como se desprende de los índices de paro y precariedad galopantes.

Próximamente, el miércoles esa misma comisión va a recomendar al presidente Rajoy que realice "reformas" en el mercado laboral, que suba los impuestos –especialmente el IVA- porque "hay margen", que "reforme" las pensiones, en el sentido de desligarlas del IPC y otras medidas similares. Es obvio que supone un gran lastre, por ejemplo, operar con 42 tipos de contrato laboral o que se gasten millones de euros en administraciones duplicadas y a menudo inoperantes. Pero el problema que acarreamos no es un caso de mala gestión, aunque ello pueda contribuir, dado que los mismos problemas existen en la práctica totalidad de los estados europeos. Se trata más bien de una fracaso del modelo económico que apuesta por una financiación cara y escasa de la que se lucran los que controlan esas mismas fuentes de financiación; es decir, del capital privado. Se prima la economía especulativa frente a la productiva.

Gracias a la política del BCE y de la "troika" se está produciendo en las últimas décadas, y especialmente con motivo de esta crisis, un gigantesco trasvase de recursos de los bolsillos de los contribuyentes –asalariados y empresas- al sector privado financiero. Los costos de este trasvase se evidencian en forma de intereses elevados por una financiación que podría obtenerse mucho más barata directamente del instituto emisor en última instancia –el BCE-, evitando el encarecimiento que supone la presencia de intermediarios ávidos de beneficio. El sobrecoste se repercute en los bolsillos de las clases populares en forma de impuestos o en forma de "recortes" de los salarios, mayormente.

Pese a ello, la Comisión sigue pensando que la medicina no es mala sino que es escasa. El hecho de la crisis y el desánimo se intentan conjurar con la promesa de una recuperación que nunca llega. De hecho, de vez en cuando las tesis oficiales –aireadas gracias a una prensa servil para con el partido encargado de gestionar la política económica del momento- sufren el aldabonazo de algún estudio que se filtra pero que jamás tiene consecuencias. Recientemente, la OCDE pronostica un 28% de paro para España en 2014, solo por detrás, y ligeramente, de Grecia. El Ejecutivo calcula que solo se creará empleo en 2016 cuando crezcamos al 1,3%, algo que parece hoy inalcanzable, pero para los analistas de Aspain11, según informa la web finanzas.com, esta cifra debe situarse en realidad en el 2.8% para que nuestro país cree verdaderamente empleo.

¿Qué se deriva de todo esto? Pues que el futuro económico es negro y que la crisis va a seguir por donde ya está. En estas condiciones las turbulencias políticas van a aumentar y las opciones heterodoxas ganarán masa crítica. En el mundo real, los eurócratas tendrán menos apoyo cada vez y es muy posible que la salida de la UE, que hoy es una opinión cada vez menos marginal y más generalizada, acabe desintegrando la Unión por la fuerza de los hechos. Aunque pese a la Comisión, y como sucede en Grecia, no se puede pedir que un país se suicide para ajustar el déficit o salvar una moneda.

Lamentablemente, en un mundo en el que cada vez Occidente pesa menos, el fin de Europa como entidad económica supondrá una indiscutible pérdida de peso político, algo notablemente nocivo para Occidente en su conjunto. Las fuerzas centrífugas antes mencionadas son en los tiempos actuales una pésima noticia, concomitante a la desintegración social y a la crisis espiritual que padecemos. A esto es a lo que un grupo de majaderos en Barcelona está contribuyendo sin ni siquiera saberlo.

¿Cómo celebrar dignamente el Dia de las Fuerzas Armadas en una país como España, maltratado por los políticos?
Francisco Rubiales Periodista Digital 1 Junio 2013

La única bandera que representa a la España actual, injusta, corrompida y maltratada por sus clases dirigentes, es la bandera de la regeneración. Las Fuerzas Armadas de España tienen el deber de defender la patria contra su peor enemigo, que en el presente no es un ejército extranjero, sino una plaga de políticos sin moral, sin escrúpulos, sin democracia y minados por la corrupción y el abuso de poder.

El Ministerio de Defensa de España ha lanzado una campaña con motivo del día de las Fuerzas Armadas 2013, en la que invita a los ciudadanos a sacar la bandera nacional a la calle, en balcones y ventanas.

La idea es aceptable, siempre que lo que se exhiba sea una bandera con crespón negro, de luto por la patria que sufre, y hubiera sido una idea genial hace un par de décadas, cuando España se resquebrajaba ante el embate del nacionalismo que odia a España y los grandes partidos se avergonzaban y eran incapaces de exhibir la bandera nacional, pero hoy, cuando el país afronta problemas mucho mayores y mas terribles que el del poco afecto a la enseña patria, esa campaña es poco ambiciosa y está desfasada.

En la España actual, la única bandera que representa a la nación con todas las garantías es la de la regeneración, una bandera que deben enarbolar, conjuntamente y con dignidad, militares y civiles..

La única forma decente y democrática de celebrar el Día de las Fuerzas Armadas en este año 2013, en un país maltrecho por la corrupción, la crisis económica y el comportamiento injusto, sin ética y desalmado del poder político, es que los militares y la sociedad civil, unidos en el amor a España, exijan un cambio de rumbo político que instaure una verdadera democracia, erradique el actual sistema injusto, inmoral y abusivo y plante cara a una clase política que es la principal culpable de la degradación de la democracia y del hundimiento de la patria.

El día de las Fuerza Armadas debería ser el día de la regeneración y lanzarse un manifiesto, firmado conjuntamente por ciudadanos sin vinculación política alguna, pero representativos de la sociedad civil, y representantes de las fuerzas armadas, en el que se exija a los políticos un cambio drástico hacia la decencia y la regeneración y que acuse a los políticos de haber sucumbido a vicios tan nocivos para la nación e inicuos en democracia como la corrupción, el abuso de poder y la inmoralidad en el ejercicio de la política.

Sólo de ese modo, los militares cumplirían con su deber de defender a la patria, en estos momentos atacada no por un ejército extranjero, sino por una jauría de políticos sin ética que han sido capaces de los peores atentados contra la democracia, la decencia y la ciudadanía, desde el saqueo de las arcas públicas al mal gobierno, sin olvidar el apoyo a la peor estafa de la historia moderna de España, que es el robo masivo de los bancos a los ciudadanos, a los que les han vendido productos tóxicos como las participaciones preferentes y subordinadas, con la vergonzosa bendición de los grande partidos políticos con representación parlamentaria.

A muchos ciudadanos afectos a la democracia y todavía creyentes en la limpieza y el valor del servicio a la nación no nos cabe duda de que el verdadero enemigo hoy de las fuerzas armadas españolas es la clase política que, envuelta en las banderas de la corrupción y el abuso, no en la enseña patria, conduce a su pueblo hacia el fracaso, la derrota, la pobreza y el sufrimiento.

Sacar la bandera nacional a los balcones y ventanas es hermoso, pero es un gesto "light" y poco ambicioso en un momento de emergencia nacional como el que vive hoy España, un país dominado por la profunda injusticia que emana de sus clases dirigentes, convertidas, por sus vicios, arrogancia, codicia, egoísmo, falta de ética y fechorías diversas, en los mas peligrosos y amenazantes enemigos de la patria.

Cualquier otra actitud de los militares y de los verdaderos ciudadanos elude y traiciona el deber de combatir la injusticia y defender a España de sus enemigos, de la gente que miente, incumple sus promesas, cobra impuestos injustos, no renuncia a sus privilegios inmerecidos, se niega a adelgazar un Estado imposible de costear, hipertrofiado y enfermo de obesidad mórbida, despilfarra, se endeuda peligrosamente, bendice la estafa y el saqueo, coloca a rufianes en sus listas electorales y siembra por todas partes dolor, tristeza, desempleo, pobreza, pérdida de derechos, hundimiento de los valores, abuso de poder, injusticia y miedo.

Voto en Blanco

TREINTA AÑOS DE MENTIRAS
Del cortijo catalán al manicomio andaluz, en la España arruinada
Pascual Tamburri Bariain www.elsemanaldigital.com 1 Junio 2013

Ilusiones, energías y esperanzas de los españoles arruinadas por las autonomías. Corruptos, sí, independentistas, también, y los políticos en general nuestras las regiones.

Javier Montilla ha escandalizado a su tierra natal con Los muros de Cataluña (Anaya, 2013), un desmontaje sistemático de los mitos sobre los que sustenta el nacionalismo catalán; no de su historia, sino de el entramado que el mismo nacionalismo ha generado desde el gobierno regional y que, a modo de tautología, le ha permitido propagar la Buena Nueva y además, como quien no quiere la cosa, crear una amplia casta corrupta que va mucho más allá de la oligarquía dirigente. No es que, como dice Alejo Vidal-Quadras "muchas personas se [hayan] tenido que exiliar para no aguantar a los nacionalistas" [en Cataluña], es que desde la transición a la democracia un modelo concebido inicialmente para satisfacer a una parte de la burguesía catalana políticamente organizada ha terminando creando problemas similares (identitarios y de corrupción, en simbiosis) en toda España. Pero Cataluña sigue siendo el banco de pruebas, la proa del experimento.

