AGLI Recortes de Prensa   Sábado 8 Junio 2013

Pensiones: sistema piramidal de estafa.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 8 Junio 2013

Los españoles somos de lo que no hay. Nos dedicamos a trabajar y cotizar, junto con las empresas, a un sistema de seguridad social de tipo piramidal ejemplo de modelo de estafa por excelencia. Su simpleza radica en establecer que las cotizaciones actuales sirven para pagar las pensiones de los jubilados de hoy y que los futuros cotizantes pagarán las de los futuros jubilados. Un flujo donde se supone que la base de la pirámide es sólida y adaptable a las necesidades. Un error de bulto que ahora se quiere corregir al fallar la pirámide por esa base.

Pero el cambio de rumbo que se pretende hacer no solo ahonda en mantener el error, sino que aboca a los jubilados a la mayor pobreza con unas pensiones tercermundistas tras toda una vida de aportaciones. Un sistema injusto en el que a los trabajadores se les niega la propia gestión de su salario para la creación de un fondo de pensiones. Y es que lo que se pretende ahora es simplemente repartir la pobreza al más puro estilo soviético. El "papá" Estado es el que fija las reglas y el que pondrá los límites, reduciendo los factores de cálculo a la marcha de la economía y a la esperanza de vida teórica de los ciudadanos.

Sin embargo, nada se dice de los escandalosos privilegios de la casta política parásita, de los abusos de indemnizaciones a altos cargos de la Administración, de las super millonarias subvenciones a partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales, de los despilfarros inherentes a un sistema autonómico inflacionista e ineficaz, de la falta de control sobre los salarios desorbitados de cargos electos, etc. ¿Con qué fundamento moral pretenden justificar este robo descarado a una de las partes más vulnerables de la sociedad?

Es evidente que no se pueden cambiar las reglas del juego a mitad del partido. La única respuesta posible es el rechazo frontal y la segura provocación de un ambiente hostil, caldo de cultivo para movimientos extremistas. No es válida la excusa de la "inviabilidad", ya que lo era desde su concepción utópica y desde la voluntad de querer controlar y disponer de los fondos al capricho del Gobierno de turno. Es evidente que el sistema español de pensiones ha sido una estafa conocida y consentida por todos los partidos políticos, llegando a la mezquindad de haber integrado a colectivos de trabajadores que jamás cotizaron, o permitiendo una fórmula de cálculo con solo los dos últimos años de cotización, en los que se aprovechaba para conseguir el máximo.

Por ello, el Estado es responsable y debe hacer frente a sus compromisos priorizando el pago de las jubilaciones, aunque otras partidas presupuestarias deban sufrir los recortes. No estaría de más que empezasen por recortar la Estructura de las Administraciones, la eliminación total de subvenciones y la supresión de cualquier gasto suntuario, coches oficiales, ágapes y comidas de trabajo, tarjetas VISA,etc. Hay mucho donde recortar antes que condenar a millones de jubilados a la indigencia. Y mienttras tanto, podrían pensar en ir pasando el sistema a otro más lógico en el que cada palo aguante su vela, un sistema de capitalización personal sin más. Chile es un buen ejemplo a seguir.

Son nueve millones de jubilados con derecho a prestaciones. Si a eso sumamos los seis millones de parados, tenemos que se iguala casi al número de trabajadores en activo que cotizan. La pirámide se ha transformado en cilindro con forma de puro que es el que Rajoy quiere que se lo fume la sociedad española. Me parece que el puro se lo va a fumar él y toda su pandilla de ineptos.

Cuando todo era sólido
José Antonio Álvarez Gundín La Razón 8 Junio 2013

Nada importó demasiado mientras había dinero. Así, con esta frase, podría empezar la novela sobre la última década en España, diez años tan alucinados y enfermos de desmesura que desafían el poder del fabulador y los límites de la ficción. Podría haberla escrito Muñoz Molina, ese andaluz de estirpe senequista cuya honestidad intelectual nunca será un estorbo para el estilo ni una sombra para el deslumbramiento. Tal vez lo intentara cuando se sumergió durante semanas en la hemeroteca, pero le salió al paso un caudal tan desbordante de historias inverosímiles y de noticias delirantes que de haberlas novelado habrían perdido su naturaleza fantástica. Por eso prefirió recrearlas fielmente en su último ensayo, «Todo lo que era sólido».

Nada como un periódico del año 2006 o del 2007 para viajar a ese País de Nunca Jamás que era España y que ya Cervantes anticipó en su «Retablo de las maravillas». Un país de simulacros y ficciones, de hambrones metidos a políticos y a padres de patrias inventadas que se rodeaban de parlamentos con maceros y jefes de protocolo, televisiones horteras, pomposos palacios presidenciales con sus cortesanos y sus gabinetes de prensa, sus aeropuertos y hasta sus propios ríos, con tantos coches oficiales que puestos en fila se salían de la autonomía, empresas públicas para colocar a la familia y enchufar a los amigos... Pero también alcaldes y concejales recalificadores que viajaban al Caribe por cuenta de los constructores beneficiados, politicastros reciclados en banqueros que esquilmaron cajas de ahorro, tesoreros infieles, ministros logreros, consejeros saqueadores, golfos en nómina con el dinero de los parados... ¿Una novela con estos personajes? Baste su exacto relato. Pero, mientras la farsa giraba a la vista de todos, ¿dónde estaban los intelectuales insobornables, dónde los vigías «de la cultura» capaces de ver lo que sucedía a 10.000 kilómetros pero ciegos en su propia casa? ¿Dónde los periodistas sagaces? ¿Por qué miraban y no veían, por qué hablaban y no decían, por qué oían pero no escuchaban? Muñoz Molina se hace las mismas preguntas, para sofoco de algún escritor eternamente enojado, y ofrece la respuesta: porque sosteniendo aquella verbena inextinguible se adunaban los silencios y se callaba por conveniencia, por miedo, por pereza y por cinismo; se callaba por militancia o por complicidad, para no ser un aguafiestas y por temor a no parecer moderno o patriota. En realidad, nada importó mientras hubo dinero. Y hoy los culpables avientan sobre la Sanidad y la Educación, pero también sobre la dignidad del ciudadano honrado, las cenizas de un esplendor de hojalata. Cuando todo era sólido, lo cierto es que todo era humo.

Menos ingeniería
KEPA AULESTIA EL CORREO  8 Junio 2013

Ni la paz necesita un proceso, ni la convivencia precisa más que leyes, un mínimo de empatía social y un cierto sentido colectivo de lo que está mal y de lo que es mejor

La insistente utilización del concepto «proceso de paz» tiende a confundir la realidad que vive la sociedad vasca con el hábitat particular que con esas y otras palabras –como «resolución del conflicto»– han construido sus más fervientes publicistas. Un día se habla de que el proceso de paz está en marcha, otro de que corre el riesgo de empantanarse, al siguiente de que es necesario darle un nuevo impulso. Afortunadamente se ha atemperado el discurso maniqueo, que llegó a ser amenazador, que distinguía entre quienes estaban por el «proceso» –y por tanto por la paz– y quienes estaban contra el «proceso» y eran por ello acusados de querer perpetuar el «conflicto armado». Hoy aparece más esporádicamente como reproche al inmovilismo del Gobierno de Rajoy. Hasta ayer mismo era insistente la mención a «los demás procesos» convertida en lugar común del hábitat construido para facilitar a ETA su toma de decisiones, endosando al Estado y a la sociedad la responsabilidad de ofrecer una Euskal Herria más a su medida.