Montilla ha tenido el acierto de publicar el libro de un resistente que se enfrenta a uno de los grandes problemas constantes de los nacionalismos segregadores. El independentismo de Artur Mas no es "culpa" de España por no haber concedido antes más autonomía, más facilidades, un convenio fiscal foral o qué sé yo; al revés, son décadas de concesiones y de asunción de que algo se debía al nacionalismo las que han hecho a éste fuerte (además de rico). Y ahora estamos ante un problema en parte parecido al del Ulster a comienzos del siglo XX (con la diferencia de que Cataluña ni es Irlanda ni jamás ha sido ni nación ni Estado): si triunfa esta "maquinaria de ingeniería social… casi perfecta", seguirá habiendo en Cataluña una cohorte de catalanes y españoles, ajenos a la ficción identitaria, con los que España tendrá una deuda. Por supuesto que la alternativa es otra, aún ahora, incluso tras décadas de derrotas y humillaciones: denunciar la falsedad de las premisas nacionalistas, señalar el engaño colectivo y, de paso, hacer notar la corrupción inherente al nacionalismo y al liderazgo nacionalista, tan connatural al mismo como la ineficacia administrativa y el mal servicio a la comunidad. Quizá a quien no convenza la razón convencerá el interés, y nos ahorraremos ver a Mariano Rajoy o a uno de sus sucesores cercanos recurriendo al artículo 155 de la Constitución, o a normas aún más drásticas.

El manicomio catalán
No ha sido Javier Montilla el único en señalar la gravedad de adoctrinamiento, lengua, escuela, medios de comunicación empezando por TV3… y todo el aparato empresarial y de servicios públicos, todo, todo en manos nacionalistas. Tres décadas de nacionalismo, empezando al menos con Jordi Pujol, dan para mucho y para más. Lo que ha hecho Ramón De España en La Esfera de los Libros es algo diferente. El manicomio catalán pone un toque de humor, o si se quiere de hastío, en la descripción del pujolismo y sus secuelas. No es un análisis científico de eso que ahora llaman la ´gobernanza´ catalana, sino algo profundamente más útil: se trata de destapar las vergüenzas, que están en el modo de hacer las cosas aún más que en las cosas hechas.

Desde la transición, Cataluña ha sido gobernada contra toda lógica, o mejor aún según una lógica perversa. Para los nacionalistas, la patria lo vale todo, y en consecuencia el nacionalismo catalán no ha reparado en gastos para que su Cataluña, no la Cataluña real de la gente realmente existente sino la que existe en sus mentes, prevalezca. Si ha de ser con la independencia, adelante. Jordi Pujol impone aún su modo de hacer las cosas, así que si uno no es nacionalista no tiene derecho a considerarse plenamente catalán, y si no es catalán de nacimiento, y de origen, y de lengua materna, tendrá que ser catalanista para hacérselo perdonar. Sobre todo, si uno es catalanista, todo le es consentido, puesto que la patria es lo primero.

El catalanismo oficial se apoya en los partidos catalanistas minoritarios y, más curioso aún, predomina de un modo u otro también en los partidos no nacionalistas. Porque el pujolismo ha conseguido convertir en oficial su percepción de Cataluña, y por tanto si uno no es catalanista no tiene derecho a nada y si uno lo es no tiene leyes que puedan detenerle en nada. Con esta lógica y con la caja en manos del Gobierno regional (con la inestimable colaboración al efecto de los consentidores de Madrid, pues todos, todos, Suárez, Calvo Sotelo, González, Aznar, Zapatero y Rajoy han pagado en valores constantes favores efímeros y encima creían hacer un buen negocio), es normal que políticos, empresarios, sindicatos, instituciones culturales y hasta… clubes de fútbol sean ya meros títeres de las verdades permanentes reveladas por el catalanismo.

Con Ramón De España uno se vuelve pesimista mientras se ríe. Hay para reírse, porque afortunadamente el autor desborda gracia al contar su visión de las miserias consustanciales al nacionalismo catalán; y él cree, aunque no es obligatorio creer (¡faltaría más!) que la primera parte de la partida está perdida. Uno sólo puede opinar después de leerle. Eso sí, algo convienen tener presente: por grave que sea el saqueo corrupto de los políticos, no deja de ser el chocolate del loro: lo verdaderamente grave no es lo que se llevan a casa sino que mientras tanto estaban cambiando la identidad colectiva de los catalanes y aspirantes a tales sin que estallase la resistencia. Por ahora.

El cortijo andaluz y su fallida capitalidad cultural
Los "treinta años de subvenciones, enchufismo y despilfarro" no son monopolio del nacionalismo catalán ni de sus partidarios, sino que se han extendido a toda España. El "café para todos" de la UCD, que a algunos aún hoy se les hace tan genial, ha significado exactamente eso: la extensión a todas las regiones de España, más o menos, antes o después, pero a todas, de los vicios nacionalistas concebidos hace más de un siglo en y para Cataluña. Así lo ha explicado en detalle Agustín Rivera (La Esfera de los Libros, 2012), pero el fenómeno es tan amplio y profundo que si a alguien se lo hubiesen contado hace treinta años no lo habría podido creer. Nunca en la historia de España se ha producido una modificación administrativa tan profunda y tan costosa y a la vez con tantas repercusiones en la identidad de la gente. Lo que en un sitio son ITV en otro son ERE y en todas partes implican urbanismo, comisiones, cajas de ahorro, obras públicas, concesiones, nombramientos, oposiciones, amistades, construcciones innecesarias o innecesariamente caras: una espiral de gastos que en cada región percibimos como enorme e insólita, pero que afecta a todos. Y sí, lleva décadas gravitando sobre Andalucía y en manos del PSOE allí, pero ni es la única región ni es el único partido. Los ejemplos son inabarcables, implican toda nuestra vida en común de muchos años.

Quizá por eso es de especial interés un trabajo de investigación como el que nos ofrecen Marta Jiménez y Elena Medel, ´Córdoba 2016: el viaje a ninguna parte´ (Almuzara, 2016), un ejemplo concreto de muchos de los vicios que el sistema autonómico padece, de Canarias a Cataluña y de Murcia a Galicia. Durante diez años, Córdoba optó a la designación para la Capitalidad Cultural Europea en 2016. Las ilusiones populares se movilizaron, y también los recursos públicos, también los económicos. Hasta junio de 2011 Córdoba elaboró un proyecto cuajado, apto para cumplirse y para sacar a la ciudad de su rincón, también para recordar a todos lo que Córdoba fue, ha sido y es. Había elementos para pensar que la candidatura de Córdoba era la mejor, y para casi todos era sin duda la favorita, y lo había sido durante mucho tiempo. Había costado además mucho dinero, y energías, y tiempo, e ilusión.

Pero fue San Sebastián, en un excelente retrato de la España de las autonomías. Las ciudades compitieron unas contra otras, sus políticos se beneficiaron cada uno del proyecto que le afectaba, pero al final ganó quien políticamente, en la España de 2011, tenía que ganar: la capital guipuzcoana. Si uno quiere conocer el funcionamiento real de la España de hoy –justamente, de la España que malfunciona- necesita leer de Marta Jiménez y Elena Medel cómo Córdoba se quedó por el camino, porque aunque el nacionalismo se extiende a todas las comunidades no todas son iguales, ni están cohesionadas, ni sus políticos influyen igual, ni son igualmente generosas en A y en B, ni todas tienen la misma capacidad de chantaje. Si Andalucía es una "realidad nacional", como dice Valderas, tendrá "derecho a decidir", como aún defiende el magistrado Pascual Sala sobre el Estatuto con el que los catalanistas siguen insatisfechos. Pero es que nada basta: lo que uno debe saber en un país de múltiples nacionalistas es que nada basta nunca para ellos, y nadie está nunca a su egregia altura. Puede que San Sebastián supiese mejor que Córdoba en qué terreno se jugaba, y por eso ganó, y por eso a los vencedores no les importa la dolorosa historia que cuentan las dos cordobesas.

Novedad editorial
'Crónicas de la Gran Recesión II'
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 1 Junio 2013

Han pasado justamente dos años desde que escribí la introducción del anterior volumen de Crónicas de la Gran Recesión (2007-2009). Era 19 de abril de 2011 y la mayor parte de los acontecimientos que se relatan seriadamente en el presente libro todavía no habían acontecido: sí, Grecia, Irlanda y Portugal ya habían sido rescatados y Zapatero había anunciado que no se presentaría a la reelección, pero por aquellas fechas todavía imperaba la sensación mayoritaria de que resultaba inaplazable un cambio de fondo en la política económica europea después de que ciertos países, entre ellos el nuestro, se hubiesen excedido durante años en sobredimensionar su sector público y en oprimir regulatoriamente a su sector privado.

De hecho, dentro de nuestro país no eran pocos quienes esperaban que ese cambio de rumbo lo impulsara el Partido Popular una vez que alcanzara la mayoría absoluta en las elecciones generales. Mariano Rajoy iba a ser, según el sentir de muchos de sus votantes, el que enterrara al desastroso régimen zapaterista y trajera nuevos aires a la depresiva economía española. Empero, su entronización guardó muchas más semejanzas con la conservación de las esencias socialdemócratas y keynesianas de Zapatero que con su demolición. No tanto por su discurso –que también, aunque con giros discursivos mucho más engañosos que los de su predecesor–cuanto por sus elocuentes decisiones políticas: salvajes subidas de impuestos, rebajas muy insuficientes del gasto y cosméticas aperturas de muy poquitos mercados. En suma, durante su primer año de mandato, el líder de los populares se dedicó a apuntalar las ruinas del infinanciable socialismo español.

Sin embargo, ni unos ni otros han querido asumir que Rajoy era el auténtico continuador del quebrado keynesianismo zapateril: los populares, porque llegaron al poder y camelaron a las burocracias europeas ondeando la bandera de una austeridad que luego sólo han sabido pisotear; los socialistas, porque quisieron basar su labor de oposición en la populista lucha contra unos timoratos y muy parciales recortes del gasto público que ellos mismos se hubiesen visto obligados a aplicar en caso de haber continuado en La Moncloa. Fue así, mezclándose en nuestra arena política el hambre con las ganas de comer, como se fraguó el mito de que el Ejecutivo popular aplicó con contumacia una ejemplar política de austeridad cuyas repercusiones se desplegaron en forma de agravada recesión e irreversible destrucción de empleo.

De ahí que, dos años después de escribir la introducción de Crónicas de la Gran Recesión (2007-2009), el sentir mayoritario de los españoles sea bastante distinto al de aquel 19 de abril de 2011: de la esperanza se ha pasado a la decepción; del optimismo, a la resignación; y del convencimiento sobre la necesidad de austeridad, a la sensación de agotamiento y hastío. Un auténtico vuelco social que deriva de la mojigatería keynesiana del PP y que siembra serias dudas sobre la posibilidad de que nuestra economía complete el proceso de reajuste productivo y financiero que necesita para escapar del lodazal en el que fue sumergida años antes por la burbujística actuación del Banco Central Europeo.

Mi opinión del Partido Popular fue desde siempre mucho menos entusiasta que la de la mayoría de las personas que ansiaban el cambio de gobierno, y así intenté hacerlo notar constantemente en mis distintas columnas periodísticas. Antes de y durante su gobierno, busqué dejar bien clara la gigantesca diferencia que existía entre la política económica liberal que requería este país y la vergonzosa caricatura que figuraba en la agenda de Rajoy. Por eso, precisamente, ni me sentí decepcionado, ni resignado, ni hastiado ante el ulterior fiasco de nuestra economía: fui consciente desde un principio de la magnitud del desafío reformista que teníamos por delante y de la absoluta renuencia e incapacidad del PP por afrontarlo. Por eso también sigo convencido de que la solución de los problemas de España pasa por el liberalismo: básicamente porque en las últimas décadas, y especialmente en los últimos años, sólo hemos padecido un grotesco y fracasado estatismo que ha engendrado la práctica totalidad de nuestros problemas actuales.

Este libro, que recopila los artículos escritos a caballo entre la descomposición del zapaterismo y el primer año de gobierno zapaterista de Rajoy, es buena prueba de ello, por lo que espero que sirva para proporcionar al lector una narrativa medianamente hilvanada y a pie de actualidad sobre el fiasco que ha supuesto para España el intervencionismo travestido de liberalismo y sobre por qué el auténtico paliativo a nuestra sangrante depresión sigue estando en los mercados libres y en los Estados ultralimitados. El liberalismo y la austeridad no han fracasado simplemente porque no se han llegado a aplicar, ni en España, ni en la inmensa mayoría de Europa, ni en EEUU.

En suma, si las crisis suelen definirse como aquellos períodos en los que muere lo viejo sin que nazca todavía lo nuevo, a nadie debería extrañarle que nuestro país siga sumergido en una crisis: lo viejo (el estatismo keynesiano manirroto) está agonizando en la insolvencia mientras que lo nuevo (la extensión del capitalismo) continúa sin emerger debido a la represión fiscal y regulatoria ejercida por nuestros liberticidas políticos. Ojalá en Crónicas de la Gran Recesión III (2013-2015) no debamos constatar que lo nuevo que terminó naciendo fue un estatismo intervencionismo estatal todavía más pauperizador que el que estamos padeciendo.

Nota. Este texto es la introducción al segundo volumen de las Crónicas de la Gran Recesión de Juan Ramón Rallo, que acaba de publicar Unión Editorial.

Madonna y los nacionalismos (I)
Teresa González Cortés www.vozpopuli.com 1 Junio 2013

Durante su concierto en la ciudad de Tel-Aviv, celebrado el 31 de mayo de 2012, Madonna dio un giro espectacular al trasladar el ritmo de su música al campo de la política. Y, en el instante de cantar Nadie me conoce (Nobody knows me), para sorpresa del público proyectó un vídeo que asociaba a la hija de Jean-Marie Le Pen con la imagen de Hitler. Y en línea con su sempiterna osadía colocó el signo de la esvástica sobre la frente de Marine Le Pen, abogada y presidenta de la coalición ultranacionalista Frente Nacional (FN).

El exabrupto de Madonna no era certero. Pero, eso sí, presentaba sin máscaras ni ambigüedades cómo en el teatro de la política abundan los incestos. Desde luego, se equivocó de guión aunque, claro, esta artista norteamericana no tiene que saber que el 21 Presidente de Francia, François Mitterrand, inició su carrera política trabajando para el régimen filonazi de Vichy; que el fundador de Amnistía Internacional, Sean McBride, había recibido en recompensa a su militancia el premio 'Lenin'; que el famoso secretario general del Partido Comunista Francés (PCF), hablamos de Georges Marchais, permaneció de modo voluntario entre los años 1942 y 1943 en la Alemania de Hitler como trabajador de una fábrica armamento.

Estos y otros ejemplos no los analizó Madonna bajo su foco escrutador. El propio Mitterrand, antes de que desempolvasen su pasado y siendo todavía presidente de la República, le confesó a su biógrafo, el periodista Pierre Péan, su apoyo al gobierno colaboracionista de Pétain. De otro lado, la ideología radical de Sean McBride logró disolverse con la aureola del Premio Nobel de la Paz que adornaba su currículum al final de sus días. Y el affaire del militante y político Marchais, caso que obtuvo repercusión mediática en todas las cabeceras europeas, fue estratégicamente silenciado por el periódico El País, pues J. L. Cebrián -lo cuenta Jean-François Revel en su libro sobre El conocimiento inútil- no quiso publicar la noticia que había destapado L’Express sobre el citado Marchais, ¿quizá, me pregunto, porque él, Cebrián, se constituía en esas horas delfín de la progresía, pese a que había sido no hacía mucho tiempo enfant de la estirpe franquista?

Fuera y dentro de nuestras fronteras, no olvides, Madonna, que hay cientos de sucesos similares a los arriba aludidos. Al político racista Heribert Barrera, miembro de las Juventudes de Esquerra Republicana de Cataluña y primer presidente del Parlamento catalán con la instauración de la democracia en España, se le adscribe el intento de impulsar en Vichy la toma de contacto con los nazis para conseguir su apoyo en el proyecto de crear un estado catalán. Por otra parte, y casi por las mismas fechas, los nacionalistas vascos adoptaban la moda de la cruz gamada, como denunciaba Miguel de Unamuno en la Svástica, artículo publicado en el diario El Sol el 30 de junio del año 1932.

Regreso al pasado
En 1976 el Partido Comunista Marxista Leninista (PC m-l) y el Frente Revolucionario Antifascista Patriota (FRAP) impulsaban la Convención Republicana de los Pueblos de España. Casi 40 años después de este evento, los restos de esa izquierda antediluviana reaparecen a través de Izquierda Unida, que vuelve a incidir en el derecho a decidir de los “pueblos”. Quizás haya que recordarles que Friedrich Engels, el amigo íntimo de Karl Marx, escribió contra los nacionalismos, en concreto contra el nacionalismo escocés, porque a su juicio la idea de nacionalidad anulaba la conciencia de clase.