El problema ha surgido al percatarse sus promotores de que ni el Gobierno español ni el Gobierno francés están por la labor de entrar en el juego de la bilateralidad o de la multilateralidad para la «resolución del conflicto». La solución, al parecer expuesta esta misma semana en Londres por Lokarri, es la de animar un proceso de paz que no cuente necesariamente con los mencionados gobiernos. Se trataría de abrir aquí una vía genuina y diferenciada a la paz, a partir de la unilateral decisión de ETA de cesar definitivamente en su actividad armada. Todo con el fin de salvar un proceso que en realidad no existe como tal más que dentro del hábitat construido por sus patrocinadores. Y no existe, finalmente, porque ETA ha dejado de existir como amenaza latente. La arquitectura que –intento tras intento, Aiete tras Aiete– se trata de trasplantar desde el plano a la realidad política y social acaba fallando no, como podía objetarse hace un tiempo, debido a la «cerrazón de los gobiernos». Decae porque los ciudadanos ya viven la paz y no están dispuestos a participar en la recreación del conflicto a cuenta de seguir ideando una solución alambicada a un problema inexistente tal cual lo describen los ingenieros de la perfección.

La pretensión de una verdad canónica sobre la paz ha acabado afectando a la idea misma de convivencia. La presencia del término tanto en el título de la ponencia parlamentaria como en la denominación de una secretaría general del Gobierno vasco sugeriría que las instituciones han de jugar algún papel en el tema. Pero la dificultad de definir cuál ha de ser ese papel no es casual. Es verdad que una sociedad requiere algo más que de leyes e instituciones representativas para convivir como tal. Ha de darse también un amplio juego de valores más o menos compartidos y de renuncias más o menos explícitas, de expresiones públicas de libertad e incluso de silencios. Pero resulta absurdo idear la convivencia como una suerte de ingeniería social siguiendo procedimientos y rituales predeterminados. De la misma manera que la paz existe en Euskadi desde el momento en que la violencia física se ausenta, los ciudadanos vascos convivimos sin más aditamentos que las leyes, una mínima empatía y un cierto sentido de lo que está bien y lo que está mal. La inmensa mayoría de la sociedad vasca ni tiene ni siente problemas de convivencia o de reconciliación. La convivencia es como la paz, es fácil identificar cuándo se quiebra; se quiebra cuando alguien considera inevitable hacer el mal para procurar el bien.

Nadie está moralmente obligado a soportar al vecino de enfrente más allá de lo que dicta el sentido de la coexistencia en torno al mismo rellano de la escalera. No se requieren redes especiales de complicidad para convivir en el día a día. Nada resulta más peligroso para la convivencia que pretenderla perfecta. Los asuntos pendientes y los conflictos que surjan precisarán vías de salida que en ocasiones no serán solo legales o institucionales. Pero ello en ningún caso significa que ha de construirse todo un edificio para la convivencia. Resulta contradictorio apelar a la participación activa de los ciudadanos en algo tan natural como es convivir. Ni la convivencia puede ser un diseño que obligue a la gente a ser partícipe de un ritual que exorcice el demonio que algunos puedan llevar dentro.

Un condenado estará sujeto a obligaciones para certificar su disposición a reinsertarse en la sociedad como vía que aligere su pena. Pero ningún ciudadano como tal puede verse obligado a condenar el terrorismo para seguir viviendo en sociedad. Basta con que no dé vivas a la muerte del prójimo, porque en ese momento actuará la ley. Una víctima del terrorismo no está obligada ni a requerir la solicitud de perdón por parte de sus victimarios ni a perdonar a quienes se lo pidan. Hasta el victimario podrá convivir sin retractarse del mal causado mientras se le exige públicamente que reconozca el daño cometido.

Las imperfecciones de la convivencia son morales y se irán superando más por obra del tiempo que por un voluntarismo pretendidamente redentor. Y lo que está claro es que a los ciudadanos no se nos puede obligar a la liturgia de darnos fraternalmente la mano a cada instante. Menos ingeniería en esto de vivir en paz.

Ideario de la Red de Ciudadanos Comprometidos
http://juanjulioalfaya.blogspot.com.es 8 Junio 2013

Para que esto se acabe,
para que éstos acaben en la cárcel,
para que podamos vivir en paz
en un país próspero y decente.
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1. Hay que revitalizar y fortalecer la Sociedad Civil, que debe ser la protagonista de la regeneración democrática que necesita España y de su reestructuración política, social y económica. Queremos abrir un debate y motivar a los ciudadanos para que ejerzan la soberanía que les corresponde. Con esta finalidad, todas las actividades de nuestra Red se llevarán a cabo dentro de la Ley. Todo de forma pacífica y moderada. No aceptamos la pasividad y la resignación ante esta España que no nos gusta. Ha llegado el momento de ponernos en marcha hacia la España del bienestar para todos.
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2. Es urgente racionalizar y modernizar el Estado para que esté al servicio de los ciudadanos, cumpliendo sus obligaciones eficientemente, al menor coste posible. Como no es sostenible seguir funcionando con 17 ruinosas Autonomías, queremos un Estado Unitario que garantice la igualdad de todos los españoles tanto en derechos como en oportunidades y obligaciones, pero respetando, en sus justos y ponderados términos, los hechos diferenciales existentes en nuestra nación que sean compatibles con nuestra condición y con nuestra vocación de Estado miembro de la Unión Europea. Los tres poderes del Estado —legislativo, ejecutivo y judicial— deben estar rigurosamente separados, pues es antidemocrático y perverso que uno de ellos invada y avasalle a los otros. Los funcionarios al servicio del Estado deben ser seleccionados mediante oposiciones transparentes con temarios únicos para toda España y deben poder servir en toda España sin ningún tipo de limitaciones.
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3. No podemos mantener entidades o instituciones duplicadas o triplicadas y mucho menos inútiles, como el actual Senado. Cada función o competencia corresponderá a una sola Administración y a una sola institución.
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4. España necesita renovar en profundidad su actual clase política y prescindir del régimen partitocrático que asfixia el progreso y desarrollo de la nación. La pasividad y la impotencia que manifiestan los partidos políticos no deben bloquear el cambio indispensable que demandan los sectores más lúcidos y dinámicos de la Sociedad Civil. La vigente Ley Electoral impide que los ciudadanos podamos elegir directamente a nuestros representantes y autoridades. Creemos que el voto nominativo en distritos uninominales nos devolverá el poder y la soberanía a los ciudadanos, que hemos de ser representados, en Las Cortes, por diputados que se deberán a los votantes, no a los partidos. Queremos acabar con el sistema de listas cerradas y bloqueadas, que sólo favorece a una partitocracia institucionalmente corrupta. El fuero del que gozan los parlamentarios debe ser efectivo únicamente para actos y dichos en sede parlamentaria. Para delitos comunes cometidos por políticos, debe ser competente la jurisdicción ordinaria.
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5. Los sindicatos, las patronales, los partidos políticos y las fundaciones son organizaciones que deben ser financiadas por sus propios adherentes o militantes. El dinero de los españoles debe ser utilizado con criterios de eficiencia y con sentido solidario, pero no puede ser malgastado en instituciones de carácter privado, ni en arbitrarias subvenciones. En cambio, sí que debe potenciarse el crédito que se dirija específicamente a crear empleo y a mejorar productividad.
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6. El ejercicio de la política no debería ser una profesión, sino una actividad transitoria. Los políticos deben percibir los sueldos correspondientes, mientras se mantengan en sus cargos, y cobrar las prestaciones que les correspondan de la Seguridad Social, a la que deben haber cotizado, si no obtienen un trabajo al abandonar la actividad política. Ningún político tendrá derecho a percibir ningún tipo de prestación del Estado una vez finalizadas sus funciones, exceptuando aquellas situaciones en que la seguridad personal y familiar pueda estar en riesgo.
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www.rdcc.es

Seguridad
¡Es el terrorismo, estúpido!
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 8 Junio 2013

En inglés los llaman bleeding hearts, "corazones sangrantes". Son los que llevan una contabilidad minuciosa de las bajas que las fuerzas de seguridad –ya sean militares, policiales o de agencias de inteligencia– de los países democráticos infligen a los guerrilleros o terroristas empeñados en destruir nuestra sociedad abierta, y las catalogan como violaciones de los derechos humanos. A algunos de estos corazones sangrantes, gente sencilla y bienintencionada, pero ajena a los entresijos de la política internacional, los mueven nobles sentimientos de compasión que hacen perdonable su mal enfocada misericordia. Otros, sin embargo, que ocupan puestos de responsabilidad en las instituciones o en los medios de comunicación, actúan cegados por la frivolidad típica de los progres que no tienen ni zorra idea del destino que les aguardaría si triunfaran los insurgentes de los que se apiadan. Y, finalmente, están los peores, los que se asocian conscientemente a los enemigos de la civilización occidental. Muerto el leninismo, bueno es para estos revanchistas cualquier sucedáneo tóxico: nihilismo antisistema, populismo totalitario, fanatismo identitario, fundamentalismo religioso… todos valen y son intercambiables cuando se trata de resucitar la barbarie.
Un test apropiado