Fijémonos, exempli gratia, en la carta autonómica de Andalucía. En ella se llora la figura de Blas Infante al tiempo que, por cosas de la nostalgia, es implantada una bandera identitaria con los colores de los antiguos habitantes de la España musulmana, omeyas y almohades. ¿Y en el País Vasco? En esta autonomía gobernada durante décadas por el Partido Nacionalista Vasco se estudiaba y enaltece a Sabino Arana (1865-1903), un ultraconservador que destilaba odio contra los no vascos y cuyo evangelio profundamente xenófobo y antidemocrático ha sido asimilado hasta la médula por la organización marxista de ETA y sus adláteres.

En otros territorios, como Cataluña, el nacionalismo postfranquista ha instaurado un mar de fábulas y ficciones que remiten a épocas muy anteriores al estado de derecho. Acordémonos de cuando, siendo vicepresidente del Gobierno catalán, el Sr. Carod-Rovira afirmó que el Estatuto daría a Cataluña “la misma libertad que tenía antes de 1714”, mientras que el actual presidente de la Generalidad catalana no solo acaba de exigir un ejército de defensa nacional, sino que habla de poner rumbo a Ítaca para resguardar –léase resucitar- las esencias catalanas.

Envolverse en el relato nacionalista
En estos momentos, querida Madonna, y dado el auge de los nacionalismos -hasta la propia Texas quiere emanciparse, tú ya lo sabes-, resulta que ovillarse en un relato nacionalista es un modo de vivir “heroicidades virtuales”, como advierte el filósofo Félix de Azúa. ¿Y por qué buscar lo virtual antes que lo real? Porque el nacionalismo, lo explica el escritor Jesús G. Maestro, “es la forma más contemporánea y común de irracionalismo, y su finalidad es ante todo oligarca y económica. Es la forma posmoderna del feudalismo contemporáneo. Solo la irracionalidad colectiva puede explicar su éxito político, sin duda anclado en propósitos económicos y en gremiales oligarquías financieras”.

Companys, el impecable
HERMANN TERTSCH ABC  1 Junio 2013

Companys se levantó contra la república igual que Franco, pero más veces. La diferencia está en que él perdió y Franco ganó

ENTRE las muchas mentiras que el nacionalismo ha institucionalizado como verdad oficial, una de las más grandes es la que pretende que Companys era un impecable demócrata y una persona decente. Hace unos días, al leer que ERC iba a presentar una denuncia contra el Estado español por el fusilamiento de Companys y en reacción a esta enésima patochada, puse el siguiente tweet: «Es de las pocas ejecuciones de Franco que habría aplaudido una democracia». Por supuesto me cayó la del pulpo. No debí utilizar el verbo aplaudir sino «aprobar» u «homologar». Porque todo nacionalista tiene un manipulador dentro y horas después me acusaban de «aplaudir» yo la ejecución y disfrutar con todas las muertes violentas en la historia habidas. Lo cierto es que en aquella época las democracias también fusilaban a sus traidores. Y que la traición de Companys fue reiterada, primero en 1934 y después entorpeciendo el esfuerzo de guerra de la república. Companys se levantó contra la república igual que Franco, pero más veces. La diferencia está en que él perdió y Franco ganó. Si Franco hubiera perdido se le habría fusilado y nadie, ni él ni los suyos, se habría quejado por ello. Sobre las «lealtades» de Companys a la república, unos párrafos de las memorias de Azaña.

«Me trajeron una carta de Companys. (?) La carta es un síntoma. Repetidamente le he dicho al Presidente del Consejo y al Gobierno en pleno que las gentes de la Generalidad, mal avenida con su fracaso, con la impopularidad resultante y con el rescate de servicios, tratarían de mover un conflicto, en cuanto hallasen pretexto para hablar de la catalanidad ofendida, o de las libertades holladas, etc. etc. En suma, que se apresurarían a ponerse la venda y a presentarse ante la opinión catalana como defensores de la tierra. (?) Ya está aquí la carta de Companys, hablando de los sentimientos de Cataluña lastimados? Que Companys finja escandalizarse, como campeón del derecho, después de cuanto ha ocurrido en Cataluña bajo su mando personal, es de un cinismo insufrible. Otro tanto hay que decir de la presencia de unos militares en un mitin. (?) Quejarse de ello Companys. ¡Si no han hecho otra cosa los militares en Cataluña durante casi un año! ¿Quedaban rastro ni memoria de la disciplina militar en Cataluña? No quedaban, y se ha hecho todo lo necesario, y algo más, para que no renaciese. Lo mejor de los políticos catalanes es no tratarlos». Negrín responde a Azaña: «Yo no he sido nunca lo que llaman españolista ni patriotero. Pero ante estas cosas, me indigno. Y si esas gentes van a descuartizar a España prefiero a Franco. Con Franco ya nos entenderíamos nosotros, o nuestros hijos o quien fuere. Pero esos hombres son inaguantables. Acabarían por dar la razón a Franco. Y mientras, venga poderes, dinero y mas dinero».

España
La disparidad tributaria de las CCAA genera caos fiscal, jurídico y político
Una redacción flexible de la LOFCA, unido a la necesidad de buscar nuevos ingresos ante la crisis, da lugar a un ‘rearme fiscal sin precedentes’ por parte de las CCAA, que ya suman 70 figuras impositivas diferentes.
Alejandro Tercero www.vozbcn.com 1 Junio 2013

La proliferación de impuestos por parte de las CCAA -una tendencia que se ha intensificado en los últimos tiempos- ha dibujado una situación de falta de eficacia y coherencia que es propicia para la conflictividad jurídica, económica y política.

Esta es la conclusión a la que llega Luis Manuel Alonso González, catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Barcelona, en un informe titulado El futuro de la tributación propia, incluido en el monográfico Propuestas para la reforma de financiación autonómica que recientemente ha sido publicado por el Instituto de Estudios Económicos (IEE).

El análisis compendia cerca de 70 figuras tributarias implantadas por las CCAA, de las que una décima parte se han creado en los últimos meses, frente a la veintena escasa de tributos gestionados por la Administración General del Estado.

Impuestos para los ámbitos más variados
Impuestos establecidos por las CCAA hasta finales de 2012 (cuadro: 'El futuro de la tributación propia', IEE).

La lista de impuestos autonómicos es variada y abarca todo tipo de ámbitos. Así, se pueden encontrar desde cánones sobre el agua en doce CCAA, hasta impuestos medioambientales en otras nueve, pasando por un cánon eólico (en una Comunidad), tributos sobre grandes superficies comerciales (en cinco CCAA) y tributos sobre el juego (en otras cinco).

Los parlamentos autonómicos también han establecido impuestos sobre la emisión de gases a la atmósfera (cinco CCAA); la producción o depósito de residuos en instalaciones controladas (siete); las tierras en deficiente aprovechamiento (dos); los depósitos bancarios (tres); combustibles (una); las labores del tabaco (una); las estancias en establecimientos turísticos (una) y el daño medioambiental causado por determinados usos y aprovechamientos de agua embalsada (dos).

Algunos conceptos gravados son particularmente específicos, como las bolsas de plástico (en Andalucía), los aprovechamientos cinegéticos (en Extremadura) o el daño medioambiental causado por las instalaciones de transporte por cable -es decir, teleféricos, telesillas y telecabinas- (en Aragón y en Castilla y León).

A estas cifras habría que añadir casi una decena de impuestos que se han aprobado en los últimos meses, tal y como ha recordado Alonso González.

Conflictos de competencias entre el Gobierno y las CCAA
Más allá de la falta de homogeneidad fiscal a nivel nacional, el principal problema estriba en el conflicto de competencias entre la Administración General del Estado y las CCAA, habida cuenta de que no se puede gravar dos veces un mismo objeto tributario, prevaleciendo siempre el tributo de ámbito nacional.

Esta situación de colisión se ha visto especialmente incrementada tras la reforma de la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA) de 2009. Hasta entonces, la doble imposición estaba vetada para una misma ‘materia imponible’ -un concepto muy genérico-, sin embargo, desde entonces se ha limitado dicha prohibición al establecimiento de dos impuestos sobre un mismo ‘hecho imponible’ -un concepto mucho más concreto-. Este planteamiento, que ha sido avalado por diversas sentencias del Tribunal Constitucional, ha supuesto ‘una evidente apertura de compuertas hacia un big-bang de la tributación autonómica que no fue debidamente calibrada’.

Ante la crisis y su consecuente caída de ingresos fiscales, las CCAA se han animado a buscar nuevas fuentes de ingreso, lo que ha dado lugar al establecimiento de impuestos autonómicos sobre hechos imponibles cuya materia genérica ya estaba gravada por el Gobierno. Además, la LOFCA indica que si el Gobierno implanta un impuesto ya existente en una Comunidad, esta deberá ser compensada económicamente.