Hoy, la reacción frente a los actos aberrantes del terrorismo islámico puede convertirse en un test apropiado para medir la fiabilidad de los políticos y formadores de opinión sobre cuyas espaldas recae la responsabilidad de ilustrar y defender a los ciudadanos. Sobre todo cuando se multiplican los ejemplos de que, para sintetizarlo con el titular de un periódico (LV, 2/6): "El enemigo está entre nosotros. Europeos conversos han cometido los últimos ataques islamistas en el continente". Pero cuando dos islamistas con documentos británicos asesinaron a un soldado de esa misma nacionalidad en un suburbio de Londres, el corresponsal de ese diario escribió, arremetiendo contra el primer ministro David Cameron (23/5):

Apelar al sentimiento de inseguridad de los votantes y crear un clima de terror es una de las tácticas más viejas de los gobiernos, a fin de distraer la atención de otros problemas. (…) "Hay numerosos indicios de que se trata de un atentado terrorista", afirmó solemne y desafiante el primer ministro en París, en un lenguaje del nosotros contra ellos curiosamente parecido al del asesino que habló a las cámaras.

El grito nace espontáneamente cuando un descerebrado compara al primer ministro Cameron con el asesino: "¡Es el terrorismo, estúpido!"

Manos ensangrentadas
Nos abruma la avalancha de argumentos para explicar, o quizá justificar, la ira de los terroristas. Fawaz A. Gerges reproduce en dos artículos (LV, 4 y 5/6) las amenazas de algunos de ellos. Por ejemplo, las del "sospechoso" (sic) de Woolwich, Michael Adebolajo, que con las manos ensangrentadas, se dirigió a la cámara:

La única razón por la que hemos matado hoy a este hombre es que hay musulmanes que mueren a diario por la acción de los soldados británicos; este soldado británico es uno de ellos, así que ojo por ojo, diente por diente. Juramos por Dios todopoderoso que nunca dejaremos de combatiros hasta que nos dejéis en paz. Así que, ¿qué problema hay si queremos vivir según la charia propia de tierras musulmanas? ¿Por qué ello ha de implicar que habéis de seguirnos, perseguirnos, llamarnos extremistas y matarnos? (…) Vosotros nunca estaréis seguros. Destituid a vuestros gobiernos.

Los dos artículos de Gerges arguyen que estos jóvenes nacidos y educados en Europa se volcaron al terrorismo porque los indignó la muerte de combatientes y civiles musulmanes en Irak, Afganistán, Yemen, Mali y demás enclaves fundamentalistas donde se desarrollan acciones bélicas o de contención. Pero Gerges no se pregunta por qué estos jóvenes, educados en Europa, no asimilaron los valores de la civilización occidental y, por el contrario, se muestran comprensivos o solidarios cuando sus correligionarios suníes masacran a sus correligionarios chiíes y viceversa, y cuando unos y otros matan a maestras y alumnos, incendian escuelas, asesinan a médicos y enfermeras, esclavizan a las mujeres, exterminan a quienes profesan otras religiones o ninguna, lapidan a quienes se apartan de sus normas sexuales, mutilan delincuentes y convierten la sharia en el sustento religioso de todas estas abominaciones.

¡Es el terrorismo, estúpido!
Definitivamente incorporado a las filas del derrotismo que en otros tiempos se encarnó en el Movimiento por el Desarme Nuclear Unilateral, Gerges propone:

Es posible que la desescalada de la guerra contra el terrorismo mediante la supresión del discutible empleo de tácticas como los ataques de drones no represente el final de la radicalización surgida en nuestros países; pero podría representar un gran avance a fin de desactivar los campos de minas culturales y religiosos que atrapan a desengañados jóvenes musulmanes e incitan a algunos de ellos a deslizarse por una senda de violencia.

Están en Babia
Si Gerges sabe que no bastará claudicar para poner fin a la radicalización, ¿qué sentido tiene proponer "la desescalada de la guerra contra el terrorismo"? Sólo quienes están en Babia pueden creer que allanando el camino de los terroristas hacia la conquista de su desiderátum, el Califato Islámico Mundial, conseguiremos que nos dejen disfrutar en paz de nuestra civilización. Su despiste es tan grande como el del prestigioso catedrático Timothy Garton Ash, quien afirma que, en el país de John Milton y John Stuart Mill, se puede "Contrarrestar el relato extremista" (El País, 3/6) "¡sólo con nuestro ingenio y la fuerza de nuestro idioma!". Siempre he leído con interés y respeto a Garton Ash, aun discrepando con él, pero en esta oportunidad, cuando propone abrir los canales de comunicación a los extremistas para discutir razonadamente con ellos, respondo:

¡Es el terrorismo, estúpido!
Estados Unidos lo tiene claro. Barack Obama lo dijo sin rodeos, para mayor escándalo de los bleeding hearts, cuando recogió el Premio Nobel de la Paz:

Soy responsable de llevar a miles de jóvenes a luchar en un país distante. Algunos matarán. A otros los matarán. (…) El terrorismo no es una táctica nueva, pero la tecnología moderna permite que unos cuantos hombres insignificantes con enorme ira asesinen a inocentes en una escala horrorosa. Es más, las guerras entre naciones con (…) frecuencia han sido reemplazadas por guerras en el interior de las naciones. El resurgir de conflictos étnicos o sectarios, el auge de los movimientos secesionistas y las insurgencias, los estados fallidos, todas estas cosas han atrapado (…) a civiles en un caos interminable. En las guerras, hoy, mueren más civiles que soldados.

Lobos solitarios
Es precisamente en el artículo citado, "El enemigo está entre nosotros", donde Xavier Mas de Xaxàs explica que el FBI dispone de los recursos humanos y tecnológicos, y también del marco legal, necesarios para enfrentar este peligro. Hay 15.000 informantes infiltrados en más de 2.000 mezquitas. Su misión consiste en identificar a los individuos más permeables a la ideología radical "y provocar que den el paso hacia la violencia en un entorno controlado". Añade el periodista:

Desde 1993, en Estados Unidos se han abortado 83 atentados islamistas, según ha calculado Martha Crenshaw, experta en terrorismo de la Universidad de Stanford. "Sesenta y nueve –explica– han sido gracias a la ayuda de los agentes provocadores del FBI". Sobre el peso relativo de los lobos solitarios, Crenshaw aporta un dato claro: dos tercios de los terroristas que aparentemente actuaban solos tenían lazos con el exterior, los más peligrosos, con Yemen y Pakistán. Detectar estos lazos sería imposible sin pinchar ordenadores.

Infiltrarse en las mezquitas. Pinchar ordenadores. Los bleeding hearts prefieren practicar el juego limpio con los asesinos, y así nos va en Europa. Ah, y los drones.

No hay que olvidar la diatriba contra los aviones no tripulados. Según han denunciado los bleeding hearts, estos mataron a cuatro individuos con pasaporte norteamericano, casualmente islámicos, que estaban por azar en campos de entrenamiento para terroristas, tres en Yemen y uno en Pakistán, y estas muertes han hecho sangrar aun más copiosamente los corazones atribulados.

Si durante la Segunda Guerra Mundial estas almas piadosas hubiesen disfrutado del poder mediático que tienen hoy, el desembarco aliado en Normandía habría fracasado, con el consiguiente regocijo de Hitler. Antony Beevor explica en El Día D (Crítica, 2010) que antes de la invasión los bombardeos aliados destinados a preparar el terreno ya habían causado la muerte de 15.000 civiles franceses, a los que se sumaron otros 20.000 hasta la liberación de París. A los ingleses les sorprendió descubrir que los bombardeos aliados causaron más muertes entre los civiles franceses que las ocasionadas en Londres por las bombas alemanas durante toda la guerra.

Los drones están aquí para quedarse (Time, 11/2 y 10/6/2013). También Guantámo, con esa u otra ubicación. "Incluso si Obama pudiera clausurarlo, no ha prometido poner fin al confinamiento de larga duración sin proceso judicial" (Time, 10/6). Lo que realmente nos amenaza no es el recorte de nuestras libertades en la sociedad abierta…

¡Es el terrorismo, estúpido!

Déjà Vú
Francisco de la Torre www.vozpopuli.com 8 Junio 2013

"Déjà vú", esto ya se ha visto; los datos de paro han sido, por primera vez buenos en mucho tiempo: el paro ha bajado en casi 100.000 personas y la afiliación a la Seguridad Social ha aumentado en, nada menos que en... 134.660 cotizantes más. La economía española siempre ha creado empleo entre mayo y agosto, y lo ha destruido el resto del año. Como señalaba Soraya Sáenz de Santamaría: "el paro baja en abril y bajará en mayo y en junio, eso ya lo sabemos todos. Igual que los días son más largos, las temperaturas más altas y el sol brilla más, señores del Partido Socialista. Eso se llama estacionalidad". Claro que entonces, la flamante vicepresidenta del Gobierno, y máxima responsable de la economía española en ausencia de Rajoy, era la portavoz parlamentaria del PP en la oposición, y era mayo de 2011: entonces jugaba en el equipo de los no-brotólogos, que negaban los brotes verdes, y ahora parece jugar en el equipo de los neo-brotólogos, que los vuelven a ver.

Aún, teniendo en cuenta la estacionalidad, el dato sigue siendo bueno. La cruz de este dato positivo es un 92% de temporalidad. Que dada la situación económica, casi ningún empresario se atreva a hacer contratos fijos con elevadas indemnizaciones, no es sorprendente. Lo que sí resulta sorprendente es que todos los partidos, salvo UPyD, quizás porque no forma parte del establishment, hayan descalificado la única alternativa viable que se ha propuesto: el contrato único con costes de indemnización crecientes.

La situación se parece a la de 2011, es un hecho. El sector privado de la economía se está recuperando; particularmente el que depende la demanda exterior, en primer lugar el turismo. Esto se ha conseguido con un horrible coste en destrucción de empresas y de empleo. Además, el planteamiento de la reforma laboral ha tenido otros costes, pero ha conseguido forzar una devaluación interna, es decir ha reducido los costes salariales de las empresas: que las empresas hayan tardado más de un año en volver a contratar para aprovechar las mejores condiciones indica el enorme bache que ha atravesado la economía española.

Como ya ocurrió en 2011, las economía está empezando a tener un efecto rebote después del castigo al que le sometieron la subidas de impuestos y, en menor medida, los recortes del año pasado. Finalmente, 2011 acabó con un leve crecimiento económico del 0,4%. Sin embargo, durante 2011 se deterioraron todos los equilibrios económicos y eso llevó a la política restrictiva de 2012. Parece que ahora la historia se repite, y hay nubes oscuras que amenazan tormenta.

En primer lugar, la más obvia es la caída recaudatoria, y el consiguiente descontrol del déficit público. Los datos de recaudación fiscal y de ejecución presupuestaria, que fueron hechos públicos el martes de la semana pasada, son, simplemente, los peores de la historia de España en un primer cuatrimestre. El déficit público de la Administración General del Estado ha alcanzado la impresionante cifra en términos de contabilidad nacional del 2,37% del PIB, más de 25.000 millones de euros.

Esencialmente, hay dos factores clave, ambos recaudatorios. En primer lugar, la caída de la recaudación fiscal por el decrecimiento económico, el aumento del desempleo y la caída de la demanda interna. La caída del consumo está minando la recaudación del IVA y de los impuestos especiales. Por otra parte, el desempleo está llevando a menores ingresos tanto de IRPF como de cotizaciones sociales. Los menores ingresos por cotizaciones sociales han hecho inevitable que el Estado tenga que realizar mayores aportaciones a la Seguridad Social. Todos estos factores se van a mantener en el tiempo, con lo que no se pueden esperar mejores datos en el futuro.

Lo más preocupante de todo es que las bases imponibles se están estrechando cada vez más, pese a que la caída económica se está desacelerando: esto anticipa mayores problemas recaudatorios en un futuro próximo, como ya comentamos el sábado pasado. En cualquier caso, como ya señaló en este medio Antonio Maqueda, la reforma laboral que está permitiendo crear, por fin, algo de empleo, ha supuesto también una redistribución de la renta nacional en favor del capital y contra del salario. Esto, además de injusto, está suponiendo una menor recaudación: como todo el mundo sabe, se recauda más de las nóminas que de los rendimientos empresariales y del capital.

Traduciendo, el reparto del déficit por el que se están peleando las CCAA simplemente es una pelea por un margen que no existe, salvo que se realicen recortes sociales muy importantes. En cualquier caso, estamos ante el preludio de nuevos recortes y/o subidas de impuestos; sería preferible planificarlos ahora y no tomar medidas desesperadas en los últimos meses del año. En cualquier caso, a corto plazo, cualquier tipo de recortes y/o subidas de impuestos perjudicarán el crecimiento económico y serán negativos para la creación de empleo.

Otra amenaza en el horizonte son los balances bancarios. La banca ha acometido un proceso de saneamiento importante de sus activos inmobiliarios. Sin embargo, este proceso no ha incluido ni los créditos a las empresas, ni los créditos al consumo, ni tampoco los hipotecarios. El pasado domingo, en un correo filtrado al diario El Mundo, el director de supervisión del Banco de España, ponía de manifiesto un "defecto de provisiones" en nuestras dos mayores entidades financieras de 2.500 millones de euros, porque no estaban contabilizando correctamente la morosidad en los créditos hipotecarios. Como estas dos entidades han concedido el 20% de los créditos hipotecarios, una simple extrapolación lleva a unas pérdidas no reconocidas en la banca, y sólo por los créditos hipotecarios, de unos 12.500 millones de euros.

La gran banca está más controlada, y, sobre todo, el interés de sus directivos en no reconocer la mora es menor: una gran entidad internacionalizada puede reconocer pérdidas en España y compensarlas con dividendos de filiales extranjeras. Para las entidades intervenidas o que han solicitado ayudas públicas, la cuestión puede ser simplemente dramática: obligando a un cambio de control, o forzando mayores ayudas públicas. Evidentemente, los balances bancarios se han resentido por el desempleo y la falta de crecimiento económico. Si esto no cambia, en algún momento habrá que reconocer las nuevas pérdidas, lo que el año pasado, con la intervención de Bankia, llevó a un shock financiero. Esta segunda amenaza es más incierta que la caída recaudatoria, pero si no se comienza a crecer y a reducir el desempleo, de forma consistente y continuada, la situación del sistema financiero sólo puede empeorar, y ahora no es buena.

En fin, prescindiendo de factores externos, que ahora no son negativos, pero podrían serlo en el futuro, no hay bases para un crecimiento sólido a corto plazo: no soy neo-brotólogo. La raíz de los problemas está en la ausencia de reformas económicas, y políticas, todo sea dicho, de calado. En esta crisis, la historia se repite, cuando se vislumbra alguna luz, los desequilibrios económicos se han acentuado, y los recortes y subidas de impuestos de emergencia vuelven a sumergirnos en la oscuridad: ha pasado... volverá a pasar, la pregunta es ¿cuándo?

La respuesta es que volverá a pasar hasta que abordemos los problemas de raíz.