La suma de estos dos aspectos ha generado situaciones caóticas y litigios. Por una parte, el Gobierno, para evitar la multiplicación de tributos autonómicos, ha optado por ‘ocupar’ hechos imponibles, una reacción que el autor del informe considera ‘discutible’. Y, por otra parte, algunas CCAA han actuado apelando a la picaresca, esto es, creando un tributo poco antes de que lo estableciera el Gobierno para poder pedir una compensación económica, tal y como recoge la LOFCA. Este ha sido el caso de la Generalidad de Cataluña con el impuesto sobre depósitos bancarios.

Estos conflictos se extienden a otro tipo de figuras, como son las tasas, que el análisis no entra a valorar, como serían el euro por receta y las tasas judiciales.

El autor rechaza el ‘rearme fiscal sin precedentes’ que han protagonizado las CCAA en los últimos tiempos y que ha llevado al ‘desemantelamiento progresivo e imparable de una financiación basada en el sistema de unión para desembocar en un sistema de separación de ingresos tributarios apenas matizado por aspectos que remiten todavía al sistema de unión’.

Finalmente, el informe propone solventar el desorden actual y las necesidades de financiación de las CCAA transfiriendo a las CCAA algunos tributos que ahora solo son cedidos (como el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, el Impuesto sobre el Patrimonio o la tasa sobre el juego) y ejerciendo desde la Administración General del Estado las medidas de coordinación tributaria que le otorga la Constitución en su artículo 149.1.14.

Internacional
Un ‘brillante’ futuro para el español
‘The Economist’ señala que, pese a que el español es oficial en casi dos docenas de países y es ‘uno de los más importantes idiomas de la historia’, ‘su fortaleza es mucho menor que su peso’. El semanario británico apuesta por aumentar la ‘cooperación política y económica’ entre los países del mundo hispanohablante.
Maite Molina www.vozbcn.com 1 Junio 2013

El semanario británico The Economist augura en un artículo recogido en su última edición un futuro ‘brillante’ para la lengua española debido, fundamentalmente, a sus numerosos hablantes (‘tiene más hablantes nativos [alrededor de 400 millones] que cualquier otra lengua salvo el mandarín’) y a su gran potencial de crecimiento.

Con el título Hats off. The rise of spanish (en castellano, Quitarse el sombrero. El auge del español), la crónica aprovecha la publicación del libro La historia del español (de Jean-Benoît Nadeau y Julie Barlow) para realizar un breve repaso a los orígenes de esta lengua y para exponer los desafíos a los que se enfrenta en la actualidad.

Se trata del segundo artículo en los últimos meses que el prestigioso semanario dedica al español. A principios de abril, el blog Johnson, especializado en cuestiones lingüísticas, apostaba por el castellano como sustituto del francés para compartir junto al inglés el estatus de lengua de trabajo en la ONU.

Los orígenes y la evolución del español
The Economist recuerda las múltiples influencias lingüísticas que ha recibido la península Ibérica a lo largo de los siglos por parte de múltiples conquistadores y colonizadores, tales como celtas, iberos, fenicios, musulmanes y, sobre todo, romanos, cuya presencia supuso ‘un éxito lingüístico a largo plazo’.

Destaca la importancia de la unión de Castilla con León, de su ubicación en pleno Camino de Santiago, de la Reconquista, y de conquista de América como momentos fundamentales que explican ‘cómo un modesto dialecto del norte de la península Ibérica se convirtió en la lengua materna de más de 400 millones de personas’.

Apunta la influencia que el vasco antiguo ha dejado en el español, y subraya que su facilidad de pronunciación y escritura han facilitado su expansión, o es consecuencia de ella:

‘El sistema de sonido simple [del español] es probablemente resultado del rápido crecimiento de Castilla, cuando muchos hablantes lo aprendían como segunda lengua, eliminando las complejidades‘.

Y valora positivamente las tempranas iniciativas para normativizar y simplificar el español:

‘El sistema de escritura directa (casi cualquier palabra puede ser leída en voz alta con precisión por cualquier persona que conozca las reglas) es el resultado de los infrecuentemente tempranos y sostenidos esfuerzos para imponer una lógica en la lengua. El rey Alfonso X (1221-1284) promovió enérgicamente traducciones académicas al castellano, además de al latín, una rareza para su época. Y Antonio de Nebrija (1441-1522) escribió una gramática española (en latín), el primer tratado sistemático de una lengua vernáncula europea’.

Latinoamérica, la clave del futuro
Sin embargo, también señala el ‘desigual’ desarrollo del español a partir del siglo XVI. ‘Incluso durante el apogeo del poder español en Europa, desde 1500 hasta mediados del siglo XVII, el español nunca fue tan prestigioso como el francés o el inglés lo serían más tarde. Ni siquiera conquistó su propia península: el portugués y el gallego (parientes cercanos), el vasco y el catalán están llenos de vitalidad actualmente’, indica.

En América, la introducción del español fue muy lenta, debido que los jesuitas predicaron fundamentalmente en lenguas nativas, y hasta 1767 no fueron expulsados de las colonias, momento a partir del cual se fortaleció la posición del español.

The Economist destaca que, pese a que el español es oficial en casi dos docenas de países y es ‘uno de los más importantes idiomas de la historia’, ‘su fortaleza es mucho menor que su peso’:

‘Escritores como Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa han despuntado en la alta cultura, y en la baja cultura, la salsa y las telenovelas son exportaciones populares. Pero España empezó su declive pronto y Latinoamérica se estancó bajo dictaduras durante gran parte del período postcolonial. El español se encuentra ahora muy por detrás de su rival más cercano, el francés, en uso diplomático. Se presentan más patentes en alemán, que tiene muchos menos hablantes. Y el español es ampliamente aprendido como lengua extranjera solo entre tres países: Brasil, Estados Unidos y Francia, todos ellos fronterizos con el mundo hispanohablante’.

El artículo señala las grandes variaciones del español en los diferentes países que lo tienen como lengua principal, lo que impide que las empresas puedan utilizar un solo anuncio para todo ese mercado. En ese sentido, subraya el trabajo de las diferentes academias de la lengua española para ‘igualar las diferencias más perturbadoras y crear una especie de español general’. ‘Si esta cordialidad lingüística va acompañada de cooperación política y económica, el español puede esperar un siglo XXI brillante’, concluye.

Y no llegue a entrar en vigor
La estrategia de los sindicatos para que la ley Wert corra la misma suerte que la LOCE
La Plataforma por la Escuela Pública ha anunciado que adoptará todas las estrategias para conseguir que la LOMCE no entre en vigor
Agencias Libertad Digital 1 Junio 2013

La Plataforma por la Escuela Pública – integrada por CEAPA, UGT, CCOO, STES-i y Sindicato de Estudiantes – ha anunciado este viernes que adoptará "todas las estrategias necesarias" para "poner obstáculos" al trámite parlamentario del proyecto de Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) y conseguir que no llegue a entrar en vigor.

Así lo ha expresado el responsable de FETE-UGT, Carlos López, en una rueda de prensa conjunta en la que ha destacado que éste es también el parecer de los grupos de la oposición que se han posicionado por la devolución del proyecto al Gobierno – todos menos UPN y Foro de Asturias–, con los que la Plataforma mantuvo una reunión esta semana.

"Todos tenemos claro que vamos a impedir que esta ley salga en el Boletín Oficial del Estado y para eso utilizaremos todas las estrategias necesarias como plataforma o como grupos individualizados para poner obstáculos en el trámite parlamentario", ha señalado.
Comparecencias de todos para retrasar el proceso

López ha indicado que todos los miembros de la Plataforma han solicitado comparecer en la Comisión de Educación del Congreso para expresar su "parecer" sobre la LOMCE, "lo que evidentemente, va a retrasar el proceso", así como los citados grupos, con los que se reunieron el pasado miércoles, han anunciado la presentación de enmiendas a la totalidad.

"Si eso nos lleva a retrasar la ley, bienvenido sea", ha señalado, para incidir en que "el objetivo es que esta ley no se lleve a efecto", como ocurrió con la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE), aprobada por el último gobierno de José María Aznar y derogada por el primero de José Luis Rodríguez Zapatero sin que hubiera llegado a las aulas.

Calendario de movilizaciones
Con esta perspectiva, la Plataforma ha anunciado un nuevo calendario de protestas a desarrollar en junio para, en palabras de López, "complementar la iniciativa parlamentaria con las movilizaciones para hacer ver, ya no al ministro de Educación (José Ignacio Wert), que está desacreditado, sino al Gobierno, que esta ley es sólo para una parte de la sociedad y que por tanto, debe retirarla".

En concreto, a partir de este mismo lunes se empezarán a organizar asambleas informativas y actos de la 'marea verde' contra la ley. El día 10 se activará un envío de cartas al Gobierno central y a los autonómicos contra los recortes y el proyecto normativo y después, se promoverá otro envío, calificado como "masivo", dirigido exclusivamente al presidente del Ejecutivo por vía telemática para exigirle que retire la LOMCE y suprima las medidas de recorte.