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Madonna y los nacionalismos (II)
Teresa González Cortés www.vozpopuli.com 8 Junio 2013

Los cabecillas y profetas del nacionalismo que sacuden a Europa, África, Asia…, antes de reivindicar la democratización de las élites, el recorte a desfasados privilegios; antes de rebelarse contra los oligopolios de la clase política y la utilización partidista de la riqueza y de las instituciones del Estado; en lugar de exhortar al control, incluido el penal, de los representantes del “Pueblo” cuando ilegalmente éstos incurren en arbitrariedades; en lugar de denunciar esos tejemanejes corruptos celebrados en altas esferas o de demandar sistemas eficaces de transparencia en la toma de decisiones públicas; antes de todo esto, los líderes y gurús del nacionalismo hablan de las bondades de un modelo político colectivista y exclusivista. Y desde el objetivo de poner en marcha un Estado premoderno planifican el nasciturus de su neoNación. Sin duda, ¡cuánto tiempo, cuánto dinero derrochado en avivar esencialismos patrióticos!

Y es que, Madonna, para los nacionalistas -verdad de Perogrullo- es tarea fundamental mantener los nacionalismos. Y mientras detienen los derechos de los particulares y asfixian a la ciudadanía en el plancton de los derechos de los Pueblos, esos mismos políticos se acobardan frente a los asuntos reales y tratan de ocultar los problemas concretos de los individuos tras el tamtan ideológico de las santas identidades colectivas.

El momento de la conquista
Josep R. Llobera al inicio de su libro El Dios de la modernidad (1996) escribía que “la nación posee un carácter cuasi sagrado sólo igualado por la religión”. No lo dudo. Pero se nos suele olvidar con demasiada frecuencia que el nacionalismo es una constante histórica de la derecha. Y de la izquierda. Así que, querida Madonna Louise Veronica Ciccone, el nacionalismo resulta ser un argumento de interés también dentro de la izquierda. Tanto es así que un tal Anxo Quintana, líder del Bloque Nacionalista Galego (BNG) y pretérito vicepresidente de la Junta de Galicia, manifestó que el nacionalismo es una ideología superior, que el nacionalismo, y cito textualmente, “es futuro. Es un acto de rebeldía intelectual contra el uniformismo y la monotonía, como esa manera de entender el mundo tremendamente previsible. Creo que es el único grito de rebeldía contra la uniformidad”.

Pero hay algo más. Desde la muerte del Dictador Franco, acaecida por estos lares en 1975, los políticos se han dedicado en España -llevan décadas haciéndolo- a azuzar las llamas imaginarias del nacionalismo, a ocultar bajo las banderas de las nacionalidades su mala gestión, sus corruptelas… y su profundo sentido antidemocrático de la ley y de la autoridad.

Un dato más. A los nacionalistas les encanta azucarar el tiempo pasado, perdido. Y promover viajes a un futuro arcaico. Y puesto que constituyen el arma ideológica con que justificar “su” conquista, los nacionalismos congelan las manecillas del reloj y difunden una concepción estática (de la verdad) de la Historia. Por eso, y con el fin de colonizar el futuro, no cejan de reivindicar la vuelta a un ayer inmóvil.

No te extrañe, Madonna, que igual que los miembros de CiU y de Esquerra Republicana tratan de romper las leyes científicas del espacio-tiempo para fundar un mapamundi de, al menos, allende 1714, los miembros del PNV se juzguen heraldos de la Historia para convertir el País Vasco, entre otros destinos geográficos, en una Finlandia del futuro. Y mientras Alexander Dugin, uno de los ideólogos de los “nazboles” (o nazibolcheviques), critica la cartografía cicatera del Estado ruso y aspira a “un imperio euroasiático desde Dublín a Vladivostok y desde el océano Índico hasta el Ártico”, aquí en España algunos reprochan la topografía tacaña del Estado español y se creen llamados a hacer del País Vasco una constelación patriótica similar a la mítica Shangri-La que reclama la banda marxista ETA.

Nota de última hora
Hace unos días impartió una conferencia en Madrid el señor Alexis Tsipras, líder de la Coalición de Izquierdas Radical (Syriza). ¿Cuál fue el tema de disertación de este político griego? ¿La persecución de la corrupción en el ámbito político? Ya les digo de antemano que no. ¿La mejora de la gestión de la Administración pública? Tampoco. ¿Las estrategias europeas para combatir el empobrecimiento de la ciudadanía y hallar soluciones a los 19 millones de parados de la eurozona? Nones. El tema estrella del Sr. Tsipras, invitado de honor de IU, giró en estos tiempos de crisis, de paro y socialización de la miseria en torno a… “La Alianza de Pueblos Mediterráneos”, comme il faut, con dos narices. ¿Te sorprende entonces, Madonna, la clase política que tenemos en este lado del Atlántico?

Felicidades por el premio Billboard que has recibido como “Mejor Artista en Gira”. Sin embargo, antes de lanzarte en actuaciones musicales venideras a hacer otras performances, recuerda que el miedo al cambio, que el terror a la democracia determinan el auge de los nacionalismos. Lo cual, junto a esta larga crisis económica, explica el incremento en Europa de las ideologías extremistas y, a la postre, el porqué en España, del Movimiento Social Republicano, partido político de ideología neofascista que forma parte de la Alianza Europea de Partidos [ultra] Nacionales (AEPN).

Así que “sí” y dos veces “sí”. El nacionalismo es cosa de grupos extremistas. Y asunto asimismo de gran valor para partidos (de izquierdas y derechas) no extremistas. Por cierto, Madonna, la Alianza Europea de Partidos Nacionales es un lobby político ultranacionalista que, presidido por el lepenista Bruno Gollnisch, aglutina en su seno a 13 partidos radicales, como el Movimiento para una Hungría Mejor (Jobbik Magyarországért Mozgalom), el Frente Nacional (Front National: Francia), la Llama Tricolor (Fiamma Tricolore: Italia), el Partido Nacional Británico (British National Party) o el Partido Griego “Aurora Dorada”. Coaliciones estas que, ojo al dato, la propia Unión Europea ha subvencionado.

Cataluña, del 'seny' a la 'rauxa'
Editorial www.gaceta.es 8 Junio 2013

El repente obedece en este caso a una metódica y sistemática labor de intoxicación nacionalista de corte totalitario.

Ya se sabe que los sondeos de intención de voto tienen un componente de ficción que no cabe ignorar: las elecciones no son cuando se realiza la encuesta, sino al cabo de un tiempo, y en ese plazo pueden ocurrir muchas cosas. Eso sin contar con la incertidumbre de la abstención y del voto oculto, además de los errores inherentes al sondeo mismo, como ocurrió en las últimas autonómicas catalanas: un diario barcelonés pronosticó para Ciutadans tres escaños una semana antes, y fueron nueve. Un pequeño error del 300%.

Hechas estas precisiones, caben muy pocas dudas de que los sondeos ilustran con bastante solvencia las tendencias del electorado, y en esta ocasión el realizado en Cataluña nos ofrece estos tres datos principales: uno, Esquerra Republicana alcanza e incluso puede sobrepasar a Convergència i Unió; dos, Ciutadans se acerca al Partido Popular; y tres, los dos partidos de gobierno en España, socialistas y populares, siguen bajando, así como la coalición CiU, que gobierna en Cataluña.

Esta situación tiene un aspecto que no se diferencia en nada del resto de España: el hastío de los políticos que han venido gobernando se deja sentir en todo el país, y Cataluña no es una excepción. Pero hay otro aspecto que sí es específico: el electorado catalán se decanta hacia un partido que no es de gobierno, sino que pone su ideología separatista por encima del interés común. Esto no quiere decir necesariamente que los separatistas sean mayoría en Cataluña, sino que el buen juicio, el manido seny catalán, está dejando paso a la rauxa, que no es rabia como muchos piensan, sino que puede traducirse como un espasmo sentimental súbito que lleva a tomar determinaciones escasamente racionales: lo que en buen castellano se llama un repente.

Pero el repente obedece en este caso a una metódica y sistemática labor de intoxicación nacionalista de corte totalitario, que identifica la condición de catalán con una determinada forma de pensar. De ahí que la rauxa se dirija hacia el partido que más radicalmente personifica esta ideología, aunque ya haya demostrado sobradamente su perfecta incapacidad de gobernar, y menos aún en una situación económica complicada como la que atravesamos.

CiU, bajo la jefatura de Artur Mas, parece no advertir algo tan claro, y se obstina desde la Generalidad en tratar de competir con ERC en nacionalismo secesionista. Lo último ha sido la preparación de unas jornadas bajo el disparatado título Espanya contra Catalunya, una mirada històrica, que se anuncia desde el mismo programa como otro festival de manipulaciones históricas, del que saldrá como principal beneficiada política Esquerra Republicana. Y Mas, sin enterarse. La ceguera nacionalista tiene estas cosas.

QUIEN SIEMBRA VIENTOS...
No llores por mí, Cataluña: CiU, bajo los escombros de su gran obra
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 8 Junio 2013

El nacionalismo que presumía de ´seny´ se hace radical, republicano y socialista. Su versión moderada se hunde, mientras que al PP no le vale la prudencia.

Podría decirse que Jordi Pujol, como el Cid, gana batallas después de muerto. Es difícil saber si esta batalla la quería ganar el refundador del nacionalismo catalán, pero no parece que le vayan a dar muchas alternativas: con toda la familia entrando y saliendo de procesos, los Pujol, como muchos catalanistas, están atados por sus palabras y si se vuelven atrás otro nacionalismo está dispuesto a comerles el pan del morral. El sondeo de El Periódico no dice otra cosa: la CiU de Artur Mas cae en intención de voto y dejaría ahora de ser la fuerza más votada en las cuatro provincias; en su lugar, liderando el catalanismo, estarían sus socios independentistas de Esquerra Republicana.

Es difícil separar este cambio en la política catalana del fervor independentista que ha embargado a los representantes de CiU. Puede, en efecto, que el crecimiento de ERC sea la causa de la radicalización de los discípulos de Pujol antes y de Mas ahora; pero es más que probable que tenga razón Albert Rivera, de Ciutadans, y a CiU le pueda llegar a pasar como a la difunta UCD, que esté siendo desbordada y a punto de estallar, unida sólo, por ahora, por el poder. El independentismo es una huida hacia delante de los convergentes, muchos de los cuales no creen en él. También es la consecuencia de décadas de gobierno catalanista en la Generalitat y de imposición a todos los catalanes de una identidad postiza. Todos los españoles pagaremos el precio de semejante juego, y el primero el mismo Mas.

Los nacionalistas dicen no querer para Cataluña otra fórmula territorial que no sea la independencia plena. Es un círculo vicioso, porque ellos mismos se han convencido de sus razones para llegar a ese punto. Las contradicciones son de órdago, porque la misma región que no conmemoró en 2012 el centenario del Compromiso de Caspe va a hacer grandes esfuerzos en 2014 para recordar la guerra de Sucesión por la entonces Corona de España, entre Borbones y Austrias. Pero la versión oficiosa, la que se enseña en las escuelas pagadas con dinero público, incluye cosas tan pintorescas y falaces como que Rafael Casanova fuese un caudillo independentista o que Cataluña fuese una nación colonizada por España. El independentismo de hoy se sembró en las escuelas de ayer.

Pero donde los políticos no tienen límite es en los dineros. Es verdad y es escandaloso que la Generalitat haya organizado un simposio titulado España contra Cataluña, pero más pintoresco es que lo pague con dinero de todos los españoles, justo ese dinero que echa de menos Alfons López Tena en nombre de Solidaritat Catalana per la Independencia. Cataluña ya no es el motor económico de España, ni Barcelona su capital, sino que es el origen de una deuda pública de 55.000 millones. El déficit fiscal catalán, aunque la Generalitat contribuye a los gastos comunes menos que otras regiones, se debe a que Mas y sus antecesores gastan lo que no tienen. Difícilmente unos políticos enfangados en el caso del 3%, el caso ITV, el caso Palau o el caso Pallerols pueden presentarse como líderes de una independencia ejemplar. El PP catalán tiene un inmenso campo de acción libre, salvo que se empeñe en regalarlo a UPyD, o a otros.

Dirigismo
miquel porta perales ABC Cataluña 8 Junio 2013

Reconozcamos la eficacia dirigista de un nacionalismo catalán que moviliza a los suyos en un santiamén

HAY mucho dirigismo en el proceso soberanista catalán. Ese afán de señalar el correcto camino que seguir. De vigilar y controlar a la ciudad y al ciudadano bajo amenaza de excomunión política e ideológica. Vocación que ya se percibe en un Estatut que todo -la lengua, la Justicia, la organización territorial, la financiación, la política migratoria, el medio ambiente o el proceso de consultas- quiere controlarlo. Vocación que se observa hoy en el Consejo Asesor para la Transición Nacional que encarga una serie de informes en los que debe inspirarse el futuro Estado catalán. Nada -de las finanzas a las telecomunicaciones pasando por la energía y los recursos hidráulicos- se le escapa.

Aún no se ha celebrado la consulta -probablemente no se celebrará y, si se oficia, será lo más parecido a una fiesta de amigos a la que acuden quienes están en la lista de invitados- y ya diseña, la Cataluña independiente. Reconozcamos la eficacia dirigista de un nacionalismo catalán que moviliza a los suyos en un santiamén. Ahí está la reacción automática contra la Lomce. Los partidos nacionalistas de derecha e izquierda, la prensa amiga, los sindicatos de clase, la llamada comunidad educativa, así como la autodenominada sociedad civil, todos, se han puesto en pie de protesta contra el ministro Wert y su ley. Da igual que el actual modelo educativo sea un desastre que lleva al fracaso a una cuarta parte de escolares, da igual que muchas de las medidas propuestas en la Lomce -la cultura del esfuerzo, la reválida, los itinerarios o la supresión de la selectividad- fueran hasta ayer compartidas por buena parte de los interesados en la educación, da igual que el catalán continúe siendo la lengua vehicular mayoritaria; todo eso da igual, porque el guión establece que se debe arremeter contra la ley y el ministro. Y como está escrito, se hace. A toque de corneta.

Pregunta: ¿adónde conduce el dirigismo? Al precipicio político y al abismo educativo. ¿Se detendrán antes del despeñamiento final?

'Abertzalismo' catalán
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 8 Junio 2013

El 2 de diciembre de 2012 escribí en el diario La Vanguardia que “la hipótesis de una renuncia de Artur Mas, tributaria de su propio fracaso, no sólo no debe descartarse sino que tiene que ser considerada como una seria variable de trabajo (…) Se trataría de una decisión funcional: Mas está enjaulado en una iniciativa que ha fracasado sin que tal fiasco quede redimido por el hecho de que en el Parlamento exista una mayoría soberanista de dimensión prácticamente igual a la que existía en la legislatura anterior”. Y añadía en el periódico catalán: “Una eventual renuncia de Mas, que sería coherentemente punitiva con la envergadura de su error, no tendría efectos terapéuticos inmediatos, pero aliviaría el peso de la losa que recae sobre CiU y daría paso a un nuevo interlocutor que no estuviese encadenado por los tiempos, las formulaciones y las actitudes del líder nacionalista”.

Artur Mas no está causando solo los destrozos políticos que se producen en Cataluña. ERC le ampara y la federación que le sostiene -CiU- se los consiente

Seis meses después, sigo pensando que Artur Mas es una rémora para Cataluña, aún más de lo que pueda serlo para España en su conjunto. El presidente de la Generalitat se ha equivocado en todas y cada una de sus decisiones; ha errado con una exactitud aritmética en cada uno de sus pasos y se ha comportado como lo hacen indefectiblemente los políticos-zombis, esto es, ejerciendo su responsabilidad política en un ámbito de realidad estrictamente virtual. La encuesta publicada ayer por El Periódico de Catalunya no sólo vendría a confirmar que la apuesta independentista de Mas y CDC con los republicanos -UDC está con un pie dentro y otro fuera- engorda a ERC y a Junqueras, sino que, además, destruye el catalanismo político y fragmenta la sociedad catalana quebrando su tradicional cohesión. O en palabras que, aunque duras, responden a la realidad: que Mas, de manera consciente o no, adentra la dinámica política de Cataluña en los ritmos, la retórica y la actitud del abertzalismo, esto es, del nacionalismo radical que creímos circunscrito al País Vasco y que es, desde luego, incompatible con la trayectoria del Principado, la idiosincrasia de su sociedad y las características lingüísticas y culturales -en modo alguno étnicas- de una identidad histórica que en la Constitución de 1978 adquirió la condición de nacionalidad.