En paralelo, tendrán lugar encierros en los centros públicos el jueves y el viernes y, el fin de semana, la 'marea verde' se sumará a las manifestaciones "por una Europa más social" convocadas por la Confederación Europea de organizaciones Sindicales (CES) y que se centrarán, conforme ha señalado el representante de CCOO, Francisco García, en denunciar las políticas de austeridad y, en consecuencia, los recortes en servicios básicos.

No obstante, las movilizaciones más relevantes se producirán en la última semana de junio, con concentraciones ante las Consejerías de Educación en formato aulas de calle el día 19, marchas nocturas en defensa de los servicios públicos el viernes 21, la celebración del II Congreso 'Escuela pública de tod@s para tod@os' y manifestaciones el jueves 27 en todo el país.

En los próximos días, la Plataforma terminará el diseño del calendario de protestas del mes de septiembre "sin descartar nada, ni una marcha estatal sobre Madrid, como la que había propuesto el Sindicato de Estudiantes y que de momento se descarta porque "dificulta la participación, ni nuevos paros prolongados" en el sector, tal y como ha concretado García. Según ha dicho, si se producen avances en el trámite parlamentario de la LOMCE en julio, también habrá protestas ese mes.
"Medidas judiciales"

Además, el responsable de Educación en Comisiones Obreras ha planteado la posibilidad de adoptar "medidas judiciales" contra la reforma, ha avanzado que los sindicatos están estudiando la constitucionalidad de la misma y ha animado a los grupos políticos a hacer lo mismo. "Se harán movilizaciones por todos los medios a nuestro alcance", ha avanzado.

El portavoz de CEAPA, José Luis Pazos, ha incidido en que esta va a ser la tónica general mientras el proyecto normativo siga vivo ya que, en opinión de la plataforma, ni siquiera se puede enmendar y "su único destino debe ser el cesto de los papeles". La organización mantiene no obstante, su oferta de diálogo al ministro para revisar las debilidades del sistema y juntos, "encontrar todas las fórmulas" para remediarlas.

Acto en Alsasua
Consuelo Ordóñez: "La paz llega con los terroristas en la cárcel"
La presidenta de Covite ha afirmado en un acto en Alsasua que "ETA no se acaba cuando las pistolas dejan de disparar".
agencias Libertad Digital 1 Junio 2013

La presidenta del colectivo vasco de víctimas del terrorismo (Covite), Consuelo Ordóñez, ha afirmado este sábado que "la paz llega con los terroristas en la cárcel, con los presos siendo instados a colaborar con las autoridades y con quienes defienden la historia criminal de ETA fuera de las instituciones".

Ordóñez se ha pronunciado en este sentido en un acto de apoyo a las víctimas del terrorismo organizado por el PP en la localidad navarra de Alsasua, al que han asistido unas cincuenta personas, ente las que se encontraban miembros de la dirección del PP de Navarra y cargos electos de esta formación, según han indicado a Efe fuentes del partido.

Ha remarcado que la "paz llega con la memoria, con los demócratas contando a las nuevas generaciones que un grupo de fanáticos mataron, que mentes enfermas justificaron esos asesinatos, y que la sociedad ganó a ETA a golpe de Justicia".

La hermana del concejal popular Gregorio Ordóñez, ha hablado de "memoria, dignidad y justicia" en un discurso en el que ha sido crítica con el Gobierno central. Así con "dolor" porque su hermano murió por ese partido y porque sabe que para el PP de Navarra "no ha sido fácil" que se celebrara el acto de hoy, ha señalado que "el entorno radical se presenta en las instituciones vascas como garante de la democracia y "en Europa, como un grupo de pacifistas incomprendidos" en parte por "la indiferencia de un Gobierno central del Partido Popular".

"El Gobierno debió cambiar la composición del Tribunal Constitucional, pero esperó y lo hizo después de que este avalase la entrada en democracia de Batasuna y el Gobierno también flexibilizó la política de reinserción de terroristas nada más desembarcar en La Moncloa, dejando a un lado la colaboración con las autoridades, único consuelo que nos queda a las víctimas", ha denunciado.

Asimismo ha opinado que "el Gobierno pecó de perezoso cuando, en junio de 2012, el Reino de España no supo justificar la utilización de la 'Doctrina Parot' en Estrasburgo y se le dio la razón a Inés del Río".

Ordoñez ha remarcado que las víctimas del terrorismo no quieren que se les diga "cuán malos" han sido sus asesinos, ya lo saben, lo "único" que les obsesiona y por lo que luchan es porque "desde el Estado de Derecho se establezcan mecanismos reales que afiancen la justicia", ya que "sin justicia no hay memoria, sin justicia no hay dignidad, sin justicia, ETA gana".

"ETA no se acaba cuando las pistolas dejan de disparar. El hacha parece que ya no existe, pero la serpiente está muy viva, de hecho, no para de escupir veneno desde el hemiciclo del Congreso de los Diputados, desde el atril del Parlamento Vasco y desde salones de plenos como el del Ayuntamiento de Alsasua", ha aseverado.


Bruselas y la generosidad del prestamista
Daniel Lacalle  El Confidencial 1 Junio 2013

La deuda es la esclavitud de los libres” Publilio Siro

Llevábamos semanas oyendo las supuestas bondades de “relajar los objetivos de déficit” y escuchando a muchos gobiernos regionales comentar el “reparto del déficit” como si la deuda fuera una donación y no una responsabilidad. Hasta que llegó la Troika y nos recordó lo que nadie quería reconocer. Que las deudas se pagan y que los préstamos sin condiciones no existen. Ahora, tras años perdidos alimentando la burbuja de gasto político, vienen más problemas, porque haber retrasado lo inevitable –la reforma de las Administraciones Públicas y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y de obra pública- nos lleva, probablemente, a una salida mucho más compleja.

Ante un escenario incierto no es de extrañar que los inversores extranjeros vendan deuda española ante nuevas medidas de ajuste que se temen que caigan por el lado impositivo.

Siempre que visito España me dicen que Bruselas nos exige esto y aquello. Sin embargo, Irlanda no lleva a cabo la misma política y está también en la UE y con problemas similares. Desde fuera da la impresión de que Bruselas simplemente acepta resignada los incumplimientos, y ante el riesgo de la implosión de una economía tan grande, propone medidas de prestamista, que aceptamos de buen grado porque sostienen un estado fragmentado e ineficiente, cuya reforma exige pelearse con muchos amigos y colaboradores.

¿Qué significa eso? Como decía muy bien Xavi Sala i Martin, “la UE piensa que no sólo el estado español gasta demasiado, sino que gasta mal”. Recomienda lo que todo el mundo pide a gritos, cortar gasto administrativo a todos los niveles, un plan de eficiencia de la Administración Pública antes de fin de año. ¿El problema? Los incentivos perversos.

Los aumentos de impuestos siempre son inmediatos y los recortes de gastos siempre son diferidos. De aquí a fin de año, y su implementación –si se lleva a cabo y no se disfraza-, nos vamos a 2015 gastando 70.000 millones más de los que ingresamos. Eso antes de contar el coste de rescatar autopistas inviables o posibles inyecciones adicionales al banco malo o las cajas.

Y como en Bruselas están preocupados de que incumplamos, se decide “trabajar en una reforma tributaria completa y sistemática que sirva para reordenar el modelo fiscal español”. Traducción: prepare la cartera, que vienen subidas.

Díganme si ustedes invertirían los billones de euros que necesitamos para recuperar el empleo y el crecimiento en un país en el que se van a reordenar –subir- y reformar –subir- los impuestos. Y España necesita inversión extranjera. Ya. Lo explicaba en mis Diez propuestas para atraer capital y promover el crecimientoUna crisis de balance sólo puede solucionarse recapitalizando, y esa inversión sólo va a venir con impuestos bajos y cortando burocracia.

El problema de las medidas de prestamista es que perpetúan modelos económicos endeudados y estructuralmente fallidos con tal de seguir con media cabeza fuera del agua.

Los gobiernos piensan que la solución más cómoda es incumplir, esconder y extender, esperando que el año que viene pase todo. ¿Y si incumplen? Pasa al siguiente. Es el problema de la falta de responsabilidad crediticia. Por eso no se puede solucionar una crisis de balance con más gasto. La burbuja inmobiliaria y de obra civil suponía en el pico casi un 15% del PIB. Eso, y no las entelequias de fraude fiscal que se cuentan, es lo que ha hundido nuestros ingresos. Una economía interconectada al ladrillo que generaba efecto multiplicador en infinidad de sectores, desde energía a telecomunicaciones y servicios. Intentar recuperarla es suicida.