Siendo -para CiU al menos- un grave motivo de preocupación, la encuesta electoral, no es, ni de lejos, la información más relevante de las que proceden de Cataluña. Lo es mucho más el simposio de historiadores que en diciembre próximo, amparados y financiados por la Generalitat, van a desarrollar en ponencias diversas y todas ellas tremendistas una digresión sobre España contra Catalunya: una mirada histórica (1714-2014). Formulación que predetermina la conclusión al modo típico, insisto, del abertzalismo.

Este encuentro de historiadores locales y algunos valencianos -el guión ha sido tachado de “disparate” por el hispanista John H. Elliot y Álvarez Junco, autor de la polémica Mater Dolorosa, ha dicho que “no estoy dispuesto a que los nacionalistas me deformen”- contiene un enorme potencial destructivo de los elementos positivos del catalanismo político y del nacionalismo de CiU porque sigue la senda del peor sectarismo: localizar y dimensionar de forma extrema la supuesta hostilidad de España contra Cataluña creando así el enemigo exterior que mantiene prietas las filas del independentismo; cincelar una tesis canónica y oficial sobre trescientos años de supuesta opresión española sobre Cataluña, sublimando así el victimismo, y construir una identidad histórica de aquella comunidad sobre la denigración de la historia de España en la que los catalanes solo habrían estado presentes como meros figurantes. En definitiva -y eso es muy peligroso- definir como han hecho los nacionalistas vascos y la izquierda abertzale los términos históricos del conflicto España-Cataluña.

Artur Mas es una rémora para Cataluña, aún más de lo que pueda serlo para España en su conjunto. El presidente de la Generalitat se ha equivocado en todas y cada una de sus decisiones

Este encadenamiento de decisiones erráticas y confundidas, es propia de un líder político que dejó pasar la oportunidad de reconocer su fracaso y marcharse. Sin embargo se ha dedicado a abrazarse a su fiasco supeditando a su ensoñación valores de gran importancia para Cataluña y para el resto de España. El caudillismo de los visionarios -y Mas lo es- se desarrolla siempre en ámbitos de realidad virtual que se aproximan al embuste. Así, la independencia de Cataluña resolvería sus problemas económico-sociales porque España dejaría de “robar” a los catalanes; Cataluña podría constituirse en un Estado en la Unión Europea sin mayores dificultades o con obstáculos superables; Cataluña mantendría su cohesión social porque se elaboraría un proyecto inclusivo… todo un rosario de eventuales logros frente a la injusta realidad de una Cataluña “expoliada” por España y oprimida en sus expresiones de identidad más profunda.

Artur Mas no está causando solo los destrozos políticos que se producen en Cataluña. ERC le ampara y la federación que le sostiene -CiU- se los consiente. Y la postura ambigua y contorsionista del PSC le alienta, mientras la irrelevancia del PP le despreocupa y no le altera –de momento—la persistencia (con futuro exitoso) de Ciutadans de Albert Rivera que, como escribí el pasado sábado, depreda a los populares. Mientras, el quietismo de Rajoy -sin una política digna de tal nombre para abordar la crisis que plantea Cataluña- permite a Mas ir ganando terreno, embarrándolo. Pero el presidente de la Generalitat, como los náufragos, no elige puerto sino que se deja llevar por su deriva. Le ha sucedido lo que advertía el polifacético Elbert Hubbard: “Un fracasado es un hombre que ha cometido un error pero que no es capaz de convertirlo en una experiencia”.

Para los que somos afectos al catalanismo contemplar el proceso de su destrucción sistemática es la constatación de que la crisis política en España ha alcanzado ya un nivel sísmico y sistémico.

Reforma o ruptura
Juan José López Burniol. La Vanguardia 8 Junio 2013

El president Mas ha sido claro en las Jornades de Sitges. La relación entre Catalunya y España puede encuadrarse hoy –según sus palabras– en cuatro escenarios distintos: 1) El “escenario actual”, en el que tiene lugar un “desmembramiento del autogobierno” por una doble vía: la de la erosión de las competencias –como se propone hacer la ley de educación en trámite– y la del “control de los recursos” por el Gobierno central –a través del Fondo de Liquidez Autonómico–. 2) El escenario definido por “la estrategia de los últimos treinta años”, concretada en la expresión pujoliana de peix al cove. 3) El escenario de una “refundación del Estado” mediante la reforma constitucional, que exigiría un acuerdo previo de los dos grandes partidos españoles, PP y PSOE. 4) Y el escenario al que conduce el ejercicio del derecho a decidir, para el que “se buscan consensos” y puede ser el pórtico de una Catalunya como Massachusetts –si se consolida una Europa federal– o como Dinamarca o Austria –si la Unión Europea se estanca–. Y, de estos cuatro escenarios, el president Mas desechó el primero –seguir como estamos– por letal, y el segundo – peix al cove– por agotado; y de entre los dos restantes –reforma y ruptura– apostó sin reservas por la ruptura, al considerar inviable la reforma.

Dada la trascendencia enorme de esta decisión, quizá valga la pena reconsiderar la conveniencia de agotar las posibilidades de reforma, lo que exige, en primer lugar, priorizar los problemas existentes en estos términos: 1) La reivindicación –ya irreversible– del derecho a decidir. 2) La reforma del sistema de financiación autonómico. 3) La reforma de la Constitución para culminar el desarrollo federal del Estado autonómico. Y, una vez planteados, ¿cómo afrontarlos? El derecho a decidir es una reivindicación irrenunciable para el Gobierno catalán y su reconocimiento inmediato es imposible para el Gobierno español dentro del marco constitucional actual. En consecuencia, su admisión se tendría que subsumir dentro de una reforma constitucional que acometer en esta legislatura, con el compromiso previo y firme del PP y del PSOE de aceptar la convocatoria de consultas por los presidentes autonómicos. Mientras tanto, se tendrían que cerrar dos pactos de carácter económico, que serían la mejor garantía de la seriedad negociadora de ambas partes. Con carácter inmediato, una distribución asimétrica de la reducción del déficit, favorable a Catalunya, como justa compensación a la continuada solidaridad catalana expresada en el déficit crónico de la balanza fiscal; y, a final de año, una reforma del sistema de financiación que establezca un límite a la aportación catalana al Estado, para homologarla con la de países de similar estructura territorial. Y culminaría el proceso con una reforma constitucional que tendría que incluir la conversión del Senado en una auténtica cámara territorial, una redefinición clara de las competencias respectivas del Gobierno central y de los autonómicos y el régimen de financiación autonómico previamente pactado.

Se objetará que este proceso es imposible por la previsible cerrazón de las fuerzas políticas españolas a todo lo que suponga una modificación substancial de su posición de dominio. Pero, aunque fuese así, convendría agotar dentro de la legalidad todas las posibilidades de reforma por dos motivos de enorme importancia: 1) Para evitar la grave fractura interna que inevitablemente se producirá en Catalunya, si se prescinde hoy de la legalidad vigente sin agotar las posibilidades de pacto que, dígase lo que se diga, aún existen. 2) Para cargarse de razones, si la postura del Gobierno central es de cerrazón numantina, con objeto de iniciar la internacionalización del conflicto e, incluso, justificar una eventual desobediencia civil, ya que el principio de legalidad no puede prevalecer de un modo absoluto sobre el de democracia, según el cual ningún sistema jurídico es inmutable.

Y para quienes sigan pensando que, entre reforma y ruptura, no hay más salida que la ruptura, añadiré que la opción por la ruptura no es –las más de las veces– prueba de firmeza sino señal de debilidad. Porque siempre se está a tiempo de romper la baraja y, si no estás seguro de ganar la partida, la ruptura no es otra cosa que escapismo. El president Mas aún está a tiempo de sumar apoyos y liderar una amplia mayoría en la que también puedan incluirse aquellos catalanes que apuestan por el derecho a decidir dentro de la legalidad –y en cuyo ejercicio votarán “sí” o “no” según les convenga–, que quieren un sistema de financiación justo y que apuestan por una reforma constitucional que racionalice la vida en común dentro de España de acuerdo con el interés general. Esta amplia mayoría tendría una fuerza tal, que siempre me ha sorprendido que los catalanes no seamos conscientes de ello y, si lo somos, no seamos capaces de conformarla. Quizá ahí esté una de las causas del mal: cierta dificultad de superar el tot o res. El posibilismo es señal de fortaleza y confianza.

Xiol, el Juez del PSOE y de Bildu
Graciano Palomo Periodista Digital 8 Junio 2013

Al bizcochable Pascual Sala, ¡qué personaje tan nefasto para la credibilidad de la Justicia!, le ha sustituido el autoconsiderado “progresista” (me da la risa) el catalán José Antonio Xiol Rios, el juez que fue director general con el PSOE, miembro del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) por el mismo partido y el magistrado clave para que los filoetarras de Bildu y Sortu estén donde ahora están.

Pues bien, resulta que este ciudadano con toga, cojonudamente pagado, jaleado por toda la patulea mediática que consideran que hay que ser lo más rico posible para tener vitola, tendrá a partir de ahora la posibilidad de interpretar la Constitución. ¡Ya podemos colegir por dónde irá!

Me he leído atentamente el curriculum de Xiol Ríos y hay dos cosas que me impresionan. El primero que sacara su oposición en pleno franquismo (o no era muy “progresista” o la maldita dictadura no era tan asesina como sus amigos dicen) y la segunda que algunas de sus sentencias no resisten el sentido común de un muchacho de primaria.

Ha convertido Internet en un estercolero –se supone que no sabe nada ni de información ni de tecnología aplicada- y especialmente con su voto ayudita a los proetarras insultó impunemente la memoria de los asesinados y torturados por la banda criminal. ¡Claro que él siempre lleva escolta y coche oficial! Se supone que fue uno de los togados que puso el grito en el cielo cuando el Gobierno (facha) les suprimió el servicio de chófer y gasolina gratis.

VIGILANDO.
No me extraña que la Justicia sea en estos momentos el servicio del Estado peor valorado por los ciudadanos. Lo primero que habría que saber es cuánto nos cuesta el susodicho para exigirle que se lo gane.

¿Cómo va a creer el pueblo en la Justicia si los jueces tienen color político? Y este lo tiene claramente y según cuentan fue clave para que Felipe González no fuera procesado por el GAL.

No quiero repetir aquí, sin pruebas fehacientes, lo que algunos de sus colegas me cuentan. Dicen, por ejemplo, que siempre aspiró a presidir el CGPJ y el Tribunal Supremo y ahora es muy posible que como dicen sus amigos de Prisa haya alcanzado la meta.

Pues tendremos que soportarle, y pagarle, qué remedio. Pero debemos fijarnos muy atentamente en sus sentencias, votos particulares y demás orgías leguleyas.

Pero no debemos olvidar que fue director general de Relaciones con la Justicia en los gobiernos socialistas y ese si que es un dato. Porque se meten con Baltasar Garzón porque fue político pero este Xiol de marras también lo fue. Debe ser más sibilino que el jienense.

Me dicen también que es un artista de la pista ejerciendo en los bamboleos y bambalinas de los togados. Nada más hay que verle la cara; su rostro es un dechado de limpieza.

Si yo fuera víctima del terrorismo, en realidad todos los somos, mandaría una carta con remite a la Agencia Tributaria para pedir que mis impuestos no fueran a pagar a este señor que viaja en coche oficial y tiene alguna que otra prebenda.

¡Dios nos libre de pedirle Justicia!

Juan Antonio Xiol
El juez que votó a favor de la legalización de Sortu
GACETA.ES  8 Junio 2013

Desde ya forma parte de los magistrados del Tribunal Constitucional . Responde al sector más progresista de la judicatura.

Juan Antonio Xiol es el magistrado de Sala más antiguo del Tribunal Supremo En su larga trayectoria, ha sido letrado del Tribunal Constitucional, director general de Relaciones con la Administración de Justicia y vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

El juez se adentró en política como director general de la mano del ministro socialista de Justicia Fernando Ledesma y con Felipe González como presidente del Gobierno.
Ingresó en la carrera judicial en 1972 y tras su aventura política recaló en el CGPJ. En los 80 llegó al Supremo, donde ha ejercido primero en la Sala de lo Contencioso y después en la de lo Civil.

El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero barajó su nombre como presidente del Alto Tribunal pero su pasado en un Gobierno socialista y su perfil claramente progresista le hizo que se decantara por Dívar para alcanzar el consenso con el entonces líder de la oposición, Mariano Rajoy.

Xiol encabezó a un grupo de siete jueces discrepantes del Supremo que, en contra de la mayoría, votaron sí a la legalización de Sortu. Xiol fue el encargado de redactar el voto particular con el que estos magistrados defendían que Sortu era un "intento real" de romper con ETA.
En 2009 recibió el XV Premio Pelayo por su trayectoria en el ámbito jurídico y su gran contribución al derecho civil y contencioso-administrativo.

Por estar basado "barbaridades históricas"
El historiador García de Cortázar descalifica un simposio de la Generalitat
Censura que trate de presentar la Guerra de Secesión como un enfrentamiento entre España y Cataluña
EUROPA PRESS 8 Junio 2013

El historiador Fernando García de Cortázar ha arremetido contra el simposio organizado por el Centro de Historia Contemporánea de Catalunya --que depende del Departamento de Presidencia de la Generalitat-- bajo el título 'España contra Cataluña: una mirada histórica (1714-2014)' y ha denunciado que está basado en "barbaridades históricas".

Para el historiador, galardonado con el Premio Nacional de Historia en 2008 y miembro de la Academia de la Historia, el simposio está basado en "falsedades" que no se sostienen "historiográficamente", según ha desgranado en declaraciones realizadas en Europa Press.

Según ha sostenido, País Vasco y Cataluña son "las dos grandes regiones mimadas por el Estado durante los dos últimos siglos", por lo que ha rechazado el discurso soberanista que denuncia represión y abuso. "El proteccionismo del Estado es precisamente el que hace fuerte a Cataluña", ha asegurado.

En la actualidad, García de Cortázar centra sus esfuerzos a través de la fundación 'Dos de Mayo, Nación y Libertad', que él preside, en "afirmar la nación frente al secesionismo". De hecho, la fundación ya denunció hace semanas a través de su página web este simposio apoyado por la Generalitat y que consideran una "ofensiva propagandística antiespañola".

NACIONALISTAS, CÓMODOS EN ESPAÑA HASTA LA QUIEBRA
El historiador ha rechazado lo que considera una "falsificación de la historia" y sostiene que el nacionalismo catalán "se ha sentido muy cómodo en España mientras esta nación ha sido una puerta de entrada a la democracia moderna", pero reniegan de ella cuando el país "ha entrado en quiebra".

García de Cortázar ha tratado así de desmontar las tesis sobre las que, a su juicio, se basa la "alucinación que nos aguarda en más de un año de griterío conmemorativo" de los 300 años de 1714 y rechaza que un conflicto por la hegemonía en Europa como fue la Guerra de Sucesión se presente "no ya como una guerra civil, sino como un enfrentamiento entre España y Cataluña en el que Barcelona fue el último bastión de los derechos soberanos de un pueblo a partir de entonces sometido a instituciones extranjeras y opresoras".

A su juicio, la Generalitat no se hubiera "atrevido" a poner en marcha esta "barbaridad" hace tan solo un año, sino que lo hace ahora impulsada por la "locura independentista" y contando además con la colaboración "servil" de algunos historiadores.



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