Los parches crediticios de Bruselas evitan las medidas duras necesarias, retrasan la recuperación y ahogan más a empresas y familias con nuevos impuestos. Para el gasto siempre hay margen, pero para bajar impuestos e impulsar la economía, no.

Luego, cuando se entra en depresión, proponen más gasto público para “salir de la crisis” que ha creado el gasto excesivo. Primero ponen la zancadilla y después dicen que sin ellos usted no se puede levantar y andar.

Pero cuando se lleva la misma política durante años, cada vez duran menos los tiempos de bonanza y se extienden más los de crisis. Porque en periodos de crecimiento tiran las recomendaciones de Keynes –ahorrar en tiempos expansivos y bajar impuestos en recesión-. Al pobre John Maynard Keynes sólo lo leen para gastar.

No es ninguna casualidad que el mayor crecimiento de paro, gasto estatal y de deuda se produzca en países que disfrutan hoy de condiciones crediticias excepcionales, tipos mínimos históricos y todo tipo de paliativos a la hora de llevar a cabo reformas de calado. Los incentivos perversos de la generosidad del prestamista, ya que al final el que paga es usted, no el que gasta. Y mientras ocurre, esos países blindan sus estructuras anquilosadas atiborrándolas de “competencias” sin sentido.

Y en eso llegó la Troika
La “relajación” de los objetivos del déficit significa un 6,5% para este año, 5,8% en 2014, 4,2% en 2015 y 2,8% en 2016. Me van a permitir ustedes discrepar, pero si el paro en España se mantiene por encima del 20% en 2015, como esperan, no me sale por ningún lado cómo se va a conseguir ese déficit. Y eso que yo estimo un superávit por cuenta corriente sólido en 2014.

Para conseguir ese déficit, el esfuerzo estructural deberá ser del 1,1% del PIB este año, y casi un 1% anual en los siguientes. ¿Qué significa eso? Que hay que buscar 10.000 millones de euros cada año, solo para cumplir si todo va bien y la hoja de Excel de Bruselas no se equivoca.

¿Por el lado de los ingresos? No hay más que ver el éxito de las subidas de impuestos, vean la tabla inferior. Una caída del 6,6% anualizada. Menos ingresos por IVA, IRPF, sociedades… Perdón, que la subida del IVA ha sido un éxito “si quitamos las devoluciones”. Paciencia.

Por el lado de los gastos. .. Vamos a ver, 10.000 millones anuales… Oh, sorpresa. La cifra que nos gastamos en subvenciones. No, pero eso no se puede cortar, hombre. Bueno, entonces un tercio del gasto en “actividades económicas”. No, no, en eso tampoco se puede. Un momento, entonces un 45% del gasto en diputaciones, cabildos y consejos insulares. Que no, que eso no se puede recortar tampoco.

No hay margen. Habrá que subir impuestos. Que nadie mencione a Irlanda.

 

Sin embargo, el Gobierno tiene que cuidar como si su vida fuese en ello a nuestro sector exportador, pymes y autónomos. Nada más nos va a sacar de la crisis. La única manera de crear dos millones de puestos de trabajo es que sea atractivo montar nuevos negocios.

Una crisis de balance
Los problemas de balance no se solucionan con devaluaciones internas, porque se desploma la renta disponible, cae el consumo y el agujero de deuda se agranda. No se solucionan subiendo impuestos, porque se repele a la inversión exterior. Y no se soluciona con más deuda. Porque mientras nos aferramos a los gastos de la burbuja, los ingresos fiscales de esa terrible época de la chequera en blanco no van a volver.

La salida de esta crisis empezará cuando los gobiernos europeos se den cuenta de que los ingresos que consideran “normales” eran producto de la expansión injustificada de crédito creada por el dinero gratis de la “construcción europea”, y que dichos ingresos no pueden retornar cuando todos los agentes, estados, empresas y familias ya están muy endeudados.

 

Nuestra deuda, nuestro problema
No es una casualidad que la deuda estatal en manos de los bancos españoles haya aumentado un 10% en el primer trimestre de 2013 y supere los 245.000 millones de euros -casi el 40% del total-, como muestra el gráfico (cortesía de perpe.es). Ni que la Seguridad Social y las pensiones tengan invertido el 90% en bonos del estado. Nuestro riesgo soberano y el de los miembros de la eurozona se están aislando para evitar contagios. Es nuestro. Y el Banco Central Europeo y Bruselas nos darán todas las facilidades para que la deuda en manos de entidades domesticas llegue al máximo posible. 

La fragmentación del riesgo de la eurozona, que mencionaba ayer el Financial Times y que comentábamos aquí hace meses en mi artículo Al día siguiente del rescate, lleva a la absorción interna de la mayoría de la deuda estatal. Nosotros solos sufriremos el riesgo si entramos en problemas graves. Evitémoslos.

 

De las crisis de balance solo se sale de tres maneras:
- Con una enorme quita –y eso se lleva por delante no solo a nuestros bancos atiborrados de deuda soberana, sino nuestra seguridad social y nuestras pensiones, invertidas hasta un 90% en bonos estatales-. Las quitas hunden la confianza inversora. No existe el concepto de quita “con confianza”.

- Con una devaluación enorme e inflación –el impuesto silencioso-. Y ya hemos visto la inutilidad de esas políticas en Reino Unido o Japón. No baja la deuda, de hecho aumenta, se gasta igual o más pero se empobrece a toda la gente, y tampoco evitan los recortes.

- Recortando gastos y bajando impuestos, atrayendo capital inversor y recapitalizando el sistema con dinero extranjero. Es lento, pero limpia el sistema.

Las dos primeras benefician al aparato político, que se mantiene o incluso aumenta. De hecho, ante el destrozo económico que generan ambas, siempre se acude al “gasto público”. Ya saben, primero zancadilla y luego “sin mí no puedes levantarte”. Argentina sin petróleo. Pero ya no funciona. Los estados europeos están tan endeudados que ya no pueden gastar centenares de miles de millones anuales en infraestructuras inútiles, y el coste de esas subvenciones y gastos desproporcionados sigue llevando a la desindustrialización y el paro, que son tan atroces que ponen en peligro el sistema completo.

Relajar el déficit, aumentar la deuda, seguir manteniendo el gasto político, no es generosidad de prestamista. Es esclavitud. Y a estas alturas, ni siquiera es políticamente rentable para el aparato burocrático. Ténganlo en cuenta. Buen fin de semana.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

La depredación del PP (de Ciutadans y otros)
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 1 Junio 2013

Albert Rivera, líder de Ciutadans, es algo así como el yerno que todas las suegras quisieran tener y la imagen (y el verbo) con que todos los partidos desearían contar entre sus dirigentes. Se trata de un político joven, bien preparado, con un discurso fresco y desacomplejado y que ha entendido a la perfección los códigos de comunicación en la nueva sociedad que vivimos. Triunfa en las redes sociales y en Youtube. En las últimas elecciones autonómicas triplicó sus resultados: logró el 7,58% de los votos y 9 escaños en el Parlamento de Cataluña. Las encuestas -y las percepciones- apuntan a que Ciutadans se comporta como un cohete electoral a costa, principalmente, del PP de Alicia Sánchez Camacho y, en menor medida, del PSC de Pere Navarro. Dirigentes de ambos partidos lo reconocen sin mayor disimulo aunque con preocupación. Según un dirigente socialista catalán, la caseta de los de Rivera en la Feria de Abril de Barcelona no sólo era la más grande, sino también la más concurrida. Un síntoma sociológico importante.

Hay quien dice -y posiblemente sea así- que Ciutadans no permite la emergencia en Cataluña de Unión, Progreso y Democracia de Rosa Díez, y otros suponen, también con buen criterio, que Ciutadans es un partido específicamente catalán llamado a jugar en el Principado, pero no en el conjunto de España, un papel absolutamente decisivo en los próximos años

¿Dónde está el secreto del éxito de Rivera y de Ciutadans? En muchos elementos. La juventud es un grado porque les distancia de las generaciones -auténticas gerontocracias- que ahora ostentan el poder. Otro factor es la virginidad en la gestión política y un cierto relativismo ideológico compensado por un fuerte compromiso por la cohesión territorial de España y por una indisimulada apuesta social. Hay quien dice -y posiblemente sea así- que Ciutadans no permite la emergencia en Cataluña de Unión, Progreso y Democracia de Rosa Díez, y otros suponen, también con buen criterio, que Ciutadans es un partido específicamente catalán llamado a jugar en el Principado, pero no en el conjunto de España, un papel absolutamente decisivo en los próximos años. Su discurso de enfrentamiento con Mas -lo reiteró Rivera el pasado martes en el Club Siglo XXI de Madrid- es total pero no adquiere forma de mero alegato, sino de argumentación bien construida y mejor expuesta. Y ahí está la clave del éxito: Rivera tiene tras de sí un grupo de intelectuales que le ofrecen una especial consistencia política y discursiva (Albert Boadella, Francesc de Carreras, Félix de Azúa, Felix Ovejero, Xavier Pericay, entre otros) lo que -ante las contradicciones del PP y del PSC- le está permitiendo ensanchar su espacio en Cataluña.

En el Gobierno del PP -y en el propio partido- hay tanto voluntarismo como ausencia de discurso, especialmente en relación con Catalunya. La irrupción de Aznar el pasado día 21 en Antena 3 TV, al margen de cualquier otra consideración, trató de subrayar esta omisión y de soslayarla. Un brillante periodista catalán, vinculado fundacionalmente a Ciutadans, Arcadi Espada, escribió en el diario El Mundo del pasado sábado contra el expresidente uno de los artículos más incisivamente críticos de los que se han publicado. Espada le reclamaba a Aznar autocrítica respecto de su política con Cataluña, levantando acta de los siete graves errores del presidente de honor del PP: 1) Aznar aumentó los porcentajes a transferir del IVA y del IRPF y cedió el 40% de los impuestos especiales; 2) Aznar no recurrió al Constitucional la ley catalana que preveía sanciones lingüísticas y evitó que el Defensor del Pueblo lo interpusiera; 3) Aznar retiró competencias viales a la Guardia Civil en beneficio de los Mossos; 4) Aznar suprimió el servicio militar mediante un pacto parlamentario con CiU; 5) Aznar acabó con la figura del Gobernador Civil; 6) Aznar impidió al PP una política beligerante contra el nacionalismo, y 7) Aznar acordó la entrega excepcional a la Generalitat de varios canales de TDT. Tras el listado, el articulista descalifica al expresidente de la cruz a la raya.

La juventud es un grado porque les distancia de las generaciones -auténticas gerontocracias- que ahora ostentan el poder. Otro factor es la virginidad en la gestión política y un cierto relativismo ideológico compensado por un fuerte compromiso por la cohesión territorial de España y por una indisimulada apuesta social

¿Es realmente Aznar culpable de lo que ocurre en Cataluña?, ¿fue su política la que ha desembocado en la situación actual?, ¿cómo es que se omite que entre la gestión de Aznar y la de Rajoy medió la de Zapatero, con su segunda vuelta de Estatutos, en particular el catalán, que está en el origen de la apuesta independentista de CiU y ERC? La falta de ecuanimidad de Espada tiene que ver con el hecho de que la irrupción de Aznar -el efecto Aznar- sería susceptible de arrebatar el discurso que tan brillantemente despliega ahora Albert Rivera y Ciutadans que son su apuesta y la de otras personalidades del periodismo y la universidad para el futuro inmediato de Cataluña, lo que exige previamente devorar las bases electorales populares.

Un rebrote del discurso político del PP -con o sin Aznar, pero en la línea del proyecto de recuperación que propugnó el ex presidente- detendría el proceso de depredación que padece el partido. Porque lo padece en Cataluña con Ciutadans; lo padece también en Madrid y Valencia a manos de UPyD; lo padece en el País Vasco en beneficio de un PNV en fase de moderación que ha birlado a los populares muchas de las razones por las que la derecha vasca y española les votaba, y lo padece en Navarra por UPN después del extravagante pinchazo del liderazgo de Santiago Cervera. La cuestión es ésta: ¿qué está haciendo el Gobierno y su partido para evitar ser depredados electoral e ideológicamente? Escasea el talento y la estrategia y comienzan a sobrar los brotes de soberbia, tanto en Génova como en la Moncloa.

ETA es aún una amenaza

Editorial La Razón 1 Junio 2013

La banda etarra sigue manteniendo la consideración de amenaza grave en la nueva Estrategia de Seguridad Nacional aprobada ayer por el Consejo de Ministros. Se trata de una medida lógica ante el hecho de que el grupo terrorista no se ha disuelto ni ha entregado las armas. Aunque, técnicamente, ETA puede darse por derrotada, gracias a la presión conjunta de las Fuerzas de Seguridad del Estado, la Justicia, la colaboración internacional y la firme defensa de la democracia y la libertad sostenida por el conjunto de la sociedad española, no puede descartarse ningún escenario de futuro, entre los que se encuentran el retorno a la violencia o una nueva escisión interna impulsada por los delincuentes más fanatizados. De hecho, el Gobierno maneja informaciones de absoluta fiabilidad que revelan que los grupos de reclutamiento etarra siguen operativos.

También en el exterior, como en Francia y Estados Unidos –país que acaba de actualizar su catálogo de amenazas–, los servicios de inteligencia incluyen a ETA entre los grupos terroristas activos. Ayer, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, al dar cuenta de las líneas maestras del documento, quiso reforzar el mensaje: el Estado va a seguir en la misma línea, sin atender a más consideración que no sea conseguir la disolución total de la banda.

El otro gran asunto que plantea la nueva Estrategia de Seguridad, elaborada con el acuerdo del principal partido de la oposición, es que las posibles amenazas para España dejan de dividirse en «internas» y «externas», para ser analizadas globalmente, lo que se corresponde con el alto nivel de interdependencia que han adquirido los conflictos. De ahí que se haya decidido la creación de un nuevo Consejo de Seguridad Nacional en el que no sólo estarán representados los ministerios e instituciones tradicionales –Interior, Defensa, Asuntos Exteriores y el CNI–, sino que incorpora a los ministros de Hacienda, Fomento, Industria y Economía, en consonancia con las doce principales amenazas contra la seguridad de España identificadas por los expertos, y que van desde los conflictos armados y el terrorismo global hasta las ciberamenazas y el crimen organizado, pasando por la inestabilidad económica y financiera, la vulnerabilidad energética y los flujos migratorios irregulares.

Pero este esfuerzo de coordinación, con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, al frente, quedaría cojo si no se articulan mecanismos eficaces de colaboración entre las distintas administraciones públicas, dada la dispersión de las funciones y competencias que existen en España. El proyecto de ley debe hacer hincapié en este aspecto, puesto que para responder a unas amenazas combinadas es preciso integrar los recursos.

Cómo está el patio
Los deberes escolares, esa lacra centralista
Pablo Molina Libertad Digital 1 Junio 2013

Esta semana hemos conocido el extraordinario servicio que un padre ejemplar ha rendido a la toda la comunidad educativa de Galicia. Preocupado por el exceso de deberes que tenían que soportar sus hijos, este hombre ha conseguido que las autoridades autonómicas hagan valer lo dispuesto el artículo 9 del capítulo IV de la norma legal de la Xunta que regula el funcionamiento de la escuela pública, en el que se prohíbe "con carácter general" que los alumnos gallegos se vean "obligados a realizar trabajos suplementarios fuera de la jornada escolar". El buen hombre sólo quería aliviar la carga de trabajo que sus hijos traían a casa, a su juicio claramente excesiva, pero los responsables educativos de la comunidad autónoma han preferido cortar de raíz el problema reiterando su prohibición de que a los nenes se les ponga cualquier tarea adicional para el hogar. Los psicopedagogos talibanes de la Logse, enemigos declarados de la educación pública como vehículo para la promoción social, añaden así otra victoria a su viejo proyecto de convertir la enseñanza en un proceso festivo reducido a enseñar a enseñar, aprender a aprender, enseñar a aprender a enseñar y así hasta el infinito y más allá. Por supuesto, siempre dentro del horario lectivo.

La transferencia de la competencia de la Educación a las comunidades autónomas, además de ser una fuente de discriminación en regiones con lengua o dialecto vernáculo, ha servido para eliminar viejas lacras centralistas que todavía estaban presentes en el entramado estatal, como el rigor académico o la necesidad de que los niños tengan deberes. Un ministerio sólo puede dar cabida a un número limitado de psicopedagogos talibanes, pero multiplicado por diecisiete la capacidad destructiva de estos promotores de la Logse y sus secuelas es prácticamente total. Para que luego digan que el Estado Autonómico no ha sido un éxito sin parangón en la Historia de España.

Por desgracia para la comunidad educativa, hay todavía profesores anclados en viejos prejuicios que socavan la labor de los archimandritas autonómicos encargados de la educación. Como un amigo mío, maestro de Primaria, que manda deberes, impone castigos, suspende a los burros y, a pesar de ser agnóstico, pone a los niños a dibujar belenes y a cantar villancicos cuando llega la Navidad. Y lo hace con el acuerdo de los padres de los alumnos, a los que trata en las absurdas reuniones trimestrales como un Conducator que escucha sus opiniones simplemente por una mera cuestión de cortesía y a continuación hace lo que considera oportuno para que todos los niños a su cargo aprendan más de lo que les corresponde según el currículo. Lo suyo tiene mérito porque, encima, es un trabajador interino. Como no apruebe pronto las oposiciones acabará en la clandestinidad. No será que sus amigos no se lo tenemos advertido.


